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Orovilca

 

Orovilca

 
 
 

Género

Idioma

 

Editorial

Juan Mejía Baca y P. L. Villanueva, editores (Formando parte del libroDiamantes y pedernales. Agua)

Ciudad

País

País <a href=Perú " id="pdf-obj-0-48" src="pdf-obj-0-48.jpg">

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Orovilca es un cuento del escritor peruano José María Arguedas publicado en 1954 formando parte de la colección Diamantes y pedernales. Agua. En 1967 apareció incluido en la recopilación Amor mundo y todos los cuentos (edición de Francisco de Moncloa Editores).

Es uno de los pocos cuentos de Arguedas ambientados en la costa peruana, más específicamente en Ica, una ciudad en medio del desierto. El autor relata en primera persona una experiencia vivida en dicho lugar, cuando era un adolescente que cursaba el primer año de secundaria en un colegio internado. Su título evoca a una laguna cercana a Ica, uno de los escenarios del cuento.

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Contexto[editar]

La publicación de «Orovilca» marcó la reaparición de Arguedas como cuentista después de casi 20 años, pues desde la publicación de su primer libro de cuentos, Agua, en 1935no había dado a la luz ningún relato de ese género (si exceptuamos el relato titulado «El zumbayllu»).

Este relato nació de una experiencia biográfica del autor: su paso por el entonces colegio internado San Luis Gonzaga de Ica, donde cursó el 1° y 2° año de secundaria, entre1926 y 1927. Esa fue su primera experiencia larga viviendo en la costa peruana, donde sufrió en carne propia el desprecio de los costeños hacia la gente de la sierra aindiada. Fue allí donde tuvo su primer romance apasionado, hacia una muchacha iqueña llamada Pompeya, a quien le dedicó unos acrósticos, pero ella lo rechazó diciéndole que no quería tener amores con serranos. 1

Escenarios[editar]

Los escenarios de este cuento son:

La ciudad de Ica, con su plaza de frondosos ficus y su colegio internado.

La comarca que rodea a Ica: el valle, las dunas y la laguna de Orovilca.

Orovilca (en quechua: roro willka, ‘gusano sagrado’) ? es una laguna u oasis situada en el desierto, rodeada de yerbas y árboles nativos, como el huarango. Es la laguna más alejada de la ciudad; otras lagunas son La Huacachina, Saraja y La Huega.

El narrador[editar]

El que rememora la historia es un adulto que no actúa pero comenta y predice los acontecimientos. El niño que habla en primera persona es el narrador en su infancia, quien presencia los hechos descritos e interviene como un auxiliar moral de su amigo Salcedo.

Argumento[editar]

Los recuerdos de infancia del narrador se ordenan y dan vida a este argumento: el personaje principal, Salcedo, es un alumno distinguido e inteligente, de habla sosegada y culta, que provoca la envidia de Wilster, un alumno más extrovertido y deportista, aficionado del canto y la música. Salcedo se ve obligado a retar a Wilster a una pelea. Se agarran a golpes en el corral de silos del colegio. Salcedo pierde y se marcha para nunca más volver.

Personajes[editar]

Principales[editar]

Salcedo, es un estudiante interno que cursa el 5º año de secundaria. Tenía la frente alta,

la nariz recta y los cabellos ondulados. Era oriundo de la provincia de Nazca. Solitario, noble, bondadoso. Muy dado al estudio y la reflexión, gustaba de los debates en clase y exponía sus argumentos de manera extensa e ilustrada, por lo que era respetado por los profesores y compañeros. No acostumbraba a vestirse a la moda, sino usaba siempre un traje sencillo de dril. Solía pasear y reposar bajo la sombra protectora de los ficus de la plaza de Ica. Wilster, es otro estudiante interno del 5º año de secundaria. De ojos saltones, alto y

fornido, extrovertido y deportista. Era el más fuerte de todos sus compañeros. Vestía siempre elegante. Cantaba y bailaba alegremente los ritmos de moda, por lo que era muy festejado por sus compañeros. Pero cuando principió a hostigar incesantemente a Salcedo, muchos empezaron a odiarlo y dejaron de celebrarle sus ocurrencias. El narrador, que se describe como recién llegado de los Andes. Es un alumno de primer año de secundaria, que debe soportar el desprecio de los costeños hacia los serranos. Se hace amigo de Salcedo, a quien empieza a admirar.

Secundarios[editar]

Muñante, el amigo de Wilster.

Gómez, apodado el cetrino, era un alumno que destacaba en las competencias atléticas.

Tenía ojos negrísimos e infantiles, y su faz era similar a la de un ave de rapiña. El resto de los internos del colegio, que sumaban en total 28 alumnos.

Hortensia Mazzoni, que es descrita como la muchacha más bella de Ica.

El profesor de historia, apodado “Camión” por su corpulencia. Era un hacendado, doctor

en letras y taurófilo.

El inspector jefe del colegio, un viejo calvo y enérgico. Era un antiguo

montonero pierolista. El portero del internado, un negro joven.

Resumen[editar]

El cuento empieza con una especie de introducción en la cual se describe al ave chaucato. Cierta tarde, una de estas aves se posa en uno de los grandes ficus que dan sombra al claustro del colegio de Ica. Dos alumnos internos prestan atención al canto del chaucato: uno es Salcedo, natural de Nasca, tenido como el más distinguido e inteligente de todos los alumnos; el otro es el narrador, que se describe como un niño recién llegado de los Andes, y a quien llamaremos José María.

Salcedo entabló conversación con José María, quien le comentó que el canto del chaucato era similar al zorzal que abundaba en su tierra. Salcedo le explicó que el chaucato era un genio benefactor que encarnaba el agua fértil y fresca del subsuelo, o bien podría ser un príncipe o un genio antiguo del valle iqueño. Ambos seguían charlando cuando de pronto irrumpió Wilster, quien prepotentemente hizo callar a Salcedo, llamándolo charlatán. Entre ambos ya existía una tensa disputa, alimentada por la disimilitud de sus caracteres: Salcedo era un estudiante muy dado al estudio y la reflexión; solía exponer larga y tendidamente sus puntos de vista en el aula, por lo que era muy respetado por el resto de alumnos y hasta por los mismos profesores. Mientras que Wilster era más extrovertido y deportista, aficionado al canto y baile de los ritmos de moda. Fue Wilster quien empezó a odiar a Salcedo, a raíz de un comentario que éste hizo sobre Hortensia Mazzoni, descrita como la muchacha más bella de Ica. Decía que de noche ella bailaba sola en el salón de su casa, al ritmo de un jazz titulado «Cuando el indio llora»; todos la podían ver desde los balcones que daban a la plaza de armas y que ella no se daba cuenta que la miraban pues la calle estaba a oscuras mientras que su salón se hallaba bien iluminado. Wilster dijo que eso no era posible pues una rama de un ficus se extendía frente a los balcones, a lo que Salcedo respondió irónicamente: «Es el privilegio de los árboles. Crezca como él, Wilster». Unos días después, Wilster odiaba a Salcedo y andaba acosándolo.

Hasta que ese día del canto del chaucato, Salcedo no soportó más y retó a Wilster a una pelea, que debía realizarse detrás del corral de los silos. Wilster aceptó mientras comentaba con su amigo Muñante que acabaría con Salcedo. El narrador y el resto de alumnos se alarmaron, porque Wilster era mucho más fuerte que Salcedo y no era necesaria mucha imaginación para saber el desenlace de esa lucha. Otro estudiante, Gómez, que era campeón de atletismo, se ofreció como juez, lo que tranquilizó al resto. Contaban con que Gómez evitara cualquier exceso de parte de Wilster.

José María cuenta después su amistad con Salcedo, a quien acompaña a la laguna de Orovilca, situado más allá de las dunas, en pleno desierto, a la que llegaron tras una larga caminata, llevando sendas sandías para saciar la sed. Salcedo se bañaba en la laguna y luego le contaba a su amigo muchas historias reales y fantásticas de aquella región. Le habló de unos dromedarios y camellos que llegaron de África hacía siglos, pero que solo sobrevivieron unos años; le contó también de una corvina de oro que viajaba desde el mar hasta la laguna de Orovilca, nadando sobre las dunas, animal fantástico que debía ser diez veces más grande que una corvina de mar, pues se le distinguía claramente desde lejos, y que en primavera llevaba sentada sobre su lomo a Hortensia Mazzoni, tras una aleta encrespada. Naturalmente, José María se mostró escéptico ante tal historia, pero recordó que los indios eran también dados a contar ese tipo de relatos. Le llamó la atención que siendo Salcedo un mestizo costeño y acriollado, tuviera una mentalidad mágica como la de los indios. Para terminar, José María le preguntó a Salcedo si insistiría en pelear con Wilster, recibiendo una respuesta afirmativa: no podía echarse atrás pues él había lanzado el reto.

Llegado el momento de la pelea, los tres involucrados, Salcedo, Wilster y Gómez fueron al corral de los silos y se encerraron, mientras que los demás internos se agruparon afuera. Desde allí se escuchaba el rumor de la pelea; podía sentirse que Salcedo llevaba la peor parte. En un momento divisaron a Gómez arrastrando del cuello a Wilster, llevándolo hacia afuera, como para evitar que se excediera sobre Salcedo, y en ese momento sonó la campana del Colegio. Todos los alumnos se dispersaron, mientras que Gómez dejó a Wilster en el suelo. Después de un rato Wilster se levantó y se sumó al resto de los alumnos, mientras que Salcedo se quedó dentro del corral; a decir de Gómez, necesitaba arreglarse y no convenía que el inspector le viera en tal traza. José María le preguntó qué daño había sufrido y Gómez le respondió que nada fuerte, que solo le manaba un poco de sangre. Era ya de noche y los alumnos internos solían ser reunidos a esa hora por el inspector, quien no se dio cuenta de la ausencia de Salcedo.

Cuando el portero fue a cerrar el corral de los silos, encontró a Salcedo, recostado en un ficus, con la cara cubierta por un trapo y con la camisa ensangrentada. Salcedo le rogó que le dejara salir del colegio, que solo iría a la botica y volvería enseguida. El portero lo dejó ir y lo esperó hasta la medianoche; como no volvía, salió a la calle a buscarlo, sin hallarlo. Desde entonces no se supo nada de Salcedo. A la mañana siguiente el inspector fue informado de la desaparición del joven, organizándose entonces su búsqueda, pero sin resultado. José María intentó convencer al inspector que buscara a Salcedo en el camino del mar a Orovilca, pero no fue tomado en serio. Para todos era evidente que Salcedo se había marchado para siempre.

Análisis[editar]

frase española no quechuizada, y siempre dentro de la oralidad mestiza que él buscaba. En “Orovilca” hay inclusive una retórica más pulida y menos agreste que en Agua. En cierto sentido, puede decirse que en “Orovilca” la intención poética se da mejor que en textos previos. La prosa de Agua fue un diamante en bruto; en “Orovilca” ya está pulido. Y debido a este pulimento no vemos quechuismos ni “traducciones” del quechua, sin que tampoco se necesiten “glosarios”. En una palabra, hay soltura de lenguaje y las frases se encadenan mejor que antes para lograr el ritmo de los párrafos.

De otro lado, hay una buena pintura de retratos, especialmente de Salcedo, de Wilster y del narrador. Las figuras están precisas, nítidas, los rasgos físicos y morales bien dados, y sobre todo hay una atmósfera lírica que va dibujando la fantasía, la cual brota del paisaje, cuyo tratamiento merece una mención aparte. (Carlos Eduardo Zavaleta) 2

Vocabulario[editar]

Chaucato, ave perteneciente a la familia de los Mímidos. Es del tamaño de una paloma

pequeña, de plumaje marrón grisáceo, alas cortas y redondeadas y una cola larga terminada en puntas blancas. (Enciclopedia Tauro del Pino, 2001). Duna, colina de arena movediza que en los desiertos y en las playas forma y empuja el

viento (DRAE). Ficus, planta de clima subtropical, de porte arbóreo o arbustivo, con hojas grandes,

lanceoladas y de haz brillante (DRAE). Huarango, árbol de la familia de las Mimosáceas. Forma extensos bosques a lo largo de los ríos costeños del Perú. Se caracteriza por sus grandes espinas blancas. En la costa sur se llama huarango al algarrobo (Enciclopedia Tauro del Pino, 2001).

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]

César Vallejo

César Vallejo

César Vallejo en 1929. Información personal Nombre de nacimiento César Abraham Vallejo Mendoza Nacimiento <a href=16 de marzo de 1892 Santiago de Chuco , La Libertad , Perú . Fallecimiento 15 de abril de 1938 (46 años) París , Francia Lugar de sepultura Cementerio de Montparnasse Nacionalidad peruana Familia " id="pdf-obj-6-3" src="pdf-obj-6-3.jpg">
 

César Vallejo en 1929.

 

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César Abraham Vallejo Mendoza

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Cónyuge

   
 

Educación

 

Alma máter

   
 

Información profesional

 

Ocupación

Género

Obras

Los heraldos negros (1918), poemario

notables

Trilce (1922), poemario Escalas (1923), narraciones Fabla salvaje (1923), novela corta El Tungsteno (1931), novela Paco Yunque (1931), cuento Rusia en 1931 (1931), ensayos España, aparta de mi este cáliz (1939), poemario Poemas humanos (1939), poemario

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César Abraham Vallejo Mendoza (Santiago de Chuco, 16 de marzo de 1892 París, 15 de abril de 1938) fue un poeta y escritor peruano. Es considerado uno de los mayores innovadores de la poesía del siglo XX y el máximo exponente de las letras en su país. 1 Es, en opinión del crítico Thomas Merton, «el más grande poeta católico desde Dante, y por católico entiendo universal» 2 y según Martin Seymour-Smith, «el más grande poeta del siglo XX en todos los idiomas». 3

Publicó en Lima sus dos primeros poemarios: Los heraldos negros (1918), con poesías que si bien en el aspecto formal son todavía de filiación modernista, constituyen a la vez el comienzo de la búsqueda de una diferenciación expresiva; y Trilce (1922), obra que significa ya la creación de un lenguaje poético muy personal, coincidiendo con la irrupción del vanguardismo a nivel mundial. En 1923 dio a la prensa su primera obra narrativa: Escalas, colección de estampas y relatos, algunos ya vanguardistas. Ese mismo año partió hacia Europa, para no volver más a su patria. Hasta su muerte residió mayormente en París, con algunas breves estancias en Madrid y en otras ciudades europeas en las que estuvo de paso. Vivió del periodismo 4 complementado con trabajos de traducción y docencia.

