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Leszek Kolakowski

Las principales corrientes


del marxismo .
ll, La edad de oro
Alianza Universidad

. .
Alianza Universidad L eszek Kol akowslci

Otras obras de Leszek Kolakowski en Alianza Editorial


LB 251 El hombre sin altcrnatioa
Las principales co~rientes
LB 658 Husserl y la búsqueda de certeza
AU 276 Las principales corrientes del marxismo
1. Los fundadores
del marxismo.
Su nacimiento, desarrollo
y disolución
II. La edad de oro

Versión española de Jorge Vigil

Alianza
Editorial
Título original; GlOWIIC Nurty Marksizmu JI
It::JDlCE

1. El marxismo y la Segunda Internacional . 9


2. La ortodoxia alemana: Karl Kautsky .. 37
3. Rosa Luxemburg y la izquierda revolucionaria . 66
4. Bernstein y el revisionismo . 101
5. jean jaures: El marxismo como soreriología .. 118
6. Paul Lafargue: Un marxismo hedonista . 143
7. Georges Sorel: Un marxismo jansenista . 151
8. Antonio Labriola: Un intento de ortodoxia abierta .. 177
9. Ludwik Krzywicki: El marxismo como instrumento de
la sociología ~ .. 195
10. Kazimierz Kelles-Krauz: Una rama polaca de la orto-
doxia . 210
11. Stanislaw Brzozowski: El marxismo como subjetivismo
histórico . 217
12. Austromarxistas, kantianos en el movimiento marxista,
socialismo ético . 240
© Leszek Kolakowskí, 1976, 1977, 1978 13. Los comienzos del marxismo ruso oO • • • 302
© Ed. casr .: Alianza Editorial, S. A., Madrid 1982 14. Plekhanov y la codificación del marxismo .. 325
Calle Milán , 38; 'JI" 2000045 ' 15. El marxismo en Rusia antes de la aparición del bolche-
ISBN; 84-206-2976·6 (O. C.) vismo . 349
ISBN: 84-206·2314-8 (Tomo 2) 16. El ascenso del leninismo .. 375
Depósito legal; M. 27.185·1980 17. Filosofía y política en el movimiento bolchevique . 406
Compuesto en Linotipias Fernández, S. A. Oudrid, 1L Madrid-20 18. La fortuna del leninismo: De una teoría del Estado a una
Impreso' en Closas-Orcoyen, S. 1. Pol ígono Igarsa ideología de Estado . 418
Paracuellos del jarama (Madrid)
Printed in Spain
Indice analítico ~ •• 4 •••••••• • •• & •• ~ • • ••••• 4 . .516
Capítulo 1
EL MARXISMO Y LA SEGUNDA INTERNACIONAL

El periodo de la II Internacional (1889-1914) puede ser denomi-


nado sin exageración la edad de oro del marxismo. La doctrina mar-
xista había sido definida con suficiente claridad como para constituir
una escuela, de pensamiento reconocible como tal, pero no estaba rígi-
damente codificada o sometida a una ortodoxia dogmática como para
excluir la discusión o la defensa de soluciones rivales a los problemas
teóricos y tácticos.
Con seguridad, ni en esta época ni en ninguna otra puede identi-
ficarse al movimiento marxista con la ideología de los partidos que
pertenecieron a la II Internacional. Las múltiples fuentes del socia-
lismo europeo' no se habían agotado, pero tenían poca importancia en
comparación con las teorías de Marx, aparentemente consistentes y
universalmente aplicables. Sólo en Alemania fue posible, a pesar de
la larga tradición del Iassallisrno, elaborar y mantener por tiempo con-
siderable una ideología uniforme basada en premisas marxianas o ge-
neralmente consideradas como tales. El partido francés dirigido pOI
Guesde podía haber reivindicado la ortodoxia para si, pues su pro-
grama había sido redactado bajo los auspicios y con la ayuda del pro-
pio Marx; pero el movimiento socialista francés estuvo durante algún
tiempo en estado de desmembramiento, y la tradición marxista era
más viva en unos que en otros sectores. En Austria, Rusia, Polonía,
Italia, España y Bélgica y en cualquier otro país con un movimiento
socialista de trabajadores, su ideología estuvo permeada por el marxis-
mo en mayor o menor grado. La influencia del marxismo fue menor
en Inglaterra, el país en que se había formulado su doctrina básica:
9
10 Las principales corrientes del marxismo
1. El marxismo y la Segunda Internacional 11

el socialismo inglés era más deudor de las ideas de Owen, Bentham y marxistas pueden dividirse en dos grul?.9.~_ según su actitud hacia las
J. S. Mill. En general en Europa ser socialista no era necesariaI?e.nte premisas filosóficas del marxismo. Un grupo adoptó la idea de que
ser marxista pero, a excepción de en Inglaterra, 1~ teoría socialista el marx ismo era una teoría del desarrollo social y en especial de la
había sido obra de personas que se declaraban marxistas, aun cuando sociedad capit alista y su inevitable colapso, y de que esta teoría podía
cada una de ell as entendiera este término a su modo . No había una ser complementada y enriquecida sin contradicción por doctrinas filo.
clara distinción entre socialistas teóricos y prácticos : adem ás de los s éficas derivadas de otras fuent es, en particular por el kantismo y el
muchos teóricos del socialismo, los líderes de partido como Bebel, positivismo. De esta forma intentaban unir el materialismo histórico
Guesde Víctor Adler y Turati, que no eran intelectuales ni tenían la con la ética kantiana (como hada el socialismo ético ) o la epistemolo-
ambici ón de desarrollar la teoría socialista , eran, sin embargo, horn- gía empireocriticista (por ejemplo, los seguidores rusos de Ernst Mach
bres cultos y suficientemente capaces de tomar parte en las discu~io­ y de Fr iedrich Adler). Sin embargo, la mayoría ortodoxa mantenía que
nes teóricas . El calibre intelectual general de los líderes de partido la doctrina marxista contenía respuestas a todos o a la mayor parte
no alcanzaría nunca un tan alto nivel, ni entre los socialdemócratas de los problemas de la filosofía y que las obras de Engels, en especial
ni entre los comunistas. El marxismo parecía estar en la cúspide de el Anti-Diibring y Ludtoing Feuerbacb, eran el desarrollo natural de
su 'fuerza intelectual. No era la relig ión de una secta aislada, sino la las teorías económicas y sociológicas de Marx. Quienes consideraban al
ideología de un poderoso movimiento político; por o tra parte, .no marxismo como un todo singular y uniforme -por ejemplo, Kautsky,
tenía medíos de silenciar a sus oponentes, y los hechos de la vida Plekhanov y Lenin- no añadían mucho a la filosofía popular de En-
política le obligaban II defender su posición en el terreno de la teoría, gels y se limitaban por lo general a repetir sus conclusiones sumarias,
De esta forma, el marxismo apareció en los medios intelectuales o a aplicarlas a la crítica de nuevas tendencias idealistas . Tras la muer-'
como una doctrina seda, que incluso sus adversarios respetaban. Tenía te de Engels, los socialistas alemanes publicaron muchas de las obras
formidables defensores como Kautsky, Rosa Luxemburg, Plekhanov, de Marx previamente desconocidas -como las Teorías sobre la plus-
Bernstein, Lenin, JaUIeS, Max Adler, Bauer, Hilíerding, Labriola, Pan- ualia, parte de la Ideología Alemana, la correspondencia con Engels
nekoek Vandervelde y Cunow pero también críticos eminentes como y con otras personas y la tesis doctoral- pero seguí an sin publicarse
Croce 'Sombart Masaryk, Simmel, Starnmler, Gentile, Bohm-Bawerk otros textos de gran valor filosófico, como por ejemplo, los Manus-
y Pet~r ·Stru ve.' Su influencia se extendía más allá de~ círculo inme- critos de París de 1844, la Crítica de la Filosofía del Derecho de
diato de sus fieles, a historiadores, economistas y SOCIólogos que no Hegel y los Grundrisse. Algunos seguidores, como Sorel y Brzozowski,
profesaban el marxismo pero adoptaron determinadas ideas y catego- intentaron distinguir el materialismo de Engels de la antropología
rías marxistas. rnarxiana, pero estos intentos no conformaron una tendencia signifi -
Las principales características de la doctrina marxista estaban ló- cativa y no desempeñaron un papel decis ivo. En conjunto, el marxismo
gicamente ligadas a su situación social y su función política., Muchos como teoría filos ófica general se convirtió en letra muerta o adoptó
fueron los factores que contribuyeron a su desarrollo como ideología una forma ecléctica, a pe sar de la gran cantidad de literatura in ter-
del movimiento obrero, pero al mismo tiempo, en tanto este desarrollo pretativa de las premisas principales del materialismo hist órico, Se
estuvo afectado por las corrientes políticas del momento, su alcance conocían y citaban las Tesis sobre Eeuerbacb, pero más como piezas
se v io limitado en muchos aspectos. El cuarto de siglo de la II Inter- retóricas que como objetos de análisis serios. Las categorías tales como
nacional conoció la publicación de muchas obras teóricas importantes alienaci ón, reificación y praxis, tan frecuentes hoy día , recibieron una
sobre los problemas generales del materialismo histórico, la interpre- escasa atención en la literatura marxista. .
tación marxista de las diversas etapas y sucesos históricos y la econo- La II Internacional no fue una organización uniforme y centra-
mía del imperialismo. Surgió una escuela roa.rxista de a;te y estética lizada con un cuerpo de doctrina elaborado y reconocido por todos
(Plekhanov, Lafargue, Mehring , Klara Zetkin y Henriette ~~land­ sus miembros, sino más bien una amplia federación de partidos y sin-
Holst) y se publicaron diversas obras sobre teoría de la religión y dicatos que actuaban independientemente pero unidos por su fe en
etnología (Cunow, Krzywicki y KeJles-Krauz)., Sin embar~o, ?? hubo el socialismo. No obstante, la Internacional parecía ser la primera en-
un desarrollo similar en los ámbitos más estrrctamente filos óficos de carnación del sueño de Marx, que también 10 fue de Lassall e, de un
In cpistemologfa y la antropología. Quienes se consideran a sí mismos matrimonio entre la teoría socialista y el movimiento de tr abajadores,
12 Las principales corrientes del marxismo 1. El marxismo y la Segunda Internacional

entre la lucha de clases y el análisis científico de los procesos sociales, El capitalismo no puede modificarse radicalmente mediante la
dos fenómenos de origen independiente, condenados a la impotencia acumulación de reformas , y sus catastróficas consecuencias de depre-
en tanto no alcanzaran este estado de simbiosis o identidad. Aunque sión, pobreza y desempleo son inevitables. No obstante, el proleta-
las tradiciones del socialismo no marxista no hubieran perdido su riado debe luchar por las reformas relativas a la legislación laboral,
fuerza (el lassallisrno en Alemania, el proudonismo y el blanquisrno las instituciones democráticas y el aumento de salarios, pues estas re-
en Francia, el anarquismo en Italia y España, el utilitarismo en In- formas hacen más tolerables sus' condiciones y fomentan la solidario
glaterra), fue el marxismo el que se convirtió en la forma dominante dad de clase y el adiestramiento en la lucha.
del movimiento obrero y en la verdadera ideología del proletariado. El capitalismo será finalmente abolido por la revolución, una vez
Al contrario que la 1 Internacional, que fue un centro ideológico más hayan alcanzado su madurez las condiciones económicas y la concien-
que una organización del movimiento obrero, la IX Internacional fue cia de clase del proletariado. Sin embargo, la revolución no es un
una unión de los partidos representativos de las masas. coup d'état protagonizado por un grupo de conspiradores, sino que
Sin embargo, ¿qué significaba ser marxista dentro de los veinti- debe ser obra de la gran mayoría de la población trabajadora.
cinco años anteriores a la 1 Guerra Mundial? En relación a los este- Los intereses del proletariado son idénticos a escala mundial, y la
reotipos de! período, la noción del marxismo puede definirse simple- revolución socialista tendrá un carácter internacional, o al menos ge-
mente enumerando algunas ideas clásicas que distinguían a los mar- neralizado en todas las sociedades industriales avanzadas ,
xistas de los partidarios de todas las formas de socialismo utópico y En la historia humana, el progreso técnico es el factor decisivo
anarquismo, y a [ortiori de las doctrinas liberales y cristianas. Era en la producción de cambios en la estructura de clases, y estos Cam-
marxista quien aceptaba las siguientes proposiciones: bios determinan los rasgos básicos de las instituciones políticas y de
Las tendencias de la sociedad capitalista, y en especial la concen- la ideología dominante.
tración de capital, han activado la tendencia natural del proceso his- El socialismo no es sólo un programa político, sino una cosmo-
tórico hacia el socialismo, que es la consecuencia o bien inevitable o visión basada en la premisa de que la realidad es susceptible de un
bien más probable de los procesos de acumulación. análisis científico. Sólo la observación racional puede revelar la na-
El socialismo supone la propiedad pública de los medios de pro- turaleza del mundo y el significado de la historia. Las doctrinas reli-
ducción y por tanto la abolición de la explotación y de los beneficios giosas y espirituales son expresión de una conciencia «mistificada»
no trabajados, del privilegio y la desigualdad derivados de la des- y desaparecerán cuando sean abolidos la explotación y los antagonis-
igual distribución de la riqueza. Con él no habrá discriminación de mos de clase. El mundo está sometido a leyes naturales y no a forma
raza, nacionalidad, sexo o religión, ni tampoco un ejército permanen- alguna de Providencia; el hombre es obra de la naturaleza y ha de set
te . Habrá igualdad de oportunidades para la educación, libertad de- estudiado como tal, aunque las reglas que gobiernan su ser no pueden
mocrática para todos -libertad de expresión y reunión, representa- reducirse simplemente a las del universo prehumano.
ción popular a todos los niveIes- y un sistema global de bienestar Sin embargo, las principales líneas de la doctrina marxista así foro
social. muladas estuvieron abiertas a importantes diferencias de interpreta-
El socialismo interesa a toda la humanidad y hará posible el des- ción y bajo ciertas condiciones dieron lugar a la formación, en e! seno
arrollo universal de la cultura y el bienestar, pero quien determina los del marxismo, de movimientos políticos y posiciones teóricas radical.
standards en la lucha por el socialismo es la clase trabajadora como mente hostiles entre sí. Dentro del marco de la definición general fue
productora directa de todos los valores básicos y como la clase más posible mantener ideas diferentes de, por ejemplo, el grado de validez
interesada en la abolición del trabajo asalariado. del materialismo histórico o de la relación entre la «base» y la «su-
El progreso hacia el socialismo exige una lucha económica y polí- perestructura». El socialismo podía considerarse también como «algo
tica por parte del proletariado, que debe luchar por la mejora de su naturalmente inevitable» o como una posibilidad dentro de la ten-
situación a corto plazo dentro del sistema capitalista y debe hacer dencia histórica de la economía capitalista. La lucha en pos de reíor-
uso de todas las formas políticas, y en especial de las parlamentarias; mas podía considerarse como algo valioso en sí o meramente como
para luchar en favor del socialismo el proletariado debe organizarse una preparación para la revolución venidera. Era posible defender el
<m partidos políticos independientes, exclusivismo polí tico de los partidos socialistas o admitir, con más o
14 Las principales corrientes del marxismo 1. El marxismo y la Segunda Internacional 15

menos libertad, la legitimidad de las alianzas de varios tipos con trato entre individuos y por tanto debía someterse a las normas de
movimientos no socialistas. La revolución podía considerarse o como estos contratos: era una violación de la libertad el que la ley terciara
una guerra civil o como el resultado de la presión no violenta de la en los convenios de t rabajo o que los sindicatos ejercieran una presión
mayoría. Era posible defender o que el movimiento socialista era un colectiva sobre los empresarios para mejorar las condiciones de los
sistema general y autocontenido que proporcionaba respuesta a toda asalariados . Estos dos principios, que expresan lo que puede deno-
cuestión filosófica importante o que la crítica filosófica podía alcanzar mina rse la teoría «pura» del capitalismo y la libre competencia, tenían
libremente al pensamiento prernarxista o marxista en relación a cues- ya pocos defensores a finales del siglo pasado . Esto se debía en parte
tiones con respecto a las cuales el marxismo no se había definido. a la propaganda socialista y a que los cambios de la economía mun-
Todas estas diferencias fueron de gran importancia en la definición dial habían hecho impracticable el ideal de un libre comercio no res-
de los objetivos y la política de los partidos socialistas. Estos no foro tringido . Las ideas socialistas habían destruido de hecho la ficción de
maban simples grupos de discusión, sino que debían adoptar muchas que el empresario y el asalariado estaban en plano de igualdad, y la
decisiones prácticas . Constantemente se enfrentaban a situaciones que mayoría de los teóricos liberales también hablan abandonado esta po-
la doctrina de Marx no había previsto, lo que les obligaba a sacar sición. De esta forma se reconoció como un derecho y un deber de
conclusiones particulares de los principios del maestro, sin estar siem- las cámaras legislativas el regular el sistema de contratos de trabajo
pre de acuerdo en la forma de hacerlo. y limitar ciertas formas de explotación, aceptándose igualmente que
Desde el punto de vista doctrinal, las etapas de desarrollo teórico los trabajadores tenían derecho a formar asociaciones para la defensa
más importantes de la II Internacional pueden reducirse a tres: la colectiva de sus intereses contra los empresarios.
lucha contra el anarquismo y el revisionismo en la primera y segunda El reconocimiento del principio de la intervención estatal entre
etapa, respectivamente, y el conflicto entre la ortodoxia y el ala iz- trabajadores y empresarios y la posibilidad de ejercer presión median-
quierda tras la revolución rusa de 1905. Desde el punto de vista del te cámaras legislativas libremente elegidas enfrentó a los partidos
destino del marxismo y del movimiento socialista, el contlicto decisivo socialistas de Europa occidental a una situación a la cual la estrategia
fue el relacionado con la lucha contra el revisionismo en todas sus marxista no proporcionaba una clara respuesta. Si los socialistas se
ramificaciones . (En eslas líneas introductorias no hemos tenido en hacían miembros de los parlamentos burgueses y colaboraban en la
cuenta el caso de Rusia, que requiere un tratamiento independiente aprobación de leyes en interés de la clase trabajadora, ¿no pa r ticipa.
y más detallado.) ban de esta manera en la reforma del capitalismo? Los anarquistas
Los factores más importantes de la situación europea que incidie- les acusaban de esta participación, que según ellos suponía, por irn-
ron en el desarrollo del pensamiento socialista durante el periodo plicación, que el capitalismo era remediable, mientras que Marx había
de la JI Internacional pueden resumirse brevemente como el aban- afirmado lo contrario. A esto respondían los ortodoxos que el capita-
dono del liberalismo como ideología y como práctica económica: la Iismo no podía reformarse en el sentido de que dej ara de ser capita-
democratización de las instituciones políticas, y en especial la intro lisrno y evolucionase por sl en un orden socialista, pero que no
ducción del sufragio igual y universal en muchos estados europeos; obstante era esencial luchar po r la mejora de la condición de los tra-
la expansión económica de la Europa occidental y, por último, el bajadores bajo el capitalismo a fin de que éstos llegaran a desarrollar
desarrollo de las tendencias imperialistas. una conciencia de clase. Los t rab ajadores dejados a la merced de los
El ocaso del liberalismo se expresó sobre todo en el abandono de capitalistas, privados de educación y abrumados por el tr ab ajo no se-
dos principios que habían sido fundamentales en la filosofía social u. rían nunca capaces de tomar parte en la revolución socialista.
beral. El primero de ellos era que la principal función de las institu- El dilema se hada especialmente acusado en relación a las alianzas
ciones estatales era proteger la seguridad, la libertad y la propiedad temporales con grupos parlamentarios no socialistas. Si los socialistas
del individuo: las cuestiones relacionadas con la producción y el in- rechazaban por principio cualquier asociación con partidos de centro,
tercambio estaban fuera de su competencia y debían dejarse en manos perdían toda esperanza en obtener concesiones en interés de la clase
de la iniciativa privada, siendo esta la mejor garantía del progreso. El trabajadora y favorecían en la práctica a los conservadores y al ala
Hcgl1ndo principio, de carácter más especifico, era que la relación en- derecha . Si por el contrario accedían a estas asociaciones significaba
11'(' d empresario y el asalariado era un tipo particular de libre con- que estaban cooperando con la burguesía para mejorar el sistema capi-
16 Las principales corrientes del marxismo 1. El marxismo y la Segunda Internacional 17

talista, limando así las aristas del anta gonismo de clase s. E n pa íses no como algo valioso en si, sino sólo en relación al fin últi mo. Los
tales como Rusia, en los que el sistema parla mentario o bie n no ortodoxos de la tendencia centrista aceptaban las alianza s políticas
existía o no era efectivo desde el pu n to de vista socialista, este pro - siempr e que el par tido de la clase tra bajado ra siguiera siendo inde-
blema se pl anteó rar a vez: el pa rlamen to podía ser un a cámara de pendiente, reconociendo la validez de la lucha en pos de ob jetivos
reson ancia de la propagand a, pero nunca un eficaz medio de ref orma a corto plazo. El ala derecha (J aures, Tu rati) no sólo estaba dis puesta
social. Sin embargo, en los lugares en que lleg aron a ser p racticables 1
)
a pactar con quien fue ra en interés inmedi ato del proletariado, sino
estas reformas, fue difícil tr azar u na línea divisori a entre la lucha po r que además consi derab a que las r eformas en el seno de la sociedad
me jorar las con diciones y el «reformismo» en el sen tido peyor ati vo cap italista te nían un signif icado socialista, como elementos socialis-
del término. Los anarquistas afirmaban que cualquier forma de acción tas imp lantados en med io de la socied ad burguesa. H abía un a ciara
política, y en especial la actividad parlamentaria, desmoralizaba a los div isión entre Jos sindicalistas y el resto d el mo vimiento, como tam-
trabajadores al sugerir que el capitalismo cambiaba a mejor ; la dis tin- bién en tre el socialismo de j aur és y el ortodoxo. En tr e las escuel as
ción establecida entre uno y otro partido bu rgués oscurecía, a ojos del in termedias de pensamient o las barreras eran más fluida s y se p onía n
proletariado, la básica división entre clases hostiles. A esto los orto- de relieve sólo ocasionalmente, en det erminadas con trover sias.
doxos respondían que no era una cuesti ón indiferente p ara el futu ro A lo largo de su existencia la II Internacional estuvo dominada
del socialismo el que los trabajadores vivieran en un imperio, una por la social democracia alemana. El movimiento socialista alemán era
tiranía o una república. No era contrario a los principios de la lucha el más numeroso y uniforme y el mejor dotado doctrinalrnente. El '
de clases defender el republicanismo y la democracia bu rgues a contra par tido de Lassalle, fundado en 1863, disfrutó de un consi derable
la reacción, el clericalismo y las camarillas militares: una república apoyo entre los trabajadores incluso después de la muerte de su líder,
burguesa no podía desarrollar por sí sola un programa socialista, pero pero 0 0 produjo teóricos u hom bres de acción destacados. Defendía
podía proporcionar mejores condiciones para que el proleta riado pro- do gmáticamente las ideas de su fundador , quien pensaba que la Cues-
siguiera la lucha. La historia del movimi ento socialista es la historia tión social podía resolverse mediante la creaci ón de cooperativas de
del continuo debate entre estos dos puntos de vista . Ambas partes productores con la ayuda del estado y mediante la eliminación gr a-
pod ían hallar apo yo en los escritos de Mar x. Si se afi rmab a que el dua l del sistema de tr abajo asalariad o . P ara ello Lassalle pen saba que
prol etariado no pertenece a la socied ad bur guesa y no puede reformar la clase tr abajador a debía ganar primero la mayoría parlamentaria,
esta socieda d , sino sólo destruirla -que las leyes na tur ales de la pero esta p erspecti va era tan remot a que el programa del partido
producción capitalista oper an con tr a los traba jad ores y que no pued e parecía estar desprovisto de contenido pr áctico. En 1869 se fundó
alterarse esta situación como tampoco puede hacerse que los cuerpos en Eisenach un nuevo pa rtido, el Sozialde mok ratische Ar beit erpartei,
suban en vez de caer- entonces cualquier lucha en favor de una re- bajo la dirección de August Bebe! y W ielhelm Liebknech t. Bebel
fo rma, cualquier alianza parlamen tada temporal, cualquier d istinción (184 0-1913) era tornero de profesión y durante su juven tud pasó
en tre uno y otro parti do burgués er a una traición del proletariado y algunos años como viajant e, pero muy pronto tomó parte activa en
un abandono de la revolución . Pero, po r otr a parte, ¿no había rech a- las asociacione s de trabajado res de Leipzig. En esta ciud ad conoci ó
zado Marx expresamente la idea de Lassalle de que to das las clases en 1864 a Liebknecht (1826-1900 ), que actuó como mentor de su
no proletarias constituyen un a sola masa reaccion aria? ¿No había joven amigo y le introdujo en la teoría marxista. Liebknecht había
aprobado la lucha del proletariado no en pos de la revo lución to tal, vivido doce años en el extranjero antes de la revolución de 1848 : en
sino de derechos democráticos, de normas de trabajo, y no había Inglaterra habí a conocido a Ma rx y Engels, adoptando sus teor ías
condenado el absurdo pr incipio de que «cuanto peor , mejor»? sociales. Bebel y Liebknecht fueron elegidos para el Reichstag y se
Los anarquistas, y en par ticular los anarcosindicalistas, se mostra- opusieron a la guerra con Francia y a la anexió n de Alsacia y Lorena.
ron contr ar ios a la táctica parlamen taria y a cualquier idea de refor ma Bebe! no era un teórico, pero su principal obra, aparte de las memo-
del capitalismo o de pacto con la burguesía. La vie ja generación de rias , Die Frau und der Soziaiismus (188.3), fue popular a )0 largo de
socialistas ortodoxos, como Guesde, y la joven izquierda alemana dos o tres generaciones de socialistas: su importancia estribaba en el
~Il"j I tuhnn In necesidad de una acción política, pero estaban en contra hecho de ab razar en el seno del movimi ento socialista la causa de la
l " I Id \¡lll/ll~ temporales; considerando la lucha en pos de reformas emancip ación femenina y de la igualdad de derechos de la mujer.
18 Las principales corrientes del marxismo 1. El marx ismo y In Segunda Internacional 19
Bebel disfrutó de autoridad en el movimiento socialista europeo y socialización de la propiedad y la subordinación de toda producción
mostró una gran habilidad táctica en las serias disputas que surgieron a las necesidades sociales. Igualmente afirmaba la unidad de los in-
en el seno del partido. Su interés primordial era conservar la unidad, tereses proletarios a escala mundial. Una segunda sección trataba de
y fue principalmente gracias a su influencia que el último conflicto los objetivos prácticos: sufragio universal y directo, votación secreta,
con el revisionismo no dividiera a la organización del partido. representación proporcional; sustitución del ejército permanente por
En 1875, los partidos de Lassalle y Eisenach se unieron en Gotha la milicia popular; libertad de expresión y reunión; igualdad de dere-
para fundar el partido de los Trabajadores Socialistas. El programa cbos para la mujer; educación laica, gratuita y obligatoria; asistencia
de Gotha, severamente criticado por Marx, era un compromiso entre legal gratuita, elección de jueces y magistrados; abolición de la pena
la estrategia de LassaUe y el marxismo, en el que se mantenían los de muerte; asistencia méd ica gratuita; tributación progresiva; Tor-
principios básicos de la interpretación lassalleana, sin embargo, en nada laboral de ocho horas; prohibición del trabajo infantil antes de
la práctica era cada vez mayor la infl uencia del marxismo. Ni Bebel los catorce años, y supervisión de las condiciones de trabajo ,
ni Liebknecht eran doctrinarios por naturaleza: aceptaban los prin- Pronto se hizo evidente que la relación entre la parte teórica y
cipios fundamentales del socialismo marxista, pero estaban interesa- práctica del programa estaba lejos de ser clara. La disputa entre los
dos en la absoluta corrección de las fórmulas teóricas sin una aplica- ortodoxos y los revisionistas puede reducirse a la cuestión de cuál
ción a la lucha práctica. Creían que el socialismo se acabaría imponien- de las partes del programa de Erfurt expresaba verdaderamente la
do por medios revolucionarios, pero esto era más una esperanza tendencia y política del partido.
general que una directrlz política. Gracias a su labor, el movimiento El segundo pilar de la Internacional era Francia. El socialismo
socialista alemán se convirtió en una poderosa fuerza política que francés tenía una tradición más rica y variada que el alemán, pero
sirvió de ejemplo al resto de Europa. también estaba sometido a un mayor número de disputas, sin que la
En 1878, Bismarck utilizó el pretexto de un ataque a la vida del doctrina marxista gozara de una posición de monopolio. El Partí
emperador para dictar un decreto ley que prohibía las reuniones y Ouvrier Francais de Guesde era el más próximo a la socialdemocracia
publicaciones socialistas y disolvía las organizaciones de 106 partidos alemana. ]ules Guesde (1845· 1922; nombre real jules Bazile) creció
locales . Muchos líderes se vieron obligados a emigrar, pero el partido en la época del Segundo Imperio, al que odió desde su juventud,
no cedió y, como se veda después, mantuvo y amplió su influencia. convirtiéndose pronto en republicano y ateo. Desde 1867 en adelante
Hacia esta época Kautsky fundó en Srurtgart la revista mensual Die trabajó como periodista en diversas publicaciones republicanas, y en
Neue Zeit, que a pesar de su origen individual se convirtió en el foco 1870 ayudó a fundar Las Droits de l'bomme, un periódico demócrata
de todo el movimiento marxista europeo. Bernstein editó en Zurich peto no socialista. Condenado a cinco años de prisión por su apoyo
el periódico Sozialdemolerat, una publicación menos teórica que se a la Comuna, huyó a Suiza donde en tró en contacto con grupos baku-
convirtió en uno de los principales órganos de la vida del partido du- ninistas y difundió las ideas anarquistas entre los emigrés franceses .
rante la etapa de la represión. En 1890 fue rechazada la Ley Anti- Durante su estancia en Roma y Milán, entre los años 1872 y 1876,
socialista, y en este mismo año el partido obtuvo un millón y medio seguía siendo anarquista, pero tras volver a Francia se hizo marxista,
de votos en las elecciones y 35 escaños en Reichstag. El siguiente siendo el principal organizador del partido fundado sobre la doctrina
añ o, el Congreso de Erfurt adoptó un nuevo programa elaborado por marxista . En 1877 y 1878 tuvieron lugar en Francia dos congresos
Kautsky y Bcrnstein, este programa estaba ya purgado de lassallea- obreros, ambos dominados por las tendencias reformistas. El tercero,
nisrno y reflejaba fielmente la doctrina marxista en la versión aproba- reunido en Marsella en octubre de 1879, adoptó las principales pre-
da por Engels. Afirmaba que el capitalismo estaba destinado a con- misas del socialismo rnarxiano, decidiendo la creación de un partido
centrarse cada vez más, excluyendo a la pequeña empresa y acentuando de los trabajadores. En mayo de 1880 Guesde fue a Londres a dis-
la lucha de clases. Hacía referencia a la explotación del proletariado, cutir el programa del partido con Marx, Engels y Lafargue. Este
a las crisis económicas y a la creciente incompatibilidad entre la documento, cuya introducción teórica fue escrita por Marx, estaba
propiedad privada de los medios de producción y el uso efectivo de menos elaborado que el posterior programa de Erfurt, pero incluía
la tecnología existente. El programa establecía la necesidad de luchar algunos objetivos prácticos. Fue adoptado con ligeras correcciones en
por las reformas en preparación de la revolución, cuya meta era la el congreso de noviembre de 1880 en Le Havre, pero pronto pudo
20 Las principales corrient es del marxismo 1. El marxismo y la Segunda Internacional 21

ve rse que el partido no era unánime en cuanto a su interpre tación. de las causas defendidas por los socialistas. Los sindícalistas , el me-
Algun os afir maban qu e el partido debía adaptar su progra ma a las nos importante de los tres grupos, .se oponían P?r principio a cu~l­
posibilida des reales y pro ponerse sólo objetivos realizables en u n fu- quier actividad política y en espec.l~ a la act1v~dad parlamentari a.
turo pr evisible: es tos miembros fue ron denominados «po sibilistas» Su publicación, el lvIottveme nt Socialiste, fu e editado entre . 1 ~99 y
por sus oponentes ortod o xos revolu cion ar ios, a los q ue ellos denomi- 191 4 po r Huber t Laga l'del1e, y el pr incipal ideólogo del mo vrmren to ,
naban «i mposibil istas». EL primer grupo no estaba interesado en la aun esta ndo fue ra de él fu e Georges Sorel , Los grupos de G ue sde
acción directa hacia el «fin últ imo », prefiriendo cen tra rse en las y Sor el se unieron en 1905 pero est a un ión no puso fin a las dife-
cue stiones locales y mu nicipales como ámb ito propio de la activi dad rencias ideológicas en el socialismo fra~cés.., ,. .
del partido . E n 1881-2 tuv o lug ar una escisión: los pa rtida rios del Sin embargo, el marxismo no produ jo mngun teor~co Importa nte
P ar ti Ouvrier Franc ais de Gu esde adop taron la línea de esperar la en Franci a durante el período de la II Intern a.clO.nnl. Gue~de
revolución que d ebí a acabar con el capitalismo, mientras que los no era u n teórico y Lafargue, sin duda alguna el principal marxist a
posibilistas del Pa rtí Socialiste Fra ncais centraban su interé s en ob - fr ancés en el sentido clásico del término , era más un divulgador que
jetivo s más inmediatos. Los p rimeros acentuaban el carácter pura- un p ensador independiente. Jaures y Sorel, ql~e eran escri tor~s genu ¡.
mente proletario del movimi ento y eran básicamente opuestos a las namente originales, podían ser llam ados marxistas en un senti do muy
alianz as con los radicales no socialistas, mientras que los últimos as- amplio, pero ambos influyeron en la vida intelectual fr ancesa con sus
piraban a aumentar su influencia entre la pequeña burguesía y eran diversas interpretaciones del mar xismo.
partidarios de las alianzas locales y tácticas de todo tipo. P ronto sur - El socialismo inglés, como ya se ha dicho, se vio poco afectado
gió un nuevo grupo de po síbilistas dirigido por jean Allemane, que por la doctrina marxista . Estrictamente hablando,. no hay nada ~~ la
era esencialmente revolucionario pero al estilo de Proudhon más que base ideológica del fabianismo que pueda . c~ns1derars~ espeCIfIca-
de Marx : al contrario que los seguidores de Guesde, este gru po no mente marxista. Los Ensa yos sobr e el Soclaltsmo Fablal1~ (1899 ),
creía en la eficaci a de la acción p olí tica, oponiéndose también al pu ro que marcaron la pauta del socialismo inglés en las g~neraclOnes. por
reformismo de los posibilistas, Mientras, Blanqui formó un grupo por venir incluía un pr ograma de reformas que era o b ien con trarro al
su parte, dirigido por Edouard V aillant hasta su muerte en el año socia lismo marxista o bien arraigado en principios sacados del arsenal
188 1. El grupo blanquista se uni ó even tualmente a los guesdisras, general del socialismo del siglo xrx, Los fabi anos ~o est~ban in tere-
pero Vai llant siguió insistiendo en la div isión en tre los marxistas y él. sados en la filosofía social en tanto ésta no estuviera directamente
Finalmente) junto a est o s gru pos h abían también soci alist as indepen- relacio nada con reformas facti bles. Sus principales ideales e ran la
dien tes, como jaures y Mill erand, igualdad y la planificación econó:níca racion~l~ creyendo que ést as
A com ienzos del siglo xx el socialismo franc és e stab a divi dido en eran alcanza ble s mediante la pr esión democrática den tr o del marco
tre s corri entes principales : el P arti Socialiste Francais , con jaures de las inst ituciones políticas existentes y gra~ias a su p~ogresivo per-
como p rinci pal ideólogo, el Pa rtí Socialiste d e F rance (guesd istas y feccio namiento. Aceptaban que la conc en tr ación de capit al cre aba las
blanquistas ) y los sindicalistas. De los d os pri me ros grupos, los gues- condiciones económicas previas del socialismo , pero creían que la
distas est aba n interesados en la pur eza proletaria y se oponían a las ref orma social y la eradual [imi taci ón de ingresos no ganados hada
alianzas t ácticas con los partidos no socialistas o a la intervención en posible dar a est e ;roceso un sen tido socia lista s~n la destrucción
disputas dentro de! ámbi to bu rgués. No creían en el valor d e la revolucionari a del est ado exis ten te. Parece como Si en el cur so del
actividad refor mista y rechaz aban firmemente la idea de que las re- tiempo la ide a de una or ganizació n social r~cíonal y cientific~ y de ~a
formas dentro del sistema pu dieran ·tener signif icad o para el socia- eficacia económica hubiera pasado a un primer plano en la ideología
lismo. Por otra parte, j aures y sus seguidores, aun cuando p ensaban fabi ana, a expensas de los valo res democr~tico~" A pe sa: ~e la gran
en la tr ansición al socialismo en términ os de revolución creían qu e importancia del movimiento inglés en la his toria d.el socialismo, é~ te
algunas instituciones socialistas podían ser implantadas en la sociedad no hizo una contdbucÍón significativa a la evolución de la do ctrina
burguesa, pues el socialismo no era una negación del republicanismo marxista, exceptuando el papel de Inglaterra en la form ación del
sino un desarrollo de sus principios. Igualmente estaban dispuestos revi sionismo europeo. . ' ,
a contraer alianzas con fuerzas no socialistas en interés de cualquiera El mov imiento socialista belga era más marxista que el inglés,
1. El marxi smo y la Segunda Internacional 23
22 Las principales corrientes del marxismo

pero menos consistente que el alemán desde el punto de vista doc- paises. Socialización no era lo mismo que nacionalización: uno d~
t~inaL El Partí Ouvrier Belge , formado en 1885, tuvo su primer teó-
sus elementos más esenciales era la eliminación gradual de la autort-
neo en Emile Vanderve1de (1866-1938), presidente de la Internacio- dad política centralizada en el estado. El desarrollo del socia~ismo
nal de 1900 a 1914. Vandervelde se consideraba marxista pero se se producida mediante agrupaciones locales y formas de llutogoblerno
sentía libre para discrepar en puntos de la teoría que consideraba que permitirían u n genuino control social del p roceso productivo.
dogmáticos : entre otros, Pleklianov negó que fuera marxista en ab- Vanderve1de 110 fue un teórico destacado, y sus ideas acerca de las
sol~to. Si~ embargo, no fue un lider del tipo, común en la JI Í nter-
cuestiones teóricas fueron por lo general superficiales y de sentido
nacional, interesado en la doctrina sólo por su relación directa con común. En política estuvo quizás más cerca de jaures, pero no tenía
la acción política y reformista. Al contrario, se esforzó por hallar una la capacidad analítica o las dotes retóricas de este último.
cosmovisi ón «in tegral» en el socialismo, lamentando que éste al El movimiento socialista austriaco fue, junto al alemán, el más
contrario que el catolicismo, no hubiera desarrollado una. En' su activo desde el punto de vista teórico . El partido socia~demócrata,
obra L'Idealisme dans le marxisme (1905} dio una interpretación creado en 1888 fue dirigido durante muchos años por Vlktor Adler
extremadamente amplia del materialismo histórico conservando sólo (1852.1918), médico de profesión. Adler no fue un teórico original,
la idea general de la «influencia reciproca» de todas las circunstan- .y en las cuestiones más importantes sol ía tomar una po~tura ccr~ana
cias. ~stóricas -técnicas, económicas, políticas y espirituales-c-; esta al centro de la ortodoxia alemana. El gran logro del partido austnaco
POSICIón era 3.ceptada casi unánimemente en la época, pero no dejaba fue la legislación del sufragio universal en 1907, conseguida sobre
lugar al momsrno marxista . También afirmaba, siguiendo a Crece, todo gracias a la revolución rusa. En la monarquía multlllaClonal de
que el t~rm~o ~<materia1ísmo histórico» era erróneo. Ningún tipo los Habsburgo los socialdemócratas tenían que enfrentarse constan-
de cambio histórico era absolutamente «anterior» a otro, y en dife- temente con conflictos entre las nacionalidades, tanto en el estado
~e?~es circunstancias, diversos ~ipos de cambio podían dar el ímpetu como en el partido, por lo que sus ideólogos dedicar.on much~ tiempo
1?IClal. Los procesos democráticos o los cambios del medio geográ- a analizar el problema n acional desde el punto de VIsta marxista. Los
fico pueden afectar de por sí el desarrollo social. Tampoco era cierto más conocidos escritos sobre este tema fueron los de Otto Bauer y
que los fenómenos espirituales fueran simplemente la consecuencia Karl Renner. Ambos fueron líderes del denominado austromarxismo,
de los cambios de la estructura económica: éstos no podían existir un movimiento en el que suele incluirse a Max Adler, Rudolf Hil-
fuera de esta estructura, al igual que una planta tenía que tener un ferdíng, Gustav Eckstein y el hijo de Adler, Friedrich. Los austro- \
suelo para crecer, pero era absurdo decir que el suelo era la causa marxistas produjeron importantes obras teóricas que, en su mayoría, \
d~ la rlanta. El desarrollo técnico estaba condicionado por la acti- fueron miradas con recelo por los ortodoxo~, pues por 10 general 1
vidad intelectual del hombre, que era un fenómeno espiritual. Igual. estas ob ras se negaban a considerar al marxismo como un slst~ma 1
mente, los factores morales también desempeñaban un papel inde- omnicomprensivo, no dudando en unirlo a otras fuentes: en particu-
pen.cU~te en el cambio histórico: Marx y Engels, en su ataque al lar (aunque no de forma exclusiva) inten taran incorporar las. ca t~. i
capitalismo, se habían movido por consideraciones morales. El ma- garfas morales y epistemológicas kantianas a la fil?sofía de la hlst~r:a
terialismo histórico era un útil instrumento para hallar las causas marxista. La mayoría de estos autores perteneclan a la generaclOo .
ocultas de las ideas e instituciones sociales, pero era erróneo consi- nacida en la década de 1870, como Lenin, Trotsky, Rosa Luxcmburg
derarlo como la explicación única del proceso histórico. Al razonar y muchos otros líderes del socialismo ruso. Muy pocos de ellos fue-
así, Vandervelde rechazaba el aspecto determinista de la doctrina, to n marxistas ortodoxos al estilo de Kautsky, Plekhanov, Lafargu e
a la vez que aceptaba que la tendencia general de la economía capita- y Labriola; la polarización resultante iba a ser la causa ideológica
lista conducía a la socialización de la industria. Esto no siznificaba de la división del socialismo en dos campos mutuamente hostiles.
que aceptase la teoría del «empobrecimiento creciente», o del socia- En 1talla, el movirnien to obrero, tras algunos falsos comienzos,
lis~o como la. apr?pi~c.ión pública de tod.a la producci6n, ni tampoco alcanzó una existencia individual frente al anarquismo en 1882, p ero
la Idea de la inevitabilidad de la revolución , Al contrario, todo indio no fue hasta 1893 cuando tras dos cambios de nombre, adoptó un
c~ba q~e el socialismo podía alcanzarse sólo gradualmente, por me- programa socialista en el sentido marxista del término . Su 1í~er prin-
dIOS diferentes y no necesariamente de igual forma en todos los cipal fue Eilippo Turati (1857-1932), que no fue un teórico pero
24 Las principales corrientes del marxismo 1. El marxismo y la Segunda Internacional 25

, defendió una pol ítica decididamenre reformista o «gradualista» como 1960), fue un impecable oponente del «eng año parlamentario» y de
se ~la?1aba ~n t?nces . En esta época, los únicos teóricos marxistas del los ensayos de reformismo, insistiendo en que el socialismo exigía la
soc~ahsmo italiano fueron .Antonio. L~briola y Enrice Fer ri. El pri- destrucción violenta de la maquinaria esta tal burguesa y no po día
m~[Q represen taba la corriente principal de la ortodo xia marxista edificarse parcialmente en la sociedad cap italista . Pannekoek cono ció
mrentras ~ue el últín:~ era a,ún más «darwin ísta» q ue Ka u tsky. ' a Lenin en la Confe renc ia de Zirnmerwald de 19 15, y posteriormente
Po lonia fue tam bién un Imp ortante cen tro del mo vim ien to mar- pe rteneció al sector izquierdista y ant iparlam ent aris ta del mo vimiento
xista. .De. ~echo, Ru~de decir,se que fue allí donde por vez p rimera holandés.
s: esclnd~o el socla~lsmo, mas o menos de acuerdo Con los p rinci- Aunque había grupos más o menos amplios de marxistas activos
p ros q ue Iban despu és a sepa rar a la socialdemocracia del comunismo. en casi todos los países europeos, en líneas generales es cierto que el
E.I Partido Socialdemócrata del Reino de Polonia (i . e. de la Polo- movim ien to marxista fue un fenómeno de la Eu ropa centr al y occi-
nia rusa) y Lítuania, conocido po r sus iniciales polacas como el dental. La II Internacionul p uede ser considerada marxista sólo
SDKPiL, fue el primer pa rtido ind epend ien te de tipo comu ni sta en en un sentido muy aproximado , pues nunca estu vo organizada y di ri-
t~n~o acentuó el carácter puramente p roletario del mov imie nto so- gida centralmente como. el Cornin tern . Los criterios de per tenencia a
cíalísea, se neg6 a defender la causa del nacionalismo pol aco (o cual. la Internacional no estaban en modo alguno c1aros"pues en algunos
qurer otro) y profes é una fidelidad absoluta a la doctrina marxista. país es no hab ía una nítida distinci ón entre los partidos políticos y
P~r otra par~e, carecía de los rasgos que iban a distinguir a la doc - los movimientos sindicales. No obstante, su congreso inaugural de
trina de Lemn. de la socialdemocracia, a saber, la idea del partido París, en julio de 1889, contó con la asistencia de toda la élite del
como vanguardia y el uso de las exigencias campesinas como arma marxismo europeo, incluido Engels, aun cuando éste hubiera expre-
en ~11 lucha revolucionaria. El cofundador del partido y principal sado en sus cartas su recelo ante la creación de una organización
te órico fue ~osa Luxemburg, que a pesar de su origen polaco per- internacional. Hablando estrictamen te, el conflicto entre los guesdis·
tenece esencialmente al movimiento socialista alemán. Otro teórico tas y los posibilistas sign ificó la escisión en dos desde el principio del
~e~ ,SDKPiL fue J~lian Marchlewski, que estudió la historia de los congre so fundacional, hecho que pr odujo una confusión general. Con
fisi ócratas y también la teoría del arte . Sin embargo la pri ncipal todo, fue s610 el congreso marxista 10 que importó a la historia pos·
cor~ie~te del socialismo pol aco fue la representada p~r el Par tido terior del socialismo. En tre los vein te países representados estaban
Sociali st a Polaco (PPS), que d ifícilmente puede considerarse ma r. Alemania (Bebel, Liebknecht y ot ros ), Francia (Guesde, Vaillant),
xista en conjun to; su pr incipal teórico marxista fue Kazírniers Kell es- Ru sia (Plekhanov , Lavrov ), Austria (Viktor Adler), Inglaterra (W il-
K:au . Ludw ik Krzywicki, u.~ marxista no ortodoxo y el sociólogo liam Morris ), Bélgica, Polonia (M endelson, Das zynski ) y Holanda . En
mas, dest acado de su gene raci ón, est uv o tambié n cerc a del PPS . Otro el se aprobaron resoluciones acerca de la jornada de trabajo de ocho
escritor que pertene::e en p~r te a la li ter atura marxista pol aca es ho ras , la susti tu ción de los ejércitos perm anentes po r la milicia gene-
E~ward Abr amow sln, un f1l6sofo y psicólogo, teórico del mov í- ral , la fie sta del p rimero de mayo, la lucha por la legislación social y
~lent? anarco- coope rati vist a. Finalmen te, un lugar especial en la el sufragio universal como med io de alcanzar el poder. De 1889 a
hlst~rla del marxls~<: pe r tenece a Stanislaw Brzozowski, que hizo 1900 la Internacion al no t uvo una existencia real excepto en la forma
un l?tento mu y orrg~nal y heterodoxo por interpretar a Marx en de suces ivos congresos; en el quinto de éstos se creó un órgano pero
términos del volunrarismo y el subj etivismo colectivo . manente , la Ofi cina Socialista Internacional, pero ésta fue s610 una
El movimiento socialis ta hol andé s come nzó como un movimiento cámar a de información y no un cuerpo directivo . La lista de congresos
de lucha en dos frentes, opuesto por una parte a [os sindicatos ca tó. celebrados entre 1889 y 1914 es la siguiente : 1891 en Bruselas, 1893
Iicos basados en las doctrinas de la Rerum Nouaru m d e León X III en Zurích, 1896 en Londres, 1900 en Pa rís, 1904 en Amsterdam,
y, po r otra, a I? fuerte t~ndenc~a anarquista cuyo principal exponente 1907 en Stuttgart, 1910 en Copenhague y 1912 en Basilea,
fue Domela Nieuwenhuis. Al Igual que en Polonia en las filas de Durante la primera etapa de la Internacional, hasta el congreso
la socialdemocracia holandesa surgió un fuerte grupo' izquierdista que de Londres, el problema crucial fue la controversia con los anarquis-
eventualmente form6 un partido independiente, el núcleo del futuro tas, Estos últimos habían hecho mucho por romper con la 1 In ~
pa rtido comunista. Su principal ideólogo, An ton Pannekoek (1873. cional pero, en pa rte a causa de su propia ideología, no crearort'~¡ Ih~
L El marxismo y la Segunda Internacional 27
26 Las principales corrientes del marxismo

organización independiente de carácter duradero. Por este motivo, el soluto a la Stirner: la mayoría creía que no había un conflicto básico
ala anarquista de la I Internacional pronto dejó de existir , A princi- entre los intereses individuales, y que las disputas llegarían a su fin
pios de los años ochenta se creó una asociación anarquista (la Alliance cuando los hombres conocieran su propia naturaleza y se libraran de
Internationale .O uvrie,:e ), contando entre sus miembros a Kropotkin, la mistificación política y religiosa y de la cor rupción que les imponía
Malatesta y Elisée Reclus, pero sin una doctrina precisa o medios de la tiranía. Esta era la razón por la que los anarquistas atacaban al
acción coordinada. El movimiento anarquista se definía en gran parte socialismo marxista como una nueva forma de tiranía destinada a
en términos negativos, habiendo tantos sub grupos como escritores in- sustituir a la de la burguesía. Lo s marxistas afirmaban que su objetivo
dividuales o activistas políticos. Su base te órica común fue la creencia era una organización social en la que no sólo se conservarían todas
de que todos los seres humanos eran capaces, dejados a sus propias las formas de democracia, sino que lo serían realmente por vez pri-
inclinaciones, de formar comunidades armoniosas, pero la raíz de todo mera, en cuanto la democracia legal fuera acompañada de la produc-
el mal estaba en las instituciones impersonales y especialmente en la ción democrática; sin embargo, el Estado, como medio de organiza-
existencia del estado. Podría parecer que la oposición entre indivi- ción de la producción, el intercambio y la comunicación no podía ser
duos reales e instituciones impersonales estaba de acuerdo con la abolido sin destruir la sociedad. A esto los anarquistas replicaban que
filosofía social de Marx, pero esto no es así en realidad. Marx creía un «Estado democrático» o un «E stado basado en la libertad» era
que el socialismo restauraría la vida individual del hombre en toda una contradicción en los términos, pues cualquier forma de estado
su plenitud y acabaría con los organismos políticos, sustituyendo las llevaba consigo el privilegio, la desigualdad y la violencia. De igual
falsas formas de comunidad por la asociación directa de los indivi- modo los anarquistas se oponían a la agitaci ón en pos de la conse-
duos. Pero también pensó que la vuelta a una comunidad «orgánica» cución de reformas tales como la jornada laboral de ocho horas, pues
no podía consistir en la mera liquidación de las formas institucionales las pequeñas concesiones de este tipo s6lo servían para fortalecer y
existentes, sino que exigía la reorganización de la sociedad civil sobre perpetuar la organización de la opresión. Igualmente, la acción polí-
la base de la técnica y la organización del trabajo creado en el mundo tica, en el sentido de los partidos socialistas que aceptaban la rivali-
capitalista . El Estado como instrumento de coerción sería superfluo dad con otros partidos, las elecciones, las protestas parlamentarias,
pero n? ~n cambio la administración de los recursos y la producción. etcétera, era un fraude a expensas de las clases desposeídas. Buscar
En ~pI01ón. de .Marx, la destrucci6n del Estado y de la autoridad el veredicto de las urnas era aceptar la legalidad de las instituciones
política no implicaba la destrucción de la organización social e indus- políticas vigentes. De esta forma los anarquistas se oponían por igual
trial; sin embargo, creía que la socialización de la propiedad evitaría a la lucha política y económica para la consecución de fines inmedia-
que .lq organización de la sociedad degenerase en un aparato de vio- tos. Ponían su esperanza o bien en una transformación de la concien -
lencia y una fuente de desigualdad. Si se destruyera el Estado y los cia moral de los oprimidos que produjese el derrumbe de las institu-
procesos de producción siguieran bajo la iniciativa incoordinada de ciones coercitivas, o bien una revolución violenta desencadenada por
grupos o individuos, el resultado sería una vuelta al capitalismo en una conspiración terrorista. Su ideal era la igualdad completa y la
todas sus formas . abolición de todas las formas de organización que fueran más allá de
Esta idea de Marx supone la existencia de ciertas leyes naturales la demacrada directa, es decir, la completa descentralización de la
que rigen toda economía comercial independientemente de la volun- vida pública. Además, los anarquistas, y en especial los sindicalistas,
tad. de los individuos . Por otra parte, los anarquistas creían que III desconfiaban de los intelectuales de clase media existen tes en el movi-
aptitud general de los seres humanos para la cooperación amistosa miento revolucionario, sospechando que intentaban dominar a los
evitaría toda injusticia una vez hubieran sido demolidas todas las trabajadores. Algunos grupos anarquistas profesaban un odio violento
instituciones de la tiranía. En su Etiea y en La Mutua ayuda, un hacia los intelectuales en' cuanto tales, y hacia todo el cuerpo de cono-
factor de evolución, Kropotkin afirmaba que la ley de vida de una cimientos científicos y ,artes: creían que la clase trabajadora debía
determinada especie no es la fuerza y la rivalidad, sino la ayuda y romper toda continuidad con la cultura existente hasta entonces. Esta
la cooperación: a partir de aquí sacaba la reconfortante conclusión tendencia estaba representada sólo por algunos escritores y grupos,
de que las inclinaciones de los individuos asegurarían la armonía de pero está de acuerdo con el espíritu de un movimiento que quiso em-
la sociedad. Sólo unos pocos anarquistas profesaban un egoísmo ab-
28 Las principales corrientes del marxismo lo El marxismo y la Segunda Internacional 29

pezar la historia humana de nuevo, volver al sexto día de la creación innecesariamente en las urnas si salía en favor de Dreyfus, pero Gues-
y llevar a la humanidad a un es tado de pureza paradisíaca. de rechazaba esta consideración como indigna). Sin embargo, desde
Los anarquistas fueron muy influyentes en Francia, debido en el punto de vista marxista pod ían también defenderse argumentos
parte a la tradición proudhoniana. Aun lo fueron más en España e teóricos en dirección opuesta. Marx no aceptó el fácil Y ruinoso prin-
Italia, y tenían grupos activos en Holanda y Bélgica; en Alemania su cipio de que para el proletariado todos los sistemas que prevalecieran
influencia fue menor. En los congresos de Zurich y Londres fueron basta el día de la revolución eran uno y el mismo: al contrario, tanto
finalmente excluidos de la Internacional, adoptándose la norma de él como Engels habían distinguido sin cesar entre la reacción y la
limitar la pertenencia a los partidos que aceptaban que la actividad democracia, monárquicos y republicanos, clericales y radicales en las
política era indispensable. agrupaciones políticas de las clases posesivas. Como sabían bien, el
Entre 1896 y 1900, años de celebración' de los congresos de Lon- que la clase trabajadora contemplara pasivamente cómo se peleaban
dres y París, diversos acontecimientos pusieron de relieve o agudiza- los burgueses no sólo no acercaba más la revolución, sino que con-
ron las profundas diferencias existentes en el seno del movimiento denaba a los trabajadores a la impotencia (una disputa básicamente si-
socialista : entre los más destacados figuran el caso Dreyfus, la con- milar si bien articulada de forma más clara, fue la sostenida entre
troversia sobre la participación de Millerand en el gobierno Waldeck- los marxistas rusos acerca del papel y la participación de la clase
Rousseau de 1899-1902 y el debate sobre el re visionismo en Alema- trabaj adora en una revolución burguesa).
nia. La agitación sobre Dreyfus y el «ministerialismo» podría parecer Sin embargo, Jaures se basaba en otros principios aún más dudo-
puramente táctica, pero de hecho las cuestiones de este tipo encerra- sos desde el punto de vista marxista, a saber que el partido debía
ban problemas fundamentales a la interpretación de clase del movi- tomar parte activa en todos los conflictos relacionados con valores
miento socialista francés . Quienes, dirigidos por jaures, exigían que morales universales porque al defender estos valores estaba constru-
el partido debía comprometerse sin reserva en la defensa de Dreyfus yendo la realidad socialista en medio de la sociedad burguesa. Mien-
afirmaban que el socialismo, como la causa de toda la humanidad y tras que el ouoriérisme profesado por Guesde y sus seguidores era
de los valores morales creados a 10 largo de la historia, debía tomar sin duda una interpretación falsa e hípersimplificada del marxismo,
las armas contra toda injusticia, aun cuando la víctima fuera un miem- jaurés era culpable de heterodoxia al representar el compromiso me-
bro de la clase dirigente. Guesde y sus seguidores objetaban que si ral del partido como una realización del socialismo. Según Marx, la
el partido salía en la defensa de un determinado miembro de la casta revolución había de ser una ruptura violenta de la continuidad con
militar anularía la distinción entre el partido proletario y el radica- las instituciones burguesas, por lo que no podía realizarse ni total ni
lismo burgués y, debilitando la conciencia de clase, quedada preso en parcialmente en la sociedad burguesa . Así, para un marxista ortodoxo
manos de la burguesía. La disputa, aun sin estar formulada así, puede podría parecer que el apoyo de Dreyfus se podía justificar por tazo-
considerarse como reflejo de dos diferentes interpretaciones del mar- nes estratégicas o tácticas, pero no por razones morales. Por otra
xismo. El propio Marx, especialmente tras su polémica con el «ver- parte, era difícil hallar un texto de Marx que afirmara que la revo-
dadero socialismo» alemán, afirmó que aunque el socialismo era una lución significaba una ruptura violenta de la continuidad moral e
cuestión de toda la humanidad y no de una sola clase, el progreso institucional. Si Marx hubiera pensado así, esto hubiera supuesto
hacia él era interés de la clase trabajadora y por ello debía inspirarse que los socialistas disfrutaban de una completa libertad moral vjs-a-
en el interés de clase y no en valores morales humanos de carácter vis la sociedad burguesa. Pero, ¿no había condenado Engels a Baku-
general. Esto podía interpretarse como que los socialistas no debían nin por considerar a todos los preceptos morales como armas, d~c~e~­
participar en conflictos que no afectaran a sus intereses proletarios, y do, por ejemplo, que la santidad de los contratos era un preJUICIO
en especial los existentes entre los diferentes sectores de la burguesía burgués? Una vez más, aquí era difícil juzgar inequlvocamente la
que, por definición, no podían considerarse defensores de los valores cuestión apelando a los padres del socialismo científico.
socialistas. Era así posible defender, siguiendo a Guesde, el exclusi- Sin embargo, el problema de Dreyfus era menos agudo de lo que
vlsrno político de la clase trabajadora y considerar a las clases dorni- podía haber sido, pues de hecho ningún socialista consider6 n~c7sa~lo
nantes como un campo esencialmente único, uniforme y hostil (algu- plantearse la cuestión de «¿ a favor o en contra?» . Además I ni siqure-
nos socialistas también afirmaban que el partido podía resentirse ra Guesde propuso que el partido debía ignorar por completo el
J(} Las principales corrientes del marxismo 1. El marxismo y la Segunda Internacional 31

Affaire. Los oponentes de Dreyfus defendían la reacción negra, el división y la fuerza del revisionismo no estaba en los argumentos
militarismo, el chauvinismo y el antisemitismo, pero en el campo so- teóricos de Bernstein, sino en la situación práctica de la clase traba-
cialista no habian dos opiniones iguales acerca de ellos. La cuestión jadora alemana . Los activistas de partido que apoyaban a Bernstein
Millerand era aún más delicada, planteando la cuestión de si, y bajo no se interesaban por su crítica de la dialéctica, o incluso por la teoría
qué condiciones, estaba justificado que un socialista se uniera a un del valor o la concentraci ón de capital, sino más bien expresaban la
gobierno burgués, y en este caso concreto a un gobierno que incluía forma de pensar de los líderes de los trabajadores que veían un
entre sus miembros al general Galleffet, el sangriento represor de abismo entre las austeras fórmulas revolucionadas del programa del
la Comuna de París. Quienes defendían la acción de Millerand afir- partido y su política real, y no podían ya adscribir un significado
maban que la presencia de un socialista en el gobierno no podía mo- práctico a los dogmas marxistas tradicionales. En teoría, por supues-
dificar su carácter de clase pero sí ayudar a vencer a los elementos to, ni la progresiva importancia de las instituciones parlamentarias
más reaccionarios y a promover reformas en el seno del sistema exis- (que era mucho mayor en Inglaterra, Francia o Bélgica que en Ale-
tente, política que gozaba de la aprobación básica del partido. Los mania) ni el triunfo de la legislación laboral debía haber afectado a
oponentes a esta idea contestaban que la participación de un socia- la perspectiva revolucionaria del capitalismo . Según la doctrina, todo
lista confundía al proletariado dando la impresión de que el partido lo que la clase trabajadora consiguiera asegurarse bajo el capitalismo,
traicionaba sus propósitos; además, significaba que el partido tendría en términos de reformas sociales o libertades democráticas, debía
alguna responsabilidad por las acciones de un gobierno burgués. haber ayudado ,a despertar la conciencia revolucionaria y ningún mar-
La cuestión Millerand fue debatida en el congreso de París de la xista podía admitir que esto no era así , Pero la crisis producida por
Internacional celebrado en 1900, en el que Vandervelde, al igual que el revisionismo acentuó el problema de la significación social de las
Jaures, afirmaron que los acuerdos entre los socialistas y otros parti- reformas y dio un nuevo ímpetu al estudio de las premisas teóricas
dos eran válidos si iban en defensa de las libertades democráticas del marxismo en este área . Pronto se puso de relieve que la disputa
(la cuestión de las leyes de excepción italianas) o los derechos del afectaba, directa o indirectamente, a muchas de las categorías básicas
individuo o bien por motivos electorales. El congreso adopté una del marxismo. La idea de la revolución, las de clase y lucha de clases,
resolución de compromiso de Kautsky según la cual los socialistas la continuidad y la discontinuidad de la cultura, el Estado, la inevita-
podían unirse a un gobierno no socialista en circunstancias excepcio- bilidad histórica, el materialismo histórico y el propio significado del
nales siempre que permanecieran bajo la dirección del partido y que socialismo fueron puestos en cuestión. Una vez establecido el debate
su acción no se considerase como una transferencia parcial de poder. sobre el revisionismo, el marxismo ortodoxo no podía ser ya el mismo
La disputa sobre el revisionismo fue el suceso más importante de que antes. Algunos de sus partidarios defendían aún sus viejas posi-
la historia ideológica de la II Internacional y exige un tratamiento ciones, pero nuevas formas de ortodoxia suplantaron gradualmente al
aparte. La Internacional se interesaba menos por las fuentes teóricas marxismo «clásico» de Kautsky, Bebel y Labriola.
del antagonismo entre los revisionistas y los ortodoxos que por la Los últimos afias de la II Internacional se vieron ensombrecidos
cuestión del reformismo y la significación de las reformas, que desde por la proximidad de la guerra . La amenaza del conflicto europeo y
el punto de vista teórico reflejaban divergencias más importantes. el problema de la política socialista fueron discutidos numerosas ve-
Los socialdemócratas alemanes aprobaron una resolución contra el ces, especialmente en el congreso de Sruttgart de 1907. La cuestión
revisionismo en su congreso de Dresde y en el congreso de Arnsrer- estaba estrechamente ligada con la de las nacionalidades y la de la
dam Guesde propuso que la Internacional adoptara la misma reso- autodeterminación. Algunos principios generales eran aceptados por
lución. En esta ocasión pronuncié Jaures su famoso discurso decla- todos los socialistas. Casi todos los socialdemócratas alemanes eran
rando que la rigidez doctrinal de los socialistas alemanes era sólo opuestos «en principio» al militarismo y al colonialismo y todos se
una máscara de su ineficacia práctica (el movimiento socialista francés oponían a la opresión nacional. Pero esto no bastaba para determinar
era de hecho mucho más pequeño, pero también más militante, que la actitud común hacia la guerra o los conflictos internacionales
el alemán). La resolución antirrevisionista fue adoptada por mayoría, concretos. La Internacional había condenado el militarismo en tér-
pero el movimiento revisionista siguió aumentando. El partido ale- minos generales en su congreso de Bruselas de 1891 y en el congreso
mán no expulsó a sus revisionistas: ni Bebe! y Kautsky querían una de Londres de 1896 adoptó una resolución en favor de la sustitución
32 Las principales corrientes del marxismo 1. El marxismo y la Segunda Internacional 33
de los ejércitos permanentes por milicias populares. Pero como los aunque ya había estallado la primera guerra de los Balcanes, el
respectivos partidos socialistas estaban organizados con base nacional clima era de acuerdo y optimismo. En él se aprobó una nueva reso-
y, en caso de guerra, estaban obligados a asumir una postura hacia la luci ón antibélica, se vociferó el eslogan de '«guerra a la gu~rr~ », y
política de sus gobiernos, estas resoluciones no tenían con~ecue?-das los delegados se dispersaron en la convicción de qu~ el movlln.1en~o
prácticas para ninguno de ellos. En lo referente a las discusiones socialista era 10 suficientemente fuerte como para evitar la carrncerra
acerca de la guerra y la paz, pueden distinguirse los siguientes aspec-
tramada por los gobiernos imperialistas: . . .. .
tos de carácter general. La I nt ernacional est aba también dividida, 51 bien de diferente
Guesde, fiel como nunca a su marxismo dogmático, no era en- forma, acerca de la cuestión de la autodeterminación nacional. ,Lógi-
tusiasta de ninguna campaña antibélica en particular: las guerras camente, la opresión nacional era condenada po~ todos, pero nr e~to
eran inevitables bajo el capitalismo y la forma de detenerlas era aca- ni la teoría marxista proporcionaba una solución a los complejos
bar con aquél. Esta era de hecho una repetición en el plano interna- problemas étnicos de la Europa central y ~dentaL En gen~r~l se
cionalde la posición de Guesde en el caso Dreyfus. Los socialistas aceptaba que, mientras que l~ ~presi6n n~clOnal y el, chauvinismo
no debían tomar parte en las disputas entre las clases dominantes; eran contrarios a las ideas socialistas, 1<1 prunera era solo una «fun-
la guerra imperialista era de hecho una de estas disputas, por Jo que ción» de la opresión social, teniendo que extinguirse con .eI1~; el
no tenía interés para el proletariado. Esta era también la opinión de estado-nación estaba igualmente asociado al des~rrollo d~l cap1tahs~0,
algunos socialdemócratas alemanes, pero significaba el abandono de y no había razón alguna por la cual los I?arxlst~s ~ebleran c?~slde­
toda esperanza de que los socialistas ejercieran alguna influencia so- rarlo como un principio rector. Los marxistas austriacos c~nc1~leron
bre los acontecimientos. Si estallaba la guerra, una gran parte del la idea de una autonomía cultural dentro de un estado plurinacional :
proletariado iba a ser movilizada y tomaría parte en la masacre gene- no era necesario org anizar un estado de base nac,io,nal, pero cada
ral, y sí los socialistas permanecían al margen en aras de la pur~za comunidad étnica tenía derecho a mantener sus tradiciones culturales
doctrinal esto significaba de hecho respaldar la acción de los gobier- y su lengua sin interferencias. Rosa Luxemburg atacó violent~m.ente
nos, Por este motivo varios líderes exigieron que la Internacional el principio de autodeterminación s?bre la base de que el socialismo
adoptara una política definida para evitar la guerra. jaures y Vailla~t aboliría las disputas nacionales: rruentras proseguía la luch~ por el
defendían la resistencia activa, e incluso la rebeli6n en caso de necesi- socialismo, plantear la cuestión nacional como probl:m? indepen-
dad; pero también defendían que si un país era atacado los socialis- diente era distraer al proletariado de su verdadero objetivo y cola-
tas tenían el deber de participar en su defensa. En 1907, en el con- borar en la política burguesa de unidad nacional. Lenin y el ala
greso de Stuttgart, Gustave Hervé propuso una resolución que defen- izquierda de la socialdemocracia rusa defendían el derecho de toda
dla la huelga general y el motín en caso de guerra; pero los ~lemanes nación a crear su propio estado. El dogmatismo de Ros a Lux~mburg
se oponían a ello , principalmente por el temor a que su partido fuera en este punto era similar a la rígida ac:titu? de. Guesde hacia otras
deslegalizado . Incluso la apelación a la huelga y la rebelión estaba cuestiones : como todos los procesos hist óricos Importantes .estaban
dentro de los límites de la política «reformista»; el ala izquierda, determinados por la lucha de .clases, no exist!a nada .semeJante al
representada por Lenin, Rosa Luxemburg y Karl Liebknechr, ha:la problema nacional, y en cualquier caso no debla s~r objeto de ~ten­
propuestas aún más radicales. En su opini6n, la labor de los SOC1a- ción para el movimiento obrero. Al igual que Lenl.n, no defendla. la
listas en caso de que estallara la guerra, era no intentar detenerla, idea del estado-nación por sí misma, sino que consideraba la tensión
sino 'utilizarla para derrumbar el sistema capitalista. La resolución y opresión nacionales como una poderos.a fuente de fuerza que podía
adoptada en Stuttgart hablaba en términos generales de detener la ser explotada en interés de la lucha social.
guerra o utilizarla para propiciar la caída del capitalismo, peto estas El colapso de la Internacional frente a la guerra de 19~4. era
eran afirmaciones puramente ideológicas que no incluían ningún plan tanto más inesperado y deprimente por cuanto que los s~cI~hstas
específico. La idea de sacar partido del conflicto imperialista podía habí an puesto muchas esperanzas en la fuerza de su, m?~lm1ent?,
interpretarse, como hizo después Lenin, en el sentido de con~er.tirla El ala izquierda nunca lo hubiera esperado: en un pnncipto Le~tn
en una guerra civil, pero la gran mayoría de los líderes socialistas se nez ó a creer que los socialdemócratas alemanes habían obedecido
no pensaban en estos términos. En el congreso de Basilea de 1912, la l1a~ada a las armas de su parda. En todos los países de Europa

2
L El marxismo y la Segunda I nternacional 35
34 Las principales corrientes del marxismo
lideres socialdemócratas. Ni ngún marxista planteó la cues tión de si .la
la gran mayoría había adoptado instintivamente una actitud patrió. débácle del movimien to socialista fr en te u los conflictos na cion ales
tica . Incluso entre los émigrés bolcheviques de Occidente, una gran era significativa para la p ropia doctrina marxista.
mayoría la ap oyó sin dudar. Plekhanov, el pad re del marxismo ruso, E l verano de 1914 conoció los comienzos de un proceso cuyas
no tení a duda de que Ru sia debía ser defend ida contra la inva sión, y consecuenci as están aún entre nosotros y cuyo resu ltado final es im-
casi todos los mencheviques pen saba n igual. A p rincipios de agost o p revisible. Dos interp re tacion es diferen tes del socialismo , que durante
la mayoría del pa rtido socialdemócrata vo tó en el Reichs tag en favor mu chos años se habían separado en multi tud de cuestiones, se en-
de créditos pa ra la guerra: una minoría que habla sido vencida en la frentaron súbitament e con tal fuerza com o pa ra dest ruir la Interna-
vo tación celebrada en una anterio r reunión del partido se adhirió cion al. P or est a época los marxist as no analizaban con cla ridad n i se
a la postura mayoritari a. En la siguiente votación del Reichstag, cele- decid ían ante la cuestión de si, y en qué sentido, el socialismo es una
brada en diciembre, sólo Karl Líebknecht rompi ó la disciplina del continuación de la h istori a humana y en qué medida representa una
voto. Durante los dos años siguientes, el número de disiden tes activos ruptura con todo 10 acaecido hasta entonces, o , por decirlo con otras
creció hasta el punto en qu e se p rodujo un a escis ión : los opo nentes palabras, en qué medida y en q ué sen tido el proletariado era parte
a la guerra fuero n expulsa dos y és tos formaron , en abril de 1917 , el de la sociedad b urguesa . En los confl icto s filosóficos existentes en el
. Partido Socialista Independie nte Alem án (USP D), co mpuesto por ex- movimiento socialista ha bían difer entes res puestas para estas cue s-
miembros del Partido Socialista Alem án (SPD). La guerra produ jo tiones, y la doctrina de Marx en modo algu no carecía de ambi güed ad
nue vas divi sion es políticas: el USPD incluyó a centristas ortodoxos sobre este p un to. En algunos aspectos de importancia ap oyab a la
como Kautsky y Rugo Haase (presidente de SPD desde la mu erte idea de los revolucionarios que se negaban a tener cualesquiera rela-
de Bebel en 1913), a revisionistas como Bernstein y al ala izquierda, dones con la socied ad ex istente o a intenta r reformarla y que espe-
que a princi pios de 1916 había formado la Liga de Esparraco, para raban un gran apocalipsis h istórico que borra se tod a opresi ón , expl o-
p asar ahora a integrarse en su to talidad en el USPD . E n Fr ancia , la tación e injusticia e inici ara de n uevo la historia a par tir d e las rui nas
opo sición antipatrió tica era aún más débil que en A lemania . Ja ures, del capit alismo . Por otra parte, Marx no conceb ía el socialismo com o
que po día h aber dud ado, fue asesinado en víspera s de la guerra. algo constru ido en el vacío, creyendo en la con tinui dad de la civili-
Gu esde y Sembat se unieron al gobierno de guerra, como tamb ién zación, continuidad tanto técnica como cultural. De esta forma prcs-
Vandervelde en Bélgica. Hervé, el más radical agita dor antib elicis ta taba apoyo a aquellos que consideraban el socialismo como el aumento
francés, se convirtió de la noche al día en un patriota ardiente . gradual de justicia, igu ald ad, libertad y comunidad de propiedad en
La Internacional estaba en ruinas. el seno del sistem a vigente . El movimiento ob rero, organizado en par-
En el verano de 1914, el mov imiento socialis ta sufrió la ma yor tidos adheridos más o menos estrictamente a la id eología ma rxis ta,
derrota de su h isto ria , cua ndo se pu so de manifiesto que la solida- había obtenido un éxito real en su luch a po r la legislació n laboral y
ridad internacion al del proletariado -su fund amento ide ológico- los derechos civ iles: esto pa recía mostrar que la sociedad existent e
era un a fra se vacía y no pod ía superar la prueba de los hechos. era reforma ble , dijera 10 que d ijera la doctrina, pero esto inv alid aba
T anto po r el lado de la En tente como por el de las Potencias Cen- de lleno los programa s revolucion arios. La idea del socialismo como
trales se hicieron intentos por justificar el bro te de patriotismo sobre corte radical er a más natural en países como Rusi a, los Balcanes y la
bases marxistas. Marx había denunciado a menudo a Ru sia como el Amé ric a Latina, en los que habí an escasas perspectivas de progreso
baluarte de la ba rba rie y la reacción, y un a guerra co nt ra ella podía a tr avés de la presión gradual de las refo rmas . En E ur opa Occidental
bien rep resentarse com o la defensa de la democracia euro pea cont ra er a difíci l afirmar que el prol eta riado era un a clase esclava sin lu gar
el de spotismo zarista . Por ot ra p arte, el mili tarismo prusiano y los en la socieda d o en la comunidad nacional, ni exp ectativ as de pro-
res iduos feudales de Alemania h abían sido tradicionalm ente objeto greso en el sistema vigen te . D e hecho , el marxismo h abía contri-
de ataque socialist a 1I partir de Marx , por lo que era fácil prese nt ar buido a su propia d isolución como fuerza ideológica contribuyendo
la lucha de Francia como la lucha del republicani smo contra la mo- a que el mov im iento obrero con siguiera éxitos b ajo el capitalismo,
narquía re accionaria. refutando as! la idea de que éste er a incapaz de reformarse.
Lenin y la pos terior izquierda de Zimmerwald at ribu yeron el Este es, por su pue sto, un esquema símplijjcado y no torna en
colapso de la Internacional a la traición y el oportun ismo de los
36 Las princip ales corrientes del marxismo Capitulo 2
cuenta los complejos cambios que se produjeron en el movimiento
socialista tras el colapso de la II In tern acional. Sin embargo, d a una
LA ORTODOXIA ALEMANA: KARL KAUTSKY
idea de la sub siguiente polarización que condujo a una situación
que aún subsi ste : por una parte, el socialismo reformista que guarda
sólo una débil relación con el marxismo y, por otro, la monopoliza-
ción del marxismo po r ellenjnismo y sus deri vados . Este último, a
pesar de la doctrina tradicional, tiene su mayor fue rza en las partes
del ~undo más retrasadas desde el punto de vista tecnológico, demo-
crático y cultural, países que están s610 en el umbral de la era
industrial y en los que la principal presi ón procede de los sectores
no proletarios, especialmente d el campesinado y de las nacionalid ades
sometidas. Esta polarización pa rece haber mostrado que la versi ón
clásica del marxismo que dominé el terreno hasta la 1 Guerra Mun-
dial era insostenible como fuerza ideológica práctica. D esde este punto
de vista la situación actual es, a pesar de todos los cambios, esen -
cialmente el resultado del drama que tuvo lugar en el verano de 1914.

