Vous êtes sur la page 1sur 23

¿Qué es la Integración Sensorial?

Cuando hablamos de Integración Sensorial debemos tener muy en cuenta


a qué nos estamos refiriendo, ya que, en el marco de las Neurociencias
podemos hablar de Integración Sensorial como dos acepciones distintas:

1. Integración Sensorial como proceso neurobiológico:

- Es la capacidad del Sistema Nervioso Central (S.N.C.) para organizar e


interpretar las informaciones captadas por los diversos sistemas
sensoriales (visual, auditivo, gustativo, olfativo, táctil, propioceptivo y
vestibular) y poder responder así de forma adecuada al ambiente que
nos rodea.

La habilidad del sistema nervioso de recibir e interpretar las sensaciones


provenientes de nuestro cuerpo y del entorno constituye la base sobre la
que el niño creará nuevas habilidades en todas las áreas de su
desarrollo.

- También, podemos referirnos a este concepto como Procesamiento


Sensorial, y como todo proceso del organismo (al igual que la digestión,
la filtración renal, etc) está compuesto por varias fases:

DETECCIÓN o REGISTRO -- MODULACIÓN --

DISCRIMINACIÓN o INTERPRETACIÓN -- RESPUESTA

- Detección o Registro: El S.N.C. da entrada a la información


sensorial que llega desde el ambiente (a través de receptores,
táctiles, visuales, gustativos, olfativos y auditivos) y de
nuestro propio cuerpo (a través de receptores táctiles,
vestibulares y propioceptivo.)

- Modulación: Permite al S.N.C. regular las respuestas


conductuales a la información sensorial detectada en la fase
de registro. Esto permite a la persona observar información
sensorial relevante, filtrarla y dejar de lado estímulos no
relevantes.

- Discriminación o Interpretación: se refiere a la habilidad para


distinguir entre los diferentes estímulos y para organizar
perceptualmente las cualidades del estímulo.
- Respuesta: resultado final del proceso que se observa a
través de las diversas formas de comportamiento humano,
siempre en relación a la información sensorial registrada.

2. Integración Sensorial como marco clínico de intervención en


Terapia Ocupacional

La Teoría de Integración Sensorial fue creada y desarrollada por la


Terapeuta Ocupacional y Neurocientífica estadounidense A. Jean Ayres, en
los años 70 comienza a publicar estudios basados en la relación entre
niños y niñas con problemas de aprendizaje y un procesamiento sensorial
alterado. Ella definió la Integración Sensorial como el Proceso neurológico
que se encarga de organizar las sensaciones que uno recibe de sí mismo y
de su entorno, haciendo posible utilizar el cuerpo de manera eficaz en su
contexto.

Los pilares de esta teoría se basan en el proceso neurobiológico, explicado


anteriormente, y como éste influye directamente en el comportamiento
humano.

La Teoría de Integración Sensorial de A. Jean Ayres, defiende que, los


diferentes comportamientos que se observan en el ser humano, también
llamados productos finales, (como, la habilidad para la concentración,
organización, autoestima, autocontrol, habilidad para el aprendizaje
académico, capacidad de abstracción, pensamiento y/o razonamiento y
especialización de cada lado del cuerpo) están directamente relacionados
con el funcionamiento de cada sistema sensorial y con la integración
organizada de toda la información que llega del ambiente y de nuestro
propio organismo.
La tarea del terapeuta ocupacional será guiar y facilitar la entrada de
estas experiencias sensoriales con el fin de hacer que el niño mejore en
su participación y en su capacidad de desempeño

¿A quién va dirigida la intervención?


No todos los niños con problemas de aprendizaje, desarrollo, o de
comportamiento tienen una disfunción de integración sensorial
subyacente. Hay, sin embargo, ciertos indicadores, que pueden señalar a
los padres si está presente dicha disfunción. A continuación, indicamos
algunos signos:

- Hipersensibilidad al tacto, movimiento, luces o sonidos. Esta


hipersensibilidad puede ser manifestada en comportamientos tales como
irritabilidad o retirada cuando se le toca, evitar ciertas texturas de ropas
o de comidas, distracción o reacciones de miedo al movimiento en
actividades ordinarias, como las actividades típicas de los juegos en los
recreos.

- Hipo reactividad a la estimulación sensorial. En contraste con los


niños hipersensibles, un niño hipo reactivo puede buscar experiencias
sensoriales intensas, por ejemplo dar vueltas sobre sí mismo o chocar
adrede con los objetos. Algunos niños fluctúan entre los dos extremos
hiper o hipo reactivos.

- Nivel de actividad inusualmente alto o bajo. El niño puede estar


en movimiento constantemente o, puede ser lento en activarse y
fatigarse fácilmente. De nuevo, algunos niños pueden fluctuar de un
extremo a otro.

- Problemas de coordinación. Los problemas de coordinación se


pueden ver en actividades motoras gruesas o finas. Algunos niños
pueden tener un equilibrio pobre, mientras que otros tienen gran
dificultad en aprender a realizar nuevas tareas que requieren
coordinación motora.

- Retraso en el habla, lenguaje, habilidades motoras o


rendimientos académicos. Estos signos pueden ser evidentes, ya en
preescolar como signos de una integración sensorial deficitaria. En la
edad escolar, puede haber problemas en algunas áreas académicas a
pesar de una inteligencia normal.

