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EL MIRADOR DE LOS REVOLUCIONARIOS

El testimonio popular sobre la etapa revolucionaria de México no es fácil de obtener. Los periódicos rara vez les han
permitido el acceso a sus páginas a los puntos de vista de la gente humilde. La historia recordada por el pueblo raso
pocas veces atrae el interés de los reporteros. Tampoco los eruditos que se dedican a la hechura de compilaciones
documentales suelen aportar los testimonios que permitan reconstruir la visión de los vencidos. La historia recordada
por quienes no hicieron la Revolución está en oferta para los historiadores profesionales -siempre en pequeñas
dosis- en un tipo de literatura que los académicos no suelen frecuentar: la historia pueblerina, que se ha producido
con cierta abundancia, en el siglo presente, en todos los rincones de México. Salvo las excepciones en que esa
historia menuda trata de ser como la oficial o como la académica generalizadora, la microhistoria recoge la conciencia
del pueblo, el sentir y el saber popular acerca de su pasado, las observaciones de cada comuna sobre lo acontecido
allí y en el contorno. La gran mayoría del pueblo nunca tuvo una visión global de la Revolución Mexicana. La mayoría
de la gente percibe distintas acciones revolucionarias en el espacio y en el tiempo. Mejor dicho: por lo que se refiere
al espacio, los más de los mexicanos -al fin y al cabo, analfabetas y todavía muy lejos de los radios de transistores-
supieron poco de lo que no pasó en su año y su terruño y en los poblados próximos; rara vez se percataron de las
andanzas de los grandes jefes; los más sólo recuerdan las fechorías de cabecillas locales o de ejércitos numerosos
que caían como mangas de langosta en su pequeño mundo. En Michoacán, un capitán de bandidos, Inés Chávez
García, dejó una fama muy superior a la de los grandes caudillos. La Revolución Mexicana ha sido vista de manera
muy diferente por el recuerdo histórico de los revolucionarios o la clase media que asumió el poder en México a
partir de 1911, por la historia exquisita de los académicos o la crema universitaria y por la memoria de los
revolucionados o el pueblo municipal y espeso. Tampoco invalida la afirmación que la historiografía académica,
árbitro en la contienda de los "perfumados" y la gente rasa, ha oído con suma atención el punto de vista de aquéllos
y hasta ahora ha escuchado muy poco a la memoria colectiva. Por lo mismo, la historiografía culta ha pecado de
coja, se ha dejado conducir en exceso por el discurso histórico oficial. Para producir un dictamen próximo a la justicia,
una concepción menos distorsionada de la Revolución se requiere acudir a los recursos de la historia oral y la
microhistoria, al estrecho contacto con las memorias, con el testimonio directo, con los sondeos de opinión de la
muchedumbre.

SEGÚN LA LECTURA

 ¿Por qué los historiadores e investigadores han dado tan poca importancia a los testimonios del pueblo
mexicano como fuente histórica del proceso revolucionario?
 ¿Es más importante comprender este tipo de procesos históricos a partir de la visión de los protagonistas
o dedicarse únicamente a la investigación bibliográfica?

Cómo interpretas el siguiente fragmento del texto: “la historiografía académica, árbitro en la contienda de los
"perfumados" y la gente rasa, ha oído con suma atención el punto de vista de aquéllos y hasta ahora ha escuchado
muy poco a la memoria colectiva. Por lo mismo, la historiografía culta ha pecado de coja, se ha dejado conducir en
exceso por el discurso histórico oficial”.

REFLEXIONA Y VALORA

 La lucha revolucionaria buscaba la igualdad entre los diferentes actores sociales de México. Según la
imagen, ¿Piensas que la Revolución logro sus objetivos? Justifica tu respuesta.
 Los líderes revolucionarios fueron fundamentales para la reforma política y social en México, ¿Qué tan
importantes son estos personajes para el desarrollo de estos procesos sociales?
EXPLICA EL ESLOGAN Y LA FRASE QUE SE ENCUENTRAN EN CADA UNA DE LAS IMÁGENES.

Emiliano Zapata