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Frases Marianas

del P. Rodrigo Molina, L.D.

Omnis Terra Gloria Dei


TESTIMONIO
de Autores Católicos Escogidos
Maestro Ripoll, 14. 28006 Madrid
Tel.: (91) 562 75 43
Fax: (91) 561 77 27
e-mail: madrid@testimonio.net

Con licencia eclesiástica


Impreso en España
Printed in Spain
ISBN-10: 84-86866-19-7
ISBN-13: 978-84-86866-19-8
® 2006 Copyright TESTIMONIO

Queda prohibida la reproducción total o parcial de este libro


Prólogo
Ave María
“María es la Mujer de la iluminación. ¡Qué
vocación! ¡iluminar este mundo oscuro con la
luz de Dios!”
Rvdo. P. Molina, L.D.

Esta frase encierra el contenido de este


librito sobre la Virgen María. Algo nuevo sobre
María, como floración primaveral en el jardín
de un alma enamorada de su Madrecita. No son
palabras hermosas, no son ideas brillantes, lo
que da cuerpo a este libro, sino un trenzado de
experiencias marianas, filiales. Al dictado del
amor eterno que late en un corazón de Madre,
se escribieron estos pensamientos. Quien
guardó a María como a lo más íntimo suyo (cf.
Jn 19, 27) está capacitado para comunicarlo.
Pero nos punza una cuestión ¿algo nuevo
se puede decir sobre la Madre de Dios?
Respondemos con otras preguntas ¿Una
madre puede quedar confinada en calificativos
momificados? ¿El amor tiene límites en sus
3
Prólogo

manifestaciones de ternura? Más aún, ¿La


obra de Dios, reflejo de su sustancia, está
sometida a las leyes de finitud que todo lo
marchitan? Nada aparece en oposición de la
continua y ubérrima revelación de la bondad
de Dios. El Dios que siempre se comunica,
siempre lo hace en términos de novedad, de
vida inmarcesible. María es comunicación
privilegiada y preferencial de Dios. En Ella
toda la misericordia divina toma contornos de
piedad maternal, la más querida y solicitada por
los hombres. ¿Acaso no decía la Beata Madre
Teresa de Calcuta que “La peor pobreza es la
de la soledad y la de no ser deseado”?
Resonancia de este amor inmenso en un cofre
tan sencillo y transparente como es María, son
las frases que vamos a leer. Y quiero subrayar
lo de transparente, hialino, pues la sorpresa
será mayúscula cuando la lectura sobre María
nos lleve de modo irresistible a la vez que
suave, por su Hijo, al Padre en el Espíritu
Santo. Ella es la Madre que prepara encuentros
con Otro más grande que Ella. El Dios que da
4
Prólogo

vida a María, por el que vive María, para el que


vive María es el Protagonista Absoluto de su
historia y misión.
Ella tuvo la dicha sin igual de acunar al Dios
que se hizo carne suya. Lejana a todo egoísmo,
comparte su felicidad con los hombres, sus hijos
en el Hijo. Y ese Dios, carne de María (caro
Mariae, de San Agustín) se hace encuentro
con el hombre en esa Virgen, mujer y Madre.
Encuentro prodigioso, como prodigioso es el
sueño de ser como Dios. Dios participa de mi
ser corpóreo en María, para que a través de esa
Madre yo participe de su divinidad. Es Madre
de la mayor de las fecundidades: Dios y el
hombre unidos para siempre en Jesucristo.
El P. Rodrigo Molina, fundador de Lumen
Dei, quiso encender una pequeña luz en las
tinieblas de un mundo que es azotado por
el huracán del relativismo. Y la encendió en
María, Madre y modelo de la Iglesia, antorcha
de la luz de Cristo, fuente de vida y paz que
tanto anhela el fatigado y desecho corazón del
hombre.
5
Todas las frases que han sido seleccionadas
con amor, y Dios quiera que con acierto,
buscan ser luz de María para un encuentro
personal con Jesús.

RVDO. P. FRANCISCO JAVIER MAHÍA COLAO, L.D.


PRESIDENTE GENERAL

Omnis Terra Gloria Dei


6
María, Madre de Dios

“Todo lo que nace es criatura de Dios, y Dios


nace de María.”

7
Maria, Madre de Dios

1. María es la consagrada a Dios por


excelencia, capacidad receptiva de Dios,
apertura plena a Dios. Y por ser María así,
la fuerza de Dios, es decir, el Espíritu Santo,
pudo formar en ella la naturaleza humana
de Jesús, es decir, la misteriosa unión de lo
divino y lo humano.

2. ¿Quién más unido a su hijo que su madre?


¿Quién más unido a Dios que María? Todo
el ser de María es esponsalicio. En María la
humanidad se desposa con Dios. La unión
esponsalicia de María con la divinidad se
realiza mediante el lazo que más la puede
realizar: el ser engendradora de Dios en su
vertiente humana. María es realmente la
Madre de Dios. Por eso sobre Ella: nunca
bastante.

3. El fruto de la maternidad de María, Jesús,


divinizó a María, la dejó embebida en Dios,
agotó su capacidad. María es toda Ella para
engendrar a Jesús y a su Cuerpo Místico.
8
María, Madre de Dios

4. María, en la Anunciación, queda


constituida Madre de un Dios-hombre, que
opta por una vida que es el desmentido más
pleno y profundo a la plenitud de poder y
excelencia que es Dios; el Dios hombre opta
por la cruz, por vivir sin los destellos de la
divinidad.

5. Santa María, en cuanto Madre de Dios,


es la obra maestra del amor de Dios Padre,
en Dios Hijo, mediante la comunicación del
Espíritu Santo de Dios.

6. Todo el amor del Dios creador (de la


Santísima Trinidad) y todo el amor de la
creación (representado y simbolizado por la
Santísima Virgen María Inmaculada Madre
de Dios) se unen para engendrar a Jesús, el
Hombre Dios, esto es: la unificación del cielo
y la tierra, todo el amor eterno-increado, con
todo el amor creado. Jesús es el amor humano
elevado a lo divino.

9
María, Madre de Dios

7. Santa María fue Madre de Dios al quedar


inundada de Dios.

8. Todo lo que nace es criatura de Dios, y


Dios nace de María.

