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ANTECEDENTES DEL DR. CLAUDIO A.

BELLUSCIO

Abogado, egresado de la Universidad del Salvador (USAL)


Especialista en Derecho de Familia, título de postgrado emitido por la Universidad
Nacional de Rosario (UNR).
Socio Honorario del Círculo de Abogados, Funcionarios, e Investigadores del Derecho de
Familia de la ciudad de Rosario.
Autor de veinticinco libros y de diversas obras en coautoría.
Autor de numerosos artículos de doctrina para revistas de la especialidad
Disertante en diversas conferencias y cursos, brindadas/os en la Ciudad de Buenos Aires
y, sobre todo, en varias provincias de nuestro país.
Docente de la Actualización en Derecho de Familia, Niñez y Adolescencia, Facultad de
Derecho de la Universidad de Morón (UM), que se dicta en distintos Colegios de Aboga-
dos de la Provincia de Buenos Aires.
Docente invitado de la Especialización en Derecho de Familia, Facultad de Derecho de la
Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA).
Docente invitado de la Especialización en Derecho de Familia, Facultad de Derecho de la
Universidad Nacional de Rosario (UNR).
Docente de la Especialización en Derecho de Familia, Facultad de Derecho de la Universi-
dad Católica de Salta (UCS).
Ex docente de la Maestría en Derecho de Familia, lnfancia y Adolescencia, Facultad de
Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Ex docente de la Actualización de Postgrado en Derecho de Familia, lnfancia y Adoles-
cencia, Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Ex docente de la Escuela de Postgrado del Colegio Público de Abogados de la Capital
Federal (CPACF).
Ex docente de Derecho de Familia y Sucesiones de la Facultad de Derecho de la Universi-
dad de Buenos Aires (UBA).
CLAUDIO A. BELLUSCIO

SEGÚN EL NUEVO
CÓDIGOCIVIL Y COMERCIAL
Requisitos para su configuración
Prueba de su constitución
0

e Registro de Uniones Convivenciales


Relaciones económicas entre los convivientes
0Alimentos y compensaciones económicas
Régimen patrimonial de estas uniones
Pactos entre convivientes
Responsabilidad patrimonial frente a terceros
0 Efectos no patrimoniales (convivientes y sus hijos)
Protección de la vivienda
Locación del inmueble convivencial
Derecho real de habitación para el conviviente supérstite
Cese de la unión convivencial y sus efectos
0

BUENOS AIRES
2015
Belluscio, Claudio Alejandro

Uniones convivenciales según el nuevo Código Civil y Comercial. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos
Aires : García Alonso, 2015.

256 p. i- CD-ROM ; 23x16 cm.

1. Derecho Civil. 2. Familia. I.Título

CDD 346.013

O 2015 Editorial García Alonso


Lavalle 1282, PB ((6))Buenos Aires
Telefax: (54 11) 4384-8039
info@garciaalonso.com.ar
www.garciaalon~~.c~m.ar

Composición y armado: Eduardo Besoin


Diseño de tapa: Mariana Haines
Corrección: Beatriz Caballero

Impreso en junio de 2015 en La Imprenta Ya SRL,


Av. Mitre 1761, Florida, Pcia. de Buenos Aires

Impreso en Argentina - Printed in Argentina

Hecho el depósito que marca la ley 1 1.723


A mi gran compañera de la vida, Viviana.
-4 mi querida hija, Mayra.
Disculpas, por no dedicarles,el tiempo que ambas merecen,
en esta etapa de tanto trabajo.
Palabras previas

El concubinato (o las uniones convivenciales, como se lo denomi-


na en la actualidad), no fue contemplado en el Código Civil elaborado
por Vélez Sarsfield,tanto en su existencia ni, menos aún, en los efectos
civiles que pudiera generar.
Las sucesivas leyes que precedieron a este Código Civil, tampoco
lo tuvieron en cuenta, pese a que la cantidad de estas uniones se in-
crementaba.
En el nuevo Código Civil y Comercial Unificado de la Nación, san-
cionado hace pocos meses a través de la ley 26.994, no sólo se con-
templa a las uniones convivenciales como otra forma familiar, sino
que también se establece que su conformación implicará determina-
dos efectos civiles.
Frente a la inminente entrada en vigencia del nuevo Código, es pre-
ciso tener en claro todo lo que se regula en ese ordenamiento, respec-
to de este tipo de uniones.
Quienes elaboraron el Proyecto de ley que derivara en el nuevo
Código, optaron por no otorgarle los mismos efectos civiles que a las
uniones matrimoniales, dotándolo -en consecuencia- de caracte-
rísticas propias en cuanto a esos efectos.
Por ello, será de suma importancia para el abogado litigante, cono-
cer con exactitud qué requisitos se requieren para que una unión en-
tre dos personas -del mismo o de diferente sexo- sea considerada
como una unión convivencia1y, asimismo, todos los efectos civiles que
de ella se derivan.
A eso apunta esta obra, amén del enfoque práctico que siempre nos
caracteriza.
Esto último, emana no sólo del contenido de sus diez capítulos,
sino también del Anexo de modelos de escritos de práctica profesio-
nal, elaborados para atender a la problemática que originará la nove-
dosa legislación.
Belluscio - Uniones convivenciales

Hemos intentado, a lo largo de esta obra, abarcar todas las inno-


vaciones que -en el tema de las uniones convivenciales- compren-
de la nueva legislación, a saber: requisitos para su configuración, prue-
ba de su constitución, Registro de Uniones Convivenciales, relaciones
económicas entre los convivientes, alimentos y compensaciones eco-
nómicas, régimen patrimonial de estas uniones, pactos entre convi-
vientes, responsabilidad patrimonial frente a terceros, efectos no pa-
trimoniales con relación a los convivientes y a sus hijos, protección y
atribución de la vivienda, locación del inmueble convivencial, derecho
real de habitación para el conviviente supérstite, bien de familia, y cese
de la unión convivencial y sus efectos.
El lector juzgará si logramos ese objetivo.

EL AUTOR
Capítulo I
Introducción

1. Concubinato. Terminología y concepto

A las uniones convivenciales se las denominaba, antaño, como


concubinato.
Se dijo que el término concubinato -al provenir de la voz lati-
na "cumcubare"- en su significado etimológico restringido se podría
traducir como comunidad de lecho'l).
También se le asignó(2)el término -derivado del latín- %oncu-
binatus': proveniente del infinitivo "concumbere': que significa "dor-
mir juntos"
Sin embargo, acertadamente, se expresó(3)que el concubinato no
comprendía solamente una comunidad de lecho, sino también una co-
munidad de vida.
Si bien tradicionalmente se ha utilizado la voz "concubinato"(~para
definir a la unión convivencial, parte de la doctrina(5)opinaba que esa

(1) Dewevre-Fourcade, M.: Le concubinage, París, 1989, p. 3, citado por Ferrer, Francis-
co A. M.: Consideraciones sobre el concepto, la trascendencia social y la valoración del con-
cubinato, en Revista de Jurisprudencia Provincial, Rubinzal-Culzoni, Buenos Aires, 1994,
año 4, N" 3, p. 223.
(2) Solari, Néstor E.: Liquidación de bienes en el concubinato, Ediciones Jurídicas, Bue-
nos Aires, 1999, p. 17.
(3) Solari, Néstor E.: LiquidacióM...cit., p. 30; Ferrer, Francisco A. M., Consideracio-
nes.. .cit., p. 223.
(4)Arts. 210,218,223, inc. lo,257 y 3574 del Cód. Civil vigente hasta el 1/8/2015; Bor-
gonovo, Oscar: El concubinato en la legislación y en la jurisprudencia, Hammurabi, Buenos
Aires, 1987, pp. 15 y SS.;Bossert, Gustavo A, y Zannoni, Eduardo A.: Manual de Derecho
de Familia, 3" ed. act. y ampl., lareimpr., Astrea, Buenos Aires, 1993, pp. 435 y SS.;Bossert,
Gustavo A.: Régimen jurídico del concubinato, 4a ed. act. y ampl., lareimpr., Astrea, Buenos
Aires, 1999, pp. 33-35; Belluscio, Augusto C.: Manual de derecho defamilia, 6" ed., Depal-
ma, Buenos Aires, 1998, pp. 421 y SS.
(5) Ferrer, Francisco A. M.: Consideraciones ...cit., p. 224.
Belluscio - Uniones convivenciales

denominación estaba ligada a un concepto descalificador de tal unión,


por lo que resultan más acordes las denominaciones "unión de he-
cho': "matrimonio aparente': "unión extramatrimonial" y, Últimamen-
te, "uniones convivenciales':
Con el mismo fundamento, se han utilizado para referirse al concu-
binato, los siguientes términos: "pareja no casada"(6),"~ohabitación"(~),
"convivencia more u ~ o r i o " (y~"familia
) no rnatrim~nial"(~).
Previamente a definir lo que comúnmente se conocía como "con-
cubinato': cabe enumerar las tres modalidades que podían asumir las
relaciones sexuales extra conyugales(10):
lo) Relaciones sexuales ocasionales o pasajeras, en las cuales no hay
continuidad ni cohabitación.
20) Las relaciones sexuales duraderas, en las que existe la continui-
dad pero no hay cohabitación.
30) Las relaciones que se caracterizan por la continuidad y la coha-
bitación, que trascienden de la mera sexualidad para conformar una
comunidad de vida que reviste la apariencia de un matrimonio.
Esta última es la situación fáctica que, en nuestro derecho, era ca-
lificada como 'Foncubinato': la cual existía cuando un hombre y una
mujer, sin estar casados, vivían como si lo estuvieran("), o sea en pose-
sión de estado de ~ónyuges''~).

(6) Donini, Antonio O.: La Familia del Futuro, CIAS (Revista del Centro de Investiga-
ción y Acción Social), Buenos Aires, 2000, año XLIX, n" 493, pp. 235-253; Novellino, Nor-
berto J.: Los concubinas y su derecho a ser indemnizados, en Derecho de Daños. Daños en el
Derecho de Familia, Cuarta Parte (A), La Rocca, Buenos Aires, 2000, pp. 581-582.
(7) Valero, Angeles: La muerte de la familia: mito o realidad, en Escritos de Teoria So-
ciológica, Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), Madrid, 1992., p. 1133.
(8) Alles Monasterio de Ceriani Cernadas, Ana M.: Concubinato: ¿Supone la existencia
de una sociedad de hecho?, LL , 1994-D-1023.
(9) Espin Canovas: Familia no matrinzonial, en Revista Tapia, Madrid, abril de 1988,
año VII, no 39, citado por Ferrer, Francisco A. M.: Consideraciones ...cit., p. 224.
(10) Ferrer, Francisco A. M.: Consideraciones ...cit., p. 219.
(11) Donini, Antonio O.: La Familia del Futuro, CIAS (Revista del Centro de Investi-
gación y Acción Social), Buenos Aires, 2000, Año XLIX, N" 493, pp. 235-253.; Borgono-
vo, Oscar: El concubinato.. .cit., p. 15;Valero, Angeles: La muerte. ..cit., pp. 1133-1134, para
quien los "partners" comparten intimidad, compañía, sexualidad y cercanía emocional, de
forma muy similar a como se hace dentro del matrimonio, pero al mismo tiempo respetan-
do y valorando la independencia y la autonomía de la vida en soledad.
(12) Borgonovo, Oscar: El concubinato ...cit., p. 15; Ferrer, Francisco A. M.: Conside-
raciones ...cit., p. 219.
Cap. 1 - In troducción

Se había definido, en ese sentido, al concubinato como la rela-


ción heterosexual no conyugal, que conforma una comunidad de vida,
manteniendo cierta estabilidad en el tiempo y se desenvuelve en un
hogar común(13).
También se dijo al respecto que es la situación de hecho -con ca-
racteres de estabilidad y permanencia(14)- en que se encuentran dos
personas de distinto sexo, que hacen vida en común, sin estar unidas
en matrimonio(15).
No podemos dejar de mencionar la autorizada definición que nos
ofrecía Solari(16):'el concubinato es la unión estable y permanente de
un hombre y una mujer, que sin haber celebrado matrimonio, hacen
vida marital, cualquiera sea el estado de ambos':
Una definición más actual del término concubinato, es la que nos
proporciona un fallo bastante reciente(17):"Se define al concubinato
como toda relación con cierto grado de estabilidad entre un varón y
una mujer (hoy independientemente del sexo) que cohabitan pública-
mente aparentando vida marital sin haber institucionalizado en forma
de matrimonio la unión. Precisamente, uno de sus rasgos predomi-
nantes es el carácter puramente fáctico de la relación, es decir, una re-
lación de hecho, no institucionalizada como matrimonio, que no com-
porta derechos y deberes matrimoniales ni se pretende una estabilidad
basada en el vínculo matrimonial':

2. El fenómeno social
El concubinato fue practicado en diversas épocas y sociedades(18).
En ese sentido, se registran antecedentes del concubinato.

(13) Ferrer, Francisco A. M.: Consideraciones ...cit., p. 219. Similar concepto para defi-
nir al concubinato utilizan Bossert, Gustavo A.-Zannoni, Eduardo A.: Manual ...cit., p. 435
y Bossert, Gustavo A.: Régimen ...cit., p. 32: 'es la unión permanente de un hombre y una
mujer, que sin estar unidos por matrimonio, mantienen una comunidad de habitación y de
vida, de modo similar a la que existe entre los cónyuges':
(14)Belluscio, Augusto C.: Manual...cit., tomo 11, p. 421.
(15) Belluscio, Augusto C.: La distribución patrimonial en las uniones de hecho, LL,
1991-(2-958.
(16) Solari, Néstor E.: Liquidación ...cit., p. 17.
(17) CApel. Civ. y Com., Sala IV, Corrientes, 14/8/13, Rubinzal on line - RCJ15766/13.
(18) Flaquer, Lluís. El destino de la familia, Ariel S.A., Barcelona, 1998, p. 82.
Belluscio - Uniones convivenciales

En la antigua Roma entre liberta y patrón.


En el derecho islámico clásico entre un hombre libre y sus esclavas.
En el derecho germánico lo encontramos en el matrimonio morga-
nático que unía a un noble con una mujer de clase baja.
Por último, en España a través de la institución de la barraganía(lg).
Como podemos observar, el concubinato no es un fenómeno nue-
vo, pero ha cobrado inusitado vigor en distintos países a partir de 1960.
Por ello, en el occidente contemporáneo, el interés por el estudio
del concubinato recién aparece durante el transcurso de los años se-
senta, como consecuencia de la caída en la tasa de casamientos.
Hasta esa década, el concubinato era "propio de ciertas categorías
marginales o bien se hallaba asociado a una fuerte militancia ideoló-
gica anti~lerical"('~).
Pero a partir de los años sesenta, eran los jóvenes de niveles educa-
tivos medios o altos los que aceptaban y practicaban la cohabitación.
Se interpretaba'?') al hecho de convivir sin estar casados por parte
de los jóvenes, como una alternativa del noviazgo y no necesariamen-
te como la quiebra de la institución matrimonial.
Por el contrario, para otra postura'?'), si bien la cohabitación juvenil
se puede asimilar a una forma de noviazgo, ella supone no ya una eta-
pa prenupcial sino directamente una alternativa al modelo de matri-
monio monogámico nuclear.
En ese sentido, S ~ l l e r o t 'señala
~ ~ ) que si bien el concubinato al prin-
cipio se contempló como un matrimonio a prueba, o sea la vía que lle-
varía a la consolidación de esa unión en una matrimonial, 10 cierto es
que dichos matrimonios no llegaron a concretarse.
Por lo cual, según esta socióloga, se empezó a considerar que el
concubinato era un matrimonio sin papeles.

(19) Flaquer, Lluís: El destino ...cit., pp. 83-84..


(20) Flaquer, Lluís: El destino ...cit., p. 85.
(21) Reiss, 1. L.: Premarital Sexual Standars in América, Free Press, Glencoe, 1960, ci-
tado por Donini, Antonio O.: La Familia del Futuro, CIAS (Revista del Centro de Investi-
gación y Acción Social), Buenos Aires, 2000, Año XLIX, N" 493, pp. 235-253.
(22) Roussel, L.: La Famille incertaine, Odile Jacob, París, 1989, p. 254, citado por Va-
lero, Angeles, La muerte de la familia: mito o realidad, en Escritos de la Teoría Sociológi-
ca, Editorial CIS, Madrid, 1992, p. 1134.
(23) Sullerot, Evelyne: El nuevo padre. Un nuevo padre para un nuevo mundo, (trad.
Xavier Gispert), B, S.A., Barcelona, 1993, pp. 100-101.
Cap. 1 - lntroa,

Más allá de esta discusión de la doctrina sociológica, en cuanto a si


el fundamento inicial de las uniones convivenciales modernas en oc-
cidente responde o no a una etapa prenupcial, lo cierto es que en 1960
se inicia el desarrollo de una forma de unión independiente de la ma-
trimonial.
Los países pioneros respecto de este tipo de unión, fueron los es-
candinavo~'~~), a los que se les sumaron Estados Unidos, Inglaterra,
Francia y Alemania. En cambio, en España e Italia, la difusión del con-
cubinato fue más lenta(25).
Los porcentajes de mujeres jóvenes que habían adoptado este tipo
de unión en algunos países occidentales, durante el período compren-
dido entre 1985-1990, eran los siguientes: Suecia (44%),Dinamarca
(43%),Noruega (28%),Finlandia (26%),Países Bajos (23%),Reino Uni-
do (24%),Francia (24%),Alemania Occidental (18%),Bélgica (18%),
Irlanda (4%), Portugal (7%),España (3%),Italia (3%),Grecia (1%),Es-
tados Unidos @%), Canadá (15%),Australia (6%) y Nueva Zelanda
(12%)(2?
En Estados Unidos, el fenómeno de las parejas no casadas ha avan-
zado últimamente, teniendo en cuenta que, en 1978 se había cuadru-
plicado el número de parejas no casadas en relación a 1970(27).
En tanto, en 2002, casi tres millones de chicos viven en hogares de
parejas unidas de hecho, según el estudio realizado por la Oficina de
Censo de aquel
E11 ese país, el censo de 1990 revelaba que en 3.000.000 de hogares
el jefe de familia convivía con una pareja del sexo opuesto sin casarse.
En 2000, esa cifra ascendía a 4.900.000 hogares(29).

(24) Sullerot, Evelyne: El nuevo ...cit., p. 100, nos señala que en Suecia en el año 1985 el
concubinato "afectaba a más de la mitad de los menores de 35 años, relegando al matrimo-
nio ala situación de opción minoritaria':
(25) Flaquer, Lluís:, El destino ...cit., p. 85.
(26) Castells, Manuel: La era de la información. Economia, sociedady cultura, Alianza,
Madrid, 1998, vol. 2: El poder de la identidad, p. 175.
(27) Mata de Antonio, José M.: Parejas de hecho ¿equiparación o discriminación?, Ac-
ciones e Investigaciones Sociales, Madrid, 2002, p. 187.
(28) ICaren Petersen: No casados con chicos: ¿para mejor o peor?, en Derecho de Fami-
lia, Revista Interdisciplinaria de Doctrina y Jurisprudencia, Lexis NexisIAbeledo-Perrot,
Buenos Aires, 2004, no 26, p. 239.
(29) I<aren Petersen: No casados ...cit., p. 239.
Belluscio - Uniones convivenciales

En Québec (Canadá),la unión de hecho ha pasado a configurar -a


partir de 1970- una verdadera alternativa a la unión matrimonial.
A tal punto que, en 1999, el 20% de las parejas eligieron a esta unión
como forma de vida familiad30).
En Francia, el incremento de parejas no casadas ha sido importan-
te: hace una década, una de cada ocho parejas convivía sin haberse ca-
sado; pero entre las personas de entre 25 a 39 años, la proporción su-
bía a una de cada tred31).
En Noruega, las parejas no matrimoniales representan el segmento
de la sociedad que crece a mayor velocidad, al haberse producido un
aumento del 64%en los últimos veinte años -según la Oficina Nacio-
nal de Estadísticas de ese
Por su parte, en Cataluña (España) datos del Censo efectuado en
1991, arrojan la cifra de 54.102 parejas estables de distinto sexo(").
En nuestro país, también se ha producido un incremento en esta
unión a partir de 1960, y por eso se ha que uno de los fenóme-
nos más impactantes de la nueva dinámica familiar es el aumento de
uniones consensuadas o de hecho.
Al respecto, ilustra Torrado(35):la incidencia de las uniones de he-
cho ascendió sin interrupción desde 1960, experimentando una im-
portante aceleración a partir de 1980. A principios de la última década
del siglo pasado, estas uniones se triplicaron con relación a los existen-
tes en la década del '60.

(30) Gobierno de Québec: Unportrait statistique desfamilles et des enfants a u Québec,


Québec, 1999, p. 7, citado por Roy, Alain: Panorama ...cit., p. 8.
(31) Mata de Antonio, osé M.: Parejas ...cit., p. 232.
(32) Lyall, Sarah: Acuerdos de solidaridad civil, una alternativa a l matrimonio, en Dia-
rio Clarín del 18/2/04, Sec. Sociedad, p. 28.
(33) Mata de Antonio, José M.: Parejas ...cit., p. 232.
(34) Torrado, Susana: Nuevas parejas, nuevas identidades, en Derecho de Familia, Re-
vista lnterdisciplinaria de Doctrina y Jurisprudencia, Lexis NexisIAbeledo-Perrot, Buenos
Aires, 2003, no 23, p. 21.
(35) Torrado, Susana: Nuevas parejas, nuevas identidades, en Derecho de Familia, Re-
vista Interdisciplinaria de Doctrina y Jurisprudencia, Lexis NexisIAbeledo-Perrot, Buenos
Aires, 2003, no 23, pp. 21-22.
Cap. 1 - Introducción

Un estudio efectuado(36)sobre la población que residía en el área


metropolitana del Gran Buenos Aires entre 1980 y 1989, mostraba un
descenso de la población casada (de 58 a 54 por ciento), que era acom-
pañado por un aumento de las uniones de hecho (de 4 a 7 por ciento).
Otro estudio(37), pero esta vez sobre la hoy Ciudad Autónoma de
Buenos Aires, demuestra que el fenómeno de las uniones de hecho es
aún más explosivo, pues estas uniones que en 1960 alcanzaban sólo el
1,5%en 1991 ascendían al 13,6%.
Estadísticas posteriores de esta misma ciudad -provenientes de la
Dirección General de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Ai-
res, y surgidas de la Encuesta Anual de Hogares 2002- arrojan el si-
guiente resultado: el 52,9%de los varones y el 45,1% de las mujeres na-
cidos entre 1975 y 1979 convivieron con su pareja antes de contraer

Todas las regiones del interior de nuestro país, entre 1980 y 1991,
incrementaron el porcentaje de estas uniones concubinarias entre un
mínimo de 4 y un máximo de 8 puntos(39).
En nuestro país, estadísticas(40)correspondientes al año 1991 nos
acercan los siguientes datos: sobre un total de población del país
de 23.288.242 personas mayores de 14 años, vivían en concubinato
2.423.479 de ellas.
Surge del Censo Nacional de 1991 que el 18% de la población del
país se encontraba unido de hecho a su pareja, en tanto que en el Cen-
so de 2001 -también nacional-la cifra se extiende al 27%(").
También, de este último censo surge que la enorme mayoría de las
personas que vuelve a vivir en pareja tras una separación matrimonial,
opta por el concubinato.

(36) Wainerman, Catalina H., y Geldstein, Rosa N.: Viviendo en familia: ayer y hoy,
en Wainerman, Catalina (comp.), Vivir en familia, 2" ed., UNICEF/Losada, Buenos Aires,
1996, pp. 191-192.
(37) Torrado, Susana: Nuevas ...cit., p. 22.
(38) Diario Clarín del 11/7/04, Sec. Sociedad: Aumentan las parejas que no se casan,
pero no SUS derechos.
(39) Torrado, Susana: Nuevas ...cit., p. 22.
(40) Fuente: INDEC, Censo Nacional de Población y Vivienda 1991, Serie C.
(41) Diario La Nación del 10/8/04, pp. 1 y 15: Cada vez hay menos gente que se casa;
Diario Clarín del 27/7/04, Tendencias, p. 27: Las uniones ...cit.
Belluscio - Uniones convivenciales

Así, del total de uniones posteriores al divorcio, sólo el 30% son


matrimoniales, mientras que el 70% restante son de hecho'").
Asimismo, otro fenómeno que demuestra el incremento de estas
uniones de hecho es el aumento del nacimiento de hijos extramatri-
moniales.
En ese sentido, entre 1984 y 1990, en todo el país aumentaron los
hijos extramatrimoniales nacidos de progenitores unidos en concubi-
nato o de madres solteras, y decrecieron los hijos fruto de una unión
matrimonial(").
Estos nacimientos representaban en el total del país: en 1960 un
24%,en 1990 un 38%,y en 2000 un 57%'").
Estadísticas de los primeros seis meses del año 2002, relativas a la
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, revelan que el 53% de los recién
nacidos en esta Ciudad son hijos de parejas que no están casadas le-
galmente y el 55% de los niños escolarizados son hijos extramatrimo-
niales(").
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el 54% de los nacimien-
tos registrados en 2003 pertenecen a hijos extramatrimoniales, pro-
duciéndose -al respecto- un notable incremento si los comparamos
con el 32,1% de los nacimientos extramatrimoniales que se habían
producido en 1995(46).
El último censo realizado en 2010 reveló que 6.480.434 de habitan-
tes de nuestro país conviven en uniones no matrimoniales.
En virtud del explosivo incremento de las uniones de hecho en la
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la legislatura de esta+ciudad-
mediante la ley 1004- y su Jefe de Gobierno -mediante el decreto
55612003- reglamentaron las uniones de hecho para quienes residan
en ella y se inscriban en un Registro, con independencia de su sexo u
orientación sexual.
Se trata del Registro Público de Uniones Civiles, que contabilizó
en su primer año de funcionamiento la inscripción de 185 uniones de
este tipo.

(42) Diario Clarín del 27/7/04, Tendencias, p. 27: Las uniones ...cit.
(43) Wainerman, Catalina H., y Geldstein, Rosa N.: Viviendo...cit., pp. 191-192.
(44) Torrado, Susana: Nuevas ...cit., p. 23.
(45) Diario La U el diario universitario del 20/11/02, pp. 4-5.
(46) Diario Clarín del 11/7/04, Sec. Sociedad: Aumentan las parejas que no se casan,
pero no SUS derechos.
Cap. 1 - Introducción

No podemos dejar de señalar que los efectos de estas normas lega-


les locales son muy limitados, comparativamente a los que irrogan -
para las parejas no casadas- la inscripción en un Registro similar en
aquellos países que regularon legalmente las uniones convivenciales
estables, como lo hizo -recientemente- el nuevo Código Civil y Co-
mercial Unificado de la Nación.

3. Sus causas

Señala -acertadamente- Estrada A l ~ n s o ' que


~ ~ ) las causas que
provocan estas uniones son muchas y muy variadas, dentro de cada
una de las zonas geográficas, épocas históricas y circunstancias que
las rodean.
Sin embargo, sin pretender abarcar todas las causas -pues que ello
sería muy difícil, atento a que la elección de este tipo de unión tendrá
entre sus integrantes una determinada motivación de índole perso-
nal- enumeraremos las que consideramos más frecuentes.

a) Económicas

Dentro de esta causal, podemos enumerar:


1")La pobreza de determinados sectores de la población, sobre
todo en países subdesarrollados como el nuestro y los demás países
de Latinoamérica, hace que las parejas no tengan otra opción que la
unión concubinaria, al no poder afrontar los gastos que representa
contraer, celebrar y mantener el matrimonio.
En ciertas regiones de nuestro país, es innegable que el factor eco-
nómico incide para que se desarrollen este tipo de uniones(48).
El bajo nivel económico, junto con la falta de cultura, conduce a lo
que el maestro B o r g o n o ~ o (denominaba
~~) como "concubinato caren-
cial':

(47) Estrada Alonso, Eduardo: Las uniones extramatrimoniales en el derecho civil espa-
ñol, Civitas, S.A., Madrid, 1986, p. 36.
(48) Bossert, Gustavo A.: Régimen ...cit., p. 3.
(49) Borgonovo, Oscar: El concubinato ...cit., p. 26.
Belluscio - Uniones convivenciales

Este profesor(50)expresaba, al respecto: "Una economía insuficien-


te, precaria, angustiosa, emplaza la pareja en una sociedad de consu-
mo agresiva e implacable para los sumergidos por debajo de un salario
vital mínimo, no permite asumir los gastos, los esfuerzos y las compli-
caciones económicas que significaría contraer matrimonio':
Las últimas estadísticas coinciden con ello, ya que en las provincias
con mayores índices de pobreza muestran que el porcentaje de estas
uniones convivenciales aumenta(51).
Sin llegar al extremo que significa la pobreza, también este tipo de
uniones entre parejas jóvenes obedecen a motivos económicos, pues
la carestía de la vida, la eventualidad de los empleos, la inseguridad
con que se presenta el porvenir, constituyen verdaderos obstáculos
para estas parejas que cada día ven más alejada -en virtud de sus in-
cipientes e inseguras economías- la posibilidad de la vida matrimo-
nia1(52).
2") Se encuadran también dentro de las causas económicas, aque-
llas en que ambos convivientes -o uno de ellos- optan por este tipo
de unión, pues por su condición de viudo, separado o divorciado, o de
soltero, resultan beneficiarios de una prestación económica que per-
derían en caso de contraer matrimonio(53).
Así, por ejemplo, el goce de la pensión del cónyuge pre fallecido(54)
o del padre en el caso de una hija soltera(55).
En nuestra legislación, el concubinato de los cónyuges con poste-
rioridad a la separación personal o al divorcio, hace cesar el derecho a
los alimentos por parte del otro (arts. 210 y 218 del Cód. Civil vigente
hasta el 11812015 y art. 434 del nuevo Código Civil y Comercial Unifi-
cado) y la vocación hereditaria para el cónyuge inocente de la separa-
ción personal (art. 3575 del Cód. Civil vigente hasta el 1/8/2015).

(50) Borgonovo, Oscar: El concubinato ...cit., p. 26.


(51) Herrera, Marisa: Las uniones convivenciales en el Código Civil y Comercial: una
opción legal válida, Rubinzal on line, RC D 106212014..
(52) Estrada Alonso, Eduardo: Las uniones ...cit., p. 38; Ferrer, Francisco A. M.: Consi-
deraciones.. .cit., p. 227.
(53) Estrada Alonso, Eduardo: Las ~ ~ n i o n...
e cit.,
s p. 37.
(54) Iñigo, Delia: Algunas ~ue~tionespatrimoniales de las uniones de hecho, en Derecho
de Familia. Revista Interdisciplinaria de Doctrina y Jurisprudencia, Abeledo-Perrot, Bue-
nos Aires, 1999, n" 13, p. 243.
(55) Ferrer, Francisco A. M.: Consideraciones...cit., p. 227.
Cap. 1 - Introducción

b) Culturales

Esta causa muchas veces se encuentra relacionada con la anterior,


ya que es frecuente -sin que signifique prejuzgar al respecto- que
los sectores más carenciados económicamente de la población tengan
-como consecuencia de ello- un bajo nivel educacional, que no les
permite diferenciar las distintas consecuencias jurídicas que se deriva-
rán de una unión convivencia1 y de una unión matrimonial.
Respecto de lo expresado en el párrafo anterior, el profesor Borgo-
~ o v o (señalaba
~ ~ ) que si se agrega a la falta de recursos económicos un
bajo nivel de alfabetización, la falta de comprensión de los beneficios
del régimen legal matrimonial y la protección que ello significa para
los esposos, se integra el cuadro de lo que él denominaba como "con-
cubinato carencial':
Otra variante, dentro de la causa que estamos analizando, es la que
obedece a raíces étnicas y costumbres que se van transmitiendo de ge-
neración en generación y que conciben al concubinato como el único
tipo de unión entre el hombre y la mujer.
En ese sentido, el voto del Dr. Ferrné en el plenario de la Cámara
Nacional Civil(57),nos señala la preexistencia étnica de los pueblos in-
dígenas argentinos con su propia cultura y formas para la unión ma-
trimonial.
Asimismo, Bossert y Z a n n ~ n i ' expresan
~~) que actualmente en el
noreste de nuestro país, las uniones convivenciales son adoptadas
como consecuencia de la identidad con el origen étnico y cultural de
los restantes habitantes del Altiplano.

c) Sociales

La unión concubinaria como consecuencia de impedimentos ma-


trimoniales basados en la desigualdad social -tal como sucedía en
otros momentos- pertenece prácticamente a la historia.

(56) Borgonovo, Oscar: El concubinato ...cit., p. 26.


. (57) CNCiv, en pleno, 4/4/95, LL, 1995-C-642 y ED, 162-651.
(58) Bossert, Gustavo A, y Zannoni, Eduardo A.: Manual ...cit., pp. 437-438.
Belluscio - Uniones convivenciales

Sin embargo, para Estrada A l o n s ~ (esta


~ ~ causal
) se mantiene en la
actualidad.
Este autor extranjero(60)considera que, en ciertos círculos socia-
les, aún perdura la desaprobación de los matrimonios entre los com-
ponentes de dichos sectores y personas de clase social más baja, pro-
vocando que no se elija la unión matrimonial -por la vergüenza que
acarrearía presentar a una esposa de una clase social más baja- y que
en cambio se opte por una convivencia oculta y sin vínculo.

d) Legales

Borgon~vo(~'), con anterioridad a la sanción de la ley 23.515, deno-


minaba "concubinato sanción o forzoso" a aquel en el cual la pareja de
concubinos con posesión de estado matrimonial tenía ligamen ante-
. rior.
Por lo tanto, antes del establecimiento del divorcio vincular me-
diante la ley citada, era frecuente que la unión convivencia1 derivara
de la imposibilidad de contraer un nuevo matrimonio(62)y, en conse-
cuencia, en esos supuestos dicha unión no obedecía a una libre elec-
ción de la pareja.
De esta manera -como señala acertadamente B o ~ s e r t ( ~ ~en )-
nuestro país, una de las causas principales de la gran cantidad de con-
cubinato~-de antaño- consistía en la imposibilidad de regularizar
legalmente las nuevas uniones.
Actualmente, si bien el número de concubinatos que obedecen a
esta causa han disminuido considerablemente, como consecuencia de
la posibilidad que otorga el divorcio vincular(64),no podemos afirmar
que la misma haya sido desterrada.

(59) Estrada Alonso, Eduardo: Las uniones ...cit., p. 38.


(60) Estrada Alonso, Eduardo: Las uniones ...cit., p. 38.
(61) Borgonovo, Oscar, El concubinato ..., cit., p. 35.
(62) Goldschmidt, Werner: Los esfuerzos del concubinato adulterino de legitimar su
unión y a sus hijos, LL, 1979-B-915.
(63) Bossert, Gustavo A.: Régimen ...cit., p. 5.
(64) Estrada Alonso, Eduardo: Las uniones ...cit., p. 39: "El divorcio, muy por el contra-
rio de cómo se ha dicho, combate y disminuye la propagación de parte de las uniones libres,
al remover el único obstáculo que impide a muchas parejas reconstruir una nueva célula fa-
miliar': En contra: Castán Tobeñas: Derecho Civil Español, Común y Foral, 10" ed., revisa-
Cap. 1 - Introducción

Basta imaginar, al respecto, qué otra opción tendrán para formar


una nueva unión aquellos cónyuges separados de hecho que no han
iniciado el trámite de divorcio por propia voluntad o por imperati-
vo legal(65).
O aun aquellos que lo han iniciado, pero que el proceso de divor-
cio se está tramitando(66).
De conformidad con ello, se expresan Augusto Bellu~cio(~~),
1ñig0'~~)
y Estrada A l ~ n s o ( ~ ~ ) .

e ) Ideológicas

Las mismas obedecen a aquellos supuestos en que los integrantes


de la pareja viven en posesión de estado matrimonial, no tienen impe-
dimentos para contraer matrimonio, no carecen de recursos econó-
micos ni les falta nivel cultural, pero que -sin embargo- no quieren
contraer matrimonio por razones filosóficas que los llevan a conside-
rar el vínculo jurídico del matrimonio como una intromisión del Esta-
do en su vida privada(70).

da y actualizada por García Cantero, Reus, Madrid, 1983, tomo V, vol. 1, p. 836, para quien
el divorcio trae como consecuencia el aumento de uniones libres.
(65) En el supuesto que para iniciar el trámite de divorcio se deba aguardar el plazo le-
gal establecido en el art. 214, inc. 2" del Cód. Civ., al no poder acreditar alguna de las cau-
sales del art. 202 del Cód. Civ. -a las cuales remite el art. 214,, inc. lodel mismo cuerpo le-
gal- y tampoco exista acuerdo para la presentación conjunta establecida en el art. 215 del
Cód. Civ.
(66) En el supuesto que se trate de un divorcio contencioso con varios incidentes cone-
x o ~el, procedimiento normalmente se prolongará por bastante tiempo.
(67) Belluscio, Augusto C.: La distribución ...cit., p. 959, quien opina que acuden al con-
cubinato 'quienes no pueden casarse aún porque deben aguardar ciertos plazos o cumplir
determinados trámites para obtener la disolución de un matrimonio anterior, o porque ca-
recen de derecho a solicitarla':
(68) Iñigo, Delia: Algunas.. .cit., p. 243.
(69) Estrada Alonso, Eduardo: Las uniones.. .cit., p. 39.
(70) Borgonovo, Oscar: El concubinato ...cit., p. 45. En el mismo sentido: Ferrer, Fran-
cisco A. M.: Consideraciones...cit., p. 228: "A veces ocurre que el rechazo del matrimonio
proviene de una libre y consciente elección de los interesados que rechazan toda institu-
ción tradicional y viven en oposición a todo tipo de norma que les venga impuesta': Asi-
mismo, Estrada Alonso, Eduardo: Las uniones. ..cit., p. 40: "...grupos -fundamentalmente
de jóvenes qiie intentan afirmar su personalidad, de intelectuales o fanáticos de algún pen-
Belluscio - Uniones convivenciales

Son las uniones extramatrimoniales que Borgon~vo(~l) denomina-


ba como "utópicas':
Asimismo, algunos autores(72) incluyen dentro de las causas ideoló-
gicas, aquella que obedece a la adopción de la unión convivencia1 por
lo que se denomina "el matrimonio a prueba': o sea como una etapa
previa al matrimonio.

4. Su regulación legal

a) Posición abstencionista

A partir del Código de Napoleón, que adoptó esta postura, muchas


fueron las legislaciones occidentales que la siguieron en el siglo XIX.
Entre ellas, nuestra legislación.
La total abstención que adoptó Vélez en nuestro Código Civil, fue
desbordada por la fuerza de los hechos y fue, entonces, que algunas
normas específicas tuvieron que regular -aunque fuera de forma par-
cial- los efectos de las uniones concubinarias.
Pero eran normas aisladas que no quitaban el carácter abstencio-
nista de nuestra legislación.
A modo de ejemplo, podemos citar al art. 3573 del Código vigen-
te hasta el 1/8/2015, el art. 28 de la ley 20.744 (ley de contrato de tra-
bajo), el art. 9 de la ley 23.091 (de locaciones urbanas), los arts. 15 y
22 de la ley 24.193 (de trasplantes de órganos) y la ley 23.570 (en ma-
teria provisional).
Quienes compartían esta posición abstencionista, suponían que la
mejor forma de combatir a las uniones concubinarias era negarle toda
trascendencia jurídica, ignorándolas legislativamente.
Por ello, cierta juri~prudencia'~~) determinó que el silencio del de-
recho positivo argentino al omitir legislar sobre el concubinato -en

samiento político- que rechazan toda religión o razonamiento trascendente, toda institu-
ción tradicional, incluido el matrimonio.. ."
(71) Borgonovo, Oscar: El concubinato...cit., p. 45.
(72) Estrada Alonso, Eduardo: Las uniones...cit., p. 41; Ferrer, Francisco A. M.: Consi-
deraciones...cit., p. 228.
(73) CApel. Civ. y Com. Rosario, Sala 111, 3017176, Zeus, 9-217, y Rep. LL, 1978-321,
sum 1.
Cap. 1 - Introducción

forma tuitiva-había coadyuvado a la creciente elaboración doctrina-


ria y jurisprudencial, en torno a la presencia incuestionable de nume-
rosas uniones concubinarias.

b) Posición sancionadora

Esta es otra postura, que parte de la premisa de combatir a las unio-


nes que no sean exclusivamente matrimoniales, pero considerando
que -con tal finalidad- no es suficiente ignorarlas legalmente, sino
que la propia ley debe intervenir para castigar o perjudicar a los con-
cubinos.
Cabe recordar, en esta línea de pensamiento, a la posición histórica
representada por el Derecho Canónico a partir del Concilio de Trento.
En esta posición, Guillermo Borda sugirió aplicar un trato espe-
cialmente gravoso en las leyes impositivas respecto a los concubinos.
Al respecto, hace bastantes años, este ilustre doctrinario(74)señala-
ba: ('el concubinato es, a veces, el resultado del egoísmo de quienes no
desean contraer lazos permanentes y así quedar en libertad de cam-
biar de compañero. .. Desde el punto de visto sociológico es un hecho
grave, en razón de la libertad sin límites que confiere a los concubinos
una situación fuera del derecho. Esta libertad extrema es incompatible
con la seguridad y solidez de la familia que crean. Es contraria al inte-
rés de los mismos compañeros, pues la debilidad del vínculo permite
romperlo con facilidad cuando la pobreza o las enfermedades hacen
más necesario el sostén económico y espiritual. Es contraria al inte-
rés de los hijos, que corren el riesgo de ser abandonados materialmen-
te y, también, moralmente. Es contraria, también, al interés del Esta-
do, puesto que es de temer que la inestabilidad de la unión incite a los
concubinos a evitar la carga más pesada, la de los hijos; la experiencia
demuestra que los falsos hogares son menos fecundos que los regula-
res. Desde el punto de vista moral, el concubinato choca contra el sen-
timiento ético popular; la mujer queda rebajada a la calidad de compa-
ñera, no de esposa, los hijos serán naturales o adulterinos, cualquiera
sea su calificación legal. No es extraño, por lo tanto, que la ley lo vea

(74) Borda, Guillermo A.: Manual de Derecho de Familia, 8" ed. act., Perrot, 1979, pp.
4.5-50.
Belluscio - Uniones convivenciales

con disfavor... Los autores que propugnan la reglamentación del con-


cubinato se preguntan si no ha llegado el momento de incorporar a
nuestra legislación similares a éstas y, aun, complementar el sistema
jurídico de la institución. Por nuestra parte, pensamos que tal legisla-
ción sería nefasta. Hemos dicho ya cuáles son los males que engendra
el concubinato ¿hemos de estimularlo, creándole un status jurídico,
reconociendo un pseudo casamiento que vendría a hacer competen-
cia al legítimo? Tal solución, no sólo sería socialmente disolvente, pre-
cipitando la aguda crisis que hoy aflige a la familia, sino que repugna
el sentimiento moral argentino ... Esto no significa que la ley deba ig-
norar el concubinato, sino que pensamos como Planiol-Ripert-Rouast
que la orientación legislativa, en esta materia, no debe ser desconocer
la existencia de la unión libre, sino combatirla. Así, por ejemplo, pue-
den ser aceptadas sin vacilación medidas de orden fiscal que equili-
bren el peso de los impuestos sobre los hogares falsos y los verdade-
ros, aunque graven más a los primeros.. .".

c) Posición reguladora

Desde hace algún tiempo, se ha sostenido que no obstante las cen-


suras que pudieran merecer las uniones concubinarias o libres, no se
las debe combatir ignorándolas o sancionándolas, sino que deben re-
gulárselas integralmente por vía de la ley.
Así, Osorio y Gallardo, en su Anteproyecto de Código Civil de Bo-
livia, Libro 11, Título IV, regulan el concubinato con muchos efectos
similares al matrimonio y se justifica diciendo: "¿Qué hacer ante esta
realidad innegable? iAbandonar a su suerte a concubinos e hijos? Esto
es desamparar a unos y a otros, creando situaciones de injusticia y mi-
seria, y desentenderse -también- de los terceros que hayan contra-
tado con el pseudo matrimonio, creyéndolo verdadero. Mejor será to-
mar las cosas como son y acabar con el concubinato anárquico para
crear el concubinato
Compartimos plenamente el pensamiento de Bossert al analizar
esta posición, que se sintetiza de la siguiente manera:

(75) Bossert, Gustavo A.: Régimen.. .cit., p. 19.

32
Cap. I - Introducción

No propiciamos la equiparación de las uniones convivenciales a las


matrimoniales, tal como lo señaló la j~risprudencia''~).
Pero, independientemente de ello, se advierte que estas uniones
convivenciales son un hecho real y, guste o no, muy difundido.
Sus causas determinantes son de variada índole, como ya lo hemos
señalado "ut supra': y, asimismo, de ningún modo pueden incidir -se-
riamente- para evitar las uniones no matrimoniales las sanciones ju-
rídicas que alguna calificada doctrina propuso antaño, según hemos
recordado.
Queda pues, decidirse -conforme a la política legislativa de deter-
minada época- si la ley tiene que abstenerse o encarar esta cuestión.
El argumento con que puede sostenerse la tesis reguladora, es el
siguiente: seguir en la posición abstencionista no es más que una fic-
ción, porque la realidad es que aunque la ley se abstenga de prever y
resolver las consecuencias que las uniones convivenciales -directa o
indirectamente- implican, el derecho, a través de los magistrados, re-
coge y da salida jurídica a tal cuestión(77).
Entonces, la pregunta que cabe es la siguiente: jes más convenien-
te que el derecho siga resolviendo los problemas que implican este
tipo de uniones sólo a través de la jurisprudencia, o que lo enfoquen y
establezcan normas objetivas para problemas concretos, mediante la
fuente legal?
Se responde a ello, diciendo que, en una materia tan delicada que
afecta a tan diversos aspectos de la vida y las negociaciones de las per-
sonas que durante años permanecen unidas, se tiene que contar con
soluciones claras y objetivas, sin quedar sujeta al criterio variable de
la j~risprudencia''~).
Ello, sin que dichas regulaciones legales se asimilen a las que regu-
lan el matrimonio(79).
Al respecto, rechazamos la analogía que se quiera imponer respec-
to de las uniones matrimoniales, ya que las uniones convivenciales de-
ben tener su propia regulación legal.

(76) SCBA (del voto del Dr. Pettigiani), 14/9/11, ED, 248-497; ídem, (del voto del Dr.
Pettigiani), 17/2/98,JA, 1998-IV-182; CNCiv., Sala E, 3/11/98, JA, 1999-229, sum. 10.
(77) Bossert, Gustavo A.: Régimen ...cit., pp.20-22.
(78) Bossert, Gustavo A.: Régimen ...cit., pp.20-22.
(79) SCBA (del voto del Dr. Pettigiani),JA, 1998-IV-182.
Belluscio - Uniones convivenciales

Con relación a esta analogia, Ferrer(80)nos manifestaba: "En los De-


rechos europeos continentales de tradición romanista y en las legis-
laciones derivadas de los mismos, como la nuestra, predomina el re-
chazo de la técnica de la analogia como instrumento para aplicar a la
unión de hecho la disciplina legal del matrimonio. La doctrina y la ju-
risprudencia son prácticamente unánimes y firmes en considerar que
se debe excluir la aplicación analógica del régimen legal referido a los
aspectos personales de la relación conyugal... En materia patrimonial,
nuestros tribunales han rechazado -en forma categórica-la aplica-
ción analógica del régimen legal patrimonial del matrimonio a las re-
laciones extra conyugales':
A fin de regular las uniones convivenciales (por ese entonces, de-
nominadas concubinarias) hubo diversos proyectos de ley a través de
los últimos años que, finalmente, no fueron sancionados.
Hasta llegar al actual Código Civil y Comercial Unificado de la Na-
ción, que a partir de su art. 509, regula las uniones no matrimoniales
bajo la denominación de "uniones convivenciales': otorgándoles cier-
tos efectos juridicos y protección, pero sin equipararlas con los efec-
tos que irrogan (para este mismo Código) las uniones matrimoniales.

5. Distintos regímenes legales

En la legislación comparada podemos observar cuatro tipos de re-


gímenes:
lo) Aquellas legislaciones que asimilan las uniones convivencia-
les a la unión matrimonial, otorgándole los mismos derechos. En este
grupo, se alinean varias legislaciones latinoamericanas (Brasil, Bolivia,
Ecuador y Panamá).
2")Las que no las asimilan al matrimonio en cuanto a sus efectos
juridicos, pero que les fijan determinados derechos a estas uniones
(Alemania, España y Francia).
3")Otras legislaciones que otorgan efectos juridicos a estas uniones
previa inscripción en un Registro especial.

(80) Ferrer, Francisco A. M.: Caracterización y régimen legal del concubinnto, Revista
de Jurisprudencia Provincial, Rubinzal Culzoni, Buenos Aires, 1994, año 4, no 4, pp. 344-
345.
Cap. 1 - Introducción

4) Las que no otorgan efecto alguno a las uniones convivenciales


(como sucedía en la legislación civil de nuestro país, hasta el 1/8/2015).
Nuestro reciente Código Civil y Comercial Unificado optó por
otorgar determinados efectos a las uniones convivenciales, que cum-
plan determinados requisitos, pero no todos los efectos civiles que
contempla para la unión matrimonial.
En ese aspecto, y a modo de ejemplo, no existen entre los convi-
vientes derechos alimentarios y sucesorios, como tampoco la presun-
ción de ganancialidad de los bienes adquiridos durante la convivencia.
Por lo tanto, el nuevo Código concede ciertos derechos que ema-
nan de la constitución de la unión convivencial (cumplidos los requi-
sitos del art. 509 y 510), pero no asimilables a los que gozan los cón-
yuges.
Por otra parte, como aclara el propio art. 511 del CCCN, no se re-
quiere inscripción en el Registro de uniones convivenciales para go-
zar de los derechos que este Código confiere a los convivientes (con
excepción de la protección de la vivienda, como lo señala el art. 522
del CCCN).
Por lo tanto, esa inscripción en el Registro precitado, tendrá sólo
fines probatorios de la configuración de esta unión convivencial (arts.
511 y512 del CCCN).

6. Requisitos para la configuración de estas unio-


nes
Para que nuestro ordenamiento jurídico considerara como concu-
binato a la unión de dos personas, la misma debía ser acorde a cier-
tos requisitos.
Similares requisitos son necesarios, en la actualidad, para confor-
mar una unión convivencial y que ella produzca efectos jurídicos.
Dichos requisitos están enumerados en el art. 510 del Código Civil
y Comercial Unificado de la Nación:

"Art. 510: El reconocimiento de los efectos jurídicos


previstos por este Título a las uniones convivenciales re-
quiere que:
a) los dos integrantes sean mayores de edad;
Belluscio - Uniones convivenciales

b) no estén unidos por vínculos de parentesco en lí-


nea recta en todos los grados, ni colateral hasta el segun-
do grado;
c) no estén unidos por vínculos de parentesco por afi-
nidad en línea recta;
d) no tengan impedimento de ligamen ni esté registra-
'

da otra convivencia de manera simultánea;


e) mantengan la convivencia durante un período no
inferior a dos años':

También, contempla ciertos requisitos para esta unión conviven-


cial lo que determina el art. 509:

"Art. 509. Las disposiciones de este Título se aplican


a la unión basada en relaciones afectivas de carácter sin-
gular, pública, notoria, estable y permanente de dos per-
sonas que conviven y comparten un proyecto de vida co-
mún, sean del mismo o de diferente sexo':

a) Cohabitación

Este requisito había sido enumerado por una importante doctri-


na@l)respecto del concubinato.
Para B o s ~ e r t (y~jurisprudencia
~) acorde(83),era el elemento que -
decididamente- distinguía una unión concubinaria de una mera re-
lación circunstancial.
La misma hace al aspecto íntimo que, en el ámbito matrimonial era
exigible -también- a los cónyuges(84),siendo para estos últimos un
deber legal en el Código anterior (art. 199 del Cód. Civil vigente has-

(81) Fleitas Ortiz de Rosas, Abel: Responsabilidad por la ruptura del concubinato, en
Dereclio de Familia. Revista Interdisciplinaria de Doctrina y Jurisprudencia, Abeledo-Pe-
rrot, Buenos Aires, 2002, no20, p. 49; Fleitas Ortiz de Rosas, Abel, y Herrera, Micaela: Efec-
tos jurídicos de las uniones de hecho: responsabilidad por su ruptura, LL, 1999-C-3701371;
Bossert, Gustavo A.: Régimen ...cit., p. 35.
(82) Bossert, Gustavo A.: Régimen ...cit., p. 35.
(83) CApel. Civ. y Com. Rosario, Sala 111, 23/6/81, Rep. LL, 1982-380, sum. 1.
(84) Fleitas Ortiz de Rosas, Abel, y Herrera, Micaela: Efectos ...cit., p. 370.
Cap. 1 - Introducción

ta el 1/8/2015), el cual fue suprimido en el nuevo Código Civil y Co-


mercial Unificado.
Respecto de los convivientes, la cohabitación se manifiesta tácita-
mente e implica la unidad de residencia como consecuencia lógica de
la formación de esta unión, siendo el resultado de una libre elección y
no de un imperativo legal (como lo era para la unión matrimonial en
el Código Civil anterior).
Para S ~ l a r i la
( ~cohabitación
~) se encuentra comprendida dentro de
la comunidad de vida que debe existir entre los concubinos, siendo
aquélla el aspecto material de esta última.
La cohabitación de los convivientes presupone la existencia de re-
laciones sexuales entre los mismos.
Sin embargo, como lo señala FerreP6),no hay norma legal que im-
ponga a los concubinos la obligación de mantener relaciones sexuales.
No obstante, ello aparece de modo subyacente por el hecho de la
cohabitación.
La cohabitación, por lo tanto, implica comunidad de lecho, o sea
la existencia de relaciones sexuales entre los integrantes de la pareja.
Para alguna doctrina(87), careciéndose de las relaciones sexuales, la
cohabitación por sí sola puede implicar otras situaciones distintas que
derivarán -frente a concretos problemas jurídicos- en soluciones
también distintas.
Sin embargo, a nuestro criterio, el mero hecho de la falta de relacio-
nes sexuales no implica de por sí descartar la existencia de esta unión.
Así, ello podría suceder en el supuesto de parejas de edad avanza-
da, que puede derivar en un afecto meramente platónico(88).
Más allá de lo señalado en los párrafos precedentes, el nuevo Códi-
go Civil y Comercial Unificado exige que esa convivencia sea por dos
años para que se deriven efectos jurídicos de esa unión.
En tal sentido, el art. 510 en su inciso e) expresa que deben mante-
ner la convivencia durante un periodo no inferior a dos años para que
de esa unión se desprendan efectos jurídicos.

(85) Solari, Néstor E.: Liquidación ...cit., p. 30.


(86) Ferrer, Francisco A. M.: Caracterización...cit., p. 333.
(87) Bossert, Gustavo A.: Régimen ...cit., p. 36; Estrada Alonso, Eduardo: Las uniones ...
cit., pp. 70-71, para quien las relaciones sexuales constituyen un requisito imprescindible
sin el cual no existe el concubinato.
(88) Ferrer, Francisco A. M.: Caracterización...cit., p. 334.
Belluscio - Uniones convivenciales

En tanto, cuando se ha dejado de cohabitar, cesa esta unión.


Esto último lo dispone el art. 523 en su inc. g): "La unión convi-
vencial cesa: ...por el cese de la convivencia mantenida. La interrup-
ción de la convivencia no implica su cese si obedece a motivos labora-
les u otros similares, siempre que permanezca la voluntad de vida en
común''.
Cabe señalar, como lo hace notar A ~ p i r i ' ~que
~ ) se
, da la paradoja de
la exigencia legal de la cohabitación para las uniones convivenciales en
el nuevo Código, mientras que en el mismo ordenamiento legal no se
exige ese requisito en la unión matrimonial.

b) Notoriedad

Este es otro de los requisitos que había sido destacado por la doc-
trina(90)y la jurispruden~ia(~')
para la unión concubinaria.
La comunidad de lecho, de habitación y de vida entre los integran-
tes del concubinato, debe trascender de la esfera íntima y ser -por lo
tanto- susceptible de conocimiento público, puesto que sin esta no-
toriedad mal podría hablarse de una apariencia de estado matrimo-
nia1(92).
La notoriedad significa que la relación no sea oculta(93).
Por lo tanto, dicha comunidad debe ser expuesta sin tapujos y ser
conocida por terceros.
Así lo entendió la Sala D de la Cámara Nacional Civil en fallo del
22/4/80(94).

(89) Azpiri, Jorge O.: Incidencias del Código Civil y Comercial. Derecho de Familia",
Hammurabi, Buenos Aires, 2015, p. 127.
(90) Solari, Néstor E.: Liquidación ...cit., p. 39; Bossert, Gustavo A.: Régimen ...cit., p.
36; Fleitas Ortiz de Rosas, Abel: Responsabilidad ...cit., p. 49; Fleitas Ortiz de Rosas, Abel,
y Herrera, Micaela: Efectos ...cit., pp. 370-371.
(91) CCiv. y Com. la,Bahía Blanca, 26/8/93, ED, 159-199.
(92) Fleitas Ortiz de Rosas, Abel, y Herrera, Micaela: Efectos ...cit., pp. 370-371; Bos-
sert, Gustavo A,: Régimen ...cit., p. 36.
(93) Solari, Néstor E.: Liquidación ...cit., p. 39.
(94) CNCiv., Sala D, 22/4/80, LL, 1980-D-505. En el mismo sentido: CNPaz, Sala 111,
15/11/62,LL, 109-351.
Cap. 1 - Introducción

Este requisito adquiere suma importancia en lo que concierne a la


relación de los convivientes con los terceros acreedores del hogar co-
mún.
Así, la carencia de este requisito hará que estos últimos no puedan
invocar la apariencia de estado matrimonial(95).
La nueva legislación Civil y Comercial contempla este requisito en
su art. 509.

c) Singularidad

Este requisito ya era señalado por la doctrina(96)y juri~prudencia'~~).


