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Armónicas en astrología, según Eloy R.

Dumon

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Armónicas en Astrología
por Eloy R. Dumon *
* Este artículo fue publicado originalmente en 1982, en la revista Astrología, editada
por el Centro Astrológico de Buenos Aires, y reeditado en 1984 por la
revista Kepler, Astrología y cultura de Síntesis, nº 4, Madrid. La que aquí presentamos
es la versión aparecida en Kepler, al final de la cual figura el término "Continuará",
que indica, naturalmente, la existencia de una segunda parte. Parece, no obstante, que
el nº 5 de esta revista, donde debía aparecer la anunciada continuación, nunca llegó a
publicarse.

Hoy hablaremos acerca de uno de los descubrimientos más importantes


y reveladores realizados en astrología en los últimos tiempos, que ha sido
considerado dado su envergadura, junto con el Sistema Topocéntrico en
materia de domificación de casas, uno de los más grandes adelantos que se
hayan llevado a cabo en lo que va del Siglo XX.

El astrólogo inglés, John Addey, que falleció el 27 de marzo de este año


en Londres a la edad de 62 años, fue quien descubrió el principio de las
armónicas. Con esta disertación quiero rendir mi sincero y cálido homenaje a
quien admiré y sigo admirando por su espíritu pionero, brillante, sencillo y
desinteresado, y en quien encontré personalmente hace mucho tiempo, apoyo
y comprensión.

Es posible afirmar que de las varias investigaciones en astrología que se


han llevado a cabo en los últimos años, ninguna es tan dramática y
contundente como la de Gauquelin, el estadístico francés; pero desde un
punto de vista estrictamente astrológico, no existen otras más informativas y
concluyentes que las realizadas por John Addey. Este gran astrólogo decidió
investigar allá por la década del 60, las cartas natales de 970 nonagenarios.

Sin entrar en detalles técnicos y al estudiar estadísticamente este grupo


de cartas, podemos decir que Addey no encontró evidencias acerca de que los
Piscianos -tal como se afirma en los libros de texto-, tengan vida corta ni
tampoco de que los Capricornianos tengan vida larga; le pasó algo parecido a
lo que le sucedió a Gauquelin cuando descubrió que había igual número de
militares nacidos bajo el signo de la paz y del amor, como es Libra, que en los
signos marciales de Aries y Escorpio. Y aunque las estadísticas con respecto a
la posición en los signos zodiacales resultaron infructuosas, ya que los
nonagenarios nada tenian en común, salvo su longevidad, le pareció a Addey
que éste solo factor era suficiente para merecer una conexión de alguna
manera. Después de mucho tiempo y de analizar la prueba de diferentes
maneras, encontró por fin un factor significativo.

Los astrólogos han reconocido durante mucho tiempo una cualidad


diferente entre un aspecto aplicativo y otro separativo. Por ejemplo, si en un
horóscopo el Sol está en 10º de Libra y Saturno, que es más lento, está en 12º
de Libra también, se dice que están en conjunción aplicativa porque el Sol se
acerca a Saturno. Pero si las posiciones fueran a la inversa, el aspecto será
separativo, porque el Sol se alejaría. Este proceso en astrología es comparable
al así llamado efecto Doppler en acústica donde, por ejemplo, la sensación
captada por el oído del sonido de una bocina de un móvil que se acerca, no es
el mismo del que se aleja, aunque las distancias al oyente sean las mismas. En
el fenómeno de la luz sucede lo mismo, y es por este efecto que se sabe cuándo
una estrella se aproxima y otra se aleja de la Tierra.

Cuando el aspecto es aplicativo produce tensión, excitación, acción; pero


cuando es separativo significa liberación, prolongación, dilatación y es más
pasivo. Addey descubrió una impresionante y significativa preponderancia de
aspectos separativos en las cartas de los 970 nonagenarios, y aunque nadie
habia pensado antes en esto, se puede prever que los nonagenarios compartan
una predisposición a conservar la energía, a no gastarla demasiado o cuidando
de no arruinar su vitalidad física de alguna manera; y éste es el efecto
conferido por el aspecto separativo, de acuerdo con la tradición astrológica.

Pero Addey, desconfiando de que sus estadísticas fueran una casualidad


favorable, hizo un experimento más interesante. Trató de probar lo contrario,
o sea, buscar un grupo de gente de quienes se podía esperar lo opuesto, es
decir una preponderancia de aspectos aplicativos.

Como funcionario de un hospital de enfermos de poliomielitis en Londres,


Addey consiguió los datos de nacimiento de un gran número de enfermos (más
de 1.000 casos) porque se le ocurrió que si los nonagenarios mostraban una
preponderancia de aspectos separativos, entonces las víctimas de polio,
opuestos desde el punto de vista del carácter, debían tener preponderancia de
aspectos aplicativos. Es un hecho médico conocido que las víctimas de polio
poseen una caracterología bien reconocible : son inteligentes, nerviosos y
activos. Es raro que el individuo apagado y perseverante contraiga esta
enfermedad. Para el astrólogo, esto se relaciona muy bien con los aspectos de
Marte-Mercurio, o sea, nerviosidad, estímulo intelectual, excitación; pero
también con Saturno, dada su influencia sobre el cerebro, segun las
comprobaciones recientes de las estadísticas de Gauquelin efectuadas con
miles de científicos saturninos.

Los médicos describen al virus de la polio como de una acción más bien
suave o mansa, excepto cuando una misteriosa barrera nerviosa que
normalmente es resistente, se rompe o no funciona y el cerebro así debilitado
permite la invasión del virus.

La hipótesis de Addey fue confirmada plenamente. Se encontró que los


aspectos aplicativos ocurrían con mayor frecuencia que los separativos, o sea,
lo contrario a lo que sucedía con los nonagenarios.

Al estudiar las ondas que se formaban en los diagramas de sus cartas,


Addey se dio cuenta de su naturaleza recurrente. Es decir, eran ondas que se
repetían, y esto era lo significativo. La recurrencia creaba una onda que para
la tradición astrológica no era conocida, porque no tenía sentido en términos
de un Zodíaco de 12 signos. Al reinterpretar los datos de los poliomielíticos en
función de los signos zodiacales, Addey encontró que mientras las divisiones
tradicionales en Aries, Tauro, Géminis, etc. no producían ningún resultado
positivo, si se dejaban de lado estas divisiones preconcebidas, como
compartimentos estancos, y se controlaban las formas ondulantes en
cualquier parte que cayeran, emergían distintos modelos. Las víctimas de
polio tendían a nacer de acuerdo con la armónica 12, pero con mayor fuerza
todavía segun la armónica 120. Veamos el diagrama 1.

DIAGRAMA 1

La armónica 120 se produce multiplicando la posición absoluta del Sol (o


sea, desde 0º de Aries) por 120 y restando tantas veces 360º como esté
contenido en el número obtenido.

Como ven existen varios ejemplos de la posición del Sol en la


determinación de la armónica 120 y, como dijimos, cada 3º se produce el
ingreso al 0º de Aries en la armónica 120, que es el caso de un Sol en 3, 6, 9,
etc. de cualquier signo.

En lenguaje estadístico, las cartas de Addey indican que un chico que nace
con el Sol cada 3º grados de un signo cualquiera (o sea, 3, 6, 9, 12, etc.) está
mas predispuesto a contraer la polio que una criatura que nace con el Sol en
los dos grados intermedios.

¿Qué significan las estadísticas de Addey? ¿Significa que un astrólogo


puede predecir a través de los datos de nacimiento cuál chico tiene más
posibilidades de enfermar de polio y cual no? De ninguna manera, lo que
quiere decir es que Addey aisló al menos dos factores astrológicos: los aspectos
aplicativos y la Armónica 120 en la propensión a la polio, y de este modo abrió
un nuevo campo en la investigación astrológica que si se explora
profundamente puede producir importantes resultados.

Estas investigaciones revelan que todas nuestras ideas astrológicas


fundamentales, como son las de los signos, casas, aspectos, puntos medios,
áreas de grados, etc., pueden ser dadas en una forma común de expresión.
Addey demuestra que la astrología puede ser definida como "las armónicas de
periodos cósmicos", y el término aplicado de "periodos cósmicos", lo utiliza
para describir a cualquiera de los ciclos o círculos básicos que usamos en
astrología. Por ejemplo, tenemos el ciclo del Zodíaco, el ciclo de las Casas, el
de un par de planetas desde su conjunción hasta la próxima conjunción, etc.
El término 'armónica' ha sido extraído de la música y de la teoría de las ondas.
Una armónica es toda división exacta por un número de una onda o ciclo
fundamental. De modo que cuando decimos: la armónica 5, es la división del
círculo por el número 5; la armónica 6ª es la división del círculo por el número
6, etc.

Recordemos que cuando aplicamos los aspectos astrológicos, estamos


aplicando las divisiones del círculo en números redondos. De este modo la
división del círculo por 2 representa a la oposición (180º), por 3 al trígono
(120º), por 4 a la cuadratura (90º), por 6 al sextil (60º), por 8 a la
semicuadratura (45º), por 12 al semisextil (30º). Estos son los aspectos más
comunes. Pero hemos ignorado otros números que son igualmente
importantes cuando se aplican en el sentido correcto y para propósitos
apropiados.

La división del círculo (se trate del Zodiaco, de las Casas, etc.), por cada
número, tiene su propio simbolismo y significado, y este significado yace en el
simbolismo del número determinado por el que se divide el círculo. Esto se
aplica no sólo a los números menos usados en astrología corriente, como son
los números 5 (72º, o sea el quintil), el 7 (muy poco usado, que es de 51º 25' o
sea el septil) y el 9 (que es de 40º, llamado nonil), sino a todos los múltiplos
de estos números y de cualquiera de los otros números; así que cada fracción
del círculo -y hasta las fracciones del mismo minuto- tiene su propio
significado. Además, como las divisiones mayores del círculo (como la mitad,
el tercio, el cuarto y la quinta) son aún más subdivididas, éstas producen
"familias" de intervalos en las armónicas. Cada familia es derivada y
relacionada en significado con la división mayor de la que forma parte.

Utilizando la forma de onda, Addey encontró que era capaz de representar


periodicidades de innumerables clases y de una gran complejidad, mucho más
de lo que puede ser representado por el simple círculo. No trataré de explicar
de qué manera "trabaja" la idea de la forma de onda y cómo es confeccionada
por este astrólogo. Sería difícil explicarlo aquí y yo simplemente sugiero a
quien no esté familiarizado con esta idea, que lea algunos de los artículos
publicados en Astrología y el folleto sobre el Renacimiento de la Astrología.**
** Se refiere a una publicación de John M. Addey surgida, en 1971, a raíz de
las conferencias en memoria de C.E.O.Carter, en el Fitzwilliam College, de
Cambridge. Hay traducción española en la revista astrológica Mercurio-3, nº
9 (primera época), Barcelona, 1988.
Si dos ondas encajan exactamente en un determinado período, se dice que
representan la armónica 2ª. Si son 6 ondas las que completan el período,
representan a la armónica 6 . Si es una sola, es la armónica 1ª, a veces llamada
la fundamental de ese período (como en el caso de nuestro Zodiaco). Esta
forma de curva es llamada una onda sinusoide, o en términos matemáticos, la
sinusoide. El círculo y la curva en forma de S -o sinusoide-, son realmente uno
y lo mismo. Simplemente, ésta última es una modificación matemática o
transformación del primero.

Veamos unos pocos ejemplos:


Armónica 3ª del círculo

Armónica 4ª del círculo

Veamos ahora algunas aplicaciones prácticas de las armónicas hasta


donde podemos abarcar en esta apretada síntesis a través de esta charla

A nivel realmente científico, Michel Gauquelin demostró la existencia de


una relación astrológica de las natividades de los padres con las de sus hijos,
en un experimento masivo que incluyó unos 28.000 datos de nacimiento;
todos calculados con la hora respectiva. Estos datos fueron publicados. El
resultado de este experimento demostró que si uno de los padres tenia cierto
planeta ascendiendo o culminando, entonces había una tendencia
estadísticamente significativa a que sus hijos tuvieran el mismo planeta en la
misma parte de la carta natal. Si ambos padres tenian una posición planetaria
particular, entonces la tendencia para el chico a tener la misma era de dos
veces mayor. Esto es de conformidad con los principios genéticos, y la
probabilidad del resultado de Gauquelin ocurriendo al azar, es menor que 1 en
500.000.

Habiendo demostrado Gauquelin que una relación astrológica existe entre


padres e hijos, Addey consideró que esta prueba era todavía inadecuada para
explicar las uniones de genética humana en toda su complejidad. No nos
detendremos a evaluar todas las consideraciones científicas que llevaron al
astrólogo a creer que debía existir una especie de "código astrológico", tal
como existe un código genético por el que se transmiten las características
generales de generación en generación, aunque entrelazadas de un modo
nuevo.

Este código astrológico lo encontró a través de las armónicas; más


precisamente en la armónica 5ª. Pero, ¿por qué en la 5ª, y no en la 6ª, 7ª o
cualquier otra?. Addey dice que existe una innegable conexión entre el número
5 y el concepto de "dividir" o separar una unidad en partes a través de la
actuación de las fuerzas genéticas. Esto es reflejado en el desarrollo en 5 y en
10 partes de la estructura de la molécula de DNA.

La asignación simbólica de este hecho al número 5 se origina en que toda


"idea" en su desarrollo completo, "desciende", por decir así, desde su
potencialidad a la actualidad en un proceso a través de 9 etapas; la etapa 5ª,
que justamente es el punto medio o el que está en el centro de los 9 números,
es el punto donde la idea es un todo que se diferencia en partes.
Filosóficamente hablando, esta diferenciación es la que hace posible la
manifestación. Recordemos que estas ideas fueron las de Pitágoras y Platón a
quienes Addey -como buen pitagórico-, siguió muy de cerca. La razón de por
qué Pitágoras y otros filósofos de la antigüedad atribuyeron tanta importancia
a los primeros nueve números, proviene de las enseñanzas de que cada cosa
se desarrolla desde su idea mas profunda, que es pura potencialidad, hasta su
expresión más externa, que es la manifestación de su perfeccionamiento, a
través de 9 etapas. Los demás números son la repetición de estos primeros
números. En nuestro sistema de numeración usamos sólo 9 números más un
símbolo cero para indicar el regreso a la unidad y el comienzo de un nuevo
ciclo.

La conexión de la armónica 5ª con la transmisión genética es muy


interesante. Addey da el ejemplo de su propia familia, ya que conocía también
la hora de nacimiento de su propio padre y por supuesto la propia y la de sus
tres hijos. El padre nació con el Sol en punto medio entre Saturno y Urano
aproximadamente a 72º entre sí (o sea, una 5ª parte del círculo). El propio
Addey lo heredó con ligeras modificaciones y a su debido tiempo, él mismo lo
transmitió a sus tres hijos. Veamos el Diagrama 3.

Diagrama 3
==========
17
11 Ar/Lib 23 Gem/Sag 5 Vir/Pis 29 Cap/Can
Esc/Tau

Sol 29º45'
1) abuelo
Can

2) abuelo Sol 24º45' Sag

Ura 26º15'
3) padre Sol 10 Lib Sat.23 Sag
Can
Sat 6 Vir
4) el Sol 23º45'
MC 12 Ari Ura 5º45'
autor Gem
Pis

5) hija 1 Ura 25 Gem

Sat 12º30' MC 23º15'


6) hijo 2 Sol 2 Vir
Lib Gem

7) hija 3 Sol 11 Ari

La generación 1 es la del padre de Addey; él es la generación 2 y sus hijos


la generación 3. Recordemos que las uniones entre los planetas están
relacionadas con la armónica 5ª, cuyos ángulos no sólo son de 72º y 144º, o
sea, el quintil (360º/5) y el biquintil, dos veces 72º ó la 2/5 partes del círculo,
sino los distintos valores que surgen como fracciones del quintil. Por ejemplo,
36º y 108º, porque ambos están basados en la cuarta parte del quintil y sus
múltiplos, o sea, 54º y 90º, porque 18 x 3 = 54 y 18 x 5 = 90. Además, existe
un aspecto de 24º porque es un tercio de 72 y hay otro de 45º porque la mitad
de 36 que es 18 sumado a la mitad de 54 que es 27 (18 + 27) forman 45º.
Todavía hay otro aspecto relacionado con el quintil y es el de 99º (formado
por la suma de la mitad de 90º y la de 108º, o sea, 45 + 54 = 99).

Como ustedes ven se puede apreciar la semejanza entre las generaciones


1 y 2; ella resulta ser bastante obvia porque como dijimos, el padre tenia al Sol
en el punto medio entre Saturno y Urano con 72º hacia ambos, mientras que
el propio Addey nació con el Sol también entre Saturno y Urano; pero en este
caso con 108º hacia Urano (o sea 72 + 36, un quintil más medio quintil) y 72º
hacia Saturno. La continuación en la generación 3, o sea con sus tres hijos se
dan aspectos derivados del quintil (18,24,45,etc.).