- Pobre organización del comportamiento. Los niños pueden ser


impulsivos o de fácil distracción y mostrar falta de planeamiento al
abordar las tareas. Algunos niños tienen dificultad al ajustarse a una
nueva situación. Otros pueden reaccionar con frustración, agresión o
huir o rechazar cuando se dan cuenta de que fracasan.

- Pobre autoestima. A veces, un niño que experimenta los problemas


que acabamos de mencionar, no se siente bastante bien. Un niño listo
con estos problemas puede saber que algunas tareas son más difíciles
para él que para otros niños, pero puede no saber por qué esto es así.
Este niño puede parecer perezoso, aburrido o desmotivado. Algunos
niños pronto encuentran maneras de evitar esas tareas que son duras o
embarazosas. Cuando esto ocurre se suele considerar al niño como
problemático o testarudo. Cuando un problema es difícil o
incomprensible, padres e hijos pueden sentirse, ambos, culpables. La
tensión familiar, el pobre concepto de sí mismo, y en general el
sentimiento de desesperanza prevalece.

Normalmente, un niño con desorden en integración sensorial presentará


más de uno de estos signos.

Cómo trabaja la terapia

En la terapia, el niño será guiado a través de actividades que cambian sus


habilidades para responder apropiadamente a la entrada sensorial y llevar
a cabo una respuesta organizada y exitosa.

La terapia incluirá actividades que proporcionan estimulación vestibular,


propioceptiva y táctil, y son diseñadas para las necesidades de desarrollo
específicas de cada niño. Las actividades también serán diseñadas
incrementando gradualmente las demandas al niño para conseguir unas
respuestas cada vez más maduras y organizadas. El énfasis está en los
procesos sensoriales automáticos que se dan en el transcurso de
actividades dirigidas hacia una meta, más que en las instrucciones o en
hacer ejercicios con el niño sobre cómo responder.

El entrenamiento en habilidades específicas no es normalmente el foco de


este tipo de terapia. El niño probablemente no hará ejercicios o tareas
como equilibrarse en una tablilla, atrapar pelotas, usar un lapicero o
saltar sobre un pie. Mejor dicho, se usan una variedad de actividades para
desarrollar habilidades fundamentales, que capaciten al niño para
aprender las destrezas eficientemente. Sin embargo, hay casos, en los
cuales es crítico entrenar las destrezas específicas para mejorar la
autoestima de los niños o la habilidad para interactuar con sus
compañeros. En tales casos, el terapeuta ocupacional puede proporcionar
entrenamiento en las destrezas, o puede remitir a los niños a otros
profesionales quiénes podrían proporcionarle este servicio. La educación
física, psicomotricidad o la educación del movimiento son ejemplos de
servicios que centran su trabajo en el entrenamiento directo de las
habilidades. Estos servicios son importantes, pero no es lo mismo que
utilizar una terapia de integración sensorial.
Un aspecto importante de la terapia que usa el enfoque de la integración
sensorial es la motivación de los niños que juega un papel crucial en la
selección de las actividades. La mayoría de los niños, en cada momento
de su desarrollo, tienden a buscar actividades que les proporcionen
experiencias sensoriales beneficiosas. Esta es una importante pista para
los terapeutas, quiénes sobre sacan los intereses y motivaciones de los
niños para guiar la selección de las actividades. A algunos niños se les
permite realizar gran cantidad de elecciones en las actividades mientras
que a otros que tienen dificultad en elegir las actividades apropiadas se
les proporciona un grado alto de estructuración. Incluso cuando los
terapeutas dirigen actividades muy estructuradas, se le anima al niño a
participar de forma activa en las actividades. Rara vez, el niño
simplemente recibe la estimulación de forma pasiva, esto es, por que la
exploración y el hecho de involucrarse activamente, capacitan al niño para
ser más maduro y organizar eficientemente la información sensorial.

Qué esperar de la terapia

Cuando la terapia de integración sensorial es exitosa, el niño es capaz de


procesar información sensorial compleja de una manera más efectiva que
antes. Esto puede tener un número importante de beneficios. Una mejora
en la coordinación motora puede ser documentada por la habilidad del
niño para realizar con más destreza las tareas motoras gruesas y finas en
un nivel de complejidad que no sería esperado alcanzar sin la
intervención. Para el niño, que originalmente presentó problemas de hipo
o hiper respuesta a la estimulación sensorial, tener respuestas más
normales puede dirigirle a tener un mejor ajuste emocional, mejora de
destrezas de interacción social, o mayor autoestima. Algunos niños
demostrarán adelantos en el desarrollo del lenguaje, mientras otros
mejorarán significativamente en las tareas escolares, ya que su sistema
nervioso comienza a funcionar más eficientemente.

De forma muy frecuente, los padres reportan, que sus niños parecen
estar mejor preparados, más seguros de sí mismos, mejor organizados y
es más fácil convivir con ellos.

