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EL PROCESO URGENTE EN LA LEY DEL PROCESO CONTENCIOSO

ADMINISTRATIVO

Presentación.

Una de las más importantes modificaciones introducidas por el Decreto Legislativo Nº


1067 en la Ley del Proceso Contencioso Administrativo (Ley Nº 27584), es la sustitución
de la remisión al Código Procesal Civil, para que las impugnaciones contra las
actuaciones contempladas en los incisos 2, 3 y 4 de su artículo 4, para el amparo de las
pretensiones correspondientes consignadas en los incisos 3 y 4 de su artículo 5, transiten
por el proceso sumarísimo regulado por el indicado código, por el ahora establecido y
denominado “Proceso Urgente”. La importancia se explica, además, porque este proceso
urgente, así con nombre propio, es la primera vez que es considerada en la historia
procesal peruana, aunque es bueno decir que los procesos urgentes incluyen también a
otros y que ya existen en nuestra legislación, como es el caso de los procesos
constitucionales.

Es por efecto del Decreto Legislativo Nº 1070, y de las anteriores modificaciones


introducidas en la Ley Nº 27584, el 29 de agosto de 2009, mediante el Decreto Supremo
Nº 013-2008-JUS, se aprobó Texto Único Ordenado de la que regula el Proceso
Contencioso Administrativo.

1
Introducción.

La teoría general del proceso clasifica los procesos en función del grado de certeza del
derecho invocado para su inicio, en procesos de cognición, de ejecución y de cautela.
Para el desarrollo de este trabajo es importante citar a Priori Posada quien, admitiendo
dicha clasificación que podemos llamar clásica, señala: “ el derecho procesal
contemporáneo ha sido consciente de que existen algunas situaciones que no se
encuentran protegidas por los tres tipos de Tutela Jusrisdiccional antes descritos; y que
generan serios riesgos para la vigencia de muchas situaciones jurídicas, algunas de ellas
consideradas como fundamentales (v gr. derechos constitucionales); ante ello se ha
comenzado ha hablar de tutela diferenciada. Así se habla de tutela preventiva (con su
especial tutela inhibitoria) para hacer referencia a la protección jurisdiccional de las
situaciones jurídicas ante situaciones de amenaza, de manera que el proceso
jurisdiccional actúa antes de que se produzca una lesión, con el propósito, precisamente,
de evitar la producción del ilícito, su repetición o continuación; o de tutela de urgencia
para hacer referencia a aquellos casos en los que la decisión jurisdiccional definitiva tiene
que ser dictada de manera inmediata, de lo contrario se produciría una lesión
absolutamente irreparable, dicha situación de urgencia no es provocada por la duración
del proceso (lo que distingue de la tutela cautelar), sino por las propias circunstancias en
las que se produce la lesión o amenaza en el ámbito de la realidad; así mismo se habla
de tutela anticipada para hacer referencia a todos aquellos casos en que los efectos de
la decisión jurisdiccional se adelantan al momento de la expedición de la sentencia.”

2
El Proceso urgente.

Nuestra noción sobre lo que es un proceso urgente, nos lleva a decir que, partiendo de
un grado sumo de importancia o certeza del derecho invocado para su inicio, se configura
el proceso por el legislador para, sin sacrificar el derecho al debido proceso (defensa,
contradicción y bilateralidad), obtener una pronta decisión judicial1.

En la doctrina peruana, con relación al proceso urgente, encontramos las siguientes


nociones:

Martel Chang dice: “el proceso urgente constituye una categoría amplia caracterizada por
la necesidad de proporcionar respuestas jurisdiccionales prontas y expeditas a
determinadas situaciones cuya situación no admite demoras: Las diligencias cautelares
son sólo una especie de las mismas, pero tambien se integra con otras: las medidas
autosatisfactivas, las sentencias anticipatorias, el habeas corpus etc.”

Monroy Palacios expresa: “La tutela de urgencia tiene por finalidad neutralizar o eliminar
la frustración que puede producir el peligro en la demora durante la secuela de un
proceso. A este efecto, la referida Tutela se puede clasificar en:

A) Tutela de urgencia cautelar y

B ) Tutela de urgencia satisfactiva”

Con la tutela urgente se puede obtener dos tipos de decisiones:

i) las provisorias, siendo necesario en este tipo de procesos otro proceso principal,
dentro de este grupo tenemos a las medidas cautelares.
ii) las definitivas, que son las autónomas se agotan en si mismas y no necesitan de
otro proceso, como es el caso de las medidas autosatisfactivas.

