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EL INICIO

"Muchas cosas pueden ocurrir en nuestras vidas, pero


esas vidas son tan insignificantes en comparación a lo
que nos rodea" fue lo que siempre decía mi amigo. El
había comprendido tantas cosas que decidió por
convertir en cenizas todo lo que ha logrado, es entonces
cuando la insignificante vida de un gran amigo, dentro
de un basto universo es desaparecida por las
consecuencias de sus actos, en un hermoso día nublado,
con la lluvia de fondo, la cual parece que llora por éste
momento, que a simple vista de espectadores no es más
que un infierno. ¿por qué pasa estó?, ¿ a caso la verdad
nunca puede ser revelada sin sufrir algo a cambio? No lo
sé, quizás ver como mi amigo desaparece, en su propio
hogar, con sus grandes ideales, y con sus enormes
recuerdos llenos de sentimientos, se esfuman en una
enorme pantalla de humo, que de lejos es como una
hermosa flor que se marchita en cuestión de segundos
debido a la torpeza del azar. Aunque, sin ser capaz de
comprender, me siento feliz, feliz de todas esas cosas
que están pasando, feliz de ya no poder ver la luz, ver
las cosas que siempre quise. Bueno, creo que está
siendo el momento de terminar con mi reflexión y
continuar con esto.

- Amigo mio, tu siempre serás alguien que fue capaz de


cambiar las cosas. Ahora es mi turno de intentar
cambiar las cosas, seguir con lo que no terminaste. - dije
mientras caminaba al auto de los carabineros.
Es entonces cuando un policía me mira y dice - fue un
gran hombre, ¿por qué lo hiciste? -mientras se colocaba
el sombrero.

-No lo hice por gusto, solo hice lo que debía hacer- le


dije vacilante mientras me subía al auto.

-Te pondrán en una de las mejores prisiones por tu


terrible acto -me dijo, mostrando una enorme furia en
sus ojos.

Yo solo pienso en cosas idiotas. A decir verdad me da lo


mismo ir a la prisión, ya que no tengo nada que perder.
Nunca fuí alguien en la vida, ni lo seré. Solo escribo
mentalmente una estúpida historia de mi vida.

Por cierto, me llamo Hood, terrible chileno el nombre,


pero no sé que era lo que pensó mi madre al colocarme
el nombre, empero es un nombre genial. Hood
Gutierrez, pero que nombre más chileno. Sin embargo
mi historia no es sobre cómo me pusieron ese nombre,
quizás para después. Ésta historia es, espera, ya
llegamos a la prisión.

-Aquí está el hijo del diablo que mató a ESA persona


-dijo un carabinero.

-Señor -dije, -Yo no soy un hijo del diablo, como puede


ver soy un ser humano que está en prisión, además no
se atreva a insultar a mi difunta madre por sus
caprichos-
-Usted se calla la boca- dijo otro carabinero sin
relevanvia en mi vida.

-Claro- dije con la expresión de "esa no te la crees ni tú"


-pero antes, cuando me metan en la celda ¿me pasab
un lápiz y papel? Es que me gusta pasar el tiempo
dibujando.

-Claro señor -dijo otra persona.

-¿En serio? -dije ilusionado.

-pal' día del nispero -dijo soltando unas carcajadas, las


cuales no me hicieron gracia alguna.

-bucha, y yo que quería retratar tu mísera vida de


máquina en el sistema -le dije mientras se me escapaba
una risa.

-ya paren con sus idioteces -dijo un guardia, el cual


medía como 2 metros, y no parecía tonto, es más, me
atrajo, pero no en el sentido de sexualidad, porque a las
mujeres las amo demasiado, pero no es mi culpa que
me terminen engañando o que resulten hombres bien
disfrazados, o que simplemente sean homosexuales.

-Oye tu 5509 ven -dijo con una voz imponente.

-¿Me dices a mi? -le dije.

-¿A quién más les podría decir? Eres el único que está
con las esposas y cargos por asesinatos entre otras
cosas.-Me dijo.
-Bueno -le dije con una sonrisa.