En la última etapa de su vida no publicó libros de poesía, aunque escribió una serie de poemas que aparecerían póstumamente. Sacó en cambio, libros en prosa: la novela proletaria o indigenista El tungsteno (Madrid, 1931) y el libro de crónicas Rusia en 1931 (Madrid, 1931). Por entonces escribió también su cuento más famoso, Paco Yunque, que saldría a luz años después de su muerte. Sus poemas póstumos fueron agrupados en dos poemarios: Poemas humanos y España, aparta de mí este cáliz, publicados en 1939 gracias al empeño de su viuda, Georgette Vallejo. La poesía reunida en estos últimos volúmenes es de corte social, con esporádicos temas de posición ideológica y profundamente humanos. Para muchos críticos,

los “poemas humanos” constituyen lo mejor de su producción poética, que lo han hecho merecedor del calificativo de “poeta universal”.

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Biografía[editar]

Primeros años[editar]

César Abraham Vallejo Mendoza nació en Santiago de Chuco, pueblo en una zona alta del departamento de La Libertad, en Perú. Hijo de Francisco de Paula Vallejo Benítez y María de los Santos Mendoza Gurrionero, fue el menor de once hermanos. Su apariencia mestiza se debió a que sus abuelas fueron indígenas y sus abuelos gallegos, uno de ellos fue el sacerdote mercedario José Rufo Vallejo, quien yace en las catacumbas de la iglesia del pueblo de Pallasca en Áncash. 5 Vallejo era un “hombre muy moreno, con nariz de boxeador y gomina en el pelo”, recordaba César González Ruano, en una entrevista publicada en elHeraldo de Madrid, el 27 de enero de 1931.

Sus padres querían dedicarlo al sacerdocio, lo que él en su primera infancia aceptó de muy buena gana; de ahí que existan tantas referencias bíblicas y litúrgicas en sus primeros versos. Sus estudios primarios los realizó en el Centro Escolar Nº 271 del mismo Santiago de Chuco, pero desde abril de 1905 hasta 1909 estudió la secundaria en el Colegio Nacional San Nicolás de Huamachuco.

En 1910 se matricula en la Facultad de Letras de la Universidad Nacional de Trujillo, pero debido a problemas económicos retorna a su pueblo, con el propósito de trabajar y ahorrar para continuar luego sus estudios. Apoya a su padre en las tareas administrativas de gobernador y toma contacto con la realidad de los mineros de Quiruvilca, cerca deSantiago de Chuco, lo que recordará más adelante en su novela El tungsteno.

Viaja a Lima en 1911 para matricularse en la Facultad de Medicina de San Fernando, pero nuevamente abandona el claustro universitario por razones económicas o tal vez por desilusionarse de dicha carrera. Consigue un empleo de preceptor de los hijos de un rico hacendado de Acobamba (departamento de Junín, sierra central peruana), trabajo en el que permanece durante siete meses. Luego regresa a Trujillo, y en 1912 consigue un modesto empleo como ayudante de cajero en la hacienda azucarera “Roma”, en el valle Chicama, donde fue testigo de la cruel explotación de los peones indios.

La bohemia de Trujillo[editar]

Artículo principal: Grupo Norte

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La “bohemia trujillana” o Grupo Norte, 1916. Vallejo es el cuarto de los sentados, de izquierda a derecha. Atrás de él, Antenor Orrego.

En 1913 regresa a Trujillo con el propósito de retomar sus estudios universitarios en Letras. A fin de costearse sus estudios, trabaja como maestro en el Centro Escolar de Varones Nº 241, y luego como profesor del primer año de primaria en el Colegio Nacional de San Juan, donde tuvo como alumno pequeño a Ciro Alegría, que más tarde se convertiría en un gran novelista. 6 El 22 de septiembre de 1915 se gradúa de bachiller en Letras con su tesis El romanticismo en la poesía castellana.

En 1916 frecuenta con la juventud intelectual de la época agrupada en la bohemia trujillana, conocida luego comoGrupo Norte, donde figuran Antenor Orrego, Alcides Spelucín, José Eulogio Garrido, Juan Espejo Asturrizaga,Macedonio de la Torre y Víctor Raúl Haya de la Torre. Publica sus primeros poemas en los diarios y revistas locales (algunas de las cuales son recogidas por publicaciones de Lima) y se enamora de María Rosa Sandoval, joven atractiva e inteligente, que fue la musa inspiradora de algunos de sus poemas de Los heraldos negros.

En 1917 conoce a Mirtho (Zoila Rosa Cuadra), una muchacha de quince años con quien sostiene un apasionado y corto romance. Al parecer, Vallejo intenta suicidarse a causa del desengaño. Sea como fuese, es convencido por sus amigos para viajar a Lima a fin de proseguir sus estudios en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y conseguir su doctorado en Letras y Derecho.

El recuerdo de María Rosa[editar]

El recuerdo de María Rosa Sandoval es la inspiración de su primer libro, “Los heraldos

negros”, y se junta al de la madre del poeta también llamada María en la imprecación a Dios de su poema “Los dados eternos”: “Tú no tienes Marías que se van…” Después de más de un

año de romance, ella desaparece sin dejar huella. Se sabrá después que María Rosa viajó a las serranías de Otuzco para alejarse del poeta a quien no quería entristecer con su

enfermedad mortal: una tuberculosis que terminó con su vida en 1918. La misteriosa amada que tanta importancia tiene en la poesía de Vallejo dejó un inédito diario de vida revelado en la novela biográfica Vallejo en los infiernos de Eduardo González Viaña.

Viaje a Lima. Los heraldos negros[editar]

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Monumento a César Vallejo en el exterior de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de laUniversidad Nacional Mayor de San Marcos.

César Vallejo aparecía en losbilletes de 10000 intis.

Se embarca en el vapor Ucayali, y llega a Lima el 30 de diciembre de 1917. Conoce a lo más selecto de la intelectualidad limeña. Se encuentra con Clemente Palma, que había sido un furibundo detractor de su obra poética (había calificado de mamarracho el poema «El poeta a su amada»), pero quien esta vez le da muestras de respeto. Llega a entrevistarse con José María Eguren y con Manuel González Prada, a quien los más jóvenes consideraban entonces un maestro y guía. En la capital, Vallejo se vinculó con escritores e intelectuales como Abraham Valdelomar y su grupo Colónida, José Carlos Mariátegui; con ambos hace profunda amistad. También conoce aLuis Alberto Sánchez y Juan Parra del Riego. Asimismo, publica algunos de sus poemas en la revista Suramérica del periodista Carlos Pérez Cánepa.

En 1918 entra a trabajar al colegio Barrós de Lima. Cuando en septiembre de ese año muere el director y fundador de dicho colegio, Vallejo ocupa el cargo. Se enreda en otra tormentosa relación amorosa, esta vez con Otilia Villanueva, una muchacha de 15 años, cuñada de uno de sus colegas. Debido a ello pierde su puesto de docente. Otilia será la inspiradora de varios de los poemas de Trilce.

Al año siguiente consigue empleo como inspector disciplinario y profesor de Gramática Castellana en el Colegio Nacional Nuestra Señora de Guadalupe. Ese mismo año ve la luz su primer poemario Los heraldos negros, que muestran aún las huellas del modernismo en su estructura, aunque ya se vislumbran algunas características muy peculiares en el lenguaje poético. El poeta toca la angustia existencial, la culpa personal y el dolor, como, por ejemplo,

en los conocidos versos "Hay golpes en la vida tan fuertes

¡Yo no sé!" o "Yo nací un día /

... que Dios estuvo enfermo". Circularon relativamente pocos ejemplares, pero el libro fue en

general bien recibido por la crítica.

Prisión en Trujillo. Trilce[editar]

Su madre había fallecido en 1918. La nostalgia familiar lo empuja, en mayo de 1920, a retornar a Santiago de Chuco. El 1.º de agosto ocurre un incendio y saqueo de una casa del pueblo, perteneciente a la familia Santa María Calderón, arrieros negociantes de mercaderías y alcohol desde la costa, suceso del que se acusa injustamente a Vallejo como participante y azuzador. Se esconde pero es descubierto, apresado y arrojado a un calabozo deTrujillo donde permanecerá durante 112 días (del 6 de noviembre de 1920 al 26 de febrero de 1921). El 24 de diciembre de 1920 gana el segundo premio (el primero fue declarado desierto) de la Municipalidad de Trujillo con el poema «Fabla de gesta (Elogio al Marqués de Torre Tagle)»; lo curioso de este suceso es que Vallejo compitió escondiendo su identidad bajo un seudónimo, a fin de dar imparcialidad al concurso.

Tras salir en libertad condicional, se dirige nuevamente a Lima, donde su cuento de corte fantástico Más allá de la vida y de la muerte fue premiado en un concurso literario. El monto del premio lo destina a financiar otras publicaciones literarias. En octubre de 1922 ve la luz su segundo poemario: Trilce, prologado por su amigo Antenor Orrego. Es recibido tibiamente por la crítica, que no alcanzaba aún a comprender la literatura de vanguardia, salvo por el propio Orrego, quien dijo de Vallejo: «A partir de este sembrador se inicia una nueva época de la libertad, de la autonomía poética, de la vernácula articulación verbal».

Trilce anticipó gran parte del vanguardismo que se desarrollaría en los años 1920 y años 1930. En este libro, Vallejo lleva la lengua española hasta límites insospechados: inventa palabras, fuerza la sintaxis, emplea la escritura automática y otras técnicas utilizadas por los movimientos dadá y suprarrealista. Se adelantó a la renovación del lenguaje literario que después ensayaría Vicente Huidobro en su poemario Altazor (1931) y James Joyce en su relato onírico Finnegans Wake (1939).

En marzo de 1923, Vallejo publica una corta edición de Escalas o Escalas melografiadas, colección de relatos y cuentos, algunos ya vanguardistas. Otra narración suya, tituladaFabla salvaje, fue publicada el 16 de mayo en la serie La novela peruana dirigida por Pedro Barrantes Castro.

Es admitido nuevamente como profesor en el Colegio Guadalupe, puesto en el cual no durará mucho, tras ser declarado cesante.

Viaje a Europa[editar]

Hastiado de la mediocridad local, tenía ya sus miras puestas en el Viejo Mundo. Con el dinero que le adeudaba el Ministerio de Educación, se embarca rumbo a Europa, de donde no regresará más. Viaja en el vapor Oroya el 17 de junio de 1923, con una moneda de quinientos soles. Arriba a París el 13 de julio. Sus ingresos siempre insuficientesprovenían del periodismo, si bien fungió también de traductor. Escribía para el diario El Norte de Trujillo, y las revistas L'Amérique Latine de París, España de Madrid y Alfar deLa Coruña.

Sus dos primeros años en París fueron de mucha estrechez económica, al punto que muchas veces tuvo que dormir a la intemperie. Inicia su amistad con el escritor español Juan Larrea y con Vicente Huidobro; traba contacto con importantes intelectuales como Pablo Neruda y Tristan Tzara.

A principios de 1924 recibe la noticia de la muerte de su padre. En octubre es hospitalizado en un hospital de caridad pública, a consecuencia de una hemorragia intestinal. Fue operado y pudo restablecerse.

En 1925 empieza a trabajar como secretario de la recién fundada Les Grands Journaux IberoAméricains o Los Grandes Periódicos Iberoamericanos, una vasta organización publicitaria. También empieza a colaborar para la revista limeña Mundial. Ese año el gobierno español le concede una modesta beca para que pudiera continuar sus estudios universitarios de Derecho en España. En los dos años siguientes visitará periódica y brevemente Madrid a fin de cobrar a plazo fijo el monto de la beca, aunque sin estudiar; en octubre de 1927 renunciará a dicha beca. Nunca se doctoró en Letras ni en Derecho.

Renuncia a su trabajo en Los Grandes Periódicos Iberoamericanos en 1926 y conoce a su primera compañera francesa, Henriette Maisse, con quien convivirá hasta octubre de 1928. Con Larrea funda la revista Favorables París Poema, y con Pablo Abril de Vivero el semanario La Semana Parisién. Ambas publicaciones tuvieron vida efímera. Empieza a enviar colaboraciones para la revista limeña Variedades.

En 1927 conoce en París a Georgette Marie Philippart Travers, una joven de 18 años que vivía con su madre en un apartamento situado enfrente del hotel donde se hospedaba. Profundiza sus estudios sobre el marxismo. Aparece una narración suya en Amauta, la revista que fundara en Lima su amigo José Carlos Mariátegui y en la que también reproduce varias de sus crónicas periodísticas.

En abril del año siguiente enferma nuevamente de gravedad, pero se recupera a los pocos meses. Todavía le acompañaba Henriette. Empieza a interesarse con más ahínco por las

cuestiones político-sociales. Ese mismo año realiza su primer viaje a Rusia. Retorna a París y funda la célula parisina del Partido Socialista que había fundado Mariátegui en su patria (después denominado Partido Comunista Peruano).

En 1929 empieza a convivir con Georgette (quien acababa de heredar el apartamento y bienes de su fallecida madre) y junto con ella realiza un segundo viaje a Rusia. Se detiene en Colonia, Varsovia, Praga, Viena, Budapest, Moscú, Leningrado y varias ciudades italianas, antes de retornar a París. Empieza a colaborar para el diario El Comercio, como corresponsal oficial, y continúa haciéndolo con las revistas Variedades y Mundial. Esta labor periodística será forzosamente suspendida en 1930 a raíz de la crisis mundial, cuando dichas revistas desaparecieron, al igual que el suplemento dominical de El Comercio (Perú)El Comercio, donde se publicaban sus artículos.

