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G.

Rosemberg
Exploración clínjca
del
CA~ADO \"AC.liNO
...

~Exploración clínica
el el
GANADO VACUNO
por

GUSTAV ROSENBERGER
Doctor en Vettrh,orlo. Cotedr6tlco
Director de lo Clrnlca de Enfermeclodea del go~todo vacuno
de lo Escuela Superior de Veterinario de Honnover

Con la colaboración
de

C. 011\KSEN,
11.-D. GltÜND~B
y M. STÓUEH

Con 166 flguraa en el tuto y ' 16mlnoa en color

EDITORIAL LA*>R, S. A.
IAICRONA • MADIID • BUENOS AllfS
110 DE JANEtlO • MDICO ·MONTEVIDEo
TratluCI' Í•Ín C!' JII'Iiwlu l'.,r el

PROF. DR . CLEMENTE SÁNCHCZ-GARNICA MONTES

Cnl ctlrú&ico IIUIIH' I'Itr&n tl t! l' nlulugí~t Ct•ucrnl, l'ropt·tll-ut Ít' ll ~· Eurunu· tlncft•:~ .E,.¡H• IIÍtlintll
f'll In Fue·ult 1ul tlt: \'t•re riunrin tic Zuru¡:uzn

Tftulo de la obra orlf:tlnnl:


Guatav Rosenbtr¡tr, DIE KLINISCHE UNTERSUCHUNG DES RINDES
Editada por VERLAO PAUL l'AREY, BcrUn- Hnmburg
e EDITORIAL LABOR, S. A. : Cnlnbria, 235 - 239 : Barcelona - 15
Depósito legal: B. 10.841 - : S .0 Registro: n. 170 - 66 Printed 1n Spaan
TALLERES GRÁFICOS MARIANO GALVE ! Carmen, 16 BarcelonA - 1
VI Prólogo de la edición española

de tanto interés y de tan prometedor futuro. sobre todo en nuestro país. en el


que la explotación del ganado vacuno se halla en vías de rranco desarrollo.
EDITORIAL LABOR ha cuidado la edición española con el interés y ericicncia
QU!! pone siempre en sus publicaciones. y tanto la Editorial como el traductor
están seguros de haber prestado un buen servicio a los veterinarios y es!udian·
tes de habla castellana.
Prof. Dr. CLEMENTE SÁNCHEZ·ÜARNICA MONTES
VIII Prólogo de 1:1 edición akm:1na

Con esta obra hemos pretendido Henar las necesidades de la práctica y


facilitar a los estudiantes una ayuda eficaz en el aprendizaje de Jos métodos
de exploración clínica.
Si hemos logrado nuestros propósitos. pese a Jos múlti~lcs trabajos. lógicos
para todos los que intervienen en un servicio clínico importante. hemos de
agradecerlo. sobre todo. a nuestros colaboradores de largos años; docente
Dr. DtRKSEN y asistentes Dr. STOBER y Dr. GRÜNDER. con ayuda de los cuales ha
sido posible culminar la primera parte de la obra. El Drw STOBER ha colaborado
en la preparación de las ilustraciones. índice de materias y composición. Vaya
también nuestro agrad~cimiento. a todos los demás colaboradores de la clínica.
quienes. con su ayuda. han facilitado la terminación de la obra.
La editorial ha colmado todos nuestros deseos y ha dado al libro una
adecuada presentación; por ello queremos aquí hacer constar nuestro vivo
agradecimiento al señor FRIEDRICH GEORGI.
G. ROSENBERGER
PRÓLOGO DE LA EDICIÓN ESPAÑOLA

Con plena satisfacción he acometido la tarea de traducir esta obra. Me


honro con la amistad del profesor G. R osenbcrgcr. y. por haber permanecido
tantos años en su clínica. conozco bien sus m¿todos de trabajo y la honrad~z
de sus investigaciones.
La Clínica Bovina de la Escuela Sup~rior de V~terinaria de Hannover. que
fundara el inolvidabl~ y llorado prof~sor R. Gotze. cs. sin duda alguna. la
primera dd mundo. no sólo por sus instalaciones y material. sino tambi~n por
el gran número de casos que utiende durante.: el año. Además. junto con el
profesor G. Roscnbcrger. trabajan en ella clínicos tan prestigiosos como los
doctori!S Dirksen y Stobcr. Ello supone ya una sólida garantía. fundamentada
por más de trdnta arios de estudios ininterrumpidos sobre la especialidad.
Hace ya tiempo quc los prufcsor~s de la Clínica Bovina dc Hannover sc
habían propuesto la daboraci(;n y publicación dc un tratado sobre las enfer-
med~ldcs del gaoo1do vacuno. Esta primera partc de la obra se dcdica exclusiva-
mente a las cuestiones de diagnóstico. y en ella encontrará d lector soJucinna-
dos todos Jos problemas referentes a la exploración. Sorprenden la sencillez
cxpositiva y la riquc1.a iconográfica. frutos naturales de un perfecto conoci-
miento de la materia y de muchos años de trabajo.
La exploración y el diagnóstico en Jos bovinos no están exentos de dificul-
tades. Tiene particular importancia lo referente a los preestómagos. extremo
que se explica en esta obra de acu~rdo con las últimas técnicas y los procedi-
mientos mejor comprobados. Quien pretenda dedicarse a la clínica vacuna.
nunca podrá seguir un camino seguro si no domina perfectamente las tt!cnicas
de exploración. En este libro se exponen con la misma seguridad y sencillez
con que las explicaría el profesor Rosenberger con sus extraordinarias dotes
de maestro.
La edición española viene a IJenar un vacío sentido duránte muchos años.
Los especialistas y veterinarios en generaL...saben muy bien cuán escasa es la
bibliografía que hoy pueden manejar sobre estos temas. Cuando aparezca el li-
bro sobre las enfermedades de los bóvidos. ya en preparación. se habrá dado
un gran paso en el conocimiento de la patología y clínica de los rumiantes.
PRÓLOGO DE LA EDICIÓN ALEMANA

Sobre el tema de las enfermedades de los bóvidos existe actualmente sólo


un compendio de POMMIER (1952) en lengua fra ncesa y una gran obra. en in-
glés, de GmaoNs. con la colaboración de otros 54 autores. que se ha editado
en los Estados Unidos con el título de Diseases of Cattle (segunda edición. 1963).
Además. LAG ERLOF y HOFLUND han publicado (1936) un diagnóstico buiátrico
en sueco, traducido al danl.!s. Las obras publicadas anteriormente en Alemania
po r HARMS (1895), DlECKERifOFF (1903), así como por WEBER (Die k/inische
U ntersuclumg des Rindes, 1928 f Exploración clínica de los bóvidos] : Die
Krankheitt•n dt•s Rimh•s, 2.• ed., 1947 [ Enfer~m,dcuh•s del ¡:cmado ''acwrn ] han
quedado anticuadas. y su contenido es incompleto o está parcialmente SUJl'!ra-
do gr..&cias a los progresos científicos realizados dcsdc cntonccs. Entre tanto
han aparecido nuevos libros alemanes sobre trastornos de la rcprnducción. así
como de obstctrici~t y enfermedades de las mamas en los bóvidos: pcro los
veterinarios clínicos y los estudiantes seguían echando de menos una obra mo-
derna especiulizada. sobre enfermedades del ganado vacuno. Por esta razón.
y hace ya vurios años. existía en la Clínica Bovina de Hannover el plan dc pu-
b) icar un tratado sobre los padecimientos de los bóvidos. que incluyera. ade-
más. la exploración. Al preparar el libro se pensó. sin embargo. que sería
preferible agrur.ar las numerosas materias en dos tomos separados. El primero.
que ahora aparece. Exploración clínica del ~cmado vacww, será seguido. in-
mediatamente. por otro más voluminoso y de mayor contenido. titulado En-
fermedades del ganado ¡·acuno.
Tal como se enseña en las clases de p.ropcdéutica clínica. en el primer tomo
se incluye un apartado sobre el comportamiento con los bovinos. incluyendo los
medios de sujeción y la tranquilización medicamentosa. Siguen capítulos sobre
anamncsis. reseña. exploración general. así como la especial de los diferentes
aparatos orgánicos. incluyendo la de la sangre. lfquido de panza, orina y heces.
para terminar con un estudio sobre la valoración de los datos reunidos.
Junto con las características normales de cada órgano, se destacan también
los síntomas patológicos, que se aClaran con ejemplos. En el segundo tomo
se describirá el .cuadro patológico esp.ecial. junto con los datos anormales de
orina. sangre. heces y otros líquidos orgánicos.
INDICE DE MATERIAS

Maanejo de los bóYidos .


Generalidades 1
Pn:caucion.:s para acercar e a lo'l bóvido ·

on1ención mediante procc!'dimi~nto coercitivo'\ 2


Captura de Jo.¡ bóvido · c:n liherrad . 2
'ujcción de lo bóvido 3
ahc:ta 3
Extremidades antcriore S
Extremidades pn tcriorc 6
Cola . 10
Torcedor del tMax 11
Putros 11

12
Dcrriho de lo · hóvidu 14
Gcncralidadc" 14
Pr<lccdimicnto. de derribo con cuerda · 14
Mc"a portátil de opcracionc 1()

Ocrriho con ayuda de medicamentos 18


Incorporación de lo bóvido, tumbado )9
General ida des 19
Intento de incorporación 20
Incorporación forzada 20

Tranquilización y an esta medicamentog 24

Tranquilización gcnerát 24

Anestesia local 26
Preliminarc 26
Anesttsico locales 27
Anestesia superficial 28
fndicc de: materia

Ane'itC i. p r infiltración
Anc:slc ·ia de e m.lucción .
-28.,
Anc le. iu cxtradural . 29

Ane. tesia general (narco i!)) 34


Preliminarc 34
are ~¡ · p r inhalación 37
Narcosis por inyección 38
Narcosis oral 39
N:trcosis por vía rectal 40

Plan de la exploración dlnlca 44


Preliminarc 44

Hi torial (:.namne i ·) 45
Gener:.tlidadc · 45
Oumción dd padc:dmic:nto 45
aracterc y dc:llarrollo de: 1 'i síntom:h 46
Po il;\lc C'.tU'ia del proc;e~¡u 47
Tratamiento. anteriores 48

Rcsc~a 48
Gcncralidadc 48
Raza y tipo de explotación 4K
Sexo y edad . 49

Peso corpur-.11 .SS


Coloración de la capa SS
Marca, en la oreja . 57
MarC'ns de fuego . 57
lmprc ·ión del escudo nasal 58
Fórmul de grup · sangurneo" SR

Exploración aenenal 60
Preliminarc 60
Actitud . 60
Comportamiento. 62
Estado de nutrición 66
Hábito o aspecto • 67
Frecuencia de la rc:'ipiraciones. 68
Frecuencia del pul o . 69
Temperatura corporal . 70
Resumen . 74
lnt.licc di! m. tcri e; Xf

F.. ploradón e pedal 15


Prcliminarc' 75
Pelo. . pie!, tcjidü uhcut:ínco y muco :h vi ihlcs 75
Gene m 1ida de~ 75
Plan de la c. pi•Mación . 76

~ isl nea llnf:itico 88


Gencr:alidadc 88
Plan de 1 «: ploración 8

Aparato ~lrculatorlo. 9:!


GcneraJid:uJc 9:!
Plan de la exploraci · n 9:!

Aparato respiratorio 11 S
Gcneralidade' 115
Plan de la explüración 11 S

Aparato dilh"livo 14
cncr. lidadcs 134
Plan de la cxpJc,racil\n 134

Aparate• urinario. 188


Gcncralida'k' 18H
Plan de la cxpluracil;n IH8

AJ:arato locomotor 200


General ida de' 200
Plan de la exploración 200

· trma nervio o ~enlral. 206


Gcncr..&l idadc'i 206
Plan de la e plorací ' n :!07

órganos de lo s ntido 210


Generalidadc 210
Plan de la cxploraci · n ·. .. 210

Aparato aenltal . 213


Generalidades 213
Plan de la exploración . 213
XII (ndicc c.Je materias

Mama. 217
Genera lidade~ :!17
Plan de la exploración 117

Evaluación de lo d to obtenido en la uploradón. :!23


Diagnóstico, dif·renciación y enjuiciamiento d~ la enfermedad 223
Tratamiento y prorilaxi 12S
Redacción del hi torial de la enfermedad 226

fNDICE ALFABÉTI O 227


MANEJO DE LOS BÓVIDOS

Generalidades
El veterinario es juzgado de acu~rdo con su forma de actuar ante los pa-
cientes. Una actitud tranquila. firme y confiada. con el empl~o de palabr.1s
amistosas y procurando ofrecer alimentos y caricias al animal. logra siempre
mejores resultados. aun en bóvidos con cpsiquismo obtuso•. que los gritos.
golpes o hasta carreras. Sin embargo. cuando no bastan estos cuidados y d
trato carir1oso. para evitar dificultades o accidentes. habrá que recurrir a los
medios de sujeción adecuados. Pura ello se utilizar3n primeramente los pro-
cedimientos más simples (contención de la cabeza. o extremidades). acudiendo
al uso de los sistemas m3s dolorosos (aciaks) sólo cuando aquéllos fracasan .
El pmpictario está obligado a advertir al facultativo sobre los malos hábito~
(pat;adas. afán de embestir) dd bóvido enfermo ~ por otr.1 parte. es misión dd
veterinario proteger al p.aciente y al personal ayudante. dentro de lo posible.
de posibles accidentes y lesiones. durante la exploración y el tratamiento. or-
dcnamJn la adopción de las oportunas medidas de seguridad (responsabilidad).

Precauciones para acercarse a los bóvidos


Si las circunstancias no exigen otra cosa. d que va a explorar debe acercarse
al animal. preferentemente por el lado derecho. es decir. por aquel desde el
cual se efectúa corrientemente el ordeño. Cuando ya ha tomado contacto con el
paciente --golpeándole suavemente con la mano o acariciándolo en el dorso- .
puede p.asar a la otra parte. No se ha de olvidar que los animales medrosos, in-
tranquilos o agresivos. suelen saltar hacia un lado imprevisiblemente y cocear
o topar. Por lo genentl. los bóvidos, en contra~osición a los équidos. suelen
atacar con las extremidades posteriores en sentido lateral. describiendo con
ellas un semicírculo con movimiento de guadaña hacia atrás. Pero ocasional-
mente pueden también lanzar cortos go~s hacia la parte posterior. Los toros
y las vacas ninfómanas intentan, además. golpear con la cabeza o los cuernos
al que explora, empujándolo hacia la pared o contra el suelo. Con la adecuada
sujeción de las extremidades o de la cabeza p.ueden evitarse estos malos hábitos.
J. Rosp~auc;Ea : E•ploración diaica ckl aaa•do ncuno.
Contención mediante procedimientos coercitivos

Capturo de los bóvidos en libertad


Las acas se sujetan sin dificultad en el prado o en el corral. ·obre todo
cuand comen durante:: el ordeño. simplemente agarrándolas con la mano
(de las narices o J::Or el morro. y. mejor. del pliegue de la babilla o de.: la la)
o colocándoles un laz de cuerda o cabezada. Por el contrario. los animalc.
jóvenc ·. así comq los de cebo y las vaca que están criando. no aco tumbrado.
al contact e n d hombrt=. se dejan e gcr con dificultad. En tale caso~ habrá

F ui. l . Empalit .1d.1 .;un 111 :1n~.1 p:ar:.1 conh.' ll\.'f l.h r~"c."' ~· n l i h~.·rt:•ll

que acudir a la ayuda de personal suficiente. que.: colabore en las tare01s de


contención el tiempo ncccsari . Cuando no se di ponga de un cobertizo será
prcci ·n agrup.ar al rebaño en un rincón de la pradera. evitando hostigar innece-
sariamente a lo anima~es. Hecho e to. un <.~yudante se acercu desp<.~ci por
detrás de la res que se ha de sujetar. a la cual llegará pasando entre las demás.
procurando así agarrarla r.ípidamente por medio de un lazo de cuerda colocad
obre los cuernos o e n una cabezada. Si fracasan todos e tos intentos. será
necesario e nducir toda la manada hasta el establo.
la inyecciones c¡ue se aplican por medio d ' un proyectil utilizando un fusil
adecuado. y que se vacian automáticamente en el animal. sólo se citan aquí
de pasada como medio auxiliar para la e ntención. Con ellas puede lograrse
la tmnquilización de un paciente desde gmndes distancias (hasta 30 m) em·
pleando fármacos traquilizantes (pág. 24) o relajadores musculares (pág. 18).
con los cuales, pasado un poco tiempo, se sujeta al animal sin esfuerzo. Este
procedimiento sólo se aplica hasta ahora en casos aislados.
Cuando hayan de ser explorados o tratados simultáneamente varios anima-
les o todo un efectivo en libertad en la pradera. es recomendable el empleo
Contención m..:di:mll.: p mcc:dim icnhl' cn~~ rc ui v,,, 3

de un cerc-ado con num;.:a (fig. 1). en el cual se reúnen todos. entrando uno a
uno en la manga. que puede cerrarse por detrás. Una vez allí. los movim ientos

t-'1c. . 1 Suj~·c • <> nde la c.thc:l.l pur


d ch.1jo

FIG . .\ . SUJI..'C:Íli n d e: 1.1 c:Jh~·/,1 por


1,1 n.H I/.

del animal quedarán muy limitados. y ser-.i posible atarlo por Jos lados. para
proceder así a Ja exploración o al tratamiento en serie.

Sujeción de los bovinos


Cabe~a
El animal que se ha de explorar debe estar sujeto con una cadena o cabe-
zada o a~ado al pesebre. En caso necesario se contiene la cabeza por debajo
(fig. 2) o agarrando por las narices (fig. 3). En Jugar de este último procedí-
4

miento puede rccurrirse también al empleo de los 1wrigo11t•s o pin:.a.\· 11a.mles,


tah.:s como los d«:scritos en la figura 4. con los cuales se evitan lesion«:s en la
mucosa nasal. corrientes cuando se utiliza sólo la mano (uiias de los dedos).
Se ha de tener en cuenta que la cabeza debe mant«:nerse alt:1 o elevada hacia
delante, porque. en otro caso. el animal empuja a quien lo sujeta. dada la
fuerza que puede desarrollar con el cuello. Los toros. a partir de los 12 meses.
deben estar provistos del correspondiente anillo mlSal. por el que pueden ser
¡•garrudos sin dificultad. No obstante. como quiera que al intentar sujetarlos

Fui . 4. Naritton..:s. 0 :: itqukrd:t :1 tf-:n:c:h:l . mot.fdo' d \.· H .,K~I!'o ,


IIA A..:t' y Rm-.r.l

pnr el anillo los animales suelen defenderse escondiendo la cabeza contna el


pesebre. es recomendable atar una cuerda o cuerdas desde el anillo hasta los
cuernos con lo cual será más fácil la operación. Los toros adultos no pueden
ser sujetados con seguridad suficiente utilizando sólo la mano para agarrar el
anillo. por lo que será preciso recurrir al empleo de un bastón de conducción
(fig. 21 ). El anillo se sujeta mejor agarrándolo con una pinza adecuada. Estos
anillos deben estar colocados en la parte más anterior del tabique nasal. dond«:
sólo hay mucosa en ambos lados sin septos cartilaginosos. Los toros adultus
agresivos llevan un ap.a rato llamado Zahmbu. construido a base de abmzaderas
de hierro elásticas con salientes. que se fijan en los cuernos y al anillo nasal.
gracias a los cuales, si el animal intenta embestir o empujar hacia delante. se
produce dolor" por la presión en la nuca, frente y dorso de la nariz.
En determinados casos. tales como intervenciones en la cabeza. cuello.
boca. faringe o esófago, puede ser necesario sujetar fuertemente la cabeza del
animal. En tales circunstancias se podrá recurrir al empleo de un cabezal y
cornil, que se atan a un poste vertical. o sujetando por los cuernos a un trave-
Cunh:ncíún nh.·díantl.' p rnccdimícnlo~ coercitivo<; 5

s~lñoa la altura adecuada. También puc.!de contc.!ncrsc la cabeza con el narigón.


levantándola fuertt:mc!nlc hacia delante y a rriba. mientras que dos ayudantes
la contienen por los lados y por debajo.
Para cualquier tipo de exploración o tratam iento en las extremidades de
los animales en pie es también fundamental la sujeción de la cabeza por el
morro o por los o llart:s.

t· u;. e¡ . Ekvacu)n tk la ~· lllrcmi<.lac.J .wlcrinr l;ltl. f, , Elcvach\n d e la c~lrcmi(Ja tl .uu.:no:


con :.yuda (.!e un:t cuad:t

Extremidades anteriores

La t:xtremidad an terior de un bóvido. por ejemplo. para explorar una


cojera. se lewmra con la ayuda de un hombre situado a un lado. por delante
de la t:spalda. y en la forma que se representa en la figura 5. El miembro asi
doblado debe sostenerse suavemente. ya que. en otro caso. el animal apoya
circunstancialmente todo su peso sobre la persona que lo sujeta. También
puede levantarse la extremidad util izando una cuerda colocada en el metacarpo
o en el menudillo. que se lleva hasta la cruz para ser ma11tenida en posición
por un ayudante situado en el lado contrario (fig. 6). Por último. el levanta-
miento del miembro y las pequeñas intcr'lenciones se facil itan colocando un
torcedor del antebrazo (análogo al del corvejón que se aplica en las extremi-
dades posteriores); simultáneamente, este to rcedor sirve para evitar las hemo-
rragias en el campo operatorio.
M.tn~jo de lo' hóvidtlS

Extremidades posteriores
Para mantener quieto al animal duranh! la exploración. o p.ara proh:gerse
de las coces. la extremidad posh:rior que se ha de examinar se suj~ta agarran-
do fm•rremf'/ll(.' nm la numo el plit'gllt' df' la babilla (fig. 7) o imrculuci(.'llclo /u
cola por debajo del mismo (fig. 17). o. tambi~n. recurriendo al empico de un
trozo de cuerda dc 30 a 40 cm de longitud. do blado. que se coloca comn

Fu: . 7. Su jeción dd plic¡w c d e la hahilla Fw. 8. Turccdor eh: cnrv.:jt1n

torn•c/or c/e/ COf\ '(.'j<JII (fig. , 8). S~ logran Jos mismOS fines COn la (JÍII:,ll de/
t<•nddn , según SCHEEL (fig.. 9). que se coloca en el tendón de los gastrocnemios.
Para inmo vilizar s imultáneamente ambas extremidades puede emplearse una
cuerda. que se a ta en R en los dos corvejones. po r encima de los calcáncns.
tirando de la cuerda po r detrás (fig. 11 ). o bi~n las cadenas ele con •t•jt}n. que se
colocan en el tendón a cada lado y se enganchan. tirantes. en los respect ivos
anillos (fig. 10).
Lel:antar las extremidades posteriores en los bóvidos resulta generalmente
más difícil que en los équidos. Lo mejor es emplear para ello un palo (estaca )
sin aristas. de 1.5 m de largo, del grueso aproximado de un brazo. y que se
introduce por debajo del corvejón le\'antando éste y. con ello. la extremidad hacia
arriba. con la ayuda de dos hombres fuertes (fig. 12). Si es necesario, se mantie-
ne el miembro en esta posición gracias a una cuerda. que se desata fácilmente
fijada al palo. o colocando. además. el torcedor de corvejón; SI se procura que
Conlcnción mcdiJnlc procedimicnhh cocrcilivu 7

1-tt. IJ. t•int.l dd h:n<.lt\n ~k Attuiks. 1 u •. 1O. Suj~c: il\ n d • l.h ~·x trtmitl.td.-,
'~~,ttín St 111 11 ptht.-riorc' c:on e ,,kn.h ~k e:un :j,'m

F1G . 11. Su,cción d e las extremidades po tcriores con una cuerda colocada en forma d e 8
~fan~jo d~ lo ~ bóvidos

Fu ;. 1! . Ekv~lc tt'. n t.k la cxtr..:mid;td pmt~rior

..
1,
..
FaG. 13. Confcc.:ión de un lazo para trabar y sujetar (las diferentes fa ses, d e izquierda a
derecha); tirando del extremo libre de la cuerda se puede desatar el nudo rápídamcnte y sin
esfuerzo
Cnntl!nci<1n mediante procc<.limicntn"i col!rci ti vth

d palo de este último quedt: situado precisamente en el pliegue dd corveJon.


la extremidad puede levantarse solamente con su ayuda. Los dos hombres que
sujetan el palo deben r.crmanecer muy juntos al animal. a fin de que ~ste no se
balancee o intente: moverse hacia un lado. Si la intervención que se ha de realizar
es de mucha duración. habrá que conceder al paciente un descanso de tiempo
t:n tiempo. durante d cual se le pcrmitc que apoye la extremidad en el sudo.

¡: ,<; . 14. Suj~:c:ión ror v l ~oro~o levantamiento Fm . 1~. Pin1a t.k Ctlla
haci:t arriha de la ra fz d e la cola ocacial dd
r:tho•

Lils extremidades posteriores pueden le vantarse de manera análoga. tambi~n


con la ayuda de un palo. que se introduce entre los rayos de una rueda de carro
frenada. un agujero de la pared o procedimiento parecido. sujetándolo po r el
otro extremo con un solo hombre. En el potro (pág. 11 ). la extremidad pos-
terior se levanta primero con una cuerda. y. después de introducir un palo
perpendicular. a la altura del pliegue tarsal. se fija fuertemente a él. Esta fija-
ción debe estar realizada. como todas. de manera que pueda ser desatada
rápidamente y sin dificultades. La figura 13 muestra cómo debe manejarse la
cuerda (sin nudos); tirando fuertemente- del extremo libre. las partes atadas se
sueltan inmediatamente.
SIEBER recomienda un procedimiento parecido al de HEss p.ara levantar
las extremidades posteriores (una cuerda sin poleas atada al metatarso). El
JO

lazo se sujeta por encima dd corvejón alrededor de la tibia. y con ayuda de


una polea y una cuerda (viga o gancho en la pared o en el techo dd establo).
se sube hacia arriba hasta que la tuberosidad cakánea alcance la altura del
isquion . Aunque con este sistema muchos animales se dejan caer o se tumban .
los accidentes son raros.

Colo
En las intervenciones en las extremidades posteriores. flancos. aparato
genital o mama. la cola de los bóvidos molesta y amenaza co n sus sacudi-
das la limpieza del cam~o operatorio. Para exámenes cortos p.uede ser su¡t•-
tatla por un ayudante. que. simultáneamente. agarra la cabeza (por las nan-

F1c.. 16. Traoado d e la cola 1-"IG. 17. Sujc.:ción d.: b cob por d plk-
guc d e 1::1 h:ahill:t

ces). dirigiéndola hacia atrás por un lado. y tira de la cola hacia delante
por el lado contrario. De esta manera. casi todas las reses permanecen tran-
quilas. Efectos análogos se logran también con el llamado torcedor df! la cvlu.
o sea. levantando fuertemente hacia arriba el maslo de la misma (fig. 14). Cuan-
do la intervención sea más prolongada. es ¡:referible utilizar Ja pinza de cola
(fig. J 5). o atarla en la parte contraria a la operación por encima del corvejón.
con un ramal (lazo de la cola). pero nunca a objetos fijos de las proximidades
(peligro de heridas) más o menos cercanos (fig. 16). Para los tratamientos en
Conh:nción m~diant~ proc\!dimil!nto..; coercitivo;¡ 11

la mama. el rabo y la extremidad posterior. se fijan p.o r un ayudante. pasando


aquél alrededor de la pierna entre ésta y la mama. y sacando luego el extremo
por delante de la rod illa p.ara tirar así fuertemente hacia arriba (t'ncolamiemo.
figura 17).

Torcedor del tórax


Los animales muy inquietos. que no puedan ser contenidos por SUJecaon
de la cabeza. extremidades o cola. se mantienen casi siempre quietos poni¿ndo-
ks un torcedor del tórax. Para esto se pone una cuerda fuerte alrededor del

FtG . 18. TorcL-dor d : tt',rax

pecho. por detrás de la espalda. anudándola en esta postcton y procediendo


luego a tensarla. según necesidad. por medio de un palo (fig. 18). Este sistema .
llamado agarrote•. sólo debe ser utilizado en casos especiales. en los que es
totalmente imprescindible. A menudo se obtienen los mismos resultados con
la administración de tranquilizantes (pág. 24).

Potros
En muchas intervenciones se facilita el trabajo del veterinario y se evita el
esfuerzo de sus ayudantes utilizando un potro o aparato de contención. En la
figura 19 se representa una instalación adecuada para todas las necesidades
1:! ~anej o de lo~ hóvidns

en clínica vacuna. Se construye. preferentemente. con tubos de hierro de 6 a R


centímetros de diámetro. que se enclavan t:n suelo de cemento a una profundi·
dad aproximada de 50 cm. Los travesaños horizontales que se colocan por de·
hmte del pecho y por detrás del animal. así como d arco de la nuca y la barra

1 1 1 1
1 1 11
1 1
,_, 1 1
1_1

Fu;. 19. Pot ro fijo rara bthiJo~ (nh:d idas :I Jlro xim.td :h : 1 : JO : lon.:ilud , 1.70 m: ~.n~ hur.l,
O,MO m : ahura, O .~ m : cndav:u.J,, ~.· n d sudo, 0 ,50

p:1ra levantar has extremidades posteriores. deben ser gr•u.Juables. y los pasa·
dores que los sujetan pudrán ser sac;ados con facilidad. Para la limpieza es
deseable una conducción de agua en las cerc:mias. Modernamente se han
construido potros portdtilt·.. ·, para la clínica bovina y p.ara d cuidado de los
cascos (KASTN ER. KNEZEVIC. CLEMENTE).

Conducción de los bóvidos

Los animales jóvenes y las vacas deben ser conducidos. como norma. con
una cabezada (de cuerdas. cadenas o cuero). No es correcto. y hasta puede
resultar peligroso sacar a un bóvido del establo o del prado sólo con la cadena
del cuello o con un cornil. La cabezada debe tener el tamaño adecuado. sin ex·
trcmos colgantes en el morro que molesten al animal con sus lazos. La otra
punta se pasa por det rás de las orejas y se ata o se sujeta con una hebilla. La
persona que guía al animal se sitúa a la izquierda. y mantiene el extremo del
ramal evitando que la res intente marchar demasiado de prisa. para lo cual la
golpeará suavemente en la cara con la cuerda o con un trozo de vara (fig. 20).
En caso necesario se le coloca un antifaz de lona.
Los toros adultos. y como medida de precaución, se llevarán siempre con
ayuda de un bastón de conducción, colocando. además. para mayor seguridad.
una cuerda o una cadena fina atada al anillo nasal (fig. 21). Para conducir a
onten i )n l1l ·di.tnt.: rm ú•tlirnicnllh ·ocrciti\'ll IJ

e to. anima le · ebl! confi· rs~ sól en ayudantes ma. culin s on fuerza . ufi-
cil!ntc. Otro ayudante d~be olaborar en las tareas de at~u y desatar al paciente
en el .: ·ta blo. Par;.t 1 toro e i. ten antibce · adecuado · e n pr lectores ocu-
lart!~. Sin embargo. n todo 1 s animales mue tran mayor tr:.mquilidad con
d antifaz que sin él. p r lo cual hay que e mpr bar previamente ha t krancia
en ada ca o.

Ft ;, :o. Com.luc .¡,·"' t.k un;a a ·a

Fto. 21. Conducción de un toro


14 Mancjn de 1,1.,. h ' vidl->

Derribo de los bóvidos

Generalidades

Para muchas intc:rvencionc . tales como. por ejemplo. operacion...::s de: brg.a
Juración en la pc;zuña o c;n l s pezonc . es preferible trabajar con el • nimal
tumbado. tanto para r.roteger al paciente y en inter¿s del ¿xit de la operación.
como para facilitar la tarea del veterinario y de su ayudante . Para ello.
igual que: en los équido . puede recurriese. en 1 s bóvidos. al i tema de tra-
bonc de Berlín; sin embargo. e te procedimiento e ha abandonado por 1
peligros que; entraña (lesiones en los cuerno . p lvi o co tillas. rotura de: la
panza repleta o dd útero gestante). Es más seguro y encillo el si tema de
derribo sin trab ne ·. En t do ca o. habrá que di p ner de coldwnt!Ws ele paja
para Lumbar al paciente. sobre todo p.ara col carlas bajo la cabeza. e palda y
antebrazo (en caso contrario. existe el peligro dc: una parálisis del nc'ITio
r,Lulial) •. y tambi¿n bajo la pelvis. El cuerno que queda hacia abajo pucdl!
protl!gcrsc con una cubierta de ucro (funda de cuernos). Además. e rc:comcn-
dabh.! col car ~Ll unirmtl un muifcr:.. i las circunstancias n l exigen otra <.: lsa. ta
res debe tumb~arse cun la pcm:.a hacia alwjo. c. decir. sobre d lado izquit!n.ln.

Procedimientos de derribo con cuerdos

01.! los distintos métodos utilizabks en clínica bovina para el derribo c:nn
CUt!rdas. ·t)fo s~rán descritOS a <.:Ontinuacit\n dos d~ Jos más antiguos. p.\!rO ade-
CUados para la m¡ayorfa de los casos: platalong:.1 DI! Jong y las técnicas d-
Mads~n y Abd~in. propias par•a determinadas circunstancias.
Para los animalt!s adultos se recomienda utilizar una p/atalun¡.:a larga. qul.!
se ata en nudo corredizo alrededor de ambos cuerno . pa ándola succsivam\!ntl.!
por delante y por detrás de la espalda. así como r.or delante de. la pclvi ·. alre-
dedor del cuello. tórax y abdomen: d extremo libre se lleva ha ia atrás. Ade-
má . se e 1 can trabonc de cuero en el meta<.:arpo y metatars de cada una
de las cuatro extremidades. teniendo en cuenta que la hebillas han de ucd:u
hacia fuera (¡:eligro de heridas). y los anill s. por debajo d 1 abdomen. A con·
tinuación se pone una cuerda en lazo <.:orrcdizo. pa ando por los anill s de
cada uno de los dos par s de extremidades anterior y posterior. dejando sus
extremos libres para tirar de ellos hacia el lado contrario del que se haya
de realizar el derribo. Durante la operación. que se efectúa a una señal del
veterinario. un hombre sujeta p.or debajo la cabeza del paciente y la dobla
hacia el mismo lado. Simultáneamente, dos o tres ayudantes tesan con lenti·
tud la platolonga y, tan pronto como se tumba el animal, dos personas tiran
de cada una de las cuerdas de las extremidades hacia un lado (fig. 22). Cuando
el paciente está tumbado. dos hombres presionan la cabeza y la pelvis sobre el
suelo, para mantenerlo quieto, y comprueban. durante la operación, que las
ont~nción mediante procedimiento ... cocrcitivn 15

Fro. 12. Derribo con pl:ualon

Jr. . 13. O rribo por el procedimiento d Jon

colchonetas no se desvíen. Si es necesario. la extremidades trabadas del animal


tumbado se atan a algún punto fijo (árbol o po te). o bien se suelta un miembro
para tratarlo con mayor facilidad. o hacer así asequible la mama. Entonces
puede soltarse la platalonga.
J(,

Para 1 s unimal!.! dc.:scornado . a í e< mo para los pacic.:nt~ j<1vc.:ncs }


anestesiad s. e apn. piad el método dt! derriho C< m cuerda . de.: DE Jo u.
Para ello. un ayudante.: s~ col a junto a la cabc.:za. d blada hacia un lado y
ujetada ~ r el m rro; 1 egundo. por el e ntraril). '-= itúa al lad del :tbdo-
mc.:n del animal tra ado en la forma que ante.: se dijo. y. prcci amc.:ntc.:. en
el lado en e) que e ha de.: hacer el derri o. Una uerda larga e lkva alredc.:dor
dd ientre, dándole forma d'-= U. y l do · extrem s libres e tiran hacia arriba
pasando p r el fond de.: la U. de tal manera que éste. al tirar de 1 e trc.:m .
quede c.:n el lado e ntrario. aproximadamente.: a la altura media dd tronco.
La dos mmas de la U se dirigen entoncc.:s por dc.:tds de la e ·palda .alreded< r
del tórax. y p.o r delante del isquion. rodt:and el abdomen. Tirando fut:rtc.:-
mente de las puntas hacia arriba. se aprieta b cuerda de t 1 manera. que el
animal. sobre cuyo dor o presiona el ayudante con sus brazos. no tarda c.:n
tumbarse (fig. 23).
Si n e di pone de trab nes. puede n:currir e ul método de Mud en. que.
má que a un procedimic.:nto para tumbar. e pare c.: a un sistema para tirar
al sudo. La dos c.:xtremidadcs anteriore del animal sujet p r la cabeza. c
traban con una cuerda en forma de 8 alrededor dc.: lo · mc.:nudill s. A continua-
dt1n ·c.: ata en cada mic.:mbn po terior. y a la altura dd cor c.:jón. una cuc.:rda
de :l a 4 m de larga. c.:n nudo corredizo. Ambas cuc.:rd<.~ e pasan c.:ntrc la
c.:xtrc.:midades antc.:riore p r dc.:b<.~jo de us trabas. hacia ddantc.: y arriba. p.ara
volver luc.:go hacia atrás y . al ir por el lado del animal qu~ luc.:gn s~ ha dc.:
quc.:dar t:n la parte ·upc.:rior. El derribo s~ logra a ·í tc.:sando ambas cuerdas en
sc.:ntido diagonal hacia atrás y algo en din:ccic.Sn al lado en el que debu cac.:r el
paciente.: ( 1 ó 2 hornhn:s). tirando simultánc.:amcntc.: de 1<.~ cola (otru ayudante).
mientras se tuerce la cahc7.a (como se ha indicado anteriormente.!).
El pron•dimi<•mo d(· 1fhd(•in. que.: rc.:quiere el empleo de una cincha adc.:-
euada. con do · anillos en c·lda lado. es apropiad para tumbar a los toros gran-
des (tmtamicnto del pene . Para ello. además de la persona que ·c.: itúa en la
cub~za del animal. hay que disponer de cuatro ayudantes p,ara tirar de la cuerda
y juntar las extremidades bajo el vientre. Primero e e tocan la cincha y los
trabones dotados de anillos (alredcd r del mctac:upo y metatarso . A continua-
ción. en cada miembro se ata en el menudillo una cuerda en laz corredizo. El
extremo libre d~ estas cuerdas e pa a por 1 s an íllo superiores d~ la cincha
(cuerdas de las e trernidadc ant riorc ) y. a imi mo. p r lo anillos infc.:rior~
(cuerdas de la extremidades po teriorcs . luego por los anill · de los orrc ·-
pondientes trabone y. de nuevo. por los de.: la cincha. como se hizo ante . Al
tirar de los cabo para te arios. se ejerce una acción de poleas. Lo animale
derribado con este sistema pueden ser colocados fácilmente de un lado o dt:
tro gracias a que los miembro e tán bien recogidos y fijado bajo el abdomen.

Mesa portótil de operacio"es


La escasez de mano de obra en el camp.o hace difícil encontrar los ayudan-
tes en número necesario para la ejecución de los procedimientos de derribo
ont.:nción mediante proccdimienl · coc:rci1ivo 17

ante citados. Por ello se han realizado intentos para ~fectuar la o.pl!ración on
ayuda de instalacione mecánica • a fin de ahorrar e fuerz y mejorar la

FrG •. 24 y 25. Derribo de una vaca sobre la mesa portátil de op raciones


(modelo del in,titulo Richurd-Gotzc d: Hannovcr)
Arriba, introducción del animal en el suelo de Ja mesa; abajo, roLación de la
me con el animal sujeto, gracia a la ayuda de tres cola orador fuertes,
que p~ ionan sobre l limón y sobre una palanca

condiciones operatorias. Desde 1955 se viene utilizando con éxito. tanto en la


clínica rural como en las instalaciones hospitalarias la mesa portátil de opera·
dones (modelo Richard Gi:>tze), del Instituto de Hannover. con una fuerza de
Manejo de 1 hó ido

trae i 'n de 700 kg '11). Está formada por una parrilla de aria part~. recubier-
tas de goma. s bre la cual pucd ser sujetado d animal e n cincha . y tiene
tambi~n un suelo sobre el que se coloca el animal durante las opaacioncs
de fijación y al tumbarlo o levantarlo. así e m una lanza o timón. gracias al
cual la m~sa p.uede hacerse girar alrededor dd c;;je de su rueda . y que ·irve
además, con los adecuados acoplamientos. para pemtitir el transporte de é ta
como remolque en un coche de turismo. El manej de la me a de operaciones
es muy simple. y se comprende rápidamente por los ayudantes (fig . 24. 25).
El animal que se ha de tumbar se coloca s bre el sud del aparato. provi ·to
de cabe~da. antifaz y cornil. ha la que la cabeza est¿ a la altura del cabezal.
que. previamente, según las necesidades. se habrá situado en el lado izquierdo
o derecho de la parrilla. Entonce e sujeta aquélla a la me a con la cabezada
y el cornil. A continuación se pDnen tres cinchas alrededor del tronco del
animal: las dos anteriores se e tocan en el tórlx y se atan a la parrilla. mien-
tras que la posterior se emplaza alrededor del abdomen. y luego pasando entre
la mama (e;; croto) y la extremidad posterior externa. dirigiénd se hacia atrás
y rodeando inmediatamenh: a la interna para ser fijada luego en la parrilla.
He;; ho e t . y a una serial. e tesan simultáneamente las tre cincha por me-
dio de una manivela. con lo cual. el animal así ujet e coloca fácilmente en
po ición horizontal con la ayuda de tres J:c:rsonas. Dos de ellas agarran la
lanza y tiran hacia abajo; la tcrcc;;ra empuja de una palanca que se ha colocado
en el suelo de la cama. Con el animal tumbado. se: tesan r.ipidámente y de nuc·
vo l;a cinchas y. por último. se atan las extremidades con corre;ls o cuerdas
a la parrilla del aparah>. Para las Opt!raciones en las extremid.adc ·. .abdomen ,,
mama. se quita la placa que forma el suelo. Una colchoneta adecuada de paja
n espuma de gom~a. coloc¡ada por debajn de la espalda y rarte upcriur del
antebrazo. protege contra posibles parálisis del 1wrl'io radial. La incorr.o ra-
ción del animal se lleva a cabo n:alizando las operacil'mcs en cntido inverso:
e sueltan las lig<tdurus de los miembros. se pone en su sitio el suelo de la cama .
. e colo a ~sta en posición vertical. se aflojan y sueltan las cinchas. terminando
con la ligaduras de la cabeza (siempre en últim Jugar). y. finalmente. se quita
al paciente el antifaz.

Derribo con ayuda de medicamentos

La aplicación endovcnosa de relajadores mu culares. como ayuda para tum-


bar al animaL es poco adecuada para lo bóvidos. Los compuesto de succinil-
colina no están exentos de pj!ligro. ya que pueden originar paráli is de los
músculos respiratorios y p rturbaciones cardíacas. Por estas razones. tales pro-
ductos sólo pueden ser empleados con cuidado y a veces se requiere la prác-
tica de la res¡;iración artificial. WESTHUES, así como DI TZ y colaboradores,
han e municado. por el contrario lo mismo que G HRJNG y LUKANC. haber
obtenido buenos resultados con el empleo del éter glicerina de guayaco] (My

•) Fabricante ; Karo scric(nbrik H. BENZf., Hannovcr-Ricklin¡en.


Conlcncit1n ml'tli.Jnh.' pr ctlimicnlu' cucrci1ivo 19

301-Lübcck; GGG-fábrica de quírnicu ~n Berlín-Grünau; Myocain A-Hol-


zing r de Yil:na). que aplican a raz · n de 2-5 gr p r cada 50 kg de pe o
vi . o. mejor. en rlo ificación individual. o sea. hasta que e 1 gra que el
animal se tumbe. Dadas las particularidad hemolisantcs de estos p.reparados,
e deben evitar en las soluciones las e ncentrucione upai res al 5 %. El
relajamiento mu cular p.u de 1 grar e tambi~n durante un tiempo may r por
medio de la infusión gota a gota. En el caso de sobred sificaci nes pueden pro-
ducir en el animal tumbado convulsione· pasajeras. La aplicación previa de
tranquilizantes (pág. 24) re ulta ventaj a. Sin embargo. se ha de e nsiderar
que los relajadores musculares originan una cierta paralización de la muscula-
tura (ausencia de movimientos ddensivo ·). pero no eliminan el dolor ni actúan
. bre el sens rio. Para lo rar e to últimos fine será precis recurrir a la
anestesia local o general (pág. 26).
Existen otra posibilidade para el derribo por medicamento : el empleo
de la wu•stesia extradura/ alta (pág. 29) o la nurcvsis del paciente (pág. 34).

Incorporación de los bóvidos tumbados


Genera 1id a des
La in~:apacidad para ll!vantarse. el llamado ch'clíbito de los bóvidos en-
fermos. puelk kncr distint<l. causas. Los intento para incorporar o mantener
en pjc a tales animales deben ir precedido · de un diagnóstico preciso. Lo prime-
ro que se ha de cumproh~u es si el decúhito . e debe a un~1 paresia por hipocal-
cemia o a una insuficicnda circul~atoria. que habrán de recibir el oportuno
tratamiento. Pnr otra parte. antes de intcnt;ar la incorporacit'>n habrá que rea-
lizar lo· oportunos exámenes (pá~. 200). para determinar si existe una parálisi ·
o un traumatismo grave (fracturas 6scas. lu. aci ncs articulares. roturas muscu-
lares). que no sólo impidan la operación. sino c.¡uc hasta la hagan pcligr sa.
Por último. •mtcs de efectuar Jo intentos será preciso tomar las necesaria pre-
cauciones. Así. cuando de la hi ·toria clínica se de prenda que el animal lleva
mucho tiempo echado. habrá que prepararle espacio suficiente para levantarlo.
porque en su incapacidad intenta a anzar hacia delante o e mueve hacia los
lados ba culando. El paciente no dcberá estar atad ni e tocado ante el pesebre
o en un sitio e trecho. P r otra p.artc. es ac nsejable. antes de intentar incor-
porar! . cambiarlo de postura hacia el lado contrari en el que ~crmanece
echado. porque las partes que han quedado debajo están entumecidas y son
incapaces de realizar esfuerzos y movimient . El cambio de p sición se logra
presionand sobre el dorso y la pelvis y. ca o necesario. colocando juntas las
extremidades bajo el abdomen. mientras otro ayudante . tira de la cabeza del
enfermo. Inmediatamente antes de intentar Ja incorporación. lo miembros se
doblarán en forma adecuada bajo el tórax y el abdomen. Finalmente. se pre-
para una superficie idónea en el suelo por medio de una capa bien apisonada
de paja con estiércol. turba. serrín. arena o tierra. La paja suelta sobre una
superficie resbaladiza no evita las dificultades para que el animal se incorpore.
Intento de incorporación

Después de tos cxámen~.: y medida pr.:na ·. lo pnmcro que ha quc


hacer e lograr uc el animal t! incorpc>rt! por ·us propios nu•clios. Para cllt)
se int nta animarlo con v ce o golpeándole con fuerza en el uell y en d tó·
rax: el o necesario. se recurre al empleo de lo · aguij ne d~ctricos. que e
aplican en las zona del cuerp situadas en la parte baja del lado en que el

Fu;. 1t,, V;H::t ~ch:HI:t a 1.1 ru..: M: k h.l coltlO.:.Illo l;a cu~nJa d..: John~:
rara inrcm. r incorJlu r:trl.a

paciente e~tá tumbado. para hl cu;tl <.:Oil\'Ícnc humedecer la piel con un poco
dt.! agua. a fin de logwr una mayor cnnductibilídad. De forma parecida actúan
las instilaciones o inyecciones de pt.!lJUCr1as cantid:.adcs di.! :.agua fria en d paht.>
llón auricular. así com la contt.:nción de la re piración duranh! brt.!vcs momentos
(pág. 127). método este último que no th:bc ·cr aplic:.ado en pacil.!nlc · con in~u·
ficicncia rcspiratori¡a, ·

Incorporación forzada

uando fraca an lo proccdimicnt antcri res habrá 4ue re urnr a h··


vantar al animal por la fuera. Para ell no hay que lvidar que los bóvido . de
manera fi iológi a, e levantan primero con Ja parte posterior del cuerpo. por
lo cual habrá que seguir el mismo orden en los intentos de incor¡;owción. En
t d s los casos. un ayudante se col ca al lado de la cabeza del paciente y otro
sujeta la cola. mientras dos más. situados a ambos lados. agarran Jos coxales
o el pliegue de la babilla (pág. 6). para levantar asr el tercio posterior. La
operación habrá de efectuarse a una señal del veterinario. con un fuerte im-
pulso y, caso necesario. utilizando un aguijón eléctrico. Los intentos repetidos
infructuosos para incorporar al paciente logran sólo perjudicarlo y fatigarlo.
C onl~nción m~di : anlc prnccdimientm Clh:rcÍIÍVOS 21

Con d empkü de la cuerda de Jo/me (fig. :!6) no siempre St! logra el éxito.
P~t ra este procedimiento se prepara una cuen.Ja fu erte. que se coloca y anuda
alrededor del cuerpo del animal prcpurado en dt!cúbito csternal. de t:ll manera
que. pasando por debajo y delante del pecho y articulucioncs cscápulo- humera-
lc:s. rodeu los coxales por la cara externa de las extremidades. Colocada así la
cuerda. tres o cuatro ayudantes pueden agurrarla e intentar de I!Stt: modo le-
va nt ar ~•1 paci.:nte. en la forma indicadu untcriormcnte. Muchas veces. el lazo
de cuerda se desliza hacia los con ejones y por de Junte dd pecho. con lo cual

Fu: . ~7 . V.ac:t cch.ttb. prcpJr:tdJ para el int-:nto de incorpor~lc ión


COl\ 1 .1~ cuerda.¡ hajo d tóra~ y IJ pclvi'

las extremidades se recogen debajo del abdomen. y así se dificultan sus mo-
vimkntos. impidiendo que el raciente pueda p<>ncrse en pie.
Es más útil el empleo de dos cuerdas. que se colocan perpendicularmente
alrededor del tórax y del abdomen. por del~ulte d~.: las mamas: cw!rdas torcí-
cica y pt!h·ica (fig. 27}. Las cuerdas se tesan y anudan en las posiciones descri-
tas. tras lo cual. uno o clos humhrcs tiran de los extremos hacia arriba para
poner al pacienh! en pie.
También es posible la incorpo ración de Jos bóvidos tumbados con la ayuda
de un aparato de suspensión provisto de poleas. No obstante. para mantener
al animal en pie no es apropiado este método e incluso puede resultar peligro-
so. porque los pacientes se reclinan sobre el aparato. dejándose caer por la
parte posterior; además. esta posición forzada resulta perjudicial para el
aparato circulatorio. En Inglaterra y Estados Unidos. las vacas tumbadas se
levantan también utilizando unas pinzas metálicas que se colocan en ambas
tuberosidades isquiáticas ( Bagslwwe's caule lwist), a las que se adosan las
poleas que. en caso dado. sirven p.ara_mantener a] animal en pie durante algún
tiempo. No obstante, con este sistema pueden producirse lesiones (desgarros
musculares).
22 Manej dt: los bóvidu

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Tra~quilización y anestesia medicamentosas

Pese a que la tranquilización medicamentosa y la anestc ia por mcdi de


anestésicos y narcóticos ólo rara vez se utilizan para 1 s bóvidos en las ex·
ploraciones clínicas. y su empleo se limita a facilitar las medidas terapéuticas.
esto prO<'t•diminuos químicos de derribo han de ser descritos aquí junto e n
los métodos mecánicos. tant por su importancia general e mo para e itar
rcret iciones.

Tranquilización general
En los caso ~n que se presentan dificultadc para examinar y tratar a b,).
id medro. os o agresivos. 4uc ofrecen mucha rcsish:nci¡t, y tambi~n cuando
falle el personal adecuado. puede hacerse preciso el empleo de los trmu¡uili-
:.tmtes p ra lograr un mejor manejo le lo pacientes. Estos produ<.:t~.c)S. llamados
también m•urvph~~icos. m·urvléptico.r y atarÓC'~kol', actúan produciendo una
inhibición centr:sl psicomotora. sin obnubilacitSn apreciable d~l en orio ni
anulación de la scnsibilid¡1d dolorosa . Los anímate así tratados aparecen m:i:
trnnquilos. con menor irritabilidad y mejores posibilidadc de man~jo. Este
estado ( «lrnnquilidad •) facilita o po ibilita toda clase de operaciones necesa-
rias. tale como. p r ejemplo. exámenes de la cabeza. boca y faringe. extremi-
dades. pezuñas. mamas y pezones. así como lo trabajos de contcnci · n (suje-
ción. derribo). sin que se prc enten movimientos apreciable de defen a e~ ta­
dos de excitación. En los transportes. además de la tranquili7.ación con el
empleo de e to productos e evitan lesiones y pérdidas de pe o. El e tad de
tranquilidad se acompaña de un relajamiento de la musculatura. En 1 s t ros.
el pene cae fláccido por su propio peso fig. 30 . o puede ser extraído. examinado
y tratado con el animal en pie.
Pese a lodo. los tranquilizantes. como ya se ha dicho. no producen una
eliminación o disminución apreciable en la sensib.ilidad dolorosa. En las ope-
raciones cruenta . aunque se hayan administrado estos fármacos, habrá que
contar con las naturales reacciones defensivas. o obstante, en tales interven-
ciones la anestesia local o general (pág. 26) pueden realizarse con mayor facili-
dad utilizando esta premedicación.
15

FtGS. ~H a 30. Valor:1ción t.lc los efecto~ de un tr:m~u il iz;lotc : A la izquierda, o jo de un toro
joven antes t.ll! la i n y~o•cción: en el C~o'l\lro, dc,pués tk iniciarse los efectos (JliO)is y prol ap~o
dd c uc:rpo clignot:.anrc: ,¡nc.Jrome de 1lorncr) ; a la dcn:cha, d pene colganlc :l cau~a de! 1:1
accit;n dd tr:1nquili2antc

En Alemania S\! utilizun como tranquilizantcs para los bóvidos. sobre todo.
cl Co mbciJn llaya (Propionilpronwcina): Dcccntán Mcrck ( Pcrfcnacina} y
Domina! Cda (hi<.Jrocloruro de pmtipendil). En los a nimules (sobre todo en los
intranquilos) en que se prescntan dificultades par~• la inyección. los productos
se inycctan por vía intramuscular profunda: cn otro caso. cs prdcrible la
inyecc.:ián intravenosa. porque con ella se logran dcctos m:.ís r•ír.idos. Las in-
yecciones en la vena no tlcbcn dcc.:tuarse con excesiva rapide7.. sino que habd
llliC in vertir en dlas entre 5 y JO segum.los. De no haccrlo así. pucdc succdcr
que d paciente caiga ~ti sudo como consecuencia de un d;.!sccnso brusco de la
p.n.:s ión sanguínea. Las dosis p<tra animales de 500 kg de peso son de lOO a
150 rng de CombeJJn. 75-125 mg de D.:ccnt:.ín o de 300-800 ·mg di! Dominal: los
animales jóvenes recibirán la mitad. y los terneros. la cuarta parte de estas
dosis. mic'ntras que los bueyes y toros pesados habrán de ser tr4.1tados con una
mitad más. Los efectos. tras la inyección cndovenosa. t:mpiezan a manifestarse
pasados cinco o diez minutos. mientras que. tras t... inyección intramuscular.
sólo se hact:n ma nifiestos en tre 15 y 45 minutos. para mantenerse durante 2
a 6 horas. Los primeros síntomas se caracterizan r.o r un descenso de la cabeza.
que se acompaña por una caída de los párpados, con los ojos semicerrados
(figs. 28 y 29). así como por la sequedad del escudo nasal y por la ausencia de
movimientos de defensa al tocar los pabellones auriculares. La seguridad en la
estación se mantiene generalmente. pero.-muchos animales muestran una mar-
cha tambaleante. a causa de ]as con~iguientes dificultades en las extremidades.
como consecuencia de la flaccidez de los tendones. Como quiera que los efectos
residuales se mantienen durante un día, no es aconsejable lle\'ar al animal rápi-
~lancjo di! hh h vidu

damcnte junt a ·us compañdo . Los tor s mue tran una disminucit'>n pasaJera
de la /ihidv de put! de la administración de tranquilizante ·.
Para la intcrvcnci ne en la cavidad abdominal e n d paciente en pk
e recurrirá sólo al u. o de lo trlnquilizantc . cu ndo la. circun tancias lo
hagan absolutamente preciso. En laks ca. os es ac n ·e jable la aplicación intra-
muscular de pequeña do ~i . ya que. de no haccrl a í. e corre el rit:sgo de
que el animal e tumbe bru amente durantt: la or.cra ión. Los tranquilizantes
están tOlatm~nte e ntraindicados en 1 animal~' e n afecciones cardíacu . re -
piratoria o hepática . En tales circun tancia pueden actuar con excesiva
violencia movimientos de tic e n la cabeza y cuc!ll . fal ' a masticaciones.
dccúbitt) y hasta originar graves tra tornos circulat ri con colapso. E to
enfermo . que. por otra parte. permanecen tranquilo a cau a de su padeci-
miento. no precisan el citado tratamiento. Si se ob:crvan íntomas de intoleran-
cia como 1 s citado . e utilizurá para combatirlo ólo la nomdrenalina (Ar-
tcrcn 1 Hocch t. nc r-Epirenan-Byk Gulden • Va ·oprc ina (por ejemplo, Hypo-
fisin Hoechst y cafdna.
Lu Humadas reac·dones parmh'jic:as, curacterizada por uumcnto di! la in-
tranquilidad y agre ividad. son e tra rdinariamente rara en los bóvidos. al
contrario de lt) que sucede.: con lo équidos y cerdos de. pul!s de la administra-
ción de tranqu ilizantl.! ·. Con t do. sed preciso e it4lr al pacicntl.! t da clase de
m >ll.!stias ante. di.! la inyección.

Anestesia local
Preliminares

En toda opl.!ración dolorosa - r:or cjcmpln. en la amputacitlncs uc las


pczu11as o cn el de. cornauo de los animalcs adultos - es n ccs~tria y hasta
preceptiva h •meste ia medicamentosa. tanto para protcg\!r al paciente comn
para lograr las naturales condici ncs de seguridad en Ja intcrvcncit)n. Sólo
r: drá presl:inuirsc de ella cuando el dolor que se haya de sufrir sea ráp ido e
in ignificante - como sucede al abrir un abscc ·o ·uperficial o en el descornado
de los terneros- . en circun ~tancias similares a la pequeñas intervenciones que
uclcn efectuar e en el hombre sin anestesia (inter t.:nci ncs odontológicas y
. tras). o bien uando u ejecución no es posible ante la gra l.!dad de un proceso
que pone en peligro la vida del pa ientc y que e ige actuar con rapidez - pun-
ción de la panza con trocar. o abertura de la misma en el curso de un timpa-
ni mo inten o y per istentc- . La castración de los machos p.odrá realizarse.
según lo dicho. sin anestesia. sólo hasta la edad de 9 mese , pero los animales
adulto deberán ser anestesiados en tal ca . Por el contrario. la est rilización
de los toros por resección de la cola del epidídimo puede realizarse sin tal trata-
miento en todas las edades. ya que se considera como una intervención de
escasa importancia.
Dado que los bóvidos tienen una particular tolerancia, la mayor parte de
las intervenciones en las clínicas se efectúa con anestesia local, es decir. sin

variar el estado de e nsciencia y. casi siempre. con el animal en pie. 11 se ha


facilitado más aún mod\;rnamcntc con el emplc de lo tranquilizante (pág. 24).
también para los pacientes indó ilcs y salvaje . Según donde se aplique el
ane ti!. ico. se distinguirá la anestesia local pt:rift!rica (superficial de infiltra-
ción y de conducción) de la llamada •central» o extradural.

AnesMsicos locales
Para la aneste ia 1 al de las mue sa y otro tejido e utiliza. obre tod •
la Pantocaína Hoech t (0.5-2 %) ~ también on adecuado para est fin ...s
la Xilocaína Ciba (1-:! o/ 00). así como la Gingicaína Hoechst en spray (e ·ta
última n puede utilizarse en los ojos). En caso nece ario se podrá emple:.tr
también la Tuto aína Baycr (5 %) como mwstésic superficial.
fl H • II~S I) F. LA . Ctl:>: CRSTI\ACI S F. DI': 1. 0 . SI'!ST F..'I COS LO CAU·:S ISY F.C.T.\ IIL R
Ql f: SR APLI C S LOS IIÓ\'fU OS

An<' h •.;ia Anc · tc t~lu Allt'st csiu


An · l ~ "ikn s
de lnfillr:witin tic COIHIU ·d ún tx t r:ltlu ra 1

, 'ovo ·n(na .. ... .. . . . .. .. ... . .. t - -., ..,


ti • :J - li o;. 2- .1 u•() ••
·rutoc:l (na • • . •. . . . .•.. . .. ... .. ..
1 - :! " 1 - ¡ j ". o 1 - 3 u~ ••
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1-ln!lt:u:aln:-. • . . . . .. . .. . ..... .. . 0,5 - 1 o • t • 2 ~o
Xilnnthln . .. . . . .. . .. .. . . .. . . . . "
0.5- 1 "... t • 2 ~~ • t •) . )
.

Entre los tmestésicos /ocah·l· illyc·ctahlc•.,·. atkcuado para las anl!stcsias de


infiltración. conducción y extmdural l!n lo· bóvidos. se emplean. además de
la ovocaína Hul!chst y compuestos similares (p.nr ejemplo. la Nc caína. la
Jsocaína di! J\!napharm. la O r"'-caína Rcntschh:r y la Clorprocaina Ll!una).
sobre todo la Tutocaína Dayer. a i como la Hostacaína Hol!chst y la Xilocaína
Pharma tcrn. Los dos último til!ncn un efecto muy ráp.ido.
Con la adición de los llamados \'asoc·ollstrictorcs, tales como la Adrenalina
( upriurcnina Hoeeh ·t y otros) o. mejor. la oradrl!nalina (Arterenol Hoech t
y similares) en la cantidad de 1 c.c. de la . olución al 1 11 / 011 para 100 c.c. del
anestésico local. se logra retrasar la resorción. y con ello se aumentan )a inten-
idad y duración de la insensibilización. En cada caso. estas solucione se pre-
paran inmediatamente antes de su uso. Si se añade Adrenalina hay que tener
en cuenta la posibilidad de hemorragias p st peratorias en la zona intervenida.
La adición simultánea de 500 a 1000 VRE Hyaluronidasa (Lurona a Bayer
o Kinetín Schering) por cada lOO c.c. de ane té ic . facilita una mejor difusión
del producto en 1 s tejido (p. r el llamado factor de difusión), pero en este caso
no pueden permitirse defectos groseros en la técnica de la inyección. Cuando

Explicación de las JI madas :


•) Par ne tesias de larga duración se ftadirán vasoconstrictorcs .
..) Las concentraciones más elevadas t.iencn el peligro de producir lesiones medulares, por
lo cual, sólo puedl!n aplicarse para la anestesia caudal sacra; por las mismas razones,
no pueden afladirsc vasoconstrictores en la ane tesia extradural.
~lan~jo de 1 ' bóvido ·

las in fu ione s • r\!alizan uidado ·amente. empleando 1 m d'-=rn anc t~ ic s.


la citadas ~•diciones dt:: productos suckn ser innccc arias para 1 bó idos.

Anestesia superficial
Para la anestesia 1 al de las mucosa.\· e utiliza alguno de lo producto ci-
tad en la página 27. apli ándol en g ta p r medio de una torunda de
algod · n. para extender) por la sup.erficie que se ha de anestesiar. Pura inter-
ven iones de larga duración serán precisas la e ncentracione más alt·as. y
las más pequeña ~ pam aquellas otras de rápida ejecución. ta aneste ia su-
~erficial es adecuada. por ejempl . para extra r cu rp s extraños d~ los ojos.
para la end se pia de las f sa na aJes (pág. 123) para pequeñas intervcn-
ci ncs dolor a en la extremidad del pene. Tambi¿n para las operaciones en
el inte tino suele ser preciso eliminar 1 sen ibilidad dolorosa del mesemerio
por medio de la instilación de uno de aquell s productos. o empapando con
una torunda. Por el contrario. la intervenciones en la vagina pueden realizarse
. ó1o recurriendo a la ane tcsia caudal sacra (p:ig. 31 . La ane tcsia por enfria-
miento en la superficies CllttÍm·as t'Xternas. utilizando instilacione de Cloroe-
tileno. tiene p a aplicación en los bóvid . dado d gro or de su piel; por ello
e mcj r realizar una infiltración subcutánea en la zona que se ha de intervenir.

Anestesia por infiltración


Muchas ínter c!nciones de poca impnrtancia pu ...~cn rc!alizarse pn:via una
cuidmJo. a infiltración subcutánea e inlramu cular del campo operutorio. em-
pleando anc. té ic · locales {pág. 27). L" · hcrni ~as umbilicalc! y los tumores.
se infiltran así en su otse siguic!ndo la líneas de un rombo. Al p.n ner la inyec·
cic;n habrá que cuidar de que la punta de la aguja no penetre en ningún vaso.
y. asimismo. e e itarán cuidtu.losamcntc Jos tejidos infectados. Rcali7.ad i.& la
inyección. se refuerza 1 efecto anest~ ico dando un ligero ma aje con los dedos
sobre la zona infiltrada. Si esta infiltración no logra una anestesia manifiesta
en la línea de ección. e p dr:í asociar con la anestesia de conducci ·n; por
ejemplo. en operaciones ~n la zona de lo flanc s.

Anestesia de conducción
En los cas en que la infiltración del campo operatorio no sea suficiente
o resulte inadecuada por las alteraciones de los tejidos. se emplea un anestésico
local inyectado en la p rte proximal del camp.o. para interrumpir la sensibili·
dad en el curso de las fibras nerviosas de la región. Este tipo de anestesia es
de gran utilidad, ~or ejemplo. en las amputaciones de las pezuñas (infiltración
de los nervios podales). asf como en las laparotomías (anestesia de las astas
ventrales de los últimos nervios torácicos y de los dos o tres primeros lumbares
=anestesia paravertebral. y también para el descornado (infiltración del ner-
vio del cuerno). Más rara vez se utiliza para intervenciones en el pene (anestesia
del nervio dorsal peneal). También en e tos casos es recomendable un lig~ro
Anestesra eltlradura! Anes:~stae:r:tradu1al A :tes:~s 1 ~~.~r.:d u ral
seqmenlal (dorsolumoar) umhar (lumbcs,cra) s.1cra (sac ococcrgea)
1
1 1 Y2 3
~4

Vertebras
coccigeas

Dura madre externa - Espacto extradural (grasa)


Cánulas para anestes1a exlradural
Dura madre interna -Espacro subdural (suero)

Aracnoides
Espac10 subaracnoideo (hqu1do cefalorraquldeo)

Piamadre
lateua nerv1osa (t~ePIIOS espmales) Inadecuada Correcta
Canal central (liqu1do cefalorraqUideo)
-

masajl.! dd punto di.! inyl.!cción para lograr ml.!jor~s efectos. Las particulari,ht·
des de estas tc.!cnicas de inyección se estudiarán en el tomo correspondiente a
<'11/crmcclmh·s de lo.\· búridos. a l describir los distintos métodos de operación.
A continuación se detallará sólo la técnica de la anestesia ~.:x tradural. porque
tiene aplic~tción en muy distintas intervcncioncs y. por ello. ticnen una gran
importancia. Sus características la ddincn como una anestesia de la conducción
• central •.