Al principio de la intervención, el terapeuta comentará en qué áreas


probablemente se verán cambios a medida que el niño progrese,
basándose en el conjunto de problemas presentes y en la investigación
existente sobre los efectos del tratamiento. Por supuesto, las predicciones
pueden fallar, pero el niño será controlado en el curso de la terapia para
conseguir los efectos deseados. Este control puede incluir valorar al niño
con diferentes tipos de prueba, o puede incluir documentación objetiva de
sus cambios de comportamiento. Normalmente el progreso, es controlado
formalmente en intervalos de 3 a 6 meses. La duración típica de la
terapia, va desde 6 meses a 2 años, dependiendo de la severidad y tipo
de problema que el niño presenta, así como también del progreso visto en
él.

Algunos niños se benefician de períodos intermitentes de terapia en el


transcurso de varios años. Por ejemplo, la terapia puede proporcionarse
en un período de 6 a 9 meses, luego reiniciarse un año después durante
otro período de intervención. En general, el tratamiento permite de una a
tres sesiones por semana, cada una con una duración de 30 minutos a 2
horas, dependiendo de las necesidades y la facilidad del niño para
aprovechar las sesiones.
Terminología utilizada en Integración Sensorial
Adaptación: Alteración de la respuesta al estímulo como resultado de la
experiencia.

Alerta: Nivel de alerta y responsividad a los estímulos.

Amodal: Información que puede ser recogida mediante varios sistemas


sensoriales y no es específica a una modalidad única.

Audición: Transducción de ondas de sonido mediante


mecanorreceptores, las cuales son registradas por la cóclea y transmitidas
por la interpretación de la localización, las cualidades y el significado del
sonido.

Bimodal: Se utilizan dos modalidades para la exploración simultánea del


mismo objeto o evento.

Cinestesia: Percepción del movimiento de cada parte del cuerpo;


depende de la propiocepción.

Co-contracción: La contracción simultánea de todos los músculos que


están alrededor de una articulación y que la estabilizan.

Cognición: Proceso de conocimiento que incorpora la percepción y el


aprendizaje.

Convergencia: Proceso mediante el cual la información de una variedad


de modalidades sensoriales es procesada por neuronas sensoriales de alto
orden para interacciones más complejas como la ubicación espacial.
Inicialmente toma lugar a nivel del tronco encefálico.
Defensibilidad táctil: Disfunción en integración sensorial en la cuál las
sensaciones táctiles crean reacciones emocionales negativas. Está
asociada con problemas de distractibilidad, inquietud y de
comportamiento.

Detección: Percepción de la presencia o ausencia de estímulos.

Discriminación: Discernimiento de las cualidades, similitudes y


diferencias de los estímulos.

Disfunción en Integración Sensorial: Una irregularidad o desorden en


la función cerebral que hace difícil integrar de forma efectiva las entradas
sensoriales. La disfunción en integración sensorial puede presentarse
como desórdenes motores, de aprendizaje, sociales/ emocionales, del
habla/ lenguaje, o de atención.

Dispraxia: Pobre praxis o planteamiento motor. La disfunción en la


praxis es menos severa, pero más común que la apraxia (falta de praxis),
está relacionada, a menudo, con un pobre procesamiento
somatosensorial.

Duración: Relación entre la intensidad de los estímulos y la intensidad


percibida, lo cual es una condición para la adaptación.

Entrada Sensorial: La corriente de impulsos neuronales que fluye desde


los receptores de los sentidos del cuerpo hasta la médula espinal y el
cerebro.

Especialización: En general, el proceso por el cuál una parte del cerebro


llega a ser más eficiente en unas funciones particulares. La mayoría de las
funciones especializadas están lateralizadas, esto es, que un lado del
cerebro es más experto en la función que el otro lado.

Extensión: Acción de estirar el cuello, espalda, brazos o piernas.

Exterocepción: Sensación originada en la superficie corporal o en el


entorno, y percibida a través de la visión, el oído, el gusto, el olfato y el
tacto.
Facilitación: Proceso neural que promueve la conducción de impulsos.

Flexión: Acción de doblar una parte del cuerpo.

Gusto: Transducción de información desde la lengua mediante quimio-


rreceptores y que entrega información sobre las submodalidades de lo
salado, lo amargo, lo dulce y lo ácido.

Habituación: Disminución en la respuesta conductual a estímulos


repetidos y no nocivos. La deshabituación puede ocurrir a causa de un
estímulo intenso o nocivo que satura la respuesta habitual sin importar el
timing o relación entre los estímulos.

Hipersensibilidad al movimiento: Excesivas sensaciones de


desorientación, pérdida de equilibrio, náusea, o dolor de cabeza como
respuesta al movimiento lineal y/o rotacional. La respuesta puede
posponerse varias horas después de recibir la entrada de información.

Imagen corporal: La percepción de una persona de su propio cuerpo.


Consiste en la imagen sensorial o “mapas” del cuerpo almacenados en el
cerebro. También puede ser llamado esquema corporal o cuerpo
percibido.

Inhibición: Procesos neurales que reducen la conducción de impulsos,


reduciendo así el exceso de actividad neural y permitiendo un
procesamiento de información más discreto.

Inseguridad gravitacional: Grado inusual de ansiedad o miedo como


respuesta al movimiento o cambio de la posición de la cabeza;
relacionado con un pobre procesamiento de la información vestibular y
propioceptiva.

