Vous êtes sur la page 1sur 99

LUMBAGO

Causas, síntomas y tratamiento


© Adolf o Pérez Agustí
edicionesmasters@gmail.com
ÍNDICE
CAPÍTULO 1
Anatomía zona lumbar
Músculos de la espalda
Extensores, músculos f lexores y oblicuos
Músculos de la columna lumbar
CAPÍTULO 2
Sobre el lumbago
Síntomas
Diagnóstico
Prev ención
CAPÍTULO 3
Tratamiento f ísico del lumbago
Entrenamiento zona lumbar
Estiramiento
Consejos generales

CAPÍTULO 4
Lumbago agudo
Fracturas por compresión de la espalda
Hernia discal
Diagnóstico lumbago agudo
Tratamiento
LUMBAGO
Causas, síntomas y tratamiento

El término lumbago o lumbalgia se utiliza generalmente para


describir el dolor de espalda, un f enómeno bastante común,
aunque en la may oría de los casos, la causa original y por qué
se produce a menudo es un misterio y los médicos son
incapaces de dar una respuesta.
Def inida como dolor, tensión o rigidez localizada por debajo del
margen costal posterior y por arriba de los pliegues glúteos con
o sin dolor ref erido a la extremidad inf erior, la lumbalgia más
común está constituida por las lesiones músculo-ligamentosas y
en ocasiones ciertos procesos degenerativ os, tanto del disco
interv ertebral como de las f ascias articulares, aunque este
diagnóstico no es posible def inirlo durante el episodio agudo de
dolor.
El dolor lumbar es el precio que los seres humanos debemos
pagar por caminar sobre dos pies, permanecer sentados por
tiempo prolongado, ser obesos, hacer esf uerzos con la columna
v ertebral f lexionada, y por accidentes div ersos.
Esto ocasiona que aproximadamente un 70 a un 80 % de los
habitantes del mundo occidental suf ran en cierta medida dolor
lumbar en algún momento de sus v idas. También sabemos que
del 15 al 30 % de la población ha estado incapacitada por esta
dolencia de dos semanas a tres meses, y solamente en los
Estados Unidos hay un millón de discapacitados por esta
patología. De cada tres pacientes, dos se recuperan en un
período de tiempo inf erior a un mes y el resto suf re molestias
persistentes durante más de 6 meses. Af ortunadamente, la
mitad de los pacientes con dolor lumbar crónico pueden
reanudar su trabajo.
El lumbago f amiliarmente es conocido como "dolor de riñones",
esto es, el dolor en la zona lumbar causado por alteraciones de
las dif erentes estructuras que f orman la columna v ertebral a
ese niv el, como ligamentos, músculos, discos v ertebrales y
v értebras. Por lo tanto, no llamamos lumbago al dolor que
localizándose en esa zona tiene otro origen, como por ejemplo el
dolor que se debe a una alteración específ ica del riñón. El
ejemplo más ilustrativ o es el cólico nef rítico, el cual también
acusa con f uerte dolor lumbar, que no llamaremos lumbago. Es
curioso hacer notar que el lumbago propiamente dicho, nunca se
debe a alteraciones de estas v ísceras.
Algunos de los f actores de riesgo relacionados con la lumbalgia
son:

1) Tipo de ocupación
2) Alteraciones psicológicas –neurosis, angustia,
estrés y reacciones de conv ersión.
3) Otros f actores inv olucrados son el tabaquismo y
la obesidad; esta última participa principalmente en la
perpetuación de los episodios, aunque los datos son
poco consistentes al respecto.
Se puede presentar por div ersas causas y muchas de ellas son
asuntos de la rutina diaria. Cosas como el lev antamiento de
material pesado, la f alta de ejercicio, demasiado ejercicio
después de un largo período de tiempo de inactiv idad, espaldas
débiles, dilatación excesiv a de los ligamentos y músculos, y
permanecer sentado en una posición que es incómoda para la
espalda baja, pueden contribuir a la incidencia del problema.
Algunos de los síntomas comunes y descritos con f recuencia
incluy en el dolor experimentado en la parte inf erior de la pierna,
pero lo habitual es que se limite a la zona baja de la espalda,
con sensación de rigidez, especialmente en la mañana, aunque
una postura incómoda o una f orma de "S" en la columna
v ertebral, técnicamente conocida como escoliosis, son también
parte de los síntomas del lumbago.
Aunque no es una enf ermedad muy seria, puede ser muy
molesta para la persona inv olucrada y los remedios disponibles
en la medicina conv encional no son demasiados, básicamente
analgésicos, antiinf lamatorios y relajantes musculares. Si el
caso es muy grav e el descanso puede que no aporte
benef icios, aunque disponer de una cama rígida que proporcione
una buena postura, es una manera ef icaz de garantizar la
posibilidad de una pronta recuperación. Algunos médicos
sugieren que el paciente guarde cama solamente cuando el dolor
se mitiga o desaparece en esta posición y que guarde
precauciones durante al menos dos semanas después de estar
totalmente curado.
Otra posible solución consiste en aplicar calor a la zona donde
hay dolor, y tradicionalmente se ha utilizado con éxito, aunque
existen discrepancias entre el calor seco (manta eléctrica) y el
húmedo (compresas o bolsa de agua caliente), lo mismo que
emplear f río en las primeras 48 horas. El calor se debe
mantener a una temperatura moderada y cómoda que a menudo
también está diseñada para adormecer a la paciente en un
sueño inducido y proporcionarle conf ort, causando un gran aliv io
para la espalda baja y la f uente del dolor.
Los baños calientes parecen ser otro recurso ef ectiv o y
muchos enf ermos los pref ieren al calor seco. Como siempre, es
una apreciación particular. Después de un largo día de trabajo, la
may oría de la gente busca relajarse con un baño caliente para
aliv iar su espalda y puede ser suf iciente como f orma de
tratamiento.
Otra solución sería consultar a un especialista en lesiones
deportiv as o un médico experto, un quiropráctico o
f isioterapeuta, quizá un acupuntor, los cuales pueden dominar
muy bien las patologías musculares. Esto es especialmente útil
para las personas que han estado suf riendo de dolor de espalda
durante mucho tiempo, siendo recomendable buscar la plena
rehabilitación.
Músculos de la espalda
Extensores, músculos flexores y oblicuos
Hay tres tipos de músculos en la espalda que ay udan a la
f unción de la columna v ertebral a saber:
Músculos extensores
Se insertan en la parte posterior de la columna y permiten
permanecer en pie y lev antar objetos. Se trata de grandes
músculos pares que ay udan a sostener la columna v ertebral y
los músculos glúteos.
Músculos f lexores
Se unen en la parte anterior (f rontal) de la columna que incluy e
los músculos abdominales, y permiten doblar, inclinarse hacia
delante, lev antar y arquear la espalda.
Músculos oblicuos
Se insertan a ambos lados de la columna v ertebral y ay udan a
girar la columna y mantener la postura correcta.
Región del sacro
Las tres primeras v értebras en la región sacra se unen de f orma
transv ersal para f ormar amplia alas laterales, articulándose con
las láminas de la pelv is (íleon).
Como parte de la cintura pélv ica, el sacro f orma la pared
posterior de la pelv is y también f orma las articulaciones en el
hueso de la cadera, denominado articulación sacroilíaca.
Contiene una serie de cuatro aberturas a cada lado a trav és de
las cuales se sitúan los nerv ios sacros y los v asos sanguíneos.
Dada sus características y situación la región sacra rara v ez se
f ractura, excepto en los casos de lesiones grav es, tales como
una caída o un traumatismo en la zona. Sin embargo, los
pacientes con osteoporosis o artritis reumatoide son propensos
a desarrollar f racturas por estrés y por f atiga.
El dolor de espalda o en la parte posterior de la pierna (ciática),
normalmente pueden surgir debido a una lesión en la columna
lumbar y en la región sacra, concretamente en las v értebras L5
y S1, y a que esta sección de la columna está sometida a una
gran cantidad de estrés y gira mucho durante ciertas
activ idades, tales como deportes y estar sentado largos
períodos de tiempo.
Disf unciones
El sacro es más ancho y más corto en las mujeres que en los
hombres, siendo los jóv enes y las mujeres de mediana edad los
más susceptibles al desarrollo de la disf unción de la articulación
sacroilíaca, una patología en la que el dolor se concentra
habitualmente en un lado de la zona lumbar y se irradia por la
pierna hasta la rodilla o en ocasiones, hasta el tobillo o el pie. Si
bien la raíz exacta del dolor es dif ícil de precisar, la interrupción
del mov imiento normal de las articulaciones entre el sacro y el
ilion es una f uente probable de dolor que se origina a partir de:
1. Hipermov ilidad (demasiado mov imiento en la
articulación). El dolor suele sentirse en la espalda baja
y /o la cadera e irradiarse al área de la ingle.
2. Hipomov ilidad (poco mov imiento en la articulación). El
dolor se siente en un lado de la espalda o las nalgas, y
se puede irradiar hacia la pierna, manteniéndose por
encima de la rodilla, pero a v eces puede extenderse
hasta el tobillo o el pie. El dolor es similar a la ciática y
en ocasiones es causado por una radiculopatía.
La disf unción de la articulación sacroilíaca es también dif ícil de
diagnosticar con precisión, y a que los síntomas se asemejan a
los del dolor asociado a una hernia discal y ciática. Durante
décadas, la articulación sacroilíaca ha sido sospechosa de ser
una causa f recuente de dolor lumbar y /o en las piernas, a pesar
de la dif icultad para demostrar con pruebas f ehacientes ese
origen. Además, en los últimos v einte o treinta años, la
prof esión médica se ha centrado más en el dolor discogénico
(hernia discal o enf ermedad degenerativ a del disco) como causa
f recuente del dolor en la espalda baja y las piernas. De hecho,
hasta el día de hoy la disf unción de la articulación sacroilíaca
sigue siendo dif ícil de diagnosticar y a que no existe ninguna
prueba de diagnóstico no inv asiv a que hay a podido demostrar
su implicación, salv o iny ectando anestésicos en la articulación
S1.
Coxis (cóccix)
A dif erencia de las v értebras indiv iduales en otras regiones de la
columna, las v értebras en la región sacra, así como el cóccix,
están f usionadas. El coxis (también llamado la rabadilla) se
encuentra en la base de la columna v ertebral y se compone de
cuatro v értebras f usionadas. Aunque no participa como las
demás v értebras en el soporte del peso corporal en la
bipedestación, en la sedestación puede f lexionarse de f orma
ligera, lo que indica que está soportando parte del peso. El coxis
dispone de inserciones por parte de los músculos glúteo may or
y coxígeo, del ligamento anocoxígeo y la intersección f ibrosa
de los músculos pubocoxígeos.
Disf unciones
Al sentarse, el cóccix se desplaza hacia delante y actúa como
un amortiguador. Sin embargo, la caída en el coxis o situaciones
como el parto pueden prov ocar dolor coccígeo, conocido como
coccigodinia. En la may oría de los casos, el dolor es causado
por un cóccix inestable, lo que ocasiona una inf lamación crónica
de la articulación sacro-cóccix.
La coccigodinia también se puede atribuir a un f ormato
incorrecto o luxación del coxis y al crecimiento de espolones en
el cóccix. Las mujeres son más propensas a experimentar
dolor, y a que el cóccix se rota y se v uelv e hacia atrás en ellas,
haciéndole más susceptible al trauma.
Una f ractura en el coxis suele ser prov ocada por:
1. Caídas sobre los glúteos. Con f recuencia, patinar y
otras activ idades que desembocan en caídas en
posición sentada contribuy en a este tipo de f racturas.
2. Durante el parto, los recién nacidos pueden romperse el
coxis cuando atrav iesan el canal.
3. Una recaída por f isura anterior.
Músculos de la columna lumbar
Los músculos alrededor de la columna lumbar se pueden div idir
en tres grupos debido a la posición y f unción:
Psoas mayor
Se conecta directamente a los cuerpos v ertebrales de f orma
anterolateral y actúa como el músculo f lexor principal de la
articulación de la cadera, insertándose en el f émur. Se trata de
un músculo largo y f usif orme que se produce a partir de las
apóf isis transv ersas de las v értebras lumbares, los cuerpos de
dos v értebras, y su disco interv ertebral (T12 a L5). Además,
también se produce a partir de una serie de arcos tendinosos
que se extienden a trav és de los cuerpos de las v értebras
lumbares, que permite el paso de los v asos y nerv ios.
Desciende a lo largo de la cresta ilíaca, pasa por debajo del
ligamento inguinal, y termina en un tendón, que se adjunta al
trocánter menor del f émur.
Al tratarse del f lexor principal de la articulación de la cadera,
cuando actúa desde abajo (ambos lados), dobla el tronco hacia
delante. Su acción secundaria de rotación es controv ertida y
posiblemente no juegue un papel importante en la rotación del
f émur. Sin embargo, y debido a que el psoas se produce a partir
de la columna lumbar, posiblemente podría tener una acción
sobre la columna lumbar. La electromiograf ía ha demostrado
que está activ o durante la posición en pie, y durante la f lexión y
elev ación, por lo que se considera que tiene una f unción
antigrav edad. Lo que sabemos es que es más activ o en la
posición de sentados con la espalda recta. Otros experimentos
descubrieron su pequeña interv ención como f lexor o extensor
de la columna lumbar, siendo importante en las articulaciones
lumbares. Por el contrario, se ha llegado a la conclusión de que
el psoas may or es el músculo ideal para la f lexión lateral de la
columna, sugiriéndose que actúa como un controlador de la
columna v ertebral, f uncionando como estabilizador de la lordosis
lumbar en postura erguida. Las f ibras más prof undas del
músculo psoas may or estarían insertadas en el disco
interv ertebral o margen ady acentes del cuerpo v ertebral.
Sistema Transversospinal
Las masas musculares que llenan el espacio entre las apóf isis
transv ersas y espinosas se conocen como el sistema
transv ersospinal. Los f ascículos están situados oblicuamente
hacia arriba y hacia dentro de las apóf isis transv ersas de las
apóf isis espinosas de las v értebras. Ejerciendo una f unción
colectiv a, se extienden por la columna v ertebral y giran el
tronco hacia el lado opuesto, actuando con pequeños
mov imientos entre las v értebras indiv iduales como una especie
de ligamento dinámico.
Cuadrado Lumbar
El músculo cuadrado lumbar es un músculo que se encuentra en
la cara posterolateral de la columna lumbar. Es aplanado,
cuadrilátero y está f ormado por f ibras que se entrecruzan en
tres direcciones:
Las f ibras costotransv ersas, que v an desde los líneas
transv ersas de las primeras v értebras lumbares a la
duodécima costilla.
Las f ibras iliotransv ersas, que parten de la espina
ilíaca, del labio externo y v an a las zonas transv ersas
de las cuatro últimas v ertebras lumbares.
Las f ibras iliocostales, que parten de la cresta ilíaca y
llegan a la duodécima costilla, al borde inf erior.
Se inserta por abajo en el ligamento iliolumbar y labio externo de
la cresta ilíaca, y por arriba en el borde inf erior de la 12ª costilla
y v értice de los procesos transv ersos lumbares.
Su f unción es inclinar la columna lumbar homolateral y la pelv is.
Es también un extensor de f orma bilateral de la columna lumbar
y del tronco. Además, participa en la respiración al f ijar la 12ª
costilla durante este proceso y ay uda a la f lexión lateral.
Erector de la columna (sacroespinoso)
El erector de la columna se produce en la superf icie anterior de
un tendón ancho y grueso, es decir, la aponeurosis del músculo
erector de la columna. Las f ibras musculares f orman una gran
masa carnosa, que en la región lumbar superior se div ide en
tres columnas: espinales (del medio), longissimus (intermedio),
y iliocostal (lateral). Los músculos se encuentran en la ranura
en el lateral de la columna v ertebral, lateral a la multíf idos, y
están cubiertos por la f ascia toracolumbar, en este caso
denominado sacroespinoso.
En general, el erector de la columna entra en la región lumbar,
sin conexión con las v értebras lumbares.
Se ha demostrado que las f ibras musculotendinosas del erector
de la columna lumbar están f ormadas por dos partes, una media
y una div isión lateral, y una gran parte de ellas se unen a la
aponeurosis del músculo erector de la columna.
Estas dos partes consisten en f ascículos que están en las
v értebras lumbares, mientras que las partes torácicas lo hacen
en las v értebras torácicas o las costillas.
Las f ibras lumbares son dif erentes a las f ibras torácicas y no
se adhieren a la aponeurosis del erector de la columna a medida
que pasan entre las v értebras lumbares y hueso ilíaco. Por lo
tanto, las v értebras lumbares están ancladas directamente al
hueso ilíaco.
Cooperan con multíf idos al oponerse al ef ecto de la f lexión de
los músculos abdominales cuando actúan para girar el tronco.
Cada v ientre del músculo se superpone y se inserta a trav és de
la aponeurosis del músculo erector de la columna en la zona
lumbar y sacra, y el hueso ilíaco.
Las partes torácicas actúan indirectamente en la columna
v ertebral lumbar y pueden aumentar la lordosis y prov ocar la
f lexión de la columna v ertebral lumbar.
Multífidos
Consiste en una serie de f ascículos tendinosos y carnosos, que
y acen en lo prof undo de los músculos anteriores y rellenan el
surco a los lados de las apóf isis espinosas de las v értebras,
desde el sacro hasta el eje. Son capaces de producir la
extensión, f lexión lateral y rotación.
Sin embargo, cuando el multíf idos se estudian como músculos
indiv iduales, parecen actuar más como estabilizadores en lugar
de motores primarios de la columna v ertebral, siendo su
principal acción la de rotar las v értebras lumbares de f orma
sagital, oponiéndose a los ef ectos de f lexión de los músculos
abdominales que producen la rotación. Por otra parte, producen
la tensión necesaria para garantizar la estabilización posterior en
esta región, actuando de f orma más oblicua en las mujeres que
en los hombres.
Rotadores
Se encuentran en lo prof undo de los multíf idos y están más
desarrollados en la región torácica. Son pequeños y en f orma de
cuadrilátero.
Cada uno conecta la parte superior y posterior de la apóf isis
transv ersa de una v értebra en el borde inf erior y la superf icie
lateral de la lámina de la v értebra inmediatamente superior.
Intertransversos interespinosos
Se trata de pequeños músculos colocados entre las apóf isis
transv ersas de las v értebras, más pronunciada en la región
cerv ical. Quizá su v alor no consiste en la f uerza que pueden
ejercer, sino en los husos musculares que contienen, y a que la
f unción de los nerv ios en la estabilización de la columna no
puede ser exagerada. Lo que es probable es que la f unción de
estos husos musculares sea esencial para el posicionamiento
preciso de la pelv is y la columna lumbosacra en posición
sentada.
Músculos antagonistas
La may oría de las personas cuando realizan las contracciones
abdominales mediante la f lexión del tronco, no suelen reparar en
los músculos antagónicos, los lumbares. La necesidad de
poseer un v ientre plano y bien f ormado, les hace olv idarse de
que la zona lumbar, antagónica de la abdominal, tiene que
mantenerse f uerte, y a que un debilitamiento de ésta y un
f ortalecimiento de los abdominales puede ser el desencadenante
de f uturas dolencias.
Al ejercitar reiteradamente los abdominales f ortalecemos esta
zona de nuestro cuerpo aumentando su f uerza y dureza, pero
ocasionará el debilitamiento por hiperextensión de la zona
lumbar, la cual no podrá contrarrestar el empuje que ejercen los
músculos abdominales.
Lo importante es mantener un equilibrio entre ambas zonas para
ev itar descompensaciones. Por lo general, todos los músculos
antagonistas del cuerpo tienen que entrenarse con la misma
intensidad para conseguir un equilibrio general en el organismo y
ev itar malf ormaciones que acabarán deriv ando en malestar o
lesiones. Esto se debe a que los músculos trabajados y
entrenados ejercen más f uerza al tener una may or tonif icación
y f uerza que los que se tonif iquen menos.
En el caso de los músculos lumbares, si no se entrenan siempre
que trabajemos los abdominales, ocasionaremos una postura
f orzada en donde la columna v ertebral acabará por desplazarse
hacia adelante a consecuencia de la f uerza que ejercerán los
abdominales.
Además de ev itar este desequilibrio, el entrenamiento de la zona
lumbar es aconsejable para eliminar las reserv as de grasa que
suelen depositarse en esta parte del cuerpo. El mov imiento y el
ejercicio acabarán por estimular el crecimiento muscular y
eliminar la grasa, aunque esto debe combinarse siempre con
ejercicio aeróbico. Este crecimiento muscular será también el
que ay udará a proteger una zona que normalmente soporta gran
presión en nuestra v ida cotidiana.
La f orma de entrenar la zona lumbar es sencilla y existen
numerosos ejercicios (que luego v eremos) enf ocados a aislar
estos músculos y trabajarlos en su totalidad. Siempre que
entrenemos los abdominales es importante que tengamos en
cuenta los lumbares, aunque la proporción para mantener ambas
zonas equilibradas es realizar un ejercicio de lumbares por cada
tres de abdominales, y a que la parte lumbar no debe
sobrecargarse.
Músculos sinérgicos
Esta unidad está f ormada por los siguientes músculos: oblicuo
externo, oblicuo interno, erector espinal, dorsales, glúteo may or,
aductores y bíceps f emorales, trabajando junto con la
musculatura de la unidad interna y el sistema de f ascias.
Como y a sabemos, los músculos de la unidad interna son los
responsables de desarrollar y mantener la rigidez segmental; y
los músculos de la unidad externa, más grandes y superf iciales,
al igual que cables guías, son los responsables de crear
mov imientos. Todos trabajan al mismo tiempo que la
musculatura lumbar en la labor de girar el tronco, mantenerlo
erecto y recuperar la posición.
CAPÍTULO 2
Sobre el lumbago
La parte posterior de la espalda incluy e el área del cuello hasta
el cóccix. Se compone de los huesos de la columna
(v értebras), las articulaciones que guían la dirección del
mov imiento de la columna v ertebral, los discos que separan los
huesos de la columna v ertebral y absorben los golpes a medida
que se muev en, y los músculos y ligamentos que lo mantienen
todo junto. Una o más de estas estructuras se puede resentir
por un uso excesiv o, ocasionando dolor intenso, y también por
un mov imiento brusco o inadecuado que puede causar irritación
de los ligamentos de la columna v ertebral, los músculos de la
espalda o las articulaciones sacroilíacas (las articulaciones que
están a ambos lados de la columna a uno otro lado de la pelv is).
También se pueden dañar los discos por las mismas causas. Si
el desgarro es lo suf icientemente grande, el material gelatinoso
dentro del disco puede salirse y presionar sobre un nerv io, el
cual puede irritarse debido a la hinchazón o inf lamación en otras
partes de la espalda.
Cualquiera de estas lesiones puede dar lugar a 2 ó 3 días de
dolor agudo e hinchazón en la zona inf lamada, seguida de lenta
curación y una reducción gradual del dolor. El dolor se puede
sentir en la espalda baja, en la nalga o la pierna, denominándose
entonces como ciática. Los objetiv os del tratamiento son para
aliv iar el dolor, promov er la curación y ev itar recaídas.
¿Qué es un dolor o esguince lumbar?
Las distensiones musculares y esguinces lumbares son las
causas más comunes de dolor lumbar, el cual se produce
cuando las f ibras musculares se estiran anormalmente o se
desgarran. El esguince es una consecuencia de la elongación
f orzada de los ligamentos, las bandas resistentes de tejido que
sostienen los huesos y que son arrancados de su lugar. No
obstante, dif erenciar entre un esguince y una distensión es
dif ícil, y a que se trata de lesiones con síntomas similares.
Muchos médicos se ref ieren a estas lesiones como una
categoría denominada "lesiones musculo/ligamentosas" de la
columna lumbar. En general, no importa la dif erenciación,
porque el tratamiento y el pronóstico de ambas patologías de
espalda son similares.
Casi todas estas lesiones de espalda se deben a lesiones del
músculo o ligamento, aunque algunas son las señales de
adv ertencia de una grav e lesión de la columna v ertebral, como
puede ser:
La pérdida de control de la v ejiga o los intestinos.
Progresiv a debilidad de las extremidades inf eriores.
Dolor sev ero y constante.
Como se dijo anteriormente, la may oría de los dolores de
espalda son causados por una distensión muscular o un
esguince del ligamento, sin embargo, existen condiciones
grav es que requieren un tratamiento más inmediato.
¿Por qué son tan comunes?
La columna v ertebral es el apoy o de los músculos grandes
llamados músculos parav ertebrales que deben soportar el peso
de la columna v ertebral, así como de la parte superior del
cuerpo. Las cinco v értebras lumbares están conectadas por
ligamentos resistentes que ay udan a mantener la posición de la
columna v ertebral.
Estos músculos, ligamentos, huesos y v értebras trabajan juntos
para proporcionar control y f uerza para casi todas las
activ idades, incluidos la may oría de los mov imientos y
desplazamientos. Por esta razón, la columna lumbar es
propensa a las lesiones, y cuando se ha declarado, nos impide
realizar muchas activ idades.
Etiología
La etiología se ref iere principalmente al estudio de las causas
de las enf ermedades que pueden estar ocasionadas por el
medio ambiente, un agente externo o el propio indiv iduo. En el
caso del dolor de la espalda baja, las causas pueden ser:

1) Causa no mecánica o dolor ref erido.


2) Causa mecánica que se subdiv ide en tres entidades:
A. Dolor de causa no mecánica
Osteomielitis
Enf ermedad ósea metabólica
Columna inestable
Otras enf ermedades del canal medular
Espondilolistesis
Abscesos
B. Dolor lumbar radicular
Pseudociática
Radiculalgia, que incluy e:
1. Síndrome de cola de caballo: lumbalgia, debilidad
motora bilateral de las extremidades inf eriores, ciática
bilateral, anestesia sacra baja e incluso paraplejía
f ranca con incontinencia v esical e intestinal.
2. Síndrome discal típico: dolor lumbar irradiado y
acompañado de déf icit sensitiv o y motriz. En caso de
existir déf icit motor es necesario indicar pruebas
diagnósticas complementarias.
C. Dolor lumbar mecánico simple: lumbalgia de
esf uerzo, hernia discal aguda sin radiculopatía y
espondilosis.
Causas que afectan de modo especial a la zona baja de la
espalda
La columna v ertebral humana es un prodigio que solamente se
da en nuestra especie, al igual que el dedo pulgar separado del
resto y la desarrollada corteza cerebral. Esta compleja zona
f orma parte de la espalda junto con una red de músculos y
nerv ios (que no se encuentran dentro de la médula espinal), y
los riñones que están situados en la parte posterior del tronco.
Su uso constante y el gran peso y mov ilidad pendular de la
cabeza, ocasiona no pocas molestias y dolores en otros
músculos y las articulaciones inv olucradas.
Cuando la columna lumbar se tensa o está torcida, la
inf lamación ocasiona daños en los tejidos blandos, dolor y
puede causar un espasmo muscular. La gente a menudo se
sorprende de lo doloroso y debilitante que es la distensión
lumbar o el esguince y puede que no se trate de lesiones
pequeñas. A menudo el dolor obliga al paciente a permanecer
en cama durante un día o dos, y puede causar síntomas
intermitentes durante semanas. Dicho esto, más del 90% de
los pacientes están completamente recuperados después de un
episodio de tensión del músculo lumbar o esguince en el plazo
de un mes.
Analizaremos solamente las causas que af ectan a la zona baja
y que pueden ser:
1. Tensión. El estrés f ísico y psicológico tensa los
músculos impidiéndoles que se relajen, lo que ocasiona
contracturas en el propio músculo y la dislocación de
las v értebras de esa zona. Esta tensión a menudo se
extiende hasta el cuello e incluso al cuero cabelludo.
Aunque todo se restablece, con el tiempo el daño se
consolida.
2. Mala postura. Agacharse o encorv arse, incluso durante
los ejercicios habituales en el gimnasio, ocasiona que la
parte superior de la espalda se arquee, al mismo
tiempo que las f ibras de la parte baja se distienden y
debilitan, quedando irritados los nerv ios que la inerv an.
3. Enf ermedades. Hay numerosas enf ermedades que
ocasionan dolor crónico o agudo de espalda, y entre
ellas tenemos a la f ibromialgia, la esclerosis múltiple,
las af ecciones renales, enf riamientos, cólicos biliares…
El dolor lumbar es complicado y puede tener más causas,
aunque las más f recuentes son las arriba indicadas. También es
el más común de los dolores de espalda, debido principalmente
a que la espalda baja tiene que soportar la inercia de la cabeza y
porque allí se encuentra el plexo lumbar, un centro nerv ioso
cuy as ramif icaciones se propagan hacia las caderas y las
piernas. Por ello, podríamos añadir otras causas más
específ icas para el dolor de espalda:
1. Mala postura.
Permanecer en pie sin mantener una postura equidistante
entre ambos pies, que deberían estar separados a la
anchura de los hombros.
2. Sillas incorrectas.
Estar sentados en sillas con mal diseño ergonómico que
ocasiona lordosis lumbar (arqueamiento) exagerada. Poner
un respaldo recto no soluciona el problema, y a que la
columna debe estar correctamente arqueada. El objetiv o es
buscar el punto correcto que se percibe cuando notamos
sensación de aliv io en esa zona.
3. Debilidad de los músculos de la espalda baja.
Si la parte baja de músculos de la espalda está más
debilitada que la zona abdominal, se ocasiona una
sobrecarga. Para mantener nuestra espina dorsal en el lugar
correcto se deben trabajar simultáneamente ambos grupos
musculares, abdominal (f rontal) y lumbares (traseros). Por
eso, los ejercicios que f ortalecen la zona lumbar a menudo
ay udan a tratar esta f orma de dolor.
4. Mala técnica de elev ación.
Esta es la causa más común de daño lumbar, al tratar de
lev antar un peso utilizando la f uerza de la espalda, en lugar
de las piernas. Poner los glúteos hacia atrás para lev antar
un objeto es una costumbre habitual y errónea, aunque con
f recuencia no notemos que estamos causando un mal.
5. Obesidad.
El exceso de peso en el abdomen que ocasiona una
sobrecarga hacia delante, pone en tensión a la zona lumbar
que debe trabajar más para mantener el cuerpo erguido.
6. Embarazo.
La posición f rontal del bebé en crecimiento, además de todo
el líquido amniótico, el útero y el abdomen dilatados, tiran
hacia delante y hacia abajo, poniendo tensión en la zona
lumbar.
7. Inf ecciones del tracto urinario.
Debido a que los riñones y los túbulos principales, así como
los uréteres se encuentran más cerca de la espalda que
f rontalmente, las inf ecciones en el tracto urinario con
f recuencia se perciben como un dolor agudo localizado
debajo de la caja torácica, entre la columna y la parte de la
espalda a ambos lados. Los cálculos renales suelen dar
lugar a no pocas conf usiones sobre el origen del mal.
Síntomas
Los síntomas de las lumbalgias dif ieren de una persona a otra.
Entre los más comunes están el dolor, junto con la rigidez, que
puede desarrollarse lentamente o de repente. Puede ser un
dolor continuo o manif estarse sólo en una posición
determinada. La tos y los estornudos, así como la f lexión y
torsión, pueden agudizar los síntomas. A v eces el dolor se
localiza en un punto.
La may oría de los sitios comunes para el dolor son de tipo
lumbar (centrado en la parte baja de la espalda), zona
coccigodinia (dolor localizado en la base misma de la columna
v ertebral) y la ciática (un tipo de neuralgia con dolor punzante
desde las nalgas al talón). El ataque con f recuencia se
manif iesta bruscamente, aunque con f recuencia el enf ermo
puede mov erse libremente sin ningún tipo de dolor y al
momento siguiente, cuando realiza simplemente el acto de
agacharse o lev antarse desde una posición sentada, siente un
tirón en la parte de atrás que le impide recuperar la postura y
sentir un dolor agudo. Por lo general, dura ocho o diez días aún
sin tratamiento, pero a v eces puede durar v arias semanas.
La may oría de las lesiones musculares y los esguinces
lumbares prov ocan síntomas aislados de la zona lumbar, y por
lo general no causan problemas en las piernas si la columna
v ertebral está en buenas condiciones. Los síntomas más
comunes de un esguince o distensión lumbar son:
Dolor alrededor de la espalda baja y los glúteos
superiores.
Espasmo muscular de la zona lumbar.
Dolor asociado con las activ idades y que en general se
aliv ia con el descanso.
¿Por qué algunos pacientes tienden a tener dolores
lumbares y esguinces con más frecuencia?
Lo que sabemos es que hay algunos f actores que tienden a
inf luir en el desarrollo de este tipo de problema, pero a menudo
estos síntomas se producen de f orma inesperada. Por lo
general, los pacientes que desarrollan una distensión lumbar o
esguince están haciendo una activ idad que pone en riesgo su
espalda, como puede ser un mov imiento enérgico repentino,
lev antar un objeto pesado, o torcer la espalda de una manera
inusual.
Los que llev an una v ida sedentaria, están sentados
habitualmente y que duermen en colchones de espuma, son
más propensos a los dolores de espalda. Este dolor, que puede
estar causado por sobreesf uerzo, tirón repentino, una mala
postura, lev antar peso, estar mucho tiempo sentado o al
contrario, una f atiga intensa, ocasiona tensión en la parte baja
de la espalda y los huesos, llegando a af ectar a los ligamentos,
nerv ios o músculos de la columna v ertebral que presionan unos
sobre otros o los dislocan. Una contracción repentina en esos
músculos puede causar tensión aguda, con dolor agudo y
persistente.
El dolor de espalda también puede ser causado por
enf ermedades que af ectan a los huesos y a las articulaciones
de la columna v ertebral. En concreto, el dolor de la artritis puede
ser un dolor constante, a dif erencia del dolor agudo, como el de
las torceduras, esguinces y lesiones del disco. La osteoporosis
debilita los huesos de la columna v ertebral, que puede conducir
a f racturas por compresión y ocasionar un colapso en una
v értebra y una f ractura por compresión v ertebral. Esto
ocasionará la desalineación de la columna v ertebral, que puede
ejercer presión sobre los discos y los nerv ios espinales y dar
lugar a dif erentes grados de dolor.
El descanso, los analgésicos, y el ejercicio pueden aliv iar casi
todos los problemas de espalda, incluso problemas de disco.
Los procedimientos quirúrgicos son apropiados para ciertas
enf ermedades que no mejoran con el tiempo, ni con el ejercicio
o los medicamentos para el dolor. No obstante, una espalda
f uerte y f lexible le ay udará a recuperarse más rápidamente. El
médico también puede recomendar un ejercicio indiv idualizado,
un plan de cuidados en el hogar, un plan de trabajo modif icado si
es necesario, o recetar relajantes musculares, antiinf lamatorios
y analgésicos. En este caso, si toma un analgésico f uerte o un
relajante muscular, es especialmente importante que ev ite las
posturas y activ idades que podrían causar que v uelv a a
lesionar la espalda.
Diagnóstico
Valoración del paciente con lumbalgia
Historia clínica. Es necesario v alorar durante el interrogatorio
antecedentes como traumatismos, inf ecciones sistémicas,
artropatías inf lamatorias y trastornos óseos metabólicos. Se
debe ser cuidadoso al interrogar sobre el dolor irradiado a un
dermatoma (área de la piel sensible a un nerv io), y a que puede
indicar compresión radicular.
Exploración física. Con el paciente en pie se deben v alorar la
alineación de la columna en busca de contracturas musculares
y escoliosis estructural, la marcha activ a y postura, así como
f lexión, hiperextensión y rotación, ev aluando la capacidad del
indiv iduo para realizar estos mov imientos.
La persona se coloca en decúbito supino para que sea v alorada
la presencia de datos de irritación o compresión radicular
mediante la realización de las maniobras de Lasegue y Bragard,
además de ef ectuar una exploración neurológica que incluy a
ref lejos osteotendinosos, mov ilidad articular y sensibilidad
superf icial. El test de Lasegue se realiza elev ando la pierna en
extensión con el paciente en decúbito supino; se considera
positiv a si prov oca la aparición de dolor intenso en la región
lumbar. El test de Bragard consiste en realizar una dorsif lexión
del pie por debajo del punto en que se consideraba positiv o el
test de Lasegue. En estas condiciones debería reproducirse el
dolor a niv el lumbar, o que conf irmaría la positiv idad del test; si
el dolor no se reproduce la alteración no debe considerarse de
origen neural y deberá inv estigarse su origen en la columna
lumbar.
Métodos de apoyo diagnóstico
Estudios de laboratorio. Dependiendo de la historia clínica se
pueden solicitar estudios básicos de laboratorio como análisis de
sangre completo, proteína C reactiv a y v elocidad de
sedimentación globular (VSG). En caso de sospecha de
neoplasia (prolif eración celular anormal) resulta útil la
determinación de marcadores tumorales y estudios que sugieran
cáncer de próstata (antígeno prostático –PSA-, f osf atasa ácida,
mieloma múltiple, electrof oresis de proteínas en suero y orina).
Un análisis de orina puede detectar anormalidades renales como
la nef rolitiasis, y la detección de sangre oculta en heces alertará
sobre úlceras o tumores gastrointestinales que prov ocan dolor
ref erido a niv el lumbar.
Otros estudios. Se puede solicitar radiografía conv encional,
la cual es útil para el diagnóstico inicial de espondilolistesis (un
proceso inf lamatorio que af ecta al disco interv ertebral y a la
superf icie de los cuerpos v ertebrales), f racturas v ertebrales,
osteomielitis y cáncer metastásico.
Las radiograf ías simples anterior y lateral de la columna lumbar
son suf icientes para la v aloración inicial en la may oría de los
pacientes.
La tomografía axial computarizada (TAC) y la resonancia
magnética tienen may or sensibilidad y utilidad para el
diagnóstico de hernias de disco y estenosis espinal.
Otra modalidad diagnóstica que se puede utilizar es la
gammagrafía ósea (prueba mediante la cual se detectan las
áreas de may or o menor recambio óseo mediante isótopos y
marcadores radiactiv os), que está indicada en personas con
sospecha de cáncer, osteomielitis o f racturas por estrés, así
como en la búsqueda de cáncer metastásico en indiv iduos con
historia prev ia de cáncer.
Por otro lado, la mielografía es útil para v alorar los casos de
compresión radicular. Se trata de un examen por imágenes –no
exento de riesgos- que inv olucra la introducción de una aguja en
el conducto raquídeo y la iny ección de material de contraste en
el espacio alrededor de la médula espinal y las raíces de los
nerv ios utilizando una f orma en tiempo real de ray os llamada
f luoroscopia.
También se pueden llev ar a cabo estudios de v elocidades de
conducción (VC) y electromiograf ía (EMG).
Prevención
Las clav es para prev enir el dolor de espalda son tener una
adecuada biomecánica del cuerpo y practicar buenos hábitos de
salud, tales como hacer ejercicio con regularidad, ev itar el
tabaco, y mantener un peso corporal saludable.
Estas podrían ser las mejores recomendaciones para prev enir
un dolor de espalda:
1. Planee con anticipación antes de lev antar un peso
Debe saber lo que está haciendo y hacia dónde v a para ev itar
hacer mov imientos torpes mientras sostiene algo pesado.
Despeje el camino, y si lev anta algo con otra persona,
asegúrese de que ambos están de acuerdo sobre el plan.
2. Lev ante cerca de su cuerpo
Conseguirá lev antar más y de f orma estable si el objeto se
mantiene cerca de su cuerpo, en lugar de alejado. Asegúrese
de que tiene un f irme control sobre el objeto que está
lev antando, y mantenga el equilibrio tanto del cuerpo como del
objeto.
3. Pies a la anchura de los hombros
Una sólida base de apoy o es importante durante la elev ación.
Si mantiene los pies muy juntos estará inestable, y si están
demasiados separados no tendrá mov ilidad. Mantenga los pies
a la anchura de los hombros y dé pasos cortos.
4. Doble las rodillas y mantenga la espalda recta
Practique el mov imiento de elev ación antes de lev antar el
objeto, y piense acerca del mov imiento antes de lev antarlo.
Céntrese en mantener la columna recta, y baje y suba del suelo
doblando las rodillas.
5. Apriete los músculos del estómago
Apriete los músculos abdominales para mantener la espalda en
una buena posición de elev ación que ay udará a ev itar una
presión excesiv a sobre la columna v ertebral.
6. Lev ante con las piernas
Las piernas son mucho más f uertes que los músculos de la
espalda. Una v ez más, acérquese al suelo doblando las rodillas,
no la espalda. Mantener la v ista f ija hacia arriba ay uda a tener
la espalda recta.
7. Si el esf uerzo es grande, pedir ay uda
Si un objeto es demasiado pesado, o dif ícil de agarrar,
asegúrese de tener a alguien alrededor que pueda ay udar a
ef ectuar el lev antamiento.
8. Use cinturón de ref orzamiento de la espalda
Si está lev antando pesos habitualmente en su trabajo, emplee
siempre un cinturón que le ay ude a mantener una postura de
elev ación mejor.
Factores negativos:
Mala f orma f ísica
Obesidad
Fumar
Técnicas incorrectas.
Ejercicios negativos
Muchos ejercicios comunes aumentan el riesgo de padecer dolor
en la espalda si no tiene una preparación f ísica adecuada, entre
ellos:
Lev antamiento de piernas tumbado. Si lo hace, póngase
un cojín o sus propias manos para apoy ar la zona
lumbar.
Flexionar las piernas hacia el tronco mientras se está
tumbado boca arriba.
Flexiones de tronco estando tumbados. Nos ref erimos
a los clásicos “abdominales”.
Lev antar objetos pesados ​por encima de la cintura
(press militar).
Cualquier estiramiento hecho mientras estamos
sentados con las piernas en V.
Tocar la punta de los dedos estando en pie, e incluso
sentados.
CAPÍTULO 3
Tratamiento físico del lumbago
Inmediatamente después de una lesión y durante algunos días,
el tratamiento en el hogar más importante incluy e lo siguiente:
Siéntese o acuéstese en las posiciones que sean más
cómodas y reduzcan el dolor.
No se siente en la cama, y ​ev ite sof ás blandos y las
posiciones torcidas.
Ev ite sentarse durante un largo período de tiempo.
Puede acostarse durante el día si le duele mucho, pero
no acelera la curación.
1 a 3 días con descansos f recuentes aliv ian el dolor,
pero más de 3 días de reposo en cama no son
recomendables y podrían retrasar la recuperación.
Ef ectúe estiramientos de la zona af ectada, por ejemplo
tocando el marco superior de las puertas y v entanas.
Acuéstese sobre su espalda y ponga la zona lumbar en
almohadas grandes.
Túmbese en el suelo con las piernas en un asiento.
Acuéstese sobre un costado con las rodillas y caderas
dobladas, y una almohada entre las piernas.
Si no aumenta el dolor, acuéstese sobre su abdomen.
Relaje sus músculos.
Trate de poner calor seco en la zona lumbar durante 20
minutos, aunque hay quien mejora mejor con calor
húmedo (paños calientes, baños, duchas).
Continuar con caminatas diarias (aumento de 5 a 10
minutos, 3 a 4 v eces al día).
Trate de nadar en aguas templadas, lo cual es bueno
para su espalda, aunque debe esperar a que el dolor
remita.
Cuando el dolor ha mejorado, empiece con ejercicios
f áciles que no aumenten el dolor. Comience con 5
repeticiones de 3 a 4 v eces al día y aumente a 10
repeticiones, si se siente capaz.