Significa que la unión debe de ser monogámica y no poligámica, o
sea singular y no plural.
Alguna doctrina(98)enumeraba como uno de los requisitos del con-
cubinato el deber de fidelidad, pero para este tipo de uniones es más
apropiado hablar del requisito de la singularidad.
Se considera que el elemento de la singularidad no desaparece por
el hecho de que alguno de los concubinos mantenga una momentánea
relación sexual con un tercero.
Tampoco, por el hecho de que la convivencia en un mismo inmue-
ble se realice con otras personas (familiares, amigos, etc.) siempre que
con ellas no se tenga una relación afectiva similar a la que se produce
en una unión matrimonial.
Si bien este requisito de la singularidad ha sido normalmente acep-
tado en occidente, algunos fallos de la jurisprudencia francesa habían
otorgado efectos jurídicos a un concubinato p ~ l i g á m i c o ' ~ ~ ) .
El nuevo Código Civil y Comercial lo contempla expresamente en
su art. 509.

(95) Bossert, Gustavo A.: Régime H... cit., p. 37.


(96) Solari, Néstor E.: Liquidación ...cit., p. 37.; Bossert, Gustavo A.: Régimen ...cit., p.
37; Fleitas Ortiz de Rosas, Abel: Responsabilidad ...cit., p. 49; Fleitas Ortiz de Rosas, Abel,
y Herrera, Micaela: Efectos . .cit., pp. 370-371.
(97) CCiv. y Com. laJBahía Blanca, 26/8/93, ED, 159-199.
(98) López del Carril, Julio:Estudios de derecho defamilia, Abeledo-Perrot, Buenos Ai-
res, 1963, p. 22, citado por Bossert, Gustavo A.: Régimen ...cit., p. 37.
(99) Fallos citados por Ferrer, Francisco A. M.: Caracterización ...cit., p. 335, notas no
11,12 y 13.
Belluscio - Uniones convivenciales

d) Permanencia

Es otro de los requisitos esenciales, para que la unión de dos perso-


nas sea considerada concubinato(100).
S~lari('~')manifiesta que como se requiere que esta unión de hecho
dure en el tiempo, ello conlleva la estabilidad de la misma.
Por lo cual, para este destacado profesor('02),el requisito>de la per-
manencia se encuentra estrechamente ligado a su estabilidad.
Como la unión convivencia1 requiere continuidad, o sea perma-
nencia en el tiempo(lo3)para que sea reputada como concubinato, que-
dan excluidas las uniones meramente circunstanciales.
Pero el tema que se plantea, con relación a este requisito, es cuál es
el término mínimo de tiempo para considerar que la unión es durade-
ra y, por lo tanto, es reputada como concubinato.
Para nuestra legislación, fuera del ámbito del derecho civil, no hay
un criterio general para determinar el lapso que se requiere, sino que
ello se encuentra establecido en disposiciones aisladas que no son
coincidentes entre sí.
En ese sentido, la ley 24.193 de Trasplantes de órganos (tres años
de convivencia, que se reducen a dos si de dicha relación hubiesen na-
cido hijos), la ley 20.744 de Contrato de trabajo (dos años de convi-
vencia con el concubino pre fallecido soltero y cinco años si aquél era
casado), y la ley 24.241 de Jubilacionesy pensiones (cinco años de con-
vivencia, que se reducen a dos si existiere descendencia común).
En tanto, al haber sido regulada por la nueva legislación*estasunio-
nes convivenciales, el Código Civil y Comercial Unificado exige (en su
art. 510, inc. e) que para tener efectos jurídicos esta unión se debe de
acreditar, al menos, dos años de convivencia.

(100) CNCiv., Sala H, 6/9/89, LL, 1990-C-320; CCiv. y Com. la,Bahía Blanca, 26/8/93,
ED, 159-199; Solari, Néstor E.: Liquidación ...cit., p. 33; Belluscio, Augusto C.: Manual ...
cit., tomo 11, p. 421; Fleitas Ortiz de Rosas; Abel: Responsabilidad ...cit., p. 49; Fleitas Or-
tiz de Rosas, Abel - Herrera, Micaela: Efectos ...cit., pp. 370-371; Bossert, Gustavo A.: Ré-
gimen.. .cit., p. 39.
(101) Solari, Néstor E.: Liquidación ...cit., p. 34.
(102) Solari, Néstor E.: Liquidación ...cit., p. 34.
(103) Ferrer, Francisco A. M.: Caracterización...cit., p. 336.
Cap. 1 - Introducción

En este requisito de permanencia queda subsumido el de estabili-


dad, habiendo sido requerido por la jurisprudencia(lo4).
Por ello, lo dicho para la permanencia es aplicable a la estabilidad
requerida, también, en el art. 509 del CCCN.

e) Impedimento derivado del parentesco

El inciso b) del art. 510 del CCCN impide que se conformen estas
uniones convivenciales entre quienes estén unidos por vínculos de pa-
rentesco en línea recta en todos los grados, y en línea colateral hasta
el segundo grado.
En tanto, el inc. c) de ese mismo art. 510 lo impide a quienes estén
unidos por vínculos de parentesco por afinidad en línea recta.
Es una prohibición similar a la que contiene el art. 403 de este mis-
mo Código Civil y Comercial en sus incisos a), b) y c) para contraer
matrimonio.
La normativa citada en el párrafo anterior, establece como impe-
dimentos dirimentes para las uniones matrimoniales el parentesco en
línea recta en todos sus grados, cualquiera sea el origen del vínculo,
el parentesco entre hermanos bilaterales y unilaterales, cualquiera sea
el origen del vínculo y la afinidad en línea recta en todos sus grados.

f) Impedimento de ligamen

Se había planteado la discusión, en cuanto si la unión entre dos


personas podía ser reputada como concubinato, cuando -al menos-
uno de los integrantes de esa unión no posee aptitud nupcial.
Augusto B e l l u s ~ i o (estimaba
~ ~ ~ ) que la existencia de impedimentos
matrimoniales podían influir en aquellos regímenes legales que equi-
paraban los efectos legales del concubinato a los del matrimonio, pero
no en el caso de las legislaciones (como la nuestra) que sólo se recono-
cían ciertos efectos jurídicos -no equiparables al matrimonio- deri-
vados del concubinato.

(104) CNCiv., Sala D., 22/4/80, LL, 1980-D-506.


(105) Belluscio, Augusto C.: Manual...cit., tomo 11, p. 421.
Belluscio - Uniones convivenciales

Para el citado integrante de la CSJN, en nuestro derecho la posibi-


lidad de la falta de aptitud nupcial era indiferente y, por consiguien-
te, había dicho que: "tan concubinato es el de quienes habrían podido
contraer matrimonio válido como el de quienes estaban afectados por
algún impedimento':
También Solari(lo6), Bossert(lo7)y
Borgono~o(~ participaban
~*) de esta
posición.
Por el contrario, el voto mayoritario del plenario de la CNCiv.(log),
de fecha 4/4/1995, legitimó activamente a la concubina para reclamar
la indemnización a un tercero por la muerte de su compañero, en tan-
to no mediara impedimento de ligamen.
Esta última postura es la que adopta el nuevo Código en su art. 510,
inc. d.
En efecto, dicha normativa decreta -explícitamente- como uno
de los requisitos para otorgar efectos jurídicos a la unión convivencial
que sus integrantes "no tengan impedimento de ligamen ni esté regis-
trada otra convivencia de manera simultánea':
Como podemos apreciar, el inc. d) del art. 510 agrega al impedi-
mento de ligamen el requisito de que no se haya registrado otra unión
convivencial en forma simultánea.

g) Mayoría de edad

Compartíamos la opinión de autorizada doctrina(llO), en el sentido


de que parecería razonable que se exigiera la mayoría de edad al mo-
mento de iniciarse la unión, para que de la misma puedan derivarse
efectos jurídicos.
Por ello, coincidimos con lo expresado por Ferrer(ll'): "No nos pa-
rece acertado mencionar como la edad mínima núbil (16 años para la
mujer, 18 para el varón), puesto que en el ámbito de las uniones de he-
cho, para el comienzo de la convivencia por los menores de edad no

(106) Solari, Néstor E.: LiquidacióM...cit., p. 17.


(107) Bossert, Gustavo A,: Régimen ...cit., p. 43.
(108) Borgonovo, Oscar: El concubinato ...cit., p. 15.
(109) LL, 1995-C-642 y ED, 162-651
(110) Estrada Alonso, Eduardo: Las uniones ...cit., p. 73.
(111) Ferrer, Francisco A. M.: Caracterización ...cit., p. 339, nota no 24.
Cap. 1 - Introducción

existe ningún deber legal de contar con la autorización paterna o con


la venia judicial, es decir, no hay un control sobre la conveniencia de
la unión y las aptitudes de los menores como rige para la celebración
del matrimonio (arts. 166, inc. 5", 167 y 160 del Cód. Civil anterior)':
Ello ha sido recogido por el inc. a) del art. 510 del nuevo CCCN
que, explícitamente, requiere que los dos integrantes de la unión con-
vivencia1 sean mayores para que surjan efectos jurídicos de esa unión.

h) Diversidad de sexo. Requisito no exigible en la actualidad

Este requisito había sido establecido en forma pacífica por la doc-


trina y jurisprudencia, para que la unión fuera reputada como un con-
cubinato.
Para la doctrina, en consecuencia, quedaba excluida la unión esta-
ble homosexual del término concubinato(112), por considerarse que "se-
ría contradictorio que esta unión de hecho, que obtiene muchos de sus
efectos por la apariencia o similitud del matrimonio, abarcase un cam-
po de existencia más extenso que éste"(l13).
Para la jurisprudencia, la unión concubinaria era sólo la conforma-
da entre personas de distinto sexo(l14).
Aunque tal criterio jurisprudencia1 no era unánime.
En este último sentido, se expresó(l15)que: "No hay posibilidad de
excluir de la caracterización de convivientes que se procuran ostensi-
ble trato familiar a los homosexuales, ya que cualquier diferenciación
originada en la igualdad de sexos de los convivientes significaría una
discriminación prohibida.. l:
Ello ha cambiado a partir del Código Civil y Comercial Unificado,
ya que su art. 509 estipula que esta unión puede estar conformada, in-
distintamente, por dos personas del mismo o de diferente sexo.
Lo dicho en el párrafo anterior, es congruente con lo que estable-
ce la ley 26.618, ya que si -mediante esa legislación- se permite el

(112) Bossert, Gustavo A.: Régimen ...cit., p. 45; Solari, Néstor E.: Liquidación...cit., p.
42.
(113) Solari, Néstor E.: Liquidación.. .cit., p. 42.
(114) CApel. Civ. y Com. Rosario, Sala III,23/6/81, Rep. LL, 1982-380, sum. 1.
(115) Juzg. Civ. Com. y Minas no 10, Mendoza, 20/10/98, JA, 1999-229, sum. 11.
Belluscio - Uniones convivenciales

matrimonio entre personas del mismo sexo, lo mismo debe facultarse


para las uniones convivenciales.
Por otra parte, como señala el profesor Azpiri(l16),es la tendencia
que se encuentra en la mayoría de las legislaciones extranjeras que re-
gulan las uniones convivenciales.

i) Relaciones afectivas

Para que quede configurada la unión convivencial, el art. 509 del


nuevo Código requiere que los convivientes se encuentren unidos por
relaciones afectivas.
Siendo esta unión una opción a la matrimonial, se infiere que esas
relaciones afectivas deben ser como las que regirían entre los cónyu-
ges en el matrimonio.
Ello es lo que las diferenciará de otro tipo de relaciones afectivas,
como la que pueden tener dos amigos que conviven en un mismo in-
mueble.
Aunque, como nos señala Azpiri('17),la terminología "relaciones
afectivas" puede llevar a confusiones, ya que contempla un múltiple
abanico de relaciones.
Por lo tanto, se debería haber utilizado la expresión "relaciones
amorosas" que tiende más a identificar este tipo de uniones que legis-
la el nuevo Código.
Por otra parte, cabe señalar que la constitución del matrimonio no
requiere afecto por parte de sus integrantes, como sí lo requiere la
unión convivencial.

j) Proyecto dé? vida en común

Este requisito, que se encuentra en el art. 509 del CCCN, es el que


va a diferenciar a estas uniones convivenciales de otro tipo de convi-
vencia en la cual se incluyan relaciones afectivas(lls).

(116)Azpiril Jorge 0. Incidencias..


: .cit. p. 123.
(117) Azpiri, Jorge O.:Incidencias ...cit., p. 124.
(118) Azpiri, Jorge 0. Incidencias..
: .cit. p.p.125-126.
Cap. 1 - Introducción

Como bien dice A~piri'"~), ese proyecto de vida en común sólo se


dará entre los integrantes de este tipo de uniones (al igual que lo que
sucede en la unión matrimonial, art. 431 del CCCN(120)), mas no en-
tre dos amigos o familiares que conviven, aunque tengan una relación
afectiva entre ellos y la convivencia sea por más de dos años.
Por lo tanto, éste es un requisito esencial en las uniones conviven-
ciales reguladas en el nuevo Código, que va a diferenciarlas de otro
tipo de convivencia (aunque fuera permanente) entre dos personas.

(119) Azpiri, Jorge O.: Incidencias ...cit., p. 125.


(120) Recordamos que el art. 431 del nuevo Código, expresa: "Los esposos se compro-
meten a desarrollar un proyecto de vida en común basado en la cooperación, la conviven-
cia y el deber moral de fidelidad. Deben prestarse asistencia mutua':
Capítulo II
ASPECTOS PROBATORIOS

1. La prueba de la unión convivencial en el nuevo


Código
La prueba de la unión convivencial es regulada -explícitamente- en
el art. 512 del Código Civil y Comercial Unificado. Dice textualmente:

"Art. 512. La unión convivencial puede acreditarse por


cualquier medio de prueba; la inscripción en el Registro
de uniones convivenciales es prueba suficiente de su exis-
tencia':

Del texto transcripto se desprende, con meridiana claridad, que las


uniones convivenciales se podrán probar de dos formas:
lo)Por cualquier medio de prueba que corrobore los requisitos que
se exigen para que tal unión se configure.
2") Por la sola inscripción en el Registro de Uniones Convivenciales
de la jurisdicción correspondiente, ya que ello hace presumir la exis-
tencia de esta unión.

2. Acreditación por cualquier medio de prueba

Constituyendo la unión convivencial una situación de hecho, la


misma se puede acreditar por todos los medios de prueba admisibles,
conforme lo decreta el nuevo Código en su art, 512 (igual que lo ma-
nifestaba la doctrina"), para el concubinato), siendo que la prueba de-
berá ser aportada por la parte o las partes interesadas.

(1)Ferrer, Francisco A. M., Caracterización ..., cit., p. 350.


Belluscio - Uniones convivenciales

Para acreditar la cohabitación, notoriedad, permanencia y singula-


ridad, la prueba más común será la testimonial.
También será procedente la prueba documental para acreditar el
requisito de la cohabitación, demostrando la identidad del domicilio
entre sus integrantes mediante sus D.N.I. actualizados o por certifica-
dos expedidos por la Policía Federal o Provincial.
Asimismo, para el requisito de la cohabitación será procedente
la prueba informativa, mediante oficio librado a la Cámara Nacional
Electoral (u otras autoridades electorales) para que informe que am-
bos integrantes de la unión concubinaria poseen el mismo domicilio.
En cuanto a la edad o a la aptitud nupcial, la misma podrá ser de-
mostrada mediante la documental que se acompañe o mediante la in-
formativa solicitada al Registro del Estado Civil y capacidad de las
Personas o Registros provinciales que cumplan funciones similares en
el tema.
En cuanto al requisito de la permanencia, alguna doctrina entiende
que si la misma no puede ser acreditada por la duración de la unión,
se podrá presumir mediante la acreditación de otras situaciones fác-
ticas: un hijo reconocido por ambos convivientes, la compra en co-
mún de un inmueble o la utilización por la concubina del apellido de
su compañero(2).
Pero, en cuanto a la prueba de este tipo de uniones, se estableció
por parte de alguna juri~prudencia'~) que "no cabe tener por acredi-
tada la existencia de una relación de convivencia, si las declaraciones
de los testigos, aparte de confusas, escuetas y no coincidentes, no se
encuentran avaladas por prueba documental que permita tener por
acreditada la realidad de esa unión':
En el mismo sentido, se determinóc4)que "la ausencia de la prueba
documental, unida a informes negativos y la tibia declaración de algu-
nos testigos, parecen-hacer surgir la existencia de una relación íntima
más que la de un matrimonio aparente':
Asimismo, se decretó(5)que 'Si bien las pruebas producidas en la
información sumaria permiten tener por acreditada la existencia de

(2) Ferrer, Francisco A. M., Caracterización..., cit., p. 338.


(3) CS, 4/7/03JDT, 2004-A-71.
(4) CNCiv., Sala A, 4/7/97, Rep. JA, 1998-279,sum. 8.
(5) CNCiv., Sala G, 11/8/09, LL, 2010-B-597.
Cap. 11 - Aspectos probatorios

una relación concubinaria entre la peticionante y el causante, resul-


ta improcedente concluir que esa unión inició en la fecha alegada por
aquélla, pues a los fines de acreditar dicho extremo sólo aportó la de-
claración de un testigo único que tomó conocimiento de la situación
por sus propios dichos':
Más allá de lo expresado, algunas leyes establecen en su propio tex-
to la forma en que se deberá probar la relación concubinaria.
En ese sentido, la ley 23.660 (de Obras Sociales) establece en el inc.
b) de su art. 9" que quedan también incluidas en la calidad de benefi-
ciarios aquellas personas que convivan con el afiliado titular y reciban
el mismo trato familiar, "según la acreditación que determine la regla-
mentación':
Asimismo, en materia previsional, la ley 23.570, en su art. 5" admite
que el concubinato podrá probarse -a efectos previsionales- en sede
administrativa o judicial, lo que implicará, si se opta por el trámite ju-
dicial, la sustanciación de una información sumaria,
Por otra parte, jurisprudencia plenaria(6) decidió que "toda vez
que precisar el alcance de las relaciones concubinarias entraña una
cuestión de hecho y prueba, resulta inadmisible el recurso de inaplica-
bilidad de la ley tendiente a dejar sin efecto la sentencia':

3. Acreditación por medio de la inscripción en el


Registro de Uniones Convivenciales de la corres-
pondiente jurisdicción
Otra posibilidad de probar la existencia de esta unión, es por la sola
inscripción en el Registro de Uniones Convivenciales de la jurisdic-
ción correspondiente, ya que esto hace presumir la existencia de esta
unión (al igual que lo hacia la ley 1004 del 2003 de CABA, para la Ciu-
dad Autónoma de Buenos Aires).
A ello se refiere, amén del art. 512 trascripto, la primera parte del
art. 511, al decir: "La existencia de la unión convivencial, su extinción
y los pactos que los integrantes de la pareja hayan celebrado, se inscri-

(6) CNCrim. y Corr. en pleno, 29/4/80, JA, 1980-1-559.


Belluscio - Uniones convivenciales

ben en el Registro que corresponda a la jurisdicción local, sólo a los fi-


nes probatorios'I
En este caso, el resultado que tendrá dicha inscripción será la de
acreditar esa unión convivencial, pero no la de irrogarle los efectos ju-
rídicos que el nuevo Código estipula para tales uniones.
Para esto último, será necesario que esa unión cumpla con los re-
quisitos contemplados en los arts. 509 y 510 del CCCN.
Nótese que la inscripción en estos Registros sólo tiene, para el nue-
vo Código, efectos probatorios, no siendo un requisito exigido para la
conformación de tales uniones.
Los efectos juridicos que el Código Civil y Comercial Unificado
asignan a este tipo de uniones, van a ser procedentes más allá de su
inscripción en el Registro precitado.
Es decir que estas uniones podrán estar inscriptas en esos registros
jurisdiccionales y no por ello gozar de los efectos juridicos que con-
templa la nueva legislación o, por el contrario, no estar inscriptas en
ese Registro y ser pasibles de tales efectos jurídicos.
La única excepción a lo expresado precedentemente, es en lo que
se refiere a la vivienda, pues no se podrá gozar de la protección de la
vivienda y de los bienes y derechos sobre ella (art. 522 CCCN) si dicha
unión convivencial no ha sido registrada.
Al respecto, el art. 522 del CCCN dice, textualmente:

"Art. 522. Si la unión convivencial ha sido inscripta,


ninguno de los convivientes puede, sin el asentimiento
del otro, disponer de los derechos sobre la vivienda fami-
liar, ni de los muebles indispensables de ésta, ni transpor-
tarlos fuera de la vivienda. El juez puede autorizar la dis-
posición del bien si es prescindible y el interés familiar no
resulta comprometido.
Si no media esa autorización, el que no ha dado su
asentimiento puede demandar la nulidad del acto dentro
del plazo de caducidad de seis meses de haberlo conoci-
do, y siempre que continuase la convivencia.
La vivienda familiar no puede ser ejecutada por deu-
das contraídas después de la inscripción de la unión con-
vivencial, excepto que hayan sido contraídas por ambos
Cap. 11 -Aspectos probatorios

convivientes o por uno de ellos con el asentimiento del


otro':

4. No acreditación de los requisitos para configurar


esa unión
Como vimos en el anterior Capítulo de esta obra, el nuevo Código
impone (en sus arts. 509 y 510) ciertos requisitos que se deben acre-
ditar para que esa unión sea reputada como una unión convivencial.
En tanto, si no se llegaren a acreditar esos requisitos y como bien lo
señala A ~ p i r i ' ~cierta
), normativa del Código Civil y Comercial Uni-
ficado otorga algunos derechos a los integrantes de esa unión, a saber
(entre otros):
1") Uno de los convivientes puede ser nombrado curador del otro
(art. 139 del CCCN).
2") La adopción por integración del hijo del otro conviviente (art.
620 del CCCN).
3") La presunción de la filiación, respecto del conviviente con la
madre del hijo durante el período de concepción (art. 585 CCCN).
4") Los deberes y derechos del conviviente sobre el hijo del otro
conviviente (arts. 672 al 676 CCCN).
5") La continuidad de la locación hasta el vencimiento del contrato
para el conviviente que no era el locatario (art. 1190 CCCN).
6") La indemnización al concubino supérstite por la muerte del
otro concubino (art. 1'745)

(7)Azpiri, Jorge O.:Incidencias ...cit., pp. 129.-J30


Capítulo III
ALIMENTOS Y COMPENSACIONES ECONOMICAS

1. Alimentos

a) En la legislación vigente hasta el 1/8/2015

1 ) Fuente legal
Enseñaba Solari(')que, en nuestro derecho positivo, la unión de he-
cho como institución no era un fenómeno admitido.
Agregaba este profesor que las previsiones que se fueron incorpo-
rando en el orden legislativo no alcanzaron para admitir que, en el de-
recho argentino, estuviéramos en presencia de una institución regula-
da en toda su dimensión.
Concluía Solari: debe entenderse, entonces, que en nuestro dere-
cho (vigente hasta el 1/8/2015), cuando la ley asignaba efectos juri-
dicos a las uniones de hecho, lo hacía en atención a circunstancias
específicas y concreta^'^), que no alcanzaban a constituir un recono-
cimiento integral.
En ese sentido, la legislación de nuestro país, otorgó derecho de
pensión por fallecimiento del conviviente jubilado o afiliado en activi-
dad a través del art. 53 de la ley 24.241.
Asimismo, otorgó la indemnización establecida en el art. 248 de la
ley 20.744, a la compañera del trabajador fallecido.
Respecto a estos derechos que leyes precitadas conceden, se ha di-
c ~ o (que
~ )los mismos tienen un fundamento asistencia1 alimentario.

(1)Solari, Néstor E.: Liquidación ...cit., pp. 48,49, 51.


(2) SCBA, 27/12/88, DJBA, 136-1675.
(3) Solari, Néstor E.: Curso "Uniones de hecho'; (C.P.O.), Facultad de Derecho, U.B.A;
Caimmi, Luis A., y Desimone, Guillermo P.: Los delitos de incumplimiento de los deberes
de asistencia familiar e insolvencia alimentaria fraudulenta, 2"ed., Depalma, Buenos Ai-
res, 1997, p. 40.
Belluscio - Uniones convivenciales

No obstante, no son los alimentos que contempla la legislación ci-


vil, ya que respecto de éstos nada dice el Cód. Civil vigente hasta el
1/8/2015 con relación a la unión de hecho, ignorando de tal forma al
concubinato en lo que a la prestación alimentaria se refiere.
Ello es congruente con el pensamiento de Vélez Sársfield, en virtud
de que el codificador siguió al Cód. Civil francés de 1804 y, por lo tan-
to, no reconoció efectos civiles a la unión con~ubinaria(~).
Ese Código respondía a la frase atribuida a Napoleón: "les concu-
bines se passent de la loi, la loi se désinteresse dénx" (los concubinos
prescinden de la ley, la ley se desinteresa de ellos)(5).
Consecuencia de ello es que en nuestro derecho no existía obliga-
ción civil para los concubinos de brindarse alimentos, ni durante la
convivencia ni una vez que ésta había cesado.
Al respecto, planteado el reclamo alimentario en sede judicial, se
habia dicho(6):"No existe norma alguna que imponga coactivamente
al concubinario dar alimentos a la concubina que con él cohabita bajo
la forma de la unión marital':
Como señalaba G r ~ s m a n ' ~la) ,falta de regulación legal en mate-
ria de alimentos no resultaba tan problemática cuando los compañe-
ros convivían, ya que la prestación alimentaria -en tal caso- se efec-
tuaba en forma voluntaria, de acuerdo a los recursos o ingresos con
que contaba cada uno.
Pero el problema surgía cuando la convivencia habia cesado y la
concubina cumplió el rol de ama de casa durante la unión de hecho y,
asimismo, los hijos quedaron bajo su guarda, con lo cual 1a.posibilidad
de obtener su propio sustento -mediante una actividad laboral extra
doméstica- se tornaba muy dificultosa.
Por el contrario, otras legislaciones reconocieron a la unión de he-
cho como una institución autónoma y le otorgaron efectos civiles (en-
tre ellos, la obligación de proporcionarse alimentos entre los convi-
vientes).

(4) Solari, Néstor E.: Liquidación.. .cit., p. 46.


(5) López Faura, Norma: Pactos ...cit., p. 105.
(6) CNCiv., Sala G, 19/9/95, ED, 166-208.
(7) Grosman, Cecilia P.: Alimentos entre convivientes, en Derecho de Familia. Revista
Interdisciplinaria de Doctrina y Jurisprudencia, Lexis Nexis/Abeledo-Perrot, Buenos Ai-
res, 2003, no 23, p. 47.
Cap. 111 - Alimentos y compensaciones económicas

En tal sentido, el Cód. Civil de Brasil (ley 10.406 del 10/1/2002, con
las modificaciones introducidas por la ley 10.838 del 30/1/2004) regu-
la la unión de hecho estable, en sus arts. 1723 a 1727.
Este Código determina el deber de asistencia entre los convivien-
tes en su art. 1724 y, específicamente el deber de prestarse alimentos
en su art. 1694 (con anterioridad, tal deber lo establecían en aquel país
las leyes 8971 de 1994 y 9278 de 1996).
En México, el Cód. Civil establece en su art. 302 que los concubi-
nos se encuentran obligados a darse alimentos, si han convivido du-
rante los últimos cinco años o han tenido descendencia en común, y
siempre que ambos no tengan impedimento de ligamen.
En Paraguay, la ley 1 de 1992 (que reformara parcialmente su Cód.
Civil) contempla la unión de hecho o concubinato.
Esa ley reconoce el derecho a los alimentos del concubino una vez
que la convivencia ha cesado, cuando aquel que los solicita careciere
de recursos y estuviere imposibilitado de procurárselos por sí mismo,
mientras dure el estado de necesidad.
Bolivia contempla al concubinato en los arts. 158 a 172 de su Cód.
de Familia (conforme reforma impetrada por la ley 996 del 4/4/88).
Su art. 161, establece el deber de asistencia recíproca entre los con-
cubinos.
En tanto, su art. 169 estipula que, en caso de ruptura unilateral, el
otro conviviente puede obtener -si carece de medios suficientes para
subsistir- que se le fije una pensión alimentaria para sí.
En Panamá su Cód. de Familia (ley 3 del 17/5/94) regula en sus arts.
53 a 59 al "matrimonio de hecho':
Su art. 53 equipara estas uniones al matrimonio civil en sus efec-
tos -entre los cuales se encuentran los que conciernen a los alimen-
tos- siempre que los compañeros se encuentren legalmente capaci-
tados para contraer matrimonio, y que la convivencia tenga al menos
cinco años consecutivos en condiciones de singularidad y estabilidad.
El Cód. de Familia de Costa Rica, reconoce a las uniones de hecho
en sus arts. 242 a 246 (mediante la reforma introducida por la ley 7532
del 8/8/95).
Su art. 245 establece que "después de reconocida la unión, los con-
vivientes podrán solicitarse pensión alimenticia" y que "cuando la con-
vivencia termine por un acto unilateral injustificado de uno de los con-
Belluscio - Uniones convivenciales

vivientes, el otro podrá pedir para sí, una pensión alimenticia a cargo
del primero, siempre que carezca de medios propios para subsistir':
Sin embargo, el art. 246 dice que si uno de los convivientes se en-
cuentra impedido de contraer matrimonio por existir un vínculo an-
terior, no tendrán derecho a exigirse alimentos los integrantes de esa
unión.
El Cód. de Familia de Honduras (ley 76 del 31/5/84), regula a par-
tir de su art. 45 las uniones de hecho, determinando que la unión en-
tre un hombre y una mujer, con capacidad para contraerla y que reú-
na todos los requisitos de singularidad y estabilidad, surtirá todos los
efectos del matrimonio realizado legalmente.
La ley de alimentos de Nicaragua (ley 143 de 1992), le otorga efec-
tos alimentarios a la unión de hecho estable, siempre que sus integran-
tes hayan vivido juntos durante un período que será apreciado por el
juez, y que hayan tenido un trato, consideración social y armonía con-
yugal que le demuestre al juez la intención de formar un hogar.
Perú reconoce la unión de hecho en su Cód. Civil, y el derecho a los
alimentos de los integrantes de aquélla.
Respecto de esto último, el primer párrafo de su art. 326 expresa
que la unión de hecho queda asimilada en sus deberes a los del matri-
monio.
En tanto, si esta unión termina por decisión unilateral, la misma
norma legal -en su párrafo tercero- resuelve que el juez puede con-
ceder -a elección del abandonado- una suma de dinero en concep-
to de indemnización o una pensión de alimentos.
El art. 77 de la Constitución de Venezuela, manifiesta que las unio-
nes de hecho entre un hombre y una mujer -que cumplan con los re-
quisitos legales- producirán los mismos efectos que el matrimonio
-entre los cuales se encuentra el deber de asistencia alimentaria-.
Asimismo, en ese país, su propio Cód Civil determina el derecho a
los alimentos entre sus integrantes (art. 165, inc. 50).
Ilustra Grosman'') que en Dinamarca y Holanda, las uniones de
hecho inscriptas en el Registro respectivo, son asimiladas en sus efec-
tos al matrimonio y, por lo tanto, sus miembros tienen entre sí un de-
ber de asistencia.

(8) Grosman, Cecilia P.: Alimentos.. .cit., p. 54.

56
Cap. 111 - Alimentos y compensaciones económicas

En Portugal, el art. 2020 de su Cód. Civil reconoce el derecho a los


alimentos -a cargo de la sucesión- a las personas que hayan convi-
vido con el causante, en una unión de hecho, por más de dos años en
condiciones análogas a los cónyuges.
También reconocen el derecho y la obligación a la prestación ali-
mentaria entre los convivientes, la legislación de las autonomías regio-
nales españolas de Navarra, Aragón, Baleares y Cataluña.
Al respecto, la ley 18 del 19/12/2001 -de parejas estables- de la
comunidad autónoma de Baleares dispone en su art. 9" que cuando la
convivencia cesa, cualquiera de los miembros de esa unión puede re-
clamar al otro el pago de una pensión periódica, siempre que haya un
estado de necesidad, y que se haya disminuido la capacidad del solici-
tante para obtener ingresos o que el cuidado de los hijos comunes a su
cargo le impida -o dificulte- la realización de tareas laborales.
La ley 6 del 26/3/99 -relativa a parejas estables no casadas- de
Aragón estipula en su art. 13 que "los miembros de la pareja están
obligados a prestarse entre sí alimentos, con preferencia a cualquiera
otras personas legalmente obligadas':
La ley 10 del 15/7/98 -de uniones de parejas estables- de Cata-
luña, establece en su art. 8" idéntico precepto que el establecido --con
posterioridad- en el art. 13 de la ley aragonesa.
Asimismo, su art. 14 determina que al cesar la convivencia, cual-
quiera de los miembros de la pareja puede reclamar del otro una pen-
sión alimentaria periódica, si la necesita para atender adecuadamente
a su sustento, siempre que la convivencia haya disminuido su capaci-
dad de obtener ingresos (en cuyo caso la prestación dura tres anos) o
si tiene a su cargo hijoslas comunes en circunstancias en que su capa-
cidad de obtener ingresos quede disminuida (en este supuesto la pen-
sión dura hasta que la atención de los hijodas cesa por cualquier cau-
sa, o estos llegan a la mayoría de edad o son emancipados, salvo caso
de incapacidad).
En tanto, la ley foral6 -de parejas estables- de Navarra, en su art.
5, inc. 4") expresa que al cesar la convivencia cualquiera de los miem-
bros podrá reclamar del otro una pensión periódica, si la necesitara
para atender a su sustento, siempre que la convivencia hubiere dismi-
nuido su capacidad de obtener ingresos o si el cuidado de los hijoslas
comunes a su cargo le impidiera la realización de actividades laborales
o, al menos, las dificulte seriamente.
-
Belluscio Uniones convivenciales

Volviendo a la legislación de nuestro país, esa falta de obligación


alimentaria entre los concubinos se extendía al ámbito penal, pues la
concubina no es titular del bien jurídico protegido en la ley 13.944 -
delitos de incumplimiento de los deberes de asistencia familiar y de in-
solvencia alimentaria fraudulenta- y, por lo tanto, carece de legitima-
ción para su denuncia en sede penal.
En tal sentido, la jurispr~dencia'~) había dicho que: "Si la denun-
ciante no es cónyuge del denunciado no podía actuar por derecho pro-
pio en cuanto a los delitos previstos en la ley 13.944, pues no reúne los
requisitos normativos para ser titular del bien jurídico protegido, sin
perjuicio de la correcta invocación de los derechos de su hijo, a quien
legítimamente representa. La carencia de legitimación parcial y la na-
turaleza privada de la acción de la ley 13.944, resulta un obstáculo para
ser tenida a la persona de la concubina como damnificada por las in-
fracciones a la ley citada, debiendo decretarse la nulidad parcial del
auto constitutivo como parte querellante':
Laje Anaya(lO)se muestra conteste con la exclusión de los concubi-
nos en el ámbito penal.
Por el contrario, otras legislaciones contemplan a los concubinos
como sujetos legitimados para ejercer la acción penal.
En ese sentido, el Cód. Penal de México (decreto 107187, con las
modificaciones introducidas por los decretos 1035101 y 726103) dis-
pone en su art. 181 que se aplicará prisión de seis meses a tres años y
multa de treinta a ochenta veces el salario, al que injustificadamente
deje de cumplir las obligaciones alimentarias nacidas del concubinato.

2) Decisionesjurisprudenciales
Entre los años 1776 y 1850, se plantearon reclamos de alimentos
entre concubinos ante los estrados judiciales (un 32 % del total de las
causas iniciadas por reclamos alimentarios(")), lo que según I<luger(12)

(9) CNac. Crim. y Corr., Sala 7", 24/10/97, JA, 1998-11-25.


(10) Laje Anaya, Justo:Delitos contra la familia, Advocatus, Córdoba, 1997, p. 216.
(11) Cicerchia, Ricardo: Familia: la historia de una idea. Loa desórdenes domésticos de
la plebe urbana porteña, Buenos Aires, 1776-1 850, en Wainerman, Catalina H. (comp.): Vi-
vir ...cit., p. 65.
(12) ICluger, Viviana: Matrimonios legítimos y uniones de hecho. Convivir sin estar ca-
sados en el Virreynato del Rio de la Plata, en Derecho de Familia. Revista Interdisciplinaria
Cap. 111 - Alimentos y compensaciones económicas

supone que, quienes no estaban unidos por matrimonio, también te-


nían derecho a ser alimentados, con fundamento en obligaciones y
*
prerrogativas propias del derecho natural.
Manifiesta Cicerchia(13)que, si tenemos en cuenta el porcentaje ci-
tado y a ello le sumamos el reclamo alimentario de las amancebadas
(21%),tenemos que -por aquella época- algo más de la mitad de las
demandas alimentarias provenían de las mujeres que habían integra-
do parejas no matrimoniales.
De acuerdo a ello, el profesor precitado deduce que los concubi-
natos -considerados uniones de tipo consensual- y los amanceba-
mientos -incluidos dentro de la tipología de amistad ilícita- no fue-
ron un impedimento para el reclamo de la cuota de alimentos.
Es más, parecen haber sido "formaciones" familiares no carentes de
cierta legitimidad, como se desprende de la recepción jurisprudencial
de tales reclamaciones alimentarias.
Concluye diciendo Cicerchia(14):si bien estos reclamos debían
plantearse después del trámite de divorcio eclesiástico iniciado ante
los Tribunales de la Curia, de la jurisprudencia de aquella época se de-
duce que, las mujeres concubinas o amancebadas también podían de-
mandar a sus ex parejas la cuota alimentaria para su propio sustento.
Muy distinta es, en la actualidad, la recepción jurisprudencial res-
pecto de los alimentos reclamados por los concubinos, pues se ha re-
chazado tal pretensión en los escasos antecedentes publicados(15);aun
cuando el reclamo provenga de la concubina que se desempeñó como
ama de casa durante la unión, careciendo de actividad remunerada y
de posibilidades de obtenerla, es decir, a pesar de que exista un real es-
tado de necesidad.

de Doctrina y Jurisprudencia, Lexis NexisIAbeledo Perrot, Buenos Aires, 2003, no 23, p. 19,
y Otrasformas de convivir en el Virreynato del Río de la Plata: el caso de lafamilia ensam-
blada, e n Derecho de Familia. Revista Interdisciplinaria de Doctrina y Jurisprudencia, Le-
xis NexisIAbeledo Perrot, Buenos Aires, 2003, no25, p. 91.
(13) Cicerchia, Ricardo: Familia ...cit., p. 65.
(14) Cicerchia, Ricardo: Familia ...cit., p. 66.
(15)CNCiv., Sala G , 19/9/95,ED, 166-208; ídem, Sala A , 4/7/68,LL, 134-1001 (19.783-
S).
Belluscio - Uniones convivenciales

De forma tajante, se decretó(16)que "no existe norma alguna que


imponga coactivamente al concubinario dar alimentos a la concubina
que con él cohabita bajo la forma de unión marital':
Sin embargo, si uno de los concubinos abonó una suma en con-
cepto de alimentos al otro, la jurisprudencia de nuestro país ha consi-
derado que -aunque no exista obligación civil- tal prestación debe
considerarse una obligación natural y, por ende, irrepetible una vez
pagada.
En tal sentido, se estableció(17)que: "quien ha recibido alimentos
de su conviviente puede justa y legítimamente retenerlos, porque se
sostienen sobre una causa que el ordenamiento jurídico considera su-
ficiente: un deber moral o de conciencia, o un deber social. Como la
prestación alimentaria entre concubinos se encuadra dentro de lo que
en nuestro Código se denomina obligaciones naturales, se impone la
irrepetibilidad de lo pagado':
Asimismo: 'en la medida en que la prestación asistencial no encu-
briere donaciones en perjuicio de los herederos forzosos, la existen-
cia de la unión proyectada desde la convivencia como tal, tornaría in-
moral la pretensión de que uno de los concubinos restituyese al otro
lo que éste voluntariamente solventó para la alimentación, vestuario,
asistencia de enfermedades, etc., en función de la convivencia, tam-
bién voluntariamente mantenida"(ls).
Se entendió que no modifica el carácter irrepetible de los alimen-
tos prestados en forma voluntaria por un concubino al otro, cuando
esa prestación asistencial tuvo su origen en los gastos de ultima enfer-
medad(19).
Al respecto, se dijo que: "las erogaciones que en concepto de gastos
de salud y última enfermedad efectuara el concubinario a favor de la
concubina son obligaciones de carácter natural, es decir, obligaciones
civiles imperfectas, privadas de coercibilidad y con fundamento sólo

(16) CNCiv., Sala G, 19/9/95, ED, 166-208.


(17) CCiv. y Com. San Isidro, Sala la, 4/7/02, publicado en Derecho de Familia. Revis-
ta Interdisciplinaria de Doctrina y Jurisprudencia, Lexis NexisIAbeledo Perrot, Buenos Ai-
res, 2003, no2003-1, p. 157.
(18) CNCiv., Sala C, 14/9/82,JA, 1983-11-681.
(19) CNCiv., Sala G, 19/9/95, ED, 166-208.
Cap. 111 - Alimentos y compensaciones económicas

en la equidad y en el derecho natural; por lo tanto, una vez satisfechas,


impiden accionar la repetición de lo por ellas er~gado"('~).
Planteada la repetición de lo abonado por estos gastos a los herede-
ros del conviviente prefallecido, se resolvió(21)que dado que los gastos
de enfermedad encuadran dentro de los alimentos, el concubino que
los paga no puede reclamar su reintegro al beneficiario, como tampo-
co puede hacerlo a los herederos de este último, no pudiendo asimilar-
se -para fundamentar tal reclamo- esos gastos a los funerarios'").
Por otra parte, se determinó(23)que aunque la prestación alimen-
taria sea brindada en forma voluntaria por uno de los concubinos al
otro, ello no habilita para que se la pueda computar como aporte, a fin
de probar la constitución de una sociedad de hecho entre ellos.

3) Interpretación doctrinaria
Augusto B e l l u ~ c i o (manifestaba
~~) que, si bien no existe obligación
civil de prestarse alimentos entre los concubinos, una vez que ellos
han sido suministrados son irrepetibles, pues rige el principio general
de la irrepetibilidad de los alimentos.
S a l e r n ~ ' ~afirmaba
~), que esta irrepetibilidad se mantenía, aun
cuando la asistencia material proporcionada se debía a los gastos de
última enfermedad del concubino fallecido.
Por el contrario, Medina(26)opinaba que, en ese caso, aparecía
como inequitativo que al concubino -que nada hereda- no se le de-
volviera lo que pagó para atender la necesidad del otro conviviente,
cuando esta necesidad debió ser cubierta por los herederos.

(20) CNCiv., Sala G, 19/9/95, ED, 166-208.


(21) CSJN, 17/9/96, LL, 1996-C-432, con nota aprobatoria de Salerno, Marcelo U.; CN-
Civ., Sala G, 19/9/95, ED, 166-208.
(22) CNCiv., Sala G, 19/9/95, ED, 166-208.
(23) CNCiv., Sala F, 5/11/91, LL, 1992-A-459.
(24) Belluscio, Augusto C.: Manual...cit., t. 11, p. 434.
(25) Salerno, Marcelo U.: Unión de hecho: la obligación de pagar los gastos de enferme-
d a d del concubino, LL, 1997-C-43617.
(26) Medina, Graciela: Alimentos entre convivientes homosexuales y con relación a los
hijos de uno de ellos, en Revista de Derecho Privado y Comunitario, Rubinzal-Culzoni, San-
ta Fe, 2001, r," 2001-1 (Alimentos), p. 129.
Belluscio - Uniones convivenciales

Bossert(") entendía que existe entre los concubinos una obligación


natural de darse alimentos, lo cual trae aparejado la irrepetibilidad de
lo dado por ese concepto.
Y, fundamentaba ello: desde el punto de vista legal, en lo estableci-
do en los arts. 515, 516 y 791 del Cód. Civil (vigente hasta el 11812015)
y, desde el punto de vista ético, en un deber moral que resulta eviden-
te.
Al ser considerada una obligación natural, el prestigioso jurista
precitado afirmaba que se desprenden los siguientes efectos:
lo)Lo que había sido pagado, no podia ser repetido.
20) Se podia garantizar su cumplimiento mediante fianza, hipote-
ca o prenda.
30) Podía ser transformada -mediante novación- en una obliga-
ción civil.
40) El cumplimiento parcial, no habilitaba a reclamar civilmente el
cumplimiento total.
50) El concubino que había prestado alimentos al otro, no tenía
obligación de continuar prestándolos(2s).
era conteste en considerar a la obligación como natural, y
S01ari'~~)
con los efectos que de ello se desprenden.
Agregaba este profesor que, siendo el cumplimiento voluntario de
una obligación natural un pago, y no una donación, se infieren las si-
guientes consecuencias:
lo)No tenían aplicación las normas referidas a la inoficiosidad de
las donaciones; por lo tanto no se podrá pedir la reducción de lo abo-
nado por afectar la legítima de los herederos forzosos del causante(30).
20)No podia disponerse la revocación de lo abonado(31),por actos
de ingratitud realizados por quien recibió la prestación.
30) No era necesario, para la validez del acto, el cumplimiento de
las formalidades prescriptas para las donaciones.

(27) Bossert, Gustavo A.: Régimen ...cit., pp. 120-127.


(28) Bossert, Gustavo A., y Zannoni, Eduardo A.: Manual ...cit., p. 440.
(29) Solari, Néstor E.: Curso "Uniones de hecho': (C.P.O.), Facultad de Derecho
(U.B.A.).
(30) En el mismo sentido: Medina, Graciela: Alimentos ...cit., p. 128; Bossert, Gustavo
A., y Zannoni, Eduardo A,: Manual ...cit., p. 440.
(31) En el mismo sentido: Bossert, Gustavo A., y Zannoni, Eduardo A.: Manual ...cit.,
p. 440.
Cap. 111 - Alimentos y compensaciones económicas

También, D ~ t t o ' ~ expresaba


~) que entre concubinos existe una
obligación natural de prestarse alimentos en los términos del art. 515
del Código precitado, con basamento en un deber moral o ético de
asistencia.
Asimismo, Medina(") considera que durante la convivencia de la
pareja, la obligación de alimentos es natural.
Expresaba esta ilustre jurista que, lo importante de encuadrar a esta
obligación dentro de lo que el Cód. Civil (vigente hasta el 11812015)
denominaba obligaciones naturales, es establecer la irrepetibilidad de
lo pagado.
Por lo cual, el concubino que había recibido alimentos del otro po-
día justa y legítimamente retenerlo, porque ello se sostenía sobre una
causa que el ordenamiento jurídico consideraba suficiente: un deber
moral o de conciencia.
B o r g o n ~ v o ' opinaba
~~) que "esta obligación sería, en su origen, na-
tural, vale decir fundada en la equidad y sin la acción para requerir su
cumplimiento, pero cumplida por el deudor autorizaba para retener
lo que se ha dado':
Agregaba que "esta obligación se tornaba civil ante hechos que de-
mostraban su reconocimiento, por haberla cumplido parcialmente el
alimentante':
Enseñaba G r ~ s m a n 'que ~ ~ )dado que resulta inmoral que se preten-
da la devolución de lo que un concubino solventó para alimentación,
vestuario o asistencia de enfermedades del otro, "a contrario sensu': el
sostén material entre los convivientes constituye un comportamiento
moral y legítimo propio de la vida en común.
Agregaba esta destacada profesora: "El reconocimiento de una
obligación natural significa valorar deberes sociales y morales basados
en la equidad y la solidaridad, que en la mente de todos está que de-
ben ser cumplidos, aun cuando no se los recoja legalmente. Sostener
la naturaleza ética de esta contribución alimentaria es afirmar implí-
citamente la inmoralidad de su deserción, razón por la cual podemos
concluir que un orden'jurídico que avala con su silencio tal incumpli-

(32) Dutto, Ricardo J.: Juicio...cit., p. 127.


(33) Medina, Graciela: Alimentos ...cit., pp. 124 y 128.
(34) Borgonovo, Oscar: El concubinato...cit., p. 152.
(35) Grosman, Cecilia P.: Alimentos ...cit., pp. 4647.
Belluscio - Uniones convivenciales

miento no parece ser justo ni razonable si pensamos en los valores que


deben presidir una convivencia familiar':
Por lo expresado, la opinión doctrinaria era en un solo sentido: la
obligación alimentaria entre los convivientes -a falta de regulación
legal- era natural, con los efectos que de ello se desprenden.
Sin embargo, se había propuesto que en una futura reforma legisla-
tiva se contemplara lo siguiente:
lo)Que después de la ruptura de la unión de hecho, uno de los con-
vivientes pudiera demandar alimentos al otro en caso de necesidad(36).
2") Que correspondía la fijación de una prestación alimentaria a
efectos de equiparar la situación de desventaja que la ruptura de la
convivencia puede ocasionar a uno de los miembros de la pareja(37).
3") Que debía hacerse lugar al reclamo de asistencia alimentaria en-
tre ex convivientes, con igual fundamento que la obligación alimenta-
ria prevista en el art. 209 del Cód. Civ., en cumplimiento de la protec-
ción debida a la familia por la normativa de rango constitucional(38).

4) El concubinato como hecho que generaba el cese de los ali-


mentos
El concubinato no generaba para nuestro Cód. Civil, vigente hasta
el 1/8/2015, la adquisición de derechos sino su pérdida.
A la luz de ello, cabía plantearse si más que una posición absten-
cionista, el Código de Vélez y las sucesivas leyes que lo modificaron
(2393, 17.711 y 23.515) no adoptaron una postura sancionadora.
Al respecto, los arts. 3574 y 3575 del Código anterior disponían la
pérdida de derechos hereditarios con motivo del concubinato.
En lo que se refiere a la prestación alimentaria, tanto el art. 210 del
Cód. Civ. -en el caso de la separación personal- como el art. 218del

(36) Conclusiones de la Comisión no6 ("Formas familiares diversas"), de las VI Jorna-


das de Derecho de Familia, Menores y Sucesiones, celebradas en Morón (Pcia. de Bs. As.)
del 21 al 23 de octubre de 1999.
(37) Ponencia presentada por Grosman, Cecilia P., e Iñigo, Delia B., en las VI Jornadas
de Derecho de Familia, Menores y Sucesiones, celebradas en Morón (Pcia. de Bs. As.) del
21 al 23 de octubre de 1999.
(38) Ponencia presentada por Castro, Alicia M., en las VI Jornadas de Derecho de Fa-
milia, Menores y Sucesiones, celebradas en Morón (Pcia. de Bs. As.) del 21 al 23 de octu-
bre de 1999.
Cap. 111 - Alimentos y compensacioneseconómicas

mismo Código -aplicable al divorcio vincular- establecían que todo


derecho alimentario cesaba si el cónyuge que percibía los alimentos de
los arts. 207, 208 y 209 vivía en concubinato con un tercero.
Al respecto, se estableció por parte de la jurispr~dencia'~~) que:
'Corresponde tener por configuradas las causales de cese de la presta-
ción alimentaria previstas por los artículos 210 y 218 del Código Ci-
vil cuando la ex cónyuge alimentada concibió un hijo extramatrimo-
nial cuando aún no se había decretado su divorcio y el padre del niño
vivía con ella en su mismo domicilio al inscribirlo en el Registro Civil,
aun cuando estas conductas sean anteriores a la sentencia de divorcio
que dejó a salvo sus derechos como cónyuge inocente y a la que fijó la
cuota alimentaria en su favor, ya que nada impide que sean invocadas
X
con posterioridad, cuando son posteriores a la fecha en que el esposo
contestó la demanda de alimentos':
Asimismo, que "corresponde revocar la sentencia que ordenó al
cónyuge separado de hecho abonar a favor de la cónyuge el equiva-
lente al 25% de los haberes que percibe como empleado, por haberse
acreditado que la cónyuge vivió en concubinato con otra persona con
posterioridad a la separación, por cuanto el concubinato posterior a la
separación de hecho es suficiente para hacer cesar la cuota alimenta-
ria, más allá de su ulterior cese, y más allá del ejercicio o no de su de-
I
i recho alimentario mientras el mismo subsistía, para definir su caduci-
dad, operada la cual el derecho ya no renace"(40).
Cabe recordar que con motivo del concubinato del cónyuge bene-
ficiario con un tercero -al igual que en el caso de las injurias graves y
las nuevas nupcias- se perdía todo derecho alimentario, es decir, los
alimentos que se contemplaban en el art. 207, como los de los arts. 208
y 209 del Cód. Civil anterior.
t Es decir que, si el cónyuge inocente que venía percibiendo los ali-
mentos del art. 207, vivía con posterioridad en concubinato no sólo
perdería esos alimentos, sino que en el futuro no podía reclamar -
en caso de extrema necesidad o, incluso, de indigencia- los alimen-
tos del art. 209.

(39) CApel. Civ. y Com., Concepción del Uruguay, 7/12/04, Rubinzal on line, RC J
16147109.
(40) CApel. Civ. y Com., Sala 1, Azul, 4/9/12, Rubinzal on line, RC J 8608112.
Belluscio - Uniones convivenciales

Asimismo, este cónyuge no quedaba rehabilitado para reclamar y


percibir alimentos, por la posterior ruptura de la relación concubina-
ria que tenía con una tercera persona.
Nos hacemos eco de la critica efectuada por I f i i g ~ ( ~all )manteni-
miento de esta causal en el Proyecto de Unificación de 1998, sin es-
tablecer -por otra parte- la obligación legal de los concubinos de
prestarse alimentos, situación ésta que sólo podría justificar el cese
de los alimentos en caso de haberse conformado una posterior unión
concubinaria.
Dicha crítica se mantiene en la actualidad, ya que el nuevo Código
Civil y Comercial Unificado no contempla los alimentos en las unio-
nes convivenciales, ili durante la convivencia ni una vez que ésta ha
cesado.
Y, el segundo párrafo del art. 434 del nuevo Código Civil y Co-
mercial Unificado expresa respecto de los alimentos que "la obligación
cesa si: desaparece la causa que la motivó, o si la persona beneficiada
contrae matrimonio o vive en unión convivencial, o cuando el alimen-
tado incurre en alguna de las causales de indignidad':
Como podemos apreciar, en este párrafo del art. 434, se reitera, en
gran parte, lo que determina el art. 218 del Cód. Civil vigente hasta el
1/8/2015.

5) Alimentos regulados a través de los contratos


Al no estar regulada legalmente la obligación alimentaria en las
uniones de hecho en el Código vigente hasta el 1/8/2015 (lo cual es
conteste con este viejo Código, que ignora esta forma de familia), las
posibilidades de que entre convivientes se fijaran alimentos sólo era
posible a través de un contrato.
En ese aspecto, estos contratos -que tenían por objeto brindar ali-
mentos durante la convivencia- se podían materializar mediante los
de alimentos, de renta vitalicia y de fideicomiso de administración.

(41) Iñigo, Delia B.: La convivencia deparejn (concubinato) en el Proyecto de Código Ci-
vil, en Derecho de Familia. Revista Interdisciplinaria de Doctrina y Jurisprtldencia, Lexis
Nexisl Abeledo-Perrot, Buenos Aires, 2001, no 18, pp. 176-177.
Cap. 111 - Alimentos y compensaciones económicas

"Contrato de alimentos"
En el derecho extranjero, encontramos el "contrato de alimentosJ:
Al respecto, siguiendo a Calvo A n t ó ~ ~podemos
' ~ ~ ) , decir que:
Este contrato se encuentra legislado en Suiza -mediante la deno-
minación de 'Contrato de mantenimiento vitalicioJJ- en los arts. 521
a 529 de su Código de Obligaciones y a continuación del de renta vi-
talicia.
En ese país, el contrato bajo análisis tiene como beneficiarias a las
personas de edad avanzada, enfermas o que necesitan del cuidado de
otra.
En principio, el acreedor vivirá en la casa del deudor y será tratado
como un miembro de la familia.
En cuanto a las obligaciones del deudor: debe mantener y cuidar al
acreedor hasta su muerte, y la extensión de la obligación comprende
no sólo el alojamiento y la alimentación, sino también la ayuda física y
hasta los gastos del entierro.
En Francia también es utilizado, cuando algunas personas en lugar
de vender sus bienes a cambio de una renta vitalicia, prefieren optar
por este tipo de contrato, para de esa manera ser alojadas, manteni-
das y asistidas, tanto cuando gozan de buena salud como cuando es-
tán enfermas.
En Italia se considera a este contrato como una modalidad de la
renta vitalicia.
En estos países, al igual que en otros del mismo continente (Bél-
gica y Alemania), dice la autora precitada que también se le otorga a
este contrato el nombre de "vitalicio': por parte de su legislación o de
su doctrina.
El "contrato de alimentos" es definido por la doctrina de los paí-
ses mencionados "ut supra': como aquel por el cual una de las partes
transmite a la otra dinero o bienes, comprometiéndose esta última a
alimentar y asistir a la primera(43).
Hace bastantes años (el 18/11/03) en España la ley 41 de Protec-
ción de personas con discapacidad (mediante su art. 12")introdujo en

(42) Calvo Antón, Manuela: El contrato de alimentos comojgura contractual indepen-


diente, en Revista general de legislación y jurisprudencia, Reus, año 138, mayo-junio 1989,
no3,2"poca, t. 98 (266 de la colección), Madrid, 1989, pp. 633-667.
(43) Calvo Antón, Manuela: El contrato ...cit., p. 640.
Belluscio - Uniones convivenciales

el Cód. Civil un capítulo referido al "contrato de alimentos" en los arts.


