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Un recorrido por los Orígenes de la Ciencias Sociales y la Sociología

Raúl Javier Yudi

En le medioevo el saber estaba concentrado en los monasterios y en las iglesias, las


personas letradas eran en su mayoría clérigos y la mayor parte de las interpretaciones acerca del
mundo y del comportamiento de la humanidad estaban bajo la órbita del pensamiento religioso
y teológico. Una serie de cambios sociales fundamentales fueron configurando lo que hoy se
conoce como sociedades modernas y provocaron la independencia de distintas especialidades
del pensamiento y del saber de la tutela teológica, en lo que se conoce como secularización.
Este proceso de secularización es un cambio progresivo en las concepciones del mundo, por el
cual el saber y las explicaciones acerca del comportamiento de la naturaleza y de los hombres
fueron liberándose de normas y requerimientos tradicionales, místicos o religiosos.

En esos cambios, por otra parte, se fue modificando el centro desde el cual se miraba y
se organizaba al mundo. Tal centro fue siendo desocupado progresivamente por Dios y ocupado
por el individuo, gracias a la acción de corrientes filosóficas como el racionalismo y el
liberalismo político.

Por otra parte hubo un conjunto de transformaciones socio-históricas importantes que


fueron quitando eficacia a las formas religiosas, míticas o tradicionales de explicar el mundo. A
continuación vamos a hacer el punteo de algunas de esas cuestiones para introducirnos en las
temáticas que dan origen a la necesidad de abordar lo social desde una perspectiva científica y
racional:

 La revolución Científica que marca el origen del racionalismo y de un pensamiento


secular para la solución de los problemas del mundo.
 La revolución Industrial que da forma al capitalismo moderno y racional.
 El proceso de urbanización que está dado por el crecimiento de las ciudades y la
concentración en las mismas de contingentes poblacionales compuestos por campesinos
expulsados de tierras que habitaban y que usaban comunalmente. Campesinos que en el
nuevo medio deben convertirse en proletarios, en obreros.
 La conformación del estado - nación cuyo espacio de influencia territorial y social
abarca a cientos de miles o a millones de personas, a diferencia de las comunidades
locales (feudos, cantones, municipios, tribus etc.) que suponían una organización a
pequeña escala de la vida social.
 El proceso de conformación de un mercado nacional en desmedro también de los
espacios de intercambio locales.
 El proceso de individualización dado cuando las personas emigraron o fueron
expulsadas de sus espacios de contención, solidaridad y socialización primaria (la aldea,
la familia ampliada, el gremio medieval) para integrarse como individuo y como fuerza
del trabajo en el medio urbano industrial.

Y fue fundamentalmente a fines del S XVIII cuando estos procesos se hacen evidentes y
proponen un cambio también en las formas de tematizarlos. (ver Figura 1)

Ciencias Sociales y Cuestión Social


A partir de estos cambios empieza a vislumbrarse la necesidad de pensar la realidad
social como problema, como cuestión social. Es el momento entonces de la configuración de las
Ciencias Sociales. Las mismas están vinculadas fundamentalmente a los problemas provocados
por los procesos recién referidos. Y por los contrastes y contradicciones que en las sociedades
industriales occidentales empiezan a hacerse evidentes.

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La incongruencia más visible fue la planteada entre los valores individualistas,
emancipadores y solidarios postulados por las Revoluciones burguesas (Francesa, Inglesa y
Norteamericana) y la realidad social configurada por lo que se conoció como Revolución
Industria. Entre el mundo de las ideas planteadas por los intelectuales de la ilustración y el
mundo real marcado por los problemas que generaba el capitalismo.

FiguraNº 1: Capitalismo y Modernidad

Siglo XVIII
Como momento en que se toma
conciencia de algunos procesos de
cambios de largo plazo

Cambio de Concepción del Cambio en las estructuras


Mundo Sociales
Secularización

Ilustración

Racionalismo- Liberalismo
individualismo
Económica Dimensiones
Social Política

Capitalismo Urbanización Conformación


Revolución Masificación de los Estado
Industrial Proletarización Nación

Lo que se conoce como


Modernidad
La figura 2 pretende ser una síntesis gráfica de los contrastes y desafíos que presenta la
cuestión social; desde sus dimensiones económica, social y política. El principal desafío se
plantea en la necesidad de organizar una sociedad compuesta ahora de individuos sueltos y no
de comunidades o tribus. Y, por otra parte, en cómo convertir a ese conglomerado de
individuos, en su mayoría pobres y sin fuentes estables de supervivencia, en trabajadores

