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( ARIAS BIOLOGICAS
A UNA DAMA,
i
por J. von Uexküll.

I itai caiia$ no tienen, ciertamen-
l», lo lina ¡ironía de las célebres
C ,A R IA S PERSAS, de Montesquieu,
m podrían tenerla. A u n cuando están
escritas en un estilo claro, flexible y
ommodo, no tienden a un fin literario
ni político; son cartas de un sabio, de
jn hombre de ciencia. Y como lo
sabio no quita lo agradable, el autor
(hey que decirlo en honor suyo), ha
logrado plenamente su objetivo, que
no parece haber sido otro que el de
ilustrar a sus lectores, y especialmen­
te a sus lectoras, sobre materias del
más alto interés humano. De ahí que
califique él mismo de "biológicas*'
tus cartas, ya que, ateniéndonos a
la estricta etimología, la biología no
viene siendo más que la ciencia
de la vida.
Es una serie de doce interesantes
cartas, cada una de las cuales trata
y estudia con el mismo dominio
magistral, y a la vez con la misma
amenidad, asuntos que lejos de ser
heterogéneos guardan una estrecha
correlación: sonidos, colores, tiem­
po, espacio, etc., hasta llegar al punto
capital, que es el espíritu, sin des­
cuidar por cierto (a fundamental
cuestión de nuestro origen, de la
eipecie, la familia y el estado.
N o nos extraña el éxito resonante
que ha alcanzado esta obra en toda
I urope. com o no nos extrañará ia
•* »gida que los lectores han de brin­
do* a U presento edición, que es la
prtmera oparecida en español.

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b EMPRESA EDI TORA ZIG-ZAG .BIBLIOTECA DE CULTURA A mi esposa. Gudrun ft. Condesa dt Scbwtrtti-S'c/jwenruburg.

2 A G . CARTAS BIOLOGICAS A UNA DAMA 2 I G .

.

cercando con todos los recursos de la observación y la experimentación el enigma que la naturaleza nos presenta en estos objetos. Y esa solución consistirá en el descubrimiento de las supremas leyes natura . y de aqui in­ ferimos con seguridad que sin la experiencia nada sabríamos de los objetos. Mordemos una mangana para saber si es dulce. Nos sentamos en una silla para saber si es cómoda. Cortamos las hojas de un libro para saber lo que dice. y para saber algo de ellos nos parece lo más natural atacarlos inmedia­ tamente. Esperan conseguir un día la solución del misterio cósmico. Partiendo de esta convicción. las ciencias lla­ madas experimentales — a las que pertenecen prin­ cipalmente las ciencias naturales — se han dedica­ do a investigar los objetos de la naturaleza en tor­ no. Diariamente acrecentamos con expe­ riencias nuevas nuestro conocimiento. C A R T A P R IM E R A — SONIDOS SEÑORA: El mundo que nos rodea está lleno de los más variados objetos. merced a la experiencia. cada vez más ampliada y refinada. Sus cultivadores no abrigan duda alguna de que van por el buen camino.

planteando la cuestión. Pero han sido siempre expulsados como un cuerpo ex­ traño que contradijcx-a toda la corriente espiritual de la época. Logró hallar ciertas leyes de nuestro espíritu. y que son mucho más importantes y fundamentales que todas las le­ yes naturales formuladas por los naturalistas. nosotros mismos como objetos de la naturaleza. ¿Cómo se produce la experiencia? Mostró Kant.10 J. esperan los naturalistas averi­ guar no sólo las modificaciones perceptibles que se verifican en nuestro cuerpo. A este ímpetu arrollador de las ciencias natu­ rales. en último término. que anteceden a toda experiencia. con incomparable genialidad. merced a las cuales es la experiencia posible. y. que para hacer experiencia es preciso que tenga­ mos ya en nosotros mismos ciertas condiciones pre­ vias. que pretenden comprender el mundo hasta en sus últimos elementos. demostrando que dependen de unas cuantas leyes naturales claras. ha dado Kant el alto. hace ya ciento cincuenta años. sino también los sen­ tidos mismos — nuestros pensamientos y senti­ mientos — . Por el conocimiento más profundo de nuestro cerebro y de los procesos químicos y físicos qüe se desarrollan en él. V on U k x k ü l l les de que dependen todos los objetos de la natura- leza. Han pasado ciento cincuenta años. Los pensa­ mientos de Kant han influido repetidas veces en las investigaciones de las ciencias naturales. Los brillantes descubrimientos de la química y la física parecían dar la razón a los que . tomadas de la experiencia. merced a las leyes natu­ rales.

/ La aparición del darwinismo fortificó la con­ vicción general de que las leyes de la vida no son sino derivaciones de las leyes físico-químicas. se transforman en excitaciones nerviosas. que vuelve a los principios de Kant. estas acciones. ante todo. se ha desarrollado en los últimos decenios la biología moderna. Los órganos sensoriales de todos las seres vi­ vos. Pero de esto no cabe ni hablar. La experiencia supone un sujeto que la hace y un objeto sobre el cual es hecha. a no ser que se admita que el objeto. Pues el conocimiento del sujeto es mucho más importante que. Las cualidades del objeto que envían estímulos llá- . Pero en contraposición a esta fe ingenua en la fuerza omnipotente de la experiencia externa. pasa al suje­ to.el conocimiento del objeto. son apropiados para la recepción de un grupo de­ terminado de acciones que se llaman estímulos. como tal. sean físicas o químicas. y pide. Las relaciones entre sujeto y objeto descansan siempre en accio­ nes que parten del objeto y tocan los órganos sen­ soriales del sujeto. que como sujetos se colocan frente a un objeto. La vida misma fué considerada como un proceso quí­ mico-mecánico. En los órganos sensoriales. r Cartas B iológicas a uwa D ama 11 \ esperaban lograr el conocimiento del mundo exclu­ sivamente por la vía de la experiencia externa so­ bre los objetos. Bien se com­ prende que el menosprecio del sujeto por las cien­ cias experimentales haya sumido cada vez más es­ tas ciencias en errores de que no han sabido librar­ se. la investigación de las condiciones de toda experiencia.

aunque referidas al mismo objeto. Los nervios aislados conducen la excitación a diversos centros que. La función de los órganos sensoriales consiste en hacer accesible al sujeto un grupo más o menos amplio de estímulos del mundo exterior. que en­ . Por lo tanto. pero que parece ser el mismo en todos los nervios. las cualidades del objeto que hacen de notas tienen que ser dis­ tintas para cada sujeto. 12 J. se transforman por de pronto en el mismo proceso fi­ siológico. en su mayoría. Desde luego. sino que se con­ vierten en excitaciones nerviosas. y en apa­ gar todas las demás acciones. El con­ junto del nervio y su centro se llama 'persona ner­ viosa. Merced a esta disposición se consigue determi­ nar la máquina del cuerpo a diversos actos. La excitación es un fenómeno inexplicado todavía. han de contradecirse necesariamente. son células gangliares. Las personas nerviosas de los órganos senso­ riales están en múltiples relaciones con las perso­ nas nerviosas de los órganos electores. pues­ to que el objeto posee diferentes cualidades para cada sujeto. por diferente que sea su índole. músculos y glándulas. Pero los estímulos no acceden directamente al sujeto. Según esto. se comprende claramen­ te quo si el mismo objeto se ofrece a dos sujetos que posean diversos órganos sensoriales. Las diferencias que existen entre los es­ tímulos no subsisten sino por cuanto producen la misma excitación en diversos nervios. todos los estímulos. Von Uexköil manso notas. las experien­ cias de los dos sujetos. Estas relaciones forman el aparato di­ rector del cuerpo en todos los anímales.

conjunto que entra en ac­ tividad al verificarse un reflejo. tenemos una sensación sonora completa­ mente determinada. siendo iguales las notas que acceden a ellos por iguales estímulos. una vibración del aire con de­ terminada longitud de onda hiere nuestro oído. Distintos sujetos pueden verificar distintos actos. el proceso. de lo contrario. Para convertirse en la experiencia es preciso que exista el oído del sujeto. aun cuando sean Igua­ les los órganos efectores. Cahtas B iológicas a una D ama 13 tonces se llaman reflejos o actas reflejos. respondemos en algunos casos ccn reflejos. ¿Qué parte de ella pertenece al objeto y cuál al sujeto? Evidentemente. no sólo los órganos sensoriales. El proceso entero es una expe­ riencia. por ejemplo: parpadeando cuando un cuerpo se acerca rápidamente a nuestros ojos. Sí somos nosotros mismos los sujetos que están frente al objeto. apa­ rato director y efector. y éste transforma el estimulo en una excitación ner­ viosa que llega hasta la persona nerviosa en el ce­ rebro. se reduciría a un reflejo. Distintas notas pueden disparar distintos re­ flejos. . por ejemplo. bien porque. Llámase arco reflejo al conjunto del aparato sensorial. Si. sino tam­ bién los órganos directores. bien porque sean distintas las notas que ac­ ceden a ellos por medio de distintos estímulos. cuando más. al objeto que la produce sólo pertenece la vibración del aíre. con su aparato nervioso y su ca­ pacidad de sensación. Pero la mayoría de las'veces respondemos con una sen­ sación a un estímulo que llega a uno de nuestros órganos sensoriales. sean distintos en cada sujeto.

por ejemplo. este importante aparato puede llamarse resonador o transformador. pero no sonidos. la posibili­ dad de experimentar un sonido depende. sino también de la actividad psicológica del espíritu en nuestro sujeto. poseedor de un arpa resonante. Pero la excitación de la persona nerviosa ha de ir acompañada de unä sensación so­ nora. no sólo de la actividad fisiológica del cuerpo. Esta propiedad se ha convertido pa­ ra nosotros en nota. de lo contrario.a). habría. se transforma en la excitación nerviosa de una persona nerviosa determinada. Tomemos. que en nuestro oído interno. Los procesos corporales pueden representarse fácilmente (fig. Von Uexküll Flyura 1^ Interpretamos la sensación sonora sacándola de nosotros mismos y considerándola como propie­ dad del objeto. Por consiguiente. una campana. Por eso. 14 J. . De este objeto parte la vibración del aire. 1. modificaciones fí­ sicas en el mundo exterior y procesos fisiológicos en nuestro cuerpo. si.

Esta. aunque latente. debe existir ya en el sujeto antes de que se produz­ ca la experiencia. sino que en se­ guida sabremos que un sonido es más alto que otro. Intente usted representarse una sensación de sonido. de que todas estas sensaciones elementales. que las comprende y somete todas a leyes perfectamente determinadas. y nos damos cuenta. que inmediatamente pondremos ambas sensaciones en relaciones regulares. Gracias a ella es posible la expe­ riencia. es decir. Pero produzcamos dos sonidos. es decir. Pronto se convencerá de que es. A medida que se añaden nue­ vos sonidos. puede variar de intensidad. puede ser más fuerte o más débil. el acorde de tres notas es una figura regular. si bien pueden distinguirse una de otra. pertenecen a una suerte de comunidad o parentela. an­ te todo. con asombro. Pero su cualidad es al­ go invariable e indivisible. No puede decirse nada más sobre ella. eso que solemos llamar un elemento. estas relaciones van haciéndose más ricas. No sólo obtendremos dos sensaciones separadas. Así. pero las tres notas de que se compone no están una al lado de otra. la sensación sonora. Estas relacio­ nes se hacen muy estrechas cuando se produce un acorde entre los sonidos o cuando los sonidos for­ man una disonancia. que nada tienen que ver una con otra. tan sustan­ tivas e independientes. C artas B iológicas a una Dama 15 Para la experiencia del sonido se requiere. precisa­ mente. Las leyes de afinidad que unen las sensaciones sonoras están por completo fuera del espacio. Sin duda. La distinción de las sonidos en altos y bajos no .

la ordenación de los sonidos en una escala no es sino el intento de hallar una expresión para el orden conocido de las leyes de afinidad. Pero todas estas imágenes traducen al idioma del espacio las leyes de las sensaciones. organización que llevamos de antema­ no en toda experiencia sonora. asemeja una escalera. El espíritu. es sino un recurso auxiliar para darnos cuenta in­ tuitivamente de sus relaciones regulares. que. cada uno de cuyos tramos comprenda ocho escalones. Vow UZXKflU. Ño puede deducirse del orden en que están colocadas las personas nerviosas. en efecto. en sí mismas ajenas al espacio. Análoga­ mente. cuyos peldaños van hacién­ dose cada vez más estrechos. que son completamente ajenas al espacio. están sometidas a un orden en el espacio. con sus numerosas sensaciones. Tampoco puede deducirse de la disposición del oído interno. Una parte de esta organización del espíritu es­ tá constituida por la organización de las sensacio­ nes sonoras. carece de extensión. Nuestra incapacidad para abarcar este orden. una re­ presentación que nos permite abarcar todas estas relaciones. Podemos seguir adelante y transformar la es­ cala en una escalera. así percibiremos intui­ tivamente la ley de las octavas. es la que nos lleva a hablar de un organismo del espí­ ritu . y no deben inducirnos a creer en la po­ sibilidad de referir dichas leyes a disposiciones es­ pacíales en el mundo corpóreo de nuestro cerebro. como unidades corpóreas.1« J. Existe antes de toda experiencia. . porque és­ tas. sin recurrir a la habitual intuición del espacio. sujetas ciertamente a un orden fijo.

-con las mismas leyes. excitación de las perso­ nas nerviosas por medio de actuaciones directas sobre los nervios acústicos. Esta organización es la que llena el mundo de sonidos. sin que en esto tengan nada que ver ni las vibraciones aéreas. el sujeto una organización del espíritu que es por completo ajena al espacio. pues. esperando poder someter la ley del espíritu a una ley natural. . Los estímulos de sonido tienen sus leyes pro­ pias. ni la escalera del oído interno. Las excitaciones de sonido tienen sus leyes propias. Las sensaciones del sonido tienen sus leyes propias. tan pronto como ciertos estímulos apropiados despiertan la excita­ ción nerviosa en el órgano sensorial del oído. También en esto se han buscado analogías. En toda experiencia de sonido pone. que dependen de las propiedades físicas del aire. que dependen de las propiedades psicológicas del espíritu. Cartas B iológicas a una D ama 17 Finalmente» tampoco las leyes de las vibracio­ nes aéreas en el espacio pueden influir sobre la or­ ganización del espíritu. Pero la mayor o me­ nor regularidad en las vibraciones del aire no pue­ de ser considerada como causa de la consonancia o la disonancia. porque la. que dependen de las propiedades fisiológi­ cas del órgano sensorial y de la persona nerviosa. produce en nosotros los mismos sonidos.

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de manera que puede resonar a mucho más de cien distintas vi­ braciones. el blanco y el negro. Las cuatro cuerdas del arpa tienen támbién aqui la misión de transformar las vibraciones en excitación de las personas nerviosas. — COLORES SEÑORA: Las grandes vibraciones aéreas tro- . La figura 2n reproduce una de esas arpas. tropiezan en la retina del ojo con arpas muy pequeñas y numerosas. sola arpa. cada una de las cuales sólo resuena con pureza a cuatro vibra­ ciones. amarillo. Según esto. Se ha comprobado que la sensación de blanco se presenta cuando actúan al mismo tiempo los . verde y azul. Las vibraciones del éter. piezan en nuestro oido interno con una. teniendo en cuenta que cada cuerda resuena. no sólo a una vibración. La excita­ ción de cada persona nerviosa va acompañada de una sensación de color. provista de numerosas cuerdas. que son muy pequeñas. Pero hay que agregar otras dos sen­ saciones que no son producidas por determina­ dos estimulas de vibración. resultaría que sólo existen cuatro colores: rojo. CARTA SEGUNDA. En cada granito de la retina hay una. sino también a las vibraciones vecinas.

y la devuelve una vez que la Iluminación cesa. toman un tercer camino. Es. que admitir que la persona nerviosa del color negro está provista i I de semejante depósito de excitación. pues la sen­ sación de negro sólo se presenta cuando falta la iluminación. así. He conseguido comprobar en los erizos de mar que el estímulo de la sombra depende de un aparato nervioso que almacena la excitación du­ rante la iluminación . \t V transformadores del verde y el rojo o los trans­ formadores del amarillo y el azul. pues. pues. necesario enlazar la persona ner­ viosa del blanco con el cruce nervioso de las per­ sonas nerviosas ‘'complementarias” slzuV amani­ llo y verde-rojo. En el oído no tenemos ninguna disposición . guen al mismo tiempo al cruce. Hay. queda indicado que en el * caso de que ambas excitaciones nerviosas lle­ .

que. por ejemplo. Cuando se habla de una escala de colores y se la compara con la escala de los sonidos. lo que dije sobre el acorde de tres sonidos. excepto los seis colores indicados. es imposible distinguir si un color blanco se compone de amarillo-azul o de rojo- verde o de los cuatro. habremos . puede reducirse a sus tres componentes. ¿Cómo se resuelve la contradicción? Recuerde usted. como el blanco. son. Lo mismo su­ cede con los colores. entonces la escala de los colores sólo tendría seis escalones. pues al cesar las vibraciones del aire no se produce ningún sonido nuevo. sin embargo. Pero si que­ remos incluir todos los colores mixtos. o acordes de tres o acordes de dos. con las seis personas nerviosas a él liga­ das. parece que sólo podría producir seis sensa­ ciones de color. De aquí podemos deducir con seguridad que el origen de los colores mixtos es obra de nuestra organización espiritual y no obra de nuestro cuerpo. Todos los colores. En este acorde se obtiene una nueva sensación. El resonador que existe en los granitos de la retina. Siempre es posible extraer de ellos los colores fundamentales que los compo­ nen. Así. Esto demuestra que para los colores mixtos no existen personas nerviosas especiales. Si se consideran los sonidos particulares como escalones de la escala. cuya producción por mez­ cla permanece oculta a nuestro espíritu. señora. Pero a esto se opone el hecho de que percibimos un número extraordinario de co­ lores. hay que tener presente que se trata de cosas muy dis­ tintas. C artas B iológicas a cn a D ama 21 análoga.

Mas los acordes puros de dos colores son ra­ rísimos. V on Uexküll de referirnos a una escala dentro de un acorde de dos colores. Para abarcar con una mirada todas estas . La mayor parte de las veces son acordes de tres. por ejemplo.22 J. en los que intervienen el blanco o el ne­ gro. Se advierte entonces que todos estos escalones constan tanto de rojo como de azul. considerando como escalones de dicha escala todos los colores mixtos que van del azul al rojo. pero la intensidad de uno de los &TTt CI. mientras que la del otro varía en proporción descendente.Í1lÍo ßfcvnto Figura 3^ dos colores fundamentales varía en proporción ascendente.

partiendo de cada vértice extienda con intensidad decreciente el color fun­ damental sobre la mitad del octaedro que le co­ rresponde. asi como la de azul con amarillo. co­ lores que designamos con el nombre de gris. éstas son mucho más complicadas. y las leyes físicas de interfe rencia y refracción en las ondas de) éter. tome usted un octaedro y pínte los seis vértices (fig. C autas B iológicas a una D ama 23 complicadas relaciones. el blanco. Faltan en el octaedro los colores dobles formados de negro y blanco. No basta tener conocimiento de las relaciones de afinidad que existen entre las sensaciones de color. De todos modos.octaedro nos permite bas­ tante bien considerar en conjunto las relaciones de afinidad que mantienen los colores entre si. pues la mezcla de rojo con verde. Entonces aparecerán en los vértices colores puros. Ya ve usted cuán difidles problemas plantea la más sencilla experiencia de color. y no a las relaciones de tos colores como pro­ piedades de los objetos. 3?) con los seis co­ lores fundamentales. rela­ ciones explicadas en el octaedro de los colores. en las aristas colores dobles y en las superficies colores triples. el . porque intervienen en ellas las leyes fisiológicas que presiden a la excitación en las personas nerviosas. Esto gris puedie ser representado por una diagonal trazada desde el vértice negro al vértice blan­ co. como sabemos. los aparatos . Junto a este factor psicológico hay que tener en cuenta también el factor fisiológico. Advierta usted que me refiero tan sólo a las rela­ ciones de afinidad entre las sensaciones de color. da. No hay necesidad de trazar otras diagonales.

pero no habría colores. lleva consi­ g o sus propias condiciones fisiológicas y psicoló­ gicas. Así. El sujeto recibe es­ tím ulos. Von U exkúll ópticos y nerviosos de nuestro órgano sensorial. a los que responde con sensaciones de color. No tenemos noticia do nuestra organización . no sólo form a ei blanco con los coloras complementarios. al suprimir los apa­ ratos nerviosos y ópticos de la retina. sino tam b ién objetos blancos. 24 J. sino que aumenta la acción de ll los colores complementarios cuando éstos se pre- sentan juntos o sucesivamente. que constituye por sí solo toda una ciencia: la ciencia que estudia las leyes de las ondas etéreas. Sin la organización del espíri­ tu habría movimientos físicos y procesos fisioló­ gicos nerviosos. porque posee una organización corporal y una organización espiritual. pues. Percibe no sólo objetos abigarradas. grises y negros. Cuando un sujeto hum ano se coloca fren te a un objeto que despide ondas etéreas. Por consiguiente. la condición previa para la existencia de colores en el mundo exterior es el espíritu del sujeto. Este es ei que crea las leyes por que se rigen las acciones de contraste y de com plem ento entre los colores. Incluso las operaciones quirúrgicas en el sistema nervioso ocular. también en el color es la organiza­ ción del espíritu la condición previa de toda ex* periencia. Por último. actúa también e! Tactor físico. dejan in­ tacta la organización espiritual. T ra sla d a estas sensaciones h acia afu era y viste ai ob jeto con cualidades de color. aun cuando no existen ondas etéreas p a ra estos colores negros y grises.

