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UNIVERSIDAD NACIONAL DE

TRUJILLO
FACULTAD DE EDUCACIÓN Y CIENCIAS DE LA
COMUNICACIÓN
ESCUELA DE EDUCACIÓN SECUNDARIA
DEPARTAMENTO DE HISTORIA Y GEOGRAFÍA

 ASIGNATURA: LENGUA ESPAÑOLA

 TITULO: EL PRIMER GOBIERNO DE FERNDO BELAÚNDE TERRY

 DOCENTE: CABALLERO ALAYO, CARLOS

 ESTUDIANTE: ROMERO CASTRO, KERVIN ALEJANDRO

Trujillo – Perú
2017
ÍNDICE
INTRODUCCIÓN ............................................................................................... 1
PRIMER GOBIERNO DE FERNANDO BELAUNDE TERRY ................................................................. 2
1. ASPECTOS IMPORTANTES ..................................................................................................... 2
Vida .............................................................................................................................2
Se pone al servicio de la patria ...................................................................................2
Empezó su carrera política .........................................................................................3
2. FUNDACIÓN DE ACCIÓN POPULAR: ...................................................................................... 3
3. EL PERÚ COMO DOCTRINA: .................................................................................................. 4
4. LAS ELECCIONES DE 1962 Y 1963: ........................................................................................ 5
5. ASPECTOS POLÍTICOS ............................................................................................................ 6
La colación del APRA-UNO ..........................................................................................6
Las Elecciones Municipales ........................................................................................7
La ley de reforma agraria ...........................................................................................7
El banco de la nación ..................................................................................................8
El acta de talara y el problema con la IPC ..................................................................9
6. ASPECTO ECONÓMICO ........................................................................................................ 12
El problema financiero ............................................................................................. 12
La crisis devaluatoria de 1967 ................................................................................. 13
7. ASPECTO SOCIAL ................................................................................................................. 14
Cooperación popular: .............................................................................................. 14
Unidades vecinales: construir viviendas con créditos: .......................................... 15
Carretera Marginal de la Selva ................................................................................ 15
Urbanismo ................................................................................................................ 15
Educación................................................................................................................. 15
Catástrofe: .............................................................................................................. 15
Migraciones internas: .............................................................................................. 15
LAS GUERRILLAS DE 1965 ........................................................................................ 16
8. EL GOLPE DEL 3 DE OCTUBRE DE 1968: .............................................................................. 17
9. CONCLUSIONES ................................................................................................................... 18
10. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS............................................................................................ 18
INTRODUCCIÓN

El descenso de los ingresos por las importaciones tras el término de la guerra de Corea
puso fin al odriismo. Reaparecieron el desempleo, las huelgas y la inflación El dictador
tuvo que convocar a elecciones y retornó al poder Manuel Prado (1956-1962) quien trajo
un período de estabilización política permitiendo la libre actuación del Apra y la
izquierda. Al frente de la economía puso al liberal Pedro Beltrán para impulsar las
exportaciones y la inversión externa. Se anunció un programa de “techo y tierra” en
favor de los campesinos que tuvo poco éxito.

Las elecciones de 1962 parecían estar preparadas para el triunfo del Apra. Haya obtuvo
el 33%, pero su escasa mayoría obligaba al Congreso elegir presidente. Siempre
oportunista, Haya parecía llegar a un acuerdo con su antiguo rival: Odría.

Pero las Fuerzas Armadas, enemigas históricas del Apra, se negaron a aceptar un
escenario con un presidente aprista. Provocaron un golpe de estado y anunciaron
nuevas elecciones. Estas se realizaron en 1963. Fernando Belaunde, líder de Acción
Popular, resultó con el 39% e inició su primer mandato (1963-1968).

Belaunde se presentaba como un político atrayente. Con la habilidad de un estadista


propuso construir una carretera transamazónica (Marginal de la Selva) para abrir al
desarrollo a esa región del país. Invocó el recuerdo de los incas y alentó a la población
aspirar nuevamente a la grandeza. Quiso dar incentivos a la industria y realizar la tan
ansiada reforma agraria.

Sus proyectos terminaron fracasando. Políticamente tuvo un Congreso opositor. El Apra


se había aliado al odriismo para formar mayoría parlamentaria. En la sierra sur
aparecieron movimientos guerrilleros de inspiración cubana.
En las ciudades, especialmente en Lima, la población migrante desarrollaba luchas
paralelas. Proliferaban las invasiones dando lugar al crecimiento desmesurado de
barriadas y asociaciones vecinales.

Otra frustración se anunciaba: la antigua disputa con la International Petroleum


Company. Tras muchas negociaciones, se llegó a un acuerdo. La IPC renunciaba a los ya
agotados yacimientos de la Brea y Pariñas y el Perú aceptaba no reclamar los impuestos
atrasados.
El acuerdo tuvo apoyo multipartidario, pero, antes que se empezara a aplicarse, se
denunció la desaparición de la última página del contrato donde se habrían consignado
las cifras de una elevada indemnización que el gobierno pagaría a la IPC. Esta patraña
motivó un gran escándalo y favoreció la caída del belaundismo.

La economía abonó también la crisis en 1967 el gobierno devaluó la moneda, controló


la importación y bajó los impuestos a la exportación.

Los militares alistaban sus tanques contra Palacio de Gobierno, pero esta vez no
para instalar un gobierno provisional. El golpe se dio el 3 de octubre de 1968. Belaunde
fue exiliado y se suprimieron todas las garantías constitucionales. La dictadura volvía al
Perú.

