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Introducción.

Históricamente, la investigación preliminar que hoy conocemos como averiguación previa

se ha realizado desde tiempo atrás, con el mismo fin que en la actualidad, las cosas que han

cambiado a través del tiempo son los sujetos que llevan a cabo dicho procedimiento, así

como también sus formas de regulación. Inicialmente un juez tenía la facultad de tomar

acciones con base a la necesidad de comprobar o no la culpabilidad de un presunto

responsable acerca de un delito, mientras esto se llevaba a cabo la situación del inculpado

no era regulada ni supervisada por ningún órgano gubernamental que regulara las

decisiones del juez, por lo que no existía un control y era muy común la práctica de falsear

testimonios o fabricar pruebas falsas. Esta manera de llevar a cabo el proceso penal tiene su

antecedente en la iglesia católica con la inquisición, que pretendía bajo un manto de

santidad proteger los intereses de la iglesia católica romana ante cualquier persona o

institución que pusiera en peligro la estabilidad eclesiástica, era pues una forma de control

que tenía la iglesia sobre las personas donde se deposita el poder para decidir únicamente al

juez instructor, el cual hacía las funciones de policía y para privar de la libertad a una

persona solo bastaba con una sospecha. De esa manera el sistema de justicia penal ha ido

evolucionando en muchas formas, no solo en quien recae la aplicación de la justicia, sino

también en la manera en que se aplica esa justicia, los procedimientos a los que cuales hay

que apegarse para conocer la verdad sobre los hechos que son constitutivos de delitos, esta

evolución se debe en gran medida a las reformas que se han aplicado a las leyes y

reglamentos que nos rigen, pero no serían relevantes e importantes si no fueran ejemplo del

cambio que como sociedad hemos tenido a lo largo de la historia, de ahí emana la

importancia de conocer a fondo en que consiste la averiguación previa.


LA AVERIGUACIÓN PREVIA.

La averiguación previa es la etapa procedimental durante la cual el órgano

investigador realiza todas aquellas diligencias necesarias para comprobar, en su caso, los

elementos del tipo penal y la probable responsabilidad y que compete al Ministerio Público

optar por el ejercicio de la acción penal.

La averiguación previa se inicia con una resolución de apertura de la misma,

también conocida como auto de ad inquirendum (providencia por el cual se ordenan

averiguaciones), y supone que se ha satisfecho el requisito de procedibilidad

correspondiente.

El periodo de la averiguación previa ha recibido diversos nombres, y para ello se ha

considerado su naturaleza jurídica, o las especiales concepciones de sus autores. Así, se le

llama también instrucción administrativa (García Ramírez), preparación de la acción

(Rivera Silva), preproceso (González Bustamante), averiguación fase A (códigos poblano y

yucateco), fase indagatoria (Briseño Sierra), procedimiento preparatorio gubernativo

(Alcalá-Zamora).

Naturaleza jurídica.

En el procedimiento penal, el agente del Ministerio Público que recibe una

denuncia, antes de enviarla al tribunal prefiere conocer por sí mismo o mediante el auxilio

de sus colaboradores, no sólo el contenido de los hechos en que se basa, sino también si

pueden ser demostrados y, además, ser favorable la pretensión. A consecuencia de estos

actos, el Ministerio Público podrá estar en posibilidad de resolver si inicia con probabilidad

de éxito un proceso penal.


Existen dos posturas importantes para definir los objetivos de la naturaleza jurídica

de la averiguación previa: el criterio de promoción sostiene que a través de la averiguación

previa, el Ministerio Público prepara la promoción de la acción procesal, el siguiente

criterio seria conocido como de determinación, explica que el ministerio público no

prepara la acción procesal penal si no la determinación acerca de que si la inicia o no.

En pocas palabras se podrá definir estas dos diferencias como contradictorias, ya

que el primer criterio conocido como promoción sostiene que la averiguación previa debe

efectuar la promoción de la acción procesal, caso contrario con el criterio de

determinación, el cual expone de manera más imparcial la participación del órgano

conocido como Ministerio Público al momento de efectuar la resolución correspondiente a

un supuesto hecho delictivo, ya que no prepara una acción procesal penal, ya que determina

si existen elementos suficientes para llevarla a cabo.

