Vous êtes sur la page 1sur 9

CANTO DE ENTRADA

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo

El pueblo responde:

R. Amén

El Señor esté con ustedes.

El pueblo responde

R. Y con tu espíritu

Vamos a prepararnos para nuestra misa, pidiendole perdón al Señor


con este canto.

CANTO: Estoy preparado llegaré al final

CANTO: Gloria

LITURGIA DE LA PALABRA
1 Lectura : Palabra de Dios:

R. Te alabamos Señor.

Salmo: La respuesta que toca

CANTO: Aleluya

Evangelio: Palabra del Señor:

R. Gloria a ti Señor Jesús.

CANTO DEL CREDO


LITURGIA EUCARÍSTICA
CANTO DEL OFERTORIO

Oren hermanos para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea


agradable a Dios, Padre todopoderoso

El pueblo responde

R. El Señor reciba de tus manos este sacrificio para alabanza y glora


de tu nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.

PLEGARIA EUCARÍSTICA PARA LAS


MISAS CON NIÑOS II

V. El Señor esté con vosotros.

R Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.


R. Es justo y necesario.

En verdad, Padre amantísimo,


nos ofreces este gozo
para que te demos gracias
y nos llenemos de alegría
junto con Jesús, en tu Iglesia.
Tanto nos amaste, que por nosotros
creaste este mundo inmenso y hermoso.

Todos aclaman:

¡Gloria a ti, Señor, porque nos amas!


El sacerdote, con las manos extendidas, prosigue:

Tú nos amas tanto,


que nos das a tu Hijo, Jesús,
para que él nos lleve a ti.

Todos aclaman:

¡Gloria a ti, Señor, porque nos amas!

El sacerdote con las manos extendidas, prosigue:

Tú nos amas tanto,


que nos reúnes con Jesús,
y por la acción el Espíritu Santo
nos haces hijos de una misma familia por adopción.

Todos aclaman:

¡Gloria a ti, Señor, porque nos amas!

Tú nos amas tanto,


que nos reúnes con Jesús,
como a los hijos de una misma familia.
Por eso te aclamamos:

Todos aclaman:

¡Gloria a ti, Señor, porque nos amas!

El sacerdote con las manos extendidas, prosigue:

Por un regalo de amor tan grande


queremos darte gracias
con los ángeles y los santos
que te adoran en el cielo, cantando.

CANTO DEL SANTO

Santo, Santo, Santo es el Señor,


Llenos están los cielos y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.

Bendito el que viene en nombre del Señor.


Hosanna en el cielo.

CANTO DE PREPARACIÓN A LA CONSAGRACIÓN

2. El sacerdote, junta las manos extendidas, dice:

Bendito sea Jesús, tu enviado,


el amigo de los niños y de los pobres.
Él vino para enseñarnos
cómo debemos amarte a ti, que eres nuestro Padre,
y amarnos los unos a los otros.
Él vino para arrancar de nuestros corazones
el pecado y el mal
que nos impiden ser amigos
y el odio que nos deja ser felices.
Él prometió que su Espíritu Santo
estaría siempre con nosotros
para que participemos de tu vida.

Todos aclaman:

Bendito el que viene en nombre del Señor.


Hosanna en el cielo.

3. Junta las manos y, manteniéndolas extendidas sobre las ofrendas,


dice:

A ti, Dios y Padre nuestro, te pedimos


que envíes tu Espíritu,
para que estos dones de pan y de vino.

Juntas las manos y traza una sola vez el signo de la cruz sobre el
pan y el cáliz conjuntamente, diciendo:
Se convierte en el Cuerpo * y en la Sangre
de Jesucristo, Señor nuestro.

Junta las manos.

4. En las fórmulas que sigue, las palabras del Señor deben


pronunciarse claramente y con precisión, como lo requiere la
naturaleza de las mismas palabras.

El cual, la víspera de su muerte,


nos dio a conocer tu amor infinito,
pues, cuando estaba sentado a la mesa
con sus discípulos,

Toma el pan y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar,


prosigue:

Tomó un pan,
dio gracias,
lo partió y se los dio, diciendo:

Se inclina un poco:

Tomen y coman todos de él,


porque esto es mi Cuerpo,
que será entregado por ustedes.