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PRIMER GOBIERNO DE FERNANDO BELAÚNDE TERRY

1. ASPECTOS IMPORTANTES DE FERNANDO BELAÚNDE TERRY


Vida:
Don Fernando Belaúnde Terry nació en Lima el 7 de octubre de 1912. Sus padres
fueron don Rafael Belaúnde y doña Lucía Terry; ambos, de ascendencia
arequipeña. En la dura dictadura de Leguía, don Rafael, que se había
desempeñado como oficial mayor del
parlamento y era pierolista de pura sepa, sufrió
cárcel y destierro por haberse pronunciado
públicamente en contra del leguiísmo. En el año
1924, la familia Belaúnde - Terry tuvo que seguir
a don Rafael a su destierro en Francia. Se
afincaron en París y Fernando Belaúnde Terry
tuvo que matricularse en el Colegio de París para
estudiar la educación secundaria, “etapa que lo
terminó a regañadientes y a empujones”, como
dicen alguno de sus biógrafos. Luego, sus
estudios de ingeniería los inició en la Ecole
D’Electricite Et Mecanique Industrielles.
Después de permanecer durante seis años en París, en 1930, la familia Belaúnde
Terry se trasladó a Miami, donde don Rafael ejerció la cátedra y fue uno de los
fundadores de la Universidad de Miami, donde también inició sus estudios
universitarios Fernando Belaúnde Terry. Durante el segundo gobierno del
general Oscar R. Benavides (1933-1939), don Rafael fue nombrado embajador
del Perú en México, por lo que la familia tuvo que trasladarse a México D.C., a
excepción de Rafael Belaúnde Terry y Fernando Belaúnde Terry, que se quedaron
en Estados Unidos a seguir sus estudios en la Universidad de Texas, en Austin,
donde se graduaron, el primero en Historia y Filosofía y el segundo en
Arquitectura. En el año 1935, a los 23 años de edad, Fernando Belaúnde Terry
también se fue a México D.C. y comenzó a ejercer su profesión en sociedad con
la empresa “Whiting y Torres”.

Se pone al servicio de la patria:

En el año 1936, Fernando Belaúnde Terry retornó al Perú y empezó a trabajar


como empleado de la Beneficencia Pública de Lima. Fundó la revista “El
Arquitecto Peruano”, que se caracterizó por difundir ideas renovadoras sobre la
construcción de viviendas y las urbanizaciones. A los pocos meses de su estadía
en el Perú, ingresó como profesor a la Universidad Nacional de Ingeniería donde
ejerció con brillantez la cátedra de arquitectura y llegó a ser el primer decano de
la Facultad de Arquitectura, en el año 1946.

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Empezó su carrera política:

En el año 1944 es invitado por el Dr. Luis Bustamante y Rivero para que integre
la lista parlamentaria del Frente Democrático Nacional, donde también estaba el
Apra. Belaúnde, de 32 años de edad, sacó la segunda votación más alta, después
de la de Luis Alberto Sánchez. Bustamante y Rivero ganó las elecciones
presidenciales. Don Rafael Belaúnde presidió los dos primeros gabinetes
ministeriales y Fernando Belaúnde brilló en el parlamento nacional,
principalmente en la promoción de viviendas populares y cuya novedosa
expresión era la Unidad Vecinal N.º 3, terminada en el año 1946. Desde aquellos
tiempos su liderazgo empezó a ser reconocido por tirios y troyanos. Fatalmente,
por disidencia del Apra, se rompió el Frente Democrático Nacional. El Perú entró
a otra etapa de crisis económica y el general Manuel Apolinario Odría se sublevó
el 27 de octubre de 1947 en Arequipa. El día 29 de octubre fue secundado por la
guarnición de Lima. El Dr. Bustamante y Rivero fue apresado y enviado al exilio,
frustrándose una vez un gobierno democrático.
Fernando Belaúnde Terry, frustrada su carrera parlamentaria, se dedicó con
ahínco a la enseñanza y función universitarias.

2. FUNDACIÓN DE ACCIÓN POPULAR:


Como muchos de sus contemporáneos,
Belaúnde se opuso tenazmente a la dictadura
de Manuel A. Odría (1948-1956), y con el apoyo
de jóvenes universitarios formó el Frente
Nacional de Juventudes Democráticas en 1955,
con la finalidad de lanzar su candidatura a las
elecciones del año siguiente. Pero al estar el organismo electoral manipulado por el
dictador Odría, se frustró la inscripción, con el pretexto de que no habían logrado las
20.000 firmas exigidas; la razón verdadera era que Belaúnde se perfilaba como rival de
talla frente a los candidatos favoritos de la dictadura: Hernando de Lavalle y Manuel
Prado y Ugarteche.
El 1 de junio de 1956, el día en que se vencía el plazo de inscripción de los candidatos,
Belaúnde encabezó un mitin en la Plaza San Martín en el centro de Lima, para exigir al
Jurado Electoral la inscripción de su candidatura a la Presidencia de la República. Fue
aclamado por los integrantes del Frente de Juventudes Democráticas, entre los que se
contaban discípulos suyos de la UNI y estudiantes de la Universidad de San Marcos.
Figuraban, entre otros, Edgardo Seoane, Javier Alva Orlandini, Javier Velarde Aspíllaga,
Carlos Cabieses López, Gustavo Mohme Llona, todos ellos futuros personajes
destacados de la política peruana.
Los manifestantes enrumbaron por el jirón de la Unión con dirección a Palacio de
Gobierno; al llegar a la Plaza de la Merced les salió al encuentro la policía montada. Esto
no amilanó a los indignados seguidores de Belaúnde que, a puño limpio, entre ovaciones

