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Sólo un poco Enfermizo

Solo un poco Enfermizo


Sólo un poco Enfermizo

Resumen
Cuando la línea entre “la necesidad” y “el deseo” se torna confusa…

Gabriel DuVal, futbolista estrella en ascenso.


Jared Sheldon, médico del equipo.
Para el mundo externo, ellos solo son buenos amigos. Pero lo cierto
es, que Gabriel no está completamente seguro de que son el uno para el
otro.
Hay quienes llaman a su relación enfermiza. Hay quienes la llaman co- Página | 3
dependiente. Gabriel la llama confusa. Él sabe que Jared lo quiere – más
que como un amigo. Él no desea a Jared. Él es heterosexual, tiene una
novia, y la ama. Pero Jared es… Jared es más. Jared es suyo. Él lo necesita –
su toque y su fuerza.
¿Pero es eso suficiente para Jared?
Sólo un poco Enfermizo

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Sólo un poco Enfermizo

Prólogo: Pájaro Robando Pan

Contar ovejas no funcionó.


Gabriel se volvió sobre su espalda con un suspiro. Él escuchó la
respiración de Claire, tratando de dejar que lo amodorrara hasta dormirse.
Eso no funcionó, tampoco. Su novia podría estar durmiendo a su
lado, pero la persona que ocupaba su mente estaba abajo,
emborrachándose. Jared. Su mejor amigo.
Suspirando de nuevo, Gabriel se sentó y enterró sus dedos en su pelo. Página | 5
Retuvo el aliento y forzó su audición. La casa estaba completamente
silenciosa. Habían pasado horas; a lo mejor Jared había finalmente ido a
acostarse.
Y a lo mejor todavía estaba bebiendo frente a la chimenea.
Apretando la mandíbula, Gabriel miró hacia la puerta.
Él no debería. No debería ir abajo. Eso no cambiaría nada. No había
nada que él pudiera hacer por Jared.
Después de todo, él era la razón por la que Jared estaba bebiendo.
“¿No ves lo cruel que es esto? ¿No te importa? Lo estás quebrando.” La voz
del primo de Jared resonó en su mente, una y otra y otra vez, cada palabra
como un puñetazo en el plexo solar.
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Gabriel cerró los ojos, tratando de bloquearlo. Él no tenía intención
de revelarle a Alexander que sabía acerca de los sentimientos de Jared por
él. No se suponía que lo supiera nadie. No se suponía que Jared debiera
saber que Gabriel lo sabía. Ahora, Gabriel no podría dejar de preocuparse.
Alexander había prometido no decirle nada a Jared, pero Gabriel no estaba
seguro de poder confiar en el tipo – se lo veía bastante enojado más
temprano esa noche.
“Él no es tu padre. Él no es tu hermano mayor. Él no es un monje. Él es un
hombre saludable en su mejor momento. Si lo amas tanto como afirmas, dejarás de ser
una pequeña mierda egoísta y lo dejarás ir.”
Alexander tenía razón, por supuesto: Gabriel era heterosexual, tenía
una novia que amaba y no podía darle a Jared lo que quería. Lo correcto
sería decirle a Jared, que él sabía sobre los sentimientos de Jared por él - y
que cualquier cosa entre ellos era imposible. Hubiera sido más amable
permitir a Jared dejarlo y encontrar a alguien más para amar. Página | 6

Excepto que Jared no podía dejarlo. Incluso pensar en ello hacía que su
estómago se retorciera en un nudo doloroso y una oleada de pánico le
atravesara todo su cuerpo. Dios, esto estaba tan jodido. Le había dicho a
Alexander la verdad: realmente se alegraba de no ser gay. Si él era así de
necesitado y dependiente, cuando no quería a Jared de ese modo, Gabriel
no podía imaginar la pegajosa ruina que habría sido, si él realmente quisiera
a Jared de esa manera. Era lo suficientemente malo ya.
Por el amor de Dios. Él era una estrella del fútbol en ascenso y
millonario. No se suponía que se sintiera de esa manera aún. Ya no era un
adolescente. Ya no estaba paralítico. No se suponía que todavía sintiera
como que Jared fuera su ancla.
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Él tenía dieciséis años cuando se dañó la columna vertebral durante
algún partido amistoso sin importancia, aquí en los Estados Unidos. El club
lo había colocado en el centro de rehabilitación donde Jared estaba
haciendo su residencia, y Jared había sido asignado como su fisioterapeuta.
Durante diecisiete largos meses, Jared había sido su mundo: él había
sostenido la mano de Gabriel mientras trataba de mover sus extremidades,
limpiado el sudor de la frente de Gabriel, lo había animado y elogiado cada
pequeño logro suyo. Todo el mundo había pensado que la carrera de
Gabriel había terminado antes de que incluso hubiera comenzado
adecuadamente – los médicos no eran optimistas sobre sus posibilidades de
caminar de nuevo, mucho menos de regresar al fútbol - pero Jared le hizo
creer que podía hacerlo. Y lo hizo. El día en que dio sus primeros pasos sin
caerse, Jared lo abrazó con fuerza y le susurró, con voz llena de orgullo,
“Este es mi niño.” Y Gabriel no quiso soltarlo jamás. Jared era suyo. No
sabía lo que habría hecho sin él.
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Él aún no lo hacía. Él podría tener veinte ahora, él podría ser capaz
de caminar de nuevo, él podría ser un jugador estrella en un club Inglés de
los mejores, pero nada había cambiado sobre la forma en que se sentía por
Jared. Se sentía verdaderamente en paz, sólo cuando Jared estaba con él. Si
pasaba unos pocos días sin ver a Jared, comenzaba a sentirse fuera de
balance y malhumorado - lo que era enfermizo en tantos niveles que
Gabriel no podía incluso admitírselo a los psicólogos del club. Pensarían
que estaba loco, y tendrían razón.
Infiernos, él pensó que estaba loco por autoinvitarse cuando Jared
decidió pasar sus vacaciones con su familia en los Estados Unidos.
Afortunadamente - o desafortunadamente – coincidió con que Gabriel se
estaba todavía recuperando de una pequeña lesión en el tobillo, o no habría
sido capaz de dejar Inglaterra durante el apogeo de la temporada de fútbol.
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No había querido traer a su novia consigo, pero no pudo decirle a Claire
por qué exactamente no quería que viniera. Claire no sabía acerca de los
sentimientos de Jared; ella no sabía que su presencia sería dolorosa para
Jared.
Gabriel se pellizcó el puente de la nariz. Joder, ¿por qué todo tiene
que ser tan complicado?
Si tan sólo Jared no hubiera desarrollado algo por él...
Excepto…
Excepto que a él tipo que...
A él no le molestaba.
La embarazosa, vergonzosa verdad hizo que las mejillas de Gabriel se
calentaran. Sabía que era terriblemente egoísta. Él no podía estar
complacido de que Jared tuviera sentimientos no correspondidos por él - y Página | 8
no lo estaba. Jared era la persona más agradable que conocía. No había
nadie en el mundo que mereciera más la felicidad que Jared. Pero Gabriel
no podía negar que a una parte suya le gustaba que Jared no estuviera
enamorado de alguien más. Si fuera honesto consigo mismo, antes de que
hubiera descubierto que Jared tenía sentimientos por él, había estado
asustado de que Jared se enamoraría de algún idiota que no lo mereciera y
que ese idiota se llevaría a Jared lejos de él. Ahora nadie podría.
Gabriel sacudió la cabeza con una mueca. A veces, estos
pensamientos egoístas lo enfermaban incluso a él. Tal vez los medios
británicos tenían razón: tal vez él realmente era un imbécil egoísta.
Un perro aullaba fuera.
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El aullido siguió y siguió, y Gabriel sintió un escalofrío de inquietud
bajando por su columna vertebral. Le hizo acordarse del viejo orfanato
ucraniano, y de noches frías pasadas acurrucado bajo una manta delgada,
deseando algo que pudiera llamar suyo. Hasta Jared, nunca había tenido
nada que fuera realmente suyo. Bueno, por unos breves tres años, sus
padres adoptivos, los DuVals, fueron suyos – o algo así. Fueron gente lo
suficientemente agradable, pero no muy buenos padres: siempre demasiado
ocupados viajando por todo el mundo como voluntarios para prestar
demasiada atención a sus hijos adoptivos. Gabriel nunca llegó a amarlos. Se
preguntó que decía eso sobre él, que lo único que había sentido cuando se
enteró de la muerte de sus padres adoptivos fue indiferencia. Él solía
preguntarse si algo estaba básicamente mal en él, si él era incapaz de amar a
alguien. Él ya no lo hacía. Podía amar a la gente. Amaba a Claire. Y a Jared.
Amaba a Jared un poco demasiado para su gusto.
El perro aullaba fuera de nuevo, un aullido lastimero. El sentimiento Página | 9
de soledad creció dentro de él, como un amigo perdido hace mucho
tiempo. Soledad y algo peor: miedo.
Con cuidado de no despertar a Claire, Gabriel salió de la cama y dejó
el dormitorio.
El segundo piso de la pequeña casa estaba completamente a oscuras.
Él bajó las escaleras, temblando un poco mientras sus pies descalzos
tocaban el suelo frío.
El fuego estaba muriendo en la chimenea y las brasas apenas
iluminaban la sala de estar. Jared estaba dormido en el sofá junto a la
chimenea, una botella medio vacía aún agarrada en su mano.
Gabriel se acercó. Sus ojos recorrieron las familiares facciones y el
rastrojo oscuro en la angulosa mandíbula. El rostro de Jared era pacífico,
Sólo un poco Enfermizo
libre de líneas duras o preocupaciones, pero incluso dormido, parecía un
poco triste y abatido.
La garganta de Gabriel se cerró.
El viento aullaba; la tormenta de nieve aún estaba en su apogeo
afuera.
Se sentó en el sofá junto a Jared y apoyó su cabeza en su hombro. Él
aspiró, dejando que el olor familiar de Jared lo impregnara. Generalmente
era suficiente para calmarlo, pero esta vez, el miedo en la boca de su
estómago sólo empeoró.
Perdería a Jared. Tarde o temprano, Jared decidiría que no podía
hacerlo más. Él lo abandonaría.
Gabriel se hundió más profundo contra el lado de Jared, envolviendo
su brazo alrededor de su cintura. Página | 10
Jared se agitó en su sueño. “¿Gabe?” Su voz era un murmullo ronco.
“¿Qué estás haciendo aquí?”
“No podía dormir” dijo Gabriel. “Sabes que odio las tormentas de
nieve. Y esta casa es fría. Me estaba congelando.”
“Todas las mejores razones para quedarte en una cama caliente,” dijo
Jared.
No sonaba borracho. ¿Cuánto tiempo había dormido?
Gabriel simplemente murmuró algo evasivo y se acurrucó más cerca.
Jared olía bien. Siempre olía bien.
“Mimosa-Puta,” Jared dijo con una sonrisa.
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“Cállate. Estoy congelado.”
Jared escabulló un brazo alrededor de su torso, tirando de él
prácticamente sobre su regazo.
Gabriel dejó escapar un ruidito contento. Él estaba cálido ahora.
“Mmm, mucho mejor,” dijo en el cuello de Jared.
“Vivo para servir,” Jared dijo secamente.
Gabriel se preguntó cómo Jared podía hacer esto. ¿Cómo podía fingir
todo el tiempo? ¿Cómo podía ser tan agradable con Claire? Tenía que ser
duro - y agotador. No podía seguir por siempre. Jared era la persona más
fuerte que él conocía, pero todo el mundo tenía un punto de quiebre.
Todos.
Gabriel se quedó mirando las brillantes brasas rojas de un fuego
moribundo. Últimamente, Claire había estado tratando sacar el tema del Página | 11
matrimonio y los bebés. Él había estado evitando el tema tanto como
podría, pero no pudo hacerlo por siempre sin lastimarla. No era que él no
amara a Claire; lo hacía. No era que él no quisiera tener niños; lo hacía.
Tener una familia propia siempre fue algo que él anheló. Pero ellos eran
demasiado jóvenes. ¿Cuál era la prisa?
Y si él cedía a sus deseos, Jared... ¿Se quedaría Jared? ¿Podría hacerle
eso a Jared?
Déjalo ir. Era la voz de Alexander, dura y enojada. Si realmente lo amas,
dejarás de ser una pequeña mierda egoísta y lo dejarás ir.
Gabriel se retorció, apretando su brazo alrededor del centro de Jared.
Una mano cálida, fuerte, se instaló en su nuca. “¿Gabriel?” la voz de
Jared era seria ahora. Preocupada.
Sólo un poco Enfermizo
Gabriel se obligó a no apoyarse demasiado en el toque. “Ellos tienen
razón, sabes: realmente soy un hijo de puta.”
Jared se quedó inmóvil.
Fuera, la tormenta azotó nieve contra la ventana.
“Está bien, ¿qué pasa?” Jared dijo despacito.
Gabriel negó con la cabeza. “Olvídalo. Sólo... ¿me prometes algo?”
“¿Qué?” los dedos de Jared empezaron a recorrer su pelo.
No me dejes.
Él no lo dijo. No podía decirlo sin despertar las sospechas de Jared.
Él no podía decirlo sin sonar como un niño necesitado.
“¿Te arrepientes de mudarte a Inglaterra?” Gabriel preguntó en
cambio. Ellos nunca hablaron sobre ello. Sí, fue gente del club de fútbol de Página | 12
Gabriel quienes, impresionados por la poco probable recuperación de
Gabriel, le habían ofrecido a Jared un empleo. Pero sabía que él fue la razón
principal por la que Jared se había mudado a Inglaterra después de terminar
su residencia. Fue hace dos años. Dos años de vivir cada uno en el bolsillo
del otro y Gabriel nunca había preguntado. Había tenido miedo de
preguntar.
Y ahora, el silencio de Jared le daba miedo. ¿Se arrepentía? Se había
mudado a otro país por él y apenas había visto a su familia en el último par
de años.
“No,” Jared dijo por fin, con la voz un poco entrecortada. “No me
arrepiento”
“¿Y nunca lo harás?”
Sólo un poco Enfermizo
“Hablar de nunca y siempre es ingenuo,” Jared dijo en voz baja. “Tú
no eres ingenuo.”
Gabriel se mordió el interior de la mejilla, sintiendo un dolor físico en
sus entrañas. Él se volvió muy consciente del sonido de tic-tac del reloj.
Tiempo, yéndose.
No sabía qué hacer.
Así que hizo lo que siempre hacía cuando se sentía perdido, o
enojado, o molesto: cerró los ojos, se empujó más cerca del costado de
Jared y fingió que los problemas no existían.
Él era bueno en eso – mientras que tuviera a Jared.
Mientras que tuviera a Jared.
El reloj siguió con su tic-tac.
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Sólo un poco Enfermizo

Capítulo 1: Deshecho
Seis meses después

En momentos como este, Jared Sheldon odiaba su empleo. Ser el Jefe


de Medicina Deportiva en un renombrado club de la Premier League1 podía
ser prestigioso, pero mientras miraba la pantalla de su computadora,
luchando por recordar la lesión de algún futbolista adolescente que ya no
jugaba para el club, odiaba su trabajo. Si hubiera sabido cuanto de su
tiempo gastaría tras un escritorio mientras llenaba papeleo, Jared lo habría
pensado dos veces cuando la junta directiva del Chelsea le ofreció la Página | 14
promoción hace un año.
El teléfono sonó.
Con sus ojos todavía en la pantalla del ordenador, Jared contestó.
“Rebecca, te pedí que no me interrumpieras-”
“Lo sé,” su secretaria dijo y bajó la voz. “Pero tu chico está aquí.”
Jared miró hacia la puerta. “No sé de quién estás hablando.”

1
La “Premier League”, también conocida en el Reino Unido como The Premiership, es la máxima categoría
de la liga de clubes de fútbol de Inglaterra y Gales. (NDT: Gracias Wikipedia por tanto!) En Sudamérica, sería
equivalente a los equipos de la primera división.
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No necesitaba ver a Rebecca para saber que estaba rodando sus ojos.
“Cinco-nueve2, pelo rubio ceniza, adorables ojos verdes, y un
temperamento terrible. Gabe. Gabriel DuVal. ¿Te suena?”
“Te has vuelto descarada, Becca.”
“¿Yo? Nunca. ¿Puedo dejarlo entrar, por favor? Me está provocando
dolor de cabeza. No parece entender que no puede entrar a tu oficina
cuando él quiera.”
Jared no pudo evitar una sonrisa. Eso sonaba como Gabriel. “¿No le
has dicho que estoy ocupado?”
“Lo hice. ¿Y sabes que dijo él? „Pero soy yo.‟ Como si las reglas no
aplicaran para él.” Ella no podía contener el disgusto fuera de su voz.
La sonrisa de Jared desapareció. “Suficiente, Rebecca. Déjalo entrar.”
Jared colgó, su ánimo tornándose ácido. Sabía que Rebecca tenía buenas Página | 15
intenciones. Ella era sólo un poco sobreprotectora con él y nunca le había
gustado Gabriel. Para ser justos, Gabe no era todo sol y arcoíris: él podía
ser un poco idiota con la gente que no le importaba - que era la mayoría de
la gente - pero era ferozmente leal a aquellos pocos que le importaban.
La puerta se abrió y Gabriel entró en la habitación, vestido con su
conjunto azul de entrenar. Él se dejó caer en la silla grande al otro lado del
escritorio de Jared.
“¿No se supone que deberías estar entrenando?” preguntó Jared.
Gabriel podía ser una de las estrellas del equipo, pero incluso él no podía
salir del entrenamiento sin una buena razón.
“Sí.”

2
Cinco-nueve, se refiere a la altura de Gabriel en pies (aprox. 1,80 m).
Sólo un poco Enfermizo
“¿Estás lastimado?”
Gabriel atrapó su labio inferior con sus dientes. “Mi espalda baja
todavía me duele un poco después del golpe que recibí la semana pasada.
Necesito un masaje.”
Jared lo estudió por un momento. Conocía al cuerpo de Gabriel
mejor que al suyo propio y atestiguaba que el dolor estaba ausente, lo que
significaba que Gabriel simplemente quería un masaje. Y por lo general
deseaba un masaje cuando quería consuelo pero nunca lo admitiría.
“Ron es el kinesiólogo de turno en este momento,” Jared dijo
suavemente. “Pídeselo.”
Gabriel frunció el ceño.
Jared soltó una carcajada. “Te das cuenta que ya no soy tu
kinesiólogo, ¿cierto?” Página | 16
Gabriel esbozó una sonrisa. “¿Qué? ¿Demasiado importante para
ello?”
“Precisamente.” Jared se puso de pie y se dirigió al cuarto de examen
contiguo. “Está bien, vamos. Tira la camisa y súbete a la camilla.”
Para el momento en que él hizo aparecer una botella de aceite para
masajes, Gabriel ya estaba en la camilla.
Jared trabajó el aceite sobre sus palmas y lo extendió sobre la espalda
de Gabriel, deslizándolas sobre las curvas de sus omóplatos con una
practicada eficiencia.
Con un suspiro de satisfacción, Gabriel se relajó.
Sólo un poco Enfermizo
Jared se concentró en trabajar en los nudos, tratando de ignorar la
impecable piel pálida que estaba tocando. La espalda de Gabriel era fuerte y
delgada, con músculos bien tonificados. La mirada de Jared viajó por la
graciosa curva de la espalda de Gabriel al culo respingón vestido sólo con
unos delgados pantalones cortos azules.
Apretando la mandíbula, Jared apartó la vista y se aclaró la garganta.
“Entonces, ¿qué te tiene de mal humor?”
Gabriel se tensó un poco antes de relajarse lentamente de nuevo
mientras Jared masajeaba su espalda baja. “El entrenador quiere pasarme al
ala derecha.”
Las cejas de Jared se fruncieron. Gabriel era uno de los mejores
extremos3 en Europa, pero era de conocimiento popular que él se sentía
incómodo jugando en el ala derecha. Él siempre jugó a la izquierda.
Siempre. Página | 17
“¿Por qué?”
“¿Por qué te parece?” Gabriel dijo, con amargura. “Por el niño de
oro.”
Jared sonrió un poco. “Él es tu hermano, Gabe.”
“No, no lo es. No estamos emparentados por sangre.”
“Eso no importa,” dijo Jared.
“Dile eso a él. Él es el que constantemente le recuerda a la prensa que
él es Inglés, mientras que yo soy francés - o ucraniano - lo que más le
convenga.”

3
Extremo – posición en el fútbol también conocida como alero o delantero exterior.
Sólo un poco Enfermizo
Jared sacudió la cabeza para sí mismo. Él nunca había entendido la
rivalidad feroz entre Gabriel y su hermano adoptivo, Tristan. Ellos eran de
la misma edad, ambos huérfanos, ambos amaban el fútbol y ambos eran
increíblemente talentosos, pero no podían soportarse el uno al otro. Tal vez
el problema era que Gabriel y Tristan no habían vivido como hermanos por
mucho tiempo: sus padres adoptivos, los DuVals, habían muerto cuando
tenían nueve y habían sido dejados al cuidado de familiares lejanos que no
querían particularmente criar a dos niños difíciles que ni siquiera estaban
relacionados con ellos por sangre. Para sacárselos de las manos, sus
parientes habían inscripto a los niños en las ligas menores de un club de
fútbol francés. Progresando rápido por seis años, y los chicos llamaron la
atención de la red de cazatalentos del Chelsea. Jared pensaba que era
bastante irónico que Gabriel y Tristan se odiaran entre sí, pero no pudieran
librarse de la compañía del otro, incluso en Inglaterra.
“¿Qué hizo Tristan ahora?” Preguntó Jared, reanudando el masaje. Página | 18
“No es su culpa si el entrenador decidió moverlo a tu posición habitual.”
Gabriel soltó un bufido. “¿Realmente crees eso? Él siempre quiso
ocupar mi posición. Nunca me pasa la pelota y siempre trata de hacerme
ver mal, y todo el mundo lo ama porque él es tan querible e Inglés, y tú sabes
cómo es. A la prensa británica le encanta revolver la basura y siguen
proclamando que yo estoy arruinando el desarrollo futuro de una
superestrella Inglesa.” Gabriel dijo burlón. “Y ese gilipollas echa
constantemente más leña al fuego y comenta a la prensa que habría estado
jugando mucho mejor si él jugara en el ala izquierda.”
Jared pasó las manos a lo largo de la espalda de Gabriel. “Tristan no
es un chico malo. Estoy seguro de que no quiso decirlo en ese sentido.”
Sólo un poco Enfermizo
“¡El Infierno no lo hizo!” Los músculos de Gabriel se pusieron duros
bajo sus manos. “Esa pequeña mierda manipuladora. ¿Por qué nadie puede
verlo además de mí? Él es un chupa pollas con doble cara, pero todo el
mundo piensa que es un tipo agradable. ¡Incluso tú! Yo pensé...” La voz de
Gabriel se volvió firme. “Pensé que tú estarías de mi lado. Pero siempre
eres tan agradable con él.”
Jared paró de masajear y se quedó mirando su nuca rubia oscura.
“Soy el doctor principal de este club de fútbol,” dijo lentamente. “Y él es un
jugador del equipo de primera4. Es mi trabajo ser amable con él y
asegurarme de que está entrenando y en su mejor forma.” Él no sabía por
qué estaba incluso explicando esto. Él no tenía que explicar nada a Gabriel.
Estrictamente hablando, Gabriel era sólo uno de los setenta y ocho
deportistas de edades variadas bajo su cuidado. No era asunto de Gabriel
cómo trataba a los demás jugadores.
Excepto que aparentemente Gabriel pensaba diferente. “No quiero Página | 19
que seas agradable con él.”
Jared parpadeó. “¿Qué?”
Gabriel se volvió sobre su espalda, sus labios apretados en una línea
triste. “¿No has notado lo dulce que es contigo? Yo lo conozco. Él nunca es
dulce sin una razón.”
Jared reprimió un suspiro. Podía ver hacia dónde iba esto. Gabriel era
muy posesivo con sus cosas. No hablaba mucho sobre su primera infancia
en Ucrania - afirmaba que no lo recordaba - pero Jared pudo sacar una
conjetura educada. Los orfanatos ucranianos no pudieron haber sido un
lugar agradable para vivir. Cuando niño, Gabriel no había tenido demasiado,
por lo que era solo natural que hubiera crecido acostumbrado a velar
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Equipo de Primera – refiere a que juegan en la primera división de fútbol.
Sólo un poco Enfermizo
celosamente lo poco que tenía. No importaba que Gabriel ya no fuera un
niño y podía permitirse cualquier cosa que quisiera; él nunca había superado
su posesividad. Todos sabían que Gabriel DuVal era malísimo para
compartir. Era evidente en el campo de fútbol, también: a menudo era
egoísta y despiadado, queriendo ser el único que anotara todos los goles.
Por esa razón, él era el blanco favorito para la crítica mordaz de los medios,
universalmente odiado y admirado a regañadientes.
Cuando Jared había sido asignado como fisioterapeuta de Gabriel en
el centro de rehabilitación, él ya había oído hablar de la personalidad difícil
del niño. La verdad sea dicha, en aquel entonces Jared no había estado
emocionado por la asignación. La residencia era agotadora, como lo fue
para él, y cuidar a un adolescente difícil, paralítico, no era algo que estaba
deseando en su futuro. Además, odiaba a los casos como el de Gabriel:
cuando había pocas esperanzas de una recuperación completa y él
verdaderamente podía hacer poco para ayudar. Página | 20
Pero la primera vez que había visto al escuálido chico recostado
inmóvil bajo las sábanas, sus enormes ojos verdes siendo el único color en
su cara, esto se volvió personal. Demasiado personal para su gusto. Había
líneas que los médicos no deberían cruzar con sus pacientes, y dar falsas
esperanzas de recuperación era una de ellas, pero Jared no pudo evitarlo.
No podía decirle al niño que nunca volvería a caminar nuevamente y que
debería acostumbrarse a estar postrado. Simplemente no podía decirle eso.
Había algo en ese chico pálido, de aspecto extraño, que sacó afuera cada
instinto protector en él. Quería verlo sonreír. Quería verlo feliz. Quería
verlo saludable. Se había tornado un poco obsesivo, y por los próximos
diecisiete meses, Jared se encontró pasando el poco tiempo libre que tenía
con Gabriel. El muchacho tenía una personalidad difícil, pero a Jared no le
importaba. Gabe era como un animal herido (un cachorrito, Jared pensó
Sólo un poco Enfermizo
cariñosamente) que quería ayuda y consuelo, pero trataba de ocultarlo. Por
ensayo y error, Jared había aprendido cómo tratar con él. Cuando Gabriel
lanzaba sus rabietas, Jared simplemente le devolvía una mirada no
impresionada; cuando Gabriel se negaba a hacer sus ejercicios “porque no
tenían sentido,” Jared le llamaba cobarde y desertor; cuando Gabriel estaba
deprimido y comenzaba a perder la fe, Jared lo jalaba cerca y lo abrazaba,
susurrándole palabras de amor hasta que Gabriel sonreía y recuperaba su
persistente creencia en que todo iba a estar bien.
La fe por sí sola no era suficiente -en cierto modo, la recuperación de
Gabriel fue un milagro médico- pero el milagro no habría sucedido si
Gabriel hubiera dejado de intentarlo. El día en que Gabriel logró dar unos
pocos pasos sin caer, él abrazó a Jared con fuerza y murmuró bajo su
cuello, con su voz llena de emoción, “No habría podido hacer esto sin ti. Te
amo.”
Y Jared se había quedado congelado en su sitio, sintiendo frío y calor Página | 21
a la vez. Él Sabía que era una confesión completamente inocente. Era
bastante común que los pacientes se apegaran a sus médicos, especialmente
considerando las circunstancias de Gabriel: él estaba en un país extranjero y
no tenía a nadie además de Jared. En todos los meses que Gabriel había
pasado en el centro de rehabilitación, nadie lo había visitado, además de
unas pocas personas de su club de fútbol. Así que no era sorprendente cuan
apegado Gabriel se había puesto con él.
Lo que era sorprendente, era lo apegado con el chico que Jared había
llegado a estar, aunque... apegado no sería la palabra correcta para ello.
Estar solo apegado hubiera sido poco profesional, pero todavía estaría bien.
Lo que él había sentido por su paciente-de-diecisiete-años, -que era diez
años más joven que él- definitivamente no estaba bien.
Sólo un poco Enfermizo
El día en que Gabriel había sido dado de alta fue sumamente
agridulce, porque significaba que Gabriel regresaría a Inglaterra. Esa noche
Jared fue a un bar y se emborrachó. Él apenas recordaba lo que pasó
después de eso, pero recordaba despertar con resaca y un extraño desnudo
junto a él -un extraño que apenas parecía tener edad legal. Un extraño que
tenía cabello rubio oscuro y ojos verdes.
“¿Jay?”
Jared se estremeció y apartó los recuerdos de su mente,
reprimiéndolos como había aprendido a hacer mucho tiempo atrás.
Suspirando, se alejó de la mesa de masajes y se dirigió al fregadero para
lavarse las manos. “Sabes que esto es ridículo, Gavriil.” A Gabriel no le
gustaba cuando Jared lo llamaba por la versión ucraniana de su nombre,
pero eso siempre le hacía prestar atención. Jared sabía que Gabriel odiaba
todo lo que el nombre implicaba más que al propio nombre. A Jared le
gustaba el nombre, pero lo usaba con moderación –a Gabriel no le gustaba Página | 22
ser recordado sobre su niñez. Tanto como Jared sabía, era una de las pocas
palabras que Gabriel todavía recordaba de su lengua materna; él era francés
ahora, en otras formas además del nombre.
“No puedes decirme cómo tratar a mis pacientes,” añadió Jared.
“Pero-”
“¿Cuál es exactamente tu objeción?”
Silencio.
Y entonces,
“Porque tú eres mío.”
Sólo un poco Enfermizo
El corazón de Jared se salteó un latido. Se dijo a sí mismo que no
debía ser idiota. Por supuesto que esto era sobre la rivalidad de Gabriel con
su hermano.
Jared volvió a su escritorio, se sentó y se quedó mirando a la pantalla
sin ver. “Vuelve a entrenar y deja de molestarme, Gabriel. Estoy trabajando.
Tú deberías estar trabajando también, y, a diferencia tuya, a mí no me pagan
millones por correr en una cancha de fútbol y perseguir una pelota.”
Gabriel se echó a reír. Jared podía oírlo saltando de la mesa de
masajes y caminando de regreso a la oficina.
“Jay,” dijo suavemente.
“No.”
“Vamos.”
“Dije que no. Estás siendo ridículo.” Página | 23

Todavía vestido solo con sus pantalones cortos, Gabriel rodeó el


escritorio, llevando la camiseta en su mano.
Jared se preparó.
“No estoy pidiéndote que seas malo con él ni nada.” Gabriel pasó un
brazo alrededor de sus hombros y se inclinó hacia él. “Sólo no confíes en él,
¿de acuerdo? Él es una víbora.”
Su cálido aliento rozaba la oreja de Jared. Su aroma cosquilleando en
su nariz. Su piel desnuda estaba tocando el brazo de Jared.
Jared siguió mirando un informe sin prestar atención, centrándose en
mantener su respiración uniforme.
Sólo un poco Enfermizo
Gabriel suspiró, presionando su nariz contra un lado de la cara de
Jared. “Yo solo-Yo no confío en él. No contigo. Prométeme que tendrás
cuidado de él. No dejes que te envuelva alrededor de su dedo meñique
como hace con todo el mundo.”
Jared casi se echó a reír. Él era un hombre sano, con necesidades y no
estaba ciego -Tristan era increíblemente hermoso y coqueteaba
abiertamente con él- pero si hubiera alguien que lo tenía envuelto en su
dedo meñique, era Gabriel.
“Prométemelo,” pidió Gabriel.
“Lo prometo,” Jared dijo, resignado. Hace mucho que había perdido
toda ilusión sobre su habilidad para decirle no a Gabriel. No podía soportar
oír la nota de inseguridad en la voz de Gabriel. El mundo conocía a Gabriel
como a un tipo confiado, arrogante, al que no le importa una mierda nada,
pero no podían estar más equivocados. Gabriel solo ocultaba bien su Página | 24
vulnerabilidad. A veces demasiado bien.
No, Jared no estaba ciego ante los defectos de Gabriel. Gabriel estaba
lejos de ser un ángel. Tenía una veta egoísta, despiadada, era demasiado
posesivo para su propio bien, y podía ser un imbécil con las personas que
no le gustaban. Gabriel también era tristemente célebre por ser un mal
perdedor. Si el equipo perdía un partido, era imposible estar alrededor de
Gabe. No sabía cómo perder. Ponía mala cara, enfurruñado, y tenía rabietas
como un niño pequeño cuando las cosas no salían como él quería. Pero
debajo de todo eso, él tenía un tipo de vulnerabilidad que hacía que Jared
quisiera envolverlo en sus brazos y protegerlo de todo el mundo.
Entre otras cosas, Jared admitió para sí mismo tristemente.
Sólo un poco Enfermizo
Apretando la mandíbula, miró directamente hacia el frente mientras
Gabriel lo abrazaba. “Gracias,” él murmuró, sus labios rozando la oreja de
Jared.
Maldito sea todo. A veces Jared sentía que lo estaba matando. Pero se
dejó envolver un brazo alrededor de Gabriel y acercarlo más. Saboreó la
sensación del cuerpo de Gabriel contra el suyo y bebió su aroma como si
fuera aire, y él fuera un hombre ahogándose. Era un tipo particular de
infierno: estar tan cerca de él y saber que nunca podría tenerlo. “Ahora
dejar de intentar ahogarme y vuelve a entrenar.”
Riendo, Gabriel se enderezó. “Voy a volver después del
entrenamiento. No te vayas sin mí.” Él besó a Jared en la mejilla.
Luego se fue.
Un silencio cayó sobre la habitación después que la puerta se cerró
tras Gabriel. Estaba todo demasiado tranquilo, de repente. Demasiado Página | 25
vacío. Su piel hormigueaba donde Gabe lo besó.
“Deberías decirle.”
Jared levantó la vista. Rebecca estaba apoyada en el marco de la
puerta, con un profundo ceño fruncido.
Él volvió su mirada a su computadora. “¿Para qué?” No tenía sentido;
eso sólo haría todo más incómodo. Gabriel podría amarlo, podría ser
excesivamente cariñoso con él, pero era cien por ciento heterosexual. Él
tenía una adorable novia de la que estaba enamorado. Jared no era nada
para él además de su amigo, y nunca sería nada más.
Rebecca dejó escapar un profundo suspiro. “Entonces sigue adelante,
Jared. Te mereces algo mejor. ¡Puedes hacerlo mucho mejor que con él!
Sólo un poco Enfermizo
Mírate. ¿Cómo puede un hombre con tu apariencia estar soltero? Han sido
¿cuántos años ya? ¿Tres? ¿Cuatro?”
“Yo salgo. Tengo sexo.” a veces.
Rebecca se burló. “¿No quieres algo más? ¿No quieres una relación
plena? Alguien a quien amar -y ser amado también? Alguien-”
“Suficiente, Becca,” dijo entre dientes.
“Han pasado años, Jared. ¿Y cuántos años más van a ser? He oído a
su novia hablando sobre casarse y tener hijos. Estoy segura de que él va a
ser lo suficientemente insensible e ignorante para pedirte ser su padrino.
¿Cómo vas a hacer frente a eso?”
Los números se borronearon en la pantalla. Como siempre lo hago. Eso
era lo que tenía intención de decir, pero su garganta estaba apretada y
dolorosa. Página | 26
“Suficiente,” espetó. “Déjame solo.”
Sacudiendo la cabeza, ella cerró la puerta, y Jared se quedó solo con
sus pensamientos una vez más.
Reclinándose en su silla, cerró los ojos. Rebecca tenía razón, por
supuesto: esto era completamente inútil. Debería renunciar. Alexander, su
primo, le había dicho lo mismo cuando él se había enterado de esto medio
año atrás. Alexander quería que se fuera de Inglaterra –que dejara a Gabriel-
y volviera a los Estados Unidos.
A decir verdad, si no fuera por Gabriel, Jared nunca habría salido de
Estados Unidos en primer lugar. Había dejado su casa y todo lo que
conocía por el jovencito que se le había metido tan profundamente bajo la
piel, que Jared no podía imaginar estar a un océano de distancia de él. Pero
Sólo un poco Enfermizo
de alguna manera, estar tan cerca fue por lejos más doloroso de lo que
esperaba. Ver a Gabriel encaprichándose con Claire lo había curado de
cualquier ilusión que pudo haber tenido.
Esto no tenía sentido. Debería regresar a casa. El problema era, que
los Estados Unidos ya no se sentían como su hogar.
El teléfono volvió a sonar.
“¿Ahora qué, Rebecca?” dijo Jared.
“El Sr. Mewes quiere hablar contigo.”
Jared frunció el ceño. “Déjalo entrar.”
Se sentó más derecho mientras que Paul Mewes entró en la
habitación.
“Paul,” murmuró Jared, un tanto sorprendido. Paul era un entrenador Página | 27
muy comprometido y raramente se iba mientras los jugadores estaban
entrenando. “Toma asiento. ¿Algún problema?”
El hombre se dejó caer pesadamente en la silla frente a él, sus pesadas
cejas arqueadas. “Es sobre DuVal. Me refiero a Gabriel, por supuesto.
Tristan nunca causa ningún problema, al contrario de su hermano.”
Jared luchó por mantener su rostro indiferente. “¿Qué sobre
Gabriel?”
Paul cruzó los brazos sobre su pecho. “¿Hablas en serio? ¿No has
notado lo imposible que ha estado últimamente? Tú lo conoces mejor que
yo. Pensé que serías el primero en notarlo.”
El ceño de Jared se profundizó. Se devanó los sesos tratando de
recordar algo raro en el comportamiento de Gabriel, pero no lo encontró.
Sólo un poco Enfermizo
En realidad, Gabriel había estado bastante bien últimamente. Él parecía
estar haciendo un esfuerzo por mantener su temperamento en calma.
“¿De qué estás hablando?” preguntó Jared.
Las cejas de Paul se levantaron de golpe. “¿Quieres decir que no se ha
estado comportando como un culo malhumorado a tu alrededor?”
“No realmente,” dijo Jared. “Todo lo contrario.”
Paul sacudió la cabeza. “Él ha estado absolutamente imposible
durante el último par de meses. Él desafía mis instrucciones y discute con
otros jugadores todo el tiempo. Él está alterando el clima en el vestuario.”
“Eso no suena como él,” Jared dijo lentamente. Gabriel podría ser
terco y un poco egoísta en el campo de juego a veces, pero él era un buen
compañero de equipo; él sabía la importancia de un buen ambiente en el
vestuario. Página | 28
“Lo sé.” Paul frunció los labios. “Pensaba que lo superaría -lo que sea
que fuera- pero parece estar empeorando. Cada pequeña cosa lo puede
desencadenar. Comenzó a meterse en peleas físicas con otros jugadores.
Fue grosero con los aficionados y periodistas esta mañana.”
Cuanto más Jared escuchaba, más difícil le era creer que había logrado
perderse eso. O tal vez Gabriel había hecho un esfuerzo para ocultar su
estado de ánimo de él, lo que era aún más preocupante.
“Él no está contento con que quieras moverlo al ala derecha,” Jared
dijo. “Tal vez sea eso.”
“No, es una consecuencia de su comportamiento, no la causa él.”
“¿Hablas con él? ¿Le preguntaste qué está pasando?”
Sólo un poco Enfermizo
Paul hizo una mueca. “Lo intenté. Pero ya sabes cómo es él. Fingió
que no tenía idea de lo que le estaba hablando.” Él negó con la cabeza. “Yo
lo dejaría estar si su comportamiento no estuviera afectando al equipo, pero
lo está, así que no puedo. Al principio pensé que podría estar teniendo
problemas para lidiar con su inminente paternidad y todo eso, pero...”
“¿Paternidad?” dijo Jared.
“Sí, es un hombre muy joven, después de todo. Sé que muchos
futbolistas se vuelven padres a una edad temprana, pero personalmente, no
creo que Gabriel esté de ningún modo preparado.”
“¿Cómo– cómo te enteraste del embarazo?” Jared apenas podía
reconocer su propia voz. Apenas podía oír algo más allá de los latidos de su
propio pulso en sus oídos.
Paul resopló. “Ciertamente no de él. Yo los escuché a él y a Lambert.
Pienso que las únicas personas que lo saben somos Lambert y yo. Y tú, Página | 29
obviamente. Probablemente te contó sobre el embarazo de su novia hace
meses, ¿Uh?”
Jared no dijo nada.
“De todos modos,” dijo Paul. “¿Podrías hablar con él? Si no consigue
contenerse, lo sentaré en el banco, y no me importará que él sea el mejor
delantero en el país.”
Jared probablemente asintió, ya que Paul se levantó y se fue.
Cuando la puerta se cerró, Jared no se movió.
Se quedó allí sentado, muy quieto.
Sólo un poco Enfermizo

