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¿Cuándo el destinatario de una "actio iudicati" debe oponer la prescripción de la ejecutoria

respectiva?

Peyrano, Jorge W.

Publicado en: LA LEY 2009-E , 298

Fallo Comentado: Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Mendoza, sala I (SCMendoza)


(SalaI) SC Mendoza, sala I ~ 2009-05-04 ~ Provincia de Mendoza (E.F.O.R) c. Cabello, Luis

Voces

La harto fundamentada resolución del tribunal cimero mendocino, que se nos ha encomendado
aquí comentar, contiene un riquísimo material para la glosa. En esta oportunidad, sólo
examinaremos parte de él. Centraremos primero nuestra atención en la diferenciación que debe
efectuarse entre interpretación analógica y extensiva; distingo de gran interés para la correcta
solución del caso. Después realizaremos un breve abordaje del asunto que podría denominarse
“¿qué se consiente en materia procesal civil cuando no se impugna la validez de una cédula
notificatoria que comunica una decisión judicial?”

Antes de entrar de lleno al primero de los tópicos indicados, resulta imperioso subrayar,
sumariamente, cuáles eran los ribetes del caso y también puntualizar cuáles eran las soluciones
contrapuestas que reclamaban aplicación en la especie.

En cuanto a la descripción del caso, decimos que se trataba de una ejecución cambiaria
ejecutoriada cuya tramitación se había paralizado y hasta archivado durante más de una década.
Ulteriormente y desarchivado que fuera el expediente se notificó al ejecutado —en un domicilio
procesal constituido más de una década atrás— tres resoluciones. Posteriormente, se apersonó
el ejecutado que impugnó la validez de las susodichas cédulas notificatorias e hizo valer la
defensa de prescripción decenal contra la actio iudicati enderezada en su contra; defensa
proponible siempre —dado que se trata de un instituto relacionado con el orden público— por
más que en alguna hipótesis su interposición no estuviera prevista legal y explícitamente. (1) En
definitiva, la segunda instancia de grado desestimó las impugnaciones de validez de las cédulas
notificatorias, pero hizo lugar a la defensa de prescripción referida. Tal decisión fue juzgada por
la ejecutante (que llamaremos en adelante, la recurrente) como arbitraria, incoherente y
autocontradictoria; quien recurrió, sin éxito, a la instancia última del ordenamiento jurídico
mendocino.

En lo que atañe a las soluciones contrapuestas propugnadas, expresamos que mientras la


recurrente estimaba que era aplicable analógicamente en el caso lo dispuesto por el artículo 275
del C.P.C. de Mendoza (2) en materia de ejecución de resoluciones judiciales de conocimiento
cuyo artículo 2 contempla que se pueda interponer, por la ejecutada y dentro del plazo de tres
días de su citación, la defensa de prescripción; el máximo tribunal mendocino interpretó —sobre
la base de la absoluta falta de identidad existente entre el tatbestand del artículo 275 de la ley
procesal civil mendocina y el supuesto de la excepción de prescripción interpuesta contra una
actio iudicati derivada de una ejecución cambiaria— que lo adecuado era llevar a cabo algo bien
distinto, es decir, una interpretación extensiva y flexible del artículo 3962 Código Civil. (3)

La segunda área de soluciones contrapuestas que rescatamos guarda relación con dos miradas
diferentes acerca del alcance del consentimiento (tácito, por falta de impugnación oportuna)
prestado a resoluciones judiciales notificadas por cédula. Mientras la recurrente le asigna un
alcance vasto y concesivo de la posibilidad de afectar la suerte de derechos de fondo, la Corte
mendocina se inclinó en el rubro por una visión más acotada, especialmente cuando se
encuentra en juego la disposición de derechos sustantivos.

