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CAYÓ

LA GRAN
BABILONIA
2 La Verdad del Apocalipsis

Élida Medina.
Email: elidamc@yahoo.es
E-mail: laverdaddelapocalipsis@gmail.com

http//www.elapocalipsis.info

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Reservados todos los derechos.
Copyright © Élida Medina
Prohibida la reproducción total o parcial de este libro por
ningún medio o sistema sin el permiso escrito de la autora

Los textos de la Biblia contenidos en este libro proceden


de distintas versiones bíblicas

ISBN: 978-84-695-4099-2

Impreso en España
3 Cayó la Gran Babilonia

¡Cayó la Gran Babilonia!

Después de esto,
vi bajar del cielo a otro ángel,
que tenía gran poder,
y la tierra quedó iluminada
con su resplandor.
Gritó con potente voz diciendo:
“¡Cayó, cayó la Gran Babilonia! …
Luego oí otra voz
que decía desde el cielo:
“Salid de ella, pueblo mío,
no sea que os hagáis cómplices
de sus pecados
y os alcancen sus plagas.
(Ap. 18,1…4)
4 La Verdad del Apocalipsis

Desaparición
de la Gran Ciudad

Un ángel poderoso
alzó entonces una piedra
como una rueda de molino,
y la arrojó al mar diciendo:
“Así, de golpe,
será arrojada Babilonia,
la Gran Ciudad,
y no aparecerá ya más”…
(Ap.18, 21).
5 Cayó la Gran Babilonia

Urgente Misión de Esta Revelación

Ante la confusión del mundo y los


escándalos que hoy se dan entre los cristianos,
y entre algunos de los que públicamente figuran
como representación de la Iglesia de Cristo,
Dios trae Luz sobre este asunto a su amado
pueblo. Y esta vez lo hace quitando
completamente el velo que envolvía el
Apocalipsis escrito por el apóstol Juan.
Tan importante revelación viene a
alumbrarte, a darte ánimos, a avisarte que
cuides tu fe en Dios, que lo alabes y glorifiques,
que es Él el que pone orden en medio de toda
esta confusión que vemos a nuestro alrededor,
en la que muchos han caído. No permitas que
este caos te aleje de tu Padre y Salvador, Él
toma el control de todo; lo único que nos librará
es permanecer fieles a Él. Te advierte de que
estés vigilante, que te cuides para no seguir
directrices de los hombres.
No es casualidad que se nos haya
revelado ahora el mensaje profético del
Apocalipsis, oculto durante casi dos mil años.
Para este momento concreto había sido escrito,
y por ello podemos ver ya desvelado todo lo
que parecía un misterio.
En este caos en que la misma Palabra de
Dios es cuestionada por muchos para adaptarla
a la mente o conveniencia de los hombres, Dios
6 La Verdad del Apocalipsis

ya había previsto y determinado descubrir todo


el Apocalipsis en estos tiempos tan difíciles,
para guiar a su Iglesia. Así, ante la gran
tribulación final (que también anuncia el
Apocalipsis) las ovejas del Buen Pastor, guiadas
por la Verdad, encontrarán la fuerza y la
fortaleza para vencer sobre los acontecimientos
que a muchos harán sucumbir.
Quien escribe este libro no habría
podido entenderlo nunca por sí misma, pues
todos como pecadores estamos limitados. Por
esto he de añadir que aunque a simple vista
este libro te parezca un estudio, lo cierto es
que es fruto de la gracia de nuestro Dios para
con nosotros. Es el Señor quién me hizo ver,
me fue guiando y enseñando todo el
Apocalipsis signo a signo, versículo a versículo,
y luego me hizo ver la forma de ordenarlo para
que fuera mejor comprendido por los demás.
La gloria es para Él, y no es por mérito
humano.
La garantía de su autenticidad está en
su propio contenido, respaldado por las citas
bíblicas y el espíritu de la Palabra en las
Escrituras. El móvil, el propósito, no puede
proceder de ninguna otra fuente que la de
Aquél que nos ama eternamente y cuida de
nosotros desde su divina providencia y ternura
infinitas.
“La Gran Babilonia” que hoy cae, es
imagen de aquella otra Babilonia (del imperio
7 Cayó la Gran Babilonia

babilónico) que cayó por su propia confusión, y


que ya se había consumado en la historia (Siglo
V ac).

Esta otra Babilonia que anuncia el Apocalipsis


es la que hoy cae, hecho por el que habrá gran
alegría en el cielo. La Iglesia de Cristo nunca
podrá ser destruída.
Todo el Apocalipsis ha sido escrito para
alumbrar a las iglesias. Y este tema que
corresponde al tema VI (“La Luz y caída de la
Gran Ciudad”) del libro la “Verdad del
Apocalipsis”, requiere con urgencia su difusión,
ya que viene a avisar a los cristianos del peligro
si no se vuelven a la integridad del Evangelio de
Jesucristo.
Así escribí en la contraportada de “La
Verdad del Apocalipsis”:
Entre los siete temas de este libro, “La
Luz y Caída de la Gran Ciudad”, podría ser un
tema polémico visto desde el prisma humano,
dado que descubre la realidad de las iglesias a
las que el Señor corrige en estas revelaciones;
porque ninguna es perfecta, como se ve
también en “Las Cartas a las Siete Iglesias”.
Dios las llama con su infinito Amor a
buscar la Verdad sólo en Él, y a erradicar de
ellas las construcciones humanas para que se
eliminen sus diferencias y sean una única
Iglesia, la de Cristo. Las llama a dejarse guiar
8 La Verdad del Apocalipsis

por el Espíritu Santo. Visto con la mirada del


Señor, encontraremos la Verdad, la paz.
Se puede decir que este es el tema
central al que van dirigidos los demás del
Apocalipsis. Aconsejo que quien lea este libro,
lea también toda la revelación contenida en “La
Verdad del Apocalipsis“ pues hay mucho más
que ver en él.
Toda esta revelación es un toque de
alerta; nos quiere despertar, y también viene a
consolar a todos los que de alguna forma han
sido dañados por los errores que han visto
emanar como si procedieran de la Iglesia.
Quiere ayudar a los que están desengañados, a
los atribulados, a los escandalizados, a los
conformistas y a los que se sienten impotentes
para afrontar esta situación ante los hechos que
supuestamente se desprenden de la Iglesia,
pero que en realidad no son de la Iglesia, sino
que son adherencias provenientes de las
construcciones humanas en ella, de la Ramera.
Y son tantas las construcciones que han
sido erigidas por los hombres en ella, que han
dado como resultado “La Gran Babilonia” o “la
Gran Ciudad”. El Apocalipsis profetiza que “La
Gran Babilonia” será destruida por la poderosa
Luz que una vez más, Dios envía a su pueblo. Y
pide con Amor y ternura a todos los que están
en ella: “Salid de ella pueblo mío no sea que os
hagáis cómplices de sus pecados y os alcancen
sus plagas” (Ap.18,4-5).
9 Cayó la Gran Babilonia

Te conviene leer este libro. Necesitas


leerlo para tu propio bien; te sacará de la
confusión del engaño, del escepticismo, de la
indiferencia, del desengaño, para entregarte
incondicionalmente a Dios que te salva. Vas a
ver la mano prodigiosa de tu Padre, Salvador y
Redentor, en cuanto aquí se nos revela hoy.
Reconocerás lo que es en verdad La
Iglesia de Cristo, y separarás de ella todo lo
añadido por los hombres, todo lo que Dios no
ha dicho a su Iglesia. Esto te hará sentir libre y
seguro, buscando siempre ser tú la iglesia en la
que Cristo mora. Él ha derramado su sangre
por ti y eres su hijo amado, o su hija amada, a
quién hoy Él quiere alumbrar para que nada
hecho por los hombres pueda arrebatar de sus
manos a ninguno de sus hijos; quiere que
seamos uno en Él, reunir en una a su Iglesia.
No quiere el Señor que se deshagan las
comunidades cristianas, ni que cada uno
camine en solitario, sino que todos unidos en
Cristo, busquemos desde cada uno el encuentro
personal con Dios. Y juntos en Él, nos
alegremos como hermanos dándole la gloria a
Él, unidos en comunidad, siendo todos parte de
su Iglesia. Dios quiere que llevemos su Luz a
todos.
“La Gran Babilonia” va a caer porque en
los hijos de Dios se hace finalmente la Luz. Y la
10 La Verdad del Apocalipsis

Luz echará fuera todas las oscuridades y


engaños infiltrados por el enemigo en la Iglesia.
Pero no será tan sencillo porque:
después de hacerse la Luz que la habrá
destruido, habrá luego oposición por parte de
los que querrán resurgirla. Y habrá lucha,
porque está escrito: “Éstos harán la guerra al
Cordero, pero el Cordero como es Señor de
señores y Rey de reyes, los vencerá en unión
de los suyos, los llamados, los elegidos y
fieles” (Ap.17,14).
¡Grande es la Luz que el Señor derrama
hoy!
Esto y mucho más puedes descubrir en
este libro. Lo verás, y podrás ayudar a los
demás, llevarles la buena noticia que había
profetizado este Apocalipsis hace casi dos
milenios y cuyo nítido eco nos llega hoy, como
lluvia de fuego que purifica y destruye todo lo
que puede perder al hombre que buscando a
Dios, se ha encontrado con las interferencias de
las verdades humanas. La Luz triunfa, y tú que
la ves puedes llevar Luz a los demás.
Que todo sea para la gloria de Dios. Hoy
deposito en sus poderosas manos este libro
porque suyo es. A mí me ha correspondido ser
un simple instrumento, por su misericordia
conmigo y con todos nosotros.Gracias a Él por
siempre
11 Cayó la Gran Babilonia

La Otra Bestia
12 La Verdad del Apocalipsis

El Significado de la Otra Bestia

La otra Bestia, la imagen de la Bestia,


es llamada también en este “Apocalipsis” la
“Ramera”, “la célebre Ramera”, “la Gran
Babilonia”, “la Gran Ciudad”.
Y aunque hay ligeros matices que
diferencian estos nombres, están tan
íntimamente ligados que parecen señalar lo
mismo. A través de la lectura se irán
distinguiendo estas ligeras diferencias.
Pero para que no haya dudas acerca de
la realidad de su identidad, aquí están
revelados completamente todos esos signos
entre los que aparecía como un tanto
escondida. Ya no hay nada escondido respecto
a ella, ya no hay dudas sobre su identidad.
La otra Bestia se nos revela como la
influencia astuta, engañosa, disimulada, del
demonio en las iglesias para distorsionar en el
hombre la rectitud del Camino que lo lleva al
encuentro con Dios, a la salvación. Y así, con
sutileza, hace que los hombres legislen sus
leyes, impongan a sus fieles normas y
obligaciones que Dios no ha dicho. Y lo hace,
para distraer a los que buscan a Dios,
conformándose éstos con prácticas religiosas,
con cumplir normas y obedecer a otros,
alejándose muchos así de la verdadera
13 Cayó la Gran Babilonia

purificación, de la búsqueda y relación directa


con Dios, de la intimidad con Dios, su único
Padre.
Dios nuestro Señor, nos descubre aquí
el daño que la otra Bestia ha hecho y está
haciendo en sus hijos en las comunidades
cristianas, en su Iglesia, recordándonos que en
el jardín de Edén el demonio utilizó el mismo
engaño haciendo ver que era bueno lo que no
era de Dios. Así ha continuado su misma obra
infiltrándose en las iglesias solapadamente
para desorientarnos, haciéndonos ver que es
de Dios lo que Dios no nos ha dado ni nos ha
dicho.
El hombre cuando ha actuado en la
Iglesia desde su propio conocimiento tan
susceptible al error, le ha fallado a Dios.
Ése es el mal que aquí denuncia el
Señor que hay que erradicar de la Iglesia para
que se dejen guiar las comunidades cristianas,
las iglesias, por el Espíritu Santo, y así puedan
despojarse de todas las verdades construidas
supuestamente por el hombre, pero que ha
sido engaño de Satanás que lucha en contra
del Reino de Dios establecido por Cristo, para
establecer su reino de tinieblas.
Todos sabemos que en el Camino hacia
Dios, lo que no es de Dios viene del maligno
aunque esté disfrazado con apariencia de
bueno, quizás, como algo conveniente. Esto es
14 La Verdad del Apocalipsis

adulterar la Verdad añadiendo sus “verdades”.


A toda esa cantidad de sus verdades, obra de
la otra Bestia, se le denomina en el
Apocalipsis, “Ramera”.
Este nombre no es asignado a las
iglesias sino a las construcciones humanas en
ellas. Pero está tan fusionada en ella que
parece lo mismo, no solo para los que se dejan
guiar por ella, sino también para los que miran
desde fuera. El Señor llama a que cada iglesia
se cuestione lo que en ella el hombre ha
establecido, pidiendo para ello la Luz que el
Espíritu Santo infunde, para ver, y así ser
tomados de la mano de Jesús, nuestro
Salvador, y ser uno en Él.
Nos puede servir de comparación con
esta situación, el muérdago, planta parasitaria
que se va enredando en un árbol hasta
alcanzar las ramas clavándose en los brotes
más tiernos. A simple vista, el que no se
detiene a mirarlo, puede verlo como un todo,
sólo ve un árbol. El agricultor que conoce muy
bien el árbol lo detecta en seguida y lo
arranca.
Así en la Iglesia, el árbol que Dios ha
plantado aquí, se han adherido verdades
humanas, como razones, leyes, conveniencias,
obligaciones… o cualquiera otra cosa que no
sea lo que Dios dejó dispuesto para su Iglesia.
Si se mira a simple vista parece que todo
pertenece al árbol, a la Iglesia de Cristo.
15 Cayó la Gran Babilonia

(Pero igual que el muérdago puede


tener propiedades medicinales beneficiosas, lo
mismo los buenos proyectos del hombre en las
empresas humanas son necesarios. Ahí está
su campo de acción). Para dirigir la Iglesia los
proyectos de Dios (Is.55,8-9). Como en el
caso del muérdago, lo otro estaría fuera de
lugar.
Así como cuando en un manzano se
dejara proliferar el muérdago, quedaría
camuflado entre sus hojas y se vería como una
sola cosa, así la que era sólo Iglesia en sus
principios ha sido invadido por todas las
adherencias que el hombre ha ido añadiendo,
hasta tal punto, que se ve como Iglesia lo que
el Apocalipsis llama “Ramera” y rameras.
(Incluso en este libro el lector ha de tener en
cuenta esto para que cuando se hable de ella
no piense que se está refiriendo a la Iglesia de
Cristo).
Es lo que advirtió Jesús a los fariseos,
que faltaban a los mandamientos de Dios por
cumplir sus tradiciones. Y añadió a sus
discípulos: “Toda planta que mi Padre no haya
plantado será cortada de raíz” (Mt.15,13).
Y se nos da a saber toda esta
revelación, para que descubramos todo
aquello que a través de los tiempos ha ido
dañando a la Iglesia de Cristo, que es una,
aunque nuestras razones la hayan dividido y
16 La Verdad del Apocalipsis

separado. Veremos además en todos los


signos del Apocalipsis, ya desvelados, que la
“otra Bestia” es la influencia del maligno que
se ha infiltrado en la Iglesia haciendo que
surja la “Ramera”, como el muérdago en un
árbol. Y así se le ha identificado como lo
mismo. El muérdago se aprovecha de la savia
del árbol restándole vitalidad, lo que repercute
en los frutos; de modo semejante, todas las
añadiduras humanas han restado vitalidad al
mensaje, a la misión de la Iglesia de Cristo.
Sin embargo no podrá hacerla morir
porque está escrito que los poderes del
infierno no prevalecerán en contra de la Iglesia
(Mat.16,18). La Iglesia triunfa siempre con
Cristo. Pero está tan fusionada en ella la obra
de la “Ramera”, que en esta misma revelación,
por tanta corrupción, puede verse como la
“Gran Babilonia” si no estamos alerta. El
propósito de este Apocalipsis es darnos la
verdad para ayudar al triunfo final de la Iglesia
de Cristo.
Como veremos desde los primeros
signos revelados éstos apuntan sobre las
construcciones humanas en la más conocida
de las religiones cristianas, como símbolo que
incluye también a las demás que se
segregaron de ella a través de los siglos, por
lo que el capítulo XVII el Apocalipsis la llama
“La madre de las rameras de la tierra” con el
17 Cayó la Gran Babilonia

fin de que todas confronten consigo mismas lo


que el Señor hoy les está advirtiendo.

La Iglesia de Cristo es una, y los cristianos


ovejas del Buen Pastor. Jesús hace referencia
a los que alejan a las ovejas del Buen Pastor
(Jn.10,4).
Con el mismo Amor, claridad y firmeza
con que corrige el Señor en las cartas a las
siete iglesias; igual que advierte, reprende,
aconseja, anima, y avisa a la iglesia de
Laodicea, así hace aquí avisando a sus hijos
sobre la “Ramera”, porque a cada uno de los
que están en ella no le estará negado si “lava
sus vestidos y recobra la vista, recibir la
recompensa y sentarse con Cristo en su trono,
como Él también venció” (Ap.3,17,21).
Aunque esta verdad que se nos revela
sea muy fuerte o dolorosa para muchos, el
Señor lo que quiere es que ninguno de los que
se acercan a las comunidades cristianas
buscándolo a Él, sea alejado del Camino.
Por la gracia de Dios ha llegado el
momento de alegrarnos como se alegran por
este hecho en el cielo (Ap.19,1-4). Y es el
momento de alegrarse, porque el Señor que
siempre nos está guiando para que veamos
claro el Camino que nos lleva a la salvación,
hoy nos revela todas las características de la
“otra Bestia”.
18 La Verdad del Apocalipsis

Que nadie se escandalice a primera


vista al leer los primeros signos, o leerlos
superficialmente. Vuelvo a insistir que aunque
en el texto del Apocalipsis, y en la explicación
sobre este tema parezca a simple vista que se
está refiriendo a la Iglesia, aunque aparezca
como un todo, lo que el Señor nos está
advirtiendo es que separemos la obra de la
“Ramera”, de la Iglesia. Cuantos signos aquí
hablan de ella forman, uno a uno, una unidad
completa, por lo que es necesario leerlos todos
para poder discernir la fiabilidad de cuanto
aquí está revelado.
Van incluidos en esta parte del libro,
algunos mensajes de Amor para que por la
misericordia de nuestro Dios, muchos puedan
ser tocados en sus corazones, y ver que todas
estas revelaciones sólo pueden provenir del
Amor inmenso de Dios que derrama su Luz
prodigiosamente, para corregir a los que
queriendo seguir a Cristo han sido llevados por
un camino errado, siguiendo directrices de los
hombres.
Que la Verdad se haga y como dije al
final de la Presentación en “La Verdad del
Apocalipsis”, que esta Luz con la que toda la
tierra quedará iluminada (Ap.18,1), cumpla su
cometido por el Amor de Dios manifestado en
Cristo Jesús y el poder del Espíritu Santo, para
la gloria de Dios Padre. Amén.
19 Cayó la Gran Babilonia

Características de la Otra Bestia


(Texto Bíblico)

Vi luego otra Bestia que surgía de la tierra


y tenía dos cuernos como de Cordero, pero
hablaba como una serpiente. Ejerce todo el
poder de la primera Bestia en servicio de ésta,
haciendo que la tierra y sus habitantes adoren
a la primera Bestia, cuya herida mortal había
sido curada. Realiza grandes señales, hasta
hacer bajar ante la gente fuego del cielo a la
tierra; y seduce a los habitantes de la Tierra
con las señales que le ha sido concedido obrar
al servicio de la Bestia, diciendo a los
habitantes de la Tierra que hagan una imagen
en honor de la Bestia que, teniendo la herida
de la espada, revivió. Se le concedió infundir el
aliento a la imagen de la Bestia, de suerte que
pudiera hablar incluso la imagen de la Bestia y
hacer que fueran exterminados cuantos no
adoraran la imagen de la Bestia.
Y hace que todos, pequeños y grandes,
ricos y pobres, libres y esclavos, se hagan una
marca en la mano derecha o en la frente, y que
nadie pueda comprar ni vender, si no está
marcado con el nombre de la Bestia o con la
cifra de su nombre. ¡Aquí está la sabiduría! Que
el inteligente calcule la cifra de la Bestia; pues
es la cifra de un hombre. Su cifra es seiscientos
sesenta y seis (Ap.13,11-18).
20 La Verdad del Apocalipsis

La Otra Bestia
(Sus Diez Características)

Se inicia este tema sobre la otra bestia,


la imagen de la bestia, con este primer texto
biblico del capitulo XIII .En el se señalan diez
características que comienzan a identificarla,
pero es sólo el comienzo de una serie de ellas
que les siguen y que no dejan cabida a la duda,
en cuanto a la veracidad de todos estos signos
revelados, puesto que aquí y en los siguientes
capítulos, unos signos avalan lo que otros ya
han dicho.
(1º) Es otra Bestia, que simboliza la
actuación del maligno engañando de forma
mucho más sutil a como actuó al principio en
el Jardín de Edén (v.11).
2º) Surge de la tierra (v. 11)
3º) Tenía dos cuernos como de Cordero
(v. 11).
4º) Habla como una serpiente (v.11).
5º) Es imagen de la Bestia que apartó al
hombre de la Vida en Dios en el Edén y que
igual que aquélla, hace que muchos que la
siguen se pierdan (Ap.13, 1-10). (v.12).
6º) Realiza grandes señales (v.13).
7º) Utiliza las señales para seducir, y así los
demás la siguen (v.14).
21 Cayó la Gran Babilonia

8º) Al percatarse lo que contiene la imagen


de la Bestia muchos huyen de ella y se salvan
(v.15).
9º) Establece su poder absoluto sobre
todos (v. 16 y 17).
10º) Tiene un número clave para su
identificación (v. 18).