9. Dios engendró a Aquel por quien todo fue


engendrado; María dio a luz al mismo, en
cuanto hombre, por quien todo fue salvado.

10. Este misterio del reencuentro del Verbo


con la humanidad en Santa María es, en Dios,
generosidad sin límite y, en Santa María,
apertura, sumisión, obediencia.

11. Santa María es no sólo Madre de la


Humanidad de Cristo, sino Madre de Dios.
¡Concebir, captar la excelencia de ese ser
Madre de Dios está fuera de nuestro alcance!

12. Penetra en la grandiosidad de Santa


María por ser Madre de Dios. No es una
grandiosidad inflada, fruto de la exageración
10
de un enamorado o del lirismo de un poeta. Es
una realidad de peso quasi-infinito

11
Inmaculada

“¿Qué significa ser la Inmaculada


Concepción? En cuanto Concepción, indica
que su origen no está en Ella,
sino en Dios.
Dios es su propietario absoluto,
de quien es todo lo que es y tiene”.

12
Inmaculada

13. Santa María es Inmaculada porque en


nada se ha separado de la Voluntad de Dios.

14. Santa María, Virgen Inmaculada, Madre


de Dios en el dolor, es el "complemento" que
la Santísima Trinidad quiso hacer necesario
para realizar el proyecto salvador del hom-
bre.

15. Con María empieza la nueva creación en


la creación corrompida.

16. Por ser puesta, al ser concebida, en unión


con Dios, María nunca sintió que salía de las
profundidades de su ser movimiento desorde-
nado alguno, ni inclinación alguna a afirmar y
mantener su autosuficiencia frente a Dios y a
lo recto. Esto es lo que se llama estar libre de
la presión de la concupiscencia desordenada.

17. Inmaculada: la sin pecado, la alérgica a


toda desviación de la Voluntad divina, la llena
de gracia. Ella es la permanentemente llena
13
Inmaculada

de los dones de Dios, de la manera de ser de


Dios, la transformada por estos dones en se-
mejanza acabada de Dios y, por lo tanto, apta
para la unión esponsalicia conÉl.

18. ¿Qué significa ser la Inmaculada Con-


cepción? En cuanto Concepción, indica que
su origen no está en Ella, sino en Dios. Dios
es su propietario absoluto, de quien es todo lo
que es y tiene.

19. En cuanto Inmaculada, todo lo que es y


tiene es semejanza de Dios. No se encuentra
en Ella ni el menor modo de entender y pensar
diverso del de Dios, en distonía con Dios; ni el
menor modo de querer diverso del de Dios; ni
el menor modo de sentir diverso del de Dios.
No se encuentra en Ella el menor alejamiento
de Dios.

20. En la cima inmaculada de Santa María,


la infinita Pureza Santa, Inmaculada, de Dios
agarra a la humanidad pecadora para unirla a
14
Sí en unión esponsalicia.

21. Santa María, en cuanto Inmaculada, es


el perfecto eco de Dios. La Inmaculada es el
fruto espléndido de la perfecta virginidad.

15
Virginidad

“La virginidad puso en María


excepcional capacidad para amar,
y para amar
sin el menor riesgo de egoísmo”.

16
Virginidad

22. La gracia de la virginidad es consecuencia


de su vocación de ser Madre de Dios. El ser
Madre de Dios requería en María el ser
virgen.

23. La virginidad de María es ese único estado


deseado por Dios en María, en el que puede ya
asumir a María y hacérsela tan necesaria que,
sin María, el plan de la Redención no se pueda
realizar.

24. El corazón virgen de María es pobre,


pobre de todo lo propio, de toda propiedad
para ser rico en Dios. El corazón virgen de
María es la obra maestra de la cirugía de
Dios: un acero cortante penetró, sajó, lo vació
de todo lo propio, y sembró a Dios.

25. María se pone totalmente a disposición


del querer de Dios: de hacernos Dios por
participación. Y esto lo hace mediante su
virginidad. En Ella, en su virginidad, es donde
puede hacerse realidad el gran y absoluto don
17
Virginidad

de Dios, Jesús. Jesús sale de Ella pero no es de


Ella; se forma en Ella pero viene totalmente
de arriba.

26. María posee la ciencia de estar de lleno


en lo humano sin quedar nunca apresada en lo
humano.

27. Entre Santa María y Dios existe


pertenencia mutua. Santa María puede decir
con todo derecho y verdad: Él es mi Dios y
yo soy su posesión particular. Ella no puede
pertenecer a ningún otro que a Dios. De aquí
la necesidad imperiosa de su virginidad, de
su vaciado de todo, aun de Ella misma para
llenarse sólo de Dios.

28. La virginidad de Santa María consiste


en su don total y en exclusiva a Dios, don
que permite a Dios poner a Santa María en
relación esponsalicia con Él.

29. Este misterio de la unión esponsalicia


18
Virginidad

entre Dios y Santa María es tres cosas:


virgen, esponsalicia y fecundo. Virginal para
esponsalicio, y esponsalicio para fecundo.

30. Santa María vivió siempre en la


perspectiva de la virginidad; era ingrediente
de su ideal; constituía la orientación más
profunda de su vida; tenía convicción íntima y
clara de que el poder de Dios, su preferencia,
estaba en la virginidad. Por eso, cuando dio
el sí a San José para su desposorio con él,
lo dio en plena confianza de que Dios, que
la quería virgen, la mantendría virgen en su
matrimonio.

31. Santa María agradó a Dios por su


desenganche de todo, menos de Dios, esto
es, por su virginidad absoluta para así poder
hacerlo suyo en su concepción purísima por
su absoluta humildad.

32. María en su virginidad es la encarna-

19
Virginidad

ción perfecta de la primera bienaventuranza


("bienaventurados los pobres…")1. La virgi-
nidad faculta a María para permanecer cons-
tantemente abierta y disponible a todos los
deseos e intervenciones de Dios.

33. María en su virginidad queda permeable


para Dios, puede hacer suyo todo lo de
Dios. La obra de Dios es el drama redentor,
la muerte expiatoria de Cristo. María en su
virginidad queda capacitada para hacer suya
esta obra.

34. María con su virginidad refleja


adecuadamente su desapropiación perfecta.
Despropiación que coincide con la riqueza
suprema. Son correlativas la desapropiación
de todo lo propio y la riqueza de todo lo de
Dios: "Todo lo mío es tuyo (= desapropiación
de lo mío) y todo lo tuyo es mío (= riqueza de
lo de Dios).

