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PARTE GENERAL

CAPÍTULO ÚNICO
VISIÓN SINTÉTICA DEL ESTADO

4. Definición vulgar del Estado . . . . . . . . . . . . . . . . . 9
5. Acerca de la palabra “ Estado” . . . . . . . . . . . . . . . . 9
6. Una acepción inadmisible: el Estado en el sentido de gobierno 10
Sección I. Los elementos anteriores al Estado . . . . . . . . . . . 11
7. Cierto número de hombres, un territorio limitado . . . . . . 11

1. EL ELEMENTO HUMANO

I

8. El hombre, ser racional y persona . . . . . . . . . . . . . . 11
9. Acerca del número de hombres que se requieren para formar
un Estado . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 12
10. Las unidades componentes del Estado no son los grupos y
familias, sino los individuos . . . . . . . . . . . . . . . . . 13

II

11. Los diversos principios de repartición de las poblaciones en-
tre los Estados: Estado nacional y Estado de clase . . . . . . 15
12. a) Variadas concepciones (unas, más carnales; más espiri-
tuales, las otras) de la idea de nacionalidad . . . . . . . . . 16
13. La nación, como tal, no es una institución-persona . . . . . 17
14. La coincidencia entre el Estado y la nación, que de hecho no
siempre existe, no se impone necesariamente en derecho . . 19
15. Problemas que plantea el dualismo de nación y Estado . . . 21
16. La tesis de la “ desnacionalización” del Estado . . . . . . . 22
17. b) La concepción marxista del Estado internacional de clase 22

PARTE GENERAL

CAPÍTULO ÚNICO

VISIÓN SINTÉTICA DEL ESTADO

4. De primera intención, puede definirse el Estado, desde un punto de vis-
ta formal, como la agrupación política por excelencia.
En esta trilogía, el término agrupación designa el género, el término
política, la especie; y como hay agrupaciones políticas de rangos diver-
sos, el Estado representa la agrupación política suprema, al menos a re-
serva de lo que diga el porvenir. Aunque preliminar y provisional, esta
definición no es dada a priori: es un hecho que existen agrupaciones u
organizaciones humanas que responden al concepto que se acaba de deli-
mitar. Se tratará tan sólo de precisar el contenido del concepto y de justi-
ficar sus términos: ¿a qué tipo de agrupación hace referencia la agrupa-
ción estatal? ¿Cuáles son el fin y la función de “ lo político” ? ¿En qué y
cómo es suprema la agrupación estatal? La respuesta a estas esenciales
interrogaciones constituye la materia del presente capítulo.
5. Por sí misma, la palabra Estado (status, situación) no da ninguna
luz. En el siglo XVI, Jean Bodin habla de “ Estat” tanto en el sentido de
“ república” como en el régimen o forma de gobierno (monarquía, “ estat
aristocratique” , “ estat populaire” ).1 Pero el uso, que es el gran maestro
en materia de lenguaje, ha consagrado la palabra Estado para significar el
concepto de agrupación política suprema.2 Todavía precisa tener en cuen-
ta, para ser del todo exactos, que aun en nuestros días, ese uso no es uni-
versal. Así sucede que expresiones tales como “ el Estado” , “ la nación” ,
“ el dominio nacional” , “ los poderes del gobierno” , no son corrientes en
la ley inglesa.3 Pero, ¿qué quiere esto decir? Lo que se explica inmediata-
mente: que “ la propiedad y el poder del gobierno nacional son la propie-
1 Bodin, Les six livres de la République, París, edición Jacques du Puys, 1577, en la tabla
onomástica, véase Estat y las referencias.
2 Acerca de la palabra Estado, véase L. Febvre, “ De l’État historique à l’État vivant” , Encyclo-
pédie Francaise, t. X, L’État moderne, 10.08-2. Véase también De la Bigne de Villeneuve, t. I, p. 116.
3 Sir M. Amos, La Constitution Anglaise, trad. de P. de Lapradelle, París, 1935, p. 107. Véase
también p. 132.

9

al lado del gobierno o de la organización. el concepto de Estado debe necesariamente abrazar. que es. no bastaría repre- sentar al Estado como una simple organización técnica al servicio del pueblo. quien distingue entre las condiciones “ de orden externo” necesarias para la formación del Estado (elementos del ambiente estatal) y las condi- ciones “ de orden interno” (elementos constitutivos del Estado). Hauriou. ¿en dónde colocar a los gobernados y qué nombre dar al sistema por el cual y en el cual los gobernados se ligan con el gobierno? De igual modo.5 4 Ibidem.10 JEAN DABIN dad y los poderes del rey ‘en los derechos de la Corona’. 107. 216. lo que significa que de ellos están investidos la persona de Su Majestad y los agentes que la representan. 230-232. 6. 5 Comp. p. únicos verdaderamente constitutivos de la esencia y de la noción del Estado. aunque no sea más que a título de súbdito obligado a some- terse a las exigencias de la organización. representar allí un papel. ed. Es erróneo el empleo que se hace a veces de la expresión Estado como sinónimo de gobierno (sensu lato). Así. t. el pueblo debe necesariamente entrar en el Estado..4 De esta explicación resulta que el Estado inglés existe incontestablemente como realidad. M. a los individuos sometidos a ese gobierno o a esa organización. El análisis de la definición propuesta sugiere en seguida una distin- ción entre elementos anteriores al Estado y que éste viene a determinar (naturalmente en función de su propio sistema) y elementos determinan- tes. para ser ejercitados en las condiciones y límites indicados por la ley y los usos constitucionales. 224. pp. de la Bigne de Villeneuve. que es el go- bierno o la organización del Estado. una parte esencial del mismo. I. en efecto. 193. . ya que no en la construcción y en las palabras. 17 y ss. en interés supremo del público” . 2a. Comp. Pero si el Estado no debiese comprender más que el gobierno. p. Précis de Droit Constitutionnel.. Se encuentra ciertamente un go- bierno del Estado.

ya sea que se quiera poner la organización estatal al servicio de la masa hi- postasiada (humanidad.6 Esto. un territorio delimitado. des- pués. 210. ya ni se discute.7 Evidentemente. Pero esas diversidades. Los elementos anteriores al Estado son dos: en primer lugar. y no de fragmentos individuali- zados de una especie: humanidad.) o que el Estado mismo se erija en fin supremo de su propia actividad y de la de sus miembros (con- cepción de la Antigüedad clásica). es decir. que forman la materia de la agrupación estatal. dota- dos de una vida y de un fin personales. aparentemente. morales. El elemento humano I 8. Mas con- viene subrayar desde ahora que la concepción del Estado es inseparable de una concepción del hombre y que toda doctrina negadora de la perso- nalidad humana tiene su repercusión necesaria en el campo del Estado.. económicas. seres racionales y libres.. que constituyen los elementos del Es- tado. p. de orden individual o colectivo. 1. pueblo. quien situándose. nación. nación. no son iguales en todas partes: se diferencian por particularidades físicas. los hombres. 87. cierto nú- mero de hombres. Sección I Los elementos anteriores al Estado 7. 11 . afir- ma: “ El poder del Estado se ha originado como gobierno de hombres libres (políticamente) y gobier- no de hombres libres ha seguido siendo” . Précis. pueblo. Acerca de estos elementos previos. clase o colectividad cualquiera. El Estado agrupa hombres. es verdad. que pueden influir grandemente sobre las modalidades es- 6 Comp. desde que existe una filosofía y sobre todo desde el advenimiento del cristianismo. 7 Habrá ocasión de volver a tratar este problema fundamental: véase infra. núm. Hauriou. en el terreno de la historia. clase. nos contentaremos con nociones enteramente sumarias. formando el marco y la base de la agrupa- ción.

para que el Estado aparezca. en cierto modo. contraria a la naturaleza y. en efecto. . por el recurso de los medios de comunicación. trad.. por lo menos el perfecto e ideal. que requieren un organismo superior de coordinación que es precisamente el Estado. ser numerosos. desde el momento en que han llegado a determinado grado de la evolución de las sociedades humanas. 9. otros pobres o muy pobres. aptitud de la población a bastarse a sí misma. unos y otros. Es preciso. Gembloux. pues ésta.9 La autarquía no sólo es. J. El número es la condición necesaria de toda agrupación. un determinado acercamiento en el espacio. entre los individuos que lo componen.12 JEAN DABIN tructurales del Estado. la necesidad específica que tiende a satisfacer esta forma social carecería del único medio que puede darle nacimiento. de Clercq. por vía de consecuencia. sin embargo. a diferencia de la fundación. es decir. porque si no. p. Agreguemos que la vida en el Estado requiere. No por ello dejan de tener. la naturaleza del Estado. sino que contiene en germen una limitación al progreso: entre más crecen las necesidades de los hombres. sería erróneo creer. por ejemplo. A. Leçons de Philosophie du Droit. carecen de interés en lo que toca al principio de la agrupación estatal: ésta vale para todos los hombres sin distinción. Les petites souverainetés d’Europe. de carácter político quizá. que haya un número bastante considerable de hombres. 1936. a pesar de las distancias. con los antiguos. peligrosa. París. B. 9 Véase. pero inferior. que partían de una concepción más bien teórica. G. y hasta cierto punto irrealizable se vuelve la satisfacción autárquica de las mismas. de J. que el Estado. Segundo rasgo: un hombre o algunos hombres no bastan para for- mar un Estado. que obe- decen a un móvil de defensa. dispendiosa. el Es- tado supone. por lo demás. aun cuando lleve el título de Esta- do en el sentido del derecho de gentes positivo. Los hombres así agrupados en el Estado pue- den. Se tendrá entonces una agrupación. Así se realizará el concepto de “ población” .8 Sociológicamente. implica no sólo una idea servida por uno o varios órganos. 1936. o con ciertos gobiernos modernos. por ejemplo una ciudad. que evoca 8 Comp. más difícil. postule una autarquía. del Vecchio. una determinada división del trabajo y una determinada va- riedad en las condiciones de vida. condición facilitada hoy día. muy numerosos o poco numerosos: de- terminados Estados son ricos en hombres. sino una reunión de hombres que aportan a la idea un concurso personal. en este sentido. una determinada cifra de población y. Sin embargo. especialmente desde el punto de vista económico. además. 283.

. de manera más concreta... sino una federación de grupos y especialmente de familias. de vecindad y de munici- pio. vínculos de integración. Pero si el Estado implica reunión y concentración de hombres. aunque ciertamente haya motivo para pensarlo.11 en suma. 1930. no es de su naturaleza reunir en una formación única a todos los miembros de la humanidad. Estudio de los elementos constitutivos de la nación francesa. I. 10. Maunier. Véase también E. A pesar de su calidad de personas humanas individuales. Traité de Droit Constitutionnel. II. Antes de ingresar en la formación estatal. económico. universal. por ejemplo. L. núm. por división del trabajo. de la Bigne de Villeneuve. sobre todo en lo que respecta a la formación del Estado. En la actualidad el mundo está repartido entre múltiples Estados y. de intercam- bio. pfo. 2a. como elementos primarios o unidades componen- tes.. social. pp. cit. indispensable a toda cola- boración. vínculos de familia y parentesco. R. DOCTRINA GENERAL DEL ESTADO 13 la idea de un contacto material. o. 128. 2. Précis de Droit International Public. como en el caso de las sociedades propiamente dichas. 195-199. Duguit. 2a. moral. no estando incorpo- rado el individuo particular al Estado sino a través de unas y otros. sindicales. de orden físico.. 13 Así. París. por semejanza o por contacto. religio- so. En 10 Se adopta aquí el punto de vista lógico.10 están unidos entre sí por toda suerte de vínculos. de lengua y de religión. París. a consecuencia del principio de las nacionalidades. 1929. de relaciones de negocios comerciales. Les sociétés de la nation. Le Fur. op. t.13 Pero esta fórmula no tiene sentido preciso. cor- porativas. a lo que parece. vínculos de solidaridad. de las eventuali- dades de mañana. constituyendo la familia la “ célula” de la sociedad y por consiguiente del Estado. si no corporal. t. pues no se trata de suscitar una discusión acerca de si siempre y en todas partes la formación política ha sucedido a la familia. 8. de que habla Hauriou. seres aisla- dos. con cualquier nombre que se le llame —super-Estado o Esatados Unidos del mundo— no figura en el número de las realidades de hoy ni. el fraccio- namiento se ha acentuado por obra de los tratados consecutivos a la gran guerra. el fenómeno de la interdependencia so- cial bajo sus múltiples formas. de profesión y de clase. si no el cronológico. Martin Saint-León. M. o significa que el Estado no entraría en relación directa sino con las familias y los grupos. a las agrupaciones: el Estado ya no sería una reunión de individuos. .. anterior a la constitución política. Comp. p. ed.. 11 Comp.12 La prueba de esto es que ciertos filósofos y sociólogos quieren poner en la base del Estado. los hom- bres agrupados en el Estado no son. L. con relación a los demás. 12 Es la constitución social. De tal suerte que el Estado único. ed. Essai sur les groupements sociaux.

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todo caso, esta construcción more geometrico de agrupaciones escalona-
das y superpuestas, olvida la trabazón compleja de la realidad social.
Para no hablar más que de la familia, es desde luego un error imagi-
nar al grupo familiar como una entidad simple, revestida de personalidad,
desde el momento en que el concepto de familia engloba una síntesis de
relaciones personales, entre el marido y la mujer por una parte (grupo
conyugal, según la expresión de la Escuela), entre el padre y la madre y
los hijos, por otra (grupo paterno).14 Observemos, en seguida, que la fun-
ción de procreación y de educación a la que está ordenada en primer tér-
mino la institución familiar es esencialmente temporal, y que la familia,
considerada en el plano de esta función principal, está llamada a disolverse
desde el momento en que los hijos lleguen a la mayor edad. ¿Además, no
existen individuos sin familia, por lo menos actual, huérfanos o célibes,
que el Estado debe, sin embargo, admitir entre el número de quienes di-
rectamente dependen de él?
En fin, para estar autorizado a substituir, a título de unidades compo-
nentes del Estado, las familias a los individuos, sería preciso estar en apti-
tud de demostrar, previamente, que el fin del Estado se encuentra en el
prolongamiento exclusivo de los fines biológicos, morales y económicos
de la familia, pues si el Estado es un compuesto de familias, no podría
tener, como toda federación de grupos, otro fin último que el del grupo
elemental. Ahora bien, cualquiera que sea para el individuo la importan-
cia de los fines familiares, lo cierto es que éstos no agotan la totalidad de
los fines de la vida humana. De allí resulta que al lado de los fines pro-
pios de la familia, el Estado, que tiene, como lo veremos, la carga del
bien general de los ciudadanos, debe también preocuparse de los fines hu-
manos extrafamiliares. En definitiva, puesto que todas las instituciones y
todos los grupos están, en planos diversos y entrecruzados, al servicio de
los individuos humanos, más vale sostener que en la base del Estado,
como de la familia, se encuentran individuos o, si se quiere, personas, su-
jetos y beneficiarios inmediatos de la agrupación.15
No cabría, por lo demás, deducir de esta tesis, que, en el Estado, el
individuo debe ser considerado de una manera abastracta, desligado de las
determinaciones sociales múltiples que lo afectan con anterioridad a la deter-

14 Para la demostración, véase J. Dabin, “ Sur le concept de famille” , Miscellanea Vermeersch,
vol. II, pp. 229 y ss., Roma, 1935 (Analecta Gregoriana, vol. X).
15 Véase, en el mismo sentido, J. Leclercq, Leçons de droit naturel, II, L’État ou la Politique,
núm. 94, pp. 374-376. Sobre las consecuencias prácticas de esta concepción, véase infra núms. 141 y ss.

DOCTRINA GENERAL DEL ESTADO 15

minación política: determinaciones familiares, de esposo, de padre y de
madre, de hijo, de jefe de familia; determinaciones del oficio y de la pro-
fesión, de la región y de la clase, del grupo religioso, lingüístico, cultu-
ral... Todas estas determinaciones que el individuo lleva consigo a la co-
munidad política y que en ella conserva y tiene derecho de cultivar, se
imponen respecto del Estado mismo, obligado a salvaguardarlas y promo-
verlas, a conformar a ellas sus propias instituciones, las leyes y toda su
política.16

II

11. Pero, puesto que no existe un Estado único que englobe a todos
los habitantes de la tierra, ¿de acuerdo con qué principio, racional o empí-
rico, se clasificarán las poblaciones entre los diversos Estados que se di-
viden el mundo? Teóricamente, son concebibles varios criterios, unos a
base de contigüidad territorial —la habitación en un mismo círculo geo-
gráfico, lo que supone poblaciones sedentarias—, otros a base de afinida-
des personales de diversas especies, o incluso una combinación cualquie-
ra de uno y otro principio, territorial y personal.
En la práctica, y en nuestros días, es el principio nacional, aunque
entendido de muy diversas maneras, el que se propone generalmente
como el criterio racional, natural, de la agrupación de los individuos en el
Estado: éste no debe comprender, hasta donde sea posible, más que a los
nacionales y, si es posible, a todos los nacionales... El problema de las
relaciones entre la nacionalidad y el Estado es así resuelto por la idea de
la coincidencia del Estado y la nación. Es el famoso derecho de los pue-
blos a disponer de sí mismos que, salvo divergencias de interpretación
sobre el principio y sobre las modalidades, es reconocido en todas partes,
en Francia, en Alemania, en Inglaterra, en Italia, en América. Al lado de
este criterio se debe señalar otro, concurrente, cuya importancia práctica
es mucho menor, pero que, sin embargo, representa una idea-fuerza: el
principio del Estado de clase, entiéndase que de la clase proletaria, instru-
mento de revolución, precursor de la sociedad universal sin clases. Anali-
cemos sumariamente estos dos principios.
16 Habrá ocasión, con diversos motivos, de volver sobre este problema importante, especial-
mente en los capítulos de la descentralización y de la justicia distributiva: Véase infra núms. 184-185
y 264 y ss.

16 JEAN DABIN

12. a) La nacionalidad, base de la agrupación en Estado: antes de
emitir un juicio cualquiera acerca de esta tesis, convendría entenderse
respecto del concepto de nacionalidad y del concepto, lógicamente poste-
rior, de nación. Es, en efecto, la nacionalidad la que hace la nación y no a
la inversa.
Ahora que, como se ha dicho, el acuerdo realizado en las palabras ya
casi no existe en las ideas: hay una concepción francesa, una concepción
alemana, una concepción inglesa de la nacionalidad y de la nación.
De suyo, la nacionalidad no podría designar más que un determinado
carácter que afecta a los individuos, que aproxima unos a otros a los indivi-
duos que llevan impreso ese carácter común, que los distingue de los indi-
viduos y grupos extranjeros, marcados con un carácter diferente. ¿De dónde
deriva el carácter nacional? ¿Cuál es su elemento determinante? Aquí es
donde las opiniones se contraponen y se diversifican casi al infinito.
Se han propuesto sucesivamente, según las tendencias y los intereses, la
sangre,17 la lengua, la religión, las costumbres, la vida en común sobre el
mismo suelo, los recuerdos vividos en común, la voluntad de realizar juntos
grandes empresas... Y, sin duda, todos esos factores intervienen en propor-
ción variable según el caso.18 Sin embargo, aunque la nacionalidad brota qui-
zá más de la carne que del espíritu, sería conveniente, a nuestro parecer,
combatir en pro de una espiritualización del concepto, haciendo prevalecer,
sobre los criterios propiamente étnicos, el argumento humano de un querer
vivir colectivo, fundado sobre una consideración objetiva de las realidades
geográficas, históricas, económicas, políticas que, de buen o mal grado, con-
dicionan la vida en el Estado. Pues, en definitiva, la nacionalidad, para las
masas como para los individuos particulares, es no sólo cuestión de ser, en el
sentido de una determinación física tomada; es también cuestión de volun-
tad: no obstante las diferencias étnicas, pueden establecerse a la larga seme-
janzas, que resultan de haber adoptado un partido de colaboración en el culto
de un ideal común, aunque sea de un ideal específicamente político como,
por ejemplo, el amor a la independencia y a la libertad. ¿No es el caso de

17 Véase especialmente, acerca de la concepción de raza en la doctrina nacional-socialista, R.
Bonnard, “ Le droit et l’État dans la doctrine nationale-socialiste” , Revue de Droit Public, 1936, pp.
217 y ss.; H. Mankiewicz, Le national-socialisme allemand, ses doctrines et leurs réalisations, París,
1937, t. I, núms. 16-26, pp. 19-31.
18 Acerca de la nacionalidad, véase, entre otros, a juristas como Duguit, 2a. ed., t. II, pfo. 2, pp.
200-205; Del Vecchio, Leçons de philosophie du droit, París, 1936, pp. 283 y 284; a sociólogos como
J. Delos, La société internationale et les principes du droit public, París, 1929, pp. 7-30; a moralistas
como E. Baudin, Cours de Philosophie Morale, París, 1936, pp. 404 y ss.

215-217. aun nacional y cultural. su fisonomía. Se trata. basta. o más aún. respecto de la noción jurídica y de la noción étnica de la nación. París. París. en este sentido.23 Pero es 19 Existe. 152-155. 75-78. Bau- din. desprovisto de las exageraciones de un nacionalismo basado exclusivamente sobre la raza o la lengua. y no es ella la que ha contribuido a la formación de las nacionalidades más homogéneas. independientemente del Estado. como los derechos y deberes familiares dan lugar a una “ moral de la familia” .. viviendo separados o incorporados a Estados distintos. tales como la francesa. . Más exactamente: este carácter es el de los individuos que la componen22 y puesto que. Carré de Malberg. su personalidad propia. acer- ca de ese punto. una persona moral? Es una posición adoptada muy frecuentemente en política. si se quiere. 92. 22 Como dice el nacional-socialismo. Bonnard.20 ¿Podría irse más lejos y reconocer en la na- ción como tal. encarnada en el cuerpo electoral. núms. que unos y otros se den cuenta de la solidaridad que los une en muchos otros puntos de vista esenciales. p. la serie de generaciones sucesivas marcadas con el mismo carácter nacional. I.19 o inclusive de Bélgica. 94). pues. crea entre ellos una comunidad que se llama la nación y de la que resulta entre los individuos. núm. Cours de Philosophie Morale. 20 En otro sentido más bien técnico (el del derecho público francés). G. 1930. En cuanto a la nación. DOCTRINA GENERAL DEL ESTADO 17 Suiza. p. miembros actuales y futuros de la misma nación. Una nación puede ciertamente tener su carácter. 413-416. y de la imposibilidad en que estarían de guardar su originali- dad. 23 Esos derechos y deberes dan lugar a una “ moral de la nación” . pp. op. 13. un conjunto de derechos y deberes recíprocos. núm. 2 y nota 2. texto. 1936. Revue du droit public. una institución. Tanto más cuanto que este acontecimiento no sería más que un renacimiento: la concepción “ primitiva” y en cierto modo fisioló- gica del nacionalismo es reciente. t. y. cit. pues. sin embargo. a pesar de una tendencia a la autonomía que no suprime la voluntad de vida en común para los grandes asuntos? Porque si flamencos y valones pertenecen a grupos étnicos diferentes. Además. Renard. R. E. 2. por ejemplo. No está prohibido. la nación es entendida en el sentido de la nación-persona. por hipótesis. siguiendo a Hitler. de semejanzas individuales. I. la nación “ es la comunidad concreta de seres semejantes en cuanto a su estructura física y espiritual” (véase Mankiewicz. común a los tres grupos étnicos y que resulta de su voluntad decidida de compartir la misma suerte política bajo el pabellón helvético: fusión de la idea nacional en la idea política. titular de la soberanía. concebir y desear el advenimiento de un nacionalismo a base de razón política o de razón a secas. La Théorie de l’Institution. para que exista una nacionalidad belga. pp. ella significa sin duda la suma de indivi- duos o. 1936. Véase. a graves objeciones. es común a éstos. 21 Véase. t. Por lo demás. en sociología y en derecho. una nacionalidad suiza.21 Se presta. se encontrará nuevamente este concepto: véase infra. según parece. pp.

J. que el Estado se organice de acuerdo con un principio de descen- tralización territorial o incluso específicamente nacional y que reconozca la calidad de personas mo- rales de derecho público a los grupos nacionales. 197-202. en mayo de 1914. 25 A Rocco y F. . Si la argumentación es verdadera. Con toda justicia hacen valer que “ la humanidad no es una sociedad en el sentido propio del término. 31 de octubre y 15 de noviembre de 1937. pp.. Un carácter común. Carli.18 JEAN DABIN difícil asignar a cada nación. a una persona moral. sin embargo. op. considerada siempre aparte del Estado. Pero la nación misma no es más que un hecho social. que existen en el seno de diversos Estados. 29. Mas esa es una hipótesis distinta que se volverá a encontrar más adelante: véase infra núms. Delos. cit. 126 y 127. fines que no se resuelvan en fines individuales” . núms. Rapport au Ille. una misión o una “ vocación” cualquiera. dotado de “ individualidad objetiva” y menos aún a un ser dotado de indi- vidualidad subjetiva. como también descubrir en ella los órganos indispensables para el cumplimiento de esa pretendida vocación. que no reúnen más que a una fracción de los nacionales: con menos razón que la nación completa. no existe organismo que no tenga un fin propio que alcanzar. F. claro es que vale a fortiori para grupos nacionales. un fin. L’Empire Fasciste. no constituyen por sí mismas. personas morales distintas. La vie intellectuelle. 1936. en el plano sociológico. pues bien. especialmente las páginas 221 y 374 (a propósito de la vocación de una persona colectiva). aunque genere obligaciones. París. a pesar de la solidaridad que une a los individuos nacionales en el espacio y en el tiempo. 26 Nada impide. La idea nacional que se trata de salvaguardar o promover puede ciertamente (a pesar de lo vago del concepto) propor- cionar el principio de una institución: así en la teoría que pone a la insti- tución-Estado al servicio de la idea nacional. pp. y la sociedad de todos los hombres no puede tener finalidad propia. celebrado en Milán.25 Estas razones valen a la vez contra la sociedad-humanidad y contra la sociedad-nación: la nación no tiene más fin propio que la humanidad. Congrès Nationaliste. núm. Prélot. pero no una institución su- jeto de derecho. 31-49. t. Perroux. minoritarios o inclusive mayoritarios. respetable sin duda. uno y otro elementos hacen falta en el caso de la nación. Para alcanzar el grado de institución-persona se requiere la reunión de estos dos elementos indispensables: una idea directriz incorporada en una organización. citado por M. no basta para dar nacimiento a un ser real distinto. No existe sociedad en general.24 Sucede exactamente lo mismo con la humanidad: los partidarios de la nación-persona se esfuerzan por demostrar que la huma- nidad no es una persona. en suma. es decir.26 24 Comp. 2 y 3. aunque sea fuertemente sentido. LII. “ Vocation chrétienne et vocation nationale” . las ramas desgajadas de la nación.

pp. la exigencia moral entra en juego.. en la práctica. que la nacionalidad engendra al Estado. pero no podrían ser suplidas por la unidad de nacionalidad. L’État Moderne. De hecho muchos Estados realizan la coincidencia con la nación. de Suiza y de Bélgica.10-8-10. nacida de la fusión de provenzales. aunque el Estado. ¿Qué decir del papel del Estado francés —el de los reyes como el de la Re- volución— en la formación de la nación francesa. en una comunidad política distinta. está en aptitud de influir sobre el nacimiento y consolidación de la nacionalidad.. la fusión del Estado y de la nación está lejos de reali- zarse en todas partes. bretones. acerca de las relaciones entre la nación y el Estado. al mismo tiempo. DOCTRINA GENERAL DEL ESTADO 19 14. Muchos Estados tienen como súbditos a individuos de nacionalidades diversas: así sucede en los Estados de población mixta o de minorías nacionales. el caso de los Estados Unidos de América. 10. normandos. muy fre- cuentes. en el plano interno o en el internacional.27 Es el caso.28 En primer lugar. 28 Comp. en que los grupos nacionales están mezclados entre sí sobre el mismo suelo. sucede. sea cual fuere. por su política. el Estado nacional no podría nacer por falta de base territo- rial propia. t. Encyclopédie Francaise. Allí donde la nación forma parte de un Estado ya constituido. no siempre es practicable. de Francia. es necesario tener en cuenta los derechos y legítimos intereses de los conciu- 27 Si la nacionalidad es. por vía de secesión o de incorporación). del grupo nacional preexistente (actualmente. cuestión de espíritu y de voluntad. es preciso no excluir de ella a los optantes y a los naturalizados. Mas lo que precisa subrayar es que la coincidencia que no existe de hecho. muy diversas según las contingencias.. en la hipótesis de la coincidencia. en los actuales momentos. si se man- tiene el criterio de un querer vivir colectivo. con mayor fre- cuencia aún. por lo demás. Admitiendo que las imposibilidades materiales sean descartadas. Después. ante todo. el tratamiento par- ticular de que gocen los diversos individuos o grupos. X. connacionales. ya que. En las hipótesis. la Nación haya sido siempre anterior al Estado. . Italia y Alemania. tampoco se impone en derecho. provocando la erec- ción. superior. los Países Ba- jos. en la co- munidad política francesa? Claro que no siempre se presenta este caso. Le Fur. en el sentido de que todos sus súbditos son. La vida políti- ca común puede ser generadora de una nacionalidad nueva. la vida en Estado exige la reunión de determinadas condiciones de viabilidad. por lo menos en su conjunto. igualmente. Sin embargo. en la cual vienen a fundirse y unificarse grupos nacionales anteriormente distintos. franceses de l’Ile de France. Inglaterra. Esto no quiere decir que. “ La Nation et l’État” .

