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TEMA 6: NATURALEZA Y CULTURA EN EL SER

HUMANO.

3. La cultura y el proceso de humanización.


Trataremos de ver porque la cultura es el principal factor humanizador, y para definiremos que
entendemos por cultura y constatar las diferencias entre la llamada cultura animal y cultura
humana. Las culturas varían mucho entre los distintos pueblos y a lo largo del tiempo. Esto es
conocido como diversidad cultural y las distintas posturas que pueden darse ante ella.

Esta diversidad se ve amenazada en la actualidad por una fuerte tendencia hacia la


convergencia, promovida por el fuerte contacto entre las culturas. La situación actual de la
pluralidad y el creciente contagio cultural han propiciado una discusión filosófica sobre si esta
tendencia es o no deseable. También hablaremos sobre esta discusión relacionándola con la
polémica que ha generado el fenómeno de globalización económica.

3.1. La cultura como factor humanizador.

El proceso de evolución que hemos sufrido no solo se produce la hominización, sino que
también se produce la humanización. Hemos visto que los homínidos sufren una serie de
cambios hasta llegar al ser humano; pero en todo ello, lo realmente diferenciados es la
aparición de la cultura.

Si la determinación biológica y genética con la que venimos al mundo constituye lo que


consideramos nuestra dimensión natural, nuestra dimensión cultural, en cambio, está
compuesta por todo aquello adquirido socialmente: conocimientos, técnicas, hábitos, normas
y formas de vida. Podemos decir que la cultura es el conjunto de informaciones adquiridas a
través del aprendizaje social, que puede darse por imitación, por enseñanza o por asimilación
o costumbre en su uso.

No podemos afirmar que la cultura sea exclusiva del ser humano. También los animales,
incluso los que no son primates, tendrían algún tipo de cultura, ya que son capaces de
transmitirse conductas adquiridas socialmente.

Conforme las líneas evolutivas se aproximan a nosotros, su dotación para la cultura mejora.
Pero hay que diferenciar todas las formas de cultura de la humana. La adquisición de nuevas
costumbres en los animales es especial, la forma de aprendizaje es imitación.

En el ser humano también se puede dar así pero existe una forma de transmisión cultural que
es específicamente suya: la transmisión a través del lenguaje. El lenguaje se considera una
actividad exclusiva del ser humano y necesaria para el desarrollo de esto.
El lenguaje permite el pensamiento y la comprensión de la realidad. Gracias al lenguaje se
pueden transmitir la información necesaria sin el contacto directo con los miembros del grupo.
El lenguaje permite la transmisión y asimilación de nuevas conductas, técnicas, conocimiento o
información a distancia. Y así los nuevos conocimientos se heredan de generación en
generación, se acumulan y se incrementan con el tiempo.

Entonces el lenguaje es la causa del carácter acumulante de la información cultural y la


principal diferencia entre el ser humano y el resto de animales. Sin comparamos lo creado por
el ser humano y los animales destaca a nuestro favor el dinamismo y la gran variedad y
riqueza.

Decimos que la cultura humana es el conjunto de informaciones adquiridas socialmente y


transmitidas mediante el lenguaje. Los organismos se adaptan al medio por selección natural
de manera que los cambios genéticos se mantienen según su eficacia en la supervivencia. Sin
embargo, el ser humano puede modificar su comportamiento en el medio, por eso la cultura
tiene un valor adaptativo. Esto es lo que ha ocurrido a lo largo de los años, es decir, el ser
humano ha sufrido una evolución cultural, que ha sido más significativa que la adaptación
biológica.

3.2. Contenidos fundamentales de la cultura humana.

En la cultura humana distinguimos tres tipos básicos de información, de modo que lo que todo
el ser humano hace: la ciencia, el arte, etc., puede incluirse en alguno de estos tres tipos de
información cultural:

Descriptiva, práctica y valorativa.

Mirar cuadro en el libro.

3.3. Diversidad cultural.

Hemos constatado que la cultura constituye un rasgo diferenciador del ser humano. Los que
diferencia al ser humano de los animales es el hecho cultural. Hay que reconocer que no hay
solo una cultura sino varias. Como pueden ser rural, cristiana, latina, protestante, etc. Esta
pluralidad se conoce con el nombre de diversidad cultural. Las grandes ciudades como pueden
ser Madrid o Barcelona, son ejemplos de convivencia de etnias diferentes y de gente de
distinta procedencia.

