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Editorial Gedisa ofrece

los siguientes títulos sob re


DOS ENSAYOS
SOBRE GOETHE
ENSAYOS LITERARIOS
pertenecientes a sus diferentes
colecciones y ser ies
(G ru po " Literatura y Cr ítica Liter aria" )

WAI:I'ER BJ<:NJAM IN Dos ensayos sobre Goethe


HANs-GmRG G AIlAl\U:R Poema y diálogo
R AI NU GRUf.'IIUR Sobre la mis eria de lo bello por
IIt:RND wr rre Walter Benjamill
J ACQUES DERRmA Memoria s para Pouí de Man
E I.'GtNJ<: ION ¡';'~ c() La búsqueda intermitente
E~IMAN UF.L T Jo:RRAY Esa eterna fugitiva
Walter Benjamin
P E'I'F.R H ANOKE Pero yo vivo solamente de
los intersticios
BOTHO S TllAllSS Critica teatral: las nue,'as fronteras
G EOR GF..'i I~R EC Pen sarlCIa."iificar
F ILLlI'j'O T. MAUINEnl La coc ína futurista
y " 'n.L1Á

F RANK Kf:R MOOE Formas de a/endó"


ERJ';ST J CNGER El autor y la escritura
GWKGE Sn;l NER A lltígOlllLJ
RENÉ G IRAR fl Lu erotura; mimesis y
antropología
FRANK KER MODE El sentida de un final
(; EO RGE S n;IJlri ER Leng uaje y silencio

Tltulo dd original en alemá n:


·~rM Wah/vnwa"dJKhafim ~ de GnamTrU'/u S<hrifim , Tomo 1, co mpilado
po r Rolf liedemann y Herm ann Scbweppenha üser lO Suhrka mp Verlag.
Frankfurt aro M ain, 1974.
"Enrylt/opiiá~tlrtiltr/~ de Gn4",,,,rlu &hrifim, Tomo l . compilado por
Relf liedeman n y H ermann Schweppenha üser e Suhrkamp Verlag.
Fran kEurt am M ain, 1977.

Tradllm ólr. Gra cid a Ca lde rón y Grisdda M ársico


Indice
DiMño tÚ lA robima: Esrher Carb é

Primera edición: 1996. Barcelon a La; afinidades electivas de Goethe 11


Prim era reimpresión : 2000, Barcelona Ú···· ··..··· ·..··..· ····· ·..··..········· · 13
m ·..· · · · ·..·.. .49
·· ····· ··..· ··· · 69
Derechos reservados para todas las ediciones en castellano
Comentarios a "Las afinidades electivas de
Goethe" ............··· · ··· 103
e Editor ial Gedisa, S.A.
Paseo Bonanova, 9 1°-1- Goethe, artículo enciclopédico 137
08022 Barcdon a (España)
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Fu 93 253 09 05
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Clce, 3 1· Barcelon a

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Printed in Spain

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impresión. en forma id éntica, extractada o mod ificad a. en castellano o en
cualquier c ero idio ma.

7
Obras de Walter Benjamin
publicadas en e spañ ol

Angelus No vus. Bar celona, Edhasa , 197L


Correspondencia 1933 -1940. Madrid, Ta uros, 1987.
El Berlln dem 6nico. Barcelona, Icaria. 1987.
Dirección ú nica. Madrid, Alfaguara , 1988.
El concepto de critica del arte en el rom anticismo alemán .
Barcelona, Edicions 62, 1988 .
Infancia en Berlín hacia 1900 . Madrid, Alfa guara , 1990.
El origen del drama barroco alemán. Madrid, Taurus, 1990 .
Haschisch . Madrid, Taur us, 1990 .
Diario de Moscú . Ma drid, Tauros, 1990.
Hist orias y relatos. Barcelona, Edi cion s 62, 1991 .
Imaginación y sociedad: (Ilu m inaciones 1). Madrid, Taurus,
1993.
Baudelaire: poesía y capitalismo: (Il um inaciones ll), Madrid,
Taurus, 1993.
Tentativas sobre Brecht: (Ilum inaciones /lIJ. Madrid, Tauros,
1990.
Para una crítica de la violencia y otros ensayos:
(Iluminaciones N ). Madrid, Ta urus, 1991 .
Discursos interrumpidos, T. 1. Filosofia del arte y de la
historia . Madrid , Tauros, 1992.
Obras maestras del pensamiento contemporáneo. T. 79.
Discursos.... Ba rcelona, Planeta-Agostini, 1994.
La metaflsica de la j uventud . Barcelona, Altaya, 1994 .
Las afinidades electivas
de Goethe

Dedicado a Juta Cohn


1
A quien elige a ciegas, el humo del
eacrifício le golpea en los ojos.
Klopstock

La bibliografía existente sobre obras literarias n os


sugiere que la exhaustividad en ese tipo de in vestigacio-
nes debe ponerse a cuenta de un interés más filológico que
crítico. Por eso la siguiente exposición sobre Las afínida-
des electivas, que también en tra en detalles, podría con-
fundir fácilmente respecto de la intención con la que se la
presenta. Podría parecer un come ntario; sin embargo,
está pen sad a como crítica. La crítica busca el contenido de •
ver dad de u na obra de a rte; el comentario, su contenido
objeti vo. La relación entre ambos la determina aquella ley
fundamen tal de la escrit ura segú n la cu al el contenido de
ver dad de una obra, cuanto más significativa sea , estará
tanto más di screta e íntimame nte ligado a su contenido
obj etivo. En consecuen cia, si se reve lan como duraderas
precisamen te aque llas obras cuya verdad está más pro-
fundamente en raizada en su contenido objetivo, en el
transcurso de esa duración los realia se presentan tanto
más claramente ante los ojos del obse rvador de la obra
cuanto más se van extingu iendo en el mundo. Pero con
ello, el contenido objetivo y el contenido de verdad, unidos
en un principio, aparecen se pa rándose con la duración de
la obra, porque el últim o se mantiene siem pre igualmente
oculto cuando el primero sale a la lu z. Para todo crítico
posterior, la interpretación de lo llamativo y extraño del

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contenido objetivo se convierte, en consecuencia , cada vez Kant y la Obra elemental de Basedow, una dedicada al
más en premisa. Se lo puede comparar con un paleógrafo sen tido, la otra a la contemplación de la experien cia de
frente a un pergamino cuyo texto desleído está cubi erto aquel momento, dan cuenta de modos muy distintos pero
por los t razos de una escrit ur a más poderosa qu e se refiere igualmente concluyentes de la pobreza de sus conten idos
a él. Así como el paleógrafo tendría que come nzar por la objetivos. En este rasgo determinante del Iluminismo
lectura de esta última, el crítico debería hacerlo por el alemán (si no del eu ropeo en su conjunto) se pued e
comentario. Y de allí surge súbitamente un criterio in va- descubrir una premisa imprescindible de la obra kantiana,
lorable para su juicio: sólo entonces puede plant ear la por una parte, y de la creación goetheana, por la otra.
pregunta crítica fundamental ace rca de si la aparienc ia Porque precisamente por la época en qu e la obra kantian a
del contenido de verdad se deb e al contenido objetivo o si estuvo terminada y trazado el itin erari o por el desolado
la vida del contenido objetivo se debe al conten ido de bosque de lo real , comenzó la bú squ eda goetheana de las
verdad. Porq ue al se pararse en la obra deciden sobre su simientes del crecimie nto eterno. Llegó aquella ori enta-
inmortalidad. En este sentido, la h istoria de las obras ción del clasicis mo que buscaba a prehen der me nos lo ético
prepara su crítica y por eso la distan cia histórica aumenta y lo histórico que lo mítico y filológico. No hacia las ideas
'V-,; su fuerza . Si, para usar una comparación, se qu iere ver la en gestación sino hacia los contenidos formados, tal como
obra en crecimiento como una hoguera en llamas, el los conservaban la vida y la lengua , se orientaba su
comentarista está frente a ella como un químico; el crítico pe nsamiento. Después de He rder y Sch iller tomaron la
como un alquimista. Mientras que para aquél sólo quedan con ducción Goethe y Wilhelm van Hum boldt. Si el reno-
como objeto de su anális is maderas y ceniza s, pa ra éste vado contenido objetivo presente en las últimas obras de
sólo la llama mi sma conserva u n enigma : el de lo vivo. Así, Goethe se les es capaba d sus con temporáneos , donde no
el críti co pre gunta por la ver dad, cuya llama viva sigue est a ba acentuado como en el Divá n, esto suce día porque,
ardien do sobre los pesados leños de lo que h a sido y las muy a diferencia del fenómeno correspondiente en la
ligeras cenizas de lo vivido. Antigüedad, la bú squ eda mism a de tal contenido les era
No la presen cia , sino el significado de los reolia en la ajena.
obra se les ocultará casi siempre tanto al esc ritor como al
público de su época. Pero porque lo ete rno de la obra sólo Qué clara era para los espíritus más elevados del
se recorta sobr e el fondo de los realia, toda crítica coetá- Ilu mini smo la intuición del contenido o la inspección en la
nea, por elevada qu e sea, abarca en ella más la verdad en cosa, qu é incapaces, no obstante, ellos mismos de elevarse
movimiento que la verdad en reposo, más el efecto tempo- para contemplar el contenido objetivo, se torna forzosa-
ral que el ser eterno. Pero por va liosos que sean los realia mente eviden te frente al matrimonio. En éste, como un a
para la interpretación de la obra , casi no es necesari o decir de las expresiones más estrictas y concretas del contenido
que la creación de Goethe no se puede considerar como la vital humano, se manifiest a as imismo por primera vez, en
" de un Píndaro. Antes bien, seguramen'tejamás h a h abido Las afinidades electivas goet heanas, la nueva per spectiva
una época -sólo la de Goethe- a la que fuera más aje na del poeta , dirigida a la consideración sintética de los
la idea de que los contenidos ese nciales de la existencia contenidos objetivos. La definición kantiana de mat rimo-
pued an plasmarse en el mundo de las cosas, o que no nio de La m etafísica de las costumbres , en la qu e de vez en
puedan consumarse sin tal plasmación. La obra crítica de cuando se piensa únicamente como un ej emplo de patrón
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riguroso o como una curiosidad de su época senil, es el para quien conoce el nombre al que la s iniciales sólo
producto má s elevado de u na ratio que ,insobernablemente alu den, el contenido de la cosa no es derivable de la
fiel a sí mis ma, penetra en el contenido objetivo de un in spección en su consistencia ni de la exploración de su
modo infinitamente más profundo que una sutilización de te rminación, ni siquiera de la int uición del contenido,
sentimental. Si bien el contenido objetivo mismo , que sólo sino sólo comprensible en la experiencia filosófica de su
se abre a la contemplación filosófica - más exactamente: acuñación divina, evidente sólo a la contemplación dicho-
a la experiencia filosófica-, pennanece oculto a ambas, sa del nombre divin o. De modo que la inspección acabada
mientras que una conduce al vacío, la otra acierta exacta- del contenido objetivo de la s cosas existentes coincide , en
mente en el fundam ento sobre el que se construye el última in stancia , con la de su contenido de verdad. El
verdadero conocimiento. En consecuencia, explica el ma- contenido de verdad se rev ela como el del contenido obje-
D trimonio como "la unión de dos personas de distinto sexo tivo . No obstante, su distinción - y con ella la del comen-
con vistas a poseer mutuam ente sus capacidades sexuales tario y la crítica de las obras- no es ociosa, en tanto la
durante toda su vida.-El fin de engendrar hijos y educar- aspiración a la inmediatez en ninguna parte es má s
los siempre puede ser un fin de la naturaleza, con vistas al confu sa que aquí, donde el est udio de la cosa y su determi-
cual inculca ésta la inclinación recípr oca de los sex os; pero na ción tant o como la ins pección de su contenido ti enen que
para la legitimidad de la unión no se exige que el hombre preceder a toda experiencia. En esta determinación con-
que se casa tenga que proponers e este fin; porque , en caso creta del matrimonio la tesis kantiana es acabada y
contrario, cuando la procreación te rmina, el matrimonio su blime en la conciencia de su falta de intuición. ¿O es que
se disolvería simultáneamente por sí mis mo't.! Por su- un o, divertido por sus frases, olvida lo que las precede? El
puesto que el error más inmenso del filósofo consistió en comienzo de ese párrafo dice: "La comunidad sexual
creer que, a partir de la definición que dio de la nat u raleza (commerci um sexuale) es el uso recíproco que un hombre
del matri monio, podía exponer por derivación su posibili- hace de los órganos y capacidades sexuales de otro (usus
dad moral, incluso su necesidad, y confirmar de tal modo membrorum et facultatum sexualium alterius), y es un uso
su realidad jurídica. Evidentemente, de la nat uraleza o bien natural (por el que puede engendrarse un semejan-
concreta del matrimoniosólo se podría deri var su abyección te) o contranatural, y éste, a su vez, o bien el uso de una
(y a esto se llega súbitamente en Kant). Sólo eso es persona del mismo sexo o bien el de un animal de u na
j ustamente lo decisivo: que con respecto a la cosa el especie diferen te de la h umana't.f Hasta aq uí Kant. Si a
contenido jamás se comporta como deri vación, sino que este párrafode La metafísica de las costumbres se le opone
debe ser ente ndido como el sello que la representa. Así La flauta mágica de Mozart, pa recen quedar expuestas las
como la forma del sello no se puede derivar de la sustancia dos concepcione s má s extremas y a la vez más profundas
de la cera , no se pue de deri var de la finalidad del precinto, que la época tuvo del matrimonio. Porque La flauta magi-
no se puede deri var incluso del molde , donde es cóncavo lo ca tiene, en la medida en que esto le es posible a una ópera,
que allí es convexo, como sólo es comprensible para qui en precisamente el am or conyugal como te ma. Incluso Cohen,
alguna vez tuvo la experiencia del sellado y evidente sólo en cuyo escrito posterior sobre los tex tos de las óperas de
Mozart coinciden en un espíritu tan digno la s dos obras
1 Kan t , Imm anuel: La metafísica de las costumbres, Madrid, Ternos,
1989; trad. y nota s de Adela Cortina Orts y J es ús Conill Sancho; p. 98. 2 Ibid ., pp. 97-98.

16 17
men cionadas, parece no haber reconocido esto cab almen- s~a a.sÍ. ¿No esta mos casados también con nuest ra con- ¡ [
te . No tanto el desea de los enamorados sino la perseveran- CIenCIa, de la cual prescindiríamos a veces con mucho
cia de los cónyuges es el contenido de la ópera . No es s610 gusto, porque es más incómoda qu e lo qu e pueden llegar a
para ten erse el uno al ot ro que deben atraves ar fuego y ser lo marido o muj er algu nos?"3 Ahora bien, inclus o a
agua , sino para permanecer unidos para siempre . Aquí la aquellos que no vieron lo espu ri o del puritano tendría
intuición del conteni do, aun cuando el es pír it u de la qu~ haber dad o que pen sar el que ni siqu iera Goeth e,
fra ncmasonería tuvo qu e disolver todo vínculo concreto, quien a menu do se h a mostrado basta nte inescrupuloso
h a alcanzado su expresión más pura en el se ntimiento de cuando se ha tratado de mandar a paseo al receloso ha
la fidelid ad . caído en se ñala r las pal ab r as de Mittler. Más bien es
¿Está Goethe en Las afinidades electi vas realmente altamente significativo que presente esa filosofía del ma-
más cerca del contenido objetivo del matrimonio qu e Ka nt trimon~o aJ~ien qu e, sin es tar él mismo casado, es el que
y Mozart? Direct amente habría que n egarlo si, siguiendo está mas a baj ode todo s los hombres de su círculo. Ca da vez
a tod a la filología goetheana, se qui siera tomar seriamente que en ocasiones importantes da ri enda suelta a su discur-
las pal ab ras de Mittler sobre él como si fueran del poeta. so. éste está fuera de lugar, se a en el bautismo del recién
Nada a uto riza esta suposición, demasiado la explica. Pues nacido, sea en los últimos momen tos de Dttilie con los
la mirada extraviada buscab a un a poyo en ese mundo que a migos. Y si allí su mal gu sto se hace lo suficien te me nte
se hunde como girando en remolin os. Allí estaba n sólo las palpable e~ la s consecu,e ncias , tras su famosa a pología del
pal abras del alborotador refrenad o, y se estaba satisfecho ma t~momo G.o ethe ha concluido: "Así h abló, con viveza, y
. ~ Y de poder tomarlas tal como se las encont ró. "-Si alguien hubiera segui do mucho tiempo hablando".' Ilimitada-
T me ataca el matrimonio -c-exclamó-c-, si alguien, con mente s~ puede rastrear de hecho este discu rso que es,
palabras o acciones, socava ese fundamento de toda socie- para decirlo con Kant, "una r epulsiva mezcolanza amon-
dad moral, tendrá que vérselas conmigo; y si no puedo ~n ada" de inconsistentes máximas humanitarias y tur-
domin arlo. no qu iero cuentas con él. El ma trimonio es el bIOS, engañosos in stintos jurídicos. A nadie debería
comienzo y la cu mbre de tod a civilización . Suaviza a quien escapársele lo impuro que hay allí. esa indiferencia frente
es ásper o, y qui en esté más educado no tiene mejor ocasión a la verdad en la vida de los cónyuges . Todo cu lmina en la
para mostra r su benignidad . Debe ser insoluble, pues da reivindicación del precep to. Pero en verdad el matrimonio
tanta dicha que no se pueden contar en contra las diversas j amás ti en e justificación en el derecho , eso sería como
desdichas. Y ¿por qué hablar de desdicha? La impaciencia ins titución , sino sólo como expresión de la existencia del
es lo que acomete al hombre de vez en cuan do, y entonces amor , qu e por naturale za buscaría esa expresión más en
'se le antoja sentirse desgraciado. Si se deja pasar el ~a mue~ q.ue en la vida. Sin embargo, al poeta le resultó
momento, se dará uno por dichoso de que exista todavía ímprescind íbls en esta obra plasmar la norma jurídica.
algo que ha persistido tanto tiempo. Para separarse nunca Per o no quería, como MittIer, fundamentar el matrimonio
h ay razón suficiente. La situ ación huma na está tan llena sino más bie n mostrar aquellas fuerzas que nacen de él en
de sufrimientos y alegrías que no puede contarse lo que se
llega a deber mu tuamente u na pareja de cónyuges . Es una 3 Von Goethe, J . W.: Las afinidades electivas Barcelona Icari a 1984 '
deuda infinita, que sólo cabe satisfacer en la eternidad. trad. de José Ma. Valverde, p. 95 Y 8. Traducción modificada • • ,
Pu ede se r in cómodo a veces, ya lo creo. y está muy bien que • [bid.• p. 96. •

18 19
la caída. Pero éstas son , por supues to, los poderes míticos enunciar ilimitadamente sin incurrir en grave error , se
del derecho, y en ellos el matrimonio es sólo ejecución de extiende más allá del ámbito de la cortesía. Si existen sin
un a decadencia que él no impone. Pues sólo por eso su duda ámbitos de manifestación cuyos contenidos son váli -
disolución es perniciosa , porque no la producen poderes dos con ind ependencia de quien los exprese, y si éstos son
su periores. Y sólo en esa desgracia ahuyentada est á lo los supremos, aquella condición obligatoria sigue siendo
inevitablemente atroz de la ejecución. Pero con ello Goethe inviol ab le para el ámbito de la libertad en sentido más
rozó efectivamente el conte nido objetivo del matrimonio. amplio. A este ámbito pertene ce la impronta individual de
Pues aun cuando no pasó por su cabeza mostrarlo en lo conveniente, la impronta indi vidual del espíritu: todo lo
bruto el exame n de la relación en decadencia sigue siendo que se denomina educa ción. Los am igos sobre todo dan
muy ~oderoso. S610 en la decad encia se c~nvierte en la test imonio de ella . ¿Esto está verd ad eram ente de ac uerdo
r elación jurídica tal como la defiende Mittler. Pero a con su sit ua ción? Menos vacilar a portaría libertad , menos
Goethe de ninguna manera se le ocurrió, si bien .segur~­ sile ncio claridad, menos tolerancia aportaría la decisión .
mente jamás obtuvo un conocimiento puro de ~a eXl~tenClR Así, la ed ucación sólo conserva su valor cuando es dueña
moral de este vínculo, fundame ntar el matnmomo en el de manifestarse. Esto lo mu estra claramente , ade más , la
derecho matrimonial. La moralidad del ma t rimonio ha acción.
sido para él en su fundamento más profundo y secreto, lo Sus portadores. en tanto se res educados, están casi
menos patente. Lo que des ea mostrar, por oposición a ella, libres de superstición. Si aparece en Eduard de vez en
en la forma de vida del conde y la baronesa no es tanto lo cua ndo, es a l comienzo sólo bajo la encantadora forma de
inmoral como lo fútil. Esto se comprueba precisamente en un estar pendien te de los presagios favorables, mientras
que ellos no son conscientes de la naturalez a moral de su que únicamen te el carácter más banal de Mittler, a pesar
rel ación presente ni de la jurídic~ de aquell~s de las que de su conducta autosufici ente, permite descubrir las h ue-
han salido. El objeto de La s afimdades electw as no es el llas de ese miedo realmente supersticioso a los malos
matrimonio. En ninguna parte se podrían buscar en ellas augurios. Es el único a qui en no el temor piadoso, sino el
sus poderes morales. Desde el principio están de sapare- supersticioso le impide pisar el sue lo del cementeri o como
ciendo. como la playa bajo las aguas durante la marea. El cualquier otro suelo , en tan to que a los a migos no les
matrimonio no es aquí un prob lema moral, y tampoco parece chocante pasearse por allí ni prohibido disponer del
social. No es un a forma de vida burguesa . En su disolución sitio. Sin vacilación, hasta sin contemplaciones, se apilan
aparece todo lo humano, y lo mítico subsiste sólo como las lápidas junto al muro de la iglesia yel terreno allanado.
at ra vesado por un sendero, se cede al eclesiástico para la
ese ncia.
Las apariencias. por supuesto, lo contr adicen. Según siembra de tréboles . Es imp en sable una sepa ración de la
ellas en ningún matrimonio es concebible una mayor t radición más te rm inante que la reali zada con las tumbas
espi; it ualidad que en aqu el en el que incluso la caída no de los antepasados, que fundan, no sólo en el sentido del
puede disminuir la moral de los afectado s. ~ero en el mito sino además en el de la religión , el sue lo bajo los pies
ám bito de la cortesía, lo noble en el comportamlent~ de la de los vivos. ¿Adónde conduce su libertad a los activos?
persona está ligado a la manifestació n. Está e!1 considera- Muy lejos de abrir n uevos conocimientos, los ciega frente
ción cua ndo no la ma nifestación noble propia de ella, la a lo real qu e habita en lo temido. Y esto porque es
nnhleza. y esta ley , cuya va lidez por supuesto no se podría inadecuada para ellos. Sólo el vínculo estricto con un
21
ritual, vínculo que sólo puede llamarse superstición cuan- destino, sucumben. Cuando desdeñan la bendición del
do, arrancado de su contexto, sobrevive rudimentaria- suelo firme quedan a merced de lo insondable, que aparece
mente, pu ede prometer a esos seres un sosté n contra la antediluviano en las aguas inmóviles. Literalmente se los
naturaleza en la qu e viven. Cargada con energías sobre - ve invocar su antiguo poder . Porque aque lla unión de las
humanas , como sólo la naturaleza mítica lo está, ent ra aguas que daña paso a paso la tie rra firme culmina, por
ame nazante en j uego. ¿Qué poder, sino el suyo, convoca a último, en la restitución del a ntiguo lago de montaña que
las profundidad es al eclesiástico que cultivaba sus tré~­ se encon traba en la zona. En todo ello es la naturaleza
les en el camposanto? ¿Quién sino ella sit úa el escen ario mi sma la que se mu eve de modo sobreh uma no bajo manos
embellecido en una lu z mortecina? Porque sólo una luz humanas. De hecho:incluso el viento "que empuja la barca
semejante domina -en sentido real o figurado- todo el hacia los plátanos se levanta" ---como conjetura burlón el
paisaje . En ningu na parte aparece a la lu z del sol. Yj am ás , crítico del "Kirchenzeitung"'- "probablemente por orden
por mucho que se habl e de la finca , se habla de sus de las estrellas",
siembras, o de ocupacio nes rurales que no sirvan al orna- Los homb res mismos tienen que atestiguar el poder
mento sino al sustento. La única mención de este tipo - la de la natural eza. Porque en ningu na parte se han despren -
perspectiva de la vendimia- conduce del escenario de la dido de ella. Con respecto a ellos, esto es lo que constituye
acción a la finca de la baronesa . Tanto más claramente la fu ndamentación particular de aque l conocimiento más
habla la energía magnéti ca del interior de la tierra. Sobre general según el cual los personaj es de una obra j am ás
ella ha dicho Goet he - posibleme nte por la mism a época- pueden estar sometidos al juicio moral. Y en verdad no
en la Teoría de los colores que la naturaleza "en ninguna porque éste, como el de los hombres , exceda todo examen
parte está muerta ni muda" para quien presta atención; humano. Antes bien, ya los fundame ntos de semejante
"hasta al rígido cue rpo de la tierra le ha dado un confiden- juicio prohíben incontestablem en te referi rlo a personajes.
te, un metal en cuyas partículas deberíamos percibir lo La filosofía de la moral tiene qu e demostrar est rictamente
que ocurre en la masa ente ra". Con esta ene rgía ti enen qu e el personaje inven tado siempre es demasiado pobre y
relación los seres de Goethe, y en el juego con el abajo se demasiado rico como para estar subordinado al juicio
complace n tanto como en su juego con el arriba. Y sin moral. Este sólo puede efectuarse sobre los seres huma-
embargo, qué son en definitiva sus infatigables medidas nos. Lo que los diferenci a de los personaje s de la novela es
para embellecerlo sino el cambio de bastidores de una que éstos están compl etam ente arraigados en la natural e-
escena trági ca. Así se manifiesta irónicamente un poder za . Ylo que se impone no es decidir moralmente sobre ellos
oculto en la exis te ncia de los nobles rurales. sino comprender moralmente los acontecimientos. Exhi -
Tanto como lo telúrico lo expresan las aguas. Jamás bir un confuso juicio mor al subjetivo, que jamás debería
oculta el lago su naturaleza siniest ra bajo la superficie atreverse a salir a la luz, donde puede captar inmediata-
mue rta del espejo. Sobre "el destino demoníaco-espeluz- mente el aplauso - como lo hizo Solger , y después también
nante que r eina en torno al lago de recreo" habla significa- Bielschowsky-, resulta necio. La figura de Eduard no
tiv am ente una vieja crítica. El agua como el eleme nto satisface a nadie. Pero cuá nto más profundamente que
caótico de la vida no amenaza aquí en el oleaje tumultuoso aquéllos ve Cohen, para qui en -segú n las exposiciones de
que hace hundirse al hombre sino en la calma enigmática suEstética-no ti ene sentido aislar la figura de Eduard en
que lo hace sucumbir . Los enamor ados, en tanto reina el el conjunto de la novela. Su inconsecuencia, incluso su
22 23
pret:ación además de la corriente, que señala en ello la
tosquedad, son la expresión de la desesperación fugaz en afición goet heana por la configuración de tipo s. Más bien
un a vida perdida. Aparece "en toda la disposición de esa perten e~e muy íntimamente a la esencia de un orden
unión tal como él mismo se caracte riza" frente a Charl otte: cuyo~ miembros van viviendo bajo un a ley sin nombre, una
"'porque en verdad sólo dependo de ti". "Es el juguete, no fat~h dad que llena su mundo con la luz mortecina del
ciertamente de los humores que Charlotte no posee en eC!lpse : olar , Todos los nombres, con excepción del de
absoluto, sino del objetivo final de las afinidades electivas, Mit .tler, .son ~e ros nombres de pila. Y en éste no hay que
hacia el que tiende desde toda vacilación su naturaleza ver un divertimento, y por lo tanto un a alusión del poeta
cent r al con su centro de graveda d fijo." Los personaj es sino un g~ro que design a el modo de ser de su portador de
están, desde el principio, baj o el influjo de afinidades u n modo Incomparablemente.segu ro. Este ti en e que pasar
electivas. Pero sus extraños movimientos no fundan, se- por ,!,n homb re cuya autoestima no permite abstraer las
gún la visión profunda ,llen a de presentimientos de Goet~e, alusiones que parecen estarte dad as en su nombre y que
un unísono íntimamen te es piritual de los seres, smo con ello lo degrada. Además del suyo, se encue ntra n se is
únicam ente la particular armonía de los planos naturales no~bres en la narración: Eduard, Otto, Ottilie, Charlotte,
más profundos. Porque a ellos se alude con la leve fall~ que Lucia ne y Nanny. Pe ro de ellos, el primero de alguna
se adhiere sin excepción a esas ens ambladur as . Es cierto manera no es auténtico. Ha sido elegido arbitrariam ente
que Ottilie se adecua a la ejecución de flauta de Eduard, por. su sonori dad, un rasgo en el que es absolutament~
pero está mal. Es cierto que Eduard , mientras lee, tolera p?s.. ble enco nt.r~ r un a_analogía con el t raslado de las
a Ottilie 10 que prohibí a a Charlotte, pero es una mala I ápidas. Tambi én se a na de un presagio al nombre com-
costumbre . Es cierto que se siente maravillosamente en- pue sto, pue s son sus iniciales E y O las que destinan uno
t retenido por ella, pero ella call a. Es cierto que incluso de los vasos de la época juvenil del conde a convertirse en
sufren juntos, pero es sólo un dolor de cabeza . Estas prenda de su felicid ad amorosa.
figuras no son nat urales, porque los hij os de la naturaleza La pr~fusi ón de rasgos premonitorios y paralelos en
son -c-en un estado nat ur al ficticio o real- seres humanos. la n~ vel a J a m ~ s se les ha escapado a los crí ticos. Se
Ellos, sin embargo,están subordinados, en la cumbre de la co~sldera suficientemente apreciada en tanto expresión
educación, a las fuerzas que és ta da por dominadas, por evide nte de su carácter , No obstante -y prescind iendo
más que siempre se muestre impotente para refrenarlas, absolutamente ~e su interpretación-, jamás parece ha-
podrían dejarles sensibilidad para lo conveniente , p~r~ ~o ber se comprendido cabalme nte con cuánta profundidad
moral la han perdido. Aquí no se qui ere expresar UDJUICIO esta expresión at raviesa toda la obra. Sólo cuando esto
sobre su act uar, sino sobre su len guaje. Pues sigue n su que da escla recido en el horizo nte se comprende que allí n
camino sintiendo, pero sordos, viendo, pero mudos. Sordos hay u~a pr~~ensión ext ravagante del autor ni una mer~
ante Dios y mudos ante el mundo. No pu eden justificarse , inten sificaci ón de la te nsión, Sólo entonces sale también
pero no por su actuar sino por su ser. Enmudecen. . clar~mente a la luz lo que esos rasgos en su mayor parte
Nada vincula tanto al ser humano con el len guaje contienen. Es un simbolismo de muerte. "Que debe acaba r
como su nombre. Pero casi no debe haber en ninguna en casas malv adas, se ve desde el comien zo mismo", dice
literatura una narración del volumen de Las afinidades
electivas en la que se encuentren tan pocos nombre s. Esta !> "Media dor", [T.]
pobre za de denominaciones es sus ceptible de una ínter-
25
24
Goethe con una expresión extraña. (Posiblemente sea de capítulos de la segunda parte están absolutamente llenos
origen astrológico; el diccionario <:rimm no la cono~~ .) En de preparativos y conversaciones en torno a la tumba. Es
otra oportunidad el poeta ha senalado la s,ensaclOn de ll~matlva, en el curso de estas últimas, la interpretación
"desasosiego" que invadirá al lector con la calda moral en frívola. hasta banal, del de mortuis nihil nisi bene. "Oí
Las afinidades electivas. Tambi~~ se inforI?~ sobr.e la preguntar una vez por qué se habla bien tan sin reserva de
importancia que Goethe le daba al modo r ápido e Irre- los muertos, y de los vivos, en cambio, siempre con cierta
frenable en que había originado la catástrofe". Tod~la ob!a cautela. Contestaron: 'porque de aquéllos no tenemos nada
est á entretejida en los rasgos más ocultos por ese simbolis- que temer, y éstos pueden cruzarse algún mom ento en
mo. Pero sólo la sensibilidad familiarizada con él incorpora n,uestro camino'."? Qué irónicamente parece revelarse tam-
su lenguaje sin esfuerzo, mientras que a la compreneion bién aquí un destino por el que quien habla, Charlotte
objetiva del lector sólo se le ofrecen b~!lezas selectas. _En llega a ~aber :on cuánto rigor dos muertos se interponen e~
pocos pasajes Goethe le ha dado también a ella una se ñal, su cammo. Días que presagian la muerte son los tres en los
y éstos son en general los .úni~os que han sido .notados. que caen los cumpleaños de los amigos. Como la colocación
Todos ellos se asocian al episodio de la copa de cnstal que, de la piedra fundamental el día del cumpleaños de Charlotte
destinada a est re llar se, es recogida al vuelo y conse~ada. también la fiesta de inauguración el día del de Ottilie tien~
Es el tributo a la construcción rechazado dur~nte la I~a:u­ que realizarse bajo signos funestos. Ninguna bendición le
guración de la casa que será la casa mortuona de Ottilie. está prometida a la vivienda. Pero el día del cumpleaños de
Pero también aquí Goethe protege el procedimiento oculto, Eduard su amiga bendice pacíficamente la bóveda termi-
porque de la exaltación alegre deriva el gesto que este nada: ,De un mo~o muy particular se contrapone a su
ceremonial efectúa. En las palabras de tono francm.asón de re,laclOn c~n .lanacIente capilla, cuyo destino, por supuesto,
la colocación de la piedra fundamental está contemda más aun está tácito, la de Luciane con el monumento fúnebre de
claramente una admonición mortuoria:"Es un asunto muy Mausoleo. El modo de ser de Ottilie mueve poderosamente
serio y nuestra invitación lo es también: pues esta solem- ~l constructor, l?s esfuerzos de Luciane por despertar su
nidad se celebrará en lo profundo. Aquí, dentro de est.e m~erés en una CIrcunstancia similar son impotentes. Allí
estrecho espacio excavado, se nos hace el honor de ate~~I­ eljuego está a la vista, la seriedad es secreta. Esta igualdad
guar nuestra misteriosa ocupación"." De la conser~acIOn oculta, pero por 10 mismo tanto más contundente una vez
de la copa, saludada con alegría, surg~ el gran ~otlvo del descubierta, también está presente en el motivo de los
enceguecimiento. P recisamente este SIgno del tnbuto des- cofres. Con el regalo de Ottilie, que contiene la tela de su
deñado es lo que Eduard busca asegurarse por todos los mortaja, se corresponde el receptáculo del arquitecto con
medios. A un alt o precio se apropia de él después de_la los hallazgos de tumbas de la antigiiedad. Uno ha sido
fiesta . Con mucha razón se dice en una antigua resena: comprado a "comerciantes y negociantes de modas" del
"Pero ¡extraño y terrorífico! Así como se cumplen todos los ot~o se dice que su contenido adquiría por el orden'una
presagios no tomados en cue~ta, a ést~, tomado en cuenta, "CIerta coquetería", y "se contemplaba con igual placer que
se lo juzga engañosamente. y efectivamente no .faltan las cajas de un negociante de modas". 8
estos presagios no tomados en cuenta. Los tres pnmeros
? lbid ., p. 169. Traducción modificada.
" Ibu í., p. 171. 'I'ru ducci én modificad a .
6 Las afinidades electivas , p. 87.

