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CONTENIDOS PERIODÍSTICOS, NOTICIAS FALSAS Y LA POSVERDAD EN LA ERA DE LA MULTIPANTALLA Orlando Aurelio Hernández

CONTENIDOS PERIODÍSTICOS, NOTICIAS FALSAS Y LA POSVERDAD EN LA ERA DE LA MULTIPANTALLA

Orlando Aurelio Hernández Salomón Abril 2017

Docente: Alejandro Seminario Campos

Maestría en Periodismo y Comunicación Multimedia

Facultad de Ciencias de la Comunicación, Turismo y Psicología Universidad de San Martín de Porres

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CONTENIDOS PERIODÍSTICOS, NOTICIAS FALSAS Y LA POSVERDAD EN LA ERA DE LA MULTIPANTALLA

La globalización en la que estamos inmersos hoy es una era única en la historia del hombre. Salvo las primeras comunidades en los albores de la humanidad, donde los incipientes grupos humanos compartían todos sus conocimientos, en cuanto al propio grupo, el clima, la comida, por citar algunas referencias, en ninguna otra etapa de la evolución humana, el manejo de información ha sido tan prolífico como en la era actual, donde millones de personas pueden tener acceso a una misma información, y todas ellas, al mismo instante. Y todos pueden utilizar y procesar esa información de distinta manera, aprovecharla para beneficio propio o general, generar mayores ideas, o simplemente obviar o desechar esa información. Ese panorama se torna aún más complejo, ya que las denominadas nuevas tecnologías de la información han hecho que el hombre tienda a estar expuesto a una gran cantidad de información, en cada momento de su vida, a toda hora, y a todo nivel, gracias a las diversas plataformas de acceso. Vivimos en una era móvil, que nos atrapa así no lo queramos. Y es que la tendencia actual es consumirla información desde la llamada red de redes Internet, no sólo a través de un único dispositivo, sino desde varios equipos. Así pues, el consumo múltiple de información se realiza a través de la TV, PC o laptop, teléfono inteligente y tablet. Y hay algo más, el uso de estos dispositivos se complementa pues se produce en paralelo. Es lo que los estudiosos del tema denominan el “consumo

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multipantalla” en una sociedad totalmente globalizada, esa aldea global que pronosticara el teórico Marshall MacLuhan. En su estudio “El nuevo mundo multipantalla” (2012), el gigante informático Google indica que la humanidad actual “es una nación de multipantallas (multi- screeners), donde la mayoría del tiempo en medios de los consumidores es gastado en frente de una pantalla, sea de una computadora, un teléfono inteligente, tablet o TV. En particular, el caso peruano también se está amoldando a las corrientes mundiales. En Perú, “se utiliza un promedio de 3 pantallas en el día. Hay una alta convivencia de pantallas entre sí. Se advierte tanto un uso secuencial como simultáneo entre dispositivos según la ocasión. El estudio indica que en nuestro país, hay un 82% de interacciones a través de pantallas, con un 72% del uso simultáneo de pantallas (multi- tasking) de los que 54% navega en Internet, 42% usa el correo y 41% accede a redes sociales, como las cifras más importantes. En ese sentido, se establece que el uso de un dispositivo en especial lo determina nuestro contexto, es decir, donde estamos, que es lo que queremos obtener y la cantidad de tiempo que tenemos para ello. El uso de un teléfono inteligente difiere del de una

computadora, y éste a su vez, se diferencia del uso de la TV, la cual ha perdido su supremacía (nuestra total atención) ya que hoy en día usamos en forma simultánea otras pantallas, mientras miramos la TV ya que “41% del tiempo que miramos TV, usamos otro dispositivo”. (Google, 2014) “Desde la llegada de Internet el periodismo se ha visto sacudido en su estructura.

Las transformaciones son tan amplias que están modificando los planteamientos teóricos

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y las prácticas de producción y consumo. Dentro del periodismo, los medios audiovisuales han logrado un desarrollo y penetración social y han ofrecido nuevas

dimensiones” (Cebrián Herreros, 2010).

Así pues, el panorama para los profesionales de las Comunicaciones, y más puntualmente del periodismo, resulta paradójico, bastante difícil y hasta cierto punto complejo y desalentador, pues el trabajo informativo como tal ha sufrido un cambio, tanto en su creación como en su manejo, y también en su presentación, siendo este punto crucial en la actualidad, con los nuevos medios tecnológicos-informativos.