Aunque el caso fuese perfectamente claro. en efecto. los motivos que recomiendan el rechazo del principio de las nacionalidades (o incluso el derecho de los pueblos a disponer de sí mismos). París. para la ejecución de un programa nacional. tanto menos cuanto que los derechos del hombre —entre los que figuran. núms. “ État et nation. Scelle. así como las repercusiones eventuales de una ruptura sobre los demás Estados y sobre la comunidad internacional. Bruselas. de parte del Estado. Von Verdross. . 29 Habrá ocasión de volver a tratar este último punto: Véase infra. 31 Volverán a estudiarse las soluciones de federalismo y de descentralización: véase infra. Annales de droit et de sciences politiques. 1936. 189 y ss. de manera competente y comprensiva a la vez. 32 Acerca de esta distinción. La realización de este fin pide. los derechos nacionales— gozan de hecho de la solicitud que les es debida. que un Estado extranjero o sin nacionalidad determinada? A esto puede responderse que por sí sola. 30 Véase. la independencia polí- tica del grupo no podría erigirse en derecho incondicionado. 301-302. lo que es lo mismo.30 ¿Se dirá que la experien- cia ha hablado y que en todo caso el Estado nacional ofrece mayor garan- tía. ya sea en el plano interno (recursos jurisdiccionales. Tales son. y sin respeto a las situaciones adquiridas o a la paz del mundo. la nación? Vivir y desarrollarse. mas no podría afirmarse a priori que semejante política no pue- da ser practicada. véase G.31 o en el plano internacional (protección de las minorías o protección internacional de los derechos del hombre). otros medios de salvaguardar esos derechos. núms. sin duda. pp. en lo que concierne a la antigua monarquía austro-húngara. por lo demás. sin consideración de las contingencias ni de las posibilidades.20 JEAN DABIN dadanos de otra nacionalidad agrupados en el mismo Estado. État national et État plurinational” . y suponiendo que se tratase de un grupo nacional distinto y homogéneo. en su rango. una política con- secuente. soluciones de federalis- mo o de descentralización). por un Estado que no fuese exclusivamente nacional. nada impide que los dere- chos estrictamente nacionales reciban plena satisfacción en el seno de un Estado compuesto de varias naciones. 1934. Précis de droit des gens. ¿Qué exige. 338 y ss. más exactamente. la conquista de esta garantía no podría justificar una modificación del orden establecido. así como la solidaridad que los une. fuera de la independencia política. A. ver mantenido y fortificado el ca- rácter nacional de sus miembros. una actitud y un conjunto de medidas favorables.32 por lo menos conce- bido de una manera absoluta. 264-267. pp. o. Existen. segunda parte. brevemente esbozados y sin entrar en detalle. trascendente.29 De igual modo.

respecto del principio de las nacionalidades. sin distinción de nacionalidad. cuya solución. Pero ¿no es deber de los hombres moderar sus pasiones. el deber de lealtad vence.33 15. lo cierto es que ningún empeño de simplificación podría legitimar la supresión del dualismo por una de estas soluciones extremas: de parte del Estado. en el seno del Estado de población mixta. Todo individualismo es condenable: lo mismo el de los grupos nacionales que el de los Estados o individuos particulares. Insistamos. de parte de las nacionalidades. gracias al intercambio de culturas. una política de indepen- dencia que desconocería los derechos del Estado. com- prendiendo en ellas sus pasiones nacionales. y no es el papel del Estado armonizar los intereses y arbitrar los conflictos con imparcialidad? Sea de ello lo que fuere. Hay casos de conciencia inevitables: son los que provienen de los hechos de la vida y que nadie puede suprimir. E. por lo demás. Penoso caso de conciencia. Las complicaciones que suscita la vida no están hechas para ser eliminadas por la violencia. . por lo demás. Si el contacto de las nacionalidades en el cuadro de un Esta- do único es susceptible de proporcionar a la comunidad total. pugnas y malos entendimientos. Por un lado. sino para ser resueltas mediante la conciliación de los derechos respectivos. ofrece mayor dificultad que en el seno del Es- tado nacional. luchas fratricidas. una obediencia leal. Baudin. precisamente porque el Esta- do plurinacional es legítimo. un enriquecimiento precioso.. inclusive. lo que le permite exigir de todos sus súbdi- tos. Es innegable. DOCTRINA GENERAL DEL ESTADO 21 aun cuando la reivindicación no debiese buscarse sino por vías pacíficas. entraña también. p. 34 Esta última palabra está empleada en sentido etimológico y no en el sentido orgánico en que es empleado en los países germánicos. una política de asimilación forzada que vulneraría los derechos nacionales. aun en la hipóte- sis de dicho conflicto y sobre todo en ella. 33 Comp. el nacional está obligado al deber de lealtad hacia el Estado a que está sujeto. pues: la mejor fórmula de las relaciones sociales no es necesariamente la que deba supri- mir todo caso de conciencia. a veces. 516. que la vida común. seguramente. está unido por el lazo de la solidaridad y de la devoción nacionales a los súbditos del Estado adverso. por el otro. Philosophie Morale. no es dudosa: si es necesario escoger. casi fatalmente. También es verdad que puede presentarse un caso (y en nuestros turba- dos tiempos no es raro) en que la distinción entre la nación y el Estado en- trañe un inconveniente mayor: es aquel en que el Estado plurinacional34 entrase en conflicto con el Estado de una de las nacionalidades en disputa.

De allí. no cabría concluir. separado de las naciones. no desinterés o abdicación. la impaciencia de muchos naciona- lismos que no se contentan con una autonomía relativa y aspiran a una independencia política completa.36 Pero en teoría y de hecho. “ La Nation et l’État” . se opone. determinados por su carácter nacional. Por otra parte. Es la tesis. 36 No es por una fortuita coincidencia por lo que esta concepción ha encontrado favorable aco- gida en Inglaterra. desde el Manifiesto comunista de 1848. 17. entendidas de una manera más o menos materialista (tal como la concepción racista de la nacionalidad). con la sola exclusión de la burguesía. es decir. partiendo de la nación. considerada no como extraña al Estado. los asuntos que interesan a cada na- ción deberían ser dejados a la competencia de cada grupo nacional. X.35 Según este punto de vista. la idea de un Estado de clase. b) A la concepción del Estado nacional. sostenida por ciertos ingleses. porque la nacionalidad determina los individuos súb- ditos del Estado y éste no puede tomar a los individuos más que como son. Encyclopédie Francaise. de la “ desnacionaliza- ción” del Estado o. esa separación parece imposible.10-8 y 9. Naturalmente este régimen de lucha no sería más que transitorio. De suyo. cual- quiera que sea el margen de autonomía que se deje a las nacionalidades para el arreglo de sus asuntos nacionales. representado y apreciado por el Estado: la armonía entre los diversos grupos nacionales y el bien de la comunidad política entera. Toda política imperial requiere. esta autonomía tiene como lími- te necesario el interés superior. como tra- tándose de las clases sociales. que agrupa a los trabajadores de todos los países sin distinción de nacionalidad. muy diferentes unas de otra y que es imposible reducir a un común denominador nacional. en una disociación nece- saria. en espera de la abolición de las clases —conse- 35 Véase Le Fur. mien- tras que el Estado. pero sin acepción de categorías sociales. de parte del Estado-imperio. es que el Estado no tiene derecho a encastillarse en una de las naciones que lo componen. la no-solidarización no puede significar más que imparcialidad. pp. en la idea de no-soli- darización. es decir. una cierta reserva respecto de cuestiones propiamente nacionales. t. Pero de que la coincidencia entre el Estado y la nación no sea de derecho. lo político y lo nacional tienen es- trechas relaciones. Lo que es exacto. respeto a la justicia distributiva debida a cada una de las naciones. que descansa sobre de- terminadas afinidades nacionales. sino como sometida a la “ dictadura del proletariado” . en sentido inverso. de la “ despolitización” de la nación. Aquí.22 JEAN DABIN 16. Inglaterra reina sobre numerosas naciones. 10. precisamente. aunque sea la más numerosa. no tendría que preocuparse más que del orden propiamente político. .

R. Ediciones Germinal. Los regímenes patricios representan sin duda la domi- nación de una clase en el Estado.38 Se dirá quizá que el fenómeno del Estado de clase no es contemporá- neo de la ideología marxista.). R.S. pero da como cierto el hecho de que la burguesía ha sido destruida (véase el informe de Stalin. cuya presencia no tendría otra razón de ser que la de mantener bajo el yugo al proletariado explotado. S. DOCTRINA GENERAL DEL ESTADO 23 cutiva al aniquilamiento de la burguesía— y de la desaparición del Esta- do mismo en sentido político. Pero hay muchas diferencias. 39 Acerca de la entrada de la plebe en la ciudad. especial- mente la Constitución de la R. pero si la plebe está privada de derechos políticos y aun de determinados derechos de la vida civil. en Roma. es la concepción internacional de la clase y del Estado de 37 El texto de esta Constitución está publicado como apéndice a la obra de B. que en las sociedades en que reina la esclavi- tud y aun en los regímenes exclusivamente patricios el Estado no es en el fondo más que un Estado de clase. Rome et l’organisation du droit. consecuencia de la N. ni el “ derecho honorífico de defender la Revolución con las armas” (ar- tículo 10). 1937) repite que la Unión es “ un Estado socialista de obreros y de campesinos” . no gozan más que de libertades individuales y de derechos pa- trimoniales incluidos en la noción de economía privada. de 5 de diciembre de 1936 (Bruselas. Pero el rasgo característico del Estado de clase marxista y que lo opo- ne radicalmente a las formas de Estado de clase que se puedan encontrar en la historia. 1928. pp. Ediciones Ger- minal.S. Se encuentra un curioso esbozo de realización de ese programa en las Constituciones de los Estados de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. parece ciertamente equivaler a ponerla al margen del Estado. (nueva economía política inaugurada tras de las experiencias radicales y desastrosas de principios de la Revolución). . París 1924. es la calidad de persona sujeto de derecho la que se niega al esclavo. P. no como un hombre: no es la idea de clase o de categoría so- cial la que está en juego. no está excluida del Estado:39 es la forma de gobierno más que la composición del Estado la que aquí importa. de 1925. Este poner fuera de la ley a la clase burguesa. pp. La théorie générale de l’État soviétique. no tienen ni derechos políticos ni derechos públicos..37 en la que figuran principios como éstos: “ La República rusa es un Estado socialista de obreros y de campesinos” (artículo 2o. 38 La nueva Constitución de la U. F. o vivan del trabajo de los demás. se encontrarán algunos relatos sucin- tos en J. S. Mirkine-Guetze- vitch. salvo en la medida en que se le necesita. Se conci- be que el esclavo no sea miembro del Estado. París. 45-56. E. los que no trabajen. 26-27 y 51-53). puesto que se le considera como una cosa. Declareuil.

la colaboración de las clases. en teoría. por lo menos psicológicos. entre las clases. públicos y sociales al igual de los trabajadores nacionales. Se manifiestan. respecto de este punto. I. Es verdad que entre la teoría y la práctica se interponen las disposiciones precisas de los textos. El elemento territorial 18. a qué ideal de organización humana puede corres- ponder un Estado internacional de clase. El Estado marxista no sólo rechaza de su seno a todo aquel que no es trabajador. supone esencialmente la unión. en el sentido de que basta. París. La frontera que se establecía entre los Estados se establece. De ordinario. a los trabajadores extranjeros. 1930. t. sin consideración para la unidad nacional descuartizada entre esos elementos hostiles. pues el Estado. que moderan y a veces suprimen los principios40 y sobre todo las exigencias cambiantes de la política interior y exterior de lo Soviets. Traité de droit civil et commercial des Soviets. sino que incluye entre sus miembros. esta condición: que el extranjero trabaje en territorio de la República. obrero o campesino. en cambio. en las luchas “ ideológicas” que se desarrollan ante nuestros ojos: la primacía del punto de vista nacional cede ante la consideración de clase. un determi- nado número de hombres. a los que inviste de derechos políticos. los partidos y los “ frentes” . . como se ve. 49. ciertos reflejos. 287. tienden a transformarse en guerras civiles internacio- nales. hasta el grado de que las guerras civiles que hasta ahora habían sido intestinas. El elemento territorial no interviene más que 40 Véase. el Estado internacional de clase. 2. p. para constituir una agrupación. Tal es la solución ins- crita en el artículo 11. A. no se ve. pues si está permitido concebir. “ Statut civil des étrangers” . núm. 292 y 293. En todo caso. de la concepción del Estado de clase. en ade- lante. por su fin y por su función. un Estado internacional que reúna a todas las naciones. que no contiene parte alguna de verdad. y en ese sentido nacionales. de la Constitución precitada. párrafo 2. a las que desde hace mucho tiempo todo se ha subordinado: los textos y los principios. es verdad. Es. en Eliachevitch. semejante fórmula sería la negación misma del Estado. las agrupaciones son de base exclusivamente huma- na. empero. a título de “ la solidaridad de los trabajadores de todas las naciones” . que estable- ce. 54. núm. Stoupnitzki.24 JEAN DABIN clase. pp. Fenómeno de crisis. Tager y Nolde. la división horizontal substituída a la división vertical del Estado nacional sin clase.

consecuentemente. en diversos sentidos.42 Ciertos autores. El hombre no es puro espíritu. véase Hauriou. Pero la cuestión no es de “ desmaterializar” las instituciones cuando. 44 En sí. Cours de Philosophie Morale. 280 y 281. cit. en la Igle- sia Católica o en ciertas organizaciones de partidos internacionales. cit. además. depende del espacio y del suelo y. el caso de ciertas sociedades políticas nómadas e igualmente el de la Iglesia Católica. En cuanto al concepto de patria. primera parte. la preponderancia del elemento humano sobre el elemento territo- rial. ed. en sí mismas o en sus miembros principales. lo han negado. una importancia de primer or- den. pp. Por el contrario. Delos. 42 Véase.43 por una preocupación de “ desmaterializar” al Estado y con la mira de asegurar.. De hecho. Revue générale du droit international public. el elemento territo- rial cobra. cuando se trata del Estado y. por ejemplo. Précis de droit des gens.44 mientras que el Estado se mueve en lo temporal y. p. . G. independientes en sí de toda contingencia territorial. En cuanto a los grupos nómadas. t. 41 y ss. por consiguiente. 707-710. que constituye. pp. núms. de una manera general. si bien pueden 41 Acerca de la importancia social de la sedentariedad. de limitar una agrupación que podría llegar a ser demasiado vasta.41 sino que la formación estatal misma supone un territorio sin el cual no podría haber Estado. al lado del elemento humano. pp. como un medio de subdividir o. “ Du territoire dans ses rapports avec l’État” . 428 y 429. I. a lo más. Con esto se quiere significar. en cuanto a este punto. decimos. op. cier- tamente. pp. 1929. su patria (terra patrum). en cualquier hipó- tesis. L. Pero comparación no es razón: la Iglesia es universal y no constituye un Estado. no sólo que los hombres llamados a componer el Estado deban estar establecidos permanentemente en un sue- lo. DOCTRINA GENERAL DEL ESTADO 25 de una manera enteramente secundaria.. Las agrupaciones territoriales toman entonces el nombre de secciones más o menos autónomas del grupo total: así pasa. aspecto territorial de la nación. Précis. es útil que la Iglesia encuentre un punto de la tierra en el que no esté sometida a ningún poder temporal: es la garantía de su independencia contra las tendencias impe- rialistas de los Estados en el dominio de lo espiritual.. no conviene. París. está llamada a representar un papel. 43 Comp. 75 y 76. es verdad. 1932. Scelle. de las agrupaciones políticas. pp. de hecho. op. Pero nada impide imaginar agrupaciones que se extiendan a la tierra entera y que no impliquen. ninguna condición de territorialidad. 2a. 29. así. Del- bez. en un dominio en que la tierra. valor temporal de primer orden. Véase infra. De la Bigne de Villeneuve. Es lo que se expresa diciendo que el Estado es corporación territorial. 235-243. a pretexto de espiritualismo. desarraigarlo de sus soportes vitales. véase. 1932. Se ha invocado. nota 1. Baudin. La misión y el fin de la Iglesia son espirituales y. postulan un elemento material.

régimen hidrográfico. en cuanto al territorio y el espacio. cualidades generadoras de potencia. tal como es actualmente y en los principales paí- ses. subsuelo. puesto que de hecho existen y han existido siempre Estados de pe- queña dimensión. eventualmente. pp. 46 Véase... haciendo abstracción de las realidades de la historia o de la prehistoria como posibilidades puramente lógicas de hoy o de mañana.26 JEAN DABIN encontrarse en ellos rudimentos y aun rasgos de organización política (así: jefes.46 19. de Lapradelle. desde el punto de vista de la existencia del Estado. en el suelo. a pesar de cierta concepción “ geopolítica” . importa precisar en qué sentido o de qué manera interviene el territorio en el sistema del Estado.. al grado evolucionado de la vida política. Sin embargo. el límite más preciso es el límite territorial. en razón misma de su nomadismo. a veces. las extensiones marítimas (puertos. t. es admitida por casi todo el mundo: el territorio permite asignar al Estado fronteras. “ Le territoire” .12-1 a 3. L’État Moderne. A.. mientras que un 45 Se vuelve a encontrar aquí. lo cierto es que no han llegado. dotado de acceso marítimo o puramente continental. la cuestión de la autarquía. Estados de suelo pobre. aun pres- cindiendo del hecho de que los pueblos presididos por diversos Estados habiten en una región determinada del globo. leyes. que el territorio sea grande o pequeño. señalar los límites de las respectivas competencias. clima. por lo demás. además. los recursos.47 En un régimen de Estados múltiples.45 Es que. son. para los Estados. incapaces de proveer a la subsistencia de sus habitantes. mar territorial). protegido o no por fronte- ras naturales. radas. op. Agreguemos que la noción de territorio comprende no sólo la superfi- cie del suelo.10-13 a 15. para prevenir conflictos. Pues bien. pp. Poco importa. Encyclopédie Francaise. Pero no son esenciales a la noción de Es- tado. 47 En cuanto a la noción de frontera.) La ex- tensión del territorio. bajo el punto de vista del territorio. además. las fronteras. es indispensable. 9) bajo el punto de vista de las aptitudes de la población. de Lapradelle. véase A. X. penas). Hay que te- ner en cuenta.. inclusive. rico o pobre en recursos (suelo. bahías. en determinadas circunstancias políticas y económicas. el Estado es ante todo formación política y no expresión geográfica o unidad económica. 10. que se trata de hacer aquí un estudio sintéti- co del Estado moderno. cit. Estados privados de fronteras naturales. sino también lo que está debajo (subsuelo) y el espacio at- mosférico que cubre el suelo. . el acceso al mar. 10. considerada más arriba (núm. que consta en el espacio. Una primera función —negativa— del territorio. condiciones más o menos necesarias de viabilidad.

50 quizá por razón de cierta dificultad en precisarla. 1932. que es más discutida en nuestros días. respecto de este punto. II. para realizar convenientemente su misión. a la vez. el Estado. p. 1932.. pp. cit. la realidad de las cosas. en la que ejerce su corres- pondiente papel: gobierna. tiene necesidad de un territorio. obtenido del solo acuerdo de personas sin atender al espacio.48 Pero esos casos son otros tantos acomodamien- tos o excepciones que suponen la regla: normalmente. Revue générale de droit internatio- nal public. pfo. el Estado requiere un territorio delimitado en el que sólo él tenga competencia y responsabi- lidad de Estado. o inclusive negar a los Estados extranjeros toda autori- dad sobre sus súbditos más allá de sus fronteras: el derecho internacional público y privado —por lo menos el derecho natural.. t. es decir. cit. véase L. véase L. op. de una porción delimitada del suelo.. el hecho de la sedentariedad de las poblaciones. pero que no es menos innegable. por lo demás. legisla. de naturaleza territorial. nacionales o extranjeros. pp. la libertad de los Estados. op.. . en su territorio. Duguit. contradiría. Revue générale de droit international public. op. de 48 Acerca de esos diferentes casos. cit. 49 Véase. 720-738.. ed. Baste poner de manifiesto que los peligros de un derecho de autodeterminación en la materia justifican por sí solos la competencia de una autoridad internacional. 711-715. Ese acantona- miento no significa. si no siempre el de- recho positivo— limita. ibidem. A esta función negativa se añade otra. y aun casos de com- petencia suspendida. DOCTRINA GENERAL DEL ESTADO 27 límite puramente personal. En cuanto a determinar qué autoridad es la que tiene fa- cultad para fijar concretamente esos límites territoriales —cada Estado en virtud de su soberanía o un órgano superior de derecho de gentes—49 el tema excede el cuadro de la tesis aquí formulada. 50 En sentido contrario. los derechos de los Estados o de los indivi- duos extranjeros. y las exigencias de un orden internacional claro que excluya los riesgos de las rivalidades. 46. Delbez. 711-715. 2a. es decir. tratándose de un Estado cuyo territorio sea adminis- trado por otro Estado. que es la de la necesi- dad para cada uno de los Estados que se reparten el globo de una frontera material tangible. que cada Estado pueda arbitrariamente desconocer.. Delbez. juzga con relación a todos aquellos que se encuentran en el territorio. a este respecto. 7. pp. positiva. En efecto. Cada Estado tiene así su circunscripción territorial. Pero la función del territorio no se limita a dotar al Estado de una línea-frontera que trace una área de competencia. Ese acantonamiento no significa tampoco que no se encuentren jamás casos de competencia repartida entre dos o varios Estados.

52 Es la palabra que utiliza Hauriou. que es autoridad. pues. En una palabra. Précis.. op. Duguit. p.. t. op. no es territorial sino en tanto que comprende a las perso- nas que se encuentran sobre la extensión del territorio.52 En el plano exterior. 10. acerca de la importancia del cuadro territorial en el Esta- do. de prohibir a unos la evasión. pp. 2. núm. 2. cit.. ¿De qué naturaleza es ese derecho particu- lar del Estado sobre su territorio? Teniendo por objeto una cosa —el terri- torio—. Carré de Malberg. Duguit. t. el territorio viene a reforzar la autoridad del Estado. el territo- rio proporciona al Estado una línea de defensa. núm. I. en cuanto a este punto. t. en el plano interno. cit.54 Es el caso de todas las instituciones: conviene reco- nocerles. p. Por una parte. p. op. cit. de la posesión del territorio depende la autoridad del Estado sobre sus súbditos.51 Además. al igual que su independencia frente al ex- tranjero.. 7. pfo. 7.10-11 y 12.. 2a. pfo. “ Le territoire” . t. Además. de los “ resortes territoriales” en una palabra. 54 En sentido contrario. I. Mientras se mantiene en el suelo patrio.55 Afectando al te- rritorio mismo. La expresión soberanía territorial encierra un equívoco: toda sobera- nía es personal. con relación al territorio. 53 Véase. A. el Estado está en aptitud de durar. a título de derecho constitucional. Pero si el Estado no puede ni actuar ni subsistir sin la ayuda de un soporte territorial. t. ed. ed. Hauriou. 52.53 20. de un verdadero derecho. cit. el Estado tiene el medio fácil de llevar la cuen- ta. quien tiene el territorio tiene al habitante. el derecho del Estado no podría ser. se desploma. no sólo porque ha perdido el límite de su competencia. desde el momento en que es “ arrojado fuera” . II. sino porque está privado del fundamento sólido en que apoyaba su acción. no puede ejercerse más que sobre las personas y no sobre las cosas. de vigilar y de obligar a los individuos. que le permite hacer fren- te al enemigo y cerrar el camino a la invasión. 55 Comp.. ed. op. Précis.. 555. Así. p. de expulsar o desterrar a otros. de Lapradelle. acerca de esta función del territorio. al que proporciona una base de control y de coac- ción. Carré de Malberg.. una multitud de tareas que incumben al Es- tado (y no sólo los trabajos públicos) implican una determinada utiliza- ción del suelo o del espacio por parte del poder público. pp. de allí resulta que goza. 2a. erróneamente se le llamaría derecho de soberanía (imperium) porque la soberanía. 3. finalmente. 4. II. 555 y 556. más que un 51 Comp. las facultades indispensables para la realización de su obra. . X. Encyclopédie Francaise.28 JEAN DABIN la que pueda sacar partido como un instrumento en vista de sus fines de Estado. 2a. 51 y 52. Gracias al territorio. p.

por L. podría hablarse quizá de un derecho real institucional. Pero ¿no pasa siempre así cuando un derecho se ejerce sobre una cosa.. institucional. igualmente. de ordenar a los propietarios de los terrenos sobre los que ha puesto sus miras (caso de expropiación. ed. a diferencia del derecho de propiedad. 1 y 2.. que está destinado a la satisfacción de fines egoís- tas (en el sentido etimológico del término). sí al menos sobre el territo- 56 Comp. acerca de esta discusión. con Michoud y otros. t. que el pretendido derecho sobre el territorio no es en realidad más que un poder sobre las perso- nas. col. el derecho del Estado sobre el territorio es a la vez general y limitado en su objeto: se extiende al territorio entero. I. L. DOCTRINA GENERAL DEL ESTADO 29 derecho de dominio (dominium). 65. el poder de utilización del territorio se resuelve finalmente en un derecho. 3a. X. que pertenece al Estado. núm. No se confunde ni con el derecho del Estado sobre su do- minio privado. 1932.. II. t. sin embargo. Esta especie de derecho real eminente no es. en las necesida- des de la existencia del Estado y del cumplimiento de su misión. Laband hablaba de un “ derecho real de derecho público” . . De allí resulta también que si el Estado tiene el derecho de ordenar a los propietarios la abstención. sino tan sólo ciertas fa- cultades determinadas de utilización. inclusive el real. por ejemplo. 244-249. del Estado: en- cuentra su razón de ser y su límite en el interés público.57 Sin duda. Por otra parte. aun pública. como lo señalan esos autores. un derecho de propiedad. ni aun con el derecho del Estado sobre el dominio público. especialmente. no entraña plenitud y exclusividad de poderes. el derecho. que se traducirá. es por lo que. en el de- recho de expropiación por causa de utilidad pública o en el derecho de devastación para los fines de defensa nacional (teoría llamada del territo- rio-objeto).56 Que no se objete. de im- perium por consiguiente. Encyclopédie Francaise. Tro- tabas. incluyendo el derecho de propiedad privada? Por definición. es porque tiene. op. 57 Véase. t. pp. mientras que la propiedad. París. La théorie de la personnalité morale. cit. “ La Nation et l’État” . y en particular la nota 2 de la p. Michoud. al propietario subyacente. es general y está circunscrito a su objeto. en principio. supone otros hombres a los que se le opone y que están obligados a respetarlo. Y por estar así limitado por su fin. de devastación. pp. De la Bigne de Villeneuve. no alcanza más que a partes determinadas del te- rritorio. pp. si no sobre los terrenos mismos.) que se abstengan de toda resistencia a la utilización proyectada: caso de soberanía personal.10-7. 201. que siguen perte- neciendo. Le Fur. Por una parte. 10. el derecho del Estado sobre el territorio participa del carácter funcional.. 64 y 65.

en aquellas circunstancias en que el interés público está de por me- dio. 60 En este sentido. a título de elemento del Estado. y sobre todo en la persona del Estado. en este sentido. la significación de un patrimonio. Revue générale de droit international public. cit. al territorio. 4. en efecto. Pero este antropomorfismo no es más que una producción poética: un ser moral no tiene cuerpo. 16 y ss. es la vida incorporada en la fundación misma y servida por el patrimonio. 61 A. es superior al derecho privado de los propietarios.61 Pero sin contar con que el territorio no tiene. 2.. 2. sino la idea incorporada en la insti- tución estatal. pfo. op. pp. De la Bigne de Villeneuve. t. t. L’État moderne et son droit.58 La con- clusión parece excesiva. t. sino un territorio cualquiera susceptible de va- riación. deja atrás los límites de lo verosímil y de lo necesario. 2a. . el bien público. II. núm. para el Estado. 1932. No se llegará a descartarla objetando. in fine..59 que ella impediría toda modificación de fronteras. sin que haya necesidad de introducirlo en el corazón de éste como una parte de su ser y de su persona. la conclusión no podría ser admitida. que. op. simple instrumento material. al servicio de la cual se encuentran el territorio y todos los demás instrumentos del Estado. es verdad. en que el patrimonio sería el principio y el soporte de la personalidad.10-11. a pretexto de que el territorio es indis- pensable al Estado. nota 4..60 Pero aun así interpretada. en su esencia. masa inerte y pasiva. edición francesa. Delbez. op. estaría compuesto de hom- bres y territorio a la vez? (teoría llamada del territorio-sujeto). En una palabra. el principio y el sopor- te de la personalidad no es el patrimonio. un derecho real de uso que. G. t. a saber. el que forma el Estado. ¿Podría irse más lejos y. de Lapradelle. “ Le territoire” .. 21. 718 y 719. X. cit. como uno de sus instrumentos indispensables y sobre el cual tiene dere- chos el Estado. ed. Basta. I. p. considerarlo como un elemento del ser mismo y de la personalidad del Estado. 48-50. II.. no tiene más que elementos componentes que son los individuos que son sus miembros. I.. t. op. Encyclopédie Francaise. porque al incorporar en el ser. pp.30 JEAN DABIN rio del que esos terrenos forman parte integrante. pues el territorio aquí considerado. Tal vez se deje uno in- fluenciar por una comparación con el ser humano: el territorio es para el Estado lo que el cuerpo es para el hombre. pp. col. Se alega. cit. Carré de Malberg. ni siquiera en parte. 239. el análisis es erróneo: en la fundación. Jellinek. p. no es tal territorio de- terminado en su magnitud. 10. Así en el Estado se verá que no es el territorio. con concebir el territorio como la base terrestre del Estado. el “ precedente” de la fundación. cit. el 58 Véase. 59 Por ejemplo Duguit. con algu- nos. pp. 7.