Si existe alguna duda al respecto, de que se trata de un modelo verdadero


que se repite en las 3 generaciones, la duda desaparece al examinar los grados
zodiacales que se hallan involucrados, porque todas estas posiciones muestran
que están unidas a puntos del mismo pentágono zodiacal, tal como figura en
la figura de más arriba. Para hacer el cuadro de la página anterior se tomó en
cuenta sólo al Sol, Saturno, Urano y al MC, a este último como punto
importante de referencia.

Hacer este cuadro con los grados ocupados, resultó todavía más
interesante porque permitió constatarlo con una generación más atrás; es
decir, la de sus abuelos, pues como pueden ver las posiciones del Sol también
están involucradas en el sistema pentagonal. Observen que de las cinco zonas,
o de los 10 puntos ocupados (11º Aries-Libra; 23º Géminis-Sagitario; 5º Virgo-
Piscis; 17º Tauro-Escorpio y 29º Cáncer-Capricornio)los Soles ocupan todas
menos una, la de los 17º Tauro-Escorpio. La aparente excepción la produjo su
hija mayor (1), y digo aparente porque el Sol de ella está en los 5º de Géminis,
o sea a 18º de la zona 2ª, que está en 23º de Géminis. En otras palabras, el Sol
está desfasado en un cuarto de la armónica 5ª pero sigue existiendo una
relación hereditaria. También puede suceder que al no tener contacto uno de
ellos, a través de sus hijos vuelva a la conexión hereditaria primordial : la falta
de un contacto hace que se case con alguien que lo tenga para cubrir esa
deficiencia.

Con esta demostración, no podemos dudar de que existe un orden, y un


orden se caracteriza por la existencia de una ley; un orden que se mantenga a
traves del azar no es posible concebirlo. En resumen, la base de la continuidad
en estos temas es la armónica y sus subarmónicas. Veamos otras tan
interesantes como éstas.

Como ustedes pueden ver, la teoria de las armónicas es simple; si


deseamos comprender de qué manera está estructurada una carta natal en
función de un número determinado, entonces tenemos que hacer que toda la
carta simplemente "vibre", por decir así, de acuerdo con este número. Para
esto se divide la carta radical por el número que deseamos examinar e
introducir. Por ejemplo, si queremos saber la acción del número 2,
introducimos una onda regular de dos partes en la carta, partiendo del 0º de
Aries.

El primer ciclo irá de 0º de Aries a 0º de Libra; el segundo ciclo de 0º de


Libra a 0º de Aries nuevamente. Si a cada una de estas ondas o ciclos lo
consideramos como un zodíaco completo, veremos que tenemos dos puntos
con 0º de Aries. Uno esta en el 0º de Aries original y el otro marca el comienzo
del segundo ciclo en 0º de Libra en el rádix. Es decir, que todo el Zodíaco se
repite a sí mismo dos veces. Pero en la armónica 3ª se repite 3 veces y en la
armónica 4ª se repite 4 veces y así sucesivamente.
En cuanto al significado de todos los números, el 2 es el único que
probablemente crea menos dificultad. El número 2 da la idea de polaridad, de
dualidad, la idea de oposición y tensión. Cuando pasamos al numero 3 y al 4,
o sea, los aspectos de trígono y de cuadratura también tenemos algo en que
basarnos. El 3 tiene que ver con un estado de armonía y de facilidad para
realizar las cosas, mientras que el 4 crea tensión y dinamismo.
Pero cuando consideramos los números 5, 6, 7, 8, 9 y 10, conocemos muy
poco acerca de sus efectos y decimos que se trata de aspectos menores y que
no tienen mucho efecto; así, dejamos la cosa sin darles mucha importancia. Si
preguntamos por los números que siguen, como por ejemplo el 11, el 13, el 17,
etc., es peor aún, diremos más bien que no tienen importancia en absoluto.

Pero ahora, con el descubrimiento de las armónicas, llega a ser evidente


que cada número tiene su significado y un lugar en el esquema de las cosas;
que tomados como un todo, pueden ser la clave de la verdadera comprensión
respecto a la propia estructura de la astrología. Recuerdo que alguien dijo
cierta vez: la astrología es número. Por supuesto, y le agregaría, es número y
ciclos de números. Es lógico que los primeros números como el 2, 3, 4, etc.
tengan mucha más importancia que digamos el 83 o el 101, pero cada uno
tiene su propio lugar en el esquema de las cosas. Cuanto mas pequeño, más
importante es el número de la armónica en términos generales; cuanto más
elevado es el número de la armónica, más especializada es el área que
probablemente éste describa.

Antes de proseguir, es necesario decir que con las armónicas se pueden


realizar cartas astrológicas tal como hacemos con la natal. La idea de hacer
cartas de las armónicas a partir de la carta natal, es realmente una idea muy
antigua en la astrología. Es la base de aquellas cartas tales como la Navamsa y
otras parecidas que son tan importantes en la Astrología Hindú. El punto que
hay que tener en cuenta siempre, es que el simbolismo de cada armónica
depende del simbolismo del número por el cual ha sido dividido el círculo de
la carta original. Así que el significado de la carta de la armónica 4ª, por
ejemplo, depende del simbolismo o del significado del número 4; el
significado de la carta de la armónica 9ª (que es la carta de los hindues llamada
Navamsa) depende del simbolismo o significado del número 9, y así
sucesivamente.

De un modo general, si tomamos la carta de la armónica 6ª creo que es la


mejor guía para explicar los problemas de salud. Nosotros estamos muy
familiarizados con la relación entre el numero 6 y la salud a través de la casa
VI y del signo sexto, Virgo. Sin embargo, cada número posee, en función de la
totalidad de la naturaleza física, un determinado simbolismo en particular.

Por ejemplo, podemos tomar la armónica 5ª para realizar una carta de


armónicas aplicada a la salud también. Las divisiones quíntuples en astrología
(tal como el aspecto del quintil) siempre han estado conectadas con la mente,
con las facultades mentales, tales como la intuición, la razón, la valoración, el
instinto y los sentidos, o sea, un esquema que en total también consta de 5
partes. Ellas son las facultades por las que conocemos y los medios por los
cuales recibimos y comunicamos información y conocimientos. En relación
con las enfermedades, la carta armónica 5ª tiene una relevancia en cualquier
persona que tiene que ver con el deterioro de estas facultades, incluyendo todo
tipo de desórdenes nerviosos, cerebrales, defectos en los sentidos o en los
órganos del habla y de la comunicación.

Como ejemplo de lo manifestado tomaremos una carta natal famosa: la


de Hellen Keller quien fue célebre por su extraordinaria capacidad mental, no
obstante haber perdido la vista y haberse quedado sorda y muda como
resultado de una fiebre escarlatina a la edad de 1 año y 7 meses de vida. Había
nacido el 27 de junio de 1880 alrededor de las 16 hs. en la localidad de
Tuscumbia, estado de Alabama, Estados Unidos.
Observando la carta natal bien podríamos preguntarnos por qué sufrió
semejantes calamidades en la infancia, sin vista y con el oído destruido,
dejándola totalmente aislada de la comunicación con todos y con cada cosa.
Probablemente, la única y más importante indicación de la privación de la
percepción, sea la estrecha cuadratura de Mercurio con Saturno, siendo este
último el corregente de la Casa III, la del mental concreto. Plutón, cerca de la
Casa VII, es posible que esté mostrando las grandes dificultades que ella tuvo
que afrontar para poder manejarse con el exterior. Otro planeta importante es
Urano cerca del MC, pero sus aspectos son buenos, con sextil al Sol y a Venus.
Realmente, no es un tema como para suponer la extremada gravedad de las
condiciones que ella padeció.

A fin de conocer el verdadero daño físico de los sentidos, generalmente se


necesita ir más allá de la carta de la armónica 5ª; por ejemplo, la armonica 25ª
(o sea, el cuadrado de 5) o la 125ª (o sea, el cubo de 5) ya que la 5ª indicará
sólo si existe algún peligro verdadero para las facultades de los sentidos o su
pre disposición.

El método de preparar una carta armónica es sencillo. En primer lugar se


convierte la longitud zodiacal de cada posición radical en grados de longitud
absoluta, o sea, desde 0º de Aries. En segundo lugar se multiplica esta longitud
por 5 (dado que es la armónica 5ª), luego se restan los múltiplos de 360º
tantas veces como sea necesario para tener una cifra en grados menor de 360º.
Finalmente, el resultado, convertido nuevamente a longitud zodiacal, es la
armónica 5ª. Así se calculan todos los planetas. El cálculo del ASC se hace de
la misma manera, pero el resto de las cúspides no, éstas tienen el mismo grado
del ASC en cada signo sucesivo a partir de este último. Es decir, se emplea el
método de casas iguales. En cambio el MC se calcula aparte y se introduce en
la carta como si fuera un planeta. Cuando todas las posiciones de la carta
radical han sido transpuestas a sus posiciones de la armónica 5 , incluyendo
al ASC y MC, se levanta la nueva carta. Ni el ASC ni el MC -que pueden caer
en cualquier parte de la carta- representan ahora un verdadero ASC o MC de
tipo espacio-temporal. Ellos son puntos meramente simbólicos que
corresponden en significado a los puntos originales. La carta de la armónica
5ª de Hellen Keller es la que se muestra a continuación.
Observando esta carta encontramos varios rasgos notables. El nuevo ASC cae
sobre el Sol radical *** sugiriendo que estamos tratando con alguien de
considerable fuerza mental.
*** Esto probablemente es falso, aunque tiene escasa relevancia para la
argumentación. Obsérvese que el propio Dumon ha dicho más arriba que
Hellen Keller nació "alrededor de las 16 hs". Por tanto, se trata sólo de una
hora aproximada. Supongamos que la hora real discrepa de ésta en unos 15 ó
20 minutos. Puede haber un error de 5 grados en el ascendente. Al multiplicar
esto por 5, el error se acumula hasta los 25 grados (y hasta más de 600 grados
de error en la armónica 125). Dumon tampoco fue excesivamente cuidadoso
en determinar las coordenadas geográficas de Tuscumbia, lo cual también
altera las cúspides de las casas.
En segundo lugar, existen tres poderosas oposiciones : Sol en oposición a la
Luna, que muestra la posibilidad de una gran tensión interna o una division
profunda entre las facultades mentales en su acción interna y externa. Esta
oposición cae sobre Mercurio radical. La segunda oposición es entre Urano y
Mercurio, y ésta cae cerca de la cuadratura con el MC radical. La tercera
oposición es de Marte con Saturno, la que realmente indica ya que esta
desagradable oposición cae con Saturno sobre el Marte radical. Aquí tenemos
algunas indicaciones verdaderas de que Mercurio en cuadratura con Saturno
en la carta natal sea propenso a ser mucho más serio de lo que puede
suponerse y que la nativa puede sufrir un grave daño en las facultades de
percepción y comunicación. El origen del problema en este caso es Marte
radical, que tiene que ver con la fiebre escarlatina.

Algunos ejemplos de cálculo

Sol 6º 31' Cáncer = 96º 31'


96º 31' x 5 = 482º 35'
482º 35' - 360º = 122º 35'
Armónica 5ª Sol = 2º 35' Leo

ASC 25º 30' Escorpio = 235º 30'


235º 30' x5 = 1177º 30'
1177º 30' - 1080º = 97º 30'
Armónica 5ª ASC = 7º 30' Cáncer

MC 7 Virgo = 157
157 x 5 = 785
785 - 720 = 65
Armónica 5 MC = 5º Géminis

La carta de la armónica 5ª divide al Zodíaco en 5 partes iguales de 72º


cada una, las que unidas en una carta revelan las relaciones de la 5ª parte del
círculo. Las oposiciones (o sea, la mitad del arco de 72º) del Sol con la Luna;
de Mercurio con Urano y de Marte con Saturno, significan que estos pares de
planetas tienen una relación en la carta radical de semiquintil, o sea, de 36º.
Si observamos la distancia entre el Sol y la Luna natal hay 108º (o sea, 36º x
3), entre Mercurio y Urano hay 36º exactos y entre Marte y Saturno, otra vez
108, todos dentro de menos de 1º de orbe.

Exactamente en el mismo sentido, la carta armónica 25ª, o sea la 5ª al


cuadrado, muestra las relaciones de la división del radix en 25 partes de 14º
24' cada una y la carta armonica 125, o sea, la 5ª al cubo, mostrará las
relaciones con la división del radix en 125 partes de 2º 52' cada una. Por
supuesto, que no queremos entrar en detalle en cada una de estas cartas
porque nos llevaría mucho tiempo y por eso resumiremos. El cálculo de estas
cartas, lógicamente se hace más complicado a medida que la armonica crece,
pero con la aplicación de las calculadoras electrónicas de bolsillo, o mejor aún,
con una computadora programable, en pocos minutos podemos obtener unas
cuantas armónicas de una carta natal.

Con el objeto de mostrar lo tremendamente significativas que pueden ser


estas cartas, mostraré una prueba con 9 cartas natales de personas ciegas a
quienes se les calculó la armonica 125 para el planeta Mercurio, el que como
ustedes saben es un planeta conectado en general con el sistema nervioso, con
los sentidos y especialmente la vista. También se calculó esta misma armónica
para los planetas maléficos: Marte, Saturno, Urano y Neptuno. Los resultados
están a la vista, como pueden observar en el cuadro:

NUEVE PERSONAS CIEGAS - ARMÓNICA 125ª


Caso 1 Mercurio Cuadratura Saturno orbe 1'
Mercurio Cuadratura Marte orbe 1'
Caso 2
Mercurio Cuadratura Neptuno orbe 3'
Caso 3 Mercurio Cuadratura Saturno orbe 1'
Mercurio Oposición Neptuno orbe 2'
Caso 4
Mercurio Sexquicuadratura Saturno orbe 1'
Mercurio Cuadratura Marte orbe 1'
Caso 5
Mercurio Oposición Saturno orbe 1'
Mercurio Cuadratura Marte exacto
Caso 6
Mercurio Oposición Saturno orbe 2
Mercurio Oposición Urano orbe 2'
Caso 7
Marte Cuadratura Saturno orbe 1'
Mercurio Cuadratura Neptuno orbe 1'
Caso 8
Mercurio Semicuadratura Marte orbe 1'
Mercurio Semicuadratura Marte exacto
Caso 9
Mercurio Oposición Saturno orbe 2'

Esta lista tal vez sea la más impresionante que yo haya visto en un estudio
astrológico. No solamente merece fe por la seriedad del astrólogo que la
publicó, sino que los datos de nacimiento fueron extraídos de una revista de
astrología que fuera publicada muchos años antes de que se supiera la
existencia de estas técnicas.
Si aplicamos la armónica 125 al tema de Hellen Keller tenemos a Saturno
en 2º 55' de Libra en conjunción al Sol en 4º 35' de Libra y en cuadratura con
Mercurio en 1º 15' de Capricornio. ¿Qué significa esto, en términos de la carta
radical? La división del círculo de 360º por 125 da un incremento de 2º 52,8'.
Esto puede ser considerado como un micro-aspecto que tiene especial
referencia, entre otras cosas, con los sentidos físicos, especialmente en
relación con Mercurio.

En la carta de Hellen Keller, el ángulo entre el Sol y Saturno radical es de


69º 08' y esto resulta ser menos de 1' de diferencia con el múltiplo exacto de
2º 52,8' (porque 24 x 2º 52,8' = 69º 07,2'). Así que existe un contacto exacto.
Esto, pasa también con Mercurio que está en 0º 15' de Leo en el natal y se
encuentra a 2º 52' de distancia de la cuadratura con Saturno en 27º 23' de
Aries y de este modo en la armónica 125 están de nuevo en cuadratura, pero
ahora con un orbe menor de 1'. Estos son los orbes radicales que fueron
listados en la gente ciega del anterior cuadro.

Los resultados muestran que el principio de la división en armónicas del


círculo, puede conducir a una exactitud mucho más allá de la reconocida
comunmente en astrología. Por supuesto, esto significa que si uno hace la
transposición a la armónica 125, debe ser cuidadoso en calcular las posiciones
radicales con la mayor exactitud posible. Todo error en el radix se multiplica
125 veces. El error de 1' llega a ser un error de 125' (o sea de 2º 05') en la
armónica 125. En cambio, en armonicas muy bajas, los aspectos cerrados del
radical se vuelven a repetir aunque en signos y casas diferentes. Una
conjuncion de 10' sigue apareciendo en las armónicas 2, 3, 4, 5 y hasta en la 15
con 2º 30' de orbe.