1. Mt 5, 3

20
Virginidad

35. Una desapropiación así, un desasimiento


así, como el de María, ¿cómo no va ser
colmado por la plenitud difusiva divina? Dios
Espíritu llena todos los espacios espirituales
como la luz física llena todos espacios físicos.
María es un espacio espiritual. Únicamente
no será colmado de Dios si un obstáculo lo
impide. Sólo hay un obstáculo que lo pueda
impedir; el propio amor, querer e interés
desordenado.

36. Dios llena todos los espacios espirituales


vacíos, como el de María, para fecundarlos,
Dios es la fertilidad. Donde entra fecunda. Por
eso María, la extraordinariamente vacía, fue
la extraordinariamente fecunda por el Espíritu
de Dios.

37. En la virginidad, María nace a una nueva


familia, la familia de Dios: familia que por
pertenecer al nivel del espíritu en que se
mueve Dios, es la verdaderamente auténtica y
humana.
21
Virginidad

38. Ésta es la ley del amor: la vida nace de


la muerte. Ésta es la ley que rige en la esfera
de lo de Dios, en el orden sobrenatural: sólo
encuentra la vida el que acepta perderla. Es
decir, en el mundo de las realidades de Dios
sólo se posee en la medida en que se pierde.
Un discípulo de Jesús jamás poseerá sino
aquello que pierde, sino en la medida en que
pierde. Por eso, María, en la medida enorme
en que pierde su maternidad en la virginidad,
en esa enorme medida posee su maternidad
en la virginidad: es Madre de Jesús según
la carne y Madre espiritual de todos los
hombres. Su virginidad está ordenada a
una maternidad superior, a la maternidad
espiritual-sobrenatural.

39. La auténtica fe que es apertura


incondicional a Dios trae mucho riesgo. La
razón es que en la fe yo me pongo sin reserva
en las manos de Dios precisamente en cuanto
Dios, es decir en cuanto plenitud infinita,
22
Virginidad

de exigencias infinitas, incomprensible,


imprevisible. Por eso la fe es imposible sin
virginidad espiritual.

40. El sentido de la virginidad, su explicación


nos da la alta exigencia de la presencia e
inhabitación de Dios. Dios es absorbente, su
exigencia absoluta, no admite el compartir de
otro dueño independiente: nadie puede servir
a dos señores. No podéis servir a Dios y a la
riqueza.

41. Un corazón virginal es el vientre que Dios


fecunda. Un corazón virgen significa haber
dado pleno consentimiento al pleno dominio
de Dios. Un corazón virgen, vacío de todo,
es el ambiente adecuado de una presencia
plena y exclusiva de Dios. Por eso, el corazón
virgen es el expositor propio y exclusivo de
Dios.

42. El corazón virgen, al ser ocupado por


Dios, queda liberado para amar según Dios.
23
Virginidad

Por eso, el corazón virgen puede y debe amar


profundamente. El corazón virgen, poseído
por Dios, permanece dueño siempre de sí en
el amar. Por eso su amor es según lo recto: que
es universal, oblativo y difusivo.

43. El amor del corazón no virgen, lleno


de afectos meramente humanos, es egoísta,
es decir, exclusivo y posesivo. ¡Qué difícil
es amar a otro cuando se ama con afecto
meramente humano!

44. La pobreza o renuncia o virginidad


espiritual hizo de María una mujer que
vivió la confianza sin límite en Dios; la hizo
una mujer enteramente libre y una mujer
enteramente consagrada a su prójimo.

45. María vivió la virginidad. La virginidad


de María fue libertad. Libertad de todo lo que
le pudiera impedir amar con amor inmediato
y absorbente a Dios y a los hombres. Su
amor virginal le permitió amar con puro
24
Virginidad

amor universal excluyente de todo egoísmo,


particularismo desordenado o partidismo.

46. La virginidad puso en María excepcional


capacidad para amar y para amar sin el menor
riesgo de egoísmo.

47. La soledad de la virginidad traspasa a


María a los confines de la divinidad. En la
soledad de la virginidad, María pasa de ser
útil a uno a ser útil a todos. La soledad de la
virginidad es la que hace a María estar más
sola y más acompañada; más sola de Ella y
más acompañada de Dios.

48. María se consagra total e íntegramente


al Padre que decreta la Encarnación, al Hijo
que la constituye y al Espíritu Santo que
la ejecuta. Esto es ser virgen: ser total y
absorbentemente consagrada a la Santísima
Trinidad para realizar la Redención.

49. Al optar María por la virginidad: amanece


25
Virginidad

la nueva creación; el nuevo orden en el que el


hombre es llamado a vivir la misma vida de
Dios según el estilo de los ángeles.

50. El concebir María ese ideal del todo


nuevo y el resolverse a permanecer firme en
Él, sólo pudo venir del Espíritu Santo que
la preparaba para ser la Madre de la Iglesia,
del Cuerpo Místico en el que la carne no
aprovecha para nada, el Espíritu es el que
vivifica.

51. Con su virginidad, María vive existencial


y experimentalmente al tiempo su propia nada
y la plenitud de Dios; vive el reconocimiento
de que Dios lo es todo y que lo creado y Ella
es la nada.

52. En ese estado virginal, en esa realidad de


la virginidad que es la más solemne, paladina
y existencial proclamación de la realidad de
su nada, María queda hecha apta para ser
asumida por Dios en grado sumo, en ese
26
Virginidad

grado que roza lo infinito, porque lo toca con


inmediatez, que es la maternidad divina.

53. Virgen: Es el despojo inmisericorde de


todo lo que no sea Dios o querer de Dios,
para quedar hecha pura capacidad de Dios. La
virginidad de María es silencio radical y total:
es silencio biológico y psicológico-afectivo.
En su corazón virgen, todas las emociones
humanas, al margen de Dios, callan. Es un
corazón pobre de todo lo propio para ser rico
en Dios.

54. Lo humano debe ser virgen de lo humano,


al menos en espíritu, para pasar a ser divino:
"Bienaventurados los pobres de espíritu,
porque de ellos es el Reino de los Cielos" 2.

55. Virginidad, soledad, silencio, pobreza,


son vacíos, carecen de valor: les da sentido,
cotización, Dios.