Periodismo y fake news, la posverdad y la tecnología Ante el remolino tecnológico de información que vivimos, queda hacer una interrogante a los profesionales de la comunicación: ¿Y dónde queda el periodismo en esta época de un constante bombardeo informativo? El periodismo per se (escrito y web, radial y televisivo) es un sector en crisis pues ha visto como, a su ya discutido y mermado prestigio, una nueva situación: la irrupción de páginas webs que fabrican noticias falsas o “fake news”, siendo una acepción más general de los denominados “hechos alternativos. El diccionario inglés Collins de EE.UU. indica que "fake news" son informaciones falsas, a menudo sensacionalistas, diseminadas bajo el disfraz de noticias tanto en publicaciones escritas como en Internet. Por lo cual, en la actualidad, la verdad parece dar paso a las noticias que

proporcionan una falsa situación, un material que a todas luces genera controversia y raya en la mentira, pero a la que se le proporciona ciertos elementos que la hacen creíble por la gran cantidad de personas (la masa) que acceden a ella, generalmente, apelando a sus emociones y

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prejuicios. En tanto, se suma a ese panorama, que los periodistas se han visto cada vez más golpeados en su desarrollo profesional y otras situaciones diversas que se reflejan en la poca calidad de la información.

Llevamos tiempo sometidos a la dictadura de lo espectacular, el “trending topic, el impacto y el prime time. Se extravió el objetivo original del periodismo:

contar historias que expliquen un mundo

complejo...

La culpa del desarme ético del

periodismo profesional, debilitado para hacer frente al reto de Donald Trump y de líderes similares, es de los propios medios: sustituyeron el negocio de la credibilidad por la obediencia a los accionistas”, indica el periodista y escritor español, Ramón Lobo. Y es que el tema de las noticias falsas o “fake newstuvo una inusitada importancia en la campaña presidencial norteamericana, cuando durante los meses finales hubo una gran propagación y comentarios de contenidos falsos en la principal red social actual, Facebook, llegando incluso a superar al contenido de los principales medios serios de ese país y generando todo un debate donde el propio creador de este canal de socialmedia, Mark Zuckerberg, prometió acciones contra este tipo de noticias. Concretamente, el caso de Donald Trump, actual mandatario de Estados Unidos, sorprendió a todos con su candidatura, una que demostró a más de un intelectual y estudioso de los medios de comunicación, las muchas aristas que componen una sociedad compleja como la norteamericana, golpeada en lo económico y retraída en temas sociales. Muchos consideran que en EE.UU. los rivales de Trump, tanto republicanos en un primer momento, demócratas luego y diversos sectores, entre ellos la prensa norteamericana, no supieron palpar el sentir de “la calle” y al final la ciudadanía de ese país dejó de confiar

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en el modelo y conglomerado de poder reinante, e hizo sentir su delicada situación con una elección a todas luces polémica y que da para mucho debate.

Conviene subrayar que las falsas noticias o “fake news” entran a tallar en lo que

es un concepto superior, denominado la posverdad. “Los medios y diferentes analistas políticos y teóricos de comunicación han decididoque estamos en una era donde la verdad, los hechos, los datos duros, han dejado de importar. "Post-truth" fue nombrada la palabra del año por el diccionario Oxford en el 2016. El uso de este término se incrementó 2 mil veces en el 2016, particularmente en relación al Brexit y a la campaña de Trump. Sin embargo, el término también fue usado para describir las estrategias de políticos en China, Turquía, la India y Rusia,cuyo gobierno ha amaestrado la propaganda de la posverdad” indica el editor y filósofo Alejandro Martínez Gallardo. En cuanto a la posverdad, el diccionario define esta palabra como "relativa a o denotando las circunstancias en las que los hechos objetivos tienen menos influencia en moldear la opinión pública que las emociones y las creencias personales". El periodista y escritor argentino Martín Caparrós indica que el término es un sinónimo del viejo uso de la propaganda, las relaciones públicas y la comunicación estratégica como instrumentos de manipulación y control social. Caparrós considera al autríaco-norteamericano Edward Bernays uno de los teóricos de la propaganda, tanto política como comercial, que creó el término “Relaciones públicaspara sustituir las connotaciones negativas del concepto de propaganda, usado por los nazis. Algunos casos de lo mencionado hasta ahora son el del actual presidente Donald Trump quien hizo referencia a un atentado en Suecia, del que nadie supo nada y que fue