Principiaremos por estudiar lo vinculado con la interpretación analógica en el proceso civil. Por
de pronto, cabe decir que la recurrente se ha limitado a propiciar una analogía legis (4) y no una
analogía iuris (5) También de manera liminar, manifestamos que si bien con desigual intensidad
en todos sus ámbitos, la analogía legis no está excluida del ámbito del Derecho Procesal Civil.
Establecido lo anterior, sumamos nuestro voto en el sentido de que no era conforme a Derecho
efectuar la analogía legis (sobre el artículo 275 del C.P.C. mendocino) defendida por la
recurrente. ¿Por qué? Pues porque pensamos que el texto del citado artículo 275 de la ley
adjetiva civil mendocina no es lo suficientemente expansivo para dar cabida a una interpretación
analógica como la propuesta. (6) Dicho de otro modo, se trata de una norma que particulariza
sobremanera, dificultándose así la posibilidad de que sirva de pie para interpretaciones
analógicas. (7) Además, se sabe que la interpretación por analogía es un remedio extraordinario
al que corresponde echar mano de modo excepcional. (8) En cambio, no lo es la interpretación
extensiva (9) del artículo 3962 Código Civil que sostiene la Corte autora del fallo bajo la lupa. Se
han propuesto diversos criterios que explican qué es una interpretación extensiva al mostrar las
diferencias que la separan de la interpretación analógica. Veamos: "El criterio de los
presupuestos: Según él hay analogía cuando nos encontramos ante una laguna y, por el
contrario, la interpretación extensiva presupone la existencia de norma; el criterio del ámbito es
aquel que considera que "mientras la interpretación extensiva se desenvuelve en torno a una
disposición de ley para comprender en ella casos no expresos en su letra, pero virtualmente
incluidos en su espíritu, la analogía presupone que el caso en cuestión se halle fuera del espíritu
de la disposición de que se trate; el criterio de la prioridad , la analogía se diferencia de la
interpretación extensiva también, porque es un procedimiento que va después de ella. La
prioridad de la interpretación extensiva es, sobre todo, una consecuencia lógica, común a todo
ordenamiento, en el que primero es extender el ámbito del espíritu de la norma, y sólo agotada
esta primera vía, cabe la extensión analógica más allá de dicha norma. Ello es así porque,
mientras en la interpretación extensiva el intérprete se encuentra frente a una expresión
ambigua o imprecisa (la cual se puede extender dentro siempre del ámbito de la norma en
cuestión), en la analogía se halla frente a un enunciado claro, pero demasiado específico". (10) El
repaso de los citados criterios persuade acerca de que la exégesis llevada a cabo por el tribunal
cimero mendocino constituyó una correcta interpretación extensiva del artículo 3962 Código
Civil. Es menester señalar que tal interpretación extensiva que viene a incursionar en materia
procesal partiendo de un texto civil no parece desorbitada, puesto que desde siempre se ha
considerado a dicha norma inserta en el texto velezano como perteneciente al quehacer
procesal.

Pasaremos ahora a la restante área de soluciones opuestas propugnadas con motivo del debate
dirimido finalmente por el Superior Tribunal de Mendoza. Básicamente, la discrepancia versa
sobre los alcances que debe otorgarse al consentimiento tácito prestado a ciertas resoluciones
judiciales dictadas después de una prolongada paralización de la tramitación de la causa
respectiva.

Para mejor visualizar el campo de discrepancias en estudio, es preciso comenzar con las
coincidencias contenidas en las soluciones contrapuestas. Así, vemos que hay acuerdo en que la
recurrente (ejecutante) tenía en su haber una actio iudicati proveniente de una sentencia firme
obtenida más de una década hacia atrás. Tampoco se detectan diferencias acerca de los
lineamientos de la referida actio iudicati . Reseñaremos, a continuación, cuáles son. En nuestro
medio, siempre ha prevalecido la concepción de que la actio iudicati prescribe en el plazo
decenal previsto por el artículo 4023 Código Civil, (11) que es el denominador común de las
acciones que no tienen específicamente señalado el tiempo de prescripción, (12) se trate de
sentencia de conocimiento o de trance y remate. (13) Es que "pronunciada la sentencia que
pone fin al litigio, hay una situación jurídica que da origen a una acción que lleva el nombre de
actio iudicati, la cual se halla sujeta a la prescripción decenal, aunque la acción originariamente
ejercida prescriba en un plazo menor"; (14) plazo que se cuenta desde que se notificó la
sentencia firme o desde que se realizara el último acto de ejecución de sentencia. Dicha
concepción parte de la idea de que "con la sentencia ya no hay pretensión perteneciente a la
esfera del Derecho Civil o Comercial, sino una pretensión uniforme de ejecución de los bienes
del deudor. La acción de ejecución de la sentencia de condena no puede ser calificada de acción
civil o comercial, cambiaria, de locación, de seguro o de mutuo, pues con la sentencia ha
desaparecido la razón de ser de tales distinciones". (15) Eso sí: lo afirmado no involucra aseverar
que hubiera novación legal, que no la hay. Así, un crédito alimentario reconocido por sentencia
firme sigue afectado por iguales limitaciones que tenía en su origen. Vaya como digresión
consignar que Colmo se cuenta entre las voces aisladas que la refutan, mediante aportes que no
compartimos pero que merecen ser atendidos. Así, expresa que "la actio iudicati" es un simple
resabio romanista mal interpretado (16) y que: "la sentencia no es más que el reconocimiento y
sanción del derecho declarado, por donde éste queda intacto en su naturaleza y carácter e
incambiado en lo tocante a su prescripción. En tal virtud, un derecho prescriptible en uno o cinco
años, por ejemplo, y cuya sentencia no es ejecutada en uno o cinco años después de dictada y
notificada, queda cabalmente prescripto". (17) Además, rechaza que "la sentencia entrañe un
título jurídico propio, como el contrato o la ley y una consiguiente prescripción distinta de la del
derecho originario". (18)

