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FILOSOFÍA, HISTORIA Y POLÍTICA

Fetichismo
y antifetichismo
en la Filosofía de la Liberación
de Enrique Dussel
Fetishism and anti-fetishism in Enrique Dussel’s
Philosophy of Liberation
Mario Orospe Hernández*
Resumen: Este trabajo ofrece un análisis crítico de una categoría fundamental en la Fi-
losofía de la Liberación de Enrique Dussel: el fetichismo. En primer lugar, se realiza una
genealogía del concepto, en el que se rastrean diferencias cruciales entre la crítica semita
a la idolatría que retoma Dussel, y la configuración histórica del discurso mercantilista
del fetiche durante la conquista europea de África subsahariana. Posteriormente, se lleva
a cabo una revisión del lugar teórico del fetichismo en la lectura que Dussel efectúa de
la obra de Karl Marx. En ella se distinguen tres dimensiones analíticas del concepto: la
lógica, la ontológica y la ideológica. Finalmente, se analizan los dos momentos de la
dialéctica antifetichista que propone este autor.
Palabras Clave: Fetichismo, Filosofía de la Liberación, Enrique Dussel, Totalidad, Exterio-
ridad.
Abstract: In this article it is critically analyzed a fundamental category from Enrique Dus-
sel’s Philosophy of Liberation: fetishism. First, a genealogy of the concept is made, in
which we specify some crucial differences between the semitic critique to idolatry, from
the historical configuration of the mercantilistic discourse of the fetish during the european
conquer of sub-saharian Africa. Then, we analyze the theoretical place of fetishism in
Dussel’s reading of the work of Karl Marx. Here we distinguish three different analytical
dimensions of the concept: the logical, the ontological and the ideological. Finally, we
review the two dialectical moments of the anti-fetishism process proposed by Dussel.
Key Words: Fetishism, Philosophy of Liberation, Enrique Dussel, Totality, Exteriority.

* Posgrado de Filosofía-Facultad de Filosofía y Letras-unam (mario.orospe@gmail.com).

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Mario Orospe Hernández

[…] el hecho de que la base mundana se desprenda de
sí misma y se fije como reino independiente en las nubes,
sólo es explicable a partir del auto-desmembramiento y del
auto-contradecirse de esta base. Es ésta entonces, en sí misma,
la que debe ser tanto comprendida en su contradicción como
revolucionada prácticamente.
Karl Marx, Tesis sobre Feuerbach.1

Cuando el individuo se cree todo, no queda nada, desde lue-
go, tras la muerte; pero como el individuo no es, de ninguna
manera, todo, queda siempre el ser de lo infinito y lo eterno.
Ernst Bloch, El principio esperanza.2

H
acia la mitad del siglo xx comienza un debate muy serio res-
pecto a la posibilidad de hacer filosofía desde América Latina.
Dentro de este contexto, la Filosofía de la Liberación surgió
en nuestra región como uno de los discursos más originales
y novedosos de la época. Para esta corriente filosófica hacer filosofía lati-
noamericana no sólo significaba hacer una historia filosófica de los pensa-
dores latinoamericanos, sino que implicaba sobre todo desarrollar discur-
sos propios que permitieran explicar nuestra propia realidad. Por ello, con
el afán de comprender y transformar las problemáticas específicas de esta
región de la periferia mundial, diversos autores comenzaron a trazar un
camino de pensamiento en el que se propusieron categorías y conceptos
originales, que buscan ir más allá de las lecturas tradicionales y los discur-
sos hegemónicos de Occidente. Uno de los exponentes más importantes
de esta corriente sin duda alguna ha sido Enrique Dussel, pues creó un
pensamiento filosófico propio de un gran alcance sistemático-crítico, que

1
Traducción de Bolívar Echeverría, en Bolívar Echeverría, El discurso crítico de Marx,
México, Era, 1986.
2
Este pasaje se refiere a un comentario de Bloch sobre el texto Las coplas sobre la
muerte del mismo Feuerbach. En “El yo y la lámpara funeraria o imágenes de esperan-
za contra el poder de la más fuerte no-utopía: la muerte”, en Ernst Bloch, El principio
esperanza, Madrid, Trotta, 2007, vol. 3, p. 260.

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A lo largo del desarrollo de su obra. o un sistema 3 Enrique Dussel. resultó idóneo para nombrar ese momento práctico que ya había sido tematizado a comienzos de los años setenta en la obra de Dussel:3 el del cierre totalitario de una Totalidad. Dussel había comenzado a realizar una serie de reflexiones filosóficas en profundidad. podemos indicar que éste se refiere. nos referimos a una cuestión ontológi- ca: es decir. El término fetichismo. es decir. a reflexiones filosóficas de carácter más ontológico. en este contexto. sino también ha permitido vislumbrar una nueva edad del Mundo en la era de la globalización y la exclusión. sobre todo a partir de la influencia de Martin Heidegger. Siglo xxi. 5 La complejidad semántica de este término impide cualquier tipo de reduccionismo a la hora de ofrecer una definición. Buenos Aires. en otras palabras. fetichismo era entendido desde entonces como el momento de una absolutización de un orden. 4 Cuando decimos Totalidad. Consideramos que la cate- goría del fetichismo le permitió a nuestro autor realizar un cruce consistente entre las diversas influencias de su propuesta. el sistema teórico de Enrique Du­ ssel encontró en la categoría del fetichismo un elemento crucial para conse- guir el pleno desenvolvimiento de su propuesta crítica. la de una filosofía propiamente latinoamericana. Sin embargo. que en primera instancia posee reminiscen- cias de aquella metáfora teológica incluida dentro del discurso del mis- mo Karl Marx. principalmente. a partir de la influencia de Paul Ricoeur. que niega cualquier exterioridad. Desde comienzos de los años sesenta.4 Es decir. a la comprensión existencial del Ser. Sobre todo en los tomos 1 y 2. que lo llevaron por un camino de pensamiento muy novedoso: pasó entonces de la elaboración de estudios de filosofía de la cultura. 1973. así tuvo a Martin Heidegger como referente. para tratar de aclarar un poco la cuestión a aquel lector que no esté familiarizado con su tratamiento en la Filosofía. el fundamento último de sentido desde el cual aparecen ante nosotros los entes. Fetichismo y antifetichismo en la filosofía de la liberación de Enrique Dussel ha sido utilizado para explicar no sólo el contexto latinoamericano. para después reexaminar críticamente estos principios a partir de la obra de Emanuel Levinas y de Karl Marx. cuando el Mundo5 como fundamento de todo sentido ontológico. Dicha comprensión es una mani- 62 (México 2016/1): 79-102 81 . Para una ética de la liberación latinoamericana.