1791 a 1797, recogiendo legislativamente una costumbre social -so-
bre todo en determinadas zonas geográficas de aquel país- que se
veía reflejada -con anterioridad- tanto en la doctrina como la juris-
prudencia española.
En ese sentido, actualmente en España, por medio de este contrato,
una de las partes se obliga a proporcionar a la otra vivienda, manuten-
ción y asistencia de todo tipo durante su vida, a cambio de la transmi-
sión de un capital consistente en dinero, bienes o derechos (conf. art.
1791 Cód. Civ. español).
La prestación comprometida en el "contrato de alimentos" en aque-
llos países que contemplan este tipo de contrato excede la mera ayuda
material, al existir también la obligación de asistencia (lo que se pone
de resalto cuando el beneficiario se encuentra enfermo).
Cabe deducir de lo expresado que la obligación asumida en este
contrato será prestada en especie.
En nuestro país no se encontraba (ni se encuentra) regulado el "con-
trato de alimentos" entre los contratos típicos que contempla nuestra
legislación, motivo por el cual, si las partes celebraban un contrato con
esa denominación (aunque su contenido o características no sean si-
milares al "contrato de alimentos" previsto en el derecho extranjero),
habrá que atenerse a lo que aquéllas hayan convenido al respecto.
No obstante, ante la oscuridad de alguna de sus cláusulas o ante el
silencio de las partes, había que aplicar las reglas relativas a los contra-
tos típicos más afines.
Entre los contratos típicos más afines contemplados en nuestro de-
recho, no cabe duda alguna que se deberán aplicar en forma subsidia-
ria las normas que regulan el contrato de renta vitalicia (si es a título
oneroso) o el de donación (si es a título gratuito).

Contrato de renta vitalicia


Al respecto, el art. 2070 del anterior Cód. Civ. decía: "Habrá con-
trato oneroso de renta vitalicia, cuando alguien por una suma de dine-
ro, o por una cosa apreciable en dinero, mueble o inmueble que otro le
da, se obliga hacia una o muchas personas a pagarles una renta anual
durante la vida de uno o muchos individuos designados en el contra-
to':
Cap. 111 - Alimentos y compensaciones económicas

Nuestro anterior Cód. Civil sólo había reglamentado este contrato


en su forma onerosa (al igual que el actual Código).
Sin embargo, si se convenía en forma gratuita, se debería regir -
además de por las reglas aplicables a la renta onerosa- por las dispo-
siciones relativas a la donación.
El art. 2076 del Cód. Civ., vigente hasta el 118115, contemplaba la
renta que se constituye para otorgar una pensión alimenticia que, en
este caso, no podía ser empeñada ni embargada al acreedor.
En el nuevo Código, el contrato de renta vitalicia (también, en prin-
cipio, de carácter oneroso) se encuentra regulado a partir del art. 1599.
En este nuevo Código ya no se contempla la renta vitalicia que se
constituía para otorgar una pensión alimenticia (como sucedía en el
art. 2076 del viejo Código).

Contrato de fideicomiso de administración


Ésta era otra de las opciones para quienes se encontraban unidos
de hecho y querían obligarse a pagar una cuota de alimentos, respecto
del otro conviviente o de forma recíproca.
El fideicomiso de administración, es aquel mediante el cual una
persona (denominada "fiduciante") transmite a otra (llamada "fiducia-
rio") la propiedad de un bien (o bienes) determinado (o determina-
dos), para que este último la administre en beneficio de un tercero (de-
nominado "beneficiario") y, luego de cumplido un cierto plazo o una
condición, transmita definitivamente la propiedad al "fideicomisario"
(que puede ser el beneficiario, el fiduciante u otra persona)'").
Este instituto resultaba de gran importancia para fijar alimentos a
favor de cualquiera de los integrantes de las uniones de hecho, aten-
to que los bienes del fideicomiso estarán afectados al fin para el cual
se constituyó (en este caso, cubrir todas las necesidades materiales del
conviviente, o al menos, algunas de ellas).
Además, porque esos bienes no respondían por las deudas del fidu-
ciante, del fiduciario ni por las del beneficario, sino sólo por los gastos
y deudas derivados de su propia administración.

(4.4) Guastavino, Elias P.: Fideicomisos, "leasings:' letras hipotecarias y otros aspectos de
la ley 24.441, LL, 1995-B-1066.
Belluscio - Uniones convivenciales

Es que, este instituto -como ha señalado R o ~ e d a ( ~ ~creaba


)- un
patrimonio de afectación que permanece separado tanto del patrimo-
nio del fiduciante como del fiduciario y, por lo tanto, fuera del alcance
de los acreedores de ambos, salvo los supuestos de fraude (art. 15 de
la vieja ley 24.441)(4?
Por ende, ello brinda una gran seguridad pues -en principio-
nada afectaba la consecución de la finalidad buscada al constituir el fi-
deicomiso (en este caso, establecer una pensión alimentaria para uno
de los integrantes de la unión de hecho).
En la actualidad, el contrato de fideicomiso por administración se
encuentra contemplado en el art. 1680 del nuevo Código Civil.

b) En el nuevo Código Civil y Comercial Unificado

7) Entre los convivientes


i) Alimentos regulados a través de los pactos de convivencia
Los pactos de convivencia los podemos hallar en el derecho ex-
tranj ero.
Nos ocuparemos de algunos de ellos, antes de analizar los que fa-
culta nuestra nueva legislación.

El Pacto de Solidaridad (PACS) del derecho civil francés.


Al respecto, nos ilustra el profesor Augusto C. Bellu~cio(~~~): con
esta ley Francia se suma a una corriente legislativa que habían iniciado
otros países, en cuanto a la atribución de efectos jurídicos a la unión
de dos personas de diferente o de igual sexo.

(45) Roveda, Eduardo G.: El fideicomiso constitt~idopor testamento y la posibilidad


de tltilizarlo para la protección de la vivienda familiar, en Derecho de Familia. Revista In-
terdisciplinaria de Doctrina y Jurisprudencia, Lexis NexisIAbeledo-Perrot, Buenos Aires,
2004, no 29, p. 62.
(46)En idéntico sentido: Azpiri, Jorge O , y Requeijo, Oscar:Elfideicomiso y el derecho
sucesorio, LL, 1995-D-1128 ; Guastavino, Elias P.: Fideicomisos ...cit., p. 1069.
(47) Belluscio, Augusto C.: El concubi;zato y el pacto civil de solidaridad en el derecho
francés, LL, 2000-C-1100.
Cap. 111 - Alimentos y compensaciones económicas

Expresa el prestigioso jurista precitado(48)que, a raíz de la sanción


de esta ley, actualmente -en ese pais- un hombre y una mujer tienen
tres posibilidades para unirse: mediante matrimonio, a través del pac-
to civil de solidaridad o por medio del concubinato(49).
Por lo tanto, en Francia queda plasmada en su totalidad la distin-
ción entre el concubinato y las parejas que hayan suscripto el pacto ci-
vil de solidaridad (mediante el cual se establecen derechos y obliga-
ciones de tipo patrimonial y de ayuda material, similares a los que se
establece en aquel pais para los cónyuges)(s0).
La ley precitada, introduce en el Cód. Civ. francés el Título XII "Del
pacto civil de solidaridad y del concubinato': que se divide en dos capí-
tulos: "Del pacto civil de solidaridad" y "Del concubinato':
Este pacto constituye un contrato civil, pero de una especie nue-
va y -ahora- típico, requiriéndose una vez formalizado por escri-
to, que se presente y se deje constancia del mismo ante el Juzgado, no
creándose -por lo tanto- ningún registro administrativo para su re-
gistración, ni estableciéndose ninguna otra solemnidad para su otor-
gamient~(~').
Con la celebración del PACS surge una obligación -para cada una
de las personas que lo suscriben- de ayudar al otro en forma material.
En cuanto a ello, la reforma introducida por la ley precitada dispo-
ne: "Los compañeros ligados por un pacto civil de solidaridad se de-
ben ayuda mutua y material. Las modalidades de esta ayuda serán fi-
jadas en el pacto':
Las modalidades, entonces, deberán ser convenidas por los convi-
vientes y, por lo tanto, las prestaciones que se hagan a tal efecto po-
drán ser en dinero o en especie. Pero si ellas no han sido convenidas,
corresponderá al juez fijarlas(s2).

(48) Belluscio, Augusto C.: El concubinato ...cit., p. 1103.


(49)En el mismo sentido: Cornu, Gérard : Droit civil. La famille, Montchrestien, París,
2001, citádo por Mata de Antonio, José M.: Parejas de hecho ¿equiparación o discrimina-
ción?, Acciones e Investigaciones Sociales, Madrid, 2002, p. 237.
(50) Mata de Antonio, José M.: Parejas...cit., p. 219.
(51) Mata de Antonio, José M.: Parejas...cit., p. 221.
(52) Grimaldi, Michael: El Pacto Civil de Solidaridad en el derechofiancés, en Dere-
cho de Familia. Revista Interdisciplinaria de Doctrina y Jurisprudencia, Lexis NexisIAbele-
do-Perrot, Buenos Aires, 2001, no 18, p. 145.
Belluscio - Uniones convivenciales

Otras legislaciones quefacultan a este tipo de pactos.


De entre las legislaciones que contemplan este tipo de pactos, nos
interesa destacar la correspondiente a las autonomías regionales de
España.
En ese sentido, la ley de Parejas de Hecho del 201312003 de la Co-
munidad Autónoma de Extremadura, establece que los miembros de
la pareja de hecho podrán establecer válidamente los pactos que con-
sideren convenientes para regir sus relaciones económicas durante la
convivencia (art. 60).
También, la ley 1/2001, reguladora de las Uniones de Hecho de
la Comunidad Autónoma de Valencia, permite (en su art. 40) que los
miembros de esta unión puedan establecer válidamente los pactos que
consideren convenientes para regir sus relaciones económicas duran-
te la convivencia.
La ley de regulación de las Parejas de Hecho (de fecha 6/3/03) de la
Comunidad Autónoma de Canarias, dispone en su art. 7", inc. 2", que
estas parejas podrán regular las compensaciones económicas (pensio-
nes compensatorias) que convengan para el caso de cese de la convi-
vencia.
La ley 6 del 26/3/99 de la Comunidad Autónoma de Aragón relati-
va a Parejas Estables No Casadas, estipula en su art.5": "La conviven-
cia de la pareja y los derechos y obligaciones correspondientes podrán
regularse en sus aspectos personales y patrimoniales mediante conve-
nio recogido en escritura pública, conforme al principio de libertad de
pactos, siempre que no perjudiquen los derechos o dignidad de cual-
quiera de los otorgantes y no sean contrarios a normas imperativas
aplicables a Aragón':
La ley 10 del 15/7/98 de la Comunidad Autónoma de Cataluña re-
lativa a las Uniones Estables de Pareja, regula para esas uniones la po-
sibilidad de acordar de manera válida las compensaciones económicas
(pensiones compensatorias) que correspondan para el caso de cese de
la convivencia.
Por último, la ley de Parejas Estables de la Comunidad Autónoma
de Navarra (ley foral6/2000), faculta a establecer las pensiones com-
pensatorias que se convengan para el caso de la disolución de la pare-
ja (art. 5O, inc.lO).
Cap. 111 - Alimentos y compensaciones económicas

e Posibilidad de celebrar, en nuestro derecho, pactos de convivencia

en las uniones convivenciales,


Como habíamos señalado en otra oportunidad(53), y bajo la vigencia
del Código Civil anterior, las uniones de hecho no se encontraban re-
guladas en nuestra legislación.
No obstante ello, partíamos del principio que, nuestra legislación
-al no otorgar efectos civiles a las uniones de hecho- consideraba a
los integrantes de esta unión como si fueran extraños entre sí.
Siendo considerados extraños entre sí, si bien nuestra legislación
no facultaba, en forma expresa, a celebrar pactos o contratos entre
los integrantes de tales uniones, tampoco lo prohibía, como sí sucedía
con los cónyuges (arts. 1358, 1441, 1490, 1807 inc. loy 1820 del ante-
rior Cód. Civil).
En ese sentido, destacada doctrina(s4)manifestaba que no existía
inconveniente alguno en que, aun sin normas regulatorias, los convi-
vientes pudieran pactar alimentos.
En cuanto a su instrumentación, al no existir regulación legislativa
-por aquel entonces- sobre la celebración de pactos entre los convi-
vientes, éstos podían ser celebrados en la forma que ellos decidieran.
Sin embargo, esta libertad contractual encontraba su límite en lo
establecido en el art. 953 del Cód. Civil vigente hasta el 1/8/2015: su
objeto no debía ser contrario a las buenas costumbres, ilícito, prohi-
bido legalmente, u opuesto a la libertad de acciones o de conciencia.
Tampoco estos contratos podían estar sujetos a una condición im-
posible, contraria a las buenas costumbre o ilícita (conf. art. 530 del
anterior Código Civil).
En ese sentido, el art. 531 enumeraba algunos casos de condiciones
ilícitas o inmorales, aunque esa enumeración no era t a ~ a t i v a ' ~moti-
~),
vo por el cual no se podían celebrar contratos por los cuales se impu-
siera el cese de la convivencia o, por el contrario, su mantenimiento.

(53) "Alimentos y uniones de hecho" en "La familia en el nuevo derecho': Rubinzal-Cul-


zoni, Santa Fe, 2009, tomo 1, pp. 283 y SS.
(54) Bossert, Gustavo A.: Régimen jurídico del concubinato, 48 reimpr., Astrea, Buenos
Aires, 2000, p. 132.
(55) Borda, Guillermo A.: Manual de derecho civil. Parte general, 19a ed. act., Perrot,
Buenos Aires, 1998, p. 480.
Belluscio - Uniones convivenciales

ii) Los pactos de convivencia en el nuevo Código Civil y Comercial


Unificado.
Los pactos de convivencia en las uniones convivenciales, se en-
cuentran regulados a partir del art. 513, que dice.

"Art. 513. Las disposiciones de este Titulo son aplica-


bles excepto pacto en contrario de los convivientes. Este
pacto debe ser hecho por escrito y no puede dejar sin
efecto lo dispuesto en los artículos 519, 520, 521 y 522':

En cuanto a su contenido, reza el art. 514:

"Art. 514. Los pactos de convivencia pueden regular,


entre otras cuestiones:
a) la contribución a las cargas del hogar durante la
vida en común;
b) la atribución del hogar común, en caso de ruptura;
c) la división de los bienes obtenidos por el esfuerzo
común, en caso de ruptura de la convivencia':

Y por último, en cuanto a sus limites, agrega el art. 515:

"Art. 515. Los pactos de convivencia no pueden ser


contrarios al orden público, ni al principio de igualdad
de los convivientes, ni afectar los derechos fundamen-
tales de cualquiera de los integrantes de la unión convi-
vencial':

4 Pactos en materia de alimentos en nuestra reciente legislación.


En materia de alimentos durante la convivencia de estas uniones, si
bien el nuevo Código no lo dice expresamente, aquéllos se podrán re-
gular a través de los pactos de convivencia, pues la enumeración de su
art. 514 no es taxativa (ya que dice "entre otras cuestionesJ').
Conforme lo que vamos a explicar más abajo, cabe destacar que
ésta es la única posibilidad que el nuevo Código brinda a los convi-
vientes para gozar de una cuota alimentaria durante la convivencia.
Cap. 111 - Alimentos y compensaciones económicas

iii) ¿Existenlos alimentos legales entre convivientes en nuestro Códi-


go Civil y Comercial Unificado?
Entre los efectos legales que atribuye a la unión convivencial, en-
contramos el deber de asistencia durante la convivencia (art. 519 del
CCCN).
Entendemos que la asistencia, a que hace referencia este art. 519,
describe sólo a la asistencia espiritual o moral, mas no a la material (en
la que estarían incluidos los alimentos).
De quererse incluir los alimentos durante la convivencia de este
tipo de uniones, suponemos que se hubiera obrado como en la convi-
vencia de la unión matrimonial: el art. 431 determina la asistencia no
pecuniaria, pero el art. 432 preceptúa -con total claridad- el deber
alimentario.
En ese mismo sentido, el profesor A ~ p i r i 'es
~ ~terminante:
) "los con-
vivientes durante la convivencia no se deben alimentos y, por supues-
to, tampoco se los deberán luego del cese de la unión convivencial':
Por ello, resulta incongruente -como lo señala el ilustre profesor
precitado(57)- que el art. 719 del CCCN determine que la competen-
cia por alimentos entre convivientes recaerá en el juez del último do-
micilio convivencial, o el del domicilio del beneficiario, o el del de-
mandado, o aquel donde deba ser cumplida la obligación alimentaria,
a elección del actor.

iv) El concubinato como hecho que genera el cese de los alimentos.


El art. 434 limita la posibilidad de reclamar alimentos con poste-
rioridad al divorcio.
Sólo se permite tal petición:
lo) Cuando se solicita para quien padece una enfermedad grave
preexistente al divorcio que le impide auto sustentarse. Si el alimen-
tante fallece, la obligación se trasmite a sus herederos.
20)A favor de quien no tiene recursos propios suficientes, ni posi-
bilidad razonable de procurárselos. La obligación no puede tener una
duración superior al número de años que duró el matrimonio y no

(56) Azpiri, Jorge O.: Incidencias.. .cit., p. 132.


(57) Azpiri, Jorge O.: Incidencias.. .cit., p. 137.
Belluscio - Uniones convivenciales

procede a favor del que percibe la prestación compensatoria del art.


441.
Para ambas causales de alimentos, con posterioridad al divorcio, el
segundo párrafo del art. 434 expresa que "la obligación cesa si: desa-
parece la causa que la motivó, o si la persona beneficiada contrae ma-
trimonio o vive en unión convivencial, o cuando el alimentado incurre
en alguna de las causales de indignidad':
En este párrafo del art. 434, se reitera, en parte, lo que determinaba
el art. 218 del Cód. Civil vigente hasta el 1/8/2015.
Recordamos que el cese de los alimentos del cónyuge beneficiario,
a causa del posterior concubinato con otra persona, ya habia sido de-
terminado -con anterioridad a la ley 23.515- por alguna jurispru-
dencia(=?
Para que esta causal sea procedente, debe configurarse una verda-
dera unión convivencial del cónyuge alimentado con un tercero, es de-
cir, que dicha unión deberá tener los caracteres que establecen los arts.
509 y 510 del CCCN.
En consecuencia, las relaciones sexuales mantenidas en forma oca-
sional con un tercero no producen efecto alguno(59) en el tema que nos
ocupa, ni tampoco la existencia de una relación de noviazgo sin con-
vivencia(60),pues esas situaciones no configuran una unión conviven-
cial.
Se habia justificado(61)el cese del derecho a los alimentos por cau-
sa de la unión concubinaria del cónyuge alimentado con un tercero, al
entender que resultaria excesivo para el otro cónyuge continuar abo-
nando la cuota de alimentos a quien convive con otra persona.
Se manifie~taba'~?)respecto de ello, que continuar con la prestación
alimentaria ante tal situación resultaria excesivo, porque era razonable
considerar que, a partir de esa convivencia, las necesidades del cónyu-
ge alimentado deben ser satisfechas en el ámbito de su nuevo hogaP3)

(58) CCiv. y Com. 2" La Plata, Sala 111, 16/6/70, LL, 142-575 (26.098-S) y Actualiza-
ción ...cit., p. 68, sum. 287; CNCiv., Sala C, 11/8/70, ED, 35-380, sum. 16.
(59) Borda, Guillermo A.: ¿Se mantiene el deber defidelidad en la separación personal?,
LL, 1988-B-984, y Tratado ...cit., p. 347.
(60) CCiv. y Com. San Martín, 3/9/96, JA, 1997-11-44.
(61) Bossert, Gustavo A.: Régimen ...cit., p. 145.
(62) Bossert, Gustavo A.: Régimen ...cit., p. 176 , y Régimen ...cit., p. 146.
(63) En contra: Fanzolato, Eduardo 1.: Alimentos ...cit., p. 267.
Cap. 111 - A limen tos y compensaciones económicas

y, asimismo, que de no cesar la prestación alimentaria, ésta podría ser


aprovechada por la nueva pareja del cónyuge beneficiario.
No compartimos los fundamentos que se aducen para justificar
esta causal de cese, implementada por el legislador en el nuevo Códi-
go Civil y Comercial Unificado.
Dado que entre convivientes no existe obligación legal de prestar-
se alimentos, no es dable aseverar que la cuota debida al cónyuge ali-
mentado por el otro cónyuge va a ser suplantada por un aporte del
conviviente.
Ello podrá ocurrir o no y, en caso de que no ocurra, el cónyuge ali-
mentado al que se le ha decretado el cese de los alimentos que venía
cobrando no tendrá derecho a reclamo judicial contra su nueva pareja.
Por lo tanto, cesado el derecho de la cónyuge beneficiario a conti-
nuar percibiendo la cuota alimentaria a causa de su unión conviven-
cial, si el conviviente no se encarga de afrontar los gastos de la sub-
sistencia del cónyuge alimentado, éste quedará sumergido en el total
desamparo desde el punto de vista jurídico, si -además de no poseer
ingresos- no cuenta con parientes a los cuales reclamarles esos ali-
mentos, con el agravante de que las causales que establece la parte fi-
nal del art. 434, determinan el cese definitivo de los alimentos.
Esta causal no se puede equiparar a la que determina el cese por
posteriores nupcias del cónyuge alimentado (art. 434 del CCCN), ya
que -en tal caso- el nuevo cónyuge tiene una obligación alimenta-
ria de fuente legal (art. 432 del CCCN), que reemplazará -por pro-
pia voluntad o mediante reclamo judicial- a la que tenía el cónyuge
anterior.
Por lo expuesto, compartimos plenamente la opinión de 1ñig0'~~)
respecto de este tema, en cuanto estas uniones por sí mismas no debe-
rían producir el cese del deber alimentario, sino que -para que resul-
te procedente esa sanción- se tendría que acreditar que esa situación
fáctica ha generado un cambio en la capacidad económica del cónyu-
ge alimentado, a raíz del aporte pecuniario que realice su nueva pare-

(64) Iñigo, Delia: Cese de los alimentos después de la separación personal y el divor-
cio vincular, en Revista de Derecho Privado y Comunitario, Rubinzal-Culzoni, Santa Fe,
2001, p. 309.
Belluscio - Uniones convivenciales

ja, o bien que el importe de la cuota se destina también a la manuten-


ción de quien convive con él(65).

2) Con relación a sus hijos


Superadas las diferencias entre hijos que existían en el Código de
Vélez (a través de la ley 23.264), cabe aplicar las disposiciones del nue-
vo Código Civil y Comercial Unificado en cuanto a los hijos de es-
tas uniones convivenciales al igual que si fueran descendientes de las
uniones matrimoniales.
En consecuencia, resultan aplicables los arts. 658 al 670 del CCCN.

3 Con relación a los hijos del otro conviviente


Al respecto, el art. 676 expresa que "la obligación alimentaria del
cónyuge o conviviente respecto de los hijos del otro, tiene carácter
subsidiario':
La obligación subsidiaria del cónyuge con respecto a los hijos del
otro, no constituye innovación alguna ya que se desprende del paren-
tesco por afinidad, ya fuera en la legislación anterior (art. 368) como
en la nueva (art. 538).
Pero se innova en cuanto a la obligación alimentaria del convivien-
te respecto de los hijos del otro, ya que en el articulado que trata so-
bre los alimentos en el anterior Cód. Civil no se encontraba obligado
el conviviente respecto de los hijos del otro.
Este art. 676 del nuevo Código agrega que -en principio- cesa la
obligación alimentaria de esas personas en los casos de disolución del
vinculo conyugal o ruptura de la unión convivencial.
Conforme con esta norma de la nueva legislación, el Trib. Coleg. de
Familia no 5 de Rosario un fallo, de fecha 10/05/12, impuso una cuota
alimentaria al ex cónyuge de la adoptante, por considerarlo como "pa-
dre solidario':
En esta misma orientación, se ubicó el fallo de la CCiv. Com. y
Contencioso Administrativo, San Francisco (Córdoba), de fecha
13/12/2012, que hizo lugar al derecho de un menor de recibir alimen-

(65) En contra: García de Ghiglino, Silvia S., y Rabinovich, Silvia B.: ponencia presen-
tada en la Comisión N" 5 (Familia: Relaciones jurídicas entre ex cónyuges) de las XVIII Jor-
nadas Nacionales de Derecho Civil.
Cap. 111 - Alimentos y compensaciones económicas

tos de quien, sin ser su padre biológico, ha reconocido haberse com-


portado como tal a lo largo de varios años.

2. Compensaciones económicas

Cesada la convivencia de esta unión, el art. 524 faculta a aplicar la


compensación económica para aquel conviviente que sufre un des-
equilibrio económico al momento de la ruptura de la unión conviven-
cial. Dice el art. 524:

"Art. 524. Cesada la convivencia, el conviviente que


sufre un desequilibrio manifiesto que signifique un em-
peoramiento de su situación económica con causa ade-
cuada en la convivencia y su ruptura, tiene derecho a una
compensación. Ésta puede consistir en una prestación
única o en una renta por un tiempo determinado que no
puede ser mayor a la duración de la unión convivencial.
Puede pagarse con dinero, con el usufructo de deter-
minados bienes o de cualquier otro modo que acuerden
las partes o en su defecto decida el juez':

En tanto, el art. 525 determina:

"Art. 525. El juez determina la procedencia y el monto


de la compensación económica sobre la base de diversas
circunstancias, entre otras:
a) el estado patrimonial de cada uno de los convivien-
tes al inicio y a la finalización de la unión;
b) la dedicación que cada conviviente brindó a la fa-
milia y a la crianza y educación de los hijos y la que debe
prestar con posterioridad al cese;
c) la edad y el estado de salud de los convivientes y de
los hijos;
d) la capacitación laboral y la posibilidad de acceder a
un empleo del conviviente que solicita la compensación
económica;
e) la colaboración prestada a las actividades mercanti-
les, industriales o profesionales del otro conviviente;
Belluscio - Uniones convivenciales

f ) la atribución de la vivienda familiar.


La acción para reclamar la compensación económica
caduca a los seis meses de haberse producido cualquiera
de las causas de finalización de la convivencia enumera-
das en el artículo 523':

a) Las pensiones compensatorias en el derecho extranjero: dife-


rentes enfoques

Los arts. 441, 442, 524 y 525 del CCCN nos traen un instituto no
conocido en nuestro derecho, aunque sí en varias legislaciones extran-
jeras: la prestación compensatoria o compensación económica (como
la denomina este nuevo Código.

1) Francia.
En Francia, se reservan las pensiones compensatorias para los su-
puestos de ruptura del vínculo, es decir, para el divorcio, con excep-
ción del que se ha obtenido por ruptura de la vida en común(66).
No se aplica a la separación, en la cual -al seguir existiendo el vin-
culo matrimonial- se mantiene la prestación alimentaria en la me-
dida que ésta corresponda, lo cual estimamos es la solución correcta.
En ese país, el principio general por el cual se faculta a percibir
pensiones compensatorias se encuentra en el art. 270 de su Cód. Civ.
(conf. art. 18-1 de la ley modificatoria 2004-439, relativa.al divorcio)
siendo su fundamento el establecer una prestación destinada a com-
pensar -en la medida de lo posible-la disparidad que la ruptura del
matrimonio crea en las condiciones de vida de los ex cónyuges.
Para el cónyuge culpable, esta compensación podrá ser denegada
por el juez (conf. art. 18-1 de la ley modificatoria 2004-439, relativa al
divorcio).
El actual art. 271 del Cód. Civ. de Francia (conf. art. 18-11 de la ley
modificatoria 2004-439, relativa al divorcio), señala para establecer la
pensión compensatoria una serie de pautas que deberá tener en cuen-
ta el juez al momento de fijarla.
En principio, la pensión compensatoria consistirá en una suma fija,
en forma de capital cuyo monto será fijado por el juez (art. 270 del

(66) Belluscio, Augusto C.: La nueva ley de divorciofrancesa, LL, 2004-1107.

80
Cap. 111 - Alimentos y compensaciones económicas

Cód. Civ., según texto de la ley modificatoria 2004-439, relativa al di-


vorcio).
De acuerdo al art. 274 del Cód. Civ. francés (texto ley 2004-439), el
juez decide las modalidades conforme a las cuales se ejecutará la pres-
tación compensatoria en capital, entre las siguientes:
lo)Entrega de una suma de dinero.
20)Atribución de bienes en propiedad o de un derecho temporario
o vitalicio de uso, habitación o usufructo.
El actual art. 275 de este Código francés determina que, cuando el
deudor no pueda hacer entrega del capital íntegro, el juez puede au-
torizar a su pago en partes periódicas hasta un plazo de ocho años, si
bien este plazo podrá ser extendido cuando el deudor sufre un modi-
ficación importante en su situación(67).
En tanto el actual art. 276 del mismo Código, preceptúa: "A título
excepcional, el juez podrá, por decisión especialmente motivada, fi-
jar la prestación compensatoria en forma de renta vitalicia cuando la
edad o el estado de salud del acreedor no le permitan subvenir a sus
necesidades':
Agrega esta norma que a tal efecto se tomarán en consideración las
pautas establecidas en el art. 271.
Cuando la pensión se haya fijado en forma de renta, el monto de
ella podrá ser reducido 'Cuando las circunstancias así lo impongan,
mediante la atribución de capital, conforme los supuestos previstos
en el art. 274':
Asimismo, en virtud a la modificación establecida por la ley 2004-
439, la prestación compensatoria fijada en forma de renta podrá ser
revisada, suspendida o suprimida en caso de cambio importante en los
recursos o las necesidades tanto del deudor como del acreedor.
La ley 2004-439 modifica el art. 276-4, por cuanto ahora se dispo-
ne que el deudor de una prestación compensatoria en forma de renta,
podrá pedir en todo momento la sustitución en todo o en parte de la
renta por un capital.
Actualmente, el art. 280 del Código francés dice que a la muerte del
cónyuge deudor, la prestación compensatoria -cualquiera sea su for-
ma- se deberá extraer del haber sucesorio y será soportada por todos

(67) Belluscio, Augusto C.: La nueva ...cit., p. 1108.


Belluscio - Uniones convivenciales

los herederos, los cuales no quedan obligados personalmente sino en


hasta el límite del activo sucesorio.
Agrega que, si fuera necesario, también responden por esa deuda
los legatarios particulares, en proporción a su beneficio.
El actual art. 280-1 establece que los herederos podrán decidir de
común acuerdo mantener las formas y modalidades de pago de esta
pensión.

2) España.
En cuanto a lo contemplado en el Derecho Civil español, con rela-
ción a este instituto, podemos decir:
La prestación compensatoria se encuentra estipulada en los arts.
97 y siguientes de su Cód. Civil.
El art. 97 de ese Código establece que la pensión compensatoria re-
girá para la separación o el divorcio, a raíz del desequilibrio económi-
co sufrido por uno de los cónyuges en relación con el otro como con-
secuencia de la ruptura familiar.
Es decir que la pensión que establece el art. 97, se caracteriza por
constituir un derecho del cónyuge al que la separación o el divorcio le
suponen un desequilibrio económico respecto del otro, implicando
un empeoramiento de su situación en relación a la que tenía durante
el matrimonio. De lo cual se desprende que el demandado que solici-
ta la pensión deberá acreditar dos presupuestos fácticos: que la sepa-
ración o el divorcio le han producido un desequilibrio económico res-
pecto de la posición del otro; y que ello implica un empeoramiento en
su situación anterior al matrimonio(68).
Por lo tanto, la finalidad de esta pensión en el Derecho Civil espa-
ñol, es que cada uno de los cónyuges pueda continuar con el nivel eco-
nómico del que gozaba durante la convivencia matrimonial.
Si los cónyuges tramitan la separación o el divorcio por mutuo
acuerdo, podrán presentar un convenio que establezca la pensión
compensatoria y su importe, sujeto a homologación judicial que, por
lo general, es concedida(69).

(68) Cfr. Sentencia del 12/11/99 de la A.P. de Tarragona (España), Sección 3", Rollo
27111999.
(69) Ruiz Tamayo, Pablo E.: La pensión compensatoria a favor de zlno de los cónyu-
ges en los procesos matrimoniales de separación y divorcio. Disponible en: www.ruizdelor-
den-abogados.com/portal/articulo4.htm
Cap. 111 - Alimentos y compensaciones económicas

El mencionado art. 97 del Cód. Civil español, contiene una serie de


pautas para que el juez determine la pensión (muy similares a las de
nuestro art. 207 del anterior Cód. Civ., ya que aquélla fue una de las
fuentes de éste, aunque luego el legislador lo aplicara a prestaciones de
alimentos y no a pensiones compensatorias).
No existe en la legislación española, ninguna tabla o baremo al que
deba ajustarse el juez al momento de determinar la pensión. Por lo
tanto, fijará la cuantía a su criterio de acuerdo a las pautas citadas.
El importe de esta prestación se deberá actualizar todos los años
conforme a la variación que experimente el índice de precios al con-
sumo, que publica el Instituto Nacional de Estadística de ese
Resulta ser competente para fijar esta pensión, el juzgado en donde
tramita el proceso de separación o divorcio.
La pensión compensatoria fijada judicialmente, podrá ser sustitui-
da en cualquier momento -mediante acuerdo de las partes- por la
constitución de una renta vitalicia, el usufructo de determinados bie-
nes o la entrega de un capital en bienes o en dinero (art. 99 del Cód.
Civ. español).
Fijada la pensión, sólo podrá ser modificada "por alteraciones sus-
tanciales en la fortuna de uno u otro cónyuge" (art. 100 del Código
precitado); es decir, en aquellos casos en que el acreedor mejora su si-
tuación o cuando el deudor la empeora.
Si se tramita un proceso de divorcio, y con anterioridad se tramitó
uno de separación en donde si fijó la pensión compensatoria, el bene-
ficiario de ella podrá solicitar que se la mantenga(71).
Pero, no se hizo lugar(72) a la petición de esta pensión, en el proceso
de divorcio, cuando no se la solicitó con anterioridad en el proceso de
separación y hubieren transcurrido entre ambos procesos varios años.
Si bien -en principio- esta pensión no tiene un límite temporal
pudiendo ser vitalicia, en el convenio regulador las partes pueden fi-
jarle un término, transcurrido el cual se extingue el derecho(73).

(70) Ruiz Tamayo, Pablo E.: La pensión ...cit.


(71) Ruiz Tamayo, Pablo E.: La pensión ...cit.
(72) Sentencia de la Audiencia Provincial de Cataluña de fecha 16/11/00, Revista Jurí-
dica de Catalunya. Disponible en: www.seuvirtual.net/Revista Jurídica
(73) Ruiz Tamayo, Pablo E.: La pensión ...cit.
Belluscio - Uniones convivenciales

También el juez puede fijarle un plazo(7u).


El derecho a la pensión compensatoria se extingue -en esta legis-
lación- por contraer el beneficiario nuevo matrimonio o "por vivir
maritalmente con otra persona" (art. 101, párrafo primero, del mis-
mo Código).
En este último caso, se exigió(75)que esa unión afectiva tenga habi-
tualidad y estabilidad.
En cambio, no se extingue -en principio y de forma automática-
por el trabajo del benefi~iario'~?
Tampoco se extingue por la muerte del deudor, y la obligación pasa
a sus herederos.
Sin embargo, éstos podrán solicitar al juez "la reducción o supre-
sión de aquélla, si el caudal hereditario no pudiera satisfacer las nece-
sidades de la deuda o afectara a sus derechos en la legítima" (art. 101,
segundo párrafo, Cód. Civ. español).
Ninguna norma prohibe -en el Cód. Civ. español- que el bene-
ficiario renuncie a esta pensión, y -por lo tanto- esa posibilidad ha
sido aceptada por la juri~prudencia'~~).
Asimismo, ninguna disposición legal en ese Código excluye la pen-
sión compensatoria para el cónyuge culpable, de ahí que su conce-
sión se basa en un criterio objetivo (desequilibrio económico) y no en
uno subjetivo (inocencia o culpabilidad en la separación o el divorcio).
Igual criterio adopta la legislación italiana en la materia(78).
Por lo tanto, tratándose de la pensión establecida en el Cód. Civ. es-
pañol, podemos decir que aquélla tiene las siguientes características:
lo)Es de naturaleza compensatoria o indemnizatoria -por lo tan-
to, no alimentaria- y establecida a favor de uno de los cónyuges.

(74) Sentencias de la Audiencia Provincial de Cataluña de fechas 15/9/99, 19/4/01 y


18/9/00, Revista Jurídica de Catalunya. Disponible en: http://www.seuvirtual.net/Revis-
ta Jurídica
(75) Sentencia de la Audiencia Provincial de Cataluña de fecha 2/11/00, Revista Jtirídi-
ca de Catalunya. Disponible en: www.seuvirtual.net/Revista Jurídica
(76) Ruiz Tamayo, Pablo E.: La pensión ...cit.
(77) Sentencias de la Audiencia Provincial de Cataluña de fechas 19/4/00 y 17/3/00,Re-
vista Jt~riclicade Catalunya. Disponible en: www.seuvirtual.net/Revista Jurídica
(78) Sambrizzi, Eduardo A.: Sobre la conveniencia de modificar el régimen de alimentos
vigente en materia de separación personal o divorcio, LL, 2001-E-1379.
Cap. 111 - Alimentos y compensaciones económicas

20)Se basa en el desequilibrio económico como consecuencia de la


separación o el divorcio.
30)Es renunciable.
40) No es de carácter necesario sino facultativo, pues su concesión
sólo tiene lugar a instancia del cónyuge que la solicita.
50)Es ajena a toda idea de culpabilidad y, por ello, ofrece los carac-
teres de una responsabilidad objetiva.
60)La cuantía de la pensión se halla sujeta a la discrecionalidad ju-
dicial.
70) Se la concede en unos casos y en otros no, según concurran los
presupuestos de hecho previstos en la normas que la regulan(79).
Conforme ilustra A~piri(~O), parte de la doctrina española ha cri-
ticado el criterio objetivo con el cual se aplica este instituto en aquel
país (desequilibrio económico, sin importar la inocencia o culpa de los
cónyuges).
El profesor precitado(81)no comparte dichas críticas, al entender
que si bien acertadas desde el punto de vista axiológico no logran des-
ligarse de la caracterización del divorcio como sanción, teniendo en
cuenta que la tendencia legislativa actual tiende a otorgar efectos tras
la ruptura de la unión familiar con independencia de la conducta de
los cónyuges.
Muestra de que tal postura es la que corresponde adoptar, es -a
nuestro criterio- el cambio producido por la nueva legislación fran-
cesa en la materia (ley modificatoria 2004-439, relativa al divorcio): fa-
culta -pero no obliga al juez- a denegar esta prestación en caso de
que quien la solicite sea el culpable del divorcio, de acuerdo a las cir-
1 cunstancias de la causa.
5I El incumplimiento del pago de la pensión cornpensatoria, al igual
que sucede con la pensión de alimentos, puede dar lugar -en la legis-
lación penal española- a la configuración del delito de abandono de

(79) Cfr. Sentencia del 12/11/99 de la A.P. de Tarragona (España), Sección 3", Rollo
27111999.
(80) Azpiri, Jorge O.:Aproximación a la pensión compensatoria en Derecho de Familia.
Revista Interdisciplinaria de Doctrina y Jurisprudencia, Lexis NexisIAbeledo-Perrot, Bue-
nos Aires, 2001, no 19, p. 68.
(81) Azpiri, Jorge O.:Aproximación a la pensión compensatoria en Derecho de Familia.
Revista Interdisciplinaria de Doctrina y Jurisprudencia, Lexis NexisIAbeledo-Perrot, Bue-
nos Aires, 2001, no 19, p. 68.
Belluscio - Uniones convivenciales

familia, que se pena con arresto de ocho a veinte fines de semana (con-
forme con el nuevo Código Penal español).

3) Cataluña (España).
El Código de Familia de la región autónoma de Cataluña (España),
señala dos supuestos en que se aplican estas pensiones:
El primero lo encontramos en su art. 41: "En los casos de separa-
ción judicial, divorcio o nulidad, el cónyuge que, sin retribución o con
una retribución insuficiente, ha trabajado para la casa o para el otro
cónyuge tiene derecho a recibir de éste una compensación económi-
ca, en caso de que se haya generado, por este motivo, una situación de
desigualdad entre el patrimonio de los dos, que implique un enrique-
cimiento injusto':
El segundo inciso del art. 41 de ese Código, establece que la com-
pensación debe ser en dinero, salvo acuerdo entre las partes o si la au-
toridad judicial -por causa justificada- autoriza el pago con bienes
del cónyuge obligado.
El lapso máximo de esta pensión será de tres años (art. 41, inc. 2").
La petición de esta pensión, sólo puede efectuarse en la primera
presentación que se efectúe en el proceso de separación, divorcio o
nulidad del matrimonio (art. 42, inc. lo).
El segundo supuesto que indica este Código de Familia, se halla en
su art. 84: "El cónyuge que, como consecuencia del divorcio o la sepa-
ración judicial, vea más perjudicada su situación económica y, en caso
de nulidad, sólo en cuanto al cónyuge de buena fe, tiene derecho a re-
cibir del otro una pensión compensatoria que no exceda el nivel de
vida del que disfrutaba durante el matrimonio, ni el que pueda mante-
ner el cónyuge obligado al pago':
En tal supuesto, esta pensión debe ser disminuida "si quien la per-
cibe tiene mayor fortuna, o quien la abona pasa a peor fortuna" (art.
84, inc. 3").
Esta prestación debe pagarse -en principio- en dinero y por men-
sualidades (art. 85, inc. lo),pero en cualquier momento, por acuerdo
de partes o por resolución judicial, el obligado al pago puede sustituir-
la por la entrega de bienes en dominio o usufructo (art. 85, inc. 2").
Agrega el art. 86, inc. 1"de este Código de Familia, que esta pen-
sión se extingue por: mejora en la situación económica del cónyuge
Cap. 111 -Alimentos y compensaciones económicas

acreedor o por empeoramiento de la situación económica del obliga-


do, por matrimonio del acreedor o por su convivencia con un tercero,
por el fallecimiento del beneficiario, por el transcurso del plazo legal
para la cual se estableció.
En tanto, no cesa por fallecimiento del cónyuge obligado, si bien
sus herederos pueden solicitar su reducción o exoneración si la renta-
bilidad de los bienes de la herencia no resulta suficiente para realizar
su pago (art. 86, inc. 2").
Podemos observar que, la legislación civil de Cataluña, al igual que
la legislación nacional de España, aplica las pensiones compensatorias
tanto en la separación como en el divorcio, y que las puede solicitar in-
cluso el cónyuge declarado culpable en aquéllos.

4) Austria.
Las modificaciones introducidas en la legislación de Austria, lleva-
ron a regular este instituto en el marco de las relaciones económicas
que genera el divorcio.
Su concesión, en este país europeo, es independiente de la califica-
ción de cada uno de los cónyuges en el proceso de divorcio (art. 68a,
EheG)(82).
La nueva legislación tiende a evitar situaciones de desequilibrio
económico entre los cónyuges divorciados, tras la ruptura del vínculo.
Así, cuando uno de los cónyuges durante el matrimonio se dedi-
có a las tareas del hogar y al cuidado de los hijos, y luego del divorcio
cumple el mismo rol, se entiende que dejó su preparación laboral por
tal circunstancia y, asimismo, que luego del divorcio tampoco podrá
conseguir una ocupación laboral debido al tiempo que le demandan
sus hijos pequeños(83).
Sin embargo, tal prestación es temporal: hasta que los menores al-
cancen una cierta edad.
Por medio de las pensiones compensatorias, se quiere -en estos
casos- compensar estos servicios prestados a favor de la sociedad
conyugal, que no pueden computarse al momento de su liquidación.

(82)Scherman, Ida A.: La reforma a la ley de matrimonio en Austria, en Derecho de Fa-


milia. Revista Interdisciplinaria de Doctrina y Jurisprudencia,Lexis NexisIAbeledo-Perrot,
Buenos Aires, 2002, no 20, p. 148.
(83) Scherman, Ida A.: La reforma. ..cit., p. 148.
Belluscio - Uniones convivenciales

S) Quebec (Canadá).
Conforme a los arts. 414 y 465 del Cód. Civ. de Quebec, la disolu-
ción del vínculo conlleva la división del patrimonio familiar y pone fin
al régimen matrimonial de los esposos(84).
Pero también, esa disolución tiene el efecto de generar pensiones
compensatorias (arts. 427 a 430 de su Cód. Civ.).
Por lo cual, el cónyuge que contribuyó con su aporte -en bienes
o servicios- al enriquecimiento del patrimonio del otro, se encuen-
tra habilitado para reclamar una compensación pecuniaria destinada
a corregir el desequilibrio producido.
Por ello, se ha interpretado que la prestación compensatoria cons-
tituye una aplicación particular de la acción "in rem verso"(85).
Conforme ilustra F a n z ~ l a t o ' ~en
~ ) Quebec
, las prestaciones com-
pensatorias se fundan en el enriquecimiento sin causa, como conse-
cuencia del empobrecimiento económico de uno de los esposos, por
haberse dedicado a las tareas del hogar.
Proceden para ambos cónyuges, aunque quien las solicite sea el
cónyuge culpable(87).
Asimismo, no cesan por el ulterior matrimonio del beneficiario o
su unión extra matrimonial con un tercero(88).
Por lo expresado, cabe concluir que esta legislación aplica las pen-
siones compensatorias sólo cuando se ha roto el vínculo matrimonial,
y que adopta un criterio objetivo para su concesión, ya que el culpable
del divorcio puede ser también beneficiario.

6)El Salvador.
El Código de Familia de El Salvador, establece la pensión compen-
satoria en sus arts. 113 y 114.
Conforme a la primera parte del art. 113, "si el matrimonio se hu-
biere contraído bajo el régimen de separación de bienes, o si habien-
do existido un régimen de comunidad su liquidación arrojare un sal-

(84.) Roy, Alain: Panorama general del derecho de familia quebequense. Disponible en:
www.utdt.edu/congresos/derecho/pdfs/QAlain Roy. PDF
(85) Roy, Alain: Panorama.. .cit.
(86) Fanzolato, Eduardo 1.: Prestaciones...cit., pp. 36 y 49.
(87) Fanzolato, Eduardo 1.: Prestaciones...cit., pp. 36 y 49.
(88) Fanzolato, Eduardo 1.: Prestaciones...cit., pp. 36 y 49.
Cap. 111 - Alimentos y compensaciones económicas

do negativo, el cónyuge a quien el divorcio produjere desequilibrio


que implique una desmejora sensible en su situación económica, en
comparación con la que tenía dentro del matrimonio, tendrá derecho
a una pensión en dinero que se fijará en la sentencia de divorcio, de
acuerdo con las pruebas que al efecto se hubieren producido".
Para determinar el importe de esta pensión, se tomarán en cuenta
una serie de pautas que enumera el segundo párrafo de la norma pre-
citada.
En esta legislación, la pensión compensatoria se extingue por: ce-
sar la causa que lo motivó, contraer el acreedor nuevo matrimonio o
convivir maritalmente con otra persona, haber cometido injuria gra-
ve contra el deudor, la muerte del acreedor y del deudor (art. 113, ter-
cer párrafo).
Asimismo, se extingue cuando el deudor entregue bienes, constitu-
ya el derecho de usufructo, uso o habitación sobre determinados bie-
nes, o entregue una suma total en efectivo al acreedor, si así lo acorda-
sen los interesados o lo decidiera el juez tras una petición justificada
del deudor (art. 113, cuarto párrafo).
En tanto, el art. 114 estipula que no habrá derecho al pago de la
pensión compensatoria, en los casos de divorcio en que se establezca
"grave conducta dañosa'' de un cónyuge para con el otro.

6) Chile.
La última legislación extranjera en adoptarla fue la chilena, a través
de la ley 19.947 (nueva ley de Matrimonio Civil) promulgada y publi-
cada el 17/05/04, en sus arts. 61 a 66.
El art. 61 de esta ley chilena, expresa: "Si, como consecuencia de
haberse dedicado al cuidado de los hijos o a las labores propias del
hogar común, uno de los cónyuges no pudo desarrollar una activi-
dad remunerada o lucrativa durante el matrimonio, o lo hizo en me-
nor medida de lo que podía y quería, tendrá derecho a que cuando se
produzca el divorcio o se declare la nulidad del matrimonio, se le com-
pense el menoscabo económico sufrido por esta causa':
Belluscio - Uniones convivenciales

b) Supuestos en los cuales se aplican en el derecho extranjero

Al respecto, podemos agregar a lo ya dicho de este instituto que,


analizando a los supuestos que se aplican en el derecho extranjero,
cabe diferenciar dos situaciones:
lo)Cuando haya que subsanar un desequilibrio económico, produ-
cido entre los cónyuges o convivientes con motivo de la separación o
el divorcio o el cese de la convivencia.
Es el supuesto regulado en el art. 270 del Cód. Civ. francés, en el
art. 97 del Cód. Civ. español, en el art. 113 del Cód. de Familia de El
Salvador y en el art. 84 del Código de Familia de Cataluña.
En este caso, mediante la aplicación del instituto que estamos ana-
lizando, se tratará de que uno de los cónyuges o convivientes -el que
solicita la prestación compensatoria- no quede en situación total-
mente dispar respecto del otro, una vez producida la ruptura matri-
monial o convivencial.
Al respecto, se ha dicho que para verificar el desequilibrio no sólo
se deberán comparar los ingresos de ambos cónyuges o convivientes,
sino la real situación en que ha quedado el que la peticiona.
Por lo cual el juez, para fijar esta pensión, deberá examinar las cir-
cunstancias particulares de cada cónyuge o conviviente.
Así, podría suceder que la posición económica e ingresos de am-
bos sean equivalentes, pero no obstante ello, la situación de cada uno
no sería similar si uno de ellos queda a cargo de sus hijos menores de
edad y además tiene problemas de salud(89).
Nuestra nueva legislación, en los arts. 524 y 441, suscribe a esta
postura.
20) Cuando haya que compensar a uno de los cónyuges o convi-
vientes por aquellos aportes en servicios o bienes que no puedan ser
salvados en ia liquidación y partición del régimen patrimonial matri-
monial o al momento de la ruptura de la convivencia.
Es el supuesto que prevé la reforma a la ley de matrimonio de Aus-
tria (art. 68a, EheG), el art. 427 del Cód. Civ. de Quebec y el art. 41
del Código de Familia catalán (y era el que también preveía el deroga-
do art. 23 de la Compilación del Derecho Civil de Cataluña de 1993).

(89) Godino, Claudia F., Rodríguez, Analía, y Bedrossian, Gabriel: Alcances y beneJicios
del sistema de prestaciones compensatorias, DJ, 2002-2-84.
Cap. 111 - Alimentos y compensaciones económicas

Como podemos observar, la legislación de Cataluña contempla las


dos situaciones enumeradas, en sus arts. 84 y 41.
Asimismo, es la que adopta Chile en el art. 61 de la ley 19.947 (nue-
va Ley de Matrimonio Civil).
En este caso, la pensión compensatoria tendrá como fundamento
la reparación o compensación del enriquecimiento injusto de uno de
los cónyuges o convivientes.

C)Finalidad de las pensiones compensatorias o compensaciones


económicas

Lo que se procura con este instituto es que el nivel de vida de los


esposos o convivientes no se vea alterado en relación con el que man-
tenían durante la convivencia, en virtud de que uno de los cónyuges
o convivientes no puede descender en su condición económica mien-
tras que el otro mantiene idéntica situación que antes del divorcio o la
ruptura de la convivencia.
Es ajena a toda idea de culpabilidad y ofrece, más bien, los ca-
racteres de una responsabilidad objetiva, estando la cuantía de esta
prestación pecuniaria-asistencia1 sujeta a la discrecionalidad judicial
sin tablas determinadas (aun para aquellos países en que rigen bare-
mos para la determinación judicial de la cuota alimentaria), dada la
mutabilidad de circunstancias de cada matrimonio o unión convi-
vencial.
En definitiva, la llamada prestación compensatoria (o compensa-
ción económica en nuestro Código Civil y Comercial Unificado) no
constituye un efecto primigenio del divorcio o de la ruptura de la
convivencia, sino un efecto secundario, eventual, en cuanto a que su
apreciación se da en unos casos y en otros no, según concurran en la
concreta situación de los esposos o convivientes los presupuestos de
hecho previstos en la norma.

d) Sus características

lo)Son compensatorias.
Ésa es justamente su finalidad y de ahí su denominación.
Belluscio - Uniones convivenciales

Estas prestaciones no son alimentos asistenciales, ni tampoco con-


sisten en una indemnización por daños.
Por el contrario, consisten en una compensación pecuniaria, debi-
do a un desequilibrio económico entre ambos cónyuges o convivien-
tes al momento de la liquidación de la sociedad conyugal o la ruptu-
ra de la convivencia.

20)Tienen una duración limitada.


En el caso de los convivientes, explícitamente, el art. 524 del CCCN
establece que su duración no puede ser mayor a la de la unión convi-
vencial.
En ese sentido, se diferencia del plazo establecido para los cónyu-
ges por el art. 441, ya que allí se establece que tendrán un tiempo de-
terminado pero sin fijar un plazo exacto o, aun, y si bien excepcional-
mente, se pueden establecer por un plazo indeterminado.

30)Son invariables.
No importa la situación en que, con posterioridad, se encuentren
ambos ex cónyuges o convivientes.
Lo que se fijó en concepto de compensaciones económicas es in-
variable, siendo indiferente las mutaciones fácticas una vez que fue-
ron establecidas.
Esta característica, las diferencia de los alimentos,
Sin embargo, la invariabilidad es un principio que sufre excepcio-
nes, en algunas de las legislaciones que regulan las pensiones compen-
satorias.
Al respecto, en la legislación francesa, si la pensión se hubiere fija-
do en forma de renta, el monto de ella podrá ser reducido 'Cuando las
circunstancias así lo impongan':
Asimismo, en virtud de la modificación establecida por la ley 2004-
439 en esa legislación, la prestación compensatoria fijada en forma de
renta podrá ser revisada, suspendida o suprimida en caso de cambio
importante en los recursos o las necesidades tanto del deudor como
del acreedor.
En España, el importe de esta prestación se deberá actualizar to-
dos los años conforme a la variación que experimente el índice de pre-
cios al consumo, que publica el Instituto Nacional de Estadística de
Cap. 111 - Alimentos y compensaciones económicas

ese Asimismo, si bien con carácter excepcional, la pensión po-


drá ser modificada "por alteraciones sustanciales en la fortuna de uno
u otro cónyuge" (art. 100 del Código precitado).
En Cataluña, su Código de Familia permite que esta pensión sea
disminuida "si quien la percibe tiene mayor fortuna, o quien la abona
pasa a peor fortuna" (art. 84, inc. 3").
En nuestra legislación, en principio, las compensaciones económi-
cas serían invariables, más allá de lo que determine la jurisprudencia
que en el futuro se ocupe del tema.

40)Se imponen por causas objetivas.


Como ya lo señalamos, se imponen como consecuencia y no a cau-
sa del divorcio o la ruptura de la convivencia, importando para su pro-
cedencia que se verifiquen determinadas circunstancias objetivas.

50) Son disponibles.


Se acepta, en las legislaciones que las contemplan, la disponibili-
dad de su derecho.
Es que, al no ser la finalidad de las pensiones compensatorias asis-
tencial (como sucede en la prestación alimentaria) sino compensato-
ria, no rigen las prohibiciones de disponer de ellas que, por lo general,
establecen las diversas legislaciones para los alimentos.
Por lo tanto, las pensiones compensatorias podrán ser objeto de re-
nuncia, transacción, compensación, cesión, enajenación, etc.
Es decir que no quedan sujetas a ciertas prohibiciones para quien
las recibe como sucede con los alimentos y, por lo tanto, pueden trans-
mitirse, cederse, compensarse con una deuda, embargarse, etc.

e) Requisitos

lo)Configuración de los presupuestos fácticos que la habilitan.


Para que se fijen judicialmente estas prestaciones, se deben con-
figurar los supuestos fácticos que ya hemos enunciado: desequilibrio
económico producido entre los cónyuges o convivientes con moti-

(90) Ruiz Tamayo, Pablo E.: La pensión ...cit.


Belluscio - Uniones convivenciales

vo de la separación y/o el divorcio, o la ruptura de la unión convi-


vencial.
La carga de la prueba de estos presupuestos fácticos recaerá sobre
quien solicita la prestación compensatoria.

20) Solicitud de quien la necesita.