En esta primera parte de su estancia parisina, que va de 1923 a 1929, se sitúa la composición de algunos cuantos poemas (después llamados Poemas en prosa), un libro o recopilación de ensayos: Contra el secreto profesional y un proyecto de novela incaica: Hacia el reino de los Sciris, todos los cuales serían publicados póstumamente, a excepción de algunos ensayos y relatos sueltos. La razón de esta parquedad de creaciones literarias se debía a que se hallaba más absorbido en producir artículos y crónicas para diarios y revistas pane lucrando.

En 1930 viaja a Madrid a raíz de la publicación de su poemario Trilce, que señaló el descubrimiento de su poesía en España, donde fue sometida a la crítica. Retorna a París pero al poco tiempo es expulsado, acusado de hacer propaganda comunista. Junto con Georgette vuelve a Madrid donde pasa dificultades económicas. Allí es testigo de la caída de la monarquía borbónica y la proclamación de la Segunda República Española (1931); se relaciona también con grandes literatos españoles como Miguel de Unamuno,Federico García Lorca, Rafael Alberti, Gerardo Diego y José Bergamín. Publica también su novela proletaria El tungsteno, y su libro de crónicas y ensayos Rusia en 1931, que se convirtió en un superventas: tres ediciones en solo cuatro meses. Le niegan, en cambio, la publicación de su cuento Paco Yunque, por ser «muy triste».

En octubre de 1931 realiza un tercer y último viaje a Rusia para participar en el Congreso Internacional de Escritores Solidarios con el Régimen Soviético. Retorna a Madrid y continúa con pasión su tarea literaria, pero los editores españoles se niegan a publicar sus obras de teatro Lock-out y Moscú contra Moscú (conocida después como Entre las dos orillas corre el río), así como su libro de crónicas Rusia ante el segundo plan quinquenal (continuación de Rusia en 1931), y su recopilación de ensayos El arte y la revolución. La razón principal: por ser obras de carácter marcadamente marxista y revolucionario. Por esta época empieza también a escribir (hasta 1937) una serie de poemas que póstumamente serían publicados con el título de Poemas humanos.

Decide regresar a París en 1932, cuando es levantada la anterior restricción de ingreso. Ese año Georgette es hospitalizada debido a un mal causado por los continuos abortos provocados (según testimonio de Juan Larrea, amigo y biógrafo de Vallejo); pero se recupera. Al año siguiente Vallejo escribe un extenso artículo, publicado por entregas en elGerminal de París, titulado ¿Qué pasa en el Perú?. Por ese tiempo deambula por pensiones y hoteles parisinos en medio de una gran angustia económica.

César Vallejo en Niza, 1929

César Vallejo en Niza, 1929

En 1934 se casa por lo civil con Georgette. Por entonces termina de escribir otra de sus obras teatrales: Colacho Hermanos o presidentes de América, sátira contra los gobiernos latinoamericanos sumisos al imperialismo yanqui, pero que ningún editor se animó a publicar. También le rechazan otro libro de ensayos que quiso dar a la prensa:Contra el secreto profesional. Entre 1935 y 1936 escribe varios cuentos: El niño del carrizo, Viaje alrededor del porvenir, Los dos soras y El vencedor, bocetos narrativos que serían publicados años después de su muerte.

Al estallar la Guerra Civil Española en 1936, colabora con fervor en la fundación del Comité Iberoamericano para la Defensa de la República Española y de su vocero, el boletín Nueva España. Le acompaña en esa labor Pablo Neruda. En diciembre de dicho año viaja por unos días a España, pasando por Barcelona y Madrid, preocupado por el desarrollo de los acontecimientos. En julio de 1937 vuelve por última vez a España para asistir al Congreso Internacional de Escritores Antifascistas. Visita Barcelona, Valencia, Jaén y el frente en Madrid. De vuelta a París, es elegido secretario de la sección peruana de la Asociación

Internacional de Escritores. Entre septiembre y noviembre escribe sus últimas composiciones líricas de Poemas humanos y España, aparta de mí este cáliz; así como el drama de tema incaico La piedra cansada.

Muerte en París[editar]

A inicios de 1938 trabaja como profesor de Lengua y Literatura en París, pero en marzo sufre de agotamiento físico. El 24 de marzo es internado por una enfermedad desconocida (después se supo que fue la reactivación de un antiguo paludismo que sufrió de niño) y entra en crisis el 7 y el 8 de abril. Fallece una semana más tarde, el 15, un viernes santo con llovizna en París, pero no un jueves, como se cree que vaticinó en su poema «Piedra negra sobre una piedra blanca». Se le realiza un embalsamamiento. Su elogio fúnebre estuvo a cargo del escritor francés Louis Aragon. El 19 sus restos son trasladados a la Mansión de la Cultura y más tarde al cementerio de Montrouge.

Después de treinta y dos años de reposar en el cementerio Montrouge, el 3 de abril de 1970 su viuda Georgette Vallejo traslada sus restos al cementerio de Montparnasse, escribiendo en su epitafio:

He nevado tanto para que duermas.

Obra[editar]

Vallejo abarcó prácticamente todos los géneros literarios: poesía, narrativa (novelas y cuentos), teatro y ensayo. Se debe también mencionar su copiosa labor periodística (crónicas y artículos).

Poesía[editar]

Portada de la edición príncipe de Los heraldos negros .

Portada de la edición príncipe deLos heraldos negros.

Es comúnmente aceptado que es en la lírica donde Vallejo alcanza su verdadera expresión y sus más altas cotas. Consta de tres etapas: modernista, vanguardista y revolucionaria.

Etapa modernista

Artículo principal: Los heraldos negros

Comprende el libro de poemas Los heraldos negros (Lima, 1919). Constituye el comienzo de la búsqueda del poeta por una diferenciación expresiva, la cual se irá consolidando a lo largo de toda su obra. Para Vallejo era necesario fundar un lenguaje poético diferente a lo tradicional. Vallejo estuvo influenciado por el nicaragüense Rubén Darío, fundador de modernismo y máximo exponente en Hispanoamérica, y el poeta modernista uruguayo Julio Herrera y Reissig.

Según Mariátegui «en estos versos principia la poesía peruana, en el sentido indigenista». Efectivamente, el poeta nos habla de lo nativo. Allí están las profundas vivencias de los sucesos cotidianos, la vida familiar y aldeana, el paisaje tierno y eglógico, pero expresados todavía con el gusto modernista y las formas métricas y estróficas de la poesía clásica.

También encontramos temas más elevados como la protesta contra el destino del hombre, la muerte, el dolor, la conciencia de orfandad, el absurdo, todos ellos tratados por el poeta con un acento muy personal.

En efecto, el poeta despliega en el poemario características que lo convierten en un libro único: la exhibición impúdica de sentimientos, la muestra descarnada del sufrimiento, la radical desnudez de la palabra.

El primer poema de la serie da título al libro y se refiere a los momentos en que la muerte, o el

simple paso del tiempo, nos dan una señal angustiosa, cual sacudida. «

son las

... crepitaciones de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.» Esta imagen, en

realidad tan fundada como innovadora, fue objeto de burla de Miguel de Unamuno, ya que el anquilosamiento retórico en que se hallaba la poesía y la literatura española por aquellos tiempos, aún no podía permitir entender que se pudiera extraer lo profundo de lo cotidiano, incluso de lo doméstico.

Etapa vanguardista

Artículo principal: Trilce

Cubierta de la primera edición de Trilce , con el retrato del poeta.

Cubierta de la primera edición deTrilce, con el retrato del poeta.

Comprende el poemario Trilce (Lima, 1922), uno de los mayores libros de poesía de la vanguardia posbélica a nivel mundial. El poemario nace en un contexto muy especial para el poeta. Su perplejidad ante el mundo se había acrecentado: la muerte de su madre, sus fracasos amorosos, la experiencia de no ser aceptado totalmente en Lima y su estadía en una lóbrega cárcel de Trujillo, son los principales acontecimientos que marcaron el profundo sentimiento de exclusión del poeta. Estas experiencias forjaron en él ese sentimiento de ser humano preso de la existencia o de la sociedad y fueron el origen del desgarramiento del poeta, del dolor infinito que encierra cada poema, y de su densidad y hermetismo.

El nombre del poemario es un neologismo inventado por Vallejo, cuyo significado hasta ahora es incierto. De acuerdo a la versión más extendida, derivaría de «tres», pues el cambio del nombre del libro (originalmente Vallejo le puso el título de Cráneos de bronce) fue cotizado por el impresor en tres libras (treinta soles oro).

Al momento de aparecer cayó en el mayor vacío, pues la gente todavía estaba acostumbrada a los versos románticos y modernistas. El mismo Vallejo lo explica en carta dirigida a Antenor Orrego, y defiende a la vez su posición:

«El libro ha nacido en el mayor vacío. Soy responsable de él. Asumo toda la responsabilidad de su

estética. Hoy más que nunca quizá, siento gravitar sobre mí, una hasta ahora desconocida obligación sacratísima, de hombre y de artista. ¡La de ser Libre! Si no he de ser libre hoy, no lo seré jamás. Siento que gana el arco de mi frente su más imperativa fuerza de heroicidad. Me doy en la forma más libre que

puedo y ésta es mi mejor cosecha artística. [

]

¡Dios sabe cuánto he sufrido para que el ritmo no

... traspasara esa libertad y cayera en libertinaje! ¡Dios sabe hasta qué bordes espeluznantes me he

asomado, colmado de miedo, temeroso de que todo se vaya a morir a fondo para que mi pobre ánima viva!» 7

Fue calificado como «disparate». Críticos como Luis Alberto Sánchez se preguntaron extrañados por qué Vallejo había escrito un poemario de esas características. Trilce significó la creación de un lenguaje muy personal, lo que ya en sí implicaba una hazaña descomunal. Fue una ruptura con la tendencia del pasado literario y con respecto a las normas expresivas tradicionales. El libro refleja la poética personal de Vallejo, tal como él mismo lo explica: «La gramática, como norma colectiva en poesía, carece de razón de ser. Cada poeta forja su gramática personal e intransferible, su sintaxis, su ortografía, su analogía, su prosodia, su semántica. Le basta no salir de los fueros básicos del idioma. El poeta puede hasta cambiar, en cierto modo, la estructura literal y fonética de una misma palabra según los casos.» (El arte y la revolución).

Trilce es un libro revolucionario porque pulverizó las normas estéticas y retóricas:

Usa vulgarismos, cultismos, regionalismos, tecnicismos, neologismos, arcaísmos.

Transita por todos los niveles del lenguaje.

Crea un nuevo lenguaje poético a través de la deslexicalización del mismo, puesto que

tiene altos grados de agramaticalidad y violenta la representación gráfica de las palabras. Usa múltiples figuras literarias: paradojas, prosopopeyas, animismo, hipérboles numéricas, sinestesias, onomatopeyas, pleonasmos y antítesis.

Plentiud poética: Etapa revolucionaria y de compromiso social

Artículo principal: Poemas humanos

Artículo principal: España, aparta de mí este cáliz

Los poemarios de esta etapa son de publicación póstuma, labor que realizó la viuda del poeta, englobando los textos bajo el título común de Poemas humanos (París, julio de 1939). Aunque hay que señalar que España, aparta de mí este cáliz, ya había sido ordenado por el mismo Vallejo en forma de libro individual y fue publicado meses antes, en enero, en España.

El título de Poemas humanos fue impuesto a sugerencia de Georgette Vallejo, quien afirmó haber leído en una libreta de apuntes de Vallejo que éste tenía planificado un libro de "poemas humanos", aunque sin mayor especificación. La ambigüedad de esta afirmación ha llevado a diversos críticos y editores a considerar arbitraria dicha imposición. Posteriormente, Georgette Vallejo dividió los llamados Poemas humanos en dos bloques titulados Poemas en prosa (19 poemas) y Poemas humanos propiamente dichos (76). Así aparecieron en la Obra poética completa, Francisco Moncloa Editores S.A., 1968. Según Georgette, los primeros fueron escritos entre 1923 y 1929, y los segundos entre 1931 y 1937. Otros editores no han estado

de acuerdo con esta división y han preferido mantener en un solo cuerpo todos los poemas póstumos de Vallejo, a excepción deEspaña, aparta de mí este cáliz.

Aunque estos poemas tratan algunos temas recurrentes del autor, muestran claras diferencias respecto a su obra poética anterior. Lo primero que se nota, en el plano formal, es su retorno a los ritmos conocidos, al menos en buena parte de los poemas, así como el abandono de la experimentación del lenguaje, que había sido la nota predominante enTrilce. En esta nueva fase de su poética su lenguaje es pues más accesible para el lector común. El poeta buscaba precisamente acercarse más al pueblo.

Se considera que uno de los factores que más influyó en este cambio de rumbo de su poesía fue su adhesión al marxismo, pensamiento que coincidía con algunas de las preocupaciones que lo habían acompañado a lo largo de su vida.

Si bien la nota reiterativa en estos poemas sigue siendo la insatisfacción del poeta ante la vida y el pertinaz dolor de vivir; sin embargo, esta vez trae consigo una nota de esperanza. Ella radicaría en su fe en la unidad de todos los hombres. En Poemas humanos el poeta se abandona con seriedad o patetismo exacerbado al dolor humano y nos obliga a pensar en las angustias y esperanzas de todos aquellos que con el estómago vacío no tienen ni siquiera una piedra en que sentarse. La obra está llena de paralelismos y oposiciones. Usa el lenguaje de la conversación cotidiana, por eso parece que el yo poético conversa con un amigo o un obrero. Hay fuertes exclamaciones en la estructura lingüística, quiere dramatizar su poesía. Presenta un humanismo esencial, literatura social y revolucionaria.

España, aparta de mí este cáliz, escrito en 1937 y publicado en 1939, compendia los versos más intensos y hondos que escritor alguno haya llevado a cabo sobre la guerra civil en ese país. La visión de la España combatiente había conmovido a Vallejo, por lo que su poética estuvo al servicio de la causa. Consta de 15 poesías y se considera el testamento poético de Vallejo.

