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Ciclo 2017-II

Trabajo Académico

Escuela Profesional de Derecho

CURSO :

DOCENTE :

ESTUDIANTE :

CICLO : VIII

SECCIÒN : 01

CÒDIGO DE MATRÌCULA :

UDED DE MATRÌCULA :
Preguntas: CADA PREGUNTAS VALE 4 PUNTOS.

1. Elabore un mapa conceptual acerca de los principios tributarios.

PRINCIPIOS TRIBUTARIOS

PRINCIPIO DE PRINCIPIO DE RESERVA PRINCIPIO DE


LEGALIDAD DE LEY IGUALDAD

Se entiende como la La obligación que tiene el No se puede otorgar


subordinación de ley de todos Estado de crear tributos sólo privilegios personales en
los poderes públicos a leyes por ley o norma con rango de materia tributaria. La
generales y abstractas que Ley. administración tributaria no
disciplinan su forma de puede tratar a unos de una
ejercicio y cuya observancia se manera y a otros de otra
halla sometida a un control de manera. Todos deben ser
legitimidad los jueces tratados por igual ante la
independientes. administración

Este principio informa y


limita el ejercicio de la
Potestad Tributaria del
PRINCIPIO DE NO Estado y, como tal,
CONFISCATORIEDAD constituye un mecanismo de
defensa de ciertos derechos
constitucionales, empezando,
desde luego, por el derecho
de la propiedad, ya que evita
que la ley tributaria pueda
afectar irrazonable y es
proporcionadamente la esfera
patrimonial de las personas.
2. Elabore un cuadro comparativo entre el Derecho Tributario Material y el

Derecho Tributario Formal.

Derecho Tributario Material Derecho Tributario Formal

Corresponde el conjunto de
normas jurídicas que disciplinan la
Corresponde el conjunto de actividad instrumental que tiene
normas jurídicas que disciplinan la por objeto asegurar el
relación tributaria. cumplimiento de las relaciones
tributarias sustantivas y las que
surgen entre la Administración
Pública y particulares con ocasión
del desenvolvimiento de esta
actividad.

Forma parte del derecho tributario Forma parte del derecho tributario

general. general.

3. Elabora un diagrama sobre el procedimiento contencioso administrativo

tributario.

ACTO
RECLAMABLE

RECLAMACIÒN

RESOLUSIÒN
ADMINISTRATIVA

APELACIÒN
Contencioso en sede
administrativa
RESOLUCIÒN
TRIBUNAL FISCAL
4. Elabore un análisis de dos convenios internacionales tributarios de doble
imposición suscritos por el Perú

Los convenios internacionales contienen las reglas que serán usadas para
evitar la doble imposición, así como los mecanismos para que se dé la
colaboración entre las administraciones tributarias con el objetivo de detectar
casos de evasión entre los contribuyentes.

En virtud de los convenios suscritos, los Estados firmantes renuncian a gravar


determinadas ganancias y acuerdan que sólo uno ellos sea el que cobre el
impuesto. Otra opción es la realización de una imposición compartida, es decir,
que los Estados firmantes recauden parte del impuesto total a pagar por el
contribuyente.

Estos convenios buscan que no se exija a los inversionistas a la doble


tributación de impuesto sino más bien que tributen en el país donde están
nacionalizados de esta manera evitan la doble tributación, en caso de noble
nacionalidad las autoridades competentes de los estados contratantes
resolverán el caso, a continuación se muestra dos convenios de Perú con
Brasil y Perú con Chile.

El Convenio para Evitar la Doble Tributación Internacional suscrito entre


los Gobiernos del Perú y de Brasil
Los criterios fijados por la Organización para la Cooperación y Desarrollo
Económico (OCDE) a través de sus sucesivos Modelos de Convenio.
DISTRIBUCIÓN TERRITORIAL DE BASES IMPONIBLES

El Convenio establece criterios de imputación y tributación de las distintas


categorías de renta que son aplicados por Perú y Brasil. A continuación, se
delimitan los aspectos recogidos en el Convenio relativos a la distribución
territorial de bases imponibles para las distintas clases de rentas.

a) Rentas Inmobiliarias:

El régimen de imposición del Convenio sobre este tipo de rentas es el de


tributación compartida, correspondiente al Estado de residencia del
beneficiario (quien percibe el pago por el alquiler, cesión en uso, compra
venta, entre otros, de un inmueble situado en el otro Estado) aplicar las
disposiciones para evitar la doble imposición; es decir, que si una persona
natural brasileña tiene en propiedad un inmueble situado en el Perú y decide
alquilarlo a una empresa peruana, la brasileña tendrá que tributar en el Perú
por renta de fuente peruana y en Brasil por renta de fuente mundial, pudiendo
aplicar en este último los métodos de eliminación de la doble tributación
internacional (exención y/e imputación).