Anestesia extradural

Gi!m'rulidadc•s. En los bóvidos es posible la aplicación extradural (también


epidural o ccentrat.) de anestésicos locales (pág. 27). desde las vértebms torá-

cicas hasta las coccígeas. La anestesia se produce así en los nervios espinales a
lo largo de su curso por el canal medula r-(zonas caudales de la espina dorsal)
o a su salida de éste (zonas craneales). La amplitud del campo anestesiado co-
rresponde a la extensión de los nervios afectados. y también depende del punto
de inyección (fig. 31) y de la cantidad de líquido inyectado. Por el contra rio.
JO Manejo de los bóvidllS

la duración de la insensibilización dependerá. sobr~ todo. del tipo y concen-


tración del producto empleado. Las inyeccion(!s en el esp.acio existente entre
el sacro y las vértebras caudal(!s reciben el nombre de mu•sresias sacras. Cuando
se inyecta el producto entre las últimas vértebras lumbares y el sacro se habla
de tmel·tesia ·lumbar; por último. cuando se logra una insensibilización en
forma de faja o cinturón. despuc!s de la inyección cxtradural en las vértebras
torácicas o lumbares. se tratará de una ant!stesia seg/11('/l/tJI, aunque sería más
correcto denominarlas anestesia sacrococcígea. lumbvsacra y roraco/umbtu.
El extremo caudal de la médula suele alcanzar en los bóvidos solamente
las últimas vértebras lumbares. pero muchas veces llega hasta el sacro. En la
anestesia lumbar y segmenta} es posible. por estas razones. alcanzar. después
de atravesar la duramadre illler11a, hasta la cavidad más profunda en forma
de hendidura. e inclusive el espacio subdural y el subaracnoideo. llegando a la
misma médula {fig. 31). por lo cual ésta puede ser anestesiada y. en determina-
das circunstancias. también lesionada. Este peligro no existe en la anestesia
sacra. ¡:orque én el sacro se encuentnan solamente las astas nerviosas de la cauda
equina, parcialmente relacionadas con las cubiertas medulares. Inyectando altas
dosis en la anestesia sacra. puede alcanzarse la zona lumbar por vía extradural
sin ningún peligro; por este motivo es el método de elección para las interven-
ciones importantes en el tercio posterior de los bóvidos.
En los bóvidos. la ilwn·ación t'll las extrc•midades postt•riort's corresponde
a h.ts astas vcntrales de los cuatro últimos nervios lumbares y de los cuatro
~rimeros sacros. todos los cualc:s discurren un determinado espacio r.or el
camal vertebral. en dirección caudal cubiertos por la duramudrc: illl('rna. ant~s
de abandonar la espina dorsal por los orificios laterales de los espacios intcr-
vcrtebrulcs. Por ello. en toda anestesia cxtradural. ~n la que d producto
anestésico alcanza. en dirección craneal (anestesia segmenta!). el sl.!gundo o
tercer segmento lumbar de la médula. o en dirección caudal (anestesia sacra) el
tercero o cuarto segmento sacro. habrá que contar con una posible influencia
sobre la estabilidad en la estación del paciente (movimientos hacia delante y
atrás. flexiones de las extremidades posteriores. caída al suelo). efectos que
dependen de la clase. cantidad y concentración de la solución utilizada. La
anestesia sacra dosificada de tal manera que permita al animal mantenerse en
pie con seguridad. se denomina caudal (también. baja o pec¡uetia). En caso
contrario. se llamará sacroanestesia craneal (también anterior, alta o grande).
La i11yección extradural sólo debe aplicarse con el animal en ~ie o en
decúbito esternal. Cuando el anestésico se aplica con el paciente echado en
decúbito lateral. sólo se logra una insensibilización efectiva en el lado situado
en la parte inferior. mientras que las zonas superiores apenas se anestesian o
no sufren ninguna influencia. En toda inyección extradural es imprescindible
cuidar la limpieza y asepsia en el trabajo. porque. en caso contrario. pueden
p.roducirse graves infecciones en el canal ráquideo. capaces de originar pará-
lisis permanente. A causa del peHgro de lesiones medulares las dosis altas
citadas en la página 27. en lo referente a las concentraciones de los anesté-
sicos, sólo deben aplicarse para la sacroanestesia caudal y en casos especiales.
31

Por las mismas razones no pueden utilizarse los vasoconstrictores junto con
los anestésicos en este tipo de inyecciones. Para evitar los efectos del schock
es recomendable! inyectar solamente soluciones -a la temperatura dd cuerpo. y
no con demasiada rapidez. sino lentamente.
lmlicadum:s. La anestesia sacrocaudal es a~ropiada p.ara intervenciones
en la cola. ano. recto. periné. vagina y vejiga urinaria. con d animal en pie.
Por el contrario. para operaciones en las extremidades posteriores. mamas.
aparato genital masculino y las laparotomías con el paciente tumbado. es
preferible la sacrvaneJte..,·ia craneal, con la que. además. se facilita el derribo.
Con la adecuada elección de las concentraciones y de los anestésicos. así como
de sus dosis. es posible la anestesia y extracción del pene en los toros. J:ermane-
cicndo el paciente en la estación (pág. 32). La anestesia lumbar se utiliza.
ocasionalmente. para la castración de los toros y para intervenciones en las
marr.as o en las extremidades p.ostcriorcs. Con todo. en estos casos. se recurre
casi siempre a la anest~sia sacra. La Ollt•stesia se.c!mtmtal logra una insensibi-
lización electiva de las paredes abdominales en la región de los flancos. y es
útil para las laparotomías con el animal en pie. Sin embargo. el método. exige
determinadas com.liciones y experiencia en el op~rador. y Se! corre cl riesgo de
que! el paciente caiga al suelo ·por ddiciencias técnicas (inye~ción subdural o
subaracnoid..:a) o que quede compl..:tamente sin anestesiar (iny..:cción del ancs-
tJsico fuer~a de! las vé rtebras).
Tt!cnica. P~1r~1 la anest('sia sacra es preciso buscar la hendidura existente
entre el cxtrt!mn dd sacro y la apófisis espinosa de la primera vért..:bra caudal.
n la que aparece entre! las apófisis de los dos primeros anillos caudales. lo cual
se logra f:icilm&.:nte palpando con el dedo mientras qu..:. simult:incamcntc. se
mueve la cola del animal hacia arriba y 01hajo (fig. 3~). En este! punto Se! cor-
tan los ¡:dos. y la piel se dcsinkcta y limpi¡a con cuitlóidn. En el punto medio
se clava una aguja estéril - aproximadam..:ntc. de 60 mm de longitud por
l .R mm de diámetro y con lu punta conformada como se ve en la figura 31 - .
con una inclinación de 45 o respecto a la columna vertebral. y de tal manera
que se diri~c haci¡a abajo y adelante. ¡:ara que alcance la luz del canal vertebral
con una enérgica presión. Si la aguja está bien implantada. con frecuencia se
aprecia un débil silbido. debido a la entrada de aire; pero si la punta se ha
enclavado en el cuerpo de la vértebra o en los cartílagos intervertebrales. se
apreciará una resistencia y será necesario extraerla un poco ¡:ara buscar el ca-
mino adecuado. Caso de que fluya sangre por la cánula o pueda ser aspirada
con la jeringuilla. habrá que retirar también la aguja o. mejor. extraerla
totalmente realizando una nueva implantación. Si la posición es correcta. el
líquido anestésico corre sin dificultad. casi de forma espontánea sin que sea
necesario presionar mucho con la jeringuilla (fig. 33). •
Según el tamaño del animal. para · -la-anestesia sacrocaudal bastan de 8
a 10 c. c. del producto anestesiante. Los pacientes jóvenes sólo reciben 6 c. c .•
mientras que los toros grandes precisarán. generalmente. hasta 15 c. c .. según
las circunstancias. Para las anestesias de corta duración se utilizarán las con-
Man~jo de lth hó\' Ídll~

ccntracioncs bajas. y ('iara las intervenciones largas. las altas. tal como se.: dc.:s-
crihe en la rágina 27.
Para la sacroanasrc•sia craneal se emplearán. según el tamaiio de los ani-
maks. de.: 20 a 100 c.c. de anestésico. En las anc.:stc.:sias superficiall!s o en los
<.~nimaks pl!queños bastará b inyección di! 20 c. c.. pero cuando se realicen
laparatomías en las zonas ventrales de la región abdominal. con el animal
echado. serán precisos 100 c. c. o más (la inyección ha de ser lenta). Con todo.
es comeniente no utilizar altas concentr-~cionc.:s de anestésico en la anestesia

l"acrocraneal (pág. 27) a fin de.: e\ itar lesiones mcdubrcs y decúbitos demasiudo
prolongados. Tras la inyección. el animal debe permanecer en un lugar ad~­
cuadn t pág. 14 ). Su cabeza debe estar algo más elevada que el rc.:sto del cuer-
po. rara evitar que el anestésico llegue a centros medulares vitales. Mientras
dura la intervención. las extremidades r.ermanecerán atadas. para que el pa-
ciente no realice movimientos perturbadores (intentos de incorporarse con los
miembros anteriores). El animal permanecerá en observación hasta tanto pueda
permanecer en pie. y no será obligado a levantarse con demasiada precocidad.
Después de una anestesia extradural sacra. utilizando 60 a 80 c. c. de la
solución entre el 0.25 y el 0.5 % de Tutocaina. o bien 60 c. c. de Ja solución
al 0.25 % de Hostacaína. se logra en los toros la extracción y tratamiento del
pene en el paciente en pie. No obstante, hay que prever posibles inseguridades
en la estación. intranquilidad en los movimientos o caída al suelo. por lo cual
deberán tenerse a mano los aparatos adecuados (colchonetas y trabones (pá-
gina 14 ]). Modernamente. para los citados fines se emplean casi siempre los
tranquilizantes (pág. 24). o métodos especiales de anestesia de la conducción
Trunqu ili1-ación y an~ .. ~ ~ ~ia medicamento ..a ~ 33

(m!rrio dorsal del pcm.• , ncr\'ios pudc•ndas y hc•morroidales, mtísculo rctractor


del pene).
Para la m1estesia lumbar se inyectan -después de corta r el pelo. limpiar
y desinfectar- Jos líquidos anestésicos. precisamente en el punto más blando.
que se aprecia entre las apófisis espinosas de la última vé rtebra lumbar y el
sacro. utilizando unas c-.ínulas de 60 a 140 mm de longitud (para animaks jó-
venes y adultos. respectivamente) y de 1.8 mm de diám~:tro provista de man-

1-"10 . 33. Inyección del anestésico en 13 an~c:sl.a cxlrJdural ~lCra

drín. La cánula se enclava en dirección oblicu:.a. de arriba abajo. hasta que su


punta alcanza la luz de la hendidura extradural que aquí es bastante amplia.
Cuando se extrae el mandrín suele orrsc la entrada del a ire. Si la prueba de
aspiración resulta negativa (no se absorbe sangre ni líquido cefalorraquídeo).
se inyectan de 20 a 30 c. c. de anestésico en solución de mediana concentra-
ción (pág. 27). Con este tipo de anestesia. el animal suele encontrarse incapaz
para permanecer en pie. En estos casos habrá que tomar las mismas medidas
que las descritas para la anestesia sacrocraneal. Ernt castra toros jóvenes sin
producirles dolor. y con los animales en pie, emp.leando la anestesia lumbar e
inyectando sólo 2 a 5 c. c. •
La inyección extraduntl par~ la ane..Slf..sia segmental se efectúa, tras las
consiguientes medidas preparatorias (véase anteriormente). preferentemente en-
tre las vértebras lumbares primera y segunda. 1 a 2 cni a un lado de 1a línea
media (hacia la derecha para anestesiar el flanco izquierdo. y viceversa), en-
3. RoSE,.IUOE" : Ellploradón dCnka del aanado vacuno.
M anejo di! los bó\ idos

clavando Ja cánula tras la línea de unión. a lo largo d\!l bordl! anterior de las
apófisis transversas de la 11 vértebra lumbar. Primeramente se introduce una
cánula corta dirigiéndola hacia el orificio intervertebral para depositar allí
5 a 10 c. c. del anestésico y. a continuación. y en el mismo punto se introduce.
otra cánula con mandrín de 100 mm de longitud (por ejemplo. núm. 629 a).
tomando una ligera inclinación hacia delante y en sentido medial. hasta que
se atraviesa el ligamento imeracual (resistencia). Cuando se llega a la dura-
madre in/enza se ap¡ccian repent inos movimientos de defensa por parte del
paciente. En este momento se extrae el mandrín y se comyrueba la posición de
la punta de la cánula en el espacio extradural siguiendo los criterios conocidos:
débil silbido producido p.or la corriente de aire. ausencia de sangre o de líquido
al asyirar con la jeringuilla y falta de resistencia al inyectar el anestésico. Para
la anestesia de los flancos son necesarios de 10 a 12 c. c. de una solución de
concentración media (pág. 27). Las concentraciones más elevadas son peli-
grosas porque pueden originar una parálisis en Jos nervios de las extremidades
posteriores (pág. 31). La insensibilidad se comprueba pinchando suavemente
con una aguja en los flancos. y a veces se aprecia un ligero encorvamiento de
la columna vertebral hacia la parte anestesiada.

Anestesia general (narcosis}


Preliminares
Rara vez es necesario en los bóvidos recurrir a la narcosis. o sea. a la anu-
l~u.: ió n pasajera del sensorio y de la motilidad por medio de narcóticos. port¡ue
la mayor parte de las operaciones pueden efectuarse con ane~tesia local (p<í-
gina 27) y. en caso necesario. previa adn.linistración de tranquilizantes (pági·
na 24). únicamente para intervenciones de importancia en la cabeza (resecci<ln
de granulomas actinomicóticos. por ejemplo). o ~n el terdo anterior del cuerpo
(reposición de fracturas) y también en el dorso (extirpación de papilomas gran-
des y numerosos) p.uede hacerse precisa una anestesia general. Sin embargo.
en los bóvidos. en la narcosis de larga duración con ausencia de reflejos suelen
presentarse dificultades debidas a las particularidades anatómicas y fisiológica s
de los preestómagos. lo cual provoca accidentes que ponen en peligro la vida
del paciente. Así sucede con la falta de eruptos. que ocasiona un meteorismo
de panza de mayor o menor intensidad, en virtud del cual se comprime el dia-
fragma y aparecen anormalidades en la mecánica respiratoria y circulatoria.
La plenitud de los rcservorios y el decúbito lateral del animal facilitan, además.
el reflujo del contenido de la p.anza. y. como quiera que los reflejos están eli-
minados. pueden aspirarse con grandes cantidades de saliva (ausencia de los
reflejos de la tos y de la deglución). Las neumonías por aspiración que así se
originan tienen casi siempre terminación mortal. A fin de evitar estas compli-
caciones e1tisten sondas especiales con manguetas insuflables, para empujar el
esófago contra la panza o a la tráquea contra la cavidad larfngea, evitando así
estas entradas de líquido por aspiraciones. En caso necesario, la sonda introdu-
TranquiliLación y anc'ilc'iiil mcdicanwnto, a'i 35

cida por la tráquea puede ser útil para efectuar una respiración artificial y
para la administración de narcóticos po r inhalación (pág. 37). Con todo. taJes
sondas tienen hasta ahora una aplicación limitada. ya que su empJco requiere
muchos cuidados y una ayuda especializada. Pese a todo no hay que olvidar
Ja posibilidad de Jos citados riesgos cuando se trate d~ anestesias generales
en los bóvidos. procurando que los efectos ni sean muy prolongados ni muy
profundos (ausencia total de reflejos) y colocar al paciente en una posición
adecuada.
Ante tod o. hay que examinar detenidamente al animal p.ara descubrir b
existencia de procesos cardíacos. pulmonares o hepáticos (págs. 92. 124. 174).
En tales casos se prescindirá en absoluto de Ja anestesia general o se hará con
dosis muy bajas. Lo mismo sucederá cuando se trate de hembras en avanzado
estado de gestación o durante el parto (peligro para el ternero). Siempre que sea
posible. los pacientes permanecerán a dieta o beberán lo estrictamente nece-
sario durante las 12 horas previas a la narcosis. p.ara reducir así el volumen
de la ¡:anza. Es recomendable una premedicación con tranquilizantes (pág. 24).
al objeto de facilitar las operaciones previas. disminuir Ja excitación prenar-
cótica y potenciar el anest~sico. Con este procedimiento st: asegura también
la inmovilidad del animal cuando desaparece el efecto de la anestesia general.
Antes de realizar la narcosis será preciso haber tomado todas las precau-
ciones para que p.ueda empezar inmediatamente la intervención. EJ animal
ser¡í tumbado con ayuda de tranquilizantes o relajadores musculares (pág. 24).
Este sistema es recomendable. sobre todo. para evitar la excitación prenarcó-
tica cuando se utiliza éter o cloroformo en inhalación. Para derribar al paciente
se puede esperar también a la acción del narcótico. En Ja anestesia general
por inyección suele bastar un ayudante. que sujeta la cabeZ4l dirigiéndola hacia
arriba. apoyándose simultáneamente contra el dorso y tórax del animal. En
las narcosis por inhalación. y según el tamaait> del animal. harán falta de 3 a
5 ayudantes vigorosos. La posición más adecuada para evitar complicaciones
es la de decúbito esternal. con las extremidades recogidas bajo el cuerp.o. si
bien esta postura. que además es difícil de mantener. imposibilita el acceso al
campo operatorio en muchas intervenciones. Si las circunstancias no exigen
otra cosa. se preferirá el decúbito lateral derecho· (al contrario de Jo acostum-
brado). porque así la panza no recibe la presión de las demás vísceras y. con
ello. disminuye el peligro de reflujo del contenido de los rcservorios; ¡;or otra
parte. en caso necesario. si se presenta un timpanismo. p.uede efectuarse la
punción con un trocar. El paciente debe permanecer siempre atado para impe-
dir los molestos movimientos de defensa que se producen al final de la narco-
sis. y mientras dura la intervención. dos ayudantes sujetarán la cabeza y la
pelvis. El paciente estará tumbado de tal manera. que su tercio anterior y cuello
queden más elevados. pero la cabeza se colocará de forma que el hocico quede
algo más bajo -colocación de un rulo- lleno de paja bajo la espalda y cuello-.
para que la faringe se sitúe en el sitio más alto. Con este procedimiento se logra
que el contenido de la panza y la saliva que refluyen se eliminen directamente
por la boca. Por los mismos motivos, la lengua del animal anestesiado debe
31) M:ml!jo di! los bóvidos

recogerse hacia arriba tirando de ella en la cavidad bucal. quedando en esta


postura hasta que reaparecen los reflejos. El grado de narcosis se comprueba
por medio del reflejo palpebral. que nunca debe quedar anulado.
Se debe disponer de un trocar para tratar una posible timp¡~nitis intensa.
En este caso será preferible colocar al paciente en decúbito estemal para reali-
zar la punción. Si fluye repentinamente el contenido de la panza. tanto en la
narcosis profunda como al aumenlar la presión abdominal. éstas son las mejores
medidas de seguridad que pueden tomarse. Si se observa disminución de los
reflejos palp.e bmles. respiración entrecortada y aumento de frecuencia, así
como irregularidad y debilidad en la actividad cardíaca. serán síntomas de que
el narcótico ha sido administrado en dosis demasiado alta. En tales casos hay
que administrar analépticos centrales (Cardiazol Knoll. por ejemplo). y para
combatir el colapso periférico. estimulantes (Veritol KnoiJ. Effortil Cda o
Rep.hrin Hoechst) y también preparados combinados (Veriazol KnoiJ o Pre-
gazol Hoechst), a la dosis de 5 a 10 c. c. por vía intravenosa. Además. para la
respiración artificial habrá que realizar 15 a 20 movimientos forzados p.or
minuto. levantando y bajando fuertemente la extremidad anterior que ha que-
dado hacia arriba. o insuflar aire con un fuelle y con sonda traqueal. Rara
,·ez. y sólo tras pérdida de sangre. será necesario reponer el caudal circulatorio.
Como estimulantes después de la narcosis pueden emplearse productos como el
Mcgimide Nicholas o el Eukratón Nordmark (2.5 hasta S g en solución al
10 % por vía intravenosa).
Al final del estado de narcosis. la h:ngua se introduce nuevamente en la boca
y el animal mueve la coJa. En caso necesario será preciso prolongar la anestesia
administrando nuevas dosis o recurriendo a la anestesia local. Al reaparecer
la motilidad. sobre todo cuando se administraron previamente tranquilizantes.
persiste todavía una clara analgesia. que p.e rmitc atender a la herida sin mo-
lestias (suturas. apósitos). Terminada la intervención se quitan las ligadur..ts
y se coloca al paciente en decúbito csternal. pero deberá permanecer bajo la
observación hasta que intente levantarse. Las vacas no suelen intentar la in-
corporación prematura y peligrosamente. sino que sólo lo hacen cuando son
capaces para ello y tienen seguridad. En los toros. por el contrario. hay que
tener cuidado; pero si recibieron tranquilizantes. también suelen permanecer
tranquilos. Hasta tanto el paciente recupere su aptitud para ponerse en pie y
para caminar. puede recibir alimentos y bebidas sin peligro de falsas deglu·
ciones. No obstante. y por causa de los efectos residuales de la narcosis y de la
tranquilización, debe permanecer 1 ó 2 días aislado (box libre) para que no
tenga que sufrir las molestias que le ocasionan los otros animales. La leche
ordeñada inmediatamente después de la anestesia no es apropiada para el con-
sumo humano.
Según el narcótico empleado y la forma de administración, se distinguen,
para los bóvidos, varios métodos de anestesia : de inhalación. de inyección, oral
y rectal, que serán descritas brevemente a continuación. Para las necesidades
prácticas será mejor recurrir a uno de los procedimientos más simples.
Tr:anquili1ación y ane,te,ia medicamentosas 37

Narcosis por inhalación

Generalidades. En los bóvidos es posible la administración de narcóticos


en forma de vapores. con ayuda de máscarJs respiratorias que tapen la nariz
y la boca - una simple bolsa o saco. un cubo perforado o la máscara especial
de Westhucs- . pero cuando se trata d\! anestesia de larga duración. el método
es poco recomendable. ya que no se puede comprobar el flujo de la saliva o del
contenido gástrico. que pueden ser asrirados con facilidad o interrumpir el
paso del aire en el interior de la máscara. Ofrece mayores seguridades intro-
ducir una amplia sonda tras intubación de la tráquea. previa la administración
de tranquilizantes. relajantes. o después de aplicar barbitúricos (MESSERVY
y JOI'-lES. FJSIIER y JENNINGS). La sonda traqueal se deja en su sitio mientras
dura la anestesia. hasta que reaparecen los reflejos. En la práctica de estos
métodos. y al contrario de lo que suct..~e en los demás. es indispensable la co-
laboración de un ayudante preparado. Los pulmones de los bóvidos son más
sensibles que los de otros animales frente a la administración de narcóticos
- intensa secreción bronquial. peligro de neumonía p.ostanestésica- . y tienden
generalment~. con facilidad. dumnte la narcosis. a Jos broncoespasmos y a la
producción de enfisema.
La narcosis <'Oil ét1.1r exige el empleo de aparatos adecuados. para asegurar
la necesaria concentnlción de vapores. Por otra parte. es poco apropiada para
fines prácticos. dad<> el peligro de explosión y el olor que comunica a la carne
duranh! algún tiempo. lo cual la hará inadecuada para el consumo humano
en caso de un sacrificio urgente. Tras una fase previa de excitación. que se
disminuye mucho con el empleo de hidrato de cloral o de tiobarbitúricos. la
aspiración dd éter proporciona una adecuada anestesia general. El estado de
inconsciencia se extiende a lo largo tic un período equivalente al de la narcosis
misma. o la rebasa en un 50 %. Tras la medicación r-revia. por el contrario. este
período es más largo (FJSIIER y Jr:NNINGS).
El cloroformo p.ucdc inhalarsc también con ayuda de un saco o cubo per-
forado. en los que se coloca una gasa empapada. Estas máscaras deben suje-
tarse bien con cintas a los cuernos. para evitar que se caigan. La operación se
realizará mejor con el animal tumbado y atado (sujetando bien la cabeza). a
causa de la fase de excitación que se produce. Para logmr la anestesia. y según
el tamaño de los pacit!ntes. se precisarán 30 a 50 c. c. de cloroformo. prolongán-
dose el estado al añadir. según sea necesario. de 10 a 30 c. c. sucesivamente.
Este tipo de narcosis, cuando sea posible. no debe durar más de 20 minutos.
Los animales se levantan en pocos minutos desp.ués de quitarles la máscara
(BAJER. B ocK). La posibilidad de utilización de las canales de bóvidos cloro-
formados para el consumo humano se enj~ic.i~n según diversos criterios.
Según se desprende de las actuales experiencias. el Bromch/ortrifluoretano
(Fluothane l. C. 1. o Halothan Hoechst) es un producto muy adecuado p.ara la
narcosis por inhalación en los bóvidos. Este fármaco, que, por otra parte, re-
38

suha todavía muy caro. requiere. para su administración. un aparato especial.


El animal se repone en 30 minutos hasta una hora. aunque );¡ nan.:osis haya
t<::nido una larga duración (FISHFR y J ENNINGS. Bt:RGE y M ü L LER) .

Narcosis por inyección

Generalidades. En los bóvidos puede lograrse una rápida y segura anestesia


co n el empleo de narcóticos soporíferos. en aplicación endovenosa. preferente-
mente. en la \'ena yugular. Las inyecciones en la vena mamaria sólo deben
ponerse. para evitar complicaciones. cuando el animal está ya tumbado y
atado. La imp.lantació n de la cánula en la vena debe ser correcta. porque la
narcosis no se produce cuando el líquido se inyecta fuera del vaso y porque el
hidrato de cloral origina desagradabks reacciones (para y tromboflebitis).
Para realizar adecuadamente la técnica. es preferible utilizar cánulas especiales
con orificio lateral. Como quiera que la narcosis por inyección no es cara. es
;tconsejable adquirir la propia experiencia res¡:ecto a las dosis. aplicándolas
con el debido cuidado. Es. sobre todo. imr.ortante cuando se emplean barbi-
túricos. realizar la inyección empleando el tiempo necesario. La rapidez de la
infusión puede regularse sin peligro con la ayuda de!- un apa rato de inyección
provisto de un largo tubo de goma (70 a 80 cm). lcvant:.tndo o bajando el frasco
según sea preciso. Cuando se inyecten barbitúricos es preferible el empleo de
una jeringuilla grande (50 a 200 c. c.). y comprobar el tiemp.o con el reloj. El
animal será sujetado por un ayudante si ~mpi\!za a tambalearse (pág. 35).
Alcohol. Según las exp~riend;~ s de Dl t:RNIIOFI:R. se logra una somnolencia
profunda o una intensa tramtuilización. suficiente para muchas int~rvcncioncs.
administrando 2 a 4 c. c. / kg de p\!SO de una mezcla compuesta por una part\!
de alcohol etilic() y tres de solución de glucosa al :20 •;:). La cantidad que se ha
de inyectar ~s muy grande ( 1 ó hasta 2 1 para un animal de 500 kg). y el estado
de somnolencia puede durar varias horas.
1/idrato ele· cloral. Este producto. que se empl\!a muy frecucnh:mcnte en la
clín ica bovina para lograr una anestesia generul. se aplica por vía endovl.!nosa
estricta. en dosis de 4 a S g de una solución al 4 o al 10 %. recién preparada
con agua templada. y por SO kg d\! peso vivo. preferentemente tras la medica-
ción con tmnquilizantcs. La inyección se administra lentamente hasta que
aparece el efecto. es decir. hasta que se tumba el animal. La narcosis se produce
pasados 10 minutos. aproximadamente. de la infusión. y pers iste durante 20
hasta 60 minutos. La recuperación total requiere otras 2 ó 3 horas. La narcosis
con hidrato de cloral es apropiada también como tratamiento de base pa ra
continuar después con la anestesia por inhalación o con barbitúricos, o en
combinación con anestésicos locales. La carne no se altera con el hidrato de
cloral. GROVES afirma haber obtenido buenos resultados con una mezcla con-
servable formada por 60 g de hidrato de cloral. 30 g de sulfato magnésico. y
agua destilada para completar 350 c. c .. añadiendo luego 100 c. c. de alcohol
etnico y 20 c. c. de Pentobarbital (Nembutal Abbott). de cuya solución se in-
Tranquili/aci,\n y anl!"itC\b mcd ica mento•;a' 39

ycctan lentamente. hasta lograr el efecto. 50 c. c. por cada 50 kg de peso vivo.


Una combinaci()n parecida para la narcosis recomienda K. BtENOINGER: 10 g
d.: hidrato de cloral y otros 10 de Pentobarbital (Narcorén Rentschler) disuel-
tos en 100 c. c. de agua. para inyectar a razón de 10 a 15 c. c. por 50 kg de
peso vivo.
Barbittíricos. Con el Pt!ntobarbital (Nembutal Abbott. Narcon~n Rcntsch-
ler). administrado en dosis de 1 hasta 1.5 g ~or 50 kg de peso vivo. en infusión
lenta (4 m:nutos), se logra una na rcosis adecuada. que dura. aproximadamente.
30 minutos. si bien la somnolencia ulterior es muy larga (3 horas). Ocasional-
mente se obsc!rvan también trastornos circulatorios. Este producto es más ade-
cuado para los bóvidos, administrado en combinación con el hidrato de cloral.
El Ht!xobarbital (Evipán Bayer) Se! aplica. según Sct-INEIDER. a razón de!
1 g por cada 50 kg de ¡:eso en una solución del 10 al 20 %. en inyección endo-
venosa. en la que se invierten de 10 hasta 20 segundos. Se logra así una narco-
sis. que se prolonga durante 7 a 14 minutos. con un estado de somnolencia de
30 hasta 60 minutos.
El Thiopt'IIWI {Pentothal Abbott. Trapanal Promonta) permite una narcos i~
de 5 a 10 minutos. tras b inyección endovenosa rávida (8 segundos) de 0.5
a 0.75 g por cada 50 kg de peso. disueltos en 50 c. c. de agua. El estado de som-
nolencia se manifiesta tras una fugaz disminución de los movimientos respira-
torios. y la fase de recu~ració n alcanza entre tres cuartos y una hora (WR&Gil r
y H All. W t:STft UES y fRITSCH).
El M ethiwra/ (Thiogenal Merck. Brevinarcón Chemischc Werke Radebcull
se utiliza mucho para Jos bóvidos en clínicas e institutns. Se recomienda disolver
la dosis necesaria (0.6 a 1 g por 50 kg de p.eso vivn ; en Jos animales viejos.
ddgados o l.!nfamos. la c.Josis mínima) en 50 c. c. de agua. e inyectar por vía
cndovcnosa en 20 segundos. mejor aún . previa administración de tranquil i-
zarltcs. Al aparecer la narcosis puede apreciarse un ligero temblor muscular.
que se acomparia de respiración lenta y superficial. El estado de somnolencia
dura 10 minutos. y en los pacientes fuertes puede prolongarse otro tanto apli-
cando nuevamente una inyección con un tercio de la dosis inicial. La rccup.c-
ración necesita media hora.

Narcosis oral

Generalidades. Para lograr la narcosis por vía oral se administran los pro-
ductos con la sonda esofágica o con una botella. La ingestión voluntaria con
el agua de bebida se l9gra sólo cuando el animal no ha tomado agua durante
mucho tiempo. ¡:,orque, lógicamente. extraña el olor y el sabor. Las· dosis ne-
cesarias son superiores a las que se administran por vía intravenosa, ya que los
productos se diluyen mucho en el preestómago y se resorben con lentitud;
antes de alcanzar el torrenle circulatorio han de pasar por el hígado. Por estas
razones. los efectos de la narcosis oral son muy lentos. y la intensidad de la
40 M ~1ncjo d.: lo ... bóvidos

anestesia alcanzable. muy insegura. Por ello. cuando no hay ningún motivo
especial para aplicar este método. se prefiere. en general. la inyecció n de
narcóticos.
Alcohol. Con su empleo se logra un estado de embriaguez o hasta de som-
nolencia. con disminución de la sensibilidad y de los reflejos; pero. ocasional-
mente. se han observado también excitaciones y hasta casos de muerte. H FSS
y WvssMANN recomiendan las dosis de 0.5 a l 1 para 200-400 kg: J a 2 1 para
400-fOO kg y 2 a 3 1 para 600-800 kg. de alcohol al 40 ó 50 % (aguardiente).
En muchas zonas se utiliza toda\ ía este sistema de narcosis.
Hidraro de clvral. Se administra por vía oral en dosis dobles de las indi-
cadas para la vía endovenosa : 8 g por cada 50 kg de peso -vivo en 2 a 3 1 de
agua.

Narcosis por vra rectal


Generalidtules. Como quiera que los bóvidos ddecan muy frecuentemen-
te. sin que se pueda hacer mucho por evitarlo. esta forma de apJicación (con
clisma) no ha encontrado mucha aceptación. Además. en lo que se refiere a
kt absorción y a los afectos existen parecidas inseguridades que en la vía
oral. Para evitar la expulsión dd producto se recomienda no vaciar previa-
mente el recto. La medicación previa con tranquilizantes es muy útil. El narcó -
tico se lleva al recto lo más cranealmente posible. disuelto en agua a la tempe-
ratura del cueq:o (agua o cocimiento de simiente de lino). con un tubo de go ma
o un catéter de rig idez adecuada y de grosor de un lapicero (cun ayuda d\! una
jeringuilla o irrigador). las cantidades de líquido se retienen (')Oco.
Hidrato t/(• doral: H g por cada 50 kg de r.~so
en 1 1 de ¡agua. pnxlucen
efectos an:Hogns a lns que se logr~1n con la inyección endovenosa.
Rectidón R iedd dt' HtliJn: ERDNI:R y fRITSCif han logrado un est-ado de
somnolencia de dos horas de duración después de 15 minutos de aplicar 0.75 g
(lOr .kg de peso vivo. en solución al 10 %.

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PlAN DE lA EXPLORACIÓN ClÍNICA
.. l.a cxploradón exact:l es el fundamento
dl' la nctlvltla<l vetcrlnari:H

Preliminares
Una adecuada exploración sólo podrá realizarse. también en los bóvidos. en
nmdidom:s apropiadas o modificando las existentes. En los establos. los anima-
les enfermos se examinan. corrientemente. atados en su plaza. En el caso de
que.! los demás animales estorben. se procura retirarlos. Los ruidos y mugidos
molestos para la atención del veterinario en la vaquería pueden evitarse pro-
porcionando alimentos a la totalidad del efectivo. o fijándolos en la purrilkt
en aquellas cuadras que lu tengan. Los terneros en libertad y los novillos debe·
rán ser contenidos por l¡a cabeza por personas de confian7.a (poig. 4). lo mismo
que los ~mimales adultos intmnquilos. La exploración se hace muy difícil en
los establos oscuros. angostos o ruidosos (ruidos de máquinas). así como en
naves con los animales sueltos. En estas circunstancias es preferible conducir
al animal enfermo a un lugar adecuado. a ser posible. ilumin..ado. tr...nquilo y
limpio (era. z..aguán. o pasiJJo). En caso necesario se podrá n!<tli7.ar tumbién
el examen en el exterior. pero •lllí las condiciones no son muy favorables para
la auscultación y la percusión. A los animales en libertad se les conducirá. cuan-
do sea posible. al cobertizo destinado al prado o. en caso contrario. permane-
cerán atados. mientras dure el examen. a un árbol o t:staca.
Para todas las operaciones necesarias de sujeción. administración de ali-
mentos. etc .. es preciso disponer de personas de confianza. inteligentes y vigo-
rosus que presten la ayuda necesaria. Además. habrá que preparar los útil~
necesarios para lavarse. porque el que realiza la cxpJoración en los bóvidos se
ensucia con facilidad.
Además de las vestiduras para protegerse (bata. delantal. guante de goma
largo para la exploración rectal) es preciso disponer. sobre todo. del siguiente
material: fonendoscopio. martillo de percusión ligero y pesado, pleximetro.
linterna. termómetro. catéter uretral y espéculo bivahQ (tamaño para oveja). así
como un recipiente oscuro para examinar la leche. Además. se dispondrá de
abrebocas o anillo bucal. sonda esofágica. así como medios de contención (pá·
gina 3) y recipientes para la recogida y el envío de muestras (frascos. botes.
bolsas de plástico). Otros instrumentos necesarios en buiatría serán descritos
al tratar de la exploración de los diferentes aparatos orgánicos.
Historial 45

Historial (anamnesis)

General idades
La anamnesis dc.be informar al veterinario sobre los caracteres del padcci-
miento antes de su visita; además. complementa la ex~loración de manera im-
portante y. a veces. decisiva. Al interrogar sobre las p.articularidades habrá
que considerar la experiencia y capacidad de observación del propietario.
vaqueros. ordeñadores o pinchc.s. preguntándoles o dejándoles que expongan
la situación conforme a sus ideas. Muchas veces observan acertadamente sín-
to mas característicos en la locali:.aciótl dt!l padt!cimit.mto; por ejemplo. ausen-
cia de rumia. meteorismo periódico. cólico. diarrea (localización en el aparato
digestivo). tos, disnea (en el ar.arato respiratorio). actitudes repetidas como
para orinar. o emisión de orina sanguinolenta (en el aparato urinario). claudi-
caciones (en d aparato locomotor). Con todo. se pondrá sumo cuidado en
diferenciar las a¡:·reciaciones objetivas de las interpretaciones subjetivas. Con
frecuencia. el personal de la vaquería. dado su continuo contacto con los p.a-
cientes. puede informar al veterinario sobre el curso de la enfermedad mejor
que el proph.:tario o d administrador. En otros casos. por existir el temor de
reprimendas pueden darse informes falsos más o menos intencionadamente
(ocullación de las causas. quitar importancia a tos síntomas). Merecen un;a
atención especial en la valoración de la anamnesis los datos referentes a ani-
males quc fueron aJquiridos en época reciente como .wmos, o que apareciero n
t'll/<•rmos ¡:oco tiemp.o dc.spués de ser comprados (reclamación del certificado
de sanidad. página 226).
Es recomendable en gc.ncral. al twcer el interrogatorio. no ajustarse a un
esquema dcmasiadn severo - al contrario de lo que sucederá en la exploración
clínica del animal. que se r~ali1.ará a continuación- . sino que es preferible
efectuar un resumen a lo largo d~ la conversación. que así se lleva con mayor
confianza. Sin embargo, no debe olvidarse ningún punto importante. Las pre-
guntas de mayor interés se referirán a la duración del padl'cimiento, caracterís-
ticas y desarrollo de los síntomas, así como a posih/es causas. informándose.
además. sobre cualquier tratmniento establecido con anterioridad.

Duración del padecimiento


La calificación de un proceso como sobrt!agudo, cuando dura pocas horas
o hasta dos días; agudo (3-14 días). subagudo (2-4 semanas) o crónico (más de
4 semanas) no tiene ninguna relación con el grado del padecimiento, si bien

las enfermedades agudas suelen cursar con una sintomatología más grave que
las crónicas. Así, en los bóvidos. muchas- infecciones (p.or ejemplo, carbunco.
glosopeda. fiebre catarral maligna y otras) se caracterizan por una evolución
rápida. generalmente con síntomas manifiestos. mientras que las infestaciones
parasitarias suelen cursar de forma más larvada. Por estas razones. al conocer
Pla n d\! I!XpiM.tció n clini ca

la duración del padecimiento pueden ex el u irse ya una serie de afecciones que.


norm~lmcnte. tienen un cu rso más corto o m~ís largo (diagnúsrico). Además.
pu~den tomarse valiosas consideraciones y enjuiciar las posibilidades de cura-
ción (pronóstico). Así. por ejemplo. en las enfermedades del metabolismo. no
raras en los bóvidos (tetania. cetosis. osteomalacb y otras). el pronóstico será
fa vorable durante la fase disfuncional previa. en la cual no existen aún graves
alteraciones orgánicas: pero el juicio será desfavorable más tarde. cuando las
lesiones en el corazón. hígado, esqueleto etc.• son ya irreparables (fase ana-
tómica). La investigación intestinal ofrece también mejores posibilidades de
operación en los primeros momentos que en las fases más avanzadas (incarcc-
ración. rotura. peritonitis).
Pese a lo dicho. no se debe recriminar al ganadero por haber esperado tanto
tiempo para la consulta. porque entonces siempre tenderá a d•tr informes irrea-
les sobre la dumción del proceso. La fecha de la anamnesis es útil para infor-
mar al facultativo y facilitar la comprobación de la extensión en las altera-
ciones que acompañan a la enfermedad : así. el revestimiento cútaneo. cuando
el proceso es reciente. aparece más brillante. suave y liso: por el contrario. en
los estados avanzados se presenta eriz•tdo y sin brillo. Con todo. hay que
valorar también la influencia del alojamiento. cuidados y estación del año (pá-
gina 76). El estado de las carnes es todavía bueno. casi siempre. en los padeci-
mientos agudos. pero malo en las enfermedades crónicas y. sobte todo. en las
consuntivas (pág. 66). Las parálisis originarias desde algún tiempo se acompa-
ñan de atrofias musculares locales; tales animales muestran. además. zonas de
necrosis cútanca a causa de los frecuentes decúbitos. El tamaiio de las lesiones
locales. tal como. po r ejemplo. el de un absceso. o el de un actinomicoma. que.
como se sabe. crecen con lentitud. proporcionan asimismo elementos de juicio
sobre la época del proceso.

Caracteres y desarrollo de los srntomas

Al preguntar sobre el cuadro sintomático. se ¡:rocurará primeramente oh-


tener información sobre la localización y ;:rada o imen.ridad del prcx:eso. La
existencia de símomas btíj·icos característicos (patognomónicas) proporciona
elementos de juicio para localizar con probalidad el sistema orgánico afectado
(circulatorio, respiratorio. digestivo. locomotor. etc.). Con todo. no hay que
dejarse llevar por situaciones premeditadas. o combinando suhjetivamente
situaciones o particularidades que sólo aparecen juntas de manera casual. para
llega r rápidamente a un diagnóstico. Por ejemplo: heridas más espasmos = té-
t::tnos; morded ura de un perro seguida de gran excitación = rabia ; parto re-
ciente más decúbito = p.aresia hipocalcémica pos parto. Estos diagnósticos se
muestran más tarde como falsos. tras haber fracasado en el tratamiento y. a
veces. cuando ya es demasiado tarde. Es preferible seguir buscando síntomas
demostrativos o complementarios que permitan alcanzar un diagnóstico se-
guro y exacto (pág. 123).
47

Para tuks fines suden ser muy importantes las preguntas referentes ul
desarrullo del padecimiento <r.atogéncsis):
¿Apareció la enfermedad en el establo o en el prado? La respuesta pro-
porciona a menudo datos decisivos p..ara procesos típicos de la estabulación o
del pastoreo. Así. las babesiosis (hemoglobinuria por infección con babesias)
se presenta prácticamente sólo en los ~rudos; mientras que la hemoglobinuria
alimentariu. casi siempre aparece en el establo tras la administración masiva
de coles o de determinados tipos de alimentos.
¿Tiene el padecimiento alguna relación en el tiempo con la cubrición.
inseminación o parto (lesiones o infecciones en el aparato genital). o con la
época de máxima producción láctea (indicio de enfermedades del metabolismo)
y también con el transporte'? (lesiones o transtornos digestivos como consecuen-
cia del cambio de alimentación).
¿Ha presentado el animal afectado síntomas análogos en alguna otra oca-
sión o re~etidas veces? En este caso se tratará de una enfermedad recidivante.
que deberá ser enjuiciada adecuadamente. Por ejemplo. un meteorismo rápido
e intenso de la panza. que: se presenta una sola vez. se debe. generalmente. a
u o cuerpo extraño en el esófago (obstrucción esofágica): a una fermentación
c:spumosa dd contc:nido del rumen (al imentación con kguminoS4lS) o a una lesión
reciente dd bonete por cuerpo extraño puntiagudo (retícu/v-peritonitis trau-
múti<:a). Por el contrario. un meteorismo recidivante y moderado suele acom-
. p.ariar a la par;ilisis dd vago abdominal. que origina estenosis funcionales en
los preestómagos. ~adecimiento que no tiene posibilidades d\! curación. en
contra de Jo qu\! ocurre con los antes citados.
¡,Han enf\!rmado con los mismos síntomas varios o todos los anim011cs. y<t
d\! forma simu ltán\!a o muy succsivam\!nte en el r\!baño"! En este caso se tratará
de un~a infcccit1n (enfermedad cont¡tgiosa o infestación parasitaria). de una
intolerancia para el pienso (¿cambio de alimentación'!) o. quizá. de un enve-
nenamiento. También las reucciones de los animales frente a las condicion\!s
de un ambiente perjudicial pueden ponerse de ma!lifiesto por la frecuente apa-
rición de casos de enfermedad (calor. frío. corriente de aire. humedad. sequía.
humos. suciedad en los prados y otras circunstancias p~trccidas) . Estas p.arti-
cufaridadcs deben conocctrse por las resr:.uestas a las preguntas ad\!cuadas.

Posible causo del proceso


Para intentar aclarar las causas de la enfermedad ( er;v/ogía) muchas veces
difíciles de descubrir. habrá que interrogar, según los casos. sobre la alimenta-
ción (cantidad. composición. cambios de alimentos). alojamiento (particulari-
dades del establo y alrededores. o de los-pastos. higiene). trato (características
y conocimientos del personal) y tipo de explotación (leche. carne. cría o trabajo ;
página 48). Además. es im¡:ortante saber si el paciente o algún otro animal
cercano a él, han sido adquiridos recientemente (¿dónde?).
48 Plan de c:<ploradón clínica

Trotomientos anteriores
Es muy interesante. en muchas explotaciones. y también frente a determi-
nadas enfermedades de los bóvidos. conocer la posibilidad de que se haya
establecido ya algún tratamiento. No es infrecuente que se hay:.tn efcclu:.tdo
indicaciones perjudiciales ~or profanos e inexpertos. de cuyas consecuencias
ulteriores el veterinario consultado más tarde debe eludir toda responsabilidad
(aspecto forenst! ). Los ejemplos más corri..:nt-es de tales intentos inadecuados
y defectuosos están en la administración de medicamentos con producción de
neumonía por deglución desviada. así como en las obstrucciones de esófago
al introducir groseramente sondas o instrumentos inap.ropiados. También pue-
den ci~arse las peritonitis consecutivas a la punción de panza con técnicas
inadecuadas. y las claudicaciones originadas por recortes defectuosos en las
¡:ezuñas.
Si el tratamiento previo fue establecido por un veterinario. se podrán
obtener de sus resultados valiosos elementos de juicio para el diagnóstico y
pronóstico.

Reseña

Generalidades
El cuidadoso registro de las características de identidad del paciente es
imprescindible en la exploración. p.ara una ulterior expedición de certificacio-
nes veterinarias (pág. 226) (certificados de s:midad. hi~itoriaks clínicos. infor-
mes. testimonios). Pero. también. los datos que aquí se anotan proporcionan
información de gran im¡:ortancia en los padecimient<>s corrientes y en lo que
se refiere al diagnóstico o pronóstico. tal como se muestra en los ejemplos que
se citarán. En la reseña habrá que distinguir los caracteres pcrmanent~ de los
temporales o pasajeros (raza. sexo. color de la capa. huellas del escudo nasal
y grup.os sanguíne.os. así como edad. peso. marcas en las orejas y hierros o
marcas a fuego.
Rozo y tipo de explotación
Las distintas razas bovinas, cuyas particularidades pueden estudiarse en los
tratados de Zootecnia. pueden presentar una disposición diferente {pág. 67)
frente a· determinadas enfermedades. Así. la dilatación y torsión del cuajar se
ha observado casi con exclusividad en animales pertenecientes a razas de los
valles o de explotación lechera. Las tumoraciones de tipo canceroso en los ojos
(cuncer eye) aparecen en bóvidos dc piel depigmentada en la cabeza (Here-
ford) con mucho mayor frecuencia que en otros animales de cabeza· pigmentada.
También algunos defectos constitucionales se pioducen con mayor incidencia
en determinadas razas. como sucede con el subdesarrollo del aparato sexual
femenino en las novillas blancas Shortborn (white heifer disease), o con la
acondroplasia •terneros bulldog• en la raza Dexter. Finalmente. las diversas
Rc.¡~ña 49

razas se distinguen también « r:or su temperamento»: así. los bóvidos berrendos


son. en general. perticularment\! tranquilos y manejabks. mientras que los
Ahcrdeen Angus son muy rebeldes y presentan dificultades para sl!r explora-
dos y tratados.
Tiene asimismo interés el tipo dl' exp/owc:ión del animal enfermo: en los
animales de cebo. dada la intensiva alimentación a que están sometidos. abun-
dan las indigestiones primarias. mientras que las vacas de producción lechera
tienden a padecimientos metabólicos y carenciales. Por el contrario. las vacas
y los bueyes de tiro muestran una mayor incidencia en los padecimientos del
aparato locomotor. respiratorio y circulatorio. Los trastornos de la función
sexual tienen gran importancia en los animales dedicados a la cría. mientras
que carecen de inter~s 1=.ara los destinados al cebo.

Sexo y edad
Tanto el sexo como la edad predisponen a los bóvidos a determinadas en-
fermedadt!s: por ejemplo. los trastornos metabólicos suelen afectar casi exclu-
sivamente a las hembras adultas. intensamente forzadas por la gestación y la
lactación. Por el contrario. las tumoraciones interdigitales ( Lima:c) son más
frecuentes en las extremidades posteriores de los toros pesados. Los animales
jóvenes tienden. con mayor intensidad. a padecc;:r afecciones parasitarias que
los hóvidl.,S adultos. más inmunizados o d(>tados de p.remunidad. pero en éstos.
por el contrario. son más frecuentes las lesiones dd bonete por cucrr:os extra-
ños metá 1icos.
Corricntl.!menh!. y con refaencia a la edad. se distinguen en los bóvidos
las siguientes /tts('s:
T crll<'ros /acumt('S o mtmtmu•s. Hasta los 3 meses. según la du ración dd
período en que se les administra leche. Los criados con nodriza maman m;is
tiempo. pero toman también otros alimentos. El ternero destetado s..: llama
tam bién be<.'<'rro o choto.
l kccrro.r y b('C<'rras. Desde los 3 meses hasta terminar la fase de recría
(lo cual. según las razas. se logra. en las hembras. a los 20 ó 24 me:;es. y en los
toros. por el contrario. a los 12 meses).
Hcmhras adultas. que se denominan. durante su primera gestación. no ,·i-
1/as o t~ralas y. tras el parto. w1cas, d iferenciando en éstas. según el número de
gestaciones. las primerizas de las que han tenido ya dos. tres o más partos. Al
macho bm•ilw adulto se le llama. según las zonas. toro, semC'ntal o. simplemen-
te. m acho. y a los castrados. bueyes, denominaciones que tienen también rela-
ción con el tipo de explotación: toros ~ara la cría. para el cebo y bueyes de
trabujo o de carne. así como toros esterilizados o recelas. Es muy interesante.
para el que explora a un animal. saber si la hembra que tiene a nte sí está o no
gestante. A veces no compensa un tratamiento largo y costoso en un animal
vacío desde hace largo tiempo, mientras que. por el contrario. en las vacas pre-
ñadas habrá que tender no sólo a conservar la vida y el valor de la madre.
sino también del feto. Por otra parte, determinados medicamentos sólo pueden
4. RO!if.~auc;u : Exploración clíníca del aan•do vacuno.
so Plan de cxrloración clínica

ad ministrarse. a las hembras en gestación avanzada. con dosificacit"ln cuidado-


sa. pues exist~o:n incluso contraindicaciones (por ejemplo. en el trat¡¡miento de
la distomawsis o de h.1 hi~mJermosi s). Finalmente. la gestación avanzada. así
comn la luctación intensiva. predisponen. sobre todo en las vacas estabuladas.
a dctermin:tdos trastornos metabólicos.
CuamJo la fecha de nacimiento no pueda ponerse de manifiesto con exac-
titud . ya sea por las marcas de la oreja. libro de la explotación o c:n las hojas
del establo. st• determina la edad de los terneros observando el revestimiento
piloso en el ombligo. cordón umbilical. así como las encías e imrlantación y
tksgaste de los dientes de leche. y tambi¿n la cornificación de las pezuñas y
de lus cuernos~ en. los bt'cerros y 11m•illos. según el progresivo desgaste de los
dientes y el crecimiento de los cuernos. y. por último. en los animale!s adultos
~.:onsidcrundo los anillt'S de. los cuernos y el cambio y desgaste de los incisivos
r.ermanentc:s. La determinación de la edad por los datos citados. tiene límites
en su exactitud. r.orque tanto el crecimiento de las formaciones corneales como
el cambio y desgaste de los dientes. son factores somc:tidos claramente a las
condiciones individuales. r.tza y alimentación. En los bóvidos adultos. estas
\'~ari~lciones pueden alcanzar hasta 6 meses. Debidt) a dio. al rtjar la edad por
estos sistemas es preciso hacer constar sobre qu~ elemento se enjuició. Por cjl!m-
plo. edad en la boca. aproximada. 6 años para un toro. o bien se podrá afirmar
que una vaca tiene en tri! 4 y 5 a1"los conforme ul « númt!ro de an illos en In'\
C.:th.·rnos" (tres). etc.
Tt•rJit•r t ,.\'. Los terneros inmaduros. o nacidos precnzml!nte. muestran al-
n:dcdnr del ombligo un revl!stimiento piloso corto y erizado. En lns terneros
a término. ~~te aparece en el bajo vientre. unifnrmc y con igual longitud. mien-
tr;as que. cuando ht gest;aeión fue muy prolongada. se muestra con ~los muy
largos y rizosos. El cordün umhilic~al (fig. 34) r.crmanece húmedo hasta cuatro
c.lías dc~p.ués dd parto. ~ro entonces si! reseca y retrae. Pas~&dos 14 días. aproxi-
madamente. si! desprende. y deja en d ombligo una costra manifiesta. que
dura entre 3 y 4 semanas. Después. el ombligo cicatriza. Al nuccr. los l\!rncrns
maduros poseen 6 dientes incisivos. pero casi siempre suelen ¡¡parecer los
8 totales. los cuall!s. primeramente. se muestran protegidos y juntos en la encía.
para salir más tarde de la misma (fig. 35). Hasta los 12 días de edad. la encía se
rl!lrac r-rimero en las pin1.as. más tarde en los incisivos medios y. pasadas 3 se-
manas. en los extremos. hasta dejar al descubierto el cuello del diente. A las
4 scmun¡¡s. todos los incisivos de leche están en línea. En su cara lingual em-
piezan ya a observarse las p.rimeras señales de desgaste. que. partiendo del
borde superior. se inician. al mes y medio (pinzas). dos meses (primeros media-
nos). dos meses y medio (segundos medianos) y tres meses (extremos). Las
almohadillas de las pezuñas del feto se eliminan por desgaste en 4 días. El
primer surco. en el borde inferior del ribete corneal, en la pezuña del feto.
desaparece a Jos 14 días. El segundo. que se forma entre las fases fetal y pos-
natal. aparece entre las 4 y 5 semanas. y ~rogresa en dirección distal al crecer
la cornificación podal. de tal manera. que a los 45 días mide ya 1 cm aproxi-
madamente; a los 5 meses. 3 cm más o menos por debajo del surco comario
51

y paraldamt!ntl! al mismo. Lkgado aquí también desaparece. En d lugar dt!


implantación de los futuros cuernos los terneros dt! hasta 14 días po t!~n un

F1t;. J4. umhilic.al J .: un


Curd,\n
t ~rn~:ro JI t ~:n:~r
día tk,pués dd
Juc.:imi..:nto h~ inicia 1.1 dc,~: c~ci,\n)

Fl<; . 35. l nci-.ivo · d • lcch~: d:: un tcrnl·ro


recién n.tcido : todos e llos han salido ya. aun -
que e t:in cubicno :aún, en u mitad , por
la.; cnd .as y ordenado" en forma d e cmpa-
limd:l

abultamiento epidérmico blando. Este esbozo de cuerno («núcleo corncal •) se


endurece a las 4 semanas aproximadamente. y se hace apreciable sobre los
frontales. Pasados 3 meses. el capuchón del cuerno se asienta ya firmemente
sobre el sostén óseo que se ha ido desarrolJando.
A los 1O y hasta los 15 m¡;scs. la superficie de frotación de los
IJt'cerros.
dientes de leche (fig. 36) interesa Frogrcsivamentc. dcsc.k las pinzas a los ex-
tremos. la totalidad de.: la cara lingual. La longitud de los cuernos es de 2 cm

FIG. 36. l nca~ivo, tk kche d e un becerro


d e S mc:.c..; d e ~.·dad :apro:< imJd ~•m~ntc : l.t
C:lrl lingu:tl de h1' p:~las C'\t;i dc,gao;tad :a
h ;l ~t :l b m itad

Fu •. ~7. ('amhiu d e hh diclll l':'\ indsivth. L ••,


pal:h w h a n mudado y.a y c't;in m uy cr~.·~.:id. l ":
\C d i\tÍilJtUCil hÍl' O, por ~U I:Jill oH)U y (urma, lk
lth am. i,ivns d e kc:hc, m,í, Pl.'tiU"'""' )' cu.1·
dran¡.:ul.m:"; novalla tk 1 ;11,,,,

a los 3 meses. y s ucesivamente crece a razón de 1 cm por mes. Una longitud


de 8 cm corresponderá. por tanto, a la edad de 9 meses.
R eses aclultcL\', En las hembras. durante Jos partos se forman. en el surco
coronario. cornificaciones menos intensas. que salen al exterior en el curso de
los próximos meses. de tal manera que se aprecian perfectamente como anillos
en la curvatura interna de los cuernos (fig. 41 ). Según se admite en las dife-
rentes regiones dedicadas a la cría, el primer anillo cornea) aparece. por tanto.
a la edad de 2,5 a 3 años. formándose uno nuevo en cada parto. es decir. a
razón de un anillo por año. Suponiendo que el animal ha parido regularmente
todos los años. y que durante este tiempo la vaina cornea no se haya desprcn-
53

dido. se puede cakular la edad a razón de 1 a 2 años po r anillo. A veces. estos


an illos se hacen tamb i~n artificialmente c<m fines fraudulent os. o bien se liman
o se separa de su asiento la vaina del cuerno.

rlti . ,\H . 1nci SÍ VO~ ~rmJn~· ntCS d~ UOJ VJC~ d~ 6 Ji\Oi : lOO:IS bs (lÍI!Z:l'i mu ~.;tr:tn
él de g;a..;tc d ~ !lu supt:rficil' lingual h:a '13 b mít:td

rl(i . ~9. Formación del cuello en los i nci~ivo~ de una v:1ca de 16 aftos

Los anillos producidos como consecuencia de enfermedades graves y defec-


tos de alimentación («falsos anillos córneos») son, casi siempre. menos mani-
fiestos. y se diferencian con facilidad de los auténticos. Cuando Jos cuernos
han sido recortados artificialmente. su pü.nta está caliente (de lo contrario.
está fría). Es recomendable comparar la edad de los cuernos siempre con la de
los dientes. la cual. por otra ¡:.~rte. constituye el único procedimiento cuando
Plan d~ c:<ploraciün clinic:l

t-:1 0. 40. l nci'i"os di! un:1 v:1ca t.l: 18 ""o" aprox im:adamenll!, '-'" form:a di! mu"on.:s

s~ trata de machos o de reses descornadas. Los resultados podrán corrl;!girse


así adecuadamente. La muda de los dientes se realiza en los bóvidos. aproxi-
madamente. a los 20 meses (palas): dos años y llll;!dio para los prim~ros nll.:-
di:.tnos. tres años y tres meses para los segund os medianos y cuatro at\os r~•ra
los extremos. A los 4 años. la rc:s ha ct·rrculu. Los indsivos P'!rmancntcs que

..- ,(, 41 . Cu..:rno con cim:u antlhh


en una \Jea d.: 7 a1'o'

así se han implantado siguen creciendo a lo largo de otro año. Se distinguen


de los de leche por su tamaño y forma de pala. frente a la forma cuadrada y
menor tamaño de éstos (fig. 37). A los 5 años. de 1 14 a J ' 3 de la cara lingual
de las palas aparece desgastada. desgaste que alcanza a la mitad del diente.
aproximadamente. a los 6 años (fig. 38). y a la totalidad. a los 9 años. Aprox i-
madamente a los 12 .años. los incisivos muestran un cuello manifiesto (fig. 39).
Las reses más viejas muestran sólo muñones dentales por el continuo desgaste
(fig. 40). antes de la caída definitiva de las piezas dentarias.
SS

Peso corporal
El conocimiento dd peso del racientc tic.:nc importancia para enJUICiar su
dc.!sarrollo y estado de carnl!s. comparándolo con los ani males sanos del efec-
ti vo. tratados en fo rma análoga . Po r otra parte.!. se facilita una exacta dosifica-
ción de los medicamentos que se han de administrar y se posibilita la valoración
de la carne en el caso de un sacrificio de urgencia. En las enfermedades de.!
curso prolongado se logran elementos de juicio ¡;ara el pronóstico conociendo
las variaciones dd peso del cuerpo (engorde o adelgazamiento). Para obtener
la necesaria experiencia se compararán. si es posible. con frecuencia. las cifras
obtenidas en la apreciación visual. con las de la báscula. En otro caso es reco-
mendable calcular la cifra media entre las p.roporcionadas por dos o tres perso-
nas expertas. Las cintas métricas utilizadas ocasionalmente para a~reciar el
peso de las reses no suelen proporcionar datos más exactos que los que logra
una persona experimentada.

Coloración de lo capo
Mientras que para las reses de un solo color la capa se po ne bien de;: mani-
ficsto en las descripciones de la raza. en aquellas otras bcrrcndas en negro o
n ~jo. así como cn las manchadas. se hace imprescindible. para asegurar la
cxacta idcntificación dc un dctcrminado animal en las certificaciones. el dctallar
t~ulto cl tama1io como la situación y forma dc cada mancha cn p¡trticular. Tam-
hit!n tiene esto inter~s en la clínica. porque l<ts quemaduras solarc.:s o la Sc.!nsi-
bilidad a la lul (fotoscnsibilidad) sólo afc.:ctan a l;ts zunas cút;ulc.!as dcpigmen-

Fto. 42. Esquema de la~ manchas en la cabeza; de izq uierda a derecha, sobre labio, lucero,
~trella, gran estrella, cordón y morro blanco o cbcbc con el superior-
~e, Plan di! exploraci ó n clínica

ftCi . 43 . Diagra ma con d b trihució n de la ~ m anchas en una vac-. h\•rrcnda

tadas. y porque el cáncer de ojo (ctmn·r (')'f! ) se presenta preferentemente en las


reses de cabeza blanca (Hcrcford).
Para describir la coloración de la capa puede emplearse con ventaja una
silueta esquemática del animal. o una plantilla adecuada. en la cual se dibujan
las manchas (fig. 43). En otro caso. éstas se describen por el orden siguiente:
cabeza, cuello, encuentro. dorso. grupa. bajo tórax. bajó vientre. mama (~e­
zones) o escroto. extremidades y cola. En esta relación se toman en cuenta
sólo las zonas dep.igmentadas o las pigmentadas. según la superficie corporal
del animal esté más o menos coloreada. Sobre la reseña de las manchas blancas
de la cabeza dan clara idea las imágenes de la figura 42. Las características de
la capa de la res diseñada en el dibujo de la figura 43 puede describirse. por
57

\!j~mplo. de Ja siguiente forma: vaca b(!rrenda en negro. con estrella d~ tamaño


d~ la palma de la mano. mancha en el canal exterior de 1 palmo de longitud
y 2 dedos de anchura; depigmentación de uno o dos anchos de ma no a todo
lo largo de la espalda derecha y hasta la mitad. a la altura del encuentro en la
izquierda. con otra de¡:igmentación análoga de tres a cuatro anchos de mano
c:<tendida a ambos lados de la zona Jumbosacra. Bajo tórax. bajo vientre. mama.
extremidades y parte inferior de la cola también blancos.

Marcos en lo oreja
Un dato importante de identificación. sobre todo pant las reses de un solo
color. lo constituyen las marcas de la oreja (marcas del criador. establo. libro
genealógico. inseminación o vacunaciones). Pero. al contrario de lo que sucede
con las características de la capa. congénitas e invariables. pueden desaparecer
{pequeñas perforaciones en la oreja). rasgarse (cortes en el borde de la misma}
o ser borradas. para ser sustituidas por otras (cauterizaciones}. Estas marcas
se efectúan en la oreja dirigidas hacia fuera y en el centro del borde anterior
dd pabellón auricular. utilizando de preferencia pinzas de marcar o crótalos.
Para kerlas se sujeta la oreja por su base. no por la punta (movimientos def(!n·
sivos ). En lugar de las referidas marcas puedea utilizarse otras con arreglo a
una clave determinada. por medio de unas muescas que corresponden a la serie
numérica.

Fro. 44. Scftal a fuego en el cuerno

Morcas de_f_yego
Para señalar a los animales se utilizan también marcas a fuego en las pezu-
ñas o en los cuernos. así como en la ¡;iel (fig. 44). Este tipo de marca es corrien-
te sólo en determinadas zonas (prados comunales, grandes efectivos 'acunos).
Plan d~ c:<ploración clínica

Impresión del escudo nasal

En casos muy espt!ciales. la impresión de las lin~as papilares y glándulas


dd hocico. con la característica del escudo nasal (nasolabiograma: figura 45)
proporcionan medios de identificación de un valor inalterable. comparable al

de ha'\ hudlas dig.it~tks dd hombre. Para esto se limria y seca primcr~unente


d hocico con un p;u1o. imr.rcgnándolo des pu~s con una almohadilla entintada.
rara colocar. po r último. sobre la supcrfici~. una hoja d~ papd secante apo-
yada sobre un tablero ri!;tido. presionando uniformemente para obtener la
im prcsit)n.

Fórmula de grupos songufneos

Modernamente. la investigación de los grupos sanguíneos en los bóvidos


está adquiriendo una creciente impo rtancia. entre o tras cosas. para comr.robar
la identidad y la ascendencia. En los to ros utilizados en inseminación artifi-
cial. el conocimiento de los grupos sanguíneos es corriente o hasta preceptivo
en muchos lugares. Los distintos factores de estos grupos conocidos hasta la
fecha para los bóvidos. y las múltiples rosibilidades de combinación entre
ellos. hacen que sólo rarísimamentc coincida en dos animales una fórmula
idéntica. En caso necesario. la muestra de sangre (con adición de anticoagu-
lantes; página 106) de la res que se ha de identificar. así como de sus posibles
padres (investigación de la paternidad) o de los que tal vez se confundieron
con ellos. podrán enviarse a un instituto especializado en estos estudios (Pa-
tronato de Biología Animal de Madrid o Instituto de Investigaciones Vete-
rinarias).
59

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Tou F.. A. ( I'J60) : Die Blutgruppen des Rindes. Sch:tper. Hannovcr.
Exploración general

Preliminares

La rápida. pero fundamental exploración general. proporciona elementos


de juicio p.ara comprender el grado en que se encuentra afectado t'l estado ~-:e­
m·ral del pacinue. y también información sobre el asiemo dd proc(•so. Aun
en aquellos animales con claras manifestaciones de una enfermedad. como. por
ejemplo. una cojera. es siempre necesaria una exploración general r-ara cnm-
probar la intc•nsidtul dd patlecimil•nto primario y de los simultáneos o subsi-
guientes (,·omplicacimws). datos qu~ habrá que considerar para el diagnóstico.
pronóstico y teraf'j.!utica. Así. un trastorno dd estado gcncral producid(l por
un proccso infeccioso febril. en cl curso de una dauc.Jicación exigirá. junto a
las medidas terar:éuticas locak~. un tratamiento general. tal como la admi-
nistración de sulfamidas o antibióticos. Por otra parte. será inútil el tratamicnto
de una afección podal supurada. eJe pronóstico favorable. si se consideran sólo
Jas lesiones locales. cuando sc aprecien cn el paciente afecciones cardíacus o
pulmonares peligrosas para la vida ( ellclcx:arclitis o IU'umo11ia mewstúsica),
originadas por metástasis bacterianas. Lo mismo sucede p.ara todas Jas demás
enfermedades.
En particular se estudian. durante la exploración general. Ja actitwl. com-
portamiento, estcldo de nutrición. hábito, frc•cmmcia de la rel·piración y tlel
pull·u, así como la t('mperatura corporal de) animal enfermo. consignando los
datos para valorarlos en un breve resumen.

Actitud
Bajo el concepto de actitud o aspecto hay que considerar la impresión ana-
tómica del paciente. Al enjuiciar el aspecto. el que explora observa sucesiva-
mente la cabeza. cuello. dorso. región lumbar, sacro. coJa, tórax. abdomen y
extremidades del animal, comprobando también la tensión de la pared abdo-
minal tal como se describe en la página 180. Las anormalidades posJulares en
la estación o en el decúbito suelen ser. en los bóvidos. poco expresivas; pero
61

t=n; . 46- 48. [x .un ~ n


d~ l:t :.ctilud (~j"·mpJo..¡)

Ftv . 46. AcutuJ d.: IJ


rcticulo-pcritonitis tr:tu-
m:itica : dorso cncon•:l-
do, cxtr~mi d ad~.: s 'I!P:\·
r:uJ:.t~ ~.:n posición de
b:.tnco d ~o• aserrar ladc-
m :is, tensión d e bs p:.-
rede¡¡ :1 hdom i nal ~~ au-
mentad:~)

Fu •. 47.
un h~:c~o·rro lUnlh.1do,
con par;ili.;is de l:ls cx-
tremiJ.td e-. fHhh:riorcs,
:t cath:t de comprc..¡ión
nH:dular por mi):racit'S n
llc lan·a-. de hipoll"·rtna
e n d c o nducto \'crt~·hr.ll

fu:; . 48. Ael itud en la


t etan ia hipomagncsié-
mica : decúbito lateral
con opi....,tótonos (espas-
mos tónico-ciónicos)
Plan de .:xploració n clínica

ha y una serie <.k actitudt!s inadecuadas que resultan características para dctcr-
min:td a~ enfermedades: así. el dorso encorvado. con la pared abdominal ten-
sa. son síntomas frecuc:ntes de una peritonitis. sobre todo a consecuencia de
lesiones en d bonete por cuerpos cxtraiios puntiagudos (fig. 461. Un cuadm
pareddt) se observa tambi¿n en las metritis gravl.!s y 1.!11 la osteomalacia. El
encorvamiento de la columna vertebral en sentido dorsal. dt!bido a alteraciones
¡:atoh)gicas cong~nitas o adquiridas. se denomina c:ifojis. Si este encorva-
miento tkne sentido ventral se llamará /ortlo.\·is y. pnr último. las anorm:.~lida­
des en sl!nt ido lateral reciben d nombre de escoliosi.,·. La abducl'ión dt! las
extremidades anteriores constituye una anormalidad postural q ue se observa
en ),)s padecimientos del pcricard io y de los pulmones. Las cuatro extremida-
des colo<.:adns c:n forma de poi ro de aserrar. junto con la cabeza y el cuello
cstir~tdo y la cola tensa. son características típicas en los bóvidos con t~tan os.
p.adc:dmknto. por lo demás. extremadamente raro en estos animales. La ele-
vación inde¡:endientc de la cola ind ica padecimientos dt)Jt)rosos en el rc<.:lt), ano
o en los aparatos urinario y geniwl. Los animales que aparecen con la cabeza
y cuellt> dohladt>S hada abajo y adelante. en los qut!. a veces. cudga t~ambi~n
la kngu~a fu er~.' de la boca. suden r:adl.!cer af~cdones en la f~\ringe y laringe
1nbstrucci6n f~aríng.e~t o similares) y tambi~n en d aparato respiratorio (dis-
nea). Los bóvidos gravemente enfermos tienen la cabeza c~aída o echada du-
rante largo tiempo. La mayor rurte de las cojeras y parálisis cursan con a<.:ti-
tuc.Jes y posturas car4tctcristicas en la extremidad af~ctada Cfig. 47). En d c.le-
l'Úhitt), la c;.abeza doblada sobre d türax es un síntoma de est~tdo comatoso.
~ohre todo en la parálisis hipuc;ak~m ica trus d parto~ por d contrario. sude
nhscn ar-;e decúbito lateral. con extrl.!mic.J~ades tensas y caheza extendida hacia
atrás. en ka tdania h iponwgnesié mic~t Cfig. 4~).

