Vous êtes sur la page 1sur 4

MTFS Juan Manuel Cervantes Ávila Especialidad en Terapia Breve y Solución de Problemas

Email: actualizaciones.en.psicologia@gmail.com

Trampas de la comunicación, Relaciones toxicas - codependencia

Ni contigo... ni sin ti, contigo, porque me matas... y sin ti, porque me muero.

La relaciones de pareja son un proceso complejo, controvertido y en constante cambio, el cual se ve matizado
por múltiples factores de orden psicológico y sociocultural que determinan la forma de interrelacionarse,
comunicarse, tomar decisiones, tener intimidad, convivir con las familias.

¿Qué decir?, ¿qué no decir?, ¿cómo no dejarse llevar por la cotidianidad?, ¿cómo impedir que el amor se
acabe?, ¿cómo no verse influidos por los celos o las relaciones de competencia?.

Cuando la pareja adopta fórmulas de “no deberíamos estar hablando de esto” o “dejémoslo para después”
estamos adoptamos fórmulas peligrosas que frecuentemente llevan a crisis destructivas, no sólo del binomio
amoroso, sino, además de las personas más íntimamente allegadas a la pareja.

Cada uno de los miembros de la pareja posee un mundo personal, privado, íntimo, el cual cuando se ve
invadido por el proyecto personal del otro, o de los otros, provoca en ellos una sensación de asfixia, y con ello
un proyecto silenciosamente destructivo.

La relación tóxica y la codependencia en palabras de Muñoz Maciel es la unión bipersonal que surge y
pretende sostenerse a partir de bases falsas (“idealizadas, románticas, platónicas, utópicas y en ocasiones
delirantes"). Fuera de la realidad de la pareja; que son generadas a través de un proceso de enseñanza
aprendizaje alienante, manipulador, chantajista que posibilita la explotación del uno sobre el otro.

El Pseudoamor es proceso y producto actitudinal, que está involucrado en dicho vínculo. Las manifestaciones
de este tipo de relaciones tóxicas y coodependientes pueden caracterizarse por:

Alienación, falsificación de la realidad, engaño y auto-engaño, represión, violencia, autodestrucción,


manipulación, violación de derechos y responsabilidades, esclavitud, sometimiento, explotación, egoísmo,
problemas graves de comunicación, obsesividad, y posesividad, celos, injusticia, menosprecio, odio, abandono,
ira, culpa, vergüenza, angustia, estrés, miedo, resentimiento, amargura, insatisfacción, tristeza, dependencia
excesiva, adictiva y toxica. Evitemos perpetuar este tipo de relaciones en nuestra pareja e hijos.

- ¿Qué es la codependencia?
- ¿Quienes son codependientes?
- Tipos de parejas
- ¿Qué características tienen los codependientes?
- ¿Cómo se origina la codependencia?
- ¿Para qué sirve ser codependiente?
Sugerencias para el cambio

¿Qué es la codependencia?
En ocasiones las personas prefieren tener relaciones extremas en donde es más importante tener
a una persona que la propia dignidad. Una relación de pares (madre-hijo, esposo-esposa, novio-
novia, etc.) debía de ser una forma de crecimiento en donde se practique la interdependencia
entre sus miembros. Sin embargo, cuando éste no es el resultado de la sana convivencia se
establecen relaciones de dependencia, la cual puede ser hacia las personas o hacia los objetos.

La codependencia puede entenderse como "una conducta orientada a satisfacer una necesidad
sin satisfacerla". También se ha presentado una discusión en relación a si la codependencia es
una enfermedad o es un síntoma.

Quienes la observan como un síntoma, suponen que en la persona adicta a otra(s) persona(s),
presentan un conjunto de signos o señales que los identifican. Por otro lado, quienes la suponen
como una enfermedad, suponen la existencia de una dependencia o una necesidad no resuelta. Al
mismo tiempo suponen que es como toda enfermedad progresiva y genera diversas alteraciones
(físicas, psicológicas, económicas, espirituales, etc.), así como ciertos rasgos de
autodestructividad y alteraciones en las personas cercanas a quien la padece.

Es probable que la discusión continúe, en ambos planos. Y, puede no ser una enfermedad, pero
termina enfermando a quien la tiene, pues se hace dependiente de otras personas.

¿Quiénes son codependientes?