Muestra el Pan consagrado al pueblo, mientras todos aclaman:

¡Señor Jesús, tú te entregaste por nosotros!

Deposita luego el pan consagrado en la patena y lo adora haciendo


genuflexión.

5. Después toma el cáliz y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el


altar, prosigue:

Después, tomó el cáliz lleno de vino


y, dándote gracias de nuevo,
lo pasó a sus discípulos, diciendo:
Se inclina un poco:

Tomen y beban todos de él,


porque éste es el cáliz de mi Sangre,
Sangre de la alianza nueva y eterna,
que será derramada
por ustedes y por muchos
para el perdón de los pecados.

Muestra el cáliz al pueblo, mientas todos aclaman:

¡Señor Jesús, tú te entregaste por nosotros!

El sacerdote prosigue:

Y les dijo también:

Hagan esto en conmemoración mía.

Deposita luego el cáliz sobre el corporal y lo adora haciendo


genuflexión.

6. Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice:

Éste es el Misterio de la fe.

Anunciamos tu muerte,
proclamamos tu resurrección.
¡Ven, Señor Jesús!

7. Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice:

Por eso, Padre amantísimo, recordamos ahora


la muerte y la resurrección de Jesús,
el Salvador del mundo,
quien se entregó en nuestras manos
para ser víctima de reconciliación y de paz,
sacrificio nuestro,
en el cual nos ofrecemos a ti.
Todos aclaman:

¡Te alabamos, te bendecimos, te damos gracias!

8. El sacerdote, con las manos extendidas, prosigue:

Escúchenos, Señor Dios nuestro,


y danos el Espíritu de tu amor
a todos los que participamos
en este banquete eucarístico,
para que vivamos cada día más unidos en la Iglesia,
con el Santo Padre, el Papa FRANCISCO.,
con nuestro Obispo ROGELIO

con los demás Obispos,


y con todos los que sirven a tu pueblo.

Todos aclaman:

¡Que todos seamos un solo cuerpo y un solo espíritu para gloria tuya!

El sacerdote, con las manos extendidas, prosigue:

No te olvides de las personas que amamos:


de nuestros papás, hermanos y amigos;
tampoco de aquellos a las que deberíamos querer más.

Acuérdate también
de los que ya murieron en tu paz (N y N)
y recíbelos con amor en la alegría de tu casa.

Todos aclaman:

¡Que todos seamos un solo cuerpo y un solo espíritu para gloria tuya!

El sacerdote, con las manos extendidas, prosigue:

Y un día, reúnenos junto a ti, Padre,


con la Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra,
para celebrar en tu Reino el día eterno
en donde todos los amigos de Jesucristo, nuestro Señor,
te cantamos sin fin el cántico de alabanza

Todos, según las circunstancias, aclaman:

¡Que todos seamos un solo cuerpo y un solo espíritu para gloria tuya!

9. El sacerdote junta las manos, toma la patena, con el pan


consagrado u el cáliz y, sosteniéndolos elevados, dice:

Por Cristo, con él y en él,


a ti, Dios Padre omnipotente,
en la unidad del Espíritu Santo,
todo honor y toda gloria
por los siglos de los siglos.

CANTO DEL AMÉN

Amén.

RITO DE LA COMUNIÓN
Muy contentos porque somos Hijos de Dios, cantemos juntos el
Padre nuestro

CANTO DEL PADRE NUESTRO

Líbranos de todos los males, Señor,


y concédenos la paz en nuestros días,
para que, ayudados por tu misericordia,
vivamos siempre libres de pecado
y protegidos de toda perturbación
mientras esperamos la gloriosa venida
de nuestro Salvador Jesucristo.

El pueblo responde

Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.


Señor Jesucristo,
que dijiste a tus apóstoles:
“la paz les dejo, mi paz les doy”,
no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia
y, conforme a tu palabra,
concedele la paz y la unidad.

Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos

El pueblo responde

AMÉN

La paz del Señor esté con ustedes

El pueblo responde

Y con tú espíritu

Nos damos un saludo de Paz

CANTO DE LA PAZ

CANTO DEL CORDERO