26
E ste modo de corr espon dencias -en lo mencion ado, Goet he tan poco como en cualqu ier ot ro que fuera convin-
siempre símbolos de muerte- tampoco se puede explicar cente. Porque el desti no (otra cosa sucede con el carácter)
superficia lme nte , como lo intenta R. M. Meyer, 'por la no afecta la vida de las inocentes plantas. Nada más
tipología en la configuración goetheana . Antes bien, la alejado de ella . En cambio se despliega irrefrenable en la
consideración sólo resulta acertada cuando reconoce es a vida culpa ble. El destin o es el contexto de culpa de lo vivo.
tipología como fatal. Porque el "eterno retorno de l? mis- Zelter lo ha tocado en esta obra cua ndo, compa rando Los
mo", que se impone inflexibleme nte ante. el senti r que cóm plices con ella , observa sobre la comedia: "Pero es
difiere en lo más íntimo, es el signo del destino, ya sea que precisamente por eso qu e no ca usa un efecto agradable,
se asemeje en la vida de muchos o se repita en la de los porque apa rece a nte cada puerta, porq ue afe cta también
individuos. Dos veces ofrece Edua rd su tributo a la fatali- a los buenos, y así la he compa ra do con La s afin idades
dad: la primera vez con la copa, luego - aunque ya no de electivas, donde también los buenos tienen algo que ocul-
buena gana- con su propia vida . El mismo reconoce est a tary t ienen que acusa rse a sí mismos de no estar en el buen
conexión: "Una copa, graba da con nuest ras iniciales, que camino". Es imposible designar lo fatal con mayor seguri-
se lanzó al aire cuando se puso aquella primera piedra , no dad. Y as í a parece en La s afinidades electivas: como la
se deshizo en pedazos; la recogieron Y ha vuelto a mis cul pa que se t rans mite hereditariamente en la vida.
manos. Así, yo también, exclamé dentro de mí, al pensar "Charlotte da a luz u n hijo. El niño ha nacido de la me ntira.
en este lugar solitario tantas horas desesperadas; yo Como signo de ello lleva los rasgos del capitán y de Ottilie.
mismo quiero ponerme como signo en lugar de la copa, Como criatura de la menti ra está condena do a muerte.
para ver si nuestra unión es posible o no. !ré allá a bus~ar Porque sólo la verdad es real. La culpa de su muerte debe
la muerte, no como un desesperado, smo como quien recae r sobre aquellos que no ha n expiado su culpa por esa
es pera vivir".9 También en el bosquejo de la guerr~ a la ~ue existencia interiormen te inauté ntica con el dominio de sí
se arroja se ha vuelto a encontrar esa tendencia al tipo mismos. Estos son Ottilie y Eduard . (Es te debe haber sido
como pri ncip io artístico. Pero incluso aquí se podría p.r: - aproximadame nte el esquema natural-filosófico y ético
gu ntar si Goethe no la ha tratado tan en general tambI:n que Goethe es bozó pa ra los ca pít ulos fína les.)" Hasta ahí
porque tenía en mente la odiada guerra contra Nap~leon. es irrefutabl e esta suposición de Bielschowsky: que res-
Como fuere: en esa tipo logía hay que ente nder no solo u n
pri ncipio artístico, sino ante todo un moti vo del ser fatal.
ponde . ab solutamen te al orden del destino cuando e) niño
que ingresa a él como recién nacido, no pu rga la vieja
.
E l poeta ha desplegado a lo largo de tod a la obra est e ~odo discordia sino qu e, heredando su culpa , tiene que perecer .
fatal de la existe ncia, que encierra a las naturalezas VIvas No se habla aquí de la culpa moral (cómo podría adquirirla
en un únicoconte xto de culpa y expiación. Pero no es, como el niño ) sino de la natural, en la que cae n los hombres no
cree Gundolf, comparable al de la existencia de las plan- por resolver y hacer sino por vacila r y solemnizar . Cuando
tas. Es impensable una oposición más precisa . No, no "se I ellos, desaten diendo lo humano, se ent regan al poder de la
puede pen sar el concepto de ley en Goethe, su concepto de natur aleza, la vida natur al, que ya no conserva más la
destino y de carácte r en Las afinidades electivas , por inocencia en el hombre como cuando se une a una superior,
an alogía con la r elación ent r e germen , flor y fruto". En lo arrast r a hacia abajo . Con la desaparición de la vida
sobr ena tural en el hombre su vida natural se torna culpa-
9 Ibúl ., p . 268.
ble, sin que al actua r se incurra en falta cont ra la morali -
29
28
dad. Porque ah ora está en la ali anza, que en el hombre se oposición en cuest ión. Conside rada desde la fat a lidad
manifiest a como culpa , de la mera vida. El hombre no toda elección es "ciega" y conduce a ciegas a la desgracia :
escapa a la desgracia que la culpa origina en él. Así como Se le opone, suficien te mente poderosa, la norma violada
cada movimiento gener a nueva culpa en él , cada uno de para exigir el sacrificio qu e expíe el matri monio pertu rb a-
sus actos le acarreará desgracia . E sto lo incorpora el poeta do. E.l simbolismo de muert e se cumple, entonces en esta
en el viejo mot ivo ma ra villoso del sobreca rgado, en el que fata~ldad baj o la mítica forma origi nal de l sa cr ificio, Pre-
el dichoso que ga st a demasiado en abundancia se ata al d~stmada a e!lo ~stá Ottilie. "Ott ilie es tá ahí, en el mag-
fatum de un modo in disoluble. También aquí la conducta m fico cuadro viviente como un a reconciliadora ' "es la
del enceguecido. d?lorida , la afli gida, a quien la espada atraviesa ei a lma",
Si el hombre h a descendido a este ni vel , incluso la d~c~ Abe~en en la reseña tan admirada por el poet a . Algo
vid a de cosas apare ntemente mue rtas ad quiere poder. SImilar dice el en sayo, igualmente modesto e igualmente
Con mucha razón h a señ alado Gundolfla importancia de res petado por Goethe, de Solger. "Ella es la verda dera hij a
los objetos en los acontecimientos. Pero esa inclusi ón de de la na tural eza y a l mismo tiem po su víctima. " No
todas las cosas en la vida es un criterio del mundo mítico. obstante, a ambos críticos se les tuvo qu e escapar absolu-
Entre ellas, la primera fue desd e siem pre la ca sa . Así , ~l tan: ente el contenido del proceso porque no partieron del
destino avanza aquí en la misma medida en que se termi- conjunto de la ex posición sino de la esencia de la heroína
na la casa. Colocar la piedra fu nda mental, in augurar la Só~o en e! primer caso el fallecimiento de Ottilie se presen~
casa y h abit arla designan otros t ant os peldaños en la ta .mequ tvoca mont¿ como u n acto de sacrificio. Dos cosas
caída. La ca sa está ai slada, no tiene vistas a los poblado s, e;I~enClan que su muerte - si no en el se nti do del poeta,
y se la habit a casi sin amue blarla. En su terraza, Charlotte SI CIertame nte en el más deci sivo de su obra- es un
se le apar ece vestid a de blanco a su a miga, a pesa.rde estar sacr ificio mítico. Primero: no sólo se opone al sen t ido de la
ausente. También h ay que pensar en el m olino en la forma novel a m antener en la oscuri dad m ás abso luta la
profu nd idad sombría del bo~que , donde los a~igos se determin~~ión desde la cual ha bla la esencia más profun-
reunieron al aire libre por pnmera vez. El mohno es un da de.OttIlle com.o no lo haría en ningu na otra pa rte; no,
antiguo símbolo del mun do subterráneo. Es posible que tan:blén parec e ajeno a l tono de la obra el modo inmedi ato,
tenga su origen en la naturaleza desintegradora Ytr ans- ca si bru tal , en que su obra sale a la luz. Lu ego: lo que
formadora de la molienda . aqu~lla oscuridad oculta surge, no obstante, con toda
Necesariamente tienen que triunfar en este círculo clandad de todo lo demás (la posibilidad, la necesidad
los poderes que salen a la lu z ~on el desmoronamie~to del incluso del sacrificio según las más profundas intenciones
matri mon io. Porque son precisamente los del destmo. El de est a novela ). Ottilie ca e, entonces, no sólo como "víct i-
matrimonio parece un a fatalidad, más poderosa que la m~ de la fatalidad" - ni deci r que verdaderamente ella
elección que los enamorados añoran . "Se debe persevera r misma "se sacrifique"- sino más inexorable, más precisa-
allí don de nos h a puesto más el sino qu e la elección. me n te.' c~mo la víctima.que purga a los culpables . Porque
Aferrarse a un pueblo, a una ciudad, a un príncipe, a un !a expiaci ón, en el.senti do del mundo míti co que el poeta
am igo, a u na mujer, referirlo todo a eso, hacer todo ~o~ eso~ invoca, es desd e sie m pre la muerte de los inocentes Por
renunciar a todo y sufrir, eso es lo que se aprecia. AsI es? Ottilie m uere como mártir, legando restos mortal es
ent iende Goethe, en su escrito sobre Winckelmann, la mIlagrosos a pesar de su suicidio.
30 31
Si bien en ninguna pa rte 10 mítico es el máxim o
contenido objetivo, en t odas partes al ud e es t ri ct a ment e a
~~~~d~:~;~::e~~~ti;~;I juicio en ?e~'Allemagne de
él. E n ese sentido Goethe lo ha convertido en el fundamen- da~sce livre... u~e~r;~~de c~;:a~:s"::~~ :~e;re~:~u~ ~it
to de su novela . Lo mítico es el contenido objetivo de este se ntéeune connaissance dé cour age a nt e; la vie y est repr
rnais am,é-
libro: su asunto a parece com o un mítico juego de sombr as
chi nesca s con los trajes de la época goeth ea na. Resulta manier~o;~~ ~~ep~~~:~ :~sez indifTérente, de qu elque
n ste
obvio compara r u na concepción tan ext raña con lo qu e assez agréable quand o~ r .quand 0 0 l'approfondít ,
Goeth e ha pensado sobre su obra . No como si las manifes- dies morales qu'il faut gu é e~qu.lr,e, su scepti ble de ma la -
t aciones del poet a tuvieran que t razar el ca m ino a la mourir si ron n'en peut gué ':~ ~¿ A~n peut, et don t iI faut
lr
críti ca; pero és t a, cu anto m ás se aleja de aquéllas, tanto indicado con mayor én fas: . 1 fo s!~llar pareceestar
m enos querrá sust raerse a la tarea de comprenderlas Wieland -extraída d IS en a acomc a expre sión de
e una carta cuya d ti t '
t ambién a ellas desde los mi sm os móviles ocultos que la desconoce- o"Ad it " es ma arra se
. mIO, arruga fi la qu e h J Id
obra. Por supuesto que el único principio de esta compren- ver daderame nte te ibl . ' e el o esa obra
Tri e no sm tom ar cal .d "
sión no pu ede re sidir a llí. Porque lo biográfi co, que no Los mot ivos objetivos del rechazo de los q uroso parti o, .
ent ra en el comentario y la crít ica, ti en e su lugar aquí. La s ser consciente la ext rañez ' ue apenas podía
observaciones de Goethe sobre esta obra están condiciona-
das por el afá n de h acer frent e a los juicios coetáneos. Por
eso sería conven iente echar una mirada sobre ést os, aun
tb.urdam~mte en el veredicto
ICOS mas ca pace s n I dí
~e;ns~%~~~¿ris:alm~~~~~=ta.?
te n d.encias pagan as ~:~a :~~:. ~~n escapar las notori as
. na-

cuando un in terés no mucho m ás próximo que el que indica sa cr ific ó toda la dicha d I rque, au nque el poeta
e os ena morados a aqu 11 d
esta referencia guiara la con sid eración hacia ellos. Entre res oscu ros un instinto ' t: libl h e os po e-
di . ' mr a I e ec aba de I
las voces de los coetáneos pesan men os aquellas --en su
mayoría de críticos a nónimos- que saluda n la obra con el
e~:~:t;:i:~:~7:t~qJude:1 ,t
prdoc,eso. No P?d ía
po na ga rant iza r qu e
basta~~n:íd~
t ri i'
re speto convencional que ya ent onces se debía a cada obra ra n en una supe rior? 'G th , . no nunra-
1 dí . e De e no parecía incluso
goet h ea na . Importan las aseveraciones marcadas, conser-
vad as bajo el nombre de div er sos comentaristas promi-
~.~~rk~~~~alJm ente a ello en las palabras final es? ::re;:~
a ma a la novela una "ascensión del
::::~~~~~ ~~~I~~periód~co ~:~;~
" I
nentes . No son por eso at ípicas. Ante s bien, precisamente
eclesiástico evangelista,
entre sus a uto re s estuvieron los primeros que se a t revie-
ron a expresar lo que los in feriores no qu erían admitir sólo proba blem ente I~ :á:ne:~~:: ~e la muerte d: .Goet he,
por respeto a l poeta. Este percibió, no obstant e, la opinión sen sibiJidad acicateada e ~~as las crít icas. Su
de su público y desd e la re trosp ectiva a marga, a uténtica, esprit , ofreció un mod eloe;ec~~I~~~XIho nJ~ ~cude ningún
le advert ía a Zelter en 1827 que aquél, como él mismo bargo, todo esto queda muy a la zag~~:~::~~or~~a~~na:i~~
debía recordarlo, se compo rtó frente a Las afin idades
electivas "como frente a la t única de Neso". Desconfiado, IO"No se pu ede nega r qu e en este libro h . .
abatido, como est u pefact o se enfrentaba a una obra en la de l cora zón huma no pero u n . . ay... un ccnocmuento pro fu nd o
, tad . Pero u n ccnoctrmento desalen tad . I id
se n a como una cosa basta te ' dif or; a VI a está repre-
que creía que sólo debía buscar la ayuda que 10 saca ra de viva; t riste cuando se ahon~a :~ ~If:nte, de cua lqu ier manera qu e se la
las con fus ione s de su propia vida, sin que rer internarse esq uiva , sullCt! pt ihle de enfermedr d ,ha"te nt é agradable cuando se la
lbl ""' 1 ea mor a es que ha .
desinteresad ament e en la esencia de una ajena. En este I" ISI e, y por las IltI(' HI' ¡¡,'h" Iliorir Mi 11 1. y qu e curar , SI ello es
(J He liS pued e curar." IT .J
diferente, porque la tradici6n centenaria ha cumplido su
. omento de su conver sión no podía tarea y casi ha enterrado la posibilidad de un conocimiento
Werner a qmen en el ro las oscuras tendenci as original. Hoy, cua ndo una obra de Goet he ca usa una
faltarle'en absoluto el olfato P:~the al mismo tiempo
-t u ales de ese desarrollo, en.V1 a to' "Las afinidades impresi6n extraña u hostil en su lector, un sile ncio embar-
n rsi ón su SODe _ gado se apoderará rápidamente de él y ahogará la autén-
que la noticia de su con~e al ' aún después de cien anos, tica impresi6n. Con franca alegría saludó Goethe a los dos
electivas": una pros a a : ~u ~da más exitoso que oponer- que se hici eron oír contra este juicio, a unque débilmente .
el expresionismo no te n n a n , se re fiere Goethe supo Uno era Solger , el otro Abeken . En lo que respecta a las
Y poesla hi oque e~tememorable
le , en lo que da cartaé atene bienintencionad as pal abras del último, Goet he nodescan-
r rse e lZ di to
dem asiadota e a qu deuci a. El soneto a JUO 56 h asta que se les hubo dado forma de crítica y apar ecie-
sscriOto pusiera fin a la carrespon ron en un lugar visible. Porque en ellas encont ró acent ua-
dice: do lo humano, qu e la obra exhibe tan sistemáticame nte . A
Las afinidades electivas nadi e parece haberle t urbado tanto la mi rada sobre el
con te nido fundam en tal como a Wilh elm von Humboldt :
d t b s Yde lápidas "Allí echo de menos ante todo el destino y la ne cesidad
A 10 largo e um a te mbozadas el botín inte rior", juzga de un modo bastante ext raño.
Que aguardan bellamen e \ seguro,
Goet he te nía u n doble motivo para no seguir en
tea el camino hacia el J ardín E dénico silencio la disputa de las opiniones. Tenía que defender BU
Serpen Jordán YAque ronte- obra: ése era uno . Tenía que preservar su secreto: ése era
Donde se unen
el otro. Ambos cooperan para conferir a su explicación un
ovedizas quiere aparece r carácter ab solutamente distinto del de la interpretación.
Const ruida sobre arenas ro \ elevada
Tie ne un rasgo apologético y uno mistificador , que se
1 te ribIemente tiernas aúnan certeramente en su pa rte principal. Se la podría
J erusalén; s610 as r daran seis mil años, denominar la fábula de la renuncia . En ésta encontr6
Ondinas, q~e ya aguar 1 sacrificio en el Iago - Goet he el sostén adecuado para den egar al saber un acceso
Ansían punficarse con e
más profundo.Al mism otiem po había que emplearla como
.atura sagr adame nte cándida, ré plica a tanto ataque filisteo. Así la comu nicó Goethe en
Ahí ha pasado una c~, lleva el hijo de los pecados, la conversación que, transmitida por Riemer , determin6
El ángel de la salva~~on d n~sotros! ¡Era una burla! de ahí en adelante la imagen tradicional de la novela . Allí
¡El lago devora todo! ¡Ay e
dice que la lucha de lo moral contra la inclinación "está
- di I Tierra? des plazada detrás de la escena, y se ve que deb e haber
¿Es que Helios ~::~~:e~U:::o~mente! sucedido antes. Los hombres se comportan como personas
¡Sólo arde para idió corazón trémulo! dist inguidas que pese a la discrep ancia interior afirman el
,
.Puedes amar al semI 1 a,
. irse de semejante eloglO Y
- decoro exterior. La lucha de lo moral j amás se ad ecua a
una exposición esté tica. Pues 10 moral ven ce o es vencido.
U na cosa parece l~fe,? o: ue los contempor~~eos En el primer caso uno no sabe qué y por qué ha sido
repr oche, descabellado e mdlgnra¿ional pero sí intultIVa- expuesto;en el otro, es vergonzoso contempla rlo; porque al
de Goethe tenía~ pre~entedn~ bra. En la actualidad es
mente el contemdo IDltlCO e a o 35

34
más profundamente la confesión de la Corresp ondencia
d be dar l a preeminencia a lo sen-
final algún momento e. ente este m omento es el que con una niña , y sólo a regañadientes uno se pu ede dejar
sual sobre lo moral ,y preclsaI? pide uno au n más persuadir de la probabilidad de que Bettina, a quien esta
el espectador no admite, smo qduecuanto más moral él nov ela le era en muchos sentidos ajena, la h aya inventado.
un t ercero el u e, I d be Al lí se dice que él se im puso "la tarea de recoger en este
contunden t e, que . ' es morales lo seUBu a e
mismo sea. En es as exposIC llOn pero ca stigado por el destino inventado, como en una urna fun eraria , las lágri-
mo",
"
convertIrse SIe " m pre ene t
a leza moral que saI va s u mas por algu nas cosas omitidas". Pero no se denomina
deci r lanaura ' omitido a aq uello a lo que se h a re nunciado. De modo que
destino, es ecir, POte Así Werther debematarseunave~
libertad poda muer " , lid d se apode re de él. ASI, no h a sido la re nuncia lo primero en Goethe en más de una
que h a deiad eJ3 o qu
e lasensua Eduard1 3 lo mismo, una vez que relación de su vida, sino la omisión. Y cuando reconoció lo
(jt t.ilie debe abstenerse, y . 1" i ón Sólo entonces lo irrecup erable de lo omitido, lo irrecupera ble por omisión,
. d elta a su m e tnacr . . es probable que sólo e nto nces se le haya presentado la
h an da do neo a su . fo" Tal vez Goethe jnaietiera en
mor al celebra su t rum o . lo dem ás en todo lo re n uncia , y es sola mente el úl timo intento de abrazar aún
bi guas como por . lo perdido en el se ntimiento. Es probable que esto h aya
es t as frases a m 1 , t en las conversacIOnes
" le gustaba aeen llar ., d 1 valido t ambién para Minna Herzlieb.
draconIano que 1d l ítoi r-ídico en la violaclOn e
sobre el te ma, porque a be¡I dJUmítica les estaba muy Pretender deriva r la comprensión de La s afinidades
" " a la culpa ta1 1exoí da ' la calIda d e Ios electivas de las propias palabras del poeta sobre ellas es un
matnmomo, ión con
"
am ph ame n e cont cedida
héroes. Sólo qu.e est o. ~n ver
a
:0:
eX p18C1
d d o era expiacIón . d e 1a
licación del matrimo-
violación , sino hb eraclOn~e l~alab~as entre el deber Yla
esfuerzo inútil. Precisamente ellas están destinadas a
obstruir el acceso a la crítica. Pero la ra zón última para
ello no es la tenden cia a rech azar la estu pidez. Reside más
nio. Sólo que pese a aquell as 1 cha 'ni visible ni oculta. bien justamente en el afán por dejar inadvertido todo
inclinaclOn "' no s edesarro a ,un a. u triunfa , . umca-
nte VIve ' . aquello que la propia explicación del poeta desmiente.
Sólo que aquí lo moral jaroa~ VIVe el contenido moral de Había que preservar el secreto de la técnica de la novela
mente en la derrota. De roo o qu h e a' s profu ndos que lo por una parte y del círculo de motivos por ot ra . El ámbito
.d niveles mUC o m f de la técnica poética constituye el límite entre una capa
est a obr a rest e en 'te suponer .Sussubter u-
quelas palabras de Go~the perm~ nPorque sus explicacio- supe rior, descubierta, y una más profunda, oculta, de la s
gíos no son posibles m n~cesanos. su oposición entre lo obras. Lo qu e el poeta considera cons cienteme nte como su
nea no sólo son msuficlen~fis e; mente in sostenibles en téc n ica, lo que ya también la crítica coetánea puede reco-
1 1 oral sino mam les a bi t d la nocer básica mente como tal, toca por cierto los realia del
sens ua y o m • 1 h ética interior como o ~ e o e
su exclus ión de la , ~c a' Qué quedaría entonces del dra- contenido objetivo, pero constituye la barrera contra su
represen tación poetl ca . ¿ 1 ? P más que su conteni do se contenido de verda d, qu e no pu ede ser totalmente cons-
, " l o de la nove a. or . ciente ni para el poeta ni para la crítica coetánea . En la
rna, que m e us 1 te st a obra no contiene u n
pueda aprehender mora me; , ~ortación a la re nuncia, técnica , que - 8 diferencia de la forma- no se determina
fabu la docet , Yen !~ ap~~i1 an~~eló desde enton ces sus por el contenido de verdad, sino única y decisivam en te por
con la cual la crítica 1 t ni remotamente. Además, los contenidos objetivos , éstos son nec esariamente percep-
abismos Ycrm . as , no se a oca , l a tenden c18 . eplcu " re a tibles. Porque para el poeta la expos ición de los contenidos
z;: objetivos es el en igma cuya solución tien e que buscar en la
Mézieres ya h a señ alado con r: Por eso acierta mucho
que Goethe confiere a esta pos u . 37
36
técnica. As í pudo asegurar:s~ o en su obra. El significado
, Goethe mediante la técnica
sen tido del epitheton ornans vacío o de la figura de bella
el énfasis de los poderes IDltIC s . ele tanto a él como a l
ésto toque escapars apariencia que le confiere n los más jóvenes . Esta palabra
último de es s uv P 1 poeta buscó proteger esa - a tr ibuida a -Jea n Paul- designa la na tura leza OScura,
espíritu de la época. er~; ti A ello parece alu dirse mí t ica, in mersa en sí misma que es inherente a la muda
téc n ica como su secreto.a ~al~:vela según una idea . Se obstinación del arte goethe a no. Como olímpico ha echado
cuando dice haber trab ajado .d téc ni ca De otro modo
los fundamentos de la obra y ha cerrado la bóveda con
la puede entender com~b~nalla:egado q~e cuestiona el escas as palabras.
sería apenas comp.re?SI t e; ero es muy com pre nsi ble que En su ocaso,la mirada tropieza con lo que yace más
valor de ese ?rOC~dlmlen :ltaba en el libro la profusión de ocu lto en Goethe. Se esclarecen los rasgos y relaciones que
la sutilidad mfimta que oc 1 d dosa al poeta algu na vez. no se muestran a la luz de la contemplación diaria. Ya la
relaciones, pudiera parecer
o
11 'e u. antigua modahda . d H
. e vez es sólo a través de ellos que desaparece ca da vez más
"Espero que encuent re l~' 1 h~l ocultado algu nas. Ojal á la apariencia paradójica de la interpretación precedente.
puesto mu chas ~osas a Ji este secreto manifiesto." Así es como sola mente aquí a parece una ca usa última de
contribuy~ tamblé~ a ~u ~e:c~n el mi smo sentido insis~ la investiga ción goethea na de la naturaleza. Este estudio
Así le escn be Goet e a e . t. m ás "de lo que nadie se apoya en un doble sentido, ya ingenuo, ya más cu idad o-
id d ue la obra con lene "
en la 1 ea e qdi . de perctibiIr con una sola lectu ra. so, del concepto de natural eza. Porque en Goethe designa
estaría en con tetones d t habla la destrucción de tan to la esfera de las man ifestaciones perceptibles Como la
' 1 ente que to oes o
Pero mas c aram e dificilmente podría ser una casua- de los a rquetipos visibles. Pero Goethe j amás ha podido
los borrado~e~. P.orqu f ento se hay a conservado de justificar esta síntesis. Sus in vestigaciones intentan en
lid ad que m ~lqu~era u~d;:::que el poeta destruyó con vano aportar la prueba de la ident idad de a mbas esferas
ellos. Es mas ~~n ~;t todo aquello que h abría mo strado em píri came nte, mediante experimentos, en luga r de la
ab soluta preme itaci ón tructiva de la obra. Si la exploración filosófica. Puesto que no definió conceptual_
la técnica enteramen~d con~'etivos es t á escondida de tal mente la "verdadera" natura leza , jamás penetró en el
existencia de los C?fitem ~:: ~r sí misma. Toda significa- cen t ro productivo de un a concepción qu e le orde na ba
manera, su esencia se ocu Pp Goethe pudo decir
," b el secret o. or eso 1 buscar la presencia de la "verdadera" naturaleza como
ción mítica usca b toda conciencia que o fenómeno primigenio en s us manifestaciones, tal como la
' t d estaoracon . E
precrsamen e e h t nto como lo sucedido. n presuponía en las obras de arte. Solger percibe la re lación
creado defiende su hderecd°beaaqUí en el sentido sarcás- que existe en pa rticular precisamente en t re Las afi nida-
líd d te derec ° se e , d
rea l a , es ién literaria sino a lo cre a o, des electivas y la investigación goetheana de la naturale-
tico de la frase, .no a l,a. cre~~lla obra. En esta conciencia za, puesta de relieve también en el Autoanuncio. Dice: "La
al pla no matenal .IDltIcO . bordable, no sobre su obra Teor fa d e los colores me ha... sorprendido en cierto modo .
Goethe pudo obstmars:, ina la s pal abras que cierran las Sabe Dios que yo a ntes j amás me había creado ninguna
pero sí e~ ella, de acue~~:~~Pero a él no se le puede decir expectat iva defin ida a l respecto; la mayoría de la s veces
fra ses críticas ~e H~~ rtad sobre sus propios asunto s y creí e ncontrar a llí sólo meros experi men tos. Ahora es un
algo así. No tiene ~ e , . a reprobación". Así enfrenta libro en el que la naturaleza se ha vuelto viva, hum an a,
enmu dece ante ,l~ mas mlmm~ . como olím pico. No en el accesible. Me parece qu e tnrnhi én nrrq;n algo de luz sobre
Goethe toda crítica en a vejez.
La s afi nidades elections", Lu gé ncHiR de In 'Ji'orla de lOR
38
:m
bién temporalmente a la de la apasionado hasta la más delicad a palabra de la razón, es
colores es cercan~ ta~ de Goethe sobre el magnetis- sólo la naturaleza la que habl a , revela su existen cia , su
novela . La,s inv estigacIones ad emás, en la mi sma obra. fuerza , su vida y sus relaciones , de modo que un ciego, a
roo in tervIenen clarament~ , el que el poeta creía quien le está vedado lo infinitamente visib le, puede apre-
Este examen de la natur~eza, ~~a verificación de sus hender en lo audible lo infinitamente vivo." Entonces, si en
poder r ealizar perm~nd~~ me? ante la crítica. No era el sentido más extrem o hasta las "pal ab ras de la r azón" se
1 tó su In HerenCIa . . incluyen en el patrimonio de la naturaleza, no es de
obras, comp e 1 d los fenómenos pr-imigemü ü
necesaria- La natur~b~:~a :elación de cada obra con ella. ext rañar si para Goethe el pensamiento jamás pudo di-
er a el para.metro, legi doble sentido en el concepto .de lucid ar por completo el reino de los fenómenos primige-
Pero en vir-tud de es~ os primigen ios como arquetipo nios . Pero de ese modo se privó de la posibilidad de
naturaleza , de los.fenOl; en . la naturaleza como mo- establecer lími tes. In diferenciada, la existencia se entre-
surgió con demasla: da :e,:::~:cobrado poder si Goethe ga a l concepto de naturaleza ,que crece monstruosamente,
delo. Este parecer Ja~as d hubiera descubierto como en señ a el fragm ento de 1780 . Y a las te sis de ese
_ resolviendo ~l eq.UlV~Cr ~:t:s~s~ómenos primigenios fragmento -"De la nat ural eza"- ad hirió Goethe aún en
que sólo en el ámbito e te amo ideale s- a la can- edad avanzada. Su conclu sión dice: "Ella me introdujo,
se presentan adecuadame n l;:iencia los representa la ella me saca rá. Me confio a ella . Puede dispon er libremen-
templación • mie~tras. que : lnobjeto a la percepción, pero te de mí; no odiará su obra . Yo no hablé de ella; no, lo que
idea que puede jlurninar 1 contemplación. Los fenóme· es verda dero y lo que es falso, todo lo ha dicho ella . Todo es
nunca tr ansformarse con a t el arte sino en él. En s u cu lpa, todo es su mérito". En es ta cosmovisión está el
.' . no están an e . caos. Porque allí desemboca en defini ti va la vida del mito ,
nos pnm~gen~os r o orcionar parám etros. 81 ya en
realidad,Jaro.as Pt.I: ; e1 á~bito puro y el empírico la
de que. sin amo y sin lími tes, se constituye a sí misma como
esta contamma~lOn xi ir el sitio más elevado, su único poder en el ámbito de lo existente.
naturaleza sen~lbl~ parelce e a~festación completa de su El desi nterés por toda crítica y la idola tría de la
rostro mítico t n un a e~ a t~aos de los símbolos. Porque naturaleza son las formas de vida míticas en la existencia
ser . P ar a Goethe es so o ~ l us fenómenos primigenios, del artista. Que en Goethe alcanzaron una precisión su-
como tales aparecen en e s 1 presenta tan claramen- prema es algo que se podrá ver significado en el nombre de
acompañados de los otros:bcoffiVO o mundo En ninguna olím pico. Designa al mismo tiempo la luz en el ser mítico.
a el Ii ro 108 Y . .
te , ent re ~os poer:;a i oeta alguna vez fundar una jerar- Pero le correspond e una oscuridad que ha en sombrecido
hasta lo más profundo la existencia del hombre. Es posible
Parte ha mtenta r '
o nos
e P pn.IDlgemo
' . s . La profusión de sus
quía de los fenome "n t de la misma manera que reconocer sus huellas en Poesía y verdad . No obstante , en
formas.s e presenta a sudesr ~onidos al oído. Es lícito las confesiones de Goethe se filtró 10 mín imo. Sólo el
el intrmcado mundo e os.6 una descripción que él concepto de lo demoníaco está, como un monolito sin
convertir en esta comparacl n la con absoluta claridad tallar, en ese plano. Con ese concepto ini ció Goethe el
do porque reve ., último pasaj e de la obra autobiográfica. "En el curso de
ofrece de ese rnunuo, 1 la nat uraleza . "Clerrense
p
el espírit u con el que c?ntem¡ ~d y desde el aliento más este relato biográfico se ha visto con todo detalle cómo el
. áb e agudlcese e Ol 0 , , . I niño , el chico, el joven, buscó aproximarse por diversos
los OJOS , a ras .' 1 . de sde el sonidomas strnp e
J
leve hasta el ruido más sa va
hasta la armonía su prema, es d de el más violento grito cami nos a lo supmse ns iblo: primero miró con inclinación
'r
41
~.

40
cierra el círculo desde hace milenios , está ausente en
hacia una religión natural, Yluego adhirió con amor a una Goe~he . De un modo pa lpable en los poem as, de un modo
positi va ; más adelante , concentrándose en sí mismo , puso al USIVO en las me~ori a s , se indica la astrología como el
a prueba sus propias fuerzas, Ypor último se entregó con ca non del ~ensamIento mítico. Poesía y verdad se cierra
alegría a la creencia u niversal. Al vagabundear aquí y allá con la alu si ón a lo demoníaco, se abre con la alusión a lo
por los espacios intermedios de esas regiones, buscar, astr ológico. Y esta vida no parece enteramente sustraída
mirar a su alrededor, encontró muchas cosas que no a la con~ideraci.ón astrológica . El horóscopo de Goethe,
podían pertenecer a ninguna de ellas y creyó comprender establecido medio en broma y medi o en serio en "Creencia
cada vez más que era mejor apa rtar el pensamiento de lo ast ral e i~ terpreta ci ón astral" de Boll, remite por su parte
monstruoso e incomprensible. Cre ía descubrir en la natu- a la o p~cl da d de esta existe ncia. "También que el ascen-
raleza , en la viva y en la muerta , en la anima da y en la dente SIga muy de cerca a Satu rno esta ndo en el difícil
inanimad a, algo que sólo se manifestaba en forma de Escorpio arroja algunas sombras sobre esta vida' por lo
contradicciones, Yque, por lo tanto, no podría aprehender~ men?s una cierta tacit ur nidad causará el signo z~diacal
se en ningún concepto, y me nos aún en una pal abra . No era considerado como 'enigmáti co', en conj unción con la natu-
divino, porque parecía irracional; ni h umano, porque ralez~, o~ulta de Sat~r~o , en la edad avanzada ; .pero
care cía de entendimiento; ni dia bólico, porque era benéfi- ta~b l e n - y esto anticipa lo que sigue- "en tanto ser
co; ni angélico, porque con frecuen cia dejab a traslucir z~ dIa~al que repta en la tierra, en el que está el 'planeta de
alegría por el mal aje no. Se asemejaba al azar , porque no tierra Saturn o, esa fuerte predisposición al más acá que
mostraba consecue ncia; se parecía a la Providencia, por- He aferra con sus pinzas a la tierra, en firme placer
que denotaba congruencia. Todo cuanto nos parecía limi- nmoroso."
tado era penetrabl e para aque llo; parecía jugar arbitraria- " ~ ~squé salvarme de ese ser te rrible." La humani-
mente con los eleme ntos necesarios de nuest ra existencia; dad m~tI ca paga con el miedo el t rato de las fuerzas
reducía el tiempo y estiraba el espa cio. Parecía complacer- demoníacas. El ha hablado a menudo indiscutiblem ente
se sólo en lo imposible, Y apartar de sí lo posible con des de GoE:the. ~ us manifestaciones tienen que ser pues-
desprecio. A ese ser, que parecía interponerse entre todos ~ s, del aislamiento anecdótico en que los biógrafos las
los demás, separarlos, unirlos, lo llamé demoníaco, si- p..~n sa n cas i a regañadiente s, a la luz de una considera-
guiendo el eje mplo de los antiguos y de quienes se habían Clan que por su puesto muestra de un modo espantosamen-
percatado de algo parecido. Busqué salvarme de ese ser te claro la fuerza de poderes arcaicos en la vida de este
te rrible." Es casi innecesar io señalar que en estas pal a- ho~?re que ha llegado a ser, obviame nte no sin ellos, el
bras, después de más de t re inta y cinco años, se manifiesta ~axl mo poeta de su pu eblo. El miedo a la muerte, que
la mi sma experiencia de la ambigüedad in asible de la incluye todos los demás , es el más intenso. Porque ella es
nat uraleza que en el famoso fragmento. La idea de lo la que más amenaza la panarquía amorfa de la vida
demoniaco,que se encuentra concluyendola cita de Egmont nat u r al, que constit uye el ámbito de influencia del mito
en Poesía y verdad e int roduciendo la pri mer a est ancIa en La ~versión del poeta por la muerte y por todo lo que l~
las "Palabr as primigenias órficas", acompaña la concep- d.e~~gna ostenta absolutamente los rasgos de una supers-
ción de Goethe durante toda su vida. Es ella la que eme rg e ucí ón extrema. Es sabido que nadie podía hablar jamás de
en la idea del desti no de Las afinidades electivas , y si era muertos a nte él, meno s sabido es que jamás se acercó al
necesaria una medi ación ent re ambas, tampoco ella, que
• 43
42
lecho de muerte de su muj er. Sus cartas manifiestan la primero y con mayor segu ridad dirigió su atención hacia
misma actitud frente a la muerte de su prop io hijo. Nada estos.fenómenos en la vida de Goethe; tal vez fue el único
más significativo que aquel escrito en el que comunica la que, mtuyó su significado, por más que haya juzgado
pérdida a Zelte r y su fórm ula fin al ver daderamente erronea~ente su valor. Así, no se le esca pan ni el silencio-
demoníaca: "¡Y así, por encima de las tumbas, adela nte!" ~o es~ar. mme~so en sí mismo de la última época ni su
En este sentido se impone la verdad de las palabras que se mtere~, I?tenslficado hasta Jo paradójico, por los conte ni-
han pue sto en boca del moribundo. Allí, la vivacidad . dos obJettv~s de la propia vida. Desde ambos, no obstante,
mítica opone por última vez su impotente de.seo de lu.z a la habla el miedo a la vida : desd e el pensar, el miedo a su
oscurid ad cercana. También en ella se arraigaba el mau- po~er y a su amplit ud; desde el aba rca r , el miedo a su
dito culto a sí mismo de las últimas décad as de vida. Poesía ? U1da: En su escrito, Gervin us determin a el punto de
y verdad, los Diarios y anales, la edición de la correspon- Inflexi ón que separa la prod ucción del viejo Goethe de la de
dencia con Schiller, la preocupación por la corr-esponden- ~os perío dos anteriores y lo establece en el año 1797 la
cia con Zelter son otros tantos es fuerzos por frustrar la : poca del pr~yectado viaje a Italia . En un escri to de ~sa
mu erte. Con mayor claridad aún habla, en todo 10 que dice epoca a Schiller, Goethe trata de objetos que sin ser
sobre la persistencia del alma, la inquietud pagana, que.en "~ntera~ente po éticos", habrían desp ertado e~ él una
lugar de abrigar la inmortalidad como espe~anza la eXI.ge CIerta dispos ici ón poética. Dice: "Por ello he observado con
como prenda. Así corno la idea de inmortahdad del mito precisión los objetos que provoca n un efecto semejante y he
mi smo estaba indica da como un "no-poder-morir", en el notado, para mi sorpresa, que en realidad son simbólicos"
pensamiento goetbeano tampoco es una migr~~ió~ del ~er.o lo simbólico es aquello en 10 cual aparece la u ni ón
alma hacia el re ino natal sino una huida de sde lo ilimitado indisolu ble y necesaria de un contenido de verdad con un
hacia lo ilimitado. Sobre todo la conversación tras la contenido objetivo. "Si uno", dice en la misma carta, "en el
mu erte de Wieland, t ransmitida por Falk, supone la f~turo, conform e avanza el viaje , dirigiera su atención no
inmortalidad como algo natural y también, como para solo a lo llama tivo, sino también a lo sign ifica tivo debería
acentuar lo inhumano en ella, sólo concedida realmen te a ob~ener a l ~nal una bonita cosecha para sí y pa~a otros.
los grandes espírit us. . PTl~ero quiero seguir intentándolo aquí, qué puedo notar
Ningu na sensación es más rica en va~'Iantes qu~ el de sl~b6hco; pero en especial quiero entrenarme en sitios
miedo. Al miedo a la muerte se le un e el miedo a la Vida, extranos, que veo por primera vez. Si diera resultado sin
como al tono fundamental sus innumerables armónicos. querer proseguir la experiencia a l infinito, pero si 'uno
También el juego barroco del miedo a la vida descuida la profund izara en cad~ sitio, en cad a momento, siempre que
tradición, lo silencia . Ella ti ene que establecer una norma le fue~a da do. de~ena ~~tener el botín suficiente de países
en Goethe y con ello está muy lejos de percibir la lucha de y regiones conocidos. Se puede decir" - añade Gervi-
formas de vida que él dirimía en su interior. Goet he la ha nus- "que esto es lo que sucede casi por lo general con sus
ocultado demasiado profund amente. De ahí la soledad en productos poéticos, posteriores y que allí mide experien-
su vida y, a veces doloroso y a veces empecina~o, el eras qu e a ntes hab ía presen tado en su extensión sensible
mutismo. En su escrito "Sobre la enr-respondencia de C?mo lo exige el arte, según una cierta profundidad espi-
Goethe" Gervinus ha señalado, al de scribir la primera ntual, con lo cua l a menudo se pierd e en el vacío. Schiller
época d~ Weimar, ~ué pronto aparece esto. Fue quien caja muy agudamente C!'Itll nueva experiencia tan miste-
44 4ñ
riosamente oculta. Dice que una exigencia poética sin una admirari, el admirar todo mucho más, el encontrar todo
disposición poética y sin objeto poético parece ser su ~ so. 'importante, maravilloso, incalculable'." En esta post ura,
Que efectivamente aquí interesa mucho menos el objeto descri pta por Gervin us de manera insuperable, sin exage-
qu e el ánimo, interesa si el objeto le significa algo." (Y nada rac iones , hay ciertamente un a cuota de admira ción, pero
es más característico del clasicismo qu e el afán de captar tam bién de miedo . El hombre está petrificado en el caos de
y relativizar el símbolo en la misma frase.) "Según él, el los símbolos y pierde la libertad que los an tiguos descono-
ánimo es el que establece el límite aquí, y él sólo puede cían .Al act uar cae bajo el poder de los signos y los oráculos.
encont r ar 10 vulgar y 10 ingenioso, aquí como en tod as y éstos no han faltado en la vida de Goet he. Un signo
partes, en el tratamiento, no en la elección del asunto. Lo semejante señaló el camino a Weim ar. Sí, en Poesía y
que para aquél fueron aquellos dos sitios, dice, lo habría verdad ~a contado cómo en una caminata, dividido ent re
sido para él en una disposición de ánimo excitada cada la vocaci ón por la poesía y la pin tura, consultó un orácul o.
calle, cada puente . Si Schiller hubiese podido intuir las El miedo a la responsabilidad es el más es piritua l de todos
consecuencias derivables de esa nueva manera de obse r- aquellos a los que Goethe estaba ligado por su naturaleza .
var en Goethe, difícilmente lo habría alentado a entregar- Es una ca usa de la postura conservadora que ofreció en 10
se completamente a ella, porque mediante una vis ión político, en lo social, y en la vejez también en lo literario.
semejante de los objetos se pon e un mundo en lo particu- Es la raíz de la omisión en su vida erótica . Es seguro qu e
lar... Porque, inmediatamente, la próxim a consecuencia también determinó su inte rpretación de Las afi nidades
es que Goethe comienza a almacenar hatos de legajos en electivas . Porque precisam ente esta obra arroja una luz
los que encarpeta todos los papeles oficiales, diarios, sobr e esas caus as de su propia vida que, pue sto que su
semanarios, ext r actos de prédicas, hojas de comedi as, confesión no las revela , permanecieron ocultas también
reglamentos, tablas monetarias, etc.; añade sus comenta- para una tradición que aú n no se ha liberado de Sil Influj o.
rios los compara con la voz de la socied ad , corrige con ella Pero no se puede designar esta conciencia mítica con la
su propia opinión, vuelve a incluir ad acta la información fórmula t rivial bajo la cua l uno siempre se ha complacido
nueva. ¡Yde ese modo es pera obtener ma terial para un uso en r econocer algo trágico en la vida del olímpico. Lo trági co
futuro! Esto ya prepara completamente para la impo rtan- está sólo en la existencia del personaje dram ático, es decir,
cia, que después se convirtió en totalmen te ri~ícula, con la del que se representa, j amás en la de un hombre. Y
que asienta en diarios y notas las mayores piezas, con la muchísimo meno s en la quietista de un Goethe, en la que
que observa las cosas más miserables con un patético gesto apenas se encue nt ran momen tos represen tables. Así, para
de sabiduría. Desde entonces ,cada medalla que le regalan esta vida, como para cualquier vida humana no es válida
y cada piedra de granito que él regala le resulta un objeto la libertad del héroe trágico en la muerte sine la salvación
de máxim a importancia ; y cuando perfora sal gem a , que en la vida ete rna .
Federico el Grande no h abí a podido localizar a pesar de
todas sus órdenes, ve en ello no sé qué prodigio y envía a
su amigo Zelteruna pizca simbólica a Berlín. No hay nad a
más característico de ésta su tardía mentalidad, que su
edad ava nzada cultivaba cada vez más, que el hecho de
convertir en máxima el contradecir con celo el viejo nil
46 47
11
Por eso, como están acumuladas
en torno d e la clarid ad
las cumbres del tiempo,
y habitan allt, próximos,
los m ás amados fat igándose
sobre los más sepa rados montes,
dadnos tu agua inocente,
oh dadnos alas y el más fiel sen ti do,
para cruzar al otro lado
y tornar nuevamente,
Holderlín

Si tod a obra, así como Las afinidades electivas , puede


aclarar la vida y el ca rá cte r de su autor, la observación
comú n lo pierde cuanto más cree atenerse a ella. Puesto
Que si bien ra ra vez una edición de los clásicos se priva de
e nfatiza r en su introducción que ju stamen te su contenido
como pocos otros puede ser comprendido sólo a partir de la
vida del escritor, estej uicio contiene básicamente el1tpffitov
'VEUóo~ del m étodo, el cua l busca re presentar en el premo l-
deado cuadro caracterológíco y en la vivencia vacía o
inaprehensible, el devenir de la obra en el poeta. En casi
toda la filología más nueva , es decir, en aquella que no se
define aú n por la invest igación de la palabra y de los
objetos, el 1tpfurov \¡Iruoo<; consiste, si no en inferir la
49
creación literaria como producto del carácter y ~~ la ~da , to~ psicológicos son considerados como sus mejores he rra-
por cierto en ponerla al al cance de la compre~slOn OCI?s.a mi entas de exame n, en tanto que aquí, más que en ningu-
a partir de aquéllos. En tanto es sin duda indicado errgtr na otra parte, se debe renunciar a toda noción de ver-
el conocimiento sobre lo seguro y lo verificable, la obra daderas circunstancias, mientras estos té rminos sean de
debe estar decididam ente en primer plano allí do~de ~e us o cor~ente. Lo que puede afirm ar se es que la primacía
examine el conten ido y el carácter . Puesto que en mngun de lo biogr áfíco en la estampa de vida de un creador es
otro lugar éstos son más permanente, marcada y compren- decir la representación de la vida como la de una humana
siblemente evidentes que en la obra. Que incluso en ella con aquel énfas is doble de lo decisivo y lo que para el
aparezcan harto difíciles y de imposible a~ceso para mu- hombre no es posibl e de decidir de la moral , sólo se puede
chos , si bien pu ede constituir razón .sufi~lente para que encontrar donde el conocimiento acerca de la inescrutabi-
éstos fundamente n el estudio de la historia del arte en la lida d de su origen excluye toda obra, tanto respecto de su
investi gación de lo personal y de la s relaciones.en lugar de valor como de su conte nido, del sentido último de su vida.
en el examen ri guroso de la obra , no puede sm emba rgo Puesto qu e au n cua ndo la gran obra no se forme en la
mover al crítico a darles crédito , y aun me~o~ a seguirlos existencia comú n, cuando sea incluso garantía de su
Antes bien tendrá aquél presente que la umc~ con.exlOn pureza, es , en último término, sólo uno ent re sus otros
racional entre cre ador y obra consiste en el testlmomo que eleme ntos. Y así ella puede elucidar la vida de un creador
ella da de él. No sólo existe conocimiento del carácter de un sólo de form a muy fragmentaria , más de acuerdo al deve-
hombre únicamente a través de sus manifestaciones, a las nir que al conte nido. La entera incertidum bre acerca del
que en este sentido pertenecen también las obras - no, significado que pu eden ten er las obras en la vida de un
aqué l se define ante todo a través de ellas. L~s obras no son hombre ha conducido a asigna rle a la vida de los cread ores
derivables como los hechos, y toda obse rvación que conce- formas es peciales de contenido, reservado a ella y justifi-
da esta proposición en su conjunto para oponerse a ella en cado sólo en ella . No sólo de las máximas morales ha de
lo particular no puede ya aspirar a contenido alguno. estar emancipada una vida t al; no, a ella ha de correspon-
Lo que así escapa a la descripción b~nal no es s~lo el de~Ie un a legitimidad superior y estará más claramente
exame n de valor y cla se de las obr as, smo en la rmsma abierta al.exame n. l-\o ext rañe entonces, que para tal idea
medida el del carácte r y de la vida ~e su auto.r. Todo todo gen umo contenido de vida, como aparece invariable-
conocimien to del ca rác ter del autor segu n su ~tahdad, su men te en las obras, pese muy poco. Quizás ella no se haya
"nat uraleza" se frustra en pri ncipio con una inte rpreta- expuesto nunca tan claramente como frente a Goethe.
ción neglige~te de las obras. Puesto que si ésta no puede En esta concepció n de que la vida de los creadores
dar una perspectiva final y acabada del ca rácte r , lo cual tienecontenídos autónomos coincide tan exactamente la
por r azones fund ad as es inclusive impen sable, .éste per- forma de pen sar trivial.con una mu cho más profunda, que
manece totalm ente inescrutabl e cuando se prescmde de la cabe supone r que la pnmera sea sólo una deformación de I
111
obr a. Pero también el examen de la vid a del.creador se esta última y original , que recientemente ha vuelto a sa lir
cierra al método biográfico tradicional. La clandad ace rca a.la luz. Si para la percep ci ón tradicional , obra , carácte r y I
de la relación teórica ent re el carácter y la obra es la ,:da s e confun?en Igualmen te sin precisión , aquélla explí-
condi ción básica para tod a obse rvación de su vida. Por ella citamenta Ie fij a uni.dad 11 cstl1S tres. Con ello const ruye la
se ha hecho hasta hoy tan poco que en general los concep- figura del héroe m ítico, PUCHto que en el dominio del mito ,
50 fi l
carácter, obra y vida constit uyen de hecho aquella un.idad, inexorable como la Ananke ast ral, ni au n el Eros - sólo
que por lo demás sólo les es asi gnada en lo que ~e entte? de Elpis los supera. No es entonces casualidad qu e el poeta se
por literato laxo. Allí el ca rácter es demomo; la ,:da, haya topado con Elpis al busca r lo humanam en te cercano
destino, y la obra, que sólo plasma a ambos, form a VIva. en las otras palabras , ni que ent re tod as se considerara
Allí cont iene ella por igual la razón del ca rácte r y el que sólo para ella holgara toda explicación - pero tampo-
contenido de la vida. La forma canónica de la vida mítica co es casualidad que no fuera ella sino el ca non rígido de
es j ustamente la del héroe. En ella lo pragmático es al las cuatro restantes, lo que brind ara el esquema para el
mismo tiempo simbólico, sólo en ella con otras palabra~ la Goethe de Gundolf. Según est o, el cue stionamie n to
forma simbólica y simultáneamente con ella el contenido metodológico del género biográfico es menos doctrinario
simbólico de la vida humana se ent re gan al exame~ que lo que haría suponer esta su deducción. Puesto que es
adecuadamente. Pero esta vida humana es en realida d la en la obra de Gundolf que se intentó presentar la vida de
sobrehumana, y por ello no sólo es disti nta de l.a propia- Goet he como un a vida mítica. Y esta concepción 'exige
mente humana en la existe ncia de la form a , smo antes consid eración no sólo porque lo mítico viva en el se r de este
bien más decisivamente en la esencia del contenido. Pues- hombre, la exige doblem ente al observ ar una obra, a la
to que mientras que el simbolismo encubierto de la vida cual aqu élla se podría remitir a causa de sus momentos
humana se basa forzosamente tanto en lo individual como míticos. Si logra justificar esta aspiración, quiere decir
en lo humano de lo viviente , el simbolismo manifiesto de que es imposible separar el estrato en el que impera de
la vida del héroe no alcanza ni la esfera de particularidad forma autónoma el sentido de aquella novela . Donde no se
individu al ni aquélla de la singularidad mor al. El tipo , la corI~pruebe la existencia de ta l dominio no se puede habla r
norma, aun cuando ésta sea sobreh umana, separa al de h teratu ra, sino ú nicamente de su antecedente: la escri-
héroe del in dividuo; al papel del representante, de la t ura mági ca. Por ello tod a observación profunda de un a
u nicidad moral de la responsabilidad. Puesto que él no obra goetheana, pero especialmente de Las afinidades
está solo frente a su Dios , sino que es el representante de electi vas, depende del rech azo de este inte nto . Con él se
la humanidad frente a sus Dioses. De una naturaleza ind ica al mismo tiempo el examen de u n núcleo lumin oso
mítica es tod a representación en el dominio moral, desde del contenidosalvador , que también ha escapa do a aquella
el patriótico "uno para todos" hasta el sacrificio del sa lva- posición tanto en Las afinidades electivas como en tod as
dor. El tipo y la representación en la vida del h~roe partes .
culminan en el concepto de su tarea. Su presencia y
eviden te simbolismo distinguen a la vida sobrehumana de El canon que corresponde a la vida del semidiós
