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La Importancia de la Música para el Hombre - Martín Pino Rodríguez

Hablar o escribir acerca de este tema es tan amplio como apasionante y resulta
casi imposible reducirlo a unas pocas líneas, sea como fuere les expondré mis
divagaciones y mis experiencias en este campo, que ha capturado mi curiosidad
desde la infancia y que jamás a dejado de asombrarme y maravillarme.

La Música como arte temporal crea una correlación de conceptos que nos permite
comprenderla como fenómeno inherente al hombre, es decir ver el espacio y la
materia, orgánica e inorgánica desde distintas distancias. Ello nos permite de
perspectivas diferentes, comprender en forma: global, equilibrada y profunda, el
tiempo y espacio relativos, la vida y la muerte, la masa y la energía, la velocidad y
la dirección, todo aquello es fundamental para nuestra madurez como seres
humanos y proporciona a cada uno de nosotros una amplitud de miras, su
orientación y su posibilidad de escapar de los prejuicios.

Para abordar este argumento he reflexionado sobre cinco aspectos, que


efectivamente son pinceladas generales pero que en su esencia se vinculan por el
aporte al desarrollo de la música y su importancia en la vida del hombre y nos
acercan a la comprensión de una de las actividades más sublimes de la experiencia
humana. Ellos son:

a. conceptos esenciales
b. consideraciones filosóficas
c. la música y los griegos
d. sobre el desarrollo sensorial auditivo
e. la música como expresión independiente

CONCEPTOS ESENCIALES

Sonido y Ritmo son cuerpo y esqueleto de la música, Timbre el material con que se
produce el sonido sea este: metal, madera, membrana etc. Intensidad es el agente
externo, intención que regula el volumen y el peso. Altura la frecuencia de las
ondas sonoras, lo que hace que un sonido sea mas grave o más agudo.

Como sabemos el sonido son moléculas de aire que se mueven con determinada
frecuencia, una demostración gráfica de ello puede ser los círculos concéntricos que
se forman en el agua de un arroyo al caer una piedra; o la transmisión de la fuerza
de una bola de billar lanzada en una fila de ellas, que repercute en la última
rompiendo la inercia milagrosamente.

Las múltiples combinaciones de éstas variable dan lugar al milagro musical, que
ocurre en un tiempo definido, cuyo discurso está regulado por acentos cíclicos de:
dar y alzar, como la sístole y diástole, el día y la noche o el bien y el mal, pero toda
analogía entre música y realidad, no establece una relación enteramente mediata,
pues jamás expresa el fenómeno, sino su esencia íntima, la raíz en si del fenómeno,
la voluntad misma.

No expresa tal o cual placer, tal o cual aflicción, dolor, esfuerzo, júbilo, alegría o
tranquilidad de espíritu, pinta estos sentimientos en abstracto y por consecuencia
sin sus motivos. Y sin embargo, la comprendemos perfectamente aunque nos
ofrezca mas que esta quintaesencia, tan sutil. Es su característica profundamente
esotérica. De ahí que la música excite tan fácilmente la imaginación, nuestra
fantasía trata de dar figuras a ese mundo de espíritus, que siendo invisible es
realmente, tan animado, tan activo y nos habla directamente.

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CONSIDERACIONES FILOSÓFICAS

Hemos considerado la música, con frecuencia una actividad por si sola y no nos
preocupamos de sus vínculos con la naturaleza humana. Esta actitud deriva en
parte de nociones vagas y aproximativas de los elementos constitutivos, sea de la
música que de la naturaleza humana. Sin duda que un estudio objetivo de la
naturaleza humana podría ayudarnos a comprender la naturaleza profunda y
compleja de la música.

En el mismo modo – y este es un aspecto más desconocido- el conocimiento


profundo de la música nos puede iluminar sobre nuestra naturaleza, sea
considerada su misma esencia material y espiritual, sea su triple expresión: física,
afectiva y mental.

En aquello concerniente al elemento material, el átomo no es más considerado


como una fracción indivisible de la materia, ello abre al hombre de ciencia un nuevo
mundo infra-atómico, el cual ya no puede fijar sus propios límites.