La figura de Karl Kautsky domina el desarrollo teórico del mar-


xismo durante todo el período de la II Internacional. Si bien no era
ciertamente un filó sofo no table , fue el principal artífice y, por así
decirlo, la en camación de la ortodoxia marxista, Defendió al mar-
xismo contra toda las influencias extrañas, lo popularizó de forma
hábil e inteligente y lo aplicó con éxito a la interpretación de la
historia y a los nue vos fenómenos ligados al desarrollo del imperia-
lismo capi talista. Kau tsky desempeñó un importan te papel en la crea-
ción de un estereotipo del marxismo que, especialmente en la Euro-
pa central y oriental, dominó el terreno durante décadas y que sólo
en los últimos diez o quince años dejó paso a otros estereotipos
do ctrinales. Generaciones de marxistas fueron educadas en sus libros,
qu e se convirtieron en clásicos de la literatura marxista y -sin
duda como un caso único- siguieron siéndolo incluso después de
que Lenín hubiera denunciado a su autor como renegado por sus
ataques a la Revolución de Octubre. Kautsky no era un ortodoxo
en el sentido de sentirse oblig ado a defender toda idea expresada
por Marx o Engels o de considerar las citas de sus obras como argu-
mentos en sí : de hecho, ninguno de los teóricos de su generación
fueron ortodoxos en este sentido. En algunas cuestiones, no de pri-
meta importancia pero tampoco completamente triv iales, criticó las
ideas de Engels, por ejemplo al mantener que el estado suele llegar
a existir como resu ltado de la violencia exterior. Pero era pedante-
mente ortodoxo en el sentido de que, para él, el marxismo como
teoría y como método de inves tigación histórica era el ú nico sistema
37
38 Las principales corrientes del marxismo
2. La orto doxia alemana. Kl1.r1 Kaut sky 39
válido para el análisis de los fenómenos sociales, oponiéndose a todos
los intentos por enriquecer o complementar a la teoría marxista con alemán de octubre de 1891 -el p rimer programa de partido b asado
cualquier otra fuente, excepto el darwinismo. Asf, aun sin ser un est rictamente en premisas marxistas-, fue obra de Kau tsky y Berns-
dogmático est ricto con respecto a todas las ideas de Marx y Engels, te ín , sien do el primer respo nsable de la secci~r; teórica. Kautsk~ asis-
¡ era un defensor riguroso de la pureza doctrinal. Fue gracias a su tía a todos los con gresos del pa rtido y también de la Internacional,
labor interpret ativa q ue se acept ó universalmente en sus grandes defendiendo su concepción de la ortodoxia contra los ana rquistas,
líne as el estereotipo con ocido como socialismo científi co, la forma Bern stein , los revisionistas y el ala izqu ierd a. E n cuestiones de estra-
evolucionist a, determin ista y científica del marxismo . tegia política fue el prin cipal exponente de 10 que por e~ltonces se
solía denomi nar el punto de vista cen tral, opuesto a la ~de a refo~­
mist a de que el socialismo podía ser introducido en I~ sociedad capi-
1. Vida y escritos t alista por medio de reformas graduales y la cooperac.lón de~ proleta-
riado, el campesinado y la pequeña burguesía ; al mismo tiem po se
Karl Kautsky (1854-19.38), nació en Praga, de padre checo y oponía a la teoría revolucionaria de que la verdadera labor del pa r-
madre alem ana. Durante su juventud en Viena se familiarizó con tid o era preparar se para una violen ta sublevación en el moment~
las ideas socialistas a tr avés de la lectu ra de las novelas de George dictado pOI' las circunstanc ias po lític as. De igu al forma, cuando est all?
Sand y las ob ras históricas de Louis Blanc. En 1874 ingresó en la la guerra y se de sintegró la Intern acio nal, Kauts.ky adopt ó un a pOSI-
uni versidad, un iéndose al partido socialdemócrata al año siguiente. ción intermedi a entre el nacio nalismo del partido y el derrotismo
Es tudió historia, economía y filosofía, sintiéndose atraído por el dar- revolucionario del ala izquierda , Su agria crítica de la Revolución de
winismo como explicación de los principios generales qu e rigen los Octubre en Rusia hizo que Lenin y sus seguidores le tach a ~ an
asuntos humanos. Su p rimer libro, Der Einjluss der Volksv ermehrung de traidor . En los años vein te volvió a la política , jugando un Im-
au] den Fortscbritt der Geseltscbajt (La Influencia del Aume nto de po rtan te papel en la red acción del p rograma l1dop~a?,o por ~ pa rtido
Población sobre el Progreso Social, 1880), era una crítica de la idea socialdemócrat a alemán en Heidelbe rg en 1925. V IVIO en VIen a hasta
maltusiana de que la pobr eza es el fruto de la superpoblación . poco antes del Ansch luss, muriendo en Amsterdam. .
Siendo aún estud iante , Kautsky escribió p ara la p rensa socialista Los escritos de Kau tsk y cubren casi tod os los problemas impor-
de Viena y Alemania, conociendo a Liebk necht y Bebel, En 1880 se . tantes a los que tuvo que enfrentarse el marxismo y el movimiento
trasladó a Zurich, donde entabló amis tad con Bernstein y trabajó socialista de su época. Entre su gran prod ucción de libros y artícu-
para los periódicos alemanes, Sozialdemokrar y [abrbucb der Soxial los los de historia y economía alcanzaron la más permanen te repu-
ioissenscha]t und Sozialpolitile. En 1881 pasó varios mes es en Lon- t ación . En 1887 , pu blicó Kar! Marxls okonomiscbe Lebren (Las
dres, donde conoci ó a Marx y Engels. Al año sigu ie nte volvió a Doctrinas Económicas de Karl M arx ), de hec ho un resume n del vo-
Vi ena, y a principios de 1883 fu ndó la revista me nsual (posterior- lumen I de El Capital, q ue du r ant e varias décadas sirvió como ma-
mente sem anal) Die Neue Zeit, que editó hasta 1917 y que fue, n ual de teoría económica marxista para principiantes, Cu atro obras
durante todo este período, la princip al publicación marxista de Europa his tóricas en las que aplicaba el mé todo ma rxista del análisis de
y por tanto del mu ndo entero. Ningún otro p eriódico -h izo tanto clase al estudio de la 'ideologfa y del conflicto político, son quizás
por popularizar el mar xismo como la forma ideológica del movimien- la parte más importante de su actividad teór ica: estas son: Thon:~s
to obrero en Alemania y el res to de Europa. Muchos articulas de More und reine Utople (Tom ás Moro y su Utopia, 1888, traducct~n
teóricos sociali stas que aparecieron en Die Neue Zeit pas aron poste- inglesa de 1927 ); Die Klassengegensdtze con 1789 (Los A n~a~oms­
riormen te a forma r parte del canon marxista. La revista se publicó mos de Clase en 1789, 1889 ), Die Vorlaufer des neueren Sozialismus
primero en St uttgarr, pero posteriormente se tr aslad ó a Londres a (Los Precursores del Socialismo Moderno, dos volúm enes, 1895), y
causa de las leyes antisocialistas. Tras el rechazo de est as leyes, Der Ursprung cies Cbristentums (El Origen del Cristianismo, 190~),
Kautsky volvió a Stuttgart a finales de 1890, para trasladarse a La primera de estas obras analizaba la situación de Inglaterra bala
Berlín siete años después. el reinado de Enrique VIII y la vida y más conocida obra de T0t?ás
El Programa de Erfurt adoptado en el congreso socialdemócrata Moro en términos de con flictos de clase de la época de acumulación
prim it iva. La tercera obra es un análisis hist érico de las ideas socia-
2. La ortodoxia alemana. Karl Kautsky 41
40 Las principales corrientes del marxismo
sólo en 1904, sino también en el prefacio a la diecisieteava edición
listas desde la República de Platón hasta la Revoluci6n Francesa, con de 1922, tras la guerra europea, la revolución tusa y la desintegra-
especial atención al anabaptismo revolucionario; la última estudia ción del socialismo internacional. Su última y monumental obra con-
la significación histórica de las primitivas ideas cristianas . . tiene escasas modificaciones o correcciones a las ideas expresadas
La obra de teoría general más importante de Kautsky publicada en los cincuenta años anteriores. Esta rigidez y satisfacción con sus
antes de 1914 es Eth ik und materialische Gescbicbts auijassung (La propias conclusiones le hizo insensible a las nuevas ideas políticas y
Etiea y la Interpretación Materialista de la Historia, 1906!, que con- filosóficas, Sin embargo, conservó un espíritu de estudio y hones-
tiene una historia de las doctrinas éticas y una exposición de las tidad intelectual que le permitió ser siempre perspicaz en las polé-
ideas darwinistas y marxistas sobre la significación biológica y social micas; rechazó siempre la demagogia y la sustitución de la lógica
de las ideas y la conducta moral . Las obras directamente relaciona- por el insulto, ordenando sus amplios conocimientos históricos en
das con la teoría política y la estrategia de la socialdemocracia son convincentes argumentos. Su escritura se caracteriza por la pedante-
su amplio comentario del Programa de E rfurt (Das Erfurter P:ogram- ría y el afán de sistematización: cuando se propone explicar la idea
me in seinem grundsdtlicben Tei! eriáutert, 1892) '! su polémica con- marxista de la ética, empieza intentando (con muy poco éxito) dar
tra Bernstein y la izquierda en el dilema reforma-revoluci~n (Bel:ns- una resumida historia de las doctrinas éticas y una historia general
tein und das sozialdemokratiscbe Programm, 1899; Die Soziale de las formas y costumbres. Para denunciar el terrorismo de la revo-
Revolutíon 1907 traducida en 1909; Der politiscbe Massenstreik, lución rusa, traza la historia de la Revolución Francesa de 1789 y de
1914; De: Weg ~UI' Macht, 1909). Su crítica de la Revolució?- rusa la Comuna de París. Siempre se remite a los orígenes, está imbuido
puede hallarse en Die Diktatur des Proletariats ( 1918 , traducido en de una finalidad didáctica y atribuye una gran importancia, al igual
1918 y 1964); Terrorismus und Kommunismus (1919),. y Vo,: der que Lenin, a la formulación correcta de la base teórica del moví-
Demokratie zur Staatssklaoerei (1921) . En 1927 resumió sus ideas miento socialista.
teóricas en Die materialistiscbe Gescbicbtsaujjassung (La Interpre- Un rasgo sorprendente de la obra de Kautsky es su total falta de
taclán Materialista de la Historia), Esta amplia obra zuvo menos comprensión de los problemas filosóficos. Sus observaciones acerca
influencia que sus primeros escritos, a causa de su tamaño y porque de cuestiones puramente filosóficas no van más allá de 10 que puede
la popularidad de Kautsky se resintió del juicio negativo emitid~ por leer se en los breves ensayos de Engels: de sus comentarios sobre
la más alta autoridad del mundo comunista. Además, los SOCIalde- Kant se ve claramente que no tenía idea del verdadero significado
mócratas, que habían roto con los comunistas, estaban menos intere- de su filosofía. Los problemas claves de metafísica y epistemología,
sados en los fundamentos filosóficos de las ideas socialistas y en sus incluida la base epistemológica de la ética, son desconocidos para él.
propios vínculos con la tradición marxista. La doctrina :n?rxista habf.a Los aspectos más destacados de su formación se aprecian en su aná-
sido monopolizada casi por completo por la rama leninista y estali- lisis de los sucesos del pasado y de los conflictos sociales a la luz de
nista del socialismo, en la que no había espacio para las últimas ideas la teoría marxista.
de Kaursky, En consecuencia, la exposición más impresionante del La peculiar naturaleza del pensamiento de Kautsky se aprecia bien
materialismo jamás escrita no tuvo virtualmente audiencia ni efecto al compararle con un escritor como Jaures. Para Jaures, el socialismo,
entre aquellos a quienes iba destinada. y el marxismo, como expresión moderna del socialismo, era sobre
todo una noción moral, un concepto de valor, la más alta expresión I
del eterno deseo de justicia y libertad del hombre. Para Kautsky, el \
2. Naturaleza y sociedad marxismo era primordialmente el enfoque científico, determinista e I
integral de los fenómenos sociales. Kautsky estaba fascinado por el
Las ideas de Kautsky cambiaron notablemente en el curso de su marxismo como sistema coherente mediante el cual era posible corn- I
vida . En su juventud fue partidario del darwinismo y de una imagen prender coda la historia y reducir sus hechos a un solo esquema : era
del mundo de carácter naturalista; pronto descubrió el materialismo un típico hijo de la era científica en la que se educó, inspirado por
hisrórico. uniendo ambos elementos en un todo integral que le satis- Darwin y Herbert Spencer y los avances en física y química. Crecía
f I i11'U d T' ro de su vida . Habiendo escrito su comentario al en la ilimitada capacidad de la ciencia para sintetizar conocimientos
I' ru n unu ti Er(m t en 1892, puco reafirmar la validez de éste, no
42 Las principales corrientes del marxismo
z. La ortodoxia alemana. Karl Kautsky 43
en un sistema de hechos y explicaciones cada vez más extenso y a la
vez concentrado. L3, versión científica y positivista del marxismo efecto, y el conocimiento humano es un desarrollo y sistematización
. desarrollada en los últimos escritos de Engeis fue adoptada sin modi- de éste.
o fícación por Kautsky; su imagen del mundo estaba dominada po r un Kautsky no . se pregunta cómo es que una capacidad puramente
' rigor científico desprovisto de sentimientos y juicios de valor, una biológica de asociar hechos y de expresar esta asociación en términos
'creencia en la unidad del método científico, la interpretación' estric- de «leyes naturales», articulados en la forma de lenguaje, pueden
: tamente causal y «objetiva» de los fenómenos sociales, y la conside- reivindicar el sta tus de descubrimiento de la verdad del universo,
: ración del mundo de los hombres como una extensión de la naturaleza o cómo puede derivarse la idea de verdad de su papel de instrumento
orgánica. Pensando así, naturalmente tuvo que considerar los oríge-
de adaptación. Dos instintos básicos, el de autoconservación y el de
conservación de la especie, son explicación suficiente de toda la gama
r nes hegelianos del marxismo como un accidente histórico de pequeña
de conductas animales y humanas, tanto morales como cognitivas.
~ importancia; al igual que Engcls, no vio en la contribución de Hegel El instinto de cooperación en las especies es 10 que, en la raza hu-
I a la tradición marxista más que unas pocas reflexiones banales sobre
i la interdependencia de todos los fenómenos, el desarrollo y variabi-
mana denominamos ley moral o voz de la conciencia. Entre los seres
humanos, y también entre los animales, este instinto suele estar en
\ lidad del universo, etc . conflicto con el instinto de autoconservación. Por ello no es que el
I De esta forma, el fundamento de la cosmovisión científica era, hombre sea «naturalmente» egoísta o altruista, sino que ambas ten-
! para Kautsky, un estricto determinismo y la creencia en leyes univer- dencias, aun estando en conflicto en determinados casos, coexisten
sales inmutables. Aún más marcadamente que Engels, acentuó la en él como en todos los animales superiores. La división del trabajo
«necesidad natural» (Naturnotwendigkeit) de todos los procesos so- y el uso de herramientas son observables entre los animales en for-
ciales . No era un «darwinist a socials en el sentido de negar el mas embrionarias, como también la producción en el sentido de ~ ..
carácter especifico de la sociedad humana o de reducir todos los transformación del entorno para los propios fines. En resumen, los
conflictos sociales y luchas de clase a una mera luch a darwiniana por seres humanos no son en modo alguno diferentes de los animales
la supervivencia. Pero sus reservas acerca de la reducción de la como sujetos cognitivos y morales y como productores. No hay nada
sociedad humana al nivel de las comunidades animales tienen mucha en la naturaleza específicamente humana que no pueda hallarse tamo
menos importancia que la analogía que establece entre ellas. Todas bié n en el universo no humano . Las facultades específicas alcanzadas
las 'Características específicamente humanas , por ejemplos las que se por el hombre. o más bien los desarrollos específicos de facultades
manifiestan a lo largo de la historia, las comparte la humanidad con animales, pueden explicarse por la adaptación e in teracción del orga-
los demás animales: este es un tema frecuente en las obras de Kauts- nismo con su entorno. Estas facultades -a saber, el lenguaje y la
ky, desde la Etica a La Interpretación Materialista de la Historia. invención de herramientas- han fomentado su mutuo desarrollo,
Kaustky adoptó sin reserva la idea darwiniana de la evolución como haciendo posible la acumulación de pensamiento, experiencia y capa-
el p roceso resultante de las mutaciones azarosas que permiten la su- cidad; pero éstas no son más que una prolongación de facultades
pervivencia del individuo mejor adaptado a su entorno. La naturaleza animales. Todo el progreso de la civilización puede ser explicado por
no tiene una finalidad en el sentido o de una fuerza consciente que la acción de las mismas leyes de adaptación. Cuando el hombre pri-
gobierna la evolución o de una tendencia general definida. Los orga- mitivo salió de la jungla al campo abierto, tuvo que vestirse, cons-
nismos que experimentan mutaciones favorables transmiten su fuerza truir casas, descubrír el fuego y la agricultura. El lenguaje fue un
de adap tación a sus descendientes, y este proceso explica todo el refuerzo de los lazos sociales y la cooperación en el seno de la tribu,
curso de la evolución. Todas las funciones típicamente humanas pue- pero dio lugar a diferencias de h"abla entre los grupos sociales y con
den hallarse en el mundo animal: inteligencia, sociabilidad, instintos ello a la peculiar institución humana de las guerras dentro de una
sociales y sentimientos morales. La inteligencia es un arma en la misma especie.
lucha por la existencia, y la facultad cognitiva no tiene otra finalidad La división del trabajo, una continuación del proceso iniciado
(JI 1(' asegurar la conservación de la especie. Los animales muestran en las comunidades animales , hizo posible producir en exceso las ne-
1111 conocimiento de las .leyes naturales y de las relaciones de causa y cesidades esenciales: esto hizo que los hombres lucharan por el con-
trol de estos excedentes y con ello determinó la formación de las
44 Las principales corrientes del marxismo 2. La ortodoxia alemana. Karl Kautsky 45
divisiones de clase en base a la posesión de los medios de producción. muestra la ínevitabilidad de una sociedad sin clases como resultado
Los desarrollos técnicos determinaron las cambiantes formas de estas ,ª~ )~~)~ye;" ~~9ñ6micas:-perci no pued'e erigir esto en un - propósito
divisiones, pero éstas estuvieron también parcialmente determinadas moral. Este hecho',' sin" embargo, no resta grandeza y sublimidad a
por otros factores, en especial por el entorno natural. Las divisiones la visión del mundo socialista hacia que avanza la clase trabajadora,
de clase adoptan una forma donde son necesarias obras de irrigación impulsada por la irresistible necesidad económica.
centralizada, por ejemplo en el delta de! Nilo, otra donde el principal Kautsky parece no haber entendido el problema epistemológico
problema es preservarse de los ataques de las tribus vecinas; también de los valores morales o el hecho de que, cuando un proceso histó-
serán diferentes entre los habitantes de la montaña y los de las zonas rico se presenta como inevitable, sigue abierta la cuestión de los
costeras. Sin embargo, en todos los casos, el principio de adaptación valores morales. Por ello, su crítica de Kant y del socialismo ético
al entorno determina formas específicas de conducta humana, gober- está notablemente descentrada. Como señalaron Cohen, Vorliinder
nadas por los invariables instintos de autoconservación y coopera- y Bauer, del hecho de que algo es necesario no se sigue que sea
ción. deseable o valioso. Necesitamos una facultad cognitiva especial para
La ilusión de que existen valores eternos y absolutos que la saber que el socialismo no es sólo históricamente necesario, sino ade-
humanidad encuentra dados o, en cualquier caso, conservados a lo más que es algo bueno; habiendo demostrado Marx la primera pro-
largo de la historia, surge del hecho de que durante miles de años posición, la ética kantiana puede mostrarnos una forma de creer en
el progreso social fue extremadamente lento, por lo que las exigen. la última. Sin embargo, Kautsky afirmaba que los valores están fuera
cías y prohibiciones permanecieron invariables hasta que llegaron a del ámbito de la ciencia. Estaba de acuerdo con los neokanrianos en
ser consideradas como válidas para toda época y bajo cualquier cir- que el marxismo probaba la necesidad histórica del socialismo y esto,
cunstancia. En realidad, los únicos factores inmutables de este tipo según él, era todo lo que había que demostrar. La clase trabajadora
son los instintos biológicos generales, mientras que las normas y tendría que desarrollar una concienda que' considerase al socialismo
valores morales específicamente humanos dependen siempre de los como un ideal, pero esta actitud no era en sí más que una conse-
modos de producción. Es cierto que en la lucha de las clases oprimi- cuencia del proceso social. La cuestión de por qué una persona debe
das a lo largo de [a historia pueden discernirse ciertas circunstancias considerar como deseable algo que cree como inevitable es ignorada
uniformes, y por tanto una similitud en los valores creados por esas por Kautsky, que no da ninguna razón a su falta de respuesta. Kauts-
clases. Pero esta similitud es más aparente que real, En e! cristia- ky creyó que el imperativo categórico kantiano se basaba en un error,
nismo primitivo, la igualdad significaba la igual distribución de bie- en primer lugar porque pretendía ser independiente de la experiencia,
nes, mientras que la libertad significaba ocio; en la Revoluci ón mientras que presuponía la existencia de ros demás; que el fil6sofo
Francesa, la igualdad significaba un igual derecho a la propiedad y la sólo puede conocer empíricamente (de hecho el imperativo categórico
libertad significaba el libre uso de las propias posesiones. Sin em- es independiente de la experiencia en el sentido de que no puede
bargo , bajo el socialismo, igualdad significa el derecho igual al uso derivarse lógicamente de datos empíricos, pero no en el sentido de
de los productos del trabajo social, mientras que la libertad es la que puede ser formulado efectivamente sin un conocimiento empí-
reducción del trabajo necesario, es decir, la disminución gradual de rico). En segundo lugar, dice Kautsky, el imperativo categórico es
la jornada de trabajo. impracticable en una sociedad marcada por los antagonismos y el
Puede suceder que las opiniones o valores sobrev ivan a las con- conflicto de lealtades. De hecho, sin embargo, es presentado por
diciones de las cuales han surgido, en cuyo caso ac tú an como un Kant como una norma form al que constituye la condición necesaria
obstáculo para el progreso social. Sin embargo , por norma, la con- de cualquier norma concreta y no como una aserción empírica que
ducta humana en la sociedad no está determinada por ideales, sino excluya los conflictos morales o que presuponga la existencia de una
por las exigencias materiales de la vida. Un ideal moral «no es un sociedad armoniosa; ni tampoco se propone ser una base suficiente
fin, sino un arma en la lucha social». En general ningún ideal puede para la construcción de un código moral. La medida del fracaso de
obtenerse a partir de la observación cientffica, que es por definición Kautsky en comprender a Kant se advierte en su observación de su
moralmente neutral y se interesa s610 por las conexiones necesarias Etica de que el precepto kantiano de tratar a todo individuo como
de la naturaleza y la historia humana. El socialismo científico de- un fin y no como un medio se cumple entre .los animales con la
2, La ortodox ia alemana . Karl Kautsky 47
46 Las principales corrientes del marxismo
de la historia, la idea de la vuelta del hombre a su «natu raleza de
condici ón de que la comunidad protege s610 a aquellos individuos especie», y la teoría de la alienación que es inseparable de ella .
cuya supervivencia es ventajosa para la especie. Kautsky no advierte Marx, como hemos visto, no consideraba el socialismo meramente
que esta condición es contraria a todo el principio del valor intrín- como un nuevo sistema que aboliese la desigualdad, la explotación y
seco del individuo, que es tratado, en este caso, no ' como un fin en el antagonismo social. Según él era la recuperación del hombre de su
sí, sino como un medio para la conservación de la especie. humanidad perdida, la reconciliación de su esencia de especie con
su existencia empírica, la restauración al ser del hombre de su natu-
raleza «alienada». La historia transcurrida hasta el presente ha su-
3. La conciencia y el desarrollo de la sociedad puesto la participación de los seres humanos y de sus intenciones
conscientes, pero estaba sometida a sus propias leyes, que eran vá-
El principio del determinismo estricto y la creencia en que la lidas tanto fueran o no aprehendidas conscientemente (si bien de
, historia humana es una continuación de la historia natural y puede hecho no pudieran serlo por completo). Pero en la consciencia de la
ser explicada por las mismas leyes llevó a Kautsky a una interpreta- clase trabajadora no tenemos s610 un mayor conocimiento de los
ción puramente naturalista de la conciencia humana. Kautsky no con- procesos sociales que, como cualquier otro conocimiento, pudiera ser
sidera la candencia como un «epífenórneno» (como afirman con utilizado para transformar la sociedad de igual forma en que trans-
frecuencia los criticas del marxismo), es decir, como un fenómeno forma la tecnología. La conciencia de la clase trabajadora es real-
que no forma parte de la historia «objetiva», sino que pertenece mente el proceso de transformación revolucionaria de la sociedad :
s610 a la pe rcepción, verdadera o falsa, de los hechos hist óricos. no es una reserva de informaci ón, primero adquirida y después puesta
Al contrario, la considera como un eslabón esencial en la cadena de en práctica, sino que es el autoconocimiento de la nueva sociedad, en
los procesos necesarios; sin embargo, según él no hay una candencia la que el proceso histórico coincide con la éonciencia de este proceso.
humana diferente a la de los animales. La candencia humana se El socialismo es necesario en el sentido de que el capitalismo al igual
compone de inteligencia, conocimiento y sen sibilidad moral, todas que todos los anteriores sistemas, está destinado a perder el control
las cuales evolucionaron en la fase prehumana como órganos de adap- sobre las condiciones tecnológicas que él mismo ha creado; pero la
tación. Por ello es erróneo decir que los procesos conscientes son un necesidad del socialismo se afirma a sí misma como la actividad
«extra » no esencial sin el cual la historia humana hubiera sido exac - libre y conscíente de la clase trabajadora. Dado que la candencia del
proletariado es la autoconsciencia de la humanidad que recupera su
tamente lo que es. Pero esto es también cierto de la historia pre-
na tu raleza perdida (una na tu raleza que realrnen te existe, "no un ideal
humana, que en el caso de los animales superiores supone la exis-
normativo), esta conciencia no puede ser dividida en un aspecto des-
tencía de procesos conscientes que les permiten sobrevivir en un
criptivo o informativo y otro normativo o imperativo. El acto por el
entorno hostil. Desde este punto de vista, dice, la especie humana,
que los hombres cobran conciencia de su propio ser, o recuperan su
a pesar de sus facultades de lenguaje y construcción de útiles, no propia esencia, es una autoaf irrnación de la humanidad y, como tal,
difiere de los demás seres inteligentes . En particular - y aquí Kauts- no puede ser reducido a la conciencia de la inevi tabilidad natural
ky parece equivocarse al creer que es fiel a las ideas de Marx- la del proceso histórico o a un ideal normativo o a una combinaci6n de
necesidad del colapso del capitalismo y la transición al socialismo ambos. La creencia específicamente hegeliana de Marx en una «esen-
no es diferente de la necesidad por la que el progreso tecnológico ha cia » como algo más real que la realidad empírica, y no simplemente
creado los diversos sistemas socioeconómícos. Por supuesto, subsis- un ide al imaginario, era ignorada en la discusión en tre deterministas
te la idea de Marx de que el socialismo es la labor consciente de la y kantianos. La posición de estos últimos era que Marx había mos-
clase obrera organizada, cuando ésta haya adquirido un conocimiento trado que el socialismo era una necesidad objetiva, afirmando que el
dI : los procesos sociales. Pero ni Kaursky ni sus adversarios neokan- conocimiento de este hecho debe ser complementado po r la norma
¡ -¡IIII ': mIvln icron el verdadero sentido del intento de Marx por tras- de valor socialista. Kautsky afirmaba que Marx había probado que \1
1111 .1 l' 1:1 11'0 k ílíll entre libertad y necesidad, entre descripción y el socialismo era una necesidad objetiva, y que un fa cto r de este
I' j , 11 1" 1.' 11 In:; kunrinnos ni los deterministas asimilaron la esca- proceso necesario era el conocimiento y aprobación de esta necesidad
1" 1 I 111 111 q lIi" Sil p, lIW Ju ídentificaci ón del suj eto y el objeto
48 Las principales corrientes del marxismo 2. La ortodoxia alemana. Karl Kautsky 49

! por el proletariado: este conocimiento y aprobación era inevitables, utópico y el científico (de hecho, sin embargo, In idea de que socia.
. y no se necesitaba nada más . Sin embargo, el auténtico ideal de Marx lismo es objetivamente inevitable no es exclus ivam ente marxista :
era que la consciencia del proletariado, como consciencia la huma- puede hallarse también en la obra de algunos utopistas, por ejemplo
nidad que recupera su propia esencia, era idéntica con este regreso los sansimoni anos). Kautsky tuvo un especial cuidado en permanece r
consid erado como proceso objetivo : en la actividad revolucionaria fiel a la doctrin a de Marx en este p unto , y nu nca dejó de acen tua r
del proletariado, deja de existir la oposición entr e necesidad y ll- que la fan tasía política no es bue n sus tituto para la necesidad eco nó -
bertad. . mica: el socialismo sólo po dría. p roven ir de la madurez econ ómica
Por decirlo de otra forma: Kau tsky , siguiendo a Engels, adoptó del capitalismo y de la r esultan te polar ización de clases. La actitud
una imagen naturalista y positivista de la conciencia como conoci- política de Kautsky estuvo esencialmente determinada por este prin-
miento que, siendo en sí resultado del necesario desarrollo de la cipio de «madurez», que de hecho fue aceptado por todos los teó-
sociedad, era parte de este desarrollo en tanto proporcionaba la base ricos de la Ir Internacional, excepto por el ala leninista : parecía
indispensable para u na tecnología. social efectiva. El conocimiento seguirse de for ma natural de los elementos antiutópicos y antiblan-
de la sociedad y la aplicación práctica de est e conocimiento , se di s- quist as de las enseñanzas de Marx.
tin guían mutuament e de igual forma qu e en cua lqu ier tecnología. Tanto en su crí tica del socialismo utópico como del revisionismo,
De aquí el significado específico del término «socialis mo cien tífico»: Kau tsky acentuó la diferencia en tre lá división de clases de la socie-
el socialismo era u na teoría qu e podía ser sólo el resultado de la dad y su división según criterios de consumo, es decir, de su parti-
obs ervación cienrííica y no de la evolución espontánea del proleta- cipación en la renta nacion al; en esto estaba en completo acuerdo
riado. La teoría socialista tenía que ser necesariamente creación aca- con Marx. La lucha del proletariado no es el resultado de la po breza,
démica, y no de la clase trabajado ra, y debía ser introducida desde sino del antagonismo de clases, y la cond ición de la victoria socialista
fuer a en el movimiento obrero como arm a en la lucha por su libe ra- no es el absolut o empobrecimiento d e la clase trabaj adora, sino la
ción . Es ta t eoría, después adop tada por Leni n, d e la conciencia soda- acentuación de los ant agon ismo s de clase , que no es lo mismo. E n di-
lista implant ad a en el movimie nto espontáneo de la clase obrera desde versos pu ntos de sus anál isis históricos, Kautsky mues tra que la lucha
el exterior , es una consecu enci a directa de la interpretación na tura- de clases pue de hacerse más agud a en los casos en que mejora la
lista de la conciencia y de la interpretación dar winista de los procesos suerte d e los tr abajadores exp lot ados, con 10 que la intensidad no
sociales en general. También se convirtió en un instrumento político está en función de la pobreza. Sobre esta base rechazó todos los
proporcionando una base teórica par a la nueva idea de un partido argumentos revi sionistas que mostr aban que los trabajadores estaban
proletario dirigido por intelectuales expertos en teoría, un partido relativamen te mejor y que prede cían la consiguiente disminución de
expresión de la auténtica concie ncia científica del p rol eta riado, que los an tagonismos de clase. La teoría del empobrecimien to absoluto
la clase obrera era incapaz de des arrollar por sí sola. Kautsky extrajo de la clase tr abajado ra no era así, segú n Kautsky, una par te esen-
dife rentes consecuencias de la teoría del «socialismo cien tífico» que cial de la doctri na marxista, de for ma que ést a tuviese que ser aban-
las de Lenin ; pero también en su caso la idea de que la conciencia donada si la teoría mostraba no ser cierta. Sin emb argo, lo que era
proletaria puede sólo tom ar forma fuera del proletariado, en las men o esenci al era la idea de que la polarización de clases id a en aumento
tes de la inteligentsia, fue un reflejo y justificación teóric a de un y que la clase media sería aplastada por la concentración de capital.
partido socialista transformado en un partido de polí ticos y man ipu- Kautsky no se comprometió en este punto, esforzándose por refutar
ladores profesionales. la idea de Bernstein de que, a pesar del proceso de concentración , la
clase media, y en especi al los pequeños p ropietarios, no iban siendo
menos numerosos. En su pol émic a con los revisionist as y en su expo-
4. La revolución )' el socialismo sición de la parte teór ica del Programa de Erfurt afirmó que el
des arrollo de la sociedad burguesa tendría que eliminar las pequeñas
I La creencia en la necesidad histórica, y en p articular en la neceo empresas; cuando se le decía que las estadísticas no confi rmaban esto,
1I sidad «objetiva» de una sociedad socialis ta, era para Kautsky la pie- contestaba que los nuevos propietarios no eran pequeños burgueses,
I dra angular del marxismo y la dife renc ia esenci al entre el socialismo sino hombres separados del trab ajo por la concentración de capital ,
50 Las principales corrientes del marxismo
2. La ortodoxia alemana. Karl Kautsky 51
que luchab an por mantenerse a flote estableciendo pequeños talleres
y cooperativas. Admitió que en la agricultura la desa parición de las masas, pero 8610 produjo miedo y desilusión. Cuando vino la reac -
pequeñas propiedades no era tan rápida co mo se había predicho, pero ción termídori ana, los jacobinos carecían de apoyo y la revolución
también aquí pensaba que esto era cuestión de tiempo. volvió a la base determinad a por las condiciones económicas, es decir,
Kaustky creyó que el colapso del capitalismo no sería el resultado el gobierno de la burguesía. La Comuna de París tuvo que sucumbir
del descenso de la tasa de beneficio, que era compatible con un por la mism a razón.
aumento en el nivel absoluto del beneficio. El capitalismo caería Sin embargo, Kautsky fue incapaz, o no intentó explicar cómo
porque la propiedad privada de los medios de producción no permitía había que.jnterpretar esta madurez del capitalismo para la revolución
el uso eficaz y el desarrollo de las técnicas. El capitalismo no podía política. Contra los reformistas sostuvo que el socialismo no podía
evitar la anarquía, las crisis periódicas de sobreproducción y el des- desarrollarse simplemente como con tinuación natural del cap italismo,
empleo masivo; además, conocería el des arrollo necesario de la con- mediante re form as parciales y concesiones po r parte d e las clases
ciencia de la clase trabaj adora , que se organizaba no s610 para obtener dominantes . Una revolución, en el sentido de una ocupación cons-
mejoras a corto plazo, sino para tomar el poder político y establecer ciente del po der político por el proletariado organizado, era la condi-
la propiedad privada de los medios de producción en bien de la dón inevitable y esenci al del socialismo. Pero los socialdemócratas
socie dad . no debían atarse las man os por una definición precisa del carácter y
Sobre la doble cuestión básica de la relaci ón entre la lucha polí- duración det proceso revolucionario. ' En particular, éste no debía
tica y económica y entre la lucha por las reformas y la espera de la significar un acto de violencia sin más una rebelión armada o una
revolución, la posición de Kautsky fue la del marxismo ortodoxo. sangrienta guerra civil. Al contrario, cuanto más capaz fuera el pro-
En cuanto II la primera cuestión, op uso la concepción marxista a los letariado de una acción organizada, más con sciente del proceso his-
dos extremos igualmente falsos del proudhon ísmo por un lado y el tórico y fo rmado en el funcionamiento de las instituciones dernocrá-
blan quisrno por otro. Los proudhonistas 110 se interesaban por la ticas, más probabilidades habría de que la revolución adoptara una
lucha polí tica, pues afirmaban que la conquista del poder político forma no violen ta. Sin embargo, la situación conc re ta era difícil de
por el proletariado no acabaría con la explotación : en tanto existiera predecir. En cuanto aL partido socialdemócrata, como no podía crear
el capitalismo, el proletariado no ganaría nada con la demacrada, po r sí sólo las condiciones económicas que hicieran posible la revo-
pues la democracia política no supondría la liberación eco nómica . lución , era , en palabras de Ka utsky, un partido revolucionario pero
Los tr abajadores no debían participar pues en las cuestiones pol íticas no un partido que hiciera o preparara una revolución . Una revoLución
y parlamentarias, sino que debían esforzarse por su propia libera- no podía hacerse a voluntad o a base de ingredientes puramente polí-
ción organizando la producción independientemente del cap italismo . ticos . Los socialdemócratas rechazaban correctamente la absurda doc-
Por otra parte, los blanquistas se interesaban sólo en la conquista trina del «cuanto peor, mejor» : la lucha por las reformas sociales y
del poder político, independientemente de las condiciones econ ómí- políticas bajo el capitalismo era del mayor interés para el proletariado
cas o Marx , como explica Kautsky, evi tó ambos extremos y adoptó la y pata su eventual victoria, desarrollando su conciencia de clase y
única posición consonante con el mé todo científico , a saber, que permitiéndole aumentar su experiencia en la aclministraeión económica
la conquista del poder político por el proletariado es la condición y la vida política. Las refo rmas no eran un sustituto de la revolución,
necesaria y el medio de la liberación económica, pero este poder pero era una preparación necesaria para ésta. E ra contrario a la estra-
podía utilizarse para derrumbar el capitali smo sólo cu ando éste estu- teg ia marxista o seguir el proceso has ta la catástrofe o confiar en la
viera maduro para su destrucci ón. Si el momento es prematuro desde cooperación ent re las clases en la esperanza de que el capitalismo se
el punto de vis ta económico, la conquista del poder no puede dar convertiría en el socialismo med iante u na evolución gradual.
lugar El la abolición del capitalismo, pues las leyes económicas obje- Kautsky era ciertamente fiel a Marx cuando insistía en que la
tivas no pueden ser invalidadas por la fuerza de la violencia . Un ejern- revolución no podía realizarse por decreto, y en que la mera trans-
plo de esto es la dictadura jacobina , que Kautsky consideraba como ferencia del poder político no traería consigo la liberación económica
una dictadura del proletariado. El Terror se suponía iba a acabar con del proletariado hasta que el capitalismo no estuviera económica y
las grandes riquezas y a exacerbar el entusiasmo revolucionario de las técnicamente maduro para el cambio. Pero parece haber pasado por
alto el hecho de que la estrategia, la táctica y la organización del
.52 Las principales corrientes del marxismo 2. La ortodoxia alemane. Karl Kautsky 53

movimiento obrero tendrían que ser bastante diferentes según si se condiciones económicas parecía a Kautsky una consecuencia perfecta-
tratase de preparar un levantamiento político o se optara por esperar mente natural de la teoría marxista de los procesos históricos. Su idea
a las condiciones, cualesquiera que éstas fueran, para el colapso eco- no era que en la relación entre la «base» y le, «superestr uctura » sólo
nómico del capitalismo. La negativa de Kautsky a prejuzgar el carác- la primera jugara un papel activo y la última fuera un mero auxiliar.
ter y duración de la revolución era bastante razonable a partir de la Al contrario, siguiendo a Engels insistió en que la división entre las
premisa de que el proletariado debía esperar a la madurez de condi- dos no era idéntica con la existencia entre los factores «materiales»
ciones bajo el sistema capitalista. Pero un partido que se llama a sí y «espiri tuales» del proceso histórico. La base, que para él incluye
mismo revolucionario no puede actuar racionalmente si, por cualquier los medios de producción y sus instrumentos, se desarrolla de acuer-
motivo, se niega a prejuzgar el significado del término «revoluci ón». do con el avance de los conocimientos y abarca todas las facultades
Si significa un proceso pacífico, quizás de décadas de duración, en el productivas humanas, incluidos los recursos «espirituales». Por otra
que el proletariado adquiere gradualmente el control de las institu- parte, la superestructura, es decir, las relaciones legales y políticas y
ciones políticas, las tareas educativas y organizativas del partido de- las opiniones socialmente formadas, tiene una gran influencia sobre
bían ser bastante diferentes de si la revolución hubiese de consistir las condiciones económicas. Hay así un proceso continuado de in-
en un acto único de violencia. Por ello el partido no podía dejar de fluencia reciproca, y la «primacía » de la base con relación a la super-
elegir sobre la simple base de que los hechos históricos son impredic- estructura existe sólo «en última instancia», una frase que ni Kautsky
tíbles, Podía dejar ambas alternativas abiertas en su programa, pero ni, antes que él, Engels, explican con precisión. Kautsky sólo añade
en la vida política tenía que elegir por una u otra . Por esta razón, la que el progreso tecnológico y los cambios asociados de las re ladones
posición centrista de Kautsky, basada en su actitud científica y su de propiedad no explican todo cambio de la superestructura, si bien
negativa a adoptar decisiones sin fundamento racional, equivalía en sí explica la aparición de nuevas ideas, movimientos sociales e institu-
la 'práctica a la aceptación del punto de vista reformista. La teoría cionales, Habiendo limitado así la interpretación de la «primacía» de
de una revolución preparada por el propio capitalismo y no por el la base, Kautsky no explica cómo hay que distinguir lo nuevo de 10
proletariado era un reflejo, en la doctrina de Kautsky de la situación antiguo, o cómo podemos estar seguros de que las ideas o institunio-
práctica del partido, que se adhirió a la fraseología revolucionaria en , nes que pueden surgir mucho después de los cambios relevantes en
su programa pero no adoptó acción alguna que sugiriese cuál era el la tecnología o las relaciones de propiedad son de hecho una conse-
significado de 10 que decía. Bernsteín estaba bastante en lo cierto cuencia de éstos.
cuando observó que la socialdemocracia era de hecho una organiza- Al Interpretar hechos aislados de la historia del movimiento revo-
ción reformista y que los elementos revolucionarios de su programa lucionario Kautsky sugiere muchas explicaciones convincentes, pero
estaban en desacuerdo con sus acciones e incluso con los objetivos en el caso de procesos más extensos sus sugerencias parecen muchas
prácticos del propio programa, La eventual denota del centrismo veces arbitrarias. Afirma, por ejemplo, que el principio kantiano de
~omo una cuestión práctica, no de fraseología- y la disolución tratar a todo ser humano como un fin y no como un medio es una
del partido en un ala reformista y otra revolucionaria se debi eron al protesta burguesa contra la dependencia personal de la sociedad feu-
. hecho de que el centrismo, bajo su apariencia de imparcialidad cíen- dal. Pero el principio ético opuesto defendido por los utilitaristas de
~ tífica, era una filosofía de la indecisión y no fue capaz de tomar una la Ilustración es igualmente característico de la burguesía en ascenso,
posición clara en las cuestiones a decidir, y que se decidieron, sino afirmando su epicureísmo contra el ascetismo de la moralidad cris-
i en el programa del partido, 111 menos en la vida política. Este defecto tiana. Por otra parte, el epicureísmo es también tfpicó de la aristo-
no se hizo patente mientras el partido aumentaba pacíficamente su cracia decadente, mientras que el principio de Kant está arraigado
fuerza , y así el marxismo ortodoxo de Kautsky prevaleció sobre el en el cristianismo; y una vez más, la doctrina liberal de la supervi-
programa reformista en los congresos, aun que el partido siguiera adop- vencia de los más aptos es de origen burgués. Es fácil ver que si es
tando en la práctica una línea reformista. La inconsistencia se puso posible man ipular tan libremente el sentido de los fenómenos inte-
de relieve en el momento de la crisis, que echó por tierra las bases lectuales es posible defender cualquier interpretación de éstos en tér-
de la política de Kautsky. minos económicos o de ciase, lo que prueba la inconsistencia de la
La idea de que la revolución debía esperar la madurez de las teoría. Si, como afirma Kautsky, la ética cristiana refleja la miseria
2, La ortodoxia alemana . Karl Kautsky 55
54 Las principales corrientes del marxismo
sanas, debe ser centralizado y capaz de estar al cuidado de toda la
de las clases oprimidas en la antigua Roma y también la situación producción material; por otra parte, la producción artística e intelec-
?e la decadente aristocracia de la época, y si pudo ser entonces un tual se desarrollarán en perfecta libertad. Kautsky, al igual que la
instrumenro de los gobernantes de la sociedad feudal y posteriormente mayoría de los marxistas de su época, no vio conflicto entre la re-
una inspiración de protesta contra esta sociedad; o si la mentalidad gulación del comercio y la industria y la independencia de la cultura.
burguesa puede expresarse igualmente a través del personalismo kan. La democracia, la libertad de expresión oral y escrita, el derecho de
tiano, el utilitarismo de Bentham y el ascetismo de Calvino entonces reunión y la libertad cultural se consideraban en general por los mar-
la teorla es virtualmente capaz de explicar todos los fenómenos his- xistas como rasgos automáticos de la organización socialista . Kautsky
tóricos y es~á ~ salvo ~e falsací6n, pero s610 porque es arbitraria y expresó con frecuencia su opinión sobre el tema, y siempre en el
c~rece de critenos precisos para la correlación de los fenómenos espi- mismo sentido. Aunque, como fenómeno histórico, las libertades de-
rituales con sus orígenes materiales. mocráticas se aseguraron por la lucha de la burguesía contra la opte-
En Ía doctrina evolucionista de Kautsky no hay lugar para una sión feudal, estas pertenecen a los logros permanentes del progreso,
esc~tologia o una creencia en el «significado» general de la historia. y el socialismo sin democracia sería una parodia de sus propios prin-
Al Igual que Marx, considera el socialismo como la causa de toda la cipios. Por esta razón el socialismo no debe imponerse nunca por
humanid~d ,Y. no mera~ente de una clase, pero también sigue a una minoría revolucionaria, pues entonces estaría en contradicción
Marx al mSIs,ttr, en el carácter de clase del movimiento que ha de ins- consigo mismo, Debe ser la labor no disputada de una mayoría, que
taurar el socialismo, La clase obrera puede concluir alianzas tempo- debe respetar el derecho de la minoría a expresar y defender opinio-
rales con la burguesía o la clase media para asegurar las reformas nes diferentes.
políticas o ~ociales, peto estaría perdida si al mismo tiempo no pre-
s~rvara su independencia y su carácter distintivo (Kautsky era espe-
clal~ente receloso de cualquier alianza con el campesinado, al que 5, Crítica del leninismo
conSideraba, sobre todo en Alemania, como una clase eminentemente
con,se:-vadora),. El socialismo es interés de todos, pero la lucha por el , La convicción básica de Kautsky de que el socialismo no podría
socialismo es Interés exclusivo de la clase trabajadora, Esta idea (no implantarse en tanto las condiciones económicas no 10 hicieran posi-
formulada por Kautsky en tantas palabras, pero que expresa sus en- ble y su creencia de que el socialismo suponía la democracia, se unie-
señanzas y las de Marx), es autoconsistente sobre el supuesto de que ron para hacer de él un firme oponente de la Revolución de Octubre
el proletariado está tan privilegiado por la historia que sus fines in. y de la concepción leninista de la dictadura del proletariado.
~ediatos y últimos están en mutua armonía, mientras que los obje- Al igual que la mayoría de los críticos socialistas de Lenin, Kauts-
Uvas a corto plazo del campesinado y de la clase media-baja, y por ky afirmó que Lenin estaba equivocado al suponer el apoyo de Marx
supuesto de la burguesía, son contrarios a los intereses de toda la de la idea de dictadura del proletariado como una forma de gobierno
humanidad encarnada en la idea de una sociedad socialista, La contra. particular, opuesta a las formas democráticas: para Marx y Enge.ls,
dicción no está en la doctrina, sino en los intereses de las clases do- dijo, significaba no la forma de gobierno, sino su contenido social.
minantes. Esto se probaba por el hecho de que Marx y Engels utilizaron el
El socialismo significa la emancipación de toda la especie hu- término «dictadura del proletariado» para describir la Comuna de
m?na; esto es cierto, primero y sobre todo, porque la propiedad pú- París, que se basaba en principios democráticos, un sistema pluripar-
blica de Jos medios de producción y el control del proceso productivo tidista, elecciones libres y libertad de expresión, Al decidir la cons-
de ~cuerdo con las necesi~ades sociales acortará la jornada laboral y trucción del socialismo en un país atrasado por medio del terror y
d~lJ'a .<1 las personas más tiempo para desarrollar sus aptitudes y as- la opresión, los bolcheviques estaban en oposición a las ideas de Marx
/111';\( '[ ines personales, El socialismo no significa la abolición del Es. y Enge1s -que, por ejemplo, habían criticado fuertemente a los
llloln , ('111110 pretenden los anarquistas o la vuelta a pequeñas comuní- bakunínistas por intentar un levantamiento comunista en España
I ,j, :, 11 1 hí Il Ji ,' nres, que harían reaparecer todas las consecuencias en 1873- y también a la de los marxistas rusos como Plekhanov y
JI 1'1 I\J" I r't~1l y competencia anárquica, El Estado, transformado Akselrod, que afirmaron que una revolución en Rusia sólo podía ser
II1 1111 l ' 11111 ,11" /11 ;,dmínisu'aci6n social de las cosas y no de las per-
56 Las principales corrientes del marxismo
2. La ortodoxia alemana. Karl Kautsky 57
de carácter burgués, aun cuando el proletariado jugara un ~aRel I
toda la historia de la naturaleza y la humanidad. Todo desarrollo es !
decisivo en ella. La miseria del pueblo ruso y las esperanzas quiliás-
el resultado de la interacción entre los organismos y su entorno; los
ticas que albergaba, la brutalizadón provocada por ~a guerra y ~
mejores adaptados sobreviven y transmiten sus car~cterísticas ~ la
retraso general del proletariado significaba que, SI se lmplanta?a allí
siguiente generación; la competencia entre las especies crea los. InS-
el socialismo éste se volvería en su opuesto. En vez de organizar al
tintos naturales de agresión y la solidaridad dentro ~e una misma
proletariado 'para objetivos viables y conferirle un m~yo; niv~l, .lo,s
especie; la especie humana ha alcanzado un plano especial en la natu-
bolcheviques le habían incitado a vengarse de los capitalistas indivi-
raleza gradas a su capacidad para crear útiles y a su facultad del
duales, destruyeron todos los elementos de demacrada y per~itieron
lenguaje articulado; el desarrollo de los útiles dio lugar ?l ?,rigen
que la inmadurez del mov~miento diera ~us f~utos de salvajismo y de la propiedad privada y a la lucha de clases por la apropJacJ.On. de
bandidaje universales. Al Igual qu~ ,los jacobinos ,an~es que :1105,
los excedentes; esto a su vez condujo a la concentración de capital
intentaban sin éxito superar las dificultades econorntcas me.dlante
y a la polarización de las clases; la propiedad privada impi~e el
el terror de las masas y el trabajo forzoso, a lo que denominaban
desarrollo de nuevos progresos técnicos e intensifica e1 anragorusrno
falsamente como dictadura del proletariado. Así, como escribió ~auts­
entre la minoría explotadora y la mayoría explotada; y este proceso
ky en 1919, de entre unas condiciones despóticas, estaba surglend? está avocado a concluir en la instauración de la propiedad pública y
una nueva clase de explotadores burócratas, no mejores que los chi-
de una nueva sociedad que conserve los logros técnicos y sociales del
novniks zaristas' en estas condiciones, la futura lucha de los traba-
jadores contra l~ tiranía sería aún más desesperada ,que hai? el capi-
capitalismo, especialmente la forma de vida democrática, pero que
desantagonice el proceso de socialización, restaure la solidaridad de la
talismo tradicional, en el que podían explotar las divergencias de l?-
especie humana, acabe con los conflictos sociales básicos y permita
terés entre el capital y la burocracia estatal, mientras que en la Rusl.a
a los individuos desarrollarse sin limitaciones.
bolchevique ambos se habían unido. Este tipo. de s?ci~l~smo regí-
Sin embargo, en un examen más minucioso, la teoría muestra
mentado sólo podía mantenerse negando sus propios prlOc~plos, lo que
estar llena de vados e inconsistencias, algunas de las cuales son pecu-
haría con mayor probabilidad, dado el notable oportunismo de los
liares a la corriente evolucionista del marxismo -en oposición a la
bolcheviques y la facilidad con que cambiaban de, ideas de U? día par.a
que representan los primeros escrit~s de Marx- n1}ent.ras que otras
otro. El resultado más probable sería una especie de reaccI.ón te~~ll­
son comunes a las versiones naturalistas y antropocéntricas.
doríana que los trabajadores rusos salt.;d?rían como una. líberación,
En opinión de Kautsky, todo el desarrollo del mundo orgánico,
como en 1794 en Francia. El pecado original del bolchevismo estaba
y de la historia humana como subdivisión de la historia natural, se
en la supresión de la democracia, la abolición de las elecciones. y la
explican por la interacción de los organismos con su entorno, Kaut~ky
negación de la libertad de expresión y reunió? y en la creen~la en
considera esta teoría de la interacción como el verdadero contenido
que el socialismo podía basarse en el ~espot~smo de ,una m~notía
racional de la dialéctica y por esta razón critica la idea de la djal~c­
impuesto por la fuerza, que por su propia lógica tendría que inten-
rica como la teoría de la dicotomía del ser, a causa de sus contradic-
sificar el imperio del terror. Si los leninistas fuesen capaces de hacer
ciones internas de carácter latente: la autonegaci6n como explicación
perdurar su «socialismo tártaro», éste ~levaría i~faliblementc a l? bu-
del desarrollo es, según él, un resto del idealismo hegeliano. Los cam-
rocratízacíón y militarización de la sociedad y finalmente al gobierno
bias de la naturaleza y la historia no están producidos por un autoge-
despótico de un solo individuo.
nerado movimiento de contradicción, sino por la interacción de los
diversos elementos del universo. En la realidad no hay nada seme-
6, Inconsistencias en la filosofía de Kautsky jante al paradigma de la naturaleza humana que vuelve a sí misma
tras un prolongado estado de escisión y que restaura la unidad ~e
\ Junto con Engels, Kautsky fue con seguridad el ~r~t)cipal exp<:- sujeto y objeto de la historia. Somos los espectadores de un necesario
I nente de la ver,slón natura~ista, ev?lucionJs~a y ~etermmlsta y darwi-
proceso de cambios que no tienen «significado» en sí mismos y no
pueden revelar nada a la investigación científica, pues la ciencia
\ nista del marxismo. A pnrnera vista su filosofía parece formar un
! todo consistente y ser reductible a unos pocos principios que abarcan
no tiene nada que ver con los valores y se interesa sólo por la nece-
sidad o por las «leyes» de la naturaleza.
2. La ortodoxia alemana. Karl Kautsky 59
58 Las principales corrientes del marxismo
conciencia de un proceso que acontece fuera de ella, sino que ella
Este determinismo naturalista, que no está plenamente resuelto misma es este pr oceso; en la conciencia del p roletariado coi nciden el
desde el punto de vista filosófico, da lugar a importantes inconsis- objeto y el sujeto de la h istoria, y el proletariado, al ser consciente
tencias o supuestos arbitrarios, que afectan a todo el pensamiento de de sí mismo y de todo el proceso histórico, transforma ipso lacto la
Kautsky. Para empezar, no está claro si la «necesidad hís t órica» sit uación histórica. En la conciencia p roletaria, el conocimiento del
comprende todos los detalles de la historia o sólo su dirección ge- universo (social) y la actividad política no son dos cosas separadas,
neral. Si sucede lo primero, dejando a un lado las arbitrariedades de como el conocimiento de las leyes naturales y la aplicación de este
esta forma de determinismo, debe suceder que todo acontecimiento conocimiento a objetos tecnológicos; son tina y la misma cosa.
o proceso particular es inevitable y está predeterminado exactamente Por esta tazón, como ya se ha dicho, para Marx no existe el
en el mismo sentido. De aquí se sigue que, por ejemplo, no hay mo- problema de la dicotomía entre hechos y valores, o entre conocí-
tivo para que Kaustky critique la revolución rusa , pues éste fue u n miento y deber . Como, en este caso particular, el acto de conocer
acontecimiento no menos necesa rio que la transformación de la econo- el mundo es el mismo que el de cambiarlo o de tomar parte práctica
mía merc antil en el capi talismo. La volunt ad humana puede ser en- en el proceso cognitivo , no hay lug ar para que surja la dicotomía,
tonces un eslabón necesa rio, pero su. naturaleza y efecto están tan pues no se trata de una percepción seguida de un acto sepa rado de
determinados como todo 10 demás, y su función no es diferente de evaluación. Pero como Kautsky, al igual que sus adversarios neo-
la de cualquier otro factor de cambio histórico. Carece de sentido kantianos, considera el conocimiento como independiente de su apli-
criticar a un movimiento revolucionario por no tener en cuenta si la cación práctica y libre de cualquier juicio de valor, no se enfrenta
situación está madura, pues su madurez viene demostrada por el realmente a las objeciones de sus críticos, sino que las rechaza con
propio éxito del movimiento. Si, por otra parte, la necesidad histó- afirmaciones de carácter general, sin advertir la auténtica naturaleza
rica es sólo una cuestión de tendencias generales, mientras que la del problema . Si los hombres se convencen por el conocimiento cien-
forma particular de los hechos está sometida a la voluntad humana tífico de que el socialismo es una necesidad históric:a , entonces "debe-
no condicionada, entonces la crítica carece de sentido por otra razón. dan preguntarse por qué deben ayudar a su implantación: el simple
Dado que no podemos decir precisamente que constituye la «madu- hecho de que es algo neces ario no contesta la pregunta. Pa ra Marx
rez» para el camb io al socialismo y dado que la actividad humana no hay problema, pues la humanidad p ersonificad a en el prole tariado
con sciente puede h acer más próximo el momento favorable, nadie se hace consciente de la revolución en y sólo en el mismo acto de la
puede decir con certeza en qué momento ha llegado la ocasión. Por revolución, es decir, que la conciencia teórica del movimiento revo-
esta razón la crítica de Kautsky del blanquismo y el leninismo no está lucionario es este movimiento. Pero la filosofía de terminista de Kauts-
justificada, como pretende, por su teoría del determinismo histórico. ky hace necesario enfrentarse a esta dificultad que formularon los
Además, como la conciencia científica surge independientemente kantianos peto que el propio Kautsky dejó de advertir, Igualmente,
del movimiento social que conduce al socialismo y debe ser intro- dejó de advertir que términos aprobatorios tales como «humanismo»,
ducida en el movimiento desde el exterior, no hay razón para no «liberación », «grandeza» o «sublimid ad » del ideal socialista -todos
sacar de esto las mismas conclusiones que sacó Lenin. La conciencia los cuales empleó-e- eran inadmisibles desde sus propias premisas.
auténticamente pro le tari a, es decir, científica, puede desarrollarse in- Kautsky estaba profundamente ligado a los valores democ ráticos;
dependientemente del p roletariado real, y el organismo político que odiaba la violencia y la guerra y, mientras reconocía que no podían
posee esta conciencia está legitimado a considerarse a sí mismo como preverse las formas futuras de la lucha de clases, esperaba que la hu-
encarn ación de la «voluntad de la historia», piense 10 que piense la manidad avanzase hacia la libertad sociali sta a través de la presión
clase obrera de la cuestión. La teoría de Lenin del partido como van- pacífica, sin violencia ni masacres . Intentó elaborar una base teórica
guardia estaba basada en la doctrina formulada por Kautsky y no pata sus esperanzas, pero tampoco aquí su doctrina está ausente de
puede ser tachada de inconsistencia. En el pensamiento de Marx no una esencial debilidad. En su opinión, la causa de la democracia se
se plantea el problema, pues éste identifica la doctrina científica basaba en la incurable limitación del conocimiento humano. Ningún
que surge en la mente de los intelectuales con el movimiento que grupo o partido podla reclamar el monopolio de la verdad; todo cono-
hace suya la doctrina . En opinión de Marx, la conciencia científica cimiento es parcial y está sometido a cambios y no sería posible el
es una articulación de la conciencia elemental: no es simplemente la
60 Las principales corrientes del marxismo 2. La ortodoxia alemana. Karl Kautsky 61

progreso si cualquier partido se reservara el derecho a expresar sus instintos que la provocaron siguen existiendo. La fe de Kautsky en
ideas y eliminara la critica y la discusión. Estos son argumentos fir- la gradual eliminación de la violencia y en el incremento de la solida-
mes desde el punto de vista del sentido común, pero están reñidos ridad humana no es más que fe, y no puede ser confirmada por sus
con la propia teoría de Kautsky acerca de la base social del conoci- principios teóricos.
miento. En su opinión no existe nada semejante a un conocimiento La posición de Kautsky es también ambigua en lo tocante a la
independiente de una clase, al menos en las cuestiones sociales, pero relación entre reforma y revolución , A primera vista parece seguir a
la verdadera comprensión del proceso social sólo es posible adoptando Marx al afirmar que no hay contradicción entre la perspectiva de la
el punto de vista proletario. Esto plantea problemas epistemológicos revolución y la política de lucha en pos de reformas; el progreso
que Kautsky nunca tomó en consideración: si todo conocimiento es social, la reducción de la jornada laboral, el aumento de la prosperi-
conocimiento de clase, ¿cómo es que el conocimiento adquirido desde dad de los trabajadores y los derechos democráticos que les permitan
el punto de vista proletario puede reclamar una validez universal? defender colectivamente sus intereses, son otras tantas formas de des-
Sin embargo, si no puede hacerlo, todas las pretensiones científicas arrollar la candencia de clase y preparar a los trabajadores para la
del marxismo carecen de fundamento; a lo sumo puede sólo ser la abolición del Estado a su debido tiempo. Pero la consistencia de
formulación de un interés particular, aun cuando sea el de la humani- esta posición es sólo aparente. La cuestión real es la de si las reformas
dad en general, pero no puede reclamar ninguna superioridad sobre tienen sólo valor en relación al advenimiento de la revolución o si
las demás teorías como poseedoras de la «verdad objetiva». Sin em- son también valiosas en sí por el hecho de que mejoran el destino del
bargo, sí el punto de vista proletario también supone una superiori- proletariado. Kautsky adoptó el último punto de vista, afirmando que
dad cognitiva, es decir, si sólo él hace posible aplicar los criterios el valor intrínseco de las reformas era consistente con su valor como
universales de conocimiento y si todas las demás actitudes no s610 instrumento de la lucha revolucionaria, Sin embargo, el curso de la
están condicionadas a su origen de clase, sino que inevitablemente práctica política iba a mostrar que esta supuesta consistencia era una
conducen a una distorsión de la realidad, entonces carecen de base ilusión . Un partido que consideraba seriamente la lucha por las re.
las demandas de democracia, pluralismo, libertad de expresión, etc.: formas y tuvo éxito en sus esfuerzos se convirtió por necesidad en
pues el partido del proletariado tiene, por definición, un monopolio un partido reformista, perdurando sus slogans revolucionarios sólo
de la verdad por encima de cualquier otro organismo político, y todos como decorado. Kautsky fue capaz de mostrar que habían casos en
los privilegios que reclama y el despotismo que impone están plena- la.histori.a en que ~e había intensificado la lucha de clases aunque al
mente justificados en el propio interés de la verdad. También en este rntsrno tiempo mejoraba la suerte de los trabajadores explotados.
punto Kautsky dejó de advertir su propia inconsistencia. Pero se equivocaba en pensar que los progresos conseguidos por la
Una vez más, tampoco está claro por qué desde el punto de vista ~a~e trabajadora mediante la presión económica carecían, por prin-
de la historiosofía de Kautsky son condenables el despotismo y la vio- CipIO, de efecto sobre la agudeza del conflicto de clases y el estado
lencia, si bien no hay duda de que se opuso firmemente a ambas. Si del ardor revolucionario. Sin duda las situaciones revolucionarias son
la humanidad, al contrario que el resto de la naturaleza, ha desarro- siempre el resultado de una coincidencia no esperada de muchas cir-
llado diversas formas de agresividad en el seno de la especie a cense- cunstancias, y unas mejores condiciones para los trabajadores no
cuencia de los mismos factores a que debe su predominio, si el excluye~ estas situaciones a priori. Pero la dificultad práctica es que
hombre está dotado por naturaleza de un instinto agresivo y también un partido que lucha por las reformas en vez de por la revolución,
de un instinto de solidaridad con sus congéneres, y si ha dado rienda que consigue reformas y por consiguiente las considera como un ob-
suelta al primer instinto a lo largo de la historia, ¿por qué habría de jetivo serio, habrá de ver que su teoría revolucionaria se atrofia, y,
tener un súbito final este estado de cosas? ¿Por qué hemos de creer cuando llegue el momento de la revolución, el partido será incapaz
en una ley de la historia tendente a disminuir el uso de la fuerza en de aprovechar la oportunidad. Los objetivos de la reforma y la revo-
las relaciones humanas? Incluso si aceptamos que en las formas de lución pueden reconciliarse en fórmulas doctrinales generales, pero
apropiación capitalista y el reparto de la plusvalía han de ceder el no en la realidad social y psicológica, Por ello un movimiento socia-
paso a la propiedad pública, de esto no se sigue que en un Estado lista que tiene éxito en la lucha económica y en los objetivos refor-
socializado no prosiga la misma lucha por otros medios, pues los mistas tiende inevitablemente a volverse en un movimiento de re-
62 Las principales corrientes del marxismo
2. La orto doxia alemana. Karl Kautsky 63
forma. Como advirtió Bernstein pero no Kautsky, los éxitos de la
socialdemocracia alemana significaban que dejaba virtualmente de ser Alemania desde el final de la Edad Medio) 1910-11); y Die Lessing-
un partido revolucionario. Legende (1893), quizá la mejor obra de la historiografía marxista del
La clave de la filosofía de Kautsky y de los marxistas que pen- periodo. También dejó muchos estudios de historia y crítica literaria,
saban como él es la «naturalización>, de la conciencia humana, es y ayu dó a crear la teoría marxista de la literatura (articulas sobre
decir, su completa subordinación al determinismo natural, de forma Schiller, Heine, Tolstoy e Ibsen), De vez en cuando se ocupó de los
que juegue el papel de un mero factor de evolución orgánica. Los principios generales del materialismo histórico, por ejemplo, en el
principales rasgos de la teoría política y la historiosofía de Kautsky apéndice a Lessing, en diferentes partes de su libro sobre la social-
están determinados por su versión darwinista del marxismo: la creen- democracia alemana, en la vida de Marx y en artículos críticos contra
cia en la evolución gradual y continua del capitalismo hasta el punto los neokantianos, En estas ocasiones mostró su desconfianza hacia las
en que se destruye a sí mismo; la confianza en la inevitabilidad his- formulaciones simplificadas o «reduccionistas», hecho al que debemos
tórica percibida desde fuera por la conciencia teórica; la dicotomía una famosa carta de Engels de 1893 , en la que el padre del socialismo
entre la conciencia teórica y el proceso social hacia el que se dirige; científico corrige las interpretaciones «unilaterales» del materialismo
la idea de una conciencia proletaria importada desde el exterior, y el histórico y las fórmulas más bien crudas que él y Marx utilizaron
rechazo del espíritu escatológico del socialismo. La política de Kauts- para los fines de la controversia. Los análisis histórico-literarios de
ky puede ser resumida de la siguiente forma: «Mejoremos el capita- Mehring contienen también algunas notables simplificaciones, como
lismo actual; en cualquier caso el socialismo está garantizado por cuando dice que la Oresteia refleja simplemente la victoria del prin-
la ley de la historia. No importa si no podemos probar separadamente cipio patriarcal sobre el matriarcal, o que toda la literatura clásica
la superioridad moral del socialismo : sucede simplemente que lo que alemana -Klopstock y Lessing, Goethe y Schiller- no representa
es necesario es también lo que parece deseable pata mí y pata los «otra cosa que» la lucha de la burguesía por su emancipación. Si esto
demás en el buen sentido». Habiendo introducido en el marxismo la es así, es difícil ver cómo puede leer con placer y entender a Esquilo
creencia ilustrada en el progreso continuo y la idea darwiniana de la alguien que no tenga el menor interés en el conflicto entre el patriar-
conciencia como órgano biológico, Kautsky fue insensible a los dra- . cado y el matriarcado en la antigua Grecia, o por qué Goethe y Schi-
máticos reveses del progreso, dejando de advertir que la propia con- ller son todavía parte de la cultura alemana a pesar de haberse olvi-
ciencia es la causa de cortes en la continuidad histórica que pueden dado las luchas políticas del siglo pasado. Pero sería injusto juzgar
explicarse fácilmente de forma retrospectiva, pero que nadie es nunca a Mehring simplemente a partir de estos extremos. Como teórico del
capaz de predecir. materialismo histórico no contribuyó a la evolución del marxismo,
pero tuvo una gran importancia como historiador y crítico que, en
sus análisis concretos, se apartó de la rigidez de las generalizaciones
7. Nota sobre Mehring doctrinales.
. La Lessing-Legende no es sólo una obra acerca de Lessinz~
.' sino un análisis de las ideas usuales de los historiadores alemanes acer-
Franz Mehríng (1846·1919) fue, después de Kautsky, el principal ca de la Ilustración y un ataque a los idólatras de Federico el Grande
pilar del marxismo ortodoxo alemán. H acia 1~ década de 1890, época y a todos aquellos que llamaban a Lessing el «escriba de la monar-
de su madurez , se volvió socialdemócrata, teniendo ya una considera- quía prusiana». Mehring intenta mostrar que Lessíng encarn ó de la
ble fama como publicista y escritor en la prensa libre. A partir de forma más perfecta y radical todas las virtudes y aspiraciones progre-
entonces dedicó su amplio conocimiento histórico y estilo literario sivas de la burguesía alemana de la época más militante y creativa.
(en el que destacó entre los escritores ortodoxos) a la caus a del socia- Su obra tiene también una finalidad ideológica: termina afirmando
lismo. Sus obras incluyen la clásica y voluminosa Gescbicbte der deut- que el legado de Lessíng «pertenece al proletariado», pues la burgue-
scben Sozialdemokratie (Historia de la Socialdemocracia alemana, sía ha prescindido de todos sus ideales ilustrados.
1897-8 ); una no menos clásica, aunque algo hagiográfica, vida .de Mehring se distanció de Marx en una cuestión, a saber, su opinión
Marx (Karl Marx, Gescbicbte seines Lebens; traducida en 1936) acerca de Lassalle. Reconoció que Marx estaba muy por encima de
Deutsche Gescbicbte vom Ausgance des Mittelalters (Historia de Lassalle como intelectual, escritor y revolucionario, y que Lassalle
tenía sus defectos tanto como historiador y como hombre de acción,
64 Las principales corrientes del marxismo 2. La ortodoxia alemana . Karl Kautsky 65
pero consideró la opinión de Marx acerca de él como un a ofensa mo- de la diferencia entre el gran arte y el arte mediocre. Definió la gran-
tivada en gran medida por prejuicios personales. deza de una obra de arte por el éxito con que refleja los conflictos
En sus obras sobre literatura, Mehring se propuso mostrar en de su época, pero también consideró la po sibilidad de otros criterios
general que la grandeza de un escritor se medía po r su éxito en pre- diferentes a los basados en la génesis de la obra. En esta cuestión es
sentar las aspiraciones e ideales de la clase a que históricamente re- difícil tacharle de inconsistencia. Si todas las obras de la literatura
presentaba. Pero no identificó el valor artístico con el punto de vista nacen del conflicto de clases, su génes is no nos permitirá distinguir
de clase o con la función social que servía para explicarlo. En su las obras buenas de las malas. El hecho de que una obra expresa las
opinión ningún valor o gusto artístico era permanente independiente- tendencias de la clase «progresista» tampoco es suficiente. Se necesi-
mente de la historia, sino al contrario todos eran relativos a las si- tan aún criterios ind ependientes de la explicación genética; pero se-
tuaciones sociales. Lo que denominaba «clases emergentes», es decir, gún Mehring no pueden existir tales criterios, pues en este caso
aquéllas que empezaban a luchar por sus derechos sociales, tendían tendríamos que reconocer que existen standards no históricos de be-
a mostrar, en su opinión, gustos similares en literatura y arte, en la lleza, lo que significaría caer en el kantismo o algo aún peor.
forma ' de un deseo de verdad y realismo. Pero el naturalismo, que Una vez más aquí, sin embargo, Mehring no debe ser culpado
había sido una vez el arma de la burguesía progresista, había degene- tan severamente por las inconsistencias que comparte con todos los
rado en ocasiones en la imitación esclava de la realidad cotidiana y marxistas coetáneos sobre este tema. El valor de su obra no radica
habría privado n la literatura de la grandeza derivada de la perspec- en las generalizaciones te óricas, sino en los análisis particulares en
tiva histórica . El naturalismo había mostrado, a veces de forma muy [os que explicó, hábil y convincentemente, el trasfondo social de la
convincente, los horrores del capitalismo, pero dado su origen de literatura de creación. El enfoque genético sigue siendo legítimo aun
clase no podía ofrecer ninguna vía de salida a la cosmovisi ón burguesa. cuan do no está claro exactamente cómo se relaciona con la evaluación
Por ello había dado lugar al neo-romanticismo, que era una huida artística.
del mundo ingrato hacia el caprichoso subjetivismo y una capítula- Kautsky, Mehring y Heinrich Cunow fueron los más eminentes
ción ante los problemas sociales. Además de la perspectiva histórica, teóricos del marxismo ortodoxo de la época. Sin embargo, durante y
la burguesía había perdido su creatividad espiritual y ya no producía des pués de la guerra, se separaron sus opciones políticas. Kautsky
grandes obras de espíritu. La literatura y el arte contemporáneos eran mantuvo la posición «centrista», Mehring se pronunció por Espar-
ajenos al proletariado, que se volvió a los grandes clásicos por el aceri- taco y Cunow por el ala derecha del partido. No había una correlación
to belicoso, la pasión y espíritu de lucha de la que estaba animado . directa entre la ortodoxia teórica por una parte y la política por otra.
El arte que habría de expresar ideales y aspiraciones específicamente
proletarios estaba aún en estado embrionario. Sin embargo, Mehring
no creía que la simpatía hacia la causa de los trabajadores bastaba
para producir literatura de alt a calidad: no identificaba el valor artís-
tico con una tendencia política correcta, y más de una vez denunció
semejante «reducción», Las buenas intenciones no eran un adecuado
sustituto para el talento artístico. Así , aunque Mehríng acentuó el
valor del arte que expresa el punto de vista proletario (los poemas de ,
r