la h umana . Ella caracteriza a Orfeo, que desciende al aparece desplazado de un modo peculiar en la concepción
Hades no menos que al Hércules de las doce tareas: al que manifiesta la escuela de George sobre el poeta. Esta le
"r apsoda mítico como al héroe mítico. A este.simbolismo asigna, igu al que al héroe, su obra como tarea y consider a
afluye una de las fuentes más poderosas del mito astral:en así su mandato como divino . E l hombre, sin embargo, de
el tipo sobreh umano del salvador , el héroe represe~ta a la Dios no recibe tareas sino sólo exigenci as, y por eso no se
humanidad con su obra en el cielo ast ral. A él se aplican las ha de asign ar a la vida de)poeta ningún va lor es pecial ante
palabras primigenias órficas: No es su dem~nio, com? el Dios. Del mismo modo, el concepto de tarea es, también
sol, ni su Tyché, cambiante como la luna, m su destino, desde el pu nto de vista del poeta, inad ecuad o. La lite ratu- li
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ra en sentido est ricto surge sólo cuando la palabra se obras sino su vida como su producto más propio. Pero
liber a del hechi zo de incluso la tarea más grande. No es de mientras que en la vida del héroe lo completamente
Dios que desciende una literatura tal, sino que asciende de conformado, cuya forma es la lucha, se representa en
10 insondabl e del alma ; tiene parte en lo más profundo del virtud de su completo aclaramiento simbólico, en la vida
yo del hombre. Por parecerle a aquel círculo que la misión del poeta no sólo no se encue nt ra una tarea unívoca como
de la literatura proviene directamente de Dios, es que le en cualquier vida humana , sino que del mismo modo
concede al poeta no sólo el rango sacrosa nto, si bien sólo tampoco un a lucha unívoca y claramente demostrable.
re lativo en su pueblo, sino una supremacía como hombre Pero como la forma, no obstante, debe se r invocada, sólo se
por antonomasia totalme nte problemática, y con ello tam- ofrece , más allá de la forma viviente en la lucha , la
bién a su vida ante Dios, a cuya altura él, como superhom- paralizada en la escrit ura . Se completa así u n dogm a qu e
bre, parece estar. El poeta, sin embargo, es un a manifes- habi endo dado mágicamen te vida a la obra, la vuelve a
tación del carác ter h umano que no en su graduación sino par alizar en obra a través de un errar no menos seductor
en su forma es más pro visional que la del santo. Puesto qu e y qu e cree entender la tan mentada ' forma" del poeta como
en el carácter del poeta se define una relación del indivi- un híbrid o de héroe y creador, en el que no se puede ya
duo con la comu nidad del pueblo; en el del santo, la distinguir nada má s, pero del que se pue de afirmar todo
relación del hombre con Dios. con la pátin a del pensamiento profundo.
Además de la visión heroizante del poeta. se encuen- El Goethe de Gundolf ha acogido el dogma más irre-
t ra entre las consideraciones del círculo que funda mentan flexivo del culto a Goet he , la declaración más tr asnocha-
el libro de Gundolf, sumamente confuso y fu nesto. un da de los adeptos: la de que ent re todas las obras de Goe-
segu ndo, no menor equívoco proveniente del precipicio de the, la más grande es su vida . Según aqué l, la vida de
la irreflexiva confusión idiomá tica . Si bien no le pertenece Goet he no se se pa ra est rictamente de la de la s obras.
el título de poeta como creador , ha sucumbido a él en todo Como el poeta, en un a imagen claram ente paradójica ,
espíritu que no escuche el tono de lo metafórico en ello, el llamara a los colores los actos y padecimientos de la luz,
recorda torio del verdadero creador . Y. de hecho, el artista Gundolf, en un a visión en ext remo enturbiada, convierte
es men os la ca usa primitiva o el creador que el origen o el la vida de Goethe en tal luz, que en último término no sería
configurad or, y seguramente su obra no es de ninguna de otra índol e que sus colores, sus obras. Esta postura le
manera su criat ura, ante s bien su configuración . Por permite al mi smo ti emp o dos cosas: alejar todo concepto
cierto , también la configuración, no sólo la criatura , tiene moral del horizonte y al mismo ti empo alcanz ar el est rato
vida . Pero lo que establece la diferencia determinante de la profundidad blasfem a asignándole al héroe como
ent re ambas: sólo la vida de la criatura, jamás la de lo creador la form a que le corresponde como vencedor. Es así
configurado participa sin restricciones de la intención de que se dice deLas afinidades electivas, que en ellas Goethe
la salva ción. Por más que la metáfora hable sobre el poder "reprodujo la legalidad del proceder divino". Pero la vida
creador de un artista,la creación logra desplegar su virtud del hombre, así sea la del que crea, no es jamás la del
más propia, la de la causa justamente, no en las obras del creador. Y en la mism a medida no pu ede interpretarse
artista sino sola y exclusivamente en criaturas. De ahí que como la del héro e, que se da forma a sí misma. En este
aquel desatinado empleo idiomático fundado en la pal abra sentido la comen ta Gundolf. Puesto que también y justa-
"creador" lleve por sí solo a considerar del artista no sus mente por lo que no se ha comprendido de esta vida, su
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contenido objetivo no es concebido con la fiel convicción del y lo que en un principio se transmitió de forma oral, esto
biógrafo, ni con la gran moderación de lo verdaderamente es sólo la pregunta vital para la verda dera historia, mien-
biográfico es concebid o como el archivo de documentos tras que la biografía, aun poniendo la mayor exigencia
incluso indescifrabl es de esta existencia, sino qu e conteni- respecto del con te nido, se tiene que ceñ ir a la dimensión de
do objetivo y contenido de verdad deben ser evide ntes y una vida humana. Si bien el autor al comienzo de su libro
corresponderse en form a mutua como en la vida del hé roe. se distan cia del inte rés biográfico, la falta de dignidad qu e
Evidente , sin emba rgo, es sólo el contenido objetivo de la a menud o es prop ia de la nueva bíografía impedirá olvidar
vida y su contenido de verdad está escondido. Bien pueden que ésta se basa en un canon de conceptos sin el cual tod a
ser aclarados el rasgo individual, la relación individual, observación histórica de un homb re pierde en último
pero no la totalidad, a menos qu e también ella sea capt u- término su objeto. No debe sorp render entonces, que con
rada en una relación finita. Puesto que en sí misma es la falta de forma interna de este libro se engendre un tipo
infinita. De ahí que en el dominio de la biografia no exista amorfo del poeta que recuerda al mon umento que diseñó
ni comentario ni crítica. En el quebranto de este principio Bettina y en el que las formas colosal es del venerado se
coinciden de maner a insólita dos libros, que - por lo des hacen en lo informe, andrógino. Esta monumentalidad
demás- podrían ser llamados antípodas de la bibliogra- es ficticia y-para hablaren el lenguaje propio de Gundolf.-
fía sobre Goethe: la obra de Gundolf y la descripción de se ve que la imagen que surge del lagos débil no es tan
Baurngartner. Mien tras que esta última emprende direc- distinta del qu e creó el ero s desm esurado.
tam ente la indagación del contenido de verdad sin siquie- Sólo el te naz seguimiento de su metodología prospera
ra intuir el lugar de su sote rramiento, y por eso forzosa- cont ra la nat u ral eza quimérica de esta obra. Sin esta arm a
mente acumula fallas críticas sin medida, Gundolf se es un esfu erzo inútil enfrentarse con los datos. Puesto que
sumerge en el mundo de los conte nidos objetivos de la vida una tenninología casi impenetrable es su cora za. En ella
de Goet he, en los qu e él sólo aparentemente puede descri- el signifi cado funda men tal para todo conocimiento se
bir su contenido de verd ad . Puesto qu e la vida humana no eviden cia en la relación de mito y verdad. Esta relación es
puede ser contemplada por analogía a una obra de arte. El de exclusión recíproca. No hay verdad pu esto que no hay
principio crí tico de las fuentes de Gundolf no obstante, univocidad y, entonces, ni siquiera error en el mito. Pero
manifiesta fundamentalmen te la determinación de come- como tampoco puede haber verdad sobre él (pues to que
ter tal alteración. Si en lajerarquía de las fuentes las obras sólo hay verdad en los objetos, así como la objetividad
siempre son puestas en primer luga r, la carta, para no reside en la verdad ), existe, en lo que concierne al espíritu
mencionar a la conversación, detrás de ellas, esta actitud del mito, solay únicamente un conocimiento de él. Y donde
s610 puede explicarse porque la vida misma es vista como sea posible la presencia de la verdad, ésta sólo ocurrirá
obra. Puesto que sólo frente a la obra posee el comen tario bajo la condición del conocim iento del mito, esto es el cono-
basado en una fuente tal un valor superior al basado en cimiento de su demoledora indiferenci a frente a la verdad.
cualquier otra fuente. Pero esto sólo porque a través del Por eso el arte auté ntico, la filosofía auté nti ca - a diferen-
concepto de la obra se est ablece una esfer a propia y cia de su est adio inauténtico, el teúrgico- surge en Greci a
est rictamente delimitada, en la que no puede penetrar la con el fin del mito, porque la primera no se basa menos en
vida del poeta. Si aquel ord en en lo sucesivo debiera la verdad que la segunda, ni ésta más que aquélla. Tan
intentar separar lo transmitido originalmen te por escrito impenetrab le es 111 con fuxi én (11In Re s uscita al identificar
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verdad y mito , que esta primera alteración, con su eficacia en los agrestes t rópicos,en un a selva en la qu e las pal abras
encubierta, am en aza con preserv ar de toda suspicacia se impulsan como simios parlanchines de ampulosidad en
crítica casi a cada un a de las oraciones de la obra de ampulosidad, sólo para no te ne r que tocar la base que
Gundolf. Y sin emba rgo toda la habilidad del crítico aquí dela ta que no se pueden mantener en pie: el lagos, donde
no consiste en ot ra cosa que en tomar, como un segu ndo deberían estar parados y dar cuenta de ello. Pero ellos lo
Gulliver , una sola de estas oraciones enanescas a pesar del evitan tan manifiestamente porque fren te a todo pensa-
pataleo de sus sofismas, y observarla con toda c~lma. miento mítico, incluso el subrepticio, la pregunta por la
"Sólo" en el mat rimonio "se unieron todas la s at racc iones verd ad en él se dest ruye. Nada le impide a éste tomar el
y rechazos que resultan de la tensión del hombre ent re la engañoso estrato del puro conte nido objetivo por el conte-
naturaleza y la cultura . de esta su duplicidad : que con su nido de verdad en la obra de Goet he, y en vez de depurar
sangre se acerc a a la besti a; con su alma, a la deid ad ... Sólo verdadero conte nido de una representación como la del '
en el matrimonio la un ión o separación fatal e instintiva de destino mediante el conocimiento, se corrompe el conteni-
dos pers onas... mediante la concepción del hijo legítimo se do a l penetrar en aquél el sentimentalis mo y su clima. Es
convierte en un mi sterio, dicho en términos pagano s, en así que aparece con la ficticia monumentalidad de la
un sac rame nto, dicho en tér minos cri stianos. El matrimo- imagen goetheana, la falsificada legalidad de su conoci-
nio no es sólo un acto animal, sino también uno mágico, un miento, y la investigación de su lagos choca al examinar su
encantamiento."Una exposición a la que sólo su sanguina- fragilidad metodológica, cont ra la petulancia de su len-
rio misticism o expresivo la distingue de una máxima guaje y con ello da en el centro.Sus conceptos son nombres,
t rivial. Qué firm e se mantien e, por el contrario, la explica- sus juicios , fórmulas. Puesto que en ella justamen te el
ción kantiana , cuya rigurosa re fere ncia al factor natural lenguaje. al que no le puede apagar totalmente la luz de su
del mat rimonio- la sex ualidad- no obstruye el camino al ratio ni la más pobre criatura , tiene que propagar una
lagos de su factor divino - la fidelidad- oEl lagos es, por oscuridad, que sólo él podría iluminar . Con ello debe
cierto. propio de lo verda deramente divino; éste no funda- desa parecer la última creencia en la supe rioridad de esta
menta la vida sin la ver dad, ni el rito sin la teología. obra frente a la bibliografia sobre Goet he de las escuelas
Contrariame nte. toda visión pagana tien e en común la más antiguas, que la amedrentada filología hizo que fuera
primacía del culto sobre la doctrina, la cual , con ~bsoluta considerada como su sucesor más legítimo y grande, no
seguridad, se muestra pagana en ser sola y exclus ivamen- sólo a causa de su propia mala conciencia sino también a
te esoterismo. El Goethe de Gundolf,este tosco pedestsl de ca usa de la imposibilidad de medirla con sus conceptos
la propia estatuilla, presenta en todo sentido al adepto de pri marios. Sin embargo, el t rastcca miento casi in sond able
un esoterismo, que sólo resignadame nte tolera el esfuerzo de su modo de pensar no le arre bata a la observación
de la filosofía por encont rar u n secreto cuya llave él tiene filosófica un afán que se levantaría aun si no luciera la
en sus manos. Sin embargo, ninguna forma de pensar es infame apariencia del acierto.
más fatal que la que confusamente vue lve a intr oducir en Dondequiera que se dis cuta un examen de la vida y
el mito incluso aquello que había comenzad o a despren- obra de Goethe -por visible que se manifieste lo mítico en 1;
derse de él, y que, a t ravés de esta forzad a caída en lo ellas- esto no puede constit uir la base del conocimiento.
monst ruoso, sin duda podría haber advertido inmediata- Si bien puede ser en lo particular un objeto de la observa -
mente a todo entendimiento no conforme con perma nece r ción, donde se t ra te del sery de la verdad en la vida y obra .
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por el contrario, el examen del mito no es el último, incluso 1820, que había "comenzado a leer Las afi nidades electi-
en las correspondencias concretas. Puesto que en su domi- vas"; así también la inefa ble ironía de una escen a que
nio no se representa íntegramente ni la vida de Goethe ni t ra ns mite Heinrich Laube:"Una señora decía en contra de
tampoco alguna de sus obras. Si en tanto se t rate de la vida Goet he respecto de Las afi nidades electi vas: 'No puedo
esto está garantizado por la naturaleza humana de la aprobar este libro de ninguna maner a, señor Von Goethe;
mism a, las obr as en particular lo en señan, en tanto en las es real mente inmoral y no se lo recom iendo a ninguna
tardías se revela una lucha que fue ocultada en la vida . Y mujer'. A contin uación Goethe se quedó seriamente calla-
ú nicamente en ellas se encue ntra lo mítico también en el do un rato y finalmente le dijo con mucha profundidad: 'Lo
contenido, no sólo en los motivos. Ellas pueden se r consi- lamento, es real mente mi mejor libro' ". Aquella última
deradas en el contexto de esta vida como un testi monio serie de obras documenta y acompaña la depuración que
válido de su último t ransc urrir . Su fuerza te stimonial no ya no pud o ser liberac ión. Tal vez porque, por las necesi-
se debe ni sólo ni en lo m ás profundo al mundo mítico en dade s de la vida, su j uve ntud haya emprendido a menudo
la existencia de Goet he. Es una luch a en ella para librarse un a huida dem asiad o veloz al campo del arte literario, la
del abrazo de aquél y esta lucha está documentada no edad, en ironía terriblem ente sever a, pu so a la literat ura
menos que la esencia de aquel mundo en la s novelas como soberana sobre su vida. Goet he doblegó su vida bajo
goetheanas. En la colosal experiencia primaria de las los órden es que la hacían ocasión de su creación literaria.
fuerzas míticas, de que no se puede llegar a una reconci- Esta explicación moral ti ene su contemplación de los
liación con ellas a no se r mediante la continuidad del conteni dos obje tivos en la vejez. Los t res grandes docu-
sacrificio, Goethe se ha erigido en contra de las mismas. Si mentos de tal penite ncia enmascarada fueron Poesía y
fue el intento de su eda d madura , siempre renovado, verdad, el Diván de Occidente y Oriente y la segu nda pa rte
emprendido con endeblez inte rn a pero con férre a volun- del Fausto. La historización de s u vida, como le compiti era
tad, el somete rse a aquellos órdenes míti cos dond e todaví a primero a Poesía y verdad, luego a los Diarios y anal es ,
imper aran, incluso de ten er siempre su domi nio a su favor tenía que testimoniar e inventar en qué medida ella habí a
como sólo lo hace un serv idor de los poderosos, est e intento sido fenómeno primigenio de un a vida rica en contenido
sucumbió después de la últ ima y más grave sumis ión a la poético, llena de temas y ocasiones de la vida para "el
que él se haya resuelto, después de la capitulación en su poeta". La oca sión de la poesía , de la que aq uí se habl a, no
lucha de más de treinta años contra el matrimonio, el que es sólo una cosa distinta de la vivencia que la conven ción
le parecía am enazador como símbolo de prisión mítica, y más reciente pone de fundame nto de la in ventiva poética ,
un año después de su casamiento, que se le había impuesto sino justamente lo cont rario. Lo que se hereda como frase
en días de apremios fatales, empezó Las afinidades electi- de la s historias de la literatura ,que la poesía goet heana es
vas, con las que elevó la protesta , siempre creciente en su "poes ía de ocasión", quiere decir "poesía de vivencia", y con
obra tardía , contra aquel mundo con el que su edad ello dice, en lo que concierne a las últimas y más grandes
madura firmó el pacto. L as afi nidades electivas son un giro obra s, lo con trario de la verdad . Puesto qu e la ocasión da
en esta obra. Con ellas comienza la última serie de sus un contenido y la vivencia dej a sólo u n sentimiento.
producciones, de ninguna de las cuales pudo sepa rarse Parecida a la relación de estas dos pala brasy empa rentada
más, porque hasta el final su latido siguió vivo en él. Así con ella es la de las palnb rns J(ellius y genie. En boca de los
se entiende lo conmovedor de la anotación en el diario de mod ern os acaba la últ ima por Hl!r un títu lo que, sea como
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fuere , nunca se aj ustará a describir la relación de un fenómeno más tardío de tal literatura , imperante sobre In
hombr e con el arte como esencial. La palabra genius lo vid a, en última in stancia sobre el transc urso de la vida, fue
logra y esto lo garantizan los versos holderlinianos:" ¿Aca- la conclusión del Faust o. Si en la serie de estas obras de la
so no te son conocidos muchos vivientes? / ¿No anda t u pie vejez la pri mera son Las afin idades electivas , debe ser
sobre lo verdadero como por sobre tapices? / Por eso, mi visible ya en ellas una pro mesa más pura , por oscuro que
genius, ent ra / descal zo en la vida y no te preocupes /Todo el mito rija en ellas. Pero ésta no se revelará a un a
lo qu e acontezca será un a ocasión". Exactamente esa es la observación como la de Gundolf. Ell a da tan poca cuenta
antigua vocación del poet a, el cual desde Píndaro hasta como la de los dem ás autores ,de lanovelle, de los "ext raños
Meleagro, desde los juegos ístmicos hasta una hora de vecinitos".
amo r, encont raba ocasion es sólo de distinta altura, pero
como t ales siempre dignas para su canto, el que por eso no Las afinidades electivas en sí fueron planeadas en un
podía pensar en fun damentar en vivencia s. Es así que el comienzo como novelle del ciclo de los A ños de andanzas,
concepto de vivencia no es otra cosa qu e un circunloquio su crecimiento, sin embargo, las expulsó de aqué l. Pero las
para aquella fal ta de consecuencias del canto también huellas de la idea form al inicial se han ma ntenido a pesar
anhelada por el filisteísmo más sublime por ser aún de todo lo que hizo que la obra se convirtiera en una novela .
igualmente cobarde; y el qu e ahora, despojado de la rela- Sólo la cabal maestría de Goethe, que se revela aquí en u na
ción con la verd ad, no logra despertar a la responsabilidad cumbre . su po impedir que la innata tende ncia a la novelle
durmiente . En su vejez Goet he había pen etrado lo sufi- quebrara la forma de novela. Al ennoblecer la forma de la
cientemente profundo en la ese ncia de la poesía como para novela a través de la de la nooelle aparece por la fuerza la
echar de menos, sobrecogido, toda ocasión de canto en el escición refre nada y la unidad lograda. El exitos o ardid
mundo que lo rodeaba y qu erer andar sólo por aquel tapiz que logró estoyque se impuso igualmente imperioso desde
de lo verdadero . Tarde se encont ró él en el umbral del el contenido consiste en que el poeta prescinde de convocar
romanticismo alemá n. Aél no le estaba permitido el acceso la participación del lector hacia el centro de los acontecí-
a la religión en la forma de una conversión, de un acerca- mientos. Al quedar éstos absolutame nte inaccesibl es a la
mien to a un a comunidad, del mismo modo que no le estaba intención inmediata del lector, como lo ilustra con absolu-
perm itido a Holderltn. Goet he la detestab a en los prerro- ta claridad la in esper ada muerte de Ottilie, se delata la
má nticos. Pero las leyes que aquéllos buscaban inútilmen- influe ncia de la forma no uelle sobre la novelís tica y ade -
te cumplir con la conversión y, en consec ue ncia, con la más justamen te en la descri pción de esta muerte. antes
extinción de su vida, encendía n en Goet he, quien también bien un corte cuando por último aque l centro que en la
tenía qu e someterse a ellas, la má s elevada llama de su novelle se cierra permanentemente, se hace notar con
vida. Las marcas de cada pasión se consumían en ella, y redoblado vigor . Quizá sea propio de la misma tendencia
por ello pudo él manten er en su correspondencia el amor formal que la narración a me nudo arme grupos, algo que
por Marianne hasta el fin de su vida tan dolorosamente ya indicó R. M. Meyer. Y en verdad es su disposición
cerca de sí, que más de un decenio después de aquella fundamentalmente no pictórica; se la puede llamar pl ás-
época en la que se declaró la incl inación de ella, pudo tica, quizás este re oscópica. También ella aparece noue·
surgir aquel poema, tal vez el más vigoroso, del Diván:"No llística . Puesto que si la novela atrae al lector irrefre-
más en papel de seda / rimas simét ricas trazo". Y el nablemente a su inte rior como un Malstrom, la novelle 11

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11
I
impone una distancia, expulsa de su círculo mágico a todo Puesto que pese a que en la novela misma se piensa el
ser viviente. En esto La s afinidades electivas han seguido acontecimiento relatado como real , la narración es deno -
siendo una novel1e a pesar de su extensión. En la perma- minada, no obstante, no oelle, Ella ha de ser considerada
nenci a de la expresión no superan a la novel1e propiamen- "novelle" tan categóricamente como la obra principal "una
te dich a contenida en ellas. En ella s se crea una forma novela". En ella se destaca con ab soluta claridad la pensa-
fronteri za , y por ésta están más alejadas de otras novelas da regularidad de su forma, la intangibilidad del centro es
que éstas en tre sí. En el Meister y en Las afinidades decir, el secreto como un rasgo esencial. Puesto que lo
electivas el estilo artístico lo determina decididamente el secreto en ella es la catástrofe, puesta en el medio del
que sintamos al narrador en todas partes. Falta aqu í el re lato como principio vivo mientras que en la novela su
rea lismo artístico-formaL.•que deja a los acontecimientos s ig n ifi ca d o de a contecimiento final s ig ue s ien do
y a los hombres librados a sí mismos de manera tal que sólo fenoménico. La fuerza vivificadora de esta catástrofe es
parecen existencias inmediatas, como si fuera n de escena- tan dificil de indagar, si bien en la novela mucho responde
rio; antes bien son verdaderamente una "narración" sus- a ella, que a la observación desprevenida la novelle no le
tentada por el narrador , perceptible, que está detrás... las parece menos a utónoma pero tampoco menos enigmática
novelas goetheanas transcurren dentro de las categorías que la "La dama peregrina". Y no obstante impera en esta
del "narrador". "Present adas" las lla ma Simm el en otra novelle clara luz. Desde un comien zo todo es visible y está
oportunidad. Por más que este fenómeno, que él considera nítidamente delin ea do. Es el día de la decisión que brill a
no pasible de análisis ulterior, se explique para Wilhe lm en el Hades crepuscu lar de la novela . La novelle es así más
Meister , en Las afinidades electi vas provi ene de que prosaica que la novela . Se enfre nta a és ta en una prosa de
Goethe se reserva con celo gobernar él únicam ente en el grado superior. Con éste se corresponde la genuina anoni- I
ámbito de su creación. Son justamente similares barreras midad de sus figuras, y la indecisa , a medi as, de las figuras
al lector la s que caracterizan la forma clásica de la novelle; de la novela .
Boccaccio les da a las suyas un marco. Cervantes les . Mientras que en la vida de las últimas rige un recogi-
escribe un prólogo. Por mucho que se acentúe a sí mi sm a miente que completa la libertad ga rantizada de su hacer,
la forma de la novela en Las afinidades electivas, es las figura s de la novelle se presentan est rechame nte
justamente este acento y este sobredimension am iento del rodeadas por todas partes por el mundo circundante, sus
tipo y del contorno )0 que las delata como novellisticas. familiares. Si allf, frente a la insistencia de su amado
Nada podía hacer más insignificante el resto de ambigüe- Ottilie se des poja , con la med alla paterna , a un del rec uer-
dad que le queda que la inclusión de un a noceíle. la que do de.su hogar para estar entregada por completo al amor,
cuanto más se recortaba la obra principal frente a ella aquí incluso la pareja un ida no se siente independiente de
como fre nte a un puro pro totipo de su clase, tanto más la bendición paterna. Tan poco caracteriza tan profun da .
semejante a u na verdad era novela debía hacerla parecer. mente a las parejas. Puesto que es cierto que los enamora-
En esto se sustenta el significado que para la composición dos abandonan emancipados el vínculo con el hogar pater-
es propio de "Los extraños vecinitos", que debe ser consi- ?-o, pero no menos cierto es que transforman su poder
derada u n modelo de novelle, incluso si la observación se mterno, en tanto uno conduce más allá de aquél con su
limita a la form a. No menos, sino incluso en cierta medida amor al otro, a un si un o de Jos dos permaneciera allí. Si
más que la novela quiso Goethe colocarla corno ej emplar. existe para Jos cnnmora dos una señal de que se ha cerrado
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para ambos no sólo el precipicio de la sexua lidad,. s~~o ~lJelle están más allá de ambos y su valien te determina-
aquél de la familia t am bién, ést a lo es . Para que tal vieron cron basta para despedazar un destino que quería cerner-
amorosa sea valedera no puede evadir cobardemente la se sobre ellos, y para penetrar una libertad que qu ería
vista , ni el saber de los padres, como lo hace Eduard frente arrastrarlos a la nada de la elección. Este es el sentido de
a Ottilie. La fuerza de los enamorados triunfa en que su obra r en los segu ndos de la decisión. Ambos se sumer-
eclipsa incluso la completa pre sencia de los padres en el gen ~n la corrien te viva cuyo poderío bene factor no se
ser amado. Su capacidad de desatarse mutuamente de man ifiesta menos importante en estos acontecimi entos
todos los lazos está enunciada en la nouelle en la imagen que el poder letal de las aguas inm óviles en los otros. A
de las vestiment as, en la s cuales los hijos casi no son travé~ de un episodio de los últimos se aclara totalmente
recono cidos por los padres. No sólo con éstos sino.con el también el ext raño disfraz en las vestimentas de boda
resto del mundo circunda nte entablan un a relaci ón los encontradas . Allí concretamen te Nan ny llama su vestido
enamorados de la novelle . Y mientras que para la s figuras de novia a la mortaja preparad a para Ottilie. Así es sin
de la novela la ind ependencia sólo sella tanto má s estric- duda lícito interpretar el extraño rasgo de la novelle de
tamente el some timiento temp oral y espacial al destino. acuerdo con esto y -aun sin analogías míticas que pudie-
El hecho de que con el punto cúlmine de la propia necesi- ran encontrarse- reconocer en las ves timentas de novios
dad los compañeros de viaje corren peligro de zozobrar de estos enamorados vestimen tas mortuorias t ransfonna-
alberga para los otros la seguridad más ab soluta. De ahí das y a partir de aquí invulnerables a la muerte. El entero
se despren de que incluso lo extre mo no expulsa a am bos ampa ro de la existe ncia que por último se abre ante ellos
del círculo de los suyos mien tras que la s re finadas mane- está ~ndicado también en otras partes. No sólo porque los
ras de las figuras de la novela no pueden evitar que hasta r opajes los ocultan de los amigos sino sobre todo porque la
que caiga la víctima cada momento los excluya inexorable- gran.Imagen del barco que en calla en el lugar de su unió n
mente de la comunidad de los seres pacíficos. Los enamo- despierta la se nsación de que ellos no tienen más destino
rados en la nouelle no pagan su paz con el sacrificio. Qu e y que se encuentran donde los ot ros algu na vez deben
el salto a la muerte de la joven no tiene este significado llegar . Con todo ello se pu ede consi dera r irrefutablemen te
está indicado de la forma más sutil y exacta por el poeta. cIe~ que a esta M uelle le corres ponde un significado
Puesto que sólo ésta es la secret a intención por la que ~lla d?mm~nte en el armado de Las afinidades electivas. Si
le arroj a la corona al joven: para expresar que no qUiere bien solo en la luz plena del relato principal se descubren
"mori r en la belle za", ni ser coronada en la muerte como todos sus detalles, éstos dan testimonio inconfundible de
inmola da. El joven, que sólo tie ne ojos para el timón, da por que a los motivos míticos de la novela corresponden los de
su lado testimonio de que, a sabiendas o no, no ti en e parte la Muelle como ,~otivos de la sa lvación. Es decir que si en
en la ejecución como si fuera él una víctima. Porque estos la ~ov~la 10 m ítico es llamado la tesis , se pu ede ver la
seres se atreven a todo no a causa de una mal entendida antI~esl s en la novel/e. Es to indica su título. "Ext raños" en --
libertad no cae entre ellos una víctima sino en ellos u na rea lidad le deb en parecer aquellos vecinitos antes que
decisión'. De hecho la libertad está tan claramente alejada nada a las figuras de la novela, quienes se alejan de ellos
de la resolu ción salva dora del jove n como el destino. El con sus sentimientos profundamente herido s. Una herida
quimérico anh elo de libertad es el que convoca el destino que moti vó a Goet he exterionnente según la naturaleza
sobre las figuras de la novela. Los enamorados en la secre ta y en mu chos sentidos ta l vez oculta para él, sin
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sacarle por ello su significado interio~. Mientras qu e
aque llas figuras permanecen ante la mirad a _del lector ,
más débiles y má s mudas pero en todo su ~mano natural ,
la pareja unida desaparece de la novela bajo el.arc? de ~na
última pregun ta retórica como en la perspectIv~ mfi~l~~­ III
men te lejana . ¿No debió estar insinuad a en la dlSpos~clon
a al ejarse Ya desaparecer, la bien aventuranza,ladb;en: A ntes de que lleguéis a asir el cuerpo en esta estrella
venturanza en lo pequeño, que Goeth~ ~:s a e an Os invento el sueño en estre llas eter nas.
hiciera único motivo de la "nueva Melusma . Geo r ge

El escá ndalo que, bajo el pretexto de que se aproxima


demasiad o a la obr a, provoca tod a crítica de arte en
aque llos que no en cuentran en ella la copia de su divaga-
ción egoísta, manifiesta tanta ignorancia sobre la esencia
del arte que u na época a la que su origen es t ricta me nte
det erminado se le hace cada vez más evidente no le debe
una refutación. No obstante, ta l vez sea lícita una imagen
que otorgue la respuesta más concluye nte a esa suscepti-
bilidad. Supóngase que uno conoce a una persona que es
bella y atractiva, pero re servada, porque lleva un secreto
cons igo. Sería reprochable qu erer penetrar en ella . Pero es
muy lícito investi gar si tien e hermanos, y si su naturaleza
tal vez puede acla rar en algo lo enigmático del extraño.
Absolutam ente de esa manera investiga la crítica a los
hermanos de la obra de arte. Y toda s las obras auténticas
ti enen sus hermanos en el ámbito de la filosofía. Porque
son precisamente aqué llas las figuras en las que aparece
el ideal de su pro blema. La totalidad de la filosofia , su
sistema, es de un poderío superior a lo que puede exigir la
suma de todos sus problemas, porque la unidad en la
solución de todos ellos no es indagable. Porque si la unida d
en la solución de todos los problemas fuera ella mism a
indagab le, inmedi atamente se presentaría, con respecto a
la pregu nta que la indaga, la nueva pregu nta sobre en qu é
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se apoya la unidad de su respuesta con la de todas las novela parecedesprenderse con absoluta evidencia del
restantes . De allí se sigue que no hay una pregunta que mundo mítico. Porque aun cuando también ella cae como
abarque, inda gán dola , la unidad de la filosofía. El concepto víctima de oscuros poderes , es precisamente su inocencia
de esta pregunta no existente, que indaga la unidad de la la que, de acuerdo con la antigua exigencia qu e requiere
filosofía , está designado en filosofía por el ideal del proble- que la víctima sea inmaculada, la destina a ese sino
ma. Pero si bien el sistema no es indagable en ningún terrible. Si bien en esta figura de ni ña no se expone la
sentido, existen configuraciones que, sin ser pregunta, castidad, por más que ésta surja de su espiritualidad
tienen la más profunda afinidad con el ideal del problema. - semejante intangibilidad constituye más bien en Lucia-
Son las bbras de arte. La obr a de arte no compite con la ne cas i una mácula-, su conducta absolutamente natural
filosofía misma; sólo se pone en la más estricta rela ción con la vuelve, pese a la completa pasividad propia de Ottilie
ella por su afinidad con el ideal del problema. Y éste, por tan to en lo erótico como en toda otra esfera, inabordable
cierto, únicamente puede expon er se, por una legalidad hasta ~l arrobamiento. En su estilo importuno, también lo
fundada en la esencia misma del ideal, en una multiplici- an u ncia el soneto de Werner: ninguna conciencia protege
dad. Pero el ideal del problema no aparece en una multi pli- la castidad de esta niña. Pero entonces ¿no es aun mayor
cidad de problemas. Está más bien sepult ado en los de las su mérito? Con qué profundid ad se funda en la esencia
obras y el objeto de la crítica es extraerlo. Ella hace que el natural de la niña, lo expone Goet he en las imágenes en las
ideal del problema en la obra de arte cobre manifestación, que la muestra con el Cristo niño y con el hijo muerto de
una de sus ma nifestaciones. Porque lo que en definitiva Charlotte en los brazos. En ambas Ottilie aparece sin
muestra en ella es la virt ual capacidad de formulación de esposo. Sin embargo, el poeta ha dicho todavía má s con
su contenido de verdad como máximo problema filosófico. ello. Pues el cuadro "viviente", que representa el encanto
Pero ante lo que se detiene, como por ven eración a la obra, y la pureza superior a todo puritanismo de la madre de
pero muy igualmente por respeto a la verdad, es precisa- Dios, es precisamente el artificial. El que la naturaleza
mente esta formulación misma. Pues esa capacidad de ofrece muy poco después muestra al niño muerto. Y preci-
formu lación s ólo 'se podría cumplimentar si el sistema same nte esto descubre la verdadera esencia de esa casti-
fuer a índagable, y de ese modo se transform aría, de una dad cuya sagr ada infecundidad no es superior en sí misma
manifestación del ideal , en la existencia, jamás dada, del a la impura confusión sexual que reúne a los cónyuges
ideal mismo. Pero así únicamente dice que la verdad en desavenidos y cuyo derecho sólo consiste en impedir una
una obra se podría conocer no como indagada, pero sí como unión en la que homb re y mujer deberían perderse. Pero
exigida . Si entonces es lícito decir que todo lo bello se esta castidad pretende muchísimo más en la figura de
relaciona de algún modo con lo ver dadero y su sitio virtual Ottilie. Provoca la apariencia 1 de una inocencia de la vida
en la filosofia es definibl e, esto significa que en cada obr a n.atu r al. La idea pagana, aunque no mítica, de esta inocen-
de arte ver dadera es posibl e localizar una manifestación CIa le debe por lo menos su formulación más extrema y más
del ideal del problema. De allí se desprende que, a pa rtir rica en consecuencias del ideal de la virginidad al cristia-
del momento en que la consideración se eleva de los nismo. Si las causas de una culpa original mítica se deben
fundamentos de la novela a la contemplación de su perfec- buscar en la mera pulsión vital de la sexualidad, el pensa-
ción, está llamada a guiarla la filosofía en lugar del mito.
Con ello aparece la figura de Ottilie . Pues en ella la 1 "Schein": también "bri llo" en a lemán. [T.l

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miento cri stiano ve su contraparte donde aquélla está más es lo que se propaga con esta inocencia a tr avés de su
alejada de la expresión drástica: en la vida de la virgen. figu ra. Es la intangibilidad de la apariencia lo que la
Per o esta intención clara, aunque no claramente conscien- aparta del enamorado. La mi sma naturaleza ap arente
t e, en cierra un error de grave s consecuencias. Es cierto también está insinuada en la esencia de Cherlotte, que
que hay, así como una.culp a natural, una inocencia natu- sólo en apariencia es completamente pura e incontrover-
ral de la vida. Pero esta última no está ligada a la tible , mientras que en realida d la infidelidad al amigo la
sexualidad -c-aunq iie - sea negándola- o,sino _~ su polo deforma. Incluso en su aparición como madre y ama de
opuesto: el espírit u (igualmente natural). Así como la vida casa, en la que la pasividad no le queda muy bien , causa
sexual de una persona puede convertir se en la expresión una impresión irreal. Y sin embargo, sólo al precio de esta
de una culpa nat ural, su vida espirit ual, en lo que hace a indefinición se muest r a lo noble en ella. En consecuencia,
la unidad de su individualidad , no importa cómo esté en el fondo no es distinta de Ottilie, la única apariencia
constituida ést a, puede convertirse en la expresión de una entre fantasmas . Como en gene ral r esulta imprescindible
inocencia natural. Esta unidad de la vida espiritual indi- para el examen de esta obra.ibuscar su clave no en el
vidual es el carácter. Lo uñívoc-ocomo su momento indivi- con t r aste de los cuatro compañeros sino-en aquello por lo
dual constitutivo es lo que lo diferenci a de lo demoníaco de cua l se diferencian en la misma medidalde los enamorados
i todos los fenómenos puramente sexuales. Atribuir u n de la novelle. \]Los personajes de la narración principal
carácter complicado a una persona sólo puede significar con t r astan menos como individuos qu e como parejas.
denegarle, conforme a la verdad o injustam ente, el carác- ¿Participa la esencia de Ottilie de esa auténtica
ter, en tanto para cada manifestación de la pura vida inocencia natural que tiene tan poco que ver con la ambi-
sexu al el sello de su conocimiento sigue siendo el examen güedad de lo intacto como con la ausenci a de culpa bien-
de la ambigüedad de su naturaleza. Esto también se aventurada? ¿Tien e carácter? ¿Está su nat u raleza, no
muestra en la virginidad. Sobre todo resulta evidente la tan to por la propia candidez como por la expresión libre y
ambigüedad de lo -intacto en ella. Porque precisamente abierta, claramente a la vista? Lo contrario de todo esto la
'1 aquello que se piensa como signo de su pureza interior es caracteriza. Es reservada (má s que eso: todo su hacer y
i¡ lo que más atrae al deseo. Pero también la inocencia de la decir no logra desprenderla 'de su reserva). Un muti smo
,ignorancia es ambigua . Por que en virtud de ella lainclina- vegetal, que habla tan magníficamente desde el motivo de
ción se convierte imprevistámente en el deseo, pensado Dafne de las manos levan tadas en actit ud de súplica,
como pecaminoso. Y pre cisamente est a ambigüe dad retor- cubre su existencia y la oscu rece aun en las urgencias más
na de un modo altame nte significativo en el símbolo ext r emas, que normalmente la ponen de relieve en cual-
cristiano de la inocencia: el lirio. Las rígidas líneas del quiera. No sólo para sus ami gos permanece en secreto
vegetal, el bla nco del cáliz, se ligan con los aromas em- hasta el final su resolución de morir, t ambién para ella
briagadoramente dul ces, que ya casi no son vegetales. misma parece constituirse de un modo incompren sible en
Esta magia peligrosa de la inocencia le ha conferido el su completa oscuridad . Y esto toca la raíz de su mor alidad.
poeta a Ottilie y está estrechamente emparen tada con el Porque si en alguna parte el mundo moral se muestra
sacrificio que celebra su muerte. Porque preci samente al iluminado por el espírit u de la lengua, es en la resolución .
aparecer de tal modo inocente no abandona el ámbito de Ninguna decisión moral puede cobr ar vida sin haberse
influencia de su ejecución. No la pureza sino su apariencia convertido en form a lingüístic a, y con ello, en rigor, en
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objeto de comunicación. Por eso, en el sil encio absoluto de Pero no sólo en eso se da a conocer la pulsión muda;
Ottilie, la moralidad de la volu ntad de mori r que la anima también su vida aparece insostenible cu ando la toca el
se torna dudosa. En verdad no la motiva u na resolución círculo luminoso de los preceptos morales. Sin embargo,
sino una pulsión. Por eso su muerte no es, como ella parece sólo la absoluta falta de compromiso con esta obra parece
expresarlo ambiguamente, santa. Si se r econoce apartada haberle dejado ojos para ello al crítico. Así, quedó reserva-
de su "senda", est a palabra en verdad únicamente pued e do a la comprensión casera de Julian Schmidt el formular
significar que sólo la muerte pued e preservarla de su caída la pregunta que, no obstante, es la primera que deb ería
interior. Y así es ciertamente expiación en el sentido del .h a cerse el desprejuiciado frente a los acontecimientos.
des tino, pero no la purgación sagrada, que para el hombre !"No habría h abido nada que objetar si la pasión hubiera
jamás puede ser la muerte libre sino la muerte impuesta sido más fuerte que la conciencia, pero ¿cómo se compren-
por la divinidad. La de Ottilie sólo es , al igual que lo intacto ' de este mutismo de la conciencia?" "Ot t ilie comete una
en ell a, el último recurso del alma que huye de la caída. En falta, después la siente muy profundamente, más de lo
su pulsi ón de muerte ha bla el a nsia de tranquilidad. necesario; pero ¿cómo es posible que no lo sienta antes?...
Goethe no ha dejado de señ alar que brota ent eram ente de ¿Cómo es posible que un alm a tan bien constituida y tan
lo que es natural en ella . Si Ottilie muere por negarse a bien educada como se supone que es Ottilie no sienta que
comer, él ha expresado en la novela con cuánt a fr ecuencia por el modo de comportarse con Eduard está cometiendo
la comida también le ha repugnado en épocas m ás felices . una injusticia con Charlotte, su benefactora?" Ningún
La exist encia de Ottilie, que Gun dolf califica de santa, es examen de las con exiones más íntimas de la novela puede
una-exist encia no sant ificada no t a nt o por h aber pecado debilitar el pleno derecho de esta pregunta. Desconocer su
contra un matrimonio en decadencia cuanto porque ella, carácter obligatorio es dejar en sombras la esencia de la
su
sometida hasta la muerte en su apariencia y en ser a un novela. Por que este silencio de la voz moral no puede
poder fatal, vive su vida en la indecisión. Esta permanen- entenderse, como el lenguaje asordinado de los afectos,
cia culpable-inocente en el ámbito del destino es lo que le como un rasgo de individualidad. No es una característica
confiere, ante la mirada superficial, lo trágico.Así Gundolf dentro de los límites de la naturaleza humana. Con es t e
puede hablar del ''pathos de est a obra, no m enos trágica- silen cio la aparienci a se ha asentado, devoradora, en el
m ente sublime y estremecedor que el que proviene del corazón del ser más noble. Y es t o recuerda, extrañamente,
Edipo de Sófocles". Antes ya lo h ab ía hecho de un modo el mutismo de Minna Herzlieb, que murió loca en la vejez .
similar Francois-Poncet en su insípido y fofolibro sobre la s Toda claridad muda del actuar es a parente, y el interior de
"affinités électives". Y éste es, no obstante, el juicio más los que así se protegen no es , en re alidad, menos oscuro
erróneo. Porque en la palabra trágica del héroe ha ascen- para ellos que pa ra los dem ás. Solamente en su diario
dido la cresta de la decisión, bajo la cual culpa e inocencia parece moverse a ún, al fin al, la vida humana de Ottilie. Es
del mito se devoran como abism o. Más allá de la culpabi- en esos apuntes mudos donde deb e buscarse cada vez m ás
lidad y la inocencia está fundado el más acá del bien y del toda su exist encia dotada de lenguaje. Per o también ellós
mal , que sólo el héroe puede alcan zar , jamás la temerosa sólo construyen el monumento para una extinta. Al reve-
muchacha. Por eso es puro pal abrería ensal zar su "purifi- lar secretos que sólo la muerte podría develar acostum-
cación trágica". No se puede imaginar nada menos t rágico bran a la idea de su fa llecimiento; y al pon er de mmifies fó
que este luctuoso final. ese mutismo de la viva , también preanuncian ~u enmude-
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cimiento absoluto. Incluso en su tono espiritual, arrobado, Y, no obstante , está en el centro de la novela. Porque no se
penet ra lo aparente que reina en la vida de su autora . ha dicho demasiado si se señala la persuasión de la belleza
Porque si el peligro del diario en gene ral resi de en descu- de_OJ;tilie como condición fundamental de su participación
brir precozmen te los génnenes del recuerdo en el alma y en l a novela . Mientras s u mun do existe, esta belleza no
fr ustrar la maduración de sus frutos, ese peligro debe debe desaparecer: 'el ataúd en el que descansa la mucha-
resultar necesa riam ente fatal cuando en él sólo se pronu n- cha no es cerradc.rfsn esta obra, Goethe se ha a lej ado
cia la vida espirit ual. Y, no obstante, toda la fuerz a de la muchísimo del fam oso modelo homérico pa ra la-~~presen-­
exist encia interiorizada provi eñ~ei1~definitiva;'del - re­ tación de la belleza épica. Porque no s610 la propia Helen a
cuerdo. Sólo él le garantiza su alma al amór .El á lmaque se muestra en su bu rla de Paris más decidid a que Ottilie
re spira en el recuerdo goetheano: "Ah, fuiste en ti empos jamás en sus pa labr as , sino que sobre todo en la represen-
muertos !Mi herm ana o mi mujer". Y así como en ese tación de su belleza Goethe no ha seguido la famosa regla
vínculo la belleza mism a sobrevive como recuerdo, sin éste toma da de las admirada s palabras de los a ncianos reuni-
ca rece, aun en flor , de esencia. Es lo que atestiguan las dos so bre la muralla . E~.t?,s .!?~íte1Os distinll yos que, incluso

~
alabras del Fedro platónico : "En cambio, quien está contr a las leyes de la forma novela, se otorgan a Ottili e s610
recién iniciado y es un o de aquellos que han contempla do sirven para sacarla del plano épico, en el quer eina el
mucho en el más allá , cuando ve un rostro divino, que poeta, y conferirle una ext raña vivacidad de la que él no es
imita bien la belleza, o u n cuerpo, pri mero senti rá un responsable. Cua n to más lejos "est é de es e modo de la
est remecimiento al record ar el te rror de entonces; pero Helena homérica, tanto más cerca de la goet heana. En
lue go, dirigiendo sus mir adas hacia él, reconoce su ese ncia in~c~m~i,(.l,ambigu~y belleza aparente como ella, está como
y loven era como a una divin idad, pues, elevado el recuerd o ella a la espera de la muerte expiatoria. Y tambiéilen- su'
a la idea de la belleza, vuelve a contemplarla con serenidad apari ción es tá en juego la invocación.
en el sue lo sa grado". Con respecto a la figura episódica de la griega,
La existencia de Ottilie no despierta ese recuerdo, en Goethe conserv6 la maest ría perfecta, porque en la form a
ella la belleza sigue siendo realmente lo primero y ese n- de la representación dram ática misma iluminó la invoca-
cial. Toda su "impresión" favorable "proviene solame nte ción; aunque en este sentido no parece en absoluto casua l
de la ap ariencia ; a pesar de las numerosas páginas de su que a quella es cena en la que Fausto debía solicitar a
diario su nat uraleza interior permanece cerrada , más Helena ante Perséfone j amás fue ra escrita. Pero en Las
cerrada que cualquier personaj e femen ino de Heinrich afinidades electi vas los pri ncipios dem oníacos de la invo-
van Kleist". En este exame n, Julian Schmidt coincide con cación invaden la creación poética mism a . Porque siempre
un a anti gua crí tica que con curiosa precisi6n dice: "Esta se invoca s ólo una apariencia, la belleza viva en Ottilie,
Ottilie no es una criat ura auténtica del espír itu del poeta ; que se impo nía con fuerza , enigmática y no purificada
ha sido engendrada de un modo pecaminoso, en un doble .como "materia", en el sentido más poderoso. Así se confir-
recuer do de Mignon y de u n viejo cuadro de Masaccio o de ma el carácter propio del Had es que el poeta confiere a los
Giottc". En la figura de Ottilie §~_.J1an transgredi do, acontecimientos: ante la r azón profunda de su don poético
efectivamente , los límites de la épica con la pin tura. es tá como Odisea con la es pa da desnuda a nte la cueva
\ Porque la apariencia de lo bello como contenido esencial en ensa ngrenta da y rech aza , como él, a las sombras sedien-
un ser vivo está más allá del círculo de argumentos épicos. tas para tolerar sólo a aquellas cuya s escasas palabras
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bu sca. E sta s son un signo de su origen espectra l. Es él el La invccac i ón pre tende se r la contraim agen negativa