2. Mt 5, 3

27
Virginidad

56. El corazón del hombre es complementado


por la mujer, el corazón de la mujer por el
varón. Pero el corazón del virgen es ocupado
por Dios, no complementado. Dios vive en
el corazón del virgen. No tiene necesidad de
ser complementado. El corazón del virgen
lo realiza Dios. Corazón virgen sin Dios
es un absurdo. Necesita inmediatamente
complementariedad.

57. Un corazón virgen que no abre su


capacidad afectiva a todos es un virgen
frustrado, es una hipocresía, es el solterón
egoísta, el buey suelto que no mira sino para
sí.

58. Un corazón virgen no puede permitir


que nadie le domine y le absorba. Ama
profundamente sin ser absorbido. Dios es libre
en él. El amor virgen no crea dependencias.
Cuando ama y es amado permanece siempre
libre y hace libres.

28
Virginidad

59. La Virgen María, en cuanto virgen, ha


sido asociada a la paternidad de Dios, tiene
como Hijo propio al mismo Hijo que Dios
tiene. Su maternidad con el Padre contrae
un lazo de unión especialísimo muy superior
a cualquier otro lazo que une a Dios a sus
criaturas.

29
Humildad

“La Virgen de Nazaret


es ejemplo excelso de humildad”

30
Humildad

134. El Magnificat es la fotografía del corazón


y del alma de la Virgen de Nazaret. Es el espejo
fiel del sentir de Santa María Virgen.

135. Santa María, la elegida por Dios de entre


los que no son, permaneció siempre firme en su
conciencia de que no era. Permaneció siempre
la humilde, y en su humildad disponible.

136. Santa María es humilde, dócil, dúctil y


maleable, moldeable por Dios. Podía decir
como su Hijo y con su Hijo: "aprended de mí
que soy manso y humilde de corazón" 7 ; esto
es asequible, amable, agradable, disponible.

137. María es puro servicio. Por eso nunca ocu-


pa el lugar principal ni acapara la atención. Tiene
el arte de servir sin destacar; en todo momento
indicando quién es el importante.

138. El Magníficat es el canto a la bondad in-


finita del TODO que se humilla (=se pone en la
7. Mt 11, 29

31
Humildad

verdad) entregándose y a la bondad finita de San-


ta María que se humilla (=se pone en la verdad)
recibiendo (=obedeciendo) a lo que Dios quiere
hacer en Ella.

139. La Virgen de Nazaret es ejemplo excelso


de humildad.

140. María se siente la insignificante, la im-


potente. En este sentimiento de pequeñez-po-
breza está toda la grandeza de la personalidad
de María. María con este sentimiento se puso
en la verdad y, en la verdad, pudo Dios conec-
tar con Ella. María en esta su pobreza pudo
apostar siempre por Dios.

141. María lo pone todo, pero queda en el


anonimato. Destino de María: quedar siempre
atrás, escenario oculto desde donde se exhibe
Dios, el Dios crucificado del Gólgota; así se
ve la luz. No la que porta. Sólo Dios y éste
crucificado es el importante. María transpa-
renta al Dios crucificado del Gólgota.
32
Humildad

142. La tapeinosis de Santa María es conocer,


reconocer, tener convencimiento interno y
profundo de que Ella era NADA, en sí y desde
sí, y de que todo le venía de Dios y al tiempo
en estado de salud física-psíquica y sobrena-
tural apertura a la verdad de lo que es Ella y la
verdad de lo que es Dios.

143. Cuando San Pablo nos habla de Santa


María dice así: "Jesús, el nacido de mujer" 8.
Ella es esa mujer, pero no se la nombra. Estilo
de María: quedar siempre atrás, escenario ocul-
to, anónimo, donde se exhibe sólo a Dios. Ma-
ría transparenta a Dios; sólo Él es importante.
Así también nosotros.

144. En el humilde, el valorarse es reforzar los


sentimientos de su pequeñez. Preciosa cualidad
del humilde. Así Santa María. El secreto pro-
fundo de las grandezas de María: la humildad.

145. Santa María destaca por su actitud de ser-


8. Ga 4, 4

33
Humildad

vicio. Su consentimiento sin límite precedió y


fue necesario para la Encarnación por quererlo
así Dios.

146. Santa María es tipo, modelo del pobre:


"Miró la pequeñez de su esclava" 9, de lo que
Dios quiere hacer en el pobre. De lo que Dios
ama al pobre.

9. Lc 1, 48

34
María y el dolor

“El destino de María, un dolor mortal:


‘y una espada de dolor
te traspasará el corazón’”.

35
María y el Dolor

180. Santa María experimentó vivamente la


muerte de su Hijo y esta experimentación fue
su autofrecimiento inmaculado a Dios.

181. El destino de María, un dolor mortal: "y


una espada de dolor te traspasará el cora-
zón" 12. El destino cruel de su hijo: la cruci-
fixión física, fue también el destino cruel de
María, la crucifixión moral.

182. Santa María Virgen es la concrucificada.


Es el símbolo por excelencia de la concrucifi-
cada con el crucificado del Gólgota para ser la
ayuda adecuada del crucificado del Gólgota.

183. Atentar contra este destino de Dios que es


Santa María Virgen concrucificada, experien-
cia a fondo viva del crucificado del Gólgota, es
condenar al mundo a una incomprensibilidad
cerrada y total.

184. Santa María se concrucificó con Cristo,


12. Lc 2, 35

36
María y el Dolor

vivió la experiencia del crucificado del Gólgo-


ta en el silencio. El silencio de Santa María no
es ausencia de su Hijo crucificado, es presencia
viva, profunda a su Hijo crucificado. Su silen-
cio es acumular. Su silencio no es ausencia, es
presencia.

185. A los pies de la Cruz María participa ple-


namente por la fe en el desconcertante misterio
de la kénosis de Cristo. El despojo inmisericor-
de de María la lleva hasta arrancarse la vida de
su propio Hijo.

37
Corredentora

“María es la mujer bendita


que supo abrirse a Cristo.
Sin su ‘sí’
la situación hubiera sido insalvable”.

38
Corredentora

186. Santa María en el Gólgota, de pie al pie


de la Cruz es Santa María del sí a la invitación
de Dios de ser con Él en la Redención, de ser
socia en la obra redentora.

