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SISTEMATIZACIÓN PROGRAMA DE TRATAMIENTO EN DROGAS CON

JÓVENES INFRACTORES DE LEY CON CONSUMO PROBLEMÁTICO DE


DROGAS

INFORME SEMESTRAL

CRISTIAN ZAMORA ASTUDILLO

SANTIAGO DE CHILE

AGOSTO 2005
Presentación.

El presente documento expone los resultados del proceso de sistematización del


Programa de Tratamiento en Drogas con Jóvenes Infractores de Ley con Consumo
Problemático de Drogas del Servicio Nacional de Menores, SENAME, a cargo del
equipo asesor nacional contratado por CONACE.

Se entrega una descripción y análisis de las experiencias concretas a través de las


cuales opera el Programa en las en la regiones de Tarapacá, Antofagasta,
Valparaíso, Bío Bío y Región Metropolitana.

Para ello, el texto se estructura de la siguiente manera:

 Antecedentes teórico metodológicos. Descripción de las claves conceptuales


que guían la investigación y de la metodología empleada en la recolección y
análisis de la información.

 Reseña de las experiencias. Descripción de cada uno de los Proyectos que


conforman el Programa.

 Análisis integrado1. Análisis del conjunto de experiencias estudiadas y


levantamiento de buenas prácticas

1
Conviene destacar que el análisis integrado responde a la necesidad de establecer criterios que se
orienten a la formulación de orientaciones técnicas pertinentes, por un lado, y a la elaboración de la
oferta programática de políticas publicas destinadas a la población juvenil infractora de ley con
consumo problemático de drogas, por otro. Por esta razón, el análisis incluye el levantamiento de
prácticas de intervención y modelos de gestión que hayan o estén generando procesos o resultados
relevantes desde el punto de vista de los objetivos programáticos, en el entendido que se trata de
distinciones que, desde un punto de vista tecnológico, buscan aumentar el rendimiento de la
política publica .

2
I. ANTECEDENTES TEÓRICO METODOLÓGICOS

3
Introducción

La sistematización es concebida como una forma específica de investigación


aplicada para la generación de modelos de intervención basados en evidencia
empírica y en el saber práctico de los agentes directos de intervención. Para lo
cual se establece un sistema de recopilación, registro y análisis de información.

En términos genéricos, la sistematización de experiencias tiene por objeto relevar


aspectos destacables o innovadores de prácticas de intervención, como también la
difusión y transferencia de aproximaciones, enfoques, métodos y técnicas
orientados a favorecer la calidad de la oferta programática desde una perspectiva
de procesos.

En este sentido, se asume la premisa de que el resultado que se obtenga con


el proceso de intervención es altamente dependiente de las características
cualitativas del modo de intervenir. Vale decir, se sostiene y asume que
ningún producto o resultado puede ser mejor o de más calidad que el proceso
que lo genera. Así, producto y proceso no pueden estar disociados, toda vez
que no da lo mismo “cómo se hagan las cosas”, adquiriendo relevancia el
paradigma, el estilo y las aplicaciones metodológicas concretas a través de las
cuales se realice la intervención.

Con todo, el sentido del presente estudio dice relación con aportar nueva
información al sistema conformado por el conjunto de proyectos de manera de
retroalimentar sus acciones, generar sugerencias y triangular experiencias
particulares en torno a las aristas temáticas asociadas al Programa Nacional2: la
adolescencia, la infracción de ley y el consumo de problemático de drogas.

En relación al quehacer del equipo asesor nacional, la sistematización entrega


elementos a tener presentes en la formulación de un modelo de intervención
pertinente y para la formulación de las orientaciones técnicas del programa,
toda vez que si bien se reconoce que existen una serie de teorizaciones,
modelización y oferta programática para población juvenil con consumo
problemático de drogas, se carece de modelos pertinentes ajustados a las
especificidades de la población destinataria, tanto a nivel nacional como
internacional.

2
Para evitar confusión de niveles en el empleo del lenguaje es necesario establecer una distinción
que diferencie al programa y su oferta programática ( en este caso de expresión nacional), de los
proyectos individuales que lo componen (en este caso de expresión regional).

4
Concepto de Investigación social Aplicada y Sistematización

Las coordenadas conceptuales del presente estudio se basan en los aportes de la


perspectiva teórico-metodologica de la investigación social de segundo orden
(Ibáñez, 1998), que enfatiza la reflexividad - capacidad de aprendizaje o
autoaplicación- de los sistemas de acción y agentes sociales 3. En esta perspectiva,
las preguntas de investigación circulan en el orden de las relaciones de sentido que
los agentes establecen con lo real, que a su vez determinan en gran medida el
carácter y contenido de su construcción de la “realidad”. El rol del/la
investigador(a) dice relación con observar los esquemas de distinción desde donde
se observa el mundo y que toman el lenguaje como medio de actualización, el que
a su vez es concebido ya no como una representación exacta de “las cosas”
(metáfora del lenguaje como espejo de la realidad) sino que se reconoce su
carácter constructivo (metáfora de la construcción).

Además, se consideraron elementos analíticos provenientes del campo de la


evaluación de procesos. En esta vertiente la práctica evaluativa es entendida -más
allá de la medición de cambios o comparación de un “antes” y un “después”-
“como la comprensión de un proceso de acción o transformación en la tensión
inevitable entre una idea, una intención y un proceso de realización” (Zúñiga,
2002). Se trata de un tipo de análisis que persigue constatar y comprender cómo
una idea, hecha proyecto, va cuestionando y transformando una realizad social –y
va siendo transformada por ella-.

Por su parte, la sistematización es concebida como una forma particular de


investigación aplicada que puede ser definida como un proceso de reflexión sobre
la práctica, orientada por un marco de análisis y por un método de trabajo cuyo
sentido dice relación con producir un conocimiento que permita comunicar lo que
ha sido su trabajo.

El análisis que se deriva de procesos de sistematización busca mirar la práctica


con distancia, reflexionarla, hacerle preguntas y hacer no obvias las actividades
cotidianas. Implica distinguir a un nivel teórico lo que en la práctica se da sin
distinciones dentro de un todo y organizar –reproducir conceptualmente-una
práctica para volver a intervenir con mayor eficiencia y eficacia en una situación
dada.
Categorías de análisis
3
En concordancia con Zúñiga ( 2002), los programas o proyectos de intervención social son
sistemas de acción social que se proponen inscribir una intencionalidad en una realidad . Son
acciones deliberadas que tienen un carácter sistémico, donde agentes distintos interactúan con la
expectativa de producir cambios efectivos en uno o varios aspectos de una realidad o situación
social que les resulta insatisfactoria.

5
La sistematización fue articulada operativamente basándose en dos categorías
centrales, a saber, la estrategia de Intervención y el modelo de gestión.

La Estrategia de Intervención implica la manera particular en que un agente


específico define la situación que afecta a un determinado grupo y la forma en que
intenta alcanzar una serie de objetivos de cambio referidos a dicha situación.
Supone una visión de futuro que apunta a la creación de una nueva realidad
deseable, además de los cambios que experimentará la población objetivo ya sea
en su situación, condición, posición o en todas ellas.

Por su parte el Modelo de Gestión es el marco regulador y normativo que define


las atribuciones, responsabilidades y competencias de los agentes institucionales
que participan en la intervención y que establece los mecanismos a través de los
cuales debe operar un determinado programa, proyecto o proceso de intervención
social.

En suma, la matriz analítica así establecida a través de categorías de análisis,


implementadas bajo el registro conceptual de la investigación de segundo orden
configuran el lente especifico con el cual fueron observadas y analizadas las
experiencias regionales del Programa.

Metodología

El proceso de recolección de datos estuvo basado en el empleo de técnicas


cualitativas orientadas a la producción de información mediante la aplicación de
entrevistas grupales a los agentes directos de la intervención. Para ello se diseñó
una pauta que permitiera caracterizar las prácticas de cada proyecto, desde una
lógica de procesos dentro de una jornada de trabajo de ocho horas.

En cuanto a la recolección de los datos de cada vista, se destaca que la separación


exhaustiva por contexto de la sanción, profundizó, fundamentalmente, en el
contexto privativo de libertad. Aunque, de todas formas, se analizan prácticas que
son transversales a los contextos.

Desde una perspectiva temporal el proceso de producción de información se


desarrolló entre los meses marzo y julio de 2005.

El trabajo de campo o “terreno” fue realizado mediante rondas de entrevistas en


cada una de las regiones con los diferentes actores programáticos. La secuencia
lógica del trabajo de campo fue:

 Realización de contactos previos.

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 Entrevistas grupales equipos profesionales (agentes directos de la
intervención).

Por otra parte, en el plan de análisis de la información se distinguen dos niveles.


En un primer nivel se considera una descripción individual de cada proyecto a la
luz de las categorías de análisis (estrategia de intervención y modelo de gestión).
Luego, en segundo nivel o de análisis comparado se avanza en el levantamiento de
las prácticas más relevantes desde el punto de vista de los objetivos del Programa.

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II. DESCRIPCIÓN DE LOS PROYECTOS

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Primera Región

Ong CORFAL

Proyecto Paskana

Estrategia de intervención

1. Derivación

Los jóvenes son derivados desde centros de atención directa COD CERECO,
Sección de menores y Pías.

Se toma contacto con la persona que deriva para concertar una primera entrevista
con el joven para dar a conocer los objetivos del proyecto enfatizando el
carácter voluntario en cuanto a la participación.

El registro inicial de información se realiza mediante la aplicación de una ficha de


derivación4, que presenta las siguientes características:

 Proporciona información básica del sujeto de atención: situación judicial,


motivo de consulta, persona a su cargo en sistema de base y evaluación
del consumo desde equipos de base.

 Permite distinguir tipología de consumos (experimental, problemático u


otros) actuando como un filtro que identifica sujetos que se correspondan
con el perfil de atención establecido por el proyecto.

2. Preparación al tratamiento

Esta etapa da inicio al trabajo motivacional, se encuentra a cargo de la


asistente social del equipo y en ella se incluye la totalidad de jóvenes que se
encuentran en la etapa de derivación, previa al ingreso administrativo. Responde
al objetivo motivar o “crear la necesidad” de participación del joven explicándole
los objetivos del proyecto y en ciertas ocasiones a la familia para que ésta, a su
vez, lo motive.

4
Los instrumentos que se emplean – básicamente cuestionarios o fichas- a lo largo de la
intervención en su conjunto dan forma a un “expediente”, que es un agregado de toda la
información producida.

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El trabajo de motivación inicial incluye la preocupación del equipo por la
desjudialización de la oferta del proyecto y por su diferenciación respecto de la
oferta socioeducativa de Pías Y CERECO. Según el equipo, el carácter voluntario de
la participación del joven sería un elemento determinante en el éxito del proyecto

Por su parte el trabajo con la motivación de la familia, considera visitas


domiciliarias al joven y su familia, que cumplen con el doble objetivo de favorecer
relaciones de proximidad con los destinatarios directos e indirectos y de generar
información para la elaboración diagnóstica: historia de consumo, familia,
contexto comunitario. En algunas ocasiones, esta acción ha tenido como resultado
la revitalización de vínculos familiares o la participación de otros adultos
significativos en términos de apoyo al joven en su tratamiento.

3. Ingreso.

Es el momento que marca el inicio del tratamiento del joven y se encuentra a


cargo de la asistente social del equipo. Considera un segundo momento
motivacional que dice relación con crear el “enganche” terapéutico con el joven
por parte del profesional asignado al caso, quien se hace cargo transversalmente
del trabajo con su motivación y de la generación de adherencia al tratamiento.

Se estructura en torno a los siguientes componentes

a) Reunión clínica. Es el espacio en donde se evalúa, selecciona e


ingresa a los jóvenes que presentan el perfil más cercano al
establecido por el proyecto. Esto significa que no todos los jóvenes
que han sido derivados son ingresados. Concluye con la asignación
ingresos a los profesionales del equipo.

b) Prognosis o prospectiva. Corresponde al momento de la


intervención en que el equipo en su conjunto genera –
multidisciplinariamente- las primeras indicaciones sobre aspectos
específicos del sujeto de atención que deberán ser considerados en
el plan de tratamiento del terapeuta que tome el caso: características
del pensamiento (reflexivo, concreto), estado motivacional, red de
apoyo disponible, adulto significativo que favorezca los objetivos de
la intervención, figura o genero preferido por el sujeto (masculino-
femenino) para favorecer la creación de vinculo o “enganche”, entre
otros.

Esta etapa contempla la aplicación de los siguientes instrumentos:

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a) Ficha de ingreso. Es alimentada con insumos producidos por la ficha de
derivación, profundizándolos. Explora cinco dimensiones asociadas al sujeto de
atención: judicial, individual, social, familiar y comunitaria. La dimensión individual
apunta a generar conocimientos en torno al coeficiente intelectual, historia de
consumo, presencia de familia o miembros con drogodependencias, escolaridad,
historia de deserción, apoyo o abandono familiar u otros hitos relevantes de la
historia personal o de vida.

Mediante el contacto con profesionales pertenecientes al sistema SENAME-


GENCHI, que conocen hitos de la historia del sujeto de atención, el equipo busca
conocer los llamados “secretos de familia”, vale decir, situaciones traumáticas del
contexto familiar (maltrato, abandono, violación, etc.) que no son abordadas por
los jóvenes en una primera entrevista y que, se piensa, proporcionan información
relevante para la posterior elaboración de hipótesis diagnósticas que permitan
explicar y orientar la intervención en el caso respectivo.

Por último, a juicio del equipo, el trabajo personalizado y trasversal permite el


desarrollo del vínculo terapéutico y, a su vez, al estructurarse como una
intervención ordenada en etapas representaría una práctica de alto impacto en la
medida que permite al joven distinguir que se encuentra dentro de un proceso
terapéutico y no en el contexto de prácticas de intervención aisladas o
contingentes.

Finalmente, el equipo declara como necesidad el contar con un abordaje más


estructurado a motivación o adherencia al tratamiento.

4. Diagnóstico.

La temporalidad asociada a esta práctica es de tres a cuatro semanas


aproximadamente.

Contextos privativos de libertad

Nivel individual.

Una vez asignados los casos en reunión clínica al profesional correspondiente se


concreta una entrevista en donde los objetivos del proyecto son explicados
nuevamente a cada joven individualmente. Implica las siguientes acciones:

a) Diagnóstico de consumo (una a dos sesiones), en donde se recopila


información en torno a: edad de inicio, tipos de drogas que ha consumido,

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frecuencia, consumos previos al ingreso, experiencias de intoxicación y de
síndrome de abstinencia.

b) Autoevaluación del consumo: representa el primer acercamiento a la


problemática del consumo de drogas en donde el terapeuta induce la
autobservación del joven en torno a los costos y beneficios del consumo. En
este momento los jóvenes definen los aspectos que desean modificar de su
consumo (por ejemplo, lograr abstinencia o el paso de consumo de pasta
basa de cocaína a marihuana, etc.)

c) Evaluación del nivel de compromiso: se realiza tanto a nivel individual


como familiar mediante entrevistas o talleres psicoeducativos. Las acciones
de carácter evaluativo buscan establecer un primer acercamiento a los
objetivos terapéuticos que el joven se plantea en ese momento particular y,
en su conjunto, se orientan a la generación de insumos para la elaboración
del plan de intervención individual.

d) Trabajo en plan de intervención individual: tomando en consideración


las orientaciones establecidas en la prognosis se planifican intervenciones
individuales y visitas5 domiciliarias semanalmente.

e) Ficha o contrato: joven y adulto responsable declaran conocer el


proyecto, comprometen su participación en el proceso y a dar cumplimento
a los acuerdos establecidos. El uso de esta herramienta genera resistencias
puesto que se asocia a prácticas coercitivas o de control. Esto ha
demandado al equipo un trabajo de resignificación del instrumento en
términos de que sea concebido por el joven como una oportunidad de
desarrollo de la capacidad de adquisición de compromisos
(desjudicialización del contrato).

Nivel grupal.

Diagnostico grupal

Esta práctica se realiza de manera paralela a su implementación en el nivel


individual

5
Los jóvenes provenientes de CERECO Y GENCHI presentan diferencias en cuanto al apoyo
familiar disponible para la intervención. En los primeros la dupla psicosocial logra establecer
contacto con las familias de los jóvenes y promover en ellas su apoyo al tratamiento, mientras que
en la sección de menores la presencia de la familia como también el conocimiento es prácticamente
nulo.