Comportam iento

El comportamiento o la imprC'.riún psinmwtora cid pacientt' comprenc.Je las


reacciones fisiológicas o patnlógic<ts anormales en las distintas manifl.!staciones
vitaks. Hace falta una larga y fundamentada experiencia. así como capacidad
de observación. para enjuiciar con seguridad el comportamiento normal o p.ato-
lógico de un bóvido al accrcárselc un hombre; durante Ja ingestión de alimen-
tos o de agua; en la rumia o en el erupto; en la defecación o en la micción; al
levantarse. caminar o permanecer en la estación. así como al tumbarse~ duran·
te el ordeño o la lactación ; durante el parto. celo o cubrición. En caso nece-
sario se comparará el comportamiento del animal enfermo con el de sus com-
~añeros sanos. Normalmente, los bóvidos atienden a Jos fenómenos que se pro-
ducen a su alrededor moviendo la cabeza y el cuello. así como los ojos y las
orejas. Las moscas son eliminadas por movimientos del cuerpo. Muchos ani-
males son. por naturale7.a. alegres. intranquilos. cariñosos, medrosos. tercos o
Exploracit'ln gl!ncra 1 63

l · u;~ . 4'1-5 1. Ex : tm~n d .:l cum-


port.•mk nto c~j~:mplo~)

Fra . 4<). Comportami.:nto en la


\Htcomal~cia : 1ncorror:.ció n l:n-
ta ; d :.nim:.l pcrmllh~c..: :-.ohr~
las an iculacionl.!s carpi:1nas ~•
c:ul\:t d\.· dolor.:~ .:n d ~squdc:to

t-'u;. 50. Comportami.:ruo ~·n d


ror t'lmnn : cc:-
C: I1\'L'Il l'l\amh:nto
guc:ra. sialorrca. p rurul,it'lll haci:t
tkl:lllh:

ft r.. 51 . Compo rl a rni~· nto c:n d


hotul i-.mo : Dc:cúhito en compk-
ta apat ia, con parál i~is d..: la
mu.;culat ura c~quclética (cola) y
· d e la lengua

menos manejables que otros. Estas particularidades, congénit-as o adquiridas


por el contacto con el hombre («temperamento o carácter.) no pueden con-
fundirse con las variaciones de comportamiento originadas por la enfermedad
(anamnesis exacta). Tras un trabajo agotador. el comportamiento del animal
es más tolerable.
Como ejemplos de las alteraciones caracterí~ticas que se obser'van en les
bóvidos. se citan los siguientes:
Aumemo de la excirnhilidnd psicvmorora (t•xciración). Furiosa intranqui-
l idad. ~.:mbcst idas. la nzamiento de la paja con los cuernos. bocados u los objetos
cercanos y movimientos de ~ropulsión y empuje. en la rabia. Sacudidas loca-
lizadas o generales en los músculos. con espasmos tón ico-clónicos y decúbito.
en la tetania. Temblores. rechinamiento de dic!ntes. movim ic!ntos de propulsión
ciegos y patadas. en el envcnt!namit!nto r or plomo (fig. 50). Intranquilidad con
intenso prurito. hasta ca usarse! mutilaciones. t!n la enfermedad de Aujcszky.
Sínto mas de cólico. movimientos hacia a trás y adc:lante. marcha con pasos
cortos. golpes en el abdomen con las extremidades y continuos decúbitos e
inco rporaciones. en las afecciones dolorosas agudas de! la cavidad abdominal
(trauma por cuerpos extraños. distopia o dislocación dd cuajar o de! r.artc del
intestino. obstrucción de las vías biliares principaks. de los uréteres o de la
uretra por concremcntos o cálculos. torsió n de útero y otras más).
Disminución de la t•xcitahiliclad psicomotora (dt•prt!sit>n. smmwlc•ncia. apa-
tía, coma, part'sias. paní/isis). ~cúbito con indiferencia total. en la paresia
pul!r¡:er~tl. Intenso coma en las afecciones hepáticas con alto contenido de com-
r-onentcs biliares en sangre. Pará lisis general de los músculos de fibra lisa y
estriada. en d botul ismo (fig. S 1). Descenso o apoytl de la cabc1.a contra la
pared. pesebre o abrevadero. sin prl!star atención al ambh:ntl!. en los trastorn os
dd s i~te m a nervioso central (afeccio nes d\!l \!ncéflllo o de las men ing\!s) y en
d ~orna en el cursn de otras \!nferm~dades. Los animales gravemente enfermos
se deprimen en d intervaln de pocos días: ingieren pocos alimentos n los des-
pn:dan tot~llrnen te ; los bocados d\! prensión son meno r..:s que los norma les.
E~tos animales permanecen mucho tiempo echados. y s..: incorp>ran con d es-
gana. no se d cfi..: nden de los insectos. qu\!. por ello. se ecumulan sob re su
cuer po. Los ojos cstún hundid os y muestran un brillo fdlril o ¡tparecen mates
po r falta de movimi\!nto en los párpados. y el hocico muestra costras en círculo
al rededor qe los ollares. po rque el a nimal se lame roco.
Otros comportamicnto.r patofúgic:os serán : tos. estornudos. ronqu idos. es-
terto res y golpes de ijar (pág. 117). rum ia en vacío y o tro · movimientos mas-
ticatorios no fisiológicos: remascado y caída al e~terior del bolo alimenticio :
sialorrca. lcngücteo. vómitos o regurgitaciones (pág. 135); marcha rígida . knsa
o tamba lea nte y distintos movimientos en las diferentes claudicaciones y
parálisis (pág. 201): incontinencia o tenesmo urina rio y fecal y otms circuns-
tancias más. Los dolores se manifiestan en los bóvidos p.or largos y pro-
longados mugidos o cortos quejidos. rechinamiento de dientes. temblores muscu-
lares y desgana en los movi mientos. así como por sintomas de cólico (dolores
abdominales). Rara vez se observa sudoración en estos casos.
L as anormalidades comprobadas en el comportamiento, durante la explo·
ración general, s irven de o rientació n para examinar aisladamente el aparato
afectado en el curso de los reconocimientos especiales (págs. 75 y ss.).
Exploración ~;.:ncral 65

r ~< . ~ . 52-S ~ .
Ex.lllh.' n
Jd \.'~t :u.lo
de nut ri·
cj,;n lqcmrllhl

F1ü . ~2 . V:1c a mu>'


~ruc:.;a (cchad.t)

l· u; . ~J . V.tc;t rntll.lc·
rad.Jmcntc out nd.J

Fac . S4. Becerro ta·


quéctico y retrasado
en el desarrollo

5. RosENllUCiU: Ellploración clínica del a:oaado vacuno.


Plan J\! c!X(lloración clínica

Estado de nutrición
Para enjuiciar el estado de las carnes es preciso recurrir a la insr.ccción y pal-
pación del cuerpo del paciente.:. comparando con otros animaks sanos de la
misma ed<ad. Para ello se prestará especial atenció n a las agujas. saliente de
las vt!rtcbras dorsales, costillares. prominencia de las apófisis lumbares. tu bero-
sidades ilíaca e isquiática. así como al maslo de la cola (llamados rm¡ut.•s tft•
mawri/t• o carnict!ro). Así se podrán distinguir los siguientes grados con rt.'S·
pt'clo al esrado de nurridón:
Muy bueno (ceba miento). Todas las formus corporales esttin rcdondeudas;
grueso panículo adiposo en las zonas citadas arriba. Este estado es deseable
para los animales de cebo. si bien es índice parcial de poca car-acidad de re-
sistencia.
Bueno. Las diferentes regiones cor¡x1ralcs aparcccn bien dclimitadas; no
obstante. se ap.recian aún gruesos panículos adiposos.
R egular (flaco o dcdgado). Superficies corporales aplanadas. resaltando los
co ntornos musculares: no hay panículo adiposo. pero tampoco destaca inten-
samente ninguna parte del esqueleto: la piel sc conserva elástica (fig. 5)).
Nlalu. Las partes óseas antes citadas son muy manifiestas. y la piel se halla
in tens:tmente udherida el esqueleto ( 1( piel a garruda u).
1~/uy malo (caquéctico). Atrofia muscular. ojos hundidos. • ph:l y huesos o
esqueleto andante»~ sobre todo se observa en los animales jóvenes con para-
sitosis graves (fig. 54). El p.mnóstico es. casi siempre. deses¡-:crado.
En los pacientes m:al nutridos hay que comprobar si se trata de una suh-
nutriC'iún primaria (l .\'t'Culldaria (inanición). El es t ~tdo de emaciación (subnu-
tridón primaria) se presenta cuando el pienso es inadecuado desde el punto
de vista cuantitatÍVl) o cui.tlitativo. en tal medid u. que no es capaz de cubrir
las necesidades en absoluto (animales mal alimentados) o relativamente (alta
producción de leche. gestación gemelar y otras mtis). Por tanto. los bóvidos
qul.! están completamentl.! sanos pueden adelgazar. por ejemplo. las buenas
vacas lecheras tras el p.arto. El f enÚIII(' /UJ de demacradún (subnutrición se-
cundaria) se origina. por el contrurio. a causa de padecimientos que influyen
indirectamente en el apetito del animal (infecciones generales febriles. intoxi-
cación). trastornan su capacidad para la ingestión de alimentos (actinomicosis
de la lengua. parálisis faríngea) o interfieren la digestión y absorción de los ali-
mentos. Tales enfermedades consuntivas. afectan. generalmente. a grandes
zonas o a la totalidad del tubo digestivo - estenosis funcional de preestómago.
parasitosis gastrointestinal. tuberculosis. paratuberculosis. padecimientos he-
¡;áticos graves- , y suelen tener carácter crónico. Pero también algunos proce-
sos locales y agudos de otros órganos p.ueden Jlcvar con relativa rapidez a la
demacración. como sucede. por ejemplo, en las enfermedades del riñón o en
los padecimientos dolorosos del pie, por los cuales se ve muy limitada la capa-
cidad de movimiento del animal en el prado.
Exploración general 67

En las enfermedades del aparato locomotor de curso prolong~do se obser-


va. en los bóvidos. una característica demacración en determinadas partes del
~.:ucrpo (dt~~nzerndón muscular, atrofia por itwcti\•itlad ), sobre todo en la región
del tríc~ps hruquiul después de parálisis del rwrvio radial, o en la del cuadríceps
en los procc!sos crónicos gravc:s dd corvejón. etc.

Hábito o aspecto
El concepto de hábito expresa. durante la exploración g«!nc!ral. la impn•-
sián clínica t!Xternu dt!l paciente, característica de un estado momentáneo y
no sólo dependiente de la salud o enfermedad. sino también de! la estructura
corporal. alimentación. alojamiento y cuidados. La clase y extensión de las
variaciones externas a¡:reciables proporcionan. al que explora con cuidado.
impo rtantes elemc:ntos de juicio que. comp.arudos con los de los animales
s~nos. permitc:n sacar conclusiones sobre la illfL'nsidm/ y duración del padt•ci-
miento ac:ttutl. Así. las alteraciones en la actitud (pág. 60) y el comportamiento
(püg. 62): las débiles. medianas y graves en el hábito. junto con las de revest i-
miento cutáneo (pág. 75) y del estado de nutrición <r.ág. 66). diferencian a
lus reses con enfc!rmedades agudas O · crónicas de las otrJs sanas. Un animal
muy dc:macrado. rígido e inapc:tentc. cnn el pelo crizado y largo. ticne. por
cjemplll. el hábito o aspecto de un individuo crónica y gravemente enfermo.
mientras quc un p;tcicnte todavía bien nutrido. con el dorso encorvado. abdo-
men tcnso y duro. pelo brillante. que permanece en pie. con la cahc:za baja y
t¡uejándose. muestra d hábito o aspecto de una enfcrmcdad aguda y grave.
y así en otros casos mús.
En correspondencia con la <!poca ud a1io y d alojarni~:nto tic los animales.
se pu~:den distinguir: luíhito d,, ' '<'remo o dd pasto (pdu liso y limpio. a veces
despeinado por el viento: aspecto vigoroso y. casi siempre. huen estado de
nutrición): /uíhito tlt• in\'il'rno o de l'Stahlo (pelo de invierno m:ís groscro: su-
ciedad en el tercio posterior: actitud algo tristona: estado de nutrición corres-
pondiente a la alimentación).
Los conceptos de condición y constitución utilizados comúnmente en Zoo-
tecnia tienen escaso interés en clínica. y no pueden ser confundidos con el de
hábito o aspecto. definido anteriormente. ~e conoce como condición el estado
circunstancial de un animal. o sea. la adquisición de una facultad variable
para determinada actividad fisiológica. lograda por la alimentación y el cuido.
Un bóvido se encontrará. por ello. en condiciones de cría. trabajo o exibición.
ror ejemplo. Por el contrario. se denom ina constitución la suma de r.articula-
ridades heredadas de los padres e influidas con carácter limitado por la Zoo-
tecnia y por el medio ambiente durante el crecimiento. pero . prácticamente
invariables en los animales adultos. Desde el punto de vista zootécnico se di-
ferencian los tipos lechero (grandes mamas). cebo (mayor producción de carne.
y grasas) y trabajo (constitución orgánica vigorosa y con buenos músculos).
En el aspecto clínico sólo puede existir la diferencia entre las reses bastas. ro-·
bustas. vigorosas o fuertes y las finas. gráciles. delicadas o de constitución débil.
Plan de: exploración dinica

Se conoce por disposición la mayor tendencia de un animal al pa<kdmiento


dc determinadas enfermedades. Resist(!llCÍll será. p.or el contrario. la mayor
capacidad individual frente a las influencias patógenas. Se llama. por último.
inmunidad, al aumento de estas defensas frente a un nuevo padecimiento. ya
se deba a una vacunación o a un anterior proceso infeccioso o parasitario. Se
conoce con el nombre de premunidad un estado inmunitario fundamental.
debido a la presencia en el organismo de un número no patógeno de gérmenes
vivos o de parásitos. Los estados de disposición. resistencia o inmunidad de un
paciente son muy difíciles o imposibles de juzgar en clínica.

Frecuencia de los respiraciones


Los movimientos respjratorios del paciente se observan en los costillares
y en los flancos. contándolos a lo largo de un minuto y sin influirlos por Ja
excesiva proximidad del clfnico. Éste debe situarse. preferentemente. detrás y
un poco al lado dd animal. La frec11encia normal de las n ·spiraciones varía.
en las reses adultas. entre 15 y 35 por minuto. siendo de 50 por minuto para
Jos terneros. Está intensamente sometida a circunstancias individuales (excita-
ción. movimientos) y a las variaciones ambientales (sobre todo la temperatura
dd aire). En el verano o en los establos con ambiente enrarecido. así como en
lns animales jóvenes o en las hembras en avanzado estado de gestación. d
número de respiraciones es mayor que en el invierno. en ambiente fresco. y
en los machos viejos. lo mismo que en las hembras vacías. Durante la comida.
la rumia. o si se realizan esfuerzos o hay tcncsmos. se hace difícil la observa-
ción de la actividad respiratoria. En tales casns puede recurrirse a detcrmin~ar
la frecuencia por auscultacic>n. En caso d\! duda se comparan los datos obte-
nidos con los de animales sanos. Un incremento pato/cígico en la fr('Cucncia
rt•spiratoria (poli¡nwa) se observa en la disminución de la superfici~ útil de
los pulmones - a causa de padecimientos pulmonares. tumores intratorácicns.
propulsión del diafragma en dirección craneal por sobrecarga de los preestó·
magos. ascitis. hidroamnios- . así como al descender la capacidad de fijación
de oxígeno en la sangre (envenenamiento por nitrato. carbunco. rara vez tam-
bién en estados anémicos) y durante los trastornos de la termorrcgulación
(excesiva longitud del pelo de carácter congénito). El descetu·o del nlÍmern ele
n~spiraciones (oligopnea) se aprecia ocasionalmente en el curso de las enfer-
medades que evolucionan con una parálisis encefálica (centro respiratorio)
(paresia puerperal. lesiones hep-áticas graves. acetonemia intensa. coma agó-
nico).
Las variaciones de la normalidad en la frecuencia respiratoria. apreciadas
durante la exploración general. han de ser enjuiciadas de acuerdo con el tras-
torno del estado general del paciente. y proporcionan. junto con las dificultades
que se observen (variaciones patológicas en la intensidad. tipo o ritmo de los
movimientos respiratorios; página 115) y los ruidos anómalos asociados a la
respiración ~pág. 116) datos suficientes para efectuar luego una comprobación
cuidadosa en la exploración general.
Ex plor:ación gcn~ra 1

Frecuencia del pulso


La frecuencia dd pulso se mide p.or palpación de una de las arterias pen-
féricas adecuadas para este fin :
Arteria 11w:ri/ar externa (vena de la cara). Inmediatamente después de su
paso alrededor de la mandíbula inferior. lateralmente en borde anterior del
mtísculo maseteru.
A.rtt~riu nu!dimw (vena del codo). Medialmente por debajo de la articula-
ción del codo.

f-ac; ~~ . f.xam~:n del puJ, o en l;t artl·ria n1.1xi·


lar ClU crn ~t

A rt<.•ria .m/<'IW (vena de la pierna). En el centro de la pierna. medial y alg<'


por delante del tendón.
Arteria coccígea (vena de la cola). En la parte inferior de la cola. uno a
dos anchos de mano por detrás de la raíz.
Bifurcación de la uv rtc1. En la exrJoración rectal (pág. 167) dorsal bajo las
vértebras lumbares (necesaria sólo en casos especiales).
Si las circunstancias no exigen otra cosa, se toma el p.ulso en los bóvidos
en la arteria maxilar externa, en la que puede palparse ventajosamente en am-
bos lados a la vez (fig. 55). Durante la ingestión de alimentos y durante la ru-
mia no puede examinarse el pulso en este· punto. Para realizar la exploración
hay que acercarse despacio al animal. a fin de eliminar toda influencia sobre
la frecuencia o estados de intranquilidad que dificultan la palpación. presio-
70 Plan d\! exploración cHnit.:a

nando sobre el vaso con Jos dedos índice y medio. La frecuencia se mide con
el reloj (! ). por lo menos durante 15 segundos y. mejor. durante 30 ó 60 segun-
dos. Lus cifras varían normalmente. conforme a la edad. sexo y peso del ani-
mal. entre los siguientes límites :
Pnr miuutu
Terneros y becerros 90-110
Novillos . . . 70-90
Vacas vacías o en gestación poco
avanzadas . . 70-80
Vacas muy avanzadas . 70-90
Grandes toros y bueyes . 60-70

Adcm3s el número de pulsaciones depende de los esfuerzos corporales.


excitación psfquica y condiciones ambientales {temperatura y humedad del
aire). En la tnc¡uicarclia (pág. 97). la frecuencia del pulso está aumentada (pul-
sus /rc'CIIt'llS), y en la bradicardia (¡;ág. 97). disminuida (pulsus rcuus). En los
animales adultos se considerarán siempre como patológicos los valores SU(h!-
riorcs a 90 pulsaciones. lo mismo que en los novillos cuando pasen de 100 y
en los terneros las cifras superiores a 110 por minuto. Normalmente. las fre·
cuencias del pulso y cardíacas se corresponden: las diferencias (menor número
de pulsaciones que de contracciones del corazón) se producen cuando ltlS sís-
toles ventriculares son d~biles (insuficiencia cardíaca) o se siguen con demllsiaua
mpidcz (cxtrasistolia). con lo cual no se envfa la cantidad de sangre suficiente
como para origimu en el torrente circulatorio una onda pulsátil apreciable.
Cualquier variación en la frecuencia del pulstl con respecto a la norm;ali-
dad. apreciable en la exploración general. ha de ser enjuiciada en la correspon-
d icnte alterucil)n del estado general del ;utimal. tanto más cuanto llUe estas
:llmmalíus del r itmo y de la calidad del pulso (pág. 101 ) proporcionan datos
útiles para la ulterior comprobación de los ó rganos del ap.a rato circulatorio.
que se ha de efectuar en el curso de la exploración especial.

Temperatura corporal
Se considera como • temperatura • en los bóvidos. gencmlmente. la illlt'riur
dd cuerpo. que se mide con los termómetros corrientes de máxima. colocados
en el recto. durante el período de tiempo prescrito para ellos. Tras lubrificac ión
de la cubeta de mercurio con agua. jabón o mucílago. se introduce el termó-
metro casi totalmente en el ano. siendo preferible sujetarlo a la raíz de la cola
del paciente con una pinza que se ata a su extremo libre. Sólo cuando es impo-
sible o no aconsejable la medida de la temperatura en el recto. podrá tomarse
la vaginal en las hembras de forma excepcional. Pero en este caso habrá que
hacer constar esta circunstancia en la anotación. La temperatura vaginal es
casi siempre algo más baja que la rectal. En las inflamaciones del recto o de
la vagina. las temperaturas son muy altas. Por el contrario. cuando el ano
cierra defectuosa mente (a causa de parálisis del esfínter o inmediatamente
Exploración general 71

después de una exploración rectal). o bien cuando los labios vaginales no coac-
tan adecuadamente (durante las fases avanzadas de la gestación. en el puerperio
o en las heridas. l~s cifras son bajas).
La temperatura nvrmal del cuerpo, que tiene oscilaciones muy grandes en
los bóvidos. se influye. sobre tO<h). por los factores siguientes:
Edad. Terneros. 38.5 °-39.5° ; novillos. 38 . -39" ; animales adultos. 3g ·•
a 39 ~ C. Ocasionalmente pueden encontrarse también valores inferiores o su-
periores a los dichos. en animales completamente sanos.
Hvra dd día. Por la tarde. la temperatura corporal suele ser casi siem-
pre 0.5 ° a 1o e más elevada que por las mañanas.
Circunstancias ambienwles. Cuanto más intc:=nso sea el grado de humedad
del aire. tanto más vigorosamente influirán sobre la temperatura corporal las
variaciones calóricas extremas ambientales. Así. en los días calurosos de \era-
no. en establos con mucha evaporación. o en las praderas sin sombra. los ani-
males sanos pueden dar valores termométricos febriles. mientras que en invier-
no tales valores alcanzan los límites inferiores.
El trabajo fmigoso, así como los 11U>\'imie11to~· vigorosos y la ingestión de
pjensos. conducen a ekvaciones pasajeras de la temperatura. como consecuen-
cia del natural incremento metabólico; ¡:;or otra parte. las cifras suelen ser
algo más elevadas en las reses gordas que en las delgadas.
Las fundom.•s stJxualt's ejercen asimismo influencia sobre la tempemtura
en las hembras vacunas. En los últimos días. antes dd celo y en los previos
¡al parto se observa un paulatino aumento de la temperatura. que se troca en
un descenso inmediatumente antes de estas circunstancias.
Aunque las cifras termom~triC4lS obtenidas en los bóvidos. en el curso de
cnfermed¡ades infe,cinsas. no tengan proporción con el resto de los síntomas
dd proceso - por ejemplo. en la peritonitis o pericarditis infecciosas difusas-· .
la termo metría tiene en estos animales la m isma importancia que en los demás
y que en el hombre. También en la buiatría. la medida d~ la temperatura dd
cuerpo proporciona valiosos datos para el diagnóstico y el pronóstico. por lo
cual no se debe prescindir de ella en la exploración general.
En las elevaciones patológicas de lOJ temperatura corpoml hay que distin-
guir. según las causas. la hipertermia (•ndúg<'ml (fiebre propiamente dicha) y
b.a hipertermia t•.tÓJ.:('Ila. por lo demás. muy rara (golp.e de calor e insolación).
La /ittbre es un estado patológico con hiperproducción calórica (incremento
del metabolismo) y disminución de las pérdidas de calor. que se considera
como un importante factor en el proceso de curación y defensa del organismo
enfermo. Por lo general se acompaña de retención de Hquidos. trastornos de
la digestión. así como incremento en la frecuencia respiratoria y cardíaca
(págs. 68 y 97). En los bóvidos con padecimientos febriles se aprecia también un
aumento de la temperatura en la superficie corporal (pág. t73) o una distribución
irregular; además, las mucosas de la nariz. boca y vagina es~án pastosas y pe-
gajosas; el hocico, seco, y los ojos. con brillo febril. A veces se aprecian es-
calofríos. La fiebre se produce por substancias extrdñas al organismo. casi siem-
pre de carácter proteico. procedentes del microorganismo o resultantes del
Plan de cxrlnración clínica

metabolismo del paciente. En la sepsis o septicc•mia, los agentes p1ogenos lle-


gan al torrente circulatorio desde la zona dd cuerpo primariamente afectada
(p.or ejemplo. una articulación pedal hc:rida e infectada). originando. junto con
la fiebre. graves alteraciones generales. La proliferación secundaria en otros
órganos - válvulas cardíacas. pulmones o articulacionc:s y vainas tendinosas-
puede deberse a m etástasis (sepsis metastásicas o ph•mia). La invasión dd
organismo con otros microbios o virus se denomina bacreriemia o \'irosis, mien·
tras que se llama toxemia la acción de los venenos fo rmados por ellos. que.
cuando se absorben por el intestino. original la emeroto:ct'mia. Tras la resor-
ción de tales productos o de los ¡::rocedentes dd catabolismo orgánico. en
heridas internas o externas. aparece la fiebre traumática. Ocasionalmente, para

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f'ui . ~h . Cur\':a fchnl cn.:ckntc, l!n aguj!ls, con tcrantlcs O'icilJcioncs diurna ... c:n una pcritonitli
Ira" punción

~•um\!ntar las ddensas y la capacidaJ d\! curación del animal se inyectan c¡tsi
siempte soluciones de contenido proteico. que produc\!n una /ic:hrt• c:uratiw1
o m\!dicam\!ntosa. Nn obstante. los fármacos qu\! se utilizan corrientemente en
buiatría para la terapéutica incspccifica (por ej\!mplo. Yatrén-Cesdna Bayer
u Omnadina Hoechst). no suden r.roducir. en gcneml. incrementos apreciables
de la temperatura orgánica. Por el contrario. el tratamiento endovcnoso. con
yodo o sales yódicas. origina casi siempre elevación de la misma.
Grado de la fiebre•. Las temperaturas comprendidas entre el límite supe-
rior de la normalidad y los 40° C. se designan como clébiles: entre 40° y 41 " .
como medias. y. por último. se llamará fiebre alta la comprendida entre 41 a
y 42• . Las cifras más altas (hiperpiresia) se encuentran sólo de forma excep-
cional.
El curso ele la fiebre suele ser poco característico en los bóvidos. La vigi-
lancia continuada de la temperatura. en lo cual. si es necesario. ha de colaborar
el ¡:ropietario. proporciona. no obstante. en estos animales. mejores elemen-
tos de juicio sobre la evolución del padecimiento. que la medición aislada. En
las infecciones por virus suele observarse una curva febril en dos fases (pri·
mera subida: viremia; segunda: infección bacteriana secundaria). La difu-
sión de una peritonitis va acompañada. generalmente. por un paulatino ascenso
de la temperatura. con grandes oscilaciones a lo largo del día. con lo cual esta
curva toma la forma de agujas (fig. 56). Tanto en las bronconeumonías agudas
Exrloracit\n ¡;cncml 73

graves como en la fiebre catarral maligna y en determinadas inflamaciones de


la mama, se aprecia gcncralmente fiebre muy alta. casi siempre en meset::t.
Por lo demás. la diferenciación de las distintas formas de evolución del pro-
ceso febril (fiebre contimw, remitente, intt.•rmiteme. recurreme y atípica) no
tiene mucha importancia en los bovinos. El rápido descenso de la fiebre en
el plazo de dos a tres días se IJama crisis. y lisis, el descenso lento hasta alcan-
zar los valores normales.
Golpe de calor. En los terrenos bajos. así como en los transportes con
intensa promiscuidad y en las estabulaciones con muchos animales. en am-
biente enrarecido. la temperatura orgánica puede elevarse sensiblemente de
manera primaria a caus::t de la retención calórica -es decir. por insuficiente
pérdida de calor, cuya producción aumentada por el trabajo muscular y la ex-
citación- . para alcanzar cifras de hasta 42° C. ca¡;aces de producir graves tras-
tornos generales consecutivos a parálisis de centros vitales (lesión indirecta dd
encéfalo).
La insolación, más rara. aumenta la temperatura del cuerpo. p.o r el contra·
río. de forma secundaria. al influir sobre los centros reguladores encefálicos
gracias a la acción de los rayos solares sobre el cráneo del animal.
El tlc•Jn•nsv pmoMJ:ico ele ltr temperatura orgánica hasta valores inferiores
a 37.5 ., C. consecutivo a una disminución de la producción calórica (menor
metabolismo). con mantenimiento o aumento de las pérdidas calóricas (defec-
tuoso riego hemático del cuerpo. parálisis de los vasos) se denomina hipott•r·
miu. En estas circunstancias. la superficie corporal está siempre sensiblemente
fría. Este síntoma aparcee después de intensos enfriamientos (fiastoreo o tr..ms-
porte en épocas ventosas o con frío humedo). así como tras graves pérdidas de
sangre. diarreas y estados comatosos (como en la paresia hipocalcémica puer-
pcral). En la fase final de lus padecimientos graves se observu. en los bóvidos.
una sensible hipotermia. en dependencia con el fracaso circulatorio. lo cual
constituye un síntoma de desfavorable pronóstico. Asimismo. después del des·
censo crítico de la fiebre se origina a veces una temp.cratura corporal con valo-
res pasajeros inferiores a los normales. pese a lo cual. el estado general del
paciente muestra casi siempre una mejoría manifiesta.
Las particularidades en la distribución de la temperatura cm la superficie
corporal se incluyen en el concepto de calor cutám•o. No obstante. esta distri·
bución del calor. con la excepción de las afecciones cutáneas e inflamatorias
locales y de los enfisemas subcutáneos es basteante independiente del estado de
la piel. y viene determinada. en primer lugar. por su irrigación sanguínea y por
la temperatura de las partes del cuerpo subyacentes. La comprobación de la
temperatura su~erficial se realiza por palpaciones comparativas del tronco
(cuello. dorso. tórax, abdof11en) y de las partes distales (cabe~. hocico. orejas.
base de los cuernos. extremidades. pezones o escroto y cola). mejor con el dor-
so de la mano. Normalmente. la temperatura cutánea es algo más aUa en el
tronco que en las partes distales, y desciende en ambos de manera simultánea
de 36° a 30° C). En los padecimientos febriles. las diferentes partes del cuerpo
aparecen con frecuencia mucho más calientes que en los animales vecinos, o se
74 Plan d~ exploración cHnica

distribuye por la superficie la temperatura de forma irrl!gular (zonas calientes


y frías en los escalofríos). Las afecciones graves cursan. en su fase final. con
manifiesto enfriamiento de la superficie coq:oral. sobre todo en las zonas dis-
tales. por lo cual es un síntoma que se ha de tener en cuenta en el pronóstico.
Toda variación patológica de la tempemtura corporal y superficial ha de
considen.arse como señal de un trastorno general. Las causas deben comprobar-
se en las ulteriores exploraciones.

Resumen
Terminada la exploración general. Jos resultados. con los datos ref\!rentes
a la actitud. comportamiento. estado de nutrición. hábito. frecuencia respira-
toria y pulso. así como de la temperatura corporal. junto con la información
lograda en la anamnesis. se resumen en la forma siguiente:
l. El estado gt 1Wral del animal no está alterado o lo está sólo en forma
1

ligera. en grado medio o intensamente.


2. La enfermedad tiene una probable /ocaliztlciún en d ap.arato linfático.
circulatorio. respiratorio. digestivo. urinario o en d locnmotor y. tambi¿n, en
el sistema nervioso central. ·
Finalmente. se resumen las consideraciones o aclaraciones sobre la locali-
1-ación. gravedad. duración. clase y causas dd proccS<), así como d juicio sobre
las posibilid:.u.lcs uc curación. recurriendo para ello a las exploraciones espe-
ciales.

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Exploración especial

Preliminares
En los pacientes con afcccionc:s internas se realiza un examen sucesivo de
los diferentes sistemas orgánicos sobre el fundamento de los datos obtenidos
en la amnesis y en la exploración general. que permiten suponer cuáles son
los enfermos o afectados. Con el fin de no pasar por alto ninguna unidad im·
p.ortante. se recomienda el examen de los aparatos orgánicos siguiendo siempre
el mismo orden. en el plan de exploración que se relaciona en los capítulos
siguientes:
Pdo. piel. tejido subcutáneo y mucosas visibles.
Aparato linfático.
Circulatorio.
Aparato respiratorio.
Aparato digestivo.
Aparato urinario.
Aparato locomotor.
Si st~.:ma nervioso central.
ó rganos de los sentidos.
Aparato genital y mama.

Ello permite utilizar procedimientos expJoratorios apropiados y completos


para esclarecer el problema. En los padecimientos puramente externos - por
cj~.:mplo. claudicaciones o afecciones cutáneas- . sin alteraciones del estado ge-
nera l, la exploración especial puede limitarse. por el contrario. al órgano
afectado o al aparato enfermo.

Pelos, piel, tejido subcutáneo y mucosos , visibles


Generofulades
El estado del revestimiento cutáneo y las p.articularidades de la piel son el
e espejo de la salud •. ya que no sólo muestran alteraciones en sus padecimientos
Independientes. sino que constituyen un reflejo del grado y duración de las
7fl Plan (.k exploración clínica

enfermedades. sobre todo en las crónicas de tipo consuntivo y en las generales.


La t•xp/oración de la cubierta externa se realiza por inspección. palpación, per-
cusión y comprobación del olor de la piel. En caso necesario se tomarán tam-
bit!n las adecuadas muestras para exámenes especiales.

Plan de lo exploración

El pdu de los bovinos sanos es brillante. liso. asentado y suave. En prima-


vera y en otoño se muda una parte del revestimiento cutáneo (caída o creci-
miento del pelo de invierno). Normalmente. por estas razones. el pelo de
\'t~rmw es más fino y cono que el de invit•rflv, que es más grueso. largo y.
frecuentemente. también más grosero. El alojamiento (atados. en naves o es-
tablos abiertos. o bien en el prado) y los cuidados (limpieza) influyen gmnde-
mente sobre las características del re\ estimiento cutáneo. y su enjuiciamiento
debe realizarse. a ser posible. por comparación con los demás animales del
dectivo. Un manifiesto retraso en la muda. con el pelo mate y erizado. o la
presencia de los llamados pelos tic: hambre: escasamente pigmentados y con
asr:ccto herrumbroso. en los bóvidos berrendos o negros. son señales de un
trastorno trófico de los pelos. consecutivo a procesos graves de larga duración.
Tales síntomas se observan. por ejemplo. en las cndoparasitosis de los bece-
rros. así como en las enfermedades crónicas del hígado. riiión y carencias mi-
nerales (fósforo); pero deben ser diferenciados en los animales que poseen con
carácter cong¿nito pdo.\· /ar¡.:os. El brillo o rt•/lt'jo purd11sco en los pelos ne-
gros cortos ;aparece en la enfermedad por carencia de cobre. Los ch•spn•ndi-
mi('lllos lcx.·ali zwlos ele/ pe'lo. asociados c~tsi siempre a determinadas alteracio-
nes cutáneas. son comunes en las actoparasitosis (sarna. piojos. etc.) o en la
proliferación de hongos (Tridrophy1o11 \'t'rr11c:osum y otros). y se observa tam-
bién en las hiperqueratosis con grosero engrosamiento de la piel. En la carencia
de cobalto se forman anillos alrededor de los ojos por la carda del pelo (lla-
mados lc:mc:s). La alup<'cill general se presenta en raros casos de forma congé-
nita. y tras graves enfermedades infecciosas e intoxicaciones se produce as•-
mismo. una caída general cid pc:lo.
El cnlor de las mucosas asequibles a la inspección en la boca (fig. 57).
vestíbulo vaginal (fig. 74) y en ojos (fig. 58) es normalmente rosa pálido.
siempre que no estén p.igmcntadas. Una coloración amarillenta por depósito
de pigmentos biliares (ictc•ricia; figura 74) aparece cuando el flujo de la bilis
está entorpecido (ictericia obstructiva o mecánic-ct. consecutiva. por ejemplo.
a la obstrucción del c:o11duc1o colédoco). y tras la repentina destrucción de
grandes cantidades de eritrocitos (ictericia hemolítica o por supeñunción. tal
como en la babesiosis y en las hemoglobinurias alimentarias y p.or el agua
de bebida). En la ictericia mecánica. las mucosas suelen estar bien irrigadas
(más amarillo naranja). mientras que en las ictericias hemolíticas aparecen
casi sin sangre (amarillo grisáceo anémico). Las anemias no hemolíticas (he-
morragias intraorgánicas o externas. o sea. anemias postraumáticas. y las
77

consecutivas a i nsufidt= nt~ formación d~ glóbulos rojos: an~m ia s aplásticas)


se caracterizan p.o r una clara coloración plÍlida de las mucosas. q ue puede
llegar hasta el aspecto de la po rcelana en los casos graves (fig. 73). El tmw
,.iolC'ta a~ulado (cianosis) se observa ocasionalmente en la debil idad cardíaca
intensa (estasis venoso) o en los padecimientos graves del apa rato respiratorio
(ddectuoso recambio gaseoso). El enrojecimit.!llfo de las mucosas s ucl~ deberse

Fw . 57 . Exploración d e l:1 mu co~a hucJI 1-'u;. 58. Posición d e la cabeza para la cx-
plor::~ció nde la conjuntiva csdcml y d i!
los capilares cpicsclcrah:s

a procesos inflamatorios locales o generales (dilatación de los vasos). En las


fases avanzadas de la llamada enfameclad de las mucosas (mucosa/ disease),
o de la fiebre catarral maligna. se aprecian erosiones y necrosis concomitan-
tes. También en las infecciones generales y en las intoxicaciones. las mucosas
muestran un enrojecimiento difuso. mientras que en las diátesis hemorrági-
cas (pág. 82) aparecen hemorragias puntiformes. El color propio de la piel sólo
puede apreciarse en Jos bovinos en las zonas no pigmenta.das y poco cubiertas
de pelo. tales como bajo vientre. mamas. pezones. escudo mamario. saco testi-
cular y cara interior de la pierna. Normalmente presenta una coloración gris
rosada clara. En los animales con anemia grave. la piel aparece en estos pun-
tos manifiestamente pálida y gris amarillenta en la ictericia. No obstante,
estas alteraciones se aprecian mejor en la inspección de las mucosas. El en·
7S Plan d~ ~:<pluraci ón clínica

roj('dmielllo ch:hil de la pid se denomina eritema: la inflamación manifi~~ta.


e:ctmtc•Jml (por influencias nocivas internas en intolerancias alimentarias: ha-
gazus) o ecuma (por influencias nocivas externus. como en las parasitosis.
por ejemplo). mientras que se llama rá dermat i1is la inflamación de todas lus
capas cutáneas. tal como sucede. entre otras. en la fotos~nsibilidad de los
bóvidos. frente a fu ertes insolaciones. en las zonas cutáneas no pigmentadas
Clus llamadas quenwduras solares). Tras la curación de lesiones cutáneas gra-
' es (heridas. úlceras dccubitales y otras) pueden quedar ~anas cicatri~ah•s
tlepigmemaclas y sin pdo.
Gracias a las secreciones de las glándulas sudoríparas y sebáceas. la piel y
los pelos de los bovinos poseen una ligera Jwmeclatl y lubricaciún, que deja
res iduos grasos en los dedos al calisart el pelo o tras la palp.ación. Estos ani-
maks sudan sólo raramente. Los accesos de sudor que se observan ocasional-
mente (en el shock alérgico o en los dolo res extraordinariamente violentos).
afectan a la base de las orejas. cuello y espalda. así como a los flancos. que. de
este modo. aparect:n to talmente empapados y recubiertos de espuma . M~s
frecuentes suekn ser las sudoradones serosa~· de la piel. casi siempre debid as
a procesos innamato rios. en los cuales el líquido (suero. linfa) flu ye al exterior
entre las células de la cr.idermis : entonces la piel rezuma. Las go titas SI! re-
sec¡an y forman depósi to~ de diferente consistl!ncia y comr.addad. parcialml!n-
te caracteristictls (escamas. costras o escaras). tal como en las paras itosis cu-
t ~íneas. exant~rnas alim~ntarios o l!nfermcdud di! la luz. El hocico de los h\h i·
dos. dada la secn:ción continua de sus glándulas. aparece húmedo brillante
y. pnr dio, regularmente frío: pero en el curso di! enfermedades gra ves se
to rna seco o costroso y se muestra muy frío (cuma) n ca l icnt~ (fichre). La dis-
minucit)n de la sl!crecitSn sebácea (astt•alo.\·is), que dl!genera en un pdo ~mho~
tado con piel áspera. es un síntoma concomitante de diferentes enferrnl!dades
cró ni<.:'"as. tah.:s co mo tuberculos is. sarna 1! hiperqu~ra tnsi s. El exceso de esta
secreció n (sehorrC'a) hliCC que los pelos y la piel ar.arczcan cubiertos por una
capa grasosa: es un síntoma que se presenta a veces a consecuencia de tras-
tornos en el metabol ismo graso. sobre tod o en los terneros que son al imenta·
d os durante las primer~as s~manas de s u vida con leche en polvo des~ngrasada.
a la qu ~ se añaden grasas extrañas.
El o lor de! la piel de los bóvidos es característico («Olor de las vaquerías • ).
En Jos animales con acctonuria manifiesta. la piel tiene tamb ién un olor
aro mático. como de fruta. a causa de la acetona. mientras que los pacientes
co n procesos purulentos graves despiden un o lor pútrido. nauseabundo y. mu-
chas veces. penetrante. Tambié n es posible distinguir en la piel o en el establo
el o lo r de los medicamentos. productos de limp.ieza y de desinfecció n emplea-
dos. El que producen los alimentos ácidos almacenados en el establo puede
adherirse también a los animales.
Lo referente a la temperatura cutánea se ha expuesto en la página 73.
Según la extensión de las a lteraciones locales. la temperatura de la piel es-
tará en estos puntos más o menos elevada, pero en el enfisema subcutáneo
(pág. 81) aparecerá más fría que en las zonas del cuerpo limitantes.
7•)

Turgor de la pid. La elasticidad plástica se comprueba por medio de un


pliegu~. que se coge lateralmente en el cuello o sobre las últimas costillas.
La pid sana de Jos bo\.inos es elástica y blanda y pcrmitl.! coger con facilidad
pliegul.!s. qul.! dl.!sa purccen inmediatamente al soltarlos. En los padl.!c imientos
que cursan con intensa J)\!rdida de líquidos (exicusis). como. por ejemplo. en
bs d ia rn:as gra ves. la elasticidad de la pid y del tejido subcutáneo disminuye
de ta l manera. que los pliegues permanecen largo tiempo (fig. 59). La desapa-
rición dd panículo adiposo. tras intenso adelgazamiento (pág. 66). o rigina una

t-to . ~·1 . lnh:n,.a cxh.:u,j.¡ cul :inc~• en un:a , .u:o~ con cnh:riti"' crl;nica: .1 c:ltha ~k 1.1
pérJida e l\ l01 .:Ja,lkÍll.uJ t.k l:1 {lÍ1:J, l<h f'l ic.:uc:\ p~·rtnancccn dur:llliC 11\IIChO l Íl'O'If"O

pid ríg.iu;a. reseca o • correosa» en l~as pro m in encías {)seas. tal como l.!n las
ap6fisis esr.ino4ias di.! la columna vertebral. zona de la escápu la o en las costi-
llas (coriago). Las inflamaciones agudas y crónicas producen abultamientos
depresiblcs más o menos manifiestos (fases in iciales). o hasta engrosamientos
resecos y firmes (fases avanzadas). confo rme se o bserva en los flemones. ac-
tino micosis. sa rna o hiperqueratosis.
En diferentes padecimientos de estos animales hay prurito, qu e se mani-
fiesta po r intranquilidad. rascamiento con las pezuñas o con los cuernos. estre-
gamientos y frotamientos contra objetos cercanos. lameduras y mordiscos de
las zonas afectadas y por cabeceos. Dado el peligro de contagio (sobre todo
en las tricofitosis). el prurito no se comprobará con el dedo, sino con un palito
o espátula. En caso positivo. los pacientes muestran su com'p lacencia estirando
la cola. cabeza y cuello y po r el deseo de_ permanecer en contacto con el ob-
jeto rascante. El prurito localizado es un síntoma que acompaña casi regular-
mente en las afecciones parasitarias, sobre todo en las fases iniciales ; y muy
rara vez se observa también en la rabia. en eJ punto de la mordedura. El
80 Pbn d~ cxplorJción clini:a

prurito generali:atlo, qul! a v~ccs lleva al animal a r;roducirse feroces mord~­


duras en el tercio posterior y grand(!s mutilaciones. es un síntoma caracterís-
tico de la enfermedad de Aujeszky (macl itch). Por ~1 contrario. la ingestión
de Jos propios pdos sin prurito concomitante. se dc:bl! considerar como expre-
sión de una afección carencial.
A u memos de espesor en la pid y tejido subcutanc:o. En los bóvidos se
observan con frecuencia infiltraciones cutáneas y subcutánc:as en zonas locali-
zadas. con acumulación de líquido en los espacios intercelulares (hidropesía
cutánea). En el espacio de estos edemas. los pliegues y contornos normal~s
de la piel. más o menos engrosada. desaparecen. y ésta presenta un aspecto
brillante en las zonas desp.rovistas de pdo. La palpación muestra una consis-
tencia pastosa. y la huella que deja la presión del dedo permanece largo
tiempo. En correspondencia con el parto, aparecen edt'IIWS fisinló¡.:icus en la
mama (sobretetas) y en los alrededores de la vulva (relajación de las vías
blandas del parto). Los nlemas putulógicos afectan. sobre todo, al cuello.
papada y bajo tórax~ a veces. también a la p.arte distal de las extremidadc:s.
aunque pueden producirse en cualquier parte dd cuerpo. Entre ellos. los
<'clemas no inflamatorios (edemas por estasis e hidrémicos) no son dolorosos
ni están enrojc:cidos y muestran la misma temperatura que las zonas de su
vecindad : su desarrollo es lento. Los etleJmts loc.'(tfc•s por ('Stcmccmriento s~
deben a la obstrucción de p.equerios linfáticos o vc:n~ts. la) como la oclusión
(trombosis) o la comp.resitSn - por la cadena del cuello o vendajes demasiado
apretados. por ejemplo- . Los ('d<•nws ¡.:t'Jrc•rales por t•.wwrcamiC'nto ap:1re~~n
a consecuencia del rc:turJn del rdlujo sanguíneo hasta el cor~azón. y son un
síntoma de pcricarJitis y otras debilidades cardíacas intensas Je divc:rsa crin-
logia. frccuentc:s en los bovinos. En estos casos. el c:dema s~ cxtic:nd~ unifor-
memente por la zuna anterior e inf~rior del pecho. llegando. en los más avan-
zados. hasta alcan7.ar d canal exterior (fig. 6lJ). Tales c•dt•llra~· carclíacos au·
mentan de tamaiio con la fatiga corporal y d isminuyen al administrar h)nicos
cardíacos. Los t'd<'mtts hidrémicos o cm¡néctic:os que apar~ct:n con )as ane-
mias por disminución de lu cantidad de scroalbúmina que fija el agua. así
como los t'cl('JilCJ.f r('lw/es. son muy raros en los bovinos y aparecen en las
partes bajas del cuerpo. como síntoma concomitante de las enfermedades
consuntivas gmves (subnutrición. parasitosis. anemias). Los edemas inflama-
torios se originan. en forma de aniiJo. alrededor de Jos focos de inflamación.
a causa de un retardo en el reflujo sanguíneo debido a la acción de los pro-
ductos inflamatorios (edema colateral)~ se forman con relativa rapidez y están
calientes. enrojecidos y claramente dolorosos. En los bóvidos se observan
frecuentemente en los traumatismos infectados en las regiones de la boca y
faringe. así como en la laringe y alrededor de los flemones y tromboflebitis:
también se producen en los edemas gaseosos. tras picaduras de insectos y en
el curso del carbunco y de la pasteurelosis. A veces aparecen repentinamente
múltiples edemas redondos. ovalados. del tamaño de un grano de guisante
hasta el de la palma de la mano. en forma de bancales. que se llaman placas
o taleros con distribución preferente en la cabeza. cueUo, dorso y alrededor de
81

la aberturas naturaks dd cuerpo. Son un síntoma caractaístico de la urti-


caria, reacción al~rgica frente a dctermin:Jdos altmcntos. mcd icamcntos y otras
substancias. para las cuaks se ha sc1lsibilizado d animal afectado.
Los aumentos de voluml.!n debidos a la acumulación de aire en el tejido
subcutáneo. en los que la pid se aprecia más o menos separada de sus p:lrtes
subyacentes. se denominan t'll/iscmas. Con la mano se comprimen como al-
mohadillas gaseosas. se corren b~ajo la pid y p.roducl.!n crepitaciones. A 1<!
percusión dan un sonido alto (timpánico). La entrada dd aire se producl.!
~ o r heridas externas. en zonas cutáneas laxas situadus sobre puntos en cons-
tante movimiento (enfisemas por aspiración) o por progresar la acumulación
en el interior del cuerpo. por ejemplo. en los p.ulmoncs dilatados pasando ror
el mediastino (enfisema pulmonar). Tambi¿n durante la punción de la panza
timpanizada puede producirse enfisema a causa de la oclusión precoz dd ori-
ficio de la piel. con un contenido de gas de la ¡:anza (y. a veces. tambi¿n gér-
menes piógenos). al contmrio de lo que sucede en la ruminotomía con cierre
ddcctuoso dd peritoneo. en la cual. en los días que siguen inmediatamcnh: a
la operación. d aire que entró en la cavidad abd<)minal progresa hacia la zona
de la incisión y produce edema subcutáneo. los edemas que aparecen en el
cudlu y c~abc7-i.l de los bovinos dcspu~s de traumatismos suden estar asociados
tambi~n c.:on enfisema (('t/t'ma gm·(·o.w). Entre éstos hay qu\! distinguir los
ht•nigno.\' (d\! buen carácter) de los malignos (d\! mal carácter). En los prim\!ros.
el gas es formado por gérmenes de la putref:Jcción y piógenos de carácter ines-
pecífico rrO<:edentes de la boc¡a y de lns alimentos. mientws que. en los se-
gumlus. el gas se formia por gérmenl.!s específicos. tales como el Cl. septicum
(gangr\!na) o el C/. f('st'ri (C. si ntomático). que pululan en los tejidos.
Se d\!nominan ¡uipu/as los nt>uulos que sobresalen sobre el nivel de la
piel. l os múltipks engrosamientos inflamatnrios ..:n forma nodular. en lns
folículos pilosos y glándulas sebáceas. reciben d nombre de acné. Las vesícu-
las recubiertas de epidermis y llenas de líquido seroso aparecen. entre otras.
en la fotoscnsibilidad ligera y en la virucl:J mamaria. Las Vl'siculus \'ariúlicas
maduras muestran una depresión central y un cerco periférico enrojecido. Las
umpollas que se observan en la r.id de los pezones y en el surco interdigital
del pie. así como en la boca. en el curso de la glosop.eda. se llaman aftas. las
de contenido purulento (pústul:Js) son raras en los bóvidos: pero son frecuentes
las extensas infiltraciones purulentas de la piel y tejido subcutáneo (flemones
o inflamaciones del tejido celular). así como la acumulación de grandes masas
de pus en el subcutis (abscesos). que se presentan después de heridas contami-
nadas. Ambos son calientes y dolorosos. y los flemones tienen consistencia
dura y cerco edematoso. mientras que Jos abscesos son. generalmente. de tacto
fluctuante.
Los hematomas. acumulación de grandes cantidades de sangre bajo la
piel. se muestran asimismo como abultamientos fluctuantes, pero en ellos la
fluctuación es más débil. más sorda. y se desarrollan con mayor rapidez que
los abscesos. Se producen casi siempre por cornadas o por otros traumatismos
obtusos, sobre todo en las zonas laterales del tórax y en la di! los flancos.
6. R osE,.•t.I'IGtlt : Ellploraci6n dínieol del ¡:a nado vacuno.
Pl11n de exploración clínic.,

:lUnque también pueden presentarse en cualquier otra parte del cuerpo Cfig. 60).
Para lograr una segura diferenciación con Jos abscesos. se recurre circunstan-
cialmente a una punción. con las consiguientes precauciones de asepsia. Las
hemorragias dr.: la pid propiamente dichas se denominan pett•quias o t•quimo-
shi. Muy rara vez se observan estas hemorragias de la pid en forma de emisio-
nes espontáneas (sudor dé sangre. Juwwhidrul·is) en las alteraciones de la coa-
gulación y de la permeabilidad capilar. En los bóvidos. los envenenamientos
con mdiloto y helecho macho. así como las intoxicaciones con restos de soja

l ' u;. (lll. Volurnino-.o hcrnJIOrn:t suhcul :iOl'O en el flanco derecho y hajo vi4.'11ltl.',
a c:au.;a de una cornadJ

tratada con tricloroetilc nu. entre otros. cursan con una particular tendenc ia a
tales hemorragias (clicít('sis ltemorrá¡.:ic:a): en tales cusos aparecen no sólo en
la r.icl y tejido subcutúnco sino también en las mucosas y órganos internos.
las neoformaciones cutcím:us más frecuentes en los bóvidos son los aumcn·
tos de volumen de carácter in/ecc.:ioso en las actinomicosis (casi siempre. en
la cabeza) y p.apilomatosis (cabeza, cuello y bajo viemre). Los engrosamientos
cutáneos debidos a tuberculosis o leucosis. asr como los nódulos de la dermatitis
nodosa y los tumores malignos que ~·ueden presentarse después de constante
irritación (sarcoma carcinoma). son extraordinariamente raros. Mientras que la
actinomicosis y la papilomatosis casi siempre pueden ser reconocidas por su
aspecto, en las demás lesiones citadas sólo se logra generalmente una segura
identificación por el examen histológico de las muestras de tejido (pág. 86).
Las queratinizaciones o cornificaciones de la piel, que se ponen de manifiesto
Pel os. piel. tejido c¡ubcutánc\l y muco'Qs vi,ihlc:s 83

en forma de placas. láminas o callos (epitelio cornificado. parcialmente con


núclc:o conjuntivo). que alcanzan d tamaño desde una judía hasta el de una
cabl!za. se deben a irritaciones prolongadas o particularmente intensas en la
piel de estos animales, y carecen en si de importancia patológica. mientras no
interfieren mecánicamente a la res.
Pérdidas ti~: subswncia tle la piel. SI! denominan erosiunes los despren-
dimientos de las capas epiteliales de las mucosas. y excoriuciones, las de la
piel que dejan al descubierto el cuerpo papilar enrojecido y. más tarde. cos-

1
1

F1 ~ . f1l . P IOJU 1Tridw.t.·,-tt·\ .u ·11/11ri, o /ltil iro /11


hm·t, 1 : l:un:u\n na tu ral. 1.5 a :! mm : .'5 aullll.'ll llh

trosn. !'ic: rrmhu.:c:n tras traumatismos supc:rfichah!s y en difcrl!ntcs cnfl!rmedade~


in fecciosas. Las hc:ridas penetrantes. que i:lleresan· todas las capas cutáneas.
·on heridas cl<' la piel. y se denominan clllcÍIIl'O-IIIItscular<'.\', Clltcíneo-lt'llclino.ms,
rutcíneo-ús('U.~ cte.. confurmc d tejido subyacente afectado. Las úlceras cu-
ICÍII<'CI.\' se producen por destrucción purulenta de los tejidos. tal como después
de abrir un absceso o en la actinomicosis. La muerte de la piel a consecuencia
Jc uccioncs mecánicas. térmicas. químicas o lumínic-«s exageradas. y que se
denomina m:c:rosis cutcínl!a o gangrena d<' la piel, no es muy rara en los bovi-
nos. y se debe. por \!jemplo. a decúbitos prolongados sobre un mismo punto.
a la presión de la cadena o a la inyección subcutánea o perivenosa de medica-
mentos nocivos para los tejidos (solución de cloruro cálcico. entre otros), así
como a la acción de pomadas revulsivas y a la fotosensibilidad. Las zonas cu-
táneas así afectadas se vuelven ásperas y resecas. para desprenderse luego en
forma de esfacelos o por fusión.
Los parásitos del revestimiento pil~so _ o de la piel se localizan en los
bóvidos. con preferencia. en los puntos siguientes :
Los trichodectes (pardoamariUentos. de cabeza ancha y achatada ; figu-
ra 61). así como los piojos, bastante mayores (gris oscuros con cabeza larga
Pbn d~ exploración clín ica

y p.untiaguda: figura 62) asientan casi siempre bajo d re,·estmuento piloso de


la oreja y de la base de los cuernos. así como en la parte superior dd cuello y
en el dorso. Aquí se aglutinan tambi~n sus huevos {liendres) a lo largo dd
tallo piloso (fig. 63).
Las J:tlrrapatas (fig. 64) se localiz~1n con preferencia en las zonas poco
recubiertas de pdo y con piel fina. como párpados. orejas. parte inferillf dd

Fl<i. (.~ . Piojo (llat!matoplmu t'IIT)'.f/t'TIIÍs) : f 1o. 6J . liendre (huevo) en un


tamano natural. 2.S ::1 3,~ mm ; 3S aumentos pelo: tamano natural, 1.1 mm ;
3~ aumento-.

cuello y abdomen. cara interna de la pierna. mama o escroto. escudo mamario


y pliegue anocaudal y. que, desp.ués de desprenderse. dejan en su lugar peque-
ños nódulos duros, dolorosos y con costrds en la superficit!.
Los mosquitos se agrupan en grandes cantidades en los mismos lugares
y alrededor de las aberturas naturales del cuerpo. en las que dejan múltiples
puntos hemorrágkos parecidos a los de las picaduras de pulga.
Entre los ácaros de la sarna, parasitan rara vez a los bóvidos los Psorop-
tes, chupadores que se localizan en la base de los cuernos. cuello. dorso y
raíz de la cola, preferentemente. Por el contrario. las larvas devoradoras de
85

Fto . M . Dos ¡:.rrap:ll:ts hcmbr:l:l; (l.nxl~s ridmu) ; la iz41uierda, vista por d dor o ; la dcrcch:.,
por d abdomen : t:amJ"o norm:tl, dc-.dc un:1 cahcza d..: alfiler hasta el de un.1 c.:rcza p.:quci\J ;
S aumcnros

Chorioptes s\.! sitúan. snb r~ tllOl). ~n las c.:xtremidad~s y en la cola. mi~ntras


4u~ los aradorc.:s dd Sarcoptt!s Cfig. 65) lo hacen de prderencia . en la cabeza
y cuello. En las zonas afc.:ctadas se produce prurito. caída dd pelo y. a vc.:ces.
heridas por estregamkntos sobre una pid engrosada y. más tarde. rccubierl ~t

FaG. 6S . Ácaro Sarcopus (hembra); tam:af\o n1tural, o.~ a O,S mm ; 300 aumentos
S6 Pl an d\! c:<plomción clínica

de costras. Los Dt•nzoclt'X (fig. 66) que tambi¿n son raros en los bovinos. se en-
cuentran en pequeños nódulos. aunque la piel permanece intacta.
Las /an·as de lripoderma (fig. 67) se albergan en el interior de las caracte·
rísticas protuberancias. del tamaño de una avellana al de una nut:z. en prima-
vera y verano. bajo la piel dd dorso. rt:giones lumbar y sacra. donde perforan
un orificio p~tra respirar.
Entre las micosis cutáneas sólo tiene inter¿s en estos animales la Tric:ho -
/ilia (producida por el Tricltophylcm l't•rrucosum y otros). Origina. sobre todo
en los becerros. lesiones cutáneas en la cabeza y cuello. a veces tambi¿n en
otros puntos. de forma red ondeada. des provistas de pelo y con un recubri-
miento como de ceniza.
Obtt•nción dt' mul'stras. Los piojos y trichodectes vivos y sus liendres
se encuentran en los meclumes de pelo arrancados. o se recogen con una rus-
cadera fina. Para comprobar el contenido de los pelos en cobre o manganeso.
cuando se sospecha una carencia de estos elementos. se recortan tmu'slras
pilosas y se recogen en zonas limpias del cuerpo. Pura conocer la etiología lk
las caídas locales dd pdo (sarna y ti1b) se toman muestras de rctspatl11ras cu-

Fu; . ""· Á c.H o /Jc·mo,/c·x: tam.1ño n.llural.


0. 1 :1 O.:l mm : 300 :mnH.'nto"

táneas (con un objeto afilado. hasta hacer sangrar) en los bordes de la zona
afectada. En los aumentos de volumen puede obtenerse por punción una mu\!s-
tra del líquido que contiene, previo rasurado y desinfección del campo y
empleando cánula y jeringuilla estériles, o, también. un trozo de tejido del
tamaño de una guinda que interese todas las capas cutáneas. El material ob-
Pelos. piel. tejido ~ubcUI:lnco y muco ~H vi,ihlc'i 87

tenido se envía al laboratorio sin añadirle ningún producto cuando hayan dt!
realizarse estudios bacteriológicos. parasitológicos o micológicos. y añadiendo
fnrmalina al 5 % cuando se trate de realizar estudios histológicos. las particu-

Flli. l11. Larvas t.k barro, "'XIr:.tki:h tk ~us nódulo, Ch.' 'f'lldc•rmtt /ull'i\) :
1:1m :u~ o
n:uur:ll, ~O :1 :\U mm: 1 · ~ t.k la im:tgén n:uur:~l

la ridades sohrc la demostración de microorganismo en las c.lift!rt!nlcs akcdoncs


c.:ut:lneas se detallan en d tomo cnrrcs~mdicnte a cn fermelhtdes lk lns h,;.
vid os.

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16, supl. 475-484.
Sistema linfático

Generalidades
La exploración dd sistema linfático tiene importancia en un doble sentido:
por una parte. tanto los ganglios como los vasos linfáticos pueden afectarse.
c:on pn:sentación de lesiones más o menos características. tal como sucede en
la actinomic.:osis. estreptotricosis. tuberculosis y supuraciones. rero. sobre todo.
cn la leucosis o 1infadenosis. Po r otra parte. intervienen en d curso de los
padecimientos de las diversas regiones. originando muchas veces tumefacci n-
nes. dolorimientos e infartos reactivos. que proporcionan datos adecuados
para conocer afecciones en los órganos que no puc;:den sc;:r explorados () snn
difíc.:ilment~ asequibles. El examen dd aparato linfático sc realiza por in!l-
pecciün y palpación de los ganglios que lo permiten. y. en caso dado. también
d~ los vasos linfáticos altcnu.Jos. Cuando sohrc el fundamento de la anamne-
sis. u ante la presencia de ganglios C.:l)n engrosamientos tumorales, se Sllspcd~c
una lcucosis. h~thr:i <JUC r.rnceder a e,'(aminar d cuadro lcucncitario. En d~:­
taminados casos pueuen enviarse muestras de tejidos para el examen histtl·
lúgi~o . (1 líquido de runci,)n r a ra la exrloración h~tc.:teriohígka .

Plan de lo exploración
En la palradó n de Jos ganglios linftíricos. que. norm¡llmente. arar~l·~n
con una tensa clastici<lad. f¡icilmcntc movibles y si n lobulacid ncs. es rrccis<>
observar los posibles aumentos de tamaño. dolc.;rimientos. aumento <le la con-
sistencia o la formación de nódulos. así como las adherencias a los órganos
subyacentes y la posible fo rmación ad icional de nodul¡tciones Jinfo iucs. Al
palpar los ganglios de la cabeza y del encuentro. el explorador se sitúa junto
al tercio anterior del a nimal y examina simultáneamente los cuatro pares de
ganglios que se relacionan a continuación (en ambos lados. y comrarando):
los demás se exploran aisladamente (fig. 68).
Ganglios del canal exterior (ganglios mandibulares). Entre el extremo
anterior de la glándula numdibular y la mandíbula inferior; normalmente
tienen el tamaño de una aveJlana o una nuez aplastadas. Afectan a la mitad
inferior de Ja cabeza. En la palpación debe evitarse la confusión con la glán-
dula mandibular. que es más grande y lobulada: en condiciones no rmales.
los ganglios mandibulare.\· no son palpables.
Ganglios sulmuriculart!s (yang/ios parotídc.'os). Situados ~ligo por dl!bajo
di! la articulación de la mandíbula y en si tuación media l en el borde o ral de
la glcíndula parútica. con la cual snb rl!sak un ~oco en el mis mo sentid o. Su
tamaño es parecido al de.! los ganglios mand ibula res. T o man lu linfa de la
pa rte supe rio r de la cabc:za. Se palpan pellizcando el extremo do rsal de la
parótida. algo por debajo de la oreja. En general sólo S:! aprecian muy ten ue-
mente.
Ganglios faringeus imernos (gang/ioJ rerrofaríngc.·o~· mctlialcs). Si1uados
en posición caudodorsal sobre la faringe: no rmalmente no son palpables:
reciben la linfa de! los órganos internos de la cabe1.a. incluyendo la ringe y

f u;. M . E~f'l nracit'lll f';tlpa loria d.: los }.!:tll¡:Jio, linf:\lico' : l. gan¡:Jjo.¡ rarinl{CO ~: ~ . gan~no ..
parol ld.:n"': 3. ~a n~l ios f;t ríng~:o" inh:rnm: 4. ~;tnglios J')rc~:-.carwlarc-.: ~. ganglios prl'cn•rak':
1\. gangliu-. mama rio.;

faringe. Para palparlos se introduce n las puntas de los dedos por ambos lados
entre las ramas de ]a mandíbula. laringe y columna vertebral. intentando a sí
establecer contacto co n los dedos de la mano s ituados en el lado con trano:
de esta manera no se producirá dific ultad respiratoria ni se apreciarán entre
las yemas de los dedos formaciones dunss. siempre que los ganglios no estén
aumentados de tamaño ni haya otras variaciones de volumen en la hendidura
laríngea (abscesos. flemones. etc.). Los ¡.:anglivs farín¡:eos externos (ganglios
r etrofaríngeos laterales) se sitúan por detrás de la fosa de la's alas del atlas y
está n cubiertos por el extremo dorsal de .la _glándula mandibular, por lo cual
no son palpables. Tiene escaso interés para la exploración clínica.
Ganglios preescupu/ures (ganglios cervicalt.!s superficiales). Están recu-
biertos de músculos y situados por delante y algo hacia arriba de la articula-
90 Plan d~ exploración clínica

caon dd encuentro. con el tamaño y la lo ngitud de un dedo. Constituyen el


centro linfático regional para el cuello. p.e cho y espalda. &! palpan introducien-
do la punta de los dedos y presionando sua\~mente por delante del borde
anterior de la escápula. por lo cual se escurren ostensiblemente bajo la mano.
Ganglios precrurules (ganglios subilíacos). Situados en el tercio inferior
de la línea que une la tuberosidad ilíaca con el pliegue de la babilla. Gene-
ralmente son algo mayores que los preescapulan:s. y reciben la linfa de la
mitad posterior del tronco y de la zona cráneo-lateral de las extremidades
posteriores. La palpación se efectúa de forma análoga que en los ganglios
preescapulares. presionando y empujando hacia delante con la punta de los
dedos. uno o dos anchos de mano por encima de la babilla.
Gan¡.:lios mamarios ( gcmglios su pramanwrivs ). Situados. en las hembras.
" ambos lados. casi siempre entre la parte inferior de la pelvis y la caudal d\!
la mama. Uno de ellos tiene el tamaño de una avellana hasta el de nuez. y el
otro. el de un huevo de gallina aplastado. Reciben la linfa de la mama y de la
parte interior y posterior de la pierna. Para examinar los ganglios mamarios
izquierdos se intro duce la mano dd mismo lado por detrás. levantándola hacia
arriba. mientras que la mano derecha palpa la parte caudal de la m isma en
ht línea . medial ~ de este modo se aprechan los ganglios posterio res más gran-
des. Ll)S 01! la mitad derecha se r.alpan adecuadamente en la fo rma descrita.
Ganglios inguinales (ganglios inguinah•.\' SllfU•rjidalc•s). En los machO!\.
situados a ambos lados. po r encima dd cuello del saco h:sticular. caudal sobre:
d cordón sl!minal y b~ajo la pared del ~tbdumen. Tienen d tamai1o de una ave-
llana hast~a el de una nuez. y constituyc:n el centro linfático de: Jos órganos
genitah:s. Palpación . desde la parte caudal.
lln ~llHlll!nto en el t~tm~u\n <.k los ganglios profundos dd ntt'llo situauos
junto a la tráquea (ganglio.\' n·n·icalt'.\' profundos). o di! los gan~lios de los
flan cos (ganglios lh' la fosa ilíaca). situados en el ijar. comúnmente no J')al-
J')abll!s ni visibles. hasta alcanz~ar d volumen de una avdlana o de una judía~
no siempre tiene sign ificado patológico. Po r el contrario. las tumefacciones
ckaramel}tc apreciables en los ganglios de la l'lllrada tll'! pl'cho (ganglio.\' 111<'·
diastínicos crcuwal('s). así como los dt• ltt.\' axila.\' (J.!an ·:lio .f axilares) o los de la
parte' postC'rior dt' la pit'rna (¡.:anglios pnplíl<'os). que normalmente están ocul-
tos. han de ser considerados siempre como un hecho ratológico.
Durante la exploración recta l son a!;ct:'Jibles los ~anglios imernos siguil'll·
/(',\' (pág. 167):
Gan¡.:lios intc•nws del íleon (¡.:anglios ileom(•dia/es). Situados en posición
retropcritoneal del íleo n. en sentido craneomedial. Los más grandes alcanzan
desde el tamuño de una nuez al de un huevo de gallina aplastado. Reciben la
linfa de] pliegue de la babilla. rodilla y mama. asf como de los linfáticos in-
guinales y de la parte superior de la pierna. muslo y lomo. Se palpan con la
p.alma de la mano. a ambos lados de la entrada de la pelvis. en sentido cra-
neomedial por encima del íleon.
L os ganglios de las ramas de la aorta (ganglios hipogástricos o lumbares
aórticos), los situados en el hilio del riñón (ganglios renales) y los que se
Si~tcmJ linf~itic,, ~1

encu\!ntran cerca del int~stino en el mesenterio. llamados ~anglius imcstinales


o mest~mt:ricos. así como los emplazados en el extremo posterior de la cara
medial de la panza. denominados ¡:tmJ,:Iios dt• la panza. todos asequihl~s tam·
bi~n pnr vía rectal. sólo se ¡:alpan cuando est:in patológicamente aumentados
de tamaño.
Los \'asas linfúticns t•xrenws son también apreciables cuando se encuentran
anormalmente llenos a causa de padecimientos. o cuando está lesionada su
par~d. En tales casos aparecen. m:is o menos claramente destacados en forma
de cordones que se dirigen hacia los ganglios regionales. en la piel o debajo
d~ ella. y hasta pueden presentar nódulo o úlceras.
En la valoración clínica dd aparato linfático interesa . además. el cuadro
leucocitariv, d número total de leucocitos por milímetro cúbico. así como d
porcentaje de linfocitos y células análogas (linfoidocitos). En el estudio de la
lcucosis. los bó\'idos adultos con cifras entre 1O 000 y 18 000 leucocitos con 60
hasta 75 % de linfocitos. son sospechosos de l~ucemia. y se consid~ran como
cnf~rmos de tal padecimiento cuando estas cifras son aún sur:eriores. siempre
4ue no haya otr..& causa que justifique la linfositosis. Las particularidades r~·
f~rentes a la obtención de sangre y enjuiciamiento de cuadro hcmático corr~s­
pond~n al ~studio dd .aparato circulatorio (págs. 106 y 109).

