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CHARLES TILLY Las revoluciones europeas, 1492-1992 CRITICA. ‘Ser ite ones po de ce ei mn pecan ope ary eam nde ve bala up a ene rs pa le “incl ingle a at 838 mn 20m -ROMANYAWALLS, SA. Coie uo) Prefacio uxoPa se Bark cossrnvvENDo. Esta gran esperanza slo se réa~ lizard si se tiene en cuenta el pasado: una Europa sin historia Serta huérfana'y desdichada. Porque el hoy procede del ayer, e! ma~ ‘hema surge del hoy. La memoria del pasado no debe paralizar el pre- Sen, sino ayudarle @ que sea distinto en la fidelidad, y nuevo en ef ‘progresa, Buropa, entree Ailéntic, Asia y Africa, existe desde hace ‘mucho tlempa, dibujada por a geografia, modelada por la histori, desde que los griegos le pusieran ese nombre que ha perdurado hasta ‘hoy, El futuro debe basarse en esa herencia que, desde la Antigie~ dad, inchuso desde la prehistorla, ha convertido a Europa en un mun- do de riqueca excepcional, de extreordinara creatividad en Su un- ‘ded y bu diversidad. ‘La coleccian eLa construccin de Europa, surgda deta inciati- ‘ya de cinco editore de lenguas ) naclonalidades diferentes: Beck de ‘Munich, Basil Blackwell de Oxford, Critica de Barcelona, Laterea ‘de Roma y Bari y Le Seuil de Pars, pretende mostrar la evolucién de ‘Buropa con sus Indudables ventajas, sin aisimular por eto las df= ‘cultades heredadas. El camino hacia la unidad del continente ha esta~ {do jalonado de disputas, confctos,divsiones » contradicciones n= ternas, Esta coleccin no las piensa ocular. Para acometer la empresa ‘europea hay que conocer todo el pasada, con una perspectiva de fu- ura: De ahi el titulo «activo» dela coleceidn. No hemos ereido opor- uno eseribir una historia sinidtica de Europa. Los ensayos que pro- ‘ponemos son obra de los mejores historiadores actuales, sean 0 no ‘curopeos, sean 0 no reconocidos. Ellos abordarin los femas esencla~ {es dela historia europea en las dmbitas econdmica politica, social, religioso » cultural, basdndose tanto en la larga tradicién historiognd- fica que erranea de Herddota, como en los nuevas planteamientas ea- 8 Las revoluciones europeas, 1492-1992 orados en Europa, que han renovado profundamente la clencia his ‘ria del siglo xx, sobre todo en las tlmos decentos. Son ensayos ‘muy accesibles,insplrados en un deseo de claridad. "Y nuesira ambician es aportar elementos de respuesta a la gran pregunta de quienes consiruyen y construirin Europa, ) @ todos los ‘que se Interesan por ello en el naundo® «cQuiénes son ios europeos? GDe dénde vienen? zAdénde van?>. Jacaus Li Corr A Chris, Kit, Laura y Sarah, antes mis hijos y ahora mis amigos Prdlogo (Ci tenge ecg cor meta i eo at rovoluciones eufopess, acepté su propuesta con agrado. Acaba- ‘bade termina un libro sobre los estados europeos y un ensayo sobre Tn naturalezacambiante de as revoluciones europess. ,Qué pods ser, puss, mis sencilo y mas agradable que inspirarme en el primero y Emplar el segundo? Pensé que los importants estudios criticosy tra- ‘alos de sintesis sobre los estadiog relativos la revolucion, las rebe- lignes procesos conexos que habian publicado recientemente Rod ‘Aves lack Goldstone, Michael Kimmel y James Rule facilitarian mi {area Imaging, por tanto, ques trataria de un trabajo sn mayor com pilicacidn, algo asi como dar un euso a estudiantes universitarios: una {eorla general de la revotucion, un estado de la cucstia de as prine- pales revoluciones europeas, un breve resumen de los acontecimlen- fos, comparaciones sugestvas, conclusiones provsionales y sugeren- ‘Gas para profundizar en el estudio del tema, ‘Ei plan de trabajo era sumamenteatracivo, pero no habia tenido ‘en cuenta mi sentido de la responsabilidad y mf curiosidad. Aunque durante ls tims treinta anos haba realizado trabajos sobre diver- {as revoluciones y ocaslonalmente habia abordado Ia conceptualiza- ‘dn de fos procesos revolucionarios, nunca habia intentado formular tina teoria general —o, [0 que es 1o mismo, una historia general— de las rovolulones. Deseubri que no podria escribir este libro sin refle- ‘ionar al menos sobre lo que suponen esas generalizaciones. La labor Consiguente fue atractivay formativa, pero no reslt6 en modo algu- no fil. Terming leno de excepticismo sobre los intentos de formular ‘modelos tinicos de revolucién. No pude tampoco eumplir el plazo fi- Jado, que la consolidacién de la Comunidad Europea en 1992y 1993 hacia mas urgente. 12 Las revoluciones europeas, 1492-1002 En mi condicion de historiador especalizado he trabajado princi- ppalmente en la historia de Francia desde el siglo xv hasta el presente ¥enla de Gran Bretafa, centrando mi atencionen el periodo 1750-1850 En cuanto a los demds pases, he recurida alas sintesis disponibles cn las bibliotecas que suelo fecuentar. En la bibliografia que se n- luye en el libro figuran las obras que he consultado, Aungue con un trad distinto de dificultad, puedo manejarme con el ingle, slemsn, iso, la mayor parte de las lenguas romanicas y otras lenguasestre- chamente relacionadas con estas ulimas, He consultado en mayor ni ‘mero las obras Inglesasy he jgnorado por completa las obras ecrtas ‘enturco, fnlandés, hingaro y rabe. Como consecuencia, los inicos sthechos» que en este libro sorprenderin a ls especalistasen las ferentes zonasy épocas