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La escritura: el aprendizaje del grafismo

[5.1] Introducción

[5.2] La posición sentada y la postura del tronco

[5.3] El gesto de escribir y los músculos requeridos

[5.4] La coordinación viso-motriz

[5.5] Organización del aprendizaje de la escritura

[5.6] Etapas de adquisición: secuencia evolutiva

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TEMA
Niveles táctiles y neuromotores, escritura y aprendizaje

Ideas clave

5.1. Introducción

Rigal (2006) describe la escritura como una actividad perceptivo-motriz en el que


la coordinación visomanual (la guía visual de la mano) y la intervención controlada
de los músculos y articulaciones que se encargan de la motricidad fina de la mano,
juegan un papel fundamental. La grafía necesita trazar (hacer rasgos de las letras) y el
desplazamiento de la mano para unir así las letras y formar las palabras.

Dimensión perceptiva:

 Se encuentra en la adquisición de información de la forma de


las letras o las palabras y la representación mental de forma que
se va a reproducir o del gesto que va a llevar a cabo.

Componente motor:

 Consiste en la ejecución de la forma percibida o representada.

Figura 1 La escritura (actividad perceptivo motriz)

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En este gesto tiene lugar una traducción motriz de la percepción visual en la que
intervienen, en diferentes grados, la mayoría de nuestros órganos sensoriales así como la
mayor parte de las áreas corticales. Este movimiento gráfico requiere la participación
de diferentes grupos musculares que, con el entrenamiento, cada vez serán mejor
controlados. Así, solamente escribiendo y entrenando es como se puede mejorar el
propio grafismo.

Saber escribir supone saber reproducir signos (o formas patrón) organizando los
movimientos de manera que quede una huella gráfica y se adquieran engramas o
modelos aprendidos. Todo acto gráfico posee un aspecto cinético, la fuerza, que se
produce por las contracciones musculares y que tiene que ser la adecuada; y además, una
dimensión cinemática, que constituye el desplazamiento del lápiz, en la que destaca
la velocidad, la amplitud y la velocidad del movimiento.

Dimensión Aspecto Acto


cinemática cinético gráfico

Todo acto motor, incluida la escritura, se apoya en una triple planificación del
desarrollo del gesto:
Una dimensión temporal para anticipar la aceleración, la frenada, el cambio
de dirección, levantar el lápiz y el cese del movimiento.
Una dimensión espacial para regular la dirección, el sentido, el tamaño y la
amplitud de la escritura.
Una dimensión energética para controlar la presión y el grosor del trazo.

El niño pasa progresivamente del aspecto caligráfico de la escritura (actividad motriz)


a la expresión escrita (comunicación). Esto sólo es posible con la madurez
neuromuscular y las numerosas repeticiones motrices imprescindibles para la
adquisición de automatismos gestuales (en sus formas, trayectorias y velocidad). De
esta manera, podemos observar cómo la escritura tiene un componente motor
constituido por la caligrafía y un aspecto relacionado con la comunicación, el contenido
del mensaje.

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5.2. La posición sentada y la postura del tronco

La posición sentada en la cual nos disponemos para la escritura debe estar bien
equilibrada, de frente a la mesa, con la espalda recta para que los ojos no estén
excesivamente cerca del papel y los antebrazos descansando sobre la mesa. Durante la
escritura, el cuerpo debe estar derecho o ligeramente inclinado hacia delante y
los pies con las plantas apoyadas en el suelo. Es importante la altura de la silla para
poder tener los pies en contacto con el suelo, lo que va a determinar un verdadero tono
muscular mínimo de reposo. La mesa también estará dispuesta a la altura adecuada y el
apoyo sobre esta del antebrazo que no está escribiendo, así como de la pelvis sobre la
silla, van a proporcionar estabilidad al cuerpo.

ESTABILIDAD CORPORAL

Apoyo sobre la mesa del


antebrazo que escribe

Apoyo de la pelvis sobre


la silla

Los músculos dorsales que recorren toda la columna vertebral, aseguran el


mantenimiento de la posición recta del tronco apropiada, así como la afijación del
hombro, necesaria para la necesaria autonomía del brazo en la realización de los
movimientos gráficos. Los músculos del cuello sostienen la posición de la cabeza. Los
hombros deben estar a la misma altura, aunque es muy frecuente que el del brazo de
apoyo se encuentre ligeramente más elevado con inclinación de la cabeza a ese mismo
lado.

Que el niño se siente por la pierna debajo del glúteo.


EVITAR
Que el niño se siente con las piernas cruzadas

La columna se curvará a uno u otro lado

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Para evitar las malas posturas y las posibles desviaciones de la columna


producidas por una disminución tónica de los músculos paravertebrales si persisten
sistemáticamente (escoliosis, lordosis, sifosis), la posición adecuada es la siguiente:
El antebrazo de la mano que escribe, descansa sobre la mesa por su parte media
inferior, así como todo el antebrazo opuesto.
La cabeza está entre 25, 30 cm aproximadamente de la línea de escritura.
El cuerpo debe apoyarse en la mesa a través del brazo opuesto al que escribe (y que
sostiene el papel), y no por el tronco (colgado o pegado a la mesa), lo cual es muy
común al principio y provoca la cercanía de los ojos al papel.

La evolución del control motor y del tono muscular facilitan el enderezamiento dorsal y la
independencia del brazo con respecto al tronco, mejorando la velocidad en la escritura y
elimina las contracciones parásitas de los músculos antagonistas. Las posturas de cada
una de las partes de la extremidad superior se adquieren y fijan poco a poco (grados de
abertura de las articulaciones, de pronación del puño, de flexión-extensión, de
abducción-aducción del puño, de contracción o estiramientos de los dedos.

