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Arqueología y Sociedad,

Nº 21, 2010

El urbanismo obligado:
Craig Morris y el fenómeno urbano inca

Henry Tantaleán*

Resumen
En este artículo se analiza una de las contribuciones más relevantes de Craig Morris para explicar el
urbanismo Inca. Aunque Craig Morris tampoco escapó a la utilización de los modelos teóricos y conceptos
histórico-culturales y procesualistas, populares en su época, dado el contexto de su formación académica,
gracias a la continua contrastación de sus planteamientos con la realidad arqueológica, el desarrollo de
una metodología ad hoc y una perspectiva más amplia sobre los fenómenos sociales pre-capitalistas,
pudo superar en parte dichos modelos y, posteriormente, ofrecernos explicaciones arqueológicas más
coherentes con la realidad social Inca.

Palabras clave
Ciudad, urbanismo, Inca, excedente, sociedades pre-capitalistas.

Abstract
In this article we discuss one of the more significant contributions of Craig Morris for the explanation
of the Inca Urbanism. Although Craig Morris didn’t escape to the use of general theoretical models
and basic concepts derived from historic-cultural and procesualist perspectives, popular in his epoch,
given his context of academic formation, thanks to the continual test of his approaches against the
archaeological reality, the development of ad hoc methodology and a wide standpoint about the
pre-capitalists social phenomena he could overcome such models and, later, offer us archaeological
explanations more coherent with the Inca social reality.

Keywords
State, city, urbanism, Inca, surplus, pre-capitalist societies.

* Universidad Nacional Mayor de San Marcos/ IFEA UMIFRE 17 CNRS-MAEE.


Correo electrónico: henrytantalean@yahoo.es

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1. Introducción una trayectoria histórica que se produjo y ma-


nifestó en lo concreto, de maneras todavía no
En los últimos años, el debate en la arqueología
bien comprendidas.
andina acerca de la existencia de la ciudad pre-
hispánica ha incluido divergentes planteamien- En ese sentido, Craig Morris señaló que, en
tos basados en diferentes ontologías que suponen algunas áreas de los Andes que habían ocupa-
a los fenómenos de concentración de estructu- do, los Incas habrían generado un “urbanismo
ras arquitectónicas como la expresión física de obligado o impuesto” (Morris 1972, 1973), plan-
la existencia de seres humanos habitando en teamiento que descansaba en una prolongada
un mismo lugar sedentaria o temporalmente y y aguda observación de los conglomerados ar-
organizados jerárquicamente (Makowski 2000, quitectónicos que él conoció y estudió durante
2008). Este debate ha estado condicionado por sus estadías en el territorio andino. Heredero
la forma en la cual concebimos a las socieda- de una tradición importante y novedosa de
des que estudiamos y que necesitó usar teorías, estudiosos andinos generada por John Murra,
modelos teóricos y conceptos1 que, muchas ve- Morris supo reconocer que las grandes concen-
ces, terminaron siendo más relevantes (a causa traciones organizadas de edificios y estructuras