(Vamos a ver desarrolladas en las


explicaciones siguientes estas diez características
anteriores que señala el libro del Apocalipsis).

Identificación de la Otra Bestia


(Explicación de las Diez Características)

Característica 1ª) Vi luego otra Bestia.


Se nombra aquí “otra bestia”, y es que
hay una primera bestia, de la que hablan los
versículos anteriores (Ap 13 1-10).
Corresponden al tema V del libro “La verdad
del Apocalipsis. Abreviando su contenido dice
asi:
La Bestia primera simboliza el pecado
personalizado, el pecado dentro del hombre, el
pecado elegido por el hombre cuando se
separó del Edén, y que fue origen de todos los
demás pecados de cada uno y de todos los
males de la humanidad.
Esta otra Bestia es la imagen de la
primera Bestia, porque también ésta lleva a
22 La Verdad del Apocalipsis

los hombres a la condenación, a la Muerte. Por


eso muchos han llamado a ésta la segunda
Bestia.

Característica 2ª Surge de la tierra.


Surge de aquí, de nosotros que somos
tierra para ser sembrada por la Palabra,
aunque, como en la parábola del sembrador,
no todos la reciben (Mt.13,18). Surge de la
tierra, simboliza que nace del propio hombre
que engañado por el maligno, actúa en la obra
de Dios dando prioridad a sus propios
pensamientos y proyectos, y no se deja guiar
por los pensamientos de Dios (Is.55,8).

Característica 3ª) Tenía dos cuernos


como de Cordero.
Como de Cordero, pero que no son de
Cordero. Aparentemente da una imagen del
Cordero pero no lo es. Presenta rasgos del
Cordero y habla de su Palabra, pero su forma
de hablar no es la del Cordero. Ésa es otra de
sus características, la siguiente:

Característica 4ª) Habla como una


serpiente.
La serpiente en el relato del Génesis
actuó con astucia premeditada y con su
natural engaño. No es la forma de hablar del
Cordero que decía: “Yo no he hablado por mi
cuenta” (Jn.12,49-50). Hablaba sólo lo que el
23 Cayó la Gran Babilonia

Padre le decía (Jn.12,49-50), y hablaba lleno


del Espíritu Santo (Lc.10,21).
Igual los apóstoles hablaban guiados
por el Espíritu Santo, como el discurso de
Pedro que convirtió a unas tres mil personas
(Hc.3,41). Incluso Jesús nos dijo: “No os
preocupéis de lo que tengáis que decir”
(Mc.13,11).
También en las cartas a las siete iglesias
se muestran las siete estrellas, los siete
ángeles en la mano de Cristo (Ap.1,20) que
simboliza la revelación, la guía del Señor a
cada iglesia, a su pueblo, a cada uno, y nos
enseña cómo las iglesias han de buscar la
dirección, la guía, del Espíritu Santo en cada
momento.
Son dos formas contrapuestas en las
que se puede hablar y que nos sirven para
confrontar cómo habla la serpiente y cómo nos
habla Dios. Y, por consiguiente, cómo hablan
los que hablan en el Señor. Cuando se habla
en nombre de Dios no valen las razones o la
sabiduría de los hombres, susceptible al
engaño, sino escuchar a Dios antes de hablar.
Es lo que Jesús dijo: "Cuando venga Él,
el Espíritu de la Verdad, os guiará hasta la
Verdad completa; pues no hablará por su
cuenta, sino que hablará lo que oiga y os
anunciará lo que ha de venir" (Jn.16,13).
24 La Verdad del Apocalipsis

Característica 5ª) Ejerce todo el poder


de la primera Bestia en servicio de ésta,
haciendo que la tierra y sus habitantes adoren
a la primera Bestia, cuya herida mortal había
sido curada (Ap.13,12).

Esta otra Bestia ejerce todo el poder de


la primera Bestia, es decir, hace también que
muchos se pierdan. Si la primera Bestia nació
de la desobediencia y llevó al hombre a la
fragilidad ante lo mundano, a las apetencias
de la carne, a la maldad, esta otra Bestia nace
de un origen diferente, aunque lleva igual a la
confusión, al pecado y a la Muerte.
Este es el engaño que el Señor denuncia
aquí, que se ha adherido a la Iglesia y
transmitido siglo tras siglo a las generaciones.
Por eso se dirá después, que esta otra Bestia
es imagen de aquélla.
Con estas revelaciones el Señor está
poniendo “el dedo en la llaga” señalando esta
herida en su Iglesia para que veamos qué es
la Palabra que Él dejó escrita, y cómo se ha
vivido el sentido de iglesia hasta aquí. El Señor
que es el eterno presente, ve desde aquel
entonces esta realidad en la que ha derivado
la que Él dejó como Iglesia, su pueblo elegido.
Y nos dejó escrito el Apocalipsis que
ahora nos ha desvelado, para una vez más
llamarnos y movernos a la fe, a la confianza
de que Él sí puede abarcar, guiar, corregir… a
25 Cayó la Gran Babilonia

cada uno, a todos. Y mirando así, podemos


tener plena confianza en que Él todo lo puede
y hace, si le dejamos hacer: su poder, su
Amor, providencia y misericordia no tienen
límite.
Él derrama su inmenso Amor para que
nos salvemos, para que se salven los que están
entregados a la otra Bestia, a pesar de los
errores, porque están equivocados, o
engañados. Dios a pesar de todo, los llama con
Amor. Si no ha abandonado a los del mundo,
sino que los espera, tampoco a todos éstos.
Nunca ha abandonado a su Iglesia sino que ha
estado siempre en medio de ella. Por eso dice
de esta segunda Bestia lo que sigue.

Característica 6ª) Realiza grandes


señales, hasta hacer bajar ante la gente fuego
del cielo a la tierra (Ap.13, 13).
El Señor está derramando como en la
primitiva iglesia cristiana, manifestación de su
poder con milagros, sanaciones etc. para la
conversión de muchos. Y el poder de la Palabra
obra a pesar de ella, y ése es el fuego que
baja del cielo: Dios se manifiesta, llega al
corazón de los hombres, porque la misericordia
de Dios hace que, a pesar de todo, la Palabra
que ahí se predica llegue a muchos de sus hijos
y puedan convertirse.
26 La Verdad del Apocalipsis

Pero ese Amor que Dios envía a su


pueblo, la otra Bestia lo mediatiza incluyendo
“sus verdades”, y así hace que otros crean que
todo en ella es Verdad, y hagan también
cuanto ella dice que se haga. Y ésa es la
seducción. Es la razón de que aquí se
compare a la otra Bestia con la primera Bestia.

Característica 7ª) Y seduce a los


habitantes de la Tierra con la señal que le ha
sido concedido obrar al servicio de la Bestia,
diciendo a los habitantes de la tierra que
hagan una imagen en honor de la Bestia, que
teniendo la herida de la espada, revivió
(Ap.13,14).
Utiliza ella lo que Dios le ha concedido,
para seducir. Seduce, porque muchos de los
que oyen la Palabra que se predica en las
iglesias, creen también todo lo demás que la
otra Bestia a través de la historia, ha ido
añadiendo: sus normas, sus leyes, sus
tradiciones, sus dogmas, etc. Mezcla la pureza
de la Palabra con lo que ella ha elaborado
como necesario para salvarse, para que otros
lo cumplan también.
Y todo esto que no llena el corazón del
hombre, es una de las causas que hace que
muchos se alejen de Dios. Esta otra Bestia
daña no sólo a los que la siguen, sino también
a otros que no la siguen. Ese vacío aleja a los
demás, a los que no están en ella, que ven
27 Cayó la Gran Babilonia

que ahí no está la Verdad y se desengañan, y


al desengañarse de ella muchos hasta dejan
de creer en Dios.
Con solo mirar desde fuera lo que ella
misma es, con su imagen, sin más palabras,
hace que muchos se pierdan, como hizo el
primer pecado del hombre. Por eso su imagen
está diciendo a todos los habitantes de la
tierra que hagan una imagen en honor de la
Bestia que teniendo la herida de la espada
revivió.
Y todos ésos, que se hacen incrédulos,
se alejan de Dios igual que se alejaron el
hombre y la mujer en el principio de la Vida en
Dios en el Jardín de Edén; pero lo hacen
después de saber que hay una redención,
porque la Luz del mundo, Cristo, está aquí con
nosotros, en nosotros (Jn.15, 4-7).
La confusión es grande. Jesús lo predijo
con sus palabras: "Mirad que os lo he predicho
todo” (Mc.13,23). Y lo que en ese momento
estaba prediciendo era una confusión tal antes
del final, que "si aquellos días no se acortaran
no se salvaría nadie, pero en atención a los
elegidos aquellos días serán acortados"
(Mc.13, 20). A pesar de ello, en medio de esa
confusión, Dios siempre está iluminando para
que sus hijos vean la Verdad.
28 La Verdad del Apocalipsis

Característica 8ª) Se le concedió


infundir aliento a la imagen de la Bestia, de
suerte que pudiera hablar incluso la imagen de
la Bestia y hacer que fueran exterminados
cuantos no adoraran la imagen de la Bestia
(Ap.13,15).
Infundir aliento a la imagen de la Bestia
quiere decir, que Dios hace que se note que
hay algo diferente de lo que Él ha dicho: la
imagen de la Bestia habla por sí misma, sin
más explicaciones. Dios ha concedido que se
distinga esto, que se note también que ella
habla por su propia cuenta.
Es una gracia del cielo, aliento del cielo.
Y muchos que se dan cuenta de ello no adoran
la imagen de la Bestia, no la siguen. Y son
exterminados, no siguen lo que ella hace,
abandonan todo lo viejo y se entregan a Dios,
nacen de nuevo en Cristo, como dijo Jesús a
Nicodemo (Jn.3). El Espíritu Santo guía las
iglesias.
Pero hay muchos que sí la siguen,
como se dice a continuación. Y éstos han de
seguir al pie de la letra lo que ella legisla, lo
que ella dispone, para ser aceptados por ella.

Característica 9ª) Y hace que todos,


pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y
esclavos, se hagan una marca en la mano
derecha o en la frente (Ap.13,16).
29 Cayó la Gran Babilonia

Establece su poder absoluto sobre los


que la siguen. Esto incluye a todos, sin
distinción, desde el más grande al más
pequeño, y sea como sea cada uno. Todos han
de creer igual y hacer lo mismo para
pertenecer a ella. Para ser admitido en ella
hay que creer todo lo que ella dice, aceptar
“sus verdades”, (la marca en la frente) y
acatar lo que ella manda hacer (la marca en la
mano derecha) porque generalmente es la
mano con más fuerza y habilidad para hacer
las cosas: todo lo que hagan ha de tener la
marca de la Bestia. Esto, pero en sentido
espiritual, es lo que hace que ella los acepte
como a sus fieles, y sean sólo éstos los que
puedan colaborar en ella y nadie más pueda
sugerir, para aportar o cambiar algo. Así se
dice ahora:
Y que nadie pueda comprar ni vender si
no está marcado con el nombre de la Bestia o
con la cifra de su nombre (Ap.13,17).

No admite nada que no sea dicho desde


dentro de ella. Y para poder llegar a ella, sólo
ha de hacerse como ella ha establecido. Ahí no
se le puede vender (aportar nada). Nada
acepta si no viene desde los que están dentro
de ella como en toda sociedad humana, o
empresa creada por el hombre.
30 La Verdad del Apocalipsis

Pero tampoco se le puede comprar


(sacar de ninguna de “sus verdades”) de lo
añadido desde el razonamiento humano (no la
revelación y la Verdad del Evangelio, sino lo
que ha ido añadiendo ella a través de los
tiempos).
Tenemos un ejemplo bíblico en la Torre
de Babel, cuando el hombre desde el hombre,
trató de buscar el encuentro con Dios y así
alcanzar la fama en todo el mundo, ser
reconocido: “Hagámonos famosos”, se decían
(Gén.11,4).
Pero aún más cerca, en el Apocalipis,
está la iglesia de Laodicea que se veía
autosuficiente, con la que se relaciona ésta
más directamente. Todas las demás iglesias
tuvieron algún reconocimiento de parte del
Señor, pero esta iglesia no tenía nada bueno
que pudiera reconocérsele, porque creía en su
propia valía y segura de que todo lo había
construido desde sí misma (Ap.3,14-22). Es lo
que recordaba el apóstol Pablo a la iglesia de
los gálatas: “¿Quién os puso obstáculos para
no seguir la Verdad? Semejante persuasión no
viene de parte de Aquél que os llama” (Gal.5,
7-8).
Y con todo esto que está alumbrando el
Apocalipsis, se ilumina también la cifra de la
Bestia, pues al que lleva la cifra de la Bestia,
la cifra de un hombre, se le nombra por
separado, distinguido entre los demás.
31 Cayó la Gran Babilonia

Dios sabe porqué los signos señalan a la


religión que aquí se delata como símbolo de
las iglesias influenciadas por la otra Bestia;
quizás sea por ser más universalmente
conocida su forma de organización y pueda
servir mejor de ejemplo en cuanto quiere
darnos a conocer respecto a las demás. Pero la
corrección es para que todas las iglesias se
examinen y se despojen de lo que Dios no ha
puesto en ellas.

Número de Identificación
de la Otra Bestia

Característica 10ª) ¡Aquí está la sabiduría!


Que el inteligente calcule la cifra de la Bestia,
pues es la cifra de un hombre. Su cifra es 666
(Ap.13,18).
¡Aquí está la sabiduría! No la sabiduría
humana, sino la sabiduría que desde el Padre
nos llega como don del Espíritu Santo. Y
tenemos la gracia de Cristo llegado hasta
nosotros, en nosotros; tenemos al Espíritu
Santo, su poder, sus dones, su guía.
Por nuestra inteligencia no habría sido
posible, pero sí por iluminación. Veremos el
porqué es la cifra de un hombre, o la cifra del
hombre, la cifra de lo humano, de lo que el
hombre interfiere en los proyectos de Dios. La
32 La Verdad del Apocalipsis

cifra de su nombre se ha vislumbrado desde la


iglesia de Laodicea. Es esto lo que se dice
aquí:
Hay un cálculo que hacer del 666. Y
esta es la solución de este cálculo que
explicaré a continuación: 3333: 5=666
El seis es el número de la Bestia. Aquí
se dice 666 lo que como veremos a
continuación, es una serie que indica la
repetición de la misma situación a través de
los tiempos. El 666 es el cociente de una
división, la cifra de la bestia, que está
señalando este versículo.
a) El número que se divide (el
dividendo) es también una sucesión:
3333... Y este tres es
sucesivamente, porque es la Verdad
de la Trinidad Santa que a pesar de
la extorción de la otra bestia, se ha
ido enseñando a través de los
tiempos. Pero esta Verdad revelada
por Dios no ha tenido la autenticidad
y vivencia, el poder de conversión,
en muchos de los que la han
buscado a través de ella, porque:
b) Ha sido dividida la Verdad entre las
leyes y preceptos que los hombres
influenciados por la otra Bestia han
interpuesto. Por esto, la Verdad
trinitaria ha sido dividida por ella
entre 5, que simbólicamente, hace
33 Cayó la Gran Babilonia

referencia a los cinco mandamientos


que durante siglos se han mantenido
como los “Cinco Mandamientos de la
Santa Madre Iglesia”, y que
representan aquí sus leyes y
preceptos.

Y realizando esta división, da como


cociente según hemos explicado ya, el número
666, que es el número de la Bestia, la cifra del
hombre. De lo humano, como símbolo visible
representativo, a través de la historia, de la
influencia de la otra Bestia en la Iglesia. Pero
hoy con el poder del Espíritu Santo, nuestro
Dios nos descubre su engaño, haciendo ver al
hombre que ha de eliminar las construcciones
humanas y dejar que la Iglesia de Dios sea
plenamente guiada por la Palabra. Es así como
va a desaparecer la cifra de la bestia.
El 6 repetido representa la autoridad
humana interfiriendo en la Iglesia. Por ello es
una serie infinita que simboliza también igual
que el tres, su continuidad a través de su
historia.
En estos signos revelados referentes a
la “Ramera” en la Iglesia, va quedando claro
que tratan de corregir los errores con los que a
través de la historia se ha ido contaminando la
que tendría que ser sólo Iglesia, ajustada al
Evangelio, y que así ha ido sobreviviendo y
34 La Verdad del Apocalipsis

transmitiendo a través de las generaciones,


errores que aún hoy perduran.
Aunque aquí y en el mensaje que sigue
a continuación, apunte a la figura o figuras
representativas, cabezas visibles, el Señor no
condena a nadie sino que advierte para que
veamos y se haga la Luz, para que seamos en
verdad Iglesia de Cristo, porque también todos
los que siguen las influencias de la Bestia
llevan el sello de la Bestia. Es un aviso para
todas las iglesias, para todos y cada uno de
nosotros porque cada uno de nosotros es
iglesia, templo, aunque los símbolos señalen a
una determinada religión:
La mente humana para los proyectos
humanos, nos hace ver el Señor; pero para los
proyectos de Dios, la mente de Cristo
(1Cor.2,16), como también se nos recuerda en
la visión preliminar de las cartas a las siete
iglesias. Y todo con Cristo como centro, en la
mano de Cristo, desde la mano de Cristo. La
Iglesia (y cada uno como iglesia) en todo está
llamada a seguir la mirada de Cristo, las
huellas de Cristo, la Palabra de Cristo.
Pero aunque esta verdad que hoy nos
ha sido revelada impacte y a muchos duela,
como también a mí misma me impactó, es la
Luz que trae el ángel a continuación referente
a este tema: la caída de las construcciones
humanas que menoscaban la Verdad y llevan a
la confusión, a la corrupción y a la destrucción
35 Cayó la Gran Babilonia

de los hijos de Dios. Por todas las


construcciones humanas añadidas a lo que
Dios estableció, aquí se le compara con una
gran ciudad en los versículos que siguen;
como la caída, no de Babilonia que como
sabemos aconteció ya en la historia, sino algo
más que aquélla: la caída de la Gran Babilonia.