Ahora, sí, continuaremos con la faena emprendida. También hay coincidencias en que está en
juego una prescripción ya ganada en favor de la demandada (art. 3965 Código Civil), y también
puede decirse que se concuerda en que el punto central de discusión versa sobre la existencia (o
no) de una hipotética renuncia tácita a la prescripción ganada por la demandada; renuncia
motivada por el consentimiento prestado (por no haberse impugnado exitosamente la validez de
las cédulas notificatorias respectivas) a varias resoluciones judiciales ocurridas con posterioridad
a que se "ganara" la prescripción del caso por parte de la demandada. La pregunta que cabe
hacerse (y que nos hacemos y aquí sí hay diferencias) es acerca de si la conducta de la ejecutada
que cuestiona infructuosamente la validez de unas cédulas notificatorias otorgando así firmeza a
ciertas resoluciones judiciales comunicadas importa una renuncia tácita a la prescripción ganada.
Respondemos: en la especie, la ejecutada no se limitó a observar las cédulas notificatorias
aludidas, sino que, también, hizo valer al unísono la prescripción ganada. Si ello es así, creemos
que no ha existido una renuncia tácita a la prescripción ganada dado que ella resulta de "todo
hecho que hace presumir necesariamente la voluntad del deudor de no prevalerse de la
prescripción ganada. Incumbe al juez de los hechos apreciar soberanamente si esa intención se
desprende inequívocamente de las circunstancias comprobadas". (19) Corresponde memorar
que —como se ha dicho y repetido en la decisión en comentario— quien gana una prescripción
devenga en su favor un verdadero "derecho subjetivo de liberación, "por lo que la renuncia a la
prescripción ganada es un capítulo del género "renuncia de derechos", y se conoce que, de
acuerdo con el artículo 874 Código Civil, "La intención de renunciar no se presume, y la
interpretación de los actos que induzca a probarla debe ser restrictiva". Bien se ha destacado
que "el artículo 874 consagra la interpretación restrictiva de la renuncia y a contrario sensu la
presunción de la falta de intención de renunciar". (20) Congruentemente, se señala que cuando
existen dudas respecto de si concurre voluntad abdicativa de algún derecho, debe considerarse
que no hubo renuncia. (21) Ha quedado en claro, entonces, que el mero consentimiento
respecto de susodichas resoluciones judiciales, no puede importar per se una renuncia ganada a
la ejecutada. Falta establecer si el referido cuestionamiento fallido de las mencionadas cédulas
notificatorias, provoca que deba considerarse que en el caso se ha interpuesto
extemporáneamente la defensa de prescripción alegada. Sin perjuicio de la incidencia en el caso
de lo dispuesto por el artículo 21 del C.P.C. mendocino, (22) es preciso poner de resalto que una
aplicación flexible del artículo 3962 Código Civil, sometido a una atinada interpretación extensiva
permite afirmar que la validez de las cédulas notificatorias aludidas no involucró la
extemporaneidad de la prescripción ganada y opuesta.