Capítulo 2: Corte
A principios de año, Jared le había dicho a Christian, el novio de su
primo, que la gente era buena ignorando cosas que no querían ver. Parecía
que él había sido culpable de lo mismo. Nunca se había preguntado por qué
no había visto a Claire en meses. Nunca le había preguntado a Gabriel
dónde estaba ella. Él simplemente había estado contento de que ella no
estuviera alrededor.
A Jared no le caía mal Claire. Ella era una agradable jovencita. Era
buena para Gabriel: ella siempre le llamaba la atención de su mierda y le Página | 30
decía cuando estaba portándose como un culo. No, a Jared ella no le caía
mal. Pero había una diferencia entre caer mal y odiar. A él, ella no le caía
mal.
Jared se llevó la botella a los labios y tomó un gran trago. El vodka
incendió su garganta mientras bajaba, pero el entumecimiento que había
estado buscando desde que salió de su oficina no llegó.
Gabriel iba a ser papá.
Un papá. Su Gabe.
Era surrealista. En muchos sentidos, Gabriel era todavía un inseguro,
vulnerable niño, él mismo.
Un hijo.
Sólo un poco Enfermizo
Claire iba a darle a Gabriel un hijo. Una familia, algo que Gabriel
siempre había querido.
Jared tomó otro trago de vodka. Su mirada perdida en la pared de
enfrente, se preguntó cómo era posible sentir la pérdida de algo que nunca
había tenido. Siempre supo que iba a terminar de este modo. Siempre supo
que no había esperanza. Pensó que lo había aceptado. Pensó que estaba
preparado. Él se había equivocado.
El timbre sonó.
Jared miró la puerta y no se movió.
Volvió a sonar.
Suspirando, Jared dejó la botella, se levantó y cruzó la habitación.
Abrió la puerta y no se sorprendió al ver a Gabriel.
Página | 31
“¿Por qué no me esperaste? Te dije que vendría después del
entrenamiento.” Gabriel olfateó y entrecerró los ojos. “¿Estabas bebiendo?”
“Sí,” dijo Jared.
Preocupación cruzó por el rostro de Gabriel. “¿Por qué?” preguntó,
empujando a Jared dentro de la casa. “¿Ocurre algo malo?”
Jared rió, cerrando la puerta y apoyándose contra ella. Era un sonido
horrible, pero no podía parar. Él se rió y rió y rió -de sí mismo más que de
cualquier otra cosa. Sí, algo andaba mal: su vida.
Un estúpido. Un estúpido enamorado.
“¿Jay?” Gabriel dijo con voz insegura.
“Creo que las felicitaciones están a la orden del día.”
Sólo un poco Enfermizo
“¿Felicidades?”
“Sí,” Jared dijo, mirando a los ojos de Gabriel. “Por la paternidad
inminente.”
El rostro de Gabriel perdió todo color. Abrió la boca, pero la cerró
de nuevo sin hacer ningún ruido.
“¿Por qué?” Jared dijo, haciendo la pregunta que le había estado
molestando durante horas. “¿Por qué no me lo dijiste? Pensé -pensé que
sería a la primera persona que le dirías algo tan importante.”
La garganta de Gabriel convulsionó mientras tragaba. Él se limitó a
mirar a Jared y no dijo una palabra.
“¿Cuán avanzado está?”
Gabriel bajó la mirada. “Más de cinco meses.”
Página | 32
“Cinco meses,” Jared repitió. “Y todo este tiempo, has estado... ¿Por
qué?”
Gabriel se mordió el labio, con los ojos todavía bajos.
Jared lo estudió.
Y luego tomó una profunda aspiración.
No podía ser. Gabriel no podía saberlo. Él no podía.
“Dime.” él estaba sorprendido por la tranquilidad de su propia voz.
“Ahora.”
Gabriel miró a cualquier sitio, menos a él. “Yo... Yo no sabía cómo
decírtelo. No quería hacer que todo se sintiera raro.”
Sólo un poco Enfermizo
“¿Raro?”
Gabriel se pasó la lengua por el labio. “Yo sé sobre... tú cosa por mí.”
El estómago de Jared se volcó sobre sí mismo, creando una extraña
sensación de vacío. “Mi cosa por ti,” dijo sin expresión. ¿Cómo? “¿Cómo?”
Los ojos verdes se encontraron con los suyos. “Te conozco.”
Dos simples palabras, pero que se sintieron como una puñalada en el
corazón.
Gabriel le dio una sonrisa tensa. “¿De verdad creías que no me daría
cuenta? Me miras como, como...” Gabriel se sonrojó, se lo veía incómodo.
“Eres bastante obvio.”
Un sonido ronco salió de la garganta de Jared. No sabía si reír o ir a
esconderse en alguna parte. Todo este tiempo había pensado que estaba
siendo sutil, pero al parecer, Gabriel lo había sabido todo el tiempo. Página | 33

Jared regresó al sofá, cogió la botella y bebió un largo trago.


“Jay-”
“Voy a regresar a los Estados Unidos,” dijo Jared.
“¿Qué?”
Jared tomó otro sorbo de vodka.
Gabriel lo agarró del hombro y lo hizo girar. “¡No puedes estar
hablando en serio! No importa. No tienes nada de qué avergonzarte. No me
importa que -que sientas una cosa por mí-”
“Cállate,” Jared dijo entre dientes. “Cállate”
Sólo un poco Enfermizo
Una mirada de incertidumbre cruzó los rasgos de Gabriel. “Nada
tiene que cambiar. Realmente no me importa-”
“A mí sí,” Jared espetó. “Yo no tengo una “cosa” por ti. Yo te amo.”
Silencio.
La expresión en el rostro de Gabriel era extraña: algo entre inquietud,
desconcierto y... algo más. “Jared-”
“No,” dijo Jared. “He tomado la decisión. Tan pronto como
encuentren un reemplazo para mí, voy a irme.”
Gabriel se agarró a su camisa. “¡No lo harás! Te lo prohíbo.”
Jared sonrió. “No puedes prohibirme nada, Gabriel,” dijo en voz
suave, tratando de destrabar los dedos de Gabriel de su camisa. “Somos
entidades separadas. Tienes tu vida. Yo tengo la mía propia.”
Página | 34
Gabriel apretó la camisa de Jared con más fuerza, sus ojos verdes
ampliándose. “No.”
“Sí,” dijo Jared, de alguna forma arreglándoselas para mantener su
voz firme. “Es para mejor, realmente.”
Gabriel lo quedó mirando. “¿Mejor para quién?” Su nuez de Adán se
balanceaba arriba y abajo. “¿Por qué tienes que hacerlo? ¡Todo está bien!
¡Estamos bien!”
Jared miró la cara de pánico de Gabriel y tuvo que contenerse de
tocarlo. “No, No lo estamos. Esto -esto nunca va a funcionar. Y tú lo
sabes, o no estarías escondiendo el embarazo de Claire de mí. Eso fue
estúpido, por cierto. ¿Por cuánto tiempo esperabas hacerlo? Tarde o
temprano lo habría descubierto, de todos modos. ¿Entonces qué?”
Sólo un poco Enfermizo
La mandíbula de Gabriel se trabó. “Lo sé. No era mi intención
hacerlo. Yo iba a decírtelo, pero no pude.” Gabriel miró a su mano todavía
apretando la camisa de Jared. “Cuando Claire me dijo que estaba
embarazada, entré un poco en pánico. Quiero decir, por supuesto que estoy
contento con el bebé, pero -pero no estaba listo. Pensé que ella tomaba la
píldora. Habíamos acordado esperar.”
“No importa ahora,” Jared dijo inexpresivamente. “Van a tener una
familia. Es mi señal para irme.”
“No.” Gabriel lo abrazó de repente, había algo muy desesperado y
doloroso en ello. “Jay, no hagas esto. Por favor. Yo no puedo -no puedo”
“Tú puedes,” Jared dijo. “Es tiempo de que camines por tu cuenta.
Ya lo hiciste una vez. Puedes hacerlo de nuevo. Esto... nuestra relación... no
es saludable para ti.”
“No me importa un carajo.” Gabriel apretó aún más los brazos a su Página | 35
alrededor. “Esto es lo que necesito. Tú.”
Jared luchó con la reacción instintiva de su cuerpo. Gabriel no quería
decirlo en ese sentido. Él nunca tuvo intenciones de ese modo. “No es
suficiente para mí. Pensé que lo era -pensé que podría hacerlo- pero me
equivoqué. No puedo hacerlo. No lo haré.”
El cuerpo de Gabriel se puso rígido.
“Lo siento,” dijo Jared. “Este es el final.” Besó a Gabriel en la sien,
pero Gabriel lo apartó, con su mandíbula apretada, ira y algo parecido a
traición en su mirada.
“Bien. ¡Lo que sea!” Y él salió de la casa, cerrando la puerta detrás
suyo con tanta fuerza que las ventanas temblaron.
Sólo un poco Enfermizo
Jared se sentó en el sofá y hundió el rostro entre sus manos.

Página | 36
Sólo un poco Enfermizo

Capítulo 3: Sangrando
Tristan DuVal estaba emocionado.
Era casi la hora. El estadio ya se estaba llenando con miles de
espectadores, y con la multitud ya empezando a animar, tuvo problemas
para mantenerse en calma. Este no era un partido amistoso. Este era el
primer partido oficial de la temporada. Esta era la Premier League de
Barclays, la mejor liga de fútbol del mundo, y él iba a estrenarla como
delantero izquierdo, en lugar de Gabriel. Finalmente.
Mientras se dirigían hacia el túnel, Tristan miró a su hermano
adoptivo. Apestaba que tuviera que mantener las apariencias y no pudiera Página | 37
sonreír ante la incomodidad de Gabriel. Él quería sonreír y regodearse, pero
por supuesto que no podía: había cámaras por todas partes. Las apariencias
eran importantes. Él era el chico bueno y Gabriel era el malo de la película -
o al menos esa era la opinión pública. Los chicos buenos no se regodeaban.
Algunos probablemente podrían considerar lo que él había hecho
cruel, pero a Tristan no le importaba. En lo que a él concernía, no era nada
que Gabriel no se mereciera. Ese pedazo de mierda siempre le había caído
mal. Desde el primer momento en que sus padres adoptivos trajeron a
Gabriel a la familia, a Tristan le había desagradado enormemente. Él no
había pedido por un hermano. No quería un hermano. Pero por supuesto,
nadie se había preocupado por lo que él pensaba. Los DuVals estuvieron
demasiado enamorados del pequeño muchacho de aspecto extraño como
para preocuparse por la opinión de su primer hijo. Y eso fue lo que Tristan
Sólo un poco Enfermizo
había sido: él era el primero. Sus padres eran sus primeros, y él no quería
compartir sus juguetes con ese enano escuálido que ni siquiera hablaba
inglés o francés. Le desagradó Gabriel a primera vista y el desagrado era
bastante recíproco, y, como se vio después, de larga duración. Habían
pasado casi quince años, sus padres adoptivos llevaban mucho tiempo
muertos, pero la antipatía entre ellos sólo había crecido con cada año que
pasó. Ahora que ellos competían por cosas más importantes que juguetes, el
deseo de Tristan por limpiar el piso con Gabe era más fuerte que nunca.
Por eso no pudo evitar sentirse un poco decepcionado ahora. Él
esperaba que fuera más difícil robar la posición favorita de Gabriel en la
cancha, pero todo había ido sorprendentemente bien. Había sido demasiado
fácil. Él había pensado que Gabriel sería más que un desafío, pero esa
pequeña mierda ni siquiera puso demasiada resistencia. Los extraños
arrebatos en el temperamento de Gabriel durante el último par de meses, en
realidad lo habían hecho demasiado fácil para él. A la luz del Página | 38
comportamiento de Gabriel, convencer a los medios de comunicación y al
entrenador de que merecía jugar en la posición favorita de Gabriel fue un
juego de niños. Desagradablemente fácil.
“Espero que no estés enojado conmigo, Gabe,” dijo Tristan, incapaz
de resistir la oportunidad de refregárselo.
Gabriel no dijo nada, así que Tristan le lanzó otra mirada. El idiota se
veía como la mierda. Estaba aún más pálido de lo normal, y los oscuros
círculos bajo sus ojos lo hacían verse más viejo. Y esos extraños ojos
verdes... había algo desconcertante en ellos.
“Oye, ¿estás bien?” preguntó Tristan, empujándolo con la mano.
Gabriel no respondió.
Sólo un poco Enfermizo
“¿Gabe?”
“Fantástico,” Gabriel dijo sin mirarlo. “Nunca he estado mejor.”
“Pero te ves-”
“Guárdate tu falsa preocupación,” Gabriel dijo inexpresivamente.
“No estoy de humor para tu mierda.”
Esa era otra cosa molesta. En lugar de estar irritado por el hecho de
que Tristan había conseguido su posición favorita, parecía que a Gabriel no
le importaba. Aunque Gabriel había estado viéndose como la mierda
durante el último par de semanas, Tristan sabía que no era por su culpa.
“Es hora de salir, muchachos,” el entrenador dijo, y ellos caminaron
por el túnel hacia la cancha.
Tristan mantuvo un ojo en la cara tensa de Gabriel. Cuando se dio
cuenta de que algo cambio en la expresión de Gabriel, Tristan siguió su Página | 39
mirada hasta el médico del equipo sentado en el área técnica. Sus ojos se
detuvieron en el Dr. Sheldon. Como siempre, Tristan no pudo evitar
quedarse mirando.
Jared Sheldon tenía que ser el hombre más atractivo que había visto
nunca. Cabello oscuro, profundos ojos azules, y una mandíbula fuerte con
una ligera barba. Como si tener un hermoso rostro no fuera suficiente, el
hombre era alto y tenía hombros increíblemente amplios y brazos fuertes.
Era alucinante que un hombre tan guapo fuera soltero. El rumor era que él
era gay, pero probablemente fuera una mentira. En parte para molestar a
Gabriel, que siempre actuó como si el Dr. Sheldon fuera de su propiedad, y
en parte porque Jared era atractivo como el infierno, Tristan había
intentado coquetear con el hombre, pero en vano. Una pena. Y era una
Sólo un poco Enfermizo
lástima que el hombre estuviera renunciando al trabajo. Los exámenes
físicos iban a ser mucho más aburridos ahora.
El silbato finalmente sonó, indicando el comienzo del partido, y
Tristan empujó al Dr. Sheldon fuera de su mente y se perdió en el juego.
Los primeros veinte minutos estuvieron bien. Tristan lo estaba
haciendo genial: la mayor parte de los ataques iban hacia él, y si no fuera
por alguna mala suerte, él habría marcado al menos dos goles ya.
Pero, de pronto, Gabriel le estaba empujando a un lado e
interceptando un pase que iba hacia él.
“¿Qué carajos?” Gritó Tristan. “¡Se supone que debes jugar en el ala
derecha esta noche!”
Gabriel le dio una mirada venenosa. “Piérdete. Esto es mío. ¡Mío!”
Tristan se volvió hacia el entrenador y lo señaló a Gabriel. “¡Haz Página | 40
algo!”
Con el ceño fruncido, el entrenador comenzó a gritarle a Gabriel para
que volviera al ala derecha del campo. Ignorándolo, Gabriel corrió hacia los
defensores y dentro del área, causando confusión y caos. Él esquivó al
arquero y clavó la pelota en el ángulo superior derecho.
La multitud rugió, pero Gabriel no celebró. Tampoco lo hizo nadie
más: Gabriel había conseguido cabrear a todos sus compañeros de equipo
en el último par de meses. El entrenador seguía gritándole a Gabriel para
que volviera a la derecha, y ahora incluso los aficionados en las gradas
podían ver lo que estaba pasando.
Sólo un poco Enfermizo
Tristan levantó las manos para mostrar su descontento y reprimió una
sonrisa cuando los aficionados comenzaron a corear su nombre. Por
supuesto que ellos estaban de su parte; él era la parte agraviada aquí.
Fue entonces cuando los abucheos comenzaron. Cada vez que
Gabriel tocaba el balón, la multitud abucheó y se burló. Gabriel lo ignoró y
corrió imprudentemente hacia los defensores de nuevo.
Tristan sintió una reacia punzada de admiración. Gabriel realmente
no daba una mierda por lo que la gente pensaba de él. El abucheo habría
desanimado a cualquiera, pero nada parecía tocar a Gabriel. Nada parecía
llegar a él, su pálido rostro carente de expresión.
Gabriel siguió adelante, pasando instantáneamente a dos jugadores
antes de que ellos se dieran cuenta incluso de lo que había sucedido, burló a
un tercero, y anotó otro gol por su cuenta. El defensor burlado
inmediatamente se enfrentó a Gabriel, gritándole, y Gabriel lo empujó Página | 41
bruscamente. El árbitro corrió y le sacó a Gabriel una tarjeta roja.
Algo desconcertado, Tristan miró a Gabriel salir de la cancha
acompañado por los abucheos de la multitud. ¿Qué estaba mal con el
pequeño idiota? Gabriel estaba loco. Él estaría destrozado por esto por la
prensa, el entrenador y los fans.
Frunciendo el ceño, Tristan decidió concentrarse en el partido.
Gracias a ese idiota estaban con un hombre menos, y ahora él tendría que
defender. El odiaba defender. Estúpido Gabe.

***
Sólo un poco Enfermizo

Jared encontró a Gabriel en el vestuario. Estaba sentado en el banco,


con sus brazos alrededor de las rodillas. La habitación estaba tranquila
excepto por el ruido del partido de fútbol que continuaba fuera.
Los hombros de Gabriel se tensaron cuando él entró, pero no levantó
la vista, la mirada perdida en sus botas. Todavía llevaba el uniforme azul del
equipo.
“Vete,” Gabriel dijo, sin levantar la vista. “Te podría necesitar en la
cancha. ¿Qué pasa si el chico de oro se rompe una uña y no estás ahí?”
Jared no dijo nada, mirando a Gabriel con cautela. En las dos
semanas desde su conversación, Gabriel había estado distante y tenso,
evitándolo y negándose a hablar. Gabriel no era del tipo silencioso. Cuando
él meditaba demasiado, no significaba nada bueno. Jared había esperado la
crisis emocional, pero nada tan público. Página | 42

“Oh espera,” Gabriel dijo, sin dejar de mirar sus botas. “Este es tu
último día aquí, así que no te importa, por supuesto.”
“Esto fue increíblemente estúpido,” dijo Jared. “¿Qué estabas
tratando de probar? Has estado recibiendo todo tipo de mierda de los
medios de comunicación como estaban las cosas. ¿Por qué les das un palo
para que te peguen con él? La prensa se va a hacer un día de campo con
esto. El entrenador está furioso -tú públicamente socavaste su autoridad. Y
sabes cuánto los fans aman a Tristan –te abuchearan cada partido ahora.
¿Qué carajo pensaste que estabas haciendo?”
Gabriel levantó la mirada hacia él, sus ojos el único color en su pálido
rostro. “Me dijiste que caminara por mí cuenta.” Una sonrisa torcida curvó
Sólo un poco Enfermizo
sus labios. “Eso era yo caminando por mi cuenta. Creo que lo hice bastante
bien, ¿no te parece? Marqué dos goles.”
Jared lo miró fijamente. “No te hagas esto a ti mismo.”
“¿Por qué? ¿Por qué te importa?”
Jared se acercó y lo arrastró a sus pies. “¿Estás tratando de hacerme
sentir culpable? ¿Es eso?”
Gabriel se encogió de hombros, mirando a un lado, con la mandíbula
apretada.
Jared se rió entre dientes, sacudiendo la cabeza. “¿Me estás tomando
el pelo? Entonces, ¿qué se supone que debo hacer? ¿Qué? ¿Quedarme a tu
lado, verte construir una familia, y estar solo por el resto de mi vida?”
“Dijiste que me amabas,” Gabriel dijo, sin dejar de mirar a un lado,
con su voz apretada. “Si realmente me amaras, tú no me abandonarías.” Página | 43

Jared respiró hondo. “No puedes usar esto contra mí. Esto no.
¿Tienes alguna idea de cuánto apesta esto? El amor no correspondido no es
divertido.”
La mirada de Gabriel rompió contra él. “¿Amor no correspondido?”
Él se echó a reír. “¿De qué estás hablando? ¿Qué amor no correspondido?”
Él liberó su hombro del agarre de Jared. “Tú no te vas porque tu amor es
„no correspondido.‟ Me estás dejando porque-porque el sexo significa más
para ti que el amor.”
“No es lo mismo,” dijo Jared. “Tú no me quieres de esa manera-”
Sólo un poco Enfermizo
“¿De qué manera?” Gabriel gritó, ruborizándose y respirando con
dificultad. “¿De qué manera? Pero bien, lo que sea- déjame. Ya no me
importa más. Eres igual que todos los demás.”
Maldita sea.
Jared le tocó el hombro, pero Gabriel saltó alejándose y lo fulminó
con la mirada. “No me toques. Te dije que me dejaras. ¡Adiós! ¡Vete a la
mierda!”
“Gabi-”
“No me digas „Gabi‟,” Gabriel dijo, su rostro endurecido. “¿Sabes
qué?” dijo, mirando a Jared a los ojos. “Te odio.”
Fue como un puñetazo en el estómago.
“Desearía nunca haberte conocido,” Gabriel dijo con sentimiento
antes que dejar de golpe la habitación. Página | 44

Jared se quedó congelado, mirando fijamente a la taquilla y no viendo


nada, mientras las palabras de Gabriel entraban en sus oídos. La peor parte
fue, que él sabía que Gabriel las sentía -al menos una parte de él lo hacía.
Desearía nunca haberte conocido.
La multitud fuera ovacionando.
Sólo un poco Enfermizo

Capítulo 4: Partida
Normalmente, a Jared le gustaban los aeropuertos. Le gustaban los
diferentes dialectos, idiomas, vestimentas y costumbres. Le gustaba ver a la
gente comprar un recuerdo de mal gusto de último minuto, que sólo los
extranjeros pensarían que eran interesantes. A él le gustaba escuchar las
observaciones de la gente sobre Londres: lo confuso que era el metro, sus
destinos turísticos favoritos, y las pequeñas diferencias culturales en cuanto
a comidas.
Pero nunca antes había visto a tanta gente viéndose desesperada,
llorando y tirando de sus seres queridos cuando ellos se disponían a abordar
el avión con destino a los EE.UU. O tal vez él nunca les prestó atención. Página | 45
Cada vez que había dejado Inglaterra antes, él sabía que iba a volver. No
esta vez. Echaría de menos Inglaterra. Jared sonrió un poco para sí mismo,
recordando las miserablemente noches frías, lluviosas, en Stoke5.
Pensándolo bien, tal vez no lo haría.
Echó un vistazo a su reloj. El abordaje comenzaría pronto.
“¡Jared!”
Se congeló y luego se dio la vuelta.
Gabriel estaba empujando a través de la multitud hacia él.

5
Ciudad de Inglaterra famosa por su equipo de futbol local.
Sólo un poco Enfermizo
El corazón de Jared se salteó un latido antes de comenzar a martillar
tan fuerte que él difícilmente podría concentrarse en otra cosa. Una parte de
él quería alejarse. Pero la otra parte bebía se su mirada -por última vez- y el
pensamiento hizo que su pecho le doliera físicamente.
Entonces vio a una pareja de ruidosos reporteros siguiendo a Gabriel,
gritando preguntas en su cara. Gabe debería usar gafas de sol oscuras. No es
de extrañar que fuera reconocido.
Jared avanzó para encontrarlo a mitad de camino. Ignorando las
preguntas de los periodistas, agarró el brazo de Gabriel sin decir una palabra
y lo llevó hacia el baño más cercano.
Empujando a Gabriel en el interior, Jared cerró la puerta, la trabó y se
volvió hacia Gabriel. “¿Qué estás haciendo aquí? No debería haber-”
Gabriel cayó contra él. No había otra palabra para ello: se cayó,
enterrando la cara en el hombro de Jared y envolviendo sus brazos Página | 46
alrededor de la cintura de Jared apretadamente. “No te vayas,” dijo, con la
voz quebrada. “Por favor. Yo no puedo. No puedo-no puede vivir sin ti.”
Jared cerró los ojos. Sus brazos subieron en torno a Gabriel y lo
apretaron con fuerza. Gabriel gimió, acariciando su garganta con la nariz, y
Jared sintió una abrumadora oleada de amor, de la que era doloroso no
tener una salida para ella. Él nunca supo que era posible extrañar a alguien a
quien estabas sosteniendo con tus propios brazos. Su garganta apretada por
la pérdida, él apretujó a Gabriel aún más fuerte, pero se sentía como si
tratara de aferrarse a la arena escapándose entre sus dedos.
“No lamento haberte conocido,” dijo Jared y Gabriel hizo un ruido
que sospechosamente sonaba como un sollozo.
Sólo un poco Enfermizo
“Oye,” Jared dijo suavemente, tomando la barbilla de Gabriel y
obligándolo a mirar hacia arriba. Húmedos ojos verdes se encontraron con
los suyos, y algo oprimía en el pecho de Jared. Gabriel nunca lloró. No
había llorado incluso cuando él estaba paralizado y nada que hicieran
parecía ayudar. No había llorado cuando fue abucheado y repudiado. La
nariz de Gabriel nunca se enrojeció y sus ojos estuvieron siempre luminosos
y secos.
Hasta ahora.
“No–”
“No estoy llorando,” Gabriel dijo, levantando la barbilla
obstinadamente y mirándolo. “Yo nunca lloro.”
Jared sonrió y limpió la lágrima en la esquina del ojo de Gabriel. “En
algunos años o incluso meses, mirarás atrás y te reirás de lo tonto que fuiste
al pensar que no podrías vivir sin mí.” Página | 47

Gabriel abrió la boca, pero Jared apretó un dedo contra sus labios.
“Verás. Tú eres joven y–” Él tragó. “Lo que sientes por mí es... no es muy
saludable para ti. Estarás mejor sin mí. Esto... pasará, y tú serás más fuerte
por ello.”
Podía ver que Gabriel quería discutir, pero entonces algo se rompió
en su expresión. “¿Qué hay de ti?” preguntó en cambio.
“Voy a estar bien, también.” Eventualmente. Probablemente. Jared
forzó una carcajada. “No tengo ninguna intención de ser un hombre
antisocial, solitario, deprimido. Quizás algún día, voy a enamorarme de
alguien que efectivamente me ame también.” Al menos él quería creerlo –
creer que él sería capaz de amar a alguien más. Jared forzó una sonrisa.
“Todo saldrá bien, ya lo verás.”
Sólo un poco Enfermizo
Gabriel lo miró como si él no pudiera entender una palabra de lo que
estaba diciendo.
Cuando el anuncio de embarque del vuelo, llegó a través de los
altoparlantes, Jared se aclaró la garganta, dejando caer las manos a los
costados. Sus brazos ya se sentían vacíos. “Ese es mi vuelo. Me tengo que
ir.”
Gabriel todavía lo miraba fijamente, con el rostro pálido.
Jared se volvió hacia la puerta, pero se detuvo y miró hacia atrás por
última vez: al rizado pelo rubio oscuro y a los ojos verdes que tanto amaba
y a la vulnerable curva en los labios de Gabriel. Ellos temblaban mientras
Gabriel luchaba para decir algo.
Los pies de Jared se movieron por su propia voluntad. Sus manos
acunaron la cara de Gabriel. “Estoy orgulloso de ti,” dijo con voz ronca,
presionando sus frentes juntas. Tomó una respiración profunda, inhalando Página | 48
su aroma con avidez. Gabriel. Su Gabe. “Recuerda eso” Rozó sus labios
contra la esquina de la boca de Gabriel y sintió los labios de Gabriel
temblar. Besó la otra esquina y le susurró: “Adiós, Gabi.”
Lo miró tirando hacia atrás, pero Gabriel se agarró a su camisa, sus
ojos húmedos y suplicantes.
“Déjame ir,” Jared dijo, mirando hacia otro lado. No podía mirarlo.
No creía ser lo suficientemente fuerte como para seguir diciendo que no
mientras que Gabriel lo estaba mirando de ese modo.
Silencio.
Entonces sintió los dedos de Gabriel aflojarse lentamente,
liberándolo.
Sólo un poco Enfermizo
Debería haberse sentido aliviado.
No fue así.
Dio un paso atrás, abrió la puerta y se fue del baño.
Ignorando a los periodistas, se alejó, la sensación de vacío en su
pecho creciendo con cada paso que daba.
Adiós.

Página | 49
Sólo un poco Enfermizo

Página | 50
Sólo un poco Enfermizo

Capítulo 5: Claire
Su vejiga la despertó en medio de la noche. Claire abrió sus ojos
legañosos y los frotó. Un vistazo rápido le mostró que el otro lado de la
cama estaba vacío. Gabriel no estaba en la cama de nuevo.
Ella frunció los labios y se sentó con dificultad. Dios, ella estaba sólo
de siete meses y medio, pero se sentía como un pequeño elefante. No
estaba segura de sí podría soportar otros dos meses de esto. Tal vez
realmente deberían haber esperado, como Gabriel había querido: tenían
suficientes problemas ya sin un bebé en la mezcla. La reacción de Gabriel
ante su embarazo no había sido tan buena como Claire lo había esperado.
Su humor parecía estar deteriorándose mientras que el embarazo avanzaba y Página | 51
ella no era la única que lo había notado. Gracias a Dios, el gerente de
relaciones públicas de Gabriel al menos había logrado acallar el escándalo
causado por el comportamiento de Gabriel durante el partido inaugural de
la temporada –él había plantado el rumor de que Gabriel sólo estaba
tomando la noticia de la renuncia de su médico con dificultad. La prensa
había aceptado la explicación: la historia de la recuperación milagrosa de
Gabriel por su lesión en la médula ósea era ampliamente conocida. Fue una
buena explicación.
Fue una buena explicación porque era la verdad.
A veces ella deseaba que no lo fuera.
Sólo un poco Enfermizo
Claire dejó escapar un suspiro. Para ser completamente honesta, ella
se había alegrado un poco cuando se enteró de que Jared estaba dejando
Inglaterra.
Le gustaba Jared –era imposible para él resultar desagradable y
tampoco resultaba hiriente el que fuera increíblemente agradable a la vista–
pero su relación con Gabriel siempre la hizo... sentirse incómoda. Para
llamar al pan, pan, ella siempre se había sentido un poco celosa de lo cerca
que estaba de Gabriel. Sabía que sus celos tenían poco sentido. Jared podría
ser gay, pero su relación era completamente platónica; Gabriel era tan recto6
como una flecha y la amaba. Excepto…
Excepto que había algo que tenía la relación de Gabriel con Jared que
faltaba en la de ella y Gabriel: intimidad emocional. Gabriel podría estar
enamorado de ella y desearla, pero él nunca se abrió por completo a ella.
Incluso cuando estaban acostados desnudos después de hacer el amor, ella
podía sentir algo separándolos. Algo intangible, pero que estaba allí. A Página | 52
Gabriel no le gustaban los abrazos después del sexo de todos modos; él no
era del tipo acariciador-sensible –bueno, a menos que fuera con Jared. Con
Jared se convertía en un acariciador-sensible-pulpo y se acurrucaba contra él
en cada oportunidad. Racionalmente, comprendía porqué Gabriel se sentía
tan cómodo cuando Jared lo tocaba: teniendo en cuenta el hecho de que
Gabe había estado paralítico por meses, probablemente se había
acostumbrado a tener las manos de Jared sobre él a diario. Solo era natural
que confiara tanto en su ex fisioterapeuta. No era nada por lo que estar
celosa.
Claire miró el lado vacío de la cama nuevamente e hizo una mueca.
¿A quién estaba engañando? Ella sabía por qué se sentía celosa de Jared.

6
La autora usa el término “straight” que en inglés significa tanto recto/derecho (de ahí la metáfora de la
flecha) como heterosexual. En la frase se refiere a los 2 significados.
Sólo un poco Enfermizo
Gabriel podría estar enamorado de ella, pero él no la necesitaba. Cuando
estaba triste, era a Jared a quien recurría. Jared era el único al que
necesitaba.
Los labios de Claire se torcieron al recordar el partido contra Arsenal
la temporada pasada. Había sido un torneo muy importante en Londres y el
equipo de Gabriel había perdido gracias a la dudosa decisión del árbitro de
anular el gol de Gabriel. Decir que Gabriel estaba enojado y molesto sería
no decir nada. Claire trató de consolarlo, pero Gabriel le gritó que lo dejara
solo y que no quería compañía, así que Claire decidió dar un paseo y darle
unos minutos para calmarse. Cuando regresó diez minutos más tarde, se
encontró con Gabriel acurrucado junto a Jared, su expresión tranquila y
relajada mientras que Jared le acariciaba la espalda y le susurraba algo al
oído. Claire se quedó congelada, sintiéndose ajena, viendo algo de lo que
nunca podría ser parte.
Fue por eso que ella había estado contenta con que Jared renunciara a Página | 53
su trabajo y regresara a los Estados Unidos. Había pensado que finalmente
tendría a su novio completamente para ella.
Claire se echó a reír. Qué ingenua que había sido.
La presión persistente en su vejiga se hizo notoria de nuevo, así que
salió de la cama y encaró hacia el baño.
Cuando terminó, volvió al dormitorio pero hizo una pausa, mirando
la cama vacía. ¿Dónde estaba él?
Claire se dio la vuelta y dejó de la habitación.
La casa que Gabriel había comprado para ellos, después que se enteró
del embarazo, era enorme y lujosa. Era la casa de sus sueños. Pero ahora, en
Sólo un poco Enfermizo
la oscuridad, parecía demasiado vacía y fría. Claire presionó una mano en su
vientre. Pronto no estaría tan vacía.
Encontró a Gabriel abajo.
Estaba dormido en el sofá, la luz de la luna entrando por la ventana
abierta e iluminando sus facciones. La luz de luna era amable con él.
Ocultaba las bolsas bajo los ojos de Gabriel.
Claire se lo quedó mirando por un momento, antes de cambiar su
mirada hacia el teléfono sobre el pecho de Gabriel. Ella dudó, pero quería
saber.
Con cuidado, agarró el teléfono de Gabriel y echó un vistazo a la
pantalla.
El correo electrónico estaba abierto. Claire frunció el ceño, notando
que Gabriel tenía muchos mensajes no enviados como „borradores.‟ Página | 54
Correos para Jared, todos ellos sin enviar. Silenciosamente, se sentó en el
sofá junto a Gabriel y comenzó a leer desde el correo más viejo, con fecha
hace más de un mes.

