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Teoría del conocimiento

1. Conceptos, proposiciones, leyes, principios y teorías

De acuerdo con Bunge citado por (Galicia Sánchez, 2005), la ciencia


moderna se identifica habitualmente por su carácter crecidamente teórico, por
la construcción de teorías cada vez más abstractas y sofisticadas, y por la
oposición de dichas teorías con los procesos de la realidad. Por su parte
Dávila, citado por el mismo autor, define la teoría desde el punto de vista
lógico como “el conjunto de conceptos y enunciados formulados de modo
coherente, desde el punto de vista semántico y lógico, o sea, ordenados y
sistematizados de acuerdo con sus contenidos y jerarquía expositiva”. (p.98)
En las ciencias naturales se trabaja con teorías integradas por
proposiciones cuyos conceptos son ampliamente discutidos y relativamente
aceptados por la mayoría de los científicos; mientras tanto en el ámbito de las
ciencias sociales la discusión se ubica en un sentido más provisional, a veces
ambiguo y hasta confuso.
En una aproximación descriptiva, referida a objetos, sucesos,
acontecimientos o fenómenos; se considera que una teoría científica está
compuesta por el conjunto de ideas, conceptos, proposiciones, hipótesis,
principios y leyes constituidos sistemáticamente en un discurso teórico, que
tratan de explicar y comprender algún aspecto problemático de la realidad. La
ciencia es conocimiento con cierto grado de objetividad por ser sometida a
contrastación. Una ciencia está integrada por varias teorías, algunas veces
opuestas, diferenciadas por su capacidad explicativa o por su nivel de
cientificidad.
Una teoría científica es una suma de conocimientos enunciados entre sí,
que está constantemente en proceso de construcción y reconstrucción. Proceso
de “corroboración o falsación”, según la tesis de Karl Popper. (Barco Gómez,
2004), define la teoría en los términos siguientes:

Una teoría es el conjunto de conocimientos que dan la explicación


completa de un cierto orden de hechos, es un conjunto sistematizado
de opiniones, de ideas, caracterizado por cierto conjunto básico, pero
susceptible de refutación, de hipótesis particulares, que procura
adecuarse a una clase de hechos. (p. 22)

Ahora bien, en la estructura interna de la teoría científica pueden


distinguirse cuatro subconjuntos: (a) elementos teóricos generales:
proposiciones, principios, leyes, hipótesis, axiomas y teoremas; (b) elementos
teóricos específicos: conceptos, categorías, nociones e ideas; (c) elementos
cognoscitivos: variables, dimensiones e indicadores y (d) elementos
cognoscitivos: informaciones, datos, señales, signos, e indicios. Para los
efectos de la presente investigación se hará énfasis en los algunos de los
elementos teóricos:

 Concepto: Es el resultado de la determinación de alguna característica


del universo y, por tanto, su validez radica en su correspondencia con
el modo de existencia que representa. Es la síntesis en la cual se
expresan los conocimientos adquiridos acerca de la actividad de un
proceso objetivo, de una relación entre proceso de una conexión interna
de los procesos universales. Gortari, citado por (Galicia Sánchez, 2005)
 Proposición: Es la unidad más pequeña de conocimiento que puede
juzgarse como verdadera o falsa. (Woolfolk, 2006)
 Proposición: Cualquier generalización que puede probarse como
consistente o inconsistente con respecto a otras generalizaciones que
forman parte del cuerpo organizado de conocimiento. Las
proposiciones científicas, además deben ser sometibles, directa o
indirectamente, a la verificación científica. (Ortiz Uribe, 2004)
 Proposición: Tesis que plantea una verdad que se someterá a juicio y a
comprobación. (Ferrer de Hernández, 1993)
 Hipótesis: Es el elemento más fundamental de las teorías científicas. Es
el centro, núcleo o esencia de la teoría. Son enunciados proposicionales
formulados con fines de investigación, que dicen o declaran algo sobre
sobre algún aspecto problemático de la realidad.
 Ley Científica: Es la expresión que muestra la relación necesaria,
esencial, interna y regular entre los fenómenos, a partir de la
confirmación de las hipótesis que han sido comprobadas, expresando
un conocimiento cierto y universal que permita explicar el
comportamiento actual de un fenómeno y predecir un comportamiento
futuro. (Ortiz Uribe, 2004)
 Principios: son proposiciones de un alto grado de generalidad que
pretenden explicar un gran número de casos, fenómenos, hechos o
procesos de la realidad. Forman parte de alguna teoría a la que sirven
de fundamento y de la cual se derivan determinadas consecuencias para
la investigación científica.
 Teoría Científica: Es una proposición que articula orgánicamente
diversas leyes y conceptos con el objeto de explicar y predecir, en la
medida de lo posible, determinados fenómenos que se presentan en una
parcela de la realidad.

2. Evolución del Conocimiento

De acuerdo con (Ramírez, 2009), el desarrollo del conocimiento

humano puede ser estudiado a partir de diferentes etapas, para los efectos de

la presente investigación se considerará la evolución del conocimiento en

occidente.

2.1 De la mitología griega a la escolástica

En el primer eslabón del desarrollo del conocimiento, el hombre

atribuye a los dioses todos los hechos que no tienen explicación. En esta etapa

del pensamiento, los “protogriegos” de los milenios XXV al IV aC, los

griegos minoicos del s XVI aC, los mesopotámicos y los hurritas e hititas;

fueron los pueblos más representativos de este periodo. La mitología

conforma el inicio del desarrollo del conocimiento.