Sólo entonces se revis­ te el mundo de colores. basta una ocasión externa para hacerlas en­ trar en actividad. Así. no puede ser resuelta. C artas B iológicas a una D ama 25 espiritual sino cuando entra en actividad. La organi­ zación de nuestro aparato óptico y nervioso no sirve más que para hacer que resuenen nuestras sensaciones. la cuestión de si la ceguera para los colores es un defecto de la organización fisiológica o de la espiritual. » . según la cual las sensaciones son funciones de las células cerebrales. Más adelante expli­ caremos cómo deben concebirse las relaciones entre las sensaciones y las células cerebrales. pudo resolver parcialmente la cuestión. pues. sólo corporal mente pueden actuar en el espacio y en el tiempo. Sólo la doctrina errónea de los materialistas. queremos dejai' sentado que las sensaciones de color. por tanto. con arreglo a la ley de causa y efecto. con su organización propia. están en nuestro espíritu antes de toda experien­ cia. Mas las sensaciones son absolutamente incorpóreas. pero que estas sensaciones no se produzcan nunca en él por lesiones en la persona nerviosa correspondiente. y esta actividad se manifiesta en que se tornan conscientes. que no son otra cosa que las sensaciones trasladadas por nosotros al exte­ rior. Cabe suponer perfectamente que la organización espiritual de un hombre contenga las sensaciones de rojo y verde. Por de pronto. cuando es necesario para nuestra vida obtener notas seguras del mundo exterior. Las sensaciones se convierten entonces para nosotros en notas del mundo exterior. Pero las células cerebrales son todas corpóreas.

caliente y frío. V on U ex hüll Así st. Siempre dan a ésta su contenido. amargo y salado. Cuando am­ bos transformadores actúan juntos. dulce. Siempre hay sensa­ ciones y organización antes de que se produzca !a experiencia. Las sensacíones táctiles constan de dos sensa- . Las sensaciones de temperatura pueden disponerse en una escala con tres grados: ardien­ te. Dondequiera. Lo que he dicho de las sensaciones de sonido y color en general. y su organización se represen­ ta por medio de un prisma. puede aplicarse a las demás sensaciones. Constantemente las sensaciones son tratadas co­ mo propiedades de los objetos y trasladadas al exterior. y el otro con las personas ner­ viosas que dan la sensación "frío ” . podemos comprobar Ja existencia de sensaciones enlazadas entre si per una organización espiritual. producen ex­ citaciones que llegan a las personas nerviosas que dan la sensación "ardiente” . Las sensaciones olfativas lian sido clasifica­ das recientemente. Una sombra que se aproxima denota siempre un movimiento que tiene lugar en el mundo ex­ terior. explica que la falta cíe estímulo luminoso actúe como un estímulo particular. no.2Ö J. No se ha conseguido todavía reducir a un sistema las relaciones entre las sensaciones gustativas: ácido. pero un silencio. mientras que la falta de estímulo sonoro no produce igual efec­ to. uno está en comunica­ ción con las personas nerviosas que dan la sen­ sación "caliente” . Es interesante notar que para los estímulos de temperatura sólo hay en nuestra piel dos transformadores.

combinadas en una escala sencilla. Pero todos los intentos para explicar en las cosas corporales los resultados de nuestras sensa­ ciones. esto es. ( Determina también su actividad común. Se ba dicbo de los cinco sentidos que son los cinco dedos del espíritu con los cuales éste toca el mundo exterior. La colaboración de varios dedos sensoriales produciría los acordes dobles o triples. y de algunas sensaciones mixtas. . Esta regla dice más que la existencia de cierta semejanza. Las sensa­ ciones son completamente ajenas al espacio y su dependencia mutua es una mera regla. las sensaciones mixtas. no nos deben inducir nunca a atribuir a las sensaciones relaciones de espacio. se­ gún el número de sensaciones fundamentales contenidas en cada sentido. Más acertado fuera comparar los sentidos con otras tantas manos. cada mano tendría un número mayor o menor de dedos. C artas B iológicas a una D ama 27 ciones fundamentales: "duro" y “ blando".

.

que pueden distinguirse según su espe­ cie (cualidad) y según su fuerza (intensidad). Ver. Los distintos colores par­ dos se distinguen según la intensidad de sus tres componentes. Los colores mixtos forman un acorde triple. Así. que puede determinarse fácil­ mente en el octaedro de los colores. Otra cosa ocurre con los demás sentidos. . — T IE M P O SEÑORA: Las sensaciones nos proporcionan. como hemos visto. por ejemplo. Así. lo tibio está for­ mado por los componentes caliente y frío. oler y gustar constituyen los cinco círculos sensoriales. oír. a los que debe agregarse el círculo de las sensaciones de tem ­ peratura. cada f jnldo puede presentarse con distinta fuer­ za o intensidad. La afinidad de los sonidos no depende de su intensidad. Pero. Cada uno de estos círculos sensoriales consta de un número mayor o menor de sensa­ ciones. que pueden presentarse en distinta intensidad. Las sensaciones de sonido se distinguen unas de otras por su especie o cualidad. sentir. el m aterial de todas nues­ tras experiencias. C AR TA TERCERA. amarillo y rojo. el pardo es un acorde triple formado de negro. además. Lo mismo sucede con los acordes dobles del mentido de la temperatura.

Tampoco puede estar orientada más o menos intensamente en una dirección. colocada en un lugar. . Las sensaciones de lugar. Sirven tan sólo para orde­ nar las sensaciones que se presentan en la expe­ riencia. Pero iiay sensaciones que sólo conocen la cua­ lidad y no la intensidad. Estas sensaciones no se presentan nunca aisladas. que consisten en una única cua­ lidad repetida constantemente. Llamémoslas sensci­ clones* de orden. la intensidad juega un papel importante en todos los circuios senso­ riales. V o n U ejcküll Las sensaciones que están entre blando y du­ ro quedan asimismo determinadas por la diferente intensidad de estas sensaciones fundamentales. ni su aparidón puede ser más o menos intensamente fijada en un momento. La repetición in­ interrumpida de la misma sensación de momen­ to suministra la ley de afinidad. El caso más sencillo es el de las sensaciones de momento. no puede estar más o menos intensamente colocada en dicho lugar. La sensación azul. Tampoco constituyen elemen­ tos de la experiencia. Así.30 J. que liga los mo­ mentos en una organización llamada tiempo. sino siempre en com­ binación con una o varias sensaciones de los sen­ tidos ya indicados. Entonces las otras podrán red-* bir el nombre de sensaciones de contenido. En las sensaciones de olfato y gusto podemos comprobar igualmente que la intensidad tiene la misma influencia. Indican el lugar. de dirección y de momento no poseen grados de intensidad. la dirección y el m o­ mento de la experiencia.

El tiem- no nos proporciona la posibilidad de utilizar su ecslvamente los diferentes d^dos. contrariamente a lo que sucede con Jas reglas de afinidad entre las sensaciones de conte­ nido. que con su antes y des­ pués están ligados al pasado y al futuro. Y si compar . va unida siempre a una sensación de momento. por su manera reguiar de combinarse. C artas B iológicas a una D ama 31 Toda sensación de contenido. el tiempo. que indica el punto en donde ha de ser colocada en la serie del tiempo. precede í . Los signos temporales de los momentos orde­ nan las sensaciones de contenido y las incorpo­ ran en la serie de! tiempo. como ley de afinidad entre los mo­ mentos.ecesariamente a toda experien­ cia. al vivir éste cada uno de los momentos singulares. y por eso persiste en la conciencia del sujeto. Recuerde usted la comparación de los cinco sentidos con los cinco dedos de la mano. El tiempo. El tiempo ñas permite disponer en suce­ sión y dilatar en serie nuestras sensaciones de contenido. pues todos los mo mentos. es trasladado en su conjunto al mundo ex­ terior con los momentos singulares mismos y for­ ma una de las columnas más firmes de nuestro mundo. El tiempo consti­ tuye una cadena irrom pible. Todo momento vivido se distingue de los demás momentos por el sentimiento de haberlo vivido. Asi. que de otro modo coincidirían todas. que consiste siempre en signos temporales uni­ dos a sensaciones de contenido. poseen un "antes'1 y un "después11. de la misma manera que toda sensación se distingue de su repetición por ese sentimiento de haberla vivido.. dondequiera que se presente.

que con frecuencia sustituye la palabra realidad por la palabra existencia. El inundo se convierte de este modo en una su­ cesión várlada. la ley de causa y efecto sólo se refiere a los acontecimientos ligados inmedia­ tamente por el antes y el después de la serie tem­ poral. Sin el tiempo no sería posible el concepto de realidad que hace referencia a una causa antece­ dente y a un efecto subsiguiente. se llaman melodía. Ahora bien. De esta manera se convierte en funda­ mento de toda nuestra vida empírica. que constitu­ yen una unidad. El uso equívoco del lenguaje habitual. El tiempo separa las experiencias unas de otras. En toda me- lodía se acentúan sólo determinados momentos. No es. extraño que sea trasladado al mundo exte­ rior. Los sonidos ligados rítmicamente. pues. nos induce a calificar de irreales y a regar toda existencia a las formas de existencia no sometidas a la ley de causa y efec­ to. 32 J. en donde todo acontecimiento puede enlazarse seguramente con un pasado y un futuro. especial­ mente en relación con las sensaciones de sonido. en verdad. Pero. en la serie temporal hay ciertos enlaces a los que damos el nombre de ritmo y cuya existencia nos es bien conocida. Von Uexkütx ramos los sentidos con otras tantas manos de mu­ chos dedos» veremos que el tiempo nos suministra la posibilidad de hacer que jueguen sucesivamen­ te los diferentes dedos con independencia unos de otros. . como lo es el contenido de las experiencias.

Los cuerpos actúan unos sobre otros. como los cajas de música. la melodía no puede actuar directamente sobre las figuras cor­ póreas del mundo exterior. En el mundo real no se presentan. que tiene ya la melodía en su organización espiritual antes de ponerse a cons­ truir la caja. De aquí surgen formaciones que deben su figura únicamente al tiempo. Pero estos aparatos deben esta facultad tan sólo u su constructor. Pero sin otro sujeto que pueda reproducir la melodía. porque está formada según otra ley del tiempo. Es cierto que existen cosas corpóreas. que pueden producir melodías. gracias a la dliipoídción de las púas el constructor puede ha- cor sonar las lengüetas en el orden que desee y i‘Aeugo una disposición tal que. Las melodías deben su existencia únicamente a nuestra organización espiritual. según la ley de causa y efecto. ésta no tiene efica­ cia en el mundo exterior. la . al girar el rollo. Mas la melodía escapa a esta ley. el rollo va provisto de unas púas que hacen vibrar una serie de lengüetas. Fórmalas el sujeto merced a sus sensaciones de sonido y a los signos tem ­ porales. Generalmente procede de esta m ane­ ra: construye un rollo al que da un movimiento de rotación uniforme. produciendo sonidos adecua­ dos en enlace rítmico. El sujeto puede trasladar al mundo exte­ rior las melodías. Cartas B iológicas a una D ama 33 que están separados unos de otros por una serie más o menbs larga de momentos no acentuados. merced al impulso de unos muelles. Formación inespacial e incorpórea^ ajustada al tiempo. en el cual se extienden como superficies en el espacio.

34 J. V on Uexk Ull

señe de las púas golpeadas corresponda a la serie
temporal de su melodía. Utiliza, pues, la ley de
causa y efecto, que obliga a las púas a herir las
lengüetas en determinados intervalos. Los espa­
cios que separan las púas en el rollo son los que,
al girar éste, mantienen fijas determinados Inter­
valos de tiempo.
De esta manera eí constructor encarna la fi­
gura temporal de la melodía en la forma espacial
de la caja de música. La caja de música obedece
* ' toda ella a leyes mecánicas... salvo la disposición
de las-púas en el rollo, que debe su existencia pu­
ramente a una ley temporal, presente en el espí­
ritu del constructor.
Se ha intentado muchas veces hallar en el ce­
rebro humano disposiciones semejantes a las de la
caja de música. No se ha conseguido. Pero aun
cuando se lograse demostrar que el protoplasma
morfogenético puede construir un aparato ner­
vioso capaz de estimular con determinado ritmo
las personas nerviosas de las sensaciones sono­
ras, no por eso quedaría excluida la melodía como
productora de este aparato. Pues las disposicio­
nes nerviosas, destinadas a mantener fijas los in­
tervalos de la excitación, estarían determinadas
en su posición respectiva por la melodía.
Es, pues, totalmente imposible reducir tas
melodías a formación alguna corpórea. Estas de­
ben su existencia simplemente a ta organización
del espíñtu. Si la organización espiritual de un
hombre no es capaz de formar melodías, ya pue­
den producirse las más bellas series de sonidos.
Su oído y sus personas nerviosas reaccionarán

*
i

*

Cartas B iológicas a una Dama 35

ante ellas; se despertarán en él las sensaciones de
sonido en intervalos justos, pero no se produci­
rán unidades en su espíritu.
Es, pues, empresa totalmente vana buscar ca­
jas de música en nuestro cerebro. Las figuras
temporales de las melodías pertenecen exclusiva­
mente al espíritu.
Pero si nos vemos en el caso de rechazar el
supuesto de un órgano melódico en nuestro cere­
bro, no por eso queda resuelta la cuestión de si
existe un órgano para el sentido del tiempo. Sin
duda, la sensación del momento y su inserción en
el tiempo es obra exclusiva del espíritu; pero que­
da el problema de cómo se despierta la sensación
del momento por excitación de la persona ner­
viosa correspondiente.
Como en todas las experiencias, debemos en
la experiencia del tiempo inquirir los tres facto­
res: físico, fisiológico y psicológico.
En el mundo exterior no existe un manantial
permanente de estímulos que envíe durante toda
su vida estímulos ai sujeto en idénticos interva­
los. Sin embargo, todos los estímulos del mundo
exterior van acompañados de signos rítmicos del
momento. Por consiguiente, debemos buscar en
ei cuerpo una fuente interior de estímulos que,
como nuestro corazón, sea capaz de estar palpi­
tando toda la vida. Esta representaría el factor
fisiológico. No cabe pensar en un péndulo me­
cánico; pero sí en un proceso químico que tenga
la facultad de fortalecerse, merced a los estímu­
los externos e internos, de tal manera que envíe
ondas rítmicas de excitación a la persona nervio-

i

36 J. Von U kxküli .

sa encargada de hacer resonar el momento. En­
tonces los momentos, como sensaciones, se orde­
narían en la organización de la serie temporal.
Un aparato rítmico de este género facultaría al
sujeto para imponer su propio compás a todos los
acontecimientos internos y externos. El compás
de este péndulo químico interno podría medirse
en los acontecimientos rítmicos del mundo ex­
terior.
Fué Carina Ernesto von Baer el primero que
consiguió medir la longitud del momento para el
hombre. Determinó la velocidad con que se mue­
ven los acontecimientos exteriores que sentimos
como momentáneos. Un movimiento que trans­
curra en menos de una décima de segundo es
para el hombre imperceptible. Hoy se admite que
la medida del momento humano es 1 : 16 de se­
gundo. Puede, pues, (inferirse que el órgano del
sentido temporal envía cada 1 : 16 de segundo
una excitación a las personas nerviosas que pro­
ducen la sensación del momento. Estas cifras son
sólo aplicables a la vida normal. Si el sujeto se
encuentra en estado de gran excitación, los esti­
mulas del tiempo se acercan unos a otras y "los
minutos se nos hacen eternos” .
Estas experiencias abonan la existencia de un
órgano del sentido temporal, que entra en una
actividad potenciada, mientras la organización
del espíritu permanece invariable. El número de
los momentos sucesivos reproduce en cada caso
la duración del acontecimiento interno. Medido
con arreglo a idénticos acontecimientos del mun­

pueden imaginarse criaturas cuyos momentos se extiendan sobre un número . pero que no deben perder la esperanza. si su vida comprende el mismo número de momentos que la nuestra? Si estu­ vieran provistos de entendimiento humano. La bala que sale de la pistola ha de parecerles quieta en el aire. de modo que unas veces ei momento abraza centésimas de segundo. Por otra parte. ¿Cómo se transforma para estos animales el as­ pecto del mundo. los padres. pero con distinta duración. Supone que la vida de los distintos seres vivos contiene el mismo número de momentos. y otras veces horas enteras. como nos­ otros no la tenemos del de las montañas. al morirse en otoño. en el que han de soportar los horrores del frío y de la nieve. media vida para otros. C artas B iológicas a una D ama 37 do exterior. Carlos Ernesto von Baer ha utilizado estos hechos para construir una tesis muy ingeniosa. el proceso interno es en unos casos más largo y en otros más corto. A semejantes criaturas. después de su año do vida. y luego lle­ garon a mejores tiempos. Existen empero animales que sólo viven un año y otros que viven un dia. porque también a ellos Ies ocurrió lo mismo en su juventud. No deben de tener ni idea del crecimiento de los árboles. todos los aconteci­ mientos del mundo han de parecerles enorme­ mente lentos. El día y la noche serían meses para unos. Los animales que no viven más que un dia referirían a sus hijos este tiempo de horror como una vieja leyenda. dirían a sus hijos que les espera todavía un largo período de vida.

Verdearían. esto se explica fácilmente. durante breve tiempo aparecería en el cielo un arco de fuego seguido de una corta oscuridad. Para estos seres. sino que el ritmo es creado por e! propio órgano inter­ no. Trasladamos las sensaciones de momento.38 J. sin embargo. no existe ningún órgano externo del sentido temporal que sea puesto en rítmica excitación por impulsos exteriores. convirtiéndolas en propiedades de . crecerían y morirían los bos­ ques. Representándose claramente que la ley de la organización espiritual del sentido temporal con­ siste en la conexión del momento con un momen­ to antecedente y otro subsiguiente. al mun­ do exterior. No se vería el sol. Y. La experiencia del tiempo tiene un carácter más declaradamente subjetivo que las demás ex­ periencias. Von üexkü IíL mucho mayor de años. se comprende que no sea posible pensar ni un primero ni un último momento. que recoge también los estímulos procedentes del cuerpo. al que se atribuye una duración eterna. Baer insiste en que el "tempo" con que perci­ bimos los movimientos del mundo exterior coinci­ de exactamente con el resto de nuestras faculta­ des. en efecto. como para nosotros cambian las días. Las hierbas brotarían del suelo como surti­ dores. las esta­ ciones cambiarían. Transcurriría todo en un “ tempo" acele­ rado. como las demás sensaciones. construido según el mismo plan que los demás órganos. se considera el tiem­ po como una cualidad objetiva del mundo exte­ rior. si suponemos la existencia de un órgano del sentido temporal. como para nosotros las praderas.

otras. pues está constituida por unidades ele­ mentales. . el tiempo no es nunca contenido de experiencia alguna. y todas las secciones del tiempo que consideremos. C artas B iológicas a v v a D ama 39 éste. Unas miden por minutos. La serie temporal en que se organizan las sensaciones de momento es única en su especie. sino sólo la medida subjetiva de toda experiencia. a la consideración espontánea y sin crítica se le aparece el mundo exterior como pro­ visto de una duración eterna. Pero esa unidad de la medida temporal es diversa en las diversas criaturas. por eso. hemos de incorporarlas necesariamente a esa se­ rie única del tiempo. La es­ tructura de esta medida es la misma en todos los hombres. Por eso no puede haber más que un tiempo. como ios centímetros de un metro. Contemplado en conjunto. por segundos. que permanecen idénticas y que están ligadas unas con otras en serie por un antes y un después.

.

frío y caliente. puede oler a rosas y emitir un sonido. Sólo en el tacto y en la vista percibimos constantemente la indicación de lugar.. por intermedio del sentido del tacto. las sensaciones de lugar sólo acompañan de continuo una parte de las sensaciones de contenido. cuan- . En cambio. salado. pero nunca dos sensaciones del mis­ mo sentido. Las sensaciones de un mismo sentido. ) CARTA CUARTA. salado y amargo. En un mismo tiempo y lugar podemos localizar una sen­ sación perteneciente a cada uno de los círculos sensoriales. — ESPACIO SEÑORA: Los signos temporales acompañan todas las sensaciones y las incluyen en la serle del tiempo. Las demás sensaciones de contenido suelen de ordinario relacionarse más o menos claramen­ te en nuestra conciencia con sensaciones tácti­ les. no pue­ de oler a rosas y a helictropo ni emitir dos soni. Pero no puede ser al mismo tiempo azul y rojo. Un mismo lugar del mundo exterior puede ser al mismo tiempo azul. dos. gracias a esto adquieren una referencia más o menos concreta a cierta localidad. frío. duro. duro y blando. Aquí se nos ofrece un hecho muy importan­ te para nuestra organización espiritual.

es siempre la misma. los signos A r . Probablemente son los. el azul y el rojo. bien el sentido del tacto. Al paso que las sensaciones de momen­ to o “ signos temporales” están sólo ligadas con un vecino “ antes” y con otro “ después” . Falta. Asi. se convierten en violeta. no pertenecen al mismo circulo. La organización del espíritu para todas Jas sensaciones de lugar. desvían una parte de la excitación ha­ cia las personas nerviosas que producen la sen­ sación de lugar. si no están separados en el espacio. Von UexkÜIíL do se presentan en el mismo lugar. Por consiguiente. hemos de bus­ car en los órganos de la vista y del tacto el factor fisiológico que nos suministre los necesarios estí­ mulos. no están separadas en el espacio. El mundo exterior no nos envía estímulo al­ guno de lugar. bien el de la vista. se someten a las leyes de su círculo sensorial y toman posición unas con otras. también en este caso el factor físico. órganos mismos de los sentidos los que. Consiste en la doble vecindad. al transformar los estí­ mulos exteriores en excitación de sus personas nerviosas. Ya he dicho que los sentidos óptico y táctil son los únicos inmediatameiite relacionados con sensaciones de lugar. y. Ellos serán los que nos ins­ truyan más en detalle sobre las sensaciones de lugar. que como “ signos locales” acompañan. Es este un hecho tan seguro que puede decir­ se que cuando en un mismo lugar aparecen coe­ táneas dos sensaciones. 42 ■ J. por tanto. pues. y dos sonidos se combinan para formar un acorde.

organización espiritual de las sensaciones de momento. pues en cualquier posición en que nos situe­ mos lo tenemos ante nosotros. rodéanos también lo exten­ so. como el momento presupone los suyos. exactamente lo mismo que el tiempo. o sea la extensión. Llamo “ lo extenso” a la extensión cuando es proyectada al exterior. La organización espiritual de los signos loca­ les de la vista es igualmente una superficie. pues. Asi. proyectada al exte­ rior. tiene por necesaria consecuencia que lo extenso nos circun­ de y envuelva. según testimonian de consuno los signos locales de ambos sentidos. suministra como propiedad un lugar. los signos locales constituyen una superficie. Cada sensación de lugar. Pro­ yectado hacia afuera. En contraposición a los signos temporales que no forman sino una serie. Nin­ gún lugar puede existir sin vecinos. La singular distribución del órgano táctil por toda nuestra piel. lo extenso nos rodea por todas partes como la cara interna de una esfera hueca. estamos ence- . Su forma de afinidad es la “ extensión” . A consecuencia de esto. todo lugar presupone sus ve­ cinos. En virtud de su ley de afinidad. Como la extensión constituye una sola super­ ficie. es proyectada afuera. la organización espiritual de las sensaciones de lugar. C artas B iológicas a üna D ama 43 locales están enlazados con dos pares de vecinos: un par “ arriba y abajo” y otro par a “ izquierda y derecha” .

