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Estudios rurales

y movimientos sociales:
miradas desde el Sur
Norma Giarracca: Estudios rurales y movimientos sociales: miradas
desde el Sur. Antología esencial / Norma Giarracca... [et al.] - 1a ed. -
Ciudad Autónoma de Buenos Aires: CLACSO, 2017.
Libro digital, PDF (Antologías del Pensamiento Social Latinoamericano
y Caribeño / Pablo Gentili)

Archivo Digital: descarga y online


ISBN 978-987-722-287-6

1. Movimiento Social. 2. Agroindustria. 3. Sociología Rural.


I. Giarracca, Norma
CDD 305.963

Otros descriptores asignados por la Biblioteca virtual de CLACSO:


Estudios rurales / Movimientos Sociales / Estado / Políticas Públicas /
América Latina / Sociología Rural / Campesinado / Agronegocio /
Extractivismo / Colonialidad
Colección
Antologías del Pensamiento Social
Latinoamericano y Caribeño

Norma Giarracca
Estudios rurales
y movimientos sociales:
miradas desde el Sur
Antología esencial

Selección, edición y prólogo a cargo de


Miguel Teubal
Antologías del Pensamiento Social Latinoamericano y Caribeño
Director de la Colección Pablo Gentili

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CONOCIMIENTO ABIERTO, CONOCIMIENTO LIBRE.

Primera edición
Norma Giarracca. Estudios rurales y movimientos sociales: miradas desde el Sur. Antología esencial (Buenos Aires: CLACSO, noviembre de 2017)

ISBN 978-987-722-287-6
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firmantes, y su publicación no necesariamente refleja los puntos de vista de la Secretaría Ejecutiva de CLACSO.
Índice

Prólogo......................................................................................................................................... 15
Miguel Teubal

Sobre los trabajos seleccionados. Introducción..................................................................... 25


Miguel Teubal

PRIMERA PARTE
La Sociología Rural y el debate sobre el campesinado

Complejos agroindustriales y la subordinación del campesinado.


Algunas reflexiones y el caso de los tabacaleros mexicanos (1985)................................... 83

Campesinos y agroindustrias en los tiempos del “ajuste”. (Algunas reflexiones


para pensar la relación, con especial referencia a México y la Argentina) (1993).......... 109

Las agriculturas del Mercosur: el papel de los actores sociales (1998)............................. 131
Norma Giarracca y Silvia Cloquell

Las Ciencias Sociales y los estudios rurales en la Argentina


durante el siglo XX (1999)....................................................................................................... 147

América Latina: nuevas ruralidades, viejas y nuevas acciones colectivas (2004)............ 187

Introducción a Acciones colectivas y organización cooperativa:


reflexiones y estudios de caso (1994).................................................................................... 197
“Tucumanas de ojos grandes”. Un estudio sobre acciones colectivas
de campesinas tabacaleras (1994).......................................................................................... 211

El oficio del sociólogo o de los sociólogos con oficio (2001)............................................. 235


Norma Giarracca y Susana Aparicio

Métodos cuantitativos y cualitativos en los estudios de la Sociología Rural (1995)....... 265


Norma Giarracca, Carla Gras y Paula Gutiérrez

Ensamblando las voces: los actores en el texto sociológico (2004).................................. 275


Norma Giarracca y Karina Bidaseca

Notas sobre el trabajo de campo (2006)................................................................................ 293

Prólogo a El campo argentino en la encrucijada (2005)................................................... 307


Norma Giarracca y Miguel Teubal

Los debates acerca del campo (2005).................................................................................... 313


Norma Giarracca y Miguel Teubal

El campesinado en la Argentina: un debate tardío (1990).................................................. 331


SEGUNDA PARTE
Agroindustria, agronegocio y extractivismo

Del desarrollo agroindustrial a la expansión del “agronegocio”:


el caso argentino (2008)........................................................................................................... 349
Norma Giarracca y Miguel Teubal

Introducción a Agroindustrias del Noroeste:


el papel de los actores sociales (1995)................................................................................... 381

La integración económica con el Brasil y los


pequeños productores cañeros (1993)................................................................................... 389
Norma Giarracca y Miguel Teubal

Introducción a Actividades extractivas en expansión.


¿Reprimarización de la economía Argentina? (2013)...................................................... 413
Norma Giarracca y Miguel Teubal

Las actividades extractivas en la Argentina (2013).............................................................. 423


Norma Giarracca y Miguel Teubal

Tres lógicas de producción de alimentos:


¿hay alternativas al agronegocio? (2013).............................................................................. 451
Norma Giarracca y Tomás Palmisano
La actividad cañera. Los campesinos cañeros en los nuevos
escenarios económicos (1995)................................................................................................ 467
Norma Giarracca y Susana Aparicio

De colonos a sojeros. Imágenes de la estructura social del sur de Santa Fe (2005)....... 537
Norma Giarracca, Carla Gras y Pablo Barbetta

Multiocupación y pluriactividad en el agro argentino:


el caso de los cañeros tucumanos (2001).............................................................................. 565
Norma Giarracca, Susana Aparicio y Carla Gras

Los peligros de los modelos “productivistas” en el sector primario (2007)...................... 589

TERCERA PARTE
Protesta y movimientos sociales

Democracia y neoliberalismo en el campo argentino.


Una convivencia difícil (2006)................................................................................................ 603
Norma Giarracca y Miguel Teubal

Prólogo a La protesta social en la Argentina.


Transformaciones económicas y crisis social en el interior del país (2001)................ 629
Introducción a La protesta social en la Argentina.
Transformaciones económicas y crisis social en el interior del país (2001)................ 635
Norma Giarracca y Karina Bidaseca

El conflicto agrario 2008-2009: los debates necesarios (2010)........................................... 653

La tragedia del desarrollo. Disputas por los recursos


naturales en la Argentina (2007)............................................................................................. 685

Movimientos sociales y protestas en los mundos sociales latinoamericanos.


Nuevos escenarios y nuevos enfoques (2002)...................................................................... 713

El “Movimiento de Mujeres Agropecuarias en Lucha”.


Protesta agraria y género durante el último lustro en Argentina (2001)........................... 737

Bienes comunes en la hegemonía extractivista. Disputas y resistencias (2013).............. 763


Ger-Gemsal (Grupo de Estudios Rurales - Grupo de Estudios
de los Movimientos Sociales de América Latina)

Presentación y notas metodológicas a Cuando hasta las piedras se levantan.


Oaxaca, México, 2006 (2008)................................................................................................. 783

Notas metodológicas: experiencia de investigación desde lugares diferentes.


(Algunas reflexiones acerca del intelectual comprometido) (2008).................................. 795
El “desarrollo” basado en la extracción de recursos naturales (2011).............................. 805

La rebelión de 2001-2002: protestas, rupturas y recomposiciones (2007)........................ 823


Norma Giarracca y Miguel Teubal

El día en que la Plaza de Mayo se vistió de campo (1993).................................................. 851


Norma Giarracca y Miguel Teubal

De las fincas a las casas a las rutas y las plazas: las protestas y
las organizaciones sociales en la Argentina de los mundos “rururbanos”.
Una mirada desde América Latina (2003)............................................................................. 867

La lucha por los derechos del agua en Tucumán.


Transnacionales y mujeres en la protesta social (2005)...................................................... 893
Norma Giarracca y Norma del Pozo

La tierra: polisemias, confusiones y debates (2012)............................................................ 917

El Foro Social Mundial de Porto Alegre:


otro paso de los movimientos sociales globalizados (2001)............................................... 923
Norma Giarracca, Miguel Teubal y Diego Domínguez

Recuperación del territorio, “recuperación de Estado”.


Mosconi, Argentina después de ocho años de lucha (2009)............................................... 937
Norma Giarracca y Juan Wahren
“Vejaciones x 8”: arte y protesta social en Buenos Aires (2001)........................................ 955
Norma Giarracca y otros

Producción y mercados para la vida: una posibilidad


emancipadora para el siglo XXI (2008).................................................................................. 985

CUARTA PARTE
Perspectivas desde el Sur.
Colonialidad del poder, otros bicentenarios

Presentación de Teoría y crítica del pensamiento latinoamericano


de Arturo Roig, a modo de homenaje (2012)........................................................................ 997

El Bicentenario: miradas sobre la Argentina (2011).......................................................... 1007

Cambiar de espejo: mirarnos en América Latina. Reflexiones, desde la Argentina,


inspiradas en las entrevistas al doctor Noam Chomsky (2011)........................................ 1025

Tres paradojas para repensar la política (2012)................................................................. 1037

Prólogo a Nosotros los indios de Hugo Blanco (2010)..................................................... 1067

Sobre la autora........................................................................................................................ 1075


Prólogo
Miguel Teubal*

Consideraciones generales del estudio de la cuestión agraria en el interior


sobre los aportes de Norma del país, en donde vivía la mayor parte de los
Giarracca al pensamiento social productores y trabajadores rurales y en donde
las condiciones de vida del grueso de esa po-
Los aportes de Norma Giarracca al pensamien- blación dejaba mucho que desear.
to social y, en particular, a la Sociología Rural, Desde sus inicios, Norma orientó sus traba-
son vastos y multifacéticos. Históricamente, en jos de investigación hacia zonas donde habi-
nuestro país eran numerosos los estudios de taban sectores campesinos y sujetos agrarios
agrónomos y economistas sobre la zona pam- subordinados, sometidos a situaciones de mar-
peana, la región agraria más rica y poderosa ginación, pobreza extrema y gran sufrimiento
del país, proveedora del grueso de las expor- social. Constituía, y constituye aún en la ac-
taciones y de los alimentos consumidos inter- tualidad, una problemática analizada tanto por
namente. No podía decirse lo mismo respecto la Sociología Rural, como así también por la
Antropología, la Geografía y otras disciplinas
sociales. Norma era consciente de que formaba
* Economista, PhD en Economía Agraria de la Uni- parte de uno de los primeros grupos de soció-
versidad de California, Berkeley. Profesor consulto e logas rurales argentinas en abordar esa proble-
investigador superior del CONICET. Fue profesor titular mática en forma sistemática, la cual continuó
de Economía Agraria en la Facultad de Ciencias Eco-
nómicas, y de Economía II de la Facultad de Ciencias
estudiando durante su estadía en México. Allí,
Sociales de la UBA. Ex-miembro del Transnational Insti- se sumerge en el análisis del campesinado
tute de Ámsterdam. mexicano que culmina con un trabajo de tesis
16 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

de maestría que está referido específicamente nales que dominan sectores clave de los com-
al complejo tabacalero (ver más adelante). plejos agroindustriales que se van perfilando
Norma orientó su trabajo de investigación aceleradamente en nuestros países? O visto
hacia los sectores agrarios subalternos en de otra manera: ¿en qué medida los media-
donde la cuestión agraria era también densa nos y pequeños productores de Tucumán y de
pero tenía otras características, y por tanto otras regiones del noroeste y nordeste del país
involucraba otras perspectivas teóricas. Se —muchos de los cuáles podrían asemejarse al
trataba de analizar las condiciones de vida de campesinado mexicano, peruano o boliviano,
pequeños productores y trabajadores rurales, y con una problemática diferente a la del cha-
y de los factores que influían sobre su evo- carero, o colono, o gran terrateniente de la
lución futura. En fin, se trataba de un tópico región pampeana— podrían “sobrevivir” fren-
no siempre considerado como relevante para te al embate del neoliberalismo en general?
entender aspectos que atañen del sector agro- ¿Cuáles son las consecuencias de esa nueva
pecuario de nuestro país. Más afín incluso a ruralidad que Norma percibe y que se estaba
la problemática del campesinado latinoameri- manifestando sobre las condiciones de vida
cano, en general, a los casos de México, Perú, de todos esos sectores —incluidos también, a
Brasil, y a países en donde se manifestaron una parte apreciable de los productores “cha-
importantes movimientos de reforma agraria careros” pampeanos—?
en diferentes momentos históricos. Esta es Desde sus primeros pasos, todas sus investi-
una primera cuestión que podemos conside- gaciones requirieron de trabajo de campo am-
rar: el realce de la sociología rural debido a pliamente extendidos, siendo este una parte
los aportes que realiza Norma en relación con importante de su aporte como investigadora
los productores y trabajadores rurales del in- del agro argentino. Pero tras varios años de
terior de Argentina y de toda Latinoamérica. Y analizar casos circunscriptos territorialmente,
las preguntas que surgen entonces son: ¿cómo sus reflexiones se amplían hacia las transfor-
son sus condiciones de vida? ¿En qué medida maciones que operan tanto en el sector, cuan-
podrán sobrevivir frente al embate de los pro- do conceptualiza el surgimiento del agronego-
cesos de globalización, frente a la importancia cio —en especial el sojero— o hacia aquellas
que adquieren grandes empresas transnacio- transformaciones vinculadas a la minería a
Prólogo | M. Teubal 17

cielo abierto o el fracking en la producción de los escritos, pues hay trabajos de los años
petrolífera. Surge entonces la problemática y noventa que consideran el auge del agronego-
conceptualización del extractivismo.  cio y el extractivismo, pero al mismo tiempo
En paralelo, Norma analiza en sus trabajos se presentan consideraciones sobre diferentes
las alternativas y las resistencias. En un primer protestas y movimientos sociales. Algo similar
momento piensa en la cooperativa o el coope- ocurre con la protesta social que Norma ana-
rativismo como una salida importante para los lizó en paralelo al desarrollo de consideracio-
productores y trabajadores rurales, pero en nes sobre las epistemologías del Sur, las cua-
forma conjunta con esta problemática también les, sin embargo, no pueden ser aisladas del
va sumergiéndose en el análisis de la protesta surgimiento de nuevos movimientos sociales,
social para concluir en consideraciones en tor- especialmente en lo que atañe a las resisten-
no a nuevos enfoques, y a las epistemologías cias socio-ambientales.
del Sur que desarrolla profusamente Boaventu- De todos modos, lo que presentamos aquí
ra de Sousa Santos. constituye simplemente una matriz que nos
En esta Antología hemos pautado las si- permite ubicar los trabajos y tener alguna no-
guientes secciones, que de alguna manera ción respecto de las relaciones que tienen en-
reflejan la evolución de los intereses y prio- tre sí. Por lo demás, esta ha sido la respuesta
ridades de Norma en su trabajo de investiga- al complejo problema inicial de seleccionar
ción. Una primera parte que denominamos “La algunos escritos de entre una multiplicidad de
Sociología Rural y el debate sobre el campe- trabajos de gran calidad. Luego de varias lectu-
sinado”. Seguidamente, “Agroindustria, agro- ras e intercambios logramos seleccionar unas
negocio y extractivismo”. La parte siguiente la 900 páginas. Ello requirió un gran trabajo de
denominamos “Protesta y movimientos socia- selección de mi parte, y de Tomás Palmisano
les”; y, finalmente, “Perspectivas desde el Sur. que me ayudó en esta tarea y en otras de inelu-
Colonialidad del poder, otros bicentenarios”. dible importancia como, por ejemplo, la edi-
Estos núcleos temáticos reflejan diferentes ción adecuada del Prólogo y la Introducción.
momentos del interés de Norma sobre tópicos Tomás posteriormente siguió colaborando
diversos, pero que inevitablemente se entre- en sucesivas versiones que fui produciendo,
cruzan. Esto se hace evidente en las fechas como así también en la selección de los traba-
18 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

jos que finalmente incluimos en este libro. Su un entrañable amigo mexicano de origen ar-
aporte fue una contribución inestimable que gentino. Él escribe:
me ayudó mucho para la elaboración de esta
versión final. Norma se apasionó, desde sus primeros pasos
Para lograr esta selección tuvimos que dejar académicos en México, mucho más en el estu-
afuera materiales muy importantes. Decidimos dio de los pequeños productores rurales que del
excluir algunos libros que coordinó o en los agribusiness… Estuvo atenta y escribió sobre
los grandes problemas sociales agrarios de Ar-
que colaboró Norma, y que podríamos decir
gentina y de América Latina. Uno puede seguir
que ya tenían su autonomía propia y estaban
la evolución de los mismos a través de la obra
lanzados al mundo de la Sociología en general. de una intelectual enterada, que participa en la
Entre ellos figuran Tucumanos y tucumanas, cambiante discusión intelectual y política: la de-
territorios y lugares; 15 mitos y realidades pendencia, el debate campesinistas-descampesi-
sobre la minería transnacional en la Argen- nistas, la globalización, las nuevas característi-
tina; La tierra es nuestra, tuya y de aquel…; cas del sistema capitalista, las luchas indígenas
Las disputas por el territorio en América (zapatismo) y su impacto en el cono Sur, el co-
Latina, y un último libro que Norma pensaba lonialismo interno, la multiplicación de nuevos
publicar y para el que ya tenía algunos capítu- grupos sociales en el campo, nuevas expresiones
los escritos cuyo título es Pensar resistencias de lucha, la soya transgénica, la minería a cielo
abierto, las nuevas alternativas políticas y socia-
y protestas. Problemas y conceptualizaciones
les que se plantean, etc. Casi tienes, a través de
del siglo XXI, que será publicado prontamente
su obra, una historia de América Latina rural des-
por la editorial Antropofagia. El material requi- de los inicios del capitalismo dependiente hasta
rió un importante trabajo de evaluación y se- el neoliberalismo.
lección, pero creemos que esta versión final de
la compilación es un fiel reflejo del pensamien- Una de las características que define gran parte
to de Norma. de la obra de Norma es el trabajo conjunto con
También recabé la opinión de otros amigos, otros investigadores, y muy especialmente con
y quisiera incluir aquí un párrafo realmente em- sus ayudantes y doctorandos que investigaban
blemático sobre el pensamiento de Norma que y estudiaban con ella. Por una parte adopta el
me enviara en su momento Horacio Mackinlay,
Prólogo | M. Teubal 19

enfoque que tempranamente había planteado do, porque Norma ponía pasión en su trabajo,
Rolando García, quien consideraba que el pro- y esto se manifiesta a lo largo de sus escritos.
ceso mismo de la investigación forma parte de Estaba además fuertemente comprometida
la enseñanza del “cómo investigar”. Por ello con lo público, en tanto necesidades que ata-
sus becarios y discípulos, maestrandos y doc- ñen a la sociedad en su conjunto.
torandos que trabajaron con ella integran sus
libros y artículos como partes esenciales, en
muchos casos, de su formación como investi- Semblanza sobre
gadores. No cabe duda de que ello constituye la vida de Norma Giarracca1
una tarea ardua, pero que Norma la asume con
gran naturalidad y como inherente a la investi- Norma Aída Giarracca nació en Ramos Mejía,
gación misma. en el Gran Buenos Aires, el 7 de abril de 1945.
Todo su trabajo también está imbuido de Hija de Mateo Giarracca y Cayetana Saita, su
un profundo sentido político, que se basa en familia, tanto del lado de su padre como de su
la pregunta: ¿cómo contribuir a las luchas que madre, era originaria de Niscemi, Sicilia. Su
realizan los sectores subalternos en las so- madre había nacido en Mendoza, su padre en
ciedades capitalistas para superar las condi- Niscemi. Cristina, la otra hija de ambos, le lle-
ciones de vida en que se encuentran? ¿Cómo vaba a Norma cuatro años.
superar los procesos de explotación y los de- Su padre había trabajado con el abuelo en
terioros ambientales que provoca el proceso la zona de huertas de San Justo, habiendo
de “desarrollo” que se está llevando a cabo en establecido posteriormente un pequeño ase-
el mundo en general? Todo ello bajo la firme
creencia de que tales análisis y procesos de
1 Agradezco a Cristina Giarracca y Marta Cufré, her-
investigación también deben ser de excelen- mana y prima de Norma; a Carlos Abeledo, ex director
cia. No es incompatible la excelencia con el del CONICET con quien trabajó Norma en los ochen-
sentido político de la investigación. O sea, la ta a la vuelta de la democracia; a Néstor del Pozo de
acción política también requiere de los análi- Tucumán, productor y director de una cooperativa de
pequeños cañeros; y a Sandra Carli, quien realizó una
sis de excelencia de los tópicos relevantes e
entrevista a Norma en el año 2013 de donde extrajimos
importantes. Su trabajo no solo es apasiona- para este Prólogo algunas de sus palabras.
20 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

rradero que mantuvo hasta comienzos de los tancia de que sus hijas se formaran cultural-
años setenta. mente y siguieran una carrera universitaria. Fue
Cuando las hijas comenzaron la secundaria así como ambas estudiaron, y Norma incluso en
la familia se trasladó a Ramos Mejía. Norma su formación tuvo clases de música. Su madre
siempre fue muy buena alumna, aunque tam- cantaba tangos y era una ferviente admiradora
bién se destacó por su rebeldía, o mejor dicho, de la ópera italiana. Ellas estuvieron entre las
su inconformismo. Sin embargo, en todo mo- primeras profesionales de la familia.
mento se evidenciaba su avidez por el conoci- Norma pasó su adolescencia en Ramos Me-
miento. Señalaba alguna vez que cuando descu- jía. Su abuelo materno era socialista, muy polí-
brió a Nkrumah, el líder político africano, se le tico, había leído a Gramsci e influyó significa-
abrieron los ojos respecto de lo que pasaba en tivamente en su pensamiento. Norma destaca
ese continente. que su familia no era antiperonista, un factor
Estudió la secundaria en el Colegio Normal que fue importante en su formación. Su padre
de San Justo, donde se recibió de Maestra. Dice era frondizista pero no antiperonista; todo lo
Norma: contrario, más bien tuvo simpatías por el pe-
ronismo. Su abuelo tampoco era antiperonista.
Las materias como Historia de la Educación o Por otra parte el tío político de Norma era pe-
Filosofía estaban en manos de profesores de Fi- ronista, y su hermano Carlos Cufré fue sindica-
losofía y Letras, que influyeron muchísimo en un lista del gremio de la carne, con una actuación
grupo grande de alumnas que veían en esas ma- durante el conflicto de Lisandro de la Torre en
terias la fuente del conocimiento. (Entrevista de
Mataderos, y que también tuvo algún vínculo
Sandra Carli, en prensa)
con Evita. Asimismo, Norma en su adolescen-
cia, junto con amigos de Ramos Mejía, estaba
En parte, esto contribuyó a forjar su interés
al tanto en los años sesenta del pensamiento
por inscribirse en la Facultad de Filosofía y
de Perón, y se intercambiaban cassettes que él
Letras, primero en la carrera de Educación y
enviaba desde su exilio en Madrid.
Psicología, y finalmente en Sociología.
En 1968 terminó de cursar y en 1969 dio
Su familia y parientes eran en general comer-
las materias. En 1967 la proponen como co-
ciantes, pero sus padres reconocían la impor-
ayudante de Estadística de Fernando Álvarez.
Prólogo | M. Teubal 21

Era el período en que se estaban formando las guel (Teubal), y era muy fuerte Psicología Social.
cátedras nacionales y, con Fernando, Norma se (Entrevista de Sandra Carli, en prensa)
acerca a la CGT de los Argentinos (CGTA).
Sentía orgullo de haber participado junto a Reconocía haber tenido una buena formación
Adriana Puiggrós y otras docentes en la Comi- en Sociología gracias a la cátedra de Murmis y
sión de Educación de la CGTA, y de haber co- Verón, Sociología Sistemática. Germani ya se
nocido a Ongaro y a Di Pascuale. Y justamente, había ido a los EEUU pero estaba Miguel Mur-
en paralelo a la CGTA, se estaba formando el mis, a quien respectaba mucho, y consideraba
Peronismo de Base. O sea, empezó a ligar la como uno de sus principales mentores intelec-
experiencia como maestra con la experiencia tuales. Asimismo, tuvo oportunidad de hacer
política, a conocer la resistencia peronista. En- trabajo de investigación con Lelio Mármora, y
tonces (unos años después de 1968) se contactó participó en el proyecto de marginalidad que di-
con esa organización y empezó el trabajo terri- rigía Miguel Murmis. Hacia el final de su carrera
torial en los barrios de La Matanza o de Moreno pasó a ser ayudante de Estadística y después
o de Boulogne, pero dejó de participar cuando ayudante de Metodología de la Investigación
esa organización se integró a Montoneros. Social. El hecho de que daba Estadística, un
Uno de sus primeros trabajos fue como maes- cuatrimestre para Sociología y otro para Psi-
tra de escuela primaria en la zona de Rafael cología, fue muy importante para su formación
Castillo (en el Gran Buenos Aires), que duró un como investigadora.
tiempo durante su formación como socióloga A comienzos de los años setenta empezó a
en la carrera de Sociología. Destaca que quien trabajar en el Ministerio de Agricultura, pero
la indujo a pasarse a Sociología fue la cátedra previamente surgió un repentino viaje a Perú.
de Introducción a la Sociología que dirigía Jorge La experiencia peruana fue fundamental en su
Graciarena. Ingresó a Sociología porque en esa percepción sobre la vida y el trabajo en general.
carrera había reflexión de filosofía social: Se estaba gestando la Reforma Agraria de Ve-
lasco Alvarado. A ese curso asisten sociólogos,
La Carrera de Sociología era una mezcla de So- economistas, educadores y un matemático.
ciología funcionalista y estructuralista, el marxis- No solo fue importante el curso sino tam-
mo como mecha que daban Miguel Murmis y Mi- bién las visitas a diferentes localidades durante
22 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

los fines de semana. De lunes a viernes estudia- Dice Néstor:


ban la historia social y económica del Perú. Y
los fines de semana iban a otros lugares. Cuando fui conociendo el pensamiento de Nor-
ma, el abordaje que tenía de la cuestión agraria
Un médico peruano (que había estudiado en La era en función de una humildad terrible, diga-
Plata) nos acompañó. El primer fin de semana mos, y una capacidad de inserción con la gente
fuimos a los cerros a Huancayo a grandes alturas que es fundamental para hacer cualquier inves-
con una combi, y hablamos con la gente, a través tigación… Si vos no te insertás en el territorio
de él. Nos encontramos con aymaras y quechuas no te van a dar bola ni te van a contar lo que
con su ropa y muchas veces hablando en su idio- les pasa. Entonces Norma manejaba todas esas
ma. Algunos estaban enterándose de la reforma cosas a diez puntos y toda la gente que traía, lo
agraria; otros, ni siquiera. mismo. Y a partir de eso comenzó todo un estu-
El segundo fin de semana fuimos a Mala, una pla- dio que hizo de las luchas cañeras. (Entrevista a
ya al sur de Lima. Lo que yo sentía que tenía que Néstor del Pozo, 16 de diciembre de 2016, cañero
hacer es lo que hice toda la vida: sentarme frente tucumano y líder de una cooperativa de peque-
a alguien, y que esa persona me acepte, que pueda ños productores cañeros)
hablar conmigo. El desarrollo de ese talento tuvo
que ver con la militancia; sin embargo, es mucho Pocos años después de su viaje a Perú, en ju-
más fácil sentarse frente a un obrero del Conur- nio de 1972, nos reencontramos con Norma.
bano y decirle “compañero” para entablar un Ella había sido alumna del curso de Economía
diálogo. Acá, en Perú, no eran “compañeros”. Sin que yo dictaba en la carrera de Sociología de
embargo, yo sentía que la gente, las mujeres o los la UBA. pero nunca había hablado con ella. Sin
hombres, se sentaban frente a mí y me hablaban,
embargo, justo cuando a ella le faltaban pocas
y para mí era algo natural, no me daba cuenta de
materias para recibirse, yo renuncio tras la fa-
que no le pasaba a todo el mundo. (Entrevista de
Sandra Carli, en prensa) mosa Noche de los Bastones Largos.
Ese año yo daba clases en la carrera de Econo-
En efecto, quizá sea esta una de las cualidades mía de la Universidad del Sur en Bahía Blanca.
más notables que tenía Norma. Néstor del Pozo Por lo general iba en ómnibus, estaba de lunes a
lo destaca, teniendo presente la experiencia jueves y regresaba para el fin de semana a Bue-
que Norma tuvo años después en Tucumán.
Prólogo | M. Teubal 23

nos Aires. En esa ocasión había perdido el ómni- bre de la mujer de un cañero tucumano que
bus y decidí tomar el avión a la mañana siguiente cayó en 1968. Comenta Norma:
para no perder la clase en Bahía Blanca. Norma,
al mismo tiempo viajaba a Bahía Blanca porque Ese espacio se había formado con algunos gru-
su cuñado y hermana habían tenido un bebé, Pa- pos estudiantiles que venían de FORPE [Fuerza
blo, y necesitaban de su ayuda ineludible. Como para la Organización Revolucionaria Peronista],
consecuencia, luego de un cierto retraso del y con gente que venía de CGTA [Confederación
General del Trabajo de los Argentinos]. Vivíamos
avión, nos “conocimos” nuevamente en Aeropar-
en Juramento y Freire, y terminamos trabajando
que. Hacia fines de año Norma vino a vivir con-
ambos en la Unidad Básica que le correspondía
migo y en marzo del año siguiente, nos casamos. a Barrio Mitre, donde estaba [Carlos] “Chacho”
Ya para entonces Norma trabajaba en el Mi- Álvarez como principal referente. […]
nisterio, y yo había ingresado a la carrera del Nos dedicábamos básicamente a establecer rela-
Investigador, teniendo como lugar de trabajo ción con la gente y a organizarla, primero electo-
el Instituto de Investigaciones Económicas ralmente, en el ’73, y después, en lo que pudiéra-
de la Facultad de Ciencias Económicas de la mos hacer para contribuir a la democracia. Por-
UBA cuyo director era el Dr. Julio H. G. Olive- que ellos me decían —nunca me voy a olvidar—:
ra (quién además fue el director de mi trabajo “Hasta ahora fue difícil, pero ¿sabés lo que va a
de investigación). ser después del 25 de mayo?”.
El 25 de mayo era la fecha en que asumiría Cámpo-
Estando casados, Norma y yo decidimos que
ra. Por ejemplo, se armó una red de carnicerías en
teníamos que militar en forma conjunta, en una
la zona para, entre otras cuestiones, contribuir al
misma organización. Norma, como mencioné control de precios. Pero estas propuestas eran re-
anteriormente, venía del Peronismo de Base, chazadas por las Unidades Básicas subordinadas.
que sin embargo estaba dividido. Un grupo de Había una línea que no era militarista, y otra que
militantes, entre los cuales se encontraba ella, era netamente militarista. Y nosotros teníamos
no estaban de acuerdo con que la organización una gran identificación con los sectores popu-
se integrara a Montoneros. Entonces elegimos lares. Con eso no quiero decir que fuéramos li-
militar en una unidad básica contigua al Barrio berales y creyéramos que en la democracia se
Mitre de Saavedra de la Ciudad de Buenos Ai- iba a conseguir todo porque, de hecho, tampoco
res, llamada “Hilda Guerrero”, que era el nom- Perón era liberal. Pero sentíamos que había que
24 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

acompañarlo [a Cámpora] con la transición de- Bibliografía


mocrática y con Perón. Sentíamos que había que
respetar esta transición. (Entrevista de Sandra Carli, S. s/f (en prensa) Entrevista inédita a
Carli, en prensa) Norma Giarraca realizada el 19/12/2013,
en el marco de los Proyectos PIP-CONICET
Después de la muerte de Perón la situación se 2011-2014 “Transformaciones de los
hizo más compleja. No se apoyó a Isabel Pe- procesos de adquisición, producción
rón en el marco del proyecto “Lealtad”, y ello y transmisión del conocimiento
implicó un quiebre. No obstante, Norma siem- universitario. Un estudio de caso centrado
pre mantuvo un profundo respeto por Perón en las historias de vida de profesores/
y siguió destacando la importancia de su pen- as de la Universidad de Buenos Aires del
samiento, por ejemplo, en materia ambiental, área de humanidades y ciencias sociales”
cuarenta años antes de que esta se volviera im- y UBACYT 20014-2017 “La universidad
portante a escala mundial. pública en perspectiva histórica: culturas
Norma siempre tuvo un especial vocación institucionales, biografías de profesores/
por “ayudar al otro” y en especial a los más as y experiencias de conocimiento”
necesitados y explotados por las políticas ofi- (Buenos Aires: Instituto de Investigaciones
ciales. Señalaba su preocupación por el sufri- Gino Germani, Facultad de Ciencias
miento de vastos sectores sociales. Era, ade- Sociales, Universidad de Buenos Aires).
más, una excepcional organizadora, creadora
de trabajos y de vínculos entre las personas.
Se señaló alguna vez su “carácter fuerte”, pero
este no era otra cosa que su fuerte sentido de
justicia, que nunca dejó de manifestar, incluso
frente a los más encumbrados.
Sobre los trabajos seleccionados
Introducción

Miguel Teubal*

Primera Parte: La Sociología Rural nes y Corrientes, lo que da lugar a sus prime-
y el debate sobre el campesinado ras publicaciones1.
Hacia el año 1973, con el fin de la dictadura
Norma Giarracca comienza su trabajo de in- iniciada en 1966 por Onganía y la vuelta del país
vestigación en el año 1970 cuando integra el a la democracia, siendo Horacio Giberti secre-
Grupo de Trabajo en Economía y Sociología tario de Agricultura y Ganadería de la Nación,
Rural del Ministerio de Agricultura y Ganade- Norma participó activamente en actividades
ría de la Nación. En este marco empiezan sus vinculadas con las políticas agrarias a nivel na-
trabajos de campo en las provincias de Misio- cional e integró varias comisiones de concer-
tación con sectores diversos de la comunidad.

1 Como resultado participó en la Investigación socio-


lógica del área tabacalera correntina (Giarracca, Flood,
* Economista, PhD en Economía Agraria de la Uni- Aparicio y Baudron, 1971) y en la publicación Estudio
versidad de California, Berkeley. Profesor consulto e de la mano de obra rural en la actividad forestal de la
investigador superior del CONICET. Fue profesor titular Provincia de Misiones (Grupo de Trabajo de Sociología
de Economía Agraria en la Facultad de Ciencias Eco- Rural, 1974). Entre otras cuestiones se trataba de analizar
nómicas, y de Economía II de la Facultad de Ciencias el mercado de trabajo en zonas de reforestación, desta-
Sociales de la UBA. Ex-miembro del Transnational Insti- cando sus particularidades y la extrema precariedad e
tute de Ámsterdam. inestabilidad que caracterizaba al empleo en esas áreas.
26 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

Con Norma estuvimos exiliados2 en México México. Su posición a favor de esta tendencia
entre 1978 y 1984 en un período de gran eferves- se basó en la diferenciación social que se mani-
cencia intelectual. Allí ella retomó sus estudios festaba en el campesinado. Para ello se propuso
de posgrado en la Universidad Nacional Autó- revisar el debate en torno a esta cuestión que no
noma de México (UNAM). En el campo de los solo tenía vigencia en México sino también en
estudios agrarios tenía vigencia el debate entre varios países de Europa.
campesinistas y descampesinistas3, siendo es- En esta postura a favor de los campesinistas,
tos últimos los que consideraban inevitable la Norma recurre al último Marx, entre otros, y su
desaparición del campesinado en el marco del intercambio epistolar con la entonces populista
desarrollo del capitalismo mexicano. Norma Vera Zasúlich, y a su diálogo con los populistas
se manifestó a favor de los campesinistas que rusos sobre la posibilidad de que el socialismo
refutaban esa tesitura destacando la importan- pasara por la comuna campesina, por lo menos
cia de los aportes y la presencia del campesina- para el caso de la Rusia de su época. Aunados
do, en momentos en que se producía una gran a esta problemática están los planteos de Cha-
transformación social, económica y política en yanov y Shanin, y la perspectiva de este último
del campesinado como una “clase incómoda”.
En uno de los capítulos de su tesis presenta una
2 En el año 1976 tras el golpe militar de Videla, nos revisión crítica sobre esta problemática.
tuvimos que exiliar debido a que yo había formado par- Norma se inscribió en el Departamento de
te de la carrera de Economía que se dictó a partir del Estudios de Postgrado de la UNAM, tomó cur-
año 1972 en la Universidad del Sur en Bahía Blanca. To-
dos los que participamos en un concurso de oposición
sos y elaboró su tesis para la obtención del títu-
internacional y fuimos designados profesores fuimos lo de Master en Sociología4. Participó asimismo
tildados de subversivos; muchos de mis colegas fueron
presos, y otros tuvimos que emprender el exilio.
3 Entre otros autores que participan en el debate 4 Había sido aceptada para realizar el doctorado en
están Roger Bartra, Arturo Warman, Erich Wolf, Lui- el Institute of Development Studies de Inglaterra, pero
sa Paré, Rodolfo Stavenhagen, Kristen A. de Apendi- por diversas razones nos trasladamos a México. Allí la
ni, Héctor Díaz-Polanco, y desde una perspectiva que UNAM exigía que antes de postularse para el Doctora-
sobrepasa México véase la recopilación de Teodor do todo investigador debía primero obtener la Maestría.
Shanin (1971), Peasants and Peasant Societies. Los cursos requeridos para ambos eran los mismos.
Sobre los trabajos seleccionados | M. Teubal 27

en el Seminario de Desarrollo Agrícola y Agro- boración teórica del debate sobre el campesi-
industrial que dirigía Ruth Rama en la División nado continuó en décadas posteriores y estuvo
de Estudios de Posgrado, donde encontró un presente en casi todas las fases de su trabajo de
importante ámbito de reflexión y discusión. investigación. Tan es así que en las clases que
Entre sus profesores también estuvieron Emi- dio en el año 1987 en el marco del seminario
lio de Ipola, René Zavaleta Mercado y Herbert sobre Sociología Rural que dictaba en el De-
Frey, un historiador conocedor de la problemá- partamento de Sociología de la Universidad de
tica campesina de México e influenciado por Buenos Aires (UBA) trató con cierto detalle la
el pensamiento marxista post renovador de la problemática “campesinista” que había analiza-
New Left Review de Perry Anderson. También do con anterioridad.
se interesó por el pensamiento de Iván Illich y En este período que pasamos en México la
su concepto de “convivencialidad”. investigación de Norma se materializó en el tra-
Allí se retoma otra cuestión que tuvo vigen- bajo de tesis de Maestría titulado “La subordi-
cia en el México de este período y se relaciona nación del campesinado a los complejos agro-
con los análisis de diversos autores latinoa- industriales. El tabaco en México” (Giarracca,
mericanos sobre los denominados comple- 1983). El trabajo de campo se basó en datos
jos agroindustriales, y las articulaciones del recogidos durante una investigación sobre el
campesinado con los mismos. Entre ellos se complejo agroindustrial del tabaco llevada a
destacaban los trabajos de Raúl Vigorito, Raúl cabo por los departamentos de Economía y
Trajtenberg y Gonzalo Arroyo, así como los Sociología de la UAM Azcapotzalco bajo mi
de Ruth Rama, la directora de tesis de Norma. coordinación en la que participaron Norma,
Estos aportes fueron importantes para la evo- Silvia Ortega y Carlos Calderón. Norma fue
lución de su pensamiento. nombrada investigadora principal de la inves-
Con posterioridad a este periodo y en fun- tigación, que fue impulsada por su directora de
ción de una etapa en la que se planteaban alter- tesis, Ruth Rama, quien gestionó su financia-
nativas en términos políticos a estas cuestiones, miento por parte de la Secretaría de Agricul-
Norma rescató la experiencia del campesinado tura y Recursos Hidráulicos de México en el
ucraniano en la figura de Néstor Majnó, de las marco de un convenio de esa institución con
comunas de Aragón en los años treinta. La ela- la UAM Azcapotzalco.
28 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

Norma trabajó intensamente en este pro- reflexiones analíticas y epistemológicas sobre


yecto y coordinó varios de sus aspectos, en la categoría campesinado, y otro sobre las arti-
especial el trabajo de campo referido a los culaciones agroindustriales. Asimismo, fue re-
campesinos tabacaleros y sus articulaciones lacionando estos conceptos al mundo agrario
agroindustriales. mexicano, “particularizándolo(s) a un proceso
A partir de estos trabajos, se planteó cuestio- social e histórico, para llegar al subsector que
nes que le permitieron adquirir un importante hemos decidido estudiar: el subordinado al ca-
conocimiento del agro mexicano. “La etapa de pital agroindustrial” (ibídem).
campo me proporcionó la oportunidad de re- En la Introducción de su tesis, Norma señaló
correr zonas campesinas, de platicar con sec- el papel del campesinado mexicano:
tores integrados a empresas transnacionales;
ya no solo los productores tabacaleros sino […] cumplió un importante papel en el desarrollo
que en los ejidos platicamos con cafetaleros, industrial del país hasta mediados de la década de
cañeros, huleros, barbasqueros, etcétera” (ibí- los sesenta. Representaba el abastecedor de ali-
dem). Norma se propuso “integrar la experien- mentos baratos para la reproducción de la fuerza
de trabajo industrial, al mismo tiempo que el sector
cia con los tabacaleros a un marco de expli-
agrario capitalista aportaba una cuota importante
cación más amplio que incluyera a los campe-
de productos de exportación que permitía adquirir
sinos ‘subordinados’ al capital agroindustrial” divisas para la compra de bienes de capital necesa-
(ídem). Asimismo se realizaron entrevistas a rios para dicho proceso. […]
productores, funcionarios de Tabamex, jor- [En efecto,] el campesinado proporcionaba ali-
naleros, sindicatos, líderes regionales, y a los mentos y trabajo baratos, indispensables para
que actuaron en el conflicto que derivó en la mantener un nivel de explotación de los sectores
creación de Tabamex. También se entrevistó a obreros urbanos y se constituía en un elemento
productores privados que aún persistían en las importante para el patrón de acumulación esta-
regiones (ibídem: 8). blecido. (Ibídem: 1)
Fue así como Norma aportó elementos
teóricos y metodológicos importantes que no Este modelo entró en crisis en México duran-
habían sido considerados en el trabajo “técni- te la mitad de la década de los sesenta. Para
co” anterior. Presentó un capítulo entero con algunos autores ello fue consecuencia de la
Sobre los trabajos seleccionados | M. Teubal 29

polarización que se fue dando en el agro a raíz todo a la fracción agroindustria) en esta etapa.
de la presencia de esas dos formas de produc- Otros autores oponen a esto el argumento de la
ción: la campesina y la capitalista. Y por la “funcionalidad” que el sector campesino le ofrece
concentración de los recursos hacia la segun- el capital. Para estos últimos, el sector pasaría a
estar organizado y controlado por el capital trans-
da (Paré, 1982, citado en Giarracca, 1983). A
nacional en función de la lógica capitalista de la
partir de esa situación, que repercutió fuerte-
valorización. (Ibídem: 3)
mente en los productores de alimentos, sobre
todo maiceros,
Comenta Norma:
hubo una marcada reorientación de la produc-
Creemos que los descampesinistas ponen dema-
ción. Muchos campesinos orientaron sus tierras
siado énfasis en el resultado final del proceso de
hacia el sorgo y otros abandonaron sus parcelas y
diferenciación, y dejan de lado las etapas inter-
migraron hacia las ciudades. Cundió la perdida de
medias por las que el sector atraviesa. En algunos
la autosuficiencia alimentaria, el incremento de
casos, estos autores ya suponen un sector desinte-
las migraciones rurales urbanas y la reorientación
grado y “ordenadamente” proletarizado. Mientras
de la producción hacia productos de exportación
los autores “campesinistas” en su afán de susten-
y agroindustriales. Asimismo, se produce la fuer-
tar la hipótesis de la “refuncionalización” preten-
te presencia de las Empresas Transnacionales en
den presentar un campesinado homogéneo sin de-
la producción de alimentos, una creciente impor-
masiadas contradicciones en su interior. Nuestro
tancia de la ganadería, la presencia del Estado en
principal objetivo es demostrar cómo el proceso
la comercialización de ciertos productos, todo lo
de diferenciación campesina en México, se evi-
cual, por un lado, modificó los patrones de pro-
dencia en el proceso de diferenciación social in-
ducción y, por el otro, determinó cambios en la
terna más que en una acelerada descomposición.
estructura jurídica en la que se sustentaba el mo-
Este hecho es el que determina, a nuestro juicio,
delo anterior. De este contexto el sector campe-
la cada vez mayor heterogeneidad del sector. […]
sino con fuerte presencia en la producción de ali-
[Asimismo,] la “proletarización” asume la forma
mentos (maíz, azúcar, café, etcétera) es analizado
de un proceso complejo y contradictorio, donde
por algunos autores como una fracción social
resaltan las formas de pauperización campesina
que tiende a desaparecer, debido a las ventajas
o la semiproletarización sin abandono de parce-
que el sector capitalista ofrece al capital (sobre
las. (Ibídem: 3)
30 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

Otro objetivo, más específico, es “demostrar mática que, podríamos presumir, tenía solo vi-
que la penetración del capital agroindustrial gencia en esos tiempos mexicanos. El rol y los
acentúa este proceso, llegando a subordinar avatares con los que se enfrenta el campesina-
a campesinos de los sectores pauperizados, do (y otros sectores rurales subordinados afi-
ofreciéndoles ingresos iguales o menores a los nes como la población indígena e incluso sec-
pagados a los jornaleros de la región” (Ibídem). tores chacareros pequeños, así como también
Esta problemática está ampliamente trata- los sectores quilombolas y afroamericanos de
da en la tesis de Maestría, y en otros dos tra- muchos países latinoamericanos) en sus di-
bajos que publicó posteriormente: “Tabamex, versas manifestaciones siguen siendo hechos
a remolque de las empresas cigarreras. Y el importantes del mundo actual. En este sentido,
tabaco se nos vuelve humo” (Giarracca, 1982) los trabajos de Norma no han perdido vigencia.
y “Complejos agroindustriales y la subordina- Una muestra de esta problemática es el ar-
ción del campesinado. Algunas reflexiones y el tículo “Campesinos y agroindustrias en los
caso de los tabacaleros mexicanos” (Giarrac- tiempos del ‘ajuste’. (Algunas reflexiones para
ca, 1985). Incluimos en este libro este último pensar la relación, con especial referencia a
trabajo, ya que en él se presentan los resulta- México y Argentina)” (Giarracca, 1993) que in-
dos de su trabajo de investigación que condujo cluimos en este libro.
a su tesis de Maestría. De todos modos, la tesis En este artículo Norma destaca a los cam-
de Maestría “La subordinación del campesina- bios que se fueron materializando en el desa-
do a los complejos agroindustriales. El tabaco rrollo agrario de Argentina y México impulsa-
en México”, publicada por la Universidad Na- dos en gran medida por cambios en la econo-
cional Autónoma de México en julio de 1983, mía mundial.
fue muy reconocida, y obtuvo una mención
honorífica y una medalla de honor. Entre los Algunas décadas atrás no existían mayores dudas
pocos argentinos que obtuvieron este recono- acerca del papel dinámico del Estado en los pro-
cimiento se encuentran Ana María Escurra y cesos de incorporación de los sectores campesi-
Cayetano de Lella. nos, a los procesos económicos nacionales […]
Desde las reformas agrarias hasta paquetes de le-
Considero que los aportes de Norma son
yes que regulaban el desempeño agrícola, se había
fundamentales y van más allá de una proble-
Sobre los trabajos seleccionados | M. Teubal 31

dado una amplia gama de intervenciones estatales problemática de las agriculturas del Noroeste
en las agriculturas latinoamericanas. (Ibídem) continuaron en muchos sentidos con los análisis
de esta problemática. Como muy bien lo plantea
Sin embargo a partir de las políticas de ajuste Norma, si bien no existe un campesinado en
que se aplicaron en ambos países, la Argentina tal como el que existe en México,
Perú y otros países latinoamericanos, en Tucu-
el Estado retira paulatinamente los apoyos im- mán sí existe un campesinado, que ella se em-
prescindibles para presumiblemente mantener la peña en estudiar a fondo, y que constituyó una
“integración” de las agriculturas campesinas a la
parte importante de su trabajo de investigación.
expansión agroindustrial.
En 1998 se publica el libro coordinado por
Norma Giarracca y Silvia Cloquell Las agri-
En el artículo se analizan las condiciones que
culturas del Mercosur: el papel de los actores
facilitan (o no) “la integración de agricultores
sociales5. En la Introducción Norma y Silvia
familiares a la expansión agroindustrial en
comentan que
México y la Argentina” (Ibídem: 16).
Vemos así que aún antes de que Harvey ela-
desde mediados de la década del ochenta, los
borara el concepto de “acumulación por despo- gobiernos latinoamericanos asesorados por los
sesión” Norma presagiaba los efectos nefastos organismos internacionales —los agentes de la
que sobrevendrían en nuestros países si los globalización— generan una serie de medidas
sectores subalternos y en particular los campe- económicas que tienden a expandir los intere-
sinos (y otros sectores subordinados como los ses privados en las agriculturas. La denominada
chacareros medianos y pequeños, poblaciones “retirada del Estado” en el sector agrario desató
originarias y sectores afines) no tomaban car- un proceso muy complejo que aún está en mar-
tas en el asunto y se organizaban con efectivi- cha. […] Se corrobora en casi todos los países
dad para hacer frente las políticas neoliberales una fuerte intención por lograr altos niveles
que aparecían con fuerza en el horizonte.
Esta perspectiva atravesó el trabajo de inves- 5 Aparte de la Introducción que presentan las coordi-
tigación que realizó Norma a su vuelta al país. nadoras se incluyen artículos de Anita Brumer, Sergio
Su trabajo sobre los cañeros tucumanos y la Gómez, Miguel Murmis, Tomás Palau, Diego Piñeiro y
José Vicente Tavares dos Santos.
32 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

tecnológicos en las nuevas y viejas produccio- habían sufrido exilio o cárcel durante la dic-
nes para lograr rentabilidades adecuadas en un tadura militar, como mecanismo para encau-
mercado externo en “proceso de globalización”, zar la investigación científica en nuestro país.
altamente competitivo y donde las produccio- Asimismo, Norma contribuyó a orientar a los
nes subsidiadas (EE.UU. y Europa) tenderían a
exiliados que regresaban hacia las institucio-
desaparecer. […]
nes en las que podrían retomar sus respectivos
[Frente a esta situación] también asistimos a di-
versas respuestas de estos sectores subordina- trabajos de investigación. Fue muy importante
dos: marchas y tomas de tierra de los “Sin Tierra” la participación que tuvo en la consolidación y
brasileños; movilizaciones y partidos agrarios en activación de las investigaciones en Ciencias
Paraguay; organización de mujeres agropecuarias Sociales, que habían sufrido un especial dete-
endeudadas, tractorazos, marchas federales y rioro en el período militar, y que muchas veces
cortes de ruta en Argentina […] Nos propusimos eran menospreciadas en el mundo de las cien-
trabajar algunas ideas acerca del Mercosur como cias (duras) en general.
proceso económico de integración pero también En un artículo incluido en un número espe-
recordar que hay un proceso social en marcha, cial de la revista Sociedad: Facultad de Cien-
con múltiples determinaciones y cargado de las
cias Sociales, dedicado a “Las Ciencias Socia-
incertidumbres que le son propias. (Giarracca y
les en el fin de siglo”, Norma presentó “Algunas
Cloquel, 1998: 6-8)
reflexiones sobre las Ciencias Sociales y la
investigación en los espacios académicos pú-
En paralelo a estas investigaciones y a nuestra
blicos” (Giarracca, 19926). Reflexionó allí so-
vuelta a la Argentina en 1984, Norma trabajó
bre diversos asuntos vinculados con sus prác-
varios años en el Consejo Nacional de Inves-
ticas institucionales desarrolladas tanto en el
tigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).
CONICET, entre 1984 y 1988, asesorando a la
En esos años, se trataba de reestructurar y ade-
Secretaría de Coordinación Académica, como
cuar dicha institución a los requerimientos de
en la Facultad de Ciencias Sociales desde 1988,
la democracia, dada la devastación habida en
“tratando de gestar y construir, junto con mis
ella durante la dictadura militar. Entre otras po-
líticas fueron impulsadas las “becas de actuali-
zación” para todos aquellos investigadores que
6 No se incluye en este libro.
Sobre los trabajos seleccionados | M. Teubal 33

colegas, un espacio de investigación universi- bre los Movimientos Sociales (GER-GEMSAL),


taria”. Dice Norma: que formaron parte del marco institucional en
el que desarrolló el grueso de su trabajo de in-
Como docentes e investigadores universitarios vestigación y el de sus colaboradores, desde
en este final de siglo en Argentina, nos toca vivir ese entonces hasta el fin de su vida.
una paradoja: la de poder actuar dentro de cli- En este período Norma elaboró una serie
mas de libertad y tolerancia poco conocidas en de reflexiones en torno de la evolución de las
otras épocas, que nos permiten pensar, analizar,
Ciencias Sociales y los estudios rurales en la
transmitir y difundir conocimientos, pero tam-
Argentina. Estas reflexiones se materializa-
bién dentro de situaciones impregnadas por una
profunda crisis de las instituciones dependientes ron en diversas publicaciones incluidas en el
del Estado. (Ibídem: 157) libro Estudios rurales: Teorías, problemas
y estrategias metodológicas (Buenos Aires:
El artículo mencionado trata sobre “un poco de La Colmena, 1999). Fueron además adosados
la historia” de las Ciencias Sociales en nuestro diversos trabajos de carácter metodológico
medio, durante el retorno a la democracia, al- y epistemológico tanto en este libro como en
gunos de sus logros, y los escollos y dificulta- otras publicaciones.
des con que ella y sus colegas se enfrentaron a En el primer capítulo del libro, titulado “Las
estos problemas en un momento crucial para el Ciencias Sociales y los estudios rurales en la
desenvolvimiento de la investigación y la ense- Argentina durante el siglo XX” (incluido en esta
ñanza de las Ciencias Sociales en el país. compilación), Norma nos presenta un panora-
Al mismo tiempo tuvo una participación ac- ma general del aporte de la Sociología Rural y
tiva en la creación de la Facultad de Ciencias las demás Ciencias Sociales a los estudios de los
Sociales de la UBA y en el desarrollo de nume- procesos agrarios y mundos rurales de Argenti-
rosas actividades en el seno de lo que poste- na. El artículo siguiente, “Una aproximación a
riormente sería el Instituto de Investigaciones los estudios agrarios en Europa y los EEUU”,
Gino Germani de la Facultad. En el marco de extiende la recopilación a los países centrales.
este instituto creó el Grupo de Estudios Rura- El libro marca un hito importante en el aná-
les y posteriormente el Grupo de Estudios so- lisis del alcance y la significación que tienen los
estudios sociales agrarios de nuestro país y de
34 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

los enfoques y problemas sobre esta temática por el Programa Regional de Becas de CLAC-
tratados en diversos países del mundo. Tam- SO. En este libro Norma publica la Introduc-
bién se presenta una reflexión sobre algunos ción “América Latina, nuevas ruralidades, vie-
de los principales temas y agendas de proble- jas y nuevas acciones colectivas” (Giarracca,
mas que Norma percibía podrían ser objeto de 2004), incluida en esta antología, en la que
análisis durante el siglo XXI: alimentación, me- destaca que
dio ambiente, movilidad social, sistemas agro-
alimentarios, pobreza, etcétera. Como Anexo desde la década del ochenta las políticas públi-
del primer capítulo, el libro incluye la masa de cas de América Latina tendieron a reorientar la
trabajos vinculados al agro publicadas en el si- intervención estatal, liberalizar la economía y
glo XX por los investigadores de las diversas la apertura al comercio internacional, tomando
como variable de ajuste el salario. [Crecieron las
disciplinas sociales de nuestro país.
tasas de desocupación y] se precarizaron las con-
A su vez, el resto de los capítulos están de-
diciones laborales de los que aún conservaban
dicados a orientaciones y estrategias metodo- sus puestos de trabajo.
lógicas pensadas y diseñadas por sociólogos […]
investigadores aun cuando esto no significa Las políticas públicas ortodoxas —como el Plan
que sean de su uso exclusivo (de la Sociología). Austral (1985) y el Plan de Convertibilidad (1991)
En efecto, “las reflexiones presentadas […] in- de la Argentina, la megaestabilización de Bolivia
tegran el repertorio metodológico tanto de los (1985) y una serie de programas de estabilización
sociólogos como de los antropólogos, geógra- como los de Collor de Melo y Cardoso en Bra-
fos, etcétera” (ibídem). sil entre 1986 y 1999, y en México entre 1987 y
En el libro Ruralidades latinoamericanas. 1994— pusieron en marcha los mecanismos insti-
tucionales para llevar a cabo una transformación
Identidades y luchas sociales, compilado por
sin precedentes en el siglo XX. Las agriculturas
Norma y Betina Levy, y publicado por CLAC-
y las poblaciones afectadas sufrieron las conse-
SO-ASDI en 2004, se reúne un conjunto de en- cuencias de tales cambios macroinstitucionales.
sayos producidos por jóvenes investigadores (Giarracca, 2004: 14)
latinoamericanos del concurso “Globaliza-
ción, transformaciones en la economía rural Fue en este escenario donde se llevaron a
y movimientos sociales agrarios”, organizado cabo nuevas acciones colectivas y surgieron
Sobre los trabajos seleccionados | M. Teubal 35

nuevos actores sociales, muchos de las cuales En torno a esta problemática coordinó va-
tuvieron que ver con el mundo social agrario. rios libros, algunos de los cuales reflejan as-
Al finalizar la década del noventa, “la protesta pectos de sus preocupaciones de carácter
se hizo global y se enfocó contra los organis- metodológico sobre el trabajo de campo. Ac-
mos internacionales que promovieron estas ciones colectivas y organización cooperativa.
transformaciones (la Organización Mundial Reflexiones y estudios de caso (Buenos Aires:
del Comercio, el Fondo Monetario Internacio- Centro Editor de América Latina / Instituto de
nal, el Banco Mundial, etcétera)”. Asimismo, Investigaciones, Facultad de Ciencias Sociales,
entre fines de 1993 y 1994 en muchos países UBA), publicado en 1994, es un libro que, si
de América Latina “aparecieron novedosas y bien a primera vista aparece orientado funda-
significativas resistencias que recuperaron las mentalmente a la acción cooperativa —en efec-
experiencias y luchas que se venían desple- to el capítulo que escribe Norma en la segunda
gando desde el comienzo de la mencionada parte del libro trata sobre la Liga de Cooperati-
década” (Ibídem). vas Cañeras de Tucumán— también se expla-
Según Norma, a pesar de ser mayoría en va- ya en la Introducción “sobre la organización y
rios de nuestros países, los pueblos originarios autogestión como herramientas de desarrollo”7.
nunca antes se habían propuesto gobernar: Asimismo, se pregunta
Ecuador y luego Bolivia ponen esta cuestión en
la agenda política regional (Ibídem: 17). en qué condiciones de posibilidad los sectores
Desde el año 1987 hasta fines de los años no- medios y populares logran cambios que mejo-
venta, Norma trabajó fundamentalmente sobre ren, en algún sentido, sus posiciones laborales y
el complejo cañero de Tucumán en la Argentina, sociales en general. La cooperativa en sus diver-
aunque también analizó otros complejos, como
el arrocero de Entre Ríos y el tabacalero del 7 Aparte de la Introducción y el capítulo sobre la
noroeste del país. En los primeros momentos Liga de Cooperativas Cañeras de Tucumán que escri-
obtuvo subsidios para trabajar en el CEPA, pero bió Norma, y que incluimos en esta recopilación, el
posteriormente se dedicó de lleno a la investi- libro incluye trabajos míos y de Marta Panaia, Gurli
Jacobsen, Mirta Vuoto, Carla Gras, Gabriela Riveiro,
gación en el marco del Instituto Gino Germani Valeria Hall, María Inés Alfaro, Ariadna Guaglianone y
de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Marta Vuotto.
36 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

sas variantes de organización económica, apare- país. La mujer en la sociedad argentina (Bue-
ce como una herramienta, siempre y cuando se nos Aires: Centro Editor de América Latina / Fa-
cumplan determinadas condiciones. El problema cultad de Ciencias Sociales, UBA, 1994), y que
reside en indagar (acerca de) la naturaleza y las también incluimos en este libro forma parte del
características de esas condiciones y, en esta ac-
trabajo de investigación que realizó Norma so-
ción, nos internamos en los mundos sociales, cul-
bre las condiciones de posibilidad de nuevas ac-
turales y económicos. (Giarracca, 1994b: 7)
ciones colectivas dentro de los sectores popula-
[…]
La experiencia de trabajar con la Liga de Coope- res del noroeste rural argentino. Entre ellas tuvo
rativas de Cañeros de Tucumán, una organiza- gran éxito la Cooperativa Tabacalera de Trabajo
ción autogestionaria, observar su funcionamien- “El Sacrificio”
to y la destreza de sus miembros (manejar un
fax, conocer diariamente el precio del azúcar, que comienza en 1984, cuando un grupo de jorna-
manejar un ingenio, etcétera) nos planteó el leras tabacaleras, conscientes de la importancia
desafío de conocer acerca de estos sujetos, ubi- del propio trabajo en la producción, se hicieron
cados en categorías subordinadas del espacio la pregunta: “por qué no trabajar para nosotras”.
económico y social, que habían decidido modifi- […] Iniciaron así un proceso de organización que
car en conjunto sus condiciones preexistentes y involucra tanto aspectos productivos como so-
crear otra situación. cioculturales. (Giarracca, 1994a: 397)
Así, pues, abordamos la problemática del cambio
desde la perspectiva del “agente”, tomando al “ac- En numerosos trabajos Norma se preocupa por
tor” como un recurso de inteligibilidad para dar la problemática que marca al sociólogo en el
cuenta de las acciones mientras nosotros —cien- trabajo de campo y en el trabajo de investiga-
tíficos sociales— nos ubicamos como intérpretes ción en sí. De allí su interés como investigadora
del “otro” en una situación de intersubjetividad y
por los aspectos teóricos y metodológicos de
de implicación. (Ibídem: 9-10)
su disciplina. Varios artículos siguen esta línea
de análisis. En esta compilación se incluye un
El trabajo “’Tucumanas de ojos grandes’. Un
artículo un tanto coloquial impulsado por Susa-
estudio sobre acciones colectivas de campesi-
na Lamboglia, en el que Norma conjuntamente
nas tabacaleras”, incluido en el libro compilado
con Susana Aparicio comentan cómo investi-
por Lidia Knecher y Marta Panaia, La mitad del
Sobre los trabajos seleccionados | M. Teubal 37

garon y cuáles fueron los problemas con que Con posterioridad a esta investigación
se enfrentaron en sus estudios sobre Tucumán. surgieron diversos trabajos de becarios, in-
Este artículo, “El oficio del sociólogo o de los cluyendo tesis de maestría que se elaboraron
sociólogos con oficio”, en el que ambas dialo- en el país y en Holanda, y fueron planteadas
gan con Susana Lamboglia y Adriana Puiggrós, otras muchas preguntas. Las autoras se pro-
fue publicado originalmente en 1995 en el libro pusieron narrar los problemas que tuvieron
colectivo de F. Schuster, N. Giarracca, S. Apa- en esta etapa inicial de investigación sobre el
ricio, J. C. Chiaramonte y B. Sarlo El oficio del complejo cañero:
investigador (Buenos Aires: Homo Sapiens /
Instituto de Ciencias de la Educación, Facultad No vamos a hacer una reflexión teórica, episte-
de Filosofía y Letras, UBA). mológica, sobre los problemas de investigación,
sino que vamos a hacer una reflexión acerca del
Nosotras no somos epistemólogas. No somos me- proceso mismo, de la actividad misma que noso-
todólogas, sino que somos dos investigadoras que tras fuimos desarrollando a lo largo del período.
venimos trabajando en investigación en Sociolo- […] Entonces dijimos: ¿qué pasa con los campe-
gía Rural desde hace muchos años, y que acepta- sinos? ¿Qué pasa con una actividad agroindustrial
mos esta invitación para contarles los problemas tradicional, como la cañera, que estaba sufriendo
que tuvimos en una de ellas: la articulación del transformaciones? Complejos agroindustriales
campesinado al complejo agroindustrial cañero tradicionales o complejos agroindustriales nue-
de Tucumán. (Giarracca y Aparicio, 1995a) vos eran atravesados por estas tendencias ma-
croestructurales que estaban ocurriendo en la ma-
yor parte de América Latina y yo diría, en la mayor
Tal como lo señala Norma, el trabajo que reali-
parte del mundo. (Giarracca y Aparicio, 1995a)
zaron ella y Susana Aparicio dio lugar a un “cua-
derno” denominado “El campesinado cañero:
Entre otras varias cuestiones planteadas, Nor-
multiocupación y organización”, reproducido
ma menciona un problema importante que se
en el año 1990 en Agroindustrias del Noroeste.
plantean los científicos sociales cuando coordi-
El papel de los actores sociales (que incluimos
nan los trabajos de investigación de su equipo:
con actualizaciones en el libro actual; véase
“la construcción del objeto de investigación”.
más adelante Giarracca y Aparicio, 1995b).
38 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

Creo que ese es uno de los pasos más difíciles y Este trabajo es importante pues señala la
más complicados de la tarea del investigador en multiplicidad de herramientas técnico-meto-
Ciencias Sociales. Y yo diría bastante complica- dológicas que utilizaron Norma, Susana y su
do para los sociólogos. Bourdieu insiste mucho equipo, a lo que “después Touraine le pondría
sobre esto, ustedes habrán leído, porque él está
nombre: ‘intervención sociológica’” (ibídem).
constantemente discutiendo y debatiendo con-
En el trabajo “Métodos cuantitativos y cuali-
tra el empirismo, contra el empirismo ingenuo. Y
está discutiendo, y se la agarra constantemente tativos en los estudios de la Sociología Rural”
con lo que él llama el “eje Lazerfeld, Merton y (Ruralia, Revista Argentina de Estudios Agra-
Parsons”, formadores de las mentes, de la acti- rios), que incluimos en este libro, Norma junto
tud y del “habitus” de los investigadores de mu- a Carla Gras y Paula Gutiérrez (1995) continúan
chas generaciones. Nosotras no escapamos a analizando la problemática de “Campesinos y
esa formación, nosotras fuimos formadas como agroindustrias en los tiempos del ‘ajuste’. (Al-
sociólogas en períodos en que la Carrera de So- gunas reflexiones para pensar la relación, con
ciología tenía un fuerte componente de la So- especial referencia a México y la Argentina.)”
ciología norteamericana, porque su fundador — (Giarracca, 1993). Después de reflexionar nue-
Gino Germani— consideraba que los pasos más
vamente sobre las técnicas cuantitativas y cuali-
importantes para el desarrollo de una Sociología
tativas, señalan:
científica se estaba dando en Estados Unidos.
Aun cuando él tenía muy buena formación en
Sociología y Filosofía europeas, admiraba a Par- Cuando entrevistábamos a los dirigentes de coo-
sons y a la Sociología del Norte. Pero también perativas, por ejemplo, en sus relatos se podrían
es cierto que permitió que en la Carrera hubiese rastrear las condiciones y situaciones que de-
otras miradas críticas, otros sociólogos que co- rivaron en la construcción de un tipo de acción
menzaron a formarnos dentro de la Sociología social, los momentos de “éxito” y de crisis, las
crítica. (Ibídem: 58-59) opciones que como actores fueron construyendo,
las relaciones establecidas con otros. Sabíamos
de las funciones que cumplen las entrevistas en
Más adelante las autoras se plantean el proble- profundidad y las historias de vida en la identi-
ma de la persistencia del campesino cañero y ficación de procesos esenciales, de momentos
lo que había pasado con el campesinado en su de decisión, de aspectos centrales que parecen
relación con los cambios agroindustriales. dignos de un estudio en profundidad (Bertaux,
Sobre los trabajos seleccionados | M. Teubal 39

1989), así como en la reconstrucción de datos que la antropología ejerció sobre “los estudios
factuales que de otra forma hubiesen sido difícil campesinos”. Una investigación o una tesis sin
obtener. A poco de andar, nos dimos cuenta que “trabajo de campo” resultaba impensable y los
la interacción con nuestros entrevistados nos grabadores fueron —y siguen siendo— nuestras
permitía intercambios densos. No solo podíamos herramientas más preciadas. Heredamos, desde
identificar determinadas líneas de análisis sino siempre, entrenamientos en estrategias metodo-
también “universos sociológicos” (Bertaux, 1989) lógicas que valoraban la centralidad del sujeto y
relevantes para nosotras. al investigador como intérprete del otro en una
relación de plena intersubjetividad. […] Pero
“Ensamblando las voces: los actores del texto siempre tanto antropólogos como sociólogos
sociológico” (en el libro coordinado por Ana Lía rurales, contaban con los “cuadernos de cam-
Kornblit Metodologías cualitativas en Ciencias po” verdaderos reservorios de documentación
que eran inestimables fuentes de voces de los
Sociales: modelos y procedimientos de análi-
sujetos en los momentos de mayor libertad en
sis. Buenos Aires: Biblos, 2004) es otro trabajo
la relación investigador-investigado. (Giarracca
incluido en este libro en el que Norma y Karina y Bidaseca, 2004: 35-36)
Bidaseca transitan por este mismo escenario:
En este artículo las autoras se proponen re-
La Sociología y la Antropología Social, como dis-
flexionar “precisamente acerca del lugar que
ciplinas sociales, poseen una larga tradición en
ocupan los relatos de los entrevistados en los
investigaciones en las que los actores sociales, o
simples sujetos bajo estudio, son centrales tanto textos sociológicos, el lugar ‘cedido’ y el lugar
en los modos de indagación como en los textos ‘ganado’, así como de la configuración narrati-
resultantes. Recordemos, como ejemplos ilus- va de las identidades e implicancias personales
tres, el clásico trabajo de Thomas Znaniecki de puestos en juego en la relación de entrevista”
comienzos de siglo, The Polish Peasant in Europe (ibídem: 38).
and América, o la reciente obra magistral de Pie- Varios trabajos del GER-GEMSAL y del Gru-
rre Bourdieu La miseria del mundo, sin olvidar, po de Trabajo Desarrollo Rural de CLACSO re-
por supuesto, Los hijos de Sánchez y el resto de sultaron en publicaciones referidas a diversas
las obras de Oscar Lewis. […] regiones de América Latina. Un primer trabajo
Los sociólogos rurales evitamos, en parte, el
publicado como parte de la serie Universalis-
mandato positivista por la fuerte influencia
40 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

mo Pequeño N° 1 del GEMSAL8 se titula Cuan- combinación de teoría y “experiencias” sobre


do el territorio es la vida: la experiencia de los una situación social son, a nuestro juicio, los
Sin Tierra en el Brasil (Buenos Aires: GEM- aspectos primordiales para la generación de un
SAL / Antropofagia, 2006). En el artículo “No- conocimiento científico. Escribimos “experien-
cias” entre comillas pues deseamos dejar abierta
tas sobre el trabajo de campo”, incluido en este
los diversos sentidos del término, las variadas
volumen, Norma comenta:
formas de acercarnos a las realidades concretas.
Como solemos decir en nuestros seminarios de
Muchas veces se piensa que una sólida forma- investigación, en el momento de pensar las meto-
ción teórica por sí sola puede convertirnos en dologías de una investigación así como en la in-
buenos intérpretes de la realidad que nos rodea terpretación final de la misma, se ponen en acto
y que no hace falta conocer las realidades par- la formación y la solidez del investigador pero
ticulares para saber, por ejemplo, qué son los también entra en juego su capacidad creativa.
campesinos y cómo actúan en nuestros países. (Giarracca, 2006: 63-64)
Es verdad que si no partimos de una sólida for-
mación teórica no obtendríamos los resultados
esperados aunque conviviéramos días, meses, e
Este es tan solo un párrafo de un conjunto de
incluso años con una comunidad campesina. Tal notas emblemáticas que escribe Norma sobre
vez obtendríamos una excelente experiencia per- el trabajo de campo.
sonal (que no es poco) pero nada muy relevante En otro artículo conjunto de Norma con
para aportar a los estudios campesinos. Si no sa- Karina Bidaseca, “La entrevista: técnica meto-
bemos interrogar a la realidad, esta no habla por dológica y experiencia comunicativa”, que se
sí misma (como muchos empiristas estiman). La encuentra en el libro Estudios rurales: proble-
mas, teorías y estrategias metodológicas (no
incluido en este libro) se elabora “el escenario
8 El trabajo incluye un Prólogo que escribió Norma;
la Presentación de Bernardo Mançano Fernándes; “Los conceptual” para una reflexión sobre la entre-
apuntes de un trabajo de campo: el MST, San Pablo”, vista. Dicen las autoras:
escrito por Norma y Jorge Montenegro; “Movimiento
Sin Tierra: antecedentes y construcción territorial” de La entrevista es básicamente un encuentro, una
Comeli, García Guerrero, Petz y Wahren; y “Notas so- interacción comunicativa entre personas. No solo
bre el trabajo de campo” de Norma, que incluimos en reafirma la importancia de las relaciones persona-
esta compilación.
Sobre los trabajos seleccionados | M. Teubal 41

les, también desnuda la cotidianeidad silenciada, milia: siempre habrá, por reiteradas entrevistas
pero fundamentalmente recupera el valor de los que se piensen “completas”, un final inconclu-
métodos cualitativos, del “estar allí” en la esencia so, un sentido huidizo, de “incompletitud” que
del hecho social. (Giarracca y Bidaseca, 1999: 201) desborda al saber y que la disciplina por sí sola
no logra descifrar. Y esto mismo sucede en el
La interacción entre entrevistador y entrevista- nivel más general, cuando nos enfrentamos al
do se vuelve fundamental porque garantiza la interrogante “¿Qué sucede con los campesinos
paridad entre el entrevistador y su interlocutor cañeros?”. Mientras el dato cuantitativo es indi-
cativo y tiende a sedimentar lo social, el conoci-
durante la entrevista.
miento construido desde la práctica etnográfica
desliza tal pretensión advirtiendo la contingen-
Predomina una idea democrática del sujeto de los
cia y la incompletitud de los procesos sociales.
procesos sociales, el reconocimiento de un mun-
(Ibídem: 214-215)
do social popular y la esperanza de aproximarnos
a comprender las grandes configuraciones de
sentido, a veces locales (como en nuestro caso) El libro coordinado por Norma Giarracca y
en otros casos más generales pero siempre atra- por mí El campo argentino en la encrucijada.
vesados por “los climas de época” (estas últimas Estrategias y resistencias sociales, ecos en la
son palabras de Arfuch, 1992). (Ibídem) ciudad (Buenos Aires: Alianza, 2005) incluye
trabajos sobre la situación del agro en los años
Por último y a modo de reflexión final, co- dos mil. Se basa en el trabajo de investigación
mentan: que llevó a cabo el GER-GEMSAL, además de
investigadores afines, entre los años 2000 y
Pensamos que la entrevista trasciende el lugar 20049. En el Prólogo, que conjuntamente con
del encuentro permitiendo abrir la interioridad
de los sujetos a nuestras miradas, a nuestras
escuchas, a nuestras posibles interpretaciones, 9 Aparte de los trabajos de los coordinadores se in-
sin cuestionar nuestra intrusión en su privaci- cluyen trabajos de Susana Aparicio, Pablo Barbetta,
dad. No obstante, no se puede pretender que Karina Bidaseca, Adolfo Boy, Norma del Pozo, Diego
ella abarque de modo exhaustivo la totalidad de Domínguez, Celeste Golsberg, Carla Gras, Pablo Lapeg-
los aspectos de la vida de un sujeto o de una fa- na, Daniela Mariotti, Javier Rodríguez, Pablo Sabatino,
Juan Wahren y Ana Mariel Weinstock.
42 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

la “Introducción: los debates acerca del cam- cran al sector agropecuario de nuestro país
po” incluimos en este libro, señalamos que en décadas recientes. Después de presentar
una visión global sobre “El papel del sector
durante estos cuatro años de trabajo atravesa- agrario”, nos abocamos a dilucidar aspectos
mos una de las peores crisis que se recuerda en de esos debates.
el país en materia económica. La población se Si bien con frecuencia se destacan aspectos
empobreció en una magnitud inédita; en el país el positivos de la evolución del sector en déca-
excedente alimentario, las poblaciones de los des-
das recientes —por ejemplo como generador
ocupados, campesinos arrancados de sus tierras,
de divisas (crucial a la hora de pagar los ser-
trabajadores precarios, comenzaron a pasar ham-
bre. Nosotros, como especialistas del sector agra- vicios de la deuda externa) o como proveedor
rio, vivimos esta situación como una paradoja que de alimentos—,
ameritaba un gran esfuerzo de nuestra parte para
comprenderla y dar cuenta de ella. Investigamos, el gran reproche que se le puede hacer es que, a
recorrimos provincias, generamos datos cuantita- pesar de su crecimiento en décadas recientes, no
tivos y cualitativos. Entrevistamos a todos, pre- ha contribuido a solucionar los grandes proble-
sentamos atención a los argumentos económicos, mas de los argentinos: el hambre, la miseria, la
políticos, comprendimos por qué los productores desnutrición. Es decir, dejó de contribuir a la re-
aceptaron rápidamente la nueva propuesta, pero producción de toda la población y pasó a consti-
también escuchamos las voces de quienes experi- tuirse en fuente de alimentos solo para una parte
mentaron los cambios en sus propias existencias, del país, mientras que la otra no puede acceder a
deteriorando su calidad de vida y perdiendo dere- ellos. (Giarracca y Teubal, 2005a)
chos. (Giarracca y Teubal, 2005b)
En determinado momento se introdujo la pro-
Tanto en el Prólogo como en la Introducción se blemática de la renta de la tierra, entre otros
presenta un análisis crítico sobre la agricultura factores. En efecto,
que se viene configurando en décadas recientes.
En la Introducción del libro que aquí con- en nuestro país, por la forma en que fue distribui-
sideramos y que titulamos “Los debates acer- da la tierra, así como por la falta de mano de obra
ca del campo” se plantean algunas de las para su trabajo, se configuraron tres modos de
organización en esta relación: el sistema de arren-
problemáticas más importantes que involu-
damientos, que fue ampliamente mayoritario, la
Sobre los trabajos seleccionados | M. Teubal 43

hacienda con mano de obra asalariada o acasillada la yerba mate, el té, etcétera. No eran campesi-
y el sistema de colonias agrícolas. El sistema de nos al estilo latinoamericano ni totalmente ca-
arrendamientos era compatible con la persistencia pitalistas. La antropología guardaba el concepto
de la gran propiedad y siguió siendo importante a “campesino” para grupos donde el peso indígena
lo largo del siglo XX. (Giarracca y Teubal, 2005a) fuera mayor o con fuertes particularidades étni-
cas, mientras Francisco Delich (1970), sociólo-
No cabe duda de que la renta surge como una go, postulaba la singularidad del campesinado
porción importante de los excedentes genera- argentino, imposible de asemejarlo al marco
dos en el sector que tiende a ser apropiado por latinoamericano. […] La ambigüedad de origen
condujo a otro debate con mayor anclaje en el
los grandes productores agropecuarios o trans-
registro político que tuvo que ver con las Ligas
feridos a otros sectores de la economía nacio-
Agrarias de los años setenta. (Ibídem: 30-31)
nal o internacional.
En este trabajo introductorio también se re-
El otro debate que mencionamos en esta Intro-
toma el debate en torno a la cuestión campesi-
ducción trata sobre “el campo y la democracia”.
na, como así también aquella que tiene que ver
con la cuestión de la democracia. En nuestro país […] las disputas agrarias giraban
centralmente alrededor del aporte del sector al
En la Argentina durante la década del setenta, desarrollo capitalista. En muchos casos, se daba
Archetti y Stölen habían sostenido el carácter de por supuesto que este tipo de desarrollo derivaba,
la pequeña explotación capitalizada de la gran necesariamente, a la formación de una sociedad
franja de las unidades familiares de la estructura democrática, suposición muy cuestionada por las
social, dejando en claro que no era correcto con- teorías sociales y políticas contemporáneas (véa-
siderarla una economía campesina. […] En los se De Sousa Santos, 2000). (Ibídem: 33-3410)
setenta, había consenso de que estábamos frente
a una franja de proporciones importantes en la
estructura social, formada, en su mayor parte,
por unidades que raramente se mantenían fuera
del mercado, que cuando podían utilizaban mano 10 Vease también el trabajo que publicamos con Nor-
de obra asalariada y que, en la mayoría de los ca- ma sobre Democracia y neoliberalismo en el campo
sos, habían sido generados al calor del desarrollo argentino. Una convivencia difícil, incluido en el libro
compilado por Grammont y que incluimos también en
agroindustrial de la caña de azúcar, el algodón,
este libro. (Ver más adelante.)
44 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

