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MODELOS DIDÁCTICOS

Son representaciones valiosas y clarificadoras de los proceso de enseñanza-


aprendizaje.

Son aportaciones estimables para anticipar la adecuación y calidad de la práctica


educativa.

Son reflexiones anticipadoras de la capacidad de simbolización y representación de


la tarea de enseñanza-aprendizaje.

Los procesos instructivos-formativos son complejos y requieren de esquemas


fáciles para conocerlos y actuar creativa y coherentemente. Los modelos didácticos
son las representaciones valiosas y clarificadoras de los procesos de enseñanza-
aprendizaje, que facilitan su conocimiento y propician la mejora de la práctica, al
seleccionar los elementos más pertinentes y descubrir la relación de
interdependencia que se da entre ellos. Estos modelos son aportaciones estimables
para anticipar la adecuación y calidad de la práctica-educativa, la pertinencia del
aprendizaje y la representatividad de la comunicación transformadora del docente,
que en su conjunto evidencian la posibilidad de una nueva visión acerca del poder
motivador de las opciones docentes-discentes.

Los modelos didácticos son tanto la anticipación a las teorías y paradigmas de


aquellos que en la historia de la Didáctica han supuesto un cambio esencial para
las concepciones y prácticas del proceso de enseñanza-aprendizaje, en especial
alguno de ellos, caso del socrático y activo-situado, incidencia en el medio
contextual, ambiental-envolvente y el colaborativo, de superación y
complementariedad de los anteriores.

Desde ellos ha de abordarse el modelo que cada profesor/a debiera holística y


comprensivamente diseñar y asumir transformar la docencia facilitándole la
comprensión de la tarea práctico-reflexiva y la elección de las opciones más
valiosas.
MODELO DIDÁCTICO TRADICIONAL

La mayoría de los modelos tradicionales se centraban en el profesorado y en los


contenidos. Los aspectos metodológicos, el contexto y, especialmente, el
alumnado, quedaban en un segundo plano.

El modelo didáctico tradicional pretende formar a los alumnos dándoles a conocer


las informaciones fundamentales de la cultura vigente.

Los contenidos se conciben desde una perspectiva más bien enciclopédica y con
un carácter acumulativo.

El conocimiento escolar sería una especie de selección divulgativa de lo producido


por la investigación científica, plasmado en los manuales universitarios.

Es característico este modelo por determinadas costumbres como el castigo físico,


los modales rancios y desfasados, los métodos de enseñanza acientíficos basados
en el mero verbalismo y la repetición, los libros con contenidos demasiado
anticuados con respecto al desarrollo científico, el mobiliario arcaico y el ambiente
arquitectónico disfuncional y por supuesto, los antiguos planes de estudio. Uno de
los problemas principales que se puede plantear en relación con este enfoque es la
dificultad para relacionar las lógicas tan distintas del conocimiento científico y del
conocimiento de los alumnos; pero, de hecho, esto no llega a ser un problema para
esta perspectiva, ya que no tiene en cuenta el conocimiento de los alumnos ni como
punto de partida ni como obstáculo para la construcción de nuevos conocimientos.

Otro problema, conectado con el anterior, sería si se puede considerar el


conocimiento científico como el único referente epistemológico para el
“conocimiento escolar”.

LA DIDÁCTICA TRADICIONAL

“La didáctica tradicional muy egoísta en la autonomía y participación del aprendiz,


protagoniza al maestro quien es la base y condición del éxito de la educación. A él
le corresponde organizar el conocimiento, aislar y elaborar la materia que ha de ser
aprendida. El alumno se limita a acumular y reproducir información, hay énfasis en
los contenidos, la memoria tiene un rol decisivo.”

FUNDADORES DE LA PEDAGOGÍA TRADICIONAL

En el siglo XVII surgen algunas críticas a la forma de enseñanza que se practicaba


en los colegios internados. Éstos estaban a cargo de órdenes religiosas, tenían
como finalidad alejar a la juventud de los problemas propios de la época y de la
edad, ofreciendo una vida metódica en su interior. Se enseñaba los ideales de la
antigüedad, la lengua escolar era el latín, y el dominio de la retórica era la
culminación de esta educación Los jóvenes, eran considerados propensos a la
tentación, débiles y con atracción por el mal, por lo tanto, se consideraba necesario
aislarlos del mundo externo, ya que éste es temido como fuente de tentaciones.
Había que vigilar al alumno para que no sucumbiera a sus deseos y apetencias
naturales. Comenio, publicó en 1657 su obra titulada Didáctica Magna o Tratado
del arte universal de enseñar todo a todos. En ella se señalan lo que serán las bases
de la pedagogía tradicional.