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)!a. Balín.


Aparato circulatorio

Generalidades
La exploración d~ los órganos de la circulación proporciona datos para
sa~r si el pacic:nt~ sufn: un traswrno circulatorio y. t:n caso dado. tras las
oportunas comprobaciones. ¡:ara distinguir si el proceso es de tipo primario
o sccund~trio. o sea. si la circulación está afectada directamente por el curso
de la enfermedad (por cj~mplo. en la pt•ricttrtliti~· rrmwuirku) o sólo d~ munera
indirecta y sintomática (como en lus afeccio nes cardíucas y de los vasos en los
pnx:esos infc:cciosos y tóxicos gr..aves). El res ultado del examen del aparato
circulatorio es de gran importancia. y hasta decisivo. para el t:njuicia miento de
las posibilidades de curación. al considerar f¡ts posibles y ulteriores c:onse·
cuencias sobre s u cap~tcid•td funcional. sobre tudo. en Jo que ••1 coruzó n se
refiere.: ( insufic.:icncia circulatoria o cardíac~• ). Pnr c~tas razoncs. lu decisil)n
de s;tcrificur necesariamente una res enferma se der iva muchas veces de los
datos obtenidos en el a,.:urato circulatorio. y con su ohscrvación. el vcterimt·
rio est;i en conc.l icinncs tic ordem1 r el aprnvec hu m icntn del valor económ ic:n
del paciente.
La <'Xploraciún del aparatn circulutorio se inicia en el corazón. pasando
luego a las arterias y capilares p¡tra llegar a las grandes venas. En muchos
casos es necesario también el examen de una muestra de sangre en lo que se
refiere a determinados componentes o particularidades. Además. todo ello debe
compkmentarsc con la explo raci ón del bazo.

Plan de la exp loración


Cornzúu
En los bóvidos. el corazón se encuentra en la parte anterior del tórax. entre
Jas costillas tercera y sexta. y alcanza. con su base. ar.roximadamente la altura
de la mitad de aquél (fig. 89). La punta del corazón está algo desviada hacia
la izquierda y en sentido caudal. de tal manera. que las 3¡ 5 partes del músculo
cardíaco se hallan a la izquierda y. aproximadamente. las otras 2 / 5 partes. a
la derecha de la línea media. Por ello. el corazón se explora mejor desde el
lado izquierdo. aunque a veces es muy útil un examen complementario por
el lado derecho. El corazón se explora por los procedimientos de inspección.
palpación. percusión y auscultación. En ocasiones está indicada también una
Aparato c1rculaturil'

r.unción ~xplnratoria lh~ la bolsa p~ricürdi<.:a. Por el contrario. tanto el examl..!n


roen tgenológi<:o como el dectrocard iográfico no han obt~nidn ha~ta la fecha
aplicaciones p.rácticas en los blh·itll)S.
Jnspecciún . Con el animal ~n pie . se obsena la pared del tórax junto al
cndo i1quicrdu (znna cartlíaca). En condicinrh!S normaks no se aprecia aquí
ningún síntoma de la actividad cardíaca. Solamc:ntt! St! notan sacudidas origi-
nadas r or el go/p(' de cora::.ún cuando kt víscera se contrae con extraordinario
vigor. El que ~xrlora pondrá tambi~n aten..:ión en la parte inferior y amerior
tld p('c'ho (parada). En las insuficiencias cardíacas graves aparecen aquí cde-

l ' u ;. M. J:d\·n•a (h: J'U¡1ada ~n 1.1 p~:­


ric:m.liti-. tr.uun.it ic::t

más por retención (fig. 69): por otra parte. en esta zona pueden aprcctar-
se también grandes aumentos de volumen por flemones gaseosos (pág. 81) o
por la acción de ganglios leucóticos (pág. 88). que interfieren el flujo hcmá-
tico dificultándolo ~n las venas yugulares.
La palpación se realiza con la punta de los dedos de la 'mano izquierda.
introducida hacia la superficie limitante con el cuarto espacio intercostal entre
el codo y la pared del abdomen. mientras que la mano derecha descansa sobre
el dorso del paciente (fig. · 70). Dura nte esta operación se o6servan las caracte-
rísticas del golpe cardíaco y los posibles _temblores ulwriures de la pared ab-
dominal. así como las reacciones dolorosas en la región cardíaca. El golpe del
corazón se produce por la contracción del miocardio. asociada a una ligera
torsión del músculo hacia la izquierda . que se transmite más o menos clara-
Plan de cxph,ració n clínica

mente a la pared dd tórax. El vigor y la localización dd golp.c cardiaco de-


penden del tamaño y de la energía del corazón. así como del estado de la
bolsa pcricárdica y de la extensión y estado dc los ¡:ulmones; asimismo depen-
den del grosor de la pared del tórax. Normalmente. en los animales grucsos no
se nota. mientras que en los delgados. y ~tras t!Xcitaciones corporales o psí-
quicas. se aprecia claramente. Hay que tener en cuenta tanto el alargamiento
como la debilitación o reforzamiento del golpe cardíaco. así como la falta de
ritmo. La d~s,·iación hacia la derecha se observa ocasionalmente en las peri-

fto . 70. Examen palpato rio dd ch oqu~ Clfdiaco

~arditis o pleuritis del lado izquierdo. Cuando el gulr.c C<trdiaco se extiende de


forma m~ís o menos manifiesta en dirección craneal. sude ser a ~onsecuenci~t
de un:.t repleción de la. cavidad abdominal. con progresión del diafragma hacia
delante - por ejemplo. en la sobrecarga de los precstómagos. ascitis o hidroam-
nios o en las gestaciones gemelares- . y también por la existencia de ab!'lccsos
caudales al corazón y por lus hernias del bonete a través del diafragma. Por el
contrario. las lesiones tuberculosas o leucóticas. así como los abscesos de los
ganglios mediastínicos craneales. por debajo del corazón. en casos raros pueden
desviar el golpe del corazón en sentido caudal o dorsal. El debilitamiento o
la ausencia del golpe de Ja p.unta es un síntoma que acompaña a todas las
anormalidades que aumentan el espacio existente entre el corazón y la pared
torácica externa: acumulaciones de grasas. engrosamientos edematosos o pleu-
ríticos de la pared. enfisema pulmonar. acumulación de líquidos en el peri-
cardio (hidro. pio. hemo o fibrinopcricardias). El mismo síntoma se produce
Aparato circubtorio '}5

en las insufici\!ncias cardiacas graves. El rdorzamiento del golpe del con1zón


\!S normal en animales muy delgados. En caso contrario. es síntoma de una
afección cardíaca incipiente o d\! un defectuoso proceso circulatorio (pérdida
de sangre. colapso periférico), cuando el corazón intenta dominar la situación
aumentando su trabajo (compensación).
Las arritmias del golpe de la punta se refieren a anormalidades en la regu-
laridad del mismo. o a repentinos incrementos o disminuciones en su número
(página 98).

\1 1 1' ·-t , --,


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i
1
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Fh, . i l . l'cn;u'\illll ud coradm . En C<l'\0" l"<ltUJ,)¡,tiCO~ u , o,pcdUhO\ ~e fi.'<II Í/Ál ·~•mhién 1." 11 d
lado derecho. Pcrcutil:nuo a lo larl(o d e: IJ s linea" t. ~ y ·' · or,c dct~·rm ina la zona d ~· m:uid~·'·
rdativa (ray:u..l.sl. su-. Hmitcs cnudalc'i y d c:\nj:ulo con aire•. tJmhién caudal : sonido" pcr·
c utarios: O -:: ruido pulmon:sr: • = matic.Jct rclat Í\'a (coral.ón) ; e mat idct progrcsiv.s ha 'I ta
.shsoluia (lo,tctrl\lll, prCl'\tl\0\.lgo)

Con indcpcm.Jcncia dd golpe cardiaco pueden apreciarse en la rcgton


temblores cm1w zurridus. Son producidos por roces o crepitaciones inmediata-
mente debajo de la mano que palpa y originados en el pericardio (pág. lOO).
o por soplos más alejados. y casi siempre con ritmo regu lar. procedentes de
anormalidades en el paso cndocárdico de la corriente hemática (pág. 98).
La sensibilidad clolorosa en la zona cardíaca se ~xamina por palpación
vigorosa con uno o dos dedos en los espacios intercostales ~ll. IV y V. a la
izquierda y a la derecha en dirección ventral. Sobre todo los animales con
pericarditis traumática reciente. o con pleuritis aguda. huyen de la presión o
emiten quejidos de dolor.
La percusión de la región cardíaca se realiza adesituando• la extremidad
anterior del paciente o, mejor todavía. haciendo que un ayudante la sujete hacia
Plan de exploració n clinic.J

ddanh:. Con un martillo pl!rcutor rt:qu~ilo y con ph.:xímdro. se percut~ pri-


mcram~nh: a lo largo d~l borde posterior de los ancónens. de arriba abajo.
hasta alcanzar la matidez dd corazón. para seguir luego en dirc:cción caudal
(fig. 71. línea l ). A continuación se sigue la operación en una línea r;erpendicu-
lar cambl al corazón (fig. 71. líneas 2 y 3) y en la zona ventral del campo pul-
monar (pág. 124). Normalmente pu~de dctcrminars~ ~n los bóvidos sólo uni.l
IIWtidez rdati\·a, del tamaño de la pi.!lma de la mano. ~n los espacios intercos-
tales lll y IV. inm~diatamente al lado y por encima dd codo. CU} OS contornos
no s i~mpre son f:k il~s de delimitar. Dorsalmenh: akanza. d~ man~r;! aproxi-
mada. 1 ó de la altura dd tórax. y se limita. en dir~cción caudal. por una
línea que corre en ángulo de unos 45 o hacia el esternón. No se observa mati-
(kz absoluta del corazón. porque la punta cardíaca situada aquí está ser-arada
de la pa red torácica por el pulmón. mientras que la base está recubierta por
la e'\p;llda. En el enfisema pulmonar se produce una disminución o dt•supari-
cián de la matidez relativa. Por el contrario. se aum~nta o se llega hasta la
nwtide:. absoluta cuando hay acumulación de líquidos en la bolsa pericárdica
(hidro. h~mo, p.io o fibrinopcricardias). En estas circunstancias. la linea caudal
que lim ita la matide1. cardiaca se encorva o se aplana. y a v~c~s llega hasta a
tornar sentido horizontal. Estas matideces p~ricardíticas pu~tkn alcanzar nn
sólo la zona post~SCi.lpu lar. sino la pret!scapular. También. cuando rara vc1. se
aumenta d tamal\o dd corazón. por hip~rtrofia o dilatació n. la mutid~z se
incr~m~nla. rnkntr.ts disminuye claram~ntc a cnns~cu~ncia de ah~racinncs
rulmon;trcs (neumonía. atclectashl). Ocasionalmente:. en las pericarditis avan-
zadas puede dd~rmina rsc tambi~n ~n ht región cardiaca un .wmido tim¡uíniro.
(/IIC ' .\"(' t/C'/J(' ll /a t/( '/lllllt/(lciCÍII de gaSCS en la bolsa f.CricárdÍl:a (neumoperÍC~lr·
dia ). L;ts porciones g:istricas prolapsadas cn la cavidad torácica afectan casi
siemrrc. cn los bóvidos. al bonete. que no conti~nc gases. sino li4uidos. por lo
cual pueden originar una matid~z relativa o absoluta. Durante la pcrcusit)n
hay que observar también si existe sensibilidml tlo/oro.m ( p:ig. 158).
La auscultacicín supC'ra a las demás posibilidades de exploración tanto en
importancia como en el intcr¿s de los datos que r-rop.urciona. Para esta opcra-
cit)n es r~comendablc utilizar un fonendoscopio con tubo de goma. provisto
de campana o cápsula acodada. tal como el de Gotze. el cual puede ser intro-
du cido suficientemente entre los ancóneos y la pared torácica del animal
(fig. 72). El punto de elección para auscultar. se sitúa normalmente en los
espacios intercostales IV y V. pero puede variar. como el choque de la punta
(pág. 92). El primer tono cardíaco correspondiente al principio del srstole (sis-
tólico) se origina po r la vibración del miocardio al contraerse y por el cierre
de las válvulas aurículo-ventriculares (tono muscular y \calvular); es más lar-
go. profundo o resonante y tambi~n algo más alto que el segundo tono. Este
último es. por el contrario, más corto. claro y suave. y se produce p.or el cierre
de las válvulas semilunares (tono valvular); por tanto, corresponde al prin·
cipio del diastole (tono diastólico). Desde el' punto de vista fonético, ambos
tonos pueden remcdarse con las sílabas buu-dup. El intervalo entre el primero
Y el segundo tonos es mucho más corto. normalmente, que la pausa entre este
Apa rato circul:tt oriu ~7

último y la próxima s í~tole (pausa car clíaca). El primer to no ~e ausculta mcjL)r


sobre los ventrículos (pum o nuíximo: ventrículo izquierdo, en d 1V espacio
intercostal dd mismo lado. algo por debajo de la linea dd codo: d tono ven-
tricular derecho. en el 111 espacio intercostal del mismo). El segundo tono se
escucha sobre la aorta y arterias pulmonart!s (pum o máximo: tono aórtico.
en el lV y. pulmonar. en el lll espacio intercostal izquierdo). Al auscullar
la actividad cardíaca hav que prestar principal atención a los fenómenos si-
guientes: frecuencia . intensidad, ritmo. pausas entre los tonos y. también . a
los posibles ruidos accesorios (sigla mnemotécnica F-1-R-P-R).

Fw. 72. Au)!Cultación con el foncndoo;copio de G i)tlc

La frecucmc:ia cardíaca corresponde. por lo general. a Ja del pulso ( pági-


na 70) : en casos raros (maniriesta debilidad cardíaca. extrasistolia) puede ser
aquélla mayor que la de éste. El incremento del número de contracciones
cardíacas. en estado de reposo. superior a 90 por minuto en los bovinos adul-
tos. debe ser considerado como un importante síntoma de un trastorno circu-
latorio. lo mismo que cuando estas cifras rebasan las lOO por minuto en los
becerros y las 110 en los terneros (ICiquícardia). En tales casos se entiende que
está afectada la circulación. aunque no se aprecien anormalid~des en sus ór·
ganos. Al incrementarse la frecuencia cardíata. no se oye el segundo tono:
hu-bu-bu. Como quiera que en los pacientes medrosos p.u ede producirse una
taquicardia pasajera. simplemente ante las molestias de la exploración, se re-
comienda esperar un poco durante Ja auscultación. hasta que la frecuencia de
7. Ros~BEIIIC Ek : E11ploracló n cHn ic:a del a:an:ado varuno.
contracciones S\! haya normalizado. La disminucil)n \!ll d número. hast:.a al·
canzar cifras inf~riore~ a 70 ó 65 ~or minuto (hrmltcartlia). se consid~ra tam·
bién como patológica: puede se r debida a vagotonía o a un trastorno en la pro·
uucción de estímulos en el nódulo sinusal. La bradicardia vagotüni,·a se
presenta en las les iones irreversibles del vago abdominal. así como cu:.tndo
están interesados los centros encdálicos en el curso dt! intoxicaciones graves
(com o colcmia. acetonemia intensa. etc.). Para diferenciar la de la bradicardia
dd seno. SLANINA y GoovtN recomiendan la inyección subcutánC-3 de 30 a ~O
milignamos de atropina. En los pacientes con bradicardia vagal. la frecuencia
de las contracciones se incrementa entre el 30 y el J00 % en d plazo Je 60
a 90 minutos. mientras que. en los que muestran bradicardia sinusal. permanece
invariable o desciende un p.o co.
La intensidad de los tonos cardíacos es. normalmente. vigorosa y regular.
o sea. que en la auscultación se oyen claramente y siempre con la misma fuerza
(excepciones: animales muy delgados o excesivamente cebados). El rejorza-
miemo más o menos manifiesto del primer tono (timbre de tambor) se observa
al incrementarse el trabajo del corazón en circunstancias fisiológicas o patoló-
gicas (fatiga cor¡::oral. excitación psíquica. anemia o insuficiencia cardíaca).
Por el contrario. el segundo tono está reforzado y se ausculta más corto. agudo
y alto. cuando hay dificult:tdes para d paso de la corrie nte sanguín\!a en la
ci rculación mayor o menor (enfisema pulmonar. insuficiencia bicúspjde; re-
fuerzo del tono pulmon:1r: estenosis aórtica : refuerzo dd tono aórtico). Las
alteraciones que originan un tlt.•hilitmnit!IIIO de los tonos cardíacos. h"sta tal
\!xtremn que éstos se oyen muy tenues o no se uyen corresr.o nden a aquellas
que disminuyen también la inten~idad del choque cardíaco (pág. 94).
El ritmo norm¡tl del corazón es uniforme. o sea. que l:t duración de las
pausas y de los tonos aislados es constante: lmu-tlup--bmt-dup- lmu-dup, etc.
La tllso.:iación (particil)n incompleta) o d Jesdoblamiento (particit)n cont-
plct¡t) dd primero o segundo tono pueden observarse ocasionalmente en anima·
1\!s nwnirics tamcntc sanos. pero ta mbién ser la consecuencia sintomática de un
agot¡uniento o de una insuficiencia cardíaca:

huhuu-clup disociación
del 1.t'r tonn
httlt "llttlt-(/ttf1 desdobla m icn to

/Jttll·clttclttfJ disociación .,
del 2." tono
buu-d11p / c/u p desdoblam iento f
La irregularidad completa de la activiclud cardíaca (arritmia cardíaca. corazón
intermitente o tumultuoso) corresponde a trastornos en la conducción de las
excitaciones o a debilidad miocárdica grave. pero las pequeñas arritmias pue-
den observarse también en animales completamente sanos.
Todo lo que se escuche durante la auscultación del corazón. en dependencia
con su actividad, fu:- ra de los tonos primero y segundo. debe ser considerado,
Aparato circulatorio 9Y

si n tener en cuenta sus características ue tono o timbr~. como ruido cardíaco


o accesorio. Según el punto de localización de estos ruidos. q ue siempre tienen
significado patológico. hay que distinguir los endo y exo o paicárdicos:
Los ruidos endoccírdicos se r.roduccn en el interior del corazón y. casi siem-
pre. a consecuencia de cierre defectuoso (insuficiencia) o a estrecham iento
(estenosis) de las válvulas aurículo-ventriculares o de las semilunares. Las
lesiones fundamentales de ellas tienen. comúnmente. carácter trombótico in-
flamatorio (endocarditis Hll\'lllar), y muchas veces pueden atribui rse a me-
tástasis bacterianas (pág. 72) proc~d~ntes de otros focos de infección (supura-
ciones ue las articulaciones podales. abscesos hepáticos. endometritis y otros)
y. más rara vez. a traumas por cuerpos extraños que afectan al endocardio.
Con independencia de estos ruidos de origen endocardítico. se designan los
producidos por anormalidades en el desarrollo del corazón (persistencia del
forcmtt!ll intravemricu/ar). como ruidos accesorios orgánicos. mientras que se
llaman funcionalt!s los que no r .ermiten la demostración de ninguna etiología
orgánica. Estos últimos. cuando se producen a consecuencia de babesiosis. o
hemoglobinuria alimentaria. o por la bebida. así como en la imanición grave.
se llaman también .soplos mtt!micol· ·y suelen desaparecer en pocos días. T od os
los soplos endocárd icos (expresión fonética: /) aparecen perfectamente Sin-
cronizados con hls difcr~ntcs fases de la actividad cardíaca:

/lmu-clup prcsistólico
huu/-dup sistólico }
( Soplos ~ndocárdic,>s
lmu-fdup J'\n:di.atólico
lum -dupf diatól ico

Los ruiuos acc..:sorios \!ndocárdicus s~ oyen de fo rmas dif\!rentes: Pueden


describi rse como murmullos. pitidos. burbujeos. soplos. silbidos. ru ido~ ue
aserrar. cr..:pitacioncs. zumbidos o ronquidos qu\! parece como si vinieran «des-
de kjos». Al contrario de lo que sucede con Jos ruidos pcricárc..l icos. no sólo
son comp.lctamentc regulares. sino constantes en cuanto a su timbre. intensidad
y localización se refiere. Los ruidos cndocárdicos sistólicos corresponden a una
insuficiencia en las válvulas aurículo-ventriculares. o a una estenosis en los
grandes troncos arteriales (crrt,•ria aorta y pulmonar). que se produce casi
siempre a la altura de las válvulas semilunares. También los ruidos cardíacos.
generalmente más débiles y funcionales. son. muchas veces. de naturaleza
sistólica. Por el contrario. los ruidos endocárdicos diastólicos se observan en
la insuficiencia de las semilunares o en las estenosis de las válvulas aurfculo-
ventriculares. Las diferentes lesiones valvulares pueden apurecer combinadas.
Para localizarlas. se auscultan comparativamente los llamados puntos máximos,
descritos en la página 97, para cada parte del corazón independiente, y se com-
prueba tambié n el estado de los vasos (págs. 101 y 104). Toda alteración val-
vular manifiesta origina una traba en el trabajo del ventrículo correspondiente,
1()() Plan eJe cxplor:lción clínl!:.1

es decir. que disminuye d volumen y presión h\!mát icus en las arh.:rias que
parten del mismo. y. además. un cstasis en las venas. La \!stasis \!n las t·cmls
pulmonares pu\!d\! alcanzar. \!11 la circulación m\!nor (u vía retrógrada •). en
casos muy avanzados. al ventrículo izquierdo. desde donde se transmiten a
las \'C nas yugular y mamaria. La ausencia de= ruidos endocárdicos accesorios
no indica necesariamente que d animal afectado no padezca una k sión val-
vular o una endocarditis.
Los ruidos ucc(•soriul· ti:rtt.·r11os o pl!riClírdicos SI! producen fuera dd corazón
pero en sus inmcdiaciont:s directas. Se auscultan en correspondencia con la
acti\1idad cardíaca. pl!ro no se hallan tan exactamente vinculados a determina-
das fases de la misma como los ruidos endocárdicos. Los pcricárdicos se ap.re-
ciun como roces. crujidos. respaduras. crepitaciones. chasquidos o explosiones
que vienen como • más di! cerca " (inmediatamente bajo el fonandoscopio) y
que tienen una duración. intensidad. tono y pumn múximo variables (es nece-
saria una auscultación prolongada o repetida). Las causas más frecuentes de
los ruidos extracardí::lcos de los bovinos están en la pericurditis tram11titica, en
la cual no sólo se acumulan líquidos en la bolsa pericárdica recubierta de
fibrina y con tejido granuloso (ruidos de roce) sino que tambi¿n, en determina-
das circunstancias. se producen gases (ruidos como de chasquidos). Lesiones
parecidas se presentan tambi~n en la pericarditis tuberculosa y en lu leucosis
del corazón. Ocasionalmente. tras lesiones del diafragma. d golpe del corazón
sobre el bonete prolapsado en la cavidad torácica puede auscultarsc como un
ruit.ln accesorio cxtracardíaco. parecido al que se produce al golpear con un
pañuelo. Los chasquidos que se originan al contraerse d bonete (pág. 155) se
escuchan. en estos casos. inmediatame(lte por detrás del corazón. pen> ellos
solos no demuestran la existencia de una tal distopía del retículo.
Todos los ruidos c¡,¡rdíacos se auscultan más claramente tras (•l'fuer:.os cor·
por11h•s (can1inar rápidamente. contener la respiración por unos nwmentns
1pág. 1271). La pruelm ele la com(~ndón sirve para reforzar los ruidos pcricár·
dicus: después de tener colocada la bolsa de goma en el hocico. para conten~.:r
la respiración durante 30 segundos aproximadamente. se retira para que el
animal inspjre profundamente. y se vuelve a colocar de manera inmediata: los
pulmones. que entonces se han llenado de aire al máximo, comprimen al peri-
cardio y hacen más manifiestos los ruidos de roce. mientras que la respjración
permanece cortada.
En los casos con un aumento masivo de la matidez cardíaca puede recu-
rrirsc ocasionalmente a una punción de la bolsa pericárdica para aclarar dudas.
aunque en tales circunstancias el pronóstico. aparte las características del lí-
quido acumulado. suele ser muy sombrío. Para esta operación se utiliza una
cánula ancha o un trocar fino, que se clavan . tras la oportuna p.reparación del
punto de la punción (pág. 86). ya lateralmente. en un espacio intercostal de la
matidez cardíaca y siguiendo una dirección crancomedial. o inmediatamente
en el ángulo que se forma entre el extremo ventral de la arcada costal iz-
quierda y la apófisis del esternón. después de seccionar la piel y la muscula-
tura y guiando con el dedo que palpa el pericardio en dirección craneodorsal.
Apar.thl cin:ula toriu 101

Si el lí4uido de puncaon es purulento o rutrdacto. se corre el peligro d e


infectar la cavidad abdominal por el orificio de la cá nula.
El elc-ctrocardio.~rama. o sea . la obtención de las cu rvas de la actividad
ch!ctrica del corazón sólo ha encont rado apl icaciones aisladas en clínicas de
ganado \ acuno. dadas las exigencias técnicas y de aparatos en este proced i-
miento. La situación diferente de los ejes ca rd íacos en relación con los del
ho mbre ¡::rccisa la elección de derivacio nes adecuadas. para las cuales. así como
pa ra la denom inación de los dife re ntes tramos de las curvas. no se han elabo-
rado todavía reglas unifo rmes. Tras sucesivas investigacio nes. se ha de espe rar
que la electrocardiografía pueda proporcio nar en los bóvidos d¡ttos diagnósti -
cos decisivos en las fa ses iniciales de la p11ricarditis traum ática, así como en
Jos trastornos ca rd íacos o riginados por la glosopeda o la lcucosis, y también
para descubrir las alleraciones en la fo rmación de los estímulos y en la con-
ducción de los mismos.
También la rm•llfgl!llografía dl!l cora:.ún ofrece serias dificultades de méto-
d o en los b6vidos. dadas las gruesas capas corporales que los rayos han de
atravesar ; po r ejemplo. es necesario tumbar al animal en decúbito do rsal, con
las extremidades anteriores extendidas hacia delante. La roentgenografía fa-
cilita asimismo el diagnóstico precoz de la pc•ricurt!itis trmmuítica: la acumu-
hac ió n de líquidos en el pericardhl. hace que éste to me la fo rma de un saco re-
lat ivamente ancho y de poca altura. con pulsaciones débiles o si n ellas: en el
75 (;t, de los casos se a pr\!cia. además. en la rarte superior d\! la bolsa. un a
<:ú pul ~a gaseosa. Frecuentemente puede n vers~ tamh il!n con est~ procedimiento
los cuerpos exlratios que lesiona n el ~ricarditl.

Arterias
La \!xplo r~aci,;n de las a rteri~as se rdiere a l <' .rtiiiiCII del pul.,·o por pal pación.
c. 1u ~ se dcctú;a gcnerulmcnt~ en ht arf('ria maxilar c·xtana (fig. 55) en la fo rma
descrita \!n la página 69. Durante \!ste ex.a mcn hay q ue considerar, junto con
la frecuencia. estudiad a ya en la ~xr.ln ración gen~ral. el ritmo y la calidad
del pulso.
Normalment~. el ritmo del puls(J es regular. o sea. que los es pacios entre
las pausas aisladas tie ne n la mism ~a duración (pulso re'gular ). El pulso sin
ritmo (pulso irregular) se observa en los trastornos de la prod ucció n de los
estímulos y de la conducción de tos m ismos. así como en la d ebilidad cardíaca
manifiesta y. ocasionalmente. aunque en menor grado. como hallazgo casual
en animales completamente sanos. Las causas más frecuentes de la a rritmia
del pulso en los bó\~dos son la leucosis cardíaca y las lesiones del miocardio
consecutivas a la glosor.eda.
La calidml del pulso se refiere a la amplitud. fuerza y duración de la o nda
pulsátil. así como al estado de plenitud de -Jas arterias. Estas particularidades
dependen de la actividad cardíaca (energía contráctil. volumen-minuto, capa-
cidad de las válvulas). así como de la presió n hemática (perfil y tensión de
los vasos. cantidad de sangre circulante) y varían en relación co n aquéiJas.
Pla n d~ exploración clini.:a

Se ar,rccian cjerci~ndo una presión creciente con los d~dos. bajo lns cuales
se desli7.a suavemente el vaso que se ha d~ examinar. La amplitud. fuerz:t y
duración de la onda pulsá til son normahnente regular~s (pulso i~ua/). El pulso
irregular (pulso desigual) dl!b~ ser siempre considl!rado como síntoma pato-
lógico (intensa debilidad cardíaca. anormalidad~s valvulares). La amplitud
del pulso. así como la plenitud de las arterias se manifiestan por d aumento .
de tamaño del vaso durante la onda pulsátil. y se diferencian el pulso grande
o lleno. con arterias muy repletas (pulso maRno o p/('no), y el pequeño o vacío
con los vasos sólo muy poco llenos (pulso par\'O o ,·acuo ). dd pulso normal.
en el que los vasos tienen una plenitud intermedia (pulso normal). La fuerza
del pulso se determina en virtud de la presión que los dedos han de ejercer para
cont rarrestar la onda o para anular del todo la r-ulsación. Por lo gen~ral. d
pulso de los bóvidos e~ moderadamente fuerte (más blando que en los équi-
dos). La fuerza del pulso puede considerarse como una medida del trabajo
cardíaco (pulso fuerte o débil) y de la tensión de las paredes vasculares (pulso
duro o blando). Con independencia de la duración normal dd pulso. se dis-
tingue el pulso saltón (pulso cc!lc·re : amplio. débil y corh1) y el pulso reptante
(pulso tardo: pequeño. débil y largo). Son signo de mal pronóstico. el pulso
corn\) cde alambre» (pulso comractus), as{ como el pequeiio y blando (pulsa
filiforme).
La tt'nsión Jlt'mútic'a puede s~r también medida en los bóvidos . si bi~n
hasta ahora no ha encontrado gr:and~s apl icaciones el procedimi~nto. El ml.!-
todo m~s :adt!cuado ~s la medici,)n indirt!cta con un:1 mangueta en la artaia
cacd¡.:ca. S~ obtienen valor~s normales ~ntre 100 y 200 mm di! mt!rcurin p~1ra
la presión sistólica y 60 :a 140 mm para la diastt>lica. La presillll hemática se
ve influida por la p.ostura del cuerpo. ingestión de alimentos. rumia. cdn. g~s­
taciün y otras circunstancias.

eapilares (vasos (' pisc/C'ralt's)


Por inspC'cciún d(• los ra.w.f (•pisc:lera/('s pueden cxaminar'ie a simple vista
estos finísimos capilares. En este punto se encuentran en estrecho contacto
arterias prccapilares y venus poscapilares que. p.or lo general. y en terminolo-
gía clínica. se designan. simplemente. como •capilares• . s i bien los vasos puros
de este tamaño son visibles sólo microscópicamcntc. Para la exploración se
tuerce la cabeza del animal hacia un lado. en la forma que se indica en la fi-
gura 58. con lo cual el globo ocular gira y los deja al descubierto. Hay que
considerar la plenitud, /ímitc•s y coloración. así como la posible pulsación de
estos vasitos. En Jos bóvidos aparecen moderadamente llenos y bien man ifies-
tos. o sea. destacados de las p.artes inmediatas (fig. 75); las finas arterias mues-
tran un color rojo más claro que las vénulas QUC las acompañan. de tinte más
violáceo. Un aumento en la plenitud de las arteriolas. que se destacan como
•inyectadas•. a¡:arece en los procesos inflamatorios del ojo. con mayor clari-
dad en la fiebre catarral maligna y también cuando la tensión hemática está
aumentada (fig. 76). Ocasionalmente. cuando existe esta última circunstancia.
Aparato circulatorio IOJ

s~ aprc~:ia una pulsación de las arteriolas. que muestr:.tn contracciones rítmicas


de tipo reptante. La inyección de las venas epiesckrales se debe a la disminu-
ción del flujo hemático hacia el corazón (venus. véase más adelunte). Cuando
los ~apilares aparecen con una coloración rojiza clara y delimitación poco pre-
cisa se debe a permeabilidad de las paredes vasculares en intoxicaciones graves.
que. en los casos más intensos. tal como en las diatesis hemorrágicas (pág. 82).
pueden llegar hasta la producción de hemorragias subconjunti\·ales.Los vasos
epiesclerales vacíos. que delimitan con poca claridad sus contornos. son sín-
tomas de anemia manifiesta (fig. 77). Para aclarar dudas en lo que se refiere
a la circuladón periférica dd organ ismo. puede recurrirse también. junto con
la exploración de los vasos epiesclcrales. al examen di! las mucosas ,·isil>h•s
(página 76).

V t!llllS
Paru kt exploración de las grandes 'emts. snbrc todo de la yugular y de la
suhcwtínt'a dd ahclmllt'll (\'t~na mamaria. vena de la h:che). se recurre a su ins-
pección y palpación . para comprobar su ('l'tmlo de ph•11itud y mm·imit:m os o
¡mlsaciones apreciables. En el examen hay qul! obsl!rvar si d lil>rl! flujo de la
\ 't!IUI \'Ugular no cstd dificultadl> por lns instruml!nlos de sujeción. Mientras
c.¡ue las venas 1mamarius. dada su situación po r dc.:b:ajo dd corazón. normal-
mentl! aparcc..:n bien ll..:nas. el mismo hecho. cuando se refiere a las v..:nas yugu-
lares. dehc ser considerado como l\Íntoma p:.ttológico. Cuando hts \'ellas yug't·
/are.\ están mtormalmt'llle llena.\· (estasis) aparecl!n cilíndricas. a veces. hast:.a
con d gmsnr de un hrazo. y s..: aprecian con una consistenci:t elástica y fluc-
tuant..:. Este.: estado se origina r.or dificultades dd flujo venoso. qu..: se dchcn.
sohrc todo. a restricciones de la actividad cardíaca. consecutivas a p..:ric<lrditis.
aunh.:n tns de tamaño de origen tuberculoso o l..:ucüticn en la entrada dd t6rax.
o. en el mcJia~tino. a lcsion..:s d..: la vá lvula tricúspide o a debilid:td cardiaca
gcn..:ral. Las variaciones del volumen en la yugular. caracterizatbs P<lr aumento·
y disminuci6n de su perímetro cn la cntratla tlcl t()rax. sincrónicas con la
espiración e inspiracil)n y c.kbidas a las diferencias de lJ presión intratorá·
cica. se llaman ondulaciones. síntoma que es más claro en la respiración difi- ·
culto«>a. El pulso \'ello.w m·wuh·o. en la \'<'na yugular. se dcb..: al reflujo de.:
sangre durante la sísto:e auricular (por eso se llama tambi~n pulso nmoso au-
ricular o prcsistólico). Este tipo de pulsación no es patológico (pulso venoso
fis iológico). y puede obsen ~ rse en la mayor parte de los bóvidos no muy
musculosos ni con piel gruesa. En b prm•ha de compresión de la yugular, o
sea. al presionar sobre ella en la mit:td superior del cuello. el pulso negativo
llega a desaparecer. en la parte que queda entre el dedo y el corazón. por el
natural flujo de la sangre hacia el mismo. mientras que la r.orción que queda
por encima del dedo se llena de sangre 'Cí'"tonsecuencia de estasis. Por el con-
trario. el p.ulso venoso posilh·o. se produce por insuficiencia de la válvula
tricúspide ; la sangre venosa se dirige entonces activamente durante h sístole
hasta la aurícula derecha. para alcanzar las venas (pulso venoso ventricular o .
Fra. 73. MucoSls intensame me J- Jt;. N. ExJmcn de la muco..a dd ve)tíbulo v~1 gin :l l.
anémic:ts que :1quí ap:Hcce con tinción i.:téric:l

H a . 7~ . V.t'l>'> cpi,c:Jcralcs normalme nte n:plc tu'i y F t<i. 7h. V:I,O'i cpi11dcraks mu)' r~· ·
bien manilie'-tO'l pktu~ (inycct.t c.Jo,l

Ffo. 77. Vasos cpisclcrales vacíos (anémico)


Pl:t n eJe cxploracit\n clínica

sistólico); r.or ~llo la pulsació n es rítm ica y sincrónica co n el pulso arterial y.


as1m1smo. con el primer tono cardíaco (¡auscultación del corazón!). mientr~ts
que. en los casos graves. las venas aparecen fuertemente ingurgitadas (fig. 78).
El pubo venoso positivo persiste en la porción de la vena pró xim:.t al corazón

t-Jc;. 7M. l' ru~ha t.l ~ 1:1 c,t:bi'\ v~no~ . En ~o.'\tc Jntmal. 1:& );ln¡:r~ no fluyt.! ul corazón d ~~c l.l
rMrtc t.l i'J ~tl dl· l.t \~n:l ~ ugul:lr, a c :1u~• c.h: un:1 in\uficiencia c:udf:sca gr:t\c (l'thJoc:arditi, Y:.tl·
vul:lf d e la 1ric,hpit.lc'

duwnte la prucb<l de la comprc.:s1un. y mientras que este tipu de pulso apa·


rece t;mlhién en l;ts venas mamarias. el negativo no es demostrable aquí. Según
lo dicho el pulso venoso pusitivo dchc considerar'ic siempre cnnw un síntoma
serio.

F::w11wll /tmcimra/ del uparato drcultllorio


La C:(ploración del :.1parato circulatorio. antes y después de esfuerzos cor-
po rales (caminar rápidamente. trabajo. contención de la resp iración) propor-
ciona datos apreciables sob re su cap~t cidad funcional. Los síntomas patoló-
gicos. son Jos s ig uientes :
Desproporcionado aumento de la frecuencia de los latidos hasta más
de J, 3 ó 1í2 de las cifras iniciales. con recuperación sólo muy lenta (fase de
recuperación. superior a 5 minutos).
Aparición o refuerzo de ruidos cardíacos. arritmias o pulso venoso positivo.
Rápid o agotamiento del animal (marcha lenta. caídas al suelo).

Bazo
El bazo está situado. en los bóvidos adultos. dorsolateral sobre la p.anza
y bonete. en la mitad izquierda de la cúpula diafragmática, o sea. completa·
Aparato ci rculalorio 105

mente d\!nt ro dd tó rax ( fig. 79). y tiene una longitud de 2 palmos. 1 ~ anchura
de una mano y el g rosor de un dedo. con forma de lengua~ el extremo ve ntral
puede alcanza r en los to ros la rl'gión xifoidea y puede ser herido por traumas
de cu\!rpos extraños. E n la emloscopia desde el flanco izquierdo. solamente
puede examinarse d tercao dorsal dd bazo. La palpación desde el exterior
.:s posible sólo por d.:trás dd a rco costal izq uierdo en los C4tsos de extraordi-
nario aumento de volumen (~.o r ejemplo. a causa de leucosis); por vía rectal
no es asequible. Po r el contrario. al abrir la cavidad abdo minal (laparatomía
ex plo radora; pág. 181) o a través de los preestómagos (ruminotORlÍa explora-
dora. pági na 178) se puede palpar en toda su extensió n. El bazo normal es
demasiado delgado para producir ruidos en la percusión; la matidez. que
a veces se aprecia solamente en la parte dorsal. corresponde a un manifiesto
~lU mento de tamaño del ó rgano (a menudo. leucosis). Con la pttrcusión para
comprobar t.'/ dolor se obsen a. en ocasiones. en la zona de proyección del
bazo. una clara sensibilidad. a causa de traumas por cuerpos extraños. absce-
sos esplénicos. lcucosis o carbunco. Los bóvidos con lcucosis es plénica mues-

Fl<i. 79. Zona de proyección d el bazo (rayada) ; el sonido pcrcutorio m:nc se logra -;ólo en
Jos aumentos mash·os d el tamaño del bazo y en la zona dors:1l d e este campo ; - - - - .
arcad a costal

tran. en el cuadro hemático. casi siempre-una característica e intensa linfoci-


tosis (más de 20 000 leucocitos por milímetro cúbico. con cifras superiores al
80 % en linfocitos); si existen abscesos en el bazo suele observarse una ma-
nifiesta granulocitosis, p.e ro también. ocasionalmente. notoria linfocitosis.
106 Plan d\! exploración cl ínic;¡

Sangre
Las llllll'slra.\· tle sangre se obtienen generalml!nle l!n los bóvidos en la
l 'c>IW yugular ingurgitada. con .ayuda de un lazo de cuerda. cadena o pinzas
de compresión (fig. 80). y. excepcionalmente. tambi~n de la vena mamaria
(l't!llll subcutlÍm'a del alulomen). Para motivos especiales. tales como la demos·
tración de babesias. es más apropiada la vena de la oreja (\ '(' llll auricular

Fto. 80. Aparatos para comprimir la v,•na yul(ubr en Jo, ht)vídos. al ohjcto di! ohtcncr mues·
tra' de sangre. D e izttuil!rda a d crcchn: cucr<kl d e sa ngría (un cordt;n, d e 5 mm d e gro.sor. con
un ~ ..a. cuerda trcnz~d :1 con anillo y pa!lado r), tuho de JlOma con ntancha . tuno comprc~or con
gancho y cadena . cadena d e '\:tn¡;tría con rc~(>rlc según Wrrrf. . y pinla d i! san¡;da 'lcgún Snn:t " t; K

11wgna). Si se necesita para el examen sangre natin 1 sin coagular. se ha de


añadir previamente a los tubos de ensayo un anticoagulante (una punta de
cuchillo de citrato sódico. o 3 gotas de una solución de heparina al 2 o/o. o
10 mg de Etilendiaminotetraacctato cálcico. por cada tubo de 10 c. c. de ca-
pacidad . Estos tubos se llenan hasta 3/ 4 ó 4 / 5. dejando correr la sangre a lo
largo de sus paredes p.ara evitar la rotura de los glóbulos rojos (hemólisis).
pipeteando con cuidado a continuación. para lograr la solución y p~rfecta
distribución del anticoagulante. Las muestras así tratadas son adecuadas tam-
bién para la obtención de plasma san~uíneo (por centrifugación). Si. por el
contrario. ha de ser examinado el suero, se dejan los tubos (sin añadirles nada)
hasta que aparece la coagulación. evitando las agitaciones. porque en otro
caso. el suero se hemolisa y queda inútil para el correspondiente estudio. Para
Apar:Ho circulatorio 107

favorecer la coagulación se dejan las muestras. primeramente. entre 1 a 12


horas a la temperatura del laboratorio. o cerca de un objeto caliente. para
extraer luego el suero con todo cuidado. Para estudiar la fórmula leucocitaria
se necesita una extensión de~ sangrt.' fina y uniforme. realizada con una gota
rccit!n obtenida en la forma indicada en la figura 8 1. sobre un portaobjetos

a) Con el t3pón dd tubo que contiene l3


S3ngrc, se pone en d extremo dd port!l·
objl!tos

b) El cubreohj..:to.¡ se lleva a la got!l con


un.l inclin:.ación d.: 45 • sobre d port!l

e) LJ i:Ut.t ~k !.<ln¡:r..: ~e exticm.l.: por el


.in1(ulo entre porta y cuhrl!

d i ~e l':\l il·tlJ..: l.t .:ot:a por (.1~,•'\lil.t micnto


cuid.tdO'>O y uniforme dd cuhrc ..ohrc c:l
porta

F tG. 81 . l'rcparaci<\n de unl cxtcn,.ión di.' o;a ngrc

limpio y desengrasado. dejá ndola secar al atn! y anotando des pués sobre la
misma los datos con lápiz (no con bolígrafo).
El volumen hc•mático de los bóvidos alcanza 1/ 15 del peso corporal. Por
tanto. a cada kilogra mo de peso corresponden 60 a 70 c. c. de sangre. El exa·
men de la sangre incluye. junto con las características organolépticas (color.
viscosidad). el recuento microscópico. diferenciación y distinción moñológica
de los elementos celulares (eritrocitos. ~ leucocitos, trombocitos) y. en caso ne·
cesario. el estudio bioqurmico, serológico. rrticrobiológico. parasitológico o
toxicológico. para la determinación de ciertas propiedades o substancias en
la sangre, plasma o suero (coagulación. reacciones de labilidad sérica; hemoglo·
108 Plan Lh: explo ració n clinica

bana. fibrina. fermentos. seroprotdna. ekctrólitos. minerales. oligoelcmentos.


pruc.luctos metabóli<.:os fisiológicos y patológicos. vita minas o tóxicos; reac-
ciones de aglutinación. fijación del complemento y neutralización. demostración
de agentes infectantes o infestantcs. así como d~ tox inas y otras m:is). Las par-
ticularidades referentes a las técnicas de hematologia clínica pueden ser con-
sultadas en las obras de WtRTII y de ScHALM. Entre los muchos componentes
y particularidades de la sangre de los bovinos. son de importanc ia general los
~iguientes:
Características macrosc:v picas. El color dt! la sangre normal es intensa-
mente rojo. y su co!lsistt.'llcia, moderadamente viscosa y espesa. En la anemia
a vanzadu. la san~ re aparece con una coloración roja clara y fluida. y en las
afecciones hemolíticas (hemoglobinemias). más de color café y acuosa. mien-
tras que. en el envenenamiento por nitrato. tiene un tinte pardo achocolatado.
En la agonía. así como en las infecciones generales graves y en las intoxica-
ciones. se observa a menudo una manifiesta coloración roja oscura. Después
de la rérdida intensa de líquidos (enteritis crónica). o cuando falta el agua
de bebida. ha sangre se vuelve espesa.
Cuadro erilrodwrio. Normalmente. d mímL'ro cit.' ~·ritrodrus por milímetro
cúbico de sangre varía entre 6.5 y 8 millones (limites. entre 5 y 10 millones); · en
los t\!rneros y becerros ~s casi siempre m:is altn que en los animales y adultos.
y la cifra S\! eleva al incrementarse la cons istencia (diarrea. falt:a de agua de
bcbiua). hasta aka:lz:tr valores su periores u los 12 millo nes. Las ~anemias
Cpág. 7ll) se clasirican. según d número de eritrocitos. en ligeras (de 3.5 a 4.5
millones pl1 r milímetro cúbico). moder:adas (2.5 a 3.5 por milímetro cúbico} o
gr;aves { l 5 a 2.5 millones pnr m ilímetro cúbico); en casos extremos pueden
observarse :a veces cifras :aún más bajas (pronóstico desfavora ble).
/~/ n ilor /t('maltkriro de la s:angre de los bóvitlos. \l sea. d porcentaje dd
volumen de eritrocitos con relación al volumen hemático. desr.ués de ccntri-
fugar (una hora a 4000 r . p. m .) (llamado pad.C'd ce// \'olume') cs. casi sicmpr\!.
de 34 a 38 % (límites. cntrc 24 a 48 e:{, ). De ellos se des prende. considerando
d número de gl óbulo~ rojos. que el volumen critrocitario medio (m<'all c-hr-
puscu/ar volu m <') es de 45 a 55 ":~ (límites. entre 40 y 60 ." :1 ).
Ln w!loddad de scdim<'llfllciún tiene poca impo rtancia diagn óstica en los
bovinos. a causa de las dificultades de método - la sedimentación relativa-
mente lenta de los eritrocitos exige. po r ejemplo. la posición inclinada de los
tubos - y de las amplias variacio nes sobre los valores normales. así como por
la ausenc ia de claras modificaciones en las enfermedades que no cursan con
pérdida de sangre o hemólisis. En todo caso. p.ucde ser útil para seguir la evo-
lución del prOCCSO.
Para lo concerniente a los grupos sanguíneos de los bóvidos. véase pági-
na 58.
El contenido normal de hemoglobina en la sangre bovina varia entre 10.5
a 12 g / 100 c. c. de sangre (límites. entre 8 y 14 g %). y es también más alto
en los animales jóvenes que en los adultos. Las cifras hemoglobínicas inferiores
a 7 % deben considerarse como anemia ligera. y las inferiores a los 4 g %.
1 AMINA JI

fou;s . R1 y 83. Los elemento, ~clulare:o., en unJ cxtcn,j,\n de sanjlre de bóvido (\!oJo-
ración de l,appenhcim : 1000 aurn~IHOS). lzttuicrd:l: Linfodto (urribu), inmediat:tml!nh:
por encima dos trombodtos : un granuludto c:osinólllo (Ct'lllro i:.qttic•rdtt): ¡ranulocito
nc:utn~fHo scl(mcntado (ubujo): eritrocitos. lXr~ha: granulodto nc:utrótilo sc:g·
me01:1t.lu (urriha), monocito (ahttfo) : critrocihh

FrG. 84. Extensión hemática "(coloración de Pappen-


heim; 100 aumentos) de una vaca con Jeucosis Linfática :
numerosos elementos linfocitarics. rel:uivamente ¡randcs
e inmaduros, en parte también binucleado~
Aparato circulatorio JO~

como anemia gra\~ . El contenido medio de hemoglobina por eritrocito (vah>r


globular. mean corpuscular hemoglobin) se determina dividiendo d contenido
hemoglobínico de la sangre por el número de glóbulos rojos. y normalmente
varía. entre 13 y 15 l'l'g (límilcs, entre 11 y 17 ,rt,ttg).
El porcentaje medio del volumen hemoglobínico. con referencia al volumen
er.itrocitario (mean corpuscular hemoglobin ccmct.'lltrmion) varía. en los bó-
vidos sanos. entre 28 y 32 ~~ (límites. entre 26 y 34 %>; en las <Jnemias hipt.'l-
crómicas se obtienen valores más bajos.
Fórmula lt.mcociraria. En los bóvidos jóvenes. el número de leucocitos,
hasta los 2 años. es algo más alto (8000 a 12 000 mm:1 de sangre) que en los
animales ad ultos (5000 a 10 000 mnr' ). la fúrmula h•ucociwria (figs. 82-84) de
los animales adultos es como sigue:
\':liMes mee líos U miles

GrJnulocitos eosinófilos 5 0/O1 (0-7 %)


Granulocitos basófilos 0.5 % (0-2 %)
Granulocitos neutrófilos 33 u,' . (25-45 ':f.>
De ellos. formas juveniles Q u'
•) (O '){. )
En cayado •3 N
,u (0-5 ~:) )

Segmentados 30 (y., (25-40 ';{,)


Linfocitos 55 "'
• ¡O (40-60 ':t. }
Mnnocitos 5 'iu (~-1:! •;-:, )

En comparación cnn otras especies animales. el porcentaje de linfocitos


en el total de leucocitos es relati vamente más alto en los büvidos (d llamado
<.'ttadro hc:mcítico clinfútic:o•). La leucncitosis. <.:on incremento dd número tk
n~utrófilos en cayado y. circunstancialmente. y con la aparición de forma~
juveniles (desviación a la izquierda). es índice de la presencia de un proceso
inflamatorio agudo. mientras que. cuando aumenta la proporción de granulo-
citos maduros. segmentados (granulocitosis). existe. por el contrario. unu in-
flamación crónica. El aumento de los cosinófilos (cosinofilia) no es raro en la
parasitosis. sobre todo en la distomatosis hepática. y se observa también en
las reacciones alérgicas. El incremento de la cifra total de leucocitos con au-
mento simultáneo de la proporción de linfocitos (linfocitosis) no sólo se ob-
serva en la leucosis (leucemia linfática. figura 84). sino también tras las babe-
siosis. La manifiesta disminución del número de leucocitos (leucopenh) no
es rara en las fases iniciales de un proceso vírico. así como en las infecciones
bacterianas graves y en las mastitis agudas. La hipo o agranulocitosis aparecen
cuando el número relativo de granulocitos est~_§.ensiblemente disminuido. Las
citadas variaciones de la fórmula leucocitaria no se producen en los bóvidos
de manera saem~re tan manifiesta como en otros animales domésticos o en
el hombre.
110 Plan de explo ración clínica

Cnagu/aciún cft• la sangre. El tkmpo tfe hemorragia se determina absor-


biendo con un poco de papel secanh! la pcque1ia hemo rragia que se produce tras
una mínima lesión de la piel (pinchazo co n una aguja o bisturí en el hocico o
en la oreja). Cada 15 segundos se 1impia la gota de s~mgre sin tocar la herida :
normalmente. la hemorragia cesa a los 3-5 minutos. Los tiempos más largos
son patológicos.
Th•mpo de: coagulación. Se determina r.oniendo una gota de sangre fresca
en un portaobjetos y pusando por ella. cada 30 segundos. la punta de una aguja
n un pelo. En los animales sanos se aprecian. después de 5 a 10 minutos. su-
tiles filamentos de fibrina . Tanto el tiempo de hemorragia como el de coagula-
ción están claramente aumentados en las diátesis hemorrágicas (pág. 82).
así como en las lesiones hepáticas graves.
El mímero de tromboc:itus varía. en los bóvidos. entre los límites normales
de 250 000 a 750 000.'mm:1 de sangre. Una disminución hasta cifms inferiores a
50 000-100 000 1mm 3 es patológica y muestra el peligro de una posible di:itesis
hemorrá gica.
El tiempo de protrombina p/asmútica varía. según d m¿todo empleado en
su determinación. entre 1S y 20 segundos. El bóvido posee normalmente más
protrombina de la que necesita para la coagulación de la sangre; d exceso.
aproximadamente del 10 %. ha de ser considerado al c:njuiciar los datos
(GORISEK). Por el tiempo de protrombina se obtienen r~f~rencias sobre las
necesidades en el aporte de vitamina K. así como del cslado del hígado y sobre
l;a tendcncia a padecimientos de diástcsis hcmorrágicas. El aumcnto dc este
tiempo cs patológico.
El cmllt'llido ele· fihrim )getw p/a.muítico. en Jos bóvidos. que suden reac-
cionar a las inflamaciones con una intensa protlucción de fibrina. es claramcntc
más alto que en las otras especies animales: 500 mg '~• de fibrina en h>s
terneros y f>SO mg % en los adultos se considera n cnmo valores medios norma-
les. En las inflamaciones agudas se encuentran cifras bastante más altas. mien-
tras que. por el contrario. en los procesos crónicos, el incremento es moderado.
Las repetidas exploraciones proporcionan información sobre el curso del pa-
decimiento.
Protdnc1s séric:e~s. El cUIII<.'IIiclo tollll ele proteínas en el suero de los bó-
vidos varía normalmente entre 6 y R gr 1100 c. c. (valo res más bajos : hipopro-
teinemia). Las frucciones separables por clectroforcsis del suero muestran que,
ya en los animales sanos. la albúmina y la gammaglobulina sobre todo. tienen
límites de variación muy amplios:

Albúmina 30-50 % (disminución en estados patológicos)


a-globulina 10-20 %
.B-globulina 5-18 %
-y·globulina 20-50 % (aumento o disminución en estados patológicos).
Aparato circul.llorio 111

Además una scrae Je enfermedades producen varaacaones simult!inc!as en


la proporción de proteínas séricas (disprot~incmias). Por eso. este método ex-
ploratorio tiene. hasta la fecha. imr.o rtancia secundaria en los bóvidos. Sin
c!mbargo. es interesante el hecho de que los terneros con ugammaglobulinemia
(falta de la fracción gammaglobulínica portadora de! anticuerpos). son franca-
mente sensibles a las infecciones. sobre todo por E. coli.
De la misma forma. el valor de las pruebas inespec:íficas de labilidatl pru-
tt'ica (coagulación de Weltmann. reacción de sulfato de cadmio. formolgcli-
ficación. prueba del yodo o del Lugol y otras) es muy limitado c:n los bóvidos.
dada la frecuente presencia de procesos crónicos inflamatorios subclínicos.
consecutivos a acciones traumáticas infecciosas o parasitarias. Para estos efec-
tos. la prueba más adecuada en la práctica es la del Lugol de WÓolf (GORISEK.
SERTlé y ZDELAR). En los casos positivos revela aumento de la gammaglo-
bulina.
Esta prueba resulta positiva. sobre todo. en los procesos inflamatorios
crónicos de naturaleza exudativa (por ejemplo. en la retículo-peritonitis trau-
mcítica y en la colangitis dil·tmtw/Osa). mientms que resulta negativo en pade-
cimientos no inflamatorios (como trastornos metabólicos. indigestiones ali-
mentarias primarias o alergosis). Cuando coexisten varios de los procesos
citados. el valor de la prueba del Lugol es. naturalmente. limirado.
Ent'Te las .mbstcmcias conl t'lliclas t•n el suero h(•mcítico se estudian en otra
parte de esta obra. la bilirrubina (pág. 176). fermentos sé ricos (pág. 176). urca
(pág. 195). nilrógeno residual (pág. 196). Los demás componentes de la sangn:
de especial importancia. cuya determinación se realiza en Jos laboratorios o
institutos. serán estudiados junto con sus v¡alores normales. sospechosos o
p<~tologic.:os. en el tomo correspondiente a enfermedades de los bóvidos al tratar
d¡; cada padecimiento. cuando éstos cursen con nwnifiestas vari~aciones \:ll
aquellos componentes. Tal puede decirse de los cuapos cctónicos y de la glu-
cosa en la acctonemia: del calcio en la paresia hipocalcémic.:a del parto; del
cobre en la ca renda del mismo metal: magnesio en las tctan ius: del fósforo
en la osteomalacia: vitaminas en las enfermedades por carenci.as vitamínicas.
Las aglutininas del suero aparecen. entre otrus. en las salmonclosis y en las
brucclosis. y los anticuerpos fijadores del complemento. en la glosopeda y
en la paratubcrculosis. Con frecuencia se utiliza para el diagnóstico de las cita-
das enfermedades el estudio de una muestra de sangre o de suero en los que
se refiere a alguna de las referidas substancias o características.

Médula ósea

La exploración de un frotis de la m édula ósea sólo es posible cuando se


tiene suficiente experiencia. y no encuéntra aplicación en Ja práctica de la
clínica bovina. La obtención de muestras se realiza por punción y aspjración
de la médula en el esternón o en una costilla.
11 ~ Plan de cxploracílin clínica

cons idera como normales los siguientes valtlrcs de los ell!mentos


WINQlJI ST
celulares de la médula ósea de lo s bóvidt1S adultus:
\ ' a lnrl' ' nwcl i 11 'i l.hni te•..,
( ,, llfl ) ( n ; , ..¡ )

Células primitivas 4.3 2-8


Procritoblastos l :!.3 6-17
Eritoblastos basófilos y policromát icos '157.3 163-308
Eritroblastos ortocromáticos 23'1.8 104-353
Promiclocitos 7.9 2-14
Mieloci~os ncutrófilos 29.0 10-50
eosinófilos 7.3 7-14
Mctnmielocitos neutrófilos 41.4 13-74
cosinófilos 20.9 1-14
Granulocitos ncutrófilos en cayado 82.0 50-128
neutrófilos segmentados 114.6 49-190
Eosinófilos en cayado y segmentados 56.7 24-108
Granulocitos basófilos 1.~ 0-8
Linfocitos 106.9 56-163
Monocitos 1.6 0-4
Células plasmáticas 9.9 4-23
Rcticulocitns J:!. 7 2-29
Cocil.!ntl.! midoroycsi~: eritrop<>yl!sis o.7lJ 0.40-I.K4

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,.
Aparato respiratorio

Generalidades
También en la exploración del aparato rcspi ratl)tio de los bóvidos hay que
t ~ner en cuenta varias particularidades. Hay que observar. ante todo, la ac-
tividad respiratoria desde un lugar próximo al animal (pasillo de servicio o
pasillo de separación). De esta manera se puede prestar atención a cualquier
ruido asociado a la respiración. Finalmente. se e.xaminan en d animal mismo
las diferentes partes dcl apan.tto respiratorio. siguiendo. sucesivamente. el
camino de la corriente de aire inspirada: aire respirado. ollures. fosas nasales
y senos accesorios. laringe y faringe. tráquea y pulmones. Además se realiza
un examen de.: la p.ared torácica para comprobar la cxist..:ncia de.: posibles al·
lcraciuncs patológicas.

Plan de la exploración
¡\1/o\'imh•lllo.\' rc•spiratorios
Para examinar la actividad r..:spiratoria se d..:ctúan las observaciones des-
critas en la página 68. Jndependientcmcnh: de la {rt'cu('ncia, ya consid..:rada
en ha exploración general. hay que prestar atención a la intensidad. tipo y rit·
mo respiratorios.
La imensiclad eh• la n •spiración en los bóvidos se caracteriza normalmente
por su vigor. de tal manera que los movimientos respiratorios son así clara-
mente apreciables (volumen respiratorio. 3 a 4 J por movimiento); después de
movimientos y trabajos se refuerza considerablemente. Las dificultades en
la respiración se acompañan casi siempre de una intensificación de los movi-
mientos. mientras que. por el contrario. disminuye en los estados dolorosos de
la cavidad torácica y del espacio abdominal anterior. así como en Jos trastornos
del sistema nervioso central.
En los bóvidos sanos. el tipo respiratorio es costoabdominal. o sea. que las
paredes torácica y abdominal intervienen igualmente en Jos movimientos de
la respiración. El predominio o la presencia absoluta de rc!spiración costal se
produce cuando disminuye por causas mecánicas la actividad del diafragma
(alteraciones en las porciones craneales del-abdomen) o a consecuencia de do-
lores (trastornos inflamatorios en la zona diafragmática). Por el contrario, el
tipo respiratorio abdominal se observa en los procesos dolorosos de la pared
del tórdx. · ·- · · -
JI(,

En el rirmu r cspir lllorio normal (t•u¡mea). la inspiración y la cspirac H n


ti..:m:n una proporción de 1 a 1.2 : d~sput!s sigue una corta pausa. Las v:.trbcio-
nes int~nsas del ritmo respiratorio (desiguales duración e intensidad de los mo-
vimientos respiratorios) ~e observan ocasionalmente en l.as ultcracioncs dd
sistema nervioso ('Cntrul. El ritmo d ~ Chcync-Stok..:s se caruct..:ri7..t por un
período apncico. seguido de mt1vimi~nt os respiratorios que van creciendo en
intensidad hasta alcanzar un punto máximo. p.ua empezar luego a declinar
hasta la próximu paus:1. de J5 a 30 segundos.
las variaciones patológicas en el tipo. intensidad y ritmo de la respira-
ción reciben el no mbre de n •spiracián dificulrosa (disnea). La di:mc.·tt inspira-
roria. con predominio de: los movimientos costales y claro alargamiento rdativo
de la inspiración. es un síntoma que acompa1ia a las estenosis de las vías re'\-
piratorias superiores. En esta circunstancia. los animales afectad o~ prescnt:Jn
Ja sintomatología siguiente : intensa dilatación de los ollan:s. cabc7.a y cuell\l
estirados. extremidades anteriores separadas y violentos movimientos de ins-
pi~ación en la pared del tóra:<, con inmovilidad d~ los flancos y pared abdo-
minal. A veces se escuchan ruidos estcnóticos (v~ase antcril'nncntc). Por el
contrario. la dislt('l.l ('.\'piratorhl se origina al dificultarse la espiración. subr.:
toJo cn d enfisl.!ma pulmonar. con rredominio de los movimientos abdonai-
nales y relativo alargamiento Úl! aquella fas..:. En este caso SI! pn>úucc la n:s-
piración doble. o contragolp..: {primera fase : contraccilSn de la pared torácica :
segunda fase : contracción úe lns múscul,>s ahdominaks) : con ello se apn:cia
un .surco• () depresión par:alclo al arco CllStal. lJUI! no obstante. en hls bóvidos.
J:tdo el ~su d..: los prccstómagt.>s. es mc11os :tpreci~abl c como síntnm:.1 que el
4u..: se pres..:nta en el •huc5tragn de los ét¡uidns•: tanto los flancos cnm'l d ano
se r.roycctan más o menos int..:nsam..:ntc hacia fu,!ra en el momento de b cspi-
raci<Sn. y. al mismo t1empo. !iud..: oirse. casi si..:mprc. un esh:rtor regular. En
la disn..:a l'spiratoria intcnsa. la bocu puede permanecer t:ambic5n abierta. con la
lengua fuera (la JJumada r<'spiradún lnu:a(). En c:asos raros. la boca pcrnl.\-
nece cerrad .. a consecuencia de procesos dolorosos importantes : entonces to-
man parte los c-~rrillos hinchándose y desinchándose en la espiración y en
la inspiración (los llamados }:lobos de las IIU.'jillas). No obst~antc. en los bóvi-
dos. se presenta con más frecuencia la di.metJ mixta, o sea. la dificultad respi-
ratoria. que se intensifica tanto en la inspiradón como en la espiración. ya
que en muchas afecciones del pulmón está disminuida tanto la superficie rcs-
pimtoria como la capacidad elástica pulmonar (tendencia a la producción de
enfisema secundario. en la bronconcumoní~. así como a cnfiserr.a pulmonar
primario. tras una infección). También Jos trastornos circulatorios (insuficien-
cia cardíaca. alteraciones valvulares pericarditis o anemias). y muchas intoxi-
Célciones pueden ir acompañadas de respiración disneica.

Ruidos durante la respiració11


Normalmente. en las inmediaciones del animal no se oye ningún ruido
referente a la re~piración. Sin embargo, en muchas disneas aparecen fcnóme-
Aparato rc ... pir~t urio 11 7

nos sonortlS duramente manifi~.·sll)S. que J eb¡;u ser aclarados en cuanto a su


-.'ngcn y causa.
El eslornudu o la expu lsión vioknta y soplantc de airt: por la nariz y
boca de fDrma repentina y cona {rl!soplido) se observa a c,lns;::cucncia de irri-
tacionl.!s en d iulcrior de Ja nariz. por acumulación d~. sccrecillnes (catarro
nasa)) cuap<.lS extraños (p,tja o parccido.s}. En t!i enfisl!rna p.ulmonar agudo
man ifiesto. llls h0vidos lanzan. dcspués de cad.t espiración. un t¡m•jidv pro-
longad<"'.
Ruidv.l~ ,·stenottcvs. Los estrechamientos en las vías respira torias altas
conduct:n a ruid <'s sincrónicos con la respiración (estridc>res) qul.! tienen dife-
rente timbre. según la localiiación del punto 4ue dificulta el paso de b co-
rriente de aire. Ruidos de coriza (ruidos estenóticos nasales) se producen a
consct:uencia de procesos cstcnosantes en el trayl!cto nasal (influmación de
la mucosa. acumulación de moco. sangre o pus y tumores): es un síntoma casi
~onstantc l.!n la fi~brc catarral maligna. y se man ifiesta más clarament~ du rante
b in."píración. Para loca liza r ~ ~ origen se proc~dcrá a explorar la nariz (pág. 129).
Los estrechamientos ~n la faring.: y glotis se manifiestan c:n rmu¡11idos (ruidos
~st.:n&icos faungcus). por ejemplo. en d infarw de: los ganglios ret rofa ríngcos
,l en lc.)S cst~tdos com~llnsos. C~Isi siempr.: son m~!s intensos l.!n la espiración. y
,,: ~.·sfua7a n al ~omprimir latl.!ralmcnr~ la far ing~. Los c'Sicrtc>rc•s respiratorios
Cruith> cstenótico laríngeo). que. en uca~ion~s se observan tras la fatiga corpo-
raL son relativamente frl.!cuentcs en Jos bóvidos. Entre las causas ucsta~an. lu
tu ben:ulo~is. actith>micnsis. difteria de los h!rnl!ros. cdem;t y procl.!sos supu-
ratlo:; cnn absccsl>~ en la laringe. etc. Al comprim ir la laringc ~on más altns
~n d hlno. y mas dl.!bile~: si s.: tara un orificio nasal. La estenosis de la tr~iquca
'! Jc lc•s gruesos hmnqu ins es extraordinariaml.!nh; rara en los bc.1vidos: -.:n este
~aso se oyen m;js nwrmu/los o zumbidos ) . a veces. l<tmhién Jil bicJ,,s (ruidos
c '\tCnút ÍC(IS traq ul.!ohronqu ialc:-;l.
La tos en los hóvidos. en contra¡·hlsidc.ln a meas c-; p.ecics animales. C!' más
afónica. ya lJUC la glotis pl!rmant.!CI! ahicrt a durante !a c~ piración rcpentimt
asodada a '"lu~lla. Las cau:)as de h.t los son )as irritaciones de las \Ías respi-
ratorias ~upcriorcs ( hum0. poho. niebla. in f!amacioncs. vcrmcs pulmonares) n
de la pleura (pleuritl'i). L~ tos repetida y cspontanca. que rw aparece simple·
mente durante la Hdministración de pienso pulverulento (paja. pienso conc~n­
trauo). así coml) los ncccsos prolongados di.! tus. deben considerarse siempre
L·omo síntoma patológico. Según las características de la tos pueden derivarse
conclusiones sobre la h>calizaci\m de las lesione~ originarias: 1:-t tos seca y
fuertc tndica que el procc.;so c.stá en las vías respiratorias altas. mientras que.
cuando es húmeda y más apagada. se deberá a una bronconeumonía profunda
o :.1 pleuritjs, La provocación artificial de la tos se logra mejor con ayuda de
la bolsa del hocico (conti:nción de la respiración [pág. 1271. En las lesiones
pulmonares graves. la percusión violen~a__<tc la pared torácica actúa también
como excitante de la tos.
Lo relativo al Jono de la voz de los bóvidos se considera en la exploración
de la laringe (p3g. 123). y lo refer~nte a los ruidos respiratorios normales y
JIH Plan d~o.• c1tplor3,;ión clínk3

accesorios apr.:ci;tbks en lns p.ulmon.:s S\! \!1\tudia en la auscultaciún pulmtlnar


(pág. 127}.

A in• n •spirmlo
Colocando los dorsos d\! ambas manos ddant.: de las aberturas nasaks.
se.: comprueba si la t·orrh•me de aire u d uire espirculu es igualmente intensa
en los dos lados. Una corriente desigual indica la existencia de una estenosis
en el interior d\! la nariz (se comprueba obstruyendo alternativamente un ollar).
El aire respirado carece. normalmente. de olor. o. a lo más. éste es dulzaino.
suave. u a vacan. El olor desagradable o pútrido es patológico. Cuando se apre-
cia sólo en un oJiar. la causa estará en la mitad nasal correspondiente: en caso
contrario. habrá que buscarla también en la boca {supuraciones dentarias. nc-
crobacilosis o parecidos) y también en los r .ulmones (neumonía por deglución.
gangrena). El olor a frutas en el aire respirc1do se observa en las vacas de leche
con acetonemia. No todos los que exploran tienen la misma sensibilidad olfa-
tiva frente a este olor a acetona; por ello. esta capacidad debe s\!r comprobada
y mejorada examinando pacientes acetonémicas.