Entonces, teniendo presente que la denominación de proceso urgente comprende otros


varios procesos, consideramos no apropiada la denominación que se le ha dado a este
proceso configurado por el legislador en la modificación de la Ley del Proceso
Contencioso Administrativo, pues si bien este forma parte del universo de los procesos
urgentes, no se limita únicamente a este proceso, porque cuando hablamos de la
categoría de proceso urgente, se comprende al procedimiento cautelar, a las medidas
autosatisfactivas, a los procesos constitucionales etc, entonces, denominar a este
proceso, como proceso urgente es como denominar, por ejemplo, al proceso de
conocimiento como uno lato, o al proceso de desalojo como uno rápido.

En nuestra opinión hubiésemos preferido que al proceso se le denomine simplemente


sumario y dejar que sus características lo definan como lo es en la doctrina y como
urgente, es decir, un proceso no es urgente por su denominación, sino por lo que

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realmente es en función de su diseño y que en la praxis responda a la urgencia o trámite
rápido. Salvando esta observación nominal nos referiremos en adelante al proceso
establecido por la modificatoria que nos ocupa, como el denominado “proceso urgente”,
concientes que es uno de urgencia satisfactiva.

Este proceso se caracteriza, en principio, por su celeridad, que obliga a reducir la


cognición sin postergar la bilateralidad con la finalidad de brindar una tutela eficaz y
rápida a través de una sentencia, en función, repetimos, de la certeza o importancia del
derecho invocado para su empleo.

El proceso urgente, las medidas cautelares y las temporales sobre el fondo.

Actualmente, en el escenario del procedimiento cautelar regulado por nuestro Código


Procesal Civil, se contemplan las medidas temporales sobre el fondo que podríamos
denominar, salvando la distancia correspondiente, medidas próximas o similares al
proceso urgente. El artículo 674 del citado código, rector de estas medidas cautelares
establece: “Excepcionalmente, por la necesidad impostergable del que la pide o por la
firmeza del fundamento de la demanda y prueba aportada, la medida puede consistir en
la ejecución anticipada de lo que el Juez va a decidir en la sentencia, sea en su integridad
o sólo en aspectos sustanciales a ésta”.

Pero, ¿cuál es la diferencia entre las medidas temporales sobre el fondo y el proceso
urgente?, la diferencia es que en los procesos urgentes no existe un grado de certeza tal
que autorice al juzgador a anticipar su decisión, pero es ese margen de incertidumbre
mínimo que autoriza al legislador configurarlo como rápido en su trámite para así obtener
una decisión judicial que reduzca al mínimo lo que Monroy Palacios expone como el
margen diferencial, en cambio las medidas temporales sobre el fondo, que por ser
medidas cautelares posibles de darse en un procedimiento cautelar, requieren de la
existencia de un proceso principal originado por la invocación de un derecho cuyo grado
de certeza es al cien por ciento, como es el caso – por ejemplo – de los supuestos
establecidos en el Código Procesal Civil, en sus artículos 675 (asignación anticipada de
alimentos) y 680 (separación y divorcio), supuestos éstos en los que lo único que se
posterga es la configuración total del derecho invocado, es decir en los ejemplos
anotados, la pensión definitiva de los alimentos, el divorcio o la separación de cuerpos.

Finalmente, siendo las medidas cautelares las que están destinadas a garantizar la
ejecución de la sentencia mas no a anticipar la ejecución, se distingue de la medida
temporal sobre el fondo, porque en ésta última el juzgador por la necesidad
impostergable y, la firmeza del fundamento y pruebas aportadas, puede disponer la
ejecución anticipada de lo que va a decidir en la sentencia (vg. alimentos).

Esta diferencia la podemos graficar de la siguiente manera:

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Presupuestos Características
Medida  Provisionalidad.
a) Verosimilitud en el
temporales  Accesoriedad, esto se debe a que
derecho
sobre el fondo sirven a un proceso principal.
b) Necesidad  No es bilateral. - la bilateralidad se
impostergable de . posterga por el estado de necesidad.
tutela.  No constituye cosa Juzgada.