Para que el juez fije las pensiones compensatorias, se requerirá que
quien las necesita las reclame en forma expresa, pues el magistrado no
las puede determinar de oficio, aun cuando el desequilibrio económi-
co o la inexistencia de compensación por los servicios o bienes apor-
tados al matrimonio o la unión convivencia1 sea evidente al momen-
to de producirse la liquidación de la sociedad conyugal o la ruptura de
la unión convivencial.
Ello es aplicable a nuestro derecho, conforme se desprende del art.
442 y 525 del CCCN.

f) Su fijación en nuestra reciente legislación

En nuestro derecho, las compensaciones económicas para las unio-


nes convivenciales se encuentran reguladas en los arts. 524 y 525 del
CCCN.
Dice el art. 524:

"Art. 524. Cesada la convivencia, el conviviente que


sufre un desequilibrio manifiesto que signifique un em-
peoramiento de su situación económica con causa ade-
cuada en la convivencia y su ruptura, tiene derecho a
una compensación. Ésta puede consistir en una presta-
ción única o, en una renta por un tiempo determinado
que no puede ser mayor a la duración de la unión con-
vivencial.
Puede pagarse con dinero, con el usufructo de deter-
minados bienes o de cualquier otro modo que acuerden
las partes o en su defecto decida el juez':

En tanto, el art. 525, determina:


Cap. 111 - Alimentos y compensacioneseconómicas

"Art. 525. El juez determina la procedencia y el monto


de la compensación económica sobre la base de diversas
circunstancias, entre otras:
a) el estado patrimonial de cada uno de los convivien-
tes al inicio y a la finalización de la unión;
b) la dedicación que cada conviviente brindó a la fa-
milia y a la crianza y educación de los hijos y la que debe
prestar con posterioridad al cese;
c) la edad y el estado de salud de los convivientes y de
los hijos;
d) la capacitación laboral y la posibilidad de acceder a
un empleo del conviviente que solicita la compensación
económica;
e) la colaboración prestada a las actividades mercanti-
les, industriales o profesionales del otro conviviente;
f ) la atribución de la vivienda familiar.
La acción para reclamar la compensación económica
caduca a los seis meses de haberse producido cualquiera
de las causas de finalización de la convivencia enumera-
das en el artículo 523':

A su vez el art. 523, cuya remisión hace el art. 525, reza:

"Art. 523: La unión convivencial cesa:


a) por la muerte de uno de los convivientes;
b) por la sentencia firme de ausencia con presunción
de fallecimiento de uno de los convivientes;
c) por matrimonio o nueva unión convivencial de uno
de sus miembros;
d) por el matrimonio de los convivientes;
e) por mutuo acuerdo;
f ) por voluntad unilateral de alguno de los convivien-
tes notificada fehacientemente al otro;
g) por el cese de la convivencia mantenida. La inte-
rrupción de la convivencia no implica su cese si obedece
a motivos laborales u otros similares, siempre que perma-
nezca la voluntad de vida en común':
Belluscio - Uniones convivenciales

g) Forma de pago

La parte final del art. 524 del CCCN establece su forma de pago:
"Puede pagarse con dinero, con el usufructo de determinados bienes
o de cualquier otro modo que acuerden las partes o en su defecto de-
cida el juez':
Como podemos apreciar, son varios los medios de pago de las
compensaciones económicas que el nuevo Código establece para los
convivientes.
Y, a falta de acuerdo entre los convivientes sobre el medio de pago
de estas compensaciones económicas, será el juez quien decida al res-
pecto.

h) Su caducidad

La parte final del art. 525 del nuevo Código determina la caducidad
de esta compensación económica, si han pasado seis meses "de haber-
se producido cualquiera de las causas de finalización de la convivencia
enumeradas en el art. 523':
Nos parece que ese plazo de caducidad resulta ser, hoy en día, muy
exiguo.
Es que, tratándose las compensaciones económicas de un institu-
to jurídico totalmente novedoso para nuestra legislación, no todos los
profesionales estarán al tanto de su breve plazo de caducidad.
Más aún, al haberse adelantado el plazo de entrada en vigencia de
este nuevo Código, a raíz de la sanción de la ley 27.077.

i) Competencia

El art. 719 del CCCN determina que la competencia en acciones


por compensaciones económicas (aunque en esta norma utiliza el tér-
mino de "pensiones compensatorias': al igual que se las denomina en
la legislación extranjera a las compensaciones económicas de nuestro
derecho) recaerá en el juez del último domicilio convivencial, o el del
domicilio del beneficiario, o el del demandado, o aquel donde deba ser
cumplida la obligación alimentaria, a elección del actor.
Cap. 111 - Alimentos y compensaciones económicas

Como podemos observar, se sigue utilizando la competencia múl-


tiple - como lo hacía en el Código Civil vigente hasta el 1/8/15 con
varios institutos de familia- en vez de utilizar una competencia uní-
voca (que podría ser, v. gr., el último domicilio convivencial) al igual
que lo hace el art. 716 de esta nueva legislación, para cuando se tra-
te de procesos relativos a los derechos de niños, niñas y adolescentes.
Capítulo IV
PACTOS ENTRE LOS CONVIVIENTES

1 . Fuente contractual en la legislación vigente has-


ta el 11812015
El Consejo de Europa, en su Resolución del 7 de mayo de 1988, se
mostró partidario de otorgar eficacia jurídica a los contratos o pactos
que establecieran entre sí las personas que conviven de hecho'').
Varios paises acogieron la recomendación del Consejo de Europa
en su legislación, conforme veremos más abajo.

a) El Pacto de Solidaridad (PACS) del derecho civil francés

En Francia, se ha sancionado el 15/11/99 la ley 99-944(2)referida al


"Pacto Civil de Solidaridad" (PACS), habiendo generado ello contro-
versias, según da cuenta la doctrina e~tranjera'~).
Al decir de Augusto Bellu~cio'~), con esta ley Francia se suma a
una corriente legislativa que habían iniciado otros países, en cuanto a
la atribución de efectos jurídicos a la unión de dos personas de dife-
rente o de igual sexo.
El prestigioso jurista pre~itado'~),
expresaba que a raíz de la san-
ción de esta ley, actualmente -en ese país- un hombre y una mujer

(1) Mata de Antonio, José M.: Parejas.. .cit., p. 240.


(2) Publicada el 16/11/99 en el Journal Oficie1 de la Repúblique Francaise.
(3) Grimaldi, Michael: El Pacto Civil de Solidaridad en el derecho francés, en Derecho
de Familia. Revista Interdisciplinaria de Doctrina y Jurisprudencia, Lexis NexisIAbeledo-Pe-
rrot, Buenos Aires, 2001, no 18, p. 145; Mata de Antonio, José M.: Parejas...cit., pp. 219-220.
(4) Belluscio, Augusto C.: El concubinato y el pacto civil de solidaridad en el derecho
francés, LL, 2000-C-1100.
(5) Belluscio, Augusto C.: El concubinato...cit., p. 1103.
Belluscio - Uniones convivenciales

tienen tres posibilidades para unirse: mediante matrimonio, a través


del pacto civil de solidaridad o por medio del con~ubinato(~).
Por lo tanto, en Francia queda totalmente plasmada la distinción
entre el concubinato y las parejas que hayan suscripto el pacto civil de
solidaridad, mediante el cual se establecen derechos y obligaciones de
tipo patrimonial y de ayuda material, similares a las que se establece en
aquel país para los cónyuge^'^).
Se ha dicho@)que el PACS no crea ni un matrimonio ni un concu-
binato, ya que -por el contrario- lo que se constituye es una unión
libre formalizada.
A fines de 2002, unas 133.890 personas habían suscripto este pacto,
conforme datos emanados del Departamento de Justicia francés(9).
La ley precitada, comprende dos aspectos: uno civil, y otro fiscal y
social.
Nos interesa el primero de ellos, mediante el cual se introduce en
el Cód. Civ. francés el Título XII "Del pacto civil de solidaridad y del
concubinato': que se divide en dos capítulos: "Del pacto civil de solida-
ridad" y "Del concubinato':
Este pacto, es celebrado por los "compañeros" para organizar su
vida en común.
El PACS constituye un contrato civil, pero de una especie nueva y -
ahora- típico, requiriéndose una vez formalizado por escrito, que se
presente y se deje constancia del mismo ante el Juzgado, no creándose
-por lo tanto- ningún registro administrativo para su registración, ni
estableciéndose ninguna otra solemnidad para su otorgamiento(lO).
Con la celebración del PACS surge una obligación -para cada una
de las personas que lo suscriben- de ayudar materialmente al otro.
A ese respecto, la reforma introducida por la precitada ley dispo-
ne: "Los compañeros ligados por un pacto civil de solidaridad se de-
ben ayuda mutua y material. Las modalidades de esta ayuda serán fi-
jadas en el pacto':

(6) En el mismo sentido: Cornu, Gérard : Droit civil. La famille, Montchrestien, París,
2001, citado por Mata de Antonio, José M.: Parejas ...cit., p. 237.
(7) Mata de Antonio, José M.: Parejas...cit., p. 219.
(8) Mata de Antonio, José M.: Parejas ...cit., p. 221.
(9) Lyall, Sara: Acuerdos de solidaridad civil, una alternativa al matrimonio, en Diario
"Clarín': 18/2/04, Sec. Sociedad, p. 29.
(10) Mata de Antonio, José M.: Parejas ...cit., p. 221.
Cap. I V - Pactos entre los convivientes

Las modalidades, entonces, deberán ser convenidas por los convi-


vientes y, por lo tanto, las prestaciones que se hagan a tal efecto po-
drán ser en dinero o en especie.
Pero si ellas no han sido convenidas, corresponderá al juez fijarlas(ll).
El pacto civil de solidaridad será reputado válido cuando se hayan
respetado las condiciones de fondo y de forma(12).
Entre las primeras se establecen:
1")Que sea celebrado por dos personas.
2") Que sean personas físicas, del mismo sexo o de diferente sexo.
3") Que sean mayores de edad.
4") Que no sean parientes consanguíneos en línea recta, parientes
consanguíneos colaterales hasta el tercer grado, o parientes afines en
línea recta.
5") Que se trate de personas libres de ligamen matrimonial.
La violación a cualquiera de estos cinco requisitos, trae aparejada
la nulidad del pacto(13).
Este pacto, puede concluir(14):
1")Por el consentimiento mutuo.
2") Por la voluntad unilateral de uno de ellos.
3") Por el matrimonio de uno de ellos.
4") Por fallecimiento.
Concluido el PACS por alguna de las causales precitadas, cesan sus
efectos.
La obligación de ayuda material mutua desaparece, aun cuando el
concubinato continúe, pues -en tal caso- el derecho civil francés
no establece un deber de socorro o asistencia entre los concubinos(15).

b) Otras legislaciones que facultan a este tipo de pactos

Ilustra López Faura(16)que en los países anglosajones, nórdicos y


Holanda existe la práctica de los pactos entre convivientes.

(11) Grimaldi, Michael: El Pacto...cit., p. 156.


(12) Grimaldi, Michael: El Pacto...cit., p. 148.
(13) Grimaldi, Michael: El Pacto...cit., p. 150.
(14) Conf. Grimaldi, Michael: El Pacto...cit., pp. 163-164.
(15) Grimaldi, Michael: El Pacto...cit., p. 165.
(16) López Faura, Norma: Pactos ...cit., pp. 107.
Belluscio - Uniones convivenciales

Asimismo que, en Alemania, Bélgica, Canadá y Estados Unidos se


permite la celebración de estos pactos.
Respecto del último país precitado, el capítulo 62 del Código Ad-
ministrativo del Condado de San Francisco, Estado de California (Es-
tados Unidos), contempla el instituto de los "socios domésticos':
Su propósito es crear una vía para el reconocimiento de compro-
misos de convivencia (sección 62.1). Son obligaciones de los socios
domésticos (sección 62.6 a) compartir los gastos básicos de la vida en
común, que se traducen en el costo de la alimentación y la vivienda
(sección 62.2 c). Pero, una vez que la sociedad doméstica finaliza -
por las causales descriptas en la sección 62.4- los integrantes de ella
no tienen más obligaciones mutuas (sección 62.6 b).
En los pactos entre convivientes se podrá contemplar que el des-
empeño de las tareas hogareñas y el cuidado de los niños constituyen
una contribución por parte de quien lo realiza(17).
Asimismo, en el tema que nos ocupa, se podrán establecer la obli-
gación de prestarse alimentos, tanto durante la convivencia como una
vez que ella ha cesado.
Nos interesa destacar las posibilidades de efectuar estos acuerdos o
pactos, en la numerosa legislación proveniente de las autonomías re-
gionales de España.
En ese sentido, la ley de parejas de hecho -del 2013103- de la Co-
munidad Autónoma de Extremadura, establece que los miembros de
la pareja de hecho podrán establecer válidamente los pactos que con-
sideren convenientes para regir sus relaciones económicas durante la
convivencia (art. 60).
También, la ley 112001 -reguladora de las uniones de hecho- de
la Comunidad Autónoma de Valencia, permite -en su art. 40- que
los miembros de esta unión podrán establecer válidamente los pactos
que consideren convenientes para regir sus relaciones económicas du-
rante la convivencia.
La ley de regulación de las parejas de hecho -de fecha 613103-
de la Comunidad Autónoma de Canarias, dispone en su art. 70,inc. lo,
que los miembros de la pareja de hecho podrán acordar válidamen-
te -por cualquier forma- las relaciones personales y patrimoniales
derivadas de la convivencia, con indicación de los derechos y deberes

(17) López Faura, Norma: Pactos ...cit., p. 108.


Cap. I V - Pactos entre los convivientes

respectivos. Asimismo, el art. 7O, inc. 2") faculta a estas parejas para
regular las compensaciones económicas (pensiones compensatorias)
que convengan para el caso de cese de la convivencia.
La ley 6 del 26/3/99 de la Comunidad Autónoma de Aragón -re-
lativa a parejas estables no casadas-, estipula en su art.50: "La convi-
vencia de la pareja y los derechos y obligaciones correspondientes po-
drán regularse en sus aspectos personales y patrimoniales mediante
convenio recogido en escritura pública, conforme al principio de li-
bertad de pactos, siempre que no perjudiquen los derechos o dignidad
de cualquiera de los otorgantes y no sean contrarios a normas impera-
tivas aplicables a Aragón':
La ley 10 del 15/07/98 de la Comunidad Autónoma de Cataluña -
relativa a las uniones estables de pareja- regula para las uniones -
tanto heterosexuales como homosexuales- la posibilidad de acordar
de manera válida -en forma verbal, o por escrito privado o en docu-
mento público- las relaciones patrimoniales y personales derivadas
de la convivencia, así como los respectivos derechos y deberes. Tam-
bién, sus miembros pueden convenir las compensaciones económicas
(pensiones compensatorias) que correspondan para el caso de cese de
la convivencia (art. 3O, inc. loy art. 22, inc. lorespectivamente).
Por último, la ley de parejas estables de la Comunidad Autóno-
ma de Navarra (ley foral6/2000), permite que los miembros de la pa-
reja estable puedan regular sus relaciones personales y patrimoniales
derivadas de la convivencia, con indicación de sus respectivos dere-
chos y deberes. También faculta a establecer las pensiones compensa-
torias que se convengan para el caso de la disolución de la pareja (art.

C)La posibilidad de incorporarlosen nuestro derecho

Como habíamos señalado, tiempo atrás, las uniones de hecho o el


concubinato no se encontraban reguladas en nuestra legislación.
Al respecto, manifestaba -con acierto- López Faura(18)que "hay
claramente un juicio de disvalor respecto de quienes optan por una
convivencia de hecho, y ello se advierte porque no se regulan los efec-

(18) López Faura, Norma: Pactos ...cit., p. 105.


Belluscio - Uniones convivenciales

tos patrimoniales de tales uniones, ni se ha previsto desde la ley que


los convivientes pacten tales efectos':
Si bien compartimos con esta autora que debía preverse expresa-
mente en la ley la posibilidad de que los integrantes de estas uniones
puedan pactar las regulaciones que estimen convenientes -siempre
que no vulneren normas de orden público-, ello no sucedía en nues-
tro país.
Partimos del principio que nuestra legislación -al no otorgar efec-
tos civiles a las uniones de hecho- consideraba a los integrantes de
esta unión como si fueran extraños entre sí.
Siendo considerados extraños entre sí, si bien nuestra legislación
no facultaba expresamente a celebrar pactos o contratos entre los con-
cubinos, tampoco prohibía que lo hicieran -como sí sucedía con los
cónyuges en los arts. 1358, 1441, 1490, 1807 inc. loy 1820 en el Cód.
Civil vigente hasta el 11812015-.
En ese sentido, Grosman expresaba que "no existe inconveniente
alguno en que, aun sin normas regulatorias, los convivientes puedan
pactar alimentosJ'(").
Opinaba esta destacada doctrinaria e investigadora, que -asimis-
mo - los integrantes de la pareja podían prever las consecuencias de
una futura ruptura y establecer el derecho de alguno de ellos a una
prestación alimentaria por el tiempo que se acordara en tal conve-
ni~(~O).
El hecho de convenir los alimentos entre los concubinos, conlleva-
ría la novación de la obligación natural -que se considera que aqué-
llos tienen- en una civil, facultando -en caso de incumplimiento-
a ejercer las acciones judiciales correspondientes.
En cuanto a su instrumentación, para Medina(21),al no existir re-
gulación legislativa sobre la celebración de pactos entre los concubi-
nos, éstos podían ser celebrados en la forma que las partes decidan,
siendo el fundamento de ello lo preceptuado en el art. 974 del Cód.
Civil anterior.

(19) Grosman, Cecilia P.: Alimentos ...cit., pp. 59-60. Se pronuncia de igual forma, Bos-
sert, Gustavo A.: Régimen jurídico del concubinato, cit., p. 132, y Medina, Graciela: Ali-
mentos ...cit., p. 124.
(20) Grosman, Cecilia P.: Alimentos ...cit., p. 60.
(21) Medina, Graciela: Alimentos ...cit., pp. 124-125.
Cap. I V - Pactos entre los convivientes

Por lo expresado, los concubinos podían convenir libre y válida-


mente una ayuda material -mutua o unilateral- para regir durante
la convivencia o una vez que ella había cesado.
Sin embargo, esta libertad contractual encontraba su límite en
lo establecido en los arts. 792 y 953 del Cód. Civil vigente hasta el
1/8/2015 (que su objeto sea contrario a las buenas costumbres, ilíci-
to, prohibido legalmente, u opuesto a la libertad de acciones o de con-
ciencia).
Tampoco estos contratos podían estar sujetos a una condición im-
posible, contraria a las buenas costumbres o ilícita (conf. art. 530 del
Código precitado).
En ese sentido, el art. 531 del Código anterior enumeraba algunos
casos de condiciones ilícitas o inmorales, aunque esa enumeración no
era t a ~ a t i v a ' ~motivo
~ ) , por el cual -entre los concubinos- no se po-
dían celebrar contratos por los cuales se imponga el cese de la convi-
vencia o, por el contrario, su mantenimient~'~~).
Era de especial relevancia en los contratos que se celebraban entre
concubinos, que mediante ellos no se estableciera como contrapresta-
ción lo que se denomina el "pretium stupri': es decir, las relaciones se-
~uales(~~).
No trasgrediendo estos principios, los integrantes de la unión con-
cubinaria se encontraban facultados a celebrar un "contrato de ali-
mentos':
Pero, resulta ser que el "contrato de alimentos" no había sido pre-
visto en nuestra anterior legislación, es decir, no era un contrato de los
denominados "típicos': sino que se trataba de uno "innominado o atí-
pico':
Siguiendo a Guillermo Borda(25),había que señalar que, en tal su-
puesto, "el principio rector debía ser el respeto de la voluntad de los
contratantes expresada en tal contrato': conforme al art. 1197 del Cód.
Civil, aunque ello tenía su límite, como ya manifestamos.

(22) Borda, Guillermo A.: Manual de derecho civil. Parte general, 19=ed. Act., Perrot,
Buenos Aires, 1998, p. 480.
(23) Solari, Néstor E.: Curso "Uniones de hecho': (C.P.O.),Facultad de Derecho (UBA).
(24) Bossert, Gustavo A.: Régimen ...cit., p. 106; Medina, Graciela: Alimentos ...cit., p.
124.
(25) Borda, Guillermo A.: Manual de contratos, 100 ed., Perrot, Buenos Aires, 1980,p. 30.
Belluscio - Uniones convivenciales

No obstante, ante el silencio del contrato, su imprevisión en deter-


minados aspectos, o si su contenido y/o cláusulas no fuesen claras, ha-
bía que aplicar las reglas relativas a los contratos típicos más afines al
contrato innominado de que se trata'?
En tal caso, el contrato previsto por nuestra anterior legislación
que más se asemejaba era -indudablemente- el de renta vitalicia,
por lo cual, serían aplicables las normas legales que lo regulaban.
Estando previsto, en nuestra legislación vigente hasta el 1/8/2015,
el contrato de renta vitalicia -y no el de alimentos- los concubinos
podían optar por suscribirse a este contrato(27).,lo cual -de acuerdo
a las posibilidades que brindaba nuestro derecho- considerábamos
que era la opción más c~nveniente'~~).
Como señala Bo~sert'?~) el hecho de que este contrato se funda-
mentara en el deseo de uno de los concubinos de asegurar al otro una
suma dineraria -en concepto de alimentos- equivalente a la que co-
rrespondería si fueran cónyuges, no invalidaba el contrato.
Es que -como dice el jurista precitado- ello no implica asimilar
la situación de los concubinos a los de los esposos.
Coincidíamos con B~ssert(~O), en que si bien el Cód. Civil ante-
rior aludía al carácter vitalicio de esta renta (como lo hace, también,
el nuevo Código), no existía obstáculo para que se pacte por un tiem-
po determinado.

2. Los pactos convivenciales en el Código Civily Co-


mercial Unificado
a ) Posibilidad de efectuar estos pactos entre convivientes

Los pactos de convivencia en estas uniones, se encuentran regula-


dos a partir del art. 513, que dice.

(26) Borda, Guillermo A.: Manual ...cit., p. 30.


(27) Bossert, Gustavo A.: Régimen ..., cit., p. 132.
(28) En contra: Medina, Graciela: Alimentos ...cit., p. 125.
(29) Bossert, Gustavo A.: Régimen ..., cit., p. 133.
(30) Bossert, Gustavo A.: Régimen ..., cit., p. 133.
Cap. IV - Pactos entre los convivientes

"Art. 513. Las disposiciones de este Título son aplica-


bles excepto pacto en contrario de los convivientes, Este
pacto debe ser hecho por escrito y no puede dejar sin
efecto lo dispuesto en los artículos 519, 520, 521 y 522':

En cuanto a su contenido, reza el art. 514:

"Art. 514. Los pactos de convivencia pueden regular,


entre otras cuestiones:
a) la contribución a las cargas del hogar durante la
vida en común;
b) la atribución del hogar común, en caso de ruptura;
c) la división de los bienes obtenidos por el esfuerzo
común, en caso de ruptura de la convivencia':

Y por último, en cuanto a sus límites agrega el art. 515:

"Art. 515. Los pactos de convivencia no pueden ser


contrarios al orden público, ni al principio de igualdad de
los convivientes, ni afectar los derechos fundamentales
de cualquiera de los integrantes de la unión convivencial':

Cabe aclarar que la regulación explícita de estos pactos conviven-


ciales es una innovación legal dentro del ámbito civil, pero no consti-
tuye una innovación en la práctica.
Decimos ello porque el Código Civil vigente hasta el 1/8/2015 no
prohibía que los convivientes hicieran contratos entre sí (al contrario
de los cónyuges, que lo tenían vedado salvo en el caso del contrato de
mandato), ya que no regulaba el concubinato o la unión convivencial.
En consecuencia, lo que faculta a regular mediante pactos el nue-
vo Código, también se podía efectuar en la legislación anterior a tra-
vés de contratos.

b) Formalidades de estos pactos

Respecto de lo que establece el art. 513 del CCCN sobre este tema,
podemos decir que -de forma muy clara y explícita- se determina
Belluscio - Uniones convivenciales

que estos pactos sólo podrán efectuarse por escrito, aunque sin reque-
rir formalidad alguna, difiriendo del texto originario del Proyecto que
exigía su celebración por escritura pública o ante el oficial del Registro
de Uniones convivencia le^(^^).

c) Contenido de los pactos convivenciales

El contenido de estos pactos, lo define el art. 514 a través de una


breve enumeración.
Al respecto, se determina que estos pactos podrán contener:
1")La contribución a las cargas del hogar durante la vida en común.
2") La atribución del hogar común, en caso de ruptura.
3") La división de los bienes obtenidos por el esfuerzo común, en
caso de ruptura de la convivencia.
Pese a esta enumeración, el propio art. 514 señala que ella no es ta-
xativa ya que se dice 'entre otras cuestiones':
Por ello, como ya dijimos en el Capitulo 111 de esta obra, se podrán
incluir en estos pactos los alimentos que cada conviviente, o sólo uno
de ellos, se comprometa a brindarle al otro durante la convivencia.

d) Limitaciones a los pactos convivenciales

Una primera limitación a estos pactos suscriptos entre los convi-


vientes, la encontramos en el art. 515 del CCCN, al ,preceptuar que
"los pactos de convivencia no pueden ser contrarios al orden públi-
co, ni al principio de igualdad de los convivientes, ni afectar los dere-
chos fundamentales de cualquiera de los integrantes de la unión con-
vivencial':
Asimismo, el propio art. 513 del nuevo Código, determina que es-
tos pactos no pueden dejar de lado lo que establecen los arts. 519,520,
521 y 522 del CCCN:

(31) El texto originario del art. 513 del Proyecto expresaba, en su parte pertinente: "Las
disposiciones de este Título son aplicables excepto pacto en contrario de los convivien-
tes. Este pacto debe ser hecho por escritura o ante el oficial del registro previsto en el ar-
tículo 511.. 1:
Cap. IV - Pactos entre los convivientes

Al respecto, el art. 519 del CCCN determina que "los convivientes


se deben asistencia durante la convivencia':
Lo preceptuado en esta norma se refiere a la asistencia moral o es-
piritual, al igual que la que se determina entre los cónyuges en el art.
431 de este mismo cuerpo pero no a la asistencia material que,
traducida en alimentos, se deben recíprocamente los cónyuges(33).
En tanto, el art. 520 ordena que "los convivientes tiene obligación
de contribuir a los gastos domésticos de conformidad con lo dispues-
to en el art. 455"(34)>.
Esta norma establece la obligación de los convivientes de contri-
buir a los gastos domésticos, de la misma forma en que se obliga a los
cónyuges (art. 455 del CCCN), a saber:
1")Contribuir a su propio sostenimiento.
2") Contribuir al sostenimiento de los hijos comunes.
3") Contribuir a las necesidades de los hijos menores de edad, con
capacidad restringida o con discapacidad, de uno de los convivientes
que convivan con ambos.
En todos los casos, esa contribución será conforme a los recursos
con que cuente cada conviviente.
Por su parte, el art. 521 del CCCN estipula que "los convivientes
son solidariamente responsables por las deudas que uno de ellos hu-
biere contraído con terceros, de conformidad a lo dispuesto en el art.
461"(35>.

(32) Dice este art. 431: "Los esposos se comprometen a desarrollar un proyecto de vida
en común basado en la cooperación, la convivencia y el deber moral de fidelidad. Deben
prestarse asistencia mutua':
(33) Determina, la parte pertinente, del art. 432: "Los cónyuges se deben alimentos en-
tre sí durante la vida en común y la separación de hecho.. .':
(34) Recordemos que el art. 455 del CCCN, reza" Los cónyuges deben contribuir a su
propio sostenimiento, el del hogar y el de los hijos comunes, en proporción a sus recursos.
Esta obligación se extiende a las necesidades de los hijos menores de edad, con capaci-
dad restringida, o con discapacidad de uno de los cónyuges que conviven con ellos.
El cónyuge que no da cumplimiento a esta obligación puede ser demandado judicial-
mente por el otro para que lo haga, debiéndose considerar que el trabajo en el hogar es
computable como contribución a las cargas':
(35) El art. 461 del CCCN, decreta: "Los cónyuges responden solidariamente por las
obligaciones contraídas por uno de ellos para solventar las necesidades ordinarias del ho-
gar o el sostenimiento y la educación de los hijos de conformidad con lo dispuesto en el ar-
tículo 455.
Belluscio - Uniones convivenciales

Como podemos apreciar, el art. 521 remite a lo que señala el art.


461 que trata sobre la responsabilidad de las deudas con terceros, pero
en la unión matrimonial.
En consecuencia, conforme lo expresado por este art. 461, los con-
vivientes responden solidariamente:
lo)Por las obligaciones contraídas por uno de ellos para solventar
las necesidades ordinarias del hogar.
2") Por las obligaciones contraídas por uno de ellos para el soste-
nimiento y la educación de los hijos de conformidad con lo dispues-
to en el artículo 455.
Asimismo, merced a la remisión que establece el art. 521, cabe ex-
presar que esta enumeración de la obligación solidaria de los convi-
vientes, respecto de las deudas con terceros, es taxativa y fuera de esos
dos casos ninguno de los convivientes responde por las deudas del
otro.
Por último, el art. 522 del CCCN trata sobre la protección de la vi-
vienda familiar.
Al respecto, ese art. 522 establece una serie de protecciones para
esa vivienda convivencial, si esa unión ha sido inscripta en el Registro
respectivo, a saber:
lo)Ninguno de los convivientes puede, sin el asentimiento del otro,
disponer de los derechos sobre la vivienda familiar.
20)Ninguno de los convivientes puede, sin el asentimiento del otro,
disponer de los muebles indispensables de esta vivienda familiar.
30) Si no media esa autorización, el que no ha dado su asentimien-
to puede demandar la nulidad del acto dentro del plazo de caducidad de
seis meses de haberlo conocido, y siempre que continuase la convivencia.
40)La vivienda familiar no puede ser ejecutada por deudas contraí-
das después de la inscripción de la unión convivencial, excepto que
hayan sido contraídas por ambos convivientes o por uno de ellos con
el asentimiento del otro.
Resumiendo lo dicho en este punto: los convivientes no podrán
efectuar pactos que sean contrarios al orden público (art. 515), al prin-
cipio de igualdad de los convivientes (art. 515), afectar los derechos
fundamentales de cualquiera de los integrantes de la unión (art. 515),

Fuera de esos casos, y excepto disposición en contrario del régimen matrimonial, nin-
guno de los cónyuges responde por las obligaciones del otro':

110
Cap. I V - Pactos entre los convivientes

al deber de asistencia entre sus integrantes (art. 519), a la contribución


de los gastos domésticos (art. 520), a la responsabilidad por las deu-
das frente a terceros (art. 521) y a la protección de la vivienda fami-
liar (art. 522).
Siendo disposiciones de orden público las establecidas en los arts.
515, 519, 520, 521 y 522 del CCCN para estas uniones, la vulneración
de las normas precitadas, a través de los pactos convivenciales, aca-
rrea la nulidad absoluta de esos pactos.

e) Modificación, rescisión y extinción de estos pactos

Tales posibilidades se encuentran contempladas en el art. 516 del


CCCN.
Esa norma, determina:

"Art. 516. Los pactos pueden ser modificados y rescin-


didos por acuerdo de ambos convivientes.
El cese de la convivencia extingue los pactos de pleno
derecho hacia el futuro':

La primera parte de este art. 516 indica que los convivientes tie-
nen plena libertad para modificar y rescindir, de común acuerdo, esos
pactos.
La segunda parte es más discutible, pues como bien señala Azpi-
rV3@,un determinado pacto puede haberse celebrado para que sus
efectos tengan lugar una vez cesada la convivencia, como podría ser
la previsión de la forma en que se dividirán los bienes entre los con-
vivientes.

f) Momento a partir del cual producen efectos con relación a los


terceros

Ello se encuentra contemplado en el art. 517 del CCCN, a saber:

(36) Azpiri, Jorge O.: Incidencias ...cit., p. 131.


Belluscio - Uniones convivenciales

"Art. 517. Los pactos, su modificación y rescisión son


oponibles a los terceros desde su inscripción en el regis-
tro previsto en el artículo 511 y en los registros que co-
rrespondan a los bienes incluidos en estos pactos.
Los efectos extintivos del cese de la convivencia son
oponibles a terceros desde que se inscribió en esos regis-
tros cualquier instrumento que constate la ruptura':

Respecto de lo establecido en el art. 517, podemos expresar que los


efectos de los pactos (o su modificación y rescisión) con relación a ter-
ceros comenzarán a regir desde que aquéllos se dan a publicidad, ya
sea mediante su inscripción en el Registro de Uniones Convivenciales
de cada jurisdicción o desde que los bienes registrables fueron inscrip-
tos en el Registro correspondiente a ese bien(37).
Asimismo, y en sentido contrario, el art. 517 permite deducir que
si los pactos (o su modificación y rescisión) no fueron inscriptos en el
Registro de Uniones Convivenciales de cada jurisdicción o los bienes
registrables no lo fueron en el Registro correspondiente a ese bien, no
son oponibles a tercerqs.
Lo expresado en los párrafos anteriores es aplicable a los efectos
extintivos del cese de la convivencia (segunda parte del art. 517).

(37) Azpiri, Jorge 0.:Incidencias.. .cit., p. 131.


Capítulo V
BIENES ADQUIRIDOS DURANTE LA CONVIVENCIA.
SOCIEDAD DE HECHO. COMUNIDAD DE BIENES E
INTERESES. ENRIQUECIMIENTO SIN CAUSA E IN-
TERPOSICIONDE PERSONAS

1. Bntroducción. Planteo del tema

Cesada la convivencia, si los bienes registrables que se habían ad-


quirido a titulo oneroso han quedado inscriptos a nombre de uno
solo de los concubinos (hoy denominados convivientes) o si los bie-
nes muebles quedaron en posesión de uno solo de ellos, surge el
problema para el otro integrante de esta unión -a cuyo nombre no
están inscriptos o no los posee-, ya que, a diferencia de la unión
matrimonial, no hay presunción de que esos bienes fueron adquiri-
dos por ambos.
Es decir que, en estas uniones, la presunción de participación en
dichos bienes, si los mismos han sido inscriptos o se poseen por uno
solo de sus integrantes, se reputarán como pertenecientes a aquél.
Por lo tanto, la presunción juega al revés de lo que rige para los
cónyuges en virtud del régimen de ganancialidad imperativa del Códi-
go vigente hasta el 01/08/15 y de elección voluntaria en el nuevo Có-
digo (si no se optó por el régimen de separación).
En ese caso, se presume que los bienes adquiridos a título oneroso
durante el matrimonio pertenecen a ambos cónyuges.
Para desvirtuar tal presunción legal (vigente tanto en el Código ante-
rior, como en el nuevo si es que se permanece en el régimen de comu-
nidad de bienes), el cónyuge que alegue lo contario deberá demostrarlo.
En el caso del concubinato (o de las uniones convivenciales como
las denomina el nuevo Código) es al revés: el concubino o convivien-
te a cuyo nombre están inscriptos los bienes o los posea será reputa-
Belluscio - Uniones convivenciales

do como titular de los mismos, debiendo demostrar el otro que ello


no es así.
Es decir, que se invierte la carga de la prueba con relación a los in-
tegrantes de las uniones matrimoniales.
En la práctica, se verifica -de forma bastante frecuente- que sea
uno sólo de ellos el que trabaja (por lo general, el hombre), mientras
que el otro (por lo general, la mujer) es el que realiza las tareas del ho-
gar y el cuidado de los hijos de ambos.
En ese caso, por lo general, los bienes adquiridos durante la convi-
vencia serán inscriptos a nombre del hombre, con lo cual, tras la rup-
tura de la unión, la mujer quedará totalmente desamparada.
Asimismo, puede suceder que los dos concubinos o convivientes
trabajen y se adquieran bienes con los ingresos de ambos, pero que
-también- en este caso se inscriban a nombre de uno solo de ellos.
Para enmendar estas situaciones, que son muy frecuentes cuando
de este tipo de uniones se trata, se han planteado -en sede judicial-
distintos remedios tendientes a que el concubino o conviviente perju-
dicado pueda participar de los bienes adquiridos durante la conviven-
cia no matrimonial, recurriendo a algunos institutos del derecho civil,
que han sido enumerados y analizados por el profesor Néstor Sola-
ri'l) y cuya opinión seguiremos en los párrafos precedentes.
Así, se ha recurrido a la existencia de:
lo) Una sociedad de hecho.
2") Una comunidad de bienes o intereses.
3")U; enriquecimiento sin causa.
40) Una interposición de personas.
50)Un condominio.

2. Actos jurídicos entre concubinos o convivientes:


principio general
No existía bajo la vigencia del Código de Vélez, ni tampoco en la
nueva legislación, disposición legal alguna que les creara a los concu-

(1) Solari, Néstor E.: Liquidación de bienes en el concubinato, Ediciones Jurídicas, Bue-
nos Aires, 1999.
Cap. V - Bienes adquiridos durante la convivencia

binos o convivientes una incapacidad de derecho para contratar en-


tre sí(2).
Por lo cual, el principio general es el de la libertad de contratación
entre los integrantes de estas uniones.
Al no tratarse de cónyuges, no rigen entre los integrantes de estas
uniones no matrimoniales las prohibiciones que la ley impone a los
primeros.
Por lo tanto los concubinos o convivientes podían -y pueden, ac-
tualmente- realizar, entre ellos, compraventas, donaciones, cesiones
de derecho y locaciones, así como cualquier clase de sociedades.
La única dificultad que podía presentarse es en el caso de las do-
naciones: seria nula, por contraria a la moral y las buenas costumbres,
cuando constituye el pago de relaciones sexuales ya mantenidas o fu-
turas, o cuando importase el precio de la ruptura de la unión concubi-
naria o con~ivencial(~).
En el mismo sentido, el maestro Borgon~vo'~) señalaba: "Los con-
cubinos no tienen incapacidad alguna para contratar. Pero existen al-
gunas excepciones al principio general en matera de donaciones ...
cuando la donación es el precio de la formación o del mantenimiento
del concubinato, el llamado 'salario del vicio: En este caso, juega la ex-
cepción y la donación es nula':

3. Sociedades entre concubinos. Sociedad de hecho

Como ya hemos expresado, los integrantes de estas uniones no


matrimoniales tenian posibilidad de formar todo tipo de sociedades,
aunque -en la práctica- la más habitual era una sociedad de hecho.
En consecuencia, la mayoría de los planteos que se han realiza-
do ante la justicia por parte de alguno de los concubinos, atinentes a
la participación en los bienes adquiridos durante esa unión y cuando
los bienes registrables se hallaren a nombre de uno solo de ellos, o los
muebles en su posesión, tenian que ver con la alegación de la existen-
cia de una sociedad de hecho entre aquellos.

(2) CNCiv., Sala DI 26/6/58, LL, 92-448.


(3) Belluscio, Augusto C.: Manual ...cit., t. 11, p. 432.
(4) Borgonovo, Oscar: El concubinato.. .cit. p. 99.
Belluscio - Uniones convivenciales

Ninguna disposición legal prohibía a los integrantes de estas unio-


nes constituir una sociedad de hecho entre ellos, pero aunque la mis-
ma se hubiere -realmente-constituido, por lo general -y debido a
la relación afectuosa entre ambos- no se había formalizado por es-
crito.
Es que, no resultaba frecuente que los concubinos establecieran
por escrito contratos celebrados entre ambos.
Por lo tanto, a esa sociedad de hecho que se alegaba -en sede ju-
dicial- había que probarla por otros medios.

a) Las uniones concubinarias como presunción de la éonforrna-


ción de una sociedad de hecho

Para acreditar que existió una verdadera sociedad de hecho entre


los concubinos, se recurrió -de forma frecuente- a argumentar que
la mera existencia de este tipo de uniones acreditaba la conformación
de una sociedad de hecho.
En tanto, del art. 1648 del Código Civil -vigente hasta el 01/08/15-
exigía tres requisitos para la conformación de las sociedades (que,
acorde con ello, exigió importante juris~rudencia'~)), a saber:
1")Aportes comunes.
2")Participación de las pérdidas y las ganancias.
3")Affectio societatis.
Dadas estas tres características para la conformación de una socie-
dad, cuando se quiso aducir que de las uniones concubinarias surgía
una sociedad de hecho, se adoptaron tres posturas al respecto:

7. Posición indiferente
Es la posición mayoritaria, tanto en la doctrina como en la juris-
prudencia.
Para esta posición, el concubinato en nada influía para reputar
constituida una sociedad de hecho.

(5) CCiv., Com. y Lab. Gualeguaychú, 20/8/10, LL Litoral, abril de 2011, p. 331; SCBA,
6/6/11, Rubinzal on line - RC J 13737/11.
Cap. V - Bienes adquiridos durante la convivencia

Es decir que, aunque se hubiera acreditado este tipo de unión, no


por ello se presumía que hubiese existido una sociedad de hecho du-
rante la misma.
B ~ s s e r t 'manifiesta
~) que la mera existencia de una unión concubi-
naria no implica de por si una sociedad de hecho.
Agrega, este ilustre d~ctrinario'~) que por más que haya una comu-
nidad de vida, ésta atañe sólo a las relaciones personales pero no a las
patrimoniales.
En igual sentido, opina Augusto Bellus~io(~) al manifestar: "Pero, la
sola existencia del concubinato no hace presumir una sociedad de he-
cho entre concubinos.. .Debe probarse, pues, la existencia de la socie-
dad mediante los aportes en dinero, bienes o trabajo personal de los
concubinos, y el propósito de obtener una utilidad apreciable en dinero':
Los ilustres profesores Zannoni y B ~ s s e r t ' ~agregan,
) al respecto:
"La comunidad de vida y la intimidad que los concubinos compar-
ten, atañen sólo a los aspectos personales de la relación y no deben
ser confundidos con los de carácter económico que entre estos sujetos
pueden surgir...De manera que, no derivando del concubinato la pre-
sunción de existencia de una sociedad de hecho, la cuestión depende-
rá de la prueba de los efectivos aportes hechos por los concubinos con
miras a la producción y reparto de utilidades..::
Asimismo, la jurisprudencia opinó en el mismo sentido.
Se dijo que "...el concubinato no crea, por sí, una sociedad de he-
cho(lO),ni genera la presunción de su existencia(ll),toda vez que ello
equivaldría a colocar en un plano de igualdad al matrimonio legítimo
y las uniones irregulares" (12).

(6) Bossert, Gustavo A.: Régimen ...cit., p. 59.


(7) Bossert, Gustavo A.: Régimen ...cit., p. 59.
(8) Belluscio, Augusto C.: Manual ...cit., p. 433.
(9) Bossert, Gustavo A. y Zannoni, Eduardo A.: Manual de Derecho de Familia, 3" ed.
act. y ampl., lareimpr., Astrea, Buenos Aires, 1993 pp. 4M-445.
(10) CCiv. y Com., Sala 11, Azul, 24/8/04, LL Buenos Aires, 2004-986; CCiv. y Com.,
Sala 1, San Salvador de Jujuy, 29/5/12, Rubinzal on line - RC J 5071/12; ST Santa Cruz,
18/11/2010, Dj, 26/05/11,51.
(11) SCBA, 6/6/11, Rubinzal on liize - RC J 13737/11; CNCiv., Sala E, 3/11/98, JA,
1999-111-87; ídem, Sala E, 17-7-69, LL, 138-991 (23.912-S); CCiv. y Com. Morón, Sala 11,
2/3/95, JA, 1998-II-síntesis; CPaz Letrada 2", Córdoba, 21/2/80, Rep. LL, 1980-379, sum. 4.
(12) CCiv. y Com. Morón, Sala 11, 6/7/99, LL Buenos Aires, 2000-606; CCiv. y Com.
3", Córdoba, 14/2/75, LL, 1975-C-94, y JA, 1975-11-476; ST Chubut, 13/2/70, LL, 141-638
(25.267-S); ídem, íd, 4/6/69, Rep. LL, 1971.
Belluscio - Uniones convivenciales

Agregándose, en ese sentido, que 'el concubinato no importa acor-


dara derecho alguno sobre el patrimonio: la vida en común debe ser-
lo, también, para que exista sociedad de hecho, en los negocios y en
los intereses" (13).
En efecto, son dos situaciones totalmente distintas una sociedad de
hecho que una unión no matrimonial, pues las motivaciones que lle-
van a la constitución de cada una obedecen a diferentes finalidades.
No hay lugar a dudas que, por los requisitos que establece el art.
1648 del Código Civil precitado como indispensables para establecer
una sociedad, ésta no queda constituida por la mera conformación de
una unión concubinaria o convivencial.
Resulta evidente que faltará el requisito del "aEectio societatis': es
decir, el ánimo de lucro, para constituir una sociedad.
Si bien, la constitución de esa unión puede obedecer, entre otras
causas, a un motivo económico (v. gr., compartir los gastos que irroga
un solo inmueble y no tener que abonar los gastos de dos), no por ello
se puede decir que se tuvo un afán de lucro al conformar esa unión.
Asimismo, los aportes efectuados durante estas uniones deberán
tener por mira el obtener un rédito pecuniario, para que nos hallemos
ante una sociedad de hecho.
Al respecto, se dijo(14)que 'él solo hecho de vivir en concubina-
to no implica la constitución de una sociedad de hecho, ya que para
que ésta exista debe darse un aporte de bienes o dinero para realizar
una actividad que tenga como fin obtener ganancias o utilidades, sien-
do insuficiente a fin de acreditar su existencia la mera compra de un
bien común':
Es decir, que para probar la existencia de una sociedad de hecho
entre los convivientes habrá que demostrar no sólo que se realizaron
aportes, sino que los mismos han sido destinados a producir utilida-
des('=).
Por lo cual, no se han reputado como válidos para configurar una
sociedad de hecho, los aportes consistentes en:

(13) CCiv., Com. y Minas la, San Luis, 23/10/70, LL, 144-571 (27.365-S),y JA, 1971-
11-831.
(14) TS Santa Cruz, 19/11/10, LL Patagonia, diciembre de 2010, p. 581.
(15) SCBA, 6/6/11, Rubinzal on line - RC J 13737'11;CNCiv., Sala E, 3/11/98, JA,
1999-111-87.
Cap. V - Bienes adquiridos durante la convivencia

1")El trabajo personal de alguno de los concubinos o convivien-


tes, efectuados en un establecimiento comercial o industrial que per-
tenece al otro.
Al respecto, se determinó(16)que "los trabajos prestados por la con-
cubina a su compañero, dentro de la locación de servicios no son de
ningún modo retribuibles, toda vez que por la característica de esos
trabajos, y por el hecho de la convivencia, se presume que ha existido
la intención de beneficiar en forma gratuita al causante':
2") Colaboración con las tareas que realiza el otro: v. gr., cobro de
cuentas, trámites bancarios, etc.
En ese sentido, la juri~prudencia('~)expresó: "El concubinato en el
que la mujer vive y cohabita con algún hombre como si fuera su ma-
rido presupone de su parte una serie de actividades necesarias para la
convivencia que se presumen realizadas con espíritu de liberalidad,
pues son necesarias consecuencias de la vida en común y no pueden
valorarse económicamente ni ser motivo de compensación':
3")Tareas domésticas, pues se ha dicho que estas tareas integran el
contenido mismo de estas uniones.
Al respecto, los profesores Zannoni y Bossert(18)expresan que los
aportes a una sociedad de hecho pueden haber consistido en traba-
jo personal o en bienes. Sin embargo con relación a los aportes de los
concubinos para la constitución de esta sociedad, destacan que "no
será un aporte soci'etario a computar las tareas domésticas que la con-
cubina cumple en el hogar común, pues son actividades desvinculadas
de la específica tarea de índole económica, desarrollada por el concu-
bino, y sólo integran el contenido de las relaciones concubinarias cuya
naturaleza es eminentemente personal':
De forma concordante, la jurisprudencia(19)falló: "La ayuda presta-
da en los trabajos domésticos por quienes mantuvieron una relación
concubinaria, no da derecho a ninguna paga o recompensa porque se
contradice con la naturaleza propia de la relación':

(16) CTrab. San Francisco, 16/5/79,JA, 1979-111-118.


(17) CNCiv., Sala H, 5/4/00, LL, 2000-D-810.
(18) Bossert, Gustavo A. y Zannoni, Eduardo A.: Manual de Derecho de Familia,3" ed.
act. y ampl., lareimpr., Astrea, Buenos Aires, 1993, pp. 444-445.
(19) CTrab. San Francisco, 16/5/79, JA, 1979-111-118. En el mismo sentido: CCiv. y
Com. 3,Córdoba, 14/2/75,LL, 1975-C-94,y /A, 1975-11-476.
Belluscio - Uniones convivenciales

4") Administración de los bienes y ganancias del otro.


5") Condominio de bienes, ya que ello -por si solo- no acredita
la existencia de una sociedad de hecho, si no se demuestra que se hizo
para obtener alguna utilidad apreciable en dinero que se dividirán en-
tre ambos.
Así, "el hecho de que la concubina gozara de extensiones en las tar-
jetas de crédito de titularidad de su conviviente, no supone indicio de
entidad en lo que hace a la existencia de una sociedad de hecho en-
tre ellos"(20).
Por lo expresado, habrá que acreditar mediante prueba la consti-
tución de la sociedad de hecho entre los concubinos, no bastando -
para ello- que se acrediten los requisitos para conformar esa unión ni
menos, aún, la mera convivencia.
Para negar la presunción de la constitución de una sociedad de he-
cho por la mera convivencia de los integrantes de este tipo de unio-
nes, se invocó('l):
lo)La distinta finalidad en ambas situaciones.
Como ya hemos expresado, la diversidad de fines separan las unio-
nes convivenciales y la sociedad de hecho en cuanto estas uniones no
tienen por finalidad la obtención de lucro que, por el contrario, es la
finalidad que persigue la sociedad de hecho.
Es que, los concubinos al unirse no tratan de formar sociedad algu-
na que les reporte utilidades, sino tan sólo la de compartir sus vidas y,
es por esa razón, que han unido sus bienes y pertenencias.
Pueden, también, los motivos ser -en parte-económicos, pero
ello no se traduce en el cumplimiento de los requisitos enumerados en
el Código Civil vigente hasta el 01/08/15.
2") Defensa de la familia legítima y del matrimonio.
Este fundamento tiene que ver con un criterio de valor hacia la
unión no matrimonial.
Así, desde antaño, se ha dicho que el reputar al concubinato como
una sociedad de hecho y otorgarle, en consecuencia, efectos jurídicos
patrimoniales, implicaría atentar contra la familia legalmente consti-
tuida, es decir, la matrimonial.

(20) CNCiv., Sala A, 2/2/12, JA, 2012-11-92.


(21) En este punto, seguimos la opinión del profesor Néstor Solari en su obra Liquida-
ción.. .cit., pp. 82 y s ~ .
Cap. V - Bienes adquiridos durante la convivencia

Mal podria, entonces, el concubinato -por su sola existencia-


crear efectos patrimoniales, los que sólo la ley reserva a las uniones

Nuestra legislación siguió esta postura, ya que -a pesar de las su-


cesivas reformas legales- sólo se siguió reconociendo a la unión ma-
trimonial como la única familia valedera.
Recién el Código Civil y Comercial Unificado reconoce a las unio-
nes convivenciales y a la familia ensamblada como otras formas fami-
liares dentro de nuestra legislación.
No obstante, el nuevo Código no asimila los efectos de las uniones
convivenciales a los de las uniones matrimoniales (no hay similitud en
cuanto al derecho a los alimentos, al reconocimiento de un régimen
patrimonial de bienes, a la presunción de ganancialidad en el régimen
de comunidad de bienes y a los derechos sucesorios).
Por lo tanto, bajo ese aspecto, la nueva legislación participa -de
alguna forma- de esta postura, que sostenía que si se otorgaran los
mismos efectos patrimoniales para ambas uniones, ello iría en desme-
dro de la unión matrimonial.
30) Prohibición de una sociedad universal.
Este es el argumento con mayor fundamento legal, siendo inobje-
table desde ese aspecto, y no basándose en un juicio de valor respecto
del concubinato, como los enumerados anteriormente.
En ese sentido, dice el art. 1651 del Código Civil (cuya vigencia fe-
nece en fecha 01/08/15): "Es nula la sociedad de todos los bienes pre-
sentes y futuros de los socios, o de todas las ganancias que obtengan.. .':
De acuerdo con esta norma, entre los concubinos (o convivien-
t e ~ no
) es posible reconocer una sociedad universal por estar prohibi-
da este tipo de sociedades, ya que no pueden constituirse sociedades
de todos los bienes presentes y futuros de los contratantes, así como
de sus ganancias.
Al respecto, opina Augusto Bellu~cio(~~): "Pero, la sola existencia
del concubinato no hace presumir una sociedad de hecho entre con-
cubinos, ni podria haberla entre ellos de todos los bienes en virtud de
la prohibición de sociedades universales establecida en el art. 1651 del
Cód. Civil':

(22) CCiv. y Com. Morón, Sala 11, 2/3/95, JA, 1998-II-síntesis.


(23) Belluscio, Augusto C.: Manual.. .cit., p. 433.
Belluscio - Uniones convivenciales

Cabe señalar, que la constitución de una sociedad universal, en


contra de la prohibición -explícita- del antiguo Código Civil, tiene
por efecto la nulidad del acto.
Sólo el matrimonio puede crear una sociedad universal, lo cual
abarca todos los bienes presentes y
Por lo tanto, si se admitiera que estas uniones de hecho pueden
crear este tipo de sociedad, se estaría equiparando las uniones no ma-
trimoniales con las matrimoniales.
En ese sentido, fue numerosa la jurisprudencia que entendió que
de admitirse una sociedad universal entre concubinos, ello iría en con-
tra de lo dispuesto por la ley.
Se ha entendido que la excepción al art. 1651 del Código Civil pre-
citado es admitida tratándose de cónyuges, y no de concubinos, pues
la comunidad de ganancias funciona en la sociedad conyugal com-
prendiendo los bienes, presentes y futuros, no por su valor sino por su
especie: entra en ella todo lo que sus cónyuges adquieran por su traba-
jo, apuestas, juegos, etc.
Es que, a diferencia de lo que ocurre en una sociedad civil y co-
mercial, los aportes en la sociedad conyugal no son fijados numérica-
mente.
Pese a lo manifestado en los párrafos precedentes nada impide que,
en forma autónoma de su unión, los concubinos puedan haber consti-
tuido una sociedad de hecho al haber realizado esfuerzos y acumula-
do aportes con miras a obtener una utilidad traducible en dinero, par-
ticipando ambos de las ganancias y de las pérdidas.
Si así ocurre, no hay duda de que los concubinos (o convivientes)
estarán unidos por un vínculo societario, ya que se dan los elemen-
tos que exige el art. 1648 del Código Civil que venimos mencionando.
Analizaremos, en mayor profundidad este tema, ut infra.
Como corolario, señalamos que adherimos a esta posición indife-
rente.

2. Posición desfavorable
Otra postura, en este caso minoritaria, entiende que la invocación
del concubinato es contraria a la creación de una sociedad de hecho.

(24)SCBA,6/6/11,
Rubinzal on line - RC J 13737/11.
Cap. V - Bienes adquiridos durante la convivencia

Así lo ha considerado, en alguna época, la Sala A de la CNCiv. en


el entendimiento de que esta unión no matrimonial lejos de presumir
una sociedad de hecho entre los concubinos, presume todo lo contra-
rio.
Es que, para esta posición pueden ser diversos los motivos que lle-
ven a dos personas a unirse en este tipo de uniones, pero es inverosí-
mil que lo hagan en virtud de haberse obligado mutuamente y efec-
tuando aportes con el fin de obtener una utilidad apreciable en dinero
que se dividirán entre sí, según lo que cada uno hubiere aportado.
Y, en caso de invocarse esta sociedad de hecho la apreciación de
los presuntos hechos societarios debe ser muy rigurosa(25) o estricta(26)
para que tal sociedad pueda quedar configurada(27).

3. Posición favorable
Otra postura, tanto jurispr~dencial(~~) como doctrinaria y también
minoritaria, ha dicho que el concubinato presupone la existencia de
una sociedad de hecho.
Esta postura se fundamenta en cierta normativa que irroga ciertos
efectos jurídicos a este tipo de uniones: v. gr., el art. 257 del Código Ci-
vil -vigente al 01/08/15- que hace presumir la paternidad del con-
cubino, y la legislación previsional y laboral que otorga determinadas
consecuencias a la unión concubinaria.
Asimismo, la jurisprudencia que se enrola en esta posición estable-
ció que la existencia de una sociedad de hecho entre concubinos pue-
de acreditarse, inclusive, por testigos.
Por lo tanto, no sería de aplicación la prohibición del art. 1193 del
Código Civil vigente al 01/08/15, ya que existe una imposibilidad de
acreditar por escrito la constitución de esa sociedad.
Entre la prestigiosa doctrina que adhiere a esta posición, se en-
cuentran Grosman, Iñigo y el maestro Borgonovo.
Mi querido y recordado maestro Oscar B o r g o n o ~ o señalaba
(~~) que
"alguna jurisprudencia minoritaria parece avanzar en el tema y en-

(25) CCiv. y Com. Morón, Sala 11, 2/3/95, JA, 1998-11-síntesis.


(26) SCBA, 6/6/11, Rubinzal on line - RC J 13737/11.
(27) CCiv. y Com. 8" Nom., Córdoba, 5/8/99, LL Córdoba, 2000-960.
(28) CCiv. y Com., Morón, Sala 11, 19/12/85, JA, 1986-111-57.
(29) Borgonovo, Oscar: El concubinato.. .cit., pp. 94-96.
Belluscio - Uniones convivenciales

cuentra razones para considerar al concubinato en sí mismo como


una sociedad de hecho(30). ..Parece obvio que si un hombre y una mu-
jer han convivido por espacio de más de veinte años, la existencia de
esa unión común inexorablemente se ha trasladado al plano económi-
co. No es menester, por lo tanto, la acreditación de una affectio socie-
tatis en su sentido más ortodoxo. Basta el empeño mancomunado de
trabajar a la par, tendiente a la satisfacción de necesidades vitales y co-
munes, para configurar, latamente, una sociedad de hecho generadora
de derechos y obligaciones patrimoniales':
Por su parte, las profesoras Grosman e I ñ i g ~ ( ~expresaban:
l) "Has-
ta hace poco tiempo la doctrina y la jurisprudencia no otorgaban con-
tenido patrimonial a las tareas domésticas realizadas durante la unión
de hecho y las consideraban como un simple aporte personal, origina-
do en la asistencia recíproca propia de dos personas que conviven. In-
cluso, se ha afirmado que tampoco pueden considerarse aportes a la
sociedad de hecho las tareas de colaboración, tales como cobrar el al-
quiler de los pensionistas. Hemos disentido con aquellas posturas, por
entender que el trabajo de ama de casa tiene un valor por si mismo.
Sostuvimos que el trabajo dedicado al mantenimiento del hogar debe
ser considerado con el mismo valor que los aportes hechos en dine-
ro por el otro conviviente para la adquisición de bienes(32).Opinamos
que la diferenciación entre trabajo externo remunerado y el hogareño
gratuito es típico en las familias urbanas; en las familias rurales es po-
sible justificar el aporte económico de ambos miembros de la pareja,
pues ambos colaboran usualmente en la explotación delapredio.El re-
conocimiento económico del trabajo doméstico fue receptado por los
tribunales, aunque limitado al caso de muerte del cónyuge. Se ha ex-
presado que el daño material por muerte de una ama de casa es sus-
ceptible de apreciación pecuniaria (art. 1068 C.C.), pues la esposa y
madre, ocupada exclusivamente en su casa, no puede ser equiparada,

(30) Juzg. loinst., Bahía Blanca, LL, 12-402; CCiv. y Com., Sala 11, Mar del Plata,
9/11/78, LL, Suplemento Provincial, julio de 1979, p. 370, sum. 7.
(31) Grosman, Cecilia P. e Iñigo, Delia B.: ponencia de "lege ferenda" presentada en la
Comisión no6 de las VI Jornadas de Derecho de Familia, Menores y Sucesiones de Morón,
que se desarrollaron del 21 al 23 de octubre de 1999.
(32) Ilundain, Mirta, Ariana, Carlos e Iñigo, Delia B.: Uniones matrimoniales de he-
cho. Efectos jurídicos, en V Jornadas de Derecho Civil, Comercial, Procesal e Informáti-
col Junín, 1992.
Cap. V - Bienes adquiridos durante la convivencia

desde el vértice económico, a una persona capaz en situación de paro;


ni al menor o incapaz. El trabajo domiciliario de la mujer es una pro-
fesión y posee un valor económico propio.. .Se trata de otorgar valor
a la misma actividad con independencia de si existe o no vinculo juri-
dico entre el hombre y la mujer, en ambos casos las tareas se realizan
teniendo en mira la solidaridad familiar. La Corte Suprema de Justicia
ha dicho que la protección constitucional de la familia no se limita a
la surgida del matrimonio legitimo, porque a la altura contemporánea
del constitucionalismo social sería inocuo desamparar núcleos fami-
liares no surgidos del matrimonio.. .Por lo tanto, entendemos que en la
medida que el trabajo doméstico puede ser justipreciado, debiera ser
tenido en cuenta como aporte a la sociedad de hecho, atribuyéndosele
un precio nominal a la tarea desarrollada en el hogar, por constituir lo
que se ha denominado la economía sustentadora oculta':
En el mismo orden de ideas, alguna jurisprudencia sentenció(33):
"El concubinato no engendra atribuciones patrimoniales, pues tal cri-
terio equipararía a la unión legitima con la ilegítima. Sin embargo, ello
no obsta a considerar que quien ha convivido -largamente- coope-
rando, en forma efectiva, a la formación del acervo patrimonial, resul-
ta ser socio de una sociedad de hecho -siquiera 'lato sensu7- genera-
dora de derechos y obligaciones':

b) Prueba de la sociedad de hecho

En este punto, seguimos la opinión del profesor Néstor S01ari'~~).