Aquellas personas quienes son adictos a: las drogas (alcohol, coca, tabaco, sustancias sintéticas,
marihuana, etc), la comida (anorexia, bulimia, comer por ansiedad), al juego (apostadores), al
trabajo (workholic´s), al sexo, a la violencia (física y/o psicológica), a las relaciones con otras

P ágina |1 Psicólogo Juan Manuel Cervantes


MTFS Juan Manuel Cervantes Ávila Especialidad en Terapia Breve y Solución de Problemas
Email: actualizaciones.en.psicologia@gmail.com

personas (madres y padres sobreprotectores), al amor (quienes viven su propia vida a través de la
felicidad de los otros, estos pueden ser; los hijos, la pareja, el novio(a), los amigos o familiares y
otros). Como en cualquier fórmula química, el hecho de vivir con una persona codependiente hace
que enferme la familia completa, luego entonces todas las personas que conviven con ellos,
también son codependientes.

Tipos de parejas
Dice un dicho popular: "Nadie da lo que no tiene". Y, desde la elección de pareja nos vamos
inconscientemente condenando muy posiblemente a depender de otras personas.

En el noviazgo, el origen de la pareja influye fuertemente en el destino de la misma.


Así, existen parejas en donde uno de los miembros domina: matriarcado o patriarcado. También
las hay en donde uno es el poderoso y el otro se deja rescatar y ayudar. Y, tal como un espejo
invertido lo disfuncional de todos los pares posibles se sintetiza en un par: "dominantes y
dominados".

¿Qué características tienen?


Fundamentalmente dependen de una u otra forma de otros en diferentes formas: Son en extremo
amorosos o desapegados; inventan o ponen cualquier pretexto para no salir de la relación, aún
cuando el pronóstico es que el otro difícilmente cambiará; temen tomar decisiones y enfrentar los
cambios; pueden ser excelentes personas en coordinar o dirigir la vida de los demás, pero no la
propia; buscan controlar la vida de los otros e intentan la perfección en sus actos; temen ser
realmente como son; se preocupan constantemente por los problemas de los demás, pero no de
resolver los propios; son sobreprotectores en extremo; pierden su propia identidad; pueden
aparentar una gran fortaleza, aunque carezcan de ella; se olvidan de sí mismos por pensar en los
otros; en relación al sexo, se olvidan de él o lo realizan de forma mecánica, todo esto y más
independientemente del sexo, edad, o posición social de la persona.

¿Cómo se origina?

Cuando en las familias se viven relaciones de apego (sobreprotección) o desapego (abandono).


Generalmente son familias disfuncionales en donde las reglas de convivencia son muy rígidas o
muy laxas. Cuando se han presentado ciclos de abuso sexual junto con el silencio cómplice que
ello conlleva. Ya se mencionó con anterioridad también el hecho de vivir con una persona
codependiente.

¿Para qué sirve?

Fundamentalmente funciona como una espada de doble filo, hay quienes dicen que: "sirve para
protegerse de las heridas y el rechazo y para echar la culpa a los demás y no hacerse responsable
de sí mismo"

.
Sugerencias para el cambio

- El primer paso es reconocerse codependiente, "no se puede cambiar lo que no se hace


consciente".
- Aprender a cuidar y hacerse responsable de sí mismo

- Permitir a los otros ser como son

- Vivir la propia vida y no la de los otros

- Abandonar el pasado y vivir el ?aquí y el ahora?

- Hacerse responsable de su propio cuidado: físico, espiritual, financiero y psicológico.


- Se puede acudir también a una ayuda profesional

Una relación tóxica es aquélla en la cual una o las dos personas sufren mucho más de lo que experimentan
dicha y placer por estar juntos. Uno de los integrantes (y en algunos casos ambos) se ven sometidos a un gran
desgaste por tratar de sostener la relación.

Este tipo de vínculos provocan más insatisfacción que felicidad, y la sensación de bienestar que pueden
proporcionar en escasos momentos es muy efímera ya que para vivenciarla es necesario silenciar o pasar por

P ágina |2 Psicólogo Juan Manuel Cervantes


MTFS Juan Manuel Cervantes Ávila Especialidad en Terapia Breve y Solución de Problemas
Email: actualizaciones.en.psicologia@gmail.com

alto ciertas cosas que, de darles la importancia que efectivamente tienen, causarían un profundo dolor e
incluso llegarían a poner en peligro la continuidad de la pareja.

Ten presente que nada bueno puede surgir de uniones entre personas que generan actitudes y emociones
lacerantes que nublan tu capacidad de alcanzar la plenitud emocional que te mereces.