de su supuesta sofisticación y la utilización del arquitectónicas de época Inca, como Huánuco
método hipótetico-deductivo) que la eviden- Pampa, eran la expresión de prácticas sociales
cia concreta (arqueológica) recuperada (Yoffee producidas y reproducidas por la economía y
2005, Makowski 2008). Así pues, el urbanismo política estatal dirigida desde el Cusco. Al hacer
o planeamiento arquitectónico ha jugado un esto, dejó claro que el fenómeno urbano incaico
papel relevante en la propuesta de la existencia era la manifestación material de la imposición
de sociedades de tipo estatal2. Sin embargo, si de una sociedad sobre otra e, incluso, supo reco-
uno se desliga de una perspectiva evolutiva y nocer que los centros administrativos inca en-
culturalista de las sociedades3, lo que quedaría contraban su “personalidad” en la interacción
por explicar es la aparición y desaparición de es- entre sociedades nativas y cuzqueñas4.
tas “ciudades” o “llaqtas” como consecuencia de De este modo, en este artículo se pondrán
1 Resulta interesante señalar que en varios de los de relieve los principales elementos que confor-
textos consultados no se defina explícitamente a qué se maron el pensamiento arqueológico de Craig
refieren los autores cuando hablan de ciudad, urbanis- Morris y cómo éste encontró en el mundo an-
mo o excedente. En realidad, esta falta de definición es dino una serie de características concretas que
bastante común en los textos que tratan sobre estos te- lo obligaron a pensar a la ciudad de una manera
mas (Cowgill 2004: 526, Yofee 2005: 7). Como lo vemos diferente con relación a las que conocía previa-
nosotros, estas etiquetas pueden confluir en caracterís-
ticas similares universales y podríamos ofrecer alguna mente por sus estudios de otras partes del mun-
concepción con la cual nos sintamos más cómodos pero do donde la ciudad también se había originado
no creemos que solucionemos éste problema reificán- tempranamente. Como veremos, Morris co-
dolas. Baste decir aquí, que el problema no estaría en menzó su investigación en los Andes aceptando
la conceptualización (ontologización) de los fenómenos ciertos modelos generales sobre la aparición de
sociales sino en su reconocimiento en la realidad ob- la ciudad en el pasado, una tendencia existente
jetiva y su forma concreta de materialización en cada
situación histórica.
en otras investigaciones desarrolladas en el Perú
2 Uhle 1998[1910], 1998[1913], Tello 1929, Larco (Makowski 2000, 2008).
1938, Schaedel 1951, 1997[1966], Willey 1953, Choy
1960, Rowe 1963, Lumbreras 1996, 1999, 2006, 2007,
Moseley 1975, Staino y Canziani 1984, Bonavia 1991: 2. El urbanismo obligado de Craig Morris
183, Stanish 2001a: 53, Haas y Creamer 2006, Canziani
2009, Shady 2006a, 2006b, 2009, Feldman 2009, entre Para comprender la inspiración inicial de Morris
otros. habría que ver en su etapa previa a la defen-
3 Morgan 1877, Childe 1936, 1950, 1952, Adams sa de su tesis doctoral en 1967 y las influencias
1960, 1966, Steward 1955, Service 1984, Redman
1990[1978], Allen y Earle 2000[2003]. 4 Como también hizo John Hyslop (1990), entre otros.