por primera vez. Sin embargo. proyectada al exterior. En los demás sentidos. Pero así como aquellas figuras auxiliares no tenían nada que ver con las figuras anatómicas de nuestros órganos sen­ soriales. Pronto podré hablar de él. Ahora. no es otra cosa sino una superficie infinita en la que cada lugar tiene dos vecinos. que finalmente se fusionan unas en otras. Mas para que de aquí resulte el espacio es ne­ cesario otro siguió sensorial más. para considerar en conjunto las relaciones de afinidad. compuesta to­ da ella de localidades. La retina.44 J. etc. no tiene límites. no se parece a las figuras de nuestros órganos táctil y visual. VON TJsxköxl rrados dentro de una esfera hueca. el octaedro de los colores. La piel. es una envoltura semiesférica que posee un borde en el que los transformadores no tienen vecino por uno de los lados. La extensión. empero. La superficie visual tiene límites. sustento del órgano vi­ sual. La superficie local. no es ello necesario. así también la superficie infinita de la extensión nada tiene que ver con la3 figuras de los órganos sensoriales que envían las excitado- . como organización espiritual de nuestros signos locales. nos vimos obligados a buscar una figura del espacio que poseyera análogas relaciones. la forma de afinidad en superficie ilimitada se intuye inmediatamente. Así nació la esca­ la de los sonidos. las sensaciones de lugar producidas por la retina tie­ nen siempre vecinos. consiste en una reunión de las más variadas superficies. sustento del ór­ gano táctil.

merced a los cuales el su­ jeto entra en contacto con el mundo exterior. la extensión les permite actuar unas junto a otras. Las sensaciones particulares se convierten en propiedades y — si son sensacio­ nes de lugar — en localidades. El número de los signos locales depende. no se producen hasta que un proceso fisiológico hace posible su libe­ ración. como en todas las sensaciones. Antes hemos comparado las sensaciones de contenido a los dedos. se extiende con ellas y se dilata en el espacio. Ya demostró Weber que hay grandes diferen- 4 . las sensaciones de orden son las que le proporcionan el medio de actuar por junto y por separado en un amplio marco. na residen en ios órganos corpóreos que las separan unas de otras en el espacio. del número de las personas nerviosas. Las sensaciones. cuya excitación las hace re­ sonar en nosotros. no puede nunca susti­ tuirla.como miembros de una organización que antes existía fuera del espacio. espero que haya usted progresa­ do 3o bastante para haber hecho la observación de que un órgano corpóreo. Cautas B iológicas a una D ama 45 nes a las personas nerviosas de los signos locales. . y su organización espiritual. incluso las sensaciones de Jugar. Pues bien. por mucho que su forma corresponda a la forma intuitiva de una organización espiritual. son factores de] todo incorpóreos. anteriormente existente. Por eso el número de las loca­ lidades que aparecen en lo extenso es limitado y sujeto a variaciones individuales. Y entonces aparecen en seguida. El tiempo les permite actuar unas tras otras. Entretanto.

a un centímetro de distancia una de otra. En un mundo que contenga diez ve­ ces más localidades han de ser los movimientos notablemente más rápidos. resulta una imagen muy diferente del mundo. La piel de la espalda pone en ex­ citación muchas menos personas nerviosas de la sensación local que las demás partes de la piel.. o se disminuyen en propor­ ción notable. Si se colocan sobre la nuca las dos pun­ tas de un compás. La sensación de lugar llega a su máximo refi­ namiento en nuestra retina. El sol. y luego. Para determinar en la bóveda celeste diez veces más localidades.43 J. Las partes más sensibles son la punta de los de­ dos y la punta de la lengua. V on Ui x k Cll cías de finura en las sensaciones locales de nues­ tra piel. Pero siempre per­ manece idéntico el orden de los lugares en lo ex­ tenso. las sensaciones de las dos picaduras van acer­ cándose una a otra hasta que acaban por fundir­ se en una sola. sin cerrar ni abrir más el compás. como fácill mente se advierte al comparar los cuadros de los distintos pintores. puesto que han de recorrer en el mismo tiempo cien estaciones en vez de diez. Si se aumentan los lugares en nuestro mundo visible — como Carlos Ernesto von Baer hizo con los momentos— . es necesario que dicha bóveda se dilate en proporción. que sigue . La retina está sujeta a grandes variaciones individuales. Los cuadros de van Eyk y de Holbein nos ofrecen un mundo tan rico en loca­ lidades que el mundo del espectador ordinario no puede ni comparársele siquiera. se desliza éste sobre la piel de la espal­ da.

induciéndoles a buscar las átomos en todos los objetos de su investigación. los componen­ tes indivisibles e informes de las cosas. Y otro tanto puede decirse para todos los mo­ ví mientas. para reco­ rrer en igual tiempo un arco celeste más breve. Si quiere usted formarse idea de cómo pueda ser una extensión compuesta de localidades ais­ ladas. Pero indi­ visibles e informes son sólo las localidades como expresión de las sensaciones de lugar. ha de llevar una velocidad notablemente mayor. incons­ cientemente. Porque no es posible llegar más hondo que a las regularidades dadas en nuestro espíritu. El hecho de que las sensaciones de lugar — sensaciones simples.o una pierna "dormí- -% . introducimos en la base misma de nuestro conocimiento cósmico la organización espiritual que existe de antemano en nosotros. indivisibles. / Cartas B iológicas a cwa Dama__________4? recorriendo su trayectoria en el mismo tiempo. El sol. ha tenido* una importancia capital en la orientación inte­ lectual de nuestros físicos y quimicos modernos. hará descansada y pausadamente su camino. De suerte que. Y con razón. Los objetos no son perfectamente Investigados hasta que han sido reducidos a átomos. Asimismo. elementa­ les — se transformen para nosotros de signos lo­ cales en localidades del mundo externo. esto es. en un mundo empequeñecido por disminución de localidades. a fijar las unidades elementales de espacio. ha de llevar la vida un "tempo” mucho más lento. no tiene usted más que recordar el picoteo característico de un brazo.

Quiero decir. No Iremos a buscarla entre las sensaciones de contenido ya estudiadas. Fáltales. Pero el problema empieza a ser difícil cuando nos proponemos averiguar cuál es el factor fisiológico que convierte los estímu­ los en las excitaciones que van a desembocar en . que se parecen a las sensa­ ciones táctiles. Se trata. Para la relación de vecindad entre el “ arriba” y el “ abajo” falta aún el enlace. Debemos investigarla si que­ remos completar la imagen del mundo exterior. Surge entonces en nosotros la impresión de una superficie compuesta de numerosas localida­ des. Von Umcküll dos". que para franquear esos “ mínimos caminos” hace falta un “ paso” o avance mínimo. de una sensación elemen­ tal de movimiento. aquí. que sólo pueden darnos un “ hacia arriba” y “ hacia abajo” .48 J. que a su vez requiere una sensación particular. la cual en la mayoría de los casos resuena con tal evidencia que solemos despreciarla. esos “ mínimos caminos" que funden unas con otras dondequiera las localidades vecinas. pues. para formar una superficie continua. Procederemos a un aná­ lisis de las sensaciones que se presentan con nues­ tros propios movimientos. pero permanecen inconexas. En todos los movimientos voluntarios de nuestros miem­ bros. Este análisis es relativamente fácil. Del mismo modo para la relación de “ derecha” e “ iz­ quierda” falta el “ hacia aquí” y “hacia allí” . podemos distinguir entre la sensación de movimiento y las sensaciones simultáneas de los músculos y tendones. Estas localidades están sujetas a un orden fijo de vecindad.

pues. por lo que podemos hablar de sensaciones de dirección o signos de dirección. se manifiesta como onda de excitación en el nervio motor del brazo. Los signos motores están. las localidades veci­ nas unas con otras y convierten lo extenso en . Las sensaciones de direc­ ción pueden dividirse en tres parejas correspon­ dientes: hacia arriba y hacia abajo. En éste siempre va indicada una dirección. La organización espiritual que las reúne es el m ovi­ miento. como ya sabemos. sino directamente de los nervios motores. es­ timula el órgano sensorial central. Si trasladamos al mundo exterior las sensa­ ciones de dirección. podemos hablar de avances de dirección. que produce las sensaciones de movimiento. hacia adelante y hacia atrás. A un im ­ pulso breve corresponde un breve signo motor. y lo recibe antes de que los nervios motores hayan enviado sus excitaciones a los órganos electores. antes de llegar al brazo. y esa onda es la que. C artas Biológicas a una Dama 49 los centros nerviosos destinados a producir sen­ saciones de movimiento. Los mínimos avances de dirección enlazan. Las observaciones sobre enfermos nerviosos han demostrado que se trata de un órgano senso­ rial colocado en el centro. no de los músculos y tendones periféri­ cos. Este órgano recibe el estímulo. hacia derecha y hacia izquierda. más estre­ chamente unidos con nuestros impulsos volunta­ rios que con las sensaciones musculares. El impulso motor que damos a nuestro brazo para efectuar un movimiento.

de conformidad con su organización espi­ ritual. Los signos de dirección la poseen triple. porque en cualquier punto. nos proporcio­ nan numerosísimos signos de dirección. * 50 J. merced a su fino aparato motor — ñas dan la intuición del espacio ilimitado. pues se añade la pareja hacia adelante y hacia atrás. en erecto. Las relaciones de afinidad entre los signos ele dirección son más ricas que las que guardan en­ tre sí los signos locales. sino el espacio ilimitado. Ilimitado es. que no exis­ te en la simple extensión. merced a los músculos que mueven el globo del ojo. unidos a ellas. Por tanto. Mézclanse con los sig­ nos locales. la organización espiritual de los signos de direc­ ción no constituye una superficie. Von UrxxülL continuo. por remoto que sea. este espacio. Si no hubiera más signos i . trasladada a lo exterior. Pero es un error afirmar que nuestros ojos —que además de las sensaciones luminosas y de los signos locales. Recibimos los signos de dirección para “ hacia arriba y hacia abajo” y para “ hacia derecha y hacia izquierda” . los signos de dirección proporcionan más posibilidades de movimiento que la superficie extensa. como sabe usted. situa­ do en la retina del ojo. Los signos locales poseen. juntando todas las localidades unas con otras en la superficie de lo extenso. los signos de dirección poseen siempre tres vecin­ dades. De aquí resulta que. una vecindad doble. porque ponen en movimiento el ór­ gano sensorial de las sensaciones de lugar. y pueden orientar sus avances en tres direcciones.

los músculos del aparato de acomodación. y no pueden darnos más signos de la dirección “hacia adelante” . el mundo nos aparecería como una única concavidad abigarrada. nos dan los signos de dirección para “ hacia adelante y hacia atrás” . sobre el cual están dispuestos los colores. Lo extenso semeja el lienzo de un cuadro. los músculos de la acomodación se hallan en total distensión. ios ob- . que parece cerrarse tras ellas. éstos. sin embargo. Se nos ofrece en una proximidad deter­ minada. dispuesta en torno nuestra. cómo telones o basti­ dores. determinadas partes de la gran super­ ficie extensa se aproximan más o menos a nos­ otros y vienen a colocarse. además. Pero ese fondo no está infinitamente lejos de nosotros. el alejamiento del ho­ rizonte por la circunstancia de que hemos apren­ dido a emplear el tamaño y la posición de Jos objetos como signos de la lejanía. Aumenta. tropezamos con la extensión azul que envuelve el cielo. Ahora bien. De esta suerte. existen. Pero también este medio tiene sus límites. C artas B iológicas a üwa D ama 51 de dirección. Cuando nuestros ojos están acomodados para la lejanía. Suele estimarse la distancia al horizon­ te en cuatro a seis horas de marcha. siempre a igual distancia. y al ccnit de la bóveda celeste en menos aún: en dos o tres. y llegados a éstos. Durante la noche aparecen las estrellas más o menos cercanas sobre la superficie uniforme — ahora negra — de la extensión. según la diferente colocación del cristalino. ante el fondo.

Asi es el mundo que nos rodea y que nuestros sentidos contemplan. jetos pintados se destacan más o menos. Ni los teles­ copios tampoco alteran esta imagen. es decir. poique los factores espirituales que lo constituyen existen en nosotros antes de toda experiencia. que llegan a siglos de luz. Von UsxKtlu. y porque todos los estímulos del mundo exterior ponen en actividad dichos facto­ res espirituales. aunque no precede a la experiencia. Las sensaciones de lugar y de dirección. Ese marco. con necesidad natural. crean el marco del escenario cósmico en que nuestras miradas penetran. En nada pueden cambiarlo los astrónomos con sus cálculos de distancias re­ motísimas. sin preocuparse para nada de los signos o sensaciones de contenido qüe despiertan en cada caso. el espacio limitado. en toda experiencia del mundo exterior. más bien acercan las estrellas a nuestros ojos. . surge.63 J. en vez de alejarlas en el infinito. con sus organizaciones espirituales. merced a los signos de lejanía. empe­ ro.

etc. porque nada es tan difícil como los primeros pasos en la cri­ tica de nuestra propia experiencia. expresan. Quedan unidas. Preguntémo­ nos ahora. sin que las sensa-» cíones de ordenación las distingan y desplieguen. en el seno do su propia organización espi- . netamente dibuja­ das. conocemos la escala de los sonidos. entonces ya pisamos sobre terreno fir­ me y podemos andar seguros. merced a estos medios auxiliares. Pero cuando la muchedumbre de los hechos comienza a adqui­ rir forma. Consideremos lo que hemos conseguido: las diferentes organizaciones espirituales se han aco­ modado en formas espaciales. el octae­ dro de los colores. nos encontramos en situación de determinar lo que les sucede a dos sensaciones cuando en un mismo momento coinciden en un mismo lugar. — FIGURA SEÑORA: Los caminos que hemos recorrido hasta ahora han sido espinosos. permanecen abrazadas. como las hojas de un ca­ pullo. sin em­ bargo. relaciones inespaciales? Su sentido consiste en que. C A R T A Q U IN T A . la es­ cala de las sensaciones táctiles. ¿qué significan todas estas cosas ex­ trañas que. siendo espaciales. el prisma de los olores.

poseen algo peculiar. Pero el mundo no está lleno de átomos o de grupos de átomos. a saber: la figura. con una sensación de cada uno de los círculos sensoriales. en ge­ neral. V on U e x k ü ll ritual. pues. par­ tiendo de todas las sensaciones pertenecientes a los distintos círculos sensoriales. caracterizar una propiedad de su lugar. dando así a la intuición un desenvolvimiento mayor. Eli puridad. Los modelos espaciales de los órganos es­ pirituales nos permiten inferir lo que en este ca­ so les adviene. y determinar qué propiedad común han de dar a la localidad. El número de los diferentes átomos posibles. además de las cualidades que les prestan las sensaciones. desenvolver la muchedumbre de nuestros órga­ nos espirituales con toda la riqueza de las sensa­ ciones y vestir cada punto del espacio. . Mas tan pronto como las dos sensaciones aparecen en distintos tiempos o en distintos luga­ res. no debe hablarse sólo del mismo lugar. El espacio y el tiempo nos permiten. despliéganse y pueden. sino de objetos que. el sentido de su organización espiritual pasa a segundo término. El mundo estaría entonces lleno de muchos átomos diferentes. en cada momento del tiempo. sino de lugar y puesto. cada una por sí. puede determinarse por permutación.54 J. Porque los signos de dirección que caracterizan el “ delante y de­ trás” tienen la facultad de hacer que un mismo lugar avance o retroceda — es decir. cambie de puesto — sobre el fondo de la extensión.

el signo temporal. pues. Guiados por esta analogía. cuando hemos aprehendido en nosotros su contorno mediante repetida palpa­ ción por nuestra mirada. Con­ siste más bien en un conocimiento de la serie vi­ sual que. En las melodías hemos visto cómo una sensación de orden. sino como una serie de signos directivos que. constituye una especie de esqueleto. hubimos de recorrer anteriormente. una especie de esqueleto espacial. La figura es. El objeto permanece en nuestra memoria. que. Ya conoce usted relaciones semejantes. que la figura no representa sino una determinada relación de lugares en el espacio. unidad dilatada en el tiempo. a estudiar la génesis de las figuras. . al palpar los objetos con la mirada. a saber. no como una imagen completa. el ritmo. pues. lugares que pueden estar provistos de varias propiedades. revestido con Ja carne de los sonidos. Re­ cuerde las melodías. C autas B iológicas a xth a D ama 55 ¿Cómo se produce la figura? Es. Pero las relacio­ nes de espacio entre up lugar y otro son creadas por los “ avances” de dirección. pasemos. revestido por las sensaciones con la carne de las propiedades. En realidad sólo conocemos una figura lo bastante para po­ derla reconocer. semejante a una melodía. desde luego. Nuestra memoria — que constantemente usamos al reconocer los objetos — no consiste de ordinario en imágenes que comparemos con los objetos para ver si éstos coinciden con ellas.Esto nos conduce ál mismo tiempo a una in­ teligencia más profunda de lo que llamamos me­ moria. produce la melodía. evidente. mora en % .

que reconocer una melo­ día por sólo el golpeteo acompasado del ritmo. por consi­ guiente. como no hay me­ lodía sin ritmo.3A J. . así el órgano mismo no puede ser ni temporal ni espacial. una nueva serie de signos directivos. Y como dichas reglas dominan no sólo sobre las sensaciones de lugar. sino también sobre las de tiempo. cuando con nuestra mirada pal­ pamos un objeto y producimos. unidos a los signos de conteni­ do. en el uso diario. El esquema. represen­ tan las reglas a que se acomodan los signos de ordenación. Por último. Efectivamente. constituir unidades. Sin esquema no hay objeto. en el reconocimien­ to de los objetos. al hacerlo. representa un órgano espiritual que tiene la facultad de conservar esas reglas y mantener­ las dispuestas para el uso. es mucho más fácil para nosotros reconocer un objeto multicolor en una reproduc­ ción en blanco y negro. el ritmo. sirven. para reconocer una impresión conjunta de varios objetos en su vecindad. Llamaré esquema — tomando esto término de Kant — a la serie de signos directivos que resue­ nan en nosotros. La memoria. un papel más importante que la serie de los signos temporales que constituye la melodía en el reconocimiento de las melodías. Vow Uexküul nosotros. una imagen conservada en la memoria no es otra cosa que una regla de signos locales con sensaciones de contenido. Pero la serie de los signos directivos que forman la figura representa. pero no para formar figuras. para. También las imágenes se conservan en la me­ moria.

extraemos esa regla de las intimidades del espíritu. Nos falta conocer el ór­ gano que las amplía. Existe en todos la facultad de formar figuras merced a los esquemas. de una parte las sensaciones de contenido que nos son dadas (se refieren a los estímulos del mundo exterior). Hemos definido la memoria como un órgano que conserva las reglas. figuras e imá- genes. y formará dichas unidades con auxilio de las reglas a que se sujetan las sensaciones de ordenación. y con ella damos forma a las sensaciones de con­ tenido. de la memoria. Este órgano se manifestará esencialmente en la actividad de formar unidades con las sensaciones de contenido. y por otra parte. C artas B iológicas a una D ama 57 Poseemos. ambos grupos de sensa­ ciones constituyen el material con que. esto es. Distinguimos. no hay en esto norma fija. que nos son tam­ bién dadas al mismo tiempo (se refieren a estímu­ los de nuestro cuerpo). la facultad de producir imágenes y la de producir melodías pa­ recen aludir a disposiciones artísticas superiores. las sensaciones de ordenación. En cambio. Surgen entonces melodías. Cuando recordamos. porque esta facul­ tad es indispensable para la reproducción de obje­ tos bien contorneados. pues. pues. En unos sujetos está. merced a las reglas conservadas en la memoxia (principal­ mente para las sensaciones de ordenación) el ór­ gano plástico forma las unidades. El órgano plás- . que despiertan en nosotros los estímulos del mundo exterior. más desarrollada tal o cual de dichas tres facultades. tres clases de reglas en el ór­ gano espiritual de la memoria: una para cada una de las tres especies de signos de ordenación.

siem­ pre idéntico. proporcionarán el lazo de unión entre los signos sensibles para ulteriores expe­ riencias. Kant llama apercepción a la energía plástica en su actividad general. . Ese signo sensible es el *‘yo” r que. La actividad espontánea es Ja propiedad pre­ dominante en el órgano de la apercepción Su energía plástica. pues. Ella crea el escenario adonde salen los procesos del mundo exterior. conservadas por la memoria. imprime su sello a todas las experien­ cias. es como un manantial vivo que toma de sí mismo su actividad.58 J. V on U k x k ü ix tico espiritual se distingue por una energía plás­ tica que representa el principium movens de todos los órganos subordinados a ella. crean­ do sin cesar unidades con que poblamos el mun­ do. y la coloca en el centro de su consideración referente al conjunto de las actividades del espíritu en el terreno de los sen­ tidos. este importante órgano dei espíritu. el órgano de la apercepción repre­ senta el miembro más Importante en el organis­ mo del espíritu. Una circunstancia muy no­ table caracteriza. acción independiente y unitaria. viene a acompañarle su signo sensible que. además. como Kant dice. ella ordena el mate­ rial sensible mediante las reglas. Así. el que convierte cada experiencia en una acción del sujeto. continuamente en acción. representa la unidad constante de la aper­ cepción. Pero también puede producir reglas nuevas que. tan pronto como entra en actividad.

de original en el mundo exterior?” El fnarco todo de ese mundo — espacio y tiem­ po — es obra del espíritu. si resulta tío ser otra cosa que mi signo local adherido ora a ésta. sino consecuencias de signos directivos. a su vez. por lim« . se convier­ te en temblor si la investigamos con los órganos táctiles de la piel. es decir. Mas todas esas vibraciones. enlazados con distintas sensaciones de contenido? ¿Qué es del elemento primario. la cosa recibe una segunda propiedad. La vibración del éter que nues­ tros ojos perciben como color. La ordenación de esas propiedades obedece a reglas del espiritu. esta cosa recibe una propiedad. por abstractas que sean. Sus leyes. para poblar con ellas el mundo exte­ rior. ¿qué son. podemos preguntarnos: “ ¿Qué queda. se con­ vierte en dureza para el órgano táctil. Ni la física ni la química nos sacan del recinto de nuestra organización espiritual. Todos las objeLos que en él se encuentran están compuestos de propie­ dades que íntegramente pertenecen al espiritu como sensaciones suyas. Así la vibración del aire que nuestro oído percibe como sonido. Si acudiendo a otro sentido intentamos penetrar más hondo en su verdadero carácter. Si con uno de nuestros sentidos tocamos una cosa. La figura que nuestra vista percibe. y nada más. se convierte en ca­ lor cuando toca a nuestro órgano de la tempera­ tura. y contemplamos cómo da forma al fnaterial de las sensaciones. del átomo. pues. ora a aquella sensación de contenido? No. C artas B iolócicas a ttka D ama 59 Si consideramos en actividad todo este apara­ to del espíritu que llamaríamos sensibilidad.

direcciones y momentos. Tenemos que llenar el mundo de lugares. Cuando los físicos aseveran “ que el mundo no es sino un enorme infinito torbellino de átomos perdurables. tal como se nos ofrece en el espacio y en el tiempo. Y aunque tuviéramos cien ojos y cien oídas para mirar y escuchar el mundo. sin la menor mezcla de subjetividad. porque no pueden subsistir sin las sen­ saciones de ordenación. El afán de aprehender puras objetividades. El mundo entero se ven­ dría abajo sí se le arrebataran los tugares. no puede lograr su propósito. Desde luego nos abstendremos de afirmar que sabemos lo que en realidad es el mundo. Von Uexküll pias que estén de toda sensación de contenido.60 J. siempre serian esos sentidos nuestros sentidos y siempre su resultado sería subjetivo. Es totalmente imposible que salgamos del círculo trazado por nuestros órganos espirituales. porque todas los medios de que disponemos para obtener experiencias son otros tantos límites de nuestra experiencia. aun­ que mil sensaciones nos delatasen sus más delica­ das notas. Y como nin­ guna de estas sensaciones puede ser pensada sin . residen todas aquende los límites de nuestra sen­ sibilidad. las direcciones o el tiempo. • Debemos conformarnos e investigar el mundo dentro de los límites subjetivos dados y con los medios subjetivos a nuestra disposición. sin principio ni fin ” . depende de las condiciones que nuestro espíritu impone a nuestras sensacio nes de ordenación. tiene esta frase para nues­ tros oídos mucho más pomposo matiz que esta otrá: “ El mundo.

mucho más modesta. . diría la explicación biológica. pero mucho más exacta. C artas B io ló gicas a u n a D ama 61 sus vecinos respectivos. poco más o menos. por eso el mundo nos apa­ rece necesariamente eterno e infinito” . Así.