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y silbatinas, se enfrentaron a la policía. Entró en acción el recién estrenado carro rompe
manifestaciones (el célebre “rochabús”) que disparaba chorros de agua, y los
manifestantes retrocedieron. Fue entonces cuando Belaunde, armado sólo de una
bandera peruana, lanzó un ultimátum: le otorgaba 24
horas al gobierno de turno para oficializar la inscripción
del Frente. Como no hubo respuesta, los manifestantes
intentaron nuevamente llegar a Palacio. Belaunde, que
iba a hombros de sus partidarios, fue derribado por un
chorro de agua que le produjo una herida en la frente.
Minutos después llegó la noticia: la inscripción había
sido aceptada.
De esa manera el hasta entonces poco conocido
arquitecto ganó portadas en los diarios y radioemisoras.
El incidente fue bautizado como el "Ultimátum de La
Merced" o "El Manguerazo". El diario La Prensa, bautizó
a Belaúnde como el Hombre de la Bandera. Esa fue la
verdadera partida de nacimiento de su partido
político Acción Popular fundado formalmente poco después, a base del Frente de
Juventudes, el 7 de julio de ese mismo año, en Chincheros, Apurímac.
En las elecciones del 17 de junio de 1956, Belaúnde quedó en segundo lugar, superado
por Manuel Prado y Ugarteche; en total obtuvo 457.638 votos, que equivalía al 36,7%
del electorado votante, lo que constituía un buen inicio para un candidato todavía novel.
El APRA, entonces proscrito, apoyó a Prado, pues éste tuvo la habilidad política de
ofrecerle su retorno a la legalidad, originando así la llamada “convivencia” entre el
pradismo y el aprismo. Belaúnde se erigió entonces en el líder opositor y su bancada
parlamentaria hizo una oposición constructiva al gobierno de Prado.
3. EL PERÚ COMO DOCTRINA:
Preparándose para las siguientes elecciones, Belaúnde recorrió, con escasos medios
móviles, la mayor parte del país en una agresiva
campaña publicitaria que cambió radicalmente la
forma de hacer política en el Perú. De esta manera
inauguró un nuevo estilo de hacer campañas
electorales presidenciales: recorriendo por todo el
territorio peruano, haciendo conocer las
propuestas y promesas; desde entonces todo
político postulante a la presidencia ha seguido ese
ejemplo del arquitecto Belaúnde. De estos viajes
Belaúnde pudo recopilar gran cantidad de datos y
ejemplos pormenorizados sobre la vida de los
pueblos aislados en todo el territorio peruano, lo
que le serviría para poner en práctica sus ideas de
gobierno cuando le llegara la oportunidad.

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Bajo el lema: El Perú como Doctrina, Acción Popular se convirtió así en un partido de
masas y en una alternativa democrática y novedosa de las clases medias urbanas no
apristas, frente al APRA de tendencia centroizquierdista, la izquierda radical de
tendencia soviética e internacionalista y la derecha terrateniente ultraconservadora
encarnada en el partido odriísta. También captó a muchos neutrales y apolíticos de ese
momento, pues sectores populares y de la alta sociedad se sintieron identificados con
el pensamiento de Belaúnde.
De esta época se recuerdan dos hechos anecdóticos. Uno de ellos fue el duelo a sable
que tuvo con el parlamentario pradista Eduardo Watson Cisneros, el 17 de enero de
1957, a raíz de un intercambio de comentarios que se consideraron mutuamente
ofensivos; el duelo no pasó a mayores pero contribuyó a alimentar su fama como
hombre arrojado y dispuesto a todo en defensa de sus ideales. El otro incidente fue su
prisión en el penal de la isla El Frontón, en mayo de 1959, por su oposición a las medidas
tomadas por el gobierno de Prado para resguardar el orden interno; en esa ocasión se
lanzó al mar intentando huir a nado pero fue recapturado minutos después por una
lancha patrullera, para ser liberado días después.
4. LAS ELECCIONES DE 1962 Y 1963:
Finalizando el segundo gobierno de Manuel Prado, se convocaron a elecciones
generales para el 10 de junio de 1962. Los candidatos más favorecidos fueron Víctor
Raúl Haya de la Torre, líder del Partido Aprista, Fernando Belaúnde Terry, líder
de Acción Popular (AP), y Manuel A. Odría, líder de la Unión Nacional
Odriísta (UNO). Pero según los primeros escrutinios parecía evidente que ninguno
obtendría el tercio requerido por la Constitución. La elección presidencial debía
entonces trasladarse al Congreso elegido, en donde lo normal habría sido que se
respetara la voluntad popular y se eligiera al que encabezara el resultado final, en
este caso Haya de la Torre, como era lo previsible. Pero el antiaprismo de sectores
radicales de la derecha y de las fuerzas armadas interfirió una vez más en el proceso
político peruano.
Belaúnde y sus allegados reclamaron la anulación de las elecciones en varios
departamentos, aduciendo intentos de fraude. El Comando Conjunto de las Fuerzas
Armadas se hizo eco de estas denuncias y presionó al Jurado electoral para que
tomara las medidas correctivas pertinentes. El Jurado electoral consideró esto como
una inaceptable interferencia a su labor y continuó el escrutinio, dando a conocer
los resultados finales, en los que Haya de la Torre encabezaba con una ligera ventaja
sobre Belaúnde:

 Haya de la Torre con 557.047 votos (33,0%).


 Belaunde con 544.180 votos (32,2%).
 Odría con 480.378 votos (28,4%
Sin embargo, Haya de la Torre declaró su voluntad a renunciar en aras de
salvaguardar la democracia. La decisión final debía trasladarse al Congreso, en el cual
se produjo una alianza de parlamentarios de la UNO y el APRA para encumbrar al
general Odría a la presidencia, lo que se veía como algo contrario a la voluntad
ciudadana, y a la vez como una alianza insólita, pues Odría había perseguido a los
apristas durante su dictadura. El Comando Conjunto dio entonces un ultimátum al

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Jurado electoral para que anulara las elecciones y convocara a otras, lo que no
consiguió; entonces se produjo el golpe de estado que derrocó al presidente Manuel
Prado, el 18 de julio de 1962, a pocos días de culminar su mandato, instaurándose
enseguida una Junta Militar de Gobierno, que procedió a anular las elecciones y
convocar a otras. Cabe señalar un
gesto del mismo Belaúnde que
constituiría una mancha en su bien
ganada reputación de demócrata:
se acercó a Palacio de Gobierno a
felicitar personalmente al
general Ricardo Pérez Godoy, el
mismo que había encabezado el
golpe de estado.
Las nuevas elecciones se
realizaron el 9 de junio de 1963,
con la participación de los tres candidatos importantes de la anteriores elecciones,
es decir Haya de la Torre, Belaúnde y Odría. Pero esta vez funcionó en contra de
Haya de la Torre la teoría del “voto perdido”: para muchos era muy probable que si
ganaba nuevamente el APRA los militares insistirían en no reconocer el resultado,
por lo que apostaron por Belaúnde, que resultó así triunfador. Los resultados
oficiales fueron los siguientes:

 Belaunde, 708.662 votos (39,1%).


 Haya de la Torre, 623.501 votos (34,4%).
 Odría, 463.085 votos (25,5%).