queen él se incuyen sein, sin duda, mis ervores factuales. Con toda seguridad, al estudiar la historia de un continen- te durante un lapso de medio milenio, he ientificado errSneamente ‘ algunas personas, lugares y procesos, he interpretado desacertada- ‘mente algunas causes y he esableldo nexos incorrectos entre fos acon {ecimlentos. En aquellos perfodos que conozco bien, las nuevas inter- pretaciones que se ofresenen este Ibrotenen numerosos predecesoress Dresentan nuevas versiones de vejosargumentos. Con toda seguridad, 30 ocurrird también en los estudios que no conozco tan profunda ‘mente, como los que se refieen a los Baleanes. Me atrevo a pedir 8 los historiadores que no pasen por alto mis erores, pero que 20 BIC. ‘unten, antes de rechazar todo el andiss, i esos erroes Invalid las omparaciones generales que se realizan en et bro ‘Algunos fragmentos del libro adaptan materiales de publicacio- nes anteriores: «State and Counterrevolution in France», Social Re- search, 56 1988), pp. 71-97; «Changing Forms of Revolution», en E. E. Rice, ed., Revolution and Counter Revolution, Blackwell Publ. shers, Oxford, 1991, pp. 125; «Conclusions», en Leopold Hisimson y Giulio Sapeli, eds. Strikes, Social Conflict end the First World War ‘An International Perspective, Fetrinell, Milan, 1992, pp. 587-598. ‘Aunque pueda tratarse de viejas ideas, todo el texio gs nuevo. Varias secciones del libro han sido duramente riticadas en versio- nes anteriores y en presentaciones orales, por parte de Rod Aya, Ka ‘ren Barkey, Posty Chang, Randall Colin, Rafael Cruz, JelY Goodwin, Michael Hanagan, Robert Jervis, Nikki Keddie, Sadrul Khan, Roy Lickdider, Goria Martinez Dorado, Tony Pereira, Ariel Salzman, The Préloro 13 da Skocpol, Jack Snyder, Michele Stoddard, Sidney Tarrow, Wayne ‘TeBrake, Bridget Welsh, Harrison White y Viviana Zelize. (arrow y TeBrake me instaron a realizar cambios importantes en la estructa- rade la obra, que me fue jmposible introducr. Eso les dard derecho a decirme «ya te lo habiasnos dicho» s el lector no comprende In ar- sumentacin dl libro. Por fortuna, ambos autores estan cscribiendo ‘sendos trabajos sobre temas relacionados, en los que podrin corresir ‘mls erores.) Carol Stevens me prest) una gran aya con las fuentes ‘sas. Enel seminario erganizado por la New School sobre la forma- ‘ida del Estado y Ia accion colectiva y en el seminario especial orgi- nizado por Harrison Whitey el Cetro de Extudios Sociales dela Uni- versidad de Columbia se caminaron con rigor varias partes del ‘manuscrito. Laura Kalmanowieeki y Hong Xu me prestaron una ayt- Ga indispensable para el manejo de las fuentes y Braite Lee prepar tt original de forma impecable. Adele Rotman me presté un valloso fscioramiento sobre In forma de organizary terminar el bro. Nin fzuno de estos amigos de cuya ayuda me he beneficiado ha visto la ‘versin definitiva y, por tanto, ninguno de ellos puede ser responsa- bie de os ecores que yo haya podido cometer. Yo asumiré la respon sabilidad de esos erores, Nueva York CAPITULO UNO Conflicto, revuelta y revolucién El retorno de a revolucién [AIMISTORIA REFUDIA 14 aRROGANCIA. En 1989 una sere de {electuaes franceses y de fancéfiloe anunciaron el bicentenario ea gran evolucion francesa con réquiems por Iarevolucién, El pro- ‘vocadorhistoriador Francois Furet declaré que la revolucién france- S52 iniciada en 1789 habia concluide por fin, porque Is institu de ‘un presidente elegido por la poblacign y de un conse constitucional hhabianlimtado, fnalmente los poderes de Ia asemblen nacional, por- que Ia Iglesia eatslica estaba reconcillandore con los partidos poll 0s y —yen no poca medidal—~ porque el partido comunista, herede 10 de los jacobinos, estaba en trance de desaparicién como fuerza politica de primer orden. En todos los paises de Europa occidental yen América Latina, continuaba Furet, ol marxismo estaba desapa- Feciendo a medida que la gente descubria los «riexgos del maximalis. ‘mo revolucionarion (Puret, 1989, p. 28). “En el prélogo de un diccionario de la revolucién —gran éxito de ventas publicado ese mismo aflo, Furet y Mona Ozou meneion- ban una paradoja dela excena politica francesa: un coup d'état habia curado esa herida ablerta que habla sido la revolucién durante casi doscientos anos. La toma del poder por De Gaulle cuando los nacio- nalistas francests se rebelaron contra la descolonizacién puso fin al mito revolucionaro: «al parecer, De Gaulle dio con Ia lave para crear luna repiblica mondrquica que al eabo de doscientosafios ha recone liado a Ancient Repime con la Revolucién» (Fuset y Orou, 1989, xx), La revolucién habia terminado; Francia podia Finalmente oct- parse de os asuntos politicos que los lamentables acontecimientos de 1789 habian interrumpido con tanta brusquedad. La mayor parte de 18 Las revoluciones europeas, 1492-1992 Jos europeos, no slo los franceses,compartian la idea de que la era {ela revolucign babi terminado. Ea Furopa occidental, la poblaciéa patecla demasiado préepera y egoista para la revolucién y en Europa Driental, los gobicrnos pareclan demasiado represivosy los ciudada- ‘nos demasiado divididos. ‘En 1988 Jacques Denoyelle firme, refiriéndose a Occidente en ge- eral y @ Francia en particular, ue la experiencia del socilismo auto- taro y cl advenimiento