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industriales y en ciudadanos, es decir en personas civilizadas (disciplinadas y respetuosas de un
orden social y político determinado)

Figura Nº 2: Las Ciencias Sociales frente a una nueva realidad:


Una moneda de tres caras

Las Dimensiones de la Cuestión


Social
Una Sociedad de Individuos

Política
Económica Social

Capitalismo Surgimiento de Estado Nación


Revolución una sociedad de Nuevo esquema
Industrial clases de dominación

Convertir Disciplinar Neutralización Integración social Legitimidad Nuevos


del conflicto Regímenes
campesinos
en obreros Políticos

Control Social
Moralización
Trabajador
Valores Símbolos
Pobre

Ciudadano

La cuestión social y el problema del Orden

Las Ciencias Sociales Clásicas

La primera Ciencia Social que se seculariza es la Ciencia Política, en el Renacimiento


con Maquiavello1. Liberándose a partir de allí del dominio de filosofía, la metafísica y la
teología, convirtiéndose en una ciencia autónoma. Lo que compete a ella es la teoría del
gobierno y las relaciones entre el gobierno y la sociedad. Históricamente se vincula con el
surgimiento de las naciones y de los estados centralizados a partir de las monarquías absolutas.
El contractualismo, cuyas figuras paradigmáticas son Hobbes, Locke y Rousseau, es la
continuación de este movimiento.

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En los concejos de Maquiavello al Príncipe podemos ver que la mantención y acumulación de poder
están relacionadas con acciones y decisiones tomadas en la tierra y por personas de carne y hueso. Dejan
de jugar entonces apreciaciones vinculadas con el destino divino o con dioses caprichosos.

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El segundo gran movimiento corresponde al de la Economía Política con Adam Smith,
David Ricardo etc. Sigue también el ritmo del desarrollo de la sociedad, respondiendo a los
problemas que empiezan a verse en la producción, circulación e intercambio de mercancías;
característicos de la primera fase de la revolución industrial en el S XVIII. Problemas que
estuvieron relacionados con la conformación de espacios de intercambios económicos de mayor
amplitud. Los que fueron configurados a partir de la progresiva pacificación o monopolización
de la violencia, que fue el proceso por el cual se fueron consolidando los Estados Nacionales o
Monárquicos.

El tercero de estos movimientos es el de la Sociología que a mediados del siglo XIX


aparece ligado a los problemas provocados por las distintas fases de la revolución industrial y la
dominación política burguesa. En particular con lo que se empezó a identificar como la cuestión
social. La misma englobaba fenómenos como la masificación, la urbanización, la
proletarización, el individualismo exacerbado, la desorganización social, los nacionalismos, el
chauvinismo etc. (Portantiero:1988)

Nace además como respuesta a algunas preocupaciones políticas de las elites


dominantes, como aquellas relacionadas con la activación de las masas o sectores populares por
movimientos de carácter marxistas o anarquistas que desembocaron finalmente en los sucesos
de la comuna de París en 1870 o la consolidación política de la Social Democracia Alemana.

Momento en el cual se visualizan conflictos radicalmente distintos tanto a los de las


sociedades pre- capitalistas como a la de los mismos comienzos del industrialismo.

Entre otras cosas ya no era cuestión de administrar y dominar a pequeñas comunidades,


tampoco el nuevo escenario social era como lo veían los contractualitas o los economistas
burgueses: un conjunto de individuos racionales que podían mantener integrada una sociedad
solo poniéndose de acuerdo, o delegando ambiciones o atribuciones personales a un poder
externo.

El paisaje social que se podía vislumbrar a fines del siglo XIX mostraba más bien a una
sociedad de masas y de grupos o sectores más o menos organizados, para los cuales la
dominación no se ejercía ya de forma automática, porque habían adquirido la capacidad de
cuestionar, reclamar por intereses particulares e inclusive desestabilizar o revolucionar una
sociedad.