1/ocicv
Normalmente. tanto el hocico como los oll .. n:s están húmedos. r\!cubiertos
de un líquido seroso (producto de las glándulas del hocico). Por tul razón. esta
zona aparece relativamente fría. Un hocico seco y más caliente Cen procesos
febriles generales) c.s siempre patolúgicu. ln mismo que.: cuando se halla fran-
camente.: frío (disminución de.: la temperatura corp.n ral en el fracaso circul;ltn-
rio). Los enrojecimientos y las pc!rdidas epiteliales c.:n animales que lo tienen
depigmentado Sllll índice de.: fotosensibilidad: las erosiones y anillos necrüti-
cos alrededor de los ollares ~on consecuencia de sujeciones brutales por la
nariz. fiebre catarral maligna o enfermedad de las mucosas: finalmente. las
aftas correspondc.:n a la glosopeda. La cl~ra tumefacción edematosa en la zona
del hocico (cara de hipopótamo) aparc.:ce en la enfermedad maculosa y. a vt!ces
en la urticaria.
La secreción nasal desecacla, formando un anillo alrededor de los ollares.
se observa en las citadas enfermedades y en el catarro de la nariz: pero el
mismo síntoma aparece también en Jos estados comatosos y en el botulismo. por-
que el animal enfermo no p.uede lamerse. Por el contnsrio. el flujo n1sal pato-
lógico. que puede provenir de las partes más profundas del aparato respira-
to rio. se aprecia sólo en los bóvidos. casi siempre. tras cuidadosa observación
-examen de la entrada de la nariz. durante algún tiempo, con una linterna- .
porque. en general. estas secreciones se limpian periódicamente con la lengua
y se degluten. El aumento de las secreciones y las hemorragias procedentes de
la nariz se deben a heridas -al ag&rr~r a los animales. introducción inade-
cuada de la sonda nasal- o a inflamaciones . .tumores o cuerp.os extraños · en
las fosas nasales o en sus senos accesorios. Se considerará si el flujo nasal es
uni o bilateraL En el primer caso, la salida de pus a borbotones se obsen•a a
11'}

o-

oc
Faa. 8~.ln~trumcntos para la obtención tk mu\.~tra~ de moco traqu~·al : di.' Brriba abajo. sonda
traqut':~l
oral de: Mulla Cd al:tmbrc: pJr3 la torunda c:stá sacado). cokctor d ~ laringt: d e:
H.autm:tnn. c:a nula traqul.":ll y :tlam~rc po rtatorundas para l.l extracción crucm:a d.!.! muc-~tras
en la tr;ic.tu~·a

menudo. por c:jcmplo. c:n d c!mpic.:ma dd sc.:no frontal. La sc.:crcc10n o el exu-


dado se c:xaminan mc.:jor sobre una surxrficic.: de.: cristal (portaobjc:tos). Habrá
qu~ considc:rar la cantidad (abundante! en la fic.:brc: catarral maligna y en d
empiema de.: senos accesorios). Ctllor (normalmente. claro. sc.:roso como d agua :
c:n otro caso. blanquccino turbio. purulento o hemorrágico. con un tono rojo
hasta rojo pardo; cuando conticne rcstos dc alimentos. la totalidad es gris
verdosa); consistencia (normal: ~tcuosa ; si no. mucos4t. con fltkulos. coágulos
o costms): olor (normalm~ntc. no huele.:: cn otro C4lSO. cl olor pucdc scr indc-
finido. cuando hay dcstrucción dc cpitcl io. o dcsagrad~1blc y pcnetrantc en
la dcstruccidn dc tejidos profundos) y elementos accesorios (normalmcntc ., no
contiene.: ninguno; dc lo contra rio. pucde h¡1bcr espuma de finas burbujas.
débilmente enrojecidas. en el edema pulmonar; espuma de grandes burbujas
con restos alimentarios cuando se trata de.: saliva. y coágulos hemáticos o san-
gre fresca. así como partículas de.: alimentos y vcrmes pulmonares).
De forma análoga a la descrita sc estudia el ~spwo expulsado durante la
tos hacia la boca o la nariz. y que debe considerarse siempre como patológico.
En determinados casos - sospccha de tuberculosis. actinomicosis o micosis
de los pulmones- es interesante procurar el examen bacteriológico o micoló-
gico del esp.uto. No obstante. tanto la boca como la faringe de los bóvidos
suelen ser muy ricas en micobactcrias y hongos apatógenos. que dificultan. en
gran manera. la valoración de los datos exploratorios obtenidos en el esputo
o en las muestras de moco tomadas allí; por ello son preferibles par.a este fin
las muestras del moco traqueal Para obtenerlas se utiliza con preferencia la
sonda bucotraqueal de Müller (fig. 85). que se introduce con el añimal bien
fijado y mantenido con el cuello y la cabeza estirados. primero siguiendo el
paladar para pasar sobre la tuberosidad lingual. hasta llegar a la faringe. En
1:!0 Plan de c:<ploración clínica

f lt:s. 8tl y 8 7. Ohknción d ~ un:l


mu...-,lr;J d~ mnco trJQih::tl con la
~onda or.•l d..: ~hi lla.

rll> . Sh. lntml.lu.;c;i,)n ~.: n l.t trJ·


'IUI.'a

't

Fu; . 87. Momento


d~ coloc:u la torun-
da en el tubo de
cn:-.ayo

este momento, el operador sujeta la laringe con la mano libre y mueve la sonda,
siguiendo esta guía. hacia delante y atrás. •buscando• (fig. 86). La entrada en
la tráquea se aprecia bien a través de los anillos de la misma ; ~r otra parte.
cuando se ha introducido correctamente, el animal reacciona tosiendo de manera
l \ ~tl"1 ¡\ lf 1

1 10. SS. Seno.. .H:~o:t:~orio.. en lo, hthtdo, (~11u l , pordón .lhor.ll


dd ,(110 n.t,.tl . :11ul o ..curo . mt>r.túu y violcl.a, porc:ionc:.. or.tJc,
tkl mt,mtl : .1m.anllu. ,~·nn m.t'ill.u : s>.mJu. ,~·nu n.a.... l J ur...al

F1o. 89. Situación y cun.o del esófago (p:1rdo). a f como topogrnHa del corazón en un bóvido
Aparato re!opi r~tt orio t~t

inmc.!diata. Ll~gado ~Sh! momento. la varilla que lkva la torunda se empuja


un poco y se mueve en la tráque:.1 varias veces hacia arriba y hac ia abajo. con
In cual se o riginan violentos estímulos tu. ígcnos. y la torunda se emp:.1 pa con
d moco o con el exudado. A continuación se reti ra la va rilla. hasta introduci rla
en la vaina de la sonda. r~sguardándola en ella y extrayendo. por último. todo
d aparato. Para termin:.1r. se lleva la to runda. con las precauciones de asepsia
n:.lturales. a un tubito de ensayo (fig. 87). Los proced imientos crue ntos p:tra

obtener estas muestras propuestos. •en los métodos de lucha contra la tubl!r-
culosis,, r-or V oN Ü STERTAG. y que se reali7.aban con la ayuda de la llamad a
cánula traqueal. que se im¡:lanta en la zo na ventral del cuello. en el interio r d e
la traquea. así como el fundamentado en el colector del moco faríngeo (fig. 85).
han sido totalmente abandonados. dadas las man ifiestas desventajas que mos-
traban. Asim ismo. la sonda nasotraqueal de goma de V oN H oNt:. utilizada
para los mismos fines. hoy sólo tiene impo rta ncia histórica.

Fosas nasalt!s y senos accesorios ·-


La exploración de las fosas nasales incluye la inspecc1on de la totalidad
de la nariz y de la regió n fronta l. así como su palpació n y percusió n externas.
Pl.tn de explorad'-~ " clínica

El interior de ha nariz puede er sondado y observado por cndoscopia: en caso


necesario está indicada tumhién la trepanación exploradora de los senos fron-
tales o maxilares.
En la inspc.•cción exrenw hay qut: p¡cstar atención a has heridas y erosiones
(actinomicosis. osteo fibro ma o osteosa rcoma. empiema y cenurosis). Los au-
mentos de volumen se examinan por palpación para apreciar la consistencia.
facilidad de d~slizamiento y sensibilidad al dolo r. La percusión de las fosas
nasales y de sus senos accesorios. ent re los que descatan por su impo rtancia
los d os frontah:s. se realiza con el extremo ro mo de un pcquet1o martillo per-
cutor (fig. 90). comparando siempre el lado izquierdo con el derecho. Normal-
mente. sobre los senos se aprecia un ruido alto y claro. s in dolor manifiesto.
El empiema o rigina. po r la plenitud del seno debida al contenido purulento.
una matidez y. casi siempre manifiesta sensibilidad dolorosa. La pt~rmeabili­
clad de la ví:l nasal se comprueba introduciendo una sonda para bóvidos. más
blanda y fina ( 16 mm de diámetro) que la utilizada para los c!quidos. El inte-
rior pucde inspc:ccionarse sólo a simple vista y con una linterna en su cuarta
parte anterior. a(:roximadamente: para reco nocer posibl~s anormalidades en
zonas más profundas se recurre a la rinoscopia. por ej..:mplo. con el endoscopio

<9

Fsc . 91 . Jnstrum1.-ntal para cndoscopia d e las cavidades orgánicas. De arriba abajo, troca r para
introducir el endo copio en Ja cavidad abdominal, endoscopio d e Li~ss. c:abl\! de contacto )
transformador c:on regulador de tensión

de Liess (fig. 91). y con este método pueden obser\'arse también la laringe y la
faringe. El aparato se introduce por el meato nasal del animal. previamente tr.t- ·
tado con tranquilizantes (pág. 24) y que se anestesia. además. superficialmente.
(pág. 26). hasta llegar a la faringe. y. una vez allí. se inspecciona el interior
Aparaln r~ ,p iralurio 123

F u ;.;;_ 91 y 93. Fa r in~oto y llringoscopia con d espéculo tubular. lzt~uic rda , fijación y explora-
c ión : dl!r~ocha. cuadro cndo:~eó p ico de la laring.:

según la necesidad. moviendo el instrumento hacia delantl! o atrás o dándole


vudtas. En el interior de la nariz habrá que prestar atención al enrojecimiento.
tumdaccionl!s. nódulos. pústulas. erosiones. úlccms. heridas y cicatrices de
la mucosa. así como a la presencia de secreciones. sangre o pus. y de tumores o
di! cuerpos extrai1os.
En los s,·tws acct•sorios los padecimientos más corrientes de los bóvidos se:
centran en el seno nasal. dividido. aprmdmadaml!nte. desde el centro de la
frente en dos mitades. derecha e izquierda. por una lámina ósea (fíg. 88). La
apertura de estos senos. divididos interiormente en dos o trl!s compartimientos
nraks y en otro paranral. con fines diagnósticos. se reali7.a. bien separando
d cuerno akctado. o por trepanación . La técnicu operatoria se describe en el
tomo de enfermedades de los bóvidos.

Farin¡.:t• y /arill~!C'

Pum su examen. se recurre a la inspección. así como a l~t palpación ex-


terna e interna. Además. hay que considerar las características de la voz del
paciente.
La inspección externa p.roporciona sólo datos apreciables cuando existen
manifiestas variaciones anatómicas en la región de la faringe y de la laringe.
La inspección interna con el endosco¡:,io (fig. 91) es relativamente aplicable en
)a práctica; la observación con ayuda de un espéculo tubular de amplio diáme-
tro y resistencia. que se introduce por la boca. proporciona. por lo menos.
iguales resultados (figs. 92-93). Hay que prestar atención a las anormalidades
en la mucosa. asimetrías o aumentos de volumen. sobre todo en la entrada
de la laringe (edema. tuberculoma. actinomicoma. membranas difteroides) y en
1~ hendidura faríngea (abscesos. ganglios retrofaríngeos). Con ayuda de una
Plan t.k cltplnración clínica

cucharilla i ntroducid:.~ u truv¿s dl.!l espt!culo ru~dcn tomurse. hajo observadón


directa . en caso necesario. pe4ueñas muestras de tejido. para dc<.:tu;tr ulte-
riores i nvcst igacion..:s.
En /a palpación ex1am1 hay que c!xaminar las posibks scnsihilidades do-
lorosas. asimctri'"ts. así como los aumentos de volumen en las Zl1nas de la farin-
ge y laringe. comprohando. al mismo tiempo. si los ruidos estl~nóticos existen-
tes (p:íg. 117} se rduc:rzan al incrementar la presión externa. Ap~rtc esto. se
inspeccionan tambi~n por la palpación los ganglios regionales (p:íg. 88). La
ulterior palpaciún i111~r11a permite obtener información sobre el tamaño y con-
. istenciu de las lcsionc:s. así como de los posihks defc:ctos de: hls partes rro-
fundus. y permite también explorar con el dedo el interior de la laringe. Más .
detalles sobre esto se darán en la exploración de la cavidad bucal (p:íg. 140).
Normalmente:. las hembras vacunas dejan oír su \'V: o bramido relativa-
mente con poca frecuencia. sobre todo antes del suministro de alimentos. du-
rante el mismo y a la hora del ordeño. así como durante: el celo o cuando
~e les quita el tern..:ro. Los terneros pequc!ños balan con más frecuc:ncia . Pl1r el
contrario. los toros adultos emiten comúnmente bramidos y rugidos agresivos.
Un comportamicnto parecido. con bramidos permanentl.!s y repetidos. a h.,
largo de distintos períodos. lo muestran las v:tcas con degeneración ovárica de
grande~ quistes (ninfomanía). a las que se llama l>rcmwclurns: J:Or el contra·
rio. el hramido de la vaca con rabiu es más suavt: y prolongado. y a veces
sube de tono. Los tumores en la cavidad craneal pul.!dcn producir pérdida de
la voz o influir sohre l.!lla. Los gemidos (largos quejidos o bramidos. ~uspiros
~o rtos} se ohserv¡m en padl.!cimiento~ gravl.!s. y casi siemprl.! dolorosos. situ~t­
dns en el inh:rior o fuera del ap.arato respiratorio <enfisema pulmon¡tr. neu-
monía. rctic-u/u-p('ritonitis trmmuitica y otras).

T rcíc¡uea
S<11u es ascquihlc a la l.!xploración la porcton cervical de la tráqul.!a. que
~e examina por in.rp<•cciún. pa/padcí11 y. en caso necesario. por mtsndt 1tcicín.
Hay lJUI.! prestar atención a las heridus. variaciones de volumen y sensibilidad
a la presión. Los ruidos estenóticos (pág. 117) l.!n d interior de la tráquea son
muy raros en los bó\ idos. y se localizan mejor con el fonend oscopio. El son-
dai<' para fines exr:loratorios no es corril.!ntc en estos aninmles. Para lo rdati vt'
a la obtención de muestras del moco traqueal. véase página 119.

Pulmmu•s y pleura
Para Ja exploración de los pulmones y de la pleura se recurre. además de
al examen de los movimientos respiratorios (págs. 68 y 118). a la percusión y aus·
cultación del campo de proyección pulmonar. Este último método proporciona
datos más precisos si se contiene previamente la respiración del animal du·
rante unos momentos. Para la diferenciación etiológica de un padecimiento
pulmonar diagnosticado clínicamente son precisos. al mismo tiempo, Ja prueba
1:!5

tub\.!rculínica. d exam~n de las h~ct:s para los vt:rmes pulmonares o la obtcn-


ciün de una muestra dd moco traqueal. Sólo en casos muy concretos es im·
prescindible una punción de la cavidad torácica o una rocntgenografía de los
pulmones.
Campo pulmonar. En los bóvidos. además dd ca mpo torácico ~xistt: tam-
bi~ n un ca mpo pulmona r preescapular (fig. 94). Este último está debajo de
la musculatura de la csp:.l lda. y st: extiende desde la articulación dd hombro
hasta la mitad de la escápula. aproximadamente: según d grosor de los mús:u-

FIC; . ~ . Zon~1 pn:.:~apu iM y tor:1cica dd pulm,\n de lo' hóvido'\ (linea d e tróllO continuo) : en
nt.1 última. 1a lona vcntr:tl con l.1 m:liKkt c:.mJflca rclativ.1: arcada co, tal. Hn ~·a d e tr:11.o'
Interrumpidos

los y el estado de carnes dd animal. ti~ne una anchura entre 2 y 5 dedos. Para
la exploración clínica desempeña un papel secundario. El campo pulmonar
tor.ícico es relativ-amente pequeño en los bovinos. dado el escaso número de
costillas ( 13 en los bóvidos. 18 en los équidos) y la posición del diafragma.
Está limitado. dorsalmente. por el borde laten.tl del músculo dorsal. y craneal-
mente. en la parte superior, por la orilla caudal de la escáp.ula y por los an·
cóneos en la parte baja. Según el estado de carnes y la musculatura del pa-
ciente. los límites anteriores describen una línea convexa cranealmentc o incli-
nada ; los animales muy bien alimentados muestran esta línea en forma de
arco. suavemente dirigido en sentido caudal. Los límites posteriores del campo
pulmonar se extienden desde el extremo-superior del penúltimo espacio in·
tercostal (XI). describiendo un ligero arco que pasa por el centro de la 9! cos·
tilla y alcanza. aproximadamente. dos anchos de dedo por encima de la punta
del codo, para junlarse con la línea del límite anterior y de la zona de matidez
Plan ,,k ~~plorac:ión cHnic;\

cardíaca (fig. 7 J ). Por el lado derecho. la parte supaior Jd Hmit~ caudal ~e


extiende. generalmente. algu más hacia atrás. por el ancho de uno o dos dedos
(aprox imadament~. sobre la 11." costilla) que en el lado i1.quierdo. en el cual
se empuja algo hacia delante por la masa de los prcc:srómagos (aproximada-
mente. sobre la 11 .• costilla).
Pt'rcusidn. Se realiza en un ambiente tranquilo utilizando un martillo
pequeño y un plcxímctro que no rebase. en anchura. la de los espacios inler-
costales; también pueden emrlcarse los dedos. Para obtener resultados segu-
ros se necesita práctica y experiencia. Los golpes se dan con el martillo sujeto
entre el dedo pulgar y el índice. dejando que la mano se mueva libremente por
la articulación de la muñeca. De este modo se golpea con suavidad sob re el
plcxímetro. sujeto firmemente sobre su posición. Para distinguir los límites
pulmonares se percute con suavidad. al objeto de diferenciar con toda clari-
dad las calidades del sonido. Normalmente. en la región del campo pulmonar
se produce un sonido claro (•sonido pulmonar lleno•). El radio de acción de
la percusión en la profundidad del tórax se extiende sólo hasta 7 cm. aprox ima-
damente; las lesiones situadas a mayor profundidad apenas son determinables
por el método. Para originar una matidez. las condensaciom:s del tejido pul-
monar han de tener. por lo menos. el tamaño de un huevo de gallina hasta el
de un puño.
Primeram~ntc s~ comprueban Jos límites caudah:s dd ca!llpo pulmonar pnr
medio d~ la pt.n:usión lwri:.vma/ (fig. 95. líneas 1-5). Es más fácil en el lado
derecho. donde el campo se limita por la matidez hepática (pág. 174) y la del
librillo (pág. 162) que c:n d lado in¡uierc..lo. donde puede obtenerse un sonido
pen:utnrio parecido al pulmonar en la 7.ona dorsal de la p:.anza (pág. 149). El
campo pulmonar torácico se extiende en dirección caudal. en el enfisema pul-
monar local n g~neral y en d neumotórax . Por el contrario. se dirig~ hacia
delante en la sob recarga de los preestómagos. dilatació n y torsión del cuajar
o del ciego. aumento del tamaño del hígado. 41Sdtis ~ hidroamnios y en la
gestación avanzada: las pericarditis elevan hacia arriba el límite desde su
parte ventral.
Seguidamente se pnx:ede a la percusión \'<'rtical. que se inicia a lo largo
de los límites craneales del campo pulmonar (fig. 95. línea 6). para seguir
progresivamente en dirección caudal en los espacios intercostales (fig. 95.
líneas 7-13). cada vez. de arriba abajo. para determinar así las p:osibles altera-
ciones de los sonidos ¡;ulmon:ues normales. Hay que prestar particular aten-
ción a la zona situada inmediatamente por detrás de la matidez cardíaca (pá·
gina 95). en el campo pulmonar. que es la que se llama sector de con1e11ido
gaseoso (fig. 95. líneas 6-8). El sonido alto. hasta timpánico. se produce sobre
zonas enfisematosas (más o menos extensas) y cavernas llenas de aire (local).
así como en el neumotórax (general). Las matideces circunscritas aparecen
sobre focos neumónjcos hepatizados. grandes nódulos (leucosis o tuberculosis
de los ganglios externales). en la zona correspondiente a porciones gástricas
prolapsadas, así como en el intenso engrosamiento de la pleura. La acumula-
ción de líquidos (hidrotórax) o de exudado purulento producen matidez en
1~7

b zona ventral dl!l campo pulmonar. con unos límites dorsales. genl!ralmente
muy claros. por una clara línea horizontal.
Para la pt•rcusión du/ormm se utiliza un martillo percutor pesado o. en caso
dado. uno ligero de carpintero ; por lo demás. se procederá como en las r.rue-
bas dd dolor para los cuerpos extraños (pág. 158). Con este procedimiento se
produce dolor en el campo pulmonar. sobre todo en las pleuritis (que. cir-
cunstancialmente. pueden ser tr<tumáticas) y en el enfisema pulmonar. En

Ftci. 95 . P~ rcu"i,) n en la /.Olla ruhnon.u toractca . Uru ve¿ fiJados lus limite' calk.l.Jics r or
J"~rcu ~iún ho r iLontal CHnea<o 1-.S). ,e n.~llil.a l.t pcrcu, ión pcr~ndtc ul a r (l hll":l' h·IJ ). ob~rvando
los posihlcs punto~ d e m .ttidc:t. : hay I.IUC prc tar :atenció n a l.t lOna di! matidez. rcl:uiv:a c:ardiJca
(r:ay:ado) y •al dngulo con a~re • llituado c:au~J:almc nte a éste (lineas 6, 7 y 8); sonidos pcrcutorios :
O = dar o pulmonar : • ~ matidet relat i v:~ (corazón . zonas dorsales del intc,tino): e :=o matidez
p rogrc~i va ha ~ la nhsoluta fmu ~culatura. h ig:Jdo, prccstómago" y 7.00a'l vcntralcs d e intestino.
co;tcrnt\n)

ocasiones se produce también tos. Las pulmonías p.uras. po r el contr.uio. son


prácticamente poco dolorosas.
Auscultación. Para auscultar el campo pulmonar se utiliza un fonendos-
copio. por ejemplo. el de Gotze. pero también es posible la auscultación di·
recta. aplicando el oído a la pared torácica cubierta con un p.añuelo. Con la
campana del fonendoscopio aplicada fuerte y uniformemente. se van exami-
nando ambas partes del campo pulmonar. empezando por la parte dorso-
craneal, para continuar en dirección caudal. con intervalos de tres a cuatro
dedos. y luego hacia abajo en líneas sucesivas, procurando auscultar en cada
p.unto. por lo menos, uno o dos movimientos respiratorios. La mano libre se
apoya sobre el dorso del animal. Se consigue hacer más manifiesto cualquier
ruido respiratorio patológico recurriendo a una conlención pasajera de la
1~te Plan d..: cxpiMa::ión clin il.'a

FH •. ')6 . Conh:nd,\u J~: 1:1 n:,piraci,)n con una hol-;a t.k lo:Oill3 p.tr:l rdorl:H lu-. r u1do.¡
pulmon:l rl.'s

respirucum. Para dlü se coloc~t


al paciente! - tapándoll! el hocico y la boca-
una bolsa de goma fácilmente dilatable. que se mantic.!ne en su posición hasta
observar en el animal síntomas de intranquilidad (fig. 96). o se le tapan los
ollares con un par1o humedecido. Tal contención de la rcspiraci<.Sn dt:be ser
evitada cuando se ha diagnosticado. por la percusión. un enfisema pulmonar.
rara no empeorar el curso del p.roceso. En la auscultación - para la cual se de·
bcn uprovechar. sobre todo. los primeros movimientos res piratorios profundos
que se realizan tras contener lu entrada del aire- . hay que prestar atención a
la exacerbación de los ruidos respia~torios normales. así como a la posible
aparición de ruidos patológicos y al tiempo necesario para que el animal re·
cupere la normalidad en la actividad respiratoria: también hay que observar
la tos que se produzca por la citad~ contención (pág. 117).
Ruidos respiratorios normales. La figura 97 muestra la distribución de
Jos ruidos que se escuchan normalmente sobre el campo ¡;ulmonar. El mur-
mullo vesicular se ausculta sólo de forma predominante en el tercio dorsocau-
dal del campo torácico. Por el contrario. en el resto de la zona. así como en la
pr(!escapular. se escucha en Jos bóvidos un ruido respiratorio mixto, formado
por el murmullo vesicular. jun~o con la respiración bronquial propagada. El
murmullo vesicular es un ruido respiratorio que se puede imitar poniendo
Apar.1to re~piratoriu 12')

los labios como para pronunciar la ktra V. y se origi na por el múltiple choque
de la corriente de ai re en los bordes dd árbo l alveolar. Por el contrario. la
resp.iración bronquial es un ru ido cstcnótico que se produce en el sistema tu-
bular relativa mente rígido. compuesto por la tráquea y bronquios. y que se:
imita fonéticamente pronunciando en la espiración la letra ch. y se debe a los
torbellinos de ai re que se forman en los estrecham ientos naturales de las víus
respiratorias altas. Tras contener la respiración. tanto el murmullo vesicular
como la respiración · mixta se refuerzan considerablemente en la auscultación.
Ruidos respiratvrius plUológicvs. El murmullo vesicular se debilita o
dc:saparcce cuando la pared torácica es muy gruesa (ani males cebados. edemas.
engrosamientos pleurales) y en aquellas zonas en las que el tejido pulmonar
no contiene aire (neumonía. edema p.ulmonar. qu istes equinocócicos). La res-
piración vesicular reforzada se ausculta. por el contrario. en la disnea (i nspi-
ración profunda) y sobre zonas pulmonares enfisematosas. El soplo bronquial
aparece reforzado. sobre todo. en las estc:nosis de las vías respiratorias altas
(laringitis. traqudtis. bronqu itis). y entonces puede enmascarar completamente.
en dctc=rminadas circunstancias. el murmullo vesicular. Sobre las zonas neu-
mónicas se ausculta mejor. gracias a la más fácil conducción de los ruid os por
los h:jidos hepatiwdos (soplo tubárico).

Fu;. 97. Oi~tribución de los ruid os rcspir:uorio normales !'obre el c~ampo pulmon:1r tor:ícico:
• = murmullo vesicul.tr. e =rcspir.1ción mixta

Además de las citadas variaciones de los ruidos respjratorios fisiológicos.


han de considerarse como patológicos todos los ruidos accesorios relacionados
con la respiración. Los estertores o crepitaciones de burbujas finas se produ-
9. R osENIIUGEII : Explor:u:lón clfnica del aan::ado vacuno.
1JO Plan de exploración clínica

c~n al pasar la corriente de aire por las hendiduras alveolan:s y los pequeños
bronquios. en el ~nfisema pulmonar. edema y la neumonía reciente. Los t!S-
tertores húmedos se auscultan sólo rara vez en los bóvidos. Se producen cuan-
do los bronquios contienen líquido. a través del cual burbujea d aire (edema
pulmonar. hemorragia pulmonar rccic11te. bronconeumonía catarral inicial.
verminosis pulmonar. neumonía por deglución). El ruido se oye como burbujas.
crujidos o borboteos. y se diferencian Jos estertores de pequeñas y grandes bur-
bujas. Los procesos innamatorios. dado su alto contenido en fibrina. dan casi
siempre al aparato respiratorio de los bóvidos una consistencia áspera. y for-
man en los bronquios tabiques y prominencias que vibran al paso del aire.
originando los ruidos crepiumtt•s sl!cos. Éstos. que se manifiestan como gemi-
dos. pitidos. sibilancias o ronquidos. suelen permanecer largo tiempo con el
mismo tono y en el mismo emplazamiento, al contrario de lo que sucede con
los crep.itantes húmedos. y acompañan a la brvnconeumonla cutarral y a la
purulema a\·anzadas, así como a la neumonía crupal. No obstante. cuando
tales ruidos permanecen en el mismo sitio durante varios días. o hasta semanas.
habrá que considerar la existencia de graves lesiones anatómicas en el terreno
pulmonar. como nódulos tuberculosos. abscesos. quistes de equinococos u otros
parecidos. Al moverse las hojas pleurales. alteradas por los procesos inflama-
torios. se producc:n. raramente en Jos bovinos. manifiestos ruidos de roce
(frotaciones. raspaduras). p.orque los exudados acumulados en el espacio pleu-
ral impiden el roce o lo disminuyen.
Los ruidos siguientes. que rued\!n apreciarse \!11 la auscultación de los pul-
nmnes. no dcb\!n considerarse como ruidos respiratorios acccs"uios; temblorcs
muscularcs (sacudidas dc la coampana dcl funcndoscopio). crcpitaciones de los
pelos. degluciones. eructo. rumia o movimientos de los r.rcstómagns.
La n•cupt•rud/m n•.,·pirmoritt después de la contención . o sea. el tiempo que
se mvierte en recuperar la frecuencia normal. cs. (X,r lo general. de uno o dns
minutos. siendo patológicos Jos períodos más largos.
Entre los métodos exploratorios adccuados para comprobar la etiología
de un padecimiento pulmonar diagnosticado se hallan d t'Xamen de las hec<'S.
para comprobar la existencia de \'t!flllt dd pulmón que se estudia en la pági-
1
.\'

na 172. y la obtC'nción d(• mueJ·tras de moco trcu¡m•cll, que se trata en la pág. 119.
Para la prueba tuhacu/Fnica illlradérmica se recorta el pelo en una super-
ficie del tamaño de una caja de cerillas. a un ancho de mano por delante de la
espina de la esr.alda. aproximadamente a la mitad de su altura. y. tomando
un pliegue cutáneo. se mide con un cuthpetro de muelle. Luego se procede a
la inyección intracutánea de 0.1 c. c. de tuberculina en el centro del pliegue.
empleando una jeringuilla de tuberculina a propósito (tal como el instrumental
de Stuttgart); la posición correcta del líquido en la piel se comprueba palpando
con el dedo (es fácil notar un abultamiento como una lenteja). La reacción
debe leerse no antes de las 72 horas ni después de las 96. Para ello se vuelve
a medir el grosor del pliegue cutáneo en el punto de la inyección (ob~eniendo
la cifra del incremento real al restar las anteriores). y se comprueba la sensi-
bilidad dolorosa en la zona apretando suaYemente la piel entre los dedos.
Aparato n:-.piratoriu 131

Los datos se valoran de a~uerdo con el cuadro siguit:nte :


Negativo; Aumento de grosor inferior a 1.5 mm. Punto de la inyección. in-
doloro ; sin otras alteraciones.
Dudoso : Aumento de grosor inferior a 3 mm. Punto de la in y~~.:ción . casi
indoloro: no hay alteraciones manifiestas.
Posit ivo: Aum~nto d~ grosor superio r a 1.5 mm. Punto de la inyección. débil
o intensam~nte doloroso~ algo pastoso o francamente blando. Con
o tras alteraciones o sin ellas (aumento del calo r. enrojecimiento.
infarto de los linfáticos. exudación).

Para dif~renciar en los bóvidos las r~acciones positivas tuberculin icas ines-
pecíficas (es decir. producidas po r M . tuberculosis avium, M . parutuberculosis
o micobacterias apatógenas). que se observan a veces. de las específicas
(por inf~cción co n NI. wberculvsiJ· bo,·is u lw minis), es adecuada la tuber-
culización simultánea con tuberculina bovina y aviar en dos puntos distin-
tos. Hay que aceptar una reacción inespecífica cuando. siendo negativa o
dudosa la reacci6n a la tuberculina bovina. d a uml.!nto del grosor de la pid
en el punto de inyecció n de la a viar es de 3 mm o superior. o cuando. con
reacción positiva a la tuberculina bovi na. la de la a via r es <k 3 mm como mí-
nimo o supera esta cifra.
La pundvn eh• la cm·it/ad torcídca para detectar la acumulación de líquidos
en el espacio pleural. se realiza rara vez en los bóvidos. Para dio se utili1.a una
cánula gruesa. de 100 cm de longitud . <.¡UI.! se enclava. tras preparar y desinfec-
tar la riel. algo lateralmente de la Vc' IUI .\'llhcutcÍIIC'll tlt'l abclomen. en el V o V 1
csracio intercostales. ¡1spiranuo lentam\!nt~ con una j\!ringuilla. Dada la ca-
racterística particularidad que tienen lns bóvidos de prod ucir adherencias con
Jos productos de la inflamaci(>n. a veces se obtiene poco Uquidu o no se ob-
tiene ninguno. La muestra de la punción se cxamin~• respecto al color. olor.
consistencia y composición : trasudado (seroso. claro. sin olor y líquido). ex u-
dados (turbios. purulentos. con coágulos. conti~nen fibrina y células: a me-
nudo. mal olor) o sangre.
La exploración rm•nt;.:eno/úgica del tóra x se aplica s'">lo en los puntos do nde
se dispone de las instalaciones adecuadas rara el caso. Los datos que propor-
cionan pueden ser interesa ntes cuando existen focos tuberculosos calcificados.
quistes de equinococos. así como lesiones traumáticas pulmo nares JX>r cuerpos
extrdños procedentes del estó mago. y fract uras de los huesos torácicos y
otros más.

Pared torácica
En la exploración del aparato resp!!ato rio hay que prestar atención tam-
bién a la pared del tórax. para descubrir posibles enfisemas cutáneos, edemas.
hematomas (págs. 80 y 81). así como fractums de costillas o del esternón y heri-
das abiertas, que pueden tener relación con los padecimientos del aparato respi-
ratorio.
132 Pbn d~ explor3ción clínica

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Aparato digestivo

Generalidades

La posición particular de: la clínica de los bóvidos se: fundamenta. sobre


todo. en las características propias del ap& trato digestivo de estos animales.
Para comprender las polifacéticas alteraciones. sobre todo en el territorio de
los preestómagos. se requieren conocimientos básicos de anatom(a del aparato
digesti~. fisiologra de los fenómenos de: la digestión. así como de: las p.articu-
laridades de la alim\!ntación. Durante la explo ración dd aparato digestivo se:
observan. desde lejos. las siguientes funciones. interrogando sobre los detalks :
apetito y toma de los alimentos. sed y b\!bida de líquidos. rumia. erupto. vó-
mitos y defecación. Despul.!s el que explora se acerca al animal. y examina
sucesivamente el mismo camino que r\!corr\!n los alim\!ntos; cavidad bucal.
faringe. esóf•tgn. panza. bonete. librillo. cuajar e intestinos. Por último. S\! ex-
ploran d hígadu. cavidad abdominal y pared c.Jd vientre. La exploración com-
plementaria del alimento. líquido de panza o mu'--stras d\! h\!ces sude ser de
gran valor para el c.J iag.nóstico de padecimientos en d aparato digestivo. En de-
terminados casos es necesaria la punción de abdomen. la htparo'ieopi;t. así como
la apertura y explor'"tcit)n de la cavidad abdominal y de lus preestómagos.

Plan de lo exploración
A pelito
El impulso o instinto de ingerir alimentos se considera. con razón. como
uno de los síntomas de mayor importancia para la salud del animal. Normal-
mente. los bóvidos que no están satisfechos ingieren. el pienso que se les ofre-
ce. con voraz apetito. rápida y totalmente. sin interrupción. siempre que el pienso
sea suculento y conocido por el animal. Muchos bovinos. por ejemplo. des·
precian alimentos concentrados •extraños,., pese a que tengan unas caracterís·
ticas perfectas y buen sabor. Por ello. para comprobar el apetito se deben ofre-
cer al animal sucesÍ\~amente varios piensos (hierba. heno. ensilado. remolachas.
recortes o peladuras) ~ entonces se observa cuál de ellos se prefiere. Esta prueba
no se sustituye simplemente por el interrogatorio del dueño. ya que el contenido
del pesebre vado puede haber sido ingerido por los animales de las plazas
vecinas. Además. es muy importante observar todo el proceso durante la in·
gestión del pienso (pág. 135). Según el tamaño carporal y la situación (período
de lactación. gestación) de cada animal. así como la composición del alimento
Aparato digc,tivo l.U

(sobre todo su contenido en hidratos de carbono. proteínas y fibra) . la cantidad


total del día. sumando los tres piensos fundamentales . varía en los bóvidos.
Para un establo de animales adultos se administran. aproximadamente. 5 a
10 kg de alimento grosero. 3 a 8 kg de concentrados y 20 a 40 de verde.
melazas o de remolacha.
La aust"'ncia o disminución dd apetito puede tener funda mento en la cali-
dad del pienso (estropeado. podrido. mohoso. helado o sucio) o en un p.adeci-
miento del aparato digestivo. que disminuyen la prensión o utilización del
pienso (inapetencia primaria). pero no obstante. y en no raras ocasiones. el
apetito defectuoso se debe también a circunstancias accesorias (alimentos no
corrientes. celo. ambiente extraño). o a padecimientos de otros órganos no re-
lacionados directamente con el aparato digestivo. sobre todo cuando está
trastorna4o el estado general p.or procesos dolorosos infecciosos o tóxicos
(inapetencia secundaria). Se distinguen los siguientes grados en los trastornos
del apetito:
Apetito disminuido. El animal come csin alegría• o ingiere sólo una
parte de la ración en los padecimientos poco serios.
A pelito ~·ariablt!. Corresponde a procesos de curso también variable o a
un padecimiento recidivante (por ejemplo. dilatación dd cuajar. cuerpos extra-
ños clavados superficialmente en el bonete).
Jnapett'nciu complt•ta u cmort•xia. Se obser...-..t en las enfermedades graves
permanentes.
El apt•tito que se dirige sólo a determinados alimt'ntos, así como el apt•tiw
mu,rmal (pica. alotriofagia) por productos extraños se deben a trastornos me-
tabólicos o carenciales. sin que haya especificidad para uno de ellos. Así. el
lamer y roer las partes inmediatas. beber aguas sucias. ingerir excrementos.
tierra. m~ldera. pelo. y otros. es indicación de insuficiente aporte de sales mi-
nerales (cloruro súdico. fósforo) o de oligoelementns (cobre. cobLllto). y son
hechos que se observan también en la acetonemia.
La rt'cupercwión del apetito es un signo de fa vorable pronóstico.
Para confirmar las sosr-cchas de inadecuación cualitativa de los alimentos.
o hasta de toxicidad . se recomienda enviar una muestra del pienso (0.5 a l kg
de todos los componentes de la ración. empaquetados aparte) a un instituto
especializado en tales investigaciones. En el informe que acomp.aña a la mues-
tra hay que indic;ar. junto con los síntomas de la enfermedad presente. la can-
tidad que los animales reciben diariamente de las distintas partes. y la ca-
rencia o el tóxico que se sospecha existe.

Ingestión de los alimentos


Si es posible. se efectúa la observación con el animal en su plaza. com-
probando su comportamiento para compararlo-con los vecinos sanos. En par-
ticular hay que prestar atención a los siguientes:
Prensión de los alimentos. Los bóvidos toman el pjenso fundamentalmente
con Ja lengua. y las harinas, también con los labios. Esta operación. que nor-
J36 Plan de exploración clínica

malmente se realiza con actividad, esti trastornada o disminuida cuando hav


dolor en la cavidad bucal (inflamaciones. heridas o infecciones de la lengu,;.
fracturas maxilares. cuerr-os extraños). así como cuando la musculatura de la
masticación está contraída (trismo. como en el tétanos) y en los espasmos y
parálisis (rabia. intoxicación por plomo)~ además. en el botulismo avanzado
la lengua cuelga fláccida fuera de la cavidad bucal (fig. 51).
Masticación. En Jos bó\'idos tiene más significado de moler o triturar
que de morder. y es más superficial durante la ingestión de los alimentos que
durante la rumia (pág. 137). Los trastornos de la masticación pueden ser origi-
nados por los más diferentes procesos inflamatorios dolorosos y por lesiones
no inflamatorias de la lengua (actinomicosis. glosop.e da. fiebre catarral ma-
ligna). de Jos dientes (inflamaciones en la cavidad dentaria. muelas superpues-
tas) o de las mandíbulas y carrillos (actinomicosis. abscesos. fracturas. cuerpos
extraños clavados). También los Uamados espasmos o parálisis de los 1111Íscu-
lvs masticadores disminuyen o dificultan la masticación. En aquellos últimos.
sobre todo en el botulismo. el alimento puede caer de la boca. La masticación
permanente en vacío aparece por alteraciones dd sistema nervioso centr•.ll. y
puede originarse. por ejemplo. en la intoxicación p.or plomo (movimientos de
masticación como para cortar. cmanía de masticar•). en la forma nerviosa de
13 acetonemia o en los abscesos cerebrales.
Degludún de los alinu•,uos. El bolo alimentkio se transporta por el lado
izquierdo del cuello en dirección al estómago. gracias a ondas peristáticas. La
deglución puede ser dificultosa o imposible. por padecimientos en la zona de
la faringe n del cs,Sfagn. Suele trat;arse de lesiones originadas por cuerpos ex·
trailos cort.antes u obtusos. tales como heridas. edemas. flemones. abscesos o.
tamhién. por la presencia de ganglios linfáticos infartados y. asimismo. ocasio·
nalmentc. por los llamados (!Spasmo..· o partili.\'i.\·. Los trastornos de 1 ~' deglución
se m;anifiestan por sialorrca. sofocaciones. quejidos. tos y ucumula\.:ión de píen·
so entre lus carrillos o en la far inge (e hacer huchea); a \Cces. el alimento cae
de la boca o se expulsa por las narices (n:gurgitación). Si existe disfagia. hay
que pensar siempre también en la rabia.
Cuando en un paciente se observan algunas de 1as citadas anormalidades.
se procede (menos cuando se sosr-echa de rabia) ulteriormente a determinar
las causas por medio de la exploración de la boca y faringe (pág. 140). Así
como el esófago (pág. 142).

Sed
Los bóvidos adultos. durante el perfodo de alimentación seca, necesitan
al día de SO a 60 1 de agua, y durante el período de verde. de 25 a 40 l. Cuando
la temperatura ambiente es muy elevada, sobre todo en el pastoreo en los días
calientes y soleados. las necesidades aumentan considerablemente. La sed
está incrementada en los animales con alta producción de leche. así como en la
diarrea. o en los padecimientos febriles o exudativos y en Ja insuficiencia
renal. Como quiera que, modernamente. en los establos los animales beben el
Aparato dice tivo 137

agua \!n b~b~t.kros automáticos. a menudo no es posible conocer datos exactos


sobre las cantidad~s de líquido ingerido~ en caso necesario se retira el bebe-
dero y se les administra el agua a los pacientes por medio de un cubo.

lngest ión de agua


La obsen~ación se realiza. prd~rl!ntemcnte, con un cubo (agua clara. li-
geramente tibia). Los animales recién cstabul:.tdos no están muchas veces acos-
tumbrados a la utilización de los bebederos automáticos y necesitan un apren·
dizaje: en los toros. el anillo nasal puede estorbar. La ingestión de alimentos
blandos o líquidos se ve perjudicada. casi siempre en las fases avanzadas de
las enfermedades antes citadas (caen de la boca). por lo cual. tales pacientes
prefieren otros alimentos reblandecidos. En muchos p.rocesos dolorosos de la
cavidad bucal. por ejemplo. glosopeda o afección dentaria. los animales se
mantienen. en ocasiones. durante largo tiem~o. sin ingerir nada de agua. y.
de repente. cuando la sed supera al dolor. beben una enorme cantidad de una
sola vez. Lo mismo sucede cuando el agua de bebida no es impecable desdc el
punto de vista de su sabor (aguas residu¡tJes pantanosas o parccidas). En la
rabia pu~de llegarse hasta la aversión por el agua (hidrofobia). o sea. que el
animal muestra esp;tsmos deglutnrios dolorosos ante la visión de agua y. en
general. se excita.
Camino que sit-:uen los alimt'll/os y las ht:bit!as cl<~gluticlo.\', así como los
mt•dictmu•mos culmini.wraclo.\·. En los terneros jóvenes. la leche ingerida pasa
directamente al cuajar gracias al derre reflejo de la gotera esofágica. cuando
!\e toman cantidadl.!s modcmdas: ~n otro caso. una parte lkga también a los
precstómagos. que todavía apenas están desarrollados. En los animales adul-
tos. este refll!jo se pierde casi complctam~nte. Los aliml.!ntos secos (y los mc:di-
camentos) pasan directamente a los pn:estó m;.agos. y así como las bebidas (y
lns medicamentos lil¡u idos) corren casi siempre primenl hacia ellos. y luc:go.
según las neces idades. r<tsan müs o menos tarde hacia el cuajar por el orificio
bo nete-librillo. y por este último. El cierre artificial del reflejo de la gotera.
a fin de dar medicamentos que llegul!n dirl!ctamcntc al cuajar. se logra. en
terneros y becerros. co n un poco de leche. y en los bóvidos adultos. por la
acción excitante de determinadas soluciones salinas (bicarbonato sód ico. clo-
ruro sódico. sulfato sód ico o sulfato de cobre en solución al 5 ó 10 o/o ). La solu-
ción es bebida p.or el a nimal voluntariamente. o bien se le administra con una
botella s in demasiada rapidez y sin grandes cantidades. de una vez. El resul-
tado de estas medidas es muy inseguro a partir de los dos años de edad. sobre
todo cuando existen padecimientos en el aparato digestivo La administración
de las citadas soluciones por medio de Ja sonda nasoesofágica elimina auto·
máticamente el reflejo de cierre de la gotera.

Rumia
Tanto para los bóvidos como para los demás •rumiantes•. la rumia es
imprescindible p.ara la digestión de las grandes cantidades de alimentos ricos
138 Plan de cJtploración cUnic:l

en fibra. Este fenómeno posee una particular sensibilidad indicativa de la salud


del animaL Todo trasto rno permanente de la rumia ha de considerarse como
sínto ma grave. mientras que. por el contrario. la reaparición es señal de buen
pronóstico. Antes de la reyección se produce una inspiració n profunda. que
se interrumpe de pronto por un débil golpe de los ijares : entonces. el bolo
sube por el esófago. e inmediatamente después se inicia la masticación. Des-
pués de la deglució n del bolo rumiado se intercala una corta pausa cde espera•,
tras la cual se repite el fenómeno. La observación de la rumia se efectúa en
un ambiente tranquilo. al que el animal esh! acostumbrado, y precisa de algu-
na paciencia. Hay que considerar los siguientes puntos :
lnicillción dtt la rumia. Normalmente empieza un~ hora u hora y media
desp.ués de la comida.
Ntímero y duración de los períodos dtt rumia. Según el tipo de alimento.
hay entre 4 a 8 períodos. cada uno de media a una hora. de tal manent que. en
la totalidad dd día. el animal rumia de 40 a 60 kg de contenido dd preestó-
mago. en lo cual invierte de 3 a 7 horas.
Pt•so del ho/o tlt> rumia. 80 a 120 g aproximadamente ; poco después de
la rcyccción pueden ser sacados de la boca cogiéndo los con rapidl!z.
Núuu.•ro eh• golpt•s y rinnpo de rumiu por bolo . Según s u composición.
de 40 a 70 golpes en el plazo de 45 a 60 segundns.
La rumia ha de ser siempre igual y regular. sin interrupciones y • placen-
tera •. Los trastornos de la rumia tienen su o rigen en anormalidades patológi-
cas de la boc-..a. faringe. esófago o preestt)magos (traumatismos por cuerpos
extraiios. estenosis funcionales). o bien acomp.añan a enferm~dades de curso
grave loc~alizac.J¡as en otro punto y que alteran d estad,, general dd animal.
Po r estas razones habrá que distinguir trastornos dt• la rumia primarios y se-
c·lmdarios (sintomáticos). Hay que prestar atención a estos signos : Retraso
en la apiarición de la rumia después de la comida : escaso número o duración
di.! Jos períodos: muy pocos golpes por bolo: rum ia demasiado corta o dema·
siado larga por bolo: rumia superficial. con desgana. o totalmente ausente:
rara vez se producen también matizaciones en vacío o se tira el bolo. El incre-
mento ratológico de la rumia. asi como cuando ésta se hace permanentemente
en vacío. se asocia n a veces a sialorrea. chasquidos de lengua o crujidos de
c..licntes en las afecciones encefálicas. y a las intoxicaciones por plomo o a las
fo rmas nerviosas eJe la acctoncmia.

Jirup/tiS
Los eruptos que se oyen. en la eliminación de los gases formados en los
fenó menos fermentativos de los preestómagos (normalmente. 600 1 a l día poco
más o menos. contient:n. aproximada mente. 66 % de C0 2 • 26 % de CH ,.
6 % de N,. O. 1 % de H ::S y p.o co menos del 1 % de 0 2 ) son fundamentales para
la vida de los rumiantes. La frecuencia del eructo difiere según el alimento y
la producción de gast:s. Con dieta pura de heno, la cifnl es de 15 a 20 p.or
hora. aproximadamente; con hierba de pasto (hierba o leguminosas) suele ser
139

más eh:vada (60 a 90 por hora). Por el contrario. el crupto es más raro o falta
en las estenosis u obstrucciones del esófago (pág. 144). así como en determina-
das afecciones del preestómago (reticulu-peritonitis traumática aguda. estenosis
funcionales. fermentación espumosa del contenido de panza). con lo cual se
produce una acumulación de gas en el preestómago (timpanismo) (pág. 148).

Vómitos
La salida activa del contenido gástrico. por contracción de los preestó-
magos y presión simultánea de la prensa abdominal. es bastante rara en los
bovinos. En tales casos. el animal muestra intranquilidad. se mueve hacia atrás
}' se queju. manteniendo estirados la cabeza y el cuello; muchas veces saca
la lengua de la boca. y entonces se expulsan repentinamente grandes masas
de alimentos (5 a 20 1) en torrente por la boca y. ocasionalmente. tambi¿n de
manera simultánea por las narices. El examen del vómito permite aclarar si
éste procede en realidad del preestómago (consistencia semilíquida. como de
pun!. restos alimentarios muy triturados. olor y color propios del contenido
de la panza) o del esófago (mezclado con saliva. poco triturado. masas de
alimento toda vía •frescas•). o si está mezclado con pus. sangre o trozos de
h:jidos. lo cual indica una herida en el esófago. Solamente en el primer caso
se trata de un \'Vmito puro: por el contrario. en los últimos. que cursan con
rt'J.tllrgitadom•s más bien en torrente o borbotones. se deben a irritaciones. di-
lataciones. estenosis y tumores en d esófago. Las causas dd vónlito puro se
encuentran en diferentes estados patológicos. como alteraciones mediastíni-
cas. anormalidudes en la cntrada dcl esófago y cardias. sobrecargas. trastornos
funcionales csh!nóticos y tumores de los prcestómag~.ls. contcnido gástrico allc-
mdo o tl)xico y ac~.:toncmia nerviosa; más r-.lramente. tamb i~n en la r(•ticulo-
P<'ritonitis trmmuítica: cs de importancia diagnóstica la d iferenciación entrc
los \Ümitos con dolores y manifiesto trastorno dd estado genl.!ral. di.! aqul.!llos
otros quc no se acompañan de estos sfntomas Los primeros suelen debcrsl.! a
hcridas o inflamaciones en el esófago. así como a alimentos tóxicos. mientras
que los otros son consecutivos a un divertículo csofácico. Para aclarar las
dudas sobre el vómito. se procede siempre a un sondaje de esófago (pág. 144)
y. en caso necesario. también a una ruminotomía explomtoria (pág. 154).

Defecación
Los bóvidos defecan entre lO y 24 veces al día. sobre todo cuando se le-
vantan y durante la comida. encorvando moderadamente el dorso y levantando
la cola. para eliminar. en total. entre 30 y 50 kg de heces pastosas. Cuando
hay dificultad para la evacuación de heces, los animales hacen repetidos es-
fuerzos (prensa abdominal). y muchas veces-muestran hasta síntomas de cólico:
en estos casos se encuentran a veces en el recto grandes cantidades de residuos
fecales. Si la cola se mantiene continuamente levantada. la causa estará en
proceso eaterítico o doloroso en la cavidad pélvica. pero también se puede
14() Plan <k explüración clintca

pensar en la rabia; por el contrario, en la parálisis anocaudal. la cola cuelga


fláccida. y muchas veces sucia. presentando el animal los mismos síntomas ci-
tados. La falta absoluta de defecación es síntoma de paresia grave del librillo.
cólico de la vesícula biliar u obstrucción intestinal. Frccu..:nh!S evacuaciones
de heces de poca consistencia o líquidas. en forma de chorro. revelan anorma-

Fw. 9lL lnlltrum ~ ntos para l:a c:xplor:tción de: l:a hoca . A la i~t¡ui.:rd3 , arriba, cui\.t hucal de
O.ty"·r. que se introt!uce entre: l:u muda~ (fi~ . •Nt. A l.t iz4 uic:rda .th.ljo, anillo hucal di! Christoph,
,,u¡:, lo mi)mo '}uc: d ahrchoc:a" de: Wc:in)tart (dc:rc:ch.t), se mtrodu..:c: en c:l c:srucio entre ta~ mud.ts
y lo<~ inci,ivo, de la mandfhul.t infc:rior Hia. 100)

lith.tth.:s en los alimentos o inflamOtcinn..:s en el cuajar y ..:n d intestino (vermi-


nosis. paratuherculnsis. soalmondosis. enfermedad de las mucosas y otros más).
La succión y expulsión de aire por d ano se produce en l;as irrit~acioncs de la
parte distal del intestino. n del ap.aratn genital kmenino. usí corno en estados
paralíticos. tal como en la rabia. Las part icularidades sohn: las caructeríslicas
y examen de las heces se detallan en la página 169.

CtH·idad hura/ y farin¡.:e

Lu exploración de la cavidad bucal no debe ser reali zada cuando se sos-


pecha rabia. dados los peligros de infección a que se expondría el veterinario:
en otro caso se efectúa por inspección externa e interna y por palp.ación. si
es preciso. después de administrar un tranquilizante (pág. 24) y. también. por
apreciación del olor.
En la inspección y palpación externas se han de considerar la eliminación
de saliva. aumentos de tamaño y heridas en los carrillos. maxilares y fauces.
Normalmente, los bóvidos producen cada día de 100 a 190 1 de salha, que
degluten sucesivamente. La salivación profusa puede deberse a un incremento
anormal en la producción del líquido o a trastornos de los fenómenos deglu-
torios. El primer caso se presenta en todas las inflamaciones de la J>oca, por
141

ejemplo. en la glosopeda. fiebre catarral maligna. enfcrmed;1d de las mucosas


y otras estomatitis no infecciosas. El último es consecutivo a las ya citadas
(pág. 136) dificultades de la deglución (y a las obstrucciones de esófago). La
saliva se examina. en busca de un posible contenido en alimentos. sangre. pus
y trozos de tejidos. asr como en su olor. Los aumentos de volumen de los cita-
dos órganos se exploran rara apreciar la consistencia (edc:ma. flemones. fle-
mones gaseosos. abscesos. actinomicomas. engrosamientos óseos). así como po-
sibles heridas que comuniquen con la cavidad bucal.
Para la insp,•cdón de la parte anterior de la cavidad bucal. se abre c.!sta
y se introduce lateralmente la mano extendida por el punto de la mandíbula
que no tiene dientes. y presionando hacia arriba con los dedos en la mandíbula
supc:rior. La inspección de las partes más profundas se efectúa con ayuda de
una cuña bucal. que se introduce entre las muelas. o bien empleando un anillo
o abreboc-Js colocados entre ambos maxilares. con el animal sujet() (figs. 98
y 99). Como quiera que la tuberosidad lingual dificulta a menudo la visión de
la faringe. se rc!comienda p.ara ello el emplc!o de un espéculo tubular como en

r1

ftG. 99. Inspección de 1:1 c:~vidad


hucal con ayuda de la c:uila de B:~yer
y Ul\3 linterna

la laringoscopia (fig. 92). Para la exploración pa/patoria de la cavidad bucal


y de la faringe es imprescindible el empleó -de uno de los instrumentos citados
antes. para mantener la boca abierta; en este caso puede ·recomendarse el
simple anillo bucal de Christoph. En~onces sujetarán al animal dos hombres
por la nariz o por la cabeza, uno de los cuales tira de la lengua. agarrada con
14 ~

un trapo. hacia un lado (fig. 100). La mano dd qu~ explora se introduce en


., pos1c1on de obstetra . - es decir. con los d~dos recogidos en cono y no con
la mano abierta y ancha- . entre las dos filas de mudas de bordes cortantes.
evitando así el producirse heridas. Al palpar la ca ,~idad bucal y la faringe
hay que prestar atención a los puntos siguientes: presión de las mandíbulas
- por lo general. moderada mente; fuerte~ sc.)lo se abren con dific ultad. o no
se pueden abrir en los espasmos de los músculos masticadores (pág. 136) ~ la
presión es d~bil en las pará lisis (pág. 136 ; mucosas (enrojecimientos. tume-
facciones. heridas. úlceras. vesículas y sensibilidad dolorosa). dientes y man-
díbulas (posición anormal. excesivo desgaste o coloración anómala. permanen-
cia de muelas de leche. fracturas dt: piezas dentarias. modificaciones en la
superfici~ dentaria. hinchazones en Jos maxila res). lengua (heridas. úlceras.

F1c •. 100. E~tnlorac it\n ú~ la cavid.Jú hucal ut ili1ando el amllo Ú\: h ocJ d~ t'hri,tunh

' vesículas. consistencia y motilidad anormales). así como glándulas salivares y


ganglios li nfáticos (tumefacciones y abscesos). Hay que prestar singular aten-
ción a los alimentos no deglutidos (buche) y a los cuerpos ext raños clavados
o punzantes. Además. las anormalidades de los huesos y de los dientes pueden
ser roent¡:e'.!o¡:raficultls, para lo cual la película se introd uce en la boca recu-
bierta con una caja de plástico y en la p.artc que interesa impresionar.
El olor de la cavidad huce1l suele ser en los bóvidos. moderadamente dul·
zaino. Cuando se aprecia un olor desagradable o pútrido (/ot~tor ex ore•). el
hecho es patológico y puede provenir de la boca (supu ración dentaria. necro-
sis de las mucosas). faringe o . esófago (supuraciones. necrosis). de los preestó-
magos (contenido a lterado) o de los pulmones (gangrena). En la acetonemia.
la cavidad bucal tiene un aromático olor a acetona.

Esófago
El esófago de los bóvidos contiene sólo musculatura estriada. y corre por
la parte lateral del cuello primeramente dorsaL luego a la izquierda y. por
Aparato di¡;~~tivo 143

último. otra vez dorsal sobre la tráquea. En Ja totalidad de su parte torácica


se sitúa encima de ésta. A lo largo de su curso. el esófago muestrd dos inflexio-
nes en la rarte cefálica d~l cuello y en la torácica. que pueden ser influidas por
la r.ostura de cabeza y cuello. así como otra. no tan manifiesta. dorsal a Ja raíz
de Jos pulmones (fig. 89). La inspección y palpación externa son posibles sólo
en la porción cervical. mientms que el sondaje. por el contrario. se puede hacer

Fu;. JUl . P.1lpJción dd c'M:t¡,:o


en '" l'lOrción cervical

en todo el esófago. Su exploración es muy importante en todos los trastornos


de la deglución. rumia y eruptos (timpanismos). así como en las arcadas y
vómitos.
Para la inspección externa se observa la parte izquierda del cueJJo en la
gotera yugular. poniendo atención en el camino que sigue el bolo alimenticio
deglutido. Dura nte ella se aprecia si se producen a hogos. aumentos de volumen
y si hay heridas. Para la palpación se examina el cuello de arriba abajo y ¡;or
encima y por debajo de la tráquea (bajo -la -columna vertebral) (fig. 101). Nor-
malmente. el esófago no se palpa. Hay que observar la posible presencia de
aumentos de volumen en el lubo esofágico (cuerpos extraños. tumores) en
su pared (traumas antiguos, abscesos, larvas) o en sus zonas inmediatas (ede-
Plan de C'<ploración cliuic:l

FtG. 1 0 ~ . Tubo ~~ f3gico de Thiro (:miba) y de Thygescn (Jb!ljo)

ma. enfisema. flemones. tumoraciones lc::ucóticas). así como de dolores. Para


el ~·mulaje se emplean sondas nasoesofágicas o bucales de goma o material
plástico y también los tubos esofágicos de espiral - por ejemplo. el de Thiro
Cfig. 102) -que. lentamente, con cuidado y sin violencias. pueden ser intro-
ducidos y propulsados. Con este procedimiento. las dificultades de paso diag-
nosticadas. consecutivas a obstrucciones parciales o totales del esófago (este-
nosis obstructi'f'as) o por presiones en sus inmediaciones -estenosis por com-
presión. ocasionadas a menudo por ganglios mediastinicos infartados·- pueden
localizarse en cuanto a su emplazamiento. midiendo en el anin~al la cantidad
de sonda introducida por el esófago hasta el obstáclilo. En las dilatacioncs eso-
fágicas (divertículos. ectasias). la sonda choca comúnmente con una resistencia
dástica. y en otros casos. no obstante. pasa sin dificultad hasta el estómago.
(Cuando se sospecha dilatación de esófago. es dc gran valor la exploración
roentgenoltSgica con papilla de contraste.:. Dcspu..!s de retirar la sonda se exa-
mina su extremo para ver si contiene sangre. pus. restos dc tcjido o si huele
mal (heridas esofágicas antiguas). En casos muy particularcs puede explorarse
d est,fago. manual o digitalmente. en su parte inicial. dl!sdc la cavidad bucal. y
'-=fl su extremo distal. desde la pan7.a.

Prc:estómagos
De los pn:cstómagos de los bóvidos - que tienen una capacidad total ap.roxi-
mada de 200 a 250 1 (figs. 103- 104)- . los sacos dorsal y ven tral de la panza
ocu pan casi por completo la mitad izquierda de la cavidad abdominal~ est'-=
último a1canza. con su saco ciego caudoventral. algo más hacia la derecha.
El bonete. que está situado delante de la panza. ocupa la mitad inferior de la
cúpula diafragmática. junto con los extremos ventrales del hígado y del bazo.
distribuyéndose casi igualmente a derecha e izquierda de la línea media. El
librillo, que se comunica con el bonete por la gotera esofágica y por la abertura
retículo-saltérica, está situado a la derecha. por delante y. aproximadamente, a
la mitad de la altura de la cavidad abdominal, entre el hígado. pared abdomi-
nal. cuajar y saco ciego anterior de la panza. Los diferentes divertículos de los
preestómagos dotados de formaciones mucosas especialmente apropiadas para
sus diversas funciones - papilas en la panza, celdillas ordenadas en retículo.
Ft<.. 104. Topogra(ta del prcc tóm3go d e los bóvid o en el bdo derecho

10. Ro C'liFitGI 1t : E,ploración c:JínrC'll del 11n1do VICUJ\0 .


l-16 Plan de exploración clínic~t

en el bonete; hoj~s en el librillo- suden contraerse a un ritmo sensiblemente


periódico y coordinado (fig. 106). gracias al cual. los alimentos se mezclan
según sus características. son reyectados pam la rum ia o transportados hacia
delante y se expulsan Jos gases en el erupto. Esta motilidad está gobernada.
~obre todo, por el n<'n·io \'ago; las fibras simpáticas frcnadoras. proceden del
ganglio celíaco. El vago abdominal izquierdo (dorsal) inerva la panza y envía
sólo pequeños fascículos al bonete. librillo y cuajar. mientras que el derecho
(ventral) inerva. sobre todo a estos últimos (fig. 105). Como quiera que la saliva
de los bovinos no contiene fermentos y los preestómagos carecen de glándulas.

F1o. 105. Vi~ta c~ucm :hica I\Obr~ el


curso y dí. tribucil1n d.: la r:1ms abdo-
minal del nervio vago en la zona del
prcc: 'tóm:lgo y dd cua jar (en el d ibujo
a la derech:t, con d anim:ll craneal :
a. orificio bonclc·lihrillo : b, pnoro)

la desintegración del contenido de éstos se rcaliz.a. sobre todo. por vía fcrmen·
tativa ba~teriana. En este r.roceso desempctia el papel más importante la dc.:s·
~')mposición de los hidratos de carbono (celulosa. almidón. azúcares) hasta
ácidos grasos (ac¿tico. hutirico. p.ropiónico y l:ictico). que constituye la fcr-
mcntacilSn de la panza. Junto a esto se descompon\!n p1!4ueñas cantidades de
protdnas y se sintetizan aminoácidos. prótidos y vitaminas (complejo B. vita·
mina K). fenómen os en los cuales intervienen tambi~n los infusorios. Por últi·
mo. se producen en los prccstómagos. junto con la disgregación de las grasas
por las lipasas microbianas. la hidrogenación de ácidos grasos insaturados y
la síntesis de grasas y lipoidcs en los microorganismos de la flora microbiana.
partiendo de otras materias primas. Los productos de la digestión en los precs·
tómagos se absorben. en parte. en ellos mismos (por ejemplo. las grasas) y. en
otra parte. sólo en el cuajar y en el intestino (proteínas).

Panza

La exploración del estómago de maceración. o rumen, se efectúa por ins·


r-ccción del flanco izquierdo (circunstancialmente. también por laparoscopia).
por p.alpación a tra,~s de )as paredes del abdomen y por el recto ; por auscu1·
tación y percusión. En determinados casos es muy interesante la obtención y
examen de una muestra del líquido de la panza. A veces sólo es posible un
diagnóstico preciso efectuando la ruminotomfa exploratoria.
Aparato di¡:c,ti\•u 147

t:u;. lOft. Ex,o:.ición c~w:rnática del ciclo motnr del prcc'ltt; maltO y cua~u en un bóvido
CeJe St•I·N, /)laJlmlfticu r trrnpla ,J,./1,. malattit' dt'KII .rrumuC'i tlt'i bol'i~ti. Farmit.•li;a-S. A. Far-
maccutici hali.t)

A . Tod3'1 la~ porcionc · g;htricas está n fláccida~ : el orificio bonete-librillo, abil.'rto .

B. Contracción p:ucial del bonete, permaneciendo cerrada 1:. abertura bonl.'tc·lihrillo ; pro-
gresiva contracción del librillo .

C. Contracción completa d el bonetl.'. con la abertura hacia el librillo, :abierta : flaccickz y dila-
tación dd librillo y cuajar.

D . Cierre de la abertura bonete-librillo. fl:.ccidcz del bonete, contracción del saco crancodorsal
de la panza y del bonete, :as{ como contracción total del librillo y cuajar.

E. Conducto bonete-librillo abierto a la mitad : contracción del saco caudodorsal de la panu ,


a si como movimientos peristálticos del librillo y cuajar.

F. Controcción del S3Co caudovcntral d e la p:anz.a, permaneciendo abierto el orificio bonete·


librillo ; pcristalt ismos en la zona pilórica d él cuajar.

Las flechas indican la dirección en que se mueve el contenido ¡istrico.