Las relaciones ideales entre las personas son ganar-ganar. Una relación tóxica nunca puede catalogarse
como tal, son de ganar-perdery, en muchos casos, las dos personas involucradas pierden. Si tú eres quien en
estos momento se está planteando si el vínculo que te causa insatisfacción y momentos desagradables es de
esta índole, piensa si hay comportamientos tóxicos involucrados.

Si de a ratos preferirías no estar con esa persona porque te hiere y te entristece visceralmente, si utiliza
mecanismos tales como la culpa, el sarcasmo y la burla para manipularte, si mina tu autoestima y tu capacidad
de que decidas de manera individual lo mejor para ti, si has llegado al punto de no reconocerte a ti mismo,
entonces eres parte de una relación tóxica y eres tú quien sin dudas pierde en esta forma de comunicación
despareja.

¿Qué nos lleva a involucrarnos en relaciones tóxicas? Hay diferentes razones, a continuación detallo las
más usuales:

1. La baja autoestima.

Si nuestras creencias están basadas en sentir que no somos merecedores de la atención, el respeto o el amor
de otra persona, quien aparezca será considerado (o considerada) nuestra tabla de salvación, a la que nos
aferraremos con uñas y dientes porque sin esta persona, ¿quién nos querrá? O ¿quién pagará nuestras
cuentas? O ¿quién nos cuidará?

2. El creernos salvadores.

Fantasear que nosotros podemos cambiar a esa persona, que hemos llegado a su vida para que se transforme
en otra clase de ser humano, mejor, más como nosotros queremos que sea, suponer que con nosotros se
comportará de una manera diferente a la que suele hacerlo, que lograremos que se operen modificaciones
impensadas, son caminos de ida hacia el sufrimiento.

Podemos ayudar a que otras personas cambien rasgos de su personalidad que les molesten, siempre y
cuando se den cuenta de que este cambio los favorecería, decidan hacerlo y además quieran que los
ayudemos. Lo que sí tenemos es la capacidad concreta de lograr que se produzcan cambios asombrosos en
nosotros mismos si así lo deseamos: esta capacidad es innata, por lo que nada ni nadie podrá privarnos de
ella nunca. Es sólo cuestión de tomar la decisión de hacerlo y poner manos a la obra.

3. El asumir el rol de víctimas.

Quién nos va a querer o a aceptar como esta persona que se digna a darnos ratos de su tiempo, o a convivir
con nosotros, en definitiva, a darnos momentos su (mala) compañía cuando le place. El asumir este rol implica
que estaremos generando (o aceptando) a una persona que se comportará como victimario.

4. La urgencia de muestras de cariño.

Este tipo de deseo imperioso es muy mal consejero, y se suma a la necesidad de suplir carencias profundas. A
veces da como resultado el tolerar cualquier cosa por un poco de lo que atisbamos como cariño (una
demostración de afecto, sexo, un regalo), pero que en realidad encubre otro comportamiento de fondo (uso,
abuso, egoísmo, maltrato, falta de respeto, etc.).

5. Estar acompañado a cualquier precio.

El miedo a la soledad es el paso preliminar hacia una posible relación tóxica ya que, vuelvo a mencionarlo,
toleraremos literalmente cualquier cosa con tal de no estar solos. Considero que no hay mayor sensación de
soledad agobiante que el creer que uno está acompañado por alguien que le va a hacer bien cuando esto en
realidad no es así y esa persona no sólo no cumple con nuestras expectativas más esenciales sino que atenta
(con marcado éxito) contra nuestra calida de vida. ¿Cómo confiar en alguien que demuestra que no quiere
nuestro bien? (Aunque diga otra cosa).

6. El aburrimiento.

La búsqueda de nuevas sensaciones, de una manera de alejarnos de la monotonía o de la rutina puede hacer
que sólo veamos una faceta de la personalidad de quien nos atrae, la divertida y agradable que nos saca del

P ágina |3 Psicólogo Juan Manuel Cervantes


MTFS Juan Manuel Cervantes Ávila Especialidad en Terapia Breve y Solución de Problemas
Email: actualizaciones.en.psicologia@gmail.com

letargo en el que estábamos, y no logramos visualizar el resto de la personalidad de quien nos atrae, en la cual
hay comportamientos tóxicos que en un principio no identificamos.