Freiligrath, Die Weber de Hauptmann), desconfiaba de la literatura


proletaria producida con fines directos de propaganda política y se-
parada de la tradición literaria clásica.
Sin embargo, no está claro cómo puede haber una «estética cien-
tífica» como desea Mehring, quien por una parte afirma que el arte
no puede ser evaluado por su génesis e intenciones sociales y, por
otra, que no pueden haber criterios puramente estéticos, de carácter
no hístórico. Mehring fue un buen lector y agudo crítico, consciente
3. Rosa Luxemburg y la izquierda revolucionaría 67
Capítulo 3
mosco Aunque pasó muy poca parte de su vida adulta en Polonia,
ROSA LUXEMBURG y LA IZQUIERDA mantuvo estrechos vínculos con el movimiento revolucionario polaco,
REVOLUCIONARIA como pilar del P artido Socialdemócrata del Reino de Polonia y Li-
tuania e, indirectamente, como uno de los fundadores del Partido
Comunista Polaco. Sus vínculos con el socialismo empiezan en su
primera juventud. Tras concluir sus estudios medios en 1887 en
Varsovia, se unió a un joven grupo socialista de carácter clandestino
y, para escapar del arresto, se trasladó a Suiza en 1889. Estudió en
la Universidad de Zurich y vivió en esta ciudad hasta 1898, año en
que se traslad ó a Berlín, donde se convirtió en una de las teóricas
y lideres más activas de la socialdemocracia alemana . En Zurich co-
noció a los socialistas polacos Warski, Marchlewsky y Tyszka-jogi-
ches, y escribió para el periódico parisino Sprawa Robotnicza (La
Causa de los Trabajadores), que se convirtió en el órgano del SDKPiL.. .
cuando se fundó este par tido en 1894. A partir de 1893, tomó parte
en todos los congresos de la JI Internacional excepto en el último,
celebrado en Basilea, y posteriormente en todos los del partido social-
demócrata alemán. Desde el principio dedicó mucho tiempo en com-
batir al partido socialista polaco y a s.u programa en favor de la
~osa Lux:e~burg ocupa un lugar ambiguo en la tradición del pen- independencia de Polonia. En 1897, escribió una tesis doctoral en
san:lent~ socialista. Fu.e la principal teórica del pequeño grupo revo- Zurieh sobre el desarrollo industrial polaco (publicada como Die
lucIonarIo que combati ó tanto a revisionistas como a centristas orto- industrielle Entwicklung Polens, 1898): ésta constituyó la base his-
doxos, pero difería del ala leninista en diversos puntos de importancia. tórica de su táctica posterior, inalterablemente opuesta a cualquier
El grupo en cuestión, el ala izquierda del partido socialdemócrata intento de reconstrucción de un estado polaco independiente . Su ar-
alem.án: no tuv<.> ?na prolongación real en la historia posterior del gumento era que el desarrollo del capitalismo en la Polonia rusa fue
movlffilent? sO~lahsta, después de su polarización a partir de 1918. principalmente resultado de la política del conquistador, que había
El revol~~lonat1smo d~s~offiprometido de Rosa Luxemburg y su vio- unido el destino de la burguesía polaca con el imperio zarista y su
lenta cntica de la traición de la mayoría de los lideres socialistas expansión econ ómica hacia el este; los planes por la independencia
en 1914, la separaron completamente de la socialdemocracia refor- de Polonia, como afirmó en posteriores escritos, eran contrarios a la
mis~a. ~l.mismo tiempo, sus fuertes ataques al programa y táctica de «tendencia económica' objetiva» que había situado, irrevocablemente
Lenin hicieron que , a pesar de morir como mártir, no fuera admitida al 'capitalismo polaco en la órbita rusa . La oposicíén de Rosa Luxem-
nunca en el panteón comunista. Se la rindió tributo verbal como re- burg al movimiento en favor de la independencia de Polonia fue el
volucionaria y crítica del revisionismo, pero fue totalmente marginada principal nervio ideol ógico del SDKPiL en contraste con el PPS .
desde el punto de vista préctico, Desde la época de su traslado a Berlín, la carrera de Rosa Lu-
Ninguno de sus escritos tiene un carácter expresamente filosófico: xemburg estuvo unida al movimiento socialista alemán, pero siguió
ante to~o fue, ~na t~órica de la estrategia y táctica socialista y de la siendo miembro activa en la dirección del SDKPiL, dirigiendo la pro-
e~onomla política, Sin embargo, se puede considerar al «Iuxernbur-
paganda política en la Polonia rusa, que visitó varias veces, y escri-
grsmo » como un~ v~r~ante particular del marxismo que, aun sin biendo para las publicaciones socialistas polacas Przeglad Socialde-
poseer una .base. filosófica articulada, ocup a un lugar de propio dere- moktatyczny (Revista Socialdemócrata)" publicada legalmente en
cho en la hist<;rla de la doctrina socialista, incluidos también sus fun- Cracovia y para el periódico ilegal de Varsovia Czeruiony Süanda»
damentos teóricos , (Bandera Roja). A partir de 1895, escribió para Die Neue Zeit, el
Rosa Luxemburg, polaca de origen judío, nació en 1870 en Za- Leipziger Volkszeítung y otros órganos socialistas alemanes. A par-
66
68 Las principales corrientes del marxismo .}. Rosa Luxemburg y la izquierda revolucionada 69
til: de 1898, cuando el mundo de la socialdemocracia alemana estaba Rusia era también un modelo para la clase trabajadora alemana, cosa
dominado por la controversia sobre las ideas de Bernstein, los escritos que negaban tanto Bebel como Kautsky. Sin embargo, los centristas
y conferencias de Rosa Luxemburg estuvieron principalmente dedica. y Jos radicales coincidían en su actitud hacia el militarismo y la ame-
das a combatir al revisionismo defendido por Bernstein y otros retor. naza de la guerra, hasta que ésta se materializase en la realidad, En el
mistas. Su obra.teórica más importante de este período fue el panfleto Congreso de Stuttgart de la II Internacional celebrado en 1907, Ros a
Sozialrejorm oder R eoolution? (¿Reforma Social .o Revoluci6n?), pu- Luxemburg hizo que se modificara la resolución anribélica en el
blicado en 1900 (segunda edición en 1908), y que contiene la más sentido de que, si estallaba la guerra a pesar de los esfuerzos de la
acabada expresión de su creencia en la imposibilidad de reformar el clase trabajadora, ésta debía ser transformada en una revolución anti-
capitalismo y de su convicción de que cualquier lucha por reformas capitalista.
económicas debe tener una significación puramente política . En 1912 escribió su principal obra teórica Die Akkumulatíon des
Hasta 1906 el revisionismo fue atacado por todos los socialistas Kapitals (publicada en 1913), que analizaba el proceso de reproduc-
ortodoxos alemanes, pero la primera revolución rusa provocó, o más ción y demostraba la inevitabilidad económica del colapso del capi-
bien puso de relieve, una divergencia de opiniones resultante en la talismo. En 1913, con Marchlewsld y Mehring, fundó el Sozialdemo-
formación de un ala izquierdista cuya principal teórica fue Rosa Lu- kratiscbe Korrespondenz, un órgano revolucionario de la Izquierda
xemburg; otros miembros eran Karl Liebknecht, Clara Zetkin y alemana. En 1914 fue condenada a un año de prisión por sus confe-
Franz Mehring, Sin embargo, hasta 1910 no se agudizaron las dife- rencias antibelicistas, pero de hecho no fue encarcelada hasta un
rencias entre los radicales y el centro, lo que llevó a un nuevo equili- tiempo después, El estallido de la guerra, la acción de los social-
brio de fuerzas políticas en el seno del partido, en el que el grupo demócratas con su voto a favor de créditos para la guerra y la diso-
centrista (Bebel y Kautsky) estaban en general más cerca de la dere- lución de la Internacional habían situado a la Izquierda internaciona-
cha que de los revolucionarios . lista en una posici ón de difícil minoría; pero Rosa Luxemburg siguió
Los acontecimientos producidos en Rusia lleva ron a Rosa Luxem- la batalla, convencida de que el potencial revolucionario del prole-
burg a concebir una nueva idea de revolución a la luz del levanta- tariado mundial transfo rmaría eventualmente la guerra en una revo-
miento espontáneo de los trabajadores en el imperio zarista. A finales lución social. Condenada a o rro año de prisión en febrero de 1915,
de 1905 se trasladó ilegalmente a Varsovia para participar en el escribió en su celda un planfleto que analizaba las causas de la guerra
movimiento revolucionario. Detenida, fue puesta en libertad bajo y condenaba a los líderes socialdemócratas por destruir el movimiento
fianza a los dos meses en julio de 1906, volviendo a Berlín vía Fin- socialista al aceptar la Burgjriede (<< tregua cívica») y apoyar la guerra
landia. En un panfleto titulado Massenstreik, Partei und Gewerks- imperialista. En él siguió definiendo la base sobre la cual había que
cbajten (1906) intentó sacar conclusiones de los acontecimientos del dar nueva vida al mov imiento obrero : en tanto subsistiera el capi-
año anterior. Aparte de esto, tanto antes como después de la revolu- talismo no podrían abolirse las guerras, el imperialismo y el milita-
ción de 1905 expresó sus ideas sobre cuestiones relacionadas con la rismo, que sólo podrían superarse mediante una revoluci ón socialista;
situación del socialismo en Rusia. En artículos publicados en Die 11 tarea más urgente era liberar al proletariado de. su estado de
Neue 2eit en 1903-4, criticó el «oportunismo» de la política ultra- dependencia espiritual de la burguesía en que le habían situado sus
centrista de Lenin y su desconfianza del movimiento obrero. Al lideres oportunistas. Esta obra, publicada con el título de Die Krise
mismo tiempo defendió a los bolcheviques contra la acusación de der Sozialdemokratie, pero conocida generalmente como el «Panfleto
blanquísmo planteada por Plekhanov y los mencheviques. Al igual de Junio», fue la base ideológica de la Liga de Espartaco, creada a
que Len ín se opuso a la doctrina de que, a la vista del carácter principios de 1916 y que fue el núcleo del futuro Partido Comunista
burgués de la futura revolución rusa, los socialistas no deb ían atacar Alemán (KPD) . En 1917, la L iga, aun siendo todavía un cuerpo sepa-
a los liberales, sino permitirles tomar el poder sin obstáculos; es ta rado, se unió al ala izquierda de los socialdemócratas que había
cuestión fue debatida, por ejemplo, en la Conferencia de Londres del formado el USPD: tras la guerra se disolvió el USPD, y sus miem-
Partido Socialdemócrata Ruso de los Trabajadores (RSDWP) en mayo bros se unie ron al KPD o al SPD reconstituido.
de 1907. Rosa Luxemburg creía que la derrota de la revolución rusa Rosa Luxemburg salió de prisión en febrero de 1916 pero fue
era sólo temporal, que el proceso revolucionario continuaría y que detenida de nuevo menos de cuatro meses después por tomar parte
70 Las principales corrientes del marxismo
3. Rosa Luxernburg y Ia izquierda revolucionaria 71
en manifestaciones antibélicas; permaneció en prisión hasta los últi-
mas días de la guerra (8 de noviembre de 1918). Durante su estancia La teoría expuesta en La Acumulación de Capital suele conocerse
en la cárcel escribió una respuesta (111 Antikrítik) a las críticas a su como la teoría del «colapso automático del capitalismo». Sin em-
obra La Acumulación de Capital y un análisis inconcluso sobre la bargo, este término fue acuñado por los adversarios de Rosa Luxern-
Revolución rusa en octubre. Esta última obra fue publicada por vez burg, principalmente por leninistas y estalinistas: no aparece en sus
primera en 1922, tras la muerte de Rosa Luxernburg, por su amigo propias obras y es equívoco en tanto sugiere que el capitalismo caerá
Paul Levi, un antiguo miembro de la Liga de Espartaco y líder del por sus propias contradicciones e independientemente de la lucha
KPD quien, sin embargo, fue expulsado de éste y volvió al SPD. política del proletariado. Pero lejos de pensar así, Rosa Luxemburg
El panfleto, titulado Die russiscbe Reoolution, saludó los sucesos creía que la revolución acabada con el capitalismo mucho antes de
acaecidos en Rusia como señal de la proximidad de la revolución que se agoraran sus posibilidades económicas. En su opinión, el sis-
mundial, pero atacaba a los bolcheviques por su política hacia los tema capitalista sólo podía continuar en tanto tuviese a su disposi-
campesinos y acerca de la cuestión nacional, y sobre todo por su ción un mercado no capitalista, ya sea interno o externo, y, como pOI
gobierno despótico y la supresión de las libertades democráticas. la propia naturaleza del sistema tenía que destruir su en torno no
Fue principalmente a causa de esta obra que Rosa Luxemburg pasó capitalista, con ello preparaba inevitablemente su propia ruina econó-
a ser la béte naire de los stalinistas (quienes, sin embargo, no la cita- mica. No ' podía existir algo semejante 3, un «capitalismo puro» a
ron nunca). En general, el panfleto fue poco conocido antes de la escala mundial; si la economía capitalista se desarrollaba hasta este
II Guerra Mundial y sólo después de 1945 fue traducido a otros punto, dejaría de existir.
idiomas (versión inglesa de 1959). . Marx había afirmado que el capitalismo tenía que destruirse a
Rosa Luxemburg fue puesta en libertad durante la revolución si mismo en razón de sus propias contradicciones, y en especial de
alemana, pero no disfrutó por mucho tiempo de esta libertad. Imagi- aquellas relacionadas a la concentración de capital y al empobreci-
nó que la revolución llevaría pronto a la etapa socialista, pero el miento de la clase trabajadora, pero no había definido nunca las
intento de levantamiento de la Liga de Esparraco, débil en sí mismo condiciones exactas bajo las cuales el capitalismo habría de ser una
y con pocas raíces en la clase trabajadora, fue un fiasco. Durante el imposibilid ad económica. Rosa Luxemburg se propuso hacerlo, en
levantamiento, la Liga se transformó en el KPD, mientras que los parte completando y en parte modi ficando las ideas de Marx.
Consejos de Trabajadores y Soldados formaron la base del gobierno El punto de partida de la teoría de la acumulación consiste en los
socialdemócrata alemán. En la noche de115 de enero de 1919 los dos esquemas de reproducción del volumen II de El Capital. Esta es la
principales líderes comunistas, Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht, parte más ardua y menos leída de la obra de Marx, pero desde
fueron asesinados por las tropas del Freileorps, y dos meses después el punto de vista de Rosa Luxernburg era fundamental a la cuestión
Leo Tyszka-jogíches murió de forma similar a manos de la policía. crucial del socialismo científico, a saber: ¿por qué el capitalismo está
Las conferencias sobre economía que Rosa Luxemburg había escrito destinado a su destrucción por razones económicas?; o, por decirlo
en prisión y leído en la escuela del partido fueron publicadas póstu- con otras palabras, ¿puede el proceso de reproducción compuesta
mamente en 1925 (Binfühnmg in die Nationaloleonomie). (enoeiterte Reproduktion) característico del capitalismo desarrollarse,
teóricamente, hasta el infinito? El razonamiento de Rosa Luxemburg
es el siguiente.
2. La teoría de la acumulacián y el colapso inevitable Según Marx, el valor de cualquier mercancía consiste en tres corn-
del capitalismo ponentes, expresados en la fórmula C+ V +P. C (el capital constante)
expresa el valor de los medios de producción, es deci r, la maquina-
Aunque la principal obra teórica de Rosa Luxemburg no fue pu- ria y la materia bruta, empleados en la elaboración del producto;
blicada hasta 191.3, sus ideas principales pueden hallarse en muchos V (el capital vari able) representa los salarios, y P (la plusvalía) es el
textos anteriores, incluido ¿Reforma Social o Revolución?, y la ma- aumento de valor producido por la parte no remunerada del trabajo
yoría de sus opiniones teóricas y políticas derivan lógicamente de sus asalariado. En contraste a los anteriores sistemas en los que la repro-
ideas sobre la acumulación, que pasaremos a analizar a continuación. ducción está gobernada por las necesidades sociales, el capitalismo se
interesa sólo por el máximo aumento de la plusvalía, y 01' ello tiende
3. Rosa Luxemburg y la izquierd a revolucionario 73
72 Las principales corrientes del marxismo
En la reproducci ón simple, el valor de los productos del apar-
siempre a aumentar la producción independientemente de las necesi- tado 1, es decir, 6.000, debe ser igual al valor del capital constante
dades. La acumulación, o la conversión de plusvalía en nuevo capital de ambos apastados (4.000 + 2.000), mientras que e~ valor de ~os
activo, pertenece a la misma naturaleza de la producción capitalista. productos del apartado H, es decir, 3 .000, debe ser igual a los m-
Sin embargo, es una condición de la reproducción compuesta que los gresos conjuntos de trab ajado res y capitalistas de ambos apartados,
bienes producidos de ben convertirse en dinero: pa ra ello es preciso
comercialízar mayores cantidades de bienes, un proceso sobre el cual
+
es d ecir, 1.000 + 1.000 + 500 500. Esto sucede así en el ejemplo
an terior, pero no en la realidad capitalista, que se ba sa en la «re pro-
el capitalista individual tiene poca influencia. Supongamos que la ducción compuesta», es decir, la cap italización de una parte de P en
producción anual se expresa en la proporción: ambos apartados. Si tenemos
40C+ 10V + 10P= 60 + +
Apartado 1: 4 .OOOC 1.000V 1.000P = 6 .000
Apartado IX: 1.500C + 750V + 750P = 3.000
En esta fórmula, la cantidad de capital constante es cuatro veces
superior a la del capital variable, y el índice de la plusvalía o explo- se verá que el valor de la p roducción de los medios de producción
tació n es del 100 por 100. El valor de las me rcancías produ cidas (6 .000 ) excede en 500 el valor de los medios de producci6n u rili-
es de 60 unidades . Si ahora el capitalista dedica 5P, o la mitad de la zado s en el ciclo productivo dado (es decir, 4.000+ 1.500), mientras
plusvalía, a incrementar la producción , es decir, 10 añade al capital que el valor de los bienes de consumo (3 .000) es de 500 menos que
constante, entonces, siendo la misma la composición orgánica del los ingresos totales de capitalistas y trabajadores en ambos aparta-
capital, la siguiente etapa de la producción se expresará por la fórmula dos (1.000+1.000+750+750). La aplicación de esta parte no con-
sum ida de P al nuevo ciclo productivo, siendo igual la proporci6n
44C + 11V + llP =66 exis tente entre los dos apa rtados, produce un correspondiente aumen-
to en todos los elementos del valor de la totalid ad de las mercancías.
Este proceso puede proseguir en tanto el capi talista pueda dis - Por esto, empero, las mercancías deben ser transformadas antes en
poner de los suficientes medios de producción y fuerza de trabajo y dinero. La acum ulación depende de una demanda cada vez mayor de
asegurar una salida a sus bienes. Por ello, si en condiciones de repro- bienes producidos, y la cuestión es entonces ¿cómo surge esta de-
duccíón simple el dinero juega sólo la parte de un intermediario manda? La industria no puede seguir creando su propio mercado
en el intercambio de mercancías, bajo el capitalismo es un elemento ad inf ínítum; lo que se produce debe consumirse al fin al. Un aumen-
de la circulación del capital : p ara que sea posible la acumulación, la to de población no resuelve el problema de la demanda, pues el
plusvalía debe adoptar un a forma monetaria. Además, el capi talismo au men to numérico de la clase capitalista está incluido en la magnitud
tiende naturalmente a reducir los salarios al nivel de subs istencia, absoluta de la parte cons umible de plusvalía, mientras que el con-
de forma que P tiende a aumentar en" relación a V. sumo de la clase trabajadora está limitada por el nivel de los salarios;
Si, siguiendo a Marx, dividimos toda la producci6n social en dos los sectores no productivos de la población, como terratenientes,
«apartado» -1 la producción de medios de producción yn la pro- funcionarios, militares, profesionales, y artistas , se I?antienen o d~, la
ducción de bienes de consumo-overemos que ambos son interde- plusvalía o de salarios. Tampoco el comercio exterl?t es la S?lU~lOn,
pendientes, es decír, que deben estar en una determinada proporción pues el análisis de la reproducción compuesta se aplica al capitalismo
a fin de que el proceso de producción pu eda proseguir armoniosa- mundial, en el que todos los países son un merc ado interno . En otras
mente. El apartado 1 produce medios de producción para los apar- palabras, p ara, que la plusvalía de ambos ap artados se exprese en
tados 1 y II, mientras que el apartado II produce bienes de consumo forma maneta d a debe haber un mercado externo a ambos apartados
para los trabajadores y capitalistas de ambos apartados. La propor· y capa z de absorber bienes en proporción paralelamente creciente
ción necesaria viene ilustrada por el siguiente esquema : con la tasa de acumulación,
Marx, según Rosa Luxemburg, no se enfrentó con este problema.
+
Apartado 1: 4.000C+ 1.000V l.OOOP= 6.000 Creía que los capitalistas proporcionaban colectivamente un mercado
Apartado II: 2 .000C + 500V + 500S = 3.000

~
74 Las principales corrientes del marxismo
3. Rosa Luxemburg y la izquierda revolucionaria 75
com?ran~o.sus mutuos medios de producción; pero no podían aumen-
tar indefinidarnenre, la plusvalía más que aumentando el índice d la cuestión fundamental de que la reproducción compuesta tiene
consum~ y los trabajador~s no podían contribuir a ello, pues tod~ lugar en un mundo en que hay todavía un mercado no capitalista,
1~ que ttenen so~ su~ sala rios, que ya figuran en la ecuación. Marx, es y las clases sociales o países que viven fuera del sistema capitalista
cierro, nunca afirm ó que la acumulación podía proseguir ilimitada- son necesarias para éste como consumidores de su producción exce-
mente: sus ~squemas sólo tienen por fin ilustrar la proporción entre dente en ambos apartados 1 y Il. La plusvalía debe expresarse fuera
l~ acumulación en ambos departamentos y su mu tua dependencia. de la esfera de producción capitalista, en las esferas precapitalistas
Sin embargo, como nu~ca contestó a la cuestión básica de ¿a quién como las de los países atrasados, la economía rural y las manufactu-
aprovecha [a reproducción compuesta>, los esquemas pueden inter- ras: el capitalismo maduro depende de la existencia de clases y
pretarse erróneamente como indicativos de que la producción es capaz países no capitalistas. Pero la expansión capitalista tiende inexora-
de absorber .todo el aumento de la plusvalía: la industria del apar- blemente a eliminar las formas económicas precapitalistas incluyendo
~a~o 1 se extiende para aumentar la producción del apartado JI y esta en su órb ita a agricultores y artesanos. El capitalismo prepara así
ultima aumenta para mantener al cada vez mayor ejército de trabaja- inconscientemente su propia caída destruyendo todas las formas de
dores de ambos apartados. Fue así como los marxistas rusos -Struve las cuales depende , Cuando el capitalismo haya asimilado toda la pro-
Bulga~ov y Tugan-Baranavsky- utilizaron los esquemas marxiana~ ducción, la acumulación será imposible y el capitalismo será econó-
para Infe~l~ que la acumulación podía proseguir indefinidamente. micamente inviable. El «capitalismo puro» es incapaz de sobrevivir.
P,era admitir eS,to. va en contra de la idea del socialismo científico, En la actualidad hay en el mundo muchas áreas no capitalistas, y la
SI ~o .hay un límite a l.a acumulación en las formas de producción lucha por poseerlas como fuente de materias primas y mano de obra
~apltaI~sta, de ello se sigue que el capitalismo es económicamente barata, y sobre todo como vía de salida para los bienes europeos,
I~Ve?Clble, qu~ ~s una fuente inagotable de progreso económico y adopta la forma de imperialismo. Aún existe campo de expansión,
tecnrco; el socialismo no es una necesidad histórica, y no hay razón pero se contrae rápidamente, En su lucha por nuevos mercados el
alguna para el colapso d~1 capitalismo, (La idea de que el capitalismo capitalismo está destruyendo todos los restos no capitalistas que son
caería a causa del desc~nso ~e la. tasa de beneficio era absurda para la condición de su propia existencia.
Rosa Lu;ccmburg. Era Imposible Imaginar el escenario de esta crisis Es de notar que aunque la intención de Rosa Luxemburg fue
t?~to mas cuant? que la tendencia disminuyente de la tasa de ben; probar de forma definitiva la inevitabilidad económica del colapso
ficío ~~a, compatible con un aumento absolu to de beneficios totales; del capitalismo, ninguno de los teóricos marxistas que creían en la
e~a difícil suponer que un día los capitalistas concluirían la produc- necesidad histórica del socialismo adoptaron su argumentación, y los
cion ~otque la tasa de beneficio era demasiado baja, aun cuando más importantes de entre éstos incluso se opusieron a ella (Hilfer-
obtuvieran mayores beneficios que antes.) ding, Kautsky, Gustav Eckstein, atto Bauer, A, Pannekoek, Tugan-
. , Así, en opinión de Rosa Luxemburg, Marx pas ó por alto la cues- Baranovsky y Lenin). Tugan-Baranovsky afirmó que el carácter anti-
tron f~ndamenta! para l~ existencia del socialismo científico, a saber, humano del capitalismo y el hecho de que hace del aumento de la
la ~azon econór~llca precisa por la que el capitalismo tendría que des- producción un fin en sí en vez de un medio para satisfacer las nece-
truirse necesartamenre a sí ~jsmo . Es cierto que escribió que el sidades sociales , significaba que la acumulación podía proseguir inde-
aum~nt.o de la f~e~za productiva está cada vez más en conflicto con finidamente, pues la industria era capaz de proporcionar más salidas ,
las hml~adns posibilidades de consumo, pero sus esquemas de la re- a ésta mediante nuevos incr ementos de producción, la absorción de
producción compuesta no revelan la contradiccion entre la creación cada vez mayor número de medios de producción, el empleo de más
~e plusvalía y. su expresión. Los esquemas presuponen que los capita- trabajadores, etc. Nadie negaba, por supuesto, que el capitalismo
hsta,s y trab~Jadol'es son sólo consumidores , es decir, suponen por acusaba dificultades de comercialización que daban lugar a crisis de
motivos ,te61'1 cos U1~a ~ociedad ficticia de capitalismo «PUl'O», com- sobreproducción, intensa competencia, lucha por nuevos mercados y
puesta solo por capitalistas y trabajadores. Esta ficción es admisible guerras imperialistas, y que el militarismo, además de su finalidad
en el análisis del capital individual pero no, afirma Rosa Luxem- inmediata de la conquista de mercados , hada posible por si mismo
burg, en relación al capital considerado como un todo: aquí oculta una nueva esfera de acumulación de capital. Pero los marxistas pen-
saban que aunque el capitalismo se destruiría eventualmente por sus
76 Las principales corrien tes del marxismo 3. Rosa Luxernburg y la izquierda revolucionaria 77

muchas con tradiccion es, no era po sible predecir las circunstancias puesta. Rosa Lu xemburg discre p a de quienes creen que el descenso
económicas exactas en las que esto había de tener l ugar' se incli- de la ta sa de ben eficio producirá el colapso del capitalismo, por el
nab an a ~o~cede r má s importancia a la concentración de 'capital, el hecho de que no concib e a los capitalist as suicidándo se porque sus
empobrecimien n, de la clase trabajadora y la extinción de la clase tasas de beneficio son menos alt as de lo habi tual. Sin embargo , dej a
media que a una insuficiencia de la de mand a, que el capitalismo de advertir q ue su propia teoria est á ab ierta a la misma critica : si u n
p arecía ~~paz de reme? ~a r de diversas formas a pesar de sus indu- día lo s capitalistas ven que no pueden com erci alizar un mayor nú-
dabl es dIficult ades y Ctl SIS. Los críticos lenini stas de Rosa Lu xemburg mero de bienes, ¿se suici da rí an antes de limitarse a la re producción
sospecliaban de la teoría ~e ]~ acumulación precisamente porq ue pa- sim ple? La respuesta a esto en términos marx istas es p or supuesto
r:cla ImI:llc~r que e! capi talismo se derrumbarla autom áticame nte. q ue el capitalismo , por su propia naturaleza, tiende a buscar la re-
SI el. capHahs~o t.e nía que destruirse a sí mismo p o r fuerza de su producció n com pues ta ; pero si «naturaleza» no ha de ser una entidad
p.ropla expansi ón, Independientemente del pape! político del prolera- puramente metafísica, pod emos preguntarn os si el capitalismo es real-
n ado,. es to fom entaría u~a política de pasiva expectación y tendería men te incapaz de cambiar sus errores como alt ern ati va II la destruc-
a relajar el celo del p ar tido en vez de exace rbar su actividad re volu- ción com pleta . E sta hipótesis no es me nos ex traordinaria qu e el
cionaria. La propia Rosa Luxemburg nunca sacó est a co nclusión de mundo imag inario de Ro sa Lu xemburg en el que todos los p aíses
su. teoría. Lo s crftic?~ .tamb ién ob jetaban a Rosa Luxemb ur g q ue tiene n el mismo nivel de ind ustria, tec no logía y civilización.
m~nusvaloraba la p oslb tlldl1d de repro ducción compuesta por la indus- Desde el punto de vista del p resente, p ode mos ver que su te oría
t~la de armamentos y la expansión militar, lo que había sido con- de la acumulación esta ba basada en un a est im ación errónea del fu-
firm ado por los desarrollos recientes del capit alismo . turo desarrollo capitalist a. Sin embargo , esta esti mación , al con trario
En general, parece qu e la teor ía de la acum ul ación encierra unos que su teoría pa rticular del colapso del capitalismo , era compartida
supuestos relativos al capitalismo o bien irreales o bien desacredita. por la mayoría de marxistas contempor áneos. La teor ía de la acu mu -
dos por los acont ecimientos subsiguien tes . . lación sup uso una cre cien te po larización de clases qu e llevab a hacía
.Ro~a Luxem~urg señala con frecuencia que su interés está en el una situ ación en la que la sociedad consistirí a únicamente de capit a-
cl1~!talrsmo con.sldera~o como un sistema om nicomprensivo , como un list as y trabajadore s. Como sabe mos, las cosas sucedieron de forma
ú.nlco mercad.o m undial, y por esta razón igno ra cualq uier mo difica- dife rente ; no sólo no se estra ngular on las empresas peq ueñas , sino
ci ón que pudieran introducir otros merc ados externos. E l capitalismo que, sobre todo, en los países más desarrollados, ha tendido a di s-
en un solo pa ís puede sobrevivir extendié ndose hacia el mundo no minu ir la propo rción de trab ajadores, mien tras qu e ha h abido 1I0
capitalista, pe ro cu and o el capita lismo sea un sistema general no ten- espe ctacular aumento de 10 q ue Marx denominó tra baja do res no pro-
dr á otros mercados a los que extenderse. Además, es necesario que ductivos, com o los come rcian tes, e! persona l de ad minist ración , edu-
la tasa de beneficio sea la misma en todo el mu ndo: en la teoría de cació n , ser vicios , etc. Rosa Luxernburg dis pone de estos elementos
Rosa Luxemburg , los p aíses desarrollados pueden ex te nderse sobre no prod uctivos d iciendo qu e so n remu nerados o de la parte n o capi-
áreas que, aun siendo capitalistas, están má s atrasadas y tie nen u na talizada de la p lusvalía o de los salari os, pero que siemp re hay un a
tasa de ben eficio mayor. E n ot ras p álabras, su esquema supo ne un p arte de plusvalía q ue vuelve al capi tal, am pliando la p rodu cción
mundo. en e! qu: no haya diferencia en tr e el Con go y los E E. UU. en el siguien te ciclo. Pe ro no est á claro por qué un mayor consumo de
E.s, ~oslble . imagmar un mundo tan uniforme como éste, pero es los trabajadores no productivos no deba tene r efecto sob re la obten-
dificil consl?erarlo co~o una base sólida p ara establecer pred iccio- ción de plusva lía , aun si acep tamos la cada vez más dudo sa di stinción
?es econ ómicas. No solo es remota e irr eal la perspe c tiv a, sino qu e de Marx en tre trabajo pr oductivo y no productivo y suponemos que
Ignora el hecho de que la distanci a ent re [os países des arrollados y este úl timo se pa ga «e n ú ltima inst ancia» de la plusvalía cre ada
los atrasad~s ~umenta en vez de dis minuir. Siendo esto así, afirmar por la clase trabajado ra.
~u e el capital ismo se derrumbará cu ando esta perspectiva sea rea- Otro falso su puesto de la teoría d e la acumulación es que, segú n
ltd~d no es me~os. arb itra rio que, por ejemplo, su pone r que el capí- és ta, b ajo el capitalismo los salarios están siempre cerca del nivel
talJsm~ pued e llm ltars~ a la rep roducción simple y pa drfa entonc es de subs istenci a : el fund amento de es ta afi rmación es qu e , aunq ue
sobrevivir cuando hubiesen pocas salidas para la reproducción COI11- las leyes de la exp lo tación , pu eden atenuarse en ciertos mom entos ,
78 3. Rosa Luxemburg y la izquierd a revolucionaria 79
Las principales corrientes del marxismo

«en última instan~ia» éstas siempre prevalecerán sobre la resistencia al suponer que todo el volumen de bienes exportados a mercados no
de . la clase trabajadora, por 10 que es dificil que se produzca un capitalistas contribuye a la obtención de plusvalías productivas, mien-
verdadero, aumento del consumo de los trabajadores. tra s que 10 que realmente cuenta es el exceso de las exportaciones,
Además, Ros~ Luxemburg no creía que un est ado controlado por ·-tanto de bienes como de capital, pero especialmente de este últi-
l~ burgu.esfa pudiese regular el proceso de acumulación de forma sa- 1l10~ sobre las importaciones, porque los bienes importados también
t1sfactor~a. Pero la ev?Ju~jó.~ del. capitalismo ha mostrado que estaba absorben capacidad adquisitiva. Sin emb argo, en u n sentido limitado
en el error. Incluso SI, siguiendo a Marx, consideramos al estado en ambas leo rías se complementan entre sí: una muestra el absurdo
general como la encarnación política del capital global, la experiencia de un sistema cuya viabilidad depende de la producción pOI' bene-
h~ mostra~~ que este .estado puede desempeñar el p apel de orga- ficio y no por necesidad, mientras que la otra demuestra la impor-
nizador, utIlizando. medi?as legales y económicas para la distribución tancia de los mercados exteriores para el crecimiento capitalista.
d~ los recursos de inversión, y <:.!ue puede, bajo la presión política por Al mismo tiempo, ninguna de las dos teorías proporciona una ex-
ejemplo, aume.nt~r el mercado interno. Es decir, puede actuar como plicación suficiente del proceso de reproducción compuesta.
un estado socialista en tanto controla el proceso de producción de Sin embargo , parn Rosa Luxemburg, la teoría de la acumulación
acuerdo con las necesidades sociales, en vez de dejar todo al «ansia tuvo una importancia extraordinaria no sólo como la confirmación
v?ra~ de plusvalía» como única fuerza motriz de la producción ca. de la profecía de Marx del colapso del capitalismo, sino también
píralisra. como arma ideológica: significaba que los capi talistas no podían
Por las razones citadas, la teoría de la acumulaci ón de Rosa Lu. hacer nada para evitar la destrucción de su clase y que ninguna fuerza
xe~burg no puede aceptarse, en su forma literal cama una expli- humana podía evitar la victoria final del socialismo, que, como ella
cación o predicción del ,desarrollo económico del capitalismo. Sin y los marxistas creían, habría de sustituir al capitalismo.
embargo, de esto .no se sIgue .que su obra no tuviera efecto alguno. Esta. creencia se basaba, al parecer, en úna convicción más general
Como observa .Mlchel Kalecki en la obra colectiva (en polaco) Las que impregnaba todo su pensamiento, a sab er su inquebrantable fideo
~eorias econ6mt~~s de El Capital de Marx (1967), las teorías rivales lidad doctrinaria al concepto de reyes históricas de hierro que ningún
e la reproducción desa,troIladas por Rosa Luxemburg y Tugan-Bara. acto humano podía doblegar o romper. La creencia en leyes históricas
novsky ~r~n ambas e;r~neas, ~ero. ayudaron a ilustrar ciertos rasgos es, por supuesto, un tema clásico del marxismo, y por esta época
del cre~lmlento economreo capítalísta. Tugan.Baranovsky afirmó que todos los marxistas la profesaban, pero unos la adoptaron más de s-
no .~ablan b~rreras absolutas al capitalismo en la forma de una limí- comprometidamente que otros. La mayoría de ellos atenuaron el sen-
t~clon de salidas y q~e sus salidas podían comercializarse a cualquier tido literal de la doctrina , por ejemplo, invocando la fórmula de
nivel de , cons~~o mIen~ras. se mantuviese la proporción entre con- Engels de la «indepe ndenci a relativa de la superestructura» o, como
sumo e Inversi ón. En t érminos capitalistas no hay nada absurdo en Lenin , acentuando el papel d e los «factor es subjetivos» -es deci r ,
que se lle:-re a cabo la producci ón s~lo para aumentar la producción: la voluntad organizada- en la consecución del cambio social; o,
al. contrario, ~a producci ón independíente de la necesidad es la fuerza también, apuntando a los muchos conflictos sociales que por sentido
nus~a del SIstema . Pero, como ~eñala Kalecki, Tugan.Baranovsky común no caen dentro de la cat egoría general de «contradicciones del
P?SO por alto el hecho de que un srsterna que ignora por completo el capitalismo», pero qu e indudablemente influyen en la his toria. Sin
:u vel ~; consumo sería muy inestable, pues cualquier descenso de la embargo, Rosa Luxernburg se propuso hallar una única clave para
l~yersl~n supondría una disminución del uso del aparato de produc- todos los problemas históricos y creyó que el análisis de la dinámica
clan, existente, esto yr?duciría a su vez otro descenso de la inversión del capitalismo efectuado por Marx proporcionaba est a clave, debida-
y aSI en adelante siguiendo una espiral. Por otra parte, la teoría de mente complementado por una descripción exacta de las condiciones
Rosa Luxemburg de que la reproducción compuesta depende por de reproducción. Su firme negativa a creer en cualesquiera acciones
completo ,de !os mercados no capitalistas, ha sido refutada por nues- humanas individuales o colectivas no predeterminadas por las «leyes
tra exp~~lencla de la fuerza del estado para crear, en la forma de históricas» se manifestó en todas las cuestiones importantes en las
producci ón de armamentos, un enorme mercado que tiene un efecto que adoptó una postura diferente de la de sus correligionarios mar"
deCISIVO sobre el crecimiento económico. Además, estaba equivocada xistas . Al igual que ningún esfuerzo' capitalista podía refrenarlas
80 Las principales corrientes del marxismo 3. Rosa Luxemburg y la izquierda revolucionaria 81

ciegas fuerzas anárquicas de la acumulación que llevaban todo el sis- como un fin en sí mismas, negaban la perspectiva del socia lismo y
tema a la ru ina , también era imposible que cualqui er movimiento vo lvían sus espa ldas al f in últ imo.
organizado llevara a cabo una revolución por medios artificiales. Los Muchos marxistas or todoxos ado ptaron la posición de qu e la
hombres y mujeres eran instrumentos del proceso his t órico y Su tarea revolución se produciría cuando las condiciones económic as estuvie-
era comprender éste y su papel dentro de él. Ningún fenómeno pura· ran maduras y de quc mien tr as tanto su tarea consistía en luchar en
mente ideológico podía afectar de por sí el curso de la historia; en favor de la democracia en la vida pública y de mejores condiciones
particular, las ideologías nacionales no podrían ap artar a la historia para la clase trabajadora . Los reformistas, aun sin abandonar expre-
de su avance hacia la gran transformación de todas las épocas, la samente la esperanza de la revolución, mostraban u na actitud vaga
revolución socialista mundial. acerca del momento y las circunst ancias bajo las cuales había de tener
A causa de esta doctrinaria creencia, Rosa Luxemburg es tuvo Jugar. En esencia, la posición de Ro sa Lu xem burg (al igual que la del
muchas veces ciega a la re alidad emp írica dc los hechos sociales y ala izquierda de la Internacional, inclu ido Lenin ) era contraria a
mostró una extraordinaria fa lta de comprensión política en relación ambas posiciones, si bien su oposición al punto de vis ta ortodoxo
a las cuestiones nacionales y a la propia revolución. Sus esc ri tos mues- tomó forma en un momento tardío. En la controversia con Bcrnstein
tran una cons istencia teórica de un tipo que sólo puede proced er de y Jos líderes de pa rtido y sindicalistas que le apoyaban en la práctica
una extrema rigidez dogmática e insensibilidad hacia los hechos. aún sin desarrollar ninguna po sición' teórica -por ejemplo , Georg
van Vo llmar, Wolfgang Heine y Max Sch ippel-, Rosa Luxernburg
dirigi ó su ataque no sólo contra el reformismo «revisionista», sino
3. Reforma y revoiucí6n también contra la variante ortodoxa. Su idea principal era que las
reformas carecían de significación si no eran un med io pata la con-
Si Rosa Luxemburg hubiera creído en el «colaps o automático» qu ista del poder; no debían ser consideradas, ni siquiera parcialmen-
del capitalismo en el sentido atribuido por sus críticos a esta expre- te, como un fin en sí mismas y quienes lo h ad an , cualquiera que
sión, había estado en flagr ante contradicció n con la posición que fuese su creencia, abandonaban la causa revo lucionaria. Cualquier
ad optó en el debate sob re «reforma versus revoluci ón». Pero , si b ien luch a po r reformas no subordinada a la preparaci ón de la revo lución
coincidió con Marx en que el capitalismo estaba condenado a su au to- er a un ob stáculo, más que una ayuda para el socia lismo, cualquiera
destrucción por el hecho de que tard e a te mprano supondría u n freno que fu ese su res ultado inmediato. Como dijo Rosa Luxemburg en el
al progreso técnico y al crecimiento económico, de est o no se seguía Congreso del P artido celebrado en 1898 en Stuttgart, la lucha de los
que el capitalismo sucumbida sin necesidad de una acción revol ucio- sindicatos por mejores condiciones en la venta de fuerza de trabajo,
naria. El imperialismo debía desarrollarse hasta el punto en que des- la p resión para la obtención de reformas sociales e instituciones de-
pertara la conciencia revolucionaria del proletariado, sin 10 cual no se mocráticas eran formas de actividad dentro del sistema capitalista,
podría destruir el capitalismo. Su destrucción era un a necesidad his- por lo cual no tenían un específico significado socialista excepto
tórica, pero también lo era el movimiento revolucionario que debla como parte de la lucha por la conqu ista definitiva del poder político.
llevarla a cabo. Esta idea era compartida por Rosa Luxemburg y otros Al dich o de Bern stei n de que «E l fin no es nada , el mo vimiento
marxistas ortodoxos de la época. todo» , replicó con la fórmu la opuesta : «El movimien to como un fin
La cuestión de la significación y perspectivas de la acción «refor- en sí, no relacion ado con el fin último no es na da para mf ; el
mista » -es decir, la luch a económica de los trabajadores en pos de fin último es todo» . La concentración en los efectos a corto plazo
mejores condic iones y la promoción de vala res democráticos dentro llevó Q los reformistas como Schippel a apoyar el mili tarismo, pues
de la sociedad burguesa- era, para Rosa Luxemburg, una cuestión de el crecimien to de los ejércitos y la producción para la guerra redu-
vital importancia para todo el movimiento socialista. Su posición era ciría el desempleo y evitada las crisis aumentando la capacidad ad-
esencialmente la misma que la de Marx: el valor de las reformas es- quisitiva. Esto, según Rosa Luxernburg, era económicamen te absurdo,
taba no sólo en que éstas conseguían una mejora de las condiciones, pues las crisis no se deben a un desequilibrio absoluto entre el
sino en que la propia lucha proporcionaba al proletariado la práctica consumo y la producción , sinoa la tendencia inherente de la produc-
necesaria para la batalla decisi va. Quienes consideraban las reformas ci én a sobrepasar las posibilidades del mercado, y los gastos mili tares
82 Las principales corrientes del marxismo
3. Rosa Luxemburg y la izquie rda revoluci onaria 83
serían sufragados por una u otra vía por la clase trabajadora, Pero la a carla pla zo como fines en sí mismos , es contrario al pu nto de vista
teoría era también políticamente peligrosa, p ues sugería que los tra- de clase y sólo puede alimentar ilu siones ; «en el mundo capitalista,
bajado re s deb ian o ten ían que pospo~er sus objetivos pri~otd iales toda reforma social será siempre una nuez sin fr uto». A pes ar de
ante la perspec tiva de obtener ganancias te m~~ral~s que fmal,me,Dte Berns tein , las predicciones de Marx acerca del d esarrollo del capi -
se volverían en con tra suyo (<<Míliz und Militarismus», Leipziger talismo están cumpliéndose a la letra. El hecho de que no hay crisis
Volkszeitung, feb rero, 1899). ., de sobre producción por el momento, no invalida sus opiniones o
El tr atamien to más general de Ros a Lu xernburg a esta cuestion significa que el capitalismo cambie o sea capaz de a dap~arse . Las
figur a en su obra ¿ Rejorma Social ,o Revolución? En ésta, afirma que crisis que Ma rx cono ció de primera mallo no eran las mism as qu e
no hay oposición entt~ la lucha en pos ~e refor~a~ y la luc~a por ~I las que pred ijo: las p rimeras eran cris is de crecimiento y expansión
pode r político : la primera es un med io y la última un fin en SI. del cap italismo, no de su consunción ; las verdaderas crisis de sobre-
La socialdemocracia se distingue del reformismo burgués por su con- producci ón están aún por venir. El sistema de capital compartido no
ciencia del fin último. Considerar las reformas como un fin en ~í es, como afirma Bernsrein, un signo de que aumente el número de
r:
signific a aceptar la continu ación indefinida del capitalis~~ , erm1- pequeños capitalistas : es una forma de concentración de capital que
ri éndole hu ir 1I la destrucción al coste de algunas modifIcaciones. int ensifica las con tr adiccio nes en vez de cur arlas . El proletariad o
Po r ejemplo, Konrad Schmi dt afirmó que !a lucho política y eco~ó­ no puede evit ar o invalida r las leyes 'de la econ omía capi talista : su
mica de los trabajadores llevaría, con el tiempo, ~1 c?ntrol p úblico lucha defensiva por el derecho a vender su fu erza de trabajo en con-
de la producci ón y limitarla el papel de los capltall,stas , P7ro. de diciones normales es una tarea de Sísifo , si bien es necesaria para
hecho la influencia de los trabajadores en la producción caplta)¡~ta evit ar que los salarios desciend an aún más . Pero, cualesquiera que
sólo podía tener un efecto reaccionaría: de tendría el prog:eso t écnico sean los esfuerzos de los trabajadores, debe disminuir su parte de
o bien uniría a capitalistas y tr abajado res contra consum.ld~res. «~n riqueza social «con la inevi tabilidad de un p roceso natural, a medida
genera l -escribrió Rosa Luxemburg en 1900-, .el m,ovlmlc.nto. Sll~. que aumenta la productivid ad del trabajo ».
d ical no avanza hacia una etapa de desarrollo v rctor roso, ~Ino m~s Así, revolución y reforma son de naturaleza diferente, y no s610
bien de crecientes dificultades. Cuando el desarrollo de la rnd~lstrta difieren en grado : la reforma no equivale a una revolución gradual
alcance su c énít y el capitalismo mundial inicie su decadencia, hl o la revolución a una reforma telescópica. Pensar de otra forma es
misión de los sindicatos será doblemente diffcíl. En primer lugar , el creer qu e el capitalismo sólo necesi ta ser corregido y que es innece-
estado objetivo del mercado de trabajo será peor . pues la demanda sari a su de strucción.
au men tará más lentamente y la oferta más ráp idamente que en 111 La nega tiva de Rosa Luxemburg a adm iti r que las reformas ~u­
actualidad. En segundo lugar, el capital será aún menos escl':,puloso viesen un valor en sí mismas, y su desconfianza hada cualquier éxito
en tomar aquella parte del producto que pertenece a.Ios t raba¡ndo res, no table en la luch a econ ómica del proletariado, las llevaron a hacer
a fin de recuperar sus pérdidas en el mercado mundial. El ~stndo no predicciones pesimi stas y a menospreciar los resultados obtenidos.
puede intervenir en ningún otro interés que en el de l C ~pl tal, pue s Sus adversa ríos revi sionis tas, como Bernstein y David, conside raron
es un órgano de la clase cap italista y sólo puede proseguir tina polí- 11 In glaterra co mo el país modelo en 10 referente a la lucha de los
tica gene ral que esté en consona~da. co~ los inter7ses de esta c~Hse, trabajadores ; por otra parte, ella vio en esto un pe rnicioso ejemplo
Esto sirve igualmen te para las Instttucrones políticas democníricas, de cómo el proletariado puede corromperse por ganancias temporales.
que la bur guesía mantendrá en tanto le convenga hacerlo. POl' est~s En un artículo de la Leipziger Volkszeitung, de mayo de 1899 ,
razones , nin guna reforma puede destruir 111 CApitalismo o c()nscg~1lt afirmó que los sindicatos ingleses habían obtenido éxitos gracias a
los objeti vos revolucionarios de fo rma gradu al. La lucha Ccol~ó.m lc a abandonar el punto d e vista de clase y pactando en el marc o de la
y política del pr oleta riado sólo puede ayudar a crear lAS cOI1d a;I? I1CS economía capitalista. El proletariado inglés había adoptado ideas bur-
subjetivas de la revolución; pero de ningún modo lleva, como Ofl;lTIfI guesas y sacrificado los objetivos de clase a fin de obtener beneficios
Bernstein hacia el socialismo o a la supresión de la explotación. inmediatos. Pero en la actu alidad estamos al fina l de esta etapa, y la
Lo qu e l~cha consigue no es la tl'nnsformnci61~ de .In soci~dnd , sin? In lucha de clases -en el sentido verdadero, no en el refo rmista- está
transformaci ón de la conciencia del proletariado. Considerar éxitos empezando de nue vo.
/ . i

84 Las princip ales corriente s del marxismo 3. Rosa Luxcmburg y 1.1 izquierda revolucionaria 85
Todo esto está ple namente de acuerdo con la teo ría de Marx , pero la clase t ra bajadora hered ara la capacida d p ara con trolar el progreso
no con el céleb re tex to de Engels en q ue se ap oyaban los reformist as . téc nico y que est a capa cidad le aseg ura ba su triun fo político. Podrfa
En el primer cong reso del Partido Co m un ista alemán , el 30 de di ciem- su ponerse igualmen te q ue el cap italismo seg uiría existiendo de for ma
br e de 1918, Ros a Luxernburg no hizo ningún inten to de interpre tar estancada o q ue sería sustitu ido pOl' otra sociedad que pudiera no
a E ngels en un sentido favo ra ble a sus p ropias ideas, pero le criticó depen der necesaria m ente de la me jora conti n ua de las fue rzas p ro,
por adoptar u na línea re formis ta en la Introducción a Las luchas de d uctivas y no fuera socialis ta en sentido marxiano.
clase en Francia, de Marx, presionada, como d ijo, por Bebe1 y los Este no era realmente to do el razon amiento d e Marx. Tam bién
socialdemócratas del Reichstag. El texto en cuestión ha causado ·daño pen só qu e el pr elu di o hist órico a la re volució n p role ta ria había d e
en el mov imient o socialis ta proporcio nando u na excusa permane nte se r un a creciente polarización de clases, la des aparición de la clase
a aquellos q ue basa ban sus esp era nzas en la simp le acción parl amen- media, el aumen to cad a vez mayor del «ejército de r eserva s y del
taría y en la práctica ignor ab an la perspectiva de la revol~ ció n . . p roleta riado y el desarrollo de su conci enci a de clase . P ero incluso a
Ro sa L uxe mbur g no lle gó a comprender en profundi dad la idea pa rti r de las pre misas de M ar x est os hechos no son suf icie nt es p ara
de Marx de que la clase trabajadora, en virtud de su posición, debía just ifica r la creenci a en la inev ita bil ida d de la revoluci ón proletari a.
desarrollar una conciencia re volucionaria. Marx adoptó esta posición La pobreza no determi na de por sí un a tende ncia a la revolució n, ni
en 1843 sobre bases puramente filosóficas, y nunca la abandonó des- tampoco el predominio de la clase ex plotada n i, menos aú n, el hecho
pués . Sin embargo, en es a época su única base era fa co nv icción de que de que la justicia est é de su lad o. Por otra pa rte , según M arx, el des-
la clase trabajadora, por estar sometida a la máxima deshumanización, arrollo de la conciencia revolucionaria depende de unas condiciones
no pod ía liberarse a sí como clase , sino sólo como un movimiento sociales que tienden «objetivamente» hacia la revolución: no se t rata
que devuelve al hombre su humanidad perd ida. Este es u n r~zon ~­ de un fenóm eno mental espontán eo , sin o d ebe ser el reflejo de u na
m ien to mu y poco satisfactorio. D el hecho de que una clase este oprr- ten de nc ia histórica real. P ara saber si hemos de esperar un surgi-
mida, explot ada y deshuman izada no se sigue a priori que esta clase miento de la co nciencia revo lucion aria hemos de av erigua r si, de
deba as pira r a la revolució n un iversal, y me nos aún que esta tevo l.u- acuerdo Con el proceso histó rico, está en ca mino u na revol ución socia-
ci ón ha ya de tene r éxito. En cualqu ier c~so , la moderna clase. t r.aba /a- lista. P ero no se ha demostrado q ue se h aya cu mplido esta con d ición ,
dora no está m ás deshum anizada que los esclavos d e la ant igüedad. pues la re vo lu ción prol etar ia predicha por Marx no se ha producido
E n su s úl timas obras, M ar x u tilizó argum entos ap arentemen te más aún en ni ngún luga r y no hay razón para esperar que se produ zca
pragmáticos. El sistema capit alis ta p ro nto hab ía de perder el control pron to , o mejor que se produzca algu na vez.
d el pr og reso tecnológico y la clase traba jad or a promovía u na socied ad N i Rosa Lu xe rnburg ni Marx ponen en clar o cuál es la afirmación
q ue apartase los obs tácu los a est e progreso y subord in ara la p roduc- qu e viene lógicame nt e antes: qu e el capi ta lis mo no puede ser refor-
ció n a las necesi dades humanas en vez de a la m ul tipli cación de l va lor mado o que la clase trabajadora h a de destruid o m edia nte un a re-
p or el val o r. Pero este razon amiento tiene unas p remisas que dej an volución. Como ambas proposicion es no son la m ism a, deben ser
d e ser obv ias. Supone qu e el p ro gre so técnico ind efin ido for ma parte proba das independienteme nte o bien un a debe seguirse de la otra .
de 111 naturale za de las co sas, o más b ien que el deseo de progre so E n sus polémicas con los ref ormist as, Ro sa Luxemburg parece hacer
técn ico es una parte inseparab le de la nat ur ale za h um an a (pue s el má S'uso de.la primera proposición. Su teorla de la acumulación prueba
p rog reso técnico es u na activida d hu mana ): como afirma L évi-Strauss, (de for ma qu e, segú n ella, no hizo Marx) que , por razones pu ram en te
una Cosa no implica la ot ra. Pero Marx no pa rtió de. este su puest ?i eco nómicas, el capitalismo no pu ed e prosegu ir indefinidame nt e. Pero
al contrario, cre yó que la necesidad de progreso t écnico era pec uliar incluso si aceptamo s esta teoría para los fines de la discusión , no es tá
al capitali smo y no había exist ido en otros sistemas económ icos. Por claro que de ella se siga la nec esidad de u na revolución proletaria.
esto, si estaba en lo cierto al afi rma r que el capitalismo había de per· Suponi end o que el capitalismo deba llegar al colapso porque la pro-
der la capacidad de mejorar In tecnología, la consecuencia ern qu e el piedad p rivada de los medios de producción lleva a la sobreproduc-
capitalismo tenía que dejar de existir en su forma act ual , es decir, la ción y a las crisis, no se prueba aún que es te sistema de pr op iedad
caracte rizada por el progreso técnico; pero de ah í 110 se segu ía que deba ser transform ado de una det erminada manera. Esta conclusión
su función sería heredada pOI' In clase trabajadora , y menos aún que es m ás ve ros ím il, si n ser aún cierta, a p artir del supuest o de que la
3. Rosa Lu xernb urg y la izq uierda revol uciona ria 87
86 Las principale s cor rien tes del marxismo
Neue Zeit, núms. 42-3, 1903-4 ). Según Lenin, el Comité Ce ntral
sociedad se acerca a una polarización extrema de burguesía y prole- podía irrogarse un pleno poder con respecto a las organizaciones del .
tariado, que la situación de est e último no pueda mejorar realmente partido, convirtiendo a todo el partido en un mero instrumento
y que la burguesía ha de resistirse a cualquier intento de romper su p asivo.
monopolio de los medios de producción . Pero de estos tres supuestos
La cen traliza ción de la socialde mocracia , basada en estos do s principio s
adicionales sólo el último es digno de crédito . -pri mero el sometimien to ciego de todo s los órganos del partido y de su
Sin embargo, como Rosa Luxemburg tuvo la creencia inamovible actividad, hasta el de talle más minúsc ulo , 11 la au tor id ad cent ral que pi ensa,
de que la clase trabajadora era revolucionaria por naturaleza, su des- actúa y decide por todos, y segun do la estricta separ ación del núcleo organizado
cripción de la realidad social se basó con frecuencia más en la teoría del partido del medio revolucionario circundante, como defendió Lenin- no
nos parece más que un a tr ansfer encia mecánica, de los principios blanquistas
que en la observación. Estaba convencida de que la conciencia revo- de organización de grupos conspirarotios al movimiento d e masas socialdernó-
lucionaria crecía, y cuando los hechos lo desmentían era más proclive era ra. Lenin había defin ido su propio punto de vista qu izri más nítidamcnre
a atribuirlo al oportunismo de los líderes que a las circunstancias ob- que cua lq uiera de sus opo nen tes cuand o habla d e su concepción d emocrático-
jetivas. Creyendo que los tr aba jadores eral} «esencialmen te» re volu- revolucionaria como una co ncepc ión «[acobina un ida ti una organizació n del
pr ole tar iado consciente de sus intereses de clase». P ero la socialdemocracia no
cionarios , puso más esperanzas en un estallido espontáneo que en está «un ida» a la orga niz ación de la clase tr aba jadora , sino que es en sí mis-
la acció n organizada de partido. ma el movimien to d e la clase traba jadora .

Lenin no supo distinguir entre la absurda disciplina de cuartel y


4. La conciencia del proletariado y las [armas de organización po- la acci ón de clase consciente, y su centralismo estaba imbuido de la
lítica «estéril actitud de un vig ía nocturno ». La táctica revolucionaria no
podía ser in ventada por los líderes , sino que debía desarrollarse
La cuestión de la espontaneidad versus la organización del pa rtido espontáneamente : la his toria es taba p rimer o, y des pués la con ciencia
fue el núcleo de la más violenta disputa de Rosa Luxemburg con los de los lideres. E l efecto de la política bolchevique había sido p ara-
bolcheviques ; sin embargo, ésta vio peligros similares en todas las lizar el libre desarrollo del proletariado, despojarle d e responsabi-
ramas de la socialdemocracia . Lenin, Kautsky, jaures y Turatí eran lidad y convertirlo en un instrumento de la int elllgentsia burguesa.
culpables, según ella, de haber infravalorado la espontaneidad de las El agente de la revolución debía ser la mente colectiva de los traba-
masas, inh ibiéndola p or la doctrina del «liderazgo ». Una vez más jado res y 00 la conciencia de líderes autodidactas. Los errores del
aqu í, fue casi la única en su opinión en todo el movimiento social- verdadero movimiento de los trabajadores eran má s provechosos que
dem ócrata. hi infa libilidad del Comité Central.
Sin embargo, por espontaneid ad no entendía un ciego impulso La Revolución rusa de 1905 convenció a Rosa Luxemburg de
desprovis to de autoconciencia ideológica. Marx no sólo había pre- que las huelgas generales eran la fo rma más efic az de acción revol ú-
dicho la revolución proletaria, sino que su predicción había de pasar cion aria. En su opinión, est a re vol ución constituyó un modelo para
a formar parte de la conciencia proletaria para que se produjera la otros países europeos: un levantamiento violento sin líder, ni plan,
revolución. «Es esencial para el levantamiento histórico formulado ni programa coordinado y no dirigido por ningún partido político.
por la t eor ía de Marx que esta teoría pase a formar parte de la con- En 1914, Kautsky en su obra Der politiscbe Massenstrei.k, criticó las
ciencia de la c1l1.S6 tra ba jadora y, como tal , sea u n factor h ist érico ideas de R ósa Lu xemburg como aber rantes: ¿cómo podía ella supo-
por pr opio derecho » (a rtículo sobre Marx en Vorw arts, 14 de marzo ne r que unos pocos meses de huelgas acciden tales, desorganizadas
de 190.3). Dado que la conciencia revolucionaria que está tomando y sin una idea o plan unificados , podían enseñar a los trabajadores
fo rma ha sido ya for mulada en términos de una teoría, la clase tra- más que treinta años d e Ia{>or sistemática de los p artidos y sindi-
bajadora tien e ahora oportunidad de conocer su propio destino, y catos? Pero esto era precisamente lo que creía Rosa Luxemburg;
no son necesarios líderes para educar a las masas o para despertar su en su opinión, el potencial revolucionario de las masas trabajadoras
conciencia, El ulr racentralismo de Lenin era una muestra de opor- era indestructible, aun cuando pudiera ser temporalmente sofoc ado
tunismo típica de la intelligents la, corno afirmó Ros a Luxemburg en por líderes arrogantes . Sin emb argo, esto no sign ificaba que el p ar·
«Los problemas de organización de la socialdemocracia rusa» (Die
88 Las principales corrientes del marxismo
3. Rosa Luxemburg y la izquierda revolucionaria 89
tido fuera superfluo. El concepto de vanguardia del proletariado era
válido; pero debía ser un grupo de miembros activos, y no un cuerpo función del partido es inspirar a un movimiento espontáneo la ver-
soberano. La tarea del partido no era sólo esperar la revolución, dad inmanente a este movimiento, aún somos libres o de aceptar
la idea de Lenín del partido como manipulador o estar de acuerdo
sino acelerar el curso de la historia; sin embargo esto no era cues-
tión de conspiraciones y coups d' état, sino de cultivar la conciencia con Rosa Luxemburg en que el movimiento de los trabajadores es
revolucionaría de las masas, que al final serian quienes habían de siempre un proceso espontáneo y que todo 10 que tiene que hacer
decidir e! destino de! socialismo sin ayuda de sus líderes. el partido es explicar a los trabajadores sus verdaderos objetivos
Aunque Rosa Luxernburg criticó a Lenin por sus ideas enarte- dictados por la historia.
Íarias y su manipulación del movimiento socialista no se enfrent6 La creencia de Rosa Luxemburg de que el movimiento de los
directamente con la doctrina de Kautsky que adoptó Lenín como trabajadores no debla ser manipulado o sometido a un molde táctico
base de su teoría del partido, a saber que la conciencia revolucio- por los líderes del partido fue la base de su crítica de los bolchevi-
naría debía ser imbuida en el movimiento obrero desde fuera. Lukács, ques tras su primer año de gobierno en Rusia. Esta crítica se refería
en. su artículo «Rosa Luxemburg como marxista», incluido en Ges· a tres aspectos principales: su política hacia los campesinos y hacia
cbicbte und Klassenbcurusstsein (Historia y Conciencia de Clase, las nacionalidades y su cuestión de la democracia en el estado y el
192?), sostuvo que ella aceptó esta doctrina, pues afirmó que el partido.
partido era el vehículo de la conciencia de clase del proletariado y Rosa Luxemburg criticó la tiranía bolchevique igual que Kauts-
su. tarea era poner en la práctica la teoría, impulsando un moví- ky, pero no por las mismas razones. Kautsky defendió la democracia
mle~to espontáneo con la verdad ya implícita en él. Rosa Luxemburg
por motivos no específicamente marxistas que también podían reco-
hubiera estado probablemente de acuerdo con esta formulación, pero nocerse como liberales, mientras que Rosa Luxemburg actuó por su
no habría llegado a decir que la intelligentsia era la primordial fuente fe marxista en el valor singular de la espontánea actividad política
de. la conciencia del proletariado, o que el partido podía ser susti- de las masas. Rechazó los argumentos de Kautsky y de los rnenche-
ruido por un grupo de líderes. Para Rosa Luxemburg el partido era viques sobre el atraso económico de Rusia y la deseabilidad de un
el proletariado autoorganizado, y no el proletariado organizado por pacto con la burguesía liberal. Según ella, esto sería una traición a
fu!",~ionarí?s profesionales ~e la revolución. En sus comentarios y
la causa revolucionaria. Los bolcheviques hicieron bien en iniciar la
eritreas afirmo que el marxismo no era simplemente una teoría del revolución cuando la iniciaron y en confiar en su extensión al resto
proceso histórico, sino una articulación de la consciencia aún la- del mundo. Aquí Rosa Luxemburg estaba de acuerdo con Trotsky
tente, del movimiento real de los trabajadores. Cuando esta cons- y Lenin: el partido debía tomar el poder político cuando íuera fac
cienc!a. tomara forma, es decir, cuando el movimiento espontáneo tibIe hacerlo, independientemente de las objeciones doctrinarias
adquiriese una consciencia teórica de sí mismo dejaría de existir la acerca de la madurez económica, siempre sobre el supuesto --que
distinción entre teorfa y práctica: la teoría pasaría a ser una fuerza era aceptado por todos- de que una revolución socialista en Rusia
material, no en el sentido de ser un arma en la lucha sino corno sólo podía prosperar si desencadenaba una revolución en toda Euro-
una parte orgánica de ésta. Hay en este sentido una' especie de pa . También rechazó el principio socialdemócrata de que el partido
armonía preestablecida entre la doctrina de Marx y el movimiento debía conseguir primero la mayoría y sólo entonces podía pensar en
revolucionario que había de hacerla suya. Matx no «inventó» la tomar el poder. Esto era «cretinismo parlamentaría»: 10 más ade-
filosofía de la historia: expresó el con tenido de la au toconciencia cuado era utilizar la táctica revolucionaria pata obtener la mayoría
del proletariado, que estaba aún latente y fue, por así decirlo, el ins- y no al revés. '
trumento por el que se manifestó por vez primera este contenido. Sin embargo, esto no significaba que el partido, una vez tomado
Esta interpretación es consistente con la idea de Marx de su el poder contra la voluntad de la mayor parte de la población, debiera
propia teo.r~a y con la idea dominante de Rosa Luxemburg, pero mantenerse en el por medio del terror y rechazar todas las formas
ésta no utilizó este lenguaje u otro similar. Es obvio que esta inter- habituales de libertad y representación política. La cuesti6n capital
pret~ción no salva la diferencia entre el leninismo y la fílosoffa del
de la Revolución rusa fue la disolución de la Asamblea Constitu-
partido de Rosa Luxernburg, pero es compatible con ambos. Si la yente. Lenin y Trotsky pusieron fío a las elecciones generales. ba-
sando su poder en los Soviets. Trotsky afirmó que la As~tnblea
3. Rosa Luxemburg y la izquierda revolucionada 91
90 Las pri ncipales corrientes del marxismo
circunstancias en que era imposible una verdadera democracia. Pero
convocada antes de octubre era reaccionaria y que el sufragio uni- en la actualidad estaban haciendo de la necesidad una virtud, inten-
versal era innecesario, pues n o hubiese reflejado el verdadero interés tando imponer sp propia táctica en todo el movimiento obrero, y
de las masas. Sin embargo, para Ros a Luxemburg, las masas pedían convirtiendo la distorsión de una situación excepcional en una norma
influir en sus representantes después de las elecciones y hacerles universal. Podían ser elogiados pOl' haber tomado el poder en Rusia,
cambiar de orientación, y cuanto más democrático fuera el sistema pero la causa socialista era asunto del mundo entero y 00 de un
más dicaz seri a esta presión. Las instituciones democráticas no eran solo país.
perfectas, pero abolirlas era peor, pues esto paralizaría la vida La crítica de Rosa Luxemburg de la dictadura bolchevique era
política de las masas. La restricción del sufragio universal a quienes congruente con su ctitica anterior del leninismo. En 1906 escribió
trabajaban para ganarse la vida era algo absurdo dada la caótica que «la misma idea de socialismo excluye el gobierno de una mino-
situación general, con una ind ustri a ruinosa y un gran índice de paro. ría» (<<Blanquismo y socialdemocracia», Czerioony Sztandar, 27 de
Las restricciones impuestas a la prensa y al derecho de reunión hi - junio). Por esta época dijo también que cuando fuese abolido el
cieron ficticio el supuesto gobierno de las masas . «La libertad exclu- zarismo, el proletariado ruso, tras tomar el poder, 10 entregaría a
siva para los partidarios del gobierno, para los miembros de un solo un gobierno elegido por la mayoría de la población y, como el pro-
partido, por numerosos que éstos sean, no es libertad. La libertad letariado era minada en Rusía, este gobierno no podía ser predomi-
debe serlo de aquellos que piensan de forma diferente» (La Revolu- nantemente socialdemócrata. No está claro cómo pensó que los bol-
ci6n Rusa). El socialismo era un monumento histórico vivo y no cheviques hubiesen podido mantenerse en el poder en 1918 si hu-
podía ser sustituido por decretos administrativos . Si no se discutían biesen permitido elecciones libres, pues el proletariado era sólo una
de forma adecuada los asuntos públicos, éstos pasarían a conver- minoría y no podía suponerse que todo él hubiese votado a su favor.
tirse en dominio de un es trecho círculo de funcionarios y la corrup- Martov y Kautsky no tuvieron que enf rentarse a esta dificultad en
ción sería inevitable. El socialismo exigía una transformación espi- su crítica de la dictadura bolchevique, pues eran de la opinión de
ritual de las mas as, y el terrorismo no era el medio idóneo para que la autoridad debía derivar de instituciones democráticas repre-
conseguirla: debía haber una democracia ilimitada, Libertad de opi- sentativas, por lo que sólo podía haber un gobierno del proletariado
nión, libertad de voto y prensa y derecho de reunión y asociación. si éste constituyese la mayoría de la sociedad. Por otra parte, Rosa
De otro modo, la única parte activa de la sociedad seria la burocra- Luxemburg parece haber pensado que los bolcheviques podían haber-
cia: un pequeño grupo de lideres daría órdenes y la única tarea de se mantenido en el poder por medios democráticos bajo un sistema
los trabajadores sería aplaudir sus decisiones. La dictadura del prole- de representación popular . Esta extraña idea sólo podía basarse en su
tariado sería sustituida por la dictadura de una camarilla. mítica e inquebrantable fe en el innato carácter revolucionario de las
Para Lenin y Trotsky, según Rosa Luxemburg, la demacrada era masas que, dejadas a sí mismas, habían de desarrollar formas de vida
lo con trario a la dictadura, al igual que para Kautsky. A causa de colectiva de carácter socialista. Lenin y Trotsky fueron en esto más
esta oposición, Kautsky pensó que el proletariado debía entregar prudentes y realistas .
el poder que había tomado en una situación no madura; sin embargo,
por el mismo motivo, Lenín y Trotsky decidieron que el poder debía
conservarse por medio de la coerción. Pero se supone que el prole- 5. La cuesti án nacional
tariado ejerce la dictadura de una clase, y no de un partido o grupo ,
y que debla ejercerla abiertamente, en condiciones democráticas. «Si La cuestión de la nacionalidad fue una permanente dificultad no
hemos mostrado el amargo núcleo de desigualdad y esclavitud exis- resuelta del marxismo y una dificultad práctica para todos los movi-
tente detrás de la máscara de la igualdad y la libertad formales, no mientos socialistas . No era fácil reconciliar el principio de que las
hay que tirar sólo la máscara, sino persuadir a la clase trabajadora divisiones de clase eran fundamentales para el análisis social, la pre-
de que no se satisfaga con ella, presione para la conquista del poder dicción y los problemas prácticos de la política, con el hecho histó-
político y le dé un nuevo contenido social. .. La dictadura no con- rico de que los pueblos habían estado siempre divididos sob re una
siste en abolir la demacrada, sino en aplicarla correctamente» base nacional. Los grupos étnicos estaban divididos por criterios
(ibid.). Es cierto que los bolcheviques habían tomado el poder en
92 Las principales corrientes del marxismo ; . Rosa Luxemburg " la izquierda revolucionaria 93

mu y d iferentes a los de clase, y una n ación era una unidad hi stórica- que estarían me jor bajo el gobierno turco ha st a la llegada de la
mente t ra scendente a la de clase ; ¿cómo podía entonces unirse u n revolución en Euro pa. Todas estas pequeñas n aciones eran aliadas del
p unto de vista estrictamente de clas e con el tradici onal reconoci- Z ar y enem igas del Occidente desa rro llado. Los pueblos «h istóricos»
m ien to del de rech o a la independencia n acional? La solid ari dad de - aleman es, polacos, húngaros- debían gobernar a los de más pue-
los pueblos con tr a sus exp lo tado res había sido un eslogan po pular bl os eslavos (excepto a Rusia); Pol onia debía volver a sus fron teras
a medi ados del siglo XIX y sin duda expresaba la actitud nat ur al de de an tes de 1772, incluyendo Lit uan ia, la Bl anc a Ru sia y una gran
los demócrat as revolucionarios de la Epoc a de la Emancipación, pero parte de Uc ran ia. Los húngaros tenían derecho a gobern ar a los
estaba lejo s de re solver los viejos p robl ema s de las fron teras nacio- ch ecos y moravos. Todos esto s pequeños pueblos some tid os no ha-
nales, las minorías y la explotación colonial. Mientras d iversos pa íses bían jugado ningún papel en la historia de Europa y nunca serían
explotaban implacablemente sus colo nias, era difícil probar , contra independien tes . Franc ia debía gobern ar sob re Bélgica, Alsacia y Lo -
tod a evidencia, que los intereses de los pueblos sometidos eran «por rena; Alemania sobre Schleswig. En gen era l, la civili zación más ele-
la misma n at uraleza de las co sas », idén ticos a los d e la població n vada debía prev alecer sob re la inferior, tri unfar sobre la barbarie y
de la metrópoli. el estancami ento. Tanto Marx como Engels estaban especialmente
Marx y Engels no dejaron escri to nada que pudiera denominarse interesados en la cuestión pol aca. Engels creía que los pol acos ha-
u na teoría de la cues tió n n acional. Su actitud hacia el problema bían hecho más en favor de la revolución que Alemania , Italia y
era una mezcl a de reminiscencias hegelianas, los esl óganes de 1848 Hungría juntas. Ambos consideraron la división de Polonia como la
y sus gustos personales, que en ocasiones expresaban enérgicamente, pi ed ra angular de la reacción de E u rop a : la liberación de Polonia
sobre todo en sus cartas . Sus ideas se caracterizan por una marcada del gob ierno ruso debía ser el primer paso para la abolici ón del
orientación europeísta y por el desprecio de los pequeños pueblos zarismo y la destrucción de la re acción en el mundo.
«ahist óricos», destinados a su destrucción como naciones, baluartes La distinción de Engels entre p ueblos históricos y no históricos
de la más oscura reacción y marionetas de la intriga de las grandes es un reflejo de la situació n de 18 48 más que una teo rla histórica
potencias. Marx fue sistem áticamente hostil a Rusia , creyendo que deliberada, y 10 mismo puede decirse de su simpatía haci a Polonia
el des eo de dominación del mundo era el hilo conductor de su p olí- y su creenc ia en que ésta había de jug ar un imp ortante papel en la
tic a; siempre sospechó que el gobierno británico apoyaba el expan- revolución . Sin em bargo , Marx, hacia el fina l de su vida se in teresó
sionismo ru so y consideró la participación de Inglaterra en la guerra seriamente por la posibilidad de la revolución en R usia ; igualmente
de Crirnea como fru to de la presión proletaria. Estab a poco in tere- pensó qu e la cues tión de Irl anda podía acelerar la revolución en
sado en las civilizaciones an tig uas a excepción de la de G reci a, carac- Inglaterra. Sin embargo, las cuestiones nacionales en general no ju-
terizándolas como períodos infantiles de debilidad y barbarie: tan to garon par te alguna en su teo ría de la estr ategia revo lucionaria.
la India como China fueron desc ri tas p or él de este mo d o . Una vez Los so cialista s de la TI Intern acion al, y especialmente los de
escribió en una carta que el Oriente no n os había d ado n ada excepto los imp erios ruso y austro-húngaro , no podían recurri r a fó rmulas
la religió n y la pes te. N o tenía duda de que el socialis mo era el generales y clasificaciones sumari as de las naciones en «p rog resivas»
obj eti vo de los pa íses dominantes y avan zados. Al crear un merc ado y «re accionarias», sobre todo por el hecho de que so lici tab an el
mu nd ial, la burguesía estab a sentando las bases de la rev ol ució n , y apo yo d el proletariado en la cuestión de las nacionalidades . Era na-
cuando ésta tu viera lugar en los países desarrollados, se ex tender ía tural que los r usos, pol acos y austríacos se propusie ro n hallar una
a todos Jos demás. Engels saludó la con qui sta de los Estados Un idos solución a la cuestión nacional. Len in , O tto Bauer, Karl Ren ner,
del' territorio de Méjico y la colonización francesa de Argeli a : lo s Stalin y Ro sa Luxemburg intentaron todo s por caminos diferentes
beduinos eran u na raza de bandidos. Marx destacó el papel re volu- integrar el problema nacional en el corpus de la doctrina marxista.
cionario de Inglaterra en la India, a la que despertó, gracias a la Este tema aparece una y otra vez en la correspondencia de Rosa
colonización , de su milenario sueño. En una carta del 9 de agosto Luxemburg. El SDKPiL se proclamó, en oposición Al PPS, en con-
de 1882 criticó a Bernstein por adoptar un punto de vista senti- tra de la política de independencia para Polonia. No es que Rosa
mental acerca de! nacionalismo egipcio. Engels no ocultó su despre- Luxemburg fuera indiferente a la opresión de una nación por otra,
cio por los pueblos balcanes: los búlgaros eran una ra7.<1 de canallas sino que la consideraba una con secuencia y función del gobierno del
94 Las principales corrientes del marxismo
3, Rosa Luxernburg y la izquierda revolucionar ia 95
capital, Tras la revolución socialista, el problema se resolvería, pues
el socialismo, por definición , había de abolir todas las for mas de pequ e ña burguesía reaccionari a amenazada por el auge del capi ta-
opresión. Mientras, carecía de utilidad luchar por la. independencia lismo, que soñaba impotenternente en una Polonia independiente.
n~c~o~al, lo que . s~rÍa pe rjudicial para la causa revolucionada, pues En general, los problemas n acionales carecían de signific ación por sí
dividi ría el rnovim ren to en dos bandos, des truiría la solidaridad in- mismos ; los mo vim ien tos na cio nales eran siempre interés de una
ternacional del proletariado y apartaría su atención hacia el problema clase determinada. Como no h ab ía ning una clase q ue pudiese repre-
na cion al, que se supone había de ser interés de toda la nación y no sentar la causa n acional sobre la b ase de fuer tes e irref ut ables prin-
sólo de las clases opr imid as. En general, el interés por la cuestión cipios económicos, esto po nía fin a la cues tió n : la independencia de
nacional como problema aislado era el resultado de Ía infiltración Polonia era impos ible. Lo que era cierto de la Polonia rusa se aplí-
burguesa y tendía 11 mixtificar el pun to de vista de clase , que era la ca ba igu alment e a las provinci as gobernadas por Prusia y Aust ria.
raison d' étre de la socialdemocracia. La actitud de Marx hacia Polo- Los cap italist as po lacos in ten tab an convertir las ideas de los traba-
nia era comprensible como una cuestión de la política de su época jadores en ideas de independencia a fin de nublar sus mentes y per-
pero era anac rónica o errónea y estaba en ' conflicto can la teorí~ su adirles de que el enemigo no era el cap italismo , sino los alem ane s
marxista, que prohibía la consideración de Polonia y Rusia, ind epen- y la H akata (una organización contra los intereses p olacos en la
dientemente de las divisiones de clase, como progresiva y reaccio- provincia de Poznén).
naria re specti vam ente , Los intentas de Limanovski continuados por Defendiendo estas ideas , Ro sa Lux emburg combatió desde el pri-
el PPS, de un ir la causa del socialismo con la de la 'independencia de mer mom ento el principio de autode terminación n acional incluido en
Polonia, eran reaccionarios en el más alto grado. El PPS intentaba el programa de los socialdemócratas ru sos; en su lugar, se inclinó
implicar al movimiento internacional de los trabajadores en la causa en favor de la idea aus troma rxista de aut onomía cultural como solu-
d e la reconstrucción del estado polaco uniendo a ella la tradición de ción al problema nacio nal después de la revolución. Sus opiniones
lucha de la nobleza polaca en favor de la independencia. Ya en 1896 sobre el particular figuran en su artículo «La cuestión nacional y la
Ro sa Luxemburg p rot estó contra la introducci ón de una resolución autonomí a», inclu ido en Przeglad Social-demoleratyczny (nú m. 6,
«polaca s en el Congreso de Londres de la II Internacional afir- agosto de 1908), y en un opúsculo sobre la revolución rus a. En el
mando que 00 era cierto que la fuerza de R usia dependía del 'some . p rimero afirma qu e el derecho a la autodeterminación es un eslogan
timiento de Polonia y que el zarismo cacría sí se co nseg uía su libe. del nacion alismo burgués, qu e imp lica que toda nación tiene igu al
ración . La fuerza del zarismo dependía de las condiciones internas derecho a decidir su propio destíno . De hecho, los movimientos na-
de Rusia, y el desarrollo del capitalismo produciría su caída en el cio nales son prog resi vos o reaccionarios según las circunst ancias his-
momento oportuno. tóricas. E sto fu e reconocido por Ma rx y EngeJs cuando ins istieron
La idea de rehacer la nación polaca no era sólo reaccionaria por en el carácter reaccion ario de las aspiraciones nacionalistas de los
cuanto tendía a d estruir la solidaridad de clase del proletari ado del esla vos y checos del sur, de la re vuelta su iza contra los H absburgo
imperio zari st a, sino además utópica y carente de futuro , En todos en el siglo XVI o del separatismo de los escoceses, br etones y vascos ;
sus escritos Rosa Luxemburg nunca dejó de insistir en que el capi- muchos de estos mov imientos apoyaban monarquías reaccionarias con -
talismo polaco era parte in tegra l del capitalismo ru so; las dos ter. tra los republicanos, La tendencia natural de la historia había sido
ceras p artes de las exp or taciones polacas iban a parar al es te ; el la absorción de las naciones pequeñas por las grandes; la unid ad
proceso irreversible de integración económica no podía interrumpirse cultural y lin güística estaba ligada al fin último, y era reaccionario
por infantiles sueños pa tri óticos . E n Polonia, ning una clase social y utópica p retender invertir es te proc esa . « ¿ Se puede habla r seria-
tenia interés en la independencia: ni la burguesía, cuya vida depen- mente de "autodeterminación" para los montenegrinos, búlgaros , ru-
dí a de l mercado r uso, ni la nob leza, que luchaba desesperadamente manos , serbios y griegos, o inclu so para los suizos? » E n cu alquier
po r conservar lo que pudiera de su for ma d e vida , ni el proletariado, caso , una nación no er a un todo social integrado , sino un conglome-
cuyo objetivo era In luch a de clases, ni la mayoría de la pequeña rado de clases hostiles mutuamente opuestas en todo.
bu rguesía, ni tampoco los campesinos. A lo sumo, algunos pequeños Rosa Luxemburg afirm ó que el reconocimiento del' derecho de
gru pos de la intelligentsia que carecían de proyección social o de la las nacionalidades a la au todetermin ación era u no de los mayores
errores de los bolcheviques . Este supuesto derecho no era <<trHis qu e
96 ' Las principales corrientes del marxismo '" Rosa Luxemburg y la izquierda revolucionaria 97