Ejercicios
Los músculos de la espalda, como cualquier otro, requieren
ejercicios adecuados para mantener la f uerza y ​el tono.
Mientras que músculos como los glúteos y los muslos se
utilizan en cualquier momento que caminar o subir un escalón,
los músculos de la espalda suelen quedar inactiv os con
f recuencia. A menos que esos músculos se trabajen
específ icamente, tienden a debilitarse con la edad, así que
necesitará mantener estos músculos f uertes y f lexibles para
ev itar el dolor de espalda.
La terapia f ísica y los ejercicios para tratar el dolor en la
columna lumbar por lo general se centran en el f ortalecimiento
de los f lexores, extensores y los músculos oblicuos para
ay udar a ref orzar el apoy o de la columna y, a su v ez, reducir el
dolor y ev itar la cirugía. En concreto, deberá trabajar en estos
tres grupos musculares:
El primero se llama psoas may or que f lexiona la
articulación de la cadera y arquea la espalda baja. Los
abdominales entrarían también en este grupo.
El segundo consiste en el cuadrado lumbar y los
intertransv ersos laterales que se sitúan a los lados.
Flexionan la columna lumbar a los lados y ay udan con
la rotación.
Por último, están los interespinosos, intertransv ersos
mediales, multíf idos, el erector de la columna lumbar
(longissimus e iliocostal) y los músculos glúteos que
complementan la f unción lumbar.
Cuando las articulaciones o alguna otra estructura de la columna
v ertebral se lesionan o se inf lama, los músculos de la espalda
pueden acusar espasmo y dolor lumbar, y marcada limitación en
el mov imiento. Un episodio de lumbalgia que dura más de dos
semanas puede conducir a debilidad muscular (y a que como los
músculos duelen, la tendencia es a ev itar el uso de ellos). Este
proceso conduce a la atrof ia por desuso (atrof ia muscular), y el
consiguiente debilitamiento, que a su v ez prov oca más dolor de
espalda porque los músculos son menos capaces de ay udar a
sostener la columna v ertebral.
El estrés crónico también puede conducir a debilidad muscular y
dolor de espalda. Al contraer repetidamente esa zona como una
respuesta de lucha o huida, se priv a a los músculos de la
energía necesaria para sostener la columna.
Otra estructura importante en el dolor lumbar son los músculos
isquiotibiales, los músculos grandes de la parte posterior de los
muslos. Los pacientes con tendones de la corv a apretados
tienden a desarrollar dolor de espalda, y aquellos con dolor de
espalda manif iestan molestias isquiotibiales. La teoría es que
los tendones de la corv a tensos limitan el mov imiento de la
pelv is, por lo que la f uerza se transf iere a los segmentos del
lumbar inf erior y aumenta la tensión en la espalda baja. La
rehabilitación se debe centrar en el f ortalecimiento de los
músculos y en estirar los músculos isquiotibiales.
La f uerza muscular y la f lexibilidad son esenciales para
mantener la posición neutral de la columna. La debilidad de los
músculos abdominales hace que los músculos f lexores de la
cadera causen un aumento en la curv a de la espalda baja, lo
que conllev a a la acentuación de la curv atura de la espalda o
lordosis. Una postura adecuada corrige los desequilibrios
musculares que pueden conducir a dolor de espalda por la
distribución del peso de manera unif orme a lo largo de la
columna v ertebral.
Una respuesta típica al experimentar el dolor de espalda es
relajarse, o bien quedarse en la cama o al menos detener
cualquier activ idad que se considere como extenuante. Si bien
este enf oque es comprensible e incluso se puede recomendar a
corto plazo, cuando se hace durante más de un día o dos puede
impedir la curación. En cambio, la terapia con ejercicios para la
espalda casi siempre es necesaria para la rehabilitación de la
columna v ertebral y ay udar a aliv iar el dolor de espalda.
Cuando se hace de f orma controlada, gradual y progresiv a, la
v uelta a los ejercicios activ os mejora el espacio del disco y los
tejidos blandos en la parte posterior, y mantiene sanos los
músculos, ligamentos y articulaciones. En consecuencia, una
rutina regular de ejercicios para la espalda ay uda a los pacientes
a ev itar la rigidez y debilidad, minimiza la recurrencia del dolor, y
reduce la grav edad y la duración de los posibles episodios de
dolor.
Tipos de ejercicio
Dependiendo del diagnóstico y el niv el de dolor, los ejercicios
para el dolor de espalda y los programas de rehabilitación serán
muy dif erentes, por lo que es importante para los pacientes
hablar con un especialista de la columna para desarrollar un
programa indiv idualizado de ejercicios que deben comprender
tanto los mov imientos activ os, como los de estiramiento y
relajación.
Para ser ef icaz, el programa debe ser integral, trabajando todo el
cuerpo, incluso actuando sobre la parte posterior.
Un ejercicio equilibrado de ejercicios para la espalda consiste en
una combinación de estiramientos, f ortalecimiento y
acondicionamiento aeróbico de bajo impacto, incluy endo el
estiramiento como parte de una rutina.
Casi todo el mundo puede benef iciarse del estiramiento de los
tejidos blandos -músculos, ligamentos y tendones- en la espalda
y alrededor de la columna. La columna v ertebral está diseñada
para mov erse, y la limitación del mov imiento puede acentuar el
dolor. Estirar los músculos y los ligamentos durante los
ejercicios de espalda es esencial para lograr y mantener la
mov ilidad y f lexibilidad. Los pacientes con dolor de espalda
crónico pueden tardar semanas o meses en conseguir mov ilizar
la columna v ertebral y los tejidos blandos, pero encontrarán
aliv io signif icativ o y sostenido del dolor lumbar desde el primer
día.
Ejercicio uno:
Acuéstese boca arriba con las rodillas dobladas y los pies en el
suelo, brazos a los lados. Contraiga su abdomen y los glúteos
(nalgas) lo suf iciente hasta sentir cómo la parte de atrás de la
cintura se conecta con el piso y lev anta los glúteos del suelo.
Mantenga la posición durante unos segundos y luego relájese.
Repítalo cinco a diez v eces.
Ejercicio dos:
Manténgase en la misma posición. Contraiga los músculos
anteriores del cuello y toque el pecho con la barbilla. Mantenga
la posición durante cinco segundos. Relájese y llev e la cabeza
hacia atrás.
Ejercicio tres:
Acuéstese boca abajo sobre la colchoneta. Descanse su cabeza
sobre sus manos dobladas. Apriete los músculos glúteos.
Mantenga la posición durante tres segundos, luego relájese.
Ejercicio cuatro:
Permanezca boca abajo. Ponga ambas piernas extendidas.
Lev ante una de ellas sin doblarla tan alto como sea posible.
Mantenga la posición durante tres segundos. Déjela caer y
repita con la otra pierna.
Ejercicio cinco:
Acuéstese boca arriba con los brazos cruzados sobre el pecho,
las rodillas ligeramente f lexionadas, y lev ante la cabeza y los
hombros. No se esf uerce demasiado, pero los músculos del
estómago deben contraerse. Mantenga la posición durante tres
segundos. Nunca lo haga con las piernas rectas.
Ejercicio seis:
Solicite a alguien que le mantenga sus hombros hacia abajo
sobre la colchoneta mientras hace el ejercicio. Lev ante las
piernas y hágalas rodar de lado a lado, tres segundos por cada
lado.