En cuanto a la prueba de esta sociedad entre concubinos, debemos
diferenciar tres posturas:
lo)Postura amplia (art. 1663 del Cód. Civil).
Es indispensable probar que se han realizado aportes, en bienes o
en trabajo, por ser éste un requisito esencial para la existencia de la so-
~ i e d a d ' ~sin
~ )requerirse
, la prueba por escrito. Aunque, la simple prue-

(33) CApel. Civ. y Com. Rosario, Sala 111, 30/7/76, Zeus, 9-217, y Rep. LL, 1978-321,
sum. 2.
(34) Solari, Néstor E.: Liquidació~z...cit., pp. 165 y SS.
(35) CNCom., Sala A, 22/8/77, LL, 1980-C-385; CNCiv., Sala F, 31/1/84, sent. libre no
6255; íd, Sala G, 8/6/88, sent. libre no 36.g42.
Belluscio - Uniones convivenciales

ba de los aportes en trabajo personal se ha reputado insuficiente para


presumir la existencia de una sociedad de hecho!36).
Esta postura permite acreditar la sociedad de hecho mediante todo
tipo de pruebas, fundamentándose en el art. 1663 del antiguo Códi-
go Civil e interpretando que la enumeración de los requisitos del art.
1665 de ese mismo ordenamiento legal no es taxativa.
En ese orden de ideas, se determinó(37)que "la existencia de una
sociedad de hecho, en este caso entre concubinos, puede acreditarse
por cualquier medio de prueba, sin exigir prueba legal o tasada alguna.
No se aplica, por lo tanto, la limitación del art. 1193 del Cód. Civil en
relación al testimonio. Asimismo, habría imposibilidad moral de con-
seguir el principio de prueba por escrito, por lo que -tampoco- ju-
garía tal restricción probatoria':
Asimismo, la SCBA(38) decretó: 'fA fin de acreditar la existencia de
una sociedad de hecho entre concubinos, no existe precepto legal al-
guno que establezca que la valoración de la prueba deba realizarse con
mayor estrictez, por lo que puede tenerse por acreditada con cual-
quiera de los medios de prueba expresa o implícitamente admitidos
por las leyes procesales y de conformidad al sistema de valoración de
ellas establecido':
En consecuencia, esta posición amplia admite la prueba testimo-
nial sin importar e1 monto(39).
En cuanto a los medios de prueba, en el fuero nacional en lo civil ha
prevalecido un criterio amplio, que admite cualquier medio probato-
rio, incluidos testigos y presunciones, sin requerir principio de prueba
por escrito y considerando a la enumeración del art. 1665 del Código
Civil (vigente hasta el 01/08/15) meramente enun~iativa'~~).
No obstante, a pesar de este criterio amplio en esa jurisdicción, al-
gún fallo estableció(") que "si bien para acreditar la sociedad de he-

(36) CNCiv., Sala B, 17/9/73, ED, 52443; ídem, Sala C, 12/8/75, LL, 1975-D-368.
(37) CCiv. y Com. Morón, Sala 11 (del voto del Dr. Rodríguez), 19/12/85, JA, 1986-111-
56.
(38) SCBA (del voto del Dr. Hitters), 6/6/11, LL Btlenos Aires, julio de 2011, p. 639.
(39) CCiv. y Com. Morón, Sala 11 (del voto del Dr. Rodríguez), 19/12/85, JA, 1986-111-
56.
(40) CNCiv., Sala A, 514/55, LL, 79-646; ídem, Sala B, 19/5/55, LL, 79-715; ídem, Sala
C, 24/5/61, ED, 1-495; ídem, Sala F, 6/4/79, ED, 85-689.
(41) CNCiv., Sala C, 2414/97, JA, 1998-11-síntesis.
Cap. V - Bienes adquiridos durante la convivencia

cho entre concubinos puede admitirse cualquier medio de prueba, no


puede caber duda de que la instrumental e informativa prevalece por
sobre la testimonial':
20) Postura restringida (arts. 1191, 1192, 1193 y 1665 del Cód. Ci-
vil).
Para esta posición, en virtud de los arts. 1191, 1192, 1193 y 1665
del Cód. Civil (vigente hasta el 01/08/15) la sociedad de hecho se debe
acreditar por escrito en todos los contratos que tengan por objeto un
importe de más de $10.000.
En ese mismo sentido, la postura jurisprudencial'") que se enro-
la en este criterio decidió que "para pretender derechos sobre bienes
adquiridos durante la vigencia de la unión concubinaria, ha menester
la prueba cabal de la efectiva contribución, del esfuerzo económico
de la gestión y sacrificios comunes de las aportaciones reales y efecti-
vas, y de la calidad de una vinculación que supere los límites pura-
mente afectivos, para acceder al campo específicamente patrimonial;
y dicha prueba debe prestarse en el marco de los arts. 1663 y 1665 del
Cód. Civil':
En consecuencia, se ha reputado inadmisible la prueba de testigos,
salvo que hubiera un principio de prueba por escrito.
30)Postura intermedia.
Esta postura diferencia entre el "contrato de sociedad" y "los he-
chos sociales':
Al respecto, expresa que la prueba del "contrato de sociedad" debe-
rá hacerse por escrito (conforme lo estipulan los arts. 1662 y 1193 del
Cód. Civil que venimos citando), mientras que los "hechos sociales"
pueden acreditarse por cualquier medio de prueba.

4. Comunidad de bienes e intereses

La comunidad de bienes e intereses representa un concepto am-


plio y, asimismo, es abarcativa de otros institutos jurídicos como son
el condominio(43) y la sociedad.

(42) CCiv. y Corn. la,Bahía Blanca, 31/7/79, DJBA, 117-477.


(4.3) TSJ Neuquén, 26/2/01, Rubinzal on line - RC J 1600/06.
Belluscio - Uniones convivenciales

En la comunidad de bienes e intereses que conformen los convi-


vientes habrá aportes de ambos, pero esta unión no matrimonial no
se constituye con un ánimo de lucro (affectio societatis), como en el
caso en que la vivienda convivencial sea adquirida con aportes de am-
bos pero inscripta a nombre de uno sólo de ellos.
En ese orden, se determinó'") que la adquisición de bienes en co-
mún entre las personas que integran una unión extramatrimonial,
pone de manifiesto la existencia de una comunidad de bienes e inte-
reses.
Al igual que sucede con la sociedad de hecho, una postura mayo-
ritaria estima que la sola conformación de una unión convivencial no
presume una comunidad de bienes e intereses'"), debiendo -por lo
tanto- probarse ésta.
Asimismo, que "la sola circunstancia del engrosamiento patrimo-
nial de uno de los componentes de la unión libre, no basta para deci-
dir la existencia de una comunidad económica que otorgue derechos
análogos a los emanados de la sociedad conyugal para el restanten(*?
No obstante, la comunidad de bienes, ha tenido mayor aceptación,
por parte de la jurisprudencia, que la sociedad de hecho.
Al respecto, se expresó(47)que si bien la relación concubinaria pue-
de crear apariencia de comunidad de bienes, no significa por si sola la
existencia de una sociedad de hecho, pues tal carácter no se presume.
En el mismo sentido(48): "El concubinato no crea por si mismo una
sociedad de hecho entre los concubinos, ni hace presumir su existen-
cia: dicha sociedad puede existir, pero su causa no es el-concubinato
sino los aportes comunes de bienes o trabajos que revelan una cornu-
nidad de intereses':
Y, con mayor knfasis, se determinó que "si bien la sola existencia
de una relación de concubinato no genera la presunción de existen-
cia de una comunidad de bienes e intereses, la prueba producida debe
ser analizada teniendo en cuenta que estas relaciones de hecho son
un ámbito propicio para su gestación pues, descartando que el con-

(44) CCiv. y Com., Sala 11, Azul, 24/8/04, LL Buenos Aires, 2004-986.
(45) CNCiv., Sala F, 5/6/76, ED, 69-208; ídem, Sala M, 15/2/93,JA, 1994-1-217.
(46) CCiv. y Com. la,Bahía Blanca, 31/7/79, DJBA, 117477.
(47) CCiv. y Com. Morón, Sala 11, LL Buenos Aires, 2000-606; CNCiv., Sala H, 3/8/09,
elDia1.Expres.s del 06110109.
(48) CCiv. y Coin. 8" Nom., Córdoba, 5/8/99, LL Córdoba, 2000-960.
Cap. V - Bienes adquiridos durante la convivencia

cubinato constituya una causa ilícita que haga aplicable el art. 1659
del Cód. Civil para negar a cada coparticipe el derecho de reclamar lo
propio."
Sin embargo, aunque se hubiera reconocido la comunidad de bie-
nes e intereses para la unión convivencial, como bien lo aclaró algún
fallo(49)
'él inmueble adquirido por uno de ellos con anterioridad a su
formación se encuentra fuera de aquella':

5. Posibilidad de que los convivientes puedan cons-


tituir una sociedad de hecho o una comunidad
de bienes o intereses
Aun cuando el concubinato no presupone una sociedad de hecho o
una comunidad de bienes o intereses, nada obsta a que las integrantes
de esa unión puedan probar la existencia de alguna de ellas.
En ese sentido, se "El concubinato no obstaculiza la exis-
tencia de una sociedad de hecho entre dos concubinos, nacidas de
causas distintas al concubinato mismo, siempre que tal sociedad se
pruebe con la entrega de aportes en dinero u otros bienes, como la eje-
cución del trabajo personal con el propósito de obtener una utilidad
apreciable en dinero o se acredite un estado de comunidad de bienes o
intereses destinadas a conseguir un beneficio común':
Pero, para ello, los concubinos, además de sus relaciones estricta-
mente concubinarias, deberán "realizar esfuerzos, acumulado apor-
tes, con miras a obtener una utilidad traducible en dinero, participan-
do ambos en las ganancias y en las pérdidas que produzca la empresa
común, no hay dudas de que están unidos por un vínculo societa-
rio, puesto que se dan los elementos exigidos expresamente por el art.
1648 del Cód. Civil, más el de participación en las pérdidas"(51).
Claro que dicha prueba tendrá que serlo sobre cada uno de los bie-
nes que la integran, atento a la prohibición de constituir una socie-
dad universal, que establece el art. 1651 del Código vigente hasta el
01/08/15.

(49) SCBA, 27/10/70, LL, 144-561 (27.287-S).


(50) CCiv. y Com. 8" Nom., Córdoba, LL Córdoba, 2000-960.
(51) CNCiv., Sala A, 2/2/12, JA, 2012-11-92.
Belluscio - Uniones convivenciales

La posibilidad de que los concubinos o convivientes puedan cons-


tituir tanto una sociedad de hecho como una comunidad de bienes e
intereses, se fundamenta en:
lo)La libertad contractual(52)).
Ya hemos señalado, en este mismo Capítulo, que los convivientes
-a diferencia de los cónyuges- tienen amplia libertad para celebrar
contratos entre sí.
En consecuencia, la conformación de una unión convivencia1 no
impide que surjan obligaciones -merced a un contrato- entre sus
integrantes.
Al respecto, no sólo no está ello prohibido sino que (conforme he-
mos analizado en el Capítulo anterior de esta obra) el nuevo Código
Civil y Comercial Unificado regula los pactos de convivencia en estas
uniones, a partir de su art. 513 (si bien, con las limitaciones que esta-
blece el art. 515 y el propio art. 513 respecto de los arts. 519, 520, 521
y 522 de ese mismo Código).
20)La licitud de los acuerdos societarios entre los con viviente^(^^)).
La constitución de una sociedad entre concubinos o convivientes
no puede catalogarse como algo ilícito.
Es decir, que resulta perfectamente lícita la existencia de acuerdos
societarios entre los integrantes de estas uniones no matrimoniales.
Por ello, es correcta la jurisprudencia que entendió que los repa-
ros de orden moral que se habían efectuado al concubinato, en rea-
lidad, no influían -de forma alguna- para privar de licitud a los
acuerdos que celebren los concubinos, porque el derecho de cada
uno a retirar la parte que le corresponde de los bienes comunes no
deriva de su condición de concubino, sino de la calidad de socio en
la empresa.
En consecuencia, nada se opone a que se acuerde la validez a la so-
ciedad constituida entre concubinos, siempre que la misma no tenga
por fin el establecimiento burlar las prohibiciones que establecen los
arts. 513 y 515 del Código Civil y Comercial Unificado.
No obstante, la posibilidad de constituir una sociedad de hecho no
debe inducir al error de suponer que el mero hecho de la existencia de

(52) Solari, Néstor E.: Liquidación ...cit., pp. 119 y SS.


(53) Solari, Néstor E.: Liquidación ...cit., pp. 122 y SS.
Cap. V - Bienes adquiridos durante la convivencia

la unión extraconyugal implica por sí solo la presencia de una socie-


dad entre los con viviente^(^^).
Por ello, se rechazó la demanda por disolución de la sociedad de
hecho interpuesta por un concubino, a fin de obtener -por vía judi-
cial- la separación de los bienes obtenidos durante la convivencia si
el actor no logró acreditar sus aportes económicos, pues no se puede
pretender la separación de bienes de una sociedad cuya existencia no
ha sido determinada(55).

6. Enriquecimiento sin causa

Este es otro instituto que ha sido invocado para enmendar estas in-
justas situaciones que pueden darse al momento de la distribución de
bienes, una vez cesada la convivencia, al estar todos los bienes regis-
trables inscriptos a nombre de uno sólo de los convivientes, aunque se
hayan adquirido con el aporte de ambos.
Si entre los concubinos o convivientes se establece una sociedad,
aquel que hizo trabajos o aportes deberá recurrir a la acción de disolu-
ción y liquidación de esa sociedad.
En ese caso, ninguna aplicación tendrá el principio del enriqueci-
miento sin causa.
Pero, si nos encontramos ante la inexistencia de un vínculo socie-
tario y, sin embargo, con el enriquecimiento de uno de los convivien-
tes -logrado sobre los aportes del otro- se podrá reclamar por enri-
quecimiento sin causa.
Es que, las mejoras realizadas por uno de los concubinos en un
bien perteneciente exclusivamente al otro, si bien pueden dar lugar a
una acción de reintegro, basada en el enriquecimiento sin causa, pero
-en principio- no constituyen aportes a una sociedad de hecho(56).
Al respecto, alguna juris~rudencia'~~) entendió que si las tareas de-
sarrolladas por la concubina "exceden el ámbito de las tareas domés-
ticas que hacen al desarrollo de la vida del grupo conviviente -en el

(54) CNCiv., Sala A, 2/2/12, JA, 2012-11-92.


(55) CCiv. y Com., Sala 11, Azul, 24/8/04, LL Buenos Aires, 2004-986.
(56) CCiv. y Com. Morón, Sala II,2/3/95, JA, 1998-II-síntesis.
(57) CCiv. y Com. 2", Sala 11, La Plata, 18/9/03, DJ, 2004-1-390, y JA, 2003-IV-119.
Belluscio - Uniones convivenciales

caso, fue probado que la actora hizo pastones, alcanzó materiales, bal-
des con cal o cemento, colaboró en la colocación de maderas en el li-
ving y sacó azulejos- pues tales tareas han contribuido en beneficio
de los bienes de uno de sus integrantes, sumándose al aporte de capi-
tal y de trabajo que ha realizado quien aparece como titular dominial
del inmueble, cabe hacer lugar a la demanda de la concubina que soli-
cita el mayor valor de la propiedad de su compañero debido a la cola-
boración personal en la refacción de ese inmueble, "ya que, de lo con-
trario, se configuraría un enriquecimiento sin causa':
Cabe señalar, que el empobrecimiento del demandante puede exis-
tir sin que haya pérdida material, v. gr., si mediara la privación del goce
de un bien.
En tal supuesto de empobrecimiento del conviviente, el mismo
puede reclamar su restitución del otro en la medida en que éste se
haya enriquecido ilícitamente, pero teniendo en cuenta que el impor-
te reclamado no puede superar el límite del efectivo enriquecimiento
de ese concubino.
Es muy frecuente, pese a la mentada igualdad de sexos, que sue-
le ser el concubino el que se encargue de la casi totalidad de las cues-
tiones económicas y la concubina, que deposita en aquel su confian-
za mientras dura esta unión, le entrega sus bienes o lo ayuda con sus
aportes en la adquisición de otros que después aparecen incorporados
al patrimonio del concubino, aumentando -de tal forma- el patri-
monio de éste.
En éste, como en otros supuestos similares, la conviviente puede
ejercer la acción "in re verso':
Pero, es importante tener en cuenta que para que prospere una ac-
ción por enriquecimiento sin causa, la concubina o conviviente que
demanda por tal acción no debe haber realizado la prestación o el
aporte con el ánimo de efectuar una liberalidad(58),ya que ese caso la
causa de tal prestación o aporte sería el afecto hacia el otro integrante
de la unión, que se traduciría en un "animus d ~ n a n d i ' ' ' ~ ~ ) .
De darse este supuesto la carga de la prueba de ello le incumbe al
concubino que es demandado por enriquecimiento sin causa, ya que
será éste quien deberá de acreditar que la prestación se hizo como

(58) SCBA, 10/7/74, ED,57-290.


(59) Bossert, Gustavo A.: Régimen ...cit., p. 104.
Cap. V - Bienes adquiridos durante la convivencia

un acto de liberalidad con basamento en el afecto que existe entre los


convivientes.
Es importante tener en cuenta lo manifestado respecto de este ins-
tituto, pues el nuevo Código no contempla un régimen patrimonial de
los bienes para las uniones convivenciales.
Por el contrario, reafirma en el art. 518 del CCCN el principio de
que cada uno de sus miembros 'éjerce libremente las facultades de ad-
ministración y disposición de los bienes de su titularidad" (salvo pacto
en contrario y la restricción para la protección de la vivienda familiar
y de los muebles indispensables que se encuentren en ella).
No obstante, reconoce -explícitamente- al enriquecimiento sin
causa como un remedio para solucionar una injusta distribución de
los bienes adquiridos durante la convivencia (art. 528 del CCCN).
Pese a lo manifestado en los párrafos anteriores, y al explícito re-
conocimiento que hace de este instituto la parte final del art. 528 del
nuevo Código, algún fallo(60) -bastante reciente- rechazó el enrique-
cimiento sin causa solicitado por la conviviente contra su compañero,
al entender que aquel quedó sin acreditar como, asimismo, su propio
empobrecimiento patrimonial.

7. Interposición de personas
Invocar la interposición de personas, es otro de los medios que
puede utilizar el conviviente perjudicado para demostrar que los bie-
nes que figuran adquiridos por el otro, en realidad, lo fueron para am-
bos o, directamente, para él.
Es el caso -bastante frecuente- de adquisición de bienes conjun-
tamente por ambos concubinos o convivientes, con fondos de ambos,
pero inscriptos a nombre de uno sólo de ellos.
Es importante mencionar este instituto, porque -junto con el en-
riquecimiento in causa- se encuentra expresamente contemplado en
la segunda parte del art. 528 para solucionar los problemas que, al mo-
mento del cese de la unión convivencial, puede dar lugar la distribu-
ción de bienes adquiridos durante la convivencia, al no establecerse

(60) CCiv., Com. y Contencioso administrativo, laNom., Río Cuarto, 26/4/13, LL Cór-
doba, julio de 2013, p. 685.
Belluscio - Uniones convivenciales

un régimen patrimonial entre los convivientes ni una presunción de


ganancialidad (cuando se mantiene el régimen de comunidad de bie-
nes), como lo establece el nuevo Código para los cónyuges.
Pero, para aceptarse esta interposición de personas, el coneubino
que pretenda que los bienes adquiridos por su pareja pertenecen a am-
bos, debe probar que los dos aportaron dinero para comprarlos o que
fueron producto del esfuerzo compartido, regla que también se apli-
ca si los bienes adquiridos se registraron a nombre de uno de ellos, en
cuyo caso, el otro deberá acreditar que contribuyó con aportes al con-
cretarse la compra"(61).
Sin embargo, no toda la jurisprudencia acepta este instituto para
que el conviviente a cuyo nombre no está inscripto el bien registral
pueda coparticipar del mismo.
En ese sentido, se ha dicho(G2) que "si la concubina se creía facul-
tada a convertirse en condómina a pesar de no figurar como cotitular
registral, debió ejercer previamente la obligación de hacer correspon-
diente y requerir la escrituración de la porción que se autoadjudica':
Asimismo, y para desvirtuar la interposición de personas, se ha di-
~ h o (que~ ~'Si) el bien fue inscripto a nombre de ambos concubinos,
ello aumenta y no resta fuerza de convicción a que las restantes adqui-
siciones hechas a nombre exclusivo del causante respondían a la rea-
lidad':
Cabe destacar, como lo hace Bo~sert(~*) que si se invoca que el bien
inscripto a nombre de uno de los convivientes, en realidad, pertenece
a ambos (o sólo al reclamante) y se demanda por interposición de per-
sona, en principio, no podrá -también- demandarse por enriqueci-
miento sin causa, ya que ambas acciones son incompatibles entre sí.

8.Condominio
En los últimos tiempos, podemos observar que de los precedentes
jurisprudenciales se desprende la invocación de un condominio, a fin

(61) CCiv., Com. Lab. y Minería Gral. Pico, 8/6/12, ED, 250-456.
(62) CNCiv., Sala G, 15/12/00, JA, 2002-II-síntesis.
(63) CNCiv., Sala C, 2414/97, JA, 1998-II-síntesis.
(64) Bossert, Gustavo A.: Régimen ...cit., p. 103.
Cap. V - Bienes adquiridos durante la convivencia

de justificar la petición de la coparticipación en los bienes adquiridos


durante la unión convivencial.
En ese orden, se determinó(65)que la adquisición de bienes en co-
mún entre las personas que integran una unión extramatrimonial tor-
nan aplicables -por vía analógica- las normas que regulan el condo-
minio, a fin de resolver sobre su liquidación.
Y, más específicamente, se admitió(66)la división del condominio
solicitada por la concubina, al establecer que "corresponde confirmar
la sentencia que hizo lugar a la demanda de división del condominio
entablada por la ex conviviente, por cuanto el demandado pretende
resistirse a la demanda alegando que la accionante no aportó fondo al-
guno para la adquisición del inmueble-sosteniendo que el bien fue
adquirido en su totalidad por su parte con el dinero recibido de la su-
cesión de su madre, y que por "un acto de amor)' lo inscribió a nombre
de ambos-, sin atacar el acto mismo de su constitución; dicha opo-
sición a la división del condominio no puede ser admitida, ya que, ve-
rificada la existencia de ese derecho real, es una facultad de todo con-
dómino reglada por el ordenamiento jurídico solicitar en cualquier
tiempo su extinción':
Sin embargo, no siempre ha sido admitida esta figura jurídica con
tal finalidad.
Al respeto, se ha que: "El concubinato, por prolongado
que sea, no basta para consagrar la copropiedad de los bienes adquiri-
dos por el otro concubino durante la vida en común':
Y, más específicamente, que "la prueba de un prolongado concu-
binato no basta para que la mujer o el hombre pueda alegar la copro-
piedad de lo adquirido por su compañero en el curso de la vida en co-
mún)'(68).
Asimismo, que "ni desde el punto de vista de los derechos reales
en general, ni desde el condominio en particular puede hablarse de
un derecho a la copropiedad generado por la sola existencia del con-

(65) CCiv. y Com., Sala 11, Azul, 24/8/04, LL Buenos Aires, 2004-986; TSJ Neuquén,
26/2/01, Rubinzal on line - RC J 1600/06.
(66) CCiv., Com., Minas, Paz y Tributario, 4a Nom., Mendoza, 31/7/13, Rubinzal on
line - RC J 16901/13.
(67) CCiv. y Com. Morón, Sala 11, 2/3/95?JA, 1998-11-síntesis.
(68) CCiv. y Com. Morón, Sala 11, 31/8/95, JA, 1998-11-síntesis.
Belluscio - Uniones convivenciales

cubinato, a favor del componente de la unión que no figura como ti-


tular del bien"(6g).

9. Otros medios reconocidos por el nuevo Código

Para apartarse del principio que, en materia patrimonial estable-


ce la primera parte del art. 528 del CCCN ("a falta de pacto, los bie-
nes adquiridos durante la convivencia se mantienen en el patrimonio
al que ingresaron"), la segunda parte de esa norma estipula que se po-
drá acreditar el enriquecimiento sin causa, la interposición de perso-
nas y, también, "otros que pudieran corresponder':
Como podemos observar, la enumeración que se desprende del art.
528 del CCCN -en cuanto a los remedios jurídicos que excepcionen
del principio general preceptuado en su primera parte- no es taxati-
va, sino meramente enunciativa.
Es correcto que así sea, pues se podrá acreditar una injusta distri-
bución de los bienes adquiridos durante la convivencia, al momento
de la ruptura de la unión convivencial, valiéndose de otros institutos
jurídicos aparte de los mencionados - de forma explícita- en la se-
gunda parte del art. 528 precitado (enriquecimiento sin causa e inter-
posición de persona), tales como invocar una comunidad de bienes e
intereses, un contrato atípico, un condominio, etc.

(69) CCiv. y Com. la,Bahía Blanca, 31/7/79, DJBA, 117-477.

136
Capítulo VI
RELACIONES ECONÓMICASENTRE
CONVIVIENTES

1. Compensaciones económicas (remisión)

Cesada la convivencia de esta unión, el art. 524 faculta a aplicar la


compensación económica para aquel conviviente que sufre un des-
equilibrio económico al momento de la ruptura de la unión conviven-
cial.
Dice el art. 524: "Cesada la convivencia, el conviviente que sufre un
desequilibrio manifiesto que signifique un empeoramiento de su si-
tuación económica con causa adecuada en la convivencia y su ruptura,
tiene derecho a una compensación. Ésta puede consistir en una pres-
tación única o en una renta por un tiempo determinado que no puede
ser mayor a la duración de la unión convivencial.
Puede pagarse con dinero, con el usufructo de determinados bie-
nes o de cualquier otro modo que acuerden las partes o en su defec-
to decida el juez':
En tanto, el art. 525, determina: "El juez determina la procedencia y
el monto de la compensación económica sobre la base de diversas cir-
cunstancias, entre otras:
a) el estado patrimonial de cada uno de los convivientes al inicio y
a la finalización de la unión;
b) la dedicación que cada conviviente brindó a la familia y a la
crianza y educación de los hijos y la que debe prestar con posteriori-
dad al cese;
c) la edad y el estado de salud de los convivientes y de los hijos;
d) la capacitación laboral y la posibilidad de acceder a un empleo
del conviviente que solicita la compensación económica;
e) la colaboración prestada a las actividades mercantiles, industria-
les o profesionales del otro conviviente;

137
Belluscio - Uniones convivenciales

f ) la atribución de la vivienda familiar.


La acción para reclamar la compensación económica caduca a los
seis meses de haberse producido cualquiera de las causas de finaliza-
ción de la convivencia enumeradas en el artículo 523':
Por lo demás, y a fin de no reiterar conceptos, remitimos a lo ya
manifestado en el Capítulo 111 de esta misma obra.

2. Régimen patrimonial

a) Inexistencia de un régimen patrimonial de bienes

Al igual que sucedia con anterioridad, el nuevo Código no contem-


pla un régimen patrimonial de bienes para la unión convivencial.
Menos aún, una presunción de que los bienes adquiridos durante
la convivencia son gananciales, como si lo hace esta nueva legislación
para los cónyuges en su art. 466 (salvo prueba en contrario) si se sigue
el régimen de comunidad y no se opta por el de separación de bienes.
Es que, al igual que ha dicho la jurisprudencia(') de antafio, "no re-
sulta aplicable para la liquidación de los bienes comunes de los con-
cubinos la preceptiva que regula la liquidación de la sociedad conyu-
gal, que reposa sobre principios de orden público, concernientes al
régimen de bienes -de comunidad de ganancias- del matrimonio,
el cual responde a la integración que, también en lo patrimonial, la ley
pretende que exista entre los cónyuges':
Al no contemplarse un régimen de bienes, en la práctica existirán
graves problemas -al momento de la ruptura de la unión- con la dis-
tribución de los bienes adquiridos durante la convivencia.
Al respecto, reiteramos lo que manifestamos en el Capitulo V de
esta obra:
Cesada la convivencia, si los bienes registrables que se habían ad-
quirido a titulo oneroso han quedado inscriptos a nombre de uno sólo
de los concubinos (hoy denominados convivientes) o si los bienes
muebles quedaron en posesión de uno sólo de ellos, surge el problema
para el otro integrante de esta unión -a cuyo nombre no están ins-

(1) CNCiv., Sala B, 4/7/96, LL, 1998-B-897 (40.297-S).

138
Cap. VI - Relaciones económicas entre convivientes

criptos o no los posee-, ya que, a diferencia de la unión matrimonial,


no hay presunción de que esos bienes fueron adquiridos por ambos.
Es decir, que -en estas uniones- la presunción de participación
en dichos bienes, si los mismos han sido inscriptos o se poseen por
uno solo de sus integrantes, se reputarán como pertenecientes a aquel.
Conteste con ello, la jurisprudencia pre~eptuó'~) que "las relacio-
nes concubinarias mantenidas durante años no constituyen título le-
gítimo para que uno de los concubinos se beneficie con la mitad de las
ganancias y acrecentamiento patrimonial que el otro realizó durante
ese lapso':
Por lo tanto, la presunción juega al revés de lo que rige para los
cónyuges en virtud del régimen de ganancialidad imperativa del Códi-
go vigente hasta el 01/08/15 y de elección voluntaria en el nuevo Có-
digo (si no se optó por el régimen de separación).
En ese caso, se presume que los bienes adquiridos a título onero-
so durante el matrimonio pertenecen a ambos cónyuges (art. 466 del
CCCN que presupone que todos los bienes son gananciales al mo-
mento de la extinción de la comunidad, salvo prueba en contrario).
Para desvirtuar tal presunción legal (vigente tanto en el Código ante-
rior, como en el nuevo si es que se permanece en el régimen de comu-
nidad de bienes), el cónyuge que alegue lo contario deberá demostrarlo
En el caso de las uniones convivenciales (como las denomina el
nuevo Código) es al revés: el conviviente a cuyo nombre están inscrip-
tos los bienes o los posea será reputado como titular de los mismos,
debiendo demostrar el otro que ello no es así.
En este sentido, la juri~prudencia'~) estableció que "cada concubi-
no es dueño exclusivo de lo que gana con su trabajo, de los bienes que
adquiere a su nombre y de los frutos que éstos producen, salvo que se
pruebe que estas adquisiciones se hicieron con dinero aportado por
ambos, o que es el fruto del esfuerzo mancomunado de los dos, en
cuyo caso la adquisición hecha a nombre de uno solo constituye un
negocio simulado que será necesario probar o, en su caso, podrá ge-
nerar un crédito por el monto de su aporte a favor de quien lo hizo si la
intención de ambos fue que el bien se adquiriese realmente para quien

(2) CCiv. y Com. 2" Nom., Córdoba, 13/9/99, LL Córdoba, 2000-1146.


(3) CNCiv., Sala H, 5/4/00, LL, 2000-D-810.
Belluscio - Uniones convivenciales

aparece como titular y la contribución se hizo por un título que gene-


ra la obligación de restituir':
Es decir, que se invierte la carga de la prueba con relación a los in-
tegrantes de las uniones matrimoniales.
Conforme con lo expresado en los párrafos anteriores, la jurispru-
d e n ~ i a 'señaló:
~) "La presunción de ganancialidad de los bienes adquiri-
dos durante el matrimonio no puede aplicarse por analogía al concubi-
nato, pues es una situación de hecho que no produce efectos similares a
los del matrimonio en los términos del art. 1261 del Cód. Civil':
En la práctica, se verifica -de forma bastante frecuente- que sea
uno sólo de los convivientes el que trabaja (por lo general, el hombre),
mientras que el otro (por lo general, la mujer) es el que realiza las ta-
reas del hogar y el cuidado de los hijos de ambos.
En ese caso, por lo general, los bienes adquiridos durante la convi-
vencia serán inscriptos a nombre del hombre, con lo cual, tras la rup-
tura de la unión, la mujer quedará totalmente desamparada.
Asimismo, puede suceder que los dos concubinos o convivientes
trabajen y se adquieran bienes con los ingresos de ambos, pero que
-también- en este caso se inscriban a nombre de uno solo de ellos.
Para enmendar estas situaciones, que son muy frecuentes cuando de
este tipo de uniones se trata, se han planteado -en sede judicial- dis-
tintos remedios tendientes a que el conviviente perjudicado pueda par-
ticipar de los bienes adquiridos durante la convivencia no matrimonial,
recurriendo a algunos institutos del derecho civil, que han sido enume-
rados y analizados en el anterior Capítulo de esta obra: recurrir a la exis-
tencia de una sociedad de hecho, una comunidad de bienes o intereses,
un enriquecimiento sin causa o una interposición de persona.

b) Administración de los bienes durante la convivencia. Su distri-


bución una vez producido el cese de la unión convivencial

7) Principio general
Establece el art. 518 del CCCN que, a falta de pacto (que regula este
mismo ordenamiento legal a partir de su art. 513), "cada integrante de

(4) CNCiv., Sala H, 5/4/00, LL, 2000-D-810.

140
Cap. VI - Relaciones económicas entre convivientes

la unión ejerce libremente las facultades de administración y disposi-


ción de los bienes de su titularidad': si bien, "con la restricción regula-
da para la protección de la vivienda familiar y de los muebles indispen-
sables que se encuentren en ella':
Asimismo, el art. 528 del CCCN decreta que: '(A falta de pacto, los
bienes adquiridos durante la convivencia se mantienen en el patrimo-
nio al que ingresaron, sin perjuicio de la aplicación de los principios
generales relativos al enriquecimiento sin causa, la interposición de
personas y otros que puedan corresponder':
De la normativa precitada, podemos extraer que durante la convi-
vencia cada conviviente ejerce libremente la administración y disposi-
ción de los bienes que sea titular (salvo pacto en contrario).
Dicha libertad de disposición y administración, encuentra su limi-
tación en el art. 522 de este mismo ordenamiento legal, pero siempre
que dicha unión convivencial haya sido inscripta en el respectivo Re-
gistro de Uniones Convivenciales.
El art. 522 establece:
"Si la unión convivencial ha sido inscripta, ninguno de los convi-
vientes puede, sin el asentimiento del otro, disponer de los derechos
sobre la vivienda familiar, ni de los muebles indispensables de ésta, ni
transportarlos fuera de la vivienda. El juez puede autorizar la dispo-
sición del bien si es prescindible y el interés familiar no resulta com-
prometido.
Si no media esa autorización, el que no ha dado su asentimien-
to puede demandar la nulidad del acto dentro del plazo de caducidad
de seis meses de haberlo conocido, y siempre que continuase la con-
vivencia...':
Respecto de la distribución de los bienes, del art. 528 del CCCN se
desprende que al momento de la ruptura de la unión convivencial los
bienes adquiridos durante la convivencia se mantienen en el patrimo-
nio al que ingresaron, salvo pacto en contrario.
Por lo tanto, de no haberse celebrado entre los convivientes un pac-
to en contrario, es de plena aplicación lo preceptuado en la norma le-
gal precitada,
Para eludir el principio establecido en ese art. 528, una vez produ-
cida la ruptura de la unión, el conviviente que reclama uno o varios
bienes que figuran en cabeza del otro, deberá acreditar que existió un
Belluscio - Uniones convivenciales

puedan corresponder" a tal efecto, como lo faculta la última parte de


esa misma norma.

2) Pactos de convivencia
Lo preceptuado en los arts. 518 y 528 del CCCN es de aplicación
mientras los convivientes no hubieren efectuado un pacto en contra-
rio.
Cabe señalar, que si bien el art. 514 sólo establece en su inc. c) la
regulación por estos pactos del supuesto contemplado en el art. 528
("la división de los bienes obtenidos por el esfuerzo común, en caso de
ruptura de la convivencia"), ya señalamos (en el Capítulo IV de esta
obra) que tal enumeración es sólo enunciativa y no taxativa.
Asimismo, la aplicación de los pactos al supuesto contemplado en
el art. 518 del CCCN (facultades de administración y disposición de
los bienes durante la convivencia) surge del primer párrafo del propio
art. 518, en cuando dice expresamente que "las relaciones económicas
entre los integrantes de la unión se rigen por lo estipulado en el pac-
to de convivencia':
Cabe recordar que los pactos de convivencia en estas uniones, se
encuentran regulados a partir del art. 513, que dice.
"Las disposiciones de este Título son aplicables excepto pacto en
contrario de los convivientes. Este pacto debe ser hecho por escrito y no
puede dejar sin efecto lo dispuesto en los artículos 519, 520,521 y 522':
En tanto, el art. 515 agrega en cuanto a sus límites: .
"Los pactos de convivencia no pueden ser contrarios al orden pú-
blico, ni al principio de igualdad de los convivientes, ni afectar los de-
rechos fundamentales de cualquiera de los integrantes de la unión
convivencial':
En consecuencia, una primera limitación a estos pactos suscrip-
tos entre los convivientes, la encontramos en el art. 515 del CCCN, al
preceptuar que "los pactos de convivencia no pueden ser contrarios al
orden público, ni al principio de igualdad de los convivientes, ni afec-
tar los derechos fundamentales de cualquiera de los integrantes de la
unión convivencial':
Asimismo, el propio art. 513 del nuevo Código, determina que es-
tos pactos no pueden dejar de lado lo que establecen los arts. 519,520,
521. y 522 del CCCN:
Cap. VI - Relaciones económicas entre convivientes

Al respecto, el art. 519 del CCCN determina que "los convivientes


se deben asistencia durante la convivencia':
Lo preceptuado en esta norma se refiere a la asistencia moral o es-
piritual, al igual que la que se determina entre los cónyuges en el art.
431 de este mismo cuerpo legaV5).
Pero no a la asistencia material que, traducida en alimentos, se de-
ben -recíprocamente- sólo los cónyuge^'^).
En tanto, el art. 520 ordena que "los convivientes tiene obligación
de contribuir a los gastos domésticos de conformidad con lo dispues-
to en el art. 455"(7).
Esta norma establece la obligación de los convivientes de contri-
buir a los gastos domésticos, de la misma forma en que se obliga a los
cónyuges (art. 455 del CCCN), a saber:
1")Contribuir a su propio sostenimiento.
2") Contribuir al sostenimiento de los hijos comunes.
3") Contribuir a las necesidades de los hijos menores de edad, con
capacidad restringida o con discapacidad, de uno de los convivientes
que convivan con ambos.
En todos los casos, esa contribución será conforme a los recursos
con que cuente cada conviviente.
Por su parte, el art. 521 del CCCN estipula que "los convivientes
son solidariamente responsables por las deudas que uno de ellos hu-
biere contraído con terceros, de conformidad a lo dispuesto en el art.
46 1

(5) Dice este art. 431: "Los esposos se comprometen a desarrollar un proyecto de vida
en común basado en la cooperación, la convivencia y el deber moral de fidelidad. Deben
prestarse asistencia mutua':
(6) Determina, la parte pertinente, del art. 432: "Los cónyuges se deben alimentos en-
tre sí durante la vida en común y la separación de hecho.. .':
(7) Recordemos que el art. 455 del CCCN, reza" Los cónyuges deben contribuir a su
propio sostenimiento, el del hogar y el de los hijos comunes, en proporción a sus recursos.
Esta obligación se extiende a las necesidades de los hijos menores de edad, con capaci-
dad restringida, o con discapacidad de uno de los cónyuges que conviven con ellos.
El cónyuge que no da cumplimiento a esta obligación puede ser demandado judicial-
mente por el otro para que lo haga, debiéndose considerar que el trabajo en el hogar es
computable como contribución a las cargas':
(8) El art. 461 del CCCN, decreta: "Los cónyuges responden solidariamente por las
obligaciones contraídas por uno de ellos para solventar las necesidades ordinarias del ho-
gar o el sostenimiento y la educación de los hijos de conformidad con lo dispuesto en el ar-
tículo 455.
Belluscio - Uniones convivenciales

Como podemos apreciar, el art. 521 remite a lo que señala el art.


461 que trata sobre la responsabilidad de las deudas con terceros, pero
en la unión matrimonial.
En consecuencia, conforme lo expresado por este art. 461, los con-
vivientes responden solidariamente:
lo)Por las obligaciones contraídas por uno de ellos para solventar
las necesidades ordinarias del hogar.
2") Por las obligaciones contraídas por uno de ellos para el soste-
nimiento y la educación de los hijos de conformidad con lo dispues-
to en el artículo 455.
Asimismo, merced a la remisión que establece el art. 521, cabe ex-
presar que esta enumeración de la obligación solidaria de los convi-
vientes, respecto de las deudas con terceros, es taxativa y fuera de esos
dos casos ninguno de los convivientes responde por las deudas del
otro.
Por último, el art. 522 del CCCN trata sobre la protección de la vi-
vienda familiar.
Al respecto, ese art. 522 establece una serie de protecciones para
esa vivienda convivencial, si esa unión ha sido inscripta en el Registro
respectivo, a saber:
10)Ninguno de los convivientes puede, sin el asentimiento del otro,
disponer de los derechos sobre la vivienda familiar.
20) Ninguno de los convivientes puede, sin el asentimiento del
otro, disponer de los muebles indispensables de esta vivienda familiar.
3") Si no media esa autorización, el que no ha dado su asentimien-
to puede demandar la nulidad del acto dentro del plazo de caducidad
de seis meses de haberlo conocido, y siempre que continuase la con-
vivencia.
4") La vivienda familiar no puede ser ejecutada por deudas contrai-
das después de la inscripción de la unión convivencial, excepto que
hayan sido contraídas por ambos convivientes o por uno de ellos con
el asentimiento del otro.
Resumiendo lo dicho: los convivientes no podrán efectuar pactos
que sean contrarios al orden público (art. 515), al principio de igual-
dad de los convivientes (art. 515), afectar los derechos fundamentales

Fuera de esos casos, y excepto disposición en contrario del régimen matrimonial, nin-
guno de los cónyuges responde por las obligaciones del otro':
Cap. VI - Relaciones económicas entre convivientes

de cualquiera de los integrantes de la unión (art. 515), al deber de asis-


tencia entre sus integrantes (art. 519), a la contribución de los gastos
domésticos (art. 520), a la responsabilidad por las deudas frente a ter-
ceros (art. 521) y a la protección de la vivienda familiar (art. 522).
Como corolario de lo dicho en los párrafos precedentes, si bien
los convivientes podrán regular la administración y disposición de
los bienes durante la convivencia y su distribución una vez cesada la
unión por medio de estos pactos, apartándose de lo dispuesto por los
arts. 518 y 528 del CCCN, deberán respetar las prohibiciones que or-
denan los arts. 515, 519, 520, 521 y 522.

3. Contribución a los gastos del hogar convivencia1

El art. 520 del CCCN ordena que "los convivientes tiene obligación
de contribuir a los gastos domésticos de conformidad con lo dispues-
to en el art. 455':
Esta norma establece la obligación de los convivientes de contri-
buir a los gastos domésticos, de la misma forma en que se obliga a los
cónyuges (art. 455 del CCCN), a saber:
1")Contribuir a su propio sostenimiento.
2") Contribuir al sostenimiento de los hijos comunes.
3") Contribuir a las necesidades de los hijos menores de edad, con
capacidad restringida o con discapacidad, de uno de los convivientes
que convivan con ambos.
En todos los casos, esa contribución será conforme a los recursos
con que cuente cada conviviente.
Ello es lo que se desprende del art. 455 de este mismo cuerpo le-
gal -al que remite este art. 520- regula el deber de contribución en-
tre los cónyuges, y dice:
"Los cónyuges deben contribuir a su propio sostenimiento, el del
hogar y el de los hijos comunes, en proporción a sus recursos.
Esta obligación se extiende a las necesidades de los hijos menores
de edad, con capacidad restringida, o con discapacidad de uno de los
cónyuges que conviven con ellos.
El cónyuge que no da cumplimiento a esta obligación puede ser de-
mandado judicialmente por el otro para que lo haga, debiéndose con-
Belluscio - Uniones convivenciales

siderar que el trabajo en el hogar es computable como contribución a


las cargas':
Cabe recordar, que esta obligación de contribuir a estos gastos por
parte de ambos convivientes, no podrá ser dejada de lado por los pac-
tos previstos a partir del art. 513 del CCCN, ya que el art. 520 de ese
mismo Código lo prohibe.
Como señala -acertadamente- el profesor A ~ p i r i ' ~
al) no con-
templarse en la enumeración del art. 520 del CCCN el "sostenimiento"
del otro conviviente, resulta ser la confirmación de que no existe obli-
gación alimentaria entre convivientes a excepción de que haya sido fi-
jada por un pacto convivencial.
Respecto de la extensión de la obligación a las necesidades de los
hijos menores de edad, con capacidad restringida, o con discapacidad
de uno de los cónyuges que conviven con ellos, ello es congruente con
lo que determina el art. 676 de este mismo CCCN (obligación alimen-
taría del conviviente respecto de los hijos del otro)
En caso de que uno de los convivientes no cumpla con la carga im-
puesta por el art. 520 durante la convivencia, podrá ser demandado
por el otro (art. 455 CCCN "in fine").
Asimismo, resulta destacable que se considere al trabajo en el ho-
gar como computable a la contribución de las cargas de la unión con-
vivencial.
Sin estar legislada esta contribución de ambos convivientes (en
proporción a los recursos de cada uno), a los gastos del hogar con-
vivencial, cierto fallo(lO)había determinado, no hace mucho tiempo
atrás: "Si, al finalizar una unión de convivencia, los concubinos cele-
braron un acuerdo por el que uno de ellos se comprometió a pagar
ciertas deudas a nombre del otro, sin reservarse el derecho a reclamar
un reembolso, deviene improcedente el pedido ulterior de restitución
de las sumas abonadas; máxime cuando existen elementos que permi-
ten presumir que se trataba de cargas que hacían a la gestión del gru-
po familiar':

(9) Azpiri, Jorge O.: Incidencias ...cit., p. 132.


(10) CNCiv., Sala B, 27/11/13, DJ, 14/05/14, p. 93.
Cap. VI - Relaciones económicas entre convivientes

4. Responsabilidad patrimonial frente a terceros

En las uniones matrimoniales, con anterioridad al Código Civil y


Comercial Unificado, la responsabilidad patrimonial de ambos cónyu-
ges frente a terceros era regulada por los arts. 5" y 6" de la ley 11.357
de 1926.
El art. 50 decía que los bienes propios de la mujer y los bienes ga-
nanciales que ella adquiera no responden por las deudas del marido, ni
los bienes propios del marido y los gananciales que él administre res-
ponden por las deudas de la mujer.
En tanto, el art.6" preceptuaba que un cónyuge sólo responde con
los frutos de sus bienes propios y con los frutos de los bienes ganancia-
les que administre, por las obligaciones contraídas por el otro, cuando
sean contraídas para atender las necesidades del hogar, para la educa-
ción de los hijos, o para la conservación de los bienes comunes.
Tratándose de la responsabilidad de los concubinos por las deu-
das contraídas con terceros, la jurisprudencia consideraba aplicable
los arts. 50y 6" de la ley 11.357 a esas uniones no matrimoniales, a fin
de proteger a los terceros de buena fe que hubieren contratado con al-
guno de sus integrantes.
Nótese que, en este caso, si bien la jurisprudencia aplicaba una nor-
mativa referida a la unión matrimonial a aquella otra que no lo era, lo
hacía no para proteger a los concubinos sino a los terceros que hubie-
ren contratado con alguno de ellos.
A partir de la entrada en vigencia del nuevo Código, este tema va
a ser regulado por el art. 461 para los cónyuges y por el art. 521 para
los convivientes.
El art. 521 del CCCN estipula que "los convivientes son solidaria-
mente responsables por las deudas que uno de ellos hubiere contraído
con terceros, de conformidad a lo dispuesto en el art. 461':
Como podemos apreciar, el art. 521 remite a lo que señala el art.
461 que trata sobre la responsabilidad de las deudas con terceros, pero
en la unión matrimonial.
El art. 461 del CCCN decreta: "Los cónyuges responden solidaria-
mente por las obligaciones contraídas por uno de ellos para solventar
las necesidades ordinarias del hogar o el sostenimiento y la educación
de los hijos de conformidad con lo dispuesto en el artículo 455.
Belluscio - Uniones convivenciales

Fuera de esos casos, y excepto disposición en contrario del régi-


men matrimonial, ninguno de los cónyuges responde por las obliga-
ciones del otro':
En consecuencia, conforme lo expresado por este art. 461, los con-
vivientes responden solidariamente:
1")Por las obligaciones contraídas por uno de ellos para solventar
las necesidades ordinarias del hogar.
2") Por las obligaciones contraídas por uno de ellos para el soste-
nimiento y la educación de los hijos de conformidad con lo dispues-
to en el artículo 455.
Asimismo, merced a la remisión que establece el art. 521, cabe ex-
presar que esta enumeración de la obligación solidaria de los convi-
vientes, respecto de las deudas con terceros, es taxativa y fuera de esos
dos casos ninguno de los convivientes responde por las deudas del
otro.
Por otra parte, cabe señalar que lo dispuesto en el art. 521 no va a
poder ser dejado de lado por los pactos convivenciales que se regulan
a partir del art. 513 del CCCN.

5.Competencia
El art. el art. 719 del CCCN determina que la competencia en ac-
ciones por compensaciones económicas (aunque en esta norma utili-
za el término de "pensiones compensatorias': al igual que se las deno-
mina en la legislación extranjera a las compensaciones económicas de
nuestro derecho) recaerá en el juez del último domicilio convivencial,
o el del domicilio del beneficiario, o el del demandado, o aquel donde
deba ser cumplida la obligación alimentaria, a elección del actor.
Como podemos ,observar, se sigue utilizando la competencia múl-
tiple - como lo hacia en el Código Civil vigente al 01108115 con va-
rios institutos de familia- en vez de utilizar una competencia unívoca
(que podría ser, v. gr., el último domicilio convivencial) al igual que lo
hace el art. 716 de esta nueva legislación, para cuando se trate de pro-
cesos relativos a los derechos de niños, niñas y adolescentes.
Capítulo VI1
VIVIENDA FAMILIAR O CONVIVENCIAL

El tema de la vivienda en la unión concubinaria (o convivencial,


conforme a la denominación del nuevo Código) siempre ha resultado
ser conflictiva para este tipo de uniones.
Cabe recordar que en el Código de Vélez se había protegido la vivien-
da conyugal emergente de la unión matrimonial (la única forma familiar
que reconocía ese Código),a través de sus arts. 211,231,1277y 3573 bis.
Asimismo, en los arts. 36 y 53 de la ley 14.394'').
Esta protección sobre la vivienda en las uniones matrimoniales no
fue extendida, por parte de la jurisprudencia, a las uniones concubina-
rias o convivenciales.
Ello era muy evidente, y reiterado, cuando se pedía la protección
que otorgaba el art. 1277 del Código Civil, vigente hasta el 01/08/15,
para los hijos menores fruto de las uniones no matrimoniales.

(1) La ley 14.394 sobre bien de familia, dispone en su art. 36:


'Rlos fines de esta ley, se entiende por familia la constituida por el propietario y su
cónyuge, sus descendientes o ascendientes o hijos adoptivos; o en defecto de ellos, sus pa-
rientes colaterales hasta el tercer grado inclusive de consanguinidad que convivieren con
el constituyente':
En tanto, establece el art. 53 de la ley 14.394:
"Cuando en el acervo hereditario existiere un establecimiento comercial, industrial,
agrícola, ganadero, minero, o de otra índole tal que constituya una unidad económica, el
cónyuge supérstite que lo hubiese adquirido o formado en todo o en parte, podrá oponer-
se a la división del bien por un término máximo de diez años.
A instancia de cualquiera de los herederos, el juez podrá autorizar el cese de la indivi-
sión antes del término fijado, si concurrieren causas graves o de manifiesta utilidad econó-
mica que justificasen la decisión.
Durante la indivisión, la administración del establecimiento competerá al cónyuge so-
breviviente.
Lo dispuesto en este artículo se aplicará igualmente a la casa habitación construida o
adquirida con fondos de la sociedad conyugal formada por el causante, si fuese la residen-
cia habitual de los esposos':
Belluscio - Uniones convivenciales

En base a lo manifestado en los párrafos anteriores, cabe destacar


que es en el tema de la vivienda convivencial (o familiar como la de-
nomina el nuevo Código Civil y Comercial Unificado) donde la nue-
va legislación concede los mayores derechos o protecciones a las unio-
nes convivenciales.
En consecuencia, es en este tema donde más avanza el Código Ci-
vil y Comercial Unificado en cuanto a las uniones convivenciales se
refiere.
En este sentido, cabe destacar la protección de la vivienda familiar
establecida en el art. 522, la atribución de su uso a uno de los convi-
vientes regulada en su art. 526, la prórroga en la locación para el con-
viviente no locatario hasta el vencimiento del plazo del art. 526, el
derecho real de habitación gratuito para el conviviente supérstite con-
templado en su art. 527, y la posibilidad de inscripción como bien de
familia del inmueble convivencial en su art. 246.

1. Protección de la vivienda familiar o convivencial


y de los muebles indispensables de ésta
El art. 522 del CCCN trata sobre la protección de la vivienda fami-
liar. Determina el art. 522 del CCCN:

"Si la unión convivencial ha sido inscripta, ninguno de


los convivientes puede, sin el asentimiento del otro, dis-
poner de los derechos sobre la vivienda familiar, ni de los
muebles indispensables de ésta, ni transportarlos fuera de
la vivienda; El juez puede autorizar la disposición del bien
si es prescindible y el interés familiar no resulta compro-
metido.
Si no media esa autorización, el que no ha dado su
asentimiento puede demandar la nulidad del acto dentro
del plazo de caducidad de seis meses de haberlo conoci-
do, y siempre que continuase la convivencia.
La vivienda familiar no puede ser ejecutada por deu-
das contraídas después de la inscripción de la unión con-
vivencial, excepto que hayan sido contraídas por ambos
Cap. VI1 - Vivienda familiar o convivencial

convivientes o por uno de ellos con el asentimiento del


otro':

Como podemos observar, el art. 522 establece una serie de protec-


ciones para esa vivienda familiar o convivencial, si esa unión ha sido
inscripta en el Registro de Uniones Convivenciales respectivo, a saber:
lo)Ninguno de los convivientes puede, sin el asentimiento del otro
(o la venia supletoria del juez, bajo ciertos requisitos), disponer de los
derechos sobre la vivienda familiar.
20)Ninguno de los convivientes puede, sin el asentimiento del otro,
disponer de los muebles indispensables de esta vivienda familiar.
30)Si no media esa autorización, el que no ha dado su asentimien-
to puede demandar la nulidad del acto dentro del plazo de caducidad
de seis meses de haberlo conocido, y siempre que continuase la con-
vivencia.
40)La vivienda familiar no puede ser ejecutada por deudas contraí-
das después de la inscripción de la unión convivencial, excepto que
hayan sido contraídas por ambos convivientes o por uno de ellos con
el asentimiento del otro.
Esta protección de la vivienda familiar y de los muebles indispen-
sables de ésta, es muy similar a la protección que establece el art. 456
de ese mismo ordenamiento para los cónyuges.
Recordemos que el art. 456 del CCCN dispone:

"Ninguno de los cónyuges puede, sin el asentimiento


del otro, disponer de los derechos sobre la vivienda fami-
liar, ni de los muebles indispensables de ésta, ni transpor-
tarlos fuera de ella.
El que no ha dado su asentimiento puede demandar
la nulidad del acto o la restitución de los muebles dentro
del plazo de caducidad de seis meses de haberlo conoci-
do, pero no más allá de seis meses de la extinción del ré-
gimen matrimonial.
La vivienda familiar no puede ser ejecutada por deu-
das contraídas después de la celebración del matrimonio,
excepto que lo hayan sido por ambos cónyuges conjun-
tamente o por uno de ellos con el asentimiento del otro':
Belluscio - Uniones convivenciales

Por otra parte, si la unión convivencial no ha sido inscripta en el


Registro de Uniones Convivenciales correspondiente a la jurisdicción,
como ya hemos dicho en otro punto de esta obra, no gozará de la pro-
tección establecida en el art. 522 precitado.
Como señalamos en varias oportunidades, y lo reiteramos ahora,
esta protección a la vivienda familiar o convivencial no puede ser de-
jada de lado por los pactos convivienciales contemplados en el art. 513
y siguientes del CCCN.