148 Plan de exploración clínic:l

En la inspección se obs\!rva en d hueco dd ijar izqui\!rdo c:l \!stado de r\!-


pleción de la panza (hundido -- poco; lleno -- normal: abultado - exagerada-
mente repleta). y se presta atención a Jos fenómenos motores sucesivos. lo
cua les. no obstante. sólo se aprc!cian claramente en animales de paredes abdo-
minales delgadas. En lugar de la inspección lap:.uoscópica de la panza. hoy
st: recurre más a la laparotomía diagnóstica (pág. 181). Para la pa/padún de
las contracciones del rumen se coloca la mano abierta sobre el hueco del ijar
izquierdo. para poder apreciar así la consistencia al presionar con los dedos.
En gcner..al. la panza. por el alimento grosero que contiene. está modcrad:l-
mente blanda, hasta pastosa amasable. en el centro (masa de alim\!ntos). mien-
tras que. por el contrario. en la parte ventral es más fluctuante (contenido li-
quido). y sólo se muestra muy tensa durante el momento culminante de sus
contracciones. En la repleción patológica con gas o con masas espumosas de
alimentos (timpanismos) aparece tensa y elástica y empuja al ijar más o menos
fuertemente hacia la izquierda (fig. 149 b). Las sobrecargas con alimentos secos
y los enarenamientos de la panza originan una consistencia dura y apenas dc-
presible. Cuando hay estenosis funcionales el resumen está dilatado atónicounen-
te y sobrecargado con masas de alimentos. pero de consistencia como sopa o \!S-
puma (fig. 149 d). que. al ser sacudidos. fluctú~Ul y crepitan. Mejor que desde el
exterior. por las paredes abdominales. la panza se explora palpándola por vía
r~ctal (pág. 167). ya que es asequible t!n toda la porción dorsal dd saco ciego
y en parte de la \'Cntral.
En la auscultación de los ruidos que acompañan a la motilidao del rum\!n.
cJ fonendoscopio se coloca en el C\!ntro dd hueco dcl ijar izquierdo (fig. 107).
y luego. para dcscubrir posible.(\ distopias del cuajar (pág. 165). se lleva aproxi-
madamente a la misma altura sobre el penúltimo espacio intercostal izquicrdo;
normalmente se auscultan también allí los ruidos oc la panza. Durante esta
operación se observan d tipo. energías y frecuencia de Jus citados ruidos. que.
cn los animales sanos. se manifiestan como rugidos periódicos. que se van in-
crementando sucesivamente, para volverse a atenuar - mezcla de las porciones
groseras de los alimentos. que rozan a lo largo de la p.ared de la punza cu·
biertas con papilas-. Normalmente. los dos sacos de la panza trabajan en
forma alterna. de manera que entre dos contracciones completas del bonete
(pág. J55) se contraen sucesivamente el saco dorsal y el ventral por lo menos
dos veces. y raramente sólo una vez; las contracciones se inician desde la parte
craneal hasta la caudal y. por último. de atrás adelante (fig. 106); las contrac-
ciones complementarias que se dirigen de atrás hacia delante en el saco dorsaL
inician el erupto; conforme a la presión gaseosa intmruminal. se produce una
de estas contracciones complementarias p.or cada dos movimientos normales de
la panza (ritmo 2: 1; más rara vez. 1 : 1 ó 3: 1). La frecuencia normal de los
ruidos de panza osciJa, en los bóvidos. entre 7 y 14 en el intervalo de 5 minu-
tos. En la práctica se ausculta sólo un corto tiempo. durante 2 ó 3 contraccio-
nes, que se consideran como normales si se producen en 2 minutos. Inmediata-
mente después de las comidas y durante la rumia. los ruidos son más frecuentes
e intensos; lu~go se hacl.!n más raros y débiles. Dl.!spués de 48 horas de dieta
la panza se para casi por completo. También al principio de la timpania o de
la fermentación ~spumosa la panza muestra un aumento en su actividad. mien-
tras que. por el contrario. ésta disminuye tras la alimentación rica en proteínas.
trabajo corporal. así como en la mayor parte de las afcccion~s de los prces-
tómagos {rC'ticulo-peritvniris traunuítica, atoniu. estenosis funcionales. inh!nso
timpanismo. periton itis generalizada). Asimismo. la actividad de la panza
pu~dc disminuir en los padecimientos graves localizados fuera de los preestó-

FJfl. 1117. t\u..¡cultach'lll lh: la flanla . Para cauc no fl.l~ inadvcrtit.l.& una fltNhk d t~tOJ1tJ del
c uaJar. e recomienda cot,>ear el fonc ndo~or io no ~~;ólo en el ij.1r it.'lukrdo, ,¡no I.Jn\htén en
1.1 1nna ' Uflcrior del ~núhimo ~·~racio illlcrco,lal

m.tgos. con intensa influencia snbrl.! el estado gcnl.!ral. De acuerdo con lo dicho.
puedl.!n distinguirse trastornos motores de la pan:.a. primarios y .\'<.'cwularios
(sintomáticos}. En las parálisis del vago abdominal (estl.!nosis funcionales). en
\\!Z del ruido normal como crcpjtantl.! se aprl.!cia otro más estrepitoso y zum·
bante - tensiones y distensiones no fisiológicas y alternant\!s de la pared de la
panza con desituaciones de la bolsa gaseosa dorsal sin que se mueva la masa
alimentaria-. En la panza semivacía o completamente llena de líquidos (falta
d\! clasificación de los alimentos cuando el contenido de la panza es inactivo
o está descompuesto). se producen ruidos de chapoteo o burbujeo y. ocasional-
mente. también sonidos más metálicos. muy parecidos a los que se aprecian
en la torsión del cu:1jar hacia el lado izquierdo (pág. 164).
La percusión de la panza en la p.ared abdominal izquierda (sucesivamente.
de arriba abajo) da. por Jo general. en las zonas dorsales. un claro sonido tim-
ISO Plan d~ exploración cl ínica

panaco; en las vcntralcs a éstas se aprecia una zona horizontal variable. algo
más elevada en dirección caudal. del tamaño de un ancho de mano. en la que
se va incrementando paulatinamente la matidez del sonido percutorio. mientras
que en la mitad inferio r de la panza se produce un profundo. pero no completo
sonido mate. En la sobrecarga. o cuando se apdotonan en la p.anza masas gro-
~ems de pienso. pero. sobre todo. en el enarenamiento. pueden aparecer zonas
ventrales con matidez total. Por el contrario. el ruido pcrcuto rio en el campo
dorsal de la panza es resonante. como de tambor. en los timpanismos y en
las fermentaciones espumosas. Asilllismo. en la torsión del cuajar hacia la
izquierda se percute. en la región dorsocaudal. en la pared del tórax. una
zona oval inclinada. que produce un sonido muy alto. Ocasionalmente al
percutir en el suelo de la panza se obtiene un ruido localizado o completa·
mente difuso. de carácter hipcrsonoro (!Jamado tono dtt cajcl). Aparece. sobre
todo. en padecimientos graves agudos del preestómago (por ejemplo. en las
retículo-¡x•ritnnitis traumáticas reciellles). para dcsa~areccr en algunos días.
al extenderse en dirección caudal {EKELUND. STÁLFORS. Ntcow). Las causas
de este fenómeno no están aclaradas. La pt•rcusión clo/uro.m de la p.anza se
efectúa como en el bonete (pág. 158): en las ruminitis y en los abscesos de panza
res ulta positiva.
Modernamente ha encontrado acogida en el diagnóstico clínico de los bl')·
vidos. el examen del líquido de panza (HOFLUNO. HoLTt:NIUS. 8JÜRCK). Alguna
de estas pruebas pueden dcctuarsc tambi~n en el medio rural Ct) n poco gasto.
Para ello se extraen. aproximadamente. 500 c. c. del cont\!nidn líquido del
rumcn utilizando una sonda apropiada. tal como la de Sor\!nsen y Schamby.:
(figs. 108· 109). pnlcediendo. a ser pos ihle. de rorma inm\.'tliata. a observ·a r b!\
particularidades siguientes (teniendo en cuenta que entre la ohtención y el
citado examen no deben pasar más de 9 horas . si la muestra se almacena a la
temperatura del laboratorio) ( DIRKSI:I'I y Wor.F).
Culor. Normalmente. según el alimento. es más verde (verde o liva o pardo
verdoso). Durante el pasto reo. el tono es verde puro. cuando los animalelii se
alimentan con reco rte de remolachas. gris y amarillo p;,trdusco cuando predo·
mina el ensilado o la paja. Si el lí..¡uido aparece completamente k-choso gri·
sácco (exceso de paja) o verde negruzco (largo estasis. podredumbre de los ali·
mcntos en el prccstómago) se considera como patológico.
Consistt'ncia. Normalmente. algo viscosa; el contenido acuoso de la pan·
za es inactivo. En las fermentaciones espumosas. la muestra es muy rica en
espuma. En las muestras sensiblemente viscosas predomina tal vez la saliva.
por lo cual. en estos casos habr.í que aclara r la duda haciendo una nue\'a ex·
tracción.
Olor. Normalmente es •aromático•. o sea, no repelente. y es influido in·
tensamente por el alimento (heno. hierba. remolachas. coles. ensilados. etc.).
El olor mohoso pútrido. desagradable (descomposición de las proteínas) y
el ácido penetrante (excesiva formación de ácido láctico. después de la sobre-
alimentación con piensos ricos en hidratos de carbono. así como el olor soso
e insustanéial (líquido de panza inactivo) son patológicos.
151

1-tG. 108. Aparato ,J¡: S•'r..:n,cn y Sch;\m·


h) e p:ua l.t obtención dd li4uid o tk p:lnl:l
(c,qu~mútico)

1 = Tubo <k ~ucción epl.b.t ico)


con
~_ F ilt ru (plástico) o r ificio..;
3 Alc:tchofa de .¡ucción (mct:t))
4 - Tornillo (pJrJ abrir y limpiar la alc.t-
chof:t). L,
5 P~rt.: intcrm,·cJ ia (p,tr,t
chofa a la :.onda).
MIJCI ~I f b :tlca·
:H-2
tl = Tubo csof.igico di! 1 hy~.:~n (fig. lO~ l.

7 T.t pün t..k goma .


1 I 3

M F r ....co recolector {3 ,, S 11.


'1 Suph:mcnto (p.tra aclop;tr 1.1 bomh.a ~• s­
p trantc: homb:t utcrin:.t J c Vchn d :t'll',
o m:iquina eJe on.lc" o ).

F tG. 109. Obtenció n d e trquido de panza con el in t rumental de Sorcnscn y Schambye


PIa n d.: \!'tplmación clín ica

Vn/or t!t'l p/1 (fig.. 11 0). Se mide con papd indicador. comparando con
la escala de colores. Normalmente. conforme a la cnmposicic.)n de lo alimentos
y al t i~ mpo transcurrido desde la última comida. el pH \'aría entre 6.~ y 7.2.
Los valores más altos se observan en los fl.!n ómenos de dl.!scomposición. 1.!1\ la
alimentación prcdominanteml.!nte proteica y cuando hay un contenido excesivo
de saliva en la muestr:.a : por el contrario. se observan \'alon:s bajos cuando la
dicta es rica \! n ft!cula. Un manifiesto descenso de lns \'alorcs de pH. h"1sta
cifras inferiores a 5. se aprecia en la sobrealimentación con productos que
con tien~n muchos hidratos de carbono fácilmente dil!~riblcs (salvado. remo-
lacha azuca rera. hojas de remolacha azucarera. patatas o manzanas), como con-
secucn~o.·ia de la excesiva ferm\!ntación Jáctica.
Setlimt•nwción y florm:idn (fig. 111). El líqu ido de la panza recién obte-
nido y. a ser posible. pri\ado de las partes más gruscras. se coloca en una
probeta para su observación. Normalmente. las partes más gruesas empiez:.tn
a sedimentarse inmediatamente. y. con más lentitud. las partículas alimenticias
pequc•ias. mientras que los grandes trozos fibrosos tienden a subir hacia arriba
junto con las burbujas de gas que se desprenden en la fermentación. y aquí
~e sitúan bajo una znna espumosa de más o menos anchura (fig. 111 izquierda).
Se mide el tiempe que s~ inviert\! en la totalidad del fenómeno de scdimcnta-
ch)n y fl ntacit)n. desde que S\! llevó el líquido ul r\;cip i~ nl\!. Por lo general. s~­
gún la alimcnto.tción y conforme al intcrv;.llo \!xistcnte cntr\! la úllima comida
y la toma dc muestra. d tiempo dc estos fcmSml.!nns I.!S de! 5 a 1O minutos.
cuando no e~tá alterada la ti ig\!st it)n prcgástriea. Más tard\!, si el liquido de
panza \!S activo. c:omien1an t ~unbit!n a subir a la s up~rficil.! las partícubs ;ali-
mentarias <.Jlle '\e !;etlimentarun y a caer las t¡ue quedart)ll en la superficie. Si
el líqu ido es inactivo. o aparece acuoso. o con cualquier t)tra anormali<.Jad
(hambre. alimentadt>n iJw<.kcuada. indigestiones). se observa una r~~ pida sed i-
mentacit>n. y \!st;i disminuida o anuhada la fl otacit)n. Pnr el contrario. en la
putrefacción del contenido de la ram~a . () en la fl.!rlllentación espumosa. la fhl-
tación es extraordinariamente rápida. y se acompai'ia de intensa fnrmaci(m de
espuma.
1::1 cmrtt'nitlo de infusorio.\· (fig. 112). El líqu ido de pan la cnntil!ne mlis
de JO tipos de r;rotnzoos del onJI.!n Holotricos (!so y IJcLrytridws) y 0/igotri-
cho.\· (Diplo y Emodiuium. Opltryso.,·col<.'x). Son 4lllaerohios Clbligados y. posi-
blemente. no imprescindibles para la vida de los animales y para el desarrollo
de los p.rcestórnagos de los ternl!ros. No obstant\!. los infusorios transforman
las proteínas vegetales de Jos al imentos en proteínas animaks de gran valor
biológico y de fácil digestión , siendo capaces. ad~.:más. de contribuir a la for-
mación de glucógeno a r-artir de la fécula del pienso. así como de la fructosa.
inulina y cclobiosa; también sintetizan las vitaminas del comr.lejo B. El nú-
mero normal de infusorios conteni<.Jos en d líquido de la panza. es. en núme-
ros redondos de 10 ' /c. c. Según el tamaño (20 a 200 .">· se distinguen los infu-
sorios pequeños. medianos y grandes. El examen de los infusorios proporciona
datos de gran valor sobre la actividad de la mucstn del líquido de panza.
A menudo. la concentración y la intensidad de movimientos de estos protozoos
153

se aprecian a simp.le vista. ya obs\.!rvnnJo la probeta al trasluz. ya examinando


una gota sobre un portaobj~tos. porque se perciben movimientos rápidos de:
burbujas dc gas o movim ientos en las partículas del sedimento. Es más precisa
la observación microscópica (una gota de líquido entre cubre y portaobjetos).
a 30., C de tempcratum o d~spués de cah!ntar suavemente sobre una pequeña
llama (cerilla). utilizando 80 a lOO aumentos En este examen se aprecia la
cantidad (concentración: -... r- +- . r -'- -. ... - - . - - - ) de infusorios. así
como el número de grandes. medianos y pequeños y la proporción entre vivos
(que se mueven) y muertos. En Jos trastornos de la digestión pregástrica desa-
parecen. ante todo. Jos infusorios grandes; a continuación los medianos y.
por último. los pequeños. En los procesos gra ves es posible la muerte dpida
dc la totalidad dc la fauna infusorial de la panza. Por cl contrario. cuando sc
trata de trastornos recientes y moderados se encuentran. ju nto con los \ ivos.
un nümcro rclativamentc alto de infusorios muertos.
Comenitlv dt! bacterias. La flora bacteriana de los prcestóm:Jgos cs im-
prescindible y de vital importancia para los rumiant\.!s. Las cifras admitidas
rderentes al mímero de bacterias oscila entre 10; y to•.: g~rmenes por centiml.!-
tro cúbico o. t ~1m bién . por gramo. según se trate di.! contenido líquido o sü-
lidn tk la pan1.a. Según ÜRTH y K AUFMANN. d líquido contienl! sólo dd 12
h ~ts t a d 25 % como máximo de la totalidad di.! bacterias de la panz¡) . Este nú-
ml!ro es manifi\.!stamcntc inferior cuando se trata de alimentación grosera rica
1.'11 fihra {enllm'-=I.!S se calcula 3 kg de bacterias por panza). que cua ndo la dicta
\.!On til.!nl.! lllll'-=ha f~cub (5 a ó kg por ranLa). Entrl.! l~I S bactl.!ri~IS contenida.¡
en d rl.!sumeo. g.rampositivas o negativas. SI.! distinguen 4 tipos. según su forma
{cm;os grandes. aislados o en cadena : bacilt)S, en forma Je puro. .ligo m:h
p\.!q uci'los: bastoncillos muy pcc.¡udíos. ordenados rect~•ng.u l~arment \!: bacilos
cuadrados voluminosos) y 5 grupos. según su acti\ idad (lo~ que di rigieren la
celulosa: los que degradan el almidl1n y los anicares; los que forman lactatos
y p.iruvatns: l o~ que sintetizan prntdnas y los que sintetizan vitaminas). Los
tipos y cantidadl.!s. en lo que se refiere a la flora bacteriana de los prel.!stómag.os.
dependen. en gran manera. de la alimentación. y apenas pueden ser examina-
dos recurriendo a métodos simpl\.!s de ex ploración. Por tales razones. el re·
cuento y diferenciación de las bacterias no han adquirido hasta la fecha im-
portoanciu práctica para el diagnóstico clínico.
L<· ,·aduras. Las levaduras que aparecen constantemente en el conten ido
de los preestómagos. intervienen en la síntesis de aminoácidos a part ir de
compuestos nitrogenados de bajo peso molecular. así como en la producción
de las condiciones anaerobias necesarias para la fermentación de la celulosa:
además. toman parte también en la síntesis de vitaminas.
Digestión de la celulosa (fig . 113). En un tubo de ensayo que contiene
10 c. c. de líquidos de panza y 0.3 c. c .. dc una solución de glucosa al 16 %.
se introduce una hebra de hilo de algodón (núm. 40) que. por lo general. sólo
tiene celulosa, y se ata a su extremo interior una perla de "idrio para que el
hilo cuelgue en el interior del líquido. Normalmente. al llevar la muestra a la
estufa a 39° C. ]a hebra es •digerida • entre 48 y 54 horas. o sea, que la bola
154 Plan d~ exploración clínica

de cristal cae al fondo. En otros casos. este procc.:so dura bastante más
tiempo.
Capacidad th• fernlt'llllJción de la glucosa (rig. 114). Se.: ponc.:n 1O c. c. de
líquido de panza con 0.5 c. c. de una solución de.: glucosa al 16 % en un saca-
rómetro de fermentación. que se lleva a la est ufa a 39 " C . para hacer la lectura
a los 30 y 60 minutos. El líquido de panza normal p.roduce 1 ~t 2 c. c. de gas
~or ho ra. mientras que las muestras inactivas sólo forman poco o nada. Por el
contrario. en la fermentación gaseosa. el gas es muy abundante. casi siempre
con manifiesta formación de espuma.
Reducción de los ni1ri1vs (fig. 115). Tres tubos de ensayo se llenan. cada
uno. con 10 c. c. de líquido de panza. añadiéndoles. respecti vamente, 0.2. 0.5
y 0.7 c. c. de una solución al 0.025 % de nitrito potás ico. y se llevan a la
estufa a 39 ., C. Cada 5 minutos se pone una gota de estos tubos sobre una placa
de porcelana y se les añaden 2 gotas de reactivo 1 (ácido sulfanílico. 2 c. c. ~
ácido acético al 30 %. c. s. hasta 200 c. c.) y de reactivo ll (u-naftilamina.
0.6 c. c.; ácido ucélinJ concemratlo. 16 c. c.; DJ:tW destiltulu, 140 c. c.). En
tanto las muestras contienen nitritos. aparece coloración roja. Tal coloración
debe desaparecer sucesivamente a los 5-10 minutos rara el primer pozal. y a
los 20 y 30 para los otros dos. Según la actividad dd líquido de panza. la reac-
ción será más rápida (alimentos verdes. putrefacción. meteorismos) o más knta
(~llimentos defectuosos. afecciones de los preestómagos).
Ácidos ~:rasos \'v/titilt•s. Se determinan según el método de Schambye.
Nom1almente se encuentran. en tntal. 9 a 12. en los cuales. el ácido acético.
propiónicu y butirico están en la proporción aproximada de 60-65 : 20:20-25.
mientras que el ácido láctico. así como el valeriánico. caprónico y fórmico
sólo están en cantidades vcstigiales {inferiores a JO mg por lOO c. c.). Cuando
el líquido de p.anza es inacthu. la cantidad de ácidos grasos disminuye. mien-
tras que las cifras son más elevadas que las citadas cuando rara vez se determi-
na un retardo en la resorció n en los mismos. la cual. por Jo general. se produce
con gran rapidez. Los valores bajos del pH en el líquido de la panza van aso-
ciados comúnmente a un aumento patológico del ácido láct ico (sobrec:arga
con hidratos de carbono de fácil digestión).
La ruminotomía exploratoria (llamada también ruminotomía de prueba
o dia~:nástica) permite el examen interno del contenido de Ja panza {cantidad.
composición. asr;ccto. grado de trituración . olor y color). la inspecció n de una
p.arte de la pared del rumen (enrojecimiento y pérdidas epiteliales en la rumi-
nitis) y. tras evacuar una parte del contenido. la palpación desde el interior de
la totalidad de la panza. así como de los órganos vecinos (bonete. librillo.
cuajar, bazo. hígado y vesícula biliar. así como las porciones intestinales y del
útero gestante no asequibles por vía rectal). En muchos casos en los que el
problema no puede ser aclarado por otros procedimientos. puede llegarse a
un diagnóstico exacto por Jos datos obtenidos en los órganos citados. tales
como adherencia. variaciones en la situación, tamaño o consistencia. así como
dolores localizados; además. p.u ede recurrirse eventualmente a una terapéutica
adecuada en la misma panza (evacuación y sustitución del contenido descom-
155

puesto. masaje del librillo. apertura dd absc(!SO. administración de grandes can-


tidades de medicamentos. etc.). razones por las cuales la ruminotomía diagnós-
tiva va adquiriendo una importancia creciente.

Bmwtc•
El c•stúmago de reyeccwn, o retículu, no es asequible a la inspección y
palpación externa. a causa de su situación predominantemente intratorácica.
y po r la tensión de la pared del abdomen propia de la zona del apéndice ester-
nal. Al explorarlo. la percusión y auscultación tienen una importancia secun-
daria frente a las llamadas pruebas dt!l dolor o de los cuerpos extrmios. Los
detc:ctores de metales. así como la ruminotomfa exploratoria. prestan servicios
muy valiosos. La laparoscopia y la exploración roentgenológica del bonete
son. por el contrario. poco aptos para fines prácticos. y. casi siempre. también
inútiles.
En la pC'rcusiún el bonete produce un sonido macizo en el lado izquierdo.
ventral por detrás del campo pulmonar y a la altura de la 6.• a s.· costillas.
parc.!cido al que se escucha en las partc.!S bajas de la panza. La matidez complc!ta
en aquella zona permite inferir la existencia de gr~ndes adherencias o de abs-
cesos voluminosos. La mtsculwdón del bonc:te se realiza en d extremo ventral
de la 6." ó 7.• costillas del lado izquierdo. Aquí pueden escucharse los ruidos
como de chapoteo -- originados por las contmccionc!s del retículo. que!. según
la consistencia de su contenido. se acompañan o se siguen de murmullos o de
borborigmos- . Además. en este punto se oyen también ruidos asociados a la
deglución. erupto y rum i4t. Normalmente. el bonete se contrae cada 40 ó 60
segundos ~n dos fases. separadas pnr una corta pausa (primero parcialmente y
luego r.nr completo). que. sin embargo. no se distinguen en la auscultación. Se
corresponden con el principio y el fin dd ciclo de los preestómagos (fig. 106).
La reyccción del bolo de la rumia coincide casi siempre con la primc.!ra fase
de la contracción del bonete. En genc.!ral. Jos movimientos del retículo son mús
intensos y frecuentes durante la comida y la rumia: los trastornos motores de
los prc.!cstómagos .actúan comúnmente de. forma anáioga sobre la panza y sobre
el bonc.!te. Los bóvidos con traumas en el retículo emiten. no rara vez. un
quejido doloroso. sincronizado con las contracciones del rcservorio (LAGERLOF,
GoTZE. Wtt.UAMS): este «lamento reticular• puede apreciarse por palpación
de la ~anza. que se contrae inmediatamente tras el bonete. auscultando a la
vez en los pulmones o en la tráquea. Lo mismo puede hacerse si se auscultan
un mismo tie.mpo el bonete y la traquea (véase más adelante).
Las llamadas pruebas del dolor de los cuerpos extraños sirven para demos-
trar un aumento de la sensibilidad dolorosa en el peritoneo parietal de la zona
del bonete. que. ~r lo general. se debe a una retículo-peritonitis traumática.
En casos positivos. los •dolores de la cavidad abdominal • característicos se
manifiestan por quejidos cortos como gemidos espiratorios. En procesos pato-
lógicos recientes se aprecian estos quejidos casi siempre con claridad al explo-
rar esta zona. lo cual no sucede en los casos más inveterados. en los que la
156 Pla n de c-<J)Inra~iun cl ínica

sensibilidad dolornsa puede hall~t rse tan all:nuada. que los gemidos S<! m:.ani -
fiestcn sólo de forma muy imperceptible (detem:ión de la n:spiración) o no se
producen. Por otra parte. no deb~.:n ser confu nd idos con h )S ruidos respiratorios.
Por estas razones. la reacción debe det~rm i narse en la práctica. casi siempre
con la colaboración de un ayudante. que se coloca frente a la cabeza del ani-
mal. Todavía mejor se detectan los quejidos durant.: las pruebas del dolor.
auscultando d mismo \'eterinario en la tráquea o en la laringe (lll:ss); para
esto puede apreciar e tambit!n la vibración con la mano abierta. lo cual faci-
lita la exploración en ambientes ruidosos (STORER). Hay que diferenciar las
siguientes pruebas del dolor. las cuales. particularmente las tres pri meras. dc-
bl.!n realizarse siempre que s~ sospecha un radecimiento por cuerpos extraños:
Pdli:.caminrlt> del dorso. Se coge un pliegue cutáneo sobre la cruz. a ser
posible. en d momento cu lminante de la inspiración. apretando a la vez hacia
abajo el dorso del paciente (fig. 11 6). Al realizar esta operación se producen
desituacioncs orgánicas y distensiones dolorosas de las posibles adherencias
en las vísceras de hl regiún xifuitft•a. El rellizcamiento se efectúa primero con
sua vidad y luego con enagía. a fin de comr,mbar el grado de la sensibilidad .
En los animaks grandes y vigorosos puede ser necesario efectuar la compro-
bación con la ayudu de un p;tlo. convirtit! nJola entonces en una • prueba del
palo pura el dorso••.
Prueba del palo . Se realiza ut ili7~11H.Io un palo sin aristas Je 1 a 1.5 m de
hmgitud. y del g.rosnr ;aproximado de un bwzo. el cual se introduce perpcn-

Fl<iS. 11 6-11 X. Pruchas dd dtllor para cucrpns cxtrar1ns

F1o. 116. Pcllizc:amicnto d el dorso


1'7

Fto. 11 7. Prucb.1 dd p:.lo

FtG. 118. Pcrcu..ic)n doloro ~~

dicularmentc bajo el .animal. con lo cual dos ayudantes pueden levantar len-
tamente el abdomen. dejándolo caer bruscamente (fig. 117); la operación se
inicia tras el apéndice xifoides y se continúa hacia atrás con intervalos de un
ancho de mano - se procurará proteger-el pene en los machos y el útero
en las hembras en gestación avanzada-. Como quiera que los animales tien-
den así a encorvar el dorso y el abdomen. es aconsejable obligarlos a tomar la
postunt inicial de tiempo en tiempo. pellizcando fuertemente la piel del dorso.
158 Plan de exploración clínica

El aumento de la sensibilidad localizado en algún punto en la zona compren-


dida entre el apéndice xifoides y el ombligo. es índice de un padecimiento simple
por cuerpos extraños. mientras que. por el contrario. la sensibilidad difusa
corresponde a complicaciones o a alteraciones localizadas en otro punto.
Pt•r cusióll dolorosa. La prueba dd dolor o la percusión se realiza (sin
plexímetro) con un martillo pes:~do. pro\ isto de top.c de goma. con golpes.
r.rimero suaves. y luego vigorosos (fig. 118). Estos golpes. procurando proteger
las costillas (dolorosas) y has venas mamarias (hematomas). se repiten a cada

F1a . 119. l'crcu .¡i\~ n dolorosa (ejemplo). En J;a percusión horiLon1.1l a lo lar.:o de las lin~o.·a,
1 a 4 :~e :aprecia :o.cn'\ihilidad en l:a regió n "ifoidca: J:a wn:1 duloro'a '\C ddimita por pcrcusion
e-
V\.' rl ic:tl :a lo J:ar¡:o de l:u Hncas 5 :a 9 : reacción al dolor : nula . • - débil. • - clara :
arcada co'ilal - ·- -

lado y en la totalidad de la pared torácica y abdominal. siguiendo líneas


rectas sucesivas. con inclusión de la media ventral (fig. 119. líneas 1 a 4). en
sentido horizontal; a continuación. y de la misma forma. se procede a percutir
en líneas verticales. para delimitar así mejor Jos posibles puntos dolorosos
(fig. 119. líneas 5 a 9). Hay que prestar una atención principal a la compara-
ción de la sensibilidad dolorosa en la zona de proyección del bonete (figs. 120
y 121) y de las demás regiones del cuerpo. en las cuales. sobre todo en la del
hígado (fig. 145), pulmones (fig. 94). corazón (fig. 71). librillo (fig. 124) y cua-
jar (fig. 125) puede delimitarse. ocasionalmenle, por repetidas percusiones, al-
guna zona localizada con sensibilidad aumentada. De esta manera. la zona
dolorosa puede determinarse casi siempre claramente. y es posible también
conocer el grado de la sensibilidad dolorosa qne allí se produce. Sin embargo.
hay que considerar que los pacientes con retículo-peritonitis traumática pre-
IS~

sentan a veces dolor más o menos difuso en la región del origen del diafr.1gma
Co sea. en una faja del tamaño aproximado de una mano por detrás de los lí-
mites caudales del campo de percusión pulmonar). que se debe a una progre-
sión de las sacudidas por el diafragma en la región del bonete. En la percusión
del bajo vientre se escucha a veces e el ruido de caja .. descrito en la página 150.
Dt•terminadón dd tlolor por palpación. Es una prueba poco corriente.
que consiste en comprimir fuertemente con la mano o con el puño en la zona
de proyección del bonete (figs. 120-121); para reforzar la presión. el que ex·
plora puede apoyar el codo sobre su rod illa.

fws . 1~O y 1:!l. Zo na <k proyecció n dd boncle, según L tPSS (ray:td o) . U mih:s: dorsal por
d bordl! c:~ud;al del campo fiUimonar ; cr:ancal por la Unca que une d apéndice xifoides y el
codo ; c.1udal por 1:1 linea que une d ombligo con el punlo d e inlcrsccción del borde c3u~bl d~l
~.:a mpo pulmon:ar y l.a horiLOnl al que p:au por d codo (lado izquierdo) o un :\ncho d e m:1no
por d eh:~jo d d encucn1ro (IJdo d erecho) lfnc:as d e oric:nl:lción, "7 - - -

Pruebas del cmninctr y bajar por plmrus indimu/o.\". A veces. los bóvidos
con padecimientos dolorosos del bonete emiten quejidos espont~ncos al h:van-
tarsc. a causa de la presión de las vísceras sobre el diafragma. En las zonas
montañosas. el do lor puede comprobarse de manera parecida. dejando que el
animal camine sucesi\'<amentc hacia arriba y hacia abajo por un camino incli-
nado. Esta prueba cs. generalmente. innecesaria.
Pruí•ba e/(' las zonas. Este método de exploración se funda en la discutida
suposición de que. también en los bóvidos. se producen zonas cutáneas hipe·
ralgésicas en el curso de padecimientos dolorosos internos. que p.ueden ser
utilizadas con fint!s diagnósticos. Estas zonas se deberían al arc(l reflejo vfs·
cero-cutáneo. ya que los segmentos medulares inervan simultáneamente aqué-
llas (y se sensibilizan con las vísceras doloridas) y a los focos enfermos del
organismo animal. Se llaman zonas de Hcad. La czona del bonete• parece estar
situada en la región caudal de la cruz. extendiéndose hacia atrás según el
grado y duración de las lesiones del retículo y del peritoneo. hasta alcanzar
las primeras apófisis transversas de las vértebras lumbares. y. en sentido late-
ral, hacia los lados y parte ventral de las... paredes del tórax y del abdomen.
Esta sensibilidad se comprueba tocando. desituando o peUizcando la piel. y
también tirando suavemente de los pelos; con estas operaciones se producen
manifestaciones dolorosas en los pacientes (gemidos. quejidos o cortes e inte-
Plan de exploración cHnic:I

rrupciones úe la respiración). que son índice: de: una sensibilidad aumentada


de la pid en las zonas correspond ic:ntc:s y que: se consideran como hallazgo
positivo en la prueba. En la práctica, al realizar c:sta exploración. rara vez
puedl! evitarse que el anima l encorve tambi¿n el dorso. con Jo cual se establece
una coincidc:ncia entre: la prueba de la zona y la del pellizcamiento del dorso.
cuyos resultados no indican la sensibilidad cutánea. sino la propia de la n:gión
del foco patológico (pág. 156); el resultado positivo de la prueba de las zonas.
así como la del pcllizcamiento de la espalda. no puede considerarse como es-
pecífico de la rctículv-pt•ritonitis traumática, sino que. no rara vez. se pr<>tluce
también a causa de procesos dolorosos en la cavidad torácica (como p~ricardi­
tis, plt•uritil') o en el abdomen (invaginación intestinal. hepatitis, nefritis, m e-
tritis. torsión de IÍtt•rv y otn.ls más). Po r estos motivos. est:.ts pruebas no deben
enjuiciarse de manera aislada. sino relacionadas con la prueba del palo y con
la de la p.e rcusión .
El examen d~ las paredes torácica y abdominales. en sus zonas ventrales
y ventrolaterales. con ayuda de un detector dt• mt•talcs electromagnético (figu-
ra 122). proporciona información sobre la presencia de cuerpos extraños ferro-
magnéticos (hierro. acero. níquel) dl!ntro de su campo de acción. Esta explo-
ración se realiza con uno de estos aparatos. llamados t"ambién delt"'c tort's, en-
dometaloscopios o ferroscopios. que: se comprut!ban previamente con una
aguja de acero. Deben alcanzar. por lo menos. 8 a 12 cm. Se h•l de tcnc:r en
cuenta que el resultado es p.ositivo tanto para los trozos de hierro no traumat i-
zantcs situados en d interior dd estómago. como para aquellos o tros que cst~n
clavados y. por otra parte. que la retícu/o-pt•ritonitis trm11mítica puede ser
prnducida también por objetos puntiagudos de materiales n\'l magnéticos (latón.
cobre:. aluminio. madc:ra. etc.). o por cuerpos extrafios ferrostls enclavados en
las rarcdc:s del estómago. fuera del alcance del aparato. Po r estas razones. los
datos obtenidos sólo puc:den enjuiciarse: en relación con Jos resultados de las
pruebas del dolor (pág. 155). Para el examc:n se coloca el buscador del detector.
a ser posible. en un ambiente en el que no haya hierro - hay que tener cuidado
con las cadc:nas de sujeción. bebedores automáticos y otros- . primeramente lle-
vándolo a lo largo y por debajo del paciente. y luego. confom1e a las indicacio-
nes del amperímetro. auriculares o altavoz. moviéndolo alrededor de Ja línea
media. hacia atrás y hacia delante. hasta qut! las señales se aprecien con la
máxima claridad. Los datos pueden anotarse en un esquema de la región
xifoidea (fig. 123); sin embargo. las señales no siempre corresponden al lugar
en el que luego habrá de ser encontrado el cuerpo extraño en el animal. sobre
todo en zonas muy gruesas y anfractuosas.
La palpación interna del bonete tras ruminotomía (pág. 154) proporciona
valiosos da tos sobre el estado del rcsenorio en los casos que no pueden ser
aclarados por otros procedimientos.
Para la laparoscopia del retículo hay que colocar al animal en decúbito
dorsal. El endoscopio se introduce después de incidir la piel en la región
xifoidea, y con la producción de neumoperitoneo. Este método de exploración
se utiliza sólo en casos especiales.
Apa ra to digc\tivo 16 1

Po r medio dd (.'xumen rol'nt~t.·nológico del bonete es posible determin ar.


\!n ani males no muy voluminosos. el núml'ro y el tamar1o de los cuerpos cx-
trailos presentes y. a veces. ta mbién si están clavados o no en el retículo. Las

riG . 11.!. D~h!Cior dc:ctrom:tgnético de:


cu~rpo' cxtr:lñ05, con indicador acú, tico :
a 13 izqukrd :l. d c4uipo del ingc:nic:ro
l1Fk ~CH . d e Ekktrogc:r.itcb.au, B.1vk r:1 (con
un pc:quet\o :.ha voz); a 1:1 dc:recha, el de:
la C:l~.l 1fauptnc:r (con :1uricu1:trcs)

frG . 113. E.'qur.:ma d e los datos obtenidos


con el d etector d e m ct:tlcs. us d o~ r:tm:ts
del triángulo rcpre~cn ta n la proyección dor-
sovcotral de Jos extremos de amh:ts arcadas
dorsales, con la superficie limitada por ellos
y que forma Ja rc¡ión xifo idea (con Ja
linea blanca). Izquierda: Ejemplo de loc:t-
lilación d e un cu.:rpo cxtr:u'\o en J.t cit:1d:1
región, a 13 d;:recba d e 1:1 linea m l•d i:l : la
c ruz indica c:l punto de Jas sel\alc:s m3s
intcn .....u, D c rcchl. Valor:tción de lo' da tos.
Si J:u sci\alcs dd d.:h:ctor si! escucha n en
1:t 10n:1 1. es sdbl de que hay un cuc:rpo
cxlr:tt\o en el bonc:tc : si :lJ'I:lrccc:n en 1:1
w n:a 1, e tán com('llicado' d d iafr:1gma y
pcric:.rdio o lo' pulmonl'S: e n la zona 3,
d tr:tuma afecta al h lgado : en la zon:1 4 ,
.si cu:aj:u, y e n la S, al bonc:tc o a la pant:a,
m i.:ntra' que en la zon:t 6 tendrán un sig-
n ific:tdl) <.k poo;ihk" Jc:,ionl!'l en el huo ~

/
¿_~- 2

adherencias son demostrables sólo tras la producción de un neumoperitoneo.


Las particularidades técnicas son descritas por RAPt é e J LJJAS. así como por
FREDERIK y WJNTZER.

Librillo
El estómago de desecación y trituración, u omaso. que interviene en los
procesos patológicos. tanto de los preestómagos como del tracto cuajar-intestino.

11 . Rm~~EilCEA: Ellplor~ci6n cllnica del 1anado vacuno .


Plan de cxplor~l ció n clínica

se sustrae a los m~tod os corricntt!s de exploración. a causa de su situación en


el interior del tórax (pág. 144). recubierto por las costillas. La presión palpato-
ria. percusión y auscultación. sucJen proporcionar datos de escaso valor sobre
su est<~do. Informes más seguros sólo pueden obtenerse por la ruminotomia
ex plorad ora o por la laparotomía . las cuaks han adquirido. por estas razones.
unu particular importancia pa ra la explorución del librillo.

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Fu: . 114. Zon.1 t.k f'lcrc u~ i l\ n <.11.'1 librillo (ray:ulo) ; Uncas d e micntacit\n - -- -
tlím itc.; c:au(,bk.; dd pu lmt~n. rnati<.Jc¿ car<.l f;u:a y arcada c<htall

El cam¡w t/(' pcrcu.vián dC'I librillo está situado u la derecha vcntrolateral-


mcntc. '' la altura de la 7.r. y 9." costillas. y se limita crancalmcnte por el borde
cauduJ del campo pulmonar ; en este punto. el librillo establece contacto. en
extensión variable. con el diafragma y con la pared lateral del tórax (fig. 124'·
Por la palpación vigorosa con los nudiJJos o con el puño se localiza aquí.
ocasionalmente. en Jos padecimientos del omaso. una sensibilidad delimitada
a la presión; a veces. efectuando p.alpaciones a sacudidas. se puede hasta re-
conocer el contragolpe del órgano patológicamente endurecido (la llamada
paresia de librillo). Asimismo. durante la prueba del palo se nota a veces un
choque o golpe en la región .Tifoidea, producido por el omaso. muy aumentado
de tamaño e indurado, cuando éste bascula mucho. emitiendo el animal si-
multáneamente un quejido. La percusión del dolor (pág. 158) proporciona. en
general. mejores resultados que la palpación profunda. pero hay que procurar
evitar las costillas, que son muy sensibles. En la percusión para determinar la
sonoridad, se obtiene normalmente. en la zona de proyección· del librillo. un
ruido moderadamente mate. con d~limitación muy difícil de los órganos vecinos
163

- hígado (pág. 174). pulmon~s (pág. 1:!6). cuajar (pág. 165). intestino (pági-
na 167}-. Cuando está aumentado el tamaño. se incrementan también el pcrí-
mdro y Ja intensidad de la matidez. mientras CJUC falta cuando el librillo dismi-
nuye de \Olumen o está separado de Ja pared torácica. Los ruidos crepitantes
que se producen rítmicamentc con las contracciones del bonete no siempre
se aprecian clar:.amcnte durante la ausculracicin en el centro dd campo de
proyección. o difieren co n dificultad de los sonidos más intensos originados en
los otros p.reestómagos. En Jas e~tenosis funcion:.tles se escucha a veces. en lu-
gar de las crepitaciones. un ruido como de líquido en la misma zona. Normal-
mente. el orificio bonete-librillo se abre durante la segunda fase de la contrac-
ción del retículo (pág. 155). para cerrarse inmediatamente y seguir una violenta
contracción dd librillo. seguida de otras o hasta tres más débiles (fig. 106). Al
contraerse en la segunda fase el bonete. pasan al librillo cada vez 80 c. c.
aproximadamente del contenido de los preestómagos triturado y lí4uido (total
al día. unos 120 1). En este punto se reduce el contenido acuoso de los ali-
mentos por presión y resorción. y éstos son triturados y más finamente molidos.
Tras la ruminotomía (pág. 154). d librillo se palpa desde el bonete y desde
los dos sacos ciegos anteriores de Ja panza. en los 2 / 3 de! su superficie. En
esta palpación se tienen en cuenta su tamaño. consistencia. sensibilidad y po-
sibles adherencias con las inmediaciones. El librillo sano tiene el tamaño de
una cabeza hasta el de un balón de consistencia p.astosa. con1pucta. sin resis-
tencia manifiesta a lu pn:sión. y es inscnsibl~. Los moderados aumentos del
volumc:n no ti~n~n particular import~mcia sino van ~&sociados a una apreciable
variación de la consistencia. En la llamada ¡mre!J·ia dd librillo. el órgano está
duro (contracción espástica). a¡:c:nas o muy poco dcprcsible. y muy doloroso;
por el contrario. en Jus c:stcnosis funcionales uparcce a vc:ccs fláccido y blando.
Su contc.!nido pued~ ser examinado introduciendo dos o tres dc.!dos por el ori-
ficio bon~l~·librillo. desprendiéndolo con cuidado de entre las hojas: normal-
mente. tiene una coloración verdosa pardo oscur•'· y aparece casi seco. Los
restos de alimentos groseros y sin d igerir. ¡&sí como los líquidos ~n el librillo,
constituyen haJiuzgos patológicos.

Cuajar
La exploración clínica del cthcmrasn. o ('stómaRo glandular. ha adqui· ido
im ~ ortancia al aumentar Jos conocimientos sobre sus padecimientos. Este •es-
tómago propiamente dicho de los bóvidos• interviene de una manera funda-
mental en la digestión de las proteínas. y en su interior está recubierto por una
mucosa en forma de pliegue como hojas de curso en csp:ral. En Jos terneros.
de leche. su tamaño es doble que el de la panza. siendo la mitad de ésta a Jos
3 meses. p.ara alcanzar unn novena parte. aproximadamente. del volumen del
rumen. en los animales adultos (10 a 15 J.)_._ Por tales razones. su zona de pro-
yección. en las paredes ventrales del abdomen. difiere con la edad y se influye
cranealmente por Jas contracciones del bonete. y caudalmente. por el útero.
que, durante la gestación av~nzada, presiona fuertemente hacia adelante (figu-
IM Pl an d~ cxrloración clínica

ms 125-128). Mi\!ntras que en los terneros jthcnes ocup~ una grau p~trt~ del
suelo dd abdomen. desde la arcada costal h~s ta poco ~ntcs de la peh is. sobre
todo a la izquierda de la línea med ia . en los bóvidos adultos la porción fúndica
se encuentra inmediatamente por detrás dd bonete en la regiti11 xifoidea. y
se extiende. a partes iguaks. a la derecha y a la izqUierda de la línea blmwa
en dirección caudal. donde la p.orción pilóric:1 gira en la región del ombligo
o 1 ó 2 anchos de mano por delante de ella y por debajo del polo del li-
brillo hacia atrás. a la derecha. y en posición dorsal. po r la arcada costal
(fig. 132). Las distopias patológicas del cuajar dilatado se presentan en los bó-
vidos, con mucha frecuencia. en los últimos años. En tales circunstancias. el
abomaso, lleno de mayor o menor cantidad de gas y liquido. se desplaza hacia
el fla nco derecho (dislocacivn dt! abomaso hacia la tlerc.•clw, a veces con tor-
sión). o se introduce entre la panza y la pared izquierda del tórax y del abdo-

Ftl:~ . 125-118 . 7.on.t d~ p rov~'Ccil\n dd cu;1jar e n lo, t·u)vido" ( vi .. t:a ventral). Oc ÍL.4 uierda 3
derecha : ternero recién n Jc id ~>; ternero eJe 3 rnc~c; : v:u::t de 5 a"o"~ y vac:.1 d e 7 :I"O!\ en 8C.:stación
;1vannd.1

men (dil·locaciún de abomaso hada la i:.quh·rda). Para la exploración del cua-


jar se recurre a la inspección exh:rna. circunstancialmente. también a la kapa-
roscopia y a la palp.ación desde el exterior. En caso necesario puede proce-
derse también a la laparotomía o a la ruminotomía. así como a la auscultación
y a la percusión. El examen dd líquido de punción del cuajar se ut iliza sólo
en raras ocasione~. En general. en el cuajar sano se ohticncn pocos datos ca·
ractcrísticos con los citados métodos. si se exceptúa la palpación directa; por
el contrario. pueden recogerse síntomas muy daros cuando el estómago está
muy lleno o cuando sufre distopia.
Inspección externa. En la región hipocondríaca der~cha. y por detrás de
cUa, pueden apreciarse ocasionalmente abultamientos más o menos manifies-
tos. consecutivos a sobrecargas patológicas del cuajar (indigestión de leche o
de pienso grosero en los terneros: estenosis pilórica funcional de los animales
adultos). En la dilatación del cuajar se nota n muchas veces abultamientos pa-
recidos, semiesféricos. que llenan una parte del flanco derecho o izquierdo. El
abomaso distópico puede verse también en la laparoscopia del ijar afectado.
Palpación. En los terneros. tumbados en p.osición lateral izquierda, puede
notarse el cuajar a través de las paredes del abdomen. sobre todo cuando está
165

muy r~pl~t o , siempre que aqu~llas


no est~n muy t~:nsas a caus:.t dd dolor. Al
prc.,·imwr en /a pa/paciún. los animales con ahomasiris declanada o con úlceras
dd cuajar muestran una sensibi lidad dolorosa en el campo de r.royección dd
estómago. Es más interesante la pa/pacid11 direc/ll después de laparotomía o
ruminowmía, con lo cual es rosiblc examinar la total superficie del cuajar.
que. normalmente. aparece fláccido y sólo compacto en la zona del píloro
(rorus pilórico) y. en general. ocupado en una parte de su capacidad con un
contenido líquido de consistencia de puré. Hay que prestar atención a la situa-
ción. contenido -cantidad. consistencia. cuerpos extraños- . paredes engro-
sadas o más finas - las primeras. en la leucosis del cuajar o en el edema de
su mucosa; las últimas. en las úlceras de abomaso-. reacciones dolorosas y
posibles adherencias. L¡as r.c rsonas de brazo largo y mano fina logran a veces
también explorar el cuajar a través de la abertura bonete-librillo. En la explo-
ración rectttl (póg. 167) puede palparse el cuajar cuando está intensamente dila-
tado y dirigido hacia la derecha. apreciándolo como un balón de aire muy
tenso.
PcrcusiJn. La delimitación del abomaso por medio de la percusión no es
muy segura. El sonido claro o submate que se aprecia normalmente en su zona
de proyección varía hacia la matidez cuando existe sobrecarga. Por el con-
trario. el cuajar dilatado rroduce. segú n d contenido de gas. un so nido claro
1imr.ánico. de extensión más o meno~ amplia. en d irección caud:ll y a la
daecha o izquierda de la arcada costal. a la mitad de la altura del tronco
aproxim:adamente. La pt•rc·usitín dolorosa del cuaj:u sude resultar claramente
positiva cuando está afectado al mismo tiemr.o d p.:ritoneo p:arietal: aun así.
la zona de sensibilidad no siempre se localiza con precisión. de ta l forma que
es difícil delimitar por este dahl los padecimientos dolorosos tld bonete. li-
brillo o hígado. A veces d martilln choca. durante la percusión dolorosa. con
una resistencia m:is dura en l:t zona ue proyccd,;n del cuajar. en comparación
con el resto de la pared abd<.lminal. que. pnr In gencr:al. es más elástica. Este
dato indica engrosamiento de la pared dd abnmaso (lcucosis) o la acumula-
ción de arena en su ca\idad.
A usculwdcín. 5'e sabe poco snhrc los ruidos normales del cuajar; se
producen en el centro del intervalo que media entre las crepitaciones del li-
brillo (pág. 163) y el pcristaltismo intestinal (pág. 167). Los movimientos o n-
dulat orios del cuajar. más claros en la zona pilé rica. coinciden con la fase de
relajamiento del bonete y con la contracción del librillo (fig. 106): por el con-
trario. el abomaso permane:c inmóvil durante las contracciones del bonete.
En la disropia del cuajar se auscultan sobre el órgano dilatado -parte supe-
rior de la arcada costal derecha o izquierda-- tonos altos de timbre metálico.
que se originan por el movimiento de los líquidos en el interior de la víscera
muy Jlena y dilatada por el gas. Estos ruidos aparecen a veces de forma es¡:on-
tánea. pero otras han de ser provocados · por sacudidas del flanco (auscultación
con sucusión o efecto steel-band).
Punción. El cuajar de Jos bóvidos puede ser objeto de punción en un
punto situado aproximadamente por delante del centro. entre la ap.ófisis xr-
166 Plan tk cxploracil)n clinica

foidcs y d ombligo. utilizando. según el tamai1o del an imal. una c;inula d~ 4 a


8 cm de longitud (fig. 129). El líquido de punción (en c:1su ncces:1 rio. absor-
bido con una jeringuilla) es. normalmente!. nlgo m:ís cluro que el de la p..anza.
pardo. amarillo o verde aceituna. de consisten cia acuosa. o lo r ácido y con un
pH de 2 a 4. Los valo res superio res del pH (entre 5 y 7) se observan en las
hemorragias del cuajar (líquido de punción rojizo). mezcb de bilis (aspecto
mucoso verdoso) y en la putrefacción del contenido (mal olo r). Cuando se
sospecha distopja dd cuajar. la punción se efectúa sobre la zona timpánica o
algo por d ebajo; en casos pos itivos se obti ene un líq uido claramente ácido.

F1c;. 129. Punci.:m úd cu;~J;tr . Lu~;~r d~: imr'lanta<:i\)n d~: 1.1 c:i nut;, y ohh:nci\jn
dd líqu ido d~: r'UIIciün

Por el examen de las mm•stra.r ele ht•(·c•s pueden demostrarse las hemorw-
gias del abomaso. que. comú nmente. se deben a ulcer:scioncs (casi siempre. a
consecuencia de lc ucosis del cuajar). ut ilizando. para tal efecto. la prueba de
la bencidina (pág. 170). En las parasi tosis del estó mago pueden verse los huevos
de los vermcs (pág. 171).

Intestino
El intestino de los bóvidos. excepto la po rción inicial del intestino delgado
(duodeno ). que asciende por la ho ja parietal del gran epiplón. está situado en
el interior de la bursa supraomt•ntalis. y ocupa los 2/ 3 posteriores de la m itad
derecha de la cavidad abdominal. .donde. según el estado de repleción de la
pa nza. es emp.u jado hacia la derec ha. y en sentido ventral durante la gestación.
Apamto digc·aivo 167

a consecuencia di! la pres1on que ejerce el útero. aumentado de tamaño (fi-


gura 132). Mientras que el intestino delgado sude est:u cas i siempre consi-
derablemente vacío. el intest ino grueso aparece moderadamente lleno o Heno
por compkto en t:ondiciones normales. La consistencia dd contenido intesti-
nal se va incn:ment~mdo de delante (líquido t:omo so pa) hacia atrás (aspecto
de puré fino. o scmiespeso). En la exploración del intest ino. la inspección. la-
p,a roscopia y palpación externa. así como la percusión y la auscultación tienen
una importancia secundari:t frente a la exploración rectal. y la laparotomía
diagnóstica que. ocasionalmente. es necesaria. Cuando se sospecha un pade-
cimiento del cuajar o del intestino. deben examinarse también las muestras
de heces.
En la inspt'cciún externa se aprecian sólo rara vez aumentos de volumen
en el flanco derecho. cuando el intestino está muy repleto de gas (meteorismo;
por ejemplo. en la torsión del ciego. vólvulo del intestino delgado. íleo para-
lítico y. ocasionalmente. invaginación intestinal). La lapuroscopia por el ijar
derecho muestra. ante todo. las asas intestinales a través del gran epiplón:
después de separar su borde caudal se hacen visibles el intestino grueso y el
resto de la asas situadas sobre él.
La· pa/pacidn y pt' rcusicSn de las paredes abdominales de la derecha muc:s-
tran sólo rara vez una sensibilidad clara y localizada en los procesos dolorosos
del intestino (invaginación. estrangulación. enteritis aguda). El sonido per-
cutorio es charn. sobre el tercio dorsal de hl zona intestinal. y resulta mod~ra­
d¡jm~nte mate p.or debajo. s~ obtiene un sonido intl!rmcdio. de límites apro-
ximadamente horizontales. algo más alto ~n los animaks ~n g~stación avan-
7.ad.a. y más bajo en los no gcstant~s o en las priml.!ras épocas d~ la pr~ñcz.
Las anormalidades en estos sonidos ·- clara timpania. cin:unstancialmenle. ~n
has zonas ven tralcs. <) matidez d orsal - son signos de vari~acioncs en el estado de
repleción o en la silU\lci6n d~ Jos inl~stinos.
Dada la moderada cantidad del contenido intestinal. normalmente de <.:on-
s istencia líquida o poco pastosa. se aprecian en los bóvidos sólo borborigmos
intestinales débiles y raros (erer. itaciones. chapoteos o zurridos). que pueden
ser enmascarados pnr los ruidos de los preestómagos. más int~nsos. Por estas
circunstancias. h1 aw¡cultaciún del intest ino en el ijar derecho es. casi siempie.
poco práctica y SI! utiliza sólo en casos sospechosos. En el catarro entérico
grave y en la asc itis se escuchan chapoteos duranll.! la auscultación con su-
cusión. Los sonidos altos. timpánicos claros. con resonancia metálica. se pro-
ducen en el meteorismo simple. en el íleo y en los estados distópicos del cuajar
y del ciego.

Explvración rectal
Para la exploración rectal se ut iliza· u·n guante largo de goma. lubricado
con mucílagos. no sólo por razones de higiene, sino para evitar el peligro de
una alergización. Durante 1a operación. un ayudante sujeta la cabeza y la cola
del animal (como se describe en la página 10). Si el animal no defeca espon·
168 Plan d~ exploració n clínica

táncamente por la excitación del recto al introducir la mano. d que explora


evacua. ante todo. el contenido de las partes posteriores dcl recto. para pal-
(:ar luego con la mano abierta. y con movimientos lentos. evitando comprimir
con los dedos para no producir contracciones molestas y hasta heridas. Si apa-
recen ondas peristálticas. se espera hasta su terminación con los dedos reco-
gid,, s (la llamada postura de ob~·t('tra). o bien se pasa la mano a través de
estas ondas. En el curso de exploraciones muy prolongadas puede acumularse
aire en el recto. con lo cual las paredes del intestino ap.arecen tensas como un
balón. de ral manera que no es ¡:asible obtener datos en la palpación. En tales
casos se debe interrumpir la operación. para continuarla cuando el intestino
ha recuperado su estado de reposo. Normalmente se alcanza desde el recto. ade-
más de las asas caudales del intestino y Jos órganos genitales internos. tam-
bién una parte del peritoneo parietal. p.anza. riñón izquierdo y. a veces. el
polo caudal del derecho. la bifurcación de la aorta. pelvis y sacro. así como los
ganglios Jifáticos y la vejiga urinaria. En circunstancias patológicas se alcanza
también el cuajar o el hígado. sobre cuyas particularidades se dan los oportu-
nos detalles en los capítulos co rrespondiente~.
En el examen palpatorio del imt'stino por ' 'Ítt rectal hay que diferenciar
la exploración del rc:cto c:n si. de la de has asas intestinales que desde él se a l-
ca nzan. En el primer caso. la mano examina la superficie de la mucosa y pue-
de también pal¡:ar h1 pared cogiendo pliegues con cuidado. En d segundo. se
apreci.an normalmente sólo algunos indicios (poco contenid(), sua,·idad d~ la
cubierta sc:rosa ). Las asas intestinales resb:alan entre los dedos con una con-
sistencia blanda mostrando así sus paredes finas y escurridizas. Asimismo. los
mesenterios y los ganglios mcs~ntéricos. blandos y pcque11os. no se palr;an o
diferencian con scgurid:1d de los intestinos cuando no están patológicamente
afectados. En la exploraci6n rectal del intestino hay que prestar atención a
Jos siguientes puntos: Características d~ la supc:rfici~ (mucosa del recto o se-
rosa de los demás intestinos). grosor y tensión de sus paredes. conh:nido (cun-
tidud . consistencia). así como a posibles dolores o adherencias. Son lmJiazgos
putológicos Jos siguientes : ganglios linfáticos intestinales -voluminosos o com-
pactos (leucosis. tuberculosis. enteritis grave). pared intestinal engrosada (cn-
teril is crónica. r:aratuberculosis. no rara en algunas zonas: coccidiosis en el
recto). cordones tensos (distopias. dislocaciones). formaciones como embu-
tidos espirales o. también. ~féricas. de consistencia dura (invaginación. estran-
gulación. dilataciones llenas de gas) o en algunas asas intestinales (torsión del
ciego. íleo paralitico). adherencias groseras y ásperas. o fijaciones rígidas del
intestino con los órganos vecinos (peritonitis). estrechamientos del recto (he-
matomas. flemones. abscesos. tumoraciones leucóticas o lesiones peritoneales
en la cavidad pélvica). o también. acumulación de heces en la ampolla rectal
(parálisis intestinal secundaria en la paresia del libriiJo o en el cólico biliar.
parálisis anocaudal). Para aumentar el rad io de acción del brazo que afectúa
la exploración rectal. a veces es útil levantar la pared del abdomen a la al-
tu ra del ombligo. con un palo o una tabla. con lo cual se logra que las vís-
ceras se corran algo en dirección caudal. La seguridad completa se obtiene
Jfl9

palpando C!ll la cavidad abdominal despu~s de laparotomía en el flanco derecho.


con lo cual. una gran parte dd intestino puede ser somt:tido también a la ins-
pección extrapcritoncal.

Examen tic las heces


Las heces frescas o tomadas directamc:nte dd recto se someten a la ins-
pección. tacto y c:xamen del olor. siguiendo los criterios que se dan a conti-
nuación. En caso necesario. la muestra de heces se deja sedimentar después
de diluirla con agua en un matraz. Además. en los padecimientos del aparato
digestivo está indicado. a menudo. el examen parasitológico o bacteriológico
de las heces.
Camidacl. Normalmente. moderada hasta abunda nte. La ausencia de res-
tos fecalc:s durante la exploración rectal debe ser considerada como indicación
de una obstrucción en el conducto gastrointestinal. Si se encuentran mucosi-
dades serosas o blanquecinas. el dato se corresponde con una paresia grave del
librillo. mientras que si el moco es entre rojizo y rojo oscuro • .o mezclado con
sangre. hay que pcns:.ar. por d contrario. en una oclusión intestinal.
Cvlor. ormalmente. scgún la a limentación. es verde o hasta pardo acei-
tuna. En ·la obstrucción biliar. la coloración es gris r;~rdusca. y cuando hay
mucha c:.1ntiuad de bilis. amarilla grisácea. y pardo negruzca cuando son muy
densas (paresia del librillo. alimento inadecuado) o cuando contiene sangrl!
mezclada. de hemorragi:ts ocultas. que proviene. a menudo. del cuajar. Por
el contrario. la sangre procedente de las porciones posteriores del intestino
da a las hcccs un color rojo cl:lro u oscuro (pág. 170).
Ccmsi.wencia. Por In gcner~ll aparecen finamente digeridas. con una con-
sistencia de puré más o m~nus csp~so (plastas) y algo más fluida durante el
pastorco que en la época de al imcnta<.:iün en el establo. Las heces duras. en
holas o e ni recortadas (a heces en tortas • ). ar.an.:cen tras el cspesamicnto (ca-
rencia de agua. pienso inadecuado. paresia del li brillo. a veces también en la
acetonemi.a). A menudo. en la distopiu del cuajar se muestran pastosas y pe-
gajosas. como recubiertas de una capa de grasa. mientras q ue en las enteritis
aparecen fluidas. con una consistencia de sopa y. muchas veces. espumos:.as.
Cuando contiene gran cantidad de partículas groseras. se debe a masticación
o digestión incompleta (trastornos del preestómago. rumia defectuosa).
Olor. Normalmente es poco manifiesto. no rcp.ulsivo. Patológicamente
es putrefacto. nauseabundo. desagradable (fermentaciones o putrefacciones anor-
males. descomposición de productos inflamatorios o de sangre).
Substancias mczdudus. Las particularidades siguientes. apreciables ya en
la inspección o palpación de las heces. o después de la sedimentación en un
matraz. previa dilución de las muestras en agua, deben considerarse como datos
patológicos: moco en coágulos en h enteritis catarral y recubriendo los escíba-
los fecales duros~ moco viscoso. gris blanquecino, mezclado a menudo con
sangre (circunstancialmente. en forma de tacos duros). en lugar de las heces en
el íleo; fibrina en filamentos. más rara vez como membranas cru~osas puras
170 Plan ll~ expiM~& ci t\ n clin ic.t

(figs. J 30-13 1) ~n Ja enteritis profunda ((.'meritÍ.\' /ihrínosa) . Las inflamaciones


graves tJc la v~síc.:ula biliar pu~dcn hacer qu~ las heces \"a)an acompai1adas por
masas muco purulcntas de mal olor. La eliminación de sangre de las porciones
distales del intestino muestra una coloració n rojo clara o rojo oscura. en es-
tad o líquido o en coágu los; r.or el contrario. la qu~: pro\'ienc de las partes cra-
ncaJ~:s y del cuajar produce una tinción en las hec~s más o menos claram~:nte
n~:gro v~:rdosa hasta negro pa rdusca oscura (melt!IIU). La sang.r~ qu~: no se apre-
cia como tal en las h~:cc:s. por su fina distribución en ciJa. se demuestra en sus-

FJGS. DO~ 131. Excn:cion.:.,. :-.c ucJomcmhr~l nO'Ia' de fihrina procct.h.·nh:' d.:l intcM ino th:l~:tdo
(i,qu k rd:~) y d .:l intestino ~ctru;:w (l.fcrccln)

pensiones acuosas co n la pru~:ba de la bcncidina (h~:morragias teocultas•). En


ésta se ha de tcn~: r en cuenta que el result:.ado pucd~: ser influido por o tras subs·
tancias contenidas en las heces bovinas. por lo cual. si la reacción es pos itiva
(coloración verde o azul). habrá que examinar muestras en di luciones crecien-
tes : 1 g dt: heces se diluye en 500 c. c. de agua; 2 c. c. de esta suspensi ó n se
ponen en un tubito. a l que se ha a1iadido previamente una p.unta de cuchillo
de bencidina. 2 c. c. de ác ido acético y 2 c. c. de solución de agua oxigenada
al 3 ?{¡. Lectura de la prueba: Existe probablemente sangre si la reacción re·
sulta positiva a las dilucio nes de 1 : 500 a 1 :5000. y la existencia es segura
cuando la positiv1d ad permanece en di luciones más altas. Tras a1imentación
con hojas de remolacha. las heces contienen tierra en cantidades mayores o me·
no res: grandes cantidades de arena que obstruyen el intestino y ¡;ueden pro-
ducir síntomas de cólico aparecen con trastornos concomitantes de la motili-
dad de los preestómagos y del cuajar.
LÁ M INA V

(· JG. JJ~. Topografi:l del i ntc~tino. ao;r como del hi~1 do y Cl1.1j..r en un bc;vido (vi.,.ta dc,dc la
dcrech.1, de~pués de separar una parte del diafragma y d el gr;:¡n epiplón). F.n la cavidJd abdo-
minal : uma rillo, duodeno: mor.1do, yeyuno : rojo, fll·on ; verde, as."\ cspirnl del colon a..ccndcnle:
aLul, colon descendente : gris, cic¡.to, cuajar e hígado. En la c.1vidad torácica : rojo. aorta y
:ulerias interc<Xtales ; a zul, vena cava caudal: :1marillo, nervio frén ico
171

Exwnen para~itolúgicv dtt las hrct•s. Para comprobar b ptesencia de p<i-


r:ísitos hay que emplear siempre heces rcci~n tomadas dd recto. }' :t que la~ dd
sudo pueden contaminarse con nematodt!s dd terreno. y en muestras viejas
puede producirse un excesivo desarrollo de determinados parásitos. Entre las
diferentes tt!cnicas para d examen. las más scncilhs. fundadas en la decanta-
ción. son las adecuadas para su realización en la práctica. si bien. cuando el
resultado es negativo. son poco concluyentes. Proporcionan datos más seguros
los métodos de enriquecimiento. Con excepción de las tenias -que. s1 se

e::

, - - ...
1 ..;..-

..
..

Fu. . 1H . Método comhin:uJo ~k \~:tl i nh: lll :.u:iün y flotaciún p.1r.1 Fll; . 1.\4. Método d.:
l.t J~:mo, trac ici n t.h: hu~:vo.¡ ~k trico,lron~llidth. ;;,cari,, ten ia.; y di.;. la m Í!tr:ac i ~,;n
pu" 1.1
lom .t~, ;a,j COIIHl tk OOt¡IIÍ'itC'i d-· C:OCC: ÍdtO' .:n J,¡, h ~:c~:~ clcmo'l r.tcu'n th: IJr·
va.; d e vcrm::'i pulmo·
nJr~:' en la ~ h cc.:~

.
trata de una invasión con Mcmit•da. se aprecian en las heces a simple vis-
ta- . el resto de los parásitos. en sus diferentes fases de desarrollo. corrien-
tes en las heces de los bóvidos. son visibles sólo al microcopio (a 80 y 104 au-
mentos).
Métodvs de d<•ccmtaciún. La muestra fec:.&l. bien mezclada con agua. se
pasa por un colador poco fino y se deja en una placa de Petri durante 6 horas
o toda la noche. hasta que se forme un claro sedimento. el cual se estudia al
microscopio después de dec-Jntar con cuidado el agua que sobrenada; con
ello. los parásitos aislados que se encuentren indican la invasión del paciente.
Este método permite descubrir todas las fases parasitarias en las heces bovi-
nas. suponiendo que se hallen en número suficiente.
Método combinado de sedimentación y flotación (fig. 133). Para el enri-
quecimiento de huevos de trichostrongnidos. áscaris. tenias y distomas. así
como de quistes de coccidios. se lleva una muestra de heces. del tamaño de
'"'"1- Plan d~ \!Xploración clínic.t

.
~i>''
•""':
r

FICi. 135. Huevo de trico:.tronyílido!t : t:t· FtG. 136. lluevo ~k Nc>mllwclirus : tamai\o
m:11'10 n.1tural , 30 :l 50 y 70 :1 110 Jl : n:uurll, 80 por 160 ·" ; 300 aumentos
300 aumentos

fu :. 137. lluevo-. d~ Stroll~) .. Ft(:, 1JM. llucvu.¡ de r,;,.¡,,¡, m·it :


luid1·( l'lllliiiiHtts : t:unat'o na tu· tam:t"n natur :tl, 7.5 flur .\.5 1• ;
ral. ~'\ Jlur ~CI 1, : .\00 ;umh:ntu' 'nn .aumento'\

un huevo ue gallina. a un vaso de precipitados. se mczda cuidadosamente con


a!!ua y se eliminan las partes vegetales más grosems por medio de un col~tdor
4ue vierte en una copa. Una muestra. del tamaño de una avellana. tomada del
sedimento formado después de algún tiempo. se IJc, 41 a un tubo ue centrífuga
y se mezcla en la proporción 1 : 10 con el lí4uidn de enriquecimiento - solución
de cloruro sódico concentrada para los huevos de trichostrongílidos. áscaris.
tenias y quistes de coccidios; sil icato potásico en solución acuosa (1: l) p;ua
los hue\'OS de los distomas grandes y pe4ucños--. centrifugando l minuto a
4000 revoluciones. En la práctica puede lograrse también la flotaci ón remo-
viendo la muestra de heces con el líquido de enriquecimiento en un vaso de
precipitados y dejando reposar durante algunas horas. Finalmente. se toman
2 ó 3 gotas de la superficie del líquido con un asa de alambre. haciendo una
extensión sobre un portaobjetos para el examen microscópico. Las formaciones
parasitarias más importantes que suelen encontrarse se describen en las figu-
ras 135-143.
Método de la emigración (fig. 134). Para la demostración de larvas de
vermes p.ulmonares se pone una porción de heces. del tamaño aproximado de
Fu;. 1:\9. H uevo.; tk :hcari, (Nc•ua,,.,,¡f l'iw-
lurttm) : tamano natural. 75 por 95 !': 300 :~u ­
FIC.. 1-tO. Huevo de tcni:.a (Afmrit>:.ia
t'\/)0/l)f/): tam:u~o
-
natural. ~O por 70 .'' :
mt:nto!> 300 .lUntCillO\

Flti. 141 . Ooq ui, te de coc:cidiu


(1-.'im r•ritt ::.rimi) : t;lmJi'\o natur.ll.
1S po r ~O ." : ~00 :1 umcnto'
Fw. 141. lluevo d-: di~lllrll.J gr.lnt.l..:
<1(/,\do/a lrr¡uítica): tam:.11'\0 natu ral,
80 por 140 /( : 300 aumentos

Fto. 143. Huevos de pequeño distoma FtG. 144. Larva d e ve rme pulmonar (Dictyocau-
(DicroCJelirun dendriticwn); tamaño n;uu- lus l'ÍI•i.pnrus); tamaño na:ural, 0,4 mm: 100 au-
Tal, 25 por 40 p. ; 300 aumentos mentos
17-'

una man7.<Jna. ~nvud ta en un tro1.o de gasa. y se introduc~ todo en un embudo


lleno de ~1gua hasta la mitad. en cuyo ~xtremo s~ ha c0locado un tubo de goma
cerrad o por una pinza. Despu~s de 24 ho ras se anoj~t cuidadosamente la pin1a
para ex tr<Jer las primeras 3 a 5 gotas. que se llevan a un portaobjetos para el
examen microscó pico a fin de descubrir las lar\'as (fig. 144). Éstas se distin-
guen con facilidad de los nematodes de la tierra o d~ las larvas d~ trichostron-
gil idos. que pued~n estar presentes cuando las hecc!s se to ma ron dd suelo o
cuando se han almacenado durante! mucho tiempo.
En los casos de diarreas de! o rigen no conocido se to ma una muestra. con
limpieza. directamente del recto. y se llc!va a tubitos est¿riJes para el e.mmen
bacterivlv¡.:h:o o virolúgjco (salmo nelas. bacterias tuberculosas y paratubercu-
losas. virus de la enfermc!dad de las mucosas y otros).