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En sección de menores se lleva a cabo una evaluación de habilidades sociales
mediante observación directa del grupo y de cada joven en interacción con el
grupo. Permite seleccionar y diferenciar a los jóvenes que integrarán los grupos
terapéuticos.

La evaluación del estadio del desarrollo se efectúa con base en la observación


clínica (no se realiza formalmente) que se focaliza en aspectos tales como la
tolerancia a la frustración o focalización de la atención. Esto significa, a juicio del
equipo asesor nacional, que el estadio evolutivo no se evalúa en esta fase.

Además, se gestiona quincenalmente una evaluación a cargo de medico general,


que explora aspectos relativos a la salud física, sexual, dental y de consumo,
existiendo dificultades para la realización de una evaluación psicopatológica.

5. Tratamiento6

Nivel individual

Los temas significativos levantados durante el diagnóstico comienzan a ser


trabajados en el contexto del espacio terapéutico. Con la problematización de la
relación del joven con la sustancia y a través de una metodología didáctica
expresada en el lenguaje del joven, se pretende inducir la vinculación de la
historia de vida con los objetivos terapéuticos del proyecto en torno al consumo de
drogas. Paralelamente el trabajo se centra en la identificación de factores
protectores y competencias instaladas en el sujeto (siguiendo una línea más
promocional de intervención).

Temas abordados:

 Valores
 Resolución de conflictos
 preparación para la vida familiar
 Autocontrol
 Prevención de recaídas

La estrategia incluye técnicas conductuales como el reforzamiento (se lleva mate y


cigarrillos a las sesiones)

6
Si bien la aproximación en psicoterapia declarada corresponde a la terapia experiencial es posible
discernir una combinación con diversas técnicas de la perspectiva cognitivo conductual. En ese
contexto se promueve la creación de vínculo terapéutico mediante relaciones basadas en la
afectividad y en el establecimiento de compromisos.

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En sección de menores la intervención consiste en una atención médica
quincenalmente , junto con el monitoreo de la evolución y suministro del
tratamiento psicofarmacológico.

Nivel grupal

En sección de menores el trabajo se estructura en torno a dos actividades:

 Taller de drogas (quincenal) basado en la entrega de información sobre


drogas. Se estructura en torno a sesiones que abordan tópicos o
“módulos” relacionados con el consumo de drogas (efectos físicos y
psicológicos, tipos de drogas, etc.) extraídos de material del CONACE
acorde al tramo etáreo de los jóvenes.

 Grupo terapéutico (quincenal), orientado al desarrollo de temáticas


tales como la “funcionalidad” del consumo en la historia personal o
habilidades para la prevención de recaídas, entre otros. En términos
metodológicos, se emplean técnicas participativas, basadas el lenguaje
coloquial- que apuntan al mismo tiempo a la creación del vínculo o
“enganche”con el joven- , articuladas con técnicas vivenciales (dibujos,
collage) del enfoque experiencial y de actuación de conducta (rol playing)
del enfoque cognitivo conductual.

El contexto ambulatorio es el espacio donde la intervención grupal presenta


mayores resistencias desde el grupo de jóvenes a diferencia de lo que ocurre en la
intervención individual, que se desarrolla de manera más fluida. En este contexto,
en lo referente a nivel de daño, se realizan intervenciones individuales con jóvenes
que presentan mayores consumos mientras que los menos dañados participan en
los grupos.

Si bien la intervención grupal presenta resistencias en el medio libre, la estructura


es similar a lo que se realiza en contexto privativo (contempla intervenciones
individuales y grupales).

En los PÍA, el obstáculo presentado por las resistencias a nivel grupal pretende
ser nivelado individualmente mediante visitas domiciliarias al joven y el
establecimiento de lineamientos iníciales (inducción de rutinas estructuradas,
capacitación laboral) en conjunto con el delegado del centro.

En el ámbito familiar se monitorea el cumplimiento de los acuerdos hechos por el


joven en relación a la estructuración de rutinas. Adicionalmente, en cuanto al
tratamiento farmacológico se busca establecer acuerdos de manejo de los
medicamentos. Posteriormente se visita el hogar para evaluar el cumplimiento

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avance de las metas terapéuticas. Por ultimo se contemplan actividades que tienen
por objeto la revitalización del proyecto de vida de las madres y, si es demandado,
se realizan intervenciones psicoterapéuticas.

Estructura semanal de la intervención

Contexto privativo

Articula una intervención individual y una grupal (intercalando el taller de


reducción de daños o de información sobre drogas con grupo terapéutico).

Contexto no privativo

Se compone de cuatro intervenciones semanalmente que consisten en:


- dos intervenciones grupales: un taller de reducción de daño y una sesión de
grupo terapéutico
- dos intervenciones individuales: trabajo con factores protectores y de riesgo
mediante “guías de conversación”.

6. Egreso.

En mayores de 18 años se evalúa derivación para continuación del tratamiento. La


derivación a comunidad terapéutica ha sido poco fructífera ya que, se argumenta,
la intensidad de la intervención es menor a la entregada por el proyecto, lo que se
traduce en última instancia en la deserción joven.

Indicadores de logro desde la perspectiva del equipo: reducciones de frecuencia


del consumo, inserción laboral o escolar.

En los CERECO a modo de buena práctica se menciona el trabajo de preparación


para el egreso con la familia consistente en comprometerla en el monitoreo del
tratamiento en general y de la administración de medicamentos en particular

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Modelo de Gestión

Las coordinaciones que Paskana ha establecido con el sistema de actores en


general y con cada centro en particular destacan por la informalidad y poca
estructuración, no obstante el equipo señala el carácter formal y estructurado de
algunas de ellas:

 Con los Pías se establece contacto estrecho con el delegado para que este
retroalimente al joven respecto de su situación judicial. Sin embargo se
señala falta de coordinación en la planificación de las actividades de estos
centros y las del proyecto Paskana, reportándose situaciones de “choque”
de horarios o días.

 Con GEMCHI se ha logrado estructurar el espacio de atención en la


sección de menores

 Con la red institucional de salud

 Con Gendarmería de Chile se destaca la implicación de la auxiliar


paramédica de la institución quien asiste junto al joven y el profesional de
Paskana a su cargo al centro hospitalario de manera que se interioriza de
su estado particular y se coordina internamente con los delgados para el
suministro de medicamentos cuando el equipo del proyecto no visita el
centro.

Finalmente, la ONG Corfal cuenta dentro de su planta de profesionales con un


abogado que asesora la situación judicial de los jóvenes del proyecto Paskana lo
que contribuye focalizar el accionar de los profesionales hacia aspectos
propiamente clínicos

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Segunda Región

Ong Tierra Esperanza

Proyecto Sullay.

El proyecto que se describe continuación cuenta con un equipo interdisciplinario


compuesto por dos educadores, dos sicólogos, un asistente social y un psiquiatra,
quienes distribuyen su quehacer en espacios de intervención vinculados a la red
SENAME y GENCHI en las comunas de Antofagasta, Calama y Tocopilla,
específicamente atendiendo territorialmente un PÍA en Tocopilla, dos PÍA y
GENCHI en Calama y un PÍA, GENCHI y COD – CERECO Surgam en Antofagasta.

Estrategia de Intervención

1. Derivación

El equipo profesional de los centros de base, establece la sospecha diagnóstica de


consumo problemático de sustancias en los jóvenes, generando la demanda de
derivación. En general, la derivación puede extenderse de cuatro a ocho semanas
como máximo donde desde cada centro de intervención se envía una ficha de
derivación.

En esta región, el equipo profesional no realiza un proceso de inducción de


instrumentos de derivación en cada uno de los centros así como tampoco en torno
a la transferencia de competencias para la detección de casos que efectivamente
necesiten tratamiento. Más bien lo que se realiza en este caso es la recepción de
los instrumentos que cada centro elabora (en función de sus objetivos
institucionales particulares), los que son adecuados y complementados de acuerdo
a los objetivos de intervención en la temática drogas

Tanto en centros privativos como no privativos de libertad existen fichas con


información de los jóvenes que se derivan al proyecto. Sin embargo, gran parte de
la información requerida para materializar la derivación desde la perspectiva de los
objetivos del tratamiento en drogas no se encuentra registrada, situación que hace
necesaria visitas o entrevistas adicionales para la completación de la información
faltante.

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2. Acogida

Este momento de la intervención esta a cargo de los sicólogos del equipo, quienes
visitan al joven en el centro de origen y les presentan el proyecto enfatizando que
este se trata de una intervención terapéutica de carácter voluntario y no de una
medida de tipo judicial.

Metodológicamente se implementan las siguientes acciones:

a) Registro de preparación al tratamiento. Es utilizado para determinar el


estadio motivacional del joven en base a una auto-evaluación de costos y
beneficios de consumir la sustancia. Asimismo este se emplea luego como
insumo para la fase diagnóstico7.

En caso de presencia de policonsumo, un mismo sujeto puede presentar una diversidad de


estadios motivacionales dependiendo del tipo de sustancia (droga) que logre problematizar
(por ejemplo el deseo de afectar o atender el consumo de pasta base pero continuar con el
alcohol o marihuana), que generalmente se corresponde a la sustancia que el joven percibe
o distingue como más nociva (habitualmente pasta base)

b) Contrato terapéutico. Este establece los acuerdos terapéuticos entre el


joven y los profesionales del equipo. El encuadre de esta práctica- que
forma parte del repertorio de la Ong Tierra Esperanza a nivel nacional-
pone el acento en la reciprocidad (o co construcción) de compromisos,
confidencialidad en el manejo información y voluntariedad de participación.
La oferta programática se establece en términos de una intervención que
combina la modalidad individual con la grupal así como el tratamiento
farmacológico cuado este sea necesario.

Esta etapa es orientada desde el objetivo de inducir lo que el equipo


denomina “insight” (en el sentido de autobservación y desarrollo de
reflexividad) respecto de la relevancia de formar parte del programa y
realizar el tratamiento. En efecto, el contrato terapéutico como instrumento
es acompañado por una intervención en clave conversacional que busca
generar un vínculo con el joven de modo de problematizar el consumo de
drogas y en consecuencia despertar la necesidad de formar parte del plan
de tratamiento que se le oferta.

7
Considerando la diversidad de estadios motivacionales presentes en el universo de los casos,
el objetivo planteado para aquellos jóvenes que se encuentran en un estadio pre contemplativo
(la mayoría de ellos) es generar un mínimo de motivación al cambio.

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Los lineamientos orientadores del abordaje de la temática del consumo
consideran el empleo de la conversación terapéutica sobre contenidos
emergentes planteados por el joven (conflictos interpersonales, por
ejemplo) para posteriormente intencionar la conversación hacia zonas de
sentido asociadas con el consumo de drogas propiamente tal. En forma
paralela, se realiza reunión familiar en el propio hogar a cargo de un
asistente que indaga sobre aspectos relevantes en torno a la estructura y
dinámica familiar, existencia de apoyo al tratamiento y disposición a
participar en talleres, así como también busca recoger información sobre la
historia y situación socioeconómica del grupo familiar en particular. El joven
es informado de la realización de esta actividad desde sus inicios.

3. Ingreso /Preparación al Tratamiento

Contexto no privativo o ambulatorio

En este momento se describe una intervención en dos niveles. El primero de ellos


a nivel individual donde se interviene con el objeto de establecer raport
terapéutico mediante entrevistas individuales. El equipo profesional trabaja
activamente en la generación de vínculo sobre la base de las características de los
profesionales (personales, de género u otras) que generen mayor
retroalimentación con el joven.

El segundo se da a nivel grupal realizando “grupos terapéuticos” y actividades


recreativas. Este orden de intervención a diferencia del individual se realiza sólo
cuando el joven se encuentra motivado para participar de este.

4. Diagnóstico

Contexto privativo de libertad

Empleando los insumos producidos en la fase primera de derivación y acogida, es


la figura del sicólogo quien articula gran parte del accionar en este momento aun
cuando la totalidad del equipo profesional participa en su diseño o elaboración.

Metodológicamente este momento de la intervención se ordena en torno a cuatro


ejes:

a) Consumo; evaluación del tipo de consumo, tipo y funcionalidad de la


sustancia.
b) Rasgos de personalidad presentes en el joven
c) Patologías orgánicas presentes en el joven

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d) Aspectos Sociales ; evaluación de vulnerabilidad social

Esta fase de diagnóstico aplica una técnica de visualización sobre tipologías de


consumo que pretende que el joven sea capaz de distinguir su tipo de
consumo. Es realizada preferentemente por el educador del equipo en el nivel
grupal (formato de talleres grupales que abordan temáticas particulares) y por
sicólogos en el nivel individual, imprimiéndole una orientación psicoeducativa.

De esta forma se determina el compromiso biopsicosocial, elaborando la


hipótesis diagnóstica de acuerdo a la preponderancia de cada eje analizado y
determinando el tipo de abordaje psicoterapéutico mas apropiado para cada
caso en un continuo que va desde lo conductual hasta una aproximación más
centrada en lo cognitivo, aunque siempre priorizando los ejes donde se
presentan mayores desbalances.

Metodológicamente las técnicas empleadas particularmente en la intervención a


nivel grupal provienen preferentemente del ámbito de la educación popular, lo
que se articula por ejemplo a través del abordaje de temáticas especificas
como sexualidad o prevención de enfermedades de transmisión sexual
siguiendo siempre una estrategia lúdica y participativa (foros, tarjetas,
papelografos, etc.)

Desde lo anterior se sigue que la hipótesis diagnóstica se elabora en términos


clínicos considerando integralmente la situación social y familiar en que se
encuentra el joven, información que es recopilada en la elaboración de un
genograma y complementada por los reportes de los educadores u otros
profesionales de los centros de origen. En este sentido se distingue la inclusión
de la perspectiva sistémica o ecológica en la comprensión de la problemática
individual y del fenómeno mismo de la dependencia. De esta forma, la
información hasta ahora recopilada participativamente se articula en la
elaboración de un Plan de Intervención Individual.

Por otra parte se realiza una evaluación de redes sociales, que el equipo
denomina “prognosis”, centrando la atención en la estructura relacional de la
familia o en la figura de algún adulto significativo que apoye el tratamiento.
Esta información nutre de datos al cuarto eje-social- del diagnóstico axial y en
general se termina de recopilar la información que quedara pendiente durante
la fase inicial de derivación y acogida.

Finalmente y en torno a la especificidad de la temática del consumo en la


población a intervenir, se realiza una anamnesis toxicológica, que recupera
información sobre historia de consumo y consumo actual en cada caso.

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En síntesis las herramientas empleadas en la fase diagnostica en este proyecto
son:

 Tipología de consumo y Auto Evaluación de los riesgos asociados al


consumo
 Evaluación Compromiso Biopsicosocial
 Genograma
 Prognosis (redes sociales)
 Diagnóstico integrado - Hipótesis Diagnostica.
 Anamnesis Toxicológica

La información así recabada proporciona los insumos para la elaboración de una


línea de base para el diseño y estructuración del tratamiento.

5. Tratamiento

Contexto Privativo de Libertad

Durante esta fase se emplean alternadamente métodos y técnicas del enfoque


cognitivo-conductual para metas de corto plazo y del enfoque experiencial en
psicoterapia, para metas de largo plazo, trabajando con el repertorio, situación
actual o “aquí, ahora”del sujeto de atención. El énfasis en uno u otro enfoque
dependen de la capacidad de autobservación o “insight” que presente el joven.

En cuanto al enfoque en drogas, se indica el empleo del paradigma de la


Reducción del Daño, aunque la constatación de equipo asesor nacional es que más
bien se emplean estrategias metodológicas derivadas de tal enfoque. Con todo,
Sullay recibe asesoría técnica en esta materia específica de parte del proyecto
Ágora de la Región Metropolitana, que pertenece a la ONG Tierra Esperanza.

Como regla general se establece en este proyecto que a mayor deprivación


sociocultural la aplicación de técnicas conductuales o cognitivo conductuales tiende
a incrementar.