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negado tajantemente por el gobierno europeo. Trump luego trató de enmendar su error indicando como fuente una nota en un canal local de EE.UU., pero ya el tema marcó su momento. El propio Trump volvió a hacer algo inesperado al afirmar en julio de 2016 que podría disparar a gente en la Quinta Avenida y no perdería votos”. Otro caso es de la asesora de la Casa Blanca, Kellyanne Conway, quien hizo mención en una entrevista con la cadena MSNBC de una "masacre de Bowling Green en 2011" inexistente para justificar la orden de veto a la entrada de ciudadanos musulmanes en el país. Conway

también tuvo otro episodio de “hechos alternativos” cuando dijo que la toma de mando de

Trump había tenido millones de asistentes, cuando en la TV se mostró todo lo contrario. Y los ejemplos de noticias falsas también se dan en países europeos de primer

orden como Inglaterra (tema del Brexit), Francia, Alemania, y tampoco escapa a la realidad latinoamericana, con casos de noticias falsas en Perú, Colombia y en Chile, en torno a casos sociales y políticos, que han sido utilizados de forma malintencionada para generar suspicacias, críticas, enfrentamientos y emociones contradictorias, todo lo contrario a lo que el buen periodismo tiene que y debe generar. Según Cebrián Herreros, Internet sirve para informar, pero también para

intoxicar. La falta de control sobre lo que se pone en la Red, el propio protocolo para evitar la censura, permite que cualquier grupo o persona suba informaciones falsas, exponga imágenes contra valores sociales y culturales. En ese sentido, el politólogo y profesor de la University of Florida, Dr. Eduardo Gamarra, aclara que “los medios

tradicionales tienen que seguir las pautas de la profesión, es decir, tienen una exigencia

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de verificación de datos, algo que es una desventaja frente a blogueros o tuiteros, que no

tienen una responsabilidad profesional que cumplir”.

En suma, se puede indicar que la actualidad es un momento delicado y crucial para el periodismo, en todas sus facetas. Hoy más que nunca se necesita de un periodismo riguroso y honesto que ayude a defenderse de posiciones netamente fraudulentas, sea de

gobiernos o entidades que amenazan a los medios de comunicación, y en forma más general, a la democracia misma. Y es que el retroceso de la libertad de expresión está generando un estado nunca antes visto. Ante ese panorama, “el trabajo periodístico en un medio o en un cibermedio en un grupo multimedia se hace más complejo. Ya no es posible trabajar sin tener en cuenta la información ofrecida en los demás medios del grupo, sus enfoques, objetivos y

tratamientos

La presencia del usuario prosumidor reclama la necesidad de un cambio de

... pensamiento en el profesional. Los ciberperiodistas ya no pueden considerar al usuario como simple seguidor de sus informaciones, sino como alguien abierto al diálogo, que puede ser su fuente de información y con quien debe mantener un contacto asiduo(Cebrián Herreros, 2010). En definitiva, tecnológicamente hablando, es un hecho que el consumidor tiende cada vez más a un comportamiento multipantalla, por lo que aquellas empresas que entiendan esta nueva realidad y se aprovechen de su potencial lograrán un paso más a los de su competencia. De momento, y hasta salvar la barrera tecnológica, conviene ir preguntándose cómo aprovecharse desde ya de esta condición, así como ir pensando qué posibilidades habría en un futuro en el que los diferentes dispositivos logren comunicarse

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entre sí, en el denominado Internet de las Cosas (Internet of Things, IoT). Por ahora, la telefonía móvil va a la cabeza de esto. Hoy por hoy lo que importa es el titular, el mensaje en Twitter con cientos y miles de clics, la noticia rápida y videos en WhatsApp y los mensajes en Facebook. Si una mentira o una verdad a medias es viral, de inmediato es considerada una verdad, con poca oportunidad de verificación o corrección. Las cosas no son como antes, cuando una rectificación de un error debía publicarse en el mismo lugar con la misma extensión. Y es más, las correcciones no tiene tanta viralidad como la versión original tendenciosa.