Hasta aquí hemos tratado de demostrar las grandes posibilidades que


existen de una conexión entre el código astrológico y el código genetico.
También se ha querido demostrar cómo el simbolismo del numero 5 está
relacionado con la mente y con las facultades genéticas en el hombre, sobre
todo en el aspecto inferior, como son los sentidos, y que evidentemente están
relacionados, por ser inferiores, con las subarmónicas del numero 5. De este
modo, las enfermedades y los daños que afecten a los órganos de la percepción
o los sentidos pueden hallarse mediante el estudio de las divisiones por 5 en
la natividad.
Esquemas armónicos y astrología
experimental.

Las proposiciones matemáticas, en cuanto que tienen que ver con la realidad, no son
ciertas; y en cuanto que son ciertas, no tienen que ver con la realidad.
Albert Einstein.

Todas las formas culturales del conocimiento humano, ya sean filosóficas, científicas o
artísticas, se mueven en la tensión entre modelos ideales y experiencias sensibles que nunca
llegan a conformarse del todo entre sí. La razón humana genera desarrollos lógicos y
matemáticos impecables que, sin embargo, se estrellan con frecuencia contra una realidad
escurridiza, compleja y dinámica. La lógica es infalible en un mundo inmutable y eterno, que no
es el que habitamos. Nuestro mundo es procesual, movimiento constante, sin puntos de
referencia definitivos; algo que parece estar a medio camino entre el orden y el caos, entre lo
previsible y lo imprevisible, entre lo inteligible y lo enigmático. El conocimiento científico es tan
sólo un tanteo, una aproximación a lo que de estable hay en la naturaleza. En esta búsqueda
de lo que permanece a través de los cambios, que dio origen a la filosofía y a la ciencia y que
alentaba ya desde sus precedentes míticos y religiosos, hubo algo que llamó naturalmente la
atención de los investigadores desde el principio: la existencia de procesos cíclicos.

Los ciclos constan de una secuencia finita de acontecimientos cambiantes que se repite
una y otra vez. Hay en ellos algo que cambia y algo que permanece, una síntesis entre lo móvil
y lo inmóvil. La naturaleza parece sufrir una especie de adicción compulsiva por los movimientos
cíclicos en todos los niveles. Los planetas giran sobre sí mismos y en torno al Sol, que también
gira sobre sí mismo. Los electrones giran en torno de los núcleos atómicos. Los animales
alternan el sueño y la vigilia con regularidad, respiran rítmicamente, bombean su sangre
mediante el siempre renovado ciclo sístole-diástole. Las plantas siguen ritmos diarios y
estacionales.

Esta circunstancia nos brinda uno de los mejores recursos que tenemos para prever los
cambios, aunque sea sólo de modo aproximado o probable; y esto con independencia de que
comprendamos o no la razón por la cual las cosas se suceden en ese orden.

Los antiguos astrólogos se cuentan entre los primeros y más consumados observadores
de ciclos cósmicos ligados a procesos naturales e históricos. Una de sus principales
preocupaciones ha sido tratar de comprender de qué manera engarzan entre sí ciclos de diversa
amplitud y naturaleza. La confección de los calendarios, que era una de sus tareas oficiales,
consiste en buscar esquemas de tiempo regulares que se aproximen razonablemente a los
ciclos naturales más importantes, como el año, el mes, la semana o el día. Estos periodos,
utilizados para reglamentar las actividades civiles y las fiestas religiosas, dependen de ciclos
entre el Sol, la Tierra y la Luna que no encajan entre sí con el mismo tipo de precisión que las
artificiales unidades de tiempo de relojes y calendarios. Los intentos de conciliar el ciclo sinódico
lunar con la revolución solar de tal modo que el año incluya un número entero de meses obligan
a dar prioridad a uno de los dos ciclos, violentando el otro. Los astrólogos chinos escogieron el
ciclo lunar; sus años siempre empiezan en Luna Nueva, pero a costa de tener duraciones
sensiblemente diferentes, unos de doce lunaciones y otros de trece. Los astrólogos
mesopotámicos optaron por el ciclo solar, adoptando meses que, en promedio, exceden la
duración del ciclo sinódico lunar.

En este ejemplo vemos como la razón y las exigencias prácticas pueden conducir a
tergiversar el orden natural de las cosas. Aun así, los esquemas abstractos suelen venir
inducidos por esa misma realidad que les es parcialmente esquiva; brindan puentes e
interesantes modos de aproximación a los hechos, de los cuales no se hallan disociados,
aunque tampoco coincidan exáctamente con ellos. La razón de ser de este trabajo estriba
precisamente en el reconocimiento de las virtualidades positivas de ciertos esquemas a la hora
de descubrir aspectos de la realidad nada evidentes para la experiencia sensible ordinaria.

Esquemas armónicos
De acuerdo con un sentido puramente geométrico, "armonía" significa proporción y
correspondencia entre las partes de un todo. La figura geométrica más utilizada en astrología
es el círculo (no solamente en la forma de "círculos máximos", como la eclíptica, el ecuador
celeste, la primera vertical, el horizonte verdadero, etc., sino también como modo de
representación abstracta de ciclos dinámicos planetarios no exactamente circulares). Si
dividimos un círculo en partes iguales podemos decir que hemos efectuado una sectorización
armónica del mismo. Al número de partes iguales en que decidamos dividir un círculo dado
podemos denominarlo "número armónico" o simplemente "armónico". En principio, los
sectores resultantes de esta operación no se diferencian en nada de los intervalos en que los
estadísticos dividen una distribución circular. Cuando trabajamos con círculos de relevancia
astrológica, dividirlos en partes iguales sirve al propósito de organizar o clasificar la información.
Sin embargo, los ejemplos de divisiones armónicas que nos provee la tradición constan de un
elemento adicional que los distingue de las sectorizaciones meramente estadísticas, a saber, la
dimensión cualitativa asociada a cada sector o grupo definido de sectores. Así, por ejemplo, el
conjunto de los signos del zodíaco tropical responde, en efecto, a una división de la eclíptica en
12 partes iguales; pero únicamente son iguales en tamaño, no en significado o cualidad
intrínseca. Lo que tenemos en realidad es un secuencia de 12 diferentes cualidades que, a lo
largo de los años, se suceden siempre en el mismo orden. En esto se comportan como los
sistemas de numeración; la última cifra de una serie ordenada de enteros consecutivos en el
sistema de numeración decimal se repite cada diez casos, y siempre en el mismo orden. Por
esta razón, propongo llamar "número base" o simplemente "base" al número de categorías
cualitativamente distintas que cabe considerar dentro de una clasificación o distribución sectorial
armónica.

Articulando armónicos y bases podemos describir la mayor parte de las clasificaciones


sectoriales de que nos provee la tradición astrológica. Se hace siempre en estos pasos:

Primero.- Se divide un círculo en un número entero de partes iguales, que hemos definido como
número armónico y puede ser cualquiera, incluido el 1. Denominaremos "fragmento armónico"
a cada una de estas partes. Podemos numerarlas correlativamente a partir del punto de origen
de las divisiones, a fin de distinguirlas sin equívocos.

Segundo.- Cada fragmento armónico se subdivide en un número entero de partes iguales -


naturalmente, siempre el mismo para todos los fragmentos-, que hemos definido como número
base. Denominaremos "sector armónico" a cada una de estas partes. Igualmente las
numeraremos correlativamente dentro de cada fragmento.

Tercero.- Todos los sectores armónicos del mismo número se consideran como de la misma
naturaleza, constituyendo una clase o categoría; estos sectores ocupan la misma posición
relativa dentro de cada fragmento. Llamaremos "categoría armónica" a cada grupo de sectores
definido por estos procedimientos armónicos.

Algunos esquemas armónicos categoriales usados en astrología son los siguientes:

El esquema ARMÓNICO 1 - BASE 2 ha sido utilizado principalmente para definir


los HEMICICLOS.
A1,B2(1) -> PRIMER HEMICICLO. Aplicado sobre un ciclo bifactorial, indica el periodo que va
desde la conjunción hasta la oposición (de 0° a 180°). Para los planetas que presentan fases,
indica las crecientes. Sobre el zodiaco, agrupa los signos comprendidos entre ARIES y VIRGO,
ambos inclusive. En el círculo domal en principio incluye de la casa I a la casa VI, ambas
inclusive, es decir, las que quedan por debajo del horizonte. Sin embargo, algunos autores
consideran que, dado que el movimiento de los planetas a través de las casas es en sentido
horario (inverso a su desplazamiento zodiacal), el primer hemiciclo debería incluir las casas XII,
XI, X, IX, VIII y VII, es decir, las que quedan sobre el horizonte.

A1,B2(2) -> SEGUNDO HEMICICLO. Aplicado sobre un ciclo bifactorial, indica el periodo que
va desde la oposición hasta la conjunción (de 180° a 360°). Para los planetas que presentan
fases, indica las menguantes. Sobre el zodiaco, agrupa los signos comprendidos entre LIBRA y
PISCIS, ambos inclusive. En el círculo domal en principio incluye de la casa VII a la casa XII,
ambas inclusive, es decir, las que quedan por encima del horizonte. Sin embargo, algunos
autores consideran que, dado que el movimiento de los planetas a través de las casas es en
sentido horario (inverso a su desplazamiento zodiacal), el segundo hemiciclo debería incluir las
casas VI, V, IV, III, II y I, es decir, las que quedan bajo el horizonte.

El esquema ARMÓNICO 1 - BASE 3 ha sido utilizado por Richard Idemon y sus seguidores.

A1,B3(1) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial indica el periodo que va desde la conjunción
hasta el primer trígono (de 0° a 120°). Sobre el zodiaco agrupa los signos de ARIES a CANCER,
ambos inclusive, es decir, el primer signo de cada elemento. En el círculo domal corresponde a
las 4 primeras casas. Algunos autores indican que es más lógico asimilarlo a las 4 últimas casas,
dado el movimiento de los planetas en sentido horario dentro de la esfera local.

A1,B3(2) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial indica el periodo que va desde el primer trígono
al segundo (de 120° a 240°), es decir, la zona de mayor distanciamiento angular entre ambos.
Sobre el zodiaco agrupa los signos de LEO a ESCORPIO, ambos inclusive, es decir, el segundo
signo de cada elemento. En el círculo domal corresponde a las casas V, VI, VII y VIII.
A1,B3(3) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial indica el periodo que va desde el segundo trígono
hasta la conjunción (de 240° a 360°). Sobre el zodiaco agrupa los signos de SAGITARIO a
PISCIS, ambos inclusive, es decir, el último signo de cada elemento. En el círculo domal
corresponde a las 4 últimas casas. Algunos autores indican que es más lógico asimilarlo a las
4 primeras casas, dado el movimiento de los planetas en sentido horario dentro de la esfera
local.

Richard Idemon se vale se este esquema tanto sobre el zodiaco como sobre el círculo domal,
distinguiendo entre signos y casas PERSONALES (A1,B3(1)), SOCIALES (A1,B3(2)) y
UNIVERSALES (A1,B3(3)).

El esquema ARMÓNICO 1 - BASE 4 ha sido utilizado para delimitar los CUADRANTES.

A1,B4(1) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial indica el periodo que va desde la conjunción
hasta la primera cuadratura (de 0° a 90°). Sobre el zodiaco agrupa los signos de ARIES, TAURO
y GÉMINIS, es decir, el primer signo de cada modalidad. En el círculo domal incluye las 3
primeras casas. En la mayor parte de los sistemas de domificación se corresponde con el
espacio comprendido entre el Ascendente y el Fondo del cielo.

A1,B4(2) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial indica el periodo que va desde la primera
cuadratura a la oposición (de 90° a 180°). Sobre el zodiaco agrupa los signos de CÁNCER, LEO
y VIRGO, es decir, el segundo signo de cada modalidad. En el círculo domal incluye las casas
IV, V y VI, que, generalmente se corresponde con el espacio que media entre el Fonde de cielo
y el Descendente.

A1,B4(3) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial indica el periodo que va desde la oposición a la
segunda cuadratura (de 180° a 270°). Sobre el zodiaco agrupa los signos de LIBRA, ESCORPIO
y SAGITARIO, es decir, el tercer signo de cada modalidad. En el círculo domal incluye las casas
VII, VIII y IX, que, generalmente se corresponden con el espacio que media entre el
Descendente y el Medio de Cielo.

A1,B4(4) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial indica el periodo que va desde la segunda
cuadratura a la conjunción (de 270° a 360°). Sobre el zodiaco agrupa los signos de
CAPRICORNIO, ACUARIO y PISCIS, es decir, el último signo de cada modalidad. En el círculo
domal incluye las casas X, XI y XII, que, generalmente se corresponden con el espacio que
media entre el Medio de cielo y el Ascendente.

El esquema ARMÓNICO 1 - BASE 12 ha sido utilizado para definir los SIGNOS y las CASAS.

Aplicado sobre la eclíptica, con el punto vernal como origen, genera el ZODÍACO TROPICAL;
desde el Ayanamsa define el ZODIACO SIDERAL; desde el nodo norte de la Luna resulta el
ZODÍACO DRACÓNICO.

Aplicado sobre la esfera local produce la DOMIFICACIÓN o división de una carta astral en doce
casas. Las discrepancias respecto a cual es la manera más apropiada de efectuar esta
aplicación han dado lugar a los diversos sistemas de casas conocidos.

A1,B12(1) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial indica el periodo que va desde la conjunción
hasta el primer semisextil (de 0°a 30°). Sobre el zodiaco define el signo de ARIES. En el círculo
domal corresponde a la casa I.

A1,B12(2) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial indica el periodo que va desde el primer
semisextil hasta el primer sextil (de 30°a 60°). Sobre el zodiaco define el signo de TAURO. En
el círculo domal corresponde a la casa II.

A1,B12(3) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial indica el periodo que va desde el primer sextil
hasta la primera cuadratura (de 60°a 90°). Sobre el zodiaco define el signo de GÉMINIS. En el
círculo domal corresponde a la casa III.

A1,B12(4) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial indica el periodo que va desde la primera
cuadratura al primer trígono (de 90°a 120°). Sobre el zodiaco define el signo de CÁNCER. En
el círculo domal corresponde a la casa IV.
A1,B12(5) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial indica el periodo que va desde el primer trígono
hasta el primer quincucio (de 120° a 150°). Sobre el zodiaco define el signo de LEO. En el círculo
domal corresponde a la casa V.

A1,B12(6) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial indica el periodo que va desde el primer
quincucio hasta la oposición (de 150°a 180°). Sobre el zodiaco define el signo de VIRGO. En el
círculo domal corresponde a la casa VI.

A1,B12(7) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial indica el periodo que va desde la oposición
hasta el segundo quincucio (de 180°a 210°). Sobre el zodiaco define el signo de LIBRA. En el
círculo domal corresponde a la casa VII.

A1,B12(8) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial indica el periodo que va desde el segundo
quincucio hasta el segundo trígono (de 210°a 240°). Sobre el zodiaco define el signo de
ESCORPIO. En el círculo domal corresponde a la casa VIII.

A1,B12(9) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial indica el periodo que va desde el segundo
trígono a la segunda cuadratura (de 240° a 270°). Sobre el zodiaco define el signo de
SAGITARIO. En el círculo domal corresponde a la casa IX.

A1,B12(10) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial indica el periodo que va desde la segunda
cuadratura hasta el segundo sextil (de 270° a 300°). Sobre el zodiaco define el signo de
CAPRICORNIO. En el círculo domal corresponde a la casa X.

A1,B12(11) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial indica el periodo que va desde el segundo
sextil hasta el segundo semisextil (de 300° a 330°). Sobre el zodiaco define el signo de
ACUARIO. En el círculo domal corresponde a la casa XI.

A1,B12(12) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial indica el periodo que va desde el segundo
semisextil hasta la conjunción (de 330° a 360°). Sobre el zodiaco define el signo de PISCIS.
En el círculo domal corresponde a la casa XII.
El esquema ARMÓNICO 1 - BASE 36 ha sido utilizado sobre la eclíptica para definir
los DECANATOS, 36 sectores de 10 grados cada uno, contados desde el punto vernal. A estos
decanatos se les ha tratado de dotar de ciertas características propias por diversos
procedimientos. Uno de ellos consiste en atribuirles planetas regentes. Otro, más acorde con la
línea de trabajo de los esquemas aquí presentados, lo desarrolló Manilius tal como se explica
en el esquema Armónico 3, Base 12 de esta misma sección.

El esquema ARMÓNICO 2 - BASE 2 ha sido utilizado por Ptolomeo para definir


la ORIENTALIDAD y OCCIDENTALIDAD de ciertas disposiciones planetarias. Sin embargo,
los criterios son oscilantes y poco claros, ya que a un mismo cuadrante le llama ORIENTAL en
unos casos y OCCIDENTAL en otros.