Estas dos temáticas, el campesinado y el cam- miento del agro, situación absolutamente impen-
po y la democracia fueron tópicos en los que sable para México, el Perú o Bolivia. (Giarracca,
Norma venía trabajando (como señalamos en 1990: 55, énfasis propio: MT)
este libro) desde algún tiempo. En un artículo
emblemático publicado en la revista Realidad Norma se preocupa por dilucidar las diferen-
Económica N° 94 en 1990, “El campesinado en tes conceptualizaciones que aparecen en los
la Argentina: un debate tardío”, Norma seña- estudios agrarios referidos a los denominados
la que “la cuestión campesina” nunca tuvo en pequeños productores, los cuales podían ser
nuestro país el peso o la importancia que tiene caracterizados como “colonos”, o “minifundis-
en Bolivia, México o Perú: tas”, diferenciados de los “productores más ca-
pitalizados como los que consideraron Archetti
En estos países la persistencia del campesinado y Stölen” mientras que “se reservaba la caracte-
está fuertemente relacionada con el pasado indí- rización de “campesinos” para algunos grupos
gena y con las reformas agrarias que fueron apli- de pequeños agricultores con identidades cultu-
cadas en distintos momentos del siglo XX. rales o étnicas fuertes o demandas típicamente
La estructura social agraria de nuestro país reco- campesinas”. Señala también que han apareci-
noce otros orígenes y otros procesos de desarro- do estudios que “utilizan la categoría ‘campesi-
llo. El carácter capitalista del terrateniente pam-
na’ para designar a todo productor agrario que
peano, el papel de la renta del suelo, los procesos
de colonización y de consolidación de la unidad
utiliza mano de obra ajena o a todo habitante
familiar presente en todas las regiones del país, rural que trabaja una porción de tierra”. Norma
las relaciones entre las burguesías agrarias pam- se involucra en este debate, analiza los datos
peanas y las regionales, la adecuación de la mano censales y los datos elaborados en sus investi-
de obra a cada período de desarrollo, fueron as- gaciones y “propone una postura ‘campesinista’
pectos relevantes del proceso de evolución agra- para ser tomada en cuenta frente a la elabora-
ria capitalista que concentraron la atención de ción de políticas públicas” (ibídem)11.
aquellos que buscaban dar cuenta de la cuestión
agraria nacional. […] Aunque existieron y exis-
ten campesinos, estos no se tomaron en cuenta 11 Norma conjuntamente con Susana Aparicio siguen
en las comprensiones más globales del funciona- el debate en torno al concepto de campesinado en sus
análisis sobre Los campesinos en la agroindustria
Sobre los trabajos seleccionados | M. Teubal 45

Segunda Parte: Agroindustria, y en las teorías sociales. Allí comenzó a circular


agronegocio y extractivismo el interrogante que otorga el título a este libro:
¿una nueva ruralidad en América Latina? (Gia-
rracca, 2001b: 11)
Tal como señalamos más arriba, Norma con su
[…]
equipo de investigación dedicó la mayor parte Las imágenes rurales de nuestros países cambia-
de su trabajo a la actividad cañera de Tucumán, ron con tal intensidad que habilitan a pensar “una
aunque también se extendió a la actividad taba- nueva ruralidad” donde coexisten empresas de
calera de la región. En determinado momento alta complejidad tecnológica, empresas que for-
analizó la producción del arroz en la Provincia man parte de “grupos económicos” extra-agrarios
de Entre Ríos. En función de estos y otros tra- transnacionalizados, empresas del agroturismo,
bajos surgen las preguntas sobre en qué medi- con mundos rurales heterogéneos con campesi-
da se va configurando una nueva etapa en el nos, productores medios y trabajadores segmen-
desarrollo agrario de nuestro país y si esta nue- tados por los procesos de mecanización, grupos
va etapa constituye parte de una ¿Una nueva étnicos, y nuevos desocupados. Todos ellos están
presentes en las nuevas arenas tratando de im-
ruralidad en América Latina?, que es el título
poner o adaptarse a las nuevas reglas del juego,
del libro que coordinó como titular del Grupo resistir y organizarse para modificar gramáticas
de Trabajo de Desarrollo Rural de CLACSO. En de poder políticas, o también buscar estrategias
el Prólogo de ese libro comenta: que les permitan encontrar otros espacios territo-
riales que los integran (migraciones nacionales e
¿De qué estamos hablando cuando nos referi- internacionales). Se plantea, además que en esta
mos al desarrollo rural? Se trataba de actualizar nueva ruralidad la producción agraria se descen-
conceptos, dar sentido a los nuevos, referir a las tró para dar lugar a territorios donde ella es solo
realidades del hoy. No podemos seguir pensan- un elemento de un amplio abanico de aspectos
do con los mismos parámetros de unas décadas a considerar (bienes simbólicos, como lenguas,
atrás; pasaron muchas cosas en nuestros países arte, comidas, producciones no-agrarias, servi-
cios, etcétera. (Ibídem: 11-12)

cañera. Véase el trabajo incluido en este libro “La ac- Ya por aquel entonces Norma fue desarrollan-
tividad cañera. Los campesinos cañeros en los nuevos
do la idea de que lo que estaba en ciernes eran
escenarios económicos” (Giarracca y Aparicio, 1995b).
46 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

cambios que atañen al sector agropecuario, lo Una medida de gran importancia para el
cual tenía que ver con la transformación de la nuevo modelo agrario en ciernes lo constituyó
agroindustria en agronegocio. En efecto, desa- el decreto de desregulación del año 1991 que,
rrolla esta idea a partir de varios trabajos y, en entre otras cuestiones, formó parte de un pa-
forma explícita, en un artículo que escribimos quete de medidas tendiente a la liberalización
en conjunto, “Del desarrollo agroindustrial a la plena de la economía, desarticulando la insti-
expansión del ‘agronegocio’: el caso argentino”, tuciones que constituían parte del andamiaje
que integra el libro de CLACSO coordinado por institucional que regía en la economía agraria
Bernardo Mançano Fernandes, Campesinato nacional desde los años treinta a esta parte:
e agronegocio na América Latina: a questão fueron desarticuladas la Junta Nacional de Gra-
agrária atual (2008). nos, la Junta Nacional de Carnes, la Dirección
Nacional del Azúcar, la Comisión Reguladora
Tratamos de sintetizar los dos momentos indi- de la Yerba Mate, así como se disolvieron diver-
cados —el agroindustrial dentro de la ISI (In- sas regulaciones sobre vitivinicultura, etcétera.
dustrialización Sustitutiva de Importaciones), De golpe el sector agropecuario argentino se
y el del agronegocio, en el modelo neoliberal— transformó en uno de los más desregulados y
mostrando cómo juegan en cada uno de ellos los
abiertos del mundo, sujeto mucho más que an-
productores, las empresas, el capital extranjero,
tes a los vaivenes de la economía internacional.
las trasnacionales y el Estado. (Giarracca y Teu-
bal, 2008: 141)
A partir de entonces, son los agronegocios los
que influyen en forma destacada sobre el sector
El trabajo presenta una revisión crítica de polí- agropecuario, mediante la provisión de insumos,
ticas y tendencias que se manifiestan desde los la compra de tierras en algunas regiones, el con-
años setenta en adelante, pero particularmen- trol del procesamiento industrial y la comerciali-
te a partir de un nuevo disciplinamiento insti- zación de la producción, tanto para el mercado
tucional que se establece en los años noventa interno como para la exportación. (Ibídem)
bajo el gobierno de Menem durante el cual pre-
valecen los preceptos más preclaros del neoli- El modelo se potencia cuando se introduce la
beralismo económico. semilla transgénica para la soja, que se expan-
Sobre los trabajos seleccionados | M. Teubal 47

de enormemente, introduciéndose la siembra actividad tabacalera. En nuestro antología se


directa que requiere como contrapartida la fu- publica la Introducción al libro, en la que se
migación masiva con glifosato, un agrotóxico incluye un contrapunto entre ambas activida-
que no afecta a la semilla transgénica. des, y finalmente reproducimos el largo trabajo
El trabajo comenta los avatares involucrados mencionado sobre la actividad cañera de nues-
en esta transición, que comienza a ser muy re- tro país (véase más adelante)12.
sistida. En el trabajo se sostiene la tesis de que En la Presentación general de este libro se
señala que
una integración de los medianos y pequeños pro-
ductores y de los campesinos en el circuito de durante el siglo que se acaba, el Noroeste fue
los agronegocios ya casi no es posible debido, cañero y ello significó no solo que las clases
precisamente, a la lógica de su funcionamiento. dirigentes estuvieran fuertemente conectadas
(Ibídem: 161) con la actividad, sino que, todos los sectores
sociales estuvieran signados por esta historia
Tal como señalamos más arriba, a su vuelta a la regional. Se nacía en pueblos de los ingenios; se
Argentina, el complejo cañero fue el más exhaus- crecía y se aprendía a cosechar en itinerarios mi-
tivamente estudiado. Una de sus tempranas pu- gratorios zafreros, los ciclos de la vida social es-
blicaciones fue realizada conjuntamente con Su- taban fuertemente conectados con el comienzo
o el final de la cosecha: muchos mitos y leyendas
sana Aparicio, y titulada “Los campesinos cañe-
regionales están relacionados con las resisten-
ros: multiocupación y organización”, publicado
cias y conflictos de los trabajadores del surco o
en 1991. Con algunos agregados y actualizacio- del ingenio (la leyenda de el familiar, por ejem-
nes este trabajo fue reproducido en el libro Agro- plo); las identidades étnicas se cruzaban con las
industrias del Noroeste. El papel de los actores de clase, todo ello dentro de una organización
sociales en el año 1995 con el título “La actividad social, en gran medida estamental, autoritaria
cañera. Los campesinos cañeros en los nuevos y paternalista. La región ingresaba de manera
escenarios económicos” (incluimos en este libro despareja e incompleta, a la modernización eco-
esta versión; Giarracca y Aparicio, 1995b).
En el libro Agroindustrias del Noroeste
también se presentan varios artículos sobre la 12 No incluimos en esta antología los trabajos sobre el
complejo tabacalero.
48 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

nómica y a la modernidad política cultural. (Gia- procesos y movimientos sociales con caracte-
rracca, 1995: 15) rísticas similares.

A continuación presentamos otra caracterización El libro propone una mirada sobre estas activi-
del complejo cañero en el trabajo “La integración dades en sus condiciones de posibilidad para su
económica con el Brasil y los pequeños produc- surgimiento, procesos de conformación y desa-
tores cañeros” (1993), coescrito conmigo. En rrollo y sobre todo, la fundamentación para ca-
este trabajo reflexionamos racterizarlas como “extractivistas”, una palabra
que no figura en nuestros diccionarios pero que
sobre los probables efectos de los procesos de desea mostrar la falta de valoración social que
integración económica (con el Brasil principal- gran parte de la población otorga a esas activida-
mente) sobre los sectores subalternos dentro del des. (Giarracca y Teubal, 2013a: 16)
complejo cañero, considerando que los intereses
de estos no siempre coinciden con los intereses En la Introducción del libro señalamos que
de los demás agentes que lo integran. (Giarracca
y Teubal, 1993: 129). no es la primera vez en la historia de América Latina
que uno de los ejes centrales de los debates y de las
El 2013 coordinamos con Norma el libro luchas políticas, sociales. culturales y epistemológi-
Actividades extractivas en expansión. cas del momento, gira en torno a la relación entre
actividades primarias e industriales. (Ibídem: 11)
¿Reprimarización de la economía argentina?.
Tanto en la Introducción como en el primer
En el primer capítulo nos dedicamos
capítulo “Las actividades extractivas en la Ar-
gentina”, nuestro planteamiento se remite no
a definir minuciosamente qué entendemos por
solo al agronegocio, sino también a otras ac- “extractivismo” y lo que, juzgamos, tienen en co-
tividades denominadas extractivas o extracti- mún las actividades que caen en esta categoría.
vistas que incluyen la minería a cielo abierto Lo que importa resaltar es que si la agricultura y
y el fracking, en la producción hidrocarburí- las extracciones de materiales de la tierra como
fera, entre otros sectores. Se trata de los de- cal, cemento, hierro, petróleo, gas, etcétera, ne-
nominados “recursos naturales” que tienen cesarias para el modelo de la vida “moderna”, se
características afines, y por tanto involucran llevasen a cabo de otros modos, no devastadores,
Sobre los trabajos seleccionados | M. Teubal 49

tales actividades tendrían características produc- Finalmente presentamos el exhaustivo tra-


tivas muy diferentes y sería imposible encontrar bajo que publicaron Norma y Susana Aparicio
en ellas rasgos comunes “extractivistas”. La agri- sobre el complejo cañero de Tucumán, resul-
cultura rara vez en la historia se la caracterizó tado de varios años de una intensa labor que
como actividad “extractiva”. Pero lo que intenta-
realizó su equipo de investigación. En su ver-
mos demostrar en este libro es que los cambios
sión original se denominó “Los campesinos
en la agricultura con la denominada “revolución
biotecnológica”, el retorno “actualizado” de la mi- cañeros: multiocupación y organización” (Gia-
nería de metales y la actividad petrolera con sus rracca y Aparicio, 1991). Fue reproducido con
nuevas tecnologías han hermanado en este rasgo agregados en la segunda parte del libro Agroin-
“extractivista” a todas estas actividades. (Giarrac- dustrias del Noroeste y se titula “La actividad
ca y Teubal, 2013b: 1713) cañera. Los campesinos cañeros en los nuevos
escenarios económicos” (Giarracca y Aparicio,
El capítulo va desglosando estas característi- 1995b: 139-237). Decíamos que se trata de un
cas de las actividades extractivas. trabajo exhaustivo sobre la actividad cañera
En este libro reproducimos, aparte de la In- de Tucumán, en la que, “en los últimos años
troducción y el primer capítulo que coescribi- apareció la preocupación por conocer las con-
mos con Norma, “Tres lógicas de producción secuencias que la fuerte expansión del capital
de alimentos: ¿Hay alternativas al agronego-
cio?” de Giarracca y Palmisano (2013)14.
Teubal y Tomás Palmisano); la tecnociencia aplicada a
la vida en el ejemplo de las semillas (Tamara Perelmu-
13 En el artículo de Norma Giarracca y Miguel Teubal ter); el papel de la tecnociencia en la expansión sojera
“Argentina: Extractivist dynamics of soy production and (Fernando Barri y Juan Wahren) y casos específicos
open-pit mining”, incluido en el libro compilado por Henry de las expansiones de estas actividades tanto provin-
Veltmeyer y James Petras The new extractivism. A post- ciales (Tucumán, Ana I. Rivas) como en sus derivados,
Neoliberal Development Model of Imperialism of the los biocombustibles (Virginia Toledo). Al avance que se
Twenty-First Century? se amplían aspectos vinculados presenta como “imparable” contraponemos las luchas
con estas actividades, y se presenta un análisis más por- silenciosas y de gran paciencia de los mapuche (Gracie-
menorizado de la minería a cielo abierto en nuestro país. la Hadad), de las valerosas Madres de Ituzaingó (Fer-
14 El libro incluye trabajos sobre la generación de nando Barri) así como un pantallazo general de estas
grandes rentas diferenciales a escala mundial (Miguel resistencias (GER-GEMSAL).
50 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

agroindustrial transnacional ha tenido sobre En todos los casos estudiados y conocidos, los
los pequeños productores” (ibídem: 149). Estados nacionales cumplieron funciones prio-
Dicen Norma y Susana en la Introducción al ritarias para el funcionamiento del modelo agro-
primero de los trabajos arriba señalados: industrial. Arroyo, Rama y Rello (1985), en un
trabajo de síntesis del período de los ochenta
para América Latina, sostenían que las formas
Las hipótesis en que basamos nuestros trabajos en
más frecuentes del modelo agroindustrial era el
general relacionan las reestructuraciones del capi-
de una triangulación entre la producción familiar,
tal agroindustrial (cambios en el nivel de las empre-
las empresas procesadoras y los Estados. Daban
sas, concentración de firmas y capitales, transfor-
como ejemplos los cultivos tropicales con una
maciones en el destino de la producción, procesos
fuerte incidencia de la producción campesina, así
de transnacionalización o internacionalización)
como parte de la producción de granos y oleagi-
con las producidas en el nivel de los actores socia-
nosas. (Giarracca y Aparicio, 1995b: 152)
les intervinientes. En este trabajo nos abocamos a
[…]
las modificaciones que se dan en la conformación
En los noventa este modelo de desarrollo agroin-
del sector cañero y particularmente dentro de los
dustrial se transforma; se registra una fuerte dismi-
pequeños productores. En la etapa de ¨planes de
nución de la inversión extranjera directa en los paí-
ajuste”, de exclusión de vastos sectores sociales
ses de América Latina, especialmente en las agro-
del aparato productivo industrial, muy pocos dis-
industrias de alimentos y bebidas. (Rama, 1992) y,
cuten la funcionalidad de la pequeña producción
en segundo lugar, en el nuevo modelo conservador,
agraria dentro del nuevo “régimen social de acu-
el Estado permite la libre negociación entre em-
mulación”. (Giarracca y Aparicio, 1991: 10)
presas procesadoras y campesinas (ver Giarracca,
1992). Aun cuando el productor familiar está en
El caso del cañero tucumano es bastante único mejores condiciones que antes para negociar de-
por cuanto, como mencionamos anteriormen- bido a la conformación de organizaciones de todo
te, es una de las pocas provincias de nuestro tipo, la asimetría entre los actores transnacionales
país en la que se sigue considerando al campe- y los campesinos es muy marcada. (Ibídem: 152)
sinado en términos clásicos, así como también
por el impacto de diversas políticas públicas Una versión reducida de este trabajo, titulado
sobre este importante actor social. “La acción social en los procesos económicos.
El caso de la actividad cañero en Tucumán”
Sobre los trabajos seleccionados | M. Teubal 51

se publicó en 1997 en el libro coordinado por por una parte, la aplicación de una encuesta a
Darío Cantón y Jorge Raúl Jorrat La inves- los productores cañeros en dos momentos del
tigación social hoy. A cuarenta años de la fin del siglo XX (1988 y 1996); por el otro, y con
recreación del Instituto de Sociología (UBA) la misma metodología, a los trabajadores en
(Giarracca y Aparicio, 1997). Asimismo, en el 1999. También se trabajó sobre las cooperati-
libro coordinado por Norma y por mí El cam- vas cañeras, sobre la Unión de Cañeros Inde-
po argentino de la encrucijada. Estrategias pendientes de Tucumán (UCIT) hasta 1990 y en
y resistencias sociales, ecos en la ciudad, al el momento actual.
cual hice referencia más arriba, se incluye el
artículo de Norma con Daniela Mariotti “La Como en todo trabajo sobre productores de
caña de azúcar en Tucumán: transformacio- cultivos agroindustriales con una mirada des-
nes y permanencias” (Giarracca y Mariotti, de la perspectiva de los complejos, se generó
2015), que constituye en muchos aspectos además información acerca de otros agentes
económicos de la actividad cañera: los dueños
una actualización de trabajos anteriores. En
de los ingenios, las cooperativas, etcétera. Asi-
este trabajo las autoras comentan:
mismo, el estudio sobre los trabajadores rurales
nos permitió abordar la caracterización de otros
En los primeros años […] emprendimos varios actores —contratistas—, así como la dinámica
estudios específicos acerca de los distintos agen- y las articulaciones entre ellos —trabajadores y
tes económicos de la actividad, ya desde su ubi- contratistas— y los productores de los ingenios
cación jerarquizada en el espacio económico, ya etcétera. (Ibídem)
desde sus posibilidades y márgenes para la acción
social, que les permiten negociar posiciones rela-
En síntesis, las autoras analizan los distintos
tivas. Es decir, utilizamos elementos tanto de los
aportes teóricos metodológicos de los complejos agentes que llevan a cabo la actividad cañera
agroindustriales, como del paradigma orientado en Tucumán en los finales del siglo XX tanto
al actor. (Giarracca y Mariotti, 2015) en su condición de productores, trabajadores,
oferentes de servicios, como en el nivel de las
Las fuentes de los datos de este artículo están relaciones sociales, lo cual “les permiten nego-
constituidas por dos trabajos que incluyeron, ciar, año tras año, permanencias y posiciones
relativas” (Ibídem: 133).
52 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

Una aproximación similar se propone en De plantea un nuevo desafío: dar cuenta de que,
colonos a sojeros. Imágenes de la estructura además de la producción agropecuaria que nos
social del sur de Santa Fe escrito por Norma conduce a peligros sociales y ambientales, han
conjuntamente con Carla Gras y Pablo Bar- aparecido la producción de la minería a cielo
abierto, la expansión petrolera en manos de las
betta (2005), que incluimos en este libro.
empresas privatizadas y otra serie de negocios
Otros aportes de las investigaciones sobre
centrados en nuestros bienes naturales, y todos
complejos agroindustriales se encuentran en ellos suman consecuencias catastróficas.
el artículo “Multiocupación y pluriactividad en En síntesis, el modelo de agricultura —“agrone-
el agro argentino: el caso de los cañeros tucu- gocio”— que se viene desarrollando desde 1991
manos” que publican Norma Giarracca, Susana y que se profundiza con la expansión sojera a
Aparicio y Carla Gras en Desarrollo Económi- partir de la autorización del uso de la semilla
co en 2001 y que se reproduce en este libro. El transgénica en 1996, favorece a las grandes em-
mismo representa un importante trabajo sobre presas transnacionales, a grandes inversores,
algunas de las formas según las cuales los ca- exportadores, comisionistas y comerciantes de
ñeros tucumanos “comienzan a vincularse, en los pueblos del interior donde estos procesos se
dan. (Giarracca, 2007b: 5)
forma creciente, con el problema del abordaje
de las transformaciones agrarias y rurales en
curso” (Giarracca, Aparicio y Gras, 2001).
Concluimos este acápite con el importante Tercera Parte: Protesta y
trabajo “Los peligros de los modelos ‘produc- movimientos sociales
tivistas’ en el sector primario”, publicado en
Anales de la Educación Común, en 2007, en el El artículo “Democracia y neoliberalismo en el
que Norma nos presenta una crítica exhausti- campo argentino. Una convivencia difícil”, en
va en toda su esencia del modelo extractivista coautoría con Norma (Giarracca y Teubal, 2006)
sobre el que venía trabajando desde hacía mu- incluido en el libro de CLACSO compilado por
chos años. Hubert C. de Grammont, La construcción de
la democracia en el campo latinoamericano,
Una década después, cuando los resultados del trata sobre una problemática ya planteada en la
modelo del “agronegocio” están a la vista, se nos Introducción de El campo argentino en la en-
Sobre los trabajos seleccionados | M. Teubal 53

crucijada. En este artículo se analizan las con- a hacerse visibles, como suele suceder en mo-
diciones socioeconómicas para el surgimiento mentos de crisis, América Latina irrumpe confi-
de la democracia tanto en la agricultura como gurando nuevos escenarios imbricados con los
en la sociedad en su conjunto. Una versión tra- que se construyen las protestas antiglobalización
o altermundo. El nuevo siglo nos encuentra en
dicional sostenía la idea de que
esta transición, en estos momentos de pasajes
en los que, por ejemplo en América Latina los
mientras los mundos urbanos, ligados a la indus-
movimientos indígenas de Ecuador y Bolivia, el
trialización, fueron más propensos a encontrar
movimiento zapatista de México, los piqueteros
formas democráticas de convivencia, jerarqui-
(desocupados) Argentinos que forman alianza
zando relaciones secularizadas basadas en la
con los campesinos, o el movimiento de los Sin
meritocracia que asigna recursos con criterios ra-
Tierra del Brasil, son —para dar algunos ejem-
cionales, los mundos agrarios permanecen en las
plos— algunos de los actores políticos que ma-
típicas dimensiones de las comunidades, regidas
yor visibilidad pública han logrado y que luchan
por pautas tradicionales contrarias a las liberta-
por demostrar la construcción de otro mundo
des democráticas. Como consecuencia de todas
posible; es decir, una transformación democrati-
estas ideas, los procesos de industrialización
zadora. (Ibídem: 70-71)
asociadas indefectiblemente a la modernización
habrían de conducir a las sociedades contempo-
ráneas hacia procesos democratizadores cada En este artículo se analiza el impacto del mode-
vez más acabados, inclusive en el dominio de lo lo agroalimentario implantado a escala mun-
agrario y rural. (Giarracca y Teubal, 2006: 70). dial para los procesos democratizadores y sus
consecuencias en el caso argentino. En el caso
Sin embargo, este paradigma fue fuertemente generalizado,
cuestionado en nuestros países dado el surgi-
miento de dictaduras militares y políticas neoli- la agricultura industrial condujo no solo al au-
berales de exclusión social en décadas recientes. mento de la mecanización y a la utilización de
tractores cada vez más potentes, sino también a
Pero hacia fines de la década de los años no-
la utilización creciente de agroquímicos… […]
venta, cuando las tensiones dentro del modelo
Surgen estratos de grandes productores que se
neoliberal comienzan adueñan de la mayor parte de la tierra, adqui-
riendo un excesivo poder, lo que tiende a ser
54 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

perjudicial para la democracia política. Esta se ciones corporativas”. Unas y otras son acciones
basa en la persistencia de una democracia eco- con sentidos muy diferentes y con consecuen-
nómica, es decir, un contexto en el cual a mu- cias sociales también distintas. (Giarracca,
chas pequeñas explotaciones familiares les va 2001b: 9)
bien, adquiriendo un compromiso no solo con la
tierra sino también con el gobierno constitucio- Norma amplía esta conceptualización y descri-
nal. (Vallianatos, 2001: 49, citado en Giarracca y be el contenido del libro:
Teubal, 2006: 74)
Pueblos fantasmas, miles de expulsados del cam-
En el Prólogo al libro La protesta social en la po, zonas del interior del país en las que su cerca-
Argentina. Transformaciones económicas y na prosperidad es solo un recuerdo, quiebra de in-
crisis social en el interior del país (Buenos finidad de cooperativas: estos hechos son algunos
Aires: Alianza, 2001), Norma comenta: de los resultados de la desregulación económica
aplicada en amplias áreas rurales del territorio
En este libro presentamos una serie de trabajos argentino; y a la vez son parte relevante del pro-
acerca de las acciones colectivas emprendidas blema de inserción y arraigo de los habitantes de
por quiénes se sintieron agraviados, excluidos, la “nación postergada”. Que frente a tales situa-
violados en sus derechos sociales en la Argen- ciones se realice una Marcha Federal o surja un
tina de la última década. En la mayoría de los Movimiento de Mujeres Agropecuarias en Lucha,
casos conceptualizamos estas acciones como o que los trabajadores del petróleo, los cañeros
“protestas”. Protestar, en su definición corrien- tucumanos, los estatales jujeños y tantos otros
te, significa “manifestar alguien su disconfor- sectores afectados por esas políticas impiadosas
midad vehemente, con algo”, “manifestarse al- protesten, y que esas protestas sean cada vez ma-
guien contra la validez o legalidad de un acto yores no debe asombrar a nadie. Sí, en cambio,
tachándolo de vicioso” (Diccionario Kapelusz asombra la escasa atención que se ha prestado al
de la lengua española). En las definiciones aca- fenómeno. Pareciera que solo cuando los piquete-
démicas —que están incluidas en el capítulo ros cortan las rutas o se producen otras “incomo-
introductorio— la protesta aparece como una didades” para los ciudadanos de las grandes urbes
herramienta política de los que no tienen poder, los medios se hacen eco y los cientistas sociales
el arma de los débiles. Cuando se manifiestan intentan algún análisis. (Ibídem)
los poderosos, estamos frente a “lobbies” o “ac-
Sobre los trabajos seleccionados | M. Teubal 55

El Prólogo de Norma en el libro de referencia aquellos tiempos había esperanza respecto de un


también nos da un pantallazo acerca de sus desarrollo económico equitativo que acompaña
principales tópicos y artículos15. el proceso de democratización política.
Allí se propone dilucidar ciertas tendencias [En los noventa] comienzan a manifestarse, pri-
mero sobre las cooperativas bajo estudio y luego
que imperan en la evolución de las acciones co-
en el mundo rural en general, las consecuencias
lectivas.
de la medida económica conocida como “desre-
gulación económica”. […] La situación de crisis
A mediados de la década del ochenta, la genera- no solo comenzaba a manifestarse en el Tucumán
ción de organizaciones de tipo productivas (coo- rural o en la economía valletana de Río Negro,
perativas, emprendimientos agroindustriales, so- sino que comenzaban a colapsar los pequeños po-
ciedades familiares, etcétera) estaba a la orden blados, dependientes de extracciones primarias
del día entre agricultores familiares. Es así que, como el petróleo. La imagen de “arrinconamien-
con el GER emprendí el estudio de las cooperati- to” a la población trabajadora del interior del
vas como agentes de un posible desarrollo16. Por país se expandía: crisis de la pequeña agricultura,
quiebra de las cooperativas, pequeños poblados
que se convertían en fantasmas, desocupación
15 “La mayoría de los trabajos que integran este libro que comenzaba a notarse en los grandes centros
fueron elaborados por el equipo de trabajo que dirijo urbanos. (Ibídem: 10)
en la Universidad de Buenos Aires. Para llevar a cabo
estos estudios contamos, además, con los investigado-
res invitados, los economistas Miguel Teubal y Javier No fue tarea fácil instalar el tema de la protesta
Rodríguez. Pero en el libro encontramos, además, el im- social agraria en la agenda de investigación de
portante aporte de colegas de las Ciencias Políticas que comienzos de la década.
están estudiando la protesta social en el nivel nacional
como Federico Schuster y Sebastián Pereyra” (Ibídem). No había consenso entre los especialistas de los
También se invitó a participar en el libro a Cynthia Piza-
estudios rurales acerca de las consecuencias
rro de la Universidad Nacional de Catamarca, quien es
una asidua visitante de numerosos seminarios internos que desataría el proceso político económico. La
“y sensible conocedora de las acciones campesinas de gente con formación marxista ortodoxa o desa-
la provincia” (Ibídem: 9). rrollista vio con buenos ojos las medidas desre-
gulatorias: se liberarían fuerzas productivas y se
16 Véase Giarracca, 1994a y 1994b, ambos incluidos
en este libro. produciría un desarrollo notable. El recuerdo del
56 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

“progreso” basado en la economía agroexporta- En 1992 fui invitado a pasar unos meses en La
dora aún está presente entre algunos sectores Haya como Visiting Fellow (investigador visi-
de la producción y de sus especialistas. […] La tante) del Institute of Social Studies. Me acom-
imagen de un fuerte desarrollo agrario (la pro- pañó Norma, quien tuvo acceso
ducción y productividad de algunos cultivos au-
mentaba) estaba muy apoyada, además, por un
a la magnífica biblioteca del ISS en la que me in-
dispositivo discursivo generado por las grades
terné durante esos meses. Mi lectura se despla-
organizaciones, las empresas de agroquímicos y
zó de los problemas de desarrollo rural a estar
semillas, los “especialistas” de los suplementos
más interesada, a mi entender, en comprender
rurales de los principales matutinos porteños y
los cambios sociales y políticos desde una geo-
las fundaciones de los economistas neoliberales.
grafía conceptual post-estructuralista que recibe
Todavía perdura: la diferencia es que hoy tienen
el nombre genérico de Estudios de Nuevos Mo-
que admitir que el desarrollo programado tiende
vimientos Sociales (NMS). Los textos de Alberto
a convertir a los chacareros y a los trabajadores
Melucci, Mario Diani y Ron Eyerman, Donatella
en “¡expulsados del campo!”. La resistencia y la
Della Porta, Paolo Donatti y David Slater, así
protesta social es un tema ignorado por quienes
como nuevos textos de autores más conocidos
mantienen este discurso: la generación de “pa-
en Argentina como Ernesto Laclau, Alain Tourai-
rias” en el campo se considera inevitable. (Gia-
ne, Charles Tilly, fueron invalorables aportes en
rracca, 2001b: 10-11)
aquella búsqueda personal por dilucidar situacio-
nes de fuertes transformaciones en las que la con-
Norma comenzó aquí a trabajar el tema de la flictualidad se expande socialmente. […]
protesta agraria así como “el nuevo tipo de Mi interés se centraba en comprender los momen-
organizaciones rurales nacidas al calor de las tos en que la gente se siente excluida, agraviada,
resistencias a desalojos de la tierra, etcétera, no contenida en los marcos institucionales de las
y al margen de los proyectos institucionales” democracias, comprender estas situaciones en
(ibídem). Muchos de los aportes teóricos utili- las que es dable llegar a la acción colectiva o, por
zados tenían origen en una lectura de las teo- el contrario, cuando la gente puede resignarse o
rías de los movimientos sociales surgida en el emprender respuestas de violencias difusas. […]
La acción colectiva se produce en “ciertas con-
Norte (Europa y EEUU) y reinterpretada des-
diciones” y conocerlas es uno de los grandes in-
de una perspectiva latinoamericana. terrogantes de las Ciencias Sociales. Es en tales
Sobre los trabajos seleccionados | M. Teubal 57

momentos, cuando las personas agraviadas o ex- la “acción colectiva” y sus posibilidades en los
cluidas pueden superar el malestar mortificante nuevos escenarios de los noventa. En ellos en-
que produce la situación, es cuando aparece la contré a los interlocutores que no tenía en los es-
acción de protesta. Protestar es una actitud ac- pacios de los estudios agrarios, y creo no equivo-
tiva, transgresora (Ulloa, 1995). (Ibídem: 11-12) carme si digo que ellos valoraban en mi esa larga
experiencia en trabajos empíricos y esa facilidad
No obstante la importancia de la problemáti- para acercarnos y comprender las acciones de
ca planteada a raíz de las lecturas realizadas los actores sociales que tenemos algunos soció-
por Norma, logos rurales. (Ibídem: 12)
[…]
Un tiempo más tarde aparecieron los colegas bra-
las protestas y movimientos europeos son muy
sileños y mexicanos que ya habían iniciado fértiles
diferentes de los de nuestras realidades: no se
reflexiones sobre las nuevas experiencias campe-
trataba de extrapolar comprensiones. En reali-
sinas (el Movimento Sin Tierra, la Coordinadora
dad lo que me importaba como búsqueda era el
Plan de Ayala, etcétera) desde los aportes teóricos
modo de abordar, de pensar estas nuevas pro-
metodológicos que proporcionan las nuevas bi-
blemáticas, sus sugerencias teórico-metodoló-
bliografías. (Ibídem: 12-13, nota al pie de página)
gicas que aquellos materiales nos podían brin-
dar. (Ibídem)
Además del Prólogo de La protesta social...; se
Norma hace mención que ese material descu- incluyen en esta compilación la Introducción
bierto en Holanda por aquellos años, así como que escriben Norma y Karina Bidaseca; y el
su acercamiento a colegas que, desde otras trabajo de Norma, Diego Domínguez y yo, “El
perspectivas (políticas, filosóficas) comenza- Foro Social Mundial de Porto Alegre. Otro paso
ban a abordar el tema, de los movimientos sociales globalizados”.
El GER-GEMSAL, en el que todos participa-
fueron decisivos en mi decisión de incorporar el mos, y en especial Norma, no pudimos abstraer-
tema a la agenda de la Sociología Rural. En efec- nos del denominado conflicto campo-gobierno
to, Federico Schuster y Adrián Scribano desde (“lockout patronal” en la caracterización del
otras disciplinas y con un buen bagaje de teoría gobierno y “paro agrario” en la de otros). “Si los
política, comenzaban también a preguntarse por medios de comunicación, programas periodís-
58 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

ticos y hasta las sobremesas familiares estuvie- En el artículo “La tragedia del desarrollo: dis-
ron impregnados por esta situación, es imagina- putas por los recursos naturales en la Argentina”
ble cómo se vivió en el Grupo de Estudios Rura- publicado por la revista Sociedad de la Facultad
les y la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA de Ciencias Sociales de la UBA y reproducido
donde desarrollamos nuestro trabajo” (ibídem). en el libro coordinado por Ingrid Sarti, Ciência,
El libro Del paro agrario a las elecciones de Política e Sociedade. As Ciências Sociais na
2009. Tramas, reflexiones y debates, incluye América do Sul (Porto Alegre: UFRGS) ambos
una larga trama del día a día que va de marzo publicados en 2007, Norma, después de descri-
a julio del 2008, más algunos artículos publica- bir algunas de los protestas sociales —disputas
dos en diarios y revistas, así como también otro por los recursos naturales— que se venían dan-
material más extenso que fue elaborado con do desde la década del noventa en el interior
posterioridad a los acontecimientos vividos17. del país —“aunque hay que remarcar que, desde
En esta antología se incluye el artículo de principios de este nuevo siglo, se han converti-
Norma “El conflicto agrario 2008-2009: los de- do en claves para la comprensión de las luchas
bates necesarios” (Giarracca, 2010a). sociales contra el modelo capitalista neoliberal
en la Argentina y en toda América Latina” (Gia-
rracca, 2007a)—, presenta algunas considera-
17 El libro comienza con una trama muy larga en la que
ciones acerca de las diferentes concepciones de
se detallan los principales acontecimientos registrados
por los diarios en ese período. Luego presentamos un “desarrollo” que están en juego:
artículo mío y de Tomás Palmisano, “El conflicto agra-
rio: características y proyecciones”; a continuación el Las promesas del “progreso”, es decir, paz, ali-
trabajo publicado por Norma, Tomás Palmisano y yo, mentos, salud y educación para todos, formaban
“Paro agrario: crónica de un conflicto alargado”; sigue el parte del sentido central de la dupla desarrollo
trabajo de Norma y Tomás Palmisano, “Expansión soje- económico y científico que, de distintos modos,
ra y paro agrario: reflexiones para comprender el 2008 y
se desplegaba tanto en el capitalismo como en
2009 en la Argentina”; “Los usos del conflicto: la influen-
cia de la Mesa de Enlace en el escenario electoral de
las sociedades comunistas […] A mediados de los
2009” escrito por Celeste Castro García, María Comelli años setenta, este modelo sufrió una “gran trans-
y Tomás Palmisano; concluye el libro con una serie de formación”. (Giarracca, 2007a)
colaboraciones periodísticas. En un anexo se incluye la
votación que hubo en el Congreso de la Nación.
Sobre los trabajos seleccionados | M. Teubal 59

Norma plantea diversas cuestiones referidas al ciones de una sociología de los movimientos so-
nuevo modelo, pero en el ciales que recupere al sujeto su capacidad agen-
cial, pero también que recupere al investigador
plano internacional, con nuevas instituciones le- como “intérprete” de significados y sentidos
gales, financieras, económicas, han terminado de de los actores y sus producciones. (Giarracca,
romper con las promesas de la modernización. 2002: 268)
[…] Con los auspicios del Banco Mundial y del
Fondo Monetario Internacional se expanden for- A continuación incluimos en este libro la ver-
mas expoliatorias y expropiatorias de este capita- sión anterior de “El ‘Movimiento de Mujeres
lismo al conjunto del territorio mundial. El ham- Agropecuarias en Lucha’: protesta agraria y
bre, la pobreza, el surgimiento de viejas y nuevas género durante el último lustro en Argentina”,
enfermedades irán devastando al Tercer Mundo escrito por Norma y que integra el libro ¿Una
mientras la polarización de la riqueza alcanza ni- nueva ruralidad en América Latina, publicado
veles desconocidos, las guerras, con alto costo de
por CLACSO en 2001.
poblaciones civiles, acompañan. (Ibídem)
El acercamiento a las Mujeres Agropecuarias en
Son múltiples los trabajos en los que Norma Lucha (AAL) fue muy importante para compren-
analiza el ciclo de protestas que define para der que la situación no tenía retorno sin una ac-
nuestro país en los noventa y el primer decenio ción eficaz de los actores afectados: estaban per-
del nuevo centenario, y en particular aquellos diendo las tierras, los trabajadores perdían sus
que tienen que ver con la disputa por los recur- trabajos, los pueblos del interior se convertían en
sos naturales. Un primer artículo publicado en lugares de soledad y desamparo. En 1996 comen-
el año 2002 en la revista de Porto Alegre So- zamos a investigar con Miguel Teubal el origen
ciologías se titula “Movimientos sociales y pro- del MML y la situación de endeudamiento por la
testas en los mundos rurales latinoamericanos: que atravesaban. (Giarracca, 2001a18)
nuevos escenarios y nuevos enfoques” y se in-
cluye en esta selección. Se trata de
18 Incluimos esta versión del trabajo porque incluye
pensar esta nueva etapa difícil y compleja, para
entrevistas que no fueron incluidas en versiones pos-
las poblaciones rurales desde las conceptualiza- teriores.
60 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

“Bienes comunes en la hegemonía extractivista. destinadas a actividades de exploración, desa-


Disputas y resistencias” se trata de un artículo rrollo de proyectos y producción de minerales
colectivo producto de investigaciones de dife- por más de $5.600 millones, que significaron un
rentes integrantes de los programas de investi- crecimiento acumulado de 748% con respecto al
2003 y la existencia de más de 336 emprendimien-
gación del GER-GEMSAL así como las investi-
tos mineros en todo el país. La emergencia de las
gaciones colectivas de los miembros de la Cáte-
organizaciones de los pueblos patagónicos y cor-
dra de Sociología Rural financiadas por Foncyt dilleranos se coordinaron en muy pocos años y
y Ubacyt. Se intenta mostrar en este trabajo son paradigmáticos de esta lucha por parar esta
cómo a la lógica del agronegocio de le oponen actividad depredadora. (Ger-Gemsal, 2013: 188)
otras lógicas de producción de alimentos (y no
commodities), de cuidado de la tierra y de otra El trabajo del GER-GEMSAL se extiende al aná-
relación con los bienes comunes en general. lisis de la APPO en la Oaxaca mexicana del año
2006. Se trata de otro libro incluido en la colec-
Son las apuestas de organizaciones de los pueblos ción Universalismo Pequeño, el N° 3, Cuando
indígenas y de los campesinos. Estos procesos de hasta las piedras de levantan, Oaxaca, Méxi-
apropiación mercantil de los territorios también
co, 2006. Norma concibió este libro, pidió cola-
pueden constatarse con la megaminería. Si en el
caso de la tierra la renta se genera principalmen-
boraciones a Gustavo Esteva, Rubén Valencia y
te con los mayores ingresos por la fertilidad de David Venegas que participaran en los eventos,
la tierra (entre otros factores), la minería lo hace y escribió tanto la Presentación como el artí-
por el control estratégico y monopólico de un re- culo “Notas metodológicas: experiencia de in-
curso que es escaso. En la tendencia mundial ha- vestigación desde lugares diferentes (Algunas
cia el aumento de los commodities los minerales reflexiones acerca del intelectual comprometi-
no fueron la excepción; si bien el caso del petró- do)” que incluimos en esta publicación.
leo es paradigmático por la alta dependencia del
sistema capitalista mundial al oro negro, el oro, Este libro nos habla sobre una experiencia de ex-
la plata, el cobre y la gran mayoría de los metales traordinaria riqueza política, cultural, social que
han subido notablemente. Según un informe rea- aconteció en Oaxaca, en uno de los Estados del
lizado por la Secretaría de Minería de la Nación sur mexicano, durante varios meses de 2006. Co-
(2008), en el año 2007 se realizaron inversiones menzó con un paro de los maestros y por la fuerza
Sobre los trabajos seleccionados | M. Teubal 61

del autoritarismo de los gobernantes terminó en minería”, “asambleas, movimientos, organiza-


una poblada que muchos denominaron “la comu- ciones, por el no a la minería”, el “conflicto más
na de Oaxaca”. […] Durante varios meses pobla- importante de 2010: Andalgalá, Catamarca”,
ciones, pueblos (como ellos gustan denominarse) “Los glaciares y su ley “, y “Algunas reflexiones
se auto organizaron para protestar, para resistir
a modo de conclusión”, y fundamentalmente su
la represión pero en la travesía fueron generando
crítica al concepto de desarrollo, sobre el cual
lazos sociales, apropiándose de la ciudad, de las
calles, instituyendo su “barrikadas”, sus espacios discute ampliamente en otros trabajos.
asamblearios, sus propios modos de construir No podía faltar entre los trabajos de Norma
mundos de vida. (Giarracca, 2008b) el libro en el que participaron Daniela Mariotti,
María Comeli, María Inés Petz, Juan Wahren,
Una visión global sobre las actividades extrac- junto a Norma y yo, con una presentación de
tivas y su impacto sobre el “recalentamiento Raúl Zibechi, titulado Tiempos de rebelión:
mundial” se presenta en el trabajo de Norma: “Que se vayan todos”. Calles y plazas en la Ar-
‘desarrollo’ basado en la extracción de los re- gentina: 2001-2002. Del mismo reproducimos
cursos naturales” que incluimos en este libro. el artículo que coescribimos con Norma titula-
Se trata de un escrito encargado por el CELS do “La rebelión de 2001: protestas, rupturas y
(Centro de Estudios Legales y Sociales) para recomposiciones”.
su compilación Derechos humanos en Argen- Continuando con el análisis de diversas pro-
tina: Informe 2011. En este trabajo se plantea testas que se manifestaron a lo largo de estas
una perspectiva crítica sobre el agronegocio, y décadas presentamos el artículo “El día en que
en particular sobre la expansión sojera como la Plaza de Mayo se vistió de campo” realizado
su paradigma más caracterizado. Dedica al- por Norma y por mí, que se basa en los regis-
gunas páginas a definir el agronegocio ya que tros de 1993 de la primera gran marcha de los
“si bien es una producción agrícola-ganadera, agricultores después de la desregulación. In-
funciona con la lógica económica del modelo cluimos en este libro este trabajo
extractivo en relación con los recursos natu-
rales y humanos”. (Ibídem: 331) magistralmente ilustrado por Sábat en la revis-
Entre otros tópicos analiza “los conflictos ta Realidad Económica. La Plaza de Mayo, en
por el agronegocio”, “la actividad de la mega- la imaginación de Sábat, recibía la marcha del
62 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

campo con un tractor en la punta de la Pirámi- prender los acontecimientos del 19 y 20 de diciem-
de. Ese tractor, El Pampa, estuvo muchas veces bre en la Argentina así como los nuevos sentidos
en la plaza durante la década, acompañando a de la política asamblearia en las calles porteñas,
la Marcha Federal (1994) y al Movimiento de los barrios “piqueteros”, las fábricas recuperadas,
Mujeres Agropecuarias en Lucha (1997), hasta de los tiempos posteriores. No obstante lo que
que en 1998 las autoridades de la ciudad (cuan- ocurrió desde finales de 2001 no se deriva nece-
do Fernando de la Rúa era jefe de Gobierno) le sariamente, de la década; es decir, protestas, ajus-
prohibieron la entrada. Los agricultores solo se tes, pobrezas, desempleos, pérdidas de derechos
animaron a desobedecer la medida en la gran sociales, vaciamiento de la palabra por parte de
protesta agraria de julio de 1999, cuando el go- los políticos, etcétera, constituyen los escenarios,
bierno de Carlos Menem agonizaba y la Alianza la “situación incompleta” de donde se deslizan los
estaba más cerca que nunca de la protesta so- acontecimientos posteriores cuando los hechos ya
cial. (Giarracca y Teubal, 2007: 10) ocurrieron. No los anuncian, constituyen a poste-
riori, las condiciones estructurales de la situación
En efecto, el artículo trata sobre una de las emergente. (Giarracca, 2003: 274)
protestas del campo que llegaron a la Plaza de
Mayo. Incluye entrevistas que grafican clara- El artículo “La lucha por los derechos del agua
mente la problemática que afecta a producto- en Tucumán. Transnacionales y mujeres en la
res de diversas provincias del país. protesta social” 19, publicado en el libro que
En el año 2003 en la revista Sociologías de coordinamos con Norma El campo argentino
Porto Alegre Norma publica “De las fincas a las
casas a las rutas y las plazas: las protestas y las
organizaciones sociales en la Argentina de los 19 Existe una versión publicada como “Agua que no
has de beber… La protesta social en Tucumán y el papel
mundos ‘rururbano’. Una mirada desde Améri-
de las mujeres” incluido en el libro Conflicto y colabo-
ca Latina”, que se incluye en este libro. Comen- ración en el manejo de los recursos naturales, coordi-
ta al respecto: nado por Carlos Vacaflores (La Paz: Plural, 2005). Este
artículo fue también traducido con el título “To make
Las múltiples protestas, con o sin organizaciones waves. Water and Privatization in Tucumán, Argentina”
sociales, que durante toda la década del noventa, e incluido en el libro coordinado por Bennett, Dávila-
Poblete y Nieves Rico (2005), Opposing Currents. The
constituyen un aspecto significativo para com-
Politics of Water and Gender in Latin America.
Sobre los trabajos seleccionados | M. Teubal 63

en la encrucijada, fue escrito por ella y Norma que las diversas culturas entablaron con ella. Por
del Pozo (2005) sobre “un hecho insólito pero eso la enuncio como un concepto polisémico: para
festejado por toda una población que aún no las culturas ancestrales de América Latina/Abya
llegaba a darse cuenta de la magnitud de lo que Yala los hombres/mujeres pertenecen a ella, son
parte indisoluble de ese espacio material y espiri-
había logrado” cuando
tual que conforma la Naturaleza y en ella la tierra.
Para los campesinos, descendientes de aquellas
la Compagnie Genérales des Eaux, operadora del
culturas que habitaron y dieron sentido a estos
servicio de agua y cloacas de Tucumán que brinda
territorios, la tierra es su principal herramienta de
Aguas del Aconquija, anunció que se retiraba de
trabajo; se la cuida pues sin ella no hay vida. Por
la provincia tres años después de la concesión del
otro lado para el chacarero —farmer en la biblio-
servicio de agua y cloacas de la provincia en 1995.
grafía anglosajona— la tierra es un legado familiar,
En este trabajo se rescata la protesta social que se
un patrimonio que se pasa de una a otra generación
llevó a cabo y que tenía varias particularidades. En
y hasta la expansión sojera se cuidaba como cual-
primer lugar involucraba a una gran empresa ex-
quier otro legado familiar. Por último, la tierra para
tranjera de servicios en un período en el que pre-
el capitalista es una mercancía. Se compra, se usa
dominaba una energética demanda de “seguridad
y abusa. Aquí debemos marcar la primera falacia
pública” al Estado; fue un movimiento urbano de
del pensamiento que da sustento al capitalismo: la
pequeñas ciudades del interior, y tuvo la particu-
tierra se comporta como una mercancía aunque no
laridad de que la participación de las mujeres fue
lo es; no es producto del trabajo humano pero sí
“decisiva para sostener y llevar la lucha hasta las úl-
es un recurso renovable. En efecto, a diferencia de
timas consecuencias. (Giarracca y Del Pozo, 2005)
otros medios de producción, la tierra no puede ser
construida por los hombres como cualquier mer-
En “La tierra: polisemias, confusiones y de- cancía, como una fábrica o una maquinaria. No es
bates” (2012), Norma nos presenta un análi- producto del trabajo humano pero el capitalismo le
sis exhaustivo del problema de la tierra. Dice hace jugar ese papel.
al respecto: [Como consecuencia,] el terrateniente agrario —
actor capitalista— recibe una “sobreganancia” por
La tierra, base de una de las actividades más anti- poseer un medio limitado, que no tiene el resto de
guas del hombre, siempre fue esquiva para su con- la burguesía productiva. (Giarracca, 2012a: 44).
ceptualización, debido a las diferentes relaciones
64 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

A continuación se presenta el artículo que pu- La territorialidad en Mosconi se va fijando a par-


blicamos Norma Giarracca, Diego Domínguez y tir de múltiples intervenciones de la UTD en el
yo en Realidad Económica sobre “El Foro So- terreno comunitario y cultural, en áreas produc-
cial Mundial de Porto Alegre. Otro paso de los tivas, en áreas de servicios. Pero también está la
movimientos sociales globalizados”. ruta como un lugar simbólico y a la vez concreto,
desde dónde la organización comenzó estos pro-
cesos […] Esta recuperación abarca más allá de
A finales del siglo XX las protestas adquirieron
la ciudad de Mosconi; incluye pueblos aledaños,
carácter global con Seattle, Praga, Davos. Duran-
comunidades aborígenes alejados, campos y po-
te la década de los noventa algunos movimientos
blados; territorios recuperados por sus propios
sociales habían irrumpido en la prensa interna-
habitantes mediante el trabajo autogestionario
cional y crearon lazos mundiales. Todo ello y mu-
pero también en la disputa cotidiana con las gran-
cho más precedió al Foro Social Mundial de Por-
des empresas petroleras y sojeras. (Giarracca y
to Alegre que se desarrolló del 25 al 31 de enero
Wahren, 2009: 212)
del 2001. Pero el encuentro “gaúcho” fue pensado
y organizado como un eslabón distinto en esta ca-
dena de eventos de la resistencia global. En efec- Incluimos en esta parte una protesta nove-
to, el FSM tuvo como finalidad transitar por una dosa aunque por cierto alejada de las pro-
reflexión que batalle con las ideas dominantes, testas que giran en torno del extractivismo
presentadas como “la única salida”, convertidas analizadas por Norma y su equipo. Se trata
en sentido común durante mucho tiempo. (Gia- de un trabajo de investigación que fue reali-
rracca, Teubal y Domínguez, 2001: 32) zado por el seminario “Acciones de protes-
ta en escenarios en transformación”. En el
Este libro también contiene el trabajo de Nor- año 2001, en un semestre caracterizado por
ma y Juan Wahren titulado “Recuperación del el alto nivel de protesta social en Argentina,
territorio, ‘recuperación de Estado’: Mosconi, el trabajo “‘Vejaciones x 8’. Arte y protesta
Argentina después de ocho años de lucha”, pu- social en Buenos Aires” propone un análisis
blicado en la compilación de José Vicente Tava- de la coyuntura y un estudio de caso. Fue la
res dos Santos, Democracia, violências e lutas protesta llevada a cabo por los alumnos y do-
sociais na América Latina (2009). Allí afirman: centes del Conservatorio Nacional de Músi-
ca López Buchardo. Su particularidad radica
Sobre los trabajos seleccionados | M. Teubal 65

en la utilización de la música como modo de de control al que todo el mundo le debe respe-
expresión de los sentidos de la acción co- to. Mientras este nivel de organización que nos
lectiva, a través de la resignificación de la propone el discurso hegemónico se expande en
obra “Vejaciones” de Erik Satie. La misma toda América Latina, África y Asia, existen otras
formas de pensar la producción para la vida.
fue ejecutada durante siete días ininterrum-
Observemos a las organizaciones mapuche: han
pidamente por diversos artistas. Se trata,
perdurado siglos y han perdurado a pesar de la
pues, de interpretar esta novedosa acción de gran dominación que han soportado desde hace
protesta, en la que la música aparece como más de quinientos años. Y esto es por la fuerza
un símbolo incompleto que irrumpe en el de la cultura y la voluntad humana de producir y
escenario nacional, para “incorporar el nue- de organizar la vida de otra forma. Esta otra for-
vo sentido de la política fusionada al arte”. ma tiene como cuestión fundamental el “producir
Presentamos aquí el texto completo publica- para vivir”, como dice Boaventura de Sousa San-
do en Informes de Coyuntura (Giarracca y tos, producir para las necesidades de la vida y no
AAVV, 2001). para el mercado. (Giarracca, 2008c: 37-38)
El trabajo de Norma titulado “Producción y
mercados para la vida: una posibilidad emanci-
padora para el siglo XXI” (publicado en la com- Cuarta Parte: Perspectivas desde el
pilación de Giarracca y Massuh, El trabajo por Sur. Colonialidad del poder, otros
venir. Autogestión y emancipación social) de bicentenarios
2008 se trata de un artículo crítico sobre el efec-
to arrollador que tiene el mercado en el capita- Boaventura de Sousa Santos viene escribiendo y
lismo contemporáneo. debatiendo profusamente sobre la necesidad de
impulsar unas “Epistemologías del Sur”, como
El mercado como dispositivo ideológico y co- elementos esenciales de la nueva creatividad
municativo se muestra en todos los ámbitos. Los democrática que se requiere en el mundo con-
medios de comunicación proclaman disparates temporáneo. Dice en una reciente entrevista:
como “los mercados son sensibles”, se habla del
“nerviosismo en el mercado”; el mercado apare- Hay un campo muy grande para la creatividad
ce como un ser animado, como un mecanismo democrática. Por eso yo lucho en mi trabajo por
66 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

lo que llamo las “epistemologías del Sur”, en el Norma presentó la ponencia “Paradigmas de
sentido de crear también una reforma en el co- los estudios rurales, opción decolonial y cons-
nocimiento. Porque no pienso que sea posible la telaciones semánticas” (Giarracca, 2012d) en
justicia social global sin justicia cognitiva global, la que se explaya sobre estos temas:
o sea, una democracia entre diferentes formas de
conocimiento. En la raíz de todo el sistema políti-
Arturo Roig, uno de esos pensadores de Nuestra
co está el conocimiento académico que controla
América de imprescindible lectura, dice refirién-
las universidades y que es eurocéntrico, como la
dose a la identidad latinoamericana que no es un
Ciencia Política, la Sociología y la Antropología.
“yo” el que mira sino “un nosotros”, y no es un
Son los instrumentos que produjeron las políti-
“todos los hombres” los que miran con nosotros
cas y las formas de representación política que
sino algunos, los de nuestra diversidad en cual-
tenemos. Eso tiene que transformarse, aceptando
quier orden para insistir en esa parcialidad de
que hay otras maneras de conocer, que la repre-
todo mirar (Roig, 2009 [véase más adelante]).
sentación del mundo es mucho más amplia que la
Más recientemente, Boaventura de Sousa San-
representación occidental del mundo. Hay otras
tos, otro gran pensador, formuló la idea de una
formas de transformación social que quizá no se
“Epistemología del Sur”, no como una posición
van a llamar socialismo ni comunismo: se van a
geográfica ni social sino como unos modos de ver
llamar respeto, dignidad, protección de los te-
el mundo atravesado por nuestras historias de
rritorios, derechos del cuerpo de las mujeres. A
dominaciones y resistencias que nos habilita al
esto le llamo una ecología de saberes, que implica
mirar sin ausencias.
también una reforma de la universidad. (De Sou-
Comienzo con estas palabras, esta ponencia,
sa Santos, 2016)
para señalar de entrada que hay “miradas”,
“epistemes” (modos de conocimientos) que
Norma en sus últimos trabajos adhiere plena- acompañan los estudios rurales y que si bien
mente a la necesidad de reconocer e impulsar coexisten (a diferencia de las ciencias duras),
estas nuevas epistemologías del Sur mencio- hay algunos que intentan ser hegemónicos y je-
nadas. En esa línea, durante la XXIV Asamblea rarquizar a los otros. (Ibídem)
General de CLACSO (2012) en la mesa “Lo plu-
rinacional, la descolonización y el cuestiona- El documento que expone Norma es notable
miento a la problemática del desarrollo rural”, en cuanto a su conceptualización y a la necesi-
Sobre los trabajos seleccionados | M. Teubal 67

dad de buscar nuevos enfoques que enfrenten En la “Presentación de Teoría y crítica del
a nuestras realidades contemporáneas. Des- pensamiento latinoamericano de Arturo Roig
pués de presentar tres paradigmas, que anali- a modo de homenaje” Norma destaca algunos
za a fondo y críticamente, nos presenta lo que pensadores que son precursores e impulsores
sigue “a modo de conclusión”: del nuevo pensamiento “decolonial”: Quijano,
Mignolo, Grosfoguel, y por supuesto Boaventura
Coexisten tres paradigmas en los estudios rura- de Sousa Santos, entre otros. También mencio-
les y de los recursos naturales en América La- na a Kusch, a quien Norma no llegó a conocer,
tina: la vieja “cuestión agraria”, aggiornada en aunque en el último año de su vida había leído
algunos casos y en su forma más ortodoxa en varios escritos de él y sobre su pensamiento.
otros; el “neodesarrollismo” que ven en cual-
Asimismo, ella reconoce como un importan-
quier transformación agraria “un progreso” que
te antecesor de esta perspectiva a Arturo Roig,
también puede estar en su estado puro, utilizan-
do conceptos desarrollistas puros o se puede el gran filósofo mendocino, a quien Norma tuvo
imbricar con las ideas de la “cuestión agraria” el privilegio de conocer durante su gestión en
que sucede en muchos estudiosos que provi- el CONICET, y también de interactuar con él a
niendo del marxismo, justifican este proceso de lo largo de su vida. La nieta de Roig y editora de
“desposesión” en materia de recursos naturales. su libro Teoría y crítica del pensamiento lati-
Por último, existe una constelación semántica, noamericano le pidió a Norma que participara
es decir un conjunto de ideas, conceptos, senti- en su presentación en el año 2010.
dos que tal cual las estrellas van configurándose,
armando una figura, armando un espacio teórico Esta solicitud me llenó de inquietud; cómo negar-
que puede funcionar como programa político. me a un pedido semejante y qué hacer para estar
Es decir, produce efectos, resignifica procesos, a la altura de las circunstancias. No soy filósofa,
situaciones y habilita una nueva cultura política. mis conocimientos de la historia de las ideas en
Esa que necesitamos para producir nuevos mun- América latina son más que modestos; no obstan-
dos porque este en el que vivimos no solo no es te no podía dejar de leer nuevamente el libro y
sustentable, no aguanta mucho tiempo más, sino poder lograr algún comentario desde, por qué no,
que está produciendo demasiado sufrimiento so- mi propia experiencia contemporánea sobre la
cial en todo el mundo. (Giarracca, 2012d) región. (Giarracca, 2012b)
68 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

Arturo Roig falleció en Mendoza el 30 de abril Francia y económica de Inglaterra, no es solo ya


de 2012 a pocos meses de cumplir 90 años. Fue ocasión de denuncia sino de análisis de la doble
allí que Norma decidió publicar sus notas a cara de los momentos históricos fundacionales
modo de homenaje. cuyo sentido fue controlado, hasta estas últimas
décadas, por quienes lo hacen no solo desde la
autoridad política y la política económica sino so-
Estas notas escritas para presentar su libro hoy se
bre todo mediante la política del saber. (Mignolo,
convierten en un medio para homenajearlo por-
2011: 11-12)
que fue uno de los intelectuales más importantes
de este país, el gran pensador de Nuestra Améri-
ca y de lectura ineludible para quienes asumimos En el primer párrafo del Prólogo de este libro,
una “mirada situada” del mundo, una mirada des- en el que participan 24 autores, Norma nos pre-
de el sur, es decir, desde América Latina. (Ibídem) senta una pauta de su contenido esencial.

El libro Bicentenarios (otros): transiciones y Las llamadas “revoluciones” y a veces “indepen-


resistencias compilado por Norma Giarracca dencias” que sacudieron a América y al mundo
nos presenta, en las palabras de Walter Mig- del Atlántico (desde España y Portugal hasta
Francia, Alemania e Inglaterra), sostiene Walter
nolo, un conjunto de “batallas epistémicas de
Mignolo, fueron en realidad revoluciones e inde-
nuestra época”. Según este autor:
pendencias post-coloniales. Post-coloniales en
sentido literal: instauraron órdenes políticos y
El último cuarto del siglo XX y la primera década económicos sobre las ruinas de las colonias ibéri-
del siglo XXI son testigos del surgimiento de una cas y británicas. Ordenes políticos y económicos
sociedad política global que, contrario a la socie- y además —como él y todos los autores que re-
dad civil, no asiste callada a los festejos y celebra- flexionan en la primera parte de este libro sostie-
ciones de los beneficiarios del descubrimiento y nen—matrices de pensamientos, colonialidad del
de las independencias, sino que se levanta en le- saber y del ser. (Ibídem: 14)
tras para callar las armas. La toma de conciencia
de que el descubrimiento encubre la humanidad
de quienes fueron descubiertos y que las inde-
En este Prólogo, Norma sintetiza el contenido
pendencias de España resultaron en colonialis- del libro, la multiplicidad de aspectos que ata-
mos internos y en la dependencia intelectual de ñen a esta problemática. Presentamos en esta
Sobre los trabajos seleccionados | M. Teubal 69

antología “El bicentenario: miradas sobre la ción del Estado-nación en América Latina así como
Argentina” (Giarracca, 2011c), un importante sobre las formas comunales de vida de muchas
artículo de Norma en la que se explaya en un poblaciones que habitaban y habitan en sus terri-
análisis crítico de lo que fueron los festejos del torios, y que resurgen como opciones políticas en
la última parte del siglo XX. Querría detenerme en
Bicentenarios en la Argentina.
la aparición de estos procesos en la Argentina, ya
El libro Comunalidad, educación y resis-
que en su fuerte imaginario social se ubica como
tencia indígena en la era global. Un diálogo el país más europeizado de América Latina; como
entre Noam Chomsky y más de 20 líderes una nación donde la “colonialidad” (Quijano, 2000)
indígenas e intelectuales del continente ame- caló tan hondo en su trama cultural que los secto-
ricano está constituido por tres diálogos que res pensantes o progresistas tradicionalmente se
tienen Lois Meyer y Benjamín Maldonado con plantearon solo una parte de estos problemas (el
Noam Chomsky, y otros múltiples trabajos es- surgimiento del Estado) pero muy pocas veces la
critos por una serie de autores en torno a las cara oculta de la modernidad capitalista; la opera-
temáticas tratadas en tales diálogos. Un tema ción cultural de subalternización de las diversas
central considerado tiene que ver con la supre- poblaciones involucradas. La cuestión indígena
quedó recluida a una antropología colonial y con
sión cultural y la resistencia: “Chomsky sostie-
influencias marcadamente racistas; cuando hoy
ne que debemos entender que la constitución
aparece, es por la insistencia de intelectuales como
de los Estados nacionales homogéneos ha sido Osvaldo Bayer y de los propios actores sociales
un proceso brutal y áspero al servicio de los in- (las comunidades indígenas junto con poblaciones
tereses políticos y económicos de los poderes campesinas) en el dramático escenario de la ex-
imperiales” (Meyer y Maldonado, 2011). pansión agraria sojera. (Giarracca, 2011a: 249-250)
El artículo de Norma se titula “Cambiar de
espejo: mirarnos en América Latina. Reflexio- En el libro Renunciar al bien común: extrac-
nes, desde la Argentina, inspiradas en las entre- tivismo y (pos)desarrollo en América Latina,
vistas al doctor Noam Chomsky”. Allí plantea: (2012), Norma escribe “Tres paradojas para
pensar la política”. En el texto reafirma:
Las sugerentes entrevistas realizadas al intelectual
norteamericano Noam Chomsky dan pie para re- Tres paradojas trasvasan la situación actual de
flexionar acerca de los problemas de la construc- América Latina. La primera proviene de la con-
70 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

junción de dos conceptos tan antagónicos como El sistema de representación no cambió en los
subdesarrollo y abundancia: países ricos con países que habían despertado las esperanzas de
recursos naturales incapaces de reducir las sig- un nuevo pacto fundante a través de la modifi-
nificativas franjas de pobreza de sus poblacio- cación de sus constituciones (Bolivia, Ecuador,
nes aún bajo el riesgo de dilapidar sus recursos Venezuela). El Estado y sus instituciones demo-
naturales. La segunda conjuga una modalidad cráticas no son los actores adecuados para llevar
política progresista, que por un lado esgrime un a cabo un cambio de rumbo hacia el “buen vivir”
discurso de izquierda, con una tradición desa- andino (para usar la polisémica y holística idea
rrollista socialdemócrata y por el otro no cues- andina), o para acceder a un mundo “otro”, alter-
tiona el saqueo de los recursos naturales, sino nativo al que nos ofrece esta etapa devastadora
que lo integra como parte esencial de las polí- del capitalismo global. La representación solo
ticas de Estado. La tercera ofrece un horizonte habilita la gestión del Estado, que puede ser me-
abierto: el de los movimientos, que hace más de jor o peor, más o menos corrupta. El Estado se
una década hacían eclosión en sus luchas pro- subordina a la economía, conserva lo existente y
poniendo nuevas formas de articulación social y se muestra impotente frente a la transformación
ahora no logran reunirse alrededor de consignas que reclaman los nuevos sujetos (Cfr. Cerdeiras,
como aquella del “otro mundo es posible” del 2011). (Ibídem)
Foro Social Mundial. […] Una economía basa-
da exclusivamente en la explotación de los re- Que Hugo Blanco, el dirigente histórico de la
cursos naturales profundiza el subdesarrollo y lucha campesina peruana y de la izquierda re-
generan democracias de baja calidad. La segun- volucionaria latinoamericana, quien “fuera pro-
da situación paradojal marca la coexistencia y
tagonista fundamental de la inmensa insurrec-
entrelazamiento entre una ideología neoliberal y
ción de los pobres del campo en los valles de La
un neodesarrollismo. Esta constelación genera
el actual “Consenso de los Commodities” y su Convención y Lares que impuso de manera sin-
paradójica redistribución del ingreso. (Giarrac- gular una reforma agraria desde abajo” (Blanco,
ca, 2012c: 231-232) 2010), le propusiera a Norma escribir el Prólogo
a su libro Nosotros los indios, una compilación
Más adelante puntualiza una cuestión que con- de sus textos escritos en diversos momentos,
tinúa teniendo vigencia en América Latina: fue un gran honor para ella, máxime teniendo
presente que dicho prólogo estuvo precedido
Sobre los trabajos seleccionados | M. Teubal 71

por comentarios de Eduardo Galeano y Raúl Zi- Más adelante Norma agrega:
bechi. En su aporte afirma:
Hugo Blanco es un “sujeto social rebelde” que
Estamos frente a un libro que conmueve y sorpren- pudo sentir las injusticias, las injurias, la tragedia
de por muchas razones. Conmueve por la posibili- colonial de sus hermanos indígenas en su propio
dad de conocer de modo directo las luchas de Amé- cuerpo y generar ese “nosotros” que da título a
rica/Abya Yala extendidas por múltiples tiempos y este libro. […] Los debates de los pensadores y
territorios. Conmueve porque las resistencias están militantes de la Revolución de Octubre, el monu-
narradas en una forma simple y profunda; conmue- mental emprendimiento de la China de Mao Tse
ve por lo que representa su autor, Hugo Blanco, Tung, el voluntarismo infinito de Sierra Maestra
para muchas generaciones de luchadores; por su o los movimientos de liberación de África permi-
inmenso afecto por la selva y por la Pachamama; tían pensar vías y horizontes posibles.
por el privilegio de convertirnos en testigos del [El pensamiento político emancipador] aún cir-
intercambio epistolar entre el protagonista y José culaba como un fantasma cruzando mares y en-
María Arguedas en los últimos momentos trágicos tremezclándose con las ideas de los intelectua-
de la vida del escritor. Conmueve por constatar les indígenas y criollos de América Latina. […]
una vez más los infinitos sufrimientos que el orden Esa apuesta a la construcción histórica de un
colonial infligió e inflige a vastas poblaciones; sor- espacio de no dominación, atravesaba tiempos
prende por el grado de empobrecimiento subjetivo y territorios. […]
del “hombre moderno” que es capaz de provocar El agotamiento de los pilares de la modernidad
los peores sufrimientos en prisiones, enfrentamien- socavó la emancipación para quedarse con la
tos, saqueos […] Sorprende por la actualidad que pura regulación, con el puro control social. Pero
adquieren esas luchas de los años sesenta en los la potencia de ese pensamiento decimonónico
contextos regionales e internacionales actuales tan que prefiguraba un espacio de “no dominación”,
diferentes en algunos aspectos y tan cercanos en la que fue capaz de articular las luchas obreras eu-
continuidad del poder colonial y depredador. Sor- ropeas con las campesinas e indígenas de Amé-
prende y conmueve la posibilidad de seguir los de- rica Latina, o las de liberación nacional de Asia
rroteros de aquel estudiante de agronomía que en o África, impregna aún hoy la búsqueda de los
estas tierras argentinas se convierte en un militante pensamientos emancipatorios en las múltiples
político tenaz e íntegro hasta llegar a este presente resistencias. Y, a mi entender, Hugo Blanco viene
de madurez y compromiso. (Giarracca, 2010b) a representar esta constante, esta tenacidad, esta
72 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

presencia irreductible de un pensamiento políti- Bibliografía


co. Es decir, una decisión ligada a una ruptura:
a la ruptura con un orden moderno/colonial, ca-
Abeledo, C. 2007 “Ciencia y tecnología en el
pitalista, racista, patriarcal e individualista. […]
retorno a la democracia” en Ruptura y
Considero que el hallazgo más significativo en la
lectura de este libro reside en la historia de vida
reconstrucción de la ciencia argentina,
de Hugo Blanco, en ese andar político más pareci- 2 y 3 de agosto, Buenos Aires, Ministerio
do al de los activistas indígenas del presente que de Ministerio de Educación, Ciencia y
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Sobre los trabajos seleccionados | M. Teubal 75

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Primera Parte

La Sociología Rural y el debate


sobre el campesinado
Complejos agroindustriales y la
subordinación del campesinado

Algunas reflexiones y el caso


de los tabacaleros mexicanos*

Objetivos nuevos patrones de acumulación capitalista.