ya clarificado el surgimiento de la expresión en re- lación a cuestiones propiamente teológicas. A pesar de que reconocemos que acudir al principio filológico de un término no concede por sí mismo un principio de autoridad respecto a su sentido vigente. analizaremos en un nivel es- pecíficamente filosófico las particularidades de este concepto. Mario Orospe Hernández como momento constitutivo de éste. será aquel que resultará más difícil de con- festación en situación fáctica. Para ello propondremos la distinción de tres dimensiones analíticas bajo las cuales podemos comprender el fetichismo. como una categoría dentro de todo un sistema de pensamiento. se cierra a sí mismo de manera que aparece como lo divino mismo. de lo ontológico. Para ello veamos el trabajo del antropólogo de las religiones. donde el fetichismo aparecerá como un proceso por el cual una cosa hecha por manos humanas será tomada como trascendente. es decir histórica y prácticamente determinada. con el fin de po- ner en evidencia la enorme importancia que esta temática puede tener en la actualidad. según Dussel. pues consideramos que es necesario hacer algunas precisiones a la explicación que Dussel nos ofrece respecto al origen del término. Comenzaremos por revisar brevemente una genealogía de la propia palabra. consideramos que es muy útil remitirnos a su origen para comenzar a comprender su signifi- cado. Éste es el de la afirmación de una exterioridad que. así como el contraste que ésta tuvo históricamente con la categoría de idolatría en la tradición judía. aunque siendo trascendente hasta su ausencia deja huella en el rostro del otro humano (como diría Emanuel Levinas). 82 (México 2016/1): 79-102 62 . implicarán prácticamente tanto un ateísmo de la idolatría de la totalidad (primer momento). Finalmente analizaremos los dos momentos de la dialéctica antifeti- chista que. En este ensayo revisaremos algunas cuestiones en torno al concepto del fetichismo y al proceso práctico de su desactivación. Posteriormente. En esta segunda sección tenemos como base la lectura original que hizo Enrique Dussel de la obra de Karl Marx. William Pietz. como la postulación ética de una dimensión alterativa en un nivel antropológico (segundo momen- to).

Genealogía del concepto: de la crítica a la idolatría en el discurso judeo-cristiano. El humanismo semita: estructuras intencionales radicales 7 del pueblo de Israel y otros semitas.6 a las características de un humanismo semita. el más urgente de problematizar en el tiempo presente. Eudeba. 62 (México 2016/1): 79-102 83 . al fetisso mercantilista de la costa occidental africana Enrique Dussel ha sido célebre por sostener.7 las cuales los hacían radicalmente distintos en su núcleo: mientras que en el primer tipo de humanismo encontrábamos un dualismo antropológico (soma y psykhé) y un monismo metafísico (el Uno-Todo). 1975. Buenos Aires. incluso. Éste fue el camino que siguió nuestro autor en uno de sus primeros proyectos filosóficos: su trilogía sobre los diferentes tipos de humanismos que se encontraban detrás de la modernidad. 6 Véase Enrique Dussel. Fetichismo y antifetichismo en la filosofía de la liberación de Enrique Dussel ciliar con los discursos críticos de la actualidad. es retomar críticamente los núcleos ético-mítico de otras civilizaciones además de la griega. sin por ello dejar de hacer reflexiones de carácter filosófico. aun desde el comienzo de sus reflexiones filosóficas allá por comienzos de los años sesenta. que la tradición filosófica de la modernidad occidental ha sido completamente heleno-euro-céntrica. Por ello no nos resulta extraño que dignifiquemos en el nivel de lo filosófico el estudio de ciertas figuras míticas o discursos religiosos de algunas culturas (como las numerosas reflexiones sobre el alma. Eudeba. El humanismo helénico. Véase Enrique Dussel. por ejemplo). mientras que tendamos a descalificar como ocurren- cias o elementos folclóricos a la estructura mítica de otros pueblos en épocas históricas distintas. Por esta razón Dussel ha señalado que una manera de comenzar a formular una crítica radical hacia dicha tradición. Dussel procuró contrastar los rasgos principales de una civilización como la del humanismo heléni- co. tal vez por eso mismo. En estas obras. Buenos Aires. en el segundo tendríamos una antropología unitaria (carne-sangre) y una bipolaridad metafísica (crea- dor y creatura). 1969.

ordenadoras. en Mircea Eliade. El texto bíblico ha sido tomado de: La Santa Biblia: Antiguo y Nuevo Testamento. No está en el cosmos. La forma divina de Yaveh santificaba [en cambio] la vida humana sin desencadenar las fuerzas elementales del culto de Ba’al”. Mario Orospe Hernández A partir de este contraste. Tratado de historia de las religiones I. No te harás imagen [tmunah]. aquel con-quien su pueblo dialoga”. creadora y separada por un abismo ontológico de sus creaturas: “Yahveh no es. para final- mente desembocar en cultos universalistas.10 a la hora de dotar de sentido filosófico a las diferentes metáforas teológicas que Marx utiliza en varios pasajes de El Capital. principalmente el del capital según Marx. En el caso de los pueblos semitas fueron reemplazando su culto hacia los dioses Ba’al (dios del huracán) y Belit (diosa de la fertilidad) por el culto a Yaveh: “el culto paleosemítico de Ba’al y Belit revelaba la sa- cralidad de la vida orgánica. para los pueblos semitas. 117. es decir. en el que se señala por ejemplo: “No tendrás dioses ajenos delante de mí. fundamento de la ley y legislador. 20:3-4). no creadoras. de la sexualidad y la fecundidad […]. Es alguien. p. 9 Dussel. ni en las aguas debajo de la tierra” (Ex. pp. las fuerzas elementales de la sangre. 10 Sólo por mencionar algunos de estos momentos. en libros como El último Marx de 1990 o Las metáforas teo- lógicas de Marx de 1993. que se mantuvo a manera de paradigma crítico desde el comienzo de su obra. ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo. 1970. 84 (México 2016/1): 79-102 62 .8 la figura de la divinidad era trascendente. en hebrero) y la prohibición de la idolatría (avodat elililím) que se tematiza en diferentes momentos de la tradición profética de la Biblia. entonces. simple- mente el dios del orden. 24-26.9 Al tener como base estos contrastes en lo que respecta a las figuras de lo humano y lo divino. En estos análisis Dussel se remitió directamente a la cuestión de los ídolos (elil. nuestro autor procuró rastrear los orígenes de la pro- blemática del fetichismo moderno. la manera en que las diferentes hierofanías normalmente transitaban de los cultos uránicos o solares hacia cultos de la fertilidad. podríamos traer a cuenta unos pa- sajes del libro del Éxodo. ni abajo en la tierra. 8 El historiador de las religiones Mircea Eliade describe en su texto. Dussel realizó también una oposi- ción entre las formas de lo divino en dichas culturas de manera análoga: mientras que en la cultura helénica las manifestaciones de lo sagrado eran inmanentes al cosmos. Madrid. El humanismo semita…. es ab- solutamente libre. sino que lo trasciende. especialmente para los judíos. como Zeus […] no obedece ninguna ley. Tratado de his- toria de las religiones I. Ediciones Cristiandad. y por tanto suje- tas al fatum del universo.