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que recibió en ese momento. Morris estudió con tados en diferentes artículos suyos relacionados
Robert Adams en la Universidad de Chicago con la ciudad Inca de Huánuco Pampa (1973,
(Marcus 2007). Adams había trabajado intensi- 1980, 1985) lo que hace evidente su inspiración
vamente en Mesopotamia y también había sido teórica inicial para comenzar a entenderlas.
influenciado claramente por Gordon Childe Un poco más adelante, otra de las grandes
(Adams 1979[1960]), a quien había conoci- influencias de Morris fue John V. Murra. Craig
do personalmente en Londres en 1956 (Smith Morris comienza a investigar en el Perú de ini-
2009: 14)5. Dicha influencia que hizo explici- cios de la década de los 60 del siglo pasado ins-
ta en sus escritos también fue traspasada a sus pirado y apoyado por Murra dentro de su pro-
alumnos de la Universidad Chicago a quienes yecto subvencionado por el Institute of Andean
hacía leer textos de Childe a comienzos de la Research y que se denominaba “El Estudio de la
década de los 60 (Ibíd.). Morris pudo haber sido vida provincial Inca” (Morris 1967: ii). De este
uno de esos alumnos que conoció a Childe gra- modo, Murra lo acoge en su proyecto aunque
cias a Adams y que lo inclinaría a realizar es- Morris luego lidera el suyo propio (Murra 2000).
tudios enfocados en las sociedades urbanas. De De hecho, su primera publicación es sobre el
hecho, tanto Childe6 como Adams aparecen ci- Tambo de Tunsucancha (Marcus 2007) e inves-
tigó en Huánuco Pampa para su tesis doctoral a
5 En Man makes himself (1996[1936]), Gordon Chil- sugerencia del mismo Murra (Morris y Thomp-
de, plantea sus “revoluciones” neolíticas y urbanas. Su “re-
volución urbana” (Childe 1950, 2004[1952], 2004[1954]) son 1985) quien llevaba años de estudios sobre
es un planteamiento que inspirará a generaciones de los Andes y especialmente sobre las etnias de la
arqueólogos y arqueólogas que buscaban encontrar en zona de Huánuco y su relación con los Incas tras
diferentes partes del mundo la materialización de dicha su incorporación en el Imperio. Por ello, Morris,
revolución (Bonavia 1991: 182, Castro et al. 2003, Smith quien conocía los trabajos de Murra y había leí-
2009). Su lista de diez “criterios abstractos, todos deducibles
del dato arqueológico” que diferencian a las ciudades más do su tesis (Murra 1978[1957]), quería trabajar
tempranas de las aldeas antiguas o sus contemporáneas con él en Huánuco Pampa (Murra 2000).
(Childe 1950, Maisels 1999: 25) recuerdan a ese tipo de
lista de elementos que debía reunir una civilización como Morris escribió 3 libros en co-autoría apar-
hizo Lewis Morgan (1971[1877]). Por ello, a la influencia te de su tesis doctoral y unos 40 textos cortos
marxista en esos textos subyace una lógica evolucionista (capítulos de libros y artículos en revistas cientí-
social que reproduce la sucesión de etapas definidas por ficas) todos ellos enfocados en los Andes centra-
Lewis Morgan. De tal manera, en estos textos de Childe les (Santillana 2005, Marcus 2007). Sus intere-
se aprecia que, una vez que se había dado una revolución ses estaban orientados, sobre todo, en la ciudad
como la urbana, esta no se daba otra vez en la misma
área, y siguiendo el esquema de Morgan, la revolución
incaica donde mediante sus trabajos de campo
urbana era el momento en que se pasaba de la Barbarie desarrolló su “etnografía arqueológica” que daba
a la Civilización. De esa manera, será en ese momento cuenta de las causas socioeconómicas y socio-
cuando se acuñe una triada categorial que subsistirá has- políticas de su origen, su constitución física y las
ta el momento y que reúne al excedente, la ciudad y el prácticas sociales que allí se desarrollaron. A pe-
estado. Asimismo, siguiendo las tesis marxistas, la ciudad sar que reconocía que había ciertas regularida-
sería la negación de las poblaciones rurales. Sin embargo,
esta tesis marxista estaba basada más en las relaciones so-
des entre diferentes formaciones urbanas en el
ciales de producción establecidas dentro de una sociedad mundo, también estaba interesado en reconocer
que en los elementos discretos o empíricos que se podían las particularidades de los centros urbanos Inca,
hallar en un territorio dado, que es lo que más tienen a cuestión material que para él era la manifesta-
mano los arqueólogos. ción concreta de las características propias de
6 Por ejemplo, en 1980 inicia un artículo sobre el urbanis- “las instituciones económicas, políticas y religiosas7;
mo Inca en Huánuco Pampa diciendo que: “Las características
universales de las sociedades urbanas y los procesos de desarrollo 7 Para Morris (1999, 2004), estas instituciones reli-
que las originaron han sido objeto de muchos trabajos y reflexiones giosas o administrativas se relacionaban a edificios con
por parte de los arqueólogos, principalmente a partir de Gordon características bien claras y evidentes como los “Pala-
Childe” (Morris 1980: 139) cios” o “Templos”. Con ese objetivo realizó excavaciones