Y el aspecto espiritual que deja todas las puertas abiertas a la evolución de las
posibilidades superior del hombre, sin excluir aquellas artísticas de las que limites
considerados en una época insuperable, a medida que transcurre la historia viene
siendo superados. ¿Dónde nos lleva lo infinito de estas posibilidades?

La naturaleza humana puede ser tomada en consideración según un triple aspecto.


Decimos triple pero puede ser cuádruple o quíntuple, decimos triple porque la
música nos empuja a hacerlo analizando sus tres elementos fundamentales: el
ritmo, la melodía y la armonía. De este punto de vista la música nos presta un
precioso servicio. Me explico: cuando los filósofos tratan la naturaleza humana lo
hacen generalmente basados en datos de orden metafísico, que no se aplican de
hecho a la realidad inmediata de la vida cotidiana. Nuestra época, con su
orientación científica experimental desea y busca pruebas evidentes. La Música nos
ayuda a considerar la naturaleza humana del punto de vista experimental.

Podemos de hecho establecer relaciones directas entre: ritmo y la vida fisiológica,


entre Melodía y la afectividad y entre La Armonía y la inteligencia humana. El Ritmo
es el elemento primero de la música. Definir el ritmo es imposible, es como definir
la vida misma. Podríamos concebirlo con Platón como: “el orden del movimiento” y
con San Agustín como “un movimiento bello”.

El Ritmo es como una corriente vital que se manifiesta gracias a nuestro sistema
nervioso y muscular: es la propulsión fisiológica que está en la base de cada
expresión artística. Pertenece, en orden de tiempo a la primera expresión vital,
aquella física, sin vida física no hay ni inteligencia, sin ritmo no hay melodía ni
menos armonía. Para hacer más evidente el carácter “físico” del ritmo diremos que
mediante la inteligencia podemos comprender el ritmo, mediante la sensibilidad
podemos sentirlo, pero solo podemos vivirlo mediante el dinamismo corporal.

El segundo elemento musical, originado en gran parte por el primero es la melodía.


Este, está en relación directa con la sensibilidad afectiva del ser humano. Puesto
que esta nos permite traducir toda la gama de emociones: nuestras alegrías,
nuestros dolores, nuestros temores, nuestras esperanzas y todas las variadas y
sutiles expresiones de nuestro amor. Podríamos decir que la música más que la
palabra o cualquier otro arte, permite expresar todas las diversas degradaciones de
nuestros sentimientos.

El tercer elemento constitutivo de la música es la armonía. Establezcamos a


grandes líneas las relaciones existentes entre elemento armónico y la perspectiva,
puesto que esta última es la base de las tres dimensiones, de la luz y sombra, en

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definitiva de los distintos planos de una misma realidad y en la música esta
representado por las diferentes voces que suenan simultáneamente pero a su vez
pueden ser independientes.

En el ser humano las emociones suscitan y crean pensamientos; por su diversidad


estos estimulan comparaciones y de dichas contraposiciones nace el juicio,
mediante las similitudes tiene origen, la síntesis y de su complejidad el análisis.
Vemos entonces que el intelecto está continuamente fecundado por estados
afectivos. Del mismo modo la melodía genera armonía que es: juicio, elección y
síntesis. Por otra parte la armonía es la ciencia de la concatenación de acordes.
Ahora el acorde es una simultaneidad de sonidos, esta simultaneidad puede ser
realizada únicamente por el cerebro, en cuanto capaz de operar la síntesis.

La armonía es entonces un tercer estado en la evolución, como la inteligencia lo es


en el desarrollo humano. Lo que cuenta, como hemos visto, es no confundir el
conocimiento intelectual de una cosa, con la cosa misma. Queda implícito que
debiendo escribir y leer pera hacer una obra musical es necesaria la actividad
intelectual. De todos modos un sujeto sensible puede perfectamente entrar en
contacto con esta triple dimensión humana; física, afectiva y mental, esto nos lleva
a comprender hasta que punto la música puede ser una actividad humana completa
y profunda.