Integración Sensorial: Es la organización para su uso de la entrada


sensorial. El “uso” puede ser una percepción del cuerpo o del mundo, o
una respuesta adaptada, o un proceso de aprendizaje, o el desarrollo de
algunas funciones neuronales. A través de la integración sensorial, la
mayoría de las partes del sistema nervioso trabajan juntas, de esta
manera, una persona puede interactuar con el medio de forma eficiente y
tener experiencias apropiadas y satisfactorias.
Intensidad: Cantidad de sensación que depende de la fuerza y variedad
de los estímulos.

Interocepción: Sensación originada en el interior del cuerpo, las vísceras


o los vasos sanguíneos.

Lateralización: Tendencia de ciertos procesos para ser manejados más


eficientemente por un lado del cerebro que por el otro. En la mayoría de
las personas, el hemisferio derecho llega a ser más eficiente en procesar
la información espacial, mientras el hemisferio izquierdo se especializa en
los procesos verbales y lógicos.

Modalidad: Tipos de sensación que incluyen: la visión, el gusto, el olfato,


el oído, el tacto y el movimiento. Las submodalidades incluyen las
cualidades componentes como lo salado, lo áspero, lo rojo, lo fragante.

Modulación: Regulación del cerebro de su propia actividad. La


modulación incluye facilitar o excitar algunos mensajes neuronales para
maximizar una respuesta, e inhibir otros mensajes para reducir la
actividad irrelevante.

Multimodal: Interacción de dos o más sistemas sensoriales, en lo cual la


activación de uno produce el funcionamiento de otro.

Nistagmus: Series de movimientos automáticos de los ojos de un lado a


otro. En diferentes condiciones se producen de forma refleja. El
movimiento rotatorio seguido por una parada abrupta, normalmente,
produce nistagmus posrotatorio. La duración y regularidad del nistagmus
posrotatorio son algunos de los indicadores de los aspectos eficientes del
sistema vestibular.

Olfato: Transducción de partículas transportadas por aire mediante


quimiorecepción, a través de receptores nasales para localizar y detectar
sustancias.

Orientación: Atención inicial a los estímulos para facilitar la investigación


adicional si es que es necesario.
Percepción: El significado que el cerebro da a las entradas de
información sensorial. Las sensaciones son objetivas; la percepción es
subjetiva.

Praxis (Planteamiento Motor): Habilidad del cerebro para concebir,


organizar y llevar a cabo una secuencia de acciones desconocidas.

Procesamiento de información: El proceso que incluye el registro de


información sensorial, la percepción o interpretación de los datos, la
identificación o memoria y la cognición.

Prono: Posición del cuerpo horizontal con la cara y el estómago hacia


abajo.

Propiocepción: Deriva del latín y significa “lo propio de uno”. Se refiere


a la percepción de la sensación que proviene de los músculos y
articulaciones. La información propioceptiva le dice al cerebro cuándo y
cómo los músculos se contraen o relajan, y cuándo y cómo las
articulaciones se flexionan, extienden o son comprimidas o estiradas. Esta
información permite al cerebro saber dónde está cada parte del cuerpo y
cómo se está moviendo.

Receptor sensorial: Estructuras neurales especializadas, sensibles a la


energía física, mecánica, térmica, química o electromagnética, que
transforman la energía en un lenguaje común a todos los sistemas
sensoriales.

Reconocimiento: Asignación del significado a los estímulos.

Registro: Respuesta inicial del sistema nervioso central a los estímulos.

Respuesta Adaptada: Acción apropiada en la cual la persona responde


con éxito a las demandas ambientales. La respuesta adaptada requiere
una buena integración sensorial, y más allá, también requiere un buen
proceso de integración sensorial.

Retroalimentación (feedback): Estímulos generados o información


transmitida después de una acción o la interacción usada a menudo para
modificar y mejorar la conducta futura.
“Scaling”: Percibir la localización relativa y las distancias de las fuentes
de los estímulos. Sensación: experiencia simple y objetiva asociada a un
estímulo.

Sistema vestibular: Es el sistema sensorial que responde a la posición


de la cabeza en relación con la gravedad y con el movimiento de
aceleración y deceleración; integra los ajustes del cuello, ojos y cuerpo al
movimiento.

Somatosensorial: Sensaciones corporales basadas en la información


táctil y propioceptiva.

Supino: Posición corporal horizontal con la cara y el estómago hacia


arriba.

Táctil: Perteneciente al sentido del tacto de la piel.

Test de Integración Sensorial y Praxis (SIPT): Una serie de pruebas,


publicadas en 1989, diseñadas para valorar el estado de integración
sensorial y praxis (planteamiento motor) en niños de 4 a 8 años de edad.
El SIPT es una versión revisada y más actual de la original SCIST.

Test de Integración Sensorial del Sur de California (SCIST): Una


serie de pruebas, publicados en 1972, diseñadas para valorar el estado de
integración sensorial y su disfunción. Estos tests fueron más tarde
revisados y actualizados, y se volvieron a publicar como Tests de
Integración Sensorial y Praxis (SIPT).

Transducción: Proceso por el cual la energía es modificada de modo que


pueda ser transmitida a través del sistema nervioso central.