del individualismo democrético «se unieron pata hacer de a rebelién volenta un recuerdo del pasado, una utopia ‘esprovista de su maquilaje» (Grambelle y Tebitsch, 1989, 1, p. 309). ‘Despues de todo, en una época dominada por el Consurnismo y en Ja que los estados acumulaban tanto poder, poco podian hacer ls di- sidentes de los paises europeos salvo poner bombas, garabatear eraf- Fit, maldeir o abandonar. Reforma o represin, tal vez; revolucion, zhunca. gAcaso no haba ensehlado exo el triste remedo de programas revolucionarios que se formulara en 19687 ‘Sin embargo, en 1989 los habtantes de Europa oriental invalida- ron totalmente cualquier anilisis que contemplara el fin de la rebe- lign. Hicleron sus propias rovoluciones y, mis ain, el Estado domi- ‘ante Ia Unidn Soviédca, les ayudé de manera inconsciente. Eo los lis posteriores a 1 ascenso al poder en 1985, el lider de la Unién Sovittica, Mijafl Gorbachov afirmé rotundamente que, dado que pre- Tenia reduc los elevador gastos militares, no s6lo tratara de esta- blecer la paz con los Estados Unidos y la OTAN, sino también rei ira intcrvencion militar dela Union Sovitica en los asuntos internos Se otros estados. La costosa y desmoralizadoraintervencin de a Union Soviiies en Afganistan, que desemboed en una situacién sin sada, y fue el enfrentarlento mas directo con el poder militar norteameri- ano desde hacia muchos aos, habia socavado el prestigio militar de Jia Uaién Sovitica y habla semibrado algunas dudas sobre Ia polities {de equiparacién militar con los Estados Unidos. El programa de no Interferencia y de desmiltarizacion de Gorbachov se extendio a Ios ppalses satelites de la Unidn Sovitica de la Europa oriental ‘Cuando la Uni6n Sovitica redujo su presencia y sus gastos mili= tares, los cndadanos de otros estados de la Furopa criental comen- Zaron a comprender que sus obernantes tenlan menos probablids- Ges de obtener el apoyo militar sovitico para hacer frente a los problemas internos. Ea la Unién Sovitica, los habitantes de regiones Conflict, revuelta y revolucién 19 ‘no rusas comenzaron a legar a Ia misma conelusin y la relajaclon {ea epresin indujo a presentar publicameate una sere de reclama- ‘ones largo tiempo silenciadas ‘Los problemas surgicron ripidamente, aunque de forma divers, ‘ea Polonia, Hunaria, Checoslovaguia y Alemania oriental. Ea los res primeros paises, exstan desde hacia diez aos 0 mas diversas formas ‘de oposicién, que adquirié mucha mayor fuerza en los ais de rela- jacion a partir de 1985. En junio de 1989, os polacos eligleron 2 99 de los 100 candlidatos anticomunistas de Solidaridad que se presenta ron a una elecoién democritica para la Camara Alta, En la Cémara aja, Ia ley clectoral haba imitado la presencla de Solidaridad al 35 or 100 delos esafos, pero en agosto de 1989 el partido agrario aban fdoné la allanza que mantenia desde hacia cuarenta afios con los co- ‘munistas, para dar a Solidaridad la mayoria y al pais un primer Iinistro no comunista, Tadeusz Mazowiecki. Los sovidticos no reac ‘lonaron ante eos sucess, Bn Hlungria se estaba produciendo un pro- ‘eto similar, aunque mas limltado, de desalojo del partido comunis- {a. A finales de ese ano se haba disuelto el hasta entonces hegeménico Partido Socialista Hungaro de los Tabajadores y un referéndum na- cfonal habia raificado por abrumadora mayoria a dsolucién de las ‘Hlulas del partido en Ins fbrieas, el desmantalamlento de su milcia {yla revelacén a ln opinion publica de los bienes del disuelt partido. ‘En Checoslovagula, los lideres politicos continuaron utilizando la fuerza para reprimir las manifestaciones hasta el mes de noviembre. Sin embargo e flujo de exiliados procedentes de la Alemania orien- tal a condena de lainvasiSn de Checoslovaquia en 1968 por dos de los patses que habian partiipado en ella (Hungria y Polonia) y as profundas transformaciones que se estaban repstrando en los pases x comunlstas vecinos Fueron otros tantos factores que tenovaron la presin sobre et régimen. A mediados de noviembre, las manifesta- ‘ones masivas que tuvieron lugar en Praga y en otros lugares coloce- ron al gobierno en una stuacién sn salida estimularoa la fermacion {e una oposiidn publica en el foro cvico eimpularon una serie de ‘ecisiones poiticas improvisadas que levaron a Alexander Duboek, ‘tliado durante tantos aos, ala presidencia del Parlamento y a Vi- Cla Havel, que recientemente habia sido encarcelado, a desempefar fl eargo de presidente de Ia repiblica. La ironla habta triunfado. ‘Los slemancs orientale, a diferencia de sus vecinos, apenas ha- 20 Las revoluciones europeas, 1492-1992 bian ofrecdo resistencia abierta al rigimen comunista. Sin embargo, en el otofo de 198, las autoridades checas, polacas y hingaras per- imitieron que millares de alemanes orienales (que te hallaban en sus paises supuestameate como turistas en vacaciones) entraran en Ale. ‘mania occidental. La no intervencién de as faereassovieicasylain- ‘apacidad del régimen de Alemania oriental para pone fn a cea sats sia indicaron de forma ain mas dramatica que los tiempos habian ‘cambiado, En el interior del pais, los alemanes ericatales comenza- ron a manifestarse exigendo la reforma democritica y protestando contra las malas condiciones de vida. Lego, la embajada sovietica en Praga recibi6 