un inútil embuste, pequeñoburgués»: mediante él los bolcheviques socialdemócratas de traición a los ideales internacionalistas. Al igual
llue muchos doctrinarios marxistas, dejaba de pensar en términos de
esperaban conseguir el apoyo de los pueblos no rusos del imperio,
pero el resultado fue que los polacos, finlandeses, lituanos, ucrania- • análisis social cuando la experiencia no confirmaba los supuestos
nos y los pueblos del Cáucaso utilizaron su libertad para luchar teóricos; en vez de esto, buscaba «culpables» y atribuía la discre-
contra la revolución, aun cuando fintes habían apoyado su causa. pancia a factores subjetivos. Cómo las naciones no existían en cali-
En vez de defende~',la integridad del estado ruso, por entonces. el dad de comunidades integradas no podía haber nada semejante a un
baluarte de la reaccron, y «aplastar el separatismo con mano de hie- movimiento nacional. Pero si parecía existir de hecho se trataba
rro», Jos bolc~~viques ha~ían per,mitido a la burguesía de los pueblos de un «engaño burgués» o un «truco revisionista», y el esquema
n,o rusos decidir su propio destino, fomentando el sentimiento na- marxista salia ileso. La clase trabajadora era esencialmente revolucio-
cional entre pueblos como los ucranianos que nunca habían formado naria y cualquier apariencia en sentido contrario había de atribuirse
una nación. ' a líderes corruptos que imbuían ideas reformistas a los trabajado-
La dureza con que Rosa Luxernburg combatió la idea de inde- res: la disparidad entre la esencia de las cosas y la experiencia
pendencia nacional, en especial la de Polonia, la opuso firmemente superficial podía ignorarse o atribuirse a la mala fe individual, o
a los leninistas, pero hay que decir que ésta era una cuestión de bien explicarse como «contradicción dialéctica». Pensando así, Rosa
estrategia y no de ideas diferentes acerca del valor intrínseco de las Luxemburg fue capaz de conservar inalterado su punto de vista aun
naciones .Y la cultura nacional. En este aspecto, la actitud de Lenin cuando sus predicciones fueran casi siempre desmentidas por los
era la misma que la de Rosa Luxemburg, Aun cuando defendía el hechos.
derecho a la autodeterminación, consideraba que los socialistas de- Por su parte, Lenin criticó a Rosa Luxemburg por el hecho de
bían luchar contra el separatismo de su propia nación; en cualquier que al combatir el nacionalismo polaco estaba favoreciendo al más
caso, la autodeterminación era mucho menos importante que el in- peligroso nacionalismo de la Gran Rusia. También fue criticada por
terés de la revolución, es decir, que el mantenimiento de los bolche- los teóricos del PPS, como Pelíks Perl y Kazimierz Kelles-Krauz.
viques en el poder. El proletariado de una nación debía manifestarse Este último escribió en 1905 que las «condiciones económicas» que
a favor de ,la separación o la integración, y la clave del proletariado supuestamente eran un obstáculo para la independencia de Polonia
er~ su partido, q,ue expresaba las tendencias más progresivas de cual. no eran más que una cuestión de ,comercio entre provincias, y que
quíer grupo nacional, La desaprobación 'por parte de Lenin de la Rosa Luxemburg defendía de hecho que el proletariado adaptase su
brutal ocupación soviética de Georgia en 1921 no tuvo consecuen- actividad a las exigencias temporales de la burguesía, Los estados
das prácticas, y el programa del partido dio una amplia justificación nacionales constituían un interés natural de la burguesía, pero la
de las violel1t~s m~dídas gr~cias a las cuales se recuperó la mayor independencia era también necesaria para la clase trabajadora, pues
parte del patrrrnoruo ruso. Sin embargo, la disputa de Rosa Luxern-
era la condición necesaria de la democracia,
burg con el PPS era de la mayor importancia . Podía parecer increí-
. Por otra parte, los comunistas polacos, aceptaron plenamente la
?l~ que, estuviera tan ciega a la realidad social, pero éste no era el
doctrina de Rosa Luxemburg sobre la independencia nacional, La pos-
untco ejemplo de este tipo: ante todo fue una obstinada intelectual
doctrinaria. Sus explicaciones de los fenómenos sociales son deduc- terior crítica de «Luxemburguismo», que fue de carácter general y
ciones de un esquema marxista, con una mínima corrección a la luz sumario, le acusaba de «subestiman> el interés de la burguesía en
de la experiencia. Como ,la sociedad capitalista estaba dividida por
el mercado interior y el de las demás clases en la causa nacional.
naturaleza en clases hostiles, y como el interés de cada clase era el Pero esta crítica nunca fue tan. lejos como para poner en cuestión
mismo en todo el mundo, al menos en lo concerniente a la clase era el principio de que la lucha de clases era «en última instancia» el
teóri~amente imposible que cualquier nación aspirara a la indepen- único conflicto histórico decisivo; las cuestiones nacionales eran o
dencia «como un todo», pues las aspiraciones a nivel nacional sim- cuestiones transitorias y carentes de importancia o disfraces de inte-
plemente no yodínn. exis~i1". Rosa Luxemburg no cambió de opinión reses «reales», es decir, de clase, o bien representaban una f lC!1,te
tras el estallido nacionalista de 1914 y la resultante desarticulación potencial de energía revolucionaria que debía utilizarse po ~ r · ~
de la Internacional: simplemente se limitó a culpar a los lideres tácticas pero que difícilmente podía ser considerada «con erspecdt ')
- 11
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98 Las principales corrientes del marxismo 3. Rosa Luxemburg y la izquierda revolucionaria 99
histórica». En resumen, la versión comunista del marxismo nunca con autoridad para distinguir finalmente entre la verdad y el error.
asimiló fácilmente las realidades nacionales. Rosa Luxernburg intentó ser la campeona de la ortodoxia, pero en
Rosa Luxemburg es un extraordinario ejemplo de un tipo de pen- vez de considerar al partido como la fuente infalible de la ortodoxia,
samiento que aparece con frecuencia en la historia del marxismo y prefirió creer en la revolucionaria misión de las masas como fuente
parece ser atraído especialmente por la concepción marxista. Se ca- espontánea de verdad. Lenin no fue culpable de esta inconsistencia,
racteriza por una esclava sumisión a la autoridad, unida a la creencia y esta forma de marxismo fue eficaz en la práctica porque su doc-
en que a pesar de la sumisión pueden conservarse los valores del trina se hizo propiedad exclusiva de una organización de revolucio-
pensamiento científico. Ninguna doctrina era tan idónea como el narios profesionales. En el caso de Rosa Luxemburg, tuvo extraños
marxismo para satisfacer estas actitudes o para ofrecer una mistifi- resultados su creencia absoluta en la predeterminación de la historia
cación que uniese un dogmatismo extremo con el culto del pensa- y también en el carácter «esencialmente» revolucionario de las ma-
n!iento «científico), en el que el discípulo podía hallar paz espi- sas. En su opúsculo sobre In revolución rusa urgió a Lenin a que
ritual y mental. El marxismo desempeñó así, para la intelligentsia, introdujera una democracia incondicional y al mismo tiempo a que
el papel de una religión que no impidió que algunos de sus miern- aplastara con mano dura a todos los movimientos nacionalistas, sin
b.ros, como la propia Rosa Luxernburg, intentaran mejorar el depó- suponer por un momento que pudiera haber una incompatibilidad
Sito de la fe volviendo a los primeros principios y reforzando así su entre estas dos exigencias.
propia creencia de que eran independientes de] dogma. Sobre la base de su teoría de la acumulación, Rosa Luxemburg
El tema capital de Rosa Luxemburg fue la teoría de la acumu- previó crecientes dificultades de comercialización y una presión cada
lación, unida a su creencia en que el capitalismo debía producir una vez mayor del capital sobre los salarios, una progresiva radicaliza-
cada vez mayor polarización de clases (todos los marxistas ortodoxos ción de las masas trabajadoras y de polarización de la sociedad en
compartían esta opinión y, según Kautsky, el marxismo hubiese fra- clases. Esta es la razón por la que no atribuyó importancia práctica
casado sin ella). Se propuso dar al marxismo una fo.rma final con- a los movimientos nacionales y campesinos, cuyo efecto debía dis-
sistente definiendo las circunstancias en las que el capitalismo se minuir con la expansión del capitalismo, y de que olvidara el papel
hace económicamente imposible. El marxismo fue para ella la clave de los territorios coloniales como teatros de la revolución . En resu-
universal del significado de la historia, que permitía rechazar como men, creyó en una revolución proletaria en el clásico sentido mar-
insignificante bagatela cualesquiera factores advenidos que pudieran xista, mientras que Lenin advirtió que nunca iba a tener lugar una
alterar su curso. De este modo el materialismo histórico pudo ser revolución proletaria «pura» y que a medida que el capitalismo. ~e
considerado no como un extremo empobrecimiento de la realidad, aproximaba al «ideal» de la sociedad de dos clases, la revoluci ón
sino como un proceso de abstracción científica, que conservaba la socialista se hada menos probable, no más. Rosa Luxemburg se opuso
esencia de las Cosas y eliminaba lo que era meramente accidental. así a Lenin en tres cuestiones, cada una de las cuales fue una condi-
Sin embargo, nad ie pareció advertir que esto significaba considerar ción necesaria del éxito de los bolcheviques en 1917: su política
toda la historia real como una serie de contingencias i.nsignificantes, hacia el campesinado y las nacionalidades, y su concepción militar
dejando que la ciencia contemplara sólo el marco general de transi- del partido.
ción de un sistema económico a otro. Todo el resto -guerras, con- En un artículo escrito en 1922, y publicado pósturnarnente en
flictos raciales y económicos , formas constitucionales y legales, reli- 1924 Lenin describió una imagen de Rosa Luxemburg que fue acep-
giones, vida intelectual y artfstica-i-- era relegado al montón de tada 'como definitiva por el movimiento comunista: era un «águila
desechos de los «accidentes», que nada interesaban a la reflexión del de la revolución», pero se había equivocado en sus ideas acerca de la
teórico sobre las majestuosas etapas de la «gran» historia. De esta acumulación, el problema nacional, los mencheviques y bo1chevique.s
forma se dotó de un falso carácter sublime a la esterilidar] de unos y la propia revolución de Octubre (sus ideas sobre la «espontaner-
esquemas simplistas. dad» y el papel del partido no figuran en esta lista de errores l. Los
El destino de los escritos de Rosa Luxernburg ilustra la tragedia comunistas alemanes, tras su fracaso en producir un levantamiento
del intento por conservar íntegramente el marxismo rechazando a la en 1920 y 1923, atribuyeron su error de cálculo a la ideología ~~el
vez los únicos medios de hacerlo, a saber, un cuerpo institucional «Iuxemburguismo»: en esta actitud destacaron, sobre todo, Ruth FIS-
100 La>' principales corrientes del marxismo Capítulo 4
cher y Maslow, la primera de las cuales comparó a Rosa Luxemburg BERNSTEIN y EL REVISIONISMO
con un germen de sífilis. Toda la tradición de la Liga de Espartaco
fue tachada de numerosos errores teóricos y tácticos. En 1926, cuan-
do conflictos facciosos y personales en el seno del partido bolche-
vique llevaron al poder en el Partido Comunista Ale'mán a los llama-
dos «derechistas», Rosa Luxemburg fue rehabilitada por un corto
período, mientras que Ruth Fischer y Mnslow perdieron su influen-
cia; pero pronto se revisaron e intensificaron de nuevo los viejos
estereotipos. En un artículo de 19.31, Stalin cerró la discusión afir-
mando que Rosa Luxemburg era la responsable de la teoría de 'la
«revolución permanente», después adoptada por Trotsky en oposi-
ción a la doctrina del «socialismo en un solo país».
Como consecuencia, todos los elementos distintivos de las con-
cepciones políticas y teóricas de Rosa Luxemburg se convirtieron en
letra muerta, siendo recordada sólo en tributos verbales por los
comunistas polacos y alemanes que conmemoraban su martirio por
la revolución. Su crítica del despotismo revolucionario no fue cono-
cida hasta bastante después de la II Guerra Mundial, cuando esta 1. El concepto de revisionismo
crítica se había hecho moneda corriente, siendo considerada más
como una curiosidad que como un incentivo para el cambio. Sin em- El término «revisionismo» nunca ha sido definido con preci-
bargo, en los años sesenta, la «Nueva Izquierda» mostró algún inte- sión, pero se ha utilizado en un sentido más amplio o restringido
rés por sus ideas en su búsqueda de un modelo alternativo de orto- según las circunstancias . En el comunismo actual, no es más que una
doxia marxista que , rechazando la teoría del partido de Lenin, fuera etiqueta arbitraria fijada a cualquier grupo o individuo que critica
opuesta al revisionismo y continuara confiando en el inagotable po- de cualquier forma la política, el programa o la doctrina de un deter-
tencial revolucionario del proletariado. , minado partido; pero a principios del siglo el «revisionismo » cons-
tituyó un fen ómeno especifico, si bien con imprecisos contornos,
en el socialismo del centro y este de Europa. El término «revisio-
nismo» denotaba a aquellos escritores y figuras políticas que, aun
pa rtiendo de premisas marxistas, llegaron gradualmente a poner en
cuestión diversos elementos de la doctrina, y en especial las predic-
ciones de Marx acerca del desarrollo del capitalismo y la inevitabi-
lidad de la revolución socialista. Los «revisionistas» no eran personas
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que abandonaban completamente el marxismo o que nunca habían
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I ' sido marxistas, sino que intentaban modificar la doctrina tradicional
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" o que afirmaban que algunos de sus rasgos esenciales no eran ya
aplicables a la sociedad actual. James, por ejemplo, rara vez fue
considerado revisionista, pues nunca se propuso ser un marxista \
ortodoxo en sentido alemán. Posteriormente se aplicó también el i,
término a quienes in tentaron complementar el marxismo con ideas
kantianas, Sin embargo, en general el revisionismo fue un fenómeno
típico de los partidos que insistían en su fidelidad a la teoría de
Marx, en especial los de Alemania, Austria y Rusia.
101
102 Las principales corrientes del marxismo
4. Bernstein y el revisionismo 103
Estrictamente hablando, el revisionismo fue considerado como
~na posición . teórica, pero su articulación por obra de Bernstein a bajadora, perdiendo de vista la perspectiva de una decisiva batalla
finales del siglo pasado estuvo precedida por d iver sas tendencias final. Esta actitu d «r efor mista» estaba ya b ast an te extendida en el
po~t~cas. que iban en la misma dirección. El primer signo de la crisis sociali smo práctico antes de que Berns tei n le diera un a base teórica.
n;vIS1~~lsta en el seno del par tido alemán surgió hacia 1890, en la En especial se de stacó la trayectoria del socialismo inglés, que carecía
discusi ón de la cuestión agraria. En el Conareso de Frankfurt de 1894 de una doctrina revolucionaria pero se había apuntado indudables
el líder so~ialdem6crata Georg van Vollmar (1850-1922) afirm6 éxitos en el transcurso de los años. De esta forma, la doctrina revi-
que el p~rtJdo debla defender los intereses de los campesinos y de sionista, cuando fue introducida, cayó en suelo fértil en tre los lideres
los tr.abaJadores. Esto pa recía ser una cuestión puramente táctica, de partidos y sindicatos. Su revisionismo p ráctico tenía vari os moti-
pero Involucraba un p unto esencial de la teoría . Los ortodoxos si- vos y asumió di vers as direcciones . Los parlamentarios se interesaban
guiendo a Mu;x y Engels, pensaban que, ba jo el capitalismo: la por la posibilid ad de establecer alianzas con fuerza s no socialistas con
llg~lcultur? debla d~sarroJIarse en líneas generales de igual forma que fines electorales o reformistas, y todas estas alianzas eran sospecho-
la ~ndustr~a, es decir, que cad~ vez Un m~nor número de propietarios sas desde el punto de vista ortodoxo. Los representantes locales de
sena. due.no de un mayor numero de uerras , y que los pequeños partidos y sind icatos est aban menos interesados en la táctica elec to-
propietarios agricolas ten derían a desaparecer paulatinamente . Por ral, pero en gen eral también eran indiferentes al «fin último» del
est~ razón, Kautsky y todos los que pensaban como él no era n parti- socialismo y todo el aspecto teórico del programa del partido. En tre
dam?s de defend 7r la. causa de los pequeños granjeros, que estaban los líderes que pensaban de esta forma cabe citar a Ignaz Auer (1846-
destinados a exungu írse como clase y eran «reaccionarios» a los 1907). Otros, como Schippe1 y Reine, pusieron en cuestión el pro-
ojos de la historia. Sin embargo, esto significaba que los socialistas grama antimilitarista y anticolonial del partido sobre la base del na-
nun.c? podrfa~ contar con el apoyo del campesinado, he cho que les cionalismo y de la creencia en que un ejército fuerte y la adquisición
debilit ó conslde~ablemente en t~rminos electorales, especialmente de colonias y mercados servían a los intereses del proletariado ale-
cuando la .may~na de los campesinos prusianos se alió con los jun- mán . En general, la base práctica de esta vaga fo rmulación del revi-
kers reaccionanos contra la burguesía. Pero no se trataba sólo de sionismo era que los socialistas debían construir «por grados» la
una cuestión táctica: era también una cuestión de si realmente tenía nueva sociedad, centrándose en los progresos cotidianos y no limi-
lugar la esperada concentración de la agricultura. Eduard .D avid tándo se a esperar la revolución . Las teorías de Bernstein nunca hu-
(186.3 -1930), un socialista experto en cuestiones agra rias, afirmó que bieran tenido un efecto tan decis ivo si no hubieran constituido la
no era así, y qu: la gr,anja familiar era la forma ideal de producción cris talización de unas ideas que es tab an ya en el aire.
ru.raI. Kautsky discrepo en ambos puntos, pero muchos años después
afirmó que David tenía razón al afirmar que no había un proceso 2. Información biográfica
«necesario» de concentración en la propiedad de la tierra .
~in. embargo, pronto se puso de relieve que podía dudarse de las Eduard Bernstein (185'0-1932) nadó en Berlín, donde su padre
predlCClO?eS de ~.arx relacionadas con la ind ustria y la agricultura . tra bajaba como maquinista ; sus padres eran judíos no practicantes.
La doctrina tr adicio nal era que el capitalismo suponía una crecien te Tras de jar el Instituto a corta edad, trab ajó en un banco de 1869
polarización de clases y concentración de capital, la ruina de los a 1878. En 1872 se afilió al partido de Eisenach y tomó parte en el
pequeños propietarios y la proletarizac íón de las masas, y que esto Congreso de Gotha de 1875. Durante un tiempo fue partidario de
era. un proceso irrev:~siblc: t~das las reformas en el m arco del capi- la filosofía de Dühring, pero se desengañó por la intolerancia dog-
talismo eran superficiales e Inestables, y la principal labor de los mática y el antisemitismo de éste. El Anii-Dlibring de E ngels (1878)
socialistas consistía en organizar sus fuerzas para el futuro conflicto le convirtió al marxismo, p asando a ser un celoso expositor de la
r;volucíonario. Sin embargo, el crecimiento de los partidos socia - ortodoxia entendida al modo de la época. Tras la promulgación de
listas de masas, los éxitos parlamentarios y las reformas sociales hi- las leyes antisocialistas se trasladó a Lugano y después a Zurich como
cieron que u na gran parte de los líderes entendieran su labor en secretario de Kurl Hochberg, un rico alemán que, aun sin ser mar-
términos de la consecución de ventajas inmediatas para la clase tra- xista, simpatizaba con los socialdemócratas y les ayudaba financie-
ramente . En Zurich , Bernstein escribió para el Sozialdemokrat, perió-
104 Las principales corrientes del marxismo 4. Bernstein y el revisionismo 105
díco del, que ~ue edito~ entre 1880 y 1890. Allí conoció a Kautsky, de los líderes del partido, su influencia crecía cada vez más dentro
que habla venido de VIena con la ayuda de Hdchberg y de los socia. del partido y los sindicatos.
listas rusos emigrés. El Sozialdemokrat era un periódico revoluciona Bernstein volvió a Alemania en 1901, y fue elegido para el Reichs-
río ortodoxo que jugó un importante papel en el mantenimiento de tag en 1902, como diputado por Breslau, Dejó de contribuir en Die
l? continuidad del partido en condiciones de ilegalidad o serniilega, Neue Zeit pero escribió con frecuencia para el Sozialistische Monat-
hdad. En 1880, Bernsteín acompañó a Bebe! a Londres donde co- sbejte, editado desde 1897 por Julius Bloch y que se convirtió en el
no~i6 a Marx y a Engels. En 1884 visitó de nuevo a Engels, con principal órgano teórico del reformismo. No fue expulsado del par-
quien mantuvo una viva correspondencia, que Bernstein no publicó tido (sólo un pequeño grupo de radicales presionaron, sin éxito, para
hasta 1925. En 1887 publicó en Z urich una obra sobre los car tistas la expulsión de los revisionistas), y con el tiempo sus partidarios
(Die Chartisten.Bewegung in England). A mediados de 1888 fue de. consiguieron puestos cada vez más influyentes en la administración
portado de Suiza y se trasladó a Londres; durante los años siguientes del partido.
fue uno de los mejores amigos de Engels, y también el ejecutor de A partir de entonces Bernstein dividió su actividad entre la labor
su voluntad. parlamentada (fue diputado del Rekhstag de 1902 a 1918, y poste-
Bernstein permaneció en Inglaterra hasta principios de 1901. Su riormente de 1920 a 1928), su trabajo de escritor y la publicación de
estancia en este país modificó sustancialmente sus ideas sobre el libros. En Londres había publicado obras de Lassalle y posterior-
marxismo y la filosofía socialista; estuvo muy influido por los Iabia- mente apareció en Berlín una edición completa en doce volúmenes.
n.os, ~~n los que estuvo en estrecho contacto. Su experiencia de la Aprobó el programa para una huelga política de masas (Der poiitiscbe
srtuación de Inglaterra le convenció de que la idea de que un colapso Massenslreik and die politiscbe Lage der Sozialdemohratie in Deutscb-
de una vez ?o~ todas del capitalismo era una ilusión doctrinaria, y de land, 1905), escribió una historia en tres volúmenes del movimiento
que los socialistas debían poner sus esperanzas en reformas sociales obrero berlinés (Geschichte der Berliner Arbeiterbewegung, 1907-10),
graduales y en la socialización resultante de la presión democrática. colabor6 con Bebe! en In publicación en cuatro volúmenes de la
Estas conclusiones pronto tomaron la forma de un sistema en el correspondencia de Marx y Engels y fundó y editó el periódico Do-
que se modificaron muchas de las premisas filosóficas y políticas del kumente des Sozialismus (1902-5). Criticó cada vez más abiertamente
marxismo. La critica de Bernsteín tuvo mucho en común con el el marxismo y unos años antes de 1914 estuvo más cerca de los
!<athedersozia~ismus d.e ~rentano, Schulze-Gavernitz y Sombart, que reformadores liberales que de los marxistas. Durante la guerra perte-
lnt~~taba~ unir el soc1a!1smo y el liberalismo y confiaban en la legis- necio a la minoría antíbélica del partido y se unió al USPD junto con
Iación social como medio de reforma más que en un «salto» cualita- Kautsky y Haase. Tras la guerra se volvió a unir al SPD y tomó
tivo del capitalismo al socialismo. Bernstein expuso sus ideas en parte en la redacción de su primer programa. Fue el fundador real
d.iversos artf~ulos titulados «Problemas del Socialismo», que apare. de la ideología socialdemócrata en la concepción general de este
cieron en Die Neue Zeit a finales de 1896 y posteriormente en el término durante las dos guerras mundiales, en oposición al comu-
libt? Die Vor~ussetzungen des Sozialismus und die Aufgaben der nismo. Murió en Berlín.
Sozialdemokratie (Los Presupuestos del Socialismo y las Tareas de
la Socialdemocracia, 1899), que se convirtió en el texto fundamental
del revisionismo y en objeto de innumerables polémicas. Bernstein 3. Las leyes de la historia y la dialéctica
r~spondió a los primeros ataques en una carta al congreso del par.
tl.do celebl:a~o. en Stuttgart! al que no pudo asistir por estar peno En opinión de Bernstein, la desgracie de la teoría marxista había
diente de )U1CIO en Alemama. Sus ideas fueron denunciadas en este sido derivar del hegelianismo. Marx, pensó, nunca se había despo-
congreso por Kautsky, Clara Zetkin y Rosa Luxemburg, y pronto jado de la tendencia hegeliana a hacer deducciones acerca de las
todo el movimiento socialdemócrata europeo se vio involucrado en condiciones sociales a partir de esquemas dialécticas abstractos y
un debate que llevó finalmente a la cristalización de dos tendencias a priori, con insuficiente consideración hacia los hechos reales. Esto
opuestas . A pesar de la sucesión de resoluciones y condenas antirevi- le había llevado a creer en e! determinismo histórico y en el gobierno
sionistas, y aunque Bernstein contaba con la oposición de la mayoría de la historia por un único factor, en relación al cual los seres
106 Las principales corriente s del marxismo
4. Bernstein y el revisionismo 107
humanos eran meros inst rumentos u órga nos . Engels, sin embargo,
había atenu ado bastante las fó rmulas origina les del mat er ialismo his- O tro defecto de la filosofía de Marx era, segú n Bernstein , su
tó~ko ~ or su doct rin a de las «causas ú lt imas», que sup on ían la teoría del valor, qu e sugería qu e el valor defin ido por el tiemp o de
exist encia de causa s media tas en el desarrollo histórico : cuan to más traba jo era un fenómeno rea l que gobernaba los términos d el int er-
numero sas y variada s fue ran ést as, menos absoluto seda el predomi nio cambio y no u n mer o instrumen to explicativo . E l valor en sen tido
de las «causas úl ti mas» . Esto quedaba confirmado po r la experien cia: marxiano era no mens u rable y era a lo sumo un instrum ento concep-
la multiplicidad de fue rzas que afectab an a la sociedad limita ban el tual abst racto, y no una rea lidad econ ómica . E ngel s había afirmado
ámbito de la necesidad y permi tían a los seres h um ano s ejercer una que en la Ed ad Media los bie nes se cambi aba n aún según su valor
crecient e influencia sobre los procesos sociales. Reco nocido esto , el pero Parvus había mostrado que incluso entonces habían diversos
m arxi~n:o no podía considerarse ya corno una do ctrina puramente facto res qu e limitaban el efecto del valor sobre los pr ecios. La ley
materialista, y aun meno s como una doctrina según la cual la his toria del valor era válida sólo en las sociedades primitivas. La verdad o
estaba gobernada absolu tament e por el «factor econ ómico » ; el propio error de la teo ría de Marx en este aspecto no era esencial pa ra el
M arx merecía reco nocimiento por haber mostrado la importancia de aná lisis de la plusvalía , pero aquí una vez más la doctrina era er rónea :
los cambios de tecnología y los métodos de producción para la como al iden tificar la tasa de plusvalía con la tasa d e explotación dab a la
prensi ón de la historia . impresión d e que la primera era el índice de injusticia social. E sto
Hegel también era el responsable del elemento blanquista del era incorrecto , pues el sta ndard de vid a de los traba jadores no estaba
mar xrsmo, la creencia en la revolución total y en el papel creativo de directamente relacionado con la ta sa de plusvalía (podía ser ínfimo
la viol encia política. El Manifiesto Comunista no había mención de cu ando la tasa fuera baja O comparativamente elevado aunque fuera
Baheuf entre los autores cuyas ideas cri ticaba. El Discurso al Comité muy alta ); además el sociali smo no podía justificarse p or el hecho
Centta~ de la Liga Comunista de marzo de 1858 era de inspiración
de que los salarios no fueran iguales al valor total del producto , pues
blanqu íst a: pa recía supone r que la volu nt ad de la revolución y la nunc a po dría n serlo .
organiz ación del terrorismo eran suficientes para proporcion ar la E n sus últimos artículos , Bernstein discutió aún más enfá ticamente
~uerza motri z de un levant amie nto socialista. En general, M arx hab ía I ~ ~eoría del valor de sarrollado en El Capital. La ide a d e que la defí-
int en tado hallar un comprom iso entre dos tradicion es socialistas. melón de valor de Mar x era un instrumento ex posir ivo y no un fenó-
La primera era constructiva y evolutiva: se hab ía desarrollad o en la meno social real, hab ía sido formul ada pr eviamente por Schm id t y
lit eratur a ut ópica y en las sectas socialistas y asociacio ne s de tra baja- Sombart , y en su obra principal Bern ste in se sum a a esta crítica.
dores del siglo XIX, y tenía como ob jetivo la emancipación de la Posteri or me nte fue más allá y afirmó qu e el valor en sentido mar-
s?c.iedad por med i? de u n nue vo siste ma económico . E l segu ndo pri n- xiano na existía; el precio era la única realid ad económica, y las
CIpiO era destructi vo , conspirator ial y terrorista, y su fin alid ad era mercancías tenían u n valor po rque ten ían un precio. M arx había sub-
transformar la sociedad por la expropiación polít ica de las clases diri- estim ado el valor de uso de las mercancías, y su concep to de valor
gentes . E l marxismo era más un comprom iso que un a síntesis de era inú til porque no er a cuan tit ativo : una de las razones de esto era
.estos dos p rincipios, y el pen samiento de Marx oscil ab a entre ellos, que es pos ible medir la can tidad de tiempo de trabajo pero no la
pr esen tando diferentes aspec tos en dif eren tes ocasiones. int ensi dad de ést e.
La idea de Bernstein de q ue hab ía que cul par a Hegel de los La crítica de Bernstein de la base filosófica del marxismo y su
elem entos blanquistas del ma rxismo era, como pu ede verse, la con- deri vació n del hegelian ismo es ex tremad amente sumaria. De hecho
traria que la de Plekhanov. Este último afirmó que la tradi ción de parece no h aber cono cido de la obra de Marx más que lo que pudo
H egel, con su tendencia antiut ópica y su énfasis en la «lógica» nat ural re tener de las absurdas simplificaciones de E ngels. En esto no est aba
de la historia, era el arma más eficaz con tr a el aventurisrno político, la solo entr e sus contemporáneos: los ma rxistas no conocían casi nada
táctica conspiratorial blanquista, y la expectativa de un paso defini- de Hegel y la contribución de éste a la cosmovisi ón marxiana era
tivo hacia el socialismo, antes de qu e hu bieran madurado las relacio- reducida a cuatro trivialidades o bien ignorada (L abriola y Plekhanov
nes de pr oducción bajo el capitalismo hasta el punto de que fu era figuraban entre los pocos que mencionaban la dep endencia de Marx
posible un cambio orgánico. con respecto a Hegel , pero la idea de Plekhanov acerca d¡,l Hegel era
irreconocible po r lo excesivamente simplificada ). Sin embargo, la
108 Las principales corrientes del marxismo 4. Bernstein y el revisionismo 109

tendencia general de la crítica de Bernstein a Marx está clara. Es un concentración. Corno Bernstein señaló en su carta dirigida al Con-
ataque a todos los sistemas especulativos que se proponen explicar greso de Stuttgart, el afirmar que el número de trabajadores iba en
la historia por un único principio abstracto y a la mentalidad «filo- aumento no significaba justificar el sistema vigente. Lo decisivo para
sófica» que, en vez de estudiar las tendencias económicas empíricas, el socialismo no era la conce ntración de riqueza, sino la productivi-
subordina todo a la espera de un enorme cambio cualitativo que ha de dad del trabajo. Si el aumento del número de propietarios actuaba
transformar y salvar al mundo. como un freno sobre las fuerzas productivas, este aumento no era
Bernstein no se propuso mostrar que era fiel a las ideas de Marx : favorable al socialismo; sin embargo, había que reconocer este aumen-
criticó abiertamente lo que consideraba el elemento «negativo» del to como un hecho) cualquiera que fuera su significación social.
marxismo, la creencia en esquemas históricos especulativos y en el De igual- forma, eran también erróneas las predicciones acerca
advenimiento del socialismo como ruptura completa con toda la de la polarización de las clases. Al contrario, a medida que la tecno-
anterior historia de la humanidad. logía y la organización de la sociedad producían una clase media más
numerosa, la estratificación de la sociedad se hacía cada vez más com-
pleja. Por ello era desesperanzado y utópico confiar en el socialismo
4. La revolución y el «fin último» como resultado de la abolición de la clase media por el capital.
A medida que aumentaba rápidamente la clase de técnicos y funcio-
La crítica de los errores hegelianos del pensamiento de Marx no narios, tendía a disminuir la proporción del proletariado en la pobla-
hubiera sido de por sí una gran amenaza a la ideología del partido, ción total. Tampoco la propiedad rural tendía a concentrarse en
pero el peso del ataque de Bernstein está en otro lugar. Bernstein menos manos.
afirmó que las predicciones de Marx acerca de la concentración de La perspectiva del socialismo no dependía de una gran crisis que
capital eran erróneas, como también lo era la teoría de la polarización produjese el derrumbe del capitalismo. Éstas crisis eran cada vez
de las clases y la idea de un único cambio revolucionario que abolía menos probables , pues el capitalismo era progresivamente capaz de
el orden existente; según él la tarea de la socialdemocracia era socia-
adaptarse a las dificultades del mercado. La creencia de muchos socia-
lizar gradualmente las instituciones políticas y la propiedad y el
listas de que las crisis se debían al bajo consumo de las masas, era
partido ya había aceptado esto en la práctica, aun cuando no tenía
incorrecta y contraria a las ideas de Marx y Engels. Sismondi ade-
valor para desechar la vieja y honorable teoría revolucionaria. Es ta
era en esencia la doctrina revisionista, claramente incompatible con lantó esta idea, y, tras él, Rodberrus; pero el propio Marx había
la letra y el espíritu del marxismo y con la parte teórica del programa señalado que las crisis suelen tener lugar en momentos de alza sala-
del partido. rial. Sin embargo, el volumen III de El Capital, describía las crisis
Las afirmaciones de Marx acerca del descenso de la tasa de bene- como resultado de un conflicto entre la capacidad adquisitiva de las
ficio, la sobreproducción, las crisis, la concentración y la destrucción masas y la necesidad del capitalismo de mejorar y aumentar las fuer-
periódica del capital se basaban indudablemente en los hechos, pero zas productivas. Pero el desarrollo del comercio mundial había aumen-
ignoraban o infraestirnaban las tendencias contrarias existentes en el tado enormemente la fuerza de reacción del capital a las crisis locales
capitalismo. La concentración de las empresas no era la misma que mediante la movilización del crédito en corto plazo de tiempo. Los
la concentración de la riqueza; la primera tenía realmente lugar, peto mercados extranjeros crecían intensiva más que extensivamente, y no
no la última. Gracias al sistema de las sociedades anónimas, el creci- había tazón para prever un final absoluto a este aumento. Rosa Lu-
miento de los grandes intereses industriales no significaba el corres- xemburg había afirmado que la teoría de Marx se refería a las crisis
pondiente crecimiento de grandes fortunas. Por el contrario, aumen- de disminución, mientras que las crisis conocidas habían sido crisis
taba el número de propietarios, tanto en términos relativos como de crecimiento; pero si esto fuera así, resultada que la teoría de las
absolutos. Así, si la perspectiva del socialismo dependía de la con- crisis de Marx tendrla un significado diferente al que él mismo le
centración de capital, la socialdemocracia es taría luchando contra un adscribió, y también que era una mera deducción especulativa no
proceso económico objetivo. Sin embargo, en realidad, las posibilida- confirmada por la evidencia. Igualmente, el complejo sistema de cré-
des del socialismo no dependían de la validez de la teoría de la ditos, carteles e impuestos proteccionistas que ayudaban a mantener
110 Las principales corrientes del marxismo 4, Bernstein y el revisionismo 111

la explotación era también un antídoto eficaz contra las crisis y producción estuviese s610 parcialmente socializada. Las empresas pri-
descartaba la esperanza de un cataclismo económico. vadas se socializarían ellas mismas gradualmente y una única conver-
Segl'ln Marx, dos eran las condiciones principales del socialismo: sión total o la propiedad pública supondría despilfarro y terror a gran
un alto grado de socialización del proceso de producción capitalista escala. Esto no significaba -Bernstein insistía- que la revolución
y la fuerza política del proletariado. La primera de estas condiciones, estuviera «prohibida»: las revoluciones era procesos espontáneos y
según Bernstein, estaba lejos de cumplirse. En cuanto a la segunda, elementales que nadie podía detener. Pero una política de reformas
había que poner en claro si el partido esperaba alcanzar el poder no era diferente en este aspecto. Lo importante era reconocer que
mediante las instituciones electorales democráticas o bien a través el partido trabajaba de hecho hada la transformación socialista de
de la fuerza revolucionaria . Las tendencias básicas del desarrollo so- la sociedad mediante reformas democráticas y económicas, y debía
cial no eran favorables a las esperanzas de una revolución. En contra tener la suficiente energía para mostrar su verdadera misión. Por
de las predicciones , las funciones sociales se iban diferenciando pro- ejemplo, Bebel negaba la acusación de que el partido intentara uti-
gresivamente, tanto en general como entre la clase trabajadora. Tam- lizar la violencia política; Kautsky habla esbozado un programa
bién había sido refutada la recría según la cual, bajo el capitalismo, agrario reformista y en el Reichstag el partido había exigido el es-
la situación de los trabajadores era desesperada y no podía experi- tablecimiento de tribunales arbitrales. De cualquier forma, las ame-
mentar progreso real alguno. En esta cuestión, el punto de vista de nazas de fuerza y de huelgas no eran el tipo de acción más eficaz:
Marx no era consistente: aun reconociendo la existencia de tenden- los trabajadores ingleses habían ganado sus votos no en los días
cias que podían limitar la explotación y mejorar la suerte de los revolucionarios del cartisrno, sino al aliarse con el sector radical de
asalariados, las ignoraba con frecuencia 'por ser incompatibles con la burguesía.
sus teorias a priori. En la actualidad no había motivo para esperar Bernstein resumió esta actitud en una fórmula que se hizo fa-
'qu e se intensificaran los antagonismos de clase a causa del aumento mosa como blanco de ataque de la ortodoxia: «Lo que generalmente
de la explotación y la pobreza. Pero una vez más, la perspectiva del se llama el fin último del socialismo no es nada para mí: el movi-
socialismo no dependía de esta expectativa : dependia de la creciente miento 10 es todo». En su carta al Congreso de Stuttgart explicó
productividad social resultante del progreso en general y de la ma- esto de la siguiente forma: en la actualidad el partido no debe con-
durez moral e intelectual de la clase trabajadora . El socialismo era un fiar en un grao cataclismo, sino en la ampliación gradual de los de-
proceso gradual de socialización con la ayuda de las instituciones rechos políticos de los trabajadores y de su participación en los
democráticas y la fuerza del proletariado organizado. La democracia órganos económicos y administrativos; la conquista del poder y la
no era simplemente un arma en la lucha política, sino un fin en sí socialización de la pobreza no son fines, sino medios. Sin embargo,
mismo, la forma en la que el socialismo había de hacerse realidad. Bernstein, en su obra principal, se explica de forma diferente. Marx,
No era una solución automática de todos los problemas sociales, pero dijo, había escrito que la clase trabajadora no dispone ~e u~a uto-
sí un poderoso y necesario instrumento de progreso . Una vez que el pía ya preparada que deba establecerse por decreto; no tiene Ideales
movimiento socialdemócrata había afirmado su posición sobre bases arbitrariamente fijados; sabe que su emancipación exigirá largas
parlamentarias, carecía ya de sentido hablar de «dictadura del prole- luchas y muchos procesos históricos, que habrán de cambiar las cir-
tariado». Tampoco era cuestión de que la clase trabajadora construyese cunstancias y también a las personas; debemos poner en acción los
el soci alismo mediante el uso de la fuerza contra el resto de la elementos de la nueva sociedad ya desarrollados bajo el capitalismo.
sociedad; por el contrarío, los socialistas debían intentar interesal' El aferrarse a las utopías tradicionales es nocivo para el progreso
en su programa a la pequeña burguesía y al campesinado . El camino social, pues distrae la atención de las reformas viables por las que
correcto era sacar" partido de la creciente influencia de la socialdemo- debemos luchar.
cracia en las instituciones del estado a fin de reformar la organización Como puede verse, la fórmula de «el fin no es nada, el movi-
de la economía, superar los obstáculos en contra de la producción miento lo es todo» no está muy elata y distorsiona la idea de Marx
cooperativa, asegurar el derecho de las organizaciones sindicales al sobre la que está basada. En La Guerra Civil en Francia y La Ideolo-
control de la producción y . establecer medidas antirnonopolistas y gía Alemana, y en otros escritos, Marx acentuó que el soc!alisl?o
garantías de empleo . Si esto se cumpliera, no importaría que la científico no se proponía atraer a la gente con modelos arbitrarios
4. Bernstein y el revisionismo 113
112 Las principales corrientes del marxismo

de una sociedad perfecta; su propósito era averiguar las tendencias que vivir meramente a la expectativa de un cataclismo definitivo no
sociales y económicas existentes a fin de estimular o activar las serviría de hecho a los intereses del proletariado.
fuerzas reales por las que se modificaba la sociedad. Era preciso Además, según Bernstein, el SPD era ya un partido reformista
estudiar las tendencias históricas «naturales» en embrión o como en muchas de sus actitudes políticas. Las fórmulas revolucionarias
dJjo Marx en 1843, «hacer que estas relaciones petrificadas' bailen de su programa no eran consistentes con su política real y sólo
cantándoles su propia melodía». Est 'a actitud de Marx era cierta- podían actuar de treno sobre ésta. No era cuestión de que el partido
mente opuesta a todas las utopías sentimentales y rnoralizantes, pero cambiase de política, sino más bien de comprender la política que
no a la esperanza de una única revolución violenta. Esto no sígni- seguía de hecho y de adaptar las ideas tradicionales a la realidad.
fic~ba q~e los socialistas debían limitar su horizonte a fines urgentes
Igualmente, Bernstein rechazó la fórmula del Manifiesto Comunis,
o inmediatamente alcanzables, sino sólo que sus fines incluido el ta, según la cual los trabajadores no tenían patria. Esto podía haber
«fin último» y la esperanza de una revolución política debían ba- sido cierto en la década de 1840, cuando el proletariado carecía de
derechos políticos y no tomaba parte en la vida pública, pero era
sar~e e~ la observación de las tendencias históricas y no en imágenes
un anacronismo en un momento en que los trabajadores habían
arbitrarias de un mundo perfecto. En particular Marx explicó la
afirmado sus derechos como ciudadanos y podían influir en el des-
forma en que el capitalismo, según creía, estaba creando las «pre-
tino de su país. El trabajador tenía ya una patria y buenas razones
misas» de un nuevo orden; a saber, la colectivización de los procesos
para defenderla. De igual forma, los socialistas no debían condenar
productivos, la polarización de clases y la formación revolucionaria
de antemano al colonialismo, sin atención a las circunstancias y a
del proletariado por las mismas condiciones de su existencia. Estas
la forma en que se ejercía. Marx había escrito que las sociedades
premisas harían posible e incluso necesario el socialismo, pero nin- humanas no eran propietarias sino usufructuarias de la tierra que
guno de los cambios en el sistema capitalista tendría significación habitaban, y que era su deber devolverla en mejor estado a la pos-
socialista antes de la victoria política del proletariado. teridad. Por ello, decía Bernstein, el derecho a un determinado terri-
Bernstein no se justificaba invocando la autoridad de Marx en torio no dependía de su conquista, sino de la capacidad para hacer
apoyo de sus ideas, que sin embargo sí acusaban la influencia de un buen uso económico de él. Los pueblos civilizados que podían
Engels. La cuestión esencial no era aceptar o rechazar la violencia cultivar la tierra con provecho tenían más derecho a ella que los
revolucionaria, sino la de si los procesos de socialización de la eco- salvajes, siempre que no gobernaran brutalmente en perjuicio de
nomía capitalista formaban «ya» parte de la construcción del socia- los nativos.
lismo. Si el socialismo puede construirse «poco a poco» bajo el ca-
pitalismo, no hay razón por la que esta transformación no deba
completarse un día. 5. El significado del revisionismo
De esta forma no habría una distancia insalvable entre los dos
sistemas, El movimiento hacia el socialismo no era el preludio a una Los escritos de Bernstein provocaron un sinnúmero de ataques
gran expropiación, sino simplemente significaba una mayor colecti- de marxistas ortodoxos de toda laya. Apenas un escritor socialista
vización, más democracia, igualdad y bienestar; es decir, una ten- de importancia no se sumó a su crítica: Kautsky, Rosa Luxemburg,
dencia gradual sin un límite predeterminado y, por la misma razón, Plekhanov, Bebel, Labriola, jaures, Adler, Mehring, Parvus, Clara
sin un «fin último». Cuando Bernstein dijo que el fin no era nada Zetkin y otros muchos sintieron la obligación de pronunciarse, lo que
y el movimiento todo, no expresaba la banal exigencia de que el mostraba que las ideas de Bernstein no eran una casual aberración,
partido debía proponerse metas factibles. Ante todo quería signifi- sino la expresión de una tendencia genuinamente arraigada en el mo-
car que el «fin último» según lo entendía la tradición marxista -la vimiento socialista.
liberación económica del proletariado mediante la conquista del po- La crítica filosófica de las ideas de Marx jugó un escaso papel
der político- no tenia un contenido definido. El movimiento so- en estas polémicas; las observaciones del propio Bernstein en este
cialista era capaz de luchar con éxito por muchos cambios que su- terreno fueron triviales y erróneas. El aspecto de su doctrina que
pondrían la realización de cada vez más valores socialistas; si tuviera suscitó más indignación fue su crítica a la teoría de la concentración
114 Las principales corrientes del marxismo 4. Bernstein y el revisionismo 115

de capital y su afirmación de que el orden existente podía trans- Rosa Luxemburg formuló más claramente el núcleo de la disputa.
formarse gradualmente mediante una alianza entre el proletariado, Si se supone que el capitalismo puede te~ormar~e o. vencien,do grao
el campesinado y la pequeña burguesía , Plekhanov objetó que el dualmente las consecuencias de la producci ón anárquica o mejorando
abandono de la premisa marxista de que los trabajadores no podían el estándard de vida de los trabajadores , entonces no hay necesidad
poner sus esperanzas en mejorar su suerte bajo el capitalismo sig- de luchar por la revolución. Pero esta reforma es imposible, pues
nificabfl que el socialismo no era ya una doctrina revolucionaria y la anarquía y las crisis forman parte natural del capitalismo, y el
se convertía en un prog rama de reformas legislativas, Si Bernstein trabajador es explotado por el h~cho de que ,vende s~ fuerza .de
tenía 1':1.z6n, dijo Knutsky, el socialismo no tenía raison d'étre. La- trabajo, Esta situación no puede eliminarse o meJorar~e SlD expropiar
briola afirmó que Bernstein se había unido a la burguesía liberal a los capi ralistas, lo que sólo puede hac~rse o:edlan t~ U!-1fl toma
y Rosa Luxernburg señaló que el socialismo sería innecesario si revolucionaria del poder. Hay, pues, una diferencia cualitativa entre
la economía capitalista tuviese un poder de adaptación que le perrni- la revolución y las reformas de cualquier tipo. .
tiese evitar las crisis de sobreproducción. Las criticas de este tipo La posición de los criticas no impidió que las ideas de los revi-
eran puramente ideológicas y no expresaban más que un fundado sionistas se extendieran entre los socialdemócratas, la mayoría de
temor a que si Bernstein tenía razón, dejase de existir el clásico los cuales habían sido reformistas en la práctica antes de que Berns-
marxismo revolucionarío. Pero la mayoría de los críticos afirmaban tein publicara sus teorías. Es cierto que habían numerosos 1í~e.r;s
también que Bernstein partía de falsas premisas. Kautsky, Bebe! y Rosa de partido y sindicalistas no interesados ,en la teoría o. en la reV!SlOn
Luxernburg defendían la teoría tradicional de la concentración, y al de la doctrina del partido: ésta no era ni una ayuda ni un obsta.culo
hacerlo mostraron que este término podía interpretarse de diversas para el proceso cotidiano de lucha, p~ctos y r,e~ormas, y podía dejarse
formas. Bernstein no había discutido la existencia de fusiones y combi- tal como estaba, simplemente para fines reteneos ..No obstante, una
naciones de capital que aumentaban el número de grandes empresas vez introducida la nueva fórmula, la aceptaron S10 resístencra. ,La
industriales y su participación en la producción. Sin embargo, negaba idea revolucionaria era propiedad más de los intelec~uales del p~rt(do
la tendencia del capital a concentrarse cada vez más en ruanos de que de las masas trabajadoras. En los pri~el'o~ anos de la disputa
pequeños propietarios, suprimiendo a los pequeños capitalistas. Rosa no se diferenció claramente la futura ala izquierda del partido, y
Luxemburg objetó que el sistema de propiedad por acciones signifi- hasta el periodo de la guerra estuvo represent~~a sólo ~or. unos
caba una mayor concentración, y no desconcentracíón, de capital; pocos teóricos y escritores que carecían de función organízatrva o
esto era cierto, pero no refutaba la argumentación de Bernstein . Sin influencia práctica y no constituían un grupo p~rmanente. P~ra ,l?s
embargo, aparte de esto, todos los criticas ortodoxos advirtieron marxistas ortodoxos que proporcionaban al parudo su org~01zaclon
que si se ponía en cuestión la polarización de clases y la desaparición y doctrina, como Bebel y Kautsky, respecnvamente, las ideas de
de la clase media , se derrumbaba toda la doctrina marxista. La Bernstein eran un desafío a la fe revolucionaria que profesaban ~on
práctica universal de las sociedades por acciones era sólo un método toda sinceridad: a sus ojos el partido era la verdader~ .encar~acIón
utilizado por el capital para atraer a los pequeños ahorros, y no de su programa, tanto en el aspecto práctico como ~eo~lco, Sin ern-
tenía nada que ver con la división de la sociedad en clases. Incluso bargo, si eran capaces de obtener un apoyo 1?ayontatl,o a .su s ~ór­
James criticó la idea de Bernstein de que las divisiones de clase mulas antirrevisionistas, no era porque el partido estuviese l,mbuIdo
se diluían progresivamente: a pesar de todas las diferenciaciones, de espíritu revolucionaría, sino porque ~a, mayoría de sus ml~mbros
decía, seguía existiendo una división básica entre ricos y pobres, considerabnn inocuos sus eslóganes tradicionales y de escasa Impor-
jaures temía, además, que si se adoptaban las ideas de Bernstein tancia práctica. '
el movimiento socialista perdería su carácter de clase, disolviéndolo Lenin adoptó la idea, todavía consi~e:ad.a como t~~ dogma. por
en un vago radicalismo. En este aspecto jaures apoyaba a Kautsky, el movimiento comunista, de que el revisiorusmc surgió com~ Ideo-
si bien sus ideas estaban más cerca de Bernstein en cuanto a la logía refleja de los intereses de la aristocracia de la clase trabajadora,
significación socialista de las reformas y al deber y derecho de los a los que la burguesía permitía disfrutar las «sobra~» de su fiesta
socialdemócratas a aliarse con partidos no socialistas, a fin de con- de propiedad, Esto sugeriría 9ue sól?, una pequen.a parte d~ la
seguir objetivos a corto plazo , clase trabajadora alemana presto atencion a la doctrina reformIsta,
116 Las principales corrientes del marxismo 4. Bernstein y el revisionismo 117

mientras que la gran mayoría eran fervientes revolucionarios. De da, cuyo desarrollo posterior tiene ya poco que ver con la historia
hecho, sin embargo, lo que posteriormente fue denominado por sus de la doctrina marxista. Aunque esta forma de socialismo deriva
oponentes revisionismo «práctico» se hallaba principalmente entre genéticamente del marxismo, al menos en parte, pronto perdió interés
los sindicatos, la más básica organización de clase del proletariado; por su origen. La nueva doctrina era un compromiso entre el libera-
además, por esta época los sindicatos no poseían aún la compleja lismo y el socialismo marxista, o una variante socialista del libera-
burocracia que posteriormente se convirtió en cabeza de turco contra lísmo. Se aplicó a situaciones diferentes a las contempladas por el
el oportunismo y el revisionismo. En cualquier caso, si la explicación marxismo clásico, y apelaba a diferentes motivaciones psicológicas.
de Lenin fuese cierta sería muy desafortunada para la doctrina mar- El creciente dominio del revisionismo en la socialdemocracia alemana
xista. Si la «aristocracia de la clase trabajadora» son asalariados supuso el final del marxismo que habían concebido los socialistas
igual que los demás trabajadores, y sólo difieren de ellos por el antes de la 1 Guerra Mundial. Pronto iba a desplazarse el centro
hecho de que ganan más, podría parecer que un más alto estándard de gravedad hada el Este, donde la doctrina revolucionaria se en-
de vida convierte a los trabajadores de revolucionarios en reformis- carnó en nuevas formas dinámicas.
tasi pero, según el marxismo tradicional, la pobreza no es la fuente
de la lucha de clases y de la conciencia revolucionaria, y una mejora
a corto plazo de la suerte de los trabajadores no tendría un efecto
significativo sobre su innato revolucionarismo.
Cuando escribía Bernstein, la clase trabajadora alemana tenía
tras de sí un largo período de aumentos salariales reales y de lucha
eficaz en pos de medidas de bienestar y de acortamiento de la
jornada laboral. Tenía también una poderosa organización política,
cuya influencia crecía decididamente. El Reichstag, es cierto, na so·
portaba mucho peso, y Prusia no habla introducido el sufragio uni-
versal, pero las elecciones, la movilización política y la comparación
de fuerzas alentaban las esperanzas de una victoriosa lucha en favor
del republicanismo e incluso de la conquista del poder. La experiencia
real de la clase trabajadora alemana no confirmaba en modo alguno
la idea de que su situación era desesperada y no pedía ser reformada
bajo el capitalismo. También en Rusia biza su aparición una tenden-
cia revisionista cuando los socialdemócratas no eran más que un
grupo de intelectuales y habla empezado a surgir un genuino movi-
miento obrero. La historia del revisionismo no sugiere que la clase
trabajadora es naturalmente revolucionaria porque está forzada a
vender su fuerza de trabajo y por ello está irremediablemente alie-
nada. Así, no fue s610 en el campo doctrinal donde el revisionismo
puso en cuestión la misión revolucionaria del proletariado; esta creen-
cia fue desafiada, incluso más eficazmente aún, por el éxito del re-
visionisrno.como fen6meno social, 10 que despojó al socialismo de su
clamorosa expectativa de un «combate final» por la liberación uni-
versal. En vez de un Catorce de Julio que cerrase apocalípticamente
la «prehistoria» de la humanidad, los reformistas ofrecían un progra-
ma de progresos laboriosos, graduales y poco espectaculares.
Se creó así el fundamento ideológico de una nueva soc íaldemocra-
Capítulo 5 5_ Jean Jñures : el marxismo como soteriologla 119

JEAN JAURES: EL MARXISMO COMO Kropotkin, en vez d e considerarlos como enemigos o ingenuos «pre-
SOTERIOLOGIA cu rsores», no podía ser considerado ma rxista, una posición exclu-
vent e a los ojos de la ortodoxia. Pero si no consideramo s la cuesti ón
desde u n pu nto de vist a do gmá tico, nuestra opinión acerca de si
Jau res fue o no marxis ta dep enderá de qué ideas de Ma rx y qué
inte rpretación de éstas hayamos de considerar esenc iales en su doc-
trina; pero sob re esto n o existe u n acuerdo unánime, incluso en tre
qu ienes suponen ser fieles al espíritu y la letra del marxismo.
Al contrario que la ma yor ía de mar xistas de su época, jaures
nunca creyó que la idea del socialismo pudiese objetivarse por com-
plero como un a teoría cien tífica similar a la de la evol ució n, o bien
como un a extensión de ésta. En su opinión, el ma rxismo tampoco
era una teoría del desarrollo social sin más: era una apasionada
exigencia moral, una nueva y más perfecta expresión de la eterna
sed de justicia, unidad y amor fratern al del hombre. La ambición
de Jaures no era intensificar sino allanar los conflictos, antagonismos
y enemistades de todo tipo: las ideas fundamentales del marxismo,
1. Jaurés como conciliador creía, no significaban una ruptura de la continuidad histórica, sino
que apelaban a los más básicos instintos del hombre. Como los
Como teórico, jaurés tiene escasa importancia entre los marxistas hombres compartían básicamente los mismos sentimientos, deseos
ortodoxos. Es cierto que se le reconoce como una de las figuras y formas de pensamiento, y como el socialismo era para J aures,
claves del socialismo francés, pero sus ideas se consideran como ante todo, un conc epto moral, éste dirigió sus llamadas y explicaciones
una «síntesis» (por sus admiradores) o como un «amalgama» o a todas las clases sociales, incluida la burguesía. No hacía esto porgue
«mezcla» (por los más ortodoxos) de diversas fuentes, especialme nte creyese que todos los problemas sociales podían resolverse por fi-
francesas, entre las que el marxismo figura en pie de igualdad con lant ropía o por la buena volu ntad de las clases privilegiad as, o que
las dem ás. Jaures nunca cons id eró el marxismo como un sistema el socialismo podía imp lantarse exclu sivamente por una tr ansforma-
autosuflciente y omnicomprensivo del que p odía deducirse una in- ción moral, en vez de po r la presión y la lu ch a, sino porque creía
terpretación de todos los fenómenos sociale s, y menos aún como una que todos los seres humanos poseían valores comunes que no era n
clave para la Interpretación del un iverso, qu e explicase tod os sus específicos de u na determinada clase. Si se cons iderasen seriamente
rasgos y proporcionase una guía moral y práctica para su tra nsfor- estos valores y se sacaran conclusiones pr ácticas de ellos , todos ve-
mación . Al contrario, Jaures h izo serio s esfuerzos por unir las más rían que el socialismo ofrece la única oportunidad de cumplirlos.
diversas tradiciones filosóficas y políticas en una única cosmovísién Por esta razón , los socialist as debían sacar partido de cualquier ayuda
creyendo en la esencial unidad de las tendencias intelectuales y mo~ que pudieran encontrar fuera de la clase trabaj adora, entre personas
rales que se presentaban bajo formas aparentemente diversas en las cuyo instinto moral les llevara a apoyar la causa socialista.
diferentes etapas de la historia. Fue , por naturaleza u n conciliador Para J aures, el socialismo era esencialmente una cues tión de va-
u?~versal. y era consciente de ello . Sus oponentes políticos y filo- lores morales y humanos, un ideal al que la humanidad había aspira-
so.ftcos le acusaron de pasar por alto las diferencias sociales y doc- do más o menos conscientemente a través de los tiempos . Por esta
tnnales, de Oscurecer los contrastes, de considerar todo patrimonio razón no compartía la interpretación del marxismo como ruptura
de todos, de limar las aristas de la lucha de clases por una actitud con la herencia cultural y espiritual del hombre. Los valores espi-
ingenuamente moralizante, etc . Desde el punto de vista ortodoxo rituales, creía, eran continuos y se hacían cada vez más fuertes a
un escritor que invocaba la autoridad de Proudhon y Blanqui, Mi: medida que progresaba la historia. En la síntesis del porvenir, todos
chelet y Saint.Simon, Kant y Fichte, Lassalle y Comte, Rousseau y los valores y logros de la humanídad pasarían a formar parte de la
118
Jaur~s : el marxismo como soteriología 121
120 Las principales corrientes del marxismo 5. [ean

misma cultura , aun :uando hist óricame nte tuviera n unos orígene
s como profeso r de filosofía en el lvcée de Albi, y dos años después
~t1tuamente en conflict o. Las tend encias que parcela n contrar ías ° fue lector en la Univer sidad de Toulouse. En 1885 fue elegido
para
s
Irreleva n tes entre sí se ~nirían un día en armoni osa unidad. Por
ello, el Congre so como diputad o republi cano, en oposici ón a los partido
a resultas de su activida d política ,
no hab ía que menos preciar o pasar por alto ni nzun a de las creacio nes moná rquicos y clericales. En parte
el r las ideas socialis tas, a las que conside ró desde
del espíri tu humano . Est a concep ción de un ; síntesis final es se sintió atraído po
rasgo más caracte rístico del pensam iento de James. En sus mornen
- el pri ncipio como 'el desarro llo legítimo de los ideales de la Revolu-
t~s .m ás ent usiast as puede ser conside rado como el P angloss del so- ción . En 1889 perdió su escaño frente a un candida to conse rvador
y volvió a T oulouse , donde pasó los dos años trabajan do
en sus tesis
~Ia1Js.mo , que cree el~ l,a unidad final de la ciencia y la religión , el ellas titulada De la réafité dtl monde sen-
I~e~hsmo y el m.atertah smo , los valores nacionales y de clase, lael nin. doctora les. La primera de
en 1902 ), era un
dividuo y la socieda d, el espíritu y la mat eria , el hombre y
a- sible (public ada en 1891, con una segunda edición
y expresa ba sus principa les
turaleza . Incluso antes de la síntesis final era posible unir revoluc ión discurso filosófico en sentido estricto
importa ntes para la compre nsión de su vida pública .
V evolu ción , la lucha pol ítica con la educaci ón mo ra
l act uar sobre ide as metafísicas,
icl
los s:ntimiento~ ,e intelect o del hombre y ap elar a los 'intereses
pro- La segund a tesis fue escrita en la tío: De primis socialis mi german
leta nos y ta mbién a los valores huma nos univers ales . lineamentis apud Lutberum, Kant, Pichte et Hegel (1891) ; la tra-
da
Además , la unidad del progres o humano no era sólo cuestió n de
la ducción frances a, Les Origines du socialisme allemand, fue publica
en la Re vue Socialis te). Esta tesis está más directam ente re-
sino que pod ía ya contem plarse en el predom inio gra- en 1892
síntesis fina}, su
dua l de la Idea que hab ía de hallar su realización en el socialis
mo. lacionada con las ideas socialistas de Jaures, y en ella present aba
fuen tes filosófic as que insp iraron las teorías de
p resen te había consist ido no sólo interp retación de las
El pro greso con seguido ha sta el tas,
en el camb io tecnológico , sino en la encarna ción de valo res básicos Mars y Lass alle . En esta etapa escribió también ar tículos socialis
fue elegido para
princip alme nte en la D épécbe de Toulouse. Cuando
en form as cada :rez ~ás perfect as, a\10,s;u ando su expresi ón
más
de
acabada .era patrtrnonío del futuro. ] aUl'eS compar tió con Marx el Congreso en 1893 era un socialista no 5610 en el sentido
en defende r los princip ios de un orden socialis ta, sino también en el
la creenci a de que los asuntos humano s se arm onizaría n un día princip ios depend ía de la acción de
del el fu tuto de esos
un mundo socialist a, y que la historia anterior y los conflict os de creer que
rtió
p~es~te eran significativos sólo en relación a esta perspec tiva.
Pero la clase trabajadora. Durant e los cinco años siguientes se convi
del grupo parlam entaría socialis ta, y hasta
difería de Marx en su idea de la continu idad y del carácte r cumula - en un reconocido líder
las
tivo de la historia anterio r, en opo sición a la creenci a he geliana de 1914 su vida fue parte int egran te de la historia de F rancia, En
creía cuestio nes princip ales de su época -el caso Dreyfu s y el asunto
que el progreso se consigu e a través de su <dado malo». jaurés cos y
en el fU1?,e progres o de la .h.uman idad, confirm ado por la crecien te Millera nd, las cuestio nes acerca de la guerra y la paz, Marrue
el o l fr ancés, el papel y signific ación de la lote.rna cio-
acumul ación d~ valores espiriru ales y sociales , y n o en descens el imperio colonia
y a veces Incluso
al abismo , seguido de un súbito y apocalí pt ico ren acimi ento. oa l- la act itud de Jaures era siempre importa nte
decis iva. Por lo general , sus ideas pueden remitir se a principios
filo.
haber tenido siempre present es. Si particip ó en·
s óficos que parece
te en el caso Dreyfu s, sin atenci ón a las conside rado-
2. Presentacián biográfica tus iasm adamen
mo-
nes tácticas , fue porque cre ía, al contrar ío que Guesde, que el
actuar de portavo z en cualqui er causa en
La trayecto ria polí tica de Jaures pertene ce por comple to al perío- vimien to socialis ta debía
en cuestió n los derecho s humano s , sin importa r
do de la II Interna cional, y su muerte tuvo precisame nte lu gar en la que estuvie ran
pertene cía: el socialis mo
el mom ento de su disolución. Nacido en 1859 en Castres en el sur quién fuera la víctima o a qué clase o grupo
de
de Franda , est udió en el lyc ée de la localidad y posteri orment
e en \ era res po nsable de todos los valores h umanos¡ no s6lo «d espués
en las sino también aqu í y ahora. Cuando , tras .m~chas
la É::o.le Norma le de P arís, En 1881 ob tuvo el tercer lugar la revolución »,
mo,
OpOSICIOnes de egr eg és; el candida to con más alta califica ción no dudas y para indignación de todo el ala izquier da del socialis
de unirse al gob ierno Waldec k·Rous .
tuvo una carrera especial men te destaca da, mientra s que la segund a apoyó la acción de Millera nd
ejerció de su idea de que había que sacar partido de todos
plaza fue para Henri Bergson , En este mismo año ]aUl-es seau , fue a causa
122 Las principales corrientes del marxismo 5. Jean [aures: el marxismo como soteriología 123

los medi?~ de influir en l~s formas existentes de vida pública: si la liste, Motlvement socialiste, H umanité, Pétite Repubtique. Matin,
coop~rac(on con los enemrgos de clase parecía convenir en un de- Revue de Paris, etc. A partir de 1931 apareció una edición en nueve
terminado caso, no debla rechazarse sobre la base de un exclusivismo volúmenes de las obras de Jaures editada por M . Bonnafous, pero
estratégico, Sus oponentes socialistas le acusaban de abandonar el que sigue incompleta.
punto, de ~ista de clase y de estar dispuesto a aceptar las más Los últimos años de Jsures se vieron ensombrecidos por la pro-
sOll;brtas ahan::as en favor de algún beneficio inmediato; por esta ximidad de la guerra, que produjo una· gran ansiedad en todo el
raz~? era, segun ellos, un .reformlsta y un.oportunistH. Sin emhargo, movimiento socialista europeo. El 31 de julio de 1914 , el último día
[aures no era un reformista en el sentido de abandonar el «fin del siglo XIX, fue asesinado en un café de París por un fan ático na-
último» o de limitar sus objetivos a los intereses parciales y a cionalista. Fue una de las mentes más vivaces y fructíferas del mo-
corto pla:m . d: la c~asc trabajadora. Al contrario, siempre ins ístía vimiento socialista, interesada por todos los aspectos de la vida
en los pr¡~ClplOS básJc~s y. lo~ objetivos d~l socialismo. Sin embargo, pública y la cultura. Aun siendo atacado con frecuencia por socialistas
al contrario que los sindicalistas revolucionarios de la extrema iz. 'J no socialistas, según se sabe suscitó afectuosos sentimientos en too
quier~a de la Internacional, pero en acuerdo con la mayoría de dos aquellos que le conocieron personalmente.
los miembros de] grupo centrista, consideraba las reformas no sólo
co~o una preparación para el conflicto final, sino como una Iesítima
melo.ra de la situación de los trabajadores. No aceptaba que el pro- 3. La metajísica de la unidad universal
Íetariado encarna~e todas las virtudes de la sociedad, pues los valores
humanos no pedían ser el monopolio de una sola clase, aun cuando Al contrario que la mayoría de [os líderes socialistas, con excep -
esta clase pudiera disfrutar el privilegio histórico de llevar estos ción de Lassalle, Jaures fue también un filósofo en el sentido pro fe.
v~lores a su total cUl~p1imiel1to. Una política de conciliación, compro- sional de la palabra. Su tesis De la réalité du mm/de sensible no
miso y acut;rdos parciales no significaba, en su opinión, una muestra registra influencia marxista, pero sí acusa influencia de ideas neo-
de oportunismo o de falta de principios, sino que era expresión de kantianas y, en particular, de la obra de Jules Lachelier. Esto no
la fe en la fuerza del ideal socialista. Los adversarios de! socialismo significa que sea irrelevante en relación a su actividad como escritor
estaban forzados a reconocer que en muchas cuestiones la razón y político; por el contrario, sirve como base metafísica de esta
estaba de su pa.rte, gracias a 10 cual e! socialismo podía obtener apoyo última, y al mismo tiempo ilustra su heterodoxa visión del marxismo.
fuera de su aliada natural, la clase trabajadora. No fueron los estudios marxistas los que le condujeron al socialismo,
Tanto jaures como Guesde perdieron sus escaños en las eleccio- sino las motivaciones morales que compartía mucho antes de haber
nes de. 1898, en el momento de máxima agitación del caso Dreyfus. oído hablar del marxismo. Para él el marxismo no era una filosofía
Reelegido de nuevo en 1902, Jaures habló COI1 frecuencia en el Par- o una metafísica, sino la expresión teórica del movimiento socialista;
lamento y en nun;e.rosos mítines, y escribió innumerables obras y de hecho, nunca fue un marxista en el sentido de esperar que esta
artículos sobre política actual y acerca de los problemas del socialis- doctrina proporcionase la clave para la solución de todos los proble-
mo . A. p~rt.ir de entonces no tuvo ya tiempo para escribir grandes mas humanos. Su magnum opus filosófica, arropada en el difuso
obras mdLvlduales, y la mayoría de los libros que escribió en esta estilo retórico de la Ecole Normale, es un intento por reconciliar
etapa fueron colecciones de articulas breves. Entre ellos figuran Les casi todas las concepciones metafísicas conflictivas y por mostrar que
Preuues (1~98, sobre el caso Dreyfus); Études socialistes 0901, se- todas ellas son básicamente correctas, pero todas incompletas a la
gunda edición de 1902: obra principalmente teórica); Action socia- luz de su teoría universal del Ser. Expresa un tipo de panteísmo
liste (1897), y L'Orf,anisation socialiste de France, L'Armée nouuelle evolucionista que, sin embargo, no sacrifica el ser individual al
(sin fecha). Además editó y escribió en parte una Histoire socialiste Absoluto, sino que defiende los derechos de la subjetividad en el
de la Rév.0lu~ion [rancaise, publicada por entregas de 1897 a 1900; contexto de la tendencia general del universo hacia la unidad final.
las cont~lbuClones de Jaures fueron publicadas por separado por Cuando James aborda el clásico-problema de la «primada» entre los
A. Mathiez en 1922-24. Aún no han sido publicados numerosos ar- sentidos o el intelecto en el.acto de la percepción, adopta una especie
tículos suyos dispersos por varios periódicos, como la Reuue socia- de kantismo popular: como las cualidades sensibles se presentan en
124 Las principales corrientes del marxismo 5. lean Jaures: el marxismo como soteriologfa 125

asociaciones permanentes, la mente se ve forzada a considerar a los mundo físico y espiritual, Jaures intenta mostrar la significllcÍÓ? de
objetos como sustancias, y la idea de sustancia está así presente en todo aquello que percibimos con la mente y a través de los sentidos,
toda mente , incluidas las mentes de aquellos filósofos que afirman pero siempre desde un punto de vista escatológico. Si hubiera s610
que no existe tal cosa. La mente no hubiera desarrollado la idea de una dimensión, el cambio s610 podría tomar la forma del mov imiento
la unidad sustancial de los objetos si ésta no viniera sugerida por la hacia delante y hacia atrás, y desde el punto de vista teleológico esto
percepción sensorial, peto ésta no podría haber creado por sí sola significada un simple aumento o disminución de la distanci~ al fin
la idea de sustancia, que se debe a la actuación del intelecto. En este último es decir la esclava virtud o la maldad absoluta. La libertad,
sentido «lo real» y «10 inteligible» son una y la misma cosa. sin e~bargo, e~ige la posibilidad de una separación de la línea
Sin embargo, [sures va más allá de este punto de vista puramente recta en la dirección «más opuesta» a ella, es decir en ángulo recto
epistemológico y desarrolla una metafísica positiva más allá de la a la línea original. Además, la libertad exige también que pued~
crítica kantiana. La mente no crea la organización del universo, ni haber un número infinito de líneas en ángulo recto a la línea on-
tampoco refleja simplemente esta organización a resultas de la per- ginal, es decir, que existan tres dimensiones. «Estas tres dimensio-
cepción. La percepción del orden que anima a todo ser es posible nes son a la vez necesarias y suficientes, expresando en el orden
s610 porque el espíritu es en sí una parte de este orden, un producto de la extensión espacial la libertad infinita de la infinita actividad»
y coautor de él. Las diferentes formas y niveles de organización uni- (De la réalité du monde sensible, pág. 32).
versal se unen en un todo finalista: el sistema astral, los compuestos El punto de partida del sistema metafísico de Jaures es el ser
químicos, el mundo orgánico y el mundo de la humanidad forman idéntico a sí mismo (y no , según subraya, la idea de ser), es decir,
todos ellos parte de una evolución racional hacia la armonía y unidad el ser en el mismo sentido que tiene en Parménides y HegeL. Todas
divinas. En el supremo nivel del ser, el pensamiento y la realidad las formas de existencia parcial están relacionadas con el ser de forma
son una y la misma cosa; la mente se confunde con el universo. Esta no específicamente definida, pero en la que no hay lugar para la
unidad final es condición del significado de toda' partícula de realidad, distinción entre la existencia real y la aparente: todo 10 que parece
y también determina este significado. No existe nada semejante al ser una apariencia o ilusión existe a su manera, a saber la que .le ~a la
«azar», término que sólo significa la perplejidad de la mente frente subjetividad humana. Ni siquiera los sueños son una mera ilusión:
a los sucesos que provienen de múltiples causas. Pero para explicar en tanto percibidos, tienen ya una realidad propia. La conciencia no
el significado de la existencia no basta con rechazar la idea de azar, reduce el ser a una ilusión, ni es en sí una ilusión o u na efímera
ni tampoco (y aquí Jaures se separa de Lachelier) aceptar la idea de manifestación del ser . Al contrario, puede -como observó Descar-
que todo cambio tiene un fin. Debe haber también una categoría de tes- llezar al hecho de ser a través de su mera contemplaci6n, y
«progreso» a la que todos los sucesos contribuyen a su manera, y al hacerlo" muestra que su misma existencia no es un hecho, sino
ésta no está incluida en la idea de fin como tal. El progreso implica una necesidad. Las impresiones no son menos reales -si bien so~
una distinción entre potencia y acto. La realidad de cada suceso reales de diferente forma- que los movimientos físicos que consti-
particular está, pues, determinada no sólo por su causa o incluso por tuyen su lado «objetivo». La evolución del ser comprende todo, da
su fin en relación a otros sucesos, sino también por el papel que a todo un significado y en cierto sentido 10 justifica. Tiende hacia la
desempefia en la realización progresiva del Absoluto, el movimiento perfecta unidad, pero no para destruir la riquez.a de la diversidad
racional hada la armonía final. La realidad es la vida y desarrollo en la que se manifiesta el ser. Esta unidad es DIOS, del cual puede
del Absoluto. La razón humana percibe el significado de la evolu- decirse que está por encima del mundo, pero también, en cierto
ción y con ello colabora en su movimiento; esto es el acto de com- sentido, que él es el mundo: es el yo de todo yo, la verdad de to.da
prensión, el acto en el que se manifiesta el sentido de las cosas. verdad la conciencia de toda conciencia. La mente humana necesita
Así, hablando estrictamente, no hay una «primacía» de la verdad o a Dios ' y le halla a pesar de los sofistas, al igual que necesita justicia
la razón frente al Ser, pues en última instancia ambas cosas son una y la halla a pesar de los escépticos. La fe no es un signo de debilida~
y la misma: el ser se afirma a sí mismo tomando una forma inte- o ignorancia; al contrarío, quienes no tienen fe o no sienten b
lectual, necesidad de la fe son sujetos mediocres.
Examinando a continuación las diversas formas elementales del La tesis de Jsures no parece haber estado influida por Hegel,
J26 Las principales corrientes del marxismo >. jean Jaurcs : el marxismo como soterlología 127

aunque en algunos aspectos muestra tendencias hegelianas: en parti- por así decirlo, una lla mada al futuro que podía ser oída algún d~a.
cular , la idea de que el acto po r el que se aprehende el ser debe En Socialisme et liberté (Socialismo y Libertad, 1898) vol vió a las mis-
ser considerado él mismo como un Mom ent o aspecto del desarrollo mas ideas. El orden fu turo habría de ser una afirmación d e los dere-
del ser. En otras palabras, el pensamiento no convierte al ser en una chos del individuo y diferiría del cristianismo en que no concebiría a
ilusión, ni es meramente un reflejo pasivo de él, sino que al como Dios como un rector trascendente a la humanidad. Pero la mente
prender la evoluci ón del ser, actú a como necesario coautor y partícipe huma na no se limitaría a la simple negación. Muchos socialistas
de esa evolución. Cuando escribió su tesis princip al, J ames no pare ce tendían hacia el monismo idealist a, considerando el mundo como un
habe r conocido la Fenomenología del Espíritu; en su segunda tesis progreso integrado del hombre y la naturaleza hacia la armonía fi nal.
menciona la filosofía de Hegel. pero sólo en relación al estado. La El socialismo uniría a los hombres entre sí, y a todos los hombres
idea general d e la unidad fundamental de lod o ser parece haber to- con el universo .
mado forma en su ment e b ajo la in fluencia de Spinoza y los neokan- El advenimiento de! socialismo será como una. gran revelación religiosa. ¿No
tianos france ses. Pero esta concepción evolutiva del Absoluto, que será un suceso milagroso cuando los hombres y. m~j~es que b~n c,recido en la
recuerda notablemente al panteísmo de los neoplatónicos cristianos, brutal oscuridad de nuestro planeta alcancen la JustlCIl\ y la sablduna cuando .el
fue probablemente elaborada de form a independiente más q ue tomada hombre, por medio de su evolución natural, domine la naturaleza,. es de cir,
triunfe sobre la violencia y el conflicto; cuando las fu erzas en conflicto y los
de aquella tradición. En la actualidad recuerda también a la cosmo- instintos se un an en la armonía de volun tade s? ¿Cómo podemos evitar el pregun-
logía y la cosmogonía de Thei\ard de Chard in. La importancia del pan- tarnos si no hay, en la raíz de todo esto, .un secr~ lo ~~ unidad y bon~(l~ .q uc da
teísmo meta físico de jaures no radica en el ámbito de la teoría significación al mundo? ... Una re volución de jusucia y bondad, dirigid a pOL"
marxista, en la que no tuvo influencia alguna, sino en el hecho de la parte de la naturaleza que abara llamamos humanidad, será, por . así decirlo ,
un desafío y una señal para la propia na tura leza. ¿Por q ué no Iba tod a la
que ésta le llevó a abrazar el socialismo, del que nunca se separó ya
creación a lu char para lib rarse de la inercia y la confusión , sí en la fo rma de la
después. En muchas ocasiones , e n escritos más O menos populares, humanidad ha alcanzado ya la conciencia, la comprensión y la paz? Así, desde
volvió a las ideas expresadas en su tesis doctoral. En un artículo de la altura de su triunfo, la huma nidad p roclamará pal~~ras de esperanza que
la D épécbe de Toulouse, del 15 de octubre de 1890, en la época de alcancen las mismas profundidades de la natu raleza, y aira la voz del deseo y la
la tesis , resumió sus ideales sociales y religiosos en una visión del esperanza univ ers ales que contestarán a su llamada (Ouvres, cd . Bonn alous (9 vol-
l úmec es, 1931-9] , vi, 96-8 ).
triunfo del socialismo y de concordia universal, alegría y dignidad
humana. Ese día Ideas similares pueden hallarse en su obra L'Art et le socialisme
y en otros escritos. En o pinión de jaures, el socialismo forma parte
los hombres entenderán el significado profundo de la vida, cuyo , fin secreto
es la armonía de todas las mentes y fuerzas y de toda libertad individual. Com o de la tendencia universal hacia la armonía que da sentido a todas
prenderán la histo ria mejor y la amarán más, pues ser á su propi a historia, las luchas y sufrimientos de los que la historia está repleta. Este,
siendo los herede ros de toda la especie hu mana . Ta mbién comprend erán mejor com o él mismo reconoció es un punto de vista religioso, si bien
el universo : en cuanto contemplen el triunfo de 1::1 ment e y el espíritu en la más panteísta que crist ia no. Es como si jaurés, en s.u desarrollo in-
humanidad, comprend erán qu e el un iverso del cual ha nacido la humanidad no
puede ser esencialmente brutal y ciego, que hay un alma y un espíritu en todo, telectual recorriera inconscientemente el largo camino que va del
qu e el propio un iverso no es sino un oscu ro e infinito progreso hacia la armo- panteís~o platónico a la soteriologla m~rxista.: no sólo el .paso de
nía, la belleza , la liber tad y la bondad. Hegel a Marx, qu e el propio Marx consideró Importante, . SIDO tamo
bién las etapas anterio res. Es cierto que Marx, en sus primeros es-
En un discurso pronunciado en el Parlamento en febrero de 1895, critos habla de una restauración de la unidad entre el hombre y In
en favor de la educación laica, laures afirmó que entendía a la nueva natur~leza, pero en diferente sentido. La naturaleza, para él,. carece
generación qu e intentaba reconciliar el naturalismo y el idealismo de significado ant es de la humanidad . No es el hombre qUien en
con la ayuda de Spi noza y Hegel, y que no podía acep tar la doctrina su desa rrollo espi ri tual revela la espiritu alidad de la naturaleza, sus
de que la explicación del universo r adicaba en la mate ria, «cet te aspiraciones latentes o su bondad y sab iduría infinitas; más bien, al
supr érne inconnue» . Tampoco podla considerar a las grandes reli- ejercer su propia sabiduría, el hombre confiere a la naturaleza una
giones como el fruto de un mero cálculo o engaño: aunque explotadas significación humana . Si el espíritu es obra de la naturaleza; .no
con fines de clase, tenían sus raíces en la naturaleza humana y eran, constitu ye por ello una manifestación de la naturaleza como esptruu.
128 Las principales corrientes del marxismo 5. Jean [sures: el marxismo como soteriología 129