5. ASPECTOS POLÍTICOS:
La colación del APRA-UNO:

Fernando Belaunde empezó a gobernar con un Congreso


opositor cuya mayoría correspondía a la sorprendente
coalición APRA-UNO que, a la larga, entorpeció y bloqueó
muchas y relevantes iniciativas del Ejecutivo. Su reiterado y
altanero reclamo de “Primer Poder del Estado” fue el grito que acuñó
para restar importancia al régimen belaundista. Recordemos que el APRA
había conseguido 15 bancas en senadores y 57 en diputados, más tres
senadurías independientes elegidas con su apoyo, lo que significaba que
el bloque parlamentario aprista se componía desde un inicio de 75
curules. Este bloque se vio fortalecido y ampliado con el caudal odriista,
merced a la alianza, denominada por los opositores como la
“superconvivencia”. Sobre este controvertido pacto, la revista Caretas en
su número 431, marzo de 1971, publicó la siguiente declaración de Haya
de la Torre: “Nunca ha habido pacto con Odría, sino con los
representantes del odriismo en las cámaras. Propusimos un pliego de
condiciones por el que los Odriísta se comprometían a aprobar las

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siguientes leyes: elecciones municipales y la cuestión de La Brea y
Pariñas. Como ellos asintieron no hubo problemas. De maneras que eso
fue un pacto parlamentario”.

Las Elecciones Municipales:

Una de las primeras medidas políticas del nuevo gobierno


fue convocar a elecciones municipales, proceso sustituido
desde el Oncenio de Leguía por el sistema de junta de
notables, en el que dichas autoridades eran nombradas por
el ministro de Gobierno y Policía o por los prefectos o
subprefectos, también designados por el gobierno. La ley
correspondiente, aprobada el 24 de setiembre de 1963,
dictaminó la formación de concejos municipales
provinciales y distritales con una duración de tres años. La
libreta electoral sería el único documento requerido para
tener derecho a voto. Las elecciones se realizaron el 15 de
diciembre y los resultados oficiales fueron los siguientes: la
Alianza AP-DC, 747 628 votos (46,5%), la Coalición PAP-UNO, 711 628 votos
(44,3%) y los independientes, 146 654 votos (9,1%). Si bien estos resultados
reflejaban el alto respaldo electoral que se daba al gobierno recién
constituido, resultaba evidente que la fuerza de la oposición era también
importante. Para el período 19631966 fue elegido en Lima el candidato de
la Alianza Luis Bedoya Reyes, ex ministro de Justicia por la DC. Las siguientes
elecciones municipales se realizaron el 13 de noviembre de 1966 y sus
resultados oficiales fueron los siguientes: la Alianza AP-DC, 824 391 votos
(46,1%), la Coalición PAP-UNO, 767 301 votos (42,9%) y los independientes
197 268 votos (11,0%); siendo reelegido Luis Bedoya Reyes en Lima. Hasta
ese momento, el peso electoral de la Alianza y la Coalición, respectivamente,
se mantenía estable, pero la situación cambiaría al año siguiente.

La ley de reforma agraria:


Al inicio del gobierno de Belaunde, el debate acerca de la reforma agraria estaba en su
momento más álgido, debido a la fuerza de la movilización campesina. El mismo 28 de
julio de 1963, miles de comuneros invadieron un grupo de haciendas en Junín, bajo el
amparo de las promesas populistas del nuevo gobierno, tras lo cual el Ejecutivo presentó
un proyecto de ley de Reforma Agraria, a principios de 1964. Durante el debate
parlamentario, la Coalición y el diario La Prensa acusaron sostenidamente al gobierno
de promover las invasiones de tierras por medio de Cooperación Popular y exigieron la
inmediata represión de la movilización campesina; asimismo, la Coalición interpeló al
primer gabinete obligándolo a renunciar. Más adelante, el proyecto de la ley de Reforma
Agraria fue modificado por la Coalición, hasta convertirlo en un documento inoperante.
La ley, promulgada el 19 de mayo de 1964, excluyó de la reforma a las propiedades
trabajadas “eficientemente” y dedicadas a productos de exportación. De esta manera,
el latifundio costeño resultaba excluido y el latifundio serrano quedaba establecido
como área de afectación de la reforma. Pero incluso en este aspecto la ley recortaba las

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posibilidades de llevar a cabo acciones efectivas, lo que redujo la reforma a la mera
expropiación de las tierras marginales de los medianos propietarios, y a la compra casi
al contado de inmensas propiedades.
Se creó la Oficina Nacional de Reforma Agraria (ONRA), que se encargaría de señalar las
llamadas zonas de reforma agraria. Para su funcionamiento, el Congreso le asignó un
reducido presupuesto, por lo cual debió recibir ayuda de organismos internacionales
como el Banco Interamericano de
Desarrollo (BID), un fondo especial de las
Naciones Unidas, y de la Organización de
las Naciones Unidas para la Agricultura y
la Alimentación (FAO). También se le
encargaron las tareas de colonización y
de creación de programas de
asentamiento, de reinversión en tierras
abandonadas y la promoción de estudios
de colonización. Entre los principales
aspectos que limitaban el cumplimiento
efectivo de la ley, la ONRA en vez de
depender directamente de la presidencia de la República, pasó a ser fiscalizada por el
Parlamento; en segundo lugar, se estipulaban de manera muy minuciosa las etapas de
afectación de una propiedad, lo cual llevaba a interminables demoras (por ejemplo, el
propietario podía impugnar ante el poder Judicial la cuantía de la afectación y el monto
indemnizatorio, iniciándose largos juicios); y en tercer lugar, si bien la Coalición tuvo que
aceptar el hecho de que las expropiaciones se pagaran con bonos emitidos por el
gobierno, sistemáticamente se dio a la tarea de reducir el presupuesto de la ONRA y el
financiamiento de aquéllos. Como resultado, entre 1963 y 1967 solo se afectaron 375
574 hectáreas de un total de más de 10 millones, en favor de 13 553 familias de
alrededor de un millón. En los últimos meses del gobierno de Belaunde la Coalición llegó
a reclamar la interpelación del ministro de Agricultura, acusándolo de haber detenido la
reforma agraria. Sin embargo, el debate parlamentario se frustró al producirse el
escándalo del Acta de Talara.
El banco de la nación:
Otra reforma importante que significó una mejora en el sistema de recaudación
tributaria fue la sustitución de la Caja de Depósitos y Consignaciones por el Banco de la
Nación. La Caja de Depósitos y Consignaciones había estado controlada por las
entidades bancarias privadas que se encargaban de la recaudación y cobro de los
impuestos. Sin ser un banco comercial, tenía autorización para realizar transacciones
comerciales de venta de valores y pagos por adelantado al Estado, imponiendo un
interés por tales operaciones. Como se ve, hasta ese entonces los recursos financieros
del Estado eran utilizados por entidades bancarias privadas. Después de un estudio y
análisis de esta situación, se promulgó a fines de enero de 1966 la ley que creaba el
Banco de la Nación, reforma que implicaba que el Estado podría recaudar y usar sus