187. El estar María físicamente junto a la Cruz


de Jesús significa que es asociada íntimamente
a la obra de Jesús en la Cruz.

188. Santa María aceptó el despojo total de la


Pasión al que fue sometida junto a su Hijo para
realizar la Salvación.

189. Santa María junto a su Hijo en el Gólgota


fue inagotablemente fecunda. Junto a Él dio a
luz a la Iglesia que nacía del costado abierto
de su Hijo. Ella fue el sí femenino de la nueva
Eva, en el Espíritu al nuevo Adán, y quedó
constituida Madre de todos los vivientes para
Dios.

190. Santa María es virgen para eso: para


poder ser la Santa María del sí al pie de la
39
Corredentora

Cruz en el Gólgota. El sentido profundo de


la virginidad de Santa María me lo da su
destino a ser Madre de Jesús asociada íntima e
indivisiblemente a la obra redentora de su Hijo
mediante la oblación sangrienta del Gólgota.

191. A Santa María se le ha concedido el


ser Corredentora, el estar asociada íntima e
indivisamente al misterio de la Redención de
los hombres y al de la mediación universal
dispensadora de toda gracia de Jesucristo.

192. María, en la obra de la Redención, no


fue para Dios como un leño, como un trozo de
madera noble o un trozo de metal precioso del
que se hace una imagen sin colaboración alguna
activa de la madera o del metal. María colaboró
activamente con un "sí" activo y libre. Este "sí"
libre de María fue absolutamente dependiente
de Dios, pero no por ser dependiente, dejó de
ser plenamente libre y meritorio.

40
Corredentora

193. En el "sí" de María, que dio vía libre a la


Redención, Dios lo hizo todo, y María también
lo hizo todo. Nada hizo que no hiciese Dios en
ella y con ella, y nada hizo Dios que no hiciese
también María. Dios lo hace como agente
principal, María como agente subordinado.
Dios con independencia absoluta y María con
dependencia absoluta.

194. Dios lucha en María y con María por el


hombre: lucha con María para que asociado el
hombre apóstata en Adán, retorne a la fidelidad
con Dios; rebelde en su pecado y saboteador de
los planes de Dios, vuelva a la sujeción a Dios
y en ella a la plenitud y a la seguridad.

195. María es la mujer bendita que supo


abrirse a Cristo. Sin su "sí" la situación hubiera
sido insalvable.

196. Santa María ha sido elegida por Dios


para participar de forma activa y necesaria en
el plan de salvación diseñado por Dios. Y esto
41
Corredentora

porque la amó con amor infinito.

197. Por disponerlo Tú, Padre Santo, a Jesús


y a Santa María, su Madre, la una y misma
Voluntad de agradarte los mueve; el uno y
mismo Amor los asocia; y la una y misma
satisfacción doloroso-expiatoria los une.

198. Santa María, para hacernos renacer para


Dios padeció con Jesús los inmensos dolores
de su Pasión, estando de pie junto a la Cruz.
¡Dichosa Tú, Santa María, que sin morir,
mereciste la corona del martirio junto a la Cruz
del Señor!

199. La cima inmaculada donde el Dios


infinito de la misericordia hace la donación
total de sí mismo al hombre es Santa María,
Virgen Inmaculada, Madre de Dios en el
dolor.

200. Unámonos a Cristo redentor como Santa

42
Corredentora

María se unió para colaborar a la redención de


Cristo como Santa María colaboró.

43
A Jesús por María

“En la Anunciación-Encarnación
Dios viene hacia mí en Santa María
y en Jesús para arrastrarme hacia sí”.

44
A Jesús por María

222. Adhiérete a Santa María para que Ella te


una a Jesús. Jesús es el fondo de tu ser. Tu des-
tino, formar un sólo Cuerpo con Él y en Él con
Dios.

223. Jesús vive y reina perfectamente en Ma-


ría. María vive la vida de Jesús. Jesús vive en
María y María en Jesús. María no es sino uno
con Él. De aquí que consagrándome al corazón
de María me consagro al Corazón de Jesús.

224. María sabe que Jesús es de Ella. María


sabe también que Jesús es para todos. Y Ma-
ría abre sus brazos, no retiene a Jesús. María
sabe que Jesús es tan suyo como su carne, pero
lo hace tan mío que ella misma lo lleva a la
Cruz.

225. María pone entre nosotros a Dios presen-


te. Dios se hace actualidad en María y desde
María. Jesús reside en María. Fuera de María
no se puede encontrar a Dios.

45
A Jesús por María

226. Para Jesús lo primero y más importante es


que Juan crezca en Santa María para Jesús y, en
Jesús, para el Padre.

227. San Juan al pie de la Cruz recibe como


única misión el ser Hijo fiel de Santa María. Su
primera obligación no es predicar el Evangelio,
sino ser Hijo de Santa María para así ser Hijo
perfecto de Dios.

228. La razón de Santa María es Cristo. Santa


María está en función de Cristo. La teología de
Santa María es según la teología de Cristo: su
reflejo, su cristalización.

229. La mariología debe ser interpretada


cristológicamente. La verdadera grandeza de
Santa María está ahí: en ser origen de Cristo y
al tiempo reflejo de Cristo.

230. María no tiene figura; María porta la fi-


gura del Hijo. María es como la flecha indica-
dora: no contiene nada propio. Nada me dice;
46
A Jesús por María

sólo ayuda a concentrar mi mirada en el otro,


en el importante, en Jesús.

231. Santa María, en ésta su ayuda adecuada


a su Hijo para salvarnos, nunca interfiere, es
pura transparencia a su Hijo para la pura trans-
misión del Espíritu de su Hijo.

232. Santa María no significa nada al margen


de Cristo. Toda su excelencia está en función
de Cristo. Santa María tiene un puesto único y
una tarea única en el acontecimiento central de
la Historia de la Salvación que es el Jesús total,
Cabeza y Cuerpo, Cristo y su Iglesia.

233. Santa María no estorba a la comunicación


de Dios. Santa María nunca estorba porque es
inteligente y discreta; es obediente. Nunca roza
porque vive en el silencio del orden, de la recta
relación con Dios. Es dócil al Espíritu de su
Hijo. Es la esclava disponible en las manos de
Dios.