6 años 5-12 años 8 años

La mitad de los niños se El niño va levantando El niño va alejando el


inclinan demasiado hacia progresivamente la cabeza tronco del borde de la
delante, con la cabeza entre 6 y 20 cm, en mesa a la ve z que
pegada al papel y el tronco función de la edad, por la disminuye la superficie de
tapando la hoja. También influencia de varios apoyo del antebrazo que
contraen en exceso los factores (aumento global escribe, y el codo termina
músculos. La otra mitad del tono dorsal y postural, por sobresalir de la mesa.
adopta la posición mejora de la visión, mejora
contraria. de la guía visual de la
mano

Ejemplos que ayudan a concienciar de la postura correcta para la escritura:

Sentados en el suelo o en la silla, curvar la espalda para, posteriormente, ponerla


derecha y pegarla al respaldo (en el caso de la silla).

Figura 2 Postura correcta

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Recordar con frecuencia a los niños que adopten la postura correcta.

Figura 3. Postura niños

Al mismo tiempo que evoluciona la posición del cuerpo, aparecen variaciones en la


orientación del papel sobre el que se escribe. Los diestros colocarán la hoja (o el
cuaderno) a la derecha del plano sagital medio y la orientarán hacia arriba a la izquierda
alrededor de 30º, deslizándose la mano sobre el papel (en conjunto la hoja está paralela
al antebrazo con el que escribe). De esta manera se produce un progreso de la mano por
la línea, gracias a la abertura de la articulación del codo que está fijo sobre la mesa. Si el
borde inferior de la hoja se encuentra perpendicular al antebrazo, el puño se desplaza a
consecuencia de la abertura lateral del hombro (abducción), lo cual favorece una mejor
visión del conjunto del texto escrito. La inclinación desproporcionada de la letra suele ser
consecuencia de una excesiva desviación del papel; y la falta de inclinación, de situarlo
perpendicular al cuerpo.

5.3. El gesto de escribir y los músculos requeridos

Para escribir, según Rigal (2006), es imprescindible asegurar la estabilidad del tronco y
la del miembro superior así como el desplazamiento de una o varias de sus partes.
Teniendo en cuenta que la cabeza debe estar a unos 30 cm del papel, el tronco tendrá que
situarse en una posición cercana a la vertical, lo que facilitan las contracciones
apropiadas de los músculos de la pelvis y de la musculatura que controlan la columna
vertebral.

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El gesto de escribir, la ejecución de los movimientos de la escritura manual, va a


depender de la armonía de la contracción de los músculos de la mano, determinada por
una programación y preprogramación previas. Así mismo es necesaria la
inmovilización de los músculos del hombro para el establecimiento del tono
postural, de tal manera que se corrija el desequilibrio producido por el movimiento. Los
músculos encargados de esta estabilización son el haz superior del trapecio, el pectoral y
el redondo mayor.

Figura 4. Los músculos del hombro y del brazo


Fuente:

Después se produce la prensión del lápiz, gesto que posee dos componentes
independientes pero coordinados: primero la aproximación y, más tarde, sujeción y
manipulación, siendo esta maniobra previa a la sujeción del lápiz, lo cual es fácilmente
verificable mediante una experimentación en la que se van cambiando objetos de
diferentes tamaños. El registro electromiográfico de los músculos de la escritura pone de
manifiesto su activación.

Se manifiesta :

Una descarga (potencial) que se corresponde con la


activación de los músculos agonistas que sujetan el lápiz.

Una contención por activación de los músculos antagonistas


que moderan el gesto.

Un ajuste mediante una nueva acción de los antagonistas.

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Los movimientos del puño, de la mano y de los dedos que aseguran los movimientos de
rotación y flexión extensión del puño van a depender de los músculos del antebrazo.

Figura 5. Los músculos del antebrazo derecho

El segundo radial (o extensor radial del carpo), activo en la extensión y en la abducción


del puño, mantiene a este en la posición favorable para escribir, mientras que el palmar
mayor (o flexor radial del carpo) se opone al anterior, de tal manera que actúa como
sinergista de los flexores de los dedos. El supinador largo fija y adapta la flexión del
antebrazo y la rotación interna del puño ajustando la posición de la mano en la mesa.
Finalmente, el primer interóseo, el extensor propio del índice, todo el extensor del
pulgar, el extensor común de los dedos, y los flexores comunes superficial y profundo de
los dedos, que garantizan el sostenimiento del lápiz así como sus movimientos.

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Figura 6 Los músculos del antebrazo y la mano


Fuente:

Los músculos de la mano encargados de la sujeción del lápiz son, por una parte, el
primer interóseo dorsal y los músculos lumbricales y, por otra, el flexor largo del pulgar.
Los músculos encargados de dirigir los movimientos de la muñeca constituyen los
músculos específicos de la escritura. Las oscilaciones graficas en vertical, se deben a
los músculos flexor común profundo, extensor común y extensor del índice. Las
oscilaciones longitudinales se deben al músculo palmar mayor, que determina una
inclinación radial y al cubital anterior, que determina una inclinación cubital. En el caso
de que el movimiento sea circular, se activan varios músculos de forma simultánea:
extensor común de los dedos, palmar mayor, flexor profundo y cubital anterior.

Figura 7 Los músculos de la mano derecha

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Es importante conocer que todos los nervios mayores del antebrazo intervienen en
el movimiento de escritura, a través de la inervación de los músculos a los que nos hemos
referido. El nervio mediano inerva los músculos lumbricales, primer interóseo dorsal,
flexor largo del pulgar, flexor común profundo y palmar mayor. El nervio radial, inerva
los músculos extensores comunes y extensor del índice. El nervio cubital inerva el
músculo cubital anterior. En patología, en caso de parálisis del nervio mediano, la
escritura se hace difícil y torpe. Una parálisis radial o cubital se compensa con mayor
facilidad.