En los versos que dan nombre al poemario, se manifiesta una prueba premonitoria de su amor por España y su miedo por la derrota de la que consideraba la causa justa.

Narrativa[editar]

En la narrativa de Vallejo también se aprecia su transformación ideológica.

Escalas melografiadas (Lima, 1923) es un libro que agrupa doce relatos, divididos en dos

secciones: seis estampas lírico-narrativas (Cuneiformes) y seis relatos o cuentos psicopatológicos (Coro de vientos). Algunos de ellos son de un sorprendente vanguardismo, poco cultivado entonces. Fabla salvaje (Lima, 1923) es una novela corta de carácter psicológico que aborda la locura de un campesino de los Andes. Cercano al género fantástico.

Más allá de la vida y de la muerte (Lima, 1923), cuento.

Hacia el reino de los Sciris (terminado en 1928, se publicó póstumamente) es una nouvelle histórica de tema incaico, todavía ligado al modernismo.

Hacia 1930, influenciado por el marxismo, empezó a escribir relatos más imbuidos de la problemática social y circunscritos en el llamado realismo socialista.

El Tungsteno (Madrid, 1931) es una novela desigual sobre un conflicto en una mina de los

Andes. Es una novela "proletaria" que ataca no solamente a los "gringos", sino también a los "arribistas" que imitan a los extranjeros y explotan y oprimen a los pobres, los indios, y los "conscriptos" del ejército. Publicada en España, fue muy popular en la década de 1930, la de la depresión económica mundial. "Paco Yunque" (escrito en 1931), un tierno cuento infantil de denuncia social que fue rechazado por muchos editores. Finalmente fue publicado en 1951. Ahora en el Perú, "Paco Yunque" es lectura obligatoria durante la enseñanza primaria.

Se debe mencionar también otros relatos escritos entre 1935 y 1936, pero que dejó inconclusos:

"El niño del carrizo"

"Viaje alrededor del porvenir"

"Los dos soras"

Su obra narrativa completa fue publicada en 1967, bajo el título de César Vallejo. Novelas y cuentos completos (Lima, Francisco Moncloa Editores, edición supervisada porGeorgette Vallejo).

Teatro[editar]

De Vallejo se conservan cuatro piezas teatrales, ninguna de las cuales fue estrenada o publicada durante su vida, aunque también se conservan los fragmentos de un drama suyo, Mampar, pero en su versión en francés y bajo el título de Les taupes (escrita entre 1929 y 1930), del que también se hacen referencias en una carta crítica del productorLouis Jouvet. Dicho drama trata del conflicto de un esposo con su suegra y se supone que el autor destruyó el original.

Las cuatro piezas teatrales que se conservan íntegramente y que fueron publicadas póstumamente (Teatro completo, Lima, Fondo Editorial PUCP, 1979, editado y prologado por Enrique Ballón Aguirre) son las siguientes:

Lock-out (1930), drama escrito en francés; el propio Vallejo hizo una traducción al

castellano que no se conserva. Trata de un conflicto obrero en una fábrica metalúrgica. Entre las dos orillas corre el río (años 1930), drama que fue el producto de un largo y difícil

proceso. Entre los títulos de versiones anteriores se encuentran Varona Polianova, Moscú contra Moscú, El juego del amor, del odio y de la muerte y varias permutaciones de este último. Colacho Hermanos o presidentes de América (1934). Una sátira que expone la

democracia peruana como farsa burguesa bajo presiones diplomáticas y de empresas transnacionales. La piedra cansada (1937), drama de tono poético ambientada en la época incaica e influida por las tragedias griegas.

Ensayo[editar]

Vallejo publicó un libro de crónicas titulado Rusia en 1931. Reflexiones al pie del Kremlin (Madrid, 1931) y preparó para las prensas otro similar titulado Rusia ante el segundo plan quinquenal (terminado en 1932 pero que fue publicado tiempo después, en 1965).

Además, organizó dos libros de prosa ensayística y de reflexión: Contra el secreto profesional (escrito, según Georgette, entre 1923 y 1929), y El arte y la revolución (escrito entre 1929 y 1931), que reúnen diversos artículos, algunos de los cuales fueron publicados en revistas y periódicos en vida del autor. Ninguna editorial en España quiso publicar estos libros por su carácter marxista y revolucionario. Serían publicados en 1973 (Lima, Editorial Mosca Azul).

Traducciones[editar]

Vallejo tradujo del francés al castellano al General Mangin, Henri Barbusse y Marcel Aymé. Dichas traducciones fueron publicadas en París, Madrid y Buenos Aires. Posteriormente fueron compiladas en el tomo Traducciones de sus Obras completas, publicadas por la Universidad Ricardo Palma, tal como se indica en el capítulo "Obras completas" del presente artículo. 8

Compilaciones de la obra de Vallejo[editar]

Novelas y cuentos completos. Lima, Francisco Moncloa Editores, 1967, (edición

supervisada por Georgette Vallejo). Teatro completo, Lima, Fondo Editorial Pontificia Universidad Católica del Perú, 1979.

Editado y prologado por Enrique Ballón Aguirre y Georgette Vallejo. Desde Europa - Crónicas y artículos (19231938), recopilación, prólogo, notas y documentación por Jorge Puccinelli, Lima, Ediciones Fuente de la Cultura Peruana, 1987.

César Vallejo. Obras completas. Prólogo de Ricardo González Vigil. Lima, Editora Perú S.A., julio de 1992 (edición popular en fascículos distribuida gratuitamente por el diarioLa Tercera de Lima).

Obras completas[editar]

La última edición de Obras completas de César Vallejo es la de la Pontificia Universidad Católica del Perú (1997-2003) en catorce volúmenes:

Poesía completa. Presentación de Salomón Lerner Febres. Edición, prólogo y notas de

Ricardo Silva-Santisteban. Lima, PUCP, 1997. 4 tomos. Bibliografía de Miguel Ángel Rodríguez Rea. Autógrafos olvidados. Estudio preliminar de Juan Fló y notas de Stephen M. Hart. Lima,

Tamesis/ PUCP, 2003. Contiene la edición facsimilar de 52 manuscritos ológrafos. Narrativa completa. Presentación de Salomón Lerner Febres. Edición de Ricardo Silva-

Santisteban y Cecilia Moreano. Lima, PUCP, 1999. Teatro completo. Presentación de Salomón Lerner Febres. Edición de Ricardo Silva-

Santisteban y Cecilia Moreano. Lima, PUCP, 1999. 3 tomos Artículos y crónicas completos (Desde Lima - Desde Europa, 1918-1938). Presentación de

Salomón Lerner Febres. Edición y prólogo de Jorge Puccinelli. Lima, PUCP, 2002. 2 tomos. Ensayos y reportajes. Edición y prólogo de Manuel Miguel de Priego. Lima, PUCP, 2002.

Correspondencia. Edición y prólogo de Jesús Cabel. Lima, PUCP. 2002. Contiene 281

cartas de César Vallejo. Traducciones. Edición y prólogo de Rosario Valdivia Paz-Soldán. Lima, PUCP, 2003.

Cartas de César Vallejo a Pablo Abril de Vivero. Edición y prólogo de Andrés Echevarría. Montevideo, Biblioteca Nacional de Uruguay, MEC, 2013.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

4.

Volver arribaOrrillo, Winston. «César Vallejo: Periodista Paradigmático». Sistema de Bibliotecas, Fondo editorial UNMSM, 1998. Consultado el 23 de abril de 2009.

4. <a href=Volver arriba Orrillo, Winston. «César Vallejo: Periodista Paradigmático» . Sistema de Bibliotecas, Fondo editorial UNMSM, 1998. Consultado el 23 de abril de 2009. " id="pdf-obj-24-15" src="pdf-obj-24-15.jpg">
4. <a href=Volver arriba Orrillo, Winston. «César Vallejo: Periodista Paradigmático» . Sistema de Bibliotecas, Fondo editorial UNMSM, 1998. Consultado el 23 de abril de 2009. " id="pdf-obj-24-20" src="pdf-obj-24-20.jpg">

Bibliografía[editar]

Basadre, Jorge: Historia de la República del Perú. 1822 - 1933, octava edición, corregida y aumentada. Tomo 14. Editada por el diario La República y la Universidad Ricardo Palma.

1998.

Clayton, Michelle. Poetry in Pieces: César Vallejo and Lyric Modernity. Berkeley:

University of California Press, 2011. http://www.escholarship.org/uc/item/3704z0k8 Cornejo Polar, Antonio: Historia de la literatura del Perú republicano. Incluida en Historia

del Perú, tomo VIII Perú Republicano. Lima, Editorial Mejía Baca, 1981. Coyné, André: Medio siglo con Vallejo. Lima, Fondo Editorial PUCP, 2000.

Espejo Asturrizaga, Juan: César Vallejo. Itinerario del hombre. 1892-1923, Librería

Editorial Juan Mejía Baca, Lima, 1965. González Viaña, Eduardo. Vallejo en los infiernos. Axiara Editions, 2013.

Gustavo Flores Quelopana. César Vallejo y su revolucionarismo profético en: Filosofía de

la tecnociencia, pp. 133-146. IIPCIAL. Lima, 2012. Gustavo Flores Quelopana. César Vallejo: poeta de la situación límite de la condición

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Mateo de Paz, César Vallejo, el poeta de los pobres. Madrid: El Rompecabezas, 2008.

Biografía literaria destinada al público infantil. Monguió, Luis: César Vallejo, vida y obra. Lima, Editora Perú Nuevo, 1952.

Orrego, Antenor: Mi encuentro con Vallejo. Prólogo de Luis Alva Castro. Tercer Mundo

Editores, 1989. Impreso en Bogotá. ISBN 938-601-224-7 Tamayo Vargas, Augusto: Literatura Peruana. Lima, PEISA, 1992.

Tauro del Pino, Alberto: Enciclopedia Ilustrada del Perú. Tercera Edición. Tomo 17, VAC-

ZUZ. Lima, PEISA, 2001. ISBN 9972-40-166-9 Tinoco Rondan, Andrés: César Vallejo, una visión de ingeniero. Revista Paradigmas, Depto. Académico de Ingeniería, Universidad Ricardo Palma, Vol. 3 No. 1, pp.161-176. Lima, Perú, 2011. ISSN 2220-2056.

Verani, Hugo. Las vanguardias literarias en Hispanoamérica. Manifiestos, proclamas y

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Smith, Alan, Epílogo a España aparta de mí de este cáliz, Ardora Ediciones, Madrid, 2013.

Edición facsimilar Ricardo Silva Santisteban: Breve historia de la traducción en el Perú, Lima, Instituto Bibliográfico del Perú, 2013. ISBN 978-612-46210-1-7

Enlaces externos[editar]

Los cachorros (novela)

 

Los cachorros

 
 
   
 

Género

Idioma

 
   

País

País <a href=Perú " id="pdf-obj-25-77" src="pdf-obj-25-77.jpg">

Fecha de

1967

publicación

   
 

Mario Vargas Llosa

 
   

Los cachorros

Catedral(1969)

 

Los cachorros es un relato del escritor peruano y Premio Nobel de literatura 2010, Mario Vargas Llosa, publicado por primera vez en 1967 por la editorial española Lumen en su serie Palabra e Imagen.

El relato es una metáfora tragicómica de la sociedad limeña. El tema se centra en un hecho real que ocurrió en Perú y que Vargas Llosa leyó en un recorte de periódico hace años: la emasculación de un muchacho por el ataque de un perro.

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Argumento[editar]

Cuéllar, un niño que llega al colegio religioso Champagnat, situado en el exclusivo barrio limeño de Miraflores, debe integrarse en el grupo de la sociedad miraflorina. En un principio, destaca por su aplicación académica y deportiva con lo que se granjea la amistad, el respeto y el reconocimiento del resto de los alumnos, entrando a formar parte de un grupo de cuatro chicos (Lalo, Chingolo, Mañuco e Cholo). Pronto, Judas, el perro del colegio lo ataca tras un entrenamiento de fútbol, lo que provoca la castración del muchacho. A partir de ahí, todo

cambia: la actitud de sus padres hacia él, de los profesores y de los compañeros, que le

imponen el apodo “Pichulita”. Cuéllar intenta demostrar su virilidad a través de los deportes y

de actitudes machistas. Paulatinamente, el protagonista asume una castración irreversible, separándose del grupo y reaccionando con manifestaciones violentas e impropias, que termina con un desgraciado final. El resto del grupo cumple con las normas sociales; los amigos se casan, se acomodan en una vida burguesa y tienen hijos que iniciarán de nuevo el ciclo vital dentro de la clase alta limeña.

Temas[editar]

Los cachorros se suele relacionar con La ciudad y los perros por lo que atañe a los argumentos tratados (la adolescencia y la juventud, los problemas de adaptación, la sociedad fiera que castiga al que no sigue sus reglas). Sin embargo, si en La ciudad y los perros el concepto de "perro" alude al hombre-animal que se deja arrastrar por el instinto, en Los cachorros, el "cachorro" se refiere al adolescente inmaduro que se conforma con las reglas del grupo.

Esta novela breve aborda diferentes temas: el machismo y la violencia, la hipocresía, la moral de las apariencias, el fracaso, la frustración y la muerte. Entre ellos destacan dos argumentos fundamentales: la castración y la crítica a la sociedad burguesa.