Del mismo modo,. el. socialismo ~o es producto del sentimiento, y interpretación del materialismo histórico, según la cual todo detalle
menos de un sentimiento mconsciente por el que está inspirado el puede explicarse por el desarrollo de los cambios producidos por la
desarrollo del universo . Marx no pudo haber dicho nunca que la tecnología en el sistema de la propiedad, producción e intercambio
revolución había de tener lugar «en el nombre de la justicia y la y, por tanto, las relaciones de clase y toda la superestructura ideoló-
bondad », pues éstas no eran parte de la historia y, por tanto no gica. En una conferencia leída en febrero de 1900 sobre «Bernstein
participaban en la determinación de su sentido. La creencia de Ja~res y la evolución del método socialista» afirma que las ramas particu-
en una arn:onía finalista del universo es ajena al marxismo, aunque lares de actividad humana espiritual tienen su propia lógica y son en
fue el motivo que le llevó a hacerse mar xista . A partir de ella con- cierto grado independientes de los procesos económicos . En Socia-
sideró que en última instancia no había conflicto entre el reconocí, lismo y Libertad, escribe: «Al igual que un tejedor, aun limitado
miento científico del mundo y la fe religiosa del panteísmo. Su ac- por la forma de su telar, es capaz de tejer piezas de diferente diseño
tit?d hacia la religión no fu e la de los seguidores de Saint-Simon, y color, la historia, con la misma dotación de fuerzas económicas,
quienes de hecho aceptaron la doctrina básica del cristianismo. Sin puede configurar la actividad humana de diversos modos. La forma
embargo, jaures parece haber creído que una soteriologfa histórica económica condiciona todas las activ idades humanas; pero esto no
carece de valor si no forma parte de una soteriolcgía universal del . equivale a decir que éstas puedan ser deducidas de aqu éllas.» Sin
ser. Al igual que muchos panteístas, creía en la salvación universal embargo, en muchos otros pasajes pone en claro que su interés va
y en la reconciliabílidad última de todas las cosas, es decir en la no más allá de la «relativa independencia de la superestructura » de
existencia del mal. ' Engels. También afirma que la historia humana debe concebirse
como un proceso de crecie nte predominio de los valores ideales y
su influencia sobre los hechos. En la historiosofía de Marx no hay
4. Las fuerzas directrices de la historia lugar alguno para esta idea, ni siquiera en la versión diluida de
Engels. En el prefacio a una obra de Benoít Malon, jaures observa
Al igual que en metafísica general, en filosofía de la historia "J au - que, a pesar de todos los conflictos, los seres humanos tienen un
tes intentó reconciliar dos conceptos aparentemente opuestos; los del instinto de mutua simpatía que se expresa en la religión y la filo-
idealismo histórico y el marxismo. En el prefacio a la Historia So- sofía, y, sobre todo, en el movimiento obrero. En una conferencia
cialista de la Reooluci án afirma que si bien la historia tiene un «fun- leída en diciembre de 1894, sobre las concepciones de la historia
damento» económico, las fuerzas económicas actúan sobre los seres idealista y materialista, afirma que el desarrollo histórico deriva del
humanos que imparten a la historia la diversidad de sus pasiones conflicto entre el hombre y el uso que se hace de él, y que este
e ideas, al vivir no sólo en un plano social, sino también cósmico . Es desarrollo tendrá un final cuando el hombre sea utilizado como lo
cierto que la evolución de las ideas depende en cierta medida de las que es. «La humanidad se expresa en formas económicas que están
f~rmas económicas, pero esta dependencia no explica todo. El pro- cada vez menos en conflicto con su propia idea. Y en la historia
p ío Marx había creído que en el futuro la humanidad sería capaz humana no hay sólo una evolución necesaria, sino también un sen-
de determinar el curso de su propio desarrollo: esto no era aún así tido ideal y una acción final.» A través de todos los cambios mo-
pero en la actualidad las almas superiores eran capaces de abraza; rales producidos por la presión de fuerzas económicas, la humanidad
la libertad, y la dignidad del espíritu jugaría un papel cada vez más conserva un inmutable impulso y una imperecedera esperanza en
importante en la historia. A partir de estas ideas , Jaures afirmaba redescubrirse a sí misma. No hay conflicto entre el materialismo y
que su interpretación de la historia era «materialista con Marx y el idealismo histórico: la historia está afectada po r leyes mecánicas,
mística con Miehelet ». Como historiador de Francia y en especial pero también refleja una necesidad moral y una ley ideal. Recor-
de la revolución, Michelet fue una figura importante para James dando la crítica de Bentham hecha por Marx, jaures observa que el
por haber destacado el papel de la inspiración colectiva en la creación propio marxismo carece ría de significado si fuera una mera des-
de los grandes hechos . " cripción de «necesidades» históricas indiferentes y no también una
En sus escritos criticas, jaures suele tomar una postura similar afirmación de los valores humanos del socialismo. Sería contrarío
a la de sus contemporáneos marxistas. Por ejemplo, se opone a la al sentido común suponer que la idea socialista podía abrirse paso
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130 Las principales corrientes del marxismo 5. Jean jaures: el marxismo como soteriología 131

autom~tic~mente, sin la ayuda de la fe y el entusiasmo humanos. mino a una revolución general, desaparecería la dualidad entre ne-
El capitalismo, ciertamente, prepara el camino a las formas de vida cesidad y libertad, y lo que era históricamente necesario sería reali-
socialistas. y ~U\:stta ya las líneas del Estado del futuro; pero no zado por la libre actividad revolucionaria . Creía que de esta forma
podemos impnrmr el sello de la necesidad natural a la evolución his- había superado el dualismo kantiano; pero con ello no resolvía el
t6~·ica. El social.!sI?o. no existiría sin las fuerzas puestas en moví- problema de si lo que era históricamente necesario era además de-
~lento por el. capitalismo .en la forma de la tecnología, la organiza. seable. La cuestión de por qué esto debe ser así no puede contes-
ción del trabajo y la propiedad; pero tampoco existida si no fuera tarse de hecho, ni siquiera plantearse, en el marco de ideas de Marx,
gracias a la voluntad consciente de la humanidad ansiosa de líber- porque el hecho (si lo es) de que lo que es necesario es también
tad y justicia e inspirada por la energía para plas~ar en la realidad bueno es en este caso contingente: la necesidad histórica del so-
las oportunidades ofrecidas por el capitalismo. cialismo no se basa en la proposición de que es bueno para la hu-
Al analizar el problema del «socialismo como necesidad histórica» manidad, ni puede deducirse su valor de su casi natural inevitabi-
y el «socialis!?<: como :,alon>, Jaures no recurre a las típicas catego- lidad. Ambos aspectos son lógica e históricamente distintos, y cada
rías del «socialismo ético», es decir, no plantea la cuestión en la lino de ellos es accidental con respecto al otro. No hay ninguna
forma de «partiendo que sabemos que el socialismo es el resultado «ley» que establezca que el hombre debe alcanzar su liberación o
inevitable de las leyes históricas, ¿cómo se sigue de ello que deba- unidad con sí mismo y la naturaleza; la necesidad histórica no nos
mos aprobar sus valores?» Al contrario que los neokantianos rechaza asegu ra a priori que el hombre 00 está forzado a seguir en la es-
el dualismo entre «lo que es» y «lo que debe ser», afirmando ha- clavitud, la pobreza o la infelicidad para siempre. El hecho de que
berlo superado mediante su teoría panteísta del desarrollo. Como el los hombres deseen liberarse de estas cosas no prueba que lo vayan
universo se desarrolla de acuerdo con leyes ideales determinadas a conseguir, pues la historia no depende de los deseos humanos.
«en última instancia» por ut;a futura armonía y como la bondad, Por ello, aunque los cambios que se espera se produzcan en la úl-
la belleza y el amor no son mrnanentes a la historia humana sino tima etapa se deben a la voluntad revolucionaria y no a las «leyes»
que forman parte del movimiento creativo de la propia naturaleza anónimas, la eficacia de esta voluntad deriva de las circunstancias
~ientras que la humanidad lleva a su plenitud la divina potencia: objetivas y no del hecho de que aspira a la justicia y la libertad.
lidad del ser, se sigue de aquí que la aprehensión por el hombre En este sentido puede decirse que la beneficencia final de la ne-
de su futuro desti!10 no es un acto puramente intelectual, a comple- cesidad histórica es una cuestión de azar: acaso las' leyes de la bis.
tar por U? posterior .acto de aprobación moral. El fin hacia el que toria favorezcan la realización de lo que los seres humanos conside-
111 hum~ntd~d . ha aspIrado, más ? menos conscientemente a lo largo ran, o considerarán, que satisface sus deseos, y este mismo fin cons-
de la historia, y al cual aun aspira, no es una creación arbitraria de tituirá de hecho, independientemente de sus deseos, la realización
la mente: es la articulación de las aspiraciones del ser universal. de la naturaleza humana. James se esfuerza por evitar este elemento
Los h~mbres forro.an parte de la naturaleza no sólo como organis- de contingencia, porque su visión de la armonía universal no deja
mos, SInO como criaturas dotadas de mente, sentimientos y deseos; espacio a una necesidad carente de fines o neutral entre el bien y
una vez son conscientes de su propia unidad con el cosmos su com- . el mal; en su opinión, la intehgencia y la invencible fuerza de la
prensión de sí mismos es al mismo tiempo una aceptación ~de la na- bondad conforman constantemente el curso del universo. No hay
turaleza y de sus necesidades, que deben tener efectos benévolos. " etapa de la evolución en la que el universo sea una fuerza ciega
No hay contradicción entre el curso indiferente de la naturaleza que los hombres pueden sólo explotar o inclinar a sus propios fines.
so~etido a leyes mecánicas, y las normas de moralidad que deben En resumen, jaures cree que el ser universal desea los mismos
derivar de fuentes distintas a las del conocimiento teórico; de esta fines que la humanidad, y esto no es por azar, sino por el lugar
forma, no hay ya ninguna dualidad o separación entre lo que es y del hombre en el orden del ser y por el hecho de que sus deseos
lo que debe ser. y aspiraciones son la articulación de aquello que el universo en su
. Marx también rechazó el dualismo kantiano, pero no por las conjunto desea y hacia lo cual aspira.
mismas razones que jaures, Marx creía que en la última etapa de la
«prehistoria», en la que el movimiento proletario preparaba el ca-

,.1
132 Las principales corrientes del marxismo 'j. Iean [aures: el marxismo como soteriología 133

deb ía en parte a su empeño en refu tar el argumento antisocialis ta


5. Socialismo v república ele que el «colectivismo» era una negación de la libertad indi vidual,
pero también en parte al hecho de que. al menos en Francia, los
Es fácil ver la estrecha relación de las ideas políticas de Jaures propios socialistas no eran unánimes en esta cuestión. La idea del so-
con su filosofía, Creyendo como creía en la unidad general de la cialismo como la «directa opos ición» del orden existente sugería
historia y en la marcha del progreso en toda s las esferas de la vid a, que los socialistas querían destruir la república burguesa con sus
pensó que la socied ad libre del fut uro no había de ser una negación ins tituciones democráticas o sustit uir el gobierno de los banqueros
radical de las formas existentes, sino una continuación y desarrollo y capitalistas por el de los burócratas a cargo de la industria nacio-
de valores en estado embrionario. Por ello repitió constantemente , nalizada, temor este expresado por muchos sectores en esta época,
de una u otra forma, la idea de que el socialismo era la plena reali- y no sólo por los anarqu istas. Por ello Jaures insistió en que los
zación de unos principios ya discernibles en la historia y especi al- valores humanos individuales er an el único criterio de los valores
mente en la revolución de 1789. La 'Declaración d e los Derechos de las instituciones sociales. «Los socialistas relacionan el valor de
del Hombre y la Constitución de 1793 contenían en esencia todas toda institución con el del individuo. Este es quien, afirmando su
las ideas del socialismo, que sólo tenían que ser desarrolladas, lle- voluntad de libertad y desarrollo, confiere fuerza y vitalidad a las
vándolas a sus últimas consecuencias; en particular, la libertad , la instituciones y las ideas. El individuo es la medida de todas las co-
igualdad y la justicia debían extenderse del ámbito de la polí tica sas: la patria, la familia , la propiedad, la h umanidad y también del
al de la propiedad y el sistema de producción, y este era el verda- propio Dios. Esta es la lógica del pens amiento revolucionario. Esto
dero significado del socialismo. La libertad individual garantizada es lo que significa el socialismo» (Socialismo y Libertad). La colec-
por la revoluci ón no se ex tendía aún a la vida económica, y aún tivi zación de la pobreza sería una mistificación del socialismo si
subsistían privilegios de propiedad, a pesar de haberse abolido los ésta signific ara que la autoridad política también se hada cargo de
privilegios políticos. En justicia, todo ser hum ano tenía igual .de- la economía. «Si los polí ticos y administradores que ya controlan
recho al goce de todos los recursos acumulados por la humanidad la diplomacia y las fuerzas armadas d e la nación tuvieran también
desde los primeros tiempos. Como Marx había afirmado, bajo el autoridad sobre la fuerza de trabajo, y si pudiesen disponer -de los
socialismo, el trabajo acumulado debía servir pam enriquecer las empresarios de todo tipo igual que disponen de los oficiales del
vidas de los trabajadores, mientras que bajo el sistema de propiedad ejército, esto confe riría a unos cuantos hom bres un p~der que nur:-
privada el trabajo vivo sólo servía para aumen tar la acumulación de ca sofiaron los déspotas orientales, qu e controlaban solo la s~pe:f1­
trabajo en la forma de capital. El fin del socialismo era subordinar cie de la vida pública y no la economía de sus países» (Organizacián
los logros del pasado a la vida presente. Como dijo [aures en un Socialista). Los socialistas no se proponían fortalecer el estado como
artículo titulado «Socialismo y Vida » (7 de septiembre de 1901), instrumento de coerción sino al contrarío, situar las ínsritucíones
«la vida no anula el pasado , sino que hace uso de él. La revolución del Estado y la producciÓn aú~ más bajo el control de los individuos
es una conquista, y no una nueva ruptura ». Pero la lógica de la asociados. La abolición de las clases significaba la abolición de
Declaración de los Derechos del Hombre sería letra muerta hasta que aquellos intereses privados que luchab an. por el control ~e la ma-
el proletariado no entrara en la escena política, por lo que los planes qu inaria administrati va, y con ello , el flO de su corrupci ón y su
de Saint-Simon y Fourier no tenía n validez. Desde 1848 estaba acción opresora. Todos serían, en el mismo sentido, trabajado~e~ del
claro que el orden socialista no podía crearse simplemente por sue- bien comú n: no habría una casta separada o grupo de administra-
ños de justicia, sino sólo por la clase trabajadora organizada que dores que tiranizasen a la sociedad. La libertad de trabajar y de
pone fin a la contradicción entre la sobe ranía política del pueblo disponer de los fr utos del propio trabajo la libertad de expres~ón
y su esclavitud económica. La «república polí tica» debía convertirse y d e imp resión, la libertad de reu nión ,. de las. artes y ~as. ciencias,
en una «república social» por la extensión de la democraci a a toda se garantizarían incomparablemente mejor bajo el socialismo que
la vida económica. por un sistema en el que estas libertades estaban limitadas por los
La frec uencia con la que Jaures insistió en que el socialismo privilegios de la propiedad privada . No había razón para temer que
era una continuación y no una nega ción de la idea republicana se las personas fueran reacias a realizar trabajos laboriosos o desagra-
134 Las principales corrientes del marxismo
'j . Jean James: el marxismo como soteriología 135
dables: los salarios habían de tener en cuenta la naturaleza del
trabaj.~ y de cualquier modo podía haber personas que tuviesen cuestión de propiedad de la tierra, como algunos pretendían, sino
vocacl.on de basurero~. Tampo~~ .ha?ía que temer que los pro- el deseo natural y casi físico de los seres humanos de vivir en una
dm;tores fu~sen despojados de rrucianva o que los trabajadores ca- comunidad mayor que la familia; la humanidad en general era una
recresen de incentivo para aumentar y mejorar la producción pues gran unidad que satisfacía también esta necesidad. El socialismo
era. fácil .concebir un s!stema de recompensas a la producdv{dad y 110 babía de destruir el patriotismo, sino fortalecerlo . El internacio-
la Jn~e?tlva. En cualquier cas?, la producción 00 estaría plenamente nalismo abstracto, que ignorase las diferencias nacionales, era una
cent~ahzada.: habría un amplio margen para las corporaciones que quimera : la humanidad sólo podría conseguir la unidad por la fede-
cubrlese~ ?1ferentes r~mas de la producción y también para los cuer- ración de naciones libres . Por ello era natural que los socialistas
pos munlClp~les y regionales . Las instituciones representativas, tanto defendiesen el derecho a la independencia de todas las naciones. El
a. escala. naclOn.al como sobre la base de unidades menores geográ- carácter internacional del movimiento obrero no estaba reñido con
fl.cas o industriales , .asegurarían la capacidad de todos para super- el patriotismo o con el deseo de defender el propio país contra las
VIsar, toda l~ eC~:)no~la. Cuando las básicas funciones sociales de pro- amenazas de agresión. La nación no era el ob jeto primordial del
ducción y distribución fueran puestas bajo control público las liber- socialismo, que ante todo se interesaba por la libertad individual,
tades no se verían limitadas, sino ampliamente aumentadas. 'El Estado pero, no obstante, era una forma de vida esencial sin la cual el
segu~r~a ha~iéndose ca~go de los servicios públicos que exigiesen una socialismo perdería su sentido . Era imposible imaginar la liberación
administración centralizada; (lera sería un Estado diferente. En vez social en condiciones de esclavitud nacional, o bien un movimiento
de ~ropietarj?s privados como en la actualidad, que utilizan las socialista que no actuase a nivel nacional antes de internacionali-
funciones socIal~~ del Estado para sus propios fines, el Estado ac- zarse. El chauvinismo, las guerras, la agresión y el odio no formaban
ruaría :n. beneÍlcl~ de toda .la sociedad y dejaría de ejercer, como parte de la idea nacional, sino que eran su contrario. El socialismo
!os. S?Cla!tstas h~bl~n defendido siempre, el control político de los presuponía Francia y la República francesa, como también presu-
individuos. La finalidad del socialismo no era imponer a la sociedad ponía todo otro valor humano.
una determinada idea de felicidad, sino crear las condiciones en las Como el socialismo reivindicaba todos los valores que la especie
que todos pudiesen alcanzar su propia felicidad. humana había concebido, podía decirse que, para jaurés, todos estos
El . socia1is~o conservaba y mantenía todos los valores que la valores eran, conscientemente o no , una contribución al socialismo.
humam.d~d habla creado a lo largo de los siglos, y no tenía intención Quizá no lo dijo con tantas palabras, pero parecía estar interesado
de sacrificar nada que aumentase la dignidad, libertad y energía del en persuadir a todos de que, en el fondo, eran socialistas, y que
hombre o .su búsqueda de armonía. En particular, al contrario de 10 si criticaban al socialismo era porgue no habían comprendido ade-
que se. afrr~aba c~n frecuencia, no se proponía disminuir la idea cuadamente sus propias ideas. Republicanos, anarquistas, cristianos,
de nacionalidad, prrvar al pueblo de una patria o de sentimientos intelectuales, patriotas, todos serian socialistas si pensasen ea la
patrióticos. La célebre, observación sobre el particular del Mani- mejor forma de preservar los valores que más preciaban. Tanto en
liest~ Com:mista no era más ~ue ~na boutade. Ahora que el pro- el pasado como en el presente, Jaures descubre constantemente ten-
letarrad? disfrutaba de sufragio universal y educación y se había dencias socialistas más o menos conscientes, ocultas por la ignorancia
convertido en una fuerza política, era absu rdo e insultante sugerir o por la inconsecuencia. En la Revolución Francesa halla estas ten-
que no formaba parte del Estado y la nación existentes o que debía dencias en los babeuvistas, los girondinos y los jacobinos. En su
«~o s;guir siendo nada hasta que llegase a ser todo» , como jaures tesis sobre los orígenes del socialismo alemán detecta el germen de
afirmó en el capítulo X de L'Armée nouoelle. Por ello era contra. las ideas socialistas en cada momento de la historia del idealismo
rrevolucionari~ af~rmar que el proletariado no pertenecía a la patrie, alemán, empezando por Lutero. La idea de igualdad cristiana pre- .
pues .~lo eqU1~alía a. neg ar el valor de su lucha cotidiana y sus paró el camino para la de igualdad civil; al luchar contra la tiranía
beneficios parciales, sin los cuales no podría alcanzar nunca su libe, de Roma, Lutero enseñó a sus compatriotas a luchar contra todo
ración final. Desde la Revolución, la idea nacional y democrática tipo de tiranías. La idea luterana de libertad circunscrita por el
habían sido inseparables. La unidad de una nación no era una derecho divino es parte de la crítica de la falsa libertad en el ám-
bito económico. Kant y Fichte también contribuyeron al socialismo
136 Las principales corrientes del marxismo 'j, jean Jaures: el marxismo como soteriología 137

reconciliando la libertad del individuo con la autoridad del Estado mostraban la verdadera fuerza de los diferentes grupos sociales,
y su derecho al cont~ol de la actividad económica. Incluso la idea haciendo cada vez menos probable un coup. Pero en cualquier caso
de Kant d~ la propiedad como condición previa a la ciudadanía 1'\ socialismo exigía la sincera cooperación de la sociedad, pues no
era compatible con el socialismo en el sentido de que los asalaria- bastaba con derrumbar el viejo orden y dejar a continuación que la
dos que no ganan .nada no son plenos ciudadanos. El gescblossener vida económica se gobernara por el libre juego de las fuerzas indi-
Hand:lsst~at de Fichte s?ponfa .una especie de socialismo moral, viduales: las nuevas formas de organización debían planeo.rse por
pues, implicaba .la regulación social de la producción en el interés :ldelantado y abarcar a todo el sistema de producción y distribución.
COn;U? de los cI~dadanos. La filosofía hegeliana fue otra fuente del Por ello la revolución debía ir precedida de cambios morales que
s~C1ah~mo, espec1aln;ente . al .dlstinguir la libertad ab stracta, que no despertasen la conciencia socialista e inspirasen entusiasmo por los
era mas que un capricho individual de la Libertad regida por la razón valores del nuevo orden.
y la .ley del univ~rso. La libertad perfecta no era, como afirmaban Los socialistas debían buscar apoyo entre las demás clases, espe-
los hberal~s,. ~a libertad de no perjudicar a los demás: en su ver- cialmente entre los campesinos y la pequeña burguesía. Jaures com-
dadera de!101~16n, la libertad, en vez de separar a las personas in- partía 13 idea de clase trabajadora de Liebknecht, que incluía a
cluye aspiracrones universales, Hegel estuvo cerca del socialismo todos aquellos que vivían exclusiva o principalmente por obra de
cuando .def~r;dfa la unidad orgánica de una sociedad en la que los sus manos, es decir, al campesinado y a la pequeña burguesía, ade-
val~tes mdl;l~uales estaban garantizados y sometidos a la ley de la más de al proletariado industrial. Además, también según Liebknecht,
razono Por último, Lassalle y Marx resolvieron la contradicción exis- el partido socialista debía interesarse más en si sus miembros pro-
tente ~~tre las i~terpretaciones morales e históricas del socialismo, fesaban ideas socialistas que en si eran asalariados. Sí el moví-
reconciliando a Fichte con Hegel y -sobre todo en el caso de Las- miento se basase exclusivamente en el proletariado, no podría nunca
salle--- descubriendo la justicia eterna en el movimiento dialéctico constituir una mayoría ni alcanzar sus fines. Debía ser un rnovi-
del mundo. miento de todos los que no pertenecían a la nobleza, el clero y la
~l socialismo no lIe.garfa a s~r movimiento vivo hasta que no alta burguesía, que constituían sólo un pequeño porcentaje de la
hubler~ una clase trabajadora activa y consciente de sí misma que sociedad. jaures pensaba de forma similar: el socialismo, por su
def~n?iera sus :valores. Sin embargo, como Marx había mostrado, el universalidad, había de atraer a casi todas las personas, Y la revo-
~oC1alrsmo er~ Interés. de :oda la humanidad y no sólo de los traba- lución socialista, al contrario que la burguesa, podría llevarse a cabo
jadores, Era incluso interés de los explotadores, hombres enfermos sin violencia, sangre o una guerra civil. La cooperación con la bur-
que se ne?a.ban. a ser curados ~ eran víctimas del sistema, a pesar guesía y los partidos burgueses sobre determinadas cuestiones era
de sus privilegios. Cuando se Implantase el comunismo los hijos posible y deseable no s610 por motivos tácticos, sino porque el
de la burguesía actu al no sólo verían en él la negación'de lo que espíritu de cooperación era el principio rector del socialismo. «Que-
habían hech? sus pa~res: tambié~ a~vertirían que los propios bur- remos una revolución», dijo jaures en una conferencia sobre Berns-
gueses, me<;liante ~u fume y enér~ico Impulso o. la tecnología, habían
tein,
preparado m;onsctenteme~te el camino de la liberación, cuyos pro-
pósitos estarran en armorua con los del proletariado revolucionario. pero 110 un odio eterno. Si, en virtud de alguna gran causa -los sindicatos,
Co~o todo ser humano era un anima naturaliter socialista, era las cooperativas, el arte o la justicia, incluso la justicia burguesa- podemos
necesario y correcto que los socialistas apelaran a valores humanos conseguir que la burguesía se una a nosotros, qué fuertes nos sentiremos cuando
les podamos decir: «Qué alegria que quienes antes estuvieron divididos por el
de todo dp~ y no sólo a aq.u,elJos peculiares a la situación presente odio y la desconfianza puedan unir sus fuerzas aún temporalmente, por un solo
d~l proletariado. La revolución no podía ser, sin contradecirse a sí día, y i cuán mucho más sublime y duradera será nuestra alegria en el en-
misma, 1,a obra de u.na.minoría o el. resultado de un coup d' état, aun cuentro final de toda la humanidad! .. . Lo que deseo, lo que desearnos es que el
cuand? ~ste fuer~ t écnicamente posible. Los cambios producidos por partido socialista sea el centro geométrico de todas las grandes causas y todas
las grandes ideas. Esto no significa que haya de abandonar la lucha en pos de
el sOC1aJ~smo senan mucho más profundos que los producidos por la la revolución social: al contrario, estamos armándonos de fuerza, dignidad y
revolución burguesa, y no podrían conseguirse sin el apoyo inequí- orgullo para que llegue antes la hora de la revolución iBernstein el l'éoolutío»
voco de la gran mayoría de la población. Las elecciones generales de la m éthode socialiste, 10 de febrero de 1900; Oeuvres, vi. 139-40).
138 Las principales corriente s del marxismo 139
'j o Jean jaurés: el marxismo como soteriología

Esta fue la base teórica de la activida d de Jaures en relación particip ación en un gobiern o burgué s era un engaño a la clase
tra-
al caso. ~reyf,us: y también de su actitud en la controv ersia acerca bajador a, pues sugería que el proletar iado ya formab a parte del po·
del. «~~nIsterlahsmQ}>. Muchos socialistas franceses de la tendenc
ia ta se compro metería si
der político ; además , el movimi ento socialis
de que la polémic a era una
o"!!vriertste adoptar on el punto de vista
uno de 5US lideres asumía la respons abilidad de los actos de un ré-
como
disputa ~ntte burgues es , con un miembr o de la casta militar gimen burgués que no podía prever y que forzosa mente iban
en
alguno para el mo-
proragorusta; y. que, por tanto, no tenía interés interés de las clases explota doras. Jaures replicó que la acción de
io
vument o socrahs.ta. G~es?e no compar tía esta opinión y al princip
MiIlera nd de unirse al gobiern o no serviría para obligar a éste a
jaures, pero después pensó
cambiar de curso; peto, no obstante, testimoniaba la fuerza del mo-
adoptó una, actitud similar a la de
~u~ ~l partido no debía compro meterse en la defensa de un solo vimient o socialista y la lucha de este último contra el militari smo,
y
toda
individ uo del. campo contrar io, pues su misión era luchar por la reacción podía contar con la ayuda de alianzas tempor ales con
las que era
la c~ase tr abajado ra oprimid a: las intrigas burgues as de
los elemen tos más progres istas de la burgues ía.
s no eran una buena razón para abando nar la lucha e
víctima Dreyfu
- La controv ersia puso de manifie sto dos enfoque s sustanc ialment
de clases . Los argume ntos opuesto s de Guesde y James se publica diferen tes de la idea de la indepen dencia política del proleta riado,
ron después en el lib~o D:ux métbod es (1900). La postura de o de la
guiar- y también mostró la ambigü edad de esta idea en el context
Guesde s~ resume en afirmac iones como «el proleta riado debe activida d parlam entaria del movimi ento socialis ta. Había una fuerte
Vamen~e interese s son
~e e~cIus1 por su egoísm o de clase, pues sus
tradició n, que podía apoyars e fácilme nte en los escriros de Marx,
univers ales de toda la raza hu-
idénticos a los Interese s finales y en favor de conside rar al proleta riado como un elemen to extraño
mana»; «no?~ h abido ni puede haber cambio alguno en la socieda d haber
capitali sta»; «no creemo s en las a la sociedad burgues a, como una clase para la que no podía
hasta .la. abolició n de la propied ad
una liberaci ón «parcia l», sino que estaba destina da a abolir todo el
negociaciones : la. lucha de clases excluye los pactos entre las cla- sistema político y que, por tanto, no podía aliarse con ningun a otra
ses»; <d a revoluc ión sólo será posible si seguís siendo 10 que
sois, con-
una clase que no ha conocid o nunca clase. Pero este exclusi vismo no podía manten erse de forma
una clase contra otra clase, n en la que los partido s socialis tas partici-
y está determ inada a evitar las division es existen tes
en el mund~ sistente en una situació
n
del capital» . paban en la vida parlam entaria y consegu ían mejora r la situació
legislat ivos. Cada mejora de este
la de la clase trabajad ora por medios
Por el contrar io, Jaures afirmab a que el carácte r univers al de tipo era en cierta medida una «mejora del capitali smo», y si Guesde
lucha proleta~ ~a n~ era algo que hubiera de afirmar se s610 después
creía sincera mente en su propio princip io de que estas mejoras
de-
todos
de la revolución, SInO que debía manifes tarse aquí y ahora, en bían dejarse a los capitali stas, no había de implica r al partido so-
los asuntos , pa~a ,que fuera posible la revoluc ión . El proleta riado, de inmedi atos
cialista en la vida parlam entaria o en la lucha en pos
al
como ~lase oprimida, era ya el portavo z de la jus ticia univers benefic ios económ icos y legislat ivos. Los sindicalistas revoluc
iona.
a la justici a de su parte,
.Y el aliado de todos aquello s que tenían ríos eran más consiste ntes en este aspecto , pero por la misma razón
debía
au? cuando no fueran aliados en otras cuestio nes. Por ello no podían alberga r esperan zas de mejorar su situació n en Francia
.
fuerzas en este caso con todos aquello s sectore s de la bur- al,
unir sus En cualqui er caso , una vez acep tado el princip io de «ref ormar
reacción . Debía defen-
guesía que defendí an el progres o frente a la capitali smo » era imposib le trazar una línea divisori a entre la
coope-
fuera
der el estado secular contra el clericalismo, aun cuando esta ración táctica con otros partido s y la política «oportu nista» de in-
la causa de los ~u~gues es radicale s y también la suya propia; debía
en el orden existen te.
jertar el socialismo
~e~ender la republt ca, c~ntra los monárquicos, y la causa de la [us- io.
neta aun cuando la vrcnma fuera un miembr o del bando contrar política «social»
más dudosa aún fue la plantea da Rousseau (en 1899 ) como ministro de Comercio, in ició una
Una cuestió n similar, si bien de corte reformist a: mejoras en las condicio nes de trabaj o, etc.
Posterio rmente
~~.:~ caso Millera nd (* ). Los oponen tes a éste ~fjl'ma ban que su
los acon tecimient os vinieron a dar la razón a sus oponente s en el moviml éniii'"
1910, siendo ministro de Obras Públicas , fue el responsa ble de la
socialista : en minis-
dí vi- o primer
. * Junto ~o~ , el caso. Dreyfus, el asunto M illerand (1859·1943de) mantuvo interven ción del ejército en la huelga de ferroca rr iles: nombrad
dida a la opm ron . l?úbl!~a francesa ~ al movimiento socialista na
pri ncipios de a su radiciona l
tro en 1920, se destacó por su apoyo al reforzarniento, frente
» de Waldeck . ,
siglo. Tras su part rcrpación en el gobierno de «defensa republica neutralid ad, del poder presidencial. (N. del T.)
.1 ,
141
140 Las principales corrientes del marxismo 5. Jean Ja~s; el marxismo como sorerlología

]aur,es estaba }ejos ~e afirmar, que la indepen dencia política del


proleta~lado carecía de tmporta ncjs. Defend iendo a Kautsk y contra 6, El marxism o de Jaures
Betn~telO, acusó a este último de difumin ar al proleta riado entre las ó
la jaures 00 se conside ró un revision ista, pero a menudo subray
demas clases sobre la base de que tanto el proleta riado como .del
burguesía . estaban lejos de ser homogé neos. Según James esto era su deuda a las fuentes socialistas francesas indepen dientes
marxismo, Contra Bernste in defendi ó la idea de la indepen dencia
una falac ia, pues ~a?ía una clara. distinci ón entre ricos y pobres.
política del proleta riado, entendi endo la dialéctica manú..s~a
col:?o
~st?S dos clases b ásicas eran radIcalmente op uestas; pero los so. la evoluci ón natural por la que una formac ión social
de
cialistas no debf~n. temer las alianzas temporales, pues tenían pre- una teoría
s. ~a
sente que su objetiv o final 00 era mejorar el sistema actual
sino engend ra a otra a consecuencia de sus con~tadi~ciones interna
o
transfo rmarlo . E~ socialismo no era pensabl e sino como pr~dt1c to creencia en este movim iento natural de la historia era algo necesan
de hombre s como Fourier para una clase oprimid a, y servía para darle fe en el éxito de sus
de la clase trabajad ora, y las esperan zas como
~ esfuerz os, J aures aceptó la teoría marxist a de la explota ción
Louis ~l~nc y Owen no eran más que estériles sueños. Sin ernbarg del t rabajo as~l~ria do .Y la
-:-r quizá esta sea la clave de la disputa entre Jaures y los «exclu- la apropia ción de la parte no remune rada
del teoría marxiana del valor como una muestra de «metatí sica social»,
SIVJsta s»-, la clase trabajad ora estaba introdu ciendo elemen tos el soci.alismo
seno del sistema capi talista, J aures no parece haber y no como una teoría de los precios . La idea de que
socialismo en el la clase trabajad ora,
dudado de que la transfo rmación final de la socieda d sólo podría es la causa de toda la humani dad y no s610 de
acto pero que es misión de ésta implan tar el socialis mo, ~s obviam e?te
ser fruto de una revoluc ión, pero sin entende r por esto un de la doctrin a n:a~lst a.. Tamb~én
guerra civil. Por «revolu ci ón, entendí a simple- uno de los pilares tradicio nales
de violencia o una ~zo
mente la transfo rmación radical del sistema de propied ad en sentido es congrue nte con esta idea afirmar -aunq ue quizá .n a~le lo
el valor del socialis mo reside
sólo con tan to énfasis como Jaures - que
socialista. De esta forma, la proposi ción de que el socialismo in-
de una revoluc ión lleva a una tauto- finalme nte en su efecto sobre el desarro llo espiritu al de todo
puede produci rse por medio
tipo
logía; ]aU1:es no advirtió esto y descartó la pregun ta acerca del dividuo .
Lo que separa esencia lmente a Jaures del marxism o es s~ .creencí
a
de revoluc ión como una especulación absurda acerca de un futuro al. Aparte de la metafís ica pan·
imprev isible. Pero a partir de esta argume ntación la revoluc
ión en un pro greso continu o y univers
l~ so-
~od¡a asumi~ l~ forma, de. un cam~io evolutiv o y gradual del capita. teísta que conside ra al progres o históric o como u na par!e de
se
terio logía univers al del ser , el progres o en el que confía Jaures
li~~o al soclahsm~, .~1 bien Ja~r~s parece haber t;egado estaespita. posi-
y a todos los aspecto s de
~I)¡dad. En su oprruon, el socialismo estaba surgien do del refiere a todas las etapas de la historia
hsmo en numero sas formas, gracias en particu lar al crecien te
sen- la civilización. La salvación futura y la unidad absolut a del mundo
no son, como él prevé, el resultad o de una viole~ta ~ptura
his.tó-
tido histó~íc o de los trabajad ores y a su facultad de organiz ación,
todos los ámbitos , especia l-
pero también a las reforma s democr áticas en interés de la clase
tra- rica sino de un progres o gradual en
legales y política s. Marx, ciertam ente,
bajador a: educación univers al, legislac ión laboral, mejora del nivel mente el de las instituc iones
tos no limitó el progreso al cambio tecnológico, pero esperab a que
el
de vida, secul arización de la vida pública y efecto de los sindica burgues a sus lo~ros
y coopera tivas en atenuar la explotación. El «fin último » del socia. proleta riado victorio so asumiera de la sociedad
o.
l~smo era diferen te al de est as reforma s, pero tampoc o podía con. científicos y también , al menos en parte, los de orden artístl.c,
Igualm ente creía que la historia transcu rrida era u~a preparac ,lOo
s~derarse a. ést as como una simple prepara ción para la batalla deci-
al socialismo, especia lmente en lo referen te a la ~~c01ca y orgar;lz
ta, a-
srva: constím ían el fundam ento objetiv o de una socieda d socialis constru cción gradu al: e I~re­
y, por tanto, no estaba claro por qué no podían llevar en el curso ción del trabajo. Peto no creía en una
~cl6n
del tiempo, en un progres o gradual y continu ado, a la consecu
ción versíble del socialismo a lo largo del tiempo, con una aproxlm
del fin último. progres iva de las ideas e instituc iones so~iales y legales al ideal
de perfección, alcanzado tras un IevantamJen;o ~lna~,. Esto es pre-
haber esperad o Jaures, justifica ndo así su
cisamen te lo que parece
de alianzas en todos los frentes, su llamam iento a todas las
po lít ica
142 Las principales corrient es del marxismo Capítulo 6
clases social~~ y su r;>apel de conciliador universal. Ja m es no acepo PAUL LAFARGUE: UN MARXISMO HEDONISTA
~aba la nocion marx iana del progreso que utiliza al mal como un
Instrumento necesario, y la tragedia de la historia heaelíana era
ex~raña a sus ideas . Como hemos visto, su filosofía de "'l a histo ria
urna en un todo coherente la idea de socialismo como salvación del
mundo con la del socialismo como resultado de una tendencia his-
tórica inmanente, mientras que en la teoría de Marx ambas ideas
eran m~tuamente contingentes. Pero James alcanza la congruencia
en sus Ideas a expensas de un optimismo profético que le permite.
creer que el futuro mundo de la un idad universal absorberá toda
la, histori~ an terior, y que u n d ía se verá que no ha sido vano nin.
g~ tr.abaJo ~lUmano, que ningún esfue rzo del espíritu ha cosech ado
la lOdlfe~;ncIa ?c la naturaleza. Su socialismo y su metafísica de
la salya~lon d;tlva~~n de su amor al. mu ndo y a sus cong éneres. Si
esta ultima afirmación es una valoración, está relacionada con Jaures
como ser humano, pero no con la frialdad analítica de 8U mente.

LAFARGUE es probablemente uno de los principales scriptores


minores del canon marxista. En la actualidad , los ortodoxos le con-
sideran con el respeto debido a un a au toridad meno r . Como cofun-
dador, jun to a Guesde, del pa rtido sociali sta frances, como polemista
frente a los ana rquistas, cristianos , y fre n te a jaures, como propa-
gandista del marxismo, y, finalmente , como amigo y yern o de Marx,
merece un luga r en la segun da fila del pan teón mar xista. Es cierto
que la suya fue una versión muy simple del marxismo y que es
difícil hallar en su doctrina algo que pueda considerarse como un
«desarrollo» de la doctrina . Pero de todos los escritores marxistas
franceses era el más próximo a la ortodoxia alemana, y en su día
fue el árbitro de la pureza doctrinal.
P aul Lafargue (1842-1911 ) fue hijo de un pla n tador cubano:
su padre era en parte de raza negr a y ten ía sang re india por parte
de su madre. Siendo tod avía niño, su familia se trasladó a Francia ,
donde fue educado . Estudió medicina en P arís, pero fu e expulsad o
de la universidad por sus actividade s socialistas, tr as lo cual se
trasladó a Londres, donde se licenci é en 1868 ; ese m ismo año se
casó con la hi ja de Ma rx, Laura . A su regreso a Franci a, a finales
de 1868, reanud ó su actividad como periodista , simultáne ame nte
con su trabajo de médico. Fue miembro de la Comuna, y tras su
derrota huyó a España, donde colaboró en el pequefio partido socia-
lista dirigido por Pablo Iglesias. A finales de 1872 volvió a Londres,
donde permaneció diez años . Allí se ganó la vida como fotógrafo,
escribió artículos y libros y ayudó a Marx y Guesde a escribir ' el
14.3
144 Las principales corrientes del marxismo 6. Paul Lafargue: un marxismo hedonista 145
programa del partido socialista francés. Tras la amnistía de los Las obras filosóficas de Lafargue no van más allá del sensacio-
Communards volvió a Francia en la primavera de 1882 trabajando nalismo popular y el materialismo de la Ilustración. Lafargue puso
como asistente social y actuando como divulgador del' marxismo: un gran énfasis en la derivación de todas las ideas abstractas de la
escribía mucho, daba conferencias en provincias y colaboraba con percepción sensorial, utilizando argumentos de Locke, Diderot y
Guesde como líder del partido. En 1891 fue elegido para la Cá- Condillac. Según él, la idea platónica de que las ideas abstractas
mara de Diputados. Años después , él y su esposa, Laura, se suici- pueden ser intuidas independientemente de la percepción no sólo
daron, no por desesperación, sino para huir de una incipiente de. era falsa, sino socialmente reaccionaria, pues consideraba al hombre
cadencia senil. como algo más que un ser físíco, abriendo así el camino a la mis-
Como escritor y teórico, Lafargue fue un diletante bien dotado tificación religiosa. Esta es la razón por la que la burguesía, que
y versátil, uno de los muchos ejemplos de la historia del marxismo. había combatido al cristianismo en favor del materialismo y el sen-
Sus artículos y libros popularizaron un cierto estilo que, al igual sacionalismo, se despojó de su antigua iconoc1astia tan pronto como
que el de Plekhanov, contribuyó a disolver los valores intelectua- tomó el poder, aliándose con la Iglesia y rehabilitando la creencia
les del marxismo . Escribió sobre casi todas las ramas de las ciencias cristiano-platónica en el conocimiento suprasensorial. Esta había sido
sociales: filosofía, historia, etnología, lingüística, religión, economía la evolución de Maine de Biran y Cabanis; por otra parte, todo el
y crítica literaria. No fue un experto en ninguna de estas materias, movimiento romántico, de Chateaubriand en adelante, no era sino
pero sabía algo de todas ellas con información de segunda mano. un intento para reconciliar a la burguesía en el catolicismo. La bur-
A! igual que muchos marxistas, creía que como Marx había hallado guesía necesitaba la ficción de las eternas verdades y el conocimiento
la clave universal, ésta podía utilizarla cualquiera para desvelar los suprasensorial para consagrar y perpetuar el orden social que con-
secretos de todas las ciencias, por escasos conocimientos que pu- venía a sus fines. Mientras, el proletariado hizo suyo el materialismo
diera poseer. También creía que estaba contribuyendo al triunfo de la Ilustración, como arma contra la moralidad ascética predicada
del marxismo al descubrir en obras no marxistas elementos que 'pa- por la Iglesia para mantener las divisiones de clase y la explotación.
recían confirmar la verdad del materialismo histórico relacionando El materialismo de Lafargue se expresa en crudas fórmulas simi-
fenómenos políticos o literarios o usos sociales a uno u otro modo lares a las de La Mettrie, Cabanis o Moleschott, es decir, a las que
de producción. No advirtió que es fácil establecer un gran número la tradición marxista estigmatiza con el nombre de «materialismo
de relaciones de este tipo, pero éstas no prueban la teoría general de vulgar». Afirma, por ejemplo, que «el cerebro es el órgano del
Marx, del mismo modo que una teoría genética no puede ser validada pensamiento, al igual que el estómago lo es de la digestión» (Re-
acumulando ejemplos de parecidos entre padres e hijos. cbercbes sur l'origine et l'éoolution des idées de [ustice, du bien .. .),
En resumen, no puede decirse que Lafargue extendiera o mejo- o que «el cerebro transforma las impresiones en ideas, igual que
rara en algún punto la doctrina marxista. No obstante, tiene alguna una dinamo transforma el movim ien 1'0 en electricidad» (discusión
importancia en la historia del marxismo, tanto porque hizo más que con jaures). El problema epistemológico de la función independiente
nadie para divulgarlo en Francia como porque sus escritos, por sim- de la abstracción no figura en sus escritos. En su opinión, la única
ples que sean, echaron luz sobre un aspecto del marxismo menos objeción válida a las ideas de los sensacionalistas del siglo XVIII
evidente en escritores de cuño más serio. Fue uno de los primeros es que el cerebro, gracias a la herencia de la experiencia adquirida,
en hacer crítka literaria de inspiración marxista, y aún es legible tiene una « dispos ición» a asimilar ideas abstractas y, por tanto,
su divertidamente maliciosa obra sobre Víctor Hugo. no es una mera fabula rasa. Un argumento que presenta con fre-
No existe una edición completa de los escritos de Lafargue. Sus cuencia en favor del sensacionalismo es que la etimología muestra
obras más importantes son Le Determlnisme économique: la mé- que los términos que denotan ideas abstractas, tales como los de
tbode bistorique de Karl Marx (1907), una obra popular titulada justicia, bondad y las demás virtudes, así como la idea de número
Le Droit ala paresse (1883; traducido como El Derecho a la Pereza), y de todos los demás universales, derivan de los nombres de cuali-
Le Programme du Parti Ouvrier (escrito en colaboración con Guesde dades. u objetos empíricos aprehendidas por los sentidos.
1883) y una discusión con Jaurés sobre el materialismo históri~ En su argumentación filosófica Lafargue está más cerca de Feuer-
co (1895). bach que de Marx (del Feuerbach tardío, libre de cualquier «es-
146 Las principales corrientes del marxismo 6. Paul Lafargue: un marxismo hedonista 147

torbo» de hegelianismo). La filosofía idealista y la historia de la comunidades humanas recorren estas etapas en el camino hacia el
religión no son para él más que un sistema de engaños y un instru- comunismo una etapa tan necesaria corno sus predecesoras.
mento de la división de clases. Al contrario que Marx, no halla El pun¡o de partida del desarrollo s~da1 es la. pri?'l.itiva .igualdad
valor cognitivo alguno en la historia del idealismo; en cuanto a comunista en la que se desconocen las ideas de Justicia e igualdad,
la antigua controversia entre los sentidos y el espíritu, que empieza y tambié~ las restricciones morales de tod? .t~po. Ju.nto con otr~s
con la oposición entre Zenón el Estoico y Platón, es simplemente estereotipos de la Ilustración, Lafargue reVIVlO el. mito del salvaje
la historia de la verdad versus el error. La religión es la proyección noble y autosuficiente, no habitual entre los marxistas de la época,
de las pasiones humanas, mores y condiciones sociales en un mundo aun cuando pueden hallarse rasgos de él en Engels, En su 0pI016n,
de seres sobrenaturales. La idea de que el cuerpo está habitado por el hombre primitivo era superior en casi todos los aspectos -desa-
un alma deriva de los primitivos intentos para explicar la naturale- rrollo físico, felicidad y pureza de alma- al hombre modern~.
za de los sueños: la existencia de las figuras en el sueño llevó a «Se ha demostrado que los hombres y mujeres de estas comuni-
los hombres a imaginar a los seres y divinidades sobrenaturales y dades no sentían ni celos ni afecto paterno: eran polígamos, las
a pensar que el alma es inmortal. La creencia en un alma incorpórea mujeres tenían tantos maridos cómo querían y los hombres tantas
era característica de la sociedad matriarcal y desapareció tan pronto mujeres como podían; los viajantes nos ~enta~ que todas. estas
como se implantó el patriarcado, pero volvió a implantarse tan pronto personas vivían en un estado de mayor satJsfac.~ón y cam~l~dería
como éste declinó, preparando así el camino al cristianismo. En que los miembros de las tristes y egoístas familias monogamicas.»
otro lugar, en su comentario al programa del partido, Lafargue Así se expresa Lafargue en su discusión con jaures, mientta.s que en
explica la religión como un producto del temor a las indómitas El Derecho a la Pereza escribe; «Considérese al noble salvaje al que
fuerzas de la naturaleza: es la reacción del hombre primitivo, a un los misioneros del comercio y los comerciantes de religión no, han
medio animal, a su desamparo frente a las fuerzas elementales. depravado con el cristianismo, la sífilis y el dogm.a del trabajo, y
Pero a medida que los hombres consiguieron extender su dominio mírese entonces a los malvados siervos de la máquina ... La belleza
sobre la naturaleza, declinó la religión; cuando la revolución so- física y el noble porte de los miembros de las tribus priroiti~as, aún
cialista permita al hombre un pleno control de las condiciones de no corrompidos por lo que Popping llama el 'venenoso aliento de
su propia existencia, desaparecerá por completo. civilización' despierta la admiración y sorpresa de los observadores
En su tratamiento del «determinismo económico» Lafargue sim- europeos.» 'Igualmente, Le Play nota que «~~ tenden?a d~l. pueblo
plifica una vez más el marxismo hasta hacerlo irreconocible, Por bashkir a la indolencia, el hábito de reflexión y la inactividad ~e
materialismo histórico entiende, en primer lugar, que en el desa- la vida nómada ... les han dotado de una sutileza de mente y JUICIO
rrollo social no hay un propósito o intención preexistente: todo, Y una distinción de modales tata vez hallada entre personas del
incluida la conducta humana, es efecto de una causalidad natural mismo nivel social de civilizaciones más desarrolladas).
inevitable. La libre voluntad es una ilusión: los actos del hombre Lafargue, al igual que la mayoría de sus ~~tecesore~1 .S?s t~ ~o
están plenamente determinados por sus circunstancias naturales o la imagen idílica del hombre primitivo para criticar la civilización
por aquellas creadas por ellos mismos. En el entorno humano los industrial más que para iniciar un movimiento de «vuelta a la na--
cambios se producen con mayor frecuencia en el modo de pro- turaleza». No obstante, no pocos de sus clichés arcadianos ~e apre-
ducción (que Lafargue parece identificar con las fuerzas productivas cian también en su descripción del futuro paraíso comunista. La
o más bien con todo el aparato productivo). Estos cambios producen sociedad perfecta no es una encarnación de la ~de~ .de justicia, sjn~
inevitablemente los correspondientes cambios en las instituciones una sociedad en la que esta idea carece de significado, p~es esta
sociales e ideologías; si éstas no son completamente idénticas en ligada a la propiedad privada y a la regulación de ~as relaciones de
las diferentes sociedades con el mismo nivel de tecnología es a causa propiedad. En el comunismo primitivo la vida social es~aba sorne-
de las diferencias del entorno natural. Sin embargo, en general, tida al instinto de venganza, que tiene su base e? la blolog.ía hu-
Lafargue concuerda con Vico, quien observó que todas las socie- mana. Este instinto sin ley se transformó después en un s~stem.a
dades humanas atraviesan las mismas etapas de desarrollo. Ma- de retribución socialmente regulado; pero como esto era. lOS?ft.
triarcado, patriarcado, esclavisrno, feudalismo, capitalismo: todas las ciente para liquidar todos los asuntos privados, se creó la ínsntu-
148 Las principales corrientes del marxismo 6. Paul Lafargue: un marxismo hedonista 149

clan de la propiedad privada para que pudieran satisfacerse los los seres humanos civilizados, desaparecerán como un sueño cuando
deberes y derechos sin recurrir a los golpes. De esta forma surgió la propiedad privada dé paso a la propiedad común» (Recbercbes
por vez primera la idea de justicia. Su finalidad original era san- sur l'origine .. .) . El verdadero y vivo ideal no es la justicia, sino la
cionar la igualdad social existente, pero bajo el sistema de pro- paz y la felicidad, en una sociedad en la que todo pertenece a to-
piedad privada empezó a santificar el privilegio, volviéndose ando dos. Esta es una versión moderna de las condiciones paradisiacas del
humana. comunismo primitivo; pero s610 ahora estas aspiraciones se con -
Como se verá , Lafargue reproduce de hecho la teoría del con- vertirán en un reflejo y una contrapartida del curso actual del cambio
trato social de Hobbes, en la creencia de que está ofreciendo una económico.
imagen marxista del nacimiento de la civilización ; sin embargo , al La imagen de Lafargue del nuevo orden se refleja más clara-
contrario que Hobbes, cree que la socialización de la pobreza a mente en El Derecho a la Pereza. Bajo el comunismo, los hombres
que lleva el capitalismo reconducirá a la humanidad a un estado serán felices porgue no tendrán que trabajar. En el pa~ado, los
de inocencia libre de leyes, deberes y obligaciones. Esta idea la hombres, confundidos por la propaganda burguesa y clerical, han
expresa con especial claridad en su polémica con Iaures. Este úl- considerado el trabajo como algo meritorio en sí mismo; pero de
ti~o afirmaba que, en la interpretación de la historia, materialismo hecho el trabajo es una maldición, como también lo es el amor al
e Idealismo podían y debían reconciliarse ; por una parte, los ide a- trabajo. «Todas las penas individuales y colectivas se deben a la
les humanos sólo pueden realizarse por medio de cambios económi- pasión del hombre por el trabajo ... Para que el proletariado desa-
cos, mientras que, por otra, los hombres necesitan ideales para re- rrolle su fuerza debe despojarse de todos los prejuicios de la mo-
conocer la necesidad histórica como algo beneficioso. Las ideas ralidad cristiana, económica y Iibrepensante. Debe ~edescu~rir sus
racionales sólo las conocemos en tanto están encarnadas en el mun- . instintos naturales y proclamar que el derecho al OCIO es mil veces
do; igualmente, lo que sucede en el mundo es la encarnación de más sagrado y noble que los derechos del hombre ideados por los
una idea racional. La vida de la mente refleja los fenómenos eco- abogados metafísicos de la revolución burguesa. Debe negarse re-
nómicos ; pero al mismo tiempo el cambio económico se debe en sueltamente a trabajar más de tres horas al día, y dedicar el resto
parte a las fuerzas morales de la mente: los deseos de unidad , be- al descanso y la diversión.» La tecnología moderna hace posible
lleza y justicia actúan como idées-iorces en el curso de la historia. reducir al mínimo el trabajo , una vez satisfechas las necesidades
En resumen, debemos reconocer tanto la teoría de que la evolución humanas; bajo el comunismo no habrá. necesidad del comercio in-
está causal mente determinada como la idea que le da sentido y ve ternacional, pues «los europeos consumirán sus bienes en su hogar,
en ella la encarnación de todos los valores. Tanto como medio de en vez de exportarlos a los confines de la tierra, con lo que los
comprensión del cambio histórico como teoría descriptiva de este marineros , almacenistas y transportistas podrán llevar una vida ocio-
cambio, el idealismo no es una teoría rival, sino complementaria al sa ... La clase trabajadora , al igual que la burguesía antes que ella,
marxismo. tendrá que limitar su gusto por el ascetismo y desarrollar su aptitud
La respuesta de Lafargue pone claramente de relieve el irrecon- para el cons umo. Los trabajadores, en ,vez de c.?mer, a 10 s~lmo,
ciliable conflicto existente entre dos formas de p ensamiento (o in- un pequeño filete de carne dura cada día, comeran grandes y ]u.go-
cluso mentalidades) esencialmente diferentes, la naturalista y la mo- sos filetes. En vez de mal vino mezclado con agua , beberán barriles
ralista . Según él no hay una finalidad inherente en la evolución de fino clarete y borgoña; el agua será la bebida de los animales» .
histórica y ninguna aspiración hacia ideales como causa eficiente, De esta forma, Lafargue, al contrario que Marx, considera al
pues la evolución no es un fenómeno específicamente humano. La comunismo s610 desde el punto de vista del consumo. Es Cierto que
especie humana cobró existencia no por una intención consciente Marx consideró la reducción de la jornada laboral como un rasgo
sino porque los hombres desarrollaron manos. Todas las ideas abs- b ásico de la sociedad futura, 'pero con ello pensaba en que los hom-
tractas, y en particular los valores morales y la idea de justicia, bres realizaran menos trabajo necesario y disfrutasen de más tiempo
derivan de percepciones sensoriales interpretadas de acuerdo con para su libre actividad creativa. Según él, el comunismo no era
las condiciones económicas dominantes. «Las ideas de justicia, ba- primordialmente una oportunidad para el consumo despreocupado,
sadas en las ideas de 'lo mío' y 'lo tuyo', que nublan la mente de sino para la autorrealización en la acción. Para Laíargue era mas
150 Las principales corrientes del marxismo Capítulo 7
como el Abbaye de Théléme, como sugiere en su introducción al GEORGES SOREL: UN MARXISMO JANSENISTA
programa del partido socialista francés : «Rabelais fue un hombre
de mu~ha vista ., Previó la futura sociedad comunista, en la que
produciremos mas de 10 que necesitamos y podremos consumir 10
que queramos» El comunismo había de liberar los instintos natu-
rales del hombre de las inhibiciones de una civilización basada en
la propiedad privada. Significaría una verdadera vuelta a la natu-
raleza, a una vida de inclinación natural libre de los obstáculos de
la moralidad.
A partir de aquí podemos ver cuán ingenua y trivial era la in-
terpretación de Lafargue del materialismo histórico, la teoría marxis-
ta. del conocimiento y de.l propio socialismo. Sin embargo, sus es-
entes presentan ?na posible versión del naturalismo simplificado,
comúnmente considerado como marxismo en su época. Suponiendo
que el ser humano está determinado por inclinaciones resultantes
de su constitución biológica y que la historia humana tendía a dis-
torsionarlas en vez de gratificadas, era bastante razonable creer
que la liberación social tomase la forma de una liberación de los 1. El lugar de Sorel
instintos naturales: este supuesto constituye también el fundamento ¿En qué medida pertenecen al marxismo los escritos de Sorel?
del socialismo de Fourier. El carácter singular y específico de la vida No fue miembro de ningún movimiento político que reclamase la
humana que desempeñó un tan importante papel en los escritos de
descendencia espir~l de Marx y, aunque tomó parte en todas las
Marx era ignorado en esquemas como éstos; de hecho, era difícil
grandes polémicas ~.~:\ su época, lo hizo, por así decirlo, desde el
acepta~lo sobre la ?ase de que el hombre era un producto de leyes
exterior, por lo que ,s guardianes de la ortodoxia marxista no
evolutivas que gobler!1an a toda la naturaleza. Sin embargo, este su- se interesaron en refut r sus opiniones. Se mantuvo alejado de las
puesto no era específico de Lafargue, sino una moneda corriente en- disputas políticas y de anido, y no escribió ningún tratado sobre
tre los marxistas postdarwinianos. En su ingenuo optimismo y su el materialismo histórico. No se consideró a sí mismo como un
c?munismo de orientación consumista, Lafargue expresó en términos marxista ortodoxo, y criticó al maestro y sus discípulos tanto como
simples una posible variante de la filosofía naturalista . Sus ideas
creyó oportuno. Estuvo vagamente ligado al fascismo italiano, pues
fu;ron una versión popular del sensacionalismo del siglo XVIII y del
Mussolini y otro ideólogo de la época le consideraron durante un
mrto del noble salvaje, del evolucionismo y marxismo postdarwinia-
tiempo como un profeta del movimiento. Desde el punto de vista
nos,. sirviendo :ste último más para distorsionar que para corregir del marxismo puede ser considerado como una rareza occidental:
los ideales del siglo XVIU. En esto consiste la originalidad de su mar-
al comienzo de su carrera literaria no tuvo nada en común con él,
xismo, si acaso puede considerarse como marxista.
y su nombre difícilmente figura en el desarrollo posterior de la
doctrina .
Sin embargo, en la época de sus grandes escritos Sorel no sólo
se consideraba a si mismo como marxista, sino que creía que podía
extraer el núcleo de la filosofía de Marx -la guerra de clases y la
independencia del proletariado- y oponer al propio Marx a toda
la ortodoxia contemporánea, ya fuera reformista o revolucionaria.
Su insatisfecha ambición fue ser el Lutero del movimiento marxista,
que consideraba corrompido por la lucha por el poder y los privi-
151
7. Georges Sorel: un marxismo jansenista 153
152 Las principales corri entes del marxismo

Las ideas de Sore l acerca de los problem as sociale s est án domi-


Iegíos, igual, qu~ Ro~~ h abía parecido al reform ador alem án
la
idad,
SOl~~ nadas por las ideas de grand eza, dignid ad, h eroísmo y autentic
Ramera Babllo~la. con u n mar xismo moral y dcc trinalm enrc
do y a la lucha de clases
su propia version, aun que .f? rmnd a a partir de una gran y conside ran a la revolución, al proletaria
pu~o; smo
ex- como ejemplos h istóricos de estos valores supremos . El radicali
varieda d de fuentes , no fue una un ion de retales , sino un todo son , según él, valiosos por sí mismos , indepen dien-
~re~ada mente coher~n te . .In? udabJem en te influyó en los pri meros y la intransi gen cia
temente de su obje to. Parece aprobar todo 10 que ~n la hi
st oria
ideólogos del com unismo italiano , como Anto n io Gramsc i y también ticos, un desinte resado fervor , eleva-
Angelo Mo sca y Palmiro Togliat ti. deriva de fuertes impulso s autén
la fe
das aspiraciones y generosas esperan zas. Respeta el ardor de
Sin embal'~o , Sorel difería de sus contem po ráneos marxist as no la forma
sus religiosa, pero desprecia la religión cuando aparece bajo
sólo. por su singula r interpr etación de M arx , ni tampoco por
de la de la escolás tica o la política , o está corrom pida por el cálculo
ocaslon~les en ucas a él, pu es esto hici eron tamb ién faná ticos
o el esp íritu de racionalismo o apacigu amiento . E s un entusia
sta
ort odox ia como Ros a ~uxemburg. La princip al diferen cia fue q ue
ien to obrero como re vue lt a en nombre de un gran mito
tí- del movim
todos los ort odo xos con sideraron al marx ismo com o una teoría cien
e~ mis~o revivifi can te , pero de sdeña las maniob ras parlam en tarias y la debili-
ft~ente verd adera ,:1 senti do que , por ejemplo , la evo-
dad del insípido reformi smo . Rechaza la tradició n del anticler
ica-
lucl~n o la teor!a cuantica, mien tr as que p ara Sorel era cierta en lismo como un puente entre los socialis tas y los radicale s pequeñ o-
iento
sen tld? pragm ático, como expresi ón ideológica de u n movim si-
cierta sigo burgue ses, pero también como un res iduo del racionali sm o del
p~t:a liberar y rejuven ecer a la especie hum ana. Que era
glo XVI U , con su optimista fe en u n pr ogr eso fir me e inevitab
le. Se
ía
níficaba que era u n ins tr ument o irreemp lazable que la histori a hab lismo como instrum ento p ara privar al prolet ariado
que opone al naciona
puesto en ?Janos. ~e1 proletariado, aunque n o habían garant ías de
sindi-
de su indepen dencia absoluta ; pero cuando se sep aró de los
el proleta riado hiciese un buen uso de él. El marxism o era la verdad calistas se volvió h acia el radicalismo naciona lista con la misma espe-
vo
de su épo.ca, en el mismo sentido en qu e el cristian ismo primiti él un marxist a , a sab er , la de rec rear una prístina
amanec er de la humani dad ranza qu e hizo d e
lo había sido, la esperan za de un nuevo en el
image n del mundo . En todas las luchas está más interesado
~o una de scripci ón «cie ntíf!ca» de la historia, un medio de p ronos . heroí smo de los contend ientes que en el gan ador O en el que tiene
treo preciso o un a fu ente fiable de inform ación acerca
del universo. más que
la razón. El espíritu conquis tador del pro le tariado le excit a
En la presen te etapa de la historia era el ins tr umento mejor calculad o no
la visión del socialis mo. Cuando se une al movimi en to proleta rio
para poner en practica los suprem os valores de la humani dad ' p ero
de los oprimid os, sino
estos valores , .en su susta ncia y origen, no deb ían nad a al marxism o. 10 hace con la finalida d de mejo rar la suerte
to
acerca de l porque la marea de los hechos históricos promet e u n ren acimien
Por ::ste motlvo Sorel fue libre de cam biar de opinión a . Defend ió siempre un a comple ta sep aración espiritu al
acerca de estos valores . Podía de la grandez
marxism o sin camb iar de opinión
res- del proleta riado y la burgues ía en tod as sus obras.
ser un marxi sta o naciona lista y seguir siendo fiel al ideal con
rjado Por diferen tes que sean las fuentes intelect uales de Sorel, forman
pecto al ,cual. el mar xismo no era más que u n ins trumen to fo des-
un todo coheren te en su obra. Su educación jansenis ta le hizo
p~r la hlsto~la en u n de termina do momen to. De sde este pu nto de er fe optimis ta en la bondad natural de la humani dad,
no deñar cualqui
VIsta, aun siendo un fervien te devoto de la fílosoffa mar xista de
a en el mismo. sen tido que Kau tsky o Labriol a, ; no en el fácil triunfo del bien sob re el mal o en la consecución
fue un marxist la misma fue nte provien e su desdén
grandes fines a bajo costo. De
porque Co?struyer~ la doctrina de form a diferen te, sino porque ,
aro hacia la táctica de conciliación jesuítica, su intransigencia general
tu V? una diferen te ide a de su signific ación hist órica y no tuv o rep a entre una firm e
a Marx a la luz de otras auto ridades como Proudh on su rech azo todo o nada del compro miso y la creenci
en lllterpr etar a la
los pocos que in. divi sión entre los elegidos y el resto del mundo . En oposición
o Tocqu evilie, Bergson o N ietzsche . Fue uno de progres o au tomátic o, se adhiri ó a la trad ición del cris-
ca neo - doctrin a del
tent~ro~ adaptar .el :narxismo al estilo filosófi co de la épo
a, tiani smo radical, es decir, el cri stianism o de los mártire s.
rom.ant lca, e~ de~lr, Interpr e tado en sentido pragmá tico y activist
Su formaci ón téc nica y su trabajo de ingeniero le imb uyeron un
pomend o, el énfasis en lo~ ~~ctores psicológicos y respeta ndo el
papel
culto a la pericia y la eficacia, un desagra do del diletan tísmo
y la
lOdep~n.dJ.ente de la tradici ón, en un espíritu radica lmen te opuesto
, la convicc ión de que 10 que importa ba era la pro-
al posinvrsmo y al raciona lismo, ret órica enf ática
7. Georgcs Sorel: un marxismo jansenista 155
154 Las principales corrientes del marxismo

ducción y no el intercambio, y una admiración de las formas prima-


rias , implacables y expansionistas del capitalismo, antes de que fuera
contaminado por la filantropía el espíritu de compromiso.
De Marx aprendió a creer que la revoluci ón que había de rehacer
la. sociedad tenía que ser protagonizada por e! proletariado, una cla-
se claramente diferenciada de productores directos, obligados a ven-
der su fuerza de trabajo y que encarnaban la esperanza de una
revolución total, obra exclusiva del proletariado, aislado del resto
de la sociedad.
Fue Giambattista Vico quien introdujo la idea de ricorso , de
retorno cíclico de la humanidad a sus propias fuentes olvidadas. La
revolución proletaria había de ser ,!na «reversión» de este tipo, un
redescubrimiento de los valores primarios de la moralidad tribal.
Otra influencia fue la de Proudhon, de quien Sorel aprendió a
considerar al socialismo primordialmente como una cuestión moral,
la de crear a un nuevo tipo de hombre (el productor ético), y a
considerar al proletariado como una especie de raza aparte, llamada
a dividir el mundo entre sí mismo y el resto. La Importancia que
atribuye Sorel a la familia y a la moralidad sexual en la vida social
la debe a Proudhon, como también la costumbre de caracterizar al
socialismo en términos de justicia y dignidad antes que de bienestar.
Bergson fue el principal exponente filosófico del estilo de pen-
samiento que domina la obra de Sorel: la oposición entre la percep-
ción «global» intuitiva y el pensamiento analítico, que en Sorel
adopta la forma particular de oposición entre «mito» y «utopía».
Bergson proporcionó también a Sorel los medios conceptuales de
contraste del determinismo científico, unidos a la creencia en la
predictibilidad de los procesos sociales, con la idea de una imprevi-
sible espontaneidad. Además, Sorel adoptó de Bergson la convicción
utopismo
de la inexpresabílidad de lo concreto, lo que le permitió defender racionalismo epistemológico
su idea de «mito» contra la discusión racional.
La influencia de Nietzsche se aprecia claramente en el culto de
Sorel a la grandeza, su odio a la mediocridad y de las intrigas de racionalismo sodológico
partido en la vida política. determinismo
Los grandes exponentes del conservadurismo liberal -Tocque- felicidad
vile, Taine, Renan- ejercieron una gran influencia sobre Sorel en socialismo político
su primer período, y en cierta medida también en su etapa marxista.
diletantismo .
De ellos aprendió a concebir seriamente la política, a percibir la culto a la revolución francesa
corrupción de las instituciones democráticas y de los intereses que
reforma
subyacen a la retórica humanista. Estos autores también le facilitaron fe en el progreso
la comprensión del cristianismo primitivo, la revolución y el anclen
régime.
156
Las principales corrientes del marxismo 7, Georges Sorel: un marxismo Jansenista 157
alianza en tre clases indep endencia del lou tier . En 189 8 Sorel publicó L'Avenir socialiste des syndicats,
proletaria do posteriormente reed itado como pa rte de Mate riaux d'une th éorie d«
política y poder producción y organización prolétariat (t ercera edición de 1919); fue el p rimer ens ayo de análisis
de la producción te órico de la experiencia del movimien to sindicalista independiente
optimismo pesimismo de los partidos socialistas e inclusa en opos ición a ellos . En la
intelectuales y políticos el.proletariado década de 1890, Sorel escribió para L'E re nouoelle y Devenir social,
partidos políticos sindicatos obreros mientras que en 1895-6 publicó sendos est udios sobre Durkhein y
revolución política huelga general Vico. Activo defensor de Dreyfus, se desilusionó al comprobar qu e
utopía mito los Dreyiusards socialistas explotaban el Affaire pata los fines del
demacrad a libe rtad partido. La obra de Bernstein le llevó en cierta medida a criticar
mora lidad de consumidor moralidad de productor el marxismo ortodoxo, pero sus p ropi as obj eciones iban a seguir
religi ón escolástica relig ión de mís ticos pronto un a dife rente orientación (a unque bás icamente opu esto al re-
y mártires formi smo , siguió admirando y respetando a Bern stei n, aproban do
decad encia ricorso, vuel ta a las fuentes sinceramente su idea de que la política de los socialistas alemanes no
ciencias sociales mito activista tenia nada que ver con su programa revolucionario) . Con el paso
el Estado una asociación de pro ductores del tiempo, se hizo especialmente seve ra su crítica al p artido so-
cialista, a la democracia parlamentaría y a lo que él llamaba el
. ~,st~ conjunto de antítesis puede parecer extraño a cualquiera «socialismo político» en oposición al sindicalismo. Sus principales
famll! arJZado, ~on los estereotipos y asociaciones conceptuales del escritos mar xistas son: Réflexions SUI' la violcnce (Refl exiones sobre
marxismo clásico, pero los valores positivos de Sorel considerados la violencia, 190 8, con posteriores edi ciones aumentadas), Les Illu-
en su conjunto, defi nen Con gran clarid ad su actitud polémica. Fue sions du progrés (1908), Matériaux d'une tb éorie du proletariat
op uesto a ,los políticos socia~istas contemporáneos, los líderes de (19üS: ensa yos escritos a partir de 1898 ), y la Décompositio n du
la Int~rnaClonal, qu~ en su opinión eran una simp le banda de egoís- rnarx lsme ( 1908). Las dos primeras ob ras ap arecieron en forma d e
tas, dIspuesto s a disfru tar de las ventajas una vez despojadas a la serial en Le mou uem ente socialiste, ed it ado por Hubert Lagardelle.
bu rguesía, A Jaures , en particular, le criticó en casi todos sus es- La cuarta edic ión de Ré/lexions sur la uiolence ( 19 19) contiene un
en te s como símbolo del socialismo pequ eñoburgués, que in tenta apé ndice con una de fensa entu siástica de Leni n y de la revol ución
vencer a la burguesía para apacigua r al proletariado destruir la ide a bolchevique (el propio Lenin no se interesó por Sorel, a quien
de luch a de clases e introducir un nuevo sistema de privilegio sobre menciona sólo una vez y en tono despreciativo) .
la base de una espúrea unidad . Con el paso del tiempo, Sorel perdió su fe en el sindicalismo
francés , pero confió en el pro greso de un movimiento similar en
Italia . En este país tenía estrechas contactos, hab iendo contribu ido
2. Present acián biográfica en periódicos socialistas it alianos a pa rtir de 1898 : escribió artículos
sob re Vico y Lornbroso, y sus prop ias obras, traducidas al it aliano ,
~eorges Sorel n aci6 en 1847 en Ch erbourg, en el seno de u na fueron elogi adas po r Croce y P areto y ata cadas por Lab riol a. Sin
fa mllta, burguesa, Es tud ió en [a École polytechnique y se grad u6 embargo, en 1910 , tras comprobar que el sindicalism o estaba irre-
como. }ngenlero del Départ~mente des ponts et chaussées, donde mediablemente corrompido por tendencias reformis tas, pr estó -su
tr abaj ó hasta 1892. Sus pnme ros escritos fueron publicados po co apoyo a los movimientos nacion alistas radic ales de Francia e 1talia,
antes de que se jubilara: L e Preces de Socrate (1 889) Contribution y durante cierto tiempo cooperó con la Ac tion Francaíse , tamb ién
(¡ l' étud e prof ane de la Bible (1889), La Ruine du 1~orJde antique influy6 sob re grupos nacional-sindicalistas itali anos, que sentaron las
°.9°1). ~a~ia .1893 s.e int~tes6 por Marx y después por un moví- bases del fascismo. Saludó los orígenes de este movimiento en 1912
mle~to sUldlcal1sta,antipolítico basado, en parte, en tra diciones proud- y reiteró su simpatía hacía él en 1919, viendo en el fascismo la
honianas y anarquistas, cuyo principal organizador fue Fernand Pelo promesa de un renacimiento social inspirado en la mitología nado-
158 Las principales corrientes del marxismo 159
7. Georges Sorel: un marxismo jansenista
nalista. Por la misma razón saludó la revolu ción bolchevique como sarniento simpl ificado y esquemático basado en un tipo de raz~na­
una huida del occidentalism o hada el verdadero espíri tu mosc ovita. miento legalista que reduce a los seres humanos al status de unida-
Una vez en el poder , los fasci stas rindieron tributo a Sorel como des jurídicas . La historia de las utopías comunistas está llena de
patrón espiritual, pero la tendencia real de su movimiento había de preconcepciones racionalistas, y ésta es la razón por .la que éstas
confirmar la brutal autoridad del gobierno dictatorial, que Sorel nunca han competido seriamente con las form as de gobierno estable-
abominaba. Por atta par te, el primer periódico comunista italiano, cidas Como señaló Pascal el racionalismo no es , como los carte-
Ordine N uevo, editado por Gramsci en Turín a partir de 1919, siano~ nos querían hacer c~eer, un sinón imo de pen samien.to <:íen ú .
consideró a Sorel como ideólogo del proletariado. fico, El cartesianismo se popularizó porque hizo de la ciencia un
Sorel murió en 1922 en Boulcgne-sur-Seine, donde había vivido asunto de salón. Al igual qu e los escolásticos, D escartes , situado entre
algunos afias . Des de finales de los años vein te sus ideas no tuvieron el hombre . y la realidad, ideó ingeniosam ente máquinas. inte~ect~ales
influencia alguna en ninguna de las ramas del movimiento socialista que impedían al hombre utilizar s~ mente para ~l1alq~ler finalidad.
o de la Internacional Comunista. Dotó a los legos de una simple formula para dlscurm. en materia
científica en la creencia de que la «luz natural» permite a todos,
incluso a los aficionados, juzgar sobre cualquier asunto. Los escri-
3. Racionalismo versus historia. Utopía y mito, tores de la Il ustración adoptaron el mismo estilo : tanto para Con-
Crítica de la Ilustración. dorcet como para Fontenelle, el objeto no era instruir a I~s hombres
a ser agricultores o manufactureros , sino simplemente filósofos de
El «racionalismo» al que se opone Sorel no era una determinada salón. La ideolozía dominante del siglo XVIII fue la de hombres al
posición filo sófica, sino u na actitud intelectual que extrajo su fuerza ser vicio de la monarquía, entre los que el filósofo jugaba el papel
del car tesia ni smo; floreció en los salons del siglo XVIII y, en su opi- de bufón de corte : «causeurs, sátiros, panegiri stas, payasos pagados
nión , tuvo un pernicioso efec to sobre la interpretación contemporá- por un a aristocracia deg ene:a?a». Para iu~tific~r l~ depravación moral
nea del marxismo. El racionalismo, así entendido, consiste en la de los salons Diderot enseno que los unicos tnsnntos naturales eran
creació n de esquemas de pensamiento simples y abstractos, haciéndo- los de auto(onservací6n Y procreación, y en la época de Sore! ~
los servir en lugar del complejo mundo real. Ejemplos de estos es- darwinismo se interpretaba en el mismo se!1tid;>. L.a Encyclopédie
quemas son las teorías de la naturaleza humana , que consideran al no contribuyó en nada al desarrollo de la CIenCI~> sino q~e fue un
hombre como la unión de características y tipos de conducta gene- mero fárrago de diletantismo para los fines de la co~~ersaClón cu~ta.
rales y permanentes, independientemente de las circunstancias his- Las fantasías comunistas de los autores de la Ilustraci ón n~ ~upont.an
tóricas que en In práctica afectan a las acciones humanas. Reduciendo una amenaza pa ra n adie . Era peligros? criticar las condiciones fO-
la sociedad al un iversal especulativo de «hombre» , los racionalistas humanas de las min as, pero la monarquía y sus defensores no ~0111an
son capaces de conjeturar a voluntad la naturaleza de la comunidad objeción al elogio abstracto del comunismo , las virtudes repu.b~l;anas
perfecta y de con struir modelos utópicos para el futuro , libres de y el derecho natural, o de aquellos que despreciaban la tradición en
conflicto, contingencia y aspiraciones rivales. Engels no estuvo exento nombre de alguna utopía paradisíaca .
de esta forma de pensar, p ues él también «reduce el mundo a un solo La literatura utópica de Platón en adelante era, decía Sor~ ,. un
ser humano ». Los racionalistas también creen que t odas las acciones típico p roducto estéril del en gaño racionalist a. «D e~de el.RenacJmt.en-
están gobernadas por motivos racionales, cegándose así a la comple- to, las utopías se han convertido en un ,gé:,-ero llte;~rlO que,. SIm-
jidad real de las diferencias psicológicas, la importancia de la tradi- plificando al extremo las cue stiones económicas, pohtJ,cas .Y psicoló -
ción y la costumbre y el p apel que juega en el de sarrollo social la gicas, han tenido un deplorable. efecto sobre la formación intelectual
biología (especialment e la conducta sexual) y muchos otros factores. de los revolucionarios» (Jvfatertaux ... , tercera ed., p. 26 ). Las U!O -
Consideran a la revolución fr ancesa, por ejemplo, como el triunfo pías son estérile s porque postulan un ser humano abstracto no 111-
de una idea sobre la realidad histórica, dejando a un lado las muchas fluido por la historia, la religión, las costumbres heredadas. 10.5 °
fuerzas real es, especialmente las de la plebe, que se unieron para rasgos nacionales, biológicos o psicológico:> y crean U? e~t.ado rmagt-
echar abajo el an tiguo régimen. El racionalismo es un tipo de peno nario compues to por estos seres; adema s, son perjudiciales, pues
7. Georges Sorel: un marxismo jansenista 161
160 Las principales corrientes del marxismo
las legales aspectos de la vida que pertenecen a las «zonas oscuras»
sus autores ~p~lan, a la prude?:ia, la ilustración o la filantropía de
de la experiencia y cuyas diferencias cualitativas son el resultado
las clases privilegiadas y debilitan la comprensión de la lucha de
de la contingencia histórica. La verdadera historia se parece más a
clases por el pro letariado . El mar xismo está m ás cerca de la escuela
una obra de arte que a una diáfana construcción lógica.
burguesa de. econ?:nía de . Manchestet que de Jos escritores ut ópicos,
El contraste entre la' mentalidad racionalista e histórica es muy
por su consideración realista de un a sociedad sacudida por la lucha
s~milar al existente entre el optimismo y el pesimismo, en el espe-
de clases, que no puede ni evit arse ni rnitigarse. Las ocasionales re-
cial sentido en que Sorel utiiiza estos términos. Entre los optimistas
caídas de Marx en la ingenuidad utópica, como en la Crítica del
incluye a Sócrates', a los jesuitas, los pbilosopbes, los ideólogos de
P:ograma de Gotba , son contrarias al verdadero espíritu del mar-
la revol~lCión fJ:~n~esa, los utopistas, los creyentes en el progreso,
xismo , que no apela a un sentido universal de justicia o intenta
lo~ polít1CO~ s.oclaUstas y a J ames; entre los pesimistas figuran los
comprender la sociedad según un esquema lógico , sino que toma en
pnmeros cnstranos, los protestantes, los jansenistas y los marxistas.
cuenta las fuerzas que determinan realmente la historia en toda su
L.os optimistas creen que el mal del mundo se debe a una legisla-
complejidad. Gra,ci~s al marxismo, el socialismo se ha separado de
la utopia. El socialismo ya no aspira a una descripción' «científica»
ci ón inadecuada, a una falta de ilustración y de sentido humano.
Están convencidos de que la reforma legal llevará pronto al paraíso
de .la futur~ socied ad, o a ~ompetir con la burguesía en la organi-
terrenal, pero en la práctica sus ilusiones e ignorancia de la realidad
zacíón teórica de la producción : su fin último es servir como ideo-
social les llevarán a adoptar una política de terror como las de la
logia de una guerra de clases r adical.
revolución . Por otra parte, los pesimistas no creen en una teoría
En vez de construir plan es abstractos de una sociedad perfecta
omnicomprensiva o en un método infalible para introducir el orden
nuestra tarea es descubrir de qué forma las instituciones sociales se
en el universo: son conscientes de que los proyectos humanos
han formado espontáneamente en el curso de la historia, e ínter-
operan den tro de estrechos límites impuestos por el peso de la
pr;tarlas a la luz de to~as las ~írcunstancias psicológicas y econó-
tradición, la debilidad humana y la imperfección de nuestro conoci-
m~cas. E.sto f.ue lo que hizo Savigny cuando, en oposición a la doc-
miento. Conscientes de la interrelación de todos los aspectos de la
trm.a racionalista del contrato social, expuso la idea de que el derecho
vida, consideran a las condiciones sociales como un todo indivisible
deriva de la costumbre ~o.cal, que se acumula gradualmente y se
a~apta a las n uevas condiciones en el curso de la historia. Los uto-
que no puede ser reformado parcialmente, sino conservado ° des-
truido en una catastrófica explosión. En la Greda antigua el pesi-
pistas podían hacer constituciones ideales para toda la humanidad
mismo era la filosofía de las tribus guerreras asentadas en las
porque no tomaban apenas en consideración la historia real, el
montañas -pobres, orgullosas, descornprometidas y amigas de la
marxismo ofrecía un análisis de la historia como ésta era realmente
tradición-, mientras que el optimismo lo era de los prósperos
y no como aparecía en el esquema racionalista. '
comerciantes urbanos. Los primitivos cristianos eran pesimistas;
En Reflexiones sobre la violencia Sore! dedica especial atención creyendo que ningún esfuerzo humano podía transformar el mundo,
a aquellos asp ectos de la vida social que ofrecen más resistencia a se. retrajeron sobre si mismo, esperando impasivamente la segunda
la rac.ionalización y constituyen, por así decirlo, un misterio, pero venida. El protestantismo empezó como un intento por revivir el
que ,tIenen un ,ma~or efecto sobre. el desarrollo social que todos los pesimismo cristiano pero posteriormente cayó bajo el hechizo del
demás. En el an;.btto de la fl.l0rali,dad, el elemento claro y racional humanismo renacentista y adoptó sus valores. El pesimismo del
compre.nde rel~clOnes de reciprocidad análogas a los intercambios marxismo verdadero no cree en ninguna automática ley del progreso,
co~er~lales, mlen.tras que la vida sexual, por contrapartida , es opaca en la posibilidad de una reforma gradual o en la posibilidad de con-
y difícil de reducir a fórmulas simples. En la legislación las medidas seguir la felicidad general por el simple procedimiento de imponer
más fácilmen te racional.izadas son las relativas a obliga~iones y con- a la sociedad una cierta construcción arbitraria de la mente. El
tratos; las .m ás co~pleJas son las relativas a la familia, que afectan marxismo es un desafío apocalíptico a la conciencia proletaria, no
a toda la VIda social, ~n economía, el comercio es un 'área transpa- en el nombre de un programa utópico, sino en el de un «mito»
rente, ~ero la producci ón , que es el determinante final, está oscura- apocalíptico,
mente Imp regnada de las tradiciones locales e históricas. Los racio - Un 'mito , en el sentido de Sore1 no es una especie de utopía,
nalistas se sienten confusos cuando intentan reducir a simples f6rmu-

6
162 Las principales corrientes del marxismo
7. Georges Sore! : un marx ismo jan senista 163
sino todo lo contrario: no la descripción pe una perfe cta sociedad del
futuro, sino la llamada a un a batalla decisiva. Su va lor no es cogni- cartes o de la Ilustración, no se opone expresamente a un p~nto
tivo en el sentido ordinario; no es una predicción científica, sino de vista irracionalista: considera las ilusiones racion alistas simple.
una fuerza que inspira y organiza la conciencia mili tante de un grupo mente como un fru to del diletantismo histórico de la mentalidad
autosuficien te . El mito del proletariado es la huelga general. Sólo que prefiere la especulación elegante a la compleja realidad . Pero
por medi o de un mito puede un grupo combativ o mantener su cuando cont rasta la planificación social con el acto mitopo ético, no
solidarid ad, heroísmo y espí ritu de autosacrificio. Se trata de un opon e ya la razón histórica a las abstracciones a priori, sino que
estado mental que espera y se prep ara para la violen ta de struc ción defiende los postulados del sen timiento contra el razonam iento ana-
del orden existente de un solo golpe, pero no tiene un paraíso que lítico en general. El mito es un todo indiv isible e inexp resable que
ofrecer como alte rn ativa. Al contrario que las utopías, un mito es sólo puede ser comprendido en un singular acto de p.e;cepci6n !n-
algo primordialmente negativo, que considera al mundo presente tuit iva tal como el descrito por Bergso n, La aceptaci ón del mi to
como un todo coheren te que sólo puede ser destruido por completo : no es 'un acto intelectual, sino la expresión de la disponibilid ad
representa un espíri tu de oposición tota l y no puede criticarse como
si fuera un pl an de refor ma o una image n del fu t uro. Debe acep-
para la acción destru ctiva. El mito es un a pr ueba contra ::I razo-
namíento, la discusión o el comp romiso. Es u n acto de an tiintelec-
tarse o rechazarse íntegramente, y sus par tida rios son insensibles tual en u n sentido más r adical qu e el de Bergson , que no condenab a
a cualqu ier duda que pueda tenerse acerca de su eficaci a. Los u to- a la razón analítica como fuente de decadencia , sino meramente de-
pistas y los científicos sociales im aginan que pueden prever · y pla- finía los lími tes de su utilidad como instrumento para la manipula-
near el futuro, pero el mito es un acto de creación y no de predic- ción técnica en la descripción de la realidad física '0 social. En opinión
ción . El mito de la huelga general incluye la idea del socialismo y de Bergson, la comp ren sión racional y analítica de l~s problemas
de la aut oconciencia del proletariado, que corta radicalmente su sociales estab a lejos d.e ser inútil, aun cuando no pudiera t ener en
conexión con la sociedad p resen te y no busc a ayuda aliados de° cuenta las rupturas de la con tinuidad histórica pr od ucidas por .1a
ningún tipo . espon tánea creatividad . Sin emb argo, par a Sorel, la fe en el mito
En modo algun o basta el lenguaje para logra r est os resu lta dos de manera hab ía de ser un sustituto comp leto del conocimien to sociológico, y
firme; hay q ue apelar a conjuntos de imágene s capaces de evocar, en conjunto todos los actos pr ácticos deb ían subordinarse a la expecta tiva d;
JI por mera intui ción, antes de cual qui er análisis reflexi vo, la masa de los sent í- un apocalipsis indefinido e indescriptible. Con~truyendo así ~na mi-
mientes qu e corresponden a las diversas manifestaciones de la guerra entablada
por el socialismo con tra la sociedad moderna . Los sindicalistas resuelven per- tología inmune a la crítica racional, Sorel dio su aprob.acl~n por
fectamente ese probl ema, con cer tan do todo e! socialism o en el drama de la adel antado a los movimientos políticos basados en el «msnnto »,
huel ga general; de ese modo no q ueda, pues, resquicio alguno para la concilia- desde este punto de vista , los fascista s tení an razón . a incluirle
ción de los cont rarios en e! galimat ías po r mediación de los sabios oficiales en tre sus filas, mien tras que su conexión con el marx ismo puede
[la reconciliation des contraries dans le galimatias par les sauants ofliciels 1
(Reflexiones sobre la violencia, cap . IV ) ", considerarse como algo accid ental.