Las articulaciones y los movimientos

El desarrollo requiere, en mayor o menor grado, la intervención de todas las


articulaciones del miembro superior.

El hombro regula, principalmente, los movimientos de abducción (alejamiento


lateral del brazo del eje del cuerpo) y de aducción (aproximación del brazo al eje del
cuerpo).

El codo se encarga de llevar a cabo la flexión-extensión del antebrazo controlando,


de esta manera, el desplazamiento de la mano en la línea. El tríceps dirige la
extensión, y el bíceps y el braquial anterior, la flexión. La inclinación de la
mano hacia el papel corre a cargo de la rotación del radio alrededor del cúbito.

El puño permite la flexión-extensión, la abducción-aducción (la abducción aparta


lateralmente la mano hacia el exterior del cuerpo y la aducción la acerca) y la pronación-
supinación (la pronación es un movimiento de rotación que permite “coger” un objeto,
mientras que la supinación permite “sostenerlo” en la palma abierta). Por lo tanto, en
función de n grado de pronación-supinación relativamente estable, favorece los
movimientos de ida y vuelta de la escritura.

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Si nos referimos a los dedos, tenemos que destacar la importancia de la oposición del
pulgar (movimiento complejo de antepulsión, de aducción y de rotación longitudinal)
que permite la pinza digital pulgar-índice-corazón para coger el lápiz. Éste es sostenido
por los tres primeros dedos, pulgar, corazón e índice, ya que el lápiz se sostiene mediante
la yema del pulgar y del índice y se apoya en la parte lateral de la segunda y tercera
falange del dedo corazón, así como en el fondo de la primera comisura.

Figura 8 El agarre del lápiz

La flexión de los dedos depende, en gran medida, del flexor largo común y la
extensión, del extensor común de los dedos. Por último, para subir el lápiz a la parte
de arriba del papel, flexionamos la primera falange del índice (falange proximal) y
extendemos las otras dos (media y distal). Para pasar el lápiz hacia el pie de la
página, el extensor común extiende la primera falange mientras que los flexores común
superficial y profundo flexionan la segunda y tercera. En los movimientos de vaivén
del lápiz, los encargados de su coordinación son el flexor largo del pulgar y la parte del
Flexor superficial de los dedos.

Según Kapandji (1980), la acción combinada del conjunto de los diferentes músculos que
rigen las articulaciones, producen los movimientos necesarios para el acto de escribir.

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La pendiente de la escritura y la altura de las letras vienen


definidas por el desplazamiento vertical u oblicuo del lápiz:

Es producido por la flexión-extensión del pulgar, del índice y


el corazón, es decir, de los dedos que mantienen firme el
lápiz y generan el movimiento de vaivén al que se superpone
la traslación lateral que asegura la formación de la letra.

La amplitud de la letra dependerá del desplazamiento lateral


o longitudinal del lápiz:

Se derivan pequeños movimientos de flexión-extensión del


puño permitiendo la vuelta atrás o la progresión hacia
delante de la línea de escritura.

Cuando la mano se coloca en posición de pronación pronunciada, este movimiento


queda asegurado por una abducción radial y una aducción cubital. Dicha
progresión hacia delante se limita, habitualmente, a una palabra o a un conjunto de
letras. El desplazamiento lateral progresivo del lápiz hacia la derecha, de u lado a
otro de la página, se produce, en los diestros, por la abertura de la articulación del codo
cuando existe una inclinación de la página hacia la izquierda o por la abducción del brazo
a la altura del hombro cuando la página está recta delante de la persona que escribe. Pero
nunca el hombro mueve el lápiz para formar las letras. El cierre de la articulación del
codo o la aducción del brazo en los diestros provoca el movimiento lateral del lápiz
para volver a la izquierda, muy rápido. En los zurdos esto ocurre por la abertura de la
articulación del codo y la abducción del brazo que escriben colocando la mano en la línea
de escritura.

Los movimientos de la escritura

Rigal (2006) describe cómo el control del desplazamiento de la mano sobre la línea
se transfiere del hombro al codo, pero disminuye la amplitud de los movimientos: el
control distal sustituye rápidamente al control proximal. Al principio, la
movilización del brazo es de gran importancia, aunque disminuye en el niño a gran
velocidad, pasando al puño con movimientos muy pequeños del codo o del hombro.

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Sólo los movimientos del Participan en la formación


puño y los dedos. de las letras.

Abertura de la articulación
del codo + aducción radial Rige la yuxtaposición de las
del puño. letras.

A medida que mejoran la percepción de las letras y la representación mental del


acto motor que hay que realizar, se produce una anticipación motriz que hace que
desaparezcan las dudas o los tiempos de pausa entre las letras o las palabras. Para que los
tres dedos principales implicados en la escritura dispongan de la autonomía necesaria
para los movimientos de flexión-extensión requeridos para el trazo de las letras, la
mano se coloca en semipronación, apoyada en el dedo meñique y en el anular.

Aunque la fuerza requerida por la escritura es escasa, al principio del aprendizaje, el


niño se apoya con fuerza sobre el lápiz, movilizando la mayoría de la musculatura de
la mano y del antebrazo y, en ocasiones, de todo su cuerpo. Puede ocurrir que la
punta del lápiz rasgue el papel o que el trazo del lápiz quede reflejado en las páginas
posteriores. Este aprendizaje para controlar la intensidad del apoyo es un elemento de
difícil dominio en el movimiento gráfico, así, los niños de seis años muchas veces
aprietan fuertemente el lápiz, lo que provoca una gran rigidez en los dedos, el puño y
el antebrazo, impidiendo una movilización suave de los mismos. En estos casos, son muy
buenos los ejercicios de extensión-distensión que facilitan la toma de conciencia del
grado de contracción necesaria.