La castración[editar]

Es el eje temático de la novela tanto a nivel individual como colectivo. Una castración no solo física, sino también moral, social y existencial. Cuéllar es la víctima propiciatoria de la castración psicológica del grupo. Es en el colegio donde se inicia el proceso de emasculación colectiva a que es sometido el protagonista que sufre el ataque sistemático del grupo que irá destruyéndolo. El colegio crea un ambiente y una mentalidad que se proyecta en el mundo exterior, en la ciudad, marcando las pautas del comportamiento. Mordido por el perro Judas, su virilidad quedará destruida, arrastrando hasta el final de la historia su condición de castrado. El nombre del perro está cargado de simbolismo y se vincula a una larga tradición literaria de diversos significados, cuyo origen se encuentra en la Biblia. Judas es el promotor de la desgracia del protagonista que es sacrificado como Jesús. Judas es el traidor de Jesús. La figura del danés con sus rasgos característicos (los ladridos, el encierro en la jaula) también se parece al mítico «guardián delHades». «La salida de Judas de la jaula y su agresión alegorizan la liberación del instinto animal que posee el hombre». 1 No es un hecho casual que, después del accidente, el perro desaparezca y su lugar lo ocupen una pareja de «conejitos blancos». El color blanco simboliza la indeseada virginidad que el futuro aguarda a Cuéllar.

La sociedad burguesa[editar]

Los cachorros es también una crítica a la presión que la sociedad burguesa ejerce sobre un individuo diferente. La sociedad limeña es el otro gran protagonista de la novela, un personaje grupal y colectivo, que marca las directrices de la trama. Una sociedad conservadora, caduca y rancia, donde lo esencial son las apariencias y el conformismo, ya que la diferencia supone la alienación a la que condenan al protagonsita. Las características de la sociedad limeña, tan cerrada, asentada en unas férreas relaciones de casta, son la frivolidad, la violencia y el machismo, que se consideran como los elementos rectores de la formación del hombre, y la hipocresía, que practican, tanto el propio Cuéllar, como inútil forma de integración y de salvación, como sus compañeros. Dentro de esta sociedad, se pueden diferenciar varios grupos que muestran distintas actitudes respecto al protagonista. La pandilla de amigos que, al cesar su rebeldía juvenil, se apartan de él. Los padres del chico, que no facilitan el camino a su propio hijo, no le incitan a la autorreflexión, ni reflexionan ellos, tan solo se compadecen, e intentan ocultar el problema. Sin embargo, hay también una crítica personal del protagonista muy fuerte, lo que realmente le causa infelicidad. Cuéllar no se acepta, mantiene en completo silencio su problema, intenta seguir los cánones del grupo, que nunca podrá seguir plenamente por su castración y por su falta de reflexión y conocimiento de sí mismo.

Estilo[editar]

Los cachorros tiene seis capítulos que abarcan unos veinticinco años, desde que Cuéllar llega al colegio. El protagonista va pasando por todas las fases de la vida: infancia, adolescencia, juventud y madurez (a la que nunca llega psicológicamente). Siguiendo las pautas de La ciudad y los perros y La casa verde, Vargas Llosa continúa su experimentalismo. Lo más destacable en la lectura de esta obra es la velocidad narrativa, su viveza, la impresión de que el relato se desborda, cae fluidamente. Destaca la acumulación narrativa: todo es posible dentro de una misma frase: diálogo, narración, descripción, sonidos, fantasías, pensamientos etc. Esto se ve claro con uno de sus recursos estilísticos más utilizados, el estilo indirecto libre. El intento del autor consiste en buscar la velocidad, el desconcierto y una dimensión oral muy viva; por esta razón emplea diferentes procedimientos lingüísticos como la supresión de los nexos y de las marcas que introducen los diálogos ("dijo", "preguntó", "respondió", "observó" etc.). Se señala también el uso frecuente de onomatopeyas, en particular en la primera parte de la obra, y la abundancia de diminutivos. A veces el relato está basado en un diálogo donde hay una serie de preguntas que los personajes se hacen alternativamente. Otra veces resulta ser, más que un diálogo, un monólogo angustiado porque solamente se oyen las preguntas. La ausencia de respuestas hace aún más patente el aislamiento de Cuéllar.

En Los cachorros Vargas Llosa intensifica la concepción de un punto de vista colectivo y coral. Nunca sabemos quién es el narrador, puesto que hay un juego continuo entre la primera persona narrativa y la narración omnisciente:

Lo vieron pasar uno, dos, y al tercer tumbo lo vieron, lo adivinamos meter la cabeza, impulsarse con un brazo para pescar la corriente, poner el cuerpo duro y patalear. Entonces volvíamos a nuestras casas, y se duchaban y acicalábamos.

La primera persona narrativa representa la voz de uno de “los cachorros”, pero, no se puede saber cuál, todos ellos forman una unidad. Puede parecer incluso que ese “nosotros” incluya

al lector, que se ve forzado a compartir solo una visión limitada, una visión que siempre coincide con la de la voz colectiva y nunca con la de Cuéllar, dado que se encuentra marginado del grupo. La inclusión del lector como parte de la narración se consigue también

por la lengua utilizada: jerga colegial, juvenil, local. Se crea intimidad con el uso de diminutivos, y la lengua infantil usada, por ejemplo, por Teresita.

Período literario proteiforme 2 [editar]

El relato se construye siguiendo una formúla que Vargas Llosa denomina "período literario proteiforme". Se trata de un período proteiforme, pero perfectamente ensamblado, en que la frase pasa sinuosamente da una o otra persona en un contexto totalmente fluido, sin que el sentido de secuencia de la narración y del párrafo se rompan, sin que el monólogo o el diálogo se distancien del discurso, interrumpiendo la relación descriptiva. «Este procedimiento

consiste en expresar simultáneamente la realidad objetiva y la subjetiva en una misma frase, mediante combinaciones rítmicas.» 3

La complejidad de este recurso es muy sugerente. Desde la primera línea de la novela, el lector se halla envuelto en un nuevo mundo que se expresa mediante un lenguaje que no sólo no respeta los consagrados límites gramaticales de la sintaxis, sino que los aniquila creando nuevas perspectivas lingüísticas de expresividad narrativa, sin que por eso el hilo de la acción se vuelva incoherente.

Referencias[editar]

Los cachorros; Mario Vargas Llosa

Narrativa hispanoamericana contemporánea. Escritores hispanoamericanos. El Boom literario. Argumento y personajes de la novela

     Enviado por: Luis Felipe Inurritegui Idioma: castellano País: Perú  
Enviado por: Luis Felipe Inurritegui
Idioma: castellano
País: Perú
5 páginas
consiste en expresar simultáneamente la realidad objetiva y la subjetiva en una misma frase, mediante combinaciones» La complejidad de este recurso es muy sugerente. Desde la primera línea de la novela, el lector se halla envuelto en un nuevo mundo que se expresa mediante un lenguaje que no sólo no respeta los consagrados límites gramaticales de la sintaxis, sino que los aniquila creando nuevas perspectivas lingüísticas de expresividad narrativa, sin que por eso el hilo de la acción se vuelva incoherente. Referencias [ editar ] 1. Volver arriba Guadalupe Fernández Ariza 2. Volver arriba Roslyn M. Frank 3. Volver arriba Mario Vargas Llosa, Montevideo, agosto 1966 Los cachorros; Mario Vargas Llosa Narrativa hispanoamericana contemporánea. Escritores hispanoamericanos. El Boom literario. Argumento y personajes de la novela      Enviado por: Luis Felipe Inurritegui Idioma: castellano País: Perú   5 páginas Descargar publicidad  Epoca - Corriente: Boom: El Boom fue una explosión literal en la literatura Latinoamericana que ocurrió durante la década de los sesenta. El Boom "era simplemente el descubrimiento de un nuevo idioma literario el cual expresa a la realidad latinoamericana con completa autenticidad ”. Este fenómeno es una mezcla de realidad y fantasía también llamado “realismo mágico”. Durante esta década la literatura latinoamericana llegó a tener mucho reconocimiento internacional el cual ya merecía hace mucho tiempo. “La ficción latinoamericana fu e muchas veces asociada con la imaginación y la innovación”. Los mayores representantes del Boom fueron Guillermo Cabrera Infante, Julio Cortazar, José Donoso, Carlos Fuentes, Gabriel García Marquez, y el peruano Mario Vargas Llosa. Estos llamados “innovadores” causaron una gran sensación al rededor del mundo ya que sus obras fueron escritas con una excelente técnica y un estilo que contenía temas universales. Las novelas más importantes fueron definitivamente Rayuela de " id="pdf-obj-29-36" src="pdf-obj-29-36.jpg">
 
 

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Epoca - Corriente: Boom:

El Boom fue una explosión literal en la literatura Latinoamericana que ocurrió durante la década de los sesenta. El Boom "era simplemente el descubrimiento de un nuevo idioma literario el cual expresa a la realidad latinoamericana con completa autenticidad”. Este fenómeno es una mezcla de realidad y fantasía también llamado “realismo mágico”. Durante esta década la literatura latinoamericana llegó a tener mucho reconocimiento internacional el cual ya merecía hace mucho tiempo. “La ficción latinoamericana fue muchas veces asociada con la imaginación y la innovación”. Los mayores representantes del Boom fueron Guillermo Cabrera Infante, Julio Cortazar, José Donoso, Carlos Fuentes,

Gabriel García Marquez, y el peruano Mario Vargas Llosa. Estos llamados “innovadores” causaron una

gran sensación al rededor del mundo ya que sus obras fueron escritas con una excelente técnica y un

estilo que contenía temas universales. Las novelas más importantes fueron definitivamenteRayuela de

Cortazar; El obsceno pájaro de la noche de Donoso; La muerte de Artemio Cruz y La región mas transparente por Fuentes; Tres tristes tigres de Infante; la conocida obra Cien anos de soledad por García Marquez; y La ciudad y los perros, La casa verde y Conversación en La Catedral todas por Vargas Llosa.

La gran mayoría de estos escritores escribían de todas partes del mundo durante los 1960s debido a que unos no conocían a los otros. Sin embargo, la Revolución Cubano junto a muchas de ellos ya que pensaban en conseguir su independencia. Antes de El Boom, la literatura latinoamericana era considerada como no tan interesante en comparación con las prestigiosas obras europeas y estadounidenses inclusive después de que Miguel Angel Asturias, Jorge Luis Borges, y Alejo Carpentier ya habían publicado sus narrativas.

Los escritores más destacados del Boom fueron influenciados por Faulkner, Hemingway, John Dos Passos, Virginia Woolf, Proust y Jean Paul Sartre, pero quizás la mayor influencia de todas llegó a de escritores latinoamericanos como Borges, y Octavio Paz. El laberinto de la soledad es la obra más aclamada de Paz donde “examina la verdadera identidad mexicana”. Estos escritores luego fueron

evolucionando hasta que dejaron de imitar a Kafka, Sartre, y Faulkner, para así empezar escribiendo piezas propias donde examinaron y hasta trataron de descubrir las identidades nacionales de sus patrias.

El Boom no nació porque los autores decidieron formarlo sino que el movimiento ocurrió debido a que los acontecimientos exactos ocurrieron en los sesenta. Una gran promoción de grandes novelistas y de buenas compañías publicitarias junto con muchas traducciones de sus obras causaron que este movimiento histórico ocurra. Las novelas del Boom alcanzaron extrema popularidad al rededor del mundo porque presentaban mundos reales y fantásticos a la vez. Desafortunadamente, durante el Boom también surgieron otros grandes autores que hubieran sido reconocidos en otra épocas pero no pudieron serlo ahora por falta de recursos económicos.

Autor y Obras:

Cortazar; El obsceno pájaro de la noche de Donoso ; La muerte de Artemio Cruz y

Mario Vargas Llosa, el autor del cuento Los Cachorros y los Jefes es quizás uno de las personas mas reconocidas por su literatura en la historia del Perú. Según diversos diarios y recortes haciendo referencia al escritor peruano, dicen que esta considerado entre los mejores escritores de la lengua española en el mundo.

Vargas Llosa nació en Arequipa, Perú el 28 de marzo de 1936. Fue al Colegio Militar Leoncio Prado desde 1950 hasta el 52 para luego estudiar literatura y derecho en la Universidad de San Marcos desde 1955 hasta 1957. Al comenzar la universidad, es decir durante 1955, se caso con Julia Urquía para luego divorciarse en 1964. Al Año siguiente se caso con Patricia Llosa con quien tuvo dos hijos y una hija. Durante 1959, Llosa se mudo a París, donde trabajo como profesor de español. Él no solamente ha sido escritor sino también se desenvolvió siendo editor y reportero de muchas revistas reconocidas tanto en Lima como en París. Al igual que Fuentes, Llosa ha sido un profesor de visita en muchas y diversas

universidades tanto americanas como europeas. En 1975, Nuestro escritor residió en una casa en Lima, Perú. Llegó a recibir muchos premios debido a sus grandes esfuerzos como escritor entre los que destacan el prestigioso premio Príncipe de Asturias (1986), y el premio Miguel de Cervantes (1994).

Vargas Llosa, otra vez al igual que Carlos Fuentes se involucró mucho en la política de su país. Él escribió muchos ensayos acerca de la literatura Latinoamericana en especial. Durante 1990, Llosa se lanzó para presidente de su país, el Perú siendo el candidato presidencial del partido llamado Fredemo (Frente Democrático) aunque perdió ante el, en ese tiempo desconocido, Alberto Fujimori y quien ahora es el núcleo de muchas polémicas nacionales. Mario Varags Llosa piensa que en su país había o hay “una pseudo-democracia la cual es dominada por los militares donde los jueces responden ante el poder ejecutivo y la violación de los derechos humanos es cosa de todos los días”.

