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FORMAS DE MANIFESTACIÓN DIVINA

Israel heredo de su pasado premosaico todo tipo de ideas, experiencias que tenían de
Dios y de la alianza.
Dios puede manifestarse en la tierra sin que su majestad sufra cambios. La mentalidad
israelita no considera medios de manifestación de la divinidad los fenómenos naturales
el sol, la luna, la fuente, el río, el árbol o el bosque, sino aquellas fuerzas de la naturaleza
que causan miedo y amenazan con a destrucción: el resplandor del rayo, el fuego, la
nube oscura y tormentosa o la furiosa tempestad, el huracán y el terremoto se
interpretan como acompañantes de Yahvé.
1.- El “mal’ak” de Yahvé: es el ángel de Yahvé o de Dios, designa al mensajero en general,
se le caracteriza como el mensajero celestial de Yahvé y cumple diferentes tareas. Actúa
de manera muy general, como guía y protector de los que temen a Dios y en especial de
los profetas (Gn24,7.40;1 Re 19,5ss; 2 Re 1, 3.15) o hace de exterminador trayendo la
peste y la destrucción como castigo del rey Celestial (2 Sm 24, 26s; 2 Re 19,35s) no se
dice si se trata siempre del mismo ángel, se hablaba de un ser divino, después del ángel
de Yahvé o en Yahvé mismo.
2.- El Kabod (gloria) de Yahvé: sigue estando cerca de formas ingenuas de imaginar la
teofanía. Significa “gravedad” y “peso” al referirse a la “cosa del peso” se incluye como
algo que entra por los ojos. Dt 5, 22ss habla de la gloria de Yahvé que descansó sobre el
monte Sinaí y la nube lo cubrió durante seis días. También es el resplandor de la gloria
de Yahvé que entra por los ojos Ex 33, 18, la gloria será visible a toda la raza humana
cuando llame a la existencia de un mundo nuevo.
3.- El panim (rostro) de la divinidad: automanifestacion de la divinidad. En el
paganismo era posible hablar del rostro de la divinidad con un total realismo, ya que en
el templo el rostro de la estatua del dios estaba siempre allí frente al hombre. De ahí
frases como ver, aplacar o buscar el rostro de Dios. Buscar el rostro de Yahvé era
también buscar su ayuda o hacer penitencia. Ver a Dios equivale a experimentar su
ayuda o a vivir en su presencia, sin referencia alguna al lugar de culto. También se
describía al santuario como un ver el rostro de Dios.
El nombre de Yahvé: cuando se piensa en el nombre se piensa en la naturaleza de las
cosas, también se posibilita una relación inmediata con las cosas. También invocando
el nombre de Dios se puede provocar su presencia, se presenta a quienes le elevan
oraciones, Dios se ha revelado como un tu personal al comunicar su nombre, Dios es un
Dios personal que se ofrece al hombre en su nombre. En la persona de Jesús alcanza su
plenitud la función del nombre de Yahvé como forma de manifestación divina.