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Prédica Cuarto domingo de adviento 2017.

Lucas 1, 26-38
Hermanos y hermanas: “que la paz de nuestro Señor Jesucristo esté con
cada uno de ustedes” Estamos en la última semana del tiempo del
adviento, el cuarto domingo, tiempo que tuvimos para reconciliarnos
con Dios, para perdonar, tener confianza en Dios, así tener la alegría en
nuestros corazones, al celebrar la navidad“ La venida del Hijo de Dios
al mundo” El Papa Emérito Benedicto XVI llamó a la Virgen María “La
puerta de la Navidad” expresando así el lugar que la Virgen ocupa
dentro del misterio que estamos a punto de celebrar y es que con su
“hágase” y la entrega de su vida entera permite que “Aquel que es la
Palabra se hiciera hombre y viviera entre nosotros”.

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 1,26-38


IMITEMOS A LA VIRGEN MARÍA, “RESPONDIENDO SI”, AL LLAMADO DE
DIOS Y A NUESTRA MISIÓN.
Dios prometió al Rey David, que de su descendencia nacería un rey,
cuyo reinado sería para siempre, durante siglos se esperó que esta
promesa se hiciera realidad, la venida del Mesías el Hijo de Dios.
Esta promesa se empieza a cumplir en el relato que hemos escuchado
en el Santo Evangelio, de cómo Dios envía al ángel Gabriel a una joven
Virgen, sencilla, humilde, desposada con un hombre llamado José, de la
familia de David.
El Ángel al saludarla le dice “Alégrate, Llena de gracia, el Señor está
contigo”, notemos que el ángel no la llama por su nombre sino “llena
de gracia”, es decir, la totalmente favorecida por Dios, la agradable
ante Dios, tenía razón la virgen de estar desconcertada ante tal saludo,
el ángel la anima diciéndole: “No temas” Y le anuncia la buena noticia:
“Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús, El será
Grande y será llamado Hijo del Altísimo”

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La Virgen se estremece por lo que le dice el ángel, sin duda sabía de la
promesa de Dios, que vendría un Mesías, un salvador, lo que no se
imaginaba que ella era la escogida por Dios para hacer realidad esta
promesa, el anuncio le parece algo imposible y pide una explicación
¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón? Y el ángel le explica
que es el Espíritu Santo el que va a obrar en ella, le da todos los
pormenores de cómo va a suceder, además, el ángel agrega, vez a tu
prima Isabel, anciana y estéril lleva 6 meses de embarazo, porque
para Dios no hay nada imposible.
Ella medita éstas palabras en su corazón, un corazón lleno de amor,
segura que para Dios todo es posible, ella responde: “He aquí la esclava
del Señor; hágase en mi según tu palabra”.

Da su consentimiento, sin detenerse a pensar en las consecuencias que


esto iba a tener, ella no dijo lo voy a pensar, no puso condiciones,
sabía que Dios la estaba llamando para una gran Misión, se entregó con
entusiasmo al plan de Dios, aceptó de todo corazón la voluntad divina
de salvación.
Dios nos creó, con un propósito, Dios no nos creó para tener una vida
sin sentido, así como Dios llamó a la Virgen María, así nos llama a cada
uno de nosotros y nos entrega una misión, ¿Cuál es tu misión? ¿Cómo
hemos respondido al llamado de Dios?
Los que tenemos la vocación al matrimonio, ser padres de familia,
cuando recibimos el sacramento, aceptamos una misión; dijimos “Si” al
amor, Si a la fidelidad, si a la responsabilidad de guiar a nuestros hijos
por el camino de la fe, ¿lo estamos cumpliendo? Nuestra familia está
siendo un taller donde se están formando personas útiles a la sociedad,
¿está siendo iglesia doméstica, donde se ora y se lee la palabra de Dios?
Hemos visto en las noticias cuántos jóvenes hay en los correccionales,
y los que asaltan, extorsionan, violan, muchos de ellos son jóvenes,
algo estamos haciendo mal, en muchas familias no existe Dios, familias

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desintegradas, se ha perdido la finalidad del matrimonio, la finalidad
de la familia según el proyecto de Dios.