Se sostiene que esos cambios están relacio-
A mediados de la década del sesenta comenzó nados con la “internacionalización” de la agri-
a manifestarse en México una crisis agrícola cultura mexicana en relación a un proceso
cuyas consecuencias más importantes fue- más amplio de “internacionalización del ca-
ron el estancamiento de la producción de ali- pital” y con una nueva división internacional
mentos básicos, el estancamiento de la pro- del trabajo. Todo lo cual se verificaría tanto
ducción de bienes de exportación (algodón) en la producción como en la distribución y
y por lo tanto un descenso considerable en consumo de los productos agrícolas (Rama y
el volumen de exportaciones agropecuarias. Rello, 1978).
Para algunos autores esta situación puso de Junto a la retracción en la producción de
manifiesto el agotamiento del modelo de cre- granos básicos y de otros cultivos de expor-
cimiento que hasta ese entonces se había se- tación, comenzó un dinámico desarrollo de
guido y marcó un cambio fundamental en el nuevos cultivos ligados a la exportación, a
papel del sector agropecuario dentro de los las empresas agro-industriales y a la alimen-
tación del ganado. La penetración del capital
agroindustrial tomó especial importancia y
* Giarracca, N. 1985 “Complejos agroindustriales y la la producción agraria comenzó cada vez más
subordinación del campesinado. Algunas reflexiones y a pasar por algún tipo de elaboración indus-
el caso de los tabacaleros mexicanos” en Estudios Ru- trial. Este proceso acarreó transferencia in-
rales Latinoamericanos (Bogotá) Vol. 8, N° 1. ternacional de tecnologías, produjo cambios
84 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

en los procesos productivos y en las relacio- agroindustriales: frutas y legumbres, granos


nes de producción de la estructura agraria básicos, otros granos, oleaginosas, sacarí-
en general. El crédito se convirtió en el me- genos, fibras, bebidas alcohólicas, café y té,
dio más importante para adquirir esta nueva cacao, tabaco, especias, chicles, etcétera. En
tecnología. Por tal motivo, la disposición del 1975 eran 193 las empresas transnacionales
mismo estuvo en función de aquellos cultivos que participaban en el control de 390 firmas;
que se quisieron estimular y favoreció en los de ellas, 284 se dedicaban exclusivamente al
últimos años la producción de frutas y legum- procesamiento de materias primas de origen
bres, granos industriales y ganadería, y deses- agrícola. De estas, 43 son las más importantes
timuló la producción de granos básicos. que operan a escala mundial con volúmenes
El resultado de este proceso fue un im- de venta que superan los quinientos millones
portante cambio en los cultivos, se estimula- de dólares. Para algunos organismos oficiales,
ron estos sectores dinámicos y cada vez más todo beneficio o procesamiento por mínimo
se fue desalentando la producción de granos que sea constituye procesos agroindustriales;
básicos. Esta situación derivó en una depen- sin embargo los criterios establecidos por es-
dencia cada vez más importante del mercado tos trabajos suponen sistemas más complejos
internacional para satisfacer las necesidades y con cierto grado de integración vertical.
alimentarias de la mayoría de la población. Du- Dentro de los sistemas agroalimentarios,
rante los últimos años la renta obtenida por las las transnacionales controlan el 97 por cien-
exportaciones de petróleo y las exportaciones to en la producción de la leche evaporada,
industriales financiaron estas importaciones, condensada y en polvo, el 86 por ciento en
optando de este modo la política oficial por el la elaboración de concentrados, jarabes y co-
camino de las “ventajas comparativas”. lorantes, el 73 de la fabricación de palomitas
El trabajo sobre sistemas agroindustriales de maíz, papas fritas y otros, el 96 por ciento
en México de Domike y Rodríguez (1976), del café soluble y el té, el 95 por ciento de los
junto con otros trabajos más recientes de la cereales y el 100 por ciento de los alimentos
CEPAL, nos permiten desarrollar una carac- infantiles (Gómez Cruz, 1980: 59).
terización general del desarrollo del país. En este trabajo nos proponemos analizar
Estos estudios establecen doce complejos las nuevas modalidades de articulación de las
Complejos agroindustriales y la subordinación del campesinado 85

explotaciones agropecuarias a estas formas producto de las investigaciones que sobre


de organización económico-social que son los complejos agroindustriales se han realizado
complejos o sistemas agroindustriales. Nos en los últimos años en el país.
detendremos particularmente en los sectores
campesinos y señalaremos, tanto los meca-
nismos utilizados para integrarlos, como las Los complejos agroindustriales y
consecuencias que este proceso acarrea a ni- los productores agropecuarios:
vel de esta clase social. modalidades de integración
Los caminos que se han producido a partir
del desarrollo agroindustrial no solo se han En los últimos años se han realizado varios
dado a nivel de los mercados, sino que lo no- trabajos tendientes a definir criterios meto-
vedoso de este proceso es la intervención a dológicos que permitan identificar “comple-
través de diversos mecanismos utilizados jos sectoriales” en general, y en particular
por las procesadoras e integradoras en los los agroindustriales (Vigorito, 1979; Trajten-
procesos productivos. Como lo plantea Sorj berg, 1977).
(1980), la explotación del sector campesino Se define al complejo o cadena como la es-
ya no se da a partir de su atraso, como era tructura de relaciones entre las distintas eta-
corriente con los comerciantes tradicionales, pas que intervienen en la elaboración de un
sino a partir de la introducción en los proce- bien. Cuando el producto tiene origen agrope-
sos productivos de prácticas modernas, de cuario, estamos en presencia de un complejo
utilización de tecnologías avanzadas por un agroindustrial. En este caso existe una divi-
control monopsónico del mercado por parte sión de las etapas productivas relacionadas
de la industria procesadora. con la transformación de la materia prima.
Utilizaremos para ejemplificar este proce-
so el caso del complejo tabaco, basándonos El complejo agroindustrial es un mecanismo
en trabajos que hemos realizado en los últi- de reproducción que se estructura en torno a
mos tres años (Teubal et al., 1982; Giarracca, la cadena de transformaciones directamente
1983). Además, haremos referencias a otros vinculadas a la producción agraria, hasta llegar
complejos utilizando material disponible, a: a) su destino final como medio de consumo
86 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

o inversión, o b) formar parte de la órbita de producción primaria se lleva a cabo por la


otro complejo no agroindustrial. En un comple- existencia de un “polo integrador”. Este, ge-
jo agroindustrial el dominio relativo se ejerce neralmente, pero no siempre, coincide con el
mediante el control directo o indirecto de sus “núcleo” y es el que determina qué, cuánto,
etapas. (Vigorito, 1979: 25)
cuándo, cómo y dónde producir. La integra-
ción procura garantizar una oferta regular
Es importante determinar no solo los aspec- de materia prima con determinada calidad y
tos formales relacionados con los procesos precio a las empresas transformadoras. Ade-
técnicos y económicos de la producción, más, supone que el ciclo de reproducción de
agroindustrialización y transformación, sino las unidades agropecuarias está incluido y
tomar en cuenta además las relaciones socia- comprendido en el ciclo de reproducción de
les y económicas que se dan en los complejos los núcleos.
y las bases materiales que las sustentan. Las En el país una gran parte de la producción
relaciones que se desarrollan dentro del com- agropecuaria se relaciona de alguna manera
plejo entre las unidades de producción son con el capital agroindustrial. Existe una di-
“asimétricas” (Vigorito, 1979; Scott, 1983), o versidad de situaciones de integración que
que significa que ciertas empresas tienen ma- responden no solo al tipo de relaciones de
yor poder de determinación que otras. Estas producción que se dan en el sector agrario
empresas consideradas “núcleos”… “operan integrado, sino además al tipo de relaciones
en etapas en cuyas condiciones de reproduc- que se entabla entre las unidades agrícolas
ción tienen más alto grado de incidencia so- y la empresa integradora o con sus agentes
bre el proceso de reproducción en su conjun- intermediarios. De esta forma, aparece un
to” (Vigorito, 1979: 24). amplio espectro de posibilidades de formas
En los complejos agroindustriales se cons- de articulación. En un extremo encontra-
tata un alto grado de integración vertical, los mos una posible unidad productiva indepen-
procesos de trabajo complejos se subdividen diente y autónoma que se relaciona con las
y se ejecutan en forma sucesiva, pasando empresas agroindustriales, simplemente en
a estar integrados en forma vertical o sub- el momento de realizar la producción en un
secuente en el tiempo. La integración de la mercado que guarda una forma tradicional y,
Complejos agroindustriales y la subordinación del campesinado 87

si bien, los productores tienen algún tipo de proceso. Sin embargo, a través de los trabajos
compromiso de venderles la producción, pue- sobre el tema que se han realizado en los últi-
den optar por mercados alternativos. Aquí, el mos años, podemos señalar las formas de in-
nivel de integración es bajo y generalmente tegración más frecuentes y las principales de-
las unidades primarias articuladas son media- terminantes que intervienen en esa relación.
nas o grandes. En el otro extremo ubicarnos A partir de una serie de variables, como
empresas que a pesar de estar formalmente tipo de mercado, tipo de explotaciones agra-
separadas del resto del complejo y de poseer rias, tipo de empresas procesadoras (nacio-
la tierra, tanto por el capital de operaciones nal, transnacional, estatal), grado de parti-
que utilizan, como por la toma de decisiones cipación del Estado, fuente de financiación,
y gestión de la explotación, están totalmen- intentamos una primera clasificación de las
te integradas o subordinadas al capital agro- formas de integración, ubicando los tipos de
industrial. En este caso, planteamos que el articulaciones que se presentan entre los pro-
grado de integración vertical es alto. Entre ductores y los integradores.
ambos extremos se presenta una compleja En primer lugar, encontramos complejos
gama de situaciones con particularidades im- cuya característica fundamental, para los fines
portantes, cuando se trata de complejos que de nuestro trabajo, reside en una articulación
involucran a los sectores campesinos. entre productores y procesadores, que permi-
te cierta autonomía de los primeros respecto
Algunas modalidades de los segundos. Esto se verifica fundamental-
de integración en el país mente en el control del proceso productivo y
en la posibilidad de rescindir el contrato agro-
Aún no existe información sobre la cantidad industrial por parte de los agricultores. Son
de productores que trabajan relacionados complejos con presencia de empresas trans-
al capital agroindustrial. Sabemos que un 57 nacionales que fungen como “núcleos” de los
por ciento de la producción agropecuaria na- mismos. Sin embargo, entre los productores
cional pasa por algún tipo de procesamiento y los procesadores aparecen una serie de ins-
agroindustrial, pero desconocemos qué canti- tancias intermediarias que, en última instan-
dad de agricultores están involucrados en este cia, redundan en un menor control sobre es-
88 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

tos últimos. Otra característica importante de ductivos. Los agricultores tienen mercados
esta primera modalidad de integración es que alternativos para colocar la producción, y en
estas empresas transnacionales tienen que última instancia tienen la posibilidad del au-
compartir los mercados. Este hecho posibilita toconsumo. En el complejo granos se consta-
a los agricultores alternativas para colocar la ta una importante presencia estatal, a través
producción y, por otro lado, a través de aso- de BANRURAL que entrega los créditos y de
ciaciones o uniones llegan a negociar en tér- la CONASUPO que fija los precios de garan-
minos favorables para sus propios intereses tía. Sin duda, el Estado tiene particular inte-
con estas grandes empresas. rés en tener algún tipo de regulación dentro
Por supuesto, el dominio dentro del com- de este complejo, pues los granos son bienes
plejo es ejercido por las empresas transna- de consumo directo y componentes básicos
cionales (ET), en tanto tienen mayor capaci- del valor de la fuerza de trabajo.
dad financiera, pueden acaparar recursos y En segundo lugar, incluimos en esta pri-
pueden tener mayor injerencia que las otras mera forma de integración la que se presenta
empresas en los mecanismos de fijación de dentro del complejo leche. Se articulan me-
los precios en el complejo. Ejemplos de este dianos y pequeños productores empresaria-
tipo de complejos en México son el de gra- les y campesinos. Las ET (Nestlé, Carnation)
nos y el de leche. En el primero, la relación se relacionan con sus proveedores de materia
entre productores y procesadores siempre prima a través del típico contrato agroindus-
está mediada. Puede aparecer alguna insti- trial: les proporcionan financiación, asisten-
tución que represente al Estado, como lo es cia técnica, insumos y el productor les garan-
CONASUPO, pero también pueden funcionar tiza la entrega de la leche en las cantidades
como mediadores comisionistas o algún co- y calidades que aquellas necesitan. Mientras
merciante que actúe de intermediario (Bar- dura el contrato el control sobre los proce-
kin y Suárez, 1980). No se presenta la unidad sos de trabajos es alto, pero lo interesante de
integradora que desarrolla la función de pro- este ejemplo es que generalmente después de
veedora de semillas e insumos y de “compra- uno o dos años los productores, incluso los
dor”. Tampoco existe una intervención direc- campesinos, buscan mercados alternativos
ta de los contratantes en los procesos pro- para el producto y logran desvincularse de
Complejos agroindustriales y la subordinación del campesinado 89

las transnacionales. De este modo, en el com- dos monopsónicos controlados por grandes
plejo leche aparece una alta rotación de los firmas transnacionales (General Food, Mc-
productores integrados (CODAI, 1982; Quin- Cormick, entre otros) o grandes firmas na-
tar, 1983). Por lo tanto, también planteamos cionales (Herdez, Alimentos del Fuerte). Ge-
que la articulación resultante permite cierta neralmente son complejos agroindustriales
autonomía de los productores involucrados. que actúan en espacios que van más allá de
En este caso esto es así, no porque haya bajo las fronteras nacionales, y donde los produc-
control del proceso productivo, sino por la tores mexicanos cumplen un determinado
posibilidad que tienen los ganaderos de res- papel dentro de las estrategias más globales
cindir el contrato. Esto está relacionado, por de estos conglomerados.
un lado, con la existencia de mercados regio- Las modalidades específicas que asume la
nales alternativos, pero, también, con el tipo integración de los productores en estos tipos
de financiación que utilizan estas transnacio- de complejos están dadas por la condición de
nales que no desarrolla endeudamientos cró- empresa capitalista de aquellos, por la necesi-
nicos en los integrados. dad de modernizarse que el proceso les impo-
La segunda forma de integración que esta- ne y por los resultados positivos en cuanto al
blecimos es la más representativa de lo que dinamismo que las empresas agrarias van ad-
en México se conoce como “agricultura de quiriendo. De todos modos, los integradores
contrato”. Se presenta sobre todo para los imponen el qué, cómo, cuánto producir, aun
casos de productos que se han desarrolla- cuando los mecanismos utilizados guarden
do muy intensamente en los últimos años, formas aparentemente comerciales.
por ejemplo frutas y legumbres, soja y la Un tercer tipo de integración se da a partir
avicultura. En este caso, la producción bajo de dos situaciones: los productores que se
contrato se propone modernizar los proce- articulan son mayoritariamente campesinos
sos productivos agrarios. Por este motivo se y se trata de productos tradicionales en el
tiende a seleccionar de entrada productores país (azúcar, tabaco, café). Generalmente
capitalistas que sean capaces de absorber funcionan con estructura de mercado mo-
los avances tecnológicos que los procesado- nopsónicas, y entre los productores y los
res les imponen. Regionalmente son merca- procesadores aparece una instancia con una
90 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

función mediadora, tanto en el plano eco- Casi siempre las ET se ubican en la segun-
nómico como en el político. La integración da fase de la transformación, evitando de este
se realiza por medios de mecanismos cla- modo una relación directa con los sectores
ramente subordinativos. Así, los agriculto- campesinos. El Estado o las uniones de pro-
res deben cumplir con un programa laboral ductores quedan a cargo de la integración,
que se adecue a los criterios de los proce- cumpliendo de este modo un papel importan-
sadores. La empresa integradora interviene te, logrando una organización capitalista de la
directamente en los procesos productivos producción, aun cuando esta esté en manos
determinando qué insumos se usan, qué tipo de ejidatarios o pequeños propietarios cam-
de labores deben realizarse y marcando el pesinos, y por otro lado una función política
calendario de entregas. Se modernizan las mediatizadora de los conflictos sociales. En
prácticas laborales de los campesinos, pero segundo lugar, pareciera no ser indispensable
esto no redunda en un desarrollo global de para estas grandes empresas una moderniza-
las fuerzas productivas del sector. Los nú- ción de los procesos productivos primarios.
cleos utilizan mecanismos de extracción del Si bien hubo algunos importantes adelantos
excedente campesino vía precios, vía depen- técnicos para los cultivos mencionados, ellos
dencia financiera, de tal manera de recupe- no son comparables con los que se han dado
rar lo máximo posible la acumulación que en otros productos como las frutas y legum-
por otro lado se propicia. Margulis (1979) bres y soja. En estos, tercer tipo de comple-
llama a este proceso “acumulación subordi- jos (café, caña, tabaco), las principales inno-
nada”, así aportes externos a la unidad pro- vaciones tecnológicas se han producido en la
ductiva, créditos, tecnologías, la preparan y etapa de transformación industrial.
la ponen al servicio de las necesidades de la
valorización del capital. Como veremos más
adelante algunos segmentos de los sectores La subordinación del campesinado al
campesinos integrados pueden aprovechar capital agroindustrial
para sí mismos esta clase de integración. De
este modo funcionalizan la integración y lo- El debate sobre la naturaleza, funcionamien-
gran un proceso de acumulación. to y futuro del campesinado se ha extendido
Complejos agroindustriales y la subordinación del campesinado 91

al caso del moderno desarrollo agroindus- nes en las formas campesinas de producción
trial. Así, para algunos autores son las media- para adaptarlas a sus necesidades. Estos úl-
nas y grandes propiedades agrícolas las que timos autores van más lejos aun y argumen-
se adaptan a los requerimientos necesarios tan que en realidad el capital agroindustrial
para la utilización de insumos agroindus- necesita de la presencia campesina, en tanto
triales. Según este razonamiento, la pequeña las explotaciones capitalistas para funcio-
producción es incapaz de invertir dentro del nar reclaman no solo la ganancia media sino
cuadro de tecnologías modernas y de sopor- también la renta de la tierra. De allí que se
tar la competencia en momentos de bajas de haya adoptado por integrar unidades cam-
precios o de cosechas (Arroyo, 1979). Por pesinas “refuncionalizándolas”, es decir, in-
otro lado, se sostiene que el proceso de des- troduciendo en ellas modificaciones (deter-
aparición de las pequeñas explotaciones es minados procesos laborales, uso de tecnolo-
inherente al desarrollo agroindustrial. Así, gías) para que se adecuen a las necesidades
aunque las transnacionales se adapten a las de valorización del capital (Gómez Olivier,
legislaciones vigentes y a situaciones sociales 1979; Bartra, 1979).
diversas, seguirán manteniendo una misma lí- El capital transnacional en el país se adap-
nea de operaciones, la cual supone el rechazo tó a las características agrarias vigentes, por
y desplazamiento de las explotaciones cam- un lado, una fuerte limitación legal sobre la
pesinas (Feder, 1979). Así, tanto Arroyo como tierra que le impide una forma de integración
Feder plantean que la tendencia predominan- vertical directa (comprar o rentar tierra) y,
te del capital agroindustrial es relacionarse por otro lado, una estructura agraria con fuer-
con productores medianos y grandes. El ar- te predominio de unidades campesinas. De
gumento principal, en ambos, parte de la ne- allí que para ciertas regiones del país y para
cesidad de la agroindustria de modernizar las ciertos cultivos, independientemente de las
agriculturas y ese proceso no tiene viabilidad estrategias más globales de estas empresas,
en las economías campesinas. el capital agroindustrial tuvo que relacionarse
Sin embargo, para otros autores, este no con sectores campesinos. Como planteamos
es un argumento válido ya que el capital en el punto anterior, esa relación no es direc-
agroindustrial puede producir modificacio- ta, sino que en la mayoría de los casos apare-
92 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

ce una empresa estatal o gremial que media tales como las financieras, las comerciales,
entre el capital agroindustrial transnacional y técnicas, gerenciales y administrativas. Este
los campesinos. proceso no debe ser visto como una relación
Planteamos en este trabajo que estos sec- “funcional” en la que los productores actúan
tores se integran de manera subordinada a en términos de cómo servir mejor a la acu-
las empresas agroindustriales. Definimos mulación capitalista, sino como un proceso
la subordinación como un proceso social, contradictorio donde el comportamiento so-
por lo tanto contradictorio, con determina- cial y político del sector afectado también
ciones mutuas, resultado por un lado de los condiciona las modalidades que esta relación
intereses de rentabilidad de las empresas asume, lo cual aparece claramente en el análi-
procesadoras, pero también de las negocia- sis histórico de la formación de estos comple-
ciones y luchas que los sectores campesinos jos. Por ejemplo, los cambios ocurridos en el
realizan para modificar las condiciones de año 1972 en la caña y en el tabaco (Giarracca,
integración. En segundo lugar, supone una 1983; Paré, 1982).
relación asimétrica, es decir, las empresas La subordinación supone, por un lado, las
integradoras a partir de diferentes condi- necesidades de las empresas productoras de
ciones de existencia y funcionamiento (mo- abastecerse de ciertas materias primas que
nopolio de los recursos, posición favorable estos campesinos cultivan y, por el otro, el
en el mercado, capacidad de financiación y condicionamiento que tienen estos produc-
dominación) pueden ubicar bajo su control, tores para adoptar la conducta económica
y sacar provecho de esta situación, a las uni- que sus integradores les imponen a través del
dades integradas. contrato. Establecimos que el soporte de esta
Así planteada la subordinación, las vincula- relación social lo constituye el contrato. Este
ciones que la operacionalizan quedan sujetas puede ser oral o escrito; el último formaliza
al mismo supuesto básico. En todos los casos aún más la relación y generalmente interviene
los objetivos de las empresas integradoras se además de las partes alguna dependencia ofi-
inscriben en esta necesidad de control de las cial para la suscripción del mismo. El contra-
unidades y de captación de excedentes. Po- to refleja las condiciones logradas por las par-
demos puntualizar una serie de vinculaciones tes en el proceso de subordinación, teniendo
Complejos agroindustriales y la subordinación del campesinado 93

siempre presente el carácter “asimétrico” que representar un “crédito” en el sentido tradi-


esta relación presenta. cional del término, esta forma de financiación
agroindustrial tiene el sentido de un adelanto
(en tabaco se llama “habilitación”), pues en
Mecanismo de subordinación todos los casos a través de la financiación la
producción queda comprometida para un de-
El crédito es el mecanismo de subordinación terminado recibidor. Se establece una especie
más importante; a través de él se financia par- de “venta a futuro”, la cosecha queda prenda-
cial o totalmente la producción. Las funciones da y no se puede hacer con ella más que entre-
más importantes del crédito son seleccionar garla a las empresas que la financiaron o a la
la parcela contratada, establecer especifica- empresa que el financiador estipuló. De esta
ciones técnicas de las labores, marcar un ca- forma, el crédito o financiación se convierte
lendario de labores, determinar la cantidad, en un importante mecanismo de integración.
calidad y uso de los insumos, determinar la Existen dos situaciones generalmente aso-
cantidad de mano de obra a utilizar. Un nue- ciadas a este proceso de subordinación de los
vo elemento que introduce el crédito en las productores campesinos al capital agroindus-
formas campesinas de producción es la utili- trial: la primera es la estructura de los mer-
zación en cantidades importantes de mano de cados donde participan las ET o las grandes
obra asalariada. Se usa en las tareas que re- firmas nacionales, y la segunda es la resultan-
basan la utilización de la mano de obra fami- te de la acción del Estado. Los complejos se
liar. El contratante es el campesino con fon- caracterizan por un alto control de los merca-
dos que le provee el crédito, y generalmente dos por parte de las empresas procesadoras e
el integrado estipula las actividades precisas industrializadoras. Frente a mercados oligop-
que esos asalariados deben realizar, y se deja sónicos o monopsónicos los campesinos no
librado al productor el cumplimiento del sala- tienen la menor posibilidad de negociar, aun
rio mínimo legal. cuando los precios fijados por las empresas
El crédito es otorgado siempre a muy baja no cubran el costo de producción más la ga-
tasa de interés y su devolución está condi- nancia media. Esto es así porque los peque-
cionada a la entrega de la cosecha. Más que ños agricultores no cuentan con mercados
94 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

alternativos, y cuando los tienen, el carácter en forma transitoria, la intervención estatal


perecedero de su producción o el financia- aplaca los conflictos, y los mecanismos de
miento previo que han recibido les impiden subordinación pueden seguir desarrollándose
una libre elección. Lo que planteamos como y perfeccionándose.
elemento a tener en cuenta al analizar la sub-
ordinación de los sectores campesinos es que
el contratante, el financiador, el planificador Los campesinos tabacaleros
(aun cuando lo sea en forma indirecta) es
además, en la mayoría de los casos, el “único” La subordinación de los 26.000 campesinos a
comprador posible de la producción. un complejo agroindustrial como el tabaca-
La segunda situación que condiciona el lero tiene particular importancia. En efecto,
proceso de subordinación campesina es la se trata de un complejo que, en primer lugar,
presencia del Estado. A pesar que las empre- presenta un alto grado de integración verti-
sas privadas y el Estado no siempre buscan cal, además, un alto grado de transnacionali-
los mismos objetivos e incluso pueden existir zación en la segunda transformación el Esta-
enfrentamientos entre ellos, siempre parten do tiene una fuerte presencia, y, por último,
de una identidad básica en la persecución de en la actividad tabacalera tradicionalmente
una mayor rentabilidad para el capital. En las se ha presentado un alto nivel de lucha social
ramas agroindustriales, el Estado interviene tanto entre los campesinos como dentro de
con acciones precisas por la importancia que los asalariados de Tabamex y de las empresas
los alimentos tienen en la reproducción de transformadoras.
la fuerza de trabajo. En muchas ocasiones, El tabaco, desde la siembra en campo has-
además el Estado interviene con acciones de ta la venta de los productos terminados, pasa
tipo mediador entre campesinos y empresas por una serie de procesos de transformación
procesadoras. Por ejemplo, en regiones tra- técnica que supone actividades que son lleva-
dicionalmente conflictivas interviene en al- das a cabo por distintos agentes intervinien-
gún espacio del complejo. Así, encontramos tes. El mayor número de unidades se encuen-
a Inmecafé, Tabamex, la nacionalización de tra a nivel de la producción primaria (25.284
los ingenios en 1972, en general, aunque sea campesinos en 1981), gran parte de las etapas
Complejos agroindustriales y la subordinación del campesinado 95

agroindustriales está en manos de la empresa ro (CAT) entablan relaciones; ellas están de-
paraestatal Tabamex. Esta, además, tiene a su terminadas por múltiples factores: los tipos
cargo etapas productivas de campo (almáci- de uso y destino finales de los tabacos, las
gos), la administración del financiamiento de características de los productores en cada re-
la producción primaria, y el control general de gión, el funcionamiento de Tabamex en ellas,
todo el proceso productivo. Por último, tiene las estrategias que asuman las transnaciona-
a su cargo “la compra” o acopio de todo el ta- les cigarreras y exportadoras, el peso relativo
baco producido por estos productores. En la de las pureras. El conjunto de unidades pro-
etapa manufacturera operan tres empresas, ductivas y empresas, por un lado, y las rela-
dos de las cuales controlan el 99 por ciento ciones asumidas entre sí en torno al proceso
del mercado y están en manos de dos de las de transformación de la materia, por otro,
grandes transnacionales; ellas son La Moder- conforman el CAT. Son “núcleos” las trans-
na SA, filial de la British American Tobacco, nacionales cigarreras y comercializadoras
y Cigarros La Tabacalera Mexicana SA (CI- que operan en el país por lo tanto ejercen un
GATAM), filial de la Philips Morris. Además significativo control sobre el complejo en su
actúan veinte pureras, y para la distribución conjunto. Son capaces de garantizar la vigen-
en el mercado interno intervienen empresas cia del proceso de reproducción global según
distribuidoras o departamentos de las propias sus propias determinaciones. Esto se verifica
empresas manufactureras. El control del mer- en el desarrollo que ha tenido en los últimos
cado externo de los tabacos claros lo tienen años la actividad tabacalera nacional, carac-
cuatro grandes y también transnacionalizadas terizado por cambios ventajosos para estas
exportadoras. Ellas son The Austin Company, empresas, por ejemplo, la concentración y la
Edwards Leaf Tobacco GF, Vaugham Tobacco transnacionalización de la industria, la impo-
lnc., de origen norteamericano, y Chuo Tobac- sición del “gusto” por el cigarro rubio, retrac-
co de origen japonés. La comercialización ex- ción de las regiones productoras de tabacos
terna de los tabacos oscuros está en manos oscuros, el desempeño real de la paraestatal
de una serie de exportadores y comisionistas. que en última instancia cumple “un servicio”
Las unidades de producción y empresas para esas empresas y el control sobre la lucha
dentro del complejo agroindustrial tabacale- social de los sectores campesinos.
96 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

La empresa paraestatal Tabamex fue crea- nos insumos adelantados. En las primeras, el
da en 1972 como consecuencia de un proce- “crédito” o “habilitación” se presenta como el
so social de organización y movilización que principal mecanismo de subordinación de los
llevaron a cabo los tabacaleros a fines de los productores al resto del complejo. La empresa
sesentas en las regiones de Nayarit y Norte de integradora es Tabamex, pero el capital ade-
Veracruz. Este levantamiento se produjo a raíz lantado, sin interés, proviene de las cigarreras
de la creciente explotación y dominación que (industrializadoras y comercializadoras) y
llevaron a cabo los departamentos de campo para los tabacos que no son insumos de aque-
de las cigarreras. Tabamex desde entonces llas Tabamex consigue créditos bancarios.
monopoliza el acopio y agroindustrialización A través de la habilitación se determina: 1)
del tabaco, administra la financiación que en- la extensión de las áreas de cultivo, 2) el nú-
trega el capital cigarrero para que se realicen mero de tareas u operaciones a realizar, 3) la
los procesos de producción en las cantidades cantidad de fuerza de trabajo que se empleará
y calidades que estas empresas necesitan. en el proceso, 4) la cantidad y calidad de los
Además, la paraestatal mediatiza las relacio- insumos. La cuota de habilitación se establece
nes entre las ET y los productores, desplazan- por medio de una negociación entre la paraes-
do el conflicto entre ET y productores que se tatal y los representantes campesinos. Los pro-
dio antes de 1972 a una relación mucho más ductores organizados en entidades gremiales
compleja, pero también mucho más controla- fuertes y con poder contestatario son los que
da entre los campesinos y ella misma. logran habilitaciones más altas. Con la cuota
Tabamex desde su creación organiza las de habilitación se establece un control estricto
regiones productoras e impone distintas mo- sobre las decisiones de los ejidatarios. La fun-
dalidades de contratación1. Algunas regiones ción concreta del funcionario de Tabamex es
reciben la financiación completa de la produc- recomendar, vigilar y aprobar el uso adecuado
ción (habilitación) y otras solo reciben algu- de los insumos y la correcta labor que el cam-
pesino o el asalariado desarrollan. La entrega
periódica del dinero está condicionada al cum-
1 En el Cuadro N° 1 se presentan las regiones pro-
ductoras con la información más importante de cada plimiento de lo estipulado.
una de ellas.
Complejos agroindustriales y la subordinación del campesinado 97

Cuadro N° 1
Número de productores, tipo de tabaco y destino de los mismos por regiones
productoras y zonas administrativas (1980-1981)

Zona y región Estado Productores Tipos de tabaco Uso


Zona Nayarit
Jalisco y Insumo de Cigarreras
Chile - Región Nayarit 15.804 Virginia Burley
Nayarit Exportación
Total (Zona Nayarit) 15.804
Zona Golfo
Insumo de Cigarreras
Región Norte de Huasteco, Tlapacoyan,
Veracruz 2.187 Insumo de Pureras
Veracruz Habano
Exportación
Región San Andrés Negro San Andrés - Su- Insumo de Pureras
Veracruz 685
Tuxtla matra Exportación
Región Córdoba Veracruz 2.000 Córdoba Exportación
Insumo de Pureras
Región Tuxtepec Oaxaca 1.975 Jaltepec, TW
Exportación
Región Zimatlán Oaxaca 3.300 Aromático Insumo de Cigarreras
Insumo de Cigarreras
Región Huixtla Chiapas 417 Burley Huixtla
Exportación
Región Simojovel Chiapas 400 Simojovel Exportación
Total (Zona Golfo) 10.964

Fuente: Elaboración propia en base a datos de TABAMEX.

Las regiones no habilitadas de todos modos establecido en el contrato en el momento de


reciben algunos insumos adelantados y la entregar la producción. Allí es cuando Taba-
paraestatal controla que se haya cumplido lo mex y sus clientes seleccionan la producción
98 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

y se llegan a desechar porcentajes importantes que son difíciles de colocar en los mercados in-
de la misma. Por este motivo los campesinos ternacionales (algunos tabacos oscuros) y ade-
de estas regiones, aun cuando no reciben las más no presentan conflictos sociales de mag-
visitas de los auxiliares de campo de Tabamex nitud importante. Estas regiones, por lo tanto,
para controlar el proceso de producción, igual- no reciben la habilitación; solo se les adelanta
mente siguen las indicaciones que la empresa algunos insumos y se les asegura la compra de
les hace al comienzo de la temporada. En estos la producción (Córdoba, Simojovel).
casos la estructura monopsónica del mercado Existe un tercer grupo de regiones que pro-
es la situación que determina el proceso de ducen tabacos que no son insumos de las ET,
subordinación. que a Tabamex tampoco le interesa comercial-
A nuestro juicio, estas diferentes formas mente mantenerlas abiertas como productoras,
de organizar la producción y modalidades de pero como son muy activas gremialmente la
contratación están relacionadas a dos facto- paraestatal las ha habilitado desde su creación.
res: en primer lugar, la importancia que el tipo El funcionamiento de Tabamex no es eficiente
de tabaco cultivado en cada región tiene para (desalienta la producción), y además ha ini-
las transnacionales como insumos, o el éxito ciado en ellas un acelerado plan de reducción
que la propia Tabamex logra en la comerciali- del área sembrada, aprovechando que en estos
zación del mismo, y, en segundo lugar, el pa- últimos tiempos la organización independien-
pel que hayan desempeñado las regiones en el te de los campesinos parece haber fracasado
movimiento tabacalero de los sesentas y la ca- (Norte de Veracruz y Tuxtepec).
pacidad organizativa y contestataria actual. De Existe una región que por sus característi-
este modo, las regiones que producen insumos cas escapa a estos tres grupos de regiones pre-
de las transnacionales o que producen tabacos sentadas. Es Zimatlán, en Oaxaca, productora
fácilmente colocables en los mercados interna- de un importante insumo de las ET (el tipo
cionales o nacional, están habilitadas (reciben Aromático) y además presenta un importante
financiación) y Tabamex funciona eficiente- grado de movilización social, sin embargo no
mente en ellas. está habilitada y los campesinos producen en
En segundo lugar, tenemos regiones que pro- condiciones de extrema pobreza. Como expli-
ducen tabacos que no son insumos de las ET, caremos más adelante, tanto las ET como la
Complejos agroindustriales y la subordinación del campesinado 99

paraestatal se basaron en esas condiciones de mos y medios de producción (arados, fumiga-


pobreza para organizar la producción, sin em- doras). No están habilitados; sin embargo es-
bargo, sobre la base de lo que planteamos en tos productores reciben indicaciones precisas
este trabajo, en Zimatlán pueden ocurrir en el sobre los procesos laborales (de otro modo no
futuro dos cosas: 1) que mediante la “coopta- se les recibe el tabaco), y al terminar el ciclo
ción” de los líderes o la represión se aplaque el reciben un ingreso (“alcance”) que no cubre la
movimiento campesino y se siga con la moda- reproducción de la fuerza de trabajo invertida
lidad de contratación actual o 2) que a través por el productor y su familia. Estos campesi-
de la organización independiente de los cam- nos complementan el ingreso tabacalero con
pesinos se logre mejorar las condiciones del trabajos asalariados fuera de la explotación.
contrato agroindustrial. En estos casos, la modalidad asumida por el
Estas diferentes modalidades que asume contrato está fuertemente relacionada con el
el contrato en las regiones están también re- tipo de campesino por integrar. Como se tra-
lacionadas con las diferenciaciones internas ta de estratos pobres (de infrasubsistencia) la
que el campesinado como clase social presen- subordinación, y por lo tanto el contrato, se
ta. Si bien muchos autores coinciden en que basan en la explotación directa de la fuerza de
el capital agroindustrial busca integrar cam- trabajo de la familia campesina, lo que a varios
pesinos medios, como vemos con el tabaco (y autores ha llevado a plantear que estos produc-
también en otros cultivos) muchas veces tie- tores son en realidad “proletarios disfrazados”
ne que integrar campesinos pobres que solo o “proletarios a domicilio”. Como plantea Ar-
cuentan con un trozo de tierra (y no siempre) mando Bartra (1979), en estos casos se refun-
y su fuerza de trabajo. En estos casos el ele- cionaliza el trabajo campesino y se lo pone al
mento más importante del contrato es esa servicio del capital agroindustrial.
fuerza de trabajo campesina. Por otro lado, cuando los integrados perte-
En el ejemplo que nos ocupa se presentan necen a los estratos medios y acomodados del
regiones con mayoría de campesinos pobres campesinado, el contrato asume otras moda-
(Zimatlán, Simojovel). Allí se organizó la pro- lidades y la subordinación tiene otras conse-
ducción de forma de aprovechar el trabajo cuencias. El contrato se basa en la unidad de
campesino, en tanto la empresa adelanta insu- producción, es decir, supone que el productor
100 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

además de la tierra cuenta con otros medios de la producción, porque la plena proletarización
producción. Habilita una superficie que difícil- haría rígida y permanente la parte variable de
mente el cosechero podría cultivarla sin recu- los costos, mientras la producción agrícola tiene
rrir a mano de obra externa a la explotación, y una distribución desigual en el tiempo de sus re-
por último hace recaer la contratación de los querimientos de trabajo. Es decir que, al capital
asalariados en el propio campesino. le conviene más que el ingreso campesino siga
Las consecuencias del proceso de subor- dependiendo de la producción, que asumir el
dinación en estos distintos estratos campesi- costo de una fuerza de trabajo proletarizada que
nos tendrán sus propias particularidades. Así no puede utilizar regularmente (Bartra, 1979).
como las modalidades que asume el contrato Tanto en el caso del tabaco, como en otros
están condicionadas por esta característica estudios de complejos consultados, aparecen
inherente al campesinado que es la diferen- ciertos estratos campesinos que, más que in-
ciación social, el proceso de subordinación la tegrados, “trabajan” para las procesadoras.
acentúa y la acelera. Población que ocupa tierra en la que ciertos
cultivos que les interesan a determinadas em-
presas se dan, se les suministra insumos, fer-
Consecuencias del proceso tilizantes, los medios de trabajo necesarios, y
de subordinación bajo la dirección técnica de los integradores se
pone en marcha el proceso productivo, aprove-
Algunos autores enmarcan la subordinación chando el trabajo de la familia campesina y la
del campesinado al capital agroindustrial en tierra que poseen. Al finalizar el ciclo producti-
el esquema de la “refuncionalización”. En ge- vo, estos campesinos reciben un ingreso igual
neral, esta supone que el capital introduce los o menor al que hubiesen recibido asalariados
cambios que necesita para su proceso de valo- realizando esa actividad. Como decíamos ante-
rización en los procesos laborales de la forma riormente, en estos casos el proceso de subor-
campesina de producción, logrando que la uni- dinación se basa en la explotación de la fuerza
dad siga mostrando el aspecto formal de su au- de trabajo campesina y lo que se consigue con
tonomía. Según esta argumentación, el capital la subordinación es un reforzamiento de esas
agrario opta por esta forma de organización de condiciones iniciales de pobreza. En efecto,
Complejos agroindustriales y la subordinación del campesinado 101

ante la posibilidad de cultivar para la venta ge- como asalariados más frecuentemente y duran-
neralmente esa población que antes de la apa- te períodos más largos.
rición del capital agroindustrial producía para Zimatlán es una de las regiones que no reci-
la subsistencia, al dedicar la tierra al tabaco o a be financiación, al campesino se le suministran
cualquier otro cultivo agroindustrial, debe pro- solo los insumos necesarios para comenzar el
veerse de sus medios de subsistencia con un proceso productivo, al entregar la producción se
ingreso que rara vez le alcanza para tal fin. le descuenta los valores de los mismos. Si bien
En un trabajo de campo realizado durante los líderes gremiales tienen estimaciones de los
los años 1980-19812 se concluyó que los 3.300 costos de producción, no existen registros que
campesinos tabacaleros que producían tabaco puedan permitir una aproximación al ingreso de
aromático en los valles centrales de Oaxaca per- estos campesinos. El trabajo sobre tabacaleros
tenecían al estrato más pobre del campesinado mencionado anteriormente recoge para la región
mexicano. En esa región, Zimatlán, la totalidad las cifras más bajas de “alcances” por hectáreas.
de los productores entrevistados solo produ- En efecto, los campesinos entrevistados de Zi-
cían tabaco para el mercado y complementaban matlán registraron los ingresos más bajos del
sus ingresos con trabajos como asalariados fue- total de la población tabacalera estudiada, cifra
ra de la explotación. El tiempo anual de trabajo que en promedio estuvo en los $4.000 por hec-
fuera de la unidad se relacionaba con la compo- tárea para 1981, mientras para el mismo año los
sición familiar. Aquellos productores que tenían productores nayaritas del Burley Sombra-Mata
hijos pequeños que no los podían reemplazar en recibieron un alcance promedio de $30.000 por
las labores, solo salían a trabajar entre los dos hectárea. Estos datos, así como la condición de
ciclos (en la región el tabaco es bianual). Por “semiproletarios” de estos campesinos, permi-
otro lado, los campesinos con hijos grandes que tieron ubicarlos en el estrato más pobre de la
los reemplazaban en las labores culturales in- población tabacalera entrevistada. Agreguemos
termedias entre la siembra y la cosecha salían que su situación no era mejor antes de la crea-
ción de Tabamex, pues ya las empresas cigarre-
ras, a partir de la apertura de la región en 1967,
2 Los resultados de ese trabajo de campo se encuen- habían organizado la producción en base a esta
tran en Teubal y otros, 1982; y Giarracca, 1983. situación de pobreza: atomización de la produc-
102 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

ción y explotación de la fuerza de trabajo de la En el caso del tabaco, las diferentes moda-
familia campesina. Lo que es importante señalar lidades de contratación aunado a ciertas con-
es que con la intervención del Estado esta situa- diciones iniciales favorables (poseer tierra de
ción no solo no se modifica sino que se acentúa. buena calidad) permitieron, en el periodo que
En esta región, así como en las otras dos que va desde la creación de Tabamex hasta la ac-
tampoco reciben financiación (Simojovel, Chis tualidad, el surgimiento de un estrato de pro-
y Córdoba) predominan campesinos pobres y ductores excedentarios. Este estrato es reduci-
las condiciones y consecuencias de la subordi- do y aún poco representativo del tabacalero en
nación pueden ser explicadas en el marco de la general, pero está presente en la mayoría de las
“refuncionalización” del campesinado. También regiones productoras (no aparece en Zimatlán
Rama presenta para los cañeros lo que la autora y Simojovel). Son productores que se encuen-
llama “campesinos como asalariados de la fábri- tran en expansión en sentido empresarial, di-
ca de azúcar”, que ocupan nada menos que el 45 versificando la explotación en algunas regiones
por ciento de la superficie cañera sembrada del (Norte de Veracruz), invirtiendo en capital fijo
país (Rama, 1980: 186). Tanto en el caso del ta- en otras (Nayarit), pero en casi todos los casos
baco como en el de la caña, características parti- dedicándose a actividades como el transporte,
culares de los procesos laborales han permitido el comercio minorista, la cantina del ejido.
que este estrato de productores pueda integrarse En la región tabacalera que denominamos
a estos sistemas agroindustriales (por ejemplo la Norte de Veracruz (Papantla, Platón Sánchez y
posibilidad de aprovechar la mano de obra infan- Álamo) estos productores pueden ubicarse por
til y femenina). Es difícil encontrar este estrato las siguientes características: tienen entre 5 y 12
de productores en otros sistemas agroindustria- ha de superficie total, y en todos los casos han
les donde los procesos laborales de los cultivos logrado ser habilitados con 4 ha (la máxima ha-
en cuestión están más tecnificados. bilitación) de tabaco. Sacan alcances mayores a
En los campesinos medios y acomodados los $30.000 por hectárea y lograron un conside-
la subordinación tiene otro tipo de consecuen- rable nivel de diversificación (Cuadros N° 3, 4 y
cias, ya que a partir del contrato agroindustrial 5). Por otro lado, la Región de San Andrés Tuxtla
algunos pueden iniciar un proceso de acumula- permite seguir la evolución que estos tabacale-
ción y reproducción ampliada. ros han tenido, ya que al habilitarse la región la
Complejos agroindustriales y la subordinación del campesinado 103

mayoría de ellos eran ejidatarios de subsisten- Cuadro N° 2


cia. Actualmente es una de las regiones próspe- Alcance promedio por hectárea y por kilogramo de
tabaco, por tipos de tabaco y regiones (1979-1980)
ras y, si bien la mayoría de los cosecheros per-
tenece a los estratos medios, se encuentra un
Tipo de tabaco Alcance Alcance por
pequeño grupo de productores que se destaca
por regiones por ha ($) kg ($)
por el nivel económico alcanzado. En las entre-
Nayarit
vistas aparece este hecho muy relacionado con
el tiempo que lleva como habilitado de Taba- Virginia Sarta Sol 11.309,79 6,64
mex. Así, la totalidad de los productores entre- Burley Sarta Sol 7.951,76 5,76
vistados que pertenecen a este estrato comenzó Burley Semi Sombra 11.079,56 7,36
a producir con la apertura de Tabamex en la Burley Sombra Mata 29.525,34 12,77
zona. Obtienen alcances por encima de la media Veracruz
regional ($20.573,63; Cuadro N° 2), comenzaron
R. Norte Huasteco 18.626,26 9,27
a diversificar la producción y, en algunos casos,
Tlapacoyan 12.332,15 5,87
hasta han dejado temporalmente la gestión de la
explotación en manos de hijos o “administrado- Habano 17.942,43 13,96
res”, para dedicarse a algún negocio dentro del R. San Andrés Tuxtla
ejido. Si bien estos tabacaleros son minoritarios Negro San Andrés 20.573,63 15,24
en la región y en la población tabacalera na- Oaxaca
cional, ejemplifican cómo, a través de un buen Valle Nacional 12.101,51 —
contrato agroindustrial, algunos campesinos Chiapas
que combinan este hecho con alguna otra bue-
Burley Huixtla 7.803,57 5,18
na condición, logran diferenciarse del resto del
sector, permitiendo que la integración al com- Fuente: Elaboración propia con base en datos de
TABAMEX.
plejo valorice los recursos detentados. En gene-
ral, siguen utilizando mano de obra familiar, aun
cuando lo decisivo es que comienzan a utilizar Si bien en este trabajo como intento de expli-
mano de obra asalariada en forma regular. cación del surgimiento de este estrato campe-
sino, jerarquizamos la modalidad que asume el
104 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

contrato agroindustrial y la capacidad de rene- Cuadro N° 3


gociación del mismo, debemos tener presente Superficie total de la explotación y alcance por
hectárea en la región norte de Veracruz (1979-1980)
otros factores tanto de tipo económico como
también político.
Superficie
Para el caso del tabaco, en ciertas regiones los Alcance por ha (%)
(ha)
dirigentes campesinos muy activos en años pasa-
Hasta $16.301 a $30.000 y
dos, son en la actualidad pequeños empresarios
$16.300 $30.000 más
agrícolas y esto lo han logrado, no solo por con-
2,5 a 5 100 45 —
seguir óptimas condiciones en el contrato, sino
por recibir ayudas extraordinarias (préstamos 5,1 a 8 — 45 10
especiales, doble cupo de producción) de parte 8,1 a 12 — 10 90
de Tabamex. Luisa Paré ha realizado interesan- Total 100 (31) 100 (9) 100 (3)
tes análisis de los mecanismos políticos que in- Fuente: Entrevistas a productores tabacaleros, 1981.
fluyen en la posición que a través del tiempo fue
adquiriendo el campesinado cañero (Paré, 1982). Este tipo de campesino medio corresponde a
Tal vez el estrato más representativo del cam- los productores típicos de Nayarit y San Andrés
pesinado tabacalero es el formado por produc- Tuxtla. La primera región es productora del
tores medios, para los cuales el contrato agro- principal insumo de las cigarreras transnacio-
industrial representa la posibilidad de obtener nales y la segunda produce un tipo de tabaco
ingresos que cubren la reproducción simple de que Tabamex comercializa con mucho éxito. A
la explotación. En este estrato, el ingreso tabaca- los estratos de campesinos medios los ubica-
lero cubre la reproducción de la familia campe- mos también en las regiones Norte de Veracruz
sina, tanto en el ciclo productivo como en el im- y Tuxtepec (Oax). Son poco representativos de
productivo. Este hecho es de especial importan- la región Córdoba, y están definitivamente au-
cia, ya que diferencia al tabaco de otros cultivos sentes en Zimatlán y Simojovel.
campesinos no agroindustriales, y, a nuestro jui- Es un estrato inestable y tiende a generar en
cio, se presenta, pues las empresas procesadoras su interior contradicciones que producen dife-
quieren asegurarse ciclo tras ciclo el uso de esas renciación. Por ejemplo, en la actividad taba-
tierras que son las más aptas para el cultivo. calera este fue un sector muy afectado con la
Complejos agroindustriales y la subordinación del campesinado 105

política de reducción de áreas sembradas que Cuadro N° 5


planificó Tabamex en algunas regiones (Tuxte- Grado de diversificación de la producción y
alcance por hectárea en la región norte de
pec y Norte de Veracruz). Con disminuciones Veracruz (1979-1980)
del 39 al 50 por ciento del área cultivada, can-
tidades importantes de campesinos pertene-
Diversificación Alcance por ha (%)
cientes a este estrato volvieron a la producción
Nada a $16.301 a
de maíz y frijol y tuvieron que salir a trabajar
$16.300 $55.000
fuera de la explotación para completar sus
Tabaco, maíz y frijol
ingresos, lo cual los acerca a los estratos más para el consumo
65 —
pobres dentro del campesinado. Por otro lado,
Tabaco, maíz y frijol
también es cierto que, en Nayarit o San Andrés para el mercado
15 33
Tuxtla, de este estrato medio han surgido algu-
Tabaco y otros (cítri-
nos cosecheros que han logrado funcionalizar cos, otros frutales)
20 77
la integración y convertirse en excedentarios.
Total 100 (31) 100 (12)

Cuadro N° 4 Fuente: Entrevistas a productores tabacaleros, 1981.


Superficie con tabaco y alcance por hectárea en la
región norte de Veracruz (1979-1980) En síntesis, dentro de la población tabacalera
del país se observa una primera e importante di-
Superfi- ferenciación interna que aparece muy relaciona-
Alcance por ha (%)
cie (ha)
da a las regiones productoras y a las modalida-
Nada Hasta $16.301 a Más de des que el contrato asume en cada una de ellas.
$16.300 $30.000 $30.001
De este modo pueden establecerse regiones
0a2 100 90 50 — prósperas (Nayarit, San Andrés Tuxtla) y regio-
2,1 a 3 — 10 — — nes pobres (Zimatlán, Simojovel). Pero, además,
3,1 a 4 — — 50 100 en algunas regiones se distinguen distintos tipos
Total 100 (3) 100 (28) 100 (9) 100 (3) de productores, los que se van diferenciando
por condiciones particulares del contrato, por
Fuente: Entrevistas a productores tabacaleros, 1981.
el aprovechamiento que hagan de este, por las
relaciones establecidas con Tabamex.
106 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

En general, en los estudios de complejos que Castillo, D. 1982 “El desarrollo agroindustrial
subordinan campesinos, estas diferenciaciones y los sistemas alimentarios: cacao” en
están presentes (caña, cacao, café). Desarrollo Técnico para el Desarrollo
En este proceso de subordinación del cam- Agroindustrial (México DF: SARH-CODAI)
pesinado al capital agroindustrial, algunos se N° 27.
convertirán en “proletarios disfrazados” de las CODAI 1982 “El desarrollo agroindustrial y
empresas procesadoras, otros pocos empren- los sistemas alimentarios básicos: leche”
derán un proceso de acumulación de capital, en Desarrollo Técnico para el Desarrollo
y los estratos medios se reproducirán en las Agroindustrial (México DF: SARH-
condiciones que la dinámica del cultivo en CODAI) N° 8.
cuestión y sus propias luchas sociales y políti- Domike, A. y Rodríguez, G. G. 1976
cas determinen. Agroindustrias en México, estructuras de
los sistemas de y oportunidades para las
empresas campesinas (México DF: CIDE,
Bibliografía Proyecto FAO/PNUD/SRA) mimeo.
Feder, E. 1979 El imperialismo fresa, una
Arroyo, G. 1979 “Firmas transnacionales investigación sobre los mecanismos de la
y agroindustriales, reforma agraria dependencia en la agricultura mexicana
y desarrollo rural” en El Desarrollo (México DF: Campesina).
Agroindustrial y la Economía Giarracca, N. 1983 “La subordinación
Internacional. Documento de Trabajo para del campesinado a los complejos
el Desarrollo Agroindustrial (México DF: agroindustriales. El tabaco en México”,
SARH-CODAI) N° 1. tesis para obtener el grado de Maestría en
Barkin, D. y Suárez, B. 1980 El complejo de Sociología (México DF: UNAM).
granos en México (México DF: Centro de Gómez Cruz, M. 1980 “Las transnacionales
Eco-Desarrollo-ILET). en la industria alimentaria y la agricultura
Bartra, A. 1979 La explotación del trabajo mexicana” en Textual. Revista de
campesino por el capital (México DF: Humanidades y Ciencias Sociales (México
Macehuel). DF: Universidad de Chapingo) N° 4.
Complejos agroindustriales y la subordinación del campesinado 107

Gómez Olivier, L. 1979 “Las agroindustrias y la en México”, tesis para obtener el grado de
distribución del excedente económico en Maestría en Economía (México DF: UNAM).
la economía campesina” en El Desarrollo Rama, R. y Rello, F. 1978 La
Agroindustrial. Documento de Trabajo para internacionalización de la agricultura
el Desarrollo Agroindustrial y la Economía mexicana (México DF: UNAM, División
Campesina (México DF: SARH-CODAI) N° 2. de Estudios de Posgrado de la Facultad de
Jáuregui, J. et al. 1980 Tabamex, un caso de Economía) mimeo.
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(México DF: CIDER / Nueva Imagen). en América Latina. El complejo frutas y
Lenin, V. I. 1977 El desarrollo del capitalismo legumbres en México (México DF: ILET /
en Rusia (México DF: Cultura Popular). Nueva Imagen).
Margulis, M. 1979 Contradicciones en la Scott, C. D. 1983 “Transnational Corporations
estructura agraria y transferencia de and Asymetries in the Latin American food
valor (México DF: Jornadas 90 / El Colegio system”, ponencia para el Congreso de Las
de México). Américas y la Nueva División Internacional
Paré, L. 1982 “Mecanismos económicos y del Trabajo (Florida: University of Florida)
políticos de subordinación de la tierra y del mimeo.
trabajo campesino al capital en la zona de Sorj, B. 1980 Estado o clases sociais na
abastecimiento del ingenio La Margarita” en agricultura brasileira (Río de Janeiro:
Cómo le dieron caña a los cañeros (México Zahar).
DF: UNAM, Instituto de Investigaciones Teubal, M. et al. 1982 El desarrollo
Sociales) documento de circulación interna. agroindustrial y los sistemas no
Quintar, A. 1983 “Las empresas alimentarios. Tabaco (México DF: SARH-
transnacionales en la agroindustria de CODAI) documento técnico para el
lácteos: el caso de la compañía Nestlé en desarrollo agroindustrial.
México”, tesis de Maestría en Sociología Trajtenberg, R. 1977 Un enfoque sectorial
(México DF: UNAM). para el estudio de la penetración de las
Rama, R. 1980 “Transnacionales. Estado y empresas transnacionales en América
acumulación agrícola. La caña de azúcar Latina (México DF: ILET, DEE/D).
108 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

Vigorito, R. 1979 “Criterios metodológicos


para el estudio de los complejos
agroindustriales” en El desarrollo
agroindustrial y la economía
internacional. Documento de Trabajo para
el Desarrollo Agroindustrial (México DF:
SARH-CODAI) N° 1.
Campesinos y agroindustrias
en los tiempos del “ajuste”
(Algunas reflexiones para pensar la relación, con
especial referencia a México y la Argentina)* **

Objetivos y se han profundizado desde entonces con la


aplicación de políticas económicas efectuada
Este trabajo contiene reflexiones sobre los por los gobiernos nacionales bajo la estricta su-
cambios de las condiciones macro-estructura- pervisión de los organismos financieros inter-
les para la integración de los estratos de peque- nacionales. Las políticas de ajuste en América
ños productores agrícolas a la expansión agro- Latina se aplican en un contexto internacional
industrial. Estas transformaciones se han ido caracterizado por la globalización de las rela-
manifestando desde comienzos de los ochenta ciones de producción, distribución y consumo;
la globalización de las finanzas y del comercio
en valores de bolsa; tendencias a las regiona-
lizaciones en torno a las grandes potencias;
* Giarracca, N. 1993 “Campesinos y agroindustrias cambios en la división internacional del traba-
en los tiempos del ‘ajuste’. (Algunas reflexiones para jo; grandes movimientos migratorios de Sur a
pensar la relación, con especial referencia a México y
Norte y un medio ambiente competitivo que lo
la Argentina.)” en Realidad Económica (Buenos Aires)
N° 114-115. acelera todo (Cox, 1992).
Algunas décadas atrás no existían mayores
** Este trabajo es la versión en castellano, con algu- dudas acerca del papel dinámico del Estado
nas modificaciones, de la comunicación presentada al en los procesos de incorporación de los sec-
seminario “New forms of Agroindustrial Modernization
and Globalization. Impacts on Rural Development in
tores campesinos, a los procesos económicos
the Third World”, que se realizó en La Haya, Holanda, nacionales. Los debates sobre el desarrollo
en diciembre de 1992. agrario, y en particular sobre la capacidad de
110 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

“modernización” e integración de los sectores sión. El crecimiento de las ramas agroalimenta-


campesinos, incluían cuestiones tales como rias y agroindustriales, en general, modificaron
el origen del financiamiento; los intercambios sustancialmente las estructuras productivas y
desiguales entre sectores capitalistas y campe- sociales agrarias de la mayoría de los países.
sinos; la función del capital privado y, nunca Hubo un importante número de proyectos fi-
faltaba, el papel que se le asignaba al Estado. nanciados por organismos internacionales
Desde las reformas agrarias hasta paquetes de (Banco Mundial, BID, AID) que apoyaban la
leyes que regulaban el desempeño agrícola, se integración de regiones y de sectores de bajo
había dado una amplia gama de intervenciones desarrollo a la expansión agroindustrial. En
estatales en las agriculturas latinoamericanas. todos ellos, tanto la intervención de estos or-
La intervención estatal se visualizaba como ganismos como la del Estado jugaron papeles
una necesidad en tanto se daba una dualidad decisivos, se hablaba de proyectos “tripartitos”
agraria estructural difícil de superar sin dicha cuando la acción incluía a los tres actores: em-
intervención. Se fundamentaba también en presas agroindustriales, Estado y campesinos.
cierta incapacidad de los sectores industriales Desde la crisis de 1982 en casi todo el con-
para absorber el posible excedente de mano de tinente han menguado los montos de recursos
obra agraria y se buscaba, con la intervención, destinados a los programas sectoriales de desa-
una modernización que permitiera la persisten- rrollo y los nuevos créditos provenientes de los
cia de vastos sectores poblacionales en el cam- organismos internacionales comenzaban a ser
po; estos problemas, como otros relacionados otorgados condicionados a severas políticas
con la búsqueda de legitimidad política, indu- de ajuste. En este nuevo marco de política ma-
cían respuestas fuertes de los Estados nacio- croestructural, el Estado retira paulatinamente
nales y hasta pactos de tipo continentales (por los apoyos imprescindibles para mantener la
ejemplo la Alianza para el Progreso). “integración” de las agriculturas campesinas a
A fines de los sesenta, cuando comienzan a la expansión agroindustrial.
expandirse las relaciones agroindustriales con Los términos del debate cambian: las nue-
fuerte predominio del capital transnacional, la vas condiciones generales de producción
discusión giró sobre las posibilidades de los agroindustrial (incluyendo las tecnológicas,
campesinados para integrarse a dicha expan- financieras y, fundamentalmente, las institu-
Campesinos y agroindustrias en los tiempos del “ajuste” 111

cionales) son desfavorables para la integra- algunas informaciones recientes dan cuenta
ción de los sectores campesinos. El problema sobre el poco interés del capital transnacio-
ya no reside solo en la naturaleza y el grado nal agroindustrial en América Latina como
de subordinación al capital agroindustrial de zona de inversión, pero poco se conoce aún
estos sectores, o la ideología que subyace al sobre las transformaciones que las nuevas
“contrato agroindustrial” (Clapp, 1988), sino condiciones macroestructurales pueden aca-
que la situación actual habilita un debate que, rrear en las relaciones entre agroindustrias y
sin dejar de lado la naturaleza de esta relación, pequeña producción.
debería centrarse en otras cuestiones. Las más Tal vez sea demasiado pronto para registrar
relevantes son: quién o quiénes sustituyen el tales cambios, por eso este trabajo propone un
papel regulador del Estado; qué capacidad de ejercicio teórico. Consiste en analizar las con-
negociación pueden tener las organizaciones diciones macroestructurales de la expansión
existentes de productores (uniones, coopera- agroindustrial con integración de la pequeña
tivas, etcétera) frente a los procesadores; qué propiedad que se dieron en otros momentos
posibilidades tienen hoy los campesinos para y plantear los cambios actuales que modifican
construir nuevas organizaciones o mantener estas condiciones.
las propias; cómo pueden participar los cam- Una primera revisión a las actuales condi-
pesinos, sin reglas preexistentes, en mercados ciones macroestructurales, sobre todo el reti-
oligopsónicos o monopsónicos. En definitiva, ro del Estado (con sus funciones reguladoras,
qué mecanismos sociales podrían neutralizar financiadoras) y su reemplazo por el mercado
los crecientes procesos de exclusión de los como principal asignador de recursos, tentaría
mercados, a los que están expuestos la mayo- a caracterizar la actualidad como un desarrollo
ría de los sectores subalternos dentro del nue- agroindustrial de tipo “kautskyano”, es decir,
vo modelo de acumulación. un proceso en el que se concentra tierra y capi-
La bibliografía reciente trata los procesos tal, donde la gran industria capitalista domina
macroeconómicos del ajuste, las transforma- y la pequeña agricultura tiende a desaparecer
ciones que se presentan en los niveles de los (Kautsky, 1977). Sin embargo, considero que
mercados, de las áreas productivas, en los los cambios en las condiciones generales mol-
espacios de concertación (Garramón, 1988); dean, limitan, pero no determinan los procesos
112 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

sociales. El accionar de los actores, la fuerza capital y una nueva división internacional del
que adquieran sus organizaciones, los aconte- trabajo. Dichos procesos se verificaban tanto
cimientos políticos, el éxito o fracaso de las ac- en la producción como en la distribución de los
tuales políticas, el consenso y legitimidad que productos agrícolas.
logren o no, son factores tan importantes como Muchos trabajos especifican que no todos
las tendencias estructurales en los procesos de los sectores campesinos latinoamericanos
mediano plazo. Es más, algunos autores consi- pudieron ingresar al proceso modernizador.
deran que el retiro del Estado puede contribuir De Janvry (1989) estimaba alrededor de 7 mi-
a una mayor autonomía de los sectores campe- llones de explotaciones de tipo “subfamiliar”
sinos, al desaparecer las relaciones clientelísti- (es decir incapaz de reproducirse como uni-
cas que aquel alentó (Cornelius, 1992). dad) dentro del conjunto de países de Amé-
Expondré las condiciones que facilitaron la rica Latina y recordaba que, precisamente,
integración de agricultores familiares a la ex- este sector “subfamiliar” era el que más había
pansión agroindustrial en México y en la Ar- crecido en los últimos treinta años. Un traba-
gentina y señalaré algunos cambios actuales jo de la CEPAL (1982) daba cuenta de casi un
que, a mi juicio, modifican las condiciones para millón y medio de explotaciones campesinas
que el modelo se reproduzca. en México en real o potencial proceso de des-
aparición; el programa de gobierno Sistema
Alimentario Nacional recomendaba subsidiar
Las condiciones de integración con alimentos a esa franja de campesinos y
agroindustrial hasta los ochenta excluirlos de los programas de apoyo tecnoló-
gico y financiero tendientes al aumento de la
El debate sobre las posibilidades producción alimentaria.
de la pequeña explotación Al mismo tiempo, se señalaba la existencia
de estratos de explotaciones campesinas que
El proceso de “modernización” agrícola ini- habían logrado insertarse en procesos capita-
ciado algunas décadas atrás acompañaba otro listas, adoptando tecnologías y produciendo
proceso más amplio de internacionalización de para mercados internos o externos con relativo
éxito (Piñeiro, 1992). Pero sin duda, lo que más
Campesinos y agroindustrias en los tiempos del “ajuste” 113

llamaba la atención eran los procesos que co- ternacional y los nuevos esquemas de desarro-
nectaban a sectores campesinos con desarro- llo agroindustrial podían brindar a la pequeña
lladas empresas agroindustriales —nacionales producción las herramientas necesarias para
o transnacionales— en distintas variantes de desarrollarse e integrarse.
“agricultura de contrato”. Desde una perspectiva distinta de análisis,
Bernardo Sorj (1980) planteaba que la ex- los agraristas latinoamericanos afirmaban que
plotación del sector campesino ya no se daba a el capital agroindustrial producía modificacio-
partir de su atraso, como era usual con los co- nes en las pequeñas explotaciones de manera
merciantes tradicionales que los endeudaban, de “funcionalizarlas” a sus necesidades de ex-
sino a partir de la introducción en los procesos pansión. Es decir mediante la financiación, se
productivos de prácticas modernas, de utiliza- imponían determinados procesos laborales y
ción de tecnologías avanzadas, por un control tecnologías sin que necesariamente se estimu-
monopsónico del mercado por parte de la in- lara la acumulación interna de la explotación.
dustria procesadora. Mario Margulis (1979) denominaba a este pro-
El punto de vista de los grandes financiado- ceso “acumulación subordinada”: aportes ex-
res (Banco Mundial, US AID) sostenía que este ternos a la unidad —créditos y tecnologías— la
sistema de incorporación de los campesinos preparaban y la ponían al servicio de la valori-
solucionaba el “problema campesino” trans- zación del capital.
formando a ese productor de autosubsistencia, Un trabajo de Arthur Goldsmith (1985) ana-
aislado en otro más productivo que se integra- lizaba doce casos de grandes proyectos agroin-
ba a la economía de mercado. “El Estado, dota- dustriales con “agricultura de contrato” lleva-
do con un coherente propósito, asesorado por dos a cabo en los setenta, ocho de los cuales
las agencias internacionales debe emprender la estaban localizados en América Latina. Lo pri-
forma de proveer infraestructura y un ambien- mero que advertía era que “hasta el presente
te adecuado para las inversiones” (Citado por la compra de insumos agrícolas a los pequeños
Clapp, 1989: 22). productores puede contabilizarse en un peque-
La Harvard Business School y su represen- ño porcentaje del 5% de las transacciones de
tante más conocido, Ray Goldberg (1981), agrobusiness con los agricultores del tercer
sostenían que la agricultura es un sistema in- mundo” (Goldsmith, 1985: 1127). El Estado, en
114 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

algunos casos, había iniciado el proyecto y “fue tado u otra instancia intermediadora. Y ponían
común que el gobierno donara tierra al proyec- como ejemplos los cultivos tropicales con fuer-
to y construyera o mejorara rutas, edificios o te incidencia de producción campesina como
inversiones en infraestructura. Parecería que café o azúcar, así como parte de la producción
pocos proyectos hubieran podido ser llevados de granos y oleaginosas (ibídem: 78).
a cabo sin algunas de las asistencias públicas”
(ibídem: 1128). Algunas referencias a los casos
Gonzalo Arroyo y sus colaboradores en un mexicano y argentino
trabajo de síntesis del período, afirmaban:
El Estado mexicano durante las presidencias
En forma creciente, los agricultores y parte del de Echeverría y López Portillo entre 1970 y
campesinado latinoamericano están articulados
1982, expandió sus funciones en la economía
con las cadenas agroalimentarias. Es decir, que
no solo se está reduciendo la importancia numé-
nacional y desarrolló una serie de acciones
rica de los que están aislados del mercado, sino tendientes a la financiación general del sector
incluso de los que operan independientemente en agropecuario. Fueron elementos esenciales
los mercados locales, sobre la base de recursos de este proceso tanto la renta lograda por las
financieros propios y con autonomía empresarial. exportaciones petroleras como la solvencia de
(Arroyo et al., 1985: 78) México —por esta misma situación— en los
mercados de crédito internacionales. Si agrega-
Según ellos, las formas de integración eran mos a esta política general las acciones empre-
seleccionadas por las empresas procesadoras sariales directas en actividades agroindustria-
de acuerdo con una serie de variables como el les podremos evaluar la enorme importancia
tipo de mercado de materias primas, la dispo- estatal en las condiciones macrogenerales en
nibilidad de recursos financieros o la dotación que la agricultura de contrato para la pequeña
de know-how de cada una de las partes. Sin em- propiedad se llevaba a cabo.
bargo, concluían, era cuantitativamente mucho En un trabajo realizado sobre México du-
más importante la integración con alguna for- rante los setenta (Giarracca, 1985) encontré
ma de triangulación, con intervención del Es- varias formas de presencia estatal mediando
Campesinos y agroindustrias en los tiempos del “ajuste” 115

las relaciones entre empresas y agricultores. encontrar formas de articulación con los eji-
En el complejo granos esto se verificaba a datarios campesinos.
través de BANRURAL, que entregaba los cré- En general, la participación estatal se había
ditos, y de la CONASUPO —ambas empresas dado como culminación de procesos conflicti-
del Estado— que fijaba los precios de garan- vos entre campesinos y procesadores agroin-
tía. En los cultivos tropicales, en tanto, el Es- dustriales. El Estado demostraba la voluntad
tado controlaba directamente algunas de las política de supervisar las negociaciones eco-
etapas de producción: Inmecafé y Tabamex nómicas entre actores con muy desigual capa-
(en café y tabaco respectivamente) controla- cidad de negociación-confrontación (campe-
ban la etapa de beneficio y comercialización, sinos y grandes procesadores), pero también
en tanto que en el azúcar, a partir del gran garantizaba a las empresas un control más
conflicto campesino de 1972, el Estado con- directo y eficaz de los conflictos que pudieran
trolaba directamente la primera industrializa- interrumpir el abastecimiento de la materia pri-
ción en los ingenios. Las empresas transna- ma. Con la estatización de la comercialización
cionales, ubicadas en la segunda etapa de in- tabacalera, por ejemplo, las movilizaciones
dustrialización (desde las refresqueras como de campesinos demandando mayores precios
Coca-Cola hasta la British American Tobbaco, para la materia prima ya no se hacían en las
pasando por Nestlé) raramente establecían puertas de la BAT o la Philip Morris (como en
algún tipo de contrato con los productores los cincuenta o sesenta), sino que los tabacale-
agropecuarios sin que mediaran claras regu- ros se dirigían al edificio central de Tabamex
laciones y sin que participara directamente el en Ciudad de México.
Estado. Debemos agregar que para gran parte Barros Nock (1992) sostiene en su análisis
del territorio cualquier otra forma de integra- sobre el complejo frutícola que
ción de la agricultura que se propusiera (por
ejemplo la compra de tierra), se encontraba en 1972 el gobierno decidió intervenir directa-
con la limitante del sistema ejidal. Para pro- mente con la creación del Frutícola Industrial
ducir café, azúcar o tabaco en Veracruz había de Papaloapan S.A. (COFRINA). El gobierno
que obtener la materia prima en zonas donde proveía créditos a los pequeños productores y
recibía la producción como pago, garantizan-
el sistema ejidal estaba difundido: había que
116 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

do de este modo demandas y ofertas regulares. vienen de las antiguas comunidades indígenas
(Nock, 1992: 12) y han subsistido como productores de auto-
subsistencia, como ganaderos trashumantes,
En tanto Feder (1977), sostenía que la criadores de ovinos o como jornaleros de los
CONAFRE y posteriormente la CONAFRUT grandes establecimientos agroindustriales.
(comisiones nacionales de la fresa y de la fruta Los pequeños productores conectados con
respectivamente), establecidas bajo el control las actividades agroindustriales como la caña, el
de la Secretaria de Agricultura, tuvieron como tabaco, el algodón, la yerba mate, el té, el arroz,
función conciliar los intereses de productores, son, o bien resultado de colonizaciones de inmi-
comerciantes e industriales y que dada la na- grantes europeos (los algodoneros, los yerbate-
turaleza del régimen de propiedad de la tierra ros), o asentamientos de poblaciones que bus-
ello significaba proteger a los pequeños agri- caron dentro del país regiones donde hubiese
cultores ejidatarios. En estos casos, otra vez, actividades en expansión (la caña de azúcar en
el Estado aparece mediando las relaciones en- Tucumán). Tsakoumagkos (1986) sostiene que
tre pequeños productores y procesadores, en la combinación “agroindustria-campesino” fue
situaciones no exentas de conflictos. predominante en las regiones no-pampeanas,
En el caso de la Argentina, país sin una fuer- aun cuando —aclara— en ningún caso se trata
te tradición indígena y con muy pocas comuni- de ofertas exclusivamente campesinas.
dades campesinas, la mayoría de los grupos de Algunas de estas agroindustrias, las produc-
pequeños productores que conocemos actual- toras de bienes-salarios, han perdido dinamis-
mente se han originado precisamente al calor mo en los últimos veinte años y han registrado
de la expansión agroindustrial con apoyo de un lento crecimiento y una moderada moder-
políticas públicas de fomento a dicha expan- nización; es el caso de la caña de azúcar, de la
sión. Estas actividades se desarrollaban dentro yerba mate, del algodón. Otras han encontrado
de un régimen social de acumulación que se nuevos mercados (para sectores de medios o
basaba sobre la expansión del mercado interno altos ingresos o para la exportación) y han lo-
en el proceso de sustitución de importaciones. grado expandirse y modernizarse; son los ca-
Solo en zonas como la Puna (lindante con Bo- sos del tabaco claro, del arroz, de la avicultura,
livia) o en el Sur Andino, los campesinos pro- el complejo oleaginoso, etcétera.
Campesinos y agroindustrias en los tiempos del “ajuste” 117