Comencé a caminar junto a el, por algún motivo sentía


su presencia, no era alguien común y corriente, eso me
hace sentir con curiosidad.

-No lo maté- le dije con seriedad.

-Lo sé- me dijo aquel hombre - las personas como tú no


son capaces de hacer algo tan cruel. Además, no eres el
tipo de humano que miente.-

Me quedé sorprendido, no puedo creer que en este


hombre me halla creido.

-¿Por qué estás tan seguro de eso?- le dije en tono


desafiante.

-Ja-rió. -Eso es porque eres alguien calmado con una


mente compleja.-

-¿y eso qué tiene que ver?

-quién sabe...

-creo que me agradas.-

-bueno, eso está a tu deber, pero te digo que no es todo


color de rosas. En el mundo las persona que creen estar
en lo correcto y no se critícan, no saldrán de lo que es
incorrecto.-

Yo solo lo miro con admiración. Pocas personas son


capaces de pensar en todas esas cosas. Es increíble el
hecho de que un guardia, el cual sigue y obedece a los
manipuladores sea capaz de hacer algo que ya no se
hace en el mundo, reflexionar. -vaya, no sabía que un
guardia sea capaz de reflexionar -le dije con seriedad
nuevamente.

-bueno, pues ahora sabes que por lo menos hay alguno -


me dijo.

Luego de eso paramos de conversar y continuamos


caminando. No entiendo la razón por la cual seguimos
bajando, por lo que estimo, diría que hemos bajado 1
kilometro. Es raro, no siento miedo alguno, es más
siento una gran emoción por saber lo que me espera.

-¿Cuanto falta?

-¿Cuando te calmaras? -me respondio al instante.

-Mire pues yo estoy calmado. Solo estoy preguntando la


razón por la cual estamos bajando.

-Pronto lo veras.- mientras seguía caminando con


orgullo -Mira, ahí está la puerta a la "Ciudadela".

Eso fue lo último que nos decimos algo, pues nuestro


destino estaba a unos dos metros. Por lo que puedo ver
no es una cárcel común. Por lo visto este lugar es el
comienzo de mi vida sin libertad.
1

Desde ahí han pasado unos cuanto años, pero como me


daba flojera seguir con mi novela mental, decidí esperar
un tiempo porque sería aburrido describir
completamente mi vida, por eso es que contaré algunos
de los muchos sucesos que me ocurrieron, porque como
toda persona normal, no tengo una vida realmente rara
o extrema como muchos.

Habíamos llegado a la Ciudadela y lo primero que hizo


aquel hombre fue presentarme mi "celda", la cual
literalmente era una maldita casa. En ese momento le
pregunté si esto era una broma, pero él solo se limitaba
a reir. Es entonces cuando aquel guardia me explico
todo.

El me dijo - Esta es la Ciudadela. Es un lugar raro ya que


no parece una cárcel, pero el que se encargó de crear
ésta cárcel lo hizo con el motivo de que alguno de los
reclusos sea capaz de entender el por qué el diseño y
este lugar. Sin embargo el que lo creó murió hace ya
mucho, y en el mundo no hay nadie capaz de
entenderlo. Quizás sea porque todas las personas se
centran en otras cosas, lo cual es algo normal. Nadie le
tomaría prioridad en resolver el capricho de un viejo.
Sin embargo es ahí donde ustedes, los reclusos entran.
Como son personas que practicamente perdieron su
libertad, son capaces de tener TODO el tiempo del
mundo en descubrirlo."

- Da paja pensar en resolver algo así, -le dije con


serenidad. - A demás sigo sin entender la razón del
porqué éste lugar es una maldita ciudad.-
-Eso es algo fácil, ¿no? -me dijo mirandome
desconsertado, como si esperace que yo lo supiece
todo. -pero bueno. El punto es que si tienes todo el
tiempo en resolver el problema, necesitarás comida, un
hogar, entre otras cosas primordiales.

- Eso responde las cosas- le dije.