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propios fondos sin intermediarios privados, lo cual
significaba disponibilidad absoluta de sus recursos
económicos y
financieros. Según dicha ley, las funciones del
Banco de la Nación serían: realizar las
recaudaciones fiscales de los impuestos directos;
financiar al Estado en todo lo referido a inversión
pública; garantizar que el Estado y empresas
públicas pudieran tener cuentas corrientes,
atención de sobregiros y otras transacciones
financieras; realizar cobranzas a los gobiernos
locales y a las empresas del sector público; realizar
pagos especiales tanto en el sector público como
privado; y crear sus propios fondos en base a
bonos del tesoro para el financiamiento de la
inversión pública. Asimismo, como parte de la
banca de fomento el gobierno creó el Banco de
Vivienda y alejó a la banca particular del Banco
Central Hipotecario, constituyéndolos en
importantes herramientas de crédito.

El acta de talara y el problema con la IPC:

 LA IPC:
La International Petroleum Company era una empresa privada de origen
norteamericano que tenía la explotación y la comercialización de los pozos petroleros
del departamento de Piura, exactamente
en una zona llamada la Brea y Pariñas.
Para 1967 el ambiente social era cargado
por un fuerte rechazo a la inversión
extranjera.
En esos años la mayoría de universidades
del Perú estaban orientadas por un
pensamiento de corte marxista y maoísta,
bajo esa perspectiva la empresa privada
debería ser eliminada, aún más si el
capital provenía de los Estados Unidos. Así
que existía un ambiente social que propugnaba la expulsión de la IPC del territorio
nacional, y que la Brea y Pariñas sea manejada por el Estado Peruano. Fue tan fuerte la
presión social que el gobierno se vio obligado a negociar con la IPC su salida del Perú.

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 Firma del acta de talara:

Al asumir la presidencia Belaúnde ofreció resolver el problema de La Brea y Pariñas en


90 días. Belaúnde envió al Congreso un proyecto para declarar nulos los llamados
Acuerdo, Convenio y Laudo de París (firmados en tiempos de Augusto B. Leguía y que
favorecían a la IPC) y solicitó que los campos de La Brea y Pariñas pasaran a poder de la
Empresa Petrolera Fiscal (entidad estatal). El Congreso dio la Ley Nº 14.696, que
declaraba nulo el Laudo, pero no se pronunció sobre el segundo punto. El Poder
Ejecutivo promulgó la ley el 4 de noviembre de 1963, quedando autorizado para buscar
una solución al viejo problema.

En julio de 1968, ante las presiones de los grupos de poder económico, se iniciaron
tratos con la IPC en Palacio de Gobierno. El 13 de agosto se firmó el Acta de Talara por
el cual todos los campos petroleros pasaban a poder de la Empresa Petrolera Fiscal
(EPF), mientras que la IPC conservaba la refinería de Talara, el sistema de distribución
nacional del combustible y las llamadas Concesiones Lima. La IPC se obligaba a comprar
todo el petróleo que la EPF le quisiera
vender, para procesarla en su
obsoleta refinería de Talara.

El Acta fue firmada por el presidente


Belaúnde, por el presidente del
Senado Carlos Manuel Cox y por el
presidente de la Cámara de Diputados
Andrés Townsend Ezcurra y por los
altos funcionarios de la IPC. Toda la
prensa se hizo eco de este suceso y
publicaron en primera plana el fin del
"Problema de la Brea y Pariñas",
estallando todo el Perú en alegría.

Sin embargo, la opinión pública


cambió cuando un sector de la prensa
(la revista Oiga) dio a conocer las condiciones que había impuesto la IPC para la firma
del Acta. El momento cumbre del escándalo llegó cuando el renunciante presidente de
la EPF, ingeniero Carlos Loret de Mola, denunció que faltaba una página en el contrato
de precios de petróleo crudo entre la EPF y la IPC (10 de setiembre de 1968). Esa fue la
famosa "Página Once" que serviría de pretexto para que un grupo de oficiales del
ejército dieran un golpe de estado menos de un mes después, acusando al gobierno de
“entreguismo”.

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 La página 11:

Sobre la "Página 11" se ha escrito mucho en el Perú. Algunos le atribuyeron una gran
importancia pues, al parecer, contenía valiosa información sobre costos; otros adujeron
que sólo era una página en blanco y hubo incluso algunos que negaron su existencia.

La famosa "Página 11", era la última de tres


juegos de cuatro caras, doce en total, de un
papel llamado "sello sexto", que era un papel
numerado emitido por el estado peruano de
manera oficial y se usaba para realizar
transacciones comerciales y contratos en
general. La famosa "Página 11", llamada así
por ser la penúltima del tercer pliego en
cuestión, apareció poco antes de las
elecciones de 1980 y contenía únicamente la
fecha en la que se firmó el famoso
documento, tirando así por tierra toda
responsabilidad del gobierno de Belaunde y
de sus funcionarios de unas supuestas incumplidas cláusulas de la IPC que iban en contra
de los intereses de la nación.