En el caso de la caña de azúcar en Tucumán cultor cañero y disparó un proceso de organi-


(Región Noroeste del país), el proceso de arti- zación de cooperativas (Giarracca y Aparicio,
culación entre cañeros independientes e inge- 1991). En uno y otro sistema, la Dirección Na-
nios es un fenómeno que se profundiza en este cional del Azúcar supervisaba las operaciones.
siglo y es el resultado de una serie de políticas Las articulaciones entre agricultores y pro-
públicas del primer gobierno radical (1916- cesadoras en la actividad tabacalera datan de
1930) y del primer gobierno peronista (1946- períodos más recientes. Comenzaba después
1955). En la historia de la industria azucarera de la segunda guerra mundial dentro de un
argentina el Estado ha sido un actor privile- proceso de sustitución del tabaco negro por
giado. Los estudios dan cuenta de una amplia variedades de tabaco claro destinado a la fabri-
gama de intervenciones que van desde la ge- cación del cigarrillo rubio de estilo americano
neración de políticas públicas que protegieron (american blend).
a la industria de la competencia internacional En el período que llega hasta 1967 se desa-
(tarifas aduaneras); la formación de la CO- rrollaron condiciones muy desventajosas para
NASA (Comisión Nacional Azucarera) creada los agricultores: pocas empresas cigarreras
en 1970 para nuclear a los ingenios con dificul- para una oferta agrícola atomizada y donde
tades financieras o, directamente, la compra de predominaba el “acopiador”. Este persona-
ingenios. En síntesis, la actividad cañera, des- je mediaba entre empresas y agricultores de
de su surgimiento hasta hace muy poco, estuvo tabaco y se quedaba con un porcentaje del
fuertemente regulada y la configuración actual precio que las empresas ofrecían a los taba-
de la actividad solo puede explicarse en fun- caleros. Eran, generalmente, dueños de los
ción de los pasos que en distintas épocas fue negocios de alimentos donde se proveían los
dando el Estado nacional. agricultores y lograban mantener a los más
Durante muchos años la relación agriculto- pequeños, siempre endeudados. La situación
res-ingenios se formalizó mediante un “contra- cambió con la creación del Fondo Especial del
to de compra-venta” de caña y en los últimos Tabaco (FET) en 1967. El Fondo es un organis-
años previos a la desregulación total de la acti- mo estatal que funciona con los fondos prove-
vidad (1991), se había establecido una norma- nientes de un impuesto directo al consumidor
tiva de comercialización que favoreció al agri- interno de cigarrillos. Mediante el FET se le
118 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

abona al agricultor un “sobreprecio” al abona- guladora de la Yerba Mate, la Junta Nacional de


do por las empresas cigarreras (que rondaba el Granos, la Junta Nacional de Carnes, etcétera.
40% del precio total). El aporte más significa- Como en el caso mexicano, la interven-
tivo del FET fue la financiación de un sistema ción del Estado argentino es la clave para
cooperativo de exportación que posibilitó un comprender la coexistencia durante décadas
posicionamiento diferente del agricultor ta- de “colonos” o “pequeños productores” con
bacalero. Hubo un período de capitalización las empresas capitalistas agroindustriales.
de la agricultura, generándose una burguesía La persistencia de pequeños agricultores, en
agroindustrial dinámica, exportadora y la posi- ambos casos, se sostenía en una trama de
bilidad de que la pequeña explotación fuese in- relaciones institucionales que, a nuestro en-
cluida en el proceso de expansión (Giarracca tender, formaban parte del régimen social de
y Aparicio, 1991b). A partir de allí, la relación acumulación imperante. Empresas paraesta-
contractual con las empresas cigarreras o ex- tales, bancos de créditos, oficinas del Estado,
portadores se modificó. convenios con organismos internacionales
En la actividad avícola de la Región Noreste, conformaban un entramado social donde ade-
los campesinos firman contratos muy estrictos más, las organizaciones gremiales producti-
con las transnacionales del sector. Se trata de vas fueron tomando parte.
una actividad que reúne una alta demanda de La crisis del modelo se manifestó en la des-
mano de obra, lo cual favorece a la explotación aceleración del crecimiento económico de
familiar, pero también el más alto riesgo de México y en un franco estancamiento de la
toda la cadena recae en estos productores. Es economía argentina. Los Estados nacionales,
un “contrato de producción” sin participación asesorados por los organismos internaciona-
directa del Estado, pero con una serie de políti- les, respondieron a esta situación generando
cas públicas que ordenaron al sector durante la una serie de políticas macroestructurales de
década de los sesenta. ajuste. En el sector agrario se está modificando
Otros entes reguladores se han originado en sustancialmente la red institucional donde la
políticas gestadas para contrarrestar las conse- relación agricultor-empresa agroindustrial se
cuencias locales de la crisis mundial de 1930: llevaba a cabo.
juntas reguladoras tales como la Comisión Re-
Campesinos y agroindustrias en los tiempos del “ajuste” 119

El nuevo régimen social de Desarrollo (BID) sean otorgados condicionados


acumulación y las agriculturas a severas políticas de ajuste económico. Así, la
agricultura se desenvuelve en un marco económi-
mexicana y argentina
co altamente condicionado. (1988: 2)

Los analistas marcan la crisis del endeuda-


Las políticas económicas están sujetas a fuer-
miento externo, desatada inicialmente por la
tes restricciones de los organismos externos,
moratoria mexicana de 1982, como un hito im-
en parte acreedores de nuestros países, pero
portante en el proceso profundo de reestruc-
también financiadores de los cambios en mar-
turación económica, social y cultural que vive
cha. Los nuevos préstamos externos se reali-
América Latina. Proceso donde las agriculturas
zan ligados a ajustes estructurales, préstamos
cumplen un rol estratégico.
amarrados a paquetes de políticas macroeco-
Dice Casio Luiselli:
nómicas, que se parecen mucho entre sí, in-
dependientemente del organismo involucrado
A partir de la crisis de 1982, las restricciones pre-
supuestarias que han resultado de la política de (Banco Mundial, Fondo Monetario Internacio-
austeridad en el gasto dirigidas a eliminar el dé- nal) o del país en cuestión.
ficit público, así como los menores ingresos gu- Las medidas generales más importantes
bernamentales debidos a la caída de los precios impulsadas desde el nuevo modelo son, entre
del petróleo y de las mayores tasas de interés otras: procesos de privatización; desregulación
(nacionales e internacionales), han menguado de la economía; ajustes en los gastos fiscales;
fuertemente el monto de recursos que el gobierno liberalización del comercio exterior y apertura
mexicano destina a programas sectoriales de De- general al mercado mundial; tendencia a la for-
sarrollo, como la agricultura. Además, la enorme mación de mercados regionales como la North
deuda externa acumulada y la crisis económica
American Free Trade Association (NAFTA) y el
por la que atraviesan países como México, han
Mercado Común del Cono Sur (Mercosur).
creado desconfianza acerca de la efectividad de
las políticas económicas que estos países suelen En el caso mexicano, a partir de 1982 se
adoptar, lo que ha causado que los nuevos présta- fueron dando distintos momentos de mayor o
mos provenientes de instituciones como el Ban- menor éxito en cuanto al crecimiento económi-
co Mundial (BM) y el Banco Interamericano de co. La experiencia argentina solo resultó, hasta
120 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

ahora, en un programa de estabilidad basado sus vecinos y próximos socios en la integración


sobre la libre convertibilidad y un acelerado regional: “El campo es el ámbito de la nación
y desordenado proceso de privatización, sin donde el cambio es más apremiante y más sig-
que los índices de estancamiento económico nificativo para el futuro del país […] El cambio
variaran demasiado. Dice el ex-secretario de deliberado es una necesidad”, dice el presiden-
Agricultura, Ganadería y Pesca del gobierno te mexicano Salinas de Gortari (1991).
radical, Lucio Reca: Dentro de este contexto general, señalaré
las medidas para el sector agrario que según
Los problemas estructurales de crecimiento de la mi opinión están modificando las condiciones
Argentina […] se profundizaron en ocasión de la macroestructurales donde se llevan a cabo las
crisis de la deuda y aumentaron su magnitud con relaciones entre agricultores y procesadores, y
la nacionalización (de la deuda externa) (1981), particularmente las relaciones que involucran
que creó ingentes obligaciones al sector público,
a pequeños agricultores familiares.
sin generar recurso alguno. El cierre de esta bre-
En México, la medida más importante ha
cha permanece como una de las cuestiones crí-
ticas, aún no resueltas de la política económica, sido, sin duda, la modificación del artículo 27 de
que se manifiesta entre otras cosas, en la caída la Constitución Nacional de 1917. Me remitiré
de la inversión por falta de recursos disponibles a los fundamentos que el presidente Salinas de
y en el deterioro del potencial de crecimiento. Gortari desarrollaba para sustentar la medida:
(Reca, 1988: 34)
En el artículo 27, el constituyente de Querétaro
En ambos países ya es posible contabilizar estableció decisiones políticas fundamentales,
importantes pasos hacia la nueva orientación principios fundadores de la institución de la pro-
de las políticas económicas en general y de las piedad en México […] La población rural crece,
mientras que la tierra no varía en extensión […]
agrarias en particular. Predomina en ambas
Debemos reconocer que culminó el reparto de la
clases dirigentes un discurso que acentúa la tierra que estableció el artículo 27 constitucional
necesidad de la transformación —“moderni- de 1917 y sus sucesivas reformas. (Salinas de
zación”, “mayor productividad”— que prepare Gortari, 1991: 1090)
las condiciones para la libre competencia en
el mercado internacional y especialmente con
Campesinos y agroindustrias en los tiempos del “ajuste” 121

El artículo 27 establecía la propiedad origina- tor agrícola. Se suprimieron varias agencias


ria, inalienable e imprescriptible, sobre todos y programas oficiales y se reformularon el
los recursos naturales (tierra, agua, riquezas mandato para muchas de las otras como par-
del subsuelo y de sus derivados). La modifica- te de una acción más amplia para redefinir el
ción actual alcanza a la forma de propiedad de papel del Estado en la economía. Dice Cinthya
la tierra y no la modifica para los otros recur- Hewitt que no hubo una posición única dentro
sos naturales. La Reforma Agraria de 1917 es- del gobierno para llevar a cabo este programa:
tablecía la parcela individual o el ejido colecti- algunos defendieron la posición extrema de
vo como unidad inalienable y transferible solo retirarse y dejar actuar las fuerzas del merca-
por herencia. La modificación actual permite la do internacional en tanto otros, que recono-
venta, renta, la formación de sociedades mer- cían la ineficiencia y el alto costo del modelo
cantiles por acciones, la asociación con terce- intervencionista anterior, bregaban por una
ros y establece las condiciones conforme a las estructura de apoyo oficial más eficiente y
cuales el núcleo ejidal podrá otorgar al ejidata- acorde con la mayoría de los intereses de los
rio el dominio sobre sus parcelas. productores (ibídem: 964).
El sector ejidal ocupa más de la mitad de la En la producción de cereales, la combina-
tierra cultivable del país y cuenta con 28.000 ción CONASUPO-BANRURAL, que permitía la
ejidos, ocupa a 3,1 millones de agricultores y articulación de vastos sectores campesinos al
a gran parte de los millones de familiares del complejo cerealero, fue modificando su funcio-
ejidatario. La modificación genera las condicio- namiento. La CONASUPO ha quedado reduci-
nes para la formación de un mercado de tierras, da a la recepción de maíz y frijol y se suprimió
anteriormente ausente en las zonas afectadas su papel regulador del mercado de otros culti-
por la Reforma Agraria, y por las magnitudes vos básicos, permitiéndose la competencia con
de los recursos que están en juego es de espe- productos importados. Entre 1983 y 1986 la
rar consecuencias económicas y sociales que compra de frijol y maíz se redujo a la mitad (de
modificarán el paisaje rural de México. 530.400 t a 259.500 t y de 5.518.500 a 2.300.900
Esta modificación estructural fue acompa- t, respectivamente). BANRURAL comenzó en
ñada, además, por una serie de medidas que 1989 un saneamiento de su cartera de morosos
reformaron el sistema de apoyo oficial al sec- y a partir de allí se anunció que solo los pe-
122 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

queños productores mejor dotados recibirían (Tabamex) a las grandes empresas cigarreras,
créditos. El Crédito BANRURAL dejó de cubrir sin dudas modificaron los dos casos de agricul-
para 1989 más de 1,2 millones de hectáreas en tura de contrato con mediación estatal más im-
comparación a 1987 y disminuyó 553 mil hectá- portante de la década de los setenta.
reas más en 1990 (Appendini, 1991). En la Argentina la situación del sector agro-
En materia de comercio exterior el gobier- pecuario estaba en franco proceso de reestruc-
no iniciaba una política de libre importación turación desde mediados de la década de los
que incluía sorgo, arroz, soya, manzana, du- setenta. Algunos de esos cambios estaban ba-
raznos, leche. Políticas que afectaban bási- sados sobre la recuperación del ritmo de cre-
camente a pequeños y medianos agricultores cimiento de cinco productos pampeanos para
(Barros, 1992). la exportación y en un proceso importante de
La política de privatización de las empre- modernización tecnológica (Ver Aparicio, Gia-
sas públicas, iniciada en la práctica a partir de rracca y Teubal, 1992). Los gobiernos democrá-
febrero de 1985, cuando el Estado anunció la ticos debieron afrontar la caída de los precios
necesidad de desincorporar entes que ya no internacionales de muchos de estos productos
tenían un papel estratégico, incluyó gran can- y la consiguiente interrupción de la tendencia
tidad de entes estatales y paraestatales que alcista en materia de producción. La respues-
funcionaban en el sector agrario. Del listado ta estatal fue la eliminación de los derechos a
de empresas vendidas entre diciembre de 1982 la exportación y, durante el gobierno radical
a noviembre de 1988, se pueden contabilizar (1983-1989), una mejora en el tipo de cambio.
veinte, mientras que seis estaban en etapa de Esas políticas beneficiaron principalmente a la
finalización del trámite, todas ellas dentro de la región pampeana y a productores cerealeros
coordinación de la Secretaría de Agricultura y del resto del país. Durante el gobierno radical
Recursos Hídricos1. se modificó el modo de intervención estatal
La desincorporación de Inmecafé, así como en algunas actividades agroindustriales regio-
la devolución de la comercialización del tabaco nales; asimismo los presupuestos para el fun-
cionamiento de las agencias estatales agrarias
bajaron en tal magnitud que casi se paralizaron
1 Este dato fue contabilizado a partir de los cuadros
del trabajo de Zamora, 1989. las actividades regulatorias o fiscalizadoras.
Campesinos y agroindustrias en los tiempos del “ajuste” 123

Si bien el Estado había perdido capacidad las intervenciones y regulaciones del Comercio
de intervención y, en los últimos meses del go- Exterior e Interior no se justifica la existencia de
bierno radical de Alfonsín, la “desregulación” numerosos organismos públicos, creados a partir
se daba casi de hecho, las acciones definitivas de la crisis mundial de la década del treinta, que
no resultan aptos para la Argentina de los umbra-
se produjeron durante el gobierno justicialista
les del siglo XXI.
de Carlos Menem.
El decreto 2284 de fines de 1991 de desre-
El decreto establece:
gulación económica formó parte de un paquete
1. disolución del Mercado de Concentración
de medidas tendientes a la liberalización de la
Pesquera de Mar del Plata, el Instituto Na-
economía: ley de emergencia económica, ley
cional de Actividades Hípicas, el Instituto
de reforma del Estado, ley de flexibilización
Forestal Nacional y el Mercado de Hacienda
del mercado laboral. Con el decreto de desre-
de Liniers;
gulación se desactivaba por completo la red
institucional que había regulado la actividad 2. definitiva disolución y ventas de activos de
agropecuaria por más de seis décadas. la Corporación Argentina de Productores de
En los considerandos de la normativa se re- Carne (CAP);
fuerzan los principios de libre comercio y se 3. definitiva disolución de la Junta Nacional de
enuncia, con una claridad sorprendente, la ne- Granos, que se ocupó, entre otras cosas, de
cesidad de modificar las relaciones básicas del otorgar adelantos para las exportaciones,
modelo de desarrollo de la posguerra: fijar precios de garantías, estimular conve-
nios de país a país, llevar la estadística de los
Que habiendo iniciado la Nación una nueva fase principales cereales y oleaginosas del país;
de su historia política y económica, caracterizada
4. disolución de la Junta Nacional de Carnes y,
por el afianzamiento de los principios constitu-
como vimos, la privatización simultánea del
cionales en todos los planos y la instauración de
una economía social de mercado, la permanen- Mercado de Liniers que fue el principal ente
cia de normas dictadas en otros contextos cons- concentrador de la comercialización de carne;
tituye un factor de atraso y entorpecimiento del 5. disolución de la Dirección Nacional del
desarrollo nacional. […] Que una vez eliminado Azúcar, que regulaba la producción de
124 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

caña desde la producción primaria (esta- programa una eliminación total del FET en dos
bleciendo cupos de producción) hasta la años ya que el porcentaje seria del 66% en 1993
entrega final al mercado interno (cuotas de y del 100% en 1994” (Bertoni, 1992: 22).
comercialización); En el mismo decreto se establecían medidas
6. disolución de la Comisión Reguladora de la que fortalecían la desregulación del comercio
Yerba Mate, que establecía cuotas de pro- interior de bienes y servicios, la desregulación
ducción así como una serie de mecanismos del comercio exterior, regímenes de graváme-
que regulaban la comercialización final; nes a las importaciones, desregulación del sis-
tema de transporte, etcétera.
7. derogación de las regulaciones sobre la
vitivinicultura, se liberaban la plantación,
reimplantación o modificación de viñedos,
así como también venta y despacho de
Algunas reflexiones
vinos. Se redefinen las funciones del Ins-
tituto Nacional de Vitivinicultura, que se En uno y otro caso —México y la Argentina—
limitan al control de la genuinidad de los las medidas que se han tomado en relación con
productos vitivinícolas. el funcionamiento de la economía y el sector
agrario en particular, posibilitan modificacio-
nes en relaciones básicas de producción y dis-
En cuanto al Fondo Especial del Tabaco, el de- tribución que por décadas fueron constitutivas
creto establecía una mayor injerencia del Esta- del “régimen social de acumulación” donde el
do en el uso de la recaudación fiscal, es decir, Estado fue agente regulador y de intervención.
que no se afectaba el impuesto directo al con- Después de la segunda posguerra, para los
sumo, sino que se establecía una utilización fis- países desarrollados se dio una ruptura deli-
cal que no contemplaba la legislación anterior berada con el capitalismo de libre mercado,
“la acción del FET queda completamente redu- se aplicaron las políticas keynesianas no solo
cida e impredecible ya que depende de los fon- para atacar la desocupación sino para estimu-
dos que quedan después de que el Ministerio lar la demanda (Hobsbawm, 1992). El “keyne-
de Economía resuelva la proporción a afectar a sianismo mixto” se basó sobre la asociación
rentas generales, que para 1992 es del 34%, y se del capital con el trabajo organizado bajo los
Campesinos y agroindustrias en los tiempos del “ajuste” 125

benevolentes auspicios de los gobiernos. El México hubo un creciente proceso de feminiza-


modelo, con variantes, se extendía al mundo ción del trabajo rural; los ancianos, las mujeres
capitalista y en América Latina alentó posibi- y los niños son los encargados de cultivar la tie-
lidades de industrialización y modernización rra mientras los hombres migran a zonas urba-
dentro de regímenes políticos diversos (demo- nas o a los Estados Unidos (Hewitt, 1992). En
cracias limitadas o dictaduras) que proponían la Argentina se redujo durante los veinte años
programas “desarrollistas”. transcurridos entre los dos últimos censos
Con el agotamiento mundial del modelo y agrarios —en términos absolutos y relativos—
con la crisis del endeudamiento externo, se ins- el estrato de “pequeños productores”. Mientras
tala en nuestros países un período de profundos las explotaciones de “hasta 25 hectáreas” eran
cambios estructurales. Algunos autores hablan 217.318 y representaban el 41% del total en
de “un nuevo poder económico” y de una nueva 1969, han pasado a ser 140.177 y a representar
función estatal que busca generar la legitima- el 37% en el último censo de 19882.
ción de los nuevos grupos económicos en las El proceso en curso nos desafía a pensar
funciones conductoras de las acciones econó- nuevamente desde la teoría, problematizando
micas, es decir, el mercado (Azpiazu, 1986). el lugar de la pequeña propiedad familiar en el
En este nuevo contexto, la red institucional modelo de acumulación en formación. Al revi-
que posibilitó la persistencia durante décadas sar los trabajos recientes, se pueden encontrar
de la explotación familiar argentina o el ejido dos posiciones. La primera sostiene que la in-
mexicano, se está resquebrajando, lo cual debi- tervención del Estado no hizo más que limitar el
lita las posibilidades de acceso de estas explo-
taciones al modelo de “agricultura de contrato”
2 Hubo una reducción de 151.687 explotaciones agro-
desarrollado por las empresas agroindustriali-
pecuarias entre los dos censos y casi el 50% de esa re-
zadoras transnacionalizadas. ducción recayó en el estrato de pequeños productores.
Durante toda la década de los ochenta se Sin embargo es necesario señalar que muchos analistas
manifestaron emigraciones de las zonas de coinciden en que el censo de 1969, por errores técnicos,
agricultura campesina en ambos países. En la sobreestimó la cantidad de explotaciones. De todos mo-
dos, la mayoría de los estudios sectoriales dan cuenta de
Argentina crecieron las ciudades intermedias
una notable reducción de las explotaciones y aún más
y los empleos precarios (Giarracca, 1990) y en de los “productores” (como personas jurídicas).
126 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

desarrollo productivo y crear relaciones políti- Sin embargo existe una lucha diaria de los secto-
cas clientelísticas en el campo latinoamericano; res subalternos rurales de Latinoamérica por la
con los nuevos cambios estamos frente a una “inclusión” en los nuevos mercados, en mante-
coyuntura que permitirá la consolidación de nerse o integrarse en los espacios de los ciuda-
actores sociales autónomos que deberán con- danos, etcétera; también se dan “intervenciones”
certar en espacios más transparentes que los de todo tipo (ONG, proyectos de desarrollo de
que producía la intervención estatal y se dará organismos internacionales, extensiones univer-
una liberalización de fuerzas productivas. La se- sitarias, etcétera3). Hace falta la generación de un
gunda posición considera que, justamente por pensamiento activo que ayude a esclarecer fun-
la naturaleza de los Estados latinoamericanos, cionamientos, posibilidades de transformación.
muy poco quedaron de los recursos y acciones Esta comunicación tiene esa finalidad: advertir
que este aplicó y desarrolló, y por lo tanto se que no podemos seguir pensando la articulación
abre un período donde prevalecerán los sec- campesina a la expansión agroindustrial como
tores más fuertes y los pequeños productores lo hacíamos hace unas décadas, que las condi-
correrán la misma suerte que muchos grupos ciones generales se han transformado y que los
sociales: serán excluidos de los mercados de actores sociales ya no son los mismos, incluidos
producción agrícolas y se sumarán a los “nue- los “sujetos” pequeños productores4.
vos pobres”. Sostienen la posición “optimista”
la mayoría de los organismos internacionales
y ONG (ver Murmis, 1992); en la segunda posi- 3 Es interesante observar que la presencia activa de
las ONG en el campo latinoamericano (o en las socie-
ción encontramos a la mayoría de las organiza-
dades en general) ha estimulado dos direcciones de
ciones representativas de campesinos. análisis sobre sus funciones: que pueden reemplazar al
Aún falta sostener conceptualmente una u Estado en materia de políticas sociales (y en algunos
otra posición: la crisis de los paradigmas teóri- países como Chile lo logran con bastante eficiencia) o
cos parecen habernos paralizado en tal sentido. que pueden tener un papel político esencial en la for-
mación de nuevos movimientos sociales (ver en esta
En esta coyuntura existe un debate agrario, que
última dirección Restrepo, 1989).
como en otros tiempos, exige acciones y la gene-
4 Una propuesta de reflexión interdisciplinaria ten-
ración de un pensamiento activo. Parecería que
dría que tomar un esquema que dé cuenta de la tensión
no son tiempos ni para una cosa ni para la otra. constante entre las tendencias estructurales y el accio-
Campesinos y agroindustrias en los tiempos del “ajuste” 127

Bibliografía permanente” en Comercio Exterior


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de Beca de Iniciación (Buenos Aires:
UBACYT) mimeo.
nar de los actores, entre la “determinación” y la “inde- CEPAL 1982 Economía campesina y
terminación”. Que contenga los niveles de explicación
económicos más generales, procesos difíciles de modi-
agricultura empresarial (México DF: Siglo
ficar desde los actores locales, pero que incluya ade- XXI).
más una rigurosa reflexión sobre las potencialidades CEPAL 1987 Despoblamiento rural y cambios
transformativas de los “sujetos” en juego, sobre sus ca- recientes en los procesos de urbanización
pacidades para moverse en condiciones desfavorables regional (Buenos Aires: CEPAL)
y producir cambios en beneficio propio y del conjunto
(capacidad para producir acciones políticas); se necesi- Documento de Trabajo N° 25.
tan análisis sobre las condiciones de posibilidad de las Clapp, R. 1988 “Representing Reciprocity,
organizaciones, sobre la viabilidad de la organización Reproducing Domination: Ideology and
cooperativa. Se necesita tomar en cuenta el papel de la Labour Process in Latin American Contract
socialización del “sujeto campesino”, de la educación,
Farming” en The Journal of Peasant
de la posibilidad de formación y capacitación de jóve-
nes dirigentes; debemos indagar más sobre la potencia- Studies, Vol. 16, N° 1.
lidad de la mujer campesina en todo este proceso, y aún Cornelius, W. 1992 “The Politics and
más sobre sus condiciones de subordinación. Es una Economics of Reforming The Ejido Sector
tarea muy compleja, que en parte la estamos haciendo, in Mexico. An Overview and Research
pero también es el desafío de producir un pensamiento
Agenda” en LASA Forum (Estados Unidos)
activo que acompañe la lucha por la “inclusión” de los
sectores subalternos rurales de América Latina. Vol. XXIII, N° 3.
128 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

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Las agriculturas del Mercosur:
el papel de los actores sociales
A modo de introducción*

Norma Giarracca y Silvia Cloquell**

Introducción agrarios, quienes se dedican a la investigación


y a la docencia en doce universidades nacio-
Este libro contiene las ponencias centrales de nales del Mercosur: cinco brasileñas, cinco ar-
las III Jornadas Regionales: “Agriculturas La- gentinas, así como las de Paraguay y Uruguay.
tinoamericanas y las Transformaciones Socia- Existe una organización que agrupa a estas
les” que se llevaron a cabo entre el 7 y el 9 de universidades, se denomina Asociación de Uni-
noviembre de 1996 en Argentina. versidades Grupo Montevideo (AUGM) y está
Dichas jornadas y las anteriores tuvieron apoyada por la UNESCO. La AUGM constituye
como finalidad fomentar el encuentro de acadé- una importante herramienta para articular dis-
micos especializados en los procesos sociales tintos tipos de esfuerzos universitarios. Tanto
la AUGM como el Consejo Latinoamericano de
Ciencias Sociales (CLACSO) apoyaron la rea-
* Giarracca, N. y Cloquell, S. 1998 “Las agricultu- lización de este evento. CLACSO facilitó la in-
ras del Mercosur: el papel de los actores sociales. A
modo de introducción” en Cloquell, S. y Giarracca, N.
corporación del representante chileno y apoyó
(comps.) Agriculturas del Mercosur. El papel de los la publicación de este libro.
actores sociales (Buenos Aires: La Colmena / CLACSO). Estos encuentros se iniciaron con una
convocatoria realizada por la Universidad
** Doctora por la Universidad de Rosario, Santa Fe, de la República en 1991, la cual se llevó a
Argentina. Profesora titular e investigadora. Directora
del Grupo GEA (Grupo de Estudios Agrarios) en la Fa- cabo en Montevideo y que fue el comienzo
cultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de un fértil intercambio de investigadores,
de Rosario. docentes y alumnos de la región, preocupa-
132 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

dos por los aspectos sociales del desarrollo mientos sociales, universidades, miembros de
agrario. Además de los tres encuentros, se movimientos culturales, etcétera. Como para
han logrado intercambios docentes, reunio- todos ellos, nuestras dificultades son múlti-
nes de investigadores, pasantías de alumnos ples; los recursos son escasos para disminuir
avanzados, sobre todo entre el Grupo de distancias físicas tan vastas. Aun así, mediante
Investigaciones en Sociología Agraria de la las acciones conjuntas y la movilización de los
Universidad de la República del Uruguay, la recursos disponibles se logran poner en mar-
Facultad de Ciencias Agrarias de la Univer- cha procesos que permiten la concurrencia de
sidad Nacional de Rosario, el Programa de los actores universitarios y, en nuestro caso, la
Posgraduación de la Universidad Federal de participación de los jóvenes, protagonistas del
Río Grande del Sur y el Grupo de Estudios nuevo siglo. Pero vayamos, en primer lugar a
Rurales de la Universidad de Buenos Aires. conocer algunos de los propósitos convocan-
En el último año y gracias al apoyo de CLAC- tes de las Jornadas.
SO, se lograba una mayor interacción con los Desde mediados de la década del ochen-
colegas paraguayos y chilenos. Todo lo cual, ta, los gobiernos latinoamericanos asesora-
además, se fortalece mediante el esfuerzo dos por los organismos internacionales —los
académico del Grupo de Trabajo Desarrollo agentes de la globalización—, generan una
Rural desde 1995 a la actualidad. serie de medidas económicas que tienden a
Relatamos este proceso porque considera- expandir los intereses privados en las agricul-
mos importante transmitir nuestra propia ex- turas. La denominada “retirada de Estado” en
periencia dentro del proceso de integración re- el sector agrario desató un proceso muy com-
gional como actores universitarios. En efecto, plejo que aún está en marcha. La información
si bien el Mercosur tiende a constituirse como general permite registrar la expansión de sec-
una serie de acuerdos económicos-comercia- tores privados agrarios y extra-agrarios con
les con predominio de agentes económicos de magnitudes muy altas de capital aplicadas a
envergadura, es también, una posibilidad para la agricultura a través de nuevas formas de
que interactúen actores económicos subordi- organización productiva y empresarial. Asi-
nados (campesinos, obreros) además de otros mismo, se corrobora en casi todos los países,
actores tales como organizaciones y movi- una fuerte intención por lograr altos niveles
Las agriculturas del Mercosur, el papel de los actores sociales | N. Giarracca y S. Cloquell 133

tecnológicos en las nuevas y viejas produc- de la producción agraria latinoamericana sin la


ciones para lograr rentabilidades adecuadas red de contención legal que había habilitado su
en un mercado externo en “proceso de globa- sostenimiento durante este siglo.
lización”, altamente competitivo y donde las Al final del siglo XX preguntamos: ¿qué es
producciones subsidiadas (EEUU y Europa) lo nuevo y particular en las agriculturas y en
tenderían a desaparecer. los mundos rurales de nuestras sociedades?
Pero esta expansión del sector empresarial ¿Cuáles son los elementos vinculados con
coexiste con la persistencia de los pequeños lo agrario y lo rural que caracterizan y dife-
y medianos productores en procesos de des- rencian la etapa actual de etapas anteriores?
capitalización, con campesinos sin tierra o ¿Cómo conforma y a la vez es conformado el
campesinos con tierra pero arrinconados por proceso de integración regional en relación
las políticas neoliberales. También asistimos a con las agriculturas?
diversas respuestas de estos sectores: marchas Los autores de los trabajos que se presen-
y tomas de tierra de los “Sin tierra” brasileños; tan en este libro fueron invitados a participar
movilizaciones y partidos agrarios en Para- en las Jornadas a partir de una consigna: diag-
guay; organización de mujeres agropecuarias nosticar y problematizar las agriculturas y sus
endeudadas, tractorazos, marchas federales y transformaciones en cada uno de los países.
cortes de ruta en Argentina. Como veremos, los trabajos exceden esta con-
A lo largo de la historia del capitalismo lati- signa y a través de ellos podemos conocer no
noamericano, la agricultura fue desarrollándo- solo los cambios agrícolas sino otros aspectos
se con sus particularidades y tiempos propios. económicos, sociales y políticos de los países
Las “revoluciones verdes”, “las reformas agra- en cuestión. No les solicitamos que articula-
rias” y la participación estatal fueron moldean- ran explícitamente estas problemáticas con
do estructuras agrarias donde predominaban el proceso de integración del Mercosur, aun
distintos tipos de productores y relaciones so- cuando este fuera un escenario privilegiado
ciales. A partir de los años ochenta comenza- para sus análisis.
ron a aplicarse una serie de medidas que cono- Por tales razones, las compiladoras de este
cimos por el sentido común como “retirada del libro —coordinadoras académicas del even-
Estado” que dejó a los sectores mayoritarios to—, consideramos necesario abrirlo con una
134 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

introducción que recupere la temática del Mer- en el marco de la política de globalización de


cosur. Se trata de puntualizar las principales la economía.
tendencias, problemas, conflictos que el pro- La conformación de bloques regionales
ceso de integración acarrea. Nos propusimos aparece en este contexto relacionado con
trabajar algunas ideas acerca del Mercosur la dinámica de la globalización y con la apli-
como proceso económico de integración pero cación de instrumentos económicos a fin de
también recordar que hay un proceso social en revertir los efectos de una excesiva apertura
marcha, con múltiples determinaciones y car- para algunos sectores.
gado de las incertidumbres que les son propias. La regionalización se presenta como una
forma en la que pueden regularse ambas ten-
dencias, correspondiendo así a una estrategia
El Mercosur como de desarrollo combinada, la integración regio-
proceso de integración nal como un primer paso para la integración
al mercado mundial (Zimmerling, 1992). En el
Con la creación del Mercosur nos asomamos Cono Sur estas tendencias dominantes en el
en la década del noventa a la generación de sistema económico internacional, son, además,
uno de los bloques subregionales más impor- un impulso importante para la integración eco-
tantes de América Latina. nómica de los países.
Los incentivos más inmediatos para su La eliminación de barreras aduaneras, la
creación tienen que ver con el interés que apertura de los mercados nacionales, a dife-
Brasil y Argentina pusieron en la promoción rencia de otros intentos de integración latinoa-
del Programa de Integración y Cooperación mericana, marcan el cambio en las modalida-
Económica en 1986, con el fin de profundi- des de comercialización regional y parecerían
zar la dinámica de las relaciones bilaterales. constituir el núcleo central. La plena recipro-
Las iniciativas a partir de los años noventa cidad de derechos y obligaciones es uno de los
están relacionadas con la consolidación de pilares donde se sustenta el Mercosur, sin que
gobiernos neoliberales en el área; con la des- se establezcan tratos diferenciales a partir del
regulación de los mercados mundiales y con grado de desarrollo relativo de cada uno de los
la apertura y liberalización de los mercados pilares que se integran.
Las agriculturas del Mercosur, el papel de los actores sociales | N. Giarracca y S. Cloquell 135

Esto permite pensar que se exponen mucho de integración. Esto se fundamenta ante la co-
más las vulnerabilidades de cada uno, y aumen- munidad internacional al poco tiempo de su
ta la probabilidad de exclusión de importantes creación, como un mercado de una población
capas de población. de 200 millones de personas en una superficie
La reconversión tanto en el agro como en la de 11.872.000 km2. La producción agropecuaria
industria es un prerrequisito de la rebaja aran- ascendía en 1993 a 64.520 millones de dólares,
celaria encarada por los gobiernos, ya que el en tanto que la producción industrial alcanzaba
incentivo a las exportaciones es uno de los a 248.640 millones de dólares.
principales puntos del modelo. Precisamente La región en su conjunto tiene una gran con-
esto, junto con la anulación de las barreras centración de su población en zonas urbanas.
arancelarias, trajeron importantes cambios Más del 87% de personas en Argentina viven en
en el interior de las economías nacionales y localidades de más de 2.000 habitantes; 77% en
fomentaron la especialización productiva a ni- Brasil, 89% en Uruguay y 49% en Paraguay (Te-
vel regional. ubal, 1997).
La alta heterogeneidad social de la región, Según Hirst (1992) la promoción e integra-
la coexistencia de diversos tipos de unidades ción asumió para estos gobiernos un sentido
de producción agropecuaria e industrial, con estratégico, en tanto se transformó en un ele-
diversas productividades y potenciales compe- mento de dinamización de los vínculos eco-
titivos, presentan también distinta respuesta a nómicos externos, vínculos que habían estado
la eliminación de barreras al comercio intra- mediatizados a partir de la década de los años
rregional. Los pequeños productores agrope- ochenta por la crisis de la deuda externa, con
cuarios y algunos sectores industriales cons- varios intentos frustrados de concertación re-
tituirían el segmento más sensible a la integra- gional en torno a esa problemática.
ción aun en cadenas altamente competitivas El condicionamiento del crecimiento con
(Buxedas, 1994). deuda pone en severos riesgos la estabilidad
La articulación de los Estados a través del de los países del bloque. La deuda externa en
comercio en el bloque, coloca en el escenario el Mercosur es de 235 mil millones de dólares,
de la región un nuevo status para los países que lo que representa el 24% del PBI regional. Para
lo conforman, el cual se establece en la noción Argentina la deuda externa representa el 26%
136 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

del PBN, para Brasil el 23%, para Paraguay el el brasileño es su principal mercado con una
16,2%, mientras que para Uruguay el 52,1% del demanda sostenida. Mercosur representa alre-
PBN, para el año 1994. dedor del 30% de las exportaciones argentinas.
La deuda es uno de los principales proble- Para Brasil, comparativamente, el bloque re-
mas para la economía del bloque ya que repre- gional es menos importante, ya que representa
senta entre tres y cuatro veces el valor de las el 13,6% del destino de sus exportaciones. Pa-
exportaciones de cada país (Teubal, 1997). raguay y Uruguay tienen una mayor dependen-
Las iniciativas regionales de los años no- cia, siendo el 52% para Paraguay y casi el 47%
venta, responden a una filosofía comercia- para Uruguay sobre el total de las exportacio-
lista neoliberal cuya base es la creencia en nes para 1994.
las propiedades transformadoras del merca- Los principales actores, públicos y privados
do y en la necesidad de limitar el poder del promotores del esquema subregional argumen-
Estado. Este discurso hegemónico perfila los taron, según Del Huerto Romero (1992) que la
rasgos que va tomando el bloque: fundamen- selección del modelo de integración comercia-
talmente tendería a constituirse en una zona lista, combinado con una apertura comercial
de libre comercio. al mundo, responden a las actuales tendencias
Entre los años 1980 y 1993, el incremento del mundiales de constitución de bloques regio-
intercambio dentro de la región fue significati- nales. Concomitantemente la ideología sobre
vo, pasando desde menos de 10% del total de la que se construye el acuerdo presupone que
las exportaciones intramercosur en 1990, a un los efectos del mercado garantizarán la integra-
20% en 1994. ción de los países del bloque, potencializando
Se registraría en esta primera etapa una es- las economías de los países miembro.
trategia exportadora por parte de las empresas No obstante, la separación entre Mercado
transnacionales y grandes empresas naciona- y Estado será progresivamente uno de los ele-
les, las que son capaces de incrementar la pro- mentos de conflicto en el marco de la integra-
ducción y comercialización hacia el interior del ción. Tema que abordaremos más adelante.
bloque y operar bajo economías de escala. Los actores que lideran el proceso —los re-
Argentina se configura como uno de los paí- presentantes estatales de cada uno de los paí-
ses que más ha incrementado su comercio y ses y las corporaciones económicas— dirimen
Las agriculturas del Mercosur, el papel de los actores sociales | N. Giarracca y S. Cloquell 137

las negociaciones externas y los proyectos nada han incidido en los intereses del bloque
que son viables para la región. Pero, ¿son es- en su origen, y a cuyo conocimiento y posibili-
tos actores del acuerdo los únicos que deben dades van accediendo lentamente.
participar en la integración? ¿Qué ocurre con la La adaptación a las exigencias mundiales
participación de otros actores? ¿Acaso la conti- impuso a los agentes económicos un determi-
nuidad subregional no requiere de una revisión nado cuadro de políticas económicas tanto en
de su origen y de una ampliación de la partici- el nivel macro como en el sectorial que produ-
pación a otros actores sociales, pasando así de ce efectos de variado signo. Y esto se hace más
una integración excluyente a una integración notorio en cuanto a las desigualdades de los
ampliada y participativa? ¿Es la noción de inte- actores en el proceso de decisión del Mercosur.
gración original la que se tiene que seguir sos- La producción agrícola del Mercosur es de
teniendo en el presente inmediato? alrededor de 64.500 millones de dólares para
La región en su totalidad abarca más que los 1993, alrededor del 6,6% del PBI regional. El
intereses originales ya que comprende distintas Mercosur exporta cerca de 70 mil millones de
realidades de cada uno de los países. Muchos dólares, el 7% del PBI.
de los subsistemas económicos están localiza- La integración económica de los países in-
dos en puntos estratégicos de la circulación de crementó la interacción entre Argentina y Bra-
mercancías y a través de la operacionalización sil. Entre ambos absorben el 97,7% del PBI re-
del transporte y las comunicaciones, se vislum- gional, el 98% del industrial y el 95% del comer-
bra la posibilidad de construir estrategias de in- cio exterior regional, ambos países constituyen
serción para los diversos tipos de actores. Po- su base (Lavagna, citado por Teubal, 1997).
sibilitando, de este modo, el posicionamiento Desde la formación del bloque todos los
de pequeños y medianos productores agrarios países miembros incrementaron sus exporta-
e industriales. ciones. Mercosur absorbe en 1994 el 30% de
Los sectores sociales ausentes en el deba- las exportaciones de Argentina, siendo menos
te sobre la formulación e implementación del importante para Brasil con el 13,6% durante el
esquema subregional, los sectores de trabajo y mismo año. Tanto para Uruguay como para Pa-
de la pequeña empresa, los gobiernos locales, raguay el 46,7% y el 52% respectivamente para
la gente de la educación, de la ciencia, poco o el mismo período.
138 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

Para el año 1996, la tasa de desempleo más No obstante los conflictos ya comenzaron a
alta es la de la Argentina con el 17,6% y la más manifestarse y no podía ser de otro modo. La for-
baja Brasil con el 4,5%, en tanto Paraguay y mación de la Unión Europea, que es considerada
Uruguay arrojan una tasa del 9%. Los guaris- como un proceso largo, cuidadoso y fundamen-
mos que muestra la tasa de desempleo son los talmente, orgánico (Vizentini, 1994) reconoce
que permiten visualizar con mayor expresión, momentos de tensión, fragilidad de los acuerdos,
los distintos niveles de apertura a la economía negativas de participación de las comunidades
de los cuatro países, la intervención del Estado nacionales, así como una larga historia de ma-
y los problemas de poner en práctica políticas nifestaciones sociales en su contra. Aun en una
neoliberales, ajuste, reconversión productiva, situación como la europea, que como sostiene
flexibilización laboral, en forma casi paralela a Vizentini, cuenta con instrumentos más eficaces
la formación del bloque. que los nuestros y resultados exitosos, la tensión
y los conflictos han estado siempre presentes.
Existe una concepción de las relaciones en-
El Mercosur como proceso social tre los países que parte del supuesto de cierto
nivel de unidad (aunque tensional) de la socie-
En este punto proponemos centrar la atención dad internacional pero también de una profun-
en las tensiones y en los conflictos que los pro- da diversidad y desigualdad de los actores. Tal
cesos de integración regional comportan. Nos concepción se plantea la necesidad de estudiar
permitiremos arriesgar una reflexión centrada las interacciones entre actores. En este enfo-
en el cuestionamiento de una frecuente visión que, al concepto de integración se incorpora el
“integradora” de estos procesos de regiona- de conflicto, a partir de su inserción en la red
lización, tentada por el carácter polisémico de intereses, de la viabilidad de acciones coo-
del término. Esta perspectiva integradora —a perativas o diferenciadas para prever pautas de
nuestro juicio, tributaria del discurso neocon- acción que incrementen la capacidad de otros
servador— se orienta a relativizar los conflic- actores para participar.
tos sociales que estos procesos económicos Pero tal perspectiva de las relaciones inter-
acarrean y a funcionar como un dispositivo nacionales se subvalorizan en las cancillerías
ideológico-comunicacional. participantes del Mercosur. Prueba de ello
Las agriculturas del Mercosur, el papel de los actores sociales | N. Giarracca y S. Cloquell 139

es que desde la Ciencia Jurídica, se manifies- cradas en la formación del bloque regional,
ta cierta preocupación por la lentitud para la están aquellas otras derivadas de los intereses,
generación de marcos legales eficaces para di- derechos y expectativas de los protagonistas.
rimir conflictos y un trabajo (Rimoldi de Lad- En primer lugar, existe una primera dife-
man, 1995: 176) puntea las siguientes posibles rencia acerca de las interpretaciones que los
fuentes de controversias: actores dan al proceso iniciado en Asunción.
1. Por aplicación e interpretación de normas Un primer sentido atribuye al proceso la pro-
firmadas por los países con terceros o con moción de la plena liberalización y apertura
acuerdos multilaterales. de las economías nacionales, en consonan-
2. Por la interpretación y aplicación de las nor- cia con el discurso neoconservador. Se pone
mas del Tratado de Asunción, y el derecho énfasis sobre los procesos de liberalización
interno vigente de cada país. arancelaria y se confía en el “mercado” para
establecer pautas y orientaciones necesarias
3. Tanto en Argentina como en Brasil, con es-
y suficientes como para lograr una adecua-
tructuras de Estado de tipo federal, pueden
da inserción de los sectores regionales en la
presentarse conflictos entre los acuerdos y
economía mundial. Se necesitaría una mínima
las normas que pueden aprobar los Estados
coordinación solo para impulsar los procesos
miembros o provincias y las normas del Tra-
de liberalización, desregulación y apertura.
tado de Asunción (el artículo 124 de la nueva
Los acuerdos se orientarían a lograr la libre
Constitución de Argentina le confiere a las
circulación de los factores de la producción
provincias capacidad de celebrar convenios
(en especial el capital) y una reestructuración
internacionales).
industrial tendientes a un esquema de especia-
4. Pueden darse contradicciones de interpreta- lización relativa donde prevalecerían ventajas
ción entre las reglas secundarias que se van comparativas estáticas (Giarracca y Teubal,
creando a medida que el proceso avanza y 1995 y Chudnovsky, 1993).
las reglas más generales del Tratado. La segunda interpretación propone un pro-
ceso de integración regional similar al de la
Además de estas situaciones que tienen como Unión Europea: un bloque económico defen-
fuentes de conflictos a las normativas involu- sivo con una etapa de acuerdos y de coordi-
140 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

nación de políticas —industriales, agrarias, todos los representantes de los Estados nacio-
financieras— entre los países. Pone el énfasis nales ni todos los actores económicos pione-
en el mediano y largo plazo y toma en cuen- ros en los acuerdos se manejan con una sola
ta la reestructuración industrial, el desarrollo interpretación. Los conflictos más importantes
tecnológico, la consolidación de los complejos aparecidos, sobre todo entre Estado-agentes
educativos, científicos y culturales. En esta in- económicos argentinos y Estado-agentes eco-
terpretación el puro accionar del “mercado” nómicos brasileños, dan cuenta de esta com-
generaría costos sociales demasiado altos. plejidad. Y esto es así porque, hasta ahora, los
En una variante más amplia de esta segunda objetivos de la integración mantienen un fuer-
interpretación, algunos actores —provenien- te grado de indefinición, o —como dice Lad-
tes de los movimientos sociales o las ONG— man— si los que toman las decisiones políticas
agregan que no puede darse una verdadera conocen esos objetivos, no lo han comunicado
integración sin un compromiso de las mayo- adecuadamente ni a la totalidad de los opera-
rías sociales, para lo cual deben generarse es- dores económicos ni a la ciudadanía en gene-
pacios de coordinación para los movimientos ral (1995: 231).
sociales. Dice Marcel Marloie que existen dos De este modo pueden aparecer conflictos
requerimientos importantes en los procesos entre Estados miembros, entre un Estado y el
de integración: Mercosur como conjunto, entre actores econó-
1. el desarrollo de una sociedad civil en la esca- micos particulares de diferentes países, acto-
la territorial implicada, res económicos regionales (transnacionales)
2. el compromiso de los movimientos sociales, y un Estado o el Mercosur, etcétera. Aparecen
con sus problemáticas y gramáticas particu- además, conflictos ligados al mundo laboral:
lares (Marloie, 1994: 194). diferencias en las tradiciones legislativas rela-
cionadas con los derechos de los trabajadores,
diferencias en los costos laborales que pueden
En tanto prevalece la hegemonía del discurso
generar conflictos internos, etcétera. Pueden
neoconservador, muchos pasos dados hasta
darse conflictos regionales en cada país rela-
ahora pueden leerse desde el primer sentido
cionados con los acuerdos generales que deci-
del proceso de integración, sin embargo no
den la “viabilidad” o “no viabilidad” de regio-
Las agriculturas del Mercosur, el papel de los actores sociales | N. Giarracca y S. Cloquell 141

nes, actividades y sectores sociales (recuérde- conflicto social, entre sectores con distintos
se el conflicto por la Ley del Azúcar de 1997). intereses o sectores económicos asimétricos
Es decir, como proceso social la formación en sus capacidades, así como la participación
del bloque regional comporta conflictos, que de otros actores con intereses no materiales (el
cuando emergen, hasta ahora se niegan/repri- interesado en el cuidado del medio ambiente,
men, sin embargo, es posible pensar en las po- los movimientos feministas, las universidades,
sibilidades de crear espacios con formas crea- etcétera), podrían habilitar la posibilidad de
tivas de negociación y resolución. transformaciones con un sesgo más democráti-
Desde la perspectiva analítica que propone- co que el proceso concentrador actual.
mos, estos aspectos son especialmente rele- Por ahora y a pesar de algunos avances,
vantes por la centralidad que el conflicto social las entidades representativas de los sectores
presenta en los procesos de cambio. económicos subordinados son invitadas a las
La tendencia hegemónica dentro del proceso convocatorias oficiales en carácter consultivo
iniciado desde el Tratado de Asunción privilegia y están al margen de los espacios donde se to-
la participación de los grandes actores económi- man las decisiones más importantes. El carác-
cos. Según el Tratado, los gobiernos deben favo- ter subordinado de algunos de los actores en
recer a las economías de escala, estimular los los escenarios socioeconómicos nacionales,
flujos del comercio y servir de referencias a las se traslada al nuevo espacio regional. Solo al-
acciones del sector privado; todas estas medidas gunos pocos sectores que habían conseguido
son coherentes con la liberalización que predo- mejores posiciones en la negociación nacional,
mina en los países del Mercosur (Romano, 1995). están en mejores condiciones de presentarse
Los actores que quedan excluidos o des- como “actores” cuyas prácticas y discursos
favorecidos por la iniciativa política de los puedan legitimarse en el Mercosur.
Estados y los grandes grupos económicos no La temática fundamental, a partir de nuestras
siempre aceptan sin reclamos tal situación. investigaciones, es conocer las condiciones de
Además, como decíamos anteriormente, no ne- posibilidad para la generación y sostenimiento
cesariamente los grandes agentes económicos de nuevos actores capaces de democratizar el
y políticos actúan entre ellos sin oposiciones espacio económico del Mercosur. Las coope-
o conflictos de intereses. Esta expansión del rativas (por el importante apoyo internacional
142 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

que tienen) están en adecuadas condiciones de torcer. La participación de otros actores


para negociar mecanismos de integración para que impidan la consolidación de un único es-
los pequeños agricultores y trabajadores, siem- cenario es una posibilidad que depende de la
pre y cuando logren primero solucionar las política. Y la política depende del Estado, de
diferencias propias. Las ONG, que ya son re- los sectores dirigentes pero también de la so-
conocidas como actores en otros foros interna- ciedad civil.
cionales así como las nuevas asociaciones de
productores que han surgido al calor de estos
últimos años, también podrían convertirse en El contenido del libro
“actores” con acceso a los formadores de opi-
nión pública y a los espacios de decisión. Los trabajos presentados en este libro nos ofre-
En síntesis, el MERCOSUR es un espacio cen diagnósticos de las estructuras sociales
social, por lo tanto abierto y complejo, donde, agrarias de los cinco países que integran el Mer-
desde nuestra perspectiva, los distintos actores cosur: Brasil, Uruguay, Chile, Paraguay y Argen-
pueden cambiar el “rumbo natural de los acon- tina. Los artículos analizan las transformaciones
tecimientos económicos”. Si bien hay actores a nivel nacional que surgen a partir de los pro-
con mayor capacidad que otros para imponer cesos de la globalización, los que, en nuestros
sus intereses, sus prácticas y sus discursos, la casos, están muy relacionados con el Mercosur.
posibilidad de que se instalen conflictos y an- Asimismo, en todos ellos encontramos re-
tagonismos permite pensar el Mercosur como ferencias a los actores sociales, es decir se
un espacio social no suturado, no sedimenta- reflexiona desde una perspectiva sociológica
do, donde circulen prácticas que no contengan en la que actores, conflictos y poder son los
el sesgo concentrador de las políticas neocon- aspectos centrales.
servadoras. Es decir, que incluya tanto a los Abrimos el libro con el trabajo acerca de
actores económicos subordinados como a los la agricultura brasileña. Respetamos el idio-
nuevos movimientos sociales, respetando y ex- ma original del artículo —portugués— debi-
pandiendo el campo de sus derechos. do a que el bilingüismo constituye una ca-
La presencia de los actores fuertes y con- racterística del Mercosur, sobre todo en los
centrados es una tendencia económica difícil ámbitos académicos.
Las agriculturas del Mercosur, el papel de los actores sociales | N. Giarracca y S. Cloquell 143

El trabajo de Anita Brumer y José Vicente la evolución de las principales variables so-
Tavares Dos Santos “Tensões agrícolas e agra- cioeconómicas en el agro desde 1960 a 1990,
rias na transição democrática brasileira” anali- sin descuidar los aspectos sociopolíticos tales
za las principales transformaciones ocurridas como las organizaciones de los productores o
en la agricultura brasileña. Ellos toman el pe- las políticas públicas.
ríodo que caracterizan como la “modernización En el segundo punto, Piñeiro se centra en la
conservadora” y en él, se ponen de manifiesto actual coyuntura y otorga al Mercosur un papel
las acciones de los actores (Estado, campesi- central para comprender las transformaciones
nos, etcétera). Luego se centran en el Brasil ac- recientes. El optimismo acerca del crecimiento
tual pero, especialmente, en el “campo de los del sector agrario no opaca la centralidad que
conflictos agrarios”. se desprende del análisis acerca de la posibili-
En el período comprendido entre 1985 a dad de un desarrollo sustentable.
1995 hubo un elevado número de conflictos en La propuesta de Sergio Gómez en su trabajo
el campo —por la tierra, por las condiciones la- “Novedades en la agricultura chilena. Nuevos
borales, etcétera— que suscitaron las políticas actores sociales y escenarios: negociaciones
implementadas. Los autores consideran que y confrontaciones” radica en pensar la actua-
hasta hoy, no se generó una reforma agraria lidad del agro chileno desde dos pares de ideas
masiva, entendida como una redistribución de centrales: “integración- consenso” y “desinte-
la propiedad de la tierra y una redistribución gración-conflicto”. Ellas se toman como ele-
del poder. Asimismo, se interrogan acerca de mentos que permiten explicar la dinámica del
los cambios agrícolas generados bajo las distin- proceso de modernización. Básicamente estas
tas políticas públicas aplicadas por el Estado ideas se refieren al tipo de estructuras predo-
(Plan Cruzado, Plan Real, Mercosur, etcétera) minantes y al tipo de relaciones sociales que
sin dejar de tomar en cuenta además los aspec- establecen los actores.
tos políticos, especialmente los que emanan de En el trabajo de Sergio Gómez, además, se
la Nueva Constitución. avanza en la formulación de un marco explica-
Diego Piñeiro en su artículo “Cambios y per- tivo acerca de los efectos que la globalización
manencias en el agro uruguayo. Tendencias y y modernización tecnológica tienen sobre los
coyunturas” nos ofrece una mirada acerca de procesos de trabajo, sobre las organizaciones
144 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

representativas y sobre las nuevas demandas dimensiones culturales. Finalmente, retoma la


que surgen desde los principales actores. En cuestión agraria y rural explorando la posibili-
tales demandas, los niveles de integración así dad de una fragmentación de lo agrario.
como la negociación y los enfrentamientos en-
cuentran nuevamente espacios de expresión.
Tomás Palau en “La agricultura paraguaya Bibliografía
al promediar la década del noventa: situación,
conflictos y perspectivas”, expone de modo Buxedas, M. 1994 “El Mercosur y las
general, los problemas que la agricultura pa- políticas agropecuarias” en O Mercosul e
raguaya arrastra para detenerse en aquellas si- a Comunidade Europeia (Porto Alegre:
tuaciones y problemas que permiten compren- UFRGS).
der la compleja realidad paraguaya. Chudnovsky, D. 1993 “El futuro de la
En efecto, el mapa agrario paraguayo, sus integración hemisférica: el Mercosur y la
principales actores, el papel del Estado, las or- Iniciativa para las Américas” en Desarrollo
ganizaciones campesinas y los nuevos debates Económico (Buenos Aires) Vol. 32, N° 28,
de las políticas públicas son ofrecidas al lector enero-marzo.
a lo largo del trabajo. Del Huerto Romero, M. 1994 “Mercosur-Nafta
Por último Miguel Murmis en el trabajo “El y apertura comercial al mundo: condiciones
agro argentino: algunos problemas para su aná- y factores nacionales que han favorecido la
lisis” nos ofrece un amplio diagnóstico de los creación del mundo” en Laredo, I. (comp.)
problemas de la agricultura. Estado, mercado y sociedad (Rosario:
Se interroga acerca de las nuevas formas Universidad Nacional de Rosario).
de presentarse el capital en el agro; y con esa Giarracca, N. y Teubal, M. 1995 “Los pequeños
pregunta expresa la centralidad de las nuevas productores cañeros y la integración
transformaciones en el nivel económico finan- económica con Brasil” en Beckerman,
ciero. No obstante, Murmis enfatiza los aspec- M. y Rofman, A. (comps.) Integración y
tos que dan cuenta de la complejidad y pro- sociedad en el Cono Sur. Las relaciones
fundidad de las transformaciones: la cuestión con el MERCOSUR y Chile (Buenos Aires:
social, los viejos y nuevos actores sociales, las Espacio Editorial).
Las agriculturas del Mercosur, el papel de los actores sociales | N. Giarracca y S. Cloquell 145

Hirst, M. 1992 “Condicionantes y regional” en Cloquell, S. y Santos, E.


motivaciones del proceso de integración (comps.) Argentina frente a los procesos de
y fragmentación de América Latina” en integración regional. Los efectos sobre el
Integración Latinoamericana (Buenos agro (Rosario: Homo Sapiens).
Aires: INTAL-BID) N° 175. Teubal, M. 1997 “Mercosur, Argentina,
Laredo, I. 1994 “América Latina en el sistema and Regional Integration processes” en
internacional. La integración regional como Fernández, A. y Hogenboom, E. (eds.) “The
herramienta de transformación del status” Political Economy of open regionalism” en
en Laredo, I. (comp.) Estado, mercado y Latin American, International Journal of
sociedad (Rosario: Universidad Nacional de Political Economy, Vol. 26, N° 4.
Rosario). Vizentini, P. G. F. 1995 “Diversidades e
Marloie, M. 1995 “Comunidades Econômica adversidades dos processos de integração”
Europeia e MERCOSUL: da confrontação en Algorta Pla, J. O. (org.) Mercosul e a
a cooperação, emergência de una nova comunidade europeia. Uma abordagem
problemática” en Algorta Pla, J. O. (org.) comparativa (Río de Janeiro: Editora da
Mercosul e a comunidade europeia. Uma Universidade / Goethe-lnstitut).
abordagem comparativa (Río de Janeiro: Zimmerling, R. 1992 “El futuro de América
Editora da Universidade / Goethe-lnstitut). Latina en el mercado mundial” en
Rimoldi de Ladman, E. 1995 “Propuesta Integración regional vs. Integración
para la solución de controversias en los en el mercado mundial (Buenos Aires:
procesos de integración” en Beckerman, Fundación Ebert).
M. y Rofman, A. (comps.) Integración y
sociedad en el Cono Sur. Las relaciones
con el MERCOSUR y Chile (Buenos Aires:
Espacio Editorial).
Romano, J. O. 1995 “El Mercosur como proceso
social: el reconocimiento público y las
estrategias de los actores sociales agrarios
brasileños en el contexto de la integración
Las Ciencias Sociales y los
estudios rurales en la Argentina
durante el siglo XX* **

Introducción particularmente, su valor teórico o metodoló-


gico. No obstante, el solo hecho de seleccionar
Este trabajo pretende dar un panorama general unos trabajos y no otros supone decisiones no
del aporte de las Ciencias Sociales a los estu- exentas de algún tipo de valoración académica.
dios de los procesos agrarios y mundos rurales Esto aparece sobre todo en el último período
de Argentina. Está diseñado como una tarea en el que, sorprendentemente, encontré una
de organización del material sin considerar, producción abundante y heterogénea.

* Giarracca, N. 1999 “Las Ciencias Sociales y los estu- he decidido retomarlo; completar un cuarto período,
dios rurales en la Argentina durante el siglo XX” en Gia- revisarlo e incluirle la bibliografía que, a mi juicio, es
rracca, N. (coord.) Estudios rurales: problemas, teorías un importante propósito de pasar aquella exposición a
y estrategias metodológicas (Buenos Aires: La Colmena). la forma de artículo. Lamentablemente mis colegas no
pudieron acompañarme en esta ocasión, por razones de
** El trabajo tuvo una primera versión, “Los aportes agendas laborales; no obstante, considero que el traba-
de las Ciencias Sociales a la cuestión agraria argentina”, jo no hubiese sido posible sin la organización de temas
producto de una exposición que Susana Aparicio, Ma- y autores que ellas realizaron para el primer y tercer
ría Isabel Tort y yo realizamos en 1985 en un seminario período. En síntesis, este trabajo está diseñado y pensa-
titulado “El agro argentino, hoy”. Sobre la base de esas do, en gran medida, con Susana Aparicio y María Isabel
exposiciones redacté provisoriamente aquel trabajo Tort. Por último. Karina Bidaseca, miembro del Grupo
que circuló como trabajo mimeografiado. No contenía de Estudios Rurales, colaboró en la recopilación biblio-
la bibliografía, llevaba la autoría de las tres y durante gráfica. Asimismo agradezco las lecturas y comentarios
estos años fue muy utilizado por los docentes del cam- de Miguel Teubal y Roberto Benencia de los borradores
po temático. Por esta misma razón, después de 12 años, de esta versión.
148 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

Sin embargo, no es mi intención realizar un Por razones igualmente empíricas, se delimi-


análisis que incluya una jerarquización del va- tan los cuatro períodos para ubicar y contex-
lor teórico de la producción ni de la injerencia tualizar el material localizado. El primero está
que este material tuvo en las decisiones políti- marcado por un acontecimiento académico:
cas de cada época. Esta tarea se va iniciando, antes y después de la aparición de las Ciencias
lentamente, con algunos aportes dirigidos a Sociales como disciplinas institucionalizadas;
evaluar las conceptualizaciones de una disci- los otros tres, por los acontecimientos políti-
plina (Llovet, 1996) o de una temática (Barsky, cos de nuestro país.
1997). También se pueden encontrar mis pro- El primer período incluye las primeras
pias reflexiones acerca de cómo afectaron las seis décadas de este siglo, etapa anterior a
crisis de los paradigmas teóricos a la Sociolo- lo que se considera la “profesionalización de
gía Rural (Giarracca, 1997). las Ciencias Sociales”. En ella inserto autores
Recopilé el material e inicié un ordenamien- que, sin estar “profesionalizados” como aca-
to de acuerdo con ciertos ejes temáticos que démicos, tuvieron una marcada influencia en
hegemonizaron los debates en cada etapa, y en el desarrollo posterior de las disciplinas socia-
segundo lugar, encaré algunas reflexiones acer- les aludidas.
ca de los avatares institucionales por los que El segundo período abarca desde finales de
atravesaron estas disciplinas sociales en cada los cincuenta —que es el momento de la insti-
etapa. Todo ello precedido de un pantallazo ge- tucionalización de las Ciencias Sociales como
neral del período. carreras universitarias— hasta 1976. Fue una
La “perspectiva social” que en el título del etapa muy productiva, que supuso uno de los
trabajo se expresa como “Ciencias Sociales”, períodos más fructíferos de la universidad ar-
supone una discusión epistemológica que no gentina, así como el trabajo de equipos técni-
es mi intención abordar aquí; simplemente par- cos de primer nivel en el aparato del Estado
tí de decisiones empíricas, condicionadas por (véase Giarracca, 1991).
mis propias prácticas profesionales. Ubico en En el tercer período se consideran los años
esta categoría a los trabajos de la Sociología, del “proceso militar” y se intenta dar cuenta
la Antropología Social, la Geografía Humana, la del sistemático desmantelamiento de centros
Historia y la Economía Política. de estudios y equipos de trabajo que operaban
Las Ciencias Sociales y los estudios rurales en la Argentina durante el siglo XX 149

en las universidades y organismos del Estado. dos tipos de referencias bibliográficas: 1) la


Asimismo se recuperan los intentos organizati- bibliografía que tiene que ver con el texto en
vos de finales de la dictadura. su carácter de una Sociología de los estudios
Por fin, el último período, que tomo como rurales —con el autor y el año entre parénte-
un bloque por razones prácticas, podría sub- sis— y se encuentra al final del artículo bajo
dividirse tanto en relación con los procesos el rubro “Bibliografía citada”, 2) la bibliografía
agrarios como con los estudios rurales. Res- acerca de los estudios rurales que aparece den-
pecto del primer punto, es el momento de la tro del texto o al final del párrafo, con la indi-
agriculturización, en especial del auge sojero. cación de los autores y las fechas pero siempre
Luego se presenta una retracción productiva con la referencia a la “Bibliografía general”1.
y se genera la medida política más impactante Bajo este último rubro el lector encontrará al
de esta parte del siglo: la desregulación econó- final, como un anexo al libro, una organización
mica (1991). Asimismo es el momento de las alfabética de autores que durante este siglo
normalizaciones universitarias, rearmados de han contribuido a conocer y comprender los
grupos, formación de recursos desde los pro- procesos productivos agrarios y los mundos
gramas de becas y maestrías. Es también el pe- rurales en sus complejidades sociales y cultu-
ríodo de surgimiento del Mercosur, del auge de rales. Fue mi intención seleccionar los trabajos
las políticas neoliberales pero también de las más representativos de cada período o de cada
redes académicas, de la expansión de la infor- autor. Aunque en la selección haya ausencias,
mática, etcétera. Es un período complejo: por errores y confusiones involuntarias, propias de
los cambios del país en su conjunto, por las no- toda acción organizativa y clasificatoria, es una
vedades del mundo agrario y por los virajes de
miradas para abordarlos. Ameritaría un trabajo
en sí mismo y, en tal sentido, esta primera or- 1 Por motivos de extensión y pertinencia, al final del
ganización del material puede ser de suma uti- presente artículo, bajo el título común de “Bibliogra-
lidad para tal finalidad. fía”, se incluyen conjuntamente la bibliografía citada en
Para terminar esta introducción querría él y las referencias explícitas a la “Bibliografía general”
(extenso anexo final del libro). Para conocer la “Biblio-
señalar la organización del texto en relación
grafía general” a la que hace referencia el párrafo, véase
con la bibliografía. El lector va a encontrar la publicación original. [N. de los Ed.]
150 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

primera tarea que puede estimular para que se tamiento de mano de obra apta para la agricul-
continúe y perfeccione. tura, colonización y propiedad de la tierra. Se
propiciaron tecnologías ahorradoras de mano
de obra como una forma de solucionar dichos
Primer período: el pensamiento problemas, lo que colaboró a conformar una
social agrario (1900-1956) estructura productiva que —cuando cambia-
ron las condiciones internacionales— respon-
Desde fines del siglo XIX hasta la década del dió con la retracción.
treinta, el sector agropecuario argentino ge- Comenzó entonces la etapa conocida como el
neró importantes excedentes que permitieron estancamiento pampeano que duró hasta la dé-
un deslumbrante progreso económico del país. cada del setenta. En realidad, el momento más
Este período expansivo, basado en un modo de duro se extendió entre 1930 y 1960; a partir de
producción “capitalista agroexportador”, estu- esta última fecha la situación había comenzado
vo favorecido por las condiciones internacio- a mejorar, aun cuando seguían existiendo dificul-
nales que estimularon la demanda externa de la tades para mantener la participación relativa del
región pampeana, tanto por los altos precios de país en el comercio mundial de granos, de carnes
los productos agropecuarios como por el asen- y de oleaginosas. Esta incapacidad de respuesta
tamiento de poblaciones en las vastas y fértiles a las exigencias internacionales, y el simultáneo
tierras disponibles. Se produjo un proceso de aumento de la oferta de otras naciones produc-
expansión horizontal, en el cual la producción toras, no mantenían una relación razonable con
aumentó debido a la incorporación de tierras. el potencial productivo del país. En términos re-
Cuando este recurso se agotó, el ritmo de ex- lativos, el estancamiento continuaba.
pansión disminuyó considerablemente. Dado el papel del sector agropecuario en el
Durante esta etapa, los principales proble- modelo de acumulación establecido histórica-
mas a solucionar hacían girar las discusiones mente y, dentro de este, la importancia de las
—académicas y políticas— alrededor de los exportaciones, el estancamiento pampeano
elementos necesarios para la puesta en pro- sacudió a la sociedad en su conjunto. Además,
ducción de esas tierras que se iban incorporan- esta fuerte relación del sector con el resto de
do con el avance de la línea de frontera: asen- la economía se manifestaba en las orientacio-
Las Ciencias Sociales y los estudios rurales en la Argentina durante el siglo XX 151

nes de política económica desarrolladas por el La etapa del estancamiento relativo de la


Estado. En este mismo lapso, las economías re- economía pampeana dio origen a distintas po-
gionales pasaron por severas crisis de produc- siciones y debates.
ción que originaron distintos tipos de interven- En su libro La agricultura y la ganadería
ciones estatales así como diversas consecuen- argentina en el período 1930-1960, José Al-
cias en el plano social. fredo Martínez de Hoz sintetizó la posición de
En este período tenemos que referirnos al uno de los sectores más poderosos del sector
“pensamiento social agrario” más que a la pro- agropecuario, el representado por la Sociedad
ducción de las Ciencias Sociales. Y esto es así, Rural Argentina. En dicha obra planteaba que
sencillamente, porque no existían estas discipli- la elevación de los rendimientos solo podía
nas científicas tal cual las conocemos en la actua- obtenerse mediante una mayor tecnificación
lidad. No había aparecido la “profesión” del in- del agro. El país, según Martínez de Hoz, había
vestigador social, es decir, cargos universitarios o quedado en aislamiento técnico, a la zaga del
institucionales de tiempo completo que permitie- progreso, a causa de la crisis de 1930, luego por
ran sustentar económicamente al análisis social. la guerra, por la política desarrollada por el go-
De este modo, el “pensamiento social agrario” bierno peronista, y por las desacertadas políti-
estaba generado por dirigentes económicos y po- cas de precios y medidas financieras y fiscales
líticos y por técnicos de los organismos estatales. que desfavorecían al sector.
El debate de comienzos de siglo, estuvo Otros autores adoptaron posiciones dife-
signado por el pensamiento positivista. Esta rentes, más estructuralistas; ellos provenían,
influencia fue tan fuerte que la idea del progre- generalmente, del campo socialista. Así Lázaro
so como proceso ilimitado deslumbraba a los Nemirovsky realizó un exhaustivo estudio (fue
pensadores de todas las corrientes. Varios au- su tesis doctoral) sobre los precios y márgenes
tores, influidos por el pensamiento socialista, de ganancias que obtenían los terratenientes,
se interrogaban acerca de las razones por las para sustentar su argumento de la necesidad
que algunos sectores no podían acceder al pro- de cambios en la estructura social, capaces de
greso, pero no se cuestionaban el origen o la superar el estancamiento.
naturaleza de estos procesos. La crisis de 1930 Juan L. Tenembaum, profesor de la Cátedra
marcó el fin de esta idea de progreso ilimitado. de Economía Agraria de la Universidad de La
152 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

Plata, en su libro Orientación económica de profesores universitarios. Su trabajo —lamen-


la agricultura argentina aparecido en 1948 tablemente nunca traducido al español— puso
demostraba el cambio producido desde 1930, de manifiesto uno de los debates latinoameri-
año en que la crisis comenzó a sentirse con todo canos más importantes de la época: el papel
rigor. Fue partidario del sistema agrícola-gana- de la mediana explotación familiar (farm) en
dero sobre el ganadero-agrícola porque, a su jui- el desarrollo del capitalismo. Este autor, fun-
cio, aseguraba un régimen económico más esta- cionario del Departamento de Agricultura de
ble. Sus argumentaciones tendían a demostrar EEUU, lamentaba en su libro la poca difusión
la necesidad de un desarrollo agrícola-industrial del modelo farmer en nuestro país; una de sus
como única posibilidad de superación de una conclusiones enunciaba que la principal traba
etapa agotada. El prólogo de su libro, escrito para su implementación era el sistema de te-
por Luis Reissig, se planteaba: “Su tesis coincide nencia imperante.
con el pensamiento político que ha de primar en La influencia teórica y metodológica de Carl
la etapa de la democracia progresista. El mundo Taylor fue notoria durante muchos años2. Prue-
se abre a una sucesión de profundas reformas, ba de ello son los trabajos publicados por la
entre las cuales, la agraria y la industrial tendrán Dirección de Economía Rural del Ministerio
que ocupar un puesto de vanguardia en el desa- durante 1940 y 1950: el trabajo de Vicien y Del
rrollo del mundo nuevo” (1948: 7). Castillo, Regiones sociales agrarias, publica-
Durante 1943, Carl Taylor visitaba el país do en 1943 y actualizado en 1952.
invitado por el Ministerio de Agricultura y Ga- Por estos mismos años, además, en el Mi-
nadería. Taylor era un experto norteamericano nisterio de Agricultura aparecía el Grupo de
en organizaciones productivas agrarias y el pro- Sociología Rural. Los análisis del primer equi-
ducto de su trabajo en la Argentina fue su libro po que trabajó bajo ese nombre daban cuenta
Rural Life in Argentina considerado “clásico” no solo de la influencia de la Sociología Rural
por los sociólogos y antropólogos rurales. El norteamericana, sino de la Geografía Humana
autor visitó la mayor parte de las zonas agrarias desarrollada fuertemente en Francia.
del país, entrevistó a más de 120 personas repre-
sentativas, conversó con periodistas, dirigentes
2 Véase, en este mismo libro, el capítulo “El pensa-
gremiales, ministros, productores, jornaleros y miento de Carl Taylor”, de Floreal Forni.
Las Ciencias Sociales y los estudios rurales en la Argentina durante el siglo XX 153