***

Claire me dijo que te saludara. Ella no sabe por qué te fuiste, por lo que no pude
decirle que no estábamos hablando en absoluto. Por eso te estoy escribiendo. Para decirte
que ella te manda saludos.
Sólo un poco Enfermizo

***

La nueva doctora es genial. Su nombre es Anne Boyle, y ella es divertida y muy


bonita. Es la única mujer médica en un equipo de la Premier League. ¿Cuán genial es
eso?
Me gusta mucho. Es asombrosa. No me regaña y no me dice que no coma
cualquier cosa que quiera comer. No le importa. Ella es genial.

***
Página | 55

Tristan es tan trepador. De alguna manera, ahora trepó su camino a la SN7 de


Inglaterra. Todo el mundo me trata como a una bomba de tiempo por algún motivo.
Probablemente esperan que yo esté enojado al respecto y envidioso, pero no me importa
una mierda. Él puede presumir todo lo que quiera.

***

7
SN – Selección Nacional de futbol.
Sólo un poco Enfermizo
No sabemos el sexo del bebé todavía. Claire quiere que sea una sorpresa. No
estoy seguro de que me importe de un modo u otro y eso me asusta. ¿No debería
importarme? Tengo miedo de que vaya a ser un papá de mierda.

***

Mis músculos están tan doloridos después del entrenamiento de hoy. Los masajes
de Ron apestan. Y tuvo el descaro de decirme que era mi culpa por no estar lo
suficientemente relajado y tensarme cuando me tocaba. No es mi culpa que él haga todo
mal.
Casi espero estar en la banca para el próximo partido. Odio jugar en el ala
derecha de todos modos. Página | 56

***

Hoy encontré tu camiseta en mi armario. Creo que es la que llevabas cuando


fuimos de excursión en junio. Huele como a verano y a sol. Extraño el verano.

***
Sólo un poco Enfermizo

Anoche no pude dormir otra vez. Le pedí a Rebecca que me diera alguna pastilla
para dormir de nuevo, pero ella se negó y le contó al entrenador. Siempre supe que ella me
odiaba.

***

El entrenador me obligó a ver a un terapeuta. Ya sabes que odio a los psicólogos.


Ellos siempre tratan de enroscar tus palabras en algo que nunca dijiste.
La Dra. Bisset no es tan mala, pero hace preguntas estúpidas. Hoy me preguntó
por qué todavía no me había casado con Claire. Como si fuera asunto suyo. ¿Por qué es Página | 57
importante un pedazo de papel? A Claire no le importa, y a mí tampoco.

***

El entrenador me gritó de nuevo. No estoy seguro por qué. Últimamente lo hace


todo el tiempo. Probablemente debería importarme más.

***
Sólo un poco Enfermizo

Está lloviendo otra vez. A veces me siento como si siempre estuviera lloviendo.
Quizás debería aceptar la oferta del Barcelona y mudarme a España el año
próximo. No hay nada que me ate aquí. Al menos estaría cálido allí.

***

Jay, yo

Página | 58
***

Es todo culpa tuya, sabes. Me convertiste en esto. Así que vete al carajo. Espero
que seas miserable. Espero que tus días parezcan sombríos e interminables. Espero que
mires mis fotos y sientas que pagarías millones por un abrazo. Espero que no puedas
dormir, y cuando lo hagas, espero que sueñes conmigo, y cuando despiertes, te sientas frío y
quieras volver a dormir, pero no puedas.

***
Sólo un poco Enfermizo

Ese fue el último correo electrónico sin terminar, escrito apenas esta
noche.
Claire cerró la aplicación de correo electrónico y se quedó con la
mirada perdida en la oscuridad. Oh Dios. Dios. ¿Así es como Gabriel se
sentía mientras ella está embarazada de su hijo?
Dolía. Dolía aún más que su opinión sobre el matrimonio.
Gabriel nunca se había molestado en preguntar. Él nunca le había
preguntado si ella quería casarse. ¿Por qué habría asumido que no
importaba para ella? Le había insinuado muchas veces, que ella había
soñado siempre con una gran boda.
Sacudiendo la cabeza, Claire se dijo a sí misma que no fuera ingenua.
Muchos futbolistas no se casaban con sus novias –los futbolistas más Página | 59
famosos tenían relaciones felices y tuvieron hijos sin estar casados– así que
ella sabía que no debía sentirse herida. Gabriel la amaba. Lo hacía. Pero le
habría gustado que él le preguntara su opinión.
Le habría gustado saber otras cosas, también.
Claire no sabe por qué te fuiste.
¿No se supone que ella fuera la persona más cercana a Gabriel? ¿Por
qué él le guardaba secretos a ella? ¿Por qué era tan distante?
Claire trató de recordar cuando todo se había arruinado, pero no
podía hacerlo. Habían sido felices una vez. Todo parecía haber ocurrido en
otra vida. Ellos se habían conocido en una fiesta hace más de dos años.
Para ella había sido amor a primera vista. Ella se quedó cautivada por su
atractivo poco convencional, su fama, sus brillantes ojos verdes. Cuando él
Sólo un poco Enfermizo
pasó toda la velada con ella, no podía creer en su suerte: él era una estrella
del fútbol en ascenso, y ella era una modelo joven que nadie conocía. Pero
él parecía cautivado, incapaz de sacar sus ojos de ella. Pasaron juntos esa
noche, pero él parecía querer más que eso. Le pidió una cita. Y luego otra, y
luego otra.
Por un tiempo, ella había estado más que feliz, pero a medida que su
relación progresaba y el enamoramiento de Gabriel parecía desvanecerse
poco a poco, comenzó a asustarse. Le asustaba que Gabriel se cansara de
ella, ahora que el periodo de luna de miel había terminado. ¿Él la amaba lo
suficiente como para quedarse con ella? Él era joven y famoso y podría
tener a cualquier mujer que quisiera. Fue entonces cuando sus amigos le
aconsejaron que quedara embarazada y atrapara a Gabriel de una vez por
todas. Ella había escuchado sus consejos. ¿Había sido lo correcto?
Claire se llevó la mano a su vientre. Tenía que serlo.
Página | 60
A su lado, Gabriel se agitó. Claire dejó el teléfono en el sofá
rápidamente.
“¿Claire?” murmuró adormilado. “¿Por qué no estás en la cama?”
“¿Por qué no lo estás tú?”
Gabriel bostezó. “No podía dormir, así que salí a caminar. No quería
despertarte. ¿Por qué estás levantada? ¿Es por el bebé?”
“No,” dijo Claire, poniendo ambas manos sobre su vientre. La prueba
de su amor. “No es por el bebé.”
Gabriel volvió a bostezar. “¿Entonces qué?”
Claire se mordió el labio. “¿Por qué se fue Jared?”
Sólo un poco Enfermizo
No podía leer su expresión con la luz de la luna, pero su silencio era
muy revelador.
“¿Por qué es importante?” Gabriel dijo finalmente, un dejo extraño
de tensión en su voz.
“Solo estoy curiosa.” ¿Iba a mentirle? ¿Le diría la verdad? ¿Cuál era la
verdad?
“Te dije que– él extrañaba su hogar.”
“Deja de mentir” dijo ella.
Otro silencio largo y pesado.
“Es personal,” Gabriel dijo escuetamente. “Es entre mí y Jared.”
Ella apretó sus manos en puños. “Soy la madre de tu hijo. No hay
nada más personal que eso” Página | 61
“Es diferente.”
“¿Cómo?” Fue una lucha por mantener la voz calmada. “¿O hay un
estándar de „personal‟ para Jared y otro tipo de „personal‟ para nosotros, el
resto de gente sin importancia?”
“No seas ridícula-”
“Estoy harta de siempre quedar tercera,” susurró Claire. “Cuando
Jared se fue, pensé que las cosas finalmente serían diferentes, pero estás
demasiado ocupado deprimiéndote y languideciendo por él como para
prestarme demasiada atención. Vamos a tener un bebé en menos de dos
meses, Gabe. ¡Un bebé!” Su voz se quebró. “¿No te importa?”
Sólo un poco Enfermizo
Él se sentó y pasó un brazo alrededor de sus hombros, presionando
su nariz contra la mejilla de ella. “No seas tonta,” Gabriel dijo con
preocupación. “Por supuesto que me importa. Estoy muy emocionado por
tener un niño. Siempre he querido una familia, ya sabes eso. Siempre ha
sido mi sueño.”
Claire inhaló temblorosamente. “Lo sé. Pero a veces pienso que... A
veces creo que fue sólo un sueño infantil. Un bonito futuro, nada real.
Como... como un hermoso trofeo que sacas de la caja en ocasiones
especiales para admirarlo, no como algo que deseas tener cada día.”
“Vamos, no seas ridícula.”
“¿Ridícula?” Claire sonrió sin humor. “¿Sabes de lo que tengo miedo?
Que cuando el bebé nazca, vaya también a ser algo secundario para ti. Algo
que siempre va a quedar por debajo de Jared y del fútbol-”
“Jared se fue,” Gabriel arrancó, quitando su mano y alejándola. “Él Página | 62
no va a regresar.”
Una risa brotó de su garganta. “Dite eso a ti mismo. Pareces ser el
que no puede aceptarlo y seguir adelante.”
Gabriel no dijo nada. Claire deseó poder verle la cara, aunque una
parte de ella casi se alegraba de no poder hacerlo. “Yo nunca lo pedí,”
susurró ella, mirando sus manos. “Yo nunca quise ser el tipo de novia que
le pide a su novio que se deshaga de sus amigos por ella. Pero tal vez
debería haberlo hecho. Porque tu relación con él es... era... demasiado.
Demasiado inquietante. Demasiado íntima.” Ella se rió entre dientes. “Ya
sabes, a veces sentía como si él fuera tu novio, y yo fuera tu amiga con
beneficios.”
“Sabes que yo no juego para ese lado,” Gabriel dijo con cansancio.
Sólo un poco Enfermizo
“Esa es la única razón por la que nunca te he pedido que terminaras
tu relación con él.” Claire se mordió el interior de la mejilla. La verdad era
que ella no había pensado que tuviera una oportunidad de éxito.
“¿A dónde vas con esto?” Dijo Gabriel. “¿Cuál es el punto? Jared se
fue. Puedes estar feliz.”
Claire se dejó caer en el sofá. “¿Cómo puedo estar feliz cuando estás
deprimido?”
“No estoy deprimido,” Gabriel dijo, sin demasiado sentimiento.
Claire resopló. “Seguro. Apenas duermes, apenas comes, y juegas al
fútbol como si no te importara una mierda más. Pero no, no estás
deprimido.”
“No estoy deprimido,” Gabriel dijo de nuevo, como si repetir esto lo
hiciera verdad. “Estoy, solo... Sólo tengo que esperar. Pasará. Lo hará. Jared Página | 63
lo dijo.”
Claire se encogió ante la mezcla de desesperación con fe en su voz.
Jared lo dijo. Eso estaba muy lejos de estar pasando.
¿Qué era? ¿Algún tipo de desastrosa dependencia? ¿Amor? ¿Podría el
amor platónico ser tan fuerte? Ella no lo sabía. Tenía miedo de preguntarlo.
Miedo de la respuesta que obtendría.
“Lo extrañas,” murmuró ella, apretando las manos.
Gabriel se echó a reír. Era un sonido horrible. “¿Extrañar? Yo no lo
extraño. Yo…” Se calló.
Cuando volvió a hablar, su voz era apenas audible y llena de
resentimiento, “Sólo me siento vacío. Incompleto.”
Sólo un poco Enfermizo
Claire se mordió el labio. Dios.
“Pasará,” él susurró con voz ronca, agarrando sus manos y
apretándolas. “Lo hará. Lo prometo.”
Su agarre dolía, pero ella no se quejó. “Está bien” dijo ella con mucha
más convicción de la que sentía. Por el bien de su hijo, tenía que creer en
eso.

Página | 64
Sólo un poco Enfermizo

Capítulo 6: Mentiras que Decimos a


los Otros
“Él parece un monito,” dijo Gabriel, mirando al bebé. Se veía rojo y
feo, para nada como los lindos bebés que había visto en la televisión.
Claire sonrió, a pesar de que todavía se veía agotada. “Todos los
recién nacidos parecen monitos.” Levantó al bebé hacia él. “Vamos,
tómalo.”
Él dudó, mirando al bebé con inquietud. Parecía tan frágil. “Lo dejaré
Página | 65
caer. O lo lastimaré.”
“No seas tonto, no lo harás. Vamos.”
Tentativamente, Gabriel tomó al bebé de ella. Joder, esto era
diminuto. Esto no pesaba nada. No, no esto: él. Su hijo.
“Ey,” dijo, aclarándose la garganta. “Ey, bebé.”
El niño abrió los ojos legañosos y Gabriel dejó de respirar. Sus ojos
eran azul profundo. “Él tiene ojos azules.”
“La mayoría de los recién nacidos tienen los ojos azules. El color
probablemente cambie. Ninguno de nosotros tiene ojos azules.”
Gabriel acarició el oscuro pelo en la cabeza del bebé. Esperaba que el
color no cambiara.
Sólo un poco Enfermizo
“Claire necesita descansar,” el médico de Claire intervino. “Deme su
hijo a mí, Sr. DuVal.”
Gabriel hizo lo que se le dijo.
Claire le sonrió con cansancio y estiró su mano. Él la tomó y la
apretó.
La mirada que ella le dio era tentativa. “¿Estás feliz?”
Gabriel sonrió. “Por supuesto que lo estoy.” Le echó un vistazo al
doctor. “Duerme algo. Debes estar exhausta.” Se inclinó para besarla
brevemente, sonrió de nuevo y dejó la habitación.
Tan pronto como estuvo fuera, su sonrisa se desvaneció.
Dios, era agotador. Él no era un mentiroso natural como Tristan –esa
pequeña-polla podría mirar a alguien a los ojos y entregar una completa
mierda absoluta sin inmutarse. No tenía ni idea de cómo Tristan pudiera Página | 66
hacerlo. Para Gabriel era mentalmente agotador poner una cara feliz y estar
animado y toda esa mierda constantemente. Si no fuera por Claire, ni se
hubiera molestado, pero ella se preocupaba demasiado y él no quería
entristecer a una mujer embarazada. Ella no necesitaba saber cómo de
arruinado estaba en su cabeza. Cuán absolutamente patético era. Habían
pasado meses, por Dios santo. No se suponía que todavía se sintiera con
ganas de acurrucarse en una pelota, cerrar los ojos y esperar que todo fuera
únicamente un mal sueño y Jared no estuviera fuera de su vida para
siempre.
Para siempre.
Su garganta se cerró y Gabriel empezó a caminar más rápido. Quería
aire fresco. Odiaba los hospitales. Odiaba que cada hombre alto, de pelo
Sólo un poco Enfermizo
oscuro con una bata blanca hiciera que su aliento vacilase. Era jodidamente
estúpido. Jared raramente usaba batas blancas; él prefería evitarlas. Pero
quizás Jared las usara ahora. No es como si él lo sabría.
Afirmando su mandíbula, Gabriel abrió la puerta principal y salió.
Estaba lloviendo, una miserable fría lluvia de noviembre, pero la
lluvia no parecía amedrentar a los periodistas que habían estado
acechándolo.
Haciendo una mueca, Gabriel encaró hacia su coche. Empujó
micrófonos sacándoselos de su cara mientras caminaba, haciendo todo lo
posible para ignorar las preguntas que le gritaban desde todas las
direcciones.
“Gabriel, ¿Cuál es el nombre de tu hijo?”
“Gabriel, ¿Qué piensas del brillante debut de tu hermano en la Página | 67
Selección Nacional de Inglaterra?”
“Gabriel, ¿Qué piensas de las posibilidades del Chelsea de ganar la
liga tras el empate con el Manchester United?”
“Gabriel, ¿Vas a casarte con tu novia?”
“Gabriel, ¿Todavía te molesta que tu hermano tenga tu posición en el
ala izquierda?”
“Gabriel, ¿Has-”
Él se metió en su coche, cerró la puerta en la cara del reportero y la
trabó con dedos temblorosos. Sin inmutarse, los periodistas siguieron
golpeando la ventana y gritando algo. GabrielGabrielGabrielGabriel.
Sólo un poco Enfermizo
Sintiéndose ahogado, Gabe jaló de su cuello, pero su camisa no tenía
cuello. Él no estaba ahogándose; todo estaba en su cabeza.
Se dejó caer en el asiento, mirando la lluvia golpear contra el
parabrisas y tratando de fingir que el vacío enorme en su pecho no existía.
¿No se suponía que ya estuviera mejor?
Tal vez el próximo mes, Gabriel se dijo a sí mismo –lo mismo que se
había dicho el mes anterior.

Página | 68
Sólo un poco Enfermizo

Capítulo 7: Mentiras que Nos


Decimos a Nosotros Mismos
Un mes después
Tristan sería el primero en admitir que él no tenía ningún problema
en doblar un poco la verdad para conseguir lo que quería. La mayoría
llamaría a lo que hacía deshonestidad; Tristan lo llamaba inteligencia.
Además, tenía una gran ventaja: desde que él era bueno en pretender ser lo
que no era, podía reconocer fácilmente cuando otras personas trataban de
hacer lo mismo. Página | 69
Tristan se apoyó contra el casillero, viendo a Gabriel sacarse su
camiseta empapada en sudor. Él continuó ignorando a Tristan, aunque la
sonrisa sosa que había entrenando antes, durante el entrenamiento, no
estaba a la vista.
Ladeando la cabeza, Tristan lo estudió. “¿Cómo está el bebé? Jules,
¿no? Bonito nombre. Siempre he sido partidario de los nombres que
empiezan con J8.”
Las manos de Gabriel se frenaron por un momento antes de que él le
diera la espalda y se pusiera una camiseta limpia.

8
El apodo cariñoso que Gabriel da a Jared, Jay, suena en inglés igual que la letra “J”.
Sólo un poco Enfermizo
Tristan apretó los labios. Gabriel solía ser más divertido. En estos
días parecía que no le importara un carajo de nada. Le molestaba a Tristan,
y le molestaba que le molestara. Normalmente era divertido cuando su
llamado-hermano estaba teniendo un día de mierda, pero el desinterés
continuo de Gabriel por todo era francamente aburrido. Le quitaba toda la
diversión al asunto.
“¿Entonces vas a hacer una mujer honesta de Claire?” Tristan dijo.
Gabriel no mordió el anzuelo. “Sólo di por qué estás aquí y piérdete.”
“Sólo quería decirte que vi un artículo interesante ayer en el Daily
Mail9,” Tristan dijo, mirando a Gabriel como un halcón. “Era sobre un
Futbolista estadounidense, Oscar Mone.”
Sin reacción. Tristan sonrió. Hah, Gabe realmente no lo sabía. Eso lo
hacía incluso mejor.
Página | 70
“Yo nunca he oído hablar de él antes,” continuó. “Pero, de nuevo,
¿quién se preocupa por los jugadores estadounidenses? Pero de todos
modos, el tío salió del armario cuando fue fotografiado besándose con un
médico deportivo muy conocido. ¿Adivinas quién?”
Los hombros de Gabriel se pusieron rígidos. Finalmente. Una
reacción. Pero era una reacción muy previsible, teniendo en cuenta la rara
relación de Gabriel con Jared Sheldon.
Tristan hizo una mueca ante la idea. Antes de su parálisis, Gabriel
solía ser más como él, pero luego de su regreso del centro de rehabilitación,
era prácticamente una persona diferente. Tristan no podía creer lo pegajoso
que Gabriel se había vuelto en torno a Jared. Gabriel era terriblemente
posesivo del tío y no quería compartir la atención de Sheldon con nadie.
9
Periódico Británico. Es el segundo más popular del país. Al ser un nombre se deja en idioma original.
Sólo un poco Enfermizo
Si Tristan no lo conociera tanto, pensaría que Gabriel sentía algo por
Jared o algo así, pero él lo conocía mejor. A diferencia de él, Gabriel era tan
heterosexual como se podría ser, así que su apego por el tipo era más que
raro.
“Mone estaba completamente sobre Jared,” dijo Tristan. “Parecían
muy felices juntos.”
Gabriel permaneció inmóvil, de espaldas a él. Tristan no podía ver la
cara de Gabriel, pero no lo necesitaba. “Estoy tan contento por él,” Tristan
dijo casualmente. “Jared se merece un descanso después de ser tu niñero
por años y no tener una vida personal de la que hablar.”
Dándose la vuelta, Gabriel se metió en su chaqueta. “¿Por no te largas
y me dejas en paz?” dijo, abotonándola. Su rostro era inexpresivo, pero sus
dedos estaban inestables, temblorosos.
“Lo lamento, ¿Toqué algún punto sensible?” dijo Tristan con una Página | 71
dulce sonrisa.
Gabriel frunció el ceño. “Piérdete.”
“Oye, sólo decía.” Tristan levantó sus manos de una manera
conciliadora. “Yo no pretendía... molestarte.”
“No estoy molesto.”
“No necesitas poner buena cara,” Tristan dijo, luciendo su expresión
más sincera. “Somos Familia, después de todo.”
La sonrisa que recibió fue positivamente asesina.
Sólo un poco Enfermizo
Tristan dejó caer su máscara y se encontró con los ojos de Gabriel.
“En Serio, contrólate. Me estás aburriendo. No es divertido patear a alguien
que ya está caído. No representas ningún desafío en estos días.”
“No tengo ni idea de lo que hablas.”
Tristan soltó una carcajada. “Has estado comportándote como un
cachorro apaleado durante meses. Un cachorro sin su dueño. Eso es triste y
patético.”
Un músculo palpitaba en la mejilla de Gabriel.
Tristan se burló. “Tu rara pegajosidad por Jared era bastante patética
de por sí, pero esto –la depresión sin sentido– es caer aún más bajo para ti.
Si realmente lo quieres tanto de vuelta, ¿cuál es el problema? Tráelo de
vuelta.”
“Él no quiere regresar,” Gabriel escupió. Página | 72
Tristan levantó las cejas. “¿Entonces? Si quiero algo, camino sobre
cualquiera para conseguirlo, en lugar de deprimirme y no hacer nada. Solías
ser del mismo modo-”
“Solía ser,” Gabriel mordió. “Ya no más.”
Tristan ladeó la cabeza. “¿De verdad? Puedes engañar a todos los
demás, pero ¿tú y yo? Sabemos la verdad. Estamos cortamos por el mismo
patrón. En el fondo, eres la misma codiciosa mierda egocéntrica que eras de
niño. No me digas que nunca cruzó por tu mente: hacer lo malo, lo egoísta,
y al carajo todos los demás.”
La manzana de Adán de Gabriel se movió.
Sólo un poco Enfermizo
“Tienes,” Tristan dijo en voz baja. “Puedes pretender ser el chico
bueno todo lo que quieras. Pero tú no eres el chico bueno. No eres mejor
que yo.” Él rió. “Pero ¿sabes la diferencia entre tú y yo? A veces yo podría
decir una pequeña mentira piadosa para conseguir lo que quiero, pero por
lo menos soy honesto conmigo mismo. Yo sé lo que soy, y estoy bien con
eso. Yo soy un capullo y soy impresionante.” Él sostuvo la mirada de
Gabriel. “Y yo definitivamente no necesito una cerca blanca10 para sentirme
mejor acerca de mí mismo.”
El rostro de Gabriel palideció. Abrió la boca, pero nada salió.
Sonriendo, Tristan se fue, contento de que había tenido la última
palabra.

Página | 73

10
Cerca Blanca (white picket fence) – refiere a las cercas blancas de las casas, pero se utiliza como metáfora
de la casa típicamente/convencionalmente soñada. Representa los estándares convencionales y
conservadores del sueño americano. Ej. “Solo queremos una casita con una cerca blanca, chimenea, dos
hijos y un perro.”
Sólo un poco Enfermizo

Capítulo 8: Alexander
Alexander Sheldon observaba a su primo de reojo. Jared estaba
sentado en el sofá de dos plazas junto al árbol de Navidad, su nuevo novio
junto a él.
“Deja de mirarlos fijamente.” Un brazo se envolvió por la cintura de
Alexander y suaves labios se presionaron contra su mejilla.
Alexander se giró hacia su novio y arqueó una ceja. “Yo solo te miro
fijo a ti.”
Christian con hoyuelos rozó sus labios contra los suyos. Alexander
tuvo que frenarse para no profundizar el beso; no estaban solos. Página | 74
“Recuérdame porque invitamos a tanta gente.”
“¡Oye, no es mucha gente!” Christian abrió los ojos inocentemente.
“Son, como, solo treinta.”
“Jodidamente demasiados,” murmuró Alexander.
“Deja de ser un bicho tan antisocial. No te preocupes, nadie
derramará nada sobre la alfombra.”
Alexander dio a su novio una mirada inexpresiva, pero Christian se
limitó a sonreírle y le lanzó un beso.
“Además,” dijo Christian, enganchando el pulgar en el cinturón de
Alexander y apoyándose contra él. “Queríamos animar a Jared, ¿recuerdas?”
Sólo un poco Enfermizo
Alexander volvió a mirar a su primo. Jared tenía a su novio
completamente encima de él. “Él no parece necesitar ser animando.”
“Hmm,” Christian dijo.
“Oscar parece un tipo agradable.”
“Uh huh.”
“Jared está sonriendo. Él se ve feliz.”
“Uh huh.”
Alexander miró a Christian. “No es de nuestra incumbencia.”
Christian se mordió el labio. “Probablemente. Pero no creo que sea
una buena idea. Un poco demasiado pronto después de...”
“Es mejor que quedarse en su casa y beber hasta que se acabe el
mundo.” Página | 75

“Bueno, está eso,” dijo Christian y compartieron una mirada.


Alexander hizo una mueca al recordar el primer mes luego del regreso
de Jared de Inglaterra. Estuvo… mal. Nunca había visto a su primo
siempre-tan-entero en ese estado. Jared no se afeitaba, apenas comía y bebía
demasiado. Ello continuó hasta que Alexander finalmente tiró todo el
alcohol en la casa, metió a Jared en una ducha de agua fría, y le dijo que
obtuviera algo de autocontrol y dejara de perder su vida a causa de un
imbécil que no lo merecía. Jared le dio un puñetazo en la cara y lo echó de
su casa, pero después de eso, parecía haberse rearmado: dejó de beber e
incluso encontró un trabajo en algún club de fútbol. Alexander se había
sentido aliviado –hasta que descubrió que Jared había empezado a dormir
por ahí. Christian no lo aprobaba, lo que era algo divertido, considerando el
Sólo un poco Enfermizo
pasado de Christian. Pero en la opinión de Christian, había una diferencia
entre tener mucho sexo porque a uno le gustaba el sexo y tener mucho sexo
porque uno quería olvidarse de alguien. Christian pensaba que no era
saludable, pero Alexander pensaba que probaba que Jared al menos estaba
haciendo un intento por olvidar y seguir adelante.
Cuando las fotos de Jared y Oscar Mone habían golpeado los medios
unas pocas semanas atrás, Alexander había estado aliviado. Habían sido
fotografiados abrazados y parecían cariñosos entre sí. Claramente no era
solo sobre sexo. Oscar parecía totalmente enamorado y Jared estaba...
Alexander miró a su primo de nuevo. Oscar estaba riendo y diciendo
algo al oído de Jared, y Jared lo escuchaba con una sonrisa algo indulgente.
“Realmente parece feliz,” murmuró Alexander. “Está sonriendo.”
“Seguro,” Dijo Christian.
Página | 76
Antes de que Alexander pudiera decir nada, Mila echó sus brazos
alrededor de ellos. “¡Oigan, chicos!” Ella los besó en las mejillas y les dirigió
una mirada apreciativa. “Maldición, echo de menos los buenos viejos
tiempos, en que tenía eso en mi cama.”
Christian se echó a reír. “¿Estás segura de que deberías estar diciendo
eso en frente de tu novio?”
“El novio está acostumbrado a ello,” Fred, su novio, dijo secamente.
Alexander tuvo que darle crédito al chico: no todos los hombres
estarían cómodos en presencia del ex-novio de su novia y de otro tipo con
el que habían hecho un trío.
Sólo un poco Enfermizo
Mila miró Christian. “¿Cómo te las arreglaste para convencer a este
tipo de dar una fiesta? Él siempre se negó de plano a hacerlo cuando
estábamos juntos.”
Christian le sonrió a Alexander y le guiñó un ojo.
Mila rodó los ojos y le dio unas palmaditas en el pecho a Alexander.
“Estás dominado, dulzura.”
Alexander no lo negó. Lo estaba.
El timbre sonó.
Alexander miró a Christian. “¿Todavía estamos esperando a alguien?”
Christian frunció el ceño antes de encogerse. “No lo creo. Pero Bet dijo que
podría venir.”
Asintiendo, Alexander fue a abrir la puerta.
Página | 77
No era Beth.
“Hola,” Gabriel DuVal dijo, sus ojos verdes extrañamente brillantes
mientras encontraban los suyos. “¿Feliz Navidad?”
Alexander lo miró fijamente por un momento antes de salir y cerrar la
puerta rápidamente. “¿Qué estás haciendo aquí?”
Gabriel levantó las cejas. “Es lindo verte de nuevo, también.”
“¿Qué estás haciendo aquí?” Alexander repitió.
Gabriel se metió las manos en los bolsillos de la chaqueta. “Quiero
hablar con Jared. El detective que contraté dijo que tendría que estar aquí.”
“¿El detective que– Olvídalo.” Alexander negó con la cabeza. “No lo
verás.”
Sólo un poco Enfermizo
Entrecerrando los ojos, Gabriel cruzó los brazos sobre su pecho.
“¿Por qué no?”
Alexander le clavó una dura mirada. “¿No crees que ya has hecho
suficiente? Él no necesita más de esa mierda. Tiene un novio ahora. Déjalo
en paz.”
Los labios de Gabriel se abrieron. “Yo–”
La puerta se abrió detrás de él. “Alec, ¿Quién es ese?”
“Nadie,” dijo Alexander.
Christian puso su barbilla sobre su hombro desde atrás. “¿Nadie? El
Nadie se parece a un hombre para mí. ¡Oye, Nadie!”
“Hey.”
Alexander suspiró. “Es el chico francés. El jugador de soccer.” Página | 78
“Jugador de Fútbol,” Gabriel gruñó. “Y no soy un chico.”
“¿El chico de Jared?” Christian murmuró al oído de Alexander. “¿Así
que este es él? Pensé que sería más apuesto. Él es lindo, supongo, pero
Jared está muy por fuera de su liga. Así que ¿por qué no lo estás dejando
entrar, bebé?”
“Porque Jared no necesita esta mierda.”
“Jared puede cuidar de sí mismo, si este escuálido chico resulta ser
más malo de lo que parece.”
“Chris–”
“Déjalo entrar,” dijo Christian. “Confía en mí.”
Sólo un poco Enfermizo
Alexander se pellizcó el puente de la nariz y se hizo a un lado.
Cuando Gabriel desapareció dentro del apartamento, Alexander se
giró hacia Christian. “¿Por qué correr el riesgo? Jared está mucho mejor
ahora. Él es lo suficientemente feliz.”
Christian le dio una suave sonrisa. “Tú no te lo crees, tampoco. Si
Jared realmente ama a Oscar y ha seguido adelante, esta visita no va a
cambiar nada. Mira...” Christian enroscó sus brazos alrededor del cuello de
Alexander y acarició los dedos por su pelo, sus ojos oscuros serios por una
vez. “Tú pensabas que eras feliz con Mila. Sé que las situaciones son
diferentes, pero...” Christian lamió la comisura de su boca. “Existe la
felicidad y luego está la felicidad. Hay una diferencia, ¿no?”
“Sí,” dijo Alexander, acercándolo más. Él acarició la mejilla de
Christian, respirándolo. Pensó en las mañanas tranquilas en que despertaba
y veía a Christian babeando la almohada –en la sensación que lo invadía Página | 79
sobre que eso era correcto, mientras veía la forma dormida de Christian.
Antes de conocer a Christian, había pensado que era feliz con su novia.
Pero comparado con lo que él sentía con Christian –por Christian– sus
sentimientos por Mila habían sido una broma. Una imitación pálida de la
cosa real. “Sí,” dijo de nuevo. “Pero este chico no le dará a Jared nada más
que dolor. Es heterosexual.”
“Vagamente recuerdo que tú solías pensar que eras hétero, también,”
dijo Christian con una sonrisa.
Alexander negó con la cabeza. “Es diferente. Él es cien por ciento
hétero. Conformarse con un buen tipo que lo ame es la mejor opción para
Jared.”
Sólo un poco Enfermizo
“Conformarse con alguien al que no amas nunca debería estar bien,”
Christian afirmó.
“Lo sé.” Alexander lo apretó, sintiendo de repente una oleada de
gratitud por lo que tenía. “Pero sucede todo el tiempo.”
“Pero–”
“Mira,” dijo Alexander, tirándose hacia atrás para verlo a los ojos. “Sé
que te gusta Jared y sólo tienes buenas intenciones, pero confía en mí, ese
tipo... está jodido. Se ve como un niño inocente, vulnerables, y puede que
incluso sea bastante agradable la mayor parte del tiempo, pero hay algo feo
y cruel debajo de la superficie.”
Christian se rió con incredulidad. “Vamos, No hay forma–”
“Chris,” dijo Alexander con gravedad. “Hace un año, me dijo que
nunca renunciaría a Jared, sin importar el costo. Me amenazó con que se Página | 80
aseguraría de que Jared no me hablara de nuevo si le decía algo a Jared.
Implicó que Jared siempre lo elegiría a él por sobre cualquier otra persona,
incluyendo a su primo más cercano.”
La boca de Christian cayó abierta.
“Sí,” dijo Alexander. Vamos a esperar que él estuviera equivocado.
Cuando Jared dejó Inglaterra, pensé que demostraba que Gabriel estaba
errado, pero...”
“Deja de preocuparte por Jared. Él es un chico grande.”
“Yo simplemente no entiendo que es lo que Jared ve en él.”
“No se puede racionalizar el amor,” dijo Christian encogiéndose de
hombros. “O tu no estarías conmigo.”
Sólo un poco Enfermizo
Alexander se inclinó y lo besó en sus labios suaves. Dios, amaba esos
labios.
“No lo sé,” murmuró cuando finalmente rompió el beso. “Yo creo
que mi elección fue bastante racional. Eres bello por dentro y por fuera.”
Christian se rió, sus ojos cálidos y las mejillas sonrojadas. “No
pensabas eso cuando nos conocimos.”
“Bueno, tú eras muy irritante.”
Christian le sacó la lengua. “Y tu tenías un palo metido en el culo. En
realidad, ya ha pasado un año y todavía no te lo has sacado
completamente.”
“Me retracto,” dijo Alexander. “Todavía eres irritante.”
“Tú me amas.” Chris sonrió con hoyuelos y lo besó brevemente.
“Estás totalmente loco por mí.” Página | 81