62 no es más que un medio al servicio del Estado. Es indudable que “ en ausencia de un territorio no puede formarse el Estado y que la pérdida de su territorio entraña su completa extinción” . cuyo valor. en efecto. 3. I. 64 Idem. en sentido contrario. más que instrumental. núm. al elemento humano sobre el elemento territorial. constitutivo. DOCTRINA GENERAL DEL ESTADO 31 territorio no es el Estado. p. nota 4. 4. no es. 62 Algunos autores han llegado. nota 7. p. 8. en la estructura del Estado.63 Pero de que “ el territorio es una condición de existencia del Estado” 64 no puede autorizadamente deducirse que el territorio sea un elemento del ser y de la persona del Estado: condición de existencia no se confunde con elemento esencial. . empero. por necesario que sea. Carré de Malberg. No sólo ofrece esta distinción un interés filosófico: justifica el otorgamiento de una primacía. hasta a identificar al Estado con su territorio: véase. 63 Ibidem. ni en todo ni en parte. t.

. . . . elemento indispensable para el Estado 24 19. . como sede del poder . . 2. como límite de competencia respecto de los otros Estados. . 26 20. . b) Función posi- tiva. . . . 28 21. . . . . El territorio. . . . . . . Naturaleza del derecho del Estado sobre su territorio: un “ derecho real institucional” . . . Determinado territorio. . . EL ELEMENTO TERRITORIAL 18. . . no es más que un medio al servicio del Estado . Las dos funciones del territorio: a) negativa. . 30 . . . . . . . . . . . . . simple instrumento material. . . . . . . . . . .

Tal es la solución ins- crita en el artículo 11. a los trabajadores extranjeros. por su fin y por su función. El elemento territorial 18. en cambio. a qué ideal de organización humana puede corres- ponder un Estado internacional de clase. que no contiene parte alguna de verdad. En todo caso. obrero o campesino. “ Statut civil des étrangers” . a título de “ la solidaridad de los trabajadores de todas las naciones” . en teoría. hasta el grado de que las guerras civiles que hasta ahora habían sido intestinas. entre las clases. para constituir una agrupación. Traité de droit civil et commercial des Soviets. de la concepción del Estado de clase. De ordinario. un Estado internacional que reúna a todas las naciones. El elemento territorial no interviene más que 40 Véase. las agrupaciones son de base exclusivamente huma- na. sin consideración para la unidad nacional descuartizada entre esos elementos hostiles. pues el Estado. 49. que estable- ce. que moderan y a veces suprimen los principios40 y sobre todo las exigencias cambiantes de la política interior y exterior de lo Soviets. es verdad. los partidos y los “ frentes” . París. el Estado internacional de clase. 1930. núm. 2. en las luchas “ ideológicas” que se desarrollan ante nuestros ojos: la primacía del punto de vista nacional cede ante la consideración de clase. Es. I. la colaboración de las clases. . supone esencialmente la unión. a los que inviste de derechos políticos. esta condición: que el extranjero trabaje en territorio de la República. en ade- lante. 287. Tager y Nolde. en el sentido de que basta. en Eliachevitch. por lo menos psicológicos. no se ve. empero. la división horizontal substituída a la división vertical del Estado nacional sin clase. un determi- nado número de hombres. A.24 JEAN DABIN clase. semejante fórmula sería la negación misma del Estado. Se manifiestan. Fenómeno de crisis. El Estado marxista no sólo rechaza de su seno a todo aquel que no es trabajador. a las que desde hace mucho tiempo todo se ha subordinado: los textos y los principios. respecto de este punto. sino que incluye entre sus miembros. Es verdad que entre la teoría y la práctica se interponen las disposiciones precisas de los textos. pp. ciertos reflejos. pues si está permitido concebir. y en ese sentido nacionales. como se ve. La frontera que se establecía entre los Estados se establece. párrafo 2. p. núm. 292 y 293. t. 54. públicos y sociales al igual de los trabajadores nacionales. Stoupnitzki. de la Constitución precitada. tienden a transformarse en guerras civiles internacio- nales.

cuando se trata del Estado y. pp. Delos. Revue générale du droit international public. no sólo que los hombres llamados a componer el Estado deban estar establecidos permanentemente en un sue- lo. nota 1. aspecto territorial de la nación. 1929.42 Ciertos autores. Es lo que se expresa diciendo que el Estado es corporación territorial. no conviene. la preponderancia del elemento humano sobre el elemento territo- rial. una importancia de primer or- den. En cuanto al concepto de patria. de limitar una agrupación que podría llegar a ser demasiado vasta. véase. ed. su patria (terra patrum).41 sino que la formación estatal misma supone un territorio sin el cual no podría haber Estado. 280 y 281. p. t. que constituye. En cuanto a los grupos nómadas. así. Pero la cuestión no es de “ desmaterializar” las instituciones cuando. Con esto se quiere significar. es útil que la Iglesia encuentre un punto de la tierra en el que no esté sometida a ningún poder temporal: es la garantía de su independencia contra las tendencias impe- rialistas de los Estados en el dominio de lo espiritual. Véase infra. como un medio de subdividir o. De la Bigne de Villeneuve. consecuentemente. por ejemplo. De hecho. depende del espacio y del suelo y. 235-243. de hecho. en sí mismas o en sus miembros principales.. Baudin. pp. pp. . por consiguiente. independientes en sí de toda contingencia territorial. 41 y ss. primera parte. L. postulan un elemento material. el elemento territo- rial cobra. a pretexto de espiritualismo. Se ha invocado.. Las agrupaciones territoriales toman entonces el nombre de secciones más o menos autónomas del grupo total: así pasa. I. está llamada a representar un papel. cit. 29. si bien pueden 41 Acerca de la importancia social de la sedentariedad.44 mientras que el Estado se mueve en lo temporal y. Pero nada impide imaginar agrupaciones que se extiendan a la tierra entera y que no impliquen. en cualquier hipó- tesis. 43 Comp. lo han negado. es verdad. en un dominio en que la tierra.. al lado del elemento humano. en la Igle- sia Católica o en ciertas organizaciones de partidos internacionales. cit. además. Cours de Philosophie Morale. de una manera general. Scelle. 1932. Précis de droit des gens. valor temporal de primer orden. op. pp. G. La misión y el fin de la Iglesia son espirituales y. El hombre no es puro espíritu. 75 y 76. Pero comparación no es razón: la Iglesia es universal y no constituye un Estado. Précis. el caso de ciertas sociedades políticas nómadas e igualmente el de la Iglesia Católica. decimos. 2a. en cuanto a este punto. ninguna condición de territorialidad. de las agrupaciones políticas. París. 44 En sí. en diversos sentidos. a lo más. “ Du territoire dans ses rapports avec l’État” . núms. 1932. véase Hauriou. desarraigarlo de sus soportes vitales. pp. Del- bez. 42 Véase. 428 y 429. Por el contrario. op. cier- tamente. 707-710. DOCTRINA GENERAL DEL ESTADO 25 de una manera enteramente secundaria.43 por una preocupación de “ desmaterializar” al Estado y con la mira de asegurar.

9) bajo el punto de vista de las aptitudes de la población. bajo el punto de vista del territorio.26 JEAN DABIN encontrarse en ellos rudimentos y aun rasgos de organización política (así: jefes. que consta en el espacio. la cuestión de la autarquía. radas. inclusive. es indispensable. además.. clima. en cuanto al territorio y el espacio. pp. condiciones más o menos necesarias de viabilidad. que se trata de hacer aquí un estudio sintéti- co del Estado moderno. puesto que de hecho existen y han existido siempre Estados de pe- queña dimensión. las extensiones marítimas (puertos. 47 En cuanto a la noción de frontera.45 Es que. incapaces de proveer a la subsistencia de sus habitantes. que el territorio sea grande o pequeño. pp. Encyclopédie Francaise. . las fronteras. Hay que te- ner en cuenta. el Estado es ante todo formación política y no expresión geográfica o unidad económica. eventualmente. penas). son. en el suelo. tal como es actualmente y en los principales paí- ses. lo cierto es que no han llegado. régimen hidrográfico. el acceso al mar. aun pres- cindiendo del hecho de que los pueblos presididos por diversos Estados habiten en una región determinada del globo. L’État Moderne.10-13 a 15. mientras que un 45 Se vuelve a encontrar aquí. leyes. sino también lo que está debajo (subsuelo) y el espacio at- mosférico que cubre el suelo. X. t.. Sin embargo. haciendo abstracción de las realidades de la historia o de la prehistoria como posibilidades puramente lógicas de hoy o de mañana. op.. de Lapradelle. considerada más arriba (núm. 46 Véase.12-1 a 3. dotado de acceso marítimo o puramente continental. importa precisar en qué sentido o de qué manera interviene el territorio en el sistema del Estado. a pesar de cierta concepción “ geopolítica” . rico o pobre en recursos (suelo.) La ex- tensión del territorio. mar territorial). es admitida por casi todo el mundo: el territorio permite asignar al Estado fronteras. desde el punto de vista de la existencia del Estado. los recursos. Una primera función —negativa— del territorio. el límite más preciso es el límite territorial. además. señalar los límites de las respectivas competencias. de Lapradelle. Poco importa. protegido o no por fronte- ras naturales. Agreguemos que la noción de territorio comprende no sólo la superfi- cie del suelo. 10. Estados privados de fronteras naturales. cit. A. “ Le territoire” . en razón misma de su nomadismo. cualidades generadoras de potencia.47 En un régimen de Estados múltiples. a veces.. Pero no son esenciales a la noción de Es- tado. al grado evolucionado de la vida política. por lo demás.. para prevenir conflictos. subsuelo. para los Estados. Pues bien. 10. Estados de suelo pobre. bahías. en determinadas circunstancias políticas y económicas. véase A.46 19.

que cada Estado pueda arbitrariamente desconocer. y las exigencias de un orden internacional claro que excluya los riesgos de las rivalidades. p. Revue générale de droit internatio- nal public. II. En efecto. 50 En sentido contrario. la realidad de las cosas. t. op. nacionales o extranjeros. Baste poner de manifiesto que los peligros de un derecho de autodeterminación en la materia justifican por sí solos la competencia de una autoridad internacional. juzga con relación a todos aquellos que se encuentran en el territorio. por lo demás. de una porción delimitada del suelo. pp. Pero la función del territorio no se limita a dotar al Estado de una línea-frontera que trace una área de competencia. A esta función negativa se añade otra... Duguit. el Estado. pp. y aun casos de com- petencia suspendida. respecto de este punto. 720-738. véase L. es decir. de naturaleza territorial. ibidem. 49 Véase.50 quizá por razón de cierta dificultad en precisarla. pero que no es menos innegable. que es la de la necesi- dad para cada uno de los Estados que se reparten el globo de una frontera material tangible. para realizar convenientemente su misión. . obtenido del solo acuerdo de personas sin atender al espacio. positiva. Ese acantonamiento no significa tampoco que no se encuentren jamás casos de competencia repartida entre dos o varios Estados. Ese acantona- miento no significa. op. en la que ejerce su corres- pondiente papel: gobierna. cit. op. 1932. tiene necesidad de un territorio. la libertad de los Estados. 1932. cit.. si no siempre el de- recho positivo— limita. DOCTRINA GENERAL DEL ESTADO 27 límite puramente personal. Revue générale de droit international public. cit. 711-715. Cada Estado tiene así su circunscripción territorial. el hecho de la sedentariedad de las poblaciones. 7. pp. véase L. tratándose de un Estado cuyo territorio sea adminis- trado por otro Estado. En cuanto a determinar qué autoridad es la que tiene fa- cultad para fijar concretamente esos límites territoriales —cada Estado en virtud de su soberanía o un órgano superior de derecho de gentes—49 el tema excede el cuadro de la tesis aquí formulada..48 Pero esos casos son otros tantos acomodamien- tos o excepciones que suponen la regla: normalmente. legisla.. contradiría. Delbez.. o inclusive negar a los Estados extranjeros toda autori- dad sobre sus súbditos más allá de sus fronteras: el derecho internacional público y privado —por lo menos el derecho natural. que es más discutida en nuestros días. Delbez. el Estado requiere un territorio delimitado en el que sólo él tenga competencia y responsabi- lidad de Estado. a la vez. ed. pfo. en su territorio. 46. 2a. de 48 Acerca de esos diferentes casos. 711-715. a este respecto. los derechos de los Estados o de los indivi- duos extranjeros. es decir.

a título de derecho constitucional. I. en cuanto a este punto. desde el momento en que es “ arrojado fuera” . Carré de Malberg. el territorio viene a reforzar la autoridad del Estado. 2. Gracias al territorio. . ed. una multitud de tareas que incumben al Es- tado (y no sólo los trabajos públicos) implican una determinada utiliza- ción del suelo o del espacio por parte del poder público. Duguit. en el plano interno.. 55 Comp.. pfo. de prohibir a unos la evasión. 53 Véase. de Lapradelle. de allí resulta que goza. 2. cit. pp. op. no es territorial sino en tanto que comprende a las perso- nas que se encuentran sobre la extensión del territorio. 52 Es la palabra que utiliza Hauriou. núm. con relación al territorio.54 Es el caso de todas las instituciones: conviene reco- nocerles. I. Mientras se mantiene en el suelo patrio. p... de expulsar o desterrar a otros. las facultades indispensables para la realización de su obra. el territo- rio proporciona al Estado una línea de defensa. Encyclopédie Francaise. de un verdadero derecho. Carré de Malberg. 555. acerca de la importancia del cuadro territorial en el Esta- do.. t. que es autoridad. cit.53 20.28 JEAN DABIN la que pueda sacar partido como un instrumento en vista de sus fines de Estado. Précis. t. núm. 4. el Estado está en aptitud de durar. 2a. II. pp. II. t. op. op. Duguit. 3. En una palabra. t. al igual que su independencia frente al ex- tranjero. cit. pues.55 Afectando al te- rritorio mismo. 2a. La expresión soberanía territorial encierra un equívoco: toda sobera- nía es personal. t. el derecho del Estado no podría ser. 7. cit. 10. 51 y 52. al que proporciona una base de control y de coac- ción. Précis. quien tiene el territorio tiene al habitante. 2a. que le permite hacer fren- te al enemigo y cerrar el camino a la invasión. p. de los “ resortes territoriales” en una palabra. Pero si el Estado no puede ni actuar ni subsistir sin la ayuda de un soporte territorial. Además. 52. finalmente. A. p. el Estado tiene el medio fácil de llevar la cuen- ta. acerca de esta función del territorio. se desploma. p. de vigilar y de obligar a los individuos. p. 555 y 556. ¿De qué naturaleza es ese derecho particu- lar del Estado sobre su territorio? Teniendo por objeto una cosa —el terri- torio—.. 7. op. pfo. sino porque está privado del fundamento sólido en que apoyaba su acción. Hauriou. no sólo porque ha perdido el límite de su competencia. “ Le territoire” . no puede ejercerse más que sobre las personas y no sobre las cosas. Por una parte.52 En el plano exterior. más que un 51 Comp. de la posesión del territorio depende la autoridad del Estado sobre sus súbditos.10-11 y 12. erróneamente se le llamaría derecho de soberanía (imperium) porque la soberanía...51 Además. ed. X. Así. 54 En sentido contrario. ed.

París. es porque tiene. aun pública. 57 Véase. que se traducirá. Pero ¿no pasa siempre así cuando un derecho se ejerce sobre una cosa.10-7. con Michoud y otros.. 1 y 2. 65. op. sino tan sólo ciertas fa- cultades determinadas de utilización. de devastación. en las necesida- des de la existencia del Estado y del cumplimiento de su misión. Encyclopédie Francaise. inclusive el real. t. núm. no entraña plenitud y exclusividad de poderes. col. incluyendo el derecho de propiedad privada? Por definición. sin embargo.. 1932. pp. por L. . mientras que la propiedad. un derecho de propiedad. De allí resulta también que si el Estado tiene el derecho de ordenar a los propietarios la abstención. no alcanza más que a partes determinadas del te- rritorio. De la Bigne de Villeneuve. igualmente. por ejemplo. DOCTRINA GENERAL DEL ESTADO 29 derecho de dominio (dominium). Esta especie de derecho real eminente no es. el derecho del Estado sobre el territorio es a la vez general y limitado en su objeto: se extiende al territorio entero. Laband hablaba de un “ derecho real de derecho público” . Por otra parte. al propietario subyacente. I. ed. t. 3a. especialmente. Michoud. Tro- tabas.. L.56 Que no se objete. que el pretendido derecho sobre el territorio no es en realidad más que un poder sobre las perso- nas. en el de- recho de expropiación por causa de utilidad pública o en el derecho de devastación para los fines de defensa nacional (teoría llamada del territo- rio-objeto). 244-249. y en particular la nota 2 de la p. de ordenar a los propietarios de los terrenos sobre los que ha puesto sus miras (caso de expropiación. es general y está circunscrito a su objeto. La théorie de la personnalité morale. 10. II. Le Fur. el derecho. pp. 201. institucional. a diferencia del derecho de propiedad. podría hablarse quizá de un derecho real institucional.) que se abstengan de toda resistencia a la utilización proyectada: caso de soberanía personal. cit. t. sí al menos sobre el territo- 56 Comp. de im- perium por consiguiente. ni aun con el derecho del Estado sobre el dominio público. como lo señalan esos autores. que siguen perte- neciendo. en principio. No se confunde ni con el derecho del Estado sobre su do- minio privado. “ La Nation et l’État” . si no sobre los terrenos mismos. que pertenece al Estado. supone otros hombres a los que se le opone y que están obligados a respetarlo. acerca de esta discusión. Por una parte. el derecho del Estado sobre el territorio participa del carácter funcional. Y por estar así limitado por su fin. que está destinado a la satisfacción de fines egoís- tas (en el sentido etimológico del término). del Estado: en- cuentra su razón de ser y su límite en el interés público.57 Sin duda.. pp. 64 y 65. el poder de utilización del territorio se resuelve finalmente en un derecho. X. es por lo que.

que. ¿Podría irse más lejos y. op. a pretexto de que el territorio es indis- pensable al Estado. 61 A. sin que haya necesidad de introducirlo en el corazón de éste como una parte de su ser y de su persona. op. Delbez. el principio y el sopor- te de la personalidad no es el patrimonio. 59 Por ejemplo Duguit. es la vida incorporada en la fundación misma y servida por el patrimonio. op. pfo. t. núm. no tiene más que elementos componentes que son los individuos que son sus miembros. el “ precedente” de la fundación. pues el territorio aquí considerado. pp. 10. I.61 Pero sin contar con que el territorio no tiene.. 60 En este sentido. en que el patrimonio sería el principio y el soporte de la personalidad. t.. porque al incorporar en el ser. Carré de Malberg. L’État moderne et son droit. II. considerarlo como un elemento del ser mismo y de la personalidad del Estado. Encyclopédie Francaise.. col. al servicio de la cual se encuentran el territorio y todos los demás instrumentos del Estado. cit. I. pp.. en su esencia. 48-50. II. y sobre todo en la persona del Estado. es superior al derecho privado de los propietarios. t. cit. de Lapradelle. 16 y ss. es verdad. p. estaría compuesto de hom- bres y territorio a la vez? (teoría llamada del territorio-sujeto). deja atrás los límites de lo verosímil y de lo necesario.58 La con- clusión parece excesiva.30 JEAN DABIN rio del que esos terrenos forman parte integrante. “ Le territoire” . sino un territorio cualquiera susceptible de va- riación. pp. t. Pero este antropomorfismo no es más que una producción poética: un ser moral no tiene cuerpo. un derecho real de uso que. Así en el Estado se verá que no es el territorio. in fine. Se alega. cit. p. t. 1932. la significación de un patrimonio. masa inerte y pasiva. el que forma el Estado. sino la idea incorporada en la insti- tución estatal. Tal vez se deje uno in- fluenciar por una comparación con el ser humano: el territorio es para el Estado lo que el cuerpo es para el hombre. op. no es tal territorio de- terminado en su magnitud. a saber. Jellinek. para el Estado. pp. en aquellas circunstancias en que el interés público está de por me- dio. De la Bigne de Villeneuve. 718 y 719. edición francesa. 2. en este sentido. el análisis es erróneo: en la fundación. G. 4. 2. como uno de sus instrumentos indispensables y sobre el cual tiene dere- chos el Estado. 21. con algu- nos.59 que ella impediría toda modificación de fronteras.. a título de elemento del Estado. ni siquiera en parte. Revue générale de droit international public. el 58 Véase.60 Pero aun así interpretada. ed. el bien público. la conclusión no podría ser admitida. . nota 4. 7. Basta. al territorio. cit. simple instrumento material. con concebir el territorio como la base terrestre del Estado. 2a. X. No se llegará a descartarla objetando. en efecto.10-11. 239.. En una palabra.

3. núm. hasta a identificar al Estado con su territorio: véase. nota 7. DOCTRINA GENERAL DEL ESTADO 31 territorio no es el Estado. 63 Ibidem. en la estructura del Estado.62 no es más que un medio al servicio del Estado. nota 4. constitutivo. Es indudable que “ en ausencia de un territorio no puede formarse el Estado y que la pérdida de su territorio entraña su completa extinción” . más que instrumental. al elemento humano sobre el elemento territorial. 62 Algunos autores han llegado. en sentido contrario. por necesario que sea. 8. . ni en todo ni en parte.63 Pero de que “ el territorio es una condición de existencia del Estado” 64 no puede autorizadamente deducirse que el territorio sea un elemento del ser y de la persona del Estado: condición de existencia no se confunde con elemento esencial. t. en efecto. Carré de Malberg. p. 64 Idem. No sólo ofrece esta distinción un interés filosófico: justifica el otorgamiento de una primacía. empero. cuyo valor. p. I. 4. no es.

. . fin de toda sociedad. . . . . el Estado no podría carecer de fin . . . la ayuda y suplencia a la iniciativa privada . . . . . . . . Distinción entre “ bien común” . Los elementos constitutivos del Estado . . . . . Bien público y bien particular. fin de la sociedad estatal . La materia del bien público: todas las necesidades humanas del orden temporal. . . . . . . . 43 II 30. . . . . . la coordinación de las actividades particu- lares. . . . . . . . . . intelectuales. . . . . . . no de las fundaciones . . . 33 22. . . 37 28. . . Institución humana. . . . . . . 33 23. . 35 1. . 40 29. . 34 24. 44 31. . Rasgos específicos de la sociedad estatal: el bien público temporal y la autoridad pública . . . bien nacio- nal y bien internacional . . . . . . . . . . específicamente políticas. . . . . . . . b) Los elementos formales del bien público: el orden y la paz por la justicia. . el Estado representa un nuevo principio: el principio político . . . . . 36 27. . . . . . . morales . económicas. . . . . . sujeto-beneficiario del bien que persigue el Estado. . . . 35 I 26. . a) En qué sentido conviene entender el principio de la “ se- paración entre la economía y la política” . . . . . . . . . . . Carácter a la vez impersonal e intermediario de los elemen- tos del bien público . . . . . . . . . . . . . . . En relación con la sociedad subyacente. . EL FIN DEL ESTADO: EL BIEN PÚBLICO TEMPORAL 25. . a) El “ público” . . . . . es la masa total de los individuos y grupos integra- dos en el Estado. . . . .Sección II. . 46 . . y “ bien público” . . . El Estado queda incluido en la categoría de las sociedades.

. . . . . . . . Lugar de los valores nacionales (en el sentido étnico) entre las preocupaciones del Estado . Carácter relativo de las aplicaciones de la idea de bien público 56 . . . . . . . . . . . . . . . . . b) De qué manera debe el Estado interesarse en los valores de orden intelectual y moral . . . . . y las relacio- nes entre la Iglesia y el Estado . . . . . . . . . . . c) La distinción de lo espiritual y lo temporal. . . . . . 49 33. . . . . 51 35. .32. . . . . 50 34. . Bien público temporal y filosofía general . . 54 36. .

