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UNIVERSIDAD TÉCNICA DE ORURO

FACULTAD NACIONAL DE INGENIERÍA


INGENIERÍA CIVIL

INSTRUMENTOS METEOROLÓGICOS

1.- MEDICION DE LA PRECIPITACION

En meteorología, la precipitación es cualquier forma de hidrometeoro que cae de la


atmósfera y llega a la superficie terrestre. Este fenómeno
incluye lluvia, llovizna, nieve, aguanieve, granizo, pero no virga, neblina ni rocío, que son
formas de condensación y no de precipitación.

La medida de la precipitación tiene por objeto obtener toda la información posible sobre la
cantidad de las mismas que cae en un periodo de tiempo determinado. También permiten
obtener la distribución de las precipitaciones en el tiempo y el espacio.

Los instrumentos utilizados en medir la precipitación son:

1.1.- EL PLUVIÒMETRO

Junto con la veleta, el pluviómetro han sido los instrumentos meteorológicos más antiguos
de los que tenemos constancia en la documentación histórica así como en los vestigios
arqueológicos. Así, ya encontramos los primeros datos hacia el 500 a.C. en Grecia y un
siglo después en la India. Su utilidad no era la de estudios pluviométricos de la zona sino la
de poder estimar las próximas cosechas y así poder tantear los impuestos que más tarde se
podrían cobrar.

Habrá que pasar al año 1441 para encontrar un recipiente de hierro, llamado cheugugi,
diseñado por el coreano Jang Yeong (Fig. 1), un astrónomo coetáneo de la dinastía del rey
Sejong El Grande (1418-1450). La economía de aquel país estaba basada en la agricultura
por lo que era sensible a los episodios de sequías o de lluvias violentas lo que hacía
necesario técnicas para gestionar mejor los recursos del agua. El monarca vio la utilidad de
este depósito y ordenó que todos los gobernadores provinciales tuviesen uno en cada
oficina y fuesen ellos los que realizasen registros. Estos primitivos pluviómetros tenían un
diámetro de unos 17cm y una altura de 42,5.

Fig. 1 Estatua del científico


coreano Jang Yeong (izq.) y
el pluviómetro inventado por
él (der.)
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En el mundo occidental encontramos en 1639 a Benedetto Castelli (1578-1643), un


discípulo de Galileo. Confeccionó un colector de lluvia que conectaba con un recipiente
debidamente graduado. No parece que se complicase mucho más el diseño.

Sí que merece caso aparte el inglés Christopher Wren (1632-1723). Fue un notable
arquitecto que se encargó de la reconstrucción de la ciudad de Londres tras el incendio que
la asoló en septiembre de 1666. Antes confeccionó lo que se puede calificar de un
pluviógrafo primitivo en 1662. Tuvo la picaría de construir un mecanismo de émbolos y de
palancas, de tal forma que una de éstas conectaba con un plumilla que dibujaba
gráficamente la precipitación sobre un papel graduado (Fig. 2). Este esquema lo empleó un
año después para crear un nuevo dispositivo que registraba más variables meteorológicas.

Fig. 2 Ilustración del científico Christopher Wren observando su pluviómetro (1920)

También en ese siglo XVII encontramos a uno de los físicos más grandes de esa centuria y
no es exagerado decir que está entre la veintena de los más significativos de la Historia. Se
trata de Robert Hooke (1635-1703), uno de los rivales de Isaac Newton. Aportó
importantes avances la Física en los campos del estudio de la luz y de la elasticidad de los
cuerpos así como el descubrimiento de las células a través del microscopio. Sin embargo,
no parece que pusiera mucho afán en el ámbito de las precipitaciones. El pluviómetro que
construyó consistía en un embudo de cristal de 29cm de diámetro sostenido por una botella
de 9 litros. Semanalmente recogía la precipitación caída en Gresham, Londres, lugar donde
lo ubicó. También diseñó el anemómetro para medir la velocidad del viento, la balanza de
proporción, un micrómetro y el aritmógrafo, una especie de máquina de cálculo.
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Hellmann, el inventor del pluviómetro moderno

Gustav Johann Georg Hellmann nació en Lovaina,


Silesia, el 3 de julio de 1854 y falleció en Berlín el 21 de
febrero de 1939 (Fig. 3). Sus primeros estudios los
realizó en Breslavia y Berlín. Fue en Gotinga donde se
doctoró en Meteorología en 1875 con una tesis titulada
“Los cambios diarios en la temperatura de la atmósfera
en el norte de Alemania”.