Entre las técnicas empleadas en esta fase destacan:

 Placebo ( yerbas medicinales)


 Focalización de sensaciones (psicoterapia experiencial)
 Relajación
 “Role Playing”
 Reforzamiento conductas de autocuidado( aseo personal)

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 Conversación terapéutica sobre temas emergentes , potenciando
competencia o recursos con que el joven cuanta ( superando la visión de
la carencia o el daño)

Áreas de intervención

 Salud (tiene por objetivo que el joven acepte y adhiera al tratamiento).


 Social.
 Familia.
 Cognitiva.
 Emocional (tiene por objetivo trabajar sobre el control de impulsos).
 Consumo (tiene por objetivo la disminución de la frecuencia del
consumo).

Una experiencia implementada por este equipo con anterioridad indica que las
intervenciones a mitad de semana y hacia el final del día son acciones que generan
resultados favorables ya que en tales circunstancias los sujetos se encuentran en
condición de actividad disminuida, menor frecuencia de comportamientos
disruptivos y por tanto presencia de mayores niveles de participación en
actividades de taller.

En relación al área de intervención Familia, es posible detallar que el accionar del


equipo se realiza en una modalidad mas individual, concretamente, visitas al hogar
a los grupos familiares, así como en una modalidad mas grupal donde se reúnen
varios grupos familiares, situación que depende directamente de que se haya
logrado la motivación necesaria para este efecto.

En el caso de la intervención grupal con familias existen dos grupos, uno por cada
contexto (privativo y ambulatorio). Este espacio tiene por propósito la
identificación por parte del grupo familiar o adulto significativo de la etapa del
proceso terapéutico por la que atraviesa el joven (inicio, diagnóstico, tratamiento o
egreso). La intervención se realiza a través de talleres estructurados en torno a
módulos mensuales. Entre ellos se consideran: “roles parentales”, “manejo
conductual”, entre otros.

Adicionalmente en torno a esta área de intervención se establece la elaboración de


una carta de compromiso, así como también se ofrece la posibilidad de asesoría
psicológica individual al adulto responsable, a cargo de alumna en práctica bajo
supervisión del equipo.

Preparación para el Egreso de los centros

La fase de preparación para el egreso se trabaja en torno a la recomposición o


revitalización del vinculo joven-familia y de los roles parentales. Adicionalmente se

22
entrega asesoría para la utilización por parte del joven y su familia de la oferta de
la red institucional pertinente, esto, dado que se señala desconocimiento de planes
y programas ofertados. En cuanto a prestaciones específicas en el área de salud el
equipo destaca un consultorio con especialización en atención de jóvenes. Sin
embargo, es menos favorable la oferta para el tratamiento del consumo de
drogas, donde se menciona el Programa Ambulatorio de CONACE y el programa
“Creo en Ti” de la Fundación SERPAJ.

Recaídas

Se sostiene la premisa de que las recaídas son previamente elaboradas por


el sujeto. En consecuencia, el trabajo consiste en la exploración y análisis de la
situación – contexto - emoción que anteceden la recaída. A partir de los
resultados generalmente nocivos o displacenteros se extraen los aprendizajes
personales para prevenir dichos episodios. A diferencia de las comunidades
terapéuticas, en este caso las recaídas son enfrentadas con un estilo
intencionadamente menos confrontacional, el que queda reservado para
situaciones poco frecuentes de recaídas sistemáticas.

Desintoxicación

Este proceso se inicia con la derivación desde centros privativos de libertad. Si bien
se carece de protocolo de desintoxicación, se articulan con generalidad las
siguientes acciones:

- Evaluaciones de sueño, de alimentación y conductual

- Interconsulta con psiquiatra del equipo quien determina, a su vez, los


cursos técnicos de acción posible, a saber, desintoxicación o placebo.
Cuando el caso hace necesario dar curso a la desintoxicación, se procede a
la administración de medicamentos específicos tales como; amipriptilina:
regulación del sueño, fluoxetina: regulación del ánimo y/o ansiolítico, ácido
valproico: estabilización del ánimo, meleril, y vitaminas.

7. Egreso

Abandonar el proceso de intervención antes descrito ocurre básicamente en


dos escenarios:

a) Cumplimiento de mayoría de edad durante el tratamiento en contexto


privativo (paso a GENCHI adultos): se gestiona a través de contactos
personales el trabajo dentro de la sección de adultos para dar término o cierre
al tratamiento

23
b) Cumplimiento de mayoría de edad durante el tratamiento en contexto
ambulatorio: se continúa el tratamiento proyectando su cierre.

En dicho escenario las alternativas de reinserción laboral son escasas, sin


embargo, en relación al ámbito educacional, hay disponibilidad de programas
flexibles con objetivos educativos reducidos en cantidad y tiempo de permanencia
en establecimientos educacionales específicos.

Finalmente cabe señalar que los egresos desde los CERECOS hacia los PÍAS son
poco frecuentes y en consecuencia esto ocurre con la finalización del proceso
terapéutico.

Modelo de gestión

En general destaca como ‘buena Práctica’ en cuanto modelo de gestión, el alto


nivel de coordinación y disposición favorable al equipo del personal de GENCHI. Se
indica que las características personales de la autoridad penitenciaria posibilitan la
fluidez en lo que dice relación con el traspaso o flujo de información y las acciones
generales implicadas en la intervención. La confianza es mencionada como la
característica fundamental del patrón relacional sobre el que se basa la
coordinación interinstitucional Sullay-GENCHI, a lo que se agrega una comprensión
bien integral o compleja del sujeto de atención del proyecto, esto es como joven y
no solamente como delincuente.

La relación que Sullay establece con Gendarmería se basa en el reconocimiento de


trabajo mutuo y en la horizontalidad buscando apoyo en (y validando) la experticia
del funcionario GENCHI. Producto de esto el equipo ha logrado establecer una
coordinación permanente con el equipo de una comunidad terapéutica que trabaja
al interior de GENCHI lo, que se ha traducido en el aprendizaje acabado sobre las
dinámicas que caracterizan al centro, lo que en definitiva mejora la calidad de la
intervención desde el punto de vista de la pertinencia contextual de la estrategia
de intervención.

Por último, el perfil de los funcionarios de Gendarmería que se relacionan en forma


directa con la población destinataria de la intervención, corresponde a un personal
con experiencia acumulada a través de años de trabajo con jóvenes. El estilo de
relación de aquellos gendarmes con menor experiencia laboral - según el equipo
profesional- es de un carácter más autoritario y/o coercitivo. Esta dimensión
estaría asociada a una especie de sintonía en el modo de aproximación y
concepción del joven en tanto sujeto tanto desde GENCHI como desde Sullay.

24
Quinta Región

Ong PRODEL

Estrategia de Intervención

1. Derivación

El trabajo del equipo se ordena de acuerdo a los siguientes hitos o componentes:

 Sospecha de consumo abusivo de sustancias por parte de los


profesionales de cada centro de origen

 Informe de derivación, concebido como el primer “filtro”, destinado a


identificar jóvenes con el perfil del sujeto de atención establecido por el
programa. Es elaborado por los profesionales de cada centro de origen.

 Ficha prediagnóstica (Pías y CERECO), aplicada en forma previa al


ingreso formal al proyecto, se orienta a la evaluación temprana de la
motivación respecto de la participación en el proyecto.

 Establecimiento de los alcances del proyecto8 en CERECO Lihuén :


se ha acordado, vale decir, definido limites, en cuanto a que situaciones
de intoxicación o intento de suicidio no corresponden al ámbito de
competencias de PRODEL y que cuando éstas se presentan se genere la
derivación al centro hospitalario correspondiente. Este punto tiene origen
en las dificultades para establecer criterios comunes en el motivo y la
manera en que se administran los medicamentos en ese contexto
privativo de libertad y a la falta de colaboración en cuanto a la
administración de medicamentos los familiares de los jóvenes.

8
De acuerdo a lo expresado en diferentes entidades ejecutoras, existirían ciertos criterios de
exclusión de jóvenes infractores de ley que presentan consumo problemático de drogas, como por
ejemplo, la existencia de patología severa u otras. Del mismo modo, como en le caso de PRODEL,
los casos de intoxicación quedan excluidos de la atención del proyecto, situación que al parecer no
ocurre en otros centros. En el caso puntual de PRODEL el equipo afirma que este acuerdo fue
hecho en vistas a la naturaleza ambulatoria del proyecto, que justificaría tal medida. Como sea,
es interesante plantear estas distinciones toda vez que se pretende estandarizar un mínimo de
procedimientos y acciones para todo proyecto en el marco de la construcción de las orientaciones
técnicas y el modelo de intervención.

25
2. Preparación al tratamiento.

Se lleva a cabo a través de una aplicación metodológica tipo taller denominada en


este caso Taller de Preparación al Tratamiento. Se guía por el objetivo
general de promover tempranamente y de manera sistemática la motivación al
tratamiento, extendiéndose por un mes. En concreto, se muestra al joven el
“encuadre” o sentido del tratamiento en drogas sostenido por el proyecto (con
enfoque culturalista y de carácter voluntario, vale decir, enfatizando que no se
trata de una medida judicial). Se realiza en modalidad individual o grupal
dependiendo de cada situación particular

Además considera la evaluación de la disposición de incorporación al trabajo grupal


e inclusión de la familia al tratamiento.

Frecuentemente el profesional a cargo de la motivación en esta etapa


posteriormente se constituye en el terapeuta del joven.

Se contempla además la realización de atención psiquiátrica.

El trabajo se concentra en la profundización en torno a la problematización del


consumo de drogas que se comenzara con la denominada “evaluación de riesgos y
beneficios” de la etapa previa (diagnóstico)

Estructuración de la preparación al tratamiento:

Nivel Individual

 Encuadre terapéutico y motivación al tratamiento


 Explicación enfoque de la oferta programática: “construcción sociocultural”
que sustenta el equipo.
 Decisión personal

Nivel Grupal

Explicación enfoque de la oferta programática, a saber, “construcción


sociocultural” (sentidos y significados asociados al consumo de drogas, prácticas
culturales de colectivos de referencia o cultura “canera” y/o juvenil).

En sección de menores las metodologías de carácter lúdico tienen escaso impacto


debido a que la dinámica particular de ese contexto, caracterizada por altos
niveles de reactividad conductual, desfavorece la apertura emocional mínima

26
requerida para la expresión lúdica. Distinto es el caso del CERECO Lihuén en
donde, a pesar de tratarse de un contexto similar desde el punto de vista de la
privación de libertad, las mencionadas herramientas de trabajo son altamente
valoradas y preferidas por la población beneficiaria.

El equipo, en su estrategia para afrontar las diferencias contextuales en cuanto a


índices de agresividad u otros obstáculos al trabajo, ha llevado a privilegiar en el
caso de GENCHI el trabajo en pequeños grupos (compuestos por dos o tres
jóvenes) , basándose fundamentalmente en el dialogo terapéutico. La estrategia
de adaptación a la cultura carcelaria o “canera” que hace que los sujetos
“supriman” la autoexposición emocional, es tomada como una oportunidad de
“enganche” terapéutico dentro del marco de la intervención en nivel individual,
en la medida que el terapeuta lo trabaja como un espacio “auténtico” de
interacción orientado a la resolución o búsqueda de alternativas flexibles a los
conflictos detectados en –y con participación de- el joven.

3. Ingreso9 y Diagnóstico

Se ingresa cuando el joven manifiesta el deseo de participar voluntariamente en el


proyecto, previa aclaración de dicha participación no dice relación con la
modificación de su situación judicial.

Por su parte, el sentido que adquiere la práctica diagnóstica en este equipo se


expresa en la adopción de un enfoque clínico denominado “psicopatología
explicativa”, aproximación centrada en la comprensión – de corte fenomenológico
experiencial- de la dinámica del consumo, más allá de su mera descripción o
cuantificación.

Desde el punto de vista tecnológico, junto con la anamnesis toxicologica, cuya


aplicación es exigida por SENAME, PRODEL incorpora en esta fase la aplicación de
una “evaluación de los riesgos asociados al consumo”, herramienta de signo
cualitativo que intenciona la autobservación del sujeto de atención en torno a las
consecuencias derivadas del consumo de sustancias.

Herramientas empleadas en el diagnóstico:

 Anamnesis toxicológica
 Compromiso Biopsicosocial
9
Los criterios de ingreso son los siguientes:
- Que presente la problemática de consumo(policonsumo)
- Que exista motivación al tratamiento
- Que no haya desertado de tratamiento psiquiátrico anterior
- Que no presente rasgos de personalidad que sean contraproducentes para la adherencia
( auto agresión, ideación suicida).

27
 Evaluación de los riesgos asociados al consumo
 DSM IV Y CIE 1O
 Diagnóstico integrado.

La información así recabada proporciona insumos para la elaboración de una línea


de base para la estructuración de tratamiento.

3. Tratamiento

Este momento contempla la elaboración de un plan de tratamiento individual para


cada caso ingresado. Se compone de las siguientes modalidades de intervención:

a) Intervención terapéutica individual, para todos lo jóvenes ,


dependiendo de las características del contexto en el cual se atiende y de
las necesidades del joven

b) Intervención grupal, a cargo de antropóloga y asistente social del


equipo. Participan todos aquellos jóvenes que hayan sido ingresados
formalmente al programa y que deseen participar de la instancia grupal. El
trabajo se realiza sobre la base de módulos de reducción de daño y
autocuidado concentrándose mayoritariamente en CERECO Lihuén (en
sección de menores no ese realiza intervención grupal ni tampoco familiar,
razón por la cual, se decide acentuar la intensidad del trabajo individual
psicoterapéutico y psiquiátrico.

c) Evaluación psiquiátrica, acción que establece la pertinencia de


intervención psiquiátrica observando la evolución del tratamiento
psicoterapéutico individual, de modo que si lo hace de manera satisfactoria,
se determina una reevaluación posterior dentro de dos a tres meses. Se
intenta evitar el uso de psicofármacos salvo en casos en donde se hace
estrictamente necesario, para lo cual se debe contar con personas
significativas que se hagan cargo su administración.

d) Terapia familiar, para lo cual se establece como criterio la disposición de


la familia de apoyo al tratamiento y que el joven desee incluir a su grupo
familiar en el proceso. En el CERECO en casos en que la dinámica familiar
aparece directamente relacionada con la problemática de consumo el
terapeuta identifica a aquellos adultos significativos que visitan al joven en
el centro de modo de promover su inclusión o compromiso de apoyo al
tratamiento. El trabajo con la familia puede adoptar la forma de apoyo al
tratamiento mediante psicoeducación y seguimiento, o bien, terapia familiar
cuando el diagnóstico revela que la dinámica familiar está relacionada con la
mantención del consumo (co-dependencia).

28
e) Reunión clínica, evaluación interdisciplinaria del caso: psicológica,
psiquiátrica y cultural. Los casos que se ingresarán se evalúan de acuerdo al
grado de compromiso o motivación del joven y de que no representa riesgo
para el tratamiento (como las psicopatologías severas).Si bien el equipo
destaca la relevancia de esta práctica, señala un desajuste entre el tiempo
necesario versus el tiempo disponible para hablar de cada caso clínico
particular, así como también para el planteamiento de temas clínicos
(autocapacitación).

f) Con la información producida y la construcción de una línea de base se


determina si el perfil del joven corresponde al foco de intervención
propuesto por el proyecto. PRODEL excluye de su perfil de sujetos de
atención a las patología duales, consumos recreativos, experimentales o
moderados y casos de automarginación

g) Derivación asistida en casos que se requiera.

Contextos privativos de libertad

La intervención consiste en la profundización del problema de consumo de drogas


abordando, de forma paralela, el estado actual de la experiencia del sujeto. En
este sentido el equipo ha detectado tres áreas “críticas” que dificultan la expresión
del joven: vinculo con su familia, pareja u otro significativo por temor al abandono;
integración a la dinámica del CERECO (“caer bien o mal parad”) y; información
judicial sobre su caso, habitualmente difusa.

La realización de intervenciones en los patios del CERECO o la sección de menores


se emplea como una estrategia para el desarrollo del vínculo terapéutico aunque
es una práctica que aún carece de validación institucional.

El trabajo con los temas mencionados en esta fase proporciona la base o


establece las condiciones de posibilidad para que la intervención profundice
progresivamente su acción sobre el joven a medida que el tratamiento avanza. En
otras palabras, la motivación en esta etapa radica en el abordaje de los

29
contenidos más significativos para el joven 10 en ese momento y no
necesariamente dicen relación con el consumo de drogas.