respetuosamente a una delegacion de disidentes del {oro civic, episodio del que tomaron buena nota todos los lideres de ‘oposicién de Buropa oriental. Muy poco después, en formas yen gra dos divers, las rebeliones populares que estallaron en Rumania, Bul- _griay Albania desaloaron también del poder alos eres comtinistas ‘Por si eo fuera poco, las exgencias de independencia o autonomia en “Aunque con anterioridad a 1800 floreceron en Europa muchos otros tines de Estado, todos ellos seementados en una w otra forms, Ip certo es que a partir del siglo xvi comenz6 a prevalover un ti po conereio de Estado, que podriamos denominar Estado consol ‘edo: amplio, diferenciado, que gobernaba directamente teritorios ‘beterogéneos y que aspirabs a imponer un sistema fiscal, monetario, judicial, legisativo, military cultural unitario a sus ciudadanos. La aparcion del Estado consolidado fue un acontecimiento histrico tras ‘audental; en comparacion con él, précticamente todos os tipos de ‘Estado anteriores parectan insignficante. Los imperios centraizadoe ‘ue sursieron intermitentemente en China fueron los predecesores mis fotables del Estado consolidado europeos ni siquiera ol Estado Japo- is, poderoso, pero segmentado, resstia la comparacién con sis ho- Imdiogor europeos, ‘Fueron muchos os que hablaron del Estado-nacion para referrse ‘aeste nuevo tipo de Estado. Yo me referia al Estado «nacional» hasta {que comprendi la confusiéa que dicho término eausaba. Fl téemino Entdo-nacion es equlvoco, pues expresa un programa y no wna reall. dad, y la expresion Estado nacional se presta casi ala misma conhi- Sén. Aunque muchos estados contolidados afirmaban contener un fuerpo homogéneo de ciudadanos procedente de un solo pueblo, en realidad en muy pocos de ellos ae daba es situacion: tal ver en Suc- sia Noruega después de su separacion en 1908 (ls gnoran los pue- ‘los de Laponia), Finlandia tas la finizacion de los decenios de 1920 +1930 (elvidando tambien a los pueblos de Laponia), Dinamarca tras “thundimiento de su imperio,Ilanda y los Paises Bajos sino se tiene en cuenta la escisién protestante-catSice, Hungria después dela ma farizacién posterior a 1866 y de su contraccion a rir de los acu dos que pusieron fina la primera guerra mundial, yno muchos otros (@stergard, 1992). Ciertamente, en Bélgica, Suiza, el Reino Unido, Es- pata, Francia y Prusia no han existido nunca poblaciones homosé eas desde el punto de vista cultural Sin embargo, esa pretensin re resentaba dos realidades fundamentals: en primes lugar un intento 58 Las revoluciones europeas, 1492-1992 sin precedentes por parte de los gobernantes de imponer una lengua, lun sistema educative, unas précticas cultuales y unas lealtades un formes; en segundo lugar, la leptimacidn del principio de ques exis. tia una poblacign coherente y homogénea tenia el derecho a adoptar ‘una posicién politica distinta, incluso a poser su propio Estado. Ames fe convirtieron en dos principios esenciales del nacionalismo. La modificacién de los conflictos _La prolongada transformaciéa que experimentaron las economias, ls ceulturas y los estados europeos afecté profundamente la naturaleza ‘de los conflicts y,naturalmente, de la evolueién. Consideremos los diferentes tipos de reivindicaciones de cardcter popular: expresion vi ble de peticiones, amenszas, sities, ataques y todo tipo de llams- rientos a la accidn o al reconocimiento. Podemos ceatrarnos en lat ‘eclamaciones que son confenciosas (es decir, suponen una amenaza para los intereses de otro), eolectvas (es deci, los indviduos concer {fan sus reclamaciones) y son presentadas por o en nombre de perso nas relativamente indefensas. En qué condiciones plantea esas rel ‘maciones la gente comin? Los estuios recientes sobre esta cuestion nos alejan dela consideracin, dominante en oo tempo, del wom Dortamiento colectivo» como un aspecto separado, en gran medida ‘politico, producido por la disolucién de los controle sociale conven- ‘lonales yearacterizado por aetuaciones que desafan la racionalidad ‘convencional (vanse por ejemplo Aja, 1990; McPhal, 1991; Rule, 1989). Aunque en todo andlisis actual dela cuestiOn de las elvindic cones predomina la controversia, en conjunto los estudtos recientes Se refieren a ella como tn proceso eminentemente politico basado en interesesartieulados y poblaclones relativamente organizadas ‘Segin la nueva interpretacién, la gente comiin plantea exigenciat colectivas cuando tiene inteeses comunes, una organizaciOn compar- fide, rooursos disponibles y una clerta seguridad frente ala represion, al tiempo que percbe una oportunidad o una amenaza para sus inte zeses comunes. Esas exigencias resultan més viables y ms acucian- tes, afrman la mayor parte de los analistas, cuando la poblacion eo ‘cuestién posee una identidad social destacada y una organizacin in tema que la refuerza, cuando a esa identidad se unen unos derechos ‘Las iransformaciones de Europa 59 ‘o privilelos slides y cuando fos individuos comparten una sere de {gravis contra unos enemigos o rvales bien dfinides. El hecho de plantear exigencias (lejos de ser la caracterstica habitual de indivi- {hoor desorganizados 0 grupos desarraigados) slo se produce cuan- do edste una organizacién social relativamente compacta. Ademés, plantar exigencias implica no s6io una accion de grupo, sino una in feracelén de grupo. Como minimo, vineulan a quienes plantean esas ‘aizeacias con el objeto de sus recamaciones. Mas frecuentement, Consticuyen tan sélo una parte de un proceso constante de tray aflo™ jetre multiples protagonistas. Por coasigulents, las teorias que pre tenden expliear Ia «protesta> haciendo referencia, tan slo ala com . 