Asegurar que la excepción de prescripción debe ser opuesta dentro de los tres días de notificada
una decisión judicial en un domicilio constituido con una antigüedad mayor de diez años nos
parece reprochable porque no distingue entre los efectos procesales suscitados por la firmeza de
las resoluciones judiciales notificadas y pretensos efectos que guardan relación con la
disposición de los derechos de fondo y con la hipotética renuncia a derechos de ese tipo que,
como se ha visto, nunca se presume. Por añadidura, no puede soslayarse la circunstancia de que
la renuncia a derechos de fondo (ya obtenidos e incorporados a un patrimonio) no puede
depender de un plazo tan comprimido como el de tres días propiciado por la recurrente.
Teniendo como punto de partida al artículo 3962 Código Civil —clave de bóveda en materia de
oposición de la defensa de prescripción— debe descartarse en materia de oportunidad para
deducir dicha defensa contra una actio iudicati, la aplicabilidad de su primera parte (23) dado
que en el caso no puede hablarse de un litigio que se encuentre en el estado de contestación de
demanda o afín. Queda, pues, el segundo tramo del artículo 3962 Código Civil que marca a "la
primera presentación en el juicio que haga quien intente" obtener la prescripción. ¿Cuál sería
dicha "primera presentación" en la especie? Creemos que tal coyuntura está representada por la
"primera presentación" posterior a que se hubiere operado la "ganancia" por parte de la
ejecutada, de la prescripción de la actio iudicati respectiva. Realmente, no puede considerarse
"primera presentación" a la de un ejecutado desprovisto, por un plazo superior a los diez años,
de toda noticia acerca de la existencia, sobrevivencia y avatares de un litigio promovido en un
momento perdido en las sombras de un ayer posiblemente hasta olvidado? Tal interpretación
extensiva del artículo 3962 Código Civil —norma que, indudablemente, tiene la pretensión de
gobernar todo lo relacionado con la ocasión para oponer la defensa de prescripción— permite
conciliar la inexistencia de prisas exageradas para no perder un derecho que se ha ganado y que
no se quiere perder, con el hecho de que debe existir algún punto final para hacer valer la
prescripción de la ejecutoria.

Se nos podría objetar que en el caso el oponente de la prescripción es el deudor y no un "tercero


interesado" para quien en principio, está reservada la posibilidad de hacerla valer, "en su
primera presentación". (24) Pero no se puede perder de vista que estamos ante una
interpretación extensiva y flexible del artículo 3962 Código Civil que, originariamente fue, sin
duda, ideado para hacer valer una prescripción producida en un momento muy diferente al
correspondiente a la prescripción que nos ocupa. De todos modos, pensamos —e insistimos en
ello— que pretendiendo, a todas luces, el artículo 3962 Código Civil todo lo relacionado con la
oportunidad de interponer defensa de prescripción, la interpretación que defendemos resulta
razonable. Téngase en cuenta que también se reconoce que se puede aplicar, en algún caso, al
deudor, la previsión del artículo 3962 Código Civil que prescribe que debe oponerse prescripción
en la primera presentación anterior a la contestación de demanda. (25) Ello revela que el deudor
no está excluido absolutamente de recibir regulación legal proveniente de la última parte de la
susodicha norma. Además, debe valorarse que el destinatario de una actio iudicati no es objeto
de un traslado de demanda o de una citación de remate, por lo que no puede encontrar
regulación legal en la primera parte del artículo 3962 Código Civil la situación del ejecutado que
desea oponer la prescripción de la ejecutoria. Así las cosas, queda en pie la interpretación
extensiva y flexible que se propugna respecto del artículo 3962 Código Civil.

Casi huelga aclarar que preferimos la tesis sostenida por el máximo tribunal de la Provincia de
Mendoza; que insiste en su prédica de que es menester hacer todo lo necesario para estimular
que se eviten dilaciones indebidas en los procedimientos. Ya procedió de igual forma en una
ocasión reciente, (26) y hoy torna a hacerlo en actitud que no sólo elogiamos sino que es digna
de ser imitada por otros estrados judiciales.

Especial para La Ley. Derechos reservados (Ley 11.723)

(1) vide LA LEY, 2003-E, 808.

(2) Artículo 275 del C.P.C. mendocino correspondiente al capítulo de Ejecución de sentencias y
laudos. "Citación para defensa. Excepciones. Prueba. Juntamente con el requerimiento o
embargo se citará al deudor para que en el plazo de tres días oponga excepciones y ofrezca la
prueba, sin perjuicio de lo dispuesto por el último apartado. Sólo son admisibles las siguientes
excepciones ... inciso 2°) Prescripción decenal de la ejecutoria".

(3) Artículo 3962 del Código Civil Argentino: "La prescripción debe oponerse al contestar la
demanda o en la primera presentación en el juicio que haga quien intente oponerla".