El Convenio se remite a la definición de bienes inmueble contenida en la


respectiva legislación del Perú y de Brasil y ofrecen, en general, una
enumeración detallada de los bienes y derechos que en todo caso deben
considerarse bienes inmuebles (los accesorios de inmuebles, el ganado y el
equipo utilizado en las explotaciones agrícolas y forestales, los derechos a los
que se apliquen las disposiciones del derecho privado relativas a la propiedad
inmobiliaria, el usufructo de bienes inmuebles y los derechos a percibir
regalías fijas o variables por las explotación o concesión de la explotación de
yacimientos minerales, fuentes y otras riquezas del suelo. Los buques,
embarcaciones, aeronaves y vehículos de transporte terrestre no se
consideran inmuebles.

Respecto a las modalidades de obtención de rentas inmobiliarias, el Convenio


menciona la utilización directa, el arrendamiento o cualquier otra forma de
explotación de los bienes inmuebles.

Asimismo, el Convenio incorpora la norma que establece la aplicación de las


disposiciones del artículo 6 (rentas inmobiliarias) a las rentas derivadas de los
bienes inmuebles de las empresas y de los inmuebles utilizados para el
ejercicio de servicios profesionales.

b) Beneficios Empresariales:

El Convenio sigue la regla de imputación consistente en atribuir el derecho


exclusivo de gravamen de los beneficios empresariales al Estado de
residencia (quien percibe el beneficio), salvo en el supuesto de que la
empresa realice su actividad en el otro Estado contratante por medio de un
establecimiento permanente, en cuyo caso opta por un sistema de tributación
compartida entre el Estado de residencia y el Estado fuente.

En concreto, se establece que si una empresa brasileña realiza su actividad


en el otro Estado contratante, es decir Perú, por medio de un establecimiento
permanente situado en él, los beneficios de la empresa podrán someterse a
imposición en el Perú, si es que la legislación peruana lo grava, pero sólo en
la medida en que puedan atribuirse al establecimiento permanente (principio
de vinculación efectiva).

A modo de ejemplo clarificador, si una empresa brasileña presta servicios de


supervisión de obras para la instalación de un conducto de gas a favor de otra
peruana, cuyo plazo de duración del servicio es de 4 meses de permanencia
continua de los técnicos brasileños en el Perú, lo que perciba la empresa
brasileña en retribución por dicho servicio estará sujeto a tributación,
únicamente, en su país y de ninguna manera en el Perú, por aplicación del
Convenio. No obstante, si el servicio fuera prestado por el lapso de nueve (9)
meses que involucre la permanencia continua de los mencionados técnicos, la
retribución percibida por la empresa brasileña estará gravada tanto en el Perú
como en Brasil en su totalidad.

El Convenio también recoge la cláusula según la cual los beneficios


imputables al establecimiento permanente son lo que éste habría obtenido si
en lugar de tratar con su sede central lo hubiese hecho con una empresa
distinta y separada, en condiciones y precios normales de mercado (precios
de transferencia a empresas vinculadas).

Con la finalidad de efectuar la determinación del beneficio del establecimiento


permanente se permite la deducción de los gastos en que se haya incurrido
para la realización de los fines del establecimiento (tributa sobre su renta
neta), comprendidos los gastos de dirección y generales de administración
para los mismos fines.

También incluye el Convenio, la cláusula que establece que no atribuirá


beneficio alguno a un establecimiento permanente por el simple hecho de
que éste compre bienes o mercancía para la empresa central. Por tanto, si el
establecimiento permanente, además de realizar otras actividades
comerciales o industriales, efectúa compras para su sede central, sus
utilidades gravables no deben incrementarse con el importe de los beneficios
que puedan resultar de tales compras.

Por su parte, la cláusula según la cual cuando los beneficios del


establecimiento permanente comprendan rentas reguladas separadamente
en otros artículos del Convenio (dividendos, intereses, regalías y ganancial
de capital) las disposiciones de estos tipos de rentas (artículos 10°, 11°, 12°
y 13° del Convenio) serán las aplicables y prevalecerá sobre lo regulado por
el artículo 7°, referente a los beneficios empresariales; así lo recoge
explícitamente el Convenio.

c) Dividendos

El Convenio sigue, en general, el sistema de tributación compartida entre el


Estado de residencia del accionista y el Estado de la fuente donde se
encuentra establecida la empresa que distribuye dividendos.