392), Las luchas politicas en los Paises Bajos Um densa uta in load indice apne gs okra ction den region eta muy fragmenta ye su Durex er Wgorose inflayent= As curl pete ala existnci de una ad srtracion borgofon, burgess borgtlons pretend alias infiuenla desde lar cudadcs hacia su hinertand, yee oponia a todo Jo que no fuera una consolidacion provisional del poder elas auto. ‘dads superiors sobre les iudades.Estructr6 tn stoma denen. lindo de aterm gunner anti e che cpenents pobernados por olfnrains losis, onan isu ater renin mints Que as provincias eran federciones dem Spon ye Estado ronal ein sto na mportania marginal. Ade tds, a nivel provincial, los burgueses. de Holanda (a provinia dominnte del norte) rearon un stem ce inna pbs mediante Stulor de arent (enon), aegurado por futronngresor also eso sv soni on me de oh tra a9 sesh rit en eran parted los Pines Bajos a fclidad que paws. th in lonclenteacivided comercial pera los hlandcs fiat Inbancarota yl eavlecimient de l moneda, cxpedientes Tos ae ‘Bourton frecsentomente monarauis en difcltads como Francia Topafa, El sistema ical perma fos holandeses Financia ms ucts con rapier y efi y srvi6 de modelo para lat fnanzat Fublcas braieas cuando Guillermo de Orange se comin en ey elas en 1689 (ly, 85, Has, 185, 190, 090. El nico problema rica en que elementos intrasos como los dius de Borgo sepian intentanda dominar ymin eS $2 Las revoluctones europeas, 1492-1992 pera region para sus propios fines dindstios, pero la burguesia slo tsperaba obtener de los grandes poderes territorial la garantia de ‘que la protegerian de ia invasion y la ocupacién. Ademds, esos prin pes pretendian reclutary financiarejéreitos profesionales a expen sas de In poblacin local, mientras que, excepto durante ls lvanion nes, la burguesia prefera las milcias urbanasy las lotas que podian utlizarse para una doble finalidad, Lot principes se especatizuban, en Ia organizacion y el uso de la fuerza mitary los comerclantes et 1a proteccién del comercio. Prineipes y burgueses tenn intereses en. contrados. ‘Como consecuencia, en esa region mercantilestallaron repetidas rebeliones y una sere de evoluciones, entre 1477 y 1847, nstaurdas dose luego un sistema politico liberal burgués,relativamente pacific £0, aunque conflictivo. Durante los siglos xvy xvi, los enfrentamien= {os fueron constantes. Por clemplo, en 1484 Maximilian intents presionar a sus supuestos subditos ordenando que todos los come Siantes extranjeros abandonaran el gran centro de Brujas. Entonces, Jos dignatarios de Brujas se alinearon al lade de ls enemigos de Ma ‘ximiliano. En 1488, fuerzas rebeldes a cuyo frente se hallaba Fete 4e Cleves mantuvieron prisionero a Maximiliano en Brujas durante {cuatro meses, obligindole a ceder el gobierno de Flandes a un conse. 40 de regencia del que formaban parte dignatariosregionalesy su posa Maria, En aquella ocasién, Maximiliano recupers el poder. En el dece- no de 1490, Flandes y los Paises Bajos borgoftones iniciaron un pe- iodo de tres décadas de expansion econémica y reconstruccion poli. ica, durante el cual no estallaron rebellones importantes contra os Habsbusgo salvo en Gtieldres y Frisia, zonas cuya soberante atin 3¢ slisputaba fuertemente. En 1492 un observador podia haber prof. zado plausiblemente Ia integracién de los Paises Bajos en otro impe~ Fo, el mayor que habia de conocer Furopa desde los tiempos de Roma, lun imperio Habsburgo que se habla formiado por matrimonio, por hereneia y por conguista, Felipe el Hermoso, hijo de Marfa de Ni ‘ximiliano, contrajo matrimonio con Juana, hija de Fernando de Ara- ‘26n e Isabel de Castilla. Juana iba a pasar una gran parte de su vida jencerrada por su locura, pero antes de elo dio a iuz a Carlos de Li scmburgo (conocido también como Carlos de Gante), que legarla a ser el emperador Carlos V del Sacro Imperio Romane, autoridad su ‘Patses Bajos, peninsula ibérica y Balcones 82 prema de todos los Habsburgo. Carlos V hubo de vencer no pocas {esistncins para extablecer su dominio, Por ejemplo, en 1539, la bur uesia de Gane se rebel, al amparo de un fuerte apoye popu, contra Ia imposicion de gravémenes dletados por el emperador al negarse la poblacién a prestar el servicio militar. La poblacién se deca is- puesta a suminisrar soldadas, pero no dinero Sin embargo, Carlos V necesitaba dinero para poder formar su propio ejército y no tener que conflar en unas topes que dependian {de unos sibaltos poco dispuestos a colaborar com él. Muy pronto re- _Elemperador hizo ejecutar a sueve de los rebelde, suspend los pi vilegios de a ciudad, retir las campanas desu campanario, confiseé laarileria de Gante, derrib las puerias,rellené el foso que rodeabe Ja ciudad, establecio una guaraicién real. y recaudé el dinero que habia exigido. Pero Carlos V y sus tropas no tenian el don de la ubl- cuidad y en muchas ocasiones el emperador tuvo que recurri la ne- sgociacién para hacer