Específicamente, la intervención, comienza con la problematización y


resignificación del consumo (motivo de consulta) y trabajo de identidad.

El trabajo del equipo en general y la terapia en particular se basa en una


aproximación que enfatiza el aprendizaje acumulado por la experiencia del sujeto ,
induciendo la autobservación para generar una comprensión del desarrollo
psicológico que ha devenido en consumo de drogas. A partir de esta primera
constatación-que estimula la reflexividad del sujeto- , que significa que el problema
es un elemento que se relaciona directamente con la propia experiencia –locus de
control interno-,11 se trabaja en el desarrollo de formas alternativas de resolución
de conflictos, en el entendido que el consumo de drogas es una estrategia
específica para la resolución de conflictos personales que se ha rigidizado con el
tiempo.

Desde un punto de vista cualitativo, el trabajo se orienta en la resignificación del


problema y sus dimensiones relacionales desde el repertorio actual y en el
contexto de la historia del sujeto. Cuando el joven desarrolla la capacidad de
problematización del consumo se trabaja en estrategias de afrontamiento de
conflictos.

Otra manera de decir lo mismo es esquematizar la terapia en varios momentos


sucesivos:

 Problematización del consumo.

 Redefinición del problema.

 Trabajo con las dinámicas psicológicas y contenidos de la situación actual


( no exclusivamente referido al motivo de consulta) y desbalances cognitivo
afectivos

10
Esta también es una práctica que aparece transversalmente en varios proyectos, el tratar o
afrontar en el espacio terapéutico la problemática actual de la experiencia del sujeto, en tanto que
estrategia previa al abordaje de los contenidos relevantes para el proyecto, se ha mostrado
particularmente satisfactoria en cuanto a la generación de vínculo terapéutico. Debiera tomarse en
consideración que el abordaje clínico fuera de las claves significativos del sujeto tiene menos
posibilidades de éxito.

11
El síntoma es entendido como un problema aparente-sintomático- de una dinámica psicológica
subyacente -problema “real”-.

30
 Arribo del sujeto a una comprensión de la dinámica de su consumo: cuál es
el sentido que adquiere el consumo para el joven a la luz de la revisión de
su situación presente

 Exploración o búsqueda conjunta de estrategias de resolución mas


adaptativas o flexibles

Este tipo de estrategias constructivistas se caracterizan por al aprendizaje conjunto


terapeuta-paciente de la experiencia en cuestión.

Métodos y técnicas en terapia.

 Cuadernos y sistemas de registro: tienen por objeto ampliar o


profundizar la autobservación

 La “moviola” , recurso metodológico que trabaja con la dimensión


narrativa de la experiencia, alegóricamente concebida como una trama o
guión cinematográfico compuesto a su vez por hitos o episodios en los
cuales el sujeto se ve como personaje y protagonista. Es mencionada
como una herramienta de alto impacto terapéutico.

Intervención Individual

En términos estrictamente relativos a la psicoterapia se emplean técnicas con


origen en las tradiciones posracionalista y psicoanalítica, que han mostrado
resultados satisfactorios desde el punto de vista del desarrollo de la capacidad de
autobservación (con vistas al autoconocimiento como estadio terminal de la
terapia) y de la creación de alianzas básicas entre terapeuta paciente. La
inducción o el trabajo con la reflexividad responde al objetivo terapéutico de
“objetivar” la propia experiencia o “salir de lo inmediato”, evidenciado el carácter
construido e histórico de la identidad personal y de sus posibilidades de
elaboración o “co construcción” de trayectorias y auto narraciones menos
saturadas de problemas).

La intervención terapéutica individual se basa en el trabajo del repertorio y


situación actual del sujeto desde donde se intenciona el abordaje de la
problemática asociada al consumo de drogas. Es decir, la intervención se
caracteriza por tratarse de un proceso conversacional que no impone temáticas al
joven, si bien aquella relevante para el proyecto- el tratamiento del consumo
problemático de drogas- es inducida por el terapeuta al interior de la
conversación.

Esta forma de abordaje terapéutico y estilo relacional basado en el acercamiento


horizontal hacia el sujeto de atención, propia de diversas escuelas en psicoterapia

31
(humanista, posracionalista, narrativa, sistémica), es particularmente efectiva en
el perfil de sujetos que atiende el proyecto puesto que podría decirse que
representa un quiebre o disonancia en el estilo de relación a que el joven se
encuentra habituado. Al mismo tiempo y en términos de impacto terapéutico, se
menciona que los resultados se vislumbran en el plano del comportamiento
emocional, en donde los episodios de autoagresión han disminuido tanto en
intensidad como en frecuencia (particularmente en el caso de GENCHI)

Indicadores de logros

El cambio terapéutico es entendido como una modificación significativa en


términos de la historia de vida asociada a la situación inicial o problema de
consulta, mediante un registro afectivo. En semejante encuadre el sujeto ha
alcanzado los objetivos de la terapia cuando es capaz de alcanzar un nivel de
conocimiento de la experiencia personal en las diversas esferas o niveles (si
mismo y relación con otros) en que aquella se presenta.

Podría decirse que la intervención individual que realiza la antropóloga sintoniza


con el enfoque general que orienta la psicoterapia. El uso de historias de vida,
herramienta clásica de la disciplina antropológica o de la llamada aproximación
biográfica en ciencias sociales, otorga especial atención a los aspectos narrativos
en la construcción de los identidad sociocultural de los sujetos pertenecientes a
una matriz cultural particular, y en este sentido representa un complemento que
refuerza la acción propiamente psicoterapéutica llevada a cabo por los psicólogos.

Si bien la intervención grupal -y familiar- se encuentra a cargo de profesionales


pertenecientes al campo del trabajo social y la antropología , como ocurre en la
mayor parte de los proyectos que forman parte del programa nacional, este equipo
presenta la particularidad del trabajo individual en clave antropológica como
complemento y generador de insumos para la acción clínica.

32
Modelo de gestión.

Desataca una orgánica de reuniones que establece la coordinación tres veces por
semana entre el psiquiatra del proyecto y el equipo del CERECO Lihuén para la
discusión de casos. Se menciona que el profesional proporciona indicaciones
técnicas orientadas al tratamiento farmacológico en situaciones estrictamente
derivadas del consumo de drogas (abstinencia o fármacos de base para la
psicoterapia)

Tambien destaca la realización de una reunión conjunta en la etapa de derivación,


la que se realiza en el centro de origen que genera la derivación

Coordinaciones interinstitucionales

- Hospital psiquiátrico
- Comunidades terapéuticas
- Con GENCHI y CERECO Lihuén: análisis de casos

Con frecuencia resultados satisfactorios desde el punto de vista de la coordinación


del sistema de actores o modelo de gestión dicen más relación con vínculos
personales entre los diversos agentes institucionales que con dispositivos u
orgánicas de encuentro y colaboración formalizadas o institucionalizadas.

Finalmente el modelo de gestión de esta ONG incluye un componente de


Capacitación en torno a los conceptos contenidos en los criterios diagnósticos de
las dependencias establecidos por el manual DSMIV y CIE 10 con el objeto de
aumentar la eficacia del proceso de derivación desde los centros, ajustado de
manera específica a los criterios clínicos de dependencia. En el plano tecnológico,
el mencionado proceso cristaliza en un informe de derivación.

33
Octava Región

ONG Tierra Esperanza

Proyecto Crecer

Estrategia de Intervención

1. Derivación12

En esta primera etapa los jóvenes son enviados por los operadores de los centros
de la red SENAME y Gendarmería de Chile.

El proceso comienza con la aplicación de una entrevista preliminar o de


preingreso, que se guía por el objetivo de identificar las condiciones mínimas o
criterios de ingreso al proyecto, esto es, voluntad para participar y verificación
de consumo problemático. El equipo profesional sostiene la premisa de la
motivación como proceso dinámico (fluctuante), razón por la cual un mismo
joven puede ser derivado en más de una ocasión

En la entrevista se da conocer al joven la oferta del proyecto, como también los


profesionales involucrados en cuanto a funciones y tareas. Contempla un trabajo
de reencuadre de significados o mitos que generan disposiciones desfavorables al
tratamiento en drogas, buscando promover un sentido alejado de connotaciones
patologizantes-desde el punto de vista de la salud mental- para el sujeto.

El proyecto es presentado en un lenguaje que connota su flexibilidad en la


implementación de las acciones en comparación con otras ofertas y se enfatiza el
protagonismo o responsabilidad que la intervención le asigna al joven.

En general, las evaluaciones que se realizan tienen un carácter flexible, es decir,


consideran la dinámica fluctuante de los procesos motivacionales, rasgo
característico del estadio evolutivo por el que atraviesa la población destinatarios
directos de la intervención.

Esta etapa también considera la observación de cada caso desde las diferentes
aproximaciones de cada uno de los miembros del equipo.

12
La estrategia de intervención de este proyecto, así como lo realizada por el proyecto Ágora de la
región metropolitana, tiene un componente de capacitación a los operadores de los centros de
origen.

34
Si procede el paso la siguiente etapa – de ingreso- comienza el trabajo destinado
a establecer las “exigencias” que se derivan de aceptar el tratamiento (formación
de límites). En este proyecto, tales“exigencias” dicen relación con asistir a terapia
individual o grupal según se determine, co participar o co construir el plan de
intervención y usar medicamentos en caso de prescripción de medico psiquiatra.

Para contextos privativos de libertad esta etapa considera anticipar los


cambios que el setting terapéutico sufrirá en la eventualidad de que el joven
recupere su libertad.

2. Ingreso/Diagnóstico.

Esta fase es considerada una intervención en si misma y por lo mismo se guía por
el objetivo de sentar las bases para la creación del vínculo o enganche terapéutico
con el joven.

En este proyecto la etapa de ingreso coincide con la de diagnostico. Puede


extenderse hasta tres sesiones y es de carácter multidisciplinario (en su
elaboración participan los profesionales psicólogo, psiquiatra, educador y asistente
social). Incluye la realización de una reunión clínica, que evalúa la factibilidad del
ingreso al proyecto caso a caso.

Además, a los profesionales cuyas disciplinas son más cercanas a las ciencias
sociales que a la salud mental o la medicina se les asigna, además de la
intervención en el nivel grupal, el rol de coterapeutas- en lo individual- y
adicionalmente se encuentran a cargo de la actividad denominada
“acompañamiento terapéutico”, que retroalimenta el proceso terapéutico
propiamente tal a cargo de los profesionales de la psicología.

En cuanto a las aplicaciones metodológicas asociadas a esta etapa de ingreso y


diagnóstico, se mencionan

a) Anamnesis toxicológica, instrumento que diagnostica en detalle la


dinámica de consumo en el joven. En el contexto ambulatorio la
indagación se realiza en torno a tópicos tales como los tipos de drogas que
en la historia personal se ha consumido, incluidas las con consumo
experimental, distinguiendo entre consumo histórico, reciente y actual;
existencia de tratamiento anterior; lugares en que se consume ( que se liga
a la gestión de riesgos debido a los altos niveles de accidente ligados a esta
dimensión) y ; drogas más placenteras y displacenteras; relación infracción
consumo disntiguinedo, por ejemplo, si se roba para consumir o si se
delinque con consumo. Adicionalmente el trabajo del equipo en este

35
contexto contempla como estrategia para generar adherencia el
desplazamiento de la dupla psicólogo-coterapeuta al hogar u otros espacios
en que el joven se desenvuelve. En cuanto al contexto privativo
libertad, la aplicación de la anamnesis es idéntica que en lo ambulatorio.

b) Ficha de salud mental, que entrega información útil para orientar la


intervención hacia las áreas de mayor deterioro. Contempla áreas tales
como la cognitiva, emocional, social, grupo de pares y familia. Desde un
punto de vista cualitativo los profesionales intencionan el uso de este
instrumento en términos de una estrategia de “reflejo” del joven y su
consumo.

c) Cuestionario de intereses que proporciona información pertinente para la


formulación de las actividades grupales.

En el ámbito familiar las entrevistas se guían por el objetivo de la identificación


y motivación de figuras significativas para el joven que puedan acompañarlo en su
proceso terapéutico. En contextos privativos de libertad, el diagnóstico se
orienta a la identificación de adultos significativos e incorporación del grupo
familiar a la intervención del proyecto. El diagnóstico en este ámbito posee los
siguientes componentes:

 Diagnóstico de procesos socioculturales, ( familias indigentes) que en su


mayoría se encuentran excluidas o desconocen la oferta institucional general
y sanitaria en particular

 Indagación de aspectos socioeconómicos: ingreso familiar y elementos


vinculados a su percepción en torno al consumo del joven. Asimismo se
persigue producir información vinculada a la presencia de otras figuras
significativas para el joven, relevante esto último en historia de vida
marcadas por experiencia o hitos vitales cercanos a la exclusión social

 Se incluye la participación del psiquiatra ya que se ha visto que la visión–-


discurso-medico genera mayor influencia o impacto a nivel del grupo familiar
(cuando son jóvenes que requieren la intervención psiquiátrica). En general,
se intenciona que el psiquiatra participe en la mayor cantidad de acciones
asociadas al diagnóstico como una manera de complementar la mirada del
psicólogo, evitando de esta forma que sus intervenciones queden limitadas
al tratamiento de sujetos en los que se ha detectado comorbilidad

36
Además, se menciona que los grupos familiares de origen rural desarrollan
mayor adherencia o tiene disposiciones más favorables al proyecto que las
familias urbanas.

Finalmente, se ha observado que las figuras maternas tienen una mayor


disposición para participar en ciertos niveles de la intervención. Se menciona
que esto responde a la tendencia en la estructura de estos grupos familiares a
carecer de una figura paterna presente (distinción de género en torno a la
participación)

Criterios de exclusión para el ingreso

Simultáneamente deben presentarse tres condiciones para que esto ocurra.

- Retardo mental moderado


- Daño orgánico evidente
- Carencia de adulto responsable

En el nivel grupal el diagnóstico se realiza en la instancia denominada taller de


reducción de daños intervención de carácter psicoeducativo en lo medular.

Tanto en contextos privativo como no privativos, el taller de reducción de


daños se orienta por el objetivo de entregar información (énfasis cognitivo)
relevante para el autocuidado en relación al consumo y favorecer prácticas
saludables en esos ámbitos. Se abordan temáticas diversas que varían de acuerdo
a los intereses que presenta cada grupo de jóvenes que son previamente
detectados a través del cuestionario de intereses aplicado en la fase de ingreso al
tratamiento. Esta intervención es llevada adelante bajo la premisa de la
psicoeducación y la educación entre pares con objeto de transmitir la valoración de
las prácticas juveniles siendo utilizado también como una herramienta para
modelar conductas saludables, empleando materiales elaborados por CONACE y
obtenidos en Internet.

Los módulos que se abordan incluyen temas tales como:

 Síndrome de abstinencia,
 Información sobre drogas y sus tipologías,
 Enfermedades de transmisión sexual, ley de drogas, intoxicación aguda
(que es realizada por el psiquiatra).

Estos temas se abordan privilegiando la entrega de información por medio de


dinámicas generalmente a cargo de los psicólogos que luego pueden ser
reabordadas con mayor profundidad en la instancia de trabajo terapéutico
grupal (grupo terapéutico) que se realiza durante la fase posterior o de

37
intervención propiamente tal en el ámbito grupal. La estrategia metodológica
general, independiente del enfoque centrado en la entrega de información, se
realiza mediante técnicas participativas, lúdicas y el empleo del humor.

El diagnóstico a nivel grupal también tiene como propósito la selección de jóvenes


para el ingreso a grupos terapéuticos

3. Tratamiento

Cuando en la fase previa se ha dado curso al ingreso al proyecto se procede a la


firma de un contrato terapéutico, que finaliza la etapa de ingreso y diagnóstico
e inicia la de intervención (si bien este equipo cada etapa como una intervención
en sí misma). En general este instrumento se aplica imprimiéndole un sentido no
judicial enfatizando que se basa en la valoración del cumplimiento de compromisos
recíprocos terapeuta-joven.