2. Atribución del uso d e la vivienda familiar a uno


d e los conviivientes
Uno de los efectos del cese de la unión convivencial (cuyos supues-
. tos son contemplados por el art. 523 del CCCN) es la atribución de la
vivienda familiar a uno de los convivientes, a fin de evitar injustas si-
tuaciones que han sido planteadas ante los estrados judiciales, y re-
sueltas por la jurisprudencia, antes de la sanción de esta nueva legis-
lación(').
Al respecto, establece el art. 526 del nuevo Código:

"El uso del inmueble que fue sede de la unión convi-


vencial puede ser atribuido a uno de los convivientes en
los siguientes supuestos:
a) si tiene a su cargo el cuidado de hijos menores de
edad, con capacidad restringida, o con discapacidad;
b) si acredita la extrema necesidad de una vivienda y la
imposibilidad de procurársela en forma inmediata.

(2) CCircuito Rosario, 13/11/08, Derecho de Familia y de las Personas, mayo de 2014,
p. 68; CCiv. y Com., Sala 1, San Isidro, 19/11/02, LL Buenos Aires, 2003-33; SCBA, 23/4/90,
LL, 1990-D-94; CApel. Civ. y Com., Lomas de Zamora, 8/6/10, ED, 241-261; CApel. Civ. y
Com., Junín, 6/3/12, Rubinzal on line - RC J 1347/12; CApel. Civ. y Com., 2" Nom., Cór-
doba, 27/3/13, Derecho de Familia y de las Personas, La Ley, abril de 2014, p. 57; CApel.
Civ. y Com., 4", Córdoba, 7/12/10, Rubinzal on line - RCJ 2254/1l; CNCrim. y Correc.,
19/12/61, LL, 106-762; CNPenal, 5/8/55, LL, 80-190; CNCiv., Sala B, 27/12/94, JA, 1996-
1-469; ídem, Sala F, 30/4/03; CCiv., Com., Trab. y Familia, Cruz del Eje, 18/11/99. En con-
tra de lo resuelto por la jurisprudencia precitada: CCiv. y Com., Sala 111, Salta, LL Noroes-
te, año 15, febrero de 2011, p. 21.
Cap. VI1 - Vivienda familiar o convivencial

El juez debe fijar el plazo de la atribución, el que no


puede exceder de dos años a contarse desde el momento
en que se produjo el cese de la convivencia, conforme a lo
dispuesto en el artículo 523.
A petición de parte interesada, el juez puede estable-
cer: una renta compensatoria por el uso del inmueble a
favor del conviviente a quien no se atribuye la vivienda;
que el inmueble no sea enajenado durante el plazo pre-
visto sin el acuerdo expreso de ambos; que el inmueble
en condominio de los convivientes no sea partido ni li-
quidado.
La decisión produce efectos frente a terceros a partir
de su inscripción registral.
Si se trata de un inmueble alquilado, el conviviente no
locatario tiene derecho a continuar en la locación hasta
el vencimiento del contrato, manteniéndose el obligado
al pago y las garantías que primitivamente se constituye-
ron en el contrato.
El derecho de atribución cesa en los mismos supues-
tos previstos en el artículo 445':

En primer lugar, hay que señalar que el art. 526 transcripto precep-
túa que el inmueble sede de la unión convivencial podrá ser atribuido
a uno de los conviventes en dos situaciones:
lo)Si ese conviviente tiene a su cargo el cuidado de hijos menores
de edad, con capacidad restringida, o con discapacidad.
20) Si ese conviviente acredita la extrema necesidad de una vivien-
da y la imposibilidad de procurársela en forma inmediata.
De darse cualquiera de estas dos situaciones que el art. 526 enume-
ra -a nuestro criterio, de forma taxativa- el juez podrá atribuirle a
ese conviviente el inmueble que fue asiento de la unión convivencial.
No obstante, de atribuírsele esta inmueble (si se dan cualquiera de
esos dos supuestos) sólo lo será por un plazo que no podrá superar los
dos años desde que se produjo el cese de la convivencia (conforme los
supuestos enumerados por el art. 523 del CCCN).
Más allá de lo antedicho, el juez tendrá la facultad de otorgar una
renta compensatoria por el uso de ese inmueble a favor del otro con-
viviente.
Belluscio - Uniones convivenciales

Asimismo, a petición de parte interesada el juez podrá:


lo)Decretar que ese inmueble no sea enajenado durante el plazo
previsto, si no existe acuerdo de ambos convivientes al respecto.
20) Establecer que el inmueble en cuestión no sea partido ni liqui-
dado, cuando existe un condominio de aquel por parte de los convi-
vientes.
Para que la atribución de la vivienda que fue el asiento de la unión
convivencial produzca efectos frente a terceros, es requisito que esta
atribución a uno de los convivientes haya sido inscripta en el respec-
tivo Registro.
Por último, en su parte final, el art. 526 del CCCN preceptúa que
ese derecho de atribución del referido inmueble a uno de los convi-
vientes, cesa por los mismos supuestos previstos en el art. 445 del
CCCN (que trata sobre el cese de la atribución a uno de los cónyuges
del uso del inmueble que fuera sede de la unión matrimonial), a saber:
lo)Por haberse cumplido el plazo fijado por el juez (que en el caso
de las uniones convivenciales será de dos años como máximo).
20) Por el cambio de las circunstancias que se tuvieron en cuenta
para atribuir esa vivienda.
30) Por las mismas causas de indignidad previstas en materia su-
cesoria.
Lo establecido en el art. 526 del CCCN para las uniones conviven-
ciales es similar a lo que determinan los arts. 443 y 444 de este nue-
vo Código para las uniones matrimoniales y, asimismo, tiene un resa-
bio de lo que contemplaba el art. 1277 del Código Civil vigente hasta
el 01/08/15.
Respecto de esto último, es acertada la incorporación de lo estable-
cido en el art. 526 al nuevo Código, ya que la jurisprudencia -por lo
general- se había negado a aplicar el art. 1277 del Código Civil a las
uniones concubinarias, aunque hubiera hijos menores de edad, pro-
ducto de tales uniones (más allá de algún fallo aislad^'^)), al determi-
nar que esa norma legal era de exclusiva aplicación a las uniones ma-
trimoniales.
No obstante, esta protección establecida por el art. 526 del CCCN
nos parece muy limitada en el tiempo, ya que el juez puede decretar
esa atribución del hogar convivencial (o "familiar': como lo denomina

(3) CNCiv., Sala I<, 31/5/06, elDial.Express del 7/6/06.

154
Cap. VI1 - Vivienda familiar o convivencia1

el nuevo Código) a uno de los convivientes (una vez producida la rup-


tura de esa unión) por el plazo máximo de dos años.
La duda surge qué pasará luego de ese plazo si en el referido inmue-
ble habitan hijos menores de edad.
A nuestro criterio, una vez vencido el plazo fijado por el juez, y en
tanto haya hijos menores de edad que habiten ese inmueble, se podrá
impedir la liquidación de tal inmueble amparándose en los arts. 20y 3"
de la Convención de los Derechos del Niño.
Asimismo, en la obligación alimentaria respecto de aquellos hijos,
ya que el rubro vivienda es uno de los que comprende la cuota alimen-
taria para aquellos.

3. Prórroga de la locación para el conviviente no lo-


catarlo
El art. 526 del CCCN preceptúa:

"Si se trata de un inmueble alquilado, el conviviente


no locatario tiene derecho a continuar en la locación has-
ta el vencimiento del contrato, manteniéndose el obliga-
do al pago y las garantías que primitivamente se constitu-
yeron en el contrato':

El art. 526 del CCCN viene a solucionar un tema de vieja data, que
ha sido recogido por numerosa jurisprudencia: el desalojo del convi-
viente no locatario del inmueble que fuera asiento del hogar conviven-
cial (o concubinario, dada la denominación utilizada por aquella épo-
ca), ante la ruptura de la unión y el retiro voluntario del conviviente
locador de ese inmueble.
La prórroga de esa locación, para el conviviente no locatario que
continúa habitando la vivienda familiar, será hasta la fecha en que ex-
pira ese contrato oportunamente suscripto por el otro conviviente (en
su carácter de locador).
Es decir, que ese conviviente no puede pretender que se le prorro-
gue el contrato de locación sobre ese inmueble, más allá hasta la fe-
cha en que expira.
Belluscio - Uniones convivenciales

Menos aún, el art. 526 del CCCN lo faculta a exigir la renovación


de ese contrato.
Esta prórroga de la locación sobre el inmueble que habitaban am-
bos convivientes para el no locatario, ya estaba prevista en el art. 9 de
la Ley de Locaciones Urbanas (23.091), el cual determina:

"Continuadores del locatario. En caso de abandono de


la locación o fallecimiento del locatario, el arrendamien-
to podrá ser continuado en las condiciones pactadas, y
hasta el vencimiento del plazo contractual, por quienes
acrediten haber convivido y recibido del mismo ostensi-
ble trato familiar':

Es evidente que este art. 9 de la ley 23.091 protege al conviviente no


locatario en lo que se refiere a la prórroga de la locación del inmueble
convivencial, ya que resguarda a 'quienes acrediten haber convivido y
recibido del mismo ostensible trato familiar':
Por lo tanto, la protección contemplada en el art. 526 del CCCN ya
estaba determinada -si bien, no de forma tan explícita- por el art. 9
de esa Ley de Locaciones Urbanas y, por lo tanto, no se ha producido
una innovación sustancial al respecto.
Sin embargo, consideramos que es acertada su incorporación al
Código Civil y Comercial Unificado, pues la legislación en materia de
locaciones urbanas puede ser modificada -en un futuro- y ya no
contemplar la protección que establece -en la actualidad- el art. 9
de la ley 23.091,

4. Derecho real de habitación para el conviviente


supérstite
El art. 527 del CCCN produce un gran avance en este tema.
Al respecto, decreta este art. 527:

"El conviviente supérstite que carece de vivienda pro-


pia habitable o de bienes suficientes que aseguren el acce-
so a ésta, puede invocar el derecho real de habitación gra-
tuito por un plazo máximo de dos años sobre el inmueble
Cap. VI1 - Vivienda familiar o convivencial

de propiedad del causante que constituyó el último hogar


familiar y que a la apertura de la sucesión no se encontra-
ba en condominio con otras personas.
Este derecho es inoponible a los acreedores del causante.
Se extingue si el conviviente supérstite constituye una
nueva unión convivencial, contrae matrimonio, o adquie-
re una vivienda propia habitable o bienes suficientes para
acceder a ésta':

Del texto transcripto, se extrae que el conviviente supérstite gozará


de un derecho de real de habitación gratuito sobre el inmueble de pro-
piedad del causante que constituyó el último hogar familiar, aunque li-
mitado en el tiempo (como máximo por dos años), como lo faculta el
art. 2383 del CCCN para el cónyuge supérstite, si bien -en este últi-
mo caso- de forma vitalicia(4).
Es requisito para concederle este derecho al conviviente supérsti-
te que ese inmueble no se encuentre en condominio con otras perso-
nas, es decir, que aquel debe de ser de exclusiva propiedad del convi-
viente pr,e fallecido.
Asimismo, el conviviente supérstite debe carecer de vivienda pro-
pia habitable o no debe poseer bienes suficientes con los cuales poder
adquirir una.
Este derecho de la conviviente supérstite, al igual que sucede con
la cónyuge supérstite en el art. 2383 de este mismo Código Civil y Co-
mercial, es inoponible a los acreedores del causante, por lo cual és-
tos podrán ejecutar ese inmueble sin tener en consideración el dere-
cho real de habitación consagrado en el mentado art. 527 del CCCN.
Este derecho se extingue, si el conviviente supérstite:
lo)Constituye una nueva unión convivencial.
Se debe de tratar de una nueva unión convivencial, conforme los
requisitos establecidos por los arts. 509 y 510 del CCCN y no de una
mera unión de hecho.

(4) Reza el art. 2383: "El cónyuge supérstite tiene derecho real de habitación vita-
licio y gratuito de pleno derecho sobre el inmueble de propiedad del causante, que
constituyó el último hogar conyugal, y que a la apertura de la sucesión no se encontra-
ba en condominio con otras personas.
Este derecho es inoponible a los acreedores del causante':
Belluscio - Uniones convivenciales

2") Contrae matrimonio.


3") Adquiere una vivienda habitable o bienes suficientes para ad-
quirir una.
El art. 527 del nuevo Código viene a solucionar el desalojo que se
producía de la conviviente (por ese entonces, denominada concubi-
na) supérstite por parte de los herederos del causante propietario del
inmueble donde se constituyó el último hogar convivencial, ya que
aquella no tenía vocación sucesoria y no estaba unida al causante en
matrimonio(5).
Como consecuencia de esto último, nuestros tribunales considera-
ron que no era aplicable a este conviviente supérstite la protección que
establecía el art. 3573 bis del Código Civil (vigente hasta el 01108115)
para el cónyuge supérstite, en cuanto al derecho real de habitación
gratuito y ~italicio'~).
Sin embargo, reconociendo este avance legislativo para la convi-
viente supérstite, no se puede hablar de una equiparación con la cón-
yuge, ya que ésta goza de un derecho gratuito y vitalicio en el nuevo
Código'') (al igual que en el anterior Cód. Civil), en tanto, la convi-
viente supérstite podrá ejercer esa prerrogativa en forma gratuita pero
sólo por el plazo máximo de dos años.

5. Bien de familia
La ley 14.394 sobre bien de familia, dispone en su art. 36:

"A los fines de esta ley, se entiende por familia la


constituida por el propietario y su cónyuge, sus descen-

(5) CNCiv., Sala H, 27/6/02, LL, 2002-F-530; CCiv. y Com., Mercedes, Sala III,13/4/13,
LL Buenos Aires, año 18, no 3, abril 2011, p. 262; CApel. Civ. y Com, Sala IV, Corrientes,
14/8/13, Rubinzal on line - RC J 15766/13; CCiv. y Com., 4,: Córdoba, 26/2/87, LL Cór-
doba, 1988-662; CCiv. y Com., 3" Nom., Córdoba, 28/7/11, LL Córdoba, año 29, no 6, ju-
lio 2012, p. 591.
(6) CCiv. y Com., 3" Nom., Córdoba, 28/7/11, LL Córdoba, año 29, no6, julio 2012, p. 591.
(7) Reza el art. 2383: "El cónyuge supérstite tiene derecho real de habitación vita-
licio y gratuito de pleno derecho sobre el inmueble de propiedad del causante, que
constituyó el último hogar conyugal, y que a la apertura de la sucesión no se encontra-
ba en condominio con otras personas.
Este derecho es inoponible a los acreedores del causante':
Cap. VI1 - Vivienda familiar o convivencia1

dientes o ascendientes o hijos adoptivos; o en defecto de


ellos, sus parientes colaterales hasta el tercer grado in-
clusive de consanguinidad que convivieren con el cons-
tituyente':

Del texto trascripto, se desprende que esta ley protege sólo a la


unión matrimonial, en cuanto a la protección del inmueble como bien
de familia.
Por lo tanto, cuando los concubinos o convivientes quisieron ins-
cribir el inmueble que habitaban como bien de familia, por lo general,
dicha petición fue rechazada(s).
Si bien, algunos fallos admitieron que la familia enumerada en ese
art. 36 debía ser extendida a la no matrimonial.
En ese sentido, encontramos el fallo de la Cámara de Apelaciones
en lo Civil y Comercial de Rosario, Sala 1, que e~tableció(~1:

"Los beneficiarios del régimen de bien de familia son


todas aquellas personas vinculadas por lazos matrimo-
niales o extramatrimoniales que pueden invocar, directa-
mente, los efectos de la afectación realizada por el cons-
tituyente':
"Los beneficiarios del régimen de familia deben estar
emplazados en un determinado estado de familia con re-
lación al constituyente, pues deben encontrarse unidos a
él por alguna de las vinculaciones familiares determina-
das en el art. 36 de la ley 14.394':
"El concubinato es, por si mismo, insuficiente para
posibilitar la constitución del bien de familia. Empero,
cuando existen descendientes extramatrimoniales nada
impide que el progenitor efectúe su constitución en bene-
ficio de aquéllos, pues media una circunstancia que torna
procedente la protección de la vivienda familiar':
"La exigencia prevista en el art. 43 de la ley 14.394 para
obtener la inscripción de un inmueble como bien de fa-
milia, consistente en la justificación del parentesco re-

(8) CNCiv., Sala L, 12/6/02,LL, 2003-A-42.


( 9 ) CApel. Civ. y Com., Sala 1, Rosario, 13110197, LL Litoral, 1998-1-552.
Belluscio - Uniones convivenciales

querido por el art. 36 de la citada normativa, ha de inter-


pretarse en el sentido de que quienes revisten el carácter
de condóminos deben demostrar el vínculo familiar exis-
tente entre ellos, si ellos mismos son los beneficiarios de
la afectación':

Otro fallo(lO)
siguió esa misma línea de pensamiento y preceptuó:

"Considero que los condóminos que conviven de he-


cho pueden invocar su relación familiar y sus vínculos
con sus descendientes directos, para justificar el cumpli-
miento de los requisitos previstos en el art. 36 de la ley
14.394':
"Si existen hijos extramatrimoniales, los progenito-
res condóminos pueden afectar el inmueble como bien
de familia en beneficio de sus hijo, sin que la presencia de
una relación de convivencia de hecho (concubinato) sea
óbice. Así como éste, por sí mismo, es insuficiente para
permitir la institución del bien de familia, también care-
ce, por sí mismo, de la virtualidad jurídica de impedir su
creación cuando existen otros vínculos que la justifican,
como -por ejemplo- los de filiación':
"Por otra parte, la Convención de los Derechos del
Niño contiene una serie de principios básicos, entre los
cuales se encuentra el de no discriminación (art. 2"),que
en este ámbito tiende, especialmente, a eliminar la dis-
tinción entre hijos matrimoniales y extramatrimonia-
les, razón por la cual de no permitirse la afectación del
bien de familia que designa como beneficiario a un hijo
extramatrimonial, por la circunstancia de que sus pa-
dres (condóminos) son concubinos, implicaría vulnerar
el principio de igualdad de raigambre constitucional y,
por otra parte, se configuraría un supuesto de discrimi-
nación':

(10) CNCiv., Sala H, 28/5/10, elDial - AA6204.


Cap. VI1 - Vivienda familiar o convivencial

Y, mucho más recientemente, la Sala M de la Cámara Nacional de


Apelaciones en lo Civil(ll)ordenó al Registro de la Propiedad Inmue-
ble que inscribiera como bien de familia el inmueble que habitaban
los concubinos, a pedido de éstos y con basamento en su incorpora-
ción al -por ese entonces- Proyecto del nuevo Código Civil y Co-
mercial Unificado.
En este fallo, se expresó:

"La existencia del núcleo familiar sin correlación con


las instituciones legales de matrimonio y parentesco es
indiscutible como realidad fáctica; aun entendiendo que
la familia sólo se halla reconocida, en derecho, en la me-
dida de tales presupuestos':
"Por ello, excluir a la familia de hecho del beneficio del
régimen de familia importa una discriminación infund.a-
da e inaceptable, pues con aquella restricción se vulnera
el principio de autonomía de la voluntad que resulta ser
uno de los pilares sobre los que se asientan los derechos
humanos y sus implicancias':
"Pues, la finalidad del Bien de Familia no es sólo favo-
recer el fin social de la vivienda o la unidad económica fa-
miliar, sino especialmente a la familia en sí misma. Por
tanto, es a ésta como institución, y a todos los miembros
que la componen en un pie de igualdad, a quienes va diri-
gido, especialmente, el beneficio de protección':
Entonces, no hay razón alguna que justifique hoy la
discriminación sobre el alcance de esto último cuando la
familia es de carácter convivencial y no matrimonial':
"Por último, es relevante señalar que el Proyecto de
nuevo Código Civil y Comercial prevé la ampliación de
los beneficiarios de este sistema -bien de familia- in-
cluyendo a los conviviente. Si bien, no escapa a este Tri-
bunal que hasta tanto se sancione la norma, los jueces de-
ben decidir conforme a la normativa vigente, en el caso
a estudio, en orden a la protección constitucional del de-

(11)CNCiv., Sala M, 16/5/14, Revista de Derecho de Familia y de las Personas. La Ley,


año VI, no 9, octubre 2014, p. 61 y SS.
Belluscio - Uniones convivenciales

recho a la vivienda familiar digna (art. 14 de la Constitu-


ción Nacional), esa tutela no puede reducirse al matri-
monio sino que debe extenderse a otro tipo de uniones
que merecen igual protección por parte del Estado. Pues,
como se señaló, en la realidad la convivencia en rela-
ción de pareja es una situación visible y clara que emer-
ge, en la actualidad, como manifestación en la sociedad
argentina':

El nuevo Código Civil y Comercial recepta la orientación de los fa-


llos precitados y, en su art. 246, permite -explícitamente- esta afec-
tación como beneficiarios, a los convivientes (siendo su único antece-
dente legal, el art. 20 de la ley 133412000 de la provincia de Formosa,
que contemplaba el bien de familia para los concubinos).
Este art. 246 del CCCN, reza:

"Son beneficiarios de la afectación:


a) el propietario constituyente, su cónyuge, su convi-
viente, sus ascendientes o descendientes;
b) en defecto de ellos, sus parientes colaterales dentro
del tercer grado que convivan con el constituyente:

La afectación de la vivienda a este régimen se encuentra prevista


en su art. 244:

"Puede afectarse al régimen previsto en este Capítu-


lo, un inmueble destinado a vivienda, por su totalidad o
hasta una parte de su valor. Esta protección no excluye la
concedida por otras disposiciones legales.
La afectación se inscribe en el registro de la propiedad
inmueble según las formas previstas en las reglas locales,
y la prioridad temporal se rige por las normas contenidas
en la ley nacional del registro inmobiliario.
No puede afectarse más de un inmueble. Si alguien re-
sulta ser propietario único de dos o más inmuebles afec-
tados, debe optar por la subsistencia de uno solo en ese
carácter dentro del plazo que fije la autoridad de apli-
Cap. VI1 - Vivienda familiar o convivencia1

cación, bajo apercibimiento de considerarse afectado el


constituido en primer término':

En tanto, su art. 245 determina a las personas legitimadas para so-


licitar esta inscripción:

"La afectación puede ser solicitada por el titular regis-


tral; si el inmueble está en condominio, deben solicitarla
todos los cotitulares conjuntamente.
La afectación puede disponerse por actos de última
voluntad; en este caso, el juez debe ordenar la inscripción
a pedido de cualquiera de los beneficiarios, o del Minis-
terio Público, o de oficio si hay beneficiarios incapaces o
con capacidad restringida.
La afectación también puede ser decidida por el juez,
a petición de parte, en la resolución que atribuye la vi-
vienda en el juicio de divorcio o en el que resuelve las
cuestiones relativas a la conclusión de la convivencia, si
hay beneficiarios incapaces o con capacidad restringida':
Capítulo VIII
RESARCIMIENTO ENTRE CONCUBINOS
POR RUPTURA DE LA UNION

En principio, entendemos que no se puede generalizar sobre si co-


rresponde o no la indemnización entre concubinos ante la ruptura de
la unión por alguno de los integrantes de la misma.
A nuestro criterio, habrá que atender a la causa de dicha ruptura.
Motivo por el cual, debemos analizar cada supuesto en particular
para determinar si será procedente el resarcimiento de uno de los con-
cubinos al otro por la ruptura de la unión.

1. Habiendo existido una conducta antijurídica

a) Conducta antijurídica p o r acto ilícito

En este punto, y en virtud de lo dispuesto en el art. 1066 del Cód.


Civil, vigente hasta el 1/8/15, asimilamos la antijuricidad a la ilicitud
objetiva, o sea aquella conducta que se contrapone con una disposi-
ción legal.
Por lo tanto, y siempre que se den los otros tres presupuestos de la
responsabilidad extracontractual -imputabilidad, daño, y nexo entre
el acto ilícito y el daño- será procedente el resarcimiento por la rup-
tura del concubinato.
Entendemos que seria procedente la indemnización, en el supues-
to de que la ruptura se debiera a actos ilícitos.
En ese sentido, se ha dicho(') que debería acordarse la reparación
al concubino cuando la ruptura de la unión se deba a: tentativa de uno

(1)Girardi, Adriana, Daños en el Derecho de Familia, en Revista del Colegio de Abo-


gados de Rosario, diciembre de 2001, p. 26.
Belluscio - Uniones convivenciales

de los concubinos contra la vida del otro o de los hijos, o instigación


de uno de los concubinos al otro a cometer delitos.
Más, no correspondería indemnizar en el supuesto que estamos
analizando, otras conductas que pueden ser causa del resarcimiento
por los daños derivados del desvínculo matrimonial (arts. 202 y 214,
inc. lodel Cód. Civil precitado), pero no por la ruptura del concubinato,
Nos estamos refiriendo específicamente a los supuestos de aban-
dono y de infidelidad previstos en el Código Civil vigente al 1/8/15,
pues en el concubinato estos actos no constituyen ilí~itos(~) , en el
sentido de un acto contrario a una disposición legal(3).

b) Conducta antijurídica derivada de la culpa o dolo

Aquí nos encontramos en la antijuricidad proveniente de los arts.


1109 y 1072 del Cód. Civil vigente hasta el 1/8/15.
Como señala Bustamante Al~ina'~), el art. 1109 del Cód. Civil, que
venimos siguiendo, "subsume la ilicitud en la culpa, constituyendo así
la ilicitud subjetiva, de donde la ilicitud al identificarse con la culpa no
constituye un elemento diferente y autónomo':
Prestigiosa doctrina es partícipe de la procedencia del resarcimien-
to en este supuesto, basándose para ello en el art. 1109 del Cód. Civ.
Así, Bo~sert'~) expresa: "...imaginemos el caso en que la mujer ha
llegado al concubinato y ha vivido en él, alentada por la promesa de
matrimonio que el varón le hizo. Si además se prueba que éste ha ac-
tuado dolosamente, es decir, ha hecho su promesa sin intención de
cumplirla y con el solo objeto de llegar a la relación concubinaria y
mantenerla, creemos que la reparación de daños y perjuicios que tras
la ruptura la mujer reclama, podrá considerarse basada en un acto do-
loso de seducción por parte del demandado, y como tal, acogida':

(2) Girardi, Adriana, Daños ..., cit., p. 26.


(3) No obstante, más adelante veremos que el abandono intempestivo y malicioso, en
ciertos supuestos puede habilitar a la indemnización, no por constituir un acto ilícito sino
por ser un acto lícito pero ejercido en forma abusiva (cfr. art. 1071 del Cód. Civil precitado).
(4) Bustamante Alsina, Jorge: Teoría general de la responsabilidad civil, 9" ed. ampl. y
act., Abeledo-Perrot, Buenos Aires, 1997, p. 112.
(5) Bossert, Gustavo A.: Régimen ...cit., p. 135.
Cap. Vlll - Resarcimiento entre roncubinos por ruptura de la unión

Por lo tanto, para Bo~sert(~1 cualquiera de los concubinos puede de-


mandar -tras la ruptura de la relación- por la promesa de matri-
monio incumplida al configurar la conducta culpable o dolosa un ilí-
cito resarcible; siendo que "en este caso, ya no existen los límites del
art. 1088 y la acción se fundará en las disposiciones que determinan la
obligación de indemnizar los daños que los hechos ilícitos causen (art.
1109 y concs.)':
Por su parte, I ~ i g o señala
( ~ ) que si hubiera mediado promesa de ma-
trimonio con la finalidad de inducir a una de las partes a vivir en con-
cubinato, la víctima podrá reclamar daños y perjuicios con fundamen-
to en lo establecido en los arts. 1068, 1069 y 1088 del Cód. Civ.
No obstante, aclara esta prestigiosa doctrinaria(*),que dicha pro-
mesa debe ser la causa que haya determinado el inicio de la unión
y haber persistido durante su vigencia, probándola adecuadamente
quien la alega.
Se introduce para justificar la indemnización, en el supuesto que
estamos tratando, la aplicación analógica con la que corresponde en el
caso de que hubiere mediado dolo o culpa en la ruptura de la prome-
sa de esponsales futuros.
La Cámara Civil, Comercial y de Minería de San Juan(g),Sala 1, ha
señalado que si bien el incumplimiento de la promesa matrimonial no
habilita por sí solo a una indemnización, la misma -en cambio- es
procedente si ese incumplimiento conlleva culpa o dolo.
N o v e l l i n ~ ( entiende
~~), que si se ha admitido la indemnización por
la ruptura de esponsales, "tanto más equitativo es resarcir los da-
ños que sin duda sufre quien ha convivido con una persona del sexo
opuesto en aparente estado matrimonial, compartiendo las buenas y
las malas por largo tiempo':
Compartimos dicho criterio, pues como dice acertadamente Girar-
di(") "de otra forma sería inexplicable que se asignara derecho a repa-

(6) Bossert, Gustavo A., Régimen. ..cit., p. 136.


(7) Iñigo, Delia, Algunas. ..cit., p. 265.
(8) Iñigo, Delia, Algunas ...cit., p. 265.
(9) CCiv., Com. y Min. San Juan, Sala 1,2919192, LL, 1993-E-237.
(10) Novellino, Norberto J.: Los concubinos y su derecho a ser indemnizados, en Dere-
cho de Daños. Daños en el derecho de familia. Carta parte (A): Responsabilidades, Edicio-
nes La Rocca, Buenos Aires, 2000, pp. 615-616.
(11) Girardi, Adriana: Daños ...cit., p. 26.
Belluscio - Uniones convivenciales

ración a quien ha sido víctima de una injustificada y maliciosa ruptu-


ra de una mera promesa de matrimonio y no a quien ha compartido
cama, lecho y mesa con un compañerola que a la postre injustamente
lo obligó a interrumpir tal convivencia':

2. No existiendo conducta antijurídica

No existiendo una conducta antijurídica, o sea cuando para la for-


mación del concubinato no existió un acto ilícito objetivo (art. 1066
y concs. del Cód. Civil precitado) ni subjetivo (art. 1109 y concs. del
mismo cuerpo legal), en principio podríamos decir que la ruptura uni-
lateral del concubinato no genera una responsabilidad extracontrac-
tual por devenir de un acto lícito.
Augusto C. Bellus~io(~~), estima que en este supuesto ni siquiera
existe obligación natural de pagar daños y perjuicios(13).
Bossert(14)considera que en el supuesto que nos ocupa, o sea cuan-
do "la relación concubinaria se estableció sobre la base del libre con-
sentimiento de los sujetos y no en base a un ardid que pudiera califi-
carse de maniobra de seducción, ...no es posible, a la luz de nuestro
ordenamiento, acoger una demanda de indemnización por ruptura
del concubinato':
Sin embargo este autor, reconoce que en caso de abandono, pesa
sobre el concubino que ha provocado la ruptura una obligación natu-
ral de indemnizar a la concubina.
Por lo cual, en el supuesto del abandono, un pago efectuado en
concepto de reparación de daños materiales y morales será irrepe-
tible.

(12) Belluscio, Augusto C.: Manual ...cit., t. 11, p. 434.


(13) No obstante, el ex integrante de la CSJN, estima que lo dado en ese concepto es
"irrepetible si no se trata del precio de la liberación sino del cumplimiento de un deber mo-
ral de resarcir el perjuicio ocasionado, especialmente cuando es la mujer la abandonada y
como consecuencia de la unión de hecho ha visto perjudicadas sus posibilidades de matri-
monio futuro o su larga dedicación al hogar ilegítimo afecta la posterior obtención de ocu-
pación que le permita sostenerse a sí misma':
(14) Bossert, Gustavo A.: Régimen ...cit., pp. 136 y SS.
Cap. Vlll- Resarcimiento entre concubinos por ruptura de la unión

También, Estrada Alonso(15)acoge la indemnización como una


obligación natural(16),en los supuestos que no concurriendo ninguna
acción dolosa, la ruptura de lugar a un resultado lesivo para alguno de
los concubinos.
Para este autor, "aunque la jurisprudencia deba partir de la base de
que la ruptura de las relaciones extramatrimoniales no constituye una
falta por sí misma, no puede desconocerse que ésta puede provocar
un perjuicio cierto a alguno de los convivientes, cuya responsabilidad
debe corresponder a quien lo haya originado':
Agrega que, puede invocarse un deber moral y social imputable a
quien causa el perjuicio, y que ese deber moral se constituye como una
obligación natural.
Por lo tanto, señala que si tal obligación natural ha sido voluntaria-
mente cumplida, no habrá lugar a repetición alguna, ya que en caso
de existencia de una obligación natural las entregas efectuadas pueden
ser calificadas de "solvendi causa" y no "donandi causa"(17).
En la jurisprudencia de nuestro país, encontramos un caso con
características similares al supuesto que nos ocupa en este punto(18)

(15) Estrada Alonso, Eduardo: Las uniones ...cit., pp. y ss.


(16) Estrada Alonso, Eduardo: Las uniones ...cit., pp. 251 y SS.,cita para fundamentar su
opinión a jurisprudencia italiana (Casación del 17/01/58, en Foro Italiano, 1959,1, p. 470;
Casación del 15/06/69, en Foro Italiano, 1969,1, p. 1512; Casación del 08/02/77, en Giuris-
prudenza italiana., 1980,1, p. 345; Casación del 03/02/75, en Foro Italiano, 1975,1, p. 2301;
Casación del 16/06/78, en Foro Padova, 1979,1, p. 214.) y francesa (Cour de Rennes, senten-
cia del 07/03/04, recogida por García Cantero: El concubinato en el Derecho Civil francés,
Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, España, 1965, p. 198).
(17) La novación de la obligación natural en civil cuando uno de los concubinos ha
realizado un reconocimiento compensatorio a favor del otro ha sido reconocida por la si-
guiente jurisprudencia francesa: sentencia del Tribunal de Namur del 12/07/37; del Tri-
bunal de Couitrai del 08/03/52; del Tribunal Civil de la Seine del 04/03/35; de Casación
del 29/05/56. También por la jurisprudencia italiana: Casación del 15/01/69, en Foro Ita-
liano, 1969, 1, p. 1512; Casación del 17/01/58, en Foro Italiano, 1959, 1, p. 470; Casación
del 22/05/63, en Foro Italiano, 1963,1, p. 2356 (jurisprudencia citada por Estrada Alonso,
Eduardo: Las uniones ...cit., p. 256, nota no 243).
(18) En dicho caso la concubina accionante, pretendía que el concubino la indemnizara
por la ruptura unilateral de la relación. En realidad se trataba de una relación amorosa que
se desarrolló durante varios años pero sin continuidad ni convivencia, ya que el concubino
era casado. No obstante, separado éste de hecho de su esposa, comenzaron a convivir, más
luego se distanciaron y en ese período la accionante tuvo una hija fruto de otra relación. Fi-
nalmente, el concubino puso fin a la relación.
Belluscio - Uniones convivenciales

-ruptura unilateral de la relación sin que hubiere mediado un acto ilí-


cito- que fue resuelto por la Sala C de la CNCiv(19).
La Sala precitada no acogió la pretensión de indemnización de la
accionante -la concubina- al entender que "dado que los concubi-
nos no tienen los mismos deberes que los esposos, si cualquiera de
aquéllos decide interrumpir la cohabitación, en principio, no debe in-
demnizar al otro.. .Como en el abandono por parte de uno de los con-
cubinos del hogar no existe antijuricidad, tal concubino no es respon-
sable por los daños que el otro sufre por su conducta. En efecto, el
concubinato puede generar otros derechos pero.jamás el de ser in-
demnizado por los perjuicios que pueda sufrir el que no decide inte-
rrumpir esa situación':
Asimismo, la Sala precitada no hizo lugar a la acción, al entender
que la concubina no había acreditado su legitimación activa.
Compartimos el rechazo de la pretensión en el caso citado, pero no
por los argumentos vertidos por la Sala, sino porque dicha relación no
configuraba un concubinato, sino una mera relación adulterina al fal-
tarle varios de los requisitos que nuestra doctrina y jurisprudencia ha
exigido para que se configure tal tipo de unión.
Así, en el caso de autos, no había cohabitación (o la hubo por un
lapso muy breve), notoriedad (por tratarse de una relación adúltera),
permanencia (ya que la misma fue intermitente) y singularidad (ya
que la accionante durante el período en que se desarrolló la relación
tuvo un hijo con otro hombre).
En la nota al fallo precitado, Fleitas Ortiz de Rosas y Herrera ha-
cen notar ello: las características de la relación determinaban que, en

Relacionado con la situación fáctica descripta en el caso citado, Estrada Alonso, Eduar-
do: Las uniones ...,cit., p. 257, señala que en España el Tribunal Supremo mediante senten-
cia de fecha 09/04/79 no acogió la pretensión de indemnización por parte de la mujer, pues
ella tenia conocimiento de la condición de casado del conviviente, lo que implica -a crite-
rio del Tribunal- el riesgo voluntario que la mujer ha de soportar cuando ha ejercido su li-
bertad, para excluir la seducción y para rechazar el ejercicio de la acción de responsabili-
dad del art. 1902 del Cód. Civ. español. En el mismo sentido, se ha pronunciado en Francia
el Tribunal de Grande Instance de París mediante la sentencia del 16/04./69, donde se de-
clara la falta de legitimidad pasiva del concubino al no haber ocultado nunca a su compa-
ñera su estado de hombre casado.
(19) CNCiv., Sala C, 3/3/98, LL, 1999-C-365, con nota de Fleitas Ortiz de Rosas, Abel,
y Herrera, Micaela.
Cap. Vlll - Resarcimiento entre concubinas por ruptura de la unión

realidad, no se trataba de un concubinato, algo que el Tribunal obvió


considerar.
Por nuestra parte, si bien pensamos que en principio la ruptura
unilateral del concubinato no habilita por sí misma a la indemnización
por responsabilidad extracontractual, porque dicha ruptura constitu-
ye un acto lícito(20),consideramos que no podemos generalizar al res-
pecto.
Por lo tanto, creemos oportuno analizar dos supuestos en particu-
lar:
1) Acto lícito consistente en una ruptura unilateral intempestiva,
pero que ha sido ejercido abusivamente.
2) Acto lícito consistente en una ruptura unilateral, que causa
"daño injusto':

a) Ruptura mediante acto lícito, pero ejercido abusivamente

Sabido es que, con posterioridad a la Ley N" 17.711, nuestro Cód.


Civil (vigente hasta el 118115) en su art. 1071 si bien protege el ejerci-
cio regular de un derecho, en cambio, no ampara su ejercicio abusivo.
En nuestra opinión, y en la de importante doctrina que "ut Infra"
citaremos, en determinados supuestos la ruptura intempestiva y uni-
lateral del concubinato podría encuadrarse en un abuso del derecho
y, por lo tanto, habilitaría la acción de daños y perjuicios correspon-
diente.
Ameglio A r ~ e n o ( ~había
l ) , señalado que el concubino está obliga-
do a indemnizar por la ruptura del concubinato, pues ha cometido un
abuso de derecho, ya que el concubinato fue creado por ambos y na-
ció de ambas voluntades, por lo cual mediante el abandono produce
un daño moral y material en la concubina.
Si bien, estimamos que en ciertos supuestos la ruptura unilateral
e intempestiva puede configurar un abuso de derecho, no estamos de

(20) Al menos, en principio, faltaría uno de los elementos constitutivos de la responsa-


bilidad extracontractual en nuestro derecho: la ilicitud.
(21) Ameglio Arzeno, Carlos: El régimen jurídico del concubinato, Rosario, 1935, p.
128, citado por Bossert, Gustavo A.: Régimen ...cit., p. 137.
Belluscio - Uniones convivenciales

acuerdo con la opinión de Ameglio Arzeno, en el sentido de que el


abandono por sí solo constituya una conducta abusiva.
Por lo tanto, compartimos la opinión de Fleitas Ortiz de Rosas'"):
"la admisión del 'abuso de derecho' abre una puerta, en determinados
casos, para considerar al comportamiento del (o la) que pone fin a la
relación de pareja en forma dañosa hacia el otro, como fuente de res-
ponsabilidad civil':
Este prestigioso doctrinario, considera que en la ruptura del con-
cubinato la admisión del abuso del derecho es posible, pero debe ser
restrictiva, ya que en principio, la decisión de quien interrumpe la re-
lación es libre y no necesita justificación.
Por lo cual, Fleitas Ortiz de Rosas entiende que se deberá atender a
las circunstancias fácticas que revelen la infracción a la buena fe-leal-
tad y a la recíproca confianza entre las partes.
Y, en tal sentido, señala algunos supuestos: la ruptura unilateral en
momentos en que el otrola se encontraba enfermo, necesitado o pri-
vado de recursos, el haber impuesto un modo de relación que llevara
al otrola a perder posibilidades laborales, o haber consumido duran-
te la vida en común los bienes del otrola para luego abandonarlo en la
indigencia, etc.
Es que, en determinadas circunstancias la ruptura unilateral e in-
tempestiva podrá constituir una ruptura abusiva al provocar graves
perjuicios que no pueden quedar exentos de responsabilidad para
aquel que los provoca(23). .
Por ello, Estrada A10nso''~)entiende que "cuando de laruptura no
pueda derivar una responsabilidad extracontractual, a la hora de fa-
llar sobre el derecho a indemnización por daños y perjuicios, los tri-
bunales han de tener en cuenta todas las circunstancias del caso. Han

(22) Fleitas Ortiz de Rosas, Abel: Responsabilidad ...cit., pp. 56-57.


(23) Al respecto, Estrada Alonso, Eduardo: Las uniones ...cit., p. 230, citando a Esmein,
Le probleme de l'union libre, en Revue Trimestreille de Droit Civil, 1935, p. 778, expresa:
"No se podrá decir, además, que la exigencia de indemnización por daños y perjuicios ayu-
da a fomentar el concubinato, en detrimento del matrimonio, puesto que, muy al contrario,
quien evite el matrimonio para escapar de responsabilidades económicas y viva en unión li-
bre con intención de no comprometerse y de servirse de su compañero, a partir de que se le
reclame una indemnización por ruptura abusiva, podrá comenzar a pensar cuál de las dos
uniones satisface más sus intereses egoístas':
(24) Estrada Alonso, Eduardo: Las uniones ...cit., p. 249.
Cap. Vlll- Resarcimiento entre concubinos por ruptura de la unión

de valorar la situación económica, social y cultural de los convivien-


t e ~la, edad del abandonado, si la mujer se encuentra embarazada o ha
tenido hijos con su ex compañero, los recursos económicos del aban-
donado, la discriminación social que siempre ha sufrido la mujer'").
En definitiva, ha de valorarse la posición en que se encuentra el convi-
viente abandonado.. O
El ejercicio abusivo del derecho de poner fin a la convivencia por
parte de alguno de los concubinos, ha sido reconocido por la Sala C de
la Cámara Nacional de Apelaciones en lo

b) Ruptura mediante acto lícito, pero que causa uni'daño injusto"

Partiendo de la licitud de un acto, una importante corriente doctri-


naria asevera que el mismo da lugar a la reparación cuando mediante
su ejecución se causa un daño injusto.

(25) Jeanmart, Les ...cit. p. 227 (citado por Estrada Alonso, Eduardo: Las uniones ...cit.,
p. 249, nota N" 229) entiende que la igualdad entre el hombre de la igualdad con respecto
a la mujer sigue siendo teórica. Y a tal efecto, señala que las pensiones que se conceden a
la mujer casada por haberse dedicado a los trabajos domésticos y al cuidado de los hijos no
son extensibles a las concubinas. Por lo tanto, entiende Jeanmart, que el perjuicio que ha de
repararse en la ruptura del concubinato debe venir dado por la situación de miseria en que
se encuentra la concubina en el momento de la ruptura. No compartimos los conceptos de
Jeanmart, pues entendemos que no se conceden los mismos beneficios que a la mujer ca-
sada que a la concubina, no por una cuestión de discriminación entre hombre y mujer, sino
porque no corresponde trasladar en forma analógica los mismos derechos que se otorgan
a los cónyuges, pues -a nuestro criterio- no corresponde igualar los derechos emergentes
del matrimonio y del concubinato, ya que los propios concubinos quizás hayan elegido esa
forma de unión para eludir la regulación legal del matrimonio. Sin embargo, actualmen-
te la Ley no 18/2001 de Parejas Estables de la Comunidad Autónoma de Baleares (España),
de fecha 19/12/01, extiende analógicamente las pensiones compensatorias a las uniones li-
bres, al establecer en su art. 9" (Efectos de la extinción en vida), inc. 2" que: "El conviviente
perjudicado puede reclamar una compensación económica cuando la convivencia haya su-
puesto una situación de desigualdad patrimonial entre ambos miembros de la pareja e im-
plique un enriquecimiento injusto y se haya dado uno de los siguientes supuestos: a) que el
conviviente haya contribuido económicamente o con su trabajo a la adquisición, conserva-
ción o mejora de cualquiera de los bienes comunes o privativos del otro miembro de la pa-
reja o b) que el conviviente se haya dedicado con exclusividad o de forma principal a la rea-
lización de trabajo para la familia':
Belluscio - Uniones convivenciales

En ese sentido, B ~ e r e s ' ?considera


~) que "la responsabilidad civil su-
pone el deber que pesa sobre una persona de reparar el daño injus-
to ocasionado a otra': En dicho concepto, este autor, abarca tanto los
daños causados por conductas injustas (antijurídicamente) como los
daños que son injustos "per se': o sea, sin reconocer una causa injus-
ta (antijurídica).
Visto de esta manera -asevera Bueres- la expresión "responsabi-
lidad" se puede referir tanto a los actos lícitos como a los ilícitos.
Por lo cual, en el tema de la responsabilidad civil, la antijuridicidad
importa una violación del principio "alterum non laedere'i o sea el no
dañar a otro, que -para el autor precitado- se establece en los arts.
1066, 1109 y 1074 del Cód. Civil (vigente hasta el 1/8/15).
Para este autor, el art. 1109 del Cód. Civil, que venimos siguiendo,
consagra una antijuricidad genérica (amplia) -con independencia de
la culpa allí mencionada-, que sienta el principio del "alterum non
laedere': ya que, en rigor, está prohibido dañar a otro sin justificación.
Por otra parte, señala que un con criterio causalista puro, el centro
de la antijuricidad es fundamentalmente el daño, por lo que las ten-
dencias actuales consideran que el daño es el "quid" de la responsabili-
dad civil, sin preocuparse demasiado por la licitud o ilicitud de la con-
ducta.
Por lo cual, siendo el epicentro el daño de la responsabilidad civil
de nuestro tiempo, el hecho de dañar a otro sin justificación entraña
una conducta ilícita.
De lo expresado, Bueres concluye que "en tema de résponsabili-
dad el daño interesa más allá de la causa fuente y del factor de atribu-
ción -que inexorablemente debe existir para imputar jurídicamen-
te el daño a su autor-. Y, también, el daño injusto en su más amplia
acepción, y, por lo tanto, resarcible (vigencia plena de la regla "pro da-
mato"), ha de prevalecer más allá de la licitud o ilicitud de la conducta':
Con similar criterio, Messina de Estrella Gutiérrez(?*),señala que
'el fundamento de la indemnizabilidad no está en el acto ilícito, sino
en el hecho dañoso. Con una fórmula resumida se podría decir que el

(27) Bueres, Alberto J.: El daño injusto y la licitud e ilicitud de la conducta, en Derecho
de Daños, Primera Parte, Ediciones La Rocca, Buenos Aires, 1996, pp. 141-189.
(28) Messina de Estrella Gutiérrez, Graciela N.: Función actual de la responsabilidad
civil, en Derecho de Daños, Primera Parte, Ediciones La Rocca, Buenos Aires, 1996, p. 52. ,
Cap. Vlll - Resarcimiento entre concubinospor ruptura de la unión

resarcimiento en sentido sustancial significa imputación del resultado


dañoso a un sujeto':
Agrega, citando a López Olarciregui, que "para que el daño funcio-
ne como excitante de la imputación es menester que invista una cali-
ficación: la de ser injusto':
Por su parte, Compagnucci de Caso(29) expresa que la responsabili-
dad civil importa siempre asumir la obligación de indemnizar, "es de-
cir dejar indemne a la víctima, tal como se encontraba antes de ocu-
rrir el hecho':
Agrega este autor, que cuando se afirma que se puede ser respon-
sable sin ser culpable o negligente, enfrentamos lo que hoy se denomi-
na responsabilidad sin culpabilidad.
Por último, a modo de colofón, Borda(30)nos señalaba que "resul-
ta clara una definida tendencia del derecho moderno a poner el aten-
to del problema en el damnificado y no en el autor del hecho o activi-
dad dañosa. De lo que se trata hoy es de asegurar a toda persona que
ha sufrido un daño la reparación lo más amplia posible y comprendi-
do tanto el daño material como el moral':
Partiendo de esta corriente doctrinaria -que funda la responsabi-
lidad en el daño injusto, más allá de la ilicitud o licitud del acto, y cu-
yos principales expositores son Bueres, Messina de Estrella Gutiérrez
y López Olarciregui- es interesante analizar si corresponde indemni-
zar frente al hecho licito que supone la ruptura del concubinato en si
mismo, pero que es susceptible de causar un daño.
Si bien, compartimos en gran parte la opinión de esa prestigiosa
doctrina, entendemos -siguiendo a Malcianich de Ba~set(~l)- que la
misma no es aplicable actualmente por parte de nuestra jurispruden-
cia, no solo en el tema que estamos analizando sino en cualquier otro
en que se trate la responsabilidad intrafamiliar, ya que en los limitados
supuestos que se ha admitido la responsabilidad extracontractual -

(29) Compagnucci de Caso, Rubén H.: Fundamentos de la responsabilidad civil: cul-


pa y riesgo, en Derecho de Daños, Primera Parte, Ediciones La Rocca, Buenos Aires, 1996,
pp. 57-58.
(30) Borda, Guillermo A.: Responsabilidad extracontractual: fundamentos y tenden-
cias, en Derecho de Daños, Primera Parte, Ediciones La Rocca, Buenos Aires, 1996, p. 105.
(31) Maltianich de Basset, Lidia N.: Derecho de visitas, Hammurabi, Buenos Aires,
1997, p. 226.
Belluscio - Uniones convivenciales

daños ocasionados por la culpa en la separación personal y en el divor-


cio, y daños derivados de la falta de reconocimiento voluntario de la
filiación extramatrimonial- sólo la atribución subjetiva resulta apli-
cable (o sea la culpa, en sentido lato, del art. 1109 del Cód. Civil vigen-
te al 1/8/15),que debe ser complementada con los restantes requisitos
que exige la responsabilidad aquiliana.

3. Postura que niega el resarcimiento

Pese a lo señalado en los párrafos precedentes, otra postura niega el


resarcimiento entre concubinos por la ruptura de la unión.
La juris~rudencia'~~) que se enrola en esta postura, ha señalado:
"Dado que los concubinos no tienen los mismos deberes que los es-
posos, si cualquiera de aquéllos decide interrumpir la cohabitación, en
principio, no debe indemnizar al otro':
"Como en el abandono por parte de uno de los concubinos del ho-
gar no existe antijuridicidad, tal concubino no es responsable por los
daños que el otro sufre por su conducta, al fallar uno de los supuestos
generadores de la responsabilidad':
"Por lo tanto, si la accionante sufrió perjuicios económicos o no,
es irrelevante, en virtud de la fuente invocada -abandono- para de-
mandar que su ex concubino la indemnice"
"En efecto, el concubinato puede generar otros derechos, pero ja-
más el de ser indemnizado por los perjuicios que pueda sufrir el que
no decide interrumpir esa situación':
Una jurisprudencia anterior(33),si bien -en principio- negaba el
derecho al resarcimiento por la ruptura unilateral de la unión no ma-
trimonial, exceptuaba de ello en dos circunstancias.
Textualmente, se decía en ese fallo(34):
"Es indiscutible que el hecho de poner fin a la convivencia no pue-
de constituir por sí mismo una injuria grave, puesto que a la unión li-
bre puede poner fin cualquiera de los miembros de la pareja en todo
momento. Salvo, dos excepciones que sí configurarían injuria grave: 1)

(32) CNCiv., Sala C, 3/3/98, DJ, 1999-2-917, y ED, 186-145.


(33) CNCiv., Sala C, 12/7/76, LL, 1976-D-415.
(34) CNCiv., Sala C, 12/7/76, LL, 1976-D-415.
Cap. Vlll- Resarcimiento entre concubinos por ruptura de la unión

el ejercicio abusivo del derecho de poner fin a la convivencia; 2) la rea-


lización de actos injuriosos con motivo o en ocasión del ejercicio legi-
timo de ese derecho':
Mucho más recientemente, la Cámara Nacional de Apelaciones en
lo reafirma esta postura negatoria, al determinar:
"El concubino que decide la ruptura de la relación convivencia1 no
debe indemnizar al otro, aun cuando ésta se hubiera extendido por
largo tiempo, pues si su decisión se funda en un cambio de sentimien-
tos, como es habitual y ordinario, no constituye una conducta antiju-
ridica o un ejercicio abusivo del derecho que genere responsabilidad':

(35) CNCiv., Sala M, 7/2/13, JA, 2013-11-391, y Rep. LL, 2013-227, sum. 6.
EFECTOS NO PATRIMONIALES CON RELACIÓN
A LOS CONVIVENTES Y A LOS HIJOS

a) Asistencia recíproca

Los convivientes se deben asistencia recíproca durante la convi-


vencia.
Al respecto, el art. 519 del CCCN, reza:

"Los convivientes se deben asistencia durante la con-


viven~ia ."