Medida Provisionalidad.
a) Verosimilitud en el
Cautelar Accesoriedad, esto se debe a que
derecho
sirven a un proceso principal.
b) Peligro en la demora No es bilateral. - la bilateralidad se
posterga con el fin de preservar el
derecho a tutelar.
 No constituye cosa Juzgada
Proceso a) Interés tutelable cierto La decisión es definitiva.
contencioso y manifiesto, Es autónomo.
administrativo b) Necesidad Es bilateral
Urgente impostergable de tutela - La resolución que recaiga en su
y, trámite agotará el objeto de la
c) Que sea la única vía pretensión del solicitante,
eficaz para la tutela del adquiriendo el carácter y la calidad
derecho invocado de cosa juzgada

¿Cuáles son las pretensiones a las que sirve el proceso contencioso administrativo
urgente?

Como tenemos dicho, no basta que a un proceso, para que sea urgente, se le denomine
como tal, por eso nos corresponde analizar si los derechos a los que sirve, justifican que
en la Ley del Proceso Contencioso Administrativo el legislador haya configurado uno de
tal naturaleza o, que al menos debiera serlo.

Previamente a nuestro análisis, es oportuno tener presente que la Ley del Proceso
Contencioso Administrativo tiene en su interior una línea de desarrollo en cuyo extremo
inicial se ubican las actuaciones impugnables (artículo 4) y, en el extremo final, las
posibilidades de su decisión para el juzgador, en el caso de estimar las pretensiones
(artículo 41), basados por aquellas pretensiones posibles de hacerse valer para la
interdicción de la arbitrariedad (artículo 5).

Veamos gráficamente cuales son las pretensiones que transitarán por el proceso
“urgente”, al que preferimos llamar Proceso Contencioso Administrativo Urgente, dichas
pretensiones son las que están establecidas en los incisos 1, 2 y 3 del artículo 26 del
TUO de la Ley Nº 27584.

Ley del Proceso Contencioso Administrativo (Ley Nº 27587)

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Actuaciones impugnables Pretensiones Sentencia
Artículo 4.- Conforme a las Artículo 26.- Se tramita Artículo 41.- La sentencia
previsiones de la presente como proceso urgente las que declare fundada la
Ley y cumpliendo los siguientes pretensiones. demanda podrá decidir en
requisitos expresamente función de la pretensión
aplicables a cada caso, planteada lo siguiente
procede la demanda contra
toda actuación realizada en
ejercicio de potestades
administrativas
3 La actuación material 1 El cese de cualquier 3 La cesación de la
que no se sustente en actuación material que actuación material que
acto administrativo no se sustente en acto no se sustente en acto
administrativo administrativo y la
adopción de cuanta
medida sea necesaria
para obtener la
efectividad de la
sentencia sin perjuicio
de poner en
conocimiento del
Ministerio Público el
incumplimiento para el
inicio del proceso penal
correspondiente y la
determinación de los
daños y perjuicios que
resulten de dicho
incumplimiento.
2 El silencio administrativo, 2 El cumplimiento por la 4 El plazo en el que la
la inercia y cualquier otra administración de una administración debe
omisión de la determinada actuación a cumplir con realizar una
administración pública la que se encuentre determinada actuación a
obligada por mandato la que esta obligada, sin
de la ley o en virtud del perjuicio de poner en
acto administrativo conocimiento del
firme. ministerio Público el
incumplimiento para el
inicio del proceso penal
correspondiente y la
determinación de los
daños y perjuicios que
resulte de dicho
incumplimiento.
No esta prevista, pero 3 Las relativas a materia No esta prevista, pero
pueden subsumirse en la previsional en cuanto se puede subsumirse en la
anterior. refiere al contenido anterior.

6
esencial del derecho a
la pensión.

Conforme podemos apreciar del cuadro anterior, de las tres pretensiones que transitaran
por el denominado proceso urgente, sólo las dos primeras (inciso 1 y 2 del artículo 26) 2,
tienen definidas las correspondientes actuaciones impugnables (inciso 2 y 3 del artículo
4) a las que sirve, de igual manera, la propia norma establece cual debe ser la decisión
de juzgador para estas dos pretensiones (incisos 3 y 4)

Nos preguntamos entonces ¿cual sería la actuación impugnable que corresponde a


la pretensión establecida en el inciso 3 (materia previsional)? y, ¿cómo debe ser la
decisión en la sentencia de ampararse tal pretensión? La norma al introducir esta
modificatoria ha omitido precisar estos aspectos, lo que demuestra que existe una ruptura
en el esquema de la técnica legislativa, que debe ser superada en armonía con la
naturaleza del derecho y la del Proceso Contencioso Administrativo.

Dicho esto, pasaremos a analizar las pretensiones del Proceso Contencioso


Administrativo urgente.