Entrenamiento zona lumbar


Una robusta musculatura lumbo/abdominal es dif ícil que pueda
lesionarse y con f recuencia las af ecciones tipo lumbago son
ocasionadas por someter a estos músculos a esf uerzos súbitos
o para los cuales no estaban preparados. No obstante, la
preparación f ísica de esta zona debe dif erenciarse entre su
utilidad para f ines deportiv os o como simple mantenimiento de
la salud. En esta ocasión solamente hablaremos de esta
segunda cuestión.
Consideraciones previas
Al tratarse de un conjunto de músculos estabilizadores del
raquis, la musculatura lumbar, representada esencialmente por
el multíf ido y el erector espinal, juega un papel determinante en
la postura erecta, demostrándose una relación entre debilidad
lumbar y los dolores lumbares. No obstante, los intensos y
prolongados estados de angustia o estrés también ocasionan
síntomas similares, lo mismo que las posturas incorrectas que
generen tensión en los ligamentos inv olucrados.
Dada su posición anatómica, poco accesible para el propio
af ectado, los ejercicios a realizar siempre deben ser ef ectuados
con la máxima prudencia. Un aspecto a tener en cuenta es la
intensa activ idad postural de estos músculos, debido a su
misión de mantener el tórax erguido en una lucha constante
contra la grav edad. El peso de la cabeza hacia delante y la gran
potencia de los músculos antagonistas (los abdominales)
dif icultan su estabilidad, aunque af ortunadamente su
composición en f ibras rojas les permite responder bien ante
estímulos poco intensos y de larga duración. Los ejercicios, por
tanto, deben ser esencialmente aeróbicos, de contracciones
lentas, mantenidas estáticamente durante algunos segundos, y
pref eriblemente con cargas bajas, estímulos parecidos al papel
que hacen en el organismo.
Una modalidad gimnástica muy adecuada son las contracciones
isométricas que proporcionan f ortaleza muscular y no ocasionan
distensiones peligrosas. Además, se ev ita el gran peligro que
existe si se realizan mov imientos en los cuales hay una gran
inercia corporal, tal y como se hace cuando se ef ectúan
elev aciones del tronco en posición prona.
En caso de realizar este ejercicio, es conv eniente no sobrepasar
los 30º, y a que a partir de esa postura la tensión en los
ligamentos se incrementa bruscamente debido a la aparición del
f enómeno f lexión-relajación. Cuando la elev ación se ef ectúa en
un banco con el tronco suspendido en el aire, casi a ras de
suelo, el ef ecto es mucho más intenso y por ello más peligroso.
Así que los mov imientos balísticos, con un gran empuje inicial,
quizá no sean adecuados para ref orzar la musculatura lumbar.
La alta v elocidad en la ejecución del mov imiento es inadecuada
y supone un f actor de riesgo en las patologías raquídeas, con
una peligrosidad del 70% f rente al 40% cuando se realiza a
v elocidad lenta.
Frecuencia
No siempre la may or f recuencia proporciona mejores
resultados, especialmente cuando el objetiv o es la salud. Un
entrenamiento de un día o dos por semana puede ser suf iciente,
a la v ez que se reduce la incidencia de dolor lumbar en la edad
adulta. Esto se debe también a que la musculatura lumbar es
poco agradecida al entrenamiento, al menos si la comparamos
con su antagonista la musculatura abdominal.
Biomecánicamente, el ser humano ef ectúa diariamente muchos
más mov imientos de f lexión del tronco que de extensión y
puesto que la f inalidad del entrenamiento no es la hipertrof ia
muscular, la ganancia de f uerza no es el f actor más importante,
sino solamente el aumento del tono para compensar la f unción
de los abdominales. En este sentido, muchos de los problemas
crónicos del raquis y la musculatura lumbar, tienen su origen en
el f ortalecimiento intensiv o de la gran cadena abdominal que
termina desequilibrando a la lumbar, f orzando al tronco a una
f lexión repetida y brusca.
Ejercicios desde decúbito prono
Numerosos escritos desaconsejan la inconv eniencia de
prov ocar una lordosis f orzada, y a que produce presión
intradiscal y espondilólisis. La hiperextensión lumbar es más
problemática si se realiza de f orma balística, con impulso, y
menos en tensión dinámica o isométrica.
Una pauta para este ejercicio sería limitar la longitud del
mov imiento, como mucho hasta 30-40º de f lexión y ef ectuado
sin impulso.
Variante
Nuev amente boca abajo, intentar elev ar las dos piernas juntas.
Si resulta dif ícil, elev ar una y otra, alternativ amente.
Hiperextensión lumbar desde decúbito supino
Desde el punto de v ista de la salud, hay que desarrollar la
musculatura abdominal, dando may or importancia al
f ortalecimiento de los músculos anchos del abdomen (oblicuos
y transv erso). Para ev itar daños a la zona lumbar, la alternativ a
sería la elev ación de caderas desde la posición de decúbito
supino de f orma lenta, hasta f ormar una línea entre la cadera y
el tronco, mientras mantenemos apoy ados los dos pies. Este
ejercicio estimula la musculatura lumbar a intensidades
moderadas tanto en hombres como en mujeres.
Se puede realizar estática o dinámicamente debiendo detener la
elev ación de la pelv is en el momento de alcanzar la
horizontabilidad tronco-pelv is. Finalmente recomendamos las
contracciones isométricas.
Variante
Tumbados boca arriba, elev ar ambas piernas, dejando la cadera
en el suelo.
Variante
Elev ación de una sola pierna, incluida la cadera, mientras la otra
permanece f lexionada y apoy ada en el suelo. Luego se cambia
a la otra.
Crunch abdominal
Doblar las rodillas, con los pies en el piso. Las manos en la
cabeza le dan estabilidad pero no hay que empujarla. La barbilla
suelta, ev itando contraer los músculos de la cabeza, la nuca
relajada y sin mov erla, igual que los brazos, usando los
músculos abdominales tratando de elev ar el tronco hasta no
más de 45º. Espirar al incorporarse e inhalar cuando se regrese
a la posición inicial. Repetir v arias v eces.
Recomendaciones de salud
El entrenamiento de la musculatura lumbar debería hacerse al
margen de otro tipo de entrenamiento, pues se necesita un buen
control, relajación adecuada y f ortaleza muscular. Si se elige
hacer los ejercicios durante la habitual sesión de
acondicionamiento f ísico, se recomienda no realizarlos al inicio
de la sesión, ni como parte de la f ase preparatoria de
calentamiento.
Antes de comenzar hay que saber o explicar la f inalidad,
buscando la adecuada concentración y motiv ación. Los
ejercicios podrán ser tanto de tipo dinámico como estáticos o
isométricos. El ejercicio estático reduce las f uerzas de
compresión y daños en el raquis, pero posee la desv entaja de
su inf luencia sobre el incremento de la tensión arterial. Una
mezcla o alternancia entre métodos estáticos y dinámicos
proporciona un adecuado acondicionamiento de la musculatura
en personas sanas y en los enf ermos estabiliza el tronco.
Velocidad
La v elocidad de ejecución en los ejercicios debe ser considerada
desde la perspectiv a de salud y no como f ortalecimiento o
mejora cardiov ascular, ev itando crear tensión sobre la columna
v ertebral. El incremento de la v elocidad en los ejercicios de
f ortalecimiento lumbar ocasiona un impacto signif icativ o sobre
las cargas ejercidas en la columna y el riesgo de lesión, por lo
que se debe insistir en métodos que combinen la realización de
ejercicios estáticos y ejercicios dinámicos ejecutados a
v elocidad lenta o moderada.
Frecuencia
En lo ref erente a la f recuencia de entrenamiento, y puesto que
la mejora se logra siempre en la f ase de descanso, con dos
sesiones semanales de duración v ariable debería ser
suf iciente. Más adelante se podría intensif icar hasta tres
sesiones en días alternos.
Intensidad
La intensidad v endrá determinada por el niv el del esf uerzo
exigido por los ejercicios y la preparación f ísica disponible, así
como por el tipo de ejercicio y la v elocidad de ejecución. Por
ejemplo, los mov imientos de extensión de un miembro siempre
incrementan la intensidad, lo mismo que luchar contra la
grav edad.
Material adicional
Aunque la utilización del propio cuerpo podría bastar para
ef ectuar un buen entrenamiento, el uso de aparatos y pesas
goza de una gran aceptación. Con ellas se incrementa la
resistencia y la f uerza en corto espacio de tiempo, aunque
aumenta el riesgo de lesiones. Se pueden utilizar tobilleras,
gomas elásticas, pesas, incluso la resistencia de un
compañero.
También son de interés el uso de soportes inclinados o
declinados para ef ectuar los ejercicios lumbares, aunque habrá
que tener en cuenta los posibles trastornos circulatorios, los
cuales se podrían agudizar.
Activ idades cotidianas
Las grandes v ariaciones en las cargas externas que se
presentan en las activ idades cotidianas, la may oría de ellas
ef ectuadas de modo inconsciente o ref lejo, pueden ser
modif icadas para que no sobrecarguen la musculatura lumbar e
incluso la f ortalezcan. Un estudio personalizado del enf ermo
sacará a relucir en poco tiempo los def ectos biomecánicos que
han llev ado al desarrollo de la enf ermedad. Mantener el raquis
f ijado estáticamente al ejecutar los ejercicios, sin pérdida de
linealidad y sin oscilaciones del tronco, reduce el estrés de la
musculatura.
CONCLUSIONES
Al respecto del entrenamiento de la musculatura lumbar desde
una perspectiv a de salud, se recomienda atender a los
requerimientos indiv iduales específ icos.
Es imprescindible un adecuado conocimiento de las bases
biomecánicas del ejercicio con v istas a asegurar una correcta
prescripción, y a que con demasiada f recuencia se realizan
mov imientos potencialmente lesiv os, tanto por su intensidad,
como por la posición adoptada.
El f actor tiempo debe ser v ariable, no buscando resultados
óptimos rápidos.
Estiramiento
Los ejercicios para mejorar la elasticidad proporcio​nan una gran
v ariedad de benef icios a cualquier persona, estan​do en primer
lugar el conocimiento del propio cuerpo, sus limitaciones y
v irtudes. Basándose en estos conocimientos se elaborará la
preparación corporal más adecuada, no tra​t ando de realizar
actos para los que no está capacitado, los cuales, además,
supondrán un riesgo de lesión.
Hay que mejorar también la capacidad de relajarse a v olun​t ad y
eliminar las tensiones que la v ida le proporcio​na. En cual​quier
caso, la necesidad de relajarse es imperiosa y los ejercicios de
estiramientos ay u​darán sensiblemente.
La may or amplitud articular ev itará las enf ermedades reu​-
máticas, y a que los mov imientos continuados de una
articulación impiden su degeneración y la acumulación en ella de
sustancias de desecho.
Casi todo el mundo puede benef iciarse del estiramiento de los
tejidos blandos, músculos, ligamentos y tendones, de la
espalda, piernas, nalgas y alrededor de la columna v ertebral.
Todos estos elementos están diseñados para mov erse, y las
limitaciones pueden hacer que el dolor de espalda empeore.
Los pacientes con dolor de espalda suelen tardar semanas o
meses en lograr una curación de su dolencia mediante el
estiramiento y ejercicios de musculación, pero el aliv io
signif icativ o y sostenido en el dolor de espalda suele ser
bastante rápido.
Pautas
Mantenga en mente lo siguiente cuando inicie una rutina de
estiramiento como parte de un programa de ejercicios para la
espalda:
Use ropa cómoda que no comprima
El estiramiento nunca debe proporcionar dolor
No hay que f orzar el cuerpo en posiciones dif íciles
Hay que ev itar los rebotes, que en realidad pueden
desgarrar los músculos
Estirar sobre una superf icie plana y limpia que sea lo
suf icientemente grande como para mov erse libremente
Mantenga la extensión el tiempo suf iciente (20-30
segundos) para permitir que los músculos o las
articulaciones se af lojen
Repita el estiramiento, por lo general 5 a 10 v eces
Con tan sólo 5 a 10 minutos de estiramientos por la
mañana y por la noche se puede encontrar aliv io
signif icativ o del dolor de espalda.
Señales indicativas para abandonar ese día la terapia de
estiramiento
1. Dolor que no cesa cuando se suelta totalmente la
parte estirada.
2. Calor o quemazón en los ligamentos.
3. Sudores o palidez.
4. Deseos del paciente de suspender la terapia en ese
preciso momento.
Señales y precauciones
1. El estiramiento con dolor casi siempre ocasiona
nuev os males, aunque es posible que se progrese en la
amplitud del estiramiento.
2. No hay que tratar de superar siempre el punto límite,
o la amplitud conseguida después de v arias semanas
de trabajo. Es mejor mantener el progreso y
consolidarlo, que insistir como si de una competición se
tratase.
3. Cada persona tiene su límite o f rontera y lo que para
uno es mucho para otro insuf iciente.
4. Cualquier molestia que perdure hasta el siguiente día
de entrenamiento indicará que se ha estirado
demasiado.
5. En cada día y cada momento, e incluso según el
clima, se pueden lograr más o menos progresos.
6. Debe establecerse una buena comunicación entre el
terapeuta y el enf ermo, pues cualquier recelo u
hostilidad se traduce en músculos contraídos y, por
tanto, imposibles de estirar adecuadamente.
Las mejoras
La terapia de elasticidad, f lexibilidad y elongación, ef ectuada
apenas uno o dos días por semana, proporciona en poco tiempo
los siguientes benef icios:
1. Un relajamiento general muy superior a cualquier
sistema tradicional, incluso superior al Yoga.
2. Un aumento del riego sanguíneo en todo el sistema
articular y muscular.
3. Una mejora en el sistema v enoso y arterial, pues el
estiramiento inv olucra a todo el cuerpo.
4. Una disminución instantánea de las contracturas y
rigideces musculares.
5. Una disminución paulatina de los dolores reumáticos.
6. Un enderezamiento de la columna v ertebral.
7. Un aumento signif icativ o de la estatura en personas
may ores.
8. Un porte erguido y saludable.
9. Un aumento de la capacidad pulmonar al mejorar la
amplitud de la caja torácica.
10. Una capacidad mejorada para la práctica de
cualquier deporte.
11. Un andar más estético y elegante.
Ejercicios
Con el f in de hacer ejercicios de estiramiento como parte de una
rutina diaria, lo mejor es estirar cada mañana al lev antarse y
antes de irse a la cama. Los ejercicios de estiramiento deben
ser una higiene corporal, al igual que cepillarse los dientes.
Una rigidez en la espalda está a v eces acompañada por rigidez
en el cuello. Los siguientes ejercicios se pueden hacer para
estirar el cuello y los hombros.
Estiramiento del cuello y el hombro
Bien de pie o sentado, doblar suav emente la cabeza hacia
adelante mientras que se trae la barbilla hacia el pecho hasta
sentir un estiramiento en la parte posterior del cuello.
Flexión lateral de la oreja hasta el hombro
Este ejercicio estira la zona del cuello debajo de las orejas, así
como la parte superior del hombro. Para empezar, doble
suav emente el cuello hacia un lado como si f uera a tocar la
oreja al hombro hasta sentir un estiramiento en el lado del
cuello. Cambiar y estirar el otro lado.
Ejercicios para la espalda
Mientras esté acostado de espaldas, llev e las rodillas hacia el
pecho al mismo tiempo que dobla la cabeza hacia delante hasta
que sienta el estiramiento.
Túmbese de espaldas con las rodillas dobladas y los talones en
el suelo, colocando las manos detrás de una rodilla y llev ándola
hacia el pecho.
Caderas y glúteos
Apoy e f irmemente caderas, nalgas y zona baja de la espalda,
estirando v oluntariamente esa zona.
Estando en pie con los pies separados a la anchura de los
hombros, apoy arse con el pie derecho mientras dobla la rodilla
izquierda para que el peso recaiga sobre la cadera derecha.
Manténgase erguido e inclínese hacia delante.
Músculo piriforme
Se ejecuta a trav és de la nalga y puede contribuir al dolor de
espalda o pierna. Para estirarlo hay que ponerse en el suelo de
espaldas, las piernas cruzadas una encima de otra, y tirar de las
rodillas hacia el pecho hasta sentir el estiramiento en los
glúteos.
Músculos isquiotibiales
Para aliv iar la tensión al estar sentados, se deben mantener las
piernas estiradas hacia delante en otra silla. En esta posición,
se elev an hacia uno los dedos del pie.