Alexander suspiró. “Supongo que lo estoy,” dijo con gravedad antes


de sonreír y devolverle el beso.
Él lo estaba.
Sólo un poco Enfermizo

Capítulo 9: Peleando contra la


Gravedad
Gabriel se quitó la chaqueta y miró alrededor de la habitación llena de
gente, su corazón latiendo tan rápido que se sintió un poco mareado por un
momento. No debería estar aquí. ¿Qué estaba haciendo aquí? ¿Por qué
había escuchado a Tristan, de entre todas las personas?
Porque eso es lo que querías desde el principio, le susurró una voz en el
fondo de su mente. Porque Tristan sólo fue el último empujón que
necesitaba. Porque Jared se había equivocado. El tiempo no ayudaba. En Página | 82
todo caso, se sentía más como la mierda con cada día que pasaba,
perdiendo el interés por todo. Incluso el fútbol. Incluso su hijo. Incluso
Claire. Ya no podía negar que algo andaba mal con él. Podía recordar su
amor por el fútbol, su atracción y amor por Claire, sus sueños de una
familia, pero ya no podía sentir ninguna de esas cosas más. Era como si algo
estuviera roto dentro suyo, algo que había dejado de funcionar bien. A
veces se preguntaba si no habría desde siempre algo fundamentalmente mal
en él, y que Jared fue el motivo de que haya podido sentir amor en absoluto.
Solía ser feliz con Claire, pero él estaba acostumbrado a recibir un
abundante amor de Jared en simultáneo. Podría haber subestimado cuanto
su relación con Jared afectaba su estado de ánimo y sus relaciones con otras
personas. Ahora que Jared se había ido, ya no podía sentir nada más –nada,
aparte de su sensación de incompletud y desconexión con el mundo. Joder,
estaba peor que arruinado.
Sólo un poco Enfermizo
Y la peor parte era que, al parecer, Jared no se sentía de la misma
forma. Aparentemente Jared estaba bien. Más que bien. Aparentemente
Jared estaba demasiado ocupado besándose con algunos estadounidenses
como para echarlo de menos en lo absoluto.
“¡Hola! ¿Buscando a alguien?”
Gabriel se estremeció y volvió la cabeza. Un tipo rubio lo miraba con
curiosidad, pero no había ni siquiera un destello de reconocimiento en sus
ojos. Aquí, del otro lado del charco, pocas personas lo reconocían.
“Sí, de hecho,” dijo Gabriel. “¿Jared?”
“Creo que está en la cocina.” El chico hizo una seña a su izquierda.
“Soy Shawn.”
Murmurando su agradecimiento, Gabriel se dirigió hacia allí, con las
piernas un poco inestables. Página | 83
Frenó de golpe en la puerta de la cocina.
Jared no estaba solo. Tenía a un tío –Oscar Mone– sobre él. Se
estaban besando. Las manos de Jared estaban en el culo de Mone y Mone
gemía, prácticamente en celo contra Jared, sus dedos en el cabello de Jared.
Por un largo, doloroso momento, se sintió como si el corazón de
Gabriel le dejara de latir. Tenía problemas para respirar. Así que era verdad.
Todo era cierto.
Debe haber hecho algún ruido ya que Jared terminó el beso y volvió
su cabeza.
Sólo un poco Enfermizo
Jared se quedó completamente inmóvil. Sus miradas se encontraron y
el ruido de la fiesta pareció desvanecerse. El corazón de Gabriel martilleaba
en sus oídos.
“Oye, eres Gabriel DuVal.”
Gabriel se obligó a apartar los ojos de Jared para mirar a Mone. Casi
se echó a reír, aunque diversión no era la emoción que sentía mientras
miraba al chico. Se imaginó que la única persona que lo habría reconocido
en los Estados Unidos sería Mone.
“Sí, ¿y tú eres?” Gabe sabía que estaba siendo desagradable y no le
importaba. Él nunca había afirmado que fuera una buena persona, y no iba
a empezar a hacerlo por el bien de este idiota.
“Este es Oscar Mone, mi novio,” dijo Jared, poniendo un brazo
alrededor de Mone.
Página | 84
Tragando, Gabriel miró la mano en la cadera de Mone antes de
levantar los ojos a la cara de Jared. Expresaba muy poco. No podía leer a
Jared en absoluto, y eso dolía. No se suponía que iba a ser así. Cuando
imaginó –soñó– ver a Jared de nuevo, él nunca pensó que sería así. Jared no
se suponía que iba a mirarlo con desinterés y tener a algún rubio oxigenado
apretado contra él.
Gabriel pegó una sonrisa en su rostro. “Mucho gusto. ¿Puedo robar a
Jared por un minuto?”
Mone le dirigió una mirada curiosa, pero asintió con la cabeza y salió
de la cocina. Cuando Mone lo pasó, Gabriel contuvo el aliento: olía a la
colonia de Jared.
Cerró la puerta tras Mone y se giró.
Sólo un poco Enfermizo
El rostro de Jared permaneció impasible. “¿Qué estás haciendo aquí?”
Gabriel no sabía qué decir. No se suponía que debiera estar aquí.
Claire pensaba que estaba en el centro de entrenamiento con el equipo.
Chelsea tenía un juego en el Día de San Esteban11, y seguro como el
infierno que no se suponía que él estuviese en los Estados Unidos el día
anterior. El entrenador lo mataría si se enterara. Y Jared no se veía
exactamente feliz de verlo. Todo lo que había planeado decir parecía
estúpido ahora. Jared había seguido adelante. A Jared no le importa una
mierda más. Jared tenía un nuevo y radiante novio.
“Es bueno verte también, Jay.”
Jared desvió la mirada. “Gabriel–”
“Es bueno saber que todavía recuerdas mi nombre.” Su tono estaba
volviéndose desagradable, pero Gabriel no podía parar. Era jodidamente
doloroso. Todos estos meses, él había estado hecho un desastre, Página | 85
continuando en movimiento sin que realmente le importe, pero
aparentemente Jared estaba muy jodidamente feliz. “Wow, Eres rápido.
Pensé que pasaría por lo menos un año antes de que empezaras a „amar‟ a
alguien más.”
Jared seguía sin mirarlo. “¿Cómo está Claire?”
“Ella está bien. Tenemos un hijo, Jules.”
“Felicidades,” Jared dijo enérgicamente, caminando hacia la puerta.
“Me tengo que ir. Oscar me espera–”
Gabriel le agarró el brazo.
Los músculos de Jared se endurecieron bajo su mano.
11
Se celebra el día después de Navidad.
Sólo un poco Enfermizo
“Déjame ir,” Jared dijo, con voz uniforme.
“¿Lo amas?”
Jared miró a la puerta cerrada. “Sí.”
“Eres un mentiroso.” Agarró el hombro de Jared y le dio la vuelta.
“¡Son putas mentiras!”
El rostro de Jared era inescrutable, sus músculos rígidos bajo su tacto.
“Estoy en una buena relación. Déjame ser.”
Gabriel apretó con más fuerza. “Mírame a los ojos y dime que lo
amas. Y me iré y nunca regresaré.”
Jared apretó la mandíbula. “Él es todo lo que siempre quise en un
novio.”
“Eso no es lo que pregunté.” Página | 86
Jared lo miró a los ojos y dijo: “Lo amo. Ya te superé. Ya no te amo
más.”
Gabe aspiró una bocanada de aire. Se sentía mal del estómago.
“Pruébalo,” susurró, odiándose un poco a sí mismo por ser tan
patético.
“¿Cómo se supone que voy a probarlo?”
“Abrázame. Y yo lo sabré. Siempre lo supe.”
Alguna emoción cruzó el rostro de Jared. “Eso es estúpido.”
“Demuéstralo, entonces,” Gabriel repitió, más firme en esta ocasión.
“Si estás diciendo la verdad, no tienes nada que ocultar, ¿verdad?”
Sólo un poco Enfermizo
Jared no se movió.
“¿O lo tienes?” Gabriel dijo, levantando las cejas.
Apretando los labios, Jared levantó los brazos y los puso flojamente a
su alrededor antes de dejarlo ir rápidamente –pero Gabe agarró su camisa.
“Un abrazo de verdad. ¿O tienes miedo?”
Maldiciendo entre dientes, Jared tiró acercándolo y lo abrazó tan
fuerte que apenas podía respirar. A Gabriel no le importó: se derritió contra
Jared, en él, queriendo escalar en él, arrastrarse bajo su piel y nunca soltarlo.
Maldiciendo otra vez, Jared lo apretó con más fuerza, y Dios, el olor de
Jared, sus brazos alrededor suyo, su fuerza –se sentía tan bien, correcto y
perfecto en tantos niveles que se sentía drogado. Se había sentido frío por
tanto tiempo. Él se sentía cálido ahora. Cálido, acariciado y amado.
“Bebé,” Jared graznó, besando la frente de Gabe y luego su mejilla, su
respiración inestable y desigual. Página | 87

Gabriel sonrió –Jared no le había llamado así en años. “Te extrañé”


susurró, cerrando los ojos y apoyándose con entusiasmo en el tacto
mientras Jared besaba su cara. “Tanto.”
“Lo sé,” dijo Jared, arrastrando sus labios por la mejilla de Gabriel e
inhalando profundamente. Parecía no estar llevándolo mejor que Gabe: tan
hambriento de contacto. Y Dios, que él había estado hambriento de esto.
Tan hambriento que a veces sentía como si la necesidad estuviera royendo
un agujero dentro de su alma.
Gabriel suspiró cuando Jared besó la comisura de su boca, luego la
otra. Sus labios se separaron. “Dime que me amas.”
Sólo un poco Enfermizo
“Cosita egoísta,” dijo Jared, pero su voz estaba tan llena de afecto que
Gabriel se sintió cálido hasta los pies.
“Dilo,” exigió, enterrando una mano en el cabello de Jared. Había
crecido más largo de como Jared normalmente lo usaba.
“Te amo,” Jared dijo con voz ronca, acariciando su mejilla. “Te amo.”
Gabriel sonrió, sintiéndose más que un poco mareado. “Ves, tú eres
mío,” él susurró. “No suyo.”
Jared se puso rígido. Luego maldijo entre dientes, se apartó de él y lo
miró. “¿De qué va todo esto, Gabe? ¡Eres como un maldito perro en el
pesebre! No soy tu posesión. Tengo a Oscar ahora–”
“Dijiste que me amabas. ¡Acabas de decirlo!”
La mandíbula de Jared se tensó. Sacudió la cabeza. “Eso no cambia
nada–” Página | 88

“¿Por qué?” Gabriel gruñó. “¡No lo necesitas! Tú me amas, y yo te


amo–”
“Deja de decir eso,” Jared espetó. “Tú no me amas.”
Gabriel se echó a reír. “Gracias por informármelo. Tal vez tú me
puede decir por qué me siento tan como la mierda sin ti, entonces.”
Suspirando, Jared se pasó una mano por el pelo y se alejó. “Yo no sé
qué estás haciendo aquí. No hay un jodido punto. Tú tienes tu vida, tu
familia, tu hijo. No hay lugar para mí en tu vida –realmente nunca lo hubo–”
“Lo hay.”
Sólo un poco Enfermizo
“No lo quiero,” Jared dijo en voz baja. Se oía cansado. “No puedes
darme lo que yo quiero.”
“¿Y Mone puede?”
“Sí, él puede.” Jared lo miró. “No te amo como a un hermano o un
amigo. Deseo cosas.”
Las mejillas de Gabriel se calentaron. “Lo sé,” él dijo, un poco
torpemente. “No soy idiota. Lo entiendo.”
“No, no pareces entenderlo,” Jared sacó fuera. “Quiero besarte.
Quiero besarte por todas partes. Quiero dejar chupones sobre todo tu
cuerpo. Quiero empujarte debajo de mí, separar tus piernas y poner mi
polla en ti–”
“¡Para con eso!” Gabriel dijo, ruborizándose.
Jared se rió, un sonido amargo y áspero que cortaba a través de él. Página | 89
“Sí, eso es exactamente lo que quería decir.” Y antes de que Gabriel pudiera
decir nada, se fue.
Sólo un poco Enfermizo

Capítulo 10: La Propuesta


Se sintió como si la cena duró por siempre.
Jared estaba medio-tentado a irse temprano, pero no quería que
pareciera como que huía de Gabriel –que era cómo iba a ser interpretado
por su primo y Christian. Por no hablar de que despertaría las sospechas de
Oscar. Ya era bastante malo que Oscar estuviera desconcertado por la
presencia de Gabriel y no parara de hablar de él: Oscar era un poco
cholulo12. Habría sido gracioso si no fuera Gabriel.
Gabriel.
Jared miró al otro extremo de la mesa. Gabriel estaba mirando su Página | 90
plato con una expresión profundamente contemplativa en su rostro. ¿Qué
estaba haciendo?
Al darse cuenta de que lo estaba mirando fijo, Jared se obligó a alejar
la mirada.
Encontró a Alexander estudiándolo con atención, un pequeño ceño
entre sus cejas. Christian le susurró algo al oído y el ceño fruncido de
Alexander desapareció. Alexander sonrió irónicamente a su novio y negó
con la cabeza, tocando el cuello del Christian con sus dedos. Christian le
sonrió.

12
Persona que se encandila por las celebridades.
Sólo un poco Enfermizo
Jared apartó la mirada. A veces ver a Alexander y a su novio era más
que un poco incómodo. Estaba feliz por su primo –él era quien le había
dicho a Alexander que fuera a por ello– y sin embargo...
La mirada de Jared cayó sobre otra pareja, sentada frente a él: un
hombre caracúlico de pelo oscuro y un chico rubio asombrosamente guapo.
No los conocía demasiado bien, sólo sus nombres: Derek y Shawn.
“No seas tan aguafiestas,” Shawn le dijo al otro hombre, rodando sus
ojos. “No te haría daño usar una sonrisa de vez en cuando.” Sonrió
ampliamente a su compañero de rostro severo. “¿Ves? No es tan difícil.”
Derek le dio al rubio una mirada poco impresionada, pero la forma en
que sus oscuros ojos se quedaron en la cara sonriente de Shawn lo
traicionaba. La pareja parecía extraña y sin nada en común, pero al mismo
tiempo, perfectos el uno para el otro –Simplemente correcto.
Contra su voluntad, los ojos de Jared se sintieron atraídos a Gabriel Página | 91
de nuevo.
Esta vez se encontró con Gabriel mirándolo.
Gabriel le dirigió una mirada significativa e inclinó la cabeza hacia la
puerta.
Apretando los labios, Jared negó con la cabeza. Él ya había dicho
todo lo que había que decir. No había nada más que hablar. Y si Jared era
completamente honesto, no confiaba en sí mismo para estar a solas con
Gabriel y seguir diciendo no. Su resolución no existía cuando Gabriel lo
miraba con sus grandes ojos verdes y susurraba su nombre. Jared había
pensado –deseado– que la entrada de Oscar en su vida lo hubiera cambiado,
pero se había equivocado. En el momento en que había visto a Gabriel en
la cocina, el primer impulso de Jared había sido empujar a Oscar lejos,
Sólo un poco Enfermizo
como si hubiera sido atrapado haciendo trampa, lo que era ridículo. Gabriel
no era nada para él, nunca lo había sido y nunca lo sería. Jared tenía un
novio ahora, y el nombre de su novio no era Gabriel. El nombre de su
novio era Oscar.
Jared miró al joven que estaba sentado junto a él. Oscar sonrió. Jared
logró una sonrisa en respuesta. Cuando había conocido a Oscar hace dos
meses, suponía que sería sólo una aventura de una noche, una de muchas.
Jared hizo una mueca ante el pensamiento. En ese momento, él había
estado dispuesto a follarse a cada chico guapo que viniera a él. Había
querido demostrarse a sí mismo que aún podía hacerlo. Había querido
demostrarse a sí mismo que podía seguir adelante. Había querido probarse
que él no era el hombre de ojos apagados que veía en el espejo.
Pero una noche se había convertido en dos, luego tres, luego una
semana, y así sucesivamente, y Jared descubrió que le gustaba Oscar. Era Página | 92
guapo, pero también era agradable y con los pies en la tierra. Comparado
con el temperamento y la actitud exigente de Gabriel, Oscar era un santo.
Oscar era amable y sin complicaciones. Oscar era todo lo que Gabriel no
era. Oscar era todo lo que Jared quería en un novio. Y Oscar lo quería a él.
“¿... Jared? ¡Jared!”
Jared se estremeció. Cierto. Oscar. “¿Qué?”
Los ojos grises de Oscar estaban llenos de confusión. “¿Qué pasa
contigo? No estabas escuchando.”
“Yo estaba,” dijo Jared. “Yo…”
Sólo un poco Enfermizo
Gabriel ya no estaba más en su asiento. Estaba junto a la puerta que
conducía a los dormitorios. Captó la mirada de Jared antes de desaparecer
de la vista.
Jared vaciló, dividido entre el sentido común y el deseo de ir tras él.
Maldita sea. Era una batalla perdida.
Él murmuró una excusa y siguió a Gabriel fuera de la habitación,
sintiendo la desaprobadora mirada de Alexander a su espalda.
Gabriel le estaba esperando en una de las habitaciones de invitados,
sus brazos cruzados sobre el pecho. Había una extraña expresión en su
rostro: una mezcla de determinación y algo más.
“Dijiste que no tenías un lugar en mi vida porque yo no puedo darte
lo deseas,” dijo Gabriel sin preámbulos. “¿Y qué si puedo?”
“¿Qué?” Página | 93

Gabriel levantó la barbilla. “¿Qué si puedo? ¿Qué pasa si... ¿Qué pasa
si te dejo besarme en donde sea que quieras?”
Jared lo miró fijamente. “No puedes estar hablando en serio. Yo no
necesito tu lástima.”
“No tiene nada que ver con la lástima. Yo creo que es bastante justo:
te doy algo que quieres, y me das algo que quiero.”
Jared se rió entre dientes, sacudiendo la cabeza. “Mierda, en realidad
hablas en serio.” Él se pasó una mano por el pelo. “No puedo jodidamente
creerte.”
“¿Por qué?” La voz de Gabriel era tranquila y racional, como si Jared
fuera el que estuviera diciendo cosas ridículas. “Sólo piensa en ello y tiene
Sólo un poco Enfermizo
todo el sentido.” Su expresión se suavizó. “Sabes lo mucho que significas
para mí. No me daría asco si me besas a veces. Si significa que puedo
mantenerte, lo haré felizmente.”
“Eso es–Eso es jodidamente una locura.”
Gabriel se veía tan terco como siempre. “No lo es. Me gusta cuando
me tocas. No me daría asco.”
Jared soltó una carcajada dura. “¿Y crees que sería suficiente para mí?
¿Qué tú no sientas asco? ¿Qué pudieras soportarlo estoicamente? ¿De
verdad, Gabe?”
Una multitud de emociones cruzaron el rostro de Gabriel hasta que
se establecieron en una clara expresión de determinación.
Gabriel caminó hacia él.
“No,” Jared logró decir antes de que Gabriel le agarrara la cara, se Página | 94
parara en puntas de pies y presionara sus labios juntos.
Jared era más fuerte y más grande que él. Él podría empujarlo
fácilmente.
Y aún así, no podía.
Los labios de Gabriel eran muy suaves y regordetes –y de Gabriel. De
su Gabriel. Jared no pudo resistirse. No pudo luchar contra sí mismo. Sus
labios se movieron. Fue un momento robado, algo jodido y sin esperanza,
pero todos los años de mirarlo y anhelarlo lo habían despojado de su
control y él volcó todo en el beso. Todo lo que no podía decir y todo lo que
sentía.
Sólo un poco Enfermizo
Gabriel no devolvió el beso. Estaba completamente quieto, solo
permitiéndolo, y la furia creció en Jared, una rabia diferente a todo lo que
alguna vez había experimentado antes. Jared endureció el beso hasta el
punto de causar moretones. Él forzó los labios de Gabriel abiertos y metió
su lengua dentro de la caverna cálida y húmeda de su boca, el beso
convirtiéndose en obsceno y sucio. Él quería escandalizarlo. Quería hacerle
daño. Quería causarle repulsión.
Pero Gabriel no lo empujó lejos. Lo tomó todo, confiando en él.
Y eso le hizo detenerse.
Jared arrancó sus labios e inclinó su frente contra la de Gabriel,
respirando entrecortadamente. Maldito seas.
Sintió a Gabriel tocar su pelo y luego acunar su cara suavemente.
Jared se apartó para mirarlo. Página | 95
El rostro de Gabriel estaba enrojecido, con una expresión un poco
desconcertada, pero él no parecía disgustado. Se humedeció los labios. “¿Te
gustó?”
Jared se echó a reír. Se deslizó al suelo, apoyando la cabeza en sus
manos y se rió, y se rió, y se rió. Era un sonido horrible, como si su
garganta hubiera sido cortada, pero él no podía parar. Se sentía vacío.
Desilusionado. No sabía que es lo que había esperado. Desde luego, no
había esperado que Gabriel se diera repentinamente cuenta de que era gay
después de un beso, pero...
Pero a lo mejor lo había hecho. Un idiota. Un puto idiota.
Gabriel se sentó a su lado y le pasó un brazo alrededor de sus
hombros. “Jay –Lo lamento.”
Sólo un poco Enfermizo
Jared no dijo nada.
Gabriel apoyó la mejilla contra el hombro de Jared. “Te amo,” él
susurró con voz tensa por la emoción.
Jared cerró los ojos. “No.”
Gabriel envolvió su otro brazo alrededor de la cintura de Jared. “No
puedes decir que no lo sienta solo porque yo no te quiera de esa manera.
Yo–” Su voz se espesó. “Te amo en todas las formas que importan. Te amo
tanto que me asusta jodidamente.” Su voz cayó, volviéndose apenas audible.
“No debería amarte más que a Jules y a Claire.”
“No seas tonto. No me amas más que a ellos.”
La carcajada que dejó los labios de Gabriel era extraña. “Jules tenía
ojos azules y cabello oscuro al nacer ¿sabías? Claire me dijo que el color de
ojos y cabello podría cambiar, pero yo no lo creí. Pero entonces empezaron Página | 96
a cambiar y yo... yo estaba tan decepcionado. Me sentí tan mal por ello, no
tienes ni idea. Traté de ocultarlo de Claire, no quería molestarla, pero de
alguna manera lo supo y ella estaba tan enloquecida. Tuvimos una gran
pelea. Ella me gritó que yo debería haberte dejado que me follaras si quería
un hijo que se pareciera a ti.”
Cristo.
“No es para nada como lo imaginaba,” Gabriel dijo en voz baja
contra su hombro. Sus dedos jugaban con los botones de la camisa de
Jared. “Solía pensar que tener una familia sería increíble, pero– pero no lo
es. El bebé llora todo el tiempo, y Claire... hemos estado peleando de vez en
cuando. Acerca de pequeñas cosas, cosas como que nosotros pensamos que
el otro dijo algo y lo tomamos de forma equivocada –cosas pequeñas como
esas, pero últimamente ha sido peor. Mucho peor. Ni siquiera estoy seguro
Sólo un poco Enfermizo
de por qué. Todo se siente mal y sin sentido, ¿sabes? Suena horrible, pero a
veces... a veces me gustaría que ambos desaparecieran. Y entonces me
siento como un hijo de puta.”
Jared puso una mano sobre la de Gabriel y le acarició los nudillos.
Suspirando, Gabriel entrelazó sus dedos juntos.
Jared se quedó mirando fijamente a la alfombra, preguntándose cómo
una persona que nunca podría ser verdaderamente suya, podría sentirse tan
bien. El simple hecho de sostener la mano de Gabriel era muchísimo más
satisfactorio de lo que debería ser. Se ajustaba perfectamente a la suya.
Estaban casi en silencio, sacando los ruidos lejanos que llegaban de
más lejos al final del pasillo, y sería tan fácil pretender que el mundo
exterior existiera. Durante un tiempo. Y ese era el problema. Sólo podía ser
por un tiempo.
Página | 97
“Vuelve conmigo,” Gabriel susurró de repente. “Por favor.”
“No puedo. Nunca funcionaría.”
Gabriel le apretó la mano. “Nosotros haremos que funcione.”
Jared sonrió sin humor. “¿Cómo?”
Gabriel no respondió de inmediato. “Te gusta besarme, ¿verdad?”
Jared parpadeó lentamente antes de mirar la cabeza de Gabriel en su
hombro.
Gabriel parecía un poco incómodo, un leve rubor en sus pómulos,
pero encontró la mirada de Jared con firmeza. “Lo digo en serio. Vuelve y
haré todo lo posible para hacerte feliz.”
Sólo un poco Enfermizo
Jared abrió y cerró la boca varias veces antes de que pudiera
finalmente hablar. “Todo,” dijo rotundamente.
Gabriel asintió, mordiéndose el labio. “Dentro de lo razonable,” dijo,
avergonzado.
“Dentro de lo razonable,” Jared repitió.
Gabriel le dio una mirada cautelosa. “¿Por qué estás enojado
conmigo?”
“¿No puedes adivinarlo?”
Gabriel levantó la cabeza del hombro de Jared y se enderezó. “Mira,”
dijo, sin dejar ir la mano de Jared.
“Mira,” Gabriel dijo de nuevo. “Yo sé que puede sonar loco, pero
sólo piensa al respecto. Puedes pretender ser „feliz‟ con ese tipo todo lo que
quieras, pero no va a durar. Traté de mentir, también. Fingí estar feliz por el Página | 98
bienestar de Claire y a veces lo logré, pero era agotador y me hizo sentir aún
más como la mierda. No eres feliz. Si realmente estuvieras contento con él,
no me tocarías de la forma en que lo hiciste.” La voz de Gabriel se suavizó,
una expresión de confusión y pregunta se reflejó en su rostro. “Incluso no
me mirarías de la forma en que lo haces.”
Jared no quería ni saberlo. “Gabe–”
“No, escúchame,” Gabriel dijo, apretando su mano y mirándolo a los
ojos. “Yo te puedo hacer feliz. Puedo. Lo haré, o al menos daré mi mayor
esfuerzo intentándolo. No tiene por qué ser todo o nada. Podemos hacerlo
funcionar.”
Sólo un poco Enfermizo
Maldiciendo, Jared liberó su mano y se paró. Odiaba que una parte él
quería aceptar lo que sea que Gabriel le estaba ofreciendo, sin importarle
cuán loco y poco realista era.
“Nunca funcionaría,” dijo Jared.
“¿Por qué?” Gabriel sonaba frustrado ahora.
“Porque eres heterosexual,” Jared dijo entre dientes. “Quizás pienses
que el sexo no es importante, pero lo es. Es importante. No quiero que me
dejes que te toquetee por lástima.”
Gabriel hizo un ruido frustrado y se puso de pie también. Dio un
paso más cerca de Jared, por lo que estaban casi pecho contra pecho. “No
es lástima, tonto,” Gabriel dijo, tomando la mano de Jared y levantándola
hasta su mejilla. Giró la cabeza para besar la palma de Jared.
Jared se puso rígido. Página | 99
“Me gusta,” Gabriel dijo, viéndose un poco avergonzado. “Me gusta
cuando me tocas. Sí, claro, no me gusta de esa manera, pero lo disfruto.
Siempre disfruto tener tus manos sobre mí. Y cuando recién me besaste...
No voy a negar fue extraño –lo fue– pero... pero me gustó. Me gustó, ¿de
acuerdo?”
Jared lo miró fijamente. “¿Cómo puede gustarte, pero no de esa
manera? Fue un beso. O te gusta de esa manera o no te gusta.”
Gabriel se encogió de hombros, pasando su mano por el pelo. “Es–es
difícil explicar. Sabes que me encanta cuando me abrazas. Me siento bien,
casi como si estuviera drogado.”
“Eso no es raro,” dijo Jared. “Los abrazos animan a tu cuerpo a
liberar oxitocina, lo que disminuye el nivel de–”
Sólo un poco Enfermizo
“Sí, está bien,” Gabriel dijo con una sonrisa afectuosa y rodando los
ojos. “Pero ese no es el punto. Cuando me abrazas, se siente bien, pero
todavía siento como que quisiera más, ¿sabes? Como si quisiera que te
metas debajo de mi piel, dentro mío.”
Jared aspiro aire, toda su sangre corriendo hacia el sur. Su polla se
puso dura como una roca, espesándose con necesidad, su corazón
latiéndole en el pecho.
Gabriel se puso rojo carmesí y sonrió torcidamente. “Está bien, eso
sonaba mucho mejor en mi cabeza.” Se frotó la parte trasera del cuello. “De
todos modos, yo... es por eso que, como que me gustó cuando me besaste.
Yo no estaba solo soportándolo. No me excita, pero se siente bien, y no me
importaría en lo absoluto si lo hicieras de nuevo.” La mirada de Gabriel
cayó a los labios de Jared por un momento antes de que mirara a otro lado,
rascándose tras la oreja con el pulgar. “No es lástima, lo juro.”
Página | 100
“¿Qué es exactamente lo que estás sugiriendo?”
“Volvamos y voy a tratar de darte todo lo que normalmente
esperarías de una relación.”
“Todo excepto sexo,” dijo Jared.
“Bueno,” Gabriel dijo, cambiando de un pie al otro y mirando a
cualquier sitio menos a Jared. “Sí. Si estás caliente, supongo que podrías
levantarte a alguien –a veces. Pero aparte de eso, te daré todo lo que
necesites.”
Jared no sabía si reír o llorar. “Hay una diferencia entre tener
relaciones sexuales con alguien que amas y follar a alguien a quien no.”
Sólo un poco Enfermizo
Los labios de Gabriel se fruncieron brevemente. “Entonces no hay
mucha diferencia entre una aventura de una noche y Mone, ¿verdad?”
Eso fue un golpe bajo, pero Gabriel tenía un punto. De hecho, Jared
estaba teniendo problemas por encontrar fallas en la lógica de Gabriel.
Pero había una cosa que Gabriel había dejado de mencionar.
“¿Qué hay de Claire?” Preguntó Jared. “¿Qué va a decir al respecto?”
Por primera vez, Gabriel parecía inseguro. No por mucho tiempo, sin
embargo. “Ella es inteligente. Sabe lo importante que eres para mí, siempre
lo hizo. Ella sabe que yo te amo más.”
Jared negó con la cabeza. “¿De verdad crees que ella estaría bien con
eso?” ¿Cómo podía Gabriel ser tan ingenuo? Ninguna mujer estaría feliz de
compartir su pareja con otra persona, incluso si la relación era mayormente
inocente. Página | 101
“Creo que lo estaría,” dijo Gabriel. “Además, nada cambiaría para
ella.” Le dedicó a Jared una sonrisa torcida. “Apuesto a que ella incluso se
alegraría de tenerte de regreso. Ella no tiene mucha paciencia conmigo
cuando estoy con un ánimo de perros.”
Jared no sonrió. Él lo miró por un momento antes de tocar la barbilla
de Gabriel e inclinar su cara hacia arriba. “¿Tú comprendes lo que estás
ofreciendo?”
Gabriel tragó. “Sí, lo hago.” Se inclinó y rozó sus labios contra los de
Jared.
Jared se tensó, su cuerpo apretado por la necesidad.
Sólo un poco Enfermizo
“Lo quiero,” Gabriel dijo suavemente. “Vamos. Besame.” Rozó sus
labios de nuevo.
El control de Jared se desmoronó. Tiró de él contra sí y chupó el
labio de Gabriel. El cuerpo de Gabe seguía rígido contra el suyo, pero sus
labios se abrieron de buena gana. La lengua de Jared acarició el interior de la
boca de Gabriel y Gabriel hizo un pequeño ruidito sorprendido.
Con una increíble fuerza de voluntad, Jared se obligó a retroceder un
poco.
Gabriel lo miró con los ojos muy abiertos. Parecía un poco
desconcertado de nuevo.
“¿Estás bien?” Dijo Jared y no reconoció su propia voz.
Gabriel sonrió débilmente y asintió.
“¿Estás seguro?” Página | 102

Gabriel volvió a asentir y se pasó la lengua por el labio.


Gimiendo, Jared cogió esa lengua y chupó de ella. Gabriel hizo ese
pequeño jadeo suave de nuevo, sus manos agarrando los hombros de Jared
con fuerza. Él no besó a Jared en respuesta, solo tomándolo y dejando que
Jared hiciera lo que quisiera con su boca, y era más excitante de lo que tenía
derecho a ser. Jared empujó su lengua en la caverna de la boca de Gabriel y
tiró de él con más fuerza, besándolo más profundo, hambriento e
insaciable. Dios, él lo deseaba. Quería empujar a Gabriel sobre la cama,
rasgar su ropa y besarlo en todas partes. Quería chuparle la polla y hacerlo
rogar para que lo toque. Quería poner su polla en Gabriel y follarlo sobre el
colchón, lo deseaba tanto que apenas podía pensar. Profundizó aún más en
Gabriel, su boca cada vez más insistente mientras que el deseo amenazaba
Sólo un poco Enfermizo
con devorarlo. Él estaba temblando literalmente, pero no podía hacer nada
al respecto. No podía controlar su cuerpo en absoluto. Sentía como que
algo se había roto dentro de él, ahora que había besado a Gabriel una vez –
no podía frenarse a sí mismo de hacerlo otra vez, y otra vez, y otra vez.
Dios, quería tenerlo. Necesitaba tomarlo.
Alguien se aclaró la garganta.
Maldita sea.
Respirando con dificultad, Jared arrancó sus labios alejándose.
“Jared.”
Alexander estaba de pie en la puerta. Su rostro era mayormente
inexpresivo, pero Jared conocía bien a su primo.
“Oscar ha estado buscándote,” dijo Alexander.
Página | 103
Jared se estremeció, una oleada de vergüenza y culpa bañándolo.
Joder. Se había olvidado completamente de Oscar.
Aún dolorosamente excitado, asintió enérgicamente y se movió para
dejar la habitación, pero una mano en su brazo lo detuvo.
Gabriel buscó su rostro. “¿Te veré en Londres, verdad?” dijo,
inseguro.
Jared se quedó mirando a los hinchados labios de Gabriel –hinchados
por sus besos– y luego a los ojos verdes que tanto amaba.
“Jared, no hagas esto,” Alexander dijo con calma.
Gabriel lo miró por encima del hombro de Jared antes de mirar hacia
atrás a Jared. “Jay–”
Sólo un poco Enfermizo
“Ve a casa,” Jared dijo, empujando sus temblorosas manos en los
bolsillos. “Necesito pensar.”
Gabriel abrió la boca para discutir, pero pareció pensarlo mejor.
Acercándose, abrazó a Jared. “Te amo,” susurró, sólo por sus oídos.
“Recuerda eso.”
Jared asintió y se permitió dejar caer un casto beso en la frente de
Gabriel.
Pero, por supuesto, Gabriel no estaba teniendo nada de eso. Se
inclinó y le dio un suave beso en los labios. Tomó todo el autocontrol de
Jared contenerse para no profundizarlo.
“Te veo pronto,” Gabriel dijo, alejándose. Él sonrió y dedicó a Jared
una larga mirada, extrañamente hambrienta, antes de salir.
“No digas nada,” Jared dijo cuando él y su primo quedaron a solas. Página | 104
“Sé lo que vas a decir y tienes razón. Yo no debería hacerlo.”
Alexander dejó escapar un suspiro. “Sólo espero que sepas lo que
estás haciendo. Ese chico va a romper tu corazón de nuevo si lo dejas.”
Jared se encontró con esos ojos tan parecidos a los suyos y sonrió sin
alegría. “Lo sé.”
Sólo un poco Enfermizo

