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Es Problemático El Calvinismo?

por Eduardo

Roger Olson, un teólogo arminiano y autor de múltiples libros, escribió una entrada
bastante interesante en su blog. NO es interesante porque sea un nuevo argumento en contra
de la teología reformada/calvinismo, sino porque es importante para volver a recalcar las
inconsistencias arminianas que se repiten una y otra vez. Lo más importante de notar es su
persistencia en esos errores a pesar de poner en evidencia sus inconsistencias. Veamos esto
con sólo un par de ejemplos. En su artículo titulado, “El Problema con el Calvinismo,” y
hablando de las razones por las cuales él no es un calvinista escribe,

Segundo, no soy un calvinista (esperen!) SI FUERA UN


CALVINISTA yo tendría problemas en poder distinguir entre
Dios el diablo. Algunos calvinistas han malinterpretado este
dicho. Ellos piensan que los estoy acusando de adorar al diablo.
Nada puede estar más lejos de la verdad. Todo lo que estoy
diciendo es, si yo fuera calvinista, teniendo el tipo de mente que
tengo (luchando por la consistencia lógica tanto como sea
posible), tendría problemas para distinguir claramente entre
Dios y el diablo en mi propia mente.”

Claramente esta es su propia opinión. ¿Por qué es que tiene problemas con el calvinismo?
Porque ciertamente no entiende ampliamente la soberanía de Dios, Su carácter, la
corrupción del hombre, entre otras cosas. Esta es su propia admisión. Ahora, el problema
que Olson le ve al calvinismo es el siguiente,

El punto es- el carácter de Dios. Si Dios elige a un pueblo para


salvación incondicionalmente y SI Dios ES amor (1 Juan) ¿por
qué no salva a todos? Si yo pudiera ser un universalista, podría
ser un calvinista. No me importa el libre albedrío por sí mismo o
por ninguna razón humanista. El infierno es un tema pegajoso.
El Dios Calvinista podría salvar a todos porque Su elección para
salvación es incondicional y Su gracia es irresistible.
Aparentemente, el se propuso “pasar por encima” de algunos
(que en su efecto es lo mismo que predestinarlos al infierno).
¿Por qué? ¿Para Su Gloria? Algunos calvinistas dicen que el
infierno es necesario para la manifestación total del atributo
divino de la Justicia. Yo pregunto lo que dice eso de la cruz ¿no
fue suficiente manifestación de la Justicia de Dios?

Este es uno de los principales problemas arminianos: han encasillado a Dios y a su carácter
bajo un solo atributo-el amor. El carácter del Dios arminiano tiene al amor como
preeminencia. Todo el resto de los atributos divinos tienen, por así decirlo, menor rango.
¿Y qué pasa con la Santidad de Dios? ¿O Su Justicia? ¿o Su ira? o ¿Su Misericordia?

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No conozco de otro atributo divino al que se le dé más importancia en la Biblia que la
Santidad de Dios. El énfasis es tan claro en las Escrituras que es difícil obviarlo. Pero los
arminianos han preferido tomar por encima de la santidad de Dios, Su amor. ¿Qué fue lo
que escuchó Isaías cuando estaba en la presencia de Dios?

Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo,


Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria.”
Isaías 6:3

Cuando el profeta vio a Dios sentado sobre Su trono no escuchó a los serafines diciendo,
“Amor, amor, amor, es Jehová de los ejércitos.” ¡No! Isaías escuchó al serafín gritando y
declarando la Santidad de Dios. Y el énfasis se nota en la clara repetición de la palabra,
“Santo.” No estoy diciendo que la Santidad de Dios sea mayor que Su amor. ¡Jamás!
Tampoco estoy diciendo que la Justicia de Dios tenga más importancia que Su amor. Dios
no puede ser compartimentalizado de la manera en la que lo han hecho los arminianos. Dios
es todo amor, todo justo, todo santo, todo misericordioso, todo poderoso, todo omnisciente,
etc. Ningún atributo está por encima de los demás.

En teología se le conoce a esta como la doctrina de la Unidad de Dios, la cual establece que
Dios no está dividido en partes, sino que todo Su ser incluye todos Sus atributos, los cuales
toman pre-eminencia en algunas ocasiones, pero Dios no puede ser más amor que justo; así
como no puede ser más santo que misericordioso. Dios es enteramente Santo, enteramente
Justo, enteramente amor, enteramente misericordioso, etc., eternamente.

Al elevar uno de los atributos de Dios por encima de los demás, el arminiano no tiene más
que preguntarse ¿por qué Dios no salvaría a toda la humanidad? Y sin embargo, el mismo
arminiano no cree que toda la humanidad vaya a ser salva (una inconsistencia que discutiré
más adelante). Es decir, como Olson, el arminiano se pregunta ¿por qué Dios, siendo
principalmente amor, dejaría que algunos hombres se vayan al infierno?