Entre las grandes obras de Vargas Llosa se destacan La Ciudad y Los Perros en 1962, Los Jefes en el '59, Los Cachorros en 1967, La Casa Verde en 1966, y Conversación en la Catedral, la cual trata sobre temas políticos. Durante 1973 escribió Pantaleón y las Visitadoras la cual fue adaptada al cine por Luis Llosa, seguida por La Tía Julia y el Escribidor en 1977, La Guerra del fin del Mundo en 1981,Historia de Mayta en 1984, Quien mató a Palomino Molero en el '86, El hablador en 1987, Elogio de la madrastra en 1988, y Lituma en los Andes ya en 1993. También fue reconocido por sus obras las cuales critican como la crítica a García Marquez llamada Gabriel Garcia Marquez: Historia de un Deicidio en 1971

Obra

Argumento

La obra narra gran parte de la vida de un grupo de amigos miraflorinos y en especial sobre un individuo en particular llamado o apellidado Cuéllar, quien fue castrado por un perro danés en su colegio. Desde el principio de la obra, estos amigos están cursando el quinto grado de primaria y viven en la década del cincuenta. Visitan lugares conocidos en la Lima contemporánea tales como el Donofrio, los clubes Regatas y Terrazas, el colegio Champagnat, y las playas de La Herradura y Waikiki los cuales marcaron un estilo de vida en los jóvenes de esa década quienes andaban por Miraflores. A medida que estos aun niños van creciendo ellos van narrando lo que les pasa y se ve como cambian de pensar y entregar su vida por los estudios y el fútbol a soñar con chicas, amores, y universidades. Los años pasaban y los amigos de Cuéllar como lo son Lalo, Choto, Mañuco, y Chingolo iban creciendo viendo como Cuéllar, a quien ellos llamaban “Pichulita” era superior a ellos no sólo en los estudios sino en la mayoría de los deportes como lo son el fútbol y la tabla. Conocieron muchas chicas pero Cuéllar no se atrevía a estar con ninguna, ni siquiera cuando hubo una a la cual realmente amó. Él la buscaba y tan sólo faltaba que

se le declare pero lo pensó demasiadas veces así que Cachito Arnilla se la llevó. El popular “Pichulita”

se deprime por mucho tiempo y cambia de personalidad muchas veces hasta que sus amigos lo ven llorando y lo llevan a ver a una bailarina en algún antro. Luego, Cuéllar, llevado por la ira, compite en una carrera del Amanecer la cual representa una noche triste en su vida donde la pierde al chocar con

Quique Ganoza en una curva de Pasamayo; aquí es donde termina la vida del pobre “Pichulita” Personajes Principal

Cuéllar, más conocido como Pichulita Cuéllar, un chico el cual fue castrado por un perro cosa que cambió su vida totalmente. Él era el mejor de su grado

Secundarios

 Hermano Leoncio y Hermano Lucio, maestros del Colegio donde empezó y terminó de estudiar nuestro
Hermano Leoncio y Hermano Lucio, maestros del Colegio donde empezó y terminó de estudiar nuestro
personaje principal.
Choto, Chingolo, Mañuco y Lalo, se convirtieron en inseparables amigos de Cuéllar. Ellos lo acompañaron
siempre y vivieron sus alegrías y penas junto a él.
Judas, el perro danés que mordió en sus partes a Cuéllar y culpable por todo el trastorno psicológico en
Cuellar. Al leer esto uno se da cuenta que la mordida de Judas a Cuéllar le sigue mordiendo todos los días
de su vida sobretodo cuando Cuéllar se pone a llorar. En ese momento Judas le estaba volviendo a morder y
sigue mordiéndole hasta que se estrella en su coche en Pasamayo.
El Chino, era una especie de Conserje. Los muchachos siempre tenían que pedirle la pelota para jugar.
Hermano Agustín, quien decía “Mens sana en corpore sano”, parece ser encargado del deporte ya que
forma la selección del colegio.
El Chispas, el primo de Cuéllar quien lo preparó para mejorar su fútbol.
Gumucio, el creador, el dueño del apodo que lo perseguiría todos los días de su vida hasta su muerte.
Cuando empezaron a insultarlo, Cuéllar recurría a todos los maestros, quejándose, llorando.
El señor Cuéllar y la Señora Cuéllar, los padres de “pichulita”, el maestro de violencia, le enseña al niño
que no se deje, que golpee y maltrate al compañero que intente insultarlo; la madre rogaba a Dios que su
hijo cambie, que encuentre el buen camino y lo mimaba demasiado, hasta convertirlo en lo que fue.
Pirulo Martínez, el que de alguna forma les enseño a ver de distinta manera a las mujeres, cogerlas de la
mano, besarlas, transformó a los pequeños muchachos en “adultos”
Quique Rojas, el compañero mayor que tenía una chica mayor y primero en tener novia quien tenía ojos
azules.
Perico Sanz,el hermano de la chica que le gustaba a Mañuco.
La monja, quien siempre los cuidaba, una guardia estudiantil.
Boby Lozano, el dueño del coche que los llevó a ver a Pérez Prado y a disfrutar de su Mambo. Chabuca
Molina, la primera novia de Lalo.
Fina Salas, a quién Choto le declaró su amor y aceptó.
Pusy Lañas, le dijo lo mismo a Mañuco.
Bebe Romero y Tula Ramírez le dijeron que no a Chingolo.
China Saldívar, quien aceptó estar con Chingolo.
Margot, Ilse, Elena y Flora, todas candidatas a ser la pareja de Cuéllar aunque él no quiso hasta que
encontró el amor.
Teresita Arrarte, de quien “Pichulita” se enamoró por siempre. No se decidió a estar con ella por el trauma
que tuvo y finalmente Cachito Arnilla se la llevó y a finales de enero le cayó a la niña.
Nanette, una amiga del grupo quien tenía un prostíbulo.
Ana la caimana, mulata cubana que bailaba en un show y a quien los muchachos visitaron luego del
lloriqueo y la sensibilidad de Cuéllar.

Quique Ganoza, el competidor de Cuéllar en la carrera al amanecer. Carrera la cual se convirtió en noche fatídica al estrellarse con su coche y morir en la curva también maldita como Pasamayo.

Temas

Principal

El tema principal en el cuento es el traumatismo que sintió Cuéllar luego de haber sido castrado por un animal. Esto le ocasionó a él un sentimiento de inferioridad ante los demás. Sus amigos se hacían

mayores y como todos los jóvenes hablaban sobre chicas excepto que “Pichulita” se sentía cohibido por

lo ocurrido. Este problema es realmente preocupante y serio ya que debe ser tratado por psicólogos para así poder ser corregido y que la persona no se sienta mal consigo mismo como ocurrió con Cuéllar.

Secundarios Son varios los temas secundarios en “Los Cachorros”. Estilo - Recursos

Hubieron diversos recursos en esta pieza por Vargas Llosa. El primero y tal vez el más obvio de todos es el embotellamiento. A lo largo de toda la obra se hace presente este recurso. Se trata de cuando todos hablan a la vez causando un desorden en la página. Mucha gente hablaba y no siempre habían comillas así que se hacía complicado entender quien hablaba a que tiempo sobretodo cuando habían más de tres personas hablando a la vez.

IV. Critica

“Los Cachorros” es para mi está entre las mejores obras que Vargas Llosa ha escrito. Esta obra puede ser interpretada como es o también un poco más profundo que solamente un cuento sobre un chico miraflorino quien muere en una torpe carrera. “Los Cachorro” le enseña al lector cuan difícil es la vida de un muchacho quien sufre la dura castración por parte de un perro lo cual es un tanto doloroso

físicamente pero hasta más en el plano mental y psicológico ya que esto lo trauma a uno y es un hecho que le viene a la mente muchas veces a lo largo de su vida y no se puede olvidar fácilmente como

sucedería con otros hechos menores. El cuento “Los Cachorros” de Mario Vargas Llosa definitivamente

merece los honores que ya ganó y muchísimos más ya que deja que los jóvenes de hoy aprendan de lo

sucedido hace cinco décadas y que tranquilamente podría remontare a estos tiempos tan polémicos para la sociedad

La ciudad y los perros

La ciudad y los perros

 

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Serie

 
 

La ciudad y los perros

 

La ciudad y los perros es la primera novela del escritor peruano Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura 2010. Galardonada con el Premio Biblioteca Breve en 1962, fue publicada en octubre de 1963 y ganó el Premio de la Crítica Española. Originalmente el autor la tituló La morada del héroe y luego Los impostores. Su importancia es trascendental pues abrió un ciclo de modernidad en la narrativa peruana. A la par con otras obras de diversos autores de Latinoamérica, dio inicio al llamado boom latinoamericano. Ha tenido múltiples ediciones y ha sido traducida a decenas de idiomas. Fue incluida en la lista de las 100 mejores novelas en español del siglo XX del periódico español «El Mundo». 1

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Publicación[editar]

Mario Vargas Llosa estudió dos años de educación secundaria en el Colegio Militar Leoncio Prado, entre 1950 y 1951, y esta vivencia o “aventura” (como él mismo la llama) lo marcó profundamente, al punto que cuando años después estuvo convencido de que sería escritor (hacia 1956), tuvo muy en claro que su primera novela debía basarse en esa experiencia escolar. Pero razones de tiempo impidieron que entonces se pusiera manos a la obra. Fue recién cuando partió becado a España, cuando pudo disponer de tiempo libre. Comenzó a escribir la novela en el otoño de 1958 en Madrid, en una tasca de Menéndez y Pelayo llamada «El Jute», que hoy es un restaurante con otro nombre, 2 y la terminó en el invierno de 1961, en una buhardilla de París.

El proceso de escritura y reescritura de esta obra fue muy agobiante. Vargas Llosa lo confesó a Abelardo Oquendo en una carta que le escribió a principios de 1959:

En la novela avanzo y me retuerzo. Me cuesta mucho trabajo… Me paso horas enteras corrigiendo una página o tratando de cerrar un diálogo y de pronto me lanzo a escribir sin parar una docena de páginas. No tengo la menor idea acerca de cómo está saliendo, pero me siento embriagado. Escribir es lo único realmente apasionante que existe. 3

El borrador de la novela abarcaba 1.200 páginas y Mario lo presentó a diversas editoriales españolas y latinoamericanas, pero todas la rechazaron. Si bien en España acababa de ganar el premio Leopoldo Alas gracias a su libro de cuentos Los Jefes (publicado en 1959), con su primera novela surgía un escollo aparentemente imposible de superar: la censura franquista. En París hizo leer su manuscrito al hispanista francés Claude Couffon, que quedó encantado con el relato y le sugirió que encargara su publicación al editorCarlos Barral, de la editorial Seix Barral de Barcelona, ya que era el único que podía encontrar la manera de evadir hábilmente la censura. 4

Antes de leer el manuscrito, Carlos Barral recibió de sus asesores un informe muy negativo sobre la obra. Pese a ello, el editor barcelonés, un día en que se encontraba aburrido, encontró el original guardado en el cajón de un escritorio de su oficina en Seix Barral y lo leyó. Desde el primer momento quedó maravillado con la narración, proponiéndose hacer todo lo que estuviera a su alcance para difundirla. Pero sugirió a Mario que previamente presentara la novela al Premio Biblioteca Breve, y tal como lo había previsto, resultó ganadora. Uno de los

miembros del jurado, el célebre crítico español José María Valverde, dijo que la obra era «la mejor novela de lengua española, desde Don Segundo Sombra.» 5 (novela esta que había sido publicada en 1926).

Luego de unas largas negociaciones para esquivar la censura franquista, la obra fue publicada en 1963. Obtuvo enseguida el Premio de la Crítica Española, y estuvo a punto de obtener el Premio internacional Prix Formentor, perdiéndolo por un solo voto.

Origen del título[editar]

El primer título que tanteó el escritor para su novela fue La morada del héroe, que cambió luego por Los impostores, aunque sin quedar satisfecho. Estando en Lima se encontró con su amigo, el crítico peruano José Miguel Oviedo, a quien consultó sobre esta disyuntiva. Oviedo, que ya había leído la obra con un grupo reducido de amigos, sugirió el nombre de La ciudad y las nieblas, por alusión a la niebla que siempre cubre la zona costera donde se halla el colegio militar y que es aludida frecuentemente en la novela. Como no convencía a Mario, entonces Oviedo se sacó de la manga otro nombre, La ciudad y los perros, por alusión a los “perros” o cadetes de tercer año, personajes de la novela. Mario, entusiasmado, exclamó entonces: «Ese es el título», y así fue como quedó bautizada la primera novela del escritor. 6

Argumento[editar]

La obra está ambientada en el Colegio Militar Leoncio Prado, donde adolescentes y jóvenes internos reciben formación escolar secundaria bajo una severa disciplina militar. Se narran las diferentes historias de unos muchachos que descubren y aprenden a convivir con una forma de vida alienante que no les permite desarrollarse como personas, y donde se les somete y humilla. No obstante, a través de este sistema, algunos encuentran la fortaleza necesaria para asumir sus retos.

Vargas Llosa critica la forma de vida y cultura castrenses, donde se potencian valores determinados (agresividad, valentía, hombría, sexualidad, etc.) que mutilan el desarrollo personal de los muchachos de ese internado. Con gran profusión de personajes, las vidas de estos se van entrecruzando, hasta tejer el tapiz de la obra. El nudo del relato se concentra en torno al robo de las preguntas de un examen, que es delatado por un cadete apodado el Esclavo, quien luego muere, presumiblemente a manos de otro cadete apodado El Jaguar. Otro cadete, el Poeta, tratará infructuosamente de denunciar al Jaguar. Todo ello enfrentará a los cadetes entre sí, y a todos ellos con las autoridades del colegio, que son a la vez oficiales del ejército. El epílogo de la novela certifica lo que ha sido el colegio para los protagonistas:

una estación de paso que los ha formado o deformado, para integrarlos a la sociedad civil.

Escenarios[editar]

El escenario principal es el "Colegio militar de Lima" (nunca menciona Leoncio Prado, ya que según la teoría literaria del autor todo en literatura es ficción), cercano al mar y rodeado de descampados o chacras. La entrada principal del colegio, vigilada por un puesto de guardia, es llamada La Prevención, que es a la vez el nombre de la edificación donde son consignados (castigados con reclusión) los cadetes; cerca se halla un patio exterior donde está la estatua del héroe Leoncio Prado. Desde La Prevención se divisan tres bloques de cemento donde están las cuadras de tercero, cuarto y quinto año. Más adentro se halla un estadio, la pista de atletismo y unas tribunas de madera desvencijadas; también una piscina, ante la cual se alza una construcción sostenida por cuatro columnas, conocida como La Glorieta.

Otros escenarios son los barrios de Lima, donde viven los personajes principales: el distrito de Lince (el Esclavo) y el distrito de Miraflores (Alberto Fernández). También la calle Huatica en el distrito de La Victoria, sede del burdel más famoso de la capital.