Otros ejercicios
Dos de los sistemas más conocidos para el f ortalecimiento de
la zona lumbar son: los ejercicios de McKenzie y la estabilización
lumbar dinámica. Estos ejercicios para la espalda deben ser
dirigidos por un f isioterapeuta que pueda demostrar los
ejercicios y la f orma correcta para garantizar el f ortalecimiento
y /o aliv io del dolor de espalda. Aunque ambos tienden a ser
utilizados para enf ermedades concretas, se pueden combinar.
Ejercicios McKenzie
Estos ejercicios para la espalda llev an el nombre de un
f isioterapeuta de Nuev a Zelanda que encontró que la extensión
de la columna v ertebral a trav és del ejercicio podría reducir el
dolor generado por un espacio incorrecto en el disco
comprometido. En teoría, los ejercicios de extensión también
pueden ay udar a reducir la hernia del disco en sí y reducir la
presión en una raíz nerv iosa.
Existe una amplia gama de ejercicios de McKenzie, algunos de
los cuales se realizan de pie, mientras que otros se realizan
acostados. Todos estos ejercicios potencian los músculos
principales de la espalda y, por lo general, los mov imientos del
brazo para estabilizar el tronco y extender la columna v ertebral.
Para los pacientes que suf ren de dolor en las piernas debido a
una hernia de disco (una radiculopatía), la extensión de la
columna v ertebral con los ejercicios de McKenzie también
pueden ay udar a reducir el dolor en la pierna por "centralizar" el
dolor. Para la may oría de los pacientes, el dolor de espalda
suele ser más tolerable que el dolor de piernas, y si un paciente
es capaz de centralizar el dolor, y continuar con el tratamiento
no quirúrgico (como el ejercicio), ev itará una interv ención
quirúrgica.
Cuando el dolor es agudo, los ejercicios deben hacerse con
f recuencia (cada una o dos horas). Para que sea ef icaz, los
pacientes deben tratar de ev itar la f lexión de la columna
v ertebral (f lexión hacia delante) durante el entrenamiento, y a
que esto debilita el mov imiento de consolidación.
Los ejercicios de McKenzie también pueden ser útiles para
aquellas personas que tienen dolor de espalda debido a una
enf ermedad degenerativ a del disco, un proceso natural del
env ejecimiento y que ocasiona que en menor o may or grado
todas las personas presenten cambios en sus discos, aunque
no todas tienen síntomas. De hecho, la enf ermedad
degenerativ a del disco es muy v ariable en su naturaleza y
grav edad. El dolor se puede acentuar mientras se está sentado
o en f lexión hacia delante, aunque la extensión de la columna
v ertebral puede serv ir para aliv iar la presión sobre el disco.
Hay que tener en cuenta que es todo lo contrario en los
pacientes ancianos que tienen artrosis y /o estenosis lumbar
(extensión de la columna v ertebral que aumenta la presión en
las articulaciones), por lo que estos pacientes normalmente se
sentirán mejor sentados, y con más dolor en la extensión.
Ejercicios de Mckenzie en extensión
1. Decúbito prono, la cabeza girada hacia un lado y los
brazos a lo largo del cuerpo. Se mantiene la posición
durante 5 minutos. Se repite una v ez, con una
f recuencia de 3 ó 4 v eces por semana, durante 6
semanas.
2. Decúbito prono, colocar los codos y antebrazos
tocando el suelo, la espalda relajada. Se mantiene la
posición durante 5 minutos, reposar 1 minuto.
3. Decúbito prono. Apoy arse sobre el estómago con las
palmas de las manos cerca de los hombros. Empuje
lentamente los hombros hacia arriba manteniendo las
caderas en el suelo y permitiendo que la espalda y
estomago se doblen. Baje lentamente los hombros. 5
repeticiones, 3 ó 4 v eces por semana, durante 6
semanas.
4. Extensión progresiv a con almohadas. Apoy arse sobre
el estómago y colocar una almohada bajo el pecho.
Permanecer 2 minutos en esta posición. Agregar una
segunda almohada y aguantar la posición otros 2 ó 5
minutos. Repetir una v ez, 3 ó 4 v eces por semana,
durante 6 semanas.
5. Colocar ambas manos en la región lumbar. Doblar la
espalda y permanecer 20 segundos en esta posición.
Hacer este ejercicio después de activ idades de la v ida
diaria. 5 repeticiones, 3 ó 4 v eces por semana, durante
6 semanas.
Estabilización dinámica lumbar
Con esta técnica de ejercicio para la espalda, el f isioterapeuta
intenta primero encontrar en el paciente la postura "neutral" de la
columna v ertebral, o la posición que permite que el paciente se
sienta más cómodo. Los músculos de la espalda se ejercitan
para enseñar a la columna v ertebral cómo mantenerse en esta
posición.
Esta técnica se basa en la propiocepción, o la conciencia de que
las juntas o v értebras se colocan. Si se realiza en f orma
permanente, estos ejercicios aliv ian el dolor y ay udan a
mantener la espalda f uerte y bien colocada.
La estabilización lumbar se puede realizar conjuntamente con los
ejercicios de McKenzie, pues mientras estos ay udan a reducir el
dolor de espalda, la estabilización lumbar f ortalece la espalda.
No obstante, la estabilización de los ejercicios de espalda no
siempre es bien tolerada por todos los pacientes, especialmente
por ancianos o con dolor importante.
Lo importante es que los ejercicios se ef ectúen bajo control y
con un f ortalecimiento progresiv o. Las f ormas alternativ as de
f ortalecimiento mediante ejercicio incluy e Pilates, Yoga y Tai chi
en sus dif erentes modalidades.
Tipos de ejercicio de bajo impacto
Hay v arios tipos de ejercicio aeróbico que son suav es para la
espalda y, cuando se hace sobre una base regular, muy
ef icaces para la oxigenación.
Caminar
En general, caminar como f orma de ejercicio es muy suav e
para la espalda, y caminar tres o cuatro kilómetros tres v eces
por semana es muy útil para los pacientes. Caminar también
tiene la v entaja de no requerir equipo especial (excepto un buen
par de zapatos adecuados para caminar) y se puede hacer en
casi cualquier lugar, incluy endo en casa en una cinta.
Bicicleta estacionaria
Para aquellos pacientes que se sienten más cómodos sentados
en lugar de en pie, la bicicleta estacionaria puede ser pref erible.
Hay v arios tipos con dif erentes inclinaciones y hasta en
posición v ertical (de descanso). Algunas suelen v enir con
programas precargados para que los pacientes tengan una
buena v ariedad de sesiones para elegir.
Cintas de pedales
Estas máquinas of recen una sesión de ejercicios de bajo
impacto, debido a que el participante está utilizando pedales
suspendidos sobre el suelo para mov erse en una f orma ov alada
continua, en lugar de continuamente pisar una superf icie dura.
El motor de la máquina f acilita un paso más suav e o deslizan
hacia adelante el mov imiento, que es menos irritante que
caminar. El benef icio de estas máquinas es que proporcionan
una sesión de ejercicios aeróbicos, así como la f ormación o
f ortalecimiento de la resistencia, porque los brazos de la
may oría de las máquinas de entrenamiento pueden ser
empujados y tirados, trabajando así la parte superior del cuerpo,
pudiendo aumentar la resistencia mediante el mov imiento de
pedaleo.
Ejercicios en agua
Hacer ejercicios en el agua of rece un buen acondicionamiento y
reduce al mínimo el estrés en la espalda debido a que la
f lotabilidad del agua contrarresta la f uerza de grav edad que
puede comprimir la columna v ertebral. El paciente se v uelv e
más móv il, y los ejercicios de estiramiento y f ortalecimiento
son menos dolorosos. Ejercicios tales como la abducción de la
cadera, f lexiones de bíceps, círculos con los brazos para
ejercitar el deltoides y los hombros, tríceps y pectorales, son
más f ácil hacer en el agua. Todos estos músculos contribuy en a
la f uerza de la espalda o el cuello, y reducen el dolor de
espalda. Estos ejercicios son especialmente útiles para los
pacientes con intenso dolor y que no toleran los ejercicios de
tierra sobre una alf ombra o piso duro, o para pacientes de edad
av anzada.
Cualquiera que sea el ejercicio de bajo impacto que se utilice,
debe ser lo suf icientemente v igoroso como para aumentar la
f recuencia cardíaca (según la edad del paciente) y mantenerla
elev ada. La elev ación de la f recuencia cardíaca durante un
mínimo de 20 minutos es necesaria para mejorar la resistencia
cardiov ascular, quemar el exceso de calorías, y hacer
progresos notables.
Cuándo debe acudir a un profesional de la salud antes de
hacer ejercicio
Si pierde el control del intestino o la v ejiga.
Si no puede caminar o estar de pie.
Si no siente su área genital o rectal.
Si tiene debilidad en las piernas que no se debe
únicamente al dolor. Muchas personas con dolor de
espalda dicen que sienten sus piernas débiles. Si la
debilidad es tan grav e que no puede doblar el pie hacia
arriba, lev antarse de una silla o subir escaleras, acuda
a un terapeuta.
Si desarrolla un nuev o dolor agudo en la parte baja de la
espalda que no cambia con el mov imiento y no está
relacionada con el estrés o la tensión muscular.
Si tiene nuev os dolores o aumentan con f iebre
inexplicable, dolor al orinar, u otros signos de una
inf ección del tracto urinario.
Si tiene un aumento dramático en el dolor crónico de
espalda, especialmente si no está relacionada con una
activ idad f ísica nuev a o modif icada.
Si tiene un historial de cáncer o de inf ección por VIH y
presenta dolor de espalda nuev o o aumentado.
Si tiene un nuev o dolor de espalda que no mejora
después de 2 semanas de tratamiento en el hogar.
Consejos generales
Ordenador:
Largas horas trabajando en un teclado pueden terminar con dolor
de hombros, cuello y espalda, tanto por la contractura f ísica,
como por el estrés de la concentración. Hay que tener en
cuenta estas reglas:
Que el teclado y la mesa de trabajo estén a la altura
precisa para no doblar ni el cuello ni la columna.
Que la silla permita que la cadera quede un poco más
elev ada que las rodillas.
La espalda apoy ada en el respaldo, pero no
necesariamente en ángulo recto, siendo más importante
una buena sujeción lumbar.
La pantalla a la altura de los ojos.
Los codos deben f ormar un ángulo de 90º respecto al
cuerpo.
El ratón puede ser una f uente de problemas, la may oría
de los cuales se solucionan estirando de v ez en cuando
al f rente los dedos con f uerza.
Es conv eniente también ef ectuar mov imientos
rotatorios con la muñeca.
Llev ar las manos detrás de la nuca con f recuencia.
Realizar pequeños descansos para lev antarse y
caminar.
Procurar no estar con las piernas cruzadas y tampoco
estiradas.
Tumbarse con el portátil en el sof á no es saludable para
la espalda.
Si por el contrario, en el trabajo hay que permanecer de pie
mucho tiempo, las piernas pueden resentirse. Para ev itarlo
colocar alternativ amente uno de los pies en un escalón o
soporte tamaño ladrillo.
Sobre la cama:
Hay que ev itar las camas blandas y mejor descansar
sobre un colchón f irme, pero no excesiv amente duro ni
rígido.
La almohada debe rellenar el hueco del cuello para que
la columna no suf ra.
La postura idónea para dormir es la f etal: de lado, con
las piernas juntas y las rodillas un poco dobladas.
Si no se puede ev itar dormir boca arriba, hay que
colocar un cojín bajo las rodillas para proteger la
columna.
Al lev antarse hay que hacerlo poco a poco, así: doblar
las piernas y sentarse en el borde de la cama apoy ando
las manos en el colchón.
Después estirar la espalda y esperar unos segundos
antes de ponerse en pie.
Otras normas para controlar el dolor de espalda:
Cuando v ay a a comprar al supermercado mejor utilizar un
carrito y, si lo ha olv idado, repartir equilibradamente el peso de
las bolsas entre los dos brazos.
Nunca gire con brusquedad mov iendo sólo la cintura: hay que
dar la v uelta con todo el cuerpo rotando al mismo tiempo
piernas y caderas.
Entrar y sal del coche así: sentarse primero con las piernas
hacia f uera y, y a bien sentados, girar las piernas hacia dentro,
ponerse de f rente y apoy ar la espalda en el respaldo.
CAPÍTULO 4
Lum bago agudo
El lumbago agudo se ref iere a un dolor f ulgurante o punzante
que se siente en la región lumbar y que habitualmente ocasiona
rigidez en la espalda, disminución del mov imiento de la región
lumbar y dif icultad para ponerse derecho. La lumbalgia aguda
tiene una duración menor de seis semanas, mientras que la
subaguda es de 6 a 12 semanas.
La may oría de las personas, tendrán al menos un dolor de
espalda en su v ida y aunque puede presentarse en cualquier
parte de la espalda, el área af ectada más común es la región
lumbar, lo cual se debe a que esta zona sostiene la may or parte
del peso del cuerpo.
El lumbago agudo es la razón número dos por la cual las
personas acuden al médico, superada únicamente por los
resf riados y las gripes.
La sintomatología primero se siente como un dolor de espalda
justo después de alzar un objeto pesado, mov erse
repentinamente, sentarse en una posición durante mucho tiempo
o tener una lesión o accidente. Pero, antes de esa lesión o
accidente, las estructuras de la espalda estaban y a perdiendo
f uerza o cambiando.
El lumbago agudo es causado con may or f recuencia por una
lesión repentina en los músculos, los ligamentos, los huesos y
los nerv ios en la columna. La f uente del dolor puede ser:

1- Fracturas por compresión de la espalda


Son las rupturas de las v értebras por compresión, por
aplastamiento v ertebral. Puede v erse af ectada más de una
v értebra. Esta af ección puede ser causada por osteoporosis (la
causa más común), traumatismo en la espalda, así como
tumores que comenzaron en el hueso o se diseminaron desde
alguna otra parte. Las f racturas múltiples pueden llev ar a la
cif osis, una curv atura de la columna v ertebral en f orma de
joroba.
Es posible que las f racturas por compresión también ocurran
repentinamente, causando dolor de espalda intenso que se
siente sobre todo desde la parte media hacia abajo de la
columna v ertebral, pero también puede sentirse en los costados
o al f rente. Se describe como “dolor en puñalada” y por lo
regular es discapacitante, tardando con f recuencia de semanas
a meses en desaparecer. Las f racturas por compresión debido a
osteoporosis no suelen causar ningún síntoma al principio y son
descubiertas por radiograf ías circunstanciales de la columna.
Con el tiempo, se pueden presentar los siguientes síntomas:
Dolor de espalda que comienza lentamente, el cual
empeora al caminar pero no se percibe al descansar.
Pérdida de estatura, hasta 15 cm, con el tiempo.
Postura encorv ada o cif osis, también llamada "joroba
de v iuda".
La presión sobre la médula espinal por la postura
encorv ada puede en ocasiones producir síntomas de
entumecimiento, hormigueo, debilidad, dif icultad para
caminar o pérdida del control de esf ínteres.
Las pruebas consisten en radiograf ías de la columna v ertebral,
en donde se percibirá al menos una v értebra comprimida más
pequeña que las otras. También se realizará un examen de la
densidad ósea para detectar osteoporosis, una tomograf ía
computarizada (TC) o una resonancia magnética (RM) si existe
preocupación de que la f ractura hay a sido ocasionada por un
tumor o traumatismo grav e (como una caída desde una altura o
un accidente automov ilístico), o una pérdida de f uncionamiento
debido a un hueso que presiona la médula o los nerv ios
raquídeos.
Pronóstico
La may oría de las f racturas por compresión a causa de un
traumatismo sanarán en 8 a 10 semanas con reposo, f érulas y
medicamentos para el dolor. El tiempo de recuperación será
may or si es necesario practicar cirugía.
Las f racturas debido a osteoporosis generalmente se v uelv en
menos dolorosas con el reposo y los analgésicos, pero algunas
pueden causar dolor crónico y discapacidad. No obstante,
aunque los medicamentos para tratar la osteoporosis pueden
ay udar a prev enir f racturas f uturas, el aplastamiento v ertebral
que y a ha ocurrido no se puede rev ertir.
Las complicaciones incluy en la incapacidad de los huesos para
f usionarse después de la cirugía, la joroba (cif osis), la
compresión de la médula espinal o de la raíz de un nerv io y el
espasmo muscular (músculos muy tensos que permanecen
contraídos).Para las f racturas por compresión a causa de un
tumor, el pronóstico depende del tipo de tumor inv olucrado.
Algunos tumores comunes que inv olucran la columna abarcan:
Cáncer de mama
Cáncer de pulmón
Linf oma
Cáncer de próstata