Capítulo 11: Desilusionado


“Muy bien, ¿qué está pasando?” Oscar dijo tan pronto como
regresaron a la casa de Jared.
Jared se quitó la camisa y se volvió hacia Oscar. No se molestó en
fingir ignorancia; sólo un idiota no se habría dado cuenta de lo callado que
había estado durante el viaje a casa, y Oscar no era idiota.
“Puedes decirme lo que sea,” dijo Oscar, sus ojos grises amables y
preocupados.
Jared miró su rostro intensamente atractivo. Entonces él agarró el
brazo de Oscar y lo jaló más cerca. Oscar hizo un ruido sorprendido que Página | 105
fue tragado por la boca de Jared. Jared lo besó duro, tratando de sentir algo
–cualquier cosa. Oscar gimió y le devolvió el beso, deslizando sus manos
bajo la camisa de Jared, y él sintió–
Se sentía mal. Se sentía mal, y sucio, como si él estuviera engañándolo
a Gabriel, lo que era tan ridículo que hacía enojar a Jared. Enojado con
Gabriel, pero sobre todo enfadado consigo mismo. ¿Por qué los besos que
Gabriel había permitido que él tomara se habían sentido mucho mejor que los
apasionados besos de Oscar? No tenía sentido. Le gustaba Oscar. Quería
amarlo. Oscar era el novio perfecto que cualquier hombre gay podría
desear.
No era Gabriel.
Sólo un poco Enfermizo
Jared se sacudió el pensamiento. Había estado lo suficientemente
contenido con Oscar hasta que Gabriel había aparecido. Podría contentarse
con Oscar de nuevo. Sólo tenía que intentarlo en vez de suspirar por algo
que nunca podría realmente tener.
Oscar rió sin aliento cuando Jared lo empujó hacia la cama.
Al menos físicamente aún podría sentir lo que su mente y su corazón
no podían. Se las arregló para tener una erección, y se las arregló para
mantenerse duro hasta empujarse dentro de Oscar.
Entonces, todo salió mal: el pelo rubio brillante de Oscar se
oscureció, su piel más pálida y más suave, su cuerpo más delgado, y luego
era Gabriel mirando hacia arriba hacia él con confianza. Y algo se rompió
dentro de él, su polla hinchándose, su sangre quemando.
Después, Jared apenas podía recordar el sexo. Recordaba el deseo, el
amor y la desgarradora ansiedad corriendo por su sangre. Recordaba el Página | 106
nombre que salió de sus labios cuando él se corrió. No fue el de Oscar.
Por un largo, tenso momento, no hubo ningún sonido en absoluto.
Entonces Oscar lo empujó antes de sentarse y alcanzar su ropa.
Jared se giró sobre su espalda, sintiéndose como el mayor idiota del
planeta.
“Deberías habérmelo dicho,” dijo Oscar secamente, parándose para
subirse los jeans. “Deberías haberme dicho que estabas jodidamente
enamorado de alguien más. Entonces yo no estaría tan...” Él se rió entre
dientes, sacudiendo la cabeza. “Deberías habérmelo dicho.”
“Yo no creí que importara.”
Sólo un poco Enfermizo
Oscar comenzó a abotonarse la camisa, sus movimientos rígidos,
tiesos. “Importa,” dijo. “Si yo hubiera sabido que era sólo un reemplazo
para ti, no habría sido tan estúpido como para –para...”
Jared se deshizo del condón. “Lo siento.”
“Correcto. Lo lamentas.”
Jared se levantó de la cama y le puso una mano en el hombro a Oscar.
“Realmente lo hago,” dijo en voz baja. “Sé mejor que nadie cuánto esto
apesta. Él es heterosexual y nunca va a ser realmente mío.”
Una risa sin humor dejó la garganta de Oscar. “Justo ahora no puedo
realmente sentir pena por ti.” Se dio la vuelta, sus labios torcidos en una
sonrisa que parecía más una mueca. “Pensé que eras el indicado para mí,
sabes.”
El dolor desenmascarado en los ojos de Oscar trajo una nueva ola de Página | 107
culpa, arrepentimiento y resentimiento por la injusticia de todo. “Quería
que esto funcione,” dijo Jared. “Eres el tipo de hombre que siempre quise
para un compañero: agradable, y desinteresado, y–”
“Pero no soy él,” dijo Oscar.
Jared desvió la mirada. “Eres mejor persona que él.”
“Pero no soy él.”
Jared se quedó en silencio.
Con su mandíbula apretada, Oscar asintió y se volvió hacia la puerta.
“Traté de enamorarme de ti,” dijo Jared. “Pensé que tal vez si pudiera
hacerlo de alguien–”
Sólo un poco Enfermizo
“No.”
“–Serías tú. Si yo pudiera elegir,”
“Pero no puedes,” dijo Oscar con fuerza. “Y tampoco puedo yo.” Le
dio un débil intento de sonrisa. “Pero al menos sé que no debo
enamorarme de un chico heterosexual. Buena suerte con eso” Y se fue.
Oscar no azotó la puerta a su salida.
Gabriel lo habría hecho.
Jared se sentó en la cama deshecha y enterró su cara entre las manos.
Maldita sea, estaba cansado. Cansado de luchar contra esto. Cansado de
obligarse a sentir lo que él no sentía. Cansado de suprimir las emociones
que sí sentía. Lo había hecho por años. Él había tratado con encuentros de
una sola noche, lo había intentado con una relación, había tratado de seguir
adelante y vivir lejos sin Gabriel. Pero nada había funcionado, y en el fondo, Página | 108
sabía que nunca nada lo haría.
Te amo. La voz suave y sincera de Gabriel, susurrando en su mente.
No puedes decir que no lo sienta solo porque yo no te quiera de esa manera. Te amo en
todas las formas que importan.
Jared se mordió el interior de la mejilla hasta que sintió el sabor
amargo de su sangre.
Sólo un poco Enfermizo

Capítulo 12: Claire


Claire puso a su hijo en la cuna con tanto cuidado como pudo antes
de enderezarse y limpiarse la frente.
Miró su reloj y se sorprendió un poco al descubrir que solo era
medianoche. Se sentía como si Jules hubiera estado llorando por horas
hasta que finalmente se agotó y se durmió hace unos minutos.
Bostezando, se puso una camiseta limpia y fue al baño. Dios, estaba
exhausta. Sus brazos le dolían, la espalda le dolía, y solo pensar en un
colchón suave hacía a sus entrañas cosquillear. Quizás debería haber
escuchado a sus amigos y contratar una niñera a tiempo completo. Página | 109
Para cuando regresó al cuarto, Gabriel también había vuelto. Estaba
sentado en la cama, con una sonrisa aturdida en el rostro.
Claire llegó a una repentina conclusión. No podía recordar la última
vez que lo había visto sonreír tan ampliamente.
“¿Buenas noticias?” dijo ella en voz calma, mirando el teléfono que él
tenía agarrado en la mano.
Gabriel la miró y sonrió. Y por un momento, Claire se olvidó de su
agotamiento, de las noches de insomnio, del dolor en la espalda, y sintió
una sacudida de atracción. La emoción parecía extraña ahora. ¿Cuánto
tiempo había pasado desde que ella había sentido algo que no fuera
irritación, resentimiento e ira? Últimamente todo lo que ellos parecían hacer
era pelear y discutir.
Sólo un poco Enfermizo
“Sí,” dijo, mirando nuevamente su teléfono. “Jared acaba de llamar.”
Su corazón le dio un vuelco. “¿Jared?”
“Sí.” Gabriel sonrió de nuevo, su cara llena de emoción y alegría. “Él
va a regresar.”
“Oh.”
Gabriel saltó de la cama y comenzó a caminar por la habitación.
“Obviamente necesitará un par de semanas para hacerse cargo de las cosas
y necesitará un...” Él frunció el ceño. “La Dra. Boyle tiene el trabajo de
Jared ahora, sin embargo. Pero Jared es mucho mejor que ella –seguramente
la junta lo verá ¿y le devolverá el trabajo? Tal vez si hablo con del dueño del
club–”
Claire negó con la cabeza con una sonrisa. “No puedes estar
hablando en serio. Fue elección de Jared irse. La Dra. Boyle es la médica Página | 110
principal del club ahora. No puedes hacer que la pobre mujer sea despedida
sólo porque quieres que Jared consiga su trabajo de nuevo.”
Gabriel parpadeó un par de veces, como si ni siquiera se le hubiera
ocurrido que lo que estaba contemplando pudiera ser algo malo.
“Correcto,” dijo. “Tendré que pensar en algo más.”
“No tienes que pensar en nada,” Claire dijo, cruzando los brazos
sobre el pecho. “Jared es un adulto, es un profesional muy respetado, y
estoy segura de que es plenamente capaz de encontrar un buen trabajo sin
tu ayuda.”
“Ya sé eso,” Gabe murmuró, frotándose la mano detrás de su cuello.
“Obviamente. Sólo quería que él consiga su antiguo trabajo y estuviera con–
” Él se calló de golpe.
Sólo un poco Enfermizo
“¿Y estuviera contigo todo el tiempo?” Claire terminó en voz baja.
Gabriel pasó de un pie al otro, viéndose incómodo y con algo de
vergüenza.
Pero no lo negó.
Claire se sentó en la cama y se quedó mirando la cuna de Jules sin
comprender. Dios, ya no estaba siquiera sorprendida. Y estaba demasiado
cansada como para sentir ira o celos. La verdad sea dicha, una parte de ella
se sentía aliviada. Se había alegrado cuando Jared se había ido, pero no
había tenido ni idea cuánto esto afectaría su relación con Gabriel, y no en
un buen sentido. Había pasado un mes más o menos, desde antes del
nacimiento del bebé, cuando Gabriel había hecho un esfuerzo por esconder
de ella el que todavía se sentía como la mierda –no es que hubiera tenido
demasiado éxito– pero después del nacimiento de Jules, las cosas sólo se
habían puesto peor. El comportamiento desinteresado y malhumorado de Página | 111
Gabe la volvía loca y ella a menudo terminaba deseando que Jared estuviera
allí para lidiar con él –porque ella no sabía cómo hacerlo y en ocasiones le
resultaba difícil que le importe. Era bastante irónico que ella hubiera
deseado que Jared se fuera, pero ahora que lo tenía a Gabriel para ella sola,
se sentía harta de todo y estaba bastante segura de que él sentía lo mismo.
A veces no podía evitar preguntarse si Gabriel se lamentaba por la
dirección que su vida había tomado. Y en sus momentos más débiles, el
mismo pensamiento furtivamente aplicaba a ella. Dios, probablemente era
la peor madre del mundo.
Suspirando, Gabriel se sentó junto a ella. Sus hombros se rozaron.
Ninguno de ellos miró al otro.
Sólo un poco Enfermizo
“Yo,” Gabriel dijo después de un rato. Su tono era extraño. “Necesito
decirte algo. Jared... está enamorado de mí.”
Ella cerró los ojos por un momento, tratando de ordenar sus
pensamientos. Así que Jared estaba realmente enamorado de Gabriel. A fin
de cuentas, no era una sorpresa tan grande como podría haber sido. Sin
dudas, el pensamiento había cruzado por su cabeza antes. A veces, cuando
los había visto juntos, ella se lo había preguntado. Jared siempre había sido
ridículamente indulgente con Gabriel. Él soportaba la difícil personalidad de
Gabe con facilidad, aceptándolo por lo que era –algo con lo que incluso ella
luchaba.
“¿Es por eso que se fue?” Preguntó.
“Sí.”
“Está bien,” dijo ella con voz apagada. “¿Por qué me estás diciendo
esto ahora?” Página | 112

Gabriel no parecía ser capaz de mantener sus manos quietas. “Yo le


hablé para que volviera. Le prometí que trataría de hacerlo feliz.”
Claire volvió la cabeza y lo miró fijamente. “¿Cómo puedes siquiera...
Eres heterosexual –¡tienes una familia!”
Gabriel apartó la mirada. “¿Y entonces, qué?”
Ella parpadeó. “¿Y entonces, qué?”
Su mandíbula se fijó en una línea terca. “Eso no significa que yo no
pueda hacerlo feliz. Puedo, o al menos daré mi mayor esfuerzo
intentándolo. Haré lo que sea para hacerlo feliz.”
Sólo un poco Enfermizo
Claire abrió la boca, pero no salió nada. Ella estaba completamente,
totalmente, sin habla.
“¿Lo que sea?” dijo ella alzando la voz. “¿Lo que sea?”
“El bebé,” Gabriel dijo, mirando la cuna.
Ella bajó la voz. “¿Estás demente? No puedes simplemente...” Ella
dejó escapar una breve carcajada. “¿En serio? ¿Vas a acostarte con él para
hacerlo feliz?”
“No seas ridícula,” dijo, incómodo.
“Entonces, ¿Qué vas a hacer? ¿Qué?” Ella se burló. “Si él está
enamorado de ti, él no va a querer solo tomar tú mano.”
Lamiendo sus labios, Gabriel murmuró: “Yo sé eso. Por eso lo estoy
hablando contigo.”
Página | 113
Su estómago se apretó. “¿Qué?”
“Obviamente no voy a tener relaciones sexuales con un hombre, pero
quiero tratar de darle una relación normal, más o menos.”
Sólo podía quedarse mirándolo.
Él sonrió, mirando el teléfono en su mano. “No me veas así como si
estuviera loco.”
“Estás loco,” dijo Claire. “Esto nunca funcionaría.”
“Lo haría. Lo hará.”
Claire se frotó la sien. Dios, él le estaba provocando un dolor de
cabeza. En momentos como este, no podía dejar de preguntarse por qué
todavía estaban juntos. Se sentía como que estuvieran hablando diferentes
Sólo un poco Enfermizo
idiomas. “Muy bien, déjame entenderlo bien: le prometiste al hombre que
está enamorado de ti hacerlo feliz, a pesar de que tienes una familia y eres
hétero. Bien, no voy a preguntar cómo piensas lograr eso, pero ¿qué hay de
mí y de Jules?”
“¿Qué tiene eso que ver con nada?” Gabriel parecía genuinamente
confuso. “Nada cambiaría para ti. Eres mi familia. Jared es...” Él se apagó.
¿Qué?
La palabra se quedó atascada en su garganta. No estaba segura de
querer saber la respuesta. Lo que se dijera no podría ser retirado.
Una cobarde. Tal vez ella era una cobarde.
“Mira...” Gabriel le tomó la mano. “Sé que esto debe ser extraño para
ti, pero tú no tienes ninguna razón para sentirte amenazada –o celosa.”
Claire se echó a reír a carcajadas. Página | 114

“¿Qué?” se veía adorablemente desconcertado.


“Gabe, me sentí celosa y amenazada desde el primer día en que
conocí a Jared. Así que tienes razón de que nada va a cambiar para mí.” Ella
sacudió la cabeza con una sonrisa. Joder, estaba enferma y cansada de ser
una cobarde. “De hecho, no –algo sí cambió. Ya no tendré ninguna ilusión
sobre que yo pueda llegar a venir primero para ti. Jared podría estar del otro
lado del océano, pero él todavía estaba aquí entre nosotros, como si nunca
se hubiera ido. Admítelo: ¿a quién elegirías si tuvieras que elegir?”
Una emoción cruzó su rostro. “Tú eres mi familia. Yo nunca
abandonaría a mí hijo.”
Su respuesta dolió. “Eso no es lo que yo pregunté.”
Sólo un poco Enfermizo
Gabriel tragó saliva y miró hacia otro lado.
Ella liberó la mano de su agarre, un amargo pesar llenando su
garganta. “Como pensaba.”
Él le tocó el hombro. “Claire–”
“No” dijo ella. “Solo no lo digas.”
“Yo– Yo te amo.” Él no sonaba demasiado seguro.
Ella no estaba segura de creerlo. ¿Alguna vez la habría amado? ¿O fue
solo el enamoramiento de un joven de dieciocho años? Habían sido tan
jóvenes. Demonios, ellos todavía eran jóvenes –tan solo veintiún años–
pero ella se sentía vieja.
“Pero lo necesitas a él” dijo ella. “No a mí.”
Su silencio lo decía a gritos, y Claire negó con la cabeza, sintiendo el Página | 115
cansancio en sus huesos. “No tengo otra opción, ¿verdad? No estás
pidiendo mi permiso. Me lo estás informando.”
“No te estoy obligando a aceptar esto,” dijo, con la voz cortada.
“Siempre hay una opción.”
Ella levantó la mirada de nuevo para encontrar la suya. “Sí, la hay.”
Pero algunas decisiones daban demasiado miedo. Ella no creía estar
preparada para tomarlas –aún.
“Necesito pensar” dijo ella. “No estoy segura de que pueda hacer esto
–si quiero hacer esto. Pero tenemos un hijo. No podemos tomar decisiones
precipitadas o...” Su voz engrosada y tuvo que tragarse el nudo en la
garganta. ¿Cuándo todo se había puesto tan mal?
Sólo un poco Enfermizo
Gabriel pasó un brazo por sus hombros y la atrajo hacia sí. “Lo
siento,” dijo dentro de su cabello. “Lo siento por estar tan jodido. Desearía
no estarlo.”
Ella cerró los ojos y dejó que él la abrazara, tratando de recordar los
buenos tiempos. Ella no podía, y con toda honestidad, era en parte su culpa
también. Ella no debería haberse quedado embarazada para retenerlo
cuando él no estaba listo. Pero no se arrepentía de ello –porque a pesar de
las noches sin dormir, a pesar del desorden en que estaban metidos, ella no
podía imaginarse no teniendo a su bebé.
“Está bien” dijo ella. “Vamos a tratar de hacerlo funcionar.”
Él exhaló y la besó en la sien. “Gracias. Eres la mejor novia de todos
los tiempos.”
Claire sonrió sombríamente. Tal vez esa fuera la solución. Ella se
convertiría en la mejor novia del mundo. Ella sería tan increíble y Página | 116
comprensiva que Gabriel la adoraría. Tenía una ventaja sobre Jared: Gabriel
estaba atraído por ella. Para los hombres el sexo era importante, e incluso el
apego extrañamente intenso de Gabe por Jared, no le haría sentirse atraído
por un hombre.
Podría hacer esto. Ella podría. A pesar de todo, ella no estaba
dispuesta a renunciar a su relación y a sus sueños. Gabriel era el padre de su
hijo. Era el hombre que había elegido para sí misma. Ella no lo abandonaría
sin luchar, al carajo con Jared Sheldon.
Claire volteó la cabeza y rozó sus labios contra los de Gabriel. “Ha
pasado tanto tiempo desde que tuvimos sexo,” murmuró, empujándolo
sobre su espalda y subiendo a horcajadas sobre él. “Debes estar caliente.”
Sólo un poco Enfermizo
Claire lo besó, cerró los ojos y se dio esperanza, sin importar lo tonta que
esa esperanza pudiera ser.

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Sólo un poco Enfermizo

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Sólo un poco Enfermizo

Capítulo 13: Regreso


Inglaterra lo recibió con lluvia, pero Jared se encontró sonriendo.
Nunca pensó que echaría de menos el miserable clima Inglés.
La reunión con los directores del Chelsea no duró mucho tiempo:
había trabajado para el club por varios años, por lo que lo conocían bien y
confiaban en él para siguiera desde donde lo había dejado. Jared no había
pensado que sería realmente capaz de conseguir su viejo empleo de vuelta,
pero resultó que la doctora que lo había reemplazado quería cambiarse a un
club de la principal liga alemana después del final de la temporada, y Jared
accedió a esperar hasta que la posición estuviera disponible de nuevo.
Mientras tanto, él iba a ser responsable del centro de rehabilitación del club. Página | 119
Cuando la reunión terminó, Jared encontró a sus pies llevándolo a los
campos de entrenamiento. No había esperado que la reunión se llevara a
cabo en el Centro Cobham de Entrenamiento, pero ahora que estaba allí,
Jared no pudo resistir la tentación de buscar a Gabriel. Había pasado casi un
mes.
La lluvia había cesado, y el aire estaba limpio y cargado de humedad.
Jared lo aspiraba mientras caminaba lentamente hacia el grupo de
futbolistas en formación dentro del campo de juego.
Parte de él todavía no podía creer que realmente había hecho esto –
que realmente iba a volver a su vieja vida en Inglaterra. Tal vez era la
decisión equivocada, pero estaba cansado. Cansado de luchar con esto.
Cansado de huir. No tenía un maldito sentido.
Sólo un poco Enfermizo
El corazón de Jared empezó a latir más rápido cuando vio los
familiares risos rubio-oscuros. Gabriel estaba pasando a dos defensores,
brillantemente veloz y ágil. Jared casi había olvidado lo bueno que era.
Como si hubiera sentido su mirada, Gabriel giró su cabeza. Él se
detuvo, los ojos y los labios muy abiertos. Una hermosa sonrisa se extendía
por su rostro y Jared no podía evitar reflejarla.
Y entonces Gabriel corría hacia él, el uniforme azul de entrenamiento
pegado a su piel. Jared intentó no quedarse mirándolo, pero era difícil.
Gabriel podría ser un poco delgado, pero como la mayoría de los
futbolistas, estaba en muy buena forma, sin ser voluminoso. Carajos, para
Jared era perfecto de pies a cabeza.
Jared apenas se mantuvo en pie cuando Gabriel chocó contra él.
“Volviste,” respiró en el cuello de Jared, abrazándolo con fuerza.
“Volviste.” Página | 120
Muy consciente del entrenador y los otros futbolistas que los miraban
con curiosidad, Jared se permitió acariciar el pelo de Gabriel por un
momento –sólo un momento– antes de retroceder y meter las manos en los
bolsillos de su chaqueta. La simple acción resultó mucho más difícil de lo
que debería haber sido.
“Sí,” él dijo tardíamente, con los ojos en el rostro radiante de Gabriel.
Gabriel se acercó de nuevo. Jared apretó sus manos en los bolsillos y
le dio una mirada de advertencia. Quédate a unos cuantos pies alejado de mí.
Gabriel frunció el ceño y miró a sus compañeros de equipo antes de
volver su mirada a Jared. “¿Cuándo llegaste? ¿Por qué no me lo dijiste?”
Sólo un poco Enfermizo
“¡Jared!” Otro futbolista corrió hacia ellos. Tristan DuVal. “¡Estás de
vuelta! Quiero decir– ¿estás de vuelta?”
Jared le sonrió y le estrechó la mano. No compartía la opinión de
Gabriel sobre que Tristan era la reencarnación del diablo; Gabriel no era
exactamente un ángel el mismo.
“Sí,” dijo. “Por el momento, voy a ser el médico a cargo del centro de
rehabilitación. Reemplazaré a la Dra. Boyle cuando ella se mude a Munich
en el verano.”
“¡Genial!” Tristan tocó el brazo de Jared, sonriendo. “Se te ha
extrañado mucho, Doctor.”
“DuVal, DuVal– ¡Ambos vuelvan en este instante!” gritó el
entrenador.
“Sí, regresa al entrenamiento,” Gabriel dijo ceñudo a su hermano. Página | 121
Tristan lo ignoró, su mirada todavía en Jared. “Estoy muy contento de que
hayas regresado, Jared,” dijo acariciando el brazo de Jared y poniéndole ojos
de cachorrito, que de alguna manera se las arreglaban para ser seductores.
Jared sonrió con diversión. No era la primera vez que Tristan había
intentado –y fallado– hacerle comer de su mano, como Tristan había hecho
con todos los demás.
Pero a veces deseaba que el encanto de Tristan funcionara en él.
Objetivamente, Tristan era mucho más apuesto que Gabriel: su pelo
castaño artísticamente desordenado, complementaba a sus vivaces e
inusuales ojos aguamarina, y su caliente piel dorada. Él era muy jodidamente
impresionante. Cualquier hombre gay pasaría un momento difícil tratando
de mantener sus ojos y manos lejos de este joven. Y Tristan claramente no
era hétero como su hermano.
Sólo un poco Enfermizo
Gabriel se interpuso entre ellos y cruzó los brazos sobre su pecho.
“Vete y molesta a alguien más.”
Tristan levantó las cejas, viéndose ligeramente divertido. Pero no se
alejó. “¡Te veo por ahí, Doc!” regresó al campo de juego, moviendo las
caderas un poco más de lo necesario.
“¿Estás comiéndote su culo con los ojos?”
Jared miró a Gabriel. Tenía los labios fruncidos, una extraña
expresión en la cara.
“Es un buen culo,” dijo Jared, estudiándolo.
Gabriel abrió la boca antes de fruncir el ceño y apartar su mirada.
Jared se rió y dijo, no sin sonar cariñoso, “Eres la persona más
ridícula del mundo.”
Página | 122
Pateando una piedra bajo sus pies, Gabriel murmuró, “No lo soy. Yo
solo no lo entiendo. Dices que me amas y luego te comes con la mirada el
culo de ese pendejo.”
Jared no pudo reprimir su sonrisa, una oleada de afecto bañándolo.
Cristo, había extrañado a su Gabriel y su ridícula forma de pensar.
“¿Quieres que devore con la vista el tuyo?”
Gabriel se sonrojó un poco, pero levantó la barbilla obstinadamente.
Jared nunca deseó besarlo más.
“¡DuVal!” el entrenador gritó de nuevo.
Gabriel miró hacia atrás antes de mirar intensamente a Jared. “¿Ya
has encontrado un lugar donde quedarte?”
Sólo un poco Enfermizo
Jared negó con la cabeza. “Probablemente voy a quedarme en un
hotel hasta que encuentre un buen sitio en el área.”
Gabriel se lamió la comisura de la boca. “Quédate conmigo.”
“¿Qué?”
“Quédate en mi casa,” Gabriel dijo con más convicción.
“¿Qué hay sobre... tu familia?” Tu hijo y su madre.
Una emoción inidentificable cruzó los ojos de Gabriel y se fue tan
rápidamente que Jared no estaba seguro de que no lo hubiera imaginado.
“Es una casa grande. A Claire no le molesta. De verdad.”
Jared sabía que debía decir que no. Era una idea terrible. No tenía
ganas de ver a Gabriel con su pareja y su hijo.
“¿Por favor?” los ojos verdes de Gabriel prácticamente le rogaban Página | 123
que estuviera de acuerdo.
Contra su mejor juicio, Jared dijo, “Sólo por unos días, hasta que
encuentre un lugar para quedarme.”
Gabriel le sonrió. “Está bien.”
“DuVal, lo juro por Dios–”
“¡Ya voy!” Gabriel contestó antes de volverse hacia Jared y tocar su
pecho. “Tengo que irme, pero el entrenamiento terminará pronto. ¿Me
esperas?” Él le dio a Jared una pequeña sonrisa que hizo que el pecho de
Jared se calentara. Estuvo a punto de reírse de sí mismo. Dios, él era
patético. Estaba tan atrapado que no era gracioso.
“Lo haré,” dijo Jared.
Sólo un poco Enfermizo

Capítulo 14: Ni una Cosa ni Otra


Tan pronto como Jared se encontró con los ojos de Claire, él supo
que ella lo sabía.
Algo desagradable se enrollaba en la boca de su estómago y le tomó
un esfuerzo considerable mantener la sonrisa en su rostro.
La sonrisa en respuesta de Claire fue vacilante. “Estoy contenta de
que hayas vuelto” dijo ella y lo besó en la mejilla.
“Invité a Jared a quedarse aquí hasta que encuentre un lugar nuevo,”
Gabriel dijo, tocándole el hombro.
Página | 124
“Por supuesto,” dijo Claire con la misma sonrisa falsa. “Eres
bienvenido a quedarte, Jared. Por el tiempo que quieras.”
Jared buscó en su rostro alguna señal de hipocresía y no halló
ninguna.
Claire hizo una mueca, mirando su camisa manchada de leche. “¡Dios,
me veo terrible! Regreso después de cambiarme la ropa.” Con una sonrisa
torcida, corrió arriba, un aire de incomodidad sobre ella.
“¿Por qué se lo dijiste?” dijo Jared. De haberlo sabido, él no habría
accedido a quedarse con ellos.
“Porque tenía que hacerlo,” Gabriel dijo, dando un paso más cerca de
él. “Tú no eres ningún pequeño secreto sucio para mí. No tenemos nada
que ocultar. No voy mentirle a nadie, mucho menos a Claire.” Miró a Jared
Sólo un poco Enfermizo
con firmeza. “Mira, sé que todo esto es extraño, pero voy a tratar de hacer
que funcione. Y no voy a complicar la situación con mentiras. Así que le
dije a Claire lo importante que eres para mí y que quiero hacerte feliz. Y
tuve que decirle que tú estás–que tú estás...”
“Que estoy enamorado de ti,” Jared dijo claramente.
Mordiéndose el labio inferior, Gabriel asintió. “¿Estás enojado
conmigo?”
“¿Qué te parece?” dijo Jared. “¿Tienes alguna idea de lo incómodo
que es para mí? Ella es tu esposa–”
“¡Ella no lo es!”
“¿De verdad?” dijo Jared con dureza. “Ella es la madre de tu hijo.
Eso es por lejos más importante que un pedazo de papel. Y ahora se
supone que debo permanecer bajo su techo, sabiendo que ella lo sabe y Página | 125
viéndolos a ustedes dos y su hijo–”
“Lo sé,” Gabriel dijo, y el tono de su voz hizo que Jared lo mirara–
realmente lo miró.
Los ojos de Gabriel estaban muy abiertos aturdidos, sus hombros
tensos debajo del suéter verde suave que llevaba puesto. “Lo sé,” dijo de
nuevo. “Yo no soy tan insensible. Sé lo difícil que debe ser esto para ti. ¡La
puta que lo sé!” Tomó un respiro tembloroso. “¿Crees que me gusta? ¿Que
disfruto hacerte sentir como la mierda? Lo odio. Y estoy cagado de miedo.
“¿De qué?”
Gabriel lo miró a los ojos. “De que acabarás lamentándolo. Que te
arrepentirás de haber dejado a ese tipo y mudarte aquí por mí cuando yo no
tengo mucho para darte.” Él sonrió sin alegría. “Te dije que te haría feliz,
Sólo un poco Enfermizo
pero me conoces: me dejo llevar a veces. Quizás no pueda hacerlo.
Probablemente terminaré decepcionándote y haciéndote infeliz.” Sus labios
se apretaron en una línea fina. “Tal vez debería haberte dejado en paz. Ese
tipo –Oscar– podía darte cosas que yo no puedo, pero...” La mandíbula de
Gabriel se tensó. Apoyó la frente contra el hombro de Jared. “Pero tan sólo
no puedo. Me carcome por dentro.”
Jared se quedó mirando fijamente a la pared de enfrente.
“¿Sabes cuál es la parte más jodida?” Gabriel dijo, con la voz un
poquito ahogada. “Si Claire se enamorara de otra persona, la dejaría ir.
Apestaría, pero respetaría su decisión. Porque quiero que ella sea feliz. Pero
es diferente contigo. Cuando te imagino amando a alguien más –alguien
más siendo más importante que yo para ti– me vuelvo loco. Tú eres mío.
Mío y de nadie más.” Su mano empuño la camisa de Jared. Su voz se
apretó. “Es jodidamente estúpido, pero sinceramente me siento como –
como que fuiste creado para mí y nadie más tiene derecho a tenerte.” Página | 126
Gabriel se rió entre dientes, todavía ocultando su rostro en hombro de
Jared. “Dilo: soy un bicho raro. Estoy enfermo.”
Jared luchó para controlar la reacción de su cuerpo. La extraña
posesividad de Gabriel siempre le afectaba. Sabía que Gabriel realmente no
quería decirlo de forma sexual, pero había algo vagamente sexual en su
posesividad, ya sea que Gabriel lo quisiera o no. “Eres un bicho raro,” dijo,
acariciando la nuca de Gabriel y dejando caer un beso en su pelo.
“Pero me amas de todos modos, ¿no?” La necesidad en la voz de
Gabriel era imposible de ocultar.
“Te amo,” dijo Jared. Las palabras sabían agridulce en su lengua, pero
era también un alivio poder decirlas. Inclinó el rostro de Gabriel hacia
Sólo un poco Enfermizo
arriba y arrastró su boca suavemente por la mandíbula de Gabriel. “Te
amo.”
Gabriel prácticamente se derritió contra él, escondiendo la cara en el
hueco de cuello de Jared. “Te amo más,” susurró, rozando sus labios contra
la garganta de Jared. Un beso casto. Palabras castas.
Pero no había nada casto acerca de la forma en que su cuerpo
reaccionó. El corazón de Jared le martilleaba en el pecho, la familiar mezcla
de necesidad y deseo, dolor y euforia corría por sus venas.
Jared cerró los ojos y se preguntó si esto era como se sentía al estar
entre el cielo y el infierno.

Página | 127
Sólo un poco Enfermizo

Capítulo 15: Planes para Dormir


Eran las dos de la mañana y Jared todavía estaba despierto, mirando
una habitación llena de sombras. Luego de meses de vivir en una ciudad
grande y ruidosa, la tranquilidad de la campiña Inglesa le resultaba extraña.
La casa estaba en completo silencio. Incluso el bebé había dejado de llorar
hace un rato.
El bebé. El hijo de Gabriel y Claire.
Jared todavía no estaba seguro de cómo se las había arreglado para
ponerse una sonrisa y decir todas las cosas correctas cuando Claire había
bajado con el bebé. Había pensado que estaba listo para ello, pero nada Página | 128
podría haberlo preparado para realmente ver al hijo de Gabriel –su hijo con
su mujer. Después de la cena, Jared se excusó a sí mismo, diciendo que
estaba cansado luego del vuelo, y dejó la habitación, ignorando la mirada
preocupada en el rostro de Gabriel.
Eso fue hace seis horas.
Seis horas de pensar en círculos y preguntarse qué incluso estaba
haciendo aquí.
El bebé tenía los ojos de Gabriel. Y su nariz. Y su barbilla obstinada.
“Basta,” Susurró Jared. Así de loco estaba.
La puerta se abrió chillando.
Sólo un poco Enfermizo
Sus ojos se dirigieron hacia ella, pero no podía ver demasiado. La
noche no tenía luna y estaba demasiado oscuro en la habitación.
Hubo pasos acercándose a la cama.
“¿Gabe?”
“¿Cómo adivinaste?”
“No creo que Claire vendría a mi habitación en mitad de la noche.”
Jared intentó sonar divertido, pero no estaba seguro de haberlo logrado.
Oyó a Gabriel pararse junto a la cama por un momento. Luego se
deslizó bajo el edredón.
Jared se puso tenso. “¿Que estás haciendo?”
“No podía dormir,” Gabriel dijo, como si eso lo explicara todo. Él se
dio la vuelta, echó un brazo sobre el pecho desnudo de Jared, la mejilla en Página | 129
su hombro, y suspiró con satisfacción. “Mmm, mucho mejor. Joder, estoy
tan cansado.”
“Gabe–”
“Abrázame. Sabes que duermo como un bebé cuando me abrazas.”
Jared sonrió. “Eres un mimado malcriado”
“Si yo soy un mimado malcriado, entonces es tu culpa,” Gabriel dijo,
bostezando. “Eres el único que alguna vez me mimó.
Jared suspiró y puso una mano en la espalda de Gabriel, obligándose
a no acariciar la sedosa piel suave debajo de sus dedos.
Sólo un poco Enfermizo
Descansaron en silencio por un largo rato –el tipo de silencio que
sólo podía compartirse entre personas que se conocieran íntimamente:
dolorosamente cómodo y contenedor.
“¿Odiaste a Jules?” Gabriel susurró de repente, trazando círculos con
su dedo en el pecho de Jared. “Está bien si lo hiciste. Quiero decir, no está
bien, pero lo entiendo.”
“Es un bebé de dos meses,” dijo Jared. “Yo no odio bebés hasta que
tienen, por lo menos, tres meses de edad.”
Gabriel rió, su aliento haciéndole cosquillas en la piel de la forma más
tentadora.
Jared tuvo que tomar algunas respiraciones antes de poder controlar
su voz. “Él se parece mucho a ti.”
“Supongo,” Gabriel murmuró, acariciando el hombro de Jared y Página | 130
enganchando su tobillo alrededor del de Jared. La sensación de la pierna
desnuda de Gabriel contra la suya era casi insoportable por su intensidad.
Jared apretó los dientes. Estaba acostumbrado al comportamiento de
Gabriel como un gatito hambriento de mimos, pero esto era ridículo
incluso para él. “Gabriel.”
“¿Mmm?”
“Estoy semidesnudo,” Jared dijo con voz apagada. “Tú estás medio
desnudo también. Deja de tentarme y sal de mi cama.”
Hubo un momento de silencio.
“Nunca antes te molestó.”
Sólo un poco Enfermizo
Jared soltó una carcajada. “Definitivamente me molestaba. Solo que
yo no podía decir nada.”
“Pero–”
“Vete de mi cama. Ahora.”
Gabriel no se movió. “No quiero hacerlo. ¿Cuál es el problema si nos
abrazamos un poco? es–”
“¿Cuál es el problema?” Jared tomó una respiración medida y lenta.
“Imagina compartir la cama con una chica semidesnuda de la que estás
enamorado. Ella tiene sus tetas desnudas presionando contra ti y tu estás
caliente y molesto, pero ella dice que sólo quiere abrazar.”
“Oh,” Gabriel respiró, su tono dolorosamente torpe. “Eso apestaría.”
“Lo haría. Lo hace.” Jared se pasó una mano por la cara. “Olvídalo.
Solo vuelve a tu propia habitación.” Página | 131

Gabriel no se movió.
A Jared no le gustaba su silencio. Prácticamente podía oírlo pensar.
Lo ponía nervioso. “Lo que sea que estés tramando, déjalo. Y vete.”
Por fin, Gabriel se movió. Pero no salió de la cama. Se levantó sobre
un codo y encontró la esquina de la boca de Jared en la oscuridad.
Jared se estremeció. “Gabe–”
“Vamos,” dijo Gabriel. “Nosotros hablamos sobre esto. Está bien. Ya
hicimos esto dos veces. Me gustó.”
Jared aferró las sábanas con su mano. “No tienes que hacer esto.”
Sólo un poco Enfermizo
“Quiero hacerlo,” Gabriel murmuró, rozando sus labios juntos.
“Vamos, Jay. Tómalo.”
Labios suaves. Un toque. Su cuerpo, temblando por la necesidad
contenida. Otro toque. El aroma de Gabriel. La sangre corriendo por sus
venas, hacia su polla.
Y la voz de Gabriel. “Tómalo.”
Tomar esto, tomarlo a él, tomar esto.
Y Jared arremetió, rodando encima de él y aplastando sus labios
juntos. Gabriel dejó escapar un pequeño ruidito sorprendido, pero separó
los labios, jodidamente invitándolo a entrar, y Jared se perdió completamente.
Él saqueó la boca de Gabriel con su lengua, memorizando la suavidad, el
sabor, la textura, todo sobre sus labios y boca, vertiendo cinco años de
anhelo acumulado en el beso, queriendo entrar, queriendo arrasar,
apropiarse y follar. Él nunca había deseado tanto a nadie que él no pudiera Página | 132
pensar sin ello, queriendo meterse dentro de Gabriel y nunca salir.
“Detenme,” dijo entre los hambrientos, profundos, besos, su polla
tan dura que era doloroso. Sus caderas comenzaron a moverse, su erección
rozándose contra la cadera de Gabriel. “Detenme.”
“Está bien,” Gabriel murmuró, acariciando su espalda, como si
tratara de calmar los estremecimientos de deseo ondulando a través de él.
“Está bien…”
No, no lo estaba, maldita sea.
Jared rodó de él quedando sobre su espalda, respirando
entrecortadamente. “Vete,” él graznó.
“¿Puedo quedarme?” preguntó Gabriel con voz entrecortada.
Sólo un poco Enfermizo
“Es mejor si te vas.”
“Jared–” Un toque en su pecho.
“No me toques,” Jared gruñó, estremeciéndose y alejándose. “Si
quieres quedarte, quédate, pero mantente alejado de mí.”
Silencio.
El colchón crujió cuando Gabriel le dio la espalda.
Jared sabía que su tono áspero había lastimado a Gabe, pero estaba
demasiado ido para controlarlo. Ardía de deseo. Ardía por ese muchacho
ridículo que no tenía el sentido común para alejarlo. Era obvio que no
podría confiar en que Gabriel lo detuviera antes de que fuera demasiado
lejos.
Le tomó a Jared un largo rato conseguir su cuerpo bajo control.
Cuando lo hizo, agudizó el oído. Gabriel estaba demasiado silencioso y Página | 133
quieto. Él no estaba dormido.
Suspirando, Jared tomó su camiseta y se la puso. Luego se acercó más
a Gabe y tiró de él contra su pecho. “Lo siento,” dijo bajito, presionando su
cara en el pelo de Gabriel. “No es tu culpa.” No es tu culpa que no me quieras.
Gabriel se apoyó en su toque, la tensión disipándose lentamente de su
cuerpo. “Buenas noches, Jay.”
“Buenas noches,” Jared dijo, dejando caer un beso en su cuello. Si sus
labios se demoraron más de lo necesario, bueno, él no era más que un
hombre con sangre roja.
En poco tiempo, Gabriel estaba dormido.
Jared permaneció despierto por horas, abrazándolo.
Sólo un poco Enfermizo

***

El bebé la despertó al amanecer.