Figura 9 Ejercicios para la escritura

A los tres, cuatro años, es común que los niños no apoyen el antebrazo en la mesa,
sino que los mantengan por encima, guiándolo desde el hombro, especialmente cuando
se intenta trazar líneas. Esta posición aumenta la tensión del hombro y del tronco y

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ejerce un control menos fino del movimiento que se caracteriza por movimientos
amplios e intermitentes, poco apropiados para la formación de letras pequeñas
adaptadas al tamaño del papel.

Es aconsejable que la obtención del movimiento buscado se lleve a cabo a través de


una evolución progresiva:
Las restricciones de espacio serán mínimas al principio (una hoja grande blanca, por
ejemplo).
Ir introduciendo poco a poco una hoja más pequeña y pautada para que la mano esté
bien guiada y pueda trazar formas de letras homogéneas.

La utilización de referencias, como las líneas sencillas, dobles o triples, guía la


orientación del desplazamiento de la mano y supone un soporte espacial al trazo, sin
molestar al niño. Según Pasternicki (1987), para la mayoría de ellos, el uso del papel
pautado es muy beneficioso para la legibilidad, la velocidad y el estilo de la escritura.

La velocidad gráfica aumenta con:

Además, disminuye el tiempo de fijación y análisis del modelo así como el que se
necesita para preparar el acto motor y su consecución. Las pausas en la letra y en la
palabra desaparecen con el reconocimiento inmediato de la forma (importancia de
la memoria visual) y la selección del programa motor apropiado, ya construido, que
corresponde a la forma percibida. Las palabras se escriben en bloques en vez de lera por
letra, ya que la mano no se mueve entre cada letra, sino solamente entre palabras.

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5.4. La coordinación viso-motriz

Según Sugrañes y Ángels (Coords., 2008), la coordinación dinámica general es la


capacidad de mover las diferentes partes del cuerpo de una manera armónica y adaptada
a diversas situaciones, lo cual exige un ajuste recíproco de todas las partes del cuerpo.

Conseguir una buena coordinación dinámica requiere:


Organización neurológica correcta.
Dominio del tono muscular.
Control de la postura y equilibrio.
Sensación de seguridad.

Ejemplo: a la hora de dar un salto el niño ha de conseguir un grado de equilibrio que


le permita mantenerse de pie, una capacidad de impulso suficiente para levantar los
dos pies del suelo y una autoseguridad en sí mismo, sin la necesidad de ayuda externa
para conseguirlo.

La coordinación viso-motriz que, en este caso nos ocupa, se basa en la


acomodación y el mantenimiento de la mirada en coordinación con la mano o el
pie a la hora de realizar una actividad.

La coordinación visomanual que es la que tiene mayor importancia en la escritura,


habitualmente, en relación con la manipulación de objetos, siempre que se produce
un movimiento de las manos para conseguir un objetivo, se establece una imagen
visual anterior al acto que permite llevar a cabo un cálculo adecuado del tiempo y la
distancia para efectuar el movimiento.

La coordinación visomanual requiere de un ajuste postural y atención suficiente


antes de que se produzca la actividad. Este tipo de coordinación es primordial para
actividades que precisan una motricidad fina como es el caso de la escritura, la
pintura, la costura, la lectura, herramientas básicas del aprendizaje.

El niño debe haber adquirido pues, una serie de habilidades sensoriomotrices básicas
para poder iniciar el aprendizaje de la escritura. Las etapas por las que ha de pasar un

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niño hasta poder legar a controlar sus movimientos de una forma armónica,
dependen de la maduración del sistema nervioso que está regido por dos leyes:

Ley céfalocaudal:

 El desarrollo se extiende corporalmente, empezando por la


cabeza y terminando por los pies.

Ley proximodistal:

 Lo que es próximo precede a lo que es lejano tomando como


referencia el eje central del cuerpo.

5.5. Organización del aprendizaje de la escritura

Una vez dispuestos para el aprendizaje, antes de comenzar con los ejercicios gráficos,
debemos cerciorarnos de que se cumplen algunos requisitos previos, es decir que el
niño ha adquirido una serie de habilidades y destrezas básicas necesarias para la
escritura. Estos son los aspectos motores (el control de la motricidad fina, la destreza y
la coordinación visomanual), cognitivos (desarrollo del lenguaje, entender el motivo
por el cual se escribe, la comunicación y el sentido de los signos y su aspecto simbólico) y
afectivos (deseo y placer por escribir).

Aspectos motores

Control voluntario del gesto:

Modificar con facilidad la dirección


Frenar, acelerar, parar e l movimiento del brazo,
antrebrazo, muñeca y dedos.
Disociar e l movimiento del brazo, antebrazo, muñeca y
dedos; movilizar solamente los unos o los otros.
Mostrar destreza manual e n las actividades de recorte y
manipulación.
Modificar a voluntad la fue rza de pre sión e je rcida por e l
lápiz sobre la hoja de pape l.

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Aspectos perceptivo-motores

Discriminar las formas, las orientaciones de las letras y


trazos.
Organizar su espacio: arriba, abajo, derecho, izquierdo y
percibir los límites.
Desplazar el lápiz en el sentido pedido (de la izquierda
hacia la derecha para dejar el trazo).

Aspectos cognitivos

Conocer la razón de la existencia de la escritura.


Discriminar las letras y conocer su nombre .
Entender el simbolismo del trazo gráfico.
Leer el resultado de la escritura.