En las historias alternas del Poeta y del Esclavo se mencionan otras arterias principales de Lima: la avenida Nicolás de Piérola, la avenida Alfonso Ugarte, la avenida Salaverry, así como algunas de las principales plazas capitalinas. El escenario de las historias alternas del Jaguar es el distrito de Bellavista y otros sectores del Callao.

Estructura[editar]

La novela está dividida así:

Primera parte, subdividida en ochos capítulos rotulados con dígitos romanos;

Segunda parte, igualmente subdividida en ocho capítulos;

Epílogo.

A la vez cada uno de los 16 capítulos (además del epílogo) está formado por episodios independientes, que se distinguen gráficamente al estar separadas por espacios en blanco.

Técnica[editar]

La trama central y lineal del relato empieza in media res, es decir en plena acción medular de la novela, que se inicia con el robo de las preguntas del examen de química. Sin embargo, el relato en su conjunto no es lineal pues en torno a la trama central se intercalan episodios cronológicamente anteriores, y que están relacionados con la vida de los principales protagonistas (Ricardo Arana el Esclavo, Alberto Fernández el Poeta y un tercero no identificable por el momento, pero que después se descubrirá como El Jaguar). Estos episodios o historias paralelas se remontan a la época en que los cadetes ingresan por primera vez al colegio militar, pero incluso retroceden aún más en el tiempo, cuando los protagonistas eran todavía niños, en los meses (e incluso años) previos a su ingreso a dicho colegio. Esta técnica narrativa es conocida como la de los flashbacks(más popular por su uso en la cinematografía), la cual permite a los lectores conocer mejor a los protagonistas, los lugares y los ambientes en que se formaron. El relato, en su conjunto, se desenvuelve pues en distintas épocas y sitios, pero se avanza simultáneamente, de modo tal que con una múltiple exposición de sucesos se compone el sentido de los hechos de la trama central.

Narradores[editar]

Al juego temporal anteriormente mencionado se añaden los diferentes narradores y sus diversas perspectivas. El primer narrador claramente identificable es, "el Poeta", Alberto Fernández, con una perspectiva doble: de una parte su visión “desde fuera”, como narrador

objetivo, y de otra la transcripción de su monólogo interior. Otro sería el “Boa”, uno de los cadetes del “Círculo”, quien con ímpetu instintivo y emocional comenta los hechos desde una perspectiva interior, subjetiva, en forma de flujo de conciencia. A veces también el Boa cumple la función del narrador, por ejemplo, en el episodio de la expulsión del serrano Cava. Otra

perspectiva “desde fuera” correspondería al Jaguar, quien en primera persona relata su vida

previa a su ingreso al colegio, aunque manteniendo enigmática su identidad, que solo se revelará al final.

Estilo[editar]

La obra tiene superficialmente rasgos de novela realista, con algunas pocas derivaciones que podrían definirse como costumbristas. Pero bajo los hechos reales subyace un

sentido simbolista. También contiene lapsos de notable tono poético en los monólogos interiores.

Sinopsis[editar]

La obra narra las vivencias de los alumnos internos del Colegio Militar Leoncio Prado en especial de Alberto Fernández “el Poeta”, El Jaguar, Ricardo Arana “el Esclavo”, el serrano

Cava, El Boa, el Rulos, el brigadier Arróspide y el negro Vallano, los cuales cursan el último año de secundaria, primera sección, y están deseosos de salir de una vez del hoyo en donde se encuentran. De todos ellos, el más apocado es Ricardo Arana, por lo que siempre resulta humillado por sus congéneres, recibiendo por ello el apodo de “El Esclavo”; es el único que no logra adaptarse y se siente ajeno a todo el colegio a pesar de convivir día y noche con sus compañeros en las aulas y en las cuadras (dormitorios).

Todos los días los alumnos se levantan temprano para formarse y recibir sus clases. El teniente Gamboa dirige la formación y castiga a los tres últimos en alinearse. El estilo de vida de los internos es pesado y denigrante para algunos. La narración se remonta a tiempo atrás, cuando Alberto Fernández y sus compañeros recién ingresan al colegio para cursar el tercer año de secundaria, y reciben "el bautismo" por parte de los alumnos de cuarto, del que también participan los de quinto. Este "bautismo" consistía en tratarlos de forma denigrante

frente a los miembros del colegio como a "perros", apelativo con que se les conocía a los alumnos de grados inferiores. El Jaguar es el único al que no le pueden “bautizar”, pues se opone con violencia e incluso vence en la pelea a un alumno de cuarto. Como el “bautismo” duraba un mes, El Jaguar y los alumnos de su misma sección deciden formar un "Círculo", para defenderse y vengarse de los alumnos de cuarto año. El "Círculo" es descubierto por el teniente Gamboa y toda la sección es castigada. No obstante, El Jaguar mantiene el grupo, pero reducido a sus tres amigos más cercanos: el serrano Cava, el Rulos y el Boa. Todos

ellos, entre otras “hazañas”, roban uniformes para revenderlos, organizan el ingreso de licor y material prohibido en el Colegio (revistas eróticas, cigarrillos, etc.), realizan juegos de dados y naipes, y planifican el robo de las respuestas de los exámenes; la novela empieza precisamente en el momento en que se realiza el robo del examen de química. Pero el

serrano Cava, a quien se le encarga tal misión, no tiene cuidado y rompe el vidrio de una

ventana, por lo que los del “Círculo” temen ser descubiertos. Sin embargo, confían en que

todos sean discretos y no delaten nada. Pero esa misma noche, El Esclavo y Alberto se hallan de imaginarias (guardias por turnos) y se enteran del robo.

Alberto y El Esclavo empiezan a hacerse amigos y se cuentan sus intimidades. El Esclavo deseaba salir el fin de semana para visitar a una chica llamada Teresa, vecina suya, de la que estaba enamorado, pero a la que aún no se atrevía a declararse. Alberto, conocido como el Poeta, era muy solicitado por los cadetes para escribir cartas de amor a las enamoradas y novelitas eróticas, y el Esclavo le pide que le escriba unas cuantas cartas. Durante el examen de química, un papel enrollado con las respuestas del examen cae en la carpeta de Alberto, pero Gamboa lo descubre y ordena al responsable ponerse de pie. El Esclavo se levanta declarándose culpable y Gamboa le confina a no salir el fin de semana. Ese mismo sábado Alberto decide aprovechar su salida para ir donde la célebre “Pies Dorados”, una meretriz del jirón Huatica, en el distrito de La Victoria; al mismo tiempo se ofrece para llevar una carta del Esclavo para Teresa, quien vivía en el distrito de Lince. Alberto invita al cine a Teresa, y empieza a enamorarse de ella, aunque en el fondo se siente mal por faltarle así a su amigo. Regresa a casa, en Miraflores, a pasar la noche, ya sin ganas de ir donde la “Pies Dorados”.

Como era de temer, se descubre el robo de las preguntas del examen de química, y el teniente Gamboa confina a los alumnos que estaban de imaginarias esa noche, es decir, al Esclavo y Alberto, impidiéndoseles la salida hasta que descubriesen al responsable. El Esclavo, quien ya tenía una seguidilla de confinamientos, no aguanta más el castigo y en vez de “tirar contra” (salir furtivamente del colegio), prefiere delatar al culpable, Cava; éste es

degradado y expulsado. Dicho castigo era terrible pues el alumno así expulsado perdía todos los años que había cursado.

El Jaguar y los demás del Círculo juran descubrir al soplón (delator) y darle un merecido castigo. Mientras tanto, El Esclavo obtiene permiso para salir del Colegio esa misma tarde y poder así visitar a Teresa. Alberto siente celos, porque también se ha enamorado de Teresa y escapa del colegio para adelantarse al Esclavo. Cuando llega donde Teresa se entera que aún no la había visitado el Esclavo. Alberto aprovecha la ocasión para declarar su amor y Teresa le corresponde. El Esclavo no llega a visitar ese día a Teresa pues sus padres le impiden salir de casa.

La vida en el colegio parece seguir su rutina habitual, pero ocurre entonces un incidente trágico. Durante una salida de práctica de tiro, hacia un descampado en las afueras del colegio, el teniente Gamboa hace las formaciones para escalar una pequeña elevación de terreno, pero en el momento de la maniobra, un alumno cae desplomado al suelo. Era El Esclavo; nadie lo nota hasta momentos después, cuando lo descubren gravemente herido. Una bala, al parecer de manera accidental, le había impactado en la cabeza.

El Esclavo es llevado a la clínica del colegio pero fallece poco después. Se celebran sus exequias ante todo el colegio. Los oficiales del colegio explican que el cadete fue víctima de su propio error, al enredarse con el gatillo de su arma y caer al suelo, disparándose; en realidad ocultan el hecho comprobado de que el disparo había venido de atrás. Sospechan un error en las maniobras y responsabilizan a Gamboa y a los otros oficiales por no ser cuidadosos, pero a fin de evitar un escándalo, mantienen la tesis oficial del error del cadete.

Toda la sección queda impactada por el suceso. Alberto no cree en la versión oficial de la muerte y empieza a sospechar que fue un acto de venganza del Círculo, por lo de la delación del robo del examen de química. El hecho de que El Jaguar se hallara inmediatamente detrás del Esclavo al momento de las maniobras le hace convencer más en su sospecha. Atormentado por esta idea sale del colegio y se dirige donde Teresa, a quien cuenta el triste suceso; ella, confundida ante tal noticia, se limita a responderle que conocía muy poco a Ricardo, pese a que era su vecino, y trata de consolar a Alberto, preguntándole qué otra cosa más le preocupaba. Alberto se molesta con Teresa, creyéndola indiferente ante la muerte de su amigo, y ambos terminan peleando. Al final Alberto se despide de Teresa, con el presentimiento de que ya no la volvería a ver más.

Alberto visita al teniente Gamboa en su domicilio y acusa al Jaguar del asesinato del Esclavo. A la vez, delata el tráfico de licor y cigarrillos, los juegos de dados y el robo de uniformes que el Círculo realiza a escondidas en las cuadras. Gamboa trata de llevar el caso a una real investigación; por lo pronto empieza por encerrar al Jaguar en un calabozo de la Prevención, y realiza una inspección en las cuadras, donde comprueba lo dicho por Alberto, pero en cuanto a la acusación de asesinato, esta no prospera por falta de pruebas concretas. Alberto insiste en su denuncia; entonces el oficial de mayor graduación, un coronel, le llama a su oficina y le exige que deje de insistir pues de lo contrario su versión sería fácilmente rebatida, ya que la

inspección realizada en las cuadras sacó también a luz sus muy solicitadas “novelitas

eróticas”, lo que demostraría su gran imaginación y su nula confiabilidad como testigo. Además, sería expulsado por pervertido sexual y ningún colegio lo recibiría. Alberto declina entonces y no insiste más en su denuncia. Por el momento es recluido en el calabozo donde estaba El Jaguar, a la espera de la orden del teniente para enviarlo de regreso a la cuadra. El Jaguar y Alberto discuten. En todo momento el Jaguar niega ser el asesino del Esclavo; Alberto, por su parte, confiesa que él fue quien le acusó ante el teniente. Ambos se agarran a golpes, llevando Alberto la peor parte. Luego de pasar por la enfermería, regresan a la cuadra.

Toda la sección, encabezada por el brigadier Arróspide, cree que el Jaguar fue quien delató lo del licor y los cigarrillos, y se vuelven en su contra; varios alumnos lo rodean y lo golpean brutalmente. A pesar de ello, El Jaguar no delata a Alberto como el verdadero soplón, pero se

siente muy mal al verse tratado así por sus compañeros a quienes desde un inicio había enseñado a defenderse de los abusos de los mayores. Por su parte, el teniente Gamboa se siente decepcionado de sí mismo. El incidente le hace caer en desgracia ante sus superiores, quienes deciden enviarlo a Juliaca. Antes de su partida, el Jaguar le entrega un escrito, confesando que mató al Esclavo, creyendo que con esa confesión el teniente sería rehabilitado, pero éste le responde que ya es demasiado tarde, pues el Ejército había ya decidido que la muerte de Ricardo fue accidental a fin de evitar un escándalo mayúsculo; lo único que le pide al Jaguar es que cambie de actitud y saque algún provecho de lo sucedido.

Más adelante, tiempo después de terminar el colegio, Alberto, quien ya se ha olvidado de Teresa, se prepara para ir a los Estados Unidos a medida que los recuerdos del Colegio Leoncio Prado van haciéndose más distantes, impersonales. Conoce a una nueva integrante de su barrio, Marcela y se enamora de ella. Por otro lado, El Jaguar consigue un empleo y se reencuentra con su amor de la infancia, Teresa (la misma que fuera enamorada fugaz del Esclavo y de Alberto), con quien contrae matrimonio, cambiando así la imagen que hasta ese momento el lector se había hecho del Jaguar, convirtiéndose en un personaje más complejo de lo esperado. Lo singular del relato es que a lo largo de él se intercala la historia del Jaguar previa a su entrada en el Colegio Militar aunque sin mencionar su apelativo; y solo al final el lector poco atento a los detalles de la historia se entera que se trata del mismo.

Personajes principales[editar]

Alberto Fernández, “El Poeta”[editar]

Alberto Fernández cursa el último año en el colegio militar Leoncio Prado (primera sección del

quinto año), en donde es conocido como “El Poeta” por su destreza para escribir novelitas

pornográficas y cartas de amor a cambio de dinero y cigarrillos. Es de tez blanca y vive en el

barrio de Miraflores.

Alberto apenas era un niño cuando entró al colegio y venía de una familia desintegrada. Como a la gran mayoría, le costó acostumbrarse al nuevo estilo de vida que le imponía la institución.