Dice Ptolomeo (Tetrabiblos, libro IV):


"Entendemos por cuadrantes orientales en el caso del Sol los signos que preceden al signo
Ascendente del Zodíaco, y los que preceden el signo en el ocaso"

Es decir, el A2,B2(2) aplicado al Zodíaco tomando como origen el signo ascendente.

Continúa Ptolomeo:
"(Entendemos por cuadrantes orientales...) en el caso de la Luna, los signos que van de la
Luna Nueva y Llena a los cuartos; y entendemos por cuadrantes occidentales los signos que
están opuestos a éstos."
Por tanto, los cuadrantes orientales corresponden al A2,B2(1) aplicado al ciclo sinódico lunar
(SOL-LUNA) sobre el Zodíaco y los occidentales al A2,B2(2).
De esta forma, el A2,B2(2) define ORIENTALIDAD en el caso del Sol y OCCIDENTALIDAD en
el caso de la Luna, lo cual es contradictorio.

En general,un planeta era considerado ORIENTAL si al amanecer o al ocaso era visible sobre
el horizonte en el cuadrante oriental; y era OCCIDENTAL si al amanecer o en el ocaso era
visible sobre el horizonte en el cuadrante occidental. Esta condición depende de la posición del
planeta respecto al Sol; pero cuando el planeta es el mismo Sol no parece que esas
denominaciones sean de aplicación. Sin embargo, Ptolomeo lo resuelve dando al Sol el mismo
tratamiento que recibiría OTRO planeta que ocupara su misma posición. Al hacer esto cambia
el orden de los factores, dando lugar a una gran confusión.

Afortunadamente nuestras denominaciones en términos de esquemas armónicos están libres


de estas ambigüedades, siempre que definamos con claridad el ámbito de aplicación y el punto
de origen, quedando como sigue:

A2,B2(1) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial indica el periodo que va desde la conjunción
hasta la primera cuadratura (de 0°a 90°) sumado al que va desde la oposición a la segunda
cuadratura (de 180°a 270°).

A2,B2(2) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial indica el periodo que va desde la primera
cuadratura hasta la oposición (de 90°a 180°) sumado al que va desde la segunda cuadratura
hasta la conjunción (de 270°a 360°).

El esquema ARMÓNICO 2 - BASE 6 ha sido utilizado para definir EJES de SIGNOS y de


CASAS.

A2,B6(1) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial indica el periodo que va desde la conjunción
hasta el primer semisextil (de 0°a 30°) sumado al que va desde la oposición al segundo
quincucio (de 180°a 210°). En el zodiaco: ARIES-LIBRA. En el círculo domal: CASA I-CASA VII.
A2,B6(2) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial indica el periodo que va desde el primer semisextil
al primer sextil (de 30°a 60°) sumado al que va desde el segundo quincucio al segundo trígono
(de 210°a 240°). En el zodiaco: TAURO-ESCORPIO. En el círculo domal: CASA II-CASA VIII.

A2,B6(3) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial indica el periodo que va desde el primer sextil a
la primera cuadratura (de 0°a 90°) sumado al que va desde el segundo trígono a la segunda
cuadratura (de 240°a 270°). En el zodiaco: GÉMINIS-SAGITARIO. En el círculo domal: CASA
III-CASA IX.

A2,B6(4) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial indica el periodo que va desde la primera
cuadratura hasta el primer trígono (de 90°a 120°) sumado al que va desde la segunda
cuadratura al segundo sextil (de 270°a 300°). En el zodiaco: CÁNCER-CAPRICORNIO. En el
círculo domal: CASA IV-CASA X.

A2,B6(5) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial indica el periodo que va desde el primer trígono
al primer quincucio (de 120°a 150°) sumado al que va desde el segundo sextil al segundo
semisextil (de 300°a 330°). En el zodiaco: LEO-ACUARIO. En el círculo domal: CASA V-CASA
XI.

A2,B6(6) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial indica el periodo que va desde el primer quincucio
a la oposición (de 150°a 180°) sumado al que va desde el segundo semisextil a la conjunción
(de 330°a 360°). En el zodiaco: VIRGO-PISCIS. En el círculo domal: CASA VI-CASA XII.

El esquema ARMÓNICO 3 - BASE 2 ha sido utilizado para definir las cualidades


de SEQUEDADy HUMEDAD.

A3,B2(1) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial integra los ángulos: (de 0°a 60°) + (de 120°a
180°) + (de 240°a 300°). En el zodiaco corresponde a los signos SECOS:
ARIES-TAURO-LEO-VIRGO-SAGITARIO-CAPRICORNIO. En el círculo domal: CASAS I-II-V-
VI-IX-X.

A3,B2(2) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial integra los ángulos: (de 60°a 120°) + (de 180°a
240°) + (de 300°a 360°). En el zodiaco corresponde a los signos HÚMEDOS: GÉMINIS-
CÁNCER-LIBRA-ESCORPIO-ACUARIO-PISCIS. En el círculo domal: CASAS III-IV-VII-VIII-XI-
XII.

El esquema ARMÓNICO 3 - BASE 4 ha sido utilizado fundamentalmente para definir


los ELEMENTOS.

A3,B4(1) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial integra los siguientes ángulos: (de 0°a 30°) + (de
120°a 150°) + (de 240°a 270°). En el zodíaco define los signos de FUEGO: ARIES-LEO-
SAGITARIO. En el círculo domal: las casas PERSONALES (I-V-IX).

A3,B4(2) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial integra los siguientes ángulos: (de 30°a 60°) +
(de 150°a 180°) + (de 270°a 300°). En el zodíaco define los signos de TIERRA: TAURO-VIRGO-
CAPRICORNIO. En el círculo domal: las casas MATERIALES (II-VI-X).

A3,B4(3) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial integra los siguientes ángulos:(de 60°a 90°) + (de
180°a 210°) + (de 300°a 330°). En el zodíaco define los signos de AIRE: GÉMINIS-LIBRA-
ACUARIO. En el círculo domal: las casas SOCIALES (III-VII-XI).

A3,B4(4) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial integra los siguientes ángulos:(de 90°a 120°) +
(de 210°a 240°) + (de 330°a 360°). En el zodíaco define los signos de AGUA: CÁNCER-
ESCORPIO-`PISCIS. En el círculo domal: las casas MÍSTICAS (IV-VIII-XII).
El esquema ARMÓNICO 3 - BASE 12 ha sido utilizado por Manilius sobre la eclíptica para
caracterizar los DECANATOS, 36 sectores de 10 grados cada uno, contados desde el punto
vernal.

A3, B12(1) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial integra los siguientes ángulos: (de 0° a 10°) +
(de 120° a 130°) + (de 240° a 250°). En el zodíaco define el primer decanato de cada uno de
los signos de FUEGO; de acuerdo con Manilius es de naturaleza similar a la de ARIES.

A3, B12(2) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial integra los siguientes ángulos: (de 10° a 20°) +
(de 130° a 140°) + (de 250° a 260°). En el zodíaco define el segundo decanato de cada uno de
los signos de FUEGO; Manilius lo asemeja a TAURO.

A3, B12(3) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial integra los siguientes ángulos: (de 20° a 30°) +
(de 140° a 150°) + (de 260° a 270°). En el zodíaco define el tercer decanato de cada uno de los
signos de FUEGO; según Manilius, se asemeja a GÉMINIS.

A3, B12(4) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial integra los siguientes ángulos: (de 30° a 40°) +
(de 150° a 160°) + (de 270° a 280°). En el zodíaco define el primer decanato de cada uno de
los signos de TIERRA; Manilius le atribuye naturaleza análoga a CÁNCER.

A3, B12(5) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial integra los siguientes ángulos: (de 40° a 50°) +
(de 160° a 170°) + (de 280° a 290°). En el zodíaco define el segundo decanato de cada uno de
los signos de TIERRA; Manilius lo asimila a LEO.

A3, B12(6) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial integra los siguientes ángulos: (de 50° a 60°) +
(de 170° a 180°) + (de 290° a 300°). En el zodíaco define el tercer decanato de cada uno de los
signos de TIERRA; de acuerdo con Manilius se asemeja a VIRGO.

A3, B12(7) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial integra los siguientes ángulos: (de 60° a 70°) +
(de 180° a 190°) + (de 300° a 310°). En el zodíaco define el primer decanato de cada uno de
los signos de AIRE; Manilius lo asocia con LIBRA.

A3, B12(8) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial integra los siguientes ángulos: (de 70° a 80°) +
(de 190° a 200°) + (de 310° a 320°). En el zodíaco define el segundo decanato de cada uno de
los signos de AIRE; Manilius lo asemeja a ESCORPIO.

A3, B12(9) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial integra los siguientes ángulos: (de 80° a 90°) +
(de 200° a 210°) + (de 320° a 330°). En el zodíaco define el tercer decanato de cada uno de los
signos de AIRE; para Manilius participa de la naturaleza de SAGITARIO.

A3, B12(10) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial integra los siguientes ángulos: (de 90° a 100°)
+ (de 210° a 220°) + (de 330° a 340°). En el zodíaco define el primer decanato de cada uno de
los signos de AGUA; según Manilius es similar a CAPRICORNIO.

A3, B12(11) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial integra los siguientes ángulos: (de 100° a
110°) + (de 220° a 230°) + (de 340° a 350°). En el zodíaco define el segundo decanato de cada
uno de los signos de AGUA; Manilius lo relaciona con ACUARIO.

A3, B12(12) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial integra los siguientes ángulos: (de 110°a 120°)
+ (de 230° a 240°) + (de 350° a 360°). En el zodíaco define el tercer decanato de cada uno de
los signos de AGUA; Manilius lo asocia con PISCIS.
El esquema ARMÓNICO 4 - BASE 3 ha sido utilizado fundamentalmente para definir
las MODALIDADES, también llamadas CUALIDADESo IMPULSOS.

A4,B3(1) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial integra los ángulos: (de 0°a 30°) + (de 90°a 120°)
+ (de 180°a 210°) + (de 270°a 300°). En el zodíaco define los signos CARDINALES: ARIES-
CÁNCER-LIBRA-CAPRICORNIO. En el círculo domal: las casas ANGULARES (I-IV-VII-X).

A4,B3(2) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial integra los ángulos: (de 30°a 60°) + (de 120°a
150°) + (de 210°a 240°) + (de 300°a 330°). En el zodíaco define los signos FIJOS: TAURO-
LEO-ESCORPIO-ACUARIO. En el círculo domal: las casas SUCEDENTES (II-V-VII-XI).

A3,B4(3) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial integra los ángulos:(de 60°a 90°) + (de 150°a
180°) + (de 240°a 270°) + (de 330°a 360°). En el zodíaco define los signos MUTABLES:
GÉMINIS-VIRGO-SAGITARIO-PISCIS. En el círculo domal: las casas CADENTES (III-VI-IX-
XII).

El esquema ARMÓNICO 6 - BASE 2 ha sido utilizado para definir las POLARIDADES, así como
también las cualidades de CALOR Y FRÍO.

A6,B2(1) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial integra los ángulos: (de 0°a 30°) + (de 60°a 90°)
+ (de 120°a 150°) + (de 180°a 210°) + (de 240°a 270°) + (de 300°a 330°). En el zodíaco define
los signos MASCULINOS y CALIENTES: ARIES-GÉMINIS-LEO-LIBRA-SAGITARIO-
ACUARIO. En el círculo domal: las casas I-III-V-VII-IX-XI.

A6,B2(2) -> Aplicado sobre un ciclo bifactorial integra los ángulos: (de 30°a 60°) + (de 90°a
120°) + (de 150°a 180°) + (de 210°a 240°) + (de 270°a 300°) + (de 330°a 360°). En el zodíaco
define los signos FEMENINOS Y FRIOS: TAURO-CÁNCER-VIRGO-ESCORPIO-
CAPRICORNIO-PISCIS. En el círculo domal: las casas II-IV-VI-VIII-X-XII.

La utilidad de estos esquemas categoriales es fácilmente admitida por cualquier practicante de


la astrología simbólica o interpretativa. Las clases resultantes han sido revestidas de nombres
específicos, símbolos, mitos asociados y descripciones detalladas de sus características. En la
medida en que esta asignación de significados ha cristalizado y se utiliza sin crítica ni discusión,
podemos decir que nos hallamos ante una astrología dogmática. Ceñirse en exceso a esta clase
de fórmulas puede resultar limitativo, empobrecedor, y conducir a numerosos errores de
apreciación. A veces se trata de forzar la realidad para obligarla a encajar en esquemas
preconcebidos; otras veces sucede que ni siquiera se percibe lo que se tiene delante porque no
se parece a lo que se espera encontrar. Sin embargo, estos "precipitados semánticos" o
condensaciones de significados, más o menos estables, no solamente no tienen nada de
nocivos en sí mismos, sino que sin ellos sería imposible pensar astrológicamente. El que sirvan
para iluminar la realidad o para ocultarla depende, en parte, del buen criterio de quien los usa
y, en parte, de la forma más o menos confiable en que hayan sido estipulados. La prudencia
aconseja tomar los significados preestablecidos como hipótesis o guías útiles para una mirada
inicialmente desorientada, para dirigirnos a explorar unos asuntos antes que otros, pero nunca
para dar por averiguado ni un rasgo de carácter, ni un comportamiento ni un acontecimiento sin
la oportuna constatación.

Por su parte, el punto de vista experimental en astrología está interesado en ampliar


perspectivas, en descubrir nuevos modos de funcionamiento de la interrelación entre la
globalidad del cosmos y la existencia particular de los individuos que lo habitan, o en calibrar lo
más precisamente posible la magnitud en que operan las formas previamente conocidas. Para
ello, la astrología experimental debe desarrollar cierta capacidad para tomar distancia de los
presupuestos de la astrología dogmática; debe protegerse de la interferencia de las ideas
preconcebidas, impedir la constricción de los lugares comunes de la tradición. En cierto modo,
por lo menos en algunos casos, debe comportarse como si la astrología no existiera, pero
hubiésemos intuido su posibilidad y nos viésemos, así, ante la oportunidad de diseñar
herramientas de investigación para descubrirla por vez primera. Esto no significa desvincularse
totalmente de las doctrinas astrológicas generalmente aceptadas; se trata, más bien, de
mantener independencia de criterios dentro de un diálogo fructífero con otros modos de hacer
astrología. En definitiva, es de esperar que la astrología dogmática se haya constituido en
medida no despreciable por la sedimentación de una experiencia acumulada a lo largo de
múltiples generaciones; además, el objetivo último del trabajo experimental en astrología es,
precisamente, alcanzar nuevos elementos de conocimiento más o menos estable con los que
contribuir al perfeccionamiento de la parte dogmática.

Intervalos armónicos
El diálogo entre la astrología dogmática y la astrología experimental es particularmente
interesante por lo que se refiere al tratamiento de los esquemas categoriales. Hemos distinguido
claramente los tres pasos que se siguen para definir uno de estos esquemas. Por lo general,
sólo el primero de estos tres pasos coincide exáctamente con la estrategia de investigación
estadística. Los "sectores Gauquelin" responden a la aplicación de este primer paso sobre la
esfera local; se divide ésta en 12, 18 o 36 partes iguales, según los casos, y queda constituida
cada una de ellas como un intervalo. Uno de los principales objetivos del presente trabajo
consiste en mostrar de qué forma se enriquecen las perspectivas de la investigación si
incorporamos los dos pasos siguientes al proceso de definición de intervalos estadísticos. Sin
embargo, fieles al principio experimental de reducir presupuestos teóricos, dejaremos al margen
los elementos cualitativos inscritos en los esquemas categoriales. Las expresiones "número
armónico" y "número base" las mantendremos porque, de suyo, no conllevan connotacionnes
cualitativas y reciben sus denominaciones de criterios cuantitativos. Pero lo que más arriba
hemos calificado de "categorías armónicas", en un contexto experimental será más apropiado
designarlo como "intervalos armónicos". Estos intervalos consistirán en la suma de los sectores
armónicos del mismo número (posición relativa) de todos los fragmentos armónicos.
Los esquemas secuenciales armónicos pueden utilizarse para definir los límites de los intervalos
de una distribución estadística circular. Se cumplen las siguientes equivalencias:
Número base = número total de intervalos.
Número armónico = número de sectores de que consta cada uno de los intervalos.
Armónico x Base = número total de sectores.
360 / número total de sectores = tamaño en grados de cada sector.
Tamaño en grados de un sector x Número armónico = tamaño en grados de cada intervalo.

Como ejemplo, consideremos el desarrollo de la siguiente figura:

Disponemos de una muestra de 203 personas casadas. Queremos investigar sobre ella el ciclo
heliocéntrico Venus-Mercurio. Escogemos el Armónico 12 de Base 3.