Escribimos sentados, de izquierda a derecha y, la mayor parte de las veces, en un


plano horizontal. Previamente a la descripción de las actividades encaminadas al
aprendizaje de la escritura hay que considerar:

La postura
del cuerpo

Escribimos se ntados de
izquie rda a de re cha y, la mayor
parte de las ve ce s, e n un plano
Los
horizontal. Blöte e t al. (1987- movimie ntos
Cómo se coge para dibujar
e l lápiz 1988), e xpre sa cómo las le tras o
pre viame nte a la de scripción de de splazar la
mano
las actividade s e ncaminadas al
apre ndizaje de la e scritura hay
que conside rar:

La posición
de los
brazos
sobre la
mesa

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El movimiento gráfico depende, ciertamente, de aspectos propios del niño


(posición general del cuerpo, cómo coger el lápiz) o exteriores a él: características de la
superficie de escritura (vertical, horizontal, oblicua), el instrumento que traza (lápiz,
rotulador, tiza, pincel) y de la textura del soporte (papel, pizarra, tela, cartulina). Para
diversificar la experiencia motriz es preferible la combinación de formas diferentes de
todos los aspectos anteriores.

Objetivos del aprendizaje Legibilidad


de la escritura Velocidad

Primero hay que procurar escribir bien y, luego, rápido. La piedra angular del
aprendizaje es la vigilancia, desde un principio, de la calidad del trazo gráfico para
que las letras sean legibles y sean generadas por un movimiento fluido. La calidad del
trazo, a la que se da prioridad el primer año de aprendizaje, requiere el control motor
preciso de la mano para asegurar:

La formación correcta de las letras.


1

La regularidad de su tamaño y la de los


2 espacios entre letras y palabras.

El paralelismo de la línea escrita por la


3 parte superior o inferior de la página.

El uso de los signos de puntuación y los


4 acentos.

El segundo objetivo, la velocidad, es más exigente conforme los engramas


motores de las letras se van adquiriendo.

¿Cómo debe evolucionar el aprendizaje del grafismo, según Rigal (2006), a lo


largo de los diferentes cursos de Primaria?

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Primer curso:

 Se busca el dominio del movimiento gráfico, es decir, el trazo de


letras y palabra con o sin acento, la regularidad de los intervalos
entre las letras y el espacio entre las palabras. Además en frases
cortas, el niño puede iniciarse en la puntuación.

Segundo y tercer curso:

 El niño se habrá familiarizado con las reglas de la escritura, así


como con el trazo horizontal, el alineamiento a la izquierda
desde el principio de las líneas.

Cuarto o quinto curso:

 La escritura ligada debe ser rápida, legible, inclinada y de


tamaño regular.

Es importante que el aprendizaje de la escritura tenga un gran sentido para el niño. La


necesidad o el deseo de querer enviar un mensaje a alguien, de saber escribir algunas
palabras como papá, mamá o su nombre, de copiar frases cortas en su cuaderno de
alguna historia con la que haya disfrutado o le haya llamado la atención, refuerzan su
motivación.

5.6. Etapas de adquisición: secuencia evolutiva

Sugrañes y Ángels (2008), llevan a cabo una síntesis del desarrollo de la actividad
gráfica desde que aparece, en el segundo año de vida, hasta los ocho años. Las edades
que establecen son orientativas, ya que la evolución concreta de cada niño es única y está
influenciada por múltiples variables (de tipo genético, personal, socioeconómico,
cultural, afectivo, de salud, etc.).

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Entre uno y dos años

Actividad gráfica impulsiva. El niño encuentra el primer


nivel de actividad, el motor, y realiza garabatos sin control.

Se preocupa mucho por la acción y, a penas, por el trazo que


resulta de la misma.
Los movimientos nacen, sobre todo, desde la articulación del
codo y del hombro.
La muñeca y los dedos intervienen poco.
Van apareciendo trazos característicos:
•Homolaterales, que partiendo del eje del cuerpo, van
hacia la derecha, si se utiliza la mano derecha y, hacia la
izquierda, cuando se utiliza la otra mano.
•Barridos, que también parten del eje central y consiste en
trazados de ida y vuelta o menos horizantales u oblicuos,
que más tarde generan la aparición del círculo.

Tras algún tiempo de haberse iniciado la actividad, gracias a la experiencia acumulada


por el niño, se hacen posibles algunos progresos motores, a la vez que se inicia la
coordinación viso-mano. Al principio, los movimientos de los ojos van detrás de los
de la mano y el brazo. Como la actividad gráfica está en una etapa eminentemente motriz,
es la mirada la que sigue la trayectoria manual.

Entre los dos y tres años

El músculo flexor ha madurado y permite que los niños


realicen pequeños trazados dentro de un espacio más
reducido del soporte gráfico, por lo que disminuye la
impulsividad y aumenta el interés por el trazo.

Se inicia el nivel perceptivo de la actividad gráfica, en el que el


ojo guía la mano y no al revés.
Los movimientos de muñeca y dedos van ganando importancia.
Muchos niños están en el nivel representativo (permite llenar
de contenidos los trazos y formas que se dibujan, desarrollando
la fase de ideogramas (primer intento de dibujo figurativo).
Continúan explorando de manera espontánea el nivel
perceptivo con juegos gráficos de tipo topológico.

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Entre los tres y cuatro años

La exploración motriz y perceptiva facilitarán que os niños


sigan progresando tanto en el control de la muñeca y de los
dedos como en el reconocimiento perceptivo y la
interiorización de trazos y formas simples en relación con
las rectas y las curvas.

Muchos niños que aún no se habían lateralizado de mano, lo


harán en este periodo.
La realización del trazo irá progresando en aspectos como el de
mantener su continuidad y ajustar mejor los puntos de inicio y
final y un mejor control de abierto/cerrado, Vertical/horizontal.
Muchos niños empezarán a explorar las propias posibilidades
de reproducir con el trazo los seres y objetos del entorno
abandonando paulatinamente los ideogramas. Esto supone la
exploración de grafismos más realistas y objetivos encaminados
a una nueva forma de comunicación: el dibujo.