Antes viene este mensaje a tocar el


corazón de muchos que quieran ver:

Mensaje sobre la Cifra


de la Otra Bestia

“Y así que entiendes, todo cuanto está


escrito es lo que Dios ha hecho para bien de
todos los que así puedan entender, porque es
el momento en que vosotros habréis de hacer
que la Verdad sea, para que todos podáis ver
el Camino que os hace llegar a ser.
(El Señor nos avisa cómo puedes ver la
cifra de la bestia):
Siempre que veas a aquél que dirige el
camino de todos aquéllos que han hecho que
en sus vidas sea la verdad que aquél ha
puesto.
Siempre que veas a aquél que está
haciendo que otros así vivan, y hace que todos
aquéllos que así viven, no sean lo que han de
36 La Verdad del Apocalipsis

ser, porque escuchan la voz que el hombre ha


hecho para llevar tras de sí a otros.
Siempre que veas que aquél os está
haciendo ser aquello que ellos hoy hacen.
Siempre que veas a aquél que está allí,
puesto sobre todos los demás porque así él (el
hombre) ha hecho que sea.
Siempre que veas a aquél que un día
fue proclamado el padre de todos, porque
otros así hicieron que él así pudiera llamarse.
Siempre que veas a ese hijo que un día
fue un hijo que buscó la Verdad y se encontró
con la verdad que otros así hicieron que en su
vida fuera.
Siempre que veas a aquéllos que son
los que vosotros así hoy llamáis, porque los
llamáis, padres.
¡Padre! ¡Padre, hijos míos! ¡Yo soy
vuestro Padre, hijos míos! ¡Yo soy vuestro
Padre, hijos míos! Yo Soy. Y así Yo que Soy,
vivo. Y vivo porque Yo Soy. Hijos míos, Yo
Soy. Yo Soy”.

Llamada de Amor para que Veamos


la Verdad

“Yo que Soy, hice que mi Vida en


vosotros fuera. Siendo Yo el que Soy, hice que
mi Vida fuera en medio de vosotros. Y así
busqué que entendierais que cada uno es el
37 Cayó la Gran Babilonia

que es (cada uno es único). Y que cada uno,


hijos míos, vive si vive en Mí. Y que cada uno,
hijos míos, hace que sea en él la Verdad, si él
es el que vive siendo lo que en Mí Es.
Vosotros, hijos de Dios, entended que
Uno Es. Uno Es. Porque Uno Es el que todo os
ha dado. Uno Es, el que todo os ha dado.

Y así, hijos míos, vivid. Vivid, hijos


míos. Y entended que Yo así os hice ver todo
lo que vosotros habéis de hacer, para ser en
cuanto vosotros habéis de ser.
Sabed, hijos míos, que una es la
Verdad. Y Uno Es el que Es. Y así, volved.
Volved. Volved, y podéis ver. Volved, hijos
míos. Volved. Volved, hijos míos, y podéis ver.
Llenaos de Mí. Llenaos de Mí. Yo vivo en
vosotros. Llenaos de Mí, hijos míos. Yo vivo
en vosotros.
Y esa cifra que has entendido, es la cifra
que os hace llevar el sello de la Bestia. Y esa
Verdad, hijos míos, es la que ya habéis visto.
Todo el que sigue el Camino que Yo os he
dado, todo el que sigue el Camino que Yo os
hice ver, todo el que sigue el Camino, es.
Porque Uno es el que Es. Y nada ni
nadie, puede hacer que otro ser sea. Nada ni
nadie, puede hacer que otro ser venga; nada
ni nadie puede hacer que otro ser viva.
38 La Verdad del Apocalipsis

Vosotros, hijos míos; vosotros, hijos míos;


vosotros, hijos míos, llenaos de Dios y vivid.
Vivid. Vivid, hijos míos. Vivid. Y haced que sea
en el Amor todo aquello que vosotros habréis
de ser”
39 Cayó la Gran Babilonia

Caída de la
Gran Babilonia
40 La Verdad del Apocalipsis

Caída de la Gran Babilonia

Luego vi a otro ángel que volaba por lo


alto del cielo y tenía una buena nueva eterna
que anunciar a los que están en la tierra, a
toda nación, raza, lengua y pueblo. Decía con
fuerte voz: “Temed a Dios y dadle gloria,
porque ha llegado la hora de su juicio; adorad
al que hizo el cielo y la tierra, el mar y los
manantiales de agua” (Ap.14,6-7).

El ángel anuncia la buena nueva, para


que ante la caída de la ”Gran Babilonia” nos
acojamos al poder de la alabanza a nuestro
Dios creador y todopoderoso, porque la
alabanza eleva al hombre hacia Dios y Dios se
recrea en ella. Así se da una cercanía, una
comunión entre Dios y el hombre. Nos invita a
la alabanza porque nos fortalece, y nos da el
poder y la fuerza para enfrentar todo combate.
En este momento difícil, el ángel nos avisa de
que nos preparemos alabando y adorando a
Dios para que acojamos la noticia que trae a
continuación el segundo ángel, con alegría,
como obra que Dios ha hecho.
Es hora de alabarle, de adorarle, y de
que todos teman a Dios, que ya la ha
enjuiciado, como así mismo muchos la
enjuiciarán porque ven la Luz hoy. La noticia
es para todos, es universal, para toda nación
41 Cayó la Gran Babilonia

(religión), raza, lengua, y pueblo. Todos la


conocerán. Y se hace oír con fuerte voz para
que sea escuchada por todos.
Dios que nos revela cuanto vamos
necesitando para salvarnos, hoy una vez más
nos trae este anuncio por el que hemos de
alegrarnos sus hijos. Ésta es la noticia, la
buena nueva que trae este ángel:
“Y un segundo ángel le siguió diciendo:
Cayó, cayó la Gran Babilonia, la que dio a
beber a todas las naciones el vino del furor”
(Ap.14,8).
Dio de beber el vino del furor, porque
todo lo que había dado desde ella misma no
era lo que habría de salvar a otros aunque los
que la siguieron así se lo creyeran. Y con ella
muchos no se encontraron o no se
encontrarán limpios al llegar a la Presencia de
Dios.
Ésos son de los que se dice en los
versículos siguientes que reciben el vino del
furor en su final.

Llamada de Amor a los que Siguen


a la Gran Babilonia

“Yo Soy el que Soy y vivo en cada uno.


Y así os digo: No os dejéis, no os dejéis, no os
dejéis, hijos de Dios. ¡Vivid, vivid, vivid, hijos
de Dios! Yo soy la Vida. Yo soy la Verdad. Yo
42 La Verdad del Apocalipsis

soy el Camino. Yo Soy y vivo. Vivo, hijos míos,


en cada uno de vosotros. Y así haced que sea,
haced que sea, haced que sea todo cuanto
aquí se os da.
Buscaréis en el fondo de vuestro ser y
encontraréis que Yo Soy en vosotros. Y así,
buscad, buscad, buscad en el fondo de vuestro
corazón, y habréis de ver, hijos míos, que Yo
Soy; y habréis de ver, hijos míos, que Yo vivo;
y habréis de ver, hijos míos, que en Dios la
Verdad y la Vida Es.
Y habréis de ver, hijos míos, que cuanto
hoy así Yo os digo, es para que volváis los ojos
a la Vida que en Dios Es, y no os hagáis en
todo aquello que ella ha hecho para que
también en vosotros así sea.
Yo os amo, hijos de Dios. Yo os amo,
hijos de Dios. Yo os amo y espero que
retornéis al Camino porque entendáis que la
Verdad que en Dios Es, es la Verdad. Y así
siempre sea en vosotros todo lo que en
verdad habéis de ser”.

El Juicio es Inminente

Un tercer ángel les siguió, diciendo con


fuerte voz: “Si alguno adora a la Bestia y a su
imagen, y acepta la marca en su frente o en
su mano, tendrá que beber también del vino
del furor de Dios, que está preparado, puro,
43 Cayó la Gran Babilonia

en la copa de su cólera. Será atormentado con


fuego y azufre, delante de los santos ángeles y
delante del Cordero. Y la humareda de su
tormento se eleva por los siglos de los siglos;
no hay reposo, ni de día ni de noche, para los
que adoran a la Bestia y a su imagen, ni para
el que acepta la marca de su nombre”
(Ap.14, 9-11).
Aquí dice que comparecerán ante el
juicio la Bestia (la primera Bestia) y su imagen
que es lo construido por la otra Bestia, la Gran
Babilonia. Se someterá a juicio todo lo que ella
ha sido. Dios que nos ha dado desde siempre
la Verdad, que nos ha venido a rescatar de la
Muerte por su Hijo, nuestro Señor Jesucristo,
una vez más ha hecho algo prodigioso dejando
el libro del apocalipsis velado, “sin sello”
(Ap.22,10), y haciendo que fuera revelado en
este preciso momento, para que mirando con
su mirada, en el Amor, la mirada que Dios
nos da, puedan muchos ver su Luz y salir de
su confusión y ser salvados, para no tener que
beber del vino del furor de Dios. Esta verdad
será muy dura y difícil para muchos, por esto
el Señor conforta con estas palabras:

Aquí se requiere la paciencia de los


santos, de los que guardan los mandamientos
de Dios y la fe de Jesús (Ap.14, 12).
44 La Verdad del Apocalipsis

Tener conocimiento de esta verdad


sobre la otra Bestia, la Gran Babilonia,
plantearse la situación, el cuestionarse cómo
se ha vivido, o recordar las veces que cada
uno habrá podido ver en su interior como una
Luz esta verdad sin haber reaccionado,
produce un impacto.
Solos no podríamos afrontar esto, pero
clamando a Dios en este momento de
tribulación, Él sí nos puede dar la paciencia de
los santos para permanecer en la paz del
Señor, seguir los mandamientos de Dios, que
nos ha hecho ver claro, que ha iluminado el
Camino, como nos recuerdan estas palabras:
“Pondré mis leyes en su mente, en sus
corazones las grabaré; y Yo seré su Dios, y
ellos serán mi pueblo. Y no habrá de instruir
cada cual a su conciudadano ni cada uno a su
hermano diciendo: “¡Conoce al Señor!”, pues
todos me conocerán, desde el menor hasta el
mayor de ellos” (Hb.8, 10-11).
Se nos pide aquí tener paciencia de los
santos, lo que quiere decir, tener la paz de
Dios, que el Amor ha de reinar en todo, pues
no hay santos si no es en el Amor, que lleva a
la pureza y santidad.
Y se requiere algo más: la fe de Jesús.
No ya la fe de Abrahán llamado el padre de la
fe y que confió en la promesa, sino la fe que
tuvo Jesús ante la visión de su pasión en el
Huerto de los Olivos y ante todos sus dolores,
45 Cayó la Gran Babilonia

y su agonía hasta su muerte. No dejó de


confiar en el Padre. Solo y abandonado de
todos, fue paciente y fiel hasta el final. Y Dios
le resucitó de entre los muertos.
Son momentos muy difíciles y ésa es la
fe de Jesús que se nos pide. La fe que le hizo
permanecer fiel al Padre en su difícil misión y
dejarlo todo por Él. La fe de Jesús le hizo ir
siempre guiado por el Espíritu Santo. Así
nosotros en esta hora de tribulación, si lo
dejamos todo por Él, seremos dichosos:

Luego oí una voz que decía desde el


cielo: “Escribe: Dichosos los muertos que
mueren en el Señor. Desde ahora, sí - dice el
Espíritu - que descansen de sus fatigas,
porque sus obras los acompañan” (Ap.14, 13).

Los que tienen la paciencia de los


santos, la fe de Jesús, vencen en esta fuerte
lucha, en esta tribulación, sobre todas las
circunstancias, con Cristo; pues son dichosos
los que mueren en el Señor. Vencen. Por eso
dice el Espíritu: Que descansen de sus fatigas,
pues sus obras los acompañan.
Sus fatigas, por la lucha interior para
seguir sólo a Dios, lo que implica actuación
también, porque la lucha no es sólo interior
sino también con el exterior, habrá
46 La Verdad del Apocalipsis

confrontación, oposición, etc. Por eso sus


obras los acompañan.
Morir en el Señor, es morir al hombre
viejo, a todo lo viejo, y nacer de nuevo
(Jn.3,5-7). Éstos que nazcan de nuevo, son
santos y no serán juzgados en el juicio que
sigue a continuación de la imagen de la Bestia,
la otra Bestia, la Gran Babilonia, la Ramera.
47 Cayó la Gran Babilonia

Juicio de la
“Ramera”
48 La Verdad del Apocalipsis

Juicio de la Célebre Ramera

Entonces vino uno de los siete ángeles


que llevaban las siete copas y me habló: “Ven,
que te voy a mostrar el juicio de la célebre
"Ramera", que se sienta sobre grandes aguas,
con ella fornicaron los reyes de la tierra, y los
habitantes de la tierra se embriagaron con el
vino de su prostitución” (Ap.17, 1-2).

El ángel que le va a mostrar el juicio de


la célebre “Ramera" es el primero de los siete
ángeles, "que derramó su copa sobre la tierra
y sobrevino una úlcera maligna y perniciosa a
los hombres que llevaban la marca de la Bestia
y adoraban su imagen” (Ap. 16,2).

La célebre “Ramera” se sienta sobre


grandes aguas, porque no está dominando
sobre lo mundano, sino sobre las aguas, en un
medio más propicio, que simboliza el estado
de los que buscan vivir en Dios o viven en Él.
Jesús manda a sus discípulos a remar mar
adentro (Lc.5,4) y le dice a Pedro que sería
pescador de hombres (Mt.4,19).
El mar, el agua, según se dice en la
segunda trompeta del Apocalipsis, es símbolo
de un medio de vida limpio, transparente. Los
49 Cayó la Gran Babilonia

que viven en el mar son los creyentes: se


desenvuelven en un medio más propicio. Pero
además, la Ramera se sienta sobre grandes
aguas, porque es inmensa la extensión de su
dominio.
Ella, desde esa situación privilegiada,
no es portadora de la verdad, sino que infiltra
“sus verdades”, e interpreta la Verdad desde
su humanidad. Ésa es la prostitución, adaptar
la Verdad a lo más conveniente, someter la
Verdad bajo el prisma del pensamiento
humano.
Y todos los que la siguen aceptan todo
ciegamente. Por eso se dice que:
Los reyes de la tierra, y los habitantes
de la tierra se embriagaron con el vino de su
prostitución (Ap.17,2).
Muchos la buscan por anhelos o
intereses humanos. Son los reyes de la tierra.
Y también los que se apartan del mundo
porque quieren entregar su vida a Dios, ésos
que llegan a ella, que eran parte del pueblo de
sacerdotes, reyes y profetas (1Pe.2,9),
elegidos por Dios, eran esos reyes, porque
vencieron las cosas del mundo, renunciaron al
mundo. Ésos que así llegan a ella y se
entregan a lo que ella ha construido desde sí
misma, y hacen lo que la célebre “Ramera”
hace, no viven en Cristo: han cambiado de
reinado y se convierten en esos otros reyes
50 La Verdad del Apocalipsis

que con los habitantes de la tierra se


embriagaron del vino de su prostitución.
Veremos en (Ap.17,2) que dentro de la Iglesia
también hay ovejas, que son los hijos que
siguen a Cristo y no a la Ramera.
En estos reyes de la tierra están
incluidos todos los demás: los que están en el
mundo y todos aquéllos que por su causa, por
no seguirla, no se entregaron tampoco a Dios.
Es el aviso para que no se pierdan.
Mas Dios, que reveló al apóstol Juan
estas impactantes visiones, hoy quiere
abrirnos los ojos para que veamos lo que el
Espíritu le hizo ver a él:
Me Trasladó en Espíritu al Desierto
(Ap.17, 3).
Esta visión dolorosa para quien ve la
Verdad de esta situación de confusión,
requiere mirar en el espíritu, desde la mirada
de Dios, y esto lleva al apóstol al desierto.
También Jesús fue al desierto, alejándose de
todo lo del mundo. Hemos de mirar que lo que
Dios nos quiere hacer ver con estas
revelaciones, es que se rectifique, que nos
entreguemos a los planes de Dios, que le
dejemos a Él hacer su obra: la salvación de
sus hijos.
Nada ni nadie aquí puede salvar a otro.
Cristo es nuestro único Salvador, Cristo es el
que toca y cambia los corazones. Sólo hay un
mediador entre Dios y los hombres (1Tit.2,5).
51 Cayó la Gran Babilonia

Nosotros sólo podemos ser testigos de su


Amor, sus instrumentos, con nuestro
testimonio de vida, proclamando su Palabra,
confesando a Cristo con nuestro corazón y
nuestras bocas (Rom.10,9). Nos quiere hacer
ver el Señor, que todo lo que Él nos ha dado
para salvarnos está completo, que no se
añadan las verdades de los hombres.
Jesús vino, no a condenar al mundo sino
a salvarlo (Jn.3,17). Y estas palabras, estas
revelaciones, nos llaman reiteradamente a la
salvación desde la Verdad, desde el Evangelio.
No está condenando sino advirtiendo para que
se haga la Verdad. Porque aún hoy hay
tiempo. No sabemos mañana.
No nos escandalicemos. Miremos desde
la profundidad, en el espíritu, el verdadero
sentido de estos signos revelados. En estos
mensajes, hay un Amor inmenso, profundo,
incomparable, de Dios hacia su pueblo. Y su
llamada es sólo eso: Amor infinito. Se nos
invita a ir también al desierto, al silencio, a
nuestro aposento como dice Jesús, y el
Espíritu Santo iluminará a todos. Muchos
verán que todo ha merecido la pena, porque
grande es la gloria de Dios, gloria que se hará
en medio de todos. El evangelista sigue
viendo:
Y vi a una mujer, sentada sobre una
Bestia de color escarlata, cubierta de títulos
52 La Verdad del Apocalipsis

blasfemos; la Bestia tenía siete cabezas y diez


cuernos (Ap.17, 3).