De acuerdo con la anterior tabla de equivalencias, esto significa que hemos decidido usar 3
intervalos. Para una muestra de 203 casos, 3 es un número de intervalos más que aceptable.
Cada uno de estos 3 intervalos constará de 12 sectores, tal como indica el número armónico.
Tendremos un total de 36 sectores (A12 x B3), de 10 grados cada uno (360/36). Por tanto, cada
intervalo será de 120 grados (10 x 12). Si numeramos los sectores del 1 al 36, los intervalos
quedarán constituidos así:
 intervalo 1 = sectores 1, 4, 7, 10, 13, 16, 19, 22, 25, 28, 31 y 34.
 intervalo 2 = sectores 2, 5, 8, 11, 14, 17, 20, 23, 26, 29, 32 y 35.
 intervalo 3 = sectores 3, 6, 9, 12, 15, 18, 21, 24, 27, 30, 33 y 36.
Estos intervalos serán los receptáculos que acogeran la información resultante de medir el
ángulo entre Venus y Mercurio en los 203 casos de la muestra. Supongamos que en el primero
de estos casos Venus heliocéntrico se halla a 22°10' de Géminis y Mercurio heliocéntrico a
18°20' de Escorpio. El ángulo entre ambos es de 146°10'. Esa distancia entra dentro de los
márgenes del sector 15 (entre 140 y 150) que, a su vez, corresponde al intervalo 3. Por tanto,
asignaremos el primer caso al tercer intervalo. Hacemos lo mismo con todos los demás casos
disponibles. Finalmente obtenemos la siguiente distribución:
 Intervalo 1 : 59 casos ( 29.06 %).
 Intervalo 2 : 57 casos ( 28.08 %).
 Intervalo 3 : 87 casos ( 42.86 %).
Como cada intervalo está constituido por 12 sectores separados, para representar gráficamente
estos resultados tenemos que repetirlos 12 veces, tal como se ve en la figura del ciclo Venus-
Mercurio en personas casadas. En el interior de esta figura hemos insertado el perfil de la
distribución de la misma muestra en el Armónico 1 de Base 36. Eso nos permite apreciar la
contribución exacta de cada sector a la magnitud final del intervalo, que es la siguiente:

...sector 01: 02 casos.............sector 02: 02 casos.............sector 03: 06 casos.


...sector 04: 05 casos.............sector 05: 05 casos.............sector 06: 11 casos.
...sector 07: 04 casos.............sector 08: 06 casos.............sector 09: 07 casos.
...sector 10: 05 casos.............sector 11: 04 casos.............sector 12: 08 casos.
...sector 13: 08 casos.............sector 14: 04 casos.............sector 15: 07 casos.
...sector 16: 02 casos.............sector 17: 05 casos.............sector 18: 07 casos.
...sector 19: 06 casos.............sector 20: 04 casos.............sector 21: 06 casos.
...sector 22: 05 casos.............sector 23: 07 casos.............sector 24: 08 casos.
...sector 25: 01 casos.............sector 26: 04 casos.............sector 27: 09 casos.
...sector 28: 06 casos.............sector 29: 05 casos.............sector 30: 06 casos.
...sector 31: 10 casos.............sector 32: 06 casos.............sector 33: 07 casos.
...sector 34: 05 casos.............sector 35: 05 casos.............sector 36: 05 casos.

intervalo 01: 59 casos..........intervalo 02: 57 casos..........intervalo 03: 87 casos.

Para una correcta valoración de estas distribuciones deben calcularse previamente los valores
esperados. Esto se ha hecho aquí efectuando un barrido sistemático y proporcional del periodo
al que corresponden las fechas de nacimiento de la muestra. Esta es la distribución que sería
más probable encontrar en el supuesto de que el ciclo Venus-Mercurio heliocéntrico fuese
inactivo respecto de la inclinación al matrimonio (siempre dentro de los límites de lo detectable
por la combinación Armónico-Base escogida):
 intervalo 1: 68 casos (33,31 %)
 intervalo 2: 67 casos (33,40 %)
 intervalo 3: 67 casos (33,28 %)
Si representamos estos valores esperados con los mismos recursos gráficos usados para los
valores obtenidos, nos queda la siguiente imagen:

A diferencia de las categorías armónicas, los intervalos armónicos no se comprometen con la


existencia de ninguna cualidad que se corresponda con sus límites. Son un mero artificio para
organizar datos. Una ventaja adicional de los intervalos armónicos sobre las categorías es que
quedan liberados de la dependencia de un círculo de referencia determinado, pudiendo
aplicarse sobre cualquier círculo, incluidos los ciclos entre un par de planetas o factores
astrológicos cualesquiera.

Hay dos razones principales por las que es importante incorporar los intervalos armónicos a las
técnicas de investigación estadística. La fundamental es que solamente ellos están en
condiciones de detectar apropiadamente ciertas oscilaciones ondulatorias activas en un ciclo
dado. La otra razón es que, gracias a ellos, podemos obtener resultados estadísticamente
significativos a partir de muestras relativamente pequeñas.

Al hablar de oscilaciones ondulatorias en el contexto de la astrología experimental no se está


asumiendo la intervención de ondas vibratorias físicas en los fenómenos investigados. Nos
referimos únicamente a la peculiaridad de algunas representaciones gráficas estadísticas de
presentar un perfil sinusoidal. A su vez, esto suele ser un indicio claro de la existencia de
variaciones rítmicas de intensidad en las manifestaciones del fenómeno estudiado. La búsqueda
de estas variaciones rítmicas de intensidad es, de hecho, el principal objetivo de la astrología
experimental de orientación armónica. A menudo nos referiremos a ellas como "ondas"
asociadas al armónico de que se trate, dando al término el matiz de fuerza postulada de
naturaleza indefinida. Los diseños formales puros asociados con estas ondas armónicas
pueden concebirse como algo bastante próximo a lo que se exhibe en la imagen siguiente:

Un resultado experimental que se ajusta bastante bien a una "onda del 12" puede apreciarse
en la siguiente figura:
Uno de los principales obstáculos con que tropieza el trabajo experimental en astrología consiste
en la dificultad de reunir un número suficientemente alto de casos (datos natales) para investigar
un comportamiento dado. El número de intervalos en que es admisible dividir un ciclo a efectos
de valoración estadística está en proporción directa al tamaño de la muestra disponible: cuanto
mayor es el número de casos, más alto es el tope máximo de intervalos con capacidad de
aportar información significativa. Asimismo, en distribuciones circulares cerradas, cuanto mayor
es el número de intervalos más pequeños son éstos; y cuanto más pequeños sean los intervalos
más podremos afinar en nuestros análisis. Cuestiones como el orbe funcional de los aspectos
astrológicos no pueden dilucidarse experimentalmente con un número bajo de intervalos; para
eso se requieren muestras bastante amplias. En ocasiones, algunos investigadores,
excesivamente preocupados por alcanzar un número lo más alto posible de casos, debilitan las
restricciones de manera inconveniente; es decir, mezclan cosas muy diferentes al usar criterios
de selección un tanto vagos. Así, por ejemplo, en los ficheros de escritores suelen incluirse no
solamente autores de géneros tan distintos como la poesía, la investigación científica, la
historiografía, etc, sino también periodistas, cronistas deportivos y prácticamente cualquier
persona que se haya significado por valerse de la comunicación por escrito. O en archivos de
deportistas se hallan juntos datos de patinadoras artísticas, boxeadores o jugadores de ajedrez.
Separarlos por especialidades suele resultar mucho más productivo, pero entonces las
muestras resultantes se quedan cortas, permitiendo, a lo sumo, dos o tres intervalos. Esta es
una limitación muy seria para la forma habitual de trazar intervalos (continuos y unisectoriales),
pero no lo es tanto cuando se trabaja con esquemas armónicos. Puesto que el número de
intervalos armónicos coincide con el número base del esquema escogido, manteniendo un
número bajo de bases podemos explorar armónicos diversos tan altos como queramos.

El trabajo con intervalos armónicos presenta también un inconveniente; contraviene la exigencia


metodológica de mantener fijo el número de intervalos a lo largo de una investigación. Este
riesgo ha de asumirse necesariamente. Su antídoto consiste en replicar los experimentos con
las mismas variaciones de intervalos que en el primer ensayo.

No olvidemos que, por decirlo así, los esquemas armónicos son "redes" que se lanzan al espacio
con la intención de "pescar ondas" de muy diverso calibre. Así como dependiendo de que una
red sea más o menos tupida nos permitirá pescar peces más pequeños o más grandes, también
las diferentes ondas requieren distintos esquemas armónicos para su detección. Y como no
podemos saber a priori cuantas ni cuales sean las ondas que puedan estar activas en cada ciclo
de una muestra, necesitamos probar con diferentes esquemas, es decir, modificar los límites de
los intervalos. Este proceder se hace acreedor a la crítica de "jugar a la lotería con demasiados
números, asegurándose así algún premio". Ya hemos mencionado más arriba el modo de
protegerse contra esta objeción. Ahora bien, antes de replicar un experimento hay que
completar su primera serie y publicar los resultados para animar así a otros investigadores a
efectuar las oportunas réplicas. Entretanto, estos primeros escrutinios deben valorarse con
cautela y reserva. Para una mejor comprensión del modo de trabajo con intervalos armónicos,
comentamos a continuación dos ejemplos.

Ciclo heliocéntrico Venus - Mercurio (matrimonios).


Sobre una muestra de 203 personas casadas, exploramos en cada natividad el ángulo que
forman Venus y Mercurio desde un punto de vista heliocéntrico. La opción por el heliocentrismo
obedece a varias razones de carácter general que discutimos con algún detalle en otro lugar
(Revolución copernicana en clave armónica).

203 casos constituyen una muestra relativamente corta. Para aspirar a obtener algún resultado
estadísticamente significativo, los ángulos entre estos dos planetas deben clasificarse en un
número pequeño de intervalos. Tres intervalos es una de las opciones aceptables. Podríamos,
entonces, dividir los 360 grados del ciclo en tres partes de 120 grados cada una; si hiciéramos
eso, el primer intervalo alojaría todos los ángulos Venus-Mercurio comprendidos entre 0 y 120
grados; el segundo, entre 120 y 240; y el tercero, entre 240 y 360. Este es el modo en que
organizaría la información un investigador convencional ajeno al conocimiento de las técnicas
armónicas. Trabajaría -sin saberlo- sobre un esquema armónico 1 de base 3.

Cuando investigamos sobre el trasfondo de la teoría armónica, una de las cosas que nos
puede interesar averiguar es qué serie de aspectos está activa en una distribución. Por lo
general, el armónico 1 no es muy útil usado con divisiones grandes (es decir, con un número
bajo de bases), ya que no hay muchos aspectos con orbes tan amplios. Como hemos dicho, el
número Base de un esquema armónico, aplicado a un análisis estadístico, nos indica, a su vez,
el número de intervalos. Por tanto, si hemos decidido trabajar con tres intervalos, ese será
siempre el número Base del esquema armónico a utilizar; pero el número Armónico puede ser
cualquiera. Manteniendo fijas las bases, cuanto más alto sea el número armónico más pequeños
serán los sectores resultantes y, por consiguiente, mayor el poder de discriminación entre las
distancias angulares planetarias. Al mismo tiempo, la intensidad de los aspectos está en relación
inversa al número del armónico. Así pues, lo ideal es escoger un armónico no muy alto, para no
perder en intensidad la ganancia en discriminación. Por supuesto, se puede probar con todos
los armónicos que se quiera, como también pueden cambiarse las bases, dentro de los límites
autorizados por el tamaño de la muestra. De hecho, lo más conveniente sería un rastreo
sistemático por un amplio conjunto de variantes. Cuando se hace esto, lo que suele suceder es
que se destacan varias series que son múltiplos del armónico menor involucrado. Pero, por el
momento, nos contentaremos con una sola combinación; en nuestro caso, la del Armónico 10,
de base 3. Este esquema genera 30 sectores (10 x 3) de 12 grados cada uno, agrupados en 3
intervalos de 120 (10 sectores por intervalo).

En la figura expuesta sobre estas líneas se muestran dos distribuciones anidadas: en la parte
interna, la correspondiente al Armónico 1 de Base 30, y en la parte externa la correspondiente
al Armónico 10 de Base 3, desplegada o montada sobre el esquema armónico anterior; este
despliegue, como puede verse, consiste en representar asociado a cada sector el valor total del
intervalo al que pertenece. Ambos esquemas constan de 30 sectores de 12 grados, pero difieren
en la constitución de los intervalos. En el armónico 1 los intervalos coinciden con los sectores
(30), pero en el armónico 10 se obtienen sumando los valores correspondientes a todos aquellos
sectores separados entre sí nBase posiciones:
Intervalo 1 = sectores 1, 4, 7, 10, 13, 16, 19, 22, 25, 28.
Intervalo 2 = sectores 2, 5, 8, 11, 14, 17, 20, 23, 26, 29.
Intervalo 3 = sectores 3, 6, 9, 12, 15, 18, 21, 24, 27, 30.

La conveniencia de asociar ambos esquemas es bastante obvia. El primero, el armónico 1


de base 30, no nos interesa por sí mismo, ya que 30 intervalos son demasiados para una
muestra de 203 casos. La información que proporciona no es nula, pero está expuesta en alto
grado a las contingencias caprichosas del azar. De todas maneras, antes de constituir los 3
intervalos compuestos del segundo esquema, hay que computar los valores de los 30 sectores
de que constan. En definitiva, el A1, B30 es usado, tan sólo, para conservar esta información
separada por sectores. Como norma general, el Armónico 1, usado como referencia
complementaria de cualquier esquema N-armónico, deberá tener como número base el
resultado de multiplicar el armónico por la base en el esquema principal.

¿Qué utilidad tiene conservar la información de los intervalos separada en sus sectores
constituyentes? Se trata, fundamentalmente, de una medida de control. A veces ocurre que uno
de los intervalos armónicos registra un valor que queda sensiblemente por encima de lo
esperado. Sin más información que esa, sería fácil inclinarse a estimar que todos y cada uno
de los sectores que conforman ese intervalo arrojan valores más altos de lo normal. Esto no es
así casi nunca; de hecho, en ocasiones es tan sólo uno de los sectores el que aparece
sobredimensionado, mientras los demás mantienen valores neutros o incluso negativos. En
casos así, puede ser un error atribuir eficacia a la serie armónica de que se trate. El sector
destacado puede ser producto del azar, o bien un reflejo indirecto de la eficacia de otra serie,
que habría que investigar. Un sector dado de 10 grados, por ejemplo, será enteramente
compartido por los esquemas armónicos a1b36, a2b18, a3b12, a4b9, a6b6, a9b4, a12b3 y
a18b2; y parcialmente compartido por otras muchas series. Si una cualquiera de estas series
es activa puede, a través de sectores comunes, invadir otras series, incitando a errores de
apreciación. Examinando separadamente los distintos sectores de un mismo intervalo
reducimos estos riesgos.

Los datos correspondientes a la figura de nuestro ejemplo son los siguientes:

203 personas casadas.

Punto de vista: heliocéntrico.


Círculo de referencia: eclíptica.
Ciclo: Venus-Mercurio.
_________________________________________________________

VALORES ESPERADOS (ASTRONÓMICOS)

Número de ángulos aleatorios inspeccionados: 23431.


(ajustados a la curva de disponibilidad de los datos)

Armónico 10, Base 3.

Intervalo 1 : 7780 casos ( 33.20 %) 67.40 casos sobre 203.


Intervalo 2 : 7800 casos ( 33.29 %) 67.58
Intervalo 3 : 7851 casos ( 33.51 %) 68.03

Armónico 1, Base 30.

Intervalo 1 (000°00'-012°00'): 773 casos ( 3.30 %) 6.70 casos sobre 203.


