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STUDIUM PHILOSOPHICUM ET THEOLOGICUM FRANCISCANUM

“CARDENAL ECHEVERRÍA”
CARRERA DE FILOSOFÍA

Nombre: Angelo Vega Profesor: Msc. Patricio Muenala


Materia: Bioética Fecha: 18/12/2017

El aborto es considerado en el Ecuador como un delito, esto después de que en el 2014


la Asamblea Nacional aprobara el Código Orgánico Integral Penal (COIP). Las
penalidades que conlleva esta infracción están estipuladas tanto para los médicos como
para las mujeres que lo autorizan.

En el apartado ‘Aborto consentido’, el Código penaliza si la interrupción de embarazo


es voluntaria y sólo en casos específicos se pueden librar.

Según el artículo 149, “la mujer que cause su aborto o permita que otro se lo cause será
sancionada con una pena privativa de libertad de seis meses a dos años”.

Las dos excepciones para que no se penalice la interrupción voluntaria del embarazo,
según el artículo 150, son si se ha practicado para evitar un peligro para la vida o salud
de la embarazada; y si el embarazo fue por una violación a una mujer con discapacidad
mental.

Para las personas que ejecuten un aborto consentido, según el artículo 149, tendrán
una pena privativa de libertad de uno a tres años.

Ante estos postulados, se han generado debates entre grupos que están tanto a favor
como en contra. Entre las discusiones están los casos reportados de mujeres que
enfrentan juicios legales por interrupción voluntaria del embarazo, o que por miedo a
ser denunciadas ponen en riesgo su vida al no asistir al médico ante una situación
emergente relacionada al aborto.

Surkuna, es una organización feminista, que lucha por los derechos de las mujeres. Esta
agrupación brinda apoyo a quienes han sido denunciadas por aborto, que según los
datos, desde el 2013 se reportan ya 241 casos.

La mayoría de mujeres han sido denunciadas por los médicos que las atendieron de
emergencia por complicaciones que revelaron una previa práctica de aborto.
Ante esta situación, el 4 de agosto del 2017, el Ministerio de Salud emitió
el memorando MSP-2017-0790-M, donde la ministra de Salud, Verónica Espinosa,
aclara los temas sobre atención para mujeres que llegan con abortos en curso y secuelas
de abortos.

En el documento, la ministra Espinosa menciona que en la atención de estos casos,


como en otros, debe respetarse el secreto profesional, que es una obligación reconocida
en la Constitución y el propio Código Orgánico Integral Penal. En ese sentido, restringir
la atención médica post aborto por el temor de las mujeres a las represalias o sanciones
penales puede causar que algunas de ellas tengan graves complicaciones o mueran, de
acuerdo con criterios internacionales.

De ese modo, la ministra Verónica Espinosa dispone a los profesionales de la salud


brindar la atención médica necesaria en los establecimientos a los casos de interrupción
del embarazo y sus complicaciones, siempre en sujeción a la legislación vigente y
además considerando los procedimientos establecidos en las guías de práctica clínica
del Ministerio de Salud Pública.

Según los datos publicados por el grupo Surkuna, el aborto materno es la tercera causa
de muerte materno. La confidencialidad de parte de los médicos podría ayudar a que las
mujeres corran menos riesgos al lograr que se pierda el miedo de ser denunciadas al
atenderse en los centros de salud por alguna emergencia relacionada al tema.