2- Hernia discal
El término radiculopatía se ref iere a cualquier enf ermedad que
af ecte a las raíces nerv iosas de la columna. Una hernia discal
es una causa de radiculopatía. Ocurre cuando todo o parte de
un disco de la columna es f orzado a pasar a trav és de una parte
debilitada del disco y ejerce presión sobre los nerv ios cercanos.
Como sabemos, las v értebras de la columna v ertebral conectan
el cráneo a la pelv is, protegiendo los nerv ios que salen del
cerebro que f orman la médula espinal. Las raíces nerv iosas son
nerv ios grandes que se desprenden de la médula espinal y
salen de la columna por entre cada v értebra, las cuales están
separadas por discos llenos de una sustancia suav e y
gelatinosa. Estos discos le suministran amortiguamiento a la
columna v ertebral y espacio entre las v értebras. Por desgracia
se pueden herniar (salirse de su lugar) o romperse a causa de
un trauma o esf uerzo. Cuando esto sucede, los nerv ios
raquídeos pueden resultar comprimidos, ocasionando dolor,
entumecimiento o debilidad.
La parte baja (región lumbar) de la columna es el área más
común para una hernia de disco, pues los discos cerv icales (del
cuello) resultan af ectados en un 8% de las v eces, mientras que
los discos de la espalda alta y media (torácicos) rara v ez están
comprometidos.
La hernia discal ocurre con may or f recuencia en los hombres de
mediana edad y de edad av anzada, especialmente en aquéllos
implicados en activ idades f ísicas v igorosas. Otros f actores de
riesgo comprenden cualquier tipo de enf ermedades congénitas
que af ecten el tamaño del conducto raquídeo lumbar.
Síntomas
El lumbago o el dolor de cuello pueden v ariar ampliamente y
sentirse como un hormigueo lev e, dolor sordo o una sensación
de ardor o pulsátil. En algunos casos, el dolor es tan intenso que
el enf ermo es incapaz de mov erse. También puede presentarse
entumecimiento, mientras que el dolor ocurre con may or
f recuencia en un lado del cuerpo.
Con una hernia de disco lumbar (parte baja de la espalda),
puede percibirse dolor punzante en una parte de la pierna, la
cadera o los glúteos, y entumecimiento en otras partes, así
como experimentar sensaciones en la parte posterior de la
pantorrilla o la planta del pie. La pierna af ectada puede sentirse
débil. Son f recuentes los dolores al mov er el cuello, dolor
prof undo cerca o por encima del omóplato, o dolor que se irradia
a la parte superior del brazo, al antebrazo o, en raras ocasiones,
a los dedos.
El dolor con f recuencia empieza lentamente y puede empeorar:
Después de estar de pie o sentado
Por la noche
Al estornudar, toser o reírse
Al doblarse hacia atrás o caminar más de 100 metros,
sobre todo si es causado por estenosis raquídea.
La debilidad puede af ectar a ciertos músculos y algunas v eces
no se manif iesta hasta que el médico lo examina. En otros
casos, se percibe cierta dif icultad para lev antar la pierna o el
brazo, apoy arse sobre los dedos del pie en un lado o apretar
f uertemente con una de las manos.
El dolor, el entumecimiento o la debilidad con f recuencia
desaparecerán o mejorarán mucho durante un período de días,
aunque es f recuente que duren semanas o meses.
Signos
Un examen f ísico y los antecedentes de dolor pueden ser
suf icientes para diagnosticar una hernia discal. El médico
practicará un examen neurológico para ev aluar los ref lejos
musculares, la sensibilidad y la f uerza muscular que suele
rev elar una disminución en la curv atura de la columna en el área
af ectada.
El dolor en la pierna que se presenta cuando el enf ermo se
sienta en la mesa de exploración y lev anta la pierna extendida,
generalmente sugiere la presencia de una hernia discal lumbar.
Otras pruebas incluy en: La prueba de compresión f oraminal de
Spurling, una radiograf ía de la columna v ertebral, una
resonancia magnética, una TAC de la columna, una EMG para
determinar exactamente cuál es la raíz o raíces nerv iosas
comprometidas, una prueba de v elocidad de conducción
nerv iosa y una mielograf ía.
Otras causas:
Estenosis raquídea (estrechamiento del conducto
raquídeo)
Curv aturas de la columna v ertebral (como escoliosis o
cif osis), las cuales pueden ser hereditarias y v erse en
niños o adolescentes.
Distensión o desgarros de músculos o ligamentos que
sostienen la espalda
Un aneurisma aórtico anormal que está f iltrándose
Af ecciones artríticas, como osteoartritis, artritis
psoriásica, artritis reumatoidea.
Cáncer que compromete la columna v ertebral
Fibromialgia
Inf ección de la columna v ertebral (osteomielitis,
disquitis, absceso)
Inf ección del riñón o cálculos renales.
Problemas relacionados con el embarazo
Enf ermedades que af ectan los órganos reproductores
f emeninos, incluy endo endometrosis, quistes ov áricos,
cáncer ov árico o miomas uterinos.
Diagnóstico lumbago agudo
Se pueden sentir div ersos síntomas, entre ellos hormigueo o
sensación de ardor, dolor sordo o agudo. Dependiendo de la
causa, también puede tener debilidad en las piernas o los pies,
dolor de espalda, en la pierna, cadera o parte inf erior del pie. El
dolor puede ser lev e o tan sev ero que impida al enf ermo
mov erse.
Cuando se acude al médico por primera v ez, le hará preguntas
acerca del dolor de espalda, incluy endo con qué f recuencia
ocurre y cuán intenso es. En la may oría de los casos es
probable que mejore rápidamente con medidas simples como
hielo (sólo al principio), analgésicos suav es, f isioterapia y
ejercicios apropiados.
Las preguntas abarcarán:
¿Su dolor está en un sólo lado o en ambos lados?
¿Cómo es el dolor? ¿Es sordo, agudo, pulsátil o
urente?
¿Es la primera v ez que ha tenido dolor de espalda?
¿Cuándo empezó el dolor? ¿Empezó repentinamente?
¿Tuv o una lesión o accidente particular?
¿Qué estaba haciendo justo antes de que el dolor
comenzara? ¿Estaba alzando algo o agachándose?
¿Sentándose f rente al ordenador? ¿Conduciendo
durante mucho tiempo?
Si ha tenido dolor de espalda antes, ¿es este dolor
similar o dif erente? ¿De qué manera es dif erente?
¿Conoce la causa de episodios anteriores?
¿Cuánto tiempo dura normalmente cada episodio de
dolor de espalda?
¿Siente dolor en otra parte dif erente a la espalda, como
la cadera, el muslo, la pierna o los pies?
¿Experimenta algún entumecimiento u hormigueo?
¿Siente debilidad o pérdida del f uncionamiento en su
pierna o en otra parte?
¿Qué empeora el dolor? ¿Alzar algo, girar, estar de pie o
sentarse durante períodos de tiempo largos?
¿Qué lo hace sentirse mejor?
¿Hay algunos otros síntomas presentes? ¿Pérdida de
peso? ¿Fiebre? ¿Cambio en la micción? ¿Cambio en
las deposiciones?
Durante el examen f ísico, el médico tratará de ubicar con
precisión la localización del dolor y entender cómo af ecta su
mov imiento. Se le pedirá:
Sentarse, ponerse en pie y caminar. Al caminar, el
médico puede pedir que trate de hacerlo sobre los
dedos de los pies y luego sobre los talones.
Inclinarse hacia adelante, hacia atrás y hacia los lados.
Lev antar las piernas rectas mientras está acostado. Si
el dolor es peor cuando hace esto, puede tener ciática,
sobre todo si también siente entumecimiento u
hormigueo en una de las piernas.
También le hará mov er las piernas en posiciones
dif erentes, incluy endo f lexión y estiramiento de las
rodillas. Todo el tiempo, estará ev aluando tanto su
f uerza como su capacidad para mov erse.
Para probar la f unción del nerv io, usará un martillo de caucho
para comprobar los ref lejos. Al tocar las piernas en muchas
localizaciones con un alf iler, un bastoncillo de algodón o un
bolígraf o, se ev alúa el sistema nerv ioso sensorial (cómo se
siente). Se le pedirá que av ise si hay áreas en donde la
sensación a causa del alf iler, el algodón o la pluma es más
sorda.
La may oría de las personas con dolor de espalda se recuperan
al cabo de 4 a 6 semanas. Por lo tanto, el médico
probablemente no solicitará ningún examen durante la primera
v isita. Sin embargo, si se tienen cualquiera de los síntomas o
circunstancias que aparecen a continuación, el médico puede
solicitar otros exámenes incluso en esta ev aluación inicial:
Accidente o lesión
Fiebre
Debilidad muscular
Entumecimiento
Dolor que ha durado más de un mes
Pérdida de peso
Si tiene más de 65 años
Ha tenido cáncer o f uertes antecedentes f amiliares de
cáncer
En estos casos, está buscando un tumor, inf ección, f ractura o
un trastorno neurológico serio. Los síntomas mencionados antes
son indicios de que una de estas af ecciones puede estar
presente. La presencia de un tumor, inf ección, f ractura o
trastorno neurológico serio cambia la f orma de tratar el dolor de
espalda.
La hospitalización, la tracción o la cirugía de la columna, sólo
deben tenerse en cuenta si se presenta daño al nerv io o la
af ección no sana después de un período prolongado.
Muchas personas se benef ician de la f isioterapia. El médico
determinará si necesita v er a un f isioterapeuta, el cual
empezará usando métodos para reducir el dolor y luego le
enseñará maneras de ev itar que el dolor de espalda se presente
de nuev o.
Si el dolor dura más de un mes, puede que le recomienden a un
ortopedista (especialista en huesos) o a un neurólogo
(especialista en nerv ios).
Tratamiento
Para mejorar rápidamente, tome las medidas apropiadas apenas
sienta el dolor. Aquí están algunos consejos sobre cómo tratar el
dolor al comienzo:
1. Suspenda la activ idad f ísica normal durante los
primeros días. Esto le ay uda a calmar los síntomas y
reduce la inf lamación.
2. Aplique calor o hielo al área del dolor. Ensay e con hielo
durante las primeras 24 a 48 horas y luego use calor.
3. Tome analgésicos de v enta libre, como ibuprof eno o
paracetamol, aunque le recomendamos emplee los
productos naturales.
4. Mientras esté durmiendo, trate de acostarse en una
posición f etal acurrucado con una almohada entre las
piernas. Si por lo regular duerme boca arriba, ponga una
almohada o toalla enrollada bajo las rodillas para aliv iar
la presión.
5. Una f alsa creencia común acerca del dolor de espalda
es que es necesario descansar y ev itar la activ idad
durante mucho tiempo. De hecho, el reposo en cama
no se recomienda.
6. Tal v ez necesite reducir su activ idad únicamente
durante los primeros dos días. Luego, empiece
lentamente sus activ idades habituales. No realice
activ idades que inv olucren lev antamiento de objetos
pesados o torsiones de la espalda durante las primeras
6 semanas después de que el dolor empiece. Después
de 2 a 3 semanas, debe reanudar el ejercicio
gradualmente.
7. Empiece con entrenamiento cardiov ascular ligero.
Caminar, montar en bicicleta estática y nadar son
magníf icos ejemplos. Dichas activ idades aeróbicas
pueden ay udar a que la sangre f luy a hasta la espalda
y a estimular la curación. También f ortalecen los
músculos del estómago y la espalda.
8. Los ejercicios de estiramiento y f ortalecimiento son a
la larga importantes; sin embargo, empezarlos
demasiado pronto puede hacer que el dolor empeore.
Un f isioterapeuta le puede ay udar a determinar cuándo
empezar dichos ejercicios de estiramiento y
f ortalecimiento y cómo hacerlo.
Ev ite los siguientes ejercicios durante la recuperación inicial a
menos que el médico o el f isioterapeuta estén de acuerdo:
Ballet
Fútbol
Golf
Trotar
Flexiones de tronco
Abdominales con las piernas rectas (en lugar de las
rodillas f lexionadas)
Lev antamiento de pesas.
Pronóstico
Muchas personas se sentirán bien al cabo de una semana,
incluso antes, después del comienzo del dolor de espalda.
Después de otras 4 a 6 semanas, el dolor de espalda
probablemente habrá desaparecido.
Debe consultar a un terapeuta si tiene:
Dolor de espalda después de un golpe o caída f uerte
Ardor con la micción o sangre en la orina
Antecedentes de cáncer
Pérdida del control de esf ínteres (incontinencia)
Dolor que baja por las piernas más allá de la rodilla
Dolor que empeora cuando se acuesta o que lo
despierta por la noche
Enrojecimiento o hinchazón en la espalda o la columna
v ertebral
Dolor intenso que no le permite estar cómodo
Fiebre inexplicable con dolor de espalda
Debilidad o entumecimiento en las nalgas, los muslos,
las piernas o la pelv is.
Igualmente consulte si:
Ha estado bajando inv oluntariamente de peso.
Consume esteroides o drogas intrav enosas.
Ha tenido dolor de espalda antes, pero este episodio es
dif erente y se siente peor.
Este episodio de dolor de espalda ha durado más de 4
semanas.
CAPÍTULO 5
Lum bago crónico
La dif erencia con la lumbalgia aguda es que el cuadro médico
persiste durante más de 12 semanas. Se trata de una patología
que puede asentarse en el área comprendida entre las v értebras
D12 y L1 (lumbalgia alta) o en el área L4-L5-S1 (lumbalgia baja).
La lumbalgia alta puede irradiarse en f orma de cinturón o hacia
la zona dorsal, en tanto que la lumbalgia baja puede, a su v ez,
irradiarse al miembro inf erior en la zona que recorre el nerv io
ciático, comprometiendo globalmente la zona lumbar.
El mal puede deberse a múltiples causas: orgánicas o
f uncionales, siendo la clav e los trastornos miof asciales, los
desequilibrios posturales y los puntos gatillo, las contracturas,
los acortamientos musculares y las asimetrías posturales.
Causas
Una sola causa no puede prov ocar la enf ermedad.
Habitualmente se debe a que se han estado realizando muchas
cosas inadecuadamente, como estar de pie o alzar cosas
pesadas, durante mucho tiempo. Luego repentinamente, un
mov imiento simple (como alcanzar algo o agacharse por la
cintura) llev a a la sensación de dolor.
La parte específ ica de la espalda que es responsable del dolor
algunas v eces es dif ícil de identif icar. Existen v arias causas
posibles para el lumbago crónico, algunas coincidentes con el
dolor agudo:
Ciertas enf ermedades como la f ibromialgia
Hernia de disco (parte de un disco de la columna que
ejerce presión sobre los nerv ios cercanos)
Distensión o desgarros de los músculos o ligamentos
que sostienen la espalda
Discopatía degenerativ a
Lesión o f ractura de la pelv is
Síndrome pirif orme (músculo de los glúteos contraído)
Estenosis raquídea (estrechamiento del conducto
raquídeo)
Fracturas pequeñas en la columna v ertebral por
osteoporosis
Curv aturas de la columna v ertebral (como escoliosis o
cif osis), las cuales pueden ser hereditarias y v erse en
niños y adolescentes.

Disfunciones
Disfunciones del disco, cápsula y ligamentos
Están af ectadas las articulaciones interv ertebrales
posteriores, la cápsula sinov ial y los ligamentos
articulares, siendo menos f recuente la af ectación de los
ligamentos interespinosos.
El mal origina pinzamiento, protrusión o hernia discal
f ranca y /o discopatía degenerativ a (artrósica) única o
de multiniv el.
Disfunciones sacroilíacas
Los trastornos f uncionales producen bloqueos cuy as
consecuencias aumentan por la moderada mov ilidad
que tienen con respecto a las alas ilíacas. La rigidez
articular unilateral puede bloquear la articulación y el
bloqueo se manif iesta como lumbo/sacralgia o como
ciática por las contracturas musculares de los músculos
rotadores externos de la cadera.
Los dolores y bloqueos sacroilíacos serían secundarios
a disf unciones discoligamentarias interv ertebrales, y a
que desaparecen con manipulaciones v ertebrales.
Disfunciones miofasciales
La alta excitación de algunos receptores sensitiv os
situados en el espesor muscular o en las f ascias que lo
recubren, originan pequeñas áreas dolorosas
miof asciales denominadas puntos gatillo. Cada punto
gatillo genera induración y dolor local, contracturas,
acortamientos musculares, dolor ref lejo irradiado a
distancia, f enómenos v egetativ os y síntomas
v iscerales ref lejos.
Disfunciones posturales
Las contracturas crónicas segmentarias, que con
f recuencia el paciente no registra debido a la ausencia
de dolor, crean desequilibrios posturales. Por otra parte,
la presencia de dolor crónico localizado prov oca
contracturas y acortamientos musculares que se
manif iestan como alteraciones del balance postural.
Las alteraciones posturales pueden ser:
1. Asimetrías (izquierda-derecha), por ejemplo, una
cadera más baja que la otra.
2. Inclinaciones (adelante-atrás), antepulsión del
tronco esto es, mov imiento hacia adelante del
plano f rontal.
3. Desv iaciones, por ejemplo, una pelv is desplazada
hacia un lado.
4. Pelv is proporcionalmente más pequeña que el resto
del tórax.
5. Bloqueo o rigidez de un segmento, por ejemplo, de
la pelv is.
La cronif icación de estos cambios posturales genera lo que se
conoce como corazas corporales, emocionales y mentales.
Situaciones de riesgo:
Tiene más de 30 años
Está embarazada
Se siente estresado o deprimido
Tiene artritis u osteoporosis
Fuma
No hace ejercicio
Tiene sobrepeso
Tiene un trabajo que requiere lev antamiento de cosas
pesadas, mucha f lexión y contorsiones o v ibración total
del cuerpo (como conducir un camión o descargar
bultos)
Síntomas
Sensación de hormigueo o ardor
Dolor sordo
Dolor agudo
Debilidad en piernas o pies
El dolor puede ser lev e o ser tan intenso que impida al
enf ermo mov erse.
Dependiendo de la causa de su dolor de espalda,
también puede tener dolor en la pierna, la cadera o la
planta del pie.
Tratamiento
El dolor de espalda puede no desaparecer completamente o se
puede intensif icar a v eces. Es imprescindible aprender a cuidar
de la espalda en casa y cómo prev enir los episodios repetitiv os
de dolor, si se quiere ev itar la cirugía.
Quizá sea necesaria la ay uda de un f isioterapeuta, quiropráctico
u osteópata, que le ay udarán a tratar de reducir el dolor usando
estiramientos y tracción. Le mostrará cómo hacer ejercicios que
f ortalezcan los músculos de la espalda, de manera que se
pueda prev enir un f uturo dolor de espalda.
Pueden necesitarse dispositiv os ortopédicos (corsé) para la
espalda con el f in de ay udar a sostenerla en el trabajo. No
obstante, y puesto que atrof ian los músculos de la espalda, su
uso debe ser limitado.
Las compresas f rías y con f recuencia el calor pueden aliv iar el
dolor de espalda. El paciente ev aluará si se siente mejor con el
f río o el calor, seco o húmedo.
La terapia cognitiv a conductual puede serv ir. Esta técnica le
ay uda a entender mejor su dolor y le enseña cómo arreglárselas
mientras tenga dolor de espalda. El enf ermo asume con ellas
que la curación depende de su v oluntad decidida para curarse, y
no tanto del terapeuta.
Muchos medicamentos dif erentes pueden ay udarle con su dolor
de espalda:
Acido acetilsalicílico
Naproxeno sódico
Ibuprof eno.
Consulte siempre con el médico si necesita tomar estos
f ármacos todos los días, pues los ef ectos secundarios pueden
abarcar úlceras o sangrado estomacal y daño renal o hepático.
Con el tiempo pueden ser más grav es que la propia enf ermedad
que está intentando mejorar. En el capítulo dedicado a los
remedios naturales detallamos otras opciones no químicas.
Las dosis bajas de medicamentos recetados empleados para
tratar conv ulsiones (llamados anticonv ulsiv os) o depresión
(antidepresiv os) pueden ay udar a algunos pacientes cuy o dolor
de espalda crónico les ha dif icultado el hecho de trabajar o ha
interf erido con las activ idades diarias. En ocasiones grav es se
utilizan analgésicos llamados narcóticos o analgésicos opioides
para cuando el dolor es muy f uerte.
Se pueden usar iny ecciones –inf iltraciones- para reducir la
inf lamación alrededor del nerv io. Se emplean el acetato de
betametasona, f osf ato sódico de betametasona, acetato de
parametasona y acetónido de triamcinolona. En cuanto a los
analgésicos, se pueden utilizar solos o mezclados con
corticoides cuando se inf iltran en tejidos blandos. Ejemplos de
anestésicos locales a utilizar son: mepiv acaína, lidocaína,
xilocaína. Como recomendaciones, espaciar las inf iltraciones
entre 7 días y 1 mes, no inf iltrar una misma articulación más de
4 v eces al año, ni más de 2 consecutiv as si son inef icaces, no
inf iltrar más de 3 articulaciones en una misma sesión, mantener
la articulación inf iltrada en reposo 24-48 horas, y no administrar
en patologías acompañantes que puedan agrav arse, como
diabetes, retención de líquidos, cardiopatías o hipertensión.
La cirugía de la columna sólo se debe tener en cuenta si se
tiene dañado el nerv io o la af ección que causa el dolor de
espalda y no se cura después de un período de tiempo largo.
Algunas personas con lumbago crónico también pueden
necesitar:
Reentrenamiento en el trabajo
Asesoría en el trabajo
Cambios en el trabajo
Terapia ocupacional.
Tratamiento físico corrector
Para la consecución de la salud se requiere no sólo la
eliminación del dolor, sino también la corrección de los
trastornos posturales (por elongaciones musculares selectiv as)
para ev itar la reaparición del dolor. Estos serían los
procedimientos mediante técnicas manuales:
Se actuará mediante manipulaciones interv ertebrales en
las disf unciones sacroilíacas, los trastornos
miof asciales y los trastornos posturales.
Se pondrá un plan de ejercicios de elongación o,
ev entualmente, de tonif icación muscular.
Mov ilización de segmentos corporales.
Autoconciencia por el mov imiento, empleando la terapia
Feldenkrais, la reeducación postural global, el Tai-chi o
el Yoga.
Correcciones ergonómicas en sillas, sof ás y cama.
Aprender a posicionar la espalda.
Dolores, contracturas y acortamientos
Se realizarán elongaciones musculares selectiv as (empleando la
técnica reductora de los puntos gatillo de Trav ell). Esta técnica
comprende la detección y eliminación de los puntos gatillo,
sumada a elongaciones selectiv as. El dolor de los puntos gatillo
de cada músculo se irradia como dolor ref lejo según un territorio
específ ico.
Los músculos más af ectados en la zona lumbar son:
Cuadrado lumbar: se irradia a la zona lumbar, la nalga y
a la cara posterior y lateral del muslo. Este dolor a
v eces es erróneamente interpretado como ciática.
Psoas ilíaco: irradia a la zona lumbar, a la nalga y a la
cara anterior del muslo.
Piramidal: irradia a la nalga y a la cara posterior del
muslo, simulando una v erdadera ciática.
Ocasionalmente puede asociarse una ciática v erdadera
al quedar comprimido el nerv io ciático por el músculo
piramidal.
Oblicuo menor: irradia a la zona lumbar, al abdomen y, a
v eces, a la cara posterior del muslo, simulando
af ección ciática.
Parav ertebrales posteriores: irradia a la zona espinal
dorsal y lumbar, al abdomen y la nalga; el dolor ref erido
puede llegar al miembro inf erior y crear una f alsa
ciática.
La eliminación de los puntos gatillo se puede realizar por:
digitopresión, f río con spray o hielo, estimulación eléctrica
neuromuscular o inf iltración anestésica (xilocaína). Cualquiera
de estos procedimientos interrumpe el arco ref lejo del dolor y de
la contractura.
Para las elongaciones selectiv as se realiza una tracción suav e,
separando entre sí las inserciones musculares proximal y distal
de cada músculo inv olucrado.
Pronóstico
La may oría de los problemas de la espalda mejorarán por sí
solos. La clav e es saber cuándo se necesita buscar ay uda
médica y cuándo las medidas de cuidados personales le
permitirán mejorar. Los pacientes que se hay an sometido a una
cirugía de la columna probablemente tendrán problemas
crónicos en esa zona.
Prevención
Mantener un peso saludable.
Mantener los músculos abdominales y de la espalda
f uertes y f lexibles.
Dormir en un colchón f irme, con una tabla debajo del
colchón, o incluso apoy ado en el suelo.
Usar una buena postura y aprender la manera apropiada
de lev antar o cargar objetos pesados.
Ev itar sentarse o acostarse durante mucho tiempo con
presión sobre las nalgas.
CAPÍTULO 6
Tratam iento m édico convencional del dolor en la
zona lum bar
El tratamiento inicial más adecuado para una lumbalgia aguda –
incluso con irradiaciones a las extremidades inf eriores– es el
conserv ador tanto como sea posible. Ninguna terapia es
ef ectiv a para todas las f ormas de lumbalgia y aquellos
enf ermos con causas sistémicas (que inv olucran a otros
sistemas u órganos) de lumbalgia deben ser tratados con
terapias específ icas para su enf ermedad suby acente.
De un modo general, estos son los remedios paliativ os más
empleados en la medicina conv encional:
Antiinflamatorios no esteroideos (AINE). Se consideran la
primera opción de tratamiento para la lumbalgia (sin
enf ermedades específ icas), sin embargo, debe ev itarse en lo
posible el uso a largo plazo. Una rev isión sistemática demostró
que los AINE son más ef ectiv os en comparación con placebo
en cuanto a la mejoría global del paciente y la analgesia. En
esta rev isión se comprobó que los AINE estudiados f ueron
todos igualmente ef ectiv os.