Principios orientadores de las prácticas del equipo

Todos los profesionales del equipo “traducen” sus distinciones en torno a la


dimensión sociocultural a la intervención clínica. Esto se realiza, por ejemplo, a
través de la identificación de los grupos con que el joven tiene algún sentido de
pertenencia y de aquellos de los que reporta diferenciarse (por ejemplo con el tipo
de consumo que el joven verbaliza, o el tipo de delito que el joven identifica como
propio).

El equipo distingue que la categoría “joven infractor de ley con consumo


problemático de drogas” no es una categoría homogénea , sino que más bien se
trata de un grupo heterogéneo – diverso- que comparte algunos elementos en
torno a su posición en la estructura social pero con identidades dispares en
algunos aspectos, razón por lo cual este equipo considera que la aproximación
sociocultural es oportuna ya que visualiza las diferencias en torno al fenómeno de
la infracción así como tambien de los tipos de consumo que los jóvenes relatan.

Es importante destacar que la perspectiva sociocultural de abordaje en este


proyecto se basa sobre el “reconocimiento del otro”, elemento a considerar por el
profesional involucrado quien se encuentra “integrado, sin consumo y en su rol
adulto” enfrentando a un “joven marginado, con consumo e infractor”, respetando
esta situación/disposición/posición en el conjunto de las intervenciones que éste
realice. El instrumento que se utiliza para dar curso a este tipo de noción es la
historia de vida.

Además se menciona que el consumo de drogas es abordado en un lenguaje no


moralizante o estigmatizador, que excluye la exigencia por la abstinencia a priori,

38
lo que en definitiva actualiza la estrategia general de reconocimiento del otro
(validación de la experiencia del sujeto con el consumo) para el logro de los
objetivos terapéuticos.

En relación al abordaje de la dimensión sociocultural, destaca la relevancia de


conocer la historia del (los) vínculo (s) del joven, desde el enfoque sanitario y
considerando el enfoque de la reducción del daño como paradigma general.

Se menciona el empleo de elementos que provienen del enfoque humanista, del


sistémico y del cognitivo conductual así como la incorporación de técnicas
corporales.

No existe un enfoque o una teoría única que oriente las prácticas del equipo, por
lo cual la tendencia es a rescatar elementos de distintos enfoques que resulten
pertinentes para el trabajo con los jóvenes en la lógica de “relevar elementos
concretos para llegar a aprendizajes mayores”.

Distribución de los profesionales en la intervención

El psicólogo es el profesional a cargo del proceso terapéutico junto con un


coterapeuta y un acompañante terapéutico (sociólogo, educador, psiquiatra o
Asistente social) .Por otra parte , las distinciones relativas a la dimensión
sociocultural en la intervención son aportadas por el sociólogo del proyecto .

Plan de tratamiento individual

Se guía por la estrategia general de la co-elaboración de los objetivos de


tratamiento con el objeto de generar adherencia y por el cumplimiento reciproco
de compromisos para el logro de los objetivos propuestos. En general, se
tematiza en torno a elementos relacionados con el patrón de consumo y a tópicos
emergentes relevantes para el joven (objetivos de trabajo personal).

La principal diferencia entre terapia (a cargo de exclusivamente de psicólogo) y


acompañamiento terapéutico, radica en que esta última se ocupa del apoyo y
monitoreo de las tareas que el tratamiento plantea al joven, así como también de
facilitar o gestionar, en caso que sea necesario, el acceso a la oferta de la red
institucional y el acompañamiento del joven en su hogar en situaciones de crisis
familiar. No se logra verbalizar o identificar diferencias sustantivas de la práctica de
acompañamiento terapéutico en contextos privativos y no privativos.

En caso de cumplimiento de mayoría de edad el tratamiento se proyecta hacia la


sección de adultos, contexto que requiere de estrategias que en gran medida
formalizan aún mas la coordinación con Gendarmería de Chile debido a la

39
desconfianza del resto de la población penal ante salidas frecuentes de los jóvenes
a espacios de tratamiento (por el temor al “sapeo”)

El equipo afirma que independiente de la situación de cumplimento de mayoría de


edad y el consecuente paso a la sección de adultos de GENCHI u obtención de
libertad, la intervención se concibe en términos de un plan de tratamiento que
incluye el cierre del proceso terapéutico a diferencia de los centros de la red
SENAME, que proporcionan apoyo psicosocial pero que se ve interrumpido por el
cambio en la situación judicial de cada joven (no hay término de proceso
interventivo en estos centros). Este enfoque ha requerido un trabajo de validación
en los centros de GENCHI mediante la demanda de reuniones de coordinación
entre CRECER y GENCHI .

Intervención grupal

Grupos terapéuticos

Dada la experiencia de este proyecto se ha establecido el empleo de un “manual”


para este tipo de intervención, que cuenta entre sus apartados con un marco
teórico con la clarificación en las diferencias en las metodologías en los contextos
privativo y no privativos de libertad, diferencias de género, características por
grupo etáreo así como de otras temáticas relevantes .

El rendimiento terapéutico es muy diferente aún en los contextos privativos y no


privativos de libertad, siendo en los segundos muchísimos más bajo. La explicación
que para esto ofrece el equipo tiene relación con la tendencia de los jóvenes a la
supresión de los efectos del grupo razón y procesos de “desindividuación” que
impactan negativamente en el espacio terapéutico general por la cual, se
determinó emplear metodologías diferenciales para uno y otro contexto,
implementando algo así como un “apresto” para esta experiencia grupal , que
exige autoexposición de parte del joven hacia el grupo, situación altamente
compleja de resolver en contextos amenazantes como la sección de menores,
puesto que se cruzan elementos culturales propios de ese contexto.

En el medio libre, en general, se ha intervenido a jóvenes que no habían hasta


ahora participado de otras experiencias grupales de tipo terapéutico, a pesar de lo
cual, destacan los resultados hasta ahora muy positivos que se explican por la
modalidad de plantear un trabajo grupal que se realiza con algunos elementos que
provienen de la práctica de “educación entre pares”, así como la utilización de
metodologías más estructuradas para gatillar procesos al interior de cada grupo.
Por esta razón este equipo cuenta con el apoyo de un material didáctico
complementario elaborado con el propósito de facilitar la dinámica grupal en este
contexto.

40
Es interesante, en términos de perspectiva o visión por parte del equipo
profesional, el énfasis en una intervención intencionadamente respetuosa de los
elementos culturales propios del joven, alejándose de la figura tradicional y
jerárquica del experto. Esto es relevante en términos de que el “facilitador” de
estos procesos grupales logre niveles de empatía suficientes para un trabajo en
esta modalidad, contextualizado y pertinente a la realidad de cada grupo.

En términos prácticos la dinámica en este espacio de intervención se basa en una


metodología de tipo conversacional o dialógica apoyada fuertemente en
actividades y empleo de material didáctico específico para abrir o plantear ciertos
temas de acuerdo a la línea programática del proyecto.

En espacios de grupo de este tipo, pero en contexto privativo de libertad, el equipo


indica que se hace necesario el empleo de metodologías mucho más lúdicas que
en el medio libre.

En esta intervención se consideran áreas o temáticas fundamentales, las


relacionadas con la familia, la identidad, el apresto, los aspectos relativos a las
reglas de funcionamiento de cada grupo, la construcción de objetivos grupales y la
evaluación de los objetivos individuales confrontados con el grupo.

Transversalmente, se atiende el área o tema de la motivación del joven, así como


el del consumo que incluye entre otros elementos la historia de consumo, el patrón
de consumo, las consecuencias del consumo como tambien orientaciones básicas
hacia el autocuidado. Lo anterior pretende que este espacio de intervención se
vuelva un “espacio microsocial” donde el joven se vea representado en su realidad
de manera de ejercitar allí lo que desempeñará luego en su vida cotidiana fuera
del proyecto.

La idea es que en esta instancia grupal el joven logre resignificar experiencias y


pueda ejercitar el despliegue de otras destrezas que se relacionen con el objetivo
de alcanzar la autoeficacia, lo que además se retoma constantemente en la
intervención individual y se proyecta en futuras medidas o intervenciones de
mantención.

Si bien la prevención de recaídas no se aborda de manera directa en esta instancia


grupal, se realiza un abordaje, en un orden más amplio, en torno a estrategias de
afrontamiento pertinentes que son posteriormente fortalecidas en la intervención
individual de cada joven.

Sobre los objetivos más específicos de este espacio de intervención, se afirma que
estos van por la línea de favorecer un mejor repertorio conductual, convirtiendo
este espacio de grupo terapéutico en una instancia de aprendizaje interpersonal

41
general, entrenando, entre otras destrezas, la búsqueda de apoyo social y la
promoción del establecimiento de relaciones o vínculos protectores.

También se menciona como relevante la presencia de la figura de la “dupla mixta”,


que ofrece la posibilidad de modelar un espacio de convivencia más “normal”.
Esto, porque el equipo indica que la figura de la madre incondicionalmente
presente y la del padre ausente debe ser contrastada con una realidad distinta y
modelada en este caso en la interacción que hay entre un hombre y una mujer en
el espacio de terapia.

El equipo refiere que en los grupos terapéuticos , de conformación mixta, la


figura de la mujer es altamente facilitadora de procesos, por su aporte en el
modelaje (aprendizaje observacional a través de modelos) de la expresión de los
afectos, de lo inocuo de la ´”autorevelación” así como en la expresión de apoyo.
Los profesionales del proyecto indican que su consideración sobre el rol de
contención de las figuras femeninas en el contexto de los grupos terapéuticos dice
relación con un abordaje de la perspectiva de género. Sin embargo, a juicio del
equipo asesor nacional no se trataría de una intervención innovadora en ese
sentido sino que más bien de una estrategia instrumentalizadora del rol de género
canónico asignado a la mujer en lo social.

En esta etapa del proceso grupal, los logros se evalúan en términos de la


observación de la autorregulación del grupo. Se menciona que los objetivos
construidos en el ámbito individual son presentados en la situación grupal para que
el colectivo evalúe los logros alcanzados hasta ese momento

Por cierto, hay indicadores más “duros” o cuantificables que incluyen, entre otros
elementos, la consideración de la asistencia de participantes a las sesiones
grupales, no con ello obviando el ciclo de vida propio de cada grupo, sino
enfatizando la información que arroja la mantención o estabilidad en el número de
participantes en el tiempo. Por otra parte, es posible plantear otros indicadores de
orden cualitativo y que tienen que ver, por ejemplo, con evaluar de qué manera el
joven busca el apoyo en el otro (situación poco común en estos grupos), así como
la forma de resolver conflictos particularmente en el ámbito familiar, donde las
crisis son más frecuentes. Destaca que esta evaluación más cualitativa es
compartida por el joven y el propio equipo profesional.

En síntesis, las etapas del proceso grupal se acompañan en paralelo de la


tematización de los mismos contenidos pero con mayor profundidad en la
intervención individual, donde también se emplean técnicas de visualización para
que el joven se autoevalúe y se ubique críticamente- y con ello de forma reflexiva-
en alguna de todas la etapas de todo el proceso (por ejemplo, el empleo del dibujo
de la escalera). Asimismo la “devolución” al joven es proyectada como una práctica

42
permanente y que tiene por objeto ir retroalimentando en todo momento el
proceso.

De lo anterior destaca la “voluntad” o disposición del equipo de reformular cada


vez que sea necesario el plan integral de cada joven y sus objetivos particulares,
intentando dar respuesta a la necesidad y apertura a la incorporación de los
cambios que el joven va experimentando, dada su propia etapa del desarrollo así
como de su particular biografía que a momentos gira o cambia radicalmente.

Volviendo sobre lo mismo, es menester indicar que tanto a nivel individual como
grupal, la intervención del equipo – desde los criterios metodológicos del proyecto-
actúa eficientemente sobre la contingencia y por ello se observan resultados
favorables en muchos jóvenes quienes, por ejemplo, suelen verbalizar dentro del
grupo una situación individual de crisis, como las recaídas, y resolver en dicha
instancia las líneas de acción pertinente para resolver dicha crisis. Por lo anterior,
el equipo destaca la capacidad grupal de ofrecer apoyo y regular repertorios
conductuales de sus participantes a propósito de recordar, cuando sea necesario,
los compromisos adquiridos inicialmente, sobrepasando incluso el contexto del
medio libre.

43
Desintoxicación

Este proceso se inicia con la preparación para la hospitalización del joven


para lo que se indaga de manera completa (se intenta al menos) en los elementos
relevantes del contexto vital de cada joven y particularmente en el nivel de
compromiso y real interés o motivación por participar en este proceso del
tratamiento.

Los indicadores o criterios clínicos que se emplean para determinar la


hospitalización son hasta ahora poco uniformes en esta experiencia- carecen de
estandarización- básicamente porque se considera caso a caso. Sin embargo, se
toman como referencia los criterios del psiquiatra del equipo que incluyen, entre
otros: riesgo vital, alto y sostenido consumo, etc.

El proceso puede partir tempranamente con un apoyo farmacológico, donde el


joven recibe una dosis cuidadosamente indicada de neurolépticos u otros que se
determinan de acuerdo a la necesidad de manejo en cada caso. El equipo indaga
en conjunto con el joven la sintomatología particular de cada caso, de modo que
este pueda aprender a identificar elementos de riesgo y anticiparse finalmente al
consumo, evitando las dificultades que esto le trae. Esto ocurre en un periodo de
acompañamiento que se extiende en un mínimo de tres semanas en una
modalidad de apoyo mayoritariamente conversacional.

Una dificultad o barrera importante es la constante tensión que existe en el


Servicio de Salud en torno al persistente estigma respecto de los jóvenes
beneficiarios que se caricaturizan en definitiva como ‘jóvenes consumidores con
“antecedentes delictuales”, situación que a lo menos entorpece este proceso y
determina que el trato hacia el joven no solo sea diferente sino que abiertamente
en ocasiones se impida el ingreso a estas prestaciones bajo el argumento de su
perfil , el que ciertamente demanda habilidades y personal adecuado para el
manejo de estos jóvenes que por cierto los operadores del Servicio de Salud no
poseen.

Se destaca el hecho que el equipo ofreciera a la enfermera del Servicio den Salud
y a su personal en general, capacitación especifica en relación al tema, así como la
posibilidad de entrenarse en el manejo conductual de estos jóvenes, situación que
ha sido hasta ahora muy positiva en el sentido de que los funcionarios logran
actualmente diferenciar a los pacientes que ingresan por medida judicial, de los
que llegan por la Fundación Tierra Esperanza (logro importante producto de la
persistencia del equipo profesional )

44
La intervención se complementa con apoyo familiar que se ofrece con objeto de
preparar las condiciones para la hospitalización, así como también promover una
disposición favorable en cada grupo familiar en torno a la futura alta clínica.

Posterior a la hospitalización, la metodología del equipo implica una mayor


frecuencia de atenciones durante los primeros tres meses después del alta, para
luego ir espaciando estas intervenciones individuales por los profesionales e ir
acomodando dicha frecuencia a cada plan de tratamiento individual.

El equipo percibe que es altamente relativo el que el programa cuente con este
servicio de desintoxicación atribuyéndose mas bien su logro a una cuestión redes
personales – algunos de sus integrantes paralelamente trabajan en el servicio de
salud- que a un procedimiento formal institucional . Esto confirma la necesidad
de insistir a nivel central en la preparación a la hospitalización .Sin embargo, los
espacios de discusión técnica, se encuentran algo saturados porque la crítica de la
unidad, hacia la perspectiva en el abordaje de cada caso se relaciona con dudas,
sobre la excesiva cercanía de los profesionales quienes visitan a los jóvenes
cuando se encuentran en la unidad.

Se argumenta que las altas no han sido del todo afortunadas puesto que se carece
hasta ahora de criterios compartidos entre el equipo del proyecto CRECER y los
funcionarios del Servicio de Salud.

Otra dificultad tiene relación con los escasos cupos con los que se cuenta y al
mismo tiempo, la sobrecarga del servicio de salud, saturado de casos que van
determinados por medidas judiciales por un periodo de hospitalización indicado de
90 días sin posibilidad de negarse a prestar dicha atención.

El tema de la satisfacción del joven se reconoce como un desafío, puesto que, el


Servicio de Salud es lento e implica siempre una espera y la no garantía de
atención, ni siquiera en casos de urgencia, elemento que contribuye a continuar en
muchos casos con situaciones de vulneración de derechos, razón por la cual se
insiste en hacer uso de la red para ubicar a los jóvenes que lo requieran.