En lo que concierne a la inteligencia como valor y facultad dominante en el ser


humano, en el artista que crea –por ejemplo- la inteligencia y la sensibilidad
interactuando adquieren una intensidad particular que complementándose estaría
tentado en definirla como una facultad nueva. La intuición, en la acepción
bergsoniana, comporta a la vez estos dos elementos unidos en una síntesis de
orden superior. He aquí porque la educación artística del niño, la agudeza y
discriminación sensorial y afectiva, ejercita un rol sin igual a otros sectores de la
educación.

Si admitimos todo esto es necesario insistir sobre su importancia pedagógica. Es


una tarea lenta si se afronta con responsabilidad, sin concesiones de mercado e
incorporándola al conocimiento por su real dignidad, en ese sentido hay que ayudar
a los infantes a penetrar poco a poco como un juego, en los secretos y las leyes de
la música y el arte. La contribución más importante que puede hacer la educación
al desarrollo del niño es ayudarlo a acceder a un campo en el que sus talentos se
desarrollen plenamente, donde se sienta satisfecho y capaz, si así fuera tuviésemos
sin duda un mundo mejor(o menos infeliz).

Hemos perdido de vista esa noción. En cambio sometemos a todos a una educación
por la búsqueda de un llamado “éxito”, sin ayudar a los jóvenes a reconocer sus
aptitudes y dones naturales y a cultivarlos. Es más probable alcanzar el verdadero
éxito en el conocimiento de nuestras habilidades, muchas veces la pasión por una
actividad puede llevarnos mas allá de la pericia, hacia la maestría.

La Música puede ser: descriptiva, expresiva, conmovedora, comunicativa, o


inspirada pero rara vez accidental, aun cuando recuerde los sonidos eternos del
mar o la espontaneidad del canto de las aves, el estrépito del trueno, el rumor del
viento en los trigales, el arrullo de las palomas, el sonar de los metales o el
suave murmullo de pasos sobre las hojas secas. Sonidos naturales que estimulan
parte de la creatividad del hombre.

Con ellos hemos construido y seguiremos construyendo lenguajes sonoros de los


más sutiles y refinadas texturas monódicas (melódicas) y rítmicas. Por cierto cada
civilización ha hecho su aporte a nuestro arte, donde su presencia es casi símbolo
de identidad. El Oriente con sus melodías milenarias que han penetrado Europa a
través de los árabes. El África negra con sus ritmos inexorables fundiéndose en

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América con el Jazz y la Bossa-nova con la fuerza de sus danzas rituales, presentes
en muchas otras formas de nuestro continente.

Y Occidente, la vieja Europa con la fuerza de la armonía (o sea la conjunción de


varias voces) que ha desarrollado una sensibilidad auditiva por el poder sugestivo
del intervalo (distancia entre dos o más notas) como profunda expresión cósmica,
casi con la misma mística que se eleva una catedral gótica en cuanto plenitud
espacial de proporción humana, así también el poder de la arquitectura polifónica
de los grandes maestros de la música, que partiendo de un monocorde pitagórico
llegan al acorde perfecto y a sus inagotables inversiones y combinaciones.

Debo reconocer que, habiendo tenido experiencias musicales de diversos géneros,


me deleitan particularmente algunas obras maestras de occidente, y repito la
experiencia con frecuencia. No obstante no pretendo beatificarla ni ubicarla en una
perspectiva falsa y distante, por el contrario lo terreno de la música (en
instrumentos como la guitarra) está precisamente en el elemento pagano, porque el
poder de la expresión nace de la fertilidad

La Música y los griegos

Los griegos supieron aceptar al hombre en su totalidad, concediendo el debido


respeto a su naturaleza ambivalente, una mitad apolínea siempre en pos de la
moderación y la claridad; y la otra dionisiaca que busca lo fantástico y lo orgiástico.
A la par de otros pueblos de las civilizaciones mediterráneas o del oriente asiático,
los griegos atribuyeron, primero en los mitos y luego en la experiencia histórica
vocal e instrumental, una gran importancia a la música, ellos le otorgaron un valor
formativo en el ánimo y las costumbres (ethos) que es propio de la música. Más que
el resto de las civilizaciones ellos entendieron la música como un lenguaje artístico
y como tal un medio de expresión.