Ya lo indicaba Josef Thesing (1999), que “los medios disponen de poder. El poder

es la posibilidad de intervenir para influir y actuar sobre la realidad social. De todos, el

poder político es el más efectivo. Al transmitir noticias, criticar y evaluar ideas y

conductas, los medios también ejercen influencia política”.

Conclusiones

Como conclusión, se puede indicar que el presente y el futuro de la comunicación y del periodismo están en Internet, sea cual sea la tecnología y formatos que vayan apareciendo. Por ello, el profesional del periodismo debe entender y aplicar las nuevas capacidades y habilidades que ante él aparecen, en una llamada era de la movilidad, para ser un contrapeso para el exceso de poder de parte de los políticos, así como de los grandes grupos mediáticos, que de forma falaz, imponen su pensamiento y su agenda en materia de información.

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“Cuando las redes sociales se convierten en parte del trabajo, hay múltiples

mensajes que, en ocasiones, son erróneos y pueden propagarse como noticia. Sobre todo

sucede en situaciones concretas, como actos en directo o espacios donde acuden muchas

personas… Ante ello, las herramientas digitales no constituyen un aspecto superfluo del

periodismo online. Conocerlas y trabajar con ellas es el comienzo de una nueva etapa

profesional” (Bernal Triviño, 2014).

El profesional de la información debe entender su papel en esta sociedad digital tan cambiante y que le impone nuevos retos: un pensamiento crítico, un valor de ciudadanía, colaboración y carácter. Esas deben ser las nuevas competencias, sin desdeñar la relevancia de otros aspectos. Se debe ejercer una responsabilidad colectiva, para brindar a la sociedad y a los ciudadanos su derecho ganado a estar bien informados, para ir contra las manipulaciones mediáticas y el uso de los medios de comunicación como armas de combate, se han multiplicado en estos últimos años. La información, debido a su explosión, su multiplicación, su sobreabundancia, se encuentra literalmente contaminada, envenenada por todo tipo de mentiras, rumores, las deformaciones, las distorsiones y las manipulaciones… La información desborda por todas partes y asfixia, envenena la mente, contamina el cerebro con ideas inconscientes”. (Ramonet, 2003) Por ello, lo que se busca es un cambio en los mensajes que hoy se transmiten, a toda hora, todos los días. Los medios tienen la gran tarea en ese sentido, de asegurar una información que apueste por la investigación rigurosa, verdadera y fidedigna,

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acompañada de espacios culturales, de diálogo, de crecimiento para un verdadero desarrollo humano. Los medios tienen la tarea de volver a hacer que los ciudadanos vuelvan a interesarse por la verdad y hacer contrapeso a los líderes que mienten. La credibilidad se construye durante años y se pierde en un mal minuto”, dice un refrán. Es hora de volver a iniciar una nueva etapa en el periodismo mundial, con periodistas según Jesús Flores Vivar (2014) “con una base humanística, una actitud mental y un conocimiento y experiencia práctica lo bastante sólidos.

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Lista de referencias

Bernal Triviño, Ana Isabel (2014). Herramientas digitales para periodistas. Editorial UOC (España).

Caparrós, Martín (2017). La verdad de la posverdad. Recuperado de

Cebrián Herreros, Mariano (2010). Información audiovisual y multimedia por internet en la telefonía móvil. USMP (Perú).

Flores Vivar, Jesús (2014). Ciberperiodismo. Nuevos medios, perfiles y modelos de negocio en la red. USMP (Perú).

Gamarra, Eduardo (2017). Inmediatez, desafío a la responsabilidad periodística. Artículo y video aparecido en Voice of America (VOA-EE.UU.). Recuperado de

Google (2014). El nuevo mundo Multi-screen. Recuperado de

Igarza, Roberto; Vacas, Francisco & Vibes, Federico (2008). La cuarta pantalla. Marketing, publicidad y contenidos en la telefonía móvil. Lectorum-Ugerman (Argentina)

Lobo, Ramón (2017). Periodismo extraviado: La era de la posverdad. Artículo aparecido en El Periódico Internacional de Cataluña (España). Recuperado de

Martínez Gallardo, Alejandro (2017). ¿Qué significa estar viviendo en la era de la posverdad? Recuperado de

Ramonet, Ignacio (2003). Artículo aparecido en LE MONDE diplomatique - edición española. Recuperado de http://monde-diplomatique.es/2003/10/ramonet.html