“La Mujer vestida del sol, con la luna


bajo sus pies, y una corona de doce estrellas
sobre su cabeza”, símbolo de la Iglesia de
Cristo (Ap.12,1-6), es la Mujer que tendría que
ser e irradiar aquí. Pero no es así, y esta
mujer es muy diferente y va sentada sobre
una Bestia.
El color escarlata que luce esta otra
Bestia, la célebre “Ramera” simboliza el color
de la sangre. Sentada, descansada sobre la
sangre de Jesús, nuestro Salvador. (En el
capítulo dieciocho dirá: “Estoy sentada como
reina”. Ella se creía la esposa del Cordero). Y
así construye sus verdades, y hace creer que
ella es verdadera. La sangre que luce la
célebre Ramera, simboliza también, como se
verá después en el versículo seis, la sangre de
los mártires.
Es lo que ella luce. Pero también exhibe
títulos blasfemos, al proclamar lo que ella se
considera a sí misma, sin serlo: santa, la única
verdadera para encontrar el Camino de la
salvación, la esposa del Cordero, y todas “sus
verdades”, que hacen que la sigan sus fieles.
(En cada una de las religiones se cree y se
proclama esto, pero el único que nos salva es
Dios por medio de Cristo que estableció su
53 Cayó la Gran Babilonia

Iglesia y que la dirige con el poder de su


Espíritu Santo) (Ap.17,5).
Y son tantos los títulos blasfemos que
proclama, que se dice aquí que la Bestia está
cubierta de ellos, porque son muchas las cosas
que añade desde sí misma, y que dice que se
hagan para así hacer la voluntad de Dios,
privando a los hijos de Dios de la Verdad que
los hace libres. Ella no ha visto esta verdad,
pero el Señor, nuestro Salvador, nos da hoy la
Luz para que veamos y separemos de la
Iglesia las construcciones añadidas por los
hombres, y despertemos a la Vida nueva, que
por el poder del Espíritu Santo, se gesta en
cada iglesia, en cada uno.
Porque “las verdades” de la Bestia
desvían a muchos del Camino de salvación.
Ninguna “verdad” que añada el hombre a lo
que Dios ha dicho, sirve para que alguien se
salve; por el contrario, crea confusión. Eso es
lo que aquí se nos advierte. (Las siete cabezas
y los diez cuernos de esta visión, los explica el
ángel al apóstol en los versículos del nueve al
trece. Ahora sigue la descripción de esta
mujer, llamada aquí “la Ramera”).

La mujer estaba vestida de púrpura y


escarlata, resplandecía de oro, piedras
preciosas y perlas; llevaba en su mano una
54 La Verdad del Apocalipsis

copa de oro llena de abominaciones, y también


las impurezas de su prostitución (Ap.17,4).
El color púrpura con el que está vestida
la Mujer, simboliza lo que ella luce ante sí
misma y ante los ojos de los demás. Es este el
color, porque todo lo que hay en ella, todas
sus estructuras, sus dogmas, sus leyes,
sus preceptos, etc. han salido desde los
purpurados, los que se revisten de color
púrpura, que son aquéllos que representan el
saber, el sostenimiento de su historia, y
doctrina, por la que todos en ella han de
regirse. (Señala con estos signos a la que el
versículo siguiente llama “madre de las
rameras de la tierra”)
Hay una mezcla en ella, pues también
luce oro, piedras preciosas y perlas. Éste es el
lado bueno que presenta la Ramera ante los
ojos de los demás, y de los que aún siendo en
ella no han visto la Verdad: el oro es la pureza
de la Vida en Dios, con las piedras preciosas,
símbolo del fundamento de la iglesia de Dios,
el fundamento de los apóstoles: piedras vivas,
piedras preciosas, como se dice en la
descripción de la Jerusalén eterna (Ap.21,14).
Y perlas, como las doce puertas de entrada a la
gloria eterna. Es el reino, que en ella se
predica, igual que Jesús comparó el Reino de
los Cielos con una perla (Mt.13,45). Pero ha de
desechar sus propias verdades.
55 Cayó la Gran Babilonia

Los colores de la mujer son iguales a los


de la Bestia sobre la que va sentada y
significan lo mismo, y que va descansada
sobre todas “sus verdades”, sobre lo que la ha
hecho “no ser”, sobre lo que ella misma se
hizo: Ramera, sentada sobre la otra Bestia.
De la copa de oro dice el Señor: "Yo soy
ese oro". Y es el ofrecimiento que ella hace a
Dios. Pero dentro de esa copa ella pone todas
las abominaciones y las impurezas de su
prostitución: La Verdad prostituida por todo lo
que ha añadido desde sus razonamientos
humanos que la ha llevado a mezclar la
Verdad con sus ideas y leyes.
La Iglesia busca hacer como Dios
quiere. Y Dios le ha dado, y le da, todo para
que así haga; pero ella no ha visto el mal de la
Ramera y todos en ella hacen lo que otros
antes en ella hicieron desde sus propios
criterios.
No olvidemos que la mujer va sentada
sobre la Bestia, y que la Bestia es el pecado
habitando en el hombre (como se dijo al
principio del capítulo XIII en el libro “La
Verdad del Apocalipsis”). Pero nada de esto
está oculto. Muchos desde fuera lo pueden
ver, por esto en lo más visible, en su frente, lo
lleva escrito:
Y en su frente un nombre escrito - un
misterio-: “La Gran Babilonia, la madre de las
56 La Verdad del Apocalipsis

rameras y de las abominaciones de la tierra”


(Ap.17, 5)
Las iglesias son iglesias si viven en lo
que Dios ha hecho que en ellas sea, pero si no
viven en ello están confundidas, están
adulterando la Verdad, por ello se les llama
“rameras”. También en otras religiones se
interpone entre Dios y sus hijos lo que ellas
mismas han añadido, lo que sus dirigentes han
creído y entendido como válido o bueno. Por
esto aquí se dice que la “Gran Babilonia” es la
madre de las rameras. Y Dios llama a cada
uno para que así, vuelva a vivir, a ser sólo en
lo que Dios hace, en lo que Dios dice que se
haga (Jn.15,14).
Y vi que la mujer se embriagaba con
la sangre de los santos y con la sangre
de los mártires de Jesús. Y me asombré
grandemente al verla; pero el ángel me dijo:
“¿Por qué te asombras? Voy a explicarte el
misterio de la mujer y de la Bestia que la
lleva, la que tiene siete cabezas y diez
cuernos” (Ap.17, 6-7).
Ella, “la célebre Ramera”, como se le
llama en este capítulo, se apropia de lo que
han vivido los santos y los mártires de Jesús,
(reconocidos) como mérito propio para hacer
que todos crean en ella y en “sus verdades”,
pues lo exhibe como credencial para que los
demás crean en ella. Pero santos y mártires
son los que han buscado desde su corazón, y
57 Cayó la Gran Babilonia

han vivido el encuentro personal en Dios y la


entrega total en Jesús, en nuestro Señor
Jesucristo, en fidelidad, porque Él ha hecho
que así haya sido. Sólo es obra de Dios, no
mérito de hombres o instituciones. En los
siguientes capítulos se sigue confirmando a
través de los signos que se siguen revelando,
lo que hasta aquí se ha ido descubriendo
acerca de la célebre “Ramera”, esta mujer
sentada sobre una Bestia color escarlata...
Veamos primero otra llamada de Amor
de este mensaje para que todos busquen la
Verdad, y para que llevemos la Verdad a los
demás.

Llamada de Amor
(Es el Momento de Ver)
“Volved los ojos y mirad. Volved los ojos
y ved. Volved los ojos y haced que viva la Luz
en cada uno de vosotros, porque es esa la
Verdad. Es esa la Verdad. Es esa la Verdad. Y
así que veis, así hacéis que la Verdad en
vosotros sea. Yo que os he dado, así, hijos
míos, Yo os doy esta palabra. Esta palabra os
doy: haced que la Verdad sea.
Buscad. Buscad. Buscad. Yo os doy
cuanto vosotros habéis de recibir, Yo os doy
cuanto vosotros así habréis de vivir siendo en
el Amor, y Yo os doy todo aquello que vosotros
vengáis buscando; porque Yo que vivo, os
58 La Verdad del Apocalipsis

amo. Yo que vivo, os amo, hijos míos. Yo os


amo. Y así que os amo, hijos míos; sabed que
Yo que os amo, así os doy.
Llenaos del Amor. Llenaos de Mí.
Llenaos de Mí. Venid, hijos del Amor; venid,
hijos de la Verdad; venid, hijos, y habréis de
vivir, y habréis de ser, y habréis, hijos míos,
de llegar. Y habréis de venir si llenáis
vuestras vidas de Amor; si llenáis vuestras
vidas de todo aquello que Yo os doy.
“Todo ha sido. Todo ha sido. Todo ha
sido. Estáis en el momento en que habréis de
hacer. Estáis en el momento en que habréis de
hacer. Estáis en el momento en que habréis
de hacer. Y hacedlo, porque vosotros sois los
hijos que habréis de llegar; porque Yo os
amo; porque así Yo os hablo; porque Yo así
tanto os he dado. Y os hablo porque Yo así os
doy esta Verdad a la que vosotros habréis de
hacer que sea, para todo aquél que a vosotros
llegue. Y serán todos aquéllos los que un día
habrán de hacer que sobre la tierra viva el
Amor.
Y no habrá más. Y no habrá más. Y no
habrá más. Sólo vendréis todos los que
hayáis hecho que la Palabra que Yo os doy,
sea en vuestras vidas. Ya veis que os aviso. Ya
veis, hijos de Dios, que Yo os aviso. Vendréis y
haréis que otros también vengan porque ya
es el momento en que todos habréis de venir.
59 Cayó la Gran Babilonia

Y aquéllos que hayan oído, y aquéllos


que así hayan escuchado, y aquéllos que así
hayan vivido, y aquéllos que así hayan hecho
que la Verdad sea, serán los que vivan.
Y este tiempo que ya os he dado, es el
tiempo en el que muchos ya no vendrán. Y ese
tiempo que Yo os he dado, es el tiempo por el
que vosotros ya habréis de ser.
Sólo viviréis porque habréis llegado
siendo en el Amor y habréis hecho que el
Amor que en vosotros es, sea en todo aquél al
que vosotros podéis hacer que así sea, para
bien de todos los hijos que hoy ya tenéis.
Porque muchos ya no vivirán, muchos ya no
vivirán, muchos ya no vivirán.
Venid y aclamad la gloria de Dios,
porque es el momento en que vosotros estáis
siendo avisados, porque es el momento en el
que muchos ya no serán. Y es el momento que
Yo os he dado para que esto que hoy recibís,
llegue a cuantos vosotros podéis hacer que así
sea. Y esta Verdad que hoy conocéis, es la que
habréis de dar a todos aquéllos que a vosotros
llegan”.

Trayectoria del Caminar de la Ramera


La Bestia que has visto, era y ya no es;
y va a subir del abismo pero camina hacia su
destrucción. Los habitantes de la tierra, cuyo
nombre no fue inscrito desde la creación del
60 La Verdad del Apocalipsis

mundo en el libro de la Vida, se maravillarán


al ver que la Bestia era y ya no es pero que
reaparecerá (Ap.17, 8).
Para entender esto mejor, vayamos a
esta frase del principio del Apocalipsis que
hace referencia a Cristo: "Aquél que Es, que
Era y que va a venir" (Ap. 1,4).
Dios Es, y cada uno que vive en Él, es.
Como Dios es fiel a sí mismo, inmutable y
eterno, Él Es y Era, y siempre Es. Pero
nosotros no. Cada uno de nosotros es, si vive
en Dios. Y cuando no vivía en Dios “no era”.
Así ha pasado con lo que aquí se llama la otra
Bestia, la “Ramera”:
1) Antes era. Antes en su origen la
Iglesia vivía en Dios. Era la Iglesia de Cristo.
Había nacido de la Verdad, de la Vida en Dios.
Sus raíces fueron el Evangelio, los apóstoles,
la primitiva iglesia cristiana. Entonces, era.
2) Y ya no es, porque a través de los
tiempos se fue mezclando en ella la Verdad,
con “verdades” de los hombres, sutilmente
engañados por la otra Bestia. Eso la hizo
confundirse con la “Ramera”. Y ya no es. No es
la que Era.
3) Y va a surgir del abismo, porque
aquella que se convirtió en Bestia a través de
sus propios proyectos en el caminar de los
tiempos, hoy ha visto la Luz. En los últimos
años ha recibido una fuerte iluminación del
61 Cayó la Gran Babilonia

Espíritu Santo que la impulsa a surgir del


abismo. Ha iniciado una apertura.
Así es que dejará su confusión y vivirá
en la Luz, en la Verdad. Y al hacerse en ella
completamente la Verdad, se habrá destruido
la Ramera. Por esto se dice: camina hacia su
destrucción. No está destruida totalmente,
sino que va camino de ello.
Porque no todos los que en ella están lo
entienden, y hay división por este
acontecimiento entre todos aquéllos que no
ven esta verdad. Habrá lucha (la liderada por
“los diez reyes” de los versículos doce al
diecisiete). Y la otra Bestia actuará y la
“Ramera” reaparecerá, de lo que se alegrarán
los que no viven en Dios:
4) Los habitantes de la tierra que no
están inscritos en el libro de la Vida, se
maravillarán al ver que la Bestia era y ya no
es, pero que reaparecerá.
Es esto a lo que se refiere cuando se
dice que la Bestia que surge del abismo
“matará a los profetas cuando hayan terminado
de dar su testimonio”. Ella los acallará en ese
momento en que reaparezca (Ap.11,7-11).
Pero la reaparición de la Ramera será por poco
tiempo, pues los profetas se levantarán de
nuevo, impulsados por un “aliento del cielo”.
Se cumplirá la destrucción total de ella.
62 La Verdad del Apocalipsis

Los planes de Dios se cumplen. Se


habrá hecho para siempre la Luz en ella. La
Iglesia quedará libre, será completamente Luz
en medio del mundo con el poder y la fuerza
del Espíritu Santo. Dios es grande y poderoso.
Dios ama y atrae a sus hijos con infinito Amor.
Habrá gran alegría en el cielo (Ap.19, 1ss).
Y Dios, sumamente paciente y
misericordioso, sigue iluminándonos y
revelando más signos del Apocalipsis para que
nos aseguremos de que viene realmente de Él,
cuanto Él aquí nos está haciendo ver.

Profecías Numéricas
que Identifican a la “Ramera”
Aquí es donde se requiere inteligencia,
tener sabiduría. Las siete cabezas son las siete
colinas sobre las que se asienta la mujer
(Ap.17, 9).

Sabiduría es vivir en la Verdad que Dios


nos ha dado, en la Verdad del Evangelio
sellado con la sangre preciosísima de Jesús.
Sabiduría es diferenciar lo que viene de Dios y
lo que no viene Dios, la Verdad de Dios y las
verdades de los hombres (aún cuando éstas
sean muy bien intencionadas). Sabiduría es
preguntarnos a quién estamos siguiendo, es
optar por seguir a Cristo que es el único
Camino de la salvación, y a nadie más.
63 Cayó la Gran Babilonia

Las siete colinas sobre las que se


asienta la mujer, aunque en lo natural sean
también las siete colinas de Roma, simbolizan
a los siete reyes que se nombraron ya en el
versículo tres: (las siete cabezas y los diez
cuernos que tenía la Bestia). Todo lo que
podamos percibir desde nuestros sentidos, lo
ha puesto Dios para que podamos conocer y
acercarnos a la visión espiritual, preludio de
una Vida nueva, de la gloria que Dios nos
tiene preparada. Las siete colinas, los siete
reyes, es lo que se explica a continuación.

Son también siete reyes: cinco han


caído, Uno Es, y el otro no ha llegado aún. Y
cuando llegue, habrá de durar poco tiempo
(Ap.17, 10).
De estos siete reyes se dice que:
Cinco han caído. Ésta es la jerarquía
eclesial que simboliza las estructuras,
construcciones y organizaciones hechas por los
hombres también en las demás iglesias. Y con
este fin, señala a éstos:
1) Papas
2) Cardenales
3) Arzobispos
4) Obispos
5) Sacerdotes
6) Uno Es. Se refiere a Dios, que
siempre ha estado en medio de ella. El apóstol
64 La Verdad del Apocalipsis

Juan vio “Uno sentado en el Trono” (Ap.1,2).


(En la explicación del versículo once se verá
más claro esto).
7) Y el otro no ha llegado aún. Quiere
decir que cuando se haya hecho la Luz y
hayan caído las construcciones que sostienen
sus verdades, que se fueron suscitando a
través de los tiempos, se tratará de que
alguien sirva de moderador, como referencia
para guiar el cambio en el momento crucial.
Pero cuando llegue habrá de durar poco
tiempo. (Es lo que está predicho, lo ha dicho el
Señor). Al hacerse la Luz desaparecen las
tinieblas. Y toma las riendas de su pueblo, de
su Iglesia, Cristo, el Único Pastor. Él reúne a la
“Nueva Jerusalén”.
Aunque además de estos cinco que han
caído, haya también diáconos, aquí no están
nombrados entre los que caen. Es la misión
que ha de continuar, ya que está al servicio de
la Iglesia y no ejerce autoridad, pues nadie ha
de ser llamado Padre, ni Maestro, ni Director
nuestro, sino Dios, porque todos nosotros
somos hermanos (Mt.23,8-11). Esto se nos
dice en los evangelios. Y es lo que Jesús
vuelve a decir cuando contemplando el templo
predice que llegaría un día en el que no
quedará piedra sobre piedra que no sea
derribada (Lc.21,6). Esto se refiere a que en
su Iglesia ningún hombre dominará ni estará
ya sobre otro hombre, sino que aquél que en
65 Cayó la Gran Babilonia

verdad sea templo, será completamente libre,


será una piedra viva.
La Iglesia que Dios nos está reclamando
es la Iglesia en la que todos somos hermanos
y nuestro Señor Jesucristo el único Pastor
(Jn.10,16), el único sacerdote, como así se
explica ampliamente varias veces a través de
la carta a los hebreos (Hb.5,6). Él quiere que
seamos uno en Él (Jn.17,21-23), como
profetizó aquél sumo sacerdote cuando dijo
que Jesús había venido a reunir en uno, a
todos los hijos de Dios (Jn.11,52).
Todavía quedan más datos sobre la
clave de esta profecía numérica que se nos ha
revelado:
Y la Bestia, que era y ya no es, hace el
octavo, pero es uno de los siete; y camina
hacia su destrucción (Ap.17, 11).

8) ¿Por qué se dice que hace el octavo


pero es uno de los siete? Porque el Uno Es,
Cristo, no está dentro de esta escala humana.
Él está por encima de todo y de todos. Pero a
pesar de los errores que se han dado en las
iglesias por la influencia de la “Ramera”,
siempre Dios ha estado ahí y ha derramado su
inmensa Luz para que muchos puedan ver la
Verdad y salvarse. Por esto, porque Dios no
pertenece a esta escala humana, ésta que
hace el octavo, es uno de los siete. Después
66 La Verdad del Apocalipsis

de aclarados estos signos, se distingue mejor


que sean siete reyes:
1) Papas
2) Cardenales
3) Arzobispos
4) Obispos
5) Sacerdotes
6) El que no ha llegado aún, y que
habrá de durar poco tiempo (el
moderador del cambio).
7) La Bestia que surge del abismo. La
parte de ella que no ve su caída
como obra del Señor y querrá
resurgirla.
Este es el tiempo que señala el versículo
ocho sobre la Bestia que era y ya no es pero
que reaparecerá. Es “la Bestia que surge del
abismo”. Por eso se dice aquí que camina
hacia su destrucción, porque no estará aún
destruida sino que una parte de ella lucha por
perpetuarse. Al fin, desaparecerán “sus
verdades”. Y quedará la Iglesia de Dios, el
pueblo de Dios, como Él quiere.
Veremos que la destrucción de la
“Ramera” no será tan fácil. Muchos seguirán
aferrados a su pasado, y lucharán por resurgir
a la Ramera para que reaparezca, como se
dijo también en el versículo ocho. Ahora se
aclara que en esta lucha por resurgirla estarán
liderados por los diez reyes, los diez cuernos
de esta visión de la otra Bestia, que el ángel
67 Cayó la Gran Babilonia

sigue detallando y que se explica a


continuación.
68 La Verdad del Apocalipsis

Lucha por Resurgir


a la Ramera
Los diez cuernos que has visto son diez
reyes que no han recibido aún el Reino; pero
recibirán con la Bestia la potestad real, sólo
por una hora. Están todos de acuerdo en
entregar a la Bestia el poder y la potestad que
ellos tienen (Ap.17,12-13).