Entre cuatro y los cinco años

Aunque todavía puede quedar un pequeño porcentaje sin


hacerlo, los niños que no se habían lateralizado de mano, lo
hacen ahora e, incluso, la mayoría van a hacer lo mismo de ojo.
Sigue explorando las posibilidades de trazo a nivel perceptivo
(orientación arriba/abajo, derecha/izquierda y diagonales;
combinaciones de forma: inclusiones, tangencias, secancias,
etc.), como a nivel representativo (un mejor control de formas,
riqueza y creatividad en el dibujo figurativo y una cierta facilidad
para utilizar algunos signos gráficos.
Muchos niños aprenden a controlar los dos sentidos de rotación
por separado y puede que algunos descubran los bucles con
cruzamiento sencillo.

TEMA 5 – Ideas clave © Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)


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Niveles táctiles y neuromotores, escritura y aprendizaje

Entre los cinco y seis años

Es habitual, coincidiendo con la finalización de la educación


infantil, que todos los niños se hayan lateralizado de mano
y ojo, y que casi todos controlen los dos sentidos de
rotación por separado y juntos en un solo trazo.

A nivel perceptivo, controlan en mayor medida las diferentes


relaciones espaciales y temporales.
Siguen progresando a nivel representativo, tanto en lo referente al
dibujo figurativo como en relación con la comprensión y escritura de
lenguajes codificados.
Muestran un mayor control de los controles motores del grafismo,
siempre que el nivel de exigencia esté bien dosificado, tanto a nivel de
retos a afrontar en la actividad gráfica, como respecto a la duración de
las mismas.
Los niños zurdos, habrán podido apreciar que muchas de las
actividades gráficas propuestas, requieren una direccionalidad
complicada para ellos. Aquí será fundamental el papel del profesor que
tendrá que ayudar al niño a superar estas dificultades sin complejos.

Entre los seis y ocho años

A partir del primer ciclo de primaria, se espera que los


niños sigan avanzando en todos los aspectos de la actividad
gráfica.

De be rán consolidar todo lo de scubierto y trabajado hasta ahora,


apre ndie ndo a combinarlo e n diversas actividades con la mayor e xige ncia,
cada ve z, de las habilidade s motrices, pe rceptivas y re presentativas.
Se irá avanzando, poco a poco, e n la pre cisión de la re alización y, e n la
me dida que sea posible , e n la automatización de aque llos apre ndizajes más
consolidados.
Habrá todavía algunos aspe ctos e spaciotemporales por descubrir y
apre nder a controlar, como la continuidad del trazo e n formas comple jas.
Irán controlando, durante este primer ciclo, muchas posibilidades de
combinatoria de los dife rentes e lementos gráficos, aplicando normas de
distribución, orde n, e tc.
E ge ne ral, a los sie te , ocho años se ha avanzado mucho e n la habilidad
gráfica y e n e l le nguaje siste matizado de los le nguaje s e scritos,
conside rando sie mpre que la progre sión de cada niño e s dife rente.

TEMA 5 – Ideas clave © Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)


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Niveles táctiles y neuromotores, escritura y aprendizaje

Pasos

Observación postural al escribir

La postura se relaciona con la posición al escribir, la utilización de los ojos para leer y
otros aspectos relacionados con el aprendizaje. De aquí la importancia de conocer el
control postural y detectar posibles problemas que puedan derivar en otros, como
puede ser la escoliosis.

Paso 1. Disponer de una pauta de observación.

Por ejemplo:

Espalda: Alineación anterior, posterior y lateral:

Observar los pies, rodillas, corva, espalda, glúteos, hombros:

Altura comparativa de los hombros.


Un hombro más alto.
Rodilla un poco girada.
Curva de espalda pronunciada.
No alineado con los glúteos.
Estado general al estudiar: cansancio, fatiga ocular….

Malos hábitos posturales que pueden llevar al niño a una


escoliosis:

Apoyarse siempre sobre el mismo miembro inferior


flexionando el contrario.
Recostarse siempre sobre el mismo lado en la silla y apoyar
solo uno de los brazos en la mesa.
La asimetría o desigualdad en la longitud de las piernas.

Paso 2. Observar en cuatro alumnos y aplicar la pauta.

Paso 3. Elaborar un programa de intervención.

Paso 4. Aplicar una intervención real.

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Niveles táctiles y neuromotores, escritura y aprendizaje

Por ejemplo:

Ejercicios
Ejercicios de toma de conciencia de la postura. Colocando al niño ante un espejo, se le indica
adoptar la posición erecte, con los pies alineados y los hombros equilibrados. Desde esa
posición se le darán pequeños empujoncitos, tanto hacia delante como hacia detrás, para que el
niño tenga que mantener la postura adecuada a pesar de todo.
Realizar carreras de relevos llevando un libro en la cabeza sin que éste se caiga al suelo.
Todos los niños corren en un espacio cerrado y a la señal de “parar” del profesor, todos se paran
en la postura en la que están y mantienen el equilibrio en dicha postura, hasta que el profesor
reanude el juego.
Equilibrio invertido sobre la cabeza. Que se llevará a cabo en cuatro fases:

1ª. De rodillas en el suelo, con apoyo de la frente y las manos a cada lado de ésta, también
apoyadas firmamente.

2ª. Igual que el anterior, pero manteniendo una pierna elevada. Se alternan la pierna que se
eleva, aguantando 10 seg. Cada vez que elevamos una pierna.

