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PROGRAMA No.

0732

PROVERBIOS

Cap. 11:1-25

Regresamos hoy, amigo oyente, al capítulo 11 de este Libro de Proverbios, que apenas
logramos comenzar en nuestro programa anterior y al hacerlo, notamos que el joven que
había comenzado su vida, que fue dirigido por sus padres, que salió a la vida, y luego se le
dijo, con toda claridad por cierto, que el principio de la sabiduría es el temor de Jehová, –
luego él recibió bastantes consejos de afuera para este período de la adolescencia.

Ahora, al llegar aquí al capítulo 11, y la sabiduría que es Cristo; la escuela ha


comenzado ya con sus clases, y la sabiduría ahora es el maestro. Vimos en nuestro
programa anterior que la sabiduría había salido a los caminos a buscar a sus alumnos, y los
había conseguido. Ahora, se encuentran en la clase y están aprendiendo por medio de los
Proverbios. Esos Proverbios son generalmente Proverbios que usted tiene, como vimos al
comienzo de este estudio, y hay varias clases de Proverbios y que en su mayoría son
enseñados por medio de paralelismo. Esa es la manera por la cual se obtiene la poesía
hebrea: un asunto o tema es repetido, o se repite el contraste. Y así es como tenemos
paralelismo sinónimo y antitético; podríamos decir, un paralelismo opuesto. Y también el
paralelismo sintético, donde la segunda cláusula desarrolla el pensamiento de la primera.
Y usted encuentra todo eso a través de esta sección ante nosotros. Y una vez más,
deseamos dirigir su atención a esto. Y el Libro de Proverbios como hemos dicho, está
formado por frases cortas, que son producto de una larga experiencia. Ahora, el joven

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está recibiendo un curso sobre buenos negocios. Se le ha dicho al comienzo de este
capítulo 11, en el primer versículo:

1
El peso falso es abominación a Jehová;
Mas la pesa cabal le agrada. (Pro. 11:1)
O sea que tiene que ser honrado. Él tiene que ser honrado en sus negocios. Tiene que ser
un hombre de integridad, de entereza. Y es hermoso encontrar hombres como éste en nuestros
días. Hemos tenido la oportunidad de conocer a hombres de negocios, creyentes, que actúan de
esa manera. Y la fama de estas personas se extiende de un punto al otro de la nación en que
viven. Por lo general llegan a ser hombres de negocios con mucho éxito. Y es hermoso
decíamos, encontrar hombres así, especialmente en el mundo en que vivimos en el día de hoy.
Luego otro de los vicios actuales y dominantes es el pecado del orgullo. Inmediatamente se le
dice, entonces, a este joven en el versículo 2:

2
Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra;
Mas con los humildes está la sabiduría. (Pro. 11:2)

Nuevamente por medio del contraste, como podemos ver, representa aquello que es orgullo y
aquello que es humildad. Siempre con el orgullo viene la deshonra. Habrá mucho de eso en la
Escritura, y mucho también será mencionado en el Libro de Proverbios. Ahora, en el versículo
3, se nos dice lo siguiente:

3
La integridad de los rectos los encaminará;
Pero destruirá a los pecadores la perversidad de ellos. (Pro. 11:3)

Esto es algo realmente hermoso, y simplemente quiere decir que si una persona quiere andar
en la verdad, y ese es el deseo de su corazón, usted puede confiar en que el Espíritu de Dios, le
ayudará dándole guía y la dirección que necesita.

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En cierta ocasión un joven fue a hablar con su pastor porque quería saber ¿cómo uno puede
decir cuál es la voluntad de Dios? ¿En qué dirección uno debe dirigirse? El Pastor le dijo que
en lo que se refiere al colegio o a los estudios, hay muchos que tienen los mismos problemas. Y
lo más sencillo es entrar por la vía que está abierta. Si la puerta o la dirección a la cual uno
quiere dirigirse está abierta, uno puede pasar y avanzar. Si está cerrada, bueno, así es la cosa.
Y si uno no tiene el dinero para ir al colegio, pues no lo tiene; pero el Señor siempre abre una
puerta para que uno pueda pasar. Esto sucede una y otra vez. Y uno lo puede interpretar de esa
manera siempre. Por último, el Pastor le dijo a este joven: " yo creo que si uno quiere hacer las
cosas como Dios quiere que uno las haga, abrirá la puerta. Por lo menos esta ha sido mi propia
experiencia y puedo testificar que así es." Y así es, amigo oyente. Ahora, en el versículo 4, de
este capítulo 11 de Proverbios, se nos dice:

4
No aprovecharán las riquezas en el día de la ira;
Mas la justicia librará de muerte. (Pro. 11:4)

¿No le recuerda esto, amigo oyente, de la enseñanza que presentó el Señor Jesucristo acerca
del hombre rico y el hombre pobre llamado Lázaro? Y cuándo ambos murieron, bueno, las
riquezas que ese hombre rico tenía no le sirvieron para nada en el día de la ira. Sin embargo, la
justicia libró al pordiosero y lo llevó directamente al seno de Abraham. Aquellos que en el día
de hoy confían en las riquezas, por cierto que tienen sus prioridades – pero las tienen al revés.
No hay nada malo con las riquezas, amigo oyente, necesitamos reconocer que tienen sus
limitaciones. Puede comprar quizá todo lo que se encuentra en este mundo, pero no puede
comprar nada en el mundo venidero. Ahora, en los versículos 5 al 8 de este capítulo 11 de
Proverbios, podemos leer lo siguiente:

5
La justicia del perfecto enderezará su camino;
Mas el impío por su impiedad caerá.
6
La justicia de los rectos los librará;
Mas los pecadores serán atrapados en su pecado.

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7
Cuando muere el hombre impío, perece su esperanza;
Y la expectación de los malos perecerá.
8
El justo es librado de la tribulación;
Mas el impío entra en lugar suyo. (Pro. 11:5-8)

Estos versículos que tenemos ante nosotros aquí, son tremendos. En realidad, aquí
continuamos nosotros destacando algo que mencionamos al comienzo, en cuanto a que existe
un Proverbio para cada personaje de la Biblia, y también hay Proverbios para cada persona que
usted y yo conocemos en el día de hoy. Y por cierto que debemos decir que hay uno para
nosotros personalmente también. Hemos leído: Cuando muere el hombre impío, perece su
esperanza; y la expectación de los malos perecerá. Bueno, ¿no le hace recordar esto a Amán en
el Libro de Ester? Por cierto que eso fue real en la vida de ese hombre. Y luego en el versículo
9, de este capítulo 11 de Proverbios, leemos:

9
El hipócrita con la boca daña a su prójimo;
Mas los justos son librados con la sabiduría. (Pro. 11:9)

Aquí tenemos a un hipócrita. La palabra hipócrita es una palabra muy interesante. Viene
del idioma griego y está formada por dos palabras: “kryno” que quiere decir “contestar”, y
también de la palabra griega “hupo” que quiere decir “replicar”. El hipócrita es uno que replica,
y esto era usado por los actores de las representaciones teatrales griegas. Un actor recibía una
palabra o indicación de parte de un apuntador, sobre lo que tenía que decir en su representación,
y él la decía. Es como si uno estuviera actuando, especialmente en cuanto se refiere a asuntos
religiosos, ya que la persona tiene por lo general un pensamiento, y es el tapar u ocultar su
vida real de pecado; la falsedad de su vida. Él es el que dice: "¡Aleluya, gloria a Dios!"

En cierta ocasión un oyente escribió - y con frecuencia mencionamos cartas en esta


transmisión de personas que no son muy amistosas - y este oyente decía que habíamos dicho que
está está mal el decir “Aleluya”. Bueno, debemos indicar que eso es nada más que un

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malentendido. Lo que nosotros hemos dicho es que hay personas que usan esa expresión de
“Gloria a Dios” y “Aleluya” y que están siendo en realidad hipócritas, porque están tratando de
tapar una vida que en realidad no es lo que debe ser, y están simplemente actuando o
representando una parte o una comedia, o una personalidad que en realidad no existe.

Ahora, esa expresión puede ser dicha de una manera maravillosa, genuina; y en realidad
debemos decir que nos agrada sobremanera escuchar a personas que lo dicen, o sea esta
expresión “Aleluya, gloria a Dios” y que son en realidad hijos de Dios. Y cuando uno escucha
decir eso de parte de una persona así, bueno, es en realidad algo maravilloso. Pero hay mucho
de esto que no es verdadero en el día de hoy, y de eso es que nosotros hablamos; es algo que se
utiliza para tapar la realidad de que ellos no son verdaderamente genuinos. El hipócrita por
tanto, lo destruirá a usted; y es una persona que en realidad no es su amigo.

Ahora, ¿cuál es el personaje que usted piensa en relación a eso? ¿Recuerda usted a la esposa
de Potifar y la forma en que ella perjudicó a José? ¿De la forma en que ella lo acusó
falsamente? ¿Por qué? Para ocultar su propio pecado. Ella era la culpable. Sí, y por
supuesto, ¿quién va a creer lo que dice un esclavo contra la palabra de la esposa de un oficial de
Faraón? José en realidad no tenía necesidad de decir nada, ya que si lo hacía, nadie le iba a
creer.