Objeto de la averiguación previa.

Aunque con frecuencia se afirma que dentro de la averiguación previa se deberá

tratar de confirmar la existencia del tipo delictivo y la probable responsabilidad de su autor,

la verdad es que tal afirmación resulta estrecha, cuando confrontamos la serie de cometidos

establecidos en la ley. Dentro de la llamada averiguación previa, se deberá:

a) Dar la asistencia a los damnificados. Encontramos así la asistencia médica y la

restitución de ciertos bienes tutelados por la ley.

b) Aplicar ciertas medidas cautelares (de naturaleza anticipativa), cual es recoger

vestigios, ordenar detenciones en los casos específicamente establecidos, vigilar


lugares o cosas (aseguramientos), sustituir la detención por caución, protesta y

arraigo.

c) Realizar la investigación.

d) Desahogar medios probatorios (que confirmen o rechacen las aseveraciones

denunciadas).

e) Dictar órdenes de inhumación de cadáveres.

f) Documentar sus actividades, etcétera.

Algunas de éstas son objeto de estudio de otras ramas del conocimiento, como en el caso de

la victimología o de la criminalística, que son las auxiliares más cercanas al derecho

procesal.

Función investigadora.

La más conocida de las funciones del Ministerio Público en el periodo de la

averiguación previa es la actividad investigadora. La averiguación e investigación de los

delitos ha encontrado desde hace mucho tiempo su propia autonomía, de manera que

también es objeto de la criminalística. El orden jurídico sólo normará la función

criminalística. Aunque la investigación no es siempre actividad ajena al proceso

jurisdiccional, en esta fase el Ministerio Público realiza una investigación anticipada,

previa, preliminar o preparatoria a la que habrá de sucederse en la instrucción judicial,

donde se tenderá a la confirmación o rechazo de los datos que originalmente arrojó la

averiguación previa.

La función investigatoria, se suele diferenciar de la función probatoria. Mientras en

la investigación se trata de conocer, en la actividad probatoria se trata de confirmar el dato


afirmado. Igualmente, en la investigación se desconoce el dato, en tanto que en la actividad

probatoria se supone conocido el dato o hipótesis, y sólo se trata de confirmar o rechazar a

través del procedimiento correspondiente.

Dirección de la averiguación previa.

Aunque en otros lugares son conocidos los tribunales de instrucción, en México la

instrucción policial o administrativa queda básicamente bajo la dirección del Ministerio

Público. No obstante, dentro de la normatividad mexicana encontramos otros funcionarios

diversos de los del Ministerio Público, que de alguna manera intervienen o realizan

averiguación previa. Así, por ejemplo, pueden realizar la averiguación previa ciertos,

funcionarios de la Secretaria de Agricultura y Ganadería y algunos funcionarios de la

Secretaría de Hacienda. Los funcionarios de gobierno que casi siempre son los que realizan

la averiguación, y que sólo dependen del Ministerio Público, son las corporaciones de

policía judicial, quienes también realizan actos dentro de la averiguación previa.

Conclusión de la averiguación previa.

Según la ley procesal, la averiguación previa debe concluir en alguna de las siguientes

determinaciones:

Archivo o sobreseimiento administrativo. - El sobreseimiento administrativo, más conocido

en México como resolución de archivo, tiene como principales supuestos los siguientes:

a) Que del resultado de la investigación se pueda afirmar que los hechos o conductas

descubiertas no puedan calificarse como delictuosos.

b) Que, del resultado de la investigación, aunque los datos encontrados sí puedan

constituir un delito, la prueba (confirmación) de éstos resulta totalmente imposible.


c) Que aun cuando esté confirmada la responsabilidad penal del potencial demandado,

resulte que tal responsabilidad se ha extinguido, como en los casos de prescripción

de la acción o derecho, revocación de la querella, etcétera.

El efecto principal que produce la resolución de archivo o sobreseimiento administrativo

consiste en que se extingue el derecho del actor penal para promover y ejercitar la acción

procesal penal, que tenga como supuesto a los hechos de esa averiguación.