frente ala resistencia, En 1548 Carlos V anexion6 todas las provincias de los Palses Ba- josal cireulo borgonén del imperio. Durante el reinado de Carlos V, Ja administracin de los Paises Bajos estuvo en manos de una gober” nedore, miembro cercano de su familis, mientras en cada provincia habia un gobernador subordinado (un estatider: Stadhouder,lteral- ‘mente “lugarteniente’) que representaba al poder central. Carlos V, na ‘ido en los Paises Bajos y cuya lengua materna era el flamenco, con ‘sigué controlar desde Madrid a la burguesia ya la noble de In repicn hnasta su abdicacion en 1555. Luego, cuando su hijo Felipe Il, nacido cn Espana, asumié el poder, estallaron nuevos enfrentamieatos. Durante el reinado de Felipe I, la poblacién de las iudades del norte, a gual que habian hecho sus vecinos alemance enteriormente, se convirtieon en masa al protestantiamo, abrazando ra variante eal vinista. Fuera de Espana e Talia, el protestantismo, en una u otra de sus diferentes versione, ejercia un gran atractivo popslaren una gran parte de la Europa catslica. Por ejemplo, en Polonia Lituania ¥ en Livonia fueron muchos los que lo abrazaron a principios del siglo 27 Pero para que la conversin al protestantismo perdurara era neces Fla la cooperacion o, al menos, la tolerancia de las autoridades. Asi, ‘en las zonas de influencia de Polonia y Livonia, solamente Estonia 84 Las revoluciones ewropeas, 1492-1992 y Finlandia siguleronsiendo mayoritariamente protestants. En Francia, Tuna gran parte de la poblacién abraz6 el calvinismo en el siglo xve pero retorné al eatolicismo en el siglo xvz. Sila guerra de los eampe: ‘nce de 15241525 no se hbierasaldado con una sangrienta derrta, el protestantismo habria perdurado en una zona més extensa del sur Inorte de Alemania. En el conjunto de Europa, los movimientos protestantes popule- tes que triunfaron en su intento de ruptura con la Iglesia eaten, tu- vieron lugar de forma abrumadoramente mayoritaria en las zonas de confluencia del imperioy del poder Habsburgo, aunque en Escandi navia y en Inglaterra los gobernantes insituyeron tambien sw propia, versin de la Iglesia nacional protestant, Aunque Zwinglio aspiraba 8 establecer un movimiento «comuinal entre las comunidades cam pesinas independientes, en conjunto el protestantismo encoatraba su ‘fuerza en ls ciudades ¥ en sus zonas de influencis, donde Ia aisto- cracia terateniente era relativamente dbl, En ese sentido, represen taba una revolucién no explicitada conta iaalianza de las autorida es imperiales y aristocritcas (Blickle, 1987; Wuthnow, 1989, pp. 52-82). En muchas zonas de Europa central, las oligarqulas wrbanas Tuteranas, zwinglianas y calvinistas se allaron con poderosoe movi mientos populares (Brads, 1985). ‘En 1967 Guy F. Swanson publicé un importante libro sobre la Re forma, que sin embargo se dej6 de lado casi inmediatamente en el debate académico, porque nadie sabla qué decir acerca de las teorias (que exponts. Basindose en una teoriafuertemente influida por las ideas de Emile Durkheim, Swanson afrmaba que el triunfo de deter- ‘minadas concepcionesrelisiosas dependia en gran medida de las re laciones dela poblaciéa con la autoridad a la que estaba sometida. En sus trabajos anteriores, Swanson habia examinado la correspon sdencia existence entre la teologa y la estructura de poder en una a= plia gama de poblaciones no eultas. En su ibro de 1967, exaninaba 41 juisdicciones repionales en Europa, entre ellas 10 estados alema- fs, 13 cantones suzos, la mayor parte de ls grandes estados dela Europa catdlica, algunos estados de menor rango y las Highlands y Jas Lowlands escocesas consideradas por separado. He aqul las co- rrespondencias que establece: Patses Bajos, peninsula ibérca y Balcanes 85 os a Ga line ‘Comensaisa Egobemante reread Calico ‘amente af aarp poses (A Denall‘Forenda Fubar, ‘lan, Plena Stor, Une coratita Et goberante acum odo ef Catico poder (hen Dare, rans an, cy ace ‘Foto Higa oe 5 Sotthun: Bop) {Cera tinitado. £1 gobernant compart l po- Aeglcano/Lsterano heron ct trades as ember, agate Saccia, Warnembers) auiieado Eau de poder enire lo Caviita ‘mans representantes de a Poblcién (Bohemia, Casa, Funeria, Lowtande coca, ‘Trani, Clove, Mas) Hecrtgico [La estructura de Ia autoridad refleja las relaciones entre el ejecutivo, las asambleas representativas y los grupos de intereses especiicos ‘Swanson siti una unidad poiftica en una categoria religions dete minada si adopta dicha categoria como religion oficial de forma Derdurable o (en ausencta de una religion oficial) si al menos el 60 ‘Dor 100 dela poblacién ha elegido dicho credo religioso hasta finales el silo xv El criterio seguido por Swanson elimina las subuivi, sones protestantes de las entdades politicas ms grandes exlstentes gn el silo x01 (por ejemplo, Estonia) que mis tarde serian estados ‘mayoritariamente protestantes, asl como algunos estados del siglo sor (Polonis-Lieuania) donde el protetantiamo hizo progress importantes 86 Las revoluciones europeas, 1492-1992 para luego retroceder como consecuencia de Ia persscucisn oficial En a distribucién de Swanson, slo en Appenzell y Garis (donde una smayoria importante de la poblacién adopts ereencias zwingianas 9 calvinistas pese a que el gobernante ostentaba In representacicn di recta del