Esta famosa “Página Once”, fue un detonante para el gobierno debilitado de Belaunde
y su pronta salida. La ola de críticas no solo vino por parte del Congreso y su mayoría
opositora, sino que fue toda una campaña comunicativa muy fuerte que desprestigiaba
el acuerdo, al gobierno y a las personas que habían participado de él. Los dos medios de
comunicación fuertes que alegaban contra del Acta fueron “El Comercio” y la “Prensa”.
Adicionalmente a esto, se habían estado manifestando distintas posturas respecto al
Acta firmada, debido al bajo costo que se valorizaban los barriles de petróleo, la
concesión de 40 años la refinería de Talara a la IPC y la rapidez con la que se llegó al
acuerdo. Finalmente, nunca se ha mostrado la validez de la existencia de la “Página 11”,
ni Carlos Loret Mola, ni el gobierno. Si bien se puede afirmar que falta una página dentro
del folio de papeles correspondiente al acta, esta era la página “2S160934, ya que los
números de las dos páginas previas en el folio de cuatro páginas de papel sellado eran
2S160932 Y 2S160933”. Han surgido interpretaciones variadas respecto a este tema,
desde que la información crucial estaba en las 10 primeras páginas, hasta la eliminación
intencional del gobierno para no mostrar el porqué del bajo costo de los barriles de
petróleo. Luego de este gran escándalo, se seguía debilitando el gobierno de Belaunde,
renunció el 1 de octubre Oswaldo Hercelles García, quien fue presidente del consejo de
ministros; demostrando el quiebre del partido, la gran movilización civil en contra del
gobierno y la salida unilateral del presidente por salvar el gobierno y juramentar a un
nuevo gabinete; este iba a ser presidido por Miguel Mujica Gallo.

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6. ASPECTO ECONÓMICO:

El problema financiero:
Para la aplicación de su política de obras públicas, ampliación del rol del Estado y
realización de su programa de reformas sociales, el gobierno incrementó el gasto
público. En el presupuesto para 1964 los egresos representaron el 11,5% del producto
nacional, y en el de 1967 el 15,3%. Ante la escasez de recursos, el gobierno necesitaba
aplicar una política tributaria que reforzara y aumentara la recaudación fiscal mediante
la reforma del impuesto a la renta y el establecimiento de impuestos sobre la propiedad,
medidas que fueron rechazadas por el Congreso. Sin embargo, el gobierno disminuyó
las cargas tributarias sobre las empresas privadas, ampliando las exoneraciones de los
impuestos directos a los ingresos y sobre los derechos de importación del sector
industrial. Se buscaba de esta manera
proporcionar un estímulo a la inversión
privada y elevar la presión tributaria a
través de impuestos de fácil recaudación.
Para incentivar dicha inversión privada, el
gobierno dictó tres leyes importantes: una
que exoneraba de impuestos a las nuevas
inversiones en las zonas de selva, otra que
otorgaba un marco legal para la creación
de parques industriales, y finalmente la
que permitía el establecimiento de plantas
de ensamblaje automotriz; todas ellas
representarían pérdidas para el Estado. En 1962 los beneficios de las empresas
constituían el 16% del ingreso nacional y, de ese porcentaje, el 12% se encontraba libre
de impuestos (en 1966 esta relación había sido de 18% y 15%).
Por otro lado, mientras en 1960 los impuestos de las empresas constituían el 26% de los
ingresos del gobierno, en 1965 este porcentaje cayó al 16%. En 1963 la participación de
los impuestos directos en los ingresos gubernamentales fue de 32,8%, en 1964 de 24,5%,
en 1965 de 23,7% y en 1967 de 26,2%. Los resultados no fueron los esperados debido al
comportamiento rentista de las empresas, cuyas tasas de inversión se mantuvieron
bajas a pesar de la elevación de las tasas de ganancia, fenómeno que continuaría a lo
largo de la década del 70. En cambio, a mediano plazo se produjo un déficit de
consideración en el presupuesto, creciendo la inflación y con ella el peligro de una
inminente devaluación, ya que el mantenimiento de la tasa de cambio establecida en
1959 por Pedro Beltrán había convertido al dólar en la mercancía más barata del Perú.
Es en este contexto que se favoreció el desarrollo de las importaciones. En 1966 las
empresas duplicaron sus inventarios, anticipándose a una futura devaluación, y las
importaciones crecieron en 26%, mientras que las exportaciones se estancaron por la
baja de los precios de las materias primas. Por último, las inversiones extranjeras
comenzaron a incrementar los montos de transferencia de sus ganancias. El Perú se

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convierte en uno de los pioneros continentales en el proceso de endeudamiento
externo, debido a la disminución de la tasa de inversión privada, a la aplicación de la
política de industrialización por sustitución de importaciones, a la reducción de la
presión tributaria al sector industrial y al incremento de las inversiones públicas.
Con ello se comenzó a financiar los gastos en cuenta corriente, cuya primera crisis se
manifestó en 1967 al no poder pagar la deuda externa debido a la baja de los ingresos
por exportaciones. Como veremos más adelante, las refinanciaciones y renegociaciones
de 1967 y 1968 llevaron a una situación de relativo saneamiento financiero, pero no
impidieron la crisis política.
La crisis devaluatoria de 1967:
Frente a la crisis económica que se vislumbraba a mediados de 1967, el gobierno se
planteó dos alternativas políticas. La primera consistía en aplicar medidas de corte
liberal: devaluación de la moneda, equilibrio del presupuesto mediante la reducción del
gasto público (con la evidente reducción de obras públicas y de la aplicación de reformas
sociales), el recorte de subsidios a los productos de consumo popular y una reducción
aún mayor de la carga tributaria sobre las empresas. La segunda era de corte reformista
radical: planteaba restablecer el control cambiario, planificar las importaciones,
incrementar la carga tributaria a las empresas y establecer tasas a los ingresos
personales. El gobierno solicitó nuevamente al Congreso promulgar los dispositivos
legales necesarios que permitieran equilibrar el presupuesto, pero la Coalición se negó.
En medio del debate parlamentario la situación empeoraba sin que la Alianza y la
Coalición llegaran a un acuerdo. A fines de mayo, en un discurso, el presidente Belaunde
acusó a aquellos que hablaban de devaluación de “traidores a la patria”, con lo cual el
problema económico se hizo público y la especulación aumentó. Para entonces la
economía había entrado ya a una situación crítica. Las divisas se veían cada vez más
reducidas por el aumento de las importaciones y de los servicios de pago de los créditos
externos. Finalmente, ante la constante baja de las reservas internacionales el BCR se
vio obligado a retirarse del mercado cambiario el 31 de agosto de 1967, lo cual llevó a
que el precio del dólar subiera de 26,80 a 40,45 soles en los siguientes días, hasta
estabilizarse en 46,63 soles. La devaluación se expresó en el incremento de la inflación
que llegó a 14,7%, a pesar de que el poder adquisitivo se redujo drásticamente.
En lo político, la devaluación trajo
como consecuencia la caída del
gabinete Becerra de la Flor. En su
lugar, el presidente Belaunde
nombró primer ministro a Edgardo
Seoane, quien representaba a los
sectores reformistas radicales de
AP, y a Tulio de Andrea como
ministro de Hacienda. Este gabinete
duró tan sólo dos meses.