3ª. Igual que el 1º, pero elevamos la cadera y apoyamos solo en el suelo manos, cabeza y pies.
Las rdillas permanecen en el aire y estiradas.

4ª. Desde la 3ª posición se comienza a elevar las piernas. Este ejercicio requiere un gran
control postural, así como un gran trabajo de la musculatura abdominal y lumbar.
Equilibrio en posición invertida total. Una vez adoptada la postura abrir y cerrar piernas sin
caerse.
Gatear en patrón cruzado. Y a la voz del profesor se alzará el brazo que se iba a apoyar y la
pierna contraria.

Todos los alumnos desplazándose líbremente por el espacio, deben obedecer en el menor
tiempo posible las órdenes del profesor (tumbarse boca arriba, boca abajo, etc.)
Hacer volteretas hacia delante. Primero a velocidad normal y posteriormente a cámara lenta.

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Niveles táctiles y neuromotores, escritura y aprendizaje

Caso

Análisis de un caso práctico

María tiene 8 años. Su profesor ha observado que le cuesta sentarse correctamente, se


mueve y se resbala en la silla. Presentaba dificultades de aprendizaje y problemas de
escritura.

Sus padres la tachan de vaga, ya que evita los deportes y los juegos movidos,
prefiriendo ver la televisión o jugar con videojuegos.

Anamnesis y toma de datos

María tiene 8 años, recién cumplidos.


Tiene otra hermana más pequeña de 5 años.
El nivel socioeconómico de los padres es medio alto.
Actualmente cursa 3º de primaria.
El rendimiento en clase está por debajo de lo esperado.
Su nacimiento fue a término, sin ninguna dificultad en cuanto al desarrollo posterior.

Acciones del departamento de orientación

Entrevista con los padres. Después de valorar su sintomatología se le remite para un


estudio más completo. Se pide informe de la valoración.

Observaciones del profesor. Le cuesta escribir porque tiende a utilizar todo el cuerpo
para ello, por lo que la escritura es bastante pobre.

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Niveles táctiles y neuromotores, escritura y aprendizaje

Tras llevar a cabo una serie de pruebas se establece un problema de hipotonía muscular
que le impedía llevar a cabo actividades con normalidad. Los aspectos más destacados
tras la evaluación fueron:

Postura corporal pobre


Dificultades pare sentarse correctamente
Movimiento constante en la silla que le lleva a resbalarse
Necesidad de apoyar la cabeza cuando está sentado
Dificultad para adoptar y mantener una postura a la hora de realizar actividades que requieren movimiento
Tiende a utilizar todo el cuerpo cuando escribe
Es lento en la ejecución de las tareas
Se apoya en objetos para mantenerse
Le desagrada el movimiento (grueso y fino) y se cansa pronto
Tiene mala pinza para sujetar el lápiz y otros instrumentos
Tendencia a utilizar todo el cuerpo para llevar a cabo la escritura por lo que el cansancio aparece con mucha
facilidad
Dificultades de aprendizaje con dificultad para llevar a cabo las tareas
Evita los deportes prefiriendo ver televisión o jugar con los videojuegos

El CI de María estaba dentro de la normalidad, pero le costaba mucho concentrarse


debido al cansancio, lo que le provoca dificultades de aprendizaje. Su cerebro tenía que
estar pendiente del mantenimiento de la postura por lo que no le permite centrarse en
dicho aprendizaje.

Aplicación de los programas de intervención

En este caso se encuentran alterado el tono muscular. Se propone la aplicación de un


programa que incluya ejercicios que mejoren el tono muscular de los músculos
próximos al esqueleto (mantienen la postura) y de los músculos más superficiales
(realizan el movimiento) tales como:

«Ajustando antenas»:

 Masajear los dos lóbulos de la oreja a la vez con las yemas de los dedos
pulgar e índice y corazón. Se comienza por arriba y se va bajando hacia
abajo con movimientos circulares.
 Este movimiento desarrolla los sentidos próximos, el procesamiento
auditivo, la percepción auditiva y las habilidades del lenguaje
perceptivo.

TEMA 5 – Caso © Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)


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Niveles táctiles y neuromotores, escritura y aprendizaje

“Apuntalar”:

 Tumbarse sobre el estómago con los brazos flexionados por el codo y las palmas
de las manos sobre el suelo. Poco a poco ir levantando del suelo la parte superior
del cuerpo ayudado por los brazos que se van extendiendo apoyados sobre las
manos. Mantener unos ocho segundos esta postura. Lentamente ir flexionando
los brazos volviendo a la posición inicial. Inspirar despacio en la subida y espirar
en la bajada. Descansar para repetir un mínimo de tres veces.
 A través de este movimiento se produce el fortalecimiento de los músculos
centrales y la cintura escapular, favorece la coordinación ojo-mano y las
destrezas para la escritura. Mejora el equilibrio y la postura erguida.

“Estirando espalda”:

 Una vez dominado el ejercicio anterior se realizará “estirando espalda”:


tumbado boca abajo, respirar despacio mientras los músculos empujan hacia
arriba la cabeza y el torso levantándolos del suelo sin la participación de manos
y brazos que estarán pegados a los costados. Los pies y las caderas no se
levantan del suelo. Mantener esa posición durante unos ocho segundos girando
la cabeza a derecha e izquierda. Despacio ir bajando el cuerpo hasta el suelo
mientras se expira y se relaja. Repetir unas tres veces.
 Por medio de este ejercicio se fortalecen los músculos centrales y aísla el
movimiento de la cabeza del de los brazos y estimula la integración visual.
Gracias a esto mejora las destrezas para el dibujo, la escritura y la lectura.