que pone en fu ncionamiento lo peculiarmente transparen- de la c!.~ación. También ella afirm a que produce el mundo
te, a veces forza do. Ese carácter estereotipado que se a par t ir de la nada . La obra de a rte no t iene n ada en com ún
enc uentra sobre todo en la estructura de la segunda parte, con ellas. No nace de la-n ad a-, sino derc;los~- Pero no se
que fue a mpliada sign ifica tivament e a l final , una vez escapa- -d eél;c omo lo h ace el mundo creado según el
completa la concepción básica , aparece insinuado t ambién idealismo de la teoría de la emanación . La creación artís-
en el es t ilo, en sus in nume rables paraleli smos, compa ra- tica no "hace" nad a a pa rtir del caos, no lo penetra ; como
ciones , restriccione s, que están muy próxim os a la form a tam poco se podrá me zcla r a pa riencia, com o-sí lo-hace la
de escribir tardía de Goethe. En este se ntido ma nifiesta invocación, a pa rtir de elementos de ese caos . Esto es lo que
Gorres frente a Ar nim que a lgunas cosas en Las afinida- produce la fórm ula . Pero la forma , como en un encanta-
des electivas le parecen "como enceradas, y no como talla- miento, lo llama a l m undo por un instante. Por eso nin gu -
das". Una expre sión que se podría apli ca r especia lmente na obra de arte en ab soluto ca uti vada puede parecer viva
a las m áximas de sabiduría de vida. Aun más probl emá ti- sin convertirse en mera apariencia y deja r de ser obra de
cos son los rasgos que de ninguna manera se pueden abrir arte. La vida que se agita en ella deb e aparecer paralizada
a la pura inte nción receptiva : esas correspondencias que y como caut ivada en un instante. E sto existente en ella es
únicamente se a bren a una contemplación absolutamente pura belleza, pura armonía qu e inun da el caos - y en
distanciada de lo estético, que investiga filológica mente . verdad precisamente sólo és te, no el mundo-e, pero que en
Es muy cla ro que en ellas la representación in vad e el ese inunda r sólo aparenta da r vida. Lo que pon e t érmino
á mbito de las fórm ulas de invocación. Por eso le fa lta con a esa a pariencia, cautiva el movimiento y le corta la
tanta frec uencia la última inmedia tez y lo defini iii l? de la palabra a la a rmonía es lo in expresivo. Aque lla vida fun da
a ni mación artística: la forma" E~ la novela, la forma no el secreto, este paraliza r el contenido de la obra. Así como
tanto construye figuras, qu econ bastante frecuenci a a pa - la interrupción de la pal a bra que ordena puede a rrancar
recen sin forma como míticas por derecho propio, sino que, la ver da d del subterfugio fem enino just amente a llí donde
jugando vacilante , casi formando a rabescos en torno a interrumpe, lo inexpresivo obliga a detenerse a la trémula
ellas, las completa y con pleno derecho las disuelve. Com o a rmonía y con su veto inmort ali za su tem blor . En esta
expresión de su problem á tica inherente se pued e ver el inmortalización lo bello deb ej ustificarse, pero a hora pare-
efecto de la novela. Lo que la diferencia de otras qu e ce interrumpido precisam en t e en esaj us t ificación , y obtie-
encuentran en la sensibiiid~d desprej uiciada del lector la ne la eternid ad de su contenido precisamente de la gracia
mejor parte, a unque no siem pre el máximo nivel, de su de aqu el veto. Lo in expresivo es el poder crítico que, si bien
eréeto: es qu e tiene que causar un efecto de máxima" no puede se pa rar a pariencia y ese ncia en el arte, les
confus ión en ella. Un~'inf1uencia t urbia , qu e enlos ánim os impide mezclarse. Este poder lo tiene en tanto palabra
afines pued e elevarse hasta la compenetración fa nática y moral. En lo in expresivo a parece el poder sublim e de lo
en los m ás aj enos h asta la alteración detractora, fue lo verdadero, tal como define el lenguaje del mundo real
propio de ella desde siempre, ysólo la r azón insobornable, según las leyes del moral. Porque desarticula lo que en
bajo cuya protec ción el corazón se puede en tregar-a la toda apariencia bell a tod avía perdura como herencia del
belleza monstruosa, invocada, de est a obra, está a su caos: la totalidad falsa, engañosa (la abs oluta). Sólo lo
altura. inexpresivo completa la obra, la desarticula convirtiendo-
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la en imperfecta, en fragme nto del mundo verdadero, en testimonios de que no siempre esca pó a la tentación,
t r ozo de un símbolo. Categoría de la lengua y del arte, no próxima a sugenius , de invocar la apariencia.
de la obra o de los géneros, lo in expresivo no se pue de Ocasionalmente recuerda el trabajo sobre la novela
definir con mayor precisión que mediante un pasaje de los con las siguientes palabras: "Uno ya se siente bastante
comentarios de Holderlin al Edipo, cuya importancia feliz cuando en esta agitada época puede refugiarse en la
fundamental, no ya para la teoría de la t r agedia sino para profundidad de las calmas pasiones". Si es posible que
la del arte en general, parece no haber sido aún reconoci- aquí el contraste entre la superficie agi tada y la profundi-
da. Dice: "Pues el transporte t rágico es, en realidad, vacío, dad calma evoque sólo fugazmente el agua, la compara-
y es el más libre. Por ello es que en la secuencia rí tmica de ción se encuentra explícita en Zelte r. En una carta que
las imágenes en las que se presenta el t ransporte, aquello habl a sobre la novela le escribe a Goethe: "Para ello
que en versificación se llam a cesura, la palabra pura, la re sulta apropiado, por último, otro modo de escribir, que
interrupción contrarrítmica, se vuelve necesaria , para ir está compuesto como el claro elemento cuyos ágiles habi-
de tal modo al encuentro del cambio rápido de las imáge- tantes nadan en desord en, viaj an de un la do para otro,
nes, a su súmmum, que entonces ya no aparezca el cambio destellando u oscureciéndose, sin extraviarse o perder se".
de imagen, sino la imagen misma". La "ju nónica sobri edad Lo que en Zelter está explícito de un modo que nunca ha
occidental", que Holderlin present aba como una meta casi sido suficienteme nte apreciado, evidencia cómo el estilo
inalcanzable de todo ejercicio artístico alemán algunos cautivado en fórmulas del poeta está emparentado con el
años antes de escribir esto, es sólo ot ra denominación de reflejo cautivante del agua. Y más allá de la estilísti ca,
esa cesura en la que, al mismo tiempo que la armonía, cae alude al significado del "lago de recreo" y, finalmente, al
toda expresión para ceder lugar a un poder que es, dentro contenido de sentido de toda la obra. Pues así como en ella
de todos los medios artísticos, inexpresivo. Semejante el alma aparente se muestra ambigua, atrayendo con
poder jamás h a sido más evidente qu e en la tragedia claridad in ocente y conduciendo a la oscuridad más pro-
griega por una parte, y en los himnos holdet-liniancs por funda, también el agua participa de esta magia especial.
otra. En la tragedia, perceptible como enmudecimiento del Porque por una parte es lo negro, oscur o, insondable, pero
héroe, en los himnos, como veto en el ritmo. Sí, no se podrí a por otra, lo especular, claro y esclarecedor. El poder de esa
definir con mayor precisión ese ri tmo que afirmando que am bigüedad, qu e ya había sido te ma de "El pescador ", se
algo más allá del poeta le corta la palabr a a la obra . Aquí ha vuelto dominante en la esencia de la pasión en Las
reside el mot ivo por el cua l "un himno rara vez (y con todo afinidades electivas. Si conduce a su centro, vuelve a
derec ho tal vez jamás) será llamado 'bonito' ". Si en esa remitir por otra parte al origen mítico de su imagen de la
lírica surge lo inexpresivo, en Iagoetheana surge la belleza vida bella y permite reconocerlo con absoluta claridad."En
hast a el límit e de lo aprehensible en una obra de arte. Lo el elemento del que salió la diosa" - Afr odita- "la belleza
que se mueve más allá de ese límite es aborto de la locur a parece sentirse rea lmente en cas a. Se la glorifica junto a
en una dirección, aparición invo cad a en la otr a. Y en ésta, fuentes y ríos torrentosos; Calírroe- se llama una de las
la creación alemana no puede arriesgar un paso más allá Oceánides ; entre las Nereidas se dest aca la figura de
de Goethe sin recaer inexorablemente en un mundo apa- Galatea y de los dioses del mar surgen innumer ables hij as
rente, cuyas imágenes más tentador as evocó Rudclf'Bor-
chardt. Aunque incluso en la obra de su maestr o no fal tan ~ uSchünflieB": "corrien te bella", I'r. l

80 81
de bellos pies. El móvil elemento, que baña en princip io los llegar, en definiti va , la extravagante lucha que envue lve
pies de las diosas al andar, humedece, dispensand~ belle- a l~s enamo~ados en su juventud: a que el am or, porque
za sus pies, yTeti s, la de pies de plata,qued a para siempre arnesga la Vida por la verdadera reconciliación, la obten-
corno el modelo segú n el cual la fantasía poética de los ga , y con ella la paz en la qu e perdura su unión am orosa
gri egos dibuja esta parte del cuerpo de sus . ñgur as. P~es ~orque nadie logra la verda dera reconciliación co~
Hes íodo no otorga belleza a ningún hombre o dios imagi- DlOS SI no dest ru ye -en lo que de él dependa- todo con
nado con rasgos masculinos; tampoco ella designa aquí el!a , para verlo renacer sólo ante la faz reconciliada de
ningún valor interior. Aparece unida con absoluta.prepon- DIOS, es que u n salto que desafía la mu erte caracteriza ese
derancia a la forma exte rior feme nina, a Afrodita y las m?mento, puesto que eHos --cada uno sólo para sí y ante
formas de vida oceánicas." Si -según la Estética de la DlOS- pugn an por la reconciliación. Y en esa disposición
Antigüeda d de Walter- el ori gen de un a pura vida bel~a a Ia reconciliación, un a vez hechas las paces , se obtienen
reside , segú n lo establece el mito, en el mundo del oleaje el uno al otro. Porque la reconciliación, que es ab solu ta-
armónico-caótico, una sensibilidad profund a ha bus cado mente ultram.und an a y a~enas se adecua como objeto a la
allí la procedencia de Ottilie. Donde H engstenberg men- obra de arte , tiene su r eflejo mundano en la pacificación de
ciona con hos tilidad "el come r propio de ninfas" de Ottilie ~os semej ~ntes . Qué retrasada queda fre nte a ella la
y Werner a tientas sus "ondinas terrible~ente tiern~~" , l~dul~encla noble, esa tolerancia y ternura que en defin í-
Bettina ha tocado con incomparable segundad la ccnexion tiva sol~ hacen crecer la distancia en la que se saben los
más íntima: "Estás enamorado de ella , Goethe, hace tiem- personajes de la novela . Porque en ta nto evitan constan-
po que lo sospecho; esa Venus ha salido d~l mar e~b~ave­ te me nte la pelea franca, cuyo exceso Goethe no tem ió
cido de tu pasión, y un a vez qu e ha esparcido una slfil.ente exp~ner .incl ~so en el acto brutal de una joven cita , la
de perlas de lágrimas , vuelve a desaparecer en medio de pacI~c~clón tie ne que permanecer lejos de eHos. Tanto
un resplandor sobrenat ural". sufr-imiento, tan poca lucha . De ahí el silencio de todos los
afectos . J amás se exte riori zan como hostilidad ansias de
Con lo aparente , que defin e la bellez a de Ottilie, la ven?"anza, envidia ; pero tampoco viven en el in~rior como
irrealidad amenaza adem ás la salvación qu e los amigos queja, vergüen za y desesperación. Pues cómo se podría
obtienen de sus luchas. Porque si la belleza es aparente , comparar con la acción desesperada de la muchacha re-
tamb ié n lo es la reconcil iación q ue ell a prom et e c~azada el sacrificio de Ottilie, que no pone en manos de
míticamente en la vida y la muer te . Su sacrificio sería tan DlO~ .el bien más precioso si no la carga más pesad a
inútil como su florecimien to, su reconciliación, un a apa- anticipa ndo su decisión. A su apariencia le falta absolu ta-
riencia de reconciliación. Porque sólo con Dios hay, de m~nte tod o lo destructivo de la verdadera reconciliación,
hecho, verdadera reconciliació n. Mientras que en ella el aSI COI?O todo lo doloroso y violen to se man tiene alejado, en
individuo se reconcilia con aquél y sólo de ese modo hace lo posible, del modo en que muere Ottilie. Y no solamente
las paces con los hombres , es propio de la reconciliación c?n ello una caute la impía impone la amenazante ausen -
apar ente el querer pa cificar a éstos ent~e sí y sólo de es.e CIa de paz sobre estos sere s dem asiad o pacíficos. Porque lo
modo reconciliarlos con Dios. Esta relaci ón ent re reconci- que el poeta oculta cientos de veces se desp rende con
liación aparente y verda dera acierta, una vez más, en la bastante sencillez de la marcha del conjunto: que, según
oposición entre novela y novelle. Porque allí pretende la s leyes moral es, la pasión pierde todo s u derecho y su
,
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fortuna cua ndo bu sca el pa cto con la vida burguesa, Esta joven no es ese ncialmente bella , Ottilie lo es. A su
abundante, segur a. Este es el abismo que el poeta quiere ma nera t ambién lo es Eduard , no en vano se elogia la
hacer atravesar en vano a sus personaje s por el angosto belleza de esta parej a . Pero el mismo Goethe no sólo
sen dere de la pura cortesía humana con una segu ridad de invirtió todo el poder imagin abl e de sus dotes - y más all á
sonámbulos. Ese refren ami ento Ydominio noble no puede de los límites del arte- para cautivar esta belleza, sino
su plir la claridad que el poeta su po, al~jar segura~ente que además sugiere , con mano livianísima, vislumbrar el
tanto de sí mis mo como de ellos. CAqUI Stifter ee su eprgonc mundo de esta belleza suave, velad a, como el centro de la
perfecto.} En la muda cohibición que encier ra a estos seres obra. Con el nombre de Ottilie alud ió a la sa nta patrona de
en el ámbito de la moral humana, hasta burguesa, y que los enfermos de los ojos, a qui en estaba consagrado un
espera salvarles allí la vida de la pasión, reside el oscu ro monasterio en el Monte Odilie, en la Selva Negra. La
delito que exige su oscura expiació n. En el fondo, huye~ del llama "cons uelo de los ojos" de los hombres que la ven , en
fallo del derecho, que aún ti ene poder sobre .ellos . 81 en su nombre se puede incluso evocar también la lu z suave
apariencia est án eximidos de él por su esencia noble, en que es un alivio para los ojos enfermos y la "patria de toda
realida d sólo los puede salvar el sacrificio. P~r eso no se le.s apar iencia" en ella misma . A esta luz le opuso el brillo que
dispensa la paz que la arm onía deb~ conferi rles ; su sabi- resplandece dolorosamente en e] nomb re y la figura de
duría de vida de escuela goethea na solo hace más sofocante Luciane, y su mundo solar, amp lio, al lunar, secreto de
el bochorno. Porque aquí reina la calma que precede a la Ottilie. Pero así como contr ap one su dulzur a no sólo al
tormenta· en la nouelle, en cambio, la te mp estad y la paz. falso sa lvajismo de Lucia ne sino además a l verdadero de
Mientra s'que el amor acompaña a los reconciliados, e~ ~os la enamorada , su suave brillo te nue está pu esto exacta-
otros sólo queda la belleza como apariencia de reconcifia- mente en el medio entre el brillo hostil y la luz sobria. El
ci ón. ataque furioso que relata la novelle estaba dirigido contra
Para los que aman ver dader amente, la b~ll ez a del la vista del amado; no se podía indicar con mayor rigor el
amado no es decisiva . Si fue ella la que los atrajo mutua- ca rácte r de este amor que se opone a toda apariencia. La
mente por primera vez, la olvidarán una Y otra vez por pasión qu eda atra pada bajo su influjo y en sí misma no
esplendores mayores, para re cordarla una y otra vez, por puede ofrecer un sostén a los encendidos ni siquier a en la
supuesto, hasta el final. La pasión es distinta. Toda fidelidad. Entregada como está a la belleza bajo toda
disminución -incluso la más leve- de la belleza la apariencia, tiene que romper devastadora lo caótico en
desesper a. Porque sólo para el amor el bien má s preciado ella , s i 'no fuera a su encue nt ro un eleme nto más espiri-
se llama "la bella", para la pasi ón es "la más bella". t ua l, ca paz de suavizar la apariencia. Es la inclinación.
Apasionada es también la desaprobación con la que los En la inclinación el hombre se desprende de la
amigos dan la espalda a la novelle. Es que. ~a entrega de la pasión . La ley de la es encia, que determina és te y todo
belleza les resulta intolerable. Ese SalVajISmOque defor- despr endimiento de la esfera de la apariencia y la transi-
ma a la jovencita no es tampoco el salvajismo vacío, ción h acia el rei no de la esencia, es que la t ransform ación
pernicioso de Lucinne, sino el apre mia nte, sa lvador de una se produ zca paulatinamen te , e incluso bajo un a última y
criatura más noble; por más que se le un a ~l encan~, extr ema intensificación de la ap arienci a . Así, también al
resulta suficien te pa ra conferirle una esencia ext rana , apare cer la inclinación la pasión parece volverse aun l.
par a despojarla de la expresión canónica de la belleza . mayor que antes y convertirse completamente en am or .
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Pasión e inclinación son los eleme ntos de todo a mor en esta obra como en la representación misma de la obra .
a pa re nte, que se muest ra distinto del verd adero no en ~a Sólo por eso puede significar tanto, sólo por eso significa
re nu ncia al se ntimiento sino únicamente en la im potencia tanto la obra . De un modo más concluye nte se descu bre la
de éste. Y así es necesa ri o decir que no es el verdade ro grieta de ese a mor en que cada a mor mad uro debe se r a mo
amor el que impera en Dt tilie y Eduard. El amor sólo se de es te m undo, ya sea en su sali da natural: la muerte en
vu elve perfecto cuando, elevado por encima de su natura- comú n - la m ue rte estrictamente sim ultánea-, ya en su
leza, es salvado por el poder de Dios. De modo que el oscuro perduración sobrenatural: el matri mon io. Esto lo ha ex-
final del amor cuyo demonio es Eros no es un fracas o presado Goet he en la novel/e, puesto qu e el ins tante de la
desnudo, sino el verda de ro cumplimiento de la imperfec- di sposición a mor ir juntos les obsequia a los enamorados
ción más profunda, propia de la na turaleza del hombre. por voluntad divin a la n ueva vida , sobre la cual los
Porque es ella la que le imp ide com pletar el a mor . Por eso, a ntiguos derechos ya no tienen pode r. Aquí mu estra su
en todo a mar que sólo esté determinado por eJla a pa rece la vida salva da precisa mente en el se ntido en que el matri-
inclin ación como auténtica obra del "Epux; l}áv ato~: el monio se la preserva a los piadosos ; en esta pareja h a
adm itir que el h omb re no puede amar . Mient r as qu e en expuesto el poder del ver da dero amor que no se permitió
todo amor salvado, verdadero, la pasión y la inclinac ión expresa r en forma r eligiosa. Frente a ello, en la n ovela está
permanecen en un plano secu nda rio, su hi storia y la el dobl e fracaso en este á mbito vital. Mientras qu e unos,
t ransición de la una a la ot ra constit uyen la ese ncia del aislados, mueren , el matrimonio les es negado a los sobre-
Ero s. Por supuesto que un reproche de los enamorados vivien te s. El final deja al ca pitán y a Cha rlotte como a las
como el que arriesga Bíelschowsky no conduce allí. No sombras e n el purgatorio. Porque el poeta no pudo hacer
obstante, in cluso su tono ba nal no im pide reconocer la reinar en ninguna de las pa rej as el verdadero a mor, que
verdad. Después de haber se ñalado los malos modos, debió ha ber hecho estallar este mundo, confirió su em ble-
incluso el egoísmo irrefrenable del enamorad o, dice del ma a su obra, de un modo discreto pero evide nte, en los
amor impertérrito de Ottilie: "Es probable que en la vida personajes de la novel/e.
encontre mos de vez en cuando semejante ma nifestación La nonna jurídica se adueñ a del amor que tambalea.
anormal. Pero entonces nos encogemos de hombros y El matrimonio de Eduard y Charlo tte pro duce, incluso en
decimos: no lo entendemos. Una explicación semeja nte decadencia, la mue rte del amor porqu e en él está in se rta-
dada a nte una invención poética es su conde na más da - a u n en la deformación mítica- la magnitud de la
severa. En la creación literaria querem os y debemos decisión con la cual la elección j amás puede com petir. Y
entender . Porque el poeta es creador . El cre a las almas". sobre ella expresa su juicio el título de la novela ; de un
En qué medida esto es admisible es algo qu e seg ura me nte modo ca si inconsc iente par a Goethe, según parece. Porque
result ará muy problemátic o. Pero es eviden te que esos en el Autoa nuncio busca salvar para el pen samien to mor al
person ajes goetheanos no puede n aparecer c?mo c~ead.os, el con cepto de elección. "Pa re ce que sus reiterados t rab a-
tampoco como simplem ente configurados, smo mas bíen jos sobre fisica ind ujeron al autor a este ext r año título.
como cautivados. Precisamente de ahí proviene el ti po de Quizás haya notado que en las ciencias nat urale s uno se
oscuri dad que es ajena a las configuraciones a rtís ticas y sirve m uy a menudo de com pa raciones éticas para h acer
sólo pen etrable para quien conoce su ese ncia en la a pa- más próximo algo que está muy a lej ado del círculo de)
rienci a . Porque la a pariencia no está tanto representada saber h uma no; y así tam bién ha que rid o retrotraer, en un
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ca so moral, una metáfora química a su origen espiritual, exposicron, lo cua l habría sido, no obstante, posibl e y
tanto más cuanto en todas partes hay en verdad sólo Un a habría reforzad o aun má s la impresión que provoca toda
Naturaleza y también que las h uellas de un a oscura la ob ra". Y ya a ntes en el prólogo a "María Magdalena":
necesidad pasional atraviesa n incontenibles el reino de la "No sabría explica rme cómo Goethe, que era un artista
se rena liberta d rac ional, hu ella s que sólo una mano supe- cabal, un gran a rtista , pudo haber cometido esa falta
rior puede borrar por completo, y quizá tampoco en esta cont r a la forma interna en Las afinidades electivas: seme-
vida." Pero con mayor claridad que estas frases , qu e j ante a un desmembrador distraído que llevara al teat ro
parecen buscar en vano el re ino de Dios, en el qu e viven los anatómico un a utó mata en lugar de un cuer po real , hizo de
en amorados, en el de la serena libertad racional, habla la un matrimonio fútil por naturaleza, incluso inmo ral,como
palabra desnuda . "Afinidad" ya es de por sí la más pura el de Eduard y Charlotte, el centro de su exposición, y t rató
que se pudiera imagi nar pa ra designar, tanto por el valor y utilizó esta re lación como si fuera exactame nte lo opues-
como por los mot ivos, la alianza humana más próxima . Y to, perfectamente legítima". Con independencia de que el
en el ma trimonio se hace lo suficientemente fuerte como matrimonio no es el centro de los acontecimientos sino un
para hacer lite ral su carga metafórica. Eso no puede ser medio, así como Hebbel lo entiende no es como lo ha hecho
reforzado por la elección, ni especialmente lo espiritual de Goethe, y no quiso hacerlo aparecer de ese modo. Porque
tal afinidad podría estar fundado en la elección . Pero del debe haber sentido dem asiado profundamente que "por
modo más irre futable prueba esta usurpación rebelde el nat uraleza" no se podría decir ab solutamente nada sobre
doble sentido de la pal abra , que no cesa de sign ifica r, al él, que su moralidad sólo podría mostrarse como fidelidad,
mismo tiempo que lo aprehendido en acto, el acto mismo sólo como infidelidad su inmoralidad. Y menos aún que por
de elegir. Sólo en cada caso en que la afinidad se vuelve ejemplo la pasión pudiera constituir su fund am ento. De
objeto de una resolución sobrepasa el nivel de la elección un modo trivial , a unque no erróneo, dice elj esuita Baum-
hacia la decisión. Esta aniquila la elección para instituir gartner: "Se aman, pero sin esa pasión que para los ánimos
la fidelid ad : sólo la decisión , no la elección,está registrad a enfermizos y sensibles constit uye el único at ractivo de la
en el libro de la vida. Porque la elección es natural y qui zás vida". Pero nad a menos qu e por eso está condicionada la
incluso sea apro piada para los elemen tos; la decisión es fidelidad matrimonial. Condicionada en el doble sentido:
trascendente. Sólo porque a aquel amor aú n no le corres- por lo qu e condiciona necesaria y suficientemente. Lo
ponde el máximo derecho es que a este matrimonio aún le primero está en la base de la decisión. Ciertame nte no es
es propio el mayor poder . Pero el poeta jamá s ha querido má s arbitraria porque la pasión no sea su criterio. Ante s
atribuir en lo más mínimo un derecho propio al matrimo- bien, esto sólo está tanto más unívoca y estrictamente en
nio que se hunde. El matrimonio no puede ser en ningú n el carácter de la experiencia ante ella . Pues sólo puede
sentido el cent ro de la novela. En eso Hebbel se ha portar la decisión la experiencia que, más allá de todo
encontrado, como muchísimos otros, en un craso erro r al acontecimiento y tod a compa ra ción ulterior, se muestra
decir: "Pero en La s afinidades electivas de Goethe un a ante el que la experimenta como única y singular por su
parte ha quedado en la abstracción, porque si bien la esencia, mientras que todo intento de fundar la decisión en I
inconmensurabl e impor tancia del matrimonio para el la vivencia tarde o temp rano lleva al fracaso a los hombres
estado y la humanidad está razonabl emente indi cada , no
ha sido ofrecida a la contemplación en el ámbito de la
íntegros. Si con esto le está dad a su condición necesaria a
la fidelidad mat r imonia l, la suficiente es el cumplimiento
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de la obligación. Sólo cuando una de las dos puede quedar música. "Pacificación" ha llamado Goethe a aquel te rcer
libre de la duda de si existía es posible decir la caus a de la poema de la "Trilogía" en el cual la pasión se apacigua. Es
ru pt ura del mat rimonio. Sólo entonces está claro si es "la doble felicidad de los sonidos y del amor" la que ilumina
necesaria "por natural eza", o si todavía es posible esperar aquí al atorm entado, de ninguna mane ra como corona-
un a salvación por reversión. Y con ello la prehi storia que ción , sino como prim er presentimi ento débil, como una
Goethe le ha inventado a la novela se presen ta como te nue luz matin al casi aun más desesperan zad a . La mú-
testimonio del sentimiento certero. E duard y Charlotte ya sica sí conoce la pacificación en el amor y es por esta r azón
se han amado antes, pero a pesar de eso ambos han que únicam ente el último poema de la trilogía lleva una
contraído, a ntes de unirs e, un matrimonio fútil. Este es tal dedicatoria, mien t ras que el "Dejadme solo" de la pasión
vez el único modo en que podía quedar en suspenso dónde escapa de la "Elegía" en el estribillo y en el final. Pero la
reside el paso en falso en la vida de ambos cónyuges: si en reconciliación que se quedó en lo mundano debía ya por eso
la irresolución anterior o en la infid elidad actua l. Porq ue descu brirse como apariencia frente al apasionado, al qu e
Goet he debía alimentar la esper anza de que la unión, ya acabóenturbiándosele."El mundo majestuoso, ¡cómodesa -
una vez victoriosa, también ahora estuviera destinada a parece ante los sentidos!", "Ahí flota la mú sica con alas an-
perdurar . Pero dificilm ente se le haya escap ado al poeta gelicales", y sólo ahora la apariencia promete ret roceder,
que entonces no sería en tanto forma jurídica ni burguesa sólo ahora el ent urbiamiento volver se anhe lado y perfecto.
que este matrimonio podrí a hacer fren te a la apariencia "La vista se humedece, sie nte en anhelo superior / El valor
que lo seduce. Esto sólo le estaría dado en el sentido de la divino de los sonidos y de la s lágri mas." Estas lágri mas
religión, en el que matrimonios "peores" que éste ti enen su que colman la vista al oír la música le sust raen el mundo
permanenci a inviolable. En consecuencia , el fracaso de visible. Y con eso está insinuad a la profund a conexión que
todos los intentos de unión está muy especial y profunda- parece haber gui ado en un come ntario fugaz a Hermann
mente motivado en el hecho de que parten de un hombre Cohen, qui en en el sentido del anc iano Goet he tal vez
que, junto con la consagración eclesiástica , entregó el sintió mejor qu e sólo uno de todos los intérp retes. "Sólo el
poder y el derecho que son los ú nicos que puedenjusti ficar- lírico que alcanza la per fección en Goet he, sólo el hombre
los. Pero puesto que ya no les fue concedida la unión, al que siem bra lágri mas, las lágri mas del amor infinito, sólo
fina l t riunfa la pregunta que, como discul pa, acompaña él pudo conferi rle esa unicidad a la novela ." Por supuesto
todo: ¿No fue sólo la liberación de un comie nzo fallido que esto no está más que int uido, tampoco algún camino
desde el principio? Como fuere: estos seres han sido contin úa desde aquí la interpretación. Porque esto sólo
arrancados de la senda del matrimonio para encont rar su puede hacerl o el conocimiento de que ese amor "infinito"es
esencia bajo otras leyes. mucho menos que el simple , del que se dice que perdura
Más sana que la pasión , aunque no más benéfica, más a llá de la muerte, que es la in clinación la que conduce
también la inclinación conduce sólo a la caída a aquellos a la muerte. Pero en ello actúa su esencia y se manifiesta,
que renuncian a la primera. Pero no arruina , como aqué - si se quier e,la unicidad de la novela : en que la inclinación,
lla , a los solitarios. Inseparables guía a los enamorados en como el velar la imagen por las lágrimas en la música,
el descenso, pacificados alcanzan el final. En este último provoca en la pacificación la caída de la apa riencia por la
viaje se vuelven hacia un a belleza que ya no está a rra igada emoción. Porque precisam ente la emoción es aquella tran-
en la apariencia , y se encuent ran en el ámbito de la sición en la que la a pariencia - la apariencia de la belleza
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tanto como la apariencia de la reconciliación- reluce una qué otra cosa se referían la s refl exiones de Goet he en torno
vez más con supre ma dulzu ra antes de desaparecer. Ni el al final de la vida de Ottilie?
hu mor ni la tragedia pueden aprehender en el lenguaje la Cua nto más profu ndamente se entiende la emoción,
belleza ; no puede aparecer en un aura de claridad trans- tanto más transición; ja más significa un final para el
parente. Su opuesto má s preciso es la emoción. Ni la culpa ver dadero poeta. Precisam ente eso es lo que importa cua n-
ni la inocencia, ni la naturaleza ni el más allá rigurosa- do la conmoción se muestra como su mejor componente, y
mente diferenciados tienen va lor para ella . En esta esfera lo mi smo quiere decir Goet he, aunque en un sentido pe-
aparece Ottilie, éste es el velo que debe cubrir su belleza . culiar, cua ndo en el ensayo sobre la Poética de Aristóteles
Porque las lágrimas de la emoción, con las cua les la dice: "Ahora , quien progresa en el camino de la formación
mirada se vela , son al mismo ti empo el velo más propio de interior verdaderamen te moral, sentirá y admitirá que las
la belleza misma. Pero la emoción es sólo la apariencia de tragedias y las novelas trági cas de ninguna manera apaci-
la reconciliación. Y qué inestable y emocion ante es preci- guan el espíritu, sino que intranquilizan el ánimo y lo que
same nte esa armonía engañosa en la ejecución de flauta lla mamos corazón y lo conducen a un estado vago e indefi-
de los enamora dos. Su mundo está totalmente abandona- nido; la j uventud ama este estado y por eso siempre está
do por la música . Así como la aparie ncia, a la que está apasionadamente predispuesta a estas producciones".Pero
unida la emoción, puede ser tan podero sa sólo en aque llos la emoción será una tran sición del presentimiento confuso
que, como Goethe, no se conmueven por natural eza en lo "en el camino de un a formación... ver da deramente moral"
más intimo por la mú sica y que son inmunes al poder de la sólo hacia la materia únicam ente objetiva de la conmoción:
belleza viva. La lucha de Goethe consiste en sa lvar lo hacia lo sublime. Es precisam ente esta transición la que se
ese ncia l en ella . Allí la apariencia de esta belleza se cumple con la caída de la aparienci a. Esa apariencia que se
ent urbia cada vez más, como la transparencia de un expone en la belleza de Ottilie es la apariencia en decaden-
líquido en la conmoción en la que forma cristales. Porque cia. Porque no se pued e ente nder como si la necesidad y el
no la pequeñ a emoción que disfru ta de sí misma , sino sólo poder exte riores hicieran s urgir la decad encia de Ottilie,
la gra nde de la conmoción es aque lla en la que la ap arien- sino que en el ti po mismo de su apa riencia está fund ado que
cia de la reconciliación vence a la bella apariencia y con debe extinguirse, que debe hacerlo pronto. Es muy diferen -
ella se vence en definitiva a sí mism a . La queja llen a de te de la aparie ncia triunfante de la belleza deslumbrante ,
lágrimas: eso es la emoción. Y también a ella, como a los que es la de Lucíane o la de Lucifer. Y mientras que el
gritos de dolor sin lágrimas, le ofre ce r esonancia el espacio enigma del esplendor de la figura de la Helena goetheana
de la conmoción dionisíaca. "El du elo y el dolor en 10 o de la más famosa de la Mona Lisa proviene de la lucha de
dionisíaco como las lágrimas que se der raman a la conti- estos dos tipos de apariencia , la figura de Ottilie sólo está
nua deca dencia de toda vida constituyen el suave éxtasis; dominada por la apariencia que se extingue. El poeta ha
es 'la vida de la cigarra que sin comer ni beber canta hasta puesto esto en cada uno de sus movimientos y gestos para ,
morir'." Así dice Bernoulli sobre el capítulo cien to cuaren- por último, hacerla llevar en su diario, del modo má s
ta y uno del "Derecho materno", en el que Bachofen se sombrío y al mis mo tiempo más tier no, cada vez más la
ocupa de la cigarra, el animal que, originariam ente prop io existencia de un ser que se desvanece. Entonces, no direc-
de la oscura tierra, fue elevado a la alianza de los símbo los tamente la apariencia de la belleza que se muestra doble
uránicos por el profundo sentido mítico de los griego s. ¿A ha aparecido en Otti l¡o. Hi no aohunonte ésa propia de ella ,
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que se extingue. Pero por supuesto que esta apa riencia aunque de oposición,es de tal modo necesaria qu e precisa-
abre el exa men de la apariencia bella en general y sólo ahí mente lo bello, au n sin seren sí mismo apa riencia , cesa de
se da a conocer. Por eso toda contemplación que capte la ser esencialmen te bello si la aparie ncia desa parece de él.
figura de Ottilie verá surgi r ante sí la antigua pregunta Porq~e ésta le pertenece en tanto vel03 y en tanto la ley
sobre si la belleza es apariencia. esencial de la belleza se muestra en que ésta como tal sólo
Todo lo esencialme nte bello está siempre y esencial- ap a rece en 10 velado. La belleza no es, entonces, como lo
mente unido a la apariencia, pero en grado s in finitam ente enseñan filosofem as banales, ella misma apariencia . An-
diferentes. Esta unión alcanza su máxima intensid ad en tes bien, la famosa fórm ula de que la belleza sería la
lo man ifiestamen te vivo, y precisamente aquí de un modo verdad hecha visible, como en última instancia la desar ro-
claramente polarizado en la apariencia t riunfante y la qu e llóSolger ,en u n a pla namiento ext remo, contiene la fun da-
se extingue. Porque todo lo vivo está tanto más sepa rado mental deformación de este gran objeto. Tampoco Simmel
del ámbito de lo ese ncia lmente bello cuanto mejor consti- debería haber ext raído tan ligeram ente es ta tesis de las
t uida esté su vida y, en conse cue ncia ,es en su figu ra donde frases goetheanas, que a men udo conviene n al filósofo por
lo ese ncialmente bello se manifiest a má s como apa rie ncia . todo lo que no sea su texto. Es ta fórm ula que, dad o que la
La vida bella, lo esen cialmente bello y la belleza aparent e, verd ad en sí mism a no es visible y su hacer se visible sólo
los tres son idénticos. En est e sentido precisamente la podría basarse en un r asgo que no le es propio, convierte
teoría platónica de lo bello se relaciona con el aun más a la belleza en su apariencia, acaba en última instancia y
antiguo problema de la apariencia en que aquélla, según presci~di endo de su ca rencia de metolodogía y razó n, ¿n
El banquete, se diri ge en principio a la belleza corporal- barbane filosófica . Porque nosignifica otra cosa cuando en
mente viva . Si este problema , no obstante , permanece ella se alimen ta la idea de que se ría posible develar la
late nte en la especulación platónica , esto se debe a que verdad de lo bello. La belleza no es apa rie ncia , no es velo
para Platón, como griego , la belleza se presenta por lo de otra cosa. Ella mism a no es manifestación si no ab solu -
men os tan esencialmente en el j oven como en la mucha- tame nte esencia, por supuesto que una ese ncia que sólo
cha, pero la plenitud de la vida es mayor en lo femenino permanece esencialmente igual a sí misma baj o el ocul-
que en lo masculino. Sin embargo, un momento de la tamiento. Por eso tal vez la apa riencia sea engaño en
apariencia se conserva en lo menos vivo, para el caso de cualquier otra parte: la bella apariencia es el velo ante lo
que sea esencialme nte bello. Y éste es el caso de tod as la s necesariamen te más velado. Porque lo bello no es ni el velo
obras de arte (entre ellas, en grado ínfimo , de la música). ni el objeto velado, sino el obj eto en su velo. Pero develad o
En consecuencia, en tod a la belleza del arte sigue habitan- se most raría infinitamente insignificante . Aquí se funda
do aque lla apariencia , es decir , aquel rozar la vida y el an ti quísimo parecer de que lo velado se tr ansforma a l
limitar con ella , y sin ella la belleza del arte es imposible. ser de velad o, de que permanecerá "igual a sí mismo" sólo
Pero la apariencia no abarca su esencia . Antes bien , ésta bajo el ocultamiento. Con re specto a todo 10 bello, enton-
alude más profundamente a aque llo que en la obra de arte ces, la idea de la develación se convierte en la de la
se puede designar , por oposición a la apariencia , como lo impo sibilidad de la develación. Es la idea de la crítica del
inexpresivo, pero que fuera de esta oposición ni ap arece en
el arte ni pu ede ser nombrado claramen te. Pues lo 3 "H ül le". ta mb ién "envol tura", "('llI"rl'lI" (1lllr opo sició n a "al ma") a
inexpresivo está con la apa riencia en una relación que, diferencia de "Schleier", Il lU l dll llll l~ ' ri(lrnll ·ll ~ · . (ltllO 1lÓ1" tliKnifica "velo ". ['r .]

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arte. La crítica del arte no tiene que alzar el velo; antes correspondencias salvadoras, en la s cua les la nov elle cons-
bien, medi ante su conocim iento má s preciso como velo, truid a sutilmente se corresponde con un a prec isión incom-
sólo entonces tiene que alza rse ella mi sma a la verdadera parablemente r igurosa con la novela . Cu ando allí el joven
contemplación de lo bell o. A la contemplación quejam ás se desn uda a la amada, no lo hace por pla cer sino por la vida .
abrirá a la llam ad a compenetración, y qu e sólo lo hará de No contempla su cuerpo desnudo y precisam ente por eso
un modo im perfecto a nte la observació n más pura del percibe su maje sta d. El poeta no escoge palabras ociosas
ingenuo: la contemplación de lo bello como misterio. J a- cuando dice: "Aquí el deseo de sa lva r se sobrepus o a
más se ha comprendido un a verdadera obra de arte, cualquier otra conte mplac i ón"." Porque en el am or no
excepto cua ndo se ha pre sentado inevit ablem ente como pu ede dominar la contemp lación. El amor no se ha origina-
miste rio. Pues no es posible designar de ot ro modo ese do en la volu ntad de felicidad que, ini nte r rumpida, sólo se
objeto al qu e el velo, en última inst ancia, le es esencial. encue ntra fugazmente en los más in frecuentes actos de la
Porque sólo lo bello y nada fuera de él puede ser , ocultante contemplación, en la calma "alciónica" del alma . Su origen
y oculto, esencial, es que el fun damento divino de la es el presentimiento de la vida bienaventurada. En el
belleza reside en el misterio. Así, la apariencia en ella es destino de Eduard y Ottilie La s afinidades electivas expo-
precisamente esto: no el ocultamiento s~perf1uo d~ los ne, sin embargo, cómo el amor en tanto pasión amarguísi-
objetos en sí sino el ocultami ento necesario de los objetos ma se frus tra a sí mismo cuando en él la vita conte mpla tiva
para nosotros. Ese ocultamiento es u na neces~~~d d~v~na es la más poderosa , cuando la contemplación de 10 más
en el momento indicado, así como es una condici ón divin a es plé ndido es más ansia da qu e la un ión con la amada. En
que, develada a destiempo, aquella insignificancia se este sen tido, ningún rasgo de la novelle es inútil. En cua nto
volatilice en nad a , con lo cual la revelación susti t uye a los a la libertad y la necesidad que muestra frente a la novela ,
mi sterios. En consecuenci a , la doctrina kantiana de que el es comparable al cua dro en la oscuridad de una cate dral
fundamento de la belleza es un carácte r de rela ción impo- que la representa y qu e de ese modo comunica , en pleno
ne t ri unfante sus te ndencias metod ológicas en u na es fer a interior, una visión del lugar que de lo cont rario se rehúsa.
muy superior a la psicológica. Toda belleza contiene en sí, Con ello int roduce al mismo tiemp o el destello del claro ,
como la rev elación, órd enes histórico-filosóficos. Porque sobrio día . Y si esta sobriedad parece sagrada, lo más
ella no hace visible la idea , sino su misterio. ext ra ño es que ta l vez sólo para Goethe no Jo es. Porque su
Por esa unidad que el velo y lo velado constituye n en obr a perm anece vuelta hacia el espacio interior en la luz
ella , sólo puede ser esencial allí dond e la dualidad de la velada 'que se refracta en los coloridos cristales . Poco
desnudez Yel ocultam iento aún no existe: en el artey en las después de haberla concluido le escribe a ZeIter: "Donde-
manifestaciones de la naturaleza pura . En cambio, cuanto quiera qu e se encuent re con mi nueva novela, acéptela
má s claram ente se pronuncie esta du alid ad, para afirmar- amablemente. Estoy persuad ido de que el velo t ransparen-
se por último en grado extremo en el ser humano , tanto te y opacono le impedirá penetrar hasta la figura re almen-
más claro resulta: en la desnudez sin velo se ha retirado lo te pretendida". Esta palabra "velo"es para él más que una
esencialmente bello yen el cuerpo desnudo del ser humano imagen: es el velo que debió moverl o permanentemente
se ha alcanzado un ser por encima de toda belleza (lo cuando luchaba por examinar la belleza. Tres figuras se
sublime ) y una obra por en cima de t udas las configuracio-
nes (la del creador). Con ello se abre la última de aquellas 4 Loe afinidades l'I(>(·i il '(l .~ . p. 259. Traducción modi ficada .

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han desprendido de esta lucha qu e lo conmovió como la juventud es disposición a la muerte. De un modo casi
ninguna otra: Mígnon, Ottilie, Helena . "¡Dejadme brillar oculto Goethe ha afirmado de Cha rlotte qu e "le gustaba
hasta qu e sea I No me qu itéis el blanco ves tido! I Me vivir". J amás le h a dado a la juventud en un a obra lo qu e
precipito desde la bella tier~a/Hacia la firm e ~orada. 1 Allí le concede en Ottilie: toda la vida que ti ene su propia
descansaré en pequeño sosiego I Lue go se abrirá la nueva muerte a partir de su propia duración. Sí, se podría decir
vista I Entonces abandonaré el puro velo I El cint urón y la que si Goethe en verdad estuvo ciego para algo, fue preci-
corona ."Tambi én Helena lo abandona: "El vestido y el velo samente para esto . No obstante, si la existencia de Ottilie
qued an en los brazos de él". Goethe conoce lo que se fa~ul6 alude, en el pathos qu e la diferencia de todas las otras, a la
sobre el engaño de esta apariencia. Le hace advertir a vida de lajuventud, es sólo por el destino de su belleza qu e
Fausto: "Sujeta lo que te qu edó. I El vestido, no lo sueltes. Goet he pudo hacer las paces con este aspecto al qu e su ser
Demonio s tiran ya l De las pu nt as, qui eren I Arrastrarlo al se negaba . Al respecto hay una alusión muy singular y que
mundo subte rráneo. ¡Sujétalo! I Ya no es la diosa qu e en cierto modo puede servir de fue nte. En mayo de 1809
perdiste I Pero es divino". Pero el velo de Ottilie qu eda Bettina dirigió una carta a Goethe en la qu e habla de la
diferen ciad o de éstos como su cuerpo vivo. Sólo con ella se revuelta de los tiroleses y en la que se dice: "Sí, Goethe,
pronuncia claramente la ley que en las ot ras se manifi~sta durante su t ranscurso ha tomado en mí u n rumbo muy
de manera más entrecortada:cuanto más se escapa la VIda, diferente... lúgubres galerías qu e circu nda n proféticos
tanto más lo h ace la belleza a pare nte, qu e ún icamente monumentos de imponente s mártires son el centro de mis
puede adherirse a lo vivo, h asta qu e en el absoluto final de graves presentimientos... Ay, únete a mí en el re cuerdo [de
la una también la otra debe desaparecer. Nad a que sea los tiroleses]. .. [Asegurar la inmortalidad al héroe es la
mortal es, entonces , indevelable. Por eso, si las Máximas y gloria del poeta! ". En agosto del mismo año Goet he escribió
reflexiones designan, conforme a la verdad, el grado extre- la última vers ión del capítulo tercero de la segun da parte
mo de esa impo sibilidad de develar con las profundas de Las afinidades electiv as , donde en el diario de Ottilie
palabras: "La belle za jamás puede ~lcanzar c1a~dad sobre dice: "Hay una idea de los pueblos a ntiguos qu e es seria y
sí mism a", queda, no obstante, DIOS, ante quien no h ay pued e resultar te rrible. Se imaginaban a sus antepasados
misterio y todo es vida. Como cadáver se nos apare~e el ser en grandes cavernas, sentados en círculo, sobre tronos , en
humano, y como amor su vida, cuan do están ante Dios. Por muda conversación; cuando ent raba algui en sufici ente-
eso la muerte ti ene el poder de desnudar, como el amor. mente digno, se levantaban y se inclinaban dándole la
lndevelabl e es sólo la naturaleza , qu e guarda un misterio bie nven ida . Ayer, cuando me senté en la cap illa y vi ot ras
mientras Dios la deje existir. La verda d se descubre en la sillas talladas en tomo a la mía , esa idea me pareció
ese ncia del lenguaje. El cuerpo humano se desnuda, un cari ñ osa y graciosa . ¿Por qué nopuedes qu edarte sentada?,
signo de qu e el ser humano mismo compa rece ante Dios. La pens é, ¿por qu é no te qu edas sentada en silencio, concen-
belleza qu e no se aban dona en el am or debe entregarse a t rada en ti, mucho tiempo, mu cho tiempo, hasta que
la muerte. Ottilie conoce su camino hacia la muerte. lleguen los amigos ante qui enes te levantarías, mostrando-
Porque lo reconoce t razado de antemano en lo más íntimo les su sit io con un a propi cia inclinación?".5 Resulta obvio
de su joven vida es - no en su hacer pero sí en su esencia- entender esta a lusió n a Valhalla como un recuerdo incons-
la más juven il de todas las figuras que Goethe h a creado.
Es cierto que la edad confiere la disposición a mori r, pero 5 La s a fin ida de s elect ívc«. pp. I H) · 1M2,

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ciente o deliberado de l fragmento de la carta de Bettina. clara la evocación de las es t rellas. En ella estaba como
Porque es llamativa la afinidad en el es pírit u de. esas experiencia lo que como vivencia se había di sipado h acía
breves fr ases, llamativa en Goethe la ocurrencia de mucho t iem po. Porque bajo el símbolo de la estrella se le
Valhalla; lla ma ti vo, en fin, el modo directo en que está h abía aparecido una vez a Goethe la esperanza que debía
introducida en el apunte de Ottilie. ¿No podría ser una asir para los enamorados. Esa frase que. para decirlo con
señ al de que Goethe se aproximaba en esas suaves pala- Holderl¡n, contiene la cesura de la obra y en la que, puest o
bras de Ottilie a l gesto heroico de Bettina? que los enamorados a brazados sellan su fin , to do se detie-
Considérese de spués de todo est o si es verdad o pura ne, dice: "La esperanza pasó sobre sus cabezas como un a
mistificación cuando Gundolf afirm a con fing ida liberali- estrella fugaz"." Por supuesto que no la perciben , y n o se
dad:"El personaje de Ottilie no es el per sonaje p~inci"pal n~ pudo h ab er dicho con mayor cla ridad que la última espe-
el verdadero problema de La s afinidades elect w as , Y SI ra nza jamás lo es pa ra quien la a lberga sino sólo para
tiene sen t ido cuando añade: "Pero sin ese instante en el aquellos para quienes es a lbergada. Y con ello sa le a la luz
que Goethe vio lo que en la obr~ a~are~e como Ottilie, el la r a zón más profunda de la "post u ra del narrador". Sólo
contenido no h abría sido comprimido m el problema, de- él puede cumplir en el se ntimiento de la es pera nza el
lineado de ese modo". Porque qué queda claro en todo esto sent ido de los acontec im ientos, exactam ente como Dante
si no una cosa : que es el personaje, el nombre de Ottilie, lo incorpora la desesperanza de los amantes al caer. tras las
que atrajo a Goethe a ese mundo pa ra sal var verdadera- palabras de Francesca de Rimini, "como si cayera un
ment e a un ser que se desva necía, pa ra red imir en él a u na cadá ver". Aquella esperanza a bsolutamente paradóji ca y
amada. Lo adm itió ante Sulpiz Bois serée, quien dejó fugaz surge por último de la apariencia de reconciliación,
constancia de ello con las maravillosas palabras en las com o a me dida que el sol se va a pagando sale en el
que, gracias a la visión m ás íntima ,del poeta, señala al cre púsculo la estre lla vespertina que sobrevive a la noche.
mis mo t iempo el secreto de su obra mas pro fundamente de Su dest ello es . por supuesto, el de Venus. Y toda es peranza
lo que él mismo podía suponerlo. "En el camino comenza- descansa sobre ese ínfimo destello, y hasta la más rica
mos luego a habla r de Las afinidades elect ivas. El le da~a proviene sólo de él. Así , la es pera nza justifica al final la
importancia al modo rápido e irrefrenable en que habla apariencia de reconciliación. y la te sis platónica, por
originado la catást rofe. Habían salido las estr~ll as ; h ~bla­ absurdo que sea querer la apariencia de lo bu eno, tolera su