-Bueno, es hora de que vuelva al trabajo. Suerte recluso


5509- dijo mientras salía por la entrada, la cual se
bloqueó automáticamente.

-Conque una ciudad de puros reclusos eh. No parece un


lugar factible para la vida, pero bueno, creo que
caminaré por los lugares a investigar.

Es en ese momento en el cual comencé a excursionar la


zona, me sorprendió el hecho de que fuese un lugar tan
grande para cien personas. Al parecer era un lugar para
lo más peligrosos del mundo, pero ninguno de ellos
causaba estragos. Solo estaban siguiendo una vida
"normal" en una jáula.

Por cierto, el GRAN misterio lo resolví al instante cuando


me dijo aquel guardia de que tenía un gran motivo, pero
no se lo he dicho a nadie.

Continuando, observaba a los demás, me parecía un


lugar pacífico. Tenía una tienda, casas, entre otras cosas.
Esto si que eran lujos. Es ahí cuando miré a un pobre
viejo que estaba sentado en un árbol, entonces decidí
acercarme a él y presentarme.
-wenas, soy el nuevo,- le dije con una sonrisa.

El hombre solo me miró, pero eso bastó para que yo me


sentara a su lado y comenzaramos una gran
conversación.

-hola "el nuevo" -me dijo el viejito. -yo me llamo Raúl.-

-¿y qué es lo que te metió en Ciudadela? -le dije con


curiosidad.-

-Robé - me dijo cortante.

-pero eso no es suficiente para que te metan en este


lugar- le dije desconcertado.

-jajajaja - se puso a reír, - lo que yo robé es algo que un


humano común y corriente no puede robar, ya que eso
sería negar tu propia existencia y reconocer el hecho de
que no eres un humano- mientras me miraba con una
frialdad en sus ojos.

- no entiendo -le decía confuso, porque no lo sabía todo.

-Mira, este mundo está mal, y cualquier intento de


demostrarlo es algo malo e inmoral.- me dijo el viejo.

-¿y eso que demonios tiene que ver con tu robo? -Le
decía desconcertado. -¿además por qué carajos hablas
del sistema?

-Creí que podías pensar, pero me equivoqué, -me dijo el


viejo, -pero deja decirte una cosa. El mundo en el que
habitamos está lleno de mentiras, y estas se vuelven
más dañinas para las personas, porque estas terminan
hundiéndose en eso.-

-Eso no es una novedad-le dije, -eso es la realidad, y no


creo que haga falta decirme que está mal lo que dicen.-

En ese momento comenzó a temblar súper fuerte.

-vaya, esto se parece a Chile con su temblor- dije sin


pensarlo.

-"Hombre está temblando loco" es lo que dicen los


chilenos de las nuevas generaciones. - dijo el viejo con
una sonrisa en su cara.

-"pero la cosa no es tanto po' mi amigo" es lo que dicen


después. - le respondí imitando aquella expresión en su
cara, la cual hasta día de hoy me sigue recordando a mis
momento de cuando yo era un cabrito chico, el cual se
pasaba todo el día leseando con sus amigos haciendo
puras maldades.

-dicen que esos temblores son para ahuyentar a las


ratas que se cuelan a este sucio y desagradable lugar.-
dijo el viejo, cambiando la expresión de su cara a la de
un oso enojado.

Luego de eso y de que se calmase el temblor, hubo un


silencio de unas dos horas si mal no recuerdo, y en ese
tiempo he visto a varias personas pasar, entre ellos
había una arpía con el pelo de color rojo y feísima a más
no poder, esa arpía causaba una repulsión, que las
personas que estaban "cerca" de ella, miraban a otros
lados mientras mantenían una distancia de unos diez
metros aproximadamente de ella. Es encontes cuando
esa arpía que cualquiera puede confundirla por un
monstruo marino, nos llamó a Raul y a mí.