Intervalo 2 (012°00'-024°00'): 778 casos ( 3.32 %) 6.74
Intervalo 3 (024°00'-036°00'): 785 casos ( 3.35 %) 6.80
Intervalo 4 (036°00'-048°00'): 780 casos ( 3.33 %) 6.76
Intervalo 5 (048°00'-060°00'): 785 casos ( 3.35 %) 6.80
Intervalo 6 (060°00'-072°00'): 778 casos ( 3.32 %) 6.74
Intervalo 7 (072°00'-084°00'): 781 casos ( 3.33 %) 6.76
Intervalo 8 (084°00'-096°00'): 785 casos ( 3.35 %) 6.80
Intervalo 9 (096°00'-108°00'): 794 casos ( 3.39 %) 6.88
Intervalo 10 (108°00'-120°00'): 789 casos ( 3.37 %) 6.84
Intervalo 11 (120°00'-132°00'): 780 casos ( 3.33 %) 6.76
Intervalo 12 (132°00'-144°00'): 783 casos ( 3.34 %) 6.78
Intervalo 13 (144°00'-156°00'): 780 casos ( 3.33 %) 6.76
Intervalo 14 (156°00'-168°00'): 771 casos ( 3.29 %) 6.68
Intervalo 15 (168°00'-180°00'): 794 casos ( 3.39 %) 6.88
Intervalo 16 (180°00'-192°00'): 779 casos ( 3.32 %) 6.74
Intervalo 17 (192°00'-204°00'): 771 casos ( 3.29 %) 6.68
Intervalo 18 (204°00'-216°00'): 775 casos ( 3.31 %) 6.72
Intervalo 19 (216°00'-228°00'): 770 casos ( 3.29 %) 6.68
Intervalo 20 (228°00'-240°00'): 775 casos ( 3.31 %) 6.72
Intervalo 21 (240°00'-252°00'): 793 casos ( 3.38 %) 6.86
Intervalo 22 (252°00'-264°00'): 782 casos ( 3.34 %) 6.78
Intervalo 23 (264°00'-276°00'): 785 casos ( 3.35 %) 6.80
Intervalo 24 (276°00'-288°00'): 794 casos ( 3.39 %) 6.88
Intervalo 25 (288°00'-300°00'): 775 casos ( 3.31 %) 6.72
Intervalo 26 (300°00'-312°00'): 786 casos ( 3.35 %) 6.80
Intervalo 27 (312°00'-324°00'): 793 casos ( 3.38 %) 6.86
Intervalo 28 (324°00'-336°00'): 771 casos ( 3.29 %) 6.68
Intervalo 29 (336°00'-348°00'): 784 casos ( 3.35 %) 6.80
Intervalo 30 (348°00'-360°00'): 762 casos ( 3.25 %) 6.60

___________________________________________________________

VALORES OBTENIDOS (EMPÍRICOS).

Armónico 10, Base 3.

Intervalo 1 (000°00'-012°00'): 57 casos ( 28.08 %).


Intervalo 2 (012°00'-024°00'): 90 casos ( 44.33 %).
Intervalo 3 (024°00'-036°00'): 56 casos ( 27.59 %).

Armónico 1, Base 30.

Intervalo 1 (000°00'-012°00'): 2 casos ( 0.99 %).


Intervalo 2 (012°00'-024°00'): 7 casos ( 3.45 %).
Intervalo 3 (024°00'-036°00'): 3 casos ( 1.48 %).
Intervalo 4 (036°00'-048°00'): 5 casos ( 2.46 %).
Intervalo 5 (048°00'-060°00'): 14 casos ( 6.90 %).
Intervalo 6 (060°00'-072°00'): 5 casos ( 2.46 %).
Intervalo 7 (072°00'-084°00'): 6 casos ( 2.96 %).
Intervalo 8 (084°00'-096°00'): 7 casos ( 3.45 %).
Intervalo 9 (096°00'-108°00'): 7 casos ( 3.45 %).
Intervalo 10 (108°00'-120°00'): 9 casos ( 4.43 %).
Intervalo 11 (120°00'-132°00'): 8 casos ( 3.94 %).
Intervalo 12 (132°00'-144°00'): 6 casos ( 2.96 %).
Intervalo 13 (144°00'-156°00'): 6 casos ( 2.96 %).
Intervalo 14 (156°00'-168°00'): 6 casos ( 2.96 %).
Intervalo 15 (168°00'-180°00'): 7 casos ( 3.45 %).
Intervalo 16 (180°00'-192°00'): 7 casos ( 3.45 %).
Intervalo 17 (192°00'-204°00'): 9 casos ( 4.43 %).
Intervalo 18 (204°00'-216°00'): 5 casos ( 2.46 %).
Intervalo 19 (216°00'-228°00'): 6 casos ( 2.96 %).
Intervalo 20 (228°00'-240°00'): 9 casos ( 4.43 %).
Intervalo 21 (240°00'-252°00'): 3 casos ( 1.48 %).
Intervalo 22 (252°00'-264°00'): 3 casos ( 1.48 %).
Intervalo 23 (264°00'-276°00'): 12 casos ( 5.91 %).
Intervalo 24 (276°00'-288°00'): 7 casos ( 3.45 %).
Intervalo 25 (288°00'-300°00'): 6 casos ( 2.96 %).
Intervalo 26 (300°00'-312°00'): 12 casos ( 5.91 %).
Intervalo 27 (312°00'-324°00'): 8 casos ( 3.94 %).
Intervalo 28 (324°00'-336°00'): 7 casos ( 3.45 %).
Intervalo 29 (336°00'-348°00'): 6 casos ( 2.96 %).
Intervalo 30 (348°00'-360°00'): 5 casos ( 2.46 %).

En primer lugar se ofrece una estimación de los valores esperados conforme a las
características astronómicas del periodo al que pertenen todos los casos de la muestra. Este
periodo se extiende desde 1865 hasta 1970, pero la distribución se concentra en unos pocos
años, como puede verse en la tabla de datos natales.
La estimación de los valores astronómicos esperados ha de ajustarse a las oscilaciones
registradas en esta tabla, de manera proporcional. Al perfil suavizado de esas oscilaciones le
llamamos "curva de disponibilidad de los datos". Del éxito en la empresa de trazar
adecuadamente esta curva depende la fiabilidad de los resultados finales. Una vez trazada,
construimos con arreglo a ella un fichero de posiciones astronómicas correspondientes al
periodo en cuestión. En este caso hemos utilizado 23431 cartas astrales, repartidas
proporcionalmente según el peso específico de cada fase del periodo.

Se muestran los porcentajes ofrecidos por el fichero de control, seguidos de los obtenidos
realmente en la muestra. En este punto de la investigación, deberíamos dividir los porcentajes
obtenidos entre los esperados, para saber en que medida se apartan unos de otros. En este
caso se ha obviado ese paso, dada la casi total uniformidad de valores esperados para cada
sector. Las dos series armónicas se representan gráficamente como se muestra en la figura.

Como puede verse, los glifos de Venus y Mercurio aparecen dibujados a ambos lados de una
línea horizontal. Venus aparece a la izquierda, en la zona exterior del dibujo, lo que indica que
ha sido escogido como "factor funcionalmente estático", y Mercurio en el interior del círculo
central, lo cual le señala como "factor funcionalmente dinámico". Esto significa que el gráfico
registra las variaciones de posición de Mercurio con respecto a un Venus idealmente fijo.*
* Voy a describir un procedimiento bastante rocambolesco de obtener el mismo resultado, por
si alguien no terminara de captar qué es lo que se representa en estos gráficos. Imaginemos
que nos hemos tomado la molestia de dibujar y recortar una rueda zodiacal de diez centímetros
de diámetro y un centímetro de ancho de banda. Sobre ella dibujamos los signos de Venus y
Mercurio en las posiciones heliocéntricas que ocupan en la primera carta de nuestra muestra.
A continuación, dibujamos y recortamos una segunda rueda zodiacal, también de un centímetro
de ancho de banda, pero de doce centímetros de diámetro. De esa forma, la primera debería
encajar perfectamente dentro de la segunda. En nuestra segunda rueda dibujamos los signos
de Venus y Mercurio, de acuerdo con las posiciones heliocéntricas que ocupan en la segunda
carta. Después, hacemos girar una rueda sobre la otra, hasta que los dos Venus coincidan en
la misma posición. Repetimos estas operaciones hasta completar 203 ruedas, encajarlas unas
en otras y girarlas de forma que todos los Venus coincidan (necesitaremos un espacio de algo
más de 4 metros de diámetro para completar nuestro disparate). Una vez hecho esto, dibujamos
un radio en el que queden insertados todos los Venus y, contando desde éste, otros 29 más, a
intervalos de doce grados. De ese modo, habremos definido 30 sectores. Ahora sólo tenemos
que contar el número de veces que aparece Mercurio en cada uno de estos sectores para
obtener sus frecuencias absolutas. Éstas son las que aparecen representadas, directamente o
a escala, en cada uno de los brazos o sectores que rodean al signo de Mercurio, partiendo de
la línea que le une a Venus.
La línea horizontal indica el punto de CONJUNCIÓN (distancia angular 0°) o de origen del
ciclo. Desde ella se cuentan los intervalos en sentido antihorario. Mercurio aparece rodeado
de una serie de 203 circulitos, ensartados en 30 radios. Cada radio representa un intervalo de
la serie a1b30, en su orden, desde la línea de origen. Cada circulito es una posición relativa de
Mercurio con respecto a Venus, es decir, un caso de ángulo Venus-Mercurio asignado a su
correspondiente intervalo. El promedio de casos por intervalo es de 6,7. Hemos visto que las
características astronómicas de este periodo no introducen variaciones significativas respecto
de ese promedio. Por esta razón, podemos utilizarlo como indicativo de si el valor de un
intervalo queda por encima o por debajo de lo normal; el círculo naranja en torno a Mercurio
marca visualmente este límite

El intervalo 1 de la serie a1b30 incluye, tan sólo, dos casos. Es la puntuación más débil
de toda la serie y coincide con lo que la tradición astrológica llamaría una conjunción
separativa. De esto no podemos sacar ninguna conclusión, pues ya hemos dicho que 30
intervalos son demasiados para una muestra de 203 casos; pero no deja de ser una llamada
de atención para los practicantes de la astrología, que harían bien en consultar en sus ficheros
en busca de personas por ellos conocidas que tengan este ángulo en sus natividades, y
revisar las actitudes de estas personas con respecto al matrimonio o modos de relación
interpersonal en general.

Hemos dicho que el interés del a1b30 reside en su capacidad de esclarecer si la serie
superior (la a10b3) es realmente activa. Los tres intervalos de la serie A10,B3 se representan
reiteradamente, hasta diez veces, alrededor de la serie A1,B30. Cada intervalo se acopla con
cada uno de los diez sectores de que consta. De este modo, podemos comparar, fragmento a
fragmento, lo que cada uno de ellos aporta al resultado final. El círculo púrpura señala el lugar
del valor promedio de los tres intervalos.

El primer fragmento armónico (intervalos 1-3 del a1b30) presenta los valores: 2, 7, 3. El
sector central es dominante en este fragmento, del mismo modo que lo es en el A10,B3 total.
El segundo fragmento (5, 14, 5) se comporta de igual manera, alcanzando en el sector central
un valor desconcertantemente alto. Los tres fragmentos siguientes no ofrecen diferencias
significativas entre sus sectores, pero en los 4 que siguen a estos se repite la historia del
sector central dominante. El último fragmento viene a ser casi neutro. Es decir, en 6 de los
diez fragmentos, el segmento central es claramente dominante, manteniendo posiciones
neutras en los 4 restantes y no dando, en ningún caso, valores deficitarios. Está claro, pues,
que los resultados finales no dependen de uno o dos sectores aislados, sino que es la serie
armónica 10 la que, en conjunto, muestra ese comportamiento. Pero a la hora de valorar la
relación de esta serie con el ciclo heliocéntrico Venus-Mercurio, aplicado al matrimonio, hemos
de tener en cuenta algo más. Si quisiéramos traducir en términos de aspectos las
peculiaridades del esquema armónico a10b3, diríamos que el primer intervalo acoge los
aspectos separativos, el segundo los ángulos que no conforman aspectos y el tercero integra
los ángulos aplicativos. Como el intervalo que aquí se destaca es el segundo, lo que este
estudio pone de manifiesto es que, en el asunto que nos ocupa, la serie del 10 más que activa
es reactiva; es decir, Mercurio propende a evitar los lugares desde los cuales formaría con
Venus aspectos de la serie del 10. Qué razón pueda haber para que los cítados aspectos
disminuyan la inclinación al matrimonio es algo que queda fuera del alcance de la metodología
estadística. Sólo puede averiguarse por observación directa de casos concretos.
___________________________________________

* NOTA. Lo publicado arriba es solamente la primera parte de un trabajo más largo que,
por dificultades técnicas, no me es posible ofrecerlo completo por ahora. Aun en su
forma fragmentaria, contiene sugerencias metodológicas que juzgamos dignas de ser
preservadas.

© Julián García Vara


Armónicos: aspectos sin barreras.

La teoría armónica aplicada a la astrología surge en occidente en la segunda


mitad del siglo XX, pero casi nadie se da por enterado hasta mediada la década
de los 70, con la publicación de Harmonics in Astrology de John Addey. Esta
obra fundamental no ha sido todavía traducida al español, como tampoco los
trabajos sobre el mismo tema de David Hamblin, James Williamson, John E.
Greig, Charles Hannan, Michael Harding, Charles Harvey y otros muchos,
practicamente todos disponibles sólo en inglés. Por esta razón es
principalmente en el mundo anglosajón donde se ha prestado atención a la
importancia que los conceptos sobre armónicos tienen para profundizar en el
significado de las cartas astrales y diseñar nuevas técnicas de predicción
astrológica.

En España Miguel García y Tito Maciá presentan regularmente ponencias


sobre armónicos en congresos y publicaciones periódicas y han contribuido al
desarrollo de la teoría armónica mediante la conceptualización y el diseño de
sus harmogramas y "flores armónicas". Además, Miguel García ha
desarrollado sofisticadas aplicaciones informáticas de libre distribución para
el trabajo con armónicos, especialmente su programa Armón. En Argentina el
tema fue divulgado por Eloy R. Dumon.

Pese a tantos esfuerzos, la realidad es que todavía hay muchos astrólogos que
ignoran casi todo lo referente a los armónicos y muy pocos que hayan
incorporado técnicas armónicas a su trabajo astrológico habitual. Siguiendo a
David Hamblin, podemos comparar la incorporación de armónicos a nuestra
percepción astrológica de temas natales y acontecimientos con el paso del cine
mudo al cine sonoro, de las imágenes en blanco y negro a las imágenes en color
o del cine bidimensional al 3D. Si, por una parte, estas comparaciones tienen
algo de exageradas, por otra parte más bien se quedan cortas, porque a pesar
de la espectacularidad del paso de una imagen bidimensional a una
tridimensional, la información que proporcionan ambas es básicamente la
misma. Pero los armónicos introducen una gran cantidad de nueva
informacióncompletamente invisible desde la óptica tradicional.

Por supuesto, adaptarse a este nuevo modo de ver las cosas requiere tiempo.
Pero las ideas fundamentales de la teoría armónica son, en realidad, muy
sencillas y cada vez son más los programas de cálculos astrológicos que nos
dan resuelto gran parte del trabajo necesario para experimentar con
armónicos.

Apenas un año después de la publicación de Harmonics in Astrology,


Zipporah Dobyns escribió un pequeño artículo de divulgación que apareció en
el primer número de la revista astrológica norteamericana The Mutable
Dilemma, a finales de 1977. Con muy poco tiempo para asimilar la teoría y
experimentar la práctica, Dobyns se muestra algo dubitativa sobre el valor de
las técnicas basadas en armónicos a las que se refiere en su artículo, aunque
da muestras de posicionamientos provisionales en favor de algunas y en
contra de otras.

Por su interés histórico y didáctico me he tomado la molestia de traducir el


texto de ese artículo, que inserto a continuación tal como ella lo escribió,
dejando los comentarios para una próxima entrada.
Armónicos
Aspectos sin barreras
Zip Dobyns

La palabra “armónicos” se está usando de varias maneras y algunos de los más


interesantes trabajos sobre astrología incluyen conceptos relacionados. Los
lectores que hayan estudiado música estarán familiarizados con las ideas de
octavas y resonancia. El timbre de diferentes instrumentos musicales resulta
de las variaciones en resonancia y armónicos producidos. En música, la nota
fundamental se llama el tono base, y sus armónicos son múltiplos de este tono
–primero, segundo, etc. En astrología, el equivalente del “tono base” se
denomina el primer armónico y variaciones derivadas de divisiones del círculo
(el horóscopo natal o el zodíaco) por números enteros se nombran por el
número usado para la división. Una oposición se deriva de la división del
círculo por 2, y a esto se le llama el segundo armónico. El dial de 90 grados
usado ampliamente por los Cosmobiólogos es una carta del cuarto armónico
con cada cuarto del círculo del zodíaco superpuesto sobre los otros de tal
manera que todos los signos cardinales quedan en conjunción entre sí, así
como todos los fijos entre sí y todos los mutables entre sí.
Dial de 90 grados.

Como es obvio hasta aquí, el trabajo con armónicos comienza con una
herramienta usual de la astrología, el aspecto. En la antigüedad el círculo se
dividía por 2, 3, 4 y 6, produciendo así la oposición, el trígono, la cuadratura
y el sextil, además de la conjunción cuando los planetas estaban bastante
juntos. Algunos astrólogos aún consideran que un planeta está sin aspectos si
no tiene ninguno de estos cinco. El vacío de curso lunar es una luna que
abandonará el signo que ocupa sin formar ninguno de estos cinco aspectos con
otro planeta.