ba de su relación con Ottilie, de cómo la habla quendo y única excepción. Porque la apariencia de reconciliación
cuán infeliz lo había h echo. Por último sus palabras se puede, debe ser querida: sólo ella es la morada de la
volvieron casi enigmáticamente llenas de presentimien- es pe ra nza extrema. Así, és ta se le escapa por ú ltimo y sólo
tos . Luego dijo, en el medio, un verso alegre. ~í í~a~os com o un a temb lorosa pregu nta re sue na el "qué bello" a l
cansados, excit ados, medio llenos de presentimientos, final del libro por los muertos que, si es que lo hacen,
medio adormilados bajo la más he rmosa luz de las estre- eeperamos qu e despierten no en un mu ndo bello, sino
llas... h acia Hei delberg." Si bien a quien re lata no se le h a bienaventurado. Elpís es la últim a de las Pal a bra s
escapado cómo los pensamientos de C?oet~e cayer~n sobre Primigenias : a la certeza de la bendición que los enamora-
su obra con la salida de las estrellas. el m ismo casi no supo dos de la novelle se llevan a casa responde la esper anza de
- lo cual, no obstante, está atestiguado por su lenguaje-e-
qué su perior al estado de án imo era el momento, y que 6 La s aflnidadee dl'cl jIJas . p. 279.

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salvación qu e albergamos para todos los muertos. Ella es
el único derecho de la cree ncia en la inmortalidad, que
jamás puede encenderse en la propia existencia. Pero
precisamente por esta esperanza est án muy fuer a de lugar
aquellos momentos místi co-cristi anos que han acudido al
final --de u n modo muy distinto que en los románticos-,
en el intento por ennoblecer todo 10 mítico del estrato
inferior. No este ser nazareno sino el símbolo de la estrella Comentarios!
que cae por encima de los enamorados es la forma de
expresión ap ropiada de lo qu e del mi sterio en sentido
est ricto es inherente a la obra. El misterio es en lo dram á-
ti co el momento en que éste se eleva desde el ámbito de la En mi esc:ito " L~s afi~ida des electivas de Goethe" intenté )<l-
lengua qu e le es propia hacia una superior e inal canzable lleva r a cabo la idea de ilumina r una obra absolutamente a parti r
para aquélla. Por eso jamás puede cobrar expresión en de ella misma (Walte r Be nja m in, "Drei Lebens laufe" [Tres noti-
palabras, sino únicamente en la representación; es lo cias biográficas], e n : Z ur Aktua litiit Walter Benjamins . A us A nlaf3
"dramático" en el sentido más estricto. Un momento aná- des 80. Geburtstags van Walt er Benj am in [Sobre la actualidad de
Walter Be njami n. Con mo ti vo del Bü"a niversario del nacimiento
logo de la represent ación es ,enLas afinidades electivas ,la de Walte r Be njamín], com p. por Siegfried Unseld, Francfort del
est rella fugaz. A su fundamento épico en lo mítico, a su Me n o, 197 2, p. 46; cf. t. 6). Asl como Benedetto Croce a brió el camino
exte nsión lírica en la pasión y la in clinación, se un e su hacia la obra de a rte individual, concreta, demoliendo la teoría de
coronación dramática en el misteri o de la es peranza. Si la las form as artísticas, mis ensayos hasta ahora p rocuran allanar el
música encierra verdaderos misterios, éste sigue siendo, cami no hacia la obra de arte demoliendo la teorla del carácter
por supuesto , un mundo mudo, del cual jamás ascenderá parcial del arte. S u intención p rogramática común es p romooer el
su sonido. Pero a qué mundo está dedicado si no a éste , al proceso de integración de la ciencia, que de rriba cada uez más la s
que le prom ete más que pacificación: la salvación. Eso está rígidas paredes d ivisorias entre las di sciplinas, características del
escri to en aquella "tabla" que George h a colocado sobre la concepto de ciencia del siglo pasado, mediante un anális is de la {
casa natal de Beethoven en Bonn: obra de arte qu e reconoce en ella una expresión integral [...] d f; jgs ,
tendencit.!!.de una época, imposible de restringir en ningún sentido·
Antes de que estéis fortalecidos para la lucha en en términos parciales (ibíd.). Los da tos que testimonian la his toria
\ vuestra estrella de la génesis del trabajo sobre La s afinidades electivas son
Os ca nto luch a y victoria de estrellas más altas suma me nte exiguos. Los lím ite s temporales dent ro de los cuales
su rgió el trabajo se pueden detenninarde un modo sólo aproxima-
Antes de que lleguéis a asir el cuerpo en esta est rella damente exacto. Se pue den es t ablecer dos fechas de r efer encia
Os in vento el sueño en estrellas eternas. globales, au nque segur as: el ver ano de 1919 y el ot oño de 1922. La
Este "Antes de que llegu éis a asir el cuer po" parece 1 E l presente te xto y el del ens ayo sobre La s afi nidades electivas de
estar destinado a una sublime ironía. Aquellos enamora- Goethe han sido to mados de: Wal te r Benjamín, Gesammelte S cñriften,
dos jamás llegan a asirlo. ¿Qué importa si jamás estuvie- F~ncfort del Meno, Suhrka mp, 1991. Compilado en 7 tomos por Rudolf
Tie deman n y He rmann Schwe ppenhauser. Las indicaciones entre parén te sis
ron fortalecidos para la lucha? La esperanza sólo nos ha de las citas de Benj amin re mite n también a esta edi ción .
sido dad a por los desesperanzad os.
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rímera se encuent r a en los Lebens loufe [Noticias biogr áficas 1: E n agrega ba : estoy bu scando un nuevo editor. La publica ción d el
ros primeros años posteriores al tratado de ~ -e.l "P.acto de tra bajo sobre Las afinidades electivas p odria ser el p rincipio. ¿Me
Vers alles" se firmó el 28 de junio de 1919- ::u ~dicacl6~. a ~ puedes aconsejarí ílsriefe , p. 291 ). El editor al que Benjamin h a bía
literatura alem ana todavía era preponderante ( Drei Le~nsla?"fe , a postado e ra Richard WeiBbach , de quien en es a mism a carta
i btd ., 52), la segunda se enc u entra en la Correspond~ncta (~rtefe): infor maba que, por motivos económicos y con gra n pesar por pa r te
posiblem ente a ún ni siquiera has com enza do a leer m i trabajo sobre de Benjami n, había te nido que suspender la impre s ión comenzada
Las afinidades electivas , le escribe a Scholem el I ~e octubre de de la revista A ngel us N ouus proyectada por Benjam in --que
1922 (B ríe fe, p. 29 1). Si se tiene en cuenta Que la teSI S doctoral fu e sup uesta me nte ya contenía pa rtes del t rabajo sobre Las afinida-
aceptada el 27 de junio de 191 9 por la Univers idad de Berna (cf des electivas- (cf t. 2).
802) Benjamin podría haber comen zado por lo m enos con los De este modo comienza la larga e intrincada h is tor ia - mejor
r;abaj;S pre limin ar es sobre el e ns?yo de ~s afinidades electi vas documentada e n sus detalles- de la pu blicación del ensayo, qu e ya
en la segunda mi tad de ese a ñoy, SI se consi de ra ~ue entr e la ear:ta a ntes de qu e se llegue a la verdadera pu blicación , se lig a curiosa-
Scb ole m y la elaboración Y el e nvío de u na copla del manusc~to mente con el primer tr amo de la hi storia de su influencia . La
terminado media un lapso seguramente no míni mo , la concl USIón ger manfstica univers it a ri a de Fr ancfort había come nzado a inte-
del tr abaj a se podría datar a pro ximadame nte en el verano de 1922. resa rs e e n el t r a bajo, principalme nte por iniciativa de Gottfried
Escas os son también los testim on ios Que in forman sobre ~I proceso Salomon ,Privatdozent 2 de Fra n cfort y a migo de Be nja m ín , quien,
de génesis. E l prime ro aparece en una ~rta del 8 de.no~lembre de tal como Benjamin informa ba a Schole m a comienzos de 1923, lo
192 1: E n la última semana no me ha ufo nada bren,.tengo ~ue habla rem itido junto con la disertación , con a uspicios no desfa vo-
luch ar en toda form a, aunque no si n esperanzas, gra ctas, a Dt~s, rables, al es pecia lista e n histo ria de la lite r a tura Fran z Schu ltz
cont ra dep resioTU!s que, según parece, surgen cada vez m as per~ó­ (Bríefe, p. 297). Auspicios baj o los cuales Benjamín veía sus
d icam ente. Estoy otra vez decidido a eme rger porque por trabaj os in tencione s de habili tación y que ya entonces int uía e ngañosos,
urgentes no me queda otra posibilidad. Tengo ~ue reda ctar mz com o lo muestra el desafort un ado desenla ce, acontecido años m ás
Crítica de Las afinidades electivas, que me resulta t~portante C?,,!O tarde, del propósito de ha bilit ación (cf pp . 895-902). De la cor re s-
( crítica ejem plar y com o tra bajo preli minar para cle~as exposU:lo, pond encia con F lorens Christia n Ra ng, a cuyos insiste ntes es fue r -
\ nes pur a"iñente filos6ficas ---entre esas dos cosas esta lo que t.e ngo zos , compromet idos con el a m igo más joven desde la profundidad
para decir sobre Goethe en est e trabajo- (B ríefe, p. 28.1). Casi tres es piri tu al de su re lación , se debe fina lm ente la publicación del
se ma n as después informaba : Entretanto ~e va ~ uy bt~n. 8610que tr a bajo, se pue de dedu cir qu e los esfuerzos per sonal es de Benjamin
no voy a estar tra nquilo ha sta que no termine m l trabajo sobre Las fraca saron una vez más. E I 3 de diciembre de 1922 es cri bía a Ra ng
afinidades electivas. Parece como si el trabajo ya s~ encon~ra~a en desde Heidelbe rg: Tam bién tengo reservada para él [Richa rd
el último estadio de su redacción . Aello alude ta~blén ~a síguíen te Weij3bachl , llegado el caso, una información -que tú por cierto
fras e de la carta, qu e m encion a su núcleo pol émico, sltu ado.en el tampoco conoces tod aota-:-: antes d e mi partida, Pa ul Cassirer me
medi o y en pa rte en el ú ltimo t ra mo del ensayo: A h{ s~ reali za la h a pagado una opción de 15.000 m arcos por el trabaj o sobre Las
'Ir:- sentencia firme Y la ejecución de Friedric~ qund?l f (Brt.efe , p. 284 ). a finidades electivas. ciertamente una opción sin plazo, de modo
Nuev amente tres se manas desp ués es cri bía: ml tra bajo sobre;Las que s i quiero hacer editar el trabajo en otra parte, lo cual me está
afinidades electi vas avanza m uy lentamente, casi .demaswdo per mitido en todo momento an tes de que él haya comenzado con la
ca utelosa mente, pero algún d ia estar á finalmen te termlnad~, pa~a ed ición, debo reembolsar los 15.000 m arcos. Cuánto de esto le voy
mi ali vio (Briefe, p. 287) . Ese día llegó dentro del medio ~no a contar a Weipbach y cuánto va a infl uir sobre él, lo dejo en
siguiente, muy probabl ement e en el verano ~e 192~. La próxima suspenso (3 de diciembre de 1922 a Rang). Sin e mbargo, a eomi en-
carta qu e se re fier e al e nsayo cont iene el pasaje ya cltad~ e n el que
se exho rt a suavemente al dest in at ari o - Sch olem-, q,Ulen ~ntr~­ 2 Docent e univer sita rio qu e ha obtenido In h abilita ción pero a ún no
t a nto ya h abía recibid o una copia, a su lectu r a . Alh Benjamín tiene e áte drn. Tf'.]

104 105
(

zos de a br il dice: después de estudiarlo tres m eses, Cassirer ha de noviembre de 1922, Ra ng a Hofmannstha l; tomado de: "H ugo
de vuelto ahora efectiva me nte m i trabajo sobre Las afinidades von l!0fma~nsthal -Florens Ch ristian Rang, Bri efwechs el 1905-
electivas. No lo publicará por dificultades técnicas. De todos modos 1924 .en: Dl?Neue Rundscha u , 1959 (a ño 70, número 3 ),lS). Esta
todavía no estoy desesperado por publicarlo (Briefe, p. 300 ), La s carta le lle~o a Hofm an nst hal re cién en mayo de 1923. Rang la
cartas no dan te stimonio sobre los restantes intentos qu e Benjamín había ~etemdo en noviembre de 1922 por cons ide ra r la en tonces no
em prendió personalmente. P ero la deci dida comunicación a Ra ng dernasIadooJ?Ort~na, y la adj untó a un a respuesta a Hofm annsthal
de fin es de se tiembre de 1923 indica que deben de ha ber reflexio- sólo ~ando el mismo se refirió a Benjamín , acord ándose de una
n ado juntos sobre los me dios de pu blicación:Ahora est oy di spue sto menci ón que.Rang ~abía hecho al pasar ya antes de aquella carta
en todo sentido a dirigirme con el manuscrito de mi trabajo sobre de presentaeí on (cf.l-bíd., p. 23). Ra ng respond ió: "Ah ora usted me
Las afini dades electivas a Hofma nnsthal, ya sea por t u intermedio h~ce el honor e~ su carta de requerir, como ed ito r, en cierto modo
o solo, y esp ero tu s in di caciones (Briefe, p. 302), No se podía dar rm ayuda, es pecialma nta a l solicitar a mi amigo Benja m ín, Es ta es
directamente est e pa so, emprendido luego por Rang. Benjam ín s u direcci ón: Dr. Wa lt er B.,Berlín-Grunewald DelbruckstraBe23
había sido present ado por car la a Hofm annsthal por in te rm edio de Au? que .en estos días debe ha berse mudado 'proba blemente a l~
Rang, con ocasión de las discusiones que és te m ant enía con Universida d de Fra ncfort por el sem es tre de verano. Aquí el deseo
Hofm ann sthal sobr e el perfil espiritual y la marcha entrecortada y ~u c~n~r~parte se ent re lazan amablemente . Le adjunto una car ta
de las N eue Deutsche Beitrage [Nuevas Colabor aciones Alemanas], mla. dirigida a usted del 8 de noviembre del año pasado, que no
y hab ía sido recomendado como un colaborador a te ner muy en env i é ~orque en el mom ento en qu e fu e escrita Benjamin me
cue n ta. "Ya mencioné una vez que u n amigo muy cercano, m ás com~01~ó que se habían presentado nuevas perspectiva s par a la
joven , también es taba en negociacio nes con una editorial par a reah~a,CIón de s u re vist a , qu e entretan to se ha n desvanecid o
publicar una nueva revista , [" ,] Yo h abía prom eti do m i coopera- defimtIvamente, En es a carta -pero a nte t odo permítame d . 1
ción permanente . Mi a migo y yo, y un amigo muerto del primero 1 " t d
q~ee espm u esuenca bezamientosiguesiendoel m ismoenésta
ecme
[F ritz Heinlel r", l: nosotros tres h a bríamos formado el grupo rm actual ~arta ; s610 que no he que rido borrar la pel us illa de las
central. Mi amigo h a tenido que a ba ndonar el proyecto , por lo pal~bras Citándome a mí,mismo-; ento nces: querido y res pe tado
meno s por ah ora, L,,] P ero al mismo ti empo ha pensado L..] arr ugo -aho ra pue do deci rlo-e, en esa carta, como verá, Benjam ín
conmigo en su revista; a él y a m í nos gustaría a pa recer, s i a usted y yo ya es~barnos en camino hacia s u revista. Pero en tre tan to se
le conviene, como eventuales, a u nque no poco fr ecuente s colabora- ha p roducido u n cambio; Benj amín está demasiado ocupado en
dores. L.,] No es como pedido, en realidad , que le hago llegar esto, ?tras cas a,s como para poder qu ere r segu ir, en cierta medida , no
s ino m ás bien com o un a información que pu ede se r de interés par a Imp orta SI en u na forma a brevia da o atenuada , el plan segú n el
BUS planes. Por su puesto qu e nuestra ir rupción no debe t rastrocar cua l pensaba r edactar s u propia revi s ta, con una se rie regu lar de
los rasgos esenciales de su revista; por ot ra pa rte, la admisión colaboracionas para su r evista I...I, Pe ro tal como están las cosas
di scontinua (10 cual no tiene por qué se r demasiado frecuente) de pues.to que s u re vista no aparece con frecuencia, una colab oracién
colabor aciones no con serva nada de nuestro viejo proyecto . Pi én- conSIder a ble de mi ~migo y mía imprimiría al rumbo efectivame n-
selo. Si lo dese a , le podría enviar algunos escritos de mi amigo te un. ras~ de terminado. No sé si Benjamin con s us ocupaciones
-editado s, pero en r evistas, por decirl o así, no públicas- para que podr á real.IZar u na colabo r ación para el pr óximo número ; es per o
vea su forma de pen sar, Por s upuesto que u sted como edito r verlo pr6xI~amente y le preguntaré también, y a nte tod o, cuáles
quedaría en com pleta libe rtad de re chazar en cada caso en parti- de sus esc~tos -~ublicados o no-puede envia r le, para qu e usted
cular una colaboración ofreci da, Creo poder decir que nosotros te nga una Impr~sI.ón de s u esc ri tura" (3 de mayo de 1923 , Rang a
es perába mos elevar el periód icoen el que pensamos a la altura, por Hofm anns th al ; ibtd. pp. 24 Y s.). En s u respuesta Hofmanns thal
ejemplo, del Atheruium : Es precisamente est a fe en el va lor de h ab.laba d~,que "la"copia ?djuntada de la carta no ; nviada deI S de
nu estr as colaboraciones lo que me alienta a alentarl o a usted a qu e novl~mbre 1; ~ra especial , excepciona lme n te agrada ble". Luego
conserve, en la m edi da de lo pos ible, las Neue Deutsche Beitriige (8 contin ua ba : SI, le pido ay uda 11 usted y n s u amigo Benj amin , a
106 107
quien n o conoz co, y que u na colabor~ción considerable de su amigo brevedad pondré a tu di sposición y que, en cierto modo de mi parte,
y de usted imprima, según sus pr opias palabras, un rasgo determi- los acompañes con un par de líneas. E stimo m uy conveniente seg uir
nado al rumbo. Pero no me lo rem ita. Siga estando, sólo por ahora, exact amente la indicación de Hofma nnsthal. De todos modos me
entre nosot r os. También en estas cosas, como en el encuentro p reocupa un pa saje en mi escrito sobre Las afinidades electi va s en
ffsico, cada gesto t iene su sentido, y no qu er emos 'simplificar' el qu e doy a entender (aunque cuidadosa y muy mesura damente)
nada , ad aptarlo a lo 'nor m al' . Que Benj amín se incorpor e con mi opinión sobre R udolf Borchardt, muy cercano a él (cf p. 182).
colabo raciones eventuale s, aunque de nin guna manera poco fre- Porque en este sentido Hofm annsth al no será - y no debe ser-
cuentes - u st ed per iódicamente con una de mucho peso-, y generoso. Próximam ente recibirás 1) el trabajo sobre Las afinida-
ambos con t anta continuidad como para que su antiguo plan de un des electi va s, 2) algo de Heinley tal vez 3) algo mío publicado antes
ar chivo es pirit ual - us o est a pala bra con todo su peso- no sólo no (Briefe, p. 305 ). De l contenido del envío realizado a Rang es per a ba
desaparezca sin o que eme rja cada vez m ás por su fuerza interior que no se h unda en el averno de las reda cciones, sino L..] que
de los rasgos de mi revista: con es t o exp r esa u sted, expreso yo con re~p?nda pro nto. un ecoamable; en lo que at añe al trabajo sobre L as
sus palabras, algo r ealizable, a menos únicamente que (sobre eso afi nidades electwas sería un eco entu siasta. Además qu iero decir
no tenernos ni ngú n poder) Benjamin como individuo se me r evela- añad.ía, qu e "" pu edo renunciar [...] a la devolu ción de ninguna d~
ra como al gui en qu e de ni nguna manera pudiera concordar con m i lc: s piezas en viadas. En todos los casos se tra ta del ún ico o el último
natural eza 00 cual , no obstante, me parece tan poco probable que ejemp lar. Creo que seis semanas serán sufici entes p ara p rop orcio-
sólolo añado para llamar por su n ombre el único obstáculo posible). nar a H?fmanns t hal una ~~rada con toda calma; desp ués _ y allí
P ero permítame conocer también la me ntalidad de su am igo a parecerla h abl ar el escepticismo también respecto de este inten to
través de algunos es cr itos --editados en re vistas, por decirlo así, de publicaci ón-quisiera volver a ocuparme de las cosas (Briefe p
no públicas (pero ¿es que mi revista es al go más que una revi sta no 306). Tal como se de sprend e de la car ta de Hofm ann st h al a Rang
pública? ¿Y es que se puede querer y alcan zar lo es pirit u al por otro de I5 de novi embre, éste ha bía r emitido el envío con los trabajos de
camino que n o sea el de la unión es pirit ual, priv ada? Un ir me as í ~enjamin el 31 de octubre a l poeta. Al final de la cart a dice :
a él y a us ted, es nu evamente un alie nto para mí -ant.i cip~ la EntreJa~to he echado u n vistazo al manuscrito sobre Las afínida -
posibilidad de la coin cide ncia, qu e, con fio, no será a medias sino des electwas y me sentí tan poderosamente atraído que quiero
'realmente completa-)" (19 de junio de 1923, Hofm annsthal a aprovechar el anoch.e cer y la t ranquilidad profund a , llena de paz
Rang; ibíd ., pp. 27 Y s.) . Ran grespetó el deseo de Hofmannsthal de de las noches de n ovie mbre para famili arizarme atentamente con
qu e siguiera siendopor el momento el me diador ent re ély Be?ja~in las primera s pá ginas" ("Hofma nnsth al·Rang, Bri efwech sel", ibíd.,
y de "dejar librado a la evoluci ón natural de la s cosas SI rm arrugo pp. 37 Y e.). Dentro de las dos sem anas siguient es Ho fmannsthal
Benjamín t ambién comienza una relación con usted. L..}No le he había concluido el estudio del texto. La carta del 21 de novi emb re
escrito, porque es pero ver lo por aquí dentro de un ti empo" (25 de expresa .qué conmovido estaba: "P or favor, no espere qu e me
junio de 1923, Rang a Hofma nnsthal; ibíd., p. 30). Durante las ~ronu ncl8 en detalle sobr e el es cri to de Benjamí n, dir ectamente
semanas sigu ient es Rang le había informado a Benjamin sobr e el mc~mparable, que u sted tuvo la bondad de con fiar me. S610 puedo
estado de las cosas e incluso lo h abía puest o al corriente de la carta decir que ha hecho época en mi vida interior y que mi pensamiento
de Hofmann st hal del 19 de junio. A fin es de setiembre, principios excepto cu ando mi propio t rabajo ha r equerido toda la atenci ón.
de octubre, Rang y Benjami n es taban otra vez en contacto epi stolar cas i no h a podido de spegarse de él. Me parece maravillosa -c-pa r a
sobr e es tos dos asuntos. De est a correspondencia se desprende que h ab lar de lo aparentemente 'externo'- la elevada belleza de la
Benjamin estaba dispuesto a se guir el cam ino allanado h acia exposici6n en una pene tración tan sin igu al en el secreto: esta
Hofmannsthal. De la cart a de Hofmannstha l, escribía el 7 de bell eza surge d~ un pensamiento completamente seguro ypuro,
octubre a Rang, parece habérsete escapado que él expresa su deseo conoz co pocos ejemplos semejantes. En cas o de que éste sea un 1

de que por el momento continúes oficiand o de med iad or entre él y hombre más joven , tal vez mucho m és joven qu e yo, estaría
yo. Por este motivo te ruego que le rem itas los manuscritos qu e a la a bsolu ta men te uaombra do por es tn 1JI11 du roa. Mo ha conm ovido la 1 1

108 Ion
profundísi ma conexión con su m undo; qué alivio d,escubri~ a lgo así est iba das en el barco no pudiera haberlas más livianas, pero el
en u n mundo tan es pantosamente desgarrado, SI por su ínter me- ba rco es tá all í para llevar las más pesadas que obtenga. Para lleva r
dio solicit o ento nces fervorosamente el permiso para poner :ste fáci lmente las má s pesadas (en la agradable redacción de la
trabajo con las colaboraciones (los a pa rtados 1 Y II en el. próximo palabra pensada artística mente , no en la to rpe y am pulosa de los
número el apartado III en el sigu iente , que se publIcara. SIO es pecialistas científi cos, cuy o sem iproducto aún no es cienci a
demora), aque llos qu e sa ben comprender lo e~piritual se se nt irá n pot able). De modo qu e no sonaría impertinente si ahor a pre gunta-
urgidos inmediatamente a es tablecer la conexi ón con s us cola,bora- ra: ¿cuá l debe se r el cargame nto despu és de es e escr it o?" ("Hof-
cione s y de ese modo se obt endr á , es per o, una parte esen,nal de mannethal-Rang; Briefwe ch sel", ib fd ., p. 40 }."Yo se ña lar ía segu-
aquello que usted en aqu el entonces se imagina ba en_re laci ón cO,n ram ente como las má s im portante s dos de la s cola boracione s
una revista propia a fundar en comú n con e~ ~enor B. Sena pres entadas hasta el momento: la suy a" - "Selige Seh nsucht"-
doblem ente deseable si la expresión de conse ntimIento me fuera "que di sti nguió el prim er número, y és ta de Benjam ín, que otorga-
enviada aquí, por su intermedio o di rect am ente" (ibt á., p. 39): De rá u n va lor muy alto a este cuarto n úmero y al próximo: porqu e
es te modo el escr it o se su straía definitivamente a las mezquinas t r ata lo elevado con inusual energí a , alcanza ndo una belleza de la
vicisitudes de deci sion es de publicación hete rónomas y su aut or se exp osición aun más inusual,"Así r espondía Hofm annsthal el 26 de
de sembarazab a de los humillantes esfuerzos de tener que rogar enero de 1924 a la pregunta de Rang. "Cons idero como uno de esos
buena volu ntad por su producción . El méri to de Hofmannst~~1 Y golp es de sue rte sin cuy a ap a rición ninguna em pr esa pu ede ten er
Rang est á en habe r contri bui do a elevar la al ~ango. de ex~slclón éxito, el hecho de que tales t rabajos", como los de Benja min y de
dign a de ser publicada sin todo s los subte r fugios e Impedlmen,t~s Theodor Spira , también recom end ado a Hofm annsth al por Rang,
vejatorios, Antes de r esponder a la carta del poeta, Rang le : emItló "acu dan a m í por su interm edio; y vien do a estos ho mbres, pero
a Benjamin las líneas de Hofmann sthal para qu e las exammara y sobr e todo a un individuo como Benj am ín , a su lado, puedo es per a r
también probab lemente para un uso bien p?nderado en su~ tratos que la ca de na de estas cola boraciones, en las cuales se con tribuye
tácticos ante todo con los editor es (cf. Briefe, p. 325 ). T u sabes exce lsame nte a la inter pre tación de lo poéti co, de lo cual no conozco
demasiado sobre las disposiciones de los autores, r espondía ejem plos a nter iores, nunca se me interrumpirá ." E n tra baios como
Benjamin a Rang el 26 de noviembre, como para que tenga que el de Benjamin sobre Las afi ni dades electivas - y el posterior sobre
describirte cuá nto me han alegrado las l íneas de Hofm~nnsthal el drama alemán-, la mirada certera de Hofmannsthal se perca-
(p uesto que pueden hacerlo sin poner en juego l~ vanidad), Lo taba de aque llo que las eleva por encima de los tr ab ajo s eepeciali-
especial en ellas es que hacen notar la ausencia ~ ese ton~ zados : que en ellos la filología se practica "con la se rieda d m ás
secunda rio casi ine vitable del famo so sobre el desconocido: como SI profun da y decisiva : como una verdade r a ciencia espiritual , y
sólo el elogio del primero legitimara el mérito del segundo. Creo que religiosamente, es decir, animada por la cre encia de Que la verdad
mi respuesta debe ser tan agradecida como per(ec~a en su .f?rma existe". "Un gran saber se concentra en un h acer espirit ual decisi-
(B riefe, p. 31 5). Debe haber contenido el consentimiento solicit ado vo, se utiliza un inst rumento poderoso, pero" noen ar as de la necia
por Hofmannsthal para publicar el t ra bajo .en las Neu.e Deutsche ind ependencia de los in strumentos, s ino "en a ras de lo sublime. Me
Beitrage donde luego a pareció con los dos pn meros ca p ítulos ya en rean ima encontrar vínculo en algu na parte: pertenecer a la n ación
abril de 1924 (en el n úmero 1 de la serie 11) y con el te rcero en ene ro es piritual Que constituyen tales individuos es un honor y un
de 1925 (n úmero 2 , se rie 2). En la car ta de Ran g a Hofm annsthal cons uelo" (ibíd. , pp. 42 Ys.).
del 28 de di ciem bre de 1923 , en la que m encionaba ante todo la Los especialistas n egaron a Benjamin la alta estima que
confianza qu e les permitía a Benjamín y a él cooperar. ~n "t~a l~ recibió del poeta . En principio segu ía es per ando qu e la publicación
configuración de las colab oraciones, e-r: su confor.ma~on b ásica , del t r a baj o sobre Goethe favoreciera sus in tenciones de habili-
continúa diciendo: "Con la interpretaCIón de Benjamín sobre La s tación . De mod o qu e re clamó por in termedio de Ra ng el m anuscri -
afi nidades electivas les impone un poderoso cargamento. No de,be to que es taba en manos de Hofrnnn nsthal , puesto qu e no recuperó
n avegar a menor profundidad. No es que entre las m ercancra s -de H eidelb erg-e- el aogu ndu ('jl'lllpl nr y olrereero su encont raba

110 111
en poder de Scholem -en Palestina- , para poder presentarlo para no recaer en la barbarie del leng uaje estereotipado. Este forzar
nuevamente en un lugar decisivo: ante Franz Sch ultz, que lo h abía el examen, cuya m eticulosidad poco delicada es por supuesto prefe -
reclamado defin iti vamente. Puesto que para mí depend en m uchas rible a los caprichos soberanos de su fal seamiento, hoy casi comple-
cosas de la llegada del tra bajo a Francfort, lam entablemente no tamen tegeneralizados, perj udica necesariamente el escrito en cues-
pued o d ej a rm e influir por consideraciones hacia ti y hacia tión [S ch icksal und Charak ter, cf. t. 2L Y le ruego que considere
Hofm annsthal (Briefe, p. 308 ). El pedi do - se habían sumado otros sincero si en este sentido encuentro en mi caso la causa de ciertas
motivos- fue reiterado primero a comie nzos y lu ego a fines de oscuri dades (lo mismo ocurre con el comienzo de la tercera parte del
diciembre (cf Briefe, pp. 32 1, 325 ),y fina lmente presentad o a nte el trabajo sobre Las afinida des electivas). S i tuviera que retomar los
mismo Hofmannsthal en una sign ificativa ca rta del 13 de enero de problem as de aquel escrito tempran o, lo cual sería aconsej able,
1924, por- cierto la segu nda en la que se poní a en contacto directo con apenas me atreoerta a aborda rlos frontalm ente, sino que remedia -
Hofmannst hal , man ten ido hasta ento nces sólo indirect am en te, a ría la s cosas en excursos, tal como lo hice con el "destine " en el
través de Rang (una re fere ncia a la primera carta, que no se ha trabajo sobre Las afin idades electivas. L..] En lo que respecta al
conservado, se encuen tra en: Briefe, p. 32 1): Muy estimado señor manuscrito [del t rabajo sobre Las afinidades electivas ) y a su
Von Hofmannsthal. Mientras que sus carta s m e llena n de alegría y impreeián en la Brem er Presee, yo había omitida informar inmedia-
gratitud por el cálido y min ucioso interés que usted le concede a mi ta men te de su primera carta al señor Rang, a quien había comuni-
tra bajo, ha experime ntado usted de mi parte complicaciones en su cado en ese mo mento mi deseo de volver a examina r el manuscrito,
trabajo de redacción. Este cont ras te me avergüenza y le ruego de modo que él no estaba al corriente. S i no pudiera recuperar por
encarecidamente que d isculp e la insegu ridad en la que, por errores el momento una segunda copia de Fran cfort, me dirigiría, según lo
mios, lo ha sumido la últim a carta del señor R ang. Permita me dejar indicado por usted, al Doctor Wiegand [eljefe de la Bremer Presse],
para el final de la carta unas pocas palabras sobre lo externo y lo cual sería absoluta men te inofensivo, por cua nto yo sólo necesito
hablar primero de lo que más m e in teresa. Es de suma importa ncia por poco tiem po la tercera parte del trabajo, cuya impresión no es,
para m í que usted destaque tan claramente la convicción que me p or cierto, urgen te. [...] Los titulas de los apa rtados del trabajo de
guia en m is ensayos literarios y que, si entiendo bien , usted compar- Las afinidad es electivas lcf., p. 835 y ss. l no están destinados a la
te. Esa convicción de que cada verdad tiene su casa, su palacio p ublicación. Concluyo afirmando n uevamente mi agradecido afec-
ancestral en el lenguaje, que aquél está erigido a pa rtir de los má s to, su Walter Benj amin (Briefe , pp. 328-33 1). Sobre la marcha de los
an tiguos logoi. y que ante la verdad fundada de tal modo los intentos de habilitación de Benj am ín , en los cua les influyó el
exámenes de las ciencias particulares siguen siendo subaltern os, en dispo ner de un modo muy limitado (cf asimismo Br iefe, pp. 346,
tanto que, convertidos en cierto modo en nóm adas, se las arreglan 350, 351) del manuscri to - nos referimos siempre a l origi nal
aq uí yaLUen el ámbito del lenguaje, a trapados en esa concepción del mecanografiad o perdido con sus copia s, que sirvió de modelo de
carácter de signe del lenguaje q ue impr ime la arb itrariedad irres- impresión a la Bre mer Presse y que no es idéntico al "Manu scr ito
ponsable a su terminología. Frente a ello, la filosofía experimenta la Jula Cohn"(de nominad o de ese modo por la dedicatoriaj-c-, inform a
eficacia ben éfica de un orden por el cual sus exámenes tienden en detall ada mente la hi storia de la génesis del "Escrito de habilita-
cada caso a términos ab solutam ente definidos, cuya superficie ción" -el libro sobre el dram a- (cf pp. 868-902).
incrustada en el concepto se desata bajo su contacto magnético y El 5 de marzo de 1924 Benjamín comunicó a Sch olem qu e
revela las form as de la vida lingüística oculta en ella . Pero para el había come nzado la impresión del trabajo . En la s Ne ue Deutsche
escritor esta relación representa la suerte de poseer en el leng uaje, Beitrágeye se están imprimiendo lae partes 1y JI, y dado que ya he
que se despliega de este modo ante su mirada, la piedra de toqu e de leído la primera corrección, aparecerán dentro de poco como conte-
su fuerza intelectual. L..] ALU L..] donde el examen resulta in sufi - nido p rincipal del próximo número. La tercera parte aparece en el
ciente para abrir realm ente la rígida coraza del concepto, se verá siguiente. Desde un punto de vista lit erario, este modo de aparición,
obligado no tanto a excavar si no a taladrar la profundidad li ngüís- en la más exclusiva de las revistas locales, es para mí sumamente
tica e intelectual que está en la intención de tales investigaciones, valio so. Desd e U " punto de vist a académico otro modo habría sido

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tal vez má s oportuno, aunque no posible. Pero en lo que se refiere al scha tkn! ,P laquette für Freu nde" (Briefe, p. 404 ). En ene ro de
efecto de p ubli cación, este lugar es el más indicada para mi ataque 1926 se hicieron efectiva me nte p ruebas de impresión pa ra el libro
a la ideología de la escuela de George. Si le resultara difícil ignorar sobre el Barrocoy el trabajo sobre Las afini dade s electivas tB riefe
la in vectiva , esto dependería tal vez de este único lugar. Es signifi- p. 409! , sólo que el a su nto parece no ha be r quedado ahí, si no que
cativo que Hofma n nstha l no se haya escanda lizaooexpUcitamente a~.emas, ~al como Benjamin informa ba en a bri l, la fecha de aparí-
con un comen ta rio inequívoco [r eferi do al su p rincipal colaborador Clan de mlS cosas fue postergada recién para el otoño tB riete , p. 416 )
[Borchardtl en las Beitrage (B riefe, p. 340 Y s. ). Esto no excluye, Y fmalmente, como debió apuntar amargamente en setiembre, fue
naturalmente, que no ob stante t achara tácitamente el comentario aplazado consta ntemente contra lo estipu lado en el contrato. Si
(cf p. 856), s i no es que finalmente Benjamin mismo lo suprimió, ble'.l en octubre tiene que producirse una estipulación definitiva
por re speto, al menos para la pu blicació n en las Beítrage, para (I!ne. fe , p. 433), al fina l el estado de las cosas resu ltó ser el
volver a incluirlo, sin em bargo, en s u ejemplar de trabajo , sin duda slgUle~te: el libro sobre el drama y Plaquette (...Einba h nstrape)
al preparar la impresión del t rabajo sobre Lasafinidades electivas, apar~leron dos años des pués, pero el ensayo sobre Las afinidades
según lo previsto por el con trato firm ado con Rowohlt en se tiem- electioas no a pa rec ió ja más. Sólo pós tu ma men t e, mucho después
bre de 1925 (cf. B riefe, p. 404). A comienzos de noviembre de 1924 , de la Se~n.da Guerra Mun dial, la edito rial Insel se h izo cargo de
en el viaje de regreso de Capri, anu nciaba a Scholem en una larga la p~bhcaclón ?el libro. Ta mb ién alude al tr a bajo sobr e Las
car ta que expresa sobre todo la cons te rnación reprimida por la afi nidades electwas cu ando, en u na carta in édita a Adorno del 18
muerte de Rang: En uno o dos meses recibi rás una separata de ma rzo ~e 1934 , Benj am ín obser va, sobre el destino editorial de
comple ta del trabaj osohre Las afinidades electivas (Briefe, p. 362), su s trabajos, que nuestras producciones tienen grandes dificulta-
del cual, sin embargo, debe h aberle enviado en principio las pa r tes des I...] Per? gno estamos p reparados para la influencia apócrifa?
1 y 11, porq ue sólo hacia fines de diciembre pudo prometerle pa ra E n.ese.sentido he aludi do con gusto -como uste d sabe- al destino
febrero el fina l del trabaj o sobre Las afini da des electivas (Briefe, p . editorial de mis cosas, se trate de la edición quemada de mi tesis
368 ). Para fin de año escribió a Hofm annsthal: No quiero dejar doctoral o de la propuesta Rowohlt, sobre la cual uste d me escribe
pasar el año que termina sin recorda r con agradecimiento que se ha (~oner a s u d is posición si n cargo 20 ejemplares de cada obra, del
confirmado mi tra bajo, gracias a su participación. Usted no consi- h.bro sobre el Ba r roco y de la E ínbah nstm ge -por cierto, dev olu-
derará impertinente, espero, si desde m i agradecimiento le deseo un ciones-c-, .paraque Benjamin los distri buyera en su beneficio entre
feliz año nuevo. Tal vez yo mismo, al mirar ha cia atrás, podría los conocidos; ~f. 13 de marzo de 1934 , Adorno a Benj a m ín ): yo
calificar de ese modo al a nterior, que satísfíe o deseos la rga mente recorwzco la m ISma lev (l8 de marzo de 1934, a T. W. Adorno).
albergado s con una prolongada estadía en Ita lia, con la iniciación . En la correspondencía de la segu nda mitad de los años
de una relación más firm e con una editorial (que debo indirecta- treinta se. encue ntran algunas referencias a l papel que el ensayo,
mente a las Ne ue Deu ts che Beitráge), si no me hubiera llevado a s u te":,-átlca y s.u c?m pos ición desem peñaron en la producción
mi amigo Christian Rang (B riefe, p. 370). No le fue dado vivi r con poste rior-de Benj amín. Así se habla , hacia fines de octu bre de 1935
Benjamin la a parición com pleta del tr abajo sobre La s afinidades en el segundo ~ño de su em igración parisin a , de una conferenci;
electivas , que había encaminado incansablem ente y que concluyó, sob~e La s afínidodee electivas -rque nunca se escribió- que él
con la úl tima parte, en ene ro de 1925. Rilke re cibió , con ocasión de dana en feb:ero en el lnstitut des Etudes Germaniqu es (Briefe, p.
la t raducción de la "Anabase" de Saint -J oh n Perse, u n ejem plar de ~96), Y t81:nb,~én des~e P arís, con ocas ión de la eequematizaci ón del
la impresión t er mi nada (cf Briefe, p. 391 ). La in te nción de publi- 'Baudelaire , qu e p rensop roporcionarle una basepa ra una eetruc-
carla en forma de libr o pareció concret ar se en set iembre de 1925 , tura tota~mente transparente, que no ceda en nada en rigordialéctico
cuando aquella relación más firme con una editorial cobró forma de al trabaje sobre Las afini dades electivas 06 de a bril de 1938 a
contrato. Sobre la firma le inform a ba a Scholem: La editorial Ern st "-
Rowohlt me garantiza un a suma fija para el año próximo y edita: 3 El origen del drama barroco alemán, Las afinidades electivas de
Ursprung des deuts chen Traue rspiels, Goe thes Wah lverwand- Goethe y Ptooueue pa ra am igo,~ (Dirección única).

114 115
Adorno), Con ello se alude a la Disposición - r epr oducida más mecanografiados y hasta hoy no se ha podido hallar ninguno de
a bajo in extenso- que m arca con ab soluta clarid ad ese rigor ellos. Lo que se ha conserva do son, además de la imp res ión regular
dialéctico según el cua l es tá com pues to el trab ajo sobre Las y la sepa ra ta de la s Neue Deutsche Beitrage - lla mado a veces
afi nidades electivas , cua ndo tit u la la primera parte Lo mítico como "ejem plar de trab ajo", a u nque en es te caso Benj amin no lo denomi-
tesis, la segunda La salvación como antítesis y la tercera La nó así .(cf. por ej ., Briefe , p. 454 )- en el Archivo Benjam ín, una
espera nzo como síntesis {cf Arc hivo Benjamin, Ms 185). Pero no redacci ón temprana y el "Ma nusc rito Jula Coh n" en la colección
1sólo en el se nt ido de la organización de los pe nsam ientos y los Scholem (cf p. 840). La primera es un ma nuscrito de 41 páginas
mater ial es en el "Ba ud ela ire" reco nocía el paralelismo en el t raba- de escritura apre tada, que a me n udo a provec ha los angosto~
[jo entre és te y Las afinidades electivas, sino en la a uténtica márgenes s uperiores e in feriores y los latera les, con una pequeña
j conformaci ón de los complejos. El se respondía del s igu iente modo ca ntidad de in serciones adjuntas, en pa rte pegadas y en parte
la pre gunta por lagaranlía para el logro del libro , del que él mismo s uelt as. Se podría tratar de la primera red acción, aunque de
se prometía un modelo muy exacto del tra bajo sobre los pasajes: la contin uidad problem áti ca ; por lo menos aproxi madame nte el pri-
precaución sigue siendo la mejor que conozco, de modo que aplico m er tercio es u n texto continuo en el se ntido del contínuum de la
una larga cadena de reflexiones a la composición (que tendrá su versión definitiva, mientra s que el r esto abarca partes separadas
modelo en el trabajo sobre Las afinidades electivas) (Briete , p. 765). más lar gas y más cortas, cuy a secuen cia en todo caso aún no
Como un sign o que a lude al insondable y reacio desconocimiento coincide con la sec uencia textual del "Manuscrito J ula Cohn" y de
de que fue objeto Benjamín , ca us a impresión cuando en su últim a la versión definitiva. Tam bién los títulos de los apartados coinci-
manifestación conocida sobre el trabaj o de Las afinidades electivas den sólo parcialm ente en ca nti dad, te xto y orden con los de la
se constata un hecho cuyo carácter inconcebible se destaca clara- Dispos ición y los de l "Manuscrito J ula Coh n"; resultan , lo mismo
mente por el laconismo de quien informa : aq uí me llega u na que a lgunas partes del texto, rudimentarios, con carácter de
lit eratura algo más ortodoxa que en París - Benj amin pasaba s u borrador. Adem ás, la formulación y la es t ilización , si se las con-
tercer y último vera no con Bre cht en Svendborg-e- y así he encon- fronta con párrafos y pasajes com parables de la copia en limpio y
trado recientemente un número de Literatura Internacional - una de Ie versión impresa , m uestran clarame n te con r especto a éstos
revista en lengu a alema na que a pareció en Moscú entre 1930 y que es anterior y el carácter provisori o o de borrador del texto. La
1945, r ed actad a por J oh annes R Becher-c- en el qu e, con ocasión te nde n cia claramente reconocible del trabajo con la primera redac-
de una parte de mi tra bajo sobre Las afini da des electiva s, fll1uro ción, pasando por el "Man uscrito J ula Cohn" hasta la versión
como seguidor de Heidegger. La miseria de esta litera tura es definitiva , es la de un esfuerzo fasci nante por obtene r la máxima
grande tBrtefe , p. 771). precisión en la expresión in te lectual y en especial en el lengu aje,
una es tilización qu e nodescan sa has ta bor rar la última apariencia
Con aque llo qu e en la Correspondencia siem pre se denomin a de ar ide z cien tí fica o banalidad de la expresión y obtene r la
ma nuscrito o ejemplar se podría estar aludiendo a copias a máqui- singula r consistencia y belleza del texto qu e fue lo qu e conmovió en
na y sus reproducciones -c-posibleme nte las del "Manus crito Jula primer lugar a Hofm annsthal del ensayo yque es tan perfectamen-
Coh n", es decir, la única copia en limpio con servada del trabajo te adecuada a los objeto s tratado s y a la expres ión clásica de la
sobre Las afinidades electivas-, ya sean copias directas, como las lengua al em ana, y tan digna de ella. Hab ría sido muy estimulante
envia das al principi o a los amigos, ya sea r evis adas h asta su ilustrar las etapas de es ta tar ea de es t ilización presentando
impresión definitiva , como las remitidas a Hofmannsthal y a la sincrónicamente las tres versiones con servadas; lamentablemen-
Brem er P r esse. También Adorno leyó el en sayo sobr e La s afin ida - te, los límites estipulados a es te trab ajo no lo han permitido. Los
des electivas en un "eje mplar mecanografiado, una capta mecan o- editores han podido re gistrar en detall e, al menos, todas las
grafiada" (Theo dor W, Adorno, Über Walter Benjamin , comp. por variantes relevantes qu e pr esenta el "Man us crit o Jula Cohn"
Rolf Tiedem ann, Fr ancfort del Meno , 1970, p. 68). Como qu iera frente a la vers ión definitiva (cf. pp. 846-858) y han utilizado con
qu e haya sido: no se h a conservado nin guno de los originales mucha frecuenci a la primera re dacción para la revisión del texto.
116 117
Esto es vá lido t anto para pa sajes problem áticos , cuyo senti do h a me nte formu lado, también escritas por la é poca de la primera
podido ser es clarecido con su ayuda, como par a cuestiones de redacción, posiblemente con pos terior idad .entre la primera re dac-
pun tuación y sobre todo para ~l establ~mi~nto ~e numerosa ción y la copia en limpio; Pa ra Las afi nidades e lectivas: Disposi-
bibliografia primaria y secu nda ria qu e Benj amín u so en el ens~yo ción, una h oja manuscrita en la qu e están apuntados los t ítul os de
y que la primera red acción consigna, a unq.ue sólo en .refer~ncI~s los a partados en un orden claro, tal como están -con el mismo
muy sucin t as, en el mismo lugar , a diferencia de la copla en lim pio texto- en el margen del "Ma nuscrit o Jula Coh n" junto a los
y de la versión im presa . Se la podría datar no antes de 1919/1920, pa saj es respectivos y tal como deben h a ber estado en el original
probablement e más tarde. mecanografiado perdido, porque Benj amin hab ía advertido a
El ca rácte r de copia en limpio del "Manus crito J uta Cohn" es Hofmannsthal que no es taban destin ados a la publicación (cf
evide nte. Schole m ha aportado detalles sobre la dedicatoria y las Briefe, p. 331). La fecha del m an uscrito se puede h acer coinci dir
circunstancias con la s que el ensayo , sobr e todo por su objeto, está con la de la copia en limpio ; Tam bién lo sac ramental..., hoja
conectado biográfi camente (cf Gersho m Scholem, "~a1t~r B~nj a­ manuscri ta de un solo lado, un tex to completamente formulado
min u nd se in E ngel", en: Zur Aktualitat Walter Beniamins , íbíd .; sobre el que no se sabe s i se tra ta de una va riante o un agregado
pp. 91, 115 Yss. Ypa ssim ). Se trata de un ~anuscrito de 24 página s, desechado a una de la s últimas version es del trabajo , datable con
de es crit ura ap retada , con ma rgen amplio, en el qu e se encuen~ra n muy poca probabilidad antes de 192 1, más bien en 1923 o desp ués;
asentados los tí t ul os definiti vos de los a partados y no pocas v ana ~­ por úl t imo, Mención de Fran cois-Poncet , hoj a manuscrita con sus
te s, agregados e inclu so cor recciones (muchas de las c~ales, sm respectivas anot aciones, en cuy o reverso se encuentra un supuest o
embargo, están realizada s dir ectamente en el .te xto ~IS~O). La agregado, completamente formulado, no re lativo a Francois-Poncet
mayoría de esas vari ante s prueban qu e la copla en .h mplo es l~ y que se puede fech ar en 1925, si no posteriormente, durante el
versión del ensayo qu e debe ha ber servido de base directa al orr- trabajo sobre el "ejempla r de trabajo" para la edi ción del libro.
ginal me cano grafiado (perdido) que cons tituyó el modelo ~e im pre-
s ión: porque en el texto im preso re ap arecen como las verslO~es por 1. El t exto sobre el Goethe de Gundolf (F riedr ich Gundolf,
las qu e Benjamin se decidió defini tivam ente . La fecha a~roX1mada Goethe, Ber lín , 1916), que hay que poner en relación especialmen -
más temprana se podría establecer en 1921, la más tard ía en 1923. te con la parte 11, párrafo II del en sayo p. 53, z-p. 63, 9 (GS 158, 16
Adem ás de estos dos gra nde s manuscri tos se ha conservado hasta 167, 19), dice:
u na cantidad de a puntes de menor volumen qu e temáticamen~e Nota sobre Gundolf' Goethe
están en estrecha relación con el ensayo. De absolu t a re leva ncia
para el t rabajo previo y el trabajo sobre el texto ~is~o, se Al comienzo del libro se encuentra la di ferenciación de los tres
tra nscriben in extenso a continuación . Se t r ata de los siguiente s circulas vitales concén tricos de un hombre que produce, y de Goethe
fragmentos: Nota sobre Gundolf: Goethe , un origi nal mecan ogra- en particular. Es tos son obra, correspondencia y diálogo (si es que
fia do de cinco páginas, no formulado ni articuladocompletame nte, lo recuerdo bien :¿o Gundolfcoloca los d os últimos en una categoría
que posee más el caráct er de un a glosa crí t ica que ~e una ver dade- e intercala un círculo in termedio más?; es lo m ismo). Hace de la
ra reseña , algo así como el núcleo de la gran po~émlca Gun~olf, que obra el circula centra l, al que hay q ue remitirse esencia lmente.
está en el centro del trabajo sobre La s afinidades electioas , El Protesta contra toda estimación de alguna manera importante de
t rabajo está datado en 1917; Categorías de la estética , u n m anus- otros testimonios y fu entes para la esencia de Goethe. Ahora bien,
crit o que consta de tr es página s, esc rit o probablement~ pa ra la la m endacidad objetiva d e la mencionada separación reside en lo
época de la primera re dacción , má~ bien ant:s, re~atI~o" a l~s siguiente:su analogonesaplicable y necesa rio en logran exposición
pasajes del ensayo indicados más abajojSoó re la apanencLa . bcja h istó rica , don de representa un p unto de vista me todo lógico y de
manuscrita de los dos lad os con a puntes probablemente de la ép~ca discriminación de las fuentes como sepa ración entre lo escrit o y lo
de la primer a red acción ; Teoría de la critica del arte, dos hojas transmitido oralm en te y posibilita las d iversas esca las de la
manu scritas de los dos lado s con texto en su mayor par te completa- transici ón. entre tradición eecrítay oral. Nste nnalogc n verdadero

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es importante para la distinción fal sa de Gundolf sobre todo donde f~!seamiento de la vida de Goethe com o persona histórica convir-
reside la diferencia esencial entre los dos modos de tradición, es t íéndo ía en la de un héroe mítico, cuya existencia se podría repre-
deci r, en el ámbito religioso y m ítico de la h istoria , donde el se~t~r en Oscuros contornos sólo a partir de su obra bajo la
equilibrio y la lucha en tre ambos regula la relación de la h um an i- mUXlmas categorías históricas, p uest o que las escasas fu entes sól;
dad con su fundame nto últim o (la revelación), La di ferencia, da~ Oscuros testi monios. Se p rovoca esta apa riencia, en tan to el
cuand o es legit im a, j amás debe ser entendi da por el hi storiador objeto es evacu ad o conceptual y formalmente y conv ertido en el
como diferencia de valor, sólo com o d iferen cia de sign ifica do. En esqu: m a absolutam ente vad o de la mera representabilidad cosa
Gundolf, a la inversa : los d os círculos periféricos deben tener casi quejam ás p.uedeser un individuo. Tanto más agradable se p ;esen -
un valor negativo para la exposición h istórica, no tiene n para él ta la cO,!,f~sl~n óptica para el lector que considera el esquema como
una diferencia de signifu:ado más profunda. De hecho, no aparece un semw.'~s uuiocado por el autor. De hecho, Gundolfpuede decir
aqu í su único funda mento objetivo legítimo: la sepa ración entre e~ defimtwa muy p ocas cosas concluyentes sobre Goet ñe los