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7. ASPECTO SOCIAL:

Cooperación popular:
Otra de las primeras medidas del gobierno de Belaunde fue establecer el programa de
Cooperación Popular, en agosto de 1963, que nació como un organismo para la
realización de obras públicas en base al trabajo comunitario, secular institución de las
comunidades campesinas.
Se trataba de convocar, además de la misma población beneficiada, a jóvenes
procedentes de las clases medias urbanas para la prestación de servicios voluntarios y
gratuitos de apoyo a comunidades campesinas y barrios marginales en la realización de
pequeñas obras. En dicho organismo participaron millares de jóvenes de AP, estudiantes
universitarios, miembros de comunidades
cristianas y simpatizantes, que trabajaron en
los meses de vacaciones en la construcción de
escuelas, postas médicas, caminos, canales de
regadío y otras obras comunales. Además, se
prepararon animadores entre los miembros de
la población para que administrasen ellos
mismos esas obras comunitarias. Todas las
obras de Cooperación Popular tenían una
inscripción que decía “El pueblo lo hizo”. Para
dicho fin, el gobierno destinó al programa un
presupuesto anual, que a veces recibía el apoyo del Fondo Nacional de Desarrollo
Económico, entidad establecida ese mismo año para la realización de obras públicas en
provincias. La dirección fue encomendada el arquitecto Eduardo Orrego, quien le dio un
gran impulso.
Este programa originó la oposición de la Coalición en el Congreso por considerarlo
eminentemente político, pues sus estructuras administrativas estaban llenas de
militantes populistas; esto le acarreó el recorte de su presupuesto, reduciéndosele a un
departamento dependiente del ministerio de Fomento y Obras Públicas. Por otro lado,
el programa de Cooperación Popular fue acusado de estar compuesto o infiltrado por
comunistas, debido a la influencia de estudiantes universitarios radicalizados como
Ricardo Letts o Luis Pásara. Debido a ello y al éxito político del programa, Cooperación
Popular llegó a ser amenazada con la desactivación por los integrantes de la Coalición
en el Congreso. Y es que Cooperación Popular tuvo un gran impacto en la juventud de
clase media que fue a trabajar en las zonas marginales y empobrecidas.
Muchos de estos jóvenes se abrieron así a la “conciencia social” y no pocos integraron
partidos de la izquierda radical o se identificaron con las movilizaciones campesinas que
en esos años conmocionaban al país. En términos generales, los años 60 significaron un
período de fuerte concientización social, especialmente entre los jóvenes universitarios.
Ello también se reflejó en las actividades de promoción social de muchas comunidades

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de jóvenes católicos que hicieron suya la causa de los sectores más pobres y explotados,
encabezados por sacerdotes progresistas, muchos de los cuales eran extranjeros.
Unidades vecinales: construir viviendas con créditos:
El gobierno construyó grandes unidades vecinales de:
 Matute
 Mirones
 Rímac.
 Mariscal Gamarra en el Cuzco.
El plan de vivienda fue auspiciado por el Banco
Central Hipotecario con líneas de crédito de bajos
intereses y amplios plazos.

Carretera Marginal de la Selva:


Se empezó a construir la famosa Carretera Marginal de la
Selva (hoy carretera Fernando Belaunde Terry) para unir esa
región, hasta ese momento casi aislada, con la sierra y la
costa, así como para interconectarla con los países vecinos.
La carretera parte de Chinchipe, en la frontera con Ecuador
en el norte, hasta llegar hasta el río Heath, en el
departamento de Madre de Dios, en el sur.
Urbanismo:
Haciendo honor a su profesión de arquitecto, fue muy vasta
su obra en la construcción y fomento de vivienda para sectores menos favorecidos y de
clases medias profesionales. En numerosas ciudades del país se levantaron grandes
complejos habitacionales para sectores populares, profesionales de la educación y
policías y se urbanizó gran parte de las principales ciudades de la costa y sierra peruanas.
En Lima destacó el residencial San Felipe.
Educación:
En el campo educativo se estableció la gratuidad de la enseñanza en todos los niveles,
desde Inicial hasta Superior, y se crearon nuevas universidades y escuelas normales,
tanto estatales como particulares.
Catástrofe:
El terremoto de Lima y Callao de 1966 y la tragedia del Estadio Nacional del 24 de mayo
de 1964 fueron grandes catástrofes que sufrió el pueblo peruano.
Migraciones internas:
Se acrecentaron las migraciones internas, del campo a la ciudad, especialmente en
Lima, donde surgieron numerosos barrios marginales, que se denominaron después
“pueblos jóvenes”, que agudizaron el problema de la vivienda y aumentaron el índice
de desocupación.

