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¿HACE PARTE EL BAUTISMO DEL ESPÍRITU SANTO DEL PLAN DE SALVACIÓN?

¿ES NECESARIO RECIBIR EL ESPÍRITU SANTO PARA SER SALVO?


¿ES UN REQUISITO HABLAR EN LENGUAS PARA SER SALVOS?

Un punto clave en la discusión de este tema es la distinción de cuándo la Escritura está hablando de
la Obra del Espíritu Santo y cuándo del bautismo del Espíritu Santo con la señal de hablar en
nuevas lenguas.
1. ¿En qué momento mora (habita) el Espíritu Santo en la vida del creyente?
Si creemos que el Espíritu mora en el corazón del creyente en el momento que recibe el Espíritu
Santo hablando en lenguas entonces podemos asegurar que el bautismo del Espíritu hace parte del
plan de salvación, puesto que la Biblia dice:

“Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de
los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora
en vosotros”. Romanos 8:11

Si creemos que el Espíritu mora en el corazón del creyente en un momento anterior a la recepción
del Espíritu Santo con la evidencia de hablar en nuevas lenguas (por ejemplo cuando recibe la
palabra) entonces estaríamos igualando la experiencia de recibir la palabra de Dios con la de recibir
el Espíritu Santo (morar el Espíritu en nuestras vidas) las cuales están claramente diferenciadas en
Hechos 8:14,15:
14
Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de
Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; 15los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que
recibiesen el Espíritu Santo.
2. ¿En qué momento el Señor nos da de su Espíritu?
Cuando recibimos la promesa del Espíritu Santo.

“En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu”.
1 Juan 4:13

Cuando Cristo les habló a sus discípulos de la promesa del Espíritu Santo les dijo:

“En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros”.
Juan 14:20
3. Cuando el apóstol Pablo habla de estar sellados con el Espíritu Santo de la promesa en Efesios
1:13 ¿está hablando de la obra del Espíritu o del bautismo del Espíritu?
Según Lucas 24:49 y Hechos 1:4 cuando la Escritura habla de la promesa hace referencia al
bautismo del Espíritu Santo:

“He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad
de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto”.

“Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del
Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. 5Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros
seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días”.

De manera que si el bautismo del Espíritu es la promesa del Padre (estar sellados con el bautismo de
la promesa) podríamos asegurar que la recepción del Espíritu es parte del plan salvación porque

 
solamente con este sello el cristiano tiene las arras (garantía, seguridad) de una herencia en los
cielos.
4. En el libros de los Hechos podemos notar que se la da igual importancia tanto al bautismo en
agua como al bautismo del Espíritu.
Cuando los apóstoles oyeron que los creyentes en samaria no habían recibido el Espíritu
inmediatamente enviaron a Pedro y a Juan para que lo recibieran… Hechos 8:14,15

Cuando Cornelio, sus parientes y amigos más íntimos recibieron el Espíritu Santo, el apóstol Pedro
inmediatamente mandó a bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Hechos 10:44,48

“Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el
discurso… Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús”.

Es más, en el caso de los creyentes en Éfeso, el apóstol Pablo le da una gran relevancia al bautismo
del Espíritu, note que no les preguntó si se habían arrepentido ni si se habían bautizado, la primera
pregunta del apóstol fue ¿recibisteis el Espíritu cuando creísteis? Hechos 19:1,2

Si ambas experiencias son tan importantes ¿por qué solamente considerar al bautismo en agua como
parte del plan de salvación?
5. Las Escrituras mencionan juntamente las experiencias del bautismo en agua y el bautismo del
Espíritu.
“Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado
yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego”.
Mateo 3:11

“Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para
perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”. Hechos 2:38

Las Escrituras sólo nos habla del bautismo de agua y del bautismo del Espíritu:

“Por tanto, dejando ya los rudimentos (fundamentos) de la doctrina de Cristo, vamos adelante…
la doctrina de bautismos”. Hebreos 6:1-2.

Si las Escrituras mencionan juntamente estas experiencias ¿por qué sólo considerar una y no
ambas?
6. El arrepentimiento, el bautismo en agua y el bautismo del Espíritu son todos hechos de fe.
La salvación es un acto de fe:

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel
que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”.

