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All en donde has dejado la nieve con tus efmeros saludos, tu pequea mano haciendo crujir

el aire, abanicando partculas de nada, tendiendo un puente de brevedad entre aquellos ojos
que todo lo dicen con frialdad, que trituran la oscuridad tras la que me oculto, un gran espritu
capturado en un cuerpo tan frgil, te deseara cargar tras la batalla entre las voces del pasado
que mis botas hunden al sentir tu extinto aliento maldecirme por causarte tal ultraje, porque
ya s que no te gusta que te toquen, pero te llevo conmigo entre el mar de flechas e insultos
que intentan devorarnos a ti por rara y a m por torpe, all entonces te llevo para que puedas
morir a los treinta como dices querer, para que mueras en la gloria de la soledad de un abrazo
vaco de un beso en la imagen que he trazado de ti sonriendo con las manchas de tu alma