47
A Jesús por María

234. Para Jesús lo primero y más importante


no es ser apóstol, sino ser creyente; no hacer,
sino abrirse en fe-amor para acoger a Dios. Ser
hijos de Santa María para así ser hijos de Dios,
es lo primero y más fundamental en el discípu-
lo de Cristo.

235. Santa María es la encargada de hacer


nacer a Cristo en todos y cada uno de los dis-
cípulos de Cristo, hasta llevarnos en ellos a la
perfección.

236. En la Anunciación-Encarnación Dios


viene hacia mí en Santa María y en Jesús para
arrastrarme hacia sí.

237. Santa María pone en mi oído la "Palabra


de salvación" (= la inteligibilidad de Dios y su
obra) y en mi boca el "pan de vida" (= la comu-
nicación de la vida de Dios).

238. Ella, al darnos a su Hijo, nos da su Evange-


lio, su Espíritu Santo, su perdón, su fecundidad.
48
A Jesús por María

239. El que ve a Jesús ve a Dios. El que ve a


Santa María ve la ayuda adecuada de Dios = la
semejanza pura, hialina de Dios.

49
Mediadora maternal de
todas las gracias

“Ciertamente la gracia y la salvación


nos vienen por medio de Santa María
a causa de su unión con Cristo”.

50
Mediadora Maternal

240. Dios ha confiado a Santa María todo el


orden de la Misericordia. Con ello, Dios decide
lo más justo, lo más recto es lo más compasivo
que cabe, lo más blando dentro de lo recto.
Porque habitualmente el corazón de la mujer es
más compasivo, más blando que el corazón del
varón.

241. En Santa María han sido puestas por Dios


todas las fuentes de la salvación: "Todas mis
fuentes están en ti" 15. Por eso es nuestra Madre
que nos engendra para el cielo.

242. La acción mediadora del Espíritu Santo


mediante Santa María es misteriosa, pero real
y sigue el estilo de la acción de Dios en el uni-
verso en y a través de sus criaturas.

243. En María, Dios Padre hace realidad su


infinita compasión por el hombre. En María,
Dios entra en la profundidad del horrible caos
en el que se debate el hombre y hace suya in-
15. Sal 86, 7

51
Mediadora Maternal

condicionalmente esa horrible realidad y así,


mirándola desde dentro, la salva.

244. Dios no ha querido acercarse a los hom-


bres sin Santa María. Es una decisión firme de
Dios. Santa María es manifestación de Dios.
Relación del Espíritu Santo, de su querer, de su
amor.

245. La acción mediadora de Santa María no


sólo no oscurece, ensombrece, disminuye la
mediación absoluta y absorbente del Espíritu
Santo, antes al contrario la realza, la ensalza,
es signo del poder sin límite de mediación del
Espíritu Santo.

246. Ella permanece siempre en pie ante la


presencia de Dios: pararrayo de su justicia
vindicativa.

247. Inmaculatizar el momento presente es


confiar en que Ella contiene todas las gracias
de santificación que Dios ha pensado para mí.
52
Mediadora Maternal

Que encontrar a María ahora es el modo más


fácil de santificar el momento presente. Es
reconocer que tenemos absoluta necesidad de
Ella; que "todo nos viene por María". De que
María esté o no esté depende la salvación eter-
na; porque si Ella está, está Dios. Y si Dios no
está tampoco está Ella.

248. Ciertamente la gracia y la salvación nos


vienen por medio de Santa María a causa de su
unión con Cristo.

53
Presencia Maternal

“Todo en Santa María se explica en, por, desde


su maternidad.
En Santa María todo es maternal,
todo apto para engendrar vida
y conservar vida
y hacer crecer la vida”.

54
Presencia Maternal

249. María es Madre cercana. Puedes dialogar


con Ella. María, te ve, te escucha. Su diálogo
está lleno de eficacia. Siempre está abierta,
disponible. Estate con Ella, habla con Ella. Ex-
periméntala en todos los momentos de tu vida.

250. María está hoy dentro de nuestro mundo,


dentro de la Iglesia del mundo de hoy con la
presencia viva de un viviente. Todo le produce
impacto, no es indiferente a cosa alguna que
afecte al hombre.

251. Su presencia es real aunque inefable, efi-


caz aunque imperceptible. Como la vida de las
plantas: no la percibo pero veo en los frutos su
efecto.

252. Señora: queremos oírte, queremos hablar-


te, porque sabemos que somos conocidos por ti
como una madre conoce a sus hijos. Sabemos
que tu mirada se posa siempre sobre nosotros,
no nos abandona, siempre somos mirados por
ti. Eres la compañera del Espíritu de Dios, el
55
Presencia Maternal

que lo llena todo de su presencia, eres su Espo-


sa: llénanos de tu presencia.

253. ¡Oh Señora, acompáñanos en nuestro ca-


mino! Tu querer es poder, es el poder inmenso
de ser Madre de Dios. Ábrete a María para que
Ella pueda actuar en ti sin medida.

254. María es la próxima a ti, la que tiene


comunicación vital continua contigo.

255. La presencia es una exigencia del amor.


Si Dios quiere que ame a María es que la quie-
re presente a mí. Al amor no lo acalla sino la
presencia. Si Dios quiere que tenga a María
inmenso amor, es que quiere también darme de
Ella inmensa presencia.

256. ¡Cultiva la cercanía de María: será pleni-


tud de bendición para ti!

257. Todo en Santa María se explica en, por,


desde su maternidad. En Santa María todo es
56
Presencia Maternal

maternal, todo apto para engendrar vida y con-


servar vida y hacer crecer la vida.

57
Las Grandezas de María

“María es el fruto más espléndido


y logrado de la Redención”

58
Grandezas de María

288. Santa María es el instrumento personal


elegido por el Padre para darnos a su Hijo, por
ello, la dotó de gracias insignes y de extraordi-
narios privilegios.

289. La anunciación, el día de la grandeza de


María: el estallido irradiante del entusiasmo de
María ante la excelencia de la bondad sin límite
de Dios para con Ella y, mediante Ella, para
con el mundo.

290. A Dios Padre, se le debe la constitución


del mundo, y a María, la Madre, su restaura-
ción.

291. Dios es el Padre de lo creado y Santa Ma-


ría la Madre de lo recreado.

292. Santa María es la realización perfecta de


todas las esperanzas del Antiguo Testamento.