Podría decirse que el modelo en que se fundamenta una parte muy importante de
su filosofía musical es un modelo musical. Arístides Quintiliano va a mostrar cómo
detrás de la concepción tan genuinamente griega del mundo como armonía está la
escala musical, el sistema de octava formado por un subsistema de cuarta y otro de
quinta. La estructura tan perfectamente organizada que la matemática de la música
presentaba, llevó a los pitagóricos a generalizarla como modelo ideal que debía
estar detrás de la constitución del universo, físico y metafísico. El universo así
entendido no era sino una organización estrictamente jerarquizada por las
relaciones matemáticas. A partir de esta idea, el pensamiento pitagórico y con el
platónico se esforzó por hallar las proporciones musicales en todos los ámbitos de la
naturaleza y de la organización humana.

Los griegos son los primeros que basaron su música en escalas heptafónicas de tipo
diatónico, la organización de las escalas y de los intervalos constituyen el primer
eslabón de una cadena que liga la música griega a la occidental de hoy a través del
medioevo y la edad moderna.

Los griegos practicaron el canto, sea como expresión solista, sea como
manifestación coral. Monódico (es decir, solista) fue el canto de los poemas épicos
(Homero) de la poesía mélica (en la que emergieron otros poetas: Arquiloco, Alceo,
Safo y Anacreonte) y de las épocas alejandrina y romana.

Las formas más usadas de la lírica coral fueron: el ditirambo (canto religioso en
honor a Dionisio), él pean (canto religioso en honor a Apolo); el epitalamio y el
himeneo (cantos nupciales); el partenio (canto de los jóvenes); el epinicio (canto
dedicado a los vencedores de los juegos olímpicos); el treno (canto fúnebre); el
escolio (canto de la convivencia) etc. etc. Los coros de las tragedias;
párodo(parodia); stasimi (éxtasis); éxodo (retirada) era ejecutado coralmente. Los

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mas destacados escritores de tragedias fueron: Esquilo, Sófocles y Eurípides,
mientras que los mayores cultores de la lírica (musa de la danza y del canto)
fueron: Alcmane, Stepsicore, Simónides, Baquílides y Píndaro.

El instrumento más común entre los griegos era la cetra o chetra (cítara hindú o
guitarra de hoy) a cuerdas pulsadas, de origen helénico y por lo tanto considerado
instrumento nacional, sagrado e inherente a la figura de Apolo. Variedad de la cetra
era: la lira, la formix, lapectis y la magadis. Entre los instrumentos de viento él más
importante era el aulos, de doble embocadura, importado del oriente y sagrado en
el culto de Dionisio, además de la –siringa- (flauta similar a la nuestra), la flauta de
pan o policalamo, la salpix (tromba) y las percusiones: cimbales (platillos), crótalo y
sistro.

La música ocupaba un lugar importante en la educación de los ciudadanos y


sobretodo de los jóvenes porque para ellos hacían una distinción en un fundamento
ético y la capacidad de influir sobre la voluntad en la acción de los hombres. Por
esta razón durante los siglos de mayor fulgor de la civilización griega la música
estuvo al servicio de la religión y del estado, en Atenas, Esparta y Tebas (Tibas, hoy
día).

El pensamiento musical estaba basado en la observación de los efectos que la


música podía producir en el ánimo del hombre. Ellos formularon una doctrina
psicológica que agrupaba los elementos del lenguaje musical según el ethos, es
decir según su eficacia psíquica y la calidad emotiva de cada uno de esos.

Los tres ethos principales fueron: distaltico, que invita a la acción y al heroísmo, y
era propio de la tragedia; sistáltico, que favorece el desarrollo de la voluntad y de
las fuerzas subjetivas y era propio de la lírica monódica. (Una sola voz) y esicástico:
Que llama al equilibrio como facultad del ánimo y era propio de la lírica religiosa.

