Vous êtes sur la page 1sur 2

Autoestima. Tres Casos: John F. Nash y Lizzie Velásquez, Aliso Lapper.

Autor: Samuel Chung

Autoestima. Del griego, “autos”, que significa “por sí mismo” y del latín, “aestima”, que significa
valorar o evaluar. Es la valoración de uno mismo, que puede ser positiva o negativa, e influirá en
todas las conductas del individuo, en su forma de ver el mundo, de valorar a los demás, y en sus
emociones.

Es la “…capacidad de relación con uno mismo y la manera en que se percibe el ser humano dentro
del mundo,…” (Montoya y Sal, 2001). “La disposición a considerarse competente para hacer frente a
los desafíos básicos de la vida y sentirse merecedor de la felicidad” (Branden, 1994).

La autoestima se forma durante la infancia y la adolescencia. “En esta etapa, la visión que tiene el
niño de sí mismo está influenciada por las personas más significativas en su vida, primero la familia y
posteriormente los maestros.” (Domínguez, 2003).

Marrone (2001) señala que para formar una autoestima positiva en el niño, “el vínculo que se
establezca entre padres e hijos debe basarse en respuestas y condiciones de empatía hacia el
menor, de acuerdo a las circunstancias y estados emocionales que éste tenga. Es importante
establecer conversaciones significativas con ellos en las que se aborden temas interpersonales. Este
factor está estrechamente vinculado con el componente empático que parece ser la base de la
transmisión del patrón de apego seguro.”

“Diferentes estudios empíricos muestran una estrecha relación entre el funcionamiento familiar
positivo, el clima y la estructura familiar, con el adecuado ajuste social y psicológico del niño.” (Arés,
2002; Naranjo, 2007; Gasperin, 2010).

“Una persona con alta autoestima se considera saludable, conocedora de sí, que se autorespeta y se
da valor. Reconoce sus cualidades y defectos, y los asume sin considerarlos malestares. Tiene
habilidad para adaptarse a lo nuevo o desconocido con astucia, mientras experimenta grandes
periodos de felicidad.”

En contraparte, “Tener una baja autoestima es sentirse inapropiado para la vida, inadecuado, no
acerca de un tema o conocimiento, sino inadecuado como persona, inadecuado en la propia
existencia, y responder a los desafíos y tareas de la vida con un sentimiento fundamental de
incapacidad y desmerecimiento” (Fernández, 2002).

En conclusión, el término autoestima se puede definir como el concepto que tiene una persona de sí
misma; es decir, la manera en que el individuo se percibe a sí mismo en relación con los demás. Esa
percepción puede ser positiva o negativa.

En caso de que esa percepción sea positiva, la persona se autopercibe, por ejemplo, inteligente,
hábil, y, por ende, útil, capaz de realizar con éxito cualquier actividad y resolver efectiva y
eficazmente los problemas que se le presenten a lo largo de su vida. Este sentimiento se traduce en
relaciones constructivas con los que lo rodean.

En contraste, una percepción negativa de sí misma provoca, en la persona, entre otros, sentimientos
de inferioridad, los cuales se manifiestan en forma de conductas extremas (pasivas o agresivas)
hacia sus semejantes. Comportamiento que mengua la convivencia con otros seres humanos.
John F. Nash y Lizzie Velásquez.

El caso de Nash, economista y matemático estadounidense, llama la atención porque, a pesar de


padecer esquizofrenia (enfermedad que dificulta pensar con claridad), ha destacado en el campo de
la economía y, sobre todo, en matemáticas; ámbitos del conocimiento que precisan de un alto grado
de desarrollo de habilidades cognitivas y metacognitivas. No obstante, su caso, desde mi punto de
vista, no se relaciona con la autoestima, puesto que (un individuo que padece esquizofrenia, según
MedlinePlus, “tiene dificultades para tener respuestas emocionales normales”).

En relación a Lizzie Velásquez, víctima de un extraño síndrome que desfigura el rostro y que,
además, no le permite acumular ni tejido adiposo ni muscular, la autoestima se manifiesta en su
máxima expresión; ya que, su reacción al vejamen infligido por miles de idólatras “youtuberos” y
“facebookeros” es digna de alabanza: “Dime…cosas negativas…y las usaré como escalera
para...(alcanzar)…mis metas.”

Finalmente, el caso de Alison Lapper tiene mucho en común con Lizzie: ambas padecen
deformaciones congénitas y han sufrido la burla de individuos que, en un esfuerzo por tratar de
ocultar o disimular sus propios defectos, recurren a la ignominia, lo que sólo pone en evidencia su
magra o nula calidad humana. También, ambas, han enfrentado a estas jaurías de manera similar.
La filosofía de Alison se resume en:

"A ella (la Venus de Milo) nunca le reprocharon ser una minusválida. ¿Por qué, entonces, me lo
reprochan a mí sin cesar? He aprendido a amarme sola."
"¿Por qué colocar a los minusválidos por encima o por debajo de los demás? Calificarnos de
monstruos o de ángeles es formular el mismo insulto. Es excluirnos del mundo. Yo soy una mujer
sexuada, tan fuerte o tan débil como cualquiera. Igual de buena o de mala".
“…esas prolongaciones (brazos y piernas artificiales) no me las ponían tanto por mi bien cuanto por
el suyo."

Referencias:

De conceptos.com http://deconceptos.com/ciencias-naturales/autoestima
Conexión. Revista Académica.
http://www.aliatuniversidades.com.mx/conexxion/index.php/en/sample-levels/psicologia/580-
influencia-de-la-familia-en-la-formacion-de-la-autoestima-del-nino-ano-1-numero-1
Fundación Alpe Acondroplasia. http://www.fundacionalpe.org/voces.php?idTexto=82
MedlinePlus. http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000928.htm