CARACTERÍSTICAS DE LA ESCUELA TRADICIONAL

La Escuela Tradicional del siglo XVII, significa Método y Orden. Siguiendo este
principio, identificamos los siguientes aspectos que caracterizan a dicha escuela:

MAGISTROCENTRISMO

El maestro es la base y condición del éxito la educación a él le corresponde


organizar el conocimiento, aislar y elaborar la materia que ha de ser aprendida,
trazar el camino y llevar por él a sus alumnos. El maestro es el modelo y el guía, al
que se debe imitar y obedecer. La disciplina y el castigo se consideran
fundamentales, la disciplina y los ejercicios escolares son suficientes para
desarrollar las virtudes humanas en los alumnos. El castigo ya sea en forma de
reproches o de castigo físico estimula constantemente el progreso del alumno.

ENCICLOPEDISMO

La clase y la vida colectiva son organizadas, ordenadas y programadas. El manual


escolar es la expresión de esta organización, orden y programación; todo lo que el
niño tiene que aprender se encuentra en él, graduado y elaborado, si se quiere evitar
la distracción y la confusión nada debe buscarse fuera del manual.

VERBALISMO Y PASIVIDAD

El método de enseñanza será el mismo para todos los niños y en todas las
ocasiones. El repaso entendido como la repetición de lo que el maestro acaba de
decir, tiene un papel fundamental en este método.

En el siglo XVIII se profundizó la crítica que a la educación de los internados habían


dirigido Ratichius y Comenio. Posteriormente en el siglo XIX, autores como
Durkhein, Alain y Cháteau sostienen que educar es elegir y proponer modelos a los
alumnos con claridad y perfección. El alumno debe someterse a estos modelos,
imitarlos, sujetarse a ellos. Para estos autores, la participación de los elementos que
intervienen en el proceso educativo, no difiere sustancialmente de la postura
sostenida por Comenio y Ratichius (s.XVII).

El maestro simplifica, prepara, organiza, y ordena. Es el guía, el mediador entre los


modelos y el niño. Mediante los ejercicios escolares los alumnos adquirirán unas
disposiciones físicas e intelectuales para entrar en contacto con los modelos.
La disciplina escolar y el castigo siguen siendo fundamentales. El acatar las
normas y reglas es la forma de acceso a los valores, a la moral y al dominio de sí
mismo, lo que le permite librarse de su espontaneidad y sus deseos. Cuando esto
no es así, el castigo hará que quien transgredió alguna norma o regla vuelva a
someterse a éstas renunciando a los caprichos y tendencias personales. Para
cumplir con esto los maestros deben mantener una actitud distante con respecto a
los alumnos.

La filosofía de la Escuela Tradicional, considera que la mejor forma de preparar al


niño para la vida es formar su inteligencia, su capacidad de resolver problemas, sus
posibilidades de atención y de esfuerzo. Se le da gran importancia a la transmisión
de la cultura y de los conocimientos, en tanto que se les considera de
gran utilidad para ayudar al niño en el progreso de su personalidad. Esta filosofía
perdura en la educación en la actualidad.

En su momento la Escuela Tradicional representó un cambio importante en el estilo


y la orientación de la enseñanza, sin embargo, con el tiempo se convirtió en
un sistema rígido, poco dinámico y nada propicio para la innovación; llevando
inclusive a prácticas pedagógicas no deseadas. Por ello, cuando nuevas corrientes
de pensamiento buscaron renovar la práctica educativa, representaron una
importante oxigenación para el sistema: aunque su desarrollo no siempre haya sido
fácil y homogéneo, sin duda abrieron definitivamente el camino interminable de la
renovación pedagógica.