Cuando se haga la Luz en estos diez


reyes, ellos recibirán el Reino. Pero aquí se
dice que aún están entregados en mantener
las verdades de la “Ramera”. Y Dios les
permite que ejerzan con la Bestia la potestad
real, sólo por una hora. Es algo así como lo
que Jesús dijo cuando lo prendieron: “ha
llegado vuestra hora y la potestad de las
tinieblas” (Lc.22,53).
(Como se dirá en los versículos 16 y 17,
en ese empeño verán la Luz).
Pero al principio, su obcecación por
defender las “verdades” de la “Ramera” no les
permite ver la Verdad que Dios ha anunciado
(y que se habrá cumplido al hacer caer
aquéllas). Por ello estos diez reyes van a usar
todos los medios a su alcance para resurgirla,
llegando en este empeño incluso a luchar en
contra del Cordero:
69 Cayó la Gran Babilonia

Éstos harán la guerra al Cordero, pero


el Cordero como es el Señor de señores y Rey
de reyes, los vencerá en unión de los suyos,
los llamados y elegidos y fieles (Ap.17,14).

Sus convicciones tan arraigadas, les


lleva a defender sus verdades y a luchar por
ellas incluso en contra de la Verdad del
Evangelio, en contra del Cordero: "Él es la
puerta de las ovejas” (Jn.10,14ss). Nadie
más. Nada más. Dios revelando el Apocalipsis,
sólo quiere que su Luz les alcance y rectifiquen
sus propios planes, pues sólo ven sus
tradiciones (Mt.15,6).
Pero Dios está tratando con todo su
pueblo, con cada uno, y hay una gran
avalancha de conversiones y de testigos vivos
de la Verdad, para gloria de Dios. Es ese el
momento: cuando los llamados y fieles y
elegidos dan testimonio de la Verdad, y es el
triunfo del Cordero, porque es Dios el que así
lo hace.
Llamados son los convertidos, los que
acaban de responder a la llamada de Dios;
fieles, los llamados que han permanecido en
Dios, y los elegidos los que reciben una misión
de Dios para ser en medio de todos testigos
vivos del Evangelio, instrumentos de la misión
por los cuales muchos pueden conocer la
Verdad y salvarse.
70 La Verdad del Apocalipsis

Así, y con el poder del Espíritu Santo,


un nuevo Pentecostés se ha ido despertando
como preludio de ese final glorioso en el que
habrá un solo rebaño y un solo Pastor
(Jn.10,16). Las palabras de Jesús siempre se
cumplen, y muchos pueden atestiguar ya hoy
que Jesús vive, que el Reino de Dios está aquí,
que se vive la presencia, la experiencia del
Espíritu Santo, que siempre ha estado. Pero
hoy hay un pueblo numeroso que se ha
abierto a Él, por la maravillosa misericordia de
Dios.
En toda lucha Dios gana, el Cordero es
el vencedor. Él vino a rescatarnos. A rescatar
también a todos los que se dejaron llevar por
la confusión de la “Ramera”. (Quiero hacer
destacar siempre que aunque la Iglesia y la
“Ramera” aparecen a veces como un todo,
como lo mismo, cada vez que se le nombra,
distingamos la diferencia para poder entender
lo que el Señor quiere hacernos ver). Así ha
hecho la “Ramera”:

Me dijo además: “Las aguas que has


visto, donde está sentada la Ramera, son
pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas”
(Ap.17, 15).

Las aguas, como ya hemos visto,


representan el estado de la Vida en Dios aquí,
la vida de los que viven en Dios. Nos dice el
71 Cayó la Gran Babilonia

Señor hoy que en las iglesias han


mezclado las aguas contaminándolas con “sus
verdades”, las verdades de la “Ramera”, y que
esas aguas no nos purifican. Y de ellas hemos
bebido, de todo lo que nos ha dado: Está
sentada, descansada, segura de sí misma,
porque ejerce su dominio sobre todos éstos:
Las muchedumbres, todos los que la
siguen.
Pueblos, son todos, (aunque no estén
en religiones cristianas) porque es conocida por
todos. Influye en otros pueblos, que ven desde
lejos la imagen de la “Ramera”.
Naciones, son las religiones. Aquí se
refiere a aquéllas a las que ella ha servido de
referente, para imponer verdades desde el
razonamiento, verdades humanas que alejan a
muchos de Dios (Mt.15,9).
Lengua es un don que Dios nos ha
concedido para comunicarnos con Él y
nuestros hermanos, y que Dios usa para
llamar, para advertir a su pueblo; pero ella se
hace que está por encima de toda lengua
porque todos han de decir lo que ella dice.
Sólo escucha a los adoctrinados por ella. El
que vea la Verdad que en Dios Es, ya no
pertenecerá a ella. Es lo que sucederá incluso
con estos diez reyes, estos diez cuernos:
72 La Verdad del Apocalipsis

Y los diez cuernos que has visto y la


Bestia van a aborrecer a la "Ramera”; la
dejarán sola y desnuda, comerán sus carnes y
la consumirán por el fuego; (Ap.17,16).
Comer es tener comunión. Jesús dijo:
“El que come mi carne y bebe mi sangre tiene
Vida en Mí y Yo vivo en él” (Jn.6,56). Pero
aquí la comunión es otra: el comer con las
verdades de la “Ramera”. Estos diez reyes
lucharán por ella para resurgirla. Mas, en esa
comunión, al profundizar en ella,
desentrañarán “sus verdades”. Entonces, todo
de ella quedará al descubierto: la dejarán sola
y desnuda cuando vean la realidad de “sus
verdades” (porque Dios les hace ver)
quemarán todo de ella por el fuego del Amor,
que es Luz que los ilumina.
Así se hará la Verdad en ellos. Se dice:
aborrecerán a la “Ramera”. Igual la aborrecerá
la Bestia al ver que se hace la Luz. Huirá de
ella. Es que no puede haber comunión entre la
Luz y las tinieblas, entre Cristo y la Bestia.
(Esto se confirma también en el capítulo
XVIII cuando el ángel levanta en alto “una
gran piedra como una rueda de molino” para
que sea vista por todos, y luego la arroja al
mar para que no aparezca ya más).
Y quedarán solos sus planes humanos
como parte de un pasado. Porque el fuego del
Amor que llega a ellos hace que se cumpla el
73 Cayó la Gran Babilonia

plan de Dios. Pero primero se dará ese


acuerdo entre todos ellos:
Porque Dios les ha inspirado la
resolución de ejecutar su propio plan, y de
ponerse de acuerdo en entregar la soberanía
que tienen a la Bestia hasta que se cumplan
las palabras de Dios. (Ap.17,17).
Estas palabras son semejantes a las que
hablan de cuando el Señor endureció el
corazón del Faraón para que no dejara salir a
los israelitas de Egipto, hasta el momento en
que el pueblo de Dios estuvo preparado y Dios
lo decidió (Ex.7,3-4). (Quizás el pueblo
necesitaba ver de una forma más palpable la
intervención de Dios a través de aquellas
plagas, y ellos habrían de aprender a dejarse
guiar por el Señor, confiar en su brazo fuerte y
su mano poderosa).
Aquí, en esta comunión con la Bestia, va
a salir a la vista de todos lo que hay dentro de
las iglesias que no ha sido dado por Dios.
Quedará entonces libertado el pueblo de Dios
de otro dominio de carácter terrenal, para
dejar paso a un pueblo dirigido plenamente
por Dios, pues será el Cordero, con el Espíritu
Santo, el que lleva a cada uno a la Verdad
completa (Jn.16,13). Ellos son “los Dos
Testigos” de la sexta trompeta que ya está
sonando.
74 La Verdad del Apocalipsis

(Se ratifica de nuevo al final de este


capítulo la identidad de la “Ramera”):

Y la mujer que has visto es la Gran


Ciudad, la que tiene la soberanía sobre los
reyes de la tierra (Ap.17,18).

Soberanía es dominio, autoridad y


poder. Eso es lo que ha hecho la Ramera en
La Gran Ciudad, la Gran Babilonia, sobre todos
los que formaban parte de ella. Era la que
dominaba sobre todos aquéllos que buscando
a Dios, se habían ido entregando
incondicionalmente a su obediencia, bajo su
dominio.
75 Cayó la Gran Babilonia
76 La Verdad del Apocalipsis

Se Hace la Luz
en la Gran
Babilonia
77 Cayó la Gran Babilonia

Se Hace la Luz en la Gran Babilonia


Después de esto, vi bajar del cielo a
otro ángel, que tenía gran poder, y la tierra
quedó iluminada con su resplandor (Ap.18, 1).

El gran poder que tiene el ángel es la


Luz de Dios que ilumina no solo a muchos,
sino a todos, pues toda la tierra quedó
iluminada. Ya todos entenderán en verdad lo
que es la Iglesia de Dios, que no podrá nunca
ser destruida (Mt.16,18).
Las verdades que habían sustentado a
la Gran Babilonia, porque ella así las había
proyectado y así las había dado, ya no se
sostienen. Y la gente va viendo la Verdad de
Dios, que nos llama a que lo busquemos a Él
en nuestro corazón, porque ahí Él vive. Dios
siempre ha elegido y elige al que ha de ser
instrumento de la Verdad en medio de su
pueblo, porque ningún hombre posee la
Verdad.
Esta Luz poderosa hace caer a la Gran
Babilonia. Entonces todos en general (la
tierra) vuelven directamente sus ojos a Dios.
En las religiones entenderán que lo único que
puede ayudar a los hermanos es guiar a cada
uno a su aposento ((Mat.6,6) para que busque
directamente a Dios, y sea Él su Maestro,
Cristo, que lo salva. Ésa es la tierra que quedó
iluminada con su resplandor. Ya estaba
78 La Verdad del Apocalipsis

escrito, y hoy se nos revela el profundo


sentido de esta verdad que proclama el ángel
a continuación:
Gritó con potente voz diciendo: “¡Cayó,
cayó la Gran Babilonia! Se ha convertido en
morada de demonios, en guarida de toda clase
de espíritus inmundos, en guarida de toda
clase de aves inmundas y detestables…
(Ap.18, 2).
Es la Luz que trae el ángel lo que hace
que toda la tierra vea y que caiga la obra de la
“Ramera”, la Gran Babilonia. No es el
enemigo, sino la Luz de Dios que toca los
corazones. Todos ven claro el Camino que nos
lleva a la salvación.
¡Cayó, Cayó la Gran Babilonia! La
corrupción llegará a tanto antes de su caída
definitiva que se dice:
Se ha convertido en morada de
demonios, en guarida de toda clase de
espíritus inmundos, en guarida de toda clase
de aves inmundas y detestables.

La lucha sin limitación de aquéllos que


no ven, y que los hace pecar más aún, y no se
dan cuenta de que la caída de la “Ramera”, de
“sus verdades” es obra de Dios, que no ven
que es la Luz la que ha iluminado las
tinieblas.
Y ahí se unen a ella “todos los que no
están inscritos en el libro de la Vida”
79 Cayó la Gran Babilonia

(Ap.17,14), los guiados por intereses humanos


y toda clase de espíritus inmundos. Muchos
corrompidos, corruptos e inmorales, que son
las aves detestables. Será el momento de
mayor corrupción aquél en el que la “Ramera”
reaparecerá. Nos lo recuerda la profecía de
Malaquías (Mlq.2,1ss).
Esta situación coincide con la lucha que
lideran “los diez reyes”, que en su obstinación
van incluso en contra del Cordero. Pero como
se dijo entonces: “El Cordero como es Señor
de señores y Rey de reyes los vencerá en
unión de los suyos, los llamados y elegidos y
fieles”. Ahora este versículo lo está verificando
(Ap.17,8).
Porque del vino de sus prostituciones
han bebido todas las naciones, y los reyes de
la tierra han fornicado con ella, y los
mercaderes de la tierra se han enriquecido,
con su lujo desenfrenado” (Ap.18,3).

Modificar, interpretar o cambiar la


pureza de la Verdad, el Amor y la Vida que
Cristo vino a darnos por lo que ella ha ido
añadiendo y comiendo, es la gran prostitución.
Jesús dijo: "El cielo y la tierra pasarán, pero
mis palabras no pasarán" (Lc.21, 33).
Los mercaderes de los que se habla aquí
lo son en sentido espiritual, aunque en la
realidad natural también se ven reflejadas sus
80 La Verdad del Apocalipsis

riquezas, su lujo, que ven todos los demás.


Todo ello no es lo que Dios quiere para su
amado pueblo, y llama a todos a que salgan
de ella.

Salid de Ella Pueblo Mío


Luego oí otra voz que decía desde el
cielo: “Salid de ella, pueblo mío, no sea que os
hagáis cómplices de sus pecados y os alcancen
sus plagas. Porque sus pecados se han
amontonado hasta el cielo y Dios se ha
acordado de sus iniquidades” (Ap.18, 4-5).

El que permanece en la "Ramera" se


hace cómplice de sus pecados. Por ello Dios
nos dice que salgamos de ella. No de la
Iglesia. (En el “Significado de la Otra Bestia”
se habla de la diferencia entre Iglesia y
“Ramera”). Las iglesias como comunidades de
cristianos, siempre continuarán. Todas ellas
componen la Iglesia en Cristo. El mismo Jesús
se rodeó de discípulos. Y también, tanto Él
como luego los apóstoles, iban los sábados al
templo para llevar Luz a los que estaban en
sus errores. Si se entendiera aquí que hay que
dejar la Iglesia, sería un grave engaño del
maligno. Solo en Cristo está la salvación.
Dios siempre es Amor y nos da su
Verdad. Hay una llamada de Amor al pueblo
81 Cayó la Gran Babilonia

de Dios: que deje para siempre de ser


en la "Ramera" porque todo el que

permanezca en ella, es cómplice y recibe lo


mismo que ella recibe: su perdición, sus
plagas (Ap.16,2).
Muchos verán la Verdad porque vuelven
sus ojos a Dios y ven al Dios Vivo, viven la
gracia de estar en comunión con Él. La “Luz
poderosa de este ángel que ilumina toda la
tierra”, cumple así su cometido (Ap.18,1).

Dadle como ella ha dado, dobladle la


medida conforme a sus obras, en la copa que
ella preparó preparadle el doble, en proporción
a su jactancia y a su lujo dadle tormentos y
llantos (Ap.18, 6).

Al ejecutarse la justicia de Dios, recibe


el doble: sufrirá por sus propios pecados pero
además por todos aquéllos que se perdieron
por su causa. Ahora recibe tormentos y
llantos, lo que no había esperado nunca,
descansada en su propia seguridad, en creerse
poseedora de la Verdad. El Señor nos dice que
escrito estaba, desde la visión que tuvo el
evangelista que escribió el Apocalipsis, y que
ella no había entendido aún que se trataba de
ella misma.
82 La Verdad del Apocalipsis

El lujo que ostenta es creerse con esa


riqueza espiritual. Y de ello hace ostentación,
como los satisfechos de la iglesia de Laodicea
(Ap. 3,14-22). Aquí nos dice el Señor cómo
paseaba delante de todos sus lujos materiales,
delante de los que carecen de lo más
necesario, y que sus pecados eran vistos por
todos ellos, pero que ninguno los denunciaba.
Todos acataban todo lo que venía de ella. Y a
los de fuera o no les importaba, o callaban
porque les era favorable a sus conveniencias.
Así que todos ellos vivían en complicidad y ella
se sentía segura:

Pues dice en su corazón: Estoy sentada


como reina, y no soy viuda y no he de conocer
el llanto (Ap. 18,7).

Como reina, porque dominaba sobre


todos, sentada sobre la Bestia descrita en el
capítulo XVII. Y decía de sí misma: no soy
viuda porque se creía la esposa del Cordero.
Siendo así en verdad, nunca sería viuda. Pero
el Señor nos ha hecho ver en todos estos
signos que no ha sido en Él, porque había
prostituido la Verdad y la verdadera Vida en
Dios, y su propia confusión la ha llevado a su
final. Un final rápido y doloroso:

Por eso, en un solo día llegarán sus


plagas: peste, llanto y hambre, y será
83 Cayó la Gran Babilonia

consumida por el fuego. Porque poderoso es el


Señor Dios que la ha condenado (Ap.18, 8).

El llanto por no ser ya; ha visto que es viuda,


que no es la esposa del Cordero. El hambre de
Amor porque se siente vacía, envuelta en su
propia confusión pues al hacerse la Luz, ya se
ve por todos abandonada.
La peste es el hedor de todos sus
pecados.
Todo eso que recibe es lo que la
consume, y ya deja de ser para siempre. Es la
Luz poderosa del ángel que iluminó toda la
tierra, como se anunció al principio de este
capítulo.
Sigue una llamada maravillosa de Amor
a los que se han dado cuenta de que el
Camino no es en la "Ramera," y en este día se
han salvado y Dios los abraza.

Llamada de Amor a los que Han


Dejado a la Ramera
“Porque aquélla que en vosotros hizo
que así fuerais, hijos que venís porque habéis
entendido que aquélla "no es," y que vosotros
vivís siendo en Mí. Vosotros, hijos, que habéis
hoy así hecho en vuestras vidas; vosotros,
hijos, que así habéis hecho porque hoy habéis
visto que la Luz en vosotros se ha hecho;
84 La Verdad del Apocalipsis

vosotros, hijos de Dios, que venís y encontráis


que Yo vivo en vosotros; vosotros, hijos míos,
sabed que Yo así os recibo.
Vosotros, hijos de Dios, sabed que Yo os
amo; vosotros, hijos de Dios, sabed que Yo
siempre os espero; sabed, hijos de Dios, que
así os abrazo; sabed, hijos de Dios, que Yo
siempre os estoy buscando para que vengáis a
Mí.
Sabed, hijos de Dios, que vosotros que
así habéis regresado porque os habéis liberado
de aquélla que un día así os hizo; vosotros que
venís porque os habéis liberado de aquélla que
un día os hizo ser en todo lo que ella así había
sido; vosotros, hijos míos, que habéis
entendido que Yo soy en vosotros y que
vosotros sois hijos del Amor que Yo Soy;
vosotros, hijos, sabed que así ya sois en Mí.
Y Yo que así os he esperado, sabed,
hijos míos, que Yo así os hago, porque sois
mis hijos. Sois mis hijos, mis amados hijos,
mis amados hijos. Y sois hijos que estabais
perdidos, y sois hijos que habéis regresado, y
sois hijos que así habéis entendido para llegar
a ser en Mí.
Y Yo hijos, Yo os abrazo. Y Yo hoy,
hijos, os abrazo. Y hoy, hijos, Yo os abrazo. Y
os abrazo con el Amor que en Dios sólo Es.
Porque sabed, hijos, que el Amor que en Dios
Es, es el Amor que aún no podéis ver; pero es
85 Cayó la Gran Babilonia

el Amor que un día viviréis, porque habréis de


ser en Mí, y Yo he de ser siempre en vosotros.
Hoy que habéis vuelto, hijos míos, hoy
que habéis vuelto, sabed que es el día en el

que vosotros os habéis salvado, porque es el


día en el que vosotros, hijos de Dios, habéis
renunciado a ser en aquélla que os hizo ser en
todo lo que "no es". Y hoy que buscáis en Mí,
sabed que en Mí la Vida Es. Y así que habéis
encontrado en Mí, la Vida que Es, sabed, hijos
míos, que Yo os amo. Os amo, hijos míos, os
amo…
Habíais hecho de ella vuestro Padre,
habíais hecho de ella lo que vosotros ya
conocéis. Y ésa que así ha sido, es la que ya
no es. Hijos de Dios, que habéis huido de ella,
hijos de Dios que habéis regresado a la
Verdad, sabed, hijos de Dios, que así Yo os
hablo para que entendáis que aquélla que ya
no es, ha de ser la que para siempre ya deje
de ser en medio de vosotros”.
86 La Verdad del Apocalipsis

Llanto en
Babilonia y
Alegría en el
Cielo
87 Cayó la Gran Babilonia

Llanto por la Caída de Babilonia


la Gran Ciudad
Llorarán, harán duelo por ella los reyes
de la tierra, los que con ella fornicaron y se
dieron al lujo, cuando vean la humareda de
sus llamas; se quedarán a distancia
horrorizados ante su suplicio, y dirán: “¡Ay,
ay, la Gran Ciudad! ¡Babilonia, Ciudad
poderosa, que en una hora ha llegado tu
juicio!” (Ap.18,9-10).