Hígado
El diagnóstico clínico de las enfc!rmedades hepáticas presc!nta. en los bóvi-
dos. ci~nas dificultad~s. Aun en los más grav~s proc~sos dd hígado faltan a
vec~s síntomas característicos. tal~s como ictericia y aumento o dolor del cam-
po d~ percusión hepát ica. Además. p.ueden fallar las pruebas dd laborator io
par... demostrar los trastornos de la función. si permanece intacta una tercera
parte del parénquima. Sin embargo. el conocimiento del estado dd hígado es
importante. porque en muchos procesos patológicos se ve afectado de forma
primaria o secundari:1. y ~orqu~ todas las lesiones h~pát ica s actúan sohre d
metubolismo y. con ello. sobre la salud y c~tpadd~td del anim;1l. Po r t~1ks ra7.o-
nes. y pese a llls resultados parcialmente poco expresivos. d~he recurrirse a to·
dos los ml!todos de ~xa men rcali1.ahles. para enjuiciar lu~gn los datos en su
totalidad. En general. la exploración del hígado en los bóvidos se funda en la
inspección de l:ts mucos;ts visibles. en ht palpaci\)n y ¡:ercusión de la zo na h\.!p:í-
tira . prueba del azul de metileno en la orina y ex~lm~n de las h~ces para descu-
hrir huevos de distoma. Sin embargo. son m~s efectivas. aUIHJUe m:is costosas.
la determinación del contenido de bilirrubina y fermentos en el suero. así
como J¡,¡s prueb~1s de función con la bromos ulfaldna. Si es necesario. pu-.:de
recu rrirsc tambil!n. para resolver el problema. a la laparoscopia . laparotomía
exploradora o a biopsia del hígado.
lns¡u:ccicín, palpación. percusicín. En la in sp~cción de las mucosas visi-
bles hay que prestar atención a la posible ictericia (pág. 76). 4ue. en los bóvi-
dos. sólo se produce. en general. en las lesiones hepáticas graves. con un cont~­
nidn sérico en bilirrubina su perior a los 2 mg ~:r•. Las lesiones cutá neas conse-
cuti vas a la fotosensibilidad (pág. 78) y la manifiesta tendencia a las hemo rra-
gias (págs. 82 y J JO) será n siempre consideradas como indicación de un trastorno
hepático. Las anormalidades palpables por vfa externa. son apreciables sólo
en los aumentos excesivos en el tamaño del hfgado (grandes abscesos. vesícula
biliar obstruida. hígado congestionado. equinococosis) y en la zona dorsal por
detrás de la arcada costal izquierda; también por vía rectal se palpan sólo en
la parte anterior del flanco derecho los gra ndes aumentos del hígado; no
Aparato d i gl!~ tivo 17.5

obstante. el brazo introducido en esta dirección provoca en el animal quejidos


o movimientos de defensa cuando sufre procesos hep.áticos dolorosos. La sen-
sibilidad del hígado se aprecia mejor por la palpación presionando y ¡:-.or la
percusión para provocar dolor: los resultados son más claros en los procesos
agudos que en los crónicos. La zona normal de percusión hepática está situada.
dorsalmente. en la región de la IO.a a la 12! costillas. Se produce un sonido
mat\!. casi siempre bien delimitado. de 3 a 4 dedos de ancho y de la altura de

ffi-- _,
~ \
\
\
\
''

Fu ;. 1-1~ . Zo11.1 de pcrcu,i•ín <h.•l hr~ ;t\J o (ray:u.lo) ; limite.¡ caudak" lh:l (luhn,;n y ~ucada cu,.
tal -- -

una mano (fig. 145) frente al campo pulmonar (sonido pulmonar lleno) y por
ddante de la zona dorsal de los intestinos (sonido timpá nico): la matidez pue-
de correrse de 1 a 3 dedos en dirección craneal durante la gestación avanzada
o en los procesos que afectan a los órganos abdominales. o. por el contrario.
desviarse la misma distancia en dirección caudal cuando existe enfisema pul-
monar. Los aumentos del campo percutorio del hígado que alcanzan 5 ó 6
anchos de dedo y aún más. deben considerarse. por lo general. como p.atoló-
gicos. sobre todo si coexiste en la zona sensibilidad dolorosa. Cuando el hí-
gado está muy aumentado de tamaño se prod uce a veces. en lugar del sonido
mate. un ruido alto. correspondiente a los intestinos. porque el lóbulo hepático
derecho. J:Or su propio peso o por la vesícula biliar con un \ olumen incremen-
tado. se separa de la pared del abdomen ~- En el curso de la distopia del cuajar
hacia la derecha (pág. 164). la matidez del hígado desaparece cuando se pasa
de la dislocación a la torsión del estómago.
176 Plan tk ~xploración clínica

Con la prul'lw dd a:.ul de IIIC'tileno (fig. 156) pu~d~ lkmostrarsc la ~xist~n­


cia de bilirrubinoides en la orina (coloración vcrd~ por oxidación). Sin embar-
go. la prueba. no siempre resulta negativa en los animall.!s sanos. ni regular-
mente positiva en p.acientes con afecc io nes hepáticas~ por ello. se consid~ran
efectivos sólo los resultados claros o intensamente positivos. como indicadores
de un padecimiento del hígado. Además. se ha de consid~rar que la pru~ba dd
azul de metileno reacciona tambh!n cuando la orina contiene hemoglobina (pá-
gina 192); para realizarla se alladen a 5 c. c. de orina (¡medir!) las gotas de
solución al 0.2 ~.'. de azul de metileno (¡contarlas!) que se necesiten para lo-
grar que el color vire de verde a azul. Valoración : Azul con 1 a 2 gotas. - - - ;
después de: tres gotas. + - - ; después de 5 gotas. + ,- - ; y. tras añadir más
de 5 gotas. + + + . (Con ayuda de las tabll!tas Ictotcst LHo rmon-Chemie. Mu-
nichj. los pigmentos biliares de la orina de los bóvidos se demuestran sólo
cuando ~lcanzan una concentración que corresponde al resultado + + - de
la prueba del azul de metileno).
Lo concerniente al examen de las heces t:ara la demostración de lmel•os
d,, disromll se estudia en la página 171. Aquí sólo tienen valor los hallazgos
positivos. porque puede haber fasciolosis sin que aparezcan los huevos en las
heces.
El comenido livrma/ de bilirrubina en sm•ro (mc!todl> de Jendrassik y
Cleghorn) en los bóvidos es inferior a 0.2 mg % en to tal. e inferior a 0.1 mg %
de bilirrubina directa. En los estados de inanición se elevan algo. Las cifras
entre 0.2 y 0.5 mg % en to tal y entre 0.1 a 0.25 ·x.
de bilirrubina directa deben
considerarse como sospechosas. y las más elevadas. como dem<)strativas de
un trastorno de la funcidn hepática. Las citadas tabletas de lctotcst demuestran
sólo un contenido total de bilirrubina superior a 1.5 mg ·:~..
los fc.•rnu•mos séricos liberados en las lesiones pan..'Oquimatosas constitu-
yen un sensible indicador para las ksiones de las células hepáticas. en particu-
lar. la scroglutamatoxalacetato-transaminasa (SGOT). que es utilizable para el
diagnóstico de los p:tdecimicntos hepáticos en los bóvidos (Farbtest Boehrin-
ger-Mannheim): no obstante. la actividad de este fermento se aumenta también
en las alteraciones cardíacas o de los músculos del esqueleto (por ejemplo. en
la tetania o en los desgarramientos musculares). que deben ser excluidos en el
diagnóstico diferencial. Los valores normales de la SGOT varían entre 40 y
70 \Jnidades Wroblcwski ~ las cifras muy elevadas (más 200 U. W.) aparecen
en las he¡;atitis agudas.
Para realizar la prueba de función hepática. utilizada en las clínicas para
bóvidos con el nombre de test de la bromosulfaleína. se inyectan 2 mg del
colorante por cada kilogramo de peso. por vía endovenosa. Del suero obte-
nido antes de esta inyección. y después de 25 minutos de la misma. se mez-
clan 2 c. c. de cada muestra con 2 gotas de lejía de sosa al 1O % y se realiza
el estudio fotométrico para determinar la cantidad de materia colorante no
destruida o eliminada durante este período (comparar las extinciones). Las
retenciones comprendidas entre 5 y 10 %; 10 ~ 25 % y las superiores a 25 %
corresponden a lesiones hepáticas de carácter leve. de grado medio o graves.
Ap:uato dit;l!stivo 177

rcspecli\amente. Los •valores normales• inferiores a 5 " ;', de retención de


BS no significan necesariamente. que el hígado esh! por completo sano. ya que
los padecimientos crónicos o las alteraciones aisladas localizadas en una zona del
hígado influyen a menudo muy poco en la prueba de la bromosulfaleína. En
la práctica- cuando no se dispone de fotómetro- . la retención p.ucdc medirse
groseramente a simple vista. comparando la tonalidad de los colores de las
muestras de suero previa y posterior a la inyección : el color rojizo manifiesto
de la segunda muestra corresponde a valores retentivos patológicos .

•...._ - -
t-'Ui. 146. lns1rumcntal par;l 1.1 b iopsia de h l~ad~ (dcsm~nt:~do) s~o.• gún Ln~ Sl!<ilmtTI Y MAKSII.
lk arriha ahajo: E"'tilctc y vain:1 del trocar (con corte d entado en el e:<tremo ~•nh:rior y tornillo
limit:1ntc en d centro), "'' como jer"•nguilla p.m a .,h,orhcr d cilindro de la hiop'ia

El l.!xamcn clcctroforético de las pro/eÍIWJ ele/ sw!ro. así corno las pruebas
(/(' labilidcJd S<:ric:a (pág. 110) son poco demostrativas para el diagnóstico de
padecimientos en los bóvidos. En la fórmula lt~ucocitaria (pág. 109). sólo en
las hepatitis agudas graves (como en la retención biliar o cuando hay absce-
sos grandes en el hígado) puede determinarse una granulocitosis manifiesta con
desviación a la izquierda; pero en la colangitis distvmatosa no s1empre se
aprecia una clara eosinofilia.
La biopsia dd hígado se efectúa con un trocar especial (fig. 146). 20 a
30 cm a un lado de la línea media del dorso en la zona de matidez hepática
(fig. 145), en el espacio intercostal Xl o XII. Cuando se alcanza el hígado. se
retira el esHlete. y la cánula. con su punta cortante y succionante. se intro·
duce en el parénquima con un giro. El trozo de tejido obtenido debe medir.
a ser posible, 0.5 cm de grosor y ser compacto; se introduce en formalina
al 5 % y se envía para el estudio histológico. En la práctica. la biopsia del
hígado tiene el inconveniente de que los resultados se conocen sólo después
de unos días (más rápidamente, en los frotis simples. para los cuales basta

12. ROSDtiDCilll. : EJ!ploradón elfo ka del aanado vacuno.


J7K Plan <k exploración clinic;t

la biopsia de una aguja). y tampoco son válidos para d hígado en total. ya


que las lesiones suelen \!Star loculizadas ~ por d contrario. la bio psia es muy
<kmostrativa en los procesos par\!nquimatosos degenerativos difusos. por lo
cual tiene importancia en la investigación (comprobación del curso de las le-
s iones hepáticas o determinación del contenido hepático en vitamina A. cobre
y otros). Finalmente. la biopsia hepática realizada a ciegas presenta el peligro
de hemorragias (en las lesiones graves del hígado) o de p.uncionar abscesos o
las vías biliares repletas. lo cual determinaría una perito nitis.
La /aparoscopia en el ijar izquierdo proporciona la posibilidad del examen
del hígado, y se -puede reconocer una gran parte de su mitad derecha con la
vesícula biliar. No obstante. la exploración endoscópica requiere mucha expe-
riencia y tiene la desventaja de ser invisible el lóbulo izquierdo. que. en los
bóvidos. enferma frecuentemente y con independencia.
Se obtienen datos precisos en la palpación del hígado tras laparvtomía o
ruminotomítl diagnósticas. que están indicadas. sobre todo. en los cólicos bi-
liares. Los hallazgos de la paJ~ación no deben eliminar en ningún caso los
d\!más procedimientos exploratorios. pero pueden completarlos a menudo de
manera muy apreciable. Para valorarlos es imprescindible cierta ex~riencia :
El lóbulo izquierdo se encuentra partiendo del bon\!h! en dirección craneal. si
no hay adherencias aquí; por el contrario. la vesícula biliar. el lóbulo caudal
y el borde derecho se alcan7Át partiendo de la p.anza en el nicho superior. y
a la derecha entre el librillo y el píloro (fig. 147). En caso de duda se pued~
proc.:cd\!r también a palpar directam\!ntc d hfgadn desde la cavidad abdomi·
mtl. d..:spués de ccrroar l:a panza: de esta forma se palpan grand\!s zonas. su-
perficies más ampl ias qu\! las akan7Átdas d\!.Sde los preestómagos. Sobr\! tmln
pued\! examinarse mejor y valorarse el estado de la \Csícula biliar Cfig. 148).
Para ello se toca primero con la mano derecha por d\!bajo dd bonete. ¡' lo lar-
g.o del lóbulo izquierdo del hígado: seguidamente. la mano pasa en dirección
caudodorsal sobre la panza. siguiendo la pared derecha del abdomen (aquí queda
por fuera del recc~sus inJe.vtilwlis del gran eplipón). para alcan zar el lóbulo
derecho y la vesícula. La entrada del hígado se alcanza mejor pasando r.or el
rc•c·esus int<•stinalis, por encima y por delante del librillo. En particular hay
que prestar atenció n a las característicos de los bordes del hígado. supcrfici\!.
consistencia. vías biliares intra y cxtrahépaticas (grosor contenido y dolor) y
a los ganglios linfáticos portales. En lo que se refiere a la vesícula. habrá que
considerar el tamaño. superficie.~. adherencias. estado de repleción y vacia -
miento a presión moderada. grosor de las paredes. así como contenido (en
caso necesario se toma una muestra de éste por p.unción y absorción con una
cánula adosada a una jeringuilla con un tubo de goma: color. olor, concre-
mentos. masas de fibrina. pus). El aumento de tamaño del hígado se reconoce
ya a menudo por sus bordes romos. La superficie es normalmente lisa. y la
consistencia. uniformemente compacta; las vías biliares no alteradas suelen
ser impalpables. Los incrementos de tamaño localizados o difusos suelen pasar
inadvertidos según muestra la experiencia. Por tales razones es aconsejable
efectuar comparaciones con la mano que ex~lora (grosor de un dedo, anchura
179

J~ una mano. tamaño de un puño. cte.). o~ esta manera p.uedcn ser diferencia-
das y enjuiciadas la nwyor parte de las afecciones hepáticas. valorando. en
conjunto. con los demás datos clínicos obtenidos.
En determinados procesos patológicos se hace necesario. tras la muerte del
animal. el envío a l laboratorio de un tro:.o (/(' tt'jit!o IU'plítico del tamaño de

j'
J

1
\
\\
'

F1os . 147 y 141L Vi ~t:J d i! las 1ona ~ hc p~itica:. pJ ipabks (r:~yado) J tr:1vé~ de 1:1 panl3 y bonctl!
( izquierda) y d l!st.lc la cavid ad ahdomin:~l (d crcch;a)

un puño. para su examen químico (contenido en vita mina A. cobre o plomo


y de otros venenos). Los valores normales de estas substancias en el hígado.
así como sus variaciones patológicas. se estm.Jian en el tomo correspondiente
a enfermedades de los bóvidos.

Pared y cavidad abdomitwl


La exploración del abdomen incluye la inspección de sus p.aredes y del
perímetro del vientre; la comprobación - palpando- del grado de tensión de
aquéiJas y, en caso necesario. también el examen del peritoneo parietal (la-
parotomía exploradora) y del líquido cavitario (punción del abdomen, lapa-
rotomfa).
180 Plan J\! c.:xploración cHn ic:t

En la in.,·pección ele las purech•s ahtlomina/C's hay que considerar Jos aumen-
tos de volumen localizados. como hernias. alteraciones c.:utáneas o subcutá-
neas (pág. 81) y bs heridas. Se sacan conclusiones diagnósticas obscrvanuo
el contorno por detrás. para apreciar las variaciones manifiestas en la forma
normal ovalada vertical (fig. 149). las cuales. no obstante. requieren una com-
probación mediante la explon.tción de los órganos afectados (v~anse éstos).
La tt!nsiñn de las parcclc•s dt'l abtlomt'll se examina. por delante del pliegue
derecho de la babilla. con los dt:dos extendidos (fig. 150). Normalmente. las
paredes están blandas; la tensión en grados diferentes. acomp.a ñada a veces de
sensibilidad. se produce en los padecimientos dolorosos del abdomen y en la
sobrecarga intensa de los intestinos. Pese a la irritación peritoneal, la tensión
puede ser ocasionalmente normal. tal como en la debilidad completa consecu-
tiva a una intens:1 peritonitis generalizada.

F1o. 149. ReJlrcsent:ación c~qucm :ít ic:~ del pcrfmctro del ubdom.:n d.: Jos bdvidos, visto por
detr:ú
u) Normal. b) Timp:~n i,mo a¡udo con boiS3 g:a~o'>a dor~l. e) F~rm.:ntacidn espum~ tra ..
ulimc:ntación con lc:gumino~ s. ,¡, En la c~hmosis funcion~11 :anterior c:onsccutiv4 :1 lesión del
v:aao. r) f.n 1:1 oscit io¡ o hidro;amnio.;, /) En la dil:~tación y di,topia int'-'n'a" h:tci.a la derecha
dd cua jar, o ~n la d ilatación y tor,ión del cica:o

Cuando hay actmmlacicin e/(' líquido.\· en la nn·idad abdominal - contor-


no del vientre en forma de pera. chapoteos durante la auscultación. que se
acompaña de movimientos de sucusión en las paredes. matidez horizontal a
la percusión-- puede intentarse su reconocimiento mediante la exploración
rectal. a fin de determinar si se encuentran en el canal gastrointestinal. en el
útero (hidroamnios) o libres en la cavidad abdominal. En el último c:aso. los
intestinos nadan en el líquido cuando éste tiene mayor ~so específico que
aquéllos (ascitis hidrópica). o bien caen hacia abajo cuando el peso específico
es menor (rotura de la vejig1 de la orina).
Las acumulaciom!s de gas en la cavidad del abdomen son muy raras en
los bovinos después de roturas intestinales (punción de la panza. lesiones en
el intestino por partos difíciles) o en las peritonitis pútridas (sonido percutorio
timpánico. como de tambor; e espacio vacío• dorsal. apreciable por explora-
ción rectal). Tales acumulaciones anormales de gases pueden ser determinados
con facilidad recurriendo a la punción estéril con una aguja en el ijar izquier-
do o derecho. Normalmente. el aire entra en la cavidad peritoneal, en la que
produce un silbido claro. a causa de que la presión es menor allí; la dirección
de la corriente de aire puede comprobarse con la llama de una cerilla. Por el
181

contrario. en la peri1o11itis di fus:.t no (!XÍStc esta presión baja. e incluso puede


ocurrir que por la aguja de punción salga un gas de olor pútrido.
La punción diagnóstica th• la cal'idwl abdominal con un trocar obtuso (cor-
te de la piel) o una cán ula co n orificio la teral se efectúa en la r egión xifoidea
derecha. si se sospecha rotura intestinal. en un punto paramedial a la derecha
y un ancho de mano por dela nte de la mama. El líquido peritoncal. que no r-
malmente tiene colo r ambarino y aspecto claro. se enju icia como se hizo con

t: llJ . 1.~0. F.x:tmcn de 1.&tensión de l:ts parc~ cs ahdominalcs

el contenido de la cavidad to rácica (pág. 131). Entre las substancias extrañas


que puede co ntener hay que co nsiderar el pus (turbicdl.ld. mal o lor). fibrina
(coágulos. masas}. así como partkulas de alimentos. com r .o ncntcs biliares (tin-
ción naranja hasta parda) y orina (olor>.
Cuando sea necesaria la laparotomía exploratoria para di agnost icar segu-
ramente un proceso en la ca vidad abdomi nal. si ello no puede hacerse con
claridad por otros métodos. se elige el flanco izquierdo. si se supone que el foco
está localizado en los vreestómagos. o el flanco derecho si los síntomas se in-
clinan más .a una localización en el cuajar. intestino o hígado. Después de
abrir la cavidad abdominal se ~xamina. primero, el peritoneo r .ariet.al y vis-
ceral. que. por lo general. aparece claro. tra nsparente. blanquecino grisáceo.
liso y húmedo; los estados patológicos son: Coloración amarillopardusca (pig-
mentos biliares). intensa congestión e inyección de los \asos (i nflamaciones.
Plan J\! ~'<JliOI.tción clínica

intoxicaciones) o adherencias (bridas fibrino~as = peritonitis rec ieu tc: adh\!-


rencias fihrosas =- peritoniti~ antigua). Durante est:.a opcrack)n se comprueba
también la cantidad. color. consistcnrin· y olor del líquido peritoncal. Se toma
con cuidado una muestra con el hueco de la mano en la p;.trte m:ís profunda
de la cavidad, procurando evitar todo contacto con la sangre de la herida ope-
ratoria. para no dificultar luego el enjuiciamiento dd liquido (véase anterior-
mente). A continuación se procede a la exploración metódica de la cavidad del
abdomen. En las hembras pueden ser tambi~n palpados. en la exploración des-
pués de \'aginotomía. los órganos situados inmediatamente por delante de la
pelvis.

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Aparato urinario

Generalidades
La exploración de los riñones. de las vras urinarias. así como de la orina
misma. es útil para reconocer los padecimientos que afectan a estos órganos;
por otra parte. también una serie de afecciones con localización fuera del apa·
rute> urinario - por ejemplo. hemoglobinemia. acetonemia. lesiones hep3ticas
graves e intoxicaciones- cursan con elirninación por la orina de una serie
de substancias patognomónicas (hemoglobina. cuerpos cetónicos. derivados de
los pigmentos biliares o venenos). La exploración del aparato urinario se lleva
a cubo observando la micción ~spontánea o provocada. examinando la orina
y efectuando la palpación rectal (circunstancialmente. también \'aginal) de los
ürganns urinarios internos. así como por la inspcc<.:ión indin.:cta. palpación y
sondaje de la uretra asequible desde d exterior~ la vejiga urinaria de has hem·
bras bovinas puede ser examinada así por cndnscopia. En casos nccc.:s:arios.
la vaginotomia o la laparotomía (pág. 181) ofrecen la posibilidad de p01lpar
directamente todos los araratos urinarios situados en d uhdomen y cavidad
pélvka. En la anamnesis. cuando se sospecha un padecimiento renal. tie11en
importan<.:ia las preguntas referentes a la sed dd paciente (página 136; canti·
dad de agua bebida. en caso necesario. mid iéndola con un cubo). La estrecha
dependencia funcional y anatómica entre los aparat04\ urinarios y genital (fi-
guras 151. 164) es causa de que los padecimientos del primero arecten no rara
vez a los genitales (y viceversa). lo cual se hu de poner en cuenta en Ja ex·
pi oración.

Plan de la exploración
Micción
La micción esponflínea la realizan las hembras bovinas. sobre todo. casi
inmediatamente después de lt!vantarse. unas S a 8 veces al día: algo menos los
toros. con un total de 6 a 12 1 (máximo. 25 1) de orina. La cantidad total de
orina eliminada en el día apenas puede ser comprobada si no se efectúan re-
cogidas regulares; el aumento manifiesto (poliuria), con incremento de la sed
(polidipsia), así como la clara disminución (oliguria) son patológicos. Duran-
te la micción hay que observar los síntomas de micción dificultosa (frecuentes
posturas como para orinar. expulsando sólo pequeñas cantidades ( polaquiuria)~
Apara to urinario 189

interrupción repentina d~ la micció n. con expresión de dolor o sínto mas d~


cólico (estranguria). tales como quejidos. golpes con las extremidades posterio-
res. temblores. cola permanentemente leva ntada y. en los to ros. contracciones
repetidas y violentas en fo rma de ond~s en la zona perineal dd pene. por irri-
taciones y obstrucciones en la utrea . \ejiga o uréteres) ; tambi¿ n hay que
prestar atención a la frecuencia de las micciones (muy frecuentes: polaquisu-
ria; raras: oligoquisuriu ~ nulas: iscuria), apreciando también si la orina fluye

F1G. 151. Represt.:ntación esque-


mática de los órganos genit:.t·
Jes femeninos de la vaca, con
~lida de la uretra al vestíbulo
vagin.1l ; al obtener la orina hay
que prestar atención al divcr-
tlculo suburetral

espontáneamente a gotas (orina goteantc) o en torrent~ (incontinencia) y. en


las hembras. sin tomar la postura característica (elevación del dorso y la
cola. movimientos de la pr~nsa abdominal). La micción frecuente y dificultosa
se observa también en los padecimientos d~ la vagina y en la rabia.
En la práctica, la obt~nción y ~xamen d~ la orina se llev:tn a cabo d~spués
de la cxplor&.Lción de los órganos urinarios. Los n:sultados d~ben considerar-
se en relación con las características de la micción.

Ohi<'IIC:ÍtÍn dt! la orina


La orina recogida en la micción espontánea o provocudu {frotaciones suaves
en la vulva y pt!riné, o masaje rectal de la vejiga urinaria) no sólo no es apro-
piadu para el examen bacteriológico. sino que las substancias que la acompa~
ñan (moco. sangre. pus. sedimentos celulares) no ·pueden ser reconocidas con
claridad en su ¡;rocedencia del aparato urinario o del genita l. Po r estas razones
es mejor recoger la orina empleando instrumental hervido. después d~ sujetar
al animal (al mismo tiempo. de la cabeza y de la cola 1pág. 10 J) y previa lim-
p.ieza de la vulva y sus alrededo res. Para esta operació n son apropiados un
tubo de goma del grosor de un lapicero o el catéter uterino enco rvado (mo-
delo Brcslau). así como el tubo interno del· catéter. de doble corriente. de
Soderlund. Las pipetas de inseminación. sobre todo las de cristal. no deben
utilizarse ~ara estos fines. dado el peligro que ofrecen (heridas. roturas). El
tubo de goma se introduce. dirigido por el dedo índice que palpa el camino.
y el catéter. después de abrir la vagin.a con ayuda de un espéculo de dos hojas
(del tamaño para ovejas). haciéndolos pasar a la uretra p.revia iluminación del
campo (lámpara. linterna de bolsillo). Hay que tener en cuenta la existencia del
divertlculo suburetral (fig. 151). . El instrumento se introduce sólo unos milí·
1')()

metros en él. y luego. kvantándolo suavemente. se :.alcanZLI la entruJa de la ure.


tra pasando sobre el pliegue dd divertículo. con lo cu :ll. normalmente. no se
nota ninguna resistencia. P:.ara evitar infecciones de las vías urinarias es pre·
ciso realizar un lavado de vagi na antes. de tomar b muestra. siempre que el
paciente sufra catarro vagina l o uterino. Si la orina no se evacua espontánea.
mente al introducir el ca t~ter. se aspi ra con una jeringuilla de 100 a 200 c. c.
(fig. 152). Si de esta forma tampoco se obtiene orina. p.uede insuflarse aire en

f'u; , 1S~ . Tom;t de orina ~: n una vaca con c:l l'',éculo y d c:atétcr Utl•rino curvo (moddu
Orc.·,J.ut) y la j~ri ngu illa lk Jand

la veji~a. con ayuda de la jeringuilla. con lo cu<tl se prmJuce una excitac.:iún


t.¡u..: provoca. generalmente. un vaciamiento reflejo. Si. pese a todo. no se
logra el propósito. se ha de suponer que la vejiga está \ 4'CÍ<t. porque la tíltima
micción se realizó hace poco tiempo.
Los toros y Jos bueyes rara vez orinan tras el masaje rectal de la vejiga
urinaria. Por el contrario. es mucho más eficaz el lavado del prepucin con
«tgua caliente en su exterior. aunque no siempre puede evitarse que la orina
emitida se contamine. Lo m:.ís seguro es frotar moderadamente una porción de
la abertura prcpuciaJ. del grosor de un dedo. con la mano o con un trar-o
limpio (figs. 153· 154).

Examen ele la orina


La orina obtenida se examina desde el punto de vista macroscópico. físico,
químico y. en caso necesario. también microscópico y bacteriológico. Dada
Aparato urina rio 191

la importancia diagnóstica. el examen di! la orina resulta hoy también im-


prescindibk en la práctica. En particular hay qul! pn:star atención a Jos s i-
guientes hechos:
Color. Normalmente. la coloración es entre p.ajiza y ambarina (amarillo
claro u oscuro). La orina manifiestamente clara. acuosa. es frecuente en la in-
sufic iencia renal y en la acetonuria. pero ocasionalmente se observa también
en animales sanos. La tinción moderadamente oscura (amarillo ~arda) se apre-
cia a veces cuando disminuye el agua de bebida. en los trastornos de la diges-
tión o en los procesos febriles. y no tienen importancia específica. La tinción

Ftos. 153·1 !í4. Obt~ncilin d¡; orina ~o un toro; a la iLqui~rda . ma~k tkl pr~Jlucio : a la
d ~n:cha, r"-colc:cción d~o• l:t orina

parda clara u oscura corrl!spondc a la presencia de derivados de los pigmentos


oiJiarcs ~ en este t.' aso. al agitar se forma una espuma fluorescente. arnurillo-
verdosa. El color rojo pardo aparl!ce dcsr.ués de la administración de knotia-
cha. y en anim<Ih:s con po rfirinuria (fluorescencia a la luz ultravioleta). El
to no tacado difuso. claro o hast;s rojo oscuro. o parecido a café. en una orina
transr:arente. indica que contiene hemoglobina (hemoglobinuri¡t) ;· por el con-
trario. el a specto turbi o. de c.:oloraci<ln rojopa rdusea . indica la existencia d e
sangre (hematurja; fig. J55). la cual. con el tiempo. s~ sl!dimcnta o coagula.
Si aparecen teñidos sólo los primeros chorros de orina. la sangre proviene cas i
s iempre de la uretra o de la \1lgina: si la tinció n se incrementa de forma ma-
nifiesta a Jo largo de la micción. Ja hemorragia suele tener su o rigen en
la pelvis renal. uréteres o vejiga; no obstante. en las hemorragias vesicales la
o rina puede ser eliminada por una coloración uniforme.
Transparencia. La orina fresca de bóyigo es clara y transparente por com-
¡:,leto ; si se conserva durante mucho tiempo. aparece un débil enturbiamiento
difuso a causa del carbonato cálcico. La turbiedad manifiesta en el momento
de la obtención es siempre patológica. pero tiene importancia diagnóstica la
Pl :~ n de exploración clin ica

dikrenciac ió n entre la opalescencia difusa con fl óculos grandes. Las causas se


aclaran a l examinar el sedimento (pág. 194}.
Cti ii SÍSII.'Ilcia. No rmalmente. es líquido-acuosa; d aspecto mucoso o ce-
nagoso. mezcbdo a veces con coágulos hcmáticos. aparece en la pi<'iolle/ritis.
La o rina recogida puede contener moco procedente de los genitales en las
hembras.
Olor. Suavemente aromático; son patológicos los olores amo niacal. irri-
tantes o putrefactos y dulzainos (i nfecció n de las vías urinarias). así co mo los
que recuerdan a la fruta (acctonuria).
Pt!su espt!cíjico. Normalmente es de 1.025 a 1.045. con una media de 1.030.
Desciende en la poliuria y aumenta en la oliguria. El uc::scc:nso permanente.
en el peso es pecífico. a valores inferiores a 1.020. indica una limitación en
la capacidad de concentración de los riñones (insuficiencia renal).
Valor del pH. Se comprueba con papel indicador. C.asi siempre es débil
o manifiestamente alcalino (pH 7 a 8) por el contenido en carbonatos alcalinos.
Es intensamente básico en las infecciones de las vías urinarias. mientras que
presenta ocasionalmente reacción ácida. en los trastornos digestivos. inanición.
acctonemia prolo ngada o infecciones febriles.
Contt!llido dt! all>tímina. Se determina po r medio de la prueba del anillo
de Hcller. mezclando con cuidado en un tubo de ensayo. unos centímetros cú-
bicos de ácido nítrido concentrado y la misma cantidad de orina que se super-
pone a l ácido. No rmalmente. la o rina no contiene albúmina. En los casos po-
sitivos (albuminuria) se observa un manifiesto anillo gris blanquecino en la
superficie de contacto (fig. 156). Una zona roji1.a por debajo de esta superficie
n() l iene significado patológico. Cuando la reacción es p.osith a. tiene una de-
cisiva importancia diagnóstica el conocer el origen de la albúmina. para saber
si procede de los ririones (albuminuria por sohr~carga ~ alouminuria sintomá-
tica en los padecimientos febriles generales~ albuminuria específica renal en
los padecimientos del riñón) o de las vías urinurias (album inuria accidental o
posrenal). hecho que debe aclararse po r ulteriores exámenes.
Deriwulos d<' los pigmentos biliares. E xamen C"on ayuda de la prueba del
a7.ul de mctileno (pág. 176. fig. 156). La de Gmelin no es aconsej:1blc para la
orina de bóvido.
Cnm<'nido en hemo~lohina. Se demuestra con la prueba di! la bencidina
(fig. 156). esto cs. calentando un poco de po lvo de bencidina con 5 gotas
de ácido acético. para añadir luego 2 c. c. de solució n de agua oxigenada
al 3 % y 2 ó 3 gotas de orina. y agitar. Color gris blanquecino : negativo
(no rmal) ; \ -erde hasta azu l : positi vo (pato lógico). En los casos positivos hay
que examinar el sedimento para ver si contiene eritrocitos -distinción entre
hemoglobinuria y hematuria (véase anteriormente)- . La hemoglobinuria
se presenta en los bóvidos. generalmente. cuando en un cono intervalo
de tiempo se destruyen más de 1160-1 / 40 de los eritrocitos de la sangre
(hemólisis como en la babesiosis y en las hemoglobinemias por líquidos o por
alimentos). Cuando la obtención de orina se ha realizado inadecuadamente
1· ro-.. 1SS- 151. An.íli ... is eJe orina

Fra . 1SS. Orina nomaal, con contenido hcmogloblnico (tr:ln .. parcncia bc:ulJ) y hcmático (no
trln p:~re nte)

Frc. 1S6. Oc i14uicrda .1 cJcrc:ch... , reacc i one:~ negativa~ y po'iatavas c:n las pmc:b.a'i d e albúmin:..
tlc rivado'i de los pigmentos biliarc:!!l. hc:mo¡dobina y cuerpos cctónico-.

F1o. 157. Reacción negativa y p~i t i va de cuerpos cc:tónicos con tabletas test
FIGS. 158- 160.
Componentes del
s~dimcnto urina-
rio de los bóvidos

FtG. 158. S..:d imt.:nto


urinario con muchos
cristaks de carbonato
c:ilcico en la indig~s­
tión crónica; 100 au·
mentos

Ftll. 1~9 . s~·Jinu.•nto


uri n.ario t:n una ci,ti-
ti.¡ puruknta. Cri_,t:~­
ks de fo,raco tri-
ple ( 1), numl.'ro-;os
..:ritrocito' (2) y ku·
cocitll'i tk,truido' (31,
;.¡,¡ Clll110 Jli:Uil O' epi·
telio" de la veji~:t (4):
200 aumento'

Fto. 160. Sedimento


urinario en la ncfritb
purulenta : Cristales
aislados d e fosfato
triple (1 ), algunos eri-
trocitos (2) asf como
muchos leucocito s
destruidos (3) y epi-
telios renales (4); 200
aumentos

JJ. RosF.NBntGER ; E11plorAción clínica del ganado vacuno.


194 Plan de exploración clinka

(lesiones en la mucosa). la p.rueba de la bendicina. que es muy sensible. res ulta


siempre positi\a.
Cuerpos ct•lt)nicos. La pequeña cantidad de cuer~os cetónicos (ácido ace-
tac¿tico. acetona. ácido bctaox ibutírico). presentes normalmente en la orina
de los bóvidos. no se pone de manifiesto con los métodos que se describen a
continuación; por eJio. el resultado positivo de las mismas es considerado
siempre como acetonuria patológica.
Prueba de Imbert-Bonamour. Cuatro partes de la solución reactiva (áci-
do acético glacial y nitroprusiaro sódico al JO %- a partes iguales y 1 parte de
orina. se mezclan. y luego se deja que caiga sobre este líquido un poco de amo-
níaco (licor tmwnia~·a/ cáustico lll JO %). En casos ~ositivos se forma un anillo
violeta en la superficie de contacto (fig. 156).
Prueba de Rothera. Un poco de polvo reactivo de acetona (nitroprusiaro
sódico, 1 ; carbonato sódico anhidro, 20; sulfato amónico, 20 g; m~zcla en
forma de polvo) se humedece bien con algunas gotas de orina. Si ésta contiene
cuerpos cetónicos. aparece una coloración violeta. En lugar del polvo se uti-
lizan hoy mejor las tabletas (acetest. tabletas reactivas de la acetona. etc.) con
mayor comodidad (fig. 157).
Determinados datos cuantitativos sobre el contenido de cuerpos cctónicos
en la orina. y. con ello. la intensidad del padecimiento. p.ueden obtenerse com-
par~ndo la coloración de las tabletas con Jos patrones de color impresos en la
envoltura. o. mejor aún. realizando diluciones crecientes de la orina con agua
r-ara apreciar hasta cuándo es positiva la reacción a la acetona.
s,•dinu·mo (f~gs. 158-160. Centrifu~tr la orina durante 10 minutos a
1000 r. p. m. (basta 1~• centrífuga de mano) o dejarla sedimentar toda la noche en
un tubo cónico. El sedimento se lleva al portaobjetos para ser examinado (bajo
cubreobjetos). a 10-100 aumentos. Hay que prestar atención a lo siguiente :
Cristales (el carbonato cálcico es un componente normal de la orina de Jos
bóvidos. y se disuelve en medio ácido formando gasi!S: el contenido en crista-
les de fosfato tricálcico. en forma de ataúd. que se disuelven tambi~n en ácidos
pero sin formació n de gas. es indicio de cistitis o de pielitis). epitelios (células
grandes poligonales. procedentes de las mucosas o de las partes superiores
de la vejiga de la orina;· células de tamaño mediano con núcleo manifiesto. a
menudo agrupadas. proceden de los epitelios renales: células alargadas de
mediano tamaño desprendidas de las porciones medias de la mucosa vesical:
Jos epitelios de las partes más profundas son parecidos a Jos renales). leucoci-
tos (no agrupados. núcleo invisible; aumentan en las infecciones supuradas
de las vías urinarias); eritrocitos (sin núcleo. casi siempre en forma de bayas
de enebro: carecen de importancia si están aislados. pero si son numerosos
indican pie/onefritis y· cistitis hemorrágica y restos procedentes de Jos tubuli
renales (los cilindros urinarios son siempre patológicos. así como las bac-
terias).
Examen bacteriológico. Cuando se sospecha pielonefritis o tuberculosis
en las vías urinarias. así como cualquier otra infección en la vejiga. se enviará
al laboratorio una muestra de orina tomada en condiciones estériles o sedimento.
Ap:uato urinario

Riiíom·s
En los bóvidos. el riñón izquierdo (con un polo <.:audal engrosado y cra-
neal puntiagudo. así como con la superficie que establece contacto con la
panza. aplastada). está situado por detrás del derecho (irregularmente oval
y plano). por debajo de la columna \ ertebral. Mientras que el riñón derecho.
en situación directamente retroperitoneal. es poco deslizable. el izquierdo cuel-
ga de un ligamento de hasta un ancho de mano. y se mueve más o menos. se-
gún la plenitud de la panza. generalmente. un p.almo hacia la derecha de la
línea media. El riñón izquierdo se extiende. aproximadamente. desde la 12.* \ ér-
tebra torácica a la 3:' lumbar. y el izquierdo. desde aquí hasta la 5.a vértebra
lumbar. En la ~xplornción rectal (pág. 167) sólo se alcanza. por lo general. el
riñón izquierdo. aunque. ocasionalmente. se puede llegar también a una parte
dd derecho. Hay que considerar las posibles adherencias con las inmediacio-
nes. sohre todo con la p.anza (peritonitis por punción). así como la cantidad
y consistencia del panículo adiposo. tamaño de los riñones y características de
su superficie (normalmente es lisa : patológicamente aparece áspera. blanda o
fluctuante). La sensibilidad de los riñones puede ser también examinada me-
diante la ptn.~usión en la zona de las vértebras lumbares. Si los dato~ son irre-
gulares. hay que considerar que existe un padecimiento renal. El aumento de
.amario de los riñones. reconocible por la vra rectal. acompañado a veces de
signos de dolor. exceptuando la h:ucosis renal. se observa en las fases avanza-
das de la mayor parte de los procesos nefríticos (leucosis. pidmrefriris. nefro-
sis-amiloidea. hidronefrosis). mientras que la disminución del volumen (cirro-
sis renal) se obser\'a sólo rara vez en Jos bóvidos. En las ndritis supuradas me-
tastásicas. la superficie renal aparece siempre granulosa y con nódulos. A veces.
en las ncfropatías sólo se aprecia diferencia de tamaño y de consistencia en
los lóbulos aislados. La situación extraperitoneal de los riñones permite la
imbibición gelatinosa de éstos al producirse una retención de orina. circuns-
tancia en la cual aumentan de tama11o hasta alcanzar la cavidad pelvica (con-
sistencia como de gelatina). Si. para aclarar la etiokgfa de un cólk9. se pro-
cede a una /apara o vu¡.:inotomía, hay que efectuar siemrre el examen pal-
patorio de los riñones. uréteres y vejiga urinaria (cálculos). La inspección en-
doscópica de los riñones. desde el flanco derecho, presenta dificultades cuando
t!stos se hallan bien recubiertos de grasa ; en otro caso. una coloración gris-
amarillenta generalizada. con abultamiento de los lóbulos aislados, será índice
de una degeneración renal: los focos grises limitados por bordes rojizos son
síntoma de nefritis supurada. y las manchas gris blanquecinas. parcialmente
alargadas. corresponden a una '11!/ritis intersticial focal.
Para las pruebas de función renal son adecuados el examen de las subs-
tancias contenidas en sangre que deben eliminarse por orina (nitrógeno o urea
en suero). así como la prueba de concentración de Volhard y la de sobrecarga
con soluciones colorantes inyectables; sin embargo. estos métodos han sido
todavía poco estudiados en los bóvidos. Para la práctica, el procedimiento más
sencillo es la investigación de urea en suero con ayuda de papeles test (GOdecke.
Af'arato urin~&rio IIJ7

(figs. 151-164). Se extiende más o menos hacia Ja cavidad abdominal. según


su estado de repleción. Así. durante la (.•xploración recia/ o. en caso necesa-
rio. también en la l'aginal, puede pulparse como una formación musculosa.
contraída. del tamaño de un puño o como un órgano hueco lleno de líquido.
fluctuante y de! paredes finas. Hay que observar su estado de repleción. carac-
terísticas de sus paredes. adherencias con los puntos vecinos. posible dolor y
contenido anormal. Si la vejiga se encuentra rcpc!tidamente vacía sin que se

hayan observado micciones. existe una rotura de la misma (pág. IRQ). En la


p<.~rálisis vesical (asociada casi siempre a parálisis anocaudal) y en la obstruc-
cián de la uretra aparece. p.o r el contrario. permanentemente muy llena. y sólo
se vacia por presió~ manual. Los engrosamientos en las paredes y el dolor se
observan en las cistitis crónicas. mientras que las alteraciones vesicales no in-
flamatorias ()cucosis o tumores de la mucosa a causa de h('lnaturia vesical)
suelen cursar como aumentos de tamaño indoloros. En casos raros se encuen-
tran cuerpos extraños en la vejiga (cálculos. pipetas de inseminación rotas).
Las distopias (invaginación o prolapso vesical) se reconocen durante la ex-
ploración vaginal (pág. 114).
La exploración roenl¡.:enosn.Jpica (desde el vientre. colocando la placa en
el recto protegida por una cubierta de plástico) proporciona datos no sólo sobre
el ¡;crímetro y relieve de la mucosa. cuando se llena la vejiga con medios de con-
traste. sino también de la uretra (en los toros. sólo la porción péJvica); sin em·
bargo. en las hembras bovinas tiene una- importancia secundaria frente a la
cistoscopia. Para ella. fijando previamente al animal (sujeción combinada de
nariz y cola (pág. 10]) se vacia primero el recto y luego la vejiga, realizando
después una anestesia extradural sacrocaudal (pág. 31). A continuación se
196 Plan d-.: exploración clínica

Berlín). El contenido normal es inferior a 40 mg % : las cifras supcrior\!s a


50 mg o¡.. aparecen en la insuficiencia renal y en la ur\!mia. El contenido d\!
nitr6¡:t.•no residutl/ del suero (normalmente. di! 20-40 mg %) se hallan también
aumentado en los padecimientos renales (sobrl! 50 mg •?(,). En la prueba de con-
centración de Volhard se determina el peso específico de la o rina tomada an-
tes y 24 horas después de suprimir el agua (pág. 192) ~ en la insuficiencia renal
no se produce concentración de la orina (incremento del peso específico) (SA-
GOVAC). En la prueba de la sobrect~rga con subsrmrcias cvlorcuues se ha de
tener en cuenta que. circunstancialmente. la carne mantiene una colomción
durante uno o varios días. por lo cual no es apta para el consumo si se im-
pone un sacrificio de urgencia. Tras la inyecció n de índigo de carmín (20 c. c.
de la solución al 0.4 %. por vía intravenosa) la primera orina teñida se eli-
mina. normalmente. en 4 a 8 minutos (SAGOVAC. WASSILEFF). El máximo de
eliminación de azul de metileno se alcanza a la hora de la inyección intramus-
cular de 0.4 mg/ kg de peso (en solución al 2 % ) ; en los bóvidos sanos. esta
eliminación termina a las 24 ho ras (STAMATOVIC : y Cvr:TKOVtt:). En los padeci-
mientos renales está alargado el tiempo de eliminación de los colorantes. Como
quiera que estos padecimientos sólo afectan a veces a un riñón. se recomienda
observar d fenómeno no recogiendo la orina. sino por inspección endoscópica
(pág. 197) de las gotas del líquido que caen a la vejiga por ambas aberturas de
los uréteres. H ORVÁTII y KARSAt recomiendan. para la prueba fraccionaria de
la función renal en los bóvidos. la inyección endovenosa d\! roj() fenol (HO a
100 c. c. al 0.6 %). que normalmente St! dimina en d plazo medio de 20.6 mi-
nutos.

Los uréteres. que. partiendo de las pelvis renales. tuman dirección dorso-
lateral. pura situarse. primero. retroperitonealmente y luego en el pliegue de
la serosa (plica urogenirul) hasta llegar a la vejiga. tienen. normalmente. el
grosor aproximado de una paja. y no se pueden palpar en la exploradún rt'C:·
tal u va¡.:inal. Por lo general. enferman a consecuencia de una pielonefritis o
cistitis, y más raramente por obstrucciones debidas a c~lculos; entonces apa-
recen en animales no muy cebados. casi siempre unilateralmente. como cordo-
nes del grosor de un dedo hasta el de un brazo de niño. y dolorosos. El mis-
mo aspecto puede producirse en el engrosamiento leucótico de sus paredes.
caso. en el cual, sin embargo. suele faltar una apreciable sensibilidad dolorosa.
Las alteraciones tuberculosas de los uréteres. que antes se observaban muy a
menudo y en las que éstos aparecían como •barras de sah, son hoy muy raras.
La desembocadura de los uréteres en la vejiga puede ser examinada por cis·
toscopia.

Vejiga de la orina
En los toros y bueyes, la vejiga de la orina se encuentra debajo del recto,
y en las hembras vacunas. por debajo de la vagina y sobre el suelo de la pelvis
19S

insufla la vejiga por medio de un catéter uterino cuno (modelo Brcslau) y


una jeringuilla de 100 a 200 c. c .• introduciendo luego el endoscopio (fig. 161).
La orientación dentro de la cavidad vesical se realiza observando la porción
ventral. el polo anterior (pequeña contractura en forma de embudo) y las de-
sembocaduras de los uréteres. que se encuentran en los abultamientos situa-
dos en el trígono ,·esica/ dorsal. En particular hay q,ue observar el color y las
características de la mucosa. ~osibh:s hemorragias. lesiones inflamatorias y
tumo raciones. así como. alternativamente. el vaciamiento de cada uréter. En
la h emaruria \'t•sicul. la cistoscopia es muy concluyente. En la fase inicial se
aprecian pequeños p~ntos hemorrágicos en la mucosa; más tarde. la mucosa
aparece rugosa y como co n verrugas. con los vasos llenos. y con nódulos rojos
claros u oscuros~ a veces hay también abultamientos como zarzamoras. de los
cuales mana sangre.

Urt•trtl
La uretra de las hembras bo\ inas se inspecciona desde la vagina (cs¡Xculo
bivalvo y linterna). y también se palpa con los dedos o se sonda con el cat~ter
uterino curvado (modelo Breslau) (pág. 189). Obsérvense las posiQles heridas.
inflamaciones. obstrucciones y cuerr-os extmi'\os. Ocasionalmente se aprecian
acumulaciones de orina en la vagina. fl3ccida y pendiente hacia delante (uro-
Wigina) , que pueden originar una infección de las vías urinarias.
La uretra de h)s toro.\' y lmeye.,· se exp.lura por inspección y palpacil)n: b
primer.1. en el perin15. y la segunda. en la po rción pdvic~t (rectal: entonces se
observan las contracciones rítmicas de los mtíscu/os url'tralt'.\' ), así como de la
r-orción p~lvic¡a (desde el exterior). considerando su característica form¡t de S.
Así se obtienen datos sobre las dificultades del flujo urin<Jrio --vejiga lh.:n.t. ure-
tm aumcnt~ada de tamar1o o dolorosa. manifiestas contraccinnes violentas en
las porciones pélvicas o perineales- . caso en el cual es aconsejable un son-
daje. Para ello se extrae el pene. a ser posible. con el animal tumbado. despu~s
de la anestesia extradural sacra (pág. 32) o administrundo un tr~nquilizante
(pág. 24). introduciendo la sonda lubricada con glicerina (cat~ter de Rusch .
que se pone rígid o con un alambre de sierra de Liess: las sondas metálicas
finas. con la punta redo ndeada son. po r el contrario. menos apropiadas). La
obstrucció n de la ure tra masculina po r concrementos se produce casi siempre
en la flexura sigmoiclt!u o a la altura de la porción isquiática (fig. 164).

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Aparato locomotor

Generalidades

Los órganos del movimiento de los bóvidos enkrman casi siempre de for-
ma independiente; no obstante. pueden también presentar trastornos funcio-
nales patognomónicas. consecutivos a determinadas afecciones generales (por
ejemplo. alteraciones metabólicas: osteomalacia; intoxicaciones: fluorosis;
infecciones: po/iarrriris mt•rasrúsica). Su examen se efectúa por la adecuada
inspección de la actitud y postura de las extremidades. así como por el com-
J:Ortamicnto en ·reposo (con el animal echado o en pje) y en movimiento. Las
partes de las extremidades de las que se sospeche se encuentran enfem1as o lo
están en realidad. se someten. según la necesidad dd caso. a ulteriores exá·
menes por palpación. percusión. movimientos pasivos. sond~&jes o punciones
y comprobación de la sensibilidad cutánea.

Plan de la exploración

Con el paciente t'clwclo se distinguen claramente algunas alteraciones pa·


tollSgicas en las pezuñas y en el resto de las extremidades. Hay que prestar aten·
ción a las particularidades. forma y estado de conservación de las pezuñas
(pezuñas de establo o en forma de zapatillas. superficie quebradiza. tapas con
hendiduras). asr como a los aumentos de volumen o a Jos contornos difusos
(flemones. abultamientos de las articulaciones o de las vainas tendinosas. abul·
tamientos de los huesos y otras). Además. es importante enjuiciar la actitud
de las extremidades. la flexión de las articulaciones y la realización de movi-
mientos desacostumbrados. Así. la pierna. por ejemplo. puede situarse dema·
siado hacia un lado en la fractums de hueso; la e postura de rana •. con ]as
extremidades posteriores extendidas hacia delante. indica el desgarramiento
de los músculos abductores. y la contracción en flexión es síntoma de procc·
sos muy dolorosos en la región del pie (infosura). Si. durante la inspección con
el animal echado. se aprecian ya alteraciones unívocas que permiten saber
claramente que no es necesario o resulta imposible levantar al paciente, para
ulteriores exploraciones o tratamientos, se intentará entonces sujetarlo en el
suelo presionando sobre la cabeza (las rodillas, en el cuello. y ambos cuernos.
en el suelo) y atando convenientemente las extremidades (pág. 14).
Aparato locomotor ::!01

En todos los demás casos se hace que el animal st' le,·tmle. y entoncc:s se
comprueba si hay variaciones en el comportamiento (incorporación. ante todo.
del tercio anteri01. permanencia de rodillas sobre las articulaciones del carpo
durante largo tiempo l fig. 49]. tambaleos. flexiones en las articulaciones y
otros).
Con el animal e11 reposo, el que explora observa la actitud de las extre-
midades (flexiones o extensiones anormales. inclinación de los corvejones. ga-
rra de oso). su posición con relación al tronco (hacia fuera. adentro, addantc
o atrás; posición de banco de aserrar: extremidades claramente remetidas bajo
el vientre. en la congestión de las pezuñas). así como el comportamiento del
paciente (pisar con cuidado. estremecimientos. caminar con p.asos cortos. sa-
cudidas o nexioncs de los miembros. tambaleos. caídas). Al observar al pacien-
te por delante y por detrás se aprecian. por comparación de las extremidades
derechas e izquierdas. aumentos de volumen o atrofias (asimetrías). así como
las heridas; estos datos pueden proporcionar valiosos informes sobre la loca-
lización del padecimiento.
Finalmente. se procura que el animal camine para descubrir posibles tr..ts-
tornos en la marcha y en el nwl·imienu>. Según esté acortada la fase de apoyo
(sost~n y propulsión) o la de elevación (elevación y avance) de los miembros
enfermos. se tratará de una cojera de a¡::oyo o de elevación. respectivamente.
o de una claudicación mixta cuando coexisten trastornos de ambas partes. La
causa de las cojer..ts de ele\-ación se localiza. casi siempre. en las zonas dista-
les. mientras que Jos padecimientos de las rodillas. articulación del encuentro.
suelen cursar con claudicación mixta. en tanto que. por el contrario. las de la
espalda y las de la articulación podal se manifiestan por cojeras de elevación.
En las de apoyo. con los miembros en manifiesta abducción. el padecimiento
suele estar localizado muchas veces en la pezUiia externa. mientras que cuan-
do los procesos dolorosos afectan a la uña interna. la extremidad interesada
se sittía. por 1() general. algo p.o r delante de la contraria. para descargar el peso.
y. a veces. en reposo. Jlegan hasta cru1.arse (sobre todo en los miembros ante-
riores). Los animales con dolores muy intensos en la zona de Jos pulpejos o de
los tendones flcxores procuran apoyarse con la punta de las p.ezuñas. micntr..ts
que. por el contrario. si la sensibilidad se halla en las partes anteriores de las
uñas (por ejemplo. en la infosum). se observa tendencia a a~oyarsc sobre los
pulpejos. Según la intensidad de la claudicación. se distinguen cinco grados
de cojeras: 1.0 • ligera; 2.0 • manifiesta; 3.0 • de grado medio; 4.0 • grave;
5!», muy grave. En las cojeras de quinto grado la extremidad afectada es inca-
paz de apoyarse o de elevarse: el animal camina sobre los otros tres miembros.
Después de esta inspección con el animal echado. en la estación y en la
marcha se lleva a cabo una exploración detenida de la extremidad afectada.
así como de las masas articulares enfermas. Para ello se da por supuesto el
conocimiento de los métodos adecuados ·de- sujeción (págs. 5 y 6). Si todavía no
se conoce claramente la localización del Jrastorno causante de la cojera. se
procede a examinar detenidamente desde las partes distales a las proximales.
La exploración de las pl'zuñas se efectúa con el miembro levantado (pági-
Pl~n d\! cxrloración clínica

nas 5 y 6). Primeramcntl! se examinan. comparándolas. las tap<ts de los pc::zuños


externo e interno. palpándolos con la mano. ~ara aprl!ciar posibks variaciones
térmicas (d aumento de calor es patológico). A continuación. y alternati va-
mente. se sujeta una pl!luña en su posición normal. procurando separar la otra
al máximo. comprimirla y retorcerla sobre su eje longitudinaL obs::rvando
así la reacción del animal - sacud idas. flexión de lus articulaciones. mo\ imien-
tos de huidu. defensa- . Los dolores muy intensos durante los citados movi-
mientos revelan una afección de la articulación del pie; si la reacción es clara

F11; . lh~ . J•tu c h~• úd úulur '"'" l;,a, J"' t'•


¡uJ\.a, pur compr._· ,j~in ú~: l.& \!ubicrla
cc\rn~·a c:un l.a pin1.1 Ú t' ~:xplor..ar ca,c:o"

a la flexión o distensión. pero ¡:oco a la torsión. habrá 4uc pensar en fractura


del tejuelo. y si predomina el dolor en la torsión. en una torcedura o luxación.
Naturalmente. las inflamaciones del surco coronario son tamb ién origen de
reacciones dolorosas. A continuación se efectúa el examen de la pezuña con
las tenazas de exploración de las mismus (fig. 162) y por medio de la percu-
sión (extremo obtuso del martillo percutor o parte posterior de las tenazas).
De esta forma. la sensibilidad máxima se fija frecuentemente en una zona lo-
calizada. algo por delante. en los abscesos del corion. en la punta del pezuño
o bien en el tercio posterior de la palma y en las paredes laterales cuando hay
fractura del tejuelo. En casos de duda podrá recurrirsc a finas incisiones en
la capa córnea. a un tratamiento diagnóstico (compresas de Priessnitz) o al
examen por roentgenografía cuando se trate de lesiones óseas. Las heridas y
Aparato locomntor 203

las fístulas se examinan por sondaje con instrumentos estériles y con cuidado.
tms limpieza y desinfección de las zonas limítrofes. a fin de determinar la pro-
fundidad de los tejidos afectados (huesos, articulaciones. tendones o vainas
tendinosas).
Finalmente. se procede al examen de las zonas pruximalt!s d(' los miembros
(articulaciones. tendones. músculos y huesos) (:Or medio de la palpación (pre-
sión con Jos dedos). percusión y movimientos pasivos. para apreciar aumentos
de volumen. consistencia. incremento de temp.e ratura o de la sensibilidad do-
lorosa. así como la motilidad. La exploración de las urticulaciones. \'aínas ten-
dinosas y bulsas sino\·iales se dirige. con independencia de la palpación. a
descubrir aumentos de la temperatura y de la sensibilidad al dolor sobre b s
partes enfermas. así como las nudosidades en los sacos sinoviales y vainas
tendinosas (alifafes). que serán cuidadosamente palpados ~ara apreciar con
la punta de los dedos el aumento de su contenido (abultamientos fluctuantes y
tensos). La reacción dolorosa ante la flexión. distensión y torsión de la supues-
ta articulación enferma proporciona informes complementarios para conocer
la localización dd padecimiento. Los estados inflamatorios agudos particular-
mente dolorosos. en los que hay complicación de Jos tejidos perisinoviales.
hacen suponer una infección. Las cxostosis y crepitaciones en las articulacio-
nes se obscrv~ln en l~ls artrosis avanzadas. Si. pese a la exploración meticulosa.
no puede aclararse la localización dd padecimiento articular. podrá recurrirse
a la anestesia diagnóstica. Para esto se utiliza un anestésico local de alta con-
centración (pág. 27). que se inyecta a la dosis correspondiente. en espacio
sino' ial (hasta 30 c. c.). por vía intraarticulur (para los puntos de inyección.
véase 1( Enfermedades de los btívidos • ). Después de 20 a 39 m in utos se com·
¡-,rueba si ha desaparecido la cojera. Por medio de la punción diagnóstica de
los órganos sinoviales. y con d examen dd líqu ido así obtenido. no sólo
puede llegar a conocerse la existencia de un proceso. sino. muchas veces. tam-
bién el tipo y fase dd mismo. Lu sino\'ia normal es un líquido claro. algn
anmrillo y opalt:scente. inmJoro. el cual forma filamentos. y que pese a una lar-
ga conservación. no se coagula. A 4" C permanece líquido hasta 48 horas. En
la prudw ele la mucimr. la sinovia sana forma. en un líquido claro. coagulitos
de mucina elásticos y ásperos. Para esto se utiliza la parte que sobrenada dd
líquido de punción después de centrifugar ; 1 c. c. de éste se deposita con cui-
dado. sin tocar las f¡aredes del tubo. en una solución dt! 4 c. c. de agua desti-
lada y 0.1 c. c. de ácido acético 7 N. Antes de la lectura se deja la prueba
en rc~oso durante una hora a la temperatura del laboratorio (VAN P ELT y CON·
NER). La sinovia infectada tiene un color amarillo perdusco y es más líquida
o. por el contrario. ap.arece cremoso-purulenta. turbia y. en ocasiones. tam-
bién con coágulos. A veces se aprecian considerables anormalidades en el olor.
Los procesos asépticos. sobre todo los de naturaleza crónica. no causan alte-
raciones en la sinovia. o éstas son insignificantes; sin embargo. en estos casos.
la prueba de la mucina muestra un líquido floculoso y turbio. Otras ~osibi­
lidades de examen de la sinovia. que se han de realizar en el laboratorio. son
las siguientes: determinación y diferenciación de las células que contiene -en
Plan de ~xplomción clinic:•

las inflamacion\!s infecciosas. mayor núm\!ro de leucocitos que en las aseptl-


cas--. así como de la tasa de azúcares (más baja en las inflamaciones asép-
ticas) y el contenido en fosfatasas alcalinas (aumentado en las artritis crónicas
dcformantcs y en las infecciones). El examen bacterio lógico de la sino\'ia. pese
a la presencia de infecciones, resulta a menudo negativo por causas que toda-
vía se desconocen. Por último. y para confirmar el diagnóstico, p.uedc proce-
der's e. además. a la roentgenografía. examl!n de la sangre (cuadro hcmático.
pruebas serológicas de la brucelosis. determinación de calcio y fósfo ro en el
suero) y a la biopsia de las cápsulas.
Para diagnosticar las fracturas en los huesos de las t'Xtrt•midades. el miem-
bro en cuestión. con el animal en pie o tumbado, se somete sucesivamente a
nexiones. extensiones. abducciones y aducciones. así como a movimientos
de rotación. El que explora observa así las anormales motilidades. y con
la mano abierta. o por medio de la auscultación. comprueba si se producen
crepitaciones (crujidos palpables o audibles). Las roturas de mtísculos, fasc:ias
o tc.•ndones. así como las /uxadonc·s urticufares. se reco nocen tambi¿n por la
movilidad patológica d\! las partes afectadas y por sus posturas y actitudes
a normales. Para la exploración de las claudicaciones de las extremidades pos-
teriores. no diagnosticablc:s con seguridad por otros procedimientos. sobre todo
en los pacientes tumbados. se proc\!dc también a la palpación de la arcada
pélvica con el animal levantado. y procurando los citados movimientos junto
con la percusión dolorosa a lo largo de la columna vertebral.
Si. comprnb;adas las anormalidad\!s (!O la postura y movimientos de las
extr\!midades. se sosr .c cha la existencia de una ¡u~rúlisis. se exam ina la sensi-
bil idad cután\!u. por m\!din de suaves pinchazos con una ;aguja. \!n la zona iner-
\ ada r.o r d nervio af~ctado. Huy que diferenciar las parálisis parciales (pa-
resias) de las completas (parálisis). y las debidas a afecciones de los n~rvios
perif~ricus . de las de urig\!n central (parálisis mcdular\!s). d iferenciando tam-
bién las fláccidas de las cspásticas.
Lo referente al di(ls:nóstic'o esp(•cial de los diferentes padecimientos en el
aparato locomotor se detalla en d tomo • Enfermedades del ganado vacuno•.

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Sistema nervioso central

Generalidades

El examen clínico del encéfalo y m~dula. así como de sus meninges.


apenas asequibles. por estar en el interior del cráneo y de la columna vertebral.
es particularmente difícil. dado el hecho de que el veterinario no puede infor·
marse sobre las apreciaciones subjetivas de sus pacientes. Sólo puede apoyar·
se sobre síntomas objetivos. que. a veces. son muy poco expresivos y que co·
rresponden a reacciones ¡¡normales del animal en sus distintas funciones cor·
porales. Por estas razones. el t¡ue explom ha de r.oseer un conocimiento exacto
sobre el cumporwmh~llto y reacciones instintivas o reflejas de los bóvidos. La
anamnesis. cuando se trata de afecciones del sistema nervioso central. adquie·
re particular importancia. sobre todo en los padecimientos que se presentan
sólt) en forrna de accesos. o que ya aparecieron antes con carácter progresivo.
y de tal manera que el cuadro sintomático ha variado. Los órganos del siste·
ma nervioso centr~1l de los bóvidos enferman. en parte. de manera indepen·
diente ·- como. por ejemplo. en la rdbia. enfermedad de Aujeszky. botulismo.
listeriosis. comprensión por hematomas. abscesos. partículas óseas. parásitos o
meninges engrosadas- . y otras veces. en corresponden<.:ia con determinados
proce.-;ns generales - como fiebre catarral muligna. intoxicación por plomo.
sepsis por co1is o estados comatosos- . Como quier..1 que muchas de estas en·
fcrmedadcs constituyen un peligro para la vida del paciente y son incurables. ·
es importante un diagnóstico rápido y seguro. a fin de decidir sobre la posi·
bilidad del aprovechamiento de la carne o r ara eliminar las causas si se tntta
de botulismo o envenenamiento por plomo: otros padecimientos dt:l sistema
nervioso central pueden ser tratados con éxito si se conocen adecuadamente.
El diagnóstico de la rabia es muy importante, por constituir un peligro de in·
fección para el hombre y ser enfermedad de declaración obligatoria; por ello
cuando hay síntomas del sistema nervioso central se procurará siempre eli·
minar las posibles dudas a este respecto. antes de ocur.arse más detenidamente
del animal. La exploración del sistema nervioso central se funda en la ade·
cuada observación del animal en la estación y en movimiento - se conduce
o se Je deja caminar libremente en un espacio cerrado- durante la comida o
al beber agua. defecación y micción, etc., a fin de apreciar posibles trastornos
del sensorio. motilidad o sensibilidad. El cráneo y la columna vertebral se exa·
Si,tcma ncrvi o ..o cent ral 207

minan por inspeccaon. palpación y percusión. A vec~s es muy concluyente la


trepanación diagnóstica de los senos frontales. o la toma de una muestra de
líquido cefalorraquídeo.