El mito no consiste en prever o planear el futuro: vive en el 4: «R icorsi» , La separación de las clases
presente, al que t ambién ayuda a conformar. «H ay que juzgar a y la discontinuidad de la cultura,
los mitos como medios de act uar sobre el presente ; toda discusión
acerca de cómo aplicarlo s materialmente al tr anscurso de la his- Aunque el mito de Sorel es una negación del presente en el
tori a carece de senti do. Lo único que import a es el mito en con- nomb re de una catástrofe futura, tiene también algunas rafees en
juntoy 'slls- partes sólo ofrecen in terés por el relieve que apor tan el pasado, aunque no al estilo de los mitos reIígios~s . Se propone
a lll idea con tenida en esa reconstrucción » (ibid., p ág. 185). ser un a reviviscencia de algo pasado, un r ejuvenecimiento del mun-
Como veremos, mientras Sore1 critica el racionalismo de Des- do despojado de las capas acumuladas de civilización. Est o es lo
que Vico denominó un ricorso, cuando un pueblo vuelve a su es-
* Trad. castellana de Florentino Trapero, p. 181. Madrid, 1976. Alianza tado primitivo y todas sus obras son creativas , instintivas y poéticas,
Editorial. como en el cristianismo primitivo o el declinar de la Edad Media.
El sindicalismo revolucionario había de producir un renacimiento uní -
164 Las principales corrientes del marxismo 7. Georges Sorel: un marxismo jansenista 165

versal de este tipo , basado en el proletariado como núcleo auto- el sindicalismo ofrecía la única esperanza de una genuina victoria
sufic ien te en una sociedad extraña. del prole tariado. No se unió al movimien to , cre yendo que los inte-
Sorel puso un espe cial én fasis en la independenci a del p rolet a- lectua les de clase media s610 po drían perjudicar afiliándose a las
riado , pero en un sentido d iferente al del mar xi smo orto doxo. asociaciones de trabajadores, p ero proporcionó a éstas u na ideo-
Cuando los líde re s de la II I nternacional hablaba n de la indepen- logia .
d encia del proletariado tenían en mente la distinción polít ica, la La labor del mo vim ien to sindicalist a era entonces imbuir a los
ind ep endencia ' de los partidos obr er os, el desarrollo del rnovimien to trabajadores un sentido de alien ación de la sociedad burgu esa, rom -
según sus propio s intereses y fines . Ni Kaursky, Ros a Luxernb ur g, per coo la moralidad y fo rma s d e pensamiento bur guesa s, no pa rti -
ni tampoco Lenin y T ro tsky exclu yeron las alianza s táct icas co n cipar en las intrigas pa rlam entarias y de partido y defender la
partidos no proletarios en det erminadas circu nst ancia s, ni tampoco p ureza proletaria con tr a los ideólogos y teó ricos , E l prole tariado
defendían uno rup tura con la civilizaci ón existente ; al contrario , no se liberada nu n ca si int entaba imi tar a la burguesía: su primera
se daba por supuesto qu e ésta incluía valores hu man os que el socia- norma había de ser «preservar su car ácter exclusivo de clase ex-
lismo podí a asimilar y qu e constituían su única he rencia legítima. cluyendo a los int electuales, cuyo lid erazgo supondría de nue vo el
Por otra parte , para Sorel la cues tió n no era la independenci a poli- restablecimiento de las jerarquías y crea d a div ision es entre los tra-
tica del partido de los trabajadores, pues era opuesto a los partidos bajadores» (Materiaux, pág. 132). Sin embargo, no es s610 una
como tales y los consideraba un residuo de la sociedad burguesa. cuestión de pureza organizativa, sino más aún, de pureza espiritual.
El partido expresaba, natural e inevitablemente, el some timien to «Mis amigos y yo no nos cansamos nunca de instar a los trabaja-
del proletariado a los polí ticos profesionales. No sólo no podía con- dores a que eviten caer en la senda de la ciencia y la filosofía bur-
tribuir a la liberación del proletariado , sino que había de frustrar gues as. H abrá un gran cambio en el mundo cuando el proletariado
su lib eración, sustituyendo a lo sumo la anterior tiranía por la de descubra, como hizo la burguesía después de la revolución, que es
los líde res del partido, los oradores parlamentarios y los clubs de capaz de pensar de una form a apropiada a su propio tipo de vid a»
publicistas. La esperanza del prole tariado no estaba en los partidos, (lllusions, pág. 135). La nueva cultura proletaria esta rá fundada en
o en los sindicatos que luchaban por mejorar las co ndiciones exis- el trabajo. y «n o habrá de lamen tar la desaparición de la cultura
te ntes , sino en los sind icatos revolucionarios , exp resam ent e no po- bu rgues a. La guerra que el proletariado va a librar contra sus amos
líticos, indi fer entes a la táct ica parlamentaría, reacios a participar est á p ensada para susci tar en él un sentido de lo subli me del que
en el juego b ur gués, y aplica ndo to dos sus esfuerzos a construir la la burgue sía actu al carece por completo . . . Debemos realizar todos
conciencia y solidaridad de la clase t rab ajadora con vist as al 'día los esfuerzos posibles para asegur arnos de que la clase en ascenso
en que se transforme to talmente la sociedad . n o es tá envenenad a con ideas burguesas, y pOlo esta raz ón no hare-
El movimiento sindicalista (o anarco-sindicalista , como suel e de- mos nunca lo bás tante para liberar a la gente de las cad enas de la
nominarse) se des arroll ó en Francia en la década de 1890, y en Italia literatura del siglo XVIh (Lbid., págs. 2 85-6 ). La nueva filosofía
y E spaña unos años después; en Alema nia no llegó a arra igar . es u na filo sofí a «de br azos y no d e cabe zas» (Décompositi án du
Conserv ando la tradició n proudhoniana , rechazaba cualq uier tipo marxisme, pá g. 60 ), y su misión es convencer a la clase trabajado ra
de actividad política o participación en las instituciones burguesas, de que todo su f uturo depe nde de la lucha de clases. Es una filo-
y subordinaba la lucha econ ómica del proletariado a la revolución sofí a que surge espontáneamente: el movimiento sindicalist a revo-
por ' venir, que no había de sustituir a las jnSti~Uci nes políticas lucionar io está cre ado por hombres que saben poco acerca del
existentes por otras nu evas del mismo tipo, sino or asociaciones marxismo , pero constituye la más autént ica necesidad de la clase
de productores libremente fe derad as gobernadas e . lusivarnente por de los productores . Sin él el proletariado estaría expuesto al mismo
trabajadores. Marx consideró esto como una utopía /pequeñoburguesa, destino que los antiguos germanos, que, tras conquistar Roma, se
afirmando que el autogobierne de los trabajadores no podía por si sintieron avergonzados de su barbarie y sucumbieron a la decadente
solo poner fin a la competencia y a la producción anárquica, y que cultura de los retóricos, o que los hombres de la Reforma que se
si se realizaba el ideal de Proudhon, éste traería consigo todos los de jaron corromper por los valores del humanismo. El proletariado,
horrores de la acumulaci ón capitalista. Sin embargo, para Sote! partícipe en la lucha de clases, debe comprender firmemente que
7. Georges Sorel: un marxismo jansenista 167
166 Las principales corrientes del marxismo
nómicas. En esta absurda y desesperada cartera los jacobinos estu-
todas las demás clases, sin excepción, están opuestas a su liberación. vieron animados por la doctrina del contrato socia! de Rousseau,
La sociedad del futuro heredará la tecnología capitalista, pero no pues ellos se consideraban como la encarnación de la «voluntad
'habrá lugar en ella para la cultura espiritual de l capitalismo. Cu al- general» y, por tanto, legitimados para hace~ lo que q~erlal). Mo-
quier batalla ideológica o política, aun cuando esté justificada de ralmente no preparados para gobernar, lo mejor que supieron hacer
otro modo, hará más mal que daño a [os trabajadores sí supone fue imitar al ancien régime. El mismo tipo de despotismo resultaría
su cooperación con los radicales burgueses -por ejemplo, en la lu- si el poder pasara a las manos de jaures y otros c::,mo él , que
cha contra la Iglesia y el clericalismo, por no hablar de la defensa utilizan una retórica humanista para imbuir al proletariado el deseo
de causas patrióticas-c--, pues debilitará su sentido de independencia burgués de ver a su partido en ~l poder, en vez de prepararlo para
y fomentará la peligrosa ilusión de que el proletariado puede unir demoler la máquina de la autoridad estatal. .
sus fuerzas con los liberales para producir, un cambio social. La Por estas razones el sindicalismo está en contra de la democracia,
revolución será «una división absoluta entre dos etapas históricas» que anima al proletariado a participar en las instituciones burgue:as,
(Reflections) c. IV), y el proletariado, que ha de llevarla a cabo, en especial el p arlamento, y constituye una fuente de desmoraliza-
no debe tener escrúpulos morales hacia las demás clases. «Unas ción, corrupción y destrucción de la solidaridad de clase. .
personas que han consagrado su vida a una causa que identifican Hay que distinguir así entre la huelga general, que es el obie-
con la renovación del mundo, no podían vacilar en emplear todas tivo de la lucha proletaria, y la revolución política, En la concep-
las armas posibles para fomentar el espíritu de lucha de clases» ción de Sorel no existe la oposición convencional entre la h~e~ga
(ibid., cap . VI, pág. 259). política y económica. La huelga general n~ es ?;ta huelga econornica
en el sentido de que intenta mejorar la srtuacion de la clase trab~­
[adora en las condiciones capitalistas, pero también es lo contrarie
5. Revoluci6n moral y necesidad bistárica de una revolución política. El objetivo de esta última es alcanzar
el poder, y está sometida a todas las leyes de la lucha .P?~ ,el poder,
Sin embargo, esto no significa que el proletariado sea, o pueda incluidas las alianzas tácticas; pero no supone la división de la
ser, indiferente a la moralidad. Al contrarío, la finalidad básica sociedad en dos campos opuestos. Además de los sindicatos presu-
de la revolución y de la etapa preparatoria es conseguir una trans- pone otras org anizaciones, comités o partido.s con programas y d.e
formación moral de la clase trabajadora que le devuelva su dignidad, futuro establecidos; debe ser planeada, pudiendo entonces ser Cri-
orgullo, independencia y sentido de su singular misión. Aunque su ticada en detalle. Además, una revolución política no se bas~ . en
obra más conocida es en gran medida u na apologfa de la violencia, la doctrina marxiana de la división de clases , sino en la OpOSICIón
Sorel considera a la violencia como algo moralmente bueno, sólo antimarxista entre ricos y pobres; apela a los instintos básiccs de
en la medida en que ésta juegue un papel en la educación moral envidia 'i venganza, en vez de al sublime heroísmo de .los campeones
de sus usuarios. Sorel tiene presente un tipo de violencia militar populares. Una huelga general significa la destrucción del <;rden
y no policíaco, desprovista de crueldad y no motivada por la envidia existente, pero sin la intención de implantar una n,;eva autoridad:
de las clases má s ricas, que seda' inmoral y degradante para el pro- su finalidad es devolver el control de la producción a homb.res
letariado. Lejos de buscar la sustitución de la actual forma de libres que no tienen necesidades de amos. Se trata de u?a acción
gobierno por otra igualmente autoritaria, el objeto de la violencia única e indivisible no a desarrollar en etapas o concebida como
proletaria es acabar con tod a forma de gobierno. Una violencia mo- un plan estratégi~. La definición del socialismo ~n términ,o~ de
ralmente plausible es la desarrollada, por ejemplo, en los actos huelga general «significa el aba ndono de las revoluciones políticas;
i
espontáneos de justicia popular de los habitantes de las montañas \ el proletariado se niega a tener nuevas jerarquías sobre sí. Nuestra
noruegas: la ley de linchamiento o la vendetta corsa. Son los de-
fensores de la revolución politica, como los socialistas qu e desean \ fórmula no tiene nada que decir acerca de los derechos humanos,
la justicia ab solu ta, las constituciones pol~tic~s y l~s parlament~s;
sustituir a la actual minoría privilegiada, los responsables, como rechaza no sólo al gobierno burgués capitalista, S100 ,a. cualql~l~r
mostró la revolución, de la adopción de medidas inquisitoriales de jerarquía que se asemeje a la de la burguesía» (Mate,rtdUx) pagi-
crueldad y terror como remedio a las dificultades políticas y eco-
168 Las principales corrientes del m arxi smo
7. George s Sorel: un marxis mo janseni sta 169
nas 59-60). El sindicalismo no se preocupa de las doc tri nas o de la
preparación «cien tífica»: «Procede segú n dictan las circun st ancias, tó rica . Como mostró Bergson , la h isto ria avanza medi ante act os
independientemente de los dogm as, sin temor a aplicar sus fu erzas cre ativos imp revisibles. Las ilu sione s del determinismo se deben a
en la forma que deploran los h ombres prudentes. Constituye u n las excesivas esperanzas despert adas por el progreso d e la ciencia
proyecto destinado a defraud ar a las nobles mente s que cree n en natural en el siglo XI X : los utopistas imagina ron ingenuamente que
la supremacía de la ciencia en la época moderna, que esperan que la el curso futuro de la sociedad podía preverse igual que el de los
revolución se lleve 11 cabo mediante un poderoso esfuerzo del pen - cuerpos celestes. Sin embargo, tal y como muestra la teoría de la
samiento y que im aginan qu e el mundo ha estado gobernado por personalidad y la evolu ción de Berg son , el futu ro emp ieza cada vez
la pura razón d esde que se liberó del oscurantismo clerical.» Pero de nuevo a resultas de la libre acción creativa. El movimiento revo-
«la experiencia ha mostra do que la revolució n no pos ee el secreto lucio nario se dirige hacia el futuro, pero 10 p revé sólo en términos
del futuro: actúa de igual modo que el capitalismo, deci did a a ocupar de su propia acci ón espo ntánea, guiado por una sola idea, indivisi-
tod a salida qu e se le presente» (ibid., pág. 64). ble e inan alizable; a saber: el sublime mit o de una transformación
E l sindic alismo revolucion ario está igualmente en oposición al to tnl del mu nd o en u na apocalíptic a b atall a final. Esta fue la in spi-
utopismo y a la doc trina blanquista de que un grupo de consp ira- ración del cristianismo prim itivo, que se negó a comp rometerse con
dores supu est ament e portadores de un mandato del prolet ariado el mu ndo o a considerarse a sí mismo como parte de la sociedad ,
saque p arti do de las circunstancias p ara tomar el poder y trans- retrayéndose en su luga r al mito de la P arousía ( *). Pero [a po s-
form ar la sociedad por medio de la fue rza y la represión . El blan- terior historia de la I glesia muestra ahora, desafiando las prediccio-
quismo y el jacobinismo significan una revolución de los pobres nes de los sabios, que periódicamente se renovó en momentos de
contra los ricos , y no una revolución mar xist a de productores. Esta vigorosa expansión, como los iniciados po r los grandes reformadores
última no significa en modo alguno un a dictadu ra del partido: y los fundado res de nue vas órdenes monásticas. E l movimiento
Berns tein tiene razón cuando dice que la to ma del po der por los sindicalista es como un proceso esp ontáneo de renov ación que puede
socialdemócratas no had a al pueb lo soberano , sino sometido á los regenera r en la clase traba jadora, corrompida p or los polí ticos y
pol íticos profesionales y a los propietarios de periód icos. la legislación, y traer a su debido tiemp o la salvación de toda la
Una vez más, la revolución sindica lista no p uede ser simp lem ente humanidad .
el resultado de la dec aden cia económica del capi talismo. Las revol ú- La finalidad de la nueva re volución n o es producir la prospe-
ciones producidas cuando el antigu o régime n est á en un estado de rid ad y la abun d ancia o hacer más fácil la vida. Sorel se burla d e
impotencia y de scomposición no conducen al progreso, sino que pe- Destrée y Vandervelde, quienes imaginan al futuro est ado socialista
trifican su estado de decadencia. La revolución sindi calista exige la como un a tierra de Cockaigne o un lugar en el que sus habitantes
expansión del capitalismo , el agotamiento de su energía y no su pu eden hacer lo que gustan, como en la Abbaye de Tbéléme (**).
muerte por inanición. Por ello no va en interés de los t rab ajadores El móv il del movimiento revolucionario no es la pobreza, sino el
el debilitamiento del capitalismo mediante la consecu ción de con- antagonismo de clase, y la causa de los trabajadores no es la de
cesiones y reformas legislativas: 'los capi talistas deb en ser vencidos los pob res qu e quieten usurpar las propiedades d e los ricos , sino .
mediante un esp íritu de exp ansión implacable y pr edatorio , como la de Jos p roductores directos que qu ieren ser los org anizadores
el de los conquistadores del capitalismo americano. E sta es la for ma de la producción . Los p rincip ales valores del socialismo son los de
como se fomenta el sentido de una absoluta divi sión de clases, la moralidad y no los del bienes tar , y hay qu e señalar que los miem-
de solidarida d de los oprimidos, de inflex ible heroí smo, de gran- bros m ás p obres del p roletari ado son los de menor, y no mayor ,
deza y dignidad de su misión hi st órica, es decir, de todo aqu ello mentalidad revolucionaria . Una socied ad justa debe, como di jo
que los políticos sociali stas sacri fican cuan do obligan a los explo- Proudhon, reconocer el «derech o a la pobreza» ; una vida fruga l
tadores a que ha gan pequeñas concesiones, con 10 que desmoralizan
a la clase trabajadora. ·x En teología Ilémase parousla a la nueva presencia. al advenimiento de
Tampoco debe engañarnos el «llam ado socialismo científico» a Cristo tras el [uício finn! (N. del T,).
".. La descripción dé la Abadía de Thélerne constituye el último episodio del
pensar que la vic toria est á asegurada en virtud de la necesidad his- GargalJt úa .de Rubela ís, y se trata de una institución monástica que rechaza la
pobrez7el celibato. (N . del T. )

(
\.
7. Georges Sorel: un marxismo jansenista 171
170 Las principales corrientes del marxismo
sal' de su pobreza) aplicados a sus costumbres locales y amorosos
es una vida honesta y feliz. Proudhon concibió la sociedad futura de su libertad, y dispuestos a luchar hasta la muerte contra el go-
como una libre federación de asociaciones agrícolas e industriales, bierno extraño. El objetivo principal del socialismo, según Sorel,
cuya vida pública estuviera basada en unidades comunales y pro- era revivir este tipo de moralidad opuesta a la de la sociedad co-
vinciales, la libertad de prensa y reunión y sin un ejército perma- mercial. «El socialismo es una cuestión moral, por cuanto propor-
nente. Sorel deja a un lado. toda planificación del futuro y 110 ciona una nueva forma de juzgar todos los actos humanos 0, según
adelanta detalles de la «sociedad perfecta», pero como expositor de la famosa frase de Nietzsche, una revaloraci6n de todos los valores»
Proudhon, sin duda la imaginó de forma similar a éste. En L'Avenir (Matériaux, pág. 170, citando de su propio prefacio a la traduc-
socialiste des syndicats dice que esta sociedad estará «organizada ción francesa de una obra de Saverio Merlino). La nueva moralidad
según el plan de producción» y que el objeto del socialismo con- se consolida en la clase trabajadora bajo e! capitalismo, y. es de
siste en aplicar e! «sistema del taller a la vida pública» (Materiaux,
hecho una condición previa de la revolución y el cambio económico;
página 70), de forma que todas las cuestiones sociales se presenten
aquí Sorel coincide con Vandervelde, quien dice que una victoria
en términos de unidades de producción". de los trabajadores sin una transformación moral radical sumiría
Desde el punto de vista moral y organizativo, el ideal de Sorel al mundo en un estado de sufrimiento, crueldad e injusticia tan malo
parece haber sido el de los clanes montañeros aislados o las comunas como el actual , si no peor. Los principales escenarios de la nueva
suizas, que practican la democracia directa, son más o menos auto- moralidad son la familia, la guerra y la producción, y en todas estas
suficientes en su producción y no participan en intercambios co-
esferas significa un aumento de la dignidad, solidaridad, heroísmo,
merciales a gran escala para no alterar sus costumbres y tradiciones.
generosidad y responsabilidad personaL Sorel atribuye 'una singular
La moralidad del proletariado era la moralidad de los productores,
importancia a la limitación sexual y las virtudes familiares, cuyo
en oposición a la de los comerciantes; la democracia moderna es-
debilitamiento considera como un refuerzo natural de la sociedad
taba basada en el intercambio de mercancías, mientras que la demo-
burguesa. «El mundo será un lugar más justo sólo en la medida
cracia del futuro sería análoga a una fábrica en régimen de coope-
en que sea más casto: creo que no hay nada más cierto que esto»
rativa.
Estas comparaciones no carecen de fundamento. La historia de (ibid., pág. 199) . El ideal que tiene en mente es el de los héroes
las ideas e instituciones democráticas está ciertamente relacionada homéricos concebidos por Nietzsche.
con la historia de! comercio, y toda la cultura mediterránea surgió
y se desarrolló a través de los puertos y las ciudades comerciales.
El comercio fomenta los hábitos del compromiso, la negociación y 6. Marxismo, anarquismo, fascismo
el pacto, como también el engaño y la hipocresía, la retórica y la
demagogia, la prudencia y la competencia, el amor a la riqueza y Como ya hemos observado, la interrelación de valores e ideas
al confort, el racionalismo y el menosprecio a la tradición, el cálculo en la obra de Sorel es bastante diferente de la de los marxistas
astuto y la predicción y el ideal de éxito. La subordinación de la ortodoxos o la de cualquier crítico del marxismo. En este aspecto,
producción al valor de cambio, que según Marx es la esencia del su actitud es única. Sus ataques al reformismo son muchas veces
capitalismo, es la culminación natural de estas tendencias. La so- similares a los de la izquierda socialdemócrata ortodoxa, pero su
ciedad en la que «todo está en venta» y en la que los vínculos critica de In ortodoxia marxista tiene mucho en común con la de
familiares, tribales y locales, irreductibles a las relaciones de inter- los anarquistas. Ataca al anarquismo desde un punto de vista man~is.
cambio, no cuentan para nada, fue atacada por los románticos y ta pero en algunas cuestiones critica a Marx desde la perspec~lva
también por el joven Marx. Sorel, al igual que Nietzsche, fue un d~ Bakunin o Proudhon. Las habituales clasificaciones del pensa-
decidido enemigo de este tipo de sociedad y en esta medida un miento socialista del momento no se dejan aplicar con facilidad a
heredero de los románticos, pero el alcance de su critica es muy sus ideas.
diferente al de la de Marx. Se sintió atraído por la imagen de va- Al igual que Marx, Sorel consideraba al socialismo no simple-
lerosos clanes guerreros en lucha por su supervivencia más que por mente como illla mejor forma de organización social, sino colÍltJ una
la riqueza y el confort, valerosos pero no crueles, orgullosos a pe-
172 Las principales corrientes de! marxismo 7. Georges Sorel: un marxismo jansenista 173

completa tra nsformación de todos los aspectos de la vida , la mo ra- una clase como «u na colecti vidad de fam ilias unidas por las trad i-
lidad, el pensamiento y la filosofía: el socialismo n.o consiste en un ciones, intere ses e Meas políticas y con un gr ado de solidaridad tal
mero conjunto de refo rmas, sino en un a reinterpret aci ón de la vida que puede considerarse como una sola personalidad, como un ser
humana. Los socialis tas de la épo ca no se interesaban, en su opi nión , dot ado de razón y que actúa como tal» (Matériaux, p ág. 18 4 ).
por la na tu raleza hum ana y por el fin úl timo de la vida. Adop- Sorel no adm itió ser u n an arquis ta: los an arqu istas de su ép oca
taban la superfici al metafísica de los librepensadores del siglo XVIH no est aban bien definidos desde el pu nto de vis ta de clase, p ero
y no adv ertían la import ancia del mal en la hisrorio soffa de Ma rx ; solían cont ar con el apoyo del lumpenproletariado y la intelligent-
su optimismo racionalista les im pedía imi tar a la I gles ia en su com - sia o d éclasseé. Un movimiento diri gido por abogado s, peri odistas
prensión de los h omb res, pero para que el sociali smo subsistiera y estudian tes no tenía nada que ver lógica mente con el sindicalismo
debería ofrece r todos los valores de la Iglesi a. Sorel, siguiendo a revolucionario tal como lo entendía Sor el, y tamb ién er a rechazado
Gustave Le Bon, no dudó en ad scribi r al socialismo un carácter por los grupos anarquistas de tendencia baku ninist a, que unían los
religioso y carism ático : en 'esto difiere de las ideas d e Marx al métodos conspirati vos a princip ios autori ta rios. Al mismo tiempo,
menos de las expuestas en El Capital. ' compartía con los anarquista s su premisa básica de la nece sidad de
El marxismo era, sobre tod o p ara Sorel, la p oesía del gran ab olir todas las in stituciones estata les y su negativa a participar
ApocaJipsis, que identificaba con la revolució n social. Combatió el en la vida parlamentaria o a apoyar al «socialismo político». A
re~ormismo no porqu e era inef icaz -al contrario, sabía que era pa rt ir de la époc a de Baku nin fue u n rasgo constante de la pro pa-
ef1caz- , sino porque era prosaico y no heroico. Crefa en la base ganda anarquista, acentuado, por ejemplo, por Machajski, que afirmó
clasista del socialismo y en el singular papel de los productores qu e el socialismo «político» o «de p artido» era sólo el p reludio
como age ntes de la revolución. E l proletariado, como secta militante, a un a nuev a tiraní a, y que la «dictadura del p roletariado», como
debía preserva!" ante todo su independencia con respecto a la so- forma de organización del Estado , significaba la sumis ión de los
ciedad existe n te . Sorel soñaba en una sociedad libre, es decir, en trabajadores al despotismo de los políticos profesionales. Sorel coin-
un a asociación d e productores sin amos, que de riv aba sus valores cidía con aquellos an arquist as qu e ins istían en u na «revoluci ón mo-
básicos del hecho de dedicarse a la pro ducción ma terial ; por ot ra ral» como parte de la revoluci ón social. «La socialdemocra cia est á
parte, Marx pensó que el gran logro del socialismo sería la conquista hoy cruelmente casti gada por hab er luchad o contra los anarquistas,
del ocio , lo que permitiría a la gen te dedicarse a la labor creativa que habían in tentado llevar a cabo una revolución de espíritus y
.a través del acorta miento del número de hor as n ecesarias p ara la corazones » (Matéríaux , pág. 3 80, come nt ando una car ta de P rou dhon
producción ma terial. Marx puso su fe en la tecnología, que creía a Michelet ), La nacionalización de los medios de producción era
iba a liberar a la humanidad de contingencias de la vida material ; estéril por sí sola en lo que se refiere a la liberación de los trab a-
al contrario, Sorel con side ró a la actividad productiva como la fuente jadores, pues meramente aumentaba el poder de los políticos sobre
de toda la dignid ad h umana, y el deseo de libera rse de esta s con- los productores.
tin gencia s no era para él mej or qu e el he donismo burgués. Marx Puede parecer extraño que un escritor qu e atac ó tan ferozm ente
fue u n racionalista en t an to creyó en el sociali smo cient ífico es la idea de patriotismo , las instituciones estatale s y la organización
decir, en que el an álisis racional de la econom ía capi talis ta mostraba de partido haya sido reconocido como ideó logo del incipiente mo-
qu e habí a de ser sustituid a p or un sistem a colectivizado; tamb ién vimien to fascista y haya suministrado arg umentos a los fun cion arios
creí a en la con tinuidad de la civilización. Sorel con sideraba la idea y apólogos de una bru tal tiranía nacionalista, ta nto más cuanto, al
de la necesidad histórica del socialism o como un a sup ervi vencia del contrario que Nietzsche , Sore l acep taba las básic as doctrinas marxis-
Weltgeist hegeliano; aceptaba la reoría de la espon tan eidad de Berg- tas. Si bien su víncu lo con el Iascisco es re al, era impos ible juzgar
son y defendía una ru ptura completa de la continu ida d cultural, las pr imeras insi nuaciones del fascismo italiano de 1912 con los
p ero al mismo tiempo dese aba conservar las tradiciones de la fami- ojos de qu ienes presenci aron la segunda guerra mu ndial. Todo lo
lia y la solidaridad tribal. Su arbit rario tratamiento de la doctri na relacionado en la obra de Sore1 con la revolución y la socieda d post-
marxi sta puede verse en la definición, que él adscribe a M arx , de revolucion aria p er tenece, ciertamente, al ámbito del «mito», qu e en
174 Las pri ncipales corrientes del marxismo
7. Georges Sorel: un marxismo jansenista 175
principio no admi te discusión o explicación. El fascismo sacó- su fuer-
za del sen timiento de desesper ación y el deseo de un cambio ab so- nuevos valores culturales ; si defiende In violencia no limitada por
luto, la desilusión po r la democracia, la falta de fe en la posibilidad restricciones mor ales, entonces su programa no es más que el de
de un a reforma y la oscura necesid ad de una ru ptura radical con el nuevo despotismo y es esencialmen te el mismo que el de la derecha
esquema de cosas exist en te . La llamada de Sorel es taba adap tada a radical. Si, como en la doctrina d e Sorel, la catástrofe final es repre-
las condiciones espiritu ales de las qu e se alimentó el fascismo. No sent ad a como un objeto en sí, o incluso como el supremo obj etivo,
se pro puso ser el artífice de un nuevo orden, sino el heraldo de independientemente de las consecuencias que pueda tener, entonces
una catástro fe. Defendía una continuidad d e la civilización en el la función del prole tari ado será la de un supuest o agente del cata-
nombre de un a cultura mejor, una vuelta a las fuentes pop ulares clismo. Pero como de hecho no desempeñ ó este papel, Sorel pudo
de la legislación y la moralidad; al ha cerlo, mostraba que un ataque volverse sin incongruencia hacia el nacionalismo como un a más pro-
a la cultura existente era de hecho una invi tación a la barb ari e a metedora encarnación de la cau sa, que a sus ojos era aún la «r evo-
men os que se basase en los valores ya existente s y en un claro cono- lución tota l» y no la nación como tal. De esta for ma, su apasionada
cimiento de los compromisos del nu evo orden. Sorel tuvo muchos defensa de Lenin y de los bolcheviques era cons iderada ambigua o.
aciertos frente a la ingenuidad de lo s racionalistas ; pero si un ataque Admiraba a la revolución rusa como un dramático apocalipsis, un
a los raci onali stas no se di stingue clar amente de un ataque a la at aque front al a los in telect uales, un triunfo de la volun tad de poder
razón, si apela a un a pbilosopbie des bras no muy diferente de sobre la supues ta necesidad económica y una afirmación de las tr a-
una filosofía de puño s de snudos, se vuelve entonces una rebelión diciones nativas moscovi tas sobre las occidentales. «La sanguinaria
contra la mente y una instancia a la violenci a pu ra y simple. La lección rusa mostrará a los trabajadores que hay una contradicción
defensa de Sorel de la violencia esta ba relacion ada, en su opinión, entre la democracia y la misión del proletariado. La idea de un go-
a la variedad bélica en opo sición a la de una gendarm erie¡ pero biern o de productores no perecerá; el grito de «muerte a los in te-
se trata de una fina distinción, basada en estereotipos literarios y lectuales», del que tanto han abusado los bolcheviques , ha podido
en la idealización de los héroes grieg os y vikingos. Una moralidad ser fina lme nte asumido por los trabajadores del mundo entero. Sólo
que consid era la violencia en sí como una fuen te de heroísmo y u n ciego puede no ver que la revolución rusa es el ori gen de una
grandeza está muy cerca de ser un instrumento de! despotismo . Esto nue va era» (Matériaux) posd ata al prefacio de la edición de 1919 ).
mismo vale en relació n a la crí tica d e Sore! a la democracia parla- E n el apéndice de 1919 a las R eflexiones sobre la violencia leemos:
mentaria: había mucha verdad en ella, pero lo mismo puede decirse Cu ando llegue la hora de juzgar los acontec imientos actu ales con imparciali-
de los escritos de Hitler sob re el tema . La crítica de la durade ra dad histórica, se echará de ver que el bolchevismo le deb erá gran parte de su
corrupci6n, abusos, hipocresía, pequ eñas dis pu tas y la competencia fuerza al hecho de que las masas le consideraban como una p rotesta contra una
de p uestos disfraz ada de un conflicto de ideas ha sido denunciad a oligarqu ía cuya pr eocupación capital fue no parecer rusa; a finales de 1917, el
antig uo órgano de los Cien Negros decía que los bolcheviques hablan «demos-
también por anarquista s, comunis tas y fascist as en términos muy trado que eran más rusos que los rebeldes Kaledin, Russky, erc., que han trai-
similares. P ero una crítica de la demacrada qu e se arropa en el cionado al Zar y a la pa tria (] ournal de Genéoe, 20 de diciembre de 1917)...
«mito» y no presencia una tan gible alternativa, sino simplemente Pata hablar, en cuant o his toriado r, del procedimiento de la represión revolu.
la ausencia o negación de la democracia, no puede ser sino u na cionaria adopta da en Rusia, hay que tener en cuen ta las características moscovitas
del bolchevismo ._. las tr adiciones nacionales ofrecían a los guard ias rojos in-
apo logía de la tir anía, al men os cuando desciende del ámbito de la numer ables preceden tes que ellos han creído poder imitar para defender la Re-
li teratura al de la polític a p ráctica. volución ... si hoy estamos agradecidos a los soldados romanos por haber sus-
Como marxista declarado que proporcionó inspiración al fas- tituido unas civilizaciones abortad as, descarriadas o impoten tes pOI otra civili-
zación de la cual aún somos discípul os en cuanto a der echo, literatu ra y
cismo , Sorel es importante por el hecho de que el d estino d e su monumen tos, ¿cuáuto no tendrá el fu turo que agradecerle a los soldados ru sos
idea muestra la convergenci a de dos formas ex tremas de radicalismo del socialismo? (trad . cast ., pp . 378-.382).
izquierdista y derechista. Si la fr aseología izquierd ista radical se
limita a atacar a la democracia burguesa sin ofrecer una democracia Sor e! conocí a apen as la doctrina leninista: admiraba a Lenin
mejo r en su lugar, meramente se opo ne al racionalismo sin establecer como profet a del Apo calipsis y a Mu ssolini por la misma r azón .
Estaba dispuesto a apo yar todo lo que le parecía heroico y le
176 Las principales corrientes del marxismo Capítulo 8
parecía destruir el odiado sistema demo crático, las luchas de pa rtido, ANTONIO LABRIOLA: UN INTENTO
el compromiso, la negoci ación y el cálculo. No estaba inte resado en
la nimia cuestión del bienestar humano, sino en descubri r las cir- DE ORTODOXIA ABIERTA
cunstancias mús propicias a un estallido de energía. Su penetrante
critica del racionalismo concluyó como adoración del gran Moloch,
bajo cuyas fauces las jubilosas masas avanzaron, en un frenesí bé-
lico, hacia su propia destrucción.

1. El estilo de Labriola

A NTONIO LABRIOLA des empeñó un papel similar en Italia al de


Plekhanov en Rus ia y al de Lafargu e en F rancia. Fue el primero en
su país en exponer el marxismo como sistema , y tuvo una impor-
tante influ encia en la forma en que fue acep tada esta do ctrina en
aquel país. Cuando Labriol a se hizo marxis ta tenía ya detrás de sí
una larga carrera de filósofo académico. Aunque principalmente in-
fluido por Hegel y Herbart, estuvo fuertemente ligado a la tradición
italiana y apo rtó sus peculiares rasgos a su versión del marxismo.
Es de destacar también que no fue nunca un activista de partido,
sino sólo un publicista y teórico.
A causa de la fragm entación de I talia antes de 1870 y de su
relativo retr aso económico, el movimiento obrero se consolidó allí
m ucho después que en el resto de Eur opa. Las ideas y eslóganes
sociali stas for maron parte, dura n te algú n tiempo, de las ideolo gías
radicales, que también expre saban 10 que los marxist as iban a con-
sider ar pronto como aspiraciones típicas de la burguesía «progre·
sista». Con la po derosa oposición de la Iglesia y el clericalismo,
socialistas y burgueses estuvieron «en el mismo lado de la barrio
cada» durante mucho más tiempo que en ot ros países. siendo más
conscientes de sus valores comunes. La división de Italia en un
campo católico conservador y otro progresista siguió siendo funda-
mental incluso después de que el movimiento socialista pasara a ser
una fuerza organizada independ iente . En virtud de las circunstancias
177
8. Antonio Labrlola: un Intento de ortodoxia abierta 179
178 Las principales corrientes del marxismo
Enrico Perri tenemos una versión positivista, darwinista y cientifista
históricas y de su propia historia personal, Labríola siguió fuerte- del marxismo. En Italia pero en ningún otro lugar, hubo un pe·
mente unido a la tradición radical italiana en política y filosofía, riodo en que positivismo' y hegelianismo estuvieron más u nidos que
con el culto de figuras tales como Garibaldi y Gíordano Bruno. divididos en cuanto a su efecto en la sociedad: ambos representa-
El estilo filos ófico de Labriola es típicamente italiano, tanto ban un ;ensamiento laico, radical. y racionalista, ~f:~~tado a la
por sus rasgos atractivos como por otros menos aceptables. En la reacción clerical, y estaban en el mismo lado de la división cultural
patria de Tomás de Aqu ino, quizá más que en otro país, la filosofía existente en la nación. No obstante, al menos desde el punto de
secular rompió, a partir del siglo XVII, con las formas de pensamiento vista actual, parece que las fuentes más fértiles de la vida inte1e.ctu~l
y la lógica escolásticas. Fuera del poderoso pero estéril dominio de italiana derivan de la traclici6n del historicisrno más que del cíenn-
la escolástica tardía había un desagrado hacia los esquemas y siste- fismo.
mas y una preferenci a hacia el pensamiento «global» , en oposición Era especi'almente dificil pata los itali~nos,. YO; ~ueran o. no
al análisis : una predilección por el ensayo discursivo y un fuerte marxistas, creer en una teoría del progreso histórico ininterrumpidc,
énfasis en los aspectos didácticos y retóricos de la escritura filoso - pues toda la historia de su país en la época. moderna venía. a probar
fica. En las obras de Lab riola pueden hallarse todas estas tendencias . lo contrario. Tras los tres siglos de regresión y estancamlento que
Los limi tes entre la epistemología, la psicología, la ética y la peda siguieron a la Contrarreforma, toda la intelligentsia radical estaba
gogía son borrosos, y no se interesa especialmente por hacer de la imbuida de un sentido de retraso económico y cultural d:l. país.
filosofía un dominio separado y aurosuficiente de los pensadores Las esperanzas suscitadas por el Risorgimento no fueron suficientes
profesionales. La desconfianza hacia la especialización en el ámbito para dar calor a la convicción de que el progre S?, era u~a ,?nse~
del humanismo, que aun hoy se siente en la cultura y el sistema cuencia inevitable de «leyes históricas» y los fJlo~ofos. italianos,
universitario italianos, se vio fortalecida en el siglo XIX por la ten- marxistas incluidos, solían ser más sensibles a la. dl~~rsldad, c~~.
dencia hegeliana a pensar en términos globales y a relacionar todo plejidad dramática e imprevisi~ilid~d del ~roceso hlstor:co . T.am?len
problema específico a una cierta visión panorámica de la historia . desde este punto de vista Labriola introdujo en el marxismo lt.altan.o
Esta tendencia se alió en Italia con el universalismo renacentista una actitud escéptica hacia las explicaciones generales de la historia
y la actitud de los eroici [uriosi, para quienes los problemas básicos universal.
de la existencia se planteaban en toda cuestión particular.
El estilo literario y el pensamiento global de los filósofos italia-
nos, su desagrado de las clasificaciones rígidas, la especialización y 2. Nota biográfica
las jerarquías de ideas, pueden ayudar a explicar el éxito en Italia
de la versión del marxismo historicista y antipositivista de Labriola, Antonio Labriola (1843·1904) nadó en Cassino , de padre maestro.
después seguida por la generación de Gramsci. El atractivo de esta Fue educado en los ideales de la «Joven Italia) (la sociedad secreta
forma de marxismo, opuesto al enfoque cientifista y positivista, no fundada por Mazzini) y desde su juventud soñó con la lnd:pen?en.
fue tanto por haber elevado el estudio de los problemas sociales da de Italia y la unificación de su país. Entró en ~a Universidad
a la dignidad de la ciencia natural, sino que permitió interpretar to- de Nápoles en 1861 y estuvo influido por el hegelianismo, cuyos
dos los aspectos de la cultura material y espiritual como expresiones principales exponentes en Italia eran por entonces Bertrando Spa-
y manifestaciones de un s6lo proceso universal o una determinada venta y Augusto Vera. En un ensayo después publica.do por Croce,
época histórica. Esta tendencia a relacionar los fenómenos sociales Labriola criticaba a Zeller Y a los neokantianos y afirmaba q~e .la
con las grandes «totalidades» h istóricas no era espec íficamente doctrina de Kant había sido finalmente superada por el hegel1a?.l.s-
marxista , pero en combinación con otros principios podría presen- mo . Tras graduarse trabajó corno maestro en Nápoles, donde VIVIÓ
tarse como una parte natural del materialismo histórico. Al mismo hasta 1874. Su primera obra filosófica dur~nte este período fue un
tiempo encajaba con las tendencias relativistas que parecen ser una análisis de la teoría de los afectos en Spinoza (1865). En 1869
marca distintiva de la filosofía italiana. escribió una obra más elaborada sobre la filosofía socrática,. que
Estas generalizaciones están, lógicamente, muy simplificadas. El ganó un premio en un concurso organizado por la AcademIa de
positivismo y el cientitísmo hicieron su aparición en Italia, y con
180
Las principales corrientes del marxismo 8. Antonio Labriola: un intento de ortodoxia abierta 181
C,iencias Morales y Políticas de Nápoles . Después siguió sus estu-
y radicalismo) , mientras que otros podrían haber sido escritos igual,
dio s, . ~legando a, ser un erudito en filosofía, ...h istoria y etnografía;
mente por un racionalista radical (conferencia sobre la libertad de
tamb~en estuvo lOt~resado por el .asociacionismo de Herbart en psi- la ciencia, discurso conmemorativo de Giordano Br uno). También
~ologl~, que a~opto en gran medida, y en las obras de Vico, que en este aspecto Labriola difiere de los marxistas ortodoxos alemanes,
mfluyo sobre el a lo largo de toda su vida. A principios de la década que proclamaban su lealtad en todo lo que escribían.
d.e 1870 se dedicó ~l pe~iodismo político de corte liberal y anticle-
rica l, En 1873 pub1Jc.ó Libertad Moral y Moralidad y Religión , que 3. Primeros escritos
mostraron su separación del punto de vista hegeliano, aun sin ser
obras específicamente marxistas . Al año siguiente le fue concedida El ensayo de Labriola sobre la teoría de los afectos de Spinoza
una cátedra en Roma, donde pasó el resto de su vida enseñando no tiene una importancia especial y no es más que Ul1 resumen
escribiendo y participando en todas las controversias importantes de para fines didácticos de la parte correspondiente de,l.a Etica. ~s de
su época.
señalar que des taca el tras fondo moral de, l~ metaf,:slc.a de Spinoza
Su conversión al marxismo no fue repentina sino gradual. En y el punto de vista naturalista de este último, añadiendo que la
1889 escribió, en una conferencia Sobre el socialismo, que a partir significación de la filosofía de Spinoza radica en el hecho de que
?e 1873 había criticado el liberalismo, abrazando una «nueva fe niega la base metafísica de los juicios de valor y deriva los más. no-
111 telectual» en 1879, basada especial mente en los estudios de los
bles impulsos humanos del egoísmo como única. fuerza creativa;
tres años anteriores. Su ensayo Sobre la idea de libertad (1887) también se empeña en convalidar la categoría de libertad dentro de
no muestra una clara tendencia marxista, pero sus escritos de la los límites de una imagen determinista del universo .
década de 1890 reflejan el punto de vista de una «escuela>¡ defi- El ensayo sobre Sócrates, una obra mucho más importante, .es
nida. Sobre el socialismo es una explicita declaración politica en una disertación erudita y en parte polémica sobre el tema, que afir-
la que critica a la democracia burguesa y defiende el internaciona- ma con Hegel y Zeller, que la clave del pen samiento de Sócrates
lismo socialista, la causa del proletariado mundial. Su obra marxista se 11a11a en jenofonte y no en Platón y que debemos resistirnos ~ la
más conocida es Ensayos sobre la concepción materialista de la his- tentación de adscribir la metafísica de Platón a S\.1 maestro. Labríola
toria, qu e contiene una presentación general del materialismo his- considera a Sócrates ante todo como un pedagogo, e interpreta su
tórico y un análisis de El manifiesto comunista; fue publicada en personalidad en términos de las contradicciones !n~etnas de la ::01-
1896 , yen la segunda edición, de 1902, incluyó un polémico artículo tur a ateniense. No se interesa por hallar las oprrnones metafísicas
sobre el libro de Masaryk, acerca de los fundamentos del marxismo. implícitas en Sócrates, sino en describir las articuladas c~n.sciente­
La obra fue pronto traducida al francés y se convirtió en una p ieza mente en su pensamiento. En opinión de Labriola, la actlVldad. de
c~ásiea de la lite ratura marxista europea. Labrio1a se propuso escrí. Sócrates ha de entenderse como un intento por resolver el conflicto
bir una cuarta parte basada en sus conferencias de 1900-1 con un entre el conservadurismo tradicional y el escepticismo y relativismo
estudio general del siglo XIX. No vivió para terminarla, 'pero las producidos por la diversidad y riqueza de la cultura ateniense. El
partes que h abía escrito fueron publicadas en 1906 por su gran humanismo y relativismo de los sofismas fue un síntoma de la !~p­
alumno Benedetto Croce, en una colección de obras 110 publicadas tura de las comunidades tr adicionales, mientras que el proposito
o poco conocidas de Labriola, titulada Varios escritos sobre Filosofía de Sócrates era descubrir normas absolutas de moralidad indepen-
y Política, mientras que las notas restantes fueron publicadas en dientes de los seres humanos. No fue plenamente consciente de que
1925 por Luigí dal Pane, quien después escribió una monografía sus propias investigaciones trascendían a los valores trad icionale s,
sobre Labriola. La filosofía marxista de éste se recoge también en pero de hecho buscaba una nueva interpretación d,el mundo que ~e
una colección de cartas a SoreJ, publicada en 1897 con el titulo sirviera de base en su enfrentamiento con los sofistas. La creencia
Hablando sobre socialismo y filosofía. Es de destacar que de los de Sócrates en la crónica insuficiencia del conocimiento humano
muchos articulas publicados en los últimos quince años de su vida, era necesaria para justificar su búsqueda de un.as ~ormas .c~gnitivas
algunos destacan claramente su posición marxista (critica de Berns- y morales absolutas independientes de las a~bltrarlas declslO~e~ de
tein y de MiUerand, articulo sobre la diferencia entre socialismo los individuos. Esta búsqueda se pu so especialmente de manifiesto
182 Las principales corrientes del marxismo
8. AntOfÚO Labrlola: un intento de ortodoxia abierta 183
en su reevaluación del concepto de divinidad, que hizo de él -si-
guiendo a E squilo, Píndaro y Sófocles-- el heraldo de una nueva ción , es lo que nos da derecho a considerarnos lib res. Labriola pro-
conciencia religiosa, gra dualm ente despla zad a de las tradicion es de la tes ta expre samente contra la 'naturalización' de la conciencia humana
antigua mitología hacía el monoteísmo. Pero las funciones de la divi- y la idea de que consiste en una mera colección de instintos «últi-
nidad socrática no eran exclusivamente morales: había de ser tam- mamente» atr ibuibles a las necesidades animales. Sin embargo, al
bién el depósito de los valo res absolu tos, la prueba contra el rela ti- igual que Herbart, rechaza la idea del alma como una en tidad meta-
vismo y el sub jetivismo. De igual modo, las investigaciones lógicas física o compuesta de facultades espirituales separadas, pero se limita
de Sócrates y sus esfuerzos por dilucidar los conceptos no nacieron a analizar las motivaciones que constituyen una expresión o nega-
de la desinteresada curiosidad, sino que estuvieron inspirados por ción de la libertad según se conformen o no a la candencia del
el mismo afán pedagógico: de aquí su desprecio hacia la ciencia na- imperativo moral en el individuo. Hablando estrictamente, no ha y
tural. Personalmente carecía de intenciones metafísicas y era simple- contradicción entre el principio de causalidad y la libertad moral,
mente un pragmático ; no obstante, proporcionó una base a la teoría pues consideramos a los actos humanos, al estilo de Leibniz, como
de las ideas platónica y a su me tafísica del bien. autodeterminados (por oposición a una determinación extern a, me-
Las ideas de Labriola acerca de Sócrates ilustran su deuda a cánica o «natural») o, siguiendo a Schopenhauer, como causalidad
Hegel por la creencia, que pasó a formar parte de su fe marxista, ( v ista desde el interior». De esta forma es fácil ver que la libertad
en que las ideas filosóficas son la expresión de las cambiantes ne- puede y debe ser objeto de u na educación que. inculque u~a con-
cesidades históricas, derivadas de las contradicciones de una deter- ciencia moral y la asimile a la costumbre. Considerar a la libertad
minada etapa de la civilizaci ón, La influencia de Hegel es también como una cualidad innata del alma no es sólo erróneo sino perni-
visible, junto a la de Kant y Herbart , en el tratado de Labriola cioso en la práctica, pues dispensa de la obligación de educar a los
sob re la libertad morill o E s és ta una obra oscura, tanto por su argu- hombres en la libertad: esta educación es el fin supremo del Estado,
mento como por sus conclusiones, como suele suceder con. todos que en su forma ideal es, ante todo, una institución pedagógica.
los tratamientos filo sóficos del tema. Sin embargo, está claro que El ensayo sobre Moralidad y Religi6n muestra clar amente la in-
Labriola cons idera la cuestión relativa a la libre voluntad (liberam fluenci a de Kant y, en menor medida, la de Hegel. Tres son sus ideas
arbitrium) como erróneamente enmarcada, y que al igual que Hegel principales. En primer lugar, los «juicios pr ácticos» no son deri-
in ten ta sustituir la cues tión de la libertad en el sentido de indife- . vables de los teóricos y no pueden basarse ni en premisas p sicoló-
rencia por la liber tad concebida como conformidad entre la elección gicas (el contenido de una conciencia moral empírica ) ni en juicios
y la conciencia. De esta forma intenta distinguir entre fatalismo y utilitarios, sino que deben ser a priori; la moralidad se basa. en
determinismo, pero no va más allá de vagas fórmulas generales. Con- aquellos ju icios prácticos que van más en contra de los deseos JOs-
sidera evi dente de por sí la norma de Kant que hace los juicios tintivos. La multiplici dad de las opinione s morales es un hecho
morales completamente independientes de los factores utilitarios y empírico y no invalida la afirmación de que sólo hay una moralidad
de la evaluación de los resultados de las acciones humanas. El im. par excellence. En segundo lugar, los valores morales pertenecen
per~tivo de obligación está implícito en la libertad moral, que se exclusivamente a la buena vo luntad , considerada como au tónoma
real iza en actos de obediencia consciente a ese imperativo. Sin em- en todos sus aspectos, incluso en su relación a la hipotética volun~ad
bargo, como la voluntad humana es el resultado de muchos factores de Dios: los imperativos morales basados en la voluntad de DlOS
sociales y psicológicos, resulta condicionada p or aspiraciones espiri- no son genuinamente morales , pues suponen la sum isión de una
tuales conflict ivas, y su lib er tad no consiste en la capacidad pote ncial voluntad a otra. En tercer lugar, la moralidad es completamente in-
para determinarse como guste, sino en la elección real conforme a dependiente de la fe religiosa . La religión es una parte universal
una norma absoluta. Al contrario que los animales, cuyas acciones e inseparable de la vida espiritual, y los racionalistas que critic an
están determinadas meramente por la fuerza del hábito de este u una de sus formas históricas p articulares se equivoca n cuando ata-
otro deseo, el hombre es libre en el sentido de que posee una con. can a la religión en general. La finalidad de la religión es «com-
ciencia moral que le permite resistirse a los impulsos naturales. El pensar con un a diferente forma de ide alismo la discordancia entre
hecho, y no la simple posibilidad abs tracta, de esta autodetermina- nuestras exigencias éticas y el mundo natural en qu e viv imos». Puede
reforzar, y de hecho refuerza, los valores morales y la concie ncia
8. Antonio Labriola: un intento de ortodoxia abierta 185
184 Las principales corrientes del marxismo
variante del marxismo? Un lector de sus obras predispuesto podría
moral, pero no contribuye en nada al contenido de las normas éticas decir que su principal diferencia de la ortodoxia contemporánea
qu~ deben derivarse de fuentes independientes de cualquier reve~ está en la forma vaga y esquiva en que expresó sus ideas. Pero si
lac~óJ? o metodología. L.a .fe religiosa tiene su propio campo de leemos con atención y más buena voluntad podemos llegar a la con-
actividad, y puede coexistir libremente con otras formas de vida clusión de que la generalidad de su estilo no se debe simplemente
espiritual siempre que se respete la división de funciones' el sistema a la preferencia por lo retórico sobre la precisión de pensamiento,
educativo no debería ser opuesto al sentimiento religioso, sino que sino a una desconfianza hacia las fórmulas apodícticas y a su con-
d~berfa fomenta~lo.. Pero el sentido natural de la bondad, indepen- vicción de que el marxismo no era una racionalización y esquema-
dle~~e de las opimones religiosas y metafísicas, constituye una base tízación «definitiva» de la historia, sino más bien una colección de
suficiente de la moralidad. Este sentido no es producto del cono- indicadores para la comprensión de los asuntos humanos; estos
cimiento, pues los juicios de valor son radicalmente diferentes de deben ser imprecisos para no degenerar en un desprecio dogmático
los actos cognitivos, y las normas morales no se derivan de la obser- hacía la diversidad de fuerzas que actúan en la historia, reduciendo
vad~n científica. L~ conciencia moral supone ideales que en cierto así los complejos procesos sociales a un puñado de estériles cate-
sentido son contrarros al curso natural de las cosas; su validez no gorías «universales». La individualidad del marxismo de Labriola
depende de factores empíricos, a pesar de que varían de contenido no consiste tanto en una combinación de estas categorías a lo largo
en función de las circunstancias sociales y psicológicas, de su obra como en la elasticidad y apertura de las fórmulas generales
Co?siderado retrospectivamente, puede decirse que la atracción que permitieron al marxismo enriquecerse con otras fuentes . Es más
de Labriola por el marxismo y el socialismo fue un resultado natural fácil, quizá, caracterizar a su filosofía por aquellos elementos y la
de su actitud intelectual y que, tanto en fisolofía como en política, estricta ortodoxia ausentes de ella. Al contrario de lo que supone
representó un reforzamiento y especialización de tendencias ya exis- Togliatti, Labriola no se propuso hacer del marxismo un sistema
tentes. Fil~sófjcamente estuvo influido en este punto por dos maes, integrado y autosuficiente , sino que deseó conservar un cierto grado
tras mu~ diferentes, Hegel y Herbart, Del primero aprendió a pensar de imprecisión para evitar que la doctrina se petrificase en la auto-
en términos de grandes conceptos históricos y a interpretar los va- demostración y se imaginara su dominio sobre el conocimiento uni-
lores culturales como manifestaciones de la época a la que pertene- versal. Tomó seriamente la descripción del socialismo científico
cían: a adoptar un punto de vista relativista y a considerar las ideas como una teoría «crftica», no en el mismo sentido que atacó a las
como instrumentos históricos más que como la encarnación sub. demás doctrinas -pues la secta más oscurantista puede hacerlo, y
jetiva de pautas ideales. Hegel enseñó también a Labriola a aceptar cuanto más oscurantista es, más violento es su ataque- sino en el
la categoría de progreso y a considerar al proceso histórico como sentido de que creyó en la existencia de verdades eternas, reconoció
un espectáculo trágico . En contraste, Herbare le inspiró una desean. que todos los principios establecidos eran provisionales y estuvo
fianza hacia la metafísica y la filosofía especulativa, y a una creencia dispuesto a abandonar o modificar sus propias ideas si la experien-
en la psicología empírica como algo necesario para la interpretación cia así lo exigía.
de la civilización. Desde el punto de vista político el socialismo de Una característica de Labríola es que enfocó el marxismo desde
Labriola derivó de su radical actitud anticlerical y' de su identifica. un punto de vista histórico y no sociológico. En su opinión, de lo
ción con la causa del pueblo. Sin embargo, incluso en sus días mar- que se trataba no era de descubrir relaciones generales y permanen-
xistas, unió su anticlericalismo a la comprensión y a una cierta sim- tes entre aspectos de la vida social artificialmente distinguidos, sino
patía por el sentimiento religioso, si bien no por la Iglesia como describir un sólo proceso histórico real, considerando toda la diver-
institución o instrumento político. sidad de fuerzas que operan en él, como escribió en sus conferen-
cias de 1902-190.3,

4. Filosofía de la historia La historia se refiere siempre a 10 heterogéneo: la conquista de unas na-


dones por otras, la opresión de unas clases sobre otras, el clero gobernando
sobre la sociedad laica y ésta sacando Jo mejor del clero. Todos éstos son hechos
Aparte de su papel como propagandista, ¿puede considerarse a sociológicos, pero no encajan en los esquemas sociológicos: s610 pueden ser
Labriola como un teórico independiente o autor de una específica
186 Las principales cardentes del marxismo
8. Antonio Labriola: un intento de ortodoxia abierta 187
entendidos empíricamente, y ésta es toda la dificultad de la investigación his-
tórica. Las abstracciones de la sociología no nos explican por qué en el proceso En cuanto a la religión, si bien durante su etapa marxista fue
general de desarrollo de las clases burguesas s610 en Francia tuvo lugar la que menos explícito que en Moralidad y Religión, está claro que consideró
llamamos la Gran Revolución. a los sentimientos religiosos (como distintos de los sistemas teológi-
Labriola estuvo pues lejos de creer que la idea de «clase» nos cos y las instituciones eclesiásticas) como algo diferente al autoengaño
permite interpretar toda la historia anterior y predecir el futuro. de las mentes primitivas, o un engaño ejercido sobre la humanidad
Aceptó la idea marxista de que los individuos no eligen sus vínculos O el resultado de una situación de clase transitoria. En una conferen-
sociales a voluntad, y se opuso al error racionalista de que los cia sobre la educación popular (1888) defendió las escuelas laicas
fenómenos sociales pueden reconstruirse a partir de la conducta de- pero acentuó que no quería introducir elementos antirreligiosos. «Es
liberada de los individuos. El vínculo social no es el resultado de una desgracia histórica que tengamos en nuestro país al Papa, un
la intención de nadie. «La sociedad es un a priori dado, pues no líder espiritual que reclama un poder territorial; pero no añadamos
sabemos nada del hombre como [eras primaeous. El dato original a esta desgracia el convertir a miles de maestros en anti-Papas». En
es la sociedad como un todo: las clases y los individuos aparecen cualquier caso, el problema no es puramente político. Esencialmente
como elementos de este todo determinados por él» (Da un secolo no había oposición entre la religión y otras formas de cultura. «La
ail'altro, VI.) Pero una cosa es reconocer la objetividad del vínculo cultura no es enemiga de ninguna auténtica y sincera manifestación
social y otra suponer que puede reducirse a una mera relación de del espíritu, y no constituye una barrera a los profuntos sentimien-
clases. Los esquemas de la historia que representan a ésta como un tos religiosos. Estos no tienen nada que ver con los sistemas teoló-
proceso uniforme, continuo y autosufíciente son criticados por La- gicos impuestos por los ortodoxos o con el gobierno de! clero: en
briola principalmente por cuatro razones: la independencia del prin- realidad, iré más lejos y diré que todas las formas de clero que se
cipie: nacional, la irreductibilidad del sentimiento religioso, la dis- elevan a una casta y un sistema de privilegios son la negación de
continuidad del progreso y la impredictibilidad del futuro. estos sentimientos». Igualmente, en la conferencia sobre el Socialis-
La nacionalidad significa para Labriola no sólo una realidad mo afirma que los socialistas son los más auténticos discípulos de
social mi generis sino también un valor sui generis, irreductible a .Tesús y los únicos cristianos de la época. Estos no son meros flori-
otros lazos y valores. Como escribió a Soreí (14 de mayo de 1897), legios retóricos, como puede verse en las notas para las conferencias
de Labriola que iban a formar parte de su magnum opus sobre el
Los lenguajes no son variantes accidentales de un cierto Volapuk " univer- materialismo histórico. En ellas leemos:
sal, sino, al contrarío, algo más que métodos puramente externos para denotar
y comunicar ideas y sentimientos. Determinan las condiciones y limites de nuestra ¿Es la religión un hecho permanente o simplemente una invención, una
vida interior, que por esta y muchas otras razones se expresa en formas nacio- aberración y un engaño? De hecho, es una necesidad. ¿Se equivocaban entonces
nales y no en formas meramente accidentales. Si hay «internacionalistas» que los racionalistas del siglo XIX? Sí. ¿No es cierto entonces que el siglo pasado fue
no sean conscien~es de esto s6!o ,pueden ser llamados amorfos y confusos, como la época de la ciencia? Esto sólo es cierto en parte. ¿Es entonces imposible
aquellos que derivan su conocírníento no de anliguas fuentes apocalípticas, sino suprimir la religión? El hecho de que en ciertas ocasiones es suprimida prueba
de Bakunin, el maestro de las apariencias, que incluso quiso la igualación de una cierta tesis, peto no define sus límites. ¿Sucede entonces que el hombre no
los sexos. llegará nunca al mundo natural e histórico en virtud de su propio intelecto,
autonomía moral y sensibilidad estética? Si y no.
En sus conferencias de 1903 Labriola utilizó la división de las
naciones de Hegel en naciones históricamente activas y pasivas, pero Estas observaciones no están lo suficientemente claras como
no intentó justificar esto en términos específicamente marxistas. Se- para servir de base a una explícita teoría de la religión. Sin embargo,
gón él, la categoría de nacionalidad no es sólo un rasgo del razo- indican que Labriola no aceptó nunca la convencional idea marxista
namiento táctico (aun cuando por supuesto defendía la autodeter- de que la religión es un autoengaño históricamente explicable y un
minación, especialmente para Italia y Polonia), sino que consiste instrumento de mistificación para fines de clase y está destinada a
una realidad histórica independiente; en esto difiere de la mayoría perecer cuando se extingan los antagonismos de clase y las mentes
de los marxistas. se esclarezcan. Labriola distinguía el clericalismo y las racionaliza-
ciones teológicas de la fe del propio sentido religioso, y parece haber
* Lenguaje artificial anterior al Esperanto. (N. del T.)
considerado a este último como una forma permanente de la cultura