.

Las sensaciones resuenan y se producen independientemente de la apercepción. Llamo brevemente “ objetos” . Estas figuras las llamamos cosas. Las cosas. para viajar. el material de sensaciones a su disposi­ ción. el coche. etc. que pueden contener toda clase de sensa­ ciones. C AR TA SEXTA. sonoras. cómo da a los signos directivos forma de figuras. La apercepción empero posee otras reglas que le sirven para agrupar las cosas. estamos casi por completo rodeados de cosas que guardan alguna relación con nues­ tras acciones diarias. olorosas. ejecutan a su vez para nosotros ciertas acciones apropiadas. gustosas. los hombrea. duras o blandas. pero la apercepción es quien les confiere forma y nexo. La silla sirve para sentarse. cálidas o frías. Nosotros. la casa. Bien se echa d e ‘ ver en todos tos objetos de uso corriente. paia vivir. Estas cosas son realizadas o perfeccionadas por determinadas acciones que nosotros ejecutamos. — MUNDO CIRCUNDANTE SEÑORA: Hemos visto cómo la actividad de Ja apercepción ordena. en cambio. Una de las más importantes es la regla de la ejecución. según determinadas reglas. De esta suerte llénase el mundo de figuras co­ loreadas.

por lo tanto. El sol. y esas relaciones se resuelven siempre en ejecucio­ nes mutuamente correspondientes. independiente del hombre. El agua sirve para bebida del hombre. es la que nos enseña que. en útiles y dañinos.B4 J. pues. en opo­ sición a nuestros objetos de uso — los cuales no existirían sin el hombre— . la cosa es una figura se­ ñalada por signos o sensaciones de contenido. Las cosas emiten distintas acciones. La distinción rigurosa entre cosa y objeto no es familiar para el observador ingenuo. pues. Von U e x k ü ll a todas las cosas que ejecutan acciones apropiadas al servicio del hombre. Hasta los árboles sirven para dar sombra al hom­ bre. correspondientes a las acciones del hombre. Además de los objetos hay también seres vi­ vos que emiten acciones unitarias. orde­ nada según un esquema. para alumbrar al hombre. porque sólo las contempla en sus relaciones con el hombre. pero estas acciones no se concentran en una acción unita­ ria. ni cosas ni . al prescindir de esas relaciones. y la figura es una serie de signos directivos. Un objeto es. Este con­ sidera todas las cosas como objetos. La contemplación científica. no pueden constituir ejecucio­ nes regladas. El suelo sirve para sostener al hombre. para el hombre. Los seres vivos no son. una cosa señalada por su capacidad de ejecución. y. pero éstas no corresponden adecuadamente a las que ejecuta el hombre. Los animales se dividen. hay cosas que llevan una existencia propia.

En él forman nuevos centros. Los seres vivos. sobre todo los animales. construimos sus acciones en forma de unidades. alrededor de los cuales se agrupan de nuevo las cosas. Pero vemos que determinadas propiedades del mundo exterior ac­ túan sobre ellos a manera de notas. Por comodidad conservamos. y. los vemos en el espa­ cio y en el tiempo. Por eso el estudio de los animales es muy útil para ilustrarnos acerca de la posición del hombre ante el mundo exterior. para de­ nominar las notas que actúan sobre los animales. Naturalmente. se enfrontan ante el mundo exterior. y que otras no actúan. por analogía con las re­ glas de ejecución de nuestras propias acciones. transformando en nuevas notas una parte de sus propiedades. constituyen ver­ daderos actos.—3 . merced a un plan constructivo uniforme. formamos esquemas de sus figuras. pue­ den ejecutar acciones que no son simples efectos de sus propiedades particulares. Nada sabemos de las sensa­ ciones que tengan los animales. con propia estructura. El análisis que llevamos hecho de las expe­ riencias nos permite con total rigor crítico recha­ zar radicalmente la manera habitual de la psico­ logía comparada. Conocemos a los animales m er­ ced a nuestras sensaciones. Los seres vivos son sujetos inde­ pendientes. por último. estamos ligados en este estudio a las condiciones generales de nuestra organiza­ ción espiritual. sino que. como el hombre. y. Son sujetos activos espontáneos. que eje­ cutan acciones independientes. C artas B io ló gicas a u n a D ama 65 objetos. como ta­ les. las mismas propiedades que conocemos por nues- Carlaa.

Para conocer al sujeto animal en la parte del mundo exterior con él relacionada. que. El . Pero le bastan aquéllas para diseñar un bos­ quejo de la situación y representar ai sujeto en su mundo circundante. tras sensaciones. ambos unidos por el órgano director. el azul de las flores que ve el insecto no necesita desper­ tar en su ánimo precisamente la sensación de azul que despierta en el nuestro. sin embargo. Pero hemos de tener siempre presente. y sabe muy bien que ninguna experiencia puede revelarle nunca otras sensaciones que las suyas propias. dispone el biólogo de los factores físicos del mundo exterior y de los factores fisiológicos del cuerpo animal. Este sólo puede Investigar lo que accede a sus sen­ tidos.te J. y que yo lla­ mo su "mundo circundante". En medio colocamos el sistema nervioso central del animal. Vom Uexküu . glándulas y músculos de los miembros. sumergién­ dose en las almas de los animales. Considere la figura 4n. que envían sus prolongaciones nerviosas a las órganos sensoriales (5 y S I). por ejemplo. Consiste éste esencialmente en un órgano perceptor y un órgano actor. Estos órganos sensoriales convierten en excitación ner­ viosa los estimulas procedentes de las notas. permanece completamente oculta al naturalista observador. En el órgano perceptor residen los centros nerviosos. La vida espiritual de los animales. En el organo actor residen otros centros ner­ viosos que envían sus nervios a los electores (E y E l ) . mas debe renunciar al factor psicológico. que con tanta gracia nos describen los poetas.

Los llamo . P Organo perceptor. E y El*-Electores. ríales. Figura 4a A y B « Notification's. por otra parte sufren la acción de los efectores. 8 y Sl-=Organoa senso. D Organo director. En el mundo exterior encontramos cosas o seres vivos que guardan con el animal una doble relación. Ac Organo actor Todas estas partes en conjunto pertenecen al mundo interior del animal. C autas B iológicas a una D ama 67 órgano director contiene los centros nerviosos cuyas prolongaciones van del órgano perceptor al órgano actor. Por una parte le proporcionan las notas que uccedcn a los órganos sensoriales.

que. sufre variadas transfor­ maciones y resurge como acto del animal. Las flechas de la figura indican que de las no­ tas de la cosa parte una acción que llega al órga­ no sensorial del animal. En muchos casos se verifica una trans­ formación en el notificador. luego revela notas visibles. La función circular acaba siempre aniqui­ lando o transformando al notificador. otras veces por exterminio de la presa. lo aparta de su mundo circundante. notas gustativas. final­ mente. a mayor proximidad del animal. y. Esta acción. No es preciso que los notificadores se pre­ senten como cosas configuradas en el mundo per­ ceptivo del animal. el mundo circundante del ani­ mal se divide en dos partes: un mundo de la per­ cepción.La vida exterior de todo animal se compone de un numero mayor o menor de círculos funcio­ nales. para influir sobre la misma cosa. elimina el notificador. en el mun­ do interior del animal. Este es ani­ quilado unas veces por la huida del animal. envia notas táctiles y. que ahora asume el papel de receptor de dicho acto. notificactores (A y B ). por ejemplo. la abeja . Así. Von Uexkúli. para que éste ejecute las accio­ nes correspondientes. Cumplen también la fun­ ción de receptores. que va del efector al receptor de la acción. por último. Como ve usted. Asi se cierra un círculo que yo llamo el círculo funcional El círcu­ lo funcional comprende siempre al sujeto y a la cosa. que va del notificador al órgano senso­ rial. y un mundo de la acción. al alejarse.6B J. por ejemplo: cuan­ do la presa se da a conocer primero por notas del olfato.

» Cautas B iológicas a una Dama 6fl no percibe la miel como un liquido. es el único factor decisivo en la estructura de sus ór­ ganos sensoriales y de sus efectores. Con esto se viene abajo toda la teoría de lu adaptación. con su trompa. y. sin embargo. Todos. Pero la exacta delimi­ tación de esa parte. están perfectamente adaptados a su mundo circundante. No hay ani­ males más o menos adaptados a su mundo cir­ cundante. De esta suerte la vida de los animales resulta . le aplica el tratamiento ade­ cuado. Esto nos revela un hecho fundamental dé máxima importancia para el conocimiento de los seres vivos. nos da a conocer el he­ cho de la adaptación que todos los animales po­ seen con perfección igual. El organismo de todo ser vivo está siempre adaptado exactamente a los notifícadores que aparecen en su mundo circundante. que hasta ahora tantas confusiones ha producido. La adaptación del animal a su mundo circun­ dante constituye la base de su existencia. La teoría de la adaptación compa­ raba cada uno de los seres vivos con todo el mun­ do exterior que nos es asccesible a nosotros. para na­ da Influye en esta adaptación el que sean muchas o pocas las propiedades que por transmisión del estimulo lleguen a ser notas percibidas por el su­ jeto. aun cuando cada animal tiene relación tan sólo con una pequeña parte de las cosas existentes en el mundo del hombre. que constituye el mundo cir­ cundante de cada animal. sino sólo co­ mo un aroma. que es como una bomba. por igual. hom- • bres.

c! mundo circundante se dilata y convierte en un como túnel que envuelve toda su vida La estructura interna de este túnel de la vida ofrece al Investigador una multitud de problemas nuevos. porque ahora ya podemos considerar cada animal como for­ mando una unidad con su mundo circundante. envolveremos el animal en su "e x ­ tensión propia” — mucho más breve — como en una cáscara de huevo. sino que la encierran por todas partes. hambre y sacie­ dad. y podemos destacar esa unidad sobre el resto del mundo exterior y estudiarla por separado. Ante todo deberemos distinguir y separar el espacio. que no sólo cercan su vida. Así. sueño y vigilia. Cuando se consideraban los seres vi­ vos en relación con todo el mundo exterior del hombre. Durante el curso de su vida. Cuanto más profundizamos en las relaciones dominadas por la adaptación. más se nos apare­ ce 6sta como problema biológico de máxima im ­ portancia. no era fácil percibir la perfección del mundo animal. con los cuales está enla­ zado merced a sus circuios funcionales. los investigadores establecieron vanas teorias para derivar las adaptaciones ma- . que al animal le corresponde.70 J. el animal entra en contacto con nuevos notiílcadores. porque reproduce en serie rítmica los períodos vitales. etc. del espacio en general. celo. Fuera de esa cáscara no existe mundo alguno para el animal. Von Uexx ÜU. más clara y fácilmente inteligible. Dentro de la cáscara hállase el animal rodea­ do de los notlficadores.

U n p a n o ra m a feérico se ofrece a nuestra con­ tem plación espiritual. en el cual sos­ pecham os la existencia de m uchas estructuras qu ím icas y m ecánicas. Si nos lim itam os al transcurso de las funcio­ nes dentro del cuerpo anim al. capaces de producir una con figu ración uniform e del cuerpo. si intentam os im agin ar los resultados de esa coordinación biológica en los . tengam os en cuenta. es imposible negar la adaptación de los órganos unos a otros. Pero considerem os el hecho de que cada cuer­ po a n im al está ad a p ta d o a sus notificadores con la m ism a perfección con que sus órganos están a d ap tad o s unos a otros. C artas B iológicas a usa Daua 71 yores o m enores de estas u otras causas físicas o fisiológicas. que los anim ales y los notificadores proce­ den de orígenes totalm ente distintos. y recapacitam os en que toda la vida anim al consiste en el e n g ra n a je perfecto de los circuios funcionales. Ante este encaje y arm o n ía. P ero la cuestión v a ría de aspecto tan pronto com o consideram os el encaje perfecto del cuerpo a n im al con los notificadores en su m u n d o circun­ dante. no podrem os sustraernos a la Im presión de que nos encontram os ante u n a ley cósm ica. L la m o "coo rd in ació n biológica” a 1a fuerza q u e a c tú a en el m undo viviente y produce esa un iversal adaptación de los seres vivos. tan im portan te p ara los seres vivos como la ley de la conservación de la energía para el m u n d o inanim ado. ade­ más. Pero el orden q u e se revela en esto se refiere sólo a un cuerpo que procede de un germ en.

La brillante medusa no siente del mun­ do nada más que el golpe de sus propios remos. los mundos rodean a los sujetos. Y asi. Pero este movimiento actúa como una señal. de grado en grado. la ostra jacobea no ve en su mundo más que un determinado movimiento. o retraerlos al re­ poso o exaltar su excitación. En cada una hay un mundo. Merced a ese golpe de remos. la medusa nada y respira. El mundo de los animales monocelulares consta de notas por igual terroríficas. Son éstas al principio pocas y sencillas. No hay leyenda. La nota de olor recogida por estos flecos tiene por consecuencia. Destá- canse cada vez más claros y distintos los notlfi- cadores en el mundo de la percepción. que aparecen y desaparecen. flotando y descansando encerrada en sí misma. que es al propio tiempo el latido de su corazón. El notiíícador que produce este efecto es el enemigo de todas las ostras. Con cien ojos. la estrella de mar. y en ese lugar encuentra su alimento. mundo breve y humilde o sun­ tuoso y amplio.7a J. a la que responden dilatándose los largos flecos del órga­ no olfativo. Von Ukxküll mundos innumerables de I03 hombres y los ani­ males. y el animal huye. Llenan el universo refulgentes pompas de jabón. . de manera que los poderosos músculos entran en actividad. con el que introduce en su cuerpo y expulsa de su cuerpo la corriente nutritiva del agua marina. Reciben figuras. en creciente muche­ dumbre. no hay cuento que iguale en fantasia a esos mundos de la vida. que empujan al ser fugitivo hasta el único lugar en donde ya no per­ cibe estimulo alguno.

para oír sus propios sonidos. a veces. asi son distintos en cada mundo el sol y el cielo. Y cuando hayamos saciado nuestros ojos con la contemplación de esos millares de mundos. para sentir sus propios espacios y sus tiempo propios. las formas más extrañas. jCuán distintas son esta Imagen biológica del universo y la imagen física! Y eso que no pode­ mos franquear los límites de nuestro propio mun­ do. Todo se adapta a todo. No podemos conocer esos esque­ mas ajenos sino dentro del marco de nuestros propios esquemas. que de modo incomprensi­ . Sólo nos resta lamentar nuestra incapacidad para pintar esos miles de mundos con sus pro­ pios colores. al contemplar la perfecta coincidencia de la organización corpórea con el mundo cir­ cundante. Nada queda abandonado al azar. Los objetos adoptan. que aco­ moda las figuras de los notificadores a las nece­ sidades vitales de los sujetos. y el ojo del animal comtiene la medida del sol c*n su mundo. en los mundos circun­ dantes de otros seres vivos. más ricamente coloreadas. Así como son distintos los ojos de cada animal. más rigurosamente arti­ culadas. Sentiremos entonces acrecentada nuestra ad­ miración. El mundo físico. Pero deconocemos por completo las sensaciones de los otros sujetos. según los esquemas por los cuales son producidos. Pero esto basta para descubrir dondequiera la coordinación universal. C aütas B ioló gicas a u s a D ama 73 luego más numerosas. El sol del mundo circundante contiene la medida del ojo. pasemos a considerarlos en particular y en deta­ lle.

Por doquiera. . Una fuerza supe­ rior al espacio y al tiempo sustenta. todo * es melodia. sin sonidos. como rígida red. itcóplanse el principio y el fin. acomodación. Todo. sentido. sin olores. Informes sistemas de puntos se mueven. porque los momentos en él no exis­ ten sólo para encadenar unos a otros los movi­ mientos. 74 J. descomponen las figuras rígidas en el periódico transcurso de las fenómenos. sino que vienen a acentuar las sensacio­ nes. Es un mecanismo desierto y triste. en trenzadas series de pausas. los colores y tos sonidos. nada produce. mueve y for­ ma todo: la coordinación biológica. porque se funda en las sensaciones de ordenación y pres­ cinde de las sensaciones de contenido. que nada significa. en ciega necesidad. en allegros y adagios. hasta lo más mínimo. desprovistos de sentido y de verda­ dero orden. es más po bre que el mundo de los seres más miseros. V om Ue x k Oij. encadena unos a otros los movimientos. re­ vela orden. En el mundo biológico todo es armonía. sin fin ni principio. ble consideramos como el único real. Es un mundo sin colores. en variadas ruedas. Re­ dúcese a una danza interminable de infinitos átomos. Todo produce formas que al punto desaparecen para dar lugar a otras nuevas. en la que Impera tan sólo la ley de causa y efecto que.

si tanto en el espacio como en el tiempo se originan separadamente. Quizá fuera esta explicación errónea. sin po- . bien que. Todo esto se explicaba antes muy senci­ llamente. Las fio* res. ¿Cómo la configuración de la flor y la organización del abejorro han de obede­ cer a una misma ley. eliminaban en la lucha por la vida las demás variaciones menos útiles. contemplo un abejorro que vuela de planta en planta. sobre un escalón de la terraza. hasta que las variaciones de unos y de otros resultaban acor­ des. Pero tenia no sé qué rasgo satisfactorio. el capullo cerrado abre sus hojas para volverlas a cerrar luego que el insecto lo abandona. Ahora se nos ofrece la coordinación. los estambres y el pistilo eje­ cutan una acción aparentemente acomodada a la visita del abejorro. que doblega flores e insectos bajo una ley común. La miel. La cavidad de los pétalos crecidos parece hecha para recibir al abejorro. y esas variaciones concordantes. sin duda. de colores suntuosos. Bajo el peso del abejorro. en Interés propio. por su ma yor provecho y utilidad. — ORIGEN SEÑO R A: Me escribe usted: ‘‘Sentada al sol. al parecer. CARTA SEPTIMA. Decíase que el abejorro y las flores variaban sin regla ni plan. ofrecen a su vuelo obje­ tivos ciertos.

pues. en un punto al menos. doctrina que resuelve todos los procesos de confi­ guración en variaciones sin plan ni Tegla. Y también tiene usted razón al decir que la mutua concordancia entre dos sujetos. pare­ cióme ya extraño que. que ñas es común con todos los seres vivos y que nos toca mucho más de cerca de lo que general* mente pensamos y queremos pensar. se desenvuelve. una ley que elude toda variación. constitujre uno de los problemas más difíciles de la biología. Parece. haber en esto una ley fija.7Ö J. en todos los animales que poseen piernas. No hay evolución. cuyas hojas están plegadas unas sobre otras. Loo gérmenes no con- . Cuando todavía militaba yo en el danuinismo." Tiene usted razón. evoluciona. fué el que me demostró la imposibilidad de acep­ tar la teoría de las variaciones. que son uno para otro notíficadores. Efectivamente. pero muy falso. empezaré por rechazar un concepto muy popular. las dos piernas pertenecientes a un mismo par son siem­ pre de igual longitud. Pero esas hojas han debido primero originarse del germen en la tierra. Vos Uexxítll der ejercer la más mínima acción una sobre otra? Hay en esto algo que desazona y confunde. no variasen Jamás los animales. porque aluden a un fondo desconocido. se despliega. Los grandes problemas de la vida tienen siempre algo que desazona y con­ funde. sólo hay origen „ La yema o el ca­ pullo. Pero el conocimiento de los procesos que se verifican al originarse los animales del germen. Al intentar ahora describir estos hechos ex­ trañísimas e inverosímiles.

sino una célula. . como se suponía. al di­ vidir en dos un germen. El germen no es algo plegado que se despliega. de donde se origina cada vez el ser vivo entero. ¿Se acuerda usted de la carta en que demostré que una caja de música no puede nunca crear una melodía. Lo único fijo que existe es la regla según la cual se origina ese nuevo ser. SI. entonces. existiese en el germen una estructura correspondiente a la ulte­ rior estructura del cuerpo adulto. Mientras haya material y fuerzas. que debemos a Driesch. En el germen no hay sino material y fuerza*. Tan numerados como estériles han sido los intentos de los naturalistas para buscar una es­ tructura invisible de donde poder derivar la es­ tructura del adulto. echó por tierra toda la teoría de la evolución. sino que ella misma debe su existencia a una melodía previa? No sin intención llevé a . bien que mitad más pequeño. Este conocimiento. cada medio germen deberla producir medio animal. algo envuelto que se desenvuelve. la regla se manifestará como un todo y producirá un todo. Mas un a regla no puede cortarse con el cuchillo. ya sean gérmenes animales. como no puede tampoco dividirse una melodía. al principio ninguna estructu­ ra. debería el producto que­ dar también dividido en dos. La experimentación es la que ha aclarado el problema. en efecto. Cartas Biológicas a uka Dama 77 tienen. ya vegetales. como algo completa­ mente nuevo. Pero no sucede así: medio germen produce siempre un animal entero.

la célula se divide en dos células hermanas. tenemos ocasión de escuchar lina melo­ día. y ese ór­ gano divisor separa sobre todo el material nuclear cuidadosamente. que la naturaleza. pues. las cuales. es desplazado según una regla fija y separado en recintos germinales delimitados. producido por división.78 J. se multiplican de la misma manera. Es. siguen siendo puras células proíoplas- máticas. inútil buscar en el germen una como caja de música que pro­ duzca esta melodía. desaparece el órgano divisor. Cuando observamos el nacimiento de un ser viviente. Sólo cuando los recintos germinales es­ tán formados y la figura del cuerpo comienza a . ejecuta ante nosotros. son células las que resultan ordenadas rítmicamente. La diferencia está en que los seudopodios salen hacia afuera y los órganos de la división van por dentro. Todo germen consta primeramente de una cé­ lula. Al crecer. Una vez que han cumplido su misión. sin ayuda de instrumentos. El origen de todo ser viviente semeja punto por punto una melodía. sólo que en vez de ser sonidos. Cada vez se produce un órga­ no particular de división en las células. La caja de música sería ella misma siempre producto de la melodía. Una vez verificada la división. V o» U exküix cabo esa prueba. para reformarse de nuevo en la próxima división. Durante todo este proceso las células no sufren modificación visible. a su vez. Este proceso re­ cuerda la producción de los seudopodios en las amibas. El material celular. esos falsos pies de las amibas son reabsorbidos y reducidos a líquido.