Platón expresó sus ideas sobre la música principalmente en la obra la República


donde diseña la formación de un Estado ideal. Una de las tareas fundamentales es
la educación de los jóvenes, donde la música tiene un lugar prominente en el
proceso educativo, según Platón ella no debe mirar a la diversión, sino a formar
armoniosamente la personalidad de los futuros ciudadanos temperando las
pasiones.

La concepción estética aristotélica es menos perentoria de aquella platónica, sin


embargo está guiada por concepciones morales, pedagógicas y políticas, y admite
que la música tiene un lugar no solo en la organización social de estado sino
también en la vida individual. A tal propósito Aristóteles expone la teoría de la
catarsis, es decir la liberación anímica de la opresión, y de los afanes que el arte y
especialmente la música están en condiciones de lograr.

Siendo la nuestra una cultura eminentemente greco-latina como modelo espiritual,


podemos inferir en que modo gravita la influencia de la cultura clásica, entre otras,
en las etapas posteriores de la humanidad. Un solo ejemplo: el tetracorde griego
fue tomado por los cristianos y redoblado en extensión lo que dio lugar a los modos
gregorianos, tocados en forma ascendente, y fue base de sustentación teórico
musical por mas de mil años.

Sobre el Desarrollo Sensorial Auditivo.-

La capacidad sensorial del hombre ha tenido un desarrollo cualitativo que va


imponiendo nuevas estructuras sobre el plano de la forma y de la expresión, la voz
por ejemplo es un instrumento indispensable para establecer contacto con los
demás, los pulmones del ser humano están cargados de sonidos animales, pueden
expresar, “aquí estoy” “este soy yo”, con esos sonidos se atrae la pareja, se

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atemoriza al enemigo, se conducen rebaños y se consuelan mutuamente en los
momentos difíciles. La voz es un instrumento básico de nuestra propia
conservación.

El llanto del recién nacido proclama su nueva independencia y quizá es un presagio


de responsabilidad y esperanza, se ha hecho la experiencia de tranquilizar a los
recién nacidos haciéndoles oír grabaciones de un corazón humano y, en algunos
casos, los infantes se han olvidado de respirar. Los ejemplos son múltiples de como
la percepción auditiva es elemento de supervivencia para los pueblos cazadores
incluso, el arco y la flecha son parte de un ritual donde la presencia dela música
surge al producir el arco un dulce sonido imitando un monocorde. La opinión
generalizada de investigadores concuerda que, el arco y la flecha son antecesores
del violín.

Las primeras escalas que considera la historia son pentáfonas, es decir de cinco
notas en el ámbito de una octava. En eso hay una curiosa coincidencia entre las
civilizaciones orientales oceánicas y los pueblos precolombinos (lo que abriga la
teoría que el hombre de estas latitudes vendría de Oceanía), su utilización esta
ligada fundamentalmente a los aerófonos (o instrumentos de viento) flautas de
hueso, cuernos y flautas de pan construidas de cañas verticales. Posteriormente la
civilización griega crea los tetracordes (escalas de 4 sonidos) ello da inicio a la
percepción del semitono con sus apelativos: dórico, frigio y lidio, hoy muy de moda
en el jazz.

Dichas escalas sobrepuestas constituían ya una escala de 8 sonidos en el ámbito de


una octava, y da lugar a los modos: misolidio, ipofrigio, ipodórico etc. en forma
descendente.

Con el correr de la historia ya en la era cristiana se invierten los modos en forma


ascendente y nacen los modos gregorianos y las primeras armonías con quintas
paralelas para dar paso luego a la escala diatónica mayor y las diferencias entre los
modos mayores y menores. Cabe señalar que el término modo era distinto para los
griegos que para los cristianos, para los griegos tenía una diferencia de carácter
moral mientras para los cristianos era mas bien una expresión de carácter anímico
y esta en estrecha relación con las primeras armonías.

Sin entrar en detalle quiero expresar que las escalas son decisivas en la estructura
formal de una obra, pues determinan la tonalidad, el estilo y por ende la época e
incluso hasta la armonía (es decir sus acordes). Entre muchos compositores
Debussy construyó su propia escala y dio lugar a una corriente dentro de la música,
J.S.Bach la suya y Schoemberg la suya (por citar algunos) abriendo camino en la
dodecafonía, o sea usando los doce sonidos de la escala sin establecer un centro
tonal y dando igual importancia a cada uno de ellos, constituyendo así las series
dodecafónicas.