Los reyes de la tierra, son todos los que


habían estado velando “sus verdades” y
dominando con ellas. Aunque el versículo
anterior decía: " Poderoso es el Señor que la
ha condenado", éstos aún no habrán visto esta
caída como obra del Señor: lloran la caída de
la Gran Ciudad, la Gran Babilonia, y como se
dice al comienzo de ella, la imagen de la
Bestia, obra de la otra Bestia, (Ap.13,14-15).
Se mantienen a distancia, es decir, no
hacen nada para que se haga la Verdad, no se
pronuncian, sino que lloran por ella. Ven lo
rápida que ha sido su caída: en una hora. Y
una hora es también lo que se dice que
durará el reino de los diez reyes que recibirán
con la Bestia la potestad real, que sí verán
después la Luz (Ap.17,12). La poderosa Luz
que trae el ángel enviado por el Señor, el
88 La Verdad del Apocalipsis

Todopoderoso, habrá iluminado la tierra para


que se haga la Verdad. Dice aquí el Señor a
través de los mensajes de Amor: “Habéis sido
libertados por el Amor que Yo Soy, y os doy la
Verdad para que viváis en Mí”.

Lloran y se lamentan por ella los


mercaderes de la tierra, porque nadie compra
ya sus cargamentos. Cargamentos de oro y
plata, piedras preciosas y perlas, lino y
púrpura, seda y escarlata, toda clase de
maderas olorosas y toda clase de objetos de
marfil, toda clase de objetos de madera
preciosa, de bronce, de hierro, y de mármol;
cinamomo, amomo, perfumes, mirra, incienso,
vino, trigo, aceite, harina, Bestias de carga,
ovejas, caballos y carros; esclavos y
mercancía humana (Ap.18,11-13).

Los mercaderes lloran y se lamentan


porque el "mercado" de sus valores, ha caído.
El Evangelio dice que nadie puede servir a dos
señores. Pero aquí no se trata sólo de mercado
de dinero. Hay una mezcla de símbolos
espirituales: oro, plata, piedras preciosas y
perlas, con otros símbolos que se refieren al
culto que se daba en ella: mármol, bronce,
madera, marfil…
En este “mercado” había de todo,
porque aunque ellos habían buscado ser en
89 Cayó la Gran Babilonia

Dios, añadieron sus verdades, y tradiciones


que Dios no les había dado, y las habían

enseñado a sus fieles como medios de


santificación. Todo es una mezcla de
diferentes procedencias, como:
Cinamomo, con cuyo fruto se hacían
cuentas de rosario, como símbolo de los rezos;
el amomo, que sirve de medicina pero de
sabor acre, lo que significa los duros sacrificios
para santificarse. Aunque de ambos se
extraiga aceite, estos dos nombres aplicados a
la “Gran Ciudad”, son nuevos en el lenguaje
bíblico, que sí habla repetidas veces del olivo
(Sal.128,3). Todo esto daban a los demás
como verdad, mezclada con el vino, el
aceite, los perfumes... símbolos divinos, y
además:
El trigo que es lo que se le da al tercer
jinete que llega en la condenación, como
respuesta a todos los que han creído comprar
su salvación por sus méritos, su religiosidad,
sus obras, como tratando de hacer a su forma
su alimento (Ap.6,5-6). Lo que nos da Dios y
gratuitamente, es el Pan de la Vida. Todo eso
que la “Ramera” ha interpuesto desde ella ha
generado:
Bestias de carga, signo de las personas
sobrecargadas con “obligaciones” impuestas
por ella, a las que sus “quehaceres” los
90 La Verdad del Apocalipsis

alejaron del encuentro real con Dios y de


dejarse guiar por Él para en cambio ser
guiados por otros (Lc.11,46).
Ovejas, los más humildes que aún en
medio de ella le dieron prioridad a Cristo y
decidieron vivir en Dios desde su encuentro
personal con Él.
Caballos, el caminar de nuestras vidas,
todo aquello sobre lo que nosotros nos vamos
moviendo, viviendo, nuestra vida aquí. Si
miramos los cuatro jinetes del Apocalipsis,
vemos que sólo uno es el que llega vencedor,
y es el jinete del caballo blanco. Pero aquí no
son caballos blancos en los que éstos han
cabalgado. Han cabalgado en las verdades de
la “Ramera”.
Los carros: Ella ha ido intentando llevar
a todos en sus carros. (Sobre lo que ella decía
que habría de dejarse llevar para estar en el
Camino y vivir en Dios y poder así salvarse).
Nada ni nadie puede salvarnos. Cristo se deja
encontrar de quien lo busca y su Santo
Espíritu lo guía en el Camino.
Esclavos, los que sin saber acatan
ciegamente lo que le van ordenando, sin mirar
si realmente les resta la libertad de hijos de
Dios lo que están obedeciendo, o les impide
obedecer realmente a Dios.
Y mercancía humana, los que entraron
a Babilonia, la Gran Ciudad, y no pudieron ser,
ni hacer lo que ellos veían como la voluntad de
91 Cayó la Gran Babilonia

Dios para el caminar de sus vidas. Fueron


llevados como mercancía dentro del mismo
“paquete”, todos.

Y los frutos en sazón que codiciaba tu


alma, se han alejado de ti, y nunca jamás
aparecerán (Ap.18,14).

Codiciaba los frutos, pero ya para ella


no habrá más frutos porque ha caído. Todo lo
que la "Ramera" aspiraba recibir porque se
creía perfecta, es lo que nunca recibirá.
Y se lamentan también por ello:
Los mercaderes de estas cosas, los que
a costa de ella se habían enriquecido, se
quedarán a distancia horrorizados ante su
suplicio, llorando y lamentándose: “¡Ay, ay, la
Gran Ciudad, vestida de lino, púrpura y
escarlata, resplandeciente de oro, piedras
preciosas y perlas, que en una hora ha sido
arruinada tanta riqueza!” (Ap.18,15-16).

Igual que los reyes, los mercaderes se


quedarán a distancia sin hacer nada, ni para
reconocer la Verdad, ni para defender la causa
de la “Gran Ciudad” porque ya es inminente su
caída. Lloran los que habían aportado y
adquirido sus verdades, sus riquezas. Pero la
salvación es una gracia: es gratuita.
92 La Verdad del Apocalipsis

Ellos añoran su pasado. Dice Jesús: “Si


fuerais ciegos no tendríais pecado, pero como
decís: “vemos” vuestro pecado permanece”
(Jn.9,41ss). Grande es lo que el Señor está
haciendo para que se den cuenta y se salven;
pero aún hasta el final llegan muchos sin ver
que ha sido obra de Dios, que vive, que se
manifiesta y hace (Ap.19,20).

Todos los capitanes, oficiales de barco y


los marineros, y cuantos se ocupan en
trabajos del mar se quedaron a distancia y
gritaban al ver la humareda de sus llamas:
“¿Quién como la Gran Ciudad?” Y echando
polvo sobre sus cabezas, gritaban llorando y
lamentándose: “¡Ay, ay, la Gran Ciudad, con
cuya opulencia se enriquecieron cuantos
tenían las naves en el mar; que en una hora
ha sido asolada!” (Ap.18,17-19).

Éstos que han dirigido la “nave” de la


“Ramera”, los capitanes, oficiales de barco, y
todos los que han cooperado en ella, cuantos
se ocupan en trabajos del mar, se quedan a
distancia, mientras también se lamentan. No
han entendido tampoco que la Luz poderosa
de Dios ha iluminado una vez más las
tinieblas. Y como señal de pena y
consternación, arrojan polvo sobre sus
cabezas.
93 Cayó la Gran Babilonia

Pero mientras todos ésos que se han


nombrado en los versículos anteriores, lloran y
se lamentan, en el cielo se alegran, como se
dice a continuación.

Alegría en el Cielo
por la Luz en Babilonia
Desaparición de la Gran Ciudad

Alégrate por ella, cielo, y vosotros, los


santos, los apóstoles y los profetas, porque al
condenarla a ella, Dios ha juzgado vuestra
causa (Ap.18, 20).
Los mártires pedían justicia (Ap.6,10)
cuando el Cordero abría el quinto sello. Ahora
se hace la justicia y se alegran todos.

Un ángel poderoso alzó entonces una


piedra, como una rueda de molino, y la arrojó
al mar diciendo: “Así, de golpe, será arrojada
Babilonia, la Gran Ciudad, y no aparecerá ya
más”… (Ap.18, 21).

El ángel levanta en alto la rueda de


molino símbolo de la “Ramera” para que
primero, antes de su desaparición, sea vista
por todos.
La rueda de molino simboliza el trabajo
continuo, rutinario, que se hacía en ella. (Todo
94 La Verdad del Apocalipsis

lo que se ha explicado ya en este capítulo). Y


una vez que todos la hayan mirado, el ángel la
arroja al mar y por su propio peso ya no
aparecerá más. Será el fin definitivo de
Babilonia, la Gran Ciudad. Y al caer ella, queda
libertada la Iglesia de Dios. Y no se verá más
envuelto con la “Ramera” el fuego del cielo
(del que se habla en la característica nº 5).

Y la música de los citaritas y cantores,


de los flautistas y trompetas, no se oirá más
en ti; artífice de arte alguno no se oirá más en
ti; la voz de la rueda de molino no se oirá más
en ti (Ap.18, 22).

Música es la armonía de la vida interior


que fluye de la unión mística con Dios, la
constante alabanza y adoración; es la Vida en
la entrega e interrelación más pura con Dios,
la Vida en el Amor. Ella interceptó esa libertad.
Y la voz de la rueda de molino es la
continua repetición del “trabajo” que habría de
hacerse según ella, para salvarse. La voz que
ya no se oirá más en ella que habrá
desaparecido.
La luz de la lámpara no lucirá más en ti;
la voz del novio y de la novia no se oirá más
en ti. Porque tus mercaderes eran los
magnates de la tierra, porque con tus
hechicerías se extraviaron todas las
naciones... (Ap.18, 23).
95 Cayó la Gran Babilonia

Cada uno puede ser lámpara, si vive en


Dios, ser instrumento de la Luz de Dios, de la
Palabra, para que llegue a otros. La "Ramera",
no podrá lucir ya como lámpara, como
instrumento de la Palabra. La que se había

llamado la novia, no es la novia. Dios llama a


eso abominación porque la novia del Cordero
no puede ser “Ramera”. Ella había adulterado
la Verdad que Dios había dado a su Iglesia, y
apartó con ello a muchos de la Vida que Jesús
nos dejó como modelo para la salvación, lo
que hizo a muchos perderse.

Sus hechicerías, significa todo aquello


que ella había hecho y que nos había seducido
para verla como verdadera, grande, perfecta,
modelo.
Esas hechicerías también extraviaron a
todas las naciones, a todas aquéllas religiones,
que la imitaron he hicieron que sus seguidores
fueran también igualmente guiados bajo la
autoridad y criterios humanos, acatando éstos
incondicionalmente su dirección, y que muchos
conformándose con ello, no buscaran en el
Amor la obediencia directa a Dios a través de
la búsqueda de la Verdad en su interior, a la
Luz de la Palabra, para así ser guiados por el
Espíritu Santo y servir a Dios por encima de
96 La Verdad del Apocalipsis

todo. Sus hechicerías trajeron consecuencias


horribles:
Y en ella fue hallada la sangre de los
profetas y de los santos y de todos los
degollados de la tierra (Ap.18, 24).

La sangre de los profetas y de los


mártires, los verdaderos mártires
(reconocidos) es de lo que ella alardeaba y
presentaba como si fuera de su propiedad, con
lo que se sentía segura y descansada. Era “la
mujer vestida de escarlata, sentada sobre una
Bestia”… (Ap.17,6-7).
Pero aquí ya no se nombra a los
mártires, sino que se dice, la sangre de los
profetas y de los santos, porque aquéllos a los
que Dios ha hablado para proclamar la Verdad
a su pueblo, ella los había anulado, acallado
su voz; la voz con la que el Señor ha querido
tantas veces guiar a su pueblo. Y muchos han
sido santos en su misión a pesar de no ser
aceptados por ella, sin embargo otros no. Y es
de lo que en la quinta trompeta se habla. Son
los profetas que callan. Se dice textualmente:
“Cuando hayan terminado de dar testimonio,
la Bestia que surge del abismo les hará la
guerra, los vencerá y los matará” (Ap.11,7).
Esto está profetizando que habrá aún
lucha, y alertando a los profetas de Dios para
que no callen en esta hora difícil en que
reaparecerá la “Ramera”.
97 Cayó la Gran Babilonia

Y todos los degollados son los que


buscando a Dios, y tratando de entregar más
su vida a Él, se entregaron a ella. Y entonces
ella frenó, estranguló en ellos esa Vida en Dios.

El capítulo siguiente nos dice que habrá


cantos de aleluya en el cielo porque Dios ha
juzgado a la Gran Ramera.

Aleluyas en el Cielo por el Juicio de


la Gran Ramera
Después oí en el cielo como un gran
ruido de muchedumbre inmensa que decía:
“¡Aleluya! La salvación y la gloria y el poder
son de nuestro Dios, porque sus juicios son
verdaderos y justos; porque ha juzgado a la
Gran Ramera que corrompía la tierra con su
prostitución, y ha vengado en ella la sangre de
sus siervos”. Y por segunda vez dijeron:
“¡Aleluya! La humareda de la Ramera se eleva
por los siglos de los siglos” (Ap.19, 1-3).

Hay alabanza en el cielo porque hoy la


Verdad se ha hecho en medio de nosotros. La
Verdad de que Dios ha de ser nuestro único
guía, nuestro único Pastor, nuestro único
Maestro, nuestro único Director, nuestro único
Padre, y no podrá ya más confundir la
98 La Verdad del Apocalipsis

Ramera, que ya habrá desaparecido. La


humareda, es el final de lo que la Gran
Ramera había hecho, porque el Amor de Dios
es fuego que transforma y consume, por el
que todo lo que ella había puesto queda
convertido en humo, en nada.
Se habrá hecho la Luz para siempre. Es
lo que estaba ya predicho, los planes de Dios
se habrán cumplido, y cunde la alabanza a
Dios y el cielo se alegra.

Entonces los veinticuatro ancianos y los


cuatro vivientes se postraron y adoraron a
Dios, que está sentado en el Trono, diciendo:
“¡Amén! ¡Aleluya!”. Y salió una voz del trono,
que decía: “Alabad a nuestro Dios, todos sus
siervos y los que le teméis, pequeños y
grandes”. Y oí el ruido de muchedumbre
inmensa y como el ruido de grandes
aguas y como el fragor de grandes truenos.
Y decían: “¡Aleluya! Porque ha establecido
su reinado el Señor, nuestro Dios
todopoderoso” (Ap.19, 4-6).

De nuevo se expresa que hay gozo en el


cielo porque reconocemos la Verdad que se
nos ha dado y que se habrá hecho en todos
nosotros. Todos habrán reconocido que Dios
es el Amor, la Verdad y la Vida; que Dios vive
en cada uno de nosotros si vivimos en el Amor
y en la Verdad, y hacemos que nuestra vida
99 Cayó la Gran Babilonia

sea en Él. Ése es el Reino de Dios aquí en la


Tierra.
Miremos la gloria de la “Nueva
Jerusalén” que se nos describe tenuemente en
el siguiente tema (La Gloria Final), que nos
anima a vivir jubilosos en este peregrinaje.

Pero antes veremos el último combate con el


triunfo de Cristo, y la derrota total de las dos
Bestias (la primera Bestia que fue el pecado
en el que caímos en el principio, y esta otra
Bestia).
Hoy nos unimos también nosotros a
esta alegría del cielo, con los ángeles, los
coros celestiales, los ejércitos del cielo, los
vivientes, los ancianos, los elegidos, para
alabar y glorificar al que reina y vive por
siempre, ofreciendo nuestras vidas en
alabanza de su gloria y diciendo con todos
ellos:
Amén, alabanza, gloria, sabiduría,
acción de gracias, honor, poder y fuerza a
nuestro Dios por los siglos de los siglos…
Santo, Santo, Santo, Aquél que Es, y
que ha de venir… ¡Gloria a Dios!
100 La Verdad del Apocalipsis

Las Puertas del Hades no


Prevalecerán en contra de la Iglesia

Al leer los últimos versículos anteriores


quizás a alguien pueda parecerle contradictoria
esta alegría en el cielo por el juicio de la Gran
Babilonia, sobre todo a los que hayan estado
entregados a ella.
El mundo rechaza las religiones, los
desengañados de ellas por sus imperfecciones,
errores o escándalos, tambien las rechazan.
Pero Dios en su infinito Amor y misericordia ve
mucho más allá que los hombres, y las llama a
rectificar para que dejen de ser religiones
(hombres religiosos) y sean iglesias como Él
vino a hacer, a través de su Hijo Jesús nuestro
Salvador.
Hasta aquí el Señor ha ido obrando a
través de las religiones a pesar de los errores
de éstas (aunque hayan limitado su verdadera
misión por lo que en ellas ha interpuesto la
“Ramera”).
Pero ha llegado el día en que todo ello
cesará, se despojarán de “sus verdades” y
seguirán la Verdad única que nos salva. Como
está escrito, no impondrán más leyes que lo
que el Evangelio dice; ni verdades ni cargas
nacidas de la lógica, de “construcciones”
hechas por los hombres (Mt.23,4). La misión
101 Cayó la Gran Babilonia

de la Iglesia es ayudar a que cada uno se


encuentre con Cristo, que su yugo es suave y
su carga ligera (Mt.11,30).
Jesús vino a traer la nueva Alianza. Por
Él la ley de Moisés quedó cumplida. Ningún
hombre pudo, ni podría nunca cumplir la ley.
Jesucristo, el único que cumplió la ley, nos
justificó. Y hemos pasado de la ley de la
antigua Alianza, a la nueva Alianza, superior a
la ley, por lo que el hombre no tiene que
plantearse el cumplimiento, sino de vivir en
amistad con Dios. Ahí han de ir orientados sus
esfuerzos, y la ayuda de las iglesias, de las
comunidades cristianas, Jesús nos recuerda
que todos serán enseñados por Dios (Jn.6,45).
Para ello nos ha dado su Espíritu Santo
que nos provee plenamente en esta lucha;
porque vino para convencer al mundo de
pecado, que le priva de la amistad con Dios
(Jn.16,8-9).
Así lo dice la nueva Alianza: “Pondré mis
leyes en su mente, en sus corazones las
grabaré, y yo seré su Dios y ellos serán mi
pueblo. Y no habrá de instruir cada cual a su
conciudadano, ni cada uno a su hermano
diciendo: ¡Conoce al Señor! Pues todos me
conocerán, desde el menor hasta el mayor de
ellos. Porque me apiadaré de sus iniquidades y
de sus pecados no me acordaré ya”. Al decir
“nueva” declaró anticuada la primera, y todo
102 La Verdad del Apocalipsis

lo anticuado y viejo está a punto de cesar”