El problema es que para pensar esa realidad social compleja ya no se cuenta con las
categorías de pensamiento provistas por la religión o la tradición. Se debe echar mano entonces
conceptos suministrados por el racionalismo y las disciplinas que ya tenían avances importantes
en la comprensión y explicación del mundo natural, como la física, la biología etc. Entonces,
paradójicamente, si antes se explicaba lo natural desde un pensamiento animista, atribuyéndole
a la naturaleza intenciones y caprichos similares a los humanos, ahora en plena época industrial
no hay más remedio que apelar al aparato conceptual usado en las ciencias naturales para
explicar comportamientos humanos. Los orígenes entonces de las ciencias sociales modernas
están relacionados con esta forma de ver lo social con categorías, analogías y esquemas que las
ciencias ya habían desarrollado para explicar el mundo natural. Abundan entonces conceptos
como: evolución, fisiología social, física social, organismo social (organi-zación), morfología,
tejido social etc.

Augusto Comte (1798-1857) es un exponente de este tipo de pensamiento, algunos


inclusive le atribuyen la invención de la palabra sociología, para dar cuenta de una ciencia
positiva que postula como el último peldaño de la evolución del pensamiento humano, porque
analiza la esfera más compleja de la realidad, lo social, lo humano. Realidad que ahora debe ser
abordada desde el método ya adoptado en las ciencias naturales, el método positivo, que está
fundado en la observación, la experimentación y la formulación de leyes, ya no en la

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especulación filosófica ni teológica. Comte imagina una sociedad en la cual este tipo de
pensamiento positivista se expanda a todos los aspectos de la vida, desalojando inclusive a la
religión de los espacios que todavía domina, piensa entonces en una moral positiva, en una
política positiva, en una ciencia positiva, etc. E inclusive establece que el último peldaño de la
historia de la humanidad es el estadio positivo, que supera al teológico y al metafísico que son
suceciones anteriores.

ven a la sociedad de su época como una sociedad cuyo eje de organización es


industria. Sus inquietudes giran entonces en problemas vinculados a una realidad desorganizada
e inacabada. La conflictividad de la época es pensada entonces más como un desajuste
momentáneo que como un rasgo inherente a la organización social.
Comunidad o Sociedad

En función de su origen traumático que tiene que ver, como estuvimos apreciando, con
los grandes problemas sociales y contradicciones de las sociedades conformadas a partir de la
revolución industrial; algunos catalogaron a esta disciplina como una ciencia de la crisis. Pero
hay algunas cuestiones que tornan paradójico este concepto de crisis (Portantiero; Op.Cit.)

En los años de conformación de la Sociología Clásica, fines del siglo XIX y principios
del siglo XX, Europa vivía una época de inusitado auge económico, traducido inclusive en
imperialismo político. Ello se vio expresado en el Tratado de Berlín, por el cual las potencias
europeas se reparten lo que queda del mundo no colonizado (Africa, medio Oriente, Asia
Menor). Para ese tiempo estaba siendo completada la segunda fase de la revolución industrial,
la de la gran industria, dominada por el acero.

A pesar de todo esto el momento es visto por autores clásicos de la sociología, como
Emile Durkheim y Max Weber, como una época de crisis social y existencial; marcada por un
lado por el creciente grado de conflictividad social y por otro por el retroceso de la moral
religiosa y tradicional en un proceso de progresivo vaciamiento de sacralidad y sentido.

Es que las formas de organización tradicional como las pequeñas comunidades, los
cantones, las tribus, las familias ampliadas etc., se habían ido perdiendo, con la industrialización
y la concentración de la población en la ciudades (ver Lucchini y Otros, 1997). Estaba
gestándose entonces la necesidad de un nuevo tipo de organización para los vínculos humanos.
La sociología nace bajo la inquietud de la pérdida progresiva del lazo social comunitario
(De Ípola; 2004: 12) y la necesidad de reconstituirlo en un nuevo marco constituido por
individuos sueltos que tienen pocas cosas en común y dificultades para establecer relaciones
armónicas y estables.
Al tipo de organización proyectada sobre una realidad compuesta por un conglomerado de
individuos y no por comunidades, es lo que podemos dar la denominación de sociedad o
asociación.
Esta forma de organización humana se diferencia de la comunidad por sus continuos
cambios y por su inestabilidad. Es decir por debilidad de los lazos que en ella se establecen
entre las personas. Se caracteriza entonces por los permanentes intentos de mantener integrado,
pacificado y en interrelación permanente a un conglomerado multitudinario de individuos; bajo
un sistema más o menos coherente de normas.
La gran distinción entre comunidad y sociedad la plantea un autor alemán llamado
Töinnies, que es retomado luego por los grandes clásicos de la sociología. No obstante el tipo de
razonamiento ya se encuentra presente en cualquier autor anterior o posterior que piensa al
proceso de consolidación de la sociedad occidental como un pasaje de lo tradicional a lo

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moderno, es decir como una teoría de la modernización. En ese sentido la sociología se
posiciona en el campo de las humanidades como una ciencia de la modernización occidental.