Trastorno de aprendizaje: Dificultad en el aprendizaje, leer, escribir,


tarea escolar, que puede no ser atribuido a daños visuales o auditivos o a
retraso mental.

Tronco cerebral: La parte del cerebro más baja e interna. El tronco


cerebral contiene centros que regulan las funciones orgánicas internas, la
excitación del sistema nervioso como un todo, y el procesamiento
sensorio motor elemental.
Visión: Transducción de energía fotoeléctrica (luz) registrada por los
bastones y conos, percibida en el lóbulo occipital y que entrega imágenes
reales o imaginadas.

OTRO ARTICULO….

La Teoría de la Integración Sensorial

La Teoría de la integración sensorial es una respuesta científica a múltiples y muy diversos problemas
infantiles de aprendizaje, comportamiento, desarrollo y descoordinación motriz, tales como la
hiperactividad, la mala inserción escolar, las disfunciones relacionadas con el autismo o las dificultades en
el proceso de alimentación.

Podemos definir la integración sensorial como la capacidad que posee el sistema nervioso central
(S.N.C.) de interpretar y organizar las informaciones captadas por los diversos órganos sensoriales del
cuerpo. Dichas informaciones, recibidas por el cerebro, son analizadas y utilizadas para permitirnos entrar
en contacto con nuestro ambiente y responder adecuadamente.

La Teoría de la integración sensorial fue creada para abordar problemas de aprendizaje en los niños. Se
trata, más que de una técnica específica, de un enfoque terapéutico. Su creadora fue la doctora Jean
Ayres, terapeuta ocupacional estadounidense, que formuló dicha Teoría de la integración sensorial a partir
de sus propias investigaciones y estableció también la evaluación y el tratamiento de las disfunciones de
integración sensorial.

Ayres se interesó, inicialmente, por los problemas perceptivos cuyo origen se encontraba en los
traumatismos craneanos, los accidentes cerebro-vasculares y la parálisis cerebral. En los años sesenta
del pasado siglo, después de haber completado estudios de doctorado y post-doctorado en
Neurofisiología, comenzó a formular hipótesis sobre los procesos neurobiológicos susceptibles de ser
asociados con los problemas de aprendizaje en los niños, y creó una evaluación sistemática para poder
medir las funciones perceptivo-motrices.

Sus primeros conceptos teóricos se basaron en estudios de neuroanatomía, neurobiología y


neurofisiología. Durante más de veinte años realizó numerosas investigaciones clínicas tanto con niños
normales como con niños afectados por problemas de aprendizaje, para las cuales utilizó las
evaluaciones que había creado.

Dichas evaluaciones fueron perfeccionadas por la propia Ayres a lo largo de sus investigaciones y en la
actualidad sirven para medir los distintos procesos neurológicos que contribuyen a la capacidad de
aprender. Los resultados de las evaluaciones de los niños normales permitieron la elaboración de escalas
de actuación media según la edad. El análisis de estos resultados permitió que se identificaran varios
tipos de disfunciones de integración sensorial.

Jean Ayres estableció unos criterios muy rigurosos para la administración y el análisis de sus
evaluaciones. Por ello, se necesita una formación específica para poder evaluar y tratar disfunciones de la
integración sensorial. Los cursos de formación en evaluación y tratamiento de problemas de integración
sensorial impartidos en todo el mundo están abiertos exclusivamente a terapeutas ocupacionales.

El proceso de la integración sensorial

La integración sensorial es un proceso neurológico y la teoría de Ayres establece la relación existente


entre dicho proceso neurológico y el comportamiento. Ayres desarrolló su teoría de integración sensorial
con el objetivo de describir, explicar y predecir las relaciones específicas entre el funcionamiento
neurológico, el comportamiento sensori-motor y el aprendizaje académico. Esperaba poder identificar
patrones de disfunción entre los niños con problemas de aprendizaje y poder desarrollar tratamientos
específicos. Buscaba, ante todo, poder explicar las causas de estos problemas con el fin de determinar el
tratamiento óptimo.

Ayres define la disfunción de integración sensorial como un mal funcionamiento de la organización de la


información dentro del S.N.C., el cual no consigue organizar los impulsos sensoriales para poder darle al
individuo una información adecuada y precisa sobre él mismo y su ambiente. Esta disfunción suele
reflejarse en el comportamiento y en la coordinación motora.
Para entender esta definición, Ayres propone la siguiente analogía: el S.N.C. es como una ciudad y los
impulsos nerviosos son como la circulación de los vehículos por sus calles. Un buen proceso de
integración sensorial permite una circulación fluida y que todos lleguen a su destino rápidamente. Una
disfunción de la integración sensorial es un tipo de atasco en el cerebro. En la disfunción de integración
sensorial, parte de la información sensorial queda atrapada en el atasco y algunas partes del sistema
nervioso no reciben la información que necesitan para poder realizar su trabajo.

Es importante distinguir entre las disfunciones de integración sensorial y otras condiciones que pueden
causar problemas de aprendizaje. Una disfunción de la integración sensorial es un mal funcionamiento y
no una ausencia de función. Por ejemplo, la persona ciega no recibe información visual, lo cual es una
ausencia de función. Una lesión en la parte del S.N.C. que dirige los músculos causa un problema neuro-
muscular, lo cual no es una disfunción de integración sensorial. Las disfunciones de la integración
sensorial no son siempre la causa de los problemas académicos existentes, que pueden deberse a
múltiples motivos como, por ejemplo, a una vida afectiva perturbada.