(Hb.8,10,13).
Estos versículos nos hablan de que la
Iglesia, el pueblo de Dios, está siempre en
proceso de perfección. Aún no ha llegado el
momento de la plenitud, que será para los
tiempos finales cuando todos sean en Dios y
Cristo reúna a la Nueva Jerusalén.
El Señor hoy nos está advirtiendo a las
iglesias, de que su misión es despertar y
ayudar para que cada uno busque a Dios desde
su relación personal con Él, porque sólo este
encuentro lleva a la Verdad que nos hace
libres.
No habrán de frenarnos los temores,
porque Dios todo lo puede y nunca desoye al
que lo busca con sincero corazón. Dios hace
ver a cada uno que su salvación está en la
comunión con Él; que ya está salvado por
gracia, que estamos en “el año de gracia”;
pero que ha de entregar su vida a Dios, con
corazón contrito y humillado. Y seguir la
Palabra.
En eso las iglesias pueden ayudar a los
demás hombres: a que busquen la intimidad
con Dios. Se trata de retomar el orden perfecto
que Dios dispuso para su Iglesia. Con Él nunca
habrá confusión ni anarquía.
Cuando las comunidades cristianas
dejan el control a Dios, cuando los hombres
dejan de controlarse unos a otros para dejar la
103 Cayó la Gran Babilonia

libertad al Espíritu Santo, como hacía el mismo


Jesús, las iglesias cumplen su verdadera
misión.
Es lo que Jesús dijo a Pedro: “Tú eres
piedra y sobre esta piedra edificaré mi
iglesia…” Pedro entonces impulsado por el
Espíritu Santo le había dicho: “Tú eres el
Cristo, el Hijo de Dios vivo” (Mt.16,16ss). Nos
quería hacer ver que cada uno, guiado por el
Espíritu Santo es iglesia viva, que la Iglesia de
Cristo ha de estar guiada por el Espíritu Santo,
cada uno ser una piedra viva en la comunidad
cristiana: la Iglesia.
Y así cada uno es investido del poder de
los hijos de Dios, poder de atar y desatar, de
perdonar o retener, sabiendo que si
perdonamos somos libres. La Iglesia no
depende de la sabiduría o el poder de los
hombres, sino del poder de Dios, con la gracia
y guía del Espíritu Santo.
Esto que nos está descubriendo este
Apocalipsis es lo que nos dice Jesús cuando
contemplando el templo, profetiza que llegaría
un día en que no quedará piedra sobre piedra
que no sea derruida (Mc.13,2).
Ningún hombre se impondrá ya sobre
otro hombre, o sobre otros hombres, porque el
cimiento de la Iglesia está en la piedra angular,
en Cristo y en torno a Él cada uno, cada piedra
viva. Y cada una diferente, brillando con los
104 La Verdad del Apocalipsis

destellos con los que el Señor la ha revestido,


como las piedras preciosas que forman la
muralla de la eterna Jerusalén (Ap.21,19).
Cada uno ha de conocer que su
salvación depende de su propia decisión, de
renunciar al pecado, de su propia actitud, de su
propia entrega a vivir en autenticidad, con un
corazón limpio que vive la Palabra de Dios. La
Palabra que nos da el conocimiento para
conseguir la dirección y la meta: vivir en
unidad con Dios Padre, en comunión con
Jesucristo nuestro Salvador, al que nos guía el
Espíritu Santo.
Todo cuanto se nos advierte es para
prepararnos ante los momentos que se
avecinan. Las iglesias podrán ayudar a paliar la
confusión tan grande, hasta tal punto que
peligrarán los mismos elegidos (Mt.24,21-22);
sin embargo, está escrito que el triunfo es del
Cordero, que en unión con los suyos, los
llamados y elegidos y fieles los vencerá
(Ap.17,14). Dios prepara a todo su pueblo para
que triunfe su Iglesia.
Jesús en la parábola del Buen Pastor
dice que Él va delante de sus ovejas y que los
que se ponen delante de Él (los que se
interponen entre sus ovejas y Él) son ladrones
y salteadores, pero las que en verdad son sus
ovejas no los escuchan (Jn.10,7-8). Una vez
más nos está diciendo que la relación es
directa entre Dios y sus hijos. Nuestra
105 Cayó la Gran Babilonia

responsabilidad ante Él es ayudar a los


hermanos, siendo testigos auténticos de la
Verdad del Evangelio. Es así como triunfa la
Iglesia de Cristo, y es así como está
profetizado que se dará el triunfo final de la
Iglesia que tanto anuncia la Biblia.
El profeta Miqueas al comienzo del
capítulo IV lo predice también. (Teniendo en
cuenta que en el Apocalipsis se les llama
naciones a las religiones) veamos lo que
profetizó:
“En los últimos días…
muchas naciones se acercarán diciendo:
Vengan, subamos al monte del Señor,
a la casa del Dios de Jacob.
Dios mismo nos instruirá en sus caminos,
y así andaremos en sus sendas…
administrará justicia a naciones (religiones)
poderosas y lejanas.
Convertirán en azadones sus espadas
y en hoces sus lanzas.
Ya no alzará su espada nación contra nación
ni se adiestrarán más para la guerra…”
(Mq.4,1ss)

Habla de la lucha de las religiones por


sus verdades. La espada, símbolo de la Palabra
de Dios, ellas la interpretan según ellas mismas
entienden, y es así como surgen sus teorías,
que son estas espadas y lanzas que usan para
106 La Verdad del Apocalipsis

enfrentarse unas a otras en defensa cada una


de sus propias “verdades”. Sin embargo,
cuando vean la Verdad, ya la usarán para
corregirse cada una a sí misma, preparar su
tierra y arrancar o podar todo lo que no es de
Dios en ellas: “convertirán en azadones sus
espadas y en hoces sus lanzas”. Quiere decir
que se acabarán sus luchas y se hará la paz
para siempre, cuando todas estén unidas sólo
en Cristo.
Miqueas profetiza para los últimos
tiempos de la paz y colaboración entre las
iglesias, que todas suben al monte Sión. Es la
Luz que nuestro Dios derrama hoy como nunca
antes, desde la primitiva iglesia cristiana. La
Luz que hará caer todo esto que el Señor nos
está descubriendo que perjudica a su Iglesia,
con el fin de que nos despojemos de todo ello y
llegue libremente la Luz de la salvación a todos
los demás.
Hoy el Señor quiere rescatar a sus
amadas ovejas una a una, quiere tomar a cada
una de la mano. Así sigue hablando Miqueas
sobre los tiempos postreros:
“En aquel día –dice el Señor- reuniré a
las ovejas lastimadas, dispersas y maltratadas.
Con las ovejas heridas formaré un remanente
(Resto) y con las desterradas una nación
poderosa. El Señor reinará sobre ellas en el
monte Sión desde ahora y para siempre”.
107 Cayó la Gran Babilonia

Todos ésos son los desengañados, los


lastimados, los anulados, los rechazados, los
olvidados o escandalizados de las religiones,
que por ello muchos hasta se han alejado de
Dios.
Cristo vino a salvar lo que estaba
perdido (1Tim.1,15); vino a salvar, no a
condenar, y en este caso también quiere atraer
a todos hacia la Verdad. Hemos de mirar que
todo lo oculto que se denuncia, se manifiesta a
la Luz, y es Luz (Ef.5,10-14). La Luz, Cristo,
ha venido al mundo para que el mundo no
ande en tinieblas (Jn.12,46).
108 La Verdad del Apocalipsis

Triunfo de
Cristo
109 Cayó la Gran Babilonia

Presentación de la Verdadera Esposa


del Cordero

Alegrémonos y regocijémonos y
démosle gloria, porque han llegado las bodas
del Cordero, y su esposa se ha engalanado y
se le ha concedido vestirse de lino
deslumbrante de blancura - el lino son las
buenas acciones de los santos” (Ap.19, 7-8).

No era la “Ramera” la esposa del


Cordero. La verdadera esposa es cada alma,
cada uno de nosotros que llega y vive en Dios.
Ésa es la novia preparada, que se convierte en
esposa engalanada, vestida de lino porque
fuimos lavados con la sangre del Cordero, y
Dios ha derramado su Espíritu sobre nosotros
para fortalecernos y que vivamos en el Amor y
la Verdad, y así nuestras acciones sean
santas. Todo Es, en la gloria de Dios. Es el
encuentro final. Y es también el encuentro de
todo el pueblo de Dios, la Nueva Jerusalén que
veremos en el siguiente tema.

Luego me dice: “Escribe: Dichosos los


invitados al banquete de bodas del Cordero”.
Me dijo además: “Estas son palabras
verdaderas de Dios”. Entonces me postré a
sus pies para adorarlo, pero él me dice: “No,
cuidado; yo soy un siervo como tú y como tus
110 La Verdad del Apocalipsis

hermanos que mantienen el testimonio de


Jesús. A Dios tienes que adorar”. El
testimonio de Jesús es el espíritu de profecía
(Ap.19, 9-10).
Dichosos todos los que aceptan la
invitación al banquete (Ap.19,17), se volverá a
decir.
Estas son palabras verdaderas de Dios,
quiere confirmar cuanto fue inspirado en la
visión del evangelista y reprende nuestra
actitud de postrarnos ante otros, como nos
habíamos postrado incondicionalmente ante la
“Ramera”. Era un ángel al que quería adorar,
pero ni aún así; sólo Dios Es. Sólo ante Él
hemos de postrarnos.
Y da su valor al espíritu de profecía, el
espíritu del profeta (simbolizado en Elías) a
través de todos los tiempos. Quien guía al
pueblo de Dios a través de los profetas es el
Espíritu Santo, que perpetúa el testimonio de
Jesús.
Anunciando al Paráclito Él dice: "El
Espíritu Santo os lo enseñará todo y os
recordará lo que os he dicho" (Jn.14,26). Y "El
Espíritu de la Verdad, que procede del Padre,
dará testimonio de mí. Pero vosotros también
daréis testimonio" (Jn.15,26-27). Testimonio
de vida, no sólo de palabra. Nos vuelve a
instar hoy a que nos dejemos guiar por el
Espíritu Santo. Y es así como será su pueblo
111 Cayó la Gran Babilonia

un solo rebaño guiado por un solo Pastor


(Jn.10,16).
Nos invita con esta revelación a retomar
el Camino del que nos habíamos alejado
porque estábamos ciegos, pero que Él da la
vista a los ciegos (Lc.4,18).

Cristo Combate con Justicia


Entonces vi el cielo abierto, y había un
caballo blanco: el que lo monta se llama “Fiel”
y “Veraz”; y juzga y combate con justicia. Sus
ojos, llama de fuego; sobre su cabeza, muchas
diademas; lleva escrito un nombre que sólo
él conoce; viste un manto empapado en
sangre y su nombre es: La Palabra de Dios
(Ap.19, 11-13).

El Fiel y Veraz es el mismo que reclama


a la iglesia de Laodicea (Ap.3,14). Y lo mismo
que a ella ha reclamado a la “Ramera”, que
ya habrá caído porque la Iglesia habrá visto y
se habrá dejado llenar de la Luz. Él monta un
caballo blanco, como inmaculado, puro, ha
sido su caminar, su Vida.
Las diademas son símbolo de los
atributos divinos que Dios nos muestra y nos
da, porque de todo lo que Él Es, nos da. Es lo
que Dios Es, sólo Él. Y el nombre sólo ha de
conocerlo el que llegue para siempre a Él.
112 La Verdad del Apocalipsis

El manto es la Palabra que se hizo carne


y nos redimió (Jn.1,14). Y está teñido en
sangre porque es la sangre de nuestro
Señor Jesús derramada por salvarnos, y
de los mártires, derramada por proclamar el
Evangelio.
Y los ejércitos del cielo, vestidos de lino
blanco puro, le seguían sobre caballos blancos
(Ap.19, 14).
Son todos los salvados que ya viven en
Dios, simbolizados en el primer jinete
(Ap.6,2). Y los caballos blancos simbolizan lo
que Dios nos ha dado por su gracia para que
“cabalguemos” llevados por ella, fortalecidos y
elevados hacia la Verdad, hacia Él, para
formar parte del ejército de los elegidos.

De su boca sale una espada afilada para


herir con ella a los paganos; él los regirá con
cetro de hierro; él pisa el lagar del vino de la
furiosa cólera de Dios, el Todopoderoso
(Ap.19,15).
La espada afilada es la Palabra que llega
también al corazón de los paganos y los
convierte a la Vida en Dios. Y al que se
convierte, Él le da la fortaleza; lo regirá con
cetro de hierro puesto que el hierro simboliza
la fortaleza que da la Vida en Dios.
La ira o cólera, es la intransigencia
frente a la maldad, la lealtad de Dios a la
113 Cayó la Gran Babilonia

Verdad, la inmutabilidad de la Verdad. Nunca


la ira del hombre que es pecado.
El lagar es donde el fruto de la vid se
convierte en vino nuevo, en Vida nueva. En él
hay extrema pulcritud. Todo ahí es exquisito. Y
eso es lo que hace que nada contaminado,
impuro, pueda entrar en el lagar. Sólo los
frutos de la vid, porque Cristo es la Vid y
nosotros los sarmientos (Jn.15,5). Nosotros
hemos dado frutos en Él, y Él los convierte en
el vino nuevo, la Vida nueva:

Lleva escrito un nombre en su manto y


en su muslo: Rey de reyes y Señor de señores
(Ap.19,16).
Es Cristo vencedor, glorioso, Señor y
dueño absoluto.

Invitación al Banquete de Dios


Luego vi a un ángel de pie sobre el sol
que gritaba con fuerte voz a todas las aves
que volaban por lo alto del cielo: “Venid,
reuníos para el gran banquete de Dios, para
que comáis carne de reyes, carne de tribunos
y carne de valientes, carne de caballos y de
sus jinetes, y carne de toda clase de
gente, libres y esclavos, pequeños y grandes”
(Ap.19, 17-18).
114 La Verdad del Apocalipsis

El ángel sobre el sol, es la Luz


sobrenatural que se hace como nunca antes se
había visto. El ángel, detrás de la Luz más
poderosa expresada a nuestros ojos, la luz del
sol, iluminando a todos para que respondan a
esta última llamada.
Y llama a las aves (los más cercanos a
Dios) a comer, a tener comunión con todos los
demás que se acerquen al banquete de Dios.
El banquete aquí es el de la parábola
(Lc.14,21-23), en el que todos sin excepción
aunque sean imperfectos, son invitados a la
comunión con el Señor.
Las aves, los que viven un nivel
espiritual más cercano a Dios, los que se han
elevado, como las águilas que vuelan alto, por
encima de las cosas del mundo. Son llamadas
al banquete de Dios a comer, a compartir, a
tener comunión con todos los convertidos en
esta última llamada al banquete de Dios. Los
símbolos que la siguen hacen alusión notoria a
los que han estado en la “Ramera”.
Los reyes son aquéllos que reinaban en
la “Ramera” y que se dan cuenta, responden a
la llamada y llegan al banquete. Son
vencedores.
Tribunos, los que defendían leyes que
no eran las de Dios. (Llamada especial hoy
para ellos). Dios no los condena, los llama.
Los grandes y pequeños son aquéllos
que así se habían hecho porque se creyeron
115 Cayó la Gran Babilonia

tan importantes o tan insignificantes, dentro


de parámetros humanos.
Carne de valientes, los más reacios,
resistentes, los más duros.
Los caballos simbolizan aquí personas,
puesto que son llamados al banquete: los que
con doctrinas de hombres sus leyes, llevaron a
otros a vivir en sus mismas creencias
alejándolos también de Dios (los Jinetes).
Podemos ver aquí a los que conducían la
“Ramera”, aún los que lloraban y se
lamentaban por ella. Todos están invitados al
último banquete, sin excepción.
La misericordia de Dios se manifiesta
siempre.
116 La Verdad del Apocalipsis

Juicio Final
117 Cayó la Gran Babilonia

Derrota Total de las Dos Bestias

Vi entonces a la Bestia y a los reyes de


la tierra con sus ejércitos reunidos para
entablar combate contra el que iba montado
en el caballo y contra su ejército (Ap. 19,19).

Este es el combate universal, el mismo


descrito en el capítulo XX (Ap.20,7-10),
(incluido en La Verdad del Apocalipsis en el
tema “Las Siete Plagas”). Ahora se describe el
mismo combate, visto desde la visión de Cristo
y los que se salvan, y en aquél desde la visión
más directa del ataque de los que se
condenan, capitaneados por Satanás y sus
huestes, rodeando la Ciudad Santa de
Jerusalén. Ahora se muestra aquí el resultado
de ese combate final.

Pero la Bestia fue capturada, y con ella


el falso profeta - el que había realizado al
servicio de la Bestia las señales con que
seducía a los que habían aceptado la marca de
la Bestia y a los que adoraban su imagen - Los
dos fueron arrojados vivos al lago de fuego
que arde con azufre (Ap.19,20).

Los signos sobre el falso profeta y los


que adoran la imagen de la Bestia, ya están
118 La Verdad del Apocalipsis

revelados en el capítulo XIII (Ap.13,15-17).


Las dos Bestias tienen igual final. Van al lago
de fuego y azufre. Son éstos los que reciben la
primera plaga.
Pero otros, (dicen los siguientes
versículos) sí responderán a la invitación final
del ángel, y la Luz que reciben los salvará
(Ap.20,10).

Los Últimos Salvados


Los demás fueron exterminados por la
espada que sale de la boca del que monta el
caballo, y todas las aves se hartaron de sus
carnes (Ap.19,21).

Todos los demás ya habrán sido


invitados al banquete de Dios, a tener
comunión con Él en ese momento final en el
que la Luz se hace tan prodigiosamente
cercana. Entonces muchos abrirán sus
corazones, verán y serán salvados. Allí oirán la
voz de la Palabra, porque eso es la espada, la
Verdad que nos salva (la misma que condena
a la Bestia y también a todos aquéllos que
“habían aceptado la marca de la Bestia y
adoraban su imagen” sin arrepentirse, aún
cuando habían oído la última llamada). 26 -4*
Todos los demás que fueron
exterminados, (muertos a su pasado, a su
119 Cayó la Gran Babilonia

carne) son los que llegan al banquete y viven


en plenitud todos juntos en comunión con las

aves, porque comer juntos es compartir. Por


eso se dice: Todas las aves se hartaron de sus
carnes. Es la satisfacción de vivir el gozo, por
la conversión y salvación de estos últimos que
llegarán al banquete de Dios.
Vuelven a repetirse en este capítulo las
profecías de Ezequiel sobre el combate final y
sobre este banquete de Dios, al que muchos
acuden y se salvan en ese momento final
(Ezq.39).
Y una vez más se confirma aquí la
parábola del trigo y la cizaña, porque en el
versículo anterior fueron separados los
malvados, arrojados al fuego igual que la paja,
y luego este versículo habla de la unidad de
los últimos que entran a la Nueva Jerusalén.
Está escrito que la gloria postrera será
mayor que la primera (Hag.2,9). Habíamos
perdido la Vida en el Jardín de Edén, que era
la gloria primera, pero la que el Señor tiene
preparada para todos los salvados será tan
grande, que nos parecerá que aquella primera
gloria que habíamos vivido no era comparable
con la que nos encontraremos al regreso de
nuestro peregrinaje. ¡Bendito sea el Señor por
su infinita misericordia!
120 La Verdad del Apocalipsis

Texto Bíblico Completo


(Según el orden desarrollado en este libro)

(Lo mismo que se ha hecho con otros temas del


Apocalipsis, ha habido necesidad de unificar éste:
“Cayó la Gran Babilonia”. Por ello se han entresacado
textos intercalados que hacen referencia clara de
ella, de los capítulos XIII y XIV, pero son los
capítulos del XVII al XIX los que hablan sólo
exclusivamente de ella)

Características e Identificación
de la Otra Bestia

Vi luego otra Bestia que surgía de la tierra


y tenía dos cuernos como de Cordero, pero
hablaba como una serpiente. Ejerce todo el
poder de la primera Bestia en servicio de ésta,
haciendo que la tierra y sus habitantes adoren
a la primera Bestia, cuya herida mortal había
sido curada. Realiza grandes señales, hasta
hacer bajar ante la gente fuego del cielo a la
tierra; y seduce a los habitantes de la Tierra
con las señales que le ha sido concedido obrar
al servicio de la Bestia, diciendo a los
habitantes de la Tierra que hagan una imagen
en honor de la Bestia que, teniendo la herida
de la espada, revivió. Se le concedió infundir el
121 Cayó la Gran Babilonia

aliento a la imagen de la Bestia, de suerte que


pudiera hablar incluso la imagen de la Bestia y

hacer que fueran exterminados cuantos no


adoraran la imagen de la Bestia.
Y hace que todos, pequeños y grandes,
ricos y pobres, libres y esclavos, se hagan una
marca en la mano derecha o en la frente, y que
nadie pueda comprar ni vender, si no está
marcado con el nombre de la Bestia o con la
cifra de su nombre. (Ap.13,11-17).