Durante siglos, los astrólogos han seguido añadiendo otros aspectos,


incluyendo una división del círculo por 12 (el semi-sextil); por 8 (la semi-
cuadratura) y por fracciones de éstos, tales como 5/12 (el quincuncio) y 3/8
(la sesqui-cuadratura). Kepler, el gran astrólogo-astrónomo, descubrió el
quintil de 72 grados (división del círculo por 5) y el biquintil (144 grados).
Algunos astrólogos han sugerido dividir el círculo por 7 (septil), por 9
(nonágono) y por 11 (undecágono). También se han propuesto nombres más
modernos: octil por semi-cuadratura, tri-octil para la sesqui-cuadratura, novil
para el nonágono, undecil para el undecágono, para concordar con el septil y
alcanzar mayor coherencia. Una división por 10 (el decil) está relacionada con
la “familia” del quintil.

Un nuevo capítulo en la astrología comenzó en la década de 1950 con el trabajo


del ingeniero de radio John Nelson. Contratado por Radio Comunicaciones de
América para buscar medios más eficaces de previsión de perturbaciones
ionosféricas que podrían afectar las transmisiones de radio de onda corta,
Nelson descubrió que las distancias angulares entre los planetas
proporcionaban una clave sobre el estado de la ionosfera. Ya en 1952, Nelson
escribió que los ángulos de 0, 90 y 180 solían estar presentes al comienzo de
las tormentas solares y turbulencias ionosféricas. Cuando los planetas
mayores estaban separados por 60 y 120 grados, había una relativa armonía.
Por tanto, las antiguas observaciones sobre “buenos” y “malos” aspectos
fueron respaldadas por la investigación moderna.

Pero Nelson no se detuvo ahí. Continuó haciendo previsiones, observando


resultados, revisando sus teorías y repitiendo el procedimiento, en la mejor
tradición del método científico. Hacia la década de los 70 él había alcanzado
una precisión del 90% en sus previsiones, usando todas las divisiones del
círculo que eran múltiplos de 7-1/2, 11-1/4 y 18 grados. También encontró que
si tres planetas estaban situados de tal manera que uno de ellos estaba en el
centro entre los otros dos (en su punto medio), el efecto era equivalente a un
aspecto tradicional entre ellos. Nelson llamó “armónicos” a sus “nuevos”
aspectos y escribió que al menos uno de ellos debe estar presente junto a los
aspectos tradicionales para que se produzca una perturbación importante en
la ionosfera. Nelson también escribió que al menos cuatro planetas deben
estar involucrados en aspectos interrelacionados para que se dé una
turbulencia importante.

John Addey dio el siguiente paso hacia adelante en la exploración de este


campo. Addey es el fundador y primer presidente de la Asociación Astrológica
de Inglaterra, una organización relativamente nueva pero firmemente
comprometida con la investigación en astrología y, por tanto, con una
influencia que va más allá de su tiempo o su tamaño. Addey encarriló la
investigación hacia las divisiones del círculo por todos los números enteros y
ofreció posibles interpretaciones para los resultados en términos de
significados numerológicos de los divisores. Los resultados pueden producir
fracciones recurrentes en lugar de números enteros, como sucede con el septil
y el undecil, pero todos son potencialmente significativos. Se han escrito
varios libros importantes, incluyendo una compilación de todos los armónicos
de modo que pueden ser consultados en tablas sin necesidad de
computadoras, y un importante manual de John Addey.

Una excepcional aplicación de las teorías armónicas de Addey ha sido el


análisis de amplias muestras de individuos agrupados según una variedad de
criterios. Por ejemplo, ha analizado clérigos, octogenarios (individuos que
alcanzan una edad muy avanzada), poliomelíticos, varias muestras de
personas con cáncer, etc. Otros estudios más pequeños se han ocupado de
técnicos de varias sub-disciplinas. Se registraba el grado del Sol de los sujetos
para obtener una distribución de frecuencias y se recalculaba para todos los
armónicos hasta el 180. Si la distribución de las frecuencias para un armónico
es relativamente aleatoria (sin picos notables) esto no es significativo. Si
aparecen picos destacados en la distribución de los grados del Sol a través del
círculo para un armónico dado, hay en teoría una relación entre el número del
armónico y la enfermedad, la vocación o cualquier otro criterio usado para
componer la muestra. Puesto que las fechas de nacimiento sin hora conocida
bastan para llevar a cabo tales análisis armónicos, grandes cantidades de datos
están fácilmente disponibles a partir de volúmenes tales como Quién es
quién en diferentes campos, así como registros de hospitales, del censo, etc.
Las dificultades para llevar adelante estas investigaciones son el tiempo y la
energía que los astrólogos deben emplear en realizar tediosos cálculos, o el
dinero para alquilar computadoras para hacer el trabajo.

Addey también trabajó con una variación de la teoría de los armónicos que se
puede aplicar a cartas individuales y que forma parte de la astrología
tradicional de la India. Muchos hindúes consideran la carta Navamsa tan
importante como la carta natal, y la usan para juzgar el resultado de la vida
del individuo. La carta Navamsa es simplemente una carta del noveno
armónico, que toma cada sección de 40 grados (1/9 del círculo) y la extiende
sobre los 360 grados del círculo, dejando tales secciones extendidas todas en
conjunción entre sí. Addey sugiere utilizar el sistema de casas iguales a partir
del Ascendente navamsa, con el MC navamsa situado donde caiga. También
se puede experimentar con el sistema de casas iguales a partir del MC. Addey
ha trabajado más con el quinto armónico y sugiere que está relacionado con
habilidades perceptivas, especialmente en sus octavas altas, los armónicos 25
y 125. También relaciona el armónico 5 con lazos familiares, encontrando que
los horóscopos de varias generaciones repiten algunas de las mismas
posiciones por grado y signo y que estas posiciones tienden a formar quintiles
entre sí.

Además de usar las cartas armónicas para representar áreas generales de la


vida hasta el armónico 9, que se considera como una clave de los resultados
de la vida, Addey sugirió el uso de las cartas armónicas como claves del año de
vida correspondiente. Se muestra dubitativo sobre si el número del armónico
corresponde al número del año de vida o al de la edad. Es decir, si, por
ejemplo, el armónico 12 simboliza el año comprendido entre los 11 y 12 años
de edad o bien el año siguiente (edad de 12 a 13). En las pocas pruebas que he
hecho, el primer método parece más exacto. Para muchos años, las cartas
armónicas me parecieron poco concluyentes. Pero para unos cuantos años de
momentos cruciales, las encontré significativas. Quizás los grandes
acontecimientos se muestran en todos los sistemas.

Otra sugerencia incluida en la imponente Astrologer’s Guide to the


Harmonics de James Williamson es una “transformación del arco”. Por
ejemplo, el Dr. Williamson toma el aspecto entre Mercurio y Urano como una
clave del genio de Kepler y calcula una carta para el número entero más
cercano utilizado como un armónico (división del círculo). La carta resultante
se supone que refleja la excepcional mente de Kepler. Hasta ahora, nuestros
experimentos con tales arcos no han sido convincentes. El arco de Marte de
Hitler en cuadratura con Saturno produce una carta muy inocua focalizada
sobre el aire y los mutables. Además, se obtienen cartas muy diferentes
cuando se usa el arco exacto, tomando un armónico fraccionario, el número
entero más cercano a la fracción, o el número entero que pone a los dos
planetas más cerca de una conjunción. Usando la fracción exacta de un grado
como un armónico, los dos planetas quedan en conjunción exacta, por
supuesto. Para aquellos que todavía no han asimilado los conceptos básicos
sobre armónicos, recordemos que estamos tomando la distancia entre los dos
planetas y expandiéndola sobre los 360 grados del círculo para que un planeta
caiga exactamente sobre el otro en la carta armónica.

Nuestros propios trabajos en CCRS han incluido importantes pruebas de los


“nuevos” aspectos de Nelson, y los resultados confirman sus hallazgos. Más
recientemente, hemos examinado dos amplias muestras a través del análisis
armónico de frecuencias: un grupo de casi 800 retrasados mentales y casi
1200 alcohólicos crónicos hospitalizados. El trabajo es demasiado reciente
como para aportar conclusiones generales. Solamente de un esfuerzo
interdisciplinario y coordinado podemos esperar progresos reales y duraderos
en la investigación astrológica, así como la acreditación de los trabajos aquí
descritos. La teoría original procede de John Addey; la Asociación Astrológica
Inglesa aportó los cálculos computerizados para hacer el análisis. Rique
Pottenger de CCRS revisó el programa de tal modo que sólo se necesitara la
fecha de nacimiento y la computadora hizo el resto. El Dr. Paul Liberty Jr. de
Austin, Texas donó el tiempo de computación para analizar los datos, pagando
por ello él mismo como una contribución a la investigación astrológica.
Gyanam en Kansas copió cuidadosamente los datos de nacimiento de 1200
alcohólicos a partir de registros de hospital; no una sino dos veces, ya que los
datos se perdieron entre dos estudios con enfoques diferentes. Hal White y
Eric Tarkington hicieron el análisis preliminar en Toronto, Canadá. Se
necesita más análisis adicional, pero queremos expresar nuestra profunda
gratitud a todos los mencionados más arriba que han contribuido con su
esfuerzo. También estamos agradecidos a Ann Demerest por los datos de
nacimiento de los retrasados mentales, y esperamos que también produzcan
resultados significativos.

El análisis inicial de Hal y Eric sugiere un énfasis sobre el armónico 9 en los


alcohólicos con los múltiplos de 9 por números impares (9, 27, 45, 63, etc.)
especialmente altos. Pero Addey consideró otras fases angulares diferentes y
señaló que otros armónicos eran más importantes. Addey comentó que la
complejidad del alcoholismo podría involucrar diferentes causas y, por tanto,
varios armónicos, pero también cree que el círculo diurno es más importante
que el círculo zodiacal. Por desgracia se requiere la hora de nacimiento para
trabajar con el círculo diurno.

Además de las diversas aproximaciones a los armónicos descritas más arriba,


por mucho tiempo he deseado experimentar otra aplicación a la teoría de las
cartas individuales. Robert Hand, el conocido escritor e investigador
astrológico de Cape Cod, nos ha proporcionado las fórmulas para realizar mi
deseo. Hace tiempo que enfaticé la importancia de los “temas” básicos en los
horóscopos. ¿Qué es lo que la carta dice repetidamente? Una red de aspectos
interrelacionados es uno de tales temas lógicos. ¿La carta tiene un número
inusual de algún tipo de aspectos (cuadraturas, trígonos o algunos de los
pequeños que hemos visto tales como los septiles)? ¿Es importante que estén
conectados entre sí, si, por ejemplo, hay cinco pares separados de planetas en
quintil o si hay un gran quintil en forma de estrella de cinco puntas?
En la primavera de 1977, usando las fórmulas de Rob Hand y la computadora
construida por Rique Pottenger para el CCRS, iniciamos por fin la exploración
en esta nueva área. El progreso ha sido lento ya que he pasado mucho tiempo
fuera desde que la computadora empezó a funcionar con los nuevos
programas. Pero algunos detalles y piezas fascinantes han aparecido,
incluyendo una sugerencia de que el número 5 y el quinto armónico en general
están asociados con poder, ya sea usado constructivamente o
destructivamente. Este resultado se ajustaría a las observaciones de Nelson de
que la mayor parte de las tormentas solares sólo ocurren cuando los planetas
forman al menos dos aspectos múltiplos de 18 grados. Addey también ha
asociado el 5 con el poder.

En un limitado número de cartas de terremotos, destacan las variaciones


sobre el quinto armónico, incluyendo múltiplos tales como 25, 35 y 45. Con el
tiempo, por supuesto, tenemos previsto examinar cientos de cartas sobre
terremotos y comprobar si hay variaciones entre los “normales” que ocurren
constantemente y aquellos en los que hay grandes pérdidas en vidas. Pero la
carta de Hitler fue la más impresionante, con los 4 armónicos más altos entre
los múltiplos de cinco: 5, 10, 20, 25. Entre los otros famosos estudiados con
los nuevos programas, la carta de Nixon enfatizaba el armónico 7; Rockefeller
el 8; en Carter había más múltiplos de 3; Indira Gandhi se focalizaba sobre el
4; y Mondale sobre el 14.

Hemos ensayado dos variaciones de esta aproximación: una que simplemente


cuenta el número de cada tipo de aspecto usando un orbe arbitrario, y otra que
valora la interrelación de los factores (incluyendo la proximidad de orbe en la
carta armónica) de modo que se asigna un valor más alto a un gran quintil que
a cinco quintiles separados. Los dos programas se denominan CC (cómputo
de conjunciones) y AV (adición de vectores) respectivamente y la futura
discusión sobre la investigación en curso remitirá a estos primeros resultados.
Esperamos examinar con estos programas nuestros 200 alcohólicos con hora
de nacimiento disponible; hemos investigado alrededor de 70 accidentes
aéreos, pero los resultados todavía no han sido analizados. Si los resultados
siguen siendo prometedores, otras colecciones de datos serán procesadas y
comparadas, incluyendo un amplio grupo de SMIS (síndrome de muerte
infantil súbita). El trabajo sobre esta última aproximación a la teoría armónica
apenas ha comenzado, y es demasiado pronto para adelantar conclusiones.
Necesitaremos información adicional sobre horas de nacimiento, la cual será
muy valiosa –especialmente en alcohólicos y hemofílicos. Les mantendremos
informados a medida que vayan llegando resultados.

Otra variedad de carta armónica que actualmente se encuentra programada


en nuestra computadora es el arco solar exacto para un acontecimiento
importante en la vida. El armónico será una fracción en lugar del número
entero de la edad de una persona. Nancy Madsen de Racine, Wisconsin,
sugirió este refinamiento, que es similar al uso del arco solar exacto como
medida de dirección para mover todos los planetas en lugar del simple grado-
por-año. Para obtener el arco solar se calcula la distancia que el Sol ha
recorrido en tantos días después del nacimiento como años de edad tiene el
individuo en el periodo deseado. Si el acontecimiento estudiado tuvo lugar a
los 10 años y 3 meses de edad, la posición del Sol en el nacimiento se resta de
su posición 10 días más tarde y se añaden 15 minutos de arco por 3 meses; el
resultado es el arco solar o movimiento del Sol en ese intervalo. El método de
Addey usaría el armónico 10 ó el 11 para esta edad. El arco solar exacto podría
variar entre 9 y 11, dependiendo de la fecha de nacimiento, ya que el Sol es
más rápido en invierno y más lento en verano [N.T. Así en el hemisferio Norte;
al contrario en el hemisferio sur]. Las cartas resultantes (fraccional vs. número
entero) serán muy diferentes, y por ahora el trabajo sugiere que la carta
armónica para el arco solar exacto puede ser bastante fascinante e indicativa
del estado psicológico del individuo en el momento correspondiente.

En este punto, nuestra única conclusión apunta a la necesidad de dejarse


llevar y mantener nuestras opciones abiertas. El orden cósmico es tan
omnipresente que vemos algo de él sin importar tanto con qué método.
La domificación de las cartas armónicas

http://www.myastrologybook.com/

¿Cuál es la mejor manera de establecer las casas para una carta


armónica? Esta es una cuestión particular que afecta al trabajo
astrológico con armónicos, por lo que suponemos que el lector tiene ya
algún conocimiento de Teoría Armónica. Si no es así, tómese unos
minutos para leer, al menos, el trabajo de Dumon Armónicas en
Astrología.

El problema de la domificación de las cartas armónicas


Las cartas armónicas son variaciones de la carta radical, o más bien extensiones de la
misma, que se obtienen multiplicando por algún número entero las longitudes eclípticas de
todos y cada uno de sus puntos. Si el resultado de alguna de las operaciones excede de
360º, hay que restar esta cantidad tantas veces como sea necesario para acotar la posición
armónica dentro de los límites normales del zodiaco. En cada carta armónica, el número
entero que se utiliza es el mismo para todos los puntos, y sirve para identificar esa carta.
Así, por ejemplo, si multiplicamos por 2 las longitudes eclípticas de todos los puntos de una
carta y dibujamos en una carta nueva el resultado de estas operaciones, la carta resultante se
denominará armónico 2.

Tomemos, por ejemplo, la carta radical del propio John Addey, el gran impulsor de la teoría
armónica en occidente, nacido el 15 de junio de 1920, 7h 15m GMT, en Barnsley, 1º 28' W,
53º 34' N.