Simultáneamente, comenzó un florecimien- basado en la sustitución de importaciones co-


to de las Ciencias Sociales como disciplinas menzaba a mostrar signos de agotamiento y
científicas institucionalizadas. no se hallaban políticas capaces de solucionar
Aquí debemos señalar el importante esfuer- las recurrentes crisis de la balanza comercial.
zo del fundador de la Carrera de Sociología de Si bien la industrialización mostraba claras
la Universidad de Buenos Aires, Gino Germani, evidencias de desarticulaciones y contradic-
no solo para abrir el espacio de esta disciplina ciones entre las diferentes fracciones de la
en la universidad argentina, sino en el ámbito burguesía industrial, todavía daba lugar a inte-
científico en general. Durante los años cuarenta rregnos redistributivos que se ubican en esos
se crearon cátedras de Sociología y Economía momentos de los intersticios democráticos de
en varias universidades, se creó el Instituto de nuestra sociedad. A una reactivación indus-
Sociología en la UBA y aparecieron las primeras trial correspondía un aumento de las importa-
evidencias de la influencia europea en el pensa- ciones de bienes de capital, los sectores indus-
miento social. A fines de la década del cincuen- triales presionaban por mantener baja la tasa
ta comenzaron a crearse las carreras universi- de cambio y esto desfavorecía a los sectores
tarias de las principales disciplinas sociales. A exportadores, dentro de los cuales el agrope-
pesar de todos los avatares que sufrieron las uni- cuario era el más importante.
versidades, a partir de entonces comenzó una En el nivel agrario, durante casi todo el pe-
producción sistematizada de estas disciplinas ríodo la mayor preocupación giraba alrededor
científicas (véase Giarracca, 1991 y 1992). del estancamiento relativo de la producción
pampeana y de las políticas más adecuadas
para superar esa situación. Las crisis de super-
Segundo período: la producción de las economías regionales tuvie-
institucionalización de las ron consecuencias significativas en el nivel de
Ciencias Sociales (1957-1976) sus conflictivas estructuras productivas y de
los sectores sociales involucrados. Se produjo
Este segundo período se caracterizó por la al- una importante reestructuración de las organi-
ternancia de gobiernos civiles y militares. En zaciones gremiales de la región y se exacerbó
el nivel económico, el modelo de crecimiento el conflicto social.
154 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

Durante los años sesenta aparecieron, por oponiéndose, de este modo, al automatismo y
un lado, nuevos y significativos aportes de la la universalidad del proceso de desarrollo im-
Teoría Social y, por otro, un fructífero debate plícito en el pensamiento neoclásico.
entre los economistas neoclásicos y estructu- En oposición al estructuralismo, los neoclá-
ralistas. Esta confrontación se observó en toda sicos hacían abstracción del contexto social
América Latina, pero tuvo ciertas particulari- donde se desarrollaba la producción. Esta es-
dades en el país dado su específico desarrollo cuela estaba basada en una sólida tradición
agrario dentro de la región. intelectual y el representante más significativo
El pensamiento de la Comisión Económica para América Latina fue Theodore Schultz.
para América Latina (CEPAL), claro exponente Para Schultz las diferencias dentro de las
del pensamiento estructuralista, fundamentaba agriculturas latinoamericanas reflejaban el gra-
la necesidad de transformación del sector agra- do de contribución al crecimiento económico
rio en el necesario papel que este cumplía en el que ellas realizaban. Caracterizaba a las agri-
desarrollo general de las naciones. Desarrollo culturas tradicionales en términos de una ra-
que, para la CEPAL, debía estar basado en el cionalidad propia y proponía su modernización
sector industrial. Es decir, había que adecuar el a través de la disponibilidad de nuevos medios
sector agrario a las necesidades del desarrollo de producción de alta rentabilidad. El trata-
industrial, principal pivote del crecimiento y el miento del problema se planteaba en términos
bienestar general. de decisiones individuales y no del contexto
La CEPAL señalaba dos elementos de la pro- más general que condiciona estas decisiones.
blemática agraria latinoamericana a considerar Para los neoclásicos, las políticas guberna-
cuidadosamente: a) la lentitud del crecimien- mentales de los países latinoamericanos esta-
to ligado a determinadas estructuras agrarias, ban inspiradas en principios industrialistas y
y b) la estructura de propiedad y tenencia de habían logrado que los precios en la agricul-
la tierra. Ambos elementos merecieron cuida- tura fueran sistemáticamente inferiores a los
dosos estudios en la mayoría de los países del “precios sombras”. Se desalentaba el flujo de
área. En el nivel teórico, el estructuralismo tra- capitales al sector y lo precios bajaban. De
tó de incorporar y formular conceptos capaces esta forma, concluían los neoclásicos, se pro-
de dar cuenta de la realidad latinoamericana ducía una disminución en la tasa de beneficio
Las Ciencias Sociales y los estudios rurales en la Argentina durante el siglo XX 155

que condicionaba las decisiones de inversión cesitados de otros —capaces de generar mayor
del productor. nivel de explotación— era utilizado tanto para
En este mismo período, simultáneamente la relación entre países desarrollados y subde-
al debate entre economistas neoclásicos y sarrollados como para la relación entre regio-
estructuralistas, aparecieron nuevos aportes nes de un mismo país con distintos grados de
de la Teoría Social. Estas nuevas corrientes, desarrollo. La teorización acerca del “colonia-
que caracterizamos de manera general como lismo interno” se usó como referente obligado
“dependentistas”, al igual que el estructuralis- para explicar las desarticulaciones sociales y
mo en Economía, proponían entender a Amé- regionales de América Latina, oponiendo esta
rica Latina con parámetros teóricos propios. perspectiva analítica a la del “continuo rural-
Los análisis de Gunder Frank, Theotonio Dos urbano” que había sido utilizada por los funcio-
Santos, Pablo Gonzáles Casanova, Ruy Mau- nalistas en años anteriores.
ro Marini impugnaron los supuestos de las A finales del período se acentuó la influencia
teorías sociales norteamericanas y dieron el de las teorías que debatían “la cuestión campe-
debate tanto en el campo académico como en sina”. Los estudios sobre la persistencia o des-
el político. aparición campesina se realizaban en la mayo-
La influencia de la teoría marxista del desa- ría de los países donde la problemática de la
rrollo desigual y de la teoría política del impe- pequeña producción ocupaba un lugar central.
rialismo se puede comprobar en cualquiera de En nuestro país la Antropología Social había
las variantes de la escuela dependentista. Asto- tenido un débil desarrollo y, salvo escasas ex-
ri (1984) sostiene que el dependentismo realizó cepciones, no había una línea de estudios cam-
una crítica al enfoque dualista que predomina- pesinos. Sin embargo, la rica discusión que se
ba en la bibliografía sociológica de la época y formulaba en otros países despertó interés en
jerarquizó las condiciones del funcionamiento antropólogos y sociólogos. Prueba de ellos son
capitalista relacionadas con el sistema mundial dos publicaciones de importante difusión que
con una identificación de las contradicciones aparecieron en 1972 y 1974, respectivamente.
asociadas a dicha expansión. Se trata de: 1) el Estudio del campesinado, una
El esquema analítico que consideraba cier- recopilación de los aportes de la Antropología
tos espacios de expansión capitalista como ne- Social norteamericana realizada y prologada
156 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

por el antropólogo Leopoldo Bartolomé3, y 2) los cultivos regionales: 4) la problemática de la


la traducción al español de Teoría de la orga- mano de obra agrícola; y 5) las organizaciones
nización campesina, de Alexandre Chayanov, gremiales de los productores.
realizada y prologada por Eduardo Archetti. El primero de estos temas fue debatido fun-
A partir de estas reflexiones sobre los para- damentalmente por economistas e ingenieros
digmas teóricos, intentaremos ubicar la pro- agrónomos. Las interpretaciones neoclásicas
ducción del período. del estancamiento provenían de los econo-
Aquellos años representaron una época de mistas de la Sociedad Rural Argentina y están
gran efervescencia social y política en el país. publicados en los Anales de la Sociedad Rural
Existían centros académicos de primer nivel Argentina o en el diario La Nación. En esos
en las universidades, proliferaban los equipos textos se explicaba el lento crecimiento de la
técnicos (con cierta autonomía conceptual) en producción pampeana como una consecuencia
el aparato del Estado. También existía un re- de las políticas gubernamentales desfavorables
ducido número de centros de investigación pri- al sector agropecuario. Políticas tales como fi-
vados que habían sido creados posteriormente jación de precios, tasas de cambio, retención
a la intervención universitaria de 1966. Entre de las exportaciones y otras medidas impositi-
ellos pueden mencionarse el Instituto Di Tella, vas lograban desalentar la inversión en el sec-
el Centro de Investigaciones de Ciencias Socia- tor y producían el estancamiento.
les (CICSO) y el Centro de Estudios Urbanos y A diferencia de los primeros, los llamados
Regionales (CEUR). economistas “estructuralistas” no abordaban
Los temas que focalizaron la atención de las el estancamiento como un problema del “sec-
Ciencias Sociales fueron: 1) el estancamiento tor” frente al Estado, sino que basaban sus
de la producción pampeana; 2) los arrenda- análisis en el papel del terrateniente pampeano
mientos y las posibilidades de la mediana pro- como agente económico del desarrollo capita-
ducción en la región pampeana; 3) la crisis de lista. Algunos de ellos subrayaban la resisten-
cia de estos productores a introducir métodos
de producción más intensivos. Consideraban
3 Véase el capítulo “La antropología social y el me-
que los grandes terratenientes no se comporta-
dio rural en la Argentina”, de Hugo Ratier y Roberto
Ringuelet. ban como capitalistas en procura de ganancias.
Las Ciencias Sociales y los estudios rurales en la Argentina durante el siglo XX 157

Esta tesis fue sostenida por Aldo Ferrer y Ho- La mayoría de estos trabajos tomó como
racio Giberti. base y referencia el análisis llevado a cabo por
Dentro de los “estructuralistas”, otro grupo el Comité Interamericano de Desarrollo Agrí-
de autores intentaba demostrar la racionali- cola y el Consejo Federal de Inversiones (CI-
dad capitalista de las explotaciones extensivas DA-CFI). Este informe puso de relieve el grado
(Guillermo Flichman). En general, los auto- de concentración de la tierra y la presencia del
res que debatieron acerca del estancamien- minifundio dentro del sector agrario argenti-
to pampeano desde estas posiciones fueron no. La información analizada, que se basaba
Horacio Giberti, Aldo Ferrer, Oscar Braun, en el Censo Agropecuario de 1960, así como el
Edith Obschatko, Alain de Janvry, Guillermo enfoque histórico estructuralista, perduraron
Flichman, Miguel Teubal y Alfredo Pucciarelli durante décadas en los estudios de la cuestión
(aun cuando este último publicó su trabajo en agraria del país.
los años ochenta). Sin duda, muchos de estos A mediados de los años setenta, la mayoría
economistas no escapaban a la influencia de de los cultivos regionales pasaron por crisis
las teorías neoclásicas, pero se planteaban los de diversa índole; el éxodo rural persistía y a
problemas y los interrogantes desde espacios finales de la década los productores de estas
teóricos influidos por las distintas variantes de regiones buscaban formas de organización gre-
las “teorías críticas”. mial diferentes a las tradicionales. Estos temas
El papel de los productores medios en el concentraban la atención de los equipos que
desarrollo pampeano y la discusión sobre trabajaban dentro del aparato del Estado.
el destino de los arrendatarios dieron lugar El Consejo Federal de Inversiones (CFI) al-
a investigaciones y publicaciones. Así, por bergaba interesantes equipos de investigado-
ejemplo, el trabajo de Daniel Slutsky sobre res que produjeron sólidos informes sobre la
“Los aspectos sociales del desarrollo rural de región NEA, entre otros nombres recordemos
la Pampa Húmeda”, publicado en la revista a los sociólogos Daniel Slutzky, Víctor Broh-
Desarrollo Económico, cuestionaba las inter- derson, Gustavo Tesoriero, quienes trabajaron
pretaciones que sostenían que la mayor parte sobre las producciones de algodón y tabaco.
de los arrendatarios habían podido acceder a Otro tanto ocurría en el Grupo de Sociolo-
la compra de la tierra. gía Rural de la Secretaría de Agricultura y Ga-
158 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

nadería donde, a partir de 1969 y hasta 1976, tes autores: Osear Colman, Alfredo Puccia-
un grupo de sociólogos, economistas y agró- relli, Nicolás Iñigo Carrera, Diego Piñeiro y
nomos emprendió una serie de trabajos sobre Mercedes Basco. Ellos, como muchos concu-
los pequeños productores y la mano de obra rrentes a los seminarios, se beneficiaron con
agrícola en las regiones del norte. Algunos de las lecturas y reflexiones grupales coordina-
los sociólogos participantes en este grupo, que das por Miguel Murmis.
aún hoy persisten en los estudios rurales de El debate de la viabilidad de la pequeña
tipo académico, son: Susana Aparicio, Merce- explotación familiar congregó estudios de la
des Basco, Norma Giarracca, Diego Piñeiro y Antropología Social. Muchos de los trabajos
Susana Soverna. realizados sobre el tema se presentaron en
El Departamento de Economía del INTA- un encuentro de la Asociación de Economía
Castelar desarrollaba el programa Sistema de Agraria, en la provincia de Tucumán, durante
Información para el Plan de Abastecimiento 1974. En tal dirección pueden mencionarse
de Productos e Insumos de Origen Agropecua- los estudios sobre este tema de Hebe Vessuri,
rio (SIPNA). El mismo consistía en la descrip- Esther Hermitte, Carlos Herrán y Leopoldo
ción de sistemas productivos y de comerciali- Bartolomé.
zación por productos, con el fin de planificar Simultáneamente a estos eventos, otro im-
la producción en función de los mercados. portante antropólogo. Santiago Bilbao, junto
A estos trabajos de carácter empírico, pero con un grupo de agrónomos, llevaba a cabo
que contribuyeron a generar abundante y ca- la experiencia de organizar y acompañar en
lificada información sobre el sector, debemos su funcionamiento la primera cooperativa de
agregar otros con problemáticas abordadas producción agrícola en el país: Campo de He-
teórica e históricamente. En este sentido, el rrera, en la provincia de Tucumán. Este em-
CICSO albergó a un importante número de so- prendimiento que, tempranamente, articuló
ciólogos, antropólogos, historiadores y eco- la teoría y la acción, estuvo sostenido por la
nomistas que contribuyeron a los análisis de pericia técnica del Ing. Roberto Fernández
la estructura social agraria, los desequilibrios de Ullivarri y por la valiosa producción inte-
regionales y las estructuraciones de clase. En lectual de Bilbao en temas de campesinos y
estas temáticas podemos ubicar a los siguien- mano de obra rural.
Las Ciencias Sociales y los estudios rurales en la Argentina durante el siglo XX 159

Si bien se estudiaron las condiciones de nes económicas y la posición estructural del


trabajo de la mano de obra agrícola, la ex- pequeño agricultor con su identidad política
periencia no incorporó a tantos técnicos e peronista. Por último recordamos un estu-
investigadores como la de los pequeños agri- dio acerca de las formas prepolíticas de or-
cultores. A partir del clásico trabajo de G. ganización de los sectores marginados de las
Gallo Mendoza y J. Tadeo, La mano de obra regiones pobres del país, Isidro Velásquez,
en el sector agropecuario, comenzaron a de- formas prerrevolucionarias de violencia, fir-
sarrollarse estudios sobre la precariedad del mado por el sociólogo Roberto Carri. Influido
empleo rural (Sociología Rural de SEAG), por los análisis de la época, en especial por
las migraciones (Carlos Reboratti, Cristina Eric Hobsbawm y Franz Fanon, relacionaba
Sabalain, Mario Margulis), las deficientes el “bandolerismo social” del campo chaqueño
condiciones laborales y la estacionalidad del con las condiciones de posibilidad para la ac-
empleo (Hebe Vessuri, Nicolás Iñigo Carrera, ción política radicalizada.
Floreal Forni). En este período se produjeron otros tres
Tampoco el estudio de la problemática trabajos que he dejado intencionalmente para
gremial de los sectores agrarios recibió un tratar en forma particular porque, a mi juicio,
exhaustivo tratamiento. Sin embargo, cabe sintetizaron significativos debates teóricos
mencionar trabajos como los de Liliana Kuz- y permitieron abrir la discusión conceptual
nir y Nidia Margenat, sobre la Federación sobre cuestiones altamente relevantes. El
Agraria y los de Francisco Ferrara y Leopoldo primero fue un trabajo dirigido por el soció-
Bartolomé, sobre las Ligas Agrarias. La bús- logo Miguel Murmis que se conoció como el
queda de una interpretación para los fenóme- estudio sobre marginalidad y que dio origen a
nos políticos del sector tampoco contaba en varios artículos del número 69/2 de la Revista
aquellas décadas con muchos adherentes. Latinoamericana de Sociología del Instituto
El trabajo de Francisco Delich sobre el Di Tella y en otros números posteriores de la
estudio de las luchas sociales y políticas de misma revista. Estos trabajos partían de for-
los campesinos cañeros de Tucumán, publica- mulaciones teóricas del marxismo y discutían
do como Tierra y conciencia campesina en la validez de ciertos conceptos para las reali-
Tucumán, intentaba relacionar las condicio- dades subdesarrolladas. Pero el debate teóri-
160 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

co estaba acompañado por extensos trabajos u olvidos, dejó un importante aporte al estudio
empíricos sobre el norte, sobre distintas pro- de la cuestión agraria.
ducciones y actores sociales, que marcaron
un hito en los estilos de trabajo en la Sociolo-
gía Rural de nuestro país. Tercer período:
El segundo trabajo al que hacemos referen- el “Proceso” (1976-1983)
cia es el de E. Archetti y K. Stölen, Explota-
ción familiar y acumulación de capital en el El contexto social y político en que se desa-
campo argentino. En él se recoge el redescu- rrolló esta etapa se caracterizó por una in-
brimiento de los aportes del economista ruso usual concentración de poder que posibilitó la
Alexandre Chayanov, se discute el concepto puesta en marcha de políticas que implicaban
de campesinado y, a través de un trabajo de profundas transformaciones de la sociedad. La
campo en Santa Fe, se caracteriza al colono apertura de la economía nacional a la compe-
argentino y se lo conceptualiza como empresa tencia internacional, la política financiera que
familiar susceptible de llevar adelante un pro- sobredimensionó a este sector y la crisis de en-
ceso de acumulación, lo cual lo diferenciaría, deudamiento de los sectores económicos, para
según los autores, de las unidades campesinas nombrar solo algunos aspectos de la política
de producción. económica de “las juntas”, se acompañaban
Por último, el libro de Guillermo Flichman, por la represión social y política más fuerte y
La renta del suelo en el desarrollo capitalis- sistemática de la historia argentina.
ta sintetiza la producción del período. Utilizó En lo que atañe al sector agropecuario, es
gran parte de la información disponible para el período del salto productivo de algunos pro-
las distintas regiones del país, y, apoyándose en ductos pampeanos, proceso que se conoció
la teoría de la renta, interpretó las formas asu- como la “agriculturización” de la región pam-
midas por el desarrollo capitalista en e l sector peana. Este cambio fue acompañado, además,
agropecuario argentino. Si bien es un trabajo por la expansión y transnacionalización de la
publicado en 1977, fuera de nuestro país, consi- industria de insumos (semillas, agroquímicos)
deramos que constituye “un broche de oro” de y por un notable cambio en los sistemas pro-
un período que, si bien tuvo grandes falencias ductivos. Las regiones extrapampeanas tam-
Las Ciencias Sociales y los estudios rurales en la Argentina durante el siglo XX 161

bién registraron cambios de consideración, investigación. Se buscaba mantener contactos


como la expansión de productos y capitales y discusiones entre los profesionales que per-
de origen pampeanos, el apoyo a nuevos pro- manecían en el país, para lo cual se desarrolla-
ductos de exportación y la aparición de nuevos ban seminarios internos o reuniones acotadas.
sujetos sociales. Se trataba de compartir la bibliografía que se
Pero veamos qué pasó durante esos años en podía conseguir del exterior y lograr ámbitos
los centros e instituciones donde se llevaban a de discusión y reflexión.
cabo trabajos sobre el sector agrario. En el ám- En el Grupo de Sociología Rural de la SEAG,
bito de la universidad desaparecieron las cáte- después del desmantelamiento del equipo que
dras que se habían consolidado en décadas an- había estado trabajando desde 1969, se fue re-
teriores. Es necesario señalar que, si bien este construyendo un pequeño grupo que comenzó
era un proceso que comenzó a darse durante un trabajo sobre el minifundio en las distintas
la última etapa del gobierno de Isabel Perón, regiones del país.
se aceleró y encontró su punto culminante a El Centro de Estudios e Investigaciones La-
partir del gobierno militar. Se cerró la Escue- borales (CEIL), Instituto perteneciente al Con-
la para Graduados en Ciencias Agropecuarias sejo Nacional de Investigaciones Científicas y
que funcionaba en el INTA-Castelar, se desacti- Técnicas (CONICET), fue un lugar de reagrupa-
varon los equipos que trabajaban en el aparato miento de sociólogos que habían trabajado en
del Estado, tanto en el INTA como en el CFI y el otros centros y que, dirigidos por Floreal Forni
grupo de trabajo de Sociología Rural de SEAG, y con el apoyo de becas y subsidios del Conse-
y se anuló la existencia del Consejo Agrario jo, aportaron interesantes estudios sobre mer-
Nacional. El panorama no sería completo si no cados de trabajo regionales, condiciones de
mencionáramos la persecución, desaparición y trabajo, trabajo femenino e infantil, sobre los
exilio de varios especialistas, así como la desa- contratistas de maquinarias en la Región Pam-
parición, muerte o exilio de dirigentes gremia- peana. Sociólogos rurales que hoy ocupan des-
les, políticos y sociales del sector agrario. tacados lugares académicos o profesionales
Pasada la máxima violencia, comenzó a dar- aprovecharon las becas y el ambiente adecua-
se un período de transición en el que se trató de do (excepcional para la época) para completar
continuar o iniciar algunas líneas de trabajo e formaciones y posgrados.
162 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

Por su parte, el Centro de Investigaciones bibliografía. Un hito importante en ese senti-


en Ciencias Sociales (CICSO) desarrollaba do, fue el V Congreso Mundial de Sociología
investigaciones de tipo histórico y retomaba Rural realizado en México en 1980, donde los
una línea de análisis de la estructura social. especialistas que habían permanecido aquí se
Mientras tanto, el Instituto Argentino de De- reencontraron con sus colegas desparrama-
sarrollo Económico (IADE) organizaba semi- dos por el mundo.
narios con la participación de los que trata- Desde este momento, los seminarios y
ban de proseguir el debate sobre la problemá- cursos fueron más concurridos, se volvían
tica agraria. a intentar trabajos de campo, se realizaban
En este recordatorio, que intenta dar cuen- estudios de cátedras de universidades del in-
ta del esfuerzo de los científicos sociales que terior del país (Rosario, Comahue, Posadas).
permanecieron en el país por mantener abier- En estos ámbitos la escasez de recursos hu-
ta la posibilidad de pensamiento y reflexión, manos forzó una fructífera integración inter-
debemos señalar también los papeles cum- disciplinaria, ya que las dificultades del mo-
plidos por los seminarios y la revista Desa- mento requerían privilegiar el análisis de la
rrollo Económico del Instituto de Desarrollo problemática por sobre las especializaciones
Económico (IDES), por el curso tutorial de la académicas. En la Universidad Nacional de
Facultad Latinoamericana de Ciencias Socia- Rosario, por ejemplo, a través de un conve-
les (FLACSO) y por el grupo que se conoció nio con organismos nacionales y provincia-
como Centro de Estudio y Promoción Agra- les, la socióloga Silvia Cloquell comenzó un
ria (CEPA), que fue un lugar de encuentro y trabajo sobre el cambio técnico en los pro-
discusión de sociólogos, economistas y agró- ductores pampeanos acompañada por inge-
nomos, radicados en distintas regiones y con nieros agrónomos.
diversas o ninguna inserción institucional. Durante estos años, algunos investigado-
A partir de 1981-1982 comenzó a visualizar- res habían seguido desarrollando sus tareas
se la necesidad y posibilidad de incrementar de investigación en la problemática social, en
los intercambios abiertos, de integrar a las centros privados con financiación de agen-
reuniones los debates teóricos que se daban cias internacionales que derivaban fondos
en otros países, y, sobre todo, de actualizar la especiales para los países de América Latina
Las Ciencias Sociales y los estudios rurales en la Argentina durante el siglo XX 163

que estaban sufriendo regímenes represivos. Cuarto período: el regreso a la


Algunos de estos centros también se aboca- democracia (1983 a la actualidad)
ron a la problemática agraria. En el Centro
de Investigaciones Sociales sobre el Estado En diciembre de 1983 los argentinos recobra-
y la Administración (CISEA), a través de una mos a través del voto la esperanza de recrear
serie de trabajos realizados por Jorge F. Sá- una ciudadanía perdida durante los oscuros
bato sobre la región pampeana, se conformó años del “Proceso”. El desgaste que ocasionó la
un equipo que en la última época del “Proce- guerra con el Reino Unido, la recesión económi-
so”, emprendía un completo análisis sobre las ca, la presión internacional y el importante pa-
transformaciones de la agricultura pampeana. pel cumplido por los organismos de Derechos
Este grupo estuvo dirigido por el economista Humanos, fueron algunos de los elementos que
Martín Piñeiro e integró a muchos investiga- persuadieron al gobierno militar a convocar
dores retornados al país. a elecciones nacionales. El presidente Raúl
También en el CEUR se trabajó sobre las Alfonsín gobernó un país donde se desplega-
problemáticas regionales, en tanto en el Cen- rían, con el tiempo, los cambios estructurales
tro de Estudios de Población (CENEP) geó- preanunciados durante la etapa anterior y que
grafos, economistas y sociólogos empren- darían su cabal significado a la tremenda repre-
dían trabajos sobre las distintas regiones del sión iniciada en 1976. La recesión económica,
país. Por último, en aquella época, el Centro la deuda externa, el cambio en las relaciones
de Investigaciones Educativas (CIE) incor- de propiedad, el comienzo de la hegemonía del
poraba el tema rural a través de la problemá- discurso neoliberal, las transformaciones en el
tica educativa, utilizando una interesante y mundo laboral, provocaron —y no solo en este
novedosa propuesta metodológica: la inves- país sino en toda América Latina— lo que la
tigación participativa. CEPAL llamó “la década perdida”.
Los trabajos de estos equipos empezaron a No obstante, y casi paradójicamente, el sec-
ser publicados y difundidos cuando nuestro tor agropecuario había venido creciendo en for-
país comenzó a transitar nuevamente por la ma desigual y despareja. Algunos subsectores
senda constitucional y se encuentran en la bi- aumentaron su producción debido a los nuevos
bliografía que acompaña a este artículo. paquetes tecnológicos y a los cambios en las
164 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

orientaciones de los mercados (comenzaron económicas con un sesgo fuertemente con-


a exportar). Otros, generalmente vinculados centrador, que se desplegarían con todo rigor
con el mercado interno, se estancaban y dis- en los años noventa. Aumentaron los impues-
minuían sus niveles de actividad. Se producía tos, los servicios privatizados, faltaron polí-
el boom de los cereales y oleaginosas debido a ticas agrarias, los costos financieros fueron
la producción de cinco cultivos pampeanos. A muy altos, etcétera. Gran parte del sector se
partir de los años ochenta, la heterogeneidad endeudaba e, incluso, se armaban organiza-
del crecimiento se visualiza más claramente ciones de los productores endeudados que
al analizar los incrementos de los subsectores temían por sus patrimonios.
que lo componen y la evolución de la participa- Simultáneamente, a mitad de la década
ción relativa de los mismos. comenzaban a generarse otras formas de en-
En términos generales, la modificación en carar la producción con diferentes formas de
el nivel productivo se daba, básicamente, por conseguir el capital. Se registraban dos mo-
un auge del complejo sojero y de la producción dalidades: los fondos de inversión y los pool
ligada a la industria de aceites vegetales y a de siembra. Los productores cedían tierra a
sus productos de exportación. En lo que atañe estas organizaciones que se encargaban de la
a las regiones extrapampeanas, crecían deter- producción tratando de gestionarse a gran-
minados cultivos, en particular: poroto seco, des escalas tanto en la compra de in sumos
manzanas, arroz, té y tabaco para exportación. como en la venta del producto. Asimismo, se
En los últimos años crecieron las producciones eximían de pagar los costos fijos de la explo-
hortícolas y citrícolas. tación y los gastos del mantenimiento de las
Pero las modificaciones más importantes se administraciones locales.
daban en la estructura social del agro, situa- Eran notables las diferencias entre los fon-
ción que se reforzó a partir del decreto de des- dos de inversión: podían ser conjuntos de pro-
regulación del gobierno del presidente Carlos ductores que se asociaban para una o dos tem-
Menem, a finales de 1991. poradas, o inversiones de capitales externos al
A fines de la década del ochenta, los peque- agro, o podían darse grandes inversiones con
ños y medianos productores de todo el país consultoras y bancos en operaciones de gran-
comenzaban a sentir una serie de medidas des magnitudes.
Las Ciencias Sociales y los estudios rurales en la Argentina durante el siglo XX 165

Frente a estos sistemas más desarrollados, como a veces se plantea. Los que más sufrieron
algunos estudiosos temen un proceso concen- los cambios regionales fueron los trabajadores
trador muy relevante, pero otros creen que las rurales y los campesinos. Las tasas de desocu-
entradas y salidas del capital al sector no re- pación de las provincias afectadas por estos
sultarán en cambios significativos en cuanto a ajustes son altas y también se registran asen-
las relaciones de propiedad. No obstante, tam- tamientos de subsistencias en provincias ante-
bién existen grandes capitalistas que compran riormente proveedoras de mano de obra rural.
importantes magnitudes de tierra (Soros, Be- Frente a estas situaciones, el Estado, ase-
netton, etcétera) y se registra la formación de sorado y financiado por los organismos inter-
“grupos económicos”. nacionales, comenzaba a elaborar programas
Una posible división en el período, en fun- sociales tendientes a paliar los aumentos de
ción de los procesos agrarios, se ubicaría en los índices de pobreza rural. Es la época de los
1991, cuando el gobierno justicialista de Car- programas de apoyo a los pequeños producto-
los Menem, por medio de un decreto de ne- res, del Programa Social Agropecuario y de la
cesidad y urgencia, terminó con toda la red gestión y aplicación de un gran programa finan-
institucional que había sostenido la estructura ciado por el Banco Mundial dirigido a los estra-
social agraria argentina desde comienzos de tos más necesitados (PROINDER).
siglo. A mi juicio, en estos momentos de fina- Por otro lado, en el período abierto en 1984,
les de los años noventa, el agro argentino está se generó la recuperación de los espacios uni-
atravesando, con cierto rezago, cambios tan versitarios mediante concursos y regresó al
profundos como los que sufrió el resto de la país una generación que había permanecido
economía argentina. exiliada en la época anterior, que se sumó a los
Las llamadas “economías regionales” sufrie- profesionales que habían permanecido. Sin em-
ron el impacto de la desregulación; la forma- bargo, ni el sistema universitario ni el científico
ción de “mercados” en regiones atravesadas otorgaron las condiciones para que los cientis-
por poderes locales de tipo tradicional, con ca- tas sociales se instalaran y permanecieran en
pacidad de influir en el gobierno nacional a par- ellos. Los bajos sueldos, la falta de concursos,
tir de los partidos políticos y sus legisladores, el retroceso del CONICET luego de 1989 y las
no es una situación meramente “económica” dificultades de todo tipo que se generaron en
166 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

las universidades, fueron razones que llevaron ros años de la democracia (en función de nues-
a muchas personas de las Ciencias Sociales a tro análisis) fue Estudios Comparados Inter-
trabajar como consultores de organismos in- disciplinarios de la Realidad Andina (ECIRA),
ternacionales o en organizaciones no guberna- que luego se transformó en Centro Andino de
mentales. En muchos de los casos hicieron las Investigación y Formación (CADIF). Las nove-
dos cosas —trabajar en las universidades o el dades que instaló ECIRA fueron tanto el tipo
CONICET y hacer consultorías— lo cual, a mi de organización como la articulación que esta-
juicio, profundiza una interpenetración de esti- bleció con la UBA. En efecto, fue un programa
los discursivos que ha sido frecuente en nues- de investigación y desarrollo financiado por la
tras disciplinas. cooperación italiana que aportó distintos resul-
Por otro lado, los centros privados de inves- tados. En su primera etapa la dirigió el antropó-
tigación siguieron funcionando hasta 1989. A logo Alejandro Isla, quien le imprimió un estilo
partir de allí, se retiraron los apoyos externos muy particular; fue un programa de la UBA ins-
y los que habían recibido del gobierno radical; talado en Jujuy que generó material de riguro-
algunos se trasladaron a la Universidad de Bue- sidad intelectual. Asimismo, llevó adelante un
nos Aires (CISEA; CEUR), otros se transforma- programa de desarrollo en Amaicha del Valle
ron en consultoras (CEDES y CEPA). La excep- (Tucumán) sin que, en esta tarea, el grupo pu-
ción fue FLACSO, que pasó de un período de diera superar las dificultades y conflictos que
crisis en los primeros años de la democracia las intervenciones de este tipo acarrean.
a otro donde recibió mayores apoyos y conti- Durante los primeros años, ECIRA/CADIF
nuó como centro de posgrado e investigación. publicó, a mi juicio, uno de los intentos más
Paralelamente abren sus puertas la Fundación logrados de acercar acción y Teoría Social:
del Banco Patricios, la Universidad Di Tella y Norte Andino. Fue una revista excelentemen-
varias universidades nacionales ubicadas en el te ilustrada donde se combinaban entrevistas e
gran Buenos Aires. historias de vida con interesantes reflexiones,
Por último, están las organizaciones no gu- acercando al debate a los principales actores
bernamentales (ONG), que tuvieron distintos sociales del NOA. Solo aparecieron siete nú-
comportamientos a lo largo de estos años. La meros, pero la experiencia marcó un estilo de
que mayor impacto produjo durante los prime- trabajo que, lamentablemente, no se ha logrado
Las Ciencias Sociales y los estudios rurales en la Argentina durante el siglo XX 167

repetir. Posteriormente CADIF, ya desvincula- En el recorrido de los párrafos anteriores se-


do de la UBA y con un cambio en su dirección, ñalé varios centros o sedes donde se produce y
cambió el estilo de trabajo y se transformó en guarda material relevante. Sinteticemos:
una ONG con un funcionamiento más parecido –– Programas de investigación de las universi-
al resto de estas organizaciones. dades nacionales; pueden incluir maestrías
Junto a CADIF, existen otras ONG vincu- o posgrados y, por lo tanto, producción de
ladas con el sector rural y el medio ambien- tesis de maestrías o sencillamente la pro-
te, con despareja producción de material en ducción de los equipos de investigación con
función de nuestros objetivos. Varias de ellas investigadores y becarios; en los últimos
están fuertemente articuladas al Programa So- tiempos se sumaron varias tesis de doctora-
cial Agropecuario (PSA) de la SAGPyA (que dos. En esta categoría incluimos también al
es la política social para el sector agrario más CEIL, ya que si bien no es un centro univer-
importante del gobierno de Menem) y esto de- sitario, está financiado por aportes estatales
bido a que el PSA está dirigido por un técnico (CONICET) y la mayoría de sus miembros
salido de sus filas. El material de este sector, tienen docencia universitaria.
con algunas excepciones, circula de modo –– Centros de investigación privados que fun-
restringido y tal vez sea el que esté más subre- cionaron hasta hace poco o que siguen en
presentado en la Bibliografía general anexada funcionamiento.
a este trabajo.
–– Organismos internacionales y organismos
En síntesis, el material sobre los estudios
del Estado que solicitan a los consultores
agrarios y rurales de esta etapa está disperso,
trabajos socioeconómicos para generar po-
en gran medida sin publicar y, por lo tanto, tie-
líticas públicas.
ne una circulación limitada. Cabe preguntar si
estas condiciones resultan de la falta de inte- –– Organizaciones no gubernamentales dedi-
rés de la temática en el conjunto de las Cien- cadas a programas de desarrollo en áreas
cias Sociales o por la falta de organización de rurales.
las comunidades disciplinarias (revistas de
aparición errática, escasos seminarios y con- La rigurosidad y calidad académica de la pro-
gresos, etcétera). ducción no son necesariamente producto de al-
168 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

guno de estos lugares en especial. No obstante, ral4. Intentan dar cuenta de los cambios en
las investigaciones con producción de datos, las estructuras productivas, y económico-
paradójicamente, fueron más frecuentes en las social del sector. Los anteriores trabajos
universidades y en el CEIL que en otras institu- jerarquizaban tierra, propiedad, tenencia y
ciones. Sostengo que es una situación parado- niveles de capital; los nuevos se ocuparon
jal porque si bien las universidades han estado de recuperar las instituciones, las políticas
escasamente financiadas y, por otro lado, han públicas, y, en algunos casos, se detuvieron
dedicado un porcentaje muy bajo de sus presu- en las relaciones sociales que las estructu-
puestos a la investigación, los equipos empren- ras soportan. Las influencias de las nuevas
dieron costosos trabajos de campo. corrientes francesas regulacionistas y los
Las distintas perspectivas teórico-metodoló- renovados aportes de la Economía Política
gicas que podemos encontrar revisando parte permitieron dotar de mayor complejidad a
del material, tienen mucho que ver con las te- los trabajos de este tipo. Asimismo, muchos
máticas abordadas, ya que a diferencia de los se produjeron bajo la influencia de modelos
períodos anteriores hubo más dispersión temá- económicos neoliberales, sobre todo los de
tica ligada a nuevas perspectivas de análisis. los organismos internacionales.
Esta organización, que aborda temáticas y Dentro de este primer tipo podemos ubicar
perspectivas analíticas a la vez, produce un re- los estudios generados por el programa de
sultado ecléctico, con categorías no excluyen- investigación que, en los comienzos de pe-
tes en referencia a los autores. Sin embargo, lo ríodo fue dirigido por Martín Piñeiro y lue-
presento de este modo en tanto permite rela-
cionar los nuevos debates del período con los
4 Entiendo por posiciones estructuralistas un am-
nuevos aportes teóricos metodológicos. A mi
plio espectro de teorizaciones que jerarquizan las es-
juicio, esta diversidad temática y flexibilidad tructuras económicas o sociales para explicar procesos
teórica es la principal característica del perío- y conductas económicas (y a veces sociales). Es una
do y es lo que propongo resaltar. acepción más amplia que la utilizada en el punto del
1. En primer lugar están los estudios que per- “Segundo período” donde me referí a los estructuralis-
tas como aquellos que daban cuenta de la influencia de
sisten en las perspectivas de tipo estructu-
la escuela “cepalina” en contraposición a los economis-
tas neoclásicos.
Las Ciencias Sociales y los estudios rurales en la Argentina durante el siglo XX 169

go por Osvaldo Barsky en el CISEA. Dicho Lattuada mantienen un interesante debate


programa pretendió dar cuenta de los cam- acerca de las tendencias concentradoras
bios de la Región Pampeana hasta los años en el agro con Eduardo Basualdo, del área
ochenta, enfocando y buscando explicacio- económica de FLACSO (véase tal debate en
nes en el nivel tecnológico pero sin descui- Realidad Económica, N° 134, Vol. 34). Nue-
dar otros aspectos económico-sociales que vamente, mientras Basualdo crea y organiza
posibilitaron los saltos productivos de la datos inéditos, y comprueba que en el nivel
época (véanse los tres trabajos compilados de las relaciones de propiedad la concentra-
por Barsky, 1988). ción de la tierra es continua, Barsky sigue
En la misma dirección pueden ubicarse apostando a que no hay tendencias compro-
los trabajos, también acerca de la Región bables de desaparición de los sectores me-
Pampeana, generados por el CEPA (véase dios (basándose en los datos censales).
CEPA, 1983 y 1990), que permitieron un in- Es interesante señalar que este debate, que
teresante debate acerca de las tendencias comenzó con los albores de la recuperada
socioeconómicas que marcaban los cambios democracia, recorrió el período. Se expresó
productivos. Los investigadores del CEPA, a en artículos y también en espacios de semi-
diferencia de los del CISEA, sostenían que la narios que reunieron a los estudiosos del
tendencia económico-institucional indicaba campo. En tal sentido el más recordado fue
que la explotación pequeña y mediana corría el que organizó en 1993 la Facultad de Cien-
riegos de desaparecer, en tanto los otros en- cias Sociales de la UBA y se llamó “El agro
fatizaban el carácter “farmerizador” del pro- argentino, hoy” (rememorando al de 1985),
ceso de agriculturización. donde los investigadores que participaban
En nuestros días, al final del período, el de- en esta polémica protagonizaron un enfer-
bate sigue pero ya entre investigadores de vorizado debate.
un mismo centro de investigación: FLACSO. La mayoría de los informes técnicos genera-
En efecto, Osvaldo Barsky (coordinador de dos por los consultores para la SAGPyA se
la orientación Rural de la maestría de FLAC- ubican en esta perspectiva estructuralista
SO), junto a Alfredo Pucciarelli y a Mario y fueron realizados por agrónomos, econo-
170 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

mistas y sociólogos. En general, diagnosti- Existe otro conjunto de trabajos, que ubi-
can ciertas producciones, regiones o pro- camos en esta primera categoría, que rea-
blemas socioeconómicos. Del largo listado lizaron tipologías o tomaron para su carac-
de informes de todo tipo generado en este terización a un sector socioeconómico en
marco institucional, y publicados en Esta- especial (campesinos, trabajadores rurales,
dísticas Agropecuarias y Pesqueras, de la etcétera). Todos ellos ponen énfasis en las
Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pes- transformaciones de los escenarios eco-
ca, Subsecretaría de Economía Agropecua- nómicos donde estos sectores actúan, atri-
ria, en 1994, he seleccionado e incluido en la buidas a las modificaciones de un régimen
Bibliografía general aquellos trabajos firma- social de acumulación ocurridas en los alre-
dos cuyos autores son expertos de las áreas dedores de 1970.
socioeconómicas, con antecedentes en tra- Ubicamos en él a las construcciones de ti-
bajos de tipo académico. Es decir, traté de pologías de productores realizadas antes y
que los trabajos citados guarden algunas de después del Censo Nacional Agropecuario
las reglas del trabajo intelectual propias de de 1988 orientadas a registrar cambios en las
las Ciencias Sociales. estructuras agrarias. En general se trata de
En general son de tipo técnico, descripcio- investigaciones sobre las estructuras socia-
nes y diagnósticos de producciones, comer- les que complementan la ubicación estruc-
cialización, problemas de financiación, etcé- tural del productor con otros análisis donde
tera. Entre los autores figuran especialistas se ponen de relieve las capacidades de los
con largas trayectorias en los estudios rura- actores no explicables desde las estructu-
les como los economistas Edith Obschatko, ras5 (véase IPDERNOA, 1992 y Giarracca y
Juan Iñigo Carrera, Sergio Levín, María del Aparicio, 1991).
Carmen González, Graciela Gutman, etcéte- Están, además, los trabajos que abordan un
ra. También figuran sociólogos como Merce- tipo de productor en particular: los campe-
des Basco, Ignacio Llovet, María del Carmen
Borro, Susana Soverna, Clara Craviotti, Ro-
berto Benencia, etcétera. 5 Véase el capítulo “Las tipologías como construccio-
nes metodológicas”, de Susana Aparicio y Carla Gras.
Las Ciencias Sociales y los estudios rurales en la Argentina durante el siglo XX 171

sinos, los familiares capitalizados, etcétera. Neiman y Aparicio, 1988; Benencia, 1992;
Por ejemplo, los análisis acerca de los “con- Benencia y Forni, 1996).
tratistas” realizados por Ignacio Llovet en el En síntesis, en todos estos trabajos la lógica
equipo del CISEA; los trabajos que tienen de los cambios es buceada en las profundas
esta misma dirección en el CEIL; los trabajos reestructuraciones por las que pasó nues-
sobre los campesinados efectuados por eco- tra sociedad desde mediados de los años
nomistas o ingenieros agrónomos (Mabel setenta. Sin descuidar las tendencias exter-
Manzanal, Raúl Paz, Pedro Tsakoumagkos, nas, el énfasis está puesto en quiénes reci-
etcétera); los trabajos sobre la explotación ben dichas tendencias y cómo lo hacen, sin
familiar de la socióloga Silvia Cloquell y los apartarse de las ubicaciones estructurales.
generados por investigadores de la Universi- Generalmente estos trabajos contienen gran
dad Nacional de Misiones. cantidad de información secundaria y gene-
Una década atrás se debatió acerca de los ración cuantitativa de datos.
atributos para caracterizar a los pequeños 2. En el segundo grupo ubico aquellos ma-
productores como campesinos y acerca de teriales que han enfatizado en sus análisis
su peso relativo en la estructura social agra- las relaciones estructurales pero condicio-
ria (véanse los trabajos de Giarracca y Man- nadas por las tendencias que escapan a los
zanal, 1990). espacios nacionales. Pueden partir de apro-
Por último ubico dentro de este grupo a los ximaciones de tipo estructuralista pero se
estudios laborales rurales que están conec- caracterizan por plantear la problemática
tados con las redes de estudios laborales nacional como “casos” de tendencias inter-
(ASET) que tienen gran influencia de la es- nacionales. Mientras en el primer grupo el
cuela de los regulacionistas franceses. En supuesto teórico está fuertemente conecta-
estos trabajos se hacen fuertes relaciones do con tendencias y fuerzas sociales inter-
entre los “regímenes de acumulación” y los nas, aquí la mirada parte desde un mundo
cambios en el mundo laboral (véanse los tra- cada vez más interrelacionado.
bajos del área laboral del CEIL en la Biblio- En el período anterior fue frecuente encon-
grafía general, en especial Forni, Benencia, trar autores que plantearan las limitaciones
172 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

que el agribusiness encontraba, como forma ral latinoamericana: reestructuración, des-


de organización, en el campo argentino. En estructuración y problemas de excluidos e
los años ochenta comenzaba a evidenciarse incluidos”, de 1994, sostiene, como lo hacen
el impacto de la expansión del capital agro- los brasileños, que puede hablarse de la “ca-
industrial en todo el mundo. Nuestro país no lificación” del agro, como una nueva forma
podía escapar a estas tendencias dada las de analizar al agro, ya no como sector sino
políticas de corte neoliberal que se estaban en el escenario de sus articulaciones con el
aplicando. Ubicamos en esta categoría a los resto de la economía. Desde estas miradas,
trabajos que fueron construyendo (mirando) es importante analizar tanto a quienes en-
la problemática de la expansión agroindus- tran como a los que quedan fuera de estos
trial, del sistema agroalimentario o relacio- procesos agroindustrializadores.
nando los fenómenos locales con el proceso Dentro de este segundo grupo de materia-
de globalización6. les podemos ubicar tanto a economistas
Desde estos enfoques se puede analizar como a sociólogos y geógrafos que comen-
un particular sistema agroindustrial, pero zaron tempranamente a plantear la incor-
siempre preexiste una serie de conceptua- poración de Argentina a la fuerte expan-
lizaciones (presuposiciones en el sentido sión agroindustrial que se daba en el nivel
de Alexander, 1997) que derivan en formas mundial. Los trabajos de los economistas
nuevas de mirar al sector agrario, mucho Miguel Teubal y Graciela Gutman fueron
más relacionado (articulado) tanto con el pioneros en tal sentido. Ambos autores
resto de la economía como con la econo- habían trabajado con las metodologías de
mía globalizada. los complejos o sistemas agroindustriales
Miguel Murmis, en su artículo “Algunos te- y agroalimentarios en México y Venezue-
mas para la discusión en la Sociología Ru- la, respectivamente, y los aplicaron antes
que nadie en nuestro país (véase Gutman y
Gatto, 1990, y Teubal, 1995).
6 Véase el capítulo “Complejos y sistemas agroali- Simultáneamente, los sociólogos y geógra-
mentarios: aspectos teórico-metodológicos”, de Miguel fos acompañaron estos trabajos enfocando
Teubal.
Las Ciencias Sociales y los estudios rurales en la Argentina durante el siglo XX 173

las relaciones, los conflictos y las negocia- Graciela Gutman llevó a cabo estudios agro-
ciones entre actores dispares dentro del es- industriales dentro del marco de consulto-
pacio del CAI. rías para la SEAGYP, introduciendo estas
Podemos mencionar, en estas líneas, los metodologías en los informes técnicos del
trabajos que se hicieron alrededor de la sector público (Gutman y Rebella, 1989).
agroindustria frutícola del alto valle de Río Ya entrando en la década del noventa, los
Negro realizados por la socióloga Mónica estudios agroindustriales despertaron el
Bendini y sus colaboradores; por el geógra- entusiasmo de los jóvenes investigadores
fo Gerardo De Jong y por el economista Er- formados durante este período y que fueron
nesto Bilder, todos ellos investigadores de sistematizando y comentando los trabajos
la Universidad Nacional del Comahue. Tam- realizados durante la década del ochenta
bién están los trabajos acerca de las agroin- (véase Martínez Ibarreta, Pucciarelli y Po-
dustrias del NEA y NOA —arroz y caña— sada, 1994).
llevados a cabo, en una primera época por En la temática agroalimentaria podemos in-
Susana Aparicio, Norma Giarracca, Susana cluir, además de los aportes de Teubal y Gut-
Soverna y María Isabel Tort en el marco del man, los de Graciela Ghezan y Mónica Ma-
CEPA. Encontramos también un programa teos de la Universidad Nacional de Mar del
coordinado por Alejandro Rofman en el Plata (véase Ghezan y Mateos, 1994). En los
CEUR que abordó las agroindustrias y que últimos años, desde distintas instituciones,
en los últimos tiempos continúa sus análi- se fueron generando una serie de trabajos
sis incorporando el impacto del Mercosur. acerca de la actividad hortícola, que contie-
Un equipo de la Facultad de Agronomía nen elementos relacionados con el proble-
también toma los cambios que el Mercosur ma alimentario, con las nuevas formas de or-
produce en la agroindustria arrocera (Lilia- ganización agrícola, con las migraciones de
na Pagliettini). Asimismo encontramos los bolivianos7, etcétera (véase Benencia, 1997).
trabajos sobre cebada cervecera de Teubal
y Pastore y sobre el complejo avícola de Pa-
tricia Dávalos (véanse todos estos autores 7 Véase el capítulo “El concepto de movilidad social
en la Bibliografía general). en los estudios rurales”, de Roberto Benencia.
174 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

Estos trabajos también contienen mucha En tales estudios se reconoce la búsqueda


información secundaria y generación de de “actores”, “agentes” capaces de producir
información cuantitativa primaria. Asimis- sentidos, representaciones en un mundo so-
mo existe un gran componente de análisis cial del cual el investigador no es ajeno. Ya
de tipo comparativo en ellos ya que, como no es la “estructura” la que otorga inteligi-
decíamos antes, la metodología de los “com- bilidad a las relaciones y procesos sino que
plejos o sistemas agroindustriales” es apli- la realidad social está pensada en términos
cada con pocas variantes para distintas pro- de símbolos (signos, representaciones) cuyo
ducciones y en distintos países. Además, los significado (sentido, valor) queremos com-
sociólogos y antropólogos introducen infor- prender.
mación cualitativa que acerca a los lectores El material que incluimos en esta categoría se
mundos sociales de los actores estudiados. debe, básicamente, a antropólogos y soció-
3. El impacto de la crisis y los virajes de las logos. Por otra parte, aunque con cierta len-
teorías sociales después de los años setenta titud, los politólogos se van acercando a los
fue menor en la Sociología y la Antropología estudios rurales y, por lo menos, conocemos
Rural que en otros campos temáticos (los es- un aporte producido desde esta perspectiva.
tudios políticos; los culturales, por ejemplo). En general, este tipo de estudios requiere de
En esta tercera categoría incluiremos todos trabajos de campo, de cierta etnografía ca-
aquellos trabajos que registran tales impac- paz de acercar al lector los mundos sociales
tos de distintas formas y en diferentes gra- y de vida de las poblaciones rurales8. Sin em-
dos. En general son estudios de tipo interpre-
tativo, con más énfasis en “la comprensión”
que en la explicación, lo cual supone un lugar 8 Acerca de las dificultades y posibilidades que pre-
distinto del investigador. En efecto, la com- senta esta forma de trabajo, puede consultarse la Terce-
prensión de los significados y los sentidos ra Parte de este libro, particularmente los capítulos de P.
que producen los sujetos es, básicamente, Gutiérrez y M. Roggi “Encuentros y desencuentros. Re-
flexiones sobre el trabajo de Campo”; K. Bidaseca, “Et-
una experiencia comunicativa y, además, re- nografías de un encuentro: un intento de reflexión me-
quiere de una participación del investigador todológica”; y N. Giarracca y K. Bidaseca, “La entrevista:
y de otra preparación para producirla. técnica metodológica y experiencia comunicativa”.
Las Ciencias Sociales y los estudios rurales en la Argentina durante el siglo XX 175

bargo también es posible trabajar sobre los expansión de la pelea por los derechos, por
escenarios donde participan los actores que el espacio en la democracia de las minorías
generan conflictos, negociaciones, arreglos, étnicas (mapuches, kollas, etcétera) fueron
con materiales periodísticos, textos (decla- abriéndose paso como temas desde estas
raciones, solicitadas, etcétera). Un buen perspectivas teóricas metodológicas. Los
ejemplo de un manejo mixto de material es temas de la cultura, de las identidades étni-
el trabajo del politólogo José Nun en un en- cas, de género o sociales, son abordados por
sayo de hace unos años sobre la agroindus- sociólogos y antropólogos. Los interrogantes
tria láctea (véase Nun y Lattuada, 1991). del biculturalismo como facilitador o limi-
En general, buena parte de los antropólogos tante de la modernización económica circu-
y un buen número de sociólogos están tra- lan no solo por los ámbitos académicos sino
bajando desde estas perspectivas. Las refe- por los de las ONG. Además, esta perspecti-
rencias a la teoría de la acción, a Anthony va intenta abrirse paso en los debates acerca
Giddens o a Pierre Bourdieu ya no son ex- del “desarrollo rural” donde los discursos es-
cepciones en los estudios rurales. Los traba- tructuralistas aún son hegemónicos.
jos del antropólogo británico Norman Long En el nivel académico, estas perspectivas
en la Universidad de Wageningen, Holanda, permiten que los jóvenes sociólogos y an-
contribuyeron a consolidar lo que fue circu- tropólogos, formados en carreras donde
lando como “la perspectiva del actor”. La mi- predominan las nuevas teorías sociales, se
rada comenzó a posarse en los actores y sus interesen por los estudios rurales y generen
acciones; empezaron a circular conceptos sus trabajos desde estas orientaciones.
tales como “estrategias familiares”, “accio- Ubico en esta categoría el trabajo de Nun
nes colectivas”. anteriormente citado, los trabajos del Pro-
Los nuevos movimientos sociales de las mu- grama de Investigación coordinado por el
jeres de productores endeudados u otros que antropólogo Mauricio Boivin de la Facul-
resultaban en organizaciones gremiales o tad de Ciencias Sociales de la UBA y de la
cooperativas, despertaron también la curio- Universidad de Paraná, los trabajos del an-
sidad de los estudiosos. La mujer rural y la tropólogo Hugo Ratier, investigador de la
176 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

Facultad de Filosofía y Letras de la UBA; los Estas miradas “comprensivistas”, en mu-


trabajos acerca de las transformaciones de chas ocasiones complementan los análisis
los productores familiares frutícolas de Río de tipo estructural que utilizan datos cuan-
Negro llevados a cabo por un grupo interdis- titativos (triangulaciones). Estas interesan-
ciplinario (que incluye a una filósofa) de la tes combinaciones aparecen en general en
Universidad de Comahue. Incluyo nuestros los trabajos de los sociólogos Floreal Forni,
propios trabajos acerca de las acciones co- Roberto Benencia9, Guillermo Neiman, Su-
lectivas en los mundos rurales (Grupo de Es- sana Aparicio, Carla Gras y en los de casi
tudios Rurales del Instituto Gino Germani); todos aquellos que se manejan con entrevis-
las tesis y trabajos acerca del mundo rural tas a los actores involucrados en sus inves-
del Programa de Posgrado de la Universi- tigaciones. No siempre la presentación de
dad Nacional de Catamarca, en especial los las entrevistas da lugar a interpretaciones
de la antropóloga Cynthia Pizarro. También del investigador, más bien aparecen como
están los trabajos del santiagueño José Luis ejemplificación o testimonio de algo que se
Grosso, del antropólogo Alejandro Isla y los argumenta desde los datos.
aportes de Silvia Cloquell acerca del medio 4. Querría establecer una categoría residual,
ambiente desde la perspectiva del actor. mucho más ecléctica que las anteriores,
En los programas y grupos de trabajo men- que incluye temas que refieren a proble-
cionados, los jóvenes han producido tesis de máticas agudizadas en estos tiempos. Me
posgrados e informes de investigación que refiero a los estudios sobre la pobreza, la
son muy buenos ejemplos de estas nuevas mujer rural y el medio ambiente. En efecto,
miradas sobre los mundos sociales agrarios la importancia de estos problemas convo-
(véanse en tal sentido Cynthia Pizarro; Fer- có un mayor interés por parte de los estu-
nando Balbi; Valeria Hall; Inés Alfaro; Paula diosos de los años noventa que están en la
Gutiérrez, Leandro Bertoni, entre otros). El
uso de la “historia de vida” ayuda a compren-
9 Véase el capítulo “Aspectos metodológicos de una
der los mundos de vida de los actores socia- investigación sobre población y salud en áreas rurales.
les que protagonizaron acciones colectivas El uso de indicadores simples y complejos”, de Rober-
(véase Bidaseca, 1998). to Benencia.
Las Ciencias Sociales y los estudios rurales en la Argentina durante el siglo XX 177

búsqueda de aproximaciones teóricas-me- INDER) en la Secretaría de Agricultura.


todológicas para un fructífero abordaje y Dentro de tal programa se generaron impor-
de cómo institucionalizarlos en los campos tantes informes que recopilaron los trabajos
académicos. Aquí no podemos establecer sobre pobreza y pobres rurales y que produ-
relaciones entre “temas” y “abordajes” sino jeron buenas síntesis a partir de categoriza-
que en los abordajes de estos problemas ciones muy útiles (véase Craviotti, 1995, So-
encontramos tanto posturas estructuralis- verna, 1995, Benencia y Karasik, 1995).
tas como comprensivistas. Desde la Economía Política, Miguel Teubal
En efecto, en el tema de pobreza rural Mi- relaciona la pobreza tanto con los cambios
guel Murmis no solo ha realizado importan- en el modelo de acumulación, y en especial
tes aportes teóricos y rigurosos análisis de con la distribución del ingreso como con el
datos (véase Murmis, 1996) sino que congre- sistema agroalimentario que modificó sus-
gó una discusión interdisciplinaria en una tancialmente las condiciones de posibilidad
sesión especial del congreso de “Pobres y de acceso a la alimentación de vastos secto-
pobreza en Argentina” que tuvo lugar a fi- res sociales.
nes de 1997 en la Universidad Nacional de En la temática de género los aportes provie-
Quilmes. Allí se presentaron trabajos sobre nen tanto de los sociólogos y antropólogos
trabajadores rurales, campesinos pobres, sociales como de los historiadores y agróno-
migrantes, multiocupados, y se propuso la mos. En las Jornadas “Historia de las muje-
construcción de una red temática. res y estudios de género”, que llevan a cabo
El tema había sido abordado unos años periódicamente los Centros de Estudios de
antes por la economista Mabel Manzanal, Género, se logran armar interesantes deba-
quien publicó un primer diagnóstico acerca tes interdisciplinarios. Como los trabajos
del problema en el año 1993 en Estrategias publicados son escasos, en la Bibliografía
de sobrevivencia de los pobres rurales. general incluí los trabajos presentados, fun-
Como se dijo antes, en el tema de la pobreza damentalmente, a las últimas Jornadas, aun
rural existe un particular interés del Banco cuando también aparecen otros trabajos
Mundial que desarrolla un programa (PRO- presentados a las anteriores jornadas que
178 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

fueron, llamativamente, muchos menos. de Rosario generaron una producción inte-


El trabajo de Cristina Biaggi “La mujer como resante10.
productora agropecuaria en la Argentina” En efecto, Carlos Reboratti sabe convocar
presentado a las últimas Jornadas en la en sus análisis a otras disciplinas pertinen-
Universidad Nacional de Tucumán en 1996, tes al tema pero sin olvidar que el “proble-
ofrece un panorama general a través del aná- ma” se centra en la relación del hombre en
lisis de los datos censales de 1988 acerca del sociedad con la naturaleza. En tal sentido,
trabajo de la mujer en el campo. También los aportes de los biólogos y ecólogos con
encontramos trabajos sobre el papel de la quienes trabaja otorgan densidad a estos tra-
mujer en los discursos de la modernización bajos sin que pierdan, en conjunto, la “pers-
pampeana, sobre la problemática de la salud pectiva social”.
y las campesinas, etcétera. Por otro lado, los trabajos de Silvia Cloquell
Además de estos trabajos, figuran los artícu- demuestran la fertilidad de la “perspectiva
los publicados con una perspectiva de “gé- del actor” en este tipo de cuestiones. Ellos
nero” que intentan dar cuenta de las posicio- muestran cómo las lógicas de las decisiones
nes subordinadas de las mujeres tanto en los de los productores, en relación con el me-
ámbitos laborales como familiares (véanse dio ambiente, están construidas desde sus
Basco, 1992; Racedo, 1988; Bravo y Garrido, condiciones sociales y económicas. En tal
1993; Giarracca, 1994 y 1998; y Bendini y Bo- sentido, las propuestas de Cloquell son muy
naccorsi, 1998). útiles para complementar las visiones de los
La temática del medio ambiente despertó el “ecologistas” como actores sociales.
interés de economistas, geógrafos y sociólo- Los trabajos del economista Pedro Tsa-
gos, ya sea porque se la toma como centro koumagkos ponen ciertos límites a las
de interés o como un aspecto a considerar posiciones radicalizadas de la Economía
en los estudios generales. Los equipos del Política ecologista y contribuyen al tema
geógrafo Carlos Reboratti en la Facultad de
Filosofía y Letras de la UBA y de la sociólo-
ga Silvia Cloquell en la Universidad Nacional 10 Véase su capítulo en este libro “Apuntes y discusio-
nes sobre la construcción de una sociología ambiental”.
Las Ciencias Sociales y los estudios rurales en la Argentina durante el siglo XX 179

de la evaluación de los aspectos ambienta- Algunas reflexiones finales


les en los proyectos de desarrollo (véase
Tsakoumagkos, 1988 y 1992). Por último, Durante el siglo que se acaba, tanto el pensa-
se encuentran equipos de trabajo dirigidos miento social como las Ciencias Sociales que
por biólogos o ecólogos que introducen se institucionalizaron poco después de los
perspectivas sociales en sus análisis pero años cincuenta, estuvieron atentas a los gran-
que, por razones de campos disciplinarios, des problemas agrarios de cada período y par-
no tomé en cuenta para esta organización ticiparon en sus debates.
bibliográfica. Y esto no es poco, como conclusión, si re-
Finalmente, desearía señalar que en este úl- cordamos cómo fueron las condiciones de
timo período lamento omitir la producción posibilidad para la producción de pensamien-
de los historiadores que, de una u otra for- tos, ideas y debates durante este siglo que se
ma, estuvo presente en los anteriores. Abor- apaga. La tensión entre “democracia-autorita-
darlos hubiese representado un trabajo en sí rismo” o entre “institucionalización-falta de
mismo, ya que considero que la producción presupuesto” atravesó los ámbitos de gene-
historiográfica desde 1984 ha sido de una ración del pensamiento social de este siglo.
fertilidad mucho mayor que la de otras dis- Muchos excelentes trabajos nunca llegaron a
ciplinas. No obstante, es necesario señalar publicarse, a reeditarse o a traducirse (como
que los historiadores contemporáneos cam- el de Taylor).
biaron las imágenes de los procesos agra- Sin embargo, como vimos en las páginas an-
rios constitutivos de este país y, por lo tanto, teriores, los temas relevantes para la produc-
contribuyeron a cambiar las preguntas del ción agropecuaria, para el desarrollo, o para la
presente. De todos modos, muchos de los vida de la gente han sido abordados, aunque
historiadores que me han ayudado, en mi ta- más no sea, por un grupo o por un par de per-
rea docente y como investigadora, a pensar sonas. Las posibilidades de difusión y circula-
el desarrollo pampeano y la conformación ción de estos trabajos es harina de otro costal
de la sociedad rural tucumana, figuran en la y merecen pensarse dentro de un campo más
Bibliografía general. amplio a construir por una Sociología de las
Ciencias Sociales.
180 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

El otro interrogante que quiero plantear en ducción en la política agraria: Horacio Giberti,
estas últimas líneas se refiere a los efectos de Lucio Reca, Felipe Solá, por nombrar los más
los estudios rurales en la construcción social recientes. Por su parte, sociólogos, antropólo-
de los mundos económicos, sociales y cultu- gos y geógrafos participaron en la generación
rales del campo argentino. Y tal pregunta se de políticas públicas, en diseños de censos o en
puede formular si aceptamos una perspectiva programas de desarrollo. Con las restricciones
teórica “constructivista” de los mundos socia- lógicas en los períodos de represión, la mayo-
les. Es decir, si partimos del reconocimiento ría de nosotros pasó, en algún momento, por
de nuestra participación como actores sociales los espacios de la administración pública.
universitarios, técnicos, funcionarios estatales La mayoría de los autores “agraristas” deba-
o miembros de los programas de desarrollo, en tió, en términos generales, dentro de posturas
la construcción social de los mundos rurales, “modernizantes” que proponían introduccio-
comprenderemos el sentido de la pregunta. nes tecnológicas que impulsaran una mayor
Los trabajos organizados y presentados en este productividad, una lógica empresarial, políti-
artículo no fueron, según esta perspectiva, aje- cas públicas activas para mejorar los créditos,
nos a tales construcciones. las condiciones laborales para los trabajado-
En relación con las inserciones institucio- res, los mercados de los pequeños producto-
nales de los autores, varios aspectos fertilizan res, etcétera.
esta posición: circularon por distintos ámbitos Los principales debates de comienzos del siglo
—universidades, dependencias del gobierno, pueden sintetizarse en los siguientes interrogan-
organismos internacionales— y no se encon- tes: ¿Cómo lograr que el deslumbrante desarro-
traron diferencias importantes entre los estilos llo agrario pueda incluir a los sectores medios
discursivos o las propuestas producidas en uno y a los trabajadores? ¿Qué políticas generales
u otro lugar. No es posible sostener seriamente limitan tal desarrollo? En los años posteriores el
que se generaron discusiones marginales o ex- debate estimulado por Taylor giró alrededor de
teriores a las instituciones. las posibilidades de extender el modelo farmer
Varios de los autores citados en el texto o y poner límites al poder de los terratenientes. A
que figuran en la Bibliografía general han des- partir de los años cincuenta la cuestión tecnoló-
empeñado (o desempeñan) altos cargos de con- gica ocupó el centro de la escena.
Las Ciencias Sociales y los estudios rurales en la Argentina durante el siglo XX 181

Con la institucionalización de las Ciencias predominio numérico de una clase media agríco-
Sociales los debates se tornaron más acadé- la, en segundo lugar la “invisibilidad” política de
micos pero siempre vinculados con el proble- los trabajadores rurales, es decir, el fracaso en
ma del desarrollo y sus principales actores. El la construcción de un “actor social” privilegiado
tema acerca del papel del terrateniente pam- para el cambio según tales posiciones.
peano tuvo fuertes connotaciones políticas y Para las posiciones con fuertes anclajes en el
fue llevado a cabo por intelectuales de distin- marxismo ortodoxo, los chacareros y farmers
tas posiciones teóricas. Pero tales debates no y la Federación Agraria Argentina representa-
se correspondían con situaciones de expansión ban la “pequeña burguesía” y no resultaban ac-
de la conflictualidad social agraria. tores sociales interesantes para los modelos de
Y esta es una diferencia importante en rela- cambios sociales. Por su parte, los asalariados
ción con otras producciones intelectuales lati- rurales —aunque alcanzaron cantidades com-
noamericanas, donde se pueden encontrar tan- parables con los de la Unión Obrera Metalúrgi-
to posiciones radicales como producciones de ca— rara vez protagonizaron acciones colecti-
discursos que modificaron el “sentido común” vas y no fueron considerados sujetos políticos
acerca de la naturalidad de las relaciones de a tener en cuenta.
poder. Un ejemplo de lo que afirmo reside en Por tales razones, los debates agrarios de
el significado de la idea o concepto “reforma los autores inscriptos en algunas variantes de
agraria”: para la mayoría de los países latinoa- las teorías críticas, siempre tuvieron como
mericanos ya en los años setenta representa- referentes al “terrateniente pampeano” y a su
ba una política pública como cualquier otra, “cara” más política: la Sociedad Rural Argen-
incorporada al acervo lingüístico del “sentido tina. Sin embargo, como vimos, no hubo con-
común”, mientras en nuestro país se traducía senso acerca del papel que tal actor cumplía
como una medida que requería una revolución dentro del desarrollo capitalista y casi todos
social previa y era casi un concepto peligroso. reconocían su carácter modernizador. Fueron
Los procesos y estructuras sociales agrarias muy pocos los que argumentaban acerca de él
de nuestro país tenían particularidades que des- como un sujeto tradicional, latifundiario.
estimulaban las teorizaciones radicales acerca En síntesis, en los estudios rurales de este
de cambios sociales. En primer lugar, el histórico siglo fueron importantes, tanto en términos
182 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

numéricos como por sus efectos políticos, en nuestro país, costos sociales y personales
las producciones generadas desde posiciones muy altos.
“modernizadoras” (de cualquier origen teóri- Hoy, a diferencia de épocas anteriores, el
co). Las variantes más “reformistas” que incor- discurso neoliberal hegemónico se apropió
poraban las cuestiones sociales de farmers, de la idea de la “modernización” otorgándole
campesinos y trabajadores debieron abrirse ca- un sentido único. El desafío de los estudios
mino entre la crítica de las posiciones influidas rurales, que aún conservan la crítica como
por la izquierda tradicional y la oposición polí- elemento esencial, consiste en superar teóri-
tica de los que detentaban el poder. Algunos de camente esta falacia y poder articular la idea
nuestros “autores” intentaron demostrar desde de la modernización con la de salidas múlti-
el pensamiento y la acción que las posiciones ples y diversas. La tarea es tan complicada
“modernizadoras” y “reformista” no eran, nece- como lo fue pensar la modernización con las
sariamente, incompatibles. reformas sociales en otros momentos. El dis-
Pero algunos de los que intentaron produ- curso económico es, por ahora, el que genera
cir nuevos sentidos teóricos-políticos o em- sentidos y un acervo lingüístico que convirtió
prender reformas democratizadoras desde el “la única salida” en “sentido común”. Pero,
Estado o desde instituciones como el INTA, como vimos en el desarrollo del cuarto perío-
fueron marginados o expulsados de sus car- do, contamos con una diversidad de trabajos
gos estatales o universitarios y sufrieron la y acciones sociales que abonan la vieja idea
represión de los años setenta: cárcel y exi- de Pierre Rosanvallon de “la sociedad experi-
lio11. Es decir, las inscripciones a líneas que mental”, un mundo no terminado y siempre en
cuestionaran ciertos órdenes hegemónicos y transformación. El campo de batallas del co-
trataran de modificarlos en un “aquí y ahora”, nocimiento, como fue denominado por Long
desde los propios actores sociales, tuvieron, (1992) cobra significado en esta imagen abier-
ta, no suturada de lo social.
Querría terminar este trabajo con un recono-
11 Estoy pensando en Horacio Giberti y sus colabo- cimiento a “los sujetos”. Durante todo el trabajo
radores en 1974 o en los técnicos del INTA que aseso-
fui poniendo énfasis en las condiciones institu-
raban la Cooperativa de Trabajo Campo de Herrera, en
1975, por solo tomar algunos ejemplos. cionales de la producción. Sin embargo el cam-
Las Ciencias Sociales y los estudios rurales en la Argentina durante el siglo XX 183

po de los estudios rurales académicos existe fin de un período (Buenos Aires: CBC /
por la presencia de ciertos sujetos más que por FLACSO).
las condiciones institucionales. En efecto, pien- Barsky, O. et al. 1988 “Evolución y rasgos
so que la debilidad institucional para desarro- actuales de estructura agraria pampeana”
llar los estudios rurales durante todo este siglo en La economía agraria argentina
y aún hoy, se ha visto compensado por la pre- (Buenos Aires: Asociación Argentina de
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América Latina, nuevas ruralidades,
viejas y nuevas acciones colectivas
Introducción*