El otro lado de la cama estaba vacío, nuevamente y una sensación
helada se asentó en la boca de su estómago.
Cuando terminó de alimentar a Jules, Claire lo recostó en su cuna y
salió del dormitorio.
No tuvo que buscar demasiado por Gabriel.
Abriendo la puerta del cuarto de Jared, Claire se quedó mirando a los
dos cuerpos enredados en la cama. Página | 134

Gabriel estaba profundamente dormido en los brazos de Jared, la


parte superior de su cabeza presionada contra el hueco de la garganta de
Jared. La mano de Jared estaba sobre la espalda baja de Gabriel y Gabriel
había enganchado su tobillo alrededor del de Jared. No estaban desnudos.
Todo era muy inocente.
Y sin embargo, la garganta le dolía y las lágrimas brotaron de sus ojos.
Ella se había equivocado tanto. El sexo significaba muy poco. Mirándolos
ahora, ella hubiera preferido tener a Gabriel follando mujeres a un costado
antes que ver esto. ¿Cómo pudo pensar que ella podría competir con esto?
Cerró la puerta y apoyó la frente contra ella.
No era justo.
Sólo un poco Enfermizo
No era jodidamente justo. Ella no era una puta-cazafortunas
demandante de atención como algunas de las otras botineras13. Está bien –
disfrutaba ser capaz de comprar cualquier cosa que ella quisiera y su
relación con Gabe le ayudaba en su carrera como modelo, pero eso no era
lo más importante para ella. Realmente no lo era.
No era justo. ¿Cómo podría competir con eso?
Incluso ¿Quería hacerlo?
¿Valía la pena?
Con toda honestidad, no estaba segura. Unas pocas semanas atrás,
ella había estado tan decidida a rescatar su relación, ¿pero era rescatable?
¿Podría realmente aceptar que Jared siempre significaría algo más para
Gabriel de lo que ella y su hijo lo hicieran?
Lágrimas de abrumadora desilusión brotaron de sus ojos, y tras ellas Página | 135
llegó la ira y el odio. Por primera vez, no sentía nada más que odio puro por
Jared Sheldon.
No era justo.

13
La autora usa el acrónimo WAGs que refiere a las novias y mujeres de atletas profesionales de alto
rendimiento. El término “botineras” aplica en algunos países de Sudamérica en los casos en que los
novios/maridos son específicamente futbolistas.
Sólo un poco Enfermizo

Capítulo 16: Desnudo


Cuando Jared se arrastró fuera de la cama y bajó las escaleras, ya era
bastante tarde por la mañana, pero no se sentía particularmente descansado.
Gabriel no estaba a la vista. Claire estaba en la cocina, tomando el
desayuno. Cuando lo vio, una emoción cruzó su rostro, tal vez
resentimiento o frustración, o incluso algo parecido a la desesperación.
“Buenos días” dijo ella con neutralidad.
“Buenos días,” respondió Jared, del mismo modo neutral.
El silencio cayó sobre la habitación mientras se miraban uno al otro, y Página | 136
pasó un tiempo antes de que se rompiera.
“Toma asiento,” Claire dijo con una sonrisa forzada. “Gabe se fue
hace un par de horas por alguna sesión de fotos.”
Jared se sentó y aceptó una taza de café de ella.
Bebió el café en silencio y trató de ordenar sus pensamientos.
Sus ojos se encontraron por un breve momento. Ambos desviaron
sus miradas con rapidez.
“¿Está el bebé durmiendo?” Jared preguntó finalmente, sólo para
decir algo. Cualquier cosa.
“Sí,” dijo Claire.
Sólo un poco Enfermizo
“Él parece ser un pequeño saludable.”
“Sí,” dijo Claire. “Es muy parecido a su padre. Se parece mucho a
Gabriel, ¿no es así?”
Jared pegó una sonrisa a su cara. “Sí, lo hace.”
Otro largo silencio, que pareció una eternidad, siguió.
De repente, Claire dejó la taza sobre la mesa y se puso de pie. “Muy
bien, no puedo hacerlo.” Ella lo miró. “¿Sabes qué? Realmente intenté ser
amable y comprensiva, pero incluso yo tengo mis límites. Y cuando el padre
de mi hijo se pasa toda la noche contigo, ¡No puedo no decir nada y
pretender que todo está bien!” Ella negó con la cabeza. “¿No tienes
vergüenza? Pensaba que no eras así. ¡Él tiene una familia, por el amor de
Dios!”
“No estoy tratando de hacer que ustedes dos se separen,” Jared dijo Página | 137
con voz cortante. “Si lo quisiera, lo habría hecho años atrás.”
Una sonrisa amarga curvó sus labios. “Oh sí. ¿Se supone que debo
estar agradecida de que me permitieras ser su novia? Es agradable por fin
verte revelar tu verdadera cara. Sabes muy bien cuán totalmente
dependiente es él de ti, ¿no? Gabe podrá estar emocionalmente atrofiado y
ser incapaz de notar lo enfermizos que son sus sentimientos por ti, pero tú
lo sabes. No es amor.” Ella lo miró a los ojos. “Admítelo: en el fondo, tú
sabes que él no te ama. Tú sabes que lo que siente por ti es sólo una
retorcida dependencia enfermiza y un equivocado sentido de gratitud.”
Jared apretó la mandíbula, tratando de no dejar que sus palabras le
afectaran. Gabriel lo amaba. Lo hacía. Quizás no de esa forma, pero lo
hacía.
Sólo un poco Enfermizo
Y sin embargo, un pequeño rastrojo de duda se arrastró en él.
Como si lo percibiera, ella siguió adelante. “Tú lo sabes. Puedo verlo
en tus ojos. Sabes que nunca podría amarte del modo en que me ama.
Nunca serías suficiente para él. Entonces, ¿cuál es el punto? ¡Deja de
arruinar nuestra relación! Él tenía dieciséis años cuando ustedes se
conocieron. Era un impresionable, vulnerable, chico paralizado y tú te
aprovechaste de él –tú debes haber alentado su rara fijación contigo. Y
ahora él quiere hacerte feliz.” Ella se echó a reír. “¿No ves que lo estás
coaccionando para hacer algo que él no quiere? Me enfermas. No tengo
nada contra la gente gay, pero ¿por qué no puedes permanecer lejos del
resto de nosotros y limitarte a los de tu tipo? No hay nada más patético que
un hombre gay suspirando por un hombre heterosexual y en pareja. Tú
eres–” Claire se detuvo a mitad de la frase y palideció.
Jared siguió su mirada.
Página | 138
Gabriel estaba en la puerta, con los labios apretados en una línea
delgada y sus ojos oscuros y lúgubres. ¿Cuánto tiempo habría estado allí?
El silencio descendió sobre ellos.
Los pasos de Gabriel sonaron fuerte en el silencio absoluto de la
habitación. Él se detuvo junto a Claire y se limitó a mirarla por un
momento, como si la viera por primera vez.
Claire tragó saliva y sonrió temblorosamente. “No es–”
“No te preocupes, no tendrás que aguantar más a Jared,” Gabriel dijo,
con la voz áspera de rabia apenas controlada. “Nos vamos al anochecer.”
Jared respiró hondo.
Los ojos de Claire se agrandaron. “Gabe–”
Sólo un poco Enfermizo
Gabriel se dio la vuelta, su cara endurecida.
“¡No te atrevas a ignorarme, Gabriel DuVal!” Espetó Claire,
agarrando su hombro. “¡No puedes decir cosas como esas y luego
ignorarme! Vamos a hablar como–”
Frunciendo los labios, Gabriel se dio la vuelta. “No hay nada de qué
hablar,” dijo, con un tono engañosamente calmo. “Dejaste tus sentimientos
muy claros. Si te sientes de esa forma, no puedo cambiarlo. Así que me
voy.”
“¡Pero yo estaba hablando con Jared! No tiene nada que ver contigo-”
“Ahí es donde te equivocas,” dijo Gabriel. “Yo no quiero estar con
una mujer que no respeta a la persona que amo. Ofendiéndolo a él, me
ofendes a mí. Tratando de dañarlo, me dañas a mí.”
Los ojos de Claire se le llenaron de lágrimas. “No puedes solo irte así. Página | 139
Somos una familia. Soy la madre de tu hijo. ¿Vas a abandonar a tu hijo?
¿Igual que como tus padres te abandonaron?”
Palideciendo, Gabriel tomó una respiración. “No te dejaré
manipularme. No harás que me sienta culpable. Tengo plena intención de
ser el padre de mi hijo y a ti nunca te faltará nada. Y puedes quedarte la
casa. Vale diez millones, así que no voy a sentir lástima por ti. Eres joven,
atractiva y ahora obscenamente rica. Felicitaciones.” Girando sobre sus
talones, salió de la cocina, dejando a Claire y a Jared solos.
“Eso fue un golpe bajo,” Jared dijo en voz baja, tratando de controlar
su ira.
Claire cruzó los brazos sobre su pecho y miró hacia otro lado.
“Puedes estar feliz ahora” dijo ella, con los ojos húmedos. “Ganaste.”
Sólo un poco Enfermizo
“¿Gané?” Jared dijo, poniéndose en pie. “Él no es un puto premio.”
Salió de la cocina antes de que pudiera decir algo que luego lamentaría.
Encontró a Gabriel en la habitación de Jules. Gabriel estaba reclinado
sobre la cuna, viendo al bebé dormido, con la espalda antinaturalmente
recta.
Jared ocupó un sitio a su lado y miró al bebé también. Jules realmente
se parecía mucho a Gabriel.
“Es tan pequeñito,” dijo Gabriel. “Tenía tanto miedo de sostenerlo,
ya sabes –pensé que le haría daño– y ahora...”
“Lo sostendrás cuando quieras,” dijo Jared. “Eres su papi.”
“Sip.” Pasaron unos segundos. Entonces Gabriel dijo, “Ella está
equivocada. Sabes eso, ¿verdad?”
Jared tragó saliva, mirando la pelusa rubia del pelo en la cabeza del Página | 140
bebé. “Ella está cansada, frustrada y protegiendo a su familia,” dijo, en lugar
de responderle. “Es natural que halla explotado.” Rozó su mano contra la
de Gabriel. “No hagas nada impulsivo de lo que te puedas arrepentir
después.”
“Debería haber visto antes, que esto nunca podría funcionar. Esa es
la única cosa que lamento. Para ser honesto, se estaba viniendo hace un
tiempo –toda la amargura, la frustración y la decepción– pero supongo que
yo estaba haciendo la vista gorda. No quería admitir que no estaba
funcionando.” Su mano se deslizó en la de Jared y la apretó. “No debes
sentirte culpable. No es tu culpa. Si la culpa es de alguien, es mía.”
Sólo un poco Enfermizo
“Deja de culparte a ti mismo. Con el diario de mañana todos somos
unos genios14.” Jared volteó la cabeza y se encontró con los ojos de Gabriel.
“Pero no diré que no es tu culpa en absoluto. Siempre has sido demasiado
terco para tu propio bien.”
Gabriel sonrió débilmente y asintió. Abrió la boca, pero pareció
vacilar.
“¿Qué?” Dijo Jared, su pulgar cepillando en la muñeca de Gabriel.
“Ayer le pedí a Stephanie que buscara un lugar para ti en la zona y ella
me volvió a contactar esta mañana. Hay algunas opciones buenas no muy
lejos del centro de entrenamiento. Pero parece que yo necesito un nuevo
lugar también. ¿Qué si...” Gabriel miró hacia otro lado por un momento,
frotándose la parte posterior de su cuello. “¿Qué piensas de compartir?
Sería más fácil y más conveniente.” Una expresión avergonzada cruzó el
rostro de Gabriel. “¿Demasiado? Si estoy siendo demasiado pegajoso, sólo Página | 141
mándame al carajo.”
La boca de Jared se secó. Ver a Gabriel cada día, vivir con él–
Se dijo que debía controlarse a sí mismo. Falló. “Tienes razón. Buscar
una sola casa sería mucho más fácil.”
Gabriel sonrió, su sonrisa era tan radiante que le quitó el aliento a
Jared y llevó su corazón a su garganta. Dios, él estaba desahuciado.

14
NOTA DEL TRADUCTOR: La autora realmente usa la frase “Hindsight is twenty-twenty” que es un dicho
que se usa para enfrentar las críticas planteando que en retrospectiva (luego de que algo ya aconteció) es
fácil detectar los errores (20/20 es la puntuación perfecta en el examen visual). Como no se puede traducir
literalmente usé una expresión local que considero se ajusta a la idea: “Con el diario de mañana todos somos
unos genios.” Casi dejo “en retrospectiva todos tenemos una vista de lince”, pero cuando se lo comenté a
mis amigos nadie lo entendía sin que lo explicara y luego boquiabiertos decían “¡Ahhhh!” jajaja.
Sólo un poco Enfermizo

Capítulo 17: Deseado


Gabriel ya estaba sonriendo mientras estacionaba su auto frente a la
pintoresca casita que él y Jared habían comprado juntos hacía tres semanas
atrás. Era mucho más pequeña que la anterior –la que él les había dado a
Claire y a Jules– pero se sentía más como un hogar. Gabriel siquiera podía
explicar por qué esta casa le gustaba mucho más que su antigua casa.
Sospechaba que podría ser porque él y Jared la habían comprado juntos –
para ellos. La idea lo calentaba tanto por dentro que ni siquiera sentía el
viento frío de febrero.
Joder, a veces se sentía tan culpable por ser feliz alejado de su hijo y
de Claire. Parte de él los extrañaba, pero vivir con Jared era todo lo que él ni Página | 142
sabía que deseaba. Había algo sobre compartir una casa con Jared que se
sentía dolorosamente bien y perfecto. Incluso el pensar en Jared
esperándolo en casa mejoraba su humor enormemente. Jared por lo general
llegaba a casa después que él, pero esta vez el entrenador había hecho un
entrenamiento más largo.
Gabriel abrió la puerta y entró en la casa. Se deslizó fuera de su
chaqueta y pateó sus botas antes de entrar en la sala de estar.
Jared estaba tumbado en el sofá, un par de gafas de montura fina
reposando en su nariz mientras leía algo en su tablet, un pequeño surco
entre sus cejas oscuras. Llevaba un grueso suéter azul que parecía cómodo y
pantalones de chándal grises. Gabriel quería treparse en él.
Así que lo hizo. Gabriel corrió y saltó sobre él.
Sólo un poco Enfermizo
Jared no parecía impresionado. “Jodido infierno– casi me rompes las
costillas.”
“Oh, Cállate. ¡No peso nada!” Gabriel enterró su cara en el suéter de
Jared y suspiró feliz. Realmente era tan suave e increíble como él había
esperado.
Jared soltó un bufido. “Sí, ciento sesenta libras15 de nada.”
“Ciento sesenta libras de fabulosidad.”
Aunque no podía ver a Jared, sabía que Jared estaría rodando sus
ojos.
“Yo estaba trabajando,” Jared dijo enfáticamente.
“Estás en casa y mañana es tu día de descanso.”
“Sabes que estamos cortos de personal por la crisis de lesiones.” Página | 143
Gabriel hizo una mueca. Era un eufemismo. El club nunca había
tenido a tantos jugadores lesionados al mismo tiempo.
“Gabe, yo estaba trabajando,” Jared dijo de nuevo.
“Sí, pero ahora estoy aquí.”
Jared se rió, sus fuertes dedos acariciando la nuca de Gabriel. “Eres
imposible.”
Los dedos de los pies se le cerraron por el afecto y el amor no
disimulado en la voz de Jared. “Enserio,” murmuró y levantó la cabeza para
mirar a Jared. “Apenas te veo en el centro médico. Siempre estás ocupado.
Y a la impostora no le gusta cuando voy por allí.”

15
Aproximadamente 72,5 Kg.
Sólo un poco Enfermizo
“No la llames así,” Jared le reprendió suavemente, quitándose las
gafas. “La Dra. Boyle es una excelente médica.” Jared hizo una mueca
ligera. “Ya es bastante malo con el personal. Todo el personal médico sabe
que ella se va a ir al final de la temporada y que yo voy a volver a ser su
jefe.”
“Ah,” Gabriel dijo, cruzando los brazos sobre el pecho de Jared y
descansando su barbilla en ellos. “Es bastante raro para todos, ¿eh?”
“Eso también,” dijo Jared, pasando los dedos por el cabello de
Gabriel. “Pero por sobre todo, yo no quiero socavar su autoridad.”
“Ellos te tienen en mayor consideración.”
Jared asintió.
“Bueno, deberían hacerlo,” dijo Gabriel. “Nunca tuvimos tantas
lesiones cuando tú eras el Médico Principal del Club. En serio, ¡nos estamos Página | 144
volviendo peores que Arsenal! La mitad del equipo está fuera por lesiones.
Ella debe haber estado haciendo algo mal. Eres mejor doctor, y más
inteligente, y–”
“¿No crees que podrías estar siendo un poco parcial?” Jared dijo, con
una mirada divertida en el rostro.
“Creo que yo sé mejor que nadie lo bueno que eres,” Gabriel dijo
bajito.
“Eso es exactamente el por qué estás demasiado sesgado para juzgar
las habilidades profesionales de la Dra. Boyle: pensarías que soy el mejor
médico en cualquier caso.”
“Eres mejor,” Gabriel dijo tercamente. “Mejor médico y mejor
persona. Estás tan cerca de la perfección como se puede estarlo. La gente
Sólo un poco Enfermizo
como tú no debería existir. Eres una persona realmente agradable –¿Cómo
puedes ser tan agradable? Y eres– quiero decir, mírate.” Él se rió entre
dientes, barriendo su mirada sobre las fuertes características perfectamente
simétricas, los ojos azul cobalto y el espeso cabello oscuro de Jared. Gabe
estaba lejos de ser un experto sobre belleza masculina, pero él no era ciego.
“Eres ridículamente apuesto. Las personas vuelven la cabeza cuando
caminas por la calle.”
Jared rodó los ojos. “No lo hacen,”
“Lo hacen” Gabriel dijo con un bufido. “Es tan molesto.”
“¿Y tú punto es…?”
Gabriel se humedeció los labios e hizo la pregunta que le había estado
molestando por un tiempo, “¿Qué es lo que ves en mí?”
Jared arqueó las cejas. Página | 145
“Quiero Decir...” Gabriel se lamió los labios de nuevo. “Viéndolo
objetivamente, yo no soy nada especial. No soy feo ni nada, pero estoy
pálido y me veo extraño.” Él hizo una mueca. “Claire solía decir que soy
„lindo,‟ pero eso no sería exactamente un reconocimiento rotundo. Y no
puede ser mi personalidad. No soy agradable ni nada.”
Jared lo miró durante un largo rato antes de acariciar la mejilla de
Gabriel con el pulgar. “¿Quién te dijo que solo la gente agradable y
convencionalmente hermosa merece ser amada?”
Probablemente debería haber hecho a Gabriel sentirse mejor, pero en
cambio, alguna emoción fea retorcía su estómago. Mirando hacia abajo al
pecho de Jared, Gabriel frunció el ceño. No estaba seguro de por qué le
Sólo un poco Enfermizo
importaba en absoluto. “Así que realmente no piensas que soy atractivo. Tú
me amas a pesar de mi simple y extraña apariencia.”
Jared le dio una mirada cansada. “En primer lugar, tú no eres simple
ni tu aspecto es extraño. Tus rasgos faciales son interesantes y muy
atractivos. Segundo, no puedo creer que estemos teniendo esta
conversación. ¿Quieres que te describa como a un objeto?”
Gabriel frunció el ceño. “No.”
“Eres adorable,” Jared dijo con una sonrisa.
El ceño de Gabriel se profundizó. “¿Lo ves?, Tengo razón. Soy
„adorable‟ para ti. He visto cómo te devoras con los ojos a otros tipos –
incluso al imbécil de Tristan– pero nunca lo haces conmigo.”
Jared levantó la vista, como pidiendo paciencia, y exhaló. “Conozco
tu cuerpo mejor que el mío. No necesito comerte con la vista para Página | 146
imaginarme haciéndote todo tipo de cosas sucias. Y mirarte demasiado no
es bueno para mi auto-control. ¿Feliz ahora? ¿He golpeado tu ego lo
suficiente? ¿De qué se trata todo esto, Gabe?” Él sonaba un poco cabreado
ahora.
Gabriel sonrió, se levantó a sí mismo y presionó sus labios con los de
Jared.
Jared se tensó debajo suyo. A Gabriel no lo sorprendió. Cada vez que
hacía esto, Jared intentaba detenerlo, diciendo que no quería nada que le
fuera dado por lástima, bla bla bla, pero Jared nunca podía rechazarlo.
Lo mismo pasó esta vez, también. El cuerpo de Jared estuvo rígido
por unos pocos segundos antes de que agarrara el rostro de Gabriel y le
metiera la lengua dentro de su boca. El beso fue enojado y duro y
Sólo un poco Enfermizo
dolorosamente hambriento. Gabriel cerró los ojos y trató de relajarse. Los
besos de Jared ya no eran tan extraños para él como lo eran al principio,
pero todavía eran un poco abrumadores y desconcertantes. No en un mal
modo, sólo... que lo confundían. Le encantaba sentir los firmes labios de
Jared en los suyos y la lengua de Jared dentro de él; ni siquiera le importaba
el rastrojo de barba que raspaba en su mejilla. La reacción de su cuerpo era
la parte confusa. Siempre había estado muy en sintonía con Jared, por lo
que la intensidad de la necesidad de Jared le hacía sentir necesitado y
vagamente insatisfecho también, incómodo y flotando al borde de la
excitación. Eso lo confundía un infierno, porque él no quería a Jared de esa
manera, pero cuando Jared lo besaba, su cuerpo casi deseaba algo. Era
jodidamente confuso.
Un pequeño ruidito dejó sus labios cuando Jared repentinamente lo
empujó y escapó de debajo suyo. Se puso de pie, con las manos apretadas
en puños. Página | 147
Gabriel se limpió los labios y miró su espalda rígida con cautela.
“¿Jay?”
“Te dije que dejaras de hacer esto,” Jared dijo, su voz cortante y
áspera. “No tienes que hacerlo para mantenerme cerca. Se está haciendo
tarde. Buenas noches.”
Y él salió de la habitación, la tensión notable en sus hombros.
Tensión e ira y algo más. Gabriel sospechaba que tenía algo que ver con lo
que Claire le había dicho a Jared, pero sin importar lo que él le dijera, no
pudo convencer completamente a Jared de que Claire estaba equivocada. Y
estaba equivocada.
Maldita sea.
Sólo un poco Enfermizo
Gabriel pensaba por un momento, sin saber qué hacer.
Se paró. Tal vez debería disculparse.
Cuando llegó a la habitación de Jared, abrió la puerta.
Se detuvo en seco.
Jared estaba acostado en la cama y él estaba...
El rostro de Gabriel se calentó. Quería irse, pero por alguna razón, no
podía. Simplemente no podía moverse. Se quedó mirando, paralizado, a la
gruesa, larga polla envuelta en la gran mano de Jared. Jared estaba
acariciándola con fuerza.
Él debe haber hecho algún ruido, porque de repente Jared se detuvo.
Gabriel levantó la mirada desde la erección de Jared hasta su cara.
Jared lo miraba, con la mandíbula apretada por la ira y la frustración. Página | 148
Sus ojos se encontraron y Gabriel se sonrojó aún más. Ahora
definitivamente era el momento de irse.
Pero aún así no se movió.
Una sonrisa torcida, un poco dolida, apareció en el rostro de Jared.
“Cierra la puerta, Gabe. Desde el otro lado.”
Gabriel cerró la puerta. Se alejaba despacito, con una sensación
extraña en el estómago.
Para el momento en que se metió en su cama, todavía se sentía
extraño y fuera de balance. Abrazó la almohada y cerró los ojos, pero la
inquietud no disminuyó. Su mano se deslizó hacia abajo para acunar su
Sólo un poco Enfermizo
polla medio-endurecida. Lo dudó, pero masturbarse era tan buena idea
como cualquier otra para deshacerse de su inquietud.
No tomó mucho para que estuviera plenamente duro; habían pasado
semanas desde que había tenido sexo. Se acarició a sí mismo, imaginando
las curvas de Claire y su opresión húmeda. No estaba seguro de lo que decía
sobre él, que extrañara más al sexo de lo que extrañaba a su novia. Un
recuerdo, espontáneamente le vino a la mente: del psicólogo del club, el Dr.
Bisset, dando a entender que Jared cumplía con todas sus necesidades
emocionales y que esa era la razón de su incapacidad para comprometerse
plenamente con Claire.
Jared.
La imagen de Jared enfurecidamente bombeando su polla cruzó por
su mente, y Gabe mordió la almohada para amortiguar su gemido mientras
un tipo confuso de emoción se disparaba en su cuerpo. Dios, esto estaba Página | 149
tan mal. ¿Cómo podría excitarle la idea de Jared deseándolo a él cuando ni
siquiera bateaba para ese lado? No tenía sentido. Él no deseaba a Jared y no
podía imaginarse teniendo relaciones sexuales con un hombre, pero... su
polla le dolía al recordar la erección de Jared apretada entre los dedos de
Jared –por su causa– por él. Jared lo deseaba. Jared lo deseaba más que a
nada, lo amaba más que a nada, y amado y deseado... los brazos de Jared,
abrazándolo, apretándolo duro... tan bueno y seguro... la voz de Jared,
susurrando palabras de amor para él... una gran mano fuerte acariciando la
polla de Gabe–
El orgasmo lo golpeó tan de repente y con tanta fuerza que fue casi
doloroso. Gabe gimió en la almohada, temblando y jadeando.
Se quedó quieto, jadeando, desorientado y asustado.
Sólo un poco Enfermizo
¿Qué mierda fue eso?

Página | 150
Sólo un poco Enfermizo

Capítulo 18: Borroneado


Para cuando Jared dejó su habitación y fue hacia la cocina la mañana
siguiente, Gabriel ya estaba allí, haciendo el desayuno para ellos.
“Buenos días,” dijo Jared.
“Igual,” Gabriel murmuró sin voltearse. Era un día de descanso para
ambos –el próximo partido de la Premier League estaba a pocos días de
distancia– pero Gabriel parecía tener prisa, completamente absorto en
preparar los omelets para ellos.
O fingiendo estar absorto.
Página | 151
Jared se sentó a la mesa y miró la espalda de Gabriel. Había pensado
que él sería quien se suponía se sentiría incómodo, no Gabriel.
“¡Desayuno!” Gabriel anunció, un poco demasiado alto, poniéndole el
plato de Jared frente a él antes de sentarse también.
Bien.
Comieron en silencio. Gabriel mantuvo los ojos en el plato. O el
rostro de Gabriel estaba enrojecido por el calor de la cocina o estaba
sonrojado.
Por fin, Jared bajó su tenedor. “Muy bien–”
El timbre sonó.
Sólo un poco Enfermizo
“Debe ser Claire,” dijo Gabriel, el alivio evidente en su voz. La silla se
cayó cuando se puso de pie.
“¿Claire?”
“¿Lo olvidaste? Ella traerá a Jules hoy.” Gabriel enderezó la silla antes
de dejar la cocina.
Realmente lo había olvidado. Se suponía que Gabriel tendría a su hijo
cada dos semanas: ese fue el acuerdo al que él y Claire habían llegado.
Jared permaneció sentado. Él no estaba realmente ansioso por ver a
Claire, por decirlo ligeramente.
Sabes que nunca podría amarte del modo en que me ama. Nunca serías suficiente
para él. ¿No ves que lo estás coaccionando para hacer algo que él no quiere?
Jared agarró su taza y se tragó su café. Estaba caliente y le quemó la
garganta, pero apenas podía sentirlo. Página | 152

No hay nada más patético que un hombre gay suspirando por un hombre
heterosexual y en pareja.
Las quejas a gritos del bebé le hicieron estremecerse.
“¡Jared!” Gabriel corrió a la cocina, llevando al bebé llorando en sus
brazos. Se lo veía al borde del pánico.
“¿Qué está mal?”
“¡Está llorando!”
Jared rió. “Es un bebé. Los bebés lloran.”
“¡Él no me quiere! “ Gabriel dijo por sobre el llanto del bebé. “Estoy
seguro de que ni siquiera me reconoció. Él no sabe que soy su papá.”
Sólo un poco Enfermizo
“Definitivamente él tiene tus pulmones,” Jared dijo secamente.
Gabriel lo miró, pero sus labios se torcieron hacia arriba. Luego
volvió a mirar al bebé. “¿Cómo hacemos para que deje de llorar?”
“¿Parezco un experto en bebés?” Pero Jared se paró y caminó
acercándose.
“Eres un doctor.”
“De adultos.”
“Aun así. Tú lo sabes todo.”
“Me halaga mucho que pienses eso, pero...” Jared frunció el ceño,
viendo la cara enrojecida del bebé. “Creo que lo estás sosteniendo mal. Lo
estás apretando demasiado fuerte. Afloja el agarre–”
“Entonces tómalo.” Gabriel puso el bebé en los brazos de Jared. Página | 153
“Con cuidado,” dijo Jared, acercando al niño hacia su pecho. “Él no
es una pelota de futbol.” Bajó la vista hacia el bebé. “¿No es así Jules? Dile a
tu papá que no eres una pelota.”
El bebé parpadeó y dejó de llorar. Jared tenía que admitir que era
bastante adorable cuando no estaba llorando –realmente se parecía mucho a
Gabe.
“Oye, allí,” murmuró Jared, tocando la pequeña mano. El bebé se
agarró al dedo y estudió al hombre pegado al mismo. Jared sonrió.
El repentino silencio hizo a Jared levantar la vista.
Gabriel los estaba mirando con una extraña expresión en el rostro.
“¿Qué?” dijo Jared.
Sólo un poco Enfermizo
Gabriel sacó su teléfono del bolsillo y les tomó una foto.
“Nada,” dijo, mirando la foto.

***

Esa noche, después de que Jared se había metido en la cama, Gabriel


fue a su cuarto. Se quedó de pie en la puerta, vestido con una gran camiseta
blanca, y dijo, “¿Puedo pasar?”
Jared frunció el ceño. Este día se estaba volviendo cada vez más
bizarro. ¿Desde cuándo Gabe pedía permiso para entrar en su habitación?
“Seguro,” dijo, deseando poder ver la cara de Gabriel. Página | 154

Gabriel se metió en la cama, pero no se acurrucó con él como haría


normalmente.
Una punzada de preocupación lo atravesó a Jared. ¿Qué carajos
estaba pasando?
“¿Cansado?” Gabriel murmuró.
“Un poco,” dijo Jared. Claire había pasado por Jules apenas una hora
atrás.
“Yo también.” Gabriel bostezó. “Los bebés son mucho más
agotadores de lo que yo pensaba.”
Sólo un poco Enfermizo
“¿Por qué estás cansado?” Jared dijo con una sonrisa. “Yo hice todo
el trabajo.”
Gabriel le dio una palmada en el pecho. “Yo ayudé. No es mi culpa
que a él le gustes más.”
“Tal vez sea porque lo sostuve como a un bebé, no a una pelota.”
“Oye, no había nada malo en como lo sostenía. Es sólo que le gustas
más tú.” Gabriel agregó en voz baja, “A ti te gusta él también.”
“Lo hace,” Jared dijo, una vez más, deseando poder ver la cara de
Gabriel. Su voz sonaba un poco rara. Infiernos, Gabe había estado
actuando raro todo el día. La presencia del bebé había parecido disolver
algo de su rareza, pero nunca desapareció completamente. Jared no lo había
presionado, pensando que Gabriel solo necesitaría algunas horas para
superar la incomodidad causada por el incidente de ayer. Excepto que él
claramente no había conseguido superarlo. Gabriel había estado extraño en Página | 155
torno a su hijo, también: En ocasiones parecía ridículamente feliz cuando
los miraba a Jared y Jules, y a veces casi parecía como si no le agradara Jules.
“¿Cuál es el problema?” preguntó Jared.
“Es una tontería,” Gabriel dijo con una especie risa avergonzada.
“Vas a creer que es tonto.”
“Prometo que no lo haré,” dijo Jared.
Cuando empezaba a pensar que Gabriel no iba a decírselo después de
todo, Gabriel finalmente habló. “Disfruté verte a ti con Jules. Él es mío y tú
eres mío, por lo que era –era perfecto. Es sólo que... apenas me miraste en
todo día.”
Sólo un poco Enfermizo
A pesar de su promesa, Jared casi se rió: Gabriel no podía estar
seriamente celoso de un bebé –eso era demasiado ridículo incluso para
Gabe. Pero la desnuda honestidad en la voz de Gabriel lo hizo a Jared
frenarse. Gabriel siempre había sido posesivo con él, pero nunca había
estado tan mal. Nunca.
Acercándose a él, Jared pasó los dedos por el cabello de Gabriel y
cepilló los nudillos contra su oreja. “No te dejaré de nuevo, bebé.”
Haciendo un ruidito suave, Gabriel se apoyó en el toque y volvió la
cabeza, acariciándose en los dedos de Jared. A Jared se le puso piel de
gallina en el brazo, su polla luchando contra sus bóxers. Tener a Gabriel en
su cama siempre fue excitante, pero este comportamiento necesitado,
francamente sumiso lo hizo ponerse duro al instante. Su cuerpo estaba
interpretando la necesidad de Gabriel de forma equivocada, y él lo deseaba.
Deseaba empujar a Gabriel debajo suyo y sobarse contra él –dentro de él–
hasta que ambos estuvieran doloridos y agotados. Página | 156