palabra y escritura. Esto es: toda "trad ición oral "imaginable sobre dWer~os exámenes se uolatilizan en frases hechas cua nd o de~r(an
Goethe (correspondencia, diálogo, etc.Ideberta transformarse esen- relacionarse con el todo y por todas pa rtes aparecen en lugar de los
cialmente en escrita y precisamente todo el fluir de la palabra oral concep tos má~ sencillos, las pa labras m ás horri bles. El conjunto es
(y adem ás de la vida privad a) ha cia la escritura crea un concepto una blasfem ia co~tra el concepto de la idea, a la que no le
de la palabra escrit a que es completamente d isti nto del m ítico- prOpOrCI?na un o~jeto, y contra el objeto, al qu e con vierte en un
religioso;y ta m bién la obra en tra ciertamente en el alcance de este esr:an tajo porque uuerüa pre sentarlo direc tamente desde la idea
nuevo concepto, pe ro no con esa ficticia exclusividad y mo numen- misma . (En esta nada encuentra el lugarpara todas sus ueleidade
talidad con la que Gundolf intenta exponerla. p~ra s u. mezcolanza lingü(stica arbit raria y nacia.¡ El biógrafo ;~
Sin detenerse en la pregunta por la posibilidad de un libro 8 1 s~ qure~e, el historiador) de Goethe debe ser ante todo un profeta
sobre Goetbe, se puede establecer desde la critica negativa:Gundolf hacia a~ras, JJ:roqué frío es Gundolf cuando se trata de ver la obra
tiene dos cosas a la vista. E n primer término, un concepto d igno, y la . ex,.'stenclO de Goethe sim bólica mente para una vida y un
serio, grande de la hi storia (brevemente, de la historia pragmática), s~~nmlento definidos, pero futuros. Ah( se contenta con tender un
al que también pertenece metodológicamente, por ejemplo, la sepa- hilillo ~ntre Goeth ey alguna lit eratura moderna porque se le oculta
ración en tre tradición oral y escrita. En segundo térm ino, una el sentido d~ lo goetheano pa ra la s tareas más defi nidas y prcfun-
sensación imponen te de la personalidad de Goethe. Ambas a bsolu- da~ de la Vida contem porá nea. No es de extrañar: él mismo no
tamente confusas porque superan ampliamente sus fuerzas. ¿Pero qUl~re saber n~d~ con es~as tareas. (Yen este sentido, se pod rta
cómo asimila Gundolfestos dos grandes objetos ?(concepto de esta de~lr, hasta el ult.'mo escri ba de la historia de la literatura acierta
asimilación igual al concepto critico básico de la mendacidad mas c~ndo registra su pequeño juicio sobre valor y d isvalor.
objetiva). Utiliza las categorías de la historia s in objeto, en tanto les ca<!ucldad e inmorta lidad de poetas y obras. Aunque result~
otorga un objeto toto coelc inadecua da:el individuo Goethe. Ahora evidente que los esfuerzos de Gundolfhan surg ido del contraste con
bien, de éste esboza una imagen aparentemente poderosa, pero en la pobreza.de sem ejante procedimiento, su de bilidad le ha impedi-
realidad a su vez sin objeto. Porque ¿Gundolf tiene una imagen, en do deetru írle realmente en la p ráct íca.)
otras palabras, una idea de Goethe ?Nada menos. S olamen te busca .Una vez que se ha explicado el método de semejante p roducto
en él una idea metodológica, cuyo desenvolv imien to p ura mente subsiste.la pregunta por su posibilidad. Esta conduce a los en igma;
concep tual es incapaz de verificar. Y escam otea esa verifi cación en m etaftsicoe :n~s profundos y aún completamente irresueltos. Por.
ta nto no apl ica esa idea a Goethe (porque le es imposible por carecer que debe residír en el Jengu sjs la p osibilidaddesdel I .
lib . a cua semejan-
de conceptos, o dicho subj etioamente, por falta de conciencia te . I . ro puede. costear su apariencia. Esta apariencia es algo
intelectual), sino que intenta im poner a Goethe como personifica - objetioo, de.l :n.'sm o m odo que es lógicamente objetivo el contenido
ción empírica (!) de esta idea metodol ógica. Vistocksde el otro lado, d(falso)
l d el"j uu:w 2 x 2 = 5. Desde la fil osol'r
' 1 "a
del tenguaj
'- .e Y la teorla
'
lo moralmente repugnante de esta emp resa se presenta como el e conOCtmJento surge la pregunta /XJr la ¡x'.'libilidad objetiva de la
120 121
apariencia y el error.·El lenguaje de Gundolf tiene su posibil.idad puede denominar "form a esta mpada ". Son form as que aparente-
desde la apariencia y el error, su libro es una verda de ra fal sl(tca - mente encierran ta nta sombra y confus ión como la cara interior
ci ón de conocimiento. h ueca estampada o forj ada de un trabajo en relieve metálico. Pero
Modelo de impresión : colección Scholem estas formas no son creación, ni siq uiera son "creadas", sino que sólo
p resentan la crea-ción, o más bien exponen -ésta es su auténtica
2 Los siguientes ap untes se re lacionan con parte 1I, p.54, esencia- su contenido en el estado elevado y subli me de la creación.
21-35 'par te 111, p. 79 , I- p. 81 , 2 Yp. 94, G-p. 100 , 7 (GS, parte 11, Tal vez inc luso toda s las formas tienen algo de la forma estampada,
159 , 26 h asta 160, 1; parte IlI , 180 , 30 h ast a 182, 25 Y 194, 1 h asta en la me dida en que todas las obras del arte tienen como contenido
199, 7): de alguna manera la creación .
Las obras del arte, y con ellas las formas, no son creados. Eso
Categorías de la Estética se plasma en la esencia d e las obras y de sus formas. El p rofundo
verso de Mbríke: "Pero lo que es bello es biena venturado (!) en sí
1 mismo", vincula la apa riencia con la belleza , se entiende con la
1 forma · contenido a interpretar com o rig or belleza del a rte. Lo bello del arte está lig ado de hecho a la aparien-
y pureza cia. Lig ado a la apariencia de totali da d y perfección;y p recisam en -
11 contem pl ación · percepción te por eso ligado por la apariencia. Cua nto má s elevada la belleza.
tanto más elevado el tipo d e perfección y totalidad que parece lleva r
III belleza - inexpresivo a interpretar como percepción
con ell a. E n el pla no m ás bajo es la totalidad y perfección de la
y sim bolis m o realidad sensible, en el sup rem o la de la bie na venturanza. De todos
IV creación - configuración modos estas categorías están restri ngidas dentro de ciertos límites.
Lo bello del arte jamás puede pa recer sagrado. La bell eza no
El concepto de creación no ingresa en la fi/oso(Ul de l arte como aparente ya no es esencia lmente belleza , sin o algo mayor . Pero en
el de una ca usa. Porque la "creación" desarroll~ la vlrtuS?e la causa consecuencia, una belleza cuya apariencia ya no bu sca unirse a la
solamente en un único ámbito:el de lo "creado . A hora bien, la obra totalidad y la perfección, sino que permanece libre, aumentando
de arte no es algo "creado ". Es algo originado, es pro~able que los no intensivamente de algún modo esta belleza, ya no es más belleza
entendidos lo llamen surgid o o de venido; pero de m~u.na "!?nera del arte, s ino belleza demoníaca . Lo seductor de la belleza descan-
1 g "creada " Porque lo creado se defin e por la partlclpacwn que sa en el impudor, en la desnudez de la apariencia qu e la arm a
es a o· . . d . 1
'da -una vida superior a la de lo orlgma o-- tlene en a (Tentación de San Antonio).
su vt . . . y ' b' la
intención de salvación. Participación sin restrzccwrn:s. st len La forma es la ley por la cual lo bello se liga a la perfección y
naturaleza (como escenario de la hi storia) y tambi én el h~mbre la tota li d ad. Toda forma es m isteriosa y enigmática porque se
tienen esa participación, no la tiene la obra de ar te. La relaci ón de leva nta de lo insonda ble de la belleza, donde está ar raigad a en la
la creación con la obra de ar te no se puede entender, e~ton~s, en un apariencia. Par esa dice Goethe : "la apariencia jamás p uede alcan-
esquema de ca usa y efecto. No obstante, la creaci ón. tlene ~on zar claridad sobre st m ism a". La form a se origina en lo in sondable,
frecuencia una conexión con la g ran obra de arte:en tant o cont~ntdo. pero la criatura está creada de la nada.
La creación es uno de los temas más poderosos del arte. Habría que Criatura y forma - configuración y forma tienen que ser
designar una clas e entera de formas, un tipo de forma que tra ta de d istingu idas como crea do y originado. S in creador no hay
la "creación", en la que el tem a creación apare ce una vez q~e J:a eidéticamente creación y criatura; pero configuraciones y formas
sufrido las variaciones de la contempl ación' 1?stas obr~s se dIS~Ln'. existen eidética mente también sin el a rti sta .
g u írán tal vez por contener una pa rticular cantidad de lo mexprestoo; Pero lo decisivo es que el acto de creación apunta a la
pero tal vez la creación también puede aparecer en lo ~{nlm.o y"en existencia de la creación, a la existencia del mundo. El origen de la
lo má s colorido. La forma de las obras cuyo tema es la creaclón se obra apu nta . en ca m bio, a 1m percepti bilidad deede el princip io.

122
Esto está en la tendencia originaria de la apariencia. La vida de la Relación de la apariencia con el mundo de lo visual. Experi-
creación permanece en la oscuridad, en la som bra del creador hasta mento eidética: Un hombre va por la calle y de las nubes se le
que éste se separa de ella. Esta separación del creador es un acto aparece una carroza con cuatro caballos que se dirige a él. Durante
moral. El constituye la esfera de la percepción en la intención otro paseo, al mismo hombre le suena de las nubes una voz que dice:
ininterrumpida, recta, desde la creación, que es buena en si misma, Te has olvidado la cigarrera en casa. S i en el análisis de ambos
que sólo porque es vista como "buena" constituye el "ver". casos se deja de lado la posib ilidad de una alucinación --es decir
[El siguiente párrafo está tachado.l de una razón subje tiva para la apariencia- entonces resulta qu;
La intentio de la belleza, en cambio. no atraviesa la resisten- en el primer caso es concebible que no haya nada detrá s de la
cia de la contemplación tan completamente como para irrumpir aparición. en el segundo caso no es concebible. La apariencia en la
como forma de la creación en la esfera de la percepción. La obra se que aparece la nada es la má s poderosa, la verdadera. Esta es sólo
debilita má s bien de la necesidad de su pureza y rigorl .J concebible en lo visual.
La esencia de la creación es ejemplar para la condicíonalidad
moral de la percepción utópica. En la medida en que una obra ¿ TieTU! verdade ro carácter de apa riencia el objeto intencional
traspasa el territorio del arte y es percepción utópica, es creación, que, po r causas subjetivas (como las alucinaciones), se ma nifiesta
está somet ida a categorias morales no sólo en relación con el como apariencia ?Y en caso afirma tivo, ¿tiene el mismo carácter que
hombre en la recepción sino también en relación con su existencia la apariencia p ura objetiva ? .
en el territ orio de la percepción. La moralidad de la creación le
imp rime a la obra el sello de lo inexpresivo. En relación con el "En y aUant [nous} avons apercu ou bout de la rue des
comienzo del Génesis hay que exponer el orden segú n el cual la Chano ines. faísarü oue d'optíoue, les toursj umellés du oieux Saintií]-
creación sólo pu ede ser percibida moralmente. Etienne rZ'A bbaye-aux-Hom mes) uoilées d'une brume qui les rendait
Modelo de im presión: Archivo 8enjami n, Me 803 y 8 . plus belles; car les valles embellissen t tout ce qu'ils cachent et ce
qu 'ils révélents-s-femmee , horizons et mon uments!- "
3. Las notas sobre la "apa riencia" se refieren, en la segunda
D'AureviUy Memora nda p. 227
mitad del manu scri to. a tramos de la parte III , sobre todo de p. 79,
I -p. 80 ,2 (GS 180, 30 hasta 181 , 28 ). Ella s dicen:
Defi nición de N ietzsche de la apariencia en El nacimiento de
Sobre la "apariencia" la tragedia

No todo es posib le. sino la apariencia de todo En cada obra y en cada género del a rte está p resente la
Hebbe( apariencia bella; todo lo bello en el arte está comp rendido en la
apariencia bella. [ú lti ma oración tachada] S e ha de hacer una
La apa riencia que hay que indagar (p. ej. error)
dife rencia estricta de esta apa riencia bella entre todas las formas
de la que hay que huir (p. ej. sirena)
de la apariencia. Ella no se encuentra sólo en el arte pero en
que no debe ser considerada (p. ej. fuego fatuo)
realidad, todo lo bello en él está comprendido en aquélla . Por otra
Otra clasificación de la apa riencia: parte está comprendido en ella -tanto dentro como fuera del arte-
Apariencia tras la que se esconde algo (p. ej.la seduc tora:la da - sólo lo bello; y nada feo, se encuentre esto en el arte o en otra parte,
tras la que nada se esconde ma de la leyend a medie- pertenece a la apariencia bella incluso cuando es apariencia.
(p.ej. fatamorgana val [frouwe Weltl, cuya Existen di stintos grados de la apariencia bella, una escala, que es
¿también la quimera?) espalda está carcomida determinada no por la mayor o meno r belleza de la apariencia, sino
por losgusanos mientras por su m ayor o menor carácter de aparente. La ley de esta escala no
que su frente tiene un as- es sólo fundamental para la tI(Jt'/rirm de la apariencia bella, sino
pecto bello.) sobre todo esencial para la IIII 'ffl¡rHi('(l. I~.~·tll If'Y dice que en una
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configuración de la apariencia bella, la apariencia es tanto mayor Teoría de la crítica del arte
cuanto más viva apa rece la configuración. Con ella es posible
determinar la esencia y los Um ites del a rte, asi como una posible La unida d de la filo sofía, su sis tema, es en ta nto resp uesta, de
jera rquía de sus form as a partir de la ap ariencia . un p oder mayor que las p reguntas pos ibles, finita s, e in fin itas en
Ninguna obra de arte puede aparecer enteramente oíua sin nú mero. Es de una clas e y un poder mayor que lo que p uede exigir
convertirse en p ura apa riencia y deja r de ser una obra de arte. La el conjunto d e todas esta s preguntas porque la unidad de la
vida qUJ! palpita en ella debe mostrarse paralizada y como ca utiva resp uesta no p uede ser indagada . Es de un poder mayor que el que
en un mo ment o. La vida que palpita en ella es la belleza, la armonio cualquier pregu nta filosófica particula r o un problema p ueda
que inunda el caos y ... que sólo aparen ta palpitar. Lo que detiene exigir. S i exis tieran preguntas que, no obstante, indagaran la
a esta apariencia, cautiva la vida y le corta la palabra a la armonia unidad de la respuesta, se encont raría n en una relación fundam en-
es lo inexpresivo. Aquel palpitar cons tituye la belleza; esta parali- talmente di stinta con la filo sofía que sus problem as. En la respues-
zación, la verdad de la obra . Puesto que asi com o la interrupción del ta a estos últimos se origi na siem pre la tend encia a seguir pregu n-
di scurso de un mentiroso por la palabra imperativa logra sacar la ta nd o, aquella tendencia q ue sus cit ó las llanas in terpretaciones de
verdad donde interrum pe, asi obliga lo inexpresivo a la trém ula la palabra por la fil osofía com o tarea infinita . El así defraudado
arm onía a detenerse y perpetúa su palp itar a través de su veto. E n anhelo de una unidad que no pu ede ser indagada se expresa en otra
esta perpetuación lo bello debe justificarse, pero ahora aparece tendencia en la resp uesta , que podría den omina rse como un volver
como si estuviera interrumpido en estajusti ficación. Lo ineXpresivo a pregunta r, un volver a preguntar por la un id ad perdida de la
es aquel poder critico que, si bien no logra separar apariencia de lo pregunta, o por una preg unta mejor, en la q ue se indagarla al
verdadero en el arte, les impide, no obstante, m ezclarse. Tiene este mismo tiem po la un idad de la respuesta. Si existiera n p reguntas
poder como palabra m oral. En lo inexpresivo apa rece el poder tales, en las que se indagara la unidad, no exieti rta como tendencia
sublime de lo verdadero como lo define el sim bolismo del mundo en ella s un seguir p regu nta ndo o u n volver a p reguntar frente a su
existente, según las leyes del mundo moral. La vida que palpita resp uesta. Tales preguntas no existen, el sistema de la fi losofía no
jamás es simbólica porque es amorfa, m enos aun lo es la vida bella es indagable en ningún sentido. Ypara esta pregunta virtual (que
por ser apariencia. La cautiva, justa men te, como vida paralizada sólo se puede d ivisar desde la resp uesta) existe por cierto sólo una
y morti ficada, puede aludira lo si m bóli co. Y eso lo hace por el pod er resp ues ta: el sistem a mism o de la filosofía. S in em bargo. éx isten
de lo inexpresivo. Lo inexpresivo, en efecto, d espedaza lo que c!!.nfig uraciones que, sin ser la filosofía misma, es decir, sin ;er la
perd ura en toda apariencia bella com o herencia del caos: la resp uesta a aqu ella p regu nta virtual, y si n ser virtual, es decir si n
totalidad falsa, fingida , engañosa, en u na palabra, la ab solu ta. poder ser la p regunta, tienen la má s p rofunda afi nid ad con la
S ólo él completa la obra despedazá ndola hoeta converti rla en obra fil osofía, más aún con e (ldeal de su problema . configuraciones
imperfecta, en la m ínima totalidad de la apa riencia, que es un gran reales, no virtuales, que no son resp uestas ni preguntas. S on las
fragmenlo del mundo verdadero, fragmento de un simbolo. obras de arte. La obra de art e no comp ite con la filosofía mismas lno
Modelo de impresión: Arch ivo Benjamin , Ms 781 qu e- entabla una relación profundísima con ella a tra vés de su
pa ren tesco con el ideal del problem a . El ideal [del]problema es un a
4. El text o "Teoría de la crítica del arte" se lee como una va r ia n- idea, que ha de ser denominada idea l porque no se refiere a la forma I
te de la primera sección de la parte III p. 69 , S-p. 70 , 36 (GS 172 , 5 inma nente del m ism o si no al conteni do que lo trasciende de su
hasta 173, 24 ), que t iene como título en la Disposición: Crítica y respuesta, a pesar de que sea sólo a través del concept o del proble- I
filosofía. Dice as í: ma, antes que al concepto de la unidad de su respu esta. El ideal del
problema fi losófico, de acuerd o con u na legalid ad que probable- I
mente exis ta sobre todo en la esencia del ideal, se p uede rep resentar
sólo en una pluralidad (ast como el ideal d el contenido p uro en el 1I
arte, en la plurali dad de las m us as). Entonces la u nidad de la

126 127
filosofia básicamente sólo p uede ser indagada en una pluralidad o [lo verda dero: unidad
m ultiplicida d de preguntas virt uales [la última pregunta t achad a lo bello: multiplicidad, resumido en la totalidad]
posteriormente], Esta m ultiplicidad está encerrada en la multipli- [tal vez exista un a correspondencia de la virtualidad
cidad de las obras de arte verdaderas y el extraerla es la ocupación también entre otros ámbitos. La moral, ¿no p uede
de la critica. Lo qu e la critica puede mostrar de la obra de arte es manifesta rse virtual en la libertad?]
la capacida d virtual de form ula r su contenido como problema
filosófico, y se detendrá ante la form ulación del problema, como por Comparación: Uno conoce a una persona joven, que es bella y
respeto a la obra de arte en et. pero en realidad también como por atractiva, pero que parece esconder un secreto. Se ría torpe y
respeto a la filosofia. Ella ma nifiesta permanentem ente aquella reprochable querer penetrar en ella para sacárselo. Pero está
capacidad de formulación bajo la condición nunca satisfecha de permitido investiga r si tiene hermanos y si la naturaleza y el
que el sistema fíloeófíco sea índagable. Ella sostiene, dicho de otra carácter de éstos nos aclara en algo el carácter enigmático del
manera, que aquél se podría mostrar, comp leto, indagado en tal o extraño. Absoluta mente de esa ma nera investiga el verdadero
cual problema . Ella hace qu e el ideal del problema filosófico cobre crít ico a los hermanos de la obra de arte. Y toda gran obra tiene sus
manifestación en la obra de arte, un a de sus manifestaciones;pero hermanos (¿ hermano o hermana íl en una esfera filosófica.
si qu iere hablar de la obra de arte como tal, sólop uede decir que esto A sí como la filoso{fa incluye en conceptos simbólicos a la
lo simboliza. La multiplicidad de las obras de arte es, como lo moral y al lenguaje en lo teórico, también. se pu ede incluir lo teórico
vieron ya los romá nticos, armónica, y lo es, como también lo (lóg ico), a la inv ersa, en conceptos sim bólicos en la moral y el
intuyeran ellos, no por un p rincipio vago, no p or un princip io sólo lengu aje. Enton ces surge la critica moral y estética.
perteneciente al art e e in ma nente sólo a él. Loes en relación con las Modelo de im presión : Archivo Benja mín, 11.1:8. 703 Ys.
manifesta ciones del ideal del problema .
Cuando se di ce que todo lo bello se relaciona de alguna 5 . La Dispos ición para Las afinidades electivas es en su
manera con lo verdadero y que su lugar virtual en la filosofla es contexto:
determinable, eso quiere decir qu e en toda verdadera obra de arte
se p uede hallar una manifesta ción del idea l del problema. Y hay Para Las a finida de s electivas
que observar que a todo problema fíloe ófico se le puede asignar, Dispos ición
como su contorno luminoso, un a manifestación del idea l del proble-
ma; en todas partes es posible la dirección virtual a la unidad a Primera pa rte: Lo m ítico como tesis
indagar, y la obra de arte en la que se encuentra encerrada está 1 Crítica y comentario
emparentada con ciertos genuinos problemas fílo e ófícoe, si bien A Conten ido de verdad y contenido objetiv o
está también separada de el/os. _ B Contenidos objetivos en el iluminism o
A esta manifestación de lo verdadero ast como de la verda d
individual en la configuración bella indiv idual corresponde un 11 El significado del mundo mítico en La s
ma nifestarse de lo bello en lo verdadero, que ha de determinarse de afinida des electivas
otra manera;la manifestación de la totalidad armónica cerrada de A El matrimonio como orden jurídico mítico
lo bello en la un idad de lo verdadero. De ella tra ta El banquete de 1 El matrimonio en el iluminismo
Platón en su mom ento culminante. Sólo en el todo de la verdad, se 2 El matrimo nio en La s afinidades electivas
nos enseña en él, se manifiesta virtual la belleza. B El orden m ítico de la naturaleza
1 Lo telúrico
Resta por investigar qué base com ún se puede encontrar para 2 El agua
estas dos relaciones entre el a rte y la filosofia. 3 Los hombres

128 129
e El desti no 2 La form a de su nove lle
1 Los nombres B S u significado objetivo
2 El simbolismo de muerte 1 Las correspondencias en particular
3 La vida culpable 2 Las correspondencias en la totalidad
4 La casa
5 El sacrificio Tercera pa rte: La esperanza como sfntesis
I Crit ica y filosofia
III El significado del mundo mítico para Goethe
A Segú n sus pa labras Il La belleza como apariencia
1 La crít ica coetánea de La s afinidades A La virginidad
electivas B La inocencia
2 La fábula de la renuncia 1 en la muerte
B Según su vida 2 en la vida
1 El olímpico o las forma s de vida míticas e La belleza
del art ista 1 El motivo de Helena
a La relación con la crítica 2 La invocación
b La relación con la naturaleza 3 Lo inexp resivo
2 El miedo o las formas de vida míticas en le. 4 La apariencia bella
existe ncia del hombre III La apa riencia de la reconciliación
a Lo demoníaco A Pacificación y emoción
b El miedo a la muerte 1 Armonfo y paz
e El miedo a la vida 2 Pasión e inclinación
a Ottilie, L uciane, la joven en le. novelle
Segunda pa rte: La salv ación como antítesis b Las parejas enamoradas
I Crítica y biogra{fa
e El matrimonio en la novela
A La concepción tradicional
d La trilogta de la pasión
1 El análisis de las obras
B La salvación
2 La p resentación del carácter y de la obra
1 La conmoción
B La concepción heroiza nte
a La apa riencia que se ext ingue
Il El Goethe de Gundolf b El velo de la belleza
A Invalidación metodológi ca c El desnudamiento
1 El poeta en la escuela de George 2 La espera nza
a como héroe Modelo de imp res ión: Archi vo Benjamín, Ms 185
b como creador
2 La vida como obra . 6. El siguiente t exto se en cuent r a en calidad de hoja m anus-
3 Mito y verda d cri t a af:Veg.ada entre las págin as 165 y 166 al ejemplar de trabajo
B In validación del objeto El viejo Goeth e de Benjamín (J 2BA, p. 840 ). Segú n es to se incluiría en la P arte III
Sección III , B, 1, b , de acuerdo con la Disposición (p. 94,6-p. 96,26;
III La novelle
A Su necesida d en la composición GS 194, 1·196,5). En cuanto a su contenido pertenece antes bien a
a~ gú n lu ga~próximo a A , 2 n-e (p. 84, 22· p. 90, 31 ; GS 185 ,28-191,6),
1 La forma novela de Las afinidades
S I no a la Secc ión II de la Pnrte J Iuprox . p. 18, JO-p. 21, 15; GS
electivas
1a1
130
129 ,11.1 31,35). Pensad o así, la hoja podría hab er llegado casual- ma yo r precisión a es te pequeño agregado, tal como Benjamin lo
men te al lu gar en qu e fue encont r ada. El texto di ce: pueda ha ber pensado para la edición que nu nca existió. Las notas
dice n en particular:
T ambién lo sacramental se vue lve m ítico. Pues en esto se basa
esta extra ña situación : dos pa rej as se conocen . los viejos lazos se Mención de Franeois -Poncet
distienden; cuando hay at racci ón mutua entre dos personas que S ustenta una posición irrazonable, puramente in telectual,
antes no se conocían, p ront o entabla n ta m bién los otros des una que ve en fu novela un a especie de tejido de m omentos d idácticos.
relació n estrecha. Pa reciera ser qu e lo m ás sencillo sucede con A éste se le corresponde la comp rensión superficia l d e las parti cu -
dificultad y fatiga m ientras el buen Dios lo at iende . ~ro lo ~ás laríd adee: la No oelle sería fu ndame ntalm ente sólo una "interesa n-
dificil se resu elve fácil y felizmen te sólo cuando el ~lUblo tte~e te digresión ", a pesa r d e algunos rasg os analógicos de importancia.
manos en el asu nto. La explicación banal d el caso es eoiden te. y sm Ella habria sido escrita con m ucha anteriorida d, y luego incorpo-
em barg o hay algo en este caso, que si bien puede aclara rse pa rtien- rada a la novela . Qué significado podría reivindicar así -como
do d e la "necesidad de consuelo", de "la m isma situación", de "el germen de la nooela -, es a lgo que escapa al autor. ¿Es el capitán en
deseo de vengarse", es po r cierto tan poderosa y rotundam ente bell o, laNovellereal menteel salvador, no el rep udidado?([An dré Franeois-
es en ta n poca medida una escapatoria o paliativo, qu e esta s P oncet, Les Affinit és Elective s de Goethe. Eesa i de com me ntaire
explicaciones se torn an totalmente insigni(ica ntes . Como por he- critique, Avec u ne préface pa r Henri Lich te nberger, París, 1910]
chizo especular se enciende la llama que tiembla en el encuentro pp. 184 ·188)
triunfa nte de los a bandonados. Pu esto que para ell os el amor ~o.es De manera igu alme nte sup erficial se cons idera el d iario com o
origin al, original es pa ra ellos la sit uación en la ~ual las ~teJas p ieza de m áx imas goet heanas, introducida a la naturaleza de
fuerzas sacra mentales de l matrimonio que decae, intenta n insta- Ottilie _sin una conexión real, mient ras que en realidad Goeth e
la rse entre ellos como fuerzas m íticas , naturales. Esto y no el amo r p resta sus pe nsa mientos a esta figura param ar, y con ello la anima
es el verda dero secreto lado in terior de aquella si m biosis, de la resp etando su d ébil y apag ada condición [¿respi ración ?J. (pp. 200-
"mism a" situa ción en la que se encuen tran los abandonados. La 203)
n ueva cotidia neida d que les toca en suerte contiene. desnudo, el Los m omentos nozarénícoe necesitan de una severa crit ica.
sacramento del matrimonio: ellos se ven permanentemente, sin Poncet ha recalcado con razón la incapacida d en Goethe de enfren o
esfuerzo, como cónyuges, por todos los me d ios alienta n los antigu os toree a la m uerte desnuda . O se mantiene cas i im percep tiblemente
esposos el trato nuevo de quienes se alejan de ellos. El amor aquí.no sua ve o se le hace frente con una pompa [?J cosmé tica y serena . Lo
es más que la apariencia de vida , ta l como no se en~rega a la ~slón nazaréni co otorga oqu t una profunda y mitigante serenida d y la
ciega y rabiosa de la in vestigación alquimista. rn al des~ublerto, ten dencia católica aqut está emparentada -au nque no se ade cua a
desvelado sacram en to del matrimonio. El espin tu de la m isa negra ella- con la tendencia, por lo de m ás más profunda mente pagana, de
vuel ve aquí:el sacrame nto tom a el lugar del amor;el amor, el lug a.r la novela. (pp. 233 ·35) - Poncet nota también q ue Goethe no fue al
del sacram en to. El espíri tu del acierto satá n ico impera y reflej a en tierro de su m adre y más tarde evit aba su tumba.
como en un espej o al matrim on io. Puesto que S atán .es d~aléctico, y Consideración goehteana del milagro orientada a las ciencias
un a especie de acierto enagañ oso, d ichoso - la apanencLO, a la que na turales. S us mo mentos religiosos son secundarios. (pp. 23 1.32)
Ni etzsche estaba profundam en te entregado-- lo delata com o lo Es to d iferencia notableme nte esta form a de contemp lar de la
delata el espíritu de la gravedad . romántica al ha cerla ap arecer al mism o ti empo como ilegítima. Y
Modelo de imp resión: Archivo Bcnj amin, Ma 1709 esto también es par te de la crítica de los momentos nazarénicos.
L a muda aparición del arqu itecto j unto a la tumba de Ott ilie,
7. El sigu iente borrado r de a dden da est á incluido a con ~in u~. a la q ue hace referencia Poncet (p . 22 9), es fundamen ta l. Indica la
ci ón de la página 144 del eje mpla r de tr abajo, en la qu e Benjamín pura intenc ión del amor que se deb ta di ripir a Ottilie. El amor
ya ha bía h echo un a adde nda de poca extensión, y servía pa ra da r renunciarla a in troducir en el ctrcu lo dl' /a ¡'xi.'1ft'lIcia h umana a

132 laa
esta fig uro, que en cierto modo es, hasta en su belleza, el secreto de La sit uac ión de pa r ti da pa r a la producción del texto revisado
lo vivo. era igua l a la del texto de la tesis de doc torado, e n tanto en uno como
S e hace Miar cóm o la decisión de Ott il ie d e quitarse la vida en o tro ~a~taban los originales pa ra impren ta pro pia mente dichos
no es ad mitida expresamente par ella en ningún lugar y con ello no - los origi nales mecanografiados por Benja min - y no es proba ble
const it uye una resolu ción en sen ti do estricto. (p. 224) que s~an ha llados . En ambos ca sos n08 llegan ej empla res de
Los acontecimientos son injus ta mente considerados como trabaj o del autor; ~n el caso de la tesis de doctor a do, un ejempl a r
parecidos, den tro de lo concebible, a un rela to trágico.. (pp . 236.,2? 1- expresa~en te des ign a do, e n el ca so del t rabajo so bre La s afinida -
53, 256) S in em ba rgo, sólo a las acciones en el sen tido d ram ático, des .et:.ctwas , uno usa do como tal, y e n ambos casos los tra bajos de
es decir a las disp ut as de las personas sostenidas por las palabras, revrs ron hech os por Benjamin e n la versión definitiva se rvía n a l
les cabe la tragedia;en el dom inio silencioso de los acontecimien tos siguie nte prop ósi to : la prepa ración de una ed ición má s del libro e n
sólo relatados, al que pertenecen los hechos de esta novela como cas i e l caso d~l t rabajo sobre La s afinidades electivas,la primera . 'En
ninguna otra , no hay traged ia. Lo trágico ap arece no en la fanta sía este sentido la sepa ra ta de la Breme r Presse ( = .T2BA ) e la borada
si no s610 en la encarnación d e la figura del héroe y sosti ene con ello por . I!~njami n, debi ó de se r vir como testigo prefe rido pa r a la
su forma de existencia extraestética, perteneciente a la filo softa de r evis ión. Pe ro segu ra ment e no fue el único; en e sto se difer en cia la
la h ist oria. si tuación de partida con la de l trabajo sobre Sch legel. Del trabajo
Quema de los manuscritos (p. 54) sob; e G()o~he ~()S llegan com pletas una versión temprana y u na
Goethe no da detalles fieíonó micoe de sus perso najes en la COpl~ en lim pio, los cor pora textuales que beneficiaron en gran
novela (p . 95) me~] da a la revisió n . Concretamente, la copia en limpio (= M ' ),
El discurso al colocar la p iedra fu ndame ntal, fran cmasón registrada en todas las variantes re le vantes , cont ribuyó a lle na r
(p p . 104-111) los vacíos e xistentes e ntre ella y la ve rs ión impresa en los N eue
Modelo de impresión: Archivo Benjami n, Ms 1708 Deutsche Beitriige y que, e n s u defecto , hubiera lle nado la versión
mecanografiada q ue se perdió. La s diverge ncia s en tre ésta y la
Versio nes que se co nservan ve rsión definitiva , pa s ajes como los ac erca de Borchardt títulos de
secciones ~ la ded icatoria pueden se r inferidos, por una parte, de
JI Goethes Wah lve rw a nd tsch a fte n . En: N eue Deutsche Bei- la s ano~clOnes posteriores o aquéllas recu peradas en e l ejemplar
troge, seri e 11, número 1, pp . 83-138 (a bri l de 1924 ) y serie de trabajo, por otra pa rte, de la copia en limpio. Otras anotaciones
Il , número 2, pp. 134· 168 (ener o de 1925 ). en el eje m plar de t rabajo no pued en haber es ta do incluida s en la
.f28A Goethes Wahlverw andt schaften von Walter Benjamin. Edi- versión mecanografi a da del mismo modo que no est á n incluida s e n
torial de la Bremer Pres se. Separata de los números 1 y 2 la copi a en limpio: se trata de mejoras y añadid ura s , tal como la s
de la se rie 11 de los N eue Deutsche Beítriige publicados en la debe haber hech o Benj amín, más tar de, e n a lgún momento des.
editorial de la Bre mer P re sse. La numer a ción de la s pá gi- pu és de q ue se term ina ra la impresión e n los Ne ue Deutsche
nas e s: pp. 83·174; Archivo Benjam ín, Dr 721. Beítrage ; tal es el ca so de l agregado de "de tono fra ncm a són" (parte
MI Goe t hes w ah lverwan dtschaft en. Copia en limpio. con ocida 1), el qu e, como la re fere ncia ac e rca de Fra ncois-Poncet, fue ra
como Ma nuscri to Jula Cohn; Colección Scho lem . hecho despué s de tra bajar sobre sus "Afflni té s électives", cosa q ue
M2 [Goeth es Wahlver wa ndtsch a ft en] versi ón temprana; Co- pr oba damente ocurrió m ás tar de, o la referencia acerca de Berno u-
lección Scho lem . lli y Bacho fen qu e, como lo prueba la carta del 14 de enero de 19 26
M'1 Zu den Wahlverwa ndt sch aftc n[.]Disposit ion ;Arc hivo Ben- (cf Br íefe , p . 409), no puede haber sido hecha antes de es ta fech a.
jamin, Ms 185. Ad~má~, en la rev~8ión fuer on tenida s en cue nt a la hoja manuscri-
M4 Borrador pa ra una ad denda: Arc hivo Benjamín, Ms 1708. ta in cl uid a en el eje mplar de trabajo y la Disposición . Adem ás los
Modelo de im presión: J 2BA MI y 1\12 ayudaron a a cla rar pa sajes de se nti do proble mático y a
asentar la reprod ueci<>n defi nitiva de la pun tuaci ón , ortografia y

134 1:15
citado, de acuerdo con los objetivos per segu idos por Benjam ín.
Aqu í se les prese ntaron a los editores problem as qu e, por otra
parte, son similares en muchos puntos a los de la producción del
texto de la te sis de doctorad o. Es así qu e, tal como en el material
citado en el trabajo sobre Sch legel, pre val eció la intención de
modernizar los pasaj es de Goethe, de sus comentadores coetáneos,
de críticos, autores de cartas, literatos y filósofos (haciendo una
ú níca -y para Benj amín s ígn ificat iva- exce pción con Holderlinl
y -esto constituye la diferencia con res pecto a la te sis de doctora-
do-- de estiliza r no en pocas oport unida des segú n u na manera
propia. Amba s cosas, la mod ernízaci ón y la estiliza ción, en pri nci-
pio no afectan jamás la sintaxis de los pasajes cita dos, s ino
ún icamen te la puntuación, contracción en el casode te r mina ciones
de conjugacione s o declinaciones y ocasionalmente la ortografía. , Goethe,
Hubo que respetar estas in terven cion es de Benjami nya sólo por el
he cho de qu e el texto benj a miniano hubier a sido privado irrespon -
artículo enciclopédico
sablemente de la inte nción de estilización imperant e en él y de los
matices logrados, característicos, de hab er sido ignoradas a cau sa
del principio filológico de la iden tida d del citado. Aquí fue de ber fi-
lológico documentar jus tamen te el ---delibe ra do-- tra tamiento
filológico de un autor.
Toda s las in tervenciones operadas por Benj amín -están I
presentes en may or o menor medida en cas i todas las citas del
ensayo- no fueron reproducidas a ciegas. Con otras pa labras:
aquellos cambios qu e se podían reco nocer lo su ficiente como
I
intervenciones fueron distinguidos de aque llos que res pon den
ma nifiestamen te a errores y omi siones, ya sea de Benjamin , o del
mecanógrafo o del tipi sta, y se conservaron los primeros mientras
I
qu e se corrigieron discre tamen te los últimos.

136
Cu an do Johann Wolfgang Goethe vino al mundo el 28
de agosto de 1749 en Francfort, la ciudad t enía 30.0 00
h abitante s . Berlín, la ciudad más grande del Im perio
Alemán, t enía en aquel en to nces 126 .000 habitantes, en la
m is ma época, sin embargo, Pa rís y Londres ya tenían más
d e 50 0.000 cada una. Estas cifras s on características de la
situación política de la Alemania de aquella época, puesto
que en to da Eur opa la revolución burguesa depend ió de las
grandes ciudades. Por otra parte, fue característico de
Goethe el haber tenido toda su vida un fuerte rechazo a
permanecer en grandes ciudades. Por ello jamás pisó
Berlín , en ed ad ava nzada sólo visitó su ciu da d natal ,
Fra ncfort, dos veces a desgano, pa só la mayor parte de su
vida en u n pequeño estado de 6000 habitantes y sólo llegó
a tener m ayor conocim iento de los centros it a lianos Roma
y Nápoles .
La maduración de la n ueva bu rguesía, cuyo re presen-
tant e cultural y al com ien zo t ambién defensor politico era
el poeta, se perfila c1aramente en su árbol genea lógico. Los
miemb ros masculinos de la línea genealógica de Goet he
salieron de los círcu los del artesanado m edi ante el t r ab ajo
y se ca saron con mujeres de a ntiguas famili as de es t udio-
sos o de fa milias de un estat us social m ás elevado. De la
lín ea p aterna , el bisabuelo era herrador; el abue lo, prime- I .
ro sas t re y lu ego taberne ro; e) padre, Joh ann Caspar
Goethe, fue en un principio un simple a boga do. En poco
ti empo llegó a obte ner el t ít ulo de Consejero Imperi al y adoptó más tarde lo negativo de am bos movimientos: con
cuando consiguió hacer su mujer a la hij a del alcalde el ilumi nismo se oponía a la revolución, con el Sturm und
Textor, Katharina E lisabet h, ingresó definitivamen te a Drang , al Estado. En esta división de la burguesía alema-
las familias dominantes de la ciu da d. na estaba la razón de que ésta no encontrara la conexión
Lajuventud en la casa patricia de u na ciudad libre del ideológica con el Oeste, y Goethe, que más adelante est u-
Imperio afirm ó en el poeta el heredado rasgo primordial dió en profundidad a Voltaire ya Diderot, no es t uvo nunca
- renano-franconiano: reserva frente a todo compromiso más lejos de entender el ca rácter francés que en Estra s-
político y un se nt ido más avisado de lo que es adecua do y burgo. Particularmen te sintomática es su declaración
provechoso para el individuo. El reducido círculo familiar respecto del famoso Manifiesto del materialista francés,el
-Goethe tenía sólo una hermana, Camelia- le permitió Svetéme de la nature de Holbach, en el que ya corre la
al poet a desde temprano concentrarse en si mismo. A cortan te ráfaga de la Revolución Francesa. Le parecía "tan
pesar de ello, las concepciones imperantes en la casa gris, tan cimerio, tan mortecino", que se estremecía ante
paterna natural mente le impedían pen sar en una profe- él como ante un espectro. Le parecía la "quint aesencia de
sión artística. El padre obligó a Goethe a estudiar derecho. la se nili da d, insípido, o, mejor dicho, de mal gusto". Se le
A los diecisé is años entró primero a la Universidad de hacía hueca y vacía esta "triste seminoche atea". Así
Leipzigy a los veintiuno, en el verano de 1770, se fue como sen tía el creativo artista pero también el hijo pat ricio de
estudiante a Estrasburgo . Francfort. Goethe, más adelante, le dio al movimien to
En Estrasburgo se perfila claramente por pri mera vez S tu rm und Drang sus dos manifiestos más imponentes, el
el círculo académico del que surge la literatura juvenil de Gote y el Werther. Pero el movimien to debe su forma
Goethe. Goethe y K.lingerde Francfort, Bürger y Leisewitz universal, en la que se constit uyó en im agen del mundo, a
de Ale mania del Centro, VoB y Cla udius de Holst ein , Lenz Johann Gottfried Herder. En sus cartas y conversaciones
de Livonia ; Goet he como patricio, Claudius como burgués, con Goethe, Ham ann y Merck su rgie ron de él la s divisas
Holtei, Sch uba rt y Len z como hijos de maest ros o predica- del movimi ento: el "genio origin a l", "Lenguaje: revelación
dor es, el pintor Müller, Klinger y Schiller como hijos de del espírit u popular", "Canto: el primer lengu aje de la
pequeños burgueses, VoO como hijo de un campesino, y natural eza", "Unida d de la historia de la Tierra y de la
finalmente condes como Christian y Fritz van Sto lberg, humanidad". En estos años Herder preparab a su gran
todos ellos trabajaban juntos para encumbrar por un ant ología de los can tos populares bajo el título Voces de los
camino ideológico lo "nuevo" en Alemania. Pero la debili- pueblos en can tos , que abarcaba el mundo desde Laponia
dad fatal de este movimi ento revolucionario esp ecífica- hasta Madagascar, y que tuvo la máxim a in flue ncia sobre
mente alem án fue no poder reconciliarse con las divisas Goethe. E n efecto, en su lírica juvenil se une la renovación
originales de la emancipación burguesa , del iluminismo. de la forma del lied a través de la ca nción popular con la
La masa burguesa, los "iluminados", estaban separados gran liberación que había apo rtado el círculo Hainbund de
de su vanguardia por un inmenso abism o. Los r evolucio- Gottinga . ''VoB emancipó a los campesinos de los pantano s
narios alemanes no eran iluminado s, los iluminist as ale- para la literatur a . Expulsó de la liter atura las formas
manes no eran revolucionarios. Unos agrupaban sus ideas conven cionales del Rococó con horquillas de este rcolero,
en torno de la revelación, la lengua, la sociedad; los otro s, t rillos y el dialecto de In Baja Sajon ia, qu e se levanta el
en torno de la doctrina de la r azón y del Estado. Goethe som brero sólo a medi as frente ni seño r ." Pero puesto que
140 141
en VoBla descripción constituye a ún el tono fundamental asunto se produce por primera vez el fen ómeno que va a
de la lírica (así como en Klopstock la retórica es el funda- ser típico de la obra de Goethe: como dramaturgo se
mento del movimiento hímnico), sólo se puede hablar de la somete un a y ot ra vez a la atracción por los asuntos
liberación de la lírica alemana de los círculo s de la descrip- revolucionarios para luego desviarse del tema o dej arlo
ción, la did áctica y la acción a partir de las composiciones como fragmento. Al pri mer tipo corresponden Gotz von
de Goethe en Estrasburgo (S alutación y despedida , Con Berlichingen y Egmont, al segu ndo La basta rda. Cómo
una cinta pin tada , Canción de mayo,La rosa en el zarzal). Goet he ya en este primer dram a en rigor se sust r ae a la
Una liberación que, naturalmente, sólo podía constituir energía. ~evolucionaria del movimien to Sturm und Drang ,
un estadio precario, t ransitorio, y mientr as que condujo a se manifiesta con toda claridad en comparación con dra-
la lírica alem ana a su decadencia en el siglo diecinu eve, mas de sus contemporáneos. En 1774 Lenz dio a publi ca-
fue limitad a conscienteme nte por Goet he ya en su obra ción E.l preceptor o ventajas de la educación privada , qu e
tardía, en el Diván de Occidente y Oriente. En comunidad echa Implacabl e luz sobre aque l condicio namiento de)
con Herd er , Goet he redactó en 1773 el manifiesto Del mundo literario de entonces, que t uvo muchas consecuen-
carácter y arte alema nes con aquel est udio sobre Erwin cias también para la evolución de Goeth e. La burguesía
von Steinbach, el constructor de la catedral de Est rasburgo, alema na estaba lejos de se r lo suficientemente fuerte como
que más tarde convirtió el clasicismo fanático de Goethe para sostene r un quehacer literario exten so por sus pro-
en algo tan particulannente esca ndaloso para los romá n- pios medios. La consecuencia de aque lla sit uación fue que
ticos cuando éstos redescubrieron el gótico. la literat ura siguió depend iendo del feudalism o aun cua n-
Del mismo círculo creador surgió en 1772 el Gotz van do la sim patía del literato estaba del lad o de la burguesía.
Berlichingen . En esta obra se expresa clar am ente la divi- Su pobre condición lo obligaba a acep tar comidas de
sión de la burguesía alem ana. Las ciudades y las cortes caridad, a enseñar como preceptor a nobles latifundista s
deben personificar , como re presentantes del principio de y a acompañar en sus viajes a j óvenes príncipes. Final-
la razón envilecido en el reali smo político, al rebaño de los mente esta dependencia amenazó también con hacerle
ilu ministas sin es pírit u, al que se opone el Sturm und perd er el fru to de su creación litera ria , puesto que sólo
Drang en la figura del cabecilla del cam pesinado en aquellas obras expresamente designadas por decreto del
rebelión. El trasfondo histórico de esta obra, la guerra gabinete estaban protegidas contra la reproducción ilegal
campesina al em ana, podría inducir a ver en ella un cred o en los países del Imperio Alemán.
genuinamente revo lucionario. No lo es, pu es lo que funda- En el año 1774 se publicó Los sufrimientos del joven
mentalmente se alivia en el levantamiento de Gotz son los lVerther después de qu e Goethe fuera nombrado en la
dolores de la ca ba llería imperial , del antiguo estamento Audiencia Imperial de Wetzlar. El libro fue ta l vez el éxito
señorial, vencido por los príncipes en ascenso. Gotz lucha lite rario más grande de todos los ti empos . En él Goethe
y ene primero por sí mismo y luego por su estamento. La perfeccion ó el ti po del autor genial. Pues si el gran autor
idea cent ral de esta obra dr amática no es el levantamiento hace de su mundo interior desde un comi enzo un as unto
sino la tenacida d. La hazaña caballeresca de Got z es público, de las cuestiones de la época constante mente
regre siva, es la hazaña más fina y gentil de un señor, la cues tiones de su mundo de experiencia y de pen samientos,
expresión de un impulso individual , no comparabl e con los Goet he represe nta en sus obras j uve niles este tipo del
brutales asaltos incendiarios de Los band id os. Con este gran autor con una perfe cciónjamás alcanzada. En Werth er
142 143
la burguesía de entonces encontraba caracterizada su tras, el que en el transcur so de mi extraña vida hubiera de
pat ología al mismo ti empo en forma aguda y complaciente, experiment ar también los sent imient os de novio." Pero el
como la actual la encuent ra en la teoría fr eudiana. Goethe compromiso con Lili Schonem ann fue , por cierto, un solo
entretejió su amor des afortunado por Lotte Bu ff la novi a episodio tor mentoso en su luch a de más de treinta a ños
de un am igo, con las aventuras amorosas de un joven contra el m atrimonio. El h echo de que Lili Schonema nn
literato cuyo suicidio había dado m uch o que hablar . E n los fu er a probablemente la mujer más signific ativa, pero
est ados de ánim o de Werther se despliega el Weltschmerz 1 seguramente la más libre que se le ace rcar a a Goethe, sólo
de la época en todos sus matices. Werther no es sólo el que podía, en último t érmino-aumentar su resist encia a uni r-
ama sin fortuna, el que, en su conmoción, encuentra se a ella. En mayo de 1775 huyó en un viaj e a Suiza,
caminos h acia la na tu raleza no buscado s por ni ngún otro emprendidojunto con el conde St olberg . El h aber conocido
enam orado desde la Nueva Eloísa de Rousseau, es tam- a Lavater marcó es te viaje para él. En su Physiognom ik
bién el burgués cuyo orgullo choca dolorosamente contra [Fi siognómica], que causaba ent onces sensación en Euro-
las barreras de clase y demanda su reconocimiento en pa, Goet he reconoció a lgo del espíritu de su propiacontem-
nombre de los derechos humanos, hasta en nombre de la placi ón de la naturaleza. Má s adelant e, la unión íntima
criat ura. En él Goethe deja qu e el elem ent o revolucionario que en Lavaterformó el estudio del mundo de las criat uras
en sujuvent ud se exprese por última vez en mucho ti empo. con el pietismo , hubo de contrariar a Goet he.
Si en la re se ña de una novela de Wieland h abía escrito: E n el viaje de retorno, una coincidencia h izo que
"Las m arm óreas ninfas, las flor es, los florero s, las carpe- conociera a l prín cipe h eredero, futuro duque Ka rl August
tas bordadas en las m esas de este pequeño pueblo, ¿qué de Sachsen-Weimar. Poco después Goeth e acep tó la invi-
gr ado del r efinamiento no presuponen? Qué desigualdad tación del prín cipe a su corte. Lo qu e fue pen sado como un a
de los estamentos, cuánta escasez donde hay tanto placer, visita se tornó en una estadía de por vida. El 7 de noviem -
cuánt a pobreza donde hay t anta propiedad", ahora dice de bre de 1775 Goethe llegó a Weimar. En el mi smo año fue
mane r a un poco atenuada: "Se puede decir mucho a favor nombrado Con sejero de Legación con as iento y voz en el
de la s reglas, casi tanto como lo que se puede decir en loa Cons ejo de Estado. El mismo Goethe, desde un comienzo,
de la sociedad burguesa". En Werther la bourgeoisie en- sintió esta decisión de ponerse al servicio del duque Karl
cuent ra el semidiós que se sacrifica por ella. Se siente August como un compromiso con se ria s consecuencias en
salvada sin se r liber ada; de ahí la protesta de Lessing, con toda su vida. Dos cosas fueron determinante s para esta
su insobornable conciencia de clas e, que echa de men os decisión . En una época de exacerbadas con mociones polí-
aquí el orgullo burgués contra la noblez a y exigía de ticas de la burguesía alemana, su posición le permitía
Werther un final cínico. obt ener u n contacto cercano con la realidad política. Por
Des pués de las complicaciones sin esper anzas del otra parte, a l sit u a rlo es ta posición como alto miembro de
a mor por Ch arlot t e Buff, la perspectiva de un matrimonio un aparato de funcionarios, se sustraía a la necesid ad de
burgués con una bella, impor tante y distinguida joven de tomar decisiones r adi cales. A pesar de la discrepancia
Iera ncfort pudo parecerle a Goethe un a solución. "Fue una interior , esta posición dab a al m eno s un sus tent o exterior
rara decisión de aque llo superior que impera sobre ncso- a su a cción y a su presencia . Qué caro era el precio pa gad o,
es algo que Goethe podría haber escuchado de las voces
I Dolor del mun do. [T.J int er rogativas, defraudad as, indignadas de sus amigos