1976.14 Considero que este rastreo genealógico no es vano ni in- Antigua versión de Casiodoro de Reina en 1569.11 De esta manera. del espíritu: el único pecado es matar al otro.13 en la obras del antropólogo de las religiones William Pietz podemos encontrar un punto de apoyo crí- tico respecto a la explicación del origen del término fetichismo que nos ofrece Dussel. pp. 14 Véase William Pietz. que tiene como raíz a su vez el término latino facere. 11 Enrique Dussel.12 Si bien en diversos textos de Dussel se nos indica que la palabra feti- che provenía más bien del portugués feitiço. Filosofía de la Liberación. p. Madrid. Asunción. la muerte y el tiempo. fce. la prohibición de la idolatría por parte de los profetas del pueblo de Israel se explicaba a partir del uso de ciertas categorías interpretativas. 1960. es decir. Verbo Divino. que significa hacer. 2011. Fetichismo y antifetichismo en la filosofía de la liberación de Enrique Dussel De acuerdo con Enrique Dussel. 9. y el espíritu (“Dabar”) que podría ser asimilado a la noción de alteridad. Cátedra. asumía la dignidad de lo superior de manera que se pretendía entonces divina. Debido a que el pueblo judío tenía como divinidad una trascendencia anterior al cosmos creado. entre las que destaca la carne (“Basar” en hebreo). núm. para Dussel la noción judía de la idolatría nos ha- blaba del momento en que una cosa terrenal. 5-17. 155. 62 (México 2016/1): 79-102 85 . o adorar algo que es él mismo proyectado: el fetiche fabricado con sus propias manos. la carne se diviniza […] el que mata al otro debe adorarse. Al desapare- cer la alteridad (Caín asesinando a Abel. 13 Enrique Dussel. México. como divino. Sociedades Bíblicas en América Latina. 1985. pp. Dios. I”. Madrid. en Res: Anthropology and Aesthetics. p. 239. su hermano). 195-200. que aspiraba a captar la trascendencia de las alturas. que se refería a la idea de totalidad. Las metáforas teológicas de Marx. una que irrumpía e interpelaba a la totalidad para reconstituirla en un movimiento histórico (por ejemplo. 12 Emanuel Levinas. el pecado principal de este núcleo ético-mítico era la totalización de la carne a tal punto que ésta se le divinizaba y no se escuchaba más la voz de la exterioridad. 1993. revisada por Cipriano de Valera en 1602. “The Problem of Fetish. en el caso del llamado a Abraham en Génesis 12:1-3).

p. 86 (México 2016/1): 79-102 62 . Río Piedras. Por ejemplo. se sostiene que la diferencia entre la hechicería y la idolatría se da porque sólo la primera es una actividad realizada para obtener be- neficios económicos: “en mantener una ilusión no hay mayores consecuencias. es decir. Dichos términos adquirieron un significado diferente cuando la cosmovi- sión cristiana de un dios creador. Mario Orospe Hernández necesario. a partir de una interpretación de un pasaje del tratado de Sanhedrín perteneciente al Talmud de Babilonia. se generarían nuevos términos como maleficium (ligado a la En un interesante ensayo en el que Levinas propone una diferenciación entre lo sa- 15 grado y lo santo. Para Pietz la palabra fetiche no es directamente asimilable a la idea de idolatría de la tradición judía. a diferencia de la idolatría anteriormente descrita. en Emanuel Levinas. sobre todo en el contexto del lenguaje comercial para referirse ya fuera a la alteración de un objeto con el fin de engañar (facticius como ficticio en contraste de genuina es decir original) o para señalar que un objeto era manufacturado (factici en contraste con terrenum. natural). Barcelona. pues ambas responden a situaciones históricas diferentes: mientras la idolatría conservaba una noción metafórica en tanto que hacía referencia a aquellas imágenes que representaban una entidad espiritual. se fue convirtiendo poco a poco en la matriz hegemónica de la cultura romana. la hechicería se vuelve un acto criminal”. 93. Ambas eran utilizadas en la cultura romana precristiana. pues nos permite comprender algunas particularidades sobre este concepto. pero si el hechicero recolecta pepinos. que tiene desde luego sus raíces en la cultura judía. 1997. si la ilusión acaba convirtiéndose en actividad eco- nómica.15 esto con base en el corpus legal del cristianismo y no tanto en su discurso teológico. Pietz sostiene que las palabras latinas facticius y factici (que efecti- vamente derivan del verbo facer) son las primeras raíces localizables de nuestro término. en el código teodosiano del año 438 que. La noción de factici comenzó a estar vinculada sobre todo a la cues- tión de la hechicería más que de la idolatría. según Pietz. De lo sagrado a lo santo: cinco nuevas lecturas talmúdicas. el fetichismo sería específico de la problemática del valor de los objetos dentro de un horizonte abiertamente mercantilista y materialista. tenía como finalidad principal controlar a los adversarios del naciente poder político católico (aquellos que desde la obra de Tertuliano comenzaron a ser llamados paganos).