La variedad de las culturas es consecuencia de una característica propia del ser humano. Este
ante la vida no está programado para responder de forma fija sino que tiene cierta libertad
para determinar su propia conducta. Los animales solo pueden hacerlo de manera limitada
ante los estímulos de la naturaleza, el ser humano posee la liberta e inteligencia para elegir la
respuesta que le parece más adecuada. Los distintos pueblos han creado su propia forma de
vida. Una vida que se ha adaptado a las condiciones ambientales en las que se ha desarrollado
pero que también se ha retroalimentado de sus propias creaciones culturales.
El aislamiento y la falta de contacto entre los distintos grupos que pueblan la tierra han
favorecido la diferenciación y la diversidad. El hecho de tener que enfrentarse a situaciones
problemáticas, desde circunstancias y posibilidades distintas, ha propiciado esta pluralidad, la
cual puede generar posturas distintas al respecto.

Posturas ante la diversidad cultural.

Cuando las personas se encuentran ante formas de vida, creencia, conductas y costumbres
distintas de las suyas, reaccionan de múltiples maneras. Las posturas ante la diversidad
cultural pueden ser varias:

 Etnocentrismo: es la actitud adoptada por los que juzgan y valoran la cultura de otros
grupos desde criterios o creencia de la propia cultura. Desde la seguridad que la suya
es la buena, se desprecian y critican elementos culturales diferentes y extraños. Esta
actitud, entre otras, está en la base de fenómenos como el imperialismo o la
colonización. En los últimos siglos, la cultura occidental ha creído un deber imponer su
forma de vida a culturas consideradas más primitivas. Esta postura puede degenerar
en posiciones más radicales, como el racismo o la xenofobia.
 Racismo: se llama así a toda creencia, actitud o conducta que se basa en la
consideración de que hay unos grupos que por sus características raciales son
superiores a otros. El racismo se manifiesta en cualquier comportamiento que
fomente o permita la marginación o el aislamiento de un grupo o una persona por su
raza, religión, nivel cultural... actualmente, los avances en biología molecular y
genética han debilitado el concepto de raza, ya que no se han encontrado unas
características esenciales que permitan la distinción entre distintas razas.

 Xenofobia: es una actitud de desprecio y rechazo hacia lo extranjero, diferente o


extraño. A menudo, es una actitud emocional producida por el miedo y la ignorancia.

 Relativismo cultural: esta postura considera que es imposible comprar o evaluar las
características de las distintas culturas. Se basa en la creencia de que toda cultura
tiene valor en sí misma, ya que todos los elementos que la forman se comprenden y
explican por una lógica interna que al observador externo le es difícil de captar. El
riesgo o inconveniente de esta postura es que suele servir como excusa para la
pasividad e inacción ante actos injustos e inhumanos.

 Universalismo: esta postura propone un rechazo de las actitudes etnocéntricas para


evitar que unas culturas se impongan a otras, basándose en un diálogo real que
facilite la convergencia de aquellos rasgos culturales que han demostrado su eficacia:
la organización democrática de la sociedad, el respeto a los derechos fundamentales,
la igualdad de oportunidades o el aprecio de valores como la libertar o la solidaridad.
Para los defensores de esta postura, estos rasgos merecerían convertirse en rasgos
universales, es decir, extenderse a todas las culturas. Pero esto no significa que las
características propias de cada pueblo deban desaparecer, ya que, si así ocurriera, nos
veríamos privados de una gran riqueza cultural.
 Interculturalismo y diálogo: esta posición nace del reconocimiento de la pluralidad
cultural como un hecho enriquecedor, ya que puede ayudarnos a entender mejor el
mundo y a nosotros mismos. Se basa, además, en la consideración de que es posible y
deseable la convivencia pacífica y armoniosa de distintas formas de vida. Esta actitud
apuesta por la tolerancia y el diálogo entre las diversas creencias.

Hacia la convergencia cultural: la globalización.

Una de las causas de la diversidad cultural es la falta de contacto en que vivían los distintos
pueblos del mundo. Sin embargo, en la actualidad, el gran alcance y desarrollo de las nuevas
tecnologías está borrando las distancias y acabado con el aislamiento. Aunque todavía existen
zonas profundamente aisladas, el contacto cultural es cada vez mayor. Por esta razón, se dice
que estamos en un momento de convergencia cultural.

Este contacto y proximidad entre los diversos pueblos producen un fenómeno que se ha
llamado contagio cultural. El conocimiento de otras formas de vida, costumbres y creencias
posibilita que adoptemos algunos de estos elementos culturales cuando nos son útiles. La
asimilación de rasgos propios de otros pueblos hace que, cada vez, sea más parecidas las
culturas humanas.

Esta postura cuenta con detractores que consideran esta convergencia cultural como una
especie de etnocentrismo camuflado de la cultura occidental. Desde esta óptica se piensa que
la globalización esconde un proyecto homogeneizador, pues supone la expansión del sistema
de economía capitalista de libre mercado a todos los países. Ello comporta que los países más
pobres, al asumir como modelo la manera de hacer de los países más ricos, corren el riesgo de
perder su peculiaridades culturales. Por ello, desde esta óptica, algunos cuestionan que sea
deseable que el modelo cultural capitalista se extendía a todas las culturas.