También asistimos en la primera mitad del siglo XX a otras manifestaciones que


deparan nuevos lenguajes, como la politonalidad o sea la sobreposición de 2 o más
tonalidades y también la música electrónica que hoy abre paso a una espectacular
producción de sofisticados instrumentos que almacenan y sintetizan cualquier
sonido proporcionando una variedad enorme de posibilidades, aun cuando su uso y
consumo muchas veces no va aparejada de una cabal preparación musical.

El objeto de recorrer la historia de las escalas, demuestra como se va ampliando el


espectro sonoro del oído humano, como partiendo de 5 sonidos, hemos logrado
hacer música con 12 sonidos en el mismo espacio, y es mas como el concepto de
altura a dado lugar a establecer 24 tonalidades (12 mayores y 12 menores) y
relaciones concretas entre física y música con el sistema temperado, determinando
el la universal entre los instrumentos.

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Considero de extraordinaria importancia, el ejercicio de varias voces
simultáneamente en el desarrollo auditivo superior, equivalente al manejo de la
perspectiva para el dibujante en el dominio de las tres dimensiones y la luz y
sombra, lo que durante el primer milenio fue patrimonio de la liturgia cristiana con
coros en todos los registros (salmos) a los albores del Renacimiento y de la música
profana el hombre sintetiza todas las voces en un instrumento con formas
imitativas de carácter polifónico y contrapuntistico como; el Ricercare, la Fantasía,
el Pasacalle (o Pasacaglia) y más tarde la Fuga, una de las formas más complejas
en su arquitectura musical. Eso significa que el hombre puede manejar con su
instrumento un nuevo elemento del saber musical como es la armonía (sin
necesidad de sacar el coro de la iglesia y llevarlo a casa), este hecho abre además
nuevos caminos en el maravilloso mundo del instrumento más todas las habilidades
y destrezas que se funden en él.

No quiero dejar pasar el hecho que el aumento lamentable de los decibeles en la


música mas reciente, no determina necesariamente la calidad de ella, sino más
bien el asedio comercial por imponer un producto con la prepotencia del volumen,
que en gran medida deteriora la capacidad auditiva, y sobrepasa muchas veces los
niveles de tolerancia fisiológica del oído.

Ya en 1640 Comenio (músico y pedagogo checo) escribía: “No hay nada en la


inteligencia que no haya pasado antes a través de los sentidos, que el alumno
aprenda a conocer los sonidos que ejercite antes que nada, los sentidos”. Eso
quiere decir que la adquisición sensorial es el punto de partida necesario para
despertar otras facultades humanas.

Toda una generación de científicos y pedagogos ha hablado de la importancia de la


actividad sensorial y su gradual refinamiento. Cito entre otros a: J.J. Rousseau,
Pestalozzi, Montesori, Itard, Herbart, Froebel, Séguin, Decrolý, Ferriere, Roumá y
Decoudres. Es poco probable que el órgano en su estructura biológica pueda ser
influenciado por la educación a menos que –sobre la base del principio según el cual
“la función crea el órgano”- eso no se verifique después de varias generaciones. Sin
embargo estudiando la evolución humana podríamos admitir que los órganos han
experimentado una evolución.

El oído y el ojo de los hombres primitivos no eran similares a los nuestros. La


evolución de las artes, de la pintura y la música nos muestra una capacidad
funcional creciente en dichos órganos en los que concierne a las facultades
artísticas.

Un hombre primitivo puede tener un oído muy fino y ser sin embargo incapaz de
entender un intervalo armónico o un acorde.

Mediante la educación nosotros podemos: despertar, orientar y desarrollar el


funcionamiento del oído y eso asume una mayor importancia si se toma en cuenta
que un oído abandonado a sí mismo corre el riesgo de atrofiarse.