Desafortunadamente, amigo oyente, tenemos en estos días a hipócritas en la Iglesia, que para
protegerse a sí mismos dicen cosas terribles. Siempre hemos tenido temor del hombre o la
mujer que dice cosas lindas delante del predicador, pero que lo critica en forma tajante a sus
espaldas. Siempre hemos pensado que uno tiene que cuidarse de personas así. Esa persona
está tratando de ocultar algo en su propia vida. El pasar del tiempo nos ha dado la razón en
cuanto a esto. Y eso es lo que se nos dice aquí en este Proverbio. Ahora, el versículo 10, de
este capítulo 11, de Proverbios dice:

10
En el bien de los justos la ciudad se alegra;

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Mas cuando los impíos perecen hay fiesta. (Pro. 11:10)

En este Proverbio podemos poner a David y a Saúl, uno al lado del otro, porque cuando
David fue rey, Jerusalén llegó a ser una gran ciudad; pero cuando murió Saúl, no hubo mucho
luto en la ciudad. Ahora, el versículo 12, dice:

12
El que carece de entendimiento menosprecia a su prójimo;
Mas el hombre prudente calla. (Pro. 11:12)

Para mí, David es un ejemplo de muchos de estos Proverbios. ¿Ha pensado usted alguna
vez que David tuvo una vida con mucha influencia sobre la de Salomón, aún cuando su madre
fue la mujer con la cual David cometió su pecado al comienzo? Esa fue la única mancha en la
vida de David, ya que en otra forma su vida fue en realidad maravillosa. Usted recuerda que
cuando David estaba saliendo de la ciudad, cuando se había rebelado contra él su hijo Absalón y
también Simei, quien era de la familia de Saúl, maldijo a David. Joab, capitán del ejército de
David, quería ajusticiarlo en ese mismo lugar, y David le dijo que no lo hiciera. Él decía que
estaba hablando de su propio corazón. Ese era el juicio de Dios sobre David, y que lo dejara
tranquilo. Y David permaneció callado.

Lo sorprendente es que hay muchas veces cuando uno descubre que hay gente que lo está
maldiciendo a uno. Hay muchas personas que están dañando o perjudicando el carácter de
uno. Y lo mejor es mantenerse callado. El Señor es quien toma las riendas en un asunto así.
Él se hará cargo de esa situación. Estos son maravillosos Proverbios. Y estos principios son
maravillosos, como podemos ver, para darle a los jóvenes. ¡Cuánto nos gustaría que más
jóvenes estudiaran el Libro de Proverbios, los llevaría a ellos a los pies mismos de Cristo. Él es
quien está a cargo de ese colegio, de esa escuela de la sabiduría, y Él es quien es hecho Sabiduría
para nosotros. Les dará a ellos mucho sentido común, y nos falta mucho de este sentido común
en la actualidad, digamos de paso. Ahora, en el versículo 13, de este capítulo 11, de Proverbios
que estamos estudiando, dice:

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13
El que anda en chismes descubre el secreto;
Mas el de espíritu fiel lo guarda todo. (Pro. 11:13)

El que anda contando chismes es una persona que está tratando de herir a otra. A veces lo
que está diciendo es verdad, pero no se lo debería decir a otras personas. Si él sabe que su
propio hermano ha pecado, debería hablarle personalmente y tratar el asunto con él. Si va a
contarle a alguien acerca de eso, tiene que ser la misma persona que cometió el pecado, y no
tratar de contarlo a los demás, en todas partes, acerca de lo que ha ocurrido. Y eso, amigo
oyente, es algo maravilloso. Notemos ahora lo que dice el versículo 14:

14
Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo;
Mas en la multitud de consejeros hay seguridad. (Pro. 11:14)

Amigo oyente, no importa cuán inteligente es usted, siempre es bueno y necesario tener el
consejo de los demás. Usted recuerda que Daniel era uno de los consejeros de Nabucodonosor,
y él le ayudó mucho. Él también era consejero de Ciro, y eso fue de gran ayuda para este rey.
Continuamos ahora con el versículo 15:

15
Con ansiedad será afligido el que sale por fiador de un extraño;
Mas el que aborreciere las fianzas vivirá seguro. (Pro. 11:15)

Bien, esta persona puede arrepentirse de lo que ha hecho, y por medio de esto llegará a estar
más alerta. Descubrirá que en realidad cometió una gran equivocación, digamos de paso.