Las traducciones de este texto son mías. fechizo y fechicero. En ese sentido. en Res: Anthropol- 16 ogy and Aesthetics. la expresión feitiço pero de forma diferente: la llamarían fetisso. los fetissos siempre fueron más cercanos a los objetos sacramentales que a los ídolos. De acuerdo con Pietz. 37. 62 (México 2016/1): 79-102 87 . la descalificación de ciertos objetos sacramentales bajo la idea del feitiço hizo que los exploradores clasificaran a las religiones africanas como feitiçaria en lugar de idolatría”. existía una episteme particular respecto del mundo mate- rial. 13. Sin embargo los contactos entre estas culturas llevaron a que los nativos de estas tierras integraran en su lenguaje.). II: The origin of the Fetish”. fueron derivándose nuevas palabras que surgieron como los antecedentes directos de nues- tro término: por ejemplo en la Ley de Castilla del 1250 aparecen ya las expresiones castellanas fechura. que posibilitaba entender los productos de la hechicería como lugares donde residían poderes mágicos o espiri- tuales. un falso dios según la cristiandad del medievo. incluían ya dentro de su vocabulario la diferenciación teológica y jurídica entre ídolo y feitiço: “mientras ídolo sugería la representación de una entidad espiritual. el pidgin. 1987. etc. “The Problem of Fetish. núm. y en el edicto de la antibrujería promulgado en Portugal por el rey Juan I en 1385. de manera que cuando hacia el siglo xvii la Holanda protestante William Pietz. que como sabemos fue un periodo histórico de una región periférica muy pequeña del mundo en contraste con los grandes reinos del medio Oriente o de Asia. Bisáu. la idea de objeto sacramental. A pesar del rechazo hacia la hechicería en la cultura cristiana del me- dievo europeo.16 En el largo plazo. fue el intento de conquista de la costa de África occidental por parte del naciente imperio portugués en el siglo xv. Portugal fracasó en su intento por hacer suya bajo la forma de colonia lo que desde entonces se conoció como la Guinea portu- guesa (que incluía territorios de lo que en la actualidad es Senegal. A lo largo de toda la llamada Edad Media. Los pri- meros exploradores portugueses que comenzaron a observar a los habitan- tes de las sociedades subsaharianas. p. aparecerán ya los nombres feitiço y feitiçaria. un hecho histórico que resultó fundamental en la historia de este concepto. Fetichismo y antifetichismo en la filosofía de la liberación de Enrique Dussel adivinación) o facticiosa (encantamientos a partir de la herbolaria).

La visión mercantilista de los europeos sería el principal argumento para calificar como “primitivo” el sistema de valores religiosos de los pue- blos africanos. analizaron dichos cultos desde su marco teórico protestante que rechaza- ba cualquier mediación espiritual entre lo sagrado y lo profano. configuraron en la Europa Ilustrada una visión parcial de las culturas africanas a partir de su propio enfoque mercantilista. como William Bossman en 1705 o la famosa obra El culto de los dioses fetiches de Charles de Brosses de 1760. los objetos naturales ya sólo podían ser conce- bidos como recursos naturales para la producción económica o el in- tercambio. la religión capitalista: “En el discurso sobre los fetiches la propensión de los primiti- vos de personificar algunos objetos —o de vincularse a ellos como medios con lo supranatural— se unió a la percepción mercantilista que valoraba los objetos materiales sólo desde su valor comercial”. según una expresión que usaría Walter Benjamin tiempo después. Para los europeos. de manera que su visión sobre dichas civilizaciones ponía en evidencia también los cambios de su propio sistema de valores: el paso de un protestantismo que defendía la ética del trabajo y negaba toda media- ción espiritual de la iglesia. los llevaba a relacionarse con ciertos objetos a partir de la personificación. p.17 Las dimensiones analíticas del fetichismo a partir de la obra de Karl Marx De acuerdo con Pietz existen evidencias documentales de que Marx habría comenzado a utilizar el término fetiche después de que leyera una traduc- Ibid. 17 88 (México 2016/1): 79-102 62 .. Mario Orospe Hernández comenzó a establecer lazos comerciales cada vez más fuertes con estos territorios. en búsqueda de oro y del comercio inhumano de la esclavitud. Se creía que la supuesta falta de una mentalidad científica y la ignorancia respecto al uso de la tecnología. hacia lo que después se convertiría en. Los relatos de viajes de comerciantes que eran incapaces de comprender la alteridad de los pue- blos africanos. 42.

del anti-cristo. la muerte y el tiempo. 1976. El Capital. el prusiano luterano. de la cual el mismo Hegel habría formado parte (por ejemplo. al poner a la pro- piedad como el fundamento metafísico de su proyecto de Estado). tendría 18 Karl Marx. Cátedra. 1. de la misma manera Marx se opondrá. 19 En su lenguaje original. el fetiche […] así como los pietistas se opusieron a un rey católico. seguía adorando. Marx dirá: Eine Ware scheint auf den ersten Blick ein selbst- verständliches. Crítica de la Economía Política. Las metáforas teológicas…. 1975. una mercancía parece ser una cosa trivial. al Estado luterano para después lanzar su crítica filosófico-económica contra el capital. de comprensión inmediata.19 De acuerdo con Enrique Dussel esta estrategia argumentativa de Marx puede ser mejor comprendida si nos situamos dentro del debate sobre los problemas teológicos que se expresaron dentro de las posicio- nes filosóficas. diera como resultado el desa- rrollo del anti-dios. 87. criticará esta concepción. Ihre Analyse ergibt. De esta manera Marx18 habría integrado a su crítica la terminología de las teorías ilustradas acerca de las religiones primitivas. triviales Ding. pp. p. cosas fabricadas por los propios hombres que.21 De esta manera la crítica a la religión fetichista del capitalismo. voll metaphysischer Spitzfindigkeit und theologischer Mücken. a la manera de hechicerías. de Moloch. México. y Hegel a un rey sin constitución. Siglo xxi. aplicada la misma lógica al capital. Su análisis demuestra que es un objeto endemo- niado. vol. éticas y antropológicas de la época del idealismo alemán. libro I. Madrid. aparecían como tras- cendentes: “A primera vista. primero. rico en sutilezas metafísicas y reticencias teológicas”. 12 y 13. Fetichismo y antifetichismo en la filosofía de la liberación de Enrique Dussel ción en alemán del libro de Charles de Brosses alrededor del año 1842. 21 Dussel. no es ex- traño que. 20 Expresión utilizada en el siglo xx por autores como Martin Heidegger y Karl Lówith. trad. daß sie ein sehr vertracktes Ding ist. para poner en evidencia que la sociedad moderna que supuestamente se regía cada vez más por la razón y ya no por lo religioso. Dios. 62 (México 2016/1): 79-102 89 . donde la obra de Hegel destacó por presentar el desenvolvimiento del espíritu como una especie de onto-teo-logía:20 Lo que para Hegel fue en la Lógica el desarrollo de Dios mismo. de Pedro Scarón. En su libro de Emanuel Levinas. sin embargo.