El creer incluye arrepentirse, bautizarse en agua y recibir el Espíritu Santo puesto que estas tres
experiencias son actos de fe, con relación al bautismo del Espíritu la Biblia dice:

“El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva”. Juan 7:38

“Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír
con fe?” Gálatas 3:2


 
“Para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe
recibiésemos la promesa del Espíritu”. Gálatas 3:13

Si la salvación es un acto de fe ¿por qué no incluir el Espíritu Santo en el plan de salvación el cual
se recibe por fe?
7. La salvación es algo de mucha importancia para el hombre.
Es por esto que todo lo relacionado con ella tendrá la completa disposición, esfuerzo y empeño por
parte de aquel que ha entendido la necesidad de la salvación, si predicamos que el bautismo del
Espíritu Santo no hace parte del plan de salvación considero que muchos cristianos le restaran
importancia a esta promesa y no procurarán ser llenos del Espíritu, pero si lo predicamos como
parte de la salvación lo pedirán, lo buscarán, pondrán su fe en esta promesa y estarán sedientos de
los ríos de agua viva del Espíritu.

Quiero citar las siguientes palabras de nuestro hermano David K. Bernard en el libro “El Nuevo
Nacimiento”:

“Si se le enseña a la gente cuán importante es recibir el bautismo del Espíritu, cuán fácil es
realmente ser lleno del Espíritu, y cómo preparar sus corazones, ellas por lo general recibirán el
Espíritu fácilmente. Si se enseña la necesidad del bautismo del Espíritu, mucha gente será llena.
Por otro lado, si se presenta la experiencia nada más como una bendición optativa, la mayoría de
la gente no la recibirá. Si se enseñan el arrepentimiento y la fe, la mayoría de las personas que
están orando para recibir el Bautismo del Espíritu Santo lo recibirá en las aguas del bautismo o
cuando se les impongan las manos después del arrepentimiento”.

8. Somos añadidos a la Iglesia, el cuerpo de Cristo, por el bautismo del Espíritu Santo.
“22y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, 23la
cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo”. Efesios 1:22-23

Un cuerpo sin espíritu está muerto (Santiago 2:26), por tanto, para ser miembro del cuerpo de Cristo
se necesita el Espíritu porque la Iglesia es un organismo vivo.

“Un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra
vocación”. Efesios 4:4

“Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados (incorporados, añadidos) en un cuerpo, sean
judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu”. 1
Corintios 12:13

Así como en el cuerpo de Cristo habita toda la plenitud de la Deidad (Dios es Espíritu), de igual
manera en el cuerpo de Cristo, esto es, su Iglesia, habita la plenitud de Aquel que todo lo llena en
todo (Colosenses 2:9; Juan 4:24).

De manera que cuando recibimos su Espíritu, la plenitud de Cristo mora en nosotros (Efesios 3:19).
9. Jesucristo lo llenó todo cuando vino su Espíritu Santo sobre su Iglesia.
Jesucristo es Aquel que todo lo llena en todo, el Espíritu Santo fue derramado sobre los creyentes
después de haber sido glorificado (ascendido al cielo).

“Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el
Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado”. Juan 7:39


 
Cuando vino el Espíritu Santo, Jesucristo lo llenó todo y dio dones a los hombres.

“8Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, Y dio dones a los hombres. 9Y
eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la
tierra? 10El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para
llenarlo todo”. Efesios 4:8-10

El Señor es el Espíritu.

“Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad”. 2 Corintios
3:17

10. Recibimos el Espíritu Santo para ser arrebatados el día de su venida.


Un requisito para ser arrebatados el día de la venida de Cristo por su Iglesia es haber recibido el
Espíritu Santo, ser una morada permanente de su Espíritu.

“Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los
muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en
vosotros”. Romanos 8:11

El Espíritu Santo mora con (junto a) nosotros cuando no lo hemos recibido pero cuando lo
recibimos está en (dentro de) nosotros.

“El Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero
vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros”. Juan 14:17

El sello del Espíritu Santo es un símbolo de posesión, es decir, somos identificados como propiedad
de Dios por su Espíritu en nosotros. Por esta razón, ser sellados con el Espíritu está fuertemente
ligado con el arrebatamiento de su Iglesia, el día de la redención.

“Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la
redención”. Efesios 4:30

“El cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones”. 2
Corintios 1:22

“Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos;
y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo”. 2 Timoteo 2:19

Así que, por el Espíritu somos de Cristo en su venida.

“Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su
venida”. 1 Corintios 15:23
11. … y recibiréis el don del Espíritu Santo
El hecho de que se interprete el texto bíblico “y recibiréis el don del Espíritu Santo” como una
consecuencia, no implica necesariamente que recibir el Espíritu Santo sea una consecuencia de ser
salvo. Más bien, recibir el Espíritu Santo es una consecuencia o prenda de garantía de que el
creyente ha experimentado un arrepentimiento verdadero y ha sido bautizado correctamente de
acuerdo al modelo apostólico, en otras palabras, el recibir el Espíritu Santo implica que los pasos
anteriores se hicieron correctamente, es también una evidencia de que alguien ha obedecido a la
verdad del evangelio.

 
“Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a
los que le obedecen”. Hechos 5:32

Esto concuerda con el relato de los efesios que no habían recibido el Espíritu Santo. El apóstol
Pablo inmediatamente evaluó los pasos anteriores (fe y bautismo en agua) para encontrar el motivo
por el cual aún no habían sido sellados con el Espíritu Santo.
12. Lo divino y lo humano en Hechos 2:38
En las Escrituras encontramos que Dios combina los elementos humano y divino en sus obras
(obras completas); Jesús era Dios y hombre, divino y humano; el arca del pacto estaba hecha de
madera cubierta con oro lo cual era figura de la humanidad y divinidad de Cristo.

La salvación no es la excepción, el elemento humano de la salvación podría interpretarse como el


arrepentimiento y el bautismo en agua puesto que es el hombre quien se arrepiente y quien se
bautiza en el nombre de Jesús en respuesta a la convicción de pecado producida por el Espíritu
Santo a través de la palabra de Dios. Mientras que el elemento divino sería el bautismo del Espíritu
puesto que Jesús, nuestro Padre, es quien bautiza con Espíritu Santo y fuego.

“Respondió Juan, diciendo a todos: Yo a la verdad os bautizo en agua; pero viene uno más
poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado; él os bautizará en
Espíritu Santo y fuego”. Lucas 3:16

En resumen tendríamos que la obra completa de la salvación (el evangelio completo), sería la suma
de lo humano y lo divino dispuesto por Dios en su palabra. Esto nos lleva a recordar el eslogan de
nuestra Iglesia Pentecostal Unida “Todo el evangelio a todo el mundo” en inglés “The whole gospel
to the whole World” es decir, prediquemos “El evangelio completo al mundo entero”.
13. La salvación es una obra del Espíritu Santo de principio a fin
Se ha dicho que la salvación es una obra del Espíritu Santo de principio a fin, esta frase tendría una
gran implicación ya que la obra del Espíritu tiene un momento cumbre y es la llenura del Espíritu
Santo, el correr de los ríos de agua viva, la fuente de agua que salta para vida eterna, el sello del
Espíritu, el derramamiento del Espíritu, recibir poder de lo alto…

Por tal razón, en cuanto a la salvación, no podemos prescindir de esta experiencia gloriosa que nos
da una vida victoriosa contra el pecado.

Quiero citar las siguientes palabras tomadas del libro “Nueva Vida - Estudio Básico para una Vida
Victoriosa”:

“El recibimiento del Espíritu Santo es el evento más grande de la vida. El Señor nos corona de
honra con su presencia continua cuando nos llena con su Espíritu Santo. Muchas Escrituras nos
hablan de esta gran bendición. Por favor compare Joel 2:28-29; Hechos capítulos 8,10 y el 19:1-
6”.

14. Marcos 16:16 no excluye el bautismo del Espíritu Santo del plan de salvación.
“16El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. 17Y estas
señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas
lenguas”. Marcos 16:16-17

El texto de Marcos 16:16 no debe ser tomado para excluir el bautismo del Espíritu Santo del plan de
salvación por las siguientes razones:


 
¾ El versículo siguiente (Marcos 16:17) nos dice cuáles son las señales que identifican al que ha
creído en el Señor Jesucristo, dentro de ellas está el hablar en lenguas, clara referencia al
bautismo del Espíritu Santo, note que dice primero “el que creyere” y luego “y fuere bautizado”,
por tanto, el creer incluye el hablar en lenguas como señal del bautismo del Espíritu Santo.