293. Santa María es la primera realización per-


fecta de la Iglesia = del nuevo Pueblo de Dios =
59
Grandezas de María

de la Nueva Alianza de Dios.

294. Santa María es la amada de Dios, la San-


ta, la llena de carisma, la Sagrada, la llena de
promesa y esperanza, monumento legislativo
de cómo es Dios.

295. Es grande ser criatura, es mayor ser hijo


adoptivo de Dios. Pero ser Madre de Dios,
¿qué es? Es algo ciertamente incomprensible;
algo que supera toda nuestra capacidad intelec-
tual.

296. Nadie ha sido semejante a Santa María, ni


antes ni después, en los bienes de la salvación:
en su belleza de Esposa de Dios, en su gozo
de Madre de Dios, en su excelencia de virgen
consagrada a Dios.

297. Santa María es esa pura criatura puesta


por Dios en el centro mismo de la vida de la
Santísima Trinidad.

60
Grandezas de María

298. Nadie más metido en Dios que María.

299. Santa María es la Hija primogénita del


Padre; la Madre perfecta del Hijo y la Esposa
preferida del Espíritu Santo.

300. Santa María es admirable por su


concepción virgen y es gozo grande por su
don: el Salvador.

301. Santa María, honor de la Iglesia de


Cristo, excelsa Hija de Dios. Ella es la bella
flor del fruto de la bendición de Dios, Cristo
Jesús.

302. ¡Bendito y alabado sea Dios por haberla


creado! ¡Bendito sea por haberla preservado
del pecado original! ¡Bendito sea por
haberla hecho Madre suya sin menoscabo
de su virginidad! ¡Bendito porque le ha dado
ocasión de merecer! ¡Gracias por asociarla a
su plan salvífico! ¡Gracias porque es nuestra
Mediadora y Abogada!
61
Grandezas de María

303. Con una mujer, Santa María, que se


ofrece como esclava, abre Dios la época de
la Salvación sin límite, y con la misma mujer
Santa María, que se ofrece como Madre, cierra
Dios, con éxito, la obra gigante de la Salvación
que obró en Jesús.

304. Santa María es de Dios y Dios es de


Santa María. Esta frase es la fórmula clásica,
cincelada y estereotipada para expresar a qué
conduce la relación establecida por Dios entre
Santa María y Él.

305. María es el fruto más espléndido y


logrado de la Redención.

306. Santa María fue colmada de gracia desde


el primer instante de su existencia, en orden a
ser sólo deseo profundo, aspiración interior e
íntima, constante y polarizante de Dios, para
ser sólo eclosión total de la gracia de Dios en
Ella, expresión esplendorosa y sin tacha de la
Voluntad de Dios y, por lo tanto, verdad de
62
Grandezas de María

Dios a imagen de su Hijo, la Verdad de Dios.

307. El misterio del desposorio de Dios con


Santa María y de su maternidad divina es
ciertamente insondable. El contenido de su
excelencia y la riqueza de su resonancia nos
es inasequible, excede con mucho nuestra
capacidad de intelección.

308. Santa María es la Esposa virgen de Dios


para Madre del Verbo y de su Cuerpo Místico
en el Espíritu Santo.

309. Santa María es la verdadera "Hija de Sión"


del Antiguo Testamento, la verdadera Hija del
hombre en la que aparece "personificada" ante
Dios toda la humanidad.

310. El Antiguo Testamento apunta a Santa


María, se termina en Ella. A su vez, Santa
María, en su ser concreto, es el punto de partida
y el comienzo del Nuevo Testamento, de los
tiempos mesiánicos, de la Iglesia de Cristo.
63
Grandezas de María

311. Todas las promesas y la esperanza, hechas


por Dios al Pueblo de Israel y vividas por éste,
se resumen, se condensan y se concentran en
esa mujer concreta que se llama Santa María
Virgen, la Madre de Jesús, el Verbo de Dios.

312. Santa María Virgen, Madre de Jesús, el


Mesías y el Verbo de Dios es la imagen real y,
al tiempo, la realización perfecta del Pueblo de
Israel como Pueblo de Dios.

313. Santa María Virgen, Madre de Dios, es


el término y acabamiento perfecto de todas
cuantas promesas fueron hechas por Dios
al hombre y de toda cuanta esperanza firme
vivió el Pueblo de Dios, porque Dios, en
Santa María Virgen y con Santa María Virgen,
engendró a Jesús, el Hijo de Dios, en el que
están realizadas todas cuantas promesas hizo
Dios al hombre.

314. Santa María es don total y virginidad de


sí a Dios y al hombre, es fe, es amor, es aguante
64
Grandezas de María

paciente, es adoración, es sumisión-obediencia,


es misericordia, es tendencia irresistible hacia
Dios.

315. María, vista desde Dios, es la elegida, la


preservada de todo pecado (Inmaculada), la
llena de dones de Dios, la Madre de Dios, la
Asunta en carne al cielo, la constituida Reina
del cielo y de la tierra.

316. En la anunciación, Dios se hace presente


en la caducidad- temporalidad del acá que es
Santa María, y Dios con su presencia, pone en
el acá temporal de María, germen de perenne
inmortalidad.

317. Desde el día de la anunciación, en la


finitud de todo lo de acá de Santa María, queda
injertada la infinitud de Dios. Con ello todo lo
finito, temporal, terrestre de Santa María queda
extrapolado, es decir, queda puesto fuera de lo
propio suyo que es finito-terrestre-temporal
para pasar a asentarse en lo propio de Dios que
65
Grandezas de María

es lo infinito, celeste, atemporal.

318. La vida de Santa María es todo el poder


de Dios actuando en el presente casual-terreno
de María, para hacerla prefiguración del futuro
celeste al que la tiene destinada.

319. Santa María lugar de la irrupción de Dios


en la historia de la humanidad ¿¡No la vamos
a amar!? ¿¡No la vamos a engrandecer!? ¿¡No
la vamos a venerar!? Santa María ¡antena
permanente de la Buena Nueva del Evangelio!

320. En el día de la Encarnación, el Verbo


divino entró en Ella, la penetró toda y la
absorbió. Nada quedó de Santa María, en Santa
María, no divinizado.

321. Santa María Virgen, entre lo meramente


humano es el Bien, el Bien Máximo. Su vida,
el amor.