Pero todo cambia de pronto cuando ya están listos los instrumentos y ha comenzado la labor común. una vez formados. Entonces rige el conjunto una regla fun­ cional. que determina el crecimiento ulterior de los órganos. podemos sustraerles una parte de su material. pues. una regla. Sólo queda un resto de proto- plasma en cada célula para recomponer los ins­ trumentos usados o estropeados. en las célu­ las se originan pequeños instrumentos que. que no se preocupa del conjunto restante y elabora su propio mate­ rial sin tener en cuenta el defectuoso resultado final. Vemos. que son de tamaño normal. y una meló- . iniciase un nuevo proceso. sólo que más pequeño que el normal. Cartas Biológicas a una Dama 79 dibujarse. promoviéndolo o deteniéndolo en interés de la labor común y aun compensando notables deterioros. que actúan aquí dos melodías: una melodia de origen o morfogenética que do­ mina las células protoplasmáticas. mecanismo ya apto para el trabajo. Al mismo tiempo vemos que la regla parcial que forma el órgano no es sino una melodía automática. Tam­ bién aqui rige. Sin duda este órga­ no más pequeño no encaja en el nexo de los ór­ ganos vecinos. que se sustrae al cuchillo del anatómico y que determina los pro­ cesos morfogenéticos. Mientras los recintos germinales constan sólo de células piotoplasmáticas. pues. y entonces producen un órgano entero con todos sus accesorios. encajan y se adaptan unos en otros como la tuerca y el tornillo. y representan el me­ canismo uniforme del cuerpo.

otros. en cambio. intervienen — como han . todas las melodías moríogenéticas ofrecen el aspecto de un enorme surtidor de agua que. al maquinista que dirige su funcionamiento. en todas las formas afines. Si comparamos ahora las melodías morfoge- néticas de distintas especies animales. Cada chorro. ésta determina el organismo ya hecho. Cuanto m e­ nor sea la afinidad. más pronto se distinguen las dos melodías. aun cuando los primeros compases le sean comunes con muchas otras. Consideradas en conjunto. tiene su melo­ día. Cuando los primeros compases han transcurrido y se han verificado las primeras formaciones germinales. ascienden a alturas cada vez mayores. ésta. Muchas veces sucede que órganos* ya dispuestos se transforman en el curso ulterior de la melodía y producen otros órganos definiti­ vos harto distintos. veremos que. La melodía morfogenética comienza con la intervención de ciertos factores transmitidos por herencia y llamados genes. Von U exk Ou . idéntictas en todos los animales. Aquélla representa al constructor de la máquina. Estos acaecimientos tienen gran importancia para la determinación de a fi­ nidades.80 J. Aquélla determina el organismo que está siendo. al punto. dia funcional que domina las células instrumen­ tales. que nunca se quiebra y que siempre le es propia. empero. las melodías per­ manecen idénticas durante buen tiempo y sólo se diferencian en los últimos estadios. dividiéndose conti­ nuamente. se divide en mu­ chos chorros. Algunos de estos chorras caen en seguida y son breves.

una excepción los casos en que durante la vida posterior se crean nuevos . como formas corpóreas. hasta que las células definitivas sólo albergan los necesarios para la producción de sus especia­ les órganos. poco a poco. Cuando el mecanismo del cuerpo está termi­ nado. Cartas B iológicas a una Dama 81 demostrado los trabajos de Spemann — nuevos factores. los genes también han cumplido su fun­ ción. por otra parte. Pueden calificarse de "impulsos organizadores". por las nuevas células. constitu­ yen unidades elementales independientes y resi­ den verosímilmente en la sustancia coloreable del núcleo de la célula germinal. que están entre sí unidos por reglas propias. Hay que atribuir a los genes y a I03 or­ ganizadores propiedades corpóreas. Constituyen. que se califican de '‘organizadores1'. obedecen también a impulsos incorpóreos que no pueden coordinarse en la se­ rie de las causas. con las cua­ les actúan sobre la materia en el protoplasma. los genes van repartiéndose. Esta melodía impulsiva es caracterís­ tica de la vida y falta en todos las procesos in­ orgánicos. empero. pero. La melodía morfogenética se convierte en me­ lodía impulsiva merced a esta reducción a sus elementos. Sólo sirven en adelante para reconstruir los órganos destruidos o lesionados. Es­ tas son los que ponen término a la labor morfo- genética. como la aparición de los sonidos viene forzada por la melodía. La aparición de I03 impulsos está sometida a otra regla. Durante la división de la célula. Los genes.

han de formar en cada caso nuevos seu- dopodios con que desplazarse. aunque transcurren según una ley. Es éste un curculiónido de algunos milímetros. en las acciones de los animales monocelulares. en estómago. que domine y reproduzca los movimientos del animal. primero. que re­ corta en la hoja del abedul una dificilísima línea matemática. empero. una vejiguita que se convierte en esófago. durante esta operación ha de tener en cuenta las resistencias elásticas de la hoja y la corriente de la savia por las nervaduras. en las acciones instinti­ vas. segundo. no súceden.83 J. y. por complicada que sea. Los infusorios construyen. Las amibas. En este caso es imposible Imaginar una caja de música. finalmente. de suerte que no puede inferirse la existencia de una caja de música en el órgano director. Pero después reco­ gen y disuelven estos seudopodios en su líquido contenido corpóreo. en intestino. tercero. con la cual puede enrollar la hoja como un cucurucho. Von U exkü ix órganos o partes nuevas de órganos. Estos actos sólo puede ejecutarlos el animal merced a impulsos cuya melodía constituye una constante- . Las acciones instintivas de muchos insectos. Pues toda creación nueva excede las capacidades del meca­ nismo. El mejor ejemplo de esto nos lo da el gorgojo (rhynchites). en ano. alrededor de la gota alimenticia que han ingeri­ do. con constricción mecánica. en las acciones de los animales su­ periores. Tres casos conocemos de estas interven­ ciones supiamecánicas de los impulsos morfoge- néticos. que carecen de órganos perma­ nentes.

ante la multitud siempre cambiante de las notas. Mucho más difícil resulta. com­ parándolas con las melodías musicales. Cartas B iológicas a una Dama 83 transformación del órgano director. las cosas no están tan claras como nos­ otros las deseáramos. una regla dominante y no una regla derivada. si nos limitamos a considerar las melodías funcionales como una simple regia de funcionamiento. enton­ ces el problema aparece muy sencillo. cuan­ do no son actos reflejos necesarios. pues. representarse las m e­ lodías funcionales de los animales adultos. vástagos y cilindros. semejante a las que conocemos en todas nuestras máquinas y podemos reseñar en el funcionamiento de todo organismo. no es una regla que dependa de la forma de ciertas ruedas dentadas. empero. Hace falta. Las acciones de los animales superiores. haciendo que. Sin duda. que intervengan los impulsos. Considerando las cosas más de cerca. Una estructura fija no podría ejecutar estos cambios de actitud. Es. según las necesidades. regulando el crecimiento según las exigencias de la función. en suma. exigen siem­ pre nuevas actitudes del órgano director. un órgano reemplace a otro. vemos que esa regla es la que rige toda la labor del orga- . • De esta manera podemos formarnos una idea aproximada de las melodías morfogenéticas. de suerte que responda a múltiples y variadas exigencias. La melodía funcional no es una regla que pueda derivarse de la estructura. es un factor que vela sobre el curso ordenado de las funciones. ordenando constan­ temente el mecanismo del cuerpo. Por des­ gracia.

. No sin motivo decía C. E. desde luego. von Baer que to­ dos los seres vivos tienden a un fin. Pero un sujeto no es un meca­ nismo estructurado para tal o cual funcionamien­ to. se hallaba ya bajo el imperio de la adap­ tación. queda dicho cofi ello que sobre esta melo­ día se apoya toda la adaptación. Pero entonces la adaptación misma no es ya sólo una relación por nosotros conocida entre cosas tan heterogéneas como el animal y los no- tificadores.84 J. sino un organismo arraigado en todos senti­ dos. la serie melódica de los impulsos. y forma con su mundo circundante un haz uniforme de activas relaciones. que crea las propiedades de los orga­ nismos. Si concebimos el conjunto de los círculos fun­ cionales — que enlazan al animal con sus notifl- cadores — como el contenido de la melodía fun­ cional. toda producción de organismos o morfogénesis. para demostrarlo. La adaptación es el fin viviente a que aspira. La "coordinación” es la fuerza cósmica que crea los sujetos. Aludía. Llenar plenamente el puesto que en e] mundo le corresponde al animal es el fin de toda la morfogénesis. en tal sentido es el fin propio a que la melodía morfogenétíca aspiraba. sino que es un rasgo activo que con su energía morfogenética hace coincidir el suje­ to con su mundo circundante. como un cristal. Así. sino que posee una mul­ tiplicidad de relaciones con el mundo en todos sentidos. V on UEXKuxt nismo. pues. al hecho de que el organismo adulto no es una figura sin relación con el resto del mundo.

. que tan maiavillosas le aparecían a usted. Cautas *Biológicas a una Dama 85 Así. Y a no podrá usted ver en los dos seres cosas heterogé­ neas. en conti­ nuo. desde este punto de vista. para su nueva contemplación. El medio para implantarla son los impulsos que actúan en el protoplasma. pero ordenado cambio. sino que esas relaciones mutuas. es la “ coordinación” . las visitas del abejorro a las flores. reúne y reduce toda discrepancia. que en el fondo nada tienen que ver una con otra. la relación activa representa en el mundo de los organismos el último. La totalidad de todas las relaciones. tomo un imán. Mas lo primario es la relación. el factor que ha creado las formas tan acopladas y adap­ tadas de los dos seres. han de ser ahora. decisivo factor que. Considere usted ahora.

ir i Í .

esto es. Si comparamos el germen de un abejorro con el germen de una flor. Los genes del aroma en la flor correspon­ den a los genes del órgano olfativo en el abejo- . po­ demos abrigar la esperanza de acercarnos consi­ derablemente a la “ coordinación". Los genes de la coloración en la flor corres­ ponden a ios genes del órgano visual en el abe­ jorro. no nos exime de indagar el origen de las relaciones. fuente de toda vida. para ve­ rificar plenamente la relación. Reducidas las propiedades de los seres vivos a las predisposiciones o genes en el germen. Así. Pero el hecho de haber reconocido que la rela­ ción es el factor genético de las formas en el mundo vivo. que puede ser des­ cubierta indagando la propiedad correspondien­ te del notificador. podremos determinar que un cierto número de genes en ambos seres vivos se condicionan mutuamente. pues. a cada propiedad de los seres vivos corresponde una propiedad com­ plementaria en su mundo circundante. son genes complementarios. — ESPECIE SEÑORA: toda propiedad de un ser viviente es expresión de una relación. CARTA OCTAVA.

no es necesario adaptar cada abejorro en particular a cada flor en ' particular. el problema del origen de los genes coin­ cide con el problema del origen de las especies.medio nos permitirá descubrir por todas partes los miembros de la misma especie. y todos. le pediremos prestada a un hada bondadosa su varita de las virtudes. y con ella obligaremos a todos los individuos de una espe­ cie a realizar todas sus acciones vitales al mismo tiempo. Por otra parte. J. con el mismo compás. corresponden a los genes que en el abejorro dan forma maciza al cuerpo. sin embargo. a veces muy distantes unos de otros. aparecerán animados por idéntico pul- . Así. ante todo. Entonces vere­ mos cómo la especie consta de diferentes pueblos. Con tal fin. Todas estas relaciones son necesarias -para que el abejorro encuentre siempre un reci­ piente de miel bien cerrado y constituido. tener una idea de lo que es especie. Este sencillo. Es claro que si todo abejorro y toda flor po­ seen los genes complementarios. Para estudiar ^el problema del origen de las especies es necesario. V on U e x k Öu rro. los genes que dan pelambre al abejorro corresponden a los genes que crean anteras y pistilos en la flor. saber cómo es la cosa cuyo origen queremos investigar. Los genes que en ]a flor forman la articula­ ción elástica de los pétalos. Basta que las dos especies se adapten una a otra por medio de sus genes complemen­ tarios. porque estas rela­ ciones realizan la pulverización necesaria para la flor.

merced a este nues­ tro pequeño experimento fantástico. todos crecen a la par. haciendo que dichos circuios funcionales se verifiquen a un mismo tiempo. advertimos claramente su identidad. Para no exigir demasiado esfuerzo a nuestras facultades intuitivas. esos hilos existen en realidad. los gallos cantan como obedeciendo a una señal. su acción resulta aparente ahora. más honda será en nosotros la impre­ sión de hallarnos frente a un solo ser. todos los pollitos salen a un tiempo del cascarón. Pues bien. aun­ que compuesto de muchos individuos. Es. sin em­ bargo está movido por los mismos hilos. todos corren juntos hacia su madre. todos duermen y velan a un mismo tiempo. en suma. limitémonos á un corral de gallinas: todos los huevos verifican su morfogénesis a un mismo tiempo bajo las galli­ nas. idéntico es. el plan constructivo. y sin cesar se re­ pite el mismo juego. Y dicha ley se diferencia de todas las de­ más leyes específicas o planes constructivos. Cuanto más en detalle consideremos este es­ pectáculo. tam­ bién las reglas de la morfogénesis. una misma ley que domina esta especie. Idénticas son las reglas del funcionamiento. Esos hilos son los círculos funcionales comunes a todos esos individuos. como una marioneta. las gallinas ponen sus huevos y los incuban a la vez. que incuban todas simultáneamente. pues. todos andan a compás. idénticas. todos picotean simultáneamen­ te granos y lombrices. en que dispone de otras relaciones que los de otras . Cartas Biológicas a una Dana 89 so vital. que.

La inmutabilidad de las especies ha quedado . La ley de todas las especies es una ley periódica. acompa­ ñan durante algún tiempo las líneas de los hijos.90 J. Vor» U jcxxvix especies. que indican la nueva generación. Y asi. que puede alargarse cuanto se quiera. m -------. cada especie se remonta a los tiempos más remotos. Su figura ofrece una dis­ tribución temporal: separaciones y reuniones alternadas. En el cruce de las líneas surgen dos nuevas lineas. La unidad general del enrejado queda asegurada por siempre.* . Por consiguiente. Figura S4* Si queremos llevar al papel el esquema de una especie resultará un enrejado bastante sencillo (fig u ra 5*). Ambas periodos se suceden constan temente. que cons­ ta alternativamente de individuos adultos y de gérmenes en formación. la especie misma es un ser de estructura periódica. después de cruzarse. renovadas las uniones de individuos padres. Las li­ neas de Jos padres. porque siempre las reglas morfogenéti- cas del germen y las funcionales del adulto se suceden unas a otras. inmutable y siempre igual a sí misma.

En los animales monocelulares — que se reproducen por división — ha podido Jennings demostrar que todo nuevo segmento. todos los individuos de una es­ pecie fuesen efectivamente iguales. y esto k) ha comprobado en más de cinco mil generaciones seguidas. Pero en parte también obedece esa diferencia entre los individuos adultos a un a diferencia en­ tre sus genes en el germen. y no en pequeña medida. Estas diferencias obedecen. La invariabi- lidad específica habria saltado entonces a la vista. produce siempre el mismo individuo sin la más mínima variación. Cartas B iológicas a una Dama di definitivamente probada por recientes investiga­ ciones. Esto sucede sobre todo en las planta». llam am os genotipo a la totalidad de los genes y fenotipo a la totalidad de las propiedades derivadas de los genes. podemos decir que la diferencia entre los individuos de una especie obedece en parte a causas genotiplcas y en parte también a causas fenotipicas. en parte. / i . germen de un nuevo individuo. Si. como tácitamente veni­ mos suponiendo. a los diferentes Influjos a que está sometido el germen durante su formación y el joven ser durante su crecimiento. Pero es el caso que en todas las especies los indi viduos contemporáneos se diferencian unos de otras. empleando la ter­ minología de Johannsen . Nunca se hubiera puesto en duda la inm uta­ bilidad de las especies si. Sabemos por Johannsen que todos los retoños de una pareja con iguales predisposiciones son idénticos a los padres. en cuyo crecimiento tiene decisiva influencia el lugar de arraigo.

que son factores completamente independientes. pues. los ge­ nes llamados recesivos. se conservan en las célu­ las de la generación. en cada célula de generación se forma un genotipo propio para un individuo entero.to J. El germen recibe todos los genes del padre y de la madre. El genotipo de la especie es más rico que el d d individuo. pero al formar su fenotipo no utiliza más que los llam a­ dos genes dominantes. Y estas permutaciones pueden llegar todas a manifestarse en la segunda generación. conside­ rada en conjunto. parque nos hacen ver que la especie. Los genotipos de las células de generación ofrecen todas las per­ mutaciones de los dos genotipos pertenecientes a los padres. están repartidos por igual en to­ das las células de la generación. Los genes. se verifica el trueque de los genes. Sin embargo. los genes que no han llegado a manifestarse en formas. pueden muy bien codetermínar las formas en la próxima gene­ ración. y por tanto. al cruzarse Individuos de diferentes genotipos. y como en estas células son separados por ios genes dominantes. si hay un número suficiente de retoños. tiene más predisposiciones que el individuo. se halla enlazada con su mundo circundante en mayor número de reía* clones que el individuo. Los maravillosos descubrimientos de Mendel nos han dado a conocer el modo y manera cómo. Dichas permutaciones entre los genes de los padres son las que durante mucho tiempo han . Así. Von Ukxkóll Nos interesan aquí principalmente las prime­ ras.

por­ que el gen no es sino la expresión abreviada de una relación. más pobres en genes que la vieja es­ pecie. es impasi­ ble por ese medio. Lo único que podemos observar son grupos de individuos semejantes. tomada en conjunto. Pero la producción de especies verdadera mente nuevas. como fuerza natural activa. Ahora ya sabemos que dos pilares del darni- nismo. Si comparamos las leyes del mundo orgánico. No existe variación. C am IAS Biológicas a una Dama fiS hecho creer que existían verdaderas variaciones. dando lugar a la teoría de Dancin. El genotipo de la especie. se sustrae a nuestro conocimiento. con cualidades nuevas. ni po­ demos esperar sobre este punto aclaración alguna en el estado actual de nuestro conocimiento. En este caso surgen de la especie dos nuevas subespecies. pues el genotipo de una especie es siempre más rico que los dos genotipos de los hipotéticos pri­ meros padres. la adaptación y la variación. y la relación. que se separan de la espe­ cie porque se reproducen entre sí constantemen­ te. Nunca se ha observado producción de nuevas especies. Con esto queda eliminada también la poslbi- lidad de retraer la especie a una pareja única. . descansan en sendos errores. lo mis­ mo que la gravedad. que en esencia no es otra cosa que una relación entre masas. es fijo e invariable. indepen­ dientemente de las permutaciones en que se m a­ nifieste. Nada sabemos del origen de los genes.

El curso cósmico descansa. la gravedad y las com­ binaciones químicas. Esta demostración puede. y que los genes obedecen a su ley de relación tan perfectamente como la piedra gra ­ vitante obedece a la gravitación. la elec­ tricidad. obtenemos una base unitaria para todas las leyes naturales. Vo n U i x k v u . el magnetismo. a consecuencia de múltiples influ­ jos exteriores. en oposiciones polarizadas.04 J . como para todos los nexos biológicos entre sujetos y notlficadores. en realidad. como dice Chamberlain. manifiesta sólo de un modo apro­ ximado su genotipo. SI tenemos en cuenta que en la adap­ tación observada se trata siempre del fenotipo de un sujeto que. Sin duda queda siempre una diferencia fun­ damental entre las relaciones del mundo inorgá­ nico y las relaciones del mundo orgánico. Las relaciones físicas carecen por eso de plan. mientras que los factores orgánicos entran en relación m e­ díante un sujeto. hacerse íntegramente por la adaptación. que rigen las relaciones entre las cantidades y las cualidades — entre éstas hay que poner las formas — con las leyes del mundo inorgánico que rigen sólo relaciones entre cantidades. Las re­ laciones inorgánicas enlazan siempre directa­ mente los factores complementarios. La relación es tan decisiva para el calor. Róstanos demostrar que las relaciones bioló­ gicas se manifiestan con Igual necesidad natural que las relaciones Inorgánicas. podemos muy bien afirmar que en los genes la ley de relación está realizada integramente. las relaciones biológicas obede­ .

sino indi rec tañí en te de modo biológico. Si prescindimos del tejido de las relaciones en el plan del sujeto. Estas relaciones. una vez formada la propiedad. que se adaptan a las pétalos de la flor. pue­ de actualizarse tan pronto como entra en con­ tacto con la otra propiedad complementaria en el mundo circundante. no directamen- te de modo físico o químico. no necesitan manifestarse todas en el plan constructivo del mismo sujeto. también en el mundo bio­ lógico cada propiedad producida por un gen po­ sea en el mundo exterior u n a propiedad comple­ mentaria. gracias a la coordinación bio­ lógica. Eli peso y tamaño del cuerpo del abejorro. enlazado con la propiedad complementaria. porque sus relaciones con el mundo exterior constituyen las condiciones de su existenelu. En cada gen está encarnada una relación di­ rectiva que. empero. podemos exigir que. como en el mundo inorgánico. El enlace biológico puede poner en relación una propiedad cualquiera de un sujeto con varias propiedades complementarias. Pero no podemos esperar que en todo caso particular la relación latente se actualice. confieren tam ­ bién al vuelo del abejorro la fuerza viva sufi- . pues. sino que pue­ den muy bien pertenecer a los planes constructi­ vos de diferentes sujetos. Cartas Biológicas a üna D ama 95 cen a un plan. El gen está. Si h a ­ cemos que un pollito salga del cascarón bajo el agua. ninguna de sus relaciones se actualizará y el animal perecerá.

