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QUÉ ES LA ECONOMÍA DE LA SALVACIÓN

Emmanuel Martínez Arista

Por economía de la salvación se entiende aquel Plan por el cual Dios se


autocomunica por Jesucristo en el Espíritu, a los hombres para hacerles partícipes
de su vida y felicidad eternas.1

Es una concepción de salvación paulina, lo podemos constatar en su carta a los


Efesios, donde después de su saludo les pone por escrito este plan salvífico
Trinitario. Además la patrística lo ha tomado y le ha dado el nombre de economía
de la Salvación.2

1
Cf. S. Pié Ninot y VV.AA., Diccionario de Teología Fundamental, San Pablo, España, 2010, p. 1302.
2
Cf. CEC. 1066.
COMENTARIO DE EXCURSUS: LA RESURRECCIÓN DE JESÚS COMO
ACONTECIMIENTO Y PALABRA DE REVELACIÓN

Emmanuel Martínez Arista

La Resurrección de Cristo lleva deja ver la plenitud de la Revelación como Gentis


et Verbisque. En ella, Jesucristo unifica la historia y la palabra, sublima lo natural
para hacerlo divino. Es por ello que la Iglesia lo tiene como acontecimiento central
de la fe, y del culto, porque la vida en comunión de la Iglesia es acompañada por un
Cristo Vivo que les hace participar de su Vida Divina.

Tan grande y pleno es el acontecimiento de la Resurrección que la Iglesia ha


cambiado el día de culto de Sábado a Domingo, celebrándolo como el Misterio de
la Fe fundante de los cristianos. Es pues, en tal misterio, donde se cumplen todas
las promesas de Dios hechas a los hombres desde el principio, con la promesa del
salvador3. Pero, no se piense que la Resurrección quita la importancia a la Palabra,
sino que véase en ambas un motivo válido para creer, pues el acontecimiento
histórico de la Resurrección, por sí sólo no dice nada; sin embargo, por la Palabra
el hombre le encuentra significado y significante para su vida de fe orientada a Dios.
Del encuentro como complemento de Historia y Palabra, se vale Dios para Actuar
y Hablar a su pueblo y es entonces posible la comunicación entre Dios y el Hombre.

Ahora bien, se puede afirmar que la Palabra también aporta de Cristo su forma de
vida, sus gestos, su compartir, sus milagros, y estos son dignos de ser valorados,
porque también dan al creyente motivos para creer. Es importante notar la integridad
que tiene la Palabra, en cuanto que todos los dichos y hechos de Jesús, están
impregnados de la Resurrección como acontecimiento fundamental.

Finalmente. Por medio de la Resurrección de Cristo, Dios ha purificado no sólo al


hombre sino a toda la creación, y este Paso de Cristo, se vuelven nuevas todas las
cosas. Es puramente un acto de Amor de Dios a sus creaturas, porque rompe con
las mismas leyes de la naturaleza, para elevarla o hacerla partícipe de la eternidad.

3
Cf. Gén 3, 15.