El perfil de consumo de los jóvenes que llegan a la etapa de desintoxicación en


su mayoría se caracteriza por consumo de alcohol y pasta base, y en ocasiones,
de consumo de marihuana, así como en un porcentaje menor y focalizado,
consumo de cocaína en la comuna de Los Ángeles.

Si bien se menciona para esta etapa un alto porcentaje de jóvenes que presentan
rasgos antisociales o trastornos del desarrollo, se ha constatado que muchos de
estos rasgos se relacionan más bien con elementos culturales o con alteraciones

45
en el plano afectivo. En caso de presentarse trastornos de comprobada severidad-
como los trastornos de personalidad, estos no son ingresados.

Este proceso en el contexto privativo de libertad considera a jóvenes que han sido
derivados desde el sistema COD CERECO. En la experiencia de este proyecto son
muy pocos los jóvenes en este contexto. Por ello, y dado que en muchos casos el
consumo se asocia a otras dificultades mas que con trastornos propiamente tal, es
se señala la necesidad de que el personal de COD y CERECO maneje herramientas
mínimas para el apoyo del joven .

Destaca en relación a los jóvenes en este contexto que anteriormente este


programa contaba con un sistema de derivación(demandantes de atención con el
medico siquiatra) que no se correspondían con el perfil establecido por el
programa, situación que ha mejorado sustancialmente puesto que en la actualidad,
el técnico de las instituciones correspondientes deriva al joven al proyecto en
general y ya no más a intervenciones puntuales.

Se menciona como destacable el rol de la enfermería del COD, puesto que en


muchos casos en ella se cuenta con información relevante del joven y que, en caso
de una eventual derivación al proyecto, por ejemplo por síndrome de abstinencia,
es de vital importancia disponer de ella.

En este sentido, es importante capacitar dicho espacio de manera que exista algún
método donde se registre la “sospecha de consumo” por parte del personal de
estas instituciones, que luego en coordinación con el equipo profesionales experto,
éste solo deba confirmar.

Asimismo, es un acuerdo en este proyecto que los educadores participen de


proceso de capacitación de manera de enriquecer su contacto con la dupla y
realizar, entre otras intervenciones, un diagnóstico más certero. Al mismo tiempo,
el acuerdo incluye a los educadores en las reuniones técnicas, siendo esto un
esfuerzo por superar las resistencias propias que existen al interior de cada equipo
a propósito de las jerarquías y el manejo de espacios de poder.

En relación a la intervención en crisis, este proyecto funciona operando sólo con


jóvenes en un contexto ambulatorio donde la metodología, como en otras
experiencias de este tipo incluye que cada joven maneje el teléfono personal de su
terapeuta y coterapeuta. Esto es restrictivo a este contexto y no al privativo de
libertad por las restricciones obvias de acceso a comunicación de los jóvenes
recluidos. Sin embargo en general, el equipo profesional indica que esta
metodología, particularmente empleada por los jóvenes en casos de crisis
familiares importantes, así como cuadros agudos de intoxicación, resulta ser un
aporte en el tratamiento, pues facilita y se acerca al vínculo deseado por el equipo.

46
4. Egreso

Esta fase se compone de una “preparación para el egreso” y el “egreso”


propiamente tal. En ella se establecen criterios de egreso que dicen relación, por
un lado, con el cumplimiento de los objetivos de los planes de tratamiento
individuales y, por otro, con el cambio en los patrones de consumo-algo mas
complejo de definir- que dependiendo de caso puede implicar la reducción del
consumo de acuerdo a los objetivos del plan individual antes mencionado o la
abstinencia que debe al menos, en esta experiencia, extenderse por un periodo de
dos meses.

La experiencia del “egreso” del proyecto ( haber pasado por todas la etapas) en
muchos casos genera una importante sensación de abandono a propósito de la
intensidad de la experiencia comunitaria de pertenecer a un grupo- a veces por
primera vez en sus vidas- que le ofrece no sólo la posibilidad de rehabilitación sino
u espacio de significados compartidos e identidad grupal.

La oferta programática posterior al egreso continúa siendo poco densa pero


susceptible de articular a través de la red del servicio de salud así como la red
asistencial que de este depende.

En términos de evaluación de los resultados del proyecto, el equipo considera que


las “orientaciones técnicas” debieran establecer instancias de evaluación -distintas
a la experiencia del equipo asesor nacional- de manera de que sea posible
construir conocimiento especifico sobre los temas del programa y tambien desde
la perspectiva del aprendizaje organizacional de manera más permanente
(centrado tanto en procesos como resultados y no solamente de este ultimo).

47
Modelo de gestión

Se basa en la entrega de herramientas conceptuales para la identificación y


diferenciación de tipos de consumo, que en definitiva tiene como consecuencia el
aumento de la eficacia de la derivación

Observaciones del equipo CRECER sobre jornada con equipo asesor


nacional

El equipo Crecer destaca la importancia que tiene el levantamiento de prácticas y


procesos de intervención, a propósito del la labor del equipo asesor nacional, que
no se encuentran sistematizadas por este equipo de tratamiento en drogas, sobre
todo en el caso de las prácticas y procesos que requieren ajustes y de aquellas que
dan buenos resultados.

Asimismo y desde la evaluación positiva de la experiencia de la asesoría destaca la


sugerencia de hacer más frecuentes las experiencias de devolución de manera que
estas resulten oportunas.

En definitiva se destaca el espacio abierto por la asesoría nacional para este quipo
particular por el énfasis que se le da en tanto que experiencia de aprendizaje,
situación altamente valorada dado que el trabajo dependiente de SENAME no
ofrece este tipo de oportunidades en los equipos, oportunidad en definitiva de
establecer un diálogo técnico que enriquezca el quehacer de cada experiencia.

Finalmente se indica la necesidad de contar con un tiempo más extenso para este
propósito de manera que las jornadas resulten menos condensadas y en tal
sentido menos agotadoras para los equipos participantes.

Este documento contiene una primera aproximación al análisis integrado de los


proyectos o expresiones regionales del Programa 13 de Tratamiento en Drogas con
Jóvenes infractores de ley con consumo problemático de drogas. Tal análisis se
deriva de la observación comparada del conjunto de proyectos que componen el
programa en el marco del proceso de sistematización a cargo del equipo asesor
nacional.

13
Para evitar confusión de niveles en el empleo del lenguaje el documento establece la distinción
relativa al programa ( en este caso de expresión nacional) y su oferta programática que se
expresa a través de una serie de proyectos individuales (en este caso de expresión regional)

48
Es importante indicar que no se hace referencia la particularidad de cada una
de las experiencias representadas por cada proyecto puntual sino que más
bien se orienta a relevar aquellas prácticas que por su innovación, eficacia, o
formulación técnica impactan o contribuyen positivamente en algún sentido a
logro de los objetivos del programa.

49
Región metropolitana.

Fundación Tierra Esperanza

Proyecto Ágora

Estrategia de Intervención

El proyecto Ágora estructura su intervención en torno a dos ejes simultáneos de


acción coordinada. Un eje transversal define áreas o ámbitos de intervención:
individual, grupal, familiar y evaluación psiquiátrica. Por otra parte, un eje
longitudinal organiza los procesos de atención estableciendo etapas sucesivas que
comienzan con la derivación de los jóvenes desde los centros de administración
directa de la Red SENAME y Gendarmería de Chile contemplando, además, etapas
de preparación al tratamiento, diagnóstico, tratamiento y egreso de los sujetos de
atención.

Es menester de las profesionales establecer una coordinación y contacto frecuente,


semanal o quincenalmente, con los diferentes centros independiente de la
generación de derivaciones para la incorporación de jóvenes al proyecto. En este
equipo en particular, la asignación territorial del trabajo de los profesionales
estableció que las psicólogas se hicieran cargo de la vinculación con los centros de
administración directa, mientras que el trabajador social, de los Planes de
Intervención Ambulatoria (PIAS).

0. Derivación

El trabajo en el nivel individual se encuentra cargo de las psicólogas del equipo y


comienza en esta etapa que es denominada por el equipo como “fase 0” o etapa
de contacto y derivación, en la cual se establecen coordinaciones técnico
administrativas con las direcciones, duplas psicosociales y delegados de los
diferentes centros privativos y no privativos de libertad para dar curso a las
derivaciones

1. Preparación al Tratamiento

Es el momento en donde se inicia la intervención propiamente tal. Articula


acciones que tienen por objeto promover la motivación del/los joven(es) a
participar en el proyecto. Desde un punto de vista metodológico implica la
aplicación de técnicas específicas para cada nivel de intervención involucrado.

50
En el plano individual, en primer término, se lleva a cabo una entrevista
motivacional, que busca la creación de vínculo con el joven y conocer sus
motivaciones, seguida de una entrevista de ingreso en donde se indaga sobre el
tipo de apoyo familiar de que dispone el joven así como la posibilidad de involucrar
a la familia o adultos responsables en el tratamiento. Adicionalmente se enfatizan
las ideas fuerza y modelo de trabajo del proyecto.

Por otra parte, en el ámbito grupal se contemplan sesiones de taller orientadas a


dar a conocer el proyecto, que es presentado a los jóvenes en cuanto a objetivos y
temas que serán abordados durante la intervención. Por un lado, se presenta el
enfoque sanitario, centrado en un enfoque multidimensional de salud y en las
denominadas “prácticas saludables”(dentro de las que se cuenta el autocuidado).
Adicionalmente, se introducen temáticas que dicen relación con el Desarrollo
Personal, buscando específicamente promover procesos reflexivos (darse cuenta)
mediante el concepto de toma de decisiones y de las consecuencias de la acción. 14

Las técnicas utilizadas en el nivel grupal son de carácter lúdico y conversacional


(grupos de discusión) que se guían por el objetivo de favorecer la expresión de los
sentidos y significados asociados a la salud y la enfermedad desde la perspectiva
de los jóvenes y de conectar el plano de las significaciones con el orden de la
experiencia personal mediante ejercicios de percepción del propio cuerpo y de
identificación de esferas del la vida personal afectadas por el consumo, entre
otros.

Los métodos cualitativos, centrados en el discurso de los sujetos, son puestos al


servicio de la articulación de los significados asociados al consumo de drogas con
la historia de vida del joven específicamente a través del relato sobre si mismo .
Esta dinámica persigue el objetivo de favorecer la elaboración de un relato de
mayor agencia personal en la medida que se asume como equipo, desde un punto
de vista conceptual que, la identidad se co-construye narrativamente en la
interacción.

Dicho de otro modo la eficacia simbólica de la intervención – su capacidad de crear


nuevas significaciones- en esta etapa descansa sobre una estrategia
comunicacional que se expresa mediante las claves significativas de los colectivos
de referencia de tales sujetos, a saber, del mundo juvenil y/o la “cana” 15,
barras de fútbol, el género, etc. (acercamiento a la experiencia inmediata ,
conocida y vivida por tanto significativa de los sujetos de atención).
14
Se trabaja mediante una aproximación experiencial que aborda temáticas relacionadas con el
“self”: ambiente interno o intrapersonal (relación con el si mismo) y externo o psicosocial y
territorial del joven (relación con la familia, el barrio y la ciudad).
15
Se señala que se el equipo tiene como práctica la elaboración de una suerte de diccionario de
lenguaje carcelario o “coa” como una estrategia para relacionarse significativamente (vínculo) con
los jóvenes mediante el conocimiento y uso del lenguaje que ellos emplean.

51
El equipo señala que el repertorio de métodos y técnicas empleadas en esta fase
en el ámbito grupal ha surgido desde el mismo trabajo con jóvenes destacando y
siendo replicadas aquellas herramientas que producen mayor participación y
motivación en los sujetos con este perfil.

Esta fase de preparación al tratamiento en el ámbito grupal se realiza


preferentemente en contextos no privativos de libertad, específicamente Pías,
aunque no exclusivamente. En contextos privativos, ésta es una práctica más
frecuente

La etapa concluye con la invitación a los jóvenes a participar en el proyecto y la


información en ella generada es utilizada como insumo para la posterior
elaboración diagnóstica.

Para los profesionales del equipo esta etapa es altamente relevante en la medida
que representa el primer contacto entre jóvenes y la entidad ejecutora , de
manera que se constituye como una oportunidad de diferenciación respecto de las
diversas intervenciones , residenciales o de carácter más coactivo, a las que han
sido expuestos los jóvenes en su historia previa de vinculación con la oferta
programática del Estado, buscando en esa dirección plantear a sus potenciales
usuarios una oferta altamente motivante.

Sin embargo, se mencionan situaciones que obstaculizan la participación de los


jóvenes que desean participar en el proyecto, por el hecho de estar siendo
atendidos en forma simultánea por otras instancias de la red institucional,
generándose en ciertas ocasiones “topes” de horarios. Este equipo señala en este
sentido que la coordinación con las duplas psicosociales es fundamental para
adecuar la situación del joven de manera de asegurar su inclusión como
destinatario de la intervención

Desde un punto de vista del impacto cualitativo en los sujetos de atención, el


equipo ha pretendido desde el inicio vehiculizar transversalmente el sentido no
judicial de su intervención. Se menciona que los jóvenes valoran el énfasis en el
carácter voluntario de la participación en el proyecto, la elaboración de los
objetivos terapéuticos desde los propios jóvenes (desde la abstinencia hasta la
reducción del consumo) y el reconocimiento sus fortalezas y potencialidades como
sujetos.

2. Diagnóstico

Es la etapa en donde se profundiza la información obtenida en la etapa grupal


anterior y está dividida a su vez en dos momentos que incluyen, la anamnesis

52
toxicológica y una posterior elaboración diagnóstica, en la que participa
todo el equipo concertándose en reuniones clínicas.

La anamnesis toxicologica es realizada por psicólogas y se continúa indagando en


torno al consumo de drogas (patrones de consumo), buscando asociaciones con la
historia familiar u otros hitos relevantes en la historia de vida del joven
.Adicionalmente se explora la presencia de factores protectores (habilidades y
antecedentes previos en educación o trabajo) y de riesgo y el modo de desempeño
del joven en las situaciones que van surgiendo en la conversación. Este proceso
es apoyado por el empleo de técnicas proyectivas guiadas por el objetivo de
reconstrucción de la historia personal. Operativamente, se trabaja sobre dibujos
que representan o figuran , a través de una línea de tiempo, la historia de vida
del sujeto con sus hitos más relevantes tanto a nivel individual , familiar u otros.

Esta etapa tambien incluye el trabajo en el ámbito familiar, a cargo del asistente
social del equipo, que se dedica a complementar con la versión de la madre la
historia del joven y la historia familia. Este ámbito incluye a su vez niveles de
intervención en orden ascendente de complejidad:

- Información general familiar y entrega de información sobre el proyecto ;


- Incorporación a oferta programática del de la red institucional u oferta
comunitaria( Educación, COSAM),
- Talleres de gestión de riesgo familiar (a cargo de alguna figura del equipo y
las alumnas en practica de trabajo social);
- Intervención familiar (sesiones) coordinada con terapeutas y;
- Mediación familiar

Si bien, básicamente no se sigue la estructura de las visitas domiciliarias canónicas,


las que al parecer tienen una connotación administrativa, se cuenta con una ficha
familiar formal. Con todo, en este nivel se privilegia la conversación con la madre u
otros miembros que muestren interés tocando tópicos relativos a vivienda, salud,
educación y sobre las expectativas de la madre respecto del tratamiento del joven.

Formalmente esta etapa considera dos visitas domiciliarias aunque desde la


perspectiva del equipo debiera incluir un mayor número de sesiones. Por otra parte
dependiendo de las disposiciones familiares el equipo evalúa si seguir invirtiendo
tiempo de intervención en ese ámbito o privilegiar más el plano individual

Tanto en el nivel individual como en el familiar la frecuencia de las visitas responde


primariamente a la necesidad de creación de vinculo. Se plantea que no es posible
abordar inmediatamente los temas relevantes para el proyecto y que esto requiere
imprescindiblemente algún grado de desarrollo de la dimensión vincular. Como
ejemplo se declara, en términos de estrategia, que la primera entrevista con la
madre-la visita domiciliaria- siempre es en hogar del joven y que paulatinamente

53
se va intencionando, de acuerdo a la dinámica vincular, que la madre asista a las
dependencias del proyecto. En el caso de los jóvenes, tambien la estrategia incluye
inicialmente tres visitas semanales, para posteriormente establecer una frecuencia
quincenal para la realización de intervenciones individuales.

