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MANIFIESTO POLÍTICO

MERITOCRÁTICO
Ante la gran evidencia acumulada en los últimos 30 años, de que
los actuales “partidos políticos” mercantilistas, presentes en el
Congreso Nacional, son en realidad auténticas bandas criminales
que han llegado y están en el poder para robar, porque el Estado
es su botín; sólo nos queda a las personas decentes, sencillas y
trabajadoras salir a las calles y exigir la inmediata renuncia de
tanto delincuente que está ocupando algún cargo público a nivel
del gobierno central, regional y local, además del congreso
plagado de delincuentes y gente adocenada.

Es una vergüenza que toda una sarta de delincuentes, elaboren


leyes de cumplimiento obligatorio para el pueblo sencillo, honesto
y trabajador, para seguir perpetuando el actual esquema
delincuencial de la política mercantilista peruana, por nuestra
culpa, por ser cómplices de este actual orden de cosas, por nuestra
apatía, miopía e individualismo. Las TICs muestran el hartazgo
social que cada vez se encuentra más latente a lo largo y ancho del
país.

Por ello, después de muchas vicisitudes, desde inicios del año


1997, por fin en los últimos días se ha hecho realidad lo que yo
llamo un PARTIDO POLÍTICO MERITOCRÁTICO, que buscará su
inscripción para las contiendas electorales próximas, que
aglutinará a mujeres y varones científicos, intelectuales,
profesionales, tecnólogos, de las más diversas ingenierías,
empleados, obreros de las más diversas ocupaciones, campesinos,
estudiantes y todas aquellas personas mayores de 18 años que
piensan que es hora de unir sus intelectos, competencias,
capacidades, habilidades y destrezas, al margen de las actuales
organizaciones criminales partidocráticas, sin vínculos ni haber
sido parte de los partidos políticos mercantilistas. Buscaremos
personas con una agenda audaz, sensata, producto de un proceso
amplio y diáfano de debate y discusión, para ofrecer al pueblo
mayoritario un equipo de campaña y de gobierno honrado y
competente. Definitivamente al final, deberá haber sólo una
candidatura, con las mejores ideas, con las mejores propuestas.
Esa es la lucha política de aquí al futuro cercano.

Necesitamos personas con una clara vocación de servicio, y para


servir hay que escuchar, con una transparente vocación “cero”
autoritaria, porque el autoritarismo en el poder no sirve, lo que
sirve en una administración es el servicio mismo. Un candidato de
nuevo tipo tiene que llegar con la idea de ser un servidor público
que sepa que es empleado de la sociedad, que debe llevar a la
sociedad a un mejor camino y a un mejor destino. Tiene que
exhibir en cada uno de sus poros honestidad, valentía, firmeza,
responsabilidad, debe rodearse de la mejor gente, en fin, tiene
que ser alguien con características de líder del III Milenio.

El liderazgo que propugnamos, busca crear sostenibilidad para el


siglo XXI, basado en el coraje, la creatividad y la fe en las personas.
Es un liderazgo basado íntegramente en valores. Las
oportunidades y los desafíos de sostenibilidad son tan complejos,
tanto a escala global como profundamente arraigados en las
culturas y creencias de las personas, que los líderes de hoy y de
mañana necesitarán cuatro cualidades principales para lograr el
éxito:
 Sistemas de pensamiento para identificar paradigmas que
impulsen el cambio.
 Habilidades de mediación para facilitar el intercambio de
conocimientos, garantizar la identificación de los interesados y
fomentar la innovación.
 Visión arraigada en el servicio comunitario y el comportamiento
ético.
 Decisión en entornos cambiantes con límites difusos.

Para mí, el liderazgo del siglo XXI consiste en liderar con el corazón
y servir en lugar de gobernar. Las personas tienden a buscar líderes
que tengan un carácter fuerte, una imagen clara para el futuro y
hablen con fluidez. Creo que ahora las personas se preocupan por
los procesos utilizados para lograr el resultado. Por lo tanto, las
personas que aspiran a ser los futuros líderes para la sostenibilidad
deben tener cualidades que no eran necesarias en el pasado. Estas
cualidades son:

 Entusiasmo para crear un mundo mejor.


 Principios sólidos, siendo flexible y realista.
 Paciencia.
 Sinceridad y equidad.
 Colaborar y trabajar juntos.
 Tomar riesgos y dar los frutos a las personas.

Estudios a nivel mundial, indican que las personas basan su


accionar teniendo como horizonte determinados colores, que son
parte de su personalidad y los escogen concienzudamente:

 Rojo: personas que disfrutan pasar el tiempo en equipo, juntos


y obtener energía de estar con los demás. Comparten
sentimientos, muestran respeto y son pacientes.
 Azul: personas concretas y prácticas que buscan soluciones que
deben ser útiles y servir a una causa. Se enfocan en hechos y
detalles precisos y entregan precisión de los resultados finales.

 Verde: personas que disfrutan de ideas nuevas y no


tradicionales. Les gusta la idea de hacer las cosas de manera
diferente y les gusta profundizar en los problemas. Tienen la
característica de mirar la imagen general desde diferentes
ángulos y ofrecer soluciones imaginativas. Son ambiciosos con
metas altas.

Este es un buen conjunto de cualidades para que las personas –


futur@s líderes - puedan construir a fin de impulsar el desarrollo
sostenible. El siguiente nivel en el camino del desarrollo sostenible
requiere un cambio radical en la forma en que hacemos política,
de cómo transformamos la realidad, transparentamos los
negocios y en la forma en que actuamos como individuos y como
grupo. Un desafiante cambio de cultura.