Las comunidades constituyen formas de organización de las relaciones humanas


basadas en el pequeño número, en la similitud y en la fuerte obediencia y adhesión a un sistema
de normas tradicionales. En ellas las personas encuentran tempranamente un espacio espontáneo
de contención moral y de protección colectiva. Por lo tanto la cohesión o integración de los
grupos no resulta problemática, porque los individuos no conocen otra realidad, ni aspiran a
diferencias significativas con los otros miembros del colectivo.

La revolución industrial y la conformación de los Estados- Nación han provocado la


necesidad de que los humanos tengan que encontrar otra forma de organización; porque, de
hecho, esos procesos provocaron (y lo siguen haciendo) la descomposición de las formas
comunitarias de integración. A partir de la modernidad la integración de los colectivos sociales
pasa a ser problemática. Y lo es en la medida en que los individuos pierden ese espacio
espontáneo de protección y de contención moral que constituían sus comunidades de origen,
teniendo que insertarse como individuos aislados en un medio urbano- industrial. La cuestión,
que en este caso se cruza con el próximo dilema a tratar (el de Individuo-sociedad) es: ¿cómo
mantener integrado a un conglomerado inmenso de individuos?.

Las sociedades modernas constituyen entonces formas de organización inestables en


donde el individuo, al contrario que en la comunidad, no se integra de manera espontánea sino
que debe sufrir un proceso de transformación o socialización para poder hacerlo (para ello
existen instituciones como la escuela, los cuarteles, las fábricas etc.). El gran problema con que
se encuentran es entonces: ¿Cómo hacer para que esa masa de individuos diversos entiendan,
obedezcan y se adhieran a un conjunto de normas comunes, tratando así de mantener
cohesionados colectivos multitudinarios y heterogéneos?.

Esta distinción entre comunidad y sociedad sirvió (y lo sigue haciendo) para graficar el
proceso de modernización de las sociedades occidentales, el cual fue pensado por los clásicos de
las ciencias sociales como un proceso evolutivos y civilizador, aunque no libre de nostalgias 2.
Esta transformación fue concebida como el paso de formas de organización fuertemente
tradicionales y dogmáticas a sociedades liberales y cosmopolitas. En eso están los autores más o
menos de acuerdo. La forma que adopta o debe adoptar el proceso de transición entre un modo
de organización y otro es lo que constituye el dilema y el foco de todas las discusiones.
Algunos piensan que este proceso se da o debe darse de una manera progresiva, evolutiva y no
traumática; otros opinan que el mismo no puede ocurrir sino a través de cambios drásticos o
revolucionarios. De un lado entonces se piensa el cambio en orden y con consenso, del otro se
piensa que el cambio no se puede dar sino rompiendo el orden y los consensos básicos, el
cambio no se da sin conflicto.

Bibliografía

• Castronovo; V. (1990) La revolución Industrial. Pg. 7- 76. CEAL. Bs. As.


• DAWE, A. (1988) "Teorías de acción social" en Historia del análisis sociológico,
Amorrortu, Buenos Aires. Pág. 412 a 444.
• De Ípola, Emilio (2004) El Eterno Retorno. Pg. 11 Editorial Biblos. Bs. As.
• Giddens, A; (1998) CAPITALISMO Y LA MODERNA TEORÍA SOCIAL: un
análisis de los escritos de Marx, Durkheim y Weber. Ed. Idea Universitaria. Bs. As.
• Heller, Agnes (1998) “De la hermenéutica en las ciencias sociales a la hermenética de
las ciencias sociales” en Políticas de la postmodernidad, ensayos de crítica cultural.
Pp.52 Ed. Península. Barcelona.
2
La recomposición de lazos de solidaridad comunitaria, de espacios de contención afectivos y morales, es
un elemento presente en todo el ideario de la modernidad.

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• Lucchini, C; Siffredi, L; Labiaguerre, J. (1997) Procesos Sociales y Marco Histórico
de la Sociología. Cap. 1 y 2. Editorial Biblos. Bs As.
• Portantiero, J.C. (1988) La Sociología Clásica: Durkheim y Weber. Pp. 9-21. Bs. As.
Centro Editor de América Latina.

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