Contra ese pensamiento mítico, entre los años 600 y 200 aC, la

sistematización del saber humano tiene su etapa fundacional en las escuelas

filosóficas griegas. A partir del cuestionamiento del pensamiento mítico se

propicia la aparición de manifestaciones de cambio expresadas en las más

diversas “escuelas de filosofía”. De éstas, las más representativas son la de

Platón y la de Aristóteles. La filosofía griega sienta los fundamentos para el

inicio de la especulación filosófica en el mundo occidental. Siendo las

hipótesis intuitivas el centro de lo que posteriormente se conocería como

teorías de las ciencias y de las artes modernas.

En relación a los romanos, tuvieron contacto tardío con las escuelas de

filosofía al conquistar Grecia, para Roma la búsqueda de conocer se orienta a

la conquista y al engrandecimiento del Imperio. Con la llegada de Constantino

al poder se cristianiza el Imperio y el Estado asume la responsabilidad de

“salvar las almas”, las que por extensión ve como la fuente del conocimiento.

A la caída del Imperio Romano de occidente, se funden la cultura romana, la

tradición judaica y el cristianismo y se impone la concepción religiosa del

conocimiento y convierten al alma, y por consiguiente al conocer, en el

objetivo del estado. El aporte de los romanos al conocimiento fue haber


insertado la reflexión pragmática como parte de su visión del mundo y como

forma de obtener conocimiento.

Ahora bien, con el fin del Imperio romano se inicia el letargo del

medioevo de la filosofía, y lentamente hace su aparición en la escena la

escolástica. Ubicada entre los siglos IX y XII, el conocimiento se aloja en los

conventos. En esta forma de pensamiento filosófico, Dios se convierte en

motor y principio-fin de todas las cosas y, por consiguiente todo el

conocimiento viene y va a Él. En otras palabras, el conocimiento se inicia y

termina en Dios.

Entre los siglos XV y XVI, se produce una corriente transformadora: el

Renacimiento. Significó una vuelta a conocer el mundo antiguo,

principalmente a los griegos. Destacan en este momento René Descartes, John

Locke, Gottfried Leibniz y Augusto Comte.

Con respecto a Descartes, el eje central de su pensamiento es la

duda metódica. El método cartesiano es la base del razonamiento analítico.

Entre sus planteamientos destacan los siguientes: (a) Propone dudar de todo,

incluyendo el conocimiento y de lo captado por los sentidos; (b) Deduce que

la esencia del conocimiento reside en el pensamiento; (c) Todas las cosas que
vienen del pensamiento son ciertas; (d) La intuición o deducción, únicos

medios válidos para construir un cuerpo de conocimientos basado en

fundamentos firmes; (e) Pone su fe en la razón.

En cuanto a Locke, su fuente del conocimiento es la experiencia

sensible. La experiencia y los sentidos son la base del conocimiento. El saber

humano es, pues, limitado. Sólo el conocimiento relacionado por los sentidos

puede mostrar lo que de realidad hay en los objetos del mundo. La verdad es

asunto sólo de palabras, mientras que la realidad interesa a los sentidos.

Por su parte, Leibniz propone un nexo entre la razón y la metafísica

para solucionar grandes problemas, tales como el método, el origen de las

ideas y del conocimiento, la comunicación de las substancias, el hombre

como razón o de la naturaleza de Dios. En el orden del conocimiento, afirmará

un tipo de innatismo. Todas las ideas sin exclusión proceden de la actividad

interna que le es propia a cada mónada. Las ideas, por ello, son innatas.

Leibniz se opondrá a Locke y a todo el empirismo inglés.

Para Comte, Padre del Positivismo, el valor de la ciencia no admite

crítica alguna. El positivismo es la base del modelo de investigación en las

ciencias empíricas. Propone tres estados del conocimiento humano: un estado


teológico, un estado metafísico (concreto / abstracto) y un estado positivo, el

más ansiado y al que en teoría deberían expandir los dos anteriores, ya que

fundamenta el logro del conocimiento en la razón aplicada. Otro de los

planteamientos centrales de la epistemología de Comte es el monismo

metodológico, entendido como la aplicación de un único método para analizar

la ciencia, sea ésta empírica o social.

En este mismo orden de ideas, la gran contribución del renacimiento

para el saber humano son sus redescubrimientos y cambios en todos los

órdenes del pensar y del saber. De tal manera que, los cambios en física

mecánica y en química influyeron poderosamente en las concepciones

modernas del conocimiento.


Barco Gómez, C. (2004). Elementos de la lógica. Manizales: Universidad de
Caldas.
Ferrer de Hernández, A. (1993). Diccionario Básico del Proceso
investigativo. Caracas: Ediciones CEAR.
Galicia Sánchez, S. (2005). Introducción al Estudio del Conocimiento
Científico. México: Plaza y Valdez.
Ortiz Uribe, F. (2004). Diccionario de Metodología de la investigación.
México: Limusa.
Ramírez, A. (2009). La teoría del conocimiento en investigación científica:
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Woolfolk, A. (2006). Psicología Educativa 9ed. (L. Pineda, Trad.) México:
Pearson Educación.