322. Santa María es poder de ser Todo,


66
Grandezas de María

capacidad del Todo que es Dios, En Santa


María la carne es hecha "Plenitud de Dios".

323. Santa María se adentra en el torrente de la


vida íntima de Dios para ahí hacer la comunión
de vida con Dios: de modo inefable ligada y
enraizada en Dios por medio de singulares
ataduras.

324. La resurrección de Santa María y su


Asunción al cielo es la consagración total a
Dios de su cuerpo y de su alma, hecha por el
Espíritu Santo en la unión-comunión con Dios,
sentada como Reina a la derecha de su Hijo.

325. Santa María constituye, en el plano de


lo meramente humano, la relación más íntima
del hombre con Dios, el tres veces Santo; la
conyugalidad más lograda de lo humano con lo
divino.

326. Rinde homenaje a Santa María. Su voz es


dulce, consoladora, endinamizante, operante.
67
Grandezas de María

Su rostro bello, atrayente, tiene garra, vence


toda resistencia.

327. Santa María es el hueso de los Huesos de


Dios, la carne de la Carne de Dios.

328. Santa María es la sede de la Sabiduría


divina, porque tenía siempre presente y actuante
en Ella la Sabiduría encarnada, en la que se
encerraban todos los tesoros de la sabiduría y
ciencia de Dios, en la que inhabitaba la plenitud
de la divinidad corporalmente, la sabiduría que
es el orden, el orden de la sabiduría pone el
alma limpia, apta para conseguir su destino.

329. Asunta en cuerpo y alma, para sentarse


como reina a la derecha de su Hijo, el Rey.

330. El impetuoso torrente de la infinita


bondad de Dios, violentamente contenido por
los pecados de los hombres, se precipita con
toda su fuerza y plenitud en el corazón de
María.
68
Grandezas de María

331. Todo en Santa María tiene color de Dios,


sabor de Dios. Santa María pertenece al mundo
futuro de la resurrección feliz, es su aurora feliz
su alborada. Es la victoria del Dios fascinante
sobre el mundo seductor.

332. Sembremos la verdad de la omnipotencia


suplicante de María, vigilemos su crecimiento
y recogeremos sus óptimos frutos.

333. Sí, Dios mío, te alabo por Santa María


porque así te plugo.

69
Nuestra Señora
del Encuentro con Dios
“En Santa María se concreta la alianza
de amor de Dios con el hombre”.

70
Nuestra Señora del Encuentro

334. Todo en Santa María es apto para encon-


trar a Dios. Es lo más útil y conveniente para
encontrar a Dios.

335. Santa María es el lugar del encuentro


con Dios: "Y entrando en la casa vieron al
niño con María, su Madre y postrándose en
tierra lo adoraron; y abriendo sus tesoros le
ofrecieron presentes, oro, incienso y mirra" 19.
Santa María es el lugar del encuentro con Dios
porque en Ella hacen asiento la grandeza y el
poder de Dios, su sabiduría y su amor.

336. Si queremos ser cristianos, debemos ser


marianos. En efecto, Santa María, Virgen, In-
maculada, Madre de Dios, Corredentora en su
dolor es el "lugar privilegiado, príncipe" para
el encuentro con Dios.

337. Ella nunca se cansa de nosotros. Ella


nos protege y defiende eficazmente de todo
enemigo. Santa María, ¡Bendita seas! Tú eres
19. Mt 2, 11

71
Nuestra Señora del Encuentro
el lugar para el encuentro con Dios.

338. La vida espiritual es un movimiento (una


ciencia práctica) para el encuentro con Dios en
Santa María Inmaculada, mediante la depen-
dencia de Dios. Dios se acerca a nosotros en
Santa María Inmaculada.

339. Acerquémonos a Santa María para acer-


carnos a Dios y adentrarnos en el misterio de
Dios.

340. ¡Qué estemos en Ella como Ella está en


Dios!

341. Acoger a María en nuestra vida, en nues-


tro ser, ser sus hijos, es un acto de amor, un
acto de COMUNIÓN con la Inmaculada, con
Nuestra Señora del Encuentro con Dios.

342. En Santa María tiene lugar el encuentro


primero y fundador de Dios y el hombre, del
Verbo de Dios con la humanidad. Encuentro
72
Nuestra Señora del Encuentro

que es misterio insondable de lo que es el Bien


Sumo; de lo que es su fuerza unitiva: el amor;
de lo que es la obra del Bien accionado por el
amor: solidaridad, comunión.

343. Nuestra Señora del Encuentro, la divina


Sembradora de Esperanza, con su Niño del
Encuentro, el germen en mí de la Esperanza.

344. En Santa María se concreta la alianza de


amor de Dios con el hombre.

73
Indice

Índice completo del libro “Frases Marianas”


PRÓLOGO 5
MARÍA, MADRE DE DIOS (1 a 12) 11
INMACULADA (13 a 21) 17
VIRGINIDAD (22 a 59) 23
ESPOSA DEL ESPÍRITU SANTO (60 a 73) 39
MODELO Y MAESTRA (74 a 103) 45
EL HOGAR DE MARÍA (104 a 109) 55
MUJER DE FE (110 a 123) 59
SILENCIO (124 a 133) 65
HUMILDAD (134 a 146) 71
DISPONIBILIDAD Y
SERVICIALIDAD (147 a 164) 77
OBEDIENCIA DE MARÍA (165 a 174) 85
DISCÍPULA DE JESÚS (175 a 179) 91
MARÍA Y EL DOLOR (180 a 185) 95
CORREDENTORA (186 a 200) 99
MADRE DE LA IGLESIA Y
MADRE NUESTRA (201 a 221) 107
A JESÚS POR MARÍA (222 a 239) 115
MEDIADORA MATERNAL
DE TODAS LAS GRACIAS (240 a 248) 123
PRESENCIA MATERNAL (249 a 257) 129 Í
Indice

MARÍA ES EPIFANÍA:
MANIFESTACIÓN DE DIOS (258 a 261) 135
IMITAR A MARÍA (262 a 275) 139
CONSAGRARSE A MARÍA (276 a 287) 147
GRANDEZAS DE MARÍA (288 a 333) 153
NUESTRA SEÑORA DEL
ENCUENTRO CON DIOS (334 a 344) 167
ÍNDICE 171