Sin embargo, estos dividendos pueden someterse a imposición en el Estado


en que resida la empresa pagadora de los dividendos a una tasa reducida y
de acuerdo con la legislación de este Estado, si el sujeto que percibe los
dividendos es el beneficiario efectivo, es decir, alguien que actúa por cuenta
propia o no un mero intermediario de sujetos establecidos en otros Estados
ajenos al Convenio. El impuesto exigido en el Estado donde resida la
empresa pagadora de los dividendos será del:

- Diez por ciento (10%) del importe bruto de los dividendos si el beneficiario
efectivo es una empresa que controla directa o indirectamente al menos el
veinte por ciento (20%) de las acciones con derecho a voto de la empresa que
paga tales dividendos.
- Quince por ciento (15%) del importe bruto de los dividendos en los demás
casos.
En cualquier caso, se matiza que lo expuesto no afecta a la tributación de la
sociedad por los beneficios empresariales con cargo a los que se paguen los
dividendos.

Asimismo, el esquema de tributación se declara no aplicable si el beneficiario


efectivo de los dividendos (persona natural o jurídica) residente de un Estado
contratante (por ejemplo Brasil) realiza en el otro Estado contratante (Perú),
del que es residente la empresa que paga los dividendos, una actividad
empresarial a través de un establecimiento permanente en Perú o presta
servicios personales independientes por medio de una base fija situada en
Perú, con el que la participación accionaria que genere los dividendos esté
vinculada efectivamente a dicho establecimiento o base fija, declarándose
aplicable en este supuesto las reglas previstas en el Convenio para los
beneficios empresariales, antes comentado, o servicios personales
independientes, según corresponda.
En cuanto a la definición de “dividendos”, el Convenio establece que el
término dividendos comprende los rendimientos de las acciones, de las
acciones de disfrute, de las partes de minas, de las partes de fundador u otros
derechos, excepto los de crédito, que permitan participar en los beneficios, así
como las rentas de otras participaciones sociales que se declaren sujetas al
mismo régimen tributario que las rentas de las acciones por la normativa del
Estado en que resida la empresa que los distribuya.

Un supuesto especial que se contempla en el Convenio es cuando una


empresa residente en Brasil obtiene rentas procedentes del Perú; en tal
supuesto, el Perú no podrá exigir el impuesto sobre los dividendos que la
empresa brasileña pague a sus accionistas, salvo que tales dividendos se
paguen a un residente en el Perú o que la participación accionaria que genera
los dividendos esté vinculada efectivamente a un establecimiento permanente
o a una base fija situada en el Perú.

De igual modo, se establece que cuando una empresa brasileña cuenta con
establecimiento permanente en el Perú, dicho establecimiento puede estar
sujeto en el Perú a algún impuesto distinto al Impuesto a la Renta, de
conformidad con la legislación peruana; no obstante, ese impuesto no podrá
ser mayor del diez por ciento (10%) sobre el importe bruto.

d) Intereses

El Convenio continúa aplicando el sistema de tributación compartida entre el


Estado de residencia del beneficiario efectivo de los intereses (donde reside el
prestamista quien actúa por cuenta propia o no como un mero intermediario
de personas establecidas en otros Estados ajenos al Convenio) y el Estado
de la fuente donde se encuentra establecida la persona que paga los
intereses (donde reside el prestatario), sujeto a imposición en este último
hasta un máximo del quince por ciento (15%) sobre el importe bruto de los
intereses.

La definición de “intereses” que se recoge en este artículo, comprende a las


ganancias obtenidas de créditos de cualquier naturaleza, con o sin garantía
hipotecaria, y en particular, las ganancias de valores públicos y las rentas de
bonos y obligaciones (acciones y bonos, entre otros, cotizados en bolsa); así
como cualquier otra renta considerada intereses con arreglo a lo dispuesto en
la legislación interna del Estado donde reside el beneficiario del préstamo o
prestatario.

El Convenio incorpora expresamente la cláusula que los intereses no estarán


sujetos al sistema de tributación compartida, descrito en el primer párrafo, si
es que el beneficiario efectivo de los intereses (persona natural o jurídica)
residente de uno de los Estados contratantes (por ejemplo Brasil) realiza en el
otro Estado contratante (Perú), del que es residente la persona que paga los
intereses, una actividad empresarial a través de un establecimiento
permanente situado en el Perú o presta servicios personales independientes
por medio de una base fija de negocios situada en Perú, y que el préstamo
que genera los intereses esté vinculado efectivamente a dicho
establecimiento permanente o base fija, esto es, que sea utilizado para
financiar, apalancar u otorgar liquidez a las actividades empresariales
desarrolladas por dicho establecimiento o base fija, debiendo ser aplicable en
este supuesto las reglas previstas en el Convenio para los beneficios
empresariales, antes comentado en el punto b), o servicios personales
independientes, según corresponda.