Los futuros líderes promoverán y conducirán esta forma común de


pensar y actuar. Esto solo se puede lograr si pueden crear
estrategias innovadoras, que impulsen un cambio en la cultura
mediante la participación de las personas y la creación de una
necesidad compartida.

Necesitamos líderes que sean capaces de crear conciencia y


movilizar el compromiso, líderes que sean capaces de consolidar
ganancias para producir más cambios, líderes con planes creíbles
para llegar y líderes con suficiente energía para comunicarse,
comunicarse hasta que duela. Los futuros líderes deben tener una
buena paleta de cualidades rojas, azules y verdes que les permitan
remodelar la cultura a través de la participación y la movilización
de las personas.

Las personas que aspiran a ser líderes meritocrátic@s deben


construir instituciones sostenibles en lugar de servirse a sí mismos
y a sus amigos a corto plazo. Instituciones y organizaciones de
aprendizaje, llenas de trabajadores del conocimiento que no
responden al liderazgo "de arriba hacia abajo". Al buscar
oportunidades para liderar, los jóvenes no están dispuestos a
pasar diez años esperando en la fila. Lo más importante es que las
personas buscan satisfacción y significado genuinos en su trabajo,
no solo dinero.

Uno de los valores fundamentales para la democracia de hoy en


día es la transparencia. Desde que los países de América Latina
consiguieron salir de las dictaduras (promovidas abiertamente por
el país del Norte, para seguir considerados como países de “su
patio trasero”) que nos aquejaban en los años sesenta, setenta y
principios de los ochenta, existieron avances en términos
democráticos e institucionales muy importantes, pero también ha
habido problemas. La democracia y el ejercicio de la política se han
visto ensombrecidos por grandes escándalos que producen
desencantos con los partidos políticos y los propios políticos,
mercantilistas (que todo lo venden al mejor postor; un ejemplo es
Odebrecht). En los últimos años, el fenómeno ya no es exclusivo
de este continente sino también de muchas partes del mundo, por
eso surgen grandes movimientos de “indignados” en Europa, Asia,
Norteamérica, Centroamérica, Sudamérica.

El desencanto con la política es un fenómeno complejo, su estudio


requeriría un análisis desde muchas dimensiones; sin embargo,
aquí lo haremos exclusivamente desde la noción de transparencia,
porque creemos que ésta puede traer grandes beneficios a los
partidos políticos, principalmente, recuperar la confianza de
sus potenciales votantes y revalorizar la actividad política
partidaria.

En estos tiempos, los electores realizan un proceso de evaluación


constante de sus políticos, de sus representantes y de quienes
aspiran a regir los asuntos públicos de un Estado; por eso, solo
nuestro naciente partido político está dispuesto a rendir cuentas
de lo que hace, a brindar información sobre sus gestiones
ordinarias (de todos los días) y extraordinarias, (en los momentos
electorales) podrá fortalecer su autoridad moral y política ante
electores dispuestos a premiar o castigar su desempeño.

El partido político DEMOCRACIA PARTICIPATIVA Y DESARROLLO


SOSTENIBLE que actúa con transparencia desde sus inicios y que
elimina automáticamente las conductas cuestionables de sus
miembros, generará una sensación de seguridad en el electorado
aumentando las posibilidades de que entre estos electores,
existan personas que apoyen las propuestas programáticas del
partido y opten por elegir a sus candidatos como representantes.

En definitiva, nacemos para ser un partido político que aspira a


gestionar los intereses de la colectividad, que está dispuesto a
desarrollar su cometido institucional de manera transparente para
obtener una mayor legitimidad ante la ciudadanía. La idea de
transparencia de los actos públicos del partido político
DEMOCRACIA PARTICIPATIVA Y DESARROLLO SOSTENIBLE, en
contraposición a los secretos de Estado, se desarrolla por medio
de herramientas para hacerla efectiva, tales como: la Rendición de
Cuentas, el Acceso a la Información Pública, el Gobierno
Electrónico y actualmente los Datos Abiertos (Open Data). El
derecho internacional de los derechos humanos y las normas
internas de los países incorporan de manera creciente estos
conceptos como instrumentos jurídicos que reconocen derechos e
imponen obligaciones.

Por estos motivos, este documento está dirigido a las personas,


mujeres y varones, mayores de 18 años, con la posibilidad y
certeza de convertirse en líderes de nuestro partido político,
dirigentes, su militancia y todo aquel que esté interesado en la
actividad de los partidos con énfasis en la transparencia, la
rendición de cuentas y el acceso a la información pública, de
acuerdo a las nuevas tendencias del presente, revolucionado por
las nuevas tecnologías.

Finalmente, la sensibilidad social, la actitud solidaria, deriva del


principio de la centralidad de la persona en la política. Perspectiva
que permite conducir la proa de la nave política a la búsqueda de
soluciones reales a las cuestiones colectivas y a orientar las
decisiones en los ámbitos de la cooperación, de la convivencia, de
la integración y de la confluencia de intereses. En este contexto, la
persona y su dignidad son la clave y la guía que conduce a la gran
tarea de democratizar la democracia, algo necesario y urgente en
este momento entre nosotros.

La sensibilidad social implica colocar con todas sus consecuencias


a las personas en el centro del orden social, político y económico.
Cuando ello así acontece, la acción política se dirige de manera
comprometida a prestar servicios reales al pueblo, a atender los
intereses generales reales, a escuchar de verdad a la ciudadanía.
Ello implica necesariamente el entendimiento con los diferentes
interlocutores para mejorar las condiciones de vida de los
ciudadanos.