¾ No podemos basar una doctrina en un solo versículo, debemos ver el contexto general de la
Biblia con relación al tema de estudio. Por ejemplo, el apóstol Pedro nos dice en 1 Pedro 3:21
que el bautismo en agua nos salva, ¿significa esto que debemos excluir el arrepentimiento o el
bautismo del Espíritu Santo del plan de salvación por no mencionarlos literalmente? En ninguna
manera; puesto que es imposible pensar en una salvación sin arrepentimiento.

15. Juan 7:37-39 no enseña que antes de recibir el Espíritu Santo el creyente ya tiene el Espíritu.
“37En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene
sed, venga a mí y beba. 38El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de
agua viva. 39Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había
venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado”. Juan 7:37-39

Juan 7:38 enseña que cuando un creyente recibe el Espíritu Santo, de su interior (de dentro de sí)
corren ríos de agua viva. La expresión “de su interior” no quiere decir que el Espíritu Santo ya
moraba en el corazón del creyente o que ya tenía el Espíritu Santo antes de manifestar la señal
externa de hablar en nuevas lenguas. Es necesario tener en cuenta las siguientes consideraciones:
¾ Recibir el Espíritu Santo es comparado con beber del Espíritu y es esta bebida espiritual la que
produce en nosotros una fuente que salta para vida eterna, es decir, los ríos de agua viva que
menciona Juan 7:38.
“Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean
esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu”. 1 Corintios 12:13

“10Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de
beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva. 13Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de
esta agua, volverá a tener sed; 14mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás;
sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna”. Juan
4:10,13,14
¾ Tener el Espíritu sin haber recibido el Espíritu serían términos contradictorios, la Biblia enseña
que cuando recibimos el Espíritu Santo tenemos la morada de su Espíritu en nuestra vida. (Juan
14:20; 1 Juan 4:13)

16. Los frutos de arrepentimiento no son una señal de tener el Espíritu Santo.
Si un creyente tiene buen testimonio pero nunca ha hablado en lenguas no podemos decir que tiene
el Espíritu Santo. Podemos decir que tiene los frutos de arrepentimiento pero no el fruto del Espíritu
el cual se manifiesta cuando somos bautizados con el Espíritu Santo.

“Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comencéis a decir dentro de vosotros mismos:
Tenemos a Abraham por padre; porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de
estas piedras”. Lucas 3:8

“22Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23mansedumbre,
templanza; contra tales cosas no hay ley”. Gálatas 5:22-23


 
17. Hechos 2:38 y su finalidad
Hechos 2:38 nos muestra el arrepentimiento, el bautismo en agua en nombre de Jesucristo y la
recepción del Espíritu Santo como una respuesta a qué debemos hacer para ser salvos. Si miramos
el objetivo o finalidad de cada uno de ellos nos podemos dar cuenta que el bautismo del Espíritu
Santo hace parte integral de la salvación ya que el Señor nos ha sellado con su Espíritu para el día
de la redención.

HECHOS 2:38 FINALIDAD CITAS BÍBLICAS


Salvación; 2 Corintios 7:10
Arrepentimiento PARA
Una nueva Vida Hechos 11:18
Bautismo en agua Perdón de los
PARA Hecho 2:38; 10:43
el nombre de Jesús Pecados
Recepción del El día de la
PARA Efesios 4:30; 1:14
Espíritu Santo redención

18. El Espíritu Santo y la tipología


En el Antiguo y Nuevo Testamento encontramos figuras que nos muestran la esencialidad del
bautismo del Espíritu Santo para la salvación.
¾ Sin el Espíritu no podremos entrar a la tierra prometida, la nueva Jerusalén, la casa de nuestro
Padre… el Señor le dijo a Moisés que Caleb entraría a la tierra prometida por cuanto hubo en él
un espíritu diferente al de los otros espías que fueron enviados a reconocer la tierra de Canaán.
“Pero a mi siervo Caleb, por cuanto hubo en él otro espíritu, y decidió ir en pos de mí, yo le meteré
en la tierra donde entró, y su descendencia la tendrá en posesión”. Números 14:24
¾ Si no tenemos aceite en nuestras vasijas, el cual es tipo de estar llenos del Espíritu Santo, no
podremos recibir al Esposo, entrar a las bodas del Cordero.
“1Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas,
salieron a recibir al esposo. 3Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite;
4
mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas. 10Pero mientras
ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y
se cerró la puerta”. Mateo 25:1,3,4,10
19. El bautismo del Espíritu Santo es para todos, no hay razón para excluirlo del plan de salvación.
“Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el
Espíritu les daba que hablasen”. Hechos 2:4

