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Universidad Central del Ecuador

Facultad de Ciencias Sociales y Humanas


Carrera de Sociología
Por: Neidé Guerrero Siza
14/11/2017
Congreso de Sociología
Ponencia Magistral, inauguración. Maristella Svampa

La teoría social latinoamericana al elevarla al plano global en la academia, le


resulta dificultoso ponerse como igual ante las teorías eurocéntricas, esto debido a que su
construcción se encuentra en un plano de tensión entre la autonomía y la heteronomía.
Esto da pie a que en la misma región existan síntomas de alzhéimer, el no reconocimiento
interno de nuestras propias construcciones teóricas al igual que en la academia global. En
la otra cara de moneda, Latinoamérica se caracteriza por su capacidad de absorción de
teorías creadas en el centro.

En este contexto, la sociología de la región se encuentra atrapada en modelos


normativos (ismos) que impiden la comprensión completa del caso latinoamericano, ya
que estos modelos tienen categorías con cargas asimétricas.

Svampa, recupera cuatro de los muchos debates que se suscitan en América Latina
en los últimos 20 años, los cuales se atraviesan unos a otros al ejemplificar la condición
política y social de la misma. Estos son: 1. El lugar de los pueblos indígenas en la nación,
con los diferentes matices que se pueden ver en cada uno de los países; 2. El concepto de
desarrollo, el cual fue desechado por los diferentes movimientos sociales de los 60-70´s
ya que representa la lógica capitalista moderna, y que en la actualidad ha vuelto en los
discursos del progresismo, como si no hubiese ocurrido nada; 3. La dependencia, teoría
que representa un faro para A.L, ya que a partir de esta han surgido muchas otras y, la
capacidad de cuestionarse el resurgimiento de la dependencia, pero esta vez con China;
4. El retorno de los populismos infinitos, lo que Cueva mejor los caracteriza como
Bonapartismos ya que es algo sui generis de Latinoamérica.

Los debates expuestos, y los muchos otros que se vienen gestando, permiten
identificar las diversas perspectivas críticas que se han venido construyendo en la región,
las cuales tienden a construir puentes directos con los aconteceres de las diferentes
expresiones sociales de nuestros pueblos, a la vez que crean lazos entre ellas. Algunas de
ellas son: la subalterna radical, la de colonial, el post desarrollista y la epistemología del
sur. Perspectivas que se conectan al presentar una crítica a la forma de entender la región
desde occidente, que siempre muestra un carácter paternal o jerárquico ante nuestro
continente y construcciones teóricas en general.

Mas, Svampa resalta la perspectiva post desarrollista, argumentando que esta


crítica se encuentra presente en las anteriores, y además dejando ver que a nivel político
el concepto atraviesa desde las izquierdas hasta la derecha más conservadora.

El desarrollismo se ha hecho sangre en el cuerpo latinoamericano, en sus


discursos, desde donde los progresismos han dejado en claro que el modelo único para el
desarrollo son la explotación de las commodities o materias primas que tanto abundan en
la región, adaptándose a los diferentes ciclos y necesidades del capitalismo, pero que a la
vez anula el debate a buscar otro camino, y, a pesar de que en su discursos se reivindica
la naturaleza y el hombre, estos son los que han cerrado el camino a la discusión y han
impuesto bajo cohesión sus acciones, infringiendo los derechos humanos.

Esta exaltación del buen vivir, que tiene diferentes términos, ha permitido una
nueva gramática política permitiéndose plantear nuevas relaciones sociales con la
naturaleza en continentes ajenos al latinoamericano.

Es en este contexto mundial y geopolítico de Latinoamérica donde se insertan los


diferentes debates y esquemas de pensamiento que nos permiten crear teorías, y más
importante es que el momento actual, momento de crisis, nos invita a pensar, a construir
nuevas formas o enfoques de ver la realidad, de comprenderla e interpretarla para dar
cuenta de la misma.

Reflexiones a partir del centenario de la Revolución Rusa

Arte, Revolución y Vanguardia. (Susan Rocha / Rafael Polo)

Susan Rocha sostiene que la influencia de la Revolución Rusa en el arte -


latinoamericano y especialmente andino-en el caso ecuatoriano se vio reflejado en los
diferentes debates planteados desde los conceptos de Modernidad y Realismo Social, los
cuales piensan una forma de crear las diferentes obras artísticas a partir de un realismo
futurista.