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(de no habérselo mantenido pr esente su propia conciencia, la temprana prosa revo lucionaria, "que le estafaba al
insobornablemen te vigi lante). Klopstock e incluso Wie- lenguaje sus privilegios", h acia el gra n ritmo calmado que
la nd sintieron rechazo , como más ta rde también Herder, respiran aque llas ca rtas dictadas en los años 1786~ 1788
por la generosidad con qu e Goeth e correspondía a las en Itali a . Por su contenido son la fuente más importante
exige ncias de su posición y más a ú n a las que le hiciera la para comprender el comportamien to del j oven poeta fre n-
forma de vida y la persona del gran duqu e. Pu esto qu e te a las }~cupaciones adm inistrativas, pero sobre todo
Goethe, el autor del GOIz , del \Ver/her, rep resentaba la frente a la ~ociabilidad cortesana. Goet he no era por
oposición burguesa. Esta se depositaba ta nto más en su natura leza siempre de reacción rápida.
nom bre, por cua nto en aque l entonces la s te ndencias no Quería a prenderlo y observó "cómo lo hacía la llam a-
encontraban ca si otra expresión qu e no fuera la personal. da gen te de mundo". De hecho, no era posibl e una esc uela
En el siglo dieciocho el autor era a ún profet a y sus escritos, más .d~ra que es~a rela ción altamente expuest a bajo las
el compleme nto de un eva ngelio que parecía expresarse con diciones de vida de un a ciud ad pequ eña . A esto se
más acabadamente a través de su vida misma . El enorme agregó que Cha rlotte van Stein jamás forzó porGoeth e los
prestigio personal que habían conferi do a Goethe sus conceptos de decencia de la socieda d cortesana , a un en Jos
primeras obras --que er a n men sajes- se perdió en
-
anos en que tuvo una comunica ción tan incomparable-
Weimar. Dado que se quería esperar sólo lo monstruoso de mente pro fun da con el mundo de Goethe . Goethe necesitó
él, se urdie ron las leyend as más descabelladas . Se decía a ños para que esta mujer tomara un luga r tan inconmoví-
que Goet he se em borrachaba di a riami ente con agu ardien- bIe y benéfico en su vida , que su imagen pudiera fundirse
te , y que Herder predicaba en botas con es pue las y que en la figura de Ifigeni a y de Eleonore von Este, la a ma da
después de la prédica cabalga ba t res vue ltas alrededor de de Tasso. El hecho de qu e se arraigara en Weimar y cómo
la iglesia (así imaginaban la vida de los genios en estos lo hizo está en tera men te ligado a Ch arJ otte van Stein. E lla
primeros meses ). Gra ves consecuenci as tu vo, sin embar- lo ~an: iliarizó no sólo con la corte sino con la ciudad y el
go, lo que en realidad daba fundamento a estas exageracio- p~lsaJe. Junto a todo el protocolo del se rvicio tienen lugar
nes: la amistad ent re Goethe y Karl Augus t , que fue siem pre aquellas notas más fugaces o más a mplias a la
cimentada entonces , y que más tar de dio a Goet he las s~ñora Von Stein , en las que Goet he, como lo hiciera
garantías de una regencia a mplia, es piritual y lite ra ria, la SIem pre como am ante, ap arece en toda la a mplit ud de sus
primera un iversal -eu ropea despu és de Voltaire . "En lo dote~ y acti vidades, como dibujante, pintor, ja rdinero,
que atañe al juicio del mundo", escribía enton ces Karl a rqu ttecto, etc. Cuando Riemercuenta del año 1779, cómo
August, de diecinueve añ os, "que desaprobaría el que yo Goethe recorrió durante un mes y medio el ducado, duran-
nombra ra al Dr . Goethe en mi consejo supremo sin que te el día inspeccionando los caminos, escogiendo a los
h aya sido primero fun cionario, profesor, consej ero de jóvenes en los despachos para el servicio militar, por la
cáma ra o de gobier no, no camb ia nada." noche descansando en pequ eñas posadas y trabajando en
El padecimi ento y el desconcierto de estos primeros su l figen ia, sólo ofre ce una miniatura de tod a esta existen-
años en Weimar se t ransforma ron y encontraron un a cia críti ca, rnúltipl emen te a menaza da de Goethe.
n ueva fuente en el a mor de Goethe por Charlotte van El prod ucto poético de estos años son los comienzos de
Stein. La s ca rtas que le escribió en los años 1776- 1786 Misión teatral de Wilh elmMeister, Stella , Clavigo , Cartas
permiten reconocer estilísticamente el pa saj e continuo de de Werther desde Suiza, Tasso y, sobre todo, una gran
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parte de la lírica más imponente: Viaje al Harz en in vierno, escribe a un amigo que no ambiciona la fama de Goethe al
A la lu na, El pescador, Sólo qu ien conoce el anhelo, Por precio de sus pad ecimi entos físícos. Más ad elante, el poeta
encima de todas las cumbres , S ecretos. Goet he escribía en aplicó los recursos pre ventivos más severos cont ra esta
aquellos años t ambién el Fausto, incluso echó los cimien- susceptibilidad constitutiva. Sí, cuando se obs erva que
tos interior es de algunas partes del segu ndo Fa usto, al Goethe eludió cuando pudo ciertas t endencias -por ejem -
menos en la m edida qu e el origen del nihilismo es tat al plo, tod as las nacionales y la m ayoría de las románti-
goetheano , que se impone bruscamente en el segundo acto, cas-, se debe pens a r que temía que lo conta giaran in me-
em pieza a forma rse en las exp eriencias de los primeros diatamente. Que no escri biera ninguna obra t rágica es
años e n Weimar. En 1781 dice: "Nuestro mundo moral y algo qu e é l mi smo achacó a esta constitución .
políti co es t á socavado por pasajes subter ráneos, sótanos y Cuanto más se acercaba la vida de Goethe en Weimar
cloacas, como suele es tarl o una gra n ciu dad, en cuya a u n cierto estado de equilibrio -su inserción en la so-
a rmonía y h abitabilidad por supuest o nadie piensa y ciedad cortesana tuvo lugar form almente en 1782, con el
medi t a ; sólo se le vuelve más com prensible a aquel que e nnoblecimien to- tanto más intolerable se le hacía la
tiene algú n conocimiento cua ndo a lguna vez cede el suelo ciudad. Su impacien cia cobró la forma de un descontento
aquí, cuando una vez se eleva una hum a reda allá... y se patológico con Alemania. Dice que quiere escribir u na
escuchan aquí ma ravillosas voces". obra que odien los alem anes. Su rechazo llega incluso a
Cada giro con el qu e Goethe afirmaba su posición en más . Luego de haber estado embelesado dos años de su
Weimar 10 alejaba más del círculo creador y de amigos de juventud por el gótico, el paisaje y la ca ba llería alemanes,
los comienzos de Estrasburgo y Wetzlar. La incomparable Goethe descub rió y cultivó ya a los veinticinco a ños,
autoridad que llevó a Weimar y qu e su po imponer frente primero atenuada y confusamente, en lo sucesivo más
al duque se fundaba en su papel de mentor e ntre los claramente, a medi ado s de los treinta en to no exigente, y
m iembros del Sturm und Drong , Pero en una ciudad más tarde con siste ma y fundamento s, un a resistencia
provinciana como Weim ar, este movimiento sólo podía cont ra el clima y el paisaje, cont ra la historia, la política y
manifestarse fuga zmente y se quedó en ext ravaga ncias el carácter de su pue blo, qu e pro venía de lo más íntimo de
tumultuosas, sin volverse fecundo. Goethe también lo su ser. Est e estado de ánimo se desencaden ó en 1786, en
reconoció claramente desde un comien zo y se enfrentó a la precipitada partida de Goethe hacia Italia . El mi smo
t odo intento de continuar la esencia de Estrasburgo en calificó su viaje de huida. Las supersticiones, las tensiones
Weima r. Cuando en 1776 apareció Lenz en Weimar y se lo cercaba n tan opresivamente que no se a nimó a hacer
comportó en la corte en el estil o de lo.s poeta s del S tu :m saber a nad ie de su pla n .
und Drang, Goethe ord enó que lo retiraran. Era se nt ido Durante este viaje de dos años, qu e lo llevó por
común político. Pero más aún, una defensa in sti ntiva Verona , Venecia , Ferrara , Rom a y Nápoles hasta Sicilia,
cont ra la impulsividad ilimitada y el pathos que h abía en decidió dos cosas. Por una parte Goeth e re nunció a la
el est ilo de vida de su juventud, y a cuy a alt u ra ya no se esper a nza de dedi car su vida a las a rt es plásticas. Había
sent ía a la rgo plazo. Goethe presenció en estos círculos los acariciado esta idea un a y ot ra vez. Si Goethe, inconscien-
ejemplos m ás devast adores de ge nialidad ext rema, y cómo temente, h ab ía asumido su posición fre nte a la nación y si
10 conmovió la comuni dad con tales n aturalezas, es algo dura nte much o ti empo no quiso perder la fisonomía de un
que dice una declaración de la misma época de Wiela nd . Le diletante, ta mbién su vac ilar ace rca del destino de su
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genio era culpable de esto como de las confus iones e quía eran inalienables, yen segundo lugar , por su posic ión
inseguridades de su cre ación liter aria. Est e genio te nía anarquista, su incapacidad de hacer va ler el E st a do como
demasiado a menudo los ra sgos de l t alento como para factor hi stórico. Para Goethe la historia representaba una
hacerle más fácil el camino al poeta. El gran art e del sucesión impre visi ble de formas de dominación y de cul tu-
Renacimient oitaliano, al que Goethe, por verlo con los ojos ras, en la que los grandes in dividuos, tanto J ulio César
de Winckelmann, no podía diferenciar nít idamente del de como Napoleón, Sh akespea re como Voltaire, brindan el
la antigüedad clásica, sentó en él, por un a parte, la cer teza único sustento. Nunca pudo declararse part ida rio de mo -
de que no había n acido para la pint ura, y por otra parte, la vimientos nacionales o sociales. Es cierto que en pri ncipio
base de aquella limit ad a doctrina clasicist a del arte, que nunca manifestó una opinión aca ba da sobre estos asun-
quizá represente el únic o ámbito del pensam iento en el tos, pero éstas son las conclusiones qu e re sultan tanto de
que Goethe se encont r ab a m ás bien detrás de su época en sus conversaciones con el historiador Luden como de las
vez de encabezarla. Inclus o en otro sentido encontró Goethe Años de andanzas y del Fausto. Estas convicciones t a m-
el camino hacia sí mismo. En u na carta envia da a su hogar bién determinan su relación con el dr am aturgo Schiller.
se re fiere a la corte de Weimar: "La ilusión de qu e la Pa ra Schiller el problema del Estado había ocupado des de
simient e que madura en mi exis tencia y en la de mis siempre un luga r central. El Estado en su re lación con el
amigos debería ser sembr ada en este suelo, y que aq ue llas in dividu o fue el tema de los dramas de su juventud, el
joyas celestiales podrían engarzarse en la s coronas de Es tado en su relación con quien ostenta el poder, el de sus
est os príncipes me h a abandonado t otalmente y enc uentro obras maduras. La fuerza motora en los dramas goethoanos
restablecida mi felicidad juvenil". n o es enfrentam iento sino desplieg ue. La obra lírica más
En Italia surgió de la versión en prosa de lfigenia su importante de la época italiana son las E legías romanas,
versión en verso. Al a ño siguiente, en 1787, el poeta que capturan con la determinación y perfección formal de
t erminó Egmont.Egmont no es u n drama político sino un a la an tigüedad la m emori a de múltiples noches de a mor
caracterología del tribuno alemán, com o acaso hubier a roma n as. La intensificada determinación se nsual de su
querido h acerlo Goet h e, en su con dición de defensor de la naturaleza lo con dujo a la decisión de estrechar su ámbito
burguesía. Pero est a ima gen del int répido hombre de vit al para seguir actuando sólo a partir de un núcleo
pueblo se elevaba hacia la claridad con dema siad a supe- limi t a do. Aún en Italia, Goethe pide a l duque, en u n a carta 1

rioridad y las realidades políticas tomaban expresión más que muestra la culminación de su es tilo diplomá ti co, que
!
clara en boca de Oranien y Alba. La fantasmagoría de l lo releve de t odos los cargos administrativos y políticos. Le
lin al -"La libertad, en celestiales arreos, irradiando cla- fue concedi da esta petición, y si Goethe, no obstante, sólo
rielad, descansa sobre una nube"- desenmascara la idea da ndo dilatados rodeos volvió a encontrar el cami no de
HU puestamente política del conde Egmont como la inspira- una intensa producción poética, la causa más important e
uiún poética que es fu ndamentalmente. Para el poet a de ell o fue el cont act o con la Revolución Francesa. Par a
ex ist ían límit es estrict os en la int erpret ación de l revolu- enten der este contacto es necesario tene r en cuenta - a l
cionario movimient o de lib eración que estalló en los Países igual que con todas sus decla raciones di sipadas , inco- I

Bajos en 1566 bajo la conducción del conde Egmont: en nexas, im pene trables respecto de la política- menos la
primer luga r , por un /círculo social creador y un carácter suma de sus improvisaciones teóricas que su función. 1

para los que las ideas conserva doras de trad ición y jerar- N o cabe duda de que Goethe cons ide ró problemático
I ón 151 1
1
el despotismo ilustrado del siglo dieciocho mu cho a ntes de representante, su em bajador frente al feudalismo y el
que estallara la Revolución Francesa , después de sus principado alemanes. A partir de los conflictos de esta
experiencias como Consejero de Legación de Weim ar. No posición representativa se explican sus conti nuas fluctua-
sólo a caus a de sus la zos íntimos con el régi me n feudal ni ciones. Sin embargo, el más grande exponente de la
a ca usa de su rechazo fundam ental de toda conmoción literatura clásica burguesa -que constituía el ú nico mo-
violenta de la vida pública no había podido reconcilia rse tivo indiscutible por el qu e el pue blo a lemá n podía arro-
con la Revolución, sino sobre todo porq ue se resistía, más garse el pre stigio de nación cult ural moderna- no podía
aún, le era imposible a lcanzar alguna opinión fundamen- pens ar la cultura burguesa de otra manera que no fuera en
tal en asuntos de la vida estatal. Si no se pron unciójamás el marco de un estado feudal ennoblecido. Si Goet he
sobre los "lími te s de la acción del Estado" tan claramente rechazaba la Revolución Francesa, no era és te un rechazo
como, por ejemplo, Wilhelm von Humboldt, fue porque su en el sentido feu dal -a parti r de la idea patriarcal de que
nihilismo político iba demas iado lejos como para haberse cada cultura , incluso la bu rguesa , sólo podía prosp erar
atrevido a hablar de él en otra forma que no fuera la bajo la protección y a la sombra de la dominación ab solu-
alus ión. Sufici en te el que, más tarde, el programa de ta- sino también en el sentido de la pequeñ a burguesía ,
Napo león de desbaratar al pueblo alemán en sus pueblos es decir, del pa rticular que, te meroso, busca ai slar su
constitutivos no tuviera nad a de monstruoso para Goethe, existencia de las conmociones políticas que lo rodean. Pero
qui en veía justam ente en esa dispersión completa la este rechazo no era ni en el es pírit u del feudalismo ni en
manifestación exterior de una comunidad en la que los el espíritu de la pequeña burguesía caba l y u nívoco. Por
grandes in dividuos podían elegir sus círculos de acción eso ni una sola de las cre aciones litera rias en las que
(círculos en los que podían disponer pat ri arcalmen te y durante diez años t rató de aclarar s u relación con la
enviarse unos a otros sus señales espectrales superando Revolución pudo conquistar u n lugar central en el contex-
los siglos y los límites de los estados). Con razón se ha dicho to total de su obra.
que la Alemania de Napoleón fue para Goethe el prototipo No son menos de siete las obras en las que Goet he
de lo fra nconiano con tono latino-francés, el ca mpo de entre 1792 y 1802 t rata re novadamente de arrancar a la
acción más adecuado. Pero también la enorme susceptibi- Revolución Francesa una fórmu la vencedora o una ima-
lidad y la perturba ción patológica a la s que lo llevaron los gen conclusi va . Se trata, en un primer momento, ya de
grandes acontecimientos políti cos de su época influyeron produ ctos secundarios que marcan con el El gra n copto y
directamente en su relación con la Revolución. Esta per- Los exaltados el mínimo nivel jamás a lcanzado por la
turbación, en la cual el poeta fue afectado por ciertos producción de Goet he, o, como en La bastarda , de un
cptsodíoe de la Revolución Francesa como por reveses intento condenado a subsistir como fragmen to. Finalmen-
personales de l des tino, hizo que le fuera imposible regular te Goethe se aproximó mucho al objetivo en dos obras
el mundo de lo político por princi pios y sólo a partir de lite rar ias que, cada cual a su manera, trataron, por decirl o
ellos, como podría ser absolutamente posible para la vida así, en bagatelle a la Revolución. Germán y Dorotea la
privada del individuo. convierte en oscuro trasfondo, en el que se recorta, sed uc-
A la luz de las cont radiccio nes de clase de la Aleman ia tor, un idilio alemá n de pu eblo; Reineke, el zorro deslíe el
de entonces es to se presenta así: Goet he no se sentía , como pathos de la Revolución en la form a de un a sátira en verso,
Lcssing, paladín de las clases burguesas sino antes bien su que no en vano se remonta a la forma medieva l de la
l ó2 153
n arraci ón de an imales. La Revolución como t ras fondo de andanzas , resultó ser la posición má s avan za da que logró
una im agen de concepción moral (así aparece en Germ á n a lcanza r en el m u ndo de lo hist órico. Esta orien tación
y Dorotea ): la Revolución como cómica acción prin cipal y h acia las ciencia s natura les iba en cont ra de la política,
de estado, como intermezzo en la historia a n imal de la pe ro también iba en cont ra de la teología . En ella el
huma nida d (así a parec e en Reinehe, el zorro). Con e llo el spinozismo a nticlerical del poeta encontró su configura-
poeta su pera la s huell a s del rese ntimiento aú n pe rcepti- ción m ás fecunda. Si se opone a los escr itos pieti stas de su
bles en los a nteriores intent os de darle forma, sobre todo a ntig uo a migo J a cobi porque éste formu la la tesis de que
en los Diálogos de los emigrados alem anes. Pero el hecho la na tura leza esconde a Dios, Ja má s importante de Spinoza
de que la historia , e n su ve rda de ra cumb re de humanida d, para Goethe es qu e tanto la naturaleza como el es píritu
se aglutine e n torno del rey, esta má xim a jerárquica , son un la do manifiesto de lo divino . Esto q uiere decir
feuda l, obtiene la ú lti ma palabra en este ciclo de produc- Goethe cuando le escribe a J acobi: "A ti" te ha "ca stiga do
ción . Sin emba rgo, just a mente el rey de La bastarda hace Dios con la met a física ... a mí, en cambio me ha bendecido
cla ramen t e apreh en sible la incapacidad de Goethe para con la fís ica" . El concepto bajo el cual Goethe presenta sus
comprender la historia política. Es el Thoa s de l fig enia en revelaciones del mundo físico es el "fenómeno primige nio".
nueva forma , el rey como especie del "buen hombre", Este se formó origi na lmente en el con texto de sus estudios
tran sportado a quí a la agitación de la Revolución, imperio- botánicos y a natómicos. En 1784 Goethe descubre la
samente de stinado a fracasar. cons ti tuc ión morfológica de los h ue sos del cráneo a pa rtir
Los problem a s político s que los años noventa impu- de una t ransmutación de los huesos de la columna verte-
sieron a la pro ducción de Goethe fueron la causa de que bra l; un a ño después, la Meta m orfosis d e la s p lantas. Bajo
intentara sustraerse a ella de múltiples manera s. Su gra n esta caracterización ente ndía el hecho de que t odos los
refugio fue el estudio de las ciencias na t ura les . Sch iller órgano s de la planta, desde la s raíces ha st a los estambres
reconoció el carácter de huida inherente a la s ocupaciones son sólo forma s tran smutada s de hoja s . Con ello llegó a l
cie ntíficas de esos a ños. E n 1787 le escribe a Korner: "El conce pto de la "pla nt a pri migenia", declara da "idea" por
espírit u de Goethe ha moldea do a todos los que pertencen Schíller en a quella fa mosa primera conversación con el
a su círculo. U n desprecio orgulloso de toda espe culación poeta , pero que Goet he no quería aceptar como tal sin
e invest iga ción , con un a pego a la natur al eza lleva do h asta confer irle una cierta evide ncia sensible. Los est udios na -
la afectación y un a resign a ción a sus cin co sent idos; en t u ra le s de Goethe ocupan e n el contexto de su lit eratura el
poca s palabra s, un a cierta simplicidad in fa nt il de la ra zón luga r que en arti stas menores a m en u do ocu pa la est ética .
lo ca ract eriza a él y a la sect a local. Es mejor busca r Sólo se pued e enten der justam ente este aspecto de la
hier ba s o dedi carse a la mi neralogía que dejarse atrapar creación goethean a t en iendo presente qu e él, a diferencia
por demo stra ciones vacía s. La idea puede ser m uy sana y de ca si todos los int elect u ales de es tas época s, jam á s hi zo
buena , pero t ambién se puede exager ar much o". Este las paces con la "apariencia bell a". No la es té tica sino la
es tudio de la s ciencias naturales sólo podía hacer a Goet he contemplación de la naturaleza le reconcilió la lit eratu ra
má s frágil frente a los acont ecim ient os polít icos. Entendía con la política . Pero ju sta mente por eso t a mpo co se ocult a
la histori a sólo como h istoria natural, la entendía sólo en en est os es t udios cient íficos qué refra ct a rio er a el poeta a
tanto ésta permaneciera liga da a la cr iatura. P or eso la ciertas innova ciones , tanto en lo t écnico como en lo políti-
pedagogía, tal como la desarrolló má s tarde en Los añm; ele co. E n el um br a l de la era de la s cienc ias naturales, que
l ñ4 t ri!)
ampliaría tan vastamente la precisión y el alcance de las damental de la que pa rte la polémica que Goethe lleva ra
percepciones se nsoriales, él cond uce nuevamente a las dur ante años, por momentos con extrema acritud, es :
viej as formas de la inve stigación de la nat uraleza y escri- New ton explica la lu z blanca como una composición de
be : "E l hom bre en sí, en tanto se sirve de sus sa nos luces de colore s, Goet he, por el contra rio, como el ser más
se ntidos, es el a pa ra to físico más gran dioso y preciso que simple, más in divisib le, más homogéneo que conozca mos .
pueda exis tir, y la mayor calamidad de la física moderna "No está compuesta... Mucho menos por luces de colores."
es justamen te el ha be r separado los experime ntos del La Teoría de los colores consid era los colores como meta-
hombre y... que rer reconocer la na tural eza sim pleme nte morfosis de la lu z, como manifestaciones que se conforman
en lo que muestran los inst rumentos artificia les". Según en la lucha de la luz con la oscur idad. Junto con la idea de
sus conceptos, el próximo objetivo natural de la cien cia es la metamorfosis, es dete rminante aquí para Goethe la de
llevar al hombre en pen samiento y acción a arregla r la polaridad, qu e recorre todas sus in vestigaciones. La
cue ntas cons igo mism o. La transformación del mundo por oscuridad no es sólo mera a usencia de luz ---entonces no
la téc nica no e ra en realidad su materia, aun cuando él, e n se ría perceptible- sin o un a contraluz positi va . En rela-
su vejez, hi ciera un exame n asombrosamente lúcido de su ción con esto se le ocurre, en su vejez, que el animal y la
imprevisible im portancia . El mayor provecho del conoci- planta tal vez se h ayan desa rrollad ode su estadoprimigenio
miento de la naturaleza se definí a para él en la form a que a t ravés de la luz o la oscuri da d. Es un rasgo peculiar de
és te da a un a vida. Despl egó esta concepción hasta llegar estos estudios científicos el qu e Goethe atien da en ellos al
a un pragmatismo estricto: "Sólo lo fecundo es verdadero". es pírit u de la esc uela romántica en la misma medida en
Goethe pertenece a la familia de aquellos grandes qu e lo contradice en su estéti ca . La orientación filosófica de
es píritus para los cuales no existe fundamentalmen te un Goethe debe enten derse menos a pa rtir de sus escri tos
a rte como á mbito se pa rado. Para él, la doctrina del fenó- poéticos que de sus escritos sobre ciencias natu rales.
meno primigenio como cien cia na tu ral era al mismo tiem - Desde su inspiración juvenil docum entada en el famoso
po la verdade ra doctrina del arte, como para Da nte lo era fragme nto Naturaleza , 8pinoza sigu ió siendo para él el
la filosofía de la escolástica y para Durero, la s artes patrono de sus estudios morfológicos. Más tarde, éstos le
técnicas. Para la ciencia, inn ovadores en sentido est ricto facilitaron el a nálisi s de Kant. Mientras que Goethe no se
fueron sólo sus descubrimientos de botánica. Im portantes relaciona con la obra crítica central - la Crítica de la ra-
y reconocidos son ad emás los escritos osteológicos: la zón pura- y tampoco con la ética - la Crítica de la razón
demostración de la existencia de un hueso intermaxilar en práctica-, se ntía la máxima admiraci ón por la Crítica del
el ser humano, 10 cual, n aturalmente , no fue un descubri- juicio . En ella Kant rechaza la explicación teleológica de la
miento. Menor r econocimiento t uvo la Meteorología y se natu raleza, qu e era un pila r de la filosofía del Iluminismo,
eu ustion é ené rgica mente la Teoría de los colores , que pa ra del deí smo. En esto Goethe tuvo que coincidir con él, puesto
t toet he corona toda su obra científica, y que de acuerdo con qu e sus propias investigaciones anatómicas y botánicas
cie rtas manifestaciones se podría pen sar que corona la representaban posiciones muy ad elantadas en el ataque
obra de su vida . Desde h ace un tiem po se h a re n ovado la de la ciencia natural bu rguesa contra la teleológica. La
d iscusión acerca de este extenso documen to de la cienc ia defini ción de Kant de lo orgánico como una fin alidad cuyo
natural guet heana. La Teoría de los colores se opone fin no reside fuera sino dentro de la cr iatura final , se
rotundam ente a la óptica de Newton. La oposición fun- correspondía con los conceptos de Goethe . La unidad de lo
l ó(i 157
bello, t a mbién de lo bello en la naturale za , es siempre institutos científicos, todo s los museos, la U niversidad de
1
independiente de los fines:en es tocoinciden Kant y Goethe. J ena, los establecim ie ntos de enseña nza técnica, las es-
Cuanto má s profundamente lo afectaban los sucesos cuelas de canto, la Acade mia de Arte se encon t raba n bajo
e uropeos, tanto má s vasta era la bú squeda de Goethe por la influencia directa del poeta, qu e a menudo se extendía
un resp a ldo para su vida privad a. Así se debe entender la

I
ha st a los det all es más remotos. En coincidencia con esto
disolución de su re lación con la señora Van Ste in , poco su casa se convirtió en un instituto de cultura europeo . Su
tiempo después de volver de Italia. La unión con su futura afán de coleccionista cu bría todos los ám bitos de sus
mujer, Ch rist ia ne Vulpius, a quien conoció poco tie mpo investigaciones y de su afición . Esta s colecciones compo-
después de volver de Italia , fue durante quince a ños un nen el Mu seo Nacional de Goethc en \Veim a r con su
grave escá nda lo para la socieda d burguesa de la ciudad. galería de cuad ros, sus salas con dibujos, loza s, monedas,
Sin emba rgo, no se pretenda ver en esta relació n con una animales emba lsama dos, h uesos y plantas, min erales
jo ven proletaria, trabajadora de una fábrica de flores fósiles, aparatos q uímicos y fisicos, para no mencionar la
art ificia les, un te stimonio de concepciones socia les parti- colección de libros y a utógra fos. Su universalidad no tenía
cularment e liberales por parte del poeta. En cuestiones de límit:s. Allí donde la profesión artística se le negaba ,
organización de su vida privada Goethe t ampoco sabía de qu ena a l menos ser un aficionado. Al mi smo tiempo es tas
m áxim as, mucho menos aún revolucionarias. Christiane colecciones eran el marco de una existencia que adquiría
fue primero sólo un amorío. Lo más llamativo de est a cada vez m ás un carácter represent ati vo frente a los ojos
unión no resi de en su origen sino en su evolución. A pe sar de Europa. Le otorgaban a l poeta, a de más, la autoridad
de que Goethe nunca pudo y qui zá nunca int entó fran- que é l nece sitaba , como el organizador m á s gra nde del I
quea r la enorme diferencia de nivel entre esta mujer y él,
a pesar de que Christ iane, no sólo esca nda lizara a la
mecena zgo del principado que jamá s h aya tenido Alema-
nia. Con Voltaire, un lit erato su po por primera vez a segu- i
sociedad pequeñoburguesa de Weimar por su prnvenien-
cia, sino también a los es píritus m á s libres e importantes
por su forma de vida, a pesa r de que los cóny uges no se
rarse la autoridad europea y represent a r ante los prínci-
pes el prest igio de la burgues ía mediante una existencia
igu almente grande en lo es piritual y en 10 material. En
I
tomaran a pecho la fideli da d matrimonial, Goethe en- est o Goethe es un sucesor directo de Voltaire. Igual qu e la
nobl eció esta unión y con e lla a la mujer mediante sent i- posición de Voltaire, la de Goethe ha de entenderse como
mientos inalterables, una imponente tenacidad en los política. Y aun cuando rechazó la Revoiucíón Francesa
mom entos más difí ciles y, quince años después de su supo, no obstante, aprovechar el a ume nto de poder que
primer encue n tro en el a ño 180 7, con el casamiento por gracia s a ella experi mentó la existencia del literato con
igles ia forzó a la corte y a la socieda d a reconocer a la más virtud y conc iencia de la meta qu e nadie. Si en la
madre de su hijo. P ero con la se ñora Van Stein tuvo luga r segun da mitad de su vida Voitaire a lca nzó una riqueza
I
un a re concilia ción de sleída s610 muy tarde, después de princi pesca, la sit ua ción económica de Goet he no es de I
años de profun do rec hazo. ningun a m anera comparable. Pero para comprender la
En 1790 Goethe as umió la cartera de Culto y Educa- Ilama.tiva rigid ez del poeta en cuest iones de negocios, I
ción como ministro de Estad o, un año más tarde, la especialm ente en las t ratativas con Cotta, hay que tener
cond ucción del Teatro de la Corte. En estos ámbito s su ~n c~enta que é l se cons ide ra ba, desde comienzos de siglo,
acción es infinita . Aumenta de a ño en año. Todos los
1áH
Institutor de un lega do na ciona l.
159
I
En to do este decenio fue Sch iller quien siempre lla ma- "exageradas sutilezas de las te ndencias estéticas y las
ba a Goethe a abandona r la d ispersión de la actividad de teorías artíst icas" que se m ueven en un círculo permanen-
funci on ario y el ensimismamiento de la contemplación de te en esta correspondencia . Y ace rtó al hacer responsable
la naturaleza y a de dicarse a la producción litera ria . El de ello a la disona ncia ch illona con la que se enfre ntan
primer encuentro ent re los poetas, ocurrido poco tiem po host ilmente aquí el arte y la h isto ria . Es así que los poet as
despué s del regreso de Goethe de Itali a , no t uvo conse- no siempre coincidía n in cluso en la com prensión de sus
cue ncias. E sto se correspondía con los sentimient os que obras m ás gra nde s. "Era", dice Goethe de S eh ill er en 1829,
abrigaba el uno por el otr o. ~chiller , en ~qm:1 ent?nces "como aquellos hombres que se basan mu cho en la id ea .
aut or de los dramas Los band~dos . Amor e intrigo :Fieeho , Tam poco encont raba pa z n i podía t ermina r jamás... Yo
Don Carlos, re pres ent aba en la severidad de su s formu- siem pre es taba ocup ad o en toma r una posición firme y
laciones cla sistas la oposición más intensa que se pued a preservar y protege r sus cosas, como las mías, de tales
imagin ar a los in tentos de Goethe de medi ar moderada- influencias."
mente. Mientras que Schiller quería emprender la luch a El im pu lso de Schiller fue importa nte en primer
de clases en toda la línea , Goethe había tom ado h acía térm ino para las ba lad as de Goet he ("El desent errador de
t iempo la líne a de la retirada , desde la cu al sólo se podía t~ so ro s " , "El a pre ndiz de brujo", "La novia de Corinto", "El
llevar ad elante la ofensiva en el t erreno cultural, perot oda dIOS y la bay ad era"). El manifiesto oficial de su alianza
la activida d política de la clase burguesa qued aba limitad~ lite ra ri a fueron las Xenias. El Almanaque a pa reció en el
a la defensiva. El hech o de que se a lca nza ra un comprcrm- a ño 1795. Su frente se orientab a contra los e nemigos de las
so entre estos dos hombres dice claram ent e qu é poco Horas schillerianas, contra el racionalismo vu lgar qu e
consolidada estaba la conciencia de cla se de la burguesía t enía su cent ro en el círculo berlinés de Nicolai. El ataque
a lema na. E ste compromiso t uvo lugar bajo el signo de la tuvo efect o. La mordacidad lit eraria fue intensificada por
filosofía k anti an a. En sus ca rtas S obre la ed ucación est é- el interés a ne cdóti co: Los poet as firm ab an en rea lidad
tica del hom bre Schille r les quitó a las formulaciones como responsables porel conj unt o sin delatar la a utoría de
radicales de la moral kant iana su ag re siva agude za en cada uno de los dísticos. Pero a pesar de todo el brío y la
interé s de lo estét ico y las convirtió en un instrumento de elegancia del a taque , en es te procedimien t o se escondía
const rucción histórica . Esto permitió un entendimiento , una cierta desesperaci ón. La época de la popularidad de
mejor dich o, un a t regua con Goet he. E n re alidad , el t~ato Goethe ha bía pasado , y si ga naba a utorid ad de decenio en
de a mbos hombres permaneció pa ra siem pre ca racteriza- decenio, en realida d no volvió jamás a ser un poeta popu-
do por la re serva diplom ática que exigía de ellos este lar. E special mente el Goethe tardío tiene ese decidido
compromiso. Su discusión se limit aba con precisión casi desprecio del público lecto r, común a todos los poetas
te merosa a los problemas form ales del a rte lit er ario. En clásicos a excepción de Wieland, y que en cuent ra a veces
unt e sent ido hi zo época. La corres pondencia ent re ellos es su expresión m ás categóri ca en la correspondencia ent re
un a docum ent ación bien sopesada y redactada minuciosa- Goethe y Schiller. Goethe no tenía una relación con el
mente y , por motivos tendenciosos, tuvo si empre más público. "Si su efect o era enorme, en realidad él mismo no
prestigio que la más profunda, más libre y más vit al que vivió nunca ni cont in uó viviendo en aquél, ah í donde a l
Goethe ma ntuvo en su vejez con Zelter. Con razón se comie nzo encendía a todo el mundo." El no sabía qu é
refería el crítico de la J oven Alemania , Gu t zkow, a las regal o, por cierto, hacía a Alemania con su persona. Menos
I so 161
aún había sabido armonizar con algu na orientación o posición de Goethe. Sólo en este contexto es comprensible
tendencia. Su intento de rep resent ar una con Schiller cómo Goet he pudo someter su vida en sus últimos t re inta
que dó en ilusión. Destruir esta ilusión es el motivo justi - años a la s categorías burocráticas de la compensación, de
ficado por el cual el público alemán del siglo diecinueve la medi ación, del aplazamiento. No tiene sentidoj uzga r su
trató un a y ot ra vez de oponer a Goethe y a Schiller y actuar y sus gestos segú n u na escala abst r acta de las
medirlos uno frente al otro. El influjo de Weimar sobre la bu ena s cost um bres. E n esta ab st racción reside lo absurdo
gran ma sa alemana no se encontr aba en ambos poetas de los ataques que dirigió Borne contra Goethe en nombre
sino en las revistas de Bertuch y Wieland, en los peri ódicos de la J oven Alema nia . Justamente en sus máxima s y en
literarios AlIgemeine Literarische Zeitu ng y Teutschen las más notables peculiaridad es que manifiesta el régi-
Merkur . "No anhelemos", escribía Goethe en 1795, "las men de su vida Goethe es comprensibl e sólo desde la
revolucione s que podrían preparar las obras clásicas en posición políti ca que él se creó y en la que se colocó. Su
Alema nia ." Esta revolución es la em ancipación de la parentesco escondido, pero tanto más profundo, con la de
burguesía que ocurrió dem asiado tarde en 1848 como para Napoleón es tan decisivo que la época posnapoleónica , el
produci r todavía obras clás icas. El carácter alemá n, el poder que hab ía derrotado a Napoleón, ya no pudo com-
esp írit u de la lengua al em ana, ést as eran ciertam ente las prenderlo. El hijo de padres burgueses as ciende, deja todo
cue rdas con las que Gocthe ejecut aba sus imponentes detrás de sí, se convierte en heredero de una revoluci ón
melodías, pero la caj a de resonancia de este in st rumento frente a cuyo poder todo se est remece en sus manos
no era Alemania sino la Eu ropa de Napoleón. (Revolución Fran cesa;Sturm und Drang ) y en el momento
Goet he y Napoleón tenían un mi smo obj etivo: la en que sacude a l má ximo el dominio de los poderes que
emancipación social de la burguesía bajo la form a política sob reviven, funda mediante un golpe de Estado su propio
del despotismo. Este era lo "imposible", lo "inconmensura- dominio en las mismas formas viejas , en las mism as
ble", lo "insuficiente", una es pina clavad a profun damente formas feudal es (imperio; Weim ar ).
en ellos. Fue lo que condujo a Napo león al fraca so. Por el La hostilidad de Goet he cont ra la s gue rras de inde-
contrario, de Goethe se puede decir que cuanto más enve- pendencia, que ca usó un escándalo insuperabl e a la histo -
jecí a más amoldaba su vida a esta idea polític? y con~cien­ ria de la lite ratura burguesa, es completame nte evidente
te mente la tachaba de inconmensurabl e, de insuficiente, en el contexto de su condicionamie nto político. Antes de
y la elevaba a una pequeña imagen primigeni a de su idea que fund a ra el imperio europeo, Napoleón fue para él el
política . Si se pudieran t razar límites, la poesía podría fundador de su público europeo. Cua ndo el poeta final-
representar la libertad burgu esa de este estado mien tras mente en el año 1815, por influenci a de Iffland, se deter-
que el régimen en sus cuestiones pri vad as se correspondía minó a escribir un a pieza de circun stan cia para la entrada
tota lmente con lo despótico.Pero fundamentalmente, tan- triunfal de las t ropas en Berlín,El despertar de Epiménides ,
to en la vida como en la literatura se puede reconocer sólo pudo ema nciparse de Napoleón ciñ éndose a lo caótico ,
de rtn mcnte la acción recíproca de estas tendencias irre- a lo oscuro del poder primitivo qu e sacudió a Europa en ese
conciliables: en la vida como libertad de la manifest ación hombre. Nada podía sentir por los vencedores. En la
erótica y como régim en est rictí simo de la "renuncia". en la sufrida determinación con que intentó defenderse del
literatura, en ningún lugar tanto como en la segunda espíritu que movía a Alem ania en 1813, se expres a, por
parle del Fausto, cuya dialéctica política da la clave de la otra parte , la misma idiosincrasia que le tornaba insopor-
<.
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.able la estancia en aposentos de enfermos y la cercanía de aseguró su influencia decisiva a la novela , justamente
noribundos. En su aversión contra todo lo soldadesco porq ue estaba condicionado en la sit uación alemana del
tabla ciertame nte menos su oposición a la coerción mili- siglo que terminaba. En ella se basan las novelas sobre
.ar, incluso a la inst rucción mili tar, qu e su rechazo contra artistas de l romanticismo desde Heinrich von O{terdingen
.odo lo que tiende a menoscabar la figura del ser humano, de Novalis, Stembald de Tieck hasta El pintor Nolten de
toede el uniforme hasta la herida. Su s nervios fueron Mortke. E l estilo de la obra es acorde con el contenido. "En
puestos a du ra prueba cuando en 1792 t~~o que aco~p~­ nigun a parte se delata la maquinaria lógica o una lucha
ñnr al duque en Francia durante la invasión de los eje rcí- dialéctica de las ideas con el t ema, sino que la prosa de
los aliados. En ese ent onces Goet he reveló un gran arte Goctho es un a perspe ctiva del teatro, u na pieza meditad a ,
para aislarse medi ante la conte mplación de l.a ~aturaleza, aprendida , que es sus u rra da te nuemente para una estruc-
estudios ópti cos y dibujos , de los acontecimientos que turación creadora de las ideas. En ella las cosas no habl an
presenciaba. La "Campaña de Francia" es tan import~nte por sí mismas , si no qu e deben dirigirse al poeta para
como aporte al conocimiento del poeta ~o~o tu rbia y obtene r la pa labra. Por eso este len guaje es preciso y no
horro sa en tanto análisis de los acontecim iento s de la obstante modesto , claro sin ser ostentativo, diplomático al
política mundia l. ext r emo."
El giro político y hacia Europa es la marca de la Se debía al temperamento de ambos hombres que el
creación poética tardía de Goethe. Sin embargo sólo sen- influjo de Schiller se manifestara esencialmente en la
tiría este suelo tan firme bajo sus pies después de la formación, motivación de la producción goethea na sin
muerte de Schiller . Por el contrario, la gran obra en prosa influ ir en pri ncipio en la dirección de la creación goet hca-
que reanudó y concluyó de spués de una larga pausa ,.aú~ na. Que .Goet he se dedicara a la composición de bal ad as,
bajo la acción directa de Schiller , los Años de ~pren~tzaJe que contmuara losAño,'; de ap rend izaje de Wilh elm Meister,
de WilhelmMeister, car acte riza su permanencia vacilante el fragmento de Fausto, qui zás haya sido gracias a Schiller.
en los pórticos idealistas, en el humanismo alemá n, desde Pero cas i siempre el verdadero interca mbio de ideas acer-
el cua l Goethe tras larga lucha , llegó a lo ecumé nico. El ca de estas obras giraba en torno de lo artesanal y lo
ideal de los Años de aprendizaje - la forma ci ón-e- y el técnico. La inspiración de Goethe no era desviada. Era un a
entorn o social del héroe - los comediantes- se correspon- amistad con el homb re y con el autor Schill er . Pero no era
den de hecho el uno con el otro de forma est ricta, son dos la amistad de poetas que muchas veces se creyó ver. No por
exponentes de aquel imperio de ideas específicamente ello el en canto extraordinario y la fuerza de la persona de
nlcmán de la "apariencia bella", que te nía muy poco qu e Schiller se de splegaron en menor medida frente a Goethe,
decir a la bu rguesía de Occidente que en ese momento y des pués de su muerte Goet he les levantó u n monumento
uxecndía a la dominación. De hecho fue casi una necesid ad en s u Epílogo a La campana de Schiller. Después de la
pot'!li ca poner actore s en el centro de una nov~l~ burguesa muerte del poeta, Goethe les dio u na n ueva organización
ulomana. Con ello Goethe eludía todo 10 condic ionado por a sus relaciones personal es. A partir de ese momento, no
In política para luego recuperarlo sin dud a de maner a hubo nadie en su entorn o cuyo prestigio acaso se aproxi -
tnnto más despreocupada veinte años más tarde, en la mara a su propio nombre. Tampoco vivía en Weimar nadie
conti nuación de su novela de form ación. Que el poeta en qu e él hubiera hecho especialmente su confidente. En
Wilhelm Meieter convirtiera en héroe a un medio artista, oposición a esto creció en el curso del nuevo siglo la
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importancia que Zelter, el fundador de la Academia de retrospecti va sobre la juventud activa de Goet he es la que
Canto de Berlín, t uvo par a Goethe. Con el tiempo Zelter otorg a acces o a uno de los principios más importantes de
ocupó para Goethe el rango de u n em bajador que lo esta vida. La actividad moral de Goethe es, en su razón
re presentaba en la capital prus iana. En la mis ma Weim ar última, una contrapartida positiva del pri ncipio cristiano
el poeta instituyó paul atinamente un equipo de ayuda ntes de la contrición: "Trata de darle una continuación a todo en
y secretarios sin cuya asi stencia el en orme legado que tu vida" . "El hombre más dichoso es aquel que puede
re dactó en los últimos t rein ta años de su vida nunca se enlazar el final de su vida con el principio." En todo ello
h ubiese podido conservar. El poet a finalmen te puso, de estaba activo el impulso de imprimir y manifest ar en su
manera chinesca, toda su vida bajo la categoría de la vida la imagen del mundo al que se tuvo que acomodar en
escritura. En este sentido debe entenderse el gran despa- su juventud, el mundo de la deficiencia , de los compromi-
cho de literatura e imprenta con sus asistentes, desde sos, de las contingencias: de la indecisión erótica, del
Ecke rmann , Riemer, Soret, Müller hasta, más abajo, los vacilar político.Sólo sobre esta base la "renu ncia" goetheana
escribas Krauter y John. Las Conversaciones con Goethe adquiere su sentido correcto, el de su fecunda am bivalen-
de Eckermann se convirtieron en la principal fuente para cia: Goethe no sólo renunció al placer , sino también a la
estas últimas décad as y, además, uno de los mejores libros grandeza, al heroísmo . Tal vez sea ésta la razón por la que
de prosa del siglo diecinueve. Lo que ataba al poeta a la autobiografía se interrumpe antes de que el héroe
Eckermann era tal vez más que nada su incondicional alca nce su posición. Las remembranzas de su vida poste-
tendencia a lo positivo, en u na form a que no se da nunca rior aparecen dis persas en el Viaje por Italia , en la Cam-
en espíritus superiores, y en otros que no lo son tanto, sólo paña de Francia, y en los Diarios y A nales. En su descrip-
muy raramente. Goethe no tuvo relación alguna con la ción de los años 1750-1775 Goethe incluy6 u na serie de
crítica en sentido estricto. La estrategia de la actividad caracterizaciones de los coetáneos más importantes de su
artística, que también lo atrapó en ocasiones, toma en él juventud, y Günther, Lenz, Merck y Herder ent raron en la
formas dictatoriales: manifiestos, como los concibió con histo ria de la literatura, en parte, en el cuño de las
Herder y Schiller, reglamentos, como los re dactó para fórmulas goetheanas. En su descri pción, el poeta no sólo
actores y artistas. les dio vida a ellos sino a la polaridad de su propia persona,
Más autónomo que Eckermann er a el secretario Van que se re laciona con aque llos amigos o competidores de
Müller, y por eso mismo estaba menos dedicado exclus iva- forma hostil o afín. Allí actúa la misma fuerza que lo
mente a servir al poet a. Ta mbién sus Conversaciones con llevab a como poeta dramático a oponer con Egmont y
Goethe se encuentran entre los documentos que han defi- Oranien al hombre de pueblo y al cortesano, con Tasso y
nido la imagen de Goethe tal como llegó a la posteridad. No Antonio al poeta y al palac iego, con Prom ete o y Epimeteo
como interlocutor, pero sí por su caracterización aguda y al creador y al soñador t riste, con Faust o y Mefisto a todos
a mplia de Goethe, se parangona con ellos el profesor de al mismo tiempo como per sonajes de su pro pio yo.
lilología clásica Friedrich Riemer. El primer gran docu- En torno del círculo más próximo, de los servidores, se
mento que surgió de aquel organismo literario que el agru pa otro en estos años tard íos. E l suizo Heinrich
Goet he que envej ecía cre ó para sí es la autobiografia. Meyer , el experto de Goethe en cuestiones de arte, estric-
Poeeia y verdad es una vista preliminar sobre la vida tamente clasicista , reflexivo, el ayu da nte en la redacción
iardía de Goet he en forma de memorias. Esta mirada de los propíleos y más tarde en la dirección de la revista
I {j{j 167 \l.i BAIQ.
Kun st undAltertum [Arte y antigü eda d clásica]; el filólogo una experiencia a partir de la cual se conforma para él la
Friedrich August Wolf, que conmovió de la manera más visión de aquel nuevo público, segu ro en lo mundano, para
a mbivalente a Goet he al probar que los poemas épicos el que h abía querido decidirse a escribir vein te año s a ntes
hom éricos proviene n de una serie de poetas desconocidos, en Roma. Para este público de la a ristocracia de Silesia y
cuyos ca ntos sólo fueron redactados como unidad más Polonia, lords , emigrados, generales pr usiano s, que se
tarde y difu nd idos bajo el nombre de Hom ero, y que encon traban sobre todo en las termas de Boh emia, en el
participó con Schille r en su intento de contin uar la 1Uad.a entorno de la Empera tri z de Austria, está n pen sadas Las
en u na Aquileida , que quedó como fr agm en to ; Sulpiz afinidades electiv as . Esto no le impidió al poeta exa mina r
Boisserée, el descubridor de la edad medi a alema na en la crítica mente sus condiciones de vida. E n efecto , Las afín i-
pin tura , el defen sor entus iasta del gótico alemá n, y como dades electi vas trazan un retrato tenue pero muy agudo de
tal, a migo de los romá nticos, y designado por todo el la decad encia de la familia e n la clase domin a nte de aquel
Romanti cismo a constitu irse e n portavoz de su convicción entonces. Pero el poder del que es vícti ma esta instit ución
artística fre nte a Goethe. (Sus esfuerzos de años t uvieron en s u di solución no es la burgu esía sino la sociedad feudal,
que conformarse con un a victoria parcial , Goet he final- rec onstituida en su estado primigenio bajo la forma de
mente·se prestó a presentar en la corte una colección de fuerza s mágicas del destino. Las palab ras sobre la nobleza
documentos y planos referentes a la hi stori a y a la am plia- que Goethe pon e en boca del maest ro quince a ños a ntes en
ción de la catedral de Colonia.) Todas estas re lacione s, su drama de la Revolución Los exa ltados: "Est a arrogante
como tantas ot ras, son expresión de un a universalidad, en estirpe , n o obstante, no puede librarse del secre to horror
virtud de la cual Goet he cons cien te mente confu ndía los que irri ga todas las fuerzas vivas de la naturaleza, no
lími te s entre el a rtista, el investigador y el aficionado: no puede ign ora r el vínculo en el que permanecen unidos
hab ía géne ro de poesía ni lenguaje que se hic ieran popu - ete r na men te pala bra y acto, hecho y consecue ncia", son el
la res sin que Goethe se ocupara de ellos inmediatamen te . motivo funda me ntal mágico-patriarca l de esta novela . Es
Lo que logró como t rad uctor , relator de viaje, incluso la mi sma form a de pensa r que en A ños de andanzas de
biógrafo, conocedor y jue z de arte, físico, ed ucador , hasta Wilhel m Meister remite incluso los intentos más resueltos
te ólogo, director de tea t ros, poeta de la corte, acompa ña n- de conformar la imagen de un a burguesía plenamente
te y mini stro, todo ello sirvió pa ra a umentar la reputación desarrolla da , a una reproducción de asociacione s místi-
de su un iversalidad . Pero el espacio vital de es ta univer- cas, medi evales (la sociedad secreta en la torre). Gcet h e no