“Y en los postreros días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, Y vuestros hijos y
vuestras hijas profetizarán; Vuestros jóvenes verán visiones, Y vuestros ancianos soñarán sueños”.
Hechos 2:17

“Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para
cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. Hechos 2:39

“Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el
discurso”. Hechos 10:44

“Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro
Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” Lucas 11:13


 
Quiero citar las siguientes notas tomadas del libro “Esenciales del Nuevo Nacimiento” escrito por
nuestro hermano David K. Bernard.
20. ¿Cuál es el estado de una persona que se arrepiente y es bautizada recibiendo mediante esto el
perdón de pecados pero no recibe el Espíritu Santo?

No puede ser condenado por los pecados ya perdonados, sin embargo no puede entrar en el reino de
Dios sin el nacimiento del Espíritu y la santidad impartida por el Espíritu Santo. Algunos suponen
que heredará la tierra nueva, pero esto no se declara definitivamente en la Biblia. Jesús le ha
mandado a ser bautizado con el Espíritu, y para que Jesús sea el Señor completo de su vida él tiene
que obedecer (Lucas 24:49; Juan 20:22; Hechos 1:4,5)… Felipe bautizó a los samaritanos en el
nombre del Señor Jesús, lo cual indica que ellos se arrepintieron de sus pecados, pues el bautismo
se administraba solamente a creyentes arrepentidos, pero de algún modo su fe no era completa, pues
no habían recibido el Espíritu.

21. La historia y el bautismo del Espíritu Santo

Enseñar que el Espíritu Santo no hace parte del plan de salvación, es en esencia decir que no es
necesario recibir el Espíritu Santo para ser salvo, en este orden de ideas vemos que esta enseñanza
es contraproducente, no es un mensaje que edifica sino más bien un mensaje que llevará a una
decadencia en la fe en cuanto a recibir la promesa del Espíritu Santo, traerá un conformismo en
aquel que solamente se ha arrepentido y ha sido bautizado en el nombre Jesús.

La historia muestra que cuando la Iglesia no permanece en la fe que ha recibido, poco a poco se van
perdiendo los principios que anteriormente eran considerados como fundamentales. Miremos a
continuación algunas notas históricas (tomadas del libro antes citado) relacionadas con el Espíritu
Santo, específicamente con el hablar en lenguas como señal del bautismo del Espíritu Santo:

¾ A fines del siglo cuarto, la homilía de Crisóstomo sobre I Corintios 12 admitió que, aunque las
lenguas habían cesado en su iglesia, en tiempos anteriores la gente esperaba las lenguas como
la señal del Espíritu. Su discusión hace referencia a instancias extrabíblicas y aparentemente
post-apostólicas: Todo este pasaje es muy oscuro: pero la oscuridad es producida por nuestra
ignorancia de los hechos a los cuales se referiere y por su cesación, siendo que antes ocurrían
pero ahora ya no suceden. . . . Bueno: ¿Qué sucedía en aquel entonces? Cualquiera que era
bautizado hablaba inmediatamente en lenguas. . . . Ellos recibían inmediatamente el Espíritu
después de su bautismo. . . . Empezaban a hablar, uno en lengua de los persas, otro en la de los
romanos, otro en la de los indios, o en algún otro idioma. Y esto hacía saber a los de afuera que
era el Espíritu en él que hablaba.

¾ En el siglo quinto Agustín discutió en contra de las lenguas en su día pero admitió que las
lenguas eran previamente la evidencia esperada del bautismo del Espíritu: Porque el Espíritu
Santo no es dado solamente por la imposición de manos en medio del testimonio de milagros
sensatos y temporales, como lo fue en días pasados. . . . ¿Pues quién espera en estos días que
sobre los cuales son impuestas las manos para que puedan recibir el Espíritu Santo empiecen
en seguida a hablar en lenguas?

¾ Charles Parham, fundador del movimiento Pentecostal del siglo veinte, enseñaba que una
persona tiene que ser bautizada con el Espíritu Santo con la evidencia de lenguas para poder
estar en la iglesia, la Esposa, el Cuerpo de Cristo, y el Rapto.