Como ya señalamos en el Capítulo 111 de esta obra, y lo reiteramos


ahora, la asistencia a que hace referencia este art. 519 describe sólo a
la asistencia espiritual o moral, mas no a la material (en la que estarían
incluidos los alimentos).
De quererse incluir los alimentos durante la convivencia de este
tipo de uniones, suponemos que se hubiera obrado como en la convi-
vencia de la unión matrimonial: el art. 431 determina la asistencia no
pecuniaria, pero el art. 432 preceptúa -con total claridad- el deber
alimentario.

b) Inhabilitación del otro conviviente \

Uno de los convivientes se encuentra facultado para solicitar la in-


habilitación del otro, cuando se den ciertas circunstancias.
Al respecto, determina el art. 48 del CCCN:
Belluscio - Uniones convivenciales

"Pueden ser inhabilitados quienes por la prodigalidad


en la gestión de sus bienes expongan a su cónyuge, con-
viviente o a sus hijos menores de edad o con discapaci-
dad a la pérdida del patrimonio. A estos fines, se conside-
ra persona con discapacidad, a toda persona que padece
una alteración funcional permanente o prolongada, física
o mental, que en relación a su edad y medio social impli-
ca desventajas considerables para su integración familiar,
social, educacional o laboral. La acción sólo correspon-
de al cónyuge, conviviente y a los ascendientes y descen-
dientes':

c) Incapacidad y capacidad restringida del otro conviviente

Uno de los convivientes se encuentra facultado para solicitar la in-


capacidad o la discapacidad restringida del otro.
Así, lo establece el art. 33 del CCCN:

"Están legitimados para solicitar la declaración de in-


capacidad y de capacidad restringida:
a) el propio interesado;
b) el cónyuge no separado de hecho y el conviviente
mientras la convivencia no haya cesado;
c) los parientes dentro del cuarto grado; si fueran por
afinidad, dentro del segundo grado;
d) el Ministerio Público':

d) Protección del nombre del otro conviviente

El nuevo Código faculta a que uno de los convivientes pueda accio-


nar en defensa del nombre del otro.
Tal facultad, emana del art. 71 del CCCN, el cual dice:

"Puede ejercer acciones en defensa de su nombre:


a) aquel a quien le es desconocido el uso de su nom-
bre, para que le sea reconocido y se prohíba toda futura
Cap. IX - Efectos no patrimoniales (convivientes y sus hijos)

impugnación por quien lo niega; se debe ordenar la publi-


cación de la sentencia a costa del demandado;
b) aquel cuyo nombre es indebidamente usado por
otro, para que cese en ese uso;
c) aquel cuyo nombre es usado para la designación de
cosas o personajes de fantasía, si ello le causa perjuicio
material o moral, para que cese el uso.
En todos los casos puede demandarse la reparación
de los daños y el juez puede disponer la publicación de la
sentencia.
Las acciones pueden ser ejercidas exclusivamente por
el interesado; si ha fallecido, por sus descendientes, cón-
yuge o conviviente, y a falta de éstos, por los ascendien-
tes o hermanos':

e) Consentimiento informado para actos médicos e investigacio-


nes en salud

Respecto de este tema, el art. 59 del CCCN preceptúa que, para ac-
tos médicos e investigaciones en salud, si el paciente no está en condi-
ciones físicas o psíquicas de expresar su voluntad para que se le reali-
cen aquellos, el consentimiento para su realización puede ser dado por
el otro conviviente.
En tal sentido, ese art. 59, expresa:

"El consentimiento informado para actos médicos e


investigaciones en salud es la declaración de voluntad ex-
presada por el paciente, emitida luego de recibir informa-
ción clara, precisa y adecuada, respecto a:
a) su estado de salud;
b) el procedimiento propuesto, con especificación de
los objetivos perseguidos;
c) los beneficios esperados del procedimiento;
d) los riesgos, molestias y efectos adversos previsibles;
e) la especificación de los procedimientos alternativos
y sus riesgos, beneficios y perjuicios en relación con el
procedimiento propuesto;
Belluscio - Uniones convivenciales

f) las consecuencias previsibles de la no realización


del procedimiento propuesto o de los alternativos espe-
cificados;
g) en caso de padecer una enfermedad irreversible, in-
curable, o cuando se encuentre en estado terminal, o haya
sufrido lesiones que lo coloquen en igual situación, el de-
recho a rechazar procedimientos quirúrgicos,.de hidrata-
ción, alimentación, de reanimación artificial o al retiro de
medidas de soporte vital, cuando sean extraordinarios o
desproporcionados en relación a las perspectivas de me-
joría, o produzcan sufrimiento desmesurado, o tengan
por único efecto la prolongación en el tiempo de ese esta-
dio terminal irreversible e incurable;
h) el derecho a recibir cuidados paliativos integrales en
el proceso de atención de su enfermedad o padecimiento.
Ninguna persona con discapacidad puede ser someti-
da a investigaciones en salud sin su consentimiento libre
e informado, para lo cual se le debe garantizar el acceso a
los apoyos que necesite.
Nadie puede ser sometido a exámenes o tratamientos
clínicos o quirúrgicos sin su consentimiento libre e infor-
mado, excepto disposición legal en contrario.
Si la persona se encuentra absolutamente imposibilita-
da para expresar su voluntad al tiempo de la atención mé-
dica y no la ha expresado anticipadamente, el corisenti-
miento puede ser otorgado por el representante legal, el
apoyo, el cónyuge, el conviviente, el pariente o el allegado
que acompañe al paciente, siempre que medie situación de
emergencia con riesgo cierto e inminente de un mal grave
para su vida o su salud. En ausencia de todos ellos, el médi-
co puede prescindir del consentimiento si su actuación es
urgente y tiene por objeto evitar un mal grave al paciente':

f) Curatela de! otro conviviente

En este tema, el Código Civil y Comercial faculta a que uno de los


convivientes pueda ser designado curador del otro.
Cap. IX - Efectos no patrimoniales (convivientes y sus hijos)

Tal facultad la encontramos en el art. 139 del CCCN:

"La persona capaz puede designar, mediante una di-


rectiva anticipada, a quien ha de ejercer su curatela.
Los padres pueden nombrar curadores y apoyos de
sus hijos incapaces o con capacidad restringida, en los ca-
sos y con las formas en que pueden designarles tutores.
Cualquiera de estas designaciones debe ser aprobada
judicialmente.
A falta de estas previsiones el juez puede nombrar al
cónyuge no separado de hecho, al conviviente, a los hijos,
padres o hermanos de la persona a proteger según quien
tenga mayor aptitud. Se debe tener en cuenta la idonei-
dad moral y económica':

g) Bien de familia

Se posibilita, merced a la nueva legislación, que el conviviente sea


beneficiario de la afectación como bien de familia de la vivienda con-
viviencial.
Al respecto, el art. 246 del CCCN, expresa:

"Son beneficiarios de la afectación:


a) el propietario constituyente, su cónyuge, su convi-
viente, sus ascendientes o descendientes;
b) en defecto de ellos, sus parientes colaterales dentro
del tercer grado que convivan con el constituyente':

h) Indignidad

Entre las causales de indignidad, el nuevo Código contempla la au-


toria, complicidad o participación del delito doloso del conviviente.
A tal efecto, el art. 2281, señala:

"Son indignos de suceder:


a) los autores, cómplices o participes de delito dolo-
so contra la persona, el honor, la integridad sexual, la li-
Belluscio - Uniones convivenciales

bertad o la propiedad del causante, o de sus descendien-


tes, ascendientes, cónyuge, conviviente o hermanos. Esta
causa de indignidad no se cubre por la extinción de la ac-
ción penal ni por la de la pena;
b) los que hayan maltratado gravemente al causante, u
ofendido gravemente su memoria;
c) los que hayan acusado o denunciado al causante por
un delito penado con prisión o reclusión, excepto que la
víctima del delito sea el acusador, su cónyuge o convi-
viente, su descendiente, ascendiente o hermano, o haya
obrado en cumplimiento de un deber legal;
d) los que omiten la denuncia de la muerte dolosa del
causante dentro de un mes de ocurrida, excepto que an-
tes de ese término la justicia proceda en razón de otra de-
nuncia o de oficio. Esta causa de indignidad no alcanza a
las personas incapaces ni con capacidad restringida, ni a
los descendientes, ascendientes, cónyuge y hermanos del
homicida o de su cómplice;
e) los parientes o el cónyuge que no hayan suministra-
do al causante los alimentos debidos, o no lo hayan reco-
gido en establecimiento adecuado si no podía valerse por
sí mismo;
f ) el padre extramatrimonial que no haya recono-
cido voluntariamente al causante durante su menor
edad;
g) el padre o la madre del causante que haya sido pri-
vado de la responsabilidad parental;
h) los que hayan inducido o coartado la voluntad del
causante para que otorgue testamento o deje de hacerlo,
o lo modifique, así como los que falsifiquen, alteren, sus-
traigan, oculten o sustituyan el testamento;
i) los que hayan incurrido en las demás causales de in-
gratitud que permiten revocar las donaciones.
En todos los supuestos enunciados, basta la prueba de
que al indigno le es imputable el hecho lesivo, sin necesi-
dad de condena penal':
Cap. IX - Efectos no patrimoniales (convivientesy sus hijos)

i) VocaciBn sucesoria

Al igual que en Código Civil de Vélez, el nuevo Código no reconoce


la vocación sucesoria del conviviente supérstite respecto del fallecido.
Por lo tanto, no es sucesor legítimo del causante.
De forma congruente con ello, una reciente jurisprudencia'') -que
se ocupó de este tema- determinó que 'él concubino no posee legi-
timación para iniciar el juicio sucesorio del que fuera en vida su pare-
ja, por cuanto nuestro derecho positivo no le reconoce vocación su-
cesoria':
Sin embargo, ello no obsta a que el conviviente supérstite pueda ser
llamado a la sucesión del conviviente pre fallecido por voluntad expre-
sa de éste, que lo designa heredero o le hace un legado por testamen-
to, dentro de la porción disponible que permite tanto en el Código Ci-
vil (vigente hasta el 01/08/15) como el nuevo Código Civil y Comercial
Unificado
En tanto, la unión convivencial anterior al matrimonio permite
conservar la vocación sucesoria respecto del causante, si se verifica
el supuesto del matrimonio "in extremis" contemplado en el art. 2436
del CCCN.
Dice este art. 2436:

"La sucesión del cónyuge no tiene lugar si el causan-


te muere dentro de los treinta días de contraído el matri-
monio a consecuencia de enfermedad existente en el mo-
mento de la celebración, conocida por el supérstite, y de
desenlace fatal previsible, excepto que el matrimonio sea
precedido de una unión convivencial':

El nuevo Código, al tratar del matrimonio "in extremis" adopta la


misma solución impetrada por la reforma de la ley 17.711, que agregó
a la parte final del art. 3573 del Cód. Civil de Vélez lo siguiente: "sal-
vo que el matrimonio se hubiere celebrado para regularizar una situa-
ción de hecho':

(1) CApe!. Civ. y Com., Sala IV, Corrientes, 19/4/13, Rubinzal on line - RC J 7990/13.
Belluscio - Uniones convivenciales

j) Determinación sobre las exequias del conviviente pre fallecido

El conviviente supérstite tiene la facultad de decidir sobre las exe-


quias del fallecido, cuando éste no hubiera dispuesto nada al respecto.
En ese sentido, el art. 61 del CCCN decreta:

"La persona plenamente capaz puede disponer, por


cualquier forma, el modo y circunstancias de sus exe-
quias e inhumación, así como la dación de todo o parte
del cadáver con fines terapéuticos, científicos, pedagógi-
cos o de índole similar. Si la voluntad del fallecido no ha
sido expresada, o ésta no es presumida, la decisión co-
rresponde al cónyuge, al conviviente y en su defecto a los
parientes según el orden sucesorio, quienes no pueden
dar al cadáver un destino diferente al que habría dado el
difunto de haber podido expresar su voluntad':

Resulta ser de aplicación práctica este supuesto, para el caso en que


el conviviente supérstite decida la cremación del cuerpo del fallecido
y los hijos de este último se opongan a ello.

k) Indemnización a uno de los convivientes en caso de muerte del


otro

Ya en el año 1995, a través de un plenario'?),se había reconocido el


daño material por la muerte del conviviente.
El nuevo Código Civil y Comercial, prevé la legitimación del con-
viviente para reclamar la indemnización por las consecuencias no pa-
trimoniales que se derivan de la muerte del otro.
Al respecto, el art. 1741 del CCCN, dice:

"Está legitimado para reclamar la indemnización de


las consecuencias no patrimoniales el damnificado direc-
to. Si del hecho resulta su muerte o sufre gran discapaci-
dad también tienen legitimación a título personal, según

(2) CNCiv., en pleno, 4/4/95, JA, 1995-11-201.

186
Cap. IX - Efectos no patrimoniales (convivientes y sus hijos)

las circunstancias, los ascendientes, los descendientes, el


cónyuge y quienes convivían con aquél recibiendo trato
familiar ostensible.
La acción sólo se transmite a los sucesores universales
del legitimado si es interpuesta por éste.
El monto de la indemnización debe fijarse ponderan-
do las satisfacciones sustitutivas y compensatorias que
pueden procurar las sumas reconocidas':

Por otra parte, en caso de muerte de uno de los convivientes, el su-


pérstite deberá recibir una indemnización que cubra sus necesidades
alimentarias.
A ello, se refiere el inciso b del art. 1745 del CCCN:

"En caso de muerte, la indemnización debe consistir


en:. ..
...b. lo necesario para alimentos del cónyuge, del con-
viviente, de los hijos menores de veintiún años de edad
con derecho alimentario, de los hijos incapaces o con ca-
pacidad restringida, aunque no hayan sido declarados ta-
les judicialmente; esta indemnización procede aun cuan-
do otra persona deba prestar alimentos al damnificado
indirecto; el juez, para fijar la reparación, debe tener en
cuenta el tiempo probable de vida de la víctima, sus con-
diciones personales y las de los reclamantes;. ..':

2. Con relación a los hijos de ambos

a) Presunción de filiación

El Código Civil y Comercial, vuelve a establecer la presunción del


art. 257 (introducida por la ley 23.515) del Código Civil(3)vigente has-
ta el 01/08/15.
El art. 585 del CCCN, decreta:

(3) Este art. 257, señala que: "El concubinato de la madre con el presunto padre du-
rante la época de la concepción hará presumir su paternidad, salvo prueba en contrario':
Belluscio - Uniones convivenciales

"La convivencia de la madre durante la época de la


concepción hace presumir el vínculo filial a favor de su
conviviente, excepto oposición fundada1:

Al igual que su predecesor (el art. 257 precitado), este art. 585 de-
creta una presunción "iuris tantum': ya que admite una oposición fun-
dada a tal presunción.

b) Adopción

En la legislación anterior no era posible que ambos concubinos


adoptaran en forma conjunta.
Para esta legislación el principio rector era que la adopción debía
ser unilateral, constituyendo la única excepción a esa regla la adopción
por parte de ambos cónyuges de forma conjunta.
El art. 312 del Cód. Civil (vigente hasta el 01/08/15) era terminante
en ese sentido: "Nadie puede ser adoptado por más de una persona si-
multáneamente, salvo que los adoptantes sean cónyuges1:
Por el contrario, la nueva legislación incorpora la adopción conjun-
ta por parte de ambos convivientes, al igual que sucede con los cón-
yuges.
Así lo reconoce el art. 602 del CCCN:

"Las personas casadas o en unión convivencia1 pue-


den adoptar sólo si lo hacen conjuntamente':

Por lo tanto, el Código Civil y Comercial reconoce -expresamen-


te- la posibilidad de que ambos convivientes adopten, si bien lo de-
berán de hacer de forma conjunta.
Respecto de esto último, el art. 603 del CCCN contiene algunas ex-
cepciones al respecto:

"La adopción por personas casadas o en unión convi-


vencial puede ser unipersonal si:
a) el cónyuge o conviviente ha sido declarado persona
incapaz o de capacidad restringida, y la sentencia le impi-
de prestar consentimiento válido para este acto.
Cap. IX - Efectos no patrimoniales (convivientesy sus hijos)

b) En este caso debe oírse al Ministerio Público y al


curador o apoyo y, si es el pretenso adoptante, se debe de-
signar un curador o apoyo ad litem;
c) los cónyuges están separados de hecho':

En tanto, se permite que uno de los convivientes tenga menos de 25


años al momento de la adopción.
Al respecto, señala el art. 601 del CCCN, en su parte pertinente:

"No puede adoptar:


a) quien no haya cumplido veinticinco años de edad,
excepto que su cónyuge o conviviente que adopta conjun-
tamente cumpla con este requisito;. ..':

Por otra parte, la regla general en materia de adopción (art. 597


del CCCN, primer párrafo), es que pueden ser adoptadas las personas
menores de edad no emancipadas declaradas en situación de adapta-
bilidad o cuyos padres han sido privados de la responsabilidad paren-
tal.
Sin embargo, respecto de los convivientes, se concede la excepción
a ello: puede ser adoptada la persona mayor de edad cuando se trate
del hijo del conviviente de la persona que pretende adoptar (art. 597,
segundo párrafo).
Asimismo, el nuevo Código permite la adopción conjunta por par-
te de los convivientes aunque haya cesado la unión convivencial, si
bien, bajo determinadas circunstancias.
A ello, se refiere el art. 604 del CCCN:

"Las personas que durante el matrimonio o la unión


convivencia1 mantuvieron estado de madre o padre con
una persona menor de edad, pueden adoptarla conjunta-
mente aún después del divorcio o cesada la unión. El juez
debe valorar especialmente la incidencia de la ruptura al
ponderar el interés superior del niño7:

Por último se contempla la adopción por integración para uno de


los convivientes respecto al hijo del otro.
Respecto de esto último, el art. 620 del CCCN decreta:
Belluscio - Uniones convivenciales

"La adopción plena confiere al adoptado la condición


de hijo y extingue los vínculos juridicos con la familia
de origen, con la excepción de que subsisten los impe-
dimentos matrimoniales. El adoptado tiene en la fami-
lia adoptiva los mismos derechos y obligaciones de todo
hijo.
La adopción simple confiere el estado de hijo al adop-
tado, pero no crea vínculos juridicos con los parientes
ni con el cónyuge del adoptante, excepto lo dispuesto en
este Código.
La adopción de integración se configura cuando se
adopta al hijo del cónyuge o del conviviente y genera los
efectos previstos en la Sección Ba de este Capítulo':

c) Adjudicación de la guarda (tenencia)

La opinión de la doctrina y los pronunciamientos judiciales de an-


taño, eran contrarios a otorgar la guarda judicial (tenencia) de los hi-
jos menores de edad a aquel progenitor que viviera en concubinato
con un tercero.
A partir del año 1984, y merced a la reforma impetrada en el art.
206 del Código Civil por la ley 23.264, esta postura comienza a cam-
biar, señalándose que el elemento decisivo para otorgar la guarda del
hijo debe de ser el interés del menor.
Actualmente prevalece este criterio, o sea, independientemente de
que uno de los progenitores viva en convivencia con un tercero, el
otorgamiento de la guarda se resolverá conforme al conjunto de cir-
cunstancias que señalan cuál es la conveniencia para el hijo.
Es decir, que el interés del niño o niña deberá ser analizado según
las peculiaridades que presenta cada caso, y no basándose en la mera
descalificación de progenitor que convive con un tercero.
El nuevo Código introduce en su art. 653 un nuevo parámetro, que
complementa el principio precitado.
Esa norma legal, dispone que se otorgará preferencia al progenitor
'que facilite el derecho a mantener un trato regular con el otro proge-
nitor':
Cap. IX - Efectos no patrimoniales (convivientes y sus hijos)

3. Con relación a los hijos del otro conviviente

El nuevo Código Civil y Comercial nos trae una innovación en


cuanto a la responsabilidad parental de uno de los convivientes res-
pecto del hijo del otro.
De esta innovadora figura jurídica, que el art. 672 denomina ('pro-
genitor af in" (denominación que consideramos desacertada tratándo-
se de los convivientes, ya que no existe un vinculo de parentesco afini:
dad al no haber una unión matrimonial), surgen distintas obligaciones
para uno de los convivientes respecto al hijo (o hijos) del otro.

a) Alimentos

Ya nos hemos ocupado, en el Capitulo 111 de esta obra, respecto de


la obligación alimentaria (si bien, subsidiaria) entre uno de los convi-
vientes y el hijo del otro.
Cabe recordar, al respecto, que el art. 676 expresa que "la obliga-
ción alimentaria del cónyuge o conviviente respecto de los hijos del
otro, tiene carácter subsidiario':
La obligación subsidiaria del cónyuge con respecto a los hijos del
otro, no constituye innovación alguna ya que se desprende del paren-
tesco por afinidad, ya fuera en la legislación anterior (art. 368) como
en la nueva (art. 538).
Pero, se innova en lo que en cuanto a la obligación alimentaria del
conviviente respecto de los hijos del otro, ya que en el articulado que
trata sobre los alimentos en el anterior Cód. Civil no se encontraba
obligado el conviviente respecto de los hijos del otro.
Agrega, este art. 676 del nuevo Código, que -en principio- cesa
la obligación alimentaria de esas personas en los casos de disolución
del vinculo conyugal o ruptura de la unión convivencial, aunque -en
ciertos casos- puede extenderse con posterioridad.
Si bien, esta obligación alimentaria del conviviente respecto de los
hijos del otro es subsidiaria, el art. 676 del CCCN no dice con respec-
to a quién.
Respecto de ello, es evidente que va a ser subsidiaria a la de ambos
progenitores del menor de edad, pero ¿qué sucedería cuando ese niño
o niña tuviera uno o varios abuelos en condiciones de reclamarles la
cuota alimentaria?
Belluscio - Uniones convivenciales

¿Prevalecerá, para el reclamo alimentario, el conviviente ("proge-


nitor afín" como lo denomina el art. 672 del CCCN) o los abuelos pa-
ternos y maternos?
En ese caso ¿podría ser de aplicación el principio establecido en la
segunda parte del art. 537 del Código Civil y Comercial, en cuanto a
que responderá el obligado que esté en mejores condiciones para pro-
porcionar los alimentos?
Consideramos que lo enunciado en el párrafo anterior es una posi-
ble solución, cuando se verifique esa situación fáctica.
Sin embargo, como lo venimos reiterando con otros temas, habrá
que ver qué solución aplica la jurisprudencia en estos casos.

b) Adopción integrativa

Con anterioridad al Código Civil y Comercial Unificado, la adop-


ción por integración del hijo de la concubina era debatida.
Al respecto, fue rechazada por una jurisprudencia plenaria de la
Capital Federal'".
Ese plenario fue ratificado por que decidió en el mismo
sentido.
Aunque posteriormente, un nuevo plenario de la Cámara Nacional
de Apelaciones en lo Civil@)revirtió tal doctrina.
Un reciente fallo del Trib. Col. de Familia no 7 de R ~ s a r i o 'siguió
~)
esta última postura y otorgó la adopción integrativa de los hijos de la
conviviente a su pareja, con fundamento en lo preceptuado en el inc.
2" art. 311 del Cód. Civil vigente hasta el 01/08/15.
En tanto, el nuevo Código contempla -explícitamente- la adop-
ción por integración por parte de uno de los convivientes respecto al
hijo del otro.
Respecto de ello, el art. 620 del CCCN determina:

(4) CNCiv., en pleno, 31/3/80, ED, 87-447, LL, 1980-B-922,y JA, 1980-11-197.
(5) CNCiv., en pleno, 16/12/81, JA, 1982-1-474.
(6) CNCiv., en pleno, 3/6/87, LL, 1987-D-29.
(7) Trib. Col. de Familia no 7, Rosario (juez previniente Dra. Andrea Mariel Brunetti),
7/11/14, inédito.
Cap. IX - Efectos no patrimoniales (convivientesy sus hijos)

"La adopción plena confiere al adoptado la condición


de hijo y extingue los vínculos jurídicos con la familia de
origen, con la excepción de que subsisten los impedimen-
tos matrimoniales. El adoptado tiene en la familia adopti-
va los mismos derechos y obligaciones de todo hijo.
La adopción simple confiere el estado de hijo al adop-
tado, pero no crea vínculos jurídicos con los parientes
ni con el cónyuge del adoptante, excepto lo dispuesto en
este Código.
La adopción de integración se configura cuando se
adopta al hijo del cónyuge o del conviviente y genera los
efectos previstos en la Sección 4" de este Capítulo':

Asimismo, respecto de los convivientes se concede una excepción:


puede ser adoptada la persona mayor de edad cuando se trate del hijo
del conviviente de la persona que pretende adoptar (art. 597, segun-
do párrafo).
En tal sentido, decreta el art. 597:

"Pueden ser adoptadas las personas menores de edad


no emancipadas declaradas en situación de adaptabilidad
o cuyos padres han sido privados de la responsabilidad
parental.
Excepcionalmente, puede ser adoptada la persona
mayor de edad cuando:
a) se trate del hijo del cónyuge o conviviente de la per-
sona que pretende adoptar;
b) hubo posesión de estado de hijo mientras era me-
nor de edad, fehacientemente comprobada':

Otra excepción que se establece, para la adopción integrativa en


las uniones convivenciales, es la que enumera el segundo párrafo del
art. 599 del CCCN: "...Todo adoptante debe ser por lo menos dieciséis
años mayor que el adoptado, excepto cuando el cónyuge o convivien-
te adopta al hijo del otro cónyuge o conviviente...':
La adopción por integración se encuentra contemplada a partir del
art. 630 del CCCN, que dice:
Belluscio - Uniones convivenciales

"La adopción de integración siempre mantiene el vín-


culo filiatorio y todos sus efectos entre el adoptado y su
progenitor de origen, cónyuge o conviviente del adoptan-
te':

En tanto, su art. 631 estipula:

"La adopción de integración produce los siguientes


efectos entre el adoptado y el adoptante:
a) si el adoptado tiene un solo vínculo filial de origen,
se inserta en la familia del adoptante con los efectos de la
adopción plena; las reglas relativas a la titularidad y ejer-
cicio de la responsabilidad parental se aplican a las re-
laciones entre el progenitor de origen, el adoptante y el
adoptado;
b) si el adoptado tiene doble vinculo filial de origen se
aplica lo dispuesto en el artículo 621.

Por su parte, el art. 633 posibilita la revocación de esta adopción


por integración.

C) Cuidado del hijo

El conviviente debe cooperar con la crianza y el cuidado de los hi-


jos del otro.
A ello se refiere el art. 673 del CCCN, a saber:

"El cónyuge o conviviente de un progenitor debe coo-


perar en la crianza y educación de los hijos del otro, reali-
zar los actos cotidianos relativos a su formación en el ám-
bit0 doméstico y adoptar decisiones ante situaciones de
urgencia.
En caso de desacuerdo entre el progenitor y su cónyu-
ge o conviviente prevalece el criterio del progenitor.
Esta colaboración no afecta los derechos de los titula-
res de la responsabilidad parental':
Cap. IX - Efectos no patrimoniales (convivientesy sus hijos)

d) Delegación del ejercicio de la responsabilidad parental

El conviviente que es el progenitor biológico del hijo puede dele-


gar en el "progenitor af in" el ejercicio de la responsabilidad parental, si
bien bajo determinadas circunstancias.
Ello se encuentra contemplado en el art. 674 del CCCN:

"El progenitor a cargo del hijo puede delegar a su cón-


yuge o conviviente el ejercicio de la responsabilidad pa-
renta1 cuando no estuviera en condiciones de cumplir la
función en forma plena por razones de viaje, enfermedad
o incapacidad transitoria, y siempre que exista imposibi-
lidad para su desempeño por parte del otro progenitor, o
no fuera conveniente que este último asuma su ejercicio.
Esta delegación requiere la homologación judicial, ex-
cepto que el otro progenitor exprese su acuerdo de modo
fehaciente':

e) Ejercicio de la responsabilidad parental de forma conjunta

También, el nuevo Código permite que la responsabilidad paren-


tal sea ejercida por ambos convivientes, respecto del hijo (o hijos) de
uno de ellos.
A tal efecto, en su art. 675 regula lo siguiente:

"En caso de muerte, ausencia o incapacidad del pro-


genitor, el otro progenitor puede asumir dicho ejercicio
conjuntamente con su cónyuge o conviviente.
Este acuerdo entre el progenitor en ejercicio de la res-
ponsabilidad parental y su cónyuge o conviviente debe
ser homologado judicialmente. En caso de conflicto pri-
ma la opinión del progenitor.
Este ejercicio se extingue con la ruptura del matrimo-
nio o de la unión convivencial.
También, se extingue con la recuperación de la capa-
cidad plena del progenitor que no estaba en ejercicio de
la responsabilidad parental':
Belluscio - Uniones convivenciales

f) Derecho de comunicación y contacto

La ley 21.040 -del año 1975- incorporó al Cód. Civil (vigente


hasta el 01/08/15) el art. 376 bis, el cual reza: "Los padres tutores o
curadores de menores e incapaces o a quienes tengan a su cuidado
personas mayores de edad enfermas o imposibilitadas deberán per-
mitir la visita de los parientes que conforme a las disposiciones del
presente Capítulo, se deban recíprocamente alimentos. Si se deduje-
re oposición fundada en posibles perjuicios a la salud moral o física de
los interesados el juez resolverá en trámite sumario lo que correspon-
da, estableciendo en su caso el régimen de visitas más conveniente de
acuerdo a las circunstancias del caso':
Es decir, que esta norma legal faculta a los parientes que tienen le-
galmente establecida una obligación alimentaria a visitar a los meno-
res, a los incapaces, o a las personas mayores de edad que se encuen-
tren enfermas o imposibilitadas.
Un texto similar contempla el art. 555 del nuevo Código, para es-
tablecer el derecho de comunicación y contacto de determinados pa-
rientes que tiene una obligación alimentaria.
Dice ese art. 555: "Los que tienen a su cargo el cuidado de perso-
nas menores de edad, con capacidad restringida, o enfermas o imposi-
bilitadas, deben permitir la comunicación de estos con sus ascendien-
tes, descendientes, hermanos bilaterales o unilaterales y parientes por
afinidad en primer grado. Si se deduce oposición fundada en posibles
perjuicios a la salud mental o física de los interesados, el juéz debe re-
solver lo que corresponda por el procedimiento más breve que prevea
la ley local y establecer, en su caso, el régimen de comunicación más
conveniente de acuerdo a las circunstancias':
Como podemos apreciar, este art. 555 faculta a los parientes obli-
gados a los alimentos que enumeran los arts. 537 y 538 del CCCN.
Dado que el fundamento de tal derecho de comunicación por par-
te de esos parientes se funda en el correspondiente deber alimentario,
es dable concluir que el denominado "progenitor afín" del art. 672 del
CCCN al tener una obligación alimentaria establecida por el art. 676
de esa misma normativa, gozaría de un derecho de comunicación y
contacto con relación al hijo del otro conviviente.
Más allá de esta deducción, el conviviente podrá solicitar que se le
fije un régimen de comunicación y contacto con el hijo del otro con-
Cap. IX - Efectos no patrimoniales (convivientesy sus hijos)

viviente, una vez cesada esa unión convivencial, con basamento en lo


preceptuado en el art. 556 del CCCN.
Al respecto, el art. 556, reza:

"Las disposiciones del articulo 555 se aplican en fa-


vor de quienes justifiquen un interés afectivo legitimo"(8).

Por lo tanto, el conviviente que justifique un interés legitimo res-


pecto al hijo del otro conviviente, podrá gozar de un régimen de con-
tacto y comunicación, al igual que los parientes enumerados en el art.
555 del CCCN.

(8) Dice ese art. 555: "Los que tienen a su cargo el cuidado de personas menores de
edad, con capacidad restringida, o enfermas o imposibilitadas, deben permitir la comuni-
cación de estos con sus ascendientes, descendientes, hermanos bilaterales o unilaterales y
parientes por afinidad en primer grado. Si se deduce oposición fundada en posibles perjui-
cios a la salud mental o física de los interesados, el juez debe resolver lo que corresponda
por el procedimiento más breve que prevea la ley local y establecer, en su caso, el régimen
de comunicación más conveniente de acuerdo a las circunstancias':
Capítulo X
CESE DE LA UNIÓN CONVIVENCIAL
Y SUS EFECTOS

1. Causas del cese

Las causas de cese de la unión convivencial están, taxativamen-


te, enumeradas por el art. 523 del Código Civil y Comercial Unifi-
cado.
Al respecto, determina el art. 523 del CCCN:

"La unión convivencial cesa:


a) por la muerte de uno de los convivientes;
b) por la sentencia firme de ausencia con presunción
de fallecimiento de uno de los convivientes;
c) por matrimonio o nueva unión convivencial de uno
de sus miembros;
d) por el matrimonio de los convivientes;
e) por mutuo acuerdo;
f ) por voluntad unilateral de alguno de los convivien-
tes notificada fehacientemente al otro;
g) por el cese de la convivencia mantenida. La inte-
rrupción de la convivencia no implica su cese si obedece
a motivos laborales u otros similares, siempre que perma-
nezca la voluntad de vida en común':

De la transcripción de esta norma legal se desprende que para el


nuevo Código las causas son sólo las enumeradas, a fin de dar lugar al
cese de la unión convivencial.
Respecto de las causales enumeradas en el art. 523 del CCCN, po-
Belluscio - Uniones convivenciales

Las de los incisos a) y b) se encuentran plenamente justificadas,


pues -como expresa el art. 509 del CCCN- esta unión convivencial
se forma con la unión de dos personas, sean de igual o de distinto sexo.
Fallecido uno de sus integrantes o declarada su ausencia con pre-
sunción de fallecimiento (por sentencia firme), como lógica conse-
cuencia se produce el cese de tal unión.
El inc. c) tiene su fundamento en que producida una nueva unión
convivencial o una unión matrimonial con relación a uno de los con-
vivientes, la unión primigenia dejará de existir, ya que el art. 509 pre-
citado requiere para la conformación de las uniones convivenciales el
requisito de la singularidad.
En cuanto al inc. d), ello obedece a que ambas personas pasan de
una unión convivencial a otra matrimonial con muy diferentes efec-
tos legales, que contrastan y se contraponen con los que tenían cuan-
do estaban unidos convivencialmente.
Respecto de los incs. e) y f), se equipara el cese de estas uniones a
las matrimoniales, al permitir que ambas se puedan disolver por mu-
tuo acuerdo o por voluntad unilateral de uno sólo de sus integrantes.
Si bien, en el caso de la ruptura unilateral de la unión convivencial
se requiere que ello se notifique por medio fehaciente (lo más común,
será efectuarlo por carta documento).
El inc. g), y último, resulta ser acorde con la falta del principal re-
quisito para la conformación de las uniones convivenciales: la convi-
vencia de sus integrantes (también, establecida en el art. 509 mencio-
nado).
Sin la convivencia no pueden existir estas uniones y, por lo tanto,
es totalmente congruente con ello lo que determina este inc. g) del art.
523 del CCCN.
No obstante, este mismo inc. g) aclara que la interrupción de la
, convivencia no implica su cese si obedece a motivos laborales u otros
similares, siempre que permanezca la voluntad de vida en común.

2. Prueba del cese


El Código Civil y Comercial Unificado se refiere a este tema en el
art. 511:

200
Cap. X - Cese de la unión convivencial y sus efectos

['La existencia de la unión convivencial, su extinción y


los pactos que los integrantes de la pareja hayan celebra-
do, se inscriben en el registro que corresponda a la juris-
dicción local, sólo a los fines probatorios.
No procede una nueva inscripción de una unión con-
vivencia1 sin la previa cancelación de la preexistente.
La registración de la existencia de la unión conviven-
cial debe ser solicitada por ambos integrantes':

De lo transcripto, cabe señalar que la inscripción del cese de la


unión en el Registro de Uniones Convivenciales, de la jurisdicción res-
pectiva, tendrá sólo fines probatorios.
En consecuencia, la falta de inscripción del cese de esa unión en
el Registro precitado no impide los efectos que se derivan de tal rup-
tura, los cuales se encuentran previstos en los arts. 524 al 528 del
CCCN.
Pero, al igual que lo hemos señalado con relación a la constitución
de esa unión convivencial mediante su inscripción en tal Registro, el
cese de aquella podrá acreditarse por otros medios.
Así, por ejemplo, por el certificado de defunción del otro convi-
viente en el supuesto del inc. a) del art. 523 del CCCN, por el testi-
monio de la sentencia firme en el caso del inc. b) del art. 523, por el
comprobante de la recepción de la carta documento enviada al otro
conviviente para tener por acreditado el inc. f) del art. 523, etc.

3. Efectos de! cese


A partir de la ruptura de la unión convivencial, cesaran algunos
efectos que el Código Civil y Comercial concede a aquellas; asistencia
mutua, contribución a los gastos del hogar, protección de la vivienda
y de muebles indispensables de ésta, etc. (los cuales hemos analizado
a lo largo de esta obra)
Pero, "a contrario sensu': nacerán otros efectos que este mismo or-
denamiento legal reconoce desde el cese de estas uniones.
El propio Código Civil y Comercial determina expresamente los
efectos del cese de la unión convivencial con una acertada técnica le-
gislativa, ya que el art. 523 del CCCN enumera las causales del cese de
Belluscio - Uniones convivenciales

esta unión y, a partir del art. 524 del CCCN, se comienzan a señalar los
efectos que se derivan de tal circunstancia.
Enumeraremos estos efectos "ut Infra':

a) Compensación económica

Dice el art. 524 del CCCN:

"Cesada la convivencia, el conviviente que sufre un


desequilibrio manifiesto que signifique un empeoramien-
to de su situación económica con causa adecuada en la
convivencia y su ruptura, tiene derecho a una compen-
sación. Ésta puede consistir en una prestación única o en
una renta por un tiempo determinado que no puede ser
mayor a la duración de la unión convivencial.
Puede pagarse con dinero, con el usufructo de deter-
minados bienes o de cualquier otro modo que acuerden
las partes o en su defecto decida el juez':
La parte final del art. 524 del CCCN establece su for-
ma de pago: "Puede pagarse con dinero, con el usufruc-
to de determinados bienes o de cualquier otro modo que
acuerden las partes o en su defecto decida el juez':

Como podemos apreciar, son varios los medios de pago de las


compensaciones económicas que el nuevo Código establece para los
convivientes.
Y, a falta de acuerdo entre los convivientes sobre el medio de pago
de estas compensaciones económicas, será el juez quien decida al res-
pecto.
En tanto el art. 525 del CCCN, preceptúa:

"El juez determina la procedencia y el monto de la


compensación económica sobre la base de diversas cir-
cunstancias, entre otras:
a) el estado patrimonial de cada uno de los convivien-
tes al inicio y a la finalización de la unión;
Cap. X - Cese de la unión convivencial y sus efectos

b) la dedicación que cada conviviente brindó a la fa-


milia y a la crianza y educación de los hijos y la que debe
prestar con posterioridad al cese;
c) la edad y el estado de salud de los convivientes y de
los hijos;
d) la capacitación laboral y la posibilidad de acceder a
un empleo del conviviente que solicita la compensación
económica;
e) la colaboración prestada a las actividades mercanti-
les, industriales o profesionales del otro conviviente;
f ) la atribución de la vivienda familiar.
La acción para reclamar la compensación económica
caduca a los seis meses de haberse producido cualquiera
de las causas de finalización de la convivencia enumera-
das en el artículo 523':
La parte final del art. 525 del nuevo Código determi-
na la caducidad de esta compensación económica, si han
pasado seis meses "de haberse producido cualquiera de
las causas de finalización de la convivencia enumeradas
en el art. 523':

Nos parece que ese plazo de caducidad resulta ser muy exiguo,
pues tratándose las compensaciones económicas de un instituto jurí-
dico totalmente novedoso para nuestra legislación, no todos los pro-
fesionales del derecho estarán al tanto de su breve plazo de caducidad.
Más allá de nuestra opinión respecto a ese breve plazo, transcurri-
do el cual se producirá la caducidad de la compensación económica,
la parte final del art. 525 es clara en cuanto al momento en que em-
piezan a correr esos seis meses: desde el momento en que se produjo
cualquiera de las causas de finalización de la convivencia, dentro de las
enumeradas en el artículo 523 de ese mismo Código

b) Atribución del uso de la vivienda familiar

Determina el art. 526 del CCCN:


Belluscio - Uniones convivenciales

"El uso del inmueble que fue sede de la unión convi-


vencial puede ser atribuido a uno de los convivientes en
los siguientes supuestos:
a) si tiene a su cargo el cuidado de hijos menores de
edad, con capacidad restringida, o con discapacidad;
b) si acredita la extrema necesidad de una vivienda y la
imposibilidad de procurársela en forma inmediata.
- El juez debe fijar el plazo de la atribución, el que no
puede exceder de dos años a contarse desde el momento
en que se produjo el cese de la convivencia, conforme a lo
dispuesto en el artículo 523.
A petición de parte interesada, el juez puede estable-
cer: una renta compensatoria por el uso del inmueble a
favor del conviviente a quien no se atribuye la vivienda;
que el inmueble no sea enajenado durante el plazo pre-
visto sin el acuerdo expreso de ambos; que el inmueble
en condominio de los convivientes no sea partido ni li-
quidado.
La decisión produce efectos frente a terceros a partir
de su inscripción registral.
Si se trata de un inmueble alquilado, el conviviente no
locatario tiene derecho a continuar en la locación hasta
el vencimiento del contrato, manteniéndose el obligado
al pago y las garantías que primitivamente se constituye-
ron en el contrato.
El derecho de atribución cesa en los mismos supues-
tos previstos en el artículo 445j1(l).

El art. 526 transcripto preceptúa que el inmueble sede de la unión


convivencia1 podrá,ser atribuido a uno de los conviventes en dos si-
tuaciones:

(1)El art. 44í.5 del CCCN, dice:


"El derecho de atribución del uso de la vivienda familiar cesa:
a) por cumplimiento del plazo fijado por el juez;
b) por cambio de las circunstancias que se tuvieron en cuenta para su fijación;
c) por las mismas causas de indignidad previstas en materia sucesoria':
Cap. X - Cese de la unión convivencia/ y sus efectos

lo)Si ese conviviente tiene a su cargo el cuidado de hijos menores


de edad, con capacidad restringida, o con discapacidad.
20) Si ese conviviente acredita la extrema necesidad de una vivien-
da y la imposibilidad de procurársela en forma inmediata.
De darse cualquiera de estas dos situaciones que el art. 526 enume-
ra -a nuestro criterio, de forma taxativa- el juez podrá atribuirle a
ese conviviente el inmueble que fue asiento de la unión convivencial.
No obstante, de atribuírsele este inmueble (si se dan cualquiera de
esos dos supuestos) sólo lo será por un plazo que no podrá superar los
dos años desde que se produjo el cese de la convivencia (conforme los
supuestos enumerados por el art. 523 del CCCN).
Más allá de lo antedicho, el juez tendrá la facultad de otorgar una
renta compensatoria por el uso de ese inmueble a favor del otro con-
viviente
Asimismo, a petición de parte interesada el juez podrá:
lo)Decretar que ese inmueble no sea enajenado durante el plazo
previsto, si no existe acuerdo de ambos convivientes al respecto.
20) Establecer que el inmueble en cuestión no sea partido ni liqui-
dado, cuando existe un condominio de aquel por parte de los convi-
vientes.
Para que la atribución de la vivienda que fue el asiento de la unión
convivencia1 produzca efectos frente a terceros, es requisito que este
derecho otorgado a uno de los convivientes haya sido inscripto en el
respectivo Registro.
Por último, en su parte final, el art. 526 del CCCN preceptúa que
ese derecho de atribución del referido inmueble a uno de los convi-
vientes, cesa por los mismos supuestos previstos en el art. 445 del
CCCN (que trata sobre el cese de la atribución a uno de los cónyuges
del uso del inmueble que fuera sede de la unión matrimonial), a saber:
lo)Por haberse cumplido el plazo fijado por el juez (que en el caso
de las uniones convivenciales será de dos años como máximo).
20) Por el cambio de las circunstancias que se tuvieron en cuenta
para atribuir esa vivienda.
3") Por las mismas causas de indignidad previstas en materia su-
cesoria.
Lo establecido en el art. 526 del CCCN para las uniones conviven-
ciales es similar a lo que determinan los arts. 443 y 444 de este nue-
vo Código para las uniones matrimoniales y, asimismo, tiene un resa-
Belluscio - Uniones convivenciales

bio de lo que contemplaba el art. 1277 del Código Civil vigente hasta
el 01/08/15.
Respecto de esto último, es acertada la incorporación de lo estable-
cido en el art. 526 al nuevo Código, ya que la jurisprudencia -por lo
general- se había negado a aplicar el art. 1277 del Código Civil a las
uniones concubinarias, aunque hubiera hijos menores de edad, pro-
ducto de tales uniones (más allá de algún fallo aislad^'^)), al determi-
nar que esa norma legal era de exclusiva aplicación a las uniones ma-
trimoniales.
No obstante, esta protección establecida por el art. 526 del CCCN
nos parece muy limitada en el tiempo, ya que el juez puede decretar
esa atribución del hogar convivencia1 (o "familiar': como lo denomina
el nuevo Código) a uno de los convivientes (una vez producida la rup-
tura de esa unión) por el plazo máximo de dos años.
Surge la duda sobre qué pasará si luego de ese plazo en el referido
inmueble habitan hijos menores de edad.
A nuestro criterio, una vez vencido el plazo fijado por el juez, y en
tanto haya hijos menores de edad que habiten ese inmueble, se podrá
impedir la liquidación de tal inmueble amparándose en los arts. 20y 3"
de la Convención de los Derechos del Niño.
Asimismo, con fundamento en la obligación alimentaria respecto
de aquellos hijos, ya que el rubro vivienda es uno de los que compren-
de la cuota alimentaria para aquellos.

c) Atribución de la vivienda en caso de muerte de uno de los con-


vivientes

Expresa el art. 527 del CCCN:

"El conviviente supérstite que carece de vivienda pro-


pia habitable o de bienes suficientes que aseguren el acce-
so a ésta, puede invocar el derecho real de habitación gra-
tuito por un plazo máximo de dos años sobre el inmueble
de propiedad del causante que constituyó el último hogar

(2) CNCiv., Sala IC, 31/5/06, elDial.Express del 7/6/06.


Cap. X - Cese de la unión convivencia1y sus efectos

familiar y que a la apertura de la sucesión no se encontra-


ba en condominio con otras personas.
Este derecho es inoponible a los acreedores del cau-
sante.
Se extingue si el conviviente supérstite constituye una
nueva unión convivencial, contrae matrimonio, o adquie-
re una vivienda propia habitable o bienes suficientes para
acceder a ésta':
Del texto transcripto, se extrae que el conviviente su-
pérstite gozará de un derecho de real de habitación gra-
tuito sobre el inmueble de propiedad del causante que
constituyó el último hogar familiar, aunque limitado en el
tiempo (como máximo por dos años), como lo faculta el
art. 2383 del CCCN para el cónyuge supérstite, si bien -
en este último caso- de forma vitalicia(3).

Es requisito para concederle este derecho al conviviente supérsti-


te que ese inmueble no se encuentre en condominio con otras perso-
nas, es decir, que aquel debe de ser de exclusiva propiedad del convi-
viente pre fallecido.
Asimismo, el conviviente supérstite debe carecer de vivienda pro-
pia habitable o no debe poseer bienes suficientes con los cuales poder
adquirir una.
Este derecho de la conviviente supérstite, al igual que sucede con
la cónyuge supérstite en el art. 2383 de este mismo Código Civil y Co-
mercial, es inoponible a los acreedores del causante, por lo cual és-
tos podrán ejecutar ese inmueble sin tener en consideración el dere-
cho real de habitación consagrado en el mentado art. 527 del CCCN.
Este derecho se extingue, si el conviviente supérstite:
lo) Constituye una nueva unión convivencial.

(3) Reza el art. 2383: "El cónyuge supérstite tiene derecho real de habitación vitalicio
y gratuito de pleno derecho sobre el inmueble de propiedad del causante, que constituyó
el último hogar conyugal, y que a la apertura de la sucesión no se encontraba en condomi-
nio con otras personas.
Este derecho es inoponible a los acreedores del causante':
Belluscio - Uniones convivenciales

Se debe de tratar de una nueva unión convivencial, conforme los


requisitos establecidos por los arts. 509 y 510 del CCCN y no de una
mera unión de hecho.
2") Contrae matrimonio.
3") Adquiere una vivienda habitable o bienes suficientes para ad-
quirir una.
El art. 527 del nuevo Código viene a solucionar el desalojo que se
producía de la conviviente (por ese entonces, denominada concubi-
na) supérstite por parte de los herederos del causante propietario del
inmueble donde se constituyó el último hogar convivencial, ya que
aquella no tenía vocación sucesoria y no estaba unida al causante en
matrimonio(".
Como consecuencia de esto último, nuestros tribunales considera-
ron que no era aplicable a este conviviente supérstite la protección que
establecía el art. 3573 bis del Código Civil (vigente hasta el 01/08/15)
para el cónyuge supérstite, en cuanto al derecho real de habitación
gratuito y ~italicio'~).
Sin embargo, reconociendo este avance legislativo para la convi-
viente supérstite, no se puede hablar de una equiparación con la cón-
yuge, ya que ésta goza de un derecho gratuito y vitalicio en el nuevo
Código(@(al igual que en el anterior Cód. Civil), en tanto, la convi-
viente supérstite podrá ejercer esa prerrogativa en forma gratuita pero
sólo por el plazo máximo de dos años.

(4) CNCiv., Sala H, 27/6/02, LL, 2002-F-530; CCiv. y Com., Mercedes, Sala 111,
13/4/13, LL Buenos Aires, año 18, no 3, abril 2011, p. 262; CApel. Civ. y Com, Sala IV, Co-
rrientes, 14/8/13, Rubinzal on line - RC J 15766113; CCiv. y Com., Y, Córdoba, 26/2/87,
LL Córdoba, 1988-662; CCiv. y Corn., 3" Nom., Córdoba, 28/7/11, LL Córdoba, año 29, no
6, julio 2012, p. 591.
(5) CCiv. y Com., 3" Nom., Córdoba, 28/7/11, LL Córdoba, año 29, no 6, julio 2012,
p. 591.
(6) Reza el art. 2383: "El cónyuge supérstite tiene derecho real de habitación vitalicio
y gratuito de pleno derecho sobre el inmueble de propiedad del causante, que constituyó
el último hogar conyugal, y que a la apertura de la sucesión no se encontraba en condomi-
nio con otras personas.
Este derecho es inoponible a los acreedores del causante':
Cap. X - Cese de la unión convivencia1y sus efectos

d) Distribución de los bienes

Ello es contemplado en el art. 528 del CCCN:

"A falta de pacto, los bienes adquiridos durante la con-


vivencia se mantienen en el patrimonio al que ingresaron,
sin perjuicio de la aplicación de los principios generales
relativos al enriquecimiento sin causa, la interposición de
personas y otros que puedan corresponder':

Cesada la convivencia, si los bienes registrables que se habían ad-


quirido a título oneroso han quedado inscriptos a nombre de uno sólo
de los concubinos (hoy denominados convivientes) o si los bienes
muebles quedaron en posesión de uno sólo de ellos, surge el problema
para el otro integrante de esta unión -a cuyo nombre no están ins-
criptos o no los posee-, ya que, a diferencia de la unión matrimonial,
no hay presunción de que esos bienes fueron adquiridos por ambos.
Es decir, que -en estas uniones- la presunción de participación
en dichos bienes, si los mismos han sido inscriptos o se poseen por
uno solo de sus integrantes, se reputarán como pertenecientes a aquél.
Conteste con ello, la jurisprudencia p r e ~ e p t u ó (que
~ ) "las relacio-
nes concubinarias mantenidas durante años no constituyen título le-
gítimo para que uno de los concubinos se beneficie con la mitad de las
ganancias y acrecentamiento patrimonial que el otro realizó durante
ese lapso':
Por lo tanto, la presunción juega al revés de lo que rige para los
cónyuges en virtud del régimen de ganancialidad imperativa del Códi-
go vigente hasta el 01/08/15 y de elección voluntaria en el nuevo Có-
digo (si no se optó por el régimen de separación).
En ese caso, se presume que los bienes adquiridos a título onero-
so durante el matrimonio pertenecen a ambos cónyuges (art. 466 del
CCCN que presupone que todos los bienes son gananciales al mo-
mento de la extinción de la comunidad, salvo prueba en contrario).
Para desvirtuar tal presunción legal (vigente tanto en el Código an-
terior, como en el nuevo si es que se permanece en el régimen de co-
Belluscio - Uniones convivenciales

munidad de bienes), el cónyuge que alegue lo contario deberá demos-


trarlo
En el caso de las uniones convivenciales, es al revés: el convivien-
te a cuyo nombre están inscriptos los bienes o los posea será reputa-
do como titular de los mismos, debiendo demostrar el otro que ello
no es así.
En este sentido, la jurispr~dencia'~) estableció que "cada concubi-
no es dueño exclusivo de lo que gana con su trabajo, de los bienes que
adquiere a su nombre y de los frutos que éstos producen, salvo que se
pruebe que estas adquisiciones se hicieron con dinero aportado por
ambos, o que es el fruto del esfuerzo mancomunado de los dos, en
cuyo caso la adquisición hecha a nombre de uno solo constituye un
negocio simulado que será necesario probar o, en su caso, podrá gene-
rar un crédito por el monto de su aporte a favor de quien lo hizo si la
intención de ambos fue que el bien se adquiriese realmente para quien
aparece como titular y la contribución se hizo por un título que gene-
ra la obligación de restituir.
Es decir, que se invierte la carga de la prueba con relación a los in-
tegrantes de las uniones matrimoniales.
Conforme con lo expresado en los párrafos anteriores, la jurispru-
d e n ~ i a ' señaló:
~) "La presunción de ganancialidad de los bienes ad-
quiridos durante el matrimonio no puede aplicarse por analogía al
concubinato, pues es una situación de hecho que no produce efectos
similares a los del matrimonio en los términos del art. 1261 del Cód.
Civil':
En la práctica, se verifica -de forma bastante frecuente- que sea
uno sólo de los convivientes el que trabaja (por lo general, el hombre),
mientras que el otro (por lo general, la mujer) es el que realiza las ta-
reas del hogar y el cuidado de los hijos de ambos.
En ese caso, por lo general, los bienes adquiridos durante la convi-
vencia serán inscriptos a nombre del hombre, con lo cual, tras la rup-
tura de la unión, la mujer quedará totalmente desamparada.
Asimismo, puede suceder que los dos concubinos o convivientes
trabajen y se adquieran bienes con los ingresos de ambos, pero que
-también- en este caso se inscriban a nombre de uno solo de ellos.

(8) CNCiv., Sala H, 514/00, LL, 2000-D-810.


(9) CNCiv., Sala H, 5/4/00, LL, 2000-D-810.
Cap. X - Cese de la unión convivencial y sus efectos

Para enmendar estas situaciones, que son muy frecuentes cuando


de este tipo de uniones se trata, se han planteado -en sede judicial-
distintos remedios tendientes a que el conviviente perjudicado pue-
da participar de los bienes adquiridos durante la convivencia no ma-
trimonial, recurriendo a algunos institutos del derecho civil: recurrir
a la existencia de una sociedad de hecho, una comunidad de bienes o
intereses, un comodato, un enriquecimiento sin causa o una interpo-
sición de persona.
Estos remedios legales para revertir tales situaciones, han sido ana-
lizados, suficientemente, en el Capítulo V de esta obra y a ello remi-
timos.

e) Lo establecido en los pactos convivenciales

Recordamos que los pactos convivenciales se encuentran regula-


dos a partir del art. 516 del CCCN, y que esa norma determina:

"Los pactos pueden ser modificados y rescindidos por


acuerdo de ambos convivientes.
El cese de la convivencia extingue los pactos de pleno
derecho hacia el futuro':

La segunda parte del art. 516 precitado, que es la que nos interesa
en el tema que estamos analizando, es más que discutible pues, como
bien señala Azpiri(lo),un determinado pacto puede haberse celebrado
para que sus efectos tengan lugar una vez cesada la convivencia, como
podría ser la previsión de la forma en que se dividirán los bienes en-
tre los convivientes.
Conteste con la opinión de profesor Azpiri, consideramos que esos
pactos podrán contener distintas disposiciones para que comiencen a
regir una vez que la convivencia ha cesado, siempre que no vulneren
lo dispuesto por los arts. 519, 520, 521 y 522.
Dichos pactos podrán regular otras cuestiones, para que rijan con
posterioridad al cese de la unión convivencial, aparte de las que enu-

(10) Azpiri, Jorge O.: Incidencias...cit., p. 131.


Belluscio - Uniones convivenciales

mera el art. 514 del CCCN(ll),ya que tal enumeración es -simple-


mente- enunciativa y no taxativa.
Para mayor abundamiento sobre los pactos convivenciales y sus ca-
racterísticas, y a fin de no reiterar conceptos, remitimos a lo dicho en
el Capítulo IV de esta misma obra.

(11) El art. 514 del CCCN, expresa que estos pactos podrán contener:
lo)La contribución a las cargas del hogar durante la vida en común.
2") La atribución del hogar común, en caso de ruptura.
3") La división de los bienes obtenidos por el esfuerzo común, en caso de ruptura de
la convivencia.
Pese a esta enumeración, el propio art. 514 señala que ella no es taxativa ya que se dice
"entre otras cuestiones':
Anexo l
LEGISLACI~N

ARTÍCULO509.- Ámbito de aplicación. Las disposiciones de este


Título se aplican a la unión basada en relaciones afectivas de carácter
singular, pública, notoria, estable y permanente de dos personas que
conviven y comparten un proyecto de vida común, sean del mismo o
de diferente sexo.

ART~CULO 510.- Requisitos. El reconocimiento de los efectos ju-


rídicos previstos por este Titulo a las uniones convivenciales requie-
re que:
a) los dos integrantes sean mayores de edad;
b) no estén unidos por vinculos de parentesco en línea recta en to-
dos los grados, ni colateral hasta el segundo grado;
c) no estén unidos por vinculos de parentesco por afinidad en li-
nea recta;
d) no tengan impedimento de ligamen ni esté registrada otra con-
vivencia de manera simultánea;
e) mantengan la convivencia durante un período no inferior a dos
años.

ART~CULO 511.-Registración. La existencia de la unión conviven-


cial, su extinción y los pactos que los integrantes de la pareja hayan ce-
lebrado, se inscriben en el registro que corresponda a la jurisdicción
local, sólo a los fines probatorios,
No procede una nueva inscripción de una unión convivencial sin la
previa cancelación de la preexistente.
La registración de la existencia de la unión convivencial debe ser
solicitada por ambos integrantes.
Belluscio - Uniones convivenciales

ARTÍCULO 512.- Prueba de la unión convivencial. La unión convi-


vencial puede acreditarse por cualquier medio de prueba; la inscrip-
ción en el Registro de uniones convivenciales es prueba suficiente de
su existencia.

ARTÍCULO 513.- Autonomía de la voluntad de los convivientes. Las


disposiciones de este Título son aplicables excepto pacto en contrario
de los convivientes. Este pacto debe ser hecho por escrito y no puede
dejar sin efecto lo dispuesto en los artículos 519, 520, 521 y 522.

ARTÍCULO 514.- Contenido del pacto de convivencia. Los pactos


de convivencia pueden regular, entre otras cuestiones:
a) la contribución a las cargas del hogar durante la vida en común;
b) la atribución del hogar común, en caso de ruptura;
c) la división de los bienes obtenidos por el esfuerzo común, en
caso de ruptura de la convivencia.

ART~CULO 515.- Límites. Los pactos de convivencia no pueden ser


contrarios al orden público, ni al principio de igualdad de los convi-
vientes, ni afectar los derechos fundamentales de cualquiera de los in-
tegrantes de la unión convivencial.

ARTÍCULO 516.- Modificación, rescisión y extinción. Los pactos


pueden ser modificados y rescindidos por acuerdo de ambos convi-
vientes.
El cese de la convivencia extingue los pactos de pleno derecho ha-
cia el futuro.

ARTÍCULO 517.- Momentos a partir de los cuales se producen efec-


tos respecto de los terceros. Los pactos, su modificación y rescisión
son oponibles a los terceros desde su inscripción en el registro previs-
to en el artículo 511 y en los registros que correspondan a los bienes
incluidos en estos pactos.
Los efectos extintivos del cese de la convivencia son oponibles a
terceros desde que se inscribió en esos registros cualquier instrumen-
to que constate la ruptura.
Anexo l. Legislación

ARTÍCULO 518.- Relaciones patrimoniales. Las relaciones econó-


micas entre los integrantes de la unión se rigen por lo estipulado en el
pacto de convivencia.
A falta de pacto, cada integrante de la unión ejerce libremente las
facultades de administración y disposición de los bienes de su titula-
ridad, con la restricción regulada en este Titulo para la protección de
la vivienda familiar y de los muebles indispensables que se encuen-
tren en ella.

ARTÍCULO 519.- Asistencia. Los convivientes se deben asistencia


durante la convivencia.

ARTÍCULO 520.- Contribución a los gastos del hogar. Los convi-


vientes tienen obligación de contribuir a los gastos domésticos de con-
formidad con lo dispuesto en el articulo 455.

ARTÍCULO 521.- Responsabilidad por las deudas frente a terceros.


Los convivientes son solidariamente responsables por las deudas que
uno de ellos hubiera contraído con terceros de conformidad con lo
dispuesto en el articulo 461.

ART~CULO 522.- Protección de la vivienda familiar. Si la unión con-


vivencia1 ha sido inscripta, ninguno de los convivientes puede, sin el
asentimiento del otro, disponer de los derechos sobre la vivienda fa-
miliar, ni de los muebles indispensables de ésta, ni transportarlos fue-
ra de la vivienda. El juez puede autorizar la disposición del bien si es
prescindible y el interés familiar no resulta coinprometido.
Si no media esa autorización, el que no ha dado su asentimien-
to puede demandar la nulidad del acto dentro del plazo de caducidad
de seis meses de haberlo conocido, y siempre que continuase la con-
vivencia.
La vivienda familiar no puede ser ejecutada por deudas contraídas
después de la inscripción de la unión convivencial, excepto que hayan
sido contraídas por ambos convivientes o por uno de ellos con el asen-
timiento del otro.

ARTÍCULO 523.- Causas del cese de la unión convivencial. La unión


convivencial cesa:
Belluscio - Uniones convivenciales

a) por la muerte de uno de los convivientes;


b) por la sentencia firme de ausencia con presunción de falleci-
miento de uno de los convivientes;
c) por matrimonio o nueva unión convivencia1 de uno de sus
miembros;
d) por el matrimonio de los convivientes;
e) por mutuo acuerdo;
f ) por voluntad unilateral de alguno de los convivientes notificada
fehacientemente al otro;
g) por el cese de la convivencia mantenida. La interrupción de la
convivencia no implica su cese si obedece a motivos laborales u otros
similares, siempre que permanezca la voluntad de vida en común.

ART~CULO 524.- Compensación económica. Cesada la conviven-


cia, el conviviente que sufre un desequilibrio manifiesto que signifique
un empeoramiento de su situación económica con causa adecuada en
la convivencia y su ruptura, tiene derecho a una compensación. Ésta
puede consistir en una prestación única o en una renta por un tiempo
determinado que no puede ser mayor a la duración de la unión con-
vivencial.
Puede pagarse con dinero, con el usufructo de determinados bie-
nes o de cualquier otro modo que acuerden las partes o en su defec-
to decida el juez.