Tratando de distraerse, Jared dijo, “No te miré demasiado porque no


quería hacer que sea aún más difícil para ti.”
Gabriel dejó de acariciar sus dedos y se puso rígido.
“Entonces, ¿vamos a hablar de eso?” dijo Jared.
Gabriel de hecho se alejó de él, lo que era desconcertante en sí
mismo. Jared no podía recordar la última vez en que Gabriel había sido el
que se apartarse.
“¿Sobre qué?” dijo Gabriel.
“Tú sabes qué.”
“Nop, no lo sé.”
Sólo un poco Enfermizo
“Gabe.”
Gabriel murmuró, “No hay nada de qué hablar. Así que entré
mientras te tocabas; Vaya cosa. No estoy –no estoy enloqueciendo ni nada.”
“¿Es por eso que has estado sonrojándote cada vez que me mirabas?
“No estaba sonrojado.”
“Lo estabas.”
“No lo estaba.”
“Gavriil.”
Gabriel dejó escapar un suspiro. “Bien, quizás lo estaba. Eso sólo fue
un poco extraño. Quiero decir, te miraba y recordaba ver tu...”
“Polla.”
Página | 157
“Sí,” dijo Gabriel. “Quiero decir, cuando ves a alguien haciendo eso...
te cambia la forma en que los ves, ¿verdad? Es un poco íntimo. Haría flipar
a cualquiera. Así que, sí.”
Jared no entendía por qué Gabriel sonaba tan defensivo e incómodo.
Gabriel difícilmente era mojigato. Entrar cuando alguien estaba
masturbándose no debería haber sido un gran problema; todos los tipos se
masturbaban.
A menos que... a menos que ver su excitación finalmente lo había
hecho real para Gabriel. Demasiado real.
“No te preocupes, no voy a molestarte o algo,” dijo Jared
directamente, muy consciente de la distancia entre ellos. Ahora el extraño
Sólo un poco Enfermizo
comportamiento de Gabriel, repentinamente tenía mucho más sentido. “Te
he deseado por años y controlado para no saltar sobre ti.”
“No seas tonto –yo no pienso que tú me molestarías.”
Las cejas de Jared fruncidas. Se lanzó a ciegas. “¿Entonces sobre qué
es todo esto? ¿Por qué estás enloqueciendo por mí?”
“Olvídalo. No es nada.”
“Obviamente no es por nada.”
“Mira, solo déjalo, ¿de acuerdo? Algo pasó y me asustó. Yo no lo
entiendo tampoco, así que no quiero hablar de ello –aún. Cuando lo
averigüe, te lo diré. Lo prometo.”
“Está bien.” Jared se levantó a sí mismo sobre un codo y extendió la
mano. Encontró que Gabriel estaba acostado sobre su estómago a un pie de
distancia. Los músculos de Gabriel se endurecieron cuando Jared tocó su Página | 158
espalda.
Jared le dio un beso en la nuca, inhalando el olor de Gabriel. “Solo
recuerda que tú siempre puedes hablar conmigo.”
“Lo sé,” susurró Gabriel. ¿Fue la imaginación de Jared o él realmente
estaba temblando?
Frunciendo el ceño, Jared se alejó y volvió a recostarse.
“Dormiré aquí esta noche,” dijo Gabriel.
“Gracias por informarme,” Jared dijo secamente, pero a decir verdad,
estaba aliviado. No importa qué sea lo que estaba molestando a Gabriel, no
era lo suficientemente fuerte como para hacerlo evitar a Jared.
Sólo un poco Enfermizo
“De nada,” Gabriel dijo, bostezando.
En un ratito su respiración se igualó. Jared sonrió. Gabe seguía
quejándose del insomnio, pero él siempre se dormía con facilidad cuando
compartían una cama.
Murmurando algo en su sueño, Gabriel de repente se dio la vuelta y
quedó medio tumbado sobre él, haciendo su mejor representación de un
pulpo. Sus labios entreabiertos tocaron el pezón de Jared.
Jodido infierno.
Jared trató de dormirse, pero era un ejercicio inútil: no podía relajarse.
Respiró hondo, tratando de dominar su erección para que
desapareciera. No funcionó. No podía funcionar mientras que Gabriel
estaba completamente sobre él y la palpitante polla de Jared estaba
presionando firmemente contra el estómago de Gabriel. Jared juró bajito Página | 159
entre dientes, la necesidad envolviéndolo como una soga enrollada y la
frustración construyéndose en él con cada minuto que pasaba mientras que
la proximidad y el aroma de Gabriel lo volvían loco. Sus dedos, temblaban
literalmente por el impulso de tocar la suave piel de Gabriel y bajarle sus
bóxers para masajear su culo respingón, y no podía frenar a su imaginación
de correr vertiginosamente. Se imaginó separando las mejillas de Gabe y
enterrando su rostro contra ellas, profundizando con su lengua hasta que
Gabe estuviera temblando y su pequeño agujero estuviera lo
suficientemente flojo para la polla de Jared.
Gabriel murmuró algo adormilado, sus labios rozando su duro pezón
nuevamente. Jared siseó. Iba a ser una larga noche.
Sólo un poco Enfermizo

Capítulo 19: Lesionado


La mañana siguiente fue tan extraña como el día anterior.
Gabriel estaba tranquilo y distraído por algo, y cada vez que sus ojos
lo encontraron, se puso notamente nervioso por algún motivo.
Mientras viajaban en silencio hacia el centro de entrenamientos, Jared
consideró brevemente presionar en el asunto, pero el dolor de cabeza
palpitante en sus sienes le hizo muy difícil concentrarse. La falta de sueño
de la noche anterior se manifestaba.
“¿Estás bien?” Gabriel dijo cuando llegaron y Jared estacionó el
automóvil. Página | 160

“Sí,” dijo Jared, frotándose la frente. “Sólo con algo de dolor de


cabeza. Debe irte, o vas a llegar tarde al entrenamiento.”
Gabriel se inclinó y le dio un beso en la mejilla, sólo a una pulgada de
sus labios. “Que te mejores,” dijo suavemente y le besó la comisura de los
labios antes de quedarse congelado, sus ojos verdes ampliados y
desconcertados.
Sonrojándose, se deslizó fuera del coche y corrió hacia el edificio de
entrenamientos.
Jared se tocó la boca, viendo a Gabriel desaparecer en el edificio.
Sólo un poco Enfermizo

***

El resto de la mañana estuvo ocupado para Jared. Todavía estaban


cortos de personal, y las lesiones no parecían tener fin. No quería criticar a
Anne Boyle pero era cada vez más evidente que el trabajo, sobre la
prevención de lesiones, había sido pobre mientras él había estado fuera.
Suspirando, Jared se frotó las sienes cuando la puerta finalmente se
cerró detrás de otro jugador lesionado más.
“¿Dolor de cabeza, Dr. Sheldon?” dijo una voz suave.
Jared levantó la vista. Se había olvidado por completo de la presencia
del pasante en la habitación. Ojos marrón oscuro lo miraban con simpatía.
Página | 161
“Sólo una migraña, Eric,” respondió.
Sonriendo, Eric se acercó. “Déjeme ayudar. Me han dicho que doy
unos masajes geniales.”
“Adelante,” Jared dijo, pensando que no le haría daño. El tipo pronto
sería fisioterapeuta, después de todo.
Cerró los ojos cuando los dedos de Eric comenzaron a tocarle la cara:
primero aplicando presión sobre sus cejas, luego acariciando su cuero
cabelludo suavemente antes de empezar a masajear bajo la parte posterior
de su cráneo. Jared hizo un sonido apreciativo cuando el dolor de cabeza
retrocedió un poco.
“¿Mejor?” Eric le murmuró al oído, más cerca de lo que Jared habría
esperado.
Sólo un poco Enfermizo
“¿Qué están haciendo?”
Los párpados de Jared se abrieron de golpe.
Gabriel estaba de pie en la puerta, mirándolos.
“El Dr. Sheldon me pidió que le diera un masaje,” Eric respondió.
“Por su migraña.”
“Puedes irte,” dijo Gabriel. “Yo me encargo.”
“Pero–”
“Vete,” Gabriel dijo disfrutándolo.
Cuando Eric no se movió, Gabriel lo miró con una expresión severa.
“¿Tienes un problema de audición?”
“Eric, puedes irte,” Jared dijo lentamente, mirando a Gabriel.
Página | 162
Pero antes de que Eric pudiera salir, el teléfono sonó y Eric lo
respondió.
“Es solicitado por la Dra. Boyle de inmediato, Dr. Sheldon,” dijo
cuándo colgó. “Hay otro jugador lesionado.”
Suprimiendo un suspiro, Jared se puso en pie y dejó la habitación.
“¿Ahora quién?”
“Tristan,” Gabriel respondió antes de que Eric pudiera,
alcanzándolos mientras se abrían camino hacia la oficina de la Dra Boyle –
La antigua oficina de Jared.
“¿Qué pasó?” preguntó Jared.
Sólo un poco Enfermizo
“Fue herido durante el entrenamiento,” dijo Gabriel, rozando el
brazo de Jared. “Pareciera ser una lesión en la ingle. Una fea.”
Jared negó con la cabeza. “¿No tuvo ya un tirón en la ingle hace unos
meses mientras yo no estaba?”
“Sip, lo hizo,” Gabriel dijo, tocando su muñeca. “Dos veces, de
hecho.”
Jared hizo una mueca. Las lesiones de ingle podrían ser muy
complicadas y persistentes si no se las trataba correctamente, y conseguir
una tercera lesión de ingle en un lapso de medio año no era buena señal en
absoluto.
Llegando a su antigua oficina, abrió la puerta y entró, con Gabriel y
Eric detrás suyo. Jared miró a Gabriel. “Qué estás haciendo aquí?”
Gabriel lo miró a Eric. “Soy el hermano del tipo lesionado,” dijo, Página | 163
levantando la barbilla.
Jared entrecerró los ojos, pero no dijo nada. No era ni el tiempo ni el
lugar. En cambio, se dirigió hacia la sala de examen contigua.
Tristan DuVal estaba acostado en la mesa de examen, y la Dra. Boyle
estaba junto a él, con los brazos cruzados sobre el pecho.
“¿Cuál es el problema, Anne?” dijo Jared.
La Dra. Boyle se volvió hacia él, masticándose los labios. “Tristan
quiere un programa de rehabilitación acelerado. No creo que sea prudente.
Tiene una lesión de tercer grado en la ingle, por no hablar de que es una
lesión recurrente, lo que complica las cosas. Sería muy difícil–”
Sólo un poco Enfermizo
“Es una excelente médica, Dra. Boyle,” dijo Tristan. “Confío en su
talento. Estoy seguro de que si alguien es capaz de hacerlo, es usted.”
Detrás de él, Gabriel resopló y dijo, sólo para los oídos de Jared, “No
puedo creer que la gente realmente se compre eso”
“Bueno,” dijo Boyle, su expresión se suavizó. “Podría ser capaz,
pero–”
Tristan le dio una sonrisa impresionante. “¡Excelente! Sabía que
podría hacerlo. Usted sabe lo importante que es para mí estar en forma para
cuando el entrenador de la Selección Nacional elija la lista de convocados
para la Copa del Mundo. Necesito tener el alta antes de abril para recuperar
mi estado e impresionarlo–”
“Nadie está siendo dado de alta todavía,” Jared interrumpió,
acercándose a la mesa y examinando la expuesta pierna de Tristan. Se había
aplicado hielo, pero la hinchazón en la parte interna del muslo todavía era Página | 164
muy notable. “¿Ruptura parcial o completa?” murmuró.
“Parcial,” Boyle respondió. “Parcial pero casi completa. Él es tuyo.”
Ella le entregó la historia clínica de Tristan y lo dejó repasarla.
Finalmente, Jared levantó la vista y se encontró con los ojos de
Tristan. “¿Sabes lo que pasaría si regresas antes de tiempo? Podrías ser
capaz de jugar con cierta incomodidad, pero lo más probable es que vuelvas
a lesionarte la ingle de nuevo y no serías capaz de participar en la Copa del
Mundo para nada.”
“Pero–”
“Tristan,” Jared lo interrumpió, no sin amabilidad. “No creo que
entiendas la gravedad de la situación. Volver a entrenar demasiado pronto
Sólo un poco Enfermizo
es un error habitual, que ya has cometido antes. Tuviste un desgarro de
primer grado hace cinco meses. Era sólo un ligero desgarro de las fibras
musculares. Era un poco doloroso, pero el músculo tenía una fuerza
cercana a la normal. Por tu propia insistencia, estuviste de vuelta en el
campo de juego en diez días –mucho antes de lo que debería haber sido.
Entonces tuviste otra lesión en la ingle, esta vez más seria, pero estabas
entrenando menos de tres semanas después. Y ahora se ha desgarrado casi
por completo. No volverás a las cancha por un mes. Eso está fuera de
discusión.”
“No eres el Doctor Principal del Club,” Tristan dijo agradablemente.
“La Dra. Boyle lo es.”
Jared le dio una mirada inexpresiva. “La Dra. Boyle dejará el club en
unos pocos meses y yo voy a ser el que resuelva este lío. ¿De verdad quieres
arriesgar tu carrera? ¿Tengo que recordarte cómo muchos futbolistas
perdieron para siempre su buena forma y velocidad debido a lesiones mal Página | 165
curadas? No es tu primera lesión de ingle o incluso la segunda. Es una
tercera lesión de ingle consecutiva. Eso no lo hace verse bien. Necesitas un
programa de rehabilitación adecuado, lento. No podemos apresurarlo de
nuevo. Olvídate de la Copa del Mundo y piensa en tu carrera.”
Los labios de Tristan se adelgazaron. “Bien. Pero aún quiero volver a
la cancha para finales de abril, como mucho.”
Jared se pellizcó el puente de su nariz, su dolor de cabeza de nuevo
manifestándose. “Vamos a ver cómo va. El otro problema es que estamos
cortos de Kinesiólogos. Vamos a tener que contratar a un fisioterapeuta
para ti.”
“Sólo quiero al mejor,” Tristan dijo, mirando a Jared. “A ti.”
Sólo un poco Enfermizo
Gabriel le puso una mano en el cuello a Jared. “Jared es un Doctor,
no un Kinesiólogo.”
Jared casi se echó a reír con eso. ¡Qué pequeño hipócrita!
“Quiero al mejor,” Tristan dijo de nuevo.
“Como el Doctor Principal del Centro de Rehabilitación, voy
obviamente a supervisar tu recuperación, pero no puedo ser tu
fisioterapeuta. No tengo el tiempo –tú necesitaras a alguien que trabaje de
cerca contigo.”
“Sólo encuéntrame al mejor Kinesiologo, entonces,” dijo Tristan.
“Conozco al mejor fisioterapeuta de Inglaterra.” Jared frunció el
ceño, estudiando a Tristan. “Pero no estoy seguro de que sea una buena
idea. No te agradarían sus métodos. Él no tiene paciencia con sus
pacientes.” Página | 166
Tristan se veía decididamente poco-impresionado. “Puedo manejar a
cualquiera. Sólo quiero al mejor.”
“Muy bien, pero no me digas que no te lo advertí.” Jared se volvió
hacia el pasante. “Por ahora, aplícale hielo durante quince minutos cada
hora, Eric. Deberá usar una faja de compresión todo el tiempo para limitar
la hemorragia y la hinchazón. No estiramientos y nada de ejercicios.
Solamente descanso y los pies elevados.”
“Seguro, Dr. Sheldon,” Eric dijo, sonriéndole. Dio un paso más cerca
de Jared, mirándolo por debajo de sus largas pestañas oscuras. “¿Cómo está
su dolor de cabeza? ¿Quiere que le de–”
Gabriel se interpuso entre ellos. “Se te dijo lo que hacer,” le mordió.
“¿Eres lento?”
Sólo un poco Enfermizo
Jared se quedó mirando la parte posterior de la cabeza de Gabriel.
Eric estaba parpadeando rápidamente.
Tristan fue el que rompió el silencio, con la mirada divertida fija en su
hermano. “¿Sabes? Mejor le pones una bolsa en la cabeza, si no quieres que
la gente mire a Jared.”
El pasante veía entre ellos, perplejo. “¿Qué?”
“No es culpa tuya,” Tristan le dijo. ¿Es Eric, ¿verdad?” Cuando el
pasante asintió, Tristan le sonrió. “Hay algunas reglas no-escritas aquí, Eric.
Nadie habla de ellas, pero todos las conocen.” Señaló a Jared y le guiñó un
ojo al pasante. “El Dr. Sheldon es muy caliente, ¿eh?”
Eric se sonrojó, viéndose como un ciervo encandilado por los faros.
Jared negó con la cabeza. “Tristan–”
Pero Tristan continuó, “Ahora, ¿ves al otro tipo? ¿El que parece Página | 167
querer mear alrededor de Jared?”
Gabriel balbuceó, la punta de sus orejas poniéndose rojo brillante.
“Tristan, suficiente de eso,” Jared dijo, con voz dura.
Tristan puso una expresión inocente, ampliando sus ojos. “Mi error,
se me olvidó que se supone que todos tenemos que ignorar al elefante en la
habitación.”
“Tú–” Gabriel comenzó, dando un paso hacia la mesa, pero Jared
cogió el puño de Gabriel y tiró de él contra su pecho.
“Basta, los dos.” Echó un vistazo al pasante. “Hielo y compresión,
Eric. Mantén su pierna elevada y no lo dejes moverse hasta que yo regrese.”
Sólo un poco Enfermizo
Condujo a Gabriel fuera de la oficina.
Mirando a su alrededor, empujó a Gabriel dentro de la habitación
más cercana y cerró la puerta. “Muy bien, ¿qué diablos fue eso?”
Gabriel se mordió el labio inferior y bajó la mirada. “¿Qué?”
“¿El pequeño berrinche que armaste cuando el pasante coqueteó
conmigo?”
“No lo hice.”
“Sí, lo hiciste.” Jared negó con la cabeza. “Ten cuidado. Si sigues así,
las personas tendrán una idea equivocada.”
“¿Una idea equivocada?” Gabriel repitió.
Jared le dio una dura mirada. “Después de mi relación con Oscar,
todos saben que soy gay. La gente va a empezar a hablar si continúas Página | 168
comportándote como un novio celoso cada vez que alguien coquetea
conmigo.”
“Oh.” Una arruga formada entre las cejas de Gabriel.
“Sí,” Jared dijo, torciendo los labios. “Estrellas del Fútbol de tu
calibre no pueden ser gay. Tú lo sabes. Además, tu comportamiento fue –
es– inaceptable. No soy de tu maldita propiedad. Y no soy tu novio.” Tomó
la barbilla de Gabriel y lo miró a los ojos. “Sé que no somos buenos en
dibujar el límite, pero creo que necesitamos hacerlo, porque me está
jodiendo la cabeza. Tú eres el que me dijo que tendría que conseguir sexo
en otros lugares. A ti no te importa a quien me folle siempre que te siga
amando.” Trató de no sonar demasiado amargo. “Así que no debería
importarte si alguien coquetea conmigo o, incluso, si yo devuelvo el
coqueteo.”
Sólo un poco Enfermizo
El rostro de Gabriel estaba tenso. “Así que realmente lo quieres.”
“¿A quién?”
“Al pasante. Eric.”
“No lo hago, pero ese no es el punto.”
“Entonces ¿Cuál es el punto?”
“El punto es que no importa si quiero a Eric o no. Tú no eres mi
novio. No soy tuyo. Si yo decido invitar a un equipo de fútbol completo a
mi cama y tener una gran orgía, tú no tienes nada que decir sobre lo que
sea.”
Gabriel lo miró fijamente, su pecho agitado y sus ojos verdes llenos
de rabia.
“¿Lo entiendes ahora?” dijo Jared. Página | 169
“No.” Gabriel jaló la cabeza de Jared hacia abajo, su boca
deslizándose a través de la suya, húmeda y caliente. Fue un beso torpe,
dolorosamente bruto, los labios de Gabriel golpeando los suyos –no había
otra palabra para describirlo.
El calor trepó por el estómago de Jared cuando la lengua de Gabriel
se deslizó en su boca, pero él se alejó, respirando con dificultad y mirando a
Gabriel. “¿Qué carajos?”
Gabriel estaba sonrojado, sus labios todavía húmedos y brillantes. Él
parecía desconcertado y totalmente fuera de balance. En realidad él parecía
más sorprendido por el beso de lo que lo estaba Jared.
Sólo un poco Enfermizo
“Ni siquiera lo sabes, ¿verdad?” Jared cerró los ojos por un momento.
“Está bien, esto es todo. Tenemos que trazar la línea. Esto se está poniendo
demasiado confuso para ambos.”
“No, no lo está.”
“Sí, lo está,” Jared dijo, limpiándose los labios. “Nunca te pusiste
todo cavernícola cuando alguien coqueteó conmigo antes. Nunca te gustó
compartir mi atención, pero nunca fue tan malo. Esto es nuevo. Estás
confundido.”
Los labios de Gabriel fruncidos. “Quizás, pero–”
“Sin peros.” Jared suspiró, pasándose la mano por el pelo. “No sé que
está pasando contigo, pero tiene que parar. Estás cruzando la línea. Estás
jugando con mis emociones, soplando caliente y frío. Esto no puede
continuar así. Es un infierno desquiciante, Gabe.”
Página | 170
“Jay–”
“No,” Jared espetó, alejándose, y dirigiéndose hacia la puerta.
“¡Jared!”
“Tengo que trabajar,” Jared dijo, sacudiéndose la mano de Gabriel
fuera.
Necesitaba pensar.
Y tenía que tomar algunas decisiones desagradables.
Sólo un poco Enfermizo

Capítulo 20: Arruinado


Las manos de Gabriel estaban algo inestables mientras preparaba una
cena tardía. Jared no había regresado del trabajo aún, el personal médico
estaba trabajando horas extras, pero estaba llegando tarde. ¿Seguramente
Jared regresaría pronto?
Gabriel se cortó el dedo y dejó caer el cuchillo, silbando. Maldita sea.
Se apoyó en la mesa y se obligó a tomar algunas respiraciones
profundas. No ayudó. El sentimiento de pánico no desapareció.
Estaba asustado.
Página | 171
No le gustaba la mirada en los ojos de Jared, cuando Jared se había
alejado de él. Jared se había visto como un hombre que decidió hacer algo
muy desagradable pero necesario. ¿Había empujado a Jared demasiado
lejos?
Para cuando la cena estaba lista, Gabriel estaba cerca de enfermarse
por la preocupación.
¿Por qué no había vuelto Jared aún?
Por fin, apareció el ruido de un coche en la distancia, acercándose a la
casa, y el corazón de Gabriel comenzó a golpear tan fuerte que podía
sentirlo en todo su cuerpo.
Sólo un poco Enfermizo
Se limpió las manos, ignorando el escozor en su dedo, echó un
vistazo a la mesa por última vez, asegurándose de no haber olvidado nada, y
esperó a que Jared viniera a su encuentro.
Pero Jared no lo hizo. La puerta principal se abrió y se cerró, y allí
estaba el sonido de los pasos dirigiéndose hacia arriba.
Y luego nada.
Diez minutos pasaron.
Con su ansiedad creciendo, Gabriel dejó la cocina y se dirigió hacia el
piso de arriba también.
Encontró a Jared en su dormitorio, recién salido de la ducha y
cambiándose.
“Voy a salir,” dijo Jared, poniéndose una camisa oscura.
Página | 172
“Pero... Pero ¿qué hay de la cena?”
“No tengo hambre,” Jared dijo, cerrando la cremallera de sus jeans.
Agarró su chaqueta y se encaminó hacia la puerta pasando a Gabriel.
“Jay,” Gabriel dijo, agarrando su brazo.
Jared finalmente lo miró. “Mira, esto está jodiéndome la mente,” él
dijo. “Esto –nuestra relación– se ha vuelto algo totalmente desquiciante. Es
demasiado y no es lo suficiente.” Un músculo palpitaba en la mandíbula de
Jared. “Quiero cosas de ti que nunca me podrías dar y, para ser totalmente
honesto, no confío en mí mismo para no presionarte en algo que no
quieres. Necesitamos algunos límites. Nunca pensé que diría esto, pero era
más fácil para mí cuando fingía ser tu amigo y nada más.”
Sólo un poco Enfermizo
Gabriel tragó. Tenía la sensación de que esto no le iba a gustar. “¿Qué
quieres decir?”
Los labios de Jared apretados en una fina línea. “No más besos ni
toqueteos excesivos. Voy a salir y voy a tener sexo.” Suavemente, él retiró
su brazo del flojo agarre de Gabriel y salió de la habitación, dejando a
Gabriel congelado en su sitio.
Cuando la puerta se cerró abajo de golpe, las rodillas de Gabriel
cedieron. Él se sentó pesadamente en la cama de Jared y se quedó mirando
fijamente a la nada.
Bueno. Necesitaba pensar racionalmente. Todo estaba bien. Esto era
lo que habían acordado, ¿no? Esto era lo que él mismo había sugerido en
los Estados Unidos: que a pesar de que trataría de hacer feliz a Jared, Jared
tendría que conseguir sexo en otros lugares. Eso es lo que había querido –lo
que todavía quería. No le importaba a quien follara Jared. No era asunto Página | 173
suyo. Encuentros de una noche, que no podrían robarle a Jared, no eran
una amenaza; ellos no le importaban una mierda.
Excepto que su estómago se sentía como una dura pelota de hierro,
arañando sus entrañas y tratando de subir a su garganta.
Gabriel jaló sus rodillas al pecho y envolvió sus brazos alrededor de
ellas. Respiró hondo, tratando de luchar contra la sensación de enfermedad
repugnante en la boca de su estómago. Su pecho le dolía y no entendía por
qué. ¿Qué estaba mal en él? Nunca se había preocupado demasiado sobre
los encuentros de una noche de Jared. Jared lo amaba a él; eso era lo único
que importaba. ¿No era así?
Su mirada cayó sobre la camisa de Jared que yacía junto a él en la
cama.
Sólo un poco Enfermizo
Gabriel la recogió y la miró durante un largo rato antes de llevarla a su
nariz. Olía a hospital y a Jared. Inhaló ávidamente de nuevo, una parte de él
encogiéndose. Si Jared supiera... Ya era bastante malo el que apenas había
sido capaz de mirar a Jared a los ojos después de la otra noche –la noche
que se esforzaba en no recordar. Incluso pensar en ello ahora trajo un rubor
a sus mejillas. Probablemente había sido un golpe de suerte. Sólo había
estado caliente ese día. Quizás entrar y ver a Jared simplemente lo
confundió demasiado. Quizás.
Pero no importaba ahora, ¿verdad? Jared quería que ellos volvieran a
ser solo amigos. Y probablemente él tenía razón. Era más fácil de esa
forma. Mucho menos confuso. Menos íntimo e intenso. Esto –su relación–
no era de ningún modo sano o normal. Estaban atrapados en tierra de
nadie, entre ser amigos y amantes, platónicos y románticos. Algo tenía que
dar. Era lógico que Jared quisiera sexo. No podía esperar que Jared fuera un
monje por el resto de su vida. Gabe no era tan egoísta. No podía ser tan Página | 174
egoísta.
Él podría hacerlo.
Podría.
Era lo mejor. No más besos y toqueteos excesivos. Solo amigos. Jared
se follaría a alguien, volvería a casa, y entonces todo estaría bien y sin
complicaciones.
Un bulto se alojaba en su garganta, negándose a moverse. Se sentía
como si algo estuviera royéndolo desde adentro, tratando de arañar una
forma de escapar. Su corazón.
Sólo un poco Enfermizo

Capítulo 21: Engañado


Jared se sentó en el bar, acunando una cerveza y tratando de ignorar
la canción de amor cursi que reproducía la Rockola16. Podía sentir unas
cuantas miradas interesadas sobre él, pero no se atrevía a hacer lo que había
venido a hacer: elegir alguien, tener sexo, y superar todas las ilusiones que le
quedaban. Porque aparentemente, todavía le quedaban algunas, incluso
después de todos estos años. Fue bastante jodidamente patético.
Alguien ocupó el banco a su lado. “¿Un día largo?” una voz
masculina murmuró.
Jared volvió la cabeza. Página | 175
“Soy Harry,” dijo el tipo.
Él era atractivo, aunque no exageradamente, veinti-pocos, cabello
castaño claro y ojos verdes. Lo suficientemente cerca.
“¿Quieres salir de aquí?” preguntó Jared.
Los ojos de Harry se abrieron un poco antes de que él se lamiera los
labios. “¿Tu lugar o el mío?”
“El tuyo,” dijo Jared, bajando su cerveza.
El viaje hasta la casa del chico fue corto. Harry trató de tener una
charla superficial, pero Jared no estaba de humor para hablar. No estaba
16
Tradicionalmente máquina reproductora de discos que se ponían en los bares y pubes… aunque calculo
que las actuales ya no tendrán un solo disco en ellas en vista de la era digital!
Sólo un poco Enfermizo
realmente de humor para nada, pero sería igual aquí o allá. Algunas cosas
tienen que hacerse.
Cuando llegaron a la casa del tipo, Jared lo empujó sobre la cama y le
dijo que se desnudara.
“Mandón,” le dijo Harry con un guiño, pero hizo lo que le ordenó.
Jared se desnudó también. No podía quitarse de encima la sensación
de desapego, como si estuviera fuera de su cuerpo, sólo viendo todo
suceder.
“Vaya, eres por lejos el tipo más caliente que he visto en mi vida,”
dijo Harry, arrastrando su mirada por el cuerpo de Jared y persistiendo
sobre su polla. El aprecio puro en su mirada se sentía bien para variar.
Gabriel nunca lo miró de esa manera. Gabriel nunca iba a mirarlo de esa
manera.
Página | 176
Apretando los dientes, Jared se sacudió el pensamiento. Era inútil
pensar en ello. Gabe nunca le podría dar esto. Para Gabriel, él no era nada
más que un amigo íntimo y un pseudo-protector, alguien seguro e
inofensivo. Para Gabriel, nunca sería un objeto de deseo.
Para Harry, lo era. Sus ojos verdes (casi como los de Gabriel) estaban
vidriosos por la lujuria. “Mierda, en serio, eres tan caliente. Supongo que es
mi día de suerte. Ven aquí, fóllame. No te preocupes, me preparé a mí
mismo por si acaso.” El tipo abrió las piernas y comenzó a masturbarse.
“Vamos.”
Jared deseaba que se callara. La voz del chico estaba mal y crispaba
sus nervios. Su polla de hecho se ablandó y Jared tuvo que sobarse a sí
mismo para endurecerla.
Sólo un poco Enfermizo
Molesto consigo mismo, cogió un condón–
Su teléfono celular sonó.
“Ignóralo,” el tipo dijo con impaciencia.
“No puedo. Soy doctor. Podría ser importante.” Jared sacó su
teléfono fuera del bolsillo de su chaqueta y se quedó mirando el
identificador de llamadas.
Gabriel.
Jared consideró ignorar la llamada, pero ¿a quién quería engañar? Él
nunca podría ignorar a Gabriel. Respondió.
“Jay, regresa.”
Jared frunció el ceño. La voz de Gabriel sonaba extraña. “¿Ocurre
algo?” Página | 177
Una pausa.
Entonces, “Estoy enfermo. Me duele el estómago.”
Su corazón se aceleró, Jared recogió sus vaqueros. “¿Qué tipo de
dolor? ¿Agudo o punzante, calambres, cólicos, un dolor sordo? ¿Cualquier
otro síntoma? ¿Fiebre?”
“Yo –Yo siento náuseas y estoy asustándome. Solo regresa. Duele.”
“Quizás deberías llamar a una ambulancia–”
“No quiero una ambulancia. Te quiero a ti.”
Jared se deslizó dentro de su camisa. Sabía que era inútil discutir con
Gabriel: era un gran bebé cuando se enfermaba y odiaba ser atendido por
Sólo un poco Enfermizo
nadie aparte de él. “Está bien, dame una hora para volver. Pero si se pone
peor, llamar una ambulancia, y esa es una orden, ¿entendido?”
“Sí,” Gabriel dijo y colgó.
“¿En serio? ¿Te vas?” Harry dijo con un bufido.
“Sí,” dijo Jared, cerrando la cremallera de sus jeans. “Lo siento,” dijo
distraídamente, agarrando su chaqueta, y abandonando el departamento.
“¡Imbécil!”
Probablemente se lo mereciera, pero Jared no era capaz de obligarse a
que le importe, mientras se metía en su coche y se iba. ¿Podría ser
apendicitis?
A mitad de camino, llamó a Gabriel pero no respondió, lo que lo
puso aún más ansioso.
Página | 178
Los neumáticos chirriaron cuando finalmente se desvió en el camino
de entrada y golpeó los frenos frente a su casa. Jared saltó del coche y corrió
hacia la puerta delantera.
“¿Gabriel?” gritó tan pronto como estaba dentro. La sala de estar
estaba vacía, y se dirigió a la habitación de Gabriel. Estaba vacía también.
“¿Gabe?”
Frunciendo el ceño, se dirigió a su propio dormitorio.
Sólo un poco Enfermizo

Capítulo 22: Amado


Podía oír a Jared gritando su nombre, pero se quedó en silencio. La
casa no era grande; Jared vendría aquí pronto.
Efectivamente, oía ruido de pasos acercándose.
La puerta se abrió. “Gabe–”
Jared se detuvo en seco, mirando hacia la cama.
El ritmo cardiaco de Gabriel se disparó. Se dijo a sí mismo que no
tenía motivos para sentirse incómodo: Jared lo había visto desnudo cientos
de veces. Página | 179
“¿Qué...” Jared se apagó antes de decir, muy monótonamente,
“Vístete.”
Pero sus ojos vagaban por todo su cuerpo, oscuros y hambrientos. A
Gabriel lo hacían sentirse nervioso, pero al mismo tiempo, ya no sentía
incomodidad. Jared lo deseaba.
“No,” dijo en voz baja. “Ven acá.”
La manzana de adán de Jared se balanceaba arriba y abajo. “No me
hagas esto. Por favor.”
Gabriel se lamió los labios. “No te estoy tomando el pelo. No tienes
que follarte a alguien más. Puedo darte cualquier cosa que necesites.”
Sólo un poco Enfermizo
Las fosas nasales de Jared se encendieron. “No quiero una follada de
lástima.”
“No sería una follada de lástima. No tiene nada que ver con la
lástima. Te amo y quiero hacerte feliz. ¿Qué hay de malo en eso?”
Jared se pellizcó el puente de la nariz, pareciendo dolorido.
“Déjame hacerlo Jay,” dijo Gabriel suavemente. “Quiero esto–”
“Tú no lo quieres,” Jared espetó, mirándolo. “Sólo quieres
complacerme. Hay una diferencia. Tú realmente no lo quieres.”
Burlándose, Gabriel salió de la cama. “¿Te olvidas de a quién le estás
hablando? ¿Cuándo he hecho algo que no quisiera hacer? No soy
exactamente del tipo abnegado que se auto-sacrifica. No tiene nada que ver
con la pena.” Caminó hacia Jared y se detuvo a unas pocas pulgadas de
distancia, repentinamente muy consciente de que estaba desnudo. Por la Página | 180
forma en que Jared lo miraba, él también era muy consciente de su
desnudez.
Reuniendo su valor, Gabriel pasó sus brazos alrededor del cuello de
Jared y presionó su cuerpo contra él.
La respiración de Jared enganchada, sus músculos rígidos. “Gabe–”
“Mira, escúchame,” dijo Gabriel. “Me quieres. Eso está bien –no, eso
está más que bien. Yo... me gusta que me desees.” Se encogió de hombros,
avergonzado. “No voy a decir que el sexo gay no vaya a ser extraño para mí
–probablemente lo será– pero no estoy haciendo esto por algún sentido
retorcido de amistad ni nada, por lo tanto no tienes que sentirte culpable
por esto. Confía en mí, estoy haciendo esto por un motivo muy egoísta.”
Sólo un poco Enfermizo
“¿Qué motivo?” Jared dijo lentamente, a través de los dientes
apretados. Su cuerpo estaba tan tenso contra él, que sentía como que estaba
vibrando por el poder contenido.
“Estoy haciendo esto porque...” Gabriel metió la mano entre ellos y
ahuecó la erección de Jared a través de sus jeans. Jared siseó.
Gabriel se sonrojó un poco, pero no bajó la mirada, incluso cuando
sus dedos acariciaron la polla de Jared torpemente.
Bajó la cremallera. Sonando obscenamente alto en el silencio.
Con dedos temblorosos, Gabriel deslizó su mano dentro para liberar
la polla de Jared. Estaba cálida, tan caliente, grande y dura. Se sentía bien en
su mano. Los ojos de Jared se desenfocaron, su respiración saliendo en
entrecortados jadeos.
“Porque eres mío,” dijo, sosteniendo la mirada de Jared, incapaz de Página | 181
mantener la arista posesiva fuera de su voz. Sus dedos se apretaron
alrededor de la polla de Jared. “Esta es mía también. Tú me perteneces. Y
no voy a compartirte.”
Jared lo miró fijamente. “Lo quieres por las razones equivocadas.”
“Quizás.” Gabriel bajó la mirada y finalmente miró la polla en su
mano. La vista le hacía sentirse gracioso. Estaba sosteniendo la polla de
Jared. Estaba sosteniendo la dura polla de Jared. La cabeza enrojecida se
asomaba por fuera de su puño, brillante con presemen. Se veía tan... sucio y
obsceno. Gabriel se humedeció sus resecos labios. “Pero no me es
repulsivo ni nada. Me gusta –esto. Es como la prueba de...”
“De qué?” Jared dijo con fuerza, la frustración evidente en su voz
mientras golpeaba la mano de Gabe alejándola de su polla. “Confía en mí,
Sólo un poco Enfermizo
no es una prueba de amor. Es la evidencia de mi deseo de tenerte debajo de
mí y follarte hasta dejarte sin sentido.”
“No hay necesidad de ser crudo,” Gabriel dijo, su voz casi tan firme
como él quería. Casi. “Si estás tratando de asustarme, no lo hiciste y no lo
harás. Yo quiero hacerlo.”
“No, no lo haces. Eres heterosexual.”
“Yo podría no ser completamente heterosexual,” dijo Gabriel. “Yo
Creo –creo que me siento atraído por ti. Cuando me besas, yo siempre
quiero más. Y yo...” Él se sonrojó. “algo así como que me masturbé
pensando en ti el otro día.”
Jared le dio una mirada escéptica.
“¿Cuando te he mentido?” dijo Gabe.
Jared levantó las cejas. “Sólo hace una hora, cuando fingiste estar Página | 182
enfermo.”
Gabriel desvió la mirada. “Yo no mentí,” dijo en voz baja.
El silencio cayó entre ellos, cargado de palabras no dichas.
“Maldito seas”, murmuró Jared con rabia, tirando de él a sus brazos y
presionando su cara contra el pelo de Gabriel.
Gabriel se fundió en el abrazo. “Por favor, Jay,” susurró. “Por favor,
intentémoslo. Sólo una vez. Si no funciona, entonces vamos a olvidarnos de
ello y tratar de ser sólo amigos, igual que antes. Pero vamos a intentarlo. No
quiero compartirte. No puedo compartirte. Por favor.”
Hubo otro largo silencio.
Sólo un poco Enfermizo
Por fin, Jared suspiró. “Esto es una locura.”
Fue una rendición.
Sonriendo, Gabriel se apartó un poco para mirarlo. “No, no lo es. La
gente tiene sexo con extraños todo el tiempo. Creo que eso es mucho más
extraño que el tener sexo con la persona que yo realmente amo.”
Jared le dio una mirada cansada. “Tú tienes una respuesta para todo.”
Su pulgar rozó la mejilla de Gabriel. “¿No estás asustado ni asqueado?
¿Aunque sea un poquito?”
Probablemente debería haber sido una pregunta difícil, pero no fue
así.
“Confío en ti,” Gabriel dijo simplemente, y lo sentía con cada fibra de
su ser.
Una irónica, dolida, sonrisa cruzó los rasgos de Jared. “Tú realmente, Página | 183
realmente no deberías. Estoy así de cerca de tirarte al piso y follarte sin
ningún tipo de preparación.”
“Um,” dijo Gabriel.
Jared lo miró fijamente durante un momento. “Dios, eres tan...” Besó
a Gabriel –lo besó mucho más duro de lo que lo había hecho nunca antes.
El beso fue primitivo y devastador, salvaje y contundente, un hombre
haciendo su reclamo. Después de un momento, Gabriel respondió a su
necesidad, chupando suavemente la lengua de Jared. Había pensado que
tendría que pensar en mujeres desnudas para excitarse, pero para su alivio,
no tendría necesidad de hacerlo. Comenzó a endurecerse, la necesidad de
Jared alimentando la suya propia. Y había algo sobre estar desnudo en los
brazos de Jared que hacía cosas en él. Estaba desnudo y vulnerable, mientras
Sólo un poco Enfermizo
que Jared estaba completamente vestido y era mucho más alto y más
grande. No estaba seguro de por qué, pero a su polla parecía gustarle la idea
–a pesar de que era completamente mala. Su piel se sentía sensible contra la
camisa de Jared, sus pezones doloridos. Él gimió y chupó más duro en la
lengua de Jared.
Jared gruñó y le mordió el labio inferior antes de terminar el beso
abruptamente y dar un paso atrás. Respirando con dificultad y con sus
manos apretadas en puños, miraba a Gabriel como si lo estuviera viendo
por primera vez. “Gabe,” dijo con voz ronca. “Si intentamos esto, vamos a
ir hasta el final. Te das cuenta de eso, ¿verdad?”
Humedeciéndose los labios, Gabriel asintió.
“Me refiero a que te follare.”
Tragando, Gabriel asintió de nuevo, aunque la expresión en la cara de
Jared lo desconcertaba un poco. Nunca lo había visto a Jared así. Página | 184