33 . La Constitution sociale et politique portugaise. 1935. por el contrario. Esto no quiere de- cir. completar es respetar el ser y la autonomía. véase. núms. de la misma nacionalidad o no. la nación. Ahora bien. que tiene por fin específi- co un bien que se denomina público y. Cours de philosophie morale. A la colectividad de hombres. comple- tarla. prepara y priva sobre la superestructura política que se le aña- de” . pp. se cometería un error al considerar al Estado simple- mente como una superestructura que viniese a rematar o coronar una es- tructura anterior del mismo orden.4 En realidad. p.1 esta- blecidos sobre su territorio2 y unidos ya por los lazos de múltiples solida- ridades. de los individuos y de los grupos. p. 466: “ El Estado está subordinado a la nación cuya estructura social precede. orgánicas unas. 3 Respecto de esas solidaridades. inorgánicas otras3 —colectividad que puede lla- marse. y que su papel es dar a la misma un bien que le falta y. véase. por lo demás. en lo que concierne a la relación del Estado y la so- ciedad en general. En el mismo sentido. E. profesional. Pereira Dos Santos. organizada en grupos sociales diversos. supra. 2 Acerca del elemento territorial. en el sentido de la sociedad en general— el Estado añade una formación nueva. que la estructura política tenga como misión eliminar o absorber la estructura social: se demostrará. 18-21. núm. en este aspecto. 403. familiar. núms. supra. en este sentido. de manera más precisa (desde la distinción cristiana de los dos poderes. conviene presentar dos observaciones fundamentales. En primer lugar. 4 Comp. el Estado aporta un principio original —el principio político— generador de una estructura sui generis cuya materia previa y estructura. 11-16. 10. si se quiere. París. Sección II Los elementos constitutivos del Estado 22. no es des- 1 Acerca de la nacionalidad y del Estado. etcétera. y en cierta manera supe- rior. Véase también. destinadas a aclarar y en cierto modo a iniciar la discusión. es la colecti- vidad humana. unificadora. Antes de emprender la justificación detallada de esta tesis. 20 y 21. véase supra. que el Esta- do está al servicio de la sociedad. espiritual y temporal) el bien pú- blico temporal. constitutiva de una sociedad jerarquizada. nacional. Baudin.

en su funcionamiento después. como en Inglaterra.. en el sentido sociológico y en el sentido jurídico. respecto de la distinción entre un Anstaltstaat (Estado-fundación) y un Körperschats- taat (Estado-sociedad). eventualmente por el ejercicio del derecho electoral. el Estado se coloca en la categoría de las sociedades. el ser- vicio militar. la crítica nacional-socialista de las “ dos Constituciones” . sólo los ciudadanos. 178. y que. pues ésta no está en aptitud de realizar la empresa sino con la ayuda y el subsidio del público. beneficiarios de la obra del Estado. representa un sistema distinto y específico con relación al sis- tema social anterior. de parte de los miembros. por L. Destinado a “ la empresa del bien público” . aun en casos en que. cit. De allí resulta que el Estado. Michoud. a título profesio- nal. L.. 7 Comp. El Estado es. por vía de autoridad. en Mankiewicz. 8 Véase. de los beneficiarios o destinatarios. Se debe decir más: así como los soldados realizan ma- terialmente la victoria. a la fundación.. pues. 224-227. en la gestión de la cosa común. Lo que caracteriza. Es esta aportación la que forma la sociedad.34 JEAN DABIN truir ni reemplazar. están en ap- titud de realizar el Estado y el bien público. t. “ apolítico” . una participación activa. El papel de los gobernantes lla- mados responsables. en el Estado. ed. pp. encarnación del elemen- to político. ordena a 5 Expresión tomada de la literatura nacional-socialista. es decir.. es que la obra estable- cida por el fundador es administrada por hombres de confianza sin ningu- na participación. notas 3 y 4. puesto que precisamente los individuos y los grupos in- tegrados en el Estado tienen necesidad de una dirección. por una autoridad a la que se da el nombre de poder o gobierno —los ingleses dicen: Su Majestad— sobre el que descansa. supra. la empresa del bien público no es cargada en la cuenta del Estado8 sino en la de la Coro- na. son llamados a colaborar en su organización primero. 5. I. en efecto.5 al que trata como materia suya y al que organiza según su propio principio. 3a. desde el momento en que hay una aportación personal de libertad o de bienes. no puede ser otro que la dirección. el público. como el de los jefes militares.. Es. . el cuidado del Estado y del bien público. pp. Esta es asumida. I. t. una sociedad en que todo el mundo está asociado en la empresa por el lazo de una colaboración positiva. 176-178. No podría asimilársele al tipo de la funda- ción. núm. ni activa ni pasiva. en consecuencia. La théorie de la personalité morale.7 Basta una participación pasiva. un error creer que la idea de sociedad implica. por la obediencia a las leyes y a las órdenes de la autoridad. op. 6 Comp. por el impuesto. Trotabas.6 23. para este fin. a falta de la cual se caería en la categoría de la fundación. Por el contrario los individuos. Pero no sociedad de iguales. núm.

según el cual no habría ningún criterium jurídico ni siquiera racional del Estado. Siendo el Estado una empresa. Duguit.. organizaciones o esbozos de organizacio- nes políticas (clanes. causa final del Estado (apartado primero) y la noción de gobierno. que evoca la idea de causa eficiente del Estado (apartado tercero). G. el sociólogo tiene derecho de adoptar este punto de vista y estudiar 9 Comp. municipios. por razón del gran número de asociados. 74. op.) que perse- guían cierto bien que puede llamarse público. antes de la aparición del Estado mo- derno. empero. 115 y 116. Es imposible. 82 y 83. querer hacer abstracción de todo finalismo. 11 En cuanto a la centralización del poder del Estado. pfo. acerca de este punto. pp.. Précis. dispone de la fuer- za (potestas). que sobrepasa y engloba las colectividades políticas pri- marias. 24. pp. de mé- todo histórico-empírico..10 Esas organizaciones. Seguramente que ni el principio de autoridad. DOCTRINA GENERAL DEL ESTADO 35 los ciudadanos (imperium) y. o a causa de la complejidad del fin. tribus. 79. 49. de poder o de po- testad pública. ni la idea de bien público. civitates. para obtener la obediencia. está revestida de caracteres especiales: goza del “ monopolio de la coacción” y. ciertamente. Scelle. por consiguiente. a pretexto de ciencia positiva. Por otra parte. pp. estaban encerradas en una área estrictamente local.11 Volvamos ahora. véase Hauriou. 10 Véase. el bien público nacional o general. la autoridad se encuentra en todas las socie- dades en que. serían únicamente de orden material y de orden históri- co-político. 1.. 83 y 87. se impone una dirección a efecto de unificar y. I. El fin del Estado: el bien público temporal 25. son absolutamente propias del Estado. 3a. en tanto que está al servicio del bien público. a los dos elementos esenciales del análisis que precede: la noción de bien público. ed. primera parte. existían. es superior a cualquiera otra. terminando por el examen del problema del origen del Estado. Sólo que cuando esta autoridad se llama poder o gobierno. 535-539. una institución humana. causa formal del Estado (apartado segundo). características que. pp.9 Por una parte. se enfrenta a un bien público más amplio que el bien público local. sino tan sólo características del Estado. mientras que el Estado. por lo demás. a saber. de hacer eficaces los esfuerzos que sin ella serían in- coherentes. aun llevado al gra- do de la potestas. con apoyo en las explicaciones. 78. . A lo más. cit. Hauriou. t. no podría dejar de tener un fin. demos. Précis de droit des gens. Comp.

pues. sin abordar el problema de su fin: quien dice insti- tución. el fin es. por otra. es. la idea sigue siendo vaga. . se proponen un fin.36 JEAN DABIN al Estado como una “ cosa” . El fin proporciona así la razón última del Estado y de todo lo que entra bajo este concepto. Si esto es así. pp. previamente reconocidas. y es evidente. ni siquiera si está ordenado a un fin.12 Aunque desde el punto de vista del fenómeno sea la organización for- mal la que salte primero a la vista —así en el Estado. bajo su aspecto de poder— es el alma del sistema la que es preciso comenzar a analizar. consistente en este mismo fin. en efecto. 13 Comp. Por una parte. París. si se quiere comprender el sentido mismo de la organización y las modalidades de su estructura. pero esen- cialmente una “ cosa que tiene un fin” . el principal especificador y animador de toda la organiza- ción formal. He aquí por qué no hay medio de representar. además. 378-385. es porque el Estado. 90. pero sin intención de entender otra 13 cosa con esta frase. sin preguntarse a qué fin está ordenado. acerca del error mecanicista en sociología (Durkheim). en fun- ción de las atribuciones y de la competencia. I 26. que el fin del Estado es el bien públi- co. lo que es natural. Cualquiera que sea la fórmula utilizada. 2a. sin duda. 12 Véase. Leçons de Philoso- phie Sociale. es como serán ordenados los órganos. como cualquiera otra institución humana. el fin perseguido es incon- testablemente uno de los signos que permiten reconocer la forma social- Estado entre las demás formas sociales. Se admite. ed. Cuantas veces se agrupan los hombres con miras a un fin —lo que corresponde al concepto de sociedad propiamente dicha—. Précis. con gran frecuencia. hay bien común. respecto de la idea de la “ cosa pública” . al princi- pio. Hauriou. es el fin el que determinará las atribuciones y la competencia material del organismo. que los hombres que componen el Estado. hacer un esfuerzo de esclarecimiento. En materia de institución.. En efecto. 86. dice finalidad. querido y perseguido en común. sino en sus líneas generales y hasta en su principio. Muchos dicen: el interés general. no sólo en sus aplicaciones concretas. los súbditos y sobre todo los gober- nantes. 91 y 97. una institución. en efecto. t. Schwalm. una “ cosa” . Conviene.. II. 1910. cosa que es lamentable. pp. inclusive científica- mente.

DOCTRINA GENERAL DEL ESTADO 37

así como en todos los medios ordenados a él.14 En este sentido genérico,
la sociedad que se entrega a una actividad industrial o comercial, el sindi-
cato que vela por los intereses de la profesión, la congregación religiosa
dedicada al perfeccionamiento de sus miembros, implican bien común
con el mismo título que el municipio, la provincia o el Estado. Pero ese
bien común será particular o público según que se relacione de manera
inmediata con intereses particulares o con el interés público. He aquí por
qué, tratándose del Estado, la expresión bien público es preferible a la de
bien común, porque indica con precisión que el bien común en juego es el
bien común público.
Por lo demás, es menester no confundir fin de interés particular y fin
de interés egoísta (por ejemplo el de las agrupaciones de fin lucrativo, que
en el fondo tienden a obtener beneficios): un fin puede ser de interés par-
ticular, aunque sea altruista, desde el momento en que mira al bien particu-
lar de los demás (por ejemplo el de las agrupaciones de fin no lucrativo
que se consagran al bien particular de los pobres). En sentido inverso, es
claro que fin de interés público no se confunde con fin de interés altruista
o desinteresado, puesto que el público somos nosotros mismos y, en final
de cuentas, el bien público está destinado a aprovechar a los individuos
particulares, miembros del grupo público.
27. a) ¿Qué es, pues, lo que distingue el interés o el bien particular,
del interés o del bien público? No bastaría responder, con ciertos autores
formalistas —Carré de Malberg o Jèze— que el interés público es todo
interés cuya satisfacción está a cargo del Estado, pues se trata precisa-
mente de averiguar el título o la razón que justifica esa manera de proce-
der del Estado. Poco importa, pues, para nuestro punto de vista, la calidad
privada o pública de la agrupación que interviene: el bien particular y el
bien público deben definirse por su naturaleza propia, independiente-
mente de sus agentes de realización.15
El bien particular es el que, de manera inmediata, concierne a cada
individuo o grupo; el bien público es el que concierne a la masa total
de individuos y grupos integrados en el Estado —bien de la “ multitud”
(Aristóteles y Santo Tomás), bien de la “generalidad” (según la expresión

14 Comp. J. Th. Delos, “ Qu’est-ce que la société” , La personne humaine en péril, Semanas
sociales de Francia, Clermont-Ferrand, XXIX sesión, 1937, pp. 201 y ss.
15 Comp., respecto de los criterios propuestos por los juristas para hacer la distinción entre las
personas morales de derecho público y las personas morales de derecho privado, Michoud, op. cit.,
3a. ed., t. I, núms. 86 y ss., pp. 242 y ss.

38 JEAN DABIN

de la Edad Media), bien de la “ nación” (en el lenguaje de la Revolución),
bien del público (Hauriou)—.16 Formalmente definido, por su sujeto o be-
neficiario, el bien público se separa así del bien propio de un individuo
determinado, de una clase, de una confesión, de un partido, de una nación
(en el sentido étnico), de una región... de una categoría social cualquiera,
en suma. El bien público es, de manera inmediata, el bien del público en
general, en su diversidad y complejidad, sin acepción de individuos o
grupos,17 comprendiendo en él, además, no sólo a los vivos, sino a las
generaciones futuras, pues el público y su bien se despliegan a la vez en
el espacio y en el tiempo.18
Pero si lo público se distingue de lo individual concreto, no podría
tampoco ser equivalente a la suma matemática de los individuos presen-
tes y futuros, aunque se hiciese abstracción de su nombre. El público no
es la suma de individuos anónimos “ a quienes no se conoce y no se quie-
re conocer individualmente” :19 no se les conoce y no se les quiere cono-
cer precisamente porque se trata de hacer abstracción, no sólo de sus
nombres, sino de sus personas individuales, para considerar ese sujeto
ideal, el público, que es, a la vez, todo el mundo en general y nadie en
particular. O, por lo menos, si se rechaza como irreal esta noción del pú-
blico, el bien público corresponde a aquel bien que es el bien de todo el
mundo y el bien de nadie, bien cuya existencia o concepto no se podría
poner en tela de juicio, puesto que es el fin propio, indispensable e
irreemplazable del Estado. En efecto, el bien particular, que persiguen
los individuos y los grupos (el de ellos o el de los demás), no cae, por lo
menos directamente, dentro de la esfera de competencia del Estado: es
asunto de cada individuo o grupo. Estando el individuo humano constitui-
do de tal manera que posee los medios naturales de perfeccionarse, gra-
cias a sus propios esfuerzos o, eventualmente, recurriendo a la ayuda pri-
vada de sus semejantes, la ley de economía de fuerzas exige que cada uno
vigile y provea, en la medida de los medios que están a su alcance, a la

16 Comp., en lo que toca a la noción de bien público, Schwalm, Leçons de Philosophie Sociale,
t. II, pp. 427-433.
17 Acerca de la noción de lo “ público” , comp. Hauriou, Précis, 2a. ed., pp. 90 y 91, que entien-
de en realidad la palabra en un sentido más político que social, pero que subraya el carácter complejo de
lo público. Además, respecto de la opinión pública, Hauriou, op. cit., pp. 159 y ss.
18 Véase, respecto de este elemento de la duración, Hauriou, op. cit., pp. 76 y 91.
19 R. Bonnard, Précis de Droit Administratif, Partie générale, París, 1935, p. 70: el interés ge-
neral será simple y sencillamente la suma de los intereses individuales, pero anónimos: intereses de
individuos a quienes no se conoce ni se quiere conocer individualmente.

DOCTRINA GENERAL DEL ESTADO 39

satisfacción de sus necesidades. No toca al Estado dispensar al individuo
de la ley del trabajo y reemplazarlo en una tarea que le ha sido atribuida
por la naturaleza misma. “ Ayúdate, que Dios te ayudará” es una máxima
que se verifica con mayor razón para la “ providencia” del Estado que
para la providencia divina, pues no entra en la naturaleza del Estado pre-
ver y proveer, en descargo de los individuos y grupos. El Estado no entra
en contacto con el bien particular sino indirectamente, en cuanto el bien
público es la condición del bien particular, y también cuando la realiza-
ción del bien particular es, en determinadas circunstancias excepcionales,
la condición del bien público.20
Sin embargo, el individuo no está en aptitud de perfeccionarse más
que en cierta medida. Haga lo que haga, hay necesidades, sobre todo en
un grado avanzado de civilización, a las que no podría subvenir por sus
propios medios, ni siquiera con la ayuda benévola de sus semejantes. Es
en este momento cuando interviene, a título de medio complementario del
bien particular, la idea de un bien público destinado a beneficiar a todo el
mundo sin distinción y justificando la agrupación de todos en una forma-
ción nueva, que es precisamente el Estado.
Evidentemente, el “ público” cuyo bien se discute, es, para cada Esta-
do, el público de sus miembros, no el público de los miembros de los
otros Estados o de la humanidad: es la consecuencia lógica de la multipli-
cidad de Estados. Mas precisa añadir, de inmediato, a reserva de volver
más tarde sobre el punto,21 que entre el bien público nacional y el bien
público extranjero o internacional no podría haber separación, ni menos
aún contradicción. En efecto, el bien público nacional postula, sobre todo
en nuestros días, relaciones internacionales, privadas y públicas, de tal
suerte que, aun colocándose en un punto de vista egoísta, fuera de toda
idea de solidaridad humana, el mal público extranjero o internacional
obra necesariamente de manera desfavorable sobre el bien público nacio-
nal de cada país. Pasa lo mismo con la autarquía, que es la ausencia de
comercio internacional (económico o de otra naturaleza) por el repliegue
de la comunidad sobre sí misma: jamás llegará a encontrar un pueblo en
sus propios recursos materiales o espirituales con qué satisfacer las nece-
sidades de la humanidad que en él vive. La autarquía puede apenas pasar
como un medio de defensa para uso de los pueblos amenazados en su
existencia, medio que constituye ciertamente un mal, en razón de las pri-
20 Respecto de este último caso, véase supra, núm. 29.
21 Véase supra, núm. 287.

22 22 L. y monopolice la coacción. la definición exacta de los dere- chos de cada uno por el juez y por la ley. Aun por simple definición. es decir. de goce. 678: los autores modernos distinguen tres fines del Estado: 1) el mantenimiento de su propia existencia. hace falta. la miseria. que es la institución de la regla de de- recho. pero desde otro punto de vista). . comunidad pú- blica. esta situación de lucha corre el riesgo de degenerar en desórdenes y violencias dañosos para todos.40 JEAN DABIN vaciones que supone —en el orden material y en el orden espiritual— sin que la contrapartida favorable que se da por descontada esté asegurada. necesidad de coordinación (que es también orden. En este sentido. Lo “ particular” divide. por las materias pri- mas.. por el contrario. ed. I. El orden y la paz: son el elemento más urgente. los intereses particulares. p. una institución de fuerza pública. que colme las di- ferencias y diga el derecho. para Duguit. va a trabajar por satisfacer. tales como los revelan la histo- ria y el análisis filosófico a la vez. que el Estado tiene como fin la “ realización del derecho” . supone la justicia. puesto que éstos se reducen a la solidaridad social. especialmente los de orden material y económico. que la inspiran— reina la inseguridad. 2) la realización del derecho. Sin embargo. es decir. de manera cierta y continua. b) Los elementos del bien público. de ambición. que proscriba la violencia en todas sus formas.. la policía (primera exigencia de la polis). Por consiguiente. están llamados a entrar en lucha. y que el Estado. de origen consuetudinario o legal. Duguit. la realización del derecho engloba todos esos fines. necesidad de ayuda. es decir. eventualmente. merced a un sistema de reglas y de instituciones apropiadas: necesidad de orden y de paz.. 28. y una institución de justicia. 63. el desarrollo del bienestar público y de la civilización intelectual y moral.. puede admitirse. de suplencia de las actividades privadas. ya que cada uno busca tener su parte y más que su parte de las riquezas o de los medios de vida (competencia por los mercados. que co- rresponden a tres clases de necesidades públicas. de aliento y. la barbarie. en tanto que el orden. en lo que le concierne. vindicativa u otras. 3) la cultura. 3a. siguiendo en lo posible una norma prefijada. y realizar la solidaridad social es realizar el derecho (p. t. por encima de los individuos y de los grupos prestos a comba- tir. de necesidades experimentadas por la masa del público. pueden ser reducidos a tres. condición elemental del bien público.). el que se descubre en el origen de la mayor parte de los Estados de la historia.. 679). Ahora bien. con Duguit. pfo. Donde reina la violencia —y las pasiones de deseo desenfrenado.

que es el de su especialidad. Hay otra forma de anarquía menos brutal. Aquí hay plétora. de un sistema de protección militar y diplomática que exige la unión de fuerzas de una agrupación más amplia y más concentrada. pero las ciudades mismas constituían otros tantos sistemas particulares independientes. su poder no pasa de un radio limitado. comercio. de paz. que las actividades privadas se disciplinaran y se coordinaran por sí mismas. que estimule las voluntades perezosas o vacilan- tes. Individuos y grupos pueden ser solidarios en el mantenimiento de valores o de intereses materiales y espirituales que les son comunes frente a otros grupos diferentes. por ejemplo. He aquí por qué tienen siempre necesidad de cierto impulso de fuera. en todo caso. Una “ racionalización” . aspirarse a una organización política suprema. se contrarían o convergen sobre una misma materia. etcéte- ra) en tanto que otras serían abandonadas (la agricultura. de la población. no quieren o no pueden siempre hacerlo. etcétera). las actividades individuales se ejercen en forma dispersa y. sentida en el público. en este aspecto también. existen con sobreabundancia. una política de coordinación se impone en interés mismo de la masa. lo que entraña desequilibrios. ciertas carreras son encumbradas y socorridas (profesiones liberales. menos esencial. desperdicio de fuerzas. Cierto que la fundación de ciudades respondía ya a esas preocupaciones de orden. intelectuales y morales. de defensa común. Podía. por falta de desinterés o de alteza de miras. del público. no obstante. ya en el dominio de los valores superiores. con frecuencia ya es de- masiado tarde y después de que el mal se realizó. Por naturaleza. al público: es la que resulta de la falta de coordina- ción de las actividades particulares. entre las diferentes ciudades. Sin duda. que es el Estado. por una parte. más aumentarán las posibilidades 23 Ciertos productos. capaz de instaurar el orden y la paz en el país entero. De allí la necesidad. el trabajo manual. Nada impediría. en primer lugar. por ello mismo. DOCTRINA GENERAL DEL ESTADO 41 Pero la necesidad de orden y de paz no se manifiesta solamente en el interior. y entre las ciudades y los campos. . pero más dañosa. en tanto que otros son escasísi- mos. por otra. que defina las perspectivas y marque los niveles. de justicia. pero.23 y si a veces la libertad se ofrece para remediar los vicios de la libertad y restablecer el equilibrio. ya en el orden económico. animados a veces de tendencias hostiles o imperialistas. es verdad. Pero entre más ciudades englobe el grupo. industria. aun cuando no entren en lucha. susceptibles de entrar en conflicto. allí hay falta. lagunas. la obra de coordinación comenzó en las ciudades.

. hay que tener en cuenta no sólo el orden de la intención sino también el de la ejecución.. obra propia del Es- tado. faltan a su deber y desprecian la razón. hay.. caridad.. la teoría. más urgente. hay un hecho que el Estado. subsidios. Entre esos distintos elementos del bien público. la coordinación deseada. la razón indica que una cierta coordinación —prudente y flexible— se impone. ¿No es éste todo el drama de las modernas tentativas de organización de la economía? Por ignorancia. un orden de importancia y conveniencia.24 En suma. es preciso que los interesados colaboren en ella. En esta resistencia. La centralización. Pero precisa- mente donde la iniciativa privada sea débil o insuficiente. que esos servicios auxiliares sean establecidos y administrados por la iniciativa privada.42 JEAN DABIN de coordinación. o. nada hay en la naturaleza de las cosas que se oponga a esta coordinación. con sus ventajas. por interés o. en esto es en lo que el Estado es supe- rior a la ciudad. muy a menudo. sería culpable de querer ignorar. Y hay que hacer notar nuevamente que entre más amplia sea la colectividad mayor será su poder y más eficaz su socorro. Esta ayuda se traducirá en la prestación de toda clase de servicios (trabajos. tanto más cuanto que ésta supone un Estado ya más perfeccionado y suficiente- mente equipado para prestar servicio. ciencias y artes.). porque constituye la condición para la realización de un interés público superior.) puestos a disposición del público. el Estado es incapaz de realizar solo. Y el Estado pretende prescindir de ellos. pero por culpable e irrazo- nable que sea su actitud. por efecto de una justificada desconfianza respecto de ciertas segundas intenciones. puede quizá ver que se le atribu- ya la preferencia. moralidad. si es muy cierto que el Estado no tiene el monopolio de la administración del bien público y que su papel. Sin embargo. Rehusándose a colaborar. aquellos que deberían organizarse o colaborar en la organización se nie- gan a ello. sin duda. Nada impide. a su vez. aun en esta materia.. por lo menos. Por ejemplo. Por una parte. 24 Tal es. no hay que tratar de ser demasiado absoluto: en la elección entre los valores. Determinado servicio. es un factor eminente de coordinación racional. la paz y la justicia son más indispensables que la ayuda a las actividades particulares. Por otra parte. simplemente. el “ público” reclama que el Estado venga en ayuda de las actividades individuales en los diversos campos en que pueden tener ne- cesidad de emplearse (economía. de los beneficiarios. Ayudar no significa en manera alguna reemplazar y es muy lógico que se pida a las agrupaciones públicas la ayuda de su fuerza para facilitar a los individuos y a los grupos privados el cumplimiento de sus tareas pro- pias. o por el empleo de la coacción. por la otra. toca a la co- lectividad pública “ suplirla” organizando el servicio. Mas para que la coordinación se realice. secundario en sí. enseñanzas. evidentemente.

condición del orden. 26 Expresión usada por los polemistas de la Action Française. se vuelve a la anarquía preestatal. O. Hauriou. 27 No hay que confundir la justicia privada. por sus servicios públicos. 6a. de su tarea propia. a los que conce- den subvenciones o primas. de tal suerte que el desarrollo de la vida pública no significa necesariamente el desarrollo de la administración del Estado” . núm. representa en realidad al bien de todos. hoc sensu. impersonales. p. de los viajeros. aun fuera de los casos de crisis. Pero como esta satisfacción está distribuida entre todos y. Cuando el Estado viene en ayuda. 157. en beneficio de determinados individuos o empresas. con las instituciones y ser- 25 Comp. Como se habrá notado. no toma en cuenta el bien particular de nadie. Précis de droit administratif. no es el bien particular concreto de nadie.. del orden y de la paz. y los “ gendarmes suple- mentarios” 26 no aparecerán más que al llamado de la autoridad o para ayudar a la insuficiencia de la fuerza pública. Esas intervenciones.. en que los individuos y los grupos se hacían justicia a sí mismos en medio de la confusión y los excesos. de los sabios. las comunicaciones sean ayudadas. el respeto del derecho de cada quien. a todo el mundo indistintamente. 248. son bienes emi- nentemente comunes. Habrá ocasión para volver sobre este punto: véase infra. además. la ciencia. con la justicia privada en el sentido de una justicia emanada de un árbitro o de un juez priva- do. accesible a todas las personas que llenen las condicio- nes requeridas sin descargarlas. que toman aspecto de asistencia. 1907. política por excelencia.27 29. de la coordinación y de la ayuda que el Estado tiene como misión procurar. núm. la justicia. DOCTRINA GENERAL DEL ESTADO 43 no es más que supletorio. con una ayuda general e indirecta. es perfectamente compa- tible con la vida en el Estado: véase infra. Es verdad que en nuestros días los Estados realizan con mucha fre- cuencia. ni siquiera el bien particular de la categoría de los industriales. si no. Estima tan sólo que el bien del público está interesado en que la industria. Esta última. 44: “ El Estado no tiene el monopolio de lo que es público. de los sabios o de los viajeros. por tanto. el Estado mismo toma en consideración el bien particu- lar de los que la reclaman. ni de los servicios públi- cos. intervenciones de carácter perso- nal. Es indudable que cuando para asegurar el orden se preocupa el Estado por dar a cada quien lo suyo. tienen incluso su estatuto regulado. es decir. es decir.. ed. sigue siendo cierto que este elemento del bien público: el orden por la justicia. . en que cada uno se hace justicia a sí mismo. desde el momento en que ofrece garantías de buena justicia. que no conciernen a ningún indivi- duo o grupo en particular y que corresponden al público en general.25 conviene reservar al Estado la obra fundamen- tal. A pesar de ciertas apariencias. ni de utilidad pública ni del bien público. pasa lo mismo con el elemento de ayuda a las actividades privadas. de los industriales. esos bienes del orden.

llamada distributiva. en primer lugar (en el orden de la ejecución). el bien del Estado mismo. beneficiar al público. en relación con el bien de los individuos y de los grupos. 272. el bien públi- co. se presta a abusos (favoritismo. a decir ver- dad. Si después de haber considerado el bien público en su esencia. de crédito o de productos de primera necesidad). sin duda. y que tiende a ins- taurar. de conquistar o de perfeccionar lo que es su bien propio. Reconozcamos. que esta situación no es normal.. la asistencia prestada por la comunidad pública a una empresa particular encuentra su justificación en la idea que es el fin y la razón de ser del Estado. sino lo condiciona. una igualdad proporcional tanto a sus méritos como a sus necesidades. 30 Acerca de la justicia distributiva o principio de igualdad civil. que se 28 Véase infra. no realiza el bien propio. lo que comprende: su existencia y su conservación. núm. siguiendo la regla de una determinada justicia. tanto en la intención como en los hechos. en la práctica seguida. véase infra. en cuanto a la “ politización” de la economía y el sistema del Wohlfahrtsstaat. del bien particular.44 JEAN DABIN vicios correspondientes. . parcialidad. t. 148-159. en sus diversos elementos. el bien público depende a menu- do. término de toda vida social. el bien público significa el medio de instituciones y de servicios favorables para la expansión de las personas y de las obras privadas. I. sin embargo. deben. En ese bien público los individuos no son llamados a participar más que por vía de distribución. dada la complejidad de las relaciones modernas. núms.. que. en ella se encontrará. o bien. 262-272. 29 Comp. sobre todo cuando se trata del bien particular de los poderosos —individuos o grupos— que tienen en su clientela amplias capas de la población (dadores de trabajo. pp.30 II 30. no representa. estrechamente. a saber. en Mankiewicz. En tal caso. la crítica nacional-socialista. núms.) y que sería conveniente modificar el régimen económico y so- cial a la sombra del cual puede nacer.29 Del análisis que precede resulta que el bien público. entre los titulares de derechos. 152-157. Pero una de dos: o tales intervenciones son ilegí- timas. que. procurando a cada quien el medio de guardar. más que un bien simplemente intermediario..28 Es que. en cuanto institu- ción política. tráfico de in- fluencia. En otros términos. se le aprecia en su materia. en la aplicación. en final de cuentas.