1. El cese de cualquier actuación material que no se sustente en acto administrativo,


conforme se aprecia del esquema anterior, la actuación impugnable es la establecida en
el inciso 3 del artículo 4, cuya pretensión esta establecida en el inciso 3 del artículo 5.

Para ello debemos precisar ¿Qué entendemos por actuación material? Responder
esta pregunta pasa por entender que la Administración Pública declara un derecho en un
caso concreto a través de un “acto administrativo”, en tanto que estas declaraciones de
voluntad producen efectos jurídicos los mismos que requieren de actuaciones
denominadas “materiales” para su ejecución, esto significa que la administración posee la
facultad de poder usar su propia coacción prescindiendo de orden judicial; sin embargo
este hecho necesariamente debe tener una cobertura legal, dicho de otro modo debe
darse dentro de los márgenes de legalidad, que implica el respeto a procedimientos,
normas, principios; pero ocurre que muchas veces estas actuaciones materiales se
realizan al margen de la legalidad, ejerciendo una coacción ilegítima sobre los derechos e
intereses de particulares, a lo que se denomina “vías de hecho”.

Entonces ¿cuando nos referimos a una actuación material ilegítima? Ramón


Huapaya señala “Son actuaciones realizadas ilegítimamente es decir:
a) Sin un título legitimador para su realización (carencia de acto administrativo) y,
b) Con trasgresión de normas o principios del ordenamiento jurídico”

El primer supuesto es el que corresponde a la pretensión que comentamos, es decir que


son actuaciones materiales de ejecución que no se sustentan en un acto administrativo,
en cambio, en el segundo supuesto si bien existe un acto administrativo, en la etapa de
ejecución se producen infracciones a normas constitucionales que vulneren derechos
fundamentales (inviolabilidad de domicilio, al secreto e inviolabilidad de documento
privado, el derecho de propiedad).

2
Op. Cit. TUO de La Ley Nº 24584.

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Para este segundo supuesto, la actuación impugnable esta establecida en el inciso 4 del
artículo 4 del TUO de la Ley 27584, que antes y aún después de la modificatoria no tiene
definida una pretensión especifica, sin embargo creemos que la pre-existencia de un acto
administrativo, para una actuación material ilegítima, que contravenga normas y
principios en su realización, debe ser también amparado como una pretensión urgente, si
en su ejecución material afecta derechos fundamentales que de por si exigen una “tutela
urgente”.

En conclusión esta pretensión busca “tutelar”, una petición de declaración de derechos


(fundamentales) conculcados por la actuación material ilegítima, y persigue se disponga
las medidas necesarias para que el acto se ejecute correctamente, hecho que debe ser
ordenado por el Juez; es decir persigue una sentencia declarativa y de condena, la
primera declara la ilicitud de la actuación material y la segunda busca la orden a la
administración para que cese la actuación, que es una orden negativa (no hacer).

2. “El cumplimiento por la administración de una determinada actuación a la que se


encuentre obligada por mandato de la ley o en virtud de acto administrativo firme”, la
actuación impugnable es la establecida en el inciso 2 del artículo 4, en consecuencia la
pretensión es la establecida en el inciso 4 del artículo 5, significa que el presupuesto es
que exista una inactividad por parte de la administración, lo que se resume en un no
hacer de la administración pública dentro de sus competencias ordinarias, que deriva
siempre de una obligación concreta que se encuentra contenida en una ley (obligación
legal), o por un acto administrativo firme (obligación contenida en un acto administrativo).
Es decir que el objeto de esta pretensión es lograr que en la sentencia se condene a la
Administración a cumplir con un mandato legal expreso, configurado por el
incumplimiento.

La norma también refiere “el cumplimiento de la administración en virtud de un acto


administrativo firme”, en tanto que para que un acto administrativo sea firme debe haber
sido consentido por el particular mismo y que la administración no haya ejercido su
potestad de revisión de oficio (Art. 202 de la LPAG))