Es necesario entonces dado que se trata del mundo de los sonidos, desarrollar el
sentido de: la intensidad, del timbre y la altura (la duración corresponde al ritmo).
De estas tres cualidades la altura es sin lugar a dudas la más importante pues
determina la entonación, quisiera precisar que no están en el mismo plano; la
sensorialidad y la inteligencia, siendo esta ultima superior humanamente hablando,
pero es indispensable que la sensorialidad proporcione a la inteligencia los datos y
mensajes puros, exactos y no falseados de la intromisión del intelecto.

La Música como expresión independiente.-

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Si pensamos que antes de mediados del S.XVIII era prácticamente imposible
concebir expresión artística que no estuviera vinculada de una u otra manera a la
protección de la iglesia y cuyos temas generalmente apuntaban a –Laus Deo-
(glorificar a Dios). Podríamos decir que Mozart fué el primer músico occidental
completamente independiente que trabaja por cuenta propia. No le agradaba
trabajar para un solo patrón y no era muy afecto a granjearse el favor de los
poderosos.

Humilde servidor de la corte del arzobispo de Salzburgo luchó incesantemente por


establecer su independencia y si hubiera vivido tanto como Haydn habría podido
alcanzar finalmente su objetivo. Es importante señalar que Beethoven caminó por la
misma senda, imprimiéndole un sello y una voluntad irreducible al significado de su
obra, ajena a cualquier manipulación ideológica. Hasta la edad de 30 años compuso
su obra siguiendo antiguos modelos, pero luego rompió con ellos abruptamente.

Uno de los aspectos más sorprendente de Beethoven es el uso del silencio. Estos se
cuentan entre los vacíos más significativos del universo; a semejanza de la
vacuidad del espacio, estas pausas están cargadas con la fuerza de las tensiones
magnéticas que como en el cosmos quedan determinadas por la masa de los
cuerpos celestes. Esas pausas son fundamentales para la música, que luego se
reanuda en forma maravillosa, su lapso es exacto sino perdería ese efecto mágico,
la duración del silencio ha sido premeditada y es irrevocable.

Su característica esencial reside en ser el primer compositor que reflejó en su obra


los ideales de lucha y las derrotas que se desarrollaron en el mundo,
acontecimientos que gravitaban en el espíritu del hombre. Su obra participaba
activamente de los ideales que alimentaban un mundo que salía de los trastornos
de la revolución francesa. Tal vez fuera una de las cumbres de la historia de la
cultura, puesto que sus ideales de libertad

Es la imagen del pensamiento filosófico consagrado en la obra de: Kant, Goethe y


Schiller. Una gran fe en la humanidad, la aspiración a la libertad moral y a la
fraternidad entre los hombres, la espera de la alegría, la lucha contra el destino y el
dolor nutrieron sus composiciones. Estas exigencias morales e intelectuales
encuentran un campo de batalla ideal, en el esquema formal de la sonata y al
hablar de sonata por consecuencia nos referimos a la sinfonía y al cuarteto que son
formalmente lo mismo. Esta se basa en la oposición entre el 1º y el 2º tema, en
dicho contraste se subraya un carácter rítmico “masculino” al primero, y melódico,
afectuosamente “femenino” al segundo.

El drama se desencadena en el desarrollo del tercer episodio es mucho más


extenso que en las sonatas y sinfonías de Haydn y Mozart, su extensión, su riqueza
armónica y sus frecuentes modulaciones(cambio de tonalidad) están en función de
este sentimiento, la música como proyección de lucha ideal. Paralelamente
acrecentó las combinaciones instrumentales, la novedad de sus invenciones
rítmicas, la variedad en el despliegue melódico obedece a la voluntad de expresar
hasta los más ínfimos detalles del pensamiento y sentimiento beethoveniano.