En 1879 se incorporó en el Instituto Meteorológico


Prusiano en Berlín, llegando a ser su director interino
entre 1882 y 1885. Al año siguiente fue profesor y jefe
del departamento de Climatología de este centro, labor
que desempeñó entre 1907 y 1922. Su profesionalidad
hizo de este instituto un centro de referencia mundial.
Estuvo en el cargo hasta que fue nombrado profesor de
Meteorología en la Universidad de Berlín.

Su actividad literaria fue excepcional. Por un lado está el total de sus escritos, que
sobrepasa los 300, y por otro la dirección de la “Revista de Meteorología” entre 1892 y
1907 junto con el también meteorólogo Julius von Hann. De todos estos papeles, destaca el
“Atlas climático de Alemania” (1921) publicación que rápidamente se convirtió en reseña
en el mundo de la investigación del estudio de la recién nacida climatología. No nos
olvidemos de “La precipitación en las cuencas de los ríos del norte de Alemania” (1906)
fruto del especial interés en la correcta medida de la precipitación. Visitó varios países de
Europa, incluida España, para ver cómo se evaluaba esta observación. Resultado de esos
viajes, diseñó un pluviómetro (1886) que rápidamente se expandió por todo el mundo.

Descripción física y utilización del pluviómetro

El pluviómetro es el instrumento científico destinado a la medida de la precipitación tanto


en su forma líquida (lluvia y/o llovizna), sólida (nieve y/o granizo) o la combinación de
ambas.

De los diversos modelos de pluviómetros, el más conocido y extendido a nivel mundial es


el modelo Hellman, en honor al meteorólogo alemán que lo diseñó en 1886 (Fig. 4). Consta
de un embudo de acero galvanizado (aunque recientemente se están imponiendo los de
plástico, en particular de policarbonato), de cuello largo y profundo. La abertura, cuyo
borde es de bronce, por donde se introduce la lluvia tiene un diámetro de 15,96cm por lo
que ocupa una extensión de 200cm2. Es el receptor.

Además en el cuello del embudo se le suele introducir una cruceta metálica. El objetivo de
ésta es evitar que los copos de nieve no sean expulsados hacia fuera por las turbulencias de
aire que el viento puede llegar a crear.
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El pitorro del embudo conecta con una vasija de


plástico introducida en otro cilindro que solapa
con el anterior, el llamado protector. Éste se
encarga no sólo de guardar la precipitación
caída, sino también de evitar que se evapore. El
total de precipitación que puede recoger la botija
es de unos 60l/m2. Una vez que se rebasa esta
cantidad, el excedente queda recogido en el
receptor pudiendo acumular hasta 200l/m2.

Estas dos partes tienen unas pestañas que


encajan en un soporte que se instala sobre un
poste, generalmente metálico, de tal forma que la
boca del pluviómetro quede a 1,50m sobre el
suelo, perfectamente horizontal.

Para realizar la observación, se toma el


recipiente que contiene la lluvia y se vierte ésta
en una probeta que permite establecer
determinarla con una precisión de 0,1mm. Para
el caso de la nieve o del granizo, lo más
recomendable es que se retire la botija a un lugar cálido y se reemplace por otra vacía. Se
espera que se derrita toda la nieve y se efectúa la lectura como si fuese de lluvia.

Fig. 4 Pluviómetro del modelo Hellmann empleado mundialmente

Es un recipiente metálico de forma cilíndrica; en su parte superior tiene una boca circular
que recibe el agua lluvia la cual pasa por medio de un embudo a otro recipiente, también
cilíndrico, denominado colector en el cual se almacena el agua para su posterior medición.
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Existen dos métodos para medir la lluvia recogida en el pluviómetro:

a. Con una probeta


b. Con una reglilla

El primero es más conveniente para los pluviómetros de lectura diaria, mientras que para
los de lectura semanal o mensual es preferible el segundo.