¿Notan como toda la teología se derrumba si tenemos un concepto errado de Dios? La


Biblia no tiene sentido si adoptamos el punto de vista arminiano. Ciertamente Dios es amor,
pero debemos preguntarnos, ¿cuál es el mayor objeto de Su amor? Para los arminianos el
amor de Dios se expresa principalmente hacia sus criaturas. ¿Es esto cierto? Cuando leemos
la Biblia podemos ver claramente que no es así. Cuando Dios habló a Israel a través del
profeta Ezequiel acerca de la futura redención, les dijo,

No lo hago por vosotros, oh casa de Israel, sino por causa de mi


santo nombre, el cual profanasteis vosotros entre las naciones
adonde habéis llegado.”

De un pasaje como este podríamos concluir que todo lo que Dios hace, inclusive la
salvación de Su pueblo, es por causa del amor que tiene por Sí mismo. Dios ama lo que es
perfecto; ama lo que es justo; ama lo que es santo; ama lo que es bello; ama lo que es
glorioso; por lo tanto su amor está dirigido primariamente hacia Él. Todo lo que Él hace lo
hace por amor a Sí mismo, para engrandecer Su nombre y para manifestar Su infinita

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Gloria! ¿Por qué? Porque Él es lo más perfecto y bello y por lo tanto el mayor fin que
puede tener Dios es manifestarse a Sí mismo y Su gloria.

Es por esto que la Biblia enfatiza tanto la santidad de Dios. Cuando decimos que Dios es
santo estamos diciendo que Él está totalmente separado de Su creación. ¡Él es único! No
hay nada en el universo como Él. No hay nadie infinitamente perfecto, ni infinitamente
santo, ni infinitamente justo, ni infinitamente amoroso, etc. Cómo Él no hay nada ni nadie!
Dios es Santo!

Y por lo tanto, si Dios es tan infinitamente distinto a Su creación, el amor que fluye hacia
sus criaturas debe hacerlo de Su amor por Sí mismo. Si la mejor expresión de amor que
puede hacer alguien hacia otra persona es mostrarle aquello que es lo mejor, entonces la
mayor expresión del amor de Dios hacia Sus criaturas es manifestarles Su infinita Gloria.
Es el amor que tiene por Su nombre lo que lleva a Dios a manifestarse a Sus criaturas.

Entonces, uno de los graves errores del arminianismo, como lo podemos ver en el
comentario de Olson es menospreciar la Santidad de Dios. Noten su comentario,

El Dios Calvinista podría salvar a todos porque Su elección para


salvación es incondicional y Su gracia es irresistible.
Aparentemente, el se propuso “pasar por encima” de algunos
(que en su efecto es lo mismo que predestinarlos al infierno).
¿Por qué? ¿Para Su Gloria? Algunos calvinistas dicen que el
infierno es necesario para la manifestación total del atributo
divino de la Justicia. Yo pregunto lo que dice eso de la cruz ¿no
fue suficiente manifestación de la Justicia de Dios?”

En el sistema arminiano, a pesar de lo que diga el papel, el estado espiritual de los hombres
es visto inadecuadamente. Hombres como Norman Geisler, un ferviente arminiano, tratan a
los hombres como si fueran víctimas de Dios. Los hombres, argumentaría, desean ser
salvos, o por lo menos, podrían desear ser salvos, pero el Dios calvinista los envía al
infierno sin tomar en cuenta los deseos que podrían haber en el corazón de esos hombres.

Pero, ¿es esta posición con respecto al hombre, bíblica? Cuando analizamos las Escrituras
nos damos cuenta que no es así. El hombre, como lo describe Jesús y el resto de la Biblia,
está muerto en sus delitos y pecados (Ef 2:1-3). Fueron sus pecados los que hicieron que
Dios los echara de Su presencia. Están muertos espiritualmente, es por ello que no pueden
discernir las cosas espirituales (1 Cor 2:14), y por lo cual odian a Dios (Juan 3: 19-20) y se
han hecho sus enemigos (Rom 5:10). Su muerte espiritual es tan evidente que se manifiesta
en su descarada rebeldía contra Su creador (Rom 1: 18-25). No le buscan, ni desean
obedecer Sus mandamientos (Rom 3: 9-12; Salmo 14:1-3; Rom 8: 7-8).

Entonces, la condenación no se trata de que Dios “pase por encima” de hombres cuyos
corazones quieran ser salvos. Por el contrario, la condenación es la declaración de Dios, la
sentencia dictada a aquellos pecadores rebeldes que se han negado a someterse a la
soberanía de Su Creador. Estos hombres no quieren tener una relación con Dios. Ellos no

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quieren a Dios. Ellos desean ser sus propios dioses. Desean vivir sus vidas como si Dios no
existiera (Salmo 14:1).

Ciertamente la cruz es la manifestación de la justicia de Dios, sin embargo, la justicia de


Dios también se manifiesta, aunque suene redundante, en hacer lo que es justo. No
condenar a estos rebeldes sin causa sería injusto. Y eso es algo que Dios no puede hacer.
Dios debe pagar a cada hombre según sus obras, y las obras de los rebeldes deben ser
castigadas por la eternidad.