(4) PEYRANO, Jorge W., "El proceso civil. Principios y fundamentos" Rosario 1978, Editorial
Astrea, Buenos Aires, página 20. "La analogía legis, recurso técnico consistente en resolver la
situación no prevista mediante la aplicación de una norma particular que rige un caso análogo,
es otro de los caminos que puede emprender el juez perplejo ante una deficiencia legal".

(5) FALCÓN Y TELLA, María José "El argumento analógico en el Derecho", Madrid 1991, Editorial
Civitas, página 134 "En la "analogía legis" se comienza en una disposición concreta de la ley,
para, sobre la base de su ratio o idea fundamental, aplicarla a casos idénticos en su esencia. En la
analogía iuris, por el contrario, se arranca de una pluralidad de disposiciones singulares y se
extraen de ellas, por vía de inducción, principios más generales, los cuales se aplican a casos que
no caen bajo ninguna de las disposiciones de la ley".

(6) Ibídem, p. 105.

(7) Ibídem, p. 105.

(8) Ibídem, p. 127.

(9) RIVERA, Julio César, "Instituciones de Derecho Civil" Buenos Aires 2007, Editorial LexisNexis
Abeledo Perrot, t. 1, p. 208: "Interpretación extensiva es la que tiene por finalidad extender el
natural significado de las palabras de la ley cuando se llega a la conclusión de que expresa menos
de lo que corresponde a su finalidad o espíritu; no extiende la norma a casos no contemplados
por ella, sino que pone de manifiesto que ya estaban virtualmente contenidos en ella".

(10) FALCÓN Y TELLA, María José, ob. cit. p. 125/26.

(11) Artículo 4023 del Código Civil: "Toda acción personal por deuda exigible se prescribe por
diez años, salvo disposición especial..." Conf, entre tantas otras, la resolución recogida en LA LEY,
48-992. Otros códigos civiles contemplan para el caso, términos específicos de mayor y de
menor extensión que el resultante del art. 4023 C.C. (Vide "Tratado de la prescripción
liberatoria", obra colectiva dirigida por Edgardo López Herrera, Buenos Aires, 2007, Editorial
LexisNexis, tomo I, p. 543.
(12) ARGAÑARÁS, Manuel, "La prescripción extintiva", Buenos Aires 1966, Editorial Tea, p. 172.

(13) Conf. El Derecho 1, p. 282.

(14) Conf. Revista de Jurisprudencia de la Provincia de Buenos Aires octubre de 1993, año 3, n°
10, 1038.

(15) ARGAÑARÁS, Manuel, ob. cit. p. 172.

(16) COLMO, Alfredo, "De las obligaciones en general", Buenos Aires 1961, Editorial Abeledo
Perrot, p. 651.

(17) Ibídem, p. 649.

(18) Ibídem, p. 649.

(19) ARGAÑARÁS, ob. cit. p. 150.

(20) BELLUSCIO, Augusto, "Código Civil y leyes complementarias. Comentado. Anotado y


Concordado", Editorial Astrea, tomo 3, p. 74.

(21) Ibídem, página 765.

(22) Artículo 21 del C.P.C. mendocino: "Los litigantes y quienes lo representen y patrocinen
tienen el deber de denunciar el domicilio de los primeros y constituir domicilio dentro de un
radio de cincuenta (50) cuadras del asiento del tribunal, sin trámite o declaración previa alguna.
Estos domicilios subsistirán a todos los efectos legales aun cuando no existan o desapareciere el
edificio donde se constituyera, mientras no sean expresamente cambiados. Los jueces podrán
atenuar el rigor de esta regla, cuando se tratare de expedientes paralizados por tiempo mayor de
dos (2) años".

(23) Conf. nota n° 3.

(24) KEMELMAJER de CARLUCCI, Aída y Carlos PARELLADA, "La oportunidad procesal para
plantear la prescripción", en Jurisprudencia Argentina 1979-III, p. 390 y siguientes.

(25) LOUTAYF RANEA, Roberto, "Prescripción: Oportunidad para plantearla", en Jurisprudencia


Argentina 1993-III, p. 831 y siguientes.

(26) Conf. el caso espigado en Jurisprudencia Argentina, Boletín del 6 de mayo de 2009 p. 77 y
siguientes y que recibiera, en el mismo lugar, un comentario de nuestra autoría titulado "Del
resarcimiento del daño moral derivado de la violación del derecho a ser juzgado sin dilaciones
indebidas".