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e incluso en los patrones de surgimiento” de esta los incas y en especial sobre la presencia de un
sociedad (Morris 1980: 139). excedente que hacía que el estado Inca pudiese
Siguiendo sus numerosas publicaciones reproducirse. Dicha perspectiva estaba inspira-
queda claro que desde el momento de formar da por la obra de Karl Polanyi (Polanyi 1944,
su pensamiento y, sobre todo, desde sus inves- Polanyi et al. 1957) quien había visto de mane-
tigaciones en Huánuco Pampa en 1965 hasta ra diferente económicamente a las sociedades
sus últimos escritos del 2006, Morris desarro- no occidentales y pre-capitalistas (“Estados ar-
lló un programa de investigaciones claramente caicos”) basándose a su vez en los trabajos et-
establecido con relación a la definición de las nográficos de Bronislaw Malinowski y Richard
evidencias de las formas económicas y políticas Thurnwald (Isaac 2005) y que se denominó
incaicas mediante los restos arqueológicos. En antropología económica sustantivista8. De esa
sus estudios se puede apreciar que su mayor in- manera, Polanyi había planteado la existencia
fluencia académica procedió de la arqueología de dos mecanismos muy importantes para la
procesualista norteamericana, desde la teoría economía de las sociedades pre-capitalistas: la
antropológica neoevolucionista, pasando por la redistribución y la reciprocidad. Justamente esos
antropología económica hasta mucha de la me- dos mecanismos fueron retomados por Murra
todología relacionada con ella. Justamente fue- (1978[1955]) para explicar la organización del
ron esos elementos de la antropología económica estado Inca así como también hicieron otros in-
sustantivista, y que serían parte de la influencia
vestigadores como María Rostworowski (1988).
de John Murra (Stanish 1992), los que le posi-
Así, Morris obtiene esta deuda teórica y la hace
bilitaron comprender, en su propia historia, a la
formación de las ciudades andinas y, en especial, explicita en las primeras páginas de su tesis y en
de las Incas. Asimismo, sus largas temporadas posteriores publicaciones (Morris 1967: 1, 1973:
de estadía en el Perú que le permitieron adquirir 131). De hecho, el concepto de “urbanismo obli-
experiencia y conocimiento práctico mediante gado” es tomado de un texto de Opennheim
su inmersión en el mundo andino y las lecturas (1957) donde plantea este concepto de ciudad
antropológicas de sus referentes intelectuales le impuesta por el antiguo Imperio Asirio (Morris
ayudaron a formar un pensamiento que estuvo 1973: 127) y que estaba incluido en un volumen
bastante atento a las diferencias existentes entre inspirado por la economía sustantivista de Po-
los Andes actuales y los prehispánicos. lanyi que editó junto con sus colegas (Polanyi
Veamos, enseguida, cuáles fueron las princi- et al. 1957).
pales fuentes que llevaron a Morris a desarrollar Sin embargo, Morris sabía que el excedente
su concepción y explicación de la ciudad Inca. era una elemento en el proceso de redistribución
Nosotros las hemos dividido en tres grandes que, desde la arqueología, era difícil de recono-
fuentes: teórico-económicas, etnohistóricas y cer y por eso, siguiendo a Polanyi, se concentró
arqueológicas, todas ellas relacionadas dialéc- en los almacenes o qollqas, puesto que en ellos,
ticamente pero que dividimos aquí para hacer reconoció el espacio físico donde se concen-
más claro su aporte al pensamiento de Morris trarían los productos que estaban siendo acu-
según su origen.
mulados en infraestructuras estatales y que era
8 La antropología económica sustantivista de Karl
2.1. Fuentes teórico-económicas Polanyi, principalmente, criticaba la aplicación por par-
te de los “formalistas” de las teorías económicas liberales
Craig Morris claramente estuvo inspirado por para la explicación de las sociedades antiguas no occi-
las ideas de John Murra sobre la economía de dentalizadas. Para una caracterización y diferenciación
de los antropólogos económicos “sustantivistas” de los
en diferentes edificios y espacios abiertos para definir “formalistas” se puede consultar Contreras 1981, Balazo-
empíricamente sus funciones (Morris 1974, Morris y te s/f, Isaac 2005. Asimismo, para reconocer la influen-
Thompson 1985, Morris y Covey 2003). cia de Polanyi sobre Murra ver Stanish 1991.