Encontrar a alguien que tiene gustos similares a los nuestros es muy bueno – ¡enmascarar una relación tóxica
no lo es! Una vez inmersos en un vínculo de esta índole, se nos dificulta salir porque creemos falsamente que
volveremos al aburrimiento inicial…. ¡esto depende enteramente de nosotros! Hay muchas personas que
comparten nuestros gustos y sueños que no precisan crear un vínculo tóxico para relacionarse.

7. La necesidad imperiosa de cumplir algún rol social

La necesidad imperiosa de cumplir algún rol social, como por ejemplo el de esposa/o, madre o padre tal vez
pueda llegar a hacernos priorizar el fin antes que ver a la persona que elegimos como realmente es. Algunas
veces tratamos por todos los medios posibles de enmascarar la realidad para seguir manteniendo las
apariencias y la estructura social, aunque el costo interno suele ser demasiado alto.

8. El miedo a seguir avanzando en la vida.

Si tenemos un vínculo con una persona que nos pone frenos o nos cercena en nuestro crecimiento y nos
estancamos en cierta área de nuestra vida (ya sea personal, laboral, espiritual o profesional) ¿no somos
nosotros mismos quienes aceptamos quedarnos en una zona conocida en vez de crecer, desarrollarnos,
cambiar y superarnos? Tal vez ésta ha sido tu ganancia secundaria y por eso has sostenido este tipo de
comunicación por más tiempo del que quisiste o creíste poder soportar.

¿Quién dijo que amar es dar sin ninguna clase de límites? En principio hay un límite bien claro, y es el respeto
y el amor a uno mismo, que está por encima de todo lo demás. Si no te quieres ni te haces valer y ensalzas a
otra persona al punto de priorizarla por sobre tu bienestar y estabilidad interna, incurriendo en sacrificios
estériles, integras una relación tóxica.

Si la comunicación con otra persona te hace decididamente mal, impide que desarrolles tu potencial, te frustra
una y otra vez, implica que relegues deseos que son muy genuinos para ti, en síntesis, no sólo no suma sino
que decididamente resta, ¿hasta cuándo seguirás tolerándola?

Amar con equilibrio es la clave hacia una vida emocional sana y placentera. Trae aparejado no permitir que
persona alguna interfiera en otras actividades o áreas de nuestra vida, entender que es bien posible
desarrollarse en lo que uno genuinamente desee, y además crear y disfrutar vínculos sanos con otras
personas. No hay por qué dejar de lado nuestras expectativas, ilusiones, deseos y sueños por intentar
sostener una situación que a las claras resulta insostenible, salvo que comprometamos nuestra integridad
emocional, nuestra salud, el justo respeto que nos merecemos como seres valiosos que somos y el derecho
legítimo a ser plenamente felices.

Si estás inmerso o inmersa en una situación de este tipo, tienes una salida… en realidad, muchas. Cuando tú
lo decidas le podrás poner fin al sufrimiento y lograrás abrir la puerta de par en par a una realidad distinta, a un
futuro lleno de concreciones, optimismo y buenos tratos.

En el caso de que te des cuenta que se ha generado una relación tóxica con un jefe o superior, tal vez no le
hayas puesto punto final aún por miedo a perder el trabajo, a no poder valerte económicamente, a no
encontrar otro empleo que pague tus cuentas… ¡bien se puede buscar un trabajo mientras nos vamos
despidiendo de nuestro jefe tóxico!

Asimismo, siempre cuentas con la posibilidad real de decidir cambiar los términos de tu vínculo de pareja
tóxico en el momento que estés preparado (o preparada) para hacerlo. Si te disocias del rol que asumiste en
este vínculo (salvador, maltratado, quien-todo-lo-aguanta, perdedor, sumisa, etc.) la otra persona
automáticamente cambiará su postura al tratarte ya que no encontrará el mismo eco de tu parte.

Por ejemplo, para que haya una persona en rol de victimario debe existir su contraparte, alguien que asuma el
rol de víctima. Si uno de los dos desaparece, el otro pierde fuerza y cambia su postura… ¡se desintegra este
par de roles! Asimismo, este cambio de roles y de conductas desactivará el poder que la otra persona tiene
sobre ti.

Tal vez no te resulte fácil controlar tus emociones o sentimientos, aunque sí puedes elegir qué hacer y qué no
hacer con ellos. Eres libre para decidir qué clase de relaciones y de personas te rodearán cada día de tu vida.

P ágina |4 Psicólogo Juan Manuel Cervantes