23 Aristóteles. trad. pues en realidad es una matriz de análisis central en toda su crítica. Como sabemos. la rela- ción propiamente dicha y un sentido o dirección de la relación. pues se pondría 22 Como lo indica el propio Dussel. sino que también nos podrían ayudar a explicar el mismo proceso en los diferentes momentos constitutivos o sistemas parciales de un Mundo. Sería un afirmarse como hijo de sí mismo. Fue a partir del estudio de la amplia y compleja obra de Karl Marx. de manera que el otro término se clausura en torno a sí mismo: “Si el hijo en la relación de filiación niega a su padre. Metafísica. antes del estudio detallado de la obra de Marx que abarcó cerca de una década (la de los ochenta) la idea que anteriormente se ex- presaba como totalización totalitaria de la totalidad se sustituyó por el término fetichismo.22 Dussel identifica así tres dimensiones analíticas sobre el proceso del fetichismo que podrían ser aplicadas ya no sólo a la cuestión económica. que el discurso de la filosofía de la liberación en la obra de Enrique Dussel co- menzó a conceptualizar con mayor precisión la idea de fetichización. 90 (México 2016/1): 79-102 62 . Dichas dimensiones son: a) Dimensión lógica. teniendo como base las diferentes dimensiones analíti- cas que se derivaban de la crítica marxista a la economía política. pp. 161-203. La relación involucra cuatro elementos: un término activo. Mario Orospe Hernández que darse en la indagación de contradicciones mundanas pero utilizando por momentos un discurso metafórico con simbolismos teológicos. un término pasivo. En esta primera dimensión se dice que el feti- chismo convierte lo relativo en algo absoluto. libro iv. de Tomás Calvo Martínez. a partir de la teoría del fetichismo de Karl Marx. pues separa uno de los términos de una relación y le concede así una autonomía y una autosuficiencia. Para Dussel la cuestión del fetichismo en el discurso crítico de Marx va más allá del famoso pasaje sobre la mercancía en el primer tomo de El Capital. forma parte de las categorías que Aristóteles nombra en la Metafísica (ésta se problematiza sobre todo en el libro iv).23 El fetichismo negaría uno de los términos de una relación. 1994. como proceso práctico. relación. Madrid. Se fetichizaría y se divinizaría. no le queda otra que negarse como hijo”. así fuera sólo para desactivarlos. Gredos.

Una mercancía aparece como valiosa por sí misma. así como la negación y aniquilación de una exterioridad. un trabajo impago. En este orden. es el trabajo vivo:25 él es la fuente creadora (schöpferische Quelle) que desde la nada (Nichts) del capital crea el valor. El último Marx (1863-1882) y la liberación latinoamericana. es decir. del que se adueñaría el capitalista injustamente. b) Dimensión ontológica. Para Dussel la vida humana 62 (México 2016/1): 79-102 91 . es decir. El capital le niega al trabajo vivo su exterioridad en estos dos niveles: por un lado la socialidad aparece como resultado de la interacción (intercambio) entre mercancías y por otro lado el proletario comienza a creer que conserva su vida gracias a la venta de su trabajo (obteniendo un salario). como en su nivel concreto. 25 Véase Enrique Dussel. como se hace con las cosas. Dussel sostiene que el nivel de la exterioridad en Marx. el Otro que capital. en la carnalidad del proletario que no tiene otra cosa que vender más que la fuerza de trabajo de su cuerpo. 26 De esta manera la dignidad carnal del hombre quedaría negada en su otredad al determinársele un precio.24 Para Marx el capitalismo en este nivel ya es fetichista. 96. Las metáforas teológicas….26 24 Dussel. es decir. 1990. cuando en realidad su tiempo de vida objetivado generaría un plusvalor. la autoafirmación feti- chista supone la absolutización de una totalidad. p. en la compleji- dad multidimensional en la que aparece realmente dentro de la comunidad. in- dependientemente de la relación social que la constituyó en la producción y que la realiza en el intercambio. Siglo xxi. una parte se pone como el todo negando a las otras partes. México. por- que saca el valor de las mercancías de la “relación-con” (Bezie- hung). Fetichismo y antifetichismo en la filosofía de la liberación de Enrique Dussel como el Absoluto. El trabajo vivo es una alteridad tanto en su senti- do abstracto. La condición de posibilidad de absolutización de una totalidad es la incorpora- ción de lo distinto: la totalidad lo subsume y lo convierte en una diferencia interior a la totalidad.

Las metáforas teológicas… 27 Bolívar Echeverría. México. eternas. es invaluable. Dussel. tenían que justificarse mediante la apelación de la volun- tad divina o la directa opresión política. logró ocultarlas y tornarlas invisibles (no-fenoménicas). que sin embargo no se encuentra literalmen- te fuera del sistema: esta expresión es sólo una metáfora espa- cial para dar cuenta más bien de una trascendentalidad interior. será tomado como un valor que se valoriza a sí mismo. En este nivel. Mientras que en otros sistemas de producción y consumo. 2014. que sustituye a la subjetivi- dad humana en su libertad. 2006. Vuelta de siglo. En esta dimensión el fetichismo se refe- riría a un ocultamiento que. etc. la religión fetichista del capital. de la oferta y la demanda: “No es posible comprender cómo ha de salir de la producción mayor valor que el que ingresó a ella. donde el valor de las cosas se daría por el juego de la mano invi- sible. al plano de la circulación.27 El capital. a lo largo de la historia. conferiría a las cosas mismas un estatus divino. por sí mismo y desde sí mismo. el fetiche capi- talista resulta un sujeto auto-motor. mediante mecanismos ideológicos. Era. Aquí se cree que las cosas hechas por el hombre (facere) poseen atributos propios de las deidades: aparecen como creadoras desde la nada. en el sentido de que es inapreciable e inaprehensible.28 el discurso y la práctica de la economía política. 92 (México 2016/1): 79-102 62 . c) Dimensión ideológica. Mario Orospe Hernández El tema de la exterioridad posibilita la crítica de cualquier sistema y totalidad. pues ésta debe realizarse desde un punto de apoyo exterior. en el sentido recién revisado. como diría Bolívar Echeverría. 28 Véase Enrique Dussel. Esto lo logró al subordinar el nivel de la producción en tanto que lugar de origen del valor. 16 Tesis de economía política: interpretación filosófica. las relaciones de dominación eran transpa- rentes. Siglo xxi. la divinidad que utilizaría como objetos sacramentales a las mercancías. providentes. y por tanto de la explotación. Méxi- co. mientras que la fuerza de trabajo ya tiene un precio como otra mercancía.