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consumidos de una manera no solamente eco- Huánuco Pampa (Murra 1966, 1990: 14, Mo-
nómica sino también política en lugares cons- rris 1985: 484). Para Murra y Morris estos gru-
truidos, además, para atraer y concentrar dichos pos étnicos eran de especial interés pues algunos
productos y, en algunos casos, redistribuirlos a serían “mitimaes”, una categoría social de época
las poblaciones locales o a las que se reunían en Inca que se refería a grupos de personas que eran
las ciudades inca. Más adelante veremos cómo desplazadas de su lugar de origen y eran re-esta-
Morris hizo para comenzar a reconocer arqueo- blecidos en áreas que el Estado decidía. Además,
lógicamente esas prácticas socioeconómicas y de ser identificados en las fuentes etnohistóricas,
sociopolíticas en los sitios Inca. estos grupos sociales también deberían ser reco-
nocidos arqueológicamente mediante el estudio
de sus asentamientos domésticos (Morris 1972b,
2.2. Fuentes etnohistóricas 1985: 480). En la actualidad, es bastante eviden-
Como señala Stanish (2001b: 215): “La mayoría te que dicha línea de investigación planteada
de la investigación sobre los Incas hasta mediados originalmente por Murra (1978[1955]) y seguida
del siglo XX estuvo basada sobre esos documentos por Morris (1985) ha sido una de las más fructí-
más que en datos arqueológicos recuperados siste- feras en la arqueología para la confrontación de
máticamente”. En efecto, desde la llegada de los evidencias etnohistóricas en el mundo andino en
españoles a los Andes, existen escritos de los que las que, por ejemplo, el modelo de “control
cronistas que señalan la abundancia de almace- vertical” o “complementariedad ecológica” ayudó
nes en las ciudades Inca y los diversos productos a entender la utilización del espacio de mane-
que estos incluían. De hecho, los primeros caste- ras bastante creativas y originales (Masuda et al.
llanos, siguiendo los caminos reales de la sierra y 1985, Stanish 1991).
costa llegaron a diferentes centros administrati- Así pues, primero gracias a Murra y luego a
vos en los que consumieron las existencias de las María Rostworowski, Morris estuvo bastante infor-
qollqas. De esta manera, los cronistas españoles mado de las nuevos documentos que comenzaron
estaban maravillados con ese sistema de cosas y a conocerse en las décadas de los 60 y 70 del siglo
comenzaron a establecer narraciones acerca de XX y que describían practicas socioeconómicas y
este sistema de centros administrativos y cami- sociopolíticas de una manera bastante detallada
nos. Morris conocía de mucho de ellos gracias a y que ubicaban lugares concretos como ciudades
la publicación de esas fuentes y las que comen- Inca que podrían ayudar a recuperar las institu-
zaron a ser recuperadas por otros investigadores ciones estatales y prácticas sociales relacionadas a
como John Murra (1973: 131). estas durante la ocupación y reordenamientos de
De la misma manera, en varias fuentes et- los territorios de sierra y costa por los Incas.
nohistóricas (Cieza 1550, Cobo 1653) se deta- Morris era conocedor de todas esas fuentes,
llaba la manera en la que durante el tiempo de sin embargo, sabía que “solo los datos arqueoló-
los Incas se “tributaba trabajo” mediante la mit’a gicos pueden ofrecer las pruebas concluyentes de
y que, si se dió en sitios como Huánuco Pampa, las ideas que se encuentran en las crónicas y en el
explicaría muchas características de las ciudades trabajo de los modernos comentadores y analistas.”
incas tanto a nivel antropológico como arqueo- (Morris 1973: 128).
lógico (Morris 1973).
Otra de las fuentes etnohistóricas importan-
2.3. Fuentes arqueológicas
tes, reconocidas por Murra, fueron las denomi-
nadas “Visitas” (Murra 1978[1955]: 14). Una de Tres fueron las principales áreas elegidas por
ellas se relacionaba con los grupos étnicos Chu- Morris para confirmar sus hipótesis y reconocer
paychu y Yacha, los que fueron grupos locales la ocupación Inca y su manifestación en la ar-
que tendrían relación directa con la ciudad de quitectura y la producción de objetos: Huánuco