Era raro, puesto que tenía algo que me llamaba la


atención, y por cierto, no me gustan las mujeres de pelo
rojo teñido, pero era realmente curioso porque no lo
entendía. Me puse a pensar en ese momento en una
señora que aparecía en la TV, pero que de la noche a la
mañana dejó de aparecer, es más, las personas no la
recordaban, era como si esa señora nunca hubiese
existido en nuestra realidad. Curioso ya que se parecían
un montón, pero debo dejar de pensar en esas cosas y
concentrarme en seguir el sistema que debíamos seguir.

-Ten cuidado con esa persona - me susurró Raúl al oído


mientras nos acercábamos a ella. - esa mujer es capaz
de perjudicar a cualquier persona, es una de las peores
personas de éste sucio lugar, y su poder es tal que
domina el treinta por ciento de la "Ciudadela". Alguien
realmente poderosa, y llevarle la contra es como
declararle la guerra a un muro podrido por el interior.
Ten cuidado Hood.- dijo mientras se colocaba en la fila.

-¡Oye tú, basura nueva!- Me dijo esa mujer. - apresúrate


y metete a la fila.-
-De acuerdo, pero...-en ese momento la mujer me
interrumpe.

-¡Nada de peros!, no tienes el derecho a darme ordenes


maldito compañero de la opresión.-dijo esa mujer.

-¿usted está bien? -le respondí. -creo que se encuentra


mal o es muy sorda como para entender cosas que no
tienen nada que ver con la conversación real señorita.

-¡Miren todas las personas! -gritó la mujer -¡Me dijo


señorita el muy atrevido!

-¿Acaso me he equivocado? -le dije dudando. En ese


momento se me pasó a la mente de que esa "Mujer" en
realidad no era mujer...

-Por supuesto que te equivocaste maldito opresor, tú no


tienes el derecho a criticarme por mi género- dijo esa
"mujer" con una expresión pérdida en sus
pensamientos. -Nadie puede decir mi género o sexo
solo yo puedo, y si tienes una queja, pues... Mala suerte.
En mi zona los hombres no tienen derecho -Dijo con una
mirada macabra que perturbó a todos en ese momento.

Yo solo me quedé callado contemplando las palabras sin


sentido de esa "mujer", pero en ese mismo momento
entendí que aquella persona no era una mujer, sino un
transexual con la ideología de una feminista de la
tercera ola, también llamas feministas radicales, o
feminazis, pero yo la dejé como feministas locas ya que
no traen fundamentos realmente contundentes, y solo
se la pasan gritando como personas falladas.

Sin embargo todo ese momento se vio interrumpido por


la presencia de un viejo, quien impresionó a todos, pero
más a mí por la consecuencia que causó su presencia.
Los calló a todos, nadie hablaba ni criticaban, solo se
postraban uno tras otro a sus pies. ¡Era Dios! O tal vez
no, pero parecía una deidad.

-ya terminaron los simulacros - Dijo aquella deidad


mientras los miraba a todos. - María, por mi columna
deja de hacer estupideces.-

-C-claro señor -dijo la "mujer" cuyos nervios se sentían


por la zona.

-Mientras entiendas, mejor - dijo la deidad. - bien, es


hora de arreglar las cosas mientras me encontraba
ausente. Para comenzar creo que tenemos a un nuevo
integrante en la "Ciudadela". -dijo mientras se hurgaba
un dedo en la nariz.

Es en ese momento en el que la deidad comenzó un


monologo sobre la historia de la "ciudadela", y es en ese
momento cuando se vuelve mucho más confusa la
historia, porque decía que un Dios la creo a manera de
proteger a los seres humanos de estos mismo, pero se
contradecía consigo mismo puesto que cambiaba los
hechos diciendo que era a manera de castigo por los
pecados que hemos hecho durante toda la historia
humana. Aunque lo más importante es que siempre se
llegaba a lo mismo, la "ciudadela" siempre ha existido,
refiriéndose al modo de que ha estado desde el origen
de la Tierra, desde que el mono pensó. Ahora bien, yo
no soy un gran fanático de la religión, pero algo me dice
que la deidad es una persona tan fanática de la religión,
que llega a repugnar lo que dice. Siempre llegaba a la
conclusión de que Dios es la solución a todo, y
realmente no lo culpo porque Dios es la palabra a la que
siempre recurre una persona para sentirse a salvo de
algo que desconoce, ya que poseen miedo, miedo de no
saber lo que es y para qué es. Por ésta razón siempre La
deidad terminaba o comenzaba con Dios.