L a CEPAL caracteriza el sexenio que va de


1998 a 2003 como “el sexenio perdido”
para la región. De este modo, hace referencia
nes de la crisis argentina. Pero este país no fue
el único que mostró las consecuencias de las
“políticas de mercado” impuestas por los orga-
al pobre desempeño de las principales varia- nismos multilaterales y aceptadas por las diri-
bles económicas y rememora lo que a fines de gencias políticas locales; Uruguay, Venezuela,
los años ochenta caracterizó como “la década Haití y varios países del Caribe registran tasas
perdida”. El discurso neoliberal sostenía que, anuales negativas en la variación de su PBI, y
después de las reformas estructurales de los las que crecen lo hacen en muy pequeñas mag-
ochenta y noventa, las economías crecerían y nitudes (CEPAL, 2003).
los sectores populares recibirían el derrame Desde la década del ochenta, las políticas pú-
(el famoso trickling down) de tal crecimiento. blicas de América Latina tendieron a reorientar
No fue así: solo la variación del Producto Bruto la intervención estatal, liberalizar la economía
Interno (PBI) para la región muestra una caí- y la apertura al comercio internacional, toman-
da sostenida desde 1998, que llega a su punto do como variable de ajuste el salario. De este
culminante en el año 2002 por las repercusio- modo, crecieron las tasas de desocupación y
se precarizaron las condiciones laborales de
los que aún conservaban sus puestos de traba-
* Giarracca, N. 2004 “América Latina, nuevas rurali-
jo. Las políticas públicas ortodoxas —como el
dades, viejas y nuevas acciones colectivas: Introduc-
ción” (sel.) en Giarracca, N. y Levy, B. (comps.) Rurali- Plan Austral (1985) y el Plan de Convertibili-
dades latinoamericanas. Identidades y luchas socia- dad (1991) de la Argentina, la megaestabiliza-
les (Buenos Aires: CLACSO-ASDI) pp. 13 a 19. ción de Bolivia (1985) y una serie de programas
188 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

de estabilización como los de Collor de Melo y efecto, el retroceso de las amplias mayorías en
Cardoso en Brasil entre 1986 y 1999, y en Mé- la participación de las riquezas nacionales fue
xico entre 1987 y 1994— pusieron en marcha sistemático durante dos décadas: “la década
los mecanismos institucionales para llevar a perdida” —la del ochenta— y la de los noventa.
cabo una transformación sin precedentes en Pero, en esta última, los índices que miden la
el siglo XX. Las agriculturas y las poblaciones pobreza y la indigencia subieron en tal magni-
afectadas sufrieron las consecuencias de tales tud que los constructores del modelo idearon
cambios macroinstitucionales. y lanzaron los famosos programas de “alivio”
Reca y Echeverría (citado por Spoor, 2002) que lograron bajarlos en términos relativos en
sostienen que la participación del sector agra- los últimos años.
rio de América Latina en su conjunto pasó de Un informe de la CEPAL sobre el Panora-
representar un 15% del PBI en 1970 a un 10% ma Social de América Latina 2002-2003 mues-
en la década del noventa. Al parecer, en tér- tra que, si bien los porcentajes de población
minos puramente productivos, el desempeño pobre bajaron del 48,3% al 43,9% entre 1990 y
de las agriculturas no fue mejor después de la 2002, en el volumen absoluto de personas se
desregulación y la apertura externa. Según los registró un aumento de 20 millones de pobres
especialistas, no existen diferencias sustancia- y la cifra pasó de 200 a 220 millones. Lo mis-
les en las tendencias de producción y exporta- mo ocurre en el nivel de indigencia. Tal vez el
ción con respecto a períodos previos en los que caso más dramático sea el de la Argentina, cu-
hubo una fuerte intervención estatal, como en yos gobernantes siguieron al pie de la letra los
las décadas de los sesenta y los setenta, pero dictados del Fondo Monetario Internacional
hay otras fuentes de vulnerabilidad que pare- endeudando al país, entregando sus recursos
cen emerger como consecuencia de la apertu- naturales a las empresas trasnacionales, fle-
ra, tales como las derivadas de la volatilidad in- xibilizando el mercado laboral y desregulan-
ternacional y de la distribución interna (Spoor, do la economía. Como consecuencia de ello,
2002: 382-383). provocaron una de las crisis más profundas
En otras palabras el desempeño de las varia- de la historia nacional: entre 1999 y 2002, el
bles macroeconómicas no mejoró y las conse- índice de pobres llegó prácticamente al doble
cuencias en el nivel social fueron atroces. En (pasó del 23,7% al 45,4%), mientras que los
América Latina, nuevas ruralidades, viejas y nuevas acciones colectivas 189

indigentes se multiplicaron por tres. En reali- Comercio, el Fondo Monetario Internacional,


dad, América Latina no fue la única que sufrió el Banco Mundial, etcétera). Asimismo, entre
las consecuencias del modelo neoliberal; el fines de 1993 y 1994 en muchos países de Amé-
crecimiento de la economía mundial fue más rica Latina aparecieron novedosas y significati-
bajo entre 1980 y 2000 —época de oro del libe- vas resistencias que recuperaron las experien-
ralismo y de la desregulación que se hacía en cias y luchas que se venían desplegando desde
nombre del crecimiento— que entre los años el comienzo de la mencionada década.
sesenta y ochenta, período de regulación y A mi juicio, en ese momento pueden con-
proteccionismo (Cassen, 2003). tabilizarse tres acontecimientos que atravesa-
En este escenario, se llevan a cabo las ac- ron el continente de Norte a Sur (o de Sur a
ciones colectivas y surgen nuevos actores so- Norte). Primero, la aparición del movimiento
ciales. Muchas de estas nuevas experiencias zapatista en México, en el mismo instante en
tienen que ver con el mundo social rural y agra- que el país ingresaba al TLCAN (Tratado de
rio. Según el Report on Rural Movements de Libre Comercio con América del Norte). Este
NACLA (2000), en muchas partes de América colocó en el espacio de las resistencias un
Latina los movimientos sociales rurales han nuevo pensamiento político, por primera vez
tomado el centro del escenario político de su a distancia del Estado, centrado en la autono-
nación. Y nosotros agregamos que este fenó- mía y con una lógica discursiva más cercana a
meno no es exclusivo de países con una fuerte la estética “expresiva” que a la “científica” de
tradición de luchas campesinas, como Brasil o los viejos discursos de izquierda. Como dice
México, sino que se da también en países con Alain Badiou, “la irrupción de Chiapas fija una
una historia significativa de luchas obreras ur- medida —una distancia— al Estado mexicano;
banas, como la Argentina, donde aparecen nue- muestra que tal Estado puede ser identificado
vos actores, no necesariamente articulados al y limitado por una nueva forma de acción polí-
mundo industrial o urbano. tica” (Badiou, 2003: 13).
Al finalizar la década del noventa, la protes- El desarrollo de la tecnología informativa
ta se hizo global y se enfocó contra los orga- y comunicacional habilitó nuevas formas de
nismos internacionales que promovieron estas circulación del capital financiero, que fue uno
transformaciones (la Organización Mundial del de los pilares del nuevo modelo, pero también
190 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

permitió la acción a distancia de los grupos en se produjo contra las autoridades del Estado
resistencia. Y tal vez el ejemplo paradigmáti- provincial y se manifestó a través de la quema
co de esta situación haya sido la propagación de edificios y la persecución de los políticos
de las ideas del zapatismo y su tremendo im- corruptos. Ese episodio, en pleno gobierno de
pacto en una población mundial que vivía con Carlos Menem, se recuerda como el “santia-
cierto malestar el avance “deshumanizante” gueñazo” y es un importante antecedente de
del capitalismo neoliberal. Hoy, muchas de las la crisis de 2001. A partir de entonces, los ín-
ideas del zapatismo circulan por espacios aca- dices de abstención electoral de la provincia
démicos, culturales y artísticos y encuentran treparon al 50% y comenzó un período de po-
numerosos aliados en el mundo social urbano litización de la sociedad civil que llevó a una
europeo. De hecho, el primer Encuentro In- persecución política y social feroz por parte
tercontinental por la Humanidad y contra el del poder provincial. Esta situación hizo crisis
Neoliberalismo —llevado a cabo en Chiapas en 2003 con el asesinato de dos jóvenes, que
a fines de julio de 1996 por iniciativa del Ejér- el gobierno intentó ocultar por estar involu-
cito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) crado. Nuevamente la gente ganó las calles,
y con la presencia de casi medio centenar de aunque esta vez lo hizo en forma pacífica, bus-
organizaciones de la resistencia de todo el cando justicia y un cambio político. Esta irre-
mundo— es considerado el antecedente más conciliable relación entre la sociedad civil y
importante de la serie de protestas que se co- los representantes del gobierno impregnó los
noce como movimiento social de la antigloba- avatares de la política argentina desde esos
lización neoliberal. primeros momentos de 1994. Los hechos del
El segundo acontecimiento ocurre en la Ar- 19 y 20 de diciembre marcaron el momento
gentina y es casi simultáneo al levantamiento culminante de este ciclo en el nivel nacional.
zapatista. Fue en una de las provincias más A pesar del proceso abierto desde el nuevo
pobres, Santiago del Estero, que tiene una alta gobierno de Néstor Kirchner —que despertó
proporción de población rural. La rebelión grandes expectativas—, la tensión entre “re-
se desató en su ciudad capital, donde la gen- presentantes-representados” y el cuestiona-
te vive de la administración pública o de los miento a la idea de “representación” —clave
servicios hacia la agricultura. La “pueblada” de la democracia liberal— son centrales en el
América Latina, nuevas ruralidades, viejas y nuevas acciones colectivas 191

pensamiento de muchas de las nuevas formas del Movimiento Pachakutik, que durante los
políticas surgidas desde entonces1. noventa incursionó en el campo de la política
El tercer acontecimiento ocurre en Ecua- partidaria. Le siguió luego 1997 con la destitu-
dor. En efecto, en junio de 1994, pocos me- ción del presidente Abdalá Bucará, la Asam-
ses después de los sucesos de México y de la blea Constituyente de 1998 y la destitución del
Argentina, los indígenas de todo el territorio presidente Jamil Mahuad en el año 2000 (Dáva-
convocaron a una movilización que paralizó los, 2003). Finalmente, a fines del año 2002, el
el país durante dos semanas. Como sostiene Movimiento Pachakutik fue protagonista de la
Nina Pacari (1996), abogada y líder de la Con- alianza electoral que llevó al triunfo electoral
federación de Nacionalidades Indígenas del del coronel Lucio Gutiérrez, pero, a los pocos
Ecuador (CONAIE), la protesta se orientó en meses de gobierno, sus miembros se retiraron.
contra de la Ley de Desarrollo Agrario, pieza Este proceso dinámico transcurrido en una dé-
clave del plan de ajuste estructural del progra- cada transformó el destino que históricamente
ma implementado por Sixto Durán Ballén. “La se deparó a los indígenas de América Latina y,
ley aprobada por el Congreso apelaba por la una vez más, marcó un hito en el pensamiento
eliminación de las tierras comunales a favor de político de la región. A pesar de ser mayoría en
la agricultura empresarial, además de otras me- varios de nuestros países, los pueblos origina-
didas que favorecían los intereses de los gran- rios nunca antes se habían propuesto gobernar.
des terratenientes. Se ignoraba todo lo concer- Ecuador y luego Bolivia ponen esta cuestión en
niente a los indígenas, campesinos y pequeños la agenda política regional.
agricultores del Ecuador” (Pacari, 1996: 23, Podríamos sumar a este listado de protes-
traducción propia). En los años posteriores, el tas, resistencias de campesinos e indígenas,
movimiento indígena convergió con otros, no “puebladas”, fortalecimiento de organizacio-
indígenas y urbanos, y dio lugar a la formación nes, otros tantos hechos ocurridos en el pe-
ríodo: el Movimento dos Trabalhadores Rurais
Sem Terra de Brasil —así como los numero-
1 La abstención electoral en un país con voto obliga- sos sindicatos campesinos de este país, como
torio trepó de una cifra histórica inferior al 20% al 32%
la Confederação Nacional de Trabalhadores
en el conjunto de las varias elecciones del último año,
con excepción de la elección presidencial. na Agricultura (CONTAG)—, la Federación
192 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

Nacional Campesina de Paraguay, los movi- la disputa por las riquezas naturales de la re-
mientos campesinos e indígenas de Bolivia, gión (Duterme, 2004).
Colombia, Perú, Chile y la Argentina. La mayo- Nuevos reclamos y nuevas estéticas comien-
ría de ellos se integran en la organización que zan a circular de manera significativa de un
los agrupa —Coordinadora Latinoamericana lado al otro del continente sin que sus prota-
de Organizaciones del Campo (CLOC)— y, a gonistas, que coinciden en sumar al reclamo
través de ella, en la organización internacional histórico de la tierra el de otros recursos na-
Vía Campesina. turales, sepan necesariamente unos de otros.
Del mismo modo, se va desplegando a lo Con el correr de los primeros años del siglo
largo del continente una lucha por la preser- XXI, la lucha por los recursos naturales se ins-
vación de recursos naturales en encuentros de tala como central y el concepto de “territorio”
poblaciones campesinas y pequeños centros remplaza al de “tierra”, pues la incluye y suma
urbanos, como los casos de Cochabamba y de las riquezas del subsuelo.
la protesta por la privatización del agua en el El encuentro entre las organizaciones cam-
Sur de Tucumán en Argentina (Giarracca y Del pesinas e indígenas en federaciones continen-
Pozo, 2004). Las poblaciones mapuches del Sur tales e internacionales, la movilidad territorial
argentino reclamaron por la instalación de una de algunos de los dirigentes y los principios
empresa minera, aduciendo lo que significaría universalizables de orden político —como pue-
en términos de gasto de agua; los campesinos y den ser la “soberanía alimentaria”, el respeto a
comunidades de pueblos originarios de Bolivia la biodiversidad, la bioseguridad, así como el
se opusieron a la exportación del gas boliviano respeto a la igualdad de género, a la diversidad
a EEUU a través de Chile y protagonizaron una cultural, a los derechos humanos— marcan las
rebelión que terminó con el gobierno de Gon- novedades, producen nuevos sentidos y nos
zalo Sánchez de Losada. En esta misma direc- desafían a pensar desde nuevos paradigmas
ción, el sociólogo Bernard Duterme advierte (véase Vía Campesina).
que en Chiapas la privatización de los bienes Un párrafo aparte amerita el proceso que se
públicos transformará la tensión entre pueblos generó durante los últimos años en el campo
indígenas y Estado en una confrontación entre mexicano. “El Campo No Aguanta Más”, jun-
los últimos y las empresas trasnacionales, por to con muchas otras organizaciones campesi-
América Latina, nuevas ruralidades, viejas y nuevas acciones colectivas 193

nas e indígenas, reaccionó ante la devastación Cassen, B. 2003 “Los efectos de la


agraria prevista por el TLCAN. Asimismo, se liberalización del comercio mundial” en
sumaron luchas campesinas como la de Aten- Le Monde Diplomatique, Año V, N° 51,
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Sitios web

CEPAL: <http://www.eclac.cl/>.
Vía Campesina: <http://www.viacampesina.
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Acciones colectivas
y organización cooperativa:
reflexiones y estudios de caso
Introducción*

“Hay napas potenciales, reservas profundas de y populares logran cambios que mejoran, en
solidaridad en los individuos y en la sociedad; algún sentido, sus posiciones laborales y socia-
se actualizan y resurgen cuando hay una es- les en general. La cooperativa, en sus diversas
timulación fuerte. Es cierto que se desvanecen variantes de organización económica, aparece
rápidamente, pero la potencialidad y la reserva
como una herramienta, siempre y cuando se
perduran. El egoísmo es contagioso pero la
cumplan determinadas condiciones. El proble-
solidaridad también puede serlo.”
ma reside en indagar la naturaleza y las carac-
Edgar Morin terísticas de esas condiciones y, en esta acción,
nos internamos en los mundos sociales, cultu-

E ste libro contiene una serie de trabajos que rales y económicos.


giran alrededor del interrogante sobre la Los estudios de caso, que se presentan en
organización y la autogestión como herramien- la segunda parte del libro, pertenecen mayori-
tas de desarrollo. Los autores preguntan en qué tariamente al Noroeste rural de nuestro país;
condiciones de posibilidad los sectores medios solo uno aborda una cooperativa de trabajo
industrial-urbana ubicada en la ciudad de La
Plata. Asimismo, en las reflexiones que inte-
* Giarracca, N. 1994 “Introducción” (sel.) en Giarrac- gran la primera parte encontramos referencias
ca, N. (comp.) Acciones colectivas y organización coo- a otras cooperativas urbanas, así como a las de
perativa. Reflexiones y estudios de caso (Buenos Aires:
Bibliotecas Universitarias del Centro Editor de América
otras regiones agrarias de la Argentina. En los
Latina / Instituto de Investigaciones, Facultad de Cien- estudios de caso prevalecen las cooperativas
cias Sociales, Universidad de Buenos Aires) pp. 7 a 16. rurales del NOA, porque la idea de reflexio-
198 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

nar sobre estas experiencias de organización les emana de la necesidad de mostrar de entra-
—“exitosas” algunas y “fallidas” otras— surgió da las condiciones económicas-institucionales
del equipo de investigación del Área de Estu- donde surgen y/o actúan dichas organizacio-
dios Rurales del Instituto de Investigaciones nes. Aun cuando la situación macroeconómica
de la Facultad de Ciencias Sociales de la Uni- e institucional, por sí misma, no dé cuenta de
versidad de Buenos Aires. Sin embargo, el tipo las posibilidades de los actores, aunque no les
de indagación que nos propusimos traspone otorgue un libreto para actuar, forman parte de
una cuestión privativa de la Sociología Rural las condiciones de posibilidad para la acción y
y se ubica en la problemática del cambio, de la quisimos señalarlo explícitamente.
posibilidad de integración de los sectores sub- La segunda parte del libro, como ya se men-
alternos a la economía y a la democracia. Nos cionó, contiene una serie de artículos que
internamos así en el viejo y nuevo problema cuentan experiencias concretas de organiza-
del desarrollo. ción de campesinos del Noroeste. Todos ellos
En este libro, acompañan al equipo de Socio- fueron producidos con financiación de los pro-
logía Rural investigadores invitados que, des- gramas de investigación y de becas tanto de la
de sus propias perspectivas y temáticas, han Universidad de Buenos Aires como del CONI-
aportado a la reflexión del equipo. Los trabajos CET y con los apoyos, además, de la Fundación
que se presentan abordan el tema de la coope- Enrique y Hugo Minyersky y del Instituto de
rativa desde diferentes perspectivas: como or- la Cooperación, Fundación de Educación, In-
ganización social, como resultado de acciones vestigación y Asistencia Técnica (IDELCCOP).
colectivas, como herramienta de inclusión y La mayoría, además, fue realizada por jóvenes
generadora de empleos en distintas ramas de sociólogas (o estudiantes de Sociología) que
actividad y como posible agente de desarrollo. pasaron largas temporadas en las zonas de tra-
Uno solo de los trabajos no tiene como tema bajo apoyadas, casi siempre, por instituciones
central la organización cooperativa, se trata del provinciales y por las organizaciones en estu-
artículo de Miguel Teubal, “Cambios en el mo- dio. Susana Aparicio, quien integra el Área de
delo socioeconómico: problemas de incluidos Estudios Rurales pero no colabora en este li-
y excluidos”. El sentido de la inclusión de una bro, asesoró, junto con Norma Giarracca, los
reflexión sobre los cambios macroestructura- trabajos de las becarias y fue una importante y
Acciones colectivas y organización cooperativa: reflexiones y estudios de caso. Introducción 199

activa acompañante en casi todos los trabajos La perspectiva del actor


de campo. Gurli Jakobsen, investigadora del
Centro de Investigaciones de Desarrollo de Co- Cuando los miembros del Equipo de Sociolo-
penhague, desarrolla su trabajo en el Área de gía Rural trabajábamos en regiones campesi-
Estudios Rurales y, en sus largas estadías en el nas, observábamos que los agricultores que
país, participa en los seminarios y talleres del habían podido permanecer dentro de cam-
Área. Los alumnos que participan en nuestros biantes actividades agroindustriales como la
seminarios de investigación aportan interpela- caña de azúcar o el tabaco, y en algunos ca-
ciones, preocupaciones, dudas y, casi siempre, sos mejorar sus posiciones, eran aquellos que
suman alguna nueva experiencia al programa habían logrado convocar a otros campesinos
de estudios de cooperativas. en formas asociativas diversas o bien ser con-
Marta Panaia es investigadora y coordinado- vocados por ellos. Las cooperativas aparecían
ra del Área de Estudios Laborales del Instituto como las formas organizacionales más logra-
de Investigaciones de la Facultad de Ciencias das, pero en Tucumán se daban muchas otras
Sociales; Miguel Teubal y Mirta Vuotto son maneras de asociarse: desde pre-cooperativas
investigadores y docentes en la Facultad de hasta otros modos informales semipermanen-
Ciencias Económicas. Es decir, este libro es el tes (las llamamos “sociedades de hecho” o “so-
resultado del esfuerzo conjunto de investigado- ciedades familiares”). También podía suceder
res, becarios, docentes y alumnos avanzados que la forma asociativa fuera un producto de
de la Universidad de Buenos Aires. una intervención externa (gubernamental o no
Pero estos esfuerzos son posibles también gubernamental). Si rastreábamos el proceso
debido a que algunas organizaciones cooperati- de la “intervención” se encontraban dos situa-
vas están dispuestas a ser estudiadas, a brindar ciones posibles:
información y a dialogar con los analistas. Es- 1. la intervención había generado un aconte-
tos “pactos cognitivos” que establecemos con cimiento social que motorizaba un proceso
esos agentes sociales habilitan diálogos, deba- transformativo; o
tes e interacciones, así como la posibilidad de
2. el impacto de la intervención (independien-
templar ideas y arriesgar interpretaciones. Mu-
temente de su valor) era neutralizado por los
chas de ellas están vertidas en este libro.
200 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

aspectos preexistentes, sin producir modifi- lo son (generalmente en estas últimas caen los
caciones esperadas en los “mundos de vida”1 campesinos). Y aquellas otras que suponen que
de las personas. el mundo social de los sectores subordinados
es el mero espacio de la reproducción. En am-
Estas experiencias nos llevaron a interrogarnos bos enfoques, solo mediante la intervención
acerca de nuestros conocimientos sobre los estatal (política, económica), y la planificación
procesos de cambio que involucran a los sec- e intervención, se logran mejoras en las condi-
tores populares. Las teorías del desarrollo, de ciones de existencia de estos sectores.
cualquier origen, se manejan con determinados La experiencia de trabajar con la Liga de
supuestos acerca del comportamiento huma- Cooperativa de Cañeros de Tucumán, una or-
no. En muchas de ellas, son más importantes ganización autogestionaria, observar su fun-
los factores técnicos que los humanos; en todo cionamiento y la destreza de sus miembros
caso, el problema reside en qué uso hacen los (manejar un fax, conocer diariamente el precio
hombres de los factores de la producción, cuán del azúcar, manejar un ingenio, etcétera), nos
“racionales” son o qué “racionalidades” utili- planteó el desafío de conocer acerca de estos
zan. Por otro lado, las teorías sociales de gran sujetos, ubicados en categorías subordinadas
parte de este siglo se han manejado con dos del espacio económico y social, que habían de-
grandes líneas interpretativas: las que suponen cidido modificar en conjunto sus condiciones
que hay categorías estructurales, ubicaciones preexistentes y crear otra situación.
sociales, propensas al cambio y otras que no Así, pues, abordamos la problemática del
cambio desde la perspectiva del “agente”, to-
mando al “actor” como un recurso de inteligibi-
lidad para dar cuenta de las acciones mientras
1 El concepto “mundos de vida” (life-world) fue
desarrollado por A. Schütz y T. Luckmann y supone nosotros —científicos sociales— nos ubicamos
el carácter autoorganizado de la vida social. Decían como intérpretes del “otro” en una relación de
los autores que tenemos que entender nuestros mun- intersubjetividad y de implicación2.
dos de la vida para actuar en él y actuar sobre él. Es
retomado por Jürgen Habermas (1990) en Teoría de
la acción comunicativa y por Norman Long (1992) en 2 Una reflexión sobre los abordajes metodológicos
Battlefields of Knowledge. del equipo figuran en Giarracca, Gras y Gutiérrez, 1994.
Acciones colectivas y organización cooperativa: reflexiones y estudios de caso. Introducción 201

¿Quién actúa? ¿Cómo las acciones indivi- En la destreza del actor se juega su capaci-
duales devienen acciones colectivas? ¿Cómo dad de apropiación y manejo de recursos mate-
los individuos devienen actores sociales? ¿Su- riales y simbólicos. La construcción de la vida
pone un programa consciente y racional? ¿De social no es “natural”, es el producto de prác-
dónde proviene la capacidad productora del ticas sociales entendidas como estrategias,
“agente”, su poder? ¿Por qué unos y no otros? procedimientos, aprendizajes, conocimiento
¿Cómo se mediatizan las condiciones externas mutuo, métodos y técnicas calificadas. La or-
en las acciones del actor? ¿Por qué algunos ganización aparece como un punto crítico, un
intentos son más perdurables que otros? ¿Por nivel que no puede ser ignorado, un momento
qué los “éxitos” o “los fracasos”? donde aparecen destrezas, pero también liber-
Se trata, en primer lugar, de respetar las fa- tades y restricciones.
cultades de los agentes sociales para producir y La organización se presenta en los sectores
transformar sus propias circunstancias y reco- estudiados como una herramienta para superar
nocer la libertad inherente al actor. Dice Giddens problemas de escasez de recursos y de aisla-
que los actores pudieron haber actuado en for- miento. En realidad, la organización económi-
ma distinta y esto permite reconocer que actúan ca —ya sea productiva, laboral, de mercadeo,
en un marco de libertad. Pero Giddens y las teo- etcétera— es una herramienta privilegiada para
rías “estructuracionistas” prestan atención a las la administración de unidades económicas de
restricciones que el mundo social impone a la cualquier nivel de capitalización. Pero en nues-
acción, niegan la libertad absoluta, “el margen tros casos se trata de comprender cómo se lo-
de libertad de la agencia depende decisivamente gra combinar la organización administrativa en
de la variedad de actividades que un agente pue- el nivel de la empresa (cooperativa, sociedad
de realizar con competencia” (Giddens citado de hecho, etcétera) con la organización social
por Cohen, 1990). Es más, en sus nuevas reglas, que supone un fuerte componente de solidari-
Giddens sostiene que el dominio de la actividad dad. Nos enfrentábamos al tema del “por qué”
humana es limitado; si los hombres producen y del “cómo” de la acción colectiva.
la sociedad, lo hacen desde una ubicación his- Frente a las mismas situaciones estructura-
tórica, no en condiciones de su propia elección les los actores responden de diferentes formas,
(Giddens, 1987: 164). las organizaciones aparecen como creaciones
202 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

de los propios actores y estos como activos que los precede sino una interacción constan-
participantes que procesan información, crean te en el que se va fabricando un mundo “razo-
procesos de aprendizaje, generan estrategias nable” para vivir en él (Coulon, 1987: 34). Las
de negociación y confrontación con otros acto- personas o los grupos sociales inventan for-
res e instituciones. No parece que la inexorable mas para resolver los problemas, aun cuando
lógica estructural pueda explicar estas accio- con ello se conviertan en “activos cómplices”
nes, las mismas condiciones externas son pro- de su propia dominación; no son pasivos re-
cesadas y traducidas en diferentes formas de ceptores de aparatos de dominación que los
acción y aunque se reconozca que la mayoría constituyen en seres subordinados, pasivos
de los integrantes de un sector llevan a cabo y débiles, y, al revés, no despiertan al “mun-
acciones, más o menos, esperadas y previs- do modernizador” y se convierten en activos,
tas que hacen a la reproducción social de un modernos y fuertes mediante la planificación e
orden hegemónico, algunos intentan y logran intervención de otros aparatos o porque se los
cambios en el nivel de las asimetrías de las re- lance al mercado.
laciones. Crear nuevas condiciones de trabajo Giddens plantea que toda reproducción es
en el caso de obreros represaliados, lograr la necesariamente producción; la conducta de
propiedad de la tierra, mejorar las condiciones los actores se mueve dentro de un amplio mar-
de un contrato agroindustrial entre campesi- gen de libertad; la simiente del cambio, conti-
nos y procesadores, generar la propia integra- núa, existe en cada acto constitutivo de la re-
ción agroindustrial independizándose del pro- producción de cualquier forma “ordenada” de
cesador, son todas acciones presentadas en los vida social. Es decir, para Giddens, toda repro-
trabajos que fueron transformando un orden ducción contiene la potencialidad de la no-re-
que se mostraba como dado o “natural”. producción. En términos de Laclau se diría que
Reconocer las capacidades de los agentes las relaciones sociales se ubican en el registro
para resolver los problemas que se les presen- de la contingencia y en la imposibilidad de fijar
tan en sus mundos de vida habilita a pensar identidades, lo cual resulta en un campo rela-
la organización social como una forma de con- cional que niega toda positividad. Las condicio-
tinua creación. La realidad social es creada nes para el cambio, en uno y otro autor, no se
constantemente por los actores, no es un dato ubican en “niveles” configurados de una estruc-
Acciones colectivas y organización cooperativa: reflexiones y estudios de caso. Introducción 203

tura, sino como dimensión misma, intrínseca, que hasta ahora nadie está consciente del cos-
de la vida social. La política, dice Laclau, dejó to humano de la experimentación […] Es fá-
de ser un nivel (donde se constituía la identi- cil decir que los interesados la pueden tomar
dad de los agentes sociales) y se transformó en por su cuenta (la gestión de conjunto) pero
una dimensión, la cual está presente con ma- no pueden hacerlo más que si desarrollan un
yor o menor extensión en todas las prácticas constructo social considerable que por el mo-
sociales La política es una de las tantas formas mento no se puede elaborar si no se cuenta
de existencia de lo social (Laclau, 1993 y 1985). con un largo aprendizaje”.
Esta concepción de lo social deriva en una Como plantea Norman Long (1992) la biblio-
forma diferente de pensar los problemas del grafía reciente ha enfatizado la necesidad de
desarrollo. Si la vida de la gente no está, nece- simplificar y condensar la investigación social
sariamente, ordenada por la lógica del capital o para arribar a una rápida evaluación del con-
por la intervención del Estado; si la posibilidad texto y de los problemas del desarrollo, sin
del desarrollo no deviene necesariamente de comprender que los problemas del cambio y
una carencia (capital, tecnología, conocimien- del desarrollo se resisten a tratamientos rápi-
tos, conciencia) que pueda cubrirse u otorgar- dos. Ni los análisis científico-tecnológicos pu-
se; si los individuos desarrollan sus propias ros ni las opciones ideológicas nos habilitan a
destrezas para arreglárselas en el mundo; si el determinar cuál es la mejor opción y el medio
lugar del cambio no es necesariamente el Es- más adecuado para alcanzarla. Y allí aparecen
tado o la “política como gestión”, el desarrollo nuevamente los actores, con sus prácticas, sus
en términos de cambio es un problema para re- capacidades de aprendizaje, sus libertades y
flexionar y resolver y no una solución. restricciones y con las valoraciones y sentidos
Crozier y Friedberg (1990: 363, 364) pro- que otorgan a sus acciones3.
ponen la fórmula de Pierre Rosanvallon de
la “sociedad experimental”, un mundo nunca
terminado y siempre en desarrollo; pero en- 3 Existen, en todo el mundo, grupos que piensan
seguida los autores se preguntan: ¿cuáles son estos problemas y que buscan alternativas a las con-
cepciones tradicionales del desarrollo. Por ejemplo: el
los límites de la capacidad de los hombres
equipo de Norman Long de Wageningen Agricultural
para soportar la experimentación? “Parece University en Holanda; el CEPAUR dirigido por Man-
204 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

No podemos negar que la historia de nues- Querríamos dejar bien claro que de ninguna
tros países está plagada de intervenciones y manera negamos que una intervención exter-
proyectos de desarrollo con “buenas intencio- na pueda generar un acontecimiento y tradu-
nes” para los más necesitados. Este libro da cirse en un proceso de cambio o facilitar las
cuenta de ello; aparecerán desde las políticas condiciones en las que los actores se mueven.
estatales proteccionistas para los cañeros o el Tampoco se trata de no reconocer que hay po-
Fondo Especial del Tabaco para los tabacale- líticas públicas adecuadas o facilitadoras del
ros, hasta la explícita intervención del gobierno desarrollo (o todo lo contrario), el problema
de Salta en Finca Palermo. La cuestión reside reside en el valor y los sentidos que le otorgan
en entender cómo estas intervenciones pene- las personas destinatarias y allí es donde cree-
tran en los mundos de vida de las personas y lo mos que los planificadores y expertos subdi-
hacen a través de políticas que deciden y cam- mensionan el problema.
bian pautas económicas (cómo producir, cómo Para mejorar las condiciones de existencia
comercializar) o de vida (las relocalizaciones, de los campesinos, o de “los pobres” en gene-
por ejemplo), o a través de personas que entran ral, se necesitan políticas públicas, acciones
en interacción con la población objetivo. En tal del Estado, financiamientos, asesoramientos
sentido, la intervención es también un proceso tecnológicos, intervenciones “en redes”, exper-
construido y negociado, con conflictos, gene- tos y conocimientos, pero todo esto no basta
ración de poder y conocimientos mutuos, y no si no se reconoce que los actores construyen
solo un plan de acción “neutro”, con determi- sus mundos y no necesariamente de acuerdo
nados objetivos y resultados. con “necesidades” o “intereses” determinados
por los otros. La concepción general de “los ex-
pertos” se basa en que el actor ignora la fuente
fred Max Neef, en Chile, quien es un “ex-experto” de de sus acciones cotidianas y son ellos los que
organismos internacionales y ha adoptado no solo una otorgan los conocimientos y las interpretacio-
posición crítica, sino de cierta radicalidad en relación nes autorizados4. Se pueden dar muchos ejem-
con los mercados. Existen, además, muchos otros an-
tropólogos, sociólogos y economistas que, a partir de
sus propias prácticas y experiencias, inician reflexiones 4 El creador de la Etnometodología, Harold Gar-
fecundas sobre el problema. finkel, dice que “Los sociólogos conciben al hombre-
Acciones colectivas y organización cooperativa: reflexiones y estudios de caso. Introducción 205

plos de intervenciones con respetables objeti- relaciones (prácticas y discursos) está surcado
vos de desarrollo, con altas financiaciones, con por los antagonismos que impide fijarlo como
expertos de todo tipo que fracasaron en sus positividad, el poder es inherente a las relacio-
objetivos explícitos y, al terminar el proyecto, nes y se constituye en puntos nodales dentro
la gente volvió a sus ocupaciones (o desocupa- de tal sistema. Las relaciones sociales, que dan
ciones) habituales, aunque quedaran grandes cuenta de esos puntos nodales, no son, efec-
inversiones en riego, maquinarias, etcétera. tivamente, fácilmente des-enlazables o “nivela-
Algunos pensadores eluden enfrentar la bles” (democratizables), pero el desarrollo con
complejidad que comporta un cambio social equidad, frecuentemente, requiere de acciones
hacia una mayor democracia económica —pro- que subviertan un orden social hegemónico
yectado (proyectos de desarrollo) o autogestio- que se presenta como natural (sedimentado).
nado— y lo ubican como un problema irresolu- Las condiciones de posibilidad para que tales
ble dada cierta “naturaleza” de los individuos, o acontecimientos ocurran no necesariamente
dado el carácter determinante e inmodificable, se generan desde un Estado o desde cualquier
en el corto plazo, de las estructuras (económi- otro tipo de intervención (o de institución) con
cas, de poder). Aquí lo situamos, como proble- vocación política democratizadora, sino que
ma, en el orden de lo social, entendiendo esto también fluyen dentro de la vida social que los
último como un precario, inestable y no-fijado hombres/mujeres producen y reproducen.
conjunto de prácticas y discursos, producidos, Goran Hyden (1988) sostiene que existen
significados y reproducidos por los agentes en dos formas de pensar la promoción de la orga-
sus esfuerzos por lograr la construcción social nización para el desarrollo: la perspectiva blue-
de sus mundos de vida. Pero este sistema de print (reproducción de impresión o cianotipo)
y la perspectiva greenhouse (invernadero). En
la primera, la programación y planeación son
en-sociedad como un idiota desprovisto de juicio (a los temas centrales. Existe una fuerte creencia
judgemental dope). El actor social de los sociólogos es en la macro-planificación y en los modelos y
un ‘idiota cultural’ que produce la estabilidad de la so- conocimientos técnicos que pueden reprodu-
ciedad al actuar de acuerdo con las alternativas de ac-
cirse de experiencia en experiencia. Son pro-
ción preestablecidas y legitimadas que le proporciona
la cultura” (véase Garfinkel, citado por Coulon, 1987). yectos de altos costos de transacción porque
206 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

requieren la intervención de organismos del necesitan las redes burocráticas de gerentes,


Estado, organismos internacionales y de mu- técnicos, expertos, etcétera. En esta perspecti-
chos técnicos y expertos. El acento está en la va, la población no es “objeto” sino sujeto.
intervención, en el otorgamiento de “algo que
falta” y los expertos deciden qué es. En general
existe poca reflexión sobre las nuevas relacio- Las organizaciones cooperativas
nes y poderes que se van generando a partir de
la intervención y poca autocrítica sobre “los Justamente el tema de las cooperativas nos
fracasos” y sus razones. remite a las iniciativas y construcciones de la
En cambio, en la perspectiva greenhouse, el gente para encontrar soluciones a sus proble-
supuesto de trabajo es que si solo se proveen mas y al papel de las instituciones externas
estímulos e incentivos adecuados, la gente se frente a estas iniciativas.
organizará y efectuará tareas de interés común Una primera pregunta sobre la acción orga-
y encontrará distintos niveles de soluciones a nizada de los hombres, sobre la acción colecti-
sus problemas. Lo que se enfatiza en esta pers- va, nos conduce al problema de la autogestión.
pectiva es la decisión política de apoyar a la Dijimos antes que no todos los hombres están
población en sus propios esfuerzos, en sus pro- dispuestos a la “experimentación” y el proble-
pias prácticas, no aplicar modelos sino crear ma aún reside en conocer cuándo y por qué
un clima de hospitalidad y fecundidad para están dispuestos a correr el riego de construir
estimular y apoyar sus iniciativas. Los apoyos y mantener sus propias organizaciones econó-
tecnológicos, las propuestas de formaciones y micas. La autogestión aumenta la autonomía
capacitaciones, las articulaciones con otras ex- y la independencia de los individuos, pero los
periencias o en otros niveles económicos (arti- sitúa en un espacio donde no todos están dis-
culación entre cooperativas, por ejemplo) son puestos a ubicarse. Las situaciones de subor-
prioritarios. La diferencia reside en que se apo- dinación (no necesariamente de dominación)
yan y se potencian los esfuerzos de la propia tienen aspectos que pueden ser valorados por
gente. Se fortalece la autonomía y la capacidad la gente: no tener que tomar decisiones, no co-
de decisión aun a costa de las equivocaciones; rrer riegos (o correr riegos de otro tipo), et-
son programas de menores costos, ya que no cétera. Pero como veremos en el artículo de
Acciones colectivas y organización cooperativa: reflexiones y estudios de caso. Introducción 207

Marta Panaia, muchas veces la cooperativa no Hay autores que hacen fuertes críticas al
es una opción sino un último recurso frente a ideal autogestionario porque suponen que en-
la desocupación. cubre el objetivo de suprimir todo poder (como
Un primer interrogante nos ubica frente al si esto fuese posible). En tal sentido se lo rela-
problema de quiénes están dispuestos a parti- ciona con las concepciones filosóficas revolu-
cipar en proyectos autogestionarios, quiénes a cionarias y se lo desvaloriza como alternativas
liderarlos o conducirlos, y por otro lado, qué de las sociedades capitalistas modernas, en
pasa cuando la formación de la asociación o la tanto consideran que son organizaciones que
cooperativa es una imposición de un financia- corrieron la misma suerte de los socialismos
dor externo o del propio Estado. En los casos reales. Como todos sabemos, el cooperativis-
estudiados en este libro, la mayoría de las coo- mo nació en el país más avanzado del capitalis-
perativas son resultado de acciones colectivas mo en el siglo XIX —Inglaterra— y alcanzó su
llevadas a cabo para obtener o reconquistar máximo desarrollo en los países del Norte eu-
ciertos derechos negados o perdidos. Pero en ropeo (los países escandinavos, Alemania, Ho-
el caso de Finca Palermo nos enfrentamos a landa). Las cooperativas se convirtieron en una
una decisión no tomada por la gente. En efecto, poderosa estrategia agrícola e industrial dentro
el Estado provincial salteño visualizó los lazos de la Unión Europea y la Alianza Internacional
prevalecientes en esta “tradicional” comuni- de Cooperativas representa, hoy, fuertes secto-
dad (no integrada a los procesos de moderni- res de la producción capitalista mundial.
zación), como una condición favorable para Por otro lado el movimiento cooperativo
que los campesinos pasaran de una relación fue muy mal visto por quienes sustentaban
“patronal” a la “autogestión”: compró la finca posiciones de izquierda porque consideraban
y “les armó” una cooperativa. La trama de este que debilitaba la conciencia de clase del tra-
proceso tejida entre “pobladores” y “Estado”, bajador. Hans Holmén (1990: 18) cuenta que
el carácter “indexical” de los relatos y diálogos en Europa, frecuentemente, los cooperativis-
que presenta la autora, así como las dificulta- tas agitaban en contra de la excesiva estati-
des para pensar “agencias” dentro de la Finca, zación y proponían la propiedad cooperativa
dan cuenta, más que cualquier otro caso, de la como alternativa a la “propiedad estatal”. De
complejidad de estos procesos. este modo suscitaban antipatías de los socia-
208 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

listas y los socialdemócratas, que en aquellos espacio importante en la comercialización y la


años eran acérrimos estatistas. Algunos países exportación de granos.
europeos, por ejemplo Dinamarca, habían for- No existen cifras fehacientes sobre el núme-
mado cooperativas para solucionar el acceso ro de cooperativas en Argentina y menos aún
a los “bienes públicos” como la electricidad y sobre la cantidad de personas asociadas a coo-
el agua, pero a partir del auge del Welfare Sta- perativas. Generalmente se registran “miem-
te esas empresas pasaron a manos del Esta- bros” y una persona puede ser socia de varias
do. Las cooperativas mismas, además, fueron cooperativas. Durante la gestión de Héctor
adaptándose a los requerimientos de la de- Polino en la Secretaría de Acción Cooperativa
manda de un capitalismo maduro y fueron per- (1983-1989) se realizó un Censo que no se ter-
diendo, en algunos casos, los principios fun- minó de procesar; de todos modos, los datos
dacionales de la cooperación y la autogestión. publicados indican que durante 1983-1989 se
Quedaron con las formas de empresas coope- crearon 3.407 nuevas cooperativas, de las cua-
rativas, pero se perdió la concepción humanis- les 876 fueron de trabajo y 427 agropecuarias.
ta de los pioneros. Sin embargo, en Europa y Gurli Jakobsen (“Procesos de aprendizaje
en todo el mundo siguen existiendo cooperati- en las cooperativas”), las define como una
vas que son ejemplo, tanto de autogestión y de forma especial de firma identificada por el
cooperación, como de flexibilidad frente a los carácter de la propiedad y sus principios or-
cambios y de eficiencia económica. ganizativos. Una cooperativa es una organi-
Argentina es el país de América Latina don- zación económica —una empresa— propie-
de el desarrollo del movimiento cooperativo dad de una asociación de miembros, y diri-
fue más temprano y guardó mayores similitu- gida por ellos mismos de acuerdo con ciertos
des con el desarrollo europeo. Las primeras principios y con el propósito de satisfacer
cooperativas fueron, también, de servicios una necesidad económico-social comparti-
públicos (eléctricas) y se fundaron en los co- da. La Alianza Internacional de Cooperativas
mienzos del siglo. Pero, en el movimiento de (AIC) ha venido manteniendo el principio de
los chacareros pampeanos encontró rápida- “administración y control democrático (un
mente un fértil lugar de desarrollo; las em- miembro = un voto)” y ha agregado otros,
presas cooperativas comenzaron a ocupar un como, por ejemplo, el de cooperación in-
Acciones colectivas y organización cooperativa: reflexiones y estudios de caso. Introducción 209

ternacional “movimiento a movimiento”. Se sostiene el diccionario de Economía y coope-


esperan cambios para la próxima reunión de rativismo, la “meta es formar al hombre coope-
la AIC, se propondrán medidas tales como rativo, que es la coexistencia armónica entre
el refuerzo de las relaciones de cooperación lo individual y lo social” (Olivera, 1973).
“Norte-Sur” y un mayor énfasis en los temas […]
ambientales. Sin embargo, algunos dirigentes
esperan que se ponga en discusión el princi- Bibliografía
pio orgánico de “un miembro = un voto”, lo
que significaría, por un lado legalizar situa- Cohen, I. 1990 “Teoría de la estructuración y
ciones que se dan de hecho en el cooperati- praxis social” en Giddens A.; Turner, J. et
vismo internacional, pero por el otro termi- al. La Teoría Social, hoy (Madrid: Alianza
nar con un principio que hace al ideario de la Universidad).
democracia económica. Coulon, A. 1987 La Etnometodología (Madrid:
No obstante las cooperativas interesan so- Cátedra).
ciológicamente porque son algo más que una Crozier, M. y Friedberg, E. 1977 El actor y el
empresa: son formas que encuentra la gente sistema (México DF: Alianza).
para resolver necesidades de manera conjun- Giarracca, N.; Gras, C. y Gutiérrez, P. 1994
ta; en tal sentido, las acciones colectivas y la “Métodos cualitativos y cuantitativos
organización son complementarias, son dos en Sociología Rural”, presentación en
facetas indisociables del mismo problema Primeras Jornadas de Etnografía y Métodos
que remiten a la construcción de los actores Cualitativos (Buenos Aires: UBA / IDES).
o agentes sociales. Pero también la formación Giddens, A. 1987 Las nuevas reglas del método
de cooperativas y las acciones y rutinas dentro sociológico (Buenos Aires: Amorrortu).
de ellas tienen que ver con la constitución de Habermas, J. 1990 Teoría de la acción
sujetos preparados para la vida democrática. comunicativa (Madrid: Taurus).
Se ha hablado de las cooperativas como “es- Holmén, H. 1990 State, Cooperatives and
cuelas de democracia” en tanto preparan cul- Development in Africa (Uppsala: The
turalmente a ciudadanos preocupados por el Scandinavian Institute of African Studies)
bien común, preocupados por “el otro”. Como Research Report N° 86.
210 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

Hyden, G. 1988 “Approaches to Cooperative


Development: Blueprint versus
Greenhouse” en Attwood, D. W. y Baviskar,
B. S. (comps.) Who Shares? Cooperative
and Rural Development (Oxford: Oxford
University Press).
Laclau, E. 1985 “New Social Movements and
the plurality of the social” en Slater, D. (ed.)
New Social movements and the State in
Latin America (Ámsterdam: CEDLA).
Laclau, E. 1993 Nuevas reflexiones sobre la
revolución de nuestro tiempo (Buenos
Aires: Nueva Visión).
Long, N. 1992 “Introduction” en Long, N. et al.
Battlefields of knowledge (Londres / Nueva
York: Routledge).
Olivera, J. H. 1973 Teoría económica y
sistema cooperativo (Buenos Aires:
Academia Nacional de Ciencias
Económicas).
“Tucumanas de ojos grandes”:
un estudio sobre acciones colectivas de
campesinas tabacaleras*

“Una cosa es hacer sonar un instrumento y Por ahí es donde está, con toda exactitud, el
otra muy distinta es hacer música. La música sonido que deseas. Cuando lo sabes, no tienes
tiene que tener magia de los buenos impulsos. más que sacarlo. ¡Sácalo!”
Mira —dijo pasando un brazo por la cintura Ángeles Mastretta, Mujeres de ojos grandes
de la tía—: tú quieres dar un Re con más énfa-
sis, no sabes cómo.
En apariencia no tienes más que un dedo y
Objetivos del trabajo
una tecla para hacerlo, pero con el dedo y la
tecla no haces más que un ruido, lo demás tie-
nes que sacarlo de tu cabeza, de tu corazón, de Este trabajo forma parte de una investigación
tus entrañas. más amplia sobre las condiciones de posibili-
dad de nuevas acciones colectivas dentro de
los sectores populares del noroeste rural ar-
gentino1. Se trata de ex-jornaleros, campesi-
nos sin tierra (ex-ocupantes de tierra fiscales
* Giarracca, N. 1994 “’Tucumanas de ojos grandes’:
un estudio sobre acciones colectivas de campesinas 1 El Proyecto de Investigación sobre Cooperativas
tabacaleras” en Knecher, L. y Panaia, M. (comps.) La en las Agroindustrias del NOA está coordinado por Nor-
mitad del país. La mujer en la sociedad argentina ma Giarracca y Susana Aparicio. Las entrevistas pre-
(Buenos Aires: Centro Editor de América Latina / Fa- sentadas fueron realizadas por Mercedes Ríos, quien
cultad de Ciencias Sociales, UBA / FIHES / Ministerio participa y colabora con esta investigación, y por Nor-
de Cultura y Educación). ma Giarracca.
212 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

o privadas), y campesinos ricos o farmers que cas” —aliados, tolerancia de las élites, niveles
en los últimos diez años comenzaron una serie de aperturas y cierres de posibilidades políti-
de acciones, estrategias en el sentido de Bour- cas— son especialmente tomados en cuenta
dieu, para modificar sus situaciones en algún por los estudios sobre los movimientos socia-
sentido. Estas acciones se cristalizaron en coo- les. Sin embargo consideramos que estas “con-
perativas de distintos tipos. En este trabajo diciones” no son tales si no son subjetivamente
presentamos el origen y los primeros pasos de valoradas e interpretadas. Es decir estas con-
una de ellas: la Cooperativa Tabacalera de Tra- diciones permiten modelar una acción porque
bajo “El Sacrificio”. los individuos le atribuyen un sentido que ocu-
Esta experiencia de organización comienza rre en el plano subjetivo e intersubjetivo, son
en 1984, cuando un grupo de jornaleras tabaca- relaciones sociales que contribuyen a formar el
leras, consciente de la importancia del propio sentido de la acción.
trabajo en la producción del cultivo, se hicieron El centro de nuestro artículo es la recupe-
la pregunta: “¿por qué no trabajar para noso- ración, a través del relato, de las prácticas so-
tras?”. Iniciaban así un proceso de organización ciales y culturales desarrolladas por los sujetos
(que será presentado en este trabajo mediante que les posibilitaron un accionar “intencional-
los relatos de sus actores) que abarca tanto as- mente” (independientemente de que lo consi-
pectos productivos como socio-culturales. gan o no) superador de condiciones críticas de
Algunas preguntas que guían nuestra in- exclusión por las que atraviesan mayoritaria-
vestigación se relacionan con las condiciones mente los sectores populares de nuestro país.
macro-sociales que posibilitaron el accionar En aquellos casos en que los sujetos enuncia-
de estas mujeres. Las condiciones “macro” ron su disposición a no aceptar la exclusión,
son consideradas de suma importancia para fueron creando un nuevo sistema de sentidos.
la emergencia y sostenimiento de las acciones Se anunciaba que en la sociedad en su conjun-
colectivas, factores tales como los económicos to estaban emergiendo nuevos problemas y po-
—la prosperidad o recesión y su impacto en tenciales nuevos conflictos2.
la disponibilidad de recursos—; los niveles y
tradiciones previas de organización en las pro-
2 Estos “nuevos problemas y nuevos conflictos” son
vincias; “la estructura de oportunidades políti- no solo enunciados por estas pequeñas organizaciones
“Tucumanas de ojos grandes”. Un estudio sobre acciones colectivas de campesinas tabacaleras 213

Esta experiencia, como otras estudiadas en posibles formas de existencia de lo social. Los
la misma región (Giarracca, 1992), representa movimientos sociales se han caracterizado por
un estadio de consolidación de “acciones co- un incremento de la politización de la vida so-
lectivas”. Este concepto, más amplio que el de cial (Laclau y Mouffe, 1987).
“movimiento social”, permite pensarlas analí- Una primera pregunta es acerca del cómo de
ticamente más allá de una descripción empíri- estas organizaciones; cómo lograron armarse;
ca (Diani, 1992). Reconstruirlas a partir de un cómo aparece la cooperativa en sus horizon-
dispositivo teórico que ubica una política ya tes de posibilidades; cómo se cumple el doble
no más como un nivel de lo social, sino como rol de las cooperativas de unidad productiva y
transformada en una dimensión que está pre- de movimiento social. Pero además del cómo
sente, con mayor o menor extensión, en todas nuestra reflexión apunta a establecer el por-
las prácticas sociales. La política es una de las qué de estas organizaciones. Y en el caso de
“El Sacrificio” nos ocupamos de un doble por-
qué: ¿cómo este “nosotros” (que aparece en
rurales. Al movimiento por los derechos humanos (sur- los relatos) se convirtió en “nosotros”, “cómo
gido en los setenta, y más estudiado, ver Mainwaring y
Viola, 1984; Cheresky, 1991) debemos sumar un nuevo
y por qué un agregado social llegó a una defini-
tipo de sindicalismo —autónomo de los partidos políti- ción de sí mismo como un colectivo capaz de
cos y de la burocrática central de trabajadores, CGT— actuar como un grupo”? (Melucci, 1992), y en
que trata de lograr organizarse en el nivel nacional (ver segundo lugar, ¿por qué las mujeres, por qué
“La marcha continúa” en Página/12, 30-4-1992); una in- todo comenzó cuando ellas (y no todo el gru-
finidad de pequeñas organizaciones urbanas apoyadas
por las ONG y por la iglesia progresista, quienes hacen
po) enunciaron la pregunta “por qué no traba-
frente a la problemática del ajuste y la exclusión. Los jar para nosotras”?
jóvenes —independientemente de su origen de clase— La particularidad de esta experiencia recae
protestan por el autoritarismo tanto policial como de justamente en esta doble condición de sus ac-
otras esferas sociales (escuelas, por ejemplo); y existen tores: mujeres trabajadoras. Fuimos reconstru-
otras manifestaciones provinciales (ver Norte Andino,
varios números). Además existe una infinidad de radios yendo el sistema de relaciones que las ubica
locales, periódicos, boletines alternativos, grupos in- tanto en la producción como en posiciones de
formales, etcétera; todos ellos constituyen un potencial género, étnicas o de nacionalidad. Lo hicimos
“sector de movimiento social” (Melucci, 1992) pero no desde una perspectiva analítica que recupe-
existen acciones visibles para construir la red que po-
dría llegar a articularlos.
214 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

ra la acción de un sujeto constituido por una ron la creación de colectivos de este tipo. En la
diversidad de prácticas y discursos (Laclau y segunda parte indagaremos sobre los orígenes
Mouffe, 1987). El tipo de conexiones que se y los primeros pasos del grupo.
establece entre varias “posiciones de sujeto”,
relaciones no-predeterminadas, inconsistentes
y contingentes es lo que Laclau llama “articu- Los escenarios
lación”; cada “posición de sujeto” está consti-
tuida dentro de un campo inestable, sujeta a El proceso de reconversión económica co-
prácticas articulatorias. Esta inconsistencia es menzado a mediados de los años setenta invo-
la que permite la proliferación de puntos de an- lucraba a fuertes cambios en el sector agrario
tagonismo, la acción política como una forma que afectaban particularmente a campesinos y
disruptiva de lo social. jornaleros. La principal consecuencia, durante
Lo que se pone en juego en el momento de la los primeros años, fue el despoblamiento rural.
acción es tanto la experiencia de los sujetos, es Muchas familias abandonaban la producción
decir, el conjunto de valores, ideas, recuerdos, de los cultivos en crisis, especialmente los liga-
prácticas sociales. Prejuicios y saberes, como dos al mercado interno, y migraban a ciudades
la capacidad de innovar, de crear, de imaginar, provinciales. Se producía la denominada “ter-
de lograr un efecto. ciarización”: gran cantidad de población activa,
La posición de género, el trabajo y también ligada anteriormente al sector agropecuario, se
el trabajo desde pequeñas, así como el color de iba integrando a mercados informales de servi-
la piel, “la negritud”, son inserciones constitu- cios y a las administraciones públicas provin-
tivas de nuestros “sujetos, generadoras y or- ciales y municipales.
ganizadoras” de la Cooperativa Tabacalera de A partir de la crisis del endeudamiento ex-
Trabajo “El Sacrificio”. terno (Teubal, 1985) y la aplicación de las po-
En la primera parte de este trabajo, bajo el líticas de ajuste de achicamiento del Estado,
título de “Los escenarios” daremos cuenta de la población regional sufría un nuevo agra-
las condiciones macrosociales de donde partió vamiento en su situación general: muchos de
esta experiencia, tanto las que remiten a las po- ellos quedaban desocupados o con salarios
líticas de ajuste, como aquellas que posibilita- muy bajos y desamparados en todo lo concer-
“Tucumanas de ojos grandes”. Un estudio sobre acciones colectivas de campesinas tabacaleras 215

niente a la seguridad social. Faltaban recursos denominamos “multiocupación”, involucra a


para hacer frente al gasto social de salud, edu- todos los campesinos, desde los semiproleta-
cación, viviendas y para pagar los salarios del rios hasta los más ricos o farmers (Giarracca y
personal a cargo del Estado. Aparecían los bo- Aparicio, 1991).
nos como monedas provinciales. A partir del advenimiento de la democracia,
En trabajos anteriores indagamos sobre las las cooperativas comenzaban a expandirse y a
formas de reproducción o sobrevivencia de fortalecerse. Para la actividad tabacalera exis-
los sectores sociales que no abandonaron sus ten dos factores que posibilitaron tal desarrollo.
tierras o residencias rurales (Giarracca y Apa- Por un lado, se generaron ciertas políticas pú-
ricio, 1991). Los hallazgos más importantes re- blicas que fomentaron y crearon un marco ins-
lacionan esta permanencia con dos factores: el titucional favorable para iniciar pequeños em-
fortalecimiento de las organizaciones coopera- prendimientos productivos, y, por otro, comen-
tivas y la “multiocupación”. zaba un proceso de expansión de la producción
Las cooperativas comenzaban a desarrollar tabacalera en el nivel internacional que permi-
funciones articuladoras en las cadenas agro- tía la incorporación de nuevos productores.
industriales; apoyaban, de este modo, la inclu-
sión de las economías campesinas en la expan-
sión agroindustrial. Existen cooperativas ope- La Cooperativa Tabacalera de
rando en etapas de beneficio, industrialización Trabajo “El Sacrificio”
o exportación dentro de las dos agroindustrias
más importantes de la región: caña de azúcar y Durante muchos años un grupo de jornale-
tabaco; en ambas existe un predominio de pe- ros de tabaco compartió el mismo patrón. La
queñas explotaciones que reciben apoyos tec- relación contractual que se establece entre el
nológicos y financieros por parte de ellas. patrón y los jornaleros en la producción de
Por otro lado, la familia campesina comien- tabaco del NOA se denomina “aparcería” o
za a desarrollar un abanico de ocupaciones y “sociedad”. Sin embargo, no es una aparcería
a recolectar una serie de ingresos que generan tradicional donde el patrón pone solo la tierra,
desde los más ancianos hasta los más peque- aquí aporta además, los medios de producción
ños. Este fenómeno, que en un trabajo reciente y vivienda, en tanto el jornalero solo aporta su
216 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

trabajo. No existe salario sino un porcentaje En este contexto general, un grupo de traba-
sobre la producción; es decir que el trabajador jadores iniciaba en el sur de la provincia la ex-
asume todos los riesgos de la producción y nin- periencia de organizarse independientemente
gún beneficio social. del patrón que los contrataba. En realidad, fue-
En general, el trabajador que se hace cargo ron las mujeres del grupo las creadoras de este
de la aparcería cultiva con su familia; en las proyecto y las que emprendieron los primeros
fincas trabajan grupos familiares que se cono- pasos. Hubo un momento en que la reacción pa-
cen, comparten el trabajo y la vida cotidiana tronal fue dura (se quedaba sin trabajadores) e
por años. intentó convencer a los hombres del “disparate
La producción tabacalera es intensiva en ideado por las mujeres”, pero no hubo ni vio-
mano de obra, hacen falta calendarios de tra- lencia ni acciones que trascendieran la esfera
bajo estrictos y una serie de labores ponen en privada de las relaciones laborales.
peligro la salud del trabajador. Las enfermeda-
des respiratorias y las intoxicaciones son fre- Los orígenes desde las protagonistas
cuentes entre los tabacaleros, causadas por las
tareas de fumigación y por el cáncer tóxico de La presidenta actual de la Cooperativa Tabaca-
la planta. lera de Trabajo “El Sacrificio” —Cristina Juá-
En la producción tabacalera de Tucumán rez— es una mujer joven, soltera, sin hijos, la
predominan los pequeños campesinos (59%), mayor de seis hermanos, cuatro mujeres y dos
pero existe un sector importante que utiliza varones (el menor fallecido hace dos años). Su
diversas formas contractuales de trabajo (IP- padre fue un jornalero de tabaco toda su vida
DERNOA, 1992). En los últimos treinta años, y Cristina y sus hermanos trabajaron desde pe-
aproximadamente, con la incorporación de queños con él.
un tipo de tabaco —el Burley— se va incre- Cristina vive con su familia muy cerca de las
mentando el área tabacalera, destinando gran instalaciones de la cooperativa. Elena, la ma-
parte a la exportación. El mercado mundial dre, es una tucumana muy expresiva, sus frases
está en plena expansión debido a la incorpo- están llenas de metáforas. Tiene un pensamien-
ración de los países del Este, sobre todo la to complejo, opina sobre la situación social de
ex-Unión Soviética.
“Tucumanas de ojos grandes”. Un estudio sobre acciones colectivas de campesinas tabacaleras 217

los campesinos, sobre el gobierno y sobre el mujeres, después vienen ellos y al final otra mu-
papel asignado a la mujer campesina. Las hi- jer. En realidad nosotras siempre trabajamos con
jas hablan frecuentemente de la rebeldía de su él, era jornalero. Yo te cuento, íbamos a la escuela
madre frente a las injusticias sociales. Su padre y trabajábamos unas horas con él, no había do-
mingos ni nada. Por suerte éramos buenas alum-
es más silencioso, todas las hijas afirman que
nas, pero trabajábamos duro. Siempre en tierra
fue firme pero no autoritario y que, a diferencia
ajena, hasta hoy que estamos arrendando […]
de la mayoría de los hombres de la región, ja- Al enfermarse papá empezamos a tener respon-
más manifestó disgusto por el alto número de sabilidad nosotras, entonces pensamos si tene-
mujeres dentro de su familia. Dos de las Juárez mos la responsabilidad nosotras, empezamos a
están casadas, Josefina tiene cinco niños y vive comparar, si teníamos toda la responsabilidad
muy cerca de la casa de sus padres. Todos ellos nosotras, por qué no para nosotras (acentuado
forman un núcleo central dentro de la coope- en el relato). Por qué no empezar a hablar entre
rativa; sin embargo las relaciones no son de- las cinco personas que trabajábamos la aparcería,
masiado diferentes de las de las otras familias donde estábamos mi hermana (la soltera) y yo.
que participan de la experiencia. Existen lazos Empezamos a contar los recursos con los que
contábamos nosotros, teníamos un caballo, un
de afecto y solidaridad entre ellos, claramente
arado, una carpidota, la azada. Un muchacho
enunciados como valores dentro de los Juárez
amigo nos prestó el galpón (para el secado del
como familia, pero es probable que estos hayan tabaco). Arrendamos una hectárea, nos ayudaron
sido, además, un componente importante en la conocidos de la zona, teníamos contactos, IN-
generación del grupo de trabajo. CUPO fue el puente [una ONG], nos tiraron un
Cristina fue armando, durante varias horas dinero para que fuéramos comprando las cosas
de entrevistas, el origen y los comienzos de la que íbamos necesitando. Al pasar la campaña lo
cooperativa. pudimos devolver, pero con eso y todo nos dimos
cuenta que era mucho más rentable trabajar para
Nosotras comenzamos a trabajar cuando mi papá nosotras que como aparceras […].
se enfermó, comenzamos nosotras porque los Cuando nos hacemos cargo de esa aparcería, no
muchachos estudiaban, estaban en la secundaria. satisfechos con los resultados, porque teníamos
Nosotras somos las mayores, ellos son los meno- como se dice una aparcería, tenías que darle una
res con otra de las hermanas, es decir somos tres parte a él.
218 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

El porcentaje era del 60% de lo que se comercia- acordándome mal, ya formó parte Don Sánchez,
lizaba a través de las bocas de acopio para noso- para el año 1985-1986. En realidad le ofrecimos a
tros y el resto era para él, de lo que el Fondo Es- varios, lo invitamos así, a varios, digamos, a par-
pecial del Tabaco, de ese sobreprecio que venía, ticipar dentro de esta organización que nosotros
que en ese entonces se lo pagaba en tiempo y en ya la vislumbrábamos, así quien podía ser una
forma, eso era todo beneficio para él3. Y así co- parte, que podíamos salir de esa forma, y traba-
menzamos, cuando vamos a arrendar, a trabajar jaríamos todos juntos. Fue don Sánchez quien
para nuestra cuenta, teníamos esas herramientas nos lo hizo, quien ha trabajado este año y luego
y a su vez trabajábamos en la aparcería también, se ha sumado Don Córdoba… Primero se suma-
el primer año, para que podamos disponer de la ron Don Sánchez, Don Córdoba, después se sumó
casa en la que estábamos viviendo, porque no te- Jorge (Cuqui), el esposo de Josefina, y después
níamos otro lugar donde estar, tenías que trabajar se sumó el marido de Francis, Leo. Ya fue en el
ahí y salir a trabajar afuera […]. año 1986-1987 cuando se realiza ese proyecto que
Ahí cuando se enteró el patrón, nos quiso presio- pedíamos, a la embajada de Alemania, MISERIOR
nar, la verdad que habló con los hombres, dijo era, también una ONG que ayudaba a grupos de
que estábamos locas si pensábamos que lo que trabajo. Y hemos pedido y nos han dado ese sub-
queríamos iba a funcionar. Les pidió que nos pu- sidio. Nosotros cuando pedimos, pedimos para
sieran en orden, él sabía que éramos las mujeres la construcción de un galpón, para construir un
las que armábamos todo aquello. No creía que galpón. En ese momento teníamos relación con
íbamos a ser capaz —nosotras tampoco [risas]— la gente de INCUPO que había un coordinador
pero quería asegurarse con los hombres. en la provincia. El dato [sobre la posibilidad de
Cuando hacemos el proyecto en 1985, si no estoy pedir un subsidio], el asesoramiento, lo pasó él,
hicimos el proyecto y lo hemos conseguido.
Como resultado de eso hemos logrado comprar
3 El precio inicial era de alrededor del 60% del precio esta hectárea y media primero, de la que dispo-
final, sobre ese porcentaje recibían el 60%, es decir, re-
nemos. Habíamos pedido para comprar mulas y
cibían un 36% del precio final para todo el grupo de tra-
bajadores. Esto es así porque el productor tabacalero arneses. Cuando recibimos ese dinero, dice Cu-
recibe el monto estipulado por el precio del tabaco en qui especialmente, que por qué no comprábamos
dos momentos: alrededor del 60% lo ganaba el acopia- un tractor, aunque sea usado, pero que teníamos
dor (empresa o cooperativas) y el 40% restante el Fon- la ventaja para que así podíamos cultivar el cam-
do Especial del Tabaco con recursos de los impuestos po, cultivar el tabaco y no estar haciendo los
directos que pagaba el consumidor.
“Tucumanas de ojos grandes”. Un estudio sobre acciones colectivas de campesinas tabacaleras 219

intercambios que solíamos hacer en aquel mo- muchacho que se fue. Decidimos que se compre a
mento para con la mano de obra, ¿no?. Nuestro nombre mío y que después se transfiera a la coo-
único capital siempre es, hasta el momento, es la perativa “El Sacrificio”. Y así fue, al trabajar con
mano de obra, ¿no?, con la que podemos avalar representantes, entonces íbamos y comprábamos
cualquier trabajo, así, encararlo; y lo hacíamos, a mi nombre, y el tractor está comprado a nom-
pagábamos con trabajo para que nos cultiven el bre de Jorge y mío, pero acá nunca es de Jorge
suelo (con maquinarias, la preparación inicial y mío, es de la cooperativa, porque uno avala la
para trasplantar los almácigos). Entonces Cu- confianza que los demás socios han tenido hacia
qui dice: si nosotros compramos un tractor, con nosotros. Se ha comprado eso y luego fue cuando
ese tractor vamos a cultivar el campo y después hemos trabajado acá en La Invernada.
cultivaremos el tabaco o el producto, digamos Ya éramos seis familias y con nosotras siete.
el cultivo que lo estés haciendo. Y hemos com- Las siete familias se juntaron porque los fuimos
prado ese tractor que tú lo conoces. Cambiamos, convenciendo, también había otros trabajadores
claro, cambiamos, en lugar de comprar las mu- de la zona pero no se han quedado. Nosotras no
las, los arneses compramos el tractor. En lugar sé si por un poco de orgullo o que hemos dicho “sí
de comprar azadas, palas, continuamos sufriendo se puede” y así hemos comenzado. Nos repartía-
esas necesidades que eran más chicas y compra- mos organizadamente que es lo que teníamos que
mos el tractor. Al comprarlo, ese año hicimos el hacer, yo compraba los insumos por ejemplo, y
galpón este, con ese dinero, compramos la hec- cada familia hacía algo.
tárea y media de tierra, el tractor y paremos de Allí nos dimos cuenta que no podíamos seguir
contar, no teníamos más que comprar con eso, manejándonos con el delegado (de INCUPO), él
¿no? Esa fue la primera inversión que hicimos a se podía morir, le podía pasar algo, los delegados
través de un subsidio. Lo que pasa es que como se mueren no son eternos, lo podían trasladar, te-
en ese momento todavía no teníamos personería níamos que formar nuestra propia organización.
jurídica, no nos habíamos formado en coopera- Allí fue que nos conectamos con Campo de He-
tiva, cuando compramos ese lote lo compramos rrera (cooperativa de trabajo azucarera con 25
a mi nombre, trabajábamos con representantes años de funcionamiento) y ellos nos dijeron que
de cada familia, con Córdoba, don Sánchez, eran era mejor que formáramos una cooperativa, por-
los representantes, Leo, Jorge y por los Juárez que en realidad nosotros ya estábamos viviendo
era yo. Entonces de todos esos representantes, y como una cooperativa de trabajo. El 17 de agosto
Eduardo López era el otro compañero, y hubo un de 1986 nos hemos transformado en una coope-
220 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

rativa […] y así dando pasos más largos que nuestras cuchá aunque no hables” algunas vinieron están
piernas hemos avanzado […]. participando, otras se quedaron […].
Hoy tenemos muchos problemas, distintos cri- Yo me siento contenta porque nosotras no que-
terios, distintas edades, hay desencuentros des- remos romper nada, no queremos poner a las
agradables, a mí tampoco no me gusta que me mujeres en contra de sus maridos, queremos que
vengan y me digan hacé esto sin explicarme por hagamos las cosas todos juntos.
qué. Pero hoy ya tenemos un estímulo válido, te- Las mujeres que participan son titulares de las
nemos, gracias a Dios un buen tabaco. Con mi cooperativas, ellas son las socias, son ellas las
hermana la casada, que nunca quiso trabajar con que hacen los trámites, ¿vieron ese carrito que
el patrón, porque es medio rebelde, no hubo más pasó por ahí? Bueno allí va el hombre a entregar
que decirle “querés participar” que comenzó a su tabaco y muchas veces las mujeres viajan con
participar en la organización. El marido antes nos él a realizar los trámites.
ayudaba cuando estábamos con el patrón, pero Tendría que ponerme a escribir las experiencias
él también nos ayudó al comienzo, les decía a los que hemos tenido año a año, todo lo que vivimos.
demás “miren sí se puede, las chicas tienen ra-
zón”, él estaba convencido por sí solo. Es difícil contestar al interrogante de por qué
Acá ha sido muy importante el primer paso que este grupo de mujeres en la cosecha de 1984 (co-
hemos dado, para vencer el miedo a lo que podía- mienzos de la democracia) imaginó que podían
mos hacer, y eso ha servido. Y las cosas que nos
transformar sus condiciones laborales, las rela-
han ido pasando también nos han servido […].
ciones entre ellos y sus cotidianidades, y además
Me gustan los inicios, porque después es fácil,
después la gente se pone en marcha, después vie- juntas. El padre de las Juárez se enfermó, pudie-
ne gente a consultar, a interesarse. Pero lo que ron vivenciar sin él que ellas podían con todo el
cuesta es el inicio, lo duro, la lucha, son los mejo- trabajo; el país hacía muy poco había vuelto a
res momentos. Lo bueno es cuando están difíciles plantearse proyectos conjuntos (independiente-
las cosas sacarlas adelante […]. mente de que se cumplieran o no), y la produc-
Yo veía que la mujer campesina es conformista, ción tabacalera comenzaba por aquellos años un
que se conforma con lo que tiene, yo quería que período de expansión que fue de crucial impor-
esto fuera distinto y que sirva para otras zonas. tancia para “el éxito” actual del proyecto. Pero
Había mujeres que les costaba venir porque les estas mujeres no estaban enteradas de las ten-
cuesta hablar, yo les decía “vení, participá, es-
dencias internacionales del comercio del tabaco
“Tucumanas de ojos grandes”. Un estudio sobre acciones colectivas de campesinas tabacaleras 221

por aquellas épocas (ahora lo están); tampoco de hombres titulares de las aparcerías, en “El
creemos que su padre haya sido factor limitante Sacrificio” las acciones de la cooperativa perte-
para que la idea hubiese surgido antes, simple- necen, por igual, a hombres y mujeres4.
mente su ausencia fue un desencadenante. Cristina dice: “Nosotras hemos dicho no sé
Cuando el padre se enfermó durante casi si por un poco de orgullo o que ‘sí se puede’
todo un año, el patrón les dijo que era muy di- y así hemos comenzado”. El consenso inicial
fícil que ellas pudieran seguir manteniendo “la fue fuerte dentro del grupo familiar afectado,
aparcería”, que faltaba un hombre; sintieron en trabajan tres de las hermanas pero la cuarta,
esa oportunidad las consecuencias prácticas así como Elena, la madre, estuvieron presentes
de la subordinación de la mujer. Otras hubie- desde los comienzos.
ran aceptado la decisión “patronal-masculina” Bourdieu sostiene que los agentes no están
y hubiesen ido a trabajar de “domésticas”. Una completamente definidos por las propiedades
de las hermanas confiesa: “…antes de ir a tra- que poseen en un momento del tiempo y cu-
bajar de ‘muchacha’, prefiero hacer otra cosa, yas condiciones de adquisición sobreviven en
yo digo no es una deshonra, pero nunca nos los habitus. La correlación entre una determi-
ha gustado. Preferíamos hacer un esfuerzo, y nada práctica y el origen social es el resultado
hacer otra cosa”. Ellas buscaron generar otra de ciertos efectos y uno muy importante es el
situación, sin “patrón” y donde las mujeres no de inculcación (Bourdieu, 1988). En los relatos
dependieran de padres o maridos. Las otras de estas mujeres siempre aparecen los padres
mujeres pudieron imaginarse a sí mismas en como “diferentes” y sobre todo siempre están
la misma situación y aceptaron el desafío de muy presentes las palabras de Elena, la madre.
intervenir el presente. Doña Justina, una de
las ancianas del grupo, relató sus largos itine-
rarios, cargando críos, buscando patrones por
todo el NOA durante toda su vida, ella y su hija 4 Que las mujeres sean socias es un hecho casi in-
ya casada aceptaron de inmediato y con en- édito en Tucumán (y nos animaríamos a afirmar que en
tusiasmo el proyecto, los maridos se unieron todo el país); en la actividad cañera las mujeres no han
logrado ser titulares de las cooperativas en vida de pa-
después. El proyecto de producir por cuenta
dres o maridos, ni siquiera la Cooperativa de Trabajo de
propia suponía no depender más del patrón ni Campo de Herrera.
222 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