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Pampa en la puna de Huánuco9, La Centinela- blemente grandes, y cuando se investigue más am-
Tambo de Mora en el valle bajo de Chincha y pliamente éstas podrán conocerse”10.
Tambo Colorado en el valle medio de Pisco.
Veamos algunos puntos relevantes en la tra-
Así, siguiendo los planteamientos de su co- yectoria de Morris, sobre todo, los relacionados
lega y mentor John Murra acerca de los grupos con la ciudad incaica y las particularidades que
étnicos tardíos de la zona de Huánuco y com- él pudo vislumbrar. Un punto de inicio para co-
prendiendo la importancia de la arquitectura nocer su perspectiva con respecto a la ciudad
del sitio mismo dentro de la organización es- incaica es definitivamente su tesis doctoral
pacial del Imperio Inca se concentró en el sitio defendida en 1967 en la Universidad de Chi-
de Huánuco Pampa donde excavó en 1967 y en cago. Como señala en las primeras páginas de
1971-1972. la misma: “La estrategia del estudio ha previsto el
Más adelante, en la década de los 80, junto examen del almacenaje en tres contextos geográficos
con John Murra y Heather Lechtman y cuando y socio-políticos: las comunidades aldeanas locales,
ya hubo definido y explicado mucho del urba- los centros administrativos y de aprovisionamientos
nismo del área de Huánuco Pampa y sitios adya- construidos por los Inca en las áreas de sus dominios
centes se dirigió a la zona del valle de Chincha y la Capital en el Cusco. Para ello, se intentó com-
en cuyo valle bajo se hallaba el gran asenta- binar prospección y excavación arqueológica con
miento Chincha-Inca de La Centinela (Lum- información etnohistórica disponible para sugerir
breras 2001, Morris y Santillana 2007), corazón la naturaleza del almacenaje en cada uno de esos
político de la sociedad Chincha y que siguiendo contextos” (Morris 1967: ii).
también los trabajos pioneros de Dorothy Men- Según Morris (1973, 1980: 140), las par-
zel (1967[1959]) y los etnohistóricos de María ticularidades de las ciudades incas como la de
Rostworowski (1970) suponían una forma dife- Huánuco Pampa y, que definían su “urbanismo
rente de relacionarse con una sociedad local y obligado”, se podrían sintetizar en que:
materializarse en la arquitectura de manera di-
ferente también. 1. Las ciudades Inca provinciales no podían
considerarse unidades independientes, sino
Con respecto a Tambo Colorado el objetivo más bien eran componentes de una comple-
era reconocer en un sitio arqueológico con un ja red urbana, planificada y en parte impues-
alto grado de conservación y con arquitectura ta por el Estado.
monumental, las funciones de los principales 2. Como consecuencia de la planificación es-
edificios. De estas dos últimas investigaciones tatal es que muchos de los centros urbanos
de Morris no hablaremos aquí porque excedería- inca se construyeron rápidamente y desde
mos el espacio del cual disponemos en esta pu- sus cimientos por el mismo Estado.
blicación pero, sobre todo, porque merecerían 3. La población de las ciudades, población
un análisis más detenido pues se tratan de otras básicamente trabajadora, era movilizada rá-
problemáticas que recogen elementos propios pidamente para la construcción del sitio y
de la trayectoria histórica chinchana y pisque- para producción de bienes y servicios para
ñas y su relación con los Incas. Como señalaba el Estado y estaba dividida según sus espe-
el mismo Morris (1973: 137), que no quería que cialidades laborales.
sus planteamientos se tomasen como un patrón
o generalización: “Hubo variantes locales, proba- Para poder confirmar o modificar sus plan-
teamientos, Morris impulsó y desarrolló me-
9 Habría que agregar aquí las observaciones que tam-
bién realizó de los sitios Inca de Taparaku, Tunsukancha 10 Para darse una idea de los trabajos de Morris rela-
y Pumpu (Morris 1973). Sobre este último centro admi- cionados con La Centinela y Tambo Colorado se pue-
nistrativo se puede consultar la importante monografía de consultar Lumbreras 2001, Santillana 1984, Morris
de Ramiro Matos (1994). 1988b, 2004, 2005, Morris y Santillana 2007.