cuerpo politico) no se cumplian sus previsiones tedricas, Es fil diserepar de las definiciones y cvaluaciones de Swanson y critica In heterogencidad de as unldades que compara. Es diseut. jie hasta qué punto los gobernantes efercian toda el poder, incluso desde el punto de vista de los principios constitucionales, en Francia, Inlanda y las Highlands escocesas, por ejemplo, Sin embargo, lar sn de las relaciones entre el eecutiv, las asambleas representatvas {los grupos de interes especficos darfa como resultado grupos s milaes de unidades politicasy as diferencias entre Ins diversas cate {orlas en cuanto a la orientacién religioss repuirian siendo notables Con independencia de a acitud que se adopte ante la explicacion dit- kkhcimiana de Swanson, por lo que respecta a a relacién entre rtxi- men y religi, Ia correlacién sigue slendo notable. Proponié mi propa interpetacia de los datos que presenta Swan- son, Las ligarquias urbanas auténomas y las monarquias furtescon- servaron la ortodoxia catdlica, los monarcas que compartian el po- {er con grupos rivales importantes de la nobleza yl burguesia optaron por el poder econémico y politico de las iglesias estatales controls. {as por le monarqula y aquellos reeimenes en los qu et conjunto de Ja poblacién ejereia una inluencia importante —atimqu indirecta— abrazaron el ealvinismo y el zwinglianismo. Los eredos protestantes rvales presentaban escasas diferencias desde el punto de vista teolé- sico; las cuestiones candentes eran las que hacian referencia quis: nes e6mo detentarian el gobierno de la Iglesia. Ein definitiva, las ormas mas radicles de protestantismo tuvieron un gran atractivo po- pular en una gran parte de la Europa catdlica, especialmente en las Zonas donde se habia desarrllado el captaismo comercial. Que efor palsesabrazaran el credo protitanteo permanecieran en 6 dependia fe st las clases dirigeates bloqueaban © apoyaban las reivindicacio- nes dela burguesia y de las clases trabajadoras, En ese sentido, se © ‘istr6 un importantisimo avance del protestanismo popular ents 40 por un impulso democritica, Felipe IT advirté ese fendmeno con toda lucidez, cuando afirms en 1859 que «un cambio de religion no se produce excepto cuando Pabses Bajos, peninsula ibérca y Balcanes 87 su swtds de un mvt a ote ew “rly ta lee srs crea Sra eae ae as foto ask Sait ay toma eaiadime esate a ‘linet snc pci enn ss ijt utar neon ten tte ere Dea 2 Garinoreas enon re, SEES Sotaecsce enn ee Sina sa cnt aes ate tee ces ae ent aan tr ca ena aH Soma aetna fe tion CPi eeencd cect aie le Rosi itn ety apc aeapeent a | SSS Gey cera etna SG SSSk SG Kota cionmnne BESS Rit een asonaun noenoomesas nase SS cst fee noon noo ssn Sis Sees te ee ana Seas eee Stace teeta aan’ Cane tases ns drs maa hats spae cond eae ‘i hana Sta Ce edo ae sitter Rl rama Sipe pitrou at aaa ance gains pomeane caesar ey tacainen encase cee Sl Sead Shae ube Se ss regionales, mientras que en las regiones textiles de Flandes, por no ‘mencionar algunas zonas dlspersas en el norte, hasta Frisia, cl pueblo llano penetr6 en las iglesias catoicas para saquearlas y desir las imagenes sagradas. Fn 1567 Felipe Il envi un eerceo espafol al mando del duque de Alba, que se apresuré a sofocar la oposicién ¥ que ele ‘cut6 a grandes figuras nobiliarias como Egmont y Hoorn, a pesar de ‘que tambien ellos e habian opuesto alas revuetas populares. Duren- te los dos anos siguientes, ef Tribunal de lor Tumultos creado por el GF realizado ants de qc iar Provacas Unidas bubieran sean el alee 2 aba, ‘econocimieno formal come poten Independents la gue sla, F Atlas 4 de SucesiOn espaliola, los holandeses edujeron su actividad militar alee Gack 8 Yep de 175 no palparon efx i aeke 3 uropeas. Como la economia metcantl cot at rer ; ct ead lar enn que lena ls itoriadores nd se qabaadill i ‘cre al edetven holandes de siglo age Tidggees. i i gure enlaces conecuenl: generate lcremeatabe el a)fe beagecees poder plc dl eater Ademin cr ampo de ger aesta- flaepeggaeael i Eoctupeo poll ettider-orhngiene’s forts 20 lo Vln i Cl cnselmento del der natoon sng los stages contra as last sesees é Ssgenesurbanas Dekker, 1982, p.-8). Po tr pars a gers, a 7 {ambien redobiaba la mportancia el apoyo fal dels province alge 3 al gobierno central, lo que daba a aquélls ya sus municipios un cir B| ee a to 'poder, Bn 1650, poco despus de que fra proclamad I nde ake a 96 Las revoluciones europeas, 1492-1992 pendencia, el estatider Guillermo IT intenté capitalizar el entusias- fo populae amplianda su cuota de poder en Holanda, pero su fraca. {0 realirmé la autonomla de as provincins, Durante tn silo mas, ths sucesorestuvieron que conformarse con una autoridad mis bien precatia, a pesar del apoyo que reciblan en tiempo de guerra “Tas contraer matrimonio con la hija de Jacobo Il, Marfa, en 1677, clestatider Guillermo III se convirié en rey de Inglaterra en el curso cia rvolucion gloriosa de 1688-1689, En ese momento los holande. S059 los ingleses, antiguos enemigos, e convitieron en aliados mill tars, pics ins familias gobernantes de arnbos paises concertaron ma. {timonios mito durante eas un siglo, Aunque el estatider consigui6 ‘Sumentar su poder en asuntos y en épocas de guerra, sin embarz0, las provineias(especiaimente Holanda) se comportaban habitualmente ‘como