Asimismo, el Convenio recoge la regla que, primero, establece el principio de


que el Estado de la fuente de los intereses es el Estado de residencia del
deudor de los mismos, y, segundo, incorpora una derogación a dicho principio
cuando se trata de préstamos productores de intereses ligados con un
establecimiento permanente o una base fija que el deudor posea en el otro
Estado, y que en este caso si el préstamo es contraído para las necesidades
del establecimiento permanente o la base fija y éstos asumen la carga de los
intereses, se considera que la fuente de los intereses se encuentra en el
Estado donde esté situado el establecimiento permanente o la base fija.

Para el supuesto de operaciones vinculadas, el Convenio establece que


cuando el importe de los intereses pagados exceda, debido a la existencia de
relaciones especiales entre el deudor y el acreedor, del que se hubiese
convenido en ausencia de tales relaciones, las disposiciones del Convenio
sobre intereses sólo se aplicarán a la parte del interés que se habría
convenido el deudor y el beneficiario efectivo hubiesen contratado con total
independencia. El exceso podrá someterse a imposición de acuerdo con la
legislación de los dos Estados contratantes y teniendo en cuenta las restantes
disposiciones del Convenio.
e) Regalías

El Convenio contempla la posibilidad de que las regalías sean gravadas en


forma compartida entre los Estados fuente (por ejemplo, Perú) y de residencia
del beneficiario (Brasil); no obstante, el impuesto exigido en el Estado de la
fuente (Perú, donde reside el pagador de las regalías) no deberá exceder del
quince por ciento (15%) del importe bruto de las regalías, si es que el
beneficiario efectivo es residente en el otro Estado - Estado de residencia
(para nuestro ejemplo, Brasil).

El Convenio incluye en la definición de regalías las cantidades de cualquier


clase pagadas por el uso o el derecho al uso de derechos de autor sobre
obras literarias, artísticas o científicas, incluidas las películas cinematográficas
o películas, cintas y otros medios de reproducción de imagen y sonido, de
patentes, marcas de fábrica o de comercio, diseños o modelos, planos,
fórmulas o procedimientos secretos u otra propiedad intangible, o por el uso o
derecho al uso de equipos industriales, comerciales o científicos, o por
informaciones relativas a experiencias industriales, comerciales o científicas.

De igual manera que para el caso de los intereses, el Convenio recoge la


regla que cuando se trate de regalías pagadas por un establecimiento
permanente o una base fija de negocios situada en un Estado contratante
(Perú o Brasil) cuya sede central sea residente o no en alguno de estos
Estados, se considerará que la fuente de las regalías se encuentra en el
Estado donde esté situado el establecimiento permanente o la base fija.

Finalmente, el Convenio incorpora una cláusula relativa a la existencia de


operaciones vinculadas. Dicha cláusula tiene por finalidad limitar el ámbito de
aplicación de las disposiciones relativas a la imposición de las regalías en el
caso de que el importe de éstos exceda, en virtud de relaciones especiales
que el deudor y el beneficiario efectivo mantengan entre sí o con terceros, del
que se habría estipulado si el deudor y el beneficiario hubiesen contratado
con total independencia. En este supuesto, las disposiciones del Convenio
correspondientes a las regalías se aplicarán al importe establecido entre
partes independientes, por lo que el exceso podrá someterse a imposición de
acuerdo con la legislación de los Estados contratantes y teniendo en cuenta
las demás disposiciones del Convenio. De todas maneras, para que se
aplique este tratamiento es necesario que los pagos que sean reconocidos
como excesivos procedan de relaciones especiales que existan entre el
deudor y el beneficiario efectivo o que ambos mantengan con terceras
personas.

f) Ganancias de Capital

El Convenio sigue la regla consistente en aplicar un sistema de tributación


compartida a las ganancias derivadas de la enajenación de bienes inmuebles
entre el Estado de residencia del transmitente y el Estado donde se sitúan los
bienes inmuebles.

Asimismo, el Convenio aplica la regla que establece que las ganancias


derivadas de la transferencia de bienes muebles que formen parte del activo
de un establecimiento permanente o de una base fija de negocios,
comprendidas las ganancias derivadas de la enajenación del propio
establecimiento permanente (sólo o con el conjunto de la empresa) o de la
base fija, podrán someterse a imposición en el Estado donde se encuentre
situado el establecimiento permanente o base fija.