Yo siempre he sentido que el papá es diferente […] Esta vida mía es la vida real, y si no hemos avan-
hasta el día de hoy el papá me alcanza los chicos zado más no es porque no haya inteligencia. En el
hasta casa cuando se los dejo para cuidar, yo sé que campo se pierde mucha inteligencia, por la situa-
ya no está para cargar niños, pero es la forma que ción, aunque a veces en la ciudad se consiguen
él demuestra que participa con nosotras. (Josefina) también los títulos a base de dinero y no porque
se lo ganen. En el campo está la base, donde
El papá era un hombre de campo, muy duro y la crece la materia prima. Hoy la gente de campo
mamá tenía otra formación, pero el papá siempre ¿cómo está viviendo?, (cómo es esa diferencia
nos ha tratado bien, no ha tenido la escuela pri- entre) el nativo y el blanco, el rico y el pobre. Al
maria, que nosotros consideramos que es lo ne- lado de la inteligencia debe existir el amor, en el
cesario, […] yo siempre lo he valorado a mi papá campo el amor sigue existiendo por el nivel de
y lo sigo valorando, porque nunca nos ha tratado vida que tenemos. Bueno, esta es mi forma de
con términos duros, fue muy respetuoso con no- pensar, porque no es cuestión que cada uno se
sotras. Nos ha reclamado las cosas con palabras considere dueño de la verdad. El afecto y la soli-
suaves, nunca tuvo palabras agresivas, guasas daridad se extinguen porque existe materialismo,
como en el campo se usan […] mamá siempre ha y donde existe materialismo se adueña de todo,
trabajado duro y no ha tenido un salario, de allí porque yo he pasado, yo tengo a mis hijos, que les
esa rebeldía, que ha tenido muy marcada. Por eso doy, amor, (también sufrimiento porque en esta
en esa tarea de criarnos a los seis, la mamá ha vida el trabajo es pesado) […] Mire si vamos a
sido costurera, ha sido maestra, la mamá había la autoridad nosotros somos los nativos, pero en
tenido toda su formación y estaba ingresando esa hora que ellos llaman verdad —yo no lo llamo
casi a su escuela secundaria, y lo que ha tenido así— en esa hora prevalece “el esclavo”. En esa
adentro no se lo ha guardado para ella sino que lo hora el voto ese tiene importancia, pero que ha
ha sabido transmitir […]. (Cristina) pasado después m’hija, somos los primeros que
quedamos olvidados. En la ciudad prevalecen las
Escuchemos a Elena —“la mamá”—, una alfombras, el oro, el lujo. Una vez vino un señor
campesina que colaboró con el trabajo de su y trajo un perfume, que era así, o así y yo le dije,
marido hasta hace muy poco, que crió seis “el mejor perfume se llamaría así Sudor de Po-
bre, porque el pobre no tiene una gota de perfume
hijos, que cuidó de la casa pero que guardó
pero se baña con ese sudor que el trabajo le da”.
tiempo para la reflexión y para la transmisión
Por allí lo que digo no tiene sentido, el no sentido
de sus ideas:
“Tucumanas de ojos grandes”. Un estudio sobre acciones colectivas de campesinas tabacaleras 223

viene de mi situación, por el dolor que siento […] tituciones, con medios de comunicación, con
Una persona como yo de 61 años que siento do- ONG, con una cooperativa más grande y con
lor porque mis hijos siguen con ese trabajo bruto una compleja trama de relaciones que les de-
del campo. La inteligencia en el campo no existe, vuelve la imagen de una organización. Ese sis-
porque vivimos aislados, de una sociedad que nos
tema de relaciones que van conformando es el
olvida. Porque el país es de todos, nuestro país
que permite pensarlos como un grupo con una
es rico por naturaleza pero los hombres no lo sa-
ben usar. Porque los gobernantes son nuestros identidad colectiva. Cuando comenzaron con-
representantes, pero no saben representarnos. Y taban con poco capital, poco dinero y pocos
el pueblo calla. recursos no materiales: la relación entre ellas,
ciertos contactos, un discurso que valoraba
El discurso materno, la transmisión de “esa los derechos individuales y sociales. Movilizar
rebeldía” fue importante; esa inculcación que estos recursos —materiales y simbólicos— po-
permitió preservar “un núcleo del buen senti- sibilitó la formación de una matriz que les fue
do” (Nun, 1987) que fue más fuerte que los men- permitiendo el cuestionamiento de la subordi-
sajes de los aparatos de la reproducción social. nación y las reivindicaciones de sus derechos
Josefina recuerda, en las entrevistas, la escue- como campesinas y mujeres de tez oscura.
la como un lugar donde se hacían jerarquiza- Sin embargo la enumeración de condicio-
ciones según el color de la piel; la “negritud”, nes de posibilidades no es finita, no es posible
sospechaba ella, incidía en el reconocimiento explicar el origen de las acciones colectivas
del trabajo y el esfuerzo, “…la bandera siem- cuando estas logran un des-enlace social. No
pre caía en manos de los blanquitos del grado”. todas las condiciones son ubicables y enun-
La casera era el lugar donde, al contrario, se ciables, en el relato de Cristina queda un lugar
reivindicaban esas condiciones, ser niñas, ser para lo que no se puede explicar “estábamos
negras o ser pobres era un “desafío” (la posibi- locas”, “el patrón no lo creía posible y noso-
lidad de una resistencia) y no una vergüenza. tras tampoco”, “dimos pasos más largos de lo
Todas las hijas siguen alrededor de la casa que nuestras piernas podían”. No hubo una
materna, y por la casa de las Juárez pasan to- lógica de medios-fines, de racionalidad po-
das las mujeres de la cooperativa. En la actua- lítica, de hacer “lo posible”. Hubo un campo
lidad el grupo se va vinculando con otras ins- de posibilidades y límites dentro del cual el
224 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

propósito fue perseguido, pero ese propósito La organización


fue co-producido por ellas mismas y en el sen-
tido que le fueron atribuyendo aparecen los La unidad es un resultado y no un punto de
determinantes estructurales (las condiciones partida, gran parte de las acciones de los par-
macro), así como la capacidad de invención, ticipantes de “El Sacrificio” se realizan preci-
de creación de sentidos de ellas mismas como samente tratando de conseguir la unidad. En
sujetos. No había nada que predijera que la muchas ocasiones, la visibilidad de un nombre
acción sucedería, hubiese podido no suceder, tapa la fragilidad transitoriedad de las rela-
que sucediera fue una contingencia. Estas va- ciones que están detrás de él. La organización
rias familias podrían estar hoy trabajando con aparece como un fin en sí mismo, si lo van lo-
un patrón como muchas otras, la interven- grando, el actor sigue en el escenario. Todas las
ción, la apuesta de unos sujetos posibilitó una experiencias que analizamos en el NOA buscan
transformación. recursos que contribuyan con la tarea de la uni-
Dice Melucci: dad (boletines, programas de educación, sub-
sidios, apoyos externos, nuestro propio apoyo
Hablar de propósitos implica poner el acento en reflexionando y escribiendo sobre ellos).
fines y sentidos. La idea de un campo que refiere
“El Sacrificio” se origina como organización
a posibilidades y límites dentro del cual las me-
“autogestionaria”: con ello entendemos que no
tas son conseguidas; la definición de esos pro-
pósitos es algo que los actores co-producen y es
depende en ningún sentido de “gestiones exter-
una representación o reflejo de las condiciones nas” para su desarrollo y sostenimiento. Esto
estructurales. Este proceso es un activo proce- no significa que no puedan solicitar créditos,
so relacional, lo que yo llamo, a falta de mejor subsidios, y toda clase de apoyos externos,
término, “identidad colectiva” […] Este proceso pero las decisiones de cómo usar los fondos, de
de definición implica la presencia de esquemas cómo actuar, de a quiénes elegir como aliados
de conocimientos, de densas interacciones y de son tomadas por ellos. De hecho, esta organi-
intercambios emocionales y afectivos. (Meluc- zación tuvo un importante apoyo del INCUPO
ci, 1992) en sus primeros momentos, pero el núcleo que
armaron sujetos fue tan potente que el delega-
do de la ONG terminó trabajando directamente
“Tucumanas de ojos grandes”. Un estudio sobre acciones colectivas de campesinas tabacaleras 225

con ellos. Cristina expresa muy bien la autono- tipo de acciones. Sin embargo lo primero que
mía inicial, no se podía depender de una per- debemos plantear es que la distinción es ana-
sona (o de una institución), solo necesitaban lítica ya que las tareas de la cooperativa como
apoyos para ir armando la propia5. unidad productiva re-construyen o destruyen
En el plano empírico aparecen dos niveles el lazo social solidario tanto como la toma de
de organización: el que remite al accionar de decisiones o la elección de representantes.
la cooperativa como unidad económica y aquel
que permite que cada sujeto decida diariamen- La organización desde los
te trabajar o entregar su producción a la coo- actores: “El Sacrificio”
perativa, participar de sus reuniones, “delegar”
responsabilidades, las mujeres seguir peleando Cristina contó el proceso de organización eco-
la participación, los jóvenes cuestionando el nómica-productiva en los momentos de deci-
lugar de los “viejos”, en síntesis seguir forman- siones relevantes (cómo distribuir el trabajo,
do parte de “un nosotros”. Cada día que esto qué hacer con el excedente). Tratamos de com-
ocurre se co-produce y redefine el sentido de la plementar ese relato con otros sobre la vida
acción social para el conjunto. El mensaje que cotidiana de estas mujeres: qué se hace con los
viene desde el exterior, en la actual coyuntura, niños, cómo actúan los compañeros, cómo lo-
es el de no se puede, independientemente de la grar la participación, etcétera.
rudeza o sofisticación del emisor. Algunas de las integrantes de “El Sacrifi-
El seguimiento y el análisis del nivel de or- cio” (no todas) colaboran con un programa
ganización de las unidades económicas es una provincial para mujeres. Cuando se les pre-
tarea más fácil que la reconstrucción del otro guntó el motivo y si en esa decisión se tomaba
en cuenta la experiencia actual, una de ellas
planteó claramente las dificultades de conci-
5 En nuestras investigaciones aparecen dos tipos liar consenso acerca de los procesos labora-
de experiencias organizativas de los sectores popula- les dentro de “El Sacrificio”. Las labores cul-
res: las “autogestivas” y las que son producto de una
“intervención extrema” producida por organizaciones turales agrícolas son muy pesadas y además
gubernamentales o no gubernamentales (véase Gia- los hombres creen poseer un saber superior
rracca, 1992).
226 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

al de ellas. El tema de la división sexual del Yo soy la que menos hago en el surco porque
trabajo no está discutido a fondo, aún cuesta estoy con los chiquitos. Mi marido ayuda en las
hacerlo, tanto dentro de la cooperativa como cosas de la casa cuando yo voy también al cam-
dentro del hogar. po. En general voy a las tareas del galpón, o a la
cosecha, allí sí cuando volvemos repartimos las
Los niños están a cargo de las madres, va-
tareas, él cocina y yo lavo […].
cunarlos, llevarlos a revisaciones médicas
Cuando viajé, me di cuenta que aquí en “El Sa-
periódicas son tareas muy complejas en las crificio”, las mujeres tienen el mismo peso que
zonas rurales. Hay que caminar mucho hasta el hombre, no es así en otras cooperativas […]
la ruta, esperar colectivos que pasan una o nosotras no trabajamos gratis, tenemos mucha
dos veces al día. Josefina pone mucho empe- influencia, tenemos mucha participación. Hemos
ño en lograr una adecuada escolaridad de los ido a conocer otras cooperativas, y (las muje-
pequeños, habla con las maestras, supervisa res) no tienen la participación que tenemos aquí.
sus deberes. Las tareas domésticas también Hemos ido por allí, dejamos a los niños con los
son más complicadas que en los hogares ur- abuelos, la beba tenía 20 días y la llevé conmigo,
banos, los alimentos necesitan mayor elabo- vi al médico que me ha dicho que no la desabrigue
en los cerros y que la lleve.
ración, el pan o las galletas se hacen en las
Pero a la siguiente vez no he salido porque me di
casas. Ellas se alegran de los intercambios
cuenta que no es factible salir todas las veces con
que realizan: cuando necesitan tomates pi- los chiquitos. No tenés una niñera que los cuide.
den a los vecinos o los cambian por naranjas.
Josefina, y casi todas ellas, preferirían un tra- Hace cuatro años “El Sacrificio” solicitó la in-
bajo menos pesado y menos insalubre que el corporación a la Cooperativa de Agroindustria-
cultivo del tabaco. “¿Cómo querer una tarea lización Tabacalera de Tucumán. Una organi-
que te deje exhausta?” nos pregunta con fre- zación que acopia, agroindustrializa y exporta
cuencia. Prefiere el trabajo doméstico, pero tabaco. Esta integración les facilitó ciertas de-
ello implica no participar en la cooperativa, cisiones acerca de la organización del proceso
por eso apareció la idea de una nueva coo- laboral. Cristina cuenta cómo fueron logrando
perativa, tomando, pero superando, la expe- la organización económica:
riencia actual.
“Tucumanas de ojos grandes”. Un estudio sobre acciones colectivas de campesinas tabacaleras 227

Y nosotros ya éramos una cooperativa y si sos Habíamos arrendado ese año 12 hectáreas, en
una cooperativa y hay otra más grande y tabaca- realidad eran menos porque siempre te arrien-
lera es como si fueras de la familia. Nos informa- dan 12 hectáreas pero cuando las caminas son
mos a través del síndico, él tiene experiencia en menos. Eso ya era 1990-1991, allí empezamos a
cooperativas [el anterior promotor de INCUPO], distribuir tareas y no parcelas. Distribución del
desde que nos conocimos que conversamos las trabajo lo llamábamos nosotros y allí no más ele-
decisiones con él. Cuando INCUPO se retira no- gimos los responsables. Esa campaña tuvimos
sotros seguimos en contacto con él […]. plantadas 10 hectáreas pero con el pulgón (una
Hasta el año 1987-1988 nos equivocamos, cada fa- enfermedad del tabaco) terminamos cosechan-
milia agarraba un lote y plantaba su tabaco. Des- do 8 hectáreas.
pués dijimos “muchachos tenemos que cambiar”. […]
Un año trabajamos juntos los Juárez, el gallego y Cosechadas las 8 hectáreas nos preguntamos qué
otro muchacho, y nos fue muy bien. Nosotros sa- íbamos a hacer con el excedente. No teníamos
bíamos lo que trabajábamos cada uno, teníamos un buen excedente (le preguntamos si tuvieron
cierto control, las horas de trabajo, anotamos todo un buen excedente), pero no sé si no es un “no
lo que hicimos. Nos fue bien. Al año siguiente diji- soberbio” porque en realidad nosotros queremos
mos volvamos a probar y volvimos a trabajar jun- siempre más. Teníamos después de haber pagado
tos. El resto seguía trabajando cada uno en lo suyo. las deudas equis cantidad y teníamos que pagar el
En los años 1989-1990 hicimos “un bolsillo” (jun- trabajo que cada uno había realizado. Sacamos el
taron dinero entre todos los que producían jun- cuaderno donde cada uno había anotado y hemos
tos) y compramos una rastra. Éramos cuatro ido sacando de allí los números.
familias y estuvimos todos de acuerdo. Pero en Fijamos la hora de trabajo de acuerdo a lo que
el año 1990 éramos socios de la cooperativa taba- estaba en la zona, a razón de ese precio nos adju-
calera y un asesor nos dijo que hiciéramos los al- dicamos la hora. Antes nos habíamos puesto de
mácigos (plantines de tabaco previos a la planta- acuerdo: el tractorista cobraría un 30% más que
ción) todos juntos. Nos pusimos de acuerdo para los demás, hombre o mujer, no habría diferen-
probar. Decíamos es como trabajar todos juntos cias por sexo. Nos habíamos puesto de acuerdo
con un solo patrón, la cooperativa “El Sacrificio” que tractorista, fumigadores de noche y los que
que es nuestra será nuestro patrón con la diferen- trabajaron los domingos cobrarían más. No era
cia que teníamos que organizarnos nosotros y or- un plus en pesos sino en horas. Él había anotado
ganizar los recursos. 10 horas de tractoristas y nosotros agregábamos
228 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

30% más, es decir, 3 horas más. Los criterios los Volvíamos a necesitar para comprar algo no pre-
discutimos, los sacamos entre todos, discutimos visto… nuevamente hacíamos el “bolsillo”.
las responsabilidades, por ejemplo un tractoris-
ta tiene que cuidar el capital de todos. En la temporada 1991-1992 cultivaban 22 ha de
Así pagamos, sin recibo, con confianza pagamos tabaco y melón bajo cubierta, tomaban crédi-
el trabajo y nos quedó la mitad del excedente tos y seguían distribuyendo tareas y no tierra.
¿Qué íbamos a hacer? Discutimos que teníamos
Le entregaban el tabaco a la Cooperativa Ta-
que dejar un porcentaje para capitalizar la coo-
bacalera y recibían de parte de esta, insumos
perativa, para las necesidades más urgentes que
tuviéramos y luego el excedente lo adjudicaría- y asesoramiento técnico y contable. Al final de
mos a cada familia de acuerdo a la proporción la temporada sintieron que se habían sobre-
de trabajo. Es decir íbamos a tener ganancias de excedido: durante la actual temporada (1992-
acuerdo a tu dedicación a tu trabajo. 1993) están atravesando por la crisis que ins-
Esto surge porque siempre decíamos que nuestro taura la retirada desordenada del Estado (De-
capital es el trabajo. Todos sabíamos eso, aun los creto de desregulación económica), pero “el
que no saben leer ni escribir el criterio del trabajo colectivo” funciona: dividieron tareas, buscan
era fácil de entender, debemos ganar de acuerdo pequeños proyectos complementarios, sienten
al trabajo, fue simple… ¿a quién se le ocurre la que juntos pueden afrontar la situación en me-
idea?, era clara, era una buena idea… creo que se
jores condiciones.
le ocurre al gallego6 […].
Las decisiones siguen tomándolas entre
ellos, y los “externos” asesoran y aconsejan.
6 Es interesante notar que la idea de tomar el criterio Son pocos y se tienen confianza, van de una
de trabajo para la distribución de excedente surgió en casa a la otra tomando una decisión rápida.
la Cooperativa Campo de Herrera, hace más de veinti- Participan siete familias, unas veinte personas,
cinco años atrás; es muy probable que la gente de allí
deciden entre todos, no han tenido que abordar
haya recomendado el criterio pero ya no se recuerda,
forma parte de los valores cooperativos provinciales. aún el tema de la representación o la delega-
En nuestras investigaciones encontramos que en la pro- ción. Todos actúan por igual, lo cual es igual a
vincia siempre hubo organizadores, personas en distin- decir nadie actúa, ni habla “en nombre de otro”.
tas épocas de este siglo que fueron figuras clave en la Esta experiencia que comenzó como un
creación del movimiento cooperativo, difusores de los
valores de la cooperación.
cambio en las relaciones de producción, puso
“Tucumanas de ojos grandes”. Un estudio sobre acciones colectivas de campesinas tabacaleras 229

al descubierto una serie de problemáticas que actividad desregulada que se inició con esta
tienen que pensar y resolver: el trabajo coope- nueva siembra7.
rativizado sin perder eficiencia productiva; la
igualdad del ingreso pero con respecto a la di-
visión sexual de las tareas; el trabajo hogareño Algunas reflexiones
de la pareja; el cuidado de los niños frente a la a modo de conclusión
participación pública de las madres; el cuidado
de la salud y el medio ambiente; las otras igual- Esta experiencia, así como muchas otras que
dades posibles. se desarrollan en el Norte, se originaron en
El desafío que se les presenta en estos mo- torno de nuevos conflictos y suponen la parti-
mentos es cómo superar la crisis y seguir cre- cipación de individuos que comparten ciertas
ciendo. Los referentes para la toma de decisio- imágenes que les permiten una valorización co-
nes en estos momentos se han diversificado, mún de lo que sucede. Algunos sujetos buscan
existe un discurso “eficientista” de la Coope- diferenciarse: actúan, proponen, movilizan re-
rativa Tabacalera “La Invernada”, que pone el cursos. “El Sacrificio” ha logrado en estos años
acento en el crecimiento económico en sí mis- un nivel de visibilidad que habilita a pensarla
mo más que en las formas de organización del como un actor colectivo en construcción. Pero
grupo (Gras y Ríos, 1992). esta construcción es constante, la organización
Estas mujeres de tez oscura hoy en día no es un resultado, es la finalidad misma de las
participan en reuniones de la cooperati- acciones; en esta construcción se juega la posi-
va grande en condiciones de igualdad con bilidad de reconocimiento e inclusión.
hombres y con técnicos, son escuchadas y Los sectores populares pueden recurrir a
reconocidas. Ellas mismas se extrañan de la múltiples formas de sociedad primordial —el
potencia que han adquirido para hacer res- parentesco, la solidaridad vecinal, la amistad,
petar sus derechos. El lugar que actualmente la cooperación— en la lucha por el hacerse re-
ocupan en la Cooperativa Tabacalera les per-
mite participar en las políticas que se están
7 Cuando revisaba este nuevo trabajo para su publica-
generando allí para los productores campe-
ción hubo un cambio de autoridades en la Cooperativa
sinos y los jornaleros, en la nueva etapa de la Tabacalera. Cristina Juárez dejó de ser vicepresidenta.
230 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

conocer (Barbero, 1988), y sin escapar del todo actores generaron en los últimos tiempos y en
(situación inimaginable) de la institucionaliza- muchos casos se generan políticas públicas
ción de lo social y de los aparatos de la repro- que los ahogan.
ducción, pueden construir herramientas para Si bien la producción tabacalera posibilita
lograr la inclusión en “los mercados” y en “la un nicho de producción y exportación para
democracia”, para lograr mayor equidad en las el desarrollo de este emprendimiento, las
relaciones sociales que involucran a mujeres, a condiciones generales del país han cambiado
jóvenes y a minorías étnicas. Las cooperativas sustancialmente. La desregulación (la desapa-
(sobre todo las de reciente constitución) apa- rición del Fondo Especial del Tabaco), la libe-
recen en este horizonte de expectativas. ralización del mercado, y hasta el proyecto del
Varios autores han desarrollado argumentos MERCOSUR, si no se modifican condiciones
sólidos sobre las ventajas de las cooperativas iniciales, juegan en contra de la lucha de es-
de trabajo dentro del capitalismo moderno, tos campesinos por la inclusión. Por otro lado
pueden mejorar costos de producción, propi- ni el Estado ni los partidos políticos (gestores
ciar la incorporación de tecnologías avanzadas, dentro del Estado) están capacitados para ges-
sobre todo de gestión; asimismo el capital tien- tionar y representar las demandas de los sec-
de a rendir un retorno fijo y limitado que facili- tores populares.
ta la inversión productiva, etcétera (Baldacchi- Las clases subalternas argentinas hicieron
no, 1990; Holme, 1990). Otros argumentos se suyo durante muchos años, un imaginario po-
orientan por el lado de las cooperativas como lítico que suscitaba la confianza de que parti-
“escuelas para la Democracia”, es decir, espa- cipaban o podían participar en un sistema que
cios donde se juegan los principios de igualdad los incluía y los reconocía: imaginario desde
y control democrático. Sin embargo, en Argen- los ochenta y, más aún, desde el gobierno del
tina no existe actualmente una política dirigida Dr. Menem, no deja margen a dudas sobre la
al fomento de estas organizaciones. Desde el capacidad (o, mejor dicho, la incapacidad) del
gobierno se sostiene, por un lado, el discurso Estado de hacerse cargo de las demandas de
de los “microemprendimientos” como herra- “inclusión” de los sectores populares. En el
mienta de política social, pero, por el otro, se nuevo modelo de país el Estado no expande
ignoran los emprendimientos que los propios “ciudadanía”, sino todo lo contrario.
“Tucumanas de ojos grandes”. Un estudio sobre acciones colectivas de campesinas tabacaleras 231

Uno de los resultados más interesantes de las acciones del grupo para lograr insertarse en
esta, como de otras experiencias, reside en una red de relaciones que permiten sostener la
constatar la predisposición “modernizante” experiencia.
de los actores: toman créditos, recibe asesora-
miento tecnológico, participan en programas
sobre la mujer, se preocupan por los factores Bibliografía
contaminantes del tabaco, etcétera. No existen
lógicas diferenciales de los campesinos que Aparicio, S., Giarracca, N. y Teubal, M. 1992
justifiquen la orientación que los excluye del “Trasformaciones en la agricultura argentina.
mercado, existen condiciones de aislamiento Impacto sobre los sectores sociales” en Jorrat,
y subordinación que no son fáciles de supe- R. y Sautu, R. (comps.) Después de Gino
rar. Las acciones colectivas autogeneradas, así Germani: exploraciones sobre la estructura
como aquellas que son producto de interven- social argentina (Buenos Aires: Paidós).
ciones externas programadas, constituyen he- Baldacchino, G. 1990 Worker Cooperatives
rramientas eficaces para superar el aislamien- with Particular Reference to Malta:
to, aunque esto solo no baste. An Educationists Theory and Practice
La pregunta que está en juego, pues, es so- (La Haya: Institute of Social Studies)
bre las condiciones de posibilidad para gene- Occasional Paper N° 107.
rar redes sociales capaces de autosostener Barbero, M. 1988 “Comunicación, pueblo y
estas iniciativas. Los apoyos más importantes cultura en el tiempo de las transnacionales”
que aparecieron hasta ahora se han originado en Gilli, G. (comp.) Comunicación y
en algunos espacios internos del movimiento cultura en América Latina (Buenos Aires:
cooperativo nacional e internacional, dentro CLACSO).
de sus redes institucionales, o a partir de otras Bourdieu, P. 1988 Cosas dichas (Buenos Aires:
organizaciones no gubernamentales extranje- Gedisa).
ras, sobre todo europeas. En nuestro ejemplo, Bourdieu, P. 1988 La distinción (Madrid:
tanto el movimiento cooperativo como las or- Taurus).
ganizaciones que apoyan a mujeres campesi- Boyer, R. 1980 La teoría de la regulación: un
nas o a microemprendimientos han facilitado análisis crítico (Buenos Aires: Humanitas).
232 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

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XV Congreso Internacional de Ciencias
Políticas (Buenos Aires).
Teubal, M. 1985 Crisis y deuda externa:
América Latina en la encrucijada (Buenos
Aires: IDES).
El oficio del sociólogo o de los
sociólogos con oficio*
Norma Giarracca y Susana Aparicio**

N orma Giarracca: Me gustaría dedicar diez


minutos a que nos presentáramos. Daniel
Suárez ya lo hizo, pero agregaría que, efectiva-
dó en el país, también hizo un posgrado y ade-
más, hizo parte de su carrera en el CONICET,
trabajando en CEIL (Centro de Estudios e In-
mente, Susana Aparicio y yo hace muchos años vestigaciones Laborales).
que trabajamos juntas, además estudiamos Ayer, cuando repasaba el material que les ha-
juntas la carrera de Sociología y por lo tanto bía enviado para leer, pensé que había sido una
compartimos este oficio de hacer investigación elección muy pertinente porque, como ustedes
desde tiempo atrás, con el único paréntesis de vieron, la mayoría de los ejemplos que pone
ocho años, en los que yo estuve en el exterior, Pierre Bourdieu son sobre educación y cuando
varios de ellos en México. Allí hice un posgra- uno encuentra ejemplos que hacen a la propia
do y trabajé sobre el campesinado mexicano. práctica puede llegar a percibir o darse cuenta
Mientras tanto, Susana Aparicio, quien se que- mejor de los problemas que marca el autor. En
relación con la lectura —no sé si todos uste-
* Giarracca, N. y Aparicio, S. 1995 “El oficio del soció-
des pudieron hacerse del material y leerlo— yo
logo o de los sociólogos con oficio” (sel.) en Schuster, F.; querría pedir disculpas por la traducción: fue
Giarracca, N.; Aparicio, S.; Chiaramonte, J. C. y Sarlo, B. hecha —para la discusión interna de nuestro
El oficio del investigador (Buenos Aires: Homo Sapiens equipo de investigación— por un miembro del
/ Instituto de Ciencias de la Educación, UBA) pp. 53-77. mismo que maneja bien el francés, pero la tra-
** Magíster en Sociología. Investigadora principal del
ducción tiene algunos problemas de redacción
CONICET (Argentina). Docente e investigadora con y de ortografía. Les pido disculpas por no haber
una extensa trayectoria en temáticas rurales. revisado la versión que envié para esta charla.
236 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

Quiero comenzar mi exposición, justamen- Esta investigación da lugar al “Cuaderno” que


te con una de las primeras frases de Bourdieu. les recomendamos revisar —“El Campesinado
Como ustedes vieron, en ese trabajo reflexio- cañero: multiocupación y organización”—, pu-
na sobre los problemas de la tarea de investi- blicación que sale en 1990. Pero de esta primera
gación: era una serie de reuniones que incluía parte de la investigación salen otros trabajos,
distintas presentaciones de investigadores se abren muchas otras preguntas. Nosotras les
invitados1. Pierre Bourdieu toma al público vamos a narrar los problemas que tuvimos en
desprevenido y le pide a cada uno que cuente esta etapa inicial. A partir de ese trabajo salen
sus trabajos. Él dice que lo pide sorpresiva- diversas investigaciones de becarios, salen tesis
mente adrede, para que nadie esté preparado de maestría en el país y en Holanda.
y tenga un discurso demasiado armado sobre Desde 1984, Susana y yo estamos trabajando
sus investigaciones. Y dice que la exposición en la problemática agroindustrial y en la pro-
de una investigación es todo lo contrario a un blemática de los actores dentro de los espacios
show, a una exhibición en la que uno busca agroindustriales, pero elegimos reflexionar
hacerse ver y hacerse valer. Es un discurso en con ustedes sobre esta investigación en con-
el que uno al a poner, se expone, toma riesgos. creto porque pensamos que plantea muchas
Y, precisamente, esto es lo primero que quiero cuestiones interesantes desde el punto de vista
decirles. Nosotras no somos epistemólogas. de nuestro oficio. Nosotras vamos a plantear
No somos metodólogas sino que somos dos algunos problemas que tuvimos en el proceso
investigadoras que venimos trabajando en in- de investigación, siempre con referencia a la
vestigación en Sociología Rural aplicada des- misma, haciendo referencia a nuestra propia
de hace muchos años, y que aceptamos esta problemática. No vamos a hacer una reflexión
invitación para contarles los problemas que teórica, epistemológica, sobre los problemas
tuvimos en una de ellas: la articulación del de investigación, sino que vamos a hacer una
campesinado al complejo agroindustrial cañe- reflexión acerca del proceso mismo, de la acti-
ro de Tucumán. vidad misma que nosotras fuimos desarrollan-
do a lo largo del período.
Una de las razones por las cuales elegimos
1 El trabajo recomendado es Bourdieu, 1992. para comentar con ustedes esta investiga-
El oficio del sociólogo o de los sociólogos con oficio | N. Giarracca y S. Aparicio 237

ción, fue porque ella nos requirió mayor nivel Armar un equipo en la Universidad, ¿qué sig-
de reflexión metodológica. Tuvimos una serie nificó? Significó que Susana y yo, que veníamos
de problemas que aparecieron en el trabajo trabajando desde hacía muchísimos años con
de campo, con la muestra, que nos demandó supuestos y con consignas, procedimientos,
decisiones, opciones, consultas con colegas, procederes, reglas en el sentido de Bourdieu,
cuestiones que hacen “a la cocina” de la inves- estrategias implícitas, tuvimos que empezar a
tigación. Pero además fue la primera investiga- explicitarlas porque tuvimos que comenzar a
ción, después de muchos años, que hicimos en sostener nuestras actividades frente a los mu-
el ámbito de la Universidad de Buenos Aires. chachos que estaban aprendiendo a investigar
Hasta ese momento habíamos estado traba- con nosotras. Esto fue una tarea tan fascinante
jando sobre la problemática de la expansión que nos llevó a dejar CEPA y radicarnos en lo
agroindustrial en un centro privado de inves- que en aquel entonces era el Instituto de Socio-
tigación, el CEPA (Centro de Estudios y Pro- logía y después sería el actual Instituto de Cien-
moción Agraria) y estábamos dando cursos y cias Sociales. Así, el equipo de las sociólogas
seminarios y la materia Sociología Rural en la rurales de mediana edad, para no decir grandes,
Universidad. En los años 1987 y 1988 comien- que veníamos trabajando desde 1970, comenzó
zan los subsidios de investigación de UBACYT. a abrirse a los nuevos sociólogos rurales en for-
Nosotros teníamos subsidios de investigación mación. Cuando comenzaron a investigar hubo
para el CEPA del CONICET y decidimos poner que plantear preguntas y procedimientos y no
una parte de la tarea de mayor relevancia so- en forma teórica como se hace en las materias
ciológica, la que hacía a los actores sociales, metodológicas, sino en forma práctica: toman-
en la Universidad de Buenos Aires. Lo hicimos do decisiones y sosteniéndolas, argumentándo-
con el convencimiento de que la investigación las frente a los jóvenes aprendices.
sería, además, una herramienta de trabajo con Las principales preguntas que iniciaban la
los alumnos. Y así fue, a partir del proyecto, en investigación tenían que ver con la capacidad
el marco del mismo, se presentaron varios be- de los campesinos, sectores desfavorablemente
carios. Daniel (Suárez) lo sabe muy bien por- ubicados en la actividad azucarera, para generar
que fueron becarios a pedir fondos para viajar y poder utilizar la organización como una herra-
a Tucumán y lo tuvieron bastante loco. mienta para transformar en algún sentido sus
238 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

condiciones de existencia. Entonces por eso, la cuestión de la convivencia de distintas genera-


elección de esta investigación, para reflexionar ciones que están trabajando y formándose en
con ustedes. Antes habíamos hecho otra sobre el un mismo lugar. Esto que aparece como una re-
complejo arrocero en el NEA, después hicimos lación natural en la Universidad o en cualquier
muchas más en el NOA, sin embargo cuando Su- otro centro que sea un centro de investigación
sana Lamboglia me propuso esta conversación, y docencia —porque no todos los centros de
Susana Aparicio y yo no tuvimos ninguna duda docencia son universidades— no aparece
y elegimos hablar sobre esta experiencia, que como natural en centros donde generalmente
se puede compartir, que se puede discutir y que aparece una sola generación o aparece la otra
puede servir, creo, para saber los problemas que como auxiliar y no en tanto tarea consciente
se le presentan a un sociólogo cuando está tra- de formación. Y la segunda razón para elegir
bajando en investigación. la Universidad es por lo que dice un conocido
Querría hacer una pequeña referencia a la científico del campo de las ciencias duras, que
cuestión institucional. Antes dije que elegimos es el Dr. Benjamín Fridman, y es que la tarea
la Universidad de Buenos Aires porque noso- de investigación, la tarea científica, es una ta-
tras estábamos ahí dando clases, pero además rea demasiado importante para la humanidad
fue con la convicción de que la elección del lu- como para que no haya algún control, alguna
gar donde se hace investigación es relevante. evaluación de la sociedad en su conjunto a
Uno no puede hacer cualquier investigación en través del Estado. Creo que estas son las dos
cualquier parte: la institución que la contiene, razones que me parecen de mayor peso para
que es sede, es importante. Y creo que para creer que la investigación debe hacerse dentro
las investigaciones en Sociología —yo hablo del marco de la Universidad.
por la Sociología— y en las Ciencias Sociales La otra cuestión, en relación al planteo ins-
en general y, es más, yo diría en las ciencias titucional, es que nosotras somos sociólogas
en general, uno de los mejores lugares para in- rurales que siempre hemos trabajado fuera
vestigar es la Universidad. Y esto por muchas de la región pampeana, tal vez porque somos
razones; una de las razones es por esto que yo de esa generación donde el trabajo de la So-
planteaba antes, por esta cadena generacional ciología Rural estaba muy ligado a los proble-
que coexiste dentro de la Universidad, por esta mas sociales. Cuando nosotras empezamos a
El oficio del sociólogo o de los sociólogos con oficio | N. Giarracca y S. Aparicio 239

trabajar en Sociología Rural los economistas tura, yo considero que los problemas que noso-
agrarios (que generalmente eran ingenieros tros trabajamos en las regiones no pampeanas
agrónomos que habían hecho un posgrado en son problemas sociales del agro argentino, y yo
Economía Agraria) se ocupaban de la cuestión diría más, son problemas que hacen a la Teoría
económica o productiva que se relacionaba Social. La Sociología Rural es tributaria de la
con las divisas para el país, y esa producción Teoría Social. Le ha aportado algunas cuestio-
se hacía en la región pampeana. Así nos deja- nes específicas, como el problema de la renta
ban a los antropólogos y a los sociólogos las agraria o como la cuestión campesina. Pero es
cuestiones regionales del campo argentino. Si tributaria de la Teoría Social. Por lo tanto yo no
bien cuestiones sociales se daban tanto en las me considero una socióloga rural especialista
regiones no pampeanas como en la pampeana, en una región del país, sino que me considero,
el imaginario “tecnocrático” decía que la región primero y antes que nada, una socióloga, y des-
pampeana no necesitaba de la perspectiva so- pués una socióloga rural en general.
cial. Había un discurso oficial, un discurso ins- Pero esta cuestión, que así se fue dando,
titucional que nos orientaba hacia regiones de nos llevó a que siempre trabajáramos en zonas
problemas sociales más importantes. Se trata- muy alejadas de nuestro lugar de residencia y
ba de los pobres rurales, o sea la mano de obra con muchas complicaciones como para levan-
rural, los jornaleros rurales o los campesinos, tar —hijos, maridos— e instalarse en otra re-
y los sociólogos rurales nos orientábamos a gión del país. Por lo tanto, nosotros, en nuestra
abordar los problemas de las llamadas econo- práctica de investigación también tuvimos que
mías regionales. Esta demanda externa llegó desarrollar —y esto es bueno que lo desarro-
a una especialización, y yo diría que en algún lláramos— el trabajo con otras instituciones.
momento —por lo menos por mi parte y creo Porque nosotros estábamos trabajando en re-
que de parte de Susana Aparicio también— nos giones, en problemáticas que se daban en un
llevó a una decisión, una opción. Cuando uno espacio, en regiones muy alejadas de nuestro
comienza a acumular capital académico, como lugar de trabajo y de nuestro lugar de residen-
diría Bourdieu, en alguna especialización, des- cia. Y esto es importante. Para nosotros es una
pués tiene la tendencia a seguir trabajando necesidad, y aprendimos a hacerlo como una
sobre esa problemática. Sin embargo a esta al- necesidad, pero creo que aprendimos a hacer-
240 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

lo. Este trabajo, como el resto de los trabajos son necesariamente relaciones cara a cara, uno
que hicimos sobre el NOA, no se hubiese podi- puede estar relacionado con otras partes del
do realizar si no hubiésemos tenido el apoyo de mundo, lo cual enriquece la tarea del equipo.
la Universidad Nacional de Tucumán. La parte Otro problema, bastante complicado para
del complejo azucarero en su conjunto no la los científicos sociales, es la construcción del
hubiésemos podido realizar si no hubiésemos objeto de investigación. Creo que ese es uno
tenido el apoyo de la Universidad Nacional de de los pasos más difíciles y más complicados
Jujuy, de los INTA regionales; y esto que apa- de la tarea del investigador, de la tarea del
rece para nosotras como algo imprescindible, investigador en Ciencias Sociales. Y yo diría
creo que tiene que ser un paso importante en bastante complicado para los sociólogos. Bou-
todo proceso de investigación. rdieu insiste mucho sobre esto, ustedes habrán
Las conexiones con las instituciones de in- leído, porque él está constantemente discutien-
vestigación del espacio disciplinario e inter- do y debatiendo contra el empirismo, contra el
disciplinario donde estoy me permiten varias empirismo ingenuo. Y está discutiendo, y se la
cosas: un diálogo con quienes están trabajan- agarra constantemente con lo que él llama el
do en temáticas que me conciernen; facilidad “eje Lazarfeld, Merton y Parsons”, formadores
para rastrear el estado de la cuestión; no do- de las mentes, de la actitud y el “habitus” de los
blar esfuerzos en la organización y generación investigadores de muchas generaciones.
de información, etcétera. Estos primeros pasos Nosotras no escapamos a esa formación,
son muy importantes en la construcción, en la nosotras fuimos formadas como sociólogas en
formulación del proyecto y en las revisiones períodos en que la carrera de Sociología tenía
bibliográficas iniciales. Revisión bibliográfica un fuerte componente de la Sociología nortea-
que nos dice cuál es el estado de la cuestión mericana, porque su fundador —Gino Germa-
y quiénes han trabajado sobre el tema. Es el ni— consideraba que los pasos más importan-
rodeo bibliográfico que debo hacer, tanto de tes para el desarrollo de una Sociología cientí-
trabajos aplicados como de trabajos teóricos. fica se estaban dando en Estados Unidos. Aun
Bueno, todo esto está en conexión con las cuando él tenía muy buena formación en So-
relaciones institucionales, que además, tecno- ciología y Filosofía europeas, admiraba a Par-
logías de comunicación modernas mediante, no sons y a la Sociología del norte. Pero también
El oficio del sociólogo o de los sociólogos con oficio | N. Giarracca y S. Aparicio 241

es cierto que permitió que en la Carrera hubie- romper con esta mirada ingenua de la realidad
se otras miradas críticas, otros sociólogos que y para ello contamos con buenos maestros.
comenzaron a formarnos dentro de la Sociolo- Tuvimos que aprender que la realidad como
gía crítica que por aquella época, después de la objeto de conocimiento es una construcción.
posguerra, venía desarrollándose fuertemente, Y es una construcción donde, como dice Bour-
tanto en Estados Unidos como en Europa: los dieu —lo voy a leer porque es muy lindo— dice:
radicals norteamericanos o los miembros de la
Escuela de Frankfurt en Alemania que duran- Construir el objeto supone que se tiene frente a
te el nazismo se instalan en Estados Unidos, los hechos una postura activa y sistemática para
etcétera; además se veían a los Interaccionis- romper con la pasividad empirista que no hace
tas Simbólicos y a los Etnometodólogos. Sin sino ratificar las preconstrucciones del sentido
común. No se trata de proponer grandes cons-
embargo, en nuestra formación metodológica,
trucciones teóricas vacías sino de abordar un
nosotros aprendimos las cosas básicas de la
caso empírico con la intención de construir un
Sociología empirista: “la variable se constru- modelo que no tiene necesidad de revestir una
ye con los indicadores”; “la realidad social es forma matemática o formalizada para ser riguro-
cuantificable”; “no tengo más que construir so, para ligar los datos pertinentes de tal manera
las herramientas para acercarme a la realidad que funcionen como un programa de investiga-
y medirla”; “cuando tengo las mediciones de ción, planteando preguntas sistemáticamente. En
la realidad, tengo la matriz de datos y puedo una palabra, de construir un sistema coherente
plantearme una serie de relaciones”. Y cuan- de relaciones que debe ser puesto a prueba en
ta más matemática y cuantos más coeficien- tanto que tal. (Bourdieu, 1992)
tes use, y cuantas más cuentitas largas haga,
más rigurosidad tendrá esta formulación. Todo Como ustedes habrán visto, lo que él plantea
esto fue parte de nuestra formación. Y como constantemente en la formulación del proble-
dice Bourdieu, romper con esto, plantearnos la ma, lo que yo llamo “la tematización”, que tal
duda radical del investigador, la nueva mirada vez es uno de los procesos más difíciles en la
del investigador fue un proceso largo, fue un formulación del proyecto de investigación, su-
proceso de trabajo con investigadores forma- pone formar un sistema de relaciones. En ge-
dos. Tanto Susana Aparicio como yo debimos neral, en mi experiencia como lectora de pro-
242 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

yectos de investigación de jóvenes postulantes tal agroindustrial. Aquello que Kautsky, a fina-
a becas (esto lo digo al margen) observo que la les del siglo XIX, cuando escribe La cuestión
mayoría de los proyectos fracasan en el intento agraria, predecía: la subordinación de la agri-
de tematizar. En general lo que se hace es dar cultura al desarrollo industrial, al desarrollo
vueltas alrededor de la relevancia del tema, por del capitalismo. Como ustedes saben, a partir
ejemplo “los pobres en la Argentina”; no hay de la posguerra hay un gran avance no sola-
ninguna duda de que es un tema importante mente en el desarrollo de la tecnología, lo que
pero se gira alrededor de la relevancia que tie- se llamó la “revolución verde”, sino de la inter-
ne estudiar a los pobres en la Argentina y no se nacionalización del capital agroindustrial, del
tematiza, no se plantea, de este referente empí- capital industrial invirtiendo en las ramas agro-
rico, una cuestión digna de ser investigada. ¿Se industriales o agroalimentarias. Y esto apare-
entiende lo que quiero decir? Este es uno de cía en todos los países, se estaba analizando en
los problemas más importantes que aparece en todos los países, yo misma venía de estudiarlo
la formulación de proyectos de investigación. en México. Allí, habíamos visto cómo ya no se
¿Qué nos pasó a nosotros cuando tuvimos podía pensar la cuestión campesina en los tér-
que “tematizar” en la investigación? Nosotros minos en que se la había pensado en la década
veníamos con un capital académico: éramos del cuarenta o en la década del treinta, sino que
autoras de estudios sobre actividades agroin- la cuestión campesina estaba atravesada por la
dustriales y estudios sobre la cuestión campe- presencia del capital agroindustrial, se subor-
sina. Un capital académico que nos permitía dinara o no se subordinara a la agroindustria.
pensar sobre lo que había pasado con los cam- Regiones que se subordinaban, regiones que no
pesinos en el país. Nos interesaba qué estaba se subordinaban, pero toda la cuestión campe-
pasando —no solo qué había pasado—, qué sina estaba atravesada por la expansión agro-
sucedía con este impresionante proceso de ex- industrial.
pansión del capital agroindustrial. Muchos so- Nosotras habíamos estudiado lo que había
ciólogos, antropólogos, economistas plantea- pasado con la expansión agroindustrial en Ar-
ban que había aparecido un nuevo ordenador gentina. Habíamos encontrado ciertas especifi-
de los espacios agrícolas en América Latina en cidades nacionales de la expansión agroindus-
función de esta expansión importante del capi- trial. Les digo una sola para que tengan idea. Ha-
El oficio del sociólogo o de los sociólogos con oficio | N. Giarracca y S. Aparicio 243

bíamos encontrado que el capital transnacional En el caso del arroz, habíamos encontrado que
no se ubicaba en las etapas de procesamiento algunos formaban molinos cooperativizados y
como ahora (en los noventa) lo hace. En los se- otros encontraban una salida individual com-
tenta y ochenta se había ubicado básicamente prando un pequeño molino propio. A diferencia
en los insumos, fundamentalmente en la venta de lo que yo había encontrado en México, que
de las semillas —la aparición de los híbridos, era fundamentalmente que el capital industrial
los fertilizantes, los agroquímicos, etcétera— proponía la salida para el sector agrario, aquí
Pero nuestra preocupación por el tema pasa- encontrábamos un sector, actores sociales
ba por lo que ocurría con los actores sociales, agrarios muy activos, con estrategias muy acti-
qué cambios se estaban dando en la estructura vas en la incorporación agroindustrial.
social. La idea era estudiar, elegir algunos com- Entonces dijimos: ¿qué pasa con los cam-
plejos agroindustriales que estuviesen ligados pesinos? ¿Qué pasa con una actividad agroin-
a productores familiares. Habíamos estudiado, dustrial tradicional, como la cañera, pero que
hasta ese momento, el complejo agroindus- estaba sufriendo transformaciones? Comple-
trial arrocero, donde participaban producto- jos agroindustriales tradicionales o complejos
res empresariales, pequeños y grandes, pero agroindustriales nuevos eran atravesados por
no participaban “campesinos”. Y estábamos estas tendencias macroestructurales que esta-
encontrando cosas interesantes. Estábamos ban ocurriendo en la mayor parte de América
encontrando que esta cuestión de las particula- Latina y yo diría, en la mayor parte del mun-
ridades que la expansión agroindustrial eviden- do. Era un desafío porque era muy importante
ciaba en Argentina, tenía mucho que ver con la saber qué estaba pasando con un actor social
estrategia de los actores sociales. Estábamos que había sido un actor social y político muy
encontrando que allí donde el proceso de inte- importante: el campesinado cañero. ¿Por qué?
gración agroindustrial aparecía, por la deman- Porque no cabían dudas de que aparte de ser
da tecnológica, por la demanda productiva, un sector con características “no capitalistas”
como necesario, no era necesariamente el ca- en su forma de producir, el campesinado tu-
pital agroindustrial que subordinaba al sector cumano era un sujeto político importante. Un
agrario sino que había acciones de los actores sujeto político que había sido actor provincial
agrarios, por ejemplo formando cooperativas. y regional muy importante. Desde la forma-
244 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

ción del primer Sindicato Cañero, en la déca- y Jujuy), como Ledesma o como San Martín
da del cincuenta, las respuestas, las acciones del Tabacal, nosotros encontrábamos que en
políticas habían sido estacadas en cada uno la actividad cañera, persistía este sector de pe-
de los períodos de crisis que había sufrido la queños productores. Quiero decir que nosotros
actividad azucarera en Tucumán. Si nosotros estábamos oyendo en la etapa exploratoria una
pensamos, la primera cooperativa de trabajo cantidad de discursos que daban cuenta de tal
que permanece hoy como cooperativa de tra- existencia. Y aquí aparece un elemento muy
bajo, ejemplo en todo el país, es la de Campo importante, un problema muy importante que
de Herrera en Tucumán. Y es cañera. Creo que es esto que Bourdieu llama las pre-nociones o
Francisco Delich fue el que primero lo enun- las pre-construcciones. Nosotras, como soció-
cia, pone de manifiesto la condición campe- logas, teníamos por un lado un capital acadé-
sina cuando hace su estudio en el año 1965, mico, la problemática teórica del campesina-
saca un libro que se llama Tierra y conciencia do en el desarrollo agro-industrial, habíamos
campesina2, que es un estudio de los campesi- estado pensando, nos habíamos dado cuenta
nos cañeros, en que el autor decide dejar eufe- de que había que re-pensar conceptos funda-
mismos y llamarlos campesinos. mentales, que eran necesarias nuevas inter-
Entonces la pregunta fundamental es que pretaciones. Yo estaba trabajando un concepto
había pasado con los campesinos cañeros que se usó mucho en América Latina, que es
dentro del proceso de transformaciones agro- el concepto de “subordinación o de integración
industriales. Cuáles eran los mecanismos que subordinada”, de acumulación subordinada.
habían permitido la persistencia de los campe- Teníamos un capital académico que nos permi-
sinos cañeros, aun con las transformaciones tía acercarnos a la problemática, pero también
del complejo agroindustrial azucarero. fuimos receptoras, en la etapa exploratoria, de
Frente a la modernización y a una serie de ciertos discursos. Había un discurso técnico —
estrategias empresariales que se habían plan- de los técnicos del INTA por ejemplo—, había
teado en los grandes ingenios del Norte (Salta un discurso político y teníamos un discurso
académico. El último trabajo integral que se
había hecho sobre los campesinos cañeros era
2 Para conocer la experiencia de “El Sacrificio” ver
Giarracca, 1994. el de Delich, publicado en el año 1970. Delich,
El oficio del sociólogo o de los sociólogos con oficio | N. Giarracca y S. Aparicio 245

en aquel entonces decía: el 98% de la estructura teníamos el discurso técnico que decía: el 90%
social cañera de Tucumán son campesinos. No o el 95% de los productores de caña son mini-
utilizan mano de obra asalariada, no tienen me- fundistas campesinos, tienen un cupo menor a
canización, no utilizan tractor, no tienen nin- las veinte toneladas de caña. Por lo tanto son
gún nivel de capitalización y raramente salen campesinos. El discurso político o de las orga-
a trabajar afuera. Son campesinos puros que nizaciones gremiales, y en ese momento tanto
tienen una hipervaloración de la tierra. La rela- las cooperativas en formación como las más an-
ción trabajo-tierra es la relación fundamental y tiguas y las federaciones de cooperativas en for-
de ahí su bajo nivel de conciencia política. De mación, la Liga de Cooperativas Cañeras, con
ahí, su adhesión al peronismo y su no adhesión quienes más discutimos este trabajo, decían lo
revolucionaria, como se podía esperar de los mismo: la estructura de caña en Tucumán es
sectores jornaleros o de proletarios. Este era, básicamente minifundiaria, son productores
en términos generales, el esquema de interpre- pequeños, con bajo nivel de capitalización y por
tación de Delich. lo tanto no se puede tomar ninguna medida eco-
Después del trabajo de Delich no había habi- nómica en Tucumán que no afecte a esa masa
do otros trabajos importantes. empobrecida de productores.
Ustedes saben que el último Censo Agrope- Pero aparte de eso —por supuesto que este
cuario anterior al de 1988 es el censo de 1969. también era el discurso de los dirigentes de la
O sea que era el trabajo de Delich y el censo Unión de Productores Cañeros Independien-
agropecuario y después algunos trabajos del tes (UCIT)—, a medida que nosotros íbamos
INTA, que eran trabajos técnicos. Esto se creía planteándonos la formulación del problema,
conocer porque en 1988, cuando iniciamos el también nos encontramos con que algunos tra-
trabajo, el Estado aún entregaba cupo de pro- bajos académicos, sobre todo de economistas,
ducción, decía cuánto podía producir cada uno, planteaban la misma situación: hay un 90% de
de acuerdo a un registro de productores. Esta- campesinos, de productores pequeños, con
ba totalmente regulada la comercialización. Se bajo nivel de capitalización, con una estructura
decía cuánto se iba mandando de azúcar al mer- homogénea, etcétera.
cado por mes. La Dirección Nacional de Azúcar Estos fueron los discursos que heredamos,
regulaba todo ese proceso. Entonces, nosotros estas eran las prenociones, diría Bourdieu, con
246 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

que nosotros nos encontramos. Nuestra acti- ubicación estructural, es importante, que los
tud, nuestra estrategia de investigación fue la agentes están ubicados en una posición y las
de la duda: cómo puede ser que las otras ac- posiciones estructurales no son intercambia-
tividades agroindustriales habían sufrido tre- bles. Esto es un supuesto teórico que apren-
mendas transformaciones y no así la cañera. dimos con Miguel Murmis. Él siempre dice
No teníamos censo agropecuario, pero los cen- que lo primero que tenemos que saber cuando
sos de población, cuando tomaban categorías nos planteamos una problemática en el sector
ocupacionales, daban transformaciones en las agrario es quién produce, cómo produce, para
regiones de pequeños productores. Pero en el quién produce, con qué medios produce. Pero
Tucumán cañero, según toda esta gente, no ha- desde el comienzo nosotras combinamos esta
bía pasado nada. perspectiva estructural con otra que enfoca la
Pero para nosotras el registro de producto- acción de los actores, que plantea la contingen-
res de la Dirección Nacional del Azúcar era un cia del hecho social.
recurso técnico muy importante. Y efectiva- Nosotras utilizamos para este trabajo mu-
mente allí figuraba que había 17 mil nombres chas herramientas técnico-metodológicas,
de productores y que un gran porcentaje de utilizamos encuestas, utilizamos entrevistas
esos nombres tenían pequeños cupos. Cupos cerradas, utilizamos entrevistas abiertas, utili-
de tres toneladas, dos toneladas, cuatro tonela- zamos participación en reuniones y finalmente
das. Efectivamente había un registro estadísti- derivamos en un método que veníamos traba-
co, una construcción, un dato construido —de jando desde hace muchos años, con nuestras
esto después va a hablar Susana— del registro propias particularidades por supuesto, y que
de productores, que hablaba de 17 mil produc- después nos alegró Touraine le pusiera nom-
tores con bastante homogeneidad. bre: “intervención sociológica”. Pero nosotras
La decisión de cómo plantearnos el proble- nos dimos cuenta de que estábamos trabajando
ma de la persistencia campesina y lo que había el método Touraine sin saber de su existencia
pasado con el campesinado en su relación con (en 1984 aparecen las primeras publicaciones
los cambios agroindustriales fue una decisión sobre el método). También Alberto Melucci
que tenía que ver con la problemática teórica en Milán, había reflexionado bastante sobre el
que plantea que la ubicación de los agentes, la asunto. Pero la decisión de qué herramientas
El oficio del sociólogo o de los sociólogos con oficio | N. Giarracca y S. Aparicio 247

construir tiene que ver con la problemática teó- dicación estructural de estos sujetos. La deci-
rica y tiene que ver con los recursos con que sión fue hacer la encuesta, y con qué elementos
nosotras contamos. Yo estoy de acuerdo con hicimos la encuesta es algo que voy a dejar que
Bourdieu cuando dice que es difícil trabajar cuente Susana.
con datos construidos por otros; a la realidad Pero antes quiero decirles que aparte de la
hay que interrogarla y hay que interrogarla de encuesta, nosotras trabajamos con entrevis-
acuerdo a nuestras ideas, de acuerdo a nuestra tas, trabajamos con historias de vida, trabaja-
problemática teórica. Dice: cada vez que noso- mos con entrevistas cerradas sin grabador y
tros nos encontramos con datos construidos trabajamos con entrevistas abiertas, historias
por otros y queremos interrogarlos nos encon- de vida con grabador. Y ahí la recolección de
tramos que es un problema. Pero sin embargo, información permitió que realmente los pro-
yo creo que sobre todo los últimos dos censos, blemas teóricos que nos habíamos planteado
tanto el Censo de Población como el Censo en un comienzo se ramificaran, aparecieron
Agropecuario fueron hechos con mucha parti- muchos problemas relevantes que permitieron
cipación de los usuarios. En el censo agrope- que la investigación se ramificara. Por ejemplo,
cuario nosotras participamos, criticamos, tra- Clara Cravioti trabajó toda la cuestión de la or-
bajamos las categorías. Si hubiésemos tenido ganización gremial de los cañeros. Otra becaria
el Censo Agropecuario —nosotros hicimos la trabajó la historia de cómo aparecieron —por-
encuesta en el mismo año del censo— no hu- que el final de la historia es que la estructura
biésemos hecho la encuesta. ¿Se entiende? social no era homogénea sino tremendamen-
Porque hubiésemos pedido al Censo Agrope- te heterogénea— y esta persona del equipo
cuario tabulaciones especiales, cruzamientos empezó a plantearse el cómo había sido eso,
especiales para la ubicación estructural de cómo había sido el proceso por el cual muchos
nuestros agentes. Faltaba un censo desde 1969. campesinos se habían capitalizado, se habían
Esta fue una decisión. Una decisión muy cara, tecnificado, y apareció esta otra problemática
por otro lado. Hacer una encuesta rural es una de la agricultura familiar, de la agricultura de
de las cosas más complicadas y más caras que los campesinos ricos. Apareció, además, un
hay. Pero una de nuestras primeras decisiones problema que nos sigue obsesionando hasta
fue hacer una encuesta porque no teníamos in- ahora que es esta capacidad de los actores para
248 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

innovar y para proponer estrategias de acción de los cuales, por supuesto, están los ingenios,
que permitan ubicarlos en mejores condiciones que producen caña. Y dentro de los pequeños
en los procesos de transacción y negociación productores, a diferencia de Delich, que en-
con el resto de los actores, el problema de la contró un campesino homogéneo, todo igual,
organización y del cambio (viejo tema de la encontramos mucha diferenciación; aun con el
Teoría Social). Y apareció otro problema al que respeto que me merece Delich como investiga-
nosotros le dimos nombre, creo que fuimos de dor, estamos poniendo en cuestionamiento su
las primeras en nombrar este fenómeno para el trabajo de los años 1965-1970, porque cuando
sector agrario, lo llamamos “multiocupación”. se empezó a estudiar cómo se habían capita-
Nos dimos cuenta de que además de produc- lizado los campesinos, se encontró que no se
tores eran trabajadores agrícolas, trabajadores habían capitalizado en 1970 o 1972. Muchos se
en las ciudades, trabajadores en la hotelería, habían capitalizado sobre todo por los créditos
se iban al sur a levantar las manzanas, las hijas de Lanusse, pero había muchísimos que ve-
trabajaban haciendo pastelitos y vendiéndolos nían de la década del sesenta. Entonces, ¿justo
en la ruta. Nos dimos cuenta de que la familia Delich en la muestra no los encontró? ¿No le
campesina desarrollaba un abanico de activi- cayeron en la muestra de Delich? ¿O Delich es-
dades que sumaban al ingreso cañero. Por eso taba convencido de que se iba a encontrar con
el título del trabajo fue “Los campesinos cañe- homogeneidad productiva y no se preocupó de
ros” y dos pistas teóricas importantes: organi- la validez de sus datos? Esta es la duda. Nos en-
zación y multiocupación. contramos con que, dentro de lo que llamamos
Si leyeron el trabajo, habrán visto la presen- en términos generales campesinos, nosotros
tación de la estructura social, que es un poco tenemos los que llamamos campesinos puros,
el final del cuento (Giarracca y Aparicio, 1991: o sea que no utilizan mano de obra asalaria-
37, cuadro), nosotros presentamos la estructu- da y no tienen niveles de capitalización, pero
ra social cañera. Y presentamos algo absolu- encontramos campesinos transicionales que
tamente distinto a una homogeneidad social. comienzan a tener elementos capitalistas muy
Planteamos pequeños productores y empresa- importantes dentro de la unidad productiva, y
rios; y empresarios no un 3%, sino que encontra- “familiares capitalizados”. Un 22% de lo que no-
mos 17% de productores empresariales, dentro sotros llamamos “familiares capitalizados”, que
El oficio del sociólogo o de los sociólogos con oficio | N. Giarracca y S. Aparicio 249

fue lo que más nos sorprendió. ¿Cómo pasó Pero nadie había encontrado compra y venta a
esto? Ahora Susana Aparicio les va a contar la vez, todo el mundo decía: los chiquitos ven-
cómo pasó esto. Porque cómo pasó esto tiene den mano de obra, los grandes compran mano
muchísimo que ver con los problemas metodo- de obra, pero nadie se había planteado que en
lógicos, problemas técnicos que tuvimos. todos los estratos pasaba de todo. Y ahí fue
La otra cosa importante —y acá la dejo a cuando revisando material vimos que en todos
Susana, si no me va a matar— es que cuando los países del Tercer Mundo se tiende a la mul-
nosotras nos dimos cuenta de los elementos tiocupación. Uno ve trabajos de la India, traba-
capitalistas que había dentro de la unidad, nos jos de Pakistán, trabajos del resto de América
dimos cuenta de que esos elementos capita- Latina y parece que están repitiendo las cosas
listas no solamente estaban en la demanda de que pasan entre los campesinos argentinos,
contratación de mano de obra sino en esto que aparece la multiocupación. Encontramos una
yo les dije es el final de la historia que es la mul- herramienta de primer nivel que fue una tasa, a
tiocupación, la venta de trabajo. Entonces, ahí, la que nosotras le pusimos el nombre de la au-
aparte de la construcción de variables comple- tora, la llamamos Tasa Patnaik (por Utsa Pat-
jas, tuvimos que buscar, imaginarnos, optar por naik), pero ella la llama “tasa de balance neto
alguna otra herramienta metodológica. En el de fuerza de trabajo”. Y es una tasa que mide
momento de la problemática de la multiocupa- la relación entre fuerza de trabajo comprada y
ción, en el momento en que se rompe ese esque- fuerza de trabajo vendida y aplicada a la uni-
ma teórico de una sola inserción estructural, dad. Pero este es un poco el final de la cues-
la inserción de productores, nosotras tuvimos tión, y las decisiones metodológicas, la cocina
que pensar el problema teórico pero además metodológica no solamente quedan en el relato
tuvimos que plantearnos el problema técnico, de Susana, sino que es así porque ella coman-
metodológico, porque en la Argentina a nadie da gran parte de esta etapa. En general, la que
se le había ocurrido, nadie había necesitado re- está pensando en cómo implementar opciones
gistrar varias ocupaciones agrarias (además de técnicas es Susana Aparicio.
la semiproletarización, por supuesto), siempre
se está pensando en la contratación de mano de Susana Aparicio: Nosotras teníamos un pri-
obra para los campesinos, para los familiares. mer problema, como habrán escuchado por el
250 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

relato de Norma: nos interesaba ver la relación dicotomía se presentaba en la relación que se
entre la estructura social agraria y las nuevas llamaba la constelación latifundio-minifundio.
transformaciones agroindustriales. Lo cual su- La gran explotación versus el campesino. La
pone tener un abordaje del problema desde un gran explotación era homogénea, tradicional,
punto de vista relacional, de la relación entre improductiva, compraba mano de obra, es
aquellos que producen la materia prima con un decir tenía asalariados, era rentista, tenía nor-
sistema más amplio, un sistema complejo que mas de prestigio. Por otro lado el campesinado
inclusive tiene características transnacionales. araba con bueyes, el más pobre se contrataba
Voy a saltear un poco las decisiones metodoló- en las cosechas, el más rico resistía. Es decir,
gicas del complejo cañero que habíamos pen- eran todos homogéneos. Esta dicotomía yo
sado. Me voy a centrar más en las que hicieron creo que a Delich lo limitó, pero también a los
a la investigación sobre el campesinado. Y si que vinieron después, al punto que en 1976 hay
después a alguien le interesa, vemos las deci- un trabajo muy técnico, absolutamente técni-
siones metodológicas del complejo, cómo las co del INTA, en donde se ve una heterogenei-
fuimos tomando. dad, y fue pasado por alto por la mayor parte
Norma (Giarracca) decía recién que no- de los que trabajaban con la cuestión agraria,
sotras veníamos con preconceptos. Yo creo inclusive por gente que participa con nosotros
que el colmo del preconcepto es Delich en de una posición crítica respecto de lo agrario
esto, ¿no? Creo que esta imagen viene de la y siguió usando el 92% de Delich de bueyes y
influencia de un mundo dicotómico en la dé- de bucolismo en relación con la naturaleza.
cada del sesenta, la influencia teórica de un Siguió usando ese “corsé”, aunque este traba-
mundo dicotómico, un mundo donde por un jo del INTA, que es muy poco conocido, es un
lado había una sociedad tradicional y por otro trabajo absolutamente técnico, donde lo que
una sociedad moderna. Esto en términos del trataban de ver era cómo introducir tecnología
Funcionalismo. En términos de las teorías en los cañeros, planteaba una mayor heteroge-
más radicales o por influencia marxista uno neidad. En 1990, simultáneamente con nuestro
decía que había un colonialismo interno y el trabajo hay una publicación que sigue usando
colonizador era heterogéneo y lo colonizado el 92%. ¿Por qué este corsé? Por un lado por no
era homogéneo. Y en la cuestión agraria esta discutir uno mismo con los preconceptos.
El oficio del sociólogo o de los sociólogos con oficio | N. Giarracca y S. Aparicio 251

Cuando empezamos a trabajar con caña, sentes. Como forma de abordaje del problema.
que fue después de trabajar con el arroz, con Eso fue lo primero que hicimos, un poco an-
el complejo arrocero y empezamos a revisar, tes de ir a Tucumán. Es decir, cuáles son las
como decía Norma, lo primero que hacemos propiedades que hay en la estructura social
es ver, poner en duda el bagaje académico que agraria, que están presentes en un grupo y es-
traemos y empezar a contrastar con otros tra- tán ausentes en otro o que están presentes en
bajos como el del INTA donde había indicios de los dos grupos. Nosotros tomamos como ele-
capitalización, había indicios de cambio, por mento relacional cierto tipo de propiedades.
ejemplo había muchos productores con trac- Yo puse allí la relación con el trabajo, lo cual
tor, que es un elemento de capital, es una rela- quiere decir no solo si él trabaja, sino cómo se
ción con el capital distinta a un campesino que relaciona con el mercado de trabajo. ¿Es ofe-
trabaja con bueyes. Ahí tenemos un indicio de rente de mano de obra, sale a vender su fuerza
que había más heterogeneidad. Al menos había de trabajo? ¿Es demandante de mano de obra,
algo dado por otros que nos ponía en cuestión contrata asalariados? ¿Contrata asalariados en
los preconceptos. Nosotros empezamos a du- forma permanente? ¿Contrata asalariados en
dar porque dudábamos desde el principio. Es forma transitoria? ¿Qué combinaciones son
decir, lo que nosotros hacíamos era decir: bue- posibles? ¿Qué relación tiene con la tierra? La
no, existe 92% de campesinos, veamos, porque relación principal con la tierra es la propiedad-
acá tuvo que haber transformaciones, no puede no propiedad. ¿Cuánto domina? ¿Cuánto tiene
ser que esto siga así. No puede ser que no haya de propiedad? Es un indicador, una relación
habido cambios cuando hubo cambios tan im- que va a significar cosas distintas. Es distinto
portantes en todo el agro argentino. tener un dominio sobre un territorio de monta-
Primera duda, cómo trabajar la estructura ña de mil hectáreas versus un señor que sola-
agraria pensando en estos términos. ¿Qué es lo mente tiene una manzana de dominio. Enton-
que uno hace primero? Una cosa que dice Bou- ces acá aparecen diferencias inclusive en los
rdieu en su trabajo es que uno arma los distin- poderes de negociación que van a tener en los
tos grupos que pueden aparecer —él lo plantea distintos mercados. Es distinto tener mil man-
con las instituciones educativas— y ve cuáles zanas en una montaña que tener mil manzanas
propiedades están presentes y cuáles están au- en Pergamino.
252 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