El Poeta, al igual que los demás estudiantes leonciopradinos, debe asumir una doble identidad: dentro del colegio, como él mismo declara, debe mostrarse insensible, rudo y

hosco, y no siendo un buen peleador, se las ingeniaba para no involucrarse en riñas, de esta

manera evitaba que lo “fregaran”, lo que en el lenguaje de los leonciopradinos implicaba desde

bromas de mal gusto hasta abusos sexuales. Por otro lado, fuera del colegio con sus amigos

miraflorinos, Tico y Pluto, su comportamiento era totalmente diferente: con ellos no tenía que mostrarse insensible o arisco, ya que con ellos no se enfrentaba a situaciones estresantes ni violentas.

A pesar de ser muy diferentes, Alberto llega a convertirse en el único amigo de Ricardo (el Esclavo), sin embargo, se enamora de Teresa, el interés amoroso de Ricardo, demostrando así la poca valoración que le daba en ese entonces a la amistad que mantenía con el Esclavo.

En una práctica de tiros realizada por la institución, Ricardo Arana fallece. Alberto asume que su muerte fue una venganza contra el Esclavo por haber delatado al serrano Cava por el robo de un examen. Luego de lo sucedido Alberto siente la necesidad de encontrar el culpable de la muerte de su amigo, para lograrlo confiesa todos los actos no permitidos dentro del colegio (fumar, beber alcohol, etc.) lo cual le produce una serie de conflictos con el Jaguar.

El Jaguar[editar]

Proveniente del distrito chalaco de Bellavista, el Jaguar es un joven de temperamento fuerte, ágil y valiente, cuyo carácter se fue formando por el contexto social bajo en el que se desenvolvía. Al entrar en el colegio militar demuestra su personalidad imponente al no permitir que lo bauticen, rompiendo así con la tradición del alumnado. Él mismo se autodenomina el

Jaguar, por su agilidad para esquivar los golpes y su destreza para darlos. A partir de esta

denominación, El Jaguar toma la iniciativa de agrupar a sus compañeros en el “Círculo” con el

objetivo de imponer un espíritu de lucha y audacia ante la violencia e injusticia en la que vivían.

Dentro de este ambiente El Jaguar juega un rol muy importante, toda la vivencia dentro del Colegio Militar hace que este joven ante cualquier problema que se le presente utilice todos los medios que posee para defenderse. El Jaguar no se rinde ante ninguna situación, mostrando así su sentimiento de superioridad ante los demás; no se deja pisotear por nadie, ejerciendo así el control de poder que tiene ante sus compañeros.

El Jaguar está presente a lo largo de toda la obra, no solo en la trama central ambientada en el Leoncio Prado, sino en diversos relatos que se intercalan a lo largo de ella; pero su identidad no queda clara al principio: es un adolescente que narra en primera persona su vida previa a su entrada al colegio militar, cuando vive con su madre en una modesta casa cerca de la plaza de Bellavista y asiste al colegio 2 de Mayo del Callao; cuenta también sus intentos de enamorar a su vecina, una chica de su edad llamada Teresa, a quien suele visitarla a la salida de su colegio (el Rosa de Santa María); relata también la manera en que, influenciado por malas compañías, termina dedicándose al robo; luego huye de su casa y pasa a vivir con sus padrinos, quienes finalmente lo envían al Colegio Militar. En la última parte de la novela se devela el misterio de este muchacho: se trata del mismo Jaguar, quien así se hace dueño de la historia y termina casándose con Teresa, su amiga y enamorada de infancia. Podríamos así definirlo como el héroe de la novela.

Es por eso que el Jaguar representa al hombre de clase social baja de Latinoamérica quien ante la vida tiene una idea machista y reacciona con violencia ante lo que él cataloga como injusto.

Ricardo Arana, “El Esclavo”.[editar]

Es uno de los personajes protagónicos de la novela. Este personaje se caracteriza por su actitud sumisa y dócil, producto de una infancia en la cual las mujeres fueron elemento decisivo. Debido a esto, su padre, un hombre autoritario, decide enviarlo al Colegio Militar

Leoncio Prado donde recibe un gran bautizo en presencia de sus amigos y familiares con la

intención de que su hijo se convierta en “hombre”.

Dentro de este internado, donde imperaba la ley del más fuerte, Ricardo recibe el

sobrenombre de “El Esclavo” ya que toma el rol de víctima ante sus compañeros.

Pese a la pasividad de este personaje, se evidencia también su lado sentimental al demostrar el gran cariño que secretamente guardaba por Teresa, una muchacha que conoció antes de entrar al colegio. Sin embargo, un trágico destino le deparaba al Esclavo, puesto que eventualmente sería asesinado por su némesis, el Jaguar. Este lamentable suceso llegó a ser rápidamente encubierto por las autoridades del plantel, ya que su prioridad era mantener el prestigio de está reconocida institución.

El Esclavo es una representación de las minorías que no encajan en la sociedad, y que por su afán de ser aceptadas, terminan siendo víctimas de abuso.

Teresa[editar]

Es el personaje femenino más importante de la novela. El autor nos revela a Teresa como una muchacha complaciente, pulcra y delicada, proyectando así ser un icono de perfección femenil en la vida de los tres personajes principales (El Esclavo, el Jaguar y el Poeta). Llegando a ser el interés amoroso de los mismos en determinadas partes de la obra.

Todos los hombres tienen puntos en común a pesar de las diferencias socio-económicas y culturales y es debido a que están basadas en la propia esencia humana, esto es lo que Mario Vargas Llosa en su libro La ciudad y los perros quiere comunicar por medio de Teresa.

Coinciden en anhelar lo que no tienen, en el deseo de ser amados, en la necesidad de espiritualidad, entre otros.

Mario Vargas Llosa resalta la dimensión humana, siendo esta más relevante que lo físico y lo económico. Al mostrar a Teresa como una persona digna y limpia a pesar de estar sumida en la pobreza, recalca que no se pierde la humanidad por la falta de recursos.

Para los protagonistas que se enamoran de Teresa, ella representa lo que ellos tuvieron que dejar para sobrevivir en el colegio militar. Para el Esclavo, la paz que anhelaba tras una vida dura y cruel. Para el Poeta, la inocencia perdida cuando es obligado a entrar al colegio. Y para el Jaguar, la vida doméstica que nunca tuvo.

Al comenzar la obra, el escritor nos relata la obsesión del Jaguar por Teresa y todo lo que hace a causa del amor que siente por ella. De pequeño, este personaje (El Jaguar) siempre ansiaba estar junto a ella, la buscaba para estudiar y la perseguía en su camino al colegio constantemente.

Más adelante, perdiendo de vista al Jaguar aparece El Esclavo. Éste pretendía inocentemente a Teresa. Luego, a causa del Esclavo, El Poeta conoce a Teresa y de igual forma comienza a verla como los otros. Tan perfecta, tan pura (a pesar de saber que era el interés de su mejor amigo). Pero tras la muerte del Esclavo notamos que estas ilusiones afectivas hacia Teresa son desechadas.

Finalmente los caminos de Teresa y del Jaguar se vuelven a juntar. Este, tras abandonar el colegio militar la vuelve a encontrar y le propone matrimonio. Teresa acepta.

Personajes secundarios[editar]

“El Boa”[editar]

El “Boa”, debido a su actitud feroz y gran fuerza física, es otro de los miembros del grupo selecto de quinto año conocido como “El Círculo”, que está conformado por los matones del colegio. Su apodo, que él detesta, viene de su miembro viril notoriamente desarrollado. Boa también es uno de los narradores de la historia, notoriamente uno de los únicos dos en primera persona.

Boa es el mejor amigo del líder del Círculo, El Jaguar. Boa sigue fielmente a su amigo y cumple todas sus instrucciones a pesar de no siempre concordar con ellas debido a que confía en que la inteligencia y temeridad de su amigo siempre prevalecerá. Es el único que defiende al Jaguar cuando toda el aula acusa a éste de soplón, y termina agarrándose a golpes con el brigadier Arróspide.

Boa considera vital siempre demostrarse brutal y violento debido a que la naturaleza del colegio premia esas cualidades y crea un sistema donde el que no domina es dominado. A

pesar de vivir en un universo tan severo y salvaje, Boa tiene una amiga, la perra “Malpapeada”

que es la mascota del colegio. Él admira la fidelidad que presenta este animal, convirtiéndose en un escape del mundo en el que se encuentra sumergido, es por eso que su vida gira en torno a ella, como una forma de liberación y transmisión de sensaciones de protección y calor que brinda la inocente criatura. Una interpretación común es que Malpapeada representa al mismo Boa y su relación con la perra es paralela a su relación con El Jaguar, ya que el Boa se mantiene leal y amigable con el Jaguar sin importar qué ocurra o qué abusos este le haga, tal como la Malpapeada hace con el Boa.

Porfirio Cava, "El Serrano"[editar]

Porfirio Cava es otro de los integrantes del “Círculo”. Es apodado “el serrano” por ser oriundo de la sierra; también le dicen “el cholo”. Una característica física peculiar suya era que le

solían crecer pelos en toda la frente, debiendo afeitarse constantemente, lo que era motivo de

la burla de sus compañeros. Después del Jaguar, era el que más batía al Esclavo y a algunos profesores, como a Fontana, el profesor de francés. Era de los pocos alumnos que sentía realmente la vocación militar y su sueño era ser oficial de artillería. A él le encargaron el robo de las preguntas del examen de química, pero en su nerviosismo rompe un vidrio de la ventana por donde entra a cometer la fechoría. Sus amigos del Círculo lo increpan y lo califican de bruto. Delatado por El Esclavo, es degradado públicamente y expulsado, pierde todos los años cursados en el colegio y vuelve a su tierra, en total fracaso. «Los serranos tienen mala suerte, les ocurre lo peor. Es una suerte no haber nacido serrano.», reflexiona el "Boa".

El Teniente Gamboa[editar]

El Teniente Gamboa, tutor de la primera sección, es el encargado de que todo fluya de manera correcta. Desarrolla un papel muy importante dentro de la institución puesto que debe ser modelo y ejemplo para los cadetes, y además el primero en corregir cualquier anomalía dentro de dicha institución. Su método de enseñanza se basaba exclusivamente en una severísima disciplina militar, esta actitud siempre hostil le otorga el respeto que necesita para dirigir esta sociedad en la que prevalece la ley del más fuerte. A pesar de ser constantemente cruel con los cadetes, la mayoría de estos (notoriamente el Jaguar) lo respetan y admiran por su valentía e historia de combate. A diferencia de la mayoría de los otros oficiales del colegio, Gamboa es un militar devoto que cree en la disciplina, la jerarquía y el honor del ejército.

Al ocurrir la muerte de Ricardo Arana (el Esclavo), supuestamente a causa de un accidente, Gamboa recibe una confidencia del cadete Alberto Fernández, quien le asegura que en realidad el Jaguar había asesinado al Esclavo. Frente a tal acusación, Gamboa trata de comportarse siguiendo sus principios éticos y realiza un informe sobre el suceso para sus autoridades, pero estas prefieren mantener la tesis del accidente para evitar un escándalo que pudiera comprometerlos a todos. Después de interrogar personalmente al Jaguar, Gamboa se da cuenta que es culpable e insiste en una investigación, lo que causa que lo destituyan y lo envíen a un puesto insignificante en una base olvidada de la ciudad de Juliaca.

Al ver esto, el Jaguar le confiesa que mató al Esclavo y le dice que lo informe a sus superiores para recuperar su carrera, pero Gamboa le dice que ya es demasiado tarde para eso y que en cambio él tiene que cambiar su actitud y «sacarle algún provecho a todo esto». La partida de Gamboa tiene un profundo efecto en el Jaguar, quien se siente culpable por todo y es lo que lo lleva a cambiar el curso de su vida.

"El Rulos"[editar]

“El Rulos” es otro de los integrantes del “Círculo”, es decir, de los matones de la primera

sección del 5.º año. Particularmente se divierte fastidiando al Poeta y algunos creían que lo hacía por envidia. Cuando toda el aula se abalanza sobre el Jaguar, acusándolo de ser el soplón, El Rulos huye y deja desamparado a su amigo. Por esa razón se enemista con el Jaguar, con quien no vuelve a hablar más.

El Brigadier Arróspide[editar]

Arróspide es el brigadier de la sección y junto con el Poeta de los pocos “blanquitos” miraflorinos del Colegio, y los únicos de su sección. Era un estudiante muy dedicado, “un chancón”, por lo que lo eligieron brigadier tres años consecutivos. Es quien encabeza a toda el aula contra el Jaguar, gritándole a coro “soplón”.

“El Negro” Vallano[editar]

Vallano es un cadete de origen afroperuano; todos le llaman «el negro», apelativo que en el Perú no es ofensivo a no ser que se diga en un tono despectivo. Se siente orgulloso de lucir el uniforme de cadete en las salidas, pues a decir de él, «el uniforme atraía a las hembritas». Él

es quien aconseja a los de su cuadra a visitar a la “Pies Dorados”, la meretriz del jirón Huatica.

Suele tener duelos verbales con el Poeta, pero éste le gana siempre.

“Pies Dorados”[editar]

“Pies Dorados” es el apelativo de una prostituta que atendía en la zona roja de Lima, el jirón Huatica, del distrito de La Victoria. Era una mujer menuda, de cabellos rubios rizados y de piel muy tersa y clara. Su apodo peculiar derivaba por el hecho de que tenía los pies pequeños, blancos y cuidados. Se convierte en la preferida de los cadetes de la primera sección del 5º año. Cobraba 20 soles y muchos cadetes hacían todo lo posible para juntar esa suma e ir a visitarla los fines de semana, entre ellos el Poeta, que reunía el dinero vendiendo sus novelitas

eróticas y escribiendo cartas de amor a pedido. A decir del escritor, la “Pies Dorados” es el

único personaje de la vida real que ha sido reproducido fielmente en la novela, comenzando por su apelativo. 7

Paulino[editar]

Paulino, a quien le dicen «el injerto» por parecer un mestizo de japonés, negro y cholo, atendía un kiosco, llamado “La Perlita”, situado cerca del muro posterior del colegio; allí vendía golosinas y bebidas. Se dedicaba también a introducir clandestinamente en el colegio cigarrillos y