188 Las principales corrientes del marxismo 8. Antonio Labriola: un intento de ortodoxia abierta 189

espiritual. Esto basta de por sí para crear dudas sobre si debe ser bres son iguales ante la ley- pero no hay una ley universal de la
catalogado como miembro del campo marxista por los criterios de historia, y de hecho no existen tales leyes.
la época. Es cierto que en una carta a Sorel del 2 de julio de 1897 Las personas han int entado extender a toda la especie humana el esquema,
dice que los hombres del futuro «abandonarán probablemente cual- creado en Francia, de la transición de una econom!a de siervos a una economía
quier explicación t rascendent al de los problemas prácticos de la vida de sometidos y después de asalariados; pero cualquiera que utilice esta fórmula
diaria, pues primus in orbe deos [aclt timor», Pero esto no está en sagrada no entenderá nada; por ejemplo, del siglo XIV en I nglaterra. ¿Y qué
decir de los br avos noruegos, que no fueron nunca siervos ni esclavos? ¿Cómo
conflicto con las observaciones antes citadas, pues Labriola no con- es que en Alemania, más allá del Elba, la servidumbre surgió y se desarrollé
sidera al sentido religioso como algo que ofrezca «explicaciones» de después de la Reforma O que la burguesía europea instituyó de nuevo la
ningún tipo : la religión no habla de competir con la ciencia o en esclavitud en América? (Da un secolo all'altro, IV).
modo alguno usurparle sus funciones.
En cuanto a la idea de progreso, Labriola la co nsidera necesaria En su etapa marxista, Labriola creyó más fervientemente que
para la comprensión de la historia pero subraya su función norma- nunca que la categoría de progreso no es inherente a los hechos sino
tiva . Rechaza repetidamente el prejuicio de que la historia es el que es una forma de interpretarlos, es decir que nos proporciona una
cuento del progreso continuo, en particular si esto significa que está perspectiva evaluativa, pero no surge de los propios bechos.
libre de regresión o que todas las civilizaciones han atravesado las Esto es especialmente importante tanto al considerar el pasado
mismas etapas de desarrollo. En Problemas de Historia de la Filoso- como el futuro. Labriola creía que hay buenos motivos para esperar
Ha (1887) ob serva que la fe en el progreso fue una superstición que la implantación del socialismo, pero también creía que el futuro no
tomó el lugar de la teología y fue fomentada por la filosofía monista estaba decidido. En su última obra dirige una observación no sólo
de la historia de Hegel: sin embargo, esta se convirtió en el lecho contra Hegel sino también contra las más comunes interpretaciones
de Procusto para las ciencias históricas interesadas por formas de del marxismo: «La más sabia y eficaz objeción a todos los sistemas
de filosofía de la historia es la propuesta por Wundt, a saber que
vida social tales como el derecho, el lenguaje y el arte . De hecho ,
no sabemos donde termina la historia; es decir, si yo le entiendo
no había en la historia una unidad o una tendencia constante hacia
correctamente, que nunca vemos a la historia como un todo como
lo mejor,
pleto» (ibid., 1). Y después añade: «El socialismo es una realidad
Los centros originales de 1>1. civilización son numerosos y no pueden ser activa en tanto es la manifestación y grito de guerra de una lucha
reducidos por obra de magia ; es decir, las fuentes de la vida civilizada no real; pero cuando empieza a considerar las profecías del futuro
pueden ser remitidas ti una identidad de forma o de origen. Las civilizaciones, corno, medida '! criterio del presente, no se convierte más que en
un idas por particulares relaciones, se desarrollan de acuerdo con sus propias
tradiciones y por el intercambio de valores; por ello debemos reconocer que una utopía.» (lbid., IIl).
los factores primarios tienen un efecto modificante sobre las influ encias secun- Como Labríola discute la continuidad, unidad y regularidad del
darias ... La consideración de tantas sedes de fenómenos separadas e independíen- proceso histórico, podría uno preguntarse en qu é sentido acepta la
tes, de tantos factor es que se resisten a la simplificación , de tantas coincidencias filosofía marxista de la historia. Afirma ser un materialista histórico,
no buscadas .. . hace altamente improbable, y de hecho no tnás que una ilusión,
suponer que en la raíz de todo haya una unidad real, un p ermanente sujeto de pero da un sentido elástico a este concepto y a la relación entre
experiencia que constituya el significado esencial de todo tipo de impulso 'J base y superestructura. Según él, la esencia del materialismo histórico
actividad desde los primeros tiempos hasta el presente. se expresa en dos afirmaciones. Primero, los hombres han creado
instituciones políticas y legales «en proporción a la estructura eco-
En resumen, la historia no tiene un «significado» general, no nómica dominante» . Segundo, las ideas religiosas y morales «siem-
existe una racionalización de su curso real, «La observación de los pre se corresponden con condiciones sociales determinadas»; es ta
asuntos humanos nos obliga a reconocer que hay tanto progreso afirmación la considera «más hipotética» y extrae de ella la inespe-
como regresión: muchas naciones han sido destruidas, muchas em- rada inferencia de que «la historia de la religión y la ética es psico-
presas han fracasado y se han aplicado muchos esfuerzos humanos logía en el amplio sentido del término» (conferencias de 1902). En
en vano». La idea de progreso nos permite decir que algunas cosas su obra principal afirma que la historia «se basa» en el desarrollo
han mejorado -por ejemplo, se ha abolido la esclavitud, los hom- técnico, que «las ideas no caen del cielo», que las ideas morales se
8. Antonio Labrlola: un intento de ortodoxia abierta 191
190 Las principales corrientes del marxismo
nielas como para servir de base a un mé todo de investigación . Los
corresponden «en última instancia » con las condiciones econ ómicas ma rxistas que las utilizan suelen referirse a ellas como «dia l écticas»,
etcétera. Estas formulaciones son corrientes en la literatura marxista: como si este t érmino no denotara más que fórmulas de sent ido co-
pero hada finale s de siglo no eran específicamente marxistas excepto mún y todo uso tales como (<00 sólo ... sino también » , «tan to...
por la referencia de Eng els a la determinación «en última instancia», como», «po r una parte ... por otra», etc. Un materialismo histórico
cuyo significado no ha sido nunca dilucidado. La obra de Labriola tan aguado puede proporcionar un contraste a un tipo de historia,
sobre el materialismo histórico es en gran medida una crítica de como el de san Agustín, que relaciona todo a los designios de la
10 que él consideraba interpretaciones vulgares del marxismo como P rovidencia; pero no constituye un método especifico por encima
una teoria de la «preponderancia» o «predominio» del «factor eco- de aquello que todo historiador está dispuesto a reconocer.
nómico » en la historia. El proceso histórico, afirma, se desarrolla En cuanto a la significación del socialismo, LabrioJa no parece
«orgánicamente », y los llamad os «factores» son abstracciones con- ir más allá de las ideas comúnmente formuladas por los socialistas
vencionales y no realidades sociales. Son necesarios para el historia. de su época . P ara él significa la p ropiedad colectiva de 105 medios
dar como instrume ntos conceptuales y también para delimitar la de producción, el de recho al trabajo, la abolición de la com petencia,
esfera de sus investigaciones, pero no deben considerarse como fuer- el principio de «a cada uno según sus méritos ». No significa aban-
zas históricas independientes para después asignar El una de ellas una do nar ninguno de los logros de los tiempos modernos en cua nto se
prioridad causal sobre el resto. Los hechos históricos no pueden ser refiere a emancipación polí tica y derechos de los individuos. Los
«traducidos» a términos económicos, aunque «en última ins tancia» socialistas no se proponen abolir la libe rtad y la igualdad ante la
pueden ser explicados por las estructuras económicas y estas estruc- ley, sino enriquecerlas destruyendo las limitaciones y desigualdades
turas pueden dar lugar, a largo plazo, a las «correspondientes» insti- resultantes del privilegio y la propiedad privada. La tendencia ge-
tuciones legales y políticas. neral del socialismo se dirige hacia la descentraJizaci6n del poder
En general, debe reconocerse que Lahriola no ayudó a disipar y las insti tuciones económicas, y no a su centralización. E l Estado
la oscuridad de las afirmaciones pri ncipales del materialismo histórico, desaparecerá con la lucha de clases; el socialismo elim inará la con-
au nque intentó darles un sentido 10 menos dogmático posible. Al tingencia de la vida humana . Pero aun acep tan do esto , Labriola no
igual que En gels, creía en la in terrelación de todos los ámbitos de comparte la idea de la «necesid ad his tórica» del socialismo. Afirma
actividad humana, y en la fue rza independ iente de la tradición cris- que el capi talismo «p repa ra el cami no» a la sociedad socialis ta, que
talizada de las ins tituciones e ideologías. Sin embargo, no está claro las ideas sociales no son una condena moral de la expl otación capi-
qué límites pone a la determinación por «estru ctur as económicas» talista sino el reconocimiento de una tendencia histórica y que el
y en qué medida el materialismo histórico, así entendido, difiere de socialismo «n o es una crítica subjetiva de las cosas sino el descu-
la suposición que er a ya un lugar común a finales del siglo X(X , de brimiento de una autocrítica inherente a ellas ». Todo esto, sin ern-
que tanto las instituciones como las ideas están afectadas por las rela- bargo, no se une a la creencia en la inevitabilidad del futuro socia-
ciones de producción. list a. Labriola tampoco crey6 que el socialismo sólo pudiera implan-
Otro rasgo característico de las ideas de Labriola -aun cuando tarse po r medio de una revolución violenta, sino que confiaba en
aquí se expresa mediante generalidades- es su oposición a la In- que las nuevas formas sociales se desa rrollaran gradualmente a par-
terpretación naturalista de la his to ria . En su opinión, decir que la tir del «n úcleo com ún de las instituciones liberales» (conferencias
his toria humana es una continuación de la historia n atural es algo de 1902 ), idea pró xima al evolucionismo de Bernstein . Es ciert~ que
tan abstracto que carece de sentido. La historia se interesa por el se opuso al r eformismo en una carta a Hubert Lagardelle publicada
entorno artificial que los hombres han creado y qu e reacciona sobre en Le Mouvement sociallste , pero no están claros los funda mentos
ellos. Los nexos sociales, es cierto, se forman independientemente de de su oposición, excepto por el hecho de que acusa a Bernstein de
las intenciones humanas, pero los seres humanos se desarrollan tanto escribir sobre todo y ser a la vez el portavoz de quienes abandonan
activa como pasivamente, determinando las condiciones históricas y el socialismo defraudados porque los cambios no se producen 10
estando determinados por ellas. suficientemente rápido. De igual modo, la disputa de Labriola con-
Sin embargo, las observaciones en este sentido (<<El hombre es tra escritores como Masaryk, Croce y Sorel, que afirmaban que el
a la vez sujeto y objeto de la historia », etc .) son demasiado indefi-
192 Las princip ales corrientes del marxismo
8. Antonio Labriola: un intento de ortodo xia abierta 193
marxism~ se. descomponía, son . de carácter mu y gen eral y consti-
tuyen mas bien u na proclam ación de su lealtad al marxismo más rrespon dencia entre un univer so «ob jeti vo» y su descripci ón. Est a
que una con tri bución ob jetiva a su defensa. linea de pe nsamiento fue después seguida por Gramsci, prob able-
Una. de las razones que según él mismo, inclinó a Labriola hacia mente bajo la influ encia de Labriola.
el ma rxi smo fue su desagrado de las esp eculaciones metafísicas y La crítica de Labriola al agnosticismo sigue una línea similar.
del esprit de syst éme ; también sub rayó el pap el del positivismo como No adopta la ingenua actitud de E ngels, quien afirmaba que cuando
base de un a filosofía qu e «no se anticipa a la realid ad sino que con ocemos algo que no conocíamo s antes, la «cosa en sí» se con-
está cOl1teni?a en ella » (car ta a Sorel , 24 de mayo de 189 7) . El tema vier te en «cosa para nosotros»; pero para Labriola, el agnosticismo
d: que la ,filosofí a es la autorrevelaci ón de la realidad más que la no es algo tan falso como carente de significado. En su opinión, la
búsqueda Intelectual de una oculta esencia reaparece con frecuencia cate goría de lo No Cognoscible es una idea que nuestras mentes sim-
en lc:s escritos de. Labríola, dond e se une a su especial vers ión del pl emente no pued en abarcar, por lo que cual quier f6rmula agnóstica
ma rxismo como filosofía de la praxis . Labriol a u tiliza este térm ino su pone un concepto al que no puede atribuirse significación alguna.
en un ~entido muy d ~ferente al de los ortodoxos, que se limitaba n «Sólo podern os pensar acerca de lo dado en la experiencia, tomando
a repetir las observaciones de Engels sobre el papel de la actividad es te térm ino en su más amplio sentido»: esto lo escribió a Sorel
?u ma.n~ como medio de probar la validez del conocimiento y de el 24 de mayo de 1897 y en su siguie nt e carta fue aun más explí-
ide ntifi car .los p roblemas cien tíficos que exigían solución. «E l proceso cito. «T odo lo cogno scible puede conocerse y se conocerá 'hasta el
de la praxis abarca la na turaleza o evolución histórica del hombre infinito' , y aqu ello qu e no es cogno scible no afecta al ámbito de
pero ~ ~a.blar ?e la praxis desde el punto de vista integral quere: nuestro conocimiento .. . Es mera fantasía suponer que nuestras men-
mas significar simplemente la superación de la oposición entre teoría tes pueden aprehender, como existentes in actu, una diferencia abso-
y p ráctica como se entien d e vulgarmen te» (La brío la a Sore1, 10 de luta en tre 10 conocible y lo incognos cible en sí.» De aqu í el absurdo
~ ayo de 1 8~7 ). El m~terialismo histórico «toma como pun to de par. de Herbert Spencer , quien hablab a de 10 No Co gnoscible como el
tida la pr axis, es deci r, el desarrollo de su efec tividad y, como es límite de lo conocible, y al ha cerlo suponía que se puede conoc er
una teoría de la humanidad que trabaja, considera a la misma ciencia algo acerca de ello . Esta crítica está en armonía con la imagen fun-
como t rabajo» (ibid. ) 28 de mayo de 189 7). Est as observacion es es- cional e hi stórica del conocimiento de Labriola y su consideración
rán también algo desconecta das y refl ejan un a te nd e ncia men tal más de! conoci mi en to no como la revelaci ón de los secretos del ser «en
qu e una teoría defini da. Sin embarg o, puede decirse que , en términos síx sino como u na articulación de la conducta pr áctica de las socie-
g~ne ~al es, ~abri?la concibe la actividad intelectual humana, ya sea dades hu manas. Desde este punto de vista no puede haber una cate-
ctencia o filosofía, como un aspecto de la vida p ráctica y no como goría como la de lo No Cognoscible. Sin embargo, Labriola no in -
una bú squ eda de la «verda d» por descubrir : su historicismo no p a. ten tó, como deb ía h abe r hecho a partir de sus propias premisas ,
rece pu es admitir otro s valores cogni tivos qu e los pragm áticos desde ha llar la significaci ón his tórica del agnost icismo : me ramente lo estig -
el p~nt? ,de vista de la sociedad y de la historia , p or oposición al matizó como «cob arde re signación» , aun sin acept ar la cruda expli-
del individuo. En otras palabras, parece creer que el pensamiento caeión de que era un síntoma del declin ar de la civilización burguesa.
humano forma parte del proceso hi st órico y no es un a desc ripción A pesar de su desagrado po r la me tafísic a. y su radical humani-
d~l mundo .que pueda aspir ar a una precisión «obje tiva» índepen- zadón e h ísroricización del conocimien to, Labriol a no adel antó nin -
dle~te ~.e! tiemp o y. las circunstancias. Un historicisrno de este tipo guna 'teoría de la «m uer te de la filosofía». E n su opi nión , la con-
esta re ñido con la Idea de una verdad trascendental y adscribe un formidad de la filosofía con la ciencia era un resultado ideal que
carácter funcional a todo conoci mien to humano . Si esta fue la opio era d ifícil esperar en un futuro próximo; mi entras, la reflexió n filo-
11:i~n de Labriol a, este coincidi ó con el joven Marx y no con el pos i- sófica tenía su propio fin, a saber anticipar los problemas aun no
trvismo de Engels. Pues, si la p raxi s significa la participación del asumidos po r la cienci a o, como H erbart observó, cons truir con-
hombre en la historia, el valor de la producción intelectu al como ceptos generales que dieran unidad a los re sulta dos de la exper iencia .
aspecto de este todo ha de ser medido por la capacidad de la mente, A pesar de la imprecisión de sus escritos, Lab riola jugó un im-
para «expresar» sit uaciones históricas cambiantes y no por la co- portante papel en la h istoria del ma rxismo. El suyo fue quizá el
primer intento por reco nstruir el marxismo como una filosofía de
194 Las principales corrientes del marxismo
Capítulo 9
la, praxis histórica, ,considerando a este como un concepto en tér-
minos del, cua~ habla qU,e ,in terpre tar todos los aspectos de la vida LUDWIK KRZYWICKI: EL MARXISMO COMO
humana, incluida la actividad intelectual y su producto. De esta INSTRUMENTO DE LA SOCIOLOGIA
f~rma se opuso a la ideología cientiíista que imp eraba en el mar-
xismo de su época. La doctrina esbozada en sus obras fue revivida
en e~ si~~o xx por ~ramsci y Lukács entre o tros, inspirados por la
p~bJ¡caC1o~ de los pnmeros escritos de Marx. Esta versión dio nueva
Vida, a la Idea del ~uma.nismo como punto de vista epistemológico,
considerando a la historia humana como el límite del conocimiento
y recalcando el aspecto relativista de la doctrina marxista,

Los teóricos marxistas pueden dividirse en dos grandes cate-


gorías intelectuales , La primera se compone de aquellos cuyo interés
se centra en el propio marxismo y que estudian los problemas de
la filosofía, la historia, la economía o la sociología con la finalidad
de demostrar la verdad del marxismo. Son, por así decirlo, marxistas
profesionales, interesados por imponer la doctrina en todas las ra-
mas del pensamiento humano, Pueden interpretarla de diversas foro
mas, pero todos ellos se muestran resueltos a probar que su inter-
pretación es la más cercana al espíritu del marxismo concebido
como un todo preexistente. Están imbuidos de un espíritu de «orto-
doxia» en el sentido de que, cualquiera que sea la tarea que aco-
meten, nunca olvidan que la finalidad de todos sus esfuerzos es de-
fender y exaltar la doctrina de la que son custodios. Generalmente
consideran al marxismo como un todo autosuficiente y que satisface
toda necesidad, y rara vez se refieren a otra filosofía excepto para
criticarla (aparte, por supuesto, de a Jos otros escritores premarxis-
tas que han sido canonizados como «fuentes»). En la época que
ahora nos interesa, los más destacados representantes de este tipo
fueron Plekhanov, Lafargue, Lenin y Rosa Luxemburg.
La segunda categoría se compone de aquellos sociólogos, filóso-
fos o historiadores que hacen uso de las conclusiones marxistas a
título de ayuda para resolver los problemas de sus respectivas dís-
ciplinas. Para ellos el marxismo es un medio, y no un fin: no están
interesados en probar su verdad, sino en comprender los fenómenos
sociales , No son considerados ortodoxos por los escritores de la pri-
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196 Las principales corrientes del marxismo 9. Ludwik Krzywickí: el marxismo como instrumento de la Sociología 197

mera clase, quienes les miran con suspicacia o desdén, sabiendo que
no pueden contar con su apoyo a la causa en un momento dado. 1. Nota biográfica
L?s. teóricos de este tipo no afirm an que el marxismo contenga irn-
p~c1tamente las respuestas a todas las preguntas importantes y que Ludwik Krzywicki (1859-194 1) nació en Plock, en la Polonia
solo hay que r~urar correctamente para hallar las; son indiferen tes rusa: al igual que la mayoría de los miembros de la intelligentsia
a la pureza doctrinal y están dispuestos a servirse tanto de la obra polaca de su generación, perteneció a una familia de la aristocracia
de marxistas como de no marxistas. venida a menos (szlachta). Creció bajo la sombra de la represión
Ludwik Krzywicki fue uno de los más destacados miembros de seguida a la insurrección de 1863: terror policial, rusificación for-
este segundo tipo. Sus numerosas obras están casi todas en polaco, zosa del sistema educativo y atmósfera general de impotente des-
excepto algunas traducciones rusas y algunas contribuciones menores contento. Las clases terratenientes acusaban un descenso económico
en otros idiomas, por lo que no tuvo una influencia directa sobre la y cultural; sin embargo, la actividad industrial crecía firmemente.
corriente prin cipal del marxismo europeo. Sin embargo, en Polonia Política y culturalrnente, la Polonia rusa no empezó a revivir hasta
tuvo una gran influencia intelectual y moral sobre dos o tres ge- finales de la década de 1870. Mientras , a resultas del crec imiento
neraciones de la intelligentsia y jugó un importante papel en la Iami- de la industria y la dertota de las esperanzas de una pronta libera-
liarización de los estudiosos de las ciencias sociales y humanas con ción poli tica, se diíund ió el eslógan de «trabajo orgánico»; la vida
105 conceptos marxistas . nacional polaca tuvo que ser reconstruida por medio de la educación,
Krzywi.dci perteneció a la última generación en la que una per- la actividad industrial, la preparación técnica y la actitud racionalista
sona laboriosa y preparada podía dominar casi todo el conocimiento en lugar del romanticismo, la rebelión y la conspiración. La base
existente sobre los problemas sociales. A lo largo de su vida desarrolló filosófica de est a concepci6n fue el positivismo evolucionista occiden-
una amplia labor como investigador, profesor y , publicista. El objeto tal de Spencer, Darwin y Taine, Krzywicki, siendo joven publicista,
de ~us obras incluyen la arqueología eslava, la demografía y esta- hizo de él el objeto de sus ataques, mientras en el mismo periodo
d{su,ca, los cuentos de hadas y el folklore, las sociedades primitivas, los grupos de jóvenes estudiantes empezaban a buscar nuevas ideo-
la literatura moderna , los detalles de la vida política y económica logías inspiradas por el nacionalismo o bien el socialismo.
en muchos países del mundo, los problemas de la familia la relizión En 1878, Krzywícki ingresó en la Universidad de Varsovia, don-
y la educación, la psicología del arte, la p ara psicología , la' agricuI~ura de estudió ma temáticas. Ya en sus anteriores es tudios había entrado
r los, problemas del comercio exterior. Sin embargo , su principal en contacto con las ideas socialistas, principalmente en su versión
inter és fue la antropologla social, las creencias y costumbres de los sansimoniana; en la universidad leyó El Capital y se convenció por
pueblos primitivos y la psicología de las comunidades. Prestó mucha sus argumentos. Junto con Stanislaw Krusinski (1858.86) y Bronis-
atención a los fenómenos de la patología social, en los que esperaba Iaw Bialoblocki ( 1861-88 ), quienes hablan estudiado en Rusia, fundó
hallar causa y efectos menos evidentes en las condiciones normales: el primer grupo marxista polaco e introdujo sus ideas en el público
c~sos de ilusión colectiva, infección moral, alucinación colectiva, pd- lector; sin embargo ni él ni sus compañeros fueron marxistas orto-
meo, ma~acres, éxtasis, manías políticas y religiosas, la psicología de doxos en sentido estricto. Bialoblocki publicó ensayos sobre estética
los mártires, sádicos y caníbales. Su estilo literario, aparte del de y teoría de la literatura bajo la influencia general de Chernyshevsky,
algunos escritos de juventud, es descriptivo y no agresivo, pero está mientras que la formación de Krusinski fue principalmente positi-
permeado de una tendencia ideológica : el sentido de solidaridad con vista y cientifista. Ambos murieron demasiado jóvenes para ejercer
los oprimidos, la revulsión contra la sociedad capitalista en la que una influencia real en el pensamiento marxista. Junto con Krzywicki,
todo está en venta, el desagrado hacia la civilización urbana y el mantuvieron una amplia relación con el primer partido socialista
sueño de u na sociedad unida por la buena voluntad, al estilo de la polaco, conocido como el Proletariat. Este era un grupo clandestino,
soc.ie?ad del comu~lÍstno ~rimitivo. Sin embargo, no participó en fundado en 1881 por Ludwik Warynski y otros; en 1885 fue di-
actividades de parrído y solo por breve tiempo perteneció al movi- suelto por las autoridades, y sus líderes ahorcados, constituyendo
miento socialista. los primeros de la larga lista de mártires del socialismo marxista
(las ideas socialistas habían sido moneda corriente en la vida inte-
198 Las principales corrientes del marxismo 9. Ludwik Krzywicld: el marxismo como instrumento de la Soclología 199

lectual polaca de la segunda mitad del pasado siglo, especialmente cas y que, en 1922, editó bajo .la direcció~ de KrZ(wicld los pr.i-
entre los émigrés, que huyeron de Polonia tras la insurrección de meros estudios serios sobre la VIda económica y social en la Rusia
18.30). soviética. Durante los años de la posguerra abandonó completamente
Krzywicki empezó su carrera como publicista en 1883 con artícu- la idea de la revolución y, al igual que muchos soclal~stas .:uropeos,
los en los que criticaba a Herbert Spencer y a sus seguidores polacos. consideró al régimen socialista como un intento. d 7 violación d~ las
En este mismo año fue expulsado de la universidad por tomar parte leyes económicas. Sin embargo siguió siendo socialista hasta el final,
en una manifestación pol ítica . Emigró a Leipzig, donde preparó la creyendo que los ideales socialistas podía.o c??segume gradualment~
publicación del volumen I de El Capital por el grupo Krzywicki- a través de la racionalización y democratización de la economía capi-
Krusinski; éste apareció por partes entre 1884 y 1890. Tras estudiar talista. Siguió creyendo en la validez de los princípale~ ,criterios ma~"
antropología, sociología y economía política en Leípzig, Krzywickí xistas para el estudio de los fenómenos sociales. Murió en Varsovia
fue a Suiza (donde se encontró con socialistas alemanes y rusos émi- durante la ocupación alemana.
grés, incluidos Kautsky y Bernstein) y, a comienzos de 1885, se tras-
ladó a París. Durante esta etapa publicó en periódicos polacos de
émigrés varios artículos de corte marxista revolucionario. En 1885 2. Crítica de la teoría biológica de la sociedad
volvió a Polonia, pero para evitar ser detenido el primer año per-
maneció en Ga1icia (bajo gobierno austríaco). A finales de 1886 se Los escritos de Krzywickí de la década de 1880 hicieron mucho
trasladó a Plock, para establecerse en Varsovia a mediados de 1888, para difundir el conocimiento del marxismo en Polonia, pero no
donde escribió mucho y tornó parte en numerosas actividades edu- fueron una significativa contribución teórica y en gran l~arte seguían
cativas, legales y clandestinas. Las organizaciones socialistas clandes- la versión standard del materialismo histórico. Son escritos d: ~ono
tinas estaban reanudando sus actividades en Polonia: Krzywicki es- abiertamente polémico. En su crítica de Spe?ce.r y de los darw~01stas
tuvo en estrecho contacto con la Unión de Trabajadores Polacos, sociales, Krzywicki afirmaba que los evoluclOnlst~s, al c<;nstrUlr mo-
fundada en 1889, centrada en la lucha económica. Cuando el movi- delos de sociedad según el modelo de un organtsmo VIVO, estaban
miento obrero cristalizó en dos campos mutuamente hostiles, el PPS propagando de hecho la ideología de la solidaridad de cla~e, pro-
y el SDKPíl, Krzywícki no se afilió a ninguno de ellos, aun cuando poniéndose poner fin a la lucha de clases y ce.r;ando sus ojos a la
ocasionalmente escribía para publicaciones del PPS. Entre 1890 y disolución de 'los tradicionales vínculos de uruon en una SOCIedad
1910 suavizó el tono de sus escritos políticos, al hilo de su progre- marcada por las contradicciones y la competencia. También ~os,tr6
sivo tránsito hacia un socialismo evolucionista. Durante esta época su oposición a las ideas social-darwinístas invocadas por l?s 1deo~0­
escribió también sus obras teóricas más importantes sobre el mate- gos de la escuela de Manchester. La comp~tencia y el confItct? s?c.lal
rialismo histórico, publicadas en 192.3 como Estudios Sociolágicos y no podían considerarse como un caso particular de la lucha bl~loglca
varios libros sobre etnografía y antropología; Pueblos. Un Estudio por la supervivencia de los más aptos; estas estaban ?etermlOadas
de Antropología étnica (1893); Un curso de Antropología sistemá- no por las circunstancias biológicas, sino por la anarqu ía de la pro-
tica. Razas [isicas (1902); La Sabiduría de tos Pueblos Primitivos ducción, que era una etapa del desarrollo social y no. ~na ley eterna
(1907); «La Sociología de Herbert Spencer» (en Przeglad [ilozo- de la naturaleza. Tampoco era cierto que en las condiciones actuales
{iczn», 1904). Sus artículos sobre temas literarios y sobre la civili- hablan de sobrevivir los más adaptados: lo que as~guraba l~ ~up~r­
zación urbana fueron reunidos en el volumen publicado con el título vivencia era, por regla general, no la capaci?ad sino e~, privilegio.
En el Abismo (1909) . Krzywicki atacó la imagen b,io1?gica de ~a SOCiedad. también en. otr~s
Excepto sus visitas a Berlín y a los EE. UU. en 1892-93, Krzy- ocasiones, por ejemplo en réplica a la.,fIlosofía r~clsta de la hlstot~a
wicki permaneció en Varsovia hasta la Primera Guerra mundial, y al concepto antropológico de la nación de C?~blneau, y a la teorra
donde fue una autoridad reconocida en cuestiones científicas y so- criminológica de Lombroso. El llamado «espintu de raza» no era,
ciales. Después de la guerra enseñó en la Universidad de Varsovia decía Krzywicki, una categoría biológica sino .el legado de. unas
y fue director del Instituto de Economía Social, que estudió las con- condiciones históricas. El racismo no podía explicar los cambios ~e
diciones de Polonia con el fin de establecer unas directrices económi- las instituciones sociales , o el hecho de que éstas difiriesen en socie-
9. Ludwik Krzywicki: el marxismo como instrumento de In Sociolog
ía 201
200 Las principales corrientes del marxismo
-
-
dades radalm ente afines , o fueran iguales en socieda des de diferen
rse si las ins- 3. Perspectivas del socialismo
t~s razas: pe~o todos. estos fenóme nos podían explica
tltuclOne~ sociales e Ideologías se conside raban como depend
ientes
Krzywicki se dirigió, fin almente , contra todas las doctrin as
y
del cambio de los método s de producción e intercam bio. En cuanto dad, ya fueran intento s de pseudos ccialism o
movimi entos de solidari
a l~s naciones, Krzy:vicki ~oinddia con Kautsk y en que no habían combat ían el capitali smo en nombre de las instituc io-
cristian o, que
~ntldAde~ antropológicas, sino cultural es y por tanto históric as. La en un
clase nes feudales y buscaba n una solución a los problem as sociales
Idea nacional en Europa era princip almente la creació n de la dores ; o las ideolog ías democr áticas,
centrali zado constitu ía un sistema de tutela de Jos trabaja
mercan til, para la que un estado- nación
étnica había precedi do que cambia ban el sistema de clases por el concep to indifere nciado
ventaj~so. marco legal: la verdade ra unidad »
al crecrmi ento de los mercad os naciona les. pero éstos habían estírnu- ' de «pueblo ». Lo que estos demócr atas conside raban como «pueblo
s en modo alguno coin-
lado el desarro llo de una conciencia étnica. se compon ía de varios estratos cuyos interese
arte-
De igual modo, aHrmaba Krzywicki, las teorías de moda de Lorn- cidían: trabajad ores, ricos campesinos, pequeñ os comerc iantes,
clase, sano s, etc. S610 en la atrasad a Polonia era posible la supervi vencia
broso, estaban viciadas por el hecho de ser un en foque de llados
el de esta vaga forma de democracia: en los países más desarro
e~ vez de un enfoqu e científi co; el médico italiano pensaba que se habían separad o y eran mutuam ente
crimen se debía a la herenci a o rasgos antropo lógicos innatos , mien- estos diverso s estratos sociales
En el ámbito de la producc ión, sólo los capitali stas y la
la hostiles .
tras gll~ de hecho sus causas estaban en las condici ones sociales ' s que las demás cla-
pobreza y la ignorancia. clase trabaja dora defendí an el progres o, mientra
represe ntaban formas caducas desti-
as ses, en especial el campes inado,
La ideología anarquist.a se basaba también en teorías biológic
del soda- nadas a la destruc ción por el desarro llo de la modern a industr ia.
<:rróneas. Era un error afirmar que el anarqui smo difería es
de la En todas estas afirmaciones, el punto de vista de Krzywí cki
lismo en cuanto a los medíos pero coincidía en cuanto al fin e la indepen dencia del
tlls el del marxism o clásico . Krzywicki defiend
~uc~a: Los anarqu~s creían en un conflict o perman ente entre el
proleta riado como única clase que puede liberar a la sociedad
sobre
historia como un pro-
individ uo y la SOCIedad y conside raban a la progres o técnico y no de vanos intento s por resucita r
ados la base del
ceso en ;1 que ~os seres humano s estaban cons tantem ente subyug en la desapar ición
l~nes. en una un sistema precapi talista. Espera confiad amente
por las rnstltUC Por esta razón se negaban a particip ar
de
de las clases medias y a medida que aument e la concent ración
luc~a gu: .snpuslera el uso de las instituciones políticas y parlamen- capital. Acepta los princip ios básicos del materia lismo históric o y
r
tartas, utilIzan do prefere ntemen te todos sus esfuerz os para paraliza tiene lugar cuando
existen te en la esperan za que los instinto s bene- en especial la idea de que el desarro llo históric o
el aparato estatal
io. el progres o técnico espontá neo entra en conflict o con el sistema
valentes bastaría n para acabar con la esclavit ud social y el privileg ación
raban legí- político-legal y pone en juego ideas que produc en la modific
~rodamando el eslogan de «cuanto peor, mejor» , conside
. En todas las socieda des, desde las más primitiv as
de este sistema
tlmo~ todos los medios, incluido el pillaje, y saludab an el ingreso en por tanto la div isión de
en adelant e, la distribu ción de bienes, y
sus filas del lumper proleta riado y otros elementos déclassé. En
con-
i-
llo social no en término s clases, depend e del modo de producc ión. Las condici ones económ
traste, los socialistas conside raban al desarro la génesis de las ideolog ías o «son la base» de las
cas «explic an»
de ~lOa p~tología. si~o. de una necesar ia evoluci ón, y esperab an que
res-
ins- instituc iones políticas; las ideas morales y políticas surgen en
la liberaci ón del individ uo fuera el resultad o no de bondad osos como formas necesar ias en las que
ejercici o de los seres puesta a las necesidades sociales
tintos o de eternos precept os morales sino del
za. los hombre s concibe n sus propios interese s y son capaces de unirse
humano s ~e su autorid ad colectiva sobre las fuerzas de la naturale del
en su opini6n , era una estéril revuelt a de formas de para defende rlos. Las ideas no son sólo un poderos o agente
El anarqui smo, ón necesar ia del cambio instituc io-
iva concent ra- desarro llo social sino una condici
producc ión precapi talistas , arruina das por la progres o, San secunda rias en el sentido de que surgen como
ción de capital. nal; sin embarg
articula ción de interese s previam ente desconocidos, y sólo pueden
es
llegar El ser instrum entos de cohesión social si están ya pr eY.:
condici ones materia les necesar ias para esta cohesió n, a sn . e~ 'l a co-
202 Las principales corrientes del marxismo 9. Ludwik Krzywicki r el marxismo como instrumento de la Sociología 203

munídad de ciertos intereses y la divergencia de o tros . Las ideas no cos del socialismo , a saber la abolición d~ trabajo asala riado y el
arraigadas en las necesid ades sociales están condenadas a la ímpoten- control de la producción por la clase. trabajadora. . .
cia, y esto es válido para todas [as ut opías y sueño s de una sociedad En su estudio de las primeras SOCiedades, K rzywickí mues~ra una
perfecta . Pero las id eas que organizan y sacan a la luz las condicio nes espe cial simpatía h acia el com unis mo ,p rimitivo , ,que . consideraba
existen tes y necesid ades de los homb res son necesarias para la des- como el sist em a más democráti co con ocido en la h istor ia. Lafa rgue,
trucción de cualqu ier orden social qu e se haya conve rtid o e n un que com par tía est a opinión, . n~ era etnól?go de profesión; pero el
obstáculo para el progreso técnico y por consiguiente un ene migo de interés cien tífi co de Kr zywickí estuvo sm duda reforzado po r la
la clase que apoy a ese progreso . visión de una comunidad de iguales, un idos en mutuo respeto Y re-
La revoluci ón socialista no figura en muchos lu ga res de las pri - nunciando al tra bajo esclavo . Sus investigaciones estaban .ba.sadas ~n
meras obras de Krzywicki, ni siquiera en las publicadas fuera del las teorías de Lewis H. Morgan , cuya obra clásica Krzywicki ~ra~?Jo
alcance de la cens ura zarista . Sin emb argo , es de sub ray ar que tam- al polaco. El estudio de las sociedades p~imitivas, ~ue prosrguio a
bién en este punto com partió las ideas de los marxi stas or todoxos , lo larg o de toda su vid a, le llevó con el ueO?P<? a dlf e.rent:s conclu-
siones difíciles de reco nciliar con el materialismo hist órico o, en
a saber que a un cierto n ivel de desarrollo, la contradicción en tre
el progreso técnico y el sistema de propiedad priva da lleva ría a una cualquier caso, qu e limitaban considerablement e su alcance .
abo lici ón revo lucionaria de l cap it alismo. Esta crisis no podía pr o-
ducirse artificialmente sino qu e debí a ser el resultado de la madurez
espontánea del capitalismo; la tarea de los socialistas era organizar
4. Mente y producción. Tradicián y cambio
la conciencia de clase del proletariado y asumir el control del pro- Krzywick i se consideró a si mismo parú~ario de la ínterpret~­
ceso revolucion ario en el momento oport uno . Sin embargo, incluso ci6n materialista de la historia. Sin embargo, st atendemos a sus mas
en su pri me r período , Kr zywick i no parece haber creíd o en la inevi- conocidas exposiciones de la teo ría qu ed amos sorprendidos por la
tabilidad del progreso o del p ropio socialismo . E n un artíc ulo titu- medida de las reservas con que acepta las normas de la historio sofía
lado «E stud io de la Evol ución Social- que apareció en 1887 en G los,
marxis t a.
escribió que las nuev as fuerzas produ ctivas no siempre consegu ían En primer lugar, consideró al materialismo hist6r~co co:n0 c<;>m-
acab ar con las anteriores sociedades, como tes timonia el caso de la pletamente independiente de cualquier pu nto de Vista f~os.6f¡co,
India , en do nde el sist ema de castas h ab ía most rad o ser más fuerte materialista o no . P ara subrayar esto se refe ría al «materialismo »
qu e otros facto res y conden ado al país a siglos de estancamiento. histórico com o la segunda palabra entrecomillad a, p ara indicar que
En su p refacio a la tr aducción pol aca de la obra de Ka utsky sobre la consideraba convencional y err ónea . Rara vez abordó pr oblemas
Las Doctrinas Económicas de Karl Marx afi rmó que el nuevo ord en epis temo lógicos o me tafís icos, pero a partir de a!gunos artículos «~~l
qu e surgiese de la evolución del cap italismo y la polarización de P rincipio Económ ico en Filosofí a», 1886; «Qu! p~o Q ua» en Wld-
clases podía no ser obra Di del prole t ariado ni de la burgues ía. En nokreg) [Horizontes ], 1914), parece claro q~e, allgual qu~ muchos
el primer caso habría una propiedad colectiva de los medios de pro- autores de su época, adoptó un punto de v:sta fenomenahsta, ?r~­
ducción; en el último , la propiedad privada y el trab ajo asalariado ximo al de los ernpiriocriticistas y ciertos kantianos. Según Krzywícki,
subsistirían pero estarían subordi nados a la organización estatal. En aprehendemos en mu ndo d~ form a humana, hac~en~o distincion es y
ar tícul os poste riore s rep itió esta idea más de una vez. Su ideal era categorías que constituyen instrumentos de. pre dl~cl0n , pero no. r~a­
una sociedad socialista cuyo rasgo pri ncipal fuera la de macrada in- lidades obje tivas: creamos «ob jetos» a parti r de impresion es, distin-
dustrial ; sin emb argo , creyó posi ble que el capitalismo consiguiese guimos la «fuerza» de la «mate ria» e . im~~nemos «leyes» a la n atu -
remediar la ana rqu ía de la competencia transformando tod a la pro- ralez a sigu iendo el modelo de la legislaci ón humana . De hecho no
ducción en un mon opolio estatal. Es to significaría una especie de ca- hay leyes naturales independientes de la percepción humana, pero
pitalismo de Estado más o menos similar al concebido por Rodbertus dentro de los límites de esta percepción podemos expresar las rela-
o Brentano: los trabajadores disfrutarían de seguridad social y se ciones existentes en tre fenómenos en términos de causa y efecto que
introduciría la planificación económica, pero est arí an los rasgos bási- admiten una predicción: todo esto ha de entenderse independiente
9. Ludwik Krzywicki: el marxismo como instrumento de la Sociología 205
204 Las principales corrientes del marxismo
zas sociales en países en los que las condiciones materiales no se
de supuestos metafísicos, en particular de los «materialistas». Toda
han desarrollado hasta el punto de generarlas independientemente.
la evolución del mundo es originalmente una construcción de la
Como ejemplo sorprendente de evolución social acelerada por id:a.s
mente! y la tazón de que la proyectemos en la realidad es que en
importadas del exterior, Krzywicki cita la adopción del derecho civil
la sociedad actual los hombres son los siervos y no los amos de las
romano por los países europeos. a finales de la Edad Media, Es~e
máquinas que han creado.
sistema jurídico pertenecía a una sociedad en la que el com,erclo
La naturaleza «secundaria» de los fenómenos mentales no tiene
estaba bien establecido y por tanto era adecuado para la sociedad
e~tonces nad.a q~e ver con ninguna oposición metafísica entre espí-
medieval tardía, en la que la economía mercantil ganaba rápi~a­
ritu y m~terJa, sino 9ue es ~n hecho sociológico que significa que
mente terreno. Pero la adopción del propio derecho romano hizo
las necesidades materiales existen antes de ser articuladas conscien-
mucho para acelerar el proceso «material» que estaba iniciándose.
temenr-
"Pero para los monumentos del derecho romano, el desarrollo de
Sin embargo, surge entonces la cuestión de hasta qué limites
Europa podía haber tenido lugar varios siglos después y haber s.,e-
hemos de aceptar la dependencia de los fenómenos mentales con
guido un curso diferente» (<<Movimientos de Ideas>" 1897 en Es-
respecto a la~ condiciones «materiales» de la vida. Krzywicki no
tudios Sociológicos, p. 47). Así, una doctrina legal o cualquier otra
hace referencia. aquí a la .oposición marxista entre base y superes-
ideolosía aun siendo secundaria en el momento de su origen, puede
tructura, pero ilustra mediante varios ejemplos, algunos clásicos y
después," ,en otras circunstancias, convertirse e? ur: a fuerza creadora
otros menos; la forma en que los cambios técnicos dan lugar a las
<,primaria», no un mero barómetro -del cambio ~mo una causa de
nuevas necesidades que no pueden ser satisfechas dentro del orden
él, De igual modo, la ideología socialista en Rusia no fue el resul-
legal existente. Los nuevos problemas surgen espontáneamente peto
tado de la maduración de las condiciones sociales en aquel país; fue
solo pueden ser resueltos mediante la actividad consciente, con la
importada del Occidente y eila misma conlt.i~uyó al pr~)Ceso de ma-
ayuda. d~ una ideología que juega un indispensable papel en la
du ración , aunque este hecho a su vez le hiciera asumir una forma
organización de las fuerzas sociales contenidas por el sistema político
del.mo~ento. A lo.largo de la historia han habido utopías o ideales más «subjetivista».
Otro factor importante que nos impide suponer una simple co-
arbitrarios no relacionados a tendencias económicas reales: son me-
ras «astillas y virutas» del proceso histórico. Las ideas seminales de rrespondencia entre las formas materiales y espirituales de la vida
social es la fuerza independiente de la tradición . Las instituciones,
la historia no operan por su propia fuerza inmanente sino porque
costumbres y creencias que se desarrollan como intentos racionales
expresan las aspiraciones conscientes de nuevos sectores de la socie-
dad para los cuales las antiguas condiciones se han convertido en para resolver los problemas de la vida social suelen consolidarse una
vez han cambiado las circunstancias que las justificaron, Los resi-
una. chagu~ta. e~trecha. De esta forma Krzywícki explica en términos
duos de este tipo se acumulan a lo largo de los tiempos, añadiendo
clásicos prInCIpIOS tales como la libertad personal y la igualdad ante
la ley, la cond~na ¿el robo, el derecho a prestar con interés, y el
cada generación algo nuevo, y el resultado total, que Krzywiclci de-
nomina el «sustrato histórico», constituye un poderoso freno de toda
culto de la sabiduría, todos ellos resultantes del desarrollo del co-
actividad humana. Los hombres están unidos por formas caducas
me~cio y de .la creciente importancia de la burguesía en la Europa
o~cldental. CIta el caso de Thomas Münzer, que soñó en una comu-
mucho después" materialmente hablando, de haber podido prescin-
dir de ellas. El hacha de metal sigue estando hecha desde hace
nidad evangélica igualitaria pero, en 10 que toca a reformas prácti-
tiempo en una forma menos eficaz que el hacha de piedra; los edi-
cas r;o pudo p,roponer más que cambios que fueron factibles porque
ficios y tumbas imitan a los de madera; como ~bservó Morgan, en
reflejaban los intereses de la clase comerciante.
las lenguas primitivas, los nombres de las relaciones familiares re-
Sin embargo, esto no significa que los fenómentos ideológicos no
flejan una pauta que ha dejado de existir en la sociedad en cue~t~~n.
p~edan hacer más que "expresan> las necesidades existentes y orga-
Las nuevas fuerzas sociales se rebelan contra el peso de la tradición,
mzar las fuerzas ya presentes en la sociedad. El materialismo histó-
oponiendo la ley de la naturaleza a la de la historia y las normas de
rico exp~ica la génesis de las ideas, o más bien de aquellas ideas que
la razón a los estandards heredados, pero el pasado sigue propul-
han tenido un efecto en la historia. Pero la idea, una vez llegada
sando nuestras acciones y limitando el proceso sociaL El resultado
a su madurez, tiene vida propia y puede desencadenar nuevas fuer-
206 Las principales corrient es del marxismo 9. Ludwik Krzywicki: el marxismo como instru mento de la Sociología 207

fi.n~l de eua~q,":ier p roceso his t órico no sería el que debía si «las con- hay cada , vez menos espacio para la creat~vi?ad. ~ndividual. Sin d~da
dIc~o nes ~~l etlvas » fueran el determinan te exclusivo : este proceso con fiaba , igual qu e Ma rx, en que la socialización de la producci ón
esta con dicio n ado en gran parte por las costumbres cr eencias insti- h iciese posible reconciliar el do minio del hombre sobre la ? lltul',aleza
tuciones, variaciones locales de temperamento o 1~ qu e se conoce con las exigencias de su vida personal, y alcanzar una smtesis de
como «espíritu de raza », que a su vez resulta de los electos a largo ambas. P ero no de sarro1l6 esta cuestión, y su atracción haci a ,los
plazo del entorno sobre la naturaleza humana, En consecuencia, el pueblos primitivos y la vida rural (aun cuando a ~enudo .se reft~re
d~sarro~o real de la sociedad es extremadamente diverso y es difícil a su pobreza), parece testimoniar su añoranza de la inocencta perdida
discernir un esquema de evolución uniforme, Lo s estu dios de las de la vida «natural» .
sociedades primitivas de Krz ywidci le llev aron a la conclusión que Otro factor que en cierta medida limita la p rimada hist6~ica .de
no hay u na ley u?iversal y que, por ejemplo , la servidum bre n o fue las fuerzas productivas es qu e la «selección natu~al» en el. al"?blto
?n a etapa ne cesaria en to dos los casos. E n sus ú lt imos años llegó a la psicológico conti núa operand o una vez q?C ha n de¡ad o ,de e,XISUl' las
inesperada conclusión de que las in tencio nes hu mana s consciente s condiciones que 10 h acen adecuad o. La s clrcunstancl~s históricas ?rro-
tiene n un mayor efe cto sobre los procesos sociales de las sociedades [aron tipos psicológicos tan específicos como , por ,ejemplo, los gire n-
primitivas que sobre los d e las civiliz adas, porque los primeros est án d inos y jacobinos, y los re sultados de ~sta ,seleCCión p,:~den. te?e.r a
~enos lastr ~do s po r las instituciones mate riales acumuladas y los
su vez un efecto significativo sobre la his toria. La s~lecclon biol ógica,
víncu los sociales son, por t an to, menos rígidos, Esta ob servación está también, puede ser impor tan te a este respecto. 1?n ejemplo es el cani-
de acuerdo con la frecuente crítica de Krzywicki de la sociedad indus- balismo que Krzywicki, sigui endo a Krafft-Ebb1l1g, considera que es,
trial, en la que la personalidad humana está casi por completo sorne- por nor~a, una forma patológica de líbido sexual 1?ás que el efecto
tida a v{~c~los «reificados» y a formas de cooperación impersonales, de la superstición o la falt a de alimento; cualesqUIera que sean sus
Y,la creatlv¡da? está sof~c~d a por la fu erza del dinero. E sta degenera- causas, parece que la selección natural p roduce pueblos totalmente
ción era especi almente vis ible en las grandes ciuda des, donde la indio patológicos imbuidos de un impu lso caníbal.
vidu alid ad estab a inmersa en u n mar de mediocri dad. Al igua l que Comparando las afirmaciones de Krzywicld sob re la impor tancia
Engels y muchos o tros socialistas del siglo XIX, Krz ywicki pen só que de las diversas fuerzas en el p roceso histó rico , hall amo s que el papel
uno de los pr incipales efectos del nuevo orden seda desurbanizar de las fuerzas productiv as y las relaciones de p rod ucció n en la deter-
a la hum an id ad y permiti r a los habitantes de la ciudad «volver a la minaci ón del cambio está limitado por tan tas testrlcClones que es
n aturaleza», No definió el socialismo en términos metafísicos p ero difícil acomo dar sus ide as a los cánone s del marxismo de su época.
confió en q~7 el trabajo y la 7reatividad humanas dejasen de depender En la práctica, nin gún p roceso o acontecimiento particular pue?e ex-
de las condiciones del comercio y que las relaciones humanas volvieran plicarse simplemente por el desarrollo de las fuer zas produC~lvas o
a ser espontáneas y directas. Su crítica de la literatura contemporánea el conflicto entre éstas y las condiciones políticas, pues hay siempre
se basó en la misma opo sición entre los lazos personales y los lazos otras series de factor es en acci ón: la demografí a, la geografía , la
sociales anónimos: el modern ismo en arte le parecía u n producto psicología, la tradición (éste sob~e todo ) 1 las ideas externas a una
típic.o de la cultu ra de la gran ciudad, un a rebelión con tra la om nipo- determi n ada sociedad. Por la misma razon, no puede haber un es-
ten cia del valor de cambio y la degradación de los seres human os al quema histórico adecuado a todas las sociedades, ni tampoco ~lgo
status de máquin as. Sin e mbargo, se tra taba de u na estéril revuelta, seme jante a la necesidad h istó rica, ¿ Qué qued~ entonce s ,de la Idea
pues su única respu est a a la cultura utilitaria era refug iarse del mundo de que el proceso hist órico depende del cambio tecn?16glco ? Krzy-
en un a actitud subj etiva y soi-disant inde pendi ente. w icki no invoca f órmulas tan vagas corno la referencia de Engels a
En los escritos de Krzyw ícki puede discernirs e una tensi ón entre la determinaci ón «en últi ma instancia» . Quizás su idea se expresa
dos tem as recurrentes , Por una p arte, hace un uso frecuente de la mejor como sigue, Todos los proc.esos .sociales reale s SO~ e! resultado
categoría de «progreso», es decir, de ext ensión del dominio humano de una gran v ariedad de causas, incluido el progreso tecntco; el 7a-
sobre las fuerzas naturales; pero, por otra, acentúa que, a medida rácter especial de este último consiste en que, al menos en las SOCle-
que aumenta este dominio, las relaciones hum anas se vuelven más dades «históricas», los camb ios. en este ámbito se producen ant~s
degradadas e imper sonales, la mente pasa a depender de las cosas y que en otros, de forma que el cambio técnico es en general el mas
208 Las principales corrientes del marxismo 9. Ludwik Krzywicki: el marxismo como instrumento de la Sociología 209

rápido agente de cambio. Hasta el momento no se menciona la «pri- ción, También nos recuerda que los procesos históricos no dependen
~acla», pero -puede hablarse de ella en el sentido de que algunos, si de decisiones arbitrarias de los individuos, que no todos los planes de
bien en modo alguno todos los rasgos importantes de las instituciones reforma del mundo tienen esperanzas de éxito, que no todas las ideas
legales y políticas derivan de necesidades humanas surgidas por el arraigan, y que la eficacia social de una idea no depende de su autor,
progreso en el ámbito de la producción. En cuanto al carácter «se- su valor o precisión. Pero gracias a los argumentos de Marx y sus
cundario» de los productos ideológicos, no debe interpretarse en el seguidores, también estas proposiciones iban a ser generalmente acepo
sent~do de que todas las ideas sociales , religiosas o filo sóficas han tadas yana ser consideradas como específicamente marxistas.
surgido para satisfacer necesidades materiales (pues muchas utopías, El papel de Krzywicki en la difusión de la teoría marxista es así
por ejemplo, no tienen esta finalidad), o que la importancia social un papel ambiguo. Hizo mucho por introducir las ideas y métodos
de una idea sea necesariamente proporcional a la fuerza de estas nece- marxistas en la vida intelectual polaca, pero la flexibilidad y eclecti-
sidades (pues las propias ideas pueden estimular los procesos sociales cismo de su enfoque.fue una de las razones por las que el marxismo
de orden «material»), Todo lo que quiere decirse al llamar «secun- polaco dejó de asumir formas ortodoxas y tendió a disolverse en una
darias » a las ideas y doctrinas parece ser que aquellas que muestran tendencia general racionalista o historicista. En este sentido, Krzy-
una mayor eficacia en la aplicación de pasiones, deseos y energías wicki -como Labriola en Italia, aunque por razones liger amente di-
humanas deben su fuerza a los vínculos «materiales» preexistentes ferentes- fue, quizá, desde el punto -de vista marxista, no tanto un
en los que los seres humanos participan independientemente de su ariete como un caballo de Troya.
voluntad o intención, Esta, por supuesto, es una versión muy diluida
del materialismo histórico. Sin duda fue lo que permitió a Krzywicki
criticar las teorías biológicas de la historia, o las de Tarde y en espe-
cial la de Le Bon, quienes atribuían los procesos sociales básicos al
instinto humano de imitación. Pero 10 que sigue siendo marxista en la
t~oría de Krzywicki es poco más de lo que pensadores de todo cipo
dieron pronto por supuesto. Como todo proceso que tiene lugar es el
resultado de diversas causas y como no hay una medida cuantitativa
de la importancia relativa de las escogidas por el marxismo la afir-
mación de que constituyen el factor «principal» o «más decisivo»
carece de s.ignificación. Como hechos «accidentales» (es decir, aquellos
no producidos por una causa «rnatetial» ) como la adopci ón del dere-
~ho romano, pueden afectar el destino humano durante siglos, la
importancia de las determinantes «materiales» sólo puede predicarse
en términos muy generales. El nivel técnico de una sociedad y la
pauta de intereses materiales sólo puede tener una vaga relación con
su historia: el curso y resultado del curso y el resultado final del con-
flicto social e incluso el efecto definitivo de las «condiciones obje-
tivas» no están predeterminados por leyes históricas, sino que perte-
necen al reino de la contingencia. Así concebido, el materialismo
histórico no es una teoría de la historia o un método de investigación
autosuficiente: es una instancia muy general a que miremos, en la
medida de lo posible, más allá de las instituciones e ideologías polí-
ticas para discernir los factores e intereses derivados de los métodos
de producción, aun sin esperar que estos últimos ofrezcan una com-
pleta explicación de las primeras o nos permitan predecir su evolu-
Capítulo 10 10. Kazimierz Kelles-Krauz: una rama polaca de la ortodoxia 211
KAZIMIERZ KELLES-KRAUZ: UNA RAMA Materialismo Económico (1908, con un prefacio de Ludwik Krzy-
POLACA DE LA ORTODOXIA wicki) y Algunos Principios básicos del desarrollo del arte (1905).
Al igual que muchos teóricos marxistas de su época, Kelles-Krnuz
creyó que el marxismo no decide las cuestiones filosóficas o epistemo-
lógicas en el sentido tradicional, sino que meramente .af~rma suy rol?io
punto de vista fenornenalista, con lo que el materialismo histórico
tiene sólo en común el nomb re con el materialismo considerado como
una teoría «substancialista», en contraste a una espiritualidad. Es taba
de acuerdo con Labriola en que el marxismo se refería a las relaciones
entre la conciencia social y el mundo exterior, ambos considerados
como fenómenos, y no entre «mente» y «materia», El proceso c?gni-
tivo tenía interés para el marxismo sólo como fenómeno socia] e
histórico , y no como un medio de llegar a las «cosas en sí». Por ello,
el marxismo debía aceptar que cualquier estado de conocimiento dado
era significativo sólo en relación a una civilización determinada, y
que su verdad consistía en su función histórica; sin embargo, esto
significaba la aplicación del principio relativista al marxismo. Refirién-
dose al eslogan de «vuelta a Kant», Kelles-Krauz escribió:
KAZIMIERZ KELLES-KRAUZ fue el principal teórico e ideólogo de
la principal corriente del movimiento socialista polaco, es decir, el PPS. En cualqu ier caso, deberí amos entender esta id~a de f?rma algo . di (erent~ :
Entre los marxistas polacos que desempefiaron un papel importante lo que querríamos hacer es traducir el punto de Vista crítico a té~m mos soc~a,
en la formulación y divulgación de la doctrina, estuvo muy cerca de les. Adver tiríamos que cualquier. sociedad o grupo, y lo que nos IOteres~ m~s,
la clase a que pertenece el individuo, i.mprime ~na. ciert a huella en su conciencra,
la ortodoxia alemana de su época, aun cuando se separó de ella en imponiendo sobre ella cierta concepción 11 prton de la SOCiedad y el mundo,
varios puntos de importancia. A 10 largo de su corta vida adulta fue, de la que no puede liberarse igual que no puede ver las. cosas más que., a
en parte, un propagandista y defensor de un tipo de marxismo acep- través de su propia retina. De esto se sigue que el proletariado debe también
table a los socialistas de izquierda que también defendía la causa de la tener su propia percepción de clase y que su fi~osaFía, co.mo la de to.das las
clases anteriores es esencialmente rela tiva y transrtona; dejará de ser CIer ta, o
independencia polaca. de parecerlo , cu~ndo -pero no antes- la nueva percepción social de la futura
Kazimíerz Kelles -Krauz 0872-1905) nació en Szczebrzeszyn, al sociedad sin clases ocupe el lugar de la resultante de la lucha de clases. La
sudeste de la Polonia rusa. Durante sus años de asistencia al gimnaz- f ilosofla de esta futura sociedad , aun der ivada del marxismo, debe ser, por su
¡um de Radom se unió a uno de los numerosos grupos socialistas que prop ia naturaleza, diferente y, al meno s en cierto modo, contraria al marxismo
que conocernos en la actualidad, pero no podemos decir cuál será exactamente
empezaron a formarse entre los jóvenes a partir de los años ochenta. (Materialismo económico, p. 34).
Expulsado de la escuela y denegada la entrada en la Universidad de
Varsovia, en 1892 siguió estudiando en París, donde trabajó para la Kelles-Krauz no creyó, por tanto, en una situación histórica pri.
Asociación de Socialistas Polacos en el Extranjero. Allí publicó ar- vilegiada en la que el punto de vista de clase del proletariado coinci-
ticulas políticos y teóricos en periódicos franceses, alemanes y de diera con un punto de vista universalmente científico u «objetivo»:
emigrés polacos, defendiendo el marxismo contra críticos de d iversos en su reconocimiento de un principio a priori en la historia y las
tipos, incluido los nacionalistas del PPS, revisionistas y Rosa Luxem- cuestiones sociales está qu izás más cerca de Simmel que del marxismo.
burgo Murió de tuberculosis en Viena. De entre sus escritos, Jos más Dentro de los límites de este relativismo apoyó la interpretación
importantes son: «La Ley de la retrospección revolucionaria como
marxista de la historia, complementándola con observaciones propias.
consecuencia del materialismo económico» (en Ateneum, 1897); El
El materialismo histórico era, en su opinión, una teoría esencial-
Carácter de clase de nuestro programa (1894); «La llamada crisis del mente monista, es decir, que afirmaba que una única forma de acti-
marxismo» (en Przeglad [ilozoiiczny, 1900); y las obras póstumas
vidad humana, a saber la producción de las necesidades de la vida y
210
212 Las principales corrientes del marxismo 10. Kezimierz Kelles-Krauz: una rama polaca de la ortodoxia 213

de instrumentos, era suficiente para explicar el origen de todos los mizadas» . Su idea fue probablemente que todas las formas de la
aspectos de la vida: la división del trabajo, la estructura de clases, vida social puede explicarse genéticamente en términos de las rela-
la distribución de bienes, y todas las características de la superestruc- ciones de producción, pero no vio que es erróneo utilizar el término
tura. Siguiendo a Cunow y a Tugan-Baranovsky, criticó [a afirmación «monismo» en un sentido tan restringido.
de Enge1s de que , junto a la producción material, la propagación de Comparando la filosofía de Comte con el marxismo, Kelles-Krauz
la especie y las formas de vida familiar eran aspectos fundamentales dice que ambos concuerdan en explicar al ser humano como resultado
de la actividad humana qu e también tenían un papel determinante en de muchas influencias sociales, pero también en adscribir una natu-
los procesos sociales. Al decir esto, Engels abandonaba el punto de raleza espiritual a todos los fenómenos sociales; por ello) desde un
vista monista que había sido el logro más grande del marxismo. Su punto de vista marxista, es lo mismo si referimos la superestructura
error había sido confundir el proceso natural de lo reproducción a la base que si «expresamos» nuevos fenómenos económicos por
humana con las formas socialmente condicionadas de la familia: el nuevos fenómenos en el ámbito de la superestructura. Si esto es así,
primero, puramente fisiológico, era inmutable y por tanto no podía es difícil ver en qué sentido puede mantenerse la «primacía» de las
explicar la evolución social, mientras que Jos últimos dependían de las relaciones de producción en relación a la superestructura.
condiciones económicas. De igual modo Kautsky se apartó del punto . Uno de los fenómenos difíciles de explicar sobre la base de los
de vista monista cuando afirmó que las condiciones económicas s6lo esquemas marxistas es el propio marxismo. ¿Cómo es que la ideolo--
podían explicar la génesis de los rasgos comunes a una época, pero no gía proletaria pudo nacer e influir sobre tan gran número de traba.
las circunstancias particulares o la conducta de los individuos . jadores en un momento en que no había lugar para ella en las rela-
Podría parecer que Kelles-Krauz defendía una muy rigurosa in- dones de producción? Al contrario que la economía capitalista, que
terpretación del «monismo» marxista, pero de hecho no es congruente tuvo una base tan sólida en el marco político-legal del feudalismo, el
en esta importante cuestión. Dice que la vida humana está gobernada socialismo no surge espontáneamente bajo el capitalismo, sino que es
principalmente por tres factores -las características biológicas 'de la sólo un sueño de futuro. Kelles-Krauz explica esta paradoja por lo
especie, el entorno natural y las condiciones sociales- pero que los que llama, más bien pretenciosamente, la ley de la «retrospecci én
cambios históricos son el resultado de los cambios técnicos. «La ética, revolucionaria», por la que «los ideales que cualquier movimiento
el derecho, la política, la religión, el arte, la ciencia y la fllosofia, de reforma intenta sustituir por las normas sociales existentes son
tienen un origen y esencia utilitarios y por tanto no pueden estar en siempre similares a las normas de un pasado más o menos distante».
conflicto con el modo de producción, sino adaptarse a él» (Materialis- Por supuesto es bastante cierto, pero se sabía ya antes de Kelles-
mo econámico , pág. 10) . Pero en la historia constatamos una ten- Krauz y difícilmente se puede denominar una «ley», que las nuevas
dencia de estas necesidades a autonomizarse, Ciertas formas de acti- ideologías buscan su apoyo en la tradición y se presentan como la
vidad l especialmente de la v ida artística e intelectual, adquieren vida renovación de formas de pensamiento anteriormente existentes. Estas
propia: la superestructura reacciona sobre la base y se vuelve pardal. reversiones, o ricorsi en el lenguaje de Vico, pueden observarse a lo
mente independiente de ella. No obstante, también es cierto que las largo de la historia ideológica de la burguesía europea, siendo un
formas de la vida social privadas de su base económica, con el tiempo ejemplo la adopción de un disfraz romano -primero república, des-
están condenadas a morir, pero generalmente sobreviven a las condi - pués imperio-e- por la Francia revolucionaria. En cuanto al proleta-
ciones económicas que les han dado vida . riado, el objeto de su «retrospección» es el comunismo primiti:vo.
Todas estas consideraciones son congruentes con los estereotipos Así, según Kelles-Krauz, el desarrollo sigue un proceso en espiral
marxistas de la época. Kelles-Krauz, al igual que otros marxistas , no por la constante renovación de viejas formas que guardan cierta afini-
se pregunta en qué medida tiene sentido hablar de una interpreta- dad con las nuevas ideas. Esto explica, entre otras cosas, el hecho
ción «monista » de la historia aceptando a la vez la idea del sentido de las que las ideologías reaccionarias se parezcan tanto a las que
común de que los cambios en el arte, la ciencia, la filosoffa o la reli- miran hada el futuro, pues ambas, aunque por diferentes razones,
gión depende de otros factores además que de los cambios en las critican el status qua a la luz de valores tomados del pasado. En Fran-
relaciones de producción, en especial de la lógica de su propio desarro- cia, por ejemplo, los defensores del sistema medieval de los gremios
llo interno y de la actuación de las respectivas necesidades «autono- se unieron a los sindicalistas para atacar a los liberales. De igual
214 Uft principales corrientes del marxismo 10. KB2IimlCrz Kelles-Krauz: una rama polaca de la crtodoxía 21'

~odo,.las ideas que iban a formar la base del marxismo -el antiindi- temas Kel1es·Krlluz fue uno de los muchos escritores que, en un elo-
v~du,a~smo, la cre.e~;ia en la .regularidad de la vida social, el sentido giable intento por superar la unilateralidad esquemática y el «reduc-
hlstO~ICO en oposrcion a fas .ingenuas utopías racionalistas- pueden cionismo» de las primitivas versiones del marxismo, acabó por redu-
tambi én hallar se en los escritos de los cont rarrevolud onarios france- cir inconscientemente el materialismo histórico a la trivial afirmación
ses tales como ?e Maistr e , Bonald y BaIlanche. El socialismo es una de que los diversos aspectos de la vida social dependen en cierta
vuelta a la antlg~edad pr~clás!ca , y ésta ~s la razón por la que su med ida , y en cierta medida no, de los métodos de producción y del
desarroll? ~e. ha Visto tan infl uido por los Investigadores de las socie- conflicto de intereses de clase.
dades pnrmnvas como Margan, Taylos y Bachofen, Sin embargo, Kelles-Krauz se consideró a sí mismo como mar-
~elles-Krauz creía que esta «ley» podía explicarse en términos xista en el pleno sentido de la palabra, defendiendo la doctrina contra
marxistas,. ~o no 'par~e haber advertido que limitaba la aplicación tan eminentes críticos como Croce, Sombart, Masaryk y Kareyev.
del materialismo histórico resa ltando la importancia de la tradición Se opuso a los revisionistas alemanes peto pensó que las resoluciones
a?t6noma en el desarrollo social. A la vez que defendía que el mar- del Congreso de Dresde, que condenaban al revisionismo, eran arn-
xtsmo era una filosofía «monista» , en las respuestas a sus críticos biguas, El Congreso rechazó cualquier concesión o adaptación al orden
acentuó, co~o muchos otros e~cr~tores .m~rxis tas de su época, que social existente, pero, como dijo Kelles-Krauz, cualquier actividad
e:a erróneo Interpretar el materialismo hist órico como una teoría que 'podía considerarse como «ad ap tada » al capitalismo. El partido socia-
nleg? el efecto de la superestructura sobre la evolución de la base . lista italiano había adoptado un punto de vista mejor y más claro en
Al Ig~~l que o.tras marxis!as, "ignoró la cuestión de cómo podía su congreso de Imela : el partido era reformista por ser revoluciona-
~ec~ncIl.larse la independencia relativa de [a vida espiritual, y de las rio, y revolucionario por ser reformista. En otras palabras, Kelles-
InSt1tu~lOne~ de la superestructura Con la creencia en la «causa última» Krsuz coincidió con la mayoría de los teóricos socialistas de la época
de la historia humana , y qué limites imponía a las fórmulas generales en que la finalidad de las reformas era preparar el camino a la revo-
del materialismo histórico. lución: sin embargo, no entró en los complejos problemas planteados
La misma ambigüedad puede advertirse en los argumentos de por el intento de unir un punto de vista revolucionario con otro
Kelles-Krauz sobre la significación social del arte un tema al que reformista. Combatió el revisionismo de Eduard David en la cues-
~restó mucha atenc:ión. ~or una parte, el arte puede explicarse gené- tión agraria, compartiendo la idea ortodoxa de que . UDa economía
ncarnente por consideracIOnes. utilitarias, ya relacionadas a la biología colectivizada era mejor, tanto para la tierra como para la industria.
(::0 los animales puede aprec iarse una acti vídad anística rudirnenta- También luchó contra Rosa Luxernburg y el SDKPiL, por su opo-
na) o a la producción (el ritme com? .ayuda al tra bajo ). El desa rrollo sición a la independencia de Polonia, afirmando que la liberación
del arte está relacionado ~ las condic iones de p roducción , pues éste nacional y social constituían uno y el mismo fin para el movimiento
~e adapta a los fme s políticos y r eligiosos que a su vez dep enden de socialista polaco . Este último debía, sin embargo, preservar su ca-
intereses d~ clase : así, P?r eJ~t;Jplo, los estilos dórico y jónico expre- rácter de clase y no permitir que la burguesía 10 explotara con el
san respecnvamente la simplicidad de las condiciones patriarcales y solo fin de conseguir la independencia política . La independencia
las aspiracrones de una clase de artesanos en auge. Por otra parte el era un a condición de la liberación social del proletariado; la Polonia
propio arte ha. desernpe~ado un importante papel en el cambio social libre era para el proletariado, y no otra cosa . Rosa Luxemburg se
desde sus comienzos, pt1~ero como medio de socialización y después equivocaba al afirmar que como Polonia estaba económicamente in-
c~mo forma de organización de las necesidades políticas y religiosas. tegrada en el Imperio ruso , la independencia de Polonia iría en
FlDa~mente se. vuelve autónomo hasta tal grado -y las necesidades contra de las tendencias económicas objetivas. El capitalismo se
estéticas se afirman de forma tan decidida- que la dependencia del desarrollaba mejor en los estados nacionales, y la burguesía estaba,
arte con respe~to al modo de producción, aunque no deja de existir, por tanto, interesada en la independencia polaca, mientras que el
se reduce considerablernenre, En otros lugares Ke1les-Krauz se inclina proletariado estaría en mejor situación para luchar si no estuviera
a peo~ar que las necesidades estéticas independientes existen desde sometido a la opresión nacional y sociaL Sin embargo, los socialistas
las pt1m~ras et.a~s de la vida social, e incluso entre los animales. debían impedir que el proletariado fuera utilizado meramente para
Estas varias opmrones no forman un todo coherente. En este y otros abolir el zarismo, de forma que se diluyese su identidad de clase.
216 Las principales corrientes del marxismo Capítulo 11
Kelles-Krauz no vivió lo suficiente como para escribir obras de STANISLAW BRZOZOWSKI: EL MARXISMO
importancia; pero, adem ás de su función como popularizador del
marxismo, polemista e ideólogo del socialismo polaco de izquie rda,
COMO SUBJETIVISMO HISTORICO
ayudó a inspirar 10 que podríamos llamar el aspecto conservador
del marxismo. Su «ley de la retrospección revolucionaria» no es una
ley, sino más bien un lugar común en su formulación general, como
también su idea del socialismo como «regresión en espiral» a la
sociedad primitiva. Pero sus más detalladas observaciones sobre la
tradición como fuerza autónoma en la historia y sobre el historicismo
antirracionalista de los grandes conservadores como fuerte im por-
tante del marxismo, ayudaron a establecer una versión del marxismo
algo diferente a la de la ortodoxia kautskiana, La versión de Kelles-
Krauz intentó tomar en cuenta no sólo la historia como la realización
de «leyes», sino también la historia como contingencia; es decir,
en general tuvo presente el hecho de que las sociedades actuales y
futuras dependen no sólo de las leyes de la evolución y de 10 que
tenía que suceder de acuerdo con la doctrina, sino también de lo que
sucedía simplemente. En cuanto a su versión fenomenalista y su La obra de Staníslaw Brzozowski es escasamente conocida fuera
interpretación del marxismo como una teoría social que no intentaba de su propio país, pero la historia intelectu.al de la Polo~ia del ~i­
resolver problemas epistemológicos o metafísicos, Kelles-Krauz no glo xx QO puede comprenderse sin referencIa a los extranos. y dis-
estuvo sólo en la defensa de estas ideas: éstas eran compartidas por pares efectos de sus dinámicos escritos y. personalidad. Filósofo,
muchos marxistas de su época, en especial por la escuela austríaca. crítico y novelista, muerto a causa de la tISIS antes de los treinta
Pero también en este respecto ayudó a presentar una imagen dife- y tres años, con un período de actividad de ap~na: diez años,
rente a la ofrecida por Plekhanov, Kautsky o Lafargue. Es de des- Brzozowski sigue siendo una figura controvertida y difícil por cuanto
tacar que durante el período de la II Internacional, en Polonia respecta al valor de su obra, sobre la cual las opiniones están muy
apenas existía la idea del marxismo como una forma de materialismo divididas, y a los elementos más misteriosos de su .vida, que CO?s.
filosófico. tituyen aún un enigma para los historiadores. Escritor pr~vocatl'~ro
que fue considerado durante tiempo como profet~ .de la Joven tn-
telligentsia enfrentada al positivismo y al romanncismo, estuvo en
desacuerdo con todas las fuerzas políticas de su época: conservado-
res socialistas y demócratas nacionalistas. Su estilo es violento ~
parece siempre en ebullición: cualquiera que sea el objeto de su
atención, parece ser sólo capaz de una fervorosa admiración o .un
incalificable desprecio. Algunos críticos creyeron que su explosivó
estilo era un disfraz de su diletantismo, un deseo de originalidad
o el medio de disciplinar su mente y digerir sus ideas, tanto más
cuanto que cambiaba de opinión con vertigin~sa velocida.d; eviden-
temente a consecuencia de su apresurada escritura, amplia pero su-
perficial' lectura y autoidentHicación con el último filósofo o esc~itor
que conocía. Sin embargo, lectores más atentos detectar~n una cler~a
lógica en todos estos cambios, y una marcada persona~dad que dio
su sello individual a todos sus préstamos del almacén Intelectual de
217
218 Las principales corrientes del marxismo 11. Stanisiaw Brzozowskl: el marxismo como subjetivismo histórico 219

los pensadores europeo-occidentales, alemanes, rusos y polacos. En en relación a ciertas posiciones intelectuales a las que se opuso, En
la transcripción de las ideas de otros, las parafraseó v tiñó con su el primer grupo se encuentran el positivismo, el evolucionismo el
propio estilo hasta tal punto, que en ocasiones parecen irreconoci- ?aturalismo y la teoría del progreso, todas las cuales se propo~en
bles;. esto sucedió con Kant y Spencer, Hegel y Marx, Avenarius interpretar la vida humana y hacerla inteligible como función o ex-
y ~letzsche, Proudhon y Sorel, Bergson y Newman, Dosroievsky, tensión de un proceso natural. En segundo lugar, se opuso a la
LOlSY y muchos otros, La ambigüedad y variabilidad de la influencia tradición romántica que contrasta el «interior» independiente del
de Brzozowski se extendió más allá de su muerte. hombre con 1<\1 naturaleza, ajena a él y gobernada por sus propias
Los jóvenes de la izquierda se educaron en sus novelas y otros leyes. Brzozowski fue, es cierto, el exponente más activo del pen-
escritos (<<Las Llamas» , una historia de los heroicos conspiradores samiento modernista o «neorrom éntico» polaco, pero nada tuvo que
de la Narodnaya Volya, fue lectura obligada de todas las generaciones ver con aquel aspecto que consideraba como la continuación del
de revolucionarios), y tanto antes como después de la Ir Guerra «lado malo» del romanticismo, a saber, la idea de que el arte debe
Mundial, fue erigido profeta en el campo de los nacionalistas radi- ser completamente libre y no estar lastrado por el conocimiento de
cales . A este respecto Brzozowski se parece a Sorel quien de hecho sus funciones sociales , Igualmente se opuso al enfoque positivista y
le influyó considerablemente. ' utilitarista que a la doctrina del «arte por el arte». Quiso guardar
un lugar a la creación artística que no estuviera determinado por
. ¿Fue B~~~owski marxista, y S! lo fue, en qué medida? De sí
las leyes del «progreso» y no debiera su significación más que a
mismo esc~lbI0 que ,nunca había sido ortodoxo, y cuando se unió
a ~os marxistas fue .slempre un disidente. Sin embargo, creyó que la las facultades humanas, pero al mismo tiempo que no representara
«filosoffa del trabajo» que profesó entre 1906 y 1909 era un des- una ruptura con la continuidad histórica o se supusiera exento de
arrollo de las ideas de Marx, contrastando el marxismo que había responsabilidades sociales.
asumido con el evolucionismo de los ortodoxos y sobre todo con
toda la tradición derivada de Engels, Fue uno d~ los primeros en
contrastar a Marx y Engels como mentalidades completamente opues- 1. Nota biográfica
t~s . E.1 O?arxismo, puede decirse, fue sólo una etapa de su compleja
~l1stoI1a mtele~tual, p~ro fue la etapa de su máxima independencia Stanislaw Brzozowski (1878-t911), hijo de la nobleza menor,
intelectual e influencia sobre la cultura polaca. El marxismo no nació en el pueblo de Maziarnia, al sudeste de Polonia. Tras como
puede considerarse como la linea principal de su biografía, sino sólo pletar sus estudios medios, ingreso en 1898 en la Facultad de
como una parte de ésta, no inteligible sin alguna referencia al resto. Ciencias de la Universidad de Varsovia, pero fue expulsado un año
Desde el punto de vista de la historia del marxismo su obra más después por organizar una manifestación patriótica de estudiantes.
importante es Ideas. Es casi imposible resumir las ideas de Brzo- Dete?ido en otoño de 1898 por actividades educativas clandestinas,
zowski sin distorsionarlas. Creía que la filosofía era no un simple fue hberado unas semanas después, peto situado bajo vigilancia po-
pto~es~ ,de reflexión ,sobre la vida, sino una mejora de ésta, y que licial. Al año siguiente sufrió una tuberculosis, y desde entonces
e! significado de la filosofla estaba determinado por su eficacia 80- hasta 1905 vivió en parte en Varsovia y en parte en la cercana
cl.al. Por esta razón, des,cribir el contenido de sus escritos indepen- ciudad de Otwock. A partir de 1901 desarrolló una gran actividad
dientemente de su génesis y función personal y social es convertirlos como escritor de libros y artículos sobre filosofía popular, novelas,
en algo que no quisieron ser, a saber, una doctrina abstracta. Por obras de teatro, crítica literaria y crftícas teatrales. Durante estos
otra parte, un filósofo que cree que filosofar es una parte inma- primeros años escribió pequeñas obras sobre la filosofía de Taine,
nente ?e la. historia no tiene derecho a quejarse de que sus ideas ensayos sobre Amiel, Sníadecki, Kremer, Avenarius y Zeromski,
son «distorsionadas» por sus criticas: si el significado es algo siempre y entabló polémicas con Sienkiewicz y Miriam-Preesmycki. A co-
que se crea y no algo ya hecho, no puede haber motivo de «dis- mienzos de 1905 se trasladó de Zakopane en el Tatras y pasó un
torsión» cuando él describe su visión del mundo o cuando los demás año en Galitzia dando conferencias en Zakopane y Cracovia, Du-
la comentan. rante esta época escribió una obra (publicada en 1924) sobre la
El pensamiento de Brzozowskí puede definirse negativamente filosofía del romanticismo polaco, ensayos sobre Norwid y Dostoievs-
220 Las principales corrientes del marxismo 11. Stanislaw Brzczowski. el marxismo como subjetivismo histérico 221

ky, y un curso de lógica. A comienzos de 1906 se sometió a trata- zowskí no dejó de trabajar. En 1908 publicó Las Llamas , en 1909
miento en Nervi, cerca de Genoa; después en Lausanne, Alemania y La Leyenda de la Joven Polonia, quizás su obra de crítica filosófica
Lw6w (Lemberg) ; durante este año publicó varios artículos y un más conocida , y en 1910 el volumen de ensayos Ideas, un resumen
libro, La Novela Moderna Polaca. A comienzos de 1907 volvió a de sus reflexiones filosóficas. Murió en Florencia. Muchos de sus
Nervi y después pasó seis meses en Florencia. Durante su estancia escritos aparecieron póstumamente, incluidas las memorias escritas
en Italia escribió un estudio sobre Nietzsche y un ensayo sobre el en los últimos meses de su vida, una novela inacabada y un ensayo
materialismo histórico; conoció a Gorky y Lunacharsky y publicó sobre Newman como prefacio a la traducción polaca de la Grammar
dos libros, Cultura y Vida y La crítica literaria moderna en Polonia. 01 Assent,
También llevó a cabo un estudio en profundidad del marxismo v
leyó las obras de Sorel. . '
Al año siguiente fue el del «Asun to Brzozowski», que oscureció 2. Desarrollo filos6fico
los últimos años de la vida del filósofo y conmovió los fundamentos
de la intelligentsia polaca. En abril de 1908 un antiguo agente Al igual que muchos de sus contemporáneos, Brzozowski estuvo
Okhrana, llamado Milhaíl Bakay, dio a Vladimir Burtsev, un émi?,ré influido durante algún tiempo por las ideas positivistas de Darwin
ruso en París y editor de un periódico socialista , una lista de los y Spencer, Sin embargo, pronto no sólo abandonó el evolucionismo,
informadores de la Okhrana, que incluía el nombre de Brzozowski. el determinismo y el optimismo «cientifista», sino que hizo de él
La atroz acusación apareció también en el Czerwony Sztandar, el el principal blanco de sus ataques. Por su parte, adoptó una filosofía
órgano del SDKPiL, y tanto la prensa socialista como la' demócrata- individualista de la «acción» que prescindía de unos criterios ob-
nacional (el ala derecha) desencadenaron una campaña contra el jetivos de valores cognitivos, estéticos y morales, ligados sólo a la
«espía» . Brzozowski negó en seguida la acusación y solicitó que autoafirrnación del individuo singular, y preservaba la idea de crea-
fuera investigada por un «tribunal popular» que representara a todos tividad como un desafío a todas las formas de determinismo natu-
los partidos socialistas. Tras una gran preparación, se constituyó el ralista. Articuló esta filosofía con la ayuda de las mismas fuentes
tribunal: éste se reunió en Cracovia en el mes de febrero y de que sus contemporáneos -Fichte, Nietzsche, Avenarius- y también
nuevo en marzo de 1909, pero Brzozowski cayó enfermo antes de del romanticismo polaco tradicional, en el que el culto de la «ac-
la siguiente sesión, El único testigo contra él era Bakay, que aportó ción» ofrecía una compensación ideológica a la esclavitud del país.
pruebas confusas. El tribunal no dietó sentencia; mientras aumentó En esta época, los principales maestros de Brzozowski eran Ave-
la controversia, y muchos eminentes escritores defendían a Brzo- nar íus y Nietzsche. El primero fue uno de los que habían sacado
zowski de la acusación de traición. Tras su muerte se volvió a abrir conclusiones inesperadas, y a juicio de Brzozowski trágicas, del posi-
la cuestión varias veces, con resultados no concluyentes. Feliks Kan, tivismo evolucionista. Los darwinístas interpretaban toda la civi-
un comunista polaco y miembro del tribunal de Cracovía, investigó lización y toda la actividad intelectual como arma en la lucha de
los archivos de la Okhrana después de la Revolución de Octubre la especie humana por su supervivencia. Esta idea facilitaba, si no
y no halló pruebas de que Brzozowski hubiera sido un traidor. En necesitaba, una actitud pragmática hacia el conocimiento ; como el
la actualidad, la opinión general es que , o hubo una confusión de conocimiento y sus resultados conservados y codificados en la forma
identidad (tanto su nombre como su apellido son muy comunes en de la ciencia, no eran «nada sino» la respuesta de la especie a su
Polonia) o que la acusación fue una «trampa » de la policía rusa. entorno natural, la noción de verdad, al igual que la bondad o
En cualquier caso, tuvo un efecto catastrófico sobre el destino per- belleza, dejaban de tener un significado trascendental; las cosas
sonal de Brzozowski y el de sus escritos (durante el asun to se puso eran valiosas en sentido cognitivo, estético O moral en tanto ayuda-
de manifiesto que Yevno Azer, el líder de una organización terro- ban a prolongar y fortalecer la vida de la especie. De igual modo,
rista de los socialrrevolucionarios rusos, era un agente de Okhrana; ninguna opinión científica incluida en la propia teoría de la evolución
su nombre estaba también en la lista de Bakay, pero tampoco están podía considerarse como «verdadera» en el sentido habitual: eran
claros los pormenores del asunto). meros órganos de la «vida»; que en sí no eran ni buenos ni malos,
A pesar de la persecución, la pobreza y la enfermedad, Brzo- verdaderos o falsos, sino que simplemente existían a lo largo del
222 Las principales corrientes del marxismo 11. Stanislaw Brzozowski: el marxismo como subjetivismo histórico 223