Sin embargo. la extensión y riqueza del territorio (metrópoli y colonias). la calidad. En este sentido. el bien de los elementos de base que contribuyen a la fuerza del Estado. éste está al servicio del fin que persigue el Estado. el bien público es general: nada de lo que interese al hombre le es extraño. Aun se puede incluir bajo este punto de vista propiamente político (aunque lo precede y lo excede). para una coordinación de esfuerzos. desde este punto de vista. el Estado es el más humano de los grupos sociales y. . en efecto. Aristóteles. ese fin no deja de ser. el número. en efecto. es preciso observar que el bien público cubre la universalidad de los bienes humanos.32 31 Comp. se extiende a todo lo huma- no y debe. como si el Estado fuese por sí mismo su propio fin. el más próximo al individuo. por encubrir mayor variedad y riqueza. útil al público. en cualquier grado. empero. hay lugar siempre para un medio fa- vorable. su feliz “ constitución” . servicios y rodajes que. especial. por consiguiente. Es- tando el Estado al servicio del público. Basta decir que el bien común es más humano que el bien perseguido por los otros grupos privados. 108. su materia. y si existe un bien público específicamente político. el bien público puro y simple. dependen de él (como la institución de la moneda nacional). Ethic. p. Cualquiera que sea. Gracias a esta preocupación de hu- manidad completa. la unión moral de la población. reducirse el bien público al solo bien del Estado. era pagano. a saber. lleva sobre sí la preocupación de todos los fines que en el plano tem- poral interesan a la humanidad. c. el Estado no es más que un instrumento. para una ayuda eficaz que sostenga y estimule. el bien del Estado no puede cons- tituir más que uno de los elementos —y un elemento-medio— del bien que reclama el público. el objeto de las necesida- des y de las actividades del hombre. pues. es decir.. encargado del bien públi- co. DOCTRINA GENERAL DEL ESTADO 45 tratan de garantizar contra todos los enemigos interiores y exteriores. a saber. como si el Estado fuese a la vez el sujeto y el objeto del bien público. respetar las jerarquías de lo humano. la buena administración y el funcionamiento regular de las instituciones. por así decirlo. acerca del carácter humano de lo político que. en todo caso. Hauriou. En cuanto a los intereses que protege el bien público y que forman. mientras que el Estado. por lo menos en el cuadro del orden temporal. 32 De ese carácter de generalidad del bien común Aristóteles deducía que el bien común es “ más divino” que el bien privado (I.31 pues aun en aquellos casos en que un grupo privado se propone un fin de interés gene- ral. circunscrito a su objeto. I). No podría. Précis.

París. necesidades que pueden justificar por este solo título. pero en economía. productores y consumidores. Esas tareas. en el individuo. a introducir armonía. porque la libertad económica es la garantía de la libertad lisa y llana. el papel propio del Estado no es realizar funciones econó- micas. que la entiende. por lo demás. p. hacerlas circular. las necesidades económicas del Estado mismo. ed. la crítica nacional-socia- lista tiene razón en protestar contra la fórmula de “ separación” (Trennungsdenken): véase Mankie- wicz. las materias. 2a. 1916. ¿Dónde es más necesario y al mismo tiempo más delicado el orden emanado de la justicia y genera- dor de la paz. en un sentido enteramente aceptable y en modo alguno “ liberal” . sindicatos. los lugares. Mas se deben tener en cuenta. 176. 104-108). 374 y ss. el Estado debe tener. Es la solución normal. 233. 177. Sin embargo. ciertas intervenciones del Estado en la econo- mía. el Estado está llamado a mantener el orden. interpretándola en un sentido “ liberal” y propiamente separatista. es la solución prudente. Hauriou (Principes de droit public. aislados o agrupados. a menudo. como en todos los dominios en que el hombre se consagra a actividades externas. 34 No se sale aquí del plano propiamente económico. p. de provechos o intereses. t. aislados o agrupados en las sociedades. una cierta fuerza económica que debe permitirle equilibrar los poderes económicos privados (véase también G.. producir riquezas. con la paz internacional? Indispensable también es una determinada dosis de coordinación de las actividades que se han 33 Es la fórmula empleada por Hauriou (Précis. 556 y ss. I.34 ¿En qué consistirá esta política? Según la regla habitual. a) Por consiguiente. el Estado deja la economía en manos de los individuos. en primer lugar.) va más lejos. que en la esfera de las relaciones económicas.33 Sin duda. la tesis de la “ separación” de lo político y de lo económico. primer volumen. Estima que incluso desde el punto de vista de su defensa en el interior.46 JEAN DABIN 31. proceder a reparticiones de salarios. con las competencias y responsabilidades consecutivas. no se podría aceptar. núm. pp. Es entonces cuando entra en escena la función política: el Esta- do adquiere competencia. incumben a los individuos. además. puesto que las necesida- des y las facultades económicas recaen. Pero en economía. entre patro- nos y obreros. concurrentes nacionales y ex- tranjeros? ¿No se confunde en gran parte la paz económica con la paz social. con respecto a la iniciativa privada. Renard. debe tener una política económica para el inte- rior y para el exterior. nota 6 y anexo II: El concepto de lo político. que es el punto de vista específico del bien público. especialmente en lo que respecta a la defensa nacional. pp. y aun. L’Organisation rationnelle de l’État. 1930. el bien público manifiesta sus exigencias más o menos imperiosas según los tiempos. como en lo demás. cooperativas y asociaciones eco- nómicas de toda especie. . que aparece como apéndice a La Théorie de l’Institution. a prestar ayuda y eventualmente a suplir. pp.).

. a informar una materia preexistente. a la del bien público general y humano. ya que si no hay que tener miedo de las palabras. París. eventualmente. 54 y 55. asociará su propia tarea. La política se inserta en la economía como una consecuencia de la idea de bien público y de sus elementos formales. 37 Acerca de las relaciones entre lo político y lo económico en la crítica nacional-socialista del Estado liberal. esas funciones de orden. entre las diferentes ramas de la producción.37 ¿Bautizaremos este sistema con el nombre de “ economía dirigida” ? No precisamente. de los trabajos públicos. de la política comercial. La ayuda. en la carencia de servicios de interés general. . pp. de manera directa. como en lo demás.35 Pero si los intereses permanecen inertes o incapaces de obrar. a los cuer- pos dedicados a la realización de un determinado orden en su sector par- ticular. 147-171. por medio de las instituciones apropiadas. al tratar de la forma en que se ejercita el poder público. DOCTRINA GENERAL DEL ESTADO 47 dejado libres. núms. el reemplazo de la desfalleciente iniciativa privada por las oficinas y administraciones públicas. Le national-socialisme allemand. núms. núm. Prélot. y núms. 142-176. 29. el papel del Esta- do es el de hacer prevalecer la norma del bien público económico. 28. aparece cada vez más útil y.. 242-253. en- tre la exportación y la importación. véase Mankiewicz. 1936. de ayuda. en la cues- tión de la descentralización en general.. por un proceso de juiciosa descentralización. de modo de llegar a un equilibrio más o menos aproximado entre la oferta y la demanda. pp. los interesados se esforzarán por llenar ellos mismos. y el Es- tado los alentará y a veces aun los obligará a ello. num.. El Estado no debe diri- 35 Se insistirá más adelante. nota 13. a su vez. si se quiere. será preciso entonces que. 120- 127. t. norma subordinada. el Estado intervenga. en concreto la materia de las actividades económicas. En cuanto a la doctrina fascista. pp. de coordinación. 203-209 36 Es sobre todo en el orden económico en el que vale la importante observación presentada en páginas anteriores. en referencia con la coordinación por el Estado de las activida- des privadas. y la palabra “ economía dirigida” es equívoca y puede cubrir realidades muy diversas. Evidentemente. En el dominio de la economía. como ultimum remedium de una situación de anarquía perjudicial al público. una norma llamada a regir.. I. véase M. L’Empire fasciste. Con el mismo título que la moral (aunque de manera más contingente).36 Se ve entonces en qué sentido conviene entender la “ separación de lo político y de lo económico” . la política representa un punto de vista o. en suma. sin especi- ficación. Mejor todavía. hay que temer siempre los equívocos. en economía. que bajo las múltiples formas de la organización del crédito y de los mercados. y de la descentralización económica y profesional en particu- lar: véase infra..

confiando en los “ mecanismos naturales” . centralizado o no. y la tesis socialista que. igualmente. La “ administración de las cosas” substituiría al “ gobierno de los hom- bres” y bajo el nombre de Estado económico funcionaría la economía estatizada. para instaurar o restaurar el orden. si por ello se entiende una estatización de la economía. que la práctica de una política económica aun moderada —sobre todo moderada— supone una ciencia y una experiencia de la economía que son muy raras entre los políticos. sin duda. se tratará de poner en la balanza los riesgos de la intervención y los perjuicios del “ laisser 38 Se sabe que en la tesis socialista ortodoxa (que descansa en la supremacía de lo económico) la estatización de la economía tendría. y aun a asegurar un mínimo de coordinación racional entre las fuerzas económicas independientes. con cualquier nombre que se le bautice. Pero esas observaciones no podrían conducir más que a una consigna de prudencia. incluso. para el Estado. pues el camino del intervencionismo. en- tonces tal intervención no excede los límites de la competencia del Esta- do encargado del bien público y. porque de hecho es insensi- ble el descenso de la política económica a la economía estatizada. la circulación.48 JEAN DABIN gir la economía. especialmente por la protección de los débiles. la distribución. se constituye no solamente en agente efectivo. preludio de la pri- vación de sus demás libertades. y los particulares son completamente desposeídos de la función económica. bajo el impulso de los intereses.38 cabe una solución intermedia que mantiene a cada quien en su esfera: para los particulares. un régimen en el que. Cuando el Estado “ dirige” la producción. el Estado tuviese de hecho la iniciativa y la responsabilidad de la econo- mía o de uno de sus sectores. la economía misma con la libertad y la responsabilidad. . aun conservando la autonomía en la gestión de sus empresas. como consecuencia. Pero si. hacer inútil el Estado político que no es necesario más que en un régimen de economía privada para asegurar por la coacción las ganan- cias de la clase capitalista. los particulares son obligados por medio de reglas que tratan de salvaguardar la justicia en las relaciones económicas. una política económica apta para reme- diar. en el juego de las leyes económicas. los inconvenientes de la libertad. el consumo. es muy resbaladizo. pretende orga- nizar la economía como un servicio público. Entre la tesis del liberalismo económico que arroja al Estado del do- minio de la economía. es decir. no de abstención sistemática: en cada caso. en la medida de lo posible. es algo que resulta de la función política. sino en dictador de la economía. Puede observarse. Ese justo medio. es difícil de alcanzar. pero fun- cionarizado. so pretexto de dirección o de “ plan” . cualquiera que sea la etiqueta o la fórmula.

32. b) Por el mismo motivo. por ejemplo. ni siquiera en el dominio de las cosas cívicas. sino. de “ vigilante nocturno” (Lasalle). DOCTRINA GENERAL DEL ESTADO 49 faire” .39 Se trata solamente de que el Estado prepare el medio propicio. “ el espíritu sopla por donde quiere” . so pretexto de bien público. por la otra. Por lo mismo. en la esfera de los valores materiales y sen- sibles. la condición preliminar y normal de toda actividad humana. el Estado no puede reducirse al papel de gendarme. 213 y ss. de sujetar a un conformismo o a un “ confesionalismo” decretado por el Estado las ideas y las costumbres de los ciudadanos: és- tas emanan no sólo del orden particular individual. núm. que no pertenece al Estado “ dirigir” la enseñanza o la educación. sería otro error el querer encerrar el bien público y. Evidentemente. ni de hecho ni de derecho. Por una parte. Tarea delicada. substraído al dominio del público. en verdad. la misión de civilización o de cultura del Estado se encuentra orientada en el sentido de una colaboración exter- na. a la disciplina relativamente rígida del bien público y de las instituciones que éste abarca. Pero no se trata. como la materia. diligente y previsora. el cual tiene derecho a conservar. 81. sin prejuicio doctri- nario. sin menoscabo del orden público. la competencia del Estado. el Estado debe abstenerse de imponer un sistema de pensamiento y de conducta cuyo re- gulador o inspirador sería él. porque. que es interior y a base de espontaneidad. . para decidir y luego de acuerdo con la razón. a la educa- ción de las masas. que exige a la vez discernimiento y tacto. y de que salvaguarde contra ciertas licencias los valo- res de la civilización constitutivos del patrimonio común. el Estado vigilará para que la enseñanza y la educación sean impartidas a todos. en caso de necesidad. al progreso de las costumbres. más aún. por su naturaleza. la plena li- bertad de sus derroteros y de sus obras. de orden intelectual y moral. de dis- pensador de un orden puramente material que es. ayudará con 39 Habrá ocasión de volver a tratar acerca de esta distinción: véase infra. del or- den privado. y sobre todo núms. de que aporte una ayuda orgáni- ca al trabajo de la inteligencia. pero respetuosa del espíritu. De allí se sigue. por el carácter general de la idea. ciertamente. por consiguien- te. Cuidadoso del bien íntegro de sus miembros. es decir. no se pliega. pues el Estado como tal no tiene ninguna competencia. el espíritu. para formar las inteligencias y los caracteres. con exclusión de los valores más elevados.

véase infra. el Estado no tiene derecho a limitar su atención a los solos intereses nacio- nales del pueblo que le está confiado. al par que hombres. los valores nacionales. en sus preocupa- ciones. en lugar del bien público (o so pretexto de bien público). en verdad. 41 Acerca del fenómeno de la nacionalidad. Si la población que compo- ne el Estado es de una sola nacionalidad. pues éstos son. El indivi- duo humano. así como la conciencia cada vez más clara de esa solidaridad. comparte con todos los miembros de la humanidad ciertas nece- sidades específicamente humanas que. ni a concederles. figuran.43 Pero esto no quiere decir que el Estado pueda descuidar el lado nacio- nal del perfeccionamiento de sus súbditos. la solidaridad de las maneras de ver. tiene otras preocupaciones. de preferencia a lo nacional.50 JEAN DABIN su dinero. que ésta puede a veces contradecir cuando el tipo nacional se aparta del ideal humano. con respecto al ideal humano. y tanto el bien individual como el bien público correspondiente deben ser procurados en cuanto sea posible. de sentir. porque la verdad es independiente de la voluntad del Esta- do. 42 La nación no es perfecta: sus conceptos y sus costumbres pueden ser. en caso de contradicción.40 33. 43 En lo que concierne a la doctrina nacional-socialista. es decir. miembros de una determinada nación. 11 y ss. en la lí- nea natural del carácter nacional de aquéllos. véase supra. sin duda. una manera demasiado exclusiva o excesiva de po- ner de relieve esa clase de valores: la que asigna como fin al Estado. que es en sentido contrario. de suyo. entendiendo la palabra nacional en el sentido étnico del término. El ideal humano domina al ideal nacional en el sentido de que el hombre debe ser servido antes que lo nacional y.42 Por consiguiente. en el lugar que les corresponde en la jerarquía de los valores. de la voluntad individual y privada de sus diri- gentes. en realidad. además de la de su nacionalidad y su nación. imperfectos e incluso francamente condenables. aun en el orden tem- poral. es decir. . Entre los bienes de civilización y de cultura a los que debe aten- ción el Estado. casi no presentará dificultades la 40 Habrá ocasión de volver a tratar acerca de los papeles respectivos del Estado y de la familia en el dominio de la educación: véase infra. 55.41 Existe. el mantener y favo- recer la comunidad nacional. de reaccionar que une a los miembros de la misma nación. núms. núm. y a reserva de enmiendas en nombre del ideal humano. Pero ni en sus propias escuelas debe profesarse ninguna doctri- na de Estado. núms. Bajo la especificación nacional. el primer lugar. 241 y 242. son universales y tras- cienden toda idea de nacionalidad.

L’Eglise et l’État. término intermedio entre el alma y Dios. incluso la nacional. deberá dar pruebas de moderación e imponerse los sacrificios que son el contra inevitable de la vida política común. con relación a esa diversi- dad de valores nacionales que debe salvaguardar. por el contrario. por lo menos historia detallada: véase. ed. 109 y 110. que se denomina de ordinario espiritual (por oposición a otro. 45 Se encontrará nuevamente la cuestión de las nacionalidades en el capítulo de la descentrali- zación: véase infra. en cuanto éstos asignan a la moral un fun- damento religioso.45 34. Bertrand. DOCTRINA GENERAL DEL ESTADO 51 realización de una política de bien público concebido nacionalmente. Précis. no ya los valores del espíritu. la población está repartida entre nacionalidades diversas.. en principio. A esa vocación se vincula un bien eterno. en concreto. sino los valores re- ligiosos y los valores morales. pp. Es conocido el sentido general de la distinción de lo espiritual y de lo temporal. de suyo. el ser hu- mano tiene una vocación de eternidad.44 sin que cese por ello. al Estado. 46 Acerca de las relaciones entre lo espiritual y lo temporal. Si. pues toca. la tarea del Estado. se vuelve más delicada. si no. es históricamen- te cierto que el principio debe al Cristianismo su plena actualización como base constitutiva del orden social. ha dejado de pertenecer a la competen- cia del Estado. véase Hauriou. el bien de tal o cual fracción nacional tendrá que prevalecer sobre el bien público. L. . 47 Aquí no se hace historia. a este respecto. 15. llamado temporal). 1937.46 Salvo para los sostenedores del materialismo —filosófico o histórico— el destino del hombre no está encerrado en la perspectiva del tiempo y de los bienes terrestres. París. Sturzo. desde que se pro- nunció la frase histórica: “ Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” . conforme. núms. El pueblo. superior a cualquier categoría. 2a. divino. aun varia- das. son temporales. cuya conquista y posesión son procuradas por la religión. c) Mas he aquí que en el prolongamiento del orden intelectual y moral aparece un orden nuevo. el bien eterno o religioso. por lo demás.47 44 Véase supra. Etude de sociologie historique. Si la Antigüedad conoció y aun practicó a veces la distinción de lo religioso y lo profano. 197-202. del italiano por J. que. Dotado de una alma inmortal. adaptarse y adaptar su política a las particularidades. O. Ahora bien. núm. de la masa humana a la que tiene la misión de servir y no a la inversa. trad. a un principio natural de especialidad. que es el bien de la comunidad total. promover o conciliar. por su parte. que designa. más o menos fraccionadas.

por la mediación de un bien que puede lla- marse asimismo público: el bien público religioso. se operará. núms. Por consiguiente la realización del bien religioso. pero no se dirigirán al Estado. la religión es ya asunto temporal. el conjun- to de medios y de condiciones de orden religioso que le permitirán alcan- zar a Dios. hasta en el orden espiritual. como si lo temporal y lo espi- ritual no debiesen jamás unirse. puesto que debe ser practicada por los hombres durante el tiempo de su estancia en la tierra y no sólo en privado. lejos de oponerse a esa eternidad. a menos que lo hayan previamente deificado (o al ideal temporal servido por el Estado). su prefacio y su prueba. t. se esforzarán por alcanzar a Dios directamente. amarlo y servirlo. si no ha comenzado a entrar desde acá abajo en relación con Él. 43 y ss. substituyendo la religión del verdadero Dios por religión del Es- tado (o de este ideal). En todas partes y siempre. 2 vols. del orden propiamente espiritual: es la tesis. sus fines temporales y su fin de eternidad. el tiempo es su prin- cipio terrestre. la Iglesia. . del individualismo religioso. L’Eglise. por sus solas fuerzas privadas. Se tocan. en la intimidad de la con- ciencia. a través de las realidades e instituciones de la 48 Véase. en público con sus semejantes. La Iglesia. Es asumido por una institución nueva. por íntimas que sean las relaciones consideradas. pp. socialmente. ed. propia y exclusivamente religiosa. véase Mankiewicz. su bien eterno. Aquellos que. el hombre sigue siendo un animal social. respecto del carácter social del hombre. I. 49 Acerca del Estado y la religión en la doctrina nacional-socialista. D. en cierta medida.49 Pero distinción no significa separación. en el más allá. sino al exterior. como heterogénea. 47 y ss. En primer lugar. por el contrario.. es quien ha recibido el mandato de procurar al alma religiosa el ambiente favorable. y transnacional ade- más. En este sentido. A. que es su sujeto único e indivisible y que está llamado a realizar en el tiempo y por el tiempo. 1919. Le na- tional-socialisme allemand.. aisladas o asociadas. el encuentro del alma con Dios. llamado a vivir en comunidad. recusen a la Iglesia o su mandato. su fin último y su bien eterno. incluso en el dominio religioso. psicoló- gicamente inexacta. aun admitiendo la religión. pues.48 Pero el cuidado de ese bien público religioso ya no incumbe al Estado. encargado de valores perecederos. Serti- llanges. en el hombre mismo. 3a. sociedad pública religiosa. conjuntamente.52 JEAN DABIN No quiere esto decir que toda idea de bien público deba ser excluida. para conocerlo. el hombre no poseerá a Dios. París.

sino sociales y políticas. en el ambiente histórico en que se inserta lo espiritual. en efecto. de “ clericalismo” ? La verdad es que si el predomi- nio recae en lo espiritual precisamente donde éste se halla vinculado con lo temporal.—. de teocracia. Dios no está plenamen- te servido y la religión no está satisfecha sino en cuanto el hombre respete. como las del culto o de la escuela. En sí mismas. subordinada al “ punto de vista” de la eternidad (sub specie aeternitalis) sujeta a la norma del orden moral y religioso. sus propios deberes en el tiempo? Lo temporal se convierte así. 50 La teoría de la religión como “ asunto privado” . en todas sus acciones. para la autonomía de lo temporal. que tiene a Dios por autor. privadas o públicas. El servicio de Dios no consiste únicamente en la exacta observancia de los deberes del hombre para con Dios. que aun en las materias que no son específicamente técnicas. en su materia misma. cosa que es objeto de la virtud de religión propiamente dicha. de absorción de lo temporal por lo es- piritual. el problema de las cues- tiones llamadas mixtas. DOCTRINA GENERAL DEL ESTADO 53 vida pública temporal. nace. con este motivo. sino. esas técnicas obedecen a leyes que les son propias y escapan de primer intento al imperio de lo espiritual. que debería quedar encerrado en el fuero interno. es decir. . está investida de la facultad necesaria para intervenir en los negocios temporales. en que lo tem- poral y lo espiritual se combinan en proporción más o menos variable. econó- micas o políticas. la ley moral. el campo inmenso de las técnicas. queda. no sólo materiales (físicas o mecánicas). procede. no ya tan sólo en el cuadro cronológico. en cierta medi- da. en cuanto tiene competencia para determinar el bien moral y religioso del hombre. que escapan a la competencia de la moral y. de confusión. si desconoce.50 De ese contacto que se realiza en el tránsito por la tierra. además. humanas o profesionales. de una falsa concepción de la religión y de un desconocimiento de la psicología humana. natural o revelada. del orden espiritual.. especialmente. en suma. si desprecia al prójimo y viola sus derechos. social y política. ¿Cómo podrá la criatura humana alcanzar su fin último si hace un uso indebido de sus fa- cultades naturales o de las cosas exteriores.. por consiguiente. De lo cual se sigue que la sociedad religiosa. al menos cada vez que los deberes morales del hombre o de los derechos de Dios están de por medio (cuestión del poder indirecto de la Iglesia). inclusive en las del orden específicamente tempo- ral —de cualquier naturaleza que sean: intelectuales o culturales. Pero esto no es todo. si se hace abstracción de los fines a los que están necesariamente ordenadas así como de las circunstancias de su actuación. ¿Se habla- rá. Es preciso notar.

En definitiva. De igual modo. 5-42. la controversia entre G. impedirá el escándalo y la explotación del vicio. no hay que creer que tenga el deber o inclusive el derecho de desinteresarse de él. se pueden hallar otras muchas perfectamente lícitas. precisamente porque el destino eterno del hombre se labra en las condiciones del tiem- po y éstas son susceptibles de influir grandemente en el buen éxito de la empresa. en la colección de Cuestiones disputadas. pp. los medios que establece. pero también por una mutua ayuda jerarquizada en vista de la realización del bien total. dejan a la acción un gran margen de libertad. siguen siendo temporales.. en el cuadro trazado. 1929. son posibles una multitud de de- terminaciones o modalidades. 125 y ss. recta. Chronique sociale de France. por una distinción de los domi- nios y de las competencias respectivas. . el Estado no se inmiscuye en lo espiritual: lo ayuda sin abandonar los cauces de lo temporal. París. de los individuos miembros de las dos sociedades. y si- guiendo la línea del principio impuesto. pp. espiritual y temporal. alentará la acción.) y J. si el Estado no tiene por qué ocuparse del bien propia- mente espiritual de sus miembros. 183-218 y 755-767. 1928. en sí.51 Sin embargo. el último rasgo que debe subrayarse en este análi- sis de la noción del bien público es que sería ilusorio pensar que se podría 51 Véase. de Broglie (Recherches de science religieuse. pp.54 JEAN DABIN éste. Vialatoux (Morale et Politique). no sólo en el dominio de la moral social. que toca más de cerca al bien público. Practicando tal política. 553-593. El ambiente que crea. muy a menudo. el problema de las relaciones entre el Estado. al lado de determinada solución condenada por lo espiritual. En consecuencia. sino también en cuanto a todos los deberes morales sin excepción. guardián del bien público temporal. a lo más a prescribir directivas que. 1931. leal. virtuosa. aunque adaptados a un fin espiritual. responsable del bien espiritual. ayudados por los medios espirituales de la Iglesia. pp. ciertamente. entre las cuales tendrá libertad de elección la autoridad encargada de lo temporal. acerca de ese problema de las relaciones entre la moral y la política. el Estado colaborará con la Iglesia en el per- feccionamiento moral y religioso de los ciudadanos por medio de la crea- ción de un ambiente temporal favorable a ese trabajo de perfecciona- miento que. pú- blico y privado. En la medida de sus fuerzas y teniendo en cuenta las oportunidades. se resuelve. Lyon. se concreta a señalar límites. y la Iglesia. 35. 1932. De esta manera. ni siquiera la creación del ambiente es- piritual favorable (tarea que pertenece a la Iglesia). es obra de los individuos mismos. 1933.

núms. de la idea del bien público temporal. el Estado debe optar entre las diversas filosofías del mundo y de la vida. DOCTRINA GENERAL DEL ESTADO 55 formar una representación estrictamente científica. 1936. entre otros. está “ comprometido” . núms. 118-122. panteísta. p. Jamás será neutra o agnóstica. por ejemplo. “ Sur quel- ques faits caractéristiques de differenciation juridique” (preámbulo del estudio) en los Archives de philosophie du droit et de sociologie juridique. véase. Mankiewicz. acerca de la necesidad. . Hubert. porque sólo una concepción del hombre permite introdu- cir una jerarquía entre los valores de especies diversas. pp. en su rango intermedio. 114. En primer lugar. 147 y 148. el cuerpo o el alma? Según la respuesta. pp. R. la necesi- dad de un orden externo que ponga un dique a la violencia. espiritualista. I. H. 362 y ss. variarán la concepción del bien público y su actuación: materialista. ciertamente. t. Relaciónese. en general. la posición de los sociólogos: véase. núm. porque el bien público forma parte. So pena de no actuar. 77.. Sea lo que fuere lo que se pretenda y se desee. pp. del lugar que ocupa en el universo creado y con relación a Dios crea- dor. y el bien humano no podría definirse haciendo caso omiso de una concepción concreta del hombre. en donde está subrayada la importancia del problema de la mo- ralidad en sí. II. 53 Tal es. cuaderno doble. la idea de bien público. 43 y ss. pp. t. 54 Acerca de esos “ fines intermediarios” . y héroes de la violencia como generadora del progreso. Le National-socialisme allemand. 1-2. de una Weltans- chauung. según la doctrina nacional-socialista. del bien humano. los fines intermedios no conducen muy lejos y 52 Comp. de su naturaleza y de su fin. En seguida. París. la primera cuestión. el paliativo de los “ fines intermedios” 54 acerca de los cuales pueden poner- se de acuerdo todas las personas de buen sentido: por ejemplo. 143. filosófica e inclusive teológicamente neutra. 14. Science et technique en droit privé positif. núm. 117 y 118. la p. 190. Lo mismo en teoría que en la práctica. núm. esta tentativa es imposible. ¿El hombre vale algo en sí mismo o no es más que un instrumento o la parte de un todo? ¿Qué es lo que constituye el verdadero valor —definitivo y último— del hombre: la carne o el espí- ritu. para escapar a la necesidad de la opción. Pero sin con- tar con que existen teorías anarquistas. F.52 En vano se pretendería rechazar pura y simplemente. sin embargo. como el hombre de Pascal. 164. núm. es siempre la de saber qué vale el hombre y por qué vale. que corresponden a las diferentes necesidades del hombre y que integran el conjunto del bien público temporal. 8 y 9. pp.. preliminar y fundamental. Gény.53 ¿Cómo prescindir cuando se trata de institución y de acción (el Estado es institución y la política es acción) de los conceptos de bien y de fin? Hay.

puesto que el bien público es bien inter- medio. Es necesario añadir que así como la idea de bien público se inspi- ra siempre en principios superiores muy determinados. El “ ambiente” que constituye el bien público debe necesariamente corresponder al ambiente social. la lealtad científica prohíbe que se admita el engaño y que se les atribuya valor de verdad. que son otras tantas nociones formales. su- geridas por el arte político. No basta con reducir el bien público a los elementos del orden. que la prudencia aconseje al Estado no usar hasta el extremo sus atribuciones y su competencia. permiten encubrir las diferencias profundas que.56 JEAN DABIN la vida se encarga siempre de recordar que hay cuestiones muy concretas y angustiosas a la vez. de la variedad de psicologías populares y de civilizaciones. en el plano de la vida pública. Es preciso todavía llenarlas con una tendencia. 36. la eficacia de los medios. que toca a la perspicacia del político descubrir y al tacto del hombre de Estado apreciar. según el ambiente o las circunstancias. Sólo “ combinaciones” ingeniosas. y puesto que el bien público es medio. que ponen en peligro los más altos principios. Es que. por otra parte. en definitiva. más o menos im- ponderables. es lógicamente una función de las circunstancias. Más aún: puede suceder. así también de- penden sus aplicaciones de las contingencias de tiempo y de lugar. y. vacías de contenido. de la ayuda. aun en caso de que esté en aptitud de intervenir en toda materia que inte- rese al bien público temporal. separan a los adeptos de doctrinas tan antinómicas como el materialismo y el espiritualismo. Por necesarias y bienhechoras que sean esas combinaciones. las acciones dispersas correrían el . de la coordinación. sólo el resultado importa y el valor concreto de un mé- todo se encuentra a merced de mil elementos de hecho. y des- de ese punto de vista. y del grado de per- fección técnica del Estado encargado de promoverlo. asignarles una orientación. 2. La obra del bien público temporal no podría ser realizada por los esfuerzos espontáneos de los individuos y de los grupos: muchos no pres- tarían su concurso y. La autoridad o poder público I 37. lo que supone una filosofía e incluso una posición teológica. que permanezca en los límites de su dere- cho teórico de intervención.

