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1.4. VÍAS DE ADMINISTRACIÓN

Vías enterales

Vía oral

Es la vía enteral más utilizada. Es barata y cómoda. La absorción tiene lugar en el intestino o en la mucosa gástrica, generalmente mediante difusión pasiva, por lo que está condicionada por la naturaleza del fármaco y las diferencias de pH. Los ácidos débiles presentarán buena absorción en el estómago, al igual que las sustancias liposolubles. Sin embargo, la mayoría de los fármacos son bases y se absorben mejor en el intestino. Pero realmente, el pH no es el principal determinante de la absorción intestinal. Otros factores que condicionan la absorción por esta vía son el tiempo de contacto con la mucosa, la motilidad intestinal, alteraciones digestivas, forma farmacéutica, tamaño de las partículas, la edad o las interacciones con alimentos u otros fármacos.

la edad o las interacciones con alimentos u otros fármacos. En algunos casos la absorción intestinal

En algunos casos la absorción intestinal depende de procesos de transporte activo.

La biodisponibilidad puede estar disminuida por fenómenos de primer paso o por características individuales o puntuales. Los compuestos genéricos deben asegurar una buena bioequivalencia con el producto ya registrado de tal manera que presente un comportamiento similar al existente para poder utilizarlo con garantías.

Vía sublingual

El fármaco alcanza directamente la circulación sistémica por la vascularización de la mucosa, por lo que presenta efecto rápido. Los fármacos deben situarse debajo de la lengua, o bien entre la encía y la mejilla. Los fármacos administrados por esta vía evitan el primer paso hepático y la consecuente inactivación. La absorción, generalmente, es por difusión pasiva.

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Vía rectal

Presenta una absorción errática, se utiliza para conseguir efectos locales y, a veces, sistémicos en caso de vómitos o alteraciones en las cuales el paciente no puede ingerir los medicamentos. Los fármacos administrados por esta vía evitan parcialmente el paso hepático, aunque es difícil calcular en qué proporción.

Vías parenterales

Vía intravenosa

en qué proporción. Vías parenterales Vía intravenosa El fármaco se introduce directamente en el torrente

El fármaco se introduce directamente en el torrente sanguíneo. Puede dar lugar a reacciones adversas rápidas. Es cara y requiere cuidados especiales, sin embargo, es la más rápida e infalible cuando se quieren lograr concentraciones exactas de fármaco o cuando se necesitan efectos inmediatos. La concentración máxima que se alcanza en los tejidos está determinada, principalmente, por la velocidad de inyección. Es imprescindible un conocimiento adecuado acerca de las incompatibilidades a la hora de administrar varios medicamentos por esta vía.

Vía intramuscular

La absorción depende de la vascularización de la zona y del flujo sanguíneo, pero es más rápida que por vía subcutánea. Suele variar entre 10 y 30 minutos. Puede producir irritación. Útil en inconscientes o cuando no se tolera la vía oral (vómitos). Los lugares más habituales de inyección son la región glútea y deltoidea. En situaciones de shock o insuficiencia cardíaca, la absorción por esta vía puede estar limitada; igual ocurre en prematuros, en el embarazo y en lactantes.

Vía subcutánea

La absorción es mayor que por vía oral, pero menor que por intramuscular. Está condicionada por el flujo sanguíneo. Generalmente la velocidad de absorción es constante y el paso a sangre puede reducirse utilizando

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vasoconstrictores locales o frío, o aumentarse con calor, masajes o ejercicio. Los lugares más frecuentes para la administración subcutánea son la cara externa del brazo o del muslo o la cara anterior del abdomen. Las soluciones que no sean neutras e isotónicas pueden ocasionar irritación, dolor o necrosis.

Otras

Intratecal

Consiste en la inyección del fármaco en el espacio subaracnoideo. Se utiliza en casos muy concretos o sustancias que atraviesan mal la barrera hematoencefálica.

sustancias que atraviesan mal la barrera hematoencefálica. Intraarterial Mucho menos utilizada que la intravenosa.

Intraarterial

Mucho menos utilizada que la intravenosa. Útil en algunas circunstancias o

en

la realización de arteriografías.

Intraperitoneal

A

absorción, esta vía se usa poco por el riesgo de lesión intestinal e

pesar de que la cavidad peritoneal ofrece una buena superficie de

infecciones. Una aplicación terapéutica es la diálisis peritoneal.

Intraarticular

Usada en traumatología y reumatología para introducir fármacos dentro de la articulación.

Intraósea

El fármaco se inyecta en la médula ósea. El efecto es tan rápido como por

vía intravenosa, pero la técnica resulta complicada

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Vía tópica

Vía dérmica o cutánea

La absorción a través de la piel es muy baja. Se utiliza de forma local o como vía de liberación lenta y sostenida en forma de parches. En ocasiones, pueden producirse efectos sistémicos.

Vía genitourinaria

La mucosa uretral y vaginal presentan una buena absorción; aunque generalmente se utiliza para efectos locales, se pueden producir efectos sistémicos.

efectos locales, se pueden producir efectos sistémicos. Vía conjuntival A través de la mucosa conjuntival puede

Vía conjuntival

A través de la mucosa conjuntival puede absorberse distintos fármacos; la córnea también es una superficie absorbente. Se utiliza para efectos locales, pero, ocasionalmente, puede producir efectos sistémicos.

Vía inhalatoria

Vía pulmonar

Para introducir gases o líquidos volátiles en el aparato respiratorio. El tamaño de la partícula ha de ser entre 1 10 µm. No hay efecto de primer paso y es muy útil para tratamientos locales, si bien también se utiliza con fines generales como en la anestesia. La absorción es rápida y ocurre por difusión simple siguiendo el gradiente de presión entre el aire alveolar y la sangre capilar. La liposolubilidad determina el coeficiente de partición lípido/agua. La velocidad de absorción está condicionada, también, por otros factores como la frecuencia respiratoria, la concentración de la sustancia en aire inspirado o la perfusión pulmonar. Para administrar líquidos se utilizan nebulizaciones y para sólidos aerosoles, generalmente para lograr efectos a nivel pulmonar con reducidos efectos sistémicos. El

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tratamiento mediante aerosoles depende del tamaño de las partículas, de la descarga del fármaco en las vías respiratorias y de variables respiratorias del paciente. Solamente cerca del 10% llega al árbol respiratorio, el resto se deglute casi por completo. Estos parámetros indican que el tratamiento será eficaz si el paciente (y el profesional) domina la técnica de administración. Los diferentes estudios han demostrado que, en el caso de un fracaso en la terapéutica, lo primero que hay que comprobar es precisamente la técnica utilizada, pues es la causa más frecuente de fracaso.

Vía nasal

pues es la causa más frecuente de fracaso. Vía nasal Por lo común, se usa para

Por lo común, se usa para fines locales pero se ha comenzado a utilizar para fármacos con acción sistémica como ciertas hormonas o analgésicos.

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