Reserva o suspensión administrativa. - La suspensión administrativa es más conocida con

el nombre de reserva. Ésta no es una causa de terminación del periodo de averiguación

previa, sino tan sólo de suspensión. Respecto a los supuestos que dan lugar a la reserva, he

aquí algunos:

a) Que los hechos objetos de la averiguación, aun cuando resulten delictuosos, la

prueba de los mismos se encuentra condicionada. Es decir, que resulte factible que

con posterioridad se pueda demostrar el hecho. De momento existe una

imposibilidad transitoria.

b) Que aun cuando se demuestre que el hecho es delictuoso, se ignore quién o quiénes

son sus autores, caso en que se desconoce la identidad de los potenciales

demandados.

c) La ley militar prevé a la vez como causal de suspensión del procedimiento “la

necesidad de servicio” cuando algún comandante de guarnición así lo pida, y su

pedimento es aprobado por la Secretaría de la Defensa Nacional.

Al desaparecer el supuesto que da origen a la suspensión o reserva, el Ministerio Público

estará en aptitud de resolver si promueve o no la acción procesal.


Promoción de la acción.

En los casos no comprendidos en el archivo o la reserva, el Ministerio Público o potencial

actor

penal promoverá la acción procesal, dependiendo del principio de oportunidad o legalidad a

propósito de la misma.

Facultad resolutiva del Ministerio Público.

De acuerdo con las leyes secundarias, el Ministerio Público deberá determinar si se

promueve o no la acción procesal.

La resolución final de la averiguación (de promover o no la acción) será entonces una

finalidad. Respecto a esta facultad resolutiva del Ministerio Público, encontramos en la

doctrina dos posiciones: negativas y positivas.

Las facultades positivas del Ministerio Público son resolver sobre la existencia del delito y

de la responsabilidad, al igual que resolver sobre la inexistencia del delito y de la no

responsabilidad. La facultad negativa, sencillamente se podría decir que carece de

facultades para resolver.


Conclusión.
La averiguación previa, dentro de un procedimiento penal, es sin duda alguna pieza

fundamental en el esclarecimiento de hechos que pudieren ser constitutivos de delito,

puesto que con ella, se busca realizar cuanta diligencia sea necesaria para obtener la verdad;

y hablar del tema de la verdad, es complicado, en razón de que todos los seres humanos

somos diferentes, vivimos realidades diferentes, somos cambiantes, tenemos valores

diferentes a los demás, estamos educados de diferentes manera, por lo tanto, la verdad varía

mucho dependiendo de la percepción que cada persona le imprime; partiendo de eso, para

que el ministerio público pueda encontrar la verdad en un hecho que constituya un delito, es

de suma importancia que dicho delito, esté bien definido, tipificado en las leyes respectivas,

que establezca lineamientos, para en primera conocer cuando se está cometiendo un delito,

y segunda si la manera que se cometió varia, cuál sería la pena a pagar dependiendo de esa

manera en que se realizó el acto delictivo, y una vez que el Ministerio público defina si hay

o no hay delito, ahora sí utilice todas sus herramientas para comprobar el porqué de la

determinación que realizó, es decir, si encuentra que hay delito, cuales son la maneras en

que va a probar porque se acredita un delito, y si no lo hay, en base en que se demuestra

que no lo hay; en tal razón, podemos concluir, que la Averiguación Previa es la antesala

para proveer justicia, entendida como una antesala legal, llena de fundamentos, no solo de

una palabra al viento, sino de una palabra que tiene peso, porque va acompañada de

pruebas, testimonios, fotografías, datos, firmas, huellas, peritajes en tal y cual materia,

exámenes médicos, pruebas de logística, asistencia psicológica, en fin un sinnúmero de

elementos de los cuales el Ministerio Público deberá echar mano, para proveer de justicia a

quien la pida, y una vez que lo haga, delegar a los tribunales correspondientes la facultad

de ejecutarla.
Bibliografía.

SILVA SILVA, Jorge Alberto, Derecho Procesal Penal, México: Oxford, 2.a ed., 1995.

Págs. 249-260.

http://tesis.uson.mx/digital/tesis/docs/19615/capitulo2.pdf