“Ve a recostarte en la cama, bebé,” dijo Jared, la suavidad de sus


palabras contradiciendo la mirada oscura, hambrienta en sus ojos.
Gabriel hizo lo que le dijo, con las rodillas un poco débiles y su polla
medio-dura. Se estiró sobre su espalda, sintiéndose extraño bajo la mirada
de Jared. No se sentía exactamente cohibido, pero no se sentía relajado
tampoco. Observó a Jared desvestirse rápidamente.
Joder. Había visto a Jared desnudo un par de veces, pero esta vez era
diferente. Por un lado, Jared estaba excitado y Jared lo miraba como si
quisiera comérselo. Por el otro, ellos iban a tener relaciones sexuales. Sexo
real. Sexo gay. Él y Jared. Jared iba a poner su polla dentro de él. El agujero
de Gabriel se cerró involuntariamente mientras veía la enorme polla de
Jared. Bien, él estaba un poquito asustado. Más que un poquito.
Sólo un poco Enfermizo
Desnudo, Jared se acercó. Gabriel no podía apartar la mirada de la
polla dura de Jared a pulgadas de su cara. Era gorda y larga, la enrojecida
punta reluciente por el presemen.
Jared abrió el cajón de la mesilla y sacó condones y lubricante. “Te
estas sonrojando.”
Gabriel hizo una mueca. Su pálida piel siempre lo traicionaba. “Odio
mi piel.”
“Me encanta tu piel,” Jared dijo, rozando sus nudillos sobre la cálida
mejilla de Gabriel, bajando por su cuello, sus pezones–
Gabriel se estremeció. Sus ojos se encontraron.
“¿Nervioso?” dijo Jared.
Gabriel asintió.
Página | 185
Parte de la oscuridad en los ojos de Jared desapareció. Se acostó y jaló
a Gabe entre sus brazos.
Gabriel se estremeció cuando sus cuerpos desnudos se apretaron uno
contra el otro. “Oh,” susurró, tratando de escabullirse aún más cerca.
Acariciarse desnudos era mucho mejor.
Jared soltó un bufido. “Eres tal perra-abrazadora.” Pero su voz
sonaba más dolorida que divertida, su dura polla clavándose en el estómago
de Gabriel. Jared tomó la barbilla de Gabriel en su mano y le hizo mirarlo.
Sus pupilas estaban tan dilatadas que sus ojos parecían oscuros. “Vamos a
intentarlo, pero tú me dirás si se vuelve demasiado extraño para ti. No trates
de complacerme. Tienes que pararme mientras que todavía pueda parar.”
Sólo un poco Enfermizo
Gabriel sonrió temblorosamente. “Gracias, eso no hizo que me
ponga nervioso en absoluto.”
“Hablo en serio, Gabriel,” dijo Jared, su expresión tensa. “No quiero
herirte o asustarte. Estás acostumbrado a mí siendo amable y cariñoso, pero
estoy en realidad muy lejos de ser amable.”
Los ojos de Gabriel se agrandaron. “¿Tú? Pura mierda.”
Jared sonrió torcidamente. “Créeme. Soy demasiado malditamente
indulgente y blando contigo, pero es la excepción y no la regla. Rara vez soy
amable cuando se trata de sexo. Yo no creo que pueda ser muy amable,
incluso contigo –especialmente contigo.” Jared le tocó la mejilla con el
pulgar, rozó el labio inferior. “He querido esto por demasiado tiempo. Yo
no quiero asustarte, así que no muerdas más de lo que puedas comer.”
Gabriel parpadeó rápidamente, incapaz de conciliar la idea con Jared.
“¿Quieres decir... quieres decir que te gusta rudo?” Página | 186

Jared se inclinó y le mordió el lóbulo de la oreja. Gabriel se


estremeció y se retorció un poquito. La amplia mano de Jared se deslizó por
su columna vertebral y se instaló en su culo. “No estoy en ninguna cosa
extrema, pero no me contengo,” murmuró Jared, mordisqueó la oreja de
Gabriel con sus dientes. Su respiración era muy irregular y eso, más que
nada, le dijo cuan ido estaba Jared ya.
“Confío en ti,” Gabriel le dijo de nuevo.
Jared dejó escapar un suspiro. “No tienes ni idea, ¿verdad?” dijo y le
mordió el lóbulo de la oreja nuevamente, esta vez dolorosamente, y tiró de
las caderas de Gabriel contra las suyas. Gabe se quedó sin aliento, con los
ojos muy abiertos.
Sólo un poco Enfermizo
Entonces fue empujado sobre su espalda y Jared comenzó a besarlo.
En todas partes.
Dios. Los párpados de Gabriel se cerraron lentamente, sus labios
abriéndose mientras jadeaba. Nunca lo habían tocado así –como si Jared se
estuviera ahogando y él fuera el aire, como si Jared estuviera tratando de
devorar todo de él y no se cansara. Gabriel se retorció, inseguro de lo que
quería –él sólo quería más de esto. Él quería tomar a Jared bajo su piel y
mantenerlo dentro por siempre.
La lengua de Jared presionó contra su pezón, y Gabriel gimió,
totalmente duro ahora, con su polla dolorida. Pero Jared no la tocó,
acariciando sus muslos y estómago en cambio.
“Jared,” Gabe gimió de frustración, sus dedos clavándose en la
espalda de Jared.
Jared le mordió el pezón. “¿Qué?” dijo, con su voz apenas Página | 187
reconocible.
“No seas tan burlón.”
Riendo roncamente, Jared arrastró sus labios hacia abajo. Piel de
gallina corriendo sobre la piel de Gabe por donde Jared lo tocaba.
“Me encanta tu ombligo,” Jared dijo, besándolo. Rodeó su lengua
alrededor de él y Gabriel gimió, agarrándole el pelo y empujando la cabeza
de Jared más abajo.
Jared rió de nuevo. “¿Qué tenemos aquí?” dijo, soplando en su polla.
Sopló y sopló, y Gabe gimió y se estremeció.
Sólo un poco Enfermizo
Abrió los ojos para mirar a Jared. Las palabras que había pretendido
decir murieron en sus labios. Ver a un hombre entre sus piernas, con los
labios a pulgadas de distancia de su dura polla era...
“Raro,” susurró Gabriel. “Esto es tan raro.”
Las manos de Jared sobre sus muslos se tensaron, sus hombros
rígidos. “¿Raro?”
“Sí,” Gabriel dijo, mirando los labios de Jared y luego a la punta
enrojecida de su propia polla. Se agarró a las sábanas, su polla palpitante.
“Pero yo realmente quiero poner mi polla en tu boca.” Se sonrojó,
encontrándose con la mirada de Jared. “Chúpala. Chúpame la polla.”
Con sus ojos oscurecidos, Jared se inclinó y jodidamente se tragó su
polla. Gabriel no pudo evitar que sus caderas se mecieran hacia adelante, y
no pudo contener el largo gemido que escapó de su garganta. Jadeó, sus
ojos bizcos, mientras Jared lo chupó, sin burlas, sin juegos, sin mierdas: su Página | 188
cabeza se balanceaba arriba y abajo, su húmeda boca apretada alrededor de
su polla, y Dios, eso era–
Jared se quitó.
Gabe se quejó, desorientado. “¿Qué–”
“No todavía,” Jared dijo con voz áspera, dejando caer un último beso
en su polla antes de alcanzar el lubricante.
Gabe tragó.
Oh. Correcto.
Sólo un poco Enfermizo
Jared nunca se había sentido tan fuera de control. Se dijo a sí mismo
que tenía que conseguir auto-controlarse mientras lubricaba sus dedos
generosamente, pero estos estaban temblando.
“¿Por qué estás tú nervioso?” Gabriel dijo con una sonrisa nerviosa.
“No estoy nervioso,” Jared dijo, acomodándose entre las piernas
abiertas de Gabriel. “Yo sólo...” La mirada de Jared viajó sobre el bien
tonificado pecho, los pezones rosados, el tenso estómago y las piernas
fuertes y bien formadas que él había imaginado envueltas alrededor de su
cintura un sinnúmero de veces. “soy un hombre que ha querido follarte
desde –jodidamente siempre.”
Los ojos de Gabe se agrandaron. “¿Quieres decir cuando yo era...?”
“Sí, pero yo estaba en negación por aquel entonces.” Jared tocó el
pequeño agujero de Gabriel con sus dedos lubricados, masajeando
firmemente. Gabriel jadeó, su agujero temblando. Jared apretó un dedo Página | 189
contra él, sin realmente empujar –solo a la espera de que Gabe se relajara.
Por fin, Gabriel lo hizo y el dedo se deslizó dentro.
Ver desaparecer su dedo dentro de Gabe tenía que ser la cosa más
caliente que Jared había visto en su vida. Su polla le dolía por el deseo y le
tomó una increíble cantidad de fuerza de voluntad no tirarse las piernas de
Gabriel sobre los hombros y tomarlo, justo allí y entonces. Jared tomó una
respiró temblorosa y empujó el dedo más profundo.
“Probablemente piensas que soy un pervertido,” dijo, mirando hacia
arriba para encontrar los ojos de Gabriel. “Yo también pensé lo mismo.
Traté de convencerme de que no me atraías. Tú eras un adolescente y yo era
un adulto.” Jared torció el dedo hacia arriba y encontró la próstata de
Gabriel. Los ojos de Gabriel se agrandaron y pusieron vidriosos, su boca se
Sólo un poco Enfermizo
abrió en silencio. Jared bebió la vista, sintiéndose enfermo de amor y
hambriento. “Eras tan vulnerable y frágil –y dependías de mí– así que no
tenía derecho a sentir eso, pero fue inútil. Podías hacerme perder el aliento
tocando mi brazo. Podías quitarme el aliento con sólo mirarme.” Jared
empujó otro dedo dentro y comenzó a moverlos dentro y fuera, todo el
tiempo mirando a los ojos de Gabriel. “Nunca deberías haber confiado en
mí.” Jared masajeó su próstata sin piedad. Gabriel gritó, sus ojos
desenfocados y la cara sonrosada. Se veía tan jodidamente adorable, Jared
sentía el deseo de lamerlo todo. “¿Otro?” preguntó.
Gabriel asintió con tanta rapidez que Jared se habría reído si no se
sintiera tan impaciente por sí mismo. Añadió más lubricante y empujó tres
dedos dentro. Gabriel se estremeció un poco.
“¿Duele?” murmuró Jared.
Gabriel decididamente sacudió la cabeza. Página | 190
“No me mientas.”
Jadeante, Gabriel sonrió aturdido y sacudió la cabeza de nuevo.
“Duele, pero se siente bien también –raro, pero bueno. No pares.”
Jared hizo tijera con sus dedos, viendo cuidadosamente la reacción de
Gabriel. Los ojos de Gabe medio cerrados, sus labios rosados ampliamente
abiertos. En poco tiempo, las caderas de Gabriel comenzaron a mecerse
hacia adelante y hacia atrás, su polla dura como una roca, y Jared no podía
esperar más.
Sacó sus dedos y tomó el condón–
“No,” dijo Gabriel. “No quiero un condón. Quiero sentirte a ti.”
Jared casi se corrió en seco.
Sólo un poco Enfermizo
“No es seguro, bebé,” logró articular. Nunca había follado a nadie sin
un condón.
“Tú sabes que estoy limpio.” Gabriel lo miró por debajo de sus
pestañas. “Y yo sé que tú nunca arriesgarías mi salud.”
Su confianza inquebrantable afectó directo en la polla de Jared. Jared
apretó los puños antes de tirar el condón. Se lubricó su erección. “Rodillas
al pecho,” dijo concisamente.
Lamiendo sus labios, Gabriel obedeció.
Jared se alineó a sí mismo y apretó su polla contra el reluciente
agujero de Gabe. Apretó los dientes ante la sensación, tratando de
mantenerse quieto. Finalmente, los músculos de Gabriel cedieron y él
empujó dentro lentamente.
Gimiendo, Gabriel lo agarró del brazo. Página | 191
“¿Estás bien?” Jared preguntó. Respiraba con dificultad, sus músculos
tensos por el esfuerzo de no moverse. Dios, Gabe estaba tan jodidamente
apretado. Pero por supuesto que estaría apretado: Jared era su primer
hombre. El pensamiento disparó una emoción primaria a través de su
cuerpo y las ganas de follarlo se volvieron casi incontrolables.
Jared centró su mirada en Gabriel. Esperaba que el perdiera su
erección, pero no lo había hecho. Gabriel estaba jadeando también, el sudor
brillando en su frente y los ojos verdes fijos en el punto en que se unieron
sus cuerpos. Su expresión era muy extraña.
“¿Gabe? ¿Estás bien?”
Sólo un poco Enfermizo
La voz de Jared lo trajo de vuelta a la realidad.
Gabriel parpadeó con los ojos legañosos y miró hacia arriba. Abrió la
boca, pero nada salió. Tenía problemas para hablar. Aparte de eso, tenía
problemas para pensar, estaba completamente abrumado. Había dolor, pero
no era por el dolor. Se sentía tan extraño. La polla de Jared era gruesa y
pesada dentro de él, creando una plenitud de la que necesitaba más. La
sensación era diferente a todo lo que había sentido antes y los ojos de
Gabriel lagrimeaban por la intensidad de todo.
Miró a Jared, su cara tensa y su fuerte cuerpo por encima de él –en
él– y nunca se había sentido más vulnerable en su vida. Si se tratara de
cualquiera además de Jared, Gabriel lo habría empujado lejos. Pero era
Jared: cuando se sentía vulnerable, era a Jared a quien quería.
“Sí,” se las arregló para decir, parpadeando las lágrimas. “Eso creo.
Estoy bien.” Página | 192
Los ojos de Jared se cerraron por un momento y tomó una larga y
entrecortada respiración. “Si es demasiado extraño para ti, pararemos.”
Una oleada de amor hizo un nudo en la garganta de Gabriel. “No,”
dijo, tirando a Jared abajo encima de él. “No quiero parar.”
Jared se movió un poco, apoyándose sobre los codos por encima de
Gabriel. Su polla se movió un poco también. Sus miradas se encontraron y
se mantuvieron mientras que Jared comenzó a moverse. Era increíblemente,
aterradoramente –impresionantemente– íntimo, y Gabriel sintió a todo su
cuerpo temblar. Puso su mano en la nuca de Jared y tiró de él hacia abajo,
repentinamente necesitando ser besado, para sentir el aliento de Jared en él.
Jared le dio un beso profundo. Era un poco demasiado duro, pero a
Gabriel no le importó. Los besos profundos de Jared y el sentimiento de los
Sólo un poco Enfermizo
rastrojos de la barba de Jared, añadidos a la intensidad casi dolorosa de
tener su polla dentro de él. Jared aumentó el ritmo y dejó de besar Gabriel,
apenas respirando entrecortadamente contra su boca mientras golpeaba
contra él. Ya no era gentil, sus dedos clavándose duro en las caderas de
Gabriel mientras su polla frotaba contra ese lugar dentro de él que enviaba
pequeñas descargas de agudo placer a través del cuerpo de Gabriel.
Necesitaba más, pero lo más extraño era que no quería moverse para
responder a los embistes de Jared. Había algo sobre quedarse
completamente quieto y solo tomarlo, que lo excitaba más de lo que nunca
había estado en su vida. Le encantaba el sentimiento de vulnerabilidad, le
encantaba la sensación del pesado cuerpo de Jared moviéndose encima de
él, la gruesa longitud de la polla de Jared tomándolo en la forma más íntima
posible. Se sentía dolorosamente correcto. Le pertenecía a Jared: su
corazón, su alma, y ahora su cuerpo. Le pertenecía a Jared y Jared le
pertenecía a él. Página | 193
Pero una parte de él todavía no podía creer que realmente estuvieran
haciendo esto, y se sonrojó, imaginando lo que sus compañeros de equipo
podrían pensar si lo vieran ahora: empalado en la polla de Jared y haciendo
ruiditos inhumanos –algunos patéticos ruidos rotos que no había pensado
incluso que sería capaz de hacer. El placer estaba difundiéndose por su
cuerpo, no centrándose en su polla, pero dentro de él, agudo y
sorprendente. Dios, quería ser follado más duro–
Como si escuchara sus pensamientos, las embestidas de Jared se
aceleraron a una velocidad que Gabriel no podía creer que fuera posible. La
cabeza de Jared se echó hacia atrás mientras sus empujes se volvieron
animales y salvajes, haciendo la cama crujir y sin duda amoratándolo, pero a
Gabriel no le importó. “Jay,” susurró entrecortadamente cuando se
convirtió en demasiado.
Sólo un poco Enfermizo
Jared gimió y dijo, “Lo sé,” antes de estrellarse con fuerza contra su
próstata, de nuevo, y de nuevo, y de nuevo, y Gabe estaba jadeando, y
medio-sollozando, y rogando–
Agarrando sus caderas más duro, Jared impulsó con fuerza en él, su
respiración rápida y desigual contra el oído de Gabe mientras se corría
dentro de él. “Te amo. Te amo tanto.”
Oleadas de placer embota-mentes, curva-dedos-del-pie se apoderaron
de él, y Gabe se corrió también, temblando y aferrándose a Jared. Se sentía
como si su orgasmo durara por siempre, espasmos de placer meciendo su
cuerpo. Oh Dios. Dios.
“Shh,” murmuró Jared, besándole en todo su rostro.
Gabriel obligó a sus ojos a abrirse y parpadeó con sus ojos legañosos.
Jared le sonrió, sus pómulos aún sonrojados, la frente y su oscuro Página | 194
despeinado cabello, húmedos de sudor. Era la cosa más hermosa que
Gabriel hubiera visto en su vida.
Una pequeña arruga apareció entre las cejas de Jared. “¿Estás bien?
Te ves…”
“¿Cómo si alguien me hubiera follado hasta joderme los sesos?”
Gabriel dijo débilmente con una sonrisa floja. Su voz sonaba extraña, como
si ni siquiera le perteneciera.
Jared lo estudió detenidamente antes de empezar a salirse–
“¡No!” dijo Gabriel. Se retorció bajo la mirada inquisitiva de Jared.
“No salgas.” Su cara estaba probablemente tan roja como un tomate.
“Quédate en mí.”
Sólo un poco Enfermizo
Jared tenía una expresión ligeramente dolorida en su rostro.
“Realmente no tienes idea de lo que me haces.”
Sonriendo, Gabriel curvó sus brazos alrededor del cuello de Jared.
“Creo que ya tengo una idea bastante clara ahora.” Jaló a Jared y lo besó
suavemente, y luego otra vez y otra vez. Rompió el beso para mirar a Jared
y sonrió. “Deberías haberme follado hace años y ahorrarnos el dolor de
cabeza.”
Jared gruñó y lo besó profundamente antes de rodar sobre su espalda
poniendo a Gabriel encima suyo. Gabriel dejó escapar un suspiro
decepcionado cuando Jared se deslizó fuera de él.
Pasándose los dedos por el pelo, Jared dijo, “Si me quedaba dentro de
ti, me hubiera puesto duro de nuevo.”
“Y entonces, ¿Qué?” Gabriel murmuró, acariciando el pecho de
Jared. A él no le hubiera molestado hacerlo de nuevo. Página | 195

¿Molestar? ¿A quién estaba engañando? Sólo la idea de tener a Jared


profundamente dentro nuevamente, le enviaba una agradable sensación de
hormigueo bailando por la base de su espina dorsal.
Las manos de Jared se deslizaron hacia arriba y abajo de su espalda
antes de establecerse en su culo. “Tienes un partido mañana. Estarías
dolorido.”
“Después de ganarles, ¿entonces?”
Jared se rió entre dientes, apretando con las manos su trasero.
“Entonces realmente te gustó, ¿eh?”
Gabriel frotó la nariz contra su pecho. “¿Estás buscando cumplidos?”
Sólo un poco Enfermizo
“Gabriel.”
La seriedad en la voz de Jared le hizo levantar la vista.
La expresión de Jared era sombría, líneas de ansiedad en torno a su
boca. “No es difícil excitar a alguien. Muchos hombres gay tienen sexo con
mujeres todo el tiempo –incluso se casan y tienen hijos. La excitación es la
respuesta a los estímulos y yo soy un amante experimentado. Sé que lo
disfrutaste físicamente, pero eso no necesariamente significa nada. Tuve
sexo con una chica cuando era un adolescente. Me las arreglé para que se
me parara, me las arreglé para acabar, pero se sintió incorrecto y sucio y no
era lo que realmente quería. Si esto se siente mal, se siente mal y no hay
nada que puedas hacer al respecto.”
Gabriel descansó su cabeza nuevamente sobre el pecho de Jared. Lo
besó. “No se siente mal. Quiero decir, me sentía extraño y mal al principio
–físicamente. Pero no se sintió mal aquí.” Se señaló la cabeza. “Sabes que Página | 196
siempre he querido tenerte más cerca mío. Y cuando me follaste...”
Encontró los ojos de Jared y sonrió. “Fue todo lo que nunca supe que
quería y mucho más.”
Jared lo miró por un momento, luego les dio la vuelta y lo besó. El
beso fue positivamente sucio, cada barrido codicioso de la lengua de Jared
profundo, salvaje y reclamante, las manos de Jared acariciando todo su
cuerpo, fuertes y familiares.
Gabriel se quejó cuando Jared dejó de besarlo.
“Lo haremos todos los días,” Jared dijo, presionando sus frentes
juntas. Dio a Gabriel otro corto beso hambriento. “Lo haremos cada día
hasta que no puedas vivir sin ello.”
Sólo un poco Enfermizo
Gabriel enterró sus dedos en el cabello de Jared. “¿Sabes la parte más
aterradora?” murmuró. El aliento cálido de Jared mezclándose con el suyo.
“Sé que no estás exagerando.”
“¿Estás asustado?” Jared dijo, besando la comisura de su boca.
“Nop.” Gabriel rascó el cuello de Jared. “Tú deberías estar asustado.
Si pensabas que yo era pegajoso antes, te vas a llevar una sorpresa.”
Jared le dio un golpecito en la nariz con la suya propia, sonriendo.
“Creo que puedo vivir con eso.”
Con su pecho repentinamente apretado por la emoción, Gabriel
acunó el rostro de Jared entre sus manos y susurró, “Te amo, sabes. En
todas las formas posibles.”
Sintió al aliento de Jared engancharse.
Jared apretó sus mejillas juntas y dijo, con un nudo en la garganta, Página | 197
“Está bien.”
Gabriel le dio un golpe en la nuca. “¿Está bien? Eso no es lo que se
supone que dirías.”
Sonriendo, Jared le dio un beso en la nariz. “Je t’aime.”
“Tu acento es terrible,” Gabriel le informó.
“Bien,” Jared dijo, sonriendo con los ojos. “Я тебе кохаю.”
“Oh,” dijo Gabriel. “¿Eso Es...?” se aclaró la garganta. “¿En
ucraniano? Yo nunca –quiero decir, yo no recuerdo.” Nunca lo supe.
Jared ahuecó su mejilla suavemente y le dio un gentil beso. “Ahora lo
sabes.”
Sólo un poco Enfermizo
Gabriel parpadeó rápidamente y desvió la mirada.
Él cerró los ojos y dijo, “No tienes permitido morirte antes que yo.”
Jared no se rió de él.
Jaló a Gabriel entre sus brazos y le dijo al oído, “No lo haré. Pero a ti
no se te permite morir antes que a mí, tampoco.”
Gabriel se echó a reír y le besó el cuello a Jared. “De acuerdo.”

Página | 198
Sólo un poco Enfermizo

Epílogo
La puerta de su despacho se abrió y se cerró de golpe.
“Quiero que lo despidas.”
Jared levantó los ojos de su computadora.
Tristan DuVal le estaba frunciendo el ceño, su rostro no expresaba
nada de su habitual optimismo fácil y dulzura.
“¿Qué estás haciendo aquí?” Dijo Jared. “¿Todavía te duele al
caminar?”
Página | 199
“Sí, pero–”
“Entonces se supone que debes estar descansando,” dijo Jared. “La
regla general del pulgar es que si una actividad te trae algún tipo de dolor o
molestia, dejes de hacerla inmediatamente.”
“Eso es lo que dijo él también,” Tristan se quejó. “Quiero que te
deshagas de él.”
Reclinándose hacia atrás, Jared le dedicó una mirada paciente.
“Asumo que estás hablando sobre tu nuevo fisio17?”
“¿Quien más? Quiero que lo despidas.”
“¿Por qué?”

17
Abreviatura de fisioterapeuta… mejor acostúmbrense porque en el próximo libro lo van a leer a lo loco!!
Sólo un poco Enfermizo
Tristan se metió las manos en los bolsillos, sus ojos color aguamarina
cayendo por un momento. “No me gusta.”
“Me temo que esa no es una razón lo suficientemente buena,” Jared
dijo con calma. “Sabes lo cortos que estamos de personal–”
“Soy la estrella de este equipo,” Tristan dijo con una agradable
sonrisa. “Es para tu mejor interés hacerme volver a estar en forma tan
pronto como sea posible. ¿No es ese tu trabajo, Jared?”
Jared entrecerró los ojos. “Soy muy consciente de cuál es mi trabajo.
Soy responsable de la rehabilitación de todos los jugadores de este club, y
no hay nadie con derecho a un trato preferencial. Debido a la avalancha de
lesiones en el equipo de primera, el equipo de la reserva y el equipo del
Sub–18,18 nuestros fisioterapeutas están con exceso de trabajo.”
“Pero–”
Página | 200
“Tristan,” Jared lo interrumpió, nivelándolo con una mirada, “Le pedí
a Zach Hardaway que trabajara contigo como un favor personal para mí. Es
uno de los mejores fisioterapeutas y preparadores físicos de Europa. Fuiste
increíblemente afortunado de que haya aceptado hacerlo con tan poca
antelación. Normalmente sería imposible. Él es muy demandado.”
Tristan se burló. “Eso explica por qué es un idiota mandón.”
Jared se apretó el puente de la nariz. Había esperado que Tristan
estuviera insatisfecho con su elección. Zach era un gran tipo, pero sus
tercos modos dejaban mucho que desear. Zach no tenía paciencia para las
mierdas. No era del tipo que Tristan podría envolver alrededor de su dedo
meñique.

18
Sub–18, equipo formado con jugadores menores de 18 años de edad.
Sólo un poco Enfermizo
Jared dijo, “Si quieres volver a la cancha antes del final de la
temporada y ser convocado para la Selección Nacional Inglesa, vas a hacer
lo que él dice. Y no, no puedes contratar a otro fisio –No te voy a dar el alta
si Zach no confirma que estás totalmente recuperado y listo para jugar.
Después de todos los problemas que pasé para conseguirte al mejor fisio,
no conseguirás que lo despida sólo porque no te gusta.”
La expresión testaruda en el rostro de Tristan le era muy familiar.
Jared se preguntó si Tristan y Gabriel se darían cuenta de lo similares que
algunos de sus manierismos eran. Ellos podrían no estar relacionados por
sangre y podrían no parecerse en nada físicamente, pero Tristan tenía
mucho en común con Gabe.
La voz de Jared se suavizó. “Es por tu propio bien, Tristan.”
La expresión obstinada de Tristan no cambió.
Detrás de Tristan, la puerta se abrió en silencio, admitiendo al Página | 201
hombre del que estaban hablando. Antes de que Jared pudiera decir nada,
Tristan dijo, ajeno de su audiencia, “Si no lo despides, alguien podría
accidentalmente averiguar que te estás follando a mi hermano. Eso sería una
pena. Su carrera estaría arruinada.”
La sangre de Jared se le heló.
Tristan le dio una mirada curiosa, expectante. Como una araña viendo
a una mosca atrapada en su red.
Por primera vez, Jared realmente vio lo que Gabriel quería decir
cuando decía que Tristan era una mierdita con dos caras. ¿Cómo podía
alguien ser tan hermoso por fuera y tan feo y calculador por dentro?
Sólo un poco Enfermizo
“Agradable,” dijo Zach, entrando en la habitación y caminando hacia
Tristan, que se congeló ante el sonido de su voz. “¿Chantaje, Mocoso?”
Frunciendo los labios, Tristan volteó la cabeza y lo fulminó con la
mirada.
Zach se veía poco impresionado, sus ojos grises acerados midiendo a
Tristan con una mirada dura. “¿Por qué no estás en la cama? Te di
instrucciones claras.”
Tristan frunció el ceño. “¿Quieres decir órdenes?”
“Precisamente,” dijo Zach, sin inmutarse. “Necesito hablar con Jared.
Ve a esperarme afuera.”
Tristan le dio una mirada rebelde, pero, para sorpresa de Jared, en
realidad obedeció. Bueno, intentó salir como una tormenta de la habitación,
pero gimió, agarrándose la cara interna del muslo, y ralentizando. “Cállate,” Página | 202
Tristan disparó por sobre su hombro.
“No dije nada,” dijo Zach, torciendo los labios. “Pero si dejas de
actuar como un bebé y empiezas a escucharme a mí, te recuperarás el doble
de rápido.”
“Te odio,” Tristan dijo y cerró la puerta ruidosamente detrás suyo.
“No te preocupes acerca de sus amenazas,” dijo Zach, alejándose de
la puerta para mirar a Jared. “Voy a asegurarme de que no propague esa
mierda.”
Jared se preguntó cómo iba a lograr eso, pero no lo cuestionó: Zach
no era de hacer promesas vacías.
Sólo un poco Enfermizo
“¿Querías hablar conmigo?” Preguntó en cambio. “¿Vienes a quejarte
también?”
Zach resopló. “Si empezara, estaríamos aquí toda la noche.” Sacó
algo de su chaqueta –algo que se parecía sospechosamente a invitaciones
para una boda– y las puso sobre el escritorio. “Donna me pidió que
entregara estas. Ella no tiene tu nueva dirección. Dale a Gabriel la suya,
¿quieres?”
Jared sonrió. “Era tiempo.” Donna y Zach habían estado en una
relación estamos-cortamos por años. “Felicitaciones, hombre”
Zach asintió antes de levantar las cejas ligeramente. “Entonces ¿qué
hiciste para cabrear a Tristan tan mal para que quiera difundir alguna mierda
sobre ti y Gabriel?”
Antes de que Jared pudiera responder, la puerta se abrió y Gabriel
entró. Página | 203

“Oye, Zach,” dijo Gabriel con una sonrisa fácil.


Zach dijo algo en respuesta, pero Jared escuchó su conversación a
medias, sus ojos atraídos por Gabriel que apoyó su cadera contra el
apoyabrazos de Jared. Gabe dejó caer su mano y encontró la de Jared. Sus
dedos se entrelazaron.
Jared miró a sus manos antes de mirar a Zach mientras el otro
hombre seguía hablando con Gabriel. No había manera de que Zach no
notara el hecho de que estaban tomados de la mano, pero Zach ni siquiera
parpadeó.
Jared casi se echó a reír cuando se dio cuenta por qué: Zach no se
sorprendió porque siempre actuaron de ese modo. Cuando Zach los había
Sólo un poco Enfermizo
visto juntos, Gabriel por lo general había estado medio tirado encima de él
o acurrucado a su lado. Nada, excepto besar públicamente a Gabe, haría
levantar las cejas de la gente: para el mundo exterior, nada había cambiado
en la forma en que se comportaban. De hecho, muy poco había cambiado
sobre la forma en que se comportaban cuando estaban solos también.
Tenían sexo –montones y montones de sexo– pero aparte de eso, su
relación era exactamente la misma que siempre habían tenido.
Jared sonrió para sus adentros. Tal vez su relación era exactamente la
misma, porque efectivamente ellos siempre habían estado en una relación,
con el sexo como lo único que les faltaba.
La puerta se abrió de nuevo y la cabeza de Tristan apareció en la
puerta. “¿En serio?” dijo, ceñudo a Zach. “¿Estás haciéndome esperar para
tener una charlita trivial? Me voy.”
“Ya terminé,” dijo Zach. “Podemos irnos ahora.” Página | 204
Los ojos de Tristan se posaron en las invitaciones de boda sobre el
escritorio. “Podrías haberlas mandado por correo,” dijo antes de irse a
zancadas.
“Baja el ritmo, Mocoso,” Zach lo llamó desde atrás. “No te cargaré
de nuevo si empeoras tu lesión –de nuevo.”
Tristan lo ignoró.
Zach suspiró. “Nos vemos alrededor, chicos,” dijo antes de ponerse
en marcha tras su paciente. La puerta se cerró detrás de él.
Tan pronto como estuvieron solos, Gabriel se sentó a horcajadas
sobre su regazo, enroscó las manos alrededor del cuello de Jared y le dio un
Sólo un poco Enfermizo
largo beso necesitado. Jared le devolvió el beso ávidamente. Dios, él todavía
no podía creer que esto finalmente fuera real. Gabriel. Su Gabe.
“Te extrañé,” Gabe susurró entre los besos. “Te extrañé mucho.”
“Fueron solo unas horas,” Jared dijo con una sonrisa, deslizando sus
manos debajo de la camisa de Gabriel y acariciando su espalda antes de
escabullirlas por debajo de los pantalones cortos de Gabriel. Y apretarle el
culo a Gabe.
“Demasiado tiempo,” Gabriel dijo, mordiendo los labios de Jared.
“Te deseo. Quiero tenerte dentro mío.”
Jared gruñó y apartó sus labios. “No aquí, bebé.”
Gabriel suspiró y reposó la cabeza en su hombro. “Bien. ¿Cuando
lleguemos a casa, entonces?”
Casa. La palabra sonaba visceralmente-desgarradoramente buena. Página | 205

Cerrando los ojos, Jared apretó a Gabriel fuertemente contra sí


mismo, su corazón cálido con alegría y amor. Quizás el amor entre ellos lo
consumía todo y era demasiado profundo como para ser saludable, pero a
ellos no les importaba. Cada amor era diferente. Él no cambiaría esto por
nada del mundo.
“Sí, Gabi,” murmuró Jared, enterrando su rostro en el cabello de
Gabriel y respirándolo. “Cuando lleguemos a casa.”

Fin
Sólo un poco Enfermizo

Notas Finales
Sólo un poco Enfermizo es el tercer libro de la saga “Chicos
Heterosexuales” de Alessandra Hazard, el cuarto si contamos la historia
corta Chico Heterosexual que es precuela del libro #1.

Actualmente la serie incluye las historias:


#0.5 - Chico Heterosexual (Sage y Xavier)
#1 - Sólo un poco Retorcido (Shawn y Derek) Página | 206
#2 - Sólo un poco Obsesionado (Alexander y Christian)
#3 - Sólo un poco Enfermizo (Gabriel y Jared)
#4 - Sólo un poco Equivocado (Zach y Tristan)
#5 - Sólo un poco Confuso (Ryan y James)

Web de la Autora: http://www.alessandrahazard.com/books/


Sólo un poco Enfermizo

“Sólo un poco Equivocado"

Página | 207
Sólo un poco Enfermizo

Página | 208