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LIBRO SEGUNDO

cometan por el propio órgano jurisdiccional. En efecto, las únicas actuaciones que en el proceso tienen plazos fatales son las actuaciones de las partes, por lo cual esta limitación en modo alguno afecta a las actuaciones del juez o de los miembros del órgano jurisdiccional. De otro lado, dado el principio ineludible de la economía proce- sal, esta facultad se convierte en un imperativo legal para el tribunal. No es posible concebir que un juez, constatando la existencia de un vicio que anule el procedimiento, pueda hacer caso omiso de éste y proseguir con el proceso a sabiendas que éste adolece de nulidad. La ley faculta al juez para adoptar todas las medidas que estime necesarias, lo que incluye la anulación de resoluciones anteriores, ejecutoriadas o no, si, en razón de la nulidad existente, su validez queda igualmente afecta a nulidad o son inexistentes en razón del orden consecutivo legal. De igual manera, si el vicio obedece a una actividad del propio órgano jurisdiccional se estaría presente ante una nulidad procesal de derecho público que el Tribunal está obligado a declarar de oficio por ser una transgresión a una norma constitucional o legal, conforme lo establecen los artículos 6º y 7º de la Constitución. Ello lo confirma el inciso segundo del artículo 5º de la Constitución al establecer: “Es deber de los órganos del Estado respetar y promover tales derechos…”. Entre éstos está el debido proceso. Según el diccionario de la Real Academia Española “promover” significa iniciar o adelantar una cosa, procurando su logro; tomar la iniciativa para la realización o el logro de algo”. Esta norma constitu- cional obliga a los tribunales a respetar y hacer respetar de oficio los derechos constitucionales que establece el artículo 19 de la Consti- tución y el Pacto de San José de Costa Rica, incorporado a nuestro ordenamiento jurídico en virtud de la Reforma Constitucional del artículo 5º de la Constitución. Ello determina que, en caso de existir una nulidad procesal de derecho público en razón de haberse infrin- gido el debido proceso, el tribunal debiera declararla de oficio.

TÍTULO QUINTO

EFECTO EXTENSIVO DE LA NULIDAD PROCESAL

El proceso civil chileno se ajusta al principio consecutivo legal, esto es, la ley establece los requisitos y la secuencia de cada acto

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chileno se ajusta al principio consecutivo legal, esto es, la ley establece los requisitos y la

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jurídico procesal, hasta llegar al término del proceso y a la solución definitiva del conflicto. Es por ello que se dice que el proceso es la concatenación de actos jurídicos procesales, constituyendo cada uno el eslabón inmediato y necesario para la agregación del otro. De aquí que la nulidad de un acto jurídico procesal, por lo general, implica dejar sin valor procesal a los actos procesales realizados con posterioridad a él. Cortado el eslabón de la cadena, los eslabones siguientes dejan de estar unidos a ella y, por tanto, dejan de formar parte de ella. De producirse el efecto extensivo de la nulidad, lo que sucede es que los actos posteriores se han producido extemporáneamente, con anticipación a la oportunidad que les fija la ley y, por ende, carecen de valor dentro del proceso. En otras palabras, carecen de existencia legal en el proceso y tanto el órgano jurisdiccional como las partes no pueden considerarlos de manera alguna. Esto no implica que la nulidad de un determinado acto jurídico procesal conlleve la nulidad de todos los actos jurídicos procesales materializados con posterioridad a él. Estos actos posteriores son válidos a menos que, en sí, adolezcan de algún vicio de nulidad o el acto jurídico declarado nulo –conforme con el orden consecutivo legal– sea requisito previo para la materialización de los posteriores. Esto permite entender por qué no todos los actos procesales materializados en el proceso con posterioridad al acto declarado nulo dejan de tener eficacia procesal, sino que la conservan íntegra- mente. La diferencia solo estriba exclusivamente en lo que a su respecto disponga el orden consecutivo legal –uno a continuación del otro– que establezca la ley y si ella permite o no su coexistencia independiente. Así, no puede darse traslado para replicar sin que previamente se haya contestado o evacuado el trámite de la contesta- ción; no puede rendirse prueba testimonial sin que se haya recibido la causa a prueba, pero puede rendirse prueba instrumental, confe- sional, pericial e inspección personal del tribunal, antes, durante y después de la vigencia del término probatorio. Los actos procesales posteriores, que están vinculados en forma directa a la validez del acto procesal que legalmente debe antece- derlo, pasan a ser procesalmente inexistentes, no pueden ser ratifi- cados, sino que deben materializarse en su totalidad de nuevo. De este modo, una prueba testimonial rendida, si se declara la nulidad del auto de prueba o de la notificación de éste, será nula y deberán realizarse cabalmente de nuevo todos los actos procesales necesarios para que exista prueba testimonial, como por ejemplo: presentar

de nuevo todos los actos procesales necesarios para que exista prueba testimonial, como por ejemplo: presentar