Sin embargo es algo triste el hecho de pensar en eso, de


que por culpa de nuestra curiosidad tengamos miedo de
lo desconocido, y que siempre tendremos que recurrir a
algo para poder aceptarlo, o hacerlo aceptable, como es
con el caso de Dios. No soy un cristiano o católico,
quizás es por esa razón por la cual negó la existencia de
un ser supuestamente superior llamado Dios, pero la
verdad es que si fuese cristiano seguiría pensando en lo
mismo, ya que la tristeza es una parte importante de mi
ser. Siempre pensando en los malos momentos, en
posibles malos momentos, como tener un amigo el cual
murió en un accidente, o un familiar que fue devorado
por un píldora, entre varios ejemplos que simplemente
resaltan la tristeza del mundo. Sin embargo da a
entender una ley que dice que ninguno es especial, que
nadie ni nada de la existencia misma es especial.
Aún recuerdo a esa persona que se apareció de la nada
cerca de mi casa, esa persona simplemente era soledad.
Repelía todo tipo de cosas, e incluso la existencia misma
y por la forma en la que caminaba demostraba que era
simplemente odiado. Es en ese momento en el que por
una extraña razón empecé a obsesionarme y sentirme
tan... solitario, comprendí que no era alguien realmente
especial, que mi vida no valía para nada, que
simplemente estaba solo en un desierto lleno de
inmundicia.

Aquí es cuando mi amigo apareció.

2
Tenía unos diez años para ese entonces. Y si mal no
recuerdo me encontraba en la vieja casa de verano de
mis padres, una casa que parecía tener más de un
milenio, era feísima. Se parecía a un pantano con
desechos tóxicos por su mal olor, era tanto el mal olor
que llevaron tres veces a mis padres a juicio por que la
gente del pueblo creía que tenía una montaña de
muertos bañados en estiércol. No se equivocaban
mucho, o sea yo un joven de diez años que vivía ahí por
3 meses es demasiado ¿no?

Al cabo de un tiempo y varios mantenimientos a ese


cuchitril, exorcismos, reconstrucciones, mueblados, y
nueva pintura pudo hacerse una casa de hace 9 siglos.
Porque en serio, era casi parte de la tierra ya que estaba
prácticamente pegada a esta, pero un día en pleno
proceso de pintar la casa un niño que era más grande
que yo, enserio joder todo el jodido mundo era mil
veces más grande que yo. Mucho milo maldición. Mejor
me detengo y sigo con el tema. Ese niño miraba como
perdido la casa, como si fuese una puerta a otra parte
del mundo que lo llevase a un lugar donde se pueden
revelar todos los secretos y dudas de uno mismo, es por
esa razón que se acercó más, específicamente a mí y me
preguntó:

-¿Por qué la están destruyendo?

En ese momento yo asombrado y confundido le


respondo -¿cómo?

-pregunto ¿por qué la destruyen?

-¿qué cosa?, ¿la casa?

-Si.

-Por como yo veo no la estamos destruyendo, si no que


la estamos reparando.
-¿Y por qué?

-Bueno, queremos que sea un lugar habitable para la


vida.

-Con vida- hizo una pausa de un minuto


aproximadamente. -¿con eso te refieres a los seres
humanos?

-Por su pollo. - le dije a modo de broma.

-Creo que están haciendo algo mal, no debería destruir


una puerta a la historia.

-¿Qué historia?- le dije algo enojado, porque se me calló


un poco de pintura en mi zapato favorito.

-Nada. Es algo que vas a comprender a medida que pase


el tiempo, pero que irás olvidando relativamente, así
como los sueños.