En el tratamiento de la lumbalgia crónica se pueden usar los


AINE inhibidores de la ciclooxigenasa 2 (prostaglandina), y a que
disminuy en el riesgo de ef ectos gastrointestinales secundarios.
Acetaminofén (paracetamol). Ejerce su ef ecto analgésico y
antipirético mediante la inhibición de la cox3, una f orma que se
encuentra sólo en el sistema nerv ioso central. Sin embargo, los
AINE son más ef icaces para disminuir el dolor en indiv iduos con
lumbalgia que el acetaminof én. Como ef ectos secundarios
están: sarpullidos, urticaria, hinchazón de la cara, la garganta, la
lengua, los labios, los ojos, las manos, los pies, los tobillos o las
pantorrillas, ronquera, dif icultad para respirar o tragar y a largo
plazo af ecciones hepáticas.
Opiáceos. El tratamiento con opiáceos (clorhidrato de tramadol)
es una opción para pacientes con lumbalgia y pueden ser
utilizados durante un corto plazo (no más de 15 días) para ev itar
la dependencia y los ef ectos adv ersos (náuseas, cef aleas,
somnolencia y mov imientos anormales).
Antidepresivos tricíclicos y antiepilépticos. El uso de
antidepresiv os tricíclicos está indicado cuando los pacientes
cursan con síndrome depresiv o o con lumbalgia acompañada de
dolor neuropático. La amitriptilina a dosis de 25 a 75 mg diarios
al acostarse es el medicamento más estudiado; no obstante,
sus ef ectos secundarios (sedación, ef ectos anticolinérgicos y
caídas en los ancianos), hacen que su prescripción tenga que
ser muy cuidadosa. Los antidepresiv os controlaron mejor el
dolor, pero no demostraron mejoría en las activ idades de la v ida
diaria.
En conclusión, los antidepresiv os son ef ectiv os para reducir la
sev eridad del dolor, aunque la mejoría f uncional es cuestionada.
Las drogas antiepilépticas han probado ser ef icaces en el
tratamiento del dolor neuropático.
Relajantes musculares. Los relajantes musculares
(benzodiacepinas) pueden ser de gran ay uda en cuadros
sev eros de lumbalgia, pero su prescripción es por periodos
cortos, usualmente días. También se emplean los relajantes
musculares antiespásticos (baclof én, dantrolene,
metocarbamol).
Los ef ectos secundarios de las benzodiacepinas incluy en
sedación, ataxia, lentif icación de las f unciones psicomotoras,
sequedad de la boca, cef alea, molestias gástricas. Los
antiespásticos incluy en la posibilidad de hepatotoxicidad (daño
al hígado).
Terapia con inyecciones epidurales. Las iny ecciones
epidurales con corticosteroides están indicadas sólo en casos
de que exista radiculopatía para disminuir el dolor y ev itar la
cirugía espinal. La iny ección de sustancias en las articulaciones
puede representar un benef icio relativ amente may or en
personas con dolor lumbar crónico, cuando se comparan con
dolores agudos o subagudos. Pueden ocasionar incontinencia,
hipotensión y dolor neural.
Reposo y terapia física. Para el tratamiento de la lumbalgia, el
reposo en cama es menos ef ectiv o que permanecer en
activ idad; no hay dif erencia entre aconsejar reposo en cama
comparado con la terapia f ísica o los ejercicios. El reposo en
cama, si es necesario, se recomienda sólo durante dos a tres
días para posteriormente intentar retornar a las activ idades
cotidianas.
Tratamientos conjuntos. En la lumbalgia crónica, la
erradicación completa del dolor se obtiene en casos raros. Los
objetiv os del tratamiento en este caso son: moderación del
dolor, incremento de la f unción y disminución del uso de los
serv icios de salud. Para alcanzar estas metas se aconsejan
modalidades de educación, cambios conductuales, terapia
f ísica, ejercicios, estimulación nerv iosa transcutánea,
acupuntura, manipulación y cirugía. Todas estas opciones se
utilizan como terapia conjunta y no necesariamente sustituy en a
la f armacoterapia. Otras terapias, como manipulación espinal y
tracción espinal, no se utilizan habitualmente a pesar de mostrar
ef ectiv idad.
Tratamiento quirúrgico. La cirugía para aliv iar la lumbalgia
aguda es poco f recuente y sólo una minoría de personas con
lumbalgia crónica requiere interv ención quirúrgica. Los pacientes
con compresión del cordón espinal y dolor radicular, pueden ser
sometidos a descompresión quirúrgica o discectomía
(extirpación del disco interv ertebral). Las complicaciones
incluy en la reabsorción parcial del injerto óseo, las inf ecciones y
la incapacidad del paciente para realizar sus activ idades diarias
durante las 12 semanas.
La cirugía suele recomendarse cuando los pacientes cumplen
los siguientes criterios en presencia de déf icits neurológicos
progresiv os:
1) dolor de la pierna ≥ que el lumbar
2) maniobra del lev antamiento de la pierna recta positiv a
3) ausencia de respuesta al tratamiento no quirúrgico durante 4
a 6 semanas para hernia de disco y 8 a 12 semanas para la
estenosis espinal
4) conf irmación por imagen de lesión neuropática sin adecuada
respuesta al tratamiento médico. Hay algunas excepciones a la
regla: los abscesos epidurales necesitan ser drenados
quirúrgicamente; las f racturas compresiv as o una columna
v ertebral inestable pueden necesitar la colocación de
instrumentos de f ijación para estabilizar la columna.
CAPÍTULO 7
Tratam iento hom eopático
Hahnemann, el creador de la Homeopatía, se ref ería a la
enf ermedad como un campo electromagnético (quizá
inf luenciado por los nuev os experimentos que en su época se
hicieron con la electricidad y el magnetismo), insistiendo en que
los síntomas no son más que reacciones que tratan de liberar al
organismo de inf luencias dañinas, o sea, manif estaciones
materiales de trastornos en ese campo electromagnético. Por
ello, y según sus inv estigaciones, la f unción de la homeopatía
consistiría en f ortalecer el mecanismo de def ensa natural del
organismo, aumentando sus recursos y energía, actuando en la
misma dirección que la f uerza v ital. Al mismo tiempo, la labor
del homeópata sería, -aunque nos cueste admitir esta
terminología- encontrar aquella sustancia cuy o "índice
v ibracional" armonice con el del paciente durante esa
enf ermedad concreta y en ese momento. Ello se debe a que
cuando los índices de v ibración del paciente y del medicamento
armonizan ocurre un f enómeno conocido por f ísicos e ingenieros
como resonancia, debido al cual un medicamento, o la unión de
v arios, que cubra todos los síntomas del paciente, tendrá un
ef ecto sólido. Por eso debemos adv ertir que cada medicamento
homeopático tiene su propia f recuencia v ibracional, y para que
f uncione, debe ser similar a la naturaleza de la enf ermedad y
administrarse por separado.
La Homeopatía, además, demuestra que cada sustancia
f armacológicamente activ a prov oca en el indiv iduo sano y
sensible un conjunto de síntomas característicos de la
sustancia empleada, de la misma manera que cada persona
enf erma presenta un conjunto de síntomas que son
característicos de su enf ermedad. La curación, demostrable por
la desaparición de los síntomas, más que por las pruebas
analíticas, puede ser obtenida empleando dosis inf initesimales
de una sustancia.
Ventajas de la homeopatía
Los dolores son intensos, con angustia y suele haber sed
intensa de líquidos f ríos. La enf ermedad es muy f uerte y el
enf ermo está inquieto y tiene temor de morir. La piel está roja,
sin sudor, hay escalof ríos y f iebre alta de rápida aparición.
Hay palpitaciones con dolores agudos en la región del corazón,
ansiedad, pulso lleno, duro y rápido (el enf ermo tiene que
descansar extendido con la cabeza alta).
Orina escasa, oscura, quemante. Siempre se presenta ansiedad
al principio de la micción. Ardores al orinar. Suspensión de las
reglas después de una tempestad o de un resf río. Dolores
reumáticos agudos con entorpecimiento y hormigueos, cabeza y
manos calientes, pies f ríos.
Aplicaciones:
En todas las sintomatologías f ebriles, en la amenorrea que se
declara después de un enf riamiento, en las neuralgias por f río,
y en la hipertensión arterial que hace pensar al enf ermo que
padece un inf arto. Es uno de los mejores remedios como
antiinf lamatorio, analgésico y detumescente.
Lumbalgias de aparición brusca, esencialmente por f río y no por
esf uerzos.
También lo emplearemos en: ciática, gota, síntomas reumáticos,
tos espasmódica, neuralgias del trigémino, asma, amigdalitis y
laringitis, así como en las secuelas de hemiplejia. Aortitis.
Blenorragia. Bronquitis. Bronconeumonía. Cef alea. Congestión
pulmonar. Coriza. Endocarditis. Epididimitis. Fiebre amarilla.
Gripe. Hemoptisis. Hemorragias. Mastitis. Melancolía.
Neumonía. Neuralgias. Otitis. Palpitaciones. Parálisis.
Peritonitis. Pleuresía. Sarampión. Taquicardia.
Otras aplicaciones:
Pesadez en la f rente, f iebre después de un susto, estornudos y
abundancia de mucosidad nasal, dif icultad al tragar, garganta
seca y ardiendo, tos dolorosa que mejora al acostarse de lado y
en ocasiones expectoración con sangre, hipersensibilidad al
ruido e incluso dolor de oídos intenso, dolores al orinar.
Af ecciones que cursan a causa del miedo. Dolores intensos que
aparecen bruscamente.
RHUS TOXICODENDRON Zumaque venenoso
Características de la enf ermedad:
Se percibe un entumecimiento general, con agujetas y
sensación de rigidez que empeora con la humedad, el f río y la
inmov ilización. El dolor muscular continúa unos minutos
después de iniciado el mov imiento y se agudiza en caso de
esf uerzos musculares. Las ciáticas que aparecen son
especialmente dolorosas en todo el recorrido del nerv io, aunque
mejoran con el mov imiento.
A niv el cutáneo aparecen unas pequeñas erupciones,
transparentes, que no mejoran al rascarse. Hay ronquera,
f iebre, sequedad de boca, sed muy intensa y diarreas con
f lemas y sangre. También excitabilidad del sistema nerv ioso,
inquietud, depresión, angustia inexpresable por la tarde y la
noche, deseos de llorar y gran temor por el f uturo, síntomas
que mejoran con el mov imiento y el calor.
A niv el general se declaran escalof ríos, tos seca, sudor, herpes
bucal y un estado de estupor con agitación y dolores. Hay
dolores reumáticos, de nuca y espalda, en tendones,
lumbalgias, trastornos cardiacos y f iebre.
Aplicaciones específ icas:
Dolores v iolentos en la espalda, como si se rompiera, no
aliv iándose con el mov imiento e incluso empeorando. Está
especialmente adecuado para las af ecciones de los músculos
de la espalda. Hay gran esf uerzo, sin éxito, y dolor al intentar
lev antarse, mostrando agrav amiento al iniciar el mov imiento. Es
más adecuado para las f ormas crónicas de lumbago, mientras
que Aconitum se adapta a las f ormas agudas, en donde a
v eces se dan momentos de aliv io. El dolor de espalda mejora
con la presión, pero peor en la cama. Los dolores se aliv ian con
la f lexión hacia atrás. Lumbalgias en personas tranquilas, con
agrav ación al mov imiento que mejoran con el descanso. Cuanto
más crónico el dolor de espalda, más adecuado es el remedio.
CALCAREA FLUORICA (Calcium fluoratum, fluoruro de
calcio)
La encontramos en las células del tejido conjuntiv o y f ibroso, en
el periostio, en los dientes, los tendones, el cristalino y la piel.
Está presente en la superf icie de los huesos, las f ibras
elásticas de la piel, los músculos y los v asos sanguíneos.
Actúa sobre todos los tejidos de sostén, especialmente los
ligamentos, el esmalte dentario y la médula ósea. Su carencia
prov oca retraso en el desarrollo óseo, f lojedad ligamentosa,
v arices y hemorroides.
Características de la enf ermedad:
Los síntomas incluy en nariz tapada, mucosidad en los oídos,
dolor de espalda que empeora al mov erse y que se aliv ia al
continuar, y debilidad general. Se emplea en los trastornos de
útero, trompas y ov arios, la caries, las hemorroides dolorosas y
los tumores de mama. También en las estrías, piel marchita y
v arices, las hemorroides punzantes, y cualquier alteración de
los tendones y el tejido conectiv o.
Aplicaciones específ icas:
Este remedio tiene una buena reputación clínica para curar el
dolor de espalda, y sobre todo el dolor de espalda ocasionado
por irritación espinal. Indicado en el dolor en la parte inf erior de
la espalda, con plenitud o dolor quemante, que empeora al
comenzar a mov erse y que se aliv ia con el mov imiento
continuo. El lumbago encuentra en la Calcarea f luorica su mejor
remedio cuando f alla el Rhus.
NUX VOMICA
Características de la enf ermedad:
Hay una hipersensibilidad a casi todo, incluido los olores. Por
ello el indiv iduo af ectado está casi siempre irascible, con
deseos de polémica, de mal humor al despertarse y con sueño
después de comer. Le sienta mal el caf é, el f río, el tabaco y los
estimulantes, aunque los toma con f recuencia para aguantar la
lucha diaria y solamente se sienten aliv iados con el sueño, el
cual es agitado y solamente prof undo casi al amanecer, cuando
apenas le quedan unos minutos para lev antarse.
Con lengua saburral, repugnancia por el pan y deseos de platos
muy condimentados, se sienten incapaces de trabajar después
de comer, a no ser que duerman una pequeña siesta. Todo ello
les produce trastornos hepáticos, estreñimiento, hemorroides y
estornudos f recuentes al lev antarse. También padecen dolores
lumbares y f iebres con escalof ríos de naturaleza imprecisa.
Aplicaciones específ icas:
Otro remedio para el dolor de espalda, especialmente si es
atribuible a af ecciones espinales. Actúa en la región lumbar
cuando el mal se agudiza de noche, cuando está acostado en la
cama, con un dolor lacerante, con puntos dolorosos en la parte
posterior, siendo una característica que el paciente debe
sentarse en la cama para aliv iarse. Tiene hay dolor por la
mañana, y cuanto más tiempo pasa en la cama.
Ef icaz en el dolor de espalda prov ocado por excesos sexuales y
conducir v ehículos. En la rigidez en el cuello y la tortícolis. En
las sensaciones de ardor entre las escápulas, con rigidez y dolor
en la parte baja de la espalda.
ÁCIDO OXÁLICO (Oxalicum acidum)
Características de la enf ermedad:
Dolores agudos y v iolentos, en cortas puntadas circunscriptas a
un corto tray ecto longitudinal o a un punto, que duran muy poco
(a v eces algunos segundos) y que siempre aparecen o se
agrav an pensando en ellos, o por el mov imiento y el menor
contacto. Dolores periódicos. Los síntomas aparecen o se
agrav an: pensando en ellos; por el f río; por el menor contacto;
por el caf é; por comer dulces y azúcar o f rutas ácidas; por el
v ino; af eitándose; después de comer; por el mov imiento y
ejercicio; al anochecer, de noche y a la mañana temprano.
Marcada lateralidad izquierda. Los síntomas aparecen en
paroxismos, con intermitencias de horas o un día.
Dolor agudo en la espalda rev iv ido por el cambio de postura.
Los dolores son peores cuando se piensa de ellos, cuando les
compadecen, acompañados de debilidad y sensación de
adormecimiento en las extremidades. Dolor en la parte inf erior
de la espalda entre los hombros, peor después de cualquier tipo
de mov imiento o esf uerzo.
Aplicaciones específ icas:
Dolor bajo la punta del omóplato izquierdo, con rigidez. Dolor de
espalda extendiéndose hacia abajo, hasta los muslos, mejor
cambiando de posición; sensación de adormecimiento, f río y
debilidad extendida a caderas y miembros inf eriores; siente la
espalda muy débil para soportar el cuerpo.
Dolor en el deltoides, primero a la izquierda, luego a la derecha.
Dolores lancinantes en los miembros. Sensación de muñeca
dislocada, a la derecha; dolor en el metacarpo derecho y
eminencia tenar. Adormecimiento de los miembros superiores
hasta la punta de los dedos, peor a la izquierda. Mano pesada, le
cuesta mov er los dedos, no puede sostener nada. Manos f rías.
Artralgias en los dedos; sacudidas; cianosis en dedos y uñas,
más en cardiacos. Reumatismo en los miembros del lado
izquierdo. Adormecimiento de los miembros inf eriores; con
dolores y gran cansancio, que le impide casi subir escaleras.
Cianosis, enf riamiento y casi inmov ilidad de los miembros
inf eriores. Inquietud en las piernas. Parestesias y parálisis, más
del lado izquierdo; hemiplejia izquierda. Cansancio en las rodillas.
SEPIA
Características de la enf ermedad:
Se encuentra en mujeres delgadas, morenas, asténicas y con
manchas en la cara. Son depresiv as, hipocondríacas, no les
gusta las relaciones sexuales, no se apasionan por nada y caen
en la depresión y el llanto. El coito les resulta doloroso por la
sequedad v aginal, tienen retrasos menstruales, f recuentes