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lista de testigos, fijar audiencias de prueba, comparecencia de los testigos, juramentarlos, tacharlos, etcétera. Los siguientes ejemplos permiten aclarar cualquier duda:

1) Se recibe la causa a prueba y se notifica la resolución; se

presentan listas de testigos y se rinde prueba testimonial. Durante el término probatorio se acompañan documentos en parte de prueba

y se accede a una prueba confesional. Se solicita la nulidad de la

resolución que recibe la causa a prueba (sentencia interlocutoria) y la nulidad es declarada. ¿Qué actos jurídicos procesales posteriores son nulos (procesalmente inexistentes) y cuáles válidos? Son actos nulos: la presentación de la lista de testigos, las decla- raciones testimoniales prestadas, etc., por cuanto la recepción de la causa o prueba es trámite procesal previo e indispensable para que exista término probatorio y se pueda rendir prueba testimonial, según lo establece con claridad el artículo 340. Son actos válidos (procesalmente existentes) todos los relativos

a las pruebas documental y confesional, por cuanto éstas pueden rendirse con absoluta prescindencia del hecho de recibirse o no la causa a prueba. Tanto es así, que los documentos pueden acompa- ñarse desde que se presente la demanda y la prueba confesional

pedirse contestada que sea ésta, según lo establecen los artículos 348

y 385.

2) Se solicita la nulidad de todo lo obrado por incompetencia

absoluta del tribunal y se acoge la nulidad. Son nulos todos los actos jurídicos procesales realizados en el proceso, por cuanto uno de los presupuestos procesales básicos es la existencia de tribunal absolu- tamente competente. Sin tribunal absolutamente competente, toda actuación del órgano jurisdiccional es inexistente o nula en razón de lo establecido en el artículo 7º de la Constitución Política y nunca podría perfeccionarse la relación procesal. 3) Se solicita la nulidad de la notificación de la resolución recaída en la demanda (notificación de la demanda) y se declara tal nulidad. Son nulos todos los actos procesales posteriores a la resolución que recayó en la demanda, por cuanto no se ha perfeccionado la relación procesal. 4) Se solicita la nulidad de todo lo obrado en autos con poste- rioridad a haberse producido el desasimiento del tribunal en conformidad a lo establecido en al artículo 182 del C. de P. C. Son nulos todos los actos, tanto de las partes como del propio tribunal, al generarse una nulidad procesal de derecho público por cuanto

el juez ha perdido su competencia.

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propio tribunal, al generarse una nulidad procesal de derecho público por cuanto el juez ha perdido

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En consecuencia, son actos procesales conexos con el acto decla- rado nulo aquellos que sean una consecuencia directa y necesaria de éste. Como ya se expresara, aquellos que, en virtud del orden consecutivo legal, no pueden materializarse sin que de manera previa tenga existencia procesal válida el acto anulado. Es útil destacar que el acto declarado legalmente nulo carece en forma absoluta de valor jurídico. En cambio, un acto jurídico proce- sal que pierde su eficacia procesal por ser extemporáneo, pasa a ser inexistente en el proceso y puede producir efectos legales ajenos al proceso. Así, por ejemplo, la declaración de un testigo carece de eficacia procesal si con posterioridad es declarada la nulidad de la notificación de la resolución que recibió la causa a prueba, pero puede producir efectos jurídicos fuera de ese proceso, como si ha reconocido hechos propios o ha sido injuriosa, valdrá como confesión extrajudicial o podrá servir de base para un proceso por injuria, según el caso.

CONTENIDO ADICIONAL DE LA RESOLUCIÓN QUE DECLARA LA NULIDAD

Atendido lo expuesto con anterioridad, a objeto de evitar discusiones y nuevos incidentes de nulidad, la Ley Nº 18.705 estableció que el propio tribunal, junto con declarar la nulidad de un acto jurídico procesal, debe establecer cuáles son los otros actos procesales que quedan nulos (procesalmente ineficaces) con motivo o en razón de la nulidad declarada. Así, el texto actual del inciso final del artículo 83 establece: “El tribunal, al declarar la nulidad deberá establecer precisamente cuáles actos quedan nulos en razón de su conexión con el acto anulado”. De igual manera, tratándose del recurso de casación en la forma, el inciso 1º del artículo 786 del C. de P. C. establece que el tribunal “determinará el estado en que queda el proceso”. Al respecto, esta norma legal incluye en la palabra proceso al juicio, no obstante que son distintos, como se ha señalado anterior- mente.