Según Ayres, las causas de disfunción de la integración sensorial podrían ser las siguientes: problemas
durante el parto, factores hereditarios y químicos o bien una falta de estimulación sensorial. Los síntomas
son la hiperactividad y la distracción, problemas de lenguaje, problemas de comportamiento, ligeros
problemas de coordinación y de control postural y problemas de aprendizaje (lectura, escritura,
matemáticas).

Niños con problemas de aprendizaje y/o comportamiento debido a una mala integración sensorial

Existen niños normales, incluso con niveles de inteligencia superiores a la media, pero que no perciben el
mundo que les rodea como los demás. Tienen reacciones emotivas exageradas y no pueden soportar
cambios en su rutina diaria. No son capaces de atender en clase, no comprenden bien lo que se les
explica, parecen vagos, tienen graves problemas con la lecto-escritura y/o no pueden estar quietos ni un
instante. Son candidatos ideales al fracaso escolar y a caer en la pérdida de la autoestima. Los castigos o
las clases particulares complementarias no surten mucho efecto. ¿Por qué todo esto? Padecen un
problema de integración sensorial. La información que llega a su cerebro no es bien procesada y son
víctimas de esa desorganización.

Por supuesto, no todos los problemas de aprendizaje y de comportamiento en los niños se deben a una
mala integración sensorial. Pero los expertos (Carte y otros, 1984. Developmental and Behavioral
Pediatrics, 5 (4), pp.189-194) consideran que un 70 por ciento de dichos problemas son causados, en
modo más o menos directo, por disfunciones en la integración sensorial.

La Teoría de la integración sensorial aplicada a niños que padecen este problema se basa en el hecho de
que los estímulos vestibulares (los relacionados con el movimiento), los proprioceptivos (los relacionados
con los músculos y articulaciones) y los táctiles no son interpretados por el sistema nervioso de estos
pequeños de la misma manera que lo hace el sistema nervioso de la mayoría de los niños.

Las deficiencias en el procesamiento sensorial se manifiestan frecuentemente en comportamientos de


búsqueda de estímulos o de evitación de estímulos. En ambos casos, la consecuencia es que el niño se
mueve mucho, lo cual interfiere tanto en su capacidad de prestar atención como en su comportamiento,
que muchas veces no es el que los demás esperan de él. Asimismo, ese procesamiento sensorial
anómalo provoca que al pequeño le resulte difícil filtrar, seleccionar los diversos estímulos sensoriales que
recibe. Porque atiende en la misma medida a la sensación de la ropa sobre su piel, que al ruido de un
camión en la calle o a la voz de la maestra en clase. Es decir, su cerebro no es capaz de inhibir las
sensaciones sin relevancia para atender solamente a las que la tienen.

Por ello, porque es una circunstancia que está fuera del control voluntario del individuo afectado, la
política de castigos y recompensas -aunque puede ayudar a mejorar algo el comportamiento del niño- no
soluciona el problema, que a menudo provoca una pérdida de autoestima y un aislamiento académico y
del círculo de amigos habitual que, en demasiadas ocasiones, conducen finalmente a los muchachos
afectados a la calle y a caer en la delincuencia. En Estados Unidos, donde más estudios existen sobre
este problema, alrededor de un 50 por ciento de los delincuentes juveniles padeció en su niñez problemas
de integración sensorial y fracaso escolar.

En países como Australia, Canadá, Estados Unidos o Suecia, los tratamientos de integración sensorial
son habituales desde hace varias décadas, tanto en el ámbito sanitario como en el escolar, para remediar
estos problemas, pero por desgracia en España aún son muy pocos los niños que se benefician de dicho
enfoque terapéutico. El País Vasco es la única comunidad autónoma española que ya ofrece a los
escolares servicios de Terapia Ocupacional Pediátrica, dentro de los cuales se incluyen tratamientos
basados en la teoría de la integración sensorial.

En cuanto a publicaciones sobre esta especialidad, el mundo hispano acusa un notable retraso con
respecto al mundo anglosajón. Curiosa y desgraciadamente, frente a los numerosos libros existentes
sobre el tema en inglés, hasta hace poco tiempo no existía ninguno escrito en español. Recientemente, y
más de 30 años después de la aparición del primer libro sobre el tema, Sensory Integration and Learning
Disorders, de la doctora Jean Ayres, ha sido publicado por Ediciones Nobel Problemas de aprendizaje en
la infancia – La descoordinación motriz, la hiperactividad y las dificultades académicas desde el enfoque
de la teoría de la integración sensorial, un libro de Isabelle Beaudry dirigido a los padres y a todos
aquellos que tratan con niños, como son maestros, pediatras, fisioterapeutas, psicólogos o logopedas

ESTE LOS DESCRIE BASTANTE:

Los problemas de integración sensorial suelen ser la causa más común

de un aprendizaje lento y de un mal comportamiento en los niños, estos

problemas tienden a pasar desapercibidos por aquellas personas que no

están entrenadas para detectarlos.