La probeta, es un cilindro de vidrio o plástico transparente sobre el cual esta indicado el


tamaño del pluviómetro con que debe ser empleada. Las graduaciones, finalmente
grabadas, están separadas cada 0.2 milímetros de lluvia, Figura 15

Figura 15. Lectura de probeta


Fuente: Sabogal, N., I985

La reglilla, es de madera y sus graduaciones corresponden a milímetros y décimos de


precipitación.
Las observaciones de precipitación se realizan diariamente a la 7 de la mañana. La cantidad
de lluvia calda en un día (total diario) se cuenta desde las 7 de (a mañana de ese día hasta
las 7 de la mañana del día siguiente (07-07).

Ubicación del pluviómetro

Es evidente que el emplazamiento correcto del pluviómetro debe ser el que menos
obstáculos cercanos tenga. La Organización Meteorológica Mundial recomienda que se
coloquen a una distancia al menos el doble de la altura del objeto más alto (Fig. 5). Algunos
estudios indican que con una buena situación se podría llegar a evitar errores del 10 al 20%.
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Fig. 5 Emplazamiento ideal del pluviómetro.

Pluviómetro de balancín

Una variante del clásico pluviómetro de Hellmann es el pluviómetro de balancín. Consta de


un embudo con las mismas características y medidas pero cuyo pitorro conduce el agua a
un pequeño columpio cuyos platos son cubetas triangulares de plástico o de metal. Así, una
vez que llueve y se colma una de ellas, cae su mitad por efecto del peso, el agua se derrama
y se cierra un circuito eléctrico quedando listo el plato opuesto para repetir el mismo
proceso. Cada balanceo se produce con 0,2mm de precipitación. Esta alternancia es
registrada mediante un contador. Así, es posible el número de veces que las cubetas se han
movido al cabo de un determinado periodo de tiempo. Este ingenioso mecanismo es
utilizado en los actuales pluviómetros digitales.

Este tipo de pluviómetro suele ir acompañado de un pequeño circuito eléctrico que se


dispara cuando la temperatura del aire es inferior a los 4ºC de tal forma que si nieva, ésta se
transforma rápidamente en lluvia y así el dispositivo puede realizar satisfactoriamente su
función.

El inconveniente de este modelo surge con las precipitaciones torrenciales. La cantidad de


lluvia puede ser tan grande que el pluviómetro sea incapaz de gestionar correctamente y de
lecturas erróneas. Es por ello que el Hellmann se convierte en el instrumento más eficaz.

Fig. 6. Pluviómetro de balancín.


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1.2.-EL PLUVIÓGRAFO

Es evidente que el estudio de la precipitación de un lugar no basta con sólo medir la


cantidad. No es lo mismo que en caigan 30 l/m2 en un día de forma pausada y mansa a que
lo haga en apenas 10 minutos de forma brusca y violenta. Surge, por tanto, la necesidad de
evaluar esta variable meteorológica de forma temporal. Así, nace el nuevo instrumento: el
pluviógrafo (Fig. 7). Del latín pluvia-, “lluvia”, y del griego –grafos, “escritura” es el
instrumento que deja registro de cómo llueve en el lugar su emplazamiento.

Consiste un embudo de cuello alto de las mismas dimensiones que el empleado en el


pluviómetro de Hellman cuyo pitorro está conectado con un mango hasta un sifón. El agua
de lluvia cae dentro de él y, al tiempo que se llena, asciende un émbolo sostenido por un
material flotable muy ligero, como el poliexpan. Ese émbolo está conectado con una
plumilla que deja una marca sobre un papel graduado que está enrollado sobre un tambor
que da una vuelta cada 24 horas o bien cada semana. Por lo general el sifón tiene un
recorrido que se completa cuando se han recogido 10l/m2. Así, cada vez que se alcanza esta
cifra, el dispositivo se vacía automáticamente quedándose disponible para iniciar el proceso
ininterrumpidamente

Fig. 7 Pluviógrafo.
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Con este ingenioso instrumento no sólo es fácil determinar la cantidad de lluvia caída
(aunque cuenta con la principal desventaja que, ante situaciones de lluvias intensas y
bruscas, el mecanismo es incapaz de reaccionar de forma correcta, bloqueándose) sino
también las horas de lluvia y, lo que es más importante, su intensidad.