Lo interesante de ver aquí es que esto nos enseña una gran verdad. Hubo Alguien que
representaba seguridad para el extraño, y ¿sabe quién fue? Bueno, escuche lo que dice el
Apóstol Pablo: Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a
vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos. (2

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Cor. 8:9) Él tomó a Su cargo, su deuda de pecado y la mía, y tuvo que pagar un gran precio por
esso. En el Salmo 69, versículo 4, el salmista en forma profética habla de Él diciendo: Se han
aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa; se han hecho
poderosos mis enemigos, los que me destruyen sin tener por qué. ¿Y he de pagar lo que no
robé? Él pagó nuestra deuda, amigo oyente. Y allá en el libro del profeta Isaías, capítulo 53,
versículo 7, dice: Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al
matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. La paga
del pecado es muerte y eso quería decir que yo tenía que pagarlo; sin embargo, Él lo pagó por
mí. ¡Cuán maravilloso es esto, amigo oyente! Él tomó mi lugar. Y en el versículo 16, de este
capítulo 11 de Proverbios, leemos:

16
La mujer agraciada tendrá honra,
Y los fuertes tendrán riquezas. (Pro. 11:16)
Ahora, ¿a quién le hace recordar eso? A mí me hace recordar de Rut, allá en el Libro de
Rut. Ella era una viuda pobre, por supuesto una mujer, y sin embargo, ella retuvo su honor. Y
Booz podía decir: “Toda la gente de mi pueblo (es decir, toda la ciudad de Belén) sabe que eres
mujer virtuosa”. Y eso no solo quiere indicar que ella no sólo mantuvo su honor en una forma
que la libró de cualquier forma de adulterio, sino en toda su manera de vivir. Y los fuertes
tendrán riquezas. Y ese era Booz en su día. Y luego tenemos este gran proverbio aquí en el
versículo 17, de este capítulo 11 de Proverbios:

17
A su alma hace bien el hombre misericordioso;
Mas el cruel se atormenta a sí mismo. (Pro. 11:17)

Avanzando un poco más, queremos leer ahora los versículos 18 al 21:

18
El impío hace obra falsa;
Mas el que siembra justicia tendrá galardón firme.
19
Como la justicia conduce a la vida,

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Así el que sigue el mal lo hace para su muerte.
20
Abominación son a Jehová los perversos de corazón;
Mas los perfectos de camino le son agradables.
21
Tarde o temprano, el malo será castigado;
Mas la descendencia de los justos será librada. (Pro. 11:18-21)

Estamos notando aquí un gran contraste entre el pecado y la justicia. Aquello que es engaño
y desobediencia, esas cosas van a ser juzgadas. No hay escape de esto. Eso es algo que se nos
presenta con toda claridad aquí. Y la justicia que tenemos es la justicia de Cristo. Si nosotros
tenemos eso, entonces no seremos juzgados, sino que podemos pasar de muerte a vida. Luego,
aquí tenemos otro Proverbio maravilloso; lo encontramos aquí en el versículo 22, de este
capítulo 11 de Proverbios, escuche usted:

22
Como zarcillo de oro en el hocico de un cerdo
Es la mujer hermosa y apartada de razón. (Pro. 11:22)

¿Ha podido ver usted a un cerdo, con un zarcillo de oro en el hocico? Pues bien, hay
muchas personas así en Hollywood, amigo oyente; mujeres hermosas que no tienen prudencia ni
discreción. Luego, el versículo 23, nos dice:

23
El deseo de los justos es solamente el bien;
Mas la esperanza de los impíos es el enojo. (Pro. 11:23)

La única forma en que uno puede tener gozo y paz es el de tener una relación correcta con
Cristo. En los versículos 24 y 25 dice:

24
Hay quienes reparten, y les es añadido más;
Y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza.
25
El alma generosa será prosperada;

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Y el que saciare, él también será saciado. (Pro. 11:24-25)

Aquí tenemos una paradoja. Bunyan, lo dijo de la siguiente manera: “Hubo un hombre de
quien pensaban los demás que había perdido el juicio; mientras más botaba, más tenía. El que
da sus bienes a los pobres, tendrá mucho más, y diez veces más”. Esto nos revela, amigo
oyente, el hecho de lo que el Señor Jesucristo mismo dice: que si usted siembra escasamente, así
es como segará. Y eso, opinamos nosotros, tiene que ver con el dar a la obra del Señor, digamos
de paso.

Y esto es todo por el día de hoy. Aquí tenemos a un hombre rico, y usted se da cuenta que
este joven que se encuentra en sus primeros años en la universidad, es como muchos de nosotros
en el presente. Por esa razón hemos dedicado algo de tiempo a esto aquí. En nuestro próximo
estudio, Dios mediante, vamos a continuar con el versículo 26. Así es que, esperamos que usted
nos acompañe. Hasta entonces, amigo oyente, y recuerde que a su alma hace bien, el hombre
misericordioso. ¡Que Dios le bendiga ricamente!

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