El antecedente más próximo por el que transitaba esta pretensión es el proceso de


cumplimiento que fue incorporada por la Constitución de 1993 (inciso 6 del artículo 200),
proceso constitucional cuya finalidad era, la de superar la inactividad de la administración
pública, es a partir de entonces que surgió una masificación de estos procesos, que en
ultima instancia eran resueltos por el Tribunal Constitucional, el mismo que emitió la
sentencia vinculante recaída en el Expediente 0168-2005-PC/TC caso Villanueva
Valverde, y estableció como precedente vinculante conforme al numeral 2 de su parte
resolutiva, expresa, que el mandato de ejecución de un acto administrativo, entre otros
requisitos debe ser de ineludible y obligatorio cumplimiento (Cfr. fundamento 14.d), lo cual
implica examinar la validez del acto administrativo y su conformidad en el y con el
ordenamiento jurídico, sin dejar de mencionar que el derecho reconocido en el acto
administrativo sea incuestionable (Cfr. fundamento 14.f), en consecuencia esta sentencia
marco un hito y es a partir de ese momento, que si lo que se pretende es que se
interprete una inactividad de la administración, o cuando se cuestione la inactividad de
una conducta administrativa discrecional, estas debían transitar por el Proceso

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Contencioso Administrativo y, si la pretensión cumple con los requisitos que justifique la
urgencia, ahora podrán transitar por el denominado proceso urgente.

3. Las relativas a materia previsional en cuanto se refieran al contenido esencial del derecho
a la pensión.

El Tribunal Constitucional en el caso Anicama Hernandez, definió en forma clara dos


esferas de este derecho i) Cuando se afecta el núcleo duro del derecho a la pensión la
vía idónea era el proceso Constitucional de amparo y, ii) cuando se trataba como
pretensión legal la vía pertinente era el Proceso Contencioso administrativo.

¿Cuando nos referimos al contenido esencial del derecho a la pensión? cuando la


afectación está relacionado:
i) acceso al sistema de seguridad,
ii) inegativa del reconocimiento a la pensión,
iii) esté comprometido el monto de la pensión (menos del mínimo vital), iv) negativa a
otorgar la pensión de sobrevivencia y, v) se afecte el derecho a la igualdad.
Es claro que la vía específica para una pretensión relacionada a materia previsional es la
del Proceso Contencioso Administrativo, precisando que lo relacionado al contenido
esencial del derecho a la pensión que antes de la modificatoria transitaba por el proceso
constitucional de amparo, ahora transitará por el denominado “proceso urgente”.

Presupuestos para conceder la tutela urgente

La segunda parte del artículo 26 del TUO de la Ley Nº 27584, establece que de la
demanda y sus recaudos concurran ciertos requisitos, para poder conceder la tutela
urgente, a saber:

a) Interés tutelable cierto y manifiesto, Quiere decir que el demandante mínimamente


el demandante debe acreditar que el derecho invocado exista y sea exigible, a través la
tutela de urgencia.

b) Necesidad impostergable de tutela, es decir que se acentúa la inminencia de un


perjuicio como contenido del peligro en la demora de un proceso ordinario.
Este presupuesto que establece la norma tiene que ver con el peligro en la demora, al
respecto Calamadrei ha señalado que puede presentarse de dos formas: peligro en la
infructuosidad y peligro en el retardo de la providencia jurisdiccional:

El tipo de peligro que importa a nuestro tema es el peligro en el retardo de la providencia


jurisdiccional, para este efecto, nos remitimos a lo expresado por Priori Posada, que
respecto al mismo señala:

“El peligro en el retardo de la providencia jurisdiccional es el temor que la sola


duración del proceso ordinario genere una sentencia que no sea efectiva para el
derecho que se pretende proteger, el proceso urgente establece plazos muy cortos, lo
que hace que este proceso permita una tutela rápida y efectiva, y esta forma de
peligro no este presente en este tipo de pretensiones.”

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c) Que sea la única vía eficaz para la tutela del derecho invocado.
Este requisito nos habla de eficacia, es decir que este tipo de tutela, que pretende dar
un trámite corto para la protección de un derecho a través del proceso urgente, lo debe
hacer de manera especialmente eficaz, para lograr la finalidad de proceso.
No transitará por esta vía, si en el proceso contencioso administrativo (especial), se
puede lograr también la misma finalidad del proceso, es decir, que la tutela urgente
tiene un carácter residual frente al proceso contencioso administrativo en general.

Lo anterior está establecido en el artículo 27 del TUO de la Ley 27584 en su último


párrafo establece que “Las demandas cuyas pretensiones no satisfagan los requisitos de
la tutela urgente, se tramitaran conforme a las reglas establecidas para el proceso
especial”, significa que necesariamente las demandas además de contener las
pretensiones analizadas, deben cumplir necesariamente con los requisitos antes
señalados.