. . . . . Más que cualquiera otra sociedad. . . política y técnica . . . . y en qué se distingue del gobierno aun la alta administración . . . . . . . . . . . . . 60 40. . . . . . . Clasificación de los servicios que atañen a la administración: a) Servicios de gobierno propiamente dicho . b) Servicios de ayuda y de suplencia a las actividades pri- vadas . 2. . . . . . Las dos tareas de la autoridad pública: la gobernación de los hombres y la administración de los servicios públicos . . . . Noción general de la administración. . . . . poder de emitir el derecho general o par- ticular . . . . . . . Los datos previos y la actualización. . . 67 III 45. . . . . . . . . . 64 43. . c) Servicios de personal y de material . . . . . . . . Gobierno entraña esencialmente dirección por vía de mando y. . 71 48. . 56 38. Subordinación del poder militar al poder civil . . 59 II 39. . . . . . a la libre adhesión 66 44. . . La fuerza material no constituye ni la realidad ni la esencia del poder. . La coacción no reemplaza. . . . sino a los que detentan la autoridad . . . . . . . . . . . . . Pero el derecho no es creado en todas sus partes por el Esta- do. . . . el Estado exige una insti- tución gobernante: la ilusión de la cooperación libre . . LA AUTORIDAD O PODER PÚBLICO I 37. . . . . en consecuencia. pero es su auxiliar indispensable . Ese poder no compete a los súbditos como tales. 72 . . . . . . . sin embargo. . 68 46. . . . . . . . . . . . . 63 42. . 62 41. . . . 70 47. .

entre otras. . . . . . . c) Duguit analiza al Estado como un hecho de poder de los gobernantes. . . . . . . . . . . De aquí. . . . 73 50. . . . pero la norma no es todo ni nos indica el fin del Estado . 75 51.. . 81 55. . . . . . . . pero lo que aquí decide es la Wel- tanschauung .. . b) Kelsen reduce el Estado a un orden normativo. . . . . . . los ras- gos de la doctrina tradicional . . . . . 80 54. . . . . . . . Semejanzas con ciertas concepciones modernas: a) Los ju- ristas clásicos definen al Estado por la autoridad y el poder. . . .exclusión de toda política partidarista . . .. . . 75 . . . . . . . . pero queda entendido que tal poder está al servicio del bien público . . . . pero no es difícil reconocer. . . . . . . . . . . . Carácter “ funcional” de los derechos de la autoridad. . . . . IV 49. 76 52. . . . . . . . . . d) Carácter francamente revolucionario de la doctrina nacio- nal-socialista del Estado. . Naturaleza de las relaciones que ligan a los gobernantes con el Estado y el poder público: teoría de la representación. . . . . . . .. . . . . bajo esta fórmula. . . que están al servicio del bien público . estas consecuencias: “ separación entre la fiscalidad y el poder público” . . . . . . . . . . teoría de los “ó rganos” representativos . . . . . . . . . 78 53. 84 . . que encuentra su límite en la “ regla de dere- cho” .

según el ambiente o las circunstancias. puesto que el bien público es bien inter- medio. así también de- penden sus aplicaciones de las contingencias de tiempo y de lugar. que permanezca en los límites de su dere- cho teórico de intervención. que son otras tantas nociones formales. en definitiva. El “ ambiente” que constituye el bien público debe necesariamente corresponder al ambiente social. su- geridas por el arte político.56 JEAN DABIN la vida se encarga siempre de recordar que hay cuestiones muy concretas y angustiosas a la vez. No basta con reducir el bien público a los elementos del orden. la eficacia de los medios. y puesto que el bien público es medio. asignarles una orientación. lo que supone una filosofía e incluso una posición teológica. Sólo “ combinaciones” ingeniosas. 2. y des- de ese punto de vista. Más aún: puede suceder. que la prudencia aconseje al Estado no usar hasta el extremo sus atribuciones y su competencia. la lealtad científica prohíbe que se admita el engaño y que se les atribuya valor de verdad. Es preciso todavía llenarlas con una tendencia. La obra del bien público temporal no podría ser realizada por los esfuerzos espontáneos de los individuos y de los grupos: muchos no pres- tarían su concurso y. 36. La autoridad o poder público I 37. y. de la variedad de psicologías populares y de civilizaciones. Es necesario añadir que así como la idea de bien público se inspi- ra siempre en principios superiores muy determinados. las acciones dispersas correrían el . permiten encubrir las diferencias profundas que. es lógicamente una función de las circunstancias. aun en caso de que esté en aptitud de intervenir en toda materia que inte- rese al bien público temporal. de la ayuda. Por necesarias y bienhechoras que sean esas combinaciones. y del grado de per- fección técnica del Estado encargado de promoverlo. que toca a la perspicacia del político descubrir y al tacto del hombre de Estado apreciar. de la coordinación. vacías de contenido. en el plano de la vida pública. Es que. por otra parte. que ponen en peligro los más altos principios. separan a los adeptos de doctrinas tan antinómicas como el materialismo y el espiritualismo. más o menos im- ponderables. sólo el resultado importa y el valor concreto de un mé- todo se encuentra a merced de mil elementos de hecho.

Evidencia es ésta tan bien reconocida.. en suma. una institución gubernamental. citadinos y hombres de cam- po. sin una autoridad. núm. no po- dría ni existir ni alcanzar su fin. 56 Acerca de la misión de ayuda y de suplencia. para la masa del pueblo. De esta manera la noción misma del Estado y especialmente el fin que éste persigue excluyen de sí un régimen de igualdad entre los asocia- dos. sin posibilidad de excepción o de excusa. el Estado. profesión. una suplencia a la iniciativa privada en los diversos dominios en que se manifiestan las necesidades humanas. Si la mayor parte de los grupos que tienen un fin especial. No se llega al orden por vías de dispersión y de desorden. a todos los individuos sin excepción —hom- bres y mujeres. clase. la conjugación obligatoria de los esfuerzos de todos.. una división del trabajo. DOCTRINA GENERAL DEL ESTADO 57 riesgo de contrarrestarse. ya que siempre que el bien público plantea sus exigencias. las exigencias del bien público. definido. que el bien público postula una ayuda y. sino una autoridad verdadera que. son ya capaces (la experiencia lo demuestra) de dirigirse hacia su fin y aun de perseverar en su ser por el solo movimiento espontáneo de sus asociados voluntarios. de ayuda y de suplencia. partido.. religión. pues. que no descansa en el consen- timiento voluntario de cada quien y cuya misión. véase supra. en que una minoría de profesionales-especialistas tenga que determinar.— cuyo concurso es indispensable para la obra común. o. capitalistas y trabajadores. por ello. sin distinción de especie (sexo. ¡con cuánta mayor razón no será necesaria una au- toridad en una agrupación como el Estado. en el cuadro del territorio. eventual- mente. región. nota 14. exige otros tantos servicios u oficinas que se trata de establecer y de hacer fun- cionar.) pues cada uno en su rango es apto para colabo- rar. . de orden y de armonía. nadie tiene el derecho de desentenderse. con- siste precisamente en poner orden en las actividades de la vida social!55 Recordemos. régimen que no podría parar sino en la anarquía y en la negación del bien público. además.. esta sociedad universal y necesaria. general y superior. aún. núm. Sin embargo. 28. Se comprende. De allí se desprende que la empresa del bien público requiere no sólo una diferenciación. 55 Acerca de la misión de orden que incumbe al Estado. 28. nota 13. véase supra. que agrupa como asociados.56 y que el cumplimiento de todos esos fines. El orden implica una determinada convergencia de acción como necesi- dad impuesta por una autoridad. des- pués de haber reflexionado. decida e imponga su voluntad: gobernantes. Se requiere. que la empresa del bien público revista la forma de una sociedad a la vez universal y necesaria.

S. núms. 58 Véase infra. P. en este momento. en razón de la concurrencia de intereses. no hay Estado más político. negarse a admitir la necesidad y la legitimidad del go- bierno. que este Estado de socialismo ortodoxo. pp. como si los goberna- dos. que pueda llamarse “ económi- co” por cuanto se constriña a la economía. de la N. Más que ninguna otra ma- teria. véase supra.57 La simplificación sobrepasa la medida. . 76 y 77 (a propósito de la definición de los juristas clásicos). 108 y ss. por la substitución del Es- tado político del presente por un Estado exclusivamente económico. y de los comienzos de la Revolución. el gobierno es un elemento esencial. no fuesen más que puros súbditos y no asociados. ni más policiaco inclusive. la experiencia soviética es concluyente. sino a título permanente. 197-200. pero58 una vez aceptado el Estado no se podría. 159-161. que sería en realidad una organización de la economía. la cuestión del modo de designa- ción de los gobernantes: el problema de los titulares del poder es distinto del poder mismo. no quie- ren ver al Estado más que bajo su aspecto de poder. por consiguiente.60 es una ilusión creer que ese Estado económico. pp. y notas 9-12. reclamará la intervención de una autoridad.59 Verdad es que determinados teóricos entreven una era de cooperación libre en que todo gobierno habrá desaparecido. En cuanto a esto. 61 Esto es verdad tanto bajo el régimen de Stalin como bajo los regímenes anteriores. Se conoce la fórmula socialista de la administración o gestión de las cosas reemplazando al gobierno de los hombres. si se le quiere organizar. al Estado. sin contradicción. pero no traduce más que el exceso de una verdad. La crise du droit et de l’État. respecto de este punto. Véase. en el sistema del Estado. La necesi- dad o la legitimidad del Estado ha podido ser discutida: el problema será examinado en su lugar. no sólo durante un periodo inicial de transición. núm. habrá necesidad siempre de un gobierno. 79 y 80 (a propósito de Duguit). que es la de que. aun en el momento en que son gobernados.58 JEAN DABIN que muchos autores. pp. 1935. núm. 60 Acerca del carácter general de la idea de bien público. Poco importa. podría mantener- se y funcionar por el solo juego de la libertad. sin contar con que el do- minio de la economía no es el único que interesa a la humanidad y. so pretexto de administración de las cosas. pero que no dejará de ser un 57 Respecto de esta manera de concebir las relaciones entre gobernantes y gobernados y para la crítica. mientras exista una economía y no cambien los hombres de naturaleza. París. 56. véase infra. Pero. cierta- mente. E. y no sólo juristas sino también sociólogos. 59 Se estudiará ese problema más adelante. la economía. Trentin. pp.61 Bajo la cu- bierta del Estado económico. 30.

más adelante. pp. que comprende todas las funciones de la autoridad pública. qué es eso de gobernar el Estado. está capacitada para dar órdenes. Pero el papel de la autoridad pública no se limita a poner orden deter- minado en la conducta de sus súbditos y. con un gobierno para mantenerla.63 no podrían ser obtenidos sin el concurso efectivo de los ciudadanos miem- bros del Estado. las obligaciones de la vida internacional. Por consiguiente. DOCTRINA GENERAL DEL ESTADO 59 órgano de autoridad que procede y está obligado a proceder por las mis- mas vías que los gobiernos llamados políticos. para tomar en sus manos los derechos e intereses de la comunidad. elementos primarios del bien público. van aparecien- do otros servicios públicos. Esta tarea requiere ya la organización de una serie de servicios públicos esenciales que se pueden agrupar bajo el nombre de servicios jurídicos. que gira en torno de la organización del poder público y que será examinada a su tiempo (véase. susceptibles de conducir a la realización del fin. la tarea de ésta es 62 No se necesita decir que las palabras gobernantes. a dar órdenes. que abarca a los miembros del Estado y sus relaciones recíprocas. en consecuencia. 38. ut singuli. Puesto que el orden y la coordinación. 262 y ss.). a este respecto. y como cualquiera otra autoridad. en la medida en que el Estado tiene competencia para ayudar y suplir a los individuos en todas las materias temporales. con res- pecto a las demás comunidades y sus miembros. el cumplimiento de las órdenes importa para la conservación del Estado y la conquista de sus fines. Estas palabras están tomadas en un sentido general. Ahora bien. gobernar. cuya carga incumbe igualmente a la autoridad pública. empero. Precisa. para asumir igualmente. examinar más de cerca en qué consiste la tarea de la autoridad encargada de presidir el Estado y el bien público y por medio de qué actividades formales se manifiesta esta autoridad. en primer término. y de sus miembros. Gobernar es. 28. afán interno. 63 Acerca de la jerarquía de las “ funciones” del bien público. . gobierno son entendidas aquí sin referencia a la teoría de la separación de poderes. como tal. por definición. núm. es lógico que la auto- ridad llamada a mandar tenga el derecho de hacerse obedecer y de obligar a los recalcitrantes. toca a la autoridad definir y prescribir las actitudes posi- tivas y negativas. Y puesto que. Ahora bien. múltiples y diversos.62 Hagamos a un lado el plano de las relaciones exteriores. la autoridad pública. véase supra. en una palabra. en que la autoridad gobernante es la facultada naturalmente para representar al gru- po. Se trata de saber. por hipótesis. pues no es procedente una acción exterior sino en tanto que existe en el interior una comunidad.

los ciudadanos. núm. L. organizar los servicios públicos. se colocan. 45. de dirección. en primer lugar. t. 68-71. están sujetos a una disciplina y que. Précis de Droit Administratif. pp. pfo. 3a. ed. 54. en el mismo sentido. con Duguit y M. ed. por la sola idea de “ cooperación de servicios públicos” . Traité. dependen en final de cuentas de la auto- ridad gubernamental. Hauriou. Por ello es inexacto definir el Estado. que. II. 67 Para la demostración de esta tesis.67 64 Comp. sin la administración de los servicios de gobierno. No se habla aquí de los funcionarios. pp. pero que están ligados directamente a la administra- ción más que al gobierno. la acción por la cual una autoridad impone una línea de conducta. de ayuda y suplencia (a esta tarea corresponde la idea de administración). 203 y 204. Michoud... véase infra.66 ya que si. . II 39..64 Conviene. por ejemplo. II. aun añadiendo que los gobernantes están obliga- dos a organizar y controlar los propios servicios. por otra parte. p. con los mismos autores. primordialmente. puesto que legis- lar y juzgar son. Jèze. 66 Véase. residentes o de paso en el territorio. los particulares extranjeros. por lo demás. de la misma manera la administración requiere un gobierno que tenga en sus manos los servicios. 1927. sino en tanto se instituya una autoridad para vigilarlos. por la otra. Volvamos nuevamente a las dos funciones de la autoridad pública: el gobierno propiamente dicho y la administración. Duguit. núms.60 JEAN DABIN doble: dirigir a los súbditos en el sentido del bien público bajo todos sus aspectos (a esta tarea corresponde la idea de gobierno propiamente di- cho). hacer notar desde luego que así como el go- bierno es imposible sin administración. es decir. miembros de la comunidad estatal. 65 Véase. 8. 2a. menesteres gubernamentales. entre los servicios públicos. esencialmente. por una parte.65 De hecho. prefacio. Las personas que en el Estado están sujetas a esta acción de dirección son. t. los servicios públicos no existirán. un precepto a individuos humanos. El gobierno es. en se- guida. en lo que concierne a la clasificación de los derechos del poder público. VII y XV. la idea de gobierno se restablece. los de legisla- ción y de jurisdicción. no funcionarán y no “ cooperarán” . en determinados aspectos (donde el bien público local o territorial lo exige).

por lo menos. formas variadas. en el orden de los fines como en el de los medios. para categorías abstractas de individuos y elaboradas se- gún el procedimiento. Las órdenes que emanan de la autoridad pública pueden revestir. definido igualmente a priori. sin duda.. núm. las decisiones administrativas que conceden o niegan determinadas autorizaciones. 69 Corresponde a la autoridad del Estado definir las fuentes del derecho positivo: esta cuestión no es tan sólo materia de ciencia y. Comp. reglamentos. una reacción tal que se quede sin efectos. en con- secuencia. F. El ordenar. al estudiar las relaciones entre el Estado y el individuo: véase infra. ya se trate de las relaciones de los individuos particulares entre sí. en sentido contrario. 213. núms. I. en el medio en que se aplica. ed. 222-226.). abstractamente considerados. tocan al bien público tempo- ral. por otra. 1919. de las diversas fuen- tes formales del derecho positivo estatal (leyes. que es el medio de acción de la autoridad. proceder por vía de sugestión y recompensar a los que sigan sus consejos. empero. por consiguiente. hay una manera autoritaria e inoportuna de ejercer la autoridad. de cerca o de lejos. de doctrina. a la jurisdicción de lo “ público” —68 o de las relaciones del orden político y administrativo. sociales o económicas —por lo menos en la medi- da en que no son propiamente privadas y en que están sustraídas. por consiguiente. Es preciso también que no suscite. cubre normalmente todo el campo deli- mitado por el fin de la agrupación. 2a. Lo mejor es enemigo de lo bueno y. porque si los consejos tienen a ve- ces eficacia. en las que la decisión del juez contiene un mandato al per- didoso.. Le es posible. París. sino ante todo de derecho y. Por otra parte. 88-90. a menudo. una solución media o aproximada será preferible a un tratamiento radical. No podría. Con reserva de la “ manera” . No basta que una decisión sea justa en su fin o en sus medios.. Tal mé- todo puede justificarse según los tiempos. y los ciudadanos y administrados. de legislación. DOCTRINA GENERAL DEL ESTADO 61 a) La autoridad ordena. Gény. constituir la regla. por lo demás. pp. los súbditos conservan la libertad de contradecirlos. decimos. de que éste respete el fallo. entre el Estado y sus servicios por una parte. dictadas a priori para todos o. quizá acorde a su objeto. familiares. el dominio de los mandamientos guber- namentales se extiende a todas las materias que.69 ora particulares —jussa de singulis concepta— dirigidas a individuos determinados: por ejemplo las sentencias. Es cuestión de tacto po- lítico. .. Ora son generales. pero no a las facultades intelectuales o morales de los súbditos. las circunstancias y los casos. Méthode d’interpretation et sour- ces en droit privé positif. t. jurispruden- cia y aun costumbres y opiniones de autores. las decisiones de natura- 68 Habrá ocasión de volver sobre esta reserva capital del dominio “ privado” . personales.

da órdenes a sus subordinados y. 34 y ss.62 JEAN DABIN lización. Ahora bien. hasta el presente. pp. 71 Volverá a tratarse este punto más adelante. 1929. núms. de gracia. ya formuladas en forma precisa (distinción de standars y de reglas). 40. ya sean concebidas en forma flexible.70 Como se ve. 9 y ss. No se considera.. para el caso en que los interesados no las hubiesen derogado (distinción de las leyes impera- tivas y de las leyes supletorias). acerca de la noción del derecho positivo estatal en cuanto regla general. Afirmar que el gobierno tiene el derecho y el deber de dar órdenes.71 Pero sea cual fuere la parte de autoridad reconocida a los súbditos asociados. en las órdenes de una autoridad mejor informada. ni aun siquiera en la masa como tal. sino en los detentadores de la autoridad. es lo mismo que decir. por consiguiente.. Las órdenes generales mismas. J. en el cuadro de la competencia del grupo que dirige. jurisdiccionales o administrativas. la distinción perdura: las ór- denes. el derecho de fijar reglas o de tomar decisiones recae. Dabin. pues se admitiría. crea derecho positivo corporativo. derivan de la autoridad instituida. Si el derecho de mandar debiese pertenecer a los súbditos o a la masa. ya impuestas de manera absoluta a pesar de cualquier conve- nio en contrario. la tarea gubernamental (en el sentido estricto del gobier- no de los hombres. no de la administración de las cosas) se confunde. no en los súbditos. pues es cierto que toda au- toridad social. por lo demás. Si los individuos se agrupan en el Estado. que está en aptitud de crear el derecho positivo. que el fin que se persigue en la sociedad sería susceptible de realización espontánea por las solas fuerzas individuales. o bien dictadas a título supletorio. no tienen más que el papel de la obediencia que no es 70 Véase. que engloba reglas generales y decisiones concretas. como tales. 120. al ejercicio del poder: ese problema atiende a la forma de la autoridad y no a su principio. ya no habría necesidad de autoridad ni aun de sociedad. por hipótesis. París. spécialement dans les rapports de droit privé. de una manera o de otra. es precisamente con la mira de encontrar. más que el derecho positivo de la sociedad estatal. . Eso no significa que los súbditos no deban estar asociados.. el derecho positivo. y los súbdi- tos. al estudiar la organización del poder público: infra. La philosophie de l’ordre juridique positif. lo que importa subrayar es que lo mismo en la sociedad política que en las demás sociedades. núm. en palabras equivalentes. in- cluso en un régimen de democracia directa. con la tarea del derecho positivo ampliamente entendi- do. los medios de alcanzar el fin que se proponen.

Gény. sino por lo menos contra la voluntad expresa de la autoridad. La coutume. un carácter específico e inclusive técnico. Así pasa. 96 y ss. si no comienza por concebir las relaciones de los hombres entre sí sobre la base de los principios de justicia y de caridad definidos por la moral social?74 Podrá ciertamente abstenerse de reprodu- cirlos en forma idéntica en su derecho positivo. sin duda. puesto que está sometido a la norma del fin social. rigen la elaboración del derecho positivo. por razones de política 72 Acerca de la costumbre. en todas sus partes. son autorité en droit privé. Annales de droit et de sciences politiques. carezca de título para constituir una fuente de derecho en el Estado. 73 Respecto de los principios que. es deducida de las exigencias de la naturaleza. de la sociedad después.. p. No se trata de que. Lovaina. 130. 11-35. sino razonable. a buscar sus principios en las normas que rigen la conducta humana.. Dabin. El derecho de esas agrupaciones es entonces elaborado.73 El fin que persigue el Estado tiene. Sin embargo. profesional o técnico. . véase J. pp. No pasa lo mismo con el dere- cho dictado por el Estado. 317 y ss. A Lebrun. no ya necesariamente contra la ley formal (solución que no es aceptada unánimemente). en el fondo. en las socie- dades con un fin especial. tesis. La technique de l’élaboration du droit positif. la excluyo. pp. ses sources. la ordenación en vista del bien público —que es la definición misma del derecho positivo estatal— se ve llevada. de “ derecho natural” . aunque sea contra la costumbre. id. La philosophie de l’ordre juridique positif. en que las reglas y las órdenes revisten un carácter principalmente positivo. el derecho positivo. que emana de abajo. 1929. “ Règle morale et règle juridique” . núms. ¿Cómo hará la autoridad que reinen el orden y la paz. Siendo equívoca la expresión. 26 y ss. del hombre primero. ni exterior ni superior. Pero cualquiera que sea la opinión que se tenga acerca de la esencia y el lugar que ocupa la costumbre en el sistema de las fuentes del derecho positivo estatal. parece a ciencia cierta que en caso de conflicto no podría admitirse que la cos- tumbre prevaleciera.. Con esto no se quiere dar a entender que la costum- bre. única calificada para decidir en última instancia. de la masa de los gobernados. 1932. t.72 41. de manera necesaria. 1935. véase F. la autoridad tenga que crear. París. especialmente desde el punto de vista moral. pp. 119 y ss. en cuanto a sus primeros principios. I. pero sin referencia a ningún otro sistema de reglas... en el Estado. Bruselas-París. elementos pri- marios del bien público. DOCTRINA GENERAL DEL ESTADO 63 ciega. 74 Se habla de ordinario. puesto que se refiere al bien del público en todo el dominio temporal. Mas se entiende que la moral social. spécialement du droit privé. núms. París. más o menos. a este respecto. 1936. como el bien público es una parte o un aspecto del bien humano en general. no de manera arbitraria. Méthode d’interpretation.

. administrativas o de otra índole) es preciso resolver el caso dando la solución conforme a la regla positiva preestablecida o. de las relaciones del Estado y del derecho parece resolverse así de manera muy sencilla. Sin embargo. no tiene derecho a contradecirlos.. de la sociedad o de las cosas. núms. medida y fin de la actividad del Estado en el dominio jurídico como en todos los demás. económica.. Asimismo. si se trata de ordenamientos particulares (decisiones judiciales. Sin embargo. 39 y ss. respecto de todos esos puntos (distinción del derecho positivo y del derecho natural. Pero en tanto que el bien público temporal. destinada a procurar en las mejores circunstancias el bien público temporal. incluso. política.— existen leyes de un determinismo más o menos riguroso. 11-56. su instrumento. de la psicología. cuya consideración se impone a los que dirigen el Esta- do y definen el derecho. sobre el plano de los datos psicológicos o técnicos —de técnica social. deben realizarse de manera necesaria y desde esta tie- rra. id. así como de la conveniencia de las soluciones con relación al bien público.. La cuestión.64 JEAN DABIN social o de técnica jurídica de la que sólo ella es juez: en esto consiste la autonomía relativa del derecho positivo. Dabin. que esta abstención esté justificada positivamente. el dere- cho es innegablemente creación del Estado en el sentido de que la autori- dad pública es soberana apreciadora de los elementos de hecho que con- dicionan la ordenación.. al margen de la regla moral. en defecto de tal regla. será preciso. contraria a la naturaleza del hombre. En tanto que el derecho es la ordenación. de las diversas técnicas. pp. y si se abstiene. . requieren una explicación. se comprende que la autoridad tenga no sólo el derecho sino el deber 75 Véase. La technique de l’elaboration du droit positif. todos esos datos de la moral. indicar medios. del donné y de construit) J. prever sanciones. b) Pero eso no es todo. Como el bien público temporal y el Esta- do. La philosophie de l’ordre juridique positif. tan frecuentemente debatida —porque los términos de la misma se han planteado erróneamente—. 152 y ss. la autoridad que crea la ordenación está evi- dentemente obligada a respetarla. general o particular. El ordenamiento debe precisar hipótesis. pp. una especificación y una ac- tualización que son labor propia del derecho positivo. financiera.75 42. de acuerdo con la norma más incierta del bien público temporal. Toda la parte prudencial —de prudencia políti- ca— y técnica del derecho necesita así de la competencia específica de la autoridad. so pena de crear una ordenación mala. comprende determinadas directivas morales o técnicas dotadas de un va- lor permanente y universal. pero concreta.