Yo me quedé mirándolo por no un minuto, sino una


hora intentando buscar una frase inteligente y de fuerza
para confrontarlo, pero simplemente me venían
preguntas que solo me confundían más, aunque entre
más me confundía, más presente era la misma frase.
"¿Cómo te llamas?", como si el destino y el azar quisiese
que le preguntase eso.- ¿Cómo te llamas?, yo soy Hood.

-Mi nombre es algo no muy relevante Hood, y veo que


comprendiste que solo debías preguntar mi nombre,
pero como estábamos destinados a tener esta
conversación debo decirte que los nombres solo son
una forma de denominar a otra persona. Por eso quiero
que me digas como tú quieras.- dijo con tal confianza en
sí mismo que muy pocos han podido obtener.

-Carlos...

Ese fue el primer momento en el que conocí a mi amigo,


y es curioso porque para hacer amigos solo debes
presentarte y ya, pero en mi caso fue que solo yo di mi
nombre, y que yo le tuve que dar un nombre a ese niño,
siendo ese el lazo de una amistad que duraría hasta la
eternidad, o eso creía, pero bueno. Tuve un amigo.

Se estaba haciendo de noche y ya me entraba el


hambre, así que le dije a Carlos que quería ir a comer, a
lo cual ocasionó una despedida algo forzada, pero era lo
que quería realizar, ya que nadie debe entrometerse
cuando quiero comer, o de lo contrario me enojaría
mucho puesto que la comida era una de las mejores
cosas que me gustaba. Carlos salió del patio, y antes de
irse le pregunte:

-¿Cuando no veremos nuevamente?

El con una sonrisa en su cara, mientras caminaba en


dirección al pueblo dijo -mañana, a las 7 AM en la
playa.-

Luego de eso contemplé como su silueta iba


desapareciendo en la espesura de los árboles, por
alguna razón el fondo que lo seguía se volvía más y más
oscuro hasta el punto de que era todo negro, empero en
esa oscuridad observé una pequeño brillo, era mi padre,
que al parecer llevaba un hacha y un montón de bolsas,
llenas de comida para la cena.

Al cabo de una hora la comida estaba ya lista, solo


faltaba una televisión para ver canales de animales o
documentales, sin embargo solo comimos sin dirigirnos
una palabra al otro, fue raro, aunque no tanto como
otras noches porque mi madre estaba en el sofá viendo
series mientras comía, y mi padre metido en su trabajo,
empero para solo romper el silencio hablé

-hice un amigo.

-Ah que bueno- dijo mi madre. -¿Cómo se llama?

-Carlos - le dije.

-Apellido.- dijo mi padre, quien me miraba entre curioso


y furioso.

-No lo sé, aún no se lo he preguntado. - le dije con


miedo. Nunca me gustaron las miradas de odio que
muestran las personas, simplemente son molestas para
mí, además me daban miedo.

-Hijo mío- dio mi madre. -Cuantas veces habrá que


decirte que el apellido es lo importante, imagínate que
sea algún hijo de ladrón.

-O un pobre diablo que solo quiere ser amigo tuyo para


robarte dinero.- interrumpió mi padre con gran ira. -
Hasta el colmo. Quizás sea hasta denigrante.- dijo
mientras me miraba- ¡Qué asco!- exclamó.

-Pero es alguien con quien se pueda hablar. - respondí


mirando a mi padre de manera imprudente.- les aseguro
de que no es esa clase de personas. Además ¿por qué
siempre deben juzgar a una persona por su
procedencia?

-porque es lo primordial - dijo mi padre con una voz


imponente.- creo que es suficiente de este ridículo
tema. Mejor vete a dormir.

Esa frase... tenía el significado de que si siguiese


hablando, terminaría sin padre y madre. Creo que lo
supe después de varios años, pero bueno.