Artistas como Camilo Egas son pioneros en representar el ser latinoamericano,


planteando recuperar la cuestión del indio como sujeto explotado, reprimido, enajenado
y, por ende, revolucionario. Conectándolo así con el sujeto planteado por la revolución,
el proletariado. Sus representaciones son calificadas como belleza bárbara debido a la
crudeza y realismo que imprime en la figura del indio al pintarlo.

Mas, uno de los pioneros en el arte de recuperar la cuestión del indio en el ecuador,
es Eduardo Kingman con su cuadro “El Carbonero”, impreso de la corriente del realismo
social, abre una nueva línea en el arte junto con Guayasamín, quienes ven en el indio un
hombre nuevo, el sujeto que debe hacer la revolución en los andes, designando a sus
creaciones como indigenistas y humanistas, respectivamente.

Este análisis nos permite ver el imaginario anterior y posterior a la revolución, en


donde antes de construir un arte que tenga carga realista social, el indio era representado
de forma colorida y feliz, como un simple símbolo único del contexto Latinoamericano
para el mundo.

Rafael Polo, realiza un análisis de La Oscuridad de la URSS usando el concepto


de Vanguardia. La vanguardia como algo que al fin ha llegado, y ese algo es el futuro, el
hecho de que estamos caminando al comunismo, lo cual significó en el arte la destrucción
selectiva del pasado para proponer algo que tiene potencial con el fin de acelerar el
proceso de la historia.

El proceso vanguardista propuesto por la URSS, se caracteriza por ser anti


moderno, ya que cuestiona lo logrado por la modernidad burguesa, a la vez que apunta a
la modernidad post mimética, para producir una realidad del y como lo piensa el espíritu,
en un contexto donde las revoluciones científicas han destruido la realidad conocida,
proponiendo una nueva forma de entender a la naturaleza.

Es así como vanguardia y el dadaísmo permiten destruir el mundo burgués que ya


no tiene sentido, a la vez que impone una realidad aun no construida, llamada comunismo.
Bajo estos preceptos la URSS impide la producción y reproducción del arte en otras ramas
que no sea el realismo socialista, proceso que tiene su máxima expresión en la purga de
los 30´s que se encuentra justificado por la nueva racionalidad y lógica construidas.

Procesos políticos y actuales.


Ricardo Sánchez y Francisco Gachet, proponen a partir de la pregunta
¿Reivindicar el mundo del trabajo, para generar emprendedores? Un análisis del sujeto
del neoliberalismo, el emprendedor y, como este ha tenido un su mayor auge en el periodo
de la Revolución Ciudadana, caracterizada por su crítica constante al neoliberalismo.

En el discurso Correista se plantea constantemente poner al ser humano, al


trabajador sobre los intereses del capital, más la categoría emprendedor borra el
significado de trabajador a la vez que su carga histórica. El emprendedor en el gobierno
de Correa fue la fórmula para palear el desempleo, teniendo como objetivo principal
generar emprendedores.

La erosión que se produce en el marxismo al relegar la categoría trabajador, ya


que es este el que entra en contradicción con la formula capitalista, ha permitido la
configuración de nuevas subjetividades, varias y heterogéneas, las cuales se expresan en
las nuevas formas de hacer huelgas, entre otros acontecimientos, quienes, en lugar de
defender al colectivo, salen en colectivo para defender lo individual y lo privado. Un
sujeto neoliberal en un gobierno que se declara socialismo del Siglo XXI.

Así, proponen recuperar la categoría de trabajador como el que atraviesa por las
diferentes subjetividades, igualando las heterogeneidades individuales, para desde allí
aglutinar las diferentes demandas, para entender como en la actualidad se piensa un
trabajador y se piensa al trabajador.

Alejandra Santillana, analiza el progresismo ecuatoriano, liderado por la Revolución


ciudadana, recuperando la categoría de “Bonapartismo” propuesta por Agustín Cueva
como la forma sui generis de América Latina.

A partir del Bonapartismo, critica al Estado Progresista por actuar en el marco de


lo posible, configurando una razón progresista. Dominando al pueblo -entendido como
una energía que desordena- al ser un proyecto civilizatorio, para canalizar esta energía en
la delegación de la autonomía política individual a través del voto.

Es así como se elimina a la mayoría de la población de la esfera política,


excluyendo también la capacidad de autogobierno, que sería el principio básico para
desmantelar la lógica estatal. Propone que es un momento para repensar el acto de votar
y delegar, ya que es este el que nos quita la posibilidad de intervenir en el campo político,
que tiende al autoritarismo por ser un campo de poder sobre tota la “sociedad civil”.