. 48-50. no sólo la fuerza material. véase. 77 Acerca de la coacción jurídica y sus procedimientos. Si la fuerza no es la justificación ni la realidad 76 Las ventajas son. la fuerza material. del gobierno de los hombres. pp. Sin duda la doctrina alemana clásica se equivocaba cuando definía al Estado por el poder material (Staat ist Macht): el Estado es. Dabin. 3a. Dabin. cuando el man- dato es imperativo. Por igual moti- vo no se podría aceptar la fórmula equívoca de Duguit conforme a la cual los gobernantes serían los detentadores de la mayor fuerza en el Estado. pfo. las penas y las medidas de seguridad por la otra. Acerca de la legislación-riesgo. a menudo. véase.. que hay que aceptar. en nuestros días. Es el círculo de la acción material. 1927. 54-63. t. El poder es cuestión de derecho que en- cuentra su razón de ser en la institución política misma y cuya utilización por sus detentadores actuales no es legítima sino en tanto que es ejercida en la línea de la institución. La philosophie de l’or- dre juridique positif. 535 y ss. ed. procede ella. ofrecen. 15 y 16. a título de adyuvante. para estar en aptitud de gobernar de manera efectiva y de imponer su voluntad. sobre todo si por fuerza se entiende.. los casos más típicos de esta intervención de la fuerza pública al servicio de la discipli- na social impuesta por el Estado. Es ésta una pura constatación de hecho. inclusive. una desventaja o un riesgo a la desobediencia. .77 Quien dice autoridad dice poder. DOCTRINA GENERAL DEL ESTADO 65 de velar por el cumplimiento de sus mandatos. pp. J. pp. de orden fiscal: la ley fiscal participa así en fines de política general. A veces trata de inclinar las voluntades reacias dando una ventaja cualquiera a la obediencia. La philosophie de l’ordre juridique positif. 64-76. París. con muchas reservas. 49. por vía de satisfac- ción o de sanción. núm. ora a título de subsidiario. a menudo. esencialmente. el poder debe estar acompañado por la fuerza. Volverá a tratarse más adelante acerca de la construcción de Duguit: véase infra. por lo demás. los más fuertes lleguen al gobierno. núm.76 Sin embargo. 54. Pero si nos colocamos en el punto de vista de los principios. la fuerza del número o inclusive la fuerza moral. La technique de l’élaboration du droit positif. ora por vía de ejecución forzada sobre la persona o sobre los bienes. 78 L. por una parte. aunque regulada. pp. sino la fuerza económica. Lo que es exacto es que. 12. 670 y ss. sociedad en vista del bien público y el poder sólo viene a continuación. no es la fuerza la que constituye el poder o la que. Duguit. 63. con Duguit. J. justifica a alguien para mandar. pp. pfo. I. Los embargos. id. núms. Traité de droit constitutionnel.78 Es posible que.

sino con miras a aumentar el poder po- lítico del Estado.. no sirve sólo para asegurar el respeto de las órdenes dadas. que era un liberal. No quiere esto decir que la debilidad de los gobernantes sea. Scelle. ¿No ha llegado el mismo Hauriou. Es que la fuerza. una falta y siempre un vicio. que es realizar en la práctica el ordenamiento prescrito para el bien público.66 JEAN DABIN del poder. por la presión que tratarían de ejercer sobre los gobernantes para inspirarles una política necesariamente interesada. esté en aptitud de contrarrestar su pro- pio poder. primera parte. 23 y 24. según los casos. sindicales. En consecuencia también. La experiencia enseña que ningún gobierno se hace respetar por el solo prestigio de la fuerza. el gobierno está obligado a armarse de tal suerte que. Précis de droit des gens. fuerzas materiales distin- tas de la fuerza física o militar pueden pesar sobre el Estado y aun entrar en competencia con él: por ejemplo.. o sobre el público o una parte del público para que éste obtenga de los gobernantes esa polí- tica favorable a los intereses de ellas. 31. Pero sea cual fuere la naturaleza de las fuerzas que se oponen al Estado o al gobierno del Estado. un motivo de desligarse de la obediencia (a menos que ponga al Estado en peligro grave). las fuerzas económicas. es por lo menos su auxiliar indis- pensable. . núm. hasta a preconizar una cier- ta estatización de la economía. Claro que no se trata de sostener que la fuerza material. descuidando reaccionar contra las faltas a la disciplina. para los súbditos.79 Es verdad que. París. constituye también la condición de la libertad de decisión de los gober- nantes. nota 4. sobre todo en nuestros días. faltaría a su deber. 1932. al que una economía privada cada vez más concentrada pone en riesgo de tener a su merced?80 43. el gobierno que por debilidad o por principio prac- ticase la teoría de la no resistencia al mal. el gobierno será débil mientras no disponga de una fuerza capaz de vencer los obstáculos que en el interior se le podrían opo- ner. baste para fundar de hecho la autoridad del Estado y de los gobernantes. En caso necesario desarmará o fundirá en sus organizaciones a las milicias particulares que pretendiesen intimidarlo. pp. especial- mente bajo la forma militar. en el Estado. 80 Véase supra. en el grupo. ningún individuo. que es de esencia espiritual. corporación o partido. financieras. ya sea que se sirva de 79 Comp. pero esta debilidad es. éste debe estar por encima de ellas y echar mano de los medios adecuados. no por razones económicas de mejor ren- dimiento o de mejor distribución. Ahora bien. En consecuencia.

acerca del elemento de autoridad (en sentido moral). 82 Véase. Hauriou.82 La fuerza pública no debe estar más que al servicio de aquellos que estén capacitados para dar órdenes. capítulo VI. y la competencia técnica y el valor moral de éstos. lo que podrá forzarla a la obediencia: sólo las resistencias aisladas..81 No es menos cierto que. se reduce a servir. las fal- tas aisladas no corren el riesgo de extenderse por contagio para determi- nar poco a poco un estado general de anarquía al que la fuerza no podría ya poner remedio en lo sucesivo. 110-115. pp. pp. ed. se niega a colaborar. A los detentadores del poder político corresponde el mando. por lo demás. H. 2a. no es la fuerza. Précis. la adhesión de los súbditos a los gobernantes y a sus órdenes resulta ante todo de la confianza. Por ello conviene organizar el gobierno de tal suerte que se permita el juego de estos dos factores que pueden. Ahora bien.. de ordinario encua- drados en el partido del “ jefe” . se limite a hacer alarde de ella para no tener que utilizarla. todos los móviles de acción son susceptibles de intervenir. según el consejo de Lyautey. en medio de la docilidad general. al poder civil. Material- mente fuerte o débil. respecto al con- sentimiento en política. 44. Enérgicamente reprimidas desde el principio. 141 y ss. un gobierno está condenado a la impotencia cuando no goza de la adhesión gustosa o resignada de la mayoría de los súbditos. de los funcionarios que detentan los instrumentos de la fuerza. en el sentido psicológico de la pala- bra. con ra- zón o sin ella. Si la masa del pueblo. trad. 2a. según el temperamento particular de los in- dividuos. Grammaire de la politique. El ejemplo de las dictaduras no hace excepción a la norma: los dictadores no duran sino mientras aciertan a unificar las voluntades. de Racher.. son reducibles por medio de la fuerza. conjugarse: la correspondencia de los sentimientos entre el pueblo y sus dirigentes. sin que pueda portarse como organismo in- dependiente o ponerse en el lugar del gobierno. Añadamos que una exacta concepción de las cosas exige la subor- dinación del poder militar. Esto no significa. que el poder civil y el poder militar no puedan 81 Comp. por lo demás. ni la más temible. o que. si no del pueblo entero. El papel del militar. acerca de la “ separación del poder civil y del poder militar” . en relación con el elemento de dominación. Laski. es decir. París. Précis de droit constitutionnel. no a los técnicos del instrumento militar. 25 y 26. ed. Además. por lo menos de sus elementos más activos. 1933. sol- dado o gendarme. que nace de la simpatía o de la autoridad. . y que el argumento de la fuerza es capaz de retener a los débiles en el cami- no de la obediencia. DOCTRINA GENERAL DEL ESTADO 67 ella efectivamente. Hauriou. o sea a la autoridad gobernante. pp.

pp. controlar esos servicios y su funcionamiento. oficina. a dirigir. de dominar un 83 Véase. Implica. idem. aun ejercitado por un militar. comisión. Hauriou. es decir. además. lo político. la tarea de la administración así concebida comprende una serie de maneras de proceder. respecto de las cosas que son los instrumentos del poder. . en el sentido de los fines sociales. Después. prever. 175 y 184. pues para la autori- dad pública se trata. Administrar. de modo previo. estimular. ibidem. créditos. se compo- nen siempre de este doble elemento: un conjunto de personas ligadas en- tre sí por el vínculo del servicio y sometidas a la disciplina del mismo. cualquiera que sea su estatuto o su forma jurídica. or- ganizar los servicios encargados de administrar. en la hipótesis de que se compartan. y un conjunto de bienes —instalaciones. es decir. es claro que la adminis- tración está estrechamente vinculada con el gobierno. prevalecerá sobre lo militar: significa tan sólo que las atribuciones son distintas y que. 84 Comp. una parte muy importante de administración. En primer lugar. más que de administrar ella misma. en fin.— afectos al uso del ser- vicio. el personal militar está sometido normalmente al personal político. cualquiera que sea el nombre con que se les designe —ministerio. necesariamente. En cuanto a los servicios mismos.. respecto de los procedimientos de “ acantonamiento” de la autoridad militar. consejo o simplemente servicio—.83 III 45.68 JEAN DABIN estar jamás reunidos en unas solas manos. por medio de servicios. ya sea de un civil o de un mili- tar. Pero el papel de la autoridad llamada a presidir en una sociedad que es al mismo tiempo una empresa —en concreto la empresa del Esta- do y del bien público— no se limita a gobernar a los hombres..84 Entendida de esta manera elevada y sintética. entre los diversos servi- cios avocados a distintos intereses la coordinación requerida tanto por la solidaridad de esos intereses como por la unidad del fin último del Esta- do. hacer la elección de los intereses que merecen ser administrados.. a la satisfacción de los intereses que se consideran incluidos en la esfera del Estado y del bien público. en cuyo caso. 118. la actividad de los súbditos aso- ciados. o sea del bien público puro y simple. Establecer. Ahora bien.

En tanto que la auto- ridad se comunica directamente con los súbditos. salvo en el momento en que lo nombra o en que revo- ca su nombramiento. propiamente hablando. por lo menos con el mismo título y en las mismas condiciones que los súbditos. no cabría concluir que ellos sean gobernados. El funcionario no existe fuera de la administración y. por la promulgación de sus órdenes generales o particula- res (en eso consiste el gobierno propiamente dicho). gobernar. Estos detalles y esta técnica escapan. En sentido inverso. detentador de una parte de la autoridad gubernamen- tal. en último término. Los intereses no son administrados. no se hace sentir a los funcionarios sino a través de la administración de que forman parte y por el cauce de la jerarquía administrativa. Administrar. cuerpo intermedio entre los administrados y la autoridad. Velar por los intereses. en sus instruccio- nes y notas de servicio. de su jefe supremo. Es la administración quien recibe las directivas superiores y quien las transmite a sus miembros “ por la vía de las órdenes” . que es. en efecto. por eminentes que éstos sean y por alto que se coloque quien ha de protegerlos. Pero del hecho de que los funcionarios estén obligados a obedecer. en el caso de la administración. la autoridad gubernamental se ejerce con respecto a la entidad administrativa. al mismo tiempo. no es. confundir esta “ alta administración” con el gobierno propiamente dicho. cuando no se satisfacen las mil naderías que supone toda gestión de negocios y según las reglas especiales de la ma- teria. la autoridad no entra en contacto con el funcionario. no siendo ésta responsable más que de la marcha general de los servicios. más todavía. no conoce más de la administración. Es verdad que los servicios están en sí mismos constituidos por las actividades coordinadas de determinados hombres. las dos ideas de detalle y de técnica. DOCTRINA GENERAL DEL ESTADO 69 conjunto de servicios que constituye el organismo propiamente adminis- trativo. Sería un error. los funcionarios. al cuer- po de funcionarios —“ del personal” —. a la competencia de los gobernantes. más que con respecto a cada uno de los funcionarios considerados separadamente. para recaer en la administración. en el sentido preciso del término. No hay más gobierno verdadero que el de los hombres. obli- gados a obedecer los mandamientos de sus jefes inmediatos en el orden administrativo y. personas individuales independientes. Así. evoca. como el gobierno no se concibe sino en relación con per- sonas libres e independientes. Ahora bien. sin embargo. el ministro. como tales. conviene incluir en la función administrati- . por lo menos con suficiencia.

cit. Bonnard. ed. 2a. t. sea cual fuere el régi- men jurídico aplicado a la administración. p. los manuales de derecho francés. Pero esas órdenes. a título de medios. texto y nota 14). está some- tido a la idea de cosa pública. en una palabra. dan órdenes. Las clases de servicios que pertenecen a la función de administra- ción se dividen en varias categorías. la regla del servicio. Pero. en una palabra. 2a. el personal político. Véase también De la Bigne de Villeneuve. 27. a cosas. en la noción de admi- nistración. en primer lugar. por la otra. 86 Véase. la idea gubernamental reclama servicios encarga- dos de administrarla. es decir. pp. Como toda idea destinada a ser puesta en práctica. pronuncian las sentencias o las decisiones generales. después po- nerlas en conocimiento del público. proceder. 8. que han podido concebir las órdenes y haber tenido la idea de las mismas. como el de funcionarios. acerca del “ régimen administrativo” .85 o que esté sometida al derecho común aplicable a todas las activi- dades que se ejercitan en el Estado. la diferencia no influye en nada sobre esta observación de que la función de administrar no es la función de go- bernar. Pero este análisis no parece exacto. II. es decir. La fin du principe de la separation des pouvoirs. Regla y di- rectivas vienen a encuadrarse. París. 1934. porque la administración se refiere a intereses. Précis de droit constitutionnel. si así puede decirse. . Además: G. hablar de una administración del gobierno.87 Se encuentran. 1935. asuman perso- nalmente la carga de su realización material. repre- sentante éste de la cosa pública. pp. al espíritu. con la clasificación propuesta por Duguit. respecto de una distinción entre personal político y personal de funcionarios. después de haber distinguido entre gobierno y administración. Los gobernantes dictan las leyes. 1929. op. En teoría nada impide que los gobernantes mismos. 109 y 122. Que ésta goce en el Estado de un estatuto particular privilegiado (sistema llamado del “régimen administrati- vo” ). No es con- tradictorio. a su ejecu- ción.. requeridos por el ejercicio de la función guberna- mental. pfo. El análisis sigue siendo verdadero. subrayémoslo. 169 y ss.86 46. Hauriou. ed. desde hace ya mucho 85 Véase. Précis de droit ad- ministratif. Renard.. 91-94 y 117 (rel. Traité. los funcionarios tienen que obedecer las directivas del personal político. pp. especialmente Hauriou. 87 Comp. R.. Partie générale. París. pp. Por una parte. La théorie de l’institution. es preciso confeccionarlas. que consiste en dar órdenes y hacer reinar el derecho. aun- que éstos no pueden ser administrados sino por hombres sometidos a una regla. 2 y 3.70 JEAN DABIN va de la autoridad todo lo que concierne al cuidado de los intereses. mientras que el gobierno se refiere a hombres. 718-725. los servicios de gobierno propiamen- te dicho o jurídicos. y en virtud de directivas trazadas de acuerdo con las exigencias específicas del servicio y del bien público. en la administración de la cosa pública. pp.

el cuerpo de escribanos. policiacos y militares. ya sea so- los. de trabajos. en interés de todos. de la economía.88 se da uno cuenta de que la gestión de la “ cosa” legislativa. el cuerpo de abogados). consejos de legislación. por el momento. véase infra. de las bellas artes.. se confía a una categoría de gobernantes insti- tuidos en poder (o servicio) legislativo. de la asistencia y de la previsión sociales. interven- gan en la ejecución. que es ordenar las relaciones sociales. funcionarizados o no. No se trata. de la ense- ñanza. con la colabora- ción de servicios legislativos auxiliares (oficinas del ministerio de la justicia.). Todos los servicios que se acaban de enumerar pueden ser llamados esenciales en tanto que corresponden a la función esencial del gobierno y al fin primario del Estado. los ministros. los servicios públicos de comunicacio- nes. que la gestión de la “ cosa” judicial está atribuida a una categoría de gobernantes erigidos en poder espe- cial dotado de su organización propia. de los cultos. 89 Acerca de este aspecto del bien público. No es éste el lugar para estudiar la organización moderna del poder público. Pero... DOCTRINA GENERAL DEL ESTADO 71 tiempo. . que la gestión de la “ cosa” administrativa (se trata aquí de decisiones de administración general) está atribuida a una categoría de gobernantes. se ha introducido una división del trabajo basada sobre un siste- ma de servicios particulares. que redactan las sentencias y administran la justicia con el concurso de los servicios auxiliares de la misma (la barra. que los gobernantes administran. de comisiones y de consejos que efectúan el trabajo de elaboración de las medidas. en fin. más allá de esos servicios esenciales. de la higiene. sin que éstos. 28. de ordinario. si se parte de la división clásica de los poderes. asistidos por una multitud de “ oficinas” . públi- cas y privadas. véase supra. a organismos es- peciales. núm. núm. ya sea con el concurso de expertos. 47. que “ hacen” las leyes siguien- do un procedimiento definido y.. en caso de resistencia de los súbditos. más que de poner de relieve el pa- pel de administración que pertenece a los gobernantes.. que actúan bajo la dirección y la res- ponsabilidad de los gobernantes. 152. que la ejecución de las órdenes gubernamentales de toda especie está confiada. realización de una parte esencial de la idea gubernamental. Ahora bien. hay otros que corres- ponden a la idea de ayuda y de substitución de las actividades privadas.89 cuyo carácter es más especial y que se definen por la especie de interés al que están afectados: por ejemplo. La 88 Acerca del problema de los “ poderes” . más frecuentemente..

72 JEAN DABIN enumeración no es limitativa ni podría serlo. es imposible determinar a priori la lista de las necesidades humanas susceptibles de interesar al público en general y que. es 90 En general. de la economía o de la enseñanza. el modo de ejecución del servicio público: administración en que se perciben los impuestos. en general. en material. cuando las fuerzas privadas son insuficientes. hay servicio pú- blico desde el momento en que es instituida una administración por la au- toridad pública con la mira de servir. 48. sino que suple las actividades privadas impotentes o desfallecientes y erige en servicio pú- blico el interés descuidado. etcétera. concesión. científicamente. por lo demás. por ese título. un personal y oficinas. 42. bien puede decirse que se está en presencia de un servicio público. En tal caso. Puede notarse solamente que presenta una tendencia a acrecentarse con el aumento de la población y los progresos de la civilización. Otras veces. directa o indirectamente. no excluye necesariamente la gestión por los particula- res del interés considerado. valor de medio o de ayuda a los particulares. la eco- nomía y la enseñanza sigan estando en manos de los individuos o de las agrupaciones privadas. decimos. sostener. Puede hablarse así de los servicios públicos de la agri- cultura. Por una parte. nota 14) en el que la inter- vención se justificaría por el empeño de reforzar el poder político del Estado.91 Así en el caso del servicio de la enseñanza pública (y ya no del servicio público de la enseñanza privada) o en el caso del servicio de los caminos públicos o de los trabajos públicos. Pero como incluso esta ayuda a la libertad implica servicio. la intervención del Estado no se justifica más que cuando es necesaria. las épocas. 91 Sea cual fuere. para alimentar todos esos servicios. la autoridad no se limita a ayudar. En esos casos. gubernamentales o propiamente administrativos. el temperamento y la educación del pueblo. por lo demás. que la intervención del Estado. en tanto que su realización contribuye al desarrollo y al éxito de las actividades privadas. al público. . o sea. en cierto modo.90 y esa capacidad de las fuerzas privadas difiere según los países. una rama de la actividad que interesa. el servicio público tiene simplemente por objeto ayudar. una cosa de interés público. aun tratándose de un interés de carácter público. Notemos. promover. entran con justicia en la competencia del Estado: esta lista varía según los tiempos y los luga- res. En realidad. para reservar el caso (véase supra. en funcionarios. Por otra parte. a título de servicio público. núm. la autoridad toma a su cargo un interés que tiene. es decir. aunque la agricultura. en realidad. En fin. en dinero. establecimiento público. defender.

el gobierno es más indispensable que el servicio. esperando que muera por sí misma de inanición. Si. a este respecto. por virtud de la multiplicación de los servicios públicos. que es la de gobernar. Además. que siendo siempre tomados los ele- mentos constitutivos de los servicios (personal. considerado en su ser instrumental. participan en el ejercicio de la autoridad pública. ya sea que esos servicios nuevos estén vinculados en todo o en parte con los servicios preexistentes (así para los servicios del personal judicial o militar. El gobierno. los indivi- duos. cuerpos de individuos o instituciones que.). IV 49. recobra la primacía: nada efectivo se hace sin dinero. DOCTRINA GENERAL DEL ESTADO 73 necesaria una nueva serie de servicios públicos: servicios del personal. resta aún hacer hincapié en que los derechos de mandar. sino que deben ser puestos por sus titulares 92 Es interesante observar que. dinero. En todo caso. núm.. los servicios pueden ser prestados por la iniciativa privada.. En rigor. de las finanzas públicas. la suma de gastos efectuados por el Estado para su propio servicio y el de la comunidad debe ser proporcionada a la riqueza de la nación. y sea cual fuere el régimen político. pues muchos de ellos son susceptibles de capitalización. de la comunidad. la co- munidad es privada de los hombres y de los capitales indispensables para el ejercicio de las actividades individuales. de una manera o de otra. en cambio. de obligar por la coacción y de administrar no existen para los gobernantes mismos93 como derechos subjetivos de los que pudieran aprovecharse personalmente. el Estado mismo actúa. o que constituyan servicios distin- tos (como la administración general de las finanzas). Observemos. 93 Por gobernantes se entiende aquí de una manera general. Se precisarán más adelante todas estas modalidades. esta hipertrofia de la función administrativa corre el riesgo de distraer la atención de los gobernantes de su función primaria. directa o indirectamente. Véase infra. 106. Atendiendo a esos servicios que condicionan a los demás. patrimonio. es irreemplazable. Siendo estas las tareas que quedan comprendidas bajo el concepto de autoridad política. incluidos en la admi- nistración de la justicia o del ejército). sin otra especificación. el Estado sofocará a la nación. pues su ausencia es sinónimo de anarquía y si los hombres se agrupan en Estados es precisamente para salir de la anarquía y llegar a un orden su- perior que armonice las fuerzas sociales. pero en el orden de la ejecución.92 la autoridad pública administra. . en el orden de la intención. el servicio de las finanzas públicas es el último: el dinero no es más que el último de los servidores. de los patrimonios reales.

Todos juntos tienen un lugar en el interior del Estado y están llamados a trabajar en una obra común. Unos tienen el poder. 95 Son los legistas los que asimilaron el poder del príncipe a una propiedad. Los gobernantes no forman una categoría o una clase ex- terior a la nación. a saber. ni aunque esté gravada con cargas. que es el alma de la institución del Estado. los otros obedecen: el Estado es una agrupación jerarquizada. los súbditos no tienen el derecho de oponerles una autonomía que es inconciliable con la vida en común. Otra es. . señalando las directivas del fin y de los medios. con destino rigurosamente social. Pero este poder y este derecho de mando no pueden ser usados por sus titulares sino para el bien público: imperium y potestas condicionados. Derechos-funciones por consiguiente. Si han sido conservadas. estaba concebida como una insti- tución gravada con deberes. o. 83. Una y otra han sido puestas en circulación en una época en que designaban efectivamente una supe- rioridad material —potestas. en especial el de ejercer el señorío en interés de todos. no impide que la concepción inicial sea falsa: el poder no es propie- dad. exclusivamente. Pero cada uno en su rango cola- bora: los gobernantes. el poder pierde no sólo toda legitimidad. La propiedad. Mas esta reserva. como cualquiera autoridad o función. sino toda signifi- cación: ya no es más que una manifestación de fuerza. con la existencia del Estado y la realización de su fin. tienen el derecho y el deber de mandar. es. y. los conciudadanos de los goberna- dos. es sin duda por una supervivencia del lenguaje. si se quiere.74 JEAN DABIN al servicio del fin de la agrupación que presiden. En la Edad Media se hablaba más bien de usufructo o de uso. Desvincula- do de esta idea. y esencialmente or- denados al fin de la cosa pública. de naturaleza enteramente moral. dominium— sobre las personas y sobre las cosas. el bien público. no puede ser concebido sino dependiente de la idea de servicio. sin duda. los 94 Volverá a tratarse más adelante este problema: véase infra núm. la cuestión de saber cómo serán prevenidos y reprimidos los desvíos: es cuestión de posibilidades prácticas y de técnica jurídica. Agreguemos que el lazo de subordinación funcional entre gobernan- tes y gobernados no destruye el vínculo preexistente de asociación que los une entre sí. que excluyen todo “ desvío de po- der” . en el cuadro del bien público. por consiguiente. por ello. son los coasociados.94 Pero el poder público. pero también por un efecto del despertar del espíritu pagano al declinar la Edad Media y en la época moderna.95 Los gobernantes tienen el derecho y el deber de ser materialmente fuertes. especialmente con respecto al Estado y los gobernantes. la palabra poder y la de dominación deberían ser ta- chadas del vocabulario de la ciencia política. oficio. por lo demás. simples competen- cias. A decir verdad.