La forma de determinar esta nueva característica es relativamente sencilla. Se toma la


banda de papel donde ha quedado dibujada la gráfica de la precipitación y se estipula a ojo
el intervalo de 10 minutos cuando ha llovido más. Este tiempo suele corresponder donde la
curva tiene mayor pendiente o mayor número de descargas. Se obtiene el total de
precipitación y se multiplica por 6 de tal forma que se obtiene la intensidad máxima de
precipitación que correspondería, teóricamente, a la precipitación que llegaría a caer en una
hora si estuviera lloviendo con esa intensidad máxima. Su unidad de medida es mm/h o
bien, l/m2h (litros por metro cuadrado y hora).

Esta nueva magnitud nos permite clasificar las precipitaciones en función de su intensidad.

 Débiles: intensidad menor o igual que 2 mm/h


 Moderada: intensidad mayor que 2 mm/h y menor o igual que 15 mm/h.
 Fuerte: intensidad mayor que 15 mm/h y menor que 30 mm/h.
 Muy fuertes: intensidad mayor que 30 mm/h y menor o igual que 60 mm/h.
 Torrenciales: intensidad mayor que 60 mm/h.

Registro de un pluviógrafo

Las líneas verticales son las descargas del sifón. En este caso, la máxima intensidad de la
precipitación se dio a las 4:10h (escala superior horizontal) en la que se recogieron 4,0mm
(escala vertical), lo cual representa una intensidad máxima de 24,0mm/h. Ese día llovió
desde las 12:00 hasta las 2:25, 2,8l/m2 y desde las 2:40 hasta las 4:50 unos 25,0l/m2 en un
total 4 horas y 35 minutos lo que representa una intensidad media de 5,5mm/h.

Fig. 8 Registro de un pluviógrafo.


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1.3.-OTROS INSTRUMENTOS PARA MEDIR OTRAS FORMAS DE


PRECIPITACION

MEDIDA DE LAS PRECIPITACIONES EN FORMA DE NIEVE


Los días de nieve o cuando el agua del pluviómetro se ha congelado, el observador tiene
dos posibilidades:

1. No cae nieve en el momento de la observación


El pluviómetro puede llevarse al interior con el fin de fundir su contenido, el cual se mide a
continuación según el procedimiento descrito. El pluviómetro puede calentarse
moderadamente hasta que se funda toda la nieve. Es conveniente cubrir la boca con una
tapa, a fin de que no se pierda agua por evaporación.

2. Con nieve en el momento de la observación


En este caso hay dos posibilidades:
a) Hacer fundir la nieve o el hielo rodeando el embudo o el recipiente con un paño
humedecido en agua caliente.
b) Medir una cantidad determinada de agua caliente por medio de la probeta y echarla
después en el pluviómetro. La cantidad de agua añadida de esta forma deberá restarse
después de la cantidad total que se encuentre en el pluviómetro.

Para medir la lluvia también se utilizan otros tipos de instrumentos como pueden ser:
- Pluviómetros registradores, o pluviógrafos. Su mecanismo varía en función de cada
modelo: Pluviómetros de flotador, de balancín, de peso...

- Pluviómetros especiales para medida de la nieve, también llamados nivómetros. Suelen


estar emplazados en zonas de montaña y su misión es la de contabilizar la precipitación
caída en forma de nieve. Llevan un líquido especial (aceite o parafina) para evitar la
evaaporación de su contenido, ya que sus medidas suelen recogerse mensualmente.

MEDIDA DE LA CAPA DE NIEVE


La capa de nieve es la nieve acumulado sobre el suelo en el momento de la observación.
Los métodos más usados frecuentemente para medir el espesor de esta capa son:

- Por observación directa mediante una varilla o regla graduada


- Por medio de escalas graduadas fijas en puntos representativos
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Nivómetro

El nivómetro es un aparato diseñado para medir la profundidad y espesor de la capa de


nieve, aguanieve o granizo y evalúa un cálculo de la cantidad de agua precipitada de esta
manera en un lugar determinado, durante un intervalo de tiempo dado.

Existen diferentes tipos, como son el nivómetro láser o el acústico (sónico). El acústico no
necesita tocar la superficie de la nieve y su principio de funcionamiento es utilizando un
transmisor-receptor a modo de reflector de ondas con frecuencia ultrasónica.

Se utiliza para el control del agua, tráfico y meteorología