ART~CULO 525.- Fijación judicial de la compensación económica.


Caducidad. El juez determina la procedencia y el monto de la compen-
sación económica sobre la base de diversas circunstancias, entre otras:
a) el estado patrimonial de cada uno de los convivientes al inicio y
a la finalización de la unión;
b) la dedicación que cada conviviente brindó a la familia y a la
crianza y educación de los hijos y la que debe prestar con posteriori-
dad al cese;
c) la edad y el estado de salud de los convivientes y de los hijos;
d) la capacitación laboral y la posibilidad de acceder a un empleo
del conviviente que solicita la compensación económica;
e) la colaboración prestada a las actividades mercantiles, industria-
les o profesionales del otro conviviente;
f ) la atribución de la vivienda familiar.
Anexo l. Legislación

La acción para reclamar la compensación económica caduca a los


seis meses de haberse producido cualquiera de las causas de finaliza-
ción de la convivencia enumeradas en el artículo 523.

ARTÍCULO 526.- Atribución del uso de la vivienda familiar. El uso


del inmueble que fue sede de la unión convivencia1 puede ser atribui-
do a uno de los convivientes en los siguientes supuestos:
a) si tiene a su cargo el cuidado de hijos menores de edad, con ca-
pacidad restringida, o con discapacidad;
b) si acredita la extrema necesidad de una vivienda y la imposibili-
dad de procurársela en forma inmediata.
El juez debe fijar el plazo de la atribución, el que no puede exceder
de dos años a contarse desde el momento en que se produjo el cese de
la convivencia, conforme a lo dispuesto en el artículo 523.
A petición de parte interesada, el juez puede establecer: una renta
compensatoria por el uso del inmueble a favor del conviviente a quien
no se atribuye la vivienda; que el inmueble no sea enajenado durante
el plazo previsto sin el acuerdo expreso de ambos; que el inmueble en
condominio de los convivientes no sea partido ni liquidado.
La decisión produce efectos frente a terceros a partir de su inscrip-
ción registral.
Si se trata de un inmueble alquilado, el conviviente no locatario tie-
ne derecho a continuar en la locación hasta el vencimiento del con-
trato, manteniéndose el obligado al pago y las garantías que primitiva-
mente se constituyeron en el contrato.
El derecho de atribución cesa en los mismos supuestos previstos
en el artículo 445.

ARTÍCULO527.- Atribución de la vivienda en caso de muerte de


uno de los convivientes.
El conviviente supérstite que carece de vivienda propia habitable o
de bienes suficientes que aseguren el acceso a ésta, puede invocar el
derecho real de habitación gratuito por un plazo máximo de dos años
sobre el inmueble de propiedad del causante que constituyó el último
hogar familiar y que a la apertura de la sucesión no se encontraba en
condominio con otras personas.
Este derecho es inoponible a los acreedores del causante.
Belluscio - Uniones convivenciales

Se extingue si el conviviente supérstite constituye una nueva unión


convivencial, contrae matrimonio, o adquiere una vivienda propia ha-
bitable o bienes suficientes para acceder a ésta.

ART~CULO 528.- Distribución de los bienes. A falta de pacto, los


bienes adquiridos durante la convivencia se mantienen en el patrimo-
nio al que ingresaron, sin perjuicio de la aplicaciónde los principios
generales relativos al enriquecimiento sin causa, la interposición de
personas y otros que puedan corresponder.
Anexo li
MODELOS DE ESCRITOS
DE PRÁCTICAPROFESIONAL

1. Compensaciones económicas posteriores a la


ruptura de la convivencia(l)(Modelo I)
CONVENIO POR COMPENSACIÓNECONÓMICA

Entre la Sra. M. E. M., D.N.I. No .........., de profesión ama de casa,


con domicilio real en la calle ............de la Ciudad Autónoma de Bue-
nos Aires, por derecho propio, con el asesoramiento letrado del Dr.
C. A. B., tomo N" ...... folio N" .....,y el Sr. R. A. G., D.N.1. N" ..............
de profesión abogado, con domicilio real en la calle .................piso
........ depto. ..., de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por derecho
propio, acuerdan en celebrar el presente convenio a fin de ser presen-
tado ante el juzgado civil competente.
A tal efecto, las partes, se comprometen a presentar -en forma
conjunta- este convenio ante los estrados judiciales de esta ciudad en
un lapso no mayor a un mes (a partir de la fecha), a fin de que sea ho-
mologado en ese ámbito.

(1)El Código Civil y Comercial Unificado de la Nación prevé sólo la compensación


económica para el caso de ruptura de la unión convivencial, mas no su fijación durante la
convivencia de esta unión.
Al respecto, el art. 524, determina: "Cesada la convivencia, el conviviente que sufre un
desequilibrio manifiesto que signifique un empeoramiento de su situación económica con
causa adecuada en la convivencia y su ruptura, tiene derecho a una compensación. Ésta
puede consistir en una prestación única o en una renta por un tiempo determinado que no
puede ser mayor a la duración de la unión convivencial. Puede pagarse con dinero, con el
usufructo de determinados bienes o de cualquier otro modo que acuerden las partes o en
su defecto decida el juez."
Belluscio - Uniones convivenciales

a) Antecedentes:
La Sra. M. E. M. y el Sr. R. A. G. formaron una unión convivencia1
desde el 19/04/94 hasta el día 04/12/12, fecha a partir de la cual se ha-
llan separados.
El Sr. R. A. G. se desempeña desde el 01/01/88 y hasta el presente,
como abogado senior del Estudio M. O. F., percibiendo por tal tarea la
suma neta de pesos veintitrés mil setenta y cinco ($23.075) mensuales,
una vez practicados los descuentos de ley.
La Sra. M. E. M. se desempeña como ama de casa, efectuando las
tareas del hogar y proporcionando cuidados y asistencia a sus dos hi-
jos, rol que cumplió -asimismo- cuando la familia se encontraba
unida.
Por lo tanto, durante la convivencia era el Sr. R. A. G. quien contri-
buía al sostenimiento de la familia y la Sra. M. E. M. se dedicaba a las
tareas del hogar y al cuidado y crianza de los hijos.

b) Cláusula:
La Sra. M. E. M. y el Sr. R. A. G., convienen que el presente conve-
nio quede sujeto a la siguiente cláusula:
El Sr. R. A. G. se obliga a abonar a la Sra. M. E. M. la suma de pe-
sos ..........($.........) entre el 1y el 5 de cada mes, y por un plazo de cin-
co años, en carácter de compensación económica prevista en el art.
441 del nuevo Código Civil, y conforme lo faculta el art. 524 del mis-
mo Código@).
Dicha suma será depositada mensualmente, y por ese lapso, en la
caja de ahorro no...............del Banco.. .........., Sucursal................, de
la cual es titular la Sra. M. E. M.
Dicho importe que el Sr. R. A. G. pagará mensualmente, y por cin-
co años, a la Sra. M. E. M., será invariable e inmodificable en el lapso
fijado para su cobro.

(2) Al respecto, el art. 524, determina: "Cesada la convivencia, el conviviente que su-
fre un desequilibrio manifiesto que signifique un empeoramiento de su situación económi-
ca con causa adecuada en la convivencia y su ruptura, tiene derecho a una compensación.
Ésta puede consistir en una prestación única o en una renta por un tiempo determinado
que 110 puede ser mayor a la duración de la unión convivencial. Puede pagarse con dinero,
con el usufructo de determinados bienes o de cualquier otro modo que acuerden las par-
tes o en su defecto decida el juez.':
Anexo 11. Modelos de escritos

Se firman cuatro ejemplares de un mismo tenor y a un sólo efec-


to en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a los ......días del mes de
........de .........

Sr. R. A. G. Sra. M. E. M.

2. Compensaciones económicas posteriores a la


ruptura de la con~ivencia'~)
(Modelo II)
CONVENIO POR COMPENSACIÓNECONÓMICA

Entre la Sra. M. E. M., D.N.I. N" .........., de profesión ama de casa,


con domicilio real en la calle ............de la Ciudad Autónoma de Bue-
nos Aires, por derecho propio, con el asesoramiento letrado del Dr.
C. A. B., tomo N" ...... folio N" ...... y el Sr. R. A. G., D.N.I. No .............,
de profesión abogado, con domicilio real en la calle ................. piso
........depto. .... de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por derecho
propio, acuerdan en celebrar el presente convenio a fin de ser presen-
tado ante el juzgado civil competente.
A tal efecto, las partes, se comprometen a presentar -en forma
conjunta- este convenio ante los estrados judiciales de esta ciudad en
un lapso no mayor a un mes (a partir de la fecha), a fin de que sea ho-
mologado en ese ámbito.

a) Antecedentes:

(3) El nuevo Código prevé sólo la compensación económica para el caso de ruptura de
la unión convivencial, mas no su fijación durante la convivencia de esta unión.
Al respecto, el art. 524, determina: "Cesada la convivencia, el conviviente que sufre un
desequilibrio manifiesto que signifique un empeoramiento de su situación económica con
causa adecuada en la convivencia y su ruptura, tiene derecho a una compensación. Ésta
puede consistir en una prestación única o en una renta por un tiempo determinado que no
puede ser mayor a la duración de la unión convivencial. Puede pagarse con dinero, con el
usufructo de determinados bienes o de cualquier otro modo que acuerden las partes o en
su defecto decida el juez.':
Belluscio - Uniones convivenciales

La Sra. M. E. M. y el Sr. R. A. G. formaron una unión convivencia1


desde el 19/04/94 hasta el día 04/12/12, fecha a partir de la cual se ha-
llan separados.
El Sr. R. A. G. se desempeña desde el 01/01/88 y hasta el presente,
como abogado senior del Estudio M. O. F., percibiendo por tal tarea la
suma neta de pesos veintitrés mil setenta y cinco ($23.075) mensuales,
una vez practicados los descuentos de ley.
La Sra. M. E. M. se desempeña como ama de casa, efectuando las ta-
reas del hogar y proporcionando cuidados y asistencia a sus dos hijos,
rol que cumplió -asimismo- cuando la familia se encontraba unida.
Por lo tanto, durante la convivencia era el Sr. R. A. G. quien contri-
buía al sostenimiento de la familia y la Sra. M. E. M. se dedicaba a las
tareas del hogar y al cuidado y crianza de los hijos.
b) Cláusula:
La Sra. M. E. M. y el Sr. R. A. G., convienen que el presente conve-
nio quede sujeto a la siguiente cláusula:
El Sr. R. A. G. se obliga se obliga a dejar a la Sra. M. E. M. la ren-
ta pecuniaria que produzca el inmueble sito en la calle .............,
piso ................departamento .........de esta Ciudad, por el lapso de
cinco años, en carácter de compensación económica prevista en el art.
441 del nuevo Código Civil, y conforme lo faculta el art. 524 del mis-
mo C ó d i g ~ ' ~ ) .
La norma legal precitada, faculta a que la compensación económi-
ca pueda ser abonada de esta forma.
Se firman cuatro ejemplares de un mismo tenor y a un*sóloefec-
to en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a los ......días del mes de
........de .........

Sr. R. A. G. Sra. M. E. M.

(4) Al respecto, el art. 524, determina: "Cesada la convivencia, el conviviente que su-
fre un desequilibrio manifiesto que signifique un empeoramiento de su situación económi-
ca con causa adecuada en la convivencia y su ruptura, tiene derecho a una compensación.
Ésta puede consistir en una prestación única o en una renta por un tiempo determinado
que no puede ser mayor a la duración de la unión convivencial. Puede pagarse con dinero,
con el usufructo de determinados bienes o de cualquier otro modo que acuerden las par-
tes o en su defecto decida el juez.':
Anexo 11. Modelos de escritos

3. Solicitud para que la compensación económica


sea fijada por el juez
SOLICITA QUE SE FITE COMPENSACION ECONÓMICA

Señor Juez:

M. E. M., D.N.I. No .................con domicilio real en la calle Este-


ban Mitre 10586 y legal constituido en la Av. Corrientes 16700, piso
12, of. "R': ambos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por propio
derecho y con el patrocinio letrado del Dr. Claudio A. Belluscio, TO65
FO925 C.P.A.C.F., C.U.I.T. N" 12-828336-0, a V.S.manifiesta:

1. OBJETO.

En tal carácter, vengo a promover demanda por compensación


económica contra el Sr. R. A. G., D.N.I. N" ............., de profesión abo-
gado, con domicilio Esteban Mitre 10586, de la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires, a fin de que se fije la misma por el lapso de cinco años.

11. HECHOS.

Con el Sr. R. A. G. formé unión convivencia1 desde el 19/04/94 has-


ta el día 04/12/12, fecha a partir de la cual nos separamos.
El Sr. R. A. G., se desempeña desde el 01/01/88 y hasta el presente,
como abogado senior del Estudio M. O. F., percibiendo por tal tarea la
suma neta de pesos veintitrés mil setenta y cinco ($23.075)mensuales,
una vez practicados los descuentos de ley.
En tanto, yo siempre me desempeñé como ama de casa, efectuan-
do las tareas del hogar y proporcionando cuidados y asistencia a sus
dos hijos, rol que cumplí -asimismo- cuando la familia se encontra-
ba unida.
Por lo tanto, durante la convivencia era el Sr. R. A. G. quien contri-
buía al sostenimiento de la familia y yo me dedicaba a las tareas del ho-
gar y al cuidado y crianza de los hijos.
Dado el tiempo en que estuve ausente del mercado laboral y la
edad con la que cuento, se me hace sumamente dificil reinsertarme
en aquél.
Belluscio - Uniones convivenciales

Razón por la cual, me veo obligada a interponer esta demanda para


que se fije una compensación económica por el término de cinco años,
lapso en que espero poder conseguir un trabajo con el atender mis ne-
cesidades por mis propios medios.

111, DERECHO.
Fundo mi petición en lo preceptuado en los arts. 524,441 y 442 del
nuevo Código Civil y Comercial Unificado de la Nación.

1V. PRUEBA.
-Documental.
Acompaño comprobantes de lo relativo a mis gastos personales
para cubrir mis necesidades.

--Informativa.
Solicito que se libre oficio al Estudio M. O. F., a fin de que informe:
si el demandado se desempeña laboralmente en tal establecimiento
asistencial, su antigüedad, cargo que ocupa y a cuánto ascienden en la
actualidad sus haberes mensuales por todo concepto.

-Confesional.
Del demandado, a tenor del pliego de posiciones que acompaño en
sobre cerrado para su apertura en la audiencia que fije V.S. con expre-
sa reserva de su ampliación hasta el momento establecido en el art.
410 del CPCCN.

11. PETITORIO.

Por lo expuesto, a V.S. pido que:

1. Me tenga por presentada, por constituido el domicilio legal y por


denunciado el real.

2. Haga lugar a la prueba confesional ofrecida fijando la respectiva


audiencia, y tenga presente la documental acompañada.

3. Haga lugar a la informativa ofrecida.


Anexo 11. Modelos de escritos

4. Oportunamente, haga lugar a la demanda, fijando una compen-


sación económica, por el plazo de cinco años, para cubrir mis nece-
sidades,

5. En consecuencia, se condene al demandado al pago de aquella


por la suma de pesos ...... ($..........), con costas a su cargo.

Proveer de conformidad,
Será Justicia.

Dr. Claudio A. Belluscio M. E. M.

4. Pacto sobre alimentos del conviviente a favor


de la conviviente, para que rija durante la con-
~iv.encia(~)

Entre la Sra. M. E. M., D.N.I. No .........., de profesión ama de casa,


con domicilio real en la calle ............de la Ciudad Autónoma de Bue-
nos Aires, por derecho propio y con el asesoramiento letrado del Dr.
C. A. B., tomo N" ...... folio N" .....,y el Sr. R. A. G., D.N.I. N" .............,
de profesión médico, con domicilio real en la calle ................, piso
........ depto. ..., de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por derecho
propio y con el asesoramiento letrado del Dr. V. X.Z., tomo No...... fo-
lio N". ...., acuerdan en celebrar el presente pacto sobre alimentos, para
regir durante la convivencia de las partes.

a) Antecedentes.

La Sra. M. E. M. y el Sr. R. A. G. se encuentran unidos de hecho


desde el 19/04/89 hasta el día de la fecha.

(5) Los arts. 513 a 517 del nuevo Código tratan sobre los pactos de convivencia que
pueden celebrar, entre sí, los convivientes. Estos pactos pueden versar sobre alimentos,
como se detalla en el presente modelo de escrito. La única posibilidad de gozar de alimen-
tos durante la convivencia de esta unión es a través de estos pactos, ya que no existe deber
legal de prop~rcionarsealimentos entre sus integrantes.
Belluscio - Uniones convivenciales

El Sr. R. A. G., se desempeña desde el 01/01/85 y hasta el presen-


te, como médico de la Clínica .......y del Hospital ............, percibien-
do por ambos empleos bajo relación de dependencia, la suma neta de
pesos veinte mil trescientos setenta y cinco ($20.375) mensuales (una
vez practicados los descuentos de ley).
La Sra. M. E. M., se desempeña como ama de casa, proporcionan-
do cuidados y asistencia a sus dos hijos y realizando'las tareas del ho-
gar (limpiar, cocinar, planchar, lavar ropa, etc.).
a) Alimentos.
Dada la desigual situación económica de cada conviviente, en
cuanto a los ingresos que cada uno percibe y a la capacitación laboral
que tiene, el Sr. R. A. G. se obliga por el presente convenio a propor-
cionar los alimentos necesarios a la Sra. M. E. M., con quien convive,
a fin de que ésta tenga los medios para su subsistencia.
Dicha obligación alimentaria se funda en lo que facultan los arts.
513 y 514 del Código Civil y Comercial Unificado@)de la Nación y no
vulnera lo establecido en el art. 515 de ese mismo C ó d i g ~ ' ~ ) .
En virtud del art. 516 "in fine"(*),estos alimentos cesarán de pleno
derecho si se produce la ruptura de esta unión convivencial.
Se firman cuatro ejemplares de un mismo tenor y a un sólo efec-
to en la ciudad Autónoma de Buenos Aires, a los ..,.. .días del mes de
........de .........

.................................... ....................................
Sr. R. A. G. Sra. M. E. M.

(6) El art. 513 del CCCN dice." Las disposiciones de este Título son aplicables excep-
to pacto en contrario de los convivientes. Este pacto debe ser hecho por escrito y no pue-
de dejar sin efecto lo dispuesto en los artículos 519, 520, 521 y 522."
En tanto el art. 514, determina: "Los pactos de convivencia pueden regular, entre otras
cuestiones:
a) la contribución a las cargas del hogar durante la vida en común;
b) la atribución del hogar común, en caso de ruptura;
c) la división de los bienes obtenidos por el esfuerzo común, en caso de ruptura de la
convivencia<
(7) El art. 515 del CCCN, reza: "Los pactos de convivencia no pueden ser contrarios al
orden público, ni al principio de igualdad de los convivientes, ni afectar los derechos fun-
damentales de cualquiera de los integrantes de la unión convivenciall'
(8) Expresa el art. 516 "in fine" del CCCN: ..El cese de la convivencia extingue los pac-
'l.

tos de pleno derecho hacia el futuro':


Anexo 11. Modelos de escritos

5. Pacto sobre distribución de los bienes, una vez


cesada la unión convi~encial(~)
(Modelo I)
Entre la Sra. M. E. M., D.N.I. No .........., de profesión ama de casa,
con domicilio real en la calle .......... ..de la Ciudad Autónoma de Bue-
nos Aires, por derecho propio y con el asesoramiento letrado del Dr.
C. A. B., tomo N" ...... folio N" ....., yelSr. R. A. G., D.N.I. N" .............,
de profesión médico, con domicilio real en la calle ................, piso
........ depto. ..., de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por derecho
propio y con el asesoramiento letrado del Dr. V. X. Z., tomo W...... fo-
lio W....., acuerdan en celebrar el presente pacto sobre distribución de
bienes, para regir una vez cesada la unión convivencial.
a) Antecedentes.
La Sra. M. E. M. y el Sr. R. A. G. se encuentran unidos de hecho
desde el 19/04/89 hasta el día de la fecha.
El Sr. R. A. G., se desempeña desde el 01/01/85 y hasta el presen-
te, como médico de la Clínica .......y del Hospital ............,percibien-
do por ambos empleos bajo relación de dependencia, la suma neta de
pesos veinte mil trescientos setenta y cinco ($20.375) mensuales (una
vez practicados los descuentos de ley).
La Sra. M. E. M., se desempeña como ama de casa, proporcionan-
do cuidados y asistencia a sus dos hijos y realizando las tareas del ho-
gar (limpiar, cocinar, planchar, lavar ropa, etc.).
b) Distribución de los bienes adquiridos durante la convivencia,
para el supuesto del cese de la unión convivencial.
Dada la desigual situación económica de cada conviviente, en
cuanto a los ingresos que cada uno percibe y a la capacitación laboral
que tiene, el Sr. R. A. G. se obliga por el presente convenio a ceder su
derecho de propiedad sobre el inmueble asiento del hogar conviven-
cial a la Sra. M.E.M., si se produce el cese de la unión convivencial, a
fin de que ésta conserve esa vivienda para si y para los hijos en común.
Dicha obligación a la que se compromete el Sr. R. A. G. se funda en
lo que facultan los arts 514 y 528 del Código Civil y Comercial Unifi-

(9) Los arts. 513 a 517 del nuevo Código tratan sobre los pactos de convivencia que
pueden celebrar, entre sí, los convivientes. Estos pactos pueden versar sobre alimentos,
como se detalla en el presente modelo de escrito.
Belluscio - Uniones convivenciales

cado de la Nación(lo)y no vulnera lo establecido en el art. 515 de ese


mismo Código(ll).
Se firman cuatro ejemplares de un mismo tenor y a un sólo efec-
to en la ciudad Autónoma de Buenos Aires, a los ......días del mes de
........de .........

................................. .......................................
Sr. R. A. G. Sra. M. E. M.

6. Pacto sobre distribución de los bienes, una vez


cesada la unión convivencial(I2)(Modelo II)
Entre la Sra. M. E. M., D.N.I. N" .........., de profesión ama de casa,
con domicilio real en la calle ............de la Ciudad Autónoma de Bue-
nos Aires, por derecho propio y con el asesoramiento letrado del Dr.
C. A. B., tomo N" ...... folio N" ...... y el Sr. R. A. G., D.N.I. N" .............,
de profesión médico, con domicilio real en la calle ................. piso
........ depto. .... de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en carác-
ter de padre de los menores citados, con el asesoramiento letrado del
Dr. V. X.Z., tomo N"... ... folio N".. ..., acuerdan en celebrar el presente
pacto sobre distribución de bienes, en caso de que se produzca el cese
de la unión convivencial.

(10) El art. 514 del CCCN, determina: "Los pactos de convivencia pueden regular, en-
tre otras cuestiones:
a) la contribución a las cargas del hogar durante la vida en común;
b) la atribución del hogar común, en caso de ruptura;
c) la división de los bienes obtenidos por el esfuerzo común, en caso de ruptura de la
convivencia."
En tanto, el art. 528 determina: 'A falta de pacto, los bienes adquiridos durante la con-
vivencia se mantienen en el patrimonio al que ingresaron, sin perjuicio de la aplicación de
los principios generales relativos al enriquecimiento sin causa, la interposición de personas
y otros que puedan corresponder':
(11)El art. 515 del CCCN, reza: "Los pactos de convivencia no pueden ser contrarios al
orden público, ni al principio de igualdad de los convivientes, ni afectar los derechos fun-
damentales de cualquiera de los integrantes de la unión convivencial."
(12) Los arts. 513 a 517 del CCCN tratan sobre los pactos de convivencia que pueden
celebrar, entre sí, los convivientes. Estos pactos pueden versar sobre alimentos, como se de-
talla en el presente modelo de escrito.
Anexo 11. Modelos de escritos

A la Sra. M. E. M., le corresponderán en exclusividad los siguien-


tes bienes:
lo)Los enseres, vajilla, electrodomésticos y otros objetos que se en-
cuentran en el inmueble que fuera sede del hogar familiar.
Todos los objetos que se encuentran en el inmueble que fuera sede
del hogar familiar y que hacen a su habitabilidad y al normal desen-
volvimiento de la vida diaria (excepto la ropa y objetos personales del
concubino, Sr. R. A. G), permanecerán en dicho inmueble para ser
usados por la Sra. M. E. M. y los hijos.
20) La cantidad de .... dólares estadounidenses (U$S.... ) provenien-
tes de las cuentas .... (titulares, tipo, N", entidad financiera, sucursal y
domicilio).
30) El automóvil.... , tipo .... , modelo .... , motor marca .... W .... , ca-
rrocería y10 bastidor marca .... N" .... , dominio..........
40) Un local comercial afectado a propiedad horizontal designado
como unidad funcional NO ........
50)La suma de dólares estadounidenses .... (U$S.... ), en concepto de
compensación por el mayor valor que reconoce el conjunto de bienes
adjudicados al otro concubino.
Al Sr. R. A. G., le corresponderán en exclusividad los siguientes bienes:
lo)El 100%de la finca de fin de semana ubicada en ..........
20)La motocicleta, marca ......., modelo ............
30) El automóvil.... , tipo .... , modelo .... , motor marca .... W .... , ca-
rrocería y10 bastidor marca .... No.... , dominio..........
Las cláusulas previstas en el presente pacto, se fundamentan en los
arts 514 y 528 del Código Civil y Comercial Unificado de la Nación(13)
y no vulneran lo establecido en el art. 515 de ese mismo Código(14).

(13) El art. 514, determina: "Los pactos de convivencia pueden regular, entre otras
cuestiones:
a) la contribución a las cargas del hogar durante la vida en común;
b) la atribución del hogar común, en caso de ruptura;
c) la división de los bienes obtenidos por el esfuerzo común, en caso de ruptura de la
convivencia."
En tanto, el art. 528 determina: "A falta de pacto, los bienes adquiridos durante la con-
vivencia se mantienen en el patrimonio al que ingresaron, sin perjuicio de la aplicación de
los principios generales relativos al enriquecimiento sin causa, la interposición de personas
y otros que puedan corresponder':
(14) El art. 515, reza: "Los pactos de convivencia no pueden ser contrarios al orden pú-
blico, ni al principio de igualdad de los convivientes, ni afectar los derechos fundamentales
de cualquiera de los integrantes de la unión convivencial."
Belluscio - Uniones convivenciales

Se firman cuatro ejemplares de un mismo tenor y a un sólo efec-


to en la ciudad Autónoma de Buenos Aires, a los ......días del mes de
........de .........

................................. .......................................
Sr, R. A. G. Sra. M. E. M.

7. Régimen de visitas

INICIA DEMANDA POR RÉGIMEN DE VISITAS

Señor Juez:

F.R.Z., D.N.I. N" .................con domicilio real en la calle Floria-


nópolis 123.562 y legal constituido en la Av. Corrientes 167.002, piso
12, of. "R': ambos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por dere-
cho propio y con el patrocinio letrado del Dr. V. X. Z., TO10.602 FO1
C.P.A.C.F., C.U.I.T. No.............., a V.S., manifiesta:

1. OBJETO.

En tal carácter, vengo a promover demanda por régimen de visitas


contra la Sra. M. E. M., D.N.I. N" .................con domicilió real en la
calle Esteban Mitre 10586, a fin de poder tomar el debido contacto con
el menor A.B.M., D.N.I. N" .........................

11. HECHOS.

Nos unimos de hecho con la demandada en el año ..............


Cuando nos unimos, la demandada convivía con su hijo extrama-
trimonial A.B.M., que contaba -por ese entonces- con tres años de
edad.
Durante los años que duró nuestra unión convivencia1 con la de-
mandada, fui un verdadero padre para su hijo y nos encariñamos mu-
tuamente.
Anexo 11. Modelos de escritos

Pasados varios años, en fecha.............decidimos dejar de convivir


con la demandada.
Ella se quedó con su hijo en el inmueble en el que vivíamos y yo me
mudé a otro.
Pasados estos meses desde nuestra ruptura de la convivencia, real-
mente extraño mucho al menor A.B.M., y sé -por terceras perso-
nas- que, también, él me extraña a mí.
A raíz de haberse creado -entre ambos- esa relación afectiva de
padre e hijo, es que solicito se establezca un régimen de visitas, en mi
propio beneficio y en el del menor.

111. DERECHO.

Fundo mi petición en lo preceptuado en el art. 556 del nuevo Có-


digo Civil(15).

1V. PRUEBA.

-Documental.

Acompaño diversas fotografías que denotan el cariño que nos pro-


fesábamos mutuamente con el menor A.B.M.

De las siguientes personas, quienes testificaran acerca de la rela-


ción afectuosa que nos prodigábamos con dicho menor:

1) Sra ......................... D.N.I., con domicilio real en la ca-


lle......................
2) Sra.. ......................, D.N.I., con domicilio real en la ca-
lle. .....................
3) Sr........................., D.N.I., con domicilio real en la ca-
lle......................

(15) El art. 556 del nuevo Código Civil y comercial Unificado, expresa:
"Otros beneficiarios. Las disposiciones del artículo anterior se aplican a favor de quie-
nes justifiquen un interés afectivo legítimo':
Belluscio - Uniones convivenciales

V. SE OIGA AL MENOR.

Solicito a V.S. que se fije audiencia para que el menor A.B.M. sea
escuchado respecto de la relación afectiva que nos brindábamos mu-
tuamente y de su deseo de tener una comunicación fluida nuevamen-
te entre ambos (conf. art. 707 del nuevo Código Civil y Comercial, art.
12 de la Convención sobre los Derechos del Niño, y arts. 24 y 27, incs.
a y b de la ley 26.061 de Protección Integral de los Derechos de la Ni-
ñas, Niños y Adolescentes).

VI. PETITORIO.

Por lo expuesto, a V.S. pido que:

1. Tenga por promovida la demanda para que se fije un régimen de


visitas.
2. Se tenga presente la documental acompañada.
3. Se fijen audiencias para interrogar a los testigos ofrecidos y para
oír al menor A.B.M.
4. Oportunamente, establezca el régimen de visitas solicitado.

Proveer de conformidad,
Será Justicia.

Dr. V. X. Z. F.R.Z.

8. Ejercicio de la responsabilidad parental e n forma


conjunta
SOLICITAN LA HOMOLOGACIÓN DEL EJERCICIO DE LA
RESPONSABILIDAD PARENTAL EN FORMA CONJUNTL

Sr. Juez:

M .E. M., DNI No ............,y R. A. G., DNI N" ............, ambos por de-
recho propio y con domicilio real en calle ............,de esta ciudad, bajo
el patrocinio letrado del Dr. XYZ, Mat. N" .........,constituyendo domi- .
Anexo 11. Modelos de escritos

cilio a los efectos legales en calle ............,ciudad, comparecen ante V.S.


y respetuosamente dicen:

1. OBJETO.

Que venimos por la presente a solicitar a V.S. que nos permita ejer-
cer la responsabilidad parental en forma conjunta sobre el menor A.
C. J., a raíz del reciente fallecimiento del padre de aquél Sr. J. C. J.

11. HECHOS.

Estamos unidos convivencialmente desde el año 2011.


Desde que comenzamos nuestra unión convivimos con el menor
A. C. J (hijo extramatrimonial de la Sra. M. E. M. y el Sr. J. C. J.) en
nuestra vivienda.
Los tres nos llevamos muy bien y tenemos una relación afectiva
muy buena.
Recientemente ha fallecido el padre del menor, el Sr. J. C. J.
A raíz de ello, solicitamos se homologue el ejercicio de la respon-
sabilidad parental de forma conjunta, conforme nos lo faculta el nue-
vo Código Civil y Comercial Unificado de la Nación.

111. DERECHO.

Fundo nuestra petición en lo preceptuado en el art. 675 del nuevo


Código Civil y Comercial Unificado de la Nación(16).

IV. PRUEBA.

(16) El art. 675 del referido Código Civil y Comercial dice: "En caso de muerte, ausen-
cia o incapacidad del progenitor, el otro progenitor puede asumir dicho ejercicio conjunta-
mente con su cónyuge o conviviente.
Este acuerdo entre el progenitor en ejercicio de la responsabilidad parental y su cón-
yuge o conviviente debe ser homologado judicialmente. En caso de conflicto prima la opi-
nión del progenitor.
Este ejercicio se extingue con la ruptura del matrimonio o de la unión convivencial.
También, se extingue con la recuperación de la capacidad plena del progenitor que no
estaba en ejercicio de la responsabilidad parental':
Belluscio - Uniones convivenciales

Acompañamos la siguiente documentación:


a) Constancia de estar inscriptos en el Registro de Uniones Civiles
de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires., desde el año 2011.
b) Copia autenticada del certificado de defunción del Sr. J. C. J.
c) Partida de nacimiento del menor A. C. J., de donde surge su pa-
rentesco con la Sra. M. E. M.

V. SE OIGA Al MENOR A. C. J.

A fin de conceder lo peticionado, se designe audiencia para que sea


oído el menor A. C. J. por V.S. (conf. art. 707 del nuevo Código Civil y
Comercial Unificado, art. 12 de la Convención sobre los Derechos del
Niño, y arts. 24 y 27, incs. a y b de la ley 26.061 de Protección Integral
de los Derechos de la Niñas, Niños y Adolescentes), acerca de su de-
seo de que ambos le brindemos los cuidados atinentes al ejercicio de
la responsabilidad parental.

VI. PETITORIO.

Por lo expuesto a V.S. solicitamos:

1) Nos tenga por presentados, por parte en el carácter invocado,


por constituido el domicilio a los efectos procesales y porodenuncia-
do el real.
2) Por solicitado el ejercicio conjunto de la responsabilidad paren-
tal sobre el menor A. C. J.
3) Tenga por acompañada la documentación que adjuntamos.
4) Se designe audiencia para oír al menor A. C. J.
5) Oportunamente haga lugar a lo peticionado y proceda a su ho-
mologación

Será Justicia

Dr. XYZ M .E. M.


Anexo 11. Modelos de escritos

9. Delegación del ejercicio de la responsabilidad


parental en el progenitor afín
SOLICITAN LA HOMOLOGACIÓN DE LA DELEGACIÓN
DEL EJERCICIO DE LA RESPONSABILIDAD PARENTAL EN EL

Sr. Juez:

M .E. M., DNI N" ............, y R. A. G., DNI N" ............,ambos por de-
recho propio y con domicilio real en calle ............. de esta ciudad, bajo
el patrocinio letrado del Dr. XYZ,Mat. N" ........., constituyendo domi-
cilio a los efectos legales en calle ............, ciudad, comparecen ante V.S.
y respetuosamente dicen:

1. OBJETO.

Que venimos por la presente a solicitar a V.S. permita ejercer la


delegación de la responsabilidad parental de la Sra. M .E. M., DNI N"
............al Sr. R. A. G., DNI N" ............,respecto del menor A. C. J. (hijo
de Sra. M .E. M.), a raíz del traslado laboral al exterior de esta última
por varios meses.

11. HECHOS.

Estamos unidos convivencialmente desde el año 2011.


Desde que comenzamos nuestra unión convivimos con el menor
A. C. J. (hijo extramatrimonial de la Sra. M. E. M. y el Sr. J. C. J.) en
nuestra vivienda.
Los tres nos llevamos muy bien y tenemos una relación afectiva
muy buena.
Recientemente, en la empresa multinacional donde trabaja la Sra.
M .E. M. le han comunicado que tendrá que trasladarse a la sucursal
de la ciudad de Lima (Perú) para trabajar allí por varios meses, por lo
cual estará ausente del país por un lapso prolongado.
A raíz de ello, solicitamos se homologue la delegación de ejercicio
responsabilidad parental del menor A: C. J. al Sr. R. A. G., conforme
Belluscio - Uniones convivenciales

nos lo faculta el nuevo Código Civil y Comercial Unificado de la Na-


ción.

111. DERECHO.

Fundo nuestra petición en lo preceptuado en el art. 674 del nuevo


Código Civil y Comercial Unificado de la Nación(17). '

IV. PRUEBA.

Acompañamos la siguiente documentación:


a) Constancia de estar inscriptos en el Registro de Uniones Civiles
de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires., desde el año 2011.
b) Constancia emitida por la empresa multinacional ...............
..........................,donde consta que la Sra. M .E. M. tendrá que tras-
ladarse a la sucursal de la ciudad de Lima (Perú) para trabajar allí por
varios meses
c) Partida de nacimiento del menor A. C. J., de donde surge su pa-
rentesco con la Sra. M. E. M.

V. SE OIGA Al MENOR A. C. J.

A fin de conceder lo peticionado, se designe audiencia para que sea


oído el menor A. C. J. por V.S. (conf. art. 707 del nuevo 'código Civil y
Comercial Unificado, art. 12 de la Convención sobre los Derechos del
Niño, y arts. 24 y 27, incs. a y b de la ley 26.061 de Protección Integral
de los Derechos de la Niñas, Niños y Adolescentes), acerca de su acep-
tación respecto de lo' peticionado.

(17) El art. 674 del referido Código Civil y Comercial dice: "El progenitor a cargo del
hijo puede delegar a su cónyuge o conviviente el ejercicio de la responsabilidad parental
cuando no estuviera en condiciones de cumplir la función en forma plena por razones de
viaje, enfermedad o incapacidad transitoria, y siempre que exista imposibilidad para su
desempefio por parte del otro progenitor, o no fuera conveniente que este último asuma
su ejercicio.
Esta delegación requiere la homologación judicial, excepto que el otro progenitor ex-
prese su acuerdo de modo fehaciente".
Anexo 11. Modelos de escritos

VI. PETITORIO.

Por lo expuesto a V.S. solicitamos:


j
i

!4 1) Nos tenga por presentados, por parte en el carácter invocado,


4 por constituido el domicilio a los efectos procesales y por denuncia-
/ do el real.
i 2) Por solicitada la delegación del ejercicio de la responsabilidad
parental sobre el menor A. C. J. al Sr. R. A. G
d
4 3) Tenga por acompañada la documentación que adjuntamos.
1 4) Se designe audiencia para oír al menor A. C. J.
1 5) Oportunamente haga lugar a lo peticionado y proceda a su ho-
11 mologación
4
Será Justicia
1
1 Dr. XYZ M .E. M.

10. Demanda de alimentos contra el progenitorafin(l8)

INICIA DEMANDA POR ALIMENTOS.ACREDITA MEDIACIÓN

Señor Juez:
i
1
i M. E. M., D.N.I. N" .................con domicilio real en la calle Este-
3 ban Mitre 10586 y legal constituido en la Av. Corrientes 16700, piso
1
1 12, of. "R': ambos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en repre-
1
j sentación de mis hijos A. F. G., D.N.I. N" ........,y G. M. G., D.N.I. N"...
1 .............y con el patrocinio letrado del Dr. Claudio A. Belluscio, TO65
FO925 C.P.A.C.F., C.U.I.T. W 12-828336-0, a V.S. manifiesta:
1
3
3
1. OBJETO.

(18) El art. 672, determina: "Se denomina progenitor afín al cónyuge o conviviente que
vive con quien tiene a su cargo el cuidado personal del niño o adolescente':
Belluscio - Uniones convivenciales

En tal carácter, vengo a promover demanda por alimentos con-


tra el progenitor afín de los menores precitados, Sr. F. J. A., D.N.I.
N" ............., de profesión tornero, con domicilio real en la calle
................, piso ........ depto. ..., de la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires, a fin de cubrir las necesidades de aquellos.

11. HECHOS.
A raíz de la grave crisis económica que vivió nuestro país en el año
2002, y ante la falta de trabajo, el padre de mis hijos partió hacia Espa-
ña para buscar una oportunidad laboral.
Nos envió un mensaje al llegar a ese país, dándonos la dirección del
hotel en el que se hospedaba.
A partir de ese momento ni yo ni sus hijos tuvimos más contacto
con él, aunque sabemos -por la información que nos brindó nues-
tro Consulado en aquel país- que permanece en España, sin tener
un lugar fijo de residencia y, por lo tanto, sin que sea posible su lo-
calización.
Por otra parte, con el Sr. F. J. A. formé unión convivencia1 desde
el 19/04/04 hasta el día 04/12/12, fecha a partir de la cual nos sepa-
ramos.
El Sr. F. J. A. se desempeña desde el 01/01/88 y hasta el presente,
como abogado senior del Estudio M. O. F., percibiendo por tal tarea la
suma neta de pesos veintitrés mil setenta y cinco ($23.075) mensuales,
una vez practicados los descuentos de ley.
En tanto, yo siempre me desempeñé como ama de casa; efectuan-
do las tareas del hogar y proporcionando cuidados y asistencia a sus
dos hijos, rol que cumplí -asimismo- cuando la familia se encontra-
ba unida.
Por lo tanto, durante la convivencia era el Sr. F. J. A. quien contri-
buía al sostenimiento de la familia y yo me dedicaba a las tareas del ho-
gar y al cuidado y crianza de los hijos.
Dado el tiempo en que estuve ausente del mercado laboral y la
edad con la que cuento, se me hace sumamente difícil reinsertarme
en aquel.
Razón por la cual, me veo obligada a interponer esta demanda para
que se fije una cuota alimentaria para mis hijos A. F. G., D.N.I. No
........,y G. M. G., D.N.I. No.................
f
3
Anexo 11. Modelos de escritos
j
t
4 111. DERECHO.
i Fundo mi petición en lo preceptuado en la segunda parte del art.
r" 676 del Código Civil y Comercial Unificado(lg),y en los arts. 638 y SS.
B
dj
del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación.
$
1 1V. PRUEBA.
1
1
-Documental.
Acompaño testimonio del acta de mediación, por el cual se acre-
dita no haber llegado a un acuerdo con el demandado respecto de los
alimentos ordinarios solicitados.
Original de la inscripción en el Registro de Uniones Civiles de la
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, respecto de mi unión con el Sr.
F. J. A.
Una misiva que me dirigiera el Consulado argentino en España co-
municándome que mi ex marido no ha fallecido en aquél país, pero
que tampoco ha salido del mismo, siendo muy dificultosa su localiza-
ción, ya que ha cambiado en forma reiterada de domicilio.
Acompaño original de las partidas de nacimiento de mis hijos.
También, de lo relativo a los gastos efectuados para cubrir las ne-
cesidades de mis hijos en los rubros alimentación, vestimenta, educa-
ción, salud, esparcimiento y vivienda, correspondientes al último mes.

-Testimonial.
Del Sr.................... (DNI N" ...............) con domicilio real en la ca-
lle ...........................y de la Sra. ....................(DNI N" ...............) con domici-
lio real en la calle............................vecinos del inmueble en el que habi-
to, los cuales declararán acerca de mi situación de ama de casa durante
la convivencia y de que el Sr. F. J. A. era quien aportaba exclusivamen-
te al hogar convivencial.

(19) El art. 676 del CCCN, resuelve: "La obligación alimentaria del cónyuge o convi-
viente respecto de los hijos del otro, tiene carácter subsidiario. Cesa este deber en los casos
de disolución del vínculo conyugal o ruptura de la convivencia. Sin embargo, si el cambio
de situación puede ocasionar un grave daño al niño o adolescente y el cónyuge o convivien-
te asumió durante la vida en común el sustento del hijo del otro, puede fijarse una cuota
asistencia1 a su cargo con carácter transitorio, cuya duración debe definir el juez de acuer-
do a las condiciones de fortuna del obligado, las necesidades del alimentado y el tiempo de
la convivencia':
Belluscio - Uniones convivenciales

Asimismo, declararán que -en la actualidad- limpio la casa de al-


gunos vecinos (entre los que se cuentan) al no tener otra posibilidad
de obtener ingresos, pese a intentar conseguir algún trabajo bajo rela-
ción de dependencia.

-Informativa.
Solicito, se libre oficio a:
"Metalúrgica Cipriano Reyes': sita en ruta 11, km. 35, Carapachay,
a fin de que informe si en ella trabaja el Sr. F. J. A., D.N.I. N" .............,
con qué función, en qué cargo, su antigüedad laboral, y los haberes
que percibe por todo concepto una vez efectuados los descuentos de
ley.

-Informe socio-ambiental.
Se designe asistente social, a fin de informar sobre las condicio-
nes de pobreza en que viven mis hijos y su entorno social, y por el
contrario, sobre el nivel de vida del demandado, como asimismo, las
características y comodidades del inmueble en el que habita, a fin de
que V.S. cuente con un elemento de suma importancia para acoger
la presente demanda y fijar el "quantum" de la cuota ordinaria que
se peticiona.

V. PETITORIO.

Por lo expuesto, a V.S. pido que:


1.Me tenga por presentada, por constituido el domicilio legal y por
denunciado el real.
2. Haga lugar a la prueba testimonial ofrecida fijando la respectiva
audiencia, se provea la informativa solicitada, y tenga presente la do-
cumental acompañada.
3. Se designe asistente social, para que efectúe informe socio am-
biental de los menores y del demandado.
4. Oportunamente haga lugar a lo peticionado en la demanda, fi-
jando una cuota de alimentos ordinaria para mis hijos que cubra sus
necesidades básicas.
5. En consecuencia, se condene al demandado al pago de aquella
por la suma de pesos ...... ($..........), con costas a su cargo.
Anexo 11. Modelos de escritos
3
i
4B
6. Se fije la cuota suplementaria, más los intereses correspondien-
a tes, desde la fecha del inicio de la mediación previa (conf. ley 26.589).
1
4I
0 Proveer de conformidad,
1
3 Será Justicia.
!
Dr. Claudio A. Belluscio M. E. M.

5
11. Inscripción en el Registro de Uniones Convivenciales

Sr. Director del Registro de Uniones Convivenciales


de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
S 1 D

M .E. M., DNI N" ............, y R. A. G., DNI N" ............,mayores de


edad, ambos por derecho propio y con domicilio real en calle ............,
de esta ciudad, bajo el patrocinio letrado del Dr. XYZ,Mat. N" ..........
constituyendo domicilio a los efectos legales en la calle ............,de esta
ciudad, comparecen ante V.S. y respetuosamente dicen:

Que cumplidos los requisitos exigidos por los arts. 509 y 510 del
Código Civil y Comercial unificad^'^^), que se acreditan por la prue-
ba documental que se acompaña y por el ofrecimiento como testigos
de los Sres ......................................................... solicitamos

(20) El art. 509 del CCCN, determina: "Las disposiciones de este Título se aplican a la
u.nión basada en relaciones afectivas de carácter singular, pública, notoria, estable y per-
manente de dos personas que conviven y comparten un proyecto de vida común, sean del
mismo o de diferente sexo':
En tanto, el art.510, preceptúa: "El reconocimiento de los efectos jurídicos previstos
por este Título a las uniones convivenciales requiere que:
a) los dos integrantes sean mayores de edad;
b) no estén unidos por vínculos de parentesco en línea recta en todos los grados, ni co-
lateral hasta el segundo grado;
c) no estén unidos por vínculos de parentesco por afinidad en línea recta;
d) no tengan impedimento de ligamen ni esté registrada otra convivencia de rnane-
ra simultánea;
e) mantengan la convivencia durante un período no inferior a dos años':
Belluscio - Uniones convivenciales

se nos inscriba en el Registro a su digno cargo, de conformidad con lo


que determina el art. 511 del CCCN(21).

.................................... ................................s...

Sr. R. A. G. Sra. M. E. M.

(21) El art. 511, expresa: "La existencia de la unión convivencial,su extinción y los pac-
tos que los integrantes de la pareja hayan celebrado, se inscriben en el registro que corres-
ponda a la jurisdicción local, sólo a los fines probatorios.
No procede una nueva inscripción de una unión convivencial sin la previa cancelación
de la preexistente.
La registración de la existencia de la unión convivencial debe ser solicitada por am-
bos Integrantes':
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milia: ayer y hoy, en WAINERMAN, Catalina (comp.), Vivir en familia,
2" ed., UNICEFILosada, Buenos Aires, 1996.
índice general

Cómo instalar el CD-ROM ..................................................................... 7


Funcionalidades básicas del CD-ROM ................................................. 9
Palabras previas ...................................................................................... 15

1. Concubinato. Terminología y concepto ........................................


2 . El fenómeno social .............................................................................
3. Sus causas .............................................................................................
a) Económicas ....................................................................................
b) Culturales.......................................................................................
c) Sociales ...........................................................................................
d) Legales ......................
e) Ideológicas .....................................................................................
4. Su regulación legal .............................................................................
a) Posición abstencionista ..............................................................
b) Posición sancionadora ................................................................
c) Posición reguladora .....................................................................
5. Distintos regímenes legales ..............................................................
6. Requisitos para la configuración de estas uniones .....................
a) Cohabitación .................................................................................
b) Notoriedad ....................................................................................
c) Singularidad ...................................................................................
d) Permanencia .................................................................................
e) Impedimento derivado del parentesco ...................................
f ) Impedimento de ligamen ............................................................
g) Mayoría de edad ...........................................................................
h) Diversidad de sexo. Requisito no exigible en la actualidad
i) Relaciones afectivas ......................................................................
j) Proyecto de vida en común ........................................................
Belluscio .Uniones convivenciales

CAPITULO 11
ASPECTOS PROBATORIOS

1. La prueba de la unión convivencia1 en el nuevo Código ...........


2. Acreditación por cualquier medio de prueba ..............................
3. Acreditación por medio de la inscripción en el Registro de U-
niones Convivenciales de la correspondiente jurisdicción .....
4 . No acreditación de los requisitos para configurar esa unión ...

CAPITULO 111
ALIMENTOS Y COMPENSACIONES
ECON~MICAS

1. Alimentos .............................................................................................
a) En la legislación vigente hasta el 1/8/2015.............................
1)Fuente legal ..............................................................................
2) Decisiones jurisprudenciales ...............................................
3) Interpretación doctrinaria ...................................................
4) El concubinato como hecho que generaba el cese de los
alimentos .................................................................................
5) Alimentos regulados a través de los contratos ................
"Contrato de alimentos" ......................................................
Contrato de renta vitalicia ..................................................
Contrato de fideicomiso de administración ...................
b) En el nuevo Código Civil y Comercial Unificado .................
1)Entre los convivientes ...........................................................
i) Alimentos regulados a través de los pactos de convi-
vencia .................................................................................
ii) Los pactos de convivencia en el nuevo Código Civil
y Comercial Unificado...................................................
iii) ¿Existen los alimentos legales entre convivientes en
nuestro Código Civil y Comercial Unificado?..........
iv) El concubinato como hecho que genera el cese de
los alimentos .........................,...........................................
2) Con relación a sus hijos ........................................................
3) Con relación a los hijos del otro conviviente ...................
2. Compensaciones económicas .........................................................
a) Las pensiones compensatorias en el derecho extranjero:
diferentes enfoques .....................................................................
b) Supuestos en los cuales se aplican en el derecho extranjero
1B
f hdice general
4
c) Finalidad de las pensiones compensatorias o compensacio-
nes econóinicas ...........................................................................
d) Sus características........................................................................
e) Requisitos .......................................................................................
f ) Su fijación en nuestra reciente legislación..............................
g) Forma de pago ..............................................................................
h) Su caducidad .................................................................................
i) Competencia ..................................................................................

CAPÍTULO IV
PACTOS ENTRE LOS CONVIVIENTES

1. Fuente contractual en la legislación vigente hasta el 1/8/2015


a) El Pacto de Solidaridad (PACS) del derecho civil francés ..
b) Otras legislaciones que facultan a este tipo de pactos ........
c) La posibilidad de incorporarlos en nuestro derecho ...........
2 . Los pactos convivenciales en el Código Civil y Comercial Uni-
ficado ...................................................................................................
a) Posibilidad de efectuar estos pactos entre convivientes......
b) Formalidades de estos pactos ....................................................
c) Contenido de los pactos convivenciales .................................
d) Limitaciones a los pactos convivenciales ...............................
e) Modificación. rescisión y extinción de estos pactos ............
f) Momento a partir del cual producen efectos con relación a
los terceros ....................................................................................

CAPÍTULO v
BIENES ADQUIRIDOS DURANTE LA CONVIVENCIA.
SOCIEDAD DE HECHO. COMUNIDAD DE BIENES E
INTERESES . ENRIQUECIMIENTO SIN CAUSA E
INTERPOSICI~N DE PERSONAS

1. Introducción . Planteo del tema ....................................................... 113


2. Actos jurídicos entre concubinos o convivientes: principio ge-
neral .....................................................................................................114
3. Sociedades entre concubinos . Sociedad de hecho ..................... 115
a) Las uniones concubinarias como presunción de la confor-
mación de una sociedad de hecho .......................................... 116
1. Posición indiferente ............................................................... 116
Belluscio .Uniones convivenciales

2 . Posición desfavorable ...........................................................


3. Posición favorable...................................................................
b) Prueba de la sociedad de hecho ................................................
4. Comunidad de bienes e intereses ...................................................
5. Posibilidad de que los convivientes puedan constituir una so-
ciedad de hecho o una comunidad de bienes o intereses ........
6. Enriquecimiento sin causa ..................................................i............
7. Interposición de personas ................................................................
8. Condominio.........................................................................................
9. Otros medios reconocidos por el nuevo Código ........................

CAPITULO VI
RELACIONES ECONOMICAS ENTRE
CONVIVIENTES

. 1. Compensaciones económicas (remisión).....................................


2. Régimen patrimonial .........................................................................
a) Inexistencia de un régimen patrimonial de bienes ...............
b) Administración de los bienes durante la convivencia. Su
distribución una vez producido el cese de la unión convi-
vencial ............................................................................................
1)Principio general ....................................................................
2) Pactos de convivencia ...........................................................
3. Contribución a los gastos del hogar convivencia1 .....................
4. Responsabilidad patrimonial frente a terceros .............................
5. Competencia ..............................................................................:........

CAPITULO VII
VIVIENDA FAMILIAR O CONVIVENCIAL

1. Protección de la vivienda familiar o convivencial y de los mue-


bles indispensables de ésta ............................................................ 150
2 . Atribución del uso de la vivienda familiar a uno de los convi-
vientes ..................................................................................................152
3 . Prórroga de la locación para el conviviente no locatario .......... 155
4. Derecho real de habitación para el conviviente supérstite........ 156
5. Bien de familia.....................................................................................158
índice general

CAPÍTULO VIII
RESARCIMIENTO ENTRE CONCUBINOS
POR RUPTURA DE LA UNION

1. Habiendo existido una conducta antijuridica .............................. 165


a) Conducta antijuridica por acto ilícito ..................................... 165
b) Conducta antijuridica derivada de la culpa o dolo .............. 166
2 . No existiendo conducta antijuridica ............................................ 168
a) Ruptura mediante acto licito. pero ejercido abusivamente 171
b) Ruptura mediante acto licito. pero que causa un "daño in-
justo" ............................................................................................. 173
3. Postura que niega el resarcimiento ................................................ 176

CAPITULO IX
EFECTOS NO PATRIMONIALES CON RELACIÓN
A LOS CONVIVENTES Y A LOS HIJOS
. .
1. Entre los convivientes........................................................................
a) Asistencia recíproca ....................................................................
b) Inhabilitación del otro conviviente ..........................................
c) Incapacidad y capacidad restringida del otro conviviente..
d) Protección del nombre del otro conviviente .........................
e) Consentimiento informado para actos médicos e investi-
gaciones en salud ........................................................................
f ) Curatela del otro conviviente.....................................................
g) Bien de familia ..............................................................................
h) Indignidad ...................................................................................
i) Vocación sucesoria .......................................................................
j) Determinación sobre las exequias del conviviente pre falle-
cido .................................................................................................
1c) Indemnización a uno de los convivientes en caso de muer-
te del otro ......................................................................................
2 . Con relación a los hijos de ambos ..................................................
a) Presunción de filiación................................................................
b) Adopción .......................................................................................
c) Adjudicación de la guarda (tenencia .......................................
3. Con relación a los hijos del otro conviviente ...............................
a) Alimentos .......................................................................................
b) Adopción integrativa ..................................................................
Belluscio - Uniones convivenciales

c) Cuidado del hijo ...................................... . . . . ............... . 194


d) Delegación del ejercicio de la responsabilidad parental ..... 195
e) Ejercicio de la responsabilidad parental de forma conjunta. 195
f ) Derecho de comunicación y contacto .................................... 196

CAPITULO x
CESE DE LA UNION CONVIVENCIAL
Y SUS EFECTOS

1.Causas del cese........................................................................... 199


2. Prueba del cese .............................................................................. 200
3. Efectos del cese ............................................................................... 201
a) Compensación económica ...................................................... 202
b) Atribución del uso de la vivienda familiar ............................. 203
c) Atribución de la vivienda en caso de muerte de uno de los
convivientes.................................................................................. 206
d) Distribución de los bienes ....................................................... 209
e) Lo establecido en los pactos convivenciales .......................... 211

ANEXO 1
LEGISLACION

Parte pertinente del Código Civil y Comercial sobre las uniones


convivenciales.............................. .......... .................................... 213

ANEXO 11
MODELOS DE ESCRITOS
DE PRÁCTICA PROFESIONAL

1.Compensaciones económicas posteriores a la ruptura de la


convivencia (Modelo 1).................................................................. 2 19
2. Compensaciones económicas posteriores a la ruptura de la
convivencia (Modelo 11)........................................... .... ......... ....... 22 1
3. Solicitud para que la compensación económica sea fijada por
el juez ................................................................................................... 223
4. Pacto sobre alimentos del conviviente a favor de la conviviente,
para que rija durante la convivencia........................................... 225
5. Pacto sobre distribución de los bienes, una vez cesada la unión
convivencia1 (Modelo 1) ................................... .,........................ 227
indice general

6. Pacto sobre distribución de los bienes. una vez cesada la unión


convivencia1 (Modelo 11)................................................................. 228
7. Régimen de visitas ........................................................................... 230
8 . Ejercicio de la responsabilidad parental en forma conjunta ..... 232
9. Delegación del ejercicio de la responsabilidad parental en el
progenitor afín .................................................................................. 235
.
10. Demanda de alimentos contra el progenitor afín .................... 237
11. Inscripción en el Registro de Uniones Convivenciales ........... 241