Existen algunos signos y síntomas que nos van a hacer pensar en la

existencia de un problema de integración sensorial, sin embargo para

determinar con exactitud el patrón exacto de disfunción es necesario


realizar una evaluación completa de un Terapeuta Ocupacional

especializado.

A continuación vamos a exponer los signos más visibles por padres,

profesores, etc.. que nos van a hacer sospechar que existe un trastorno

de procesamiento sensorial, pero debemos saber que detrás de estos

síntomas están las causas que pueden ser observables a partir de una

evaluación de un Terapeuta Ocupacional formado en integración

sensorial.

Signos y síntomas:

 Hiperactividad o Distractibilidad: El exceso de movimiento y la falta

de atención suelen ser los primeros indicativos de una disfunción

de integración sensorial y con mucha frecuencia uno de los

motivos de queja más comunes. El niño no se esta quieto, se

mueve de un lado a otro, corre en vez de andar,etc.. La


distractibilidad por su parte puede ser un obstáculo mayor en el

colegio ya que el niño es incapaz de desconectar de los ruidos,

luces, y la confusión de muchas personas haciendo varias cosas a

la vez.

De pequeños estos niños son tan inquietos que parece que están

en varios sitios a la vez y de mayores aunque lo normal es que

reduzcan ese correr de un lado a otro , siguen teniendo ese mismo

exceso de actividad neural que les impide mantener el cuarto

ordenado, terminar los deberes o ir a clase con todo lo que tienen

que llevar. Es típico oír a los padres decir “si se acuerda de llevarse

el bocadillo, se olvida el jersey, y si se acuerda de llevarse el jersey,


se deja los libros en casa”. Si un cerebro no puede organizar

datos sensoriales y la actividad motora, tampoco puede organizar

un armario lleno de ropa o una una mochila llena de libros, papeles

y lápices.

 Problemas de comportamiento: El niño con problemas de

Integración sensorial parece menos feliz que otros niños,

simplemente porque las cosas no van bien dentro de él. Se muestra

quisquilloso y no disfruta del tiempo que pasa jugando o en familia.

Además de enfrentarse diariamente a los obstáculos de su propia

disfunción de integración sensorial, debe batallar con los demás,

con las exigencias que le piden y con las negativas y castigos por

sus actos y reacciones que son imposibles de controlar para él.

 Retrasos en el habla y el lenguaje: El habla y el lenguaje dependen

de infinidad de procesos de integración sensorial, de ahí que su

desarrollo tienda a ser más lento cuando surge alguna irregularidad

en alguno de ellos. La sociedad pone mucho énfasis en la


importancia que tiene el hablar para establecer una buena

comunicación interpersonal, y por esta razón, los padres detectan

con mayor facilidad las deficiencias en el habla de sus hijos y en la

forma de articular el lenguaje que otros síntomas menos evidentes.

 Problemas de tono muscular y coordinación: Algunos niños con

problemas de integración sensorial se carectizan por tener un tono

muscular bajo que le hace parecer más débil y encontrarse más

cansado que otros niños. Estos niños presentan grandes

dificultades a la hora de permanecer sentados y erguidos y buscan

apoyar la cabeza sobre la mano mientras estan sentados o


descansar sobre una pared ya que estar simplemente de pie es

demasiado esfuerzo para ellos.

Otros niños con problemas de integración sensorial tienen una

coordinación motriz deficiente. Tienen mal equilibrio y se tropiezan

con facilidad. Se les pueden caer objetos de la mano, algunos

incluso pueden caerse de la silla porque no controlan bien el

espacio en el asiento. Los movimientos torpes suelen estar

causados por un infraprocesamiento de sensaciones provenientes

del cuerpo y de la gravedad, aunque sin duda intervienen algunos

factores neurológicos. La inmadurez en el juego es un indicador

temprano y muy común de disfunción integradora. El niño que no

puede construir bloques, manipular muñecos o unir las piezas de

un rompecabezas normalmente es debido a problemas de

integración sensorial.

 Dificultades de aprendizaje en el colegio: Si los problemas de

integración sensorial son menores, todo puede ir bien hasta que el

niño se enfrente por primera vez a a los trabajos escolares.


Leer,escribir y hacer cálculos aritméticos son actividades que

requieren amplia integración sensorial, cuando el niño esta

aprendiendo a escribir debe recordar que movimientos se realizan

para escribir las letras, si la "m" sube o baja o si la "g" va hacia

delante o hacia atrás, conocimiento que tiene la base en la memoria

visual que es automática en la mayoria de las personas. Pero si la

actividad del cerebro esta desorganizada, el niño no puede extraer

estos recuerdos cuando los necesita. Los niños con algún tipo de

disfunción integradora siempre encuentran escribir demasiado

complicado, es típico oírles decir "se lo que quiero decir, pero no se

cómo escribirlo" o muchos que dejan exámenes sin terminar por


esta razón. En general el niño con

dificultades de integración sensorial tiene problemas para

percibir el espacio que le rodea. Por eso se tropieza mucho con las

personas o las cosas, porque no sabe juzgar el lugar que ocupan

las cosas en el espacio o el que ocupa su propio cuerpo. En el

colegio este prolema puede desembocar en la dificultad para copiar

palabaras escritas en la pizarra. Primero no distingue bien la

distancia entre su cuerpo y la pizarra y segundo no sabe el espacio

que tiene que dejar entre las letras al escribirlas sobre el papel. Por

eso las letras suelen estar torcidas o presentar distintos tamaños.