Esto está íntimamente relacionado con la doctrina que tengamos del pecado. El pecado es la
transgresión de la Ley de Dios. Es pura rebeldía. Su gravedad está en que es una ofensa al
carácter de Dios. Y si la santidad de Dios es infinita, entonces ¿qué tan grave será la
sentencia para los que se rebelen contra Dios? La Biblia llama a todos los hombres
deudores. Todos le debemos a Dios. Tenemos una deuda impagable con Dios a causa de
nuestros pecados. Y si la deuda es infinita, ¿qué mayor castigo se podría esperar que la
eternidad en el infierno? Ahí no sólo se manifestará completamente la Justicia de Dios, sino
que Su ira también. Dios es un Dios airado, este es uno de sus atributos (Salmo 5:5), y por
lo tanto, si el fin de Dios es manifestar toda Su gloria, deberá manifestar este atributo
también. Y lo hace enviando a los pecadores no arrepentidos al infierno.

Ahora, lean la continuación del argumento de Olson,

El diablo desea que todos vayan al infierno. El Dios del


Calvinismo quiere que muchos vayan al infierno. ¿Es suficiente
diferencia de carácter? No para mí. El Dios de Jesús es
incondicionalmente bueno. El Dios del calvinismo, desde mi
perspectiva, no es absolutamente e incondicionalmente bueno, y
de hecho, tiene un lado oscuro que incluye desear que la gente
perezca eternamente (contrario a 2 Pedro 3:9 y 1 Tim 2:4).

Nuevamente, la teología importa. No se trata de andar citando versículos. Se trata de


citarlos en su contexto. La verdad expuesta por Dios en Su palabra es muy clara y deja de
ser verdad si le quitamos la intención que Dios tenía para los pasajes bíblicos. Si citamos
pasajes fuera de la intención del autor, estamos poniendo enseñanzas en la boca de Dios
que no son suyas.

Olson dice, “El diablo desea que todos vayan al infierno.” Dichosamente el calvinismo
enseña a un Dios soberano, que hace y dirige todas las cosas según Su perfecta voluntad
(Daniel 4: 35; Isaías 46: 9-11). Ni siquiera el diablo tiene el poder para decidir o llevar a
cabo sus deseos. Sólo Dios hace lo que quiere, pues hasta el diablo es su siervo. Y como es
Dios quien gobierna, no toda la humanidad será condenada al infierno. Muchos dentro de la
masa entera de hombres rebeldes y enemigos de Dios, muertos espirituales, serán los
receptores de un regalo divino: la gracia de Dios.

Habiéndose extraviado, Dios los recogerá de todas las naciones, los traerá a Sí mismo, les
cambiará su corazón de piedra, les dará un nuevo corazón en el cual escribirá Su ley y los

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hará obedecerla. Pera también les dará a Su Espíritu Santo para que los santifique y los
conforme a la imagen de Su Hijo hasta que sean glorificados. Este es el nuevo pacto
(Ezequiel 36: 22-32; Jeremías 31: 31-34).

¿Por qué enseñar que Dios desea que toda la humanidad se arrepienta, cuando el texto
citado por Olson no enseña esto? ¿No es esto torcer las Escrituras? Ya he hablado antes
sobre este versículo en 2 Pedro 3:9, pero para decir unas cuantas palabras debemos ver que
el contexto de todo el pasaje no es que Dios quiera que toda la humanidad llegue a
arrepentirse, pues Dios sabe que sólo aquellos a los que Él mismo les conceda este regalo lo
podrán hacer (2 Tim 2: 25). Pedro está hablando de los creyentes que existían, existieron y
existirán en la historia humana. El Señor ciertamente vendrá, afirma Pedro, no es que se
haya tardado, sino que su aparente retrase se debe a que está teniendo paciencia “para con
nosotros” los creyentes, y no quiere que ninguno perezca sino que se arrepientan todos
aquellos que recibirán el don de Dios. Noten que el apóstol define quienes son estas
personas que captan los deseos de Dios. No es toda la humanidad, sino “nosotros” los
creyentes.

Entonces, 2 Pedro 3:9 no es base para afirmar que Dios desea salvar y desea que se
arrepienta toda la humanidad. Olson, así como muchos arminianos han sacado de su
contexto este pasaje y han enseñado una mentira.

Luego, Olson menciona 1 Timoteo 2:4 que dice, “el cual [Dios] quiere que todos los
hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.” Este es un versículo que
aparentemente ayudaría a la posición de los universalistas. ¿Por qué es utilizado por un
arminiano que no apoya la doctrina universalista? No tenemos respuesta a esta obvia
inconsistencia. Pero, este pasaje también tiene una interpretación clara si dejamos que el
contexto hable.

Olson no puede ser calvinista porque tiene una teología centrada en el hombre. El hombre
es el centro del pensamiento divino. Por lo tanto toda la Biblia es leída desde esa
perspectiva. Pero, es Dios quien puede quitar ese vendaje que tenemos todos nosotros, y es
Él quien puede abrir nuestros ojos a Su soberanía y a Su gloria. Queda claro que una mala
antropología y un mal concepto de Dios, llevan a una persona a tener una teología
defectuosa. El enemigo número uno de una teología centrada en el hombre es un Dios
completa y libremente soberano.

http://sujetosalaroca.org/2010/08/14/es-problematico-el-calvinismo/