como si el dinero en un algoritmo computarizado tuviera el poder mágico de ge- nerar más dinero (es interesante notar que en nuestros días la hegemonía neoliberal está asentada sobre el creciente poder de la economía especulativa). p. Fetichismo y antifetichismo en la filosofía de la liberación de Enrique Dussel salvo que se cree algo de la nada […] la economía polí­tica sólo elude esta creación de la nada al transferirla de la esfe- ra de la producción de mercancías a la esfera de la circulación mercantil”. en el proceso productivo resultaba visible la in- molación del trabajo vivo al fetiche como en una procesión sacrificial: “una lapidadora de seres humanos. era progresivo: a medida que se alejaba el análisis de la producción. 62 (México 2016/1): 79-102 93 . Crítica de la Economía Política. Siglo xxi. p. Marx se habría per- catado de que el proceso de fetichización en esta dimensión. Véase Karl Marx. Por eso se propuso desfetichizar este sistema regresando al origen del sistema para demostrar así que la supuesta divinidad del capital era más bien la injusti- 29 En alemán Marx escribe: so ist nicht abzusehn. una derrochadora no sólo de carne y sangre. sino también de nervios y cerebros […]. 43. es decir como ocultamiento. se mistificaba cada vez más al capital. 1998. 6. vol. El Capital. El momento más fetichizado de todo el capitalismo sería así el capitalismo financiero y el interés. de Pedro Scarón. que literalmente puede traducirse como “creación desde la nada”. En su lectura.30 En su crítica a la economía política. 30 Dussel. trad. Dieser Schöpfung aus Nichts entrinnt Torrens jedoch nur. Dussel resaltará en este pasaje sobre todo el término “Schöpfung aus Nichts”. wie aus der Produktion mehr Wert he- rauskommen soll als in sie einging.29 Si el concepto burgués de ganancia oscurecía comple- tamente el origen del plusvalor. indem er sie aus der Sphäre der Warenpro- duktion in die Sphäre der Warenzirkulation verlegt. de trabajo vivo. Las metáforas teológicas…. libro III. 121. pues aparentemente habría surgido de la lucha de deseos en la esfera mercantil (oferta y demanda). Este sacrificio de vidas humanas se debe a la sórdida avaricia”. oder es werde etwas aus Nichts. pues haría creer que el valor es realmente sacado de la nada. Madrid.

32 Los dos momentos prácticos del antifetichismo: ateísmo del sistema y afirmación práctica de la exterioridad De acuerdo con Enrique Dussel el antifetichismo. el trabajo asalariado. 32 94 (México 2016/1): 79-102 62 . pero también a sus diferentes momentos: la mercancía. Filosofía de la Liberación…. 126. consistía en un movimiento dialéctico que involucraba dos momentos: 1) el ateísmo de la idolatría o el fetiche (que como vimos. p. el interés. los medios de producción. etcétera. de todo el sistema. la vida de tal fetiche es sangre de trabajadores ofrecidos en sacrificio a la acumulación del valor”. p. La totalidad erótica se fetichiza cuando es constituida por la fascinación del falo dominador de la ideología machista. 155. Ambos momen- tos resultan igual de necesarios para que cualquier crítica logre realmente desmontar las estructuras epistemológicas e institucionales que justifican Ibid. Mario Orospe Hernández cia que suponía la acumulación de trabajo objetivado: “en reali- dad. La fetichización involucraría por tanto el capital como fundamento de sentido de la totalidad. la circulación.. Marx anali- zó críticamente cada una de las determinaciones del sistema capitalista. que según el mismo Marx consistía en pasar de lo abstracto a lo concreto. 31 Dussel. no son exactamente lo mismo) y 2) la postu- lación de una trascendentalidad inmanente de la justicia.31 Con base en estas tres dimensiones de la fetichización. que se practicaba ya desde la tradición profética del pueblo judío. el dinero. le permitió a Dussel utilizar dicha matriz de análisis para explicar otros campos de lo humano: La totalidad política se fetichiza cuando se adora a sí misma en el imperio o en el totalitarismo nacionalista. el producto. Este método de trabajo. La totalidad cultural se fetichiza cuando la ideología imperial o ilustrada elitista aliena la cultura popular o castra al hijo.

121. Fetichismo y antifetichismo en la filosofía de la liberación de Enrique Dussel el sacrificio y la opresión de las víctimas. Por eso el nivel teórico en el que se revelaban las contradicciones sólo tenía sentido si servía para incitar una revolución que aboliera las instituciones capitalistas y permitiera a los hombres inaugurar una nueva etapa histórica desde la autoconciencia y la libertad. Sólo desde estos dos momentos la praxis de la liberación sería realmente efectiva en su tarea de luchar por aquellos que ven su vida negada. ya no precisamente desde lo económico. Las metáforas teológicas…. independiente del trabajo humano que las produce en su valor. El capital. su fundamento ha sido absolutizado: la autoposición del capital como totalidad sin relación externa a sí mismo”. es porque antes. Esto se debió a que se generaron nuevos sistemas de dominación y de feti- chización. se abocó a de- mostrar las contradicciones mundanas que sustentaban al Dios hegeliano (totalidad europea sacralizada) y al naciente fetichismo del capital que aún hoy en día nos sigue dominando con una fuerza cada vez más gran- de. Marx se habría concentrado en el primer momento del antifetichis- mo. La crítica marxista al capitalismo demostró que aquello que aparecía como fuente misteriosa. era realmente el resultado de una injusticia en la relación social de producción. sino que era necesario transformarlo prácticamente. Marx insistió en que no era suficiente con hacer una nueva interpretación del mundo. sino sobre todo de lo político y lo legal (burocratización). como se sugería en la iv tesis sobre Feuerbach.33 En las mismas tesis sobre Feuerbach (tesis 11). En ese sentido. en tanto valor que se valoriza. el esfuerzo de la Dussel. La esencia del carácter fetichista del capital es su autoafirmación absolutizante. 33 62 (México 2016/1): 79-102 95 . es visto como un poder en sí y no como la enajenación del trabajo vivo por parte del trabajo muerto: “Si se atribuye a las cosas mismas el valor. como todos sabemos. p. autocreadora de su propia multiplicación y civili- zadora de la vida social. pues. los resultados de las revolucio- nes socialistas del siglo xx que trajeron consigo el llamado socialismo real. en la que el valor es tomado como una no-relación de las cosas consigo mismas. Sin embargo. distaron mucho de ser una auténtica liberación de los hombres.

