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Heinrich Heine (1797-1856).

Lorelei. (In Buch der Lieder, 1827).
¿Qué significa esta tristezaii
Ich weiß nicht, was soll es bedeuten, que embarga todo mi ser?
Daß ich so traurig bin; No se me quita de la cabeza
Ein Märchen aus alten Zeiten, un cuento de un remoto ayer.
Das kommt mir nicht aus dem Sinn.
Refresca ya y oscurece
Die Luft ist kühl und es dunkelt, y sereno fluye el Rin.
Und ruhig fließt der Rhein; La cumbre del monte reluce
Der Gipfel des Berges funkelt con los últimos rayos del sol.
Im Abendsonnenschein.
La más bella de las doncellas
Die schönste Jungfrau sitzet arriba en la peña se divisa.
Dort oben wunderbar, Sus doradas joyas refulgen
Ihr goldnes Geschmeide blitzet, cuando su pelo de oro alisa.
Sie kämmt ihr goldenes Haar.
Se peina con peine dorado,
Sie kämmt es mit goldenem Kamme, cantando una bella canción
Und singt ein Lied dabei; que tiene una melodía extraña
Das hat eine wundersame, de un son estremecedor.
Gewaltige Melodei.
El navegante en su barquita,
Den Schiffer im kleinen Schiffe prendido de un violento pesar,
Ergreift es mit wildem Weh; no atiende ya a los peñascos;
Er schaut nicht die Felsenriffe, hacia arriba mira sin cesar.
Er schaut nur hinauf in die Höh’.
Al fin las olas se tragan
Ich glaube, die Wellen verschlingen al barquero y su embarcación.
Am Ende Schiffer und Kahn; Esto es lo que ha conseguido
Und das hat mit ihrem Singen Loreley con su canción.
Die Lorelei getan.

Poseidón. (In Buch der Lieder, 1827).

La luz del sol resplandeciente brilla
sobre el móvil cristal del mar inquieto,
y allá, a lo lejos, en la abierta rada,
espera dócil el bajel velero,
para llevarme a los perdidos lares,
soplo feliz del suspirado viento.
Yo, reclinado en la arenosa duna,
que de la árida playa se alza en medio,
leyendo estoy los cantos inmortales,
eternamente hermosos de Odiseo
en los que suenan las revueltas olas,
y aspiro de los dioses el aliento,
gozo la aurora del linaje humano,
y el cielo azul de la Hélada contemplo.

Leal mi corazón, sigue afanoso

cuando él fraguaba alguna fechoría. que coronan verdes juncos. y suenan bajo el agua carcajadas. y me habla así con mofador acento: -«Nada temas. ni Palas. sustos y duelos. Pasaba el día en huelga y sin afán. Afligido con él. A sus esfuerzos uno mi afán cuando sagaz escapa del antro del Gigante. extraño huésped. o de los tiernos abrazos de la ninfa apasionada. no es digno de tempestades tu mísero barquichuelo. se echaba ella en la cama. ni una pestaña arrancaste al ojo de Polifemo. Digo. y es que a sus toscas befas hacen eco Amfitrite. No encendiste. él un ladrón. 1981) Se amaban con frenética pasión. saca del agua. ella era una ramera. mírame esquivo. poetilla. (Eine Frau in Neuer Frühling. y el espumoso mar hierve al momento. pobre vate. donde las reinas hilan purpúrea lana. y su robusto pecho. el poderoso Dios. al hijo de Laertes. ni en las murallas de Troya la menor brecha has abierto. Una mujer. en las ciméreas sombras con él entro y le sigo en borrascas y naufragios. Dice así el dios con desdeñoso labio.en los azares de su rumbo incierto. y las hijas idiotas de Nereo. fue tu consejera y Méntor». y se reía. engañador Poseidón! Temblando estoy por el retorno». Y suspirando exclamo:-«¡Cuán terribles tus iras son. la sabia diosa. sus cuitas y peligros compartiendo. la frente. tomo asiento en el dichoso hogar. y en el hirviente mar se hunde de nuevo. de las olas ni los vientos. . ni tu inocente existencia de afanes. la diosa pescadera. jamás mi rencor tremendo.

ella se emborrachaba. y se reía. cuando daban las ocho el mismo día. le mandó decir que no podía sin su amor vivir. cuando se lo llevó la policía. . de la cárcel. al sonar las siete. A las seis lo colgaron. Él. a un lado y otro lado ella movía la cabeza fisgona. lo llevaron a enterrar.y la noche en los brazos del galán. del balcón lo miraba. y se reía. y se reía.