Luego de esa discusión me dirigí a mi cuarto en donde


aparenté quedarme dormido. Eran las 3 AM y todos
estaba dormidos, por alguna razón siempre gustaba
despertarme a esas horas y contemplar el cielo
estrellado, una cielo que muestra lo infinito, un todo.
Haciendo que me pusiese a reflexionar sobre la razón de
nuestras efímeras vidas y de nuestro pequeño planeta.
Tomarse un momento y mirar las estrellas era y sigue
siendo algo realmente hermoso, porque con solo ver
eso hace que una persona piense lo limitado que es el
tiempo para el ser humano, y que sea un tiempo en el
cual podamos realizar tantas cosas, cosas que pueden
cambiar nuestras formas de vida, pero solo será eso,
nuestras formas de vida. ¿Qué dirá el señor
extraterrestre al ver la Tierra?, ¿tendrá ganas de volver a
contemplarla?

3
Vuelvo con mi vida en la ciudadela luego de un pequeño
viaje a mi pasado. La verdad es que tampoco es algo
realmente largo, pero resultaba curioso me habían
cambiado de habitación a una de color blanco, y digo
habitación porque al parecer la casa que muestran al
principio es solo para demostrar que mientras más cerca
estemos de la verdad, más cosas tendremos a nuestro
favor, llegando al punto de alcanzar la libertad, pero una
libertad que solo duraría 3 segundo ya que tendríamos
que seguir las leyes, leyes cuyo único fin es intentar dar
orden al desorden causado por nuestras diversas ideas.
Pero es libertad, podemos decidir seguir las leyes o no,
no obstante es solo una ilusión, porque de todos modos
seguiríamos un sistema, el sistema de los humanos, el
cual hace que cada acción que cumplamos sea parte de
este, haciendo que nosotros como humanos seamos
esclavos de nosotros mismo, pero en mi caso, me siento
más arrinconado, como si no pudiese soltar mis manos y
no pudiese salir de mi pieza, encerrado en un lugar
solitario donde siento que todas las personas me miran
y dicen cosas que son tan ofensivas que ni un mismo
humano puede decir. Tan vasto es nuestro sistema, que
con solo desear o querer algo es parte de este, hasta la
pared blanca a mi derecha, según muchos el blanco es
un color de paz y armonía perfecta que alcanza un
mortal, pero solo muestra locura, desesperación oculta
en una mancha que aparece en poco tiempo por la
suciedad y polvo. Es cuando me comienzo a aburrir de
una realidad que ya tengo comprendida.

Ya aburrido decidí salir de mi habitación y caminar por


alguna zona de la "ciudadela" en busca de una
biblioteca a ver qué libro tenían.

Ya caminando por la zona cercana a la biblioteca me


encuentro con una persona.

-Hola -le dije.


-¿vas a la biblioteca?- me dijo en ese pequeño lapso de
tiempo que hubo entre nuestros caminos.

-Por su pollo-le dije a modo de broma.

-al parecer tenemos un graciosito en la zona - me dijo


mientras intentaba buscar algo que decir. -oye-dijo al
final. - ¿qué libro quieres?

- no lo sé, quizás el primero que llame mi atención.-le


dije con honestidad.- quizás alguno de aventura o
reflexión.-

-entonces vas al lugar correcto, sígueme - dijo aquel


hombre, quien se dio media vuelta y comenzó a
caminar.

Yo solo fui obediente y me puse a seguirle como si fuese


un perro siguiendo a su amo, a quien no quiere que se
le aleje.

-¿Quién eres?

-Lautaro el bibliotecario. Ladrón por hobby. ¿Y tú?

-Hood, el vecino del vació.

- será mejor que te preste algún libro de comedia para


realizar chistes que no den la pena.

-No lo veo necesario, ser gracioso no es lo mío.

-ya veo.
Luego de eso hubo un silencio por 30 minutos ya que no
estaba lejos la biblioteca, y sorprendentemente no era
una biblioteca pequeña en la cantidad de libros, parecía
que por poco tuviese todos los libros del mundo, pero
ninguno respecto a noticias del mundo.

-toma- me dijo el hombre, quien me estaba entregando


una tarjeta de miembro.