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LAS GUERRILLAS DE 1965:
A principios de 1965 el Servicio de Inteligencia del Ejército
envió un informe al presidente Belaunde acerca de la
campaña política que organizaciones de la izquierda radical
estaban llevando a cabo a favor de la lucha armada. Al
principio el gobierno desestimó dichas informaciones y
públicamente señaló que tales actividades eran realizadas
por “abigeos”. Sin embargo, éstas continuaron hasta que la
Fuerza Aérea demostró que se trataba de grupos
guerrilleros organizados en diferentes zonas del país,
especialmente en la sierra central y la sierra sur. En este
contexto se produce la emboscada en la quebrada de
Yahuarina, acción reivindicada por el Movimiento de
Izquierda Revolucionaria (MIR), grupo escindido del PAP,
inicialmente llamado Apra Rebelde. Entre sus principales
dirigentes se encontraban Luis de la Puente Uceda, Máximo
Velando y Guillermo Lobatón.
Se abría así un segundo período de las guerrillas en el Perú, caracterizado por una
preparación más elaborada y minuciosa, en comparación con los intentos anteriores. El
Apra Rebelde o MIR se entrenó en Cuba desde 1962 y a inicios de 1964 realizó una
campaña propagandística a favor de la lucha armada. Al igual que los intentos
anteriores, el MIR esperaba asentarse al interior del movimiento campesino. Sin
embargo, éste se debilita y declina al inicio de las acciones armadas del MIR en junio de
1965.
El MIR contaba con tres frentes: el Túpac Amaru en las provincias de Concepción y Jauja
(Junín), el Pachacutec en la meseta de Mesa Pelada, provincia de La Convención (Cuzco),
y el de la provincia de Ayabaca (Piura), que no llegó a funcionar. El primero estuvo
dirigido por Guillermo Lobatón y Máximo Velando; el segundo por Luis de la Puente
Uceda; y el tercero por Gonzalo Fernández Gasco y Elio Portocarrero.
El 2 de julio el gobierno encomienda a las Fuerzas
Armadas la dirección de la lucha contra la guerrilla,
y el 20 de agosto el Parlamento aprueba dos leyes
complementarias: la primera decretaba la pena
capital para los guerrilleros y la segunda,
denominada de “Defensa de la soberanía nacional”,
asignó a las Fuerzas Armadas los recursos
económicos necesarios, mediante la emisión de
bonos por un valor total de 200 millones de soles.
Dichos bonos fueron colocados mediante colectas
públicas nacionales y sus principales aportes provinieron de empresas extranjeras
norteamericanas como la IPC y la Cerro de Pasco, y de los grupos empresariales y
familiares más importantes. Para octubre de ese mismo año, el frente Pachacútec había

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sido prácticamente desarticulado en el combate de Amaybamba, donde muere Luis de
la Puente Uceda. En diciembre el frente Túpac Amaru es aniquilado y muertos sus
principales dirigentes (Lobatón, Velando). El frente de Ayabaca rompe el cerco policial y
se repliega hacia las ciudades. Así, en tan sólo siete meses, la guerrilla es desarticulada.
Igual suerte corrió un nuevo intento insurreccional del ELN, que en setiembre de 1965
había iniciado acciones en la provincia de La Mar (Ayacucho). Luego de derrotado el MIR,
las Fuerzas Armadas organizan una ofensiva que en 30 días desarticula y dispersa a la
brigada “Javier Heraud”, de la que, sin embargo, Héctor Béjar logra escapar.

8. EL GOLPE DEL 3 DE OCTUBRE DE 1968:

Los hechos que provocan la conspiración militar enmarcan el constante


desprestigio del gobierno, agobiado por acusaciones de corrupción,
responsabilizado de la crisis económica y, sobre todo, del incumplimiento de su
programa reformista, base del
apoyo que el Ejército le había
brindado a Belaunde desde las
elecciones de 1962. Entre
febrero y marzo de 1968 se
constituyó el grupo conspirativo
conformado por nueve oficiales
del Ejército: cinco generales,
entre los que se incluía Velasco,
y cuatro coroneles, que
desarrollaron diversos planes
para la realización del golpe y
elaboraron un esquema de plan
de gobierno.

Con el escándalo de la página once, se da la situación propicia y se cierran las


posibilidades de que las Fuerzas Armadas continuasen apoyando al gobierno. Se
abría además la perspectiva de que el PAP ganase las elecciones generales del
año siguiente.

Cuando los militares inician el golpe en la madrugada del 3 de octubre de 1968,


el gobierno no pudo oponer resistencia. El entusiasmo y el apoyo popular de
cinco años atrás habían desaparecido, de allí que las protestas contra el golpe
fueran esporádicas, débiles e ineficaces, encabezadas por sectores influenciados
por el PAP. Así, sin pena ni gloria, acabó el gobierno que tantas esperanzas había
creado; con él acabó una época.

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9. CONCLUSIONES:

Fernando Belaúnde Terry fue un demócrata, su gobierno se caracterizó por el


respeto irrestricto a la libertad de expresión.

La lucha entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo trajo como consecuencia


la inestabilidad política del país.

El ambiente social en la década de los 60 estuvo marcado por un izquierdismo


que pedía reformas radicales como la reforma agraria, la expulsión de las grandes
compañías extranjeras, la creación de grandes empresas estatales que manejen
los recursos y yacimientos naturales.

Una sociedad estaba tan involucrada en la idea socialista, el gobierno de


Belaúnde se mostró tímido para negociar con el capital extranjero, en especial
con el americano.

La carretera marginal de la selva fue el principal logro del primer gobierno de


Fernando Belaúnde Terry, mediante esta obra se conectó al circuito comercial
nacional a inmensas zonas de la región amazónica.

10. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

 Basadre, J. (noviembre, 2014). Historia de la Republica del Perú (1993-2000). El


Reformismo Civil Moderado (págs. 149-165). Lima: Producciones Cantabria
S.A.C.

 Carrillo, J. L. (3 de septiembre de 2017). Completa Historia del Perú. Obtenido


de EL ACTA DE TALARA Y EL ESCÁNDALO DE LA PÁGINA 11:
http:// todalahistoriaperuana.blogspot.pe/2017/09/el-acta-de-talara-y-el-
escandalo-de-la.html

 Grados, R. P. (2000). Historia del Perú. En R. P. Grados, El Perú contemporáneo


(págs. 1045-1058). Lima: Lexus Editores.

 Yépez (2002). Primer gobierno de Fernando Belaúnde Terry


Perú: 1963 - 1968.
http://pasadodelperu.blogspot.pe/2008/01/i-gobierno-de-fernndo-belande-
terry.html

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