Pero al mismo tiempo es ella misma complementaria de la forma y posi­ ción de los estambres y pistilo en la flor. Este hecho nos da la clave para una inteli­ gencia perfecta de la especie. los gérmenes en . Yo las llamo adap­ tación. Nos enseñan que la Lucha por la vida constituye sólo un miembro de la coordinación universal. alternativamente. com­ pensan la gran pérdida de individuos por un nú­ mero superior de nacimientos. comprende.90 J. Al estudiar la lucha por la vida se ha demos­ trado que los seres vivos que ofrecen en las pro­ piedades de su cuerpo puntos de ataque — esto es. como hemos visto. complementos — a numerosas enemigos. que con frecuencia lo sacrifican. que per­ tenecen ai plan constructivo de la planta. La capacidad de crear numerosos retoños obedece también a de­ terminados genes. V on UíacKüLL ciente para romper la tela de araña. Nada es tan instructivo como esas mutuas limitaciones de las relaciones. una distribución en el tiempo. P ero1al mismo tiempo resulta el cuerpo del abejorro visible para los pá­ jaros. lucha por la vida sin plan eran los tres motivos que indujeron a Darwin a negar toda “ coordinación" en el mundo de la vida. Con esto cae por tierra el último pilar del darvinism o. Pero los tres se basan en errores. La pelam­ bre del abejorro encuentra en la frialdad del aire una propiedad complementaria que pertenece a su plan constructivo. adaptación sin plan. La especie posee. tan fatal para los insectos ligeros. Variación sin plan.

Conjunto inmutable. Cartas B iológicas a una Dama 97 formación y los cuerpos ya formadas. Existe enton­ ces.con todos sus círculos funcionales. Hasta ahora la especie era considerada sólo como una armonía rítmicamente repetida en las formas y funciones de los factores armónicos.—<*. en cuya contemplación debe­ mos ahondar particularmente. por esta circunstancia. podemos hablar de una armonía en todas las fundones particulares . Esto nos permite cali­ ficar las individuos de factores armónicos. Ha surgido como un todo. 1 . la especie se dilata en el pasado de nuestra historia terrestre. ordenado según un plan. Pero no hay una función general de la es­ pecie que resulte de las funciones particulares de ios individuos. Asi resulta un ser natural. seguramente. porque no dispo nemos de analogía que ni aún de lejos pueda ex­ presarlo. del mismo modo que cada sujeto surge como un todo. Podemos decir a lo sumo: desde este o aquel mo­ mento aparece la nueva armonía. Ahora sabemos que también el número de los factores armónicos va incluido en la armonía que. de índole peculiar. aun cuando éstas no se verifi­ quen en idéntico compás. Las probabilidades de nuevos conocimientos sobre el origen de las especies son muy escasas. De esta suerte la especie se revela como una armonía que no sólo abraza los sonidos. se mantiene y alimenta a sí misma. de los individuos. sino que los crea también. En cambio. un nuevo genotipo específico Canas.

¿Qué genotipos se han modificado? ¿Qué nuevos genes han surgido? Lo ignoramos. La "coordinación" vital ha empezado a dibujar un nuevo enrejado .»8 J. Von Ucxkülu que comprende numerosos genotipos individua les.

formado por una melodía morfo- genética. en Norteamérica. Independiente por si y en si concluso. Sin duda ofrecen los hombres entre si gran­ des diferencias. sin duda la melodía mor- fogenétlca del germen humano corre durante buen tiempo paralela a la melodía del mono. Durante algún tiempo amenazó dicha teoría degenerar en lucha religiosa. representada por Hacckel. constituye una especie totalmente dife­ rente del sujeto simio. el plan de conjunto a que obedecen todas las disposiciones del hombre es.— F A M ILIA SEÑORA: Reconocida la especie como un ser vivo. con leyes pro­ pias y propio origen. Darwin y sus partidarios. la patria pro­ pia suministra bastantes ejemplos convincentes. Para establecer este hecho no hace falta acudir a los salvajes africanos. ter­ mina la comedla del hombre-mono. en esencia. Pero el sujeto humano. . CARTA NOVENA. diferente del plan a que obedece el tipo mono. y últimamente. La es­ pecie “ hombre'’ es un ser vivo en sí. ha ocasionado el famoso proceso del mono. Sin duda tienen los hombres muchos genes comunes con los monos. sobre todo en sus mundos de la percepción. Sin embargo.

pero si “ supravisi- ble'\ es decir. Igualmente. Por una parte. no por eso la especie se sustrae a nuestro conocimiento. Pero. Contemplamos entonces las grandes lineas di­ rectivas de la estructura cósmica. pues. en general. Al profundizar en las re­ laciones mutuas de las especies. el biólogo. La figura de la especie. sino también en las de tiempo. no puede llegar a nuestro co­ nocimiento por simple contemplación de la m i­ rada. . la especie consta de múltiples figuras extensas. Cuando considera el cielo estrellado. como las figuras extensas de nuestro mundo circundante. separadas en el espa­ cio. La especie no es invisible. que la posibilidad de su conocimien­ to excede las capacidades de nuestros órganos sensoriales. a causa de la frecuente subdivisión en subespecies y razas. Von UesckVll No siempre es fácil delimitar las especies.100 J. Porque todos esos sillares superindividuales encajan unos en otros con la mayor exactitud. la especie constituye una unidad y forma la base del sistema univer­ sal en la Historia Natural. Asi. aunque no podemos obte ner una visión inmediata de ese ser extraño que llamamos especie. no sólo en sus pro­ piedades de espacio. semejante a un gi­ gantesco enrejado. y en segundo lugar. siente el astrónomo que su persona se reduce a un mi­ núsculo granito de polvo. nuestro mundo circundante se enriquece y se multiplica al mismo tiempo. es necesario observar también el origen y nacimiento en el tiempo de esas figuras aisladas para descubrir la figura de la especie.

eludiendo así nuestra observación. se ve reducido a una simple piedrecilla entre millones y millones de otros sillares que. sino necesario en un plan general. las relaciones se actualizan y se hacen cognoscibles para nosotros. se siente crea­ do por las mismas leyes cósmicas que crearon el edificio entero y se ve incluido en el conjunto. desde in ­ calculables tiempos. Pero cuando hemos incorporado a nuestro cono­ cimiento un número suficiente de individuos. dijérase que el acaso representa en él el principal papel. lanzamos una mirada sobre la his­ toria de la tierra. no inútil ni Insignificante. Entonces es posible abarcar con la mirada la totalidad de los círculos funcionales y comprobar la adaptación del Individuo a su mun­ do circundante. Mientras mantenemos ante nuestra vista el sino particular de un individuo. Pero sólo cuando dirigimos la mirada a la to­ talidad de ia especie es cuando conocemos que los casos accidentales de la existencia individual tie­ nen su puesto en el plan del conjunto. SI bien nuestra capacidad cognoscitiva no al­ canza a comprender la estructura total de las especies que sustentan la vida del mundo en tor­ no nuestro. C autas B io ló gicas a u n a D ama 101 cuando considera la estructura del mundo vivien­ te. sin embargo. obtenemos una inteli­ gencia de la unidad en esa muchedumbre cuando. sirven a la construcción del ingente edificio. retrocediendo. Alzase ante nuestros ojos ató- . A pesar de lo cual. pues con harta frecuencia sucede que las relaciones del in ­ dividuo con su mundo circundante permanecen en potencia.

102 J. Vow UiXKÜXX

ni tos un palacio de tantos pisos como períodos
geológicos- En cada piso está realizado un plan
distinto, que imprime su sello característico a la
construcción. Comienza con la sencilla vida de
los radiarlos y crustáceos inferiores, con los cefa­
lópodos en el silúrico y llega hasta la fauna y
flora grotescas del cretáceo.
Es de desear que algún dia se construya un
museo gigantesco, según este bosquejo, para que
Jos representantes principales de las clases ani­
males de cada época nos ofrezcan una visión con­
junta de los diferentes estilos que dominan en
cada piso del palacio terrestre.
Conocida la especie como conjunto total y es­
tudiada la estructura de las especies en los distin­
tas períodos geológicos, volvamos a los elementos
de que se compone la especie. Los elementos de
la especie son los individuos. Los individuos cons­
tituyen la red gigantesca que representa ia espe­
cie y que se dilata sobre amplios espacios e in­
abarcables períodos de tiempo.
Lo primero que percibimos en los individuos
de todas las especies es su división en dos sexos.
Dondequiera surge la nueva generación por ayun­
tamiento de dos individuos de diferente sexo. Ei
ayuntamiento es necesario para producir la mez­
cla siempre renovada de los genes. De Ja nueva
mezcla salen nuevos individuos, que guardan unos
con otros una relación armónica. En lugar de ar­
monía de la especie suele decirse carácter espe­
cífico; este carácter específico está más fuerte­
mente impreso en las'subes pecios bajo la forma

Caitas Biológicas a una Dama 103

de carácter racial y entonces aparece con mayor
claridad.
Cada Individuo recibe en su curso vital, ade­
más de su organización propia, un cierto tesoro
de gents que han de servir en el futuro ayunta­
miento para nuevas mezclas.
En la organización corporal están compren­
didos los órganos sexuales, que sirven de instru­
mento para la generación. Pero, además, cada
individuo tiene que poseer determinados órganos
sensoriales, que le permitan “ percibir" el indivi­
duo del otro sexo y determinadas notas exterio
res, que le permitan “ ser percibido” por el otro
sexo.
Ambos sexos deben, pues, servil- uno para
otro de notlflcadores, para que los circuios funcio­
nales de la pareja puedan acoplarse.
Si la reproducción se verificase sin previo
ayuntamiento de los sexos; si cada individuo ofre­
ciese a la morfogénesis su provisión de genes na­
da más, sería entonces imposible la mezcla, y k »
sucesores igualarían a los antecesores por siem­
pre en monótona identidad, presentando tan sólo
frágiles variaciones en su fenotipo. No habría,
pues, especie, con su extenso y multicolor enreja­
do, sino sólo una ininterrumpida cadena de indi­
viduos eternamente iguales.
Muchos animales necesitan, para su total des*
arrollo, además del material alimenticio conteni­
do en el germen, en el huevo, en la irrigación san­
guínea de la madre, otro suplemento de alimen­
tación. que consiste en una parte del botín re­
cogido por los padres. Esto exige acciones eape-

104 J. Von Uexküli

ciales por parte de los padres, acciones que com­
prendemos bajo el nombre de crianza. La crian­
za comprende, además, en muchos casos, la edifi­
cación de habitaciones adecuadas, como nidos o
como cuevas, y las medidas preventivas para de­
fenderse de los enemigos, etc.
Los actos que constituyen la crianza de los
pequeñuelos no pueden quedar abandonados al
azar o a la experiencia adquirida mediante prue­
bas, ensayos y fracasos, pues no llenan entonces
cumplida y certeramente su misión.
Los padres han de realizar determinados ac­
tos, reglados con toda exactitud, para que los pe­
queñas se críen bien. Estos actos llámanse actos
instintivos.
¿Cómo se verifican los actos instintivos?
Es claro que si en el mundo de la percepción
de un animal son varias las notas que le envían
sus estímulos, las acciones del animal habrán de
ofrecer una gran inseguridad. Ora éste, ora aquel
circulo funcional comenzará a actuar, lo que pro­
ducirá gran confusión.
Por eso la naturaleza ha tomado ciertas dis­
posiciones protectoras contra el exceso de las
notas.
En ios animales inferiores el número de no­
tas es, en sí misino, pequeñísimo; pero en los ani­
males algo superiores, con múltiples círculos fun­
cionales, no cabe limitar el número de las notas
sino por medio de cierto umbral o limít-e de los es­
tímulos, que anula la efectividad, ya de ésta, ya de
aquella nota.
El más cómodo de esos umbrales es el sueño,

Cartas Biológicas a una Dama 105

que reprime todos los estímulos. Otro umbral tam­
bién importante, es la saciedad, que reprime to­
das las notas de botín. Pero existen otros mu­
chos umbrales, que nosotros, inadecuadamente,
designamos con nombres de sentimientos huma­
nos, como miedo, amor, etc. Nada sabemos de ta­
les sentimientos en los animales. Lo único que po­
demos percibir es el hecho de que, en ciertos ca­
sos, el umbral de un circulo funcional queda muy
rebajado, mientras el de todos los demás círculos
funcionales se eleva. El ejemplo más notorio de
este hecho es la conducta de los anímales durante
el celo; en esta época aumentan en efectividad
las notas que caracterizan a los animales del sexo
contrario y pierden efectividad las notas que se­
ñalan enemigos o botín.
Cuando mediante cierta disposición del um­
bral — que podemos representarnos como una re­
presión fisiológica de la excitación en el órgano
perceptor— queda un animal en situación de per­
cibir Sólo las notas de un círculo funcional, en­
tonces puede verificarse un sucesión ordenada de
sus actos, si en el mundo circundante las notas
se siguen en determinado orden.
Asi, tras la nota de olor que envía la presa
viene, necesariamente, la nota óptica, tan pronto
como la fiera, al percibir la primera nota, se acer­
ca a su presa. Percibida la segunda nota, pertene­
ciente al mismo círculo funcional, el animal se
lanza sobre la presa y la despedaza con los dien­
tes, percibiendo entonces la tercera nota, la nota
del gusto.
Pero no siempre el mundo circundante ofrece

IOS J. V om U z x k ü l l

por ai mismo la serie de las notas que regula la
serie de los actos. Cuando, por ejemplo, un ani­
mal no consume la presa capturada, sino que se
la lleva a sus pequeñuelos, el mundo circundante
ha fallado. La serie de los actos ha sido suscitada
por una regla interior de la serie de los umbrales.
En este caso, la presa capturada no actúa como
nota para los movimientos de mascar y tragar,
sino para los movimientos de llevarse la presa a
la guarida.
Los hermosos trabajos de Fabre nos han dado
a conocer muy bien la serie de actos que ejecuta
la avispa sfex en la crianza de sus pequeños. El
síex arrastra su presa, paralizada, a la cueva que
él mismo ha cavado y en donde se encuentra su
prole. Fabre consiguió demostar que la serie de
los actos obedece a una serie de notas caracterís­
ticas para el sfex, y queda interrumpida tan pron­
to como se elimina una nota necesaria. En este
caso, la obscuridad de la cueva es un miembro
necesario en la serie de las notas. Si se elimina,
poniendo la cueva al descubierto, el sfex pierde
su orientación, siempre segurísima; corre enton­
ces con su presa, desconcertado, de acá para allá,
pisoteando sin reparo su propia prole.
Estos ejemplos nos hacen ver claramente que
en los mundos circundantes de, la mayor parte
de los animales no aparece nunca más que una
nota en un momento, y que la sucesión de las no­
tas está determinada por una regla interior.
Dicha regla puede también adquirirse por re­
petidas experiencias; entonces decimos que los
actos son actos de experiencia. Numerosos expe-

Pero las más veces las acciones instintivas se fundan en una serie de notas. antes de toda experiencia. han demostrado. La construcción de los nidos obedece a una de estas series Instintivas de notas. se apodera sin . por ejemplo. ya porque actos preceden­ tes del animal las hayan creado. los animales en un laberinto en el cual han de orientarse para encontrar su alimento. establecer la existencia de un comienzo al menos de formación de reglas experimentales. dispuestos para el estudio de estos ac­ tos. Estas notas deben entonces existir siempre en el mundo circundante. Tan pronto como encuentra el material necesario. Los actos instintivos pueden consistir en una serie de actos. aun en los cangrejos de mar. Cartag Biológicas a una Dama 107 rímenlos. Entonces se trata de procesos ordenados en ei óx-gano director central. sabe construir el nido de sus padres con perfecta seguridad. que es posible. que normal­ mente rodea al animal. Pero las regias debidas a la experiencia care­ cen siempre de la seguridad absoluta e inmutabi­ lidad que poseen aquellas otras reglas que. en reali­ dad. disparada toda ella por una sola nota. introduciendo. Ein efecto. rigen las acciones instintivas de los animales. Todo pájaro. aun si fué sustraído del nido materno antes de salir del cascarón. determinadas de antemano. los cangrejos aprenden a reconocer el camino más corto y lo toman luego con bastante segu­ ridad. ya porque perte­ nezcan necesariamente a los notiíicudores nor­ males.

Von Ukxküli. de suer­ te que cada cual. Imaginemos la vida familiar extendida con igual libertad sobre todo un pueblo. Asi. involuntariamente. por último. pero casi siempre quedan éstas obscurecidas por el predominio de las reglas experimentales. la naturaleza crea inmediatamente en los dos sexos de una especie las propiedades y accio­ nes que determinan la formación de la familia. Los aficionados . cuando una nueva y hermosa idea recorra el mundo humano. por estimulo de los demás. un mismo mundo de la percepción envuelve a la familia en­ tera. En la vida familiar debe manifestarse la ar­ monía de los individuas pertenecientes al mismo genotipo. ¿Qué notas son las que le guían en esta labor? Desgraciadamente. Pero es lo cierto que le guian con absoluta segu­ ridad. lo ignoramos aún. vacilar de la brizna conveniente. También forma a los hombres en dos sexos y les imprime reglas impulsivas. que. am­ plifica sus notas hasta que. En Ñapóles. los compositores cantan sus canciones primera­ mente a los cantores callejeros. como múltiple volteo de campanas. los individuos que com­ ponen la familia se hacen notar unos a otros las notas nuevas en su mundo circundante. La comunidad familiar es tan estrecha. imaginemos también que las familias están unidas entre el por un comercio fraternal. donde aún vive el canto popular. entonces todo el pue­ blo habrá de resonar. y la coloca don­ de es preciso.V 108 J.

igual para todos. Pero cuando la igualdad es im ­ puesta a las familias por la fuerza. Cartas Biológicas a una Dama 109 las oyen y conservan en la memoria para trasla­ darlas luego a sus fiestas familiares. entendiéndolo como una posibili­ dad. Pocos meses después. Lo que acontece en Nápoles con la canción popular podría tornarse hermosa verdad en arte. de manifestar las aptitu­ des individuales en fraternal armonía. enriquecidos a veces con extrañas variacio­ nes. acordadas todas a distinto temple. igualdad y fraternidad en su pro­ fundo sentido. Pero para ello necesitaría estar realizado el ideal popular de la libertad. religión. si todas las familias de un pue­ blo participasen en estas ocupaciones. filosofía. Sólo entonces podría resonar la sinfonía ver­ dadera de las mil campanas. Y sólo entonces aparecen las canciones im ­ presas. en el comercio. todo acaba en vano cascabeleo. oyen los compositores sus propios can­ tares. .

.

expresa un verdadero . que no pueden comprender que semejante absurdo entusiasme a las masas. si­ no que las series de los sonidos son. igualdad. estímulos que parten de una persona para des­ arrollar una excitación en otras personas. Para lema de las masas lo mismo puede servir el ¡viva la igualdad. en igual libertad. Es in­ diferente cuál sea la serie de sonidos usada como estimulo. SEÑORA: Si tomamos ai pie de la letra el le­ ma famoso.— ESTA DO. libertad. nada importa que conste de palabras ni que estas palabras contengan una contradicción. CARTA DECIMA. hemos de reconocer que contiene una contradicción. determinados objetos. Al pie de la le­ tra significa. pues. acciones o sentimientos. la igualdad y la fraternidad! Hay hombres que no pueden pasar de esta contradicción lógica. dicho lema: ¡Viva la desigual­ dad. En cambio la existencia de convivir fraternal­ mente. en esencia. la desigualdad y la fraternidad! que otro cualquiera. Por­ que justamente la libertad es lo que permite al hombre manifestar su desigualdad. fraternidad. Olvidan los lógicos que la función principal y primaria del lenguaje humano no consiste en de­ signar determinadas cosas externas o internas.

a ciertas leyes técnicas. Toda herramienta obedece. La li­ bertad. Von U e x k ü ií ideal popular. por ejemplo. Así. Pero si todo quedase terminado y listo con sólo reconocer esta exigencia moral.113 J. En realidad existe un pueblo que parece vivir en rigurosa conformidad con este ideal: los wed- das. habitación y alimento. constituyen una exigencia moral que se impone a todo individuo. que andan desnudos. obligados a construirse herramientas con que extraer de la naturaleza los productos necesarios para vivir. ni la habitación. que viven en condi­ ciones menos favorecidas por la naturaleza. merced al trabajo común. pues. desde hace mucho tiempo. ni el alimento. antes de de­ dicarse ai cumplimiento de las exigencias mora­ les. de Ceylán. habitan en los árboles y se alimentan de los frutos del bosque. la igualdad y la fraternidad. no se com­ prendería cómo los hombres no viven ya. Puede pedirse que todo el que ten­ ga sensibilidad moral reconozca este ideal popu­ lar y esté dispuesto a vivir conforme a él. comprendidas en este sentido. La naturaleza no les da a los hombres inme­ diatamente ni el vestido. Todos los demás pueblos. ln más sencilla pala guarda re- . en conformidad con ella. Para satisfacer las necesidades de la existen­ cia física forman una comunidad de trabajo que llamamos Estado. están obligados a proporcionarse vestido. que dependen en parte de la forma del cuerpo humano y en parte también de la cons­ titución del material que ofrece la naturaleza. Los hombres se ven. empero.

a Su construc­ ción. tan difíciles de aprehender. por una parte. Toda herramienta supone. El nexo entre las diferentes celdillas puede ex­ plicarse fácilmente: cuando un trabajador ha re- . En cada celdilla — un mundo profesional— reside un in­ dividuo. además. En ella encuentra el individuo. Si queremos tener una idea intuitiva de estas relaciones. Estas acciones corresponden a distintos individuos en el Estado. Así obtenemos la imagen de un gi­ gantesco panal. y tanto más complicada ha de ser la adaptación o encaje de esos mundos entre sí.a Su invención. Cuantas más herramientas se usen en la vida del Estado. y que to­ dos esos mundos han de adaptarse unos a otros para que ei producto sea accesible a todos. con el pie humano y con el espesor de la tierra.a Su uso. que simboliza el Estado. tantos más individuos han de existir con diferen­ tes mundos. las notas determinantes de su labor profe­ sional. represen­ témonos el mundo propio de cada uno de los in­ dividuos participantes en la vida del Estado. Cartas Biológicas a una Dama 113 1ación con la mano humana. como una celdilla rodeada de otras muchas celdillas semejantes. Tras el inven­ tor vienen varios constructores y muchos usua­ rios de la herramienta. De aquí se sigue ya qué ha de haber diferen­ tes mundos circundantes para que los individuos sean aplicados a las diferentes acciones. 3. tres accio­ nes humanas: l. para que al fin todos pue­ dan participar en el consumo del producto que proporciona Ja herramienta. 2. y por otra parte el instrumento adecuado a sus eíeetores.

p = Organos perceptores PT—Notificadm\ I y II. cuya acción a su vez es nota para el tercero. movido la tierra con la pala. 6. La acción que procede del primer trabajador se convierte en nota para el segundo. D -Organos directores. la acción de un trabajador y al mundo de la per­ cepción del otro trabajador.a).IM J. celdillas. Los problemas que cada individuo en su cel­ dilla profesional ha de resolver son de índole téc- . S =Organos sensoriales E = Organos efectores. En el esquema habremos de colocar el notiíi- cador de tal manera que pertenezca al mundo de I U Ac—Organos actores. otro trabajador des­ hace los terrones con el pico y un tercero aplana la tierra con el rastrillo. Entonces los mundos circundantes de las celdillas colaboradoras se co­ nexionan unos con otros por iguales notificado- res (fig. Vom U e x k ü l l . Cada uno de ellos posee su propio mundo de la percepción y su propio mundo de la acción.