“Tronco rotador”:

 Tumbado sobre la espalda, estirar los brazos abiertos y apoyados en el suelo,


levantar las piernas a la altura de las caderas. Desde aquí, inclinar despacio las
dos rodillas juntas hacia un lado hasta que la rodilla de ese lado toque el suelo,
se levantan las rodillas y se ejecuta el mismo movimiento hacia el lado contrario.
Tanto la espalda como los brazos permanecen tocando el suelo todo el rato.
Repite todo el proceso varias veces.
 Este movimiento fortalece los músculos centrales, aísla la acción de la espalda
de la de las caderas lo que favorece la postura sentada y fomenta la
concentración.

TEMA 5 – Caso © Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)


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Niveles táctiles y neuromotores, escritura y aprendizaje

“Batalla digital”:

 Apretar el dedo índice contra el pulgar de cada una de las manos, manteniendo
la presión durante ocho segundos y soltar. Alternar los demás dedos de la
misma manera terminando con el meñique.
 Este movimiento diferencia las partes de las manos, fortalece el tono muscular
de ambas manos, mejora la caligrafía y el control motórico fino. Interfiere
positivamente en la comunicación.

“Estirar palmas”:

 Estirar los dedos de las manos todo lo posible a lo largo de ocho segundos,
paraposteriormente relajar las manos y apretar los puños durante el mismo
tiempo y relajar. Respirar despacio mientras se realiza el ejercicio.
 A través de estos movimientos se mejora el tono muscular de las manos lo que le
ayuda a mejorar la caligrafía, el control motórico fino y favorece la integración
bilateral. Además incrementa la fluidez del habla.

Medición y análisis de los resultados

La aplicación del programa se llevó a cabo en el ámbito escolar. Se realizó mediante la


aplicación de los ejercicios descritos.

Se observaron cambios significativos en diferentes aspectos:

Postura mucho más erguida y dispuesta para la escritura.


Mejora de la pinza digital.
Mejora de la caligrafía así como de los procesos de aprendizaje.
Su postura, así como el mantenimiento de la misma, mejora en gran medida a la hora
de llevar a cabo actividades que requieren movimiento.

En casa María parece otra niña, mostrándose mucho más activa y llevando a cabo juegos
que implican movimiento y empieza a mostrar interés por algunos deportes.

TEMA 5 – Caso © Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)


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Niveles táctiles y neuromotores, escritura y aprendizaje

+ Información

A fondo

La postura para escribir

En el artículo se explica cuál debe ser la postura correcta al escribir y la importancia de


cuidar esto desde que los niños son pequeños.

El documento está disponible en el aula virtual y en la siguiente dirección web:


http://www.elbloginfantil.com/postura-correcta-escribir.html

Bibliografía

Kapandji, I. (1980). Cuadernos de fisiología Articular. 5º ed. Barcelona, Toray –Masson.

Pasternicki, J.G. (1987). Paper for writing: Research and Recommendations.

Rigal, R. (2006). Educación motriz y educación psicomotriz en Preescolar y Primaria.


Barcelona: Inde.

Sugranes, E. y Ángels, M. (2008). La Educación Psicomotriz (3-8 años). Cuerpo,


movimiento, percepción, afectividad: una propuesta teórico-práctica.

TEMA 5 – + Información 29 © Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)


Niveles táctiles y neuromotores, escritura y aprendizaje

Test

1. El gesto de escribir va a depender de:


A. Ciertas habilidades motrices.
B. La armonía de la contracción de los músculos de la mano.
C. La correcta inhibición de los reflejos.

2. Los músculos de la mano encargados de la sujeción del lápiz son:


A. El primer interóseo dorsal, los músculos lumbricales y el flexor largo del pulgar.
B. Los músculos extensores comunes y extensor del índice.
C. La acción combinada del conjunto de los diferentes músculos que rigen las
articulaciones.

3. Los movimientos necesarios para el acto de escribir son producidos por:


A. Los músculos y articulaciones de la mano.
B. La acción combinada del conjunto de los diferentes músculos que rigen las
articulaciones.
C. Los músculos de la mano.

4. La velocidad gráfica aumenta con:


A. La madurez neuromuscular y el nivel de lectura.
B. El desarrollo de las destrezas básicas.
C. La disminución de los movimientos parásitos y la inhibición de reflejos.

5. Para el aprendizaje de la escritura hay que considerar:


A. La postura del cuerpo y la posición de los brazos sobre la mesa.
B. Su desarrollo neuromotor hasta ese momento.
C. Cómo se coge el lápiz, el desarrollo de los músculos implicados.

6. La edad a la que se da una actividad gráfica impulsiva es:


A. Tres años.
B. Seis a ocho años.
C. Uno a dos años.

TEMA 5 – Test 30 © Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)


Niveles táctiles y neuromotores, escritura y aprendizaje

7. Durante la escritura el cuerpo debe estar:


A. Recto o ligeramente echado hacia detrás.
B. Derecho o ligeramente inclinado hacia delante.
C. Inclinado ligeramente hacia el lado de la mano que escribe.

8. Durante la escritura, los pies deben estar:


A. Con las plantas apoyadas en el suelo.
B. Con las puntas de los pies apoyadas y los talones elevados.
C. Es indiferente la posición de os pies.

9. La coordinación viso-motriz se basa en:


A. Aspectos visuales relacionados con la escritura.
B. La coordinación de los aspectos visuales.
C. La acomodación y el mantenimiento de la mirada en coordinación con la mano
o el pie en los movimientos.

10. Para que el niño adquiera la postura correcta al escribir debemos evitar:
A. Que el niño incline el cuerpo ligeramente hacia delante.
B. Que el niño se siente con las piernas cruzadas o debajo del glúteo.
C. Que haya un apoyo total de las plantas de los pies sobre el suelo.

TEMA 5 – Test 31 © Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)