que bajo ciertas interpretaciones dogmáticas lo terminaron fosilizando en un discurso igual o más positivista que el de sus adversarios. resulta ser el más difícil de asumir en una época en la que toda idea de trascendencia o todo principio de esperanza. 245. 34 En consonancia con la sacrofobia de nuestros tiempos. la vía marxista más dogmática habría encontrado sus límites sobre todo en el segundo momento de la dialéctica antifetichista. es decir. de Feuerbach especialmente. como lo es la del brillante pensador marxista Jorge 96 (México 2016/1): 79-102 62 .. encontramos algunas críticas 35 sobre la obra de Enrique Dussel. desprecio intelectualista que muchas veces otorgó una fuerza extraordinaria a los actores de la contrarrevolución. el de la afirma- ción de una figura de la trascendentalidad que permitiera una reversión positiva del fetichismo: Marx “no pudo afirmar un Dios alterativo. Más allá de olvidarse de aplicar esta matriz crítica a otros campos. El segundo momento de la dialéctica antifetichista. Conside- ro que es aquí donde reside una de las grandes originalidades del discurso de la Filosofía de la Liberación: en la posibilidad de hacer un cruce consis- tente entre el materialismo histórico de Marx con la noción meta-física de trascendentalidad del otro hombre (eleidad) de Emanuel Levinas. sino para estar atentos a las injusticias que se comenten en otros órdenes de la vida humana: el pedagógico. no para crear un sistema perfecto sin ninguna contradicción (pues nuestra propia condición finita nos lo impide). etcétera. la de confundir el dios de Hegel con todo dios posible”. parece estar desestimado de antemano.35 Esta Ibid. el estético. seguramente nos resultará de gran utilidad.34 Pareciera pues que en la dialéctica de Marx hiciera falta una cierta dimensión simbólica que lo lle- vara más allá del discurso racionalista de la crítica de la economía política. momento necesario y fundante […] le era imposible porque estaba signado. por una limitación de su generación. el erótico. el político. Sólo desde esta limitación podríamos entender el desprecio que el socialismo real y el marxismo ortodoxo tuvo respecto a la creatividad simbólica de sus pueblos. quizá. Mario Orospe Hernández Filosofía de la Liberación por llevar la matriz de análisis de la teoría del fe- tichismo marxista a otros ámbitos de la praxis humana. sobre todo de la con- trarrevolución católica en Europa del Este. p.

al fin y al cabo. 2007. 185-218.36 La adopción de un cierto núcleo ético-mítico no debería por tanto ser valorada desde el paradigma cientificista de la razón. op. Tal vez una relectura de la obra de Levinas le permitiría comprender cómo es posible pensar en una trascendentalidad antropológica más allá de la totalidad del Ser. que no es pues la unidad de la percepción trascendental es. cumplía una función vital en toda civilización que no podía ser simplemente cancelada de un plumazo: ésta daba cuenta de la necesidad de creer en algo. Fetichismo y antifetichismo en la filosofía de la liberación de Enrique Dussel noción de exterioridad nos permitiría desacralizar el mundo histórica- mente constituido y todo orden político o económico dentro de éste. en un mundo mejor. Ya un marxista heterodoxo como Ernst Bloch se percataba de que el lugar de lo religioso en la constitución antropológica del ser humano. p. En ese sentido. México. Véase Jorge Veraza. cit. pp. Para Veraza la recuperación del trabajo vivo en Dussel sería más compatible con la filosofía teológica de Schelling que con el materialismo histórico de Marx. aunque nunca de manera eterna o perfecta. que no es un ente supremo sino algo diferente al propio ser. que sin embargo se intenta realizar prácti- camente en la tierra. no necesariamente im- plicaba consecuencias inmediatamente religiosas. el pienso. Veraza considera que es una contradicción pensar en la idea de una totalidad que necesita de la exterioridad para subsistir y constituirse: no sería total. en una utopía. sino desde su dimensión simbólica. sino algo incompleto. sería mejor eva- luar críticamente los mitos a partir de sus consecuencias prácticas. y la subjetividad que no es. Levinas demostró que la recuperación filosófica de una figura de la trascendencia como la del pueblo judío. como responsabilidad hacia los demás. anterior al origen del mundo (an-arjé). 262. Leer el capital hoy.. 62 (México 2016/1): 79-102 97 . Nuestra tarea en este rubro sería pues pensar en las consecuencias éticas no sólo Veraza. es decir la de un Dios que nunca se muestra en su rostro sino sólo en su huella. como propone Dussel. un infinito trascendente hasta su ausencia. la sujeción a los demás”. Ítaca. sino sobre todo éticas: “Esa trascendencia es ética. que continúan utilizando el apelativo de teologal como si fuese un insulto hacia la validez de un discurso. la cual hace que su valor explicativo se encuentre más allá del significado inmediato de lo dicho (pues debido a nuestra condición finita siempre existirán cosas sobre las que no podemos hablar científicamente). 36 Levinas.

es innegable que por su mismo origen las palabras fetiche y fetichismo contienen en sí mis- mas una carga metafórica que nos remite directamente al orden de lo mí- tico y de lo religioso. a través del mito. sino también considerar el sentido simbólico de los mitos de los pueblos originarios de América Latina. Finitud y culpabilidad. Más allá de esos elementos teológicos que conforma- ron genealógicamente el término. una comprensión de la realidad humana en su totalidad. metafóricamente respecto a la estructura míti- ca de los pueblos semitas. vimos sin embargo que este concepto también puede ser tematizado filosóficamente de una manera muy fruc- tífera. No obstante. 37 98 (México 2016/1): 79-102 62 . es posible hacer una recuperación filosófica de lo mítico y de lo que se ocupa de la reflexión sobre lo divino. 171. Como vimos en este trabajo. que cuando una totalidad se fetichiza ésta pro- curará adorarse a sí misma como si ocupase el orden de lo divino: por ello llevará a cabo cultos. p. Como vimos en la primera sección de este artículo. los mitos ocupan un lugar en la comprensión antropológica que refiere a un sentido abierto de lo que significa lo humano. rituales y sobre todo sacrificios de vidas hu- manas en su favor y su beneficio. Más allá de poder tener una función explicativa en un nivel histórico. a partir de esta comprensión metafórica nuestro autor logró articular filosóficamente todo un discurso crítico de una gran radicalidad. que nos muestran el concepto de fetichis- mo en la obra de Enrique Dussel. como una herramienta teórica de gran alcance para formular discursos críticos de todo tipo. liturgias. Asia y África. De acuerdo con Paul Ricoeur.37 Dussel dice por tanto. 2004. semita o cristiano. Mario Orospe Hernández de los humanismos helénico. por medio de una reminiscencia y expectación”. a partir de su riqueza semántica connotativa: “Así se ejerce. Reflexiones finales: la dialéctica antifetichista en la época de la secularización A lo largo de este estudio hemos analizado algunas dimensiones analíticas y diversos elementos críticos. Madrid. si analizamos su dimensión simbólica principalmente. es probable Paul Ricoeur. Trotta.