MODELO ESTRUCTURAL DE H. FRANK

Es estructural porque plantea un conjunto sistémico de los elementos de la


enseñanza con una compleja interrelación. De acuerdo con Gimeno, J., el modelo
didáctico de H. Frank es uno de los modelos más completos, según la clasificación
que hace de sus elementos, los cuales configuran el espacio didáctico. Estructura
la acción de la enseñanza y el aprendizaje con base en seis componentes:

1. OBJETIVOS: hacen referencia a un contenido y están formulados en torno


a funciones mentales del propio contenido científico que los estudiantes
deben conseguir.
2. SOCIOESTRUCTURA: toda influencia que actúa mientras se desarrolla el
proceso de enseñanza, condicionando positiva o negativamente de manera
muy especialmente al alumno, aunque sin duda afecta a todos los medios
didácticos.
3. PSICOESTRUCTURA: comprende tres aspectos:
a) Estado inicial del alumno como sistema (informaciones previas)
b) Sistema de comunicación elegido para la instrucción (alumno-alumno,
alumno-profesor, individual, grupal)
c) Funciones psicológicas de los estudiantes.
4. MEDIOS: fuentes inmediatas de información para el alumno. (cinta,
grabadora, película, discos, pizarrón…)
5. MATERIA: contenidos cognoscitivos, afectivos o psicomotores de la
enseñanza, incluyendo entre los primeros los hechos, procedimientos y
estilos de pensamiento.
6. ALGORITMO O MÉTODO: juego de reglas que dice lo que se debe hacer y
cómo hacerlo de manera general y precisa (Picado, 2006, pág. 117).

MODELO ESTRUCTURAL DE GIMENO SACRISTÁN

De acuerdo con este modelo, se engarzan y relacionan varios subsistemas en el


fenómeno educativo. “Un educador no puede, bajo ninguna circunstancia, ignorar
los intereses, capacidades y conocimientos previos del alumno, así como sus
características socioculturales” (Picado, 2006, pág. 120).

A diferencia del primer modelo pedagógico, este nuevo modelo toma en cuenta los
intereses y capacidades del alumno. Es decir, en este modelo, el alumno es el
centro del proceso de enseñanza-aprendizaje. Para este modelo didáctico, es
fundamental tener presente los conocimientos previos que los alumnos tienen sobre
el tema, pues de esta manera, los nuevos conocimientos pueden ser asimilados de
mejor manera.
MODELO ACTIVO-SITUADO

Ante la visión clásica del protagonismo del docente y la importancia de la materia,


surge con fuerza ligado a la Escuela Nueva y al proceso situado de aprendizaje
como la generación del impulso profundo y singular de cada estudiante
el «modelo activo», que recupera el papel creativo y transformador del aprendiz,
como el principal protagonista de su proyecto y realidad vital.

El modelo activo surge como la superación y alternativa al asentado-denominado


tradicional, entre las características del cambio se señalan: el predominio
de los estudiantes como los verdaderos protagonistas del aprendizaje.

El modelo activo destacado por Stern y Huber (1997), caracteriza al estudiante


como un ser autónomo y responsable, que adopta las decisiones y tareas
que mejor responden a su condición vital y aprovechan los escenarios formativos
en los que participan, especialmente las experiencias personales y escolares,
así como las actuaciones extraescolares.

 Surge como la superación y alternativa al modelo tradicional; entre las


características:
 Predominio de los estudiantes como protagonistas del aprendizaje.
 Autonomía y libertad individualizada.
 Se apoya en el principio de la actividad y en la naturaleza formativa de las
tareas.

MODELO APRENDIZAJE PARA EL DOMINIO

Este modelo de conceptualización del aprendizaje está ligado a Carroll


(1963), quien establece que el aprendizaje es función del aprovechamiento real y
profundo, que cada persona hace del uso del tiempo. El aprendizaje para el dominio
es función de: las características de cada estudiante, la enseñanza-presentación
del saber, la información-refuerzo y los resultados alcanzados, así como la
interrelación La autoimagen del estudiante es cada vez más positiva al superar las
tareas y avanzar en el autoaprendizaje y en el desarrollo de confianza para realizar
futuras tareas y mejorar el nivel de dominio sobre lo trabajado, se logre el «pleno
dominio y las competencias» mediante la calidad de las tareas realizadas en el acto
docente-discente.

MODELO COMUNICATIVO-INTERACTIVO

El proceso instructivo-formativo requiere del dominio y desarrollo de la capacidad


comunicativa, en sus dimensiones semántica, sintáctica y pragmática, que hemos
de hacer realidad elaborando modelos que las interpreten y clarifiquen.