Mecanismo Procesal del denominado “Proceso Urgente”

Es el artículo 27 del TUO de la Ley que regula el Proceso contencioso Administrativo


publicado este último 29 de agosto de 2008, que establece que previo traslado a la otra
parte por el plazo de 3 días, y vencido el plazo, con o sin absolución de la demanda, el
Juez dictará en la sentencia la medida que corresponda a la pretensión invocada dentro
del plazo de 5 días y, el plazo para impugnar la sentencia es de 5 días después de haber
sido notificado, la misma que se concederá con efecto suspensivo.

El legislador, con la modificatoria que ahora nos ocupa, pretende darle el trámite que
corresponde a la “tutela urgente”; decimos pretende, por que resulta que el denominado
“proceso urgente”, propone un procedimiento aparentemente más expeditivo en primera
instancia (reduciendo de 5 a 3 días el plazo para contestar la demanda), conforme lo
veremos más adelante, la norma modificada suprime el trámite correspondiente al
dictamen fiscal, que antes era obligatoria, quien debía emitir el dictamen correspondiente
en el plazo de 5 días.

Sin embargo, el procedimiento que ahora establece el artículo 27 del TUO de la Ley
27584, no prevé cuales son los plazos de este proceso urgente en segunda instancia, lo
que significa que debemos recurrir a lo establecido para el procedimiento sumarísimo,
que es el mismo que para el abreviado o para el de conocimiento?, o tal vez debemos
asumir que el trámite debe ser el que se le da a los procesos constitucionales? por ser el
proceso más próximo, aunque sólo sea para afirmar que no podría durar más que un
proceso ordinario y más bien durar igual que un proceso constitucional segunda en
segunda instancia.

Esta comparación se grafica de la siguiente manera:

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Proceso Absolver Sentencia
demanda
Proceso de amparo 5 días 5 días después del plazo para
contestar la demanda.
Proceso de 5 días 5 días después del plazo para
cumplimiento contestar la demanda.

Proceso Contencioso 5 días 10 días después de la audiencia única


Administrativo
sumarísimo

Proceso contencioso 3 días 5 días, con o sin la absolución del


administrativo demandado, se emite sentencia
Urgente

Haciendo un recuento de plazos estaríamos hablando, talvez de una diferencia


aproximada de 2 días entre el plazo para contestar la demanda en comparación con los
procesos constitucionales y el proceso sumarísimo, otra diferencia marcada con este
último proceso es que en el proceso urgente se suprime el dictamen fiscal que, en la vía
sumarísima debía emitir dictamen dentro del plazo de 5 días, esa es la gran diferencia
que en apariencia le estaría imprimiendo un trámite mas expeditivo en primera instancia.

Entonces nos preguntamos ¿Procederá en este proceso nulidades, el recurso de


casación?, consideramos que si bien la norma no prevé este tipo de recursos, y
conforme al análisis de la naturaleza de las pretensiones, es factible que proceda este
tipo de recursos impugnatorios, si esto es así y, además tomando en cuenta los plazos en
los que la Corte Suprema demora para resolver, el tal proceso urgente, no brindará una
tutela rápida, conforme se espera, o conforme lo pintó el Legislativo, quedándonos
únicamente con la denominación de proceso urgente, que en realidad no tiene mayor
diferencia con otro proceso que no es urgente.

Lo que nos lleva a concluir que la celeridad del proceso urgente que se le pretende dar
en primera instancia, se relativizará, si en segunda instancia se le da el tratamiento de un
proceso contencioso administrativo ordinario.

CONCLUSIONES.

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1. Se destaca que la nota característica del proceso urgente, la celeridad, que sin
postergar la bilateralidad, como ocurría en las medidas cautelares, tutela pretensiones
que requieren soluciones jurisdiccionales urgentes, autónomas, sin sacrificar el
contradictorio del demandado, dicte la sentencia acogiendo la demanda.

2. En el proceso urgente se han subsumido las pretensiones del derecho a la pensión en


su contenido esencial que transitaban por el proceso constitucional de amparo y, al
proceso de cumplimiento.

3. Procede la tutela urgente, siempre y cuando se acredite que exista un interés tutelable
cierto y manifiesto, necesidad impostergable de tutela, que sea la única vía eficaz para
la tutela del derecho invocado.

4. El proceso urgente permite proporcionar una tutela oportuna, mediante decisiones


también urgentes, sin que esto signifique atentar contra el debido proceso.

5. Debe regularse el trámite en segunda instancia, también breve para que este proceso
urgente sea una vía realmente eficaz.

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