El Convenio para Evitar la Doble Tributación Internacional suscrito entre


los Gobiernos del Perú y de Chile

Los convenios para evitar la doble imposición (en adelante, CDI) se limitan a
resolver los problemas que plantea la distribución de la potestad tributaria
entre los dos Estados contratantes, no se inmiscuye en la legislación interna
de cada Estado. Los dos criterios básicos de reparto utilizados en los CDI son
la residencia del contribuyente y el origen de la renta, sin embargo, el reparto
de la potestad tributaria entre los dos Estados no supone necesariamente que
se atribuya a uno de ellos el derecho exclusivo a gravar una determinada
renta. Algunas veces se atribuye a uno solo de los Estados el derecho
exclusivo a gravar una renta, empleando la expresión: “Solo pueden”, otras
veces la potestad tributaria se comparte, utilizando la expresión “Puede
gravarse en”. Así por ejemplo, en el CDI celebrado entre Perú y Chile, el
criterio para la imputación de la potestad para gravar las rentas por beneficios
empresariales en uno de los países contratantes, es el de residencia de la
persona que obtiene la renta cuando señala: “los beneficios de una empresa
de un Estado contratante solamente pueden someterse a imposición ese
Estado, a no ser que la empresa realice su actividad en el otro Estado
contratante, por medio de un establecimiento permanente situada en él”.
Ahora bien, como se sabe, el Convenio entre la República del Perú y la
República de Chile para evitar la Doble Tributación y para prevenir la evasión
fiscal es aplicable a partir del 01-01-04. Pasaremos a tratar los aspectos más
relevantes sobre el citado convenio, refiriéndonos, entre otros, al tratamiento
de los beneficios empresariales, las rentas pasivas, y las actividades por
servicios independientes y dependientes.

2. Impuestos comprendidos El CDI celebrado entre Perú y Chile se aplica en


los impuestos sobre la renta y sobre el patrimonio, y a los impuestos de
naturaleza idéntica o sustancialmente análoga e impuestos al patrimonio que
se establezcan posteriormente a la entrada en vigencia del convenio.

3. Ámbito de aplicación

El artículo 1 del CDI con Chile define el ámbito de aplicación subjetivo, en tal
sentido, prevé que dicho convenio se aplica a todas las personas residentes
de uno o de ambos Estados contratantes.

3.1. El criterio de la residencia

El artículo 4 del CDI Perú-Chile establece que la expresión “residente de un


Estado contratante” significa toda persona que, en virtud de la legislación de
ese Estado, esté sujeta a imposición en el mismo en razón de su domicilio,
residencia, sede de dirección o cualquier otro criterio de naturaleza análoga,
incluyendo también a ese Estado y a sus subdivisiones políticas o entidades
locales. Esta expresión no incluye, sin embargo, a las personas que estén
sujetas a imposición en ese Estado exclusivamente por la renta que obtengan
de fuentes situadas en el citado Estado o por el patrimonio situado en el
mismo. Asimismo, dicho artículo regula los criterios para resolver los
conflictos de residencia que se derivan de la consideración de una misma
persona como residente en ambos Estados, por aplicación de sus
legislaciones internas, distinguiendo entre personas físicas y jurídicas.

Ahora bien, a efectos de comprender el término “residente”, primero debemos


remitirnos al artículo 6 del TUO de la Ley del Impuesto a la Renta, que
establece como criterios de imputación de las rentas el criterio de domicilio y
fuente. Así, el citado artículo establece que “Están sujetas al impuesto la
totalidad de las rentas gravadas que obtengan los contribuyentes que,
conforme a las disposiciones de esta Ley, se consideran domiciliados en el
país, sin tener en cuenta la nacionalidad de las personas naturales, el lugar
de constitución de las jurídicas, ni la ubicación de la fuente productora”.
Asimismo, indica el referido artículo: “En caso de contribuyentes no
domiciliados en el país, de sus sucursales, agencias o establecimientos
permanentes, el impuesto recae solo sobre las rentas gravadas de fuente
peruana”. Entonces vemos que nuestra legislación nacional, establece que los
contribuyentes domiciliados tributan en el Perú por sus rentas de fuente
mundial, es decir, las que obtienen por sus actividades en el Perú (renta de
fuente peruana) y/o las que obtienen por sus actividades u operaciones en el
extranjero (renta de fuente peruana). Contrariamente, los contribuyentes no
domiciliados tributan únicamente por sus rentas de fuente peruana.
Bibliografía

Enciclopedia jurídica, EGACAL

http://www.ipdt.org/editor/docs/Byrne_18-oct-05.pdf

https://es.scribd.com/doc/36267074/Balotario-de-Derecho-Tributario-del-CNM-Peru