Pero lo más importante es la investigación del panal mismo que llamamos Estado. Cada individuo debe. Todo invento nuevo consiste en el estableci­ miento de una nueva relación con la naturaleza. Pero también existen leyes biológi- co-técnicas. si consideramos las celdillas de los inven­ tores. recibirá un gran número de notas. A una pro­ piedad del mundo exterior se le encuentra de sú- . Cartas Biológicas a una Dama 115 nica. Se le pide al inventor que descubra nuevas relaciones en la naturaleza. También aquí son sobre todo leyes puramente técnicas las que rigen el encaje de los distintos instrumentos y máquinas. aparecen leyes puramente bioló­ gicas. sin excepción. si la celdilla es demasiado pequeña. que impondrán demasiadas exigencias a la capacidad perceptora de un solo individuo o a su habilidad inanual en el uso de su Instrumento. pues. se reducen a un súbita “ ocurrencia”. que debemos tener en cuenta. En cambio. si no quiere realizar su tra­ bajo como un simple autómata. la monótona labor anquilosará las facultades normales del in­ dividuo. en que el inventor percibe claro un nexo nuevo. Aquí tropezamos in­ mediatamente con el punto que nos resultó tan misterioso al estudiar la especie: la producción de nuevos genes. Porque cada una de las celdillas puede ser o demasiado grande o demasiado pequeña. Todas ellas. Natía es tan instructivo como la historia de las grandes invenciones. Finalmente. familiarizarse con algunas leyes técnicas. Si es demasiado grande.

Pero hay muchas personas que creen posible trasladar a voluntad los individuos de una celdi­ lla a otra.. que son muy úti­ les para la labor emprendida y permiten poten- ciallzar su rendimiento. etc. Von Uexkü u . liga la actividad total de los órganos de la percepción. Si consideramos el panal del Estado como un gran organismo. no ha de ser demasiado difícil bosquejar el cuadro de un Estado cualquiera. sin dañar a la estructura del todo. Nadie duda de que es imposible trocar unas por otras las celdillas en el organismo del Esta­ do.ud J. Unanse lue­ go por guiones las celdillas que sirven a la elabo­ ración de un mismo producto. que conduce a la producción de un nuevo instrumento. la vida en una celdilla profesional determinada supone siempre un pro­ fundo aprendizaje de las notas y de las acciones. de la dirección y de la acción a trayectorias fijas. y este aprendizaje. A quien se haya familiarizado con el símbolo del Estado-panal. y recuérdense las notas y los instrumentos que pertenecen a los mundos-celdillas de los individuos. las viñas. Pero esto también es un error. y queda así creada una nueva relación. cuando la profesión se ejer­ cita durante largo tiempo. pero que constituyen in­ superable obstáculo para acometer una nueva pro­ fesión. T ó­ mese un mapa en el que estén señalados los cam­ pos. o viceversa. ni un sabio en labrador. díriamos que esa “ocurrencia” hace que penetre en la celdilla del inventor un nuevo gen. las minas. de manera que se . blto una “ propiedad complementaria". No es pasible convertir un cartero en fu­ mista.

dónde están las aberturas que ingieren las materias primas. De igual manera el ápice monárqui­ co da a todos los mundos circundantes una cons- . asimismo. porque el dinero. en qué estómago son reelabora­ das y por qué vías llegan los productos a las cel­ dillas de las consumidores. Los grandes Bancos serían entonces como corazo­ nes cuyos latidos regulan el curso de la sangre. balanceándo­ se en un pelo finísimo. Finalmente. como éste. contiene en potencia todos los necesarios medios de vida. la uva en vino. esto es. el trigo convirtiéndose en pan. compararse con un sistema nervioso provisto de cerebro. etc. Cajitas B iológicas a una D ama 117 vea claramente cómo el producto durante su ela­ boración pasa de mano en mano. como instrumento universal de cambio. el cuerpo se viene abajo. por­ que. Si se eliminan los estatolitos. regula la acomodación en el tiem­ po de todas las funciones y remata siempre en un ápice monárquico. mantiene nuestro cuerpo en constante equilibrio al poner en exacta pro­ porción la tensión de los músculos para la gra­ vedad. la piedrecita que. Tam­ bién podríamos comparar la circulación moneta­ ria con la circulación sanguínea. a dónde van éstas. La red burocrática puede. ese ápice monárquico — cualquie­ ra que sea su nombre— podrá compararse con el estatolito. Entonces se reconocerá cuáles son los órganos de digestión que el Estado posee. de Instrumento en Instrumento. Compararemos las minas con pulmones que llevan combustible al organismo del Estado.

Si se elimina. El pueblo y su organización. pero muy enérgicamente. fórmanse buenos médicos politicos. en condicio­ nes para buscar las causas de las perturbaciones en las enfermedades del Estado y ponerles los remedios precisos. rechazaríamos la proposición muy cortés. durante una enfermedad. aparecerá algún día como un fantasma del remoto pasado. Las familias son como los sonidos de la gran sinfonía popular. que consiste en interrogar al mayor número posible de ignoran­ tes. por doquiera rigen leyes técnicas y biológicas en el Estado. El método ahora preferido.118 J. V on U s x k ü l l tan te dirección común. Así. Nadie puede decretarlas a capricho. tíeshácese el panal. Inquiriendo y enseñando en academias ade­ cuadas la anatomía y la fisiología del Estado. pues. pros­ peran — bajo la suposición tácita de que el Esta­ do haya creado todas las condiciones necesarias para la existencia de los individuos— cuando las familias pueden desenvolverse con la mayor liber­ tad posible. obedece a la incom­ prensible confusión entre pueblo y Estado. la sociedad. dentro de la índole propia de cada una. y esos sonidos han de sonar con la mayor pureza posible. consultar los comicios populares. El hecho de que existan hoy todavía parla­ mentos en donde por mayoría de votos se resuel­ ven los problemas del Estado. pa­ ra que éstos digan qué medicina debemos tomar. Si se nos propusiera. Hay que buscarlas mediante minucio­ sas investigaciones. Para conseguirlo impó- .

Cuando las células crecen todas juntas a un mismo tiempo. sino otras tantas máquinas independientes que funcionan en común acuerdo por transmisión de señales. Pero el Estado. que conste de muy diferentes celdillas. no semejan partes aisla­ das de una máquina. forman el Estado celular del euer- . igualdad y fraternidad. que debe crear las condiciones físicas de la existencia. 7 . E] Estado está regido por las mismas leyes biológico-técnicas que nuestro organismo corpó­ reo. encajándolas unos en otras (fig. Así indicaremos que todas esas células se hallan en relación unas con otras mediante la transmisión del estimulo. no puede ser una simple sinfonía de libres sonidos. Para damos bien cuenta de este hecho. habitación. ali­ mento. En una máquina el impulso regular se ejer­ ce por transmisión de movimientos — ruedas den­ tadas. pero las células de nuestro cuerpo están enlazadas entre si por transmisión de estímulos. es estimulada desde fuera. entra en excitación y estimula luego la célula siguiente. poseen una fuente única de energía. tome­ mos la parte del círculo funcional que transcurre en el mundo interior del sujeto y dividámosla en las células singulares.a ). Cartas B iológicas a una Dama ] 19 nese a todas la exigencia moral de la libertad. adaptadas unas a otras y obedientes todas a una regla co­ mún de funcionamiento. empezan­ do por las del órgano sensorial y terminando por las células musculares del efector. ha de forinal* una verdadera estructura. vestido. palancas— . Como todas las células. Cada célula.

entonces las celdillas particula­ res se disgregan. E Efecto res. El pueblo y el Estado forman tan manifiesto contraste que. Sustituir el pueblo al Estado es como edificar una casa con moral en vez de mortero. arrancados a su mundo profesional circundante. P=Organos perceptores. Cuando permanecen libres individuos. abscesos en vez de órganos. D Organos directores. diferenciación y su­ bordinación. * viene a ponerse la ley moral de la libertad. 120 J. Von Uexkííll po.Organos actores. Pero en ambos casos rigen leyes mecánicas cuyos supuestos son coacción. en el mundo animal. nunca apa­ recen juntos. constituyen ma­ sas. o renuncian a formar familias y confian la reproducción a una deter- 4 . en los cua­ les los individuos desorientados se confunden. fá­ ciles presas para el antojo de cualquier programa. Si en lugar de las leyes mecánicas S=Organos sensoriales. esto es. forman el panal del Estado. A c . Los animales o viven en libres ra­ millas formando pueblos. y los individuos. igual­ dad y fraternidad. n=Nervíos.

en la abeja. co­ mo las celdillas de la miel. y no como en el hombre. permiten a las leyes técnicas de la naturaleza manifestarse inmediatamente. Enton­ ces se incorpora esta clase como un órgano espe­ cial en el cuerpo del Estado. sirve de estímulo para producir excita­ ciones. como el nuestro. También en los Estados ani­ males existe un lenguaje de signos que. Si se elimina la reina. En el Estado de las abejas conocemos un ór­ gano de digestión formado por las trabajadoras que reúnen miel. convierte la sencilla ac- . Pero contrariamente a lo que sucede en el Estado humano. mien­ tras que en los actos de experiencia las leyes téc­ nicas son halladas tras múltiples ensayos y equi­ vocaciones. Cuando cesa esta coacción. Los actos instintivos. Al mismo tiempo la reina. Cartas Biológicas a una Dama 121 minada clase profesional de generadores. la mayor parte de las herra- • mientas en el Estado animal crecen con los indi­ viduos mismos. desaparece ese umbral que. que descansan en impulsos fijos. y un órgano de reproducción que consta de la reina y los zánganos. Los Estados animales constituyen también pa­ nales en donde las celdillas trabajan por trans­ misión de estímulos. las trabajadoras se precipitan sobre la miel que ellas mismas han reunido y la consumen. La constante influencia que la reina ejerce sobre todos los súb­ ditos impide que éstos se coman la miel al recoger­ la. Asi en las abejas y las hormigas. lo son merced a actos instintivos. constituye el es- tatolito del Estado. actos expe­ rimentales. como tal reina. y sí son fabricadas por éstos.

V dn U exkü IxL ción refleja de comer en la acción instintiva de ate­ sorar . „ Las animales que poseen sólo un mundo cir­ cundante no son capaces de producir dos formas tan contrallas como el Estado y el pueblo. y forarnr fuera de su profesión otro mundo para su vida familiar. Por eso han de permanecer riguro­ samente separados. al pueblo lo que es del pueblo. Al Estado lo que es del Esta­ do. .122 J. Pero esos dos mundos descansan en princi­ pias opuestos. que constitu­ ye su mundo circundante durante su actividad profesional. Y el Estado se deshace. El hombre es el único que puede a un mismo tiempo encerrarse en la celdilla del Estado.

y descubrió así la gravitación. empero. * puesto que todo el mundo sabe que una manzana pesa? Y recuerdo que usted me contestó: “ Vio unas gomitas invisibles que tiraban de la man­ zana” . El gran físico vió las relaciones invisi­ bles de la naturaleza como fenómenos reales an­ te sus ojos. sino que la ramita o mango a ella adherida tiene un pequeño engarce que encaja en una correspon­ diente juntura de la rama. aunque no se manifiesta aparentemente.— COORDINACION SEÑORA. Percibió con los ojos del espí­ ritu la mutua atracción de las masas. . CARTA UNDECIMA. Recuerdo haberle preguntado a us ted un dia: ¿Qué cosa nueva propiamente percibió Neicton cuando vio caer la manzana del árbol. Este es el lugar prefor­ mado para que se verifique regularmente la sepa­ ración de la manzana del árbol. Si observa usted de cerca la manzana. sus efectos con idéntica certe­ za. Pero tenga usted la bondad de recoger la man­ zana caída e intento descubrir otra gomita invisi­ ble que. Esta contestación toca el centro mismo del problema. verá que no se ha desprendido por un sitio cualquiera. Luego vió las mismas gomitas entre la luna y la tierra. exterioriza.

siempre la naturaleza ha establecido una relación. una relación fija. cede el engarce y la manzana cae. Cuando el tiro de la gravitación se ha hecho bastante fuerte. Existe. Esta disposición permite al cangrejo esca­ par ai abrazo del forzudo calamar. trátese del tiro continuo de la gra­ vitación — como en el caso del manzano— o del tiro accidental del calamar— como en el caso del cangrejo— . V on UEX. por ejemplo. por lo tanto. pero también existe en muchos animales. además. regenera más tarde. parte que. está predeterminado que caiga al suelo. Los cangrejos de mar. porque una piel fina recubre la herida. pero que no tiene la menor in­ fluencia sobre la aparición de la cal. De esta manera la intervención exterior queda incluida en la coordinación del organismo. Cuando durante una erupción volcánica se forma ácido sulfúrico. pues. aun cuando generalmente permanece en potencia. el árbol se amputa a si mismo. Pues bien. en los que la pierna o la pinza puede quebrarse sin efusión de sangre.KÜLL Cuando la manzana ha alcanzado cierto pe­ so. confiriendo a éste una propiedad comple­ mentaria . Asi. sin actualizarse. Mas si en las glándulas del gran caracol marino llamado . sabemos muy bien que el ácido sulfúrico puede disolver la cal. abandonán­ dole una parte menos importante de su cuerpo.124 J. se actualiza ca­ si sin excepción. Esa amputación de si mismo es norma gene­ ral en el manzano y. una como go mita invisible entre esas dos intervenciones exteriores y el cuerpo del ser viviente. poseen en todas sus extremidades lugares preformados.

son tan notoriamente tenidas en cuenta por la coordinación biológica al incluir en la estructura de los cuerpos animales las preci­ sas propiedades complementarias. pues. hemos de considerar éste como una propiedad comple­ mentaria y deducir que en el mundo circundan­ te del caracol debe haber cal. y buscamos siempre en el mundo circundante cuál sea su otro término correspondiente. Aquí puede verse cómo la gomita invisible que enlaza la cal con el ácido sulfúrico es reco­ gida por la coordinación y entretejida en la orga­ nización corpórea del sujeto viviente. del agua y de la tierra mantienen con los cuerpos rígidos o elásticos. Las relaciones que las propiedades del aire. sabemos con seguridad que nos las habernos con un animal nocturno. < Cartas B iolóqicas a una Dama 125 dolium galea encontramos ácido sulfúrico. Pero a na­ die se le ocurre pensar que la presencia del fósforo depende de la obscuridad. El fósforo reluce en la obscuridad. Así. pero aquí se hallan unidas entre sí en mutua acción y sometidas a leyes técnicas. sencillo y fundamental. notorio a . consideramos las propiedades de los seres vivos como propiedades complementarias. En el mundo inorgánico actúan por doquiera relaciones físicas y químicas. Este hecho. acuático o terrestre. Mas cuando un gu­ sano de luz despide sus suaves rayos luminosos — proceso muy semejante al relucir del fósforo— . que a primera vista podemos decir si estamos viendo un animal aéreo. En el mundo vi­ viente también actúan esas mismas relaciones.

que. llega al fin que se propuso. una campana no se produ­ ciría vaciando el bronce fundido en una forma hecha. Si. seguimos el ejemplo de las ciencias exactas. Asi. Este emi­ nente investigador cree también que todo el orden de la naturaleza ha de reducirse a actos de expe­ riencia. hasta que. Intentemos seguir el camino opuesto al que se ha seguido hasta ahora. admitiendo que la naturaleza ensaya sin plan alguno unos y otros sistemas. adoptaría por sí mismo la forma de la campana con badajo y todo. en cam­ bio. por último. al enfriarse. Von Uexküix todos. sino que en la caldera el metal líquido. Mejor hubiera sido aceptarlo como simplemente dado. tropezaremos al buscar las fuerzas plásticas del mundo viviente. Recientemente. se­ gún el modo cómo la naturaleza crea sus produc­ tos. Jennings ha intentado explicar la seguridad técnica de la na­ turaleza orgánica al construir los cuerpos de los seres vivos y la infalibilidad de los actos instin­ tivos. Pero esta humanización de la naturaleza no puede jamás conducimos al término. buscando en el mundo inorgánico las fuer­ zas naturales han encontrado las leyes fundamen­ tales de la física y la química. por ejemplo.126 J. Así se abre la posibilidad de considerar la biología como una ciencia exacta. con leyes técnicas que tienen exactamente el mis­ mo derecho a ser reconocidas como fuerzas natu­ rales. porque estos actas le son familiares en la vida humana. ha sido objeto de múltiples intentos de explicación. . Probemos a represen­ tarnos el origen de algún objeto bien conocido.

a. Se funda en ei empleo de la presión atmosférica. cuya extremidad se con­ vierte en tentáculo aspirante. al observar un proceso natu­ ral. Para describir por completo un ley técnica hay . Si profundizamos en este ejemplo — con el cual no hemos hecho sino representamos una ley técnica conocida como fuerza natural activa— . La ley técnica de la campana. exactamente 'como las leyes de cris­ talización forman los cristales. pensada como fuerza natural inmediatamente activa. no nos será difícil. Cautas Biológicas a una Dama 127 En este caso no cabría duda de que la ley téc­ nica de la campana habría dado forma a la cam­ pana. La ley técnica encarnada en ese tentáculo as­ pirante nos es bien conocida. descubrir su causa activa en una ley téc­ nica igualmente conocida. sino como la totalidad de las relaciones espaciales y materiales que consti­ tuyen el cuerpo de la campana. 8. no sólo como la re­ gla del funcionamiento. Sólo que los términos de “ ley técnica de la campana” han de entenderse. puesto que sabemos construir instrumentos semejantes. como la es­ tructura del engarce en la manzana se funda en el empleo de la gravedad. en relación con las relaciones temporales que conducen al golpe­ teo del badajo y a la producción del sonido. Existe una amiba que dispara un seudopodio. debería ser capaz de formar la campana con el material apro­ piado mediante transformación de la materia en el espacio. con el cual el ani­ mal se afianza sobre superficies lisas para cami­ nar. El proceso va reproducido esquemáticamente en la fig.

entran al servicio de las leyes técnicas. y un fundidor de campanas. Los genes. un ebanista retraerá la ley técnica de una silla hasta la misma madera. en cambio constante de materia y forma. puestos en activi­ dad por impulsos. idéntico para todas las le­ yes técnicas. sino que va dirigido y contenido por riendas químicas. Vom Uexküll que descender hasta la materia prima de donde se produce el objeto. si queremos tener una representación de las leyes técnicas que forman los individuos vivos. Pero este cambio no se verifica sin plan.128 J. con excepción de los animales mo- . El primer estadio. que dominan en el núcleo de la célula germinativa. nosotros retraemos hasta la materia prima de donde procede todo viviente. El protoplasma ofrece una como espuma li­ quida en constante metabolismo y metamorfosis. hasta el metal con que está hecha la campana. hasta el Protoplas­ ma. proce­ dentes de los genes. Así. De igual modo debemos 3 — < 1 — 4 Figura 8? Formación del tentáculo aspirante de una amiba.

Lo mismo sucede en los seres vivos. Se com­ prende que si se retira parte de su material a la porción germinal destinada a construir el badajo. una para la campana y otra para el ba­ dajo. las regias técnicas morfogcnéticas de los organizadores. el trabajo técnico de formación dará por resultado un badajo demasiado pequeño. para los distintos órganos. Aplicando esto al ejemplo de la campana. Toda regla técnica. Asi. pero independientemente. en esas dos porciones inicíase luego por se­ parado el trabajo técnico de formación. como regla funcional. cada uno de los cuales está someti­ do a una regla parcial. hasta que el conjunto queda listo y empieza a intervenir entonces la regla de funcionamiento. trabajan simultánea. Asi como la campana consta de la envoltura y del badajo. C autas B iológicas a una D ama 129 nocelulares. Pero esta regla constituye sólo una parte de la ley técnica total que. rige el cuerpo en su labor y dirige uni­ formemente el crecimiento de los órganos. Cuando el material celular está repartido en los recintos germinales. y esas reglas parciales jun­ tas forman la ley técnica de la campana. no sólo alude a las rela­ ciones regulares de las partes entre si. la cam CótIcw. sino nne mantiene también relaciones regulares con deter­ minados factores riel mundo exterior. consiste en la formación de un mate­ rial celular uniforme que se distribuye luego en los distintos recintos germinales.—5 . asi tam­ bién cada órgano obedece a su regla parcial y todas las reglas parciales de los órganos consti­ tuyen la ley común del cuerpo. di­ ríamos que el bronce fundido se divide en dos porciones.

en el que produ­ ce amplias vibraciones. En esas gomitas reconocemos los círculos fun­ cionales que unen los notificadores con el sujeto. Todo notificador queda incluido en el círculo fun­ cional. surcando con sus alas el espacio. en cambio. guarda relación con el agua. las acciones del aparato di­ gestivo sobre ios alimentos muestran una seguri­ dad en la aprehensión de las relaciones químicas entre Jas distintas materias. Aquí actúan las relaciones químicas inmediatamente. llega a ser la reina de Jos vuelos. y por otra parte recibe la acción de los elec­ tores del sujeto. con su poderosa cola nada­ dora. que sirven de notas. el águila. Igualmente. da­ mos al objeto. porque de una parte envía estímulos. aunque . el tiburón. mien tras que nuestro conocimiento de éste es siempre aproximado. el estudio de las notas. a los órganos sensoriales del su­ jeto. por sus relaciones con el aire. Von Uexk Oll pana llega a der un conjunto que funciona mer­ ced a sus relaciones con el aíre. Todas ollas son irradiaciones de la ley técnica que enlaza al sujeto por mil gomitas con su mundo circundante. que le sostiene hasta los confines del océano. Justamente en este caso se manifiesta la su­ perioridad de las leyes técnicas naturales sobré el tratamiento técnico que nosotros. hombres. Desde el infusorio más sencillo hasta los ma m tí eras superiores. porque las leyes técnicas naturales están inmediatamente acomodadas al objeto.no J. nunca perfecto. como nunca podría alcanzarla. Son estas relaciones las que crean el mundo circundante de los seres vivos.