Presentamos los modelos diseñados por Cazden (1986) y Titone (1986),


caracterizados por algunos puntos comunes, a tener en cuenta para construir el
propio.

Los modelos han de adaptarse a la realidad concreta en la que trabajamos y


reconstruirse en coherencia con los desafíos interculturales. Titone (1986) ha
diseñado un modelo que pretende descubrir las actuaciones del profesorado al
comunicarse en la clase, diferenciando las siguientes fases:

 Fase de actuación. Analizada mediante diecinueve indicadores.


 Fase de ejercitación. Analizada por diez indicadores.
 Fase de control. Formulada en cuatro indicadores.

Fase de actuación, prioritariamente centrada en el docente:

 Motiva. Acepta o rechaza las respuestas del estudiante.


 Explica el tema. Comprenden o no comprenden los estudiantes.
 Corrige. Comprensión inmediata o recuperación lenta, etc.
Fase de ejercitación:

 Invita y estimula a los estudiantes


 Ejecución insegura al desarrollar las tareas
 Ejecución fluida
 Corrige las tareas
 Recuperación inmediata
 Recuperación lenta

Fase de control:

 Plantea una prueba global


 Ejecución con dificultad
 Ejecución con facilidad

Se fundamenta en el aprovechamiento real y profundo acerca de que cada persona


aprovecha su tiempo. A juicio de Bloom (1996) el aprendizaje para el dominio es
función de las características de cada estudiante, la enseñanza-presentación del
saber.

Los docentes han de adaptar su instrucción buscando el pleno dominio y las


competencias.

MODELO CONTEXTUAL ECOLÓGICO

El docente dispone de una rica pluralidad, ante la que ha de actuar desde una
aceptación crítica de su justificada identidad cultural, complementada con la
apertura, tolerancia y conocimiento de las más genuinas y ricas identidades plurales
de las otras culturas con sus discursos y poderes simbólico-interactivos, en una
nueva micro-meso sociedad: la escuela intercultural para la paz.
Esta escuela requiere emerger y completar el modelo socio-comunicativo con los
más amplios y expresivos modelos ecológico-contextuales, que parten del papel del
medio en la acción que en él y desde él desarrollan los seres humanos.

En uno de los modelos ligados al análisis de tareas y a los procesos dialéctico-


constructivos, cuya visión es que el papel de las escuelas y de las comunidades
educativas es el de ofrecer un «ecosistema cultural emancipador», que reconozca
la visión de los agentes y aplique modelos totalizadores innovadores, conscientes
de su compromiso transformador.

La vida en el aula y la interrelación entre los participantes es la base de la


comunicación y se ha de partir de los valores, relaciones y modos de intercambio
entre la totalidad de los participantes, procurando interpretar en su globalidad las
acciones y reacciones, así como su incidencia en la mejora del proceso de
enseñanza- aprendizaje.

Un planteamiento ecológico ligado al principio de globalización y al desarrollo


integral y humano, con gran respeto al entorno local, se consolida en numerosos
trabajos, entre ellos Domínguez y cols. (1996), Medina y cols. (1999, 2000, 2008),
evidencian que la mejora cultural y el apoyo interactivo de la comunidad local inciden
en la transformación del centro y aula.

Cazden (1986) señala que la comunicación en la clase a de afectar al: análisis de


las estructuras, estudio comprensivo, proceso y planteamiento y preguntas del
profesorado y las respuestas de los estudiantes. Titone (1986) ha diferenciado las
siguientes fases: actuación, ejercitación y control.

MODELO COLABORATIVO

El modelo colaborativo es la representación de la actividad de enseñanza como una


práctica colegiada, interactiva y tomada en equipo, como función compartida en la
que el profesorado y los estudiantes son agentes corresponsables y protagonistas
de la acción transformadora.

La colaboración se apoya en la vivencia en común del proceso de enseñanza


aprendizaje, diseñado y desarrollado como un espacio de implicación y co-reflexión
entre docente y estudiantes y de estos entre sí, en cuanto a autores de la formación
personal y en equipo.

Este modelo amplía las posibilidades de los anteriores y coloca al profesorado ante
un gran compromiso de acción y mejora integral de sí mismo y de la comunidad.

La enseñanza promueve esta visión al aplicar la metodología, tareas y diseño de


medios coherentes con ella, además de valorar las acciones docentes como la
práctica transformadora y el discurso como la base de los procesos interculturales.