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todologías para confrontar sus teorías con la to de Huánuco Pampa, un tema que retoma
materialidad social de los restos urbanos Inca con mayor profundidad más adelante (Morris
(Morris 1974, 1985: 488). Como muchos de 2004). Asimismo, tempranamente reconoce la
sus colegas norteamericanos contemporáneos importancia que tenía para los administrado-
compartía una fe en los nuevos procedimientos res de sitios Inca provinciales como Huánuco
de análisis y cuantificación mediante nuevas Pampa el realizar grandes actividades de prepa-
tecnologías desarrolladas, sobre todo, dentro ración y distribución de alimentos (reconocidos
de marcos teóricos procesualistas (Morris 1974, a través de los materiales cerámicos) lo que era
1980: 142). un correlato del principio de redistribución (del
Para el estudio de Huánuco Pampa se con- excedente acumulado en las ciudades) que ha-
centró en tres grandes objetivos: 1) realizar un bía postulado gracias a los modelos antropológi-
mapa detallado de la arquitectura de la ciudad, cos como los usados por Murra que discutimos
2) recuperar artefactos y restos arqueológicos en arriba, etnografía en los Andes como la de Bi-
unidades de muestreo en la ciudad y, 3) estudiar llie Jean Isbell y otros y que, en estos últimos
detalladamente los artefactos recuperados para años, se ha retomado en la arqueología bajo el
definir su función y sus patrones de asociación nombre de fiestas o banquetes (Dietler y Hayden
con varios tipos de edificaciones y sectores de la 2001, Dillehay 2005, Kaulicke 2005) y, que Mo-
ciudad. rris, denominaba hospitalidad estatal (1980: 150,
1985:482).
Gracias al plano de los edificios y estructuras
arquitectónicas pudo reconocer objetivamente Asimismo, de su investigación que se ini-
la planificación del sitio de Huánuco Pampa, su cia con la excavación de más de 100 de las 497
sectorización funcional y la jerarquía y diferen- qollqas de Huánuco Pampa, se desprende su in-
ciación de dichos sectores (Morris 1980: 144). terés por conocer cuáles eran los mecanismos
Asimismo, pudo plantear un número aproxi- por los cuales los productos de subsistencia lle-
mado de personas (perfil poblacional) que podía gaban a este sitio (Morris 1980:150). Gracias a
reunir la ciudad pues él reconocía la dificultad sus excavaciones también pudo reconocer que
metodológica para cuantificar a la población se- en Huánuco Pampa no solo llegaban bienes y
gún el número y forma de las estructuras arqui- productos acabados sino que allí también se
tectónicas pero, sobre todo, reconocer si esos procesaban materias primas, a través de medios
individuos residían permanentemente o solo de producción también almacenados en las qoll-
estaban temporalmente (Morris 1973: 132). To- qas, como por ejemplo la producción textil. Uno
mando en cuenta dichas dificultades estima que de los espacios de trabajo más importante para
la ciudad de Huánuco Pampa podía alojar entre la producción de tejidos, uno de los bienes más
9 mil a 15 mil personas. La división sexual del preciados en época Inca, sería el edificio que
trabajo también fue algo que le interesaba como Morris identificó como el acllawasi.
campo de estudio, pues, entendía que ciertas la- Resumiendo, para Morris las ciudades incas
bores estaban más asociadas a cierto sexo como, eran centros administrativos (centros de repro-
por ejemplo, fue el caso del hilado (Morris 1980: ducción estatal) planificados por el Estado y
148). que servían como espacios de concentración de
Siguiendo con los objetivos de su proyecto población sometida al Imperio Inca cuyo origen
de investigación y gracias a su plano y la excava- no tenía por qué ser del mismo lugar, sino que,
ción de unidades de muestreo en el sector cono- en muchos casos eran impuestos por el estado
cido por el arquitecto Harth-Terre como la “casa según sus necesidades económicas y políticas
del Inca”, identificó este sector como el área de macro-regionales. Dentro de ellas, los comple-
las actividades administrativas de los sujetos jos de qollqas eran el espacio físico donde se en-
que controlaban y gestionaban el asentamien- contraba la mayor concentración de excedentes