-pero no te he dado mis datos ni nada, además solo dice


tarjeta de miembro y mi nombre está escrito abajo.- le
dije con duda.

-¿acaso crees que vale la pena hacer esa cosa en una


ciudad llena de ladrones?- dijo el hombre con ironía.- en
este lugar tomas un libro y puede volver en 3 años, o
peor aún, ni aparezca. Es por esa razón por la cual solo
están estas pésimas tarjetas de presentación.

-Ya veo...- dije con una voz comprensiva,- pero supongo


que no hay nada que hacer, ya que estamos en una
enorme ciudad llena de ladrones, y de las peores clases
de personas que podemos encontrar.

-Tienes razón- dijo en manera cortante.

Me estaba aburriendo hasta que llegué a esa zona.


Había un montón de libros, y entre tanto libro me
separé de ese hombre. Y en pleno laberinto, como por
arte de magia o por un simple momento de azar, me
encontré con un hombre que emitía un aire bastante
misterioso, y no solo eso, emitía una enorme soledad,
como si en realidad en esa zona hubiese un enorme
vacío, como si nadie pudiese ver y entenderlo. Un
enorme vacío, que al parecer pocas personas son
capaces de ver. Lamentablemente ese hombre tenía un
túnico negro, la cual cubría todo su cuerpo a excepción
de su barbilla. Y entonces el hombre levantando du
brazo me susurró de tal manera que solo yo pude
escucharlo.

-acércate Hood- me dijo ese hombre.

¿Cómo sabía mi nombre? Realmente no lo entendí. -


¿Quién eres?

-esa pregunta es una de las más comunes que las


personas hacen.- dijo.

-bueno, es algo de sentido común.- le dije a manera de


sobreponerme a una presión que causaba.

Entonces el lugar se puso completamente oscuro y él


dijo. - soy Hooded...

-¿Yo?- le pregunto con duda.

-No.- dijo ese hombre. -Yo soy un ser completamente


distinto a toda la realidad humana. No soy alguien
importante en tu historia, pero tenía que interferir.

-No entiendo. -le dije.

-Escucha hood. Tu solo eres un peón. -dijo con una voz


dominante. - y no te estoy rebajando, solo te digo, que
entre todas las realidades y mundos, tú has sido elegido
como mi peón número 16.

-¿Que? No logro entender.

- No hace falta, pero por cómo vas... - dijo pensativo,


como perdido en su ser. -puede que termines acabando
borrado de la existencia.

Fue aquel momento en el que sentí por segunda vez el


miedo absoluto, inundado entre mis pensamientos y las
palabras de alguien que es capaz de detener mis
acciones. Eso me daba miedo, y me sigue dando miedo.
Y...

-¿Qué debo hacer? -dijo Hooded adelantándose. - debes


ir al faro.

Antes de que pudiese responderle en un abrir y cerrar


de ojos todo volvió como estaba y ese hombre había
desaparecido. Al parecer era una alucinación muy
potente, o quizás no.

Sin embargo, lo que me dijo sobre el faro realmente


cambió todos los sucesos, era realmente como si
Hooded lo supiese, pero a pesar de los años no sé de
dónde demonios salió ese hombre, empero gracias a su
ayuda he sido capaz de comprender muchas cosas más,
cosas que provocaron que yo como un ser humano
logre evolucionar y comprender muchas de las cosas, y
a darme cuenta de que la función de la Ciudadela es la
función más importante de la existencia misma.
4
La pieza realizó su primer movimiento...

El otro bando comenzó sus movimientos.


La historia trata más que nada de un hombre llamado
Hood, quien es enviado a la cárcel ubicada en una zona
oculta de Chile. Y en ése viaje va descubriendo diversas
cosas que pasan y l razón de su misma existencia.

El libro está dividido en tres partes, en las cuales cada


parte resulta ser aún más rara que la anterior,
mostrando situaciones que son incómodas y momentos
con un humor que deja pensando respeto al por qué
Hood dice tal cosa.