aun aquellos que pertenecían a las llamadas teorías críticas. etc. Véase Sigmund Freud. la ciencia y tecnología modernas. soportados sobre el cadáver de Dios. o a una mera alegoría que Marx habría incluido casi por ocurrencia en el primer tomo de El Capital. la cuestión del fetichismo ha sido reducida a ser un tema entre otros. “Fetichismo”.). 38 la estética o la antropología. 39 Gracias al auge de la obra de Walter Benjamin. En esta visión el fetiche es entendido como una fijación traumática que configura el deseo. incluso en las críticas que desde el marco teórico marxista se formulan en la actualidad al sistema económico vigente. Si tomamos en cuenta que durante los siglos xix y principios del xx el tema del fetichismo adquirió un amplio interés interdisciplinario que lo llevó a los terrenos de la economía política (en la obra de Marx). 62 (México 2016/1): 79-102 99 . ni permiten la expiación de cul- pas ante lo sagrado.39 Bajo el creciente cientificismo tecnocrático de los saberes y en una época supuestamente secular e ilustrada en la que la muerte de dios (Nietz­sche) o el desencantamiento del mundo ( Weber) se han converti- do en las nuevas letanías que ocultan la vitalidad de los fetiches modernos (el capital. vol. en Obras completas. Amorrortu. originando así una compulsión repetitiva. sobre todo a partir de la primera déca- da del siglo xxi. el falo machista dominador. el derecho y su fuerza de ley. el psicoa- nálisis (sobre todo en la obra de Freud). pues en la actualidad toda trascendencia se ha ido 38 En este ensayo dejamos de lado por cuestiones de espacio la teoría del fetichismo que elaboró Sigmund Freud. Fetichismo y antifetichismo en la filosofía de la liberación de Enrique Dussel que la reminiscencia de lo teológico haya sido la razón por la que durante largo tiempo muchos análisis filosóficos. los fetiches mo- dernos continúan inmolando a pueblos enteros en sacrificios que ya ni siquiera consiguen ordenar la violencia. 1986. fueron prestando menor atención o incluso un cierto desprecio a este registro discursivo. De este modo. 21. problematizar algunas cuestiones al- rededor de lo religioso y lo mítico es casi sinónimo de descalificación in- mediata. Buenos Aires. No obstante. se comenzaron a popularizar nuevas interpretaciones sobre la obra de Marx desde un marco teórico que no teme utilizar ya metáforas teológicas. po- demos percatarnos de que la discusión sobre el concepto del fetichismo fue diluyéndose en el tiempo.

quedando reducida a ser un mero momento funcional del ser. la negación de que algo hecho por nosotros mismos. para devolverlas a su relación con la praxis humana.40 Cuando un sistema se fetichiza. Filosofía de la Liberación…. En contra de la inercia de la sacrofobia contemporánea. Mario Orospe Hernández disolviendo en la indiferencia del “todo está permitido” (todo. La Filosofía de la Liberación nos demuestra que esto no se debe no tanto al supuesto ateísmo declarado de la modernidad capitalista. la religión del sistema. El discurso del antifetichismo insistirá en que no basta con negar o ignorar el orden de lo divino. la única manera de salir de aquellas totalidades cerradas que siendo puestas por nosotros mismos. paradójicamente. al mercado capitalista o hasta el Estado. pueda declararse a sí mismo divino. a causa de su preten- sión de eternizar su estructura presente y de incorporar intrasistémica e indiferenciadamente cualquier otredad que pudiera poner en peligro la unidad de lo mismo. y 2) la 40 Dussel. 157. la Filosofía de la Liberación decidió abordar críticamente la problemática de lo teoló- gico. sea desde una mercancía. es evidente. Esta será. En este proceso re- sultan de igual importancia los dos momentos de la dialéctica antifetichis- ta: 1) el ateísmo de las religiones fetichistas. sino más bien a su creciente fetichización que enajena y subsume todo lo dis- tinto. Por ello el antifetichismo es una transformación teórica y práctica de las cosas que se pretenden divinas. para negar la divinidad de todo lo hecho por el hombre. es decir. Para ello es necesario intervenir en el proceso por el que cualquier totalidad tiende a totalizarse. resultan negadas todas las manifes- taciones de exterioridad metafísica y se objetivará así la subjetividad libre que es capaz de hacerse responsable por el otro. p. reafirmando así en cambio su carácter histórico y práctico. aun fuera sólo de manera metafórica. sino que es necesario comprenderlo y trans- formarlo prácticamente. la de la cristiandad […] y la burguesa moderna”. siempre y cuando no interfiera con los intereses del sistema vigente). la religión fetichista. 100 (México 2016/1): 79-102 62 . aparecen y operan sobre la humanidad como trascendentes y fundantes: “es en- tonces meta-físicamente correcto decir que el comienzo de toda crítica es la crítica de la religión.

Madrid. 62 (México 2016/1): 79-102 101 . el permitir ser distinto al Otro. 2006. en la certeza de que la relación con el Infinito se expresa realmente en la responsabilidad que somos capaces de ejercer como mortales en servicio de otros mortales. 1977. 2007. Era. Madrid. Dios. Enrique. Echeverría. Métafísica. El último Marx (1863-1882) y la liberación latinoame- ricana. libro i. ___________. la muerte y el tiempo. El principio esperanza. 1975. Dussel. Siglo xxi. 16 Tesis de economía política: interpretación filosófica. México. 3. 2011. 1994. México. fce. Edicol. 2016. Fetichismo y antifetichismo en la filosofía de la liberación de Enrique Dussel afirmación práctica de la exterioridad antropológica. México. Siglo xxi. 1. 2011. vol. Río Piedras. es decir. Verbo Divi- no. Fuentes Aristóteles. 2015. Barcelona. Marx. El humanismo del otro hombre. 1976. Siglo xxi. Vuelta de siglo. Bloch. Buenos Aires. ___________. de Tomás Calvo Martínez. Levinas. ___________. 1975. Karl. 1969. Trotta. 161-203. Eudeba. 1990. más allá de la Totalidad que lo niega o lo subsume. ___________. México. libro iv. De lo sagrado a lo santo: cinco nuevas lecturas talmú- dicas. Buenos Aires. Siglo xxi. Sólo de esta manera encontramos el modo efectivo de transformar el Mundo. Bolívar. 1993. México. Crítica de la Economía Política. Aceptado: 14 de abril. ___________. Madrid. de Pedro Scarón. ___________. Gredos. Las metáforas teológicas de Marx. trad. Eudeba. 1997. ___________. México. Madrid. pp. Filosofía ética latinoamericana. ___________. México. Cátedra. 2014. El humanismo helénico. El Capital. Recibido: 22 de octubre. trad. El humanismo semita: estructuras intencionales radi- cales del pueblo de Israel y otros semitas. Ernst. Filosofía de la Liberación. Emanuel. vol.

Madrid. pp. ii: The origin of the Fetish”. de Pe- dro Scarón. 23-45. núm. trad. Crítica de la Economía Política. vol. Siglo xxi. 5-17. en Res: Anthropology and Aes- thetics. 1985. William. Trotta. 2004. “The Problem of Fetish. Pietz. pp. núm. 1998. 13. Mario Orospe Hernández ___________. Madrid. en Res: Anthropology and Aesthetics. ___________. libro iii. Finitud y culpabilidad. 9. Ricoeur. 102 (México 2016/1): 79-102 62 . i”. 6. “The Problem of Fetish. El Capital. 1987. Paul.