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(alimentos, materias primas o artefactos) produ- des ocupados por los Incas. Esa suma de parti-
cidos fuera de la ciudad, los mismos que podían cularidades que Morris encontró en sus trabajos
ser administrados o transformados en las áreas arqueológicos en las ciudades Inca, lo conduje-
de producción de la ciudad. En estas ciudades ron a hacer una observación temprana muy im-
existía toda una serie de niveles de sectores ar- portante: “Tales asentamientos Inca eran ciudades
quitectónicos, de los cuales, los relacionados de un tipo diferente de aquellas con las que estamos
con la elite que administraba el asentamiento, más familiarizados, es decir, ciudades controladas
concentraban la mayor y mejor producción de en forma menos directa por un Estado y que para
alimentos o artefactos, especialmente en sus Pa- su subsistencia dependen de mercados y no de depó-
lacios y que, posteriormente, eran distribuidos sitos estatales.” (Morris 1980: 152).
entre la población de diferentes niveles sociales Para Morris la inexistencia del capital y su
y con diferentes objetivos, sobre todo, durante máximo espacio de dinamismo y/o reproduc-
las grandes reuniones que se daban en la pla- ción, el mercado, hacia una gran diferencia
za principal del asentamiento, lo que equivalía en la forma cómo se produjeron y materializa-
para Morris al espacio de redistribución más ron las relaciones sociales bajo el Imperio Inca.
importante de las ciudades Inca (Morris 1985: De esta manera, a pesar de haber sido formado
482). dentro de marcos comparativos que buscaban
A nivel regional, para Morris la arquitectu- reconocer leyes sociales universales, gracias
ra era un elemento pragmático y funcional que, a su observación de los fenómenos propios de
incluso, trasmitía mensajes claros a las poblacio- los Andes en época Inca, Morris pudo recono-
nes sujetas al Imperio (Morris 1999). De esta cer objetivamente también las particularidades
manera, las ciudades Inca eran los medios de re- que se dieron en la producción, distribución y,
producción del Estado en diferentes territorios consecuentemente, consumo de los objetos y
y las poblaciones que se hallaban asentadas allí sujetos dentro de los espacios controlados por
el Estado Inca. Esto planteó un cambio en las
previamente y que a través de diversas estrate-
formas de ver a los Incas cuyas representaciones
gias políticas incorporaban al sistema (Morris
habían estado, durante mucho tiempo, sujetas a
1985, 1998). Donde aquellas no existían o no se
diversas idealizaciones y generalizaciones, algu-
había desarrollado una organización del trabajo
nas de ellas relacionadas también a la formación
que pudiese ser utilizada y/o asimilada por el Es-
y caracterización de sus ciudades.
tado se crearon nuevas infraestructuras, como
las ciudades Inca, que materializaron las nuevas Sin embargo, como lo fue para Morris, el
relaciones sociales de producción impuestas en caso Inca es uno de los tantos que hay por estu-
una nueva área conquistada. Por ello, Morris diar en los Andes prehispánicos, donde diferen-
tenía una idea bastante dinámica del desarrollo tes formaciones sociales crearon y constituyeron
del Tawantinsuyu en la que veía cómo éste se iba diversos espacios urbanos que tuvieron diferen-
expandiendo y constituyendo nuevas fronteras a cias (von Hagen y Morris 1998) que también
medida que las necesidades del Estado también procedían de sus formas de producir donde no
se expandían (Morris 1985: 478, 1988). existía capital, y por tanto, este no condicionaba
las relaciones sociales. Por ello, gracias a Morris,
pudimos entender que es necesario generar lí-
3. Comentarios Finales neas de investigación que perduren en el tiempo
y que se sometan a constantes revisiones a medi-
Claramente el legado de Craig Morris, quien da que confrontemos nuestras teorías, hipótesis
comprendió empírica y socialmente al Estado y conceptos (por ejemplo excedente, ciudad o
Inca, es uno de los más significativos que tene- estado) con la realidad concreta, mediante me-
mos pues promovió una visión detallada pero, a todologías adecuadas para responder preguntas
la vez, amplia del fenómeno urbano en los An- de orden social.
138
Henry Tantaléan El urbanismo obligado: Craig Morris y el fenómeno urbano inca

Agradecimientos terson, Thomas y Charles Orser (eds.):


Foundations of social archaeology. Selec-
Quiero agradecer póstumamente a Craig Morris.
ted readings of V. Gordon Childe: 155-
Los dos proyectos arqueológicos más importan-
tes de mi época de estudiante fueron iniciados, 169. Altamira. Walnut Creek.
dirigidos y, posteriormente, subvencionados por Choy, Emilio
él: Huánuco Pampa y Chincha. Aunque mi úni- 1979[1960] “La Revolución Neolítica y los
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ciones de Tambo Mora en Chincha en el verano Antropología e Historia 1: 122-188.
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