Me he referido a Beethoven pues su inmensa popularidad determinó una nueva


orientación de la vida musical, ello significa que su imagen es el punto de partida
para una organización autónoma de los conciertos en el mundo entero, esto mutó la
condición social del músico, haciéndolo independiente de sus predecesores que
fueron especies de allegados o clientes de cortes o casas gentilicias. Arrebata
entonces la música de un ambiente “aristocrático” cerrado para divulgarla entre los
burgueses, que aspiraban heredar las conductas del mundo pensante. Fue el propio
Beethoven que creó una comunión entre la música y masas relativamente grandes
de público, hecho que se prolongó hasta el romanticismo y que hoy nuevamente se
ha perdido. Pero en estas complejas circunstancias de popularidad también han

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dado lugar a una fastidiosa y adornada retórica beethoveniana, distorsionando la
atención de la extraordinaria perfección de la arquitectura musical de su obra.
Desde un punto de vista de la llamada “música pura”, su supremacía sería
inquebrantable.

Conclusiones.-

1) En primer lugar lo importante que es el despertar de las facultades sensoriales


en los niños, sobre todo aquella auditiva como sujeto de revelación, no perder
ocasión de sembrar para entender poco a poco los secretos del desarrollo humano.

2) Respetar la vida y estudiar sus leyes para colaborar con ella, estimular la
creatividad en toda su amplitud, hasta en la vida cotidiana, como expresión
auténtica del hombre libre. Pocos héroes han podido escapar a los tentáculos del
poder proclamando su arte a principios éticos superiores, como los derechos de:
igualdad, libertad y fraternidad. Usar la cultura no como un factor acumulativo sino
mas bien como elemento instrumental y en ese sentido extraer los ejemplos de la
civilización griega, donde los valores espirituales están ligados a quehaceres como
la educación de la música y del arte, que no es solo distractiva de nuestras
angustias existenciales, sino también que es una valiosa oportunidad de
aprendizaje en el dominio de nuestra sensibilidad.

3) La música no es propiedad, sino patrimonio de todos y en consecuencia


aproximarse a ella significa estudiarla en sus múltiples aspectos, como fenómeno
físico, como lenguaje, o sea como síntesis de contenido y como fenómeno artístico
en su aspecto sensible.

4) El rigor del silencio en la música, como lo fue en la escuela pitagórica de


Crotone, Italia, contribuye a formar una verdadera disciplina espiritual mediante la
audición atenta y la meditación, estos factores son la antesala para la adquisición
de hábitos de concentración mental lo que capacita para una reflexión razonada.
Sus alcances filosóficos con relación al concepto musical de “armonía”, aplicables
además al universo, como equilibrio de relaciones que restablece la fuerza y la
belleza, son el sustrato de serena sabiduría que contribuye a la formación del
espíritu libre de dogmas y prejuicios. Sin embargo la música no es, a mi entender,
solo la búsqueda de lo bello, también podemos decir que es un modo de buscar la
verdad, una empresa que exige mucho de nosotros en el conocimiento del mundo
sensible. Que como lenguaje es una condición de la existencia humana y no un
objeto, en este sentido es parte de una ciencia total del hombre.

5) Hay quienes sostienen que el arte es superfluo en la vida, mientras otros


sostienen que la vida no tendría sentido sin el arte. Yo estimo que la propia vida es
arte y que vivirla en realidad es él más grande de todas las artes. A lo mejor los
músicos tenemos una ventaja, por tener que escuchar a sí mismos antes de ser
escuchados. En esta concepción de la vida como un arte no existe absolutos, pero si
hay normas, y al constatar nuestros logros con ellas podemos encontrar nuestras
mayores satisfacciones y nuestras mejores aspiraciones.

Bibliografía:

• Breve Storia de la Música- Massimo Mila- Enaudi Editori- Torino.


• L´orecchio musicale- Edgar Willems. Edizioni Zanibon- Padova.
• La cuerda floja- Margarita Schultz- Ediciones Hachette.
• La Música y el Hombre- Yehudi Menuhin y Curtis W. Davis- Fondo Educativo
Interamericano. S.A.
• Sobre la Música- Arístides Quintiliano- Biblioteca Clásica- Gredos Madrid.
• Storia de la Música- Riccardo Allorto- Edizioni Ricordi. Milano.

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• El mundo como voluntad y representación- Arthur Schopenahuer.
• La Inteligencia Emocional- Daniel Coleman- Javier Vergara Editor.

http://www.uvipro.cl/revista/BrownNoise%20III/mpino.htm

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