Cuando vemos la situación en que estamos viviendo en nuestro país, la


corrupción de los que nos gobiernan, las injusticias, la violencia,
muchas veces tomamos actitudes de indiferencia, ¿qué podemos hacer?
nada, ¡Claro que podemos! y mucho, si creemos que para Dios no hay
nada imposible, a ejemplo de nuestra Madre Santísima; respondiendo si
al llamado de Dios y a la tarea que nos corresponde realizar, haciéndolo
con responsabilidad, formando a nuestros hijos en la fe, para que sean
personas útiles a la sociedad, ejerciendo nuestra profesión con
honestidad, para que las generaciones vayan cambiando para bien y así
tener la esperanza de un futuro mejor, una sociedad y un país mejor,
pero nosotros somos los primeros en cambiar nuestra manera de pensar
para poder cambiar nuestra manera de vivir.
Como cristianos un día tuvimos un encuentro personal con Jesús,
seguramente le dijimos “Sí a su llamado y a nuestra misión”, Muchas
veces nuestra respuesta es por emocionalismo y no desde lo más
profundo de nuestro corazón, seguir a Jesús no es fácil, Él fue bien
claro al decirnos “El que quiera seguirme que tome su cruz y me siga”
cuando aparecen los problemas, las críticas, las humillaciones, o
nuestros propios problemas, nos olvidamos de nuestro “Si”, nos
olvidamos del amor de Dios, entonces aparece el miedo, nos sentimos
débiles, frágiles, mejor ya no sigo, tal vez más adelante. Dios nos dice
hoy, como le dijo a la Virgen María “no temas” yo te he rescatado,
porque eres importante para mí, te he llamado por tu nombre para una
misión.
Pidamos al Padre que aumente nuestra fe, que creamos que Dios está
con nosotros, la Virgen María aunque no tenía bien claro las cosas,
quizás si se imaginaba los problemas por venir, pero ella confiaba en
Dios, creía en Dios.

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Junto al Sí de la Virgen, está el Sí de Jesús, desde su encarnación
empezó a ser obediente a la voluntad del Padre, JESÚS significa
Yahvé salva, Jesús es nuestro Salvador y Redentor. “Dios bajó del
cielo, y se hizo hombre, vivió entre nosotros como Dios y hombre.

No ha ocurrido algo más grande o importante en la historia del mundo.


Jesús lo hizo para salvarnos del pecado, para librar al hombre del
problema que lo había atormentado por milenios.
Dios creó el mundo para el hombre, le proporcionó de todo para que
viviera en paz y sin preocuparse por el futuro. Sin embargo el hombre
fue tentado por el demonio, comió del fruto del árbol prohibido por
Dios y pecaron.
Sólo un sacrificio perfecto, impecable, podía pagar por nuestros
pecados. Dios nos amó tanto, que envió a su único Hijo amado, para
que él pudiera ser nuestro Salvador.

“Así como el delito de Adán puso bajo condenación a todos los


hombres, así también el acto justo de Jesucristo trajo a todos los
hombres una vida libre de condenación”
Esto es el amor de Dios, Jesús siendo de condición divina se humilló y
se hizo hombre y por obediencia al padre se entregó a la muerte para
que nosotros fuéramos salvos.
sintámonos dichosos, de ser cristianos católicos, así como tenemos una
Madre terrenal que nos educa, así también tenemos una Madre
espiritual, un cristiano no tiene derecho de ser huérfano, pertenecemos
al cuerpo de Cristo que es la Iglesia, y si la Virgen María es Madre de
Jesucristo que es cabeza de la Iglesia, entonces la Virgen María es
nuestra Madre en Cristo Jesús, una Iglesia sin la Virgen María es un
orfanato, nosotros no pertenecemos a un orfanato, tenemos un Padre
celestial, una Madre, la Virgen María y nuestro hermano mayor
Jesucristo, somos una familia, la familia de Dios.

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Imitemos pues la vida de Jesucristo y de la Virgen María, diciendo Sí al
llamado de Dios y a nuestra misión. recordemos las palabras de la
Virgen en las Bodas de Cana, “Hagan lo que Él les diga” porque ella nos
dio el ejemplo de hacer lo que Dios le pidió, no nos conformemos de
alabarla, de venerarla, todo eso es bueno, pero lo más importante es
que imitemos su vida, ella es modelo de fe y de esperanza, sobre todo
en el sufrimiento, en la pasión de su Hijo, conservó una fe total en Él y
en el Padre, esta fe que no la perdió, ni siquiera cuando tenía entre sus
brazos el cuerpo sin vida de su hijo crucificado.
Tomemos en serio el “si” que hemos dado al llamado de Dios,
cumpliendo con responsabilidad nuestra tarea que Dios nos ha dado
mientras estemos en este mundo, dando a conocer a Jesús a los que no
lo conocen, con nuestro testimonio, formando hijos útiles a la
sociedad, que tengan a Dios en sus vidas, que sean la esperanza de un
mañana mejor, solo así podremos mejorar el mundo que está en
tinieblas, nosotros hemos recibido la luz y ahora nos toca hacer que esa
luz brille en lo alto, que esto sea nuestro compromiso en esta navidad,
que hoy no sea una navidad más, que hoy sea una oportunidad de
cambio en nuestra vida, renovando el nacimiento de Cristo en nosotros;
“SI CRISTO ESTA CON NOSOTROS, QUIEN CONTRA NOSOTROS” Amén.