salidad era para él cada vez más Europa y, en realidad, por podí a pen sar de ot ra forma que no fuera en el marco de un
oposición a Alemania. Sentía una admiración apasion ad a E stado feud al en noblecido el desp liegue del mundo cultu-
por los gran des es pírit us europeos que aparecieron h acia ral burgués, que él llevó a cabo de manera más universal
el fi n al de su vida, Byron, Wa lter Scott, Manzoni; en que n inguno de sus a ntecesores o sucesores. Y cuan do la
Alemania , en cambio, más de un a vez protegió lo mediocre mala ad minist ración de la resta uración alema na, con la
y no com pre n dió el gen io de sus coet áneos Holderlin, que coincidieron los últimos veinte años de su actua r , lo
'Klcist , J ean Paul. distanció a un más de Alem ania , este feu dalis mo ideal
.I unto con Poeeta y verdad su rgió en 1809 Las a fin ida - adquir ió rasgos patria rcales del Ori ente. Entonces ascen-
des electi vae. Mien tr as Goethe escribía esta novela obtuvo dió la Edad Medi a orie ntal del Diván d e Occiden te y
JlOI' pri mera vez un contacto ti rm e con la nobleza eu ropea, Orie n te.
'-.
\(j H 169
Con un tipo nuevo de lírica filosófica de la litera tura hace hablar una vez más a lo inconstante y salvaje de su
alema na y eu ropea . este libro conquistó a l mism o t iempo juventud. En muchos de est os cantos el poeta le dio, con
la m ás grande encarnación poética del amor se nil. No sólo su s impo nentes instrumen tos , a la sabiduría del pordiose-
las necesidades polít icas le señala ba n a Goethe el Oriente . ro , de la taberna y del vaga bu ndo la forma m ás sublime
La imponente flor tardía qu e desplegó la pa sión e rót ica de qu e és t a jamás haya encontrado.
Goethe en edad muy avanzad a le permiti ó experiment a r Andanza s de Wilh elm Meister saca a la su perficie del
incluso la vejez como renovación , como di sfraz. que debía modo más brusco el rasgo didáctico en la obra tardía . La
volverse un o con lo oriental, en el que su encue nt ro con novela, que quedó mucho tiempo interrumpida, fue con-
Marianne van Willemer se había tornado una fiesta corta cluida precipitadamente, es rica en discrepancias y con-
y embri agadora . El Diván de Occidente y Oriente es el tradicciones , fue por último tratada por el autor como un
canto a es t o. Goeth e aba rca ba la h istoria y el pasado sólo de pósito en el que ordenó el contenido de sus cuadernos de
en la medid a en qu e logra ra devora rlos en su existencia . notas por intermedio de Eckermann. Las tantas novelles
En la sucesión de sus pasiones , la señora Van Stein y episodio s de los que surgió la obra están unidos sólo de
re presenta la encarnación de la antigüed ad clás ica; Me - manera lax a . El más importante es la "Provin cia Peda gó-
rianne van Will emer , la del Leva nt e; Ulrike van Levetzow, gica ", una conformación híbrida, muy extraña, en la que se
su último a mor, la unión de estas manifestaciones con las puede observa r el contacto de Goethe con las gra ndes
imágenes de los cuentos ma ra villosos de su j uventud. Esto obras socialistas de Sismondi, Fourier, Sa int-Simon, Owen,
enseña la Elegía de Marienbad , su poesía de a mor más Bentham. Su in fluencia no resultó de una lectur a inme-
tardía. Goethe destacó el giro didáctico de su últ im o tomo diat a , pero era lo suficiente me nte fuerte entre su s contem-
de poesía con las notas para el Diván, en las qu e, fundán- poráneos como para determinar a Goethe a intentar unir
dose en Hammer-Purgstall y Diez, presenta al público su s la orientación feu da l con aquella práctica-burguesa que se
estu dios orient ales. En la va ste dad de la Ed ad Media imponía decididamente en es t os escritos. El ideal clasicista
oriental, bajo príncipes y visires , frente a las fastuosas de la formación se hace ca rgo de l costo de esta síntesis. Se
cortes imperial es, Goet he adopta la m áscara del fruga l, va retirando en toda la lín ea. Es m uy ca racteríst ico que la
er ra nte, bebed or Ha tem y con ello profesa poét icamente agricult ura a parezca como obligatoria mientras que no
aquel escondido ra sgo de su ca rácter, qu e le confesó un a t rasciende nada de la enseñanza de las lenguas mu ertas.
vez a Eckenn a nn: "Los bellos edificios y los salones sun- Los "humanistas" de los Años de ap rendizaje se han
t uosos son para príncipes y pote ntados. Cu a ndo se vive en convertido t odos en a rtesanos:Wilhelm, en cir ujano;J amo,
ellos, uno se siente sosegado... y no ambiciona nad a más. en minero; Philine, en cost ure ra . Goethe adoptó de
Esto se riñe con mi t emperamento. En una casa lujosa Pestalozzi la idea de la formaci ón profesional. El elogio del
como la que tuve en Karlsbad soy perezoso e in activo. En a rtesanado, que Goethe ya ent on a en Cartas de Werth er
ca mbio las viviendas m odest as, como esta habitación desde Suiza, retorna aquí. En es tos años en los que los
se ncilla en la que nos encontramos, un poco desordenada- problemas de la in du str ia empezaban a ocupar a los
mente orden ad a, un poco gitan esca, es lo justo para mí ; le econ omistas, er a ésta una posición más bien reacciona ria .
deja total libert ad a m i tempe ramento para es tar act ivo y Por lo dem ás , los pensamientos socioecon6micos que de-
crea r a pa rtir de mí mismo". En la figura de Hatem fiende aquí Goethe concuerdan con la ideología de la
Goethe, reconciliado con In experiencia de sus a ños viri les, filantropía burguesa en su forma más utópica. "Propiedad
-c.
170 171
y bien común" a nuncia u na inscripción en las haciendas ga rita, la cont rapartida ingenua del sentimental Fa usto
ejempla re s del tío. Otra divisa elegida : "De lo beneficioso primigenio, pero también la criatura proletaria, la madre
a través de lo verdadero hacia lo bello". El mis mo sin- solte ra, la in fanticida que es condenada y que alimentaba
cretismo se manifiesta ca racterísticamen te t ambién en la la ll ama de la crí tica socia l del grupo del S turm und Drong
en señ anza re ligiosa. Si Goethe es por una parte un firm e en poem as y dr amas desde hacía ti empo; la figura de
enemigo del cri stianismo, por otra parte respeta en la Mefisto , ya entonces no el diablo de la doctrina cristiana
religión la ga rantía más fuerte de toda fonnaj erárquica de sin o el espíritu de la tierra de las tr adiciones mágicas ,
sociedad. Sí, aquí se reconcilia incluso con la imagen de la cabalísticas; y fina lmente en Fausto, ya el titánico ser
pasión de Cristo, que despertara durante décad as su primigenio, el gemelo de un Mois és planeado en la época
aversión más apasionada . En la figura de Macaría se te mprana, que inm ediatamen te inten taría arrancarle a la
expresa con toda pureza el orde n de la sociedad en sentido natura leza divina el secreto de la creación. En 1790 apare-
goetheano, es decir a t ravés de normas pa t riarcales y ció el fragmento de Fausto . En 1808 Goethe presentó al
c6smicas. Las experiencia s de su activid ad práctica y editor Cotta la primera parte para una primera edición de
política no pudieron influir sobre éstas sus convicciones su s obras. Aquí por primera vez se perfila con rasgos
fundament ales a pesar de que las contradijeron a menudo. nítidos la acción. Esta se const ruye sobre el "Prólogo en el
Así el inte nto de unifi car aquellas experiencias y estas cielo", en el que la apuesta entre Dios el Señor y Mefisto
convicciones ,y expre sarlas en el todo de un a obra t uvo que de spoja a Fausto de su alma . Dios le permite al diablojugar
resul tar en el desmem bramiento que muestra la est ruct u- librem en te con Fausto . Sin emba rgo, Fausto hace el pacto
ra de la novela. Y en el poeta mismo habl an los últimos con el servicia l diablo, para sólo después quedar a su
reparos cuando busca en América el futu ro más feliz y merced con su alma ,cuando le dice al momento: "[Aguarda !
armonioso de sus figuras. Hacia a llí las hace emigrar el ¡Er es ta n bello! I ¡Luego podrás encadenanne I y yo zozo-
final de la novela. Se ha llam ado a esto una "fuga organi- braré con gusto! I Luego podrán dobla r las campa nas, I y
zada, comunista". quedarás libre de tu servidumbre, /y cuando el relojse pare
Si Goet he en sus años ma duros de creación a men ud o y cai ga el minute ro, I se habrá acabado el ti emp o para mí".
eludió lo poético para entregarse más libremente a sus No obstante, el ej e de esta obra es: la salvaje, inquieta
humores e inclinacion es en investigaciones teóricas u te ndencia de Fausto hacia lo absoluto desbarata el arte de
ocup aciones admi nistrativas, el gran fenónemo de sus seducción de Mefisto, el círculo de la sensualidad se ha
últi mos años es cómo el círculo imp revisibl e de s us conti- agotado rá pidamente sin atrap ar a Fausto: "'Y así voy
nuo s estudios filosófico-naturales , mitológicos, literarios, dando tumbos , de deseo en placer I y en el placer sus piro
urtrstícos, filológicos, de su antigua ocupación con la mine- por el deseo". Cua nto má s tiempo pasa, más decidid amen-
ría, las fina nzas, la actividad teatral, la fr ancmasonería, te avanza el ans ia de Fausto hacia lo ilimitado. La primer a
II I diplomacia, se va cerrando en forma concéntrica en una pa rte del dram a termina en la pri sión de Margarita, ent re
última, imponente creación: la segunda parte del Fa usto. gritos de dolor . Esta parte , obser vad a independientemen-
Según su propio testimonio, Goet he trabajó más de sesen- te, es una de las creaciones más sombrías de Goethe. Y se
ta años en ambas partes de la obra . En 1775 llevó el prim er ha podido decir de ella que la saga de Fau sto expresó , en
fragmen to, el Urfauet, a Weimnr. Este contiene ya algunos el siglo dieciséis como leyenda mundial y en el siglo
rasgos prin cipal es de la obra posterior; la figura de Ma r- dieciocho como tragedi a mundial de la burguesía alema-
J 7~ 173
na, cómo esta clase en ambos casos había perdido su juego. como u na de las penitentes . Goethe pen etraba demasi ado
En la primera parte Fausto termína su existencia de pr ofundo con su mirada como para poder calmar se en su
burgués . Los escen arios políticos de la segunda parte son utópico recurso al absol utismo con el principado protes-
cortes imperiales y palacios antiguos. Los contornos de la tante del siglo dieciocho. Soret dijo estas profundas pala-
Alemania de Goet he, que atraviesan como una luz a la bras sobre el poeta: "Goet he es liberal en sentido abst rae-
romántica Edad Media de la primera parte, han desapa- to, pero en la pr áctica tiende a los principios más reaccío-
recido en la segunda parte, y todo el enorme movimiento narios". En el estado que coron a la vida de Fausto, Goethe
de pensamientos al que conduce esta segunda parte está h ace hablar al es píri t u de su praxis: ga n arl e terreno al
ligado, en último término, a la recreación del barroco mar, una acción que la hi storia le prescribe a la Natur ale-
alemán a t ravés de cuyo ambiente el poeta ve también a la za, en la que se inscribe la Naturale za, éste era el concepto
antigüedad. Goethe, que justamente se había esforzado de Goet h e de la actividad de la historia, y tod as las form as
toda su vida por imaginarse la antigüedad clásica de políticas en lo fundamental sólo le h an servido pa ra
manera ahistórica y como si estuviera en un ambiente proteger, para garantizar tal actividad. En una mi steriosa
vacuo, esboza aquí en la fantasmagoría clásico-romántica y utópi ca imbricación de acción y creación agrario-técnica
de "Helena" la primera gran imagen de la a ntigüedad con el aparato político del absolutismo, Goethe vio la
contemplada a través del pasado mi smo de lo al em án. fórmula mágica en virtud de la cual la realidad de las
Alrededor de esta obr a, más tarde el tercer acto de la luchas sociales se evaporaría hasta desp arecer. Vasallaje
segun da parte,se arma el resto de las piezas de la cre ación. sobre fincas explotadas por la burguesía, ésta es la imagen
Parece insuficiente todo énfasis categórico acerca de cuán- ambigua en la que se exp resa la máxima felicidad de
to hay en estas partes tardías de apología política, de Fausto .
beneficio político de la actuación anterior de Goeth e en la Poco tiempo después de haber completado la obra, el
corte, sobre todo en las escenas que tienen lugar en la corte 22 de marzo de 1832, murió Goeth e. En el momento de su
imperial y en el campamento. Si el poeta finalmente tuvo muerte el ritmo de la industrialización de Europa so
que concluir su activid ad mini sterial en h onda resigna- encont raba en vertigi noso aum ento. Goeth e previó esta
ción ca pitu lando fr ente a las intrigas de una favorita del evolución. Así, dice una ca rta de 1825 a Zelter : "Riqueza y
príncipe, al final de su vida sienta los trazos de una presteza es lo que admira el mundo y lo que todos ambicio-
Alemania id eal de la época barroca, en la que agranda nano Trenes, diligencias, barcos a vap or y todas las facili-
todas las posibilidad es de la actividad de gobierno y al dad es de la comu nicación son el objetivo por el cual el
mismo tiempo exagera grotescamente tod as las deficien- mundo culto se instruye por demás y con ello se estanca en
cias de este gobierno. Mercantilismo, a ntigüe dad clásica y la mediocridad. Que una cultura media se vuelva común
experimento místico con la naturaleza: el perfecciona- es por cierto también el resultado gene r al: a esto apuntan
miento del Estado con lo monetario, del arte con la anti - las sociedades bíblicas, el método de en se ña nza lancas-
güedad, de la n aturaleza con el experimento es la marca de teriano y tantas otras cosas. En realidad es sin duda el
la época que Goet he convoca: el barroco europeo. Y, en siglo de las cab ezas h ábiles, de los hombres prácticos, do
último término, no es una necesidad estética cuestionable fácil entendimiento, que, provistos de una cierta inteligen-
de esta obra sino una íntima necesidad política el que al cia, sienten su superioridad fr ente a la masa, sin estar
final del quinto acto se abra el cielo católico con Margarita dot ado s ellos mismos para lo supr emo. Mantengamos lns
174 17!í
convicciones en las que crecimos, tal vez con unos pocos disolución por la burguesía, porque podía quedar sin
más seremos los últimos de una época que no volverá efecto, pero no podía ser ad ulterada y transformada en
pronto". Goet he sabía qu e su reper cusión inmedi ata sería bagatela. Esta int ransigencia del poeta contra el modo de
débil, y de hecho la burguesía , en la que revivía la esperan- pen sar del burgués medio, y con ella una nueva faz de su
za de erigir la dem ocracia alemana , siguió a Schiller. Del producción , cobraron ac t ualidad con la r eacción a l
ámbito de la J oven Alemania provin ieron las primeras naturalismo. El neorromanticismo (Stefan George, Hugo
protestas literarias de importancia . Borne decía: "Goet he von Hofmannsthal , Rud olf Borchardt), en el cual poetas
siempre hal agaba sólo el egoísmo, la dureza de corazón; burgueses de gran nivel intentaban por última vez salvar
por eso lo ama n los faltos de amor. El en señó a la gente al fren te clasista de la bu rguesía por lo menos en la línea
instruida cómo se puede se r culto, de espírit u amplio y sin cultural bajo el patronato de las debilitadas autoridades
prejuicios y a pesar de ello un ser egoísta; cómo se pueden feudales , le dio a la filología goetheana un estímulo de
tener todos Jos vicios sin su rusticidad, todas las debilida- relevancia cien tífica (Konrad Burd ach, Georg Simmel,
des sin su ridiculez; cómo se mantiene el espíritu lim pio de Friedrich Gundolf).Esta orie ntación descubri ó, sobre todo,
la sucieda d del corazón, cómo se peca con decencia y se el estilo y las obras de la época tardía de Goethe, que
ennoblece el tema de toda nimiedad a t ravés de u na form a habían sido relegados en el siglo diecinueve.
artística bella . Y porque enseñó esto lo adora la gente
inst ruida". El centenario del nac imiento de Goethe, en
1849, transc urrió silenciosa mente comparado con el de
Schiller, diez años más tarde, que se convirtió en un a gran
ma nifestación de la burguesía alemana. La figu ra de
Goet he sólo avanzó a u n primer plano en los años setenta,
después de la creación del Imperio, cuando Alemania
buscaba rep resen tantes monumen tales de su prestigio
nacional. Datos cla ve: Fu nd ación de la Sociedad Goethe
hajo el prote ctorado de príncipes alemanes; edición Sophie
de las obras, promovida por el principado; acuñado de la
imagen imp erialista de Goet he en las casas de altos
es t udios alema nas. Pero a pesar de la enorme literatura
que dio a luz la filología goet heana, sólo muy imperfecta-
mente pudo la burguesía servir se de este espíri t u colosal
JlU l' ll HUS obje tivos, y meno s aún penetrar en sus intencio-
I W H. Toda su obra está llena de reparos contra esa clas e. Y
Hi élle obsequió un a literatura elevada , lo hi zo volviéndole
In espalda. Tampoco tuvo , ni remotamente, el efecto que
correspondiera a su genio, incluso renunció voluntaria-
men te a él. Y procedió así para dar a los contenidos de los
que estaba pleno aquella forma que resistió hasta hoy su
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Comentarios

Un encargo curioso. esc ri bía Benjam ín a Scholem el 5 de abril


de 1926, me arra ncará pront o las trescientas lineas pedidas. Tanto
es lo que m e p ide la nueva Gran Enciclopedia R usa sobre Goetbe,
desde el punto de vista de la doct rina marxista. El descaro di vino
que se esconde en la acep tación de un encargo tal me ha embelesado
y creo que aqut me inventaré lo oportuno. Ya se verá. (B riefe, p. 41 6)
Volviendo l...) al artículo pa ra R usia, se lee a fines de mayo, -a
Goethe se le su man también otro s poetas fra nceses más recientes,
sobre los que debo escribir brevemente [r--], asi que espe rem os a ver
qué resulta de esto. L a "his toria de la li teratura", al m enos la más
recien te, en cuanto la conozco, puede hacer tan poco alarde de sus
métodos que una observación "marxista" de Goethe es un motivo
para imp rovisar como cualquier otro. En qué consiste esto y qué
pue de enseña r es algo qu e tendré qu e constatad o yo mismo, y si a
partir del marxismo (com o tien do a suponer) com o de cualquierotro
punto de vista ra zonado no existe una "historia de la literatura" en
sentido estricto, eso no -npide que en el intento de relacionarme
desde ese á ngulo a un objeto, al que sino probablemente no me
consagraré, pueda surgir algo in teresa nte. que aun en el peo r de los
casosel com itéde redacción puede rechazar tranquilamente. (Bríefe,
p. 428 ) Cuánto lo preocupab a el problem a metodológico plante ad o
con el enca rgo ruso lo docum enta también una carta a Hugo von
Hofmannsthal del 30 de octubre de 1926 ; allí in form a de cómo
ordena , revisa y examin a su biblioteca y h ace des cubrim ientos
sorp ren de nt es: A s! oprendf, no sin asom bro, cóm o se escrib fa la
hi sto ria de la lit eratura aún o med iados de l sig lo posado. Qué
vig orosamente perfilada en relieves. como un friso bella ment e
d isp uesto, está la historia en tres tom os de la literatura alemana
desde la m uerte d e Lessing lLeipzig 1866 (S i edicí óni], escrit a por
179
1

Julia n Schmidt. Se ve lo que han perdido lib ros de este tipo con la empresa tendrá de treinta a cuarenta tomos y uno estará reservado
orga nización de las obra s de consulta, cómo las exigencias (indis - a Lenin. Allí estaba sentado (cua ndo [fuim os) por segunda vez,
cutibles) de la técnica eient ífíca más reciente son irreconciliables nuestra primera visita había sido inútil), detrás de su escrito rio, un
can la obtención de un eid oe, de una sem bla nza. Es también hombre jo ven , amistoso, a quien Reich m e pre sentó y recomendó
asombroso cómo con la distancia histórica aumenta la objetividad mis conocim ientos. Al exponerle yo en lo sucesivo el esquema para
del cap richoso credo de cronista, mientras que al modo de j uzgar mi "Goethe" su inseguridad intelectual se manifestó in mediata-
equili brado, ti bio, de las obras más reciente s de h istoria de la men te. En este bosquejo había m uchas cosas que lo inti midaban y
literatura nada lo gua rdará de aparecer como una expres i6n del fina lmente terminó exigiendo una estam pa de vida con trasfondo
gusto de la ép oca, sin tensión ni interés, justamente porque nada sociológico. Pero en p rin cipio no se puede caracterizar en términos
personal lo corrige. Coincidió quejusto en los últi mos d ias tuve que materialistas la vida de un poeta sino sólo su efecto en la posteri-
anunciar Wortkunstwerk de l Oskar} Walzel, un libro ttp ícamente dad. Puesto que esta existencia e incluso la mera obra temporal de
m odern o en este sentido, e incluso uno de los mejore s, y traté de un artista no ofrecen al análisis materialista un objeto, si se las
expresar esto junto con otras cosas en mi entrevista [cf. GS t. 3, p. ab st rae de su influencia en la posteridad. Proba blemente exis ta
50 Y s.}. El tra bajo que me lleva a volver de este modo a un aquí la m isma universalidad e inmediatez no metodológicas que
determinado período de la historiografía de la literatura alem ana carac terizan a las p reguntas completamente idea list as, metafísi -
es tan atrayente como cargado de responsa bilidad y di{fcil: tengo cas de la "Introducción al materialismo h istórico" de Bucharin. (cf
que redactar el artículo "Goethe" para una enci clopedia rus a. Por GS t. 6) En un a carta escrit a pocos días después a Jula Radt se lee
supuesto me parecería casi un m ilagro si lograra dar una imagen además: E n qué medida f...] encuentre relaciones obj etivas con las
de Goethe, que se inscribiera j ustamente en lectores rusos con tem - cuestiones locales, es algo que veré. Diversas situaciones hacen que,
poráneos, en un espacio relativemente red ucido; no obstante, me proba blemente, de ahora en adelante en ote articulas más extensos
parece en principio no s610 posible sino altamente fecundo. (Briefe , a revistas rusas desde el exterior y que tal vez trabaje en mayor
p. 436 Y s.) Unos días más ta rde escribía a Kraeauer: Nuestros medida en la "Enciclopedia". Hay mucho por hacer y es inconcebi-
ámbitos de estudio se encuentran en este m omento en algo afín. ble la falta de colaboradores expertos en temas humantstícoe.
Usted trabaja en Marx, yo ordeno material e ideas para u n articulo tB riefe, p. 439 Y s.) El 13 de enero de 1927, en ca mbio, según lo
"Goethe" que, como q uizá le haya contado ya, tengo que entregar a consigna el diario, m e saludó [Reich] diciéndome: "¡Qué mala
la E nciclopedia Oficial de los soviéticos. (5 de noviembre de 1926, suerte tiene Ud.!" El hab ía estado en la oficina de la Enciclopedia
a Siegfried Kracauer ) Esto no fue mucho tiempo antes de su y había entregad o mi "expoee" sobre Goethe. Cas ualmente se habla
partida hacia Moscú, donde permaneció en diciembre de 1926 y acercado [KarL] Radek, había visto el manuscrito sobre la mes a y
enero de 1927. La s anotaciones del Moskauer Tagebuch (Diario de lo habta tomado. Con desconfumza pregunt6 de quién era. "En
Moscú )informan sobre las conversaciones que mantuvo a llí con los cada página aparece diez veces la 'lucha d e clases'. ["] Reícñ le
organizadores de la pa rte literaria de la Encicloped ia; Bernh ard demoetroque noera cierto y /edijo que, ademá s, no se p uede exponer
Reich medió entre ellos y Benj amin (ef.Asja Lacis ,Revolut iona r im la p roducci ón de Goethe , que tiene lugar en una época de grandes
Beruf. Berichte L..] editado por Hildegard Brenner, Munich 1971, luchas de clas e, sin emplear estas palabras. Radek: "S ólo depende
ó5). Allí dice en primer lugar, el 8 de diciembre de 1926: Conoer- de que estén emp leadas en el lugar correcto". Puesto que los pobres
HCu:ión en mi casa con Reich acerca de la encicloped ia, y el 9 de directores de esta empresa son demasiad o inseguros como pa ra que
diciembre: Fui a casa, donde ya se encontraba Reich . Trabajamos quepa la posibilidad de mantener su prop ia opinión incluso frente
una hora cada uno;yo, en la reda cción del artículo sobre Goethe. (ef. a la peor brom a de alguna a utorida d. A Re ich este incidente le
GS t. 6) Esta nota indica que Benjamí n escri bió un esque ma o resultó más desagradable que a m f. A mi se me torn 6 en desagra -
"expoeé" del artículo en las sema nas desde comienzos de noviembre dable sólo a la tarde, cuando lo com enta ba con Asja [Lacis}. Ell a,
hasta su parti da hacia Moscú, y que lo llevó consigo. Quince d ías in mediatamente, empezó a decir que debla haber algo de verdad en
más tarde fue con Reich a la oficina de la "Enciclopedia " [....} Es ta lo q ue dec ía Rad ek; que por cierto yo debía haber cometi do algún
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error, que no sé cómo se procede oqut, y ese tipo de comentarios. A sentó lejos de mi y habló con otro funcionario. En pocos día s se me
conti nuación k dije en la cara qu e en sus palabras hablaba tan sólo dio la aprobación. Luego, en la antesala , tu ve que esperar durante
la cobardía y la necesidad impe riosa de amoldarse a las circuns- mucho tiempo a Reich , Finalmente nos fuirrws;éste me contó que se
tancias a cualquier precio. Cua ndo Reich entro en la ha bitación, me estaba considerando encarga rle a Walzel el artículo "Goethe",
fui inmediatamente. Porque, como sabía que iba a relatar el (ibíd .) Después de volver de Moscú , Benjamin informó a Sch olem
episodio, qu ería qu e no fuera en mi presencia . Deseaba que esa del fracaso: He tenido poca sue rte con mi art ícul o sobre Goethe para
noche me visitara Asja. Benjam ín continúa: Poco después de las la Enciclopedia Rusa. Por supuesto que se pu ede explicar de otra
ocho había abandonado toda esperan za de que A sja viniera. Má.<; manera el hecho de que no apare cerá. A la gente k pa reció muy
tarde tocaron a la pu erta. Era ella [...] esa noche, má s bien esa radical el "exp oe é" de un artículo tal como el qu e les mandé. El
escasa hura, [estaba) recortada por todas partes y yo luchaba contra miedo y la compas ión los sacude de manera aristotélica frente a los
el tiempo. En un primer momento, no obstante , salt victorioso. circulos eruditos europeos, quieren una obra básica de la ciencia
Rápidamente le esbocé el esquema que tenia en mente, y mientras marx ista, pero al mis mo tiempo quieren lograr algo que despierte
se lo exp licaba , apretó su frent e contra la m ia. Luego le leí el vana admiración en E uropa. De todos modos creo que este "expoee"
"espos é"; y eso ta mbién salió bien, k gustó, k pareció formida - ha resultado tan interesan te que, con algun as reserva s, podría ser
blemente claro y objetivo. Le conté en qué residta en realidad lo publicado alguna vez en otro lugar. (Brieie , p. 441 Y s .) y a
interesante del tema "Goethe" pa ra mi: cómo un hombre como comienzos de junio de 1927 dice una carta a Hofmannsth al: El
Goethe, que vivió transigiendo, no obstante p udo logra r cosas tan emprendimiento literario adicional que tenia en mente en mi viaje
extraordina rias . Aqui replico que en un poeta proletario algo fa Moscú] ha demostrado ser irrealizable. La dirección de la Gran
an álogoserfa impensable. Pero la lucha de clase de la burguesía fu e Enciclopedia R usa es un aparato de cinco instancias, incluye muy
fundamentalmente distinta de la del proletariado. No se p uede pocos inv estigadores competent es y no está ni por lejos en condicio-
equiparar esquemáticamente la "deslealtad", el "comp romiso" en nes de llevar a cabo su gigantesco programa. Yo mismo he podido
estos dos movimientos. También mencioné la tesis de Lukács de que observar con cuánta falta de conocim iento y cuá nto oportunismo se
el materialismo histórico fun damentalmente se p uede aplicar sólo oscila entre el programa marxista de la ciencia y el intento de
a la historia del movimiento de los tra bajadores. A sja se cansó asegurarse un prestigio europeo. (Briefe, p. 444)
rápidamente. (cf. GS t . 6) Una semana más tarde se vislumbraba Ta l vez justamente el que se pensara en t al prestigio h aya
ya 10 que iba a s uceder con este pri mer in tento de colaborar en la sido decis ivo para que en Moscú se acabara por recurrir a la
Encicloped ia . Benj am ín informaba el 20 de enero: Por la ma ñana cola boración de Benjamin: E n el ínteri n llegó una cart a de Moscú,
escribí largo rato en mi habitación. [Duero que Reich) tenia que le info nnaba a Scholem el 23 de abril de 1928 . En ella parece que
esta r en la E nciclopedia a la una, quería ir yo también, no tanto cambiaron de opinión y se me encarga, bajo condiciones muy
para hacer p asar mi "exp oee" sobre Goethe (no me ñacta muchas aceptables, escribir el art iculo "Goethe"para la Gran Enciclopedia
esperanzas al respecto) sino an tes bien para atender a una p ropues- en extensión de una hoja. Na tura lmente acepto (Briefe, p. 470 ), s i
la [del Reich y no parecerle indolente. Porque sino, ante un rechazo bien con sentimientos encontrados (Briefe , p. 473). La tarea como
(11'1 "exposé" sobre Goethe, él podrta haber aducido que la culpa era tal debe h ab erlo te ntado, en todo caso hi zo que se sobre pus iera a
11/((/ por falta de empetio. Casi no podía contenerla risa cua ndo nos s u desilusión personal (Brtefe. p. 444 ): Ahora sí escribo el "Goethe"
mcnntrá bamoe sentados frent e al profesor en cuestión. Apenas para la E nciclopedia Rusa. Creo que se dive rtirá Usted con él. (18
I'Hf'lt ch6 mi nombre, dio un salto, fu e a buscar mi "expoee" como de ab ril de 1928, carta a Siegfried Kracauer ) A comienzos de jun io
lambién a un secretario para que lo secundara. Empezó ofreciendo- se p ropuso hacer un alto en Weima r, en su viaje de vuelta de
IIU' artículos sobre el Barroco. Yo impuse como condici6n para Francfort, pa ra recordar nuevamente la Goethiana, no vista por
cualquier otra colaboración, que se tradujera el articulo "Goethe ". má s de diez años, para pro vecho de mi art iculo enciclopédico.
Lwwo conté mis escritos publicados, como me indicara R eich, hice (Briefe, p. 475) Sólo de spués escribí un '1Veimar" [cf. as t. 4, pp .
visible mi patrimonioy cuandoeetaba haciendo eetoentr óReich. Se 353 -3551 muy corto, que espero [scil. Scholeml p uedas llega r a ver

1M2 183
p ronto y no en la revist a Lit erarische Welt [en octubre de 1928 se sea con alegre impertinencia. (Briefe, p . 480 Y s.) El trabaj o no le
p ublicó en la revista Neuer Schweizer Rundschau (año 21, núm. permitió alejarse de Ber lín: M i "Goethe" - para dec irlo otra vez-
lO)J. y empecé a tra bajar en el "Goethe" soviético con el arrojo de es, claro, el eterno, idén tico, enciclopédico, del que m e g ustarte no
qu ien siente la p resión del p lazo de entrega . No necesito explicarte oír nada más. Pero una cosa y la otra me sig uen impidiendo escapar
lo insoluble de la antinomia de escrib ir un "Goethc" popula r desde de Be rlín. (22 de agos t o de 1928, a Siegfried Kracauer ) Lo logr ó en
el punto de vista materialista en un a hoja. Todo comienzo es tardío setiembre . Llegó repentinamente y sólop or poco tie mpo, escri bía el
con un trabajo as í, dado que el inminente cierre de redacció n es de 20 desde Lugano, donde seguramente h a brá te r min ado el artículo.
hecho la única musa. Por lo dem ás he recurrido a mi libro favorito Mi osado "Goethe" esta rá list o en un par de días. No agrego nada
sobre Goethe, la imp onente descrip ción en tres tomos de Alexander a su forma final porque sé que ap arecerá dentro de poco. Se pens ab a
Baumgartner S J [Gothe. Su vid a y sus obras, 3 tomos, Freiburg en la elaboración de la redacción , qu e él, debido al apremio de los
i.B. 1885 Y s. (2 . ed.)], que ahora repaso aun con más provecho, y con plazos con los qu e trabajaba, no vería ya más. Y todavía ha de verse
más precisión que cuan do escribí el "trab ajo de Las afinidades si [el "Goet he"], a pesar de toda la audacia de su planteam iento,
electivas" [cf. GS t. 1, pp. 123-20 1). [cf los comentarios oral es de resulta tanto más convencional (cit. Sch olem, ibíd ., p. 188) La
Benjamin sobre Baumgart ner, rec ogidos por Sch olem en : Wa lter terminación real del tra bajo la confirmaba una carta del 30 de
Benjamin - die Geschichte einer Freundschaft, íbki., p. 82] Tam- octubre de 1928 (cf Briefe, p. 482), en la que t ambién Benjamin le
bién elgrotesco "Goethe" de [Georg] Brandes [1915] está en mi mesa anuncia a Scholem el préstamo muy especial sin plazo de retorn o
de trabaj o y el de E mil Ludwig [Goethe, 1920J me lo tendrá que de un ejemplar del artíc ulo. E n la forma que lo verán t us d ichosos
regalar la editoria l R owohlt. De tal es fermentados zumos interna- ojos, agregaba, no verá la lu z del mundo n i en Rusia ni en A lemania
les no destilaremos néctar alguno, sino un tazó n llano de vino de (B riefe, p. 483 ). En est o t uv o r azón . Enj unio de 1929 dudab a aún
sacrificio de mediana calidad, que derrama remos frente al mauso- que fuera a aparecer jamás [...) sólo se sabe que a lo sum o llegará
leo de Lenin. (Briefe, p. 476 Y s.) Esto escribía Benjamin el 18 de a la Encicloped ia desfigurado ha sta que no se lo pueda reconocer
junio de 1928 . Parece haber una alusión al comienz o de la re da c- m ás. H ace un añ o, continuaba en su carta a H ofmannst hal, estuve
ción del artícu lo cuando más de cuat ro seman as más t a rde dice: en Weimar. La im presión ha fa vorecido algun os pasajes del tra ba -
Ta rde o temp rano, pero a má s tardaren [un viaje largo por mar], jo, en virtud del cual est uv o pensada la estadía allí. S in em bargo,
que se propo nía emprende r en un p lazo de d iez a catorce días, mi yo q uería cap turar en estas dos páginas la esencia, libre del nexo
artículo "Goeth e" tendrá que salir a la luz. L o malo de estas cosas con una descrip ción (B r íefe, p. 496 ): del agregado "Weimar", sobre
es el impulso ar raigado de querer present ar algo buen o a pesar de el cual hab ía esc r ito a Sch olem en febr ero de 1929 que presenta con
la imposibilidad y de la contradicción de la ta rea, comprendidas sumo encanto la cara d e m i cabeza de Jano que se aparta del estado
hace rato. (21 dejulio de 1928, a Siegfried Kracauer)Aun en Ber lín soviético. (Briefe. p . 489)
le esc r ibía el1 2 de ag osto que todavía se enc ont rabasuficientemen- Lo qu e se publicó en Alemania del trabajo -antes de la
te lejos de la me ta. En la mi sma carta -c-dir igida a Scholem- pu blicación en Rusia- es la parte La política y la contemp lación
informaba de otros trab ajos previos y le m encion ab a --que por de la naturaleza de Goethe en el número de la revista L iterarische
curiosidad y porque hace años que no siento una rep ug nancia tan Welt del 7 de diciembre de 1928 (cf. Version es qu e se cons er van),
}{ffw depor algo impreso-el lib ro deAlfredKleinberg: Die deutsch e y lo que a pareció desp u és en Rus ia en 1929 era de hecho (cf infra. )
IJichtung in ihren sozialen [...] [Berlín 192 7]. La primera gran "u na versión drásticamente r educida y am pliamente retocada,
h ístor ía m ate ria lista de la li teratura. L o único d ialéctico de este de snaturalizada por la r edacción". (Sch olem, ibid., p. 190; sobre la
libro es que se encuentra p recisamente en el lugar donde la estupi- dim ensión de esa desnaturalización cf. infra.) Para caracte ri zar el
dez comienza a ser infamia. He tenido que est ud iaresta repugnante artículo en sí Scholem dice: "La colaboración re lati vamente exten -
mezcla de idealism o banal y recondi tez m aterialista por mi "Goethe". sa en la qu e [B enj amín] utilizó un voca bulario m aterialista busca-
y sólo he vuelto a ver que esto -el artículo-es algo en lo que a uno ba p resentar un exa me n objetivo de Goethe y el significa do de sus
nadie lo ayuda y que no se puede llevara cabo de otra forma que no obras principales bajo di sfraces bast ante gruesos [...] Benjami n,
184 185
que na t uralmente era con s cie n t e d e la s flaquezas d e u na reducción Benjamin de descubrir intelectualment e la pa rti cula ridad de Goethe
tal, q u e se resi gna b a a aceptar m uchos absu r do s, se [ha bía d ive r - como poeta y como hombre. Todo lo ese ncia l de la decla ración de
t id o] cl a r a mente con e l t rabajo. Por lo menos nunca a ban donó w al te r Benjam ín está eliminado.
Es to puede ser ilu strado por las refe rencias a todos los pasajes
tot a lm ente la inten ción d el t ra bajo. Después d el recha zo [léase
paralelos de im portancia y en qué difie ren :
re vi s ión ] e n Mo scú s 6lo hizo t ibios intentos de pu b lica r lo e n Ale ma-
nia y calcu lab a la posibilidad de una revisión po steri or, m e no s t osca El párrafo int roducto rio de Benja mín , que explica la relación de
l...l Cu a n do m u ch o más tarde e n P a rís le expresé m i asombro so br e Goethe con su ciudad natal Icf p. 139, 1-16; GS 705 , 2· 16) está
los s a ltos q u e se h abía permitido para poder acomodar en él algun os eliminado, así como la primera parte del sigu iente (cf p. 139, 17-p.
pe n s a m ie n tos m u y originale s , m e d ij o: ¡¿Porqué habrían depoder 140-4; GS 705, 17-22), qu e comen ta da tos sociales de su origen. Se
hacer malabarismos los idealista s y estar prohibidos los melaba- ma ntuvie ron las informaciones ma te riales (De la linea paterna
rismoe materialietas ll" (Sch ole m , ibíd., 190 y s.), E ra e nton ces has ta de la ciudad , p. 139-23-p. 140,4; GS 705 , 22-29), pero de és tas
se s upri mió en la t raducción el ascenso social del abuelo (primero
1938, la é poca e n la que a mbos , t a n to Benjamín com o Scho le m , sastre y l uego tabernero, p. 139,24-25; GS 705, 24). En el texto ru so
espe r a ba n impres iona r a Sa lman Schocken con la pres entación siguen informacio nes sobre s u form ación preunive rsitaria en las que
es peci a lm e n t e d el a r tícu lo "Goet h e" (cf sup ra , 1186). E n s u ve r- sólo se toma la form ula ción de Benj am ín acerca del estudio obligado
sió n , revis a da en Mo scú (cf Goethe, Joh a n n Wolfgang, incl uida e n : de derecho (cf p. 140,14-17; as 705, 38·706, 3).
Bol'saja sovetskaja enciklopedija [Gran Enciclopedia Sovié t ica], t . En la descr ipción del período Sturm u nd Dra ng afluyen algun os
16 , Mo scú 1929, col. 530-560), a de m ás de Benjamín, figuran cinco pasaje s de Benjamín a un a conce pción fun damentalmente distint a.
a u tores m á s (no do s , como es tá con s ign a do e n Asj a Lacis, Aquéllos es t án enmarcados en la afirmación de que en la segu nda
Revoluti onar im Be ruf [R evoluci onar io e n la profesi ón] ibtd ., 55 mitad del siglo XVIll no "existió ningú n centr o cultural de algu na
imp ort a ncia" y que el pe ríodo S tu rm u nd Dra ng fue "un peculiar
(Not a s ]): V. K. Ikov , B. 1. Pu rléov, V. P. Zu bo v, S . L . Sobo!', L . A.
sucedáneo de un a luc ha social política". La fra se de Benjamin sobre
Tume r m an . La relación del texto or igi n al alem á n con e l im p reso e n el período S tu rm und Dra ng: Pero el m ovimiento debe su forma
la Enciclopedia fu e inves t iga d a por Wolfgan g K a s a ck , cuya op inión universal, en la que se constituyó en imagen del m undo , a J oha n n
profes io nal s e re pro duce lit e ralme n te a contin uación : Goufried Herder (p. 14 1, 19-21; GS 707, 1· 3) está mutilad a in tel ec-
tualmente y expresada épicame nte: "Su cond uctor, el que le die ra al
Del trabajo "Goet he" de la Gra n Enciclopedi a Soviéti ca de 1929 no se movim iento su forma final y su estandarte ideológico, fue Her de r".
puede reconocer que su origen es tuviera se ntado por un tex to de Están t radu cidas ca si literalmen te las líneas acerca de la ocupa ción
\Valter Be nj amín. Sólo un 12% de la ve rs ión rusa im presa mue stra de Goethe con Voltaire, Diderot y el S ystem e de la Nature de Holbach
paralelos con el manusc rito de Benjam ín. Estos pasaj es pa ralelos (y Goethe, que hasta sem inocñe cree ", p. 141, 5-15; GS 706 , 27·3 7),
a penas si pu eden ser denominado s "traducción" da do que por lo pero se agrega luego:"en este rechazo de Holbach se mostraba en gra n
gene ra l sólo se han t raducido oraciones sueltas e in clus o pasajes medida que a és te le faltaba completame nte el sentido de la dial éct i-
cortos tie nen omisiones o com ple me nto s. El texto r uso mu es tra otra ca, cuyo s ignificado Goethe sintió a nt icipa da mente y reconoció".
com prensión de Goethe y otra preocupación polít ica. Estos predomi- Se conservó la corta referencia al man ifiesto escrito con Herde r "Del
nan en el conjunto y en el t ra tamie nto de los pa sajes que pueden se r carácte r y el a r te alemanes" (ef p. 142, 128.; GS 707 , 30 Y8.), como
rem it idos al manuscri to de Be njamí n . El verda dero a utor utili zó el también la tra nsición a la cons ide ración ace rca de "Got a von
man uscrito de Benjami n sólo como un a fuente secunda r ia ent re Ber lichin gen": En esta obra se expresa clara me nte la di visión de la
otr as y eligió por una parte inform aciones sin in te r pre tación , por bu rg uesía: al emana. (p. 142, 20 8.; GS 707 , 37 y s. ) No aparecen en la
ot ra parte aquellos pas ajes que conco'rda ba n con su idea. En este versión soviéti ca los pen sa mientos su t iles de Benjamín acerca de
senti do es menos grave el que la es t ructura del texto ru so sea este dra ma . Mient ras que Benjamin escri bió: Las ciu da des y las
dist inta, que és te sea más la r go y qu e - ajust ándose a las exigencias cortes de ben p ersonificar, como representantes del p rincipio de la
impue stas a una obra enciclopédica- contenga má s da tos concretos razón envilecido en el reali sm o p oUtico, al rebaño de los ilum ini sta s
res pecto de vida y obras. Lo decisivo para la diferen cia es la concep- sin esp íritu, al que se opo ne el St ur m und Dran g en la figura del
ción in tel ectual fund a me nt almen te disti nta, de la que fue ren víct i- cabecilla del ca mpesinadoen rebelión . (p. 142,21-26; GS 707, 38-708,
mas sobre todo la in te rpre tación de algu nas obras y el in tento de 3), en la Enciclopedia se lee : "La corte y la ciuda d personifican aqu í

IHB 187
la s ideas del absolut ismo iluminado ; a elles se les opone el enemigo cosas y se han agregado datos re specto de la s obras. En un caso la
de los prtncípes ydel clero, el ca becilla de la r ebelión cam pesina (que ev alu ación difie re seriamente: Benjamín considera al fragmento
a l mismo ti em po simboliza el período S turm und Drang ). La gue rr a dramático"Los Exa ltados" entre los produ ctos deri vados que marcan
ca m pes ina e n Alem ania , en una pecu lia r interpre t ació n de Goehte, el nivel m íni mojamds alca nza do por la producci ón de Goethe (p. 153,
sirvi ó de fundamen to hi stó rico de est a obra". 28-29; GS 718 , 1-3 ). Los a uto re s soviéticos lo dis tinguen de las obras
No se re sca tó nad a del hilo de pen sa mien to de Benj am in hacia "Los de a quella época como d igno de se r considerado "cons iderable mente
sufri mientos del jove n We rther" (cf p. 143, 28-p. 144,32; GS 709, 3- m ás se rio" (col. 540).
39). Sólo dos oraciones gust a ro n a los reda ctore s y entra ron en el Ni la expos ición de va ri as pági nas ace rca del t rabajo de Goethe con
texto , de distinta concepción: El libro fue ta l vez el éxito literario más las ciencias naturales (cf p. 154, l B-p. 158, 3; GS 718 , 28-721, 39 ), ni
grande de todos los tiempos. (p . 143, 30; GS 709, 5 y s.I y En "Werther" una observación sociológica del matrimonio con Ch ris t ia ne Vulpius
la bourgeo is¡e encuentra el semidiós que se sacrifica por ella (p. 144, (cf p. 158,9-34; GS 722 , 1-30) ha n sido resca t ada s de a lguna forma
25; GS 709, 35 Y a. ). Pero falta el contexto inm edia to . e n la versi ón soviética . Benj amin mantie ne el ca rácter de di scusión
En lo que a tañe a la actividad de Goethe en la corte del d uque Karl a l escribir f..-] y se cuest ionó enérgicamente la Teoría de los colores,
Augustde S achse n-Weimar, Benjamín hace hincapié e n el hecho de qu e para Goethe corona toda su obra científica, y que de acuerdo con
que el poeta yel príncipe se conocie ron por casualidad (cf p. 145, 17; ciertas manifestaciones se podría pensar que corona la obra de su
GS 710 , 21 ) Y que en un principio se pe nsó sólo en una vis ita (cf; p. vida. (p. 156 , 30 -34; GS 720, 33-36). Los autores de la Enciclope d ia,
145, 20 ; GS 710, 24). Este detalle fue eli m inado en la ve rs ión rusa , e n cambio, expl ica n con carácter a podíctico: "[,..1s ufrió un fra caso
en la que a continuación a parece la peq ueña sección, as imismo decididoen el intento de crear s u teoriafisica de los colores" (col. 559 ).
traduci da a medias, in clu so Wieland has ta la oposición burguesa (p. Mientras qu e para la descripción de los A ños eh aprendizaje eh
146, 2-8; GS 711, 2·7) con una in sólita interpre tación hi stóri ca Wühelm Meister Icf p. 164, 2D-p. 165, 16; 727 , 36-72 8,27) se eligió
agregada "Goet be fue a Canossa" (col. 537 ). una concepción funda mentalmente d istinta, la cit a fin al de Benjamín
La primera pa rte sobre el fruto poé tico de los pri m eros años en a cer ca del estilo de la obra (cf p. 165,7-16; GS 728, 19-27 ) parece
Weimar mu estra ba stantes paralelos en las dos ve rs iones (cf. p. 147, haber gustado. De a hí parece haberse tomado mucho -salvo la
35-p. 148 , 4; GS 7 12, 29-35). Pe ro aquélla sólo enumera la s obra s lIa forma de la cita- en el pa saje fin a l del te xto de la Enciclopedia (cf.
En ciclop ed ia agrega el a no) y no cont iene nad a propio de Benjamin. col. 543 ).
Ya la refe re ncia a la cimentación inte rior de la segunda parte del De los pe nsamien tos qu e Benj amin enlaza con Poesiay verdad (cf p.
Fa ust o y lacit aque le sigue (cf. p. 148, 4-16;GS 71 2, 36-713, 7) fueron 166 , 37 -p_ 167, 33; GS 73 0, 4-39 ), se rescató media página. Las
elimina da s por los a utores moscovitas. última s once líneas de la pági na 730, no obstante, que reproducen los
La sección ace rca de l descontento patológi co con Alemania (cf p. 149, comentarios ps icológico-lite rarios sobre lo informado (cf. p. 163, 20-
14·29; GS 714, 2-16) fue re scatada e n gran med ida, pero ya e l 33 ; GS 730 , 29-39 ) estén e limina das.
comienzo fue a ume ntado a "un odio cont ra todo lo alemá n". Los Algo pa re cido s ucede con la se cción del Diván de Occidente y eh
comentarios q ue sigu e n sobre e l viaje a Ita lia (cf. p. 149, 30-p . 150, Oriente. La pr ime ra mitad de la conside ración de Benj amín (f...] y
19; GS 714 , 17·715,2), que vuelven a conte ner m ás da tos , también cua ndo la mala adm in istración hasta sus estudios orienta les., p. 169,
contienen para lel ismos (cf col. 537 ). 32 -p. 170, 22; GS 732 , 30-733 , 17 ), es decir la pa rte que tr ansmite
De la consideración de Benjamín acerca de Egmo nt se tom ó el hec hos, fue puesto como fun dame nto de la versión rusa (cf col. 545 ).
pen sa miento acerca de los lími tes impuestos a Goet he en su concep- La int er pr etación no fue incluida en el artículo enciclopédico.
ción del movimiento revo lu cionario de libera ción (Para el poeta hasta Pa r a Los años de andanea« de Wilhelm Meister dir ectamente no se
como factor histórico p. 150, 32-p. 151, 3; OS 715, 15·22). Pero con sul tó el texto de Benjamin (cf p. 17 1, a-p. 172, 23; GS 733, 37-735 ,
Henj arnin agrega allí pensami entos profundos ace rca de la concep - 10). La pr imer a oración (cf p. 171, 6. 7; GS 733, 37 y s.) fu e tra ducida ,
ción de la histo ria que tenía Goethe y la compara con la re lación de luego coexisten dos exposiciones distintas.
Schiller con el Estado (cf p. 151,3-19; GS 715 , 22-37). De esto no se Pa ra Fau sto (cf. p. 172, 33 -p. 175,21; GS 735, 14-737,32) se ap lica
ha conser va do na da y con ello tampoco de la verdadera afirmación. lo mismo. La s caracterizaciones cor tas de Margarita, Mefis t o y
Las reflexiones de Benjamín a cerc a de la rel ación de Goethe con la Fa us to (la figura de Ma rgar ita hasta el secreto de la creación, p. 173,
Revolución Frances a y con su re ali zación literaria (cf p. 151, 32-p . 1-12; GS 735, 24·34) se en cuentran re producid as con mod ifica ciones .
154,17; OS 716 , 10-718 , 27) ha n enco ntrado expresión en mayor La visión de Walter Benjamin de esta obra tam poco tuv o ni ngu na
extensión en la ver sión ru sa (cf col. 540- 41). Se han omiti do a lgunas influe ncia sobre los ver da deros a ut ores del artículo enciclopédico .

IMM 189
de pag.
Versiones que se conservan (vie ne 4)

TI Original mecanogr afi ado con n umerosas correcciones y va- ENSAYOS LITERARIOS
rios agregados (en tinta) de puño y let r a de Benjamin; de la
última hoja se conser va só lo un pequeño fragmento del
AJ ,A1N RO BBE-GRII.l ,ET Angélica o el encantamiento
margen su per ior; Archivo Benjamin, Ts 25 2·29l.
T2 Original mecanografiado, copia de T I; correccione s, título FRANK KERMOl)~; D. H. Lawrence
provisional (e n tinta) y m arcas (tinta y l épizj de puño y letra
NOIl:THROP FRn El gran c ódigo
de Benjamin, pero sólo h a sta donde se publicó o se pensó
publicar parci almente ; m argen su perior de la primera hoja J .-B. PO ~A.L1 S El amor a los comien zos
arrancado, pero s in afectar el texto, la última h oja grave-
I.¡ERRE I\.lISSAC Walter Benjamin: de un
mente deterior ada (no obstante con texto que pu ede se r siglo al otro
reco nstruido y descifrado sin ma rgen a dudas en pocos
luga res); Archivo Benjamin, Ts 292·33 l. T ltmlAs B ERNIIAR U Tinieblas
J BA "La polít ica y la observación de la naturaleza de Goet he ". NORMAN MA IU:R Fragm entos
Revista Die Literarieche Welt del 7 de diciembre de 1928
(Año 4 , Núm . 49), 5 Y s. Reproducción pa rcial segú n TI , T2 T RACY K IDDER El alma de una nueva
[ = 716, 17-71 7, 35 (Títu lo provisi onal Goethe y la Revolu- máquina
ción); 718, 28-719, 10 y 719, 20·721, 39 (Títu lo provisional
Los estudios científicos de la naturaleza de Goethe); 725, 33-
727,3 (Tít ulo provision al Goethe y Napoleón)]. A continua-
ción de l título principal sigue u na introducción de la redac-
ción con el texto: "Nuest ro colaborador Walter Benjamin ha
recibido el enca rgo del es tado ruso de escri bir el artíc ulo
'Goetbe' para la gran Enciclopedia Soviética Ru sa oficial, ya
exi stente . La t ar ea , naturalm ente, hubo de se r realizada en
sentido marxista-leninista. Las dificult ades de tal reali za-
ción son enormes. Aquí publica mos algunas partes esp ecial-
mente importantes del bosquejo de Benjamin que interesa-
rán tanto má s a nuestros lecto re s pu esto que el extenso
trabajo no será impreso en alemán sino en ruso. Además
creemos que constituyen los a nálisis más agudos y profu n-
dos que jamás h ayamos leído sobre este círculo de problemas
deci sivo para la hi storia in t electual alemana y , ademá s, en
la forma más concentr ada. Con es ta publica ción , por su pues-
to , no podremos r emediar la necedad má s radical que 'no
qui ere es cuchar nada más de Goet he' ". Ejemplar de recorte
con correccione s hechas por Benjam ín (tinta); Ar chi vo
Be njamín, Dr 22 -24.
Modelo de im presión : Ti

HlO
J