En términos generales, se realiza un diagnóstico en el ámbito individual, familiar y


de consumo que está orientado a la elaboración de hipótesis relacionales y en
espacios de reunión clínica se analizan los diagnósticos diferenciales sobre la
pertinencia de los diagnósticos en cada caso. En caso de detección de patología,
en donde el psiquiatra del programa participa directamente, se realiza una
derivación a la red institucional mediante interconsulta.

En caso de diagnostico de patologías severas (psicopatías) o de provenir de


“caletas”(donde no existe apoyo familiar) el equipo ha optado por excluir la
participación de jóvenes en el proyecto . El equipo destaca la importancia de la
evaluación siquiátrica en esta etapa puesto que se señala que frecuentemente los
jóvenes llegan sub-evaluados y que las duplas psicosociales que derivan hacen
todo lo posible para que los jóvenes ingresen.

Por otra parte, esta etapa está marcada por la aplicación de dos instrumentos, a
saber, “el balance decisional” que trabaja sobre los costos y beneficios de dejar
o mantener el consumo, y el “contrato terapéutico” en donde se analizan una
serie de acuerdos construidos entre joven y terapeuta. Si bien en este ultimo caso
el equipo reconoce que las prácticas contractuales tienen poco impacto en jóvenes
en general, se destaca que se busca darle un sentido más ritual que destaque
importancia la capacidad personal de adquirir compromisos (toma de decisiones).
Al decir de los profesionales se trata de un contrato “socializado” en donde ambos,
joven y terapeuta, establecen compromisos mutuos (ambos firman), de alguna
manera “co-construyen” el contrato, resignificándolo.

Adicionalmente, si bien el enfoque de trabajo contempla la variabilidad de los


objetivos del tratamiento desde cada sujeto ( admite la diferencia individual en el
marco de los objetivos generales del proyecto, desde la abstinencia hasta la
disminución del consumo ), se pone énfasis en la detección de quienes deseen
involucrarse en el tratamiento , puesto que se recalca que participación en el
proyecto no tiene beneficios en la situación judicial del joven.

Siguiendo la lógica de intervención reflexiva esta etapa se caracteriza por el


abordaje experiencial de la temática del consumo problemático de drogas
cuestionándose por el impacto del consumo sobre las relaciones que los sujetos
establecen con otros significativos. Esta práctica es señalada como altamente
efectiva para el trabajo con jóvenes puesto que contextualiza el consumo de
drogas en la historia de vida de los sujetos.

54
Desde el punto de vista del desarrollo de una historia vincular basada en la
construcción de límites y posteriores acuerdos terapéuticos, el equipo señala que
una estrategia que se oriente a crear una dinámica relacional con características
de horizontalidad o cercanía y el manifestar interés por lo que el/los jóvenes
hacen tanto en el ámbito de intervención individual como grupal resulta altamente
efectiva.

3. Tratamiento

Modelos y enfoques conceptuales

Este proyecto se plantea como desafío dar respuesta la problemática de las


drogodependencias tanto en esta población y sus acciones se caracterizan por la
integración de una serie de enfoques conceptuales y modelos de intervención.

En primer, lugar se menciona el enfoque sanitario en la perspectiva de la


promoción de prácticas saludables, que constituyen una aproximación más amplia
desde donde se vincula la temática del consumo problemático de drogas, el cual es
abordado mediante estrategias orientadas la problematización de los estilos de
relación del joven con el consumo en la perspectiva de la reducción de daños.

El equipo plantea su relación con los centros de la red SENAME Y GENCHI desde
un enfoque colaborativo y centrado en la formación de relaciones de confianza
evitando posicionarse como únicos conocedores de las problemáticas de los
destinatarios directos de la intervención.

En el ámbito psicoterapéutico, la perspectiva Winnicottiana representa un modo de


aproximación a la historia vincular del sujeto con figuras significativas en el
contexto de su historia de vida, mientras que a motivación al cambio terapéutico
es abordado mediante el modelo transteórico de Prochaska y Di Clemente. Además
se incluyen elementos de la psicología humanista experiencial que se utilizan
fundamentalmente como técnicas de autobservación y autoconocimiento. Tanto en
plano del abordaje individual como familiar se adopta la perspectiva ecológica o
sistémica fundamentalmente en la consideración de la narratividad en la
construcción de la historia vital y en el abordaje en subsistemas de intervención,
individual, grupal, familiar, entre otros. También es discernible este enfoque en la
aproximación multidimensional al concepto de salud.

55
Descripción de la Etapa

El arribo a esta fase supone que se ha establecido un vínculo relativamente


satisfactorio con el joven y los acuerdos terapéuticos respectivos. Se establece que
las visitas o sesiones se realizarán quincenalmente lo que permite que el vínculo se
regularice y de esta manera se creen las condiciones para la profundización de las
problemáticas y temas significativos relevados en la fase diagnóstica 16. Como las
demás etapas descritas previamente, ésta se ordena en torno a tres momentos:
estructuración del plan de tratamiento, que se realiza en conjunto en reunión
clínica; desarrollo del plan y evaluación del mismo.

Elaboración y desarrollo del plan de tratamiento

El plan de tratamiento se elabora en base a objetivos que son específicos para


cada caso individual ordenados de acuerdo a los niveles 17 de intervención con que
el equipo trabaja: individual, familiar y grupal y otros que tienen que ver con el
consumo propiamente tal, en relación a la toxicidad, la frecuencia, la intensidad o
si el joven plantea la abstinencia como objetivo terapéutico

En el ámbito individual, de acuerdo al diagnostico que se había realizado, se


comienzan a trabajar los temas de identidad, proyecto de vida, reparación y a
intencionar el paso a hacia estadios superiores de motivación al cambio (siguiendo
el modelo de Prochaska). Por otra parte, se aborda, y se señala como práctica
efectiva es este nivel, la reconstrucción del ciclo de consumo del joven lo que
permite el trabajo de factores protectores puesto que se intenciona la visualización
de los momentos previos a consumir y el desarrollo un repertorio o modo
alternativo de relación con el consumo la perspectiva de reducción del
daño( búsqueda de estrategias, por ejemplo, para dejar de consumir uno o tres
días).

Tambien se realizan ejercicio destinadas a favorecer la expresión emocional y el


reencuadre o resignificación de los vínculos con figuras significativas.

16
El tratamiento es entendido como el conjunto de acciones que permitirán desarrollar la hipótesis
diagnóstica integral de la primera fase, que pretender comprender el inicio y mantenimiento del
consumo. De acuerdo a la particularidad de cada hipótesis se va seleccionando el abordaje o
técnica pertinente en base a lo cual, y en función de los objetivos planteados por el joven, se
medirán posteriormente los avances. Es decir, entran en consideración la evaluación familiar,
siquiátrica, las hipótesis grupales y se interviene de acuerdo a lo más pertinente para cada
problemática planteada. Cabe destacar que este empleo un concepto de tratamiento que se inicia
en el momento en que joven y proyecto se encuentran por primera vez, antes de la elaboración del
tratamiento propiamente tal.
17
El equipo menciona que el trabajo comunitario no ha sido abordado debido que a la dispersión
territorial de los centros hace que se prioricen los niveles individuales, familiares y grupales de
intervención.

56
Se recalca que si bien en el nivel individual el proyecto, de acuerdo la normativa de
SENAME, debe realizar seis intervenciones- tres directas y tres indirectas- en las
práctica se realizan más de lo estipulado por varias razones. Se menciona que el
trabajo con jóvenes requiere de una frecuencia de sesiones que asegure la
construcción de vínculo terapéutico y, que en ciertas ocasiones hay casos
(descompensaciones, intoxicaciones) en que se han hecho hasta veinte
intervenciones en un mismo sujeto, mermando además el trabajo con los demás
beneficiarios del proyecto.

Por otra parte se afirma que en términos técnicos un psicólogo no debiera superar
los veinte casos

En el ámbito grupal se trabaja la temática del riesgo mediante el empleo de


técnicas de visualización de esta dimensión en las diversas esferas de la vida de los
joven. Sin, embargo se plantea que para realizar cualquier tipo de intervención
terapéutica en este ámbito se requiere un grupo “estabilizado”, es decir donde se
haya alcanzado mediante el trabajo previo, índices satisfactorios de integración
grupal.

En el ámbito familiar se busca promover que la madre asuma un rol activo en el


proceso de tratamiento del joven (administración de medicamentes,
establecimiento de límites, exploración, trabajo con pautas de relación en la familia
y monitoreo del proceso del hijo)

La etapa global de tratamiento finaliza con la evaluación de sus resultados.

Evaluación del Plan de Tratamiento

En ella se realiza una evaluación conjunta con el joven y su familia en donde se


revisa el nuevo patrón de consumo mediante instrumentos como los “gráficos de
consumo”, reaplicación del balance decisional, y reportes de conductas de
autocuidado ( que aún se encuentra en fase de elaboración e incluiría: patrones
culturales, sexualidad, nutrición, droga, sueño, higiene, entre otros). En aquellos
casos en que el tratamiento ha resultado exitoso se invita al joven y su familia a
una instancia , que se pretende alegóricamente construirse en una suerte de rito
de paso, denominada “ceremonia de alta” que marca el egreso del tratamiento.

El equipo destaca que la estructuración de la intervención en términos de etapas y


la elaboración de los objetivos asociados a cada una de ellas desde el propio joven
incide favorablemente el desarrollo de un “sentido de logro”(sic) o percepción de
autoeficacia en la medida que es capas de reconocer que avanza a través de un
proceso en donde el es protagonista. Por otra, parte se reconoce que si bien la
etapa de diagnóstico aparece formulada en el inicio ésta práctica al igual que el

57
trabajo en motivación al tratamiento se realiza durante todo el proceso de
atención.

Finalmente, es destacable mencionar que el equipo adecua sus intervenciones en


función del tiempo que los jóvenes permanecen en cada centro. En ese sentido se
plantea que en aquellos en donde existe alta rotación de jóvenes, la expectativa es
el trabajo de la fase de preparación al tratamiento (específicamente el caso de los
COD). Mientras que en los centros en que la rotación es menor, como CERECOS y
sección de menores , se enfatiza menos la preparación al tratamiento ,
intencionándose con mayor profundidad la fase de tratamiento., y permite crear
grupos diferenciados de pretratamiento y tratamiento.

Modelo de Gestión

Este se ha llevado a cabo mediante el establecimiento de alianzas estratégicas con


el sistema de actores conformado por la red SENAME y gendarmería junto con
Ong´s presentes en los territorios de manera de generar las condiciones
adecuadas para que setting terapéutico de los jóvenes sea cada vez más formal.
Por otra parte desde el punto de vista estrictamente institucional, el equipo señala
que ha utilizado una estrategia de validación como proyecto mediante la
vinculación directa con cada uno de los centros de la red SENAME. 18 La
mencionada estrategia que pretende establecer una lógica relacional cooperativa,
dice relación con mantener contacto y presencia regular de los profesionales del
equipo tanto con los directores, los delegados, duplas, educadores u otros
profesionales de cada centro. Es decir un elemento fundamental en esta dimensión
de la intervención es la proactividad de los profesionales implicados puesto que se
menciona que en u principio no se tenia mayor expectativa respecto del impacto
del proyecto y en ciertas ocasiones los acuerdos interinstitucionales o de trabajo
entre Ágora y la diversidad de centros de la Red SENAME no fueron cumplidos por
la contrapartes implicadas.

La coordinación con los diversos centros de administración directa y PÍAS se


materializa a través de reuniones mensuales o trimestrales, buscando disminuir la
latencia entre reuniones. Al mismo tiempo se menciona la realización de
intervenciones en conjunto.

Finalmente el proyecto Ágora incluye dar respuesta a las demandas de


capacitación que pudieran existir en cada centro, indagar, desde perspectiva de los
centros sobre estrategias para potenciar entre equipos pudieran mejorar,
intercambio de información, fichas y comentarios sobre el estado del proceso de
cada joven.
18
Se recurre al uso de correo electrónico, vistas, llamadas telefónicas, carta de reconocimiento, etc.

58
En suma, el equipo resume su modelo de gestión como una apuesta destinada a
generar una vinculación institucional y administrativa previa para posteriormente
transitar hacia un rol más proactivo, que implica realizar intervenciones bajo el
método de las capacitaciones temáticas en cada centro.

59
III. ANÁLISIS INTEGRADO Y LEVANTAMIENTO DE BUENAS PRÁCTICAS

60
Introducción

Las diferentes apreciaciones generadas a partir de la observación y análisis del


equipo asesor permiten establecer, inicialmente, los siguientes aspectos
destacables que se relacionan positivamente con el logro de los objetivos del
proyecto y por tanto, con sus buenas prácticas.

Por otra parte, las buenas prácticas que se exponen a continuación no


necesariamente son acciones que realicen cada uno de los proyectos analizados.

Es necesario destacar, que los equipos responden a las metas establecidas en las
orientaciones técnicas, ejecutando sus acciones no sólo de forma cuantitativa
(cantidad de metas logradas), sino también cualitativa (procesos asociados al logro
de las metas). Por esta razón, el documento se proyecta como un complemento
que agrega distinciones de orden cualitativo al análisis de los indicadores de logro
alcanzados cuantitativamente.

En cuanto a los procesos asociados al logro de las metas, se ha querido distinguir


y enfatizar aquellos que, de acuerdo a la evidencia empírica, son tremendamente
importantes, ya sea para generación de adherencia al tratamiento, la motivación al
cambio u otros indicadores clínicos y que aparecen formulados a través de las
orientaciones técnicas. De aquellos indicadores, que igualmente son relevantes
clínicamente y que se deben a prácticas que los equipos han desarrollado de
acuerdo a su propia experiencia, la co-construcción con los adolescentes, a la
innovación y proactividad que los caracteriza.

Estrategias de intervención

Derivación

Inducción a través del método de la capacitación de criterios clínicos


sobre drogodependencias hacia los equipos “de base”.

Si bien la inducción metodológica de tales criterios se relaciona con buenas


prácticas en cuanto a modelos de gestión, en la medida que mejora la eficacia de
la derivación, aumentando a su vez la coordinación interinstitucional; al mismo
tiempo desde una perspectiva clínica, esta práctica tiene el mérito de favorecer o
hacer más específicos los criterios clínicos de quines derivan y evitar la
sobreintervención en los jóvenes.

Se recomienda que la derivación de parte de los operadores de los centros se


realice en forma asistida favoreciendo los procesos de motivación y adherencia.

61
Si bien esta acción se encuentra asociada indirectamente al proceso de
intervención directa con los jóvenes, se destaca como buena práctica en la
medida que facilita o hace más expedito el trabajo de los equipos que la
implementan junto con mejorar la coordinación o ajuste del lenguaje técnico con
los operadores de los centros que derivan, lo que en definitiva fortalece el modelo
de gestión del proyecto a la vez que favorece que el proceso de derivación asistida
del joven, favoreciendo la adherencia al tratamiento del mismo.

Acogida

Trabajo en relación a la desjudicialización de la oferta del proyecto

El carácter voluntario de la participación en el tratamiento, el cual se


establece desde los primeros encuentros entre equipos y beneficiarios del
programa, es un elemento que aporta a legitimar las intervenciones como parte de
una oferta programática centrada en la toma personal de decisiones y en la
creación de alianzas genuinas para el cambio terapéutico a través de la
coconstrucción de los objetivos en un plano horizontal entre el joven y los
profesionales. Esto, es abordado por los equipos que lo implementan, desde una
estrategia conversacional, que busca como efecto, la producción de sentidos o
significados que sean sintónicos con el estadio evolutivo del adolescente, como por
ejemplo considerar que sus intereses, necesidades o resistencias son parte del
inicio de u n proceso de tratamiento. Configura, en consecuencia, un escenario
proclive a favorecer la implicación en las acciones que se sucederán durante el
proceso interventivo.