estado casi soberanos. Cada provincia elegia su propio estat ‘der o decidin no tenerio. Cuando invadié Inglaterra encabezando ls fevueltaprotertante en 1688, Cuilermo TI no era, de hecho, estati- fer dens Provineias Unidas, sno estatider electo en cinco delas sle- te provincias holandesas. Ala muerte de Guillermo IIT en 1702, todas Jas provinelas excepto Groninga y Frisia (que tenfan un estswe d- {erene) decidieron dejar el cargo vacante. No fue hasta 1747, con oca- sion de la partcipacion del sur de los Pases Bajos en la guerra de ‘Sucesion atstriacay tras una importante rebelién, cuando los Esta- {dos Generales designaron de nuevo un estatiderhereditario para todo {elpafs. Pero incluso entonces se encontré muchas veces con Ia pos ‘idm de una o mas provincias, [Enel decenfo de 1780, un partido patriotico movilizé por primers vez a escala nacional la oposiién al estatder. La participacion ho- Jandesa en la guerra de Independencia norteamericana habia induc {do.a los oponentes del estatder a creer que era posible poner fin a la forma arbitraria de gobierno a través de la accion popular colect- va. Los puntos fundamentals desu concepto de Iibertad eran la auto- hhomia fovaly el dominio de las clases acomodadas, lo cual les hizo perder el apoyo de los trabajadores. Sin embargo, entre 1785 y 1787 {ca auc Guillermo V requiré el apoyo de tropas prusianas), Ios ps- {riotas protagonizaron revoluciones democrétice-burguesas, que En- tratlazon Ia formaciéa de milicias populares independientes en Ho- Janda yen otras partes. Francia presté subreptiiamente apoyo financiero ¥ politico a los patriotas y Gran Bretana hizo lo mismo ‘Paises Bajos, peninsula ibérea y Balcanes 97 ‘on sus enemigos oranglstas. La invasién prusiana sofocd una situa cidn revolucionaria que todavia estaba ea fase de formaciéa, “Algunos patriotas recuperaron el poder cuando ls invasoresfran- ‘esos extableieron Ia Republica de Batavia (1795) y continuaron de- {entindolo cuando se formé el reino satdite de Holanda, cayo rey era ct hermano de Napoleén, Luls Bonaparte (1806-1810). Bajo los dos epimenes ctados, los rcos territorios de los Pases Bajos hubieron 4 pagar un importante ibuto a Francia. En 1810, cuando se produ- jo la abdicacin de Luis Bonaparte, tras oponerse a una sangria de los recursos de Holanda para flnanciar la expansion imperial, Napo- Jen incorporé a Holanda a su imperio, cada vez menos francés. Para ‘entonces, la administracién francesa habla sustiruldo la antigua es tructura federal por un Estado central burocratizado similar al que se habla formado en Bélgica. A finales de 1813, el hijo del fallecido ‘statder retorné a los Palses Bajos cuando estaba tocando a su fin Js ocupacién francesa, eneabezando una «revuelta» que se tradujo en Ja toma del poder cuando los francess se retvaron. Dos semanas des- ‘puts, una comisién comenz6 a redactar una nueva constitucion ¥ el, Drincipe de Orange quedé al frente de un Estado provisional “Enlonces, lo allados vietoriososintegraron las provinias del norte ¥ del sur, incluida Lieja, en un nuevo reino de los Palses Bajos que Tecordaba a los Paises Bajos borgoniones de antafo, pero en el norte € incorporando los enclaves que habian existido en el Estado ante- tor. Guillermo, principe de Orange, se convitié en rey de una mo- ‘narquia constitucional en la que tenfan el mismo peso el norte ¥ el, fur, a pesar de que el sur estab mucho mds poblado. El rey, que B0- bbernaba con una administacion de tipo francés regida durante mu~ cho tiempo por los preceptos del Code Napoléon y del Code pénal, fgozaba de una considerable autonomla gracias @ que coatrolaba di rectamente los ingresos coloniales. ‘Los conflictos etree sur y el norte continuaron hasta 1839 y con- ‘uyeron con Ia separsciOn definitiva de las dos zonas. En 1828 se cons tituyé una Unién Belga de Oposiciones para hacer frente a los candi Gatos oficiales y propaso una reorganizacién federalista de los Pisce Bajos, el sur frente al norte. En octubre de 1830, se formé una coal- cn entre la burguesiay la clase obrera tras el estalido revoluciona- Fo francés que tuvo lugar ese a, coalicién que eclamé una adm nistrcién auténome, luché contra las tropas holandesas y consiguls 98 Las revoluciones ewropeas, 1492-1992 la intervencion de potencias exranjeras. Tras un ato de negociacio- res intemacionales, los belgas eligiron como rey a Leopoldo de Sajonia-Coburgo, viudo de la heredera al trono brtéaica s, por tan to, tio y mentor de Vietoria, que a su vez se convertirfa en reina de Gran Bretana seis anos mas tarde, Béeica sufio una invasibn holan desa cuando el rey de Holanda Guillermo rechazs los términos de acuerdo alcanzado. ‘Se produje entonces una respuesta francesa, que conllev6 Ia inva sion de Holanda, una prolongada ocupacién ¥ una negociacion (en cleurso dela cual Leopoldo fortalecié su posiciéa en el trono contra yyendo matrimonio con la hija del nuevo rey de Francia Latis Felipe) ‘Ylos bolandeses Finalmente aceptaron un armlsticio en 1833 en 1839 reconocicron plenamente la existencia de Belgics. Entretanto, los bel- 188 aprobaron una consttucion profundamente liberal, que foment ‘tin més la moviizacién politica. Ademés, se adhirieron a la newtra- lidad politica sancionada por el acverdo internacional de 1839. En 1847, la coalicidn liberal