tiempo. Pero este razonamiento se basaba en una teoría biológica estaba finalmente más próximo a Nietzsche que a Avenadus. Todo
que se suponía «verdadera» en el sentido trascendental de uso co- lo que es verdadero, bueno o bello se refiere no a 105 intereses
tidiano. Toda la estructura de la «filosofía científica» resultaba así de la comunidad, sino a la subjetividad irreductible de cada ser
ser un circulo vicioso. humano. Es tarea de cada uno crear el mundo para sí, y cada cual
La filosofía empiriocriticisra no superaba estas dificultades, y tiene derecho a aplicar el término «b ueno» o «verdadero» a todo
Brzozowski, quien por un tiempo dio mucha importancia a esta lo que considere favorable para su propio desarrollo . En ciencia,
filosofía, pensó que toda teoría del conocimiento caía necesariamen- arte y moralidad no hay criterios universales, sino sólo los del in-
te en un circulo vicioso, pues las normas generales de su evaluación dividuo que diseña su propio mundo en un acto de libre creación.
no podían formularse sin supuestos previos. Aceptó la negación En esta etapa, el pensamiento de Brzozowski no iba más allá
empiciocriticista del concepto de verdad, creyendo que suponía el de los estereotipos del neorromanticismo, a excepción de la dramá-
abandono de una vez por todas de cualquier aspiración por descubrir tica retórica en que lo arropaba. Sin embargo, en 1906.7, sin advertir
valores «objetivos» en el sentido racionalista del término. En opinión aparentemente la medida del cambio, se apartó de [a teoría solipsista
de Avenarius, el predicado «verdadero », como el de «bueno» o del valor y del eslogan nietzscheano de la creatividad, yendo hacia
«bello» no denotaban una cualidad hallada en la experiencia, sino un punto de vista antropocéntrico que denominó la «filosofía del
simplemente una cierta interpretación dada por los hombres a sus trabajo», y en el que acusaba la influencia de Marx, Sorel y Bergs~n.
percepciones y juicios; de esta forma era un «carácter» y no un Aunque nunca desarrolló expresamente las razones de este cambio,
«elemento». La cuestión epistemológica de la naturaleza de la ver- pueden ser reconstruidas tentativamente comparando sus primeras
dad, considerada como un atributo de los juicios humanos inde- ideas sobre la filosofía romántica con su posterior crítica de ésta.
pendientes de la función biológica de estos juicios o de las circuns- Podría parecer que percibió la contradicción entre su propia crítica
tancias en que se formaban, no era una cuestión que pudiera plan- del arte modernista, que proclamaba su independencia de la sociedad
tearse con sentido. No habían cuestiones válidas fuera de la esfera y, por tanto, rechazaba la responsabilidad s?ci~l,. y por otra parte,
de la descripción empírica, ni cosas tales como la «razón», destinada una filosofía que postulaba la libertad del individuo para crear un
a formar una imagen del mundo como es «en sí». La tarea de la mundo de por sí según el dictado de su capricho. Si la crea~ividad
filosofía no era investigar los atributos del ser, sino generalizar los se define por la falta de cualquier conexión con la cultura existente
datos de la experiencia cuidando no dotar a sus abstracciones més o responsabilidad con respecto a ella, y si la mente se proclama a
que de un significado puramente instrumental. El hombre debía sis- sí misma creativa en tanto rompe la continuidad con el universo,
tematizar la experiencia de forma científica, no como un receptor entonces volvemos a la visión romántica que oponía lo «interno» y
pasivo de una realidad preexistente, sino como un organizador activo. espiritual, que era lo único a 10 que daba importancia, al mundo in-
Brzozowski pensaba en esta época que estamos obligados a acep- diferente de la naturaleza y civilización objetivadas, el ámbito del
tar estas conclusiones y abandonar cualquier pretensión de descubrir determinismo sociológico o natural. Una filosofía basada en este
la «verdad». Aquello que consideramos valioso no lo es porque nos supuesto no es una creación que forme parte del mundo, sino una
dé una verdadera imagen del mundo, sino porque nos es útil en huida de sus imperativas. Si como afirmaba Nietzsche, el mundo
la lucha con la naturaleza, y la cuestión de por qué es útil es el existente no tiene significado para nosotros, entonces la libertad
fruto de una adicción a la metafísica y carece de significado real. del sujeto creativo es mera contingencia, una negación irresponsable
El mundo que conocemos es el resultado de nuestra propia creación, a indagar las condiciones que hacen posible la creatividad, en qué
está hecho a nuestra medida. No podemos plantear cuestiones in- medida y bajo qué circunstancias podemos ser dueños de nuestro
teligibles acerca de otro mundo ni inventar, como hizo Spencer, una destino. La ontología de la cultura que esbozó Brzozowski en esta
categoría de lo No conocible, pues la existencia de esta categoría época estaba en oposición, tanto al evolucionismo como al romano
implica, absurdamente, que tenemos un conocimiento de lo que no ticismo: éstos parecían diametralmente opuestos entre sí, pero, en
podemos conocer. su opinión, tenían una base común. Ambos creían que la. realidad
Sin embargo, el relativismo biológico de Brzozowski lo concebía externa no tiene un significado propio, sino que está sometida a sus
en esta época más en términos del individuo que de la especie, y propias leyes, independientemente de la humanidad; para los posi-
224 Las principales corrientes del marxismo 11. Stanislaw Brzozcwskl: el marxismo como subjetivismo histórico 225

trvistas era algo a manipular para fines técnicos, para los románticos de valores, sino también como un medio de diálogo con lo sobre-
era un mundo insensible de necesidad carente de interés para nos, natural. Difícilmente puede hablarse de una cabal conversión, ni tam-
otros. Pero en ambos casos, no podía salvarse la idea del hombre poco puede determinarse exactamente la naturaleza del cambio a
como ser creativo; en el primer caso, porque la creatividad era sólo partir de las notas y cartas de los últimos meses de su vida. Sin em-,
una adaptación a las exigencias del entorno natural y estaba deter- bargo, parece que no hubo un a ruptura o discontinuidad con respecto
minada por las leyes generales del «progreso », de igual modo que a sus anteriores ideas, sino que estaba aún preocupado, como 10
los cambios en el entorno, y en el último, porque la creatividad no había estado a lo largo de su vida, por la cuestión: ¿cómo puede el
se refería al mundo exterior, sino que lo rechazaba en favor de una hombre dar un significado absoluto a aquello que él mismo crea?
ilusoria autarquía de la mónada humana. La «filosofía del trabajo» Parece haber decidido que este significado absoluto, del que depende
trascendía tanto a la fe evolucionista en el progreso como al culto también la fe del hombre en su dignidad absoluta, sólo puede pro-
romántico del yo autosuficiente; consideraba al mundo como algo ceder de la creencia en que nuestros esfuerzos son capaces de al-
existente sólo en virtud de la significación que le confería el esfuerzo canzar los fundamentos divinos vetemos de todo ser. Cualquier meta-
humano colectivo, y de esta forma intentaba preservar la dignidad física realista del cristianismo ~ intento de fe racional fue ajeno a
del hombre como iniciador del mundo, como incondicionalmente su pensamiento. Si murió como católico fue como continuación de
responsable de sí mismo y de su realidad exterior, como un Absoluto su peregrinaje filosófico, y no como una ruptura con 10 que había
colectivo al que ninguna ley le prometía un triunfo sobre el destino. hecho anteriormente.
Esta es una especie de versión marxista del kantismo : la naturaleza
que conocemos y de la que podemos hablar con significación muestra
ser la creación del hombre, pero su coeficiente humano deriva del .3. La filosofía del trabaio
trabajo y no de las condiciones trascendentales de la experiencia .
La filosofía del trabajo no constituyó el final de la evolución es- Considerando más detenidamente la variante del marxismo de
piritual de Brzozowski. Los últimos años de su vida destacan por Brzozowskí, vemos en primer lugar que se basa en la oposición a
sus especulaciones religiosas y su creciente interés en la versión del la versión evolucionista dominante popularizada por Engels y Kauts-
catolicismo de Newman y los modernistas . Con seguridad, Brzo- ky. En opini ón de Brzozowski, todos los escritos marxistas de su
zowski no fue nunca un «librepensador progresista» o un ateo mi- época, con excepción de los de Labrlola y Sorel, eran un provechoso
litante al uso positivista de la época o de tipo marxista. Nunca se intento por distraer la atención de los problemas esenciales que
propuso combatir la «superstición religiosa», considerando seria- Marx había planteado. «No hay un solo concepto, visión o método
mente todas las formas de vida espiritual y al catolicismo como una que, en el paso del pensamiento de Marx al de Engels, no se haya
fuente importante y rica en valores culturales. En un cierto sentido vuelto completamente diferente, completamente opuesto por lo que
indefinido, se consideró a sí mismo como una persona religiosa; respecta a la naturaleza filosófica de los conceptos» (Ideas, p. 264).
poco antes de su muerte escribió en una carta que nunca había perdido Engels compartía con los positivistas una creencia en la evolución
la fe en la inmortalidad del alma. Pero durante mucho tiempo el natural del mundo, de la cual la historia humana era s610 un aspecto:
catolicismo fue para él sólo una creación histórica, una concentra- la historia podía explicarse por las leyes de la naturaleza y había
ción de valores y un semillero de producción filosófica, artística y una ley objetiva del progreso, independiente de la voluntad humana,
literaria: lo interpretó de forma inmanente, dentro de los límites que aseguraba que tarde o temprano el hombre alcanzaría un estado
de la historia humana autocontenida. En ningún momento creyó que de felicidad sobre la tierra . Este optimismo positivista, dijo Brzo-
los valores culturales pudiesen separarse por completo de sus raíces zowski, no fue sólo una invención gratuita sino que era degradante
históricas, de la forma y manera en que habían llegado a existir, o para el hombre, pues significaba que éste no era el dueño real de
que todo lo valioso en el cristianismo podía ser asumido, sin su su destino, sino que estaba conducido por una «ley del progreso»
tegumento cristiano, por la civilización secular. Pero en sus últimos hacia un paraíso terrenal que tenía ya una suerte de cuasi-existencia:
años sus ideas experimentaron un cambio; se sintió atraído pOl' el éste despojaba al hombre del sentido de ser el sujeto activo de su
cristianismo no sólo como important e factor cultural y transmisor propio destino, y de la voluntad de serlo. La teoría de Enge ls man-
226 Las principales corrien tes del marxismo 11. Stanislaw Brzozowski: el marxismo como subjetivismo histórico 227

tenía así una ;~endal extrañeza del hombre fre nte al mundo, igu al tento sociológico por determinar las leyes de la sociedad; pero segú n
que ,l a J?letaf¡srca conservadora de los positivista s , «P ara Marx , Brzozowski, el sen tid o del marxismo est ab a, no en lo qu e de scribía o
la vlcto;la de la clase trabajadora era necesaria porque se habia predecía, sino en 10 que producía,
c<:nve~cIdo a sí mtsmo de qu e sa bía cómo cre ar y construir esta Brzozowski no tenía una gran base pa ra adoptar este punto de
vicron a , .~e que estaba sentando sus bases y par ticipando en su vista, a excepción de las Tesis sobre Feuerbacb, confiab a más en la
construccion. Para Engels, toda esta construcción incluida la voluntad intuición qu e en los escritos de M arx. Sin embargo, creía firme-
d,e !"1arx que la animaba desd e dentro, era una cues tión d e C0 110 - mente que h abía redescubierto el impulso filosófico básico que el
Cl~!en to , un co~plejo. cognitivo qu e se mantenía en su men te porque propio Marx h abía, por así decirlo , olvid ado cuando se centró en el
satlsf~cía sus exigencias, cubría todos los hechos por él conocidos problema de la forma de alcanzar el poder.
y tema u na respuesta para tod a obje ción . La vic toria de los traba. El pri mer ob jetivo de ataque de la filo sofía de la praxis así
[adores era una necesidad por que tomaba forma en su mente como ent endida era la idea de un «mundo hecho» some tido a leyes propias
una infe rencia lógica de 10 que conocía,. . De esta forma volvemos que la humanidad era capaz de determinar en tanto pudiera explo-
a u na situación semeja n te a la de que si M arx no h ubiera existido tarlas pa ra su prop io uso , Un mu ndo así era un a ilusió n int elect ualis-
(ibidem. PP: 248:9 ), «A Engels le bastaba sen ti r que había repre- ta, un medio de rehu ir la responsabilidad del desti no de la human i-
sentado, lógica e mteltttualmente, un a forma de vida digna de vic- dad . Lo que conocemos como naturaleza, dice, no es el ser en si,
tori a y p oder. Concebía el mundo com o u n teatro de errores del cual sino en cada etapa de nuestro conocimiento, el grad o de domi nio
fin almen te hab ía de surgir, necesariamente y por la naturaleza d e las que ejercemos sob re el ser. Pos teriormente expresa esta idea de forma
cosa ~, el, er ror que dominó su pensamien to » (p . 384), «Básicamente dife rente en varios lu gares. «Desde el punto de vista de la crítica
considero ,~ to dos los se~es hu m.anos como criaturas insignificantes, de l conocimiento, la natu raleza en el sentido cien tífico del término
cu~a función era ser felice s y [ibres y no producir perturbaciones es el dominio adquirido por la facultad técnic a humana sobre el
lógIcas en ~n mente de Enge1s,., Amaba a la clase t rabajadora porque mundo ext erio r (Id eas, p . 7), «La naturaleza, como idea, es la ex-
le proporc!,:,~ aba un a rgu mento nece sario ; aparte de esto, no tu vo periencia aprehend id a en categorías creadas por nu estro dominio real
vínculo espiritual alguno, a excep ción de Marx» (p. 389l. sobre el universo circundante , . , La naturaleza corno idea es la ex-
Se~~n Brzoz,owski M ar:-, por el contrario , no tenía u na doctrina periencia concebida como la ob ra del hombre, el mundo como po-
q,ue h iciera posible predecir los sucesos hi stóricos sobre la base de sible objeto de acti vidad técnica» (p. 119), «E l hombre no se en-
CIertas leyes «na turales», válida tanto para Jos asuntos humanos cuentra con un mund o hecho, sino que p rimero cre a inconscientemente
como p ara l~ n.at~raleza inan imada . Sin embargo, esto no significa diversas form as de actividad y de spués se hace consciente de ellas»
---:y merece insrsnr en esto-s- que Brzozowski opu so el «determi- (página 154 l. «La re alid ad hallad a por el pensamiento humano no
nismo» d e Engels al «voluntarismox de Marx. Adscribió a Marx es nada sino actividad hum ana y vida humana. Lo que está más allá
no u~a doc trina volun rarís ta d e la negación del dete rminismo, sin~ de la humanidad es algo contra 10 cual s610 p uede afirmarse el tra-
una, filosofía 911e se concebía a sí mism a com o praxis histórica. Es bajo hum ano ... E l ho mbre no tiene otros recursos que él mism o
decir, ,el. marxls~o 00 era una teoría sobre la praxis, sino una forma y aquello que deliberadamente crea. La ciencia es la conciencia, el
de actividad SOCIal que abarcab a tan to a la historia como a si misma plan y método de nue st ra actividad, y no conoce lí mites, p ues la
en tanto fact?r ?i~tórico o, por decirlo en otras palabras, contemplaba vida y el trabajo humanos perduran y se desarrolla m> (p . 16 4 l,
el proceso hls,torlco desde ,dentro. De esta for ma, la in terpretación En otras pal abras, el contacto del hombre con la re alidad es
d e Brzozowski es más radi cal qu e la del subj eti vismo colectivo de un contacto primordialmen te activo , es decir, trab ajo; todo el resto,
los marxistas empiric criti cistas rusos; no sólo considera al mundo incluida la percepci ón y la comprensión del mundo', es secundario ,
como un significado creado por el esf uerzo humano colectivo sino Conocemos el mundo, desd e su origen ha st a cada una de sus suce-
que relativiza de igual modo su propia significació n, Brzozowski fue sivas etapas, como aquello sobre lo cual se aplica nuestro trabajo,
quiz,ás el primero que , anticipándose a Lukács y a Grarnsci, rechazó como un foco de resi stencia y esf uerzo. Este diálogo pr áctico con
la disputa entre los ma rxistas det erministas y los segu idores de Kant. nuestro entorno es la realidad absoluta e intransgredible. No h ay
Ambos lados de la disputa con sideraban al mar xismo como un in. forma de ir más allá de él para descubrir la cara «real» del ser,
228 Las principales corrientes del marxismo 11. Stanislaw Brzosowski: el marxismo como subjetivismo histérico 229

ni el mundo externo puede, independientemente de nosotros, entrar del trabajo realizado sobre el mundo a partir de nuestros esfuerzos.
en nuestra percepción consciente y crear una imagen subjetiva en ella ; Todo el pasado -rus neces~dades de causa y ef~cto qu; conocemos,
no hay un autoconocimiento puro mediante el cual lleguemos a un el mundo organizado en objetos por un determinado SIstema de co-
yo puro y sustantivo perfectamente transparente a sí mismo. El nexiones- no es sino «trabajo muerto», un depósito creado por la
mundo, afirma. Brzozowski, es «coextenso al trabajo». De igual actividad humana del pasado. «Lo que conocemos como realidad no
modo, no podemos separar, mediante la actividad intelectual, la per- es más que el result ado de la historia pasada. Cuand~ ~edmo~, ~~es,
cepción de la evaluación; no hay una percepción o reflexión teóríca que la realidad impone ciertos Iírnites a nuestra. activid ad histórica,
que no tenga un alcance parcial y evaluativo, dentro de un horizonte deberíamos decir que la historia pasada o la realidad como es , o las
limitado desde el principio por la necesidad práctica del hombre de ideas ocasionadas por esa realidad ponen límites absolutos a nuestro
controlar el mundo. El trabajo es un «Absoluto» pa ra los seres pensamiento... Cualquier filosofía de la historia, o metafísi~~ del
humanos en el sentido de que ninguna reflexión teórica puede ir ser o teoría del conocimiento que se proponga hacer abstracción de
más allá de la realidad creada por el tr abajo y organizada según sus la historia s610 es posible sobre la base del trabajo que no s~ ha
exigencias. En un sentido muy general, Kant está en lo cierto : reconocido' u si mismo como la única actividad humana que tiene
los objetos se conforman a nuestros conceptos, porque la misma consecuencias en el reino del sen> (Ideas, p. 131).
presencia de un objeto presupone la facultad humana de organizar Es fácil ver que si pensamos que no hay nada inmanente e~ la
la experiencia. Pero esta facultad no consiste en un conjunto de historia humana, la disputa entre materialismo e idealismo se. vtene
formas a priori, ni se debe a una racionalidad trascendente, es sim- abajo, pues ambos se basan en un falso supuesto. ~~Ambas c.onslderan
plemente la capacidad práctica de transformar el entorno de acuerdo que el contenido de la mente constituye la esencia del unrverso, El
con nuestras necesidades. idealismo nos dice que el mundo está creado por lo que hay en
La humanidad, por tanto, 110 puede ser explicada. No podemos nuestra mente mientras que el materialismo acepta los resultados
interpretar al hombre refiriéndonos a su origen, existencia y percep- e intenta olvidar el «proceso» . Bergson señala, con razón, que el
ciones en condiciones _prehumanas (como la de un cuerpo sin con- evolucionismo a la Spencer es esencialmente lo. mis.mo que el evo-
ciencia, o la historia de la especie), pues estas condiciones sólo po- lucionismo tI la Fíchte» (ibid., pp. 202·3). «La historia es la creadora
demos conocerlas en la perspectiva práctica de la totalidad de los de lo que llamamos nuestra mente y naniraleza: es la base sobre
esfuerzos humanos por mantener la vida y mejorar su calidad. Co- la que estamos y oos jmpide caer en el abisma; procedemos de ella
nocemos las cosas como contrapartida de nuestra actividad práctica, y sólo a través de ella tenemos algún contacto con lo que no es hu-
y a nosotros mismo en el mismo estado de tensión entrelazada . Ni mano» (p. 207). .
el yo ni el objeto nos son «dados» en momento alguno en la forma Todos los atributos que ignoran el conservadunsmo, con sus
de una «imagen» separada: ambos están inescapablernente relativi- ojos puestos en el pasado que tuviéramos que considerar como
zados entre sf, y su interrelación constituye la base final e inanaliza- rasgos de un mundo hecho' son, desde el punto de la fil~sofía del
ble de todo nuestro conocimiento de la historia humana y la natura- trabajo, secreciones de esfuerzo hum.ano, y esto alter? radlca~mente
leza y de las leyes del universo. su significado. Es to es válido en particular pa~a la noción de t iempo,
Esto, en op inión de Brzozowski, no es simplemente otro intento que no es ni el marco «natural» en el que tienen lugar los hechos,
por resolver cuestiones epistemológicas, sino que implica una con - ni una relación entre ellos independiente de nosotros. Creamos la
cepción radicalmente nueva de nuestra relaci ón con el mundo. Creer categoría de tiempo pa~a hace~'nos consc.ientes de la posibilidad de
que hallamos un mundo «hecho» que obedece a sus propias leyes y controlar nuestro propio destino, oponiendo el esfuerzo humano
que hemos de esperar o explotar es aceptar, por así decirlo, los cristalizado en la historia pasada a la energía libre para proyectarse
resultados consolidados de la actividad humana «<trabajo muerto», a su elección: el pasado es aquello que ya hemos hecho, el futuro
en términos marxistas) como necesidad inevitable y, por tanto, acep- es el reino abierto de nuestras esperanzas e intenciones. Para la
tar que el trabajo humano debe estar esclavizado siempre. Creer que imagen conservadora que domina la versión evolucionista del m~r­
el hombre es, en un sentido radical, el creador del universo es aceptar xismo , el tiempo no es una realidad: el fututo, de alguna forma mis-
la responsabilidad del futuro, rechazando el dominio de los resultados teriosa, existe ya y está de terminado; la felicidad y contento humanos
230 Las principales corrientes del marxismo 11. Stanislaw Brzozowski: el marxismo como subjetivismo histórico 231

est án ya insc ritas en alguna par te de la esp iral del progreso . Pe ro con el pragmatismo la convicción fundamental de que el mismo cri-
esta filo sofía optimista es un autoengaño y una huida de la rea lidad terio de valor es aplicable al conocimiento científico y al arte, la mo-
a ojos de quienes han aprendido de Bergson que el futuro no existe ral los sistemas sociales los sentimientos e instituciones religiosas ,
en forma alguna, y que sólo la duración es reaL Es absurdo, dice a saber su utilidad a la humanidad como du efia de su propio destino .
Brzo zowski, atribu ir a M arx un a creencia en el tiempo corno algo Esta idea no super a las dicotomías tr adicional es del racionalismo ,
que sólo realiza «leyes» eternas y, por tanto, confía en destino positivismo y libre pensamiento entre religión.y cie?cia, h.echo y
humano a poderes más altos de los que los hombres son compla- v alor, arte y conocimiento , conocimiento y creaci ón. Si la «vida» es
cien tes instrumentos. «Enséñame a sentirme árbol y n o hoja carda» la única pied ra de to que del valor, nin guna ram a ~e I~ cultu;a puede
(la cita de Meredith que prelacía a las Ideas de Brzozowski es central aspirar a la supremacía sobre otra o estab!ecer cntenos u.01versales,
para la comprensión del marxismo. Para él era, sobre todo, una forma sino que todas sirven igualmente para ser Juzgadas como mstrurnen-
en que los hombres podían comprender la dependencia de todas tos de la lucha humana por la supervivencia .y la creación de un a
las formas de cultura, incluida la ciencia y la propia naturaleza, del vida más abu ndante; son buenas si aumentan la energía, y malas si
trabajo concebido como dato original, no analizable en elementos la disipan en ilusiones reaccionarias.
independientes; al mismo tiempo significaba la aceptación de la Dado que la humanidad es su p ropia base final y 9 ~le no ha y
responsabilidad colectiva de los hombres ante su suerte colectiva. nada por encima suy o a lo que podamos apelar, no es váhdo busc ar
La comprens ión de la cultura debe ser, por cons iguiente , tanto ninguna garantía en la forma de la ne cesidad .hist6rka o d.e un orden
genética como funcional. No hay normas trascendentales o preexis- preestablecido. «El estado actual de la humanidad es la mas profunda
tentes que determinen el valor de lo que los hombres hacen en obra metafísica del hombre; es la realidad par excellence-. Nuestras
materia de conocimiento, mitos religiosos, obras de arte o sistemas ciudades , fáb ricas , guerras , artes y cienci as n o son un sueño ldetrás
de filosofía . Las formas de civili zación no pueden es tudiarse sin el del cual nos espera algo más profundo para liberarnos : son a. rea-
conocimiento de su origen. La cuestión de la verdad, una vez más, Iidad absoluta, irreductible a otra cosa» (Ideas, p. 215). «No existen
no es la de una conexión, independiente d e nosotros, entre el con- cosas tales como las relaciones "con el mundo", "con la naturaleza",
tenido de ciertas ideas y un objeto autoexistente : la verdad es aquello " con la lógica"; sólo hay relaciones inrra-históricas , intra-sociales
que fortalece la sociedad y la ayuda en su lucha por la supervivencia. entre diferentes esfuerzos, tensiones y direcciones de la voluntad. Lo
Esto, como se ve, está cerca del enfoque pragmatista; pero Brzozowski que llamamos mundo es una cierta propiedad de la voluntad huma-
difiere de Jaures, cuya filosofía conoció, en que no deriva el signifi- n a ' la llamamos mu ndo porque no la creamos tanto como la encon-
cado y la verdad de los productos de la cultura y el conocimiento de tramos» (p. 443). Pero lo que hallamos es frágil e incierto: nos
situaciones pa rticulares o necesidades individ uales, sino que siempre conservamos mediante esfuerzos renovados día a día; nada es ver-
los relaciona a la comunidad . Sólo el conjunto de la gente que trabaja daderamente nuestro ninsuna satisfacción es permanente, ningún
puede impartir la dignidad de la «verdad » a todo lo que produce, en beneficio duradero. L~ sig;ificación y v alor acumulados por siglos de
tanto muestre ser útil p ara la supervivencia en su mu ndo y para el esfuerzos humanos han de mantenerse por un esfuerzo constante-
fomento de su desarrollo. De igual modo, Brzozowski , siguiendo este mente renovado. La condición humana no constituye un firme pro-
razonamiento, se niega a aceptar la categoría de «uso» o «valor de greso hacia su satisfacción, felicidad o disfrute final ~e los beneficios
vida» en relación a las neces id ades e instint os preculturales y bio- adquiridos de una vez por todas : es un a lucha Incesan te, cuyo
lógicos: como la humanidad no puede ser definida , o su origen resultado no es ni será nunca cierto. Todo lo que podemos hacer
explicado, en términos de factores prehumanos, no puede ser consi- en est a lucha es preservar nuestra propia dignidad. No tenemos
derada como un complejo de instintos o necesidades animales a las «llamada » alguna diferen te a la que decidimos ha de ser nuestra
que en un momento posterior se añade la conciencia. Las necesidades «lla mad a» . . .
y exigencias de la «vida» son categorías históricas y humanas, y el Si no hay criterio de ver dad y valor fuera de la propia «Vida »,
significado pra gmático de la civilización se relaciona con el bombre el racionalismo se muestra como una ilusión conservadora. Pues para
como creador de sí mismo, no como criatura que injerta las institu- Brzozowskí el racionalismo es la creencia en que las formas reales
ciones culturales a su vida animal. Sin embargo, Brzozowski comparte de la cultura pueden ser ev aluadas por criterios independientes del
2.32 Las principales corrientes del marxismo 11. Scanislaw Brzozowski: el marxismo como subjetivismo histé rico 23.3

proceso cultural y puede explicarse por factores qu e no son obra res directos de quien la humanidad debía aprender a comprenderse a
del hombre. Pero estos criterios y explicaciones de hecho no existen. sí misma con la necesaria esperanza y la confianza en gobernar su pro-
No existe una casa semejante al pensamiento puro o a la pura sen . pio des tino. En este sentido general, Brzozowski creyó en la misión
sibilidad estética que pueda aplicarse a la vida. «La existencia social especial del proletariado, y su prometeanismo lo expresó en f6rmu-
no :5
la aplicación de l pensamiento y la percepción, sino es la propia las similares a las del sindicalismo de Sorel, «El separatismo de
realidad la que crea la facultad y el contenido de la percepción. Todo clase del proletariado es la única forma de conseguir una atmósfera
fenómeno mental es sólo una fase en la historia de un determinado moral en la humanidad, de redescubrir el significado de la palabra
grupo social, y la vida del grupo es su contenido esencials (Ideas, "humanidad". La progresiva conciencia de clase del proletariado
página 419 ). Una vez más, el significado y el valor cognitivo de es la gran realidad metafísicamente genuina de nuestro tiempo. Este
cualquier producto de cultura sólo puede ser juzgado por su origen es el momento en que se decide el trágico dilema del hombre. No
y funciones, y no por criterios extrahistóricos, Además, si la crista- pedimos justicia -nadie sabe 10 que es- ni prometemos o busca-
lización orgánica de una cultura puede expresarse de forma racional, mos la felicidad; la humanidad no será nunca feliz. El sufrimiento
esto significa que ya ha perdido su fuerza creativa y pertenece a la tiene sus valores absolutos que no queremos perder. Pero creemos
inerte acumulación dtl pasado. Las tendencias culturales vivas no que el hombre debe existir porque ha amado y valorado su existen-
pueden ser nunca confinadas en formas perfectamen te racionales y cia, porque se crea a sí mismo como aquella realidad cuya existencia
convincentes. El racionalismo es la actitud de aquellos que desean desea, como su propio significado absoluto y la finalidad del mun-
atrincherarse en posiciones adquiridas y persuadir a los demás a que do» (Ideas, pág. 222).
estas posiciones no pueden ponerse en cuestión. Pero el pensamiento El socialismo se expresa así no en términos de bienestar, segu-
y la creación artística, en sus etapas formativas, se caracterizan por la ridad y satisfacción, sino de dignidad humana. La lucha en pos de .
falta de confianza en sí mismas y por la imperfecta lógica de sus la dignidad es la lucha por el « traba]o libre», definido como el e
formas. opuesto al trabajo «controlado desde arriba», o como un estado en
el que el trabajador, en su trabajo, no está sometido a autoridad
alguna. Al igual que Sorel, Brzozowskí no fue más allá de esta formu-
4. Socialismo, proletariado y nacián lación general, que obviamente, est á de acuerdo con la jradlci ón
marxista del momento. No se interesó por la cuestión de la toma del
La filosofía del trabajo es, en opinión de Brzozowski, una especie poder político por el proletariado, o de la organización económica.
de metafísica del socialismo y una motivación , o racionalización de Lo que era preciso era que «la mente y la voluntad de la clase tra-,
su adhesión a él. Nunca fue un activo miembro de partido, en bajadora» ascendiera a un nivel en que los trabajadores tuvieran un
parte porque desaprobó el particularismo socialista y las versiones pleno control de los procesos vitales de la sociedad basados en la
contemporáneas del marxismo; pero también porque creyó, espe- productividad del trabajo. Los cambios politices y económicos que
cialmente en sus últimos años, que todas las formas políticas que no conducían a la transformación espiritual de los trabajadores, o al
derivaban orgánicamente de la vida de una nación eran de alguna aumento de su disposición y capacidad para asumir el control del
forma neces arias para ella, y ninguna de ellas podía reclamar un proceso productivo, no tenían interés. De sde este punto de vista,
monopolio de la verdad. Confesó ser socialista en el sentido de Brzozowski, como SOte1 y los anarco-sindicalistas, distinguían el
afirmar que los trabajadores vencerían si podían mostrar que la socialismo de la intelligentsia del proletariado. La intelligentsia era
masa de trabajo libre podía pesar más que la posible con el trabajo simplemen te una clase de consumo que no producía nada¡ pero como
esclavo. Esta tan vaga forma de socialismo er a expresamente neutra! su actividad se desarrollaba en el ámbito mental, era naturalmente
en relación a las ideas existentes sobre la naturaleza del orden fu- proclive a creer que las formas de vida están creadas por la con-
turo. Creía que como toda la civilización debla interpretarse como ciencia y no por otra cosa. Lo que la inteliigentsia consideraba como
la autoorganización de la comunidad trabajadora, y como sólo desde socialismo era s610 un intento de asegurarse un lugar dominante en
el punto de vista del trabajo los hombres podían comprender el la sociedad, utilizando a los trabajadores como ins trumento para
significado de sus propios esfuerzos, era de la clase ' de los producto- mantener. sus privilegios. La hegemonía de los intelectuales en el
234 Las principales corrientes del marxismo 11. Stanish1w Brzozowski: el marxismo como subjetivismo histórico 235

movrmtento socialista era el resultado de la inmadurez espiritual lismo. Utilizó estos términos como categorías metafísicas para ayu-
del proletariado. Brzozowski sofió con una lucha masiva del prole- darse en la descripción del hombre como conquistador de la natu-
tariado, no dirigida por los intelectuales, sino plenamente capaz de raleza: el trabajo y la propia lucha eran su propia recompen~a. «Por
luchar por sí mismo. medio del trabajo el ideal se convierte en becho. El tl'aba)o es el
Ninguna ley histórica garantizaba el éxito del socialismo. Si el elemento divino en el qu e en la naturaleza -pues el trabajo es un
«trabajo libre» mostraba ser más productivo, el socialismo sería hecho de la naturaleza- se encarna un ideal. El trabajo es el fruto
posible; si no , no. La productividad del trabajo había de ser el de la voluntad la base de su dominio sobre el mundo» (ca rta a
criterio final del progreso socia], pero no -y éste es un rasgo pe- Salomes Perlm~tter, marzo de 1906). En este sentido el ~eproche
culiar del pensamiento de Brzozowski- porque el aumento de la que Brzozowski planteó a los p~rtidos socialistas ~que consideraban
productividad hiciera posible un aumento del consumo. El avance de al proletariado como un medio para la. ~onqU1sta del pod~r por
la tecnología y el aumento de la productividad significaban el ere- intelectuales que eran políticos de profesi ón-e- pued:, mutatis ':t u-
cimiento del dominio del hombre sobre su entorno; éste era para tandis, dirigirse contra él mismo j para él el proletanado. ;ra el ms-
Brzozowski un fin en sí mismo y no simplemente un medio para trumento de un ideal prometeico derivado de la reflexión .m~tafí­
una vida más confortable. Toda su concepción del socialismo fue sica y no de la observación de la tendencia ~eal del mO;lmlento
heroica y aventurada: la conquista de la naturaleza por el hombre obrero. No se interesaba por lo que los trabaJa~ores quel'la~ real-
no necesitaba beneficio material que la justificase; la producción mente sino con 10 que deberían llegar a ser, a f1l1 de cumplir con
no era un medio para el consumo, sino para el mantenimiento de la visión del destino humano del conquistador.
la posición del hombre como autor independiente de la creación. Otro punto de enfrentamiento con los marxistas polacos era la
El proletariado, a sus ojos, era un luchador colectivo con los rasgos act itud de Brzozowski hacia la cuestión nacional. Con el paso del
de un héroe nietzscheano, la encarnación idealizada de la humanidad tiempo, las ideas de «nación» y «patria» destacaron cada v~~ más
como entidad metafísica. Los ideales ' y valores humanos tenían sen- en sus escritos, como también el concepto de cultura tradicional.
tido y eran históricamente significativos, en tanto contribuían a lu- Además utilizó metáforas biológicas que, por vagas que fueran,
char con la refractaria naturaleza, pero esta lucha se justificaba en eran tanto más sospechosas cuanto que los movimientos naciona-
última instancia por motivos espirituales, como autoafirmación de listas radicales de tipo más o menos fascista empezaron a utilizar
la voluntad. metáforas similares en defensa de los valores nacionales. Sobre esta
Para los criterios formados en la ortodoxia marxista, este pro- base, Pawe1 Hoffman, otro comunista ortodoxo, denunció a Brzo-
meteanismo de tono metafísico y profético era altamente sospechoso.
zowski como precursor del fascismo. .'
Dada la popularidad de los escritos de Brzozowski entre los jóvenes Brzozowski no dudó de las tensiones que podían surgir de! In-
izquierdistas, los intelectuales comunistas polacos atribuyeron mu-
tento de reconciliar e! punto de vista nacional y e! de clase en fi~o.
cha importancia a la destrucción de su influencia, y, de hecho, le sofía social. Le parecía claro que su lealtad a la causa de los trabaj a-
descalificaron como ideólogo de la derecha. Andrsej Stawar , por
dores no chocaba en modo alguno con su creencia en Polonia :o~o
ejemplo, afirmó que el culto indife renciado del trabajo pertenecía fuente de valores nacionales y culturales; sobre el tema escribió:
a la ideología de la solidaridad de clases. Esto era una exageración,
puesto que Brzozowski acentuó mucho la identidad cultural propia Mucha gente ha tenido dificultad en mostrar que el movimiento obrero pue-
del proletariado y su especial papel en el desarrollo social. Sin de ser, y es, un movimiento nacio~~l. Que yo sepa, sus e~uerzos no ~ran nece-
embargo, era cierto que, al contrario de los marxistas, definió al sarios. Polonia es el campo de acción de las fuerzas motnces de la VIda polaca
proletariado por el hecho de que realizaba un trabajo físico, y no y los recursos que la mantienen. Decir que el movimi.ento obrer,? puede se~
independiente de la vida y destino de la nación ~s d~~r que no Importa que
por su lugar en el esquema de producción , o especialmente por la gama de fuerzas y medios de acción tenga a su dISPOSICIón. En .tanto la comu-
venta de su trabajo como mercancía. En general, Brzozowski no pres- nidad polaca esté privada de sus derechos, nuestra clase trabajadora será un
tó atención a la división de clases de la sociedad y a las condiciones cuerpo amorfo de pobres degradados, no ocupa;tdo ~l cuarto lugar en el orden
sociales de la producción. En última instancia, no podemos decir social, sino el quinto, el sexto o incluso otro inferior. ¿Cuál e~ el .problema?
Renunciar a la propia vida nacional es perder la. esperanza de influir sobre la
exactamente qué entencUó por proletariado, «trabajo libre» o socia- realidad humana: significa destruir nuestra propia alma, pues el alma VIve y
236 Las principales corrientes del marxismo 11. Stanislaw Brzozowski: el marxismo como subjetivismo histórico 237

actúa s610 a través de la nación. La Ilarnoda cuestión de la nacionalidad no debe difícil negar que sus ideas prestaron apoyo al radicalismo nacio-
ni plantearse, pues es lo mismo que si queremos perder nuestra dignidad hu- nalista con [odas sus peligrosas consecuencias. Los intentos de la
mana. No hay opiniones, intereses y valores que nos puedan dispensar de la
lealtad a este supremo valor. Un bombre sin país es un alma sin sustancia: es
extrema derecha por incluirlo entre sus filas no pueden pasarse
indiferente, peligroso y perjudicial. Pues el alma humana es el resultado de por alto simplemente como erróneos, y no es fácil librarse de toda
una larga lucha colectiva, un largo proceso de creación, y su significación la debe culpa por esto. Por otra parte, ningún marxista fue capaz, o en
a la cantidad de tiempo que le ha llevado crearla. Cuanto más vieja es nuestra teoría o en la práctica política; de resolver el conflicto entre el
alma, más creativo será. Esta es la razón por la que los trabajadores deben internacionalismo del movimiento obrero y el valor inrrínseco de la
animarse conscientemente a amar a su país y recordar su historia (Ideas, p. 225).
comunidad nacional, excepto negando arbitrariamente a esta última,
Si esta argumentación significa simplemente que la liberación de como hizo Rosa Luxemburg. Probablemente tampoco sospechó nin-
la clase trabajadora no puede tener lugar en condiciones de opresión guno de ellos que la historia pudo haber creado formas sociales
nacional, hubiera sido un lugar común y hubiera sido aceptada por que no eran necesariamente reductibles a un solo esquema.
los socialistas en general. Pero parece claro que Brzozowski quiso
decir algo más que esto, y en su análisis de Sorel y Bergson desarrolló
más acabadamente esta idea. Su opinión era que no podía enfocarse 5. El marxismo de Brzozouiski
la cultura excepto a través de la tradición nacional, y «cultura»
aquí incluía a todas las formas de conocimiento. Nuestra relación No es necesario demostrar que las ideas de Brzozowski sobre el
con el mundo es tal que percibimos todo no sólo en términos de proletariado y el socialismo eran muy diferentes de las de Marx.
la historia humana, sino también de la historia nadanal, y nos Además, se equivocó al interpretar la intención de Marx como sigue:
engañamos si pensamos que podemos evitarlo. Resumiendo las ideas «Nadie podrá entender el pensamiento de Marx si no se identifica
de Sorel, con quien evidentemente concuerda, Brzozowski escribe: con ciertas construcciones propias de él, tales como la de «[uerzas
productivas», la «concentración del capitalismo», etc. Esos conceptos
La idea de conocimiento como contemplación de cierta realidad situada más
allá de la vida humana es una ficción: bajo ninguna circunstancia el pensarnien- cognitivos son realmente mitos que Marx utiliza en primer lugar
t~ puede ser independiente ~e . la comunidad en la que nace, o expresar algo para representarse a si mismo la tendencia y el contenido de su
diferente a una suma de actividad humana ... La metafísica cobré ser como propia voluntad; entonces se propone imponer esta voluntad a los
sustituto del patriotismo, corno su destrucción; hoy la madre patria vuelve en demás, formarla y mantenerla entre ellos» (Ideas, págs. 347-8).
si de nuevo . .. No podemos comunicarnos con nadie excepto a través de la
nación: no hay camino a la vida excepto a través de este cuerpo-espíritu por el Sin embargo, independientemente de la tardía recepción de las
que nos mantenemos y exaltarnos..; El conocimiento es internacional 5610 en ideas de Brzozowski y de los muchos rasgos arbitrarios de su inter-
tanto afecte a las condiciones de vida de cada nación: no puede ser alcanzado pretación del marxismo, puede decirse que fue el primero en intentar
por una mente superficial o por alguien no involucrado en los duros y trágicos apartar al pensamiento marxista del canal que había seguido sin
aspectos de la . vida de ~u propio pueblo... Polonia, nuestro lenguaje y nuestra
alma no son figuras accidentales de naturaleza inanimada e independiente' son suscitar ningún recelo, y de impelerse en la dirección que después
una gran realidad de propio derecho , un aspecto fundamental del ser 'y 10 fue seguida a través de diferentes caminos por Gramsci y Lukács.
seguirán siendo en tanto queden polacos sobre la tierra. Hay cosas que son Tanto los evolucionistas como los kantianos aceptaban como axio-
aún más antiguas y profundas que las naciones, pero el hombre como tal s6lo mático que el marxismo era una descripción de la realidad social
puede conocerse a través de la nación, pues no hay árganos de vida espiritual
no nacionales o internacionales (Ideas, pp. 248·51). del capitalismo y su futuro, tan «objetivo »" como cualquier otra
teoría científica. Casi todos estaban igualmente de acuerdo en que
Este pasaje va claramente más allá de 10 que pudieran haber el marxismo estaba basado en una especie de metafísica realista del
aceptado incluso los marxistas menos ortodoxos, sugiriendo como sentido común y que interpretaba la vida y la percepción humana
lo hace que incluso la ciencia, por no hablar de otras formas de cul- de forma generalmente aceptada por las teorías evolucionistas.
tura, depende de la tradición nacional como vehículo necesario. Brzozows1ci, partiendo de una débil base fáctica, desafió ambos axio-
Para Brzozowskí estas ideas eran simplemente una expresión de su mas y propuso una interpretación propia sorprendentemente afín a
creencia en el valor de la nación como una realidad continua e irre- la perspectiva filosófica de los primeros escritos de Marx que se
ductible de la que participan todos sus miembros. Sin embargo, es conocieron por entonces. Afirm6 que el marxismo no podía en prin-
11. Stanislaw Brzozowski: el marxismo corno subietívísmo histórico 239
238 Las principales corrientes del marxismo
dición existente y los centros de energía social generados en el
cipio c?nsidexar al proceso social como una realidad «natural» in- curso de la historia. Defender la autarquía subjetiva y lítica del
dependiente del acto de percibirla. La comprensión del mundo era «interior» personal como un valor absoluto significaba abandonar el
en sí un fact?r ~~ su propi? ;ambio, y, por' tanto, no podía mante- mundo a las leyes indiferentes de la naturaleza: la creatividad no
nerse la exphc~clon determinista de los fenómenos sociales. Desde significaría ya imponer nuestro propio carácter al mundo, sino huir
el punto ?C VIsta marxista, el universo social y el conocimiento de él. La respuesta a esto fue la idea marxista del hombre como
de ese .Ul11v,erso eran, una y la .misma cosa , y, por tanto, el curso creador colectivo, afirmando su propia significación absoluta en y
de la historia no podía «predecirse. como el tiempo . a través de su lucha con el mundo exterior, y considerando al con-
, Además, decía Brzozowski, el marxismo era incompatible con la junto de la realidad como un factor en su propia situación. El sig-
Idea de un n;und? 9ue prede~Ía'y produ~ía realidad humana y capaz nificado del universo quedaba entonces totalmente referido a la exis-
entonces de rmprimrr su propia Imagen, Junto con la de la existen cía tencia humana, que asumía así el papel de Atlas y no quería -no
del hombre, sobre la mente humana. El hombre percibía el mundo podda- conocer o percibir algo no relacionado con su propia de-
desd~ un ángulo humano y no podía observarse imparcialmente a terminación autorreferida de perdurar como especie.
sí. mismo como parte de él, pues esto significaría despojarse de su Sin embargo, resultó que ni siquiera este punto de vista era
piel I~uf?ana y de toda su dependencia de la historia, No había un suficiente para reivindicar el significado absoluto de la vida humana,
cono~I~lento independiente de la situación humana en la que se simplemente porgue era un significado afirmado arbitrariamente por
adquiría, y no pc.dr!amos siquiera formar un concepto del mundo un ser que podía considerarse a sí mismo como absoluto sólo según
«e~ sí». El, som~t1mlento de nuestras percepciones a las condiciones su forma de concebir el mundo y no el ser en sí. Como el hombre
sociales e históricas era irrevocable, por lo que debemos reconciliar- está condenado a luchar por el dominio de la naturaleza y afirma
nos con esto como realidad absoluta. su dignidad en conflicto con el mundo no -humano, su existencia no
Sin emba~g?; la conversión religiosa de Brzozowski arrojó dudas es ni necesaria ni dependiente, su adscripción a sí mismo de una
s<;>bre la poslblhdad de mantener consistentemente este punto de posición absolu ta en la escala de valores puede parecer no más que
vtsta estt1ctament~, antropocéntrico. No fue, como hemos mencio- un capricho, que puede ser anulada por fuerzas irracionales si al-
nado, una conversion en el sentido habitual, o un efecto normal de guna vez prueban ser más fuertes. La fe en el significado absoluto
stress en un hombr: cercan? II la muerte. En una carta del 2 de de la existencia humana sólo puede preservarse si se basa en la
mayo de ~?10 a WItold Klinger, escribió que no sentía necesidad no contingente existencia de Dios. El antropocentrismo radical es
de revelación, pues el catolicismo le satisfacía intelectualmente. Sin imposible y autocontradictorio, porque implica que la vida humana
e~bargo, en otra carta a Klinger, del 19 de abril de 1911 unos es al mismo tiempo contingente y absoluta.
días ante~ de su muerte, escribió: «Mi catolicismo incluye ~1..1chos Esta reconstrucción hipotética puede indicar el camino que llevó
aspectos Import~ntes de mi marxismo, por no hablar del darwinis- a Brzozowski de un narcisismo activista, a través del solipsismo
m~, O1etzsch~a01sJ?o y todos los demás "ismos?». Brzozowski no colectivo de la doctrina marxista, a la Iglesia como organismo his-
~eJó , ~n te~t1mon.lO de~altado de la última etapa de su evolución tórico mediante el cual la humanidad está en contacto con el ser
~I1osoflca, p::ro SI consideramos su conversión como una parte de incondicional y es capaz, de la única manera posible, de mantener
est.a / no, SImplemente como un fenómeno psicológico, podremos su incondicional significación.
quiza explicar su trasfondo como sigue.
El lelt motiv del pensamiento de Brzozowski fue el deseo de
salvagua.rda.r. el valor absoluto de la humanidad, dotándola a la vez
de un ~lgnIflcado. absoluto. Expresó este deseo primero en la cate-
goda ftchtean?""Dletzscheana de creatividad y «acción», que parece
haber proporcionado la base para la afirmación de la absoluta inde-
pendencia del espíritu creati~~ individual. Abandonó este punto de
Vlst~ tra~ l1<:gar a la conclusión de que la creatividad era autocon-
tradictoria SI no derivaba. de un sentido de obligación hada la tra-
Capítulo 12 12. Austromarxistas, kantianos en el movimiento marxista, ... 241

AUSTROMARXISTAS, KANTIANOS EN EL ortodoxos. No sólo acentuaban el vínculo entre el marxismo y an-


MOVIMIENTO MARXISTA, SOCIALISMO ETICO teriores pensadores -sobre todo Kant- a los que Marx no había
autorizado como «fuentes», sino que tampoco tuvieron reparo en
utilizar ide as, conceptos y cues tiones que habían destacado desde
la época de Marx en la filosofía y sociología no ma rxistas, sobre
todo entre los neokantianos, Esto, en su opinión, no era una traición
a la doctrina, sino una confirmación y enriquecimiento de ésta. Es-
taban ansiosos de probar que el marxismo y las ideas socialistas
formaban parte integrante de la tradición cultural europea, y pre-
ferían destacar no la novedad del marxismo, sin o su afinidad y
puntos de contacto con las diversas tendencias de la filosofía y el
pensamiento social europeos.
Otra característica de los austromarx ist as fue su interés en
reexaminar los amplios fundamentos teóricos y epistemológicos del
mar xismo, que la crítica kantiana en ' particular había mostrado pla-
gados de vacíos y amb igüedades . Aun aceptando los principios bá-
sicos incluida la teoría del valor, la lucha de clases y el- materialismo
1. El concepto de austromarxtsmo histórico, no concedían que el marxismo presupusiera lógicamente JI
una filosofía materialista o que su validez dependiera de los argu-
El término «austromarxisrno» fue acuñado en 191 4 por el socia- mentos filosóficos de Engels, a quien tachaban de ~<acr1tico » en . s:~­
lista americano Louis Boudin, y desde entonces ha pasado a ser tido kantiano. Su actitud general fue trascendentalista, en OpOS1ClOn
generalmen te aceptado ; tamb ién fue u tilizado por los miembros de al positivismo y al empirismo. Creían que el marxismo era una
esta escuela. Los austromarxistas se distinguían por ciertas tenden- teoría científica en el pleno sentido de la palabra, pero esto no sig-
cias comunes e intereses particulares; sin embargo, no formaban una n ificab a que había de adecuarse a los criterios de conocimiento
«escuela» en el sentido escolástico o rabínico de un grupo de aca- avanzados por los empiristas: éstos eran arbitrarios y no podían pro-
démicos que reconocen o profesan un conjunto de afirmaciones por porcionar a la ciencia un fundamento «absolu to», simplemente porque
las que pueden ser identificados. ignoraban las preguntas kantianas.
Los principales teóricos de la socialdemocracia austríaca -Max Todos los teóricos marxistas estaban obligados a responder, ex-
Adler, Otto Bauer, Rudolf Hilferding, Karl Renner, Friedrich presamente ° no, a la cuestión de si el marxismo era una , teoría
Adler- se consideraron a sí mismos marxistas en el pleno sentido científica o una ideología del proletariado . Los ortodoxos contestaban
del término, pero no concibieron el marxismo como un sistema ce- sin dudar que era ambas cosas a la vez, y que la clase y los puntos
rrado y au tosuficiente, En el prefacio al primer volumen de los de vista científicos convergían perfectamente; pero tras la reflexión
Marx-Studien (1904) los editores, Max Adler y Hilíerding, declararon esta respuesta planteaba, diversas dudas. Sí el marxismo era una
ser fieles al espíritu de la obra de Marx; pero no preocuparse teoría científica, entonces para. reconocer su verdad bastaba con
especialmente por la fidelidad a la letra de su obra. Esto, aplicar las normas del pensamiento científico generalmente acepta-
obviamente, no significa mucho en sí, pue s estas afirmaciones eran das, sin tener antes que adoptar ni ngún punto de vista político o
comunes entre los más dogmáticos y píos marxistas (eel marxismo de clase; el marxismo, como la teoría de la evolución, sería accesi-
no es un dogma », «debemos desarrollar creativarnente la herencia ble a todos sin excepción. Como corolario a esto se añadía además
marxista», etc. l. El grado de flexibilidad de las diversas escuelas de que, aunque el marxismo era científicamente cierto, había. de en-
pensamiento debe medirse no por las declaraciones de este tipo, contrar la resistencia de las clases dominantes, pues profetizaba su
sino por la forma en que fueron llevadas a la práctica, y en este caída. No obstante, su verdad no dependía lógicamente de ninguna
aspecto los austríacos diferían esencialmente de los típicos creyentes actitud política, sino de la correcta aplicación de las reglas de desa-
240
242 Las principales corrien tes del marxismo
12. Austromnrxistas, kanti anos en el movimiento marxista, . .. 243
rrollo in tele ctu al. Si bien servía además a los in tereses d el proleta-
dado , este hecho no añ adí a nada a su contenido in telec tual y pod ía au toridad y los cambios ins titucion ales que sobre el libre gobierno
no ser lógicamente mo tivo de su acepta ción . Si, por otea p arte, de los tr abaja dores. Con sideraban la colectivización de la propiedad
el marxismo er a la «ideología del pro letariado », entonces su acept a- Como ins trumento de cambio socialista, pero no como la misión final
ción no era simple mente un a posición teórica, sino u n compromiso del socialismo , que también suponía la socialización del proceso
político, y la un a era imposible sin el otro. Q uienes adop taron este produ ctiv o y con ello el control de toda la vida económica por la
pu n to de vista -Lenin en particul ar - siguieron destacando la na- socied ad de p rodu ctores. Creían que la norma ka n tiana de consid erar
turaleza científica del marxismo, pero lo consider aban com o un ins- siemp re al indiv iduo como un fin y no como un medio estab a ple-
trumento de lucha polí tic a y se negaban a admitir inclu so en la namente de acuerdo con lo s principios del socialismo , y que el
teoría que su desarrollo tuviera u na lógica inmanent e que fuera socialismo sería una parod ia de sí mismo si no tu viera como meta
independiente d e la política y pudiera en algunas cir cuns tancias cho- exclusiva el lib re desarrollo de la asociación de seres huma nos.
car con la pr áctica pol ítica. En la difus ión de la doctrina, los miem- Al mismo tiemp o, los austríacos se oponí an al revisioni smo de
bros de la escuela de Lenin apelab an pur amen te a intereses de clase Bernstein y pe rtenecían en política al ala radic al del ma rxismo
y no a principios intelectuales ind ependientes de los de clase . europeo , o más bien constituían un a vari ante radic al por sí mismos ,
Los marxist as austríacos adoptaron exac tament e el punto d e vista que incluía la idea de la dictadura d emocrática del proletariado y el
opuesto, apelando a todas las mentes raci onal es y no sólo a aquellas rech azo de la construcción gradu al (le las ins ti tu ciones socialistas
int eresadas en la teoría por raz ón de su situ ación de clase. Igual- en el seno de la socied ad capit alist a. Durante y después de la pr imera
men te en el ámbito de la ética acentuaban la universalidad intelec- guerra mun dial, los principales teóricos del austromarxi srno siguíe-
tu al y moral del mar xism o . Ser un socialist a mar xist a era suficiente ron diferent es caminos en política . Hilferdin g y Ren ner se volvie ron
"
para pensar cor rectame nte y res petar los valo res hu manos que no socialdemócratas en el sentido actu al del tér min o, mien tras que
eran los de un a determinada clase, sino que se encarnaban en su Max Adler y Bauer (y tamb ién F ried rich Adler) mantuv ieron su
form a más perfecta en el socialismo . Su acti tud en este punto se lugar en la izquierda socialis ta radic al, no identificándose ni con la
parecía a la de J aores, aun cuando ellos fu eran doctrinalmente mucho socialdemocracia ni con el comunismo leninista, sino inten tando sin
más rígid os. Consideraban al marxismo como la cont inu ación del éxito mediar entre ambos .
desarrollo «natural» del conocimient o social, y al sociali smo como Además de la revi st a mensu al Der Ka111 p! (a pa rtir de 1907 ) los
la int erpretación «natural» de los valotes h umanos trad icionales en aus tromarxis tas pu blicaron los volúm enes d e los Marx-Studien, ya
términos de la socied ad actual. mencionados, que contenían algunas de las obras teóricas más im-
Una vez más, aquí era doct rina aceptad a que el marxismo era portan tes de la literatura marxista: K ausalit át y T eologie im Streit e
válido para toda la hu manidad, pero este pri ncip io se int erpretab a !1m die Wissenschaft ( 1904) y Die Staatsauffasung des Marxímus
de forma difere nte en la práctica. Como los socialistas, afirmaban (1 92 2 ); de Adler, Die Nationalitdten írage un d di e Sozialdem okratie
también que la clase tr ab ajadora era el insustituible campeón de (1907); de Bauer, la controversia de Hilferding con Bohm-Bawerk
los valo res humanos; era p osible considerar la «univers alidad» del sobre la teoría del valor de M arx (1904), y el Finanzkapital (1910),
marxismo como un rasgo inesencial y unir tod as las fuerzas para la de Hilferding.
aniquilació n del advers ario pclítico. P or el contrario, era posible
adop tar el pu nto de vista de los au st ríacos y otros que, acept ando
el principio de la lucha de clases, creí an que cualquiera qu e creyese
se riamente en los ideales de libe rtad, iguald ad y fra ternidad debía, 2. La reaparici án del k antismo
para ser coheren te consigo mi smo , adoptar un a acti tu d socialista,
cualesqu iera que fueran sus intereses de cla se. E l aust romarxisrno no debe ser identificado con el neok antismo
Pa ra los austríacos la unive rsali dad era el primer p rincipio , y marxista. Los aus triacos interesados en la epistemología de la éti ca
no una mera cuestión de retórica. En consecuenci a, cuando se refe- -í. e. sobre todo Max Adler, pero también en cierta med ida Bauer-
rían a la socied ad del fu turo, tení an menos que decir acerca de la pueden considerarse como pertenecientes al movimien to ka ntiano-
marxist a, pero el austrornarxi smo como tal tiene otros rasgos dis-
244 Las principales corrientes del marxismo 12. Austromarxistas, kantianos en el movimiento marxista, ... 245

tintivos, además de su tendencia a Kant, y muchos marxistas kan- prometía mostrar que el ámbito de los hechos era distinto del de
tianos no pu eden cons iderarse miembros de la escuela austríaca . los valores (hasta aquí los kantianos estaban de acuerdo con los
El curioso fenómeno del neokantismo marxista, o marxismo de positivistas), pero que la razón humana es capaz de definir al me-
corte kantiano, ha de considerarse no sólo dentro de la historia del nos las condiciones form ales que deben satisfacer nuestros juicios,
marxismo, sino como parte importante del renacimiento general de por lo que no estamos a merced de los arbitrarios efectos del ca-
la influencia de Kant, que tuvo lugar a partir de 1860 y llevó en pricho humano.
la dos décadas siguientes a un monopolio casi completo del kantismo Los kantianos, pues, se oponían a las con strucciones ontológicas,
en las universidades alemanas. Entre los primeros líderes de este pero afirmaban, en oposición al cientifisrno, que la crítica del cono-
movimiento es taban Friedrich Albert Lange y atto Liebmann. Sin cimiento debía preceder lógícamente a todo conocimiento particular
embargo, mucho antes el kantismo se había dividido en va rias ten- si ésta había de pretender una validez uníversal.
dencias y escuelas que diferían tanto en sus intereses como en la
interpretación de la filosofía de Kant.
El kantismo no era simplemente una tendencia filosófica, sino, 3. Socialismo ético
ante todo, un intento de rehabilitar a la filosofía como tal contra
la concepción cientifista de los positivistas. El positivismo y el ma- En su versión original , el kantismo era psicológico más que
terialismo alemán no eran tanto filosofías como intentos de suicidio trascendental. Es decir, las condiciones a priori del conocimiento
filosófico. Afirmaban que los métodos utilizados por la ciencia na- que Kant investigara pasaban simplemente por atri bu tos universales
tural constituían el único med io para alcanzar un conocimiento de la mente humana, que está construida de tal forma que no puede
Hable y que, por tanto, la filosofía no tenía raison d' étre , o sólo percibir objetos sin imponerles las formas de tiempo y espado, causa-
podía consistir en una reflexión de los resultados de la ciencia . Por lidad, unidad sustancial, etc. E sto, sin embargo, no echaba abajo al
otra parte, el kantismo ofrecía un método in telectual en el que la relativismo, sino que sólo lo ponía a un más alto nivel: esto signifí-
filosofía no era s ólo legítima, sino indispensable ; pero al mismo caba que la imagen científica del mundo es universalmente válida
tiempo tenía unas limitadas aspiraciones: no pretendía ser una me- en el sentido de que se conforma a las exigencias de la estructura
tafísica y no se exponía al reproche planteado a Hegel, Schelling de la especie humana , pero no que fuera igualmente válido para
y sus sucesores, de que sus ideas eran vagas y fútiles, Scbioármerei, cualquier posible ser racional.
un ejercicio de fantasía ajeno a la lógica . Los kanti ano s enseñaban Por consiguiente, la siguiente generación de kantianos, en espe-
que [a filosofía podía cen trarse en la crí tica del conoc ímien te; la cial la escuela de Marburgo (Herrnann Cohen y Paul Natorp), pa-
ciencia natural no se in te rp retab a a sí misma y no habla nada que saron de la interpretación psicológica a la trascendental, afirmando
garantizase la validez de sus resultados y métodos; las ciencias par- que las formas a priori de Kant no eran psicológica o lógicamente
ticulares se aplicaban al conocimiento del mundo, pero no estudiaban contingentes y no peculiares a la especie humana o a cualquier otra,
el hecho del conocimiento, que exigía una investi gación especial sino que eran inherentes a la raz ón como tal, y eran las condiciones
que probase su validez. necesarias de cualquier acto de conocimiento. Además, la razón no
El kantismo compartía así con el cientifisrno una oposición ge- podía actuar sobre la base de «h echos» empíricos como datos esta-
neral a la metafísica, pero no su visión nihilista de la filosofía en blecidos. La crítica filosófica se basaba en la ciencia no, como afirma-
su conjunto. En segundo lugar, se interesaba especialmente por la ban los positivistas, para «generalizan> sus resultados, sino en el
teorfa de los v alores éticos. La perspectiva puramente empirista" sentido de que investigaba las condiciones epistemológicas que hadan
parecía llevar naturalme nte a un relativismo moral radical: como la posible la ciencia. L¡¡ escuela de Marburgo atendía principalmente
ciencia observa y generaliza «hechos », conoce el mundo de los va- a la matemática y la física teórica para confirmar su perspectiva
lores sólo como colecci ón de fenómenos sociales o psicológicos y no racionalista gen eral. Todo lo que en nuestro conocimiento tiene una
tiene medios de es tablecer juicios de valor, pues todos ellos son igual- validez universal deriva de la pura actividad de la razón, y no del
mente buenos o malos por Jo que respecta a la ciencia. Aquí tam- material empírico y contingente. La razón pura es el fundamento de
bién el kantismo parecía ofrecer una protección contra el relativismo: la ciencia natural, y cada idea inteligible de la realidad se relaciona
246 Las principales corrientes del marxismo 12. Austromarxistas, kantianos en el movimiento marxi sta, .. . 247

con la realidad que conocemos. E sto no sign ifica que la realidad sea preverlo, debemos tener algunos juicios de valor de diferente ba se
relativa con respecto a los individuos o a la especie humana, sino que la que proporciona el ma terialismo histórico o cualquier otra
que es relativa en relación al puro pensam ien to impersonal. La teo ría de la historia. La ética ka ntiana puede proporcionar est a base,
«cosa en sí» de Kant es sólo un concepto regulador, una especie de pues muestra que el orden socialista en el que la sociedad no tiene
ficción que servía para organizar el conocimiento, y que podía aban- otros fines que el ser humano es u n valor real. El segundo princi-
donarse sin que la filosofía sufriera merma alguna. pio del socialismo ético, aunque no fuera compartido por todos
Sin embargo, el interés que la escuela de Ma rburgo suscitó entre sus partidarios, era que los preceptos éticos tienen una validez uni-
ciertos marxistas alem anes y austríacos se debió menos a su aprio- versal, es decir, se aplic an a todos los individuos sin excepci ón, tanto
rismo radical que a su intento por hallar una ética socialista en la sujetos como objetos de la conducta moral. De aqul se sigue que el
teoría de la razón práctica de Kant. Cohen y Natorp no se conside- socialismo como postulado ético no está relacionado a una clase so-
raban a sí mismos ma rxistas, pero eran socialis tas y creían que el cial, y que todo ser humano corno tal, independientemente de los
socialismo sólo podía basarse en el idealismo ético . intereses de clase, sólo puede preservar su humanidad reconociendo
Cohen afirmó que Kant había proporcion ado al socialismo un el valor moral del idea l socialista. Esto no significaba, po r supuesto,
fundamento moral al mostr ar, en primer lugar, que la ética no como afirm aban los ortodoxos, que el socialismo ético negase la
podía basarse en la antropología, p ues los instintos naturales del existencia de la lucha de clases, o que sus partidarios cre yeran que
hombre no podí an lleva r a la idea de humanidad y a la del singular la propaganda mor al bas taba para producir cambios socialis tas. Sin
valor del individuo. La humanidad no era un concepto autropol ó- embargo, significaba que podían y debían defender los ideales del
gic~, sino moral: i, e., no podemos admitir, sobre la base de incli- socialismo apelando a valores humanos universales y no sólo a los
naciones puramente naturales , que formamos p arte de una colect ívi- intereses de clase .
dad en la que cada individuo tiene iguales de rechos. En segundo
lugar, la ética kantiana era independien te del dogma reli gioso y de
la fe en Dios: la creencia en la autoridad de los mandatos divinos 4. Kantismo en el marxismo
era la base de un sistema legal, pero no de uno específicamente
moral. Sólo el hombre era un legislador moral, pero su ley podía Como ya se dijo, habían muchos neokantianos que (al con trario
reclamar una validez universal, puesto que se basaba en la igualdad que Caben) se consideraban marxistas y socialistas, y que de u na
de los seres humanos como objetos de conducta moral. La ética u otra forma reconciliaban el ma terialismo his tórico y el socialismo
kantiana, que nos exigía considerar a todo ser humano como un cien tífico con la ética o epistemología kantiana.
fin en sf y no como un medio, era la misma esencia del socialismo, Esta curiosa simbiosis de ideas kantianas y marxistas puede ex-
pues significaba que el trabajador no debía ser considerado como plicarse poto diversas circunstancias. El marxismo estaba menos ais-
una mercancía, y esta era la base de la do ctrina de la liberación lado del resto del mundo que lo estuvo después, y era natural que
socialista. La idea socialista de fraternidad hu mana, en la que todos las tendenci as filosóficas que ganaban popularidad fuera de los círcu-
los hombres eran iguales y libres -definiendo la libertad dentro los socialistas afectaran también al pensamiento marxista. De igual
del orden legal- era una. deducción lógica de la doctrina kantiana. modo, med io siglo después, cuando se diluyó la ortodoxia comu-
Cahen fue uno de Jos creadores de la idea de «socialismo ético» nista tras la muerte de Stalin, se hicieron intentos por dar nueva
que fue adoptada 'por la mayoría de quienes querían unir la tradi~ vida al árbol marchito, recurriendo a fuentes externas como el exis-
ci ón kantiana a la teor ía marxiana del desarrollo social. El socialismo tencialismo, la fenomenología, el estructuralismo e incluso el cris-
ético puede reducirse a dos aspectos principales: el primero , y más tianismo . Sin em bargo, la lógica inmanente de la doctrina pudo haber
general, es que aun cuando la filosofía de la his toria marxista sea llev ado al mismo resu ltado incluso sin influencia ext erna. El prin-
cierta y el socialismo sea, por tanto, inevitable, de ahí no se sigue cipio de que el socialismo es un valor universal y no simplemente
que el socialismo deba ser aceptado como bueno. La inevitabilidad de clase llevó naturalmente a especular sobre cómo podían combi-
de un hecho o proceso no significa que sea necesariamente deseable narse ambos aspectos. El interés particular de la clase trabaja
o que debamos apoyarlo. Para aceptar el socialismo, además de era fácil de determinar, pero no era obvio cuál era el interés :il
. ' .¡......,..."
248 Las principales corrientes del marxismo 12. Austromarxistas, kantianos en el movimiento marxista, ... 249

universal , y los textos canónicos no arrojaban mucha luz sobre la de la revolución ; el socialismo no podía ser construido por partes,
cuestión. Sin embargo, parecía claro que como el marxismo admitía era indivisible y consistía en la toma del poder polftico y la expro-
una categoría como la de interés universal, debía presuponer tam- piación de los capitalistas . El efecto de definir el socialismo en tér-
bién la idea de hombre en general, no diferenciando en clases, pues minos morales era recortar la fuerza del tránsito de una época a
de otra forma no tenía sentido decir que el socialismo satisfaría las otra. En esta medida el neokantismo, como el revisionismo de
aspiraciones de la humanidad. Los trabajadores, que eran los porta- Bernstein, reflejaba una fe optimista en el «sociali smo ,por grados»,
estandartes históricos de la causa universal, se suponía luchaban ex- aun cuando muchos, O incluso la mayoría de los marxistas neokan-
clusivamente por sus propios intereses, que coincidían con los de tianos no expresaran esto con tantas palabras.
la humanidad en cierto futuro milenario no determinado. Pero si El movimiento neokantiano tuvo probablemente sus raíces en
el interés universal había de ser una categoría inteligible, debía el orgullo nacional alemán. La idea socialista resultó ser el producto
existir aquí y ahora en la forma de una realidad tangible y de exi- más genuino de la Ilustración alemana, y no sólo Kant, sino también
gencias específicas: la humanidad debe ser, en la actualidad, el Lessing, Fichte, Herder, Gcethe y Schiller fueron a menudo citados
atributo visible de todo ser humano, y deben haber preceptos mo- entre sus precursores.
rales que apelen a todos y no sólo a los camaradas en armas. Esta Un destacado y típico filósofo del movimiento fue Karl Vorlan-
injerencia era dura para aquellos fundamenralístas del marxismo der (1860"1928), quien escribió varios libros en los que comparaba
que, en nombre de la pureza e intransigencia revolucionaria, exigían y resumía las ideas de Kant y Marx (por ejemplo, Kant und der
una completa separación del movimiento socialista de la cultura Sozialismus, 1900; Kant und Marx, 1911; Kant, Ficbte, Hegel und
«burguesa» . der Sozialismus, 1920; Marx, Engels, und Lassalle als Pbilosopben,
Los neokantianos, buscando fórmulas para expresar este aspecto 1921). Sus argumentos pueden resumirse en tres ideas principales.
universalista del marxismo, desarrollaron lo que habla sido letra En primer lugar, Vorlander excluyó los aspectos de la filosofía
muerta o vacía pieza retórica en el canon marxista. Pero al hacerlo social de Kant, que se habían integrado en la idea socialista, pues
se enfrentaron a la cuestión de la relación entre los aspectos uni- eran válidos para cualquier forma de democracia radical. Kant, por
versales y de clase del socialismo, y fueron acusados por los orto- ejemplo, se opuso al privilegio hereditario; estuvo en contra de la
doxos en general de defender la solidaridad de clase, pasando por opresión nacional y los ejércitos permanentes y en favor de la repre-
alto los antagonismos mortales e inclinándose hacia tendencias re. sentación popular, la separación de Iglesia y Estado, la libertad
forrnistas. En su mayotía, estos ataques consistían en vagas genera- bajo la ley y una organización política mundiaL Consideraba la revo-
lidades, pero había algo de cierto en la acusación, por inespecífica lución como legítima sí su fin era asegurar la libertad. Rechazaba
que fuero, de que el neokantismo estaba en manos del ala refor- la idea conservadora de que no había que dar al pueblo libertad
mista de la socialdemocracia. Sin embargo, los neokantianos, al menos hasta que no fuera 10 suficientemente maduro para utilizarla ade-
los de la escuela austtíaca, no rechazaban la idea de revolución: cuadamente, como si pudiera aprender a hacerlo bajo un sistema de
en más de una ocasión afirmaron que las propias ideas de Kant gobierno despótico.
no eran opuestas a la revolución, en sentido lógico o histórico, y Hasta aquí Kant no era más que un demócrata radical; pero, en
aducían como prueba su actitud hacia la revolución francesa . En segundo lugar, Vorlander afirmaba que había anticipado la teoría
esto tenían razón: de la filosofía de Kant no podía deducirse que marxiana del progreso por medio de contradicciones. La naturaleza
era ilegítimo la abolición del régimen existente por medio de la utilizaba antagonismos para avanzar por medio de su resolución: el
fuerza. Pero los kantianos, de acuerdo con sus premisas trascenden- desarrollo de la humanidad era el resultado de la interrelación de
tales, definían el socialismo en términos de moralidad más que de impulsos egoístas que, gracias al mecanismo de mutua limitación,
instituciones, y su teoría sugería así que los cambios morales que llevaban a una socialización progresiva. Igualmente, las guerras lle-
los trabajadores podían llevar a cabo «aquí y ahora» bajo el capita- varían, con la evolución histórica, al establecimiento de una paz
lismo conducirían a la construcción real del socialismo. Esto era un duradera; los conflictos de todo tipo llevaban al hombre a la nece-
anatema para los ortodoxos, quienes creían que todo lo que la clase sidad de un orden legal en el que pudiera florecer la libertad política.
trabajadora podía hacer bajo el capitalismo era preparar el camino Al mismo tiempo, Kant fue un pesimista que creía que el mal era
250 Las principales corrientes del marxismo 12. Austromarxistas, kantian os en el movimiento marxista, oo, 251

inerradicable y que, como di jo, no pod ía hacerse nada b astante bueno doc trina moral kantiana podía introducirse en el marxismo sin afec-
a par ti r de la curvada madera de que esta ba hecho el hombre. P ero ta r a las premisas básicas de éste últ imo (Vorlander, al igu al que la
este pes imismo, que suponía qu e las leyes siempre sedan necesa- mayoría d e los mar xis tas de la época, entendía el materialismo h is tó-
rias , no estaba en con flicto , según Vorlander, con la historiosofia rico en u n sen tido lato: las condiciones económicas «definían» la
marxiana , conciencia, pero n o la «producían»: la vo lun tad humana jugaba un
Sin embargo, más im'porta~te era el tercer g rupo de ar gumentos, papel en la historia , y había in teracción entre b ase y superestructura).
que mostraban que la filosofía moral de Kant no s610 podía sino To do 10 que hada falt a era que el marxismo enunciara sus propios
que debla incorporarse en el socialismo cientítico. Vorliinder ' teca- juicios de valor latentes, sin los cuales no sería ni eficaz ni conv in-
nació que el pens amiento de Kan t era racionalista, mientras que cen te .
el de Hegel y Marx er a histórico; pero creía que podían unirse E stos o similares argumentos fueron utilizados por todos los
ambos. El historicismo de Hegel había jugado un imp or tant e pap el marx istas kantianos : Ludwig Woltmann, Conrad Schrnidr, Franz
en el ori gen del ma rxí~mo , . pro porcionando una base para la imagen Staudinger y la escuela austríaca . Su principal impulso fue siempre
evo lucionista de la historia. Sin embargo , gracias a Darw in y a el mismo : la int er pretación científica de la sociedad, y la historia
Spencer, la teoría de la evolución un iv ersal tenía ahora me jores nos dice 10 que es o lo que será ; ni ngún análisis histórico o eco-
f~ndamen~os en la bi ología y no necesitaba la ayuda de la metafí- nómico nos puede decir lo que debe ser, por lo que debemos ten er
sica hegel ian a , Por otra parte, lo que era nocivo en la tradición una medida con la que juzgar las condiciones actuales y determina r
hegeliana era el rechazo de la disti nci ón entre el Sein y el Sollen los fines. La verdad del socialismo no se debe al hecho de que sus
e~ tre lo que es y lo q ue debe ser. En el esquema de Hegel , la no~ Causas puedan explicarse o qu e la clase trabajadora está destinada a
ci ón de «deber» apa recía post [estum, como un a conciencia de im- implantarlo; las cosas no son admirables simplemente porque no
potencia . M arx sigui ó a Hegel, ignorand o la distinción, pet o sin pueden ser de otra forma , 0 , como dijo Staudinger, una manzana
ella no había base para la idea de socia lismo, La teoría del mate- podrida sólo puede ser de la forma que es, pero está podrida al fin
rialismo histórico no est aba, pues, suficientemente elab orada y care- y al cabo.
da de fu ndamentos epistemológicos o morales . La cr ítica de Kant Los kantianos se oponían a la interpretación darwinista o bio-
por Ma rx y E ngels era de menor importancia, pues cla ramen te lógica del hombre como un ser defin ido por la suma de sus nece-
sabí an poco de él: el ataque de Engels al concepto de «cosa en sí» sidades «nat ur ales» . Si el ho mbre pu ede explicarse por completo
probaba esta completa incomprensión del problema. Si la teoría de dent ro del orden natural, dec ían, no existe una base para el socialis-
Marx h ab ía de cons tituir la conciencia de un movimiento social mo : la nat uraleza no sabe nada de lib ertad y no podemos inferir
debía representar el socialismo como un fin por el que ha y que del mu ndo natural que el hom bre debe ser libr e. Por otra parte,
luchar; pero el marxi smo no llegó a establecer al socialismo co