Estrategias de motivación familiar con consentimiento del adolescente


desde el inicio de la intervención, así como la consideración de la
flexibilidad de desplazamiento hacia el hogar o a espacios comunitarios

La estrategia aquí implicada dice relación con acercar la realidad del proyecto al
entorno familiar, ya que se ha demostrado que esto favorece la adherencia de las
familias en lugar de si éstas tuvieran que desplazarse a las dependencias del
proyecto o a los centros privativos como no privativos de libertad. Además, en el
caso de familias que residen en localidades alejadas de los centros, se busca
lugares alternativos que logren reunirlas en conjunto, de modo de optimizar
tiempo y recursos.

Se trata de una estrategia de reconocimiento social hacia familias que casi por
definición carecen de él, y que tiene consecuencias directas sobre el
establecimiento de condiciones favorables a la participación de la familia en algún
nivel del proceso de intervención. Se ha visto que muchos de estos jóvenes
responden de manera altamente favorable a esta práctica.

62
En aquellos casos en que el joven no consiente la participación de la familia en el
tratamiento, se ha observado que los equipos buscan acciones alternativas para
lograrlo. Sin embargo, si estas intervenciones resultan ineficaces el equipo acepta
focalizar la intervención en el sujeto, respetando en definitiva su decisión.

Finalmente, en caso de que, luego del despliegue de diversas estrategias de


motivación, no haya sido posible lograr que la familia se comprometa a apoyar el
tratamiento, se ha observo que la insistencia en esto puede generar u efecto
adverso en el proceso terapéutico del joven debido a la frustración a que esto
conduce

Diagnóstico Integral

Resignificación o reencuadre de instrumentos.

Práctica innovadora asociada al abordaje cualitativo del contrato terapéutico en


términos de oportunidad para el establecimiento de acuerdos recíprocos equipo
joven, más allá del carácter instrumental con que inicialmente es concebido por el
joven. Vale decir, es valioso el trabajo en cualitativizar o subjetivizar en función
de los objetivos del programa, instrumentos que por sí solos carecen de esas
significaciones, lo que en definitiva, transforma su aplicación en una intervención
en si misma.

Implementación de procesos grupales en función de los motivos e


interés de los jóvenes en un sentido amplio

En forma paralela al diagnóstico individual, el ofrecimiento de actividades


estructuradas en función de la heterogeneidad de intereses (más allá de la droga)
que puedan plantear los jóvenes, por ejemplo a través ejercicios de pintura,
corporalidad, música, de visualización o imaginería, permiten al equipo enriquecer ,
por un lado el diagnóstico clínico en cuanto a habilidades sociales, integración,
reconocimiento de pares, conflictivas grupales, manejo de conflictos, recursos,
capacidad de experimentación; y, por otra, el diagnóstico del proceso mismo que
lleva a cabo el grupo y en función de ello las posibilidades y alternativas diversas
de intervención del profesional a cargo.

En cuanto al encuadre de dichos grupos, se observa que es de gran importancia


que no sean enfocados como grupos terapéuticos, tradicionalmente hablando,
debido a que los jóvenes que se atienden tienen grandes dificultades en torno a la
expresión verbal y al compartir experiencias de intimidad. Por esta razón se les
llama procesos grupales.

Por otro lado, en las sesiones se ha visto que la integración de ritos de inicios y de
fin de cada sesión, marcando que cada una se cierra en sí misma, produce efectos

63
identitarios interesantes para iniciar un proceso de tratamiento en la institución. El
joven, de a poco comienza a pertenecer a un grupo que se encuentra delimitado y
conducido de forma diferente, posibilitando el lazo social entre pares y adultos.

Para finalizar, el desmarcarse de la droga en un inicio, permite que los jóvenes


vivencien la experiencia de ser considerados más allá de los estigmas sociales, lo
cual restituye su subjetividad. Algunos equipos han explicitado que los jóvenes lo
perciben y plantean directamente.

La aplicación de los instrumentos tales como, dimensión ligada al consumo,


anamnesis toxicológica, patrón de consumo, balance decisional, en la fase final del
diagnóstico integral, permite indagar en dichos temas una vez que ya se ha
generado un proceso vincular de confianza a través del cual el joven y el terapeuta
sienten que es momento de abordar el circuito en torno a la droga, sus gatillantes,
y conflictos, pudiendo poner en palabras aquello que se encuentra silenciado.

La elaboración de hipótesis diagnóstica

La preocupación de los equipos de ir más allá de los instrumentos y de establecer


hipótesis desde, por ejemplo lo relacional, los recursos psíquicos, dinámicas
familiares que sostienen el consumo, violencia sexual; más allá de la adicción
misma, permiten comprender el fenómenos desde su complejidad, al mismo
tiempo que diseñar planes de intervención acordes a la individualidad de cada
caso.

Así, los equipos logran generar líneas de base específicas y pertinentes a cada
joven, aumentando en demasía la calidad de la intervención. Sin embargo, la
cantidad de casos por profesional y la dispersión geográfica, muchas veces
conduce a que estos planes se vean con dificultades en su aplicación exhaustiva y
acabada.

Intervención Terapéutica o Tratamiento

Empleo de una aproximación conceptual compleja y multidimensional al


fenómeno de la infracción, lo juvenil y el consumo de drogas.

La diversidad de enfoques psicoterapéuticos, el modelo de salud pública, la


perspectiva ecológica sistémica, la aproximación sociocultural o el modelo de
reducción de daños empleados de manera articulada representan un modo
privilegiado de aproximación a una realidad de suyo compleja, como es el caso de
los jóvenes infractores de ley con consumo problemático. Vale decir, las
intervenciones con poblaciones específicas estructuradas en un marco conceptual
complejo tienen más posibilidades de éxito que aquellas que sólo ce centran en las
dimensiones individuales del fenómeno

64
Un ejemplo de esto lo constituye la adopción del enfoque sanitario en la
perspectiva de la promoción de prácticas saludables, que otorga a las
intervenciones una aproximación más amplia desde donde se vincula la temática
del consumo problemático de drogas y que orienta a la problematización de los
estilos de relación del joven con el consumo en la perspectiva de la reducción de
daños.

Estructuración de la intervención ordenada en etapas.

Esto permite al joven distinguirse o situarse dentro de un proceso (terapéutico) y


no en el contexto de prácticas aisladas de intervención. En el lenguaje de las
“buenas prácticas”, es digno de mencionar que existan proyectos en es
discernible un diseño interventivo estructurado en torno a etapas articuladas entre
sí, considerando niveles o ámbitos de intervención y aplicaciones metodológicas
asociadas a cada una de ellas. En este contexto, las acciones son puestas dentro
de un marco estructurante que les da sentido y que constituye su horizonte en el
plano mediato o de mediano plazo.

Integración de elementos socioculturales en función de objetivos


psicoterapéuticos.

Una buena práctica considera que los sujetos de atención adscriben a una serie
de colectivos de referencia cada uno de los cuales se corresponden con formas
diferenciadas de subjetividad social (el caso de las barras de equipos, el mundo
juvenil, el genero y la masculinidad, la cana, etc.) poniendo esto al servicio de los
objetivos del proyecto.

El empleo estratégico de un estilo de intervención basado en la aceptación de las


prácticas y experiencias del joven, el uso de un lenguaje alejado de connotaciones
estigmatizantes y la constante asignación al joven el rol de protagonista de su
cambio, es un ejemplo particular de cómo se operativiza en concreto la opción por
la aceptación de la diversidad en la diferencia.

65
Co-elaboración de los objetivos de la terapia

Práctica de probada eficacia que, principalmente, aunque no de manera exclusiva,


provienen de aproximaciones de corte constructivistas, socioconstruccionistas y
centradas en procesos. Se debe indicar que si bien los objetivos son co-elaborados
ello no significa que el terapeuta debe asumir un rol pasivo: Su función dice
relación con inducir los cambios que se deriva de la construcción de objetivos

Dicho de otro modo, la co-construcción en u orden más general o más amplio es


una estrategia de generación de alianza para el cambio terapéutico. Se hace
necesario destacar que ésta práctica, tiene un carácter más bien persuasivo y no
se traduce que el joven es quién “dirige” la terapia.

Algunos terapeutas de los equipos señalan, que algunas observaciones realizadas


en el diagnóstico no son transmitidas al joven, de modo de evitar se genere una
identidad que potencie victimización, en los casos de violencia, o la adicción como
enfermedad, o conflictivas psíquicas de índole sexual que sólo harían al joven
enmarcarse en un lugar. Por tal razón, lo que se trata con él es analizable en cada
caso en función de diagnóstico realizado.

El abordaje durante todo el proceso de los contenidos más significativos


para el joven, de su situación actual y no exclusivamente los referidos al
consumo de drogas

El tratar o afrontar en el espacio terapéutico la problemática actual de la


experiencia del sujeto en tanto que estrategia previa al abordaje de los contenidos
relevantes para el proyecto, se ha mostrado particularmente pertinente en cuanto
a la generación de vínculo terapéutico.

Esto, principalmente en el caso de los medios privativos de libertad en los que los
jóvenes vivencian la experiencia de prisionización con conflictos a la base que
superan la problemática de drogas.

En estos casos, los profesionales se centran en contener a los jóvenes y a


apoyarlos en la búsqueda de estrategias de afrontamiento de la problemática
emergente.

Trabajo e inducción de reflexividad

Esta práctica responde al objetivo terapéutico de “objetivar” la propia experiencia


o “salir de lo inmediato”, evidenciado el carácter construido e histórico de la
identidad personal y de sus posibilidades de elaboración o “co construcción” de
trayectorias y auto narraciones menos saturadas de problemas. Instrumentos

66
autoaplicados en la fase de diagnóstico como el “balance decisional” o la
“evaluación de los riesgo y beneficios “o empleados en terapia en forma de
cuadernos y sistemas de registro (tienen por objeto ampliar o profundizar la
autobservación) iniciada por las técnicas empleadas en la fase diagnóstica, dan
cuenta operativamente de dicha estrategia19.

Cabe señalar, que ésta práctica se lleva a cabo cuando los jóvenes ya han
egresado de los centros privativos de libertad, cuando se encuentran asistiendo a
PIAS.

El uso de las historias de vida del enfoque biográfico en ciencias sociales


tanto a nivel grupal como individual

Desde el punto de vista de la sinergia de las acciones que realizan los diferentes
profesionales involucrados en la intervención, es fundamental el empleo de
métodos provenientes de la antropología sociocultural como complemento del
trabajo clínico. Este enfoque otorga especial atención a los aspectos narrativos en
la construcción de la identidad sociocultural de los sujetos pertenecientes a una
matriz cultural particular, y se constituye en una forma de abordaje concreto de la
dimensión sociocultural, que en definitiva constituye el trasfondo del problema que
se pretende modificar, pero que es susceptible de ser empleado como estrategia
de sintonía- y vinculo- con la subjetividad del Otro.

Aplicación en el ámbito grupal e individual de técnicas participativas,


basadas el lenguaje coloquial, articuladas con técnicas vivenciales
(dibujos, collage) de actuación de conducta y de visualización

Este tipo de aproximación permite el desarrollo de procesos de autobservación en


cuanto tipologías o etapas del consumo en que el joven se encuentra lo que se
orienta a promover procesos de cambio personal y en el estilo de vida. En general
los métodos participativos son estrategias que tienen buenos resultados en casi
cualquier contexto interventivo

19
En este sentido la “moviola” , recurso metodológico que trabaja con la dimensión narrativa de la
experiencia, alegóricamente concebida como una trama o guión cinematográfico compuesto a su
vez por hitos o episodios en los cuales el sujeto se ve como personaje y protagonista, se destaca
como una herramienta de alto impacto terapéutico.

67
Previsión de la contingencia

La anticipación ante eventuales cambios en la situación judicial o de mayoría de


edad de cara al cierre del proceso tetarpéutico se asocia a una buena gestión del
proyecto. Tanto en caso de traslado a sección adultos de Gendarmería de Chile o
al medio libre, destaca la visualización del cambio de setting y las gestiones para la
continuación del tratamiento (en este último caso estableciendo la coordinación
con GENCHI).

Egreso

Las prácticas en egreso, no alcanzaron a ser indagadas y analizadas en su


cabalidad, ya que las sesiones de asesoría se centraron en las prácticas en
diagnóstico, tratamiento y modelo de gestión.

Modelos de Gestión

La proactividad de los equipos en cuanto a la coordinación con los


centros de la Red SENAME y Gendarmería de Chile

Esto genera buenos modelos de gestión sobre todo desde el punto de vista del
capital financiero que es más bien reducido en este proyecto. Vale decir, que al
existir vínculos de calidad (confianza y reciprocidad) entre los diversos
agentes institucionales que interactúan de algún modo, en diferentes contextos o
momentos institucionales y bajo distintas formas de aproximación (judicial, clínica)
a la población objetivo, los resultados de la acción coordinada y de la validación
recíproca de la experticia de los profesionales, son capaces de maximizar la
calidad y fluidez del trabajo del equipo en drogas.

Sólo la recurrencia, sistematicidad de la interacción y la proximidad física y la


elaboración de planes de acción coordinada genera buenos modelos de gestión,
sobre todo desde el punto de vista del capital financiero que es más bien reducido
en este proyecto. Vale decir, que al existir vínculos de calidad (confianza y
reciprocidad) entre los diversos agentes institucionales que interactúan de algún
modo, en diferentes contextos o momentos institucionales y bajo distintas formas
de aproximación (judicial, clínica) a la población objetivo, los resultados de la
acción coordinada son capaces de afrontar la merma económica.

68
Notas sobre el abordaje de la dimensión sociocultural en clave clínica

La complejidad de fenómenos como la infracción juvenil y el consumo


problemático de drogas reclama el despliegue de intervenciones basadas en la
integración tanto teórica como práctica de la aproximación sociocultural a la
infracción y al consumo y su articulación con enfoques psicoterapéuticos
diversos.

Desde la perspectiva del equipo asesor nacional lo “sociocultural” puede adoptar al


menos dos sentidos. El primero de ellos focaliza su atención sobre la sociogesnesis
de las prácticas de infracción y consumo, lo que trasunta la idea de que el
contexto o matriz sociocultural determina en buena medida las prácticas de los
sujetos o grupos. En efecto, existe abundante bibliografía que da cuenta de
aquello. Sin embargo, no basta con conocer la explicación genética de las prácticas
o los mecanismos de su reproducción en situaciones de exclusión social, riesgo
social, vulnerabilidad, pobreza extrema o todos ellos.

El determinismo implícito en tales afirmaciones, vale decir, que al parecer no


cabria margen de acción o intervención alguna debido al peso de lo estructural
sobre los sujetos, merece ser complementado con una perspectiva que se oriente ,
en el marco del programa , a articular las claves a través de las cuales se
manifiesta la identidad sociocultural de los sujetos a la intervención tanto grupal
como clínica.

Este es el segundo sentido que puede adoptar la mirada sociocultural en el marco


del programa, que no niega la anterior mirada sino que la complementa y la pone
como condición necesaria para el logro de los objetivos programáticos.

Es decir, que la diversidad de enfoques y modelos de trabajo cuyo trabajo


psicoterapéutico se basen en la consideración de que los sujetos de atención
adscriben –de manera consciente o no- a una serie de colectivos de referencia
cada uno de los cuales se corresponden con formas diferenciadas de subjetividad
social (el caso de las barras de equipos, el mundo juvenil, el genero y la
masculinidad, la cana, etc.) estarán dando respuesta desde lo clínico a la demanda
de pertinencia sociocultural de la intervención .

La subjetividad tiene entre otras formas de expresión el lenguaje , por tanto, el


abordaje terapéutico empleando recursos conversacionales que aluden a esas
subjetividades múltiples que “habitan” en los jóvenes se transforma en una
experiencia significativa para ellos y en una forma de intervención terapéutica
susceptible de tener resultados satisfactorios.

Lo que se quiere dejar en claro que el tema sociocultural es un tema no menor al


momento de establecerse la relación terapeuta –sujeto y no se trata de una

69
consideración abstracta vacía de sentido sino que puede ponerse al servicio de una
intervención específicamente terapéutica (en las claves del modelo transteórico, la
reducción del daño u otros enfoque específicamente clínicos). Como es sabido al
obviar la “carga” sociocultural un terapeuta puede caer en las llamadas
conversaciones paralelas, en donde el sujeto que esta frente de él habla un
lenguaje y el terapeuta, su discurso formal sobre el cambio.

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