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Algunas cosas de Jodorowsky...

Nostalgia
Porque retrocedía creía volver, pero en realidad estaba avanzando de espaldas.

La Libertad
Rompió todas las amarras para poder, por fin, amarrarse bien las cosas.

Karma
El arquero, haciendo un esfuerzo grandioso, tensó la cuerda del arco y lanzó su última
flecha. La vió alejarse en el horizonte. Esperó inmóvil, hasta que vino a clavársele en la
espalda.

Teoría Equivocada
Un filósofo que no podía caminar por que pisaba su barba, se cortó los pies.

Los Niños Eternos


Este es el juego final: se trata de cerrar puertas y ventanas y quedarse jugando para
siempre. El que se va, pierde.

Ideal Loco
Un arquero quiso cazar a la luna. Noche tras noche, sin descansar, lanzó sus flechas
hacia el astro. Los vecinos comenzaron a burlarse de él. Inmutable, siguió lanzando sus
flechas. Nunca cazó a la luna, pero se convirtió en el mejor arquero del mundo.

Cuento de Hadas
Una rana que lleva una corona en la cabeza le dice a un señor: <<Béseme, por favor>>.
El señor piensa: <<Este animal está encantado. Puede convertirse en una hermosa
princesa, heredera de un reino. Nos casaremos y seré rico.>>. Besa a la rana. Al
instante mismo se encuentra convertido en un sapo viscoso. La rana exclama
feliz:<<Amor mío, hace tanto tiempo que estabas encantado, pero al fin te pude salvar!
>>

Buscando Lo Esencial
Un escritor demora diez años en terminar una novela. Luego decide eliminar de ella todo
lo superfluo. Trabaja otros diez años, al cabo de los cuales sólo queda la palabra
COCODRILO.

Tomados de "Sombras al mediodía"

La Sala de Costura

A parte de trabajar detrás del mostrador de <<El Combate>>, doña Sara pasaba la mayor parte de su tiempo
en la pieza de costura. Era un cuarto pequeño, con una ventana en el techo por donde se veía sólo una estrella
a la que ella había bautizado como <<Esperancita de Dios>>. Yo me sentaba en el suelo a escucharla hablar
mientras pedaleaba incansablemente cosiendo camisas de manta y calzoncillos de piernas largas, para
obreros. A pesar de lo exiguo del espacio, mi madre había logrado convertirlo en Universo. Allí cada acción
cobraba un significado y cada objeto se convertía en un símbolo. Si tenía que parchar ropa usada
-compravendía vestimentas viejas-, buscaba sacar un pedazo del doblez de otra prenda que tuviera el mismo
tiempo de uso. <<Mira, me decía, si puesiera un parche de tela nueva en una superficie vieja, en lugar de
remedio, estaría pegando un cáncer. La tela joven, menos adaptable, más fuerte, acabaría rajando en mil vetas
al sitio donde yo la hubiera colocado. Cuando crezcas y quieras cambiar el mundo, nunca propongas
soluciones drásticas que, en lugar de ayudar, terminarán provocando el caos. Quiero que midas y sepas
conocer el nivel de resistencia de tus ayudados. No los lleves más lejos de lo que puedan soportar...>> Sí por
casualidad caía una mancha en un traje, lo único que hacía era, con un rincón de la misma ropa, frotar
fuertemente allí. <<¡Mira como la desaparece la mancha: la tela se limpia a sí misma! Cuando tengas
problemas espirituales, no busques ayudas externas que no harán más que confundirte. Cura tu ser con otra
parte de tu mismo ser. Tú eres tu propio médico: no encontrarás otro mejor...>> Cuando se le enredaba el hilo,
soplaba sobre el nudo y lo deshacía. <<soplando tranquilizo al hilo, y el laberinto pierde fuerzas y solito se
desenreda. Nunca fuerces sobre los problemas. Guarda la calma y haz lo que puedas. Ellos mismos se
solucionarán...>> Para enhebrar, sostenía firme el hilo sin moverlo, y con el ojo de la aguja atrapaba la punta.
<<Sí tu no puedes encontrar algo, haz que ese algo te encuentre. Si quieres luz, ponte donde no hayan barreras
entre el sol y tú. Limpia tu alma para que el fenómeno se manifieste en ti y, por vacío, lo obtendrás...>>

Doña Sara y El Político Prófugo

Cuando vivíamos en el barrio obrero y mi mamá se había enamorado de la foto de Carlos Marx, porque era
igual a su tío, llegó un grupo de militantes de la séptima célula revolucionaria a pedirle que albergara en
nuestra casa-tienda a un <<importante político>> que andaba prófugo, con la condición de no hacerle
preguntas. A las tres de la mañana, en una carreta tirada por un burro, disfrazado de campesino, llegó un
señor con anteojos de miope y gran barriga. Penetró como una sombra en la casa. El carretero le paso un saco
lleno de ropa y libros, y se fue. Nadie habló. El señor se quedó parado bajo el foco decorado de excrementos de
moscas de la pieza de costura. Doña Sara le indicó nuestro dormitorio, el único de nuestro hogar. Ella y yo nos
mudamos junto a la máquina de coser donde dormíamos en un colchón sobre el suelo. El misterioso personaje
nunca habló, nunca levantó la vista de sus libros forrados -(¿qué leería?)-, nunca hizo su cama, nunca barrió,
nunca lavó un plato, nunca agradeció con un gesto y comió muchísimo. Los únicos ruidos que emitió fueron
veinte toses en la mañana y el estallido nocturno de sus gases, cronométricos, que me indicaban que era hora
de dormir. Una vez por semana venía el carretero, le pasaba un paquete y sin pronunciar palabra, se iba. Doña
Sara, pacientemente, lavaba sus calzoncillos, calcetines, pañuelos y camisas, le hacía de comer y aceptaba
sonriente las incomodidades que el fantasma le causaba. Una madrugada, el carretero le dijo algo al oído y el
hombre se fue con él, sin despedirse de nosotros. ¡Habían pasado seis meses! Lloré de rabia. Mimadre me dijo:
<<¿Qué sabes tú, niño, lo que le sucede a ese ser? Si se comportó así es que no quería dejar huellas.>>
<<¡Pudo haber sido más educado mamá !>> <<¡Todos los días hago las mismas cosas por tí y nunca me las
agradeces! ¡Has de saber que lo recibí porque eras tú! Un día, cuando crezcas y luches por la libertad, alguien
te perseguirá y necesitarás un refugio. Otra madre, entonces me pagará este favor albergándote a ti, sin
preguntar ni pedirte algo. De eso estoy segura porque sé que no soy la única en el mundo y si yo soy capaz de
un acto generoso, otro ser humano habrá que haga lo mismo por mi hijo!>>

Tomados de "Historias de mi mamá"

Sólo a través del presente


se es accesible a lo intemporal
sólo adueñándose del tiempo,
llegaremos allá dónde se ha extinguido todo el tiempo
Cada día es precioso: un instante puede serlo todo

Esta es la única Odisea.


Los argonautas parten en busca de la
Realidad para, al fin, encontrar al
que estaba soñando

"Alejandro Jodorowsky"