Igual inmediatez revelan los demás electores de todo animal. que sigue viviendo. el veneno suave del estile­ te inmoviliza la presa. en los animales inferiores. que emiten los no- tificadores. Engañamos a los animales cuando. introduciendo su estilete exactamente en el invi­ sible centro nervioso. siendo posible. pero sin recobrar el dominio sobre sus órganos motores. El más conocido engaño es el que una vela * . sin que exista el objeto a que esas acciones se acomodan. Cuando el hemíptero llamado afróíara se las arregla para extraer de la venenosa leche trezna una savia com­ pletamente asimilable. en su acción sobre las propieda­ des químicas y anatómicas de la presa. porque el pá­ jaro a su vez está dispuesto de manera que huye al ver las ojos movedizos de ios pequeños anima­ les carniceros. esta mariposa hace retroceder al pájaro que la persigue. imi­ tarlos o remedarlos. C autas B io ló g icas a una D am a 131 incorporadas en lia estructura mecánica del cuerpo. Trátase. Los procesos que se verifican en el mundo de la percepción son más fáciles de entender que los que se verifican en el mundo de la acción de los animales. provocamos el curso de las acciones. quedamos atónitos ante tamaña habilidad química. No menos admirable es ver a un sfex paralizar de un picotazo a la oruga. Hay una mariposa cuyas alas tienen manchas en figura de ojos. Semejantes engaños suceden también en la naturaleza. de pocos estímulos. en muchos casos. presentándoles los mismos estímulos a que está adaptada la ley técnica. por lo regular.

empero. Las leyes técnicas que se manifiestan como fuerzas naturales no son perceptibles inmediatamente. sino de la perfección en la ley técnica particular. conclusa. con su mundo circundante. esta ley. según las cuales los suje­ tos están construidos. todas sin falla ni error. Las leyes técnicas son las que originan la adaptación. al producirse especies nuevas. No sólo dominan las relaciones espa­ ciales de un animal con su mundo circundante. Peru. hechas a volar hacia la luz de la luna. son indivisibles e indestructibles. porque de esa ma­ nera pueden salir de la espesura del bosque. sino también las relaciones temporales en que le .i3a J. ora más escasas y pobres. las domina. re­ sultan provistos de más abundantes capacidades y mundos circundantes más ricos. ora más numerosas y ricas. las leyes técnicas de la naturaleza son ilimitadas en nú­ mero y especie. este centro mantiene relaciones. No se trata nunca de un saber o de un conocimiento omnímodo. como estas úl­ timas. que constituyen cada una un centro del universo. pues de continuo florecen nuevos individuos que. Contra­ riamente a las leyes físicas y químicas. aunque sujeta a las relaciones determinadas. por ella comprendidas. como tampoco lo son las leyes físicas y químicas de la naturaleza inorgánica. Todas las leyes técnicas de la naturaleza vi­ viente se manifiestan en la furnia de unidades subjetivas. Estas experiencias nos dan a conocer los limi­ tes de las leyes técnicas. pero siempre repre­ sentando una perfección cerrada. V on U e x k ü ll produce sobre las mariposas nocturnas.

en donde luminosas esferas giran unas alrededor de otras. que a través de muchos tanteos y errores entregan al hombre la regla de su sucesión. C wit ah Biológicas a una Dama 183 aparecen rítmicamente ordenadas las notas en su mundo de la percepción. Acompáñalas el dolor. sustenta e informa al mundo entero. de que no existe coordinación en el mundo y que el mundo es el cie­ go juego de átomos inánimes. Las plantas y los animales y hasta el hom­ bre mismo debían su existencia a un juego del . La coordinación biológica se revela. en la estructura corpórea de todos los seres vivos y en sus actos reflejos e instintivos. de manera fastástica. El cielo dejó el puesto a un espacio infinito. según fórmulas matemáticas totalmente indiferentes para nos­ otros. están dispuestas y coordinadas según un plan. maravilla que en todos los tiem­ pos la coordinación biológica. En estos últimos decenios hanse persuadido los hombres. Sirven de base a la espe­ cie. El hom­ bre que se precia de llevar el cetro de la libertad no puede subsistir sin el látigo de la naturaleza. como he­ mos visto. vigía siempre alerta que castiga todo des­ vío del plan trazado por la naturaleza. Pero también las acciones de experiencia. No es. bajo la imagen de las más diferentes deidades. pues. que como pen tencia superior al espacio y al tiempo. haya representado un papel decisivo en la vida de los pueblos. a la familia y al Estado. Constituyen en su conjunto la coordinación biológica. Las consecuencias de esta doctrina para los mundos circundantes de los individuos han sido realmente desastrosas.

en­ tonces reconoce y percibe eso que la palabra co­ ordinación biológica expresa en insuficientes alu­ siones. La riqueza del universo aumenta a medida que el hombre anhela sus dones inagotables. desde donde sus estrellas le miran suavemente. í 13* J. hasta que de los multiplicados sonidos extrae la melodía que enlaza a todas las criaturas unas con otras. gritando: That’s reality. La salvación se encuentra en la biología exac­ ta. entonces el universo le. tanto más grande y magnífico cuanto más hondo se sumerge en él. que apenas puede sobre­ ponerse al desconcierto y al asombro. colma con tal abundan­ cia de regalados bienes. que devuelve al individuó su más peculiar propiedad: su mundo circundante. . Ningún poder del mundo tiene derecho a dispu­ tarle su mundo. sólo cuando se hablaba de dinero daba un gran pu­ ñetazo sobre la mesa. un naturalista americano que no sentía ya el menor interés por ningún problema. En mi memoria ha quedado. Di j érase que el mundo se había declarado en quiebra y cada cual se esforzaba en salvar lo necesario para su personal seguridad y provecho. suyo el aroma de las flores y la belleza del día estival. como tipo de este término en que remata la evolución de la huma­ nidad. El sol de sus ojos cruza de nuevo su ciclo. Suyas son las al­ tas montañas. suyo el silencio de la selva. Y si luego dirige sus insaciados ojos hacia los mundos que circundan a los demás seres vivos. V on U e x k ü l l azar.

Ya conocemos las formacio­ nes que creamos merced a nuestras sensaciones. construido sobre relaciones regulares. crean en tomo de sí un mundo circundante que. Hemos podido convencernos de que nuestras sensaciones cumplen su verdadero < destino en la construcción de las figuras. I Las figuras que se distingen por ejecutar ac­ ciones propias fueron por nosotros llamadas se­ res vivos. originado por una ley téc­ nica de la naturaleza. ha sido construido merced a los impulsos en nuestro plasma germinativo. y que se mani­ fiesta también en nuestro cuerpo y en nuestras acciones.— ESPIRITU SEÑORA: Volvamos a nuestro punto de parti­ da: las sensaciones. sino que. Ante nuestros ojos se ha desplegado una co­ ordinación universal que enlaza unos con otras todos los fenómenos del mundo. sujetos independientes. Sa­ bemos que los impulsos supermateriales siguen actuando durante nuestras acciones en el proto- piasma de nuestro cerebro. Sabemos que nuestro cuerpo no es un simple mecanismo. f Esta excursión ha enriquecido grandemente nues­ vi tro conocimiento. CARTA DUODECIMA. Los seres vivos. revela 3a acción de leyes técnicas en la naturaleza. r .

no comparable con ninguna variación conocida de las formas corporales. el resultado de dicha excitación no puede consi­ derarse como consecuencia del movimiento de la excitación nerviosa. Esta ley dice que cuando se excita una persona nerviosa. ofrécese la conclu­ sión de que la ley técnica natural debe desarrollar­ se igualmente en nuestro espíritu. El cerebro. Puesto que nuestro cerebro mismo debe su formación a nuestro espíritu. Realmente. relación que no puede parecerse en nada a los procesos corporales. Von UcxKÜtx. además. Cuando recibe un estimulo un nervio sensitivo que llega a nuestro cerebro. si­ no que presenta un carácter peculiar y único. Para obtener claridad sobre este punto debemos estudiar dete­ nidamente las relaciones entre nuestro cerebro y nuestro espíritu. relaciones que no tienen los demás órganos del cuerpo. . De este hecho dedujo Juan Müller la ley de las energías específicas de los sentidos.130 J. posee. en las personas nerviosas se esta­ blece una relación entre nuestro cuerpo y nues­ tro espíritu. porque nuestro espíritu es enteramente inespacial. Al proceso es­ pacial de la onda excitadora en las personas ner­ viosas contesta el proceso inespaciai de una sen­ sación. surge en nuestro espíritu una sensación que de­ pende de la persona nerviosa constituida por el nervio estimulado y su centro. transmitido en el espacio. determinadas relaciones con nues­ tro espíritu. construido — como todas las formas corpóreas que conocemos— con nuestras sensaciones de contenido y de orden. .

es decir. tan pronto como las onda. con su presencia. Hemos conocido los impulsos como morfogenétícos.? etéreas correspondientes alcanzan nuestros ojos y la excitación producida llega a nuestra persona nerviosa. cuya peculiaridad consis­ te en ser incorpóreos. Asi. Al principio se elevarán objeciones contra esta identificación. pues. superespaciales y super- temporales. sólo podemos conocer los efectos— con las sen­ saciones. Por el contrarío. parece plausible identificar los im­ pulsos — de los que. con un carácter activo. C artas B iológicas a u na D ama 137 Si no supiéramos de nuestro cerebro nada más sino que en él se verifican procesos de exci­ tación. puesto que dominan en amplia pro­ porción las modificaciones espaciales y tempora­ les del cuerpo. de índole química o eléctrica. Y lo mismo puede decirse de las demás sen­ saciones. la sensación que acompaña a la excitación de la persona nerviosa parece te­ ner un carácter pasivo. Pero sabemos que en nuestro cerebro ac­ túan también impulsos. por su carácter inespacial. toda sensación tiene el carácter de un mandato. quedaría como aislada e incomprensible la energía senso­ rial específica que aparece en las personas ner­ viosas. prescriben al mundo su forma y su contenido. . Pero si consideramos más detenidamente el tema. decimos al objeto del mundo exterior. Todas. veremos que es inexacto atribuir a las sensaciones un carácter pasivo. dando así a los impulsos un contenido intuitivo. “ Debes ser azul” . en cambio.

nexo creado por la apercep­ ción. De esta suerte podemos representarnos la ac­ ción de los procesos incorpóreos del espíritu sobre el mundo corpóreo fisiológico del cerebro. es solamente un medio de ordenar en conjunto los factores deL es­ píritu por una analogía conocida. y este impulso se diferencia de to­ dos los demás por la sensación que le caracterial. es posible estudiar la difícil organización del espíritu. V on U exküm . de la manera si­ guiente: toda excitación de una persona nerviosa provoca el ^impulso correspondiente a dicha per­ sona nerviosa. Las modificaciones que el impulso. La ley de la energía especifica de los sentidos puede expresarse. de afirmar un paralelismo real entre el espíritu y el cerebro. por lo tanto.138 J. De ma­ nera semejante ha imaginado también Driesch la acción del espíritu — que el llama "psicoide”— so­ bre el cerebro. sino del nexo psicológico con otros impulsos. puesto que esen­ cias inespaciales no pueden ser paralelas a for­ mas corporales. naturalmente. como lo hemos hecho para la organización parcial de cada sentido. no dependen de causas fisiológicas. unidos por un . No se trata. produce en el sistema nervioso. Merced a la estrecha conexión que existe en­ tre el espíritu y el cerebro. en un órgano de la percep­ ción y en un órgano de la acción. Pero al bosquejar el esquema del espíritu no quiero decir que éste sea un conoci­ miento verdadero del espíritu. y bosquejar una ima­ gen intuitiva de aquélla. Todo cerebro se divide en una parte sensorial y una parte motora. en relación con la organización del cerebro. al apare­ cer.

Todos ellos se reúnen en el órgano de la aper­ cepción ( A). la escala de los sonidos. En el órgano de la sensación coloco los cono­ cidos grupos de sensaciones 1 a 6. I . etc. La apercepción se . que conserva las reglas para crear los esquemas. Asimismo divido el espíritu (fíg. ria. vos de Jas acciones. ciencia. 9a) en un órgano de la sensación y otro de la voluntad. que podemos imaginar en las formas ya explicadas: el octae­ dro de los colores. que a su vez entra en relación con el órgano de la memoria (M ). A. tad.V I—Organos imperati­ J=Organo del juicio. unidos por un órgano del juicio. Cartas B iológicas a una D ama 139 órgano director.-:Organo de la aper­ V=Organo de la volun­ cepción. S=Organo de los senti­ M—Organo de la memo­ mientos. 1-6 =Grupos de sensacio­ C-Organo de la con­ nes.

El órgano del juicio comunica asimismo con el órgano de la voluntad. Los signos de la direc­ ción. como ya he explicado al hablar de los mundos circundantes en los animales. no sólo por las reglas de experiencia. el cual. por su parte. además de influir . porque los impulsos que en él se manifiestan carecen de sensación característi­ ca. El órgano de la apercepción comunica con el órgano del juicio.impulsos voluntarios. que tiene decisiva importancia para la unidad del espíritu. poco sabemos sobre el ór­ gano de la voluntad. que representa igualmente un órgano de las reglas. Me re­ fiero a la conciencia (C) que.140 J. etc. halla lambién en relación con el órgano de los sentimientos (S )r que posee la facultad de acen­ tuar o debilitar las notas de los distintos círculos funcionales. utilizados por la apercepción (cosa que en el esquema no es fácil de indicar). Desgraciadamente. sólo por los signos de la dirección tenemos alguna noticia del movimiento iniciado. a su vez. imperativos de las dis­ tintas acciones I a VI. V on Uexküli. sino tam­ bién por los principios y las Ideas. pone en actividad los órganos subordinados. Aparte de un conocimiento general sobre la in­ tervención de los. Hay que citar otro órgano. son. las reglas del movimiento. También en esto co­ labora un órgano de la memoria que conservp. Es interesante hacer notar que nos damos cuenta muy imperfectamente del curso que llevan los procesos al correr por el espíritu. porque las reglas no son perceptibles para nosotros sino en el momento de entrar en actividad. pues el juicio es influido.

umbrales que. sin embargo. constituye. cuando el sentimiento es fuerte. inseparable de la ley técnica na­ tural que se revela en la organización del cuerpo. Esta. son impuestos por las diferentes reglas del juicio. Con esto consigue el fin que se propone. se verifica sin reflexión. un conjunto que alude a la actuación de tina ley técnica natural. Sin embargo. De esta suerte fortifica al mis­ mo liempo el peso del órgano del juicio. Asi como el dolor físico domina todos los umbrales en el órgano del sentimiento y se sitúa solo en el primer pla­ no. fuera del tiempo y del espacio. Todo ensayo de bosquejar un esquema del es­ píritu sucumbe siempre a dos críticas: la de ser caprichoso y Ja de ser incompleto. pro­ duce también el dolor moral. así el dolor moral domina todos los umbrales en el órgano del juicio. El encaje coordinado de los diferentes facto­ res espirituales da testimonio de una compulsión . lo que he indicado en el es­ quema mediante una línea de puntos. aparte de esto. incluso el hecho de darnos cuenta de los impulsos y de las reglas cuando entran en acción. que es inapelable. pasando directamente de la apercepción a la re­ solución voluntaria. estimulará la reflexión y dará ocasión a correc­ ciones. El dolor moral pronuncia su propio juicio. que la mayor parte de los hombres eliminan gustosos al tomar una resolución rápida. Una cosa aparecerá siempre clara al investi­ gar el espíritu: que es un organismo que. Cartas B iológicas a una D ama 141 constantemente sobre el órgano del juicio. revela la existencia de un plan general que abarca el individuo entero. Todo.

la biología. y. tiene acceso a la libertad. Una mirada por la ventana nos da. En todos los Estados se manifiestan fenómenos de putrefacción. metafisicos y místi­ cos. que se manifiestan como fuerzas natu­ rales. inmortalidad. Sólo la conciencia parece excluida de esta compulsión. libertad. ser libre. Ha encontrado el nexo con los grandes problemas de la huma­ nidad. Von Uhxküu . sien­ do superin di vidual. regular. Ha recorrido su caminq. después de descubrir las leyc3 técnicas. Ha llegado a la meta. Sobre tal suelo prosperan los picaros que arrastran por el cieno su conciencia y dejan vía libre a sus ins­ tintos bestiales. Sólo un problema le asalta apremiante: ¿es realmente esta época apta para buscar en la co­ ordinación la esencia de lo viviente? Vivimos en tiempos de trastornos. . El biólogo abandona la pluma.142 J. Sólo el hombre que se dice a sí mismo: “ De­ bes” . crea los sujetos según leyes técnicas individuales. No se aventurará por la alta montaña de los problemas psicológicos. La libertad sólo puede ser hallada en la participación en la legislación. La inmortalidad está evidentemente dada en la in­ destructibilidad de las leyes técnicas naturales. liega a los más altos problemas de la filoso­ fía: Dios. La divinidad le aparece como la coordinación biológica que. Asi. Por eso parece participar en la legislación con propia autoridad. A los entendidos en estas disciplinas deja el cuidado de señalar los caminos ulteriores. empero. por lo tanto. porque envía órdenes el órgano del juicio sin recibirlas de ningún otro órgano es­ piritual.

es bastante fuerte para subir a la alta cumbre desde donde la biología contempla el universo. se deshace como la nieve al sol. es. como campana del destino. Ha llegado la primavera. El mancebo de Sais no tenía fuerzas para mi­ rar la vida cara a cara. En el ciclo de la naturaleza está también com­ prendida la podredumbre de los Estados. Mas por lo que al triunfo de los picaros se refiere. una sima apestosa? Seria. ¿Serán entonces dignos de envidia los que hayan vivido una vida que. como vaciada en bronce. Pero su corazón de usted. FIN . Pronto el tiempo. basta que nos coloquemos por una vez en un punto de vista superior al tiempo. pese a los éxitos. como dice Lutero. suena para los hombres la doctrina de ia vida. El consuelo necio de los necios que dicen que el pasado está ente­ rrado para siempre. basta que abracemos con la mirada el surtidor de nues­ tra vida como un todo concluso. terriblemente seria. Pues la vida es eterna. con su engañosa aparien­ cia de transitoriedad. que obe­ dece al plan y orden universales. habrá pasado para los que vivimos hoy. señora. El verdor fresco despunta en las secas ramas de los árboles. Entonces el punto de vista extra­ temporal será el único que podamos adoptar. y ante las eternida­ des núblase la broma. C artas B iológicas a una D ama 143 la respuesta. Desde este punto de vista nada hay perecedero. Nuestra vida entera se ofrece a nuestros ojos inmutable.

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......... ..... 135 i ................ 99 Carta décima: E s ta d o .. 19 Carta tercera: T ie m p o ................... 63 Carta séptima: O rig e n ....................... 123 Carta duodécima: Espíritu................ 29 Carta cuarta: E spacio............... r V A I NDI CE PAGS..... 111 Carta undécima: C oordinación................ ...... ......... Figura......... 75 Carta octava: Especie .... 53 Carta sexta: ir ando circundante................ 41 Carta quinta.... ................ 87 Carta novena: Familia ................ 9 Carta segunda: C olores...................................................................................... I Carta primera: Sonidos.......................... ..

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Kirkpatrick. — Carilla « I D. por Stophcn-Chjuvot. por Pool Van Ticghem. CONOCIMIENTO DEL HOMBRE. FREUD Y MARX. von Ueakiill. por Ni­ colás 8ujann. Son dos volúmenes ilustrados. por Marcel Pre- nant. por S. EMPRESA EDITORA ZIG Z A G Bollovirfa 069. LIBERTAD Y ORGANIZACION. por i Alfred Adler. SEXO. LA CUESTION SEXUAL. Lawrence. H. LOS CONQUISTADORES ESPAÑOLES. EL RENACIMIENTO. 12* adición). EL MATERIALISMO HISTORICO. MEDITACIONES SU RAM ERICAN AS. PRECIOS: ver catálogo* reipectivoi. por Al­ fred Adler. por Waldo Frank. LA ISLA DE PASCUA Y SUS MISTERIOS. i RELIGION Y CIENCIA. por Ber­ trand Ruttoll. pe» D. por F. por J. BELLEZA Y OTROS ENSAYOS. LA INTELIGENCIA DE LAS FLORES. HISTORIA LIT ERARIA DE EUROPA. A. Oiborn. Biblioteca de Cultura LA CUNQUlSlA OE LA FELICIDAD. j EL PROBLEMA DEL HOMOSEXUALISMO Y OTROS ESTUDIOS SEXUALES. 12* edi­ ción). ! BIOLOGIA Y MARXISMO. por Augusto Ford. por Bertrand K uueJ. per el Condo de Kcysarüng. por Frantx Funck- s Srcntano. CARTAS BIOLOGICAS A UNA DAMA. por I Maurice Maeterlinck. por R. (2* adición). fraud. PSICOLOGIA DE LAS MASAS Y ANALISIS DEL YO. aanfiago do Chile O (V •'-•Ce©' i . ESPAÑA VIRGEN. por Bertrand Russell. 12 edición >.

.Símbolo de Calidad Printed in Chile.