¿Qué otros vínculos aparecen? Aparece el vín- nombró que había un registro de productores.
culo con lo social, con lo organizativo. ¿Cómo se Eso era lo más actualizado. Si yo no recuerdo
vincula con los distintos tipos de organizaciones mal, el último censo de productores cañeros
que hay? ¿Hay organizaciones? ¿Se organizan? era de 1976, pero era una especie de censo
En qué cosas está presente la comisión vecinal, donde lo único que se preguntaba era cuántas
la cooperativa, la cámara de productores, la cá- hectáreas de caña tenía y el cupo de produc-
mara azucarera, el mundo internacional de los ción otorgado por la DNA. El cupo quiere decir:
bancos, hay uno de los ingenios que es dueño usted produce esta cantidad y no puede produ-
de bancos. Entonces, hay una serie de vínculos cir más, se le puede comprar solo esto. Esto es
con toda la sociedad que deben ir planteándose: una relación. Así como en la mayor parte de los
¿dónde hay ausencia y presencia de esto? ¿Qué trabajos aparece como un dato, no es un dato,
sistema se construye con esto? Y a nosotras es “un construido”. ¿Por qué es un construido?
nos interesaba, por las razones que dijo Norma Porque el cupo implica una relación de propie-
antes, tener alguna aproximación de cuánto re- dad o en dominio sobre una producción. Si yo
presentaba esto, cuánto era esta estructura. El domino solamente —así tenga 50 hectáreas de
92%, decían, tenía la característica de ser cam- caña—, si mi cupo es de cinco toneladas, yo
pesinos, de tener una baja dotación de capital, en realidad tengo solamente una hectárea de
de utilizar solo su mano de obra familiar y a lo caña porque solo una hectárea de caña es la
sumo utilizar su mano de obra familiar y ven- que puedo vender. El resto, en estos términos,
derla. Vender la mano de obra familiar es visto se transforma en ilegal. Esto duró hasta 1991.
generalmente, en el corsé teórico, en un proceso Es decir, todo el resto que yo tenía era ilegal.
donde uno finalmente deja de ser campesino y Esto es una relación social. Inclusive hay una
se transforma solo en asalariado: tomado desde legislación que sostenía y legitimaba esta rela-
el mundo de la transformación del feudalismo al ción. Con esto no estoy juzgando si era bueno
capitalismo, lo que aparece es que la venta de la o malo, sino esto es lo que era y este es un vín-
fuerza de trabajo termina por despojar al cam- culo. Como vínculo debe ser entendido el cupo.
pesino de la tierra. Nosotras teníamos este registro. En base a
¿Pasaba eso en Tucumán? Esa era nuestra este registro es que se seguía diciendo el 92%.
pregunta. Esta duda era permanente. Norma Porque ese 92% no era que se trasladaba el dato
El oficio del sociólogo o de los sociólogos con oficio | N. Giarracca y S. Aparicio 253

de Delich, sino que lo que se trasladaba de De- por un salario. Esas deconstrucciones hay que
lich era que todos los campesinos vendían me- hacerlas permanentemente. ¿Qué había detrás
nos de diez toneladas, o cinco —no me acuerdo del cupo? Dijimos antes que había una relación
cuánto era—, de caña. Entonces, se tomaba el de propiedad, que suponía un dominio sobre la
cupo y se decía ¿cuántos tienen menos de cin- producción y que lo que se producía por fuera
co toneladas? Y en base a eso saco la propor- de eso era ilegítimo, era muy posible que hubie-
ción. Pero este era el único dato que teníamos ra violaciones a esto por algún lado. Entonces, si
del universo de productores cañeros. Sabíamos, este era el concepto de “cupo”, había que pensar
con solo mirar el registro y con solo tratar de de- por qué lado podía ser violada esta norma.
construir el concepto, que podíamos tirar abajo Teníamos un capital académico, hay otras
el concepto que hay por detrás del registro. Vol- producciones en la Argentina que fueron cu-
ver a armar los pasos con los que se construyó pificadas con lo que nosotras trabajamos por
el dato. Deconstruir es eso. Es volver para atrás los setenta: el caso de la yerba mate tuvo cupo.
ese dato del cupo y la cantidad de hectáreas que Sabíamos que en los registros de productores,
fue construido también con un preconcepto. No cuando hay cupificación, es bastante frecuente
solo Delich trabajaba con preconceptos. Los que se anote como productor el marido con un
censos trabajan con preconceptos. El concepto cupo y la mujer con otro cupo y el hijo con otro
de trabajo, por ejemplo, que se usa en el censo cupo. Esto nosotros lo sabíamos, teníamos ex-
cuando nos preguntan “¿usted trabajó la última periencia, la norma nos daba lugar a pensar que
semana?” es entendido por nosotros de una ma- las formas de poder tener un cupo más grande
nera, y por un campesino es entendido en forma pudieran ir por este lado: distintas personas re-
distinta y por una mujer campesina mucho más. gistradas, pero que en realidad trabajan juntos.
Una mujer campesina contesta que no trabajó. Tomamos recaudos, al hacer la investigación y
Porque el concepto de trabajo para una mujer al plantearnos los problemas técnicos, de tra-
campesina es salir a trabajar afuera. Aunque tar de identificar la existencia de distintos cu-
haya estado atando tabaco y vendiendo tabaco pos dentro de los que residían y trabajaban en
todo el tiempo, va a decir que no trabajó, por- la explotación.
que para ella, lo que ella tiene en su concepto ¿Cómo tomamos recaudos? Tomamos re-
de trabajo es otra cosa, es salir a trabajar afuera caudos repreguntando, preguntando al prin-
254 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

cipio, preguntando al final del cuestionario la único dato que teníamos era el cupo. No arma-
misma cosa de distinta manera, haciendo pre- mos dos estratos como decía Delich, los cam-
guntas de control, como por ejemplo “¿cuánto pesinos y los empresarios; sino que armamos
vendió en el último año?”. Entonces, aparece cuatro estratos en donde presuponíamos que
por ahí toda la producción junta y entonces había heterogeneidad; el de productores más
volver al principio y preguntar “¿cuántos cu- pequeños suponíamos que era el más homogé-
pos, qué otro cupo había en la familia?”. neo y el que más población tenía, por lo tanto
Nosotras hicimos primero entrevistas en se extrae una unidad cada más casos. En cam-
la zona, donde tomamos los conceptos más bio en el último, que era el de los empresarios
globales, si quieren. La lista de propiedades y grandes, los ingenios integrados, que eran creo
ausencias de las mismas que habíamos hecho, que 17 en ese momento, o 18; de esos tomába-
eso fue lo primero que hicimos en la entrevista. mos todos los casos. Entrevistábamos a todos.
Y después diseñamos el cuestionario con es-
tas perspectivas: lo que habíamos visto en las Norma Giarracca: Perdoname Susana, para
entrevistas, el bagaje intelectual, los trabajos los que leyeron Bourdieu, él dice que es imposi-
académicos y los datos de registro que tenía- ble hacer un muestreo o un campo de los cien-
mos. En base a eso diseñamos el cuestionario. tíficos de relevancia; los científicos del siglo XX
Perdón, me olvidé una parte: el registro era el sin que caiga Einstein, por ejemplo. Es imposi-
universo que habíamos usado para la muestra; ble, ¿se entiende? Uno tiene que garantizar que
habíamos hecho una muestra con distintos en el estrato de los productores más grandes
estratos lo cual supone que tiene distinta pon- estén los ingenios, por un problema de relevan-
deración, distinto peso. Si uno supone que hay cia en el campo; ese es un problema metodoló-
mucha homogeneidad toma menos casos, para gico que lo conversás con el muestrista: ¿cómo
eso llama a un muestrista, pero es uno, el in- hacés para garantizar la presencia de actores
vestigador, el que le dice al muestrista los pro- relevantes en el campo?
blemas teóricos, metodológicos y técnicos que
tiene. Nosotras le dijimos ojo con este registro, Susana Aparicio: Primera gran alarma: Norma
queremos que haya representación buena de se va primero con todo un grupo de graduados
tales, tales y tales estratos de productores. El y estudiantes con los que estábamos trabajan-
El oficio del sociólogo o de los sociólogos con oficio | N. Giarracca y S. Aparicio 255

do y el primer día a la noche llama desespera- ba otros cupos, cómo era la relación con los
da, a las 0:30, cuando no se usaba no dormir de cupos que administraba. Y esto nos llevó a un
noche como ahora. El primer día se hicieron hallazgo que llamamos “sociedades familiares”,
una o dos entrevistas, el primer día en el cam- que son grupos productivos administrados y
po, en el mundo rural me refiero, difícilmen- organizados familiarmente y donde la familia
te se hagan más de una o dos entrevistas por no terminaba en la unidad doméstica que re-
persona, inclusive menos, sobre todo si uno va side allí sino que había miembros de la familia
con estudiantes que es la primera vez que van que estaban viviendo muy lejos, en Buenos Ai-
al campo y van de a dos. Bueno, llama Norma res, en una villa o donde fuera, pero que tenían
y dice: “Susana, no solo hay familias en donde un vínculo familiar al estilo de lo que define el
el marido tiene un cupo y la mujer tiene otro, censo como familia. Para el censo, “familia” es
sino que hay familias donde el dueño del cupo la unidad que reside en un mismo lugar y que
está viviendo en Buenos Aires, no pertenece a comparte la misma olla, es decir el presupues-
la unidad doméstica, está viviendo en Buenos to familiar en común. Acá lo que pasaba era
Aires y el hermano administra su cupo, hay que no residían en el mismo lugar, pero había
familias con varios cupos, etcétera, etcétera”. como presupuestos familiares comunes. Es de-
En síntesis se presentaba una complejidad no cir que el que estaba en Buenos Aires le manda-
esperada ni prevista. ba dinero por mes de la plata de su salario a la
Yo llamé a la muestrista y le dije que había familia que estaba en Tucumán. La familia que
una complicación más: “Con el cupo no solo estaba en Tucumán le reintegraba lo que había
pasa esto, sino que además hay familiares no “ganado”, lo que habían obtenido con el cupo
residentes que tienen cupos”. Y le pregunto si de caña que el hermano tenía. Entonces, el vín-
esto modificaría mucho las ponderaciones con culo familiar iba mucho más allá de la frontera
que eran extraídos los casos. Con las indica- de la definición tradicional de familia.
ciones de la muestrista (Sara Novaro) pensa- Y esto se está viendo en este momento en
mos una serie de cosas nuevas para preguntar las zonas urbanas también: la familia que se usa
y agregar al cuestionario, para poder registrar operativamente. El uso del concepto “familia”
correctamente la existencia de este tipo de hay que hacerlo con cuidado. Estar permanen-
casos: preguntábamos si el jefe administra- temente preguntándose por qué se sigue usando
256 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

tal cosa. Así yo después la uso porque reconozco estructura social. Claro, el censo no dice cómo
que es lo mejor, que es lo que más se adecua a mi apareció, y creo que el hallazgo de nuestra in-
interpretación teórica, a mi explicación teórica, a vestigación es decir cómo apareció. En el cua-
los vínculos que esto tiene con otras cosas. Pero dro que muestra los cupos que manejaba cada
hay que ponerlo en duda. Finalmente, nosotros explotación encontramos que podían manejar
cometimos un error al no poner totalmente en hasta ocho cupos. ¿Se entiende? Sumaba mi
duda la construcción del registro, pero también cupo de cuatro toneladas, el cupo de mi mujer
tuvimos un hallazgo. Cometimos un error porque de cuatro toneladas, ocho toneladas, el cupo de
no pudimos estimar bien cuánto era la cantidad mi cuñado que estaba en la ciudad de Tucumán,
de campesinos. Posiblemente tengamos una so- cuatro toneladas, el cupo del hermano de mi
brevaluación de los campesinos. cuñado que trabajaba en la construcción y que
había accedido al cupo, otras cuatro toneladas.
Norma Giarracca: Ella dice “posiblemen- Ya iban doce toneladas. Encontramos que un
te”, porque no cree en el censo, porque en el solo jefe manejaba ocho cupos. Por supuesto,
mismo año se hizo el censo. En vez de 17 mil los más pequeños son los que menos manejan,
cañeros, como decían todos, nosotros estima- manejan hasta dos cupos, porque si manejaran
mos 11 mil cañeros en el mismo 1988. El Cen- más dejarían de ser pequeños, tendrían más po-
so Agropecuario de 1988, cinco años después, sibilidades en esta compactación… porque la
estimó diez mil, o sea la diferencia con nuestra compactación de cupos viene sumada a la com-
estimación fue lo que era nuestro margen de pactación de tierras. El cupo viene con la tierra
error. Pero el Censo Agropecuario registró me- y con el crédito de las cooperativas. Entonces,
nos campesinos aún de los que registramos no- los campesinos manejaban hasta dos cupos,
sotros. Este 60% de campesinos que nosotros pero lo más interesante es que los familiares
registramos, el Censo Agropecuario creo que lo capitalizados, son el 26% de los familiares ca-
baja al 40 y pico. Y aumentan los familiares ca- pitalizados, manejaban ocho cupos. Ese era el
pitalizados. Ese estrato que descubrimos unos secreto de la posibilidad de capitalización.
años antes de que saliera el censo, el censo
lo registra perfectamente. Ese estrato que no Susana Aparicio: Yo voy a decir por qué tengo
había aparecido nunca, que era novedad en la mi duda con lo del Censo, porque me parece
El oficio del sociólogo o de los sociólogos con oficio | N. Giarracca y S. Aparicio 257

que es importante en el proceso de investiga- ción o en un censo agropecuario, coincidió en


ción cuando uno tiene que ver cómo fue cons- una provincia con una huelga de maestros. Eso
truido el concepto con el que está registrado el es muy importante, porque son los maestros
dato, lo que llamamos el dato secundario que los que hacen el censo. Por lo tanto ahí hubo
construyó otro. Tener en cuenta que ese dato algún “despiole”. En otra provincia, en el Censo
que nos aparece como un numerito y que nos de 1988, una Dirección de Agricultura provin-
encanta porque nos solucionó la vida porque cial estafó la plata del censo. Esto se descubrió
es un número, no nos solucionó nada. Porque y se tuvo que volver a hacer el censo. Pero po-
hay que ver como se construyó. Entonces, mi dría no haberse descubierto.
preocupación con los censos es que, como los Volviendo al tema del campesinado en
campesinos suelen vivir en los sectores más caña, el primer hallazgo que tuvimos fue esta
alejados, en los sectores donde hay que pasar cuestión de la existencia de “sociedades fami-
un bañado, por ejemplo, para llegar, o hay que liares”, como “sociedades de hecho” de fami-
ir en burro hasta allí, en un censo, que es un lias que nucleaban cupos, y esto fue como un
relevamiento masivo es muy posible que esos avance. No hay solo una familia, la unidad de
casos se pierdan. Justamente, los que se suelen producción campesina no es solo una unidad
perder son los más pobres. Nosotros teníamos de producción residente, sino que también pue-
el nombre del productor y dónde estaba ubica- de incluir otro tipo de relaciones, de vínculos.
do y lo ubicábamos como fuera. Y cuando no Relaciones con otros familiares que de alguna
pudimos llegar, como una vez me pasó perso- manera forman parte de la olla, permite pensar
nalmente, no pude llegar con la camioneta, no- en conceptualizaciones, en nuevas relaciones.
sotros supimos que ese campesino se había ido Eso por un lado. Por otro lado, esta heteroge-
y que ya no estaba viviendo más en ese lugar, neidad que nosotras vimos que existía y que Nor-
porque preguntábamos a todos los vecinos. ma les mostró en ese cuadro que tiene muchísi-
Esto, un censista no lo hace. Entonces, en la mas celdas; solamente con verlo uno encuentra
deconstrucción del dato, uno tiene que mirar que hay por lo menos nueve o diez hileras que
no solo qué conceptos usó, qué indicadores son distintos tipos de productores. Otro recau-
usaron sino qué inconvenientes hubo en el re- do que habíamos tomado —y esto por nuestra
levamiento. Por ejemplo, en un censo de pobla- experiencia en otras zonas y por cuestiones teó-
258 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

ricas para definir la penetración del capital en el Nosotras habíamos tomado recaudos, pero
agro— fue el conocimiento sobre los elementos no quiere decir que preguntáramos “¿señor, us-
de capital en cada tipo de productor, qué ele- ted contrata en forma encubierta asalariados?”.
mentos de compra de fuerza de trabajo o venta No. Preguntábamos sobre algunas tareas que
de fuerza de trabajo. Nosotras, en eso, tomamos sabemos que son típicas para que pase esto:
muchos recaudos. ¿Por qué? Porque puede ha- preparar el terreno, transportar el producto.
ber formas encubiertas de compra de fuerza de Preguntábamos ¿cómo prepara el terreno?
trabajo o de venta de fuerza de trabajo y esto ¿Lo hace usted? ¿Con tractor? ¿Con bueyes?
pasa mucho cuando uno escucha el discurso de ¿Contrata a alguien que se lo hace? Y ahí nos
la Sociedad Rural Argentina. La Sociedad Rural aparecía una forma de compra de fuerza de tra-
Argentina se cree casi campesina y dice que no bajo que tuvo bastante peso, muchísimo peso.
tienen asalariados. Es verdad, no tiene asalaria- Cuando nosotras decimos que el 7% son “cam-
do porque no contrata un asalariado como se pesinos puros”, en general lo que estamos di-
contrata en la fábrica. Contrata a través de ter- ciendo es que el que le sigue, que es un “campe-
ceros. Contrata un servicio, es distinto por ejem- sino medio”, que tiene alguna contratación de
plo tener una empleada doméstica que llamar a fuerza de trabajo, no es contratante de asalaria-
Manpower o qué sé yo cuál, o a una empresa de dos por un día o por dos días, sino que muchas
limpieza que haga el servicio de limpieza. No es veces lo que contrató es un servicio para pre-
uno el que contrata asalariados. Es el servicio paración de terreno y para el transporte. Eso
de limpieza el que lo contrató. Por lo tanto, este era muy común, la contratación de un servicio
tipo de desdibujamiento del vínculo laboral don- en donde había un sistema de compra de fuer-
de el patrón no es directamente el patrón, sino za de trabajo no tradicional, o no tradicional
que contrata un servicio, servicio que sí tiene en el mercado formal con el que se trabaja. El
asalariados, ahí hay una compra de fuerza de mercado formal es el mercado urbano, donde
trabajo que no está claramente en la relación. existen en el diario los pedidos de trabajadores
No es la clásica relación patrón-empleado, sino y las ofertas de trabajadores. En cambio en el
es la relación empresa-empresa en donde el se- campo esto no pasa y aparecen estos servicios,
gundo empresario es el que está poniendo la y en la ciudad también, si uno mira un poco hay
fuerza de trabajo. montones de cosas que se contratan por servi-
El oficio del sociólogo o de los sociólogos con oficio | N. Giarracca y S. Aparicio 259

cio y que no aparecen como un vínculo claro de de trabajo nos aparecía en todos los estratos
patrón-empleado. que llamamos subordinados. Es decir, desde el
Esto además indicaba una penetración del campesino puro hasta el familiar capitalizado,
capital en el agro. No es solo que hay contrata- encontrábamos que algún miembro de la fami-
ción de “esta cosa”, ¿qué está significando “esta lia trabajaba afuera. Y esto no significaba que
cosa”? Esto es la puesta en función de una se fuera a ir del campo o que fuera el paso pre-
cuestión conceptual: esto implica una penetra- vio a la migración ni a la proletarización, sino
ción del capital en el agro, una mayor cantidad que era una estrategia del grupo familiar para
de elementos de capital de lo que tradicional- su canasta de ingresos. Lo que sí había eran di-
mente se veía. Por otro lado antes decíamos ferencias en qué se ocupaban. Los más pobres
“los más pobres solo venden fuerza de trabajo”, se ocupaban en tareas más inestables, de más
y esto representaba algo que era un supuesto uso de la fuerza. No quiero utilizar la palabra
muy fuerte. Esta cuestión de que los más po- “calificación” porque en general las tareas de
bres terminan por irse del campo. Teníamos al- cosecha son calificadas, son desvalorizadas
gunos indicios, en general “el último que se va por ser manuales, pero son calificadas, no
que cierre la puerta”, pero los campesinos nun- cualquiera puede cortar la caña en el momen-
ca cerraban las puertas. Siempre queda alguien to oportuno y hacer bien todas las cosas que
cuidando la tranquera. Por algo la persistencia hay que hacerle para que no pierda el juguito
campesina en sistemas donde hay mucha pe- que tiene. Es decir, son tareas más bien manua-
netración de capital. ¿Qué pasaba? En primer les, de mucha fuerza, esto es lo que aparecía
lugar lo que vimos: el vínculo familiar con otros en los estratos más pobres y en los estratos de
sistemas que no fueran agrarios, es decir, salís los “familiares transicionales” lo que aparecía
a trabajar afuera, ¿adónde? Si tenía otras inver- era el trabajo más estable en algún sector de
siones, es decir, si el que es un familiar capita- servicios —enfermera, en la cooperativa, como
lizado y tiene un pequeño negocio, un almacén empleado, alguna hija maestra, empleado en
de ramos generales o vende su capital, alquila servicios de alguna cuestión municipal—. Esto
su capital, sale a hacer preparación del terre- sí mostraba diferencias, pero que vendían fuera
no para otros, o transporte para otros. Lo que de trabajo, en los dos sectores vendían. Esto es
vimos fue que esta cuestión de vender fuerza lo que nosotros llamamos “multiocupación”. La
260 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

proletarización no es, necesariamente, un paso cuesta, entrevista, datos provistos por otros y
previo a la migración. No es una condición pre- demás—, cómo sintetizo la información de for-
via necesaria. Es una propiedad, pero no una ma tal que aquello que uno sintió como relevan-
condición previa. Esta es un poco la conclu- te lo pueda resumir para que otro lo entienda.
sión que sacábamos. Es decir, cómo se presenta un nuevo dato dan-
La otra cuestión era el tema de la alta hetero- do cuenta de los conceptos que lo generaron.
geneidad que significaba todo este mundo. Es- Todo proceso de investigación supone que
tuvimos viendo propiedades, relaciones, y esto uno va haciendo estas cosas, que son artesa-
no era fácil de sintetizar metodológica o téc- nales y tediosas, junto con lecturas; y que va
nicamente. ¿Por qué diferencio metodológico buscando nuevas lecturas en función de lo que
de técnico? Porque creo que lo metodológico le va apareciendo. Una de las cosas que Nor-
es estar dudando siempre de lo que uno está ma decía antes, nosotras estuvimos revisando
proponiendo y de lo que el dato está diciendo. material y encontramos esa tasa que llamamos
Dudar del dato, y deconstruir, y dudar de lo que Tasa Patnaik que nos permitía sintetizar este
uno dice y decir qué preconcepto estoy usan- mundo complejo sobre las distintas formas de
do para esto. Creo que esa es la esencia de lo fuerza de trabajo. Esa tasa lo que hacía era re-
metodológico. Lo técnico es un derivado que sumir relacionando distintas variables. Toma-
surge casi espontáneamente, con un poco de ba básicamente la cantidad de jornales que en
oficio, con el oficio que usamos para superar una unidad de producción se habían comprado
estas dudas. Superar las dudas no quiere de- versus la cantidad de jornales que se habían
cir encontrar la verdad, sino cómo controlar vendido, en relación con los que habían sido
estas dudas. Cómo preguntar, cómo mantener provistos por la mano de obra familiar. Eso si
esta duda que yo tengo acerca de si todos los quieren en el trabajo nuestro está más explica-
que venden fuerza de trabajo son muy pobres. do, pero quiero darles una idea de que la tasa
Cómo controlar esta duda. Cómo pensar que sintetizaba bastante bien aquello que nosotras
esto no es cierto. Entonces, lo técnico surge habíamos visto: una alta heterogeneidad y
casi inmediatamente. En lo técnico hay distin- cómo resumirla de forma tal que diera cuenta
tos elementos. Desde cómo uno va a aproxi- de esta heterogeneidad, es decir ver cuál era el
marse al campo, qué estrategia va a usar —en- balance de la fuerza de trabajo que aparecía y
El oficio del sociólogo o de los sociólogos con oficio | N. Giarracca y S. Aparicio 261

si esto nos permitía estratificar a los producto- características y que el cupo conjunto de todos
res teniendo en cuenta las relaciones teóricas los que él maneja no supere tantas toneladas.
que nosotras estábamos viendo. Este tipo de instrucciones no quedan regis-
Con respecto a la tasa, lo que hicimos fue vin- tradas muchas veces, y después uno tiene que
cularla con otros elementos del sistema cam- tratar de acordarse, como lo hicimos nosotras,
pesino. ¿Cómo? Nosotras, desde el principio, tomamos esta decisión, entonces, nuestra en-
nos planteamos el problema campesino, quie- trevista a campesinos, que era una entrevista
ro decir “la acción de los campesinos”. Para la en profundidad, se hacía solo en estos casos. Y
investigación de los “complejos” utilizábamos esa fue la que trabajamos más cualitativamente
conceptos “macro” (sociales y económicos) en el libro.
pero para este buscamos elementos “micro” Al reducir en esta charla lo que habíamos
o “etno-sociológicos”. Nuestra encuesta tenía pensado dar de la estrategia metodológica y
dos partes: tenía un cuestionario bastante for- técnica, tuvimos que saltear algunas partes.
mal, bastante trabajado con entrevistas previas Usamos distintas técnicas, usamos hasta téc-
y una entrevista mucho más informal pero bas- nicas históricas, y estuvimos revisando archi-
tante estructurada, para aquellos que al apli- vos, historia de los ingenios y demás. Usamos
car el cuestionario grande nos daba que eran múltiples técnicas, inclusive técnicas de traba-
campesinos. Antes de irnos habíamos dicho jo en grupo, reuniones con las cooperativas.
que había que aplicar el segundo cuestionario Pero también hicimos reuniones entre noso-
a todos aquellos que tengan menos de veinte tros, al mediodía nos encontrábamos a almor-
toneladas de cupo, pero mientras estábamos zar o a la noche, a cenar y discutíamos lo que
allí resolvimos que no, que eso no era un buen habíamos estado viendo. Algunos de nuestros
indicador, por más que si alguno de ustedes en- planteos e hipótesis surgen de esas cenas o al-
cuentra por ahí el cuestionario arriba dice eso, muerzos, de la charla entre nosotros. El que
“hacer a todos los que tienen menos de vein- hayamos usado distintas técnicas no quiere
te toneladas”. Pero no fue así, no usamos eso, decir que hayamos tenido distintas metodolo-
porque en el trabajo de campo mismo hicimos gías. La metodología permanente era estar du-
un cambio y solamente aplicamos el segundo dando de lo que uno decía. Cuando otro decía
cuestionario a aquellos que tenían tales y tales algo, decirle: bueno, no, pero ¿si es de tal otra
262 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

manera? Pero fíjate que esto no tiene que ver zada para el accionar de ellos como organiza-
con lo que uno espera teóricamente. Y había ciones. Pero al comienzo les costó aceptar los
que argumentar para poder sostener lo que resultados de nuestro trabajo porque no coin-
se estaba diciendo. Este ejercicio es como el cidían con el discurso más generalizado de que
ejercicio que se transmite solo en “el hacer”. había un 92% de campesinos todos igualitos.
Entonces, por ahí múltiples técnicas pero una Ellos, la Liga de Cooperativas cañeras y UCIT,
sola inquietud metodológica: dudar desde la ayudaron económicamente a que esta publi-
teoría, si no está pasando algo que contrasta cación saliera, presentamos la primera vez el
o que tengo que indagar más. Por ahí eso era libro en Tucumán. Y ellos dicen: “como dicen
un poco, en cuanto a abordaje metodológico- ellas, yo que soy familiar capitalizado…”, “yo
técnico, lo que queríamos contarles. que soy campesino transicional…”, “en esta
posición hago tal y tal cosa, pero si vendo más
Norma Giarracca: Yo les quiero contar algo, trabajo seguramente no lo haría”. Es decir, em-
como broche de cierre. Cuando les transmiti- pezaron a complejizar sus propias estrategias
mos los primeros resultados, nuestras cons- gremiales. Ellos mismos se dieron cuenta de
trucciones, a los dirigentes campesinos se les la importancia de romper con las prenociones.
pusieron los pelos de punta. “¿Cómo? ¿Y nues- De la importancia de la buena información, de
tro discurso político en Buenos Aires? ¿Qué la mirada compleja. Otra cosa que les quiero
decimos ahora? Que hay un estrato de 22% más decir es que en 1991, hubo un decreto presi-
acomodado etcétera, etcétera. No, pero qué sé dencial, que desreguló totalmente la actividad
yo”… Trabajamos muchísimo con ellos. Noso- cañera; en este momento hay un “sálvese quien
tras tenemos una relación muy importante con pueda”, pero es muy, muy importante lo que
las organizaciones, seguimos trabajando con ellos hicieron estos años, sobre todo a partir
las organizaciones y vemos con el tiempo que del fortalecimiento de sus cooperativas desde
se da lo que llamamos “efecto de teoría”: ellos 1985. Ellos ahora son actores más fuertes para
ahora hablan de “familiares capitalizados”, de enfrentarse al mercado. El libro es una fotogra-
“familiares transicionales” y gestan políticas fía de fines de los ochenta, y los procesos ac-
para cada uno de los sectores. Se dieron cuen- tuales plantean, justamente, esta capacidad de
ta de lo importante que es información actuali- los distintos actores para ir moviéndose, para
El oficio del sociólogo o de los sociólogos con oficio | N. Giarracca y S. Aparicio 263

ir negociando. Pero ellos, en este momento, Argentina: la otra mitad del país (Buenos
no solamente están negociando con el capital Aires: CEAL, Colección Universitaria).
agroindustrial tucumano, con el capital agroin- Giarracca, N.; Gras, C. y Gutiérrez, P. 1994
dustrial argentino en su conjunto, sino con el “Métodos cuantitativos y cualitativos
brasileño. Porque la caña, si bien todavía los en los estudios de la Sociología Rural”,
protocolos no han sacado las tarifas, va a ser ponencia presentada a las Primeras
una de las tarifas o en la integración con Brasil. Jornadas sobre Etnografía y Métodos
Muchas de las cosas que se plantea el libro son Cualitativos, Buenos Aires.
coyunturales, son de ese momento. No la cues- Giddens, A. 1987 Las nuevas reglas del
tión estructural, pero sí sobre todo la cuestión método sociológico (Buenos Aires:
de la intervención del Estado. Amorrortu).
[…] Hooks, B. 1990 Yearning, Race, Gender,
and Cultural Politics (Boston: South End
Press).
Bibliografía Melucci, A. 1993 “Frontier Land: Collective
Action between Actors and systems” en
Bourdieu, P. y Wacquant, J. D. 1992 Réponses Diani, M. y Eyerman, R. (comps.) Studying
pour une anthropologie réflexive (París: collective action (Londres: Sage).
Seuil). Nun, J. 1987 La rebelión del coro. Estudio
Delich, F. 1970 Tierra y conciencia sobre la racionalidad política y el sentido
campesina (Buenos Aires: Signos). común (Buenos Aires: Nueva Visión).
Giarracca, N. y Aparicio, S. 1991 “Los Touraine, A. 1988 El regreso del actor (Buenos
campesinos cañeros: multiocupación y Aires: Eudeba).
organización” en Cuaderno del Instituto de
Investigaciones (Buenos Aires: Facultad de
Ciencias Sociales, UBA) N° 3.
Giarracca, N. 1994 “Tucumanas de ojos grandes”
en Panaia, M. (comp.) Las mujeres en la
Métodos cuantitativos y cualitativos en
los estudios de la Sociología Rural* **
Norma Giarracca, Carla Gras*** y Paula Gutiérrez****

Introducción Pero en la producción realizada después de la


institucionalización de la Sociología a fines de
La Sociología Rural en Argentina ha seguido los cincuenta, se nota una fuerte influencia del
diferentes escuelas y perspectivas teóricas. estructuralismo. Sus análisis e interpretaciones
se centraron en las “estructuras” (productivas,
económicas, sociales), y “la producción” es el
* Giarracca, N.; Gras, C. y Gutiérrez, P. 1995 “Métodos
cuantitativos y cualitativos en los estudios de la Socio- lugar de referencia obligado de cualquier in-
logía Rural” en Ruralia, Revista Argentina de Estu- tento de comprensión de la acción. Aun en los
dios Agrarios (Buenos Aires: FLACSO) octubre. estudios de sectores subalternos, en los que co-
existen producción y consumo, y en los que es
** Comunicación presentada a las “I Jornadas sobre
Etnografía y Métodos Cualitativos”, realizadas en el Ins-
muy difícil obviar la vida cotidiana para com-
tituto de Desarrollo Económico y Social (IDES), 9-10 de prender el funcionamiento de la unidad, las re-
junio de 1994. ferencias estructurales ocupan un fuerte lugar.
De igual modo, los pocos trabajos producidos
*** Posdoctora y socióloga, es investigadora del Con- hasta los años ochenta sobre las organizaciones
sejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
(CONICET) y miembro del Grupo de Estudios Rurales y movimientos políticos de actores agrarios han
del Instituto Gino Germani de la Facultad de Ciencias tendido a relacionar la naturaleza y eficacia de
Sociales de la universidad de Buenos Aires. las demandas y reivindicaciones con la posi-
ción estructural de los sujetos en cuestión.
**** Socióloga (UBA). Integra el área de Estudios Ru- La mayoría de los sociólogos rurales se for-
rales del Instituto de Investigaciones de la Facultad de
Ciencias Sociales, UBA. maron para organizar y trabajar información se-
266 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

cundaria y para generar información cuantitati- Conceptos como “estructura agraria”, “es-
va. Series de datos de producción, área sembra- tructura de tenencia y tamaño de la tierra”,
da, rendimientos y precios, así como los censos “mercados de tierra o de trabajo”, comenzaron
son informaciones de uso cotidiano. Sin embar- a combinarse con otros como “estrategias”,
go, la Sociología Rural se ha diferenciado de la “construcción”, “sentido”, “negociación”, “au-
economía agraria por llevar a cabo estudios de toorganización”. Los aspectos singulares, vi-
campo para generar nueva información, lo que venciales, intersubjetivos y las historias de los
llevó a encuestar, entrevistar, entrar en contac- sujetos comienzan a importar tanto como los
to con los sujetos analizados. Y, precisamente, estructurales.
este estilo de investigación facilitó que dentro En este trabajo reflexionaremos, desde
de la Sociología Rural se generaran otros tipos nuestra propia experiencia, acerca de este
de interrogantes que necesitaron otras formas proceso, que fue mutando preocupaciones
de generar información y conocimientos. por la ubicación estructural, por cortes sin-
Esos otros interrogantes refieren a la pre- crónicos y tipologías que borraban las singula-
sencia de “un sujeto”, pero ya no aquel ubi- ridades, por otra posición que busca un sujeto
cable y comprensible dentro de la estructura, singular y la comprensión del sentido que los
sino aquel otro capaz de intervenir en un cur- sujetos dan a sus acciones. En ese espacio de
so de acontecimientos o en un estado de co- reflexión, aparecerán las otras metodologías y
sas, ese otro “agente” capaz de estructurar al técnicas de análisis.
mismo tiempo que es estructurado (Giddens,
1987). Los actores comienzan a ser tomados
como recursos de inteligibilidad para explicar Campesinos y agroindustrias:
los acontecimientos, la “acción” pasa a tener la organización social y
un papel central. Como plantean Delacroix y la forma de abordarla
Dosse (1993), se pasa a valorizar simultánea-
mente al sujeto como actor y al científico como En la década de setenta, los campesinos no
intérprete del Otro, “situándolos en una rela- solo no desaparecían —como se había pronos-
ción que siempre es de intersubjetividad y de ticado tantas veces— sino que cuando se pre-
implicancia” (ibídem: 21). sentaban ciertas condiciones, se integraban a
Métodos cuantitativos y cualitativos en los estudios … | N. Giarracca, C. Gras y P. Gutiérrez 267

las formas más avanzadas de la organización competían con las grandes empresas. Nuestros
capitalista: las agroindustrias. El interés por trabajos conceptualizaron esta situación como
estudiar la relación entre campesinos y agroin- “integración cooperativizada” (Giarracca y
dustrias permitió generar una abundante pro- Aparicio, 1991; Giarracca, 1988; Gras, 1993).
ducción sobre lo que se conoció como “agricul- La organización cooperativa y sus nuevas
tura por contrato” (contract farming). funciones —que exigían destrezas, iniciativas,
Estos estudios coincidían en que las con- novedosas prácticas (manejar un fax, por ejem-
diciones para el contrato agroindustrial entre plo)— nos planteó un desafío de conocimiento:
campesinos y empresas agroindustriales eran cómo y por qué unos sujetos ubicados desfa-
heterogéneas, cambiantes, no solo de país en vorablemente dentro de la estructura social
país, sino dentro de un mismo país, o de una deciden modificar en conjunto las condiciones
misma región. Nestlé, por ejemplo, no podía existentes y crear otra situación, que modifica-
obtener en México el mismo contrato agroin- ra la situación inicial. Por qué son unos y no
dustrial con los pequeños ganaderos de dos otros, por qué algunos toman iniciativas capa-
regiones cercanas. Además de las necesidades ces de convocar a otros y formar un “nosotros”.
de abastecimiento de las empresas, aparecían Se trataba entonces, de focalizar el punto
acciones, estrategias de los actores que modi- de vista de los actores desde situaciones eco-
ficaban y daban particularidades a la relación. nómicas, pero también desde el campo de sus
La mirada comenzó a posarse en los actores y representaciones, desde sus universos simbó-
sus acciones, el concepto “estrategias” comen- licos, desde sus prácticas culturales, inculca-
zó a circular en los estudios. A los importantes ciones y experiencias, creatividades y deseos.
aportes de los economistas para comprender Para trabajar en este plano, se tenían que pri-
los procesos estudiados había que sumar la mi- vilegiar ámbitos de acción que incluyeran des-
rada de la Antropología, de la Micro-Sociología. de los laborales-familiares hasta los afectivos
En Argentina dicho proceso adquirió inte- (educación, relaciones familiares etcétera), sin
resantes características: los pequeños agricul- olvidar los culturales y comunicacionales. Bus-
tores buscaban formas de integrarse a la ex- car en las historias de vida de los pioneros, por
pansión agroindustrial a partir de sus propias ejemplo, las marcas que contribuyen al deseo
organizaciones, que agroindustrializaban y de generar salidas compartidas.
268 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

Contábamos con un adecuado nivel de in- cial, no están ubicados de cualquier modo, es
formación cuantitativa, habíamos trabajado decir, no son intercambiables. En función de la
con esos productores desde hacía años, co- posición que ellos ocupan en este espacio muy
nocíamos la situación económica en la que se complejo, se puede avanzar en la comprensión
movían y habíamos conversado con muchos de de la lógica de sus prácticas y en la percep-
ellos sobre las crisis y las salidas imaginadas. ción, entre otras cosas, de cómo clasificarán
El trabajo dentro de equipos interdisciplinarios y se clasificarán y, llegado el caso, cómo se
nos había facilitado el estudio de las condicio- pensarán como miembros de un determinado
nes económicas donde los agricultores accio- sector (Bourdieu, 1988). Sin embargo, este co-
naban. Las condiciones “macro” estaban sufi- nocimiento debe evitar, por un lado, sustancia-
cientemente elaboradas e interpretadas. Pero lizaciones sobre un sujeto privilegiado para el
la propuesta se ubicaba en otro orden: no era cambio por su ubicación estructural (la clase),
en la ubicación estructural donde podíamos y, por el otro, perspectivas que suponen que
comenzar a indagar el por qué y el cómo del el mundo de la vida cotidiana de los sectores
accionar colectivo. Sin embargo, sin ese cono- subordinados es el mero espacio de la repro-
cimiento, la pregunta sobre el accionar de los ducción. Ese espacio se halla atravesado por
actores perdía significado. Aquella pregunta múltiples puntos de ruptura con el orden he-
cobraba sentido, precisamente, por la ubica- gemónico vigente y, aunque contradictorios y
ción subordinada de los actores (analizaríamos parciales, ellos hacen a la lógica más íntima y
una liga campesina y no las fuertes coopera- permanente de la lucha social (Nun, 1987: 24).
tivas de medianos cañeros que se constituían
simultáneamente, por ejemplo), por la posibili-
dad de ruptura de una relación asimétrica que ¿Por qué las técnicas cualitativas?
la acción de estos sujetos comportaba.
Podemos suponer que delimitar un sector La pregunta sobre qué estrategias metodoló-
social es eficaz porque existe alguna relación gicas utilizar para acercarnos al proceso de
entre dicha delimitación y las conductas indivi- construcción de las acciones colectivas invo-
duales. Como sostiene Bourdieu, las personas, lucraba, como vimos, ciertos puntos de parti-
los individuos están ubicados en un espacio so- da: enfocar la singularidad de una situación so-
Métodos cuantitativos y cualitativos en los estudios … | N. Giarracca, C. Gras y P. Gutiérrez 269

cial sin renunciar a estudiar procesos sociales Dicha interpretación es la que se intenta re-
más amplios. cuperar a través de estas técnicas (por ejem-
La caracterización estructural de producto- plo, historias de vida, entrevistas focalizadas):
res agrarios del NOA vinculados con distintos una sucesión de acontecimientos que pueden
mercados no alcanzaba para explicar cómo y ubicarse temporalmente, y que son recordados
por qué estos sujetos lograban actuar sobre como significativos porque produjeron una di-
las condiciones subordinantes. El problema ferencia entre lo que había/pasaba antes y lo
consistía en relacionar las condiciones y ubica- que hubo/pasó después.
ciones macrosociales con la singularidad, con En particular, cuando se trata de reconstruir
el sujeto. Pero las condiciones macrosociales la historia de un movimiento, de una organi-
no representan aspectos meramente externos zación, o de una acción colectiva, lo que que-
que se imponen o condicionan a los individuos, remos es rastrear la formación de ese “noso-
sino que han afectado a su propio ser social. tros” que les permitió a los sujetos actuar en
Representan condiciones en tanto son subjeti- forma conjunta, identificarse (entre sí y frente
vamente valoradas e interpretadas. Esas con- al “otro”). “La solidaridad que lleva a la acción
diciones permiten modelar una acción porque colectiva a ciertos individuos que viven en con-
los individuos le atribuyen un sentido que ocu- diciones estructurales comunes nace, en el
rre en el plano subjetivo e intersubjetivo, de plano subjetivo, a partir de la experiencia de
ciertas relaciones sociales, que contribuyen a encuentro y reconocimiento provocados por la
formar también el sentido de la acción. vivencia de ciertos acontecimientos” (Saltala-
El uso de distintas técnicas cualitativas per- macchia, 1990: 325). Lo que buscamos, enton-
mitió acompañar este tránsito de las categorías ces, es reconstruir esas vivencias, comprender
sociales a los sujetos actuantes. En particular, el sentido que adquirieron y que permitió la ac-
permitió rastrear el proceso de construcción ción en ese lugar y no en otro. En los relatos de
de las acciones colectivas y el sentido que los los actores se tejen, a través de distintas tem-
actores les fueron otorgando. En efecto, como poralidades, no solo testimonios sino también
señala Saltalamacchia (1990: 325), “los hechos identidades. En estos testimonios, es posible
son importantes no solo en tanto ocurren, sino encontrar los trazos de algo que los excede,
en tanto son interpretados por los actores”. esto es, el orden de lo social.
270 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

Las técnicas cualitativas permiten, así, recu- yendo un tipo determinado de acción social. Las
perar el punto de vista del actor y recuperar la condiciones que en los relatos aparecían como
dimensión temporal de sus acciones: “Se trata- “facilitadoras” o “inhibidoras” de la acción eran
rá de revivir, en lo posible, los hechos, tratando tales porque los sujetos las habían valorado, les
de recordar el sentido atribuido a los mismos habían otorgado un determinado sentido. Y en
en el momento en que ocurrieron” (Saltalamac- ese sentido, se jugaban destrezas, experiencias
chia, 1990: 331). pero fundamentalmente creatividades.
Cuando entrevistábamos a los dirigentes de Debimos recurrir a numerosas formas de
cooperativas, por ejemplo, en sus relatos se control del material recogido a través de estas
podían rastrear las condiciones y situaciones entrevistas, era necesario tener en cuenta que
que derivaron en la construcción de un tipo “el entrevistado tenderá a organizar el discurso
de acción social, los momentos de “éxito” y de de su memoria desde sus actuales conviccio-
crisis, las opciones que como actores fueron nes e instrumental cognitivo” (Saltalamacchia,
construyendo, las relaciones establecidas con 1990: 330), o que, como plantea Arfuch (1993),
otros. Sabíamos de las funciones que cumplen los entrevistados tienen sus propias “estrate-
las entrevistas en profundidad y las historias gias de presentación”. Utilizamos así archivos
de vida en la identificación de procesos esen- periodísticos, datos estadísticos, etcétera. Con-
ciales, de momentos de decisión, de aspectos frontamos los discursos de distintos sujetos.
centrales que parecen dignos de un estudio en Muchas veces tuvimos que aceptar que la “opa-
profundidad (Bertaux, 1989), así como en la cidad” de lo social, la “incertidumbre” se iba a
reconstrucción de datos factuales que de otra colar también en nuestro trabajo, en tanto este
forma hubiesen sido difícil obtener. era un proceso de construcción social.
A poco de andar, nos dimos cuenta que la inte-
racción con nuestros entrevistados nos permitía
intercambios densos. No solo podíamos identi- La relación
ficar determinadas líneas de análisis, sino tam- entrevistador-entrevistado
bién “universos sociológicos” (Bertaux, 1989)
relevantes para nosotros. En efecto, podíamos Pero también tuvimos que problematizar nues-
acercarnos al sentido que les permitió ir constru- tra propia relación con los entrevistados, nues-
Métodos cuantitativos y cualitativos en los estudios … | N. Giarracca, C. Gras y P. Gutiérrez 271

tras expectativas sobre la relación, focalizar las durante la relación” (1990: 332). En este tipo de
emociones y relaciones que se involucraban en entrevistas, “el interlocutor no es simplemente
las situaciones de entrevista. Este tipo de “in- un ‘objeto de investigación’, es un ser huma-
tervención” requiere de parte del investigador no que se confía” (Ferrarotti, 1990: 123); por
un determinado compromiso. lo tanto, la relación entre el investigador y el
El trabajo de campo del sociólogo rural entrevistado es “esencialmente un ‘pacto fidu-
(como el del antropólogo) es una tarea que ciario’ que liga a los contrayentes al respeto re-
compromete al actor investigador tanto como cíproco y a una empresa cognoscitiva común”
al investigado. Compartir el tiempo, encon- (ibídem: 127).
trar al entrevistado “en familia”, volver cada Las experiencias en el trabajo sobre las orga-
tanto, va configurando un escenario de par- nizaciones cooperativas del NOA desarrolladas
ticipación con subjetividades en juego. Los en los últimos cinco años las llevamos a cabo
“informes de campo”, donde registramos in- sin una “metodología de participación” previa.
formación fuera de entrevista o detalles de Fuimos logrando acuerdos de trabajo con las
la escena, son de gran utilidad a la hora de cooperativas: manteníamos largas entrevistas
comprender ciertos procesos y, sobre todo, grabadas con los dirigentes, podíamos presen-
cuando analizamos las experiencias de orga- ciar reuniones entre ellos, y podíamos propo-
nización a través del tiempo. ner el análisis de ciertas coyunturas y la forma
El compromiso que se asume al realizar una en que ellos habían actuado. Si bien no realiza-
historia de vida es el de compartir con el en- mos una “intervención sociológica” en la mo-
trevistado la tarea de construcción y búsqueda dalidad que Touraine propone (ver Touraine,
teórica: en el proceso de reconstrucción de los 1987; Vuoto, 1990) o que Alberto Melucci llevó
sentidos que los hechos pasados tuvieron para a cabo en Milán, la metodología desarrollada
el entrevistado, surgirán interpretaciones nue- tomaba algunos aspectos de estas propuestas.
vas sobre lo vivido. Como señala Saltalamac- Una primera advertencia realizada por Me-
chia, “dado que la entrevista no es una forma lucci, y que pronto realizamos en nuestro tra-
de ‘recolección de datos’, sino una propuesta bajo, se refería a los intereses en juego en la
de investigación conjunta, los propios signifi- relación “investigadores-entrevistados”. Tanto
cados de la entrevista deberían ser discutidos nosotros, en nuestro rol de investigadores,
272 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

como los entrevistados teníamos intereses que sentaciones. En nuestro caso, aceptamos que
eran distintos, más allá de las coincidencias la acción colectiva “puede pensarse como una
que pudiéramos tener en torno a algunos tó- orientación propositiva construida a través de
picos (el impacto de las medidas económicas relaciones sociales, en un campo de posibilida-
sobre los mercados regionales, por ejemplo). des y limitaciones que los actores pueden per-
Fue necesario trabajar dentro del equipo en cibir y tomar en cuenta” (Melucci, 1992, traduc-
la clarificación de dichos intereses: nosotros ción nuestra).
requeríamos la información y experiencia con- En este sentido, la relación del equipo con
trolada por los entrevistados mientras que es- las organizaciones de productores campesi-
tos requerían de cierta información que noso- nos entraba en el campo de relaciones socia-
tros podíamos generar. Este “pacto cognitivo” les sobre el que se construían las acciones de
(Melucci, 1992) era el espacio desde donde era aquellos. Esto significaba entonces, reconocer
posible el intercambio. Desde ese lugar, era que nuestra presencia generaba efectos: con-
posible indagar sobre la acción. Unos y otros dicionaba en algún sentido las “estrategias de
teníamos intereses en el proceso de “decons- presentación” de los entrevistados, ponía a su
trucción-reconstrucción de los datos” (Saltala- alcance información, percepciones e imágenes
macchia, 1990). (sobre ellos, sus organizaciones, sus estrate-
La participación de los entrevistados en el gias), que facilitaban o inhibían acciones.
proceso de construcción de conocimiento su- Pero esta relación también tenía efectos so-
puso también reconocer que “los actores com- bre nuestras propias estrategias y apuestas de
prenden el significado de sus acciones” (Meluc- conocimiento. No solo en términos de la orien-
ci, 1992, traducción nuestra). Ello cuestionaba tación de nuestras hipótesis, sino fundamental-
cierto rol tradicional del investigador en tanto mente en la construcción de los problemas de
“concientizador”, a la vez que implicaba no investigación planteados por el equipo. Las vi-
identificar la acción con el punto de vista de siones, las apuestas, las demandas de estos ac-
los actores. En otras palabras, si bien las con- tores tenían peso en nuestras decisiones. Nos
diciones estructurales que definen a los actores dimos cuenta que nosotros también construía-
no son capaces de explicar en todo su sentido mos nuestras acciones sobre una trama de re-
las acciones de los sujetos, tampoco sus repre- laciones sociales, en las que ellos participaban.
Métodos cuantitativos y cualitativos en los estudios … | N. Giarracca, C. Gras y P. Gutiérrez 273

Este “pacto cognitivo” permitió construir Oral (Barcelona: Instituto Municipal de


relaciones más democráticas en la vinculación Historia) N° 1.
con los sujetos estudiados. Se trataba de romper Bourdieu, P. 1988 Cosas dichas (Barcelona:
con la idea de que el investigador —el analista— Gedisa).
puede guiar las acciones de los actores, y des- Delacroix, C. y Dosse, F. 1993 “El viraje de las
de ahí, trabajar nuestras propias expectativas y ciencias sociales” en Ciencias Sociales.
sentimientos acerca de la capacidad de los sec- Boletín de Informaciones de la Facultad de
tores estudiados para modificar sus condiciones Ciencias Sociales (Buenos Aires: Facultad
de existencia, y de las opciones que ello pudiera de Ciencias Sociales, UBA).
significar en términos de sus estrategias. Ferrarotti, F. 1990 La historia y lo cotidiano
La “transferencia” de los resultados de nues- (Buenos Aires: Centro Editor de América
tros trabajos se realiza en el mismo proceso Latina).
investigativo, existe un ida y vuelta constan- Giarracca, N. 1988 “Nuevas situaciones de
te. Como plantea Melucci, en nuestro rol de integración agroindustrial: el caso de
investigadores, la capacidad de producir co- las cooperativas arroceras” en Realidad
nocimiento supone responsabilidades éticas y Económica (Buenos Aires) N° 85.
políticas en relación con dicha producción y al Giarracca, N. y Aparicio, S. 1991 “Los
destino de la misma, así como el respeto por la campesinos cañeros: multiocupación y
libertad de los actores. organización” en Cuaderno del Instituto de
Investigaciones (Buenos Aires: Facultad de
Ciencias Sociales, UBA) N° 3.
Bibliografía Giddens, A. 1987 Las nuevas reglas del
método sociológico (Buenos Aires:
Arfuch, L. 1993 “La interioridad pública. La Amorrortu).
entrevista como género” en Cuadernos del Gras, C. 1993 “Las cooperativas en el
Instituto de Investigaciones (Buenos Aires: desarrollo agroindustrial”, Informe de
Facultad de Ciencias Sociales, UBA) N° 11. Investigación, Beca de Iniciación (Buenos
Bertaux, D. 1989 “Los relatos de vida en Aires: CONICET / IPDERNOA / UNT-
el análisis social” en Historia y Fuente IIFCS / UBA).
274 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

Melucci, A. 1992 “Frontier Land: Collective


Action between Actors and Systems” en
Diani, M. y Eyerman, R. (eds.) Studying
Collective Action (Londres: Sage).
Nun, J. 1987 La rebelión del coro: Estudios
sobre la racionalidad política y el sentido
común (Buenos Aires: Nueva Visión).
Saltalamacchia, H. et al. 1990 (1983)
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Propuesta para el uso de la técnica” en
Iztapalapa, Revista de Ciencias Sociales y
Humanidades (México DF) Año 4, N° 9.
Touraine, A. 1988 El regreso del actor (Buenos
Aires: Eudeba).
Vuoto, M. et al. 1990 “El método de la
intervención sociológica: su validación en
el análisis de la acción sindical”, informe de
investigación (Buenos Aires: UBA).
Ensamblando las voces:
los actores en el texto sociológico* **
Norma Giarracca y Karina Bidaseca***

“A wild crowd outside the department stores Karol from among the crowd. He approaches
in the city center. A terrible noise, vendors closer, cranes his neck and, using the camera
shouting, street organs grinding, children cry- as a mirror, scrutinizes himself”.
ing. Hell. The camera observes this sea of faces
Krzysztof Kieslowski, guion de Blanc
slightly from above. Slowly it distinguishes
(citado en Insdorf, 1999)

Introducción
* Giarracca, N. y Bidaseca, K. 2004 “Ensamblando las
voces: los actores en el texto sociológico” en Kornblit,
A. L. (coord.) Metodologías cualitativas en ciencias La Sociología y la Antropología Social, como
sociales. Modelos y procedimientos de análisis (Bue- disciplinas sociales, poseen una larga tradición
nos Aires: Biblos). en investigaciones en las que los actores so-
ciales, o simples sujetos bajo estudio, son cen-
** Una primera versión de este trabajo fue presentada
en las “Terceras Jornadas sobre Etnografía y Métodos
trales tanto en los modos de indagación como
Cualitativos” realizadas en el Instituto de Desarrollo en los textos resultantes. Recordemos, como
Económico y Social, en junio de 2001. ejemplos ilustres, el clásico trabajo de Thomas
y Znaniecki de comienzos de siglo, The Polish
*** Posdoctora por PUC-SP/Universidad de Manizales- Peasant in Europe and America (1919), o la
CINDE/COLEF/CLACSO/FLACSO y Doctora en Cien-
cias Sociales (Universidad de Buenos Aires). Es coor- reciente obra magistral de Pierre Bourdieu La
dinadora del Programa Sur-Sur (CLACSO). miseria del mundo (1999), sin olvidar, por su-
276 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

puesto, a Los hijos de Sánchez (1961) y el resto dernos de campo”, verdaderos reservorios de
de las obras de Oscar Lewis. documentación que eran inestimables fuentes
Esta tradición nunca perdió vigencia en la de las voces de los sujetos en los momentos
Sociología; no obstante, durante los años del de mayor libertad en la relación investigador-
“consenso ortodoxo”, la hegemonía positivista investigado. Esos momentos de “intercambios
y su obsesión cuantitativista, trataron de exi- densos” donde el investigador puede dedicar-
liarla en la Antropología o en la Etnografía. se a identificar mundos sociales, detalles de
Los sociólogos rurales evitamos, en parte, las escenas laborales o familiares, sentidos y
el mandato positivista por la fuerte influencia significados en disputa entre distintos sujetos,
que la Antropología ejerció sobre “los estudios resultaban ser de vital importancia a la hora de
campesinos”. Una investigación o una tesis, sin comprender hacia donde se dirigía el deseo de
“trabajo de campo” resultaba impensable y los conocimiento y comprensión.
grabadores fueron —y siguen siendo— nues- Con la nueva Teoría Social Posestructura-
tras herramientas más preciadas. Heredamos, lista, la centralidad del sujeto en los estudios
desde siempre, entrenamientos en estrategias sociales tomó una vigorosa actualidad y se ex-
metodológicas que valoraban la centralidad pandió a diversas especialidades de la Socio-
del sujeto y al investigador como intérprete del logía. Se toman a los actores como recursos
otro en una relación de plena intersubjetivi- de inteligibilidad para comprender los aconte-
dad. No obstante, en muchos casos se buscaba cimientos, para producir conocimientos y, en
corroborar las palabras de los entrevistados muchas ocasiones, convierten sus narrativas
con otras fuentes pues se los sospechaba de en elementos centrales de los materiales resul-
“subjetividades” como si tales aspectos en las tantes (artículos, libros, etcétera). Pierre Bou-
encuestas se pudieran evitar. En las etapas de rdieu, con su trabajo mencionado, se convirtió
mayor hegemonía de las posiciones estructura- en el mejor exponente contemporáneo de esta
listas hasta los antropólogos rurales evitaban Sociología. En la teleconferencia ofrecida a
la soledad con las voces de los sujetos y bus- mediados del año 2000 en la Universidad de
caron los siempre legitimados “datos” cuantita- Buenos Aires, nos desafió precisamente a pro-
tivos. Pero siempre, tanto antropólogos como blematizar la Sociología en sus posibilidades
en sociólogos rurales, contaban con los “cua- “socioanalíticas”, potenciando el espacio don-
Ensamblando las voces: los actores en el texto sociológico | N. Giarracca y K. Bidaseca 277

de la gente se expresa en cuestiones profundas en lugar de tratar de analizar o explicar, intentar


e importantes. Como alguna vez M. Ferro (s/f) evocar, que es una palabra muy de moda en la An-
dijo acerca del cine, las disciplinas sociales tropología interpretativa. […] Y otra palabra que
en sus potencialidades comprensivistas e in- se usa en inglés es inacting, que decidimos que
puede ser “puesta en acto”, o sea, comunicar por
terpretativas develan el secreto y hacen caer
los textos mismos que mimetizan lo que uno está
las máscaras, muestran el revés, los lapsus de
tratando de comunicar. (Taylor, 1993: 3)
aquello que nos presentan como “social”.
La “escucha” de la gente, le demanda al so-
Los actores o los simples sujetos sociales tejen
ciólogo un concienzudo proceso de autorre-
sus propias interpretaciones de los aconteci-
flexión acerca de los tamices por los que se
mientos, pueden narrarlos de una forma o de
escucha y de las resignificaciones (“traduccio-
otra, y una misma realidad puede ser represen-
nes” en términos de Long, 1992) por las que
tada por expresiones distintas, hasta incompa-
se filtran sus narrativas, así como un entrena-
tibles, por diferentes actores. Las narrativas
miento interpretativo (teórico) que lleva tiem-
orales son modos de argumentar; los actores
po. Mientras que el objetivo de la “explicación
en sus discursos realizan operaciones retóricas
sociológica” a partir de técnicas “neutras” —
para convencer a sus interlocutores acerca de
como los cuadros de doble entrada, los aná-
cómo interpretar los hechos narrados.
lisis multivariables o los coeficientes de rela-
En esta perspectiva los acontecimientos y
ción— es una estrategia que puede transmitir-
procesos son obras de “sujetos activos y cono-
se fácilmente en las carreras de Sociología, la
cedores”, de “actores sociales”, y no resultados
comprensión y comunicación de las acciones
del impacto diferencial de grandes fuerzas so-
de los hombres en sus distintas dimensiones
ciales despersonalizadas sobre individuos pasi-
requiere algo más que el aprendizaje de las me-
vos o engañados por dispositivos ideológicos.
todologías. Compromete al investigador en su
Y en esta ontología nosotros mismos como in-
formación intelectual, sensibilidad, capacidad
vestigadores somos sujetos activos, con capa-
intuitiva y de autoconocimiento y reflexión.
cidades puestas a prueba para comunicar, evo-
Compromete además al investigador en su ca-
car, traducir diferencias culturales y desnatu-
pacidad de comunicación y, como dice la an-
ralizar aquello que pretende presentarse como
tropóloga Julie Taylor,
278 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

“natural”, que casi siempre está en el orden de ciólogo y el antropólogo se transforman en


la dominación. autores, como diría Julie Taylor en “comunica-
Apelamos a los sujetos para obtener infor- dores”. La intervención del analista consiste en
mación, interpretaciones, gestos, etcétera, que publicar las narrativas de los sujetos que ha-
son valiosos para la comprensión de una situa- blan; en quebrar el límite de la interioridad tras-
ción; pero, ¿qué destino damos a sus palabras, poniendo la barrera del “sí mismo”, revelando,
a sus interpretaciones?, ¿por qué incorporarlas a través de sus escritos, la subjetividad del ha-
al texto o no? Es decir, ¿por qué brindarles un blante. Se convierte así en intermediario entre
lugar en los textos? este y el lector, en traductor de la oralidad, de
Para los sujetos, la producción textual que el las expresiones gestuales, de las emociones, de
analista realiza, significa además de la posibili- los lapsus, y cómplice de los silencios, de aque-
dad de ser escuchados, la de trasladar su expe- llos que emiten su voz en una relación espacio-
riencia privada al espacio de lo público. temporal única que lo incluye a él y al hablante
y excluye al lector.
Una oportunidad también de explicarse, en el La tarea del analista, por cierto privilegiada,
sentido más completo del término, es decir, de requiere impregnarse de cierta ética que, con-
construir su propio punto de vista sobre sí mis- forme a un bálsamo, nos evite caer, presos de
mos y el mundo y poner de relieve, dentro de los deslices de nuestra propia subjetividad, en
este, el punto a partir del cual se ven y ven el
traducciones incorrectas o, peor aún, en tergi-
mundo, se vuelven comprensibles y se justifican,
versaciones de sentido. No hay más técnicas
en principio para sí mismos. (Bourdieu, 1999: 536,
énfasis en el original) para ello que el “autoconocimiento”, la capaci-
dad reflexiva y el control que dan los equipos
Este proceso puede provocar en los sujetos un de trabajo (la presencia de otro investigador
proceso de liberación de estados larvados duran- que funciona como “control”).
te largo tiempo; experiencias cognitivas y emo- Una tensión puede cobrar relieve; aquella
cionales, ambas, penosas y/o reconfortantes. que reside en la representación de la expe-
En las formas textuales resultantes también riencia, tan rica y diversa, que desafía los pos-
se modifica el lenguaje del investigador; el so- tulados mismos de la escritura y nuestra pro-
pia capacidad de traducción. El sujeto de la
Ensamblando las voces: los actores en el texto sociológico | N. Giarracca y K. Bidaseca 279

voz, en el texto crece, cobra autonomía —tal anteriores. Esas voces habían sido fuente de
como cuentan los escritores que les ocurren exploración temática, de testimonios, de “di-
con sus personajes—, el sociólogo-autor, se sonancias” (narrativas contradictorias sobre
siente “en retirada”. los procesos); de intentos de análisis textua-
Este artículo se propone reflexionar precisa- les, pero a la hora de producir el libro, algunas
mente acerca del lugar que ocupan los relatos de ellas nos reemplazaban en la tarea de orga-
de los entrevistados en los textos sociológicos, nizar procesos sociales, de mostrar la comple-
el lugar “cedido” y el lugar “ganado”, así como jidad de las transformaciones o sus aspectos
de la configuración narrativa de las identidades dramáticos, casuales (contingentes), o de cen-
e implicancias personales puestas en juego en trar las improntas personales (la singularidad
la relación de entrevista. de los sujetos).
Esta reflexión surge del trabajo de campo Una corta reflexión acerca de estos temas
realizado en los espacios rurales de la provin- apareció en el Boletín de Ciencias Sociales de
cia de Tucumán en varias oportunidades con- la Universidad de Buenos Aires, bajo el nombre
tiguas en el tiempo, en el marco de la investi- de “La sociología y las palabras de los otros”
gación “El trabajo en el complejo azucarero en (Boletín de Ciencias Sociales, 2000). En este
Tucumán: trabajadores del surco y campesinos nuevo trabajo retomamos aquella línea de re-
multiocupados”, financiada por la Agencia Na- flexión incorporando “casos”: dos mujeres cla-
cional de Promoción Científica y Tecnológica ve en el proceso de investigación, a quienes les
(FONCYT), entre los años 1998 y 2000. Los re- fuimos otorgando el espacio que sus voces re-
sultados de la investigación dieron lugar al li- querían en el texto: Rita y Amalia.
bro Tucumanos y tucumanas. Zafra, trabajo,
migraciones e identidad, que escribimos las
autoras de este artículo junto a Carla Gras y Tras las huellas de la polifonía.
Daniela Mariotti (2000). Narración e identidad
La escritura del libro se convirtió en una
experiencia que ameritaba una reflexión; las Desde que Marcus y Cushman definieron como
voces de los actores pujaban por aparecer ficción al “realismo etnográfico”, las críticas se
de un modo distinto al de nuestros trabajos profundizaron y, por consiguiente, se tendió a
280 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

buscar la polifonía (despliegue de voces a ve- El rol del analista implica trasvasar su pro-
ces en disputa) y a recrear esta plurivocalidad pia subjetividad en la elección del texto; esto
en el texto. De este modo, podemos asimilar es, seleccionar de modo arbitrario, fragmentos
esta nueva concepción acerca del lugar que de la vida de los hablantes aceptando con com-
las voces ocupan en él utilizando el concepto plicidad la construcción artificial de sentidos.
de “novela polifónica” que desarrolló Bajtin Como sostiene James Clifford (1988), la tex-
(1993), desde una concepción dialógica de la tualización implica una autoridad interpretati-
lectura, a partir de la novela rusa de Dostoie- va que excluye el diálogo.
vski. En ella los personajes poseen voz propia, La metáfora del diálogo, que emula la de la
independiente de la voz del autor, y a menudo, “cultura como texto” (Geertz, 1994), ha sido
se desarrollan en disonancia. central en las discusiones acerca de la escri-
Frente a los “textos realistas” de principios tura etnográfica. En su artículo “Ethnography
del siglo XX, los “textos modernos” introdujeron and Interpretative Anthropology”, Marcus y
una reciprocidad de perspectivas entre el ana- Fischer (1986) expresan que el diálogo se tornó
lista y los sujetos y establecieron nuevos modos central para expresar el modo en que los antro-
de textualidad: el diálogo; el discurso; los textos pólogos se involucran en los procesos comuni-
cooperativos y el surrealismo, entre otros. cativos con otras culturas. Al respecto citan las
En el primer caso, la etnografía se nutre de ideas más relevantes, como la noción de “ter-
la experiencia inmediata del trabajo de campo cera persona” de Lacan presente en cualquier
reproduciendo, por ejemplo, pasajes de entre- conversación o entrevista1; la yuxtaposición
vistas o autobiogramas; en el segundo caso, se de los conceptos de “experiencia cercana” y
estructura el texto en términos de una retórica
tratando de capturar el discurso oral en forma
textual. Por su parte, los “textos cooperativos” 1 Algunos autores han señalado que en la conversa-
son elaborados por los sujetos y el analista en ción entre dos personas siempre hay, al menos, una ter-
forma conjunta, y por último, los “textos su- cera que constituye la mediación de la internalización
rrealistas”, a modo de puzzle, reproducen pa- de estructuras culturales inconscientes en el lenguaje,
terminologías, códigos no verbales de comportamiento,
sajes de historias de vida o entrevistas inclu-
que conforman el imaginario real y simbólico (Marcus y
yendo al lector en el proceso de interpretación. Fischer, 1986: 31).
Ensamblando las voces: los actores en el texto sociológico | N. Giarracca y K. Bidaseca 281

“experiencia lejana” desarrollados por Geertz2 Decíamos, párrafos atrás, que la producción
(1994) y la perspectiva dialéctica del diálogo textual que elabora el analista puede implicar
formulada por Gadamer en la que integra la para los sujetos la oportunidad de explicarse.
noción de mediación lacaniana y de yuxtaposi- Esta reflexión nos remite a profundizar en el
ción de Geertz (1994: 30-31). tema de la identidad.
En esta relación dialógica que analista y el/ En los momentos en que la situación de en-
los sujeto/s acuerdan, ambas identidades se trevista deja de ser tal para convertirse en “en-
modelan recíprocamente; los interlocutores, a trega emocional” de aquellos recuerdos más
pesar de situarse en diferentes posiciones del íntimos, más emotivos, la voz del entrevistado
espacio social, intercambian puntos de vista. aparece habitada por una heteroglosia en la
En el nivel del discurso, los “otros” son fijados que es posible reconocer otra voz, la autobio-
textualmente. gráfica.
En ese intercambio se plasman experien- ¿Qué avatares recorre la voz del entrevis-
cias, imágenes, prejuicios, representaciones de tado hasta llegar al texto que es ofrecido al
la alteridad, pero también la misma situación lector? ¿Cómo interviene el analista en el
de investigación puede conducir a que el sujeto proceso de alteración de una identidad que
perturbe nuestra posición de traductores. Es el se cree indemne?
momento en que se evanece nuestra mediación Para responder a estos interrogantes nos
hermenéutica y el excedente de sentido, insta- remitiremos a los tres niveles de análisis que
la, de este modo, una tensión entre el autor y explicita Régine Robin (1989): el nivel de lo
su escritura. autobiográfico o personal; el de la “identidad
narrativa”, que es la narración que el individuo
hace de sí mismo, sobre sí mismo; y el nivel fic-
2 Conceptos de “experiencia próxima” son aquellos cional, que remite a la omnipotencia del escri-
que alguien puede emplear naturalmente y sin esfuerzo tor sobre lo que él inventa.
alguno para definir lo que él o sus prójimos ven, sienten, En estos tres niveles reside la dificultad de la
piensan, imaginan, etcétera. Conceptos de “experiencia narración, así como del intento de dar cuenta
distante” son aquellos que los especialistas emplean
de la vida de otro, de su trama identitaria cons-
para impulsar sus propósitos científicos, filosóficos o
prácticos (Geertz, 1994: 76). truida a través de complejas mediaciones. Allí
282 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

es donde se impone el límite de lo decible, don- En síntesis, se trata, como expresa Robine
de se cuestiona la legitimidad del texto resul- (1989: 73), de “poder promover en la escritu-
tante, donde la vida del otro se torna inasible. ra la diversidad cultural que uno promueve”.
Ello conduce a plantear la tematización de Como lo sugiere la lógica de la interpretación
los relatos de vida como acceso directo a la ex- de textos, “existe una plurivocidad específica
periencia, que concierne a la palabra del otro re- en el significado de la acción humana. También
cogida a través de las diversas técnicas cualitati- la acción humana es un campo limitado de in-
vas que emplean las Ciencias Sociales: entrevis- terpretaciones posibles” (Ricoeur, 1985).
tas, historias de vida, autobiogramas, etcétera.
Este límite opera en el cuestionamiento del
(los) lugar(es) en el (los) que se sitúa el analis- Los “casos”: tucumanas
ta: el del saber, instalando una situación apa- de ojos grandes3
rentemente asimétrica; el del otro que escucha;
el del otro extraño que se entromete en la vida Rita…
de los sujetos; el del otro que puede remediar
alguno de los males que padecen (falta de tra- Los mundos rurales de la provincia de Tucu-
bajo; enfermedad; violencia familiar, etcétera), mán también se pueden definir como uno en-
y tantos otros otros que nuestra imaginación tre otros lugares “difíciles de describir y de
pueda albergar. pensar” (Bourdieu, 1999: 9), que sintetizan la
Es que el analista que se sumerge en aque- complejidad y la contradicción inherentes a la
llos lugares difíciles que describe Bourdieu — condición humana.
las ciudades marginales, las escuelas, las cár- Tucumán lleva tras de sí las marcas de un pro-
celes, los guetos, las zonas rurales en las que ceso político que ha caracterizado a la sociedad
abunda la pobreza—, tampoco puede negar
que su identidad resulta alterada y que en más
de una oportunidad ha cuestionado su práctica 3 En otro trabajo sobre la historia de mujeres de la
profesional, su situación de privilegio frente a provincia parafraseamos el título de la novela de Ángeles
Mastretta (Mujeres de ojos grandes) utilizando el mismo
la crudeza con que a menudo, y sin vacilacio-
sentido que la autora impregna a esas mujeres mexica-
nes, se muestra la realidad en esos lugares. nas, simples, con historias cargadas de significación.
Ensamblando las voces: los actores en el texto sociológico | N. Giarracca y K. Bidaseca 283

argentina durante gran parte del siglo XX. Nos La violencia ejercida desde “el poder” se ma-
referimos a la impronta militar y a la interven- terializaba en los cuerpos de los individuos de
ción del ejército en la escena política nacional una forma original e inaudita; al mismo tiempo
a partir de los años treinta, siendo una de las que se iba encarnando en ellos, desatando el
provincias que más ha sufrido las consecuen- miedo y el terror e impregnando los diferentes
cias de estas intervenciones: el golpe de Estado discursos, marcaba a toda una comunidad e
del año 1966 de Onganía, que implicó el cierre instalaba las contradicciones y paradojas que
de once ingenios y la migración forzosa de miles emergerían con el devenir del tiempo.
de tucumanos, produjo un malestar social que La violencia política de aquellos tiempos fue
se profundizaba y era expresado a través de las seguida por las crisis, el aumento de los niveles
manifestaciones de protesta de las clases me- de la pobreza y desocupación de los tiempos
dias y de los obreros, así como en la violencia re- actuales: tasas de desempleo que trepan y so-
volucionaria de los movimientos guerrilleros y brepasan el 20%, lo que representa unas cien
la consiguiente cruenta represión sintetizada en mil personas6; una tasa de mortalidad infantil
el “Operativo Independencia” que continuó du- que es más de tres puntos superior a la nacio-
rante la dictadura militar de los años 1976-19834. nal y, según cifras oficiales, cerca de 250.000
Durante este lapso, Tucumán se vio invo-
lucrada en un proceso muy doloroso carac-
terizado por las desapariciones forzadas de (FOTIA) muere en marzo de 1976 en un confuso aten-
personas, seguidas, a menudo, de muerte: di- tado. Junto con él se estima que desaparecieron al-
rededor de doscientos cuarenta dirigentes sindicales
rigentes sindicales, políticos y universitarios,
desde el régimen de Onganía hasta entonces. Cabe
maestros, militantes…5 recordar también a Isauro Arancibia, maestro rural y
dirigente de CTERA.
6 En mayo de 1999 se registró una tasa de desempleo
4 En el año 1975, el general Antonio Bussi se hace de 19,2%, cifra que indica que un año después hay 4.000
cargo del “Operativo Independencia” y el 24 de marzo personas desocupadas más. La fuerza laboral de la pro-
de 1976 se convierte en gobernador de facto de la pro- vincia asciende a 495.000 personas y la tasa actual de
vincia hasta fines del año 1977. desempleo sería la segunda más alta de los últimos diez
5 Atilio Santillán, secretario de la “Federación años, solo superada por el 21,8% de octubre de 1996 (La
Obrera de Trabajadores de la Industria Azucarera” Gaceta, 20-07-2000).
284 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

niños y jóvenes analfabetos (Llanos Navarro, años como empleada doméstica para ayudar a
1997, citado por Giarracca et al., 2000). su madre y a su padre enfermo. Luego trabajó
Este cuadro nos resultaba familiar después como cosechera del limón a la par de los hom-
de tantas recorridas por estos mundos rura- bres. Amasó empanadas de humita, migró con
les, pero logró volver a conmovernos cuando Juan en algunas ocasiones y fue “remisera”.
comenzamos a enfocar a los zafreros (trabaja- De a poco fue convirtiéndose en una persona
dores rurales de la caña). Aunque parecido, se casi imprescindible en nuestra investigación.
presentaba distante de aquel otro —el de los Nos acompañó a realizar las primeras encues-
campesinos cañeros— ya conocido por noso- tas piloto; a rastrear informantes clave en la
tras. Los zafreros se nos mostraban siempre primera etapa del proceso de investigación. Así
“en tránsito” (venían de…, o iban hacia…), sin es que decidimos integrarla al proyecto como
anclajes políticos, abandonados por el gremio encuestadora, sumando una nueva actividad a
a las arbitrariedades de la sociedad neoliberal su fructífera y flexible trayectoria laboral.
“del mercado”, habitando campamentos sin Al principio, tímidamente hizo explícito su
luz, sin condiciones sanitarias mínimas, con miedo de no poder afrontar tal responsabilidad
changos desertores del año escolar, etcétera. pues conocía que sus compañeros de trabajo —
En una de esas tantas travesías por para- los otros encuestadores— poseían una educa-
jes inciertos conocimos a quienes, en forma ción formal alta. Pero el desafío fue enfrentado
ficticia, nombramos como Rita, Juan y la pe- y terminó destacándose en el grupo de encues-
queña Danita. tadores por la destreza que logró desarrollar en
Juan era zafrero, quizás uno de los últimos poco tiempo y por la confianza que recibía de
zafreros7, cosechero del limón y migrante. Rita, sus vecina/os (migrantes de los Valles Calcha-
como tantas otras mujeres del campo, había quíes), muchas de ellas, “comadres”. Varias en-
comenzado su trayectoria laboral a los quince cuestas, a migrantes asustados por la falta de
trabajo, no hubiesen podido realizarse sin Rita.
Ella fue adquiriendo protagonismo; conta-
7 La incorporación de la cosechadora integral en los ba la historia de Juan —su marido, el zafre-
procesos laborales ha reducido la necesidad de mano
ro— con un detalle que no hallábamos en él.
de obra en la zafra, dada la economización de tiempos y
costos. Por ello se alude a los “últimos zafreros”. Grabamos muchas horas, observamos muchas
Ensamblando las voces: los actores en el texto sociológico | N. Giarracca y K. Bidaseca 285

fotos familiares, conocimos cada detalle del de origen y de la familia de su compañero.


proceso de construcción de esa casa de Los Además incluyó descripciones de su comuni-
Sosa, donde se destinaban los ingresos de Juan dad, resultado de una pequeña investigación
como “golondrina”. La casa de Los Sosa fue que fue realizando en las distintas institucio-
convirtiéndose, poco a poco, en un lugar en el nes, y agregó un mapa de la zona marcando
que pasábamos largas horas, habilitadas por ríos y carreteras. Nos entregó el cuaderno en
la calidez de esta mujer joven que encontraba un corto tiempo.
en nuestra “escucha” el espacio de conforma- Nosotras respetamos su decisión y guarda-
ción de su propia historia articulando etapas, mos aquel cuaderno con sus relatos, dibujos,
períodos felices con los que no lo fueron. Sus descripciones, etcétera y seguimos las entre-
álbumes de fotos familiares (el casamiento, el vistas en el período interzafra. Ella había modi-
nacimiento de Danita) fueron dispositivos del ficado el objetivo de la técnica pero había com-
recuerdo, de rememorar aquellos momentos — prendido el sentido más profundo de la misma.
los más felices— frente a nosotras. Nosotras mismas, contagiadas del entusiasmo
Nuestro trabajo requiere que viajemos a Tu- literario de Rita, comenzamos a bosquejar
cumán continuamente, pero nuestra residencia nuestras etnografías ocupando más lugar que
está en Buenos Aires. Por eso, frente a esta en otras investigaciones y deslizando con ma-
disposición de Rita, decidimos emplear la téc- yores libertades nuestras propias emociones.
nica del “autobiograma”, utilizada por Thomas Cuando armamos el libro convencimos a
y Znaniecki en The Polish Peasant in Europe nuestra editora de hallar un modo en que, la
and America, ya por el año 1919. Las consignas descripción de los procesos sostenidos por
para Rita fueron que escribiera en un cuader- información de distintos tipos, se diferenciara
no cuando ella quisiera y que registrara, sobre de las voces de nuestros actores y de nuestras
todo, sus vidas en los períodos de interzafra. propias voces como etnógrafas. En forma con-
Que se tomara todo el tiempo que quisiera. junta diseñamos “ese otro libro” que atraviesa,
Rita escribió un relato de su vida que co- se mezcla y enriquece al discurso más tradicio-
mienza con su encuentro con Juan pero que, nal de la Sociología Rural —necesario en este
por momentos, se remonta a su infancia, su caso pues el Estado no guarda ningún tipo de
adolescencia dando pincelazos de su familia estadísticas sobre el sector de los trabajado-
286 Estudios rurales y movimientos sociales. Miradas desde el Sur

res rurales de la caña y ni siquiera el sindicato y contradichos que la vida, en sus intrincados
podía establecer el grado de formalidad en los despliegues deparó para esta joven de los secto-
vínculos laborales—. Habíamos logrado tales res subalternos tucumanos. Y en tal historia se
datos con la rigurosidad estadística que nos condensan muchas otras historias —parecidas
da aquella vieja formación cuantitativa pero y diferentes— de jóvenes mujeres migrantes,
queríamos transmitir, además, los mundos con identidades en tránsito, desafiando al “lu-
culturales que solo a través de la experiencia gar” y buscando esa dimensión que apela al “es-
y vivencias de los investigadores se pueden re- pacio” en su significación de “libertad” (Tuan,
cuperar. La tarea con el material etnográfico y 1997). Cuando nos convencimos de que Rita se-
con las entrevistas se nos presentaba como una ría nuestra co-autora nos pareció necesario su
tarea propia de decidir su uso, su ubicación en propia opinión y autorización. Ella autorizó sin
el libro, pero con el cuaderno que contenía la dudar pero prefirió que el relato tuviese unidad,
historia escrita por Rita se nos presentaban al- que llegara de modo directo, sin intervenciones
gunos interrogantes. de nuestra parte. Le recordamos que en algu-
En efecto, teníamos que tomar una decisión: nos tramos se recuerdan aspectos dolorosos e
¿qué destino le otorgábamos a la autobiografía íntimos (un aborto, por ejemplo) pero ella, de
de Rita?, ¿fragmentarla como hicimos con sus algún modo, catalizando su sufrimiento pasado
entrevistas o con otras entrevistas? ¿Usarla a través de la palabra, nos repitió que ya forma-
como testimonio, interpretándola? La primera ba parte de su relato escrito.
e importante decisión fue que su autobiogra- Así, el texto autobiográfico8 está presentado
fía habilitaba una comprensión del mundo de completo, casi como un capítulo del libro, res-
las mujeres jóvenes tucumanas ligadas a los petando su redacción y modismos. Solo segui-
jornaleros migrantes que ningún otro material mos las indicacio