UN POCO MENOSTEORICO AHORA.

La integración sensorial
según Jean Ayres

Con diferentes grados y según cada


persona, tenemos todas las defensas sensoriales como resultado de una
reacción defensiva o de una sobre reacción de nuestro sentido de la
protección.
Por ejemplo, tocar terciopelo nos da escalofríos, llevar una prenda de
lana nos pica o mucho ruido aumenta nuestra agresividad.

Muchas veces, para algunas personas, sus medidas de protección y sus


defensas sensoriales son tan importantes que les impiden reaccionar
bien a su entorno, pudiendo ir incluso al extremo de comprometer su
propio desarrollo.

La terapia por integración sensorial intenta, a través de actividades de


estimulación, organizar los mensajes recibidos por el cerebro. Se dirige a
niños que presentan síntomas como torpeza, dificultad para
concentrarse, problemas de equilibrio.etc.

Pero es aconsejable también para niños que presentan una deficiencia


más marcada.

¿Qué es la integración sensorial ?

La teoría de la integración sensorial fueron desarrolladas en los años 60


en Estados Unidos por Jean Ayres, una ergoterapeuta y doctora en
psicología y por sus sucesores.

Según Jean Ayres, antes de aprender a leer, escribir y calcular, tenemos


que dar un significado a lo que vemos o escuchamos, debemos ser
capaces de planificar nuestros movimientos y organizar nuestro

comportamiento.

Esta capacidad depende de la eficacia con la que nuestro sistema


nervioso organiza los mensajes que nos son transmitidos. La integración
sensorial es la capacidad del niño de sentir, de comprender u de
organizar las informaciones sensoriales provenientes de su cuerpo y de
su entorno.
Estas informaciones se transmiten por los sistemas sensoriales como la
visión, el tacto,el olor, el gusto, la audición como los sistemas
vestibulares y prioceptivos.

Una buena integración y organización de las informaciones sensoriales


son necesarias para que un niño se desarrolle armoniosamente.

Zoom sobre el sistema vestibular

Es el sentido de movimiento y de equilibrio

Nos permite saber dónde se sitúa nuestro cuerpo en el espacio, si nos


movemos o si es nuestro entorno que se mueve. Nos informa de la
dirección del desplazamiento de nuestro cuerpo y su velocidad.

Los receptores están situados en el odio interno. Se graban todos


nuestros movimientos, todos los cambios de posición de nuestra cabeza
por el movimiento y la gravidad.

El rol funcional del sistema vestibular es triple:

 Es el punto de salida de los reflejos vestibulares-espinales contribuyen a mantener el


equilibrio postural automático, tanto estático que dinámico.

 Regula la posición y el movimiento ocular, a través del reflejo vestibulo-ocular para asegurar
el mantenimiento de la estabilidad ocular en el espacio.
 Contribuye la construcción de un modelo interno a nivel cortical con el aporte de las
referencias en la posición y el desplazamiento de la cabeza en el espacio.

Zoom sobre el sistema propioceptivo


Es el sentido de la posición

Informa a nuestro cerebro sobre el emplazamiento de las diferentes


partes de nuestro cuerpo y que están haciendo.

Además, nuestro cuerpo se adapta constantemente a nuestro entorno sin


que seamos plenamente conscientes. Los receptores se sitúan en
nuestros músculos, tendones, ligamentos…

Ciertos niños perciben mal su cuerpo. Esta falta de percepción genera


una molestia a nivel del control motor: de la planificación de la motricidad
global, gestos finos.

Estos niños están también obligados a mirar para ver que hace su cuerpo
para poder realizar ciertos gestos diarios: abrochar su abrigo, salir de la
cama en la oscuridad…

Cuando un niño tiene un sistema propioceptivo deficiente:

 Es torpe, se cae, se golpea.

 Se tropieza con sus pies al caminar


 Le cuesta subir o bajar los escalones.
 Le cuesta vestirse, desvestirse, lavarse « por todos lados », no se pone bien en abrigo ya.
 Le cuesta dosificar los movimientos.

La estimulación sensorial todos los días: ¿qué acciones?


También puede realizar un programa de actividades para la
estimulación sensorial repartidas en toda la jornada y donde el objetivo
es de alcanzar y mantener un nivel optimo de confort sensorial y de
disponibilidad de aprendizaje vía la estimulación regulada y controlada.

Hay que potenciar las actividades táctiles, propioceptivas y vestibulares a


lo largo del día e intentar integrarlas en la rutina diaria.

Existen diferentes técnicas y modalidades: presión y masajes,


actividades que inducen al movimiento, estimulaciones orales,
herramientas para morder, ropa, cubiertas, juegos propioceptivos.

De manera general, se trata de construir una rutina constante, de


minimizar lo más posible las estimulaciones indeseables y utilizar las
estrategias relajantes antes de comenzar las tareas.

Puede volverse util disponer de un sitio de retiro o de relajación para el


niño ayudandole a « centrarse » después de las actividades de
estimulación.