Número de Identificación de la Otra


Bestia
¡Aquí está la sabiduría! Que el inteligente
calcule la cifra de la Bestia; pues es la cifra de
un hombre. Su cifra es seiscientos sesenta y
seis (Ap.13,13-18).

Caída de la Gran Babilonia


Luego vi a otro ángel que volaba por lo
alto del cielo y tenía una buena nueva eterna
que anunciar a los que están en la tierra, a
toda nación, raza, lengua y pueblo. Decía con
fuerte voz: “Temed a Dios y dadle gloria,
porque ha llegado la hora de su juicio; adorad
al que hizo el cielo y la tierra, el mar y los
manantiales de agua”. Y un segundo ángel les
siguió diciendo: “Cayó, cayó la Gran Babilonia,
122 La Verdad del Apocalipsis

la que dio a beber a todas las naciones el vino


del furor” (Ap.14,6-8).

El Juicio es Inminente
Un tercer ángel les siguió, diciendo con
fuerte voz: “Si alguno adora a la Bestia y a su
imagen, y acepta la marca en su frente o en su
mano, tendrá que beber también del vino del
furor de Dios, que está preparado, puro, en la
copa de su cólera. Será atormentado con fuego
y azufre, delante de los santos ángeles y
delante del Cordero. Y la humareda de su
tormento se eleva por los siglos de los siglos;
no hay reposo, ni de día ni de noche, para los
que adoran a la Bestia y a su imagen, ni para el
que acepta la marca de su nombre”.
Aquí se requiere la paciencia de los santos,
de los que guardan los mandamientos de Dios y
la fe de Jesús. Luego oí una voz que decía
desde el cielo: “Escribe: Dichosos los muertos
que mueren en el Señor. Desde ahora, sí - dice
el Espíritu: - que descansen de sus fatigas,
porque sus obras los acompañan”
(Ap.14,9-13).

Juicio de la “Ramera”
Entonces vino uno de los siete ángeles que
llevaban las siete copas y me habló: “Ven, que
te voy a mostrar el juicio de la célebre
"Ramera," que se sienta sobre grandes aguas,
con ella fornicaron los reyes de la tierra, y los
123 Cayó la Gran Babilonia

habitantes de la tierra se embriagaron con el


vino de su prostitución”.

Me trasladó en espíritu al desierto. Y vi a


una mujer, sentada sobre una Bestia de color
escarlata, cubierta de títulos blasfemos; la
Bestia tenía siete cabezas y diez cuernos. La
mujer estaba vestida de púrpura y escarlata,
resplandecía de oro, piedras preciosas y perlas;
llevaba en su mano una copa de oro llena de
abominaciones, y también las impurezas de su
prostitución, y en su frente un nombre escrito -
un misterio-:”La Gran Babilonia, la madre de
las rameras y de las abominaciones de la
tierra”. Y vi que la mujer se embriagaba con la
sangre de los santos y con la sangre de los
mártires de Jesús.
Y me asombré grandemente al verla; pero
el ángel me dijo: “¿Por qué te asombras? Voy a
explicarte el misterio de la mujer y de la Bestia
que la lleva, la que tiene siete cabezas y diez
cuernos” (Ap.17,1-7).

Trayectoria del Caminar de la Ramera


“La Bestia que has visto, era y ya no es; y
va a subir del abismo pero camina hacia su
destrucción. Los habitantes de la tierra, cuyo
nombre no fue inscrito desde la creación del
mundo en el libro de la Vida, se maravillarán al
124 La Verdad del Apocalipsis

ver que la Bestia era y ya no es, pero que


reaparecerá (Ap.17, 8).

Profecías Numéricas que Identifican a


la Ramera
Aquí es donde se requiere inteligencia,
tener sabiduría. Las siete cabezas son siete
colinas sobre las que se asienta la mujer. “Son
también siete reyes”: cinco han caído, Uno Es,
y el otro no ha llegado aún. Y cuando llegue,
habrá de durar poco tiempo. Y la Bestia, que
era y ya no es, hace el octavo, pero es uno de
los siete; y camina hacia su destrucción.
Los diez cuernos que has visto son diez
reyes que no han recibido aún el reino; pero
recibirán con la Bestia la potestad real, sólo por
una hora. Están todos de acuerdo en entregar a
la Bestia el poder y la potestad que ellos
tienen. Éstos harán la guerra al Cordero, pero
el Cordero como es el Señor de Señores y Rey
de Reyes, los vencerá en unión de los suyos,
los llamados y elegidos y fieles (Ap.17,9-14).

Lucha por Resurgir a la Ramera


Me dijo además: “Las aguas que has visto,
donde está sentada la Ramera, son pueblos,
muchedumbres, naciones y lenguas. Y los diez
cuernos que has visto y la Bestia van a
aborrecer a la "Ramera"; la dejarán sola y
desnuda, comerán sus carnes y la consumirán
125 Cayó la Gran Babilonia

por el fuego; porque Dios les ha inspirado la


resolución de ejecutar su propio plan, y de
ponerse de acuerdo en entregar la soberanía
que tienen a la Bestia hasta que se cumplan las
palabras de Dios.
Y la “mujer que has visto es la Gran
Ciudad, la que tiene la soberanía sobre los
reyes de la tierra” (Ap.17, 15-18).

Se Hace la Luz en la Gran Babilonia


Después de esto vi bajar del cielo a otro
ángel, que tenía gran poder, y la tierra quedó
iluminada con su resplandor.
Gritó con potente voz diciendo: ¡“Cayó,
cayó la Gran Babilonia”! Se ha convertido en
morada de demonios, en guarida de toda clase
de espíritus inmundos, en guarida de toda clase
de aves inmundas y detestables. Porque del
vino de sus prostituciones han bebido todas las
naciones, y los reyes de la tierra han fornicado
con ella, y los mercaderes de la tierra se han
enriquecido con su lujo desenfrenado
(Ap.18,1-3).

Salid de Ella Pueblo Mío


Luego oí otra voz que decía desde el cielo:
“Salid de ella, pueblo mío, no sea que os hagáis
cómplices de sus pecados y os alcancen sus
plagas. Porque sus pecados se han amontonado
hasta el cielo y Dios se ha acordado de sus
126 La Verdad del Apocalipsis

iniquidades. Dadle como ella ha dado, dobladle


la medida conforme a sus obras, en la copa que
ella preparó preparadle el doble. En proporción
a su jactancia y a su lujo dadle tormentos y
llantos. Pues dice en su corazón: Estoy sentada
como reina, y no soy viuda y no he de conocer
el llanto… Por eso, en un solo día llegarán sus
plagas: peste, llanto y hambre, y será
consumida por el fuego. Porque poderoso es el
Señor Dios que la ha condenado” (Ap.18,4-8).

Llanto en Babilonia
Llorarán, harán duelo por ella los reyes de
la tierra, los que con ella fornicaron y se dieron
al lujo, cuando vean la humareda de sus
llamas; se quedarán a distancia horrorizados
ante su suplicio, y dirán: “¡Ay, ay, la Gran
Ciudad! ¡Babilonia, Ciudad poderosa, que en
una hora ha llegado tu juicio!”.
Lloran y se lamentan por ella los
mercaderes de la tierra, porque nadie compra
ya sus cargamentos: cargamentos de oro y
plata, piedras preciosas y perlas, lino y
púrpura, seda y escarlata, toda clase de
maderas olorosas y toda clase de objetos de
marfil, toda clase de objetos de madera
preciosa, de bronce, de hierro, y de mármol;
cinamomo, amomo, perfumes, mirra, incienso,
vino, trigo, aceite, harina, bestias de carga,
ovejas, caballos y carros; esclavos y mercancía
humana.
127 Cayó la Gran Babilonia

Y los frutos en sazón que codiciaba tu


alma, se han alejado de ti; y nunca jamás
aparecerán. Los mercaderes de estas cosas, los

que a costa de ella se habían enriquecido, se


quedarán a distancia horrorizados ante su
suplicio, llorando y lamentándose: “¡Ay, ay, la
Gran Ciudad, vestida de lino, púrpura y
escarlata, resplandeciente de oro, piedras
preciosas y perlas, que en una hora ha sido
arruinada tanta riqueza!”
Todos los capitanes, oficiales de barco y
los marineros, y cuantos se ocupan en trabajos
del mar se quedaron a distancia y gritaban al
ver la humareda de sus llamas: “¿Quién como
la Gran Ciudad?” Y echando polvo sobre sus
cabezas, gritaban llorando y lamentándose:
“¡Ay, ay, la Gran Ciudad, con cuya opulencia
se enriquecieron cuantos tenían las naves en el
mar; que en una hora ha sido asolada!”
(Ap.18,9-19).

Alegría en el Cielo por la Luz en


Babilonia
Desaparición de la Gran Ciudad
Alégrate por ella, cielo, y vosotros, los
santos, los apóstoles y los profetas, porque al
condenarla a ella, Dios ha juzgado vuestra
causa.
128 La Verdad del Apocalipsis

Un ángel poderoso alzó entonces una


piedra, como una rueda de molino, y la arrojó
al mar diciendo: “Así, de golpe, será arrojada
Babilonia, la Gran Ciudad, y no aparecerá ya
más”… Y la música de los citaritas y cantores,
de los flautistas y trompetas, no se oirá más en
ti; artífice de arte alguno no se oirá más en ti;
la voz de la rueda de molino no se oirá más en
ti; la luz de la lámpara no lucirá más en ti; la
voz del novio y de la Novia no se oirá más en ti.
Porque tus mercaderes eran los magnates de la
tierra, porque con tus hechicerías se
extraviaron todas las naciones; y en ella fue
hallada la sangre de los profetas y de los santos
y de todos los degollados de la tierra
(Ap.18, 20-24).

Aleluyas en el Cielo por el Juicio de la


Gran Ramera
Después oí en el cielo como un gran ruido
de muchedumbre inmensa que decía: “¡Aleluya!
La salvación y la gloria y el poder son de
nuestro Dios, porque sus juicios son verdaderos
y justos; porque ha juzgado a la Gran Ramera
que corrompía la tierra con su prostitución, y
ha vengado en ella la sangre de sus siervos”.
Y por segunda vez dijeron: “¡Aleluya! La
humareda de la Ramera se eleva por los siglos
de los siglos”. Entonces los veinticuatro
ancianos y los cuatro vivientes se postraron y
adoraron a Dios, que está sentado en el trono,
129 Cayó la Gran Babilonia

diciendo: “¡Amén! ¡Aleluya!”. Y salió una voz


del trono, que decía: “Alabad a nuestro Dios,
todos sus siervos y los que le teméis, pequeños
y grandes”.

Y oí el ruido de muchedumbre inmensa y


como el ruido de grandes aguas y como el
fragor de grandes truenos. Y decían: “¡Aleluya!”
Porque ha establecido su reinado el Señor,
nuestro Dios todopoderoso (Ap.19, 1-6).

Presentación de la Verdadera Esposa


del Cordero
“Alegrémonos y regocijémonos y démosle
gloria, porque han llegado las bodas del
Cordero, y su Esposa se ha engalanado y se le
ha concedido vestirse de lino deslumbrante de
blancura - el lino son las buenas acciones de los
santos”.
Luego me dice: “Escribe: Dichosos los
invitados al banquete de bodas del Cordero”.
Me dijo además: “Estas son palabras
verdaderas de Dios”. Entonces me postré a sus
pies para adorarlo, pero él me dice: “No,
cuidado; yo soy un siervo como tú y como tus
hermanos que mantienen el testimonio de
Jesús. A Dios tienes que adorar”. El testimonio
de Jesús es el Espíritu de profecía
(Ap.19,7-10).
130 La Verdad del Apocalipsis

Cristo Combate con Justicia


Entonces vi el cielo abierto, y había un
caballo blanco: el que lo monta se llama “Fiel” y
“Veraz”; y juzga y combate con justicia. Sus
ojos, llama de fuego; sobre su cabeza, muchas
diademas; lleva escrito un nombre que sólo él
conoce; viste un manto empapado en sangre y
su nombre es: La Palabra de Dios.
Y los ejércitos del cielo, vestidos de lino
blanco puro, le seguían sobre caballos blancos.
De su boca sale una espada afilada para herir
con ella a los paganos; él los regirá con cetro
de hierro; él pisa el lagar del vino de la furiosa
cólera de Dios, el Todopoderoso. Lleva escrito
un nombre en su manto y en su muslo: Rey de
Reyes y Señor de Señores (Ap.19,11-16).

Invitación al Banquete de Dios


Luego vi a un ángel de pie sobre el sol que
gritaba con fuerte voz a todas las aves que
volaban por lo alto del cielo: “Venid, reuníos
para el gran banquete de Dios, para que comáis
carne de reyes, carne de tribunos y carne de
valientes, carne de caballos y de sus jinetes, y
carne de toda clase de gente, libres y esclavos,
pequeños y grandes” (Ap.19,17-18).

La Derrota Total de las Dos Bestias


Vi entonces a la Bestia y a los reyes de la
tierra con sus ejércitos reunidos para entablar
131 Cayó la Gran Babilonia

combate contra el que iba montado en el


caballo y contra su ejército. Pero la Bestia fue
capturada, y con ella el falso profeta - el que
había realizado al servicio de la Bestia las
señales con que seducía a los que habían
aceptado la marca de la Bestia y a los que

adoraban su imagen - Los dos fueron arrojados


vivos al lago de fuego que arde con azufre
(Ap.19,19-20).

Los Últimos Salvados


“Los demás fueron exterminados por la
espada que sale de la boca del que monta el
caballo, y todas las aves se hartaron de sus
carnes” (Ap.19,21).
132 La Verdad del Apocalipsis

LA VERDAD DE LA CREACIÓN EN EL GÉNESIS


Respuestas a Tus Preguntas
¿Quién eres realmente tú para ser hombre o
mujer? ¿Quiénes somos nosotros?
¿Por qué estás aquí en la Tierra? ¿Por qué unos
niños nacen con imperfecciones, enfermos o con
otros problemas? ¿Por qué unos nacen en países
cristianos y otros no? ¿Por qué unos nacen en
hogares bendecidos y otros en medio de la
corrupción? ¿Por qué desde el seno materno ya
tenemos pecado? ¿Por qué cada uno tiene inclinación
a unos determinados pecados? ¿Por qué tanta
maldad a nuestro alrededor? ¿Por qué Dios permite
todo esto?
Encuentra las respuestas a los grandes
interrogantes que todos nos hemos hecho alguna
vez, y que no habíamos podido comprender hasta
hoy. Preguntas como éstas u otras.
Si hasta ahora no has creído, atrévete a
leer este libro
Descubre tu verdadera historia, la real.
Entiende porqué y para qué estás aquí y el auténtico
sentido de tu vida y de tus circunstancias. Ésta es tu
historia y mi historia. Todo esto y más, podrás
deducir sin equivocarte después de leer todo este
libro “La Verdad de la Creación en el Génesis”
133 Cayó la Gran Babilonia

LA VERDAD DEL APOCALIPSIS


¡Algo muy distinto a lo que habíamos visto
hasta ahora sobre el Apocalipsis!

Avisos, todos los avisos que necesita esta


humanidad que se debate entre la Luz y las tinieblas.
Casi dos mil años ha tenido reservada nuestro Dios
esta revelación porque para hoy había sido escrita.
Escucha estos avisos, conoce lo que con su
gran Amor, Dios nos está brindando para que se
haga su verdadera Luz y muchos puedan ser
recatados de las tinieblas.
Cambiará tu vida. Cambiará la historia.
No es obra humana, son revelaciones que te
harán ver la Luz para plantearte el verdadero sentido
de tu existencia.
Todos los signos del Apocalipsis
ininteligibles hasta ahora, están ya desvelados.
Cada signo es como un hilo en un entretejido encaje
donde cada uno de ellos es imprescindible para el
acabado perfecto de la obra.
El Apocalipsis tiene una unidad perfecta.
134 La Verdad del Apocalipsis

PRÓXIMO TÍTULO:

LA SEXTA TROMPETA ESTÁ SONANDO

NOTAS:
1) Los pedidos se pueden solicitar a través
del formulario de la web
www.elapocalipsis.info

o por correo: elidamc@yahoo.es

2) (La primera edición del libro


“La Verdad del Apocalipsis Desvelado”,
está ya agotada. La próxima edición del
mismo llevará como título;
“La Verdad del Apocalipsis”).
2 La Verdad del Apocalipsis

ÍNDICE

Cayó la Gran Babilonia

Urgente Misión de Esta Revelación 5


La Otra Bestia
El Significado de la Otra Bestia 12
Características de la Otra Bestia 19
Identificación de la Otra Bestia 21
Número de Identificación de la Otra 31
Bestia
Mensaje sobre la Cifra de la Otra Bestia 35
Llamada de Amor para que Veamos la 36
Verdad
Caída de la Gran Babilonia
Caída de la Gran Babilonia 40
Llamada de Amor a los que Siguen a la
Gran Babilonia 41
El Juicio es Inminente 42
Juicio de la “Ramera”
Juicio de la Célebre Ramera 48
Llamada de Amor
Es el Momento de Ver 57
Trayectoria del Caminar de la Ramera 59
Profecías Numéricas que Identifican a
la “Ramera
Lucha por Resurgir a la Ramera 62
3 Cayó la Gran Babilonia
Se hace la Luz en la Gran Babilonia 67
Se Hace la Luz en la Gran Babilonia 74
Salid de Ella Pueblo Mío 77
Llamada de Amor a los que Han Dejado
a la Ramera 80
Llanto en Babilonia
y Alegría en el Cielo
Llanto por la Caída de Babilonia la Gran
Ciudad 84
Alegría en el Cielo por la Luz en
Babilonia.
Desaparición de la Gran Ciudad 90
Aleluyas en el Cielo por el Juicio de la
Gran Ramera 94
Las Puertas del Hades no Prevalecerán
contra de la Iglesia 97
Triunfo de Cristo
Presentación de la Verdadera Esposa
del Cordero 106
Cristo Combate con Justicia 108
Invitación al Banquete de Dios 110
El Juicio Final
Derrota Total de las Dos Bestias 114
Los Últimos Salvados 115
***
Texto Bíblico Completo 117
Otros Títulos de la Autora 131
Índice 133
4 La Verdad del Apocalipsis
5 Cayó la Gran Babilonia