Figura 1. John Addey. Armónico 1

Si tratamos de calcular el armónico 2 de esta carta, o de cualquier otra, enseguida nos


daremos cuenta de que se nos plantea una dificultad tan pronto como queramos
representarla gráficamente. La dificultad es aún mayor si nos obstinamos en mantener a
toda costa la misma apariencia general que tiene normalmente cualquier carta radical. En
casi todos los sistemas de casas, las cúspides se oponen dos a dos. El Ascendente queda en
exacta oposición al Descendente, el Medio Cielo en exacta oposición al Fondo Cielo, y así
con todas las demás cúspides. Pero es una norma general de la matemática armónica que
dos puntos cualesquiera de una carta radical que estén en oposición exacta, formarán una
conjunción exacta en el armónico 2 y en todos sus múltiplos. La consecuencia natural de
esta norma es que, en el armónico 2, hacen conjunción todos los pares de cúspides
opuestas: el Ascendente queda en el mismo lugar que el Descendente, el Medio Cielo en el
mismo lugar que el Fondo Cielo, etc.

A medida que ascendemos por la escala de los números enteros, las cartas armónicas
asociadas presentan distribuciones cada vez más aberrantes de las cúspides de las casas, que
pueden aparecer a cualquier distancia unas de otras y en cualquier orden. De modo que, a
estas alturas, carece completamente de sentido pretender que el espacio comprendido entre
dos cúspides de casas de numeración consecutiva en una carta armónica defina
adecuadamente el tamaño y los límites de esa casa.

A este problema se han dado, básicamente, tres soluciones, ninguna de las cuales es
del todo satisfactoria. Para empezar por la más extendida, -que, dicho sea de paso, es, bajo
mi punto de vista, la menos acertada de las tres- se calcula la nueva posición del
Ascendente en el armónico de que se trate, y, a partir de ahí, se aplica un sistema de casas
iguales, añadiendo una cúspide de casa cada 30 grados. Obviamente, lo que así se obtiene
son once cúspides intrusas, que nada tienen que ver con el armónico en cuestión. A lo
sumo, se les puede conceder a esas cúspides el débil valor de representar lugares de aspecto
al Ascendente armónico. Pero este privilegio tienen igual derecho a reclamarlo todas las
demás cúspides, planetas o puntos calculados. Por otra parte, lo más interesante de una
carta armónica son sus conjunciones, porque los demás aspectos remiten a otros armónicos
más altos. Se obtiene así, desde luego, la hermosa apariencia de una carta radical, pero sólo
a costa de decorados de cartón piedra que no pertenen al paisaje natural de la carta
armónica.
Figura 2. John Addey. Armónico 2.
Casas iguales (no armónicas) añadidas a partir del Ascendente armónico

La segunda solución, matemáticamente irreprochable, consiste en dibujar cada cúspide


en cualquier sitio que caiga en el zodiaco de la carta armónica, despreocupándonos por
completo de los límites de las casas y atendiendo únicamente a los aspectos, tanto de los
planetas entre sí, como de estos con las cúspides y hasta de las cúspides entre sí. De esta
forma, las casas pierden su carácter sectorial, quedando confinadas a puntos (sus cúspides)
que las representan en su totalidad. Esta solución exige nuevos hábitos de interpretación,
que hasta ahora nadie ha definido, y sólo mantiene la coherencia del cálculo a costa de una
representación final de apariencia caótica.
Figura 3. John Addey. Armónico 2. Cúspides armónicas en sus verdaderos
lugares

John Addey
Cúspides
Armónico 1 Armónico 2
I 125º 43' 31" 5º 44' Leo 251º 27' 02" 11º 27' Sag
II 141º 38' 19" 21º 38' Leo 283º 16' 38" 13º 17' Cap
III 162º 20º 03' 12º 20' Vir 324º 40' 06" 24º 40' Acu
IV 191º 28' 34" 11º 29' Lib 22º 57' 08" 22º 57' Ari
V 231º 48' 09" 21º 48' Esc 103º 36' 18" 13º 36' Cán
VI 274º 05' 33" 4º 06' Cap 188º 11' 06" 8º 11' Lib
VII 305º 43' 31" 5º 44' Acu 251º 27' 02" 11º 27' Sag
VIII 321º 38' 19" 21º 38' Acu 283º 16' 38" 13º 17' Cap
IX 342º 20º 03' 12º 20' Pis 324º 40' 06" 24º 40' Acu
X 11º 28' 34" 11º 29' Ari 22º 57' 08" 22º 57' Ari
XI 51º 48' 09" 21º 48' Tau 103º 36' 18" 13º 36' Cán
XII 94º 05' 33" 4º 06' Cán 188º 11' 06" 8º 11' Lib

La tercera solución, aparentemente la más cómoda, hasta el punto de que parece más
una huida del problema que una verdadera solución, consiste en mantener intactas las
cúspides radicales del armónico 1. Sin embargo hay, al menos, dos buenas razones para
esta opción. La primera es que las transformaciones armónicas en rigor sólo afectan al
zodíaco, no a las casas. La segunda es de tipo empírico y se basa en las posibilidades que
ofrecen las cartas armónicas como sistema de predicción emparentado con las tradicionales
direcciones simbólicas. Puede apreciarse -o, al menos, esa es mi convicción- que, en
general, los sucesos observados bajo la técnica de las direcciones armónicas encajan
bastante mejor en el esquema de las casas intactas que en el de las casas iguales de la
primera solución.

Figura 4. John Addey. Armónico 2 con cúspides radicales del armónico 1


Esto de que las transformaciones armónicas sólo afectan al zodíaco se comprenderá
mejor si consideramos una cuarta solución al problema de la representación gráfica de las
cartas armónicas domificadas. Consiste en dibujar tantos zodiacos dentro de un mismo
círculo como indique el número del armónico, pues esa precisamente era la idea original de
Addey respecto de la naturaleza de los armónicos, tal como se muestra en la imagen
siguiente:

Figura 5. John Addey. Armónico 2 con zodíaco duplicado

Vemos claramente en esta imagen cómo los planetas conservan sus emplazamientos
originales en las casas y éstas mantienen también su estructura natural y su orden adecuado.
Todo permanece en su lugar, excepto el lugar. El zodíaco se ha duplicado y esto nos
permite entender inmediatamente por qué dos planetas en oposición en el armónico 1,
están, sin embargo, en conjunción en el armónico 2. Obsérvese cómo Saturno y Urano, aun
ocupando lugares opuestos del cielo (casas opuestas), quedan, sin embargo, referidos
ambos al mismo signo del zodíaco. Esto es posible porque ahora tenemos dos zodíacos.
También los teníamos antes, en los modelos anteriores del armónico 2, sólo que habian sido
solapados, arrastrando consigo media carta cada uno y forzando un acoplamiento
imposible. Ahora, sin embargo, vemos cómo el espacio ocupado inicialmente por el signo
de Aries se lo reparten entre un nuevo signo de Aries de mitad de tamaño, pero del mismo
número de grados, y otro nuevo de Tauro, de idénticas carácterísticas. Donde antes estaba
Tauro, ahora están Géminis y Cáncer. En el lugar de Géminis, vemos a Leo y Virgo, etc.
Con todo, esta cuarta solución está muy lejos de ser el modelo ideal. Intente representar de
esta manera el armónico 60 de la misma carta y entenderá enseguida por qué tenemos que
seguir buscando otra fórmula. Además, resulta muy difícil percibir los nuevos aspectos
entre planetas armónicos en un modelo como éste (los aspectos dibujados aquí son, todavía,
los del armónico 1, no los del 2), tanto más cuanto más elevado sea el armónico.

Aunque los armónicos se generan dividiendo en partes iguales el zodiaco original por
cualquier número entero y haciendo encajar después en cada una de las partes un zodíaco
completo en miniatura o a escala, hay una razón muy elemental por la cual las cartas
armónicas se calculan multiplicando y no dividiendo. Si un planeta está, por ejemplo, a 20º
de Aries en el armónico 1 ¿a dónde irá a parar en armónico 2? Puesto que el armónico 2
incrusta dos zodiacos de 360 grados cada uno en el mismo espacio donde antes había uno
solo, resulta que ahora ese espacio aloja 720 grados; es decir, en cada sector ocupado
originalmente por un grado, ahora caben 2. Y en los 20 grados que separaban al planeta en
20 de Aries del origen del zodiaco, ahora, lógicamente, caben 40. Por tanto, contando 40
grados desde el origen, resulta que el planeta estará ahora a 10 de Tauro. Y para pasar de 20
a 40 se multiplica por 2. Es de una sencillez sonrojante, pero lo que nos interesa realmente
es otra cosa. Lo importante es que la fórmula matemática para el cálculo de los armónicos
es igual de consistente con dos modelos teóricos muy diferentes.
Figura 6. Dos modelos de sucesión armónica

Si continuamos con el mismo ejemplo, nuestro planeta a 20 de Aries en el armónico 1


y a 10 de Tauro en el armónico 2, sumará otros 20 grados para alcanzar su posición en el
armónico 3, y 20 más para cada uno de los armónicos que queramos añadir, siguiendo el
orden natural de los números enteros. Esta progresión constante de 20 grados por armónico
puede explicarse como el resultado de los sucesivos encogimientos del zodíaco hasta la
mitad, un tercio, un cuarto, un quinto, etc, de su tamaño original, dependiendo del número
del armónico. Hemos representado este modo de ver el asunto en la línea roja de la figura 6,
adherida por ambos extremos a dos pequeños círculos marcados con un '1'. La línea roja
atraviesa sucesivamente los zodíacos de los 12 primeros armónicos, cortándolos por
posiciones que distan 20 grados entre sí, aunque, en realidad, están todas en el mismo lugar.
Este modo de hablar es sumamente paradójico, pero caracteriza muy bien al primero de los
dos modelos teóricos que hemos mencionado más arriba. Nos referiremos a él
como modelo estático de las transformaciones armónicas. Este modelo estático concibe al
planeta como fijo o inmóvil en una determinada posición, de modo que sus cambios a
través de los armónicos no son realmente modificaciones de lugar, sino, simplemente
dimensiones interiores presentes desde el principio en la posición original, aunque en forma
replegada. Si, por decirlo así, desplegáramos a lo largo de un zodíaco natural único esas
dimensiones replegadas en microzodíacos internos, nuestro planeta ocuparía
simultáneamente todas las posiciones marcadas con los números del 1 al 12 en la figura 6.
De hecho, son estas posiciones desplegadas de los planetas las que se representan
gráficamente en las cartas armónicas convencionales. Por eso es que dos planetas en
oposición natural aparecen dibujados juntos en la carta del armónico 2. Se trata, pues, de un
recurso gráfico que no implica ningún desplazamiento real de ambos planetas hacia un
lugar común, sino tan sólo una especie de desplazamiento virtual que expresa una
propiedad matemática.

Supongamos ahora que nos tomamos al pie de la letra ese desplazamiento virtual,
considerándolo como real. Esto implicaría que las distintas posiciones del planeta en los
diferentes armónicos no son simultáneas, sino sucesivas. Ahora el planeta no permanece
inmóvil, como hacía en el modelo estático, sino que avanza a saltos regulares girando
incesantemente en un mismo zodíaco. Este nuevo modo de concebir las transformaciones
armónicas es el modelo dinámico. El modelo estático concibe las transformaciones
armónicas desde un punto de vista geométrico o espacial, mientras que para el modelo
dinámico se trata de transformaciones de giro en secuencia temporal. Desde el punto de
vista del modelo dinámico, la representación gráfica de una carta armónica no presenta
problemas. Puesto que ahora lo que se altera es la posición del planeta en el zodíaco, pero
no el zodíaco mismo, los signos y las casas deben permanecer en sus ubicaciones
originales, tal como se mostraba en la figura 4. Ahora bien, sabemos que tanto en las
direcciones simbólicas como en las direcciones armónicas mover las cúspides de las casas,
de acuerdo con la misma norma por la cual son dirigidos los planetas da buenos resultados.
Por consiguiente, la representación gráfica de una carta armónica más informativa y, a la
vez, matemáticamente rigurosa, será la que combine en un mismo esquema los modelos
mostrados en las figuras 3 y 4. Una posible forma de hacerlo se muestra en la figura 7.
Figura 7. John Addey. Armónico 2 con casas naturales y cúspides armónicas
añadidas

Esta carta se diseña de acuerdo con la siguiente regla general: los sectores se
conservan; los puntos giran en ellos. Los signos son sectores del zodíaco, las casas son
sectores de la esfera local; unos y otros actúan como marcos o caminos. A través de ellos se
desplaza todo lo que sea susceptible de localización puntual, es decir, los planetas, los nodos,
los ángulos y las demás cúspides de las casas. Las cúspides tomadas aisladamente funcionan
de manera semejante a las partes arábigas; condensan en un punto el significado de la casa
y, mediante los aspectos de ese punto con los planetas, se forman nuevas posibilidades de
interpretación.

El modelo de carta armónica de la figura 7 reúne en una sola rueda las virtudes de las
tres soluciones posibles examinadas al principio, evitando, al mismo tiempo, todos sus
inconvenientes. La única ventaja legítima del modelo de carta armónica con casas iguales es
que sus (falsas) cúspides señalan los lugares que forman aspectos de la serie del 12 con el
Ascendente armónico. Pero en el modelo de la figura 7, esos aspectos al Ascendente
armónico están dibujados directamente; además, podemos dibujar también, si así lo
deseamos, los aspectos al Medio Cielo armónico o a cualquier otro ángulo o cúspide
armónicos. Por tanto, nada valioso se pierde aquí en relación con el primer modelo; además,
nos libramos de las cúspides impostoras. La gran virtud del segundo modelo examinado es
que es el único que nos da la posición correcta de las cúspides armónicas, pero éstas quedan
como "flotando en el vacío", al perder la carta su orientación natural. Esta orientación se
conserva en el tercer modelo, pero a costa de ignorar la posición de las cúspides armónicas.
El modelo de la figura 7 mantiene en su parte interna la distribución original de las casas,
situando, al mismo tiempo, en su parte externa las cúspides armónicas.

Parece que, felizmente, hemos hallado una solución satisfactoria al problema de la


domificación de las cartas armónicas. Sin embargo, aún puede objetarse que esta solución
está estrechamente vinculada con el modelo dinámico de las transformaciones armónicas, el
cual, a primera vista, parece más endeble que el modelo estático. En principio, parece que el
modelo estático explica mejor los rasgos de carácter permanentes que exhiben las personas
con algún armónico fuertemente marcado; por ejemplo, el temperamento inquieto y tenso
manifestado por aquellas personas cuyo armónico 8 presenta racimos de planetas agrupados
en pocos grados, no es algo que sólo sea visible en el octavo año de su vida, sino que parece
acompañarlas todo el tiempo. En general, todos los armónicos parecen estar
permanentemente disponibles, lo que vale como prueba de que el modelo correcto es el
estático. Se sobrentiende que las cartas armónicas no son otra cosa que dimensiones internas
de la carta radical, siendo ésta fija e inmutable para toda la vida. Salir al paso de esta idea,
que está como grabada a hierro candente en la mente de prácticamente todos los astrólogos,
no se nos antoja tarea fácil. Y, sin embargo, no es más razonable suponer la inmutabilidad de
la carta radical que sostener todavía, con Ptolomeo, que la Tierra está quieta en el centro del
universo, o mantener, con Aristóteles, el fijismo de las especies. Lo cierto es que nada que
esté vivo está inmóvil, y si una carta radical se manifiesta durante toda la vida, se debe
precisamente a que la carta es algo vivo. Cómo puede estar en movimiento y, a la vez,
presentar rasgos constantes no supone paradoja ni laberinto lógico alguno. Todo ser vivo
mantiene su identidad gracias a la repetición cíclica de procesos metabólicos: el ritmo
cardiaco, la respiración, la digestión, la alternancia de sueño y vigilia, el intercambio constante
de materia y energía con el entorno. Del mismo modo, la carta radical puede representar un
patrón de ciclos internos más bien que una imagen hierática del individuo.

Podemos tratar de conciliar ambos modelos sugiriendo que el modelo estático muestra
todo lo que en una carta está en potencia, todo lo que puede llegar a ser en algún momento o
repetirse cíclicamente cada cierto tiempo, mientras que el modelo dinámico señala la
secuencia temporal y el ritmo en que estas potencialidades llegarán a manifestarse
sucesivamente, por su resonancia con otros ciclos astronómicos o biológicos.

La eficacia de las direcciones armónicas y simbólicas en general como método de


prognosis parece exigir la existencia de un radix dinámico, que vibra simultáneamente en
multitud de longitudes de onda, a velocidades diferentes. Pero profundizar más en esta
cuestión nos alejaría demasiado del propósito de este artículo, que no era otro que investigar
la mejor manera posible de resolver el problema de la representación gráfica de las casas en
las cartas armónicas. Hemos propuesto un modelo que consideramos superior a los que hasta
ahora circulan y hemos sugerido algunas razones que pueden avalarlo teóricamente. Sólo nos
resta invitar al lector a trabajar por algún tiempo con ese modelo, hasta que compruebe por sí
mismo si le resulta o no útil o más informativo que los otros.

© 2007, Julián García Vara