Plan de la exploración

E:wnu.m del compvrtcmth•nto. Los trastornos dt.!l St'llsorio se manifiestan


por reacciones anormales frente a circunstancias ambientales corrientes en el
animal. tales como comida. bebida. ordeño. cep.illado. echar la cama. compor-
tamiento con el personal. compañeros de plaza (establo) o del pasto (prados).
así como frente a las moscas y otras más. Las variaciones de la conducta se
expresan porque el ¡;aciente toma parte con mayor o menor intensidad en todos
estos fenómenos. La e.tcitución (aumento de la irritabilidad) se caracteriza por
agitación. intranquilidad. mi~do. agr~sividad. tendencia a embestir o incremento
de Jos movimientos de ddensa. motilidad más vigorosa de ojos y orejas
y. en casos graves. también por bramidos. ataques de furia. rotunt de las atadu-
rJs o espasmos por causas insignificantes o hasta sin motivo visible. La ele-
presión (irritabilidad disminuida) se manifiesta por desgana en Jos movimien-
tos. separación del resto del rebaño. no reconocimiento del personal. falta de
interés por el pienso y la b~bida. permanencia en r-ie o tumbado con la c-abe-
za caída. así como mirada sin brillo y fija. sin mover las orejas o sin defen·
dersc de las moscas; en este estado. y según el grJdo de los síntomas. pueden
distinguirse apatía. somnolencia. sopor o coma (todas las funciones. menos
la respiración y la circulación. abolidas).
Trastornos eh~ la moti/idad. Se pone de manifiesto por sí111omas dt• ¡m-
rúlil'is {disminución del tono muscular. paresias. parálisis de los músculus mas-
ticatorios. de la deglución. del pabellón auricular. cuello. respiratorios.- vejiga
urinaria. ano o extremidades) o por síntomas de hip('rt'Xdtahi/iclud motri:. (tono
muscular aumentado. espasmos. temblores y sacudidas. espasmos tónicos o
clónicos de músculos aislados o de todo el cuerpo. con un cuadro caractcrls-
ti(.;O en el tétanos. tetania. y lltc.min~o:itis). así como por tu·tittuh•s y movimientos
illcoordinculo.\', ~articularmentc ataxias (en la estación : extremidades muy se·
paradas o cruzadas. o postura oblicua de la cabeza y cuello ; en movimiento:
marcha insegura y a tientas sobre terreno uniforme. más claramente al pasar
sobre obstáculos. o si se tapan al paciente los ojos con un antifaz; balanceos.
tambaleos. pasos irregulares altos y muy largos. re¡;etidas caídas hacia delante.
a un lado o hacia detrás) y por nw,•imieii/Os de propulsión (empujar hacia de-
lante. hacia un lado o hacia atrás. recostarse o marchar en círculo o cmovi-
m iento de pista •).
Los trastornos de la sensibilidad se aprecian examinando la sensibilidad
superficial (suaves pinchazos con la _aguja, p.ellizcamiento en la piel con la
pinza de catar cascos. percusión de los salientes óseos, mejor aún con los ojos
tapados). de los reflejos orgánicos (después de colocar cada articulación en
posición o actitud no fisiológicas. cruzando las extremidades), por presiones
PIJn <k cxplor.Jción clínica

a lo largo de los trcmcvs 11en·iosvs ascquibl~s (m•rl'io ill/raorbital radial, media-


no. /ib11/cJr, tibia{). así como comp.robando Jos reflejos clt•{t'llsi,·os y los tendi-
nosos (tocando la córn~u. párpados. superficie intt=rior de la oreja. escudo ma-
mario o escroto. ano y p.arte inferior de la cola; percusión de la base de los
cuernos. de los ancóneos a la altura del codo. del reflejo patelar y del tendón
de Aquiles. así como de la car..t dorsal de las articulaciont!s un poco por en-
cima de la corona. menudillo. carpo o tarso; cogiendo pliegues cutáneos en
el dorso). ~ esta manera podrán diferenciarse la hiper. hipo y anestesia. ave-
riguando. a ser posible. su extensión.
Realizando una ~nspección de cerca podrán descubrirse defectos y varia-
ciones de volumen en el cráneo y en la columna vertebral ; en esta última.
flexiones o encurvamientos anormales - cifosis. lordosis. escoliosis (pág. 62)-.
La consistencia. sensibilidad dolorosa y tamaño de las alteraciones se exami-
nan por medio de la palpación y. caso dado. también p.or sondaje y percusión.
observando la impresión que se produce en las reacciones del animal en lo
referente a agravaciones de los trastornos de su comportamiento. Por la percu-
sión pueden descubrirse tambi¿n matideces en los senos frontaks (pág. 121.
figura 90).
La exploración particular de las lc!siones. así como d conocimiento del tipo
y extensión y hasta de la Jcx:ali:.iu:iún del padecimit!nto en el interior del t!n-
c~falo o de la m~dula. tropiezan muchas \"Cces con dificultades.
En /u trc•pmwció11 diugnósth:u d(• lo~· se11os fromalt~s (pág. 122) hay que: pres-
tar att!nción a los traumas. abultamientos y consistencia de los huesos del
cráneo. así como a la ¡:osible sensibilidad o soluciones de continuidad al pal-
par las láminas óseas que recubren d cerebro.
La punción del espacio subaracnoideo para la obtl!nción de 1/c¡llido ct•fula-
rrcufiiÍth·o se realizan. bien a un ancho di! mano por detrás de la nuca. mantc-
nh:ndo la cabeza doblada (punción suboccipital). o. más sencillamente. en la fosa
entre las apófisis csrinosas de la última v~rtebra lumbar y la primera del sacro
(punción lumbar). Después de rasurar. limpiar y desinfectar la piel. se clava
vigorosamente una cánula fuerte. estéril. de 12 a 15 cm de longitud. dotada de
mandrin. haciéndola progresar lentamente hasta que se .alcanza la durama-
t/r(', Jo cual se nota por las reacciones de defensa del animal. El líquido se as-
pira con una jeringuilla de 20 c. c. y. a ser posible. debe estar libre de sangre
procedente de la herida de la punción. Normalmente. este licor es claro como
el agua. y no surge espontáneamente. sino. en todo caso. sólo a gotas; los
enturbiamientos. coloración oscura y salida con fuerza por la aguja (aumento
de la presión de líquido) son patológicos. Las particularidades sobre Jos mé-
todos especiales de exploración del líquido cefalorraquídeo pueden consultarse
en los trabajos de FANKHAUSER. FJ::DOTOV y STOCKLI.
Si ...tcma n.:rv io'\o c.:ntral

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.SI - 99.
Órganos de los sentidos

Generalidades

las alteraciones no complicadas de los sentidos clt!l gusto y c/d olfato. as(
como dd uído, no s6lo se aprecian con dificultad y raramente en los bóvidos.
sino que. en general. tienen una importancia práctica secundaria. ya que influ-
yen muy poco o nada sobre las posibilidadc:s de utilización de los animales.
Tambi~n las reses con trastornos th• la \'Üidn, que no influyen en su estado
general. pueden ser explotados en estabulación. Sin embargo. no son a~ropia­
dos p.ara el pasto. los padecimh:ntos del sistema nervioso central están asocia-
dos a veces a altl'raciomw ele! /u sensibilitlacl (pág. :!07) o de los demás sentidos.
y. conoci~ndolas. se facilita el diagnóstico del proceso. En los ojos de lns
bovino:; pucuen aparecer diversos padecimientos primarit>s; por otra parte.
!\e a fectan en una serie de r-adccimientos generales. a veces de forma patug-
nomónica. por lo cual su explorución tiene importancia rráctica. al contrario
de lo que sucede con los demás órganos de los sentidos. El examen se lleva ..
efecto por insr:ección a la lu1. del día - ·la inspección del interior del ojo se rea-
li?.a con ayuda de una linterna y. caso dado. tambi~n con un es()\!jo oftálmico - .
de los púrpados. globo ocular (conjuntiva. córnea. esclerótica). cámara ~ante·
rior. iris. cristal in o. humor vítreo y retina. así como comprobando los reflejos
oculares. capacidad v isuHI y permeabilidad del conducto lacrimal.

Plan de la exploración

En la insp~cción externa de los ojos se observa primeramente la reacción


a la luz. Clujo lacrimal. ausencia de parpadeo. parálisis o cierre defectuoso de
los párpados. así como heridas y aumentos de volumen en los mismos. A con-
tinuación se tuerce la cabeza del animal a un lado. para lograr así hacer
visible la mayor parte del globo ocular (fig. 58). En la fotofobia y en las lesio-
nes dolorosas de los ojos es preciso anestesiar previamente su superficie (pá-
gina 28) y también. eventualmente. separar los párpados con cuidado; se exa-
minan el tamaño (macro o microvftalmos). situación (exo o enolftulmos) y
movimiento del bulbo (nistagmo, estrabismo, parálisis). así como posibles
acumulaciones de substancias (cuerpos extraños. productos inflamatoños). com-
probando también si existen alteraciones de color o inflamaciones y defectos
211

en la conjumira y t•sdt•rdtica. Al inspeccionar se pre~ta atcnc1on a la c:úmara


anterior del ojo con iluminación lateral. para descubrir enturbiamientos. acu-
mulaciones de sangre o pus y adherencias entre la córnea y el iris. La explo-
ración del rt•/lejv pupilar se efectúa iluminando el ojo repentinamente con una
linterna tras de haberlo tapado: el estrechamit!nto lento o la falta de reacción
(midriasis). así como una pupila permanentcmc:nte pequeña (miosis). es pa-
tológico. Lo mismo sucede con las opacidades o dislocaciones del cristalino

Fui. lhl . Exf'lor.a..:hín tk lth ojo-. \:1111


el C'ipcjo ofl :llm ictl tk lldmholl1

(c:ataraw. luxación). El cuc.•rpo vítreo y la retina se examinan con ayuda del


espejo oftálmico (fig. 163). para descubrir hemorragias. opacidades. colora-
ciones anormales e inyección de los vaso~.
El reflejo palpebral y corneul se comprueban tocando suavemente con los
dedos. siendo patológica una reacción lenta o ausente. El examen de la c:apa-
cidad visual se Jle\ a a efecto abriendo los dedos como pam asustar delante de
los ojos. sin que el animal lo aprecie al tocarlo o por otro procedimiento, y
también llevándolo contra obstáculos o dejándolo que camine libremente;
pero no hay que olvidar que las reses ~je__gas se orientan muy bien en un am-
biente conocido.
El canal lagrimal nasul p.uede ser examinado a partir de la carúncula en
~1 ángulo medial del ojo. o mejor, desde su extremo nasal. en las alas laterales
de la nariz. un poco por dentro de los oiJares (en la parte medial del pliegue).
212 Plan d" exploración clinic:~

utilizando una sonda botonada fina para lavarlo. o un cat~ter de R üsch para
sondarlo; con estos procedimientos se comprueba su permeabilidad y se ob-
serva el posible contenido patológico (sangre. moco. pus . ve rmcs ocula res).

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Aparato genital

Generalidades
Los p.adecimientos de los órganos sexuaks tienen una particular impor-
tancia en los bóvidos. si se exceptúan los an imales de cebo. cuando influyen
sobre su capacidad reproductom y hacen así problemático su ulterior aprove-

.
Fu;. 1M. V isit~n esquemática de los
gcnitah:=' dd toro. con urc~tcrcs, vcji-
l!a urinJria y uretra : obsérvc~ la cur·
v:uura t.ld ¡lene ~· u rorm:~ d..: S

chamicnto económico. En este libro sólo .se considerun someramente. porque


pueden conducir al padecimiento de enfermedades. El diagnóstico especial de
los trastornos de la reproducción es tarea de la andrología. ginecologfa u obs-
tetricia de los bóvidos.

Plan de la exploración
La exploración de los genitales maséulinos (fig. 164) se limita. de acuerdo
con lo indicado anteriormente. a la inspección y palpación de los órganos
sexuales externos e internos y a la observación del comportamiento durante la
:!14

cópula. El .wwo lt'llicular. ft'l l iculos - ~:n lns toros adultos. upmx imada men-
te <.)e) tamatlO d~ Ull hUC\t) lk ganso, elásticos y apretados- . t•pic/ídimo -- Cabe-
za en el polo testicula r dorsal. Cl llllO un ~apuc hón suavemente granuloso~ cuer-
po en posil:ión medial dd mismo. corto. liso. dd grosor de un lápiz: cola
situada en el polo ventral. de consiste!ncia tensa en forma d~ calota. dd tamaño
de la yema de un dedo- . cordón t•sp"rnuírico y ganglios pudendvl· (pág. 90) se
exu minan por detrás con el animal sujeto. haciendo palpuciones comp~trativas
sobre la situación. tama•1o. forma. con istenci..a. aumc!nto de! calor > sensi-
bilidad dolorosa. De las partes intcrrns dd aparato sexual masculino son
palpables. en la t!Xploraciún rc•cllll (pág. 167). inmediatamente por delante de
la porción péh-ica de la uretra. sobre el sudll de la p.clvis. y la vejiga. los
conductos seminales (grueso de una paja) y sus ampollas (grosor de un lapi-
cero hasta el de un dedo pequeño), así como las ''esícu/us seminah•s (tamaño
aproximado de un dedo. cornificadas. lobuladas y con elasticidad blanda)~
se observa rán posibles variaciones en h simetría. así como endurecimientos
y sensibilidad. La exploración dd pellt y del prc•pucio se re:tliu por ins¡}(!C-
1

cicín y palpación. cuando está introducido en su envoltura o extrayéndola d~


él. Para ello. el miembro se observa ya d urante la cubrición o d~spués de un:.t
previa anestesia extradural sacra (pág. J 1) o. tambi~n. después de la adminis-
tración de un tranquil izante (pág. 24). sacándolo con la ayuda d~ un paño lim·
pio. Habrá que apreciar los aumentos de tamatio. adherencias con las zon;as
inmediatas. trastornos en la motilidad y alllllllalías ~n la dirección . así como
heriuas y sfntornas inflamatorios (enrojecimientos. hemorragias. úlce ras. dc-
pc)sitos. flujo) y tam bién ncoformacinnes (fibromas. papilomas). En caso n~­
ce'iario se puede sondar tamhi~n la un.:tra (p:.ig. llJN,.
Los ¡.:t'nitale.\' /t'III<'IIÍIIos (fig. 151 ) se exploran Jlllr insp~.:ccic.ln extenw y
v;aginal ~ en casn necesa rio. l <tmhi~ n por palpacillll ( vuh a. vagina. eudlo).
pero. sobre todo. r.or el examen recta l (nvHrios. trtunpas. út~.:r,,).
En la ínspc'cdón de los g<'llilllles C'.\l<'rno.\' y en la ,·agino,\ copia (rig. 1()5).
que se realiza por m~.:diu d~.: un espéculo tu bular o de val\ as. con ayuda de una
linterna. después de limpiar la vulva y previa estcrili1.ació n de Jos in~trumcn­
tos. hay que r-resta r atención a los siguientes hechos;
Li~amentos példc:os. Normalmente h:nsos: se ponen fláccidos antes c.Jd
parto. se hunden en la degeneracil;n de quistes grandes de los ovarios (ninfo·
manía).
Jlul\'a. Posición (perr.endicular). simdria y coaptación de Jos labios. au·
mentos de volumen. heridas. retracciones cicatrizales. flujo.
V estíbulo va¡.:inal y va~ina. Coloración de la mucosa (pálido anémica = A :
rosa pálido = B: moderadamente enrojecida -=- C: intensamente enrojecida = D).
humedad y secreción (seca viscosa - O; reluciente = 1 : muy húmedo = 2; li·
gcra acumulación de secreciones = 3: intensa acumulación de secreciones = 4 ~
de ellas hay que diferenciar el moco (M). pus (P). serosidad purulenta (S P) y
mucosidad purulenta (M P). heridas. estrechamiento de la luz. engrosamiento
y endurecimientos de las paredes. neoformaciones. anillo himcnal. salida de
la uretrat clítoris.
Ap.tr.thl g~nilal

Porcitin ,·aginal dL'I cuello. forma del hodco d\! t\! nca ( normalm~nte. en
forma d\! taco o cono =- T : forma de roseta = R ; muy caída = C: fláccida y
lobulada = f): abertura y tamuiiú dd orificio (c,lmpl\!tamc ntc cerrado ;: O;
ob\!rlura del grosor de una rfaja = 1 ; dd grosor d\! un lápiz = :!: del grosor de
un dedo = 3; del grosor de dos d\!dos = 4: o que p\!rmite \!l p:.tso de tre
dedos -= 5). obstrucción con tapón mucoso. flujo y otros datos.
En la palpuc:ión a trm·és del recio. el útero. que está situado encima o a un
ludo d\! la \ejiga. y a dif\!rente distancia sobre el sudo d\! la pelvis. dirigiéndose
craneoventralmentc a la cavidad abdominal. se distingu\! por su bifurcación.

Fu;. lfl5. lal\pcccit\n de la v:.,:in:t t'a~t i no,c\lpia) co n el c"péculo d e d'h hr;uo'


de ü i-.chof-Gthzc

A partir de ella se palpan lns cuernos uterinos en forma cilindroide. así como
las trompas y los ovarios. Hay que considerar las r:·articularidades siguientes :
Ovarios. Situación. tamaño - normalmente. de una avellana al de un
huevo de paloma - . consistencia (elásticos tensos). superficie (lisa). movilidad
(libres o con adherencias. o pegados a las inmediaciones) y sensibilidad dolo-
rosa. Por otra parte. habrá que determinar el número. tamaño y consistencia
de las formaciones vesiculosas (folículos. qu istes) y del cuerpo amarillo.
Trompas. Grosor (diámetro de un hilo de bramante ; sólo palpable tras
engrosamientos patológicos). consistencia. sensibilidad dolorosa. adherencias.
Vtero. Situación. tamaño - en las hembras jóvenes cabe perfectamente
en la mano : cuernos del tamaño aproximado de un dedo = U 1 : cabe justa-
mente en la mano: cuernos del tamaño aproximado de dos dedos = U 11;
sobresale fácilmente en la cavidad abdominal: cuernos del tama ño aproximado
de tres dedos= U 111: mayor aún = U IV- , forma o simetría. consistencia y
212 Plan d'- expl o ración clínica

utilizando una sonda botonada fina para lavarlo. o un cat~ter de Rüsch para
sondarlo; con estos procedimientos se comprueba su permeabilidad y se ob-
serva el posible contenido patológico (sangre. moco. pus. vermes oculares).

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Aparato genital

Generalidades
Los p.adc:cimieotos de los órganos sexualc:s tienen una particular impor-
tancia c:n los bóvidos. si se exceptúan los animales de cebo. cuando influyen
sobre su capacidad reproductora y hacen así problemático su ulterior aprove-

Fm. 1M. Visil~n cSlJUCm•ilicu de los


gcniwks t!d toro. con uréteres, vcji-
~a urin:ui:a y uretra : ob~rvc'\c la cur-
vatura dd pcnc en forma d e S

chamicnto económico. En est\! libro sólo . se consideran someramente, porque


pueden conducir al padecimiento de enfc:rmedadcs. El diagnóstico especial de
los trastornos de la reproducción es tarea de la andrologfa. ginecologra u obs-
tetricia de los bóvidos.

Plan de la exploración
La exploración de los genitales masculinos (fig. 164) se limita. de acuerdo
con lo indicado anteriormente. a la inspección y palpación de los órganos
sexuales externos e internos y a la observación del comportamiento durante la
216 Plan de exploración clínica

contractividad (flaccidez prolongada -= e 1; paulatina contntcción durante la


exploración = e JI: capacidad de contracción muy manifiesta = 111). conte- e
nido normal y anormal (gestación. piómetra. feto momificado. hidroamnios).
superficie y características de las paredes (lisa; paredes que se vuelven más
finas durante la gestación; a veces. engrosamientos tumorales de las mismas
en la leucosis). movilidad (libre) o adherencias {patológico). El cuello normal
tiene el tamaño aproximado del puño de un niño y es com(:aCIO.
En las alteraciones inflamatorio-infecciosas de los órganos sexuales reme-
nidos aparecen con frecuencia más o menos claramente engrosados los ¡:an-
g/ios linfáticos ilíacos internas (pág. 90). Los métodos especiales de explora-
ción. como las pruebas del comportamiento en el celo. diagnóstico de gesta-
ción. investigación de la esterilidad y exploraciones obstc!tricas. obtención de
muestras del moco cervical. así como de biopsias de la mucosa uterina. se es-
tudian en las obras de Obstetricia y Ginecología.

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Mamas

Generalidades
El oportuno diagnóstico de los padecimientos de la glándula mamaria de
las vacas no sólo es una fundamental exigencia de la higiene de la leche. sino
decisivo para un tratamiento eficaz. con el que se evitarán alteraciones perma-
nentes que disminuyan la producción. Particularmente interesante es el rápido
descubrimiento de las infecciones mamarias durante el tiempo del ordeño
a máquina. Algunas afecciones de la mama pueden producir graves altera-
ciones generales. y conducir a largos procesos o hasta a la muerte. La ex-
ploración de la glándula mamaria se realiza por inspección. palpación y exa-
men de la secreción. Durante ella no se ha de olvidar que la unidad clínica de
la mama es el cuarterón. por lo cual. en las mastitis se ha de sentar el diagnós·
tico para cada cuarto aislado.

Plan de la e xploración
Al realizar la inl·pt.•ccit;, por un lado y por detrás se comprueban el tama-
ño. asientn y forma de la mama en total. de sus cuarterones aislados y de los
pezones.
A4cmw. Es deseable la • mama de máquina ordeñadora,., a ser posible.
con cuarterones y pezones uniformes; por lo menos Jo~ dos cuartos anterio-
res y los posteriores deben tener. respectivamente. el mismo tamuño: se en-
juician desfavorablemente las mamas en escalera. de cabra. semiesféricas y
colgantes.
Pc·zmll!s. Deben tener. aproximadamente. la longitud de un ancho de ma-
no: no son con\'enientes los pezones demasiado largos ni demasiado cortos.
así como los oblicuos o su~emumerarios (intermedios. colaterales. posteriores).
La cúpula del pezón debe tener forma semiesférica. no puntiaguda. plana. en
embudo o en bolsa.
Además. durante la inspección se han de observar las alteraciones cutáneas
en la mama. fístulas de leche. aumentos de volumen (hematomas. abscesos.
neoformaciones y otras más). heridas y pérdidas espontáneas de la leche.
La palpación de la mama considerará la (Úel de la misma. las dos partes
del pezón (esfínter. cisterna). la cisterna mamaria y el tejido glándular for-
mador de la leche en el cuarterón. Aquf. cada cuarterón, que posiblemente
Plan <k exploración clinka

ha sido nrdcriado con anh:riorillad. se levanta hacia arriba con ambas manos
y se palpa primero superficialmente. Juego en la profund idad y. como es na-
tural. de abajo arriba sucesivamente.
Piel t/(' la mmnn. Cuando la mama está orderiada. se distiende normal-
mente con facilidad; en caso contrario. apa r~.:cc tensa en los diferentes cuar-
tero nes. según el gmdo de plenitud. lnmediataml.!nte antes y después del
parto. se produce un edema fisiológico (pág. 80); el intenso edema del parto.
con ulterior induración (•acucado•. mama aco rchada). así como los edemas
inflamatorios (pág. 80) dunmte la lactación y el período seco. son síntomas
patológicos.
Esfínter. Normálmentc se palp.a. al rodar entre los dedos la punta del
pezón. como un pequeño y consistente grano de cebada. En esta palpación hay
que comprobar la existencia de tumefacciones. heridas y neoformaciones en
la punta o en la luz del canal. así como la sensibilidad al dolor. La ~rmeabi­
Jidad (facilidad de ordeño del esfínter se comprueba extrayendo algunos cho-
rros de leche; las causas de la dureza de ord~ño. están casi siempre en el
esfínter; más raramente. en la cisterna.
Cistt•rtw. La mucosa de la dsftirJw dd pe:.ón se palpa también rotando
éste entre los dedos ; todo engrosamicntu. endurecimiento o dolor son pato-
lógicos ; el paso a la cisterna glmululur dcbe permitir la entrada de un dedo
empujando desde abajo. Los estrechamientos (anillos). nódulos. tabiques par-
ciales o totales) y hts dilataciones son también anormales. En los p(!zones hay
que p.rest.ar atención a las tumefacciones y heridas. así como a las fístulas de
Jedte (• fugas • ). Los llamados ccílculos lácteos están formados por concrcmentos
Lle los componentes de la leche~ se mueven libremente en el hueco del pc?.ón.
y duwnte el orderio pueden obstruir el esfínter en forma de válvula.
Cu<'rpo glcmclu/ar. Cada cuarterón se examina para observar su consis-
tencia Cgranuhtcinnes. formaci(;ll de núdulos. induraciones d ifusas. hipertrofia
o atrofia) y su sensihi lid:.td l.loloros:t. El tejido mamario sa no (parénquima e
intersticio) se nota. Llespués del ordci1o. finamente granuloso blando. y. por
el contrario. cuando no se ha ordeñado. tenso y firme. Cuando hay edema
muy manifiesto en la mama. Jos cuarterones glandulares se J:alpan a veces
con dificultad o no pueden p.:.alparsc. Los datos obtenidos en la palpación se
relacionan en la forma siguiente :

ormal =Tl.!jido mamario con fina granulación. blc.1ndo (tras ordeño) o tenso
(sin ordeñar).
1 = Compacidades y granulaciones en focos.
11 = Compacidades y granulaciones generalizadas; nódulos local izados.
111 = Nudosidades generalizadas.
IV = Nudosidades con endurecimiento difuso en algunos puntos.
V = Difusamente endurecido.
VI = Inflamación difusa aguda (calor y dolor).
VIl = Imposible de palpar, ~ causa del edema fisiológico.
2 19

Ganglios. Junto con los ganglios mamarios cst:ín a veces tambil.!n afec-
tados. es decir. engrosados. en Jos padecim ientos infecciosos de la mama, los
ilíacos internos. Si las afeccione~ se localizan en la piel. se infanarán los prc-
crurales. Su exploración se ha estudiado ya en otro luga r (pág. 90).
Examen dt' la secreción. La lt:che se enjuici:J desde un p.unlo de vista
cmmlitmil•o , rdcrido al total del ordeño y compara ndo la producción de cada
cuarterón. o cualirari\·o. en relación con alteraciones macroscópicas (aspecto.
olor); en caso necesario. examinando también los caracteres químicos o anor-
malidades de composición ( J: H. células) o por el estudio bacteriológico (deter-
minación de gérmenes).

Fw. 166. Eumcn d~: la ,,·crc..•ciun ma n1.tri.1 ~ohrc una ~uhcta negra

Ante todo se procede a examinar los primeros chorros de cada cuarterón


sobre fondo oscuro (placa de ordeño). para apreciar. sobre todo. las variaciones
en los caracteres normales de la h:chc (color. consistencia. así como fluidez y
~ubstancias extrañas) (fig. 166). Para el enjuiciamiento de la secreción es ade-
cuado el cuadro siguiente:
Normal = Secreción sin variaciones macroscópicas. es decir. leche normal
en mama en lact:~ci ón. leche calostral de tonalidad amarillopar-
dusca y de carácter espeso. gelatinoso en las p.rimcras épocas de
la lactación o con aspecto seroso o como miel en las vacas secas.
En las hembras primerizas se pueden ordeñar. a los tres o cuatro
meses de gestación. algunas gotas de un liquido áspero como miel.
A = Se conservan los caracteres lácteos. pero es acuosa y de tonalidad
azulada. aunque sin coágulos.
:!:!O Plan de exploración clínica

B ~- Como en A. pero con finos coágul6s.


C ,.,... Como en A . pao con coágulos gruesos.
D -- Como en A. pero con gra n cantidad de coágulos gruesos.
E - Predominio de los coágulos. con pérdida parcial de los caracteres
lácteos (por ejemplo. en las infecciones mamarias por E. co/i y
C. piogen~s).
F = Caracteres lácteos completamente perdidos; la leche se sustituye
por pus (P; tal como en las mastitis por C. piVRttnt!s o en las
infecciones mixtas). sangre (s; el llamado ortll'lio de sangre).
suero (S; como sucede en lu mastitis colibacilar) o fibrina (F).

Las variaciones del olor de la leche se aprecian claramente sobre todo. en


las mastitis p.roducidas por C. pivgem!s.
Las prut!bus químicas rápitlas, que pueden efoctuarse con facilidad en la
práctica. son las que se citan a continuación ; proporcionan datos sobre tras-
tornos de la sc~rcción no apreciables macroscópicamente. ~ro no sustituyen
al estudio bacteriológico de lu leche.
Dct<'rminación dt'i pH en la leche con ayuda de papel de filtro especial-
mente preparado (casi siempre. bromotimol) : desviación hacia el lado alcalino
(valores normales. entre 6.5 a 6.7). 4ue. no obstante. puede faltar en las fases
iniciales de la mamitis.
Pru('hu dt• Whilt'.\'id<'. Si se mezclan S gotas dt: leche normal con 2 gotas
de solución de sos¡l N sobre un portaobjetos. st: produce un enturbiamiento
honH>g~neo; por el contrario. cuando contiene muchas c~lulas se forman coá-
gulos y filamentos.
Prudw el<' la mastitis, ele Ccllifornia (St:trAt.M v NooRLANOI·R). En una
placa de prueba blanca especial. que tienc cuatro pocillos. se ponen 2 c. c. de
leche d e cada cuarterón. mezclando. en cada caso. con 2 c. c. dcl lí4uido prueba
(solución de sulfato de alquila ril mezclado con ind icador). y moviendo luego
la placa en círculos horizontales para homogcnizar. La coloración hacia el
vinleta o la tonalidad amarillenta son índice de variación del pH y del aumento
en d contenido celular.
Al t:njuiciar la cfcctividad práctica de ambas pruebas y las diversas modi-
ficaciones. se ha dc considerar que el resultado positi,-o de las mismas está
condicionado por un incremento _del contenido en células. No obstante. esta
particularidad se observa normalmente! en las vacas secas y en las que inician
la lactación. y no siempre se debe. en los demás casos. a una infección bacteria-
na de la mama. Por otra parte. los padecimientos de la ubre que no cur-
san con un sensible aumento de células en la leche no pueden ser detectadas
por estas pruebas. de tal manera que pueden pasar inadvertidas pululaciones
latentes con estafilococos o estreptococos. Por ello. el examen bacteriológico
de la secreción no puede ser sustituido con estas pruebas. No obstante. sirven
como medio de orientación en el examen del establo y como procedimiento
Mama ~

d\!mostrativo en grav\!s alteracion\!s d~ la secreción para el personal de la va-


quería. JAARTSVElD. así como RtC'IiTt· R. han eluborado un método con Jos
mismos fundam~ntos . que es apropiado para el examen de las muestras de
leche tomadas de los cántaros.
La obtención de mtu•stras lácteas para d extmll'll bacteriológico se realiz:.t
antes del tratamiento de la ubre y despuc!s de limpiar a fondo el pezón y de-
si nfectar su punta. ordeñando luego a lgunos chorros - primera parte del or-
deño. para · investigar el M. tuberculoso también las porciones finales-. que
se recogen en un tubo estéril. el cual se mantiene inclinado. Si es posible se.:
toma una muestra independiente de cada cuarterón del animal afectado. En
casos determinados se recomienda. para asegurar el éxito de la terapéutica.
determinar Ja resistencia de Jos gérmenes comprobando in \'irro su crecimiento
en un medio que contenga los medicamentos (antibiogmma).
En el dill.f!llÓstico de los rrocesos inflamatorios de la mama habrá que dis·
tinguir. s\!gún su localización. la telitis. cisternitis. galactoforitis y mastitis. La
clasificación clínica de hts mamitis se realiza según los datos siguientes:
Duración del padecimiento. Sobreagudo. agudo. subagudo. crón ico (pág. 45).
Extensión y carácter de las a/t(•raciwres t'll la ~lcínclula. Ninguna. débil.
de grado med io. grave~ pocos o muchos. pequeños o grandes nódulos. endurc-
cimicntó difuso o tumefacción aguda.
Grado y tipo de los trastornos dt• la st•creción. Ninguno. moderado. de
grado medio. gnves ~ leche acuosa. con coágulos pequeños o gramks. cremo-
sa~ mezcla de sangre. suero. fibrina o pus ~ alteraciones d~l olor.
Influencia sobre el t~stmlo gt'llaal tld padelll<'. Ninguna. dc!bil. de gratlo
metlio o grave (pág. 74).
De los dato~ totalc.!s obt~nidos puede desprendas~. en una parte de las
mastitis infl:cciosas. cuál es el agente microbiano que las prod uce.

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Evaluación de los datos obtenidos en la exploración

Diagnóstico, diferenciación y enjuiciamiento de lo enfermedad

Terminada la exploración. los datos obtenidos se resumen. a ser posible. en


un diagnóstico completo. que. tal como en los siguientes ejemplos. informa
sobre la localización, grado, durm.:ión, tipo y C(lusas del padecimit?lllo, así como
sobre posibles complicaciones, e indicaciones sobre su influ~ncia en c!l estmlo
gl'ncral del paciente.
•Indigestiones alimentarias subagudas. primarias de grado medio - a cau-
sa de sobrealimentación con ensilado podrido- con escasa influencia sobre
d estado general •.
•lnrlamación supumda en la articulación d~l pie. con orificio <kl saco ur·
ticular a la uña externa posterior derecha. a causa de podi•dc•nllatitis purulc·nw
firofunc/a grave; trastorno general intenso y febril• .
• Retículo-peritonitis traumúticCI aguda grave (por punción de un cuerpo cx-
traiio en el ·bonete). sin complicaciones del aparato circulatorio y moderada
nltcración del estado general,.,
A veces. durante la r:.rimcra exploración no se logra establecer así un tliag-
místico clínico y etiológico se¡.:uros. En este caso. los sfntomas deben resumirse
primeramente en un diaJ,:nústico sintomático o posible, buscando luego aclara-
ción por sucesivas exploraciones o tras el envío al laboratorio de muestras de
material.
Para evitar la confusión del padecimiento actual. con otros que cursan de
forma análoga. se procede al diagnóstico diferencial. delimitándolo por el
examen clínico de los síntomas patognomónicos. tal como sucede en los si·
guientes ejemplos de pacientes tumbados :
Una vaca de alta producción aparece tumbada al segundo día de un parto
sin complicaciones. con somnolencia y sin daJos que indiquen una etiología
traumática. DiagnÓstico posible: Paresia puerperal hipocalcémica. Síntomas
patognomónicos: Anamnesis, calcio sérico- disminuido. rápida curación con
inyección de calcio.
Un animal está tumbado con parálisis fláccida de todos los músculos;
además, está dificultada o es imposible la ingestión de alimentos o de bebidas
(masticaciones. lengua colgante). Diagnóstico posible : Botulismo. Síntomas
~~4 Plan de c~p l ura ció n clínica

patogno mó nicos : Eventual padecimiento simultáneo d~ varios animales co n


los mismos sínt omas. hallazgos de cadáveres di! animuh:s en el pienso o en el
agua de bebida . demostración de la toxina botulínica en el aliml!nto o en la
sangre.
V:.tca d~ alta producci ó n que. en una prad~r~• de hierba jo' en. se ha tumbado
y presenta temblo res. tetania y opi~tótonos. Diagnóstico posible: Tetania pra-
tnue. Sínto mas patognó micos: Anamncsis. accesos espasmódicos. magnesio
s..!rico disminuido: curación tras la inyección di! calcio-magnesio.
Un paciente está tumbado después de dos días di! intranquilidad. con fre-
cuentes ddccacioncs y micciones. movimientos dt! p¡opulsión y empuje. Diag-
nóstico posible : Rabia. Síntomas (iatognomónicos : Anamnesis. hidrofobil.
bramidos ; a veces. mordeduras de perros o zorros rabiosos demostrables :
muerte rápida. presencia de corpúsculos de NeJ:ri en el cerebro dcsp.ués de la
necropsia.
Una res permanece l!n decúbito. con parálisis simétrica progresiva de ambas
I!Xtremidadcs posteriores: no hay otros síntomas. Diagnóstico posible : Lesión
en la porcián cmu/ul dt.' la nu:dula. Síntomas patognomónicas. Parálisis simé-
trica lc:ntamente crecicnt~: comprobación en la necropsia (trauma. absceso.
larvas de hip.o dl!rma. tumorl!s lcucóticos o causas parl!cidas en el canál \Cr-
tcbral).
Una vaca h~! caído al sueln durante la cubrición y no puede levantarse
d~sde enlonc~s . Diagnóstico posible: Traummi.\·mo grm·t• en la zona caudal de
la columna vertebral. pdvis o extremidades posteriores. Síntomas patognomó-
nicus : En la e:<ploración rectal se comprueba la existl!ncia de fractura ósea.
El t•njuidcmiÍt.'llto prom)stic:o del padl!cimiento se real iza considerando las
circunstancias económicas. las posibilidades de cur;ación y de recuperación
de la salud. así como la ulterior posibilidad di! aprovechamiento dd p.aciente.
Cnmo qu iera que las rl!scs bovinas no son solamente animales de cría o de pro-
ducción. sino carniceros. tiene una gran importancia la economía del tratamiento
desde el punto de vista de la medicina pura. Por ello hay que cons iderar tanto
el costl! de Ja terapéutica como la rentabilidad del animal. Los datos dínicos
para el pronóstico se refieren al tipo del padecimiento. curso actual. ~xito o
fracaso de anteriores intentos de tratamiento. grado de las alteraciones gene-
rales (.apetito. adelgazamiento. comportamiento del animal). p.o sibles compli-
caciones del aparato circulato rio o de otros órga11os. así como extensión de
las lesiones locales o grado de las alteraciones funcionales. En general, el
pronóstico es tanto más seguro cuanto más preciso sea el diagnóstico. En co-
rrespondencia con la efectividad del tratamiento. según la experiencia del vete-
rinario y conforme a la posible evolución de proceso. el pronóstico será favo-
rable (por ejemplo. en la retículo-peritonitis traumática sin complicaciones).
dudoso (retículo-peritonitis traumática con extensas adherencias entre preestó-
mago. diafragma y p.aredes abdominales). grave (retículo-peritonitis traumática
complicada con abscesos hepáticos y esplénicos) o desesperado (retículo-peri-
tonitis traumática con peritonitis generalizada, o pericarditis). Las alteraciones
anatómicas moderadas después del tratamiento. o los trastornos funcionales
2:!S

pasajaos. pueden constituir en Jos bóvidos. a menm.lo. defectos estéticos sin


importancia. siempre que no trastornen el estado general dd animal y su ca-
pacidad de producción. o no impliquen ulteriores pdigms de complicaciones.
Si la curación es posible sólo con un lrtlltlmiemo cos/o.m . que no guarda pro-
porción r~tzonable con el valor del paciente - o sea. la diferencia entre el valor
carne del animal enfermo y el precio en vida de un animal de la misma pro-
ducción- , se procederá. gener.tlmente. al sacrificio. Lo mismo sucede cuando
d proceso de curación es muy prolongado. cuando la recuperación de la pro-
ducción total es muy problemática o hay que esperar a la próxima lactación
(se exceptúan los animales de gran valor zootécnico). así como los pacientes
que podrían ser curados del p.adccimiento para que. a causa de otros tmstomos
(poca leche. esterilidad y otros). resultan antieconómicos. Por el contrario. el
intento de tratamiento está indicado siempre si se puede salvar el valor carne.
que. a causa del padecimiento. se considera perdido. por ser inadecuada para
d consumo humano.

Tratamiento y profilaxis

La primera cundicit.\n de todo tratamiento es la eliminación de las causas


pah>lógicas -extracción de cuerpos extraños en los ojt.ls. esófago o bonete.
destrucción de los parásitos t.l agentes infecciosos. sustitución de los alimentos
pcr judiciales u patológicos -:dieta). o sea. la '''rap,~utica caust1/ o etiológica. Si
se desconoce la etiología o no puc:de ser influida por los medios de que se dis·
pone. d tratamic:nto habrá de reducirse a los síntomas del p~ld\!cimicnto (pun-
cil;n en el timpanismo. administración de astringent\!S \!n l~as diarreas). es de-
cir. la /t'TClfJt/ulietl .rilllmmírica. Si fracasan lo~ anterior\!s procedimientos y no
se puet.k esperar una curación. sino sólo la at\!nuación de los síntomas (fístula
de panz~a en las estenosis runcion~aks d\! preestómagus () alim\!ntación forzada
en los trastornos irrev\!rsibles de la ingestión). se ar.licarán medidas paliativas.
tales como la.~ indicad~ts en vacas incurables que se hallan en gestación avan-
zada. para esperar el parto antes dc1 sacrificio. En muchas enfermedades hay
qu\! decidir si el tratamiento será ,,,t/inmwllloso (conservador) o quirúrgko,
tal como sucede en la actinomicosis; en estos casos. Jos mejores resultados se
ubticncn muchas \CCcs. con una tcrupélllka combinada. ya que. sobre todo en
buiatría. no se suelen distinguir limites entre la medicina quirúrgica y la me·
d icamentosa.
Cuando la C4lusa d\! la enfermedad constituye un peligro permanente para
Jos demás animales del efectivo. hay que tomar m~didas para evitar ulteriores
contaminaciones -eliminación de las causas en los alrededores. estabulación
cuando las condiciones del prado son malas. o. viceversa. eliminación de las
fuentes de infección o invasión. cambio de la alimentación cuando el pienso
es defectuoso, etc); es decir. se instaurd una profilaxis. A menudo. es tan im-
portante el correcto asesoramiento al propietario sobre tales medidas. como el
tratamiento de los animales ya enfermos.
•U . R osEI'IHRGU : Eaplo ración cl(oica del aanado vacuno.
Redacción del historial de la enfermedod

Según el destilh) e importanci~t . hay qu-.: distinguir. -.:n los historiales clíni-
cos veterinarios. las ct!rlijicac:ium·s simph•s (certificado de sanidad. certificado
de seguro) de los informes completos (punto de vista profesional en cuestiones
judiciales. reclamaciones de responsabilidades. etc.). En el primer caso se li-
mita a una exposición resumida de los datos y a Ja exposición del diagnóstico
completo. En el último. esta exposición se fundamenta y razona sobre hechos
científicos, sobre todo en lo referente a las causas. posible culpabilidad. dura-
ción del padecimiento y p¿rdida de valor dd animal. También es imprescindi-
ble siempre conservar la identidad dd animal resumida en su reseña. Si. entre-
tanto. el paciente fue sacrificado o murió. habrá que exponer el resultado de
la necropsia. exposición en la cual se hará un estudio crítico de las lesiones
que se han encontrado relacionadas con la enfermedad (tiempo de desarrollo
de las mismas. causas. repercusiones). El estilo literario del escrito se acomo-
dará a quien vaya dirigido. ya sea p.rofano (agricultores. compañías de segu-
ros) o veterinarios o comisionados. Las expresiones propias de la clínica son a
menudo, desconocidas· o poco claras para quienes no están acostumbrados a
esta materia. por lo ·cual pueden o riginar juicios cquivocados. Por tanto. de-
ben. suprimirse o vulgarizarse. para su mejor entendimiento.
En la ensnian:a clínica. los cstudiant~:s. al redactar los ltistorialt•s ele sus
paci<'II/('S, deben procurar seguir d pl¡ul dc: eo:Jtploradón p.ropucsto (reseña.
anamnesis. hallazgos nnrm¡ah.:s y patnlógicos en la exploración general y es-
r-ecial de los órganos aislados. di¡agnósticu. di¡tgnóstico difer~:nci¡al. pronóstico
en relación con las posibilidades de curacic.)n y las p;artic.:ularidades terapéu-
ticas). e incluirán tam bi~n inftlnnación sobre d tratamiento establecido. Su-
poniendo que d animal se~t sacrificado o muera. d-.:herán rec.htctar un breve
informe de necropsia. en d 4uc las lesiones halladas en el cadáver se comp.urcn
con Jos síntomas clínicos observados en el anim¡tJ vivo.
ÍNDICE ALFABÉTICO

Abomaso, 163. - genital, 213.


Abscesos, 81. -locomotor, 200.
AcctSOs de sudor, 78. -respiratorio, J 1.5.
Acn~. 81. -de suspensión, 21 .
Actitud, 60. -urinario, 188.
Actividad c:ardáac:a, lrrecubridad completa de Apatía, 64.
la, 98. Apetito, l34.
Aftas, 81. - Disminución del. 13.5.
Apmmaalobulinemia, 111 . - variable, JJS.
Agua, lnaestión de, 136. Arrirmia cardíaca, 98.
Aire aspirado, 118. Arritmias del aolpe de la punta, 9.5.
- respirado, 118. Ancria coccraea, 69.
Albúmina, 110. - m:.xilar externa, 69,
Alcohol, 38, 40. -mediana, 69.
Aliaoquisuri.a, 189. -sa fena, 69.
Alimentos. DcaJución de lo41, t J6. Arterias, 1Ol.
- lnacstión de los, 135. ArticuJ:ac:iones. Explor:ación do l.as, 203.
- Presión de lo~. 13S. Asteatosis. 78 .
Alopecia. 76. AtrofiA por in;actividad, 6 7.
Anamnesis. 45. Aument05 de espesor. 80.
Alotriofa¡ia, t 35. Au\Cult:.ción, 96.
Anm1i.:as no hcmollt icas, 76.
Anestesia de conducción. ~7 .
- ntradural, 29. lbctc:ricmia, il.
B:arbitúr ico~. 38, 39.
--alta, 19.
- ,encraJ, 34, 37. Bastón de conducción, 4, 12.
- por infiltración. 28. Bazo, JOo4 .
-local, 26. - Endo~pia del, 10$.
-lumbar, 30, 31, 33. -Palpación del, 105 .
- lumbosacra. 30. -Percusión en la zonu d\! proyecció n d •1, 1 0~ .
-medicamentosa. 24. Bcc:errcs, S2.
-sacra, 31. Becerros y becerras, 49.
- sacrocaudal, 31 . Bilirrubina. 11 .
- sacrococdgea. 30. Bolsa pcric,rdica. Punción de la, 100.
- sepncntada, 30, 31. 33. Bolsas sinoviales, Exploración de las. 203 .
- superficial, 28. Bonete. ISS.
- toracolumbar, 30. -Auscultación d el, US .
- sacras, 30. - Determinación del dolor por palpación del,
A nest6sicos locales inyectables. 27. 159.
AniUo nasal, 4. - Examen roentgenológico d.:l. 161 .
Anorexia, 13S. -Palpación interna del, 160.
Antifaz, J2. ...... Percusión deJ, ISS.
Aona. Bifurcación de la, 69. -Percusión dolorosa del, 158.
Aparato circulatorio, 92. -Prueba de las zonas del. 159.
--Examen funcional del, 10o4. -pruebas del caminar y bajar por planos in·
- di&estivo, J34. dinados, 1S9.

1S. Ros~uGu : Exploración c:lfnic:a del aa nado VKWIO.


fndi cc alfahético

Uóvidos, Comport:tmicnto ~ n Jo,, J. C orwjón, C:adenas l.k, fl .


- Conduccil\n d..: los, 1::!. Crillis, 73.
- en l i h~rtad , Ca¡ltura d ..: lo ·. ::!. Cristalino, 211.
- tumbados, Incorporación d \.· lo.... JQ. CuJdro eritrocitario, IOIL
Jlox libre, 36. Cu.~jar, 163.
llmdic:udia, 70, 9R. - Auscultación dd, lftS .
Rromchlorrrifluorctano, 37. - O istopi:l d d . 165.
Oronconeumonfa cat:.rr..al, 130 . - ln)lpección t:Xh!rnal del. IM.
- - purulenta avanud:t, DO. - P..alpación dd , 164, 16S.
- Pcrcu~ión d el, IM.
- - dolo ro:.:1 dd, 165.
Cabcuda, 1::!.
-Punción del, 16.S.
Calor cutáneo, 73 .
C:1mpo pulmonar, 1:!.S. Cuerda de! John.:. ~J .
Canal lagrimal nasal, :! 11. - ~Jvica, 21 .
- torácica, 11.
Canccr eye, 48, .S6.
Cuerpo gl:lndular, ~18 .
Cánula tr~qucal, 191 .
Cuerpo vfueo, ~JI .
C::tp:l, Coloración d..: 1:1, .SS, .56.
CapacidGd visu:ll, Eumcn di! la, ::!1 l.
Curso d~ la fiebre, n.
Chorioph!S, S.S.
Capilares. JO:!.
Catarata, 211.
CauJa equina, 30. Datos obtenidos en 1:1 exploración, Evalu::tción
Ca\•idad dd abdomen, Acumulación· d~ g~1s en d«' Jo , 213 .
la. 180. Ocbilit:trniento o au)Cncia del golpe do· la pun-
- l hdominal, 179. · .· t3, 94. t : . ·

- -Acumulación de llquidos \."Jl b, 180. Decúbito, 19. . ..... ... .


- - Pu1h:ión dbgnóstica du la , 181. Ol!fl!cac:ión, 13~ . . · ..
- buc::tl, Exploración de la, 141. Ocgent:r3ción muscular, fl7 .
- - Inspección de la, 140. Demacració n, 66 .
- - - d e la parte anterior de IJ . 141. Dcmodc:x, 86.
- - l•oaiJlación d e 1..1, 140. D~prcllit\n, 64.
- toddca, Punción de: J..a, l.ll. Ocrm;ttiti), 7K.
t\:nt ro rc:-.Jlir:uorio, t'IH . - nodoQ, 8:!.
<.'~rc..ado con man~a. .l.
<:ianollb. 77.
lk•rriho con ayuda
- de lo" hthido,, 14.
"e tn~·d ic:lm~ntos, 18.

C•rcun'll :tncias amhientak..;, 71 . -con cucrd:b, 14.


(. 'j,¡¡.;js, 1t)7. l>c:-.arrollo del padecimiento. 4 7.
Ci,to-.<op i~t. 169, 197. l>c..coronado d e Ju~ ::w i m :tk~ adulto.;, ::!6.
Cluruformo. n. l>ctcctor d e: rn~·tak" . IMJ.
Cola, JO. O iagnl\sttco, 46.
Cul.wgitis d i" tomato~. 111 . Oiáte Í'i hemorr~at ica. 8:!.
Coma, 64. D i'iiOcac:ión de abom:a...a haci:~ la derecha, IM .
Comportamiento, t.~ . - - haci:1 13 izqUierda . 1M.
Comporta.rniento:s Jl:Uoltlgicos, 64 . Oi ·nc:t espiratoria, 116.
Co.•dición. ft7 . - in,.piratoriJ, 116.
Con~tituciún, 67. - mixta, J16.
Conh:nci,$n mediante Jlroccdimientos coerciti- D i~posición, 68 .
vos, 2. Oivcrtkulo sub urctra l. 189.
-pasajera de l:t rcl)piración. 1::!8. Duración del padccim k nto, 4S
Contenido de fibrinógcno plasm .ítico, 11 O. Durarntadrc interna, 30, 34.
- normal de bilirrubma en ~ucro. 116. Duodeno, 1M.
- - de hemoglobina en la sangre, 108.
Corazón , c:xplortació n del ap:arato circulatorio, F..czcm:1, 78.
91 . Edema colateral, 80.
- ln~pección del, 93 . - gaseoso, 81.
- intermitente o tumultuo~. 98. Edemas, 80.
- matidez absoluta, 96. - benignos, 81 .
- - relativa, 96. - cardfacos, 80.
- Ritmo normal del, 98 . - fisiológicos., 80.
- Roentgenografía del. 101. - ¡enerales por estancamiento, 8(.1.
Coriago, 79. - hidr~micos o caq~c:ticos, 80.
Corriente de aire, 118. - innamatorios, sb. ·
lndicc alfabético

Ed~mas locah:' por t:!ltancamicnto, 80. Examen para)itológi-:o d e la-. h ~ccs. método
- malignoo;, 81. combinJdo d~ scdimcntacidn y fl otaciJn, t 71.
- no inrlamatorio'i, 80. - - - métodos de decantación, 171.
- p:uológicos, 80. Ex:1ntcm:1. 78 .
- n.: n:tlc~. 80. Excitación, 64 .
F.lcctrocardiograml, 101 . Excori:lcion~ , 83 .
Endocardia valvul:~r, Q9, Exico i), 79.
Enfermedad de Aujco;Lky, 80. Ex o o enolftalmo-., :! 1O.
- Redacción dd hi.¡torial d e l:i. "!:!6. Exploración clínica, Plan de la. 44 .
Enfi~m:1, 91. - e pedal, 75 .
Enteritis fibrinou, 170. - Pl:ln d e la, 134.
Entcrotoxcmi:l, n.. - rectal. 167, 197.
Eritrocitos, Núml•ro de, 10K. - rocntgcnoscópic:a vesical. 197 .
F.rosiones, 83. Extensión de sangre, 107.
Eruptos. 138. Extremidades :sntcriorcs, 5.
Esófago, 14~ . - posteriores, 6.
- fno;pección extcrnl del, 14~ . - - f nervación de las. 30.
-Palpación d el, 143.
- Somfajc d el. 144.
Factor d e d ifusión. 27.
Espa~mo o ~r~li is, 136.
Falsos anillos córneos, 53.
Est:ldo &encral. 60. Faringe, fnspccción de la, 140
- de nucor;is, 36.
--externa de la, 1:!3.
- d e: nutrición, 66.
- - interna de la, 1:!3.
E'it:tsio; venoso. 17.
- Palpación de la. 140
E~tc:rtores, 11 7.
Fermentos sérico.,, 11 1.
- o crepiL:lcioncs. 1:!').
Fiebre. 71.
- h umedos, 130.
-atípica, 73 .
F.'tornudo, 11 7.
- continua, 73 .
E~otr.abi~mo. ~10 .
-curativa, n .
l!'ltr:m¡:uria, 189.
- intermitente, 7.1 .
€ter, 37.
-- recurrente. 7.'.
F.tiolo,:l:l. 47 .
- r~·mitcntc. 73 .
F.upnl.'a, 116.
- traum ~hica, 7:!.
Examen d e l;~.¡ hcce-1, cant id ad . lfl') .
t:lemom."'\, 81.
--color, 1h9.
Foetor ex o re, 14:!.
- - consi,tl..'n<:Íla, ltW.
t:ormas juvenil\...;, 109.
- - olor, 169.
Fórmula lcucucitaria, 1041.
- - 'uh'lt:tncia'l mczcl:ld:J 'i. 1(;9,
Fo'' ' nasales. 1:! l.
- de 1:1 kchc. ddcrm inacilín dd pi l. :!:!0.
- - Explotación de la~ . 121 .
- - - pruch:1 d e I.A m~t,titi'i de California. 110.
- - 1ll'IJX'Cci\m ex tema d e: ~;, .., 1:!~.
- - prueha de Whitcsidc. 210.
- - Palp:u:ión eJe 1.... 1:!:!.
- - prucha'i qulmic:ts r~tpida,, ~~0 .
- - Pcrcu,.ión de la , 12:!.
- del liquido de p::anl.J . 1~0.
Fotoscnsihilidad. SS.
- - - c olor. 1 ~0.
Fr:~cc io nC"ll ~p:u:~blcs por dectroforc\is d el sue·
- - - consio;tcnci~l. 1 ~0 .
ro. 110.
- - - olor, ISO.
Frccuencia c.ard faca, 97.
- Examen d e las muestra dc hccc'\, 1M.
- de la orina, 190.
--color, 191. C ;~ nglius del canal exterior, lUJ .
- - conli,tcncia. 191 . -cervicales profundos, 90.
- - contenido de albúmin:1. 19:!. --superficiales. 89.
- - - en hcmoglobin<l, 192. -de la entr::ada d el pecho, 90.
- - cuerpos cetónicos, 194. - farfngcos externos. 89.
--derivados d e Jos pigmentos biliarzo¡, 192. - - internos. 89.
- - examen bacteriológico, 194. - d :: la fosa ilfaca, 90.
- - olor, 192. -hipogástricos o lumbares aórticos, 90.
- - peso especifico, J92. - itcomcdiales. 90.
--sedimento, 194. ...:_inguinales, 90.
--transparencia, 191 . - - superficial~. 90.
--valor d el pH, 192·. - internos d el fleon, 90.
- polpatorio d el inte5tino por vf3 rectal. 168. - inte5tinales. 90.
- para~itológico de: I3S heces, 171. -linfáticos. 88.
130 lnc.Jicc alfabético

Ganglio~ linfático • iH:~cos intc.:rno-., ~ 16. Hocico, 118.


- mamarios, 90, 219. Huesos d e lls extrcmid:1dcs, Fracturas en los,
- m:1ndibularc.:s, 88 . ~04.
- mcdiastfnicos, c:rancalc.:s, 90. Huevos d e distoma, 176.
-de la panza, 90.
- p:notídcos, 89.
Ictericia, 76.
- poplfteos, 90.
- hemoUcica, 76.
- prccrur:tles, 90.
-mecánica , 76.
- prcescapul:lres, 89.
lmpr.:sión cUnic:a, 67.
- profundos del cuello, 90.
- d el escudo ~sal. 58 .
- d e las ramas de: la aorta , 90.
- psicomotora, 6~ .
- renalc.:s, 90.
Inanición, 66.
- retrofarfngeos laterales, 89.
Inapetencia primaria, 1)S.
- - mcdi:.¡lc:s, 89.
-secundaria, 135.
- subauricularcs, 89.
Incorporación forzada, 20.
- subiUacos, 90.
Infiltración del nervio del cuerno, 28 .
- supramamuios, 90.
lnmunjd3d, 68.
Gangrena de la piel, 83 .
lnsoladón, 73.
Garrapatas, 84.
Inspección, 124, 148.
Genitales externos, Inspección de los, 214.
-externa, 143, 167.
-femeninos, Exploración de los, :!.14.
Intento de incorporación. ~0 .
- - vestíbulo va¡inal y vagina, 214.
Intestino, 166.
-mascul inos, Exploración eJe: los, 113.
-Auscultación del. 167.
Glándula mandibular, 89.
Inyección cxtradural, 30.
Globo ocul:u. 210.
lscuria, 189.
Globulina, 110.
...globulin:a, 110.
#·Giobulina. 110. ~p:lrO!'ICOpia, 167.
-rGiohulina, 110. -en el ijar izquierdo, 17~ .
Golpe de calor, 73. - del retículo, 160.
- de: cora1ón . 93. l.apnrotomi:ls, 28.
Grado de la fiehre, 71 . Laringe. lnspcc:ci6n extl'rn:l de la, 1~3 .
Gr;~ nulocito~ h.•s6rilo'l, 10'1. - ln~pccci ón intcrn:l de la, 113.
- c:osinófilos, 109, - llalp3ción interna de.: la, 11-4.
- nc:utrMilos, IOQ. - Palpación c:xh:rna de la, 114.
- neutrófilo~ en cayado. 109. l.arvas de h ipoc.ler m:~. 8~ .
- - ~gmentario:~, 109. leche. Ex:amen de la secreción de la, ~19 .
Grupoo¡ ~ngufn~>os, ~8. 108. lihido, 26.
Lihrillo, lfll.
IUbito o as()\:cto, 67. -Auscultación del. 16~ .
-de invierno, 67. - Campo de: pcrcu"iión del. 1 6~
- de verano, 67 . - Palpación del, 162.
1h.'Ccs, Examen bacteriológico d e la,, 174. -Paresia del, 163.
Hematomas, 81. ligamento intcracual, 34.
Hematuria vesical, 198. ligamentos pélvico~. 214.
Hembras adultas, -49. linfocitos, 109.
Hemoh idro~i s. 82. Liquido cefalorr<»quideo, 208.
Hemorroides. Anestesia de las, 33. - de panza. Acidos grasos volátiles en el, 154.
Heridas de la piel, 83 . - -Capacidad de fermentación d e la glu·
HcxobarbitaJ, 39. cosa en el, 1.S-4.
Hidrato de cloral, 37, 3~. 40. - - Contenido de hacterias en el. 153.
Hfgado, 174. - - - d e infusorio~ en el, 151.
- Biopsia del, 177. - - Digestión de la celulosa en el 153.
-Inspección del, 174. - - l cvadurn en el, 153.
- Palpación del, 174. - - Reducción de Jos nitr ito~ en el, J54.
- Percusión del, 17-4. --Sedimentación y flotación del, 152.
Hiperpiresia, 72. --Valor del pH en el, 152.
- exó¡ena, 71. lisis, 73 .
- ~ndóaena, 71 . locaJiz.adón y grado del proceso, 46.
Hipotermia, 73. -del padecimiento, 4.S.
Historial, 45. luxaciones articulares, 204.
tndice alfa~lico 231

Macho, 49. Neumonfas por aspiración, 34.


Machos, Castración de Jos, :!6. NeuroJ~pticos, :!4.
Macrooftalmos, 11 O. Ncuropl~gicos, :!4.
Mic:rooftalmos, 210. Nistagmo, 210.
Mad itch, 80. Nitrógeno residual. 11 1.
Malos hábitos, 1. Novillas o eralas, 49.
Mam3, Cuerpo glandular de la, :! 18.
-Inspección de la , 117.
Oídos, 210.
- Palpación de 1:1, :! 17.
Oligopnca, 68.
Mamas, 217.
Olor de la cavidad, 142.
Marcas de fuc¡o, 57.
- examen del Uquido de panza. ISO.
-en la oreja, 51. -de la piel, 78.
Masticación, 136.
Omaso, 161.
Matidez relativa, Disminución o desaparición
Orgao~ de los sentidos, 210.
de L1, 96.
Orina, Obtención de la, 189.
M6:Jula ósea, 111.
Ovarios, Exploración de los, 21S .
- - Frotis de la, 11 1.
- Punción y aspiración de la, 1 1l .
Mejillas, Globos de las, 116. Palpación, 93, 1:!4.
Melena, J70. -del hlgado tras laparotomia o ruminotomia,
Mesa de operaciones, Manejo de la, 18. 178.
-portátil de operaciones, 16. -interna, 124.
Mesenterio, 18. Panza, 146.
Mctúusis, 72. -Auscultación de los ruidos de Ja. 148.
Mcthitural, 39. - Inspección de la, 148.
Mé!todo de derribo con cuerdas de lk JonM, 16. -Percusión de: la, 149.
-de M:adscn, 16. --dolorosa de la, 150.
Mé!todolj de: la emigración, 17:!. Pápulas, 81.
Micción, J88 . Parálisis, 64, 204, 210.
Micosit cut:inc3, R6. Pnrásitos del revestimiento, 83 .
Mklri:asis, 21 l. Pared. 179.
Miosis, 211. - torácica, 1J l.
Moco traquc:al, 1:!4. Paredes abdomin:alcs, Inspección de IJs, 180.
- -Obtención de muc~tras de. 130. Parcsi.-s, 64.
Monocitos, 109. Pato~ncsis, 47 .
Mo~uitos, 84. Pau~ cardiaca, 97.

Movimientos rcspir:uorio$, 1 1S. Pelo, 76.


Muco!IU discasc, 77. - CaKJ:a general del, 76.
M ucos;as, 28. - Desprendimientos localizados del, 76.
- visibh:s, 75 . - de invierno, 76.
- de verano, 76.
Mu~tras lllctca'l para el uamcn hactcrioló¡ico,
:!21. Pcl~. 75 .
-de hambre, 76.
Muftoncs dcnt:llc~ . ~4 .
-laraos, 76.
Murmullo vesicular, 128.
Pcntobarbital. 39.
Murmullos, 117.
Percusión, 126.
Músculo rctractor del pene, Ancst~ia del. 33. -dolorosa, 127.
Músculos ma,.ticadorco;, Par~Uisio; de los, 136. Pericarditis traumálica, 92, 95, 101 .
Peso corporal, 55.
Narcosis, 34. Peritonitis, 168.
-con itcr, 37. Petequias o cquimonc:s, 82.
-por inhalación, ~7 . Petón, 218.
- por inyección, 38. - cisterna del, 21 8.
-oral, 39. - E.vlnter del, 218 .
- por vfa rectal, 40. Pezones, Inspección de los. 218.
Narigones, 4. Pezui\as, Amputación de las, 26, 28 .
Necrosis cutánea, 84. ~Exploración de las, 101 .
Neoformaciones cutáneas~ 82. Pica, l3S.
Nervio dorsal del pene, Anestesia del, 28, 33. Piel, 75 .
- radial, 67. -de la mama, 218.
Nervios pudendos, An~esia de Jos, 33. - P~didas de suhstaneia de la, 83.
lmflce alrabéti:o

Picmia, n. Pul..o mat:no o pleno. 102.


Pinza tk coiJ, 10. - norm:1l, 102.
- del tendón, 6. -parvo o va~unJ, 102.
P i n~s nasak~ . 4. - rcgul...1r, 1Ol .
Piojo , 83. - R itmo del. 101.
Placa\ o taleros, 80. -tardo. 101.
PI a ma s:1ngulneo, 1Ob. - \·cno;;o auricui:Jr, 103. · •·
Platalonga, 14. - - negat ivo, 103.
Pleura, 1:!4. - - po"itivo, 103.
Pol3quiuri:l, 188. Pulsus f n:cuens, 70.
Pol:1quisuritt, 189. Punto máximo, tono a~rtico, 97.
- - ventriculo iLquicrdo, 97.
Poliartritis mcta~t:hica. :!00.
Polidipsia, 188.
Polipnca, 68 . Quejido. 117.
Poliuria, 188. Quem:1duras sobres. 78 .
Quer:uiniz.n cioncs o comiricucioncs de la pi~l.
Porción vaginal del cuello, Exploración de la,
:! 15.
8!.
Potros, 9, 11 .
- port~tilcs, 12. Reacciones par:sd~jicas, 16.
Precaucion~o.'S p:lr:l Kercar~ 3 Jos bóvido"· l . Rc:ticulo~r itoniti~ traumátic:a. 111 .
Pre~tóm11¡os, 144. Rcct idón Ric:dd d..: H...1~n. 40.
R~o.cupcraci ón rco¡pir:tlori:l , 130.
Prcmunidad, 68.
Reflejo -.h: la goterJ, 1)7.
Primer tono c;ud laco. 96.
Rc:!lej' p:slpchr:tl y cornea!. 111.
Proc~'<limicnto de Ab<lcin, 16.
- pupil:ar, 211 .
Proc~o.'d im icntos químicos de <.krribo, 24. Reflejos, 34.
Profil:txi;¡, 12S. Región cardl:ac:J, R\·accionc' dolorosas en la,
Pron~stico, 46. 9).
Protdn:t'\, Contenido total de, 110. Reacur¡¡i1acionc,, 1N .
- 'léric:a-.. 11 O. Relajadores mu,cul:lrc'\, 1M.
a•rucbu del :uul c.h: n\ctílc:no. 176. RcS<~:I. 48.
- <.h: comprc\ión d e l.a yu¡.:ular. IOJ. Re~8 ndullai, ~:! .

-de l;l contención. 100. R c~i)ll.:nci:a, 68.


-de la mucina, 203 . Resoplido, 1J 7.
-de tuh.:rculin:1 intr:~dc!rmic:1. 130. Re~piración buc:1l, 11 it.

t•ruct\ao¡ dd dolor, prueba del p:alo, 1$(, , - COSllll, 115.


- dificulto,.a, 116.
- - o de lo" cuerpo" utrallos, l5S . - lntcn,idad d e l:a. 11 ~.
--por pcllizcamicnto del dorso, IS, .
Rc ~pir:~doncs. Frccucnck• d ;: l:ls, 68.
-de funció n rcn:al, l9S. Rct(culo, IS5 .
- inc'lpcdfi ca~ de l:abilid:Jd proteica. l r 1
Rinoscopia, 121.
Prurito, 79. R it\onc~. ln~pccción de loe;, 195.
- gencral iudo. 80. - - cndo'iCtil"ic:J de lo~. 195.
- locali7..3do. 79 - Pcrcusic>n de lo . 195 .
P~roptcs. 84. Ronquidos, 117.
Pulmonc • 1:!4. Roturas de fascias. 204.
-Auscultación de lo!'t. 1:!7. - de tcndonc • :!04.
Pulso, Amplitud del. 10:!. -de músculo.¡, ::04.
- bl:ando, 102. Ruido card(:aco, 99.
-Calidad del, 101. - - o accc~orio. 99.
- ~lere, 10:!. -respiratorio mi"to, 128.
- contr:actu'\, 102. - :~c~csorios clttcrnc. o pcricárdico. , 100.
- dc!bil, 102. -de cori.m, 117.
- desi¡ual, 102. Ruidos crcpitantcs ~cos. 130.
-duro, 102. - durante la respiración, 116.
- E~amen del, 101. - endocárdicos. 99.
-filiforme, 102. - c:stcnóticos, 117.
- Frecuencia del. 69. --nasales, 117.
- tuerte, 102": -respiratorios normales, 128. - ·
- iaual, 102. - - patológicos. 129.
-irregular. 101. -de roce ~n ·~1 espacio pleural, 130.
lndicc alfahético 233

Rum~n. 146. Test d e l:l bromo'lul fa l dn:~ , 176.


Rumia, 137. Thiopcnt;tl. 39.
Ruminitis, 1SO. Tiempo de coagulacidn, 110.
Rum inotonla cxplor:uoria, 154. - di! h emorragia, 110. ·
- de p rotrom binl pl:~smdticn, 11 O.
Tiob:ubilúricos, 37.
Saco testicular, ~14 . Tipo d e explotación. 49.
Sacroanastesia craneal, 3 1. 3:!. - respiratorio, l iS .
Sangre, 106. --abdominal. 11 S.
- D ractcrísticas macroscópicas d e la, l O~ . Tono d e la voz. 11 7.
- Coagulación de la, 110. Tonos cardiacos. Ocbilita mi~nto de los, 98.
- E.xam~n de la, 107. - - lntcm.id:ul d e los, 98.
- Muestras de, 106. Tórax, Exploración rocntgenólogia d el. 131.
S:1rcoptes, 85 . Torcedor del antebrazo, 5.
Scborr~. 78 . - d e tórax, 11 .
~-credón, Eumcn d e la, ~19.
- de lt1 cola, 10
- ru1sal desec~da , 118. - d el co rvejón. S.
Sed, 136. Toro, 49.
Sc¡undo tono ardbco, 96.
Semental, 49. Tos, 117.
Sc:no J\3sal, 123. Tranq uilidad. 24.
S<nos accesorios, 111, 1:!3. Tranquili:z:~ción, 14.
Sarna, Ácaros de la, 84. - genero!, 14.
S~ n sibilidad, Alteraciones d e la, 110. Tranquiliz.1 ntes, 25.
Sentido d el gusto, 210. - :uarácticos, ~4 .
-dd olf:uo, 210. - neurolc!pt icos. 24 .
S!.!p'(i", 72. - ncuroplégicos, 24.
- mctastásica . n . Tr:anstorno circulatorio, 92.
Scpticémi:a, 72. Tr:a nstornos d e la motil i\l:uJ . 207 .
~xo y ed:td, 49 . - motore~ de la pan1.a, 14'}.
Silbidos, 117. -de la rumia primario,, Utc.
Slnto~s b:hicos, 46. - d ..: la secreció n, 211 .
- demo~t r:at iv~ o compkmc:nt:uio'(, 4fl. -\le la ~n'(ibil idad, 107 .
Sistema linf:ttico, H8. - dd sensorio. 107.
- ncrvio.;o central. 206. - d e la visión, 210.
Somnolencia, 64. Trá~u~·.,, 114.
Sunda bucotr:tq ue:al de Míillcr, 119. - Au.;cuh:tción d e la . 1!4.
Sond:.jc v~-sk:al, 198.
Tratamiento. ~2 ~ .
Soplo~ on~m ico~. 99.
Subnutriciún. 66. Trepanación d iagnt~'ihca d e los senos Crontah:s,
Sudor de san~rc, 8~ . 108.
Sudoraciones 5eros:~s. 78. Trichodcctc,, 83.
Suero hcmát ico. Substanci:as contenida), en. el, Trichofilia, 86.
111. Trichophytun vc:rnJco,um. 7fl. Mfl.
-106. Trigono vesical, 198.
Sujeción d e los hovino s. 3. Tri!\mo , 136.
SuJ)Crficics cutá nca'i cxtcrna'i, ::::!~ .
Trombocilos, Número d e, 110.
Tromp:as, E~tplor.ación de las. :!tS.
Taquicard ia. 70, 97 . Tubo esofágico de Thiro, 144.
Tejido subcutáneo, 7S . Tumores malignos. 82.
Temblores como zurridos, 95. Turgor de l:a piel, 79.
Temperamento, 63.
Temperatura corporal, 70.
úlceras cutáneas. 83 .
- cutánea, 78.
Urea, 111.
- no rm:~l, 71.
Ur~lcrcs, Exploración rectal o vaginal d e los,
Tcncsmo u rinario, 64.
. .196.
Tensión hemlltica, 10:!.
- de las paredes del abdomen, 18 '. Uretra, 198.
Temeros bulldoa. 48. Urovagioa, 198.
-Edad de los, 50. urticaria, 81' 11 8.
-lactantes o mamones, 49. Otero, Exploración del, 215.
:!34 fnd ice :1lf.1hético

VdC.J~, .9. Veskul:as variólica:., 81.


V:1c:1s niurc~m:ana , 1. V f:1 nasal. Permeabilidad de IJ, 1!~ .
V3ginosco('ia, 214 . V i ro~is. 72.
Vagínotoml:t, 182. Volumen eritroc:it:ario, 109.
Vo.irus tend inasa), Exploracion d i! l.l\, ~0). - hcm:ilico, 107.
Valor bcm:uócriro. 108. Vó mito puro, J39.
Vasocon~u ictor~s. 27 . Vómitos, 139.
Vasos tpisdenak·s, 102. Vulvl, 214.
- - Insp~ci ón de Jos. 101.
- lin(áticc~ externos. 91 . White hdfer discak, 48 .
Vcji¡a de la orina, 196.
Velocidad de Kdim.!nt:ación, 108.
V\"na mnmaria, 103. Yugular, 103.
- subcur¡inea dd ~bdomen, JO l.
Vena~. 103. Z:thmbu, 4.
- yuaulares, 103. Zona cardbC3, Sensibilidad ~olorosa en Ja, 95 .
Vcrmc:s del pulmó n, t:\0. Zuntbidos, 117.
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