JURISPRUDENCIA:

Corte Suprema

“Santiago, 26 de septiembre de dos mil. 2º. Que el artículo 83 del Código de Procedimiento Civil establece que, al declararse la nulidad procesal, se determinarán los actos que quedan sin efecto,

Rol 4183-99

Civil establece que, al declararse la nulidad procesal, se determinarán los actos que quedan sin efecto,

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comprendiéndose entre ellos no solamente el aquejado del vicio de que se trate, sino también los que sean una consecuencia directa del mismo; así, entonces, la disposición citada consagra el efecto expansivo de la nulidad procesal, que no admite otro límite que la falta de una directa relación entre el acto viciado y los que de él se deriven, independientemente de su naturaleza procesal o substantiva. 3º. Que, en consecuencia, si la sentencia dictada por esta Corte dispuso que

se anulaba lo obrado en un juicio, tal declaración se ha extendido no solamente

a los actos propiamente procesales, sino también a todos aquellos que fueran una consecuencia directa del juicio que se dejaba sin efecto; así, la venta en pública subasta, que constituía el término del procedimiento de apremio, no puede subsistir si su causa, el embargo y decreto de remate, han quedado sin efecto por sentencia firme, como en la especie ocurrió; y lo mismo cabe decir respecto del acto en cuya virtud el demandado devino en poseedor del predio”.

NATURALEZA JURÍDICA DE LA RESOLUCIÓN QUE DECLARA UNA NULIDAD

La resolución que declara una nulidad procesal tiene el carácter de

sentencia interlocutoria, por cuanto no resuelve el conflicto sometido

a la jurisdicción, característica propia y exclusiva de las sentencias definitivas, conforme lo establece el artículo 158, al señalar: “Es

sentencia definitiva la que pone fin a la instancia, resolviendo la cuestión

o

asunto que ha sido objeto del juicio”. De otro lado, salvo en el caso de la nulidad de oficio, es una parte

la

que solicita la nulidad, lo que da origen a un incidente, por lo cual

la

resolución que lo resuelve sólo puede tener el carácter de auto o de

sentencia interlocutoria. Obviamente, la nulidad de un acto jurídico procesal influye en forma directa en la resolución del conflicto y en la aplicación del debido proceso, por lo cual afecta directamente el pronunciamiento de cualquier otra sentencia interlocutoria y de la propia sentencia definitiva, lo que permite concluir, sin lugar a dudas, que se trata de una sentencia interlocutoria, conforme a lo establecido en el inciso segundo del artículo 158.

JURISPRUDENCIA:

Corte Suprema

“Santiago, 28 de julio de 2008. Tercero: En lo atinente al rechazo del recurso de casación en la forma interpuesto en contra del fallo de primera instancia debido a que contra el

Rol 8781/2002

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de casación en la forma interpuesto en contra del fallo de primera instancia debido a que

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mismo se habría intentado simultáneamente el de apelación, por lo que el eventual perjuicio que se buscaba remediar con la nulidad podía serlo por la vía de la apelación, resulta indudable que tal decisión no participa de los atributos de una sentencia definitiva, de segundo grado en este caso, no forma parte de ella en ese mismo carácter resultando palmario que no constituye una resolución de la naturaleza de aquellas que, con arreglo a lo dispuesto en el artículo 766 del C. de P. C., hagan procedente el re medio procesal en análisis. Esta determinación ha sido recogida por la doctrina y la jurisprudencia, en el sentido de que no procede el recurso de casación en la forma en contra de la sentencia que resuelve un recurso de casación en la forma”.

TÍTULO SEXTO

DEL RECURSO DE CASACIÓN EN GENERAL

A. GENERALIDADES

El recurso de casación fue modificado por las leyes N os 18.705, de

24 de mayo de 1988; 18.882, de 20 de diciembre de 1989; 19.334,

de 7 de octubre de 1994; 19.374, de 18 de febrero de 1995; 19.426, de 16 de diciembre de 1995; 19.594, de 1º de diciembre de 1998 y 19.806 de 31 de mayo de 2002.

La Ley Nº 18.705 modificó los artículos 767, 770, 772, 774

incisos 3º y 4º; derogó el artículo 777; sustituyó los artículos 778, 780, 781, 782, 784, 795 Nº 4, y 803; derogó el artículo 804; modifi- có el artículo 805 y sustituyó el artículo 809. La Ley Nº 18.882, de

20 de diciembre de 1989, sustituyó el artículo 781; el inciso 1º del

artículo 782; el Nº 4 del artículo 795 y el Nº 2 del artículo 800. La Ley Nº 19.334, de 7 de octubre de 1994, modificó el artículo 789 y el Nº 2 del artículo 795. La Ley Nº 19.374, de 18 de febrero de 1995, sustituyó los artículos 764 a 787, ambos inclusive; modificó el artícu- lo 797; derogó el artículo 801; modificó el artículo 808 y derogó el artículo 809. La Ley Nº 19.426, de 16 de diciembre de 1995, modificó el artículo 796 y el Nº 5 del artículo 800. La Ley Nº 19.594, de 1º de diciembre de 1998, modificó los artículos 789 y 791 y derogó el artículo 792. La Ley Nº 19.806 de 31 de mayo de 2002, derogó los incisos 2º, 3º y 4º del artículo 803. En la reforma introducida por la Ley Nº 19.374, de 18 de febrero de 1995, el Senado propuso sustituir por completo el párrafo 1º del

por la Ley Nº 19.374, de 18 de febrero de 1995, el Senado propuso sustituir por

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