El Estado de clase o el Estado de partido (en el sentido de Staatspar- tei) implica contradicción radical a la idea del bien público. Pero. de una nación o de una región. de gloria o de prestigio. de protector a protegido: el Estado había desapareci- do y no estaba aún reconstituido. DOCTRINA GENERAL DEL ESTADO 75 gobernados conformando su conducta a esas directivas. p. por muy altos que estén colocados. ed. que es el bien de todos los nacionales sin distinción de clase o de partido. cuando la realización de los actos del poder público está subordinada cada vez al pago de las remuneraciones que son la compensación del servicio rendido. del bien público. pues. más que por los de la pura autoridad. de utili- zar el instrumento del poder para fines de interés personal o dinástico.. 50. como conviene entre asociados. los actos de gobierno y los servicios públicos son gratuitos. Los go- bernantes hacen entonces negocio con su poder. al menos en principio. muy pronto se sentirán tenta- dos de exagerar sus pretensiones y exigir a sus súbditos más de lo debido. Siendo servidores. 2a. la tributación es el nervio del gobierno en el sentido de que el gobierno no puede realizar sus fines sin contribuciones pecuniarias. “ No se debe 96 Hauriou. exactamente como un particular que presta servicio y. Sabemos que el régimen feudal estaba fundado sobre ese sistema del do ut des. que fue frecuente en la historia. por los caminos de la com- prensión y de la armonía. Y entre los gastos a los que esas contribu- ciones están destinadas a hacer frente. De allí se sigue que el oficio gubernamental debe ejercerse en una atmósfera de coopera- ción fraternal. o de la fiscalidad y del poder público. en el Estado moderno. en beneficio de una clase. 104. Por el contrario. Es lo que Hauriou llama la separación de lo económico y lo político. es decir. en ese caso. de un partido. los gobernantes ya no tienen el derecho de limitar sus servicios. precisamente. abiertamente o no. . las relaciones entre soberano y vasallo tenían un carácter personal. huelga decir que los gober- nantes no tienen el derecho.96 Lo económico. Pero el abuso nace cuando ese poder es puesto al servicio de lo fiscal. y las necesidades financieras del Estado están aseguradas por la contribución general del impuesto. Sin llegar hasta esta perversión radical. no se concibe siquiera que los gobernantes puedan sacar partido de su función haciendo pagar los servicios que rinden a la comunidad. es legítimo contar el salario mere- cido por los detentadores del poder público. Servidores del bien público. ya se trata de riquezas. Précis.

forman así realmente parte del Estado. detentado- res del poder público.76 JEAN DABIN gobernar para el partido. puedan representarlo. 2a. se llega al poder con el partido. a pretexto de que poseyendo la concepción más exacta de la cosa política. que el partido vencedor se identifique con el Estado y lo confisque. cit. anexo II. A la luz de estos principios conviene definir las relaciones que unen a los gobernantes —individuos. ed. 222 y ss. t. 1934.. que son una parte del Estado. pfo. pero debe go- bernarse para el bien público” . 100 Comp.101 Pero la comparación es coja. pp. la exposición de esta tesis en Duguit. Sea cual fuere la opinión de los súbditos. Prélot. núms. además. a la misma solici- tud. por el contrario. el Estado. todos ellos tienen derecho. en épocas de crisis. 3 y 4. o por vía de privile- gios en favor de los miembros del propio partido. 98 Volverá a tratarse más adelante la cuestión de los partidos políticos: véase infra.100 51. t. Schmitt (lo político equivale a la dis- tinción entre amigo y enemigo públicos). los miembros encuadrados en el partido son no solamente los más fieles. Le national-socialisme allemand. Archives de philosophie du droit. II. no existe y no vive sino en tanto que está presidido por un gobierno. pp. en razón de la legitimidad de los partidos—98 los líderes del partido triunfante.97 Cuando un partido ha conquistado el po- der —lo que es normal. 98. cuaderno doble. obrar en su nombre y en 97 Idem. sino los únicos verdaderos ser- vidores del bien público. “ Les principes du gouvernement fasciste” . 34. ya sea por vía de exclusión en detrimento de los ciudadanos extraños al partido. Sin ellos la idea del Estado puede ciertamente existir. I. pp. acerca del concepto de lo “ político” según C. 420-426. con tal de que se muestren respetuosos de las leyes y de la autoridad constituida. 101 Véase. Y. . pues mientras el tutor puede ciertamente representar al menor porque éste existe y vive fuera de toda representación.99 Pero la justicia distri- butiva no autoriza semejantes discriminaciones por delito de opinión... op. pp. convertidos en gobernantes. 250. Durante mucho tiempo la doctrina en vigor fue la de la representa- ción: los gobernantes representan a la persona-Estado como el tutor re- presenta al menor. de parte de los gobernantes. A menudo ocurre. pero el Estado mismo no está constituido. Proceden entonces. núm. 98 y 99. aunque se trate de materia política. es imposible concebir que los gobernantes. núm. faltan a su de- ber si no se despojan de todo espíritu de partido para ejercer el gobierno de manera imparcial. 99 Véase M. Mankiewicz. Los gobernantes. cuerpos de individuos o incluso ins- tituciones— al Estado y al poder público. 106-111.

a los organismos físicos. pp. nuestra crítica de la tesis de la soberanía nacional. ed. de tal suerte que a falta de la persona-Estado los gobernantes podrían. 2a. 88. por ejemplo. parte integrante de la organiza- ción que constituye el Estado. pfo. 106 Comp. bajo la presión de fuerzas sociales que. pp. 58. En verdad representan. p. 3a. 103 Véase la exposición de la teoría en Duguit. Son órganos. II. democrático o no. 437-439.103 Materialmente. es preciso previa- mente existir. 138 y 139. 45. II. del mismo modo que para poder representar. lo representan. t. 612 y 613. pfo. poco a poco.104 Se res- ponderá. el Estado es un organismo cuyos gobernantes (sea cual fuere. 427 y ss. no existen fuera del cuerpo del que forman física. De la Bigne de Villeneuve. 103.107 Es así como los gobernantes pueden ser al mismo tiempo gobernados. II. Théorie de la personnalité morale. es preciso guardarse de asimilar los organismos mora- les. sino que nace al mismo tiempo que el Estado. el régimen. cuando el Estado no existe más que por ellos. si puede decirse. Jellinek. L’État Moderne et son Droit. en la doctrina clásica. a personas humanas. que tienen por materia prima. pfo.105 Sin embargo. sino más bien la idea del Estado. Véase también Barthélemy y Duez. con Duguit. cit.. II. op. 107 Comp. material- mente. trad. 105 Michoud.. t. Imposible separar el Estado y sus órganos.. por el contrario. tales como el Estado. pp. pp. como se verá. Pero esta distinción. t. p. 35. por lo demás. ed. o soportes del órgano. Para ser repre- sentado. pp. pfo.102 La teoría favorecida hoy día es la del órgano. a decir verdad. Solamente actúan en nombre del Estado y. 124. Es verdad que. pretende hacerse la distinción entre la persona-nación y la persona-Estado. el pretendido círculo vicioso de un Estado que actúa por medio de órganos que él mismo debería crear. Que no se objete. pp.. núm. Traité. no al Es- tado. I. 104 Duguit. ed. 35. puesto que éste no existe fuera de ellos. pp. pfo. pp. engendran éste. no con- cuerda con la realidad. sometidos a la dis- 102 Véase infra. tienen una existencia per- sonal independiente de la del Estado. representativo o no) son los órganos direc- tores y administradores. 216-218. que el órgano. t. II. Los gobernantes. 3a. I. por lo menos. en ese sentido. 62. de Fardis. t. repre- sentar a la persona-nación. creado por el Esta- do. cuando dejan de representar. quien distin- gue entre el órgano y los hombres que cumplen las funciones. pero en el momento en que representan y en la me- dida en que representan. DOCTRINA GENERAL DEL ESTADO 77 su lugar. 122. 248 y ss. t. 59. no es. I. Igualmente De la Bigne de Villeneuve. 620 y 621. con Michoud. p. t. I. pues el Estado no existe en realidad y no actúa sino por medio de sus órganos. dejan de ser órga- nos para convertirse de nuevo en personas privadas.. 487-489.106 El cerebro y las manos. parte. t. núm. t. .

pro- puesta por Hauriou. el bien público. Pero aunque la razón de ser de la institución parezca brotar de su defini- ción misma. oficialmente confesado. revestidos del poder público y con calidad para mandar.108 52. en principio. como sociedad je- rarquizada en vista del bien público. 2a. los órga- nos del ser moral. 56. o sea. no representan más que a sí mismos. no podría discutirse que la concepción aquí expuesta representa el tipo ideal del Estado. no son tales sino cuando se presentan en nombre del Estado.109 no se quiere retener por el momento más que el hecho. que el Estado constituye un grupo social sui generis.. 108 Véase Hauriou. que señala la diferencia entre los órganos del ser moral y los órganos del ser físico: los órganos del ser físico son siempre y necesariamente órganos. texto y nota 45. nada. filósofos. El análisis que se acaba de esbozar del Estado y de sus elementos constitutivos concuerda con el de la doctrina habitual. ed. véase infra. No es de llamar la atención por ello.78 JEAN DABIN ciplina del Estado que dirigen como gobernantes. . la existencia del Estado tal como ha sido descrito. Distinta también es la cuestión de saber si todos los Estados de la his- toria han realizado la definición: ¿por qué negar que bajo el nombre y la cubierta del Estado han funcionado muchas empresas que no tenían nada de común con el bien público? Sin embargo. a pesar de los antecedentes históricos. si no practicado efectivamente siempre. 109 Acerca de la necesidad del Estado. cuando su acción se desarro- lla conforme a su papel y al fin del Estado. en principio. O si no. núm. e inclusive. Précis. de órganos representativos (del Estado). Sólo entonces son gobernantes. que es el bien público. p. que consisten substancialmente en hombres que nada distingue de los demás hombres. no obstante ciertas doctrinas pesimistas que no ven en el Esta- do más que un instrumento de lucha en las manos de las clases sociales. no obstante la diversidad de terminologías y de puntos de vista. De allí la noción. que esta concepción se haya impuesto a todo mundo. regido por una auto- ridad llamada gobierno o poder. sociedad cuyo fin es un cierto bien co- mún a todos los miembros del grupo. moralistas y juristas. Cuestión distinta es la de saber si el Estado así definido se justifica: los enemigos del Estado —entre los cuales figuran los anarquistas. 212. ciertos sindicalistas y los partidarios del Estado no-político— aseguran que no. a la conciencia común y a los hombres de Estado lo mismo que a los teóricos. es decir. Generalmente se admite.

en la definición del Estado. 8a. la soberanía. Nézard. del Vecchio. Contribution à la théorie générale de l’État. a su vez.. no viene más que en orden secun- dario. Pero. que es una agrupación social. 111 A.111 Reaparecen así. DOCTRINA GENERAL DEL ESTADO 79 a) Es verdad que. Carré de Malberg. los juristas definen al Estado por la autoridad. G.110 Semejante punto de vista. idea directriz de todo el sistema. en todo caso. o mejor: el Estado es el sujeto del orden jurídico en quien se realiza la comunidad de vida de un pueblo” . que caracteriza todas las relaciones intraestatales. el Estado. I. poner por delante. De allí la definición de ellos: el Estado es la autoridad sobe- rana de donde procede la regla de derecho. París. tras el elemento de poder. más que de negar el Estado. de ordinario. por una parte. y. invertir el orden y... p. ed. es el sujeto y el soporte de la autoridad pública” . op. titular del derecho de potestad pública. lo que constituye un Estado es el establecimiento en el seno de una nación. “ no debe ser jamás ejercida sino en interés de todos (los miembros del Esta- do)” . en razón de su aspecto revo- lucionario. las dos concepciones de Kelsen y de Duguit. Por lo demás. es preciso colocar aparte. la cualidad esencial del Estado. 1936. el poder. siendo pública. al servicio de un fin. 1: “ El Estado es la personificación jurídica de una nación. puesto que la soberanía no es en sí misma más que un medio al servicio de una agrupación que está. ed. no dejan de sobrentender que esta autoridad for- ma parte de un sistema. . Sin embargo. p. No que tengan semejanza: la concepción de Kelsen es rigurosamente formalista y jurídi- ca. rompen tan sólo con la ma- nera tradicional de representarlo. Más vale. tienen cuidado de indicar que esta autoridad. que les parece el elemento verdadera- mente constitutivo. tanto Duguit como Kelsen aceptan el Estado. p. 1920. el elemento de sociedad. 282: “ El Estado es el sujeto de la voluntad que realiza un orden jurídico. 1927. París. Eléments de droit constitutionnel. a título de consecuencia ulterior de la idea de bien público. Esmein. 6: “ En suma y por encima de todo. 8a. por otra. p. t. pero una y otra caracterizan corrientes de pensamiento a la vez bastante claras y bastante divergentes para merecer un corto examen. es muy natural: especialistas de la regla de dere- cho se sienten inclinados a considerar al Estado en relación con la regla de derecho. t. Leçons de philosophie du droit. revisada por H. En cuanto a la persona jurídica. I. R. de un poder público que se ejerce superiormente sobre todos los individuos que forman parte del grupo nacional o que residen tan sólo en el suelo nacional” . 2 in fine. en definitiva. I. 110 Nos limitaremos a citar: A. por parte de ellos. las dos ideas esenciales de sociedad y de bien público. t. la de Duguit pretende ser exclusivamente realista y científica. Esmein. y el elemento de bien público. cit. en el fondo se trata de “ construirlo” : de hecho.

gobernantes y goberna- dos. 572-576. pp. Kelsen entiende un orden puramente formal. 116 Ibidem. En pri- mer lugar. territorio. Puede decirse inclusive que el Estado es en parte el amo de ese orden 112 Kelsen. es decir. que son simplemente la validez del orden estatal en sí y su validez en el espacio y en cuanto a las perso- nas —la teoría de los poderes. 1926. p.115 resulta de este análisis que el Estado es idéntico al orden jurídico. como toda formación social. que son factores de elaboración del derecho. 113 Ibidem. 115 Ibidem. pueblo). de agrupación estatal de poder público o de voluntad del Estado. los hechos y obligaciones de los que forman parte del mismo a título de go- bernantes o de súbditos. por orden estatal.80 JEAN DABIN 53. es inexacto reducir el Estado al orden normativo coactivo. esas expresiones no tienen senti- do sino por referencia a una determinada reglamentación de las relaciones de los hombres entre sí.118 Esta construcción nos parece que amerita un doble reproche. 118 Ibidem. 576 y 577. tanto como cualquier otro grupo social. pp. etcétera. 117 Ibidem.112 Ya se hable. que tiene por objeto las etapas sucesivas de la creación del orden jurídico—. ordenamiento que las normas jurídicas vienen a determinar y sancio- nar. pp. el Estado. trad. pp. entre los actos que.116 Desde ese punto de vista normativo debería explicarse todo en el Estado: así los elementos del Es- tado (poder público. pp. 562 y 571. la discriminación entre los que cabe “ imputar al Estado” (actos estatales) y los que sólo tienen un alcance in- dividual.114 Como. 578. de Eisenmann. fijan las competencias. en su totalidad. 567-571. Aperçu d’une théorie générale de l’État. .113 Esta misma referencia es in- dispensable para establecer. siendo la cuestión del conte- nido legítimo del orden estatal del resorte de la política y o de la teoría general del Estado. b) Para Kelsen. por otra parte. en efecto. pp. 578 y 579-646. 114 Ibidem. Sin duda el Estado. Revue du droit public et de la science politique. en el Estado. 572.117 Por lo demás. 573. emanan de los individuos personalmente. se reduce a un orden normativo. 562-567. al sistema de reglas que. reglamentación consistente en un sollen válido en sí. el orden normativo estatal se caracteri- za por una organización de coacción pública. 577. los órganos del Estado. no existe fuera de los individuos y no podría realizarse sino por un cierto ordenamiento de esos individuos. independientemente de su eficacia real.

ahora. detentadores de una mayor fuerza —material. 121 Es el título del pfo. la teoría del Estado está ausente. puesto que el orden normativo que él identifica con el Estado es precisamente el que se encuentra establecido por el Estado. la visión kelseniana del Estado origina una decepción. En suma. 40 y 41. su lugar. por consiguiente. Duguit se pregunta “ cómo se nos pre- senta el Estado” . Reducir el Estado a la norma. en un grupo dado. acerca de este punto. Grundriss der allgemeinen Staatslehre.121 Y responde: el Estado aparece desde que existen. a un callejón sin salida. Kelsen llega. 6). Necesariamente se ve uno llevado a una idea anterior res- pecto a la cual el Estado es la institución organizada y la regla la realiza- ción. está lejos de agotar la realidad del Estado. el fin del Estado: éste gobierna todo el sistema estatal. 49 del t. uno o varios hombres que. I. por aplicación de qué idea será elaborado ese orden positivo. por lo demás. p. comprendiendo el orden normativo estatal. de su Traité. El autor no da más que una teoría del orden jurídico estatal puro. descubrir el fin al cual tiende la empresa. 3a. y que no es otra que el fin del propio Estado. 1933. en primera línea. moral o numérica: la naturaleza de la fuerza dominante 119 Véase. ed. sería caer en la política. es imposible esbozar un concepto del Estado en que no figure. DOCTRINA GENERAL DEL ESTADO 81 normativo. con este motivo. cla- ro. que el Estado significa algo más que la pura norma. . es unión de esfuerzos. Kelsen se prohíbe toda investigación de ese género. desvinculado de todas sus bases: en definitiva.119 Pero el orden jurídico. que no podría tener otro fin que el del Estado mismo. Haciendo abstracción de este fin.120 54. de una Staatslehreohne Staat (Koellreutter. Colocándose en el terreno de la observación pura. 120 Ha podido hablarse. supra núms. Se esperaba una teoría de filosofía política. nuestras observaciones. es olvidar precisamente que la norma está al servicio del Estado y de su fin y. p. Surge entonces la cuestión de saber en virtud de qué principio. empresa en vista de un fin común. Precisa por ello preocuparse por investigar lo que significa el Estado. Pero ¿cómo edificar una teoría general del Esta- do que no sea política? En realidad. 534. en la que el factor jurídico normativo habría tenido. el segundo reproche: partiendo de un punto de vista puramente formal. El Estado no es sola- mente regla o sistema de reglas. en la medida en que se trata del lado positivo de la reglamen- tación. c) Muy diferente es el punto de vista de Duguit. que es a la vez el instrumento y la obra del Estado. He aquí.

63. 63. ya no hay Estado. initio. Este poder no es más que un hecho. pfo. que obliga a aquéllos a organizar y a hacer funcionar las servicios públicos. 50. II. p. 4. ed. 52. I. en cuanto realidad distinta: éste desaparece tras de las dos nociones de poder de hecho de determinados hombres. pfo.. t. t. pp. t. pp. pp.. 1. pfo. 674-680: “ No hacer nada contrario a la solidaridad social y cooperar en la medida de lo posible a su realización” (p. t. pfo. pfo. parece igualmente radical: no solamente se en- cuentra eliminada la idea de una autoridad de derecho. pp. este análisis parece excluir. pfo. pfo. 5. obtienen la obediencia de los demás hombres. 54. pfos. pfo. llamados los gobernantes. p. 1. 535 y ss. en la obligación de organizar y de controlar los ser- vicios públicos. para los gobernantes. pp. El resultado del análisis. 541 y ss.122 El Estado. Sin embargo. 6... pp. t. pfo. 124 Id. pp. 31-35. cosa que contradice su 122 Duguit. p. 592 y ss. I. 55-59. pp. El Estado se reduce.125 Esta ley. 125 Id. 50. pfo. pfo.82 JEAN DABIN depende de los tiempos. pp. initio. t. II.. pfos. pp. I. pues en primer lugar el derecho subjetivo no existe (no hay más que situaciones y funciones). t. II. 63. . 54 y 55. t. inclu- sive. no sólo todo recurso a la metafísica. Duguit plantea en principio —como postulado. II. p. no constituye para nada el objeto de un derecho subjetivo. 6. 126 Id. 649-654. ed. a una “ cooperación de servicios públicos” 128 cuya responsabili- dad y carga incumben a los gobernantes. en cambio. 679). pfo. 670-672. pfo.. pfo. es un fenómeno de poder. por su parte. gobernantes o gobernados.. I. En apariencia. parte inicial. pfo. 4. pp. II. pp. 43 initio. 8. pues. se concreta.124 que se confunde con la ley de la solidaridad so- cial. 670 y 671. 61. pfo. de las civilizaciones—. de los lugares. pfo. pfo. t. no será difícil redescubrir todos los elementos componentes del Estado según la doctrina tradicional. 1.126 Muy revolucionario en su método y en sus postulados filosóficos. 127 Acerca de esta doctrina véase supra.. elemento central de la concepción jurídica clásica. 550. 655 y 656. pfo.. 2a. 8. t. 3a. pp. II. 62. 123 Id. 672-674. válida para todos. ed. del poder de determinados hombres sobre otros hombres. pfo. un límite necesario en el derecho objetivo del gru- po (regla de derecho).123 El poder de hecho de los gobernantes encuentra. 20 y ss.127 sino también la idea de bien público considerada como el fin y la razón de ser del Estado. y de regla de derecho. núm. si se penetra más allá de las fórmulas simplificadas pero vagas de que se sirve Duguit. p. En efec- to.. de esta manera. pp. y además no se descubren los titu- lares de ese pretendido derecho. 2 y 3. 35 y 36. 2a.. 49. p. 4. 128 Duguit. 63. 62. sino toda investigación de las ideas racionales que explican los hechos. 655. 40 y ss. 54.

a la cual es preciso volver siempre cuando los hechos que se trata de interpretar pertenecen al dominio de las instituciones. en el mismo sentido. 164-168 y las notas. ¿Bajo otra forma. en lo que concierne a la apreciación del sistema de Duguit. y en primer lu- gar el poder de los gobernantes. pero también en un derecho. en otros términos. p. no es esto el retorno a la idea de bien público. restaura el concepto de poder de derecho. S. 129 Véase. se convierte. La crise du droit et de l’État. por una reducción que casi no justifica. no de sus intereses. que las dos nociones de público (incluso en el concepto de servicios públicos) y de solidaridad nacional (colocada en la base de la regla de derecho según Duguit) evocan la idea de organización social pú- blica y por consiguiente de sociedad. a la doc- trina clásica que define al Estado por estos tres rasgos: una sociedad. un fin: el bien público. en la presentación de Duguit. que es de derecho. la construc- ción de Duguit conduce finalmente. sino de la regla de derecho. De tal suerte que. pp. por ese medio. el poder de hecho de los gobernantes está limitado en cierto modo desde fuera por la idea de servicio público. en términos más ambiguos. es un deber sin duda. Queda por saber lo que Duguit entiende por la regla de derecho. Trentin. Ahora bien. no es muy consecuente. sino el dere- cho de poner su fuerza al servicio de la regla de derecho. 37 y ss. en fin. 622. Esta diferencia. 130 Véase la relación establecida por Duguit mismo. de su doctrina con la teoría institucional de Hauriou. en la obligación de organizar y de hacer funcionar los servicios públicos. Traité.130 La sola diferencia un poco profunda reside en que. De nuevo. pues en resumidas cuen- tas. mientras que. pp. Duguit reencuentra la idea explicativa. empero. al servicio de la propia regla. justifi- cado por la institución y legítimo solamente en el cuadro de la institución. t. La idea del derecho social. en la concepción tra- dicional. respecto de la cual los servicios públicos no podrían ser más que el medio de realización? Es claro. . un gobierno. la idea de servicio público o de bien público anima positivamente todo el sistema: el poder de los gobernantes es un poder de hecho. para los gobernantes. aplicada a la función de los gobernantes. 5. II. DOCTRINA GENERAL DEL ESTADO 83 método— que los hombres detentadores del poder deben poner éste al servicio. hace consistir la regla de derecho.129 Bajo los hechos. pfo. esta idea debe dominar todo. Gur- vitch. pues si el poder de los gobernantes es función de la regla de derecho. revolucionaria en su punto de partida. los gobernantes tienen no solamente el deber. si hay servicio público. que necesariamente requieren interpretación.

p. cuando existen dere- chos subjetivos de poder —en la familia. No es más que un medio para llegar a un objetivo determinado. ¿quién lo ha discutido jamás? ¿Esmein mismo no dice que la soberanía es “ en interés de todos” ? El error de Duguit es creer que el derecho subjeti- vo no podría existir más que en interés de su titular. 93. I. . se refieren a la filosofía social y jurídica de Duguit más que a su concepto del Estado. para un “ realista” . 96. primario y supremo. es verdad. la construcción de Du- guit peca de ciertos graves defectos. una función y no un derecho” . t.84 JEAN DABIN Añadamos que. es un deber. Le national-socialisme allemand. d) Pero si los sistemas de Kelsen y de Duguit no son. “ El Estado no es un fin en sí. si hay un poder público. 57. la unidad está ya realizada bajo una forma orgánica y viviente en la comunidad popular. en el Estado. He aquí la tarea y la función únicas del 131 Duguit. el Estado ya no es la sociedad nueva. 132 Stuckart. en el sentido del bien de todos. altruista. citado por Mankiewicz. para los gobernantes. Ese objetivo es la defensa y la promoción de una comunidad concreta de seres semejantes en cuanto a su estructura física y espiritual. el que lo engloba todo. hay otras doctrinas más revolucionarias: por ejemplo. indistintamente. 94 y 95. el pueblo es el hecho pri- mario. Véa- se también núm. específica. pfo. Lo que es. 8. Antes de que se trate del Estado. desde el punto de vista lógico. a cuyo servicio el Estado viene simplemente a ponerse. Sea de ello lo que fuere. en toda sociedad jerarquizada— que son de carácter funcional.131 Que el poder público sea un deber. en el fondo. es el pueblo (Volk). pp.132 El Estado considerado en sí mismo no es más que el ins- trumento. una función. la concepción nacional-so- cialista. t. ¿Qué significa. “ Para el nacional-socialismo. 97. a la vez. núm. más que construcciones y maneras de representar el Estado. II. puede suscribirse parcialmente la conclusión de este autor: “ Así. esta ley de solidaridad social así establecida a priori? ¿Cómo explicar que los detentadores de la mayor fuerza estén obligados a poner esa fuerza al servicio de la solidaridad social? ¿Cómo explicar que la ley de solidaridad social. p. se traduzca justamente en el servicio público? Hay allí una serie de problemas que. Es el centro del pensamiento de la creencia y de la vida” . el aparato encargado de la protección del pueblo contra el ene- migo interior y exterior. a los individuos y los grupos que componen el Estado. esta regla de derecho. Según el nacional-socialismo. 55. llamada a unificar y a ordenar.

140 y no soporta ninguna contradicción ni concurrencia. siendo unos Kulturträger por- tadores y propagadores de cultura. 19-25. DOCTRINA GENERAL DEL ESTADO 85 Estado” .141 En cuanto al contenido de la Weltans- chauung. pp. núms. 56. en el sentido de que la Weltanschauung ve el mundo en función del destino de la comuni- dad nacional. p. 19-68. la Weltanschauung (manera de ver el mundo) no tiene nada de universal: ya que existen desigualdades entre los pueblos. comulgan en la misma sangre y en la misma Weltans- chauung. t. pero extremadamente estrecha y profunda. 220 y ss.137 cada pueblo tiene su Weltanschauung particular. mientras que los otros se limitan a re- cibir la cultura. núm. 139 Ibidem. 53-57. 27-42. de todos aquellos que. ver- daderamente incomunicable. están en perpetua evolución. véase ibidem. p. pp. núm. 23-28. p. I. nota 32. p. inmutable. ni el individuo ni el Estado. núms. más amigable que jurídica. 93 y las notas. 136 Acerca de la Weltanschauung nacional-socialista. 142 Buurmann.136 Fruto del genio del pueblo. 28. 140 Ibidem. 92. es. véase. 26. nota 7. encuentra su sentido en la sal- vaguarda y el desarrollo de la vida alemana” . 47-58.139 Por el contrario. 96. 98. 137 Ibidem. 94. arraigada en el sue- lo y el espacio asignados por la naturaleza. 25. núms. el Estado no es sociedad distinta del pueblo: es el pueblo mismo. núm. núms. t. núm. Véase también núm. el Estado es la forma viviente del pueblo. No es ni un fin en sí ni un simple instrumento. mundo e ideas. 141 Ibidem. núm. la Weltanschauung es totalitaria y exclusi- va: nada se exime de su imperio. citado por Mankiewicz. 138 Ibidem. pp. en el interior o en el exterior de las fronteras. núms. nota 18. también. particularista y dinámico. “ El pueblo alemán es una comunidad espiritual —formada por la sangre y el destino y que sobrepasa y engloba las generaciones— la cual. la Weltanschauung no es fija. 134 Huber: “ Para el pensamiento nacional. pues todo en la naturaleza. 16-64. 43-51. pp.138 Asimismo. 32-45. I. nacional. 95. nota 52. que es vivir y desarrollarse según su propia ley. núm. t. 98 y Anexo II. 29-31.135 Pero ¿en qué consiste el pueblo? El pueblo no es el público en general y sin distinción: es el conjunto de los naciona- les. p.134 organizado políticamente en vista de su propia defensa y de su propio perfeccionamiento. de su raza. pp. 93. el pueblo no es la simple suma de los nacionales. Además. Mankiewicz. en realidad. . I. que adopta en las relaciones entre los miembros (Volksgenossen) la forma de camaradería. 135 Acerca de la función de lo político. en Mankiewicz. 97. Constituye una comunidad.133 Así. ni la vida privada ni la pública. núm. pp. pp. citado por Mankiewicz. ni el pensamiento ni la acción. pero sólo de éstos. de su pasado histórico. 59-62. Es el pueblo mismo”. Con respecto a 133 Hitler.142 Por otra parte.

la teoría. La teoría na- cional-socialista del Estado no tiene sentido más que en el cuadro de la Weltanschauung nacional-socialista. ha tomado el lugar del individuo-persona. se coloca el Führer. El pueblo. al menos. que consiste en la libre elección del Führer combinada con la absorción. sino como miembro fiel y abnegado hasta la muerte. al mismo tiempo. p. demasiado excesiva para ser verda- dera. 238. “ centro de todo” . siendo la verdadera sociedad la comunidad popular. 146 Acerca de esta Dreigliederigkeit. núms. p. que es el instrumento al servicio de esta comuni- dad.146 De este análisis somero resulta que tanto el fin del Estado como su naturaleza han cambiado. I. . 114. como ésta. de la responsabilidad entera de todos sus actos” . 101. 112. el individuo no cuenta. por él. 63-68. que interpreta y realiza de manera infalible la voluntad nacional: esta democracia es “ la verdadera democracia germánica. 26-29. el Führer es natural- mente el jefe del Estado. véase Mankiewicz. 147 Véase supra. emergiendo del pueblo. no tiene más que deberes. núms.145 Así se articula. con relación al pueblo. sujeto a distribución entre todos los individuos —miembros del Estado en vista del perfeccionamiento de sus personalidades bajo todos sus aspectos—. El problema que se plantea es el de la naturaleza del hombre. Respecto a la idea de camaradería. t.86 JEAN DABIN su pueblo. Se vol- 143 Mankiewicz. aunque a menudo haya sido aplicada a la letra. I. p. t. No solamente ya no es el Estado más que un aparato. núm. véase anexo II. Es demasiado evidente que una tal concepción del Estado no podría encontrar su examen crítico en un trabajo relativo al Estado. A la cabeza de la comunidad. en el culto del mismo ideal y bajo una misma dirección. 100. Es. la “ trinidad” Estado-partido-pueblo. ibidem. 144 Hitler. nota 2. el Estado quedaba en definitiva ordenado al bien de los individuos y sin distinción de raza: aun- que su fin inmediato fuese el bien público. 97 y 98. pp. 58-64. especialmente con respecto a su pueblo.144 Conductor de la comunidad. el beneficiario primero y último de la acti- vidad del Estado es el pueblo en sentido exclusivamente nacional cuyas exigencias vitales y obscuro destino interpretan el partido y el Führer.147 En adelante. está encargado de ha- cerla penetrar en el pueblo alemán y en la organización del Estado. alpha y omega del Estado. ya no tiene como fin más que al pueblo. éste no era más que un bien intermedio. en sentido racista. 145 En lo que toca al papel del partido en el Estado y en el pueblo. el jefe del partido que. 97. sino que. núm. núm. guardián y depositario de la Weltanschauung alemana nacional-socialista. pp. ningún derecho:143 tal es. citado por Mankiewicz. En la concepción tradicional.