ganas de orinar y deseos de tomar v inagre y platos de f uerte
sabor.
Padecen de dolores de espalda, hinchazón abdominal,
estreñimiento, hemorroides muy dolorosas, pesadez en bajo
v ientre y útero, y es f recuente que tengan manchas en la cara,
erupciones v esiculosas en boca y mentón y psoriasis.
Se trata de un grav e, sordo continuo dolor en la región lumbo-
sacra, que af ecta el sacro y las caderas y la espalda al
caminar.
Aplicaciones específ icas:
Sepia es muy f recuentemente indicado en los dolores de
espalda que se deben a enf ermedad uterina. Se trata de una
debilidad general en la parte baja de la espalda cuando camina,
y es peor al estar sentado. Dolor súbito en la espalda, como si
se golpea con un martillo, y se aliv ia con apretar con algo duro.
Peor al caminar. Es un gran remedio para el aliv io del lumbago
o calambre en la espalda.
CAPÍTULO 8
Tratam iento natural de las lum balgias
Nutrientes
Aunque la dieta parece no tener una utilidad especial en la
mejora del lumbago, lo cierto es que beber agua en abundancia,
tomar poca sal y nada de alcohol, siempre ay udan. Entre los
nutrientes destacados están:
Magnesio
El magnesio es el mineral imprescindible para la curación.
Aunque el carbonato y el cloruro de magnesio son las f ormas
dietéticas más habituales, es mejor ingerirlo como dolomita,
aspartato de magnesio, lev adura de cerv eza enriquecida en
magnesio o quelato de magnesio, y a que a su gran absorción
hay que añadir su poco ef ecto como laxante o irritativ o
gástrico.
Es el cuarto catión más abundante en el organismo, siendo su
contenido corporal de 2.000 mEq en un v arón de 70 kilos,
encontrándose casi la mitad en el hueso, no siendo f ácilmente
intercambiable con el que se encuentra en el líquido
encef alorraquídeo que contiene apenas un 1% del total. El resto,
ese 49%, se encuentra distribuido intracelularmente.
La concentración idónea del magnesio corporal se mantiene
gracias a la ingesta alimentaria y al control renal e intestinal que
se realiza en parte controlado por la hormona PTH, la cual como
sabemos también regula la cantidad de calcio. En caso de poca
ingesta la eliminación f ecal e intestinal prácticamente es nula,
aunque esta f acultad de regularlo se altera si la dieta es muy
alta en f ósf oro y calcio.
El 30% del magnesio orgánico se encuentra ligado a proteínas,
dependiendo esta unión del pH.
En la naturaleza se encuentra normalmente como carbonato de
magnesio, siendo uno de los minerales más abundantes de la
corteza terrestre, y a sea como la f orma anteriormente dicha o
como magnesita, dolomita, carnalita o epsomita.
Funciones corporales:
Activ a una gran v ariedad de enzimas, entre ellas la
f osf atasa alcalina y el trif osf ato de adenosina.
Estabiliza la estructura macromolecular del ADN y del
ARN.
Es necesario para la activ idad del pirof osf ato de
tiamina, la f orma activ a de la v itamina B-1.
Interv iene en el metabolismo del calcio y el f ósf oro.
Tiene un papel esencial en la relajación muscular.
Es cof actor en el metabolismo de la v itamina B-2.
Fav orece el crecimiento estatural de los niños.
Tiene f unciones similares al calcio, aunque son
antagonistas si se encuentran en cantidades excesiv as.
Ev ita la f ormación de cálculos de oxalato cálcico en los
riñones.
Regula la temperatura corporal.
Es cof actor en la producción de div ersas hormonas.
Su presencia es esencial en la transmisión de los
impulsos nerv iosos.
Mantiene los huesos, articulaciones, cartílagos y
dientes en buen estado.
Regula el azúcar y el colesterol presentes en la sangre.
Mantiene las contracciones cardiacas y regula su
excitabilidad.
Causas de su carencia:
Alimentos procesados y congelados.
Consumo de cereales ref inados y blanqueados.
Utilización de azúcar y sal ref inadas.
Consumo cotidiano de salv ado y otros estimulantes del
peristaltismo intestinal.
Elev ado consumo de suplementos de f ósf oro, calcio y
v itamina D, sin que contengan también magnesio.
Diarreas crónicas, colon irritable, enf ermedad celíaca o
toma de laxantes, aunque sean naturales.
Administración hospitalaria de sueros gluco-salinos.
Dietas por obesidad.
Tratamiento con f ármacos como la insulina, corticoides,
píldoras anticonceptiv as, mezclas de aminoácidos,
diuréticos, antineoplásicos, antibióticos, digoxina o
deriv ados del digital, aldosterona o tiroxina.
Alcoholismo.
Necesidades aumentadas por enf ermedades como el
cáncer, cirugía, shock, astenia aguda, sudoración
abundante, insuf iciencia paratiroidea, cirrosis hepática,
insuf iciencia cardiaca, nef rosis, enteritis, alergias y
estrés.
Lactancia.
Malnutrición proteico-calórica.
Síntomas de def iciencia:
Los síntomas no suelen ser aislados y se encuentran asociados
a otras carencias nutritiv as. Los síntomas centrados en el
sistema nerv ioso se parecen a los que se dan cuando hay
intoxicación por curare y consisten en irritabilidad muscular y
contracturas. También se dan anorexia, náuseas, v ómitos,
letargo, debilidad, alteraciones de la personalidad, temblores y
signos neurológicos similares a la hipocalcemia e hipokalemia
(potasio).
El electromiograma registra alteraciones miopáticas
(musculares) y si se trata de niños puede haber conv ulsiones
muy generalizadas.
Otros autores ref ieren:
Insomnio.
Debilidad y astenia.
Dolores articulares.
Contracciones musculares dolorosas.
Espasmos en músculos pequeños, como los párpados.
Muecas, calambres y tic nerv iosos.
Dif icultad en mantener los pies quietos.
Síndrome de raíz cerv ical.
Estreñimiento.
Falta de coordinación muscular y poca destreza para el
ejercicio.
Entumecimiento de las extremidades.
Episodios epilépticos.
Mala memoria.
Taquicardias.
Dif icultad para tragar, con v ómitos f recuentes por
espasmo del esóf ago.
Dismenorreas.
Alteraciones de la personalidad como esquizof renia,
depresiones suicidas y ansiedad.
Miedo al f uturo.
Ataxias.
Verrugas, papilomas, acné, eczemas y psoriasis.
Reumatismo.
Aplicaciones no carenciales:
Neuralgias.
Espasmos nerv iosos.
Cef aleas.
Cólicos intestinales.
Calambres estomacales.
Tos conv ulsiv a.
Dismenorreas.
Arteriosclerosis.
Arteritis obliterante.
Flebitis después del parto.
Trombosis.
Colitis amebiana.
Dispepsias y aerof agia.
Litiasis biliar.
Adenoma de próstata.
Cistitis de repetición.
Frigidez sexual.
Gota.
Fragilidad del cabello.
Dientes f rágiles.
Otitis inf ecciosa.
Piorrea alv eolar.
Catarros, asma, enf isema.
Opacidad del cristalino.
Prev entiv o del cáncer.
Psoriasis y v itíligo.
En resumen:
En las contracturas musculares, la preeclampsia, el
alcoholismo, la depresión, el estrés, el nerv iosismo, en los
trastornos del ritmo cardíaco, en los trastornos prostáticos, en
las enf ermedades autoinmunes y en el cáncer. Algunos casos
de angina de pecho se han benef iciado con el uso prolongado.
También es de utilidad, aunque no existan carencias
manif iestas, en el exceso de colesterol, depresión, cálculos
renales, hiperplasia prostática, acidez estomacal, colitis,
sobrepeso, mala nutrición proteica, protección contra
enf ermedades cardíacas (arritmias y prev entiv o luego de un
inf arto). Artritis, artrosis y osteoporosis, síndrome de f atiga
crónica, enf ermedades autoinmunes y cáncer. PMS (síndrome
premenstrual), todo tipo de cólicos, periodontitis compleja,
enf isema, af ecciones hepatobiliares, hipertensión, astenia,
neuritis, retrasos del crecimiento. Distonías neuro-v egetativ as,
colitis crónica, dermatosis. Actúa en la irritabilidad, cansancio,
calambres, palpitaciones, preserv a la tonicidad de la piel,
disminuy e el deseo de azúcar y ev ita la deshidratación.
FENILALANINA
Al igual que otros aminoácidos, la f enilalanina la podemos
encontrar en f orma Lev ógira o L y Dextrógira o D, según sea
que el radical NH2 se encuentre a la izquierda o la derecha. Esta
dif erenciación es muy importante a la hora de sus aplicaciones
terapéuticas, y a que según lo empleemos lograremos resultados
dif erentes.
En los alimentos lo encontramos como L-Fenilalanina y esta es
la f orma con la que el organismo es capaz de f abricar nuev as
proteínas, siendo la f orma D la que habitualmente se encuentra
en los v egetales y las bacterias, aunque posteriormente es
transf ormada por el cuerpo en la f orma L, quedando una
pequeña cantidad que se encuentra como DL, también con
distintas aplicaciones.
La f orma L-Fenilalanina se encuentra en grandes cantidades en
el cuerpo humano, casi siempre unida a otras sustancias que
también interv ienen como neurotransmisores. Por ello, este
aminoácido ejerce una importante f unción para regular la presión
arterial y el consumo de oxígeno, los niv eles de glucosa en
sangre, las pulsaciones cardíacas, el metabolismo de los lípidos
y el buen f uncionamiento del sistema nerv ioso y cerebral.
Parece ser que ejerce una labor v ital en la memoria y la
agudeza mental, así como en los ref lejos autónomos de
def ensa.
Interv iene en la producción de la dopamina y la norepinef rina, lo
que hace interesante su utilidad para regular los cambios del
humor. También actúa sobre el centro hipotalámico del apetito,
muy inf luido por la cantidad de norepinef rina corporal y la
hormona colecistokinina.
La otra f orma galénica habitualmente encontrada en ciertos
compuestos dietéticos, la D-f enilalanina, no puede ser empleada
como un precursor de los neurotransmisores y a que incluso
puede que anule parte de su acción, lo que explicaría su
propiedad de mitigar los dolores de tipo nerv ioso, como ocurre
en las ciáticas y neuralgias. Hay quien asegura incluso que
actúa de manera similar a la morf ina y a que inhiben ciertos
enzimas responsables del dolor.
Una tercera f orma galénica -la DL-f enilalanina- es una mezcla
de ambas, la cual tiene las propiedades de ambas y no parece
tener ef ectos secundarios. Se emplea por sus propiedades para
suprimir el dolor crónico en las enf ermedades reumáticas y
musculares, y para estimular la producción de endorf inas.
Funciones orgánicas:
Junto a la Tirosina actúa de manera decisiv a en los
procesos de pigmentación cutánea.
Mejora la agudeza mental y la memoria, especialmente
en los ancianos.
Es un moderador del apetito de media mañana.
Regula el metabolismo de las grasas y de la glucosa,
contribuy endo así a controlar el sobrepeso.
Colabora en la misión de los neurotransmisores
nerv iosos.
Ay uda a f ormar el colágeno y la elastina, actuando,
además, como antiinf lamatorio en las enf ermedades
reumáticas y musculares.
Corrige la dismenorrea y aumenta la libido en ambos
sexos.
Es un ef icaz antidepresiv o al estimular la producción de
endorf inas y norepinef rina.
Actúa como analgésico general.
Síntomas carenciales:
Vitíligo y canicie precoz.
Depresión endógena, ansiedad y f alta de interés por el
entorno.
Cataratas, congestión ocular.
Aumento de la sensibilidad al dolor, especialmente en
las jaquecas y enf ermedades inf lamatorias, reumáticas
y musculares crónicas.
Alteraciones grav es de la conducta.
Aumento desmesurado del apetito con pérdida
simultánea de energía.
Pérdida de la memoria y poca capacidad de
concentración.
Aplicaciones no carenciales:
Cualquier alteración en las f acultades intelectuales.
Disminución del apetito sexual.
Obesidad.
Artrosis y reumatismos dolorosos.
Inf lamaciones traumáticas.
Falta de pigmentación cutánea o capilar.
Dolores en general.
Alteraciones del comportamiento y del carácter.
Otros nutrientes:
Calcio y magnesio junto con boro, v itamina D y v itamina K.
Fortalecen los huesos, reduce la sensación de dolor y relaja la
musculatura.
Hierbas
HARPAGOFITO (Garra del diablo, Harpagophytum
procumbens)
Partes utilizadas:
Yemas y raíces
Composición:
Procúmbico, harpagoquinona, harpagósido, harpágido,
f lav onoides, esteroles, estaquiosa y ácidos triterpénicos.
Usos medicinales:
Antiinf lamatorio. Es el remedio natural más empleado en las
af ecciones reumáticas y musculares, superando en la may oría
de los casos a los compuestos químicos. Su ausencia de
ef ectos secundarios y el hecho de que la curación llegue por la
regeneración y no por el ef ecto analgésico, le hacen ser un
antirreumático de primer orden. Tiene ef ectos analgésicos
moderados y es ef icaz en artrosis, algias, artritis reumatoide y
gota. No solamente se tolera bien a niv el gástrico sino que
ejerce un ef ecto f av orable en las af ecciones gastrointestinales.
Otros usos:
Mejora las neuralgias, la prostatitis, el adenoma de próstata y el
exceso de colesterol. También en litiasis renal.
UÑA DE GATO (Uncaria tomentosa)
Composición:
Isopteropodina, taninos catéquicos, polif enoles, mitraf ilina,
hirsutina e Isopteropodina-Aloisomérica.
Usos medicinales:
Inf lamaciones en general, artritis reumatoide, cistitis, úlceras
gástricas. Inf ecciones v íricas, enf ermedades autoinmunes. Se
le reconocen, especialmente, importantes acciones sobre el
sistema inmunitario y en el aumento de los leucocitos. Los
últimos estudios demuestran ef ectos benéf icos en la mitosis
celular, y retrasa o impide la implantación de células tumorales.
Otros usos:
Cáncer, especialmente en presencia o riesgo de metástasis.
Herpes, env ejecimiento. Se le han encontrado ef ectos intensos
en la mejora del Alzheimer, especialmente unida al Ginkgo Biloba
y al Romero.
Otras plantas medicinales:
Valeriana, Sauce, Ulmaria, Cola de caballo, Espino blanco,
Grosellero negro, Betónica, Cebada.
A nivel local: Árnica, Pino, Trementina.
Medidas físicas
Si hay una enf ermedad en la cual se agradecen especialmente
los masajes suav es, ésta es el lumbago. Hay que procurar no
darlos circularmente, sino solamente en la misma dirección del
músculo. Cualquier masaje con una pomada que genere calor
contribuirá a la curación, o al menos a un aliv io signif icativ o.
Los lav ados con agua caliente con v inagre, las compresas de
v apor, y el medio baño en agua muy caliente, son otros de los
remedios más univ ersales.
Compresas de jengibre en polvo
Preparación:
Poner al f uego ½ litro de agua y cuando y a está hirv iendo
retirarla.
Añadir al agua 2 cucharadas soperas de jengibre.
Remov er la mezcla con una cuchara de madera.
Mojar un lienzo de fibra natural y aplicar muy caliente en la
parte af ectada, repetir la aplicación v arias v eces durante
½ hora.
Colocar encima una pieza de lana. Puedes env olv er la zona para
mantener f ija la compresa natural sin necesidad de estar boca
abajo.
Compresa de vinagre y arcilla
Ingredientes:
1/2 kilo de arcilla verde
3 cucharadas de vinagre de manzana
1 litro de agua mineral
3 hojas de col
Preparación:
Elaborar una mezcla de arcilla y agua. Añadir el v inagre y dejar
reposar.
Aplicar en la zona af ectada una capa de 2 a 3 cm.
Cubrir con hojas de col y una pieza de lana. Se puede env olv er
El remedio Oliv e pertenece al grupo de Carencia de
Interés por las Circunstancias. Expresamente, trata los
estados de agotamiento de mente, cuerpo y espíritu.
Cuando se llega al límite del cansancio y agotamiento
psíquico y f ísico.
Útil en situaciones de desgaste moral y anímico.
En la f atiga intensa, tanto de cuerpo como de mente,
en la tristeza aguda y el cansancio por los problemas
repetidos.
Cuando la mente está demasiado cansada para
continuar, y uno sabe que está a punto de llegar al
límite, pues las reserv as se agotan. Este es un estado
de agotamiento que alcanza prof undamente a todo el
organismo, minando el espíritu y el corazón.
Cuando se comienza una cierta tarea y no puede
completarse.
Incapaz de disf rutar de los momentos de ocio.
Enf ermedades orgánicas y psicológicas:
Agotamiento mental
Estrés
Hipertensión
Exceso de colesterol
Cardiopatías f uncionales
Jaquecas
Debilidad extrema
Uñas quebradizas
Sudores en la f rente
Tristeza, depresión, desaliento
En resumen:
Para rev iv if icar a la persona en total, recargar las
reserv as orgánicas.
Incentiv o para disf rutar de la v ida.
OLMO BLANCO (Elm) Ulmus scarba
Ef ecto:
Equilibrio.
Aumento de la capacidad en las posibilidades propias y
la capacidad.
Para poder seguir adelante en la consecución de los
sueños.
Tipología:
Persona agobiada
Sentimiento de debilidad
Cobardía
Espalda curv ada
Ojeras
Temeroso
Poco realista.
Aplicaciones terapéuticas:
Cuando la persona se siente sobrepasada o abrumada
por la v ida cotidiana o el dolor.
Sensación ocasional de responsabilidad abrumadora.
Hay sentimientos de incapacidad, especialmente
porque el orgullo es muy alto y